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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Adios al Imperio español. La responsabilidad masónica y el compromiso de los intelectuales.

Infokrisis.- Lo que se inició en 1492, con la unidad nacional y el inicio de la expansión imperial, sufrió una primera inflexión con los últimos Austrias y una lenta agonía desde los primeros Borbones hasta que en 1898 terminaron por perderse los últimos girones de un pasado glorioso. ¿Quién fue el culpable? Cuando hay crimen, siempre hay un culpable y, aun cuando no se trató de un solo factor, una responsabilidad fue adjudicada en la época. La España del 98 atribuyó a la masonería la pérdida de las últimas colonias. Los historiadores masónicos afirman que tal criterio solo es mantenido por los historiadores ultramontanos. No, la percepción que tenía el país en 1898 es que existían unos responsables claros y bien definidos: los masones. La prueba es que, con posterioridad a 1898, la masonería española se desintegró prácticamente, la filiación a las logias descendió hasta poner a la institución al borde de la inanición de la que tardó dos décadas en recuperarse. Los masones dicen que no, niegan la mayor y se limitan a afirmar que la culpa no fue suya, que fue de otros y que los masones que destacaron en la independencia de sus respectivos países actuaban por cuenta propia y no de la institución, razonablemente apolítica y soberanemente patriótica. No, a poco que se examinen desapasionadamente las dos opciones se percibe que, tanto en Cuba como en Filipinas, los independentistas, o eran masones o pertenecían a círculos concéntricos de la masonería y que actuaron en defensa de intereses neocolonialistas norteamericanos. Contra peor, mejor. De las cenizas del Imperio surgió la generación del 98, que ve como lo mejor y lo peor se juntaban en inextricable amalgama. Tal como veremos.

La masonería cubana era de filiación yanqui. Las Grandes Logias de Estados Unidos y del Gran Oriente de Francia, crearon las primeras logias en Cuba. Dejando aparte una efímera logia  creada por los ingleses en 1762, el primer taller levantado en la isla dependía de la Gran Logia de Pennsylvania, "El Templo de las Virtudes Teologales", y remonta su fundación a 1804. Otros dos talleres -"Concordia y perseverancia" y "Unión de Corazones"- se constituyeron pocos años después. En 1808, los tres talleres se dispersaron y algunos de sus miembros radicados en Nueva Orleans, constituyeron la logia "Concordia" al año siguiente. Cuando las dificultades cesaron, en 1819 la Logia de Pennsylvania impulsó la creación de cinco talleres. Todas estas logias se disolvieron en 1826, por falta de actividad. Sin embargo, otros talleres tomaron el relevo. La Gran Logia de Louisiana constituyó tres entre 1815 y 1818, la de Carolina del Sur otros dos, pocos meses después. No hay que olvidar que, en esas fechas, Cuba, tenía un volumen de comercio superior con Estados Unidos que con la Metrópoli. En 1819 el Gran Oriente de Francia consiguió asentarse sólidamente en las islas, abriendo talleres en 1821 y 1857. Hacia 1822 se constituyeron las primeras logias dependientes del Gran Oriente Nacional de España y hacia finales de ese año existían en la isla, no menos de cincuenta logias. Cuando en 1823 finalizó el trienio liberal, el general Francisco Deonision, prohibió las logias masónicas en la isla. Solamente unas pocas se reunían en la más estricta clandestinidad en 1838. La constitución de la logia San Andres nº 93, dependiente de la Gran Logia de Carolina del Sur en 1859 fue la muestra de que la tensión se había relajado. De hecho, otras logias habían sobrevivido a la represión, entre ellas las "Prudencia" y "Fraternidad" que, fusionadas el 5 de diciembre de 1859, constituyeron la Gran Logia Soberana de Colón. Pocos días después se constituía el Supremo Consejo de Grado 33, bajo los auspicios del Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur de los Estados Unidos. La prohibición siguió en vigor, pero difícilmente podía ser puesta en práctica a tenor de la militancia masónica de distintos capitales generales. 

En 1868 se produjeron graves acontecimientos en Cuba que afectaron directamente a la masonería: 18 miembros de las logias fueron fusilados y algo más de un centenar resultaron detenidos y encarcelados. La represión se reveló eficaz, de 30 logias activas en 1868, se pasó a solo 7 dos años despues. En 1875 las logias volvieron a crecer y esta vez de manera sostenida; la polémica antiesclavista era el principal motivo de agitación. El 1 de agosto de 1876 se constituyó la Gran Logia de la Isla de Cuba. Ese mismo año, el Gran Oriente de España constituía talleres propios con el nombre de Gran Logia Soberana de la Isla de Cuba; el Gran Oriente Nacional de España y los disidentes del G.O.E., crearon otros talleres en 1879. Y así llegamos a 1880 con 6000 franc-masones censados en la isla: 56 logias dependientes de la Gran Logia de Colón, 21 de la Gran Logia Simbólica de Colón, 28 logias del Gran Oriente de España, 17 de la Gran Logia Soberana y 7 del Gran Oriente de Colón.

Sería exajerado decir que la masonería cubana solo se preocupó de hacer la guerra a España. Los historiadores masónicos tienen razón en afirmar que las logias no tenían una opinión política unificada. En 1874 la Gran Logia de Colón se defendía y negaba ser separatista. Justo Zaragoza, secretario del gobierno español en La Habana declaró que "unos querían a toda costa hacerse independientes de la Metropoli, otras se inclinaban a la anexión a los EEUU y muchos afiliados preferían disfrutar de la nacionalidad española, los derechos politicos que su constitucion concedía". La de Bayamo era la más separatista. José Morales, director del diario "El Siglo" de La Habana, igualmente masón, era uno de los ardientes partidarios de la anexión a EE.UU. Pero las logias cubanas se dedicaban, bien es cierto, a encomiables labores de apostolado. En 1886 habían creado el Asilo Nacional Masónico Llanso y la biblioteca pública de Pinar del Río. En 1880 la Gran Logia de la Isla de Cuba, mantenía tres escuelas públicas. Durante los años de la restauración se consolidaron en Cuba las obediencias importdas de la metrópoli. No eran propensos a la emancipación. Las obediencias españolas no eran reconocidas como regulares por la masonería anglosajona, contrariamente a la cubana que era de filiación norteamericana.

Los masones cubanos procedían de la burguesía comercial y de profesiones liberales. Fueron estas clases las que aportaron mayores contingentes al independentismo isleño. Los máximos líderes independentistas, sin excepción, José Martí, Máximo Gómez, Carlos Manuel de Céspedes y Antonio Maceo, pertenecieron a la masonería.

En el Congreso Internacional Masónico de Lausana, celebrado el 6 de septiembre de 1875, había estado presente la masonería cubana de Colón y reconocida su independencia, hasta el punto de que Pere Sánchez ha podido decir, con razón que "Cuba fue independiente en el mundo masónico antes que en el mundo político".

Los intereses comerciales catalanes y la presencia masiva de indianos llegados sobre todo del litoral al norte de Tortosa, hicieron que esta región tuviera una sensibilidad particular en relación a la cuestión cubana. Desde Barcelona proliferó una literatura -habitualmente coincidente con el catalanismo político- que consideraba a la masonería como origen de todas las calamidades coloniales de España. La tesis de esta corriente era que la masonería conspiraba sistemáticamente a favor de todos los movimientos independentistas en América, desde 1812. Pero también existió otra corriente masónica cuya toma de posición fue, cuanto menos, sinuosa y oscilante. Mientras que el G.O.D.E. rompió con la masonería cubana, el G.O.N.E., respetó su independencia. Ninguna de las obediencias peninsales alabaron el proceso de independencia cubana; pero esto no debe extrañar. La metrópoli difícilmente aceptaba perder la colonia y cualquier toma de posición en esa dirección hubiera resultado impopular.

En 1895, cuando estalla el episodio final de la guerra de Cuba, el capital general de la isla reclama la clausura de las logias. Quedaba poco que hacer; El 23 de febrero se inició la fase final de la guerra de la independencia. La familia Hearst teleguiaba la opinión pública americana azuzándola contra España. En España -santa inconsciencia del hidalgo situado fuera de los mass media- la opinión pública estaba por la defensa armada de la integridad nacional. Solo la prensa vinculada al movimiento obrero se declaraba pacifista. El 10 de diciembre de 1898, la Paz de París, convirtió en ociosa toda la polémica...

Dos años después de la resolución del proceso independentistas, lo poco que quedaba de la masonería en España y, singularmente uno de sus obediencias más heterodoxas, la Gran Logia Simbólica Regional Catalano-Balear, reconocía el papel preferente de las logias en el proceso independentista cubano: "Merced a vuestros desinteresados y acertados esfuerzos habéis al fin coronado vuestra obra con la declaración de Independencia. La Isla de Cuba, libre ya de trabas y tutelas, entregada a sí misma, podrá desenvolver todas sus actividades y aunar todas sus fuerzas para dar a su pueblo, por medio de la libertad y del progreso, la tan deseada feicidad. Los masones de la Región Catalano-Balear participamos gozosos de vuestra satisfacción: vuestras alegrías son las nuestras, como lo fueron en otros tiempos vuestras esgracias, éste es el deseo manifestado a eta Gran Maestría por las Logias de la Federación, con encargo exprofeso de participároslo, como así lo hacemos".

La masonería cubana reivindicó como propia la independencia. No solamente los líderes de la independencia habían sido masones, sino que de los 5 presidentes que tuvo Cuba hasta 1929, tres habían pertenecido a las logias; el último, Gerardo Machado, dictador entre 1924 y 1933 suprimió las libertades constitucionales. El 2 de febrero de 1929 Machado cedió por decreto a la Gran Logia de Cuba un solar para constituir la sede de su obediencia y el mismo año se le concedió el grado 33.

Lo de Filipinas apunta aun más a la responsabilidad masónica. Antes de 1871 apenas había masonería en Filipinas. Aquella colonia tenía una burguesía débil, muy ligada a órdenes religiosas. La masonería llegó con el Sexenio Democrático. Lo poco que había antes puede resumirse en pocas líneas. El primer establecimiento masónico en Filipinas databa de 1746. Existió una logia constituida por anglosajones residentes en Manila. En 1756 dos irlandeses fueron juzgados por la Inquisición acusados de pertenecer a la masonería, prohibida entonces en la metrópoli. Entre 1762 y 1764, durante la ocupación inglesa se constituyó una logia militar e incluso el obispo de Manila dió cuenta de reuniones en el interior de la catedral. La historia moderna de la masonería filipina se inicia en 1856 cuando dos oficiales de marina, instalaron en Cavite la logia "Primera Luz de Filipinas", vinculada al Gran Oriente de Lusitania. Estos dos oficiales, con el paso del tiempo, continuaron con su militancia masónica, al tiempo que se convertían en máximas autoridades militares en las islas, llegando José Malcamps a capitán general y Casto Méndez Núñez, segundo comandante de la flota española. Sin embargo, estas logias no admitían ni indígenas ni mestizos. Debió ser en una logia de obediencia alemana, donde se inició el primer indígena, Jacobo Zobel que no tardó en convertirse en secretario de taller. A esta incorporación siguió la creación de una logia inglesa y otra española abierta a indígenas. En 1876 se fundó en Manila una Gran Logia Departamental, con 4 logias en la Capital, También el GOE abrió las puertas en 1888-9; esta obediencia, bajo la dirección de Morayta, decidió impulsar su implantación en Filipinas. La obediencia de Morayta quería poner fin al dominio eclasiástico en el archipiélago y darle representación parlamentaria. El G.O.E. dió aumentos de grado bruscos, contraviniendo todos los usos "normales" de la masonería. El GOE constituyó un Gran Consejo Regional de Filipinas, presidido por Manuel Abad y una Gran Cámara Consultiva presidida por Eduardo Martín y Pedro Groizard (los 33 grados conseguidos en 11 meses). En 1896, cuando se inició la sublevación había 36 logias.

Existió una pequeña masonería de adopción fundada por la hija de Faustino Villarruel, "hombre vividor de esta clase de negocios masónicos". Rosario Villarruel, iniciada en masonería en Hong-Kong, se erigió en Venerable de la primera logia de mujeres en Filipinas que logró atraer a muchas mestizas. En 1864 existían en Hong-Kong dos logias dependientes de la Gran Logia Unida de Inglaterra.

Sin embargo, la masonería filipina era demasiado débil para encabezar el proceso independentista. Las logias, en ese momento, solo estaban abiertas a originarios de la metrópoli o nacidos en las islas, pero de raza blanca. Los indígenas estaban excluidos de las logias maónicas de obediencias peninsulares o europeas. La sublevacion fue encabezada por el llamado "Katipunan", una organización compuesta por mestizos e indígenas, constituida en Manila en 1892. Su nombre completo era "Kataastaasan kagalanggalang Katipunan Nag Mga Anak ng Bayan", que unos traducen como Suprema y Venerable Asociacion de los Hijos del Pueblo y otros como Suprema Liberal Asociación de los Hijos del Pueblo.  Resulta curioso que, mientras en el Sur de los Estados Unidos, aparecía el Ku-Kux-Klan como organización secreta de blancos juramentados, al otro extremo del Pacífico, las siglas K.K.K. fueran utilizadas por los independentistas filipinos.

Los fundadores fueron Andrés Bonifacio, Ladislao Diwa, Toedoro Plata e Indefonso Laurel y el primer iniciado, Restituto Javier. A este siguió Miguel Araullo. Aguedo del Rosario, Aurelio Tolentino, Gillermo Masankay, Alejandro Santiago, Bricio Brígido Plantas, Guzmán el Sastre, Mariano Carreón. Todos ellos destacaron como líderes de la lucha independentista. La palabra Katipunan significaba literalmente "reunión de notables", equivalente a "Comité". Uno de sus primeros miembros fue un escultor indígena vecino del distrito de Santa Cruz, llamado Romualdo Teodoro de Jesús que definió a la organización diciendo que era una revolución que se concertaba para matar a todos los españoles y apoderarse de las islas, reclamando su independencia. Uno de los mandiles de cuero blanco utilizados por los "katipunan" mostraban una mano que sostenía la cabeza cortada de un español barbudo, y el puñal ceremonial de la secta. El matar, para los "katipunan" no era una bravata, sino algo que llevaron muy frecuentemente a la práctica.
 
El Katipunan durmió hasta 1893 para no perjudicar a la Liga Filipina. Cuando ésta fracasó, se establecieron los Consejos Populares, Sanguniang Bayan, con una junta formada por un presidente (pangulo), secretario, fiscal, tesorero, "hermano terrible" (malalasig), encargado de la "puerta interior", y el que tenía a su cuidado la "puerta exterior" cuyo nombre era Taliva; eran los equivalentes al Primer y Segundo Vigilante de las Logias. Los Consejos populares estaban formados por un mínimo dos secciones. La campaña activa del Katipunan empezó en agosto de 1896; en ese momento existían 82 Consejos Populares: 24 en Manila, 2 Cavite, 3 Bulacán, 9 Pampaga, 3 Nueva Ecija, 1 Mindoro, 2 Morong, 2 Tabayas, etc.

El ingreso en el Katipunan se realizaba mediante un pacto de sangre, individualmente por medio de una incisión en el brazo izquierdo del neófito. Con la sangre de la pequeña herida se firmaba un documento de compromiso que terminaba "Y como verdad de lo dicho pongo mi nombre verdadero con la sangre de mis venas al pie de esta declaración". La fórmula final de juramento era "vencer o morir". Cuando se podían agrupar 7 personas se formaba una logia.

La simbología masónica del Katipunan está extraida completamente de la masonería. El sello de la organización era una estrella de cinco puntas en cuyo interior se incluía el Delta Luminoso (el triángulo con "el ojo que todo lo ve"). En uno de los puñales para realizar incisiones perteneciente a Enrique Pacheco y encontrado, junto con mandiles y otros instrumentos masónicos, estaban dibujados en el mango, la escuadra, el compás y los tres puntos masónicos. Otro manifiesto de la organización mostraba el logotipo de la cúpula dirigente: dos ramas de acacia enmarcando el delta; dentro de éste la inscripción dentro N.A.B. y a la derecha KKK. "Anac Nang Bayan", hijo del pueblo. Finalmente, el 28 de mayo 1896, Consejo Supremo de la organización emitió un manifiesto para la sublevación final que se iniciaba en esos momentos. El documento iba presidido por las iniciales A.L.G.D.A.M., verosímilmente, "A la Gloria del Arquitecto del Mundo". Otros llamamientos difundidos en 1896 iban firmados con un sello con la K irradiante (en lugar de la G masónica) y el lema "libertad, igualdad, fraternidad".

En 1896, el General Blanco, gobernador de las islas, puso el final de las actividades masónicas en Filipinas. Las logias subsistieron hasta la insurrección general de 1896, el 21 de agosto el gobernador general Blanco al que algunos tenían por masón, telegrafió a Madrid: que "se había descubierto una vasta red de organizada de sociedades secretas con tendencias antinacionales". Se comunicaba la detención de 22 personas, la mayoría del Gran Oriente de Filipinas. "Los sublevados son indios tagalos fanatizados por las sociedades secretas". Resulta evidente, en todo el proceso final de la secesión filipina, que las logias masónicas y el Katipunan se confundían y no precisamente por mala fe del observador. Los escasos historiadores que han estudiado el Katipunan dicen de él que fue una copia de la masonería. Fue algo más que eso, fue la masonería para indígenas y mestizos, de la misma forma que en EE.UU. existe una masonería para afroamericanos y otra para judíos. La diferencia estriba en que el Katipunan fue creado para luchar contra España, por la independencia. Esto es, para hacer bascular Filipinas a la órbita americana. La palabra "independencia" no debe equivocarnos. Y otro tanto vale para Cuba. Las autoridades españolas tenían al Katipunan como el "brazo armado" de la masonería filipina. No era eso exactamente, aunque en la práctica lo pareciera. Lo que, desde luego, no era, era el "carbonarismo filipino". Los carbonarios desaparecieron en Europa a mediados del XIX; el último grupo detectado en Madrid data de 1846. Algunos historiadores masónicos han defendido esta tesis, a partir de una frase encontrada en un documento antimasónico escrito por un misionero español que presenció los acontecimientos en primera fila. Sin excesivo rigor histórico, el padre [nos falta el dato] XXX XXXX lo afirmó por primera vez. Se comprende que, cien años después de estos acontecimientos que entrañaron, en la práctica, el desmadejamiento de las logias españolas, los historiadores masónicos intenten quitar hierro al asunto. Algo imposible, por que el Katipunan, difícilmente puede ocultar su inspiración masónica. Otra masonería -indígena y mestiza- pero masonería al fin y al cabo. Y es que la "Luz del Sur", más que calor, lo que hace es quemar.

Cuando la flota española fue destrozada en Cavite (al alba de la noche de Valpurgis de 1898) y Santiago de Cuba (poco antes de San Fermín de ese año), sin que fuera capaz de causar ni un leve arañazo a la escuadra norteamericana, cuando 400 españolitos escasamente armados lograron detener durante 16 días a 20.000 marines en su avance sobre Santiago de Cuba nada más estallar la primavera, y, finalmente, cuando se rindieron los últimos defensores de fuerte Baler, los "últimos de Filipinas", un año después de que se hubiera firmado la Paz de París, quedó manifiesto que algunos españoles todavía sabían morir con honra. Pero eso que valió en la época dorada de la hidalguía contaba poco en este fin de siglo.

Ya hemos visto en otra obra y en el Capítulo VI de ésta, como hay que ver el papel histórico de los Estados Unidos. En la crisis que liquidó el Imperio Español, la potencia americana utilizó "sus" logias masónicas como quinta columna de su formidable expansión imperialista que, apenas se iniciaba y que ha proseguido apenas imparable durante la última centuria. España hubiera terminado pactando la independencia con los rebeldes cubanos, muchos de los cuales eran auténticos nacionalistas. Pero MacKinley prefirió utilizar la política del salchichón: la primera rodaja cortada fue el debilitamiento de la presencia española; la segunda, la intervención directa. Iniciada esta con la voladura del "Maine" (para los EE.UU. la muerte de 260 marinos de los 325 del buque era un escuálido tributo maquiavélico) y la histeria belicista antiespañola desencadenada por Randolph Hearst, los planes de intervención en Cuba culminaron en menos de un mes. La guerra estaba ganada por los rebeldes, pero EE.UU. quería que la victoria le perteneciera en propiedad; por eso volaron el "Maine"; por eso intervinieron directamente en Cuba. Por eso instalaron gobiernos títeres hasta la llegada de Castro a finales de los cincuenta. Por cierto, hablando de Castro. Cuba fue el único país de régimen comunista que permitió las actividades masónicas sin obstaculizarlas lo más mínimo... Al año siguiente, para más oprobio, se vendieron las islas Marianas, Carolinas y Palaos, a precio de saldo.

Y entre tanto ¿qué pasaba en la Metrópoli? La crisis del 98 y el "diktat" de París fueron la prueba más fehaciente de que aquí no funcionaban ni gobierno, ni partidos, ni instituciones. La situación hizo que se precipitaran nuevas fuerzas creadoras coaguladas en lo que se ha dado en llamar "generación del 98". No nos engañemos, se trataba de intelectuales. Intelectual, decía Drieu la Rochelle, no es aquel que piensa, sino el que hace del pensar una profesión (como, por lo demás, haría el propio Drieu). No eran hombres de acción, ni tampoco políticos de relumbrón, aunque surgieron opciones políticas directamente inspiradas en la generación del 98. Solo Joaquín Costa, Polavieja y Silvela que fracasaron en su opción de crear un "movimiento nacional". Se les lamó "regeneracionistas". Tienen, a nuestros efectos, un interés muy secundario; mayor fue el papel de los intelectuales. Se dedicaron a pensar "sobre España". Algunas ideas supusieron el retorno del espíritu de los orígenes, otras fueron meras divagaciones. Solo en algunos momentos pareció que la "Luz del Norte" volvía a brillar, siquiera tenuemente sobre aquel país que entraba en el siglo XX en plena crisis.

(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com

La Navidad Solar: la fiesta del retorno del Sol Invencible

Infokrisis.- Algunas leyendas y tradiciones sobre el origen de los pueblos indo-europeos aluden a un "centro polar", situado en el Norte, "más allá de la más lejana medianoche", que era su lugar de residencia. Un día "cuando el cielo cambió", aquellas tierras vieron como progresaba el frío y los lugares, antaño paradisíacos, se convertían en inhabitables. Puede comprenderse que para estos pueblos "la experiencia del Sol" (que para ellos era calor y vida), les marcara profundamente. A lo largo del otoño el sol se ha ido alejándo, casi muriendo. El punto más bajo se sitúa justo en el solsticio de invierno. Pero a partir de ese instante el sol renovado, adquirirà nueva vida. Las fiestas invernales están marcadas por la tristeza inicial por la muerte del sol, pero por la seguridad inquebrantable de su renacimiento el 25: "Dies natalis solis invictus", el "día del nacimiento del Sol invencible".

EQUINOCCIOS Y SOLSTICIOS


Tradicionalmente los equinoccios están relacionados con el mundo terrestre y con sus variaciones; los solsticios, por el contrario, aluden al mundo sideral. De ahí que los pueblos antiguos representasen los solsticios mediante una línea vertical, que indicaría ascenso y descenso, y los equinoccios con un trazo horizontal, representación del mundo terrenal.

Esta dualidad se traduce en las concepciones religiosas de los pueblos. Los que hacen de los solsticios el eje de su identidad religiosa, adoptarán cultos de tipo solar; mientras que los otros se referirán a cultos telúricos y ginecocráticos, o si se quiere, a cultos lunares.

Con frecuencia, ambas concepciones se interfieren como producto de las migraciones de los pueblos, de sus mezclas y de los inevitables sincretismos. Así, por ejemplo, Apolo, concebido como el Sol en sí, inmóvil y soberano (traído a Grecia por Aqueos y Dorios, indo-arios), sufre la adulteración de los pueblos equinocciales de la Grecia Antigua (los pueblos pre-arios, minoicos y cretentes, adoradores de diosas femeninas), transformándose en Helios, representación del sol sometido a la ley de ascenso y descenso, que cada noche se refugia en la madre tierra donde cobra nuevos bríos para ascender al día siguiente.

Hay que incluir los cultos y temas equinocciales entre los de la Gran Madre, cultos relacionados con la floración de la tierra, con lo caótico y desordenado de los bosques, es decir, con todo lo relativo al reino vegetal. En el año corresponden a la Primavera. Los temas solsticiales marcan los grandes hitos del Sol: el punto más alejado y el más cercano a la Tierra, solsticio de Invierno y de Verano, respectivamente.

EL INVIERNO PARA EL MUNDO TRADICIONAL

Las viejas tradiciones indo-europeas aluden a una sede situada en el Norte -Hiperbórea- que era su lugar de origen y residencia durante una mítica Edad de Oro, en el principio de los tiempos. Una serie de catástrofes naturales forzaron migraciones hacia el sur, en el curso de las cuales estos pueblos conservaron la memoria de su pasado. Buscando el calor del sol y días más largos, descendieron hacia el sur.

En una segunda fase de descenso -Edad de Plata- se establecieron en una isla a la que llamaron Thule. En pos de esta sede partió Phiteas "el Masaliota"; pretendió haber llegado allí, si bien es posible que confudiera Thule con las islas Casitérites, Islandia o probablemente Groenlandia.

Nuevas catástrofes y migraciones llevaron a estos pueblos más al sur y en un ciclo siguiente de descenso se establecieron en la Atlántida, en lugares hoy ocupados por las aguas oceánicas. El relato platónico es suficientemente conocido como para que nos extendamos.

Todo esto no precisa demostración científica o huellas arqueológicas "positivas", se trata de tradiciones; "tradición" implica transmisión, oral y directa, por tanto, un cierto contenido de verdad, que aunque deformado indicaría, como mínimo, la psicología profunda de los pueblos indo-europeos sobre los que se vehiculizó esta mitología.

La dureza del clima nórdico-polar, el dramatismo de unas migraciones realizadas en condiciones precarias, imprimió un carácter particular producto de la experiencia existencial de estos pueblos marcada, sin duda, por la búsqueda y persecución del Sol, desde el Norte originario hacia el Sur. No es de extrañar que para ellos el Sol se elevara a la categoría de divinidad y que sus líderes y soberanos adquirieran connotaciones solares: inmovilidad, serenidad, altitud, distanciamiento, quietud, poder, fuerza, vigor, centralidad, irradiación, teurgia (el sol tuvo un cierto poder terapeutico antes que la destrucción de la capa de ozono lo convirtiera en mortal), etc.

A la vista de todo esto, es lógico que las fiestas que colocan al sol en el centro de su temática, tengan gran arraigo y predicamento en los descendientes de estos pueblos originarios más que primitivos. Las festividades del invierno tienen por ello un carácter ambivalente: son, por un lado, fiestas en el que el recuerdo de los muertos tuvo gran importancia, sobre todo en sus primeras semanas; pero también son fiestas de resurrección y promesa de vida. De ahí la alegría generalizada con que se abordaban en un tiempo en el que los escaparates del consumo no existían y todo lo que se regalaba o con lo que se decoraba el hogar era fabricado por las propias manos de quien lo entregaba.

EL GRAN CICLO DE 12 DIAS

Del 25 de diciembre al 6 de enero, tiene lugar el ciclo festivo más atractivo de todo el año. La naturaleza que ha ido muriendo a lo largo del otoño, llega a un período de inflexión. El sol, dador de vida, detiene su alejamiento de la tierra y si antes parecía como si quisiera salirse de la elíptica y desaparecer, ahora, a partir del 25 de diciembre, inicia su lenta aproximación a la tierra. Esto hace del invierno una estación rigurosa en cuanto a las inclemencias climáticas, pero llena de alegría: es la promesa de una renovación.

Este ciclo festivo puede ser considerado como la fiesta del Eterno Retorno del Sol, de su renacimiento (navidad) y de la regeneración del tiempo (primero de año).

Fiesta familiar una (la Navidad/Solsticio), fiesta mundana otra (primero de año, fiesta de Jano), fiesta, finalmente, para los niños la última (Epifanía), cada carácter y cada edad encuentran su momento ideal en estas fechas.

El hecho de que se trase de un ciclo de doce días, indica su relación con las costumbres y los pueblos indo-europeos, para los cuales el número doce era sagrado y se repetía en distintos motivos simbólicos. Su relación con el Sol no puede ser solo considerada como una mera muestra de "naturalismo", es fundamentalmente, la evidencia de una concepción del mundo y de una tradición nórdico-polar. El hecho de que el ciclo festivo haya sido cristianizado no resta importancia a este simbolismo, tan solo lo cubre de connotaciones propias de la religión dominante. Pero llámese Cristo o Mitra, la celebración del día de su nacimiento coincide con la ruta en la que el sol se encuentra en el punto más bajo de la elíptica.

Durante miles de años, nuestros antepasados indo-europeos han celebrado esta fiesta y a lo largo de las culturas dominantes en cada ciclo, ha permanecido inamovible y nada ni nadie ha logrado desarraigarla de la memoria colectiva de nuestros pueblos. Como máximo se ha adaptado y en las últimas décadas adulterado.

Aquí radica la importancia de este ciclo de 12 días: pone en contacto el pasado con el presente y es una promesa de futuro. Lo que han hecho cientos de generaciones en el decurso de milenios, es una "tradición", un patrimonio ancestral, lo que une a los hombres del presente con su pasado más remoto; las fiestas y celebraciones de este ciclo muestran a los hombres de hoy, cuales eran los principios y la concepción del mundo de sus ancestros. Tal es uno de los sentidos, hoy perdido, que convendría recuperar.

Otro pueblo indo-europeo, los germanos, conservó para esas fechas unos contenidos análogos. Cuando se acercaban las fiestas solsticiales, los germanos enviaban mensajeros a lo alto de las montañas para que anunciaran el próximo retorno del sol. Este se producía en la noche del solsticio; entonces, grandes hogueras eran encendidas en homenaje y los clanes celebraban sus ágapes.

Para los germanos -y por extensión para los pueblos nórdicos-  el "solsticio de invierno" y las fiestas que seguían eran un remedo del Raknarök, el "crepúsculo de los dioses". Liberado, el lobo Fenrir -símbolo de las fuerzas caóticas y tempestuosas- rompe sus cadenas y devora los cielos y la tierra; el sol mismo es tragado por la fiera. Pero en el final del relato del Edda, el sol es reemplazado por su hija, gracias a la gesta del dios Vidarr, llamado el "As silencioso". En el universo romano, Angerona, diosa del solsticio, representada en actitud de demandar silencio, y con la boca vendada, es el equivalente; la conclusión es simple, hubo un tiempo en el que el ciclo de Navidad de celebraba en recogimiento y silencio...

Los hindúes celebraban en esas fechas el "deva-yana", fiesta de la vía de los dioses, en oposición a la fiesta de "pitri-yana", vía de los antepasados, que tenía lugar en el solsticio de verano. En la celebración de esta última fiesta adquiría gran importancia el fuego. Era en el fuego en donde se creía que residía el espíritu de los antepasados, que una vez muertos, pasaban a ser dioses tutelares del hogar; este mismo culto se transmite a Roma en los altares domésticos destinados a los dioses lares.

En el transcurso de los siglos, con la dispersión de los pueblos indo-europeos y sus mezclas, se alteraron parte de estos significados: en la Europa del sur desaparecieron las hogueras del solsticio de invierno, que, sin embargo, se conservaron en el Norte; mientras, en el solsticio de verano, algunas publaciones del sur, siguen realizando hogueras análogas. Pero siempre, en todos ellos, es posible reconocer la importancia que el eje solsticial -es decir, solar- tuvo para ellos.

JANO: LA RENOVACION DEL TIEMPO

Uno de los dioses menos conocidos y más populares del panteón romano era Jano. Dios de las puertas y de los caminos, dios de la guerra y de la paz, del principio y del final, era un dios bifronte (en ocasiones cuatrifonte) uno de cuyos rostros miraba hacia una dirección y el otro hacia la opuesta. Su culto había sido instalado por Rómulo, fundador mítico de Roma, y tiene su paralelo en otros dioses indoeuropeos, Vâyn y Heimdal, por ejemplo. San Pedro, asociado, como Jano, a las llaves y "portero" de los Cielos, es su equivalente cristianizado. Las puertas del templo de Jano en Roma se abrían cada vez que había guerra y se cerraban con la paz.

Su importancia hizo que el primer mes del año tuviera su nombre: Janus, Januariis, mes de Jano, del que deriva Enero. Roma entera brindaba en honor del dios en la fiesta que le era consagrada: el agonium. Las libaciones y los pasteles (llamados "ianuales") querían representar el deseo de buenos augurios.

Su fiesta se celebraba el día 1 de enero, momento en el que el tiempo quedaba renovado con el nacimiento de un año nuevo. El templo de Jano era cuadrado y tenía su antítesis en el culto a Vesta, cuyo templo era redondo. El uno era el tiempo de los hombres, el otro el de los dioses, el uno, en su trazado cuadrado, indicaba que todo lo humano tiene un principio, un crecimiento, un declive y una muerte; el otro, el de Vesta, con su fuego sagrada ardiendo en el centro, aludía a un mundo de esencias eternas e intangibles, sin principio, ni final, el mundo de lo trascendente.

Jano preside el año: situado justo en el centro del ciclo de 12 días, entre Navidad y Eepifanía, era un jalón intermedio entre una y otra fiesta.

LA ESTRELLA DE LOS MAGOS

La fecha lúdica siguiente es la Epifanía, una fiesta que también hunde sus raíces en el pasado más remoto y misterioso. Las primeras huellas de una festividad equivalente pueden encontrarse en el Egipto faraónico, para la que la fecha del 11 tybi (6 de enero) era el día de la "manifestación del nuevo sol". Epifanía, precisamente, quiere decir "manifestación".

En los Evangelios el papel de los Reyes Magos está muy difuminado y hace falta recurrir a una interpretación esotérica para advertir su significado. Para René Guenon la figura de los tres reyes magos, "venidos de oriente", son la actualización de Meltkisedec, mítico rey de Salem, "señor de paz y justicia", a la vez rey, sacerdote y profeta, un equivalente hebreo a la tradición universal del Rey del Mundo.

El Evangelio -siempre siguiendo a René Guenon- ha dividido la función de Meltkisedec en tres personajes, a la vez regios, que ofrecen a Jesús recién nacido, oro, incienso y mirra, símbolos de la realeza, el sacerdocio y la profecía. Tales ofrendas serían un reconocimiento del "Rey del Mundo", al papel papel divino de Jesús.

Pero también podemos recurrir a la tradición hermética y a la alquimia para intuir la importancia y el significado de la Epifanía. Se sabe por tradición que los Reyes Magos, llegaron hasta el portal de Belén, siguiendo las huellas de una estrella "de Oriente". Pues bien, uno de los minerales utilizados por los alquimistas sus laboratorios era el sulfuro de antimonio que tiene la particularidad de, una fez fundido, contraer su superficie en la lingotera, dando origen en su centro a una estrella de seis puntas, que los alquimistas consideraban "la signatura con que el Divino había marcado a la materia prima de la obra filosofal".

Esto, lejos de ser un apunte erudito, contribuye a redondear la figura de los "Reyes Magos". En realidad, los partidarios de la alquimia, sitúan a esta ciencia por encima de cualquier otra técnica tradicional, en tanto que la realización de la obra hermética daría acceso a los tres poderes que caracterizaban a Hermes Trimegisto (= el tres veces grande), el de la realeza, el sacerdocio y la profecía.

La interrelación entre Reyes Magos y alquimia viene favorecido, además, por los colores de cada uno de ellos: blanco, rubio-dorado y negro, alusión apenas disimuladas a las tres fases de la obra hermética: la obra al blanco o "albedo", la obra al negro o "nigredo" y la obra al rojo o "rubedo".

Pero también hay que ver en la fiesta de la Epifanía un momento de exaltación caballaresca, frecuentemente incorporado a los ciclos heroicos medievales. El rey pescador, el mítico Preste Juan, rey de un país remoto, rey y sacerdote a la vez, sería un avatar de los Reyes Magos. Juan de Hildesheim llega incluso a decir que era su heredero.

Fue el "Buen Barbarroja", Federico I Hohenstauffen, quien renovó el culto a los Reyes Magos trayendo lo que consideraba sus restos a Colonia. Esto ocurría en el siglo XIII y la dió origen a la "fiesta de los locos". En medio del jolgorio general, cada ciudad elegía un "rey de los locos"; pero en el siglo XIV, la fiesta, que entroncaba con celebraciones mistéricas y paganas, fue prohibida por la Iglesia y su simbolismo pasó al carnaval.

EL CARNAVAL O EL OCASO DEL INVIERNO

Dentro de unas semanas, cuando aun no estamos recuperados de las celebraciones de Navidad, una nueva festividad nos invade de alegría y nos vuelve proclives a los excesos de todo tipo. El carnal o carnes-toltas (carnes tolendas = carnes calientes), a principios de febrero, supone un desencadenamiento orgiástico y tempestuoso de impulsos telúricos y caóticos.

Su función dentro de la humanidad tradicional era educativa a la par que festiva. Invirtiendo las polaridades, al menos un día al año, cada uno contemplaba lo ridículo y absurdo de querer ocupar un puesto que no era el suyo. La humanidad tradicional percibía un orden en lo cotidiano; el contraste con esa idea de orden era el carnaval, manifestación anual del caos. Y de la misma forma que se sabe lo que es la oscuridad al compararla con la luz, se tiene más presente la idea de Orden si existe una referencia de su opuesto, el Caos. Tal es el sentido del Carnaval, cuya celebración marca el ocaso del invierno.

Como hemos dicho, la "fiesta de los locos" se trasladó de la Epifanía a la actual del Carnes-tolendas; ese mismo período de tiempo era ocupado en la antigua Roma por otra fiesta equivalente, instituida por Rómulo y Remo en honor del dios Fauno (Pan). El 21 de febrero los jóvenes recorrían las calles de Roma, completamente desnudos y con látigos en la mano, golpeando a quien encontraban por el camino. Tal rito estaba reputado de garantizar al fertilidad y por ello, suponía un anticipo de lo que implicaría la primavera.

Al acabar estas fiestas se iniciaba un período de "purificación" que daba nombre al mes: febrero, en efecto, deriva de febraurius y febrerum, palabras relacionadas con el verbo febraure, purificar.

El mes se iniciaba con la fiesta de la Candelaria, fiesta, por excelencia de la luz. Instituida por el paganismo, fue recuperada por Gelasio I y convertida en la Purificación de la Virgen. Tanto en uno como en otro sistema, el rito central, lo constituía la bendición de candelas.

Es evidente que en Febrero se empieza a notar fehacientemente la prolongación de la presencia del Sol. Griegos y romanos, hacían de esta fecha un día de culto a Ceres (raíz "ker" = crecimiento) y en su honor iluminaban profusamente las calles. Ceres, apelaba a la luz, buscando a Proserpina, su hija secuestrada por Plutón. En otros pueblos esta festividad estaba igualmente presente: era el Imbolc de los celtas y el Imbolg de los germanos, la fiesta del agua lustral.

DE LA TRADICION AL CONSUMO

El 25 de marzo puede considerarse clausurado el ciclo invernal y sustituido por el imperio de la primavera. En esa fecha, nueve meses antes de la Navidad, tiene lugar la fiesta de la Anunciación, reconversión de la antigua fiesta de Cibeles, diosa agraria por excelencia.

Es inútil hacerse ilusiones sobre la posibilidad de recuperación del antigua sentido que tuvieron todas estas fiestas. El hombre tradicional sacralizaba el año, el hombre moderna sacraliza el consumo. No puede concebirse todo este ciclo invernal, con todos sus jalones festivos, sin alcanzar unas determinadas cotas de consumo. Más es el consumo, mayor debe ser -según esta lógica economicista- la felicidad del hogar.

En un mundo de productores alienados y de consumidores integrados no era posible otra realidad más que la del consumo frenético. Sin embargo, conocer el sentido de las fiestas puede suponer un punto de apoyo, para quien quiera zafarse de la tiranía del consumo obligatorio y al mismo tiempo dotarse él, su familia y sus allegados, de una concepción del mundo tradicional que hoy es susceptible de ser recuperada; es más, que es la única alternativa posible al economicismo y al hedonismo contemporáneo.     Descubrir el sentido de las fiestas de invierno, supone integrarse y conocer el entorno de la naturaleza (telúrica y solar) sobre cuyo trasfondo discurre el devenir de la vida humana. Los mitos y las leyendas de la navidad, el jolgorio de las fiestas de Jano y de Carnaval, la Epifanía, la fiesta de la Luz, la Candelaria, todas ellas son excusas para recuperar un pasado que fue nuestro, que perteneció a nuestros precursores y que nosotros tenemos la obligación de purificar (uno de los ejes del invierno es la idea de "purifación") de los excesos consumistas y hedonistas de este momento histórico que nos ha tocado sufrir.

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Los "Plomos del Sacromonte": Magia morisca de Granada

Infokrisis.- Cada primero de febrero, Granada celebra la festividad de San Cecilio, su Santo Patrono, con una romería al Sacromonte. Los orígenes de esta tradición son enigmáticos y datan del período más crítico del reinado de Felipe II. En esa época -finales del siglo XVI- aparecieron enterrados en la "Torre Turpiana", los documentos que han pasado a la posteridad con el nombre de los "Plomos del Sacromonte". En su momento, estos documentos, colvulsionaron los fundamentos mismos de la Iglesia. Hoy la docta "Enciclopedia Andaluza" los ignora y Miguel José Hagerty, que consultó al Vaticano donde se encontraban los citados documentos, no obtuvo respuesta. Y, sin embargo, es cierto que fueron llevados a la Ciudad Santa bajo el reinado de Felipe IV.

Un siglo después, los "plomos del Sacromonte" pasaron a ser considerados una burda mistificación y así siguen permanecen hoy. Tras un breve análisis de los documentos, asalta la duda de si no se tratará, más bien, de textos místicos, cuyos datos históricos no hay que tomar necesariamente al pié de la letra, sino que lo que cuenta, en definitiva, es el mensaje iniciático en ellos contenido.

UN HALLAZGO SORPRENDENTE

En 1588 la ampliación de la tercera nave de la Catedral de Granada obligó a derribar la torre de la antigua mezquita mayor nazarí. La tradición local afirmaba que la torre, llamada "Turpiana", había sido edificada por los "fenicios". El día de San Gabriel de ese año -fecha celebrada en el calendario islámico- los albañiles hallaron una pequeña caja de plomo que, al abrirla, desprendió una extraordinaria fragancia. En su interior se encontró un hueso del San Esteban, protomartir, una imagen de la Virgen, con traje "egipciano", una arenilla entre azul y negra, un pañuelo que enjugó las "lágrimas de la Virgen" y dos pergaminos (una profecía de San Juan, interpretada por Dionisio Areopagita y el relato del martirio de San Cecilio). Los pergaminos fueron traducidos inmediatamente por el Santo Oficio y el Obispo ordenó que las reliquias se colocaran en un lugar destacado de la Sacristía. Las apariciones no había hecho sino comenzar.

El 21 de febrero de 1595, se encontró frente al Generalife, la primera lámina de plomo escrita en carácteres hispano-béticos que, una vez descifrada, pudo saberse que contenía datos sobre el martirio de San Tesiphon (o Mesitón) y San Hiscio, discípulos de Santiago. Los hechos que narraba estaban fechados en "el segundo año de Nerón, primer día del mes de marzo". El texto sobre San Tesiphon estaba escrito en "su natural lengua arábiga con carácteres de Salomón". Dos meses después, una niña, Catalina de Cuevas, encontró otro documento, El tratado sobre la esencia de Dios. Las crónicas de la época afirman que los hallazgos iban acompañados de resplandores, fenómenos luminosos y prodigios.

En total se encontraron 18 documentos de muy diversa índole.

LOS FUNDAMENTOS MITICOS DE LA ESPAÑA CRISTIANA

Lo que más atrajo de estos documentos es la temprana cristianización de España que se daba cuenta en ellos. Si bien en toda la península se registraban mitos y leyendas sobre la temprana presencia de Santiago el Mayor, estos documentos, escritos, aparentemente, en los albores del cristianismo, daban datos excepcionalmente concretos.

Se decía que Santiago hubo predicado en España junto con seis discípulos (Cecilio, Tesiphon, Torcuato, Sgundo, Hiscio y Eufrasio). Pilotba el navio el mismísimo San Gabriel. ¿A quién encontraron Santiago y sus discípulos? No a íberos, ni a celtas, sino a árabes, "gentes de las más excelentes de sus criaturas en el linaje de Adán". Es más, Santiago logró conquistar el corazón de Aben Almogueira, reyezuelo local que, tras su conversión, pasaría al santoral con el nombre de San Indalecio.

De los 18 documentos, seis narraban la historia de Santiago en nuestro país. Los Hechos del Apostol Santiago y sus milagros eran coincidentes con algunas leyendas medievales en circulación sobre su presencia. El titulado Grandes Misterios que vió Santiago en el Monte Sagrado (Sacromonte), es de carácter profético. Se halló también un Ritual de la Misa de Santiago Apostol y varias oraciones a él consagradas.

Pero existían graves impliaciones políticas.

LA REVOLUCION HISTORICA

No solamente la iglesia disponía, a partir de entonces, de un texto que confirmaba la presencia de Santiago en España, sino que, además, se insistía en que los primeros conversos fueron moros. Las pretensiones de pureza de sangre de los cristianos viejos, a partir de ese momento, carecían de validez. Los españoles que ponían ostentar tal título eran, en rigor, los moros...

Los textos aparecen en el momento en que Granada está rota por la rebelión de los moriscos y la guerra de las Alpujarras. Hasta 1606, se sabe que subsistió, clandestinamente, el culto islámico en aquella ciudad. No es raro, pues, que los cristianos consideraran que la conversión de los moriscos era aparente y falsa y experimentaran hacia ellos un vivo rechazo.

Objetivamente, los textos encontrados en la "Torre Turpiana" y en el Sacromonte, exoneraban a los moriscos de la acusación de conversión ficticia. Convertidos sinceramente (o por resignación) aceptaron muy bien los hallazgos y, mientras las reliquias se convirtieron en objetos de cultos, los documentos pasaron a incorporarse a la fé popular.

LOS MORISCOS DE GRANADA Y EL INSPIRADOR DE LOS TEXTOS

Cuatro años antes de la rebelión de los moriscos, un sabio granadino, con fama de vidente y profeta, El Merini, había dicho que cuando se derribase la torre de la Mezquita Mayor se encontraría un "pronóstico levantisco". El Merini murió hacia 1568 y toda una escuela historiográfica (en la que se encuentra Julio Caro Baroja) afirma que fue él quien inspiró el contenido de los documentos del Sacromonte.

El Merini tenía una hija que se casó con otro morisco, Mendoza "el Seis", a quien traspasó los papeles que guardaba de su padre. Mendoza entregó parte de estos documentos a Miguel de Luna; éste, a su vez, los utilizó para escribir una obra sobre Don Rodrigo y la "pérdida de España". La obra tuvo un éxito enorme, fue traducida a varios idiomas e inspiró la obra de Lope de Vega "El último godo".

La historiografía oficial ha determinado que los documentos fueron falsificados por Miguel de Luna (el cual utilizaría los documentos de El Merini) y Alonso del Castillo, que lo hicieron con intenciones patrióticas y a fin de atenuar  las heridas provocadas por la guerra contra los moriscos. Menéndez Pelayo sostiene, en cambio, sin pruebas que se trató de una "conspiración muslime destinada a socavar la fé".

Miguel de Luna, hijo de castellano viejo y morisca, tradujo las inscripciones de la Alhambra y fue intérprete del Santo Oficio y de Felipe II. Durante la sublevación morisca, intentó convencerles de la imposibilidad del triunfo para su causa. No se trataba, sin duda, de un personaje secundario. En 1583 fue a El Escorial, llamado por Arias Montano para catalogar los libros arábigos. Antes había traducido la correspondencia con el Xerife de Fez y Marruecos tras la derrota en el curso de la cual desapareció Don Sebastián de Portugal, el mítico "rey perdido", del país vecino que generó toda una oleada de misticismo (el "sebastianismo"). El otro presunto falsificador, Alonso del Castillo, se expresaba correctamente en el "idioma erudito de los árabes andaluces", tal como lo describe Julio Caro.

Nos movemos en el terreno de la sospecha, porque no existe prueba fehaciente de que Alonso del Castillo o Miguel de Luna fueran los falsificadores, ni nadie es capaz de explicar que ganarían con ello. Los tratadistas, coinciden en que, de ser ellos los autores, el contenido de los documentos debió ser inspirado por algún morisco muy erudito. Y todos coinciden en que se trató de El Merini, personaje del cual los indicios son muy débiles, pero su existencia es incontrovertible. Por lo demás, hay que admitir que El Merini se benefició de documentos y tradiciones más antiguas e incluso es posible que las revistiese de un ropaje cristianizado para que fueran aceptadas mejor por la sociedad de su tiempo.

Pero el problema sigue siendo el mismo: fuera quien fuera el mistificador -por que evidentemente, los contenidos son míticos- el texto está ahí; y lo que es mejor: nos habla el lenguaje de los símbolos. Así pues, lo importante, no es tanto, señalar con el dedo a los mistificadores como descifrar el mensaje.

LA POLEMICA EN TORNO A LOS DOCUMENTOS

El Obispo Pedro de Vaca y Castro, estaba a cargo de la diócesis cuando ocurrieron los descubrimientos. Había nacido en Roa y alcanzó la longeva edad de 89 años, excepcional para la época. A poco de realizarse los descubrimientos, investigó el hecho. Tomó declaraciones a moriscos del Sacromonte sobre las cuevas y los asentamientos antiguos de la zona. Más adelante convocó dos juntas teológicas (en 1596 y 1597) para deliberar sobre los documentos y establecer si eran conformes con la doctrina cristiana. Las dos juntas autentivicaron los hallazgos. La Santa Sede, en cambio, recomendó prodencia y prohibió a los canónicos hacer afirmaciones, a favor o en contra, sobre el tema.

El Obispo Castro había sido contrario a la expulsión de los moriscos. Ganado por la cultura árabe, aprendió esta lengua y negó siempre la existencia de un peligro que viniera de esa comunidad. En 1600, otra deliberación de teólogos votó a favor de la autenticidad de los documentos. Entre tanto, fray Martín de Villanueva, valedor de la causa, se entrevistó largamente con Felipe II. Otros reyes de España, hasta Felipe IV creyeron, igualmente, en la autenticidad de los hallazgos.

Sin embargo, el escepticismo de la Santa Sede iba en aumento. Difícilmente Roma podía aceptar que entre los primeros conversos figuraban árabes y, mucho menos, el hecho de que Granada -último reducto musulmán en Europa Occidental- se cristianizara antes que la Ciudad Santa.

Los dominicos fueron, igualmente, hostiles a los hallazgos a partir de que en algunos de los textos encontrados hacían referencia a la Inmaculada Concepción, dogma que jamás aceptaron de buen grado. Los dominicos, bien situados en la Santa Sede, presionaron al papado para que revisara el caso y, llegado el momento, lanzara la interdicción.

El 9 de marzo de 1641 el Papa ordenó a Felipe IV que los pergaminos y planos se llevaran a Roma. De Granada fueron trasladados a San Jerónimo el Real por canónigos del Sacromonte. Unas semanas después un edicto Vaticano prohibió que se leyeran los documentos encontrados en Granada.

UN ROSACRUZ EN ACCION

En 1665 los documentos fueron, significativamente, entregados a Athanasius Kircher, jesuita alemán, versado en esoterismo, para que los examinara. Kircher había realizado los primeros estudios sistemáticos sobre el esoterismo faraónico y sobre él recae la sospecha de que estuvo afiliado a los círculos rosacrucianis de su tiempo. Nadie dudaba en la Santa Sede que Kircher era un hermetista cristiano, perfecto conocedor del pitagorismo, la cábala y la astrología. Su especialidad era el desciframiento de jeroglíficos egipcios. Fue el primero en intentar descifrar las profecías de la Gran Pirámide.

Kircher consideraba que el copto era una variedad de la antigua lengua egipcia. Reconocía que el semita pertenecía a un grupo de lenguas al que llamaba "fenicio". El hecho de que la primera imagen de la Virgen ostentara una "traje egipciano",  y que se considerara la Torre Turpiana como construcción fenicia y, finalmente, los carácteres enigmáticos en que estaban escritos algunos de los textos más esotéricos, determinaron el que la Santa Sede acudiera al jesuita rosacruz para que desvelara el enigma.

La opinión de Kircher se dividió en dos partes. Afirmaba que si había que atenerse a la realidad histórica de los hechos narrados, ésta era cuestionable. Ni afirmaba ni negaba el que los textos hallados estuvieran en concordancia con la doctrina cristiana. Se limitaba, prudentemente, a afirmar que se trataba de tratados mágicos que probablemente expresaran creencias mágicas de los moriscos. Esto fue suficiente para lanzar sobre ellos el interdicto... ¿Pero que tenían los plomos de herético y mágico?

LA FILIACION INICIATICA

Llama la atención, inicialmente, que buena parte de los textos encontrados estén dedicados a Santiago, quien, no lo olvidemos, es el Santo Patrón de los alquimistas. Lo que se describe de Santiago es un viaje, es decir, una aventura iniciática, otros textos medievales y renacentistas (el "Libro de las Figuras Jeroglíficas" de Nicolás Flamel o algunos tratados de Ineneo Filaleto habían utilizado el símbolo de la peregrinación para describir las etapas de la iniciación alquímica). El hecho de que los documentos más herméticos del conjunto hayan sido elaborados en plomo, metal propio de los alquimistas, abunda en la interpretación de que es en el arte de la alquimia -vivo incluso hoy entre los musulmanes de Marruecos descendientes de los moriscos- donde hay que buscar las claves.

Llama la atención, igualmente, que uno de los textos más enigmáticos, esté destinado a describir las propiedades del Sello de Salomón, un símbolo bien conocido por los hermetistas medievales, como signatura de los cuatro elementos y llamada también, por ellos, la "corona del mago" (la suma de los seis primeros números, es igual a 21, el número de arcanos mayores del tarot, esto es, de aspectos de la naturaleza manifestada, 1 + 2 + 3 + 4 + 5 + 6 = 21).

El soporte de algunos documentos era plomo, en ocasiones presentado en láminas a modo de hojas de un libro y en otras como discos metálicos. A finales de la Edad Media y durante los siglos XVI y XVII, los discos metálicos con inscripciones jeroglíficas se utilizaban frecuentemente como talismanes de protección o invocación a los espíritus. Las clavículas de Salomón es ejemplo de lo que decimos. Es seguro que, las figuras descritas sobre todo en el Tratado sobre el Sello de Salomón, tuvieran esta finalidad mágica.

Llaman la atención, igualmente, el hecho de que sean seis los discípulos de Santiago (6 + 1 = 7) y, finalmente, el que el leit motiv de todo el acervo documental sea el viaje iniciático de Santiago por tierras de España. A no olvidar que, a partir del siglo XVI, cuando en España y en el Sur de Francia, se alude a topónimos derivados de "moros", estamos ante lugares mágicos... pues es de hermetismo y magia de lo que nos hablan estos documentos misteriosos.

El mismo estilo mágico se percibe en el documento que describe la profecía escrita por San Juan. El texto está escrito en un cuadrado mágico de 48 por 29 casillas, cuya lectura debe hacerse tomando, primero los cuadrados pares y luego los impares. En algunos intérvalos aparecen letras griegas. El texto es, realmente, un "palíndromos" mágico cuyo significado y clave se han perdido, como, así mismo, su utilidad.

Los "plomos" son el único documento a nuestro alcance para estudiar la tradición mágica y hermética de los musulmanes granadinos, muchos de ellos sufíes, que siguieron ostentando parte de los moriscos.

EL CARPETAZO ECLESIASTICO

Las opiniones de las Juntas Teológicas, de Athanasius Kircher y otros impenitentes luchadores por la causa de los "plomos"  -como el italiano fray Bartolomé Pectorano, autor de una monumental defensa de su autenticidad- no consiguieron detener la condena papal. Esta llegó a principios del siglo XVIII. La tristeza y conmoción que causó en Granada fueron indescriptibles. En 1716, 1736 y 1739 se efectuaron forcejeos ante la curia romana para lograr la revisión de la causa, pero el proceso sigue detenido hasta nuestros días y, en la actualidad, los "plomos" permanecen perdidos en algún lugar del Vaticano.

Lo que nosotros hemos planteado, no es tanto la verosímilitud histórica de la predicación de Santiago y de sus seis discípulos en España, como la existencia de un mensaje esotérico camuflado con un ropaje cristianizado. Ni siquiera la demostración de que los textos pudieron ser elaborados por Miguel de Luna y Alonso del Castillo, cambiarían un ápice el hecho de que el contenido encierra una alta sabiduría esotérica... sabiduría que -morisca o cristiana vieja- forma parte de la Historia Mágica de España.

n o t a s  f u e r a  d e  t e x t o

HISTORIA MAGICA DE GRANADA

Un curioso manuscrito del siglo XVIII, el "Targum Granatense", atribuido a Francisco Pastor de los Cobos, "demuestra" que el relato del Génesis y los lugares más significativos de la crónica bíblica, aluden veladamente a la región de Granada.

Mesopotamia estaría enclavada entre los ríos Genil y Darro. Bab-Bilisena hoy Belicena, era Babilonia. El alto del Albaicín corresponde a Abelsitim, lugar donde se asentaron los hijos de Abel. Aceca, la ciudad de Judá, era la Asabica, o lugar en el que floreció Garnatha Alyehud.

De los Cobos explica que los habitantes del Albaicín seguían a Dios, mientras que los de Asabica eran crueles y taimados. Estos, finalmente, se apoderaron del Albaicín y crearon en él la Torre de Babel. La confusión de lenguas que siguió después cuadraba perfectamente con el panorama cultural del barrio en el que llegaron a hablarse a un tiempo "arábigo salomónio, griego, latín, hebreo, romance castellano e incluso italiano"; todo lo cual no era otra cosa que una inmensa "algarabía"...

La obra de Pastor de los Cobos, no deja de ser una locura literaria sin el más mínimo fundamento científico que recuerda por sus etimologías fantásticas, la obra del Abate Boudet, "El Cromlech de Rennes-le-Château" que dió origen al misterio que se cierne sobre éste pequeño pueblo francés, tenido por algunos como la tumba de Cristo y la capital mística de Francia.

Pastor de los Cobos intentó encontrar argumentaciones y hechos que confirmaran los hallazgos del Sacromonte y de la Torre Turpiana y decidió encontrarlos en la etimología. Aprovechó para ello la rica toponimia árabe y judía de la zona y logró llegar donde ni los mismísimos artífices de los "plomos" pretendieron: no a demostrar que hubo cristianos de raza árabe en Granada en torno al año 62, sino que, además, el libro sagrado de la cristiandad es una guía turística de Granada.

No es raro que un erudito local decida que su patria chica es el ombligo del mundo y esté dispuesto a demostrarlo.

LUGAR DE TRANSITO Y CRUCE DE CULTURAS

El territorio de lo que luego sería el reino nazarí de Granada estaba habitado desde el paleolítico. Ya en el neolítico existieron vínculos comerciales con el Egeo. Iberos túrdulos y baetanos se agruparon en torno a Guadix y Baza. Los fenicios, establecidos en Secci (Almuñecar) y Salambina (Salobreña), practicaban el culto al dios Rimmon en Sierra Elvira. Hecateo de Mileto nos habla en el siglo V a. JC de Elybirge que luego se tranformará en Elyber y, finalmente, en Iliberri. Los griegos establecieron colonia en Ulisea. Los cartagineses, llamados por los fenicios, acabarán con Tartesos, pero serán a su vez derrotados por los romanos que fundarán Iliberri (uno de los núcleos e la actual Granada) sobre un poblado ya existente.

La tradición atribuye a San Cecilio la fundación de la sede episcopal en el 62 que serviría de soporte para el primer concilio celebrado sobre territorio ibérico, en Elvira el 306. El 419 los vándalos, los silingos y alanos, guerrean en estas tierras hasta que Walia y los visigdos consiguen apariguarlos. El emperador Honorio se apoderó temporalmente de la zona. Luego, Leovigildo recupera Granada a los vándalos.
En 771 lo moros ocupan la zona. Granada se reorgania bajo el califato de Córboda. Los judíos fundaron en el siglo VIII, Garnatha Alyejud (Torre Bermeja) que junto con Iliberri y la bereber Alcazama Cadima en la margen derecha, forman la ciudad actual.

El dominio musulmán resultó turbulento e irregular. En 1246 Alhamar, se declara vasallo de Fernando II El Santo y le ayuda a conquistar Sevilla. El 2 de enero de 1492 los Reyes Católicos conquistan Granada. Sus habitantes, ampliamente islamizados, resistieron las leyes que les privaban de derechos religiosos. La sublevación de las Alpujarras, dirigida por Aben Humeya, pudo ser sofocada sin gran dificultad por Juan de Austria, pero hizo necesaria la expulsión.

En 1606 la Inquisición quemó a la última fiel de Mahoma de la que los documentos dan cuenta.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com

El Ave Fénix. Símbolo oculto de iniciación. Renaciendo de su propia muerte

Infokrisis.- "Habita esta selva, estos bosques sagrados, el ave fénix, sola y única que vive saliendo rehecha de su propia muerte". De Ave Phoenice. El Ave Fénix de la mitología clásica es algo más que un mito poético o una ingenua leyenda sumergida en ese bosque de leyendas que es la literatura clásica. En realidad, una mitología arraigada en el subconsciente colectivo de un pueblo, entraña necesariamente una enseñanza sin la cual ese pueblo no hubiera podido desarrollar sus potencialidades. Mitología implica necesariamente, iniciación y una iniciación es el acto mediante el cual, posibilidades latentes en el ser humano, pasan del estadio de potencia al de acto. De entre todas las leyendas mitológicas que el mundo clásico nos ha legado, la del Ave Fénix es, sin duda, la de un mayor y más rotundo contenido iniciático. Se trata, por lo demás, de un mito universal nacido del vector más puro de la tradición egipcia, pero que tiene también manifestaciones de increíble similitud en India y China.

El ave que renace de su propia muerte nos indica cómo era una parte de la estructura mental de nuestros ancestros y de las culturas clásicas de las que el Occidente moderno es hijo. Conocerlo puede facilitar el retorno a los orígenes es, quizás, la forma más drástica de superar la actual crisis de identidad y pérdida de valores que experimenta nuestro entorno cultural en este límite del milenio.

FISONOMIA DEL AVE INMORTAL

El Fénix es descrita por muchos autores clásicos con una precisión tal que se diría que han podido contemplarla en estado de máximo arrobamiento o en el curso de éxtasis místicos. Así se comprende que las descripciones no sean completamente coincidentes, sino que cada autor coloque un matiz propio que otros no recogen, o simplemente, que, aparezcan sensibles modificaciones a lo aportado por autores anteriores. Sin embargo una serie de características son comunes. Todos coinciden, por ejemplo, en los destellos desprendidos por el cuerpo del ave  y su plumaje que admiten es de oro rojizo. Tácito dice que, solo por sus plumas, el Fénix puede distinguirse fácilmente de cualquier otra ave. Lactancio le atribuye un color rojo azafrán con un pico de aspecto similar a una gema o formado por piedras preciosas. Las plumas muestran irisaciones blancas, verde esmeralda y marfil. Igualmente, todos describen las garras como enormes y rojas.

Una aureola solar corona la cabeza del ave. Aquiles Tacio, autor latino afirma que el Fénix se precia de tener al Sol por señor y Lactancio en el famoso poema "De ave Phoenice", afirma que tiene por corona los rayos del astro rey. Claudiano percibe en sus ojos, lo que describe como "brillo misterioso" y que el propio Lactancio compara a "jacintos azules de gran fulgor". Otro autor clásico, Solino, en su "Recopilación de acontecimientos memorables", dice que el cuello del ave despide un "dorado resplandor". Esta solaridad está incluso presente en sus patas que son para Lactancio, doradas y para Claudiano, purpúreas, mientras que otros autores las describen de color naranja de sandácara. Al moverse muestra una gran dignidad y altivez. Ezequiel, el profeta judío, dice que su andar es "altivo como un toro y ágil, como si el cuerpo no le pesara".
Lo más notable es su sexo. Macho y hembra a la vez, los autores griegos y romanos lo definen como hermatrodita. Plinio afirma sin dudarlo que "un dios le concedió renacer de sí mismo sin lazos que aten a Venus".
No hay otro animal ni ave como el Fénix. San Eusebio al hablar de sus dimensiones dice que es dos veces más grande que la mayor de las aves, el águila. Otros comparan su belleza a la del pavo real. El mismo Plinio la quiere aproximar al faisán del que dice que el moño que muestran en la cabeza es similar a la cresta del Fénix. Lactancio en el poema, la compara al Arco Iris, diciendo que fue la misma diosa quien coloreo a la vez el arco que lleva su nombre y las plumas del Fénix.

Algunos autores resaltan los misteriosos y sutiles tonos de su canto que comparan al del mejor ruiseñor que canta en el Paraíso. Algún autor latino que ha oído hablar del cátedro, la ave solar hindú, establece paralelismos entre los dos animales en función del armonioso canto de ambos. El Fénix, posado en lo alto de un árbol, despide una musicalidad tan alta y clara que la escucha el bosque entero. En las auroras, espera en lo alto de la copa del árbol sagrado, mirando hacia el Este, el lugar donde nace el Sol; cuando despuntan los primeros rayos entona un canto que hace palidecer al del gallo. Las noticias sobre las bondades musicales del Fénix llegaron incluso hasta China, donde existió el cheng,  instrumento de música en forma de Fénix, que intenta pálidamente reproducir el canto del ave.

EL AVE DEL PARAISO

Los autores no están de acuerdo sobre la morada de este ave. Para Tácito y Heródoto su lugar de residencia es Arabia, para Arístides y Ausonio, la India. Los poetas Ovidio y Marcial la sitúan en Asiria y Lactancio, tan concreto en otras ocasiones, se limita aquí a indicar un vago "Oriente". Son varios los autores que mencionan a Etiopía que nada tiene que ver con el actual país africano, refiriéndose a una zona comprendida entre el Tigris y el Eufrates, bañada por las costas del Mar Negro.

Frecuentemente el nombre de Heliópolis (la "ciudad del Sol") aparece en los relatos. Se dice, por ejemplo que cuando muere su padre, lo sepulta en Heliópolis, o que -como cuenta Heródoto- cada quinientos años aparecía en la ciudad. Otros afirman que el Fénix se inmola precisamente en el Templo del Sol de Heliópolis. Pero sería necesario investigar los contenidos de esa ciudad maravillosa -que nada tiene que ver con la ciudad real que algún día existió con ese nombre en Egipto- para que podamos calibrar el sentido de la frase.

Lactancio, por ejemplo, nos dice que en ese país hay ausencia de mal y cualquier acto que realizan los hombres es bueno y elevado; en aquel lugar, una llanura elevada, no existe sufrimiento para el cuerpo ni para el espíritu. El lugar es equiparable al Paraíso judeo-cristiano, a los Campos Elíseos descritos por Homero en donde reina la paz del espíritu y una serenidad sin límite o a la Isla de los Bienaventurados. Quintiliano llega incluso a describir el lugar como si hubiera viajado a él; lo llama lugar de bienaventuranza ("locurum amoenitas"), con agradables bosques y ríos, peinado por una brisa suave, donde el canto de los pájaros es tan melodioso que produce un placer extático. La virtud está presente en el lugar y quienes lo habitan se guían por una idea innata de justicia y una equilibrada templanza. Ovidio sitúa una fuente en el centro del lugar, al pié del monte Elíseo y cerca de ella el lugar de residencia del Fénix. En el Elíseo jamás llueve ni nieva, pero, aun así, la fertilidad es proverbial gracias a la fuente de vida que lo alimenta todo. Nos dice también que crecen "melones", palabra que para los griegos tenía dos acepciones: cualquier fruta y el árbol de frutos dorados.

En esos Campos Elíseos vive la raza de los héroes de la que Hesíodo nos dice que fue creada por los dioses en tiempos de la guerra de Troya. Hesíodo, en "Los Trabajos y los Días", presenta una cosmogonía de la decadencia en cuatro fases cíclicas: la Edad de Oro, o edad de los dioses donde el hombre era igual a ellos; la Edad de Plata en la que se pierde el contacto directo con la trascendencia y la casta sacerdotal -mediadores entre el hombre y Dios- es hegemónica; luego la Edad de Cobre o edad de los guerreros y, finalmente, la Edad del Hierro, fase final de decadencia y desintegración. Pero entre estas dos últimas, Hesíodo sitúa la Edad de los Héroes. Gracias al ascesis heroico y a la "prueba iniciática" el hombre de las dos últimas edades tiene la posibilidad de reintegrarse en la edad primordial, la Edad de Oro. Quienes lo consiguen tienen en el Elíseo su morada. Y sobre ellos, eternamente, revolotea el Fénix.

LA ESTRUCTURA DEL MITO

La leyenda mitológica cuenta que un ave, de nombre Fénix, moría en medio de plantas aromáticas para resucitar luego con plumas que reflejaban los colores del sol. Esta estructura central tiene distintos elementos que lo van enriqueciendo, la mayoría de los cuales se integran en el mismo significado simbólico y, en otros casos, se trata de errores de comprensión fácilmente perceptibles. Así, por ejemplo, Artemidoro de Daldis cuenta que un pintor egipcio que solía representar al fénix era tan pobre que, tras la muerte de su padre, se vio obligado a llevar el cadáver a sus espaldas para darle sepultura. La dificultad en "enterrar al padre" deriva de en una mala lectura de la leyenda realizada por Artemidoro: el Fénix carece de padre y de generación alguna. La generalidad de los autores, afirma que, de las cenizas del Fénix nace un gusano que va creciendo hasta convertirse en un nuevo pájaro que, una vez adulto, emprende el vuelo y regresa a su morada.

Detengámonos aquí: el ave renace en virtud de su muerte; cuando se siente anciano recoge plantas aromáticas y forma un nido en el que muere; de los restos nace un gusano que genera la nueva ave. Esta, una vez adulta, vuela a Heliópolis. Resulta evidente que el eje central del tema es el binomio "muerte-renacimiento" que remite a la estructura central de todo sistema iniciático: para que una ceremonia de iniciación produzca efecto, el "hombre viejo" debe morir y, en su lugar, debe aparecer un nuevo alumbrado, un hombre renacido, un "hombre nuevo", en definitiva. En el proceso iniciático, como en la vida del Fénix, existe un antes y un después de la muerte simbólica: en el "antes" el ser está caracterizado por el agotamiento de sus posibilidades, el ocaso y la crisis existencial; en el "después" todo se renueva y torna joven y vivo.

A esta estructura central, los distintos autores añaden detalles no carentes de importancia. Hay que insistir en que el mito no es una imagen gratuita creada como un autor crea una relato literario. El mito dramatiza una experiencia interior y, de la misma forma que, durante un sueño, distintas personas sometidas a los mismos estímulos, los metabolizan y dan a cada visión onírica unos contenidos particulares, los autores clásicos que han aludido a mitologías, suelen haber tenido esas visiones interiores, sorprendentemente iguales, pero, al mismo tiempo, muy personalizadas. Ovidio, por ejemplo, afirma que la edad del Fénix es de 500 años, pero Plinio la sube hasta 540 años como el Heliodromo, el ave mensajera del Sol). Tácito eleva la edad del Fénix a 1461 años cumplidos los cuales se encierra en su nido situado en lo alto de una palmera, confeccionado con ramas aromáticas  (casia, nardo, cinamono, mirra) y muere en medio de éstas derramando sobre sí mismo "la fuerza genital".  El muy católico San Epifanio de Salamina, afirma que el fénix, antes de morir, se golpea el pecho con sus garras hasta hacer salir fuego de las entrañas; ésta llama enciende la leña que le ha de abrasar. Antes de que todo quede reducido a cenizas, Dios hace aparecer una nube cuya lluvia apaga la llama; los restos generarán, al día siguiente, un gusano del que nacerá de nuevo el Fénix..

Plinio afirma que las cenizas del ave contienen virtudes curativas y regenerativas que constituyen una verdadera "medicina universal". Horapolo el griego, aporta un nuevo matiz atribuyendo la cualidad fecundadora a la sangre del ave. Al sentir, nos dice, como le llega la muerte, se echa en el suelo y se hiere en el vientre; la sangre que mana fecunda la tierra y de ella nacerá el nuevo Fénix que acompaña a su padre, aun vivo, a morir en Egipto a la salida del Sol. Aquiles Tacio modifica el relato de Horapolo sosteniendo de manera insensata que el nuevo Fénix cuida de la sepultura de su anterior encarnación en el Nilo y para ello deposita el cadáver en un hueco excavado adrede en el tronco de un árbol de mirra que luego tapa con tierra.

Todos estos matices no hacen sino abundar en los mismos significados simbólicos: muerte-resurrección, solaridad, paraíso...

CONTENIDO INICIÁTICO

Los lingüistas de un lado y la tradición esotérica de otro, han hecho descender el nombre de Fénix del término griego "phoinix" al que se le dan tres acepciones: la primera alude a los nativos de Fenicia, país situado al Este del Mediterráneo; la segunda la emparenta con el color púrpura y la tercera con palmera. Para los latinos, se aludía a los naturales de Fenicia y a las palmeras y, posteriormente, San Isidoro de Sevilla, por el contrario, demostrando conocer la acepción que remite al color púrpura, lo emparenta con la realeza. Los tres sentidos, sin embargo, son coincidentes: se alude a Fenicia, situada en el Este, por que es allí por donde sale el Sol; el color púrpura es el color de Zeus y de los dioses del Olimpo, y la palmera, por su parte, es un árbol sagrado de Oriente gracias a su forma | vertical que luego se abre, desparramando sus ramas como si fueran rayos del Sol. Los mismos templarios habían conocido este último significado, integrándolo en su gnosis. Era frecuente que las capillas templarias tuvieran forma circular y la bóveda estuviera sostenida por una columna central llamada Arbol o Palmera de la Vida. Era justo encima de esa columna donde los templarios situaban un pequeño habitáculo en el interior del cual meditaban en soledad antes y después de su iniciación en el capítulo secreto de la Orden. Estos lugares aun son visibles en muchas capillas templarias.

Fenicia, la palmera y el color púrpura, indicaban solaridad, ascesis, dignidad regia (es decir, dignidad solar), remitiendo en su conjunto al concepto de iniciación. Es significativo que Claudiano compare el Fénix a otro elemento situado en la misma línea simbólica, el pino, igualmente símbolo solar y de peremnidad, al no perder jamás sus hojas. Claudiano llega incluso a comparar los achaques del Fénix a los del pino cuya muerte se produce en tres fases; una parte del pino es derribada por los ataques del viento, otra se desgaja por acción de la lluvia que pudre sus entrañas y la última se rinde por efecto del tiempo. El fénix sufre agotamiento parecido. Nada más empieza a ver debilitadas sus alas que apenas le permiten ya levantar el vuelo, cuando su vista se atenúa, nuestra ave siente que le viene la muerte e inicia la construcción de su nido.
Para Dionisio la cremación tiene lugar en la cima de una elevada montaña en una roca alta, lugar que, por su elevación y proximidad a los dioses, tiene dignidad real. Pero la opinión general es que va al Paraíso a buscar plantas aromáticas entre las que se citan el cinamono, el bálsamo, la casia, el acanto, las lágrimas de incienso, las tiernas espigas de nardo, la mirra y la panacea. En Grecia el lecho de los difuntos se adornaba con hojas de olivo, apio y coronas de flores, entre ellas el cinamono, considerada como la planta aromática que mejor arde y que, por tanto, está consagrada al sol. Plinio, siempre piadoso, recuerda que solo puede recogerse cinamono con permiso de la divinidad y tras un gran sacrificio, cuando el Sol no está presente en el firmamento.

Es innegable que el mito del Fénix está íntimamente ligado a una ciencia sagrada de carácter iniciático: la alquimia. Cómo se sabe, el fin último de la alquimia es la regeneración del compuesto humano y su reintegración en el estado edénico primordial. La primera fase de los trabajos alquímicos recibe el nombre de "putrefactio" o mortificación de la cual se extrae un compuesto que, en una segunda fase aviva el fuego interior del ser humano capaz de llevarlo al estado trascendente de identificación con la divinidad. El catalizador que provoca esta transmutación se obtiene directamente de la putrefacción de la materia primera en la primera fase de la Obra Hermética. El fuego tiene un papel preponderante en todos estos procesos. A la luz de estos datos el símbolo del Ave Fénix adquiere un nuevo sentido: nos está definiendo lo esencial del proceso de regeneración alquímico.

Dice la tradición del Fénix que dentro del nido espera la cremación. Una vez muerta, el ave empieza a descomponerse y el líquido formado por la putrefacción de los miembros impregna la totalidad del ave, lo que da origen a un gusano de cuya metamórfosis saldrá un nuevo fénix. El cuerpo muerto se calienta de tal forma que llega a producirse una llama. Así pues, el "líquido salido de la putrefacción" del Fénix es el catalizador que los alquimistas llamaban "piedra filosofal" que provocaba la regeneración del sujeto o bien facilitaba la transmutación del plomo en oro. Fénix y piedra filosofal encierran en sí mismas, milagro y capacidad regenerativa.
Lactancio en su poema comenta que el Fénix, llegado a la madurez, deja de ingerir alimento; el aire y el calor le bastan para sobrevivir. Al despuntar el alba y cuando las estrellas comienzan a palidecer, sumerge tres o cuatro veces su cuerpo en el agua sagrada de la fuente situada en el centro del Elíseo y bebe tres o cuatro sorbos de esta agua viva. El hecho de que el Fénix tenga un carácter andrógino, es otro elemento hermético extrapolado al mito, pues no en vano, la materia prima destilada en el horno de fusión de los alquimistas es masculina y femenina, activa y pasiva, a la vez.

UNIVERSALIDAD DEL MITO

A ningún mitólogo se le ha escapado el hecho de que el mito del Fénix procedía de Egipto en donde ya había adquirido una forma extraordinariamente próxima al redactado griego. En la tierra del Nilo, el ave recibía el nombre de Bennu y estaba asociado al Sol y a las crecidas del gran río, elementos que lo vinculaban a la regeneración y la vida. Ya en Egipto su templo estaba situado en Heliópolis. Las efigies de Bennu se colocan en la proa, en forma de mascarón, de las barcas sagradas que transitaban por el río repletas de sacerdotes oficiantes de los ritos mistéricos. Al igual que en el mundo clásico, en Egipto el Bannu era símbolo de resurrección; cómo se sabe el alma del difunto, tras abandonar el cuerpo, asistía a la "psicostasia", ceremonia de pesada de su alma. Respetados escrupulosamente estos ritos, si el difunto había realizado correctamente los ritos sacrificiales y la confesión negativa de sus culpas era verídica, el difunto alcanzaba la naturaleza del Fénix y renacía a una nueva vida.

La tradición pasó de los egipcios a los griegos y de ahí al mundo latino. Cuando éste se extinguió, correspondió a los árabes rescatarlo e insertarlo en la particular cosmogonía islámica. Añaden los tratadistas islámicos que el Fénix solo se posa en la montaña Qâf, considerada por ellos como el polo y el centro mundo. Sin embargo, la opinión no era unánime. Los islamistas más ortodoxos desconfiaron siempre de todos los temas no extraídos directamente del Corán; el Fénix era uno de ellos, así que doctores como Al-Jili, hicieron lo que los Padres de la Iglesia católicos ya habían hecho setecientos años antes, es decir, islamizar el mito. Al-Jili sostuvo que el Fénix carecía de existencia real y, por tanto, era un mero símbolo; no tenía otra existencia más que la atribuida por  el nombre y su idea no podía alcanzarse más que por la palabra que lo designaba, de la misma forma que no puede comprenderse la naturaleza de Dios sino por mediación de sus nombres y cualidades.

Muy lejos de allí, en otros horizontes culturales, la evocación del Fénix también había llegado. Los taoistas, por ejemplo, daban el nombre de "ave de cinabrio" a una entidad con los mismos atributos que el Fénix. El cinabrio es el sulfuro rojo de mercurio, al que ya la alquimia occidental apelaba como una de las posibles materias primas de la operativa hermética y que el taoismo llamaba "montura de los inmortales". También en China el "ave de cinabrio" era andrógina, deparaba la inmortalidad y su aspecto masculino deparaba la felicidad, mientras que el femenino era emblema del aspecto femenino del cosmos. Ambos, unidos, deparaban la felicidad. Cuando alguien afirmaba haberlo visto en los campos era augurio seguro de un feliz reinado del Emperador. En China, así pues, el Fénix está asociado a la función imperial del "cosmocrator", Señor del Universo.

EL MITO CRISTIANIZADO

Fueron varios los santos y padres de la Iglesia que, hasta bien entrada al Edad Media, disertaron sobre el Fénix, integrándolo en la concepción católica. San Eusebio de Cesárea, San Ambrosio, San Clemente de Roma, San Epifanio de Salamina, aun bajo el Imperio Romano y posteriormente San Gregorio de Tours, San Isidoro de Sevilla, Valerio Abad, Rábano Mauro, San Alberto Magno, el gran alquimista, etc. sostuvieron que el Ave Fénix demostraba la inmortalidad del alma tras la muerte y era un símbolo vivo de Jesucristo, el cual, también resurgió a su propia muerte. En literatura cristiana más antigua, los Padres de la Iglesia utilizaron la leyenda del Fénix como argumento en favor doctrina resurrección; todos ellos recurren a la semejanza de las cenizas del Fénix con los elementos constitutivos del hombre, hecho de barro y polvo, que resucitará al toque de trompeta. El Fisiólogo añade apura la comparación entre Jesucristo y el Fénix diciendo que éste tarda tres días en resucitar.

Solamente Máximo el Confesor, lo critica. Su argumento no deja de evidenciar la simplicidad de sus concepciones. Inicia su razonamiento afirmando que, a pesar de sus virtudes, el Fénix es un animal y, en tanto que tal, padeció el Diluvio Universal. Se pregunta luego si Noé menciona entre los animales que cargó en el Arca, alguno cuya virtud fuera la inmortalidad. La respuesta negativa le hace afirmar que el ave no pudo ser distinta de otras aves del Arca. Así pues no puede verse libre de la muerte, ni siquiera renacer del fuego, ni soportarlo, como la salamandra, de la que Máximo el Confesor comparte la creencia muy extendida en su tiempo, que soportaba las llamas, pero, en cambio, era permeable a otras desgracias.

Un curioso relato medieval atribuido al abad español Valerio, narra las visicitudes de Baldario en el curso de un viaje. Criado fiel de San Fructuoso, Baldario, fue a morir al rayar el alba en una de las etapas del trayecto y su alma se elevó al cielo, acompañada por tres palomas. Jesucristo en persona quiso honrar las virtudes de Baldario, concediéndole una prolongación a su existencia humana y ordenó a las palomas que volvieran el alma al pobre cuerpo muerto, advirtiéndoles que tuvieran cuidado de que la proximidad del sol no la quemase. El alma de Baldario, al regreso, pudo ver como el Sol iba precedida de un ave muy grande de color rojo -que no era otra que el Fénix-, cuyo aleteo atenuaba el rigor del Sol.

La leyenda transcrita por el Abad Valerio recoge una vieja tradición medieval derivada del tema del Ave Fénix según la cual, el batir de sus alas evita que los pecadores sean quemados por los rayos del Sol. La idea es que los justos, en tanto que tales, están dotados de la pura luz solar, mientras que los injustos son su antítesis y, por tanto, poseídos por el Maligno que huye de la luz solar -atributo de la divinidad- y es combatido por ésta. La idea cristiana de propósito de la enmienda, redención y expiación, se afirman gracias al tema del Fénix que, evidencia, una vez más, su carácter de mediador entre lo divino y lo humano.

CONCLUSION: MITO SOLAR Y SIMBOLO DE INICIACION

Nuestro viaje a través del Fénix nos ha permitido comprobar hasta qué punto está ligado a una secuencia simbólica que indica estabilidad, orden, realeza, realización y trascendencia, de la que forman parte el Sol, la alta cumbre, el Fuego, los símbolos solares de determinadas plantas, ubicaciones geográficas concretas como el Este, o ciudades alegóricas como Heliópolis. De todas estas sugerencias simbólicas, la que más persistentemente recorre el mundo de la Tradición es el Solar, de ahí que podamos definir el Fénix como un avatar del Sol.

En segundo lugar la reiteración del tema muerte-renacimiento le otorga un contenido iniciático y una enseñanza operativa: para regenerar la naturaleza del ser, ésta debe morir en  su aspecto humano; el ente renacido de la putrefacción, la incineración del "hombre viejo", generará un ser trascendente, que comparte cualidades con la divinidad y cuya morada sea el Paraiso, el estado edénico primordial, los Campos Elíseos o las Islas Bienaventuradas.

A partir de aquí estas dos concepciones es posible establecer múltiples correspondencias con otros mitos y concepciones de Oriente y Occidente que remiten a idénticas claves simbólicas y que definen una "vía" de realización, heroica y solar que fue patrimonio de nuestros ancestros, cuando Occidente daba sus primeros pasos.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

El primer “tour de Francia”. La Peregrinación de los compañeros artesanos

Infokrisis.- No es por casualidad que el "Tour de Francia", la más famosa prueba ciclista de los tiempos modernos, arraigó inmediatamente en el país vecino. En efecto, el concepto de "tour" (vuelta), hundía sus raíces en lo más profundo de la sociedad francesa. En otro tiempo, desde finales de la edad media, el "tour"  se realizaba a pié; no estaba abierto a todo aquel que quisiera participar, era, por el contrario, patrimonio de los llamados "compagnons", encuadrados en los gremios artesanos. No era una competición deportiva, sino una escuela de vida. Hoy todavía, a menos de un lustro del siglo XXI, los supervivientes de estas organizaciones conservan celosamente sus tradiciones y ritos secretos y aun algunos realizan su "tour" alejados de las metas, los maillots amarillos y los besos dispensados por las starlets a los vencedores.

DESDE EL SIGLO XV AL TERCER MILENIO

Los historiadores que han intentado reconstruir la trayectoria del movimiento gremial francés se han encontrado con dificultades insuperables. Todavía hoy los gremios tienen muy arraigada la tradición de quemar sus archivos al final de cada año; esta prudente medida adoptada tras las primeras persecuciones contra ellos en la Baja Edad Media, supone un obstáculo insuperable para fijar fechas con certidumbre absoluta.

Gracias a otros registros, documentos y archivos, se sabe que la Francia de finales del siglo XV, era recorrida por artesanos ambulantes que ejercitaban su oficio en las ciudades que visitaban. El recorrido se cerraba sobre sí mismo: terminaba en Lyon, allí donde se había iniciado años atrás. El joven que había abordado la ruta, en el curso de la misma se había convertido en un hábil y maduro artesano.

El circuito, del que se empiezan a tener más datos a partir del siglo XVII, disponía de una serie de etapas fijas -Lyon, Marsella, Burdeos, Nantes y Orleans- y a lo largo del recorrido se visitaban otras en las que no era obligatorio detenerse: Nimes, Tolosa, Agen, Rochefort, Angers, Tours, París, Auxerre y Dijon. En estas ciudades los gremios contaban con fuertes implantación que les permitían acoger a los recién llegados y emplearlos en los talleres de sus maestros artesanos. La ausencia de etapas al norte del Sena, en Alta Savoia, Franco Condado y Lorena, se debe a la debilidad del movimiento gremial en esas zonas. Débil también fue la presencia en el Macizo Central, Normandía y Bretaña, con algunas excepciones. Pero esta distribución geográfica nos indica también el origen de la costumbre del "tour de Francia": éste debió aparecer necesariamente en el antiguo "País d’Oc".

Las etapas que hemos definido corresponden casi completamente con las que seguían los distintos caminos de otra peregrinación que gozó de gran fervor popular: el Camino de Santiago. Es posible que existiera una relación entre ambas tradiciones. Resulta evidente pensar que aquellas ciudades por donde pasaba el camino francés de Santiago, tenían una mayor prosperidad y vida comercial que el resto, y de ahí que los gremios fueran más poderosos. Pero esto no lo explica todo.

El Pais d’Oc recibió la influencia de los visigodos que conservaron relativamente puras las tradiciones gremiales romanas. Los visigodos establecieron la capital de su reino en Tolosa hasta que, vencidos en Vouillé, perdieron toda influencia al Norte de los Pirineos e hicieron de Toledo el centro de su poder. Mientras, en el Norte, las convulsiones políticas que precedieron y siguieron a la caída del imperio romano, hicieron que existiera un verdadero vacío de poder en varios momentos.

LA VIDA DE UN JOVEN ARTESANO

La duración de todo el "tour" no era inferior a dos años, ni superior a siete; en 1581 se fijó en tres, pero la prescripción se mantuvo poco tiempo y finalmente volvió a ser variable en el siglo XVIII.
Durante el "tour" los artesanos no podían casarse, si lo hacían debían abandonarlo y establecer un taller. Quienes emprendían esta aventura, debían haber superado el aprendizaje del oficio; no eran aun maestros, pero disponían ya de un cierto dominio de la profesión. Tenían entre 17 y 25 años. Todos ellos, antes de afrontar los polvorientos caminos de Francia, habían ejercido de aprendices en talleres; era frecuente entre los siglos XIII-XVII que los aprendices entraran en los talleres a partir de los 10 años. No recibían dinero alguno por su trabajo, tan solo cama, comida y ropa; a cambio, el aprendizaje era gratuito. Instalados en la trastienda de los talleres o en los altillos, los aprendices estaban completamente integrados en la familia del maestro o dueño del taller.

En su etapa de aprendizaje tenían la obligación de ayudar en las tareas domésticas, limpiar el taller y las habitaciones de la vivienda que generalmente estaba situada encima. Su vida no era fácil ni cómoda, frecuentemente eran sobreexplotados y vivían en condiciones precarias. Durante el siglo XVIII los abusos que los maestros cometían con sus aprendices dio lugar a conflictos que terminaron con el establecimiento de tribunales de seguimiento y verificación de las quejas presentadas.

LA AVENTURA INICIATICA Y PROFESIONAL

Cuando el aprendiz gozaba de un cierto dominio de la técnica, el gremio podía autorizarle a emprender la "vuelta a Francia". El joven artesano debería disponer de algunos pequeños ahorros que le permitieran abordar la aventura. Dado que iba a convivir durante años y por cortos períodos de tiempo con gente muy diversa, se requería de él que fuera "prudente y leal", su historial profesional debía de carecer de manchas, era necesario que un maestro consumado avalase su petición; el interesado se comprometía sobre los Evangelios a respetar los ritos y los estatutos de la corporación.

El joven artesano evidenciaba su capacidad profesional a través de la "obra maestra" que debía someter a juicio de los prohombres del gremio. Algunas de estas obras se conservan todavía en los distintos museos del "compagnonage" abiertos a lo largo de este siglo. Se trata de verdaderas maravillas cuya meticulosidad y precisión, atestiguan los óptimos resultados de este tipo de enseñanza. Catedrales góticas en miniatura, labradas en maderas nobles, estatuas finamente talladas, relojes y cerraduras cuyos mecanismos eran tan perfectos como sus presentaciones, todo ello era realizado por muchachos que apenas superaban los 20 años

LOS ATRIBUTOS DEL PEREGRINO ARTESANO

El recorrido se cubría siempre a pié y siguiendo el sentido de las agujas del reloj. El único bagaje que portaba el joven artesano era su bastón adornado con cintas cuyos colores y nudos eran indicativos de su gremio y de la ciudad que procedía. Un pañuelo grande con los emblemas de su profesión, y cerrado con cuatro nudos, contenía todas sus pertenencias. Este pañuelo se conocía como "baluchon de trimandeur" y aun cuando no existe palabra equivalente en castellano, "trimard" significa carretera y camino real y "trimarder", vagabundear. En cuanto a "baluchon" significa lío de ropa, hatillo.

El bastón no era solo un punto de apoyo, podía convertirse en un arma terrible y existían dieciséis maneras de llevarlo, cada una de las cuales encerraba un sentido diferente. Arrastrarlo ante alguien suponía despreciarlo, mostrar el mango era signo de respeto y deseo de paz; alzarlo a la altura de la frente, implicaba buena disposición y ofrecimiento de colaboración; pavonearse con el bastón, manteniéndolo adelantado respecto al cuerpo era signo de provocación y desafío, mientras que caminar, manteniéndolo al paso demostraba confianza.

En los museos gremiales se exponen muchos de estos bastones que lucen los emblemas corporativos; en buena medida se trata de bastones ceremoniales, utilizados en los ritos -frecuentemente secretos- gremiales; estos, finamente adornados, en sí mismos, constituían verdaderas obras maestras que tenían poco que ver con los utilizados por los artesanos en su viaje a través de Francia; estos, por su parte, más recios y largos, denotan su doble funcionalidad de punto de apoyo y arma defensiva.

EL "TOUR", UNA ESCUELA DE VIDA

¿Por qué esta extraña costumbre que descubrimos tan solo entre los artesanos franceses y, en menor medida, entre los "Zimmerman", sus equivalentes alemanes? A decir verdad, el "tour de Francia" constituyó una institución de gran valor pedagógico y formativo.

En los siglos en que fue concebida y hasta la revolución industrial del XIX, los sistemas de producción y las técnicas artesanales, variaban mucho de unas localidades a otras; mediante su desplazamiento por la geografía francesa, el artesano, y tenía la posibilidad de aprender trucos del oficio propios de cada región que completarían su formación práctica.

En un tiempo en el que viajar era un lujo, el joven artesano, a los veinte años, podía tener un conocimiento completo de todo el reino, sus viajes le permitirían relacionarse con gentes muy diferentes, conocer otros caracteres, adquirir, en una palabra, experiencia humana.

En efecto, para el gremialismo que nació en la Edad Media europea, lo importante no era solo que el joven aprendiera el perfecto dominio de su profesión, sino además que adquiriera formación humana integral. Los maestros que lo empleaban le exigían limpieza en su aseo personal y en el desempeño de su trabajo, educación y cortesía en el trato con sus superiores y en las relaciones con sus clientes. El tuteo estaba prohibido en las relaciones de un aprendiz con un maestro y con la familia de este. Una falta de respeto hacia los prohombres del gremio o sus esposas, podía ser castigada con la expulsión. Pero los gremios eran muy tolerantes respecto a otros exabruptos del carácter y para cuidar los problemas psicológicos de los  "paseantes" -así se llamaba a los artesanos que marchaban de una ciudad a otra- había creado una institución de singular arraigo: "La Madre".

"LA MADRE" DE LOS COMPAÑEROS ARTESANOS

Cada logia artesanal -"cayenna"- elegía en asamblea una "madre". Se exigía que las candidatas estuvieran legítimamente casadas, su vida debía ser un espejo de virtudes. Habitualmente eran esposas o familiares de agremiados. Pero sobre todo debían disponer de las "cuatro cualidades" imprescindibles: bondad, justicia, entrega y paciencia.

Una vez elegida era "recibida solemnemente y reconocida según los ritos". En el curso de esta ceremonia se le entregaba el brazalete que constituía el signo distintivo de "la madre"; la joya, no necesariamente de metal noble, debía ser restituida al gremio tras la muerte o dimisión de "la madre". Hemos podido ver el brazalete de una "madre" parisina actual, compuesto por anillos de metal de los que colgaban 12 medallones representando los 12 gremios de la obediencia "Compagnons du Devoir".

Cuando un "paseante" llegaba a una ciudad debía presentarse de inmediato en la sede del gremio, frecuentemente instalada en una posada o una taberna. Allí conocía al "rouleur", palabra que no tiene traducción pero que define a quien encontraba trabajo a los "paseantes", siempre en los talleres de maestros afiliados al gremio. Si un artesano llegaba a una ciudad y allí no había trabajo para él, el gremio le facilitaba un viático hasta la siguiente ciudad del recorrido. A su vez, el "rouleur" le presentaba a "la madre".

La "madre" consolaba a los artesanos de paso aquejados de nostalgia o recibían la noticia de la pérdida de algún familiar. Si tenían algún problema procuraba solucionarlo. No era extraño que jóvenes artesanos terminasen alguna francachela en prisión; allí debía acudir la "madre" para mejorar las condiciones de encarcelamiento. En caso de accidente o enfermedad era a la "madre" a quien correspondían los cuidados. Algunas "madres" dejaron honda huella, por su bondad y abnegación, en el movimiento gremial francés, como la "Madre Jacob", en los "Compañeros del Deber" de Tours la cual permaneció 43 años atendiendo a los artesanos peregrinos.

RITOS DE ADMISION Y DESPEDIDA

El recién llegado solamente era reconocido como miembro de la hermandad después de haber presentado su "pasaporte gremial" a la "madre". El documento era totalmente ilegible para los profanos; constaba del nombre del sujeto y una serie de iniciales seguidas de puntos que representaban frases y signos de reconocimiento, incomprensibles para los no afiliados al gremio. La "madre" comprobaba la manera de saludar, le pedía las palabras de paso y los signos de reconocimiento, entablaba con él un diálogo estereotipado a base de preguntas y respuestas rígidamente codificadas destinadas a comprobar la personalidad del visitante.
Después de ser reconocido por la "madre" como un miembro del gremio, el visitante "entraba en cámara", según la jerga "compañónica". La ceremonia fue siempre secreta y, hasta ahora, todos los que han pasado por ella, han guardado fielmente su voto de silencio. Tras esta ceremonia de recepción el recién llegado quedaba integrado en el gremio de esa localidad y podía beneficiarse de los servicios de la "madre" y del "rouleur". Era función del "rouleur" darle a conocer las costumbres del gremio y hacerlas respetar; cualquier infracción se castigaba con una multa.

Al concluir su período de formación y pasar a la etapa siguiente del "tour", tenía lugar otra ceremonia de despedida. El "lavage d’acquit", literalmente "lavado de descarga", consistía en comprobar que las relaciones entre el artesano peregrino y su maestro, habían concluido felizmente y sin dejar nada pendiente. Se comprobaba que nadie tenía una deuda para con el otro; en caso de que fuera así se procedía al "blancage" (blanqueo), con fondos propios o del gremio. Una vez estaban de acuerdo las dos partes en saldar felizmente la relación, los agremiados acompañaban al artesano peregrino hasta el confín de la ciudad entonando himnos gremiales. Los prohombres del gremio le regalaban objetos imprescindibles para acometer la nueva etapa y tenían lugar ritos secretos que aun hoy, siguen siendo desconocidos. El peregrino debía seguir el camino sin volver la vista atrás tal como requería la tradición gremial.

EL "TOPAGE" EN LOS CAMINOS

Entre los siglos XVI y XIX era muy frecuente que dos artesanos se cruzaran en los polvorientos caminos de Francia. Si se trataba de artesanos pertenecientes a gremios distintos y enemigos, el encuentro podía terminar -como de hecho ocurría- en combate singular. Las rivalidades gremiales eran proverbiales; los Compañeros del Deber y los Carpinteros del Deber de la Libertad, conocidos como "gavots", habían chocado en infinitud de ocasiones. Los primeros popularizaron una canción cuyas estrofas decían:

                En el año ochocientos veinte
                un domingo en Burdeos
                hicimos morcillas
                con la sangre de los "gavots"

Una extrema codificación debía seguirse cuando dos artesanos se cruzaban en los caminos. Al acto de cruzarse se le llamaba "topage" (palabra intraducible que, por aproximación, significaría acto de encontrarse o topar). Se reconocían por su bastón y por las cintas que colgaban de él; algunos gremios utilizaban prendas especiales y otros aretes en la oreja.

Al estar uno frente a otro ambos repetían la palabra "Tope!" y se preguntaban su "vocación" (el gremio al que pertenecían), tras responderse mutuamente concluía uno diciendo "Compagnon?", "compagnon" respondía el otro. Acto seguido se "hacían los honores" preguntándose datos sobre sus gremios respectivos.

Con la popularización de los ferrocarriles hacia el último cuarto del siglo pasado, esta costumbre fue desapareciendo progresivamente y hoy solo encontramos referencias en los estudios sobre el folklore del siglo pasado o en los archivos de los museos gremiales.

DEL MUNDO ROMANTICO AL SIGLO XXI

Sin embargo a mediados del siglo pasado el gremialismo estaba todavía vivo y activo en Francia. Si hemos de creer a Agrícola Perdiguier, uno de los grandes reformadores del gremialismo francés -a su vez peregrino del "tour de Francia"- hacia 1850, cada tres años doscientos mil jóvenes artesanos recorrían los caminos del país, poniendo en práctica sus conocimientos en busca de una notable experiencia profesional.

La personalidad de Agrícola Perdiguier fascinó a George Sand que lo convirtió en "Agricol Baudoin", protagonistas de su novela "Compagnon du Tour de France". En esta obra George Sand escribió:

"El Tour de Francia, es la fase poética, es el peregrinaje venturoso, la caballería errante del artesano. Aquel que no posee ni casa, ni patrimonio, va por los caminos a buscar una patria bajo la égida de una familia adoptiva que no lo abandona ni durante la vida, ni después de la muerte. Aquel mismo que aspira a una posición honorable y segura en su país, quiere al menos dispensar el vigor de sus mejores años y conocerá las agitaciones de la vida activa...".

En la actualidad, el Tour de Francia de los artesanos es casi un recuerdo. Si bien es cierto que en las últimas décadas las hermandades gremiales se han convertido en centros de formación profesional de los que salen promociones de artesanos excepcionalmente cualificados, esto se ha hecho a costa de perder algunas de sus más bellas tradiciones. El "tour" es hoy un recuerdo histórico en un país que asocia este nombre a una competición ciclista. Los jóvenes aprendices de la Federación "Compagnonnique" de Oficios de la Construcción, deben acudir en el tercer año de estudios a su sede central en París -en la avenida Jean Jaures de París- para asistir a cursos de especialización impartidos por técnicos e ingenieros iniciados en la hermandad gremial. Este último curso se realiza con el mismo espíritu que tuvo la peregrinación de otro tiempo.
Hoy como ayer, los artesanos formados en estas escuelas tienen una cualificación excepcionalmente alta; ayer los requirió Eiffel cuando se trató de elevar su torre emblemática del París de la "belle epoque", hoy son llamados para trabajar en todas las obras de restauración de edificios antiguos; su habilidad como carpinteros y albañiles, orfebres y picapedreros, se reconoce unánimemente. En la encomienda templaria de Figeac, reconstruida durante los años 80 por los distintos gremios de "compagnons", hemos podido ver como se utilizaban las mismas técnicas de carpintería y albañilería que en el siglo XII. No puede extrañar que la restauración haya sido perfecta, en su forma y en su espíritu.

Los "compagnons" de fines del siglo XX, constituyen una verdadera fraternidad en un mundo profundamente insolidario e individualista; entre ellos se percibe lo que es el un sano espíritu de hermandad. Al compartir veladas con los "compagnons" nos ha sorprendido su alegría y orgullo profesional, reflejado en canciones como esta:

                "Vivan los artesanos
                que hacen el "Tour de France"
                pues si el Rey supiera la vida que llevamos
                abandonaría su palacio
                y se haría  artesano".

El espíritu del viejo "tour de Francia", sigue vivo, más allá de la competición deportiva; los "compagnons" son hoy el último grito de la Europa ancestral. Honor a quienes transformaron el trabajo en un medio de realización de su personalidad. Honor a los descendientes de quienes alzaron las más hermosas catedrales...

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@blogia.com – http://infokrisis.blogia.com

Algunos puntos de partida para salir de la crisis

Infokrisis.- Debajo de la niebla de las situaciones negativas se esconden las semillas para un plan brillante. El “pensamiento positivo” predicado por el presidente del gobierno desde que se sentó en la Moncloa en 2004 ha servido para poco. ¿por qué? Para que funcione hay que partir de datos realistas, en lugar de practicar la política del avestruz. Contrariamente a lo que opina Zapatero, el “pensamiento positivo” no modifica la realidad: pero sirve para sacar el máximo partido de las posibilidades que ofrece la realidad. Así es cómo hay que afrontar esta crisis y como afrontar el difícil futuro

 

Hace once meses, Zapatero se atrevía a tachar de “antipatriotas” a quienes advertíamos que la economía estaba yendo mal o muy mal. Desde entonces la crisis se ha ido concretando y el gobierno tan sólo a estado en condiciones de ofrecer parches poco efectivos. Pero esto ha tenido como contrapartida algo extremadamente positivo: los ministros económicos del gobierno están amortizados por completo. Es inevitable que antes del verano –sin duda después de las elecciones europeas- se produzca una renovación de todos los ministros económicos.

Pensamiento positivo: adiós Solbes, adiós

Los dos ministros más erosionados en esta crisis son, naturalmente, los del área económica: ni Solbes, ni mucho menos Sebastián, estuvieron en condiciones de prever las dimensiones de la crisis, su naturaleza y establecer mecanismos paliativos. Lo más terrible es pensar que cuando Zapatero y todos sus ministros negaban por activa y por pasiva la existencia de la crisis, no estaban practicando electoralismo, sino que efectivamente creían lo que estaba diciendo. Decididamente es difícil decidir qué es peor si un mentiroso o un tonto irresponsable.

Medidas inútiles, medidas absurdas, medidas que no pasan de ser titulares en los medios “adictos” pero sin incidencia en la realidad. Mientras Solbes o Sebastián han ido manejando “datos macroeconómicos” parecía que entendieran de economía y que éramos los ciudadanos de a pie los que no lográbamos comprender por qué siendo las cifras macroeconómicas tan brillantes, nuestra capacidad adquisitiva mermaba día a día. Al final, cuando han reconocido la crisis –un año exacto después de que se iniciara- han evidenciado su incapacidad.

Si los ministros de economía y de industria están amortizados, a buena parte del gabinete le ocurre más o menos lo mismo: las pocas declaraciones realizadas por Bibiana Aído han sido suficientes sobre su impreparación; Magdalena Álvarez, cuya destitución antes de las elecciones hubiera dado armas a la oposición, ahora se presenta como inevitable; el ministro de Justicia es un cadáver, no solamente por las huelgas anteriores al verano, sino por su enfrentamiento con jueces y secretarios judiciales, sin olvidar la reforma multimillonaria de su apartamento con cargo al presupuesto del ministerio. La ministra de la vivienda tiene un departamento paralizado por la inactividad.

Para colmo, el giro que quiere imprimir el “nuevo Zapatero” en política exterior, con su ingenua (sino ignorante) conversión al pro-americanismo en la “era Obama”, inhabilitan a Moratinos para seguir al frente del ministerio. La misma vicepresidenta del gobierno está tocada y desgastada: algunas informaciones indican que ella misma está solicitando el relevo.

En cuanto a Defensa, si realmente Zapatero quiere nombrar a la Cachón como sucesora in pectore, deberá alejarla de Defensa lo antes posible. El primer impacto mediático de una embarazada pasando revista, ya ha pasado: ahora toca como actividad prioritaria enterrar cadáveres de nuestros muchachos muertos en Afganistán. No es, desde luego, la tarea que mejorará su imagen. Así pues, se trata de hacerle rotar a ministerios más “amables”: probablemente la vicepresidencia y la portavocía del gobierno.

Los gobiernos creados para fomentar una “imagen” habitualmente se demuestran como los más desastrosos y éste es la prueba: las ministras de cuota no dan la talla: los ministros económicos se han limitado a ejercer de Don Tancredo. Con el talante agotado, el que en la anterior legislatura ya era percibido por los medios digitales como “el peor presidente de la democracia”, se ha logrado superar a sí mismo.

Así pues, lo mejor del actual gobierno… es que le queda poco para seguir siendo gobierno. Hará falta una renovación radical si Zapatero quiere recuperarse de su lenta pero constante caída en intención de voto. Calcula que mantenerse en Galicia, ganar en las elecciones vascas, quedar a corta distancia del PP en las europeas serán suficientes para que la pérdida de votos por goteo no se transforme en hemorragia. Por eso deberá modificar el gobierno tras las elecciones europeas. 

Otra buena noticia: no hay soluciones antiguas

Ahora bien, el tiempo pasa y nadie se hace excesivas ilusiones sobre cómo estará el país en junio-julio de 2009. Además, aunque las tres convocatorias electorales de 2009 no le sean completamente desfavorables, y aunque logre encontrar a suicidas hambrientos de poder para sustituir a los ministros quemados, aún le hará falta ideas sobre cómo establecer un nuevo modelo económico. Y aquí si que no podemos ser optimistas: esas ideas están ausentes en el área de la socialdemocracia, tanto en España como en el resto del mundo. Así pues, de Zapatero no podemos esperar muchas más medidas de las anunciadas hasta ahora y, desde luego, ninguna medida efectiva y en profundidad.

La buena noticia es que mientras estas nuevas ideas no aparezcan, el zapaterismo no logrará remontar. De hecho, el propio Zapatero confía en remontar, no tanto por las medidas que pueda aplicar en España, como por una reactivación general de la economía internacional. De ahí su interés en participar en el G-20, aunque sea como oyente y con silla plegable.

Pero ¿hay ideas a la derecha? Pocas y desde luego, en absoluto novedosas, sino, como máximo, los tópicos de la economía liberal. Es inevitable recordar al PP como coautor de la política económica que nos ha llevado hasta donde estamos hoy. Cristóbal Montoro, uno de los cerebros mejor amueblados del PP, realiza una crítica excepcionalmente lúcida a la situación económica, pero decepciona en el momento en que realiza propuestas en positivo. En cuanto a los “jóvenes lobos” del PP, surgidos del último congreso del partido en un desesperado intento de dar una imagen “soft” de la derecha, carecen de ideas en materia de economía.

Así pues, la otra buena noticia es que los dos grandes partidos, a fuerza de ser permanentemente nidos de ambiciosos y arrivistas, han terminado demostrando, ante la realidad de una crisis monstruosa, su verdadera dimensión de enanos huérfanos de ideas.

Principios para salir de la crisis

Los principios del gobierno son simples: ayudar a los que hasta ahora han sido los motores de la economía, para que sigan siéndolo. Reactivar, a través de estos motores, fondos mediante la emisión de deuda pública, para reactivar el consumo. El consejo de Zapatero en la última campaña electoral fue proseguir la orgía del consumo: “¡Consumid, consumid!”. Y, sobre todo, confiar en que la economía mundial se recupere. Mientras esto no ocurra, el zapaterismo se limita a aplicar medidas cosméticas para evitar su desplome en intención de voto.

Es evidente que esta estrategia es inútil. Los principios de los que parte el zapaterismo, a fin de cuentas, son que nada profundo puede variarse en la economía mundial y se termina aceptando como inevitables los organismos y las dinámicas internacionales que han sido responsables de la crisis.

Para reaccionar ante la crisis, y para hacerlo positivamente, es preciso partir de principios claros que, por sí mismos, supongan objetivos y sirvan para definir estrategias económicas y líneas políticas. Estimamos que estos principios deben ser cinco:

1)     Los que han provocado la crisis, por su irresponsabilidad, por su ambición ilimitada, por su cinismo, por su incapacidad, deben pagar las consecuencias de la crisis. No se puede premiar la irresponsabilidad  la ineptitud. Los gigantes económicas (y sus gestores) responsables de la situación no pueden ser los grandes beneficiarios de ayudas públicas. Deben pagar.

2)     El ciudadano de a pie que no ha generado la crisis y que tiene ninguna responsabilidad en el desencadenamiento de la misma debe ser ayudado y no puede ser, en ningún caso, el gran perjudicado. A eso se le llama, simplemente, “justicia”. Las víctimas de cualquier atropello deben ser resarcidas. El ciudadano de a pie que ha sufrido durante años topes salariales, inseguridad en el empleo, servidumbre al interés, no puede ser el gran perjudicado de la crisis.

3)     El Estado es la expresión jurídico-administrativa de la Nación, esto es, de sus ciudadanos, por lo tanto tiene la obligación de ayudarlos. So pena de que esto sea falso y los Estados modernos sean solamente la expresión de los intereses de los grupos económicos hegemónicos (banca, alta fianza, industria pesada, inmobiliarias) y por tanto deba ayudarles preferentemente a ellos. Ver a quién ayuda el Estado es la prueba del 9 para comprobar a qué intereses sirve.

4)     Esta crisis es la crisis de la globalización, por lo tanto, es el problema de la inviabilidad de la globalización el que hay que afrontar. Globalización implica migración: migración de industrias (deslocalización), migración de seres humanos (inmigración) y migración capitales. El resultado de 20 años de globalización ha sido: inestabilidad y desarraigo. Y esto se ha convertido en la ley interna del sistema económico. Toda salida a la crisis que no contemple una ruptura absoluta, radical y neta con la globalización (ni siquiera la “altermundialización”, ni el buscar “otra forma de globalización, son viables), supondrá generar nuevas y ulteriores crisis en el futuro.

5)     Esta crisis precisa renovación de los mecanismos económicos y de las formas políticas. Esto pasa a través de una movilización de las conciencias y la irrupción de nuevas alternativas. Esto equivale a reconocer de una vez por todas que no vivimos en “democracia”, sino en partitocracias dirigidas desde la trastienda por una oligarquía económica y plutocrática. Las soluciones neoliberales, ya sean neoconservadoras o socialdemócratas tienden solamente a perpetuar el “orden viejo”. Y es, precisamente ese “orden viejo” el que se trata de abatir.

En resumen: el “orden viejo” ha generado la crisis, ha instalado la inseguridad en nuestras vidas y por eso debe ser sustituido y la globalización abatida. El ciudadano de a pie debe tomar conciencia de que el “orden viejo” ya no da más de sí. Ese “orden viejo” nace de la Europa destruida de 1945, sobre la que se proyecta la sombra de los EEUU que durante los siguientes 40 años luchan por la hegemonía mundial. Cuando la tienen, imponen el mecanismo globalizador… que solamente les beneficia a ellos y a los consorcios que dirigen la política de los EEUU y del mundo. Pues bien, las guerras de Irak y Afganistán han demostrado la debilidad de los EEUU. Ahora se trata de emanciparse de la maldición del mundialismo y la globalización. Bienvenida sea la crisis si nos ayuda a ser nuevamente dueños de nuestro destino y a instalar en nuestra vida cotidiana y en la economía de nuestro país la estabilidad y la seguridad.

La lucha contra la globalización es posible

Hoy ya no es posible discutir sobre lo negativo e inhumano de la globalización: hoy ya no es el tiempo de la palabra, es el tiempo de la acción. El sistema diseñado por los EEUU a través de la Organización Mundial del Comercio es inviable y lo ha demostrado. Ahora se trata de desmontar el mecanismo. Y para ello será necesario adoptar una línea política consistente en:

1)    Trasformar profundamente la Unión Europea: ampliarla a Rusia y generar un eje UE-Moscú basado en los intereses comunes, la complementareidad y la historia, la cultura y la sangre común. Convertir la UE-Rusia en un espacio económico autosuficiente, reduciendo al mínimo su dependencia de terceros actores y del exterior.

2)    Grabar la deslocalización de capitales con una tasa compensatoria. No es una “tasa Tobin” lo que se propone: no es arrojar las cantidades recaudadas al pozo sin fondo del tercer mundo (la experiencia indica que TODA ayuda al desarrollo se queda por el camino), sino emplear esos fondos en el bienestar de los ciudadanos: especialmente para poder pagar jubilaciones y pensiones dignas y ayudar a la lucha contra la pobreza en países en los que, como España, un 25% de la población está en el umbral de la pobreza y en el marco del espacio euro-ruso.

3)    Grabar con un impuesto especial el precio de las manufacturas y alimentos fabricados desde el exterior del espacio económico euro-ruso de economía integrada que disuada a las empresas deslocalizadas a proseguir con su política, de la misma manera que se crean condiciones para reconstruir la industria del espacio económico integrado euro-ruso.

4)    Cortar en seco y radicalmente los flujos de inmigración exteriores al espacio euro-ruso. Cualquier déficit de mano de obra debe compensarse con inmigración interior al espacio de economía integrada en donde debe tenderse progresivamente a una homogeneización del mercado laboral y de los derechos de los trabajadores. Repatriación inmediata de los excedentes de inmigración.

5)    Desenganche de los mecanismo financieros internacionales surgidos de la debilidad de Europa en 1945, especialmente del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, la base de cuyas operaciones son los EEUU y especialmente la moneda de la Reserva Federal: el dólar.

6)    Eliminación de los paraísos fiscales dando un plazo prudencial para la retirada de fondos y su reinserción en el circuido de economía integrada euro-ruso. Denuncia internacional, con amenazas de intervención, de la falta de transparencia de los paraísos fiscales y de su papel de refugio para capitales procedentes de negocios ilícitos.

Estas medidas contribuirían a romper el mito de que la globalización es nuestro destino y que “nos beneficia” a todos: beneficia solamente a la Reserva Federal y a sus propietarios: la oligarquía financiera norteamericana, así como a las oligarquías nacientes en otros lugares del planeta.

Lo que implica la ruptura con la globalización

Estas medidas deberían implicar una estabilización de la economía internacional, una limitación del área afectada por cualquier crisis que estallara en un país determinado evitando que sus consecuencias se universalizaran y, finalmente, el establecimiento de “áreas de economía integrada” que tuvieran tres características: uniformidad, homogeneidad y autonomía, constituyendo interiormente mercados (de bienes y de capitales) suficientemente amplios como para que fuera posible un dinamismo económico y, al mismo tiempo, lo más autosuficientes posibles en materias primas.

De lo que se trata es de evitar que la crisis localizada en un país concreto (en el caso de la actual crisis, en los EEUU) suponga un efecto dominó sobre toda la economía mundial. Por otra parte, de lo que se trata es de evitar que la deslocalización empresarial genere polos de concentración manufacturera mundial en determinados países con sistemas de producción basados en la falta de garantías sociales y en salarios de hambre, en definitiva, en mano de obra casi esclava.

Nuestra “área de economía integrada”, la que corresponde al Estado Español es, sin duda, la Unión Europea ampliada a Rusia y en el que nuestro país sea el puente hacia Ibero América. La definición de éste área implica también consecuencias en política internacional. La primera de todas ellas es la ruptura del eje trasatlántico con los EEUU, la disolución de la OTAN y el cese de Europa de seguir pagando la factura de la II Guerra Mundial. En otras palabras, recuperar el eje Madrid-París-Berlín-Moscú.

Medidas estructurales en España

Ahora bien, la actual crisis económica en España tiene un doble rostro que no ha sido reconocido todavía por el gobierno de la Nación. No son solamente los efectos de la crisis financiera internacional los que están haciendo temblar a la economía español, sino muy especialmente la crisis económica específica que afecta a nuestro país y que es, a fin de cuentas, la crisis de nuestro modelo económico basado en cuatro elementos: binomio especulación-construcción, turismo y mano de obra barata (mediante la importación de mano de obra extranjera en forma de inmigración masiva). Este modelo ha fracasado completamente y el responsable de que en Espala la crisis sea mucho más grave que en cualquier otro país europeo.

No habrá salida específicamente española a la crisis si no cambia el modelo económico. Tanto el PP como el PSOE son incapaces de establecer cuál debe ser ese nuevo modelo. Ellos han sido los principales beneficiarios (políticos y económicos) de ese modelo económico que tiene su traducción política en un bipartidismo imperfecto completado por dos formaciones nacionalistas periféricas. Para poderse aplicar un nuevo modelo económico será preciso romper con ese sistema de equilibrios que nos ha llevado a la actual situación.

Las medidas para generar un nuevo modelo son:

1) Garantizar la producción de alimentos:

-        Reconocer el carácter marítimo de la periferia española (con una de las mayores extensiones costeras de Europa), utilizando como base para una fórmula de desarrollo económico en tres  direcciones: estimular una flota mercante capaz de de garantizar el comercio con Ibero América, basar la producción de energía alternativa en las mareas y garantizar una parte sustancial de la alimentación en cultivos navales (piscifactorías).

-        Impulsar de nuevo la agricultura en el interior del país mediante un paquete de medidas tendentes a garantizar la producción de alimentos (cereales, frutas, aceite y vacuno) en la UE y repoblando las amplias zonas rurales hoy en fase de abandono. Reconstruyendo un plan hidrológico nacional y completando la red de regadíos para garantizar este objetivo.

2) Reindustrializar el país:

-    Política de relocalización industrial basada en la reconstrucción de industria estratégica en la que el Estado tuviera una participación notable. Esa industria tiene que ver especialmente con: energía, transportes y comunicaciones.

-    Creación de una industria de vanguardia basada en nuevas tecnologías y establecimiento de planes de cooperación e investigación en el marco de la UE.

3) Reforma de la sociedad:

-    Elevación del nivel de la enseñanza desde la pre-escolar hasta los cursos de postgrado. Abandono de los modelos educativos adoptados desde los años 70 y basar la educación estimulando el esfuerzo, la voluntad, la constancia, la capacidad de sacrificio y la autodisciplina.

-    Admitir únicamente inmigración cualificada, procedente sólo del área de economía integrada y bajo demanda. Desterrar definitivamente los mitos y los espejismos sobre multiculturalidad y tender al establecimiento de una sociedad interiormente homogénea y coherente.

4) Reforma del sector turístico:

-    Abandono del actual modelo turístico masificado preparando a los municipios para captar turismo de calidad, para lo que hará falta una transformación profunda de la fisonomía y las áreas de interés.

-    Establecer una disciplina en el sector de la construcción y del ocio, uno de los elementos que más han contribuido a la aparición del turismo de más bajo nivel.

5) Reforma del aparato del Estado:

-    Disminución del gasto público disminuyendo la burocracia en los tres niveles administrativos del Estado: autonomías, ayuntamientos y aparato del Estado. El Estado de las Autonomías ha constituido un clamoroso fracaso que ha balcanizado el país y ha multiplicado los casos de corrupción. En una palabra: es preciso aligerar las estructuras del Estado y hacerlo ya.

-  Reforma del código penal, aumentando las penas por delito de corrupción y creando estructuras de observación y control de los sectores de la administración que han demostrado ser más vulnerables a la corrupción. Establecimiento de una total transparencia en la gestión de los fondos públicos.

Todas estas medidas deberían:

-        Crear las condiciones para un cambio de modelo económico.

-        Generar empleo y estabilidad socio-económica en la sociedad.

-        Evitar el riesgo de una degradación social creciente.

-        Preparar al país para los retos del Siglo XXI.

Principios para reactivar la economía

El establecimiento de un nuevo modelo económico no ejerce sus efectos benéficos inmediatamente sino en un plazo medio de entre siete y diez años. Esto plantea la cuestión de qué hacer ahora mismo para paliar la doble crisis que tenemos sobre la cabeza.

De ahí que sean necesarias adoptar inmediatamente dos tipos de medidas:

1) Fórmulas clásicas en economía:

Estas medidas tienen siempre como objetivo aumentar el movimiento económico en momentos en los que la economía se ha detenido. Son:

-    Disminución de los tipos de interés: tal como ha hecho el Banco Europeo recientemente, pero que, por sí misma, no bastará al subsistir desconfianza en el sector económico y financiero.

-    Disminución de impuestos: lo que tiene como contrapartida una necesaria disminución del gasto público que debe centrarse en un aligeramiento inmediato del gasto burocrático.

-    Disminución de los precios: resulta inevitable en todos los sectores económicos y siempre resulta mucho más efectivo que inyectar ayudas públicas.

2) Medidas obligadas por la situación:

-    Limitar el déficit público: el gasto social aumentará, luego hay que disminuir el gasto burocrático y suntuario del Estado. En otras palabras: inyectar mayor disciplina y seriedad en la gestión de los fondos públicos y penar los excesos.

-    Disminuir el número de inmigrantes: mediante el procedimiento de las repatriaciones inmediatas antes de que el déficit público aumente. Sobre 6.250.000 inmigrantes presentes, solamente 1.500.000-1.750.000 son verdaderamente necesarios en la economía.

-    Educar en el consumo responsable: De la misma forma que se ha intentado hacer una pedagogía sobre los accidentes de tráfico debería enseñarse  la población los riesgos del consumo enloquecido.

-    Estimular el ahorro: el Estado debe evitar penalizar el ahorro del ciudadano medio con imposiciones suplementarias a la inflación que desaniman e inducen al consumo frenético.

-    Medidas para una mayor distribución de la riqueza: la elevación del salario mínimo y las medidas para evitar las acumulaciones desmesuradas de riqueza, bastarían por sí mismas para reforzar el poder adquisitivo  de las clases medias y estimular la economía.

3) Objetivos:

- Reactivar la economía reactivando el mercado laboral y restableciendo la confianza y la seguridad en la sociedad, mucho más que en los grandes inversores.

-    Garantizar el acceso a niveles razonables de consumo.

-    Lograr una mayor estabilidad económico-social y

-    Reducir el volumen del mercado laboral, disminuyendo la mano de obra extranjera.

 

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com

 

 

 

 

 

Las raíces ocultistas del nazismo - Goodrick-Clarke - Introducción

Infokrisis.- Hace veinte años, la editorial Pardés publicó la traducción francesa de un libro extremadamente interesante: Les Racines Occultistes du Nazisme, un libro que apareció poco después de que la misma editorial publicara nuestra obra Nazisme et Esotérisme. Ambas obras eran, en cierto sentido, completementarias. Mientras yo me limité a sugerir una serie de posibles interpretaciones sobre el considerado “hitlerismo esotérico”, deducibles fácilmente de la lectura de los libros clásicos del movimiento nacionalsocialista, en especial que la “ariosofía” derivara de una disidencia de la teosofía alemana; Goodick-Clarke, en tanto que historiador llegaba a las mismas conclusiones avalándolas con una abundante documentación. Las tesis de ambas obras eran las mismas: si bien es cierto que el precedente del NSDAP, el DAP, fue fundado como emanación de la Logia Thule y ésta era, a su vez, la rama bávara de la Orden de los Germanos, uno de los grupos ariosóficos, no puede deducirse de todo ello que el NSDAP “hederada” los aspectos ariosóficos. Y, por lo demás, la “ariosofía” era una forma germanizada de ocultismo teosófico. Veinte años después, ambos libros, fueron editados de nuevo por Editions Pardés. Y es a partir de esta edición que hemos traducido la obra de Goodrick Clarke, de la que ofrecemos la introducción. Si alguien está interesado en adquirirla, puede ponerse en contacto con nosotros.

 

 

LAS RAÍCES OCULTISTAS DEL NAZISMO

Goodrick-Clarke

 

INTRODUCCION

Esta es una historia poco habitual. Aunque relata acontecimientos que tienen relación estrecha con los orígenes y la ideología del nacional-socialismo, en sentido estricto, no alude como temas centrales a los partidos o las organizaciones en el seno de las cuales los hombres defienden, de forma racional, sus intereses y sus ideas. Más bien se trata de una historia que tiene que ver con un universo subterráneo. Trata, en efecto, de los mitos, los símbolos y los fantasmas ligados a la génesis de las ideas reaccionarias y autoritarias de los nacional-socialistas. Es también una historia de marginales, en la medida en que los principales personales a los que aludiremos fueron místicos, videntes y miembros de sectas que vivían lejos de las realidades políticas y administrativas. Pero estos individuos supieron imaginar un sistema que con sus ideas abstrusas y sus cultos extraños, anticiparon las doctrinas y las instituciones del Tercer Reich.

Los historiadores tienden a no evaluar más que los acontecimientos concretos, las causas e intenciones racionales y frecuentemente tienden a dudar de la importancia real de esta trastienda fantasmagórica. Afirmaban que la política y la historia no están determinadas más que por intereses materiales. Sin embargo, a partir del momento en que los fantasmas quedan institucionalizados bajo la forma de creencias, de valores, de grupos sociales, se les puede considerar como causas. Los fantasmas son también vientos anticipadores no desdeñables de trastornos culturales y políticos inminentes. Los que tratamos en este libro han aparecido en el seno de un movimiento de extrema-derecha que tuvo como programa la creación de hombres superiores, el exterminio de los “inferiores” y el establecimiento de un nuevo orden. La naturaleza de este movimiento lo distingue totalmente de otras organizaciones políticas del siglo XX y lleva a interrogarse sobre su inspiración profunda. Un análisis de las quimeras subyacentes a un movimiento así puede aportar respuestas nuevas a cuestiones antiguas.

Reconstruyendo la vida, exponiendo las doctrinas, describiendo los cultos ariosóficos[1], reconstruyendo las vidas de Guido von List (1848-1919) y Jörg Lanz von Liebenfels (1874-1954) y sus sucesores en Austria y en Alemania, seguimos el encarrilamiento de estas ideas. Los ariosofistas, implantados originariamente en Viena, combinaban el nacionalismo völkish alemán y el racismo con nociones ocultistas inspiradas en el teosofismo de Helena Petrovna Blavatsky; pensaban poder profetizar y justificar así la dominación futura de los germanos sobre el mundo. Sus escritos dibujan una edad de oro prehistórica, donde sacerdotes sabios enseñaban doctrinas racistas y ocultistas y reinaban sobre una sociedad superior y racialmente pura. Afirmaban que una conspiración maléfica, procedente de las potencias anti germánicas (identificadas tanto con los no-arios como con los judíos, es decir, con la Iglesia primitiva), había pretendido sistemáticamente arruinar este mundo ideal provocando la emancipación de los pueblos inferiores en el nombre de una ilusión igualitaria. La confusión racial que habría resultado debía inaugurar los tiempos históricos con sus guerras, sus privaciones, su incertidumbre política, y frustrar a los germanos de su derecho a la dominación mundial. A fin de hacer frente a este mundo nuevo, los ariosofistas fundaron órdenes religiosas secretas consagradas a revivir el conocimiento esotérico perdido y las virtudes raciales de los antiguos germanos, así como a la edificación de un nuevo imperio pangermánico.

La evolución de la sociedad en la cual vivían era para los ariosofistas un tema que despertaba grandes inquietudes. Existe un lazo evidente entre sus ideales y los males de los nacionalitas alemanes en el imperio austro-húngaro de los Habsburgo hacia finales del siglo XIX. Factores tales como el catolicismo, las transformaciones urbanas e industriales rápidas, los conflictos de intereses entre alemanes y eslavos en un Estado multinacional, el ascenso del pangermanismo austriaco bajo la batuta de Georg von Schönerer y la ola de social-darwinismo y de sus preceptos racistas, ejercieron igualmente una influencia decisiva sobre su pensamiento. El importante papel jugado por el ocultismo en sus doctrinas supone, ante todo, el deseo de conferir una legitimidad sagrada a sus posiciones políticas extremas y a su reacción profunda contra la época en que vivieron. Los principales fantasmas de los ariosofistas fueron las nociones de elite y de pureza y la certidumbre de tener una misión frente a la conspiraciones, todo ello sobre un fondo milenarista.

Esta introducción está destinada a plantear un examen detallado de la ariosofía que situaremos en el contexto de nacionalismo, antiliberalismo, pesimismo cultural y racismo propio de la época en que fue concebida. Nuestro punto de partida será el movimiento völkisch que, a partir de estas diversas corrientes, construyó un sistema ideológico coherente. En su intento de definir la ideología völkisch, Georges L. Mosse[2] ha acentuado las connotaciones espirituales de la palabra “Volk”. En el curso del siglo XIX, este término ha significado para los alemanes , mucho más que su traducción literal, a saber, “pueblo”: ha representado más bien a la colectividad nacional inspirada por la misma energía creadora, los mismos sentimientos y la misma concepción del hombre. Estas mismas características tendían a definir la esencia cultural verdadera del pueblo alemán. El retraso que sufrió la unificación de Alemania así como una reacción romántica ampliamente extendida contra la modernidad, incitaron a numerosos teóricos políticos a reflexionar sobre la noción de Volk.

La desunión de Alemania, en esta época, aparecía claramente cuando se considera el mosaico de pequeños Estados particularistas que, con Prusia y Austria, constituían el Sacro Imperio Romano Germánico hasta su disolución en 1806. Tras la derrota de Napoleón, esta situación fue a penas modificada por la creación de una confederación germánica con lazos bastante distendidos para permitir a los Estados miembros proseguir vías separadas. Si los resultados del Congreso de Viena frustraron a los nacionalistas alemanes de 1815, sus esperanzas fueron de nuevo decepcionadas tras las revoluciones de 1848. En razón de la lentitud de esta progresión hacia la unificación política, los alemanes concibieron cada vez más la unidad nacional en términos culturales. Esta tendencia había empezado a manifestarse a finales del siglo XVIII, cuando escritores del movimiento pre-romántico Sturm und Drang subrayaron con que el parentesco entre todos los alemanes aparecía nítidamente en los cantos populares, las costumbres y la literatura. Pintaron un cuadro idealizado de la Alemania medieval para mostrar que su pretensión a la unidad espiritual estaba perfectamente justificada, incluso aunque jamás hubiera existido unidad política. Esta insistencia en el pasado y en las tradiciones confiere una impronta fuertemente mitológica a la causa de la unificación[3].

Cuando Bismarck proclamó al rey de Prusia como Emperador del II Reich en 1871, la unidad nacional parece finalmente realizada. Pero el nuevo Estado resulta decepcionante para numerosos alemanes. La anticipación idealista de la unidad había alimentado esperanzas utópicas y mesiánicas, a las cuales no podían responder las realidades prosaicas de la administración pública. Los sentimiento casi religiosos que habían animado esta espera no podían encontrar plasmación en los asuntos corrientes, gubernamentales o diplomáticos. Sentían que la unificación política bajo la égida de Prusia no había suscitado, contrariamente, a lo que se había pensado, este nacionalismo exaltado que habría debido ser su consecuencia. Además, el nuevo Reich estaba fervorosamente ocupado en la edificación de su industria y de sus ciudades, actividades puramente materialistas que destruían la vieja Alemania rural, mundo idílico a los ojos de los cantores románticos de la identidad alemana. El medievalismo falseado del Emperador, sus buques de guerra modernos, el Gründderstill en arquitectura, muestran perfectamente esta tensión entre lo antiguo y lo nuevo en el II Reich. Tras la extravagancia del aparato real y las fachadas pomposas, se descubrían las realidades de una revolución industrial acelerada.

Austria había sido excluida del nuevo Reich dominado por Prusia y, en los dos países, numerosos nacionalistas habían experimentado una viva decepción. La esperanza de una Gran Alemania había sido hundida en 1866 cuando Bismarck confirmó el ascenso de Prusia tras una victoria militar sobre Austria, obligando a esta a retirarse de los asuntos alemanes. La posición de los nacionalistas alemanes en Austria-Hungría se convertía a partir de ese momento en problemática. En 1867, los húngaros obtienen la garantía de su independencia política en el interior de un estado doble. El desarrollo del movimiento pangermanista en Austria en el curso de los decenios que siguen refleja el dilema al cual estaban confrontados los alemanes de este país en el interior de un Estado donde debían codearse con eslavos. El programa de este movimiento proponía la secesión de las provincias germánicas del imperio de los Habsburgo y su incorporación al II Reich. Este proyecto será culminado, por lo demás, mediante el Anschluss de Austria al III Reich en 1938.

También se percibe en la ideología völkisch una reacción general contra la modernidad. El desarrollo económico de Alemania y Austria había sido tardío en comparación con el de los demás países occidentales. En razón de la supervivencia de comportamientos y de instituciones precapitalistas en estos dos Estados, la modernización imponía un esfuerzo particular a los que se identificaban con el orden tradicional y rural. Muchos despreciaban la modernización por que el desarrollo de las ciudades y el de las fábricas que proliferan por todas partes, les cortaban de sus raíces, perturbaban su sensación de seguridad y amenazaban su estatus social. El liberalismo y el racionalismo eran también rechazados pues tendían a desmitificar las instituciones consagradas y a desacreditar las creencias aceptadas y las autoridades reconocidas. Esta revuelta antimodernista fue analizada en los escritos de tres importantes profetas del nacionalismo alemán: Paul de Lagarde, Julius Langbehn y Moellen van den Bruck[4].

El racismo y el elitismo tenían también su lugar en la ideología völkisch. Se explotaba la existencia de diferencias entre las razas para justificar las pretensiones de superioridad nacional. Desde que la antropología y la lingüística hubieron ofrecido criterios  empíricos para la clasificación de las razas, estas pretensiones se convirtieron en argumentos fundamentales de los panegíricos völkish sobre la raza germánica. Se estableció una relación entre las características físicas de los tipos raciales y algunas cualidades morales: así, los Arios (esto es, los germanos), con ojos azules, cabellos rubios y bien proporcionados, eran nobles, honestos y valientes. Se recurrió a la idea darwinista de la evolución mediante la lucha para demostrar que las razas puras y superiores prevalecerían sobre las razas inferiores y mestizas. Estas concepciones facilitaron el ascenso del antisemitismo político, por lo demás muy estrechamente ligado a los esfuerzos de modernización. Los conservadores pudieron descargar sobre el pueblo judío la cólera que albergaban a causa de las consecuencias deletéreas generadas por las alteraciones económicas, difamándoles y acusándoles del hundimiento de los valores y de las instituciones tradicionales. Los racistas afirmaron que los judíos no eran sólo una comunidad religiosa, sino también un grupo biológicamente diferenciado de otras razas[5].

Las raíces políticas de los ariosofistas se hundían en el terreno del movimiento völkish y del pangermanismo austriaco. Su respuesta reaccionaria al problema de las nacionalidades y a la modernidad les conducía a concebir un imperio pangermánico en el cual sería negada a los no alemanes y a las clases inferiores toda pretensión a la emancipación o a la representación. Si compartían con el conjunto del movimiento völkisch sus teorías sobre la excelencia racial de los ario-germanos, su antiliberalismo y su ansiedad frente a las transformaciones económicas y sociales, es necesario precisar que su ocultismo es un elemento original que corresponde, a su manera, a la voluntad de defender la validez de un orden social precario y obsoleto. Las ideas y los símbolos de las teocracias antiguas, de las sociedades secretas y de la gnosis mística del rosacrucianismo, de la khabala o de la francmasonería fueron pues combinadas con la ideología völkisch a fin de aportar la prueba de que el mundo moderno estaba fundado sobre principios malvados y erróneos, exponer las instituciones de un mundo ideal y alabar sus valores. La confianza que depositaron los ariosofistas en estos materiales semireligosos para legitimar sus posiciones muestra su necesidad de referencias absolutas para concebir una organización normal de la sociedad: indica también su profunda desilusión frente a la época en que vivieron.

En tanto que reaccionarios románticos y milenaristas, los ariosofistas se mantenían al margen de la acción política, pero sus ideas y sus símbolos penetraron, a finales de la era Guillermina, en varios grupos nacionalistas y antisemitas de entre los cuales, a finales de la Primera Guerra mundial, iba a emerger, en Munich, el Partido Nacional-Socialita. Veremos en esta obra como la ariosofía sobrevivió gracias a las publicaciones y a los contactos interindiviaules que suscitó. Examinaremos también la posibilidad de una influencia de List y de Lanz von Liebenfels sobre Hitler durante su estancia en Viena antes de la guerra. La ariosofía continúa siendo mantenida en los años veinte por pequeñas agrupaciones que propagaban las religiones racistas y sus misterios durante la República de Weimar en la esperanza de que se produjera un renacimiento nacional. Dos ariosofistas, al menos, mantuvieron relaciones estrechas con el Reichführer-SS Heinrich Himmler en el curso de los años treinta, aportando su contribución a sus proyectos en los dominios de la prehistoria y del ceremonial de la SS así como a sus planes visionarios para el Gran Reich Germánico del tercer milenio. Las fantasmagorías de la ariosofía pueden ser consideradas como síntomas de la ansiedad y de la nostalgia de una época y, como constataremos, aclaran el mundo mítico del III Reich.

 

© Goodrick Clarke – Les Racines Occultistes du Nazisme – Ed. Pardés – París 1986

© Traducción al castellano Ernest Milà

 

NOTAS DEL CAPITULO



[1] El término “Ariosofía” que ,literalmente significa “sabiduría oculta de los Arios”, fue inventado por Lanz von Liebenfels en 1915 y se convirtió en la etiqueta de su doctrina en los años veinte. List llamaba a su propia doctrina “armanismo” y Lanz utiliza los términos “teozoología” y “ariocristianismo” antes de la Primera Guerra Mundial. En este libro, utilizaremos el nombre de “ariosofía” para definir las doctrinas racistas de ambos y de sus sucesores.

 

[2] George L. Mosse, The Crisis of German Ideology (New York, 1964), págs. 1-10.

 

[3] La mobilización del sentimiento nacional alemán en medio del canto coral, de la edificación de monumentos, de los concursos de tiro, de gimnasia y de otras festividades públicas, es estudiado en George L. Mosse, The Nationalization of the Masses (Nueva York, 1975).

 

[4] Fritz Stern, The Politics of Cultural Despair (Berkeley, Calif., 1961).

[5] Peter G. J. Pulzer, The Rise of Political Anti-Semitism in Germany and Austria (New York, 1964).

 

 

Zeitgeist addendum (I de IV): cuando lo mejor se junta con lo peor.

Infokrisis.- Con todas las salvedades y advertencias, recomendamos a nuestros lectores el documental Zeitgeist Addendum, segunda parte de Zeitgeist. Insistimos: lo recomendamos, sí, pero con todas las salvedades. Hoy día, nada puede asumirse sin algún tipo de reserva mental. Es lo que le ocurre a este documental –servido gratuitamente a través de Internet en versión castellana subtitulada- en el que lo mejor se junta con lo peor. Pero creemos que vale la pena dedicarla algunas líneas, pues no en vano, el “espiritu del tiempo” (el Zeitgeist) es precisamente ese: lo mejor mezclado inextricablemente con lo peor.

 

Hemos decidido realizar nuestro análisis dividiéndolo en cuatro partes:

1)    Jiddu Khrisnamurti abre fuego en Addendum

2)    La crítica al mecanismo monetario

3)    La crítica a la política de los EEUU

4)    La crítia a las propustas de Zeitgeist

Como siempre, ignoramos el tiempo que tardaremos en desarrollar estas cuatro partes, habida cuenta del poco tiempo del que disponemos. Pero sea cual sea, la continuación consistirá en abordar la matriz, es decir, el primer documental de Zeitgeist.

Como siempre intentaremos ser críticos, pero constructivos y resaltar algunos valores del documental que merecen serlo y que difícilmente encontraríamos en otras producciones. A fin de cuentas el documental no es otra cosa más que el “signo de los tiempos”: cada vez mayores franjas de la sociedad se sienten alejadas y divorciadas de la miserable realidad que se les ofrece y permanecen en un exilio interior cada vez más extendido. Sin embargo, falta la tarea de síntesis que precipite voluntades, ilumine y depierte –en el sentido espiritual de estos conceptos: como velo que cae y sensación renovada de “vitalidad”, de matenoia, esto es, de cambio radical de conciencia- y que está aún por hacer. De ahí que lo mejor se junte con lo peor. De ahí que gurús mediocres pero mediáticos como Jiddu Khrisnamurti hayan logrado atraer a los productores y guionistas de Zeitgest.

Mientras no haya síntesis lúcida y galvanizadora, no habrá reacción ni revolución, sino tan solo un confusionismo incapaz de separar los problemas reales de los imaginarios, de engarzar todos los aspectos de la crisis y de respnder coherentemente y sin fisuras, sin lastres ideológicos y sin apriorismos. En el documental, todas estas carencias se ponen dramáticamente de relieve: pero, insistimos, la crítica de algunos aspectos parciales –como la economía, el papel de la deuda en la creación de dinero, la política norteamericana, la ausencia de democracia real, la falsedad de la guerra contra el terrorismo, etc.- es válida y debe rescatarse de la hojarasca confusionista en la que está arropada.

 

Jiddu Khrisnamurti abre fuego en Addendum

Mal asunto un documental que empieza con un sermón de Jiddu Khrisnamurti. En los 60 todo joven que se preciara de serlo debía haber leído a Jiddu Khrisnamurti y a Marcusse y luego elegir entre ambos. Yo los rechacé a los dos. Hace falta no dejarse seducir por los cantos de sirena de quienes van de maestros y luego resulta que son especialmente maestros de la mentira de los de “no te fijes en lo que hago sino en lo que digo”. Y ahí estaba Khrisnamurti, en Zeitgeist Addendum explicando una vez más que no había maestros ni discípulos, que nadie debía buscar un gurú, que todos debíamos buscar la verdad dentro de nosotros mismos. Y esto lo decía en cursos de fin de semana a los que solamente podían acceder los niños bien y las jet-set de la época, los únicos que podían pagarse el costo no precisamente elevado y teniendo las economías más modestas la posibilidad de comprar unos libros en las que machaconamente se nos repetía de que nadie debe buscar un gurú. Este era el mensaje del gurú –por que lo era- Jiddu Khrisnamurti.

Tras su muerte se pusieron de relieve aspectos de la vida de Khrisnamurti que desdecian tal alta ética. Khrisnamurti era un gurú ocmo otro cualquiera. Mejor dicho, peor que cualquier otro en la medida en que se había curtido en esas lides desde su juventud cuando el pederasta y teósofo Leadbeater “leyó su áura” e identificó en el al “Cristo de la Nueva Era”, al “Guía de la Humanidad”. De esa época, Khrisnamurti aprendió que hay que desconfiar en los que dicen hablar continuamente con los espíritus desencarnados y mucho más de los que te arrogan misiones sobrehumanas en las que sólo los tntos creerían. Por el contrario, el gurú debe vender modestia, tener un mensaje excepcionalmente claro y directo. Lo que Leadbeater quería que vendiera era algo así como un proyecto cósmico de dimensiones “kolosales”. Él supo pronto que debía aparentar ser el más modesto de los hombres… pero buscar codearse con los poderosos. Cuesta más vender cursos de a 20 euros fin de semana, que retiros espirituales para ociosos a 3.000 euros. Khrisnamurti supo pronto que esa era la clientela que buscaba. En los año 60 se había configurado como el “gurú de las clases pudientes”.

Su mensaje era tan superficial que solo contarlo aburre: siempre volvía a la idea de que no hay gurús, no hay “vía”, todas las religiones son mentira, no hay maestros, cada uno es su propio maestro. A decir verdad, lo que proponía era una especie de “anarquía espiritual” y en donde no hay nada más aparte de estas ideas extremadamente simples, aptas para que las entendieran todos los cerebros. Ni uno sólo de sus discípulos se preguntaba: “Si no hay gurús, ni vías hacia la verdad ¿por qué diablo habré pagado 2.000 dólares para que este gurú me enseñe su vía hacia la verdad?”.

A su muerte, en 1986, su mensaje se difuminó y solamente algunos miembros de la New Age siguieron leyenda sus obritas. Como tantos otros gurús, su muerte puso fin a un mensaje que pretendía iluminar a la especie humana durante milenios. Y la permanente cantinela de Jiddu Khrisnamurti sobre que no hay gurús, ni vías hacia la verdad, que todas las religiones son falsas y que la verdad está dentro de ti, se olvidó. Entonces llegaron los productores y guionistas de Zeitgeist y nos lo colocaron en las primeras escenas de su Addendum.

Imaginen la grabación con la que Khrisnamurti rompe el fuego del documental. Si los guionistas de Zeitgeist Addendum han recuperado al fallecido Khrisnamurti es por que comparte con ellos cierta forma de anarquismo que está muy en la cabeza del público norteamericano una de cuyas bases de su nación es precisamente la reducción del Estado a la mínima expresión y el anhelo de que el Estado intervenga lo menos posible en la vida de los ciudadanos. Paradójicamente, en los EEUU, el ultraconservadurismo es la ideología más cercana al anarquismo: en efecto, ambos pretenden que el Estado sea exiguo y residual. No puede extrañar, por tanto, que Zeitgeist –y el grupo activista que ha elaborado los documentales- pidiera el voto para Ron Paul, formando parte del grupo de voluntarios que promovían la “Ron Paul Revolution”… y sin embargo, Paul luchaba por la nominación como candidato presidencial por el Partido Republicano. Finalmente, McCain se quedó con la nominación, pero ahora podemos intruir que quizás, Ron Paul hubiera podido despertar entre los republicanos las mismas espectativas que Obama lo hizo entre los demócratas. Ah, pro cierto, el teóricamente conservador Paul, había militado durante años en el Partido Libertario…

Khrisnamurti empieza explicando en el documental que: “Veremos cuan importe es despertar en la mente humana una revolución radical. La crisis, es una crisis de la conciencia, una crisis donde ya no podemos aceptar las antiguas normas, los antiguos moldes, las tradiciones antiguas. Considerando el estado actual del mundo, con toda su miseria, sus conflictos, su brutalidad destructiva, su agresividad, etc, y que el hombre continúa igual, aún es brutal, agresivo, violento, competitivo, y ha construido una sociedad de acuerdo con esto”. Y termina con una frase lapidaria: “No es saludable el estar adaptado a una sociedad profundamente enferma”

Ahora bien… todo esto está muy bien, pero lo que Khrisna –y los guionistas de Zeitgeist- han olvidado es que hay algo en la naturaleza del ser humano que remite a la biología, pues no en vano nuestro sustrato es biológico, sobre el cual se eleva el pensamiento.

El razonamiento de Khrisnamurti es erróneo. De hecho, cuando atribuye a los antiguos moldes y a las antiguas tradiciones, los problemas actuales y afirma que las soluciones propuestas ya no sirven, habría que recordarle –con Julius Evola- que lo que está hoy en crisis son los modelos burgueses, los modelos de civilización que triunfaron desde 1789 y, claro está, desde la revoluión americana. Así mismo, habría que recordarle que los “antiguos moldes” y las “antiguas tradiciones” dieron lugar a sociedades extremadamente estables, mientras que la modernidad –es decir, la ruptura con las que en rigor eran “antiguas tradiciones”- han generado un mundo absolutamente inestable y en crisis generalizada. Pero, no nos engañemos: hoy la crisis es la de los valores burgueses, de la gestión del capitalismo, de los valores de la sociedad liberal y de los mitos y sugesitones progresistas. La “sociedad tradicional” es otra cosa.

Khrisnamurti, la UNESCO, Zapatero y cualquier humanista universalista del tres al cuarto, lo que afirman es que el “mal” está en el ser humano que no logra zafarse de su “brutalidad destructiva”, su “agresividad”, etc. Hoy sabemos que los instintos son necesarios para que cualquier ser biológico sea capaz de responder a los desafíos del medio: sabemos que los instintos territoriales, de agresividad, de supervivencia y reproducción de la especie son comunes a todos los mamíferos superiores. Sabemos que cualquier especie biológica se organiza jerárquicamente y se especializa. Sabemos que el comportamiento humano está regulado por hormonas y que estas hormonas tienen mucho que ver en las actitudes ante la vida. Un ser humani sin agresividad y sin instintos, no sería un ser humano sino que posiblemente estuviera más cerca del mundo vegeral que del animal. Contrariamente a lo que afirma Khrisnamurti y la progresía actual, fueron las armas y la decisión del combate la agresividad y la capacidad para afrontar los desafíos, lo que hicieron que un homínido pudiera en un remoto pasado descender de un árbol, armarse con un femur de gacela y un cuchillo hecho con mandíbula de cérvido y triunfar ante sus competidores. Las armas y la agresividad han hecho evolucionar al ser humano. Desposee a éste de aresividad y tendrás un manso corderito incapaz de afrontar los desafíos de su tiempo.

Por eso, ni Khrisnamurti da soluciones aceptables, en la medida en que en su análisis místico faltan los elementos para comprender esa naturaleza humana en la que dice que están todas las respuestas. El hecho de que la jerarquía sea algo que está presente en todas las especies biológicas superiores, hace que sí existan “gurús”, que sí existan “vías”, que sí exista “verdad”. Y la prueba es que el mismo Khrisnamurti defendía su vía, era un gurú que se vendía a precio de oro e iba acompañado de una verdad propia.

La anarquía espiritual que predicaba Khrisnamurti solamente podía ser bien acogida en los EEUU y sólo allí podía haber superado los 20 años de desaparición de quien ostentaba su copyright. Y por eso, los neo-libertarios que han elaborado el documental Zeitgeist, muchos de ellos nutridos también al calor de las doctrinas de la New Age, se han identificado con su mensaje. Pero hay un error en todo esto.

En efecto: los grandes problemas de la modernidad no tienen nada que ver con el mensaje de Khrisnamurti. A fin de cuentas, la naturaleza humana está compensada: el cerebro modula los impulsos extremos del instinto y la justicia está para restablecer los equilibrios en caso de que se rompan. Esto no le gusta a Khrisnamurti: cree que los instintos son malvados y nos impulsan indefectiblemente al abuso y a la agresividad. Y, en cuanto a la justicia, la hace un instrumento de los poderosos contra los débiles, cuando en realidad se debería a estos protegerlos para evitar que cayeran en la maldad… Y a esto algunos le llaman “filosofía de la vida”, cuando a decir verdad no pasa de ser una colección de citas extraídas de obras clásicas del orientalismo, descontextualizadas y tamizadas por el cerebro de Khrisnamurti que quería huir de los “gurús”, porque el suyo, Leadbeater, fue un miserable pederasta, quería huir de las “religiones tradicionales” porque era un mestizo espiritual, nacido en la India, educado por la teosofía ocultista y vivido en los EEUU, y por tanto, era, simplemente, un desarraigado espiritual.

En cierta forma Khrisnamurti recuerda el rol desempeñado por buena parte de los judíos separados de la sinagoga, que han renunciado a su fe tradicional y se sienten predispuestos a luchar contra todas las tradiciones. Los encontramos entre los revolucionarios de todos los tiempos, los encontramos en los movimientos artísticos más corrosivos y entre los humoristas más ácidos, desde los hermanos Marx hasta “Krusty el payaso”. Quien no tiene tradición propia, quien es un desarraigado espiritual, busca destruir todas las tradiciones como forma de igualarse por lo bajo.

Este es el principal reproche que se puede formular a los productores y guionistas de Zeitgeist Addendum: haber partido de una forma de “pensamiento débil” como base para enraizar uan crítica a la modernidad. Y en este terreno, el  documental es extremadamente débil, confusionista. Por eso hemos dicho en el título que en Zeitgeist lo mejor se confunde y se entremezcla con lo peor. Y, a todo esto, ¿qué es lo mejor del documental? La crítica al mecanismo económico.

 

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com