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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Manifiesto en defensa de los Derechos Fundamentales en Internet

Manifiesto en defensa de los Derechos Fundamentales en Internet

Infokrisis.- Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que...

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Se ruego difundir este manifiesto por todos los medios a nuestro alcance y en todas las listas de correo, foros, redes sociales, etc.

(c) Copiado originariamente de http://ciberderechos.barrapunto.com/ciberderechos/09/12/02/086200.shtm

Militia: Las bases de la Tradición Guerrera.

Militia: Las bases de la Tradición Guerrera.

Infokrisis.- Militia, el último libro de Ernest Milà es una reflexión sobre la tradición guerrera, nos explica su origen, sus rasgos peor comprendidos por la modernidad, su fundamento biológico, su inserción en el mundo tradicional, su relación con las castas y nos ayuda a tener una perspectiva de sus valores. Si hay una vía que imprima la fuerza y la dureza suficientes para superar la actual crisis de civilización, ésta es la "vía del guerrero". Tales son las ideas que contiene esta obra y sobre las que hablamos con su autor, Ernesto Milà.

¿Qué nos transmites en esta obra?

-Es muy simple. Existe una tradición guerrera que se remonta a la antigüedad y que seguramente es la primera tradición que acompaña a la humanidad desde sus albores. Lo que he pretendido es, simplemente, exponer su origen y sus contenidos.

¿Por qué dices que es la primera tradición?

-Por que reside en los genes. El ser humano emergió entre otras especies gracias a que supo manejar las armas. Si el ser humano hubiera sido pacifista no hubiera resistido los ataques de otras especies. Las armas fueron el primer instrumento de la humanidad y, ya se sabe que las armas son inseparables de la tradición guerrera.

¿De donde procede la tradición guerrera?

-De la modulación de algunos instintos: del de supervivencia, en primer lugar, y del instinto territorial que están presentes en todas las especies superiores. En el ser humano estos instintos implícitos en su genética, cristalizan en una casta, la casta guerrera, encargada de la defensa de la comunidad que los encarna de manera más completa.

¿Una casta?

-Efectivamente, desde Dumézil se sabe que las sociedades indoeuropeas han sido siempre trifuncionales: una casta en la que la acción está por encima de todo, la guerrera; una casta en la que la meditación y la contemplación es la ley, la casta sacerdotal; y, finalmente, una casta que produce mediante el trabajo manual, la función productiva.

¿Para qué sirve una casta?

-Históricamente, en las sociedades indoeuropeas, ha servido para organizarse a la vista de que existen tres caracteres fundamentales (acción, contemplación, creación). En la edad media, la casta guerrera estaba organizada en órdenes militares, la casta sacerdotal en órdenes ascéticas y la función productiva en gremios. Quien dice "casta" dice estructura social.

¿Tiene sentido todo esto en el siglo XXI?

-Es evidente que el contexto ha cambiado, pero lo que no ha cambiado es el ser humano. Todavía existen los tres tipos humanos en un marco en el que las organizaciones "verticales" (militares, ascéticas o gremiales) han desaparecido o han pasado a segundo plano. Vivimos en tiempos de crisis de valores y de riesgos. Probablemente en este concepto, la función guerrera tenga mucho que decir porque aún mantiene vivos sus valores que se enseñan en las academias militares. Nunca como hoy estos valores han estado tan ausentes en la sociedad y nunca como hoy han sido tan necesarios.

¿Cuáles son esos valores?

-Honor, lealtad, sacrificio, fidelidad a la palabra dada, claridad en el lenguaje, acción y pensamiento pronto, diligente y sin dobleces, estilo, sentido de la justicia, empuje, implacabilidad, valor...

¿Lo que estas proponiendo es trasladar los valores militares a la sociedad?

-Con matices, pero más o menos eso es lo que propongo. En tiempos duros lo peor es asumir valores "soft". No van a ser los valores humanistas y universalistas del zapaterismo o los valores del mercado y del librecomercio de la derecha neoconservadora los que nos van a sacar de una etapa en la que además de la crisis económica, existe una crisis en la educación y en los valores que asumen los jóvenes y otros sectores sociales. Hacen falta valores duros, austeros, capaces de hacer tabla rasa y volver a empezar un nuevo ciclo de civilización.

¿Y hablas en tu libro de todo esto?

-Pues sí, el libro está estructurado en cuatro capítulos. En el primero alude a que los valores de la milicia están presentes en los genes, en el segundo establezco las relaciones entre la casta guerrera y la sociedad, en el tercero enumero y defino los valores que nos transmite la tradición guerrera, y, finalmente, en el último aludo a los modelos literarios a los que ha dado origen la tradición guerrera.

He visto que el primer capítulo de la obra está dedicado a las novatadas, ¿Por qué?

-Lo esencial de toda tradición es su impersonalidad, el hecho de intentar disolver la individualidad para integrar la personalidad en una "unidad". En este sentido, es lógico que una de las fases del entrenamiento militar sea la novatada que contribuye a escarnecer al sujeto y a que los conceptos puramente individualistas se quedan a la puerta del cuartel. Solamente cuando la individualidad se desvanece aparece el "esprit de corps" que, contra más afirmado está, más eficaz es la unidad militar que lo encarna. Tal es la base del entrenamiento de los cuerpos de élite.

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En la muerte de Paul Naschy. Recuerdo a un artesano y a una buena persona



Infokrisis.- Diciembre se ha iniciado con la muerte de Paul Naschy como en noviembre lo hizo con la de José Luis López Vázquez, dos grandes del cine español aunque una enorme distancia les separase. Ya se sabe que los grandes del cine mueren en parejas según la tradición hollywoodyense. Hace un par de años bajé todas las películas de Paul Naschy que pude encontrar para revisar la obra de este polifacético hombre de nuestro cine. No puedo decir que volver a ver todas aquellas películas (buena parte de las cuales había visto durante mi exilio parisino en los cines de más bajo nivel) me ayudará a revalorizar la obra de Naschy. Puedo decir que el personaje (amigo de varios amigos míos) tenía mucho más valor que su obra cinematográfica y que su conocimiento del medio ocultista -un conocimiento crítico y en absoluto devoto- fue siempre muy superior a la calidad de sus películas, realizadas a prisa y corriendo, generalmente toscas, poco trabajadas, con problemas de montaje y que, decididamente, no pasarán a la historia del cine por mucho que en EEUU y en Japón hayan sido aceptadas como obras maestras del terror. Digamos, para empezar, que el personaje de Paul Naschy tiene, para mí, mucho más valor que su obra cinematográfica.

El género de terror

Naschy como director (tiene también una faceta como actor quizás más interesante pero que ha pasado más desapercibida) practicó género de terror. Incluso cuando realizaba género negro, terminaba deslizándose hacia el terror. Ese cine intenta provocar en el espectador sensaciones de pánico y horror. Habitualmente, el género de terror viene acompañado de sorpresas súbitas e inesperadas. Es lo que falla en el cine de Naschy: lo suyo es el terror-terror, sin alternativas al suspense.

Los recursos del cine de terror son limitados y se basan en la literatura romántica que heredó y amplificó los efectos de la novela de terror nacida hacia el último tercio del XVIII, basada ésta a su vez, en la actualización de antiguas tradiciones devenidas cuentos de terror. A finales del XIX, el auge de los distintos grupos ocultistas cuyos criterios compartieron determinados autores neo-románticos hizo que se hicieran familiares vampiros, monstruos, fantasmas, licántropos, brujas, etc. Pero se permanecía aún en el campo de la novela; el cine todavía no había irrumpido.

El romanticismo también irrumpió en la pintura del siglo XIX, especialmente en la alemana: árboles de ramas torturadas, fenómenos de la naturaleza desatada, noches de claro de luna, claustros góticos derruidos, compusieron toda una estética inquietante, melancólica y enigmática, en dónde todo era posible… especialmente el terror.

Toda esta literatura y ese arte, tuvieron un especial impacto en los países de Europa Central y en el mundo anglosajón, desde Washington Irving hasta Gustav Meyrink. Por entonces el cine ya daba sus primeros pasos y es significativo que la primera escuela cinematográfica digna de tal nombre, el expresionismo alemán, se inspiró en todo esto. El cine expresionista es, sobre todo, un cine de terror, casi únicamente de terror.

La Hammer

Cuando Paul Naschy se introduce en la industria del cine quien domina en el mercado del terror es la Hammer. Fundada en 1934, la Hammer Productions se especializó en el cine de terror (más exactamente en el terror "gótico") abarcando con sus producciones un cuarto de siglo entre 1955 y 1979. Entre las películas de la Hammer figuran todos los personajes de la literatura de terror buena parte de los cuales recuperará Paul Naschy que, de alguna manera, es el discípulo español de este taller de cinematografía.

Los grandes ciclos de la Hammer fueron Frankenstein, el Doctor Jeckyll y Mister Hyde, la momia, y una prolífica saga sobre vampiros. De todos estos temas, Paul Naschy realizó sus versiones particulares. Hace falta decir que tantos las producciones de la Hammer como las de Naschy, vistas a décadas de distancia, suscitan sonrisas y demuestran que hasta la irrupción de los efectos digitales, el cine de terror solamente podía basarse en argumentos excepcionales y en efectos especiales artesanales ejecutados dignamente y que tuvieran la benevolencia del espectador. Pero, en general, las producciones de la Hammer, las originales, son muy superiores a las copias personales de Naschy. Es triste reconocerlo, pero es así.

Hay solamente un género que Naschy no practicó y que sí interesó a la Hammer: el ciclo de aventuras, protagonizado por el "Doctor Quatermass" que no tiene réplica en la filmografía de Naschy.

A partir de finales de los años 70, la Hammer dejó de existir: de hecho hacía tiempo que había agotado sus temas y todos los argumentos estaban, desde hacía tiempo, dando vueltas sobre los mismos temas. En sus últimas producciones lo habitual eran "cameos" de monstruos: Frankenstein contra el hombre lobo, vampiros contra todos… el género quedó completamente desacreditado y no volvería a levantar cabeza hasta quince años después cuando Coppola lanzó su "Drácula de Stocker", seguramente la mejor adaptación del clásico del terror desde el Nosferatu de Walter Mornau.

Cuando Coppola estrenaba su monumental recreación de Drácula, el ciclo cinematográfico de Naschy había terminado desde hacía un lustro. Habituado a las producciones artesanales de bajo presupuesto, el cine, tras la aparición del vídeo, se había hecho mucho más competitivo y las producciones de Naschy ya no estaban en condiciones de fascinar a un público nuevo que quería ver un cine de terror trufado de efectos digitales.

Paul Naschy: hijo de un dios menor

Naschy tenía una biblioteca ocultista ciertamente notable y sabía de lo que hablaba. El drama de Naschy era que disponía de unos conocimientos en materia ocultista muy superiores a lo que el público que veía sus películas exigía. Quería decir muchas más cosas de las que el público -su público- estaba dispuesto a soportar. No era un buen guionista ni contó con buenos guionistas en su entorno, frecuentemente sus guiones estaban lastrados por consideraciones ocultistas que para hacerlas comprensibles debía divulgarlas; esto desequilibraba los guiones y los tiempos: bruscamente debía de resolver la película, por falta de metraje y de presupuesto, y lo hacía bruscamente.

Ser un "ocultista" implica simplemente interesarse por "lo oculto". Naschy lo hacía, pero no pertenecía a ninguna secta. En realidad era un escéptico. Le interesaban las explicaciones positivistas de los fenómenos ocultistas. Seguramente no ha habido nadie tan escéptico como Paul Naschy, pero tampoco nadie tan interesado como él por lo oculto. Era el tributo a su formación científica. Naschy era arquitecto.

Hizo distintas incursiones en el campo del diseño, dibujó cómics, escribió novelas del oeste y practicó la halterofilia de manera devota tal como evidenciaba su físico en algunas películas. No era el habitual exhibicionista que levantaba pesas para mostrar su cuerpo y exhibirlo; también en este sentido era racionalista: simplemente levantaba pesas para sentirse en forma. Pero el cine le tiraba más que cualquier otra actividad. Y en este sentido si en la lápida de Naschy puede figurar alguna leyenda esta sería sin duda: "Jacinto Molina, artísticamente Paul Naschy, amante del cine y artesano".

Hizo pequeño papeles como extra pero desde su primera película como protagonista -"La marca del hombre lobo"- en 1968 determinó su carrera posterior. Tenía profundos conocimientos de psicología y psiquiatría y sabía, por encima de todo, que cualquier persona normal puede convertirse en un monstruo. Intuía los monstruos que anidan en las profundidades del cerebro humano y quiso encarnarlos en su cine.

Se ha dicho -y probablemente sea cierto- que el "hombre lobo" era su monstruo favorito porque, a fin de cuentas, es un hombre común tocado por la desgracia y que alterna una lánguida cotidianeidad con las noches de locura en las que la luna llena le transforma.

Cuando ya había quedado atrás su ciclo de terror pudo comprobarse la calidad cinematográfica de Naschy en sus documentales sobre el Museo del Prado o las Cuevas de Altamira.

Debió ser a principios del milenio, en 2001, cuando empezó a ser profeta en su tierra. En los diez años anteriores solamente pequeños círculos "freakys" de EEUU y Japón coleccionaban sus películas como objetos de culto. En los últimos cinco años ha recibido premios y menciones en distintos festivales cinematográficos en una lista larga de enumerar.

No fue un gran director, fue un artesano al que los presupuestos limitados le traicionaron. Tampoco fue un Ed Wood, especializado en chapuzas varias y completamente enloquecido en su vida personal. Fue un hombre interesado por el cine, alguien al que le interesó el terror y más concretamente el origen del terror y de los mitos, los quiso interpretar a la luz de la racionalidad y, aunque no siempre lo consiguió, hay algo entrañable en su cine, tanto en su faceta de guionista y actor junto a León Klimowsky, como en su faceta de director, que lo convierte en un personaje simpático.

Naschy fue un hombre normal, con aficiones e intereses, con hobbys, con problemas que quería resolver e interpretar: y lo que más le preocupó fue la materia con la que estaban hechos los bajos fondos del ser humano y la naturaleza de los monstruos que anidan en los oscuros corredores de nuestro cerebro.

Nos guste o no la obra de Paul Naschy, vale la pena recordar que fue un buena persona y que quienes lo conocieron siempre hablaron de él como de alguien excelente. No fue un hombre creído y distante, con ínfulas de superioridad y un ego super hinchado, tan habituales en la industria del cine. Fue una buena persona que intentó hacer lo mejor posible su trabajo. Sólo por eso ya vale la pena recordarlo.

© Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Manifestación 3 diciembre: UGT y CCOO ¿despiertan? Contra la patronal, para salvar a ZP…



Infokrisis.- La manifestación convocada por los sindicatos para el 3 de diciembre supone un nuevo servicio de los sindicatos al poder a cambio de las ayudas recibidas. Se trata de la primera movilización de CCOO-UGT en los últimos siete años. Para colmo, unos sindicatos que han permanecido callados en todo ese tiempo, despiertan ahora con un aterrizaje perfecto (una movilización), pero equivocándose de aeropuerto: porque el culpable de esta crisis no es la "patronal" (¿qué es la "patronal"?), sino el gobierno ZParo

Los culpables de la crisis

La génesis de la crisis económica en España se reduce a lo siguiente: durante 15 años los gobiernos del PP primero y del PSOE después han permitiendo que el crecimiento económico del país tuviera como motor a dos sectores de baja productividad, construcción y turismo, importando inmigración masiva para cubrir los millones de puestos de trabajo, aun a sabiendas que este crecimiento no podría ser indefinido.

Cuando por una serie de circunstancias interiores (haber alcanzado el límite en el crédito, haberse construido mucho más de lo que el mercado interior podría asumir, a precios insostenibles) y exteriores (hipotecas subprimes y economía internacional volátil y basada en la especulación bursátil y en la migración de dinero facilitada por la globalización), todo esto se hundió, resultaba evidente que la vista gorda de los gobiernos del PP primero y del PSOE después, eran los responsables de lo ocurrido en España y es contra ellos contra quienes se trata de elevar la voz de protesta.

¿Y la patronal? La patronal no es inocente, pero ¿Qué "patronal"? La patronal de construcción, la patronal inmobiliaria, la patronal de hostelería, la patronal bancaria… nada más. El resto de patronales, como todo el país, han sufrido la crisis, la están sufriendo y la sufrirán por muchos años.

Tanto los gobiernos del PP como del PSOE, asumieron los deseos de las patronales de la construcción precisaba entrada masiva de mano de obra para que el precio de la fuerza de trabajo (los salarios) en esos sectores bajaran. Y el gobierno del PP primero y el del PSOE después, callaron.

La patronal de hostelería precisaba mano de obra barata para poder competir con los precios de los destinos turísticos del Este Europeo… y el gobierno del PP primero y del PSOE después, callaron y miraron a otro sitio mientras entraban 7.000.000 de inmigrantes que garantizaban que los salarios en hostelería se estancarían e incluso bajarían.

Tanto los gobierno del PP como del PSOE, permanecieron callados ante el gran negocio bancario desarrollado entre 2004 y 2008, cuando se convenció a los inmigrantes de que la forma de ahorro en España era la vivienda y se concedieron cientos de miles de hipotecas a inmigrantes por el 120 del precio de tasación de los inmuebles y por el 170 por ciento del valor real de los mismos, cuando apenas presentaban contratos de seis meses.

La burbuja inmobiliaria, la burbuja turística, la burbuja del crédito, han terminado estallando y todos conocemos a sus culpables: las grandes cadenas hoteleras, las constructoras y los ayuntamientos con los que han repartido beneficios, los bancos… ¿Qué han ganado las PYMES con todas estas burbujas? ¿qué han ganado los autónomos? ¿qué ha ganado un país orientado por sus últimos gobiernos hacia un crecimiento falso e ilusorio? ¿qué han ganado las empresas familiares? ¡Nada, absolutamente nada!

La estrategia de ZParo para afrontar la presión social

Y ahora los sindicatos señalan a "la patronal" genéricamente como culpables y piden a manifestarse el 3 de diciembre para… defender la ley de "economía sostenible" cuyo examen generaría carcajadas de no ser sólo la respuesta impotente de un gobierno de incapaces. Pero el gobierno ZParo está ahí porque en 2008 fue capaz de fascinar a una parte del electorado afirmando con una seriedad pasmosa que en España no existía ni existiría crisis. Una parte del electorado creyó en esta mentira y confirmó a José Luis Rodríguez Zapatero como presidente, pasando un año después a ser simplemente ZParo.

A partir de las elecciones de 2008 resultaba evidente que el peor presidente de la democracia española iba a coincidir con el peor momento en la historia reciente de España y que no estaba, ni él ni su equipo, a la altura. De ahí la nueva estrategia socialista a partir de principios de 2009: ya que la crisis iba a desgastar constantemente al PSOE se trataba a partir de entonces de retener al propio electorado y de lograr el desgaste del PP.

Esta estrategia llevó al estallido de casos como Gürtel que lanzaban el dedo acusador contra el PP. Por su parte, el PP respondió levantando otros casos que acusaban al PSOE de corrupción. Y en medio de todo este clima aparecieron más y más casos de corrupción un poco por todas partes, hasta llegar a superar los 700 sumarios en este momento.

Esta misma estrategia llevó a ZParo a tener callados a los sindicatos de cuya protesta dependían buena parte de sus propios votos. ZParo subsidió directa e indirectamente a los sindicatos asegurando los sueldos que jamás hubieran podido pagar a sus burocracias liberadas del trabajo en las fábricas y los tajos, les concedió cursos de "reciclaje laboral" que en gran medida son de baja calidad o simplemente inadecuados para lo que se pretende: formar trabajadores en nuevas profesiones… cuando ni siquiera existe el gobierno es capaz de decir qué sectores absorberán empleos en los próximos años.

Ahora los sindicatos tienen un problema: están callados desde hace dos años a pesar de que en estos momentos ya estamos en los 4.000.000 de parados oficiales y en 5.000.000 de parados reales. Los sindicatos no han elevado ni una sola palabra contra el gobierno ZParo. Esto no podía extrañar en UGT en donde Cándido Méndez tradicionalmente ha comido de la mano del PSOE, pero es más extraño en CCOO. Sin embargo, a partir de la sustitución de José María Fidalgo por Fernández Toxo, CCOO se ha convertido en otro apéndice de la política de ZParo en el mundo laboral.

Los sindicatos han callado pero ahora ya no pueden soportar la presión de sus propias bases: ¿Cómo pueden permanecer silenciosos cuando las tasas de paro ya superan el 20%? ¿Cómo callan cuando el paro juvenil ha superado el 35%? ¿Cómo callan cuando el proyecto de Economía Sostenible ni siquiera es capaz de explicar las estrategias para reactivas el empleo?

La manifestación-trampa de las cúpulas sindicales estafadoras

En estas circunstancias, ya es imposible contener a las bases sindicales y negar la gravedad de la situación: solamente se trata de crear falsos señuelos y de resucitar viejos esquemas: el de la lucha de clases y el del peligro de los "capitalistas"…

No vamos a ser nosotros quienes salgamos en defensa de la "gran patronal", de la patronal de los constructores y de su santa alianza con ayuntamientos (reconstruida con el Plan E en sus dos fases que se puede sintetizar así: 15.000 millones de dinero público para abrir y cerrar zanjas, cristalizando en bajos salarios y en grandes beneficios y comisiones en poco tiempo), no vamos a salir en defensa de la patronal bancaria (que ya ha visto como el gobierno adquiría sus activos "tóxicos" y que en 2010 precisará una nueva ayuda pública), no vamos a defender a las grandes patronales que velando solo por sus beneficios presionaron para que el gobierno miraba a otra parte mientras entraban 7.000.000 de inmigrantes… pero sí es preciso salir en defensa de la pequeña y mediana empresa, de los autónomos, de las empresas familiares y de aquellos empresarios que con su esfuerzo han creado puestos de trabajo y hoy se sienten todos abandonados por el crédito (la mayor parte del cual lo absorbe el Estado para poder soportar su abultada e insoportable deuda pública), presionados por un gobierno que aspira solamente a recaudar más impuestos (pero no a abordar políticas de austeridad, ni contención del gasto público), traicionados por unos gobiernos que han pactado con la Organización Mundial del Comercio medidas que facilitan la deslocalización empresarial, la entrada de productos fabricados en el extranjero a precios de dumping, que desmotiva la producción en España y que hace imposible la competencia con productos fabricados en países sin coberturas sociales, con salarios de subsistencia y hambre y con baja presión fiscal.

¿Es contra esta "patronal" contra la que se manifiestan los sindicatos domesticados por ZParo? Sí, es contra ellos. En una formidable confusión, los sindicatos asumen el discurso de ZParo: la "patronal" se niega a la desbloquear la negociación colectiva, la "patronal" se niega a reabrir el diálogo social, la "patronal" busca recortar los derechos laborales… y así sucesivamente.

Pero ¿de qué "patronal" se está hablando? La patronal no es una institución homogénea y uniforme. Hay patronales que se han lucrado hasta la saciedad en los años de las grandes burbujas y hay otras patronales que han visto como la deslocalización y la desaparición de aranceles los ponía simplemente al borde de la indigencia.

Y, sobre todo, ninguna patronal puede pactar absolutamente nada, mientras el gobierno no ofrezca soluciones válidas y viables para paliar la situación económica del país. Esta situación hoy puede definirse solo como catastrófica. No solamente estamos en crisis desde hace dos años, sino que ni siquiera sabemos cómo salir de la crisis… entonces ¿qué postura pueden adoptar las pequeñas y medianas empresas, los autónomos o las empresas familiares? ¿qué van a negociar hoy si ni siquiera saben si existirán mañana?

Es el gobierno quien tiene la pelota en su tejado: es el gobierno el que agobia a las empresas mediante impuestos, es el gobierno el que ha dilapidado el superávit en menos de un año, el que ha multiplicado el déficit en menos de siete años, es el gobierno el que absorbe la mayor parte del dinero disponible para el crédito y que lo resta a las PYMES y a los consumidores, es el gobierno el que, a medida que pasan los meses, ni disminuye el gasto público, ni contiene sus faraónicos y superfluos gastos… ¿Cómo se puede exigir a la patronal en estas circunstancias algo, si la mayor parte de los patronos no saben si el año que viene habrán cerrado sus empresas?

En el colmo del absurdo, esta manifestación de CCOO-UGT contra la patronal se convoca justo cuando estos dos sindicatos acaban de firmar el acuerdo de desbloqueo de la negociación colectiva. Si los sindicatos lo han hecho ha sido siguiendo órdenes del gobierno ZParo: señalando genéricamente a la "patronal" se evita mirar al gobierno y responsabilizarlo de lo que está ocurriendo.

Por eso esta manifestación es ilegítima y falaz: porque exculpan al gobierno de los resultados de una política económica y de unas directrices (que fueron ayer las del PP y hoy son del PSOE). No estamos ante una "manifestación sindical", estamos ante una "manifestación-trampa" convocada por sindicatos estafadores.

3 de diciembre: ir y transformarla en una manifestación anti ZParo o desentenderse de la mangancia sindical

Los sindicatos han realizado una maniobra peligrosa ante la que solamente un servicio de orden férreo puede salvar. Por que una vez lanzados a la calle unos cuantos miles de trabajadores, va a ser muy difícil que espontáneamente no surjan gritos contra ZParo que correrán el riesgo de extenderse a toda la manifestación.

Esta manifestación es un test que nos confirmará hasta qué punto las bases sindicales siguen las consignas de sus burocracias compradas al peso por ZParo, o bien piensan por su cuenta. Nos informará también sobre los grupos de oposición surgidos dentro de los sindicatos. Nos dirá hasta qué punto la masa obrera permanece callada sufriendo la crisis o ha pensado quiénes son los culpables de la misma. Y nos dirá mucho sobre la capacidad real de movilización de los sindicatos y sobre la calidad de la movilización.

Nos dirá, en definitiva, si los sindicatos CCOO-UGT son "interlocutores sociales" o bien dos siglas huérfanas de militantes, formados únicamente por unos cuantos miles de liberados pagados con cargo a los presupuestos generales del Estado vía subsidios, ayudas, subvenciones y cursillos, y mucho nos tememos que demostrarán que el crédito que tuvieron los sindicatos en los primeros años del milenio, ya se ha dilapidado completamente.

Es difícil vivir de los subsidios del gobierno y pensar que haber callado durante los últimos años y, especialmente en los momentos en los que se rozan los 5.000.000 de parados reales, el silencio sindical va a salir gratis, por mucho que Toxo y Méndez apunten a "la patronal", a esa misma patronal con la que negocian como "interlocutores sociales"… sean de otros, nuestros no son. Y "nosotros" somos todos los que no iremos al pobre sarao de CCOO-UGT el 3 de diciembre. Negocian… no en nuestro nombre.

© Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

2010: El tercer año de la gran crisis. Crisis de la banca.



Infokrisis.- Nos aproximamos a 2010 que pasará a ser el tercer año de la gran crisis. 2008 fue el año del gran destrozo en la construcción, 2009 el año de las medidas inútiles, el año que vendrá, contrariamente a todo lo anunciado por los gobiernos y las autoridades financieras va a ser el año de la gran crisis de la banca. Se ha equivocado todo aquel que pensara que la crisis de la banca ya había pasado y que la recuperación de la estabilidad del sistema bancario reabriría la espita del crédito y, a partir de ahí, todo iba a ser miel sobre hojuelas y la recuperación estaba cantada.

[Como complemento a este artículo incluimos la primera de las 6 partes del documental El dinero es deuda, estando las otras en el siguiente L I N K]


Las consignas propagadas por la ministra Salgado y el presidente ZParo según las cuales hemos pasado lo peor de la crisis aunque durante unos meses todavía vayamos a soportar tasas de paro insoportables, fueron las aprobadas en la conferencia del G-20 celebrada en Pittsburg en septiembre pasado. Se trataba de sembrar optimismo y trasladarlo a los sectores financieros para que realizaran inversión y pusieran de nuevo en marcha la maquinaria económica. El optimismo debería haberse trasmitido a través de las bolsas y, a través de estas, las empresas -las grandes empresas- obtendrían liquidez suficiente para abordar problemas de innovación tecnológica, inversiones e investigación. Así mismo, el optimismo de las bolsas -muy sensibles al estado de ánimo de los gobiernos- debería inyectarse también a los bancos y el dinero líquido hubiera permitido que estos abrieran el mecanismo del crédito. Pues bien, en estos últimos tres meses se han visto decepcionadas. Ni las bolsas levantan cabeza, ni a los bancos les va mejor, ni los inversores han picado en el anzuelo del optimismo.

El FMI: en estado de alerta


El pasado día 23, el director del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Khan, señalaba que el 50% de las pérdidas de los bancos podrían seguir ocultas, añadiendo que no habría recuperación ni crecimiento real sin una "limpieza completa" de los balances de los bancos. Los bancos evitan que su situación económica real salga a la superficie; si eso ocurriera, sus acciones, probablemente se hundirían en bolsa, así pues, no es de extrañar que maquillen su contabilidad mediante recursos conocidos por todos (renegociar créditos para evitar ejecutarlos, mantener sin actualizar la tasación de los inmuebles procedentes de hipotecas ejecutadas, presentar créditos fallidos como compras de inmuebles por parte de los bancos, etc.) y que, al menos en teoría deberían ser denunciados y perseguidos por la autoridad monetaria: el Banco de España o, y en su defecto, el Banco Central Europeo. Pero estos organismos han permanecido mudos… hasta el 23 de noviembre.

En una entrevista concedida al diario parisino Le Figaro, Strauss-Khan empezó explicando: "La historia de las crisis bancarias (...) demuestra que no habrá un crecimiento sano sin una limpieza completa del balance de los bancos", para añadir luego "Sigue habiendo pérdidas importantes sin desvelar". Hay algo que preocupa al "patrón" del FMI: el tamaño de las entidades bancaras. Contra más grandes son, sus errores afectan más a la economía mundial. Stauss-Khan se mostró implícitamente partidario de limitar el tamaño de las entidades bancarias cuando propuso pedir una "contribución financiera" a los consorcios bancarios más gigantescos en la medida en que su destino puede afectar a la economía mundial.

Las palabras de Strauss-Khan evidencian que la política de compra de activos tóxicos y bajadas al mínimo (por debajo de la inflación) de los tipos de interés, no han bastado para devolver la salud a la banca. Va a hacer falta que los gobiernos empiecen a pensar en aportar una segunda inyección de ayuda a la banca y todo el problema va a consistir en cómo va a ser tomada esta decisión en países como España en los que el paro (5.000.000 reales y con un 35% de incidencia en la juventud) sigue constituyendo el principal problema, seguido de la caída en picado del consumo a causa del cierre de la espita del crédito y donde está demasiado clara la responsabilidad de la banca en el desencadenamiento de la crisis.

¿Quebrarán los grandes bancos?

Las palabras de Strauss-Khan han arrojado muchas dudas en torno a la salud del sistema bancario mundial. El director del FMI añadió enigmáticamente: "La crisis financiera está casi bajo control, aunque los bancos están muy lejos todavía de haber limpiado sus balances", añadiendo como colofón: "La cuestión es crítica porque aún se puede producir una crisis financiera (…) y la reacción no pude ser la misma: no vamos a ver dos veces la inyección de miles de millones de dólares de dinero público en el sector financiero"… Y, como se trata de no jugarse el prestigio con una afirmación rotunda, la entrevista terminó con una de cal y otra de arena, evidenciando los riesgos de la situación actual: "no creemos en una recaída (...) pero no podemos descartarlo por completo", advierte, antes de precisar que "es necesario mantener los apoyos públicos porque la demanda privada sigue siendo débil y el paro va a seguir aumentando aún durante bastante tiempo".

Unos días antes de esta declaraciones, el Banco de Santander organizó la Segunda Conferencia Internacional de la Banca a la que acudieron representantes de los bancos más importantes del mundo y de varios Bancos Centrales, así como delegados del FMI, la UE, la patronal bancaria y los centros de estudio e investigación sobre economía más importantes (la London School of Economics). Siendo un éxito de asistencia, la reunión constituyó un estrepitoso fracaso en lo que se refiere a las políticas a adoptar y a las medidas a tomar en los próximos años. Rafael Pampillón, profesor del Instituto de Empresa resumió el resultado: "Estando presente lo más granado de la banca y del sistema financiero internacional, no hubo acuerdo en las medidas que deben adoptarse".

Las intervenciones estuvieron en la misma línea que tres días después asumiría Strauss-Khan en Le Figaro. José Viñals, Consejero Director del FMI, sintetizó la situación: "la crisis dista mucho de haberse superado". Dio una cifra astronómica: la banca mundial ha perdido 1,5 billones (trillones anglosajones) y aun quedarían por reconocer otros 1,5 billones de pérdidas adicionales que se irán manifestando en los próximos meses. Estas mistas cifras fueron las reconocidas por el director de la entidad Strauss-Khan.

Lo sorprendente es que hace solamente nueve meses, Nouriel Roubini, el economista judío-iraní nacido en Turquía hace 51 años y hoy profesor de economía en Nueva York, considerado como uno de los "gurús" más prestigiosos de la economía actual, ya había alertado de la situación real de la banca aportando exactamente las mismas cifras que ahora hacía suyas el FMI. Roubini había sido tachado por los expertos gubernamentales de distintos países de "cenizo", pero cierto es que la crisis, de momento ha volatilizado una riqueza equivalente a la producción que realiza España durante tres años…

Las conclusiones a las que llegó Viñals era que los bancos van a tener dificultades para afrontar solos, sin inyecciones de dinero público, las pérdidas que se les vienen encima para 2010 y tendrán dificultades para cumplir con los requisitos mínimos de capital emanadas del G-20. ¿Cómo logrará supera el sistema bancario los 1,5 billones de pérdidas globales previstos por el FMI para 2010? Para Viñals resulta un misterio de dónde saldrán esos 1,5 billones.

El núcleo secreto del negocio bancario

El penúltimo jarro de agua fría arrojado en la Conferencia Internacional de la Banca tuvo como protagonista a Joaquín Almunia en tanto que representante de la UE. Almunia arrojó una de val y media docena de arena: "Hemos evitado el colapso, pero seguimos con una profunda sensación de fragilidad (…) Nadie debe descartar totalmente el riesgo de volver a ver en algún banco o sistema financiera una situación como la que vivimos hace un año". Almunia recordó que en 2010 los requisitos de capital en reserva para la banca aumentarán. Esto requiere una explicación.

Contrariamente a lo que se tiene tendencia a prestar, los bancos prestan un dinero que no es suyo ni está en sus depósitos, sino un dinero que a su vez piden prestado al Banco Central con la exigencia de que mantengan una reserva que, suele estar en torno al 10% del capital deudor. El Banco X quiere realizar un préstamo de 100 y recibe del Banco Central 100 debiendo conservar 10 en las arcas del banco para responder a los problemas de impago y mantener la solvencia. Lo que ocurre es que los bancos a los que les piden préstamos de 100, piden a su vez al Banco Central 110, con lo que la garantía es el propio dinero "creado" por el Banco Central.

Cuando los bancos realizan una mala gestión de sus activos corren el riesgo de que esa cifra pierda valor, puede ocurrir también que hayan falseado la realidad de sus reservas o que una crisis o la inflación, o la volatilidad, hayan hecho que sus reservas disminuyan, incluso que la normativa bancaria de cada país se haya ido relajando, las inspección del Banco Central a los bancos privados hayan ido disminuyendo y haciendo la vista gorda sobre problemas de tesorería compensados con el préstamo interbancario o con la posibilidad de negocios rápidos especulativos. Sea como fuere, cuando estalla la crisis se evidencia que el Banco Central ha impreso papel y que ese papel no se ha traducido en riqueza real.

El proceso de creación de dinero demuestra que el dinero se crea a partir de la deuda, algo que nos sitúa en plena abstracción económica: contra más endeudados están países, ayuntamientos, familias, empresas, eso implica que más dinero se ha impreso… aun cuando ese dinero no tenga como soporte real más que el depósito mínimo al que están obligados los bancos desde que en 1973 Nixon abolió la paridad del dólar con el patrón oro. A partir de ese momento la economía mundial asistió a la creación de dinero artificial a partir de la deuda.

De la economía ficción al mundo real

Es evidente que en períodos de crisis y volatilidad, los gobiernos y los Bancos Centrales precisan aumentar las exigencias de reservas depositadas en los bancos para alcanzar estabilidad y garantizar solvencia… y esto es lo que va a ocurrir en 2010. Para colmo, la deuda pública de los países ya no podrá financiarse con compras de bonos, letras, etc del Estado con dinero prestado… por el Banco Central, lo que implicará que durante un mínimo de 10-15 años seremos los ciudadanos los que deberemos pagar la deuda con nuestros impuestos. La perspectiva, pues, no puede ser más sombría.

Nadie ha explicado hasta ahora por qué los Estados y los Bancos Centrales permitieron la aventura del crédito, cómo era posible que los niveles de dependencia del crédito hubieran crecido hasta un 20% cuando los ingresos de las familias y de los Estados sólo lo hacían un 3%. ¿Cómo es que los banqueros pensaron que eran posibles pagar más y más créditos cuando los ingresos no iban aumentando y la única posibilidad de hacerlo iba en función de extender los tiempos de amortización? ¿Se podría jugar esa partida hasta el infinito?

Toda crisis económica constituye un verdadero terremoto seguido y precedido por réplicas. La versión oficial que hasta ahora han ido difundiendo los gobiernos desde la cumbre de Pittsburg del G-20 celebrada en septiembre pasado consistió en ir tranquilizando a la opinión pública sembrando un  optimismo que debería contagiar a los inversores y animarles a reactivar la maquinaria económica. En apenas tres meses esas ensoñaciones se han disipado: no estamos viviendo "réplicas" de la sacudida principal, sino que estamos inmersos todavía dentro del gran terremoto y esto implica: mayores niveles de endeudamiento de los estados, menor consumo y  mayores cargas fiscales. En 2010 no nos espera el mejor de los mundos.

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - ttp://infokrisis.blogia.com- Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

TRADICIONES DEL AYER: LOS BARCELONESES Y LA SALUD



Infokrisis.- La medicina europea y la barcelonesa en particular no se vieron libres de restos de superstición y brujería sino hasta bien entrado el siglo XVIII y, aun así, hasta mediados del siglo XIX subsistieron residuos pre científicos a medio camino entre la hechicería y la medicina moderna. Medicina y brujería compartieron durante mucho tiempo territorios comunes. Al producirse la ruptura entre la medicina alopática y la homeopática ésta última siguió manteniendo vínculos con sanadores y curanderos e, incluso en nuestros días, es frecuente que algunas videntes ofrezcan entre su panoplia servicios que entrarían tanto en el terreno ocultista como en el de la sanación.

Hasta mediados del XVIII los médicos barceloneses solían recetar emplastos de telas de araña y crestas de gallo negro, trozos de mortaja de difunto y ceniza de serpiente calcinada para curar ciertas enfermedades. Estudiaban con fruición fisiología, pero también astrología y magia; émulos de Paracelso, muchos se interesaban por la alquimia. Redactaban sus recetas en latín y solían acompañar sus diagnósticos con parrafadas en esta lengua; esto ayudaba a aureolarlos de seriedad, distanciamiento y respeto. Asistían a los enfermos vestidos con levita negra y llegaban al lugar en calesa. Antes, a principios del XVIII, sus vestidos eran largos ("manto talar"). Procuraban no reír en público y se negaban a aceptar pago de honorarios cuando el enfermo era pudiente; solían recibir costosos regalos de las familias acaudaladas. Sin embargo, eran terriblemente suspicaces para con las familias más modestas. La mayoría solía cobrar sus servicios por adelantado y si no mediaban monedas se llevaban algún enser de casa del enfermo.

No existía teoría médica. En realidad, da la sensación de que entre finales de la Edad Media y las postrimerías del siglo XVIII, la ciencia médica, no solo se estancó, sino que fue perdiendo la memoria de los remedios que habían sido tradicionales hasta ese tiempo. Se aceptaba universalmente una teoría que había sido sostenida por los galenos del Renacimiento y que hundía sus orígenes en la alquimia medieval. La naturaleza humana conocería cuatro "humores" que estarían relacionados con los cuatro elementos, Fuego, Tierra, Agua y Aire, que correspondían, respectivamente, calor, sequedad, humedad y frío en el macrocosmos y generaban en el microcosmos humano caracteres coléricos, melancólicos, flemáticos y sanguíneos. Todos los seres humanos compartían estos "humores" y la salud dependía de su estado de equilibrio. Si este se alteraba, aparecía la enfermedad. Esta doctrina se mantenía incólume desde el siglo XVI y su combinación con los latinajos, la pompa y la solemnidad, hacía que los médicos fueran objeto de frecuentes burlas y otras especialidades, menos académicas en principio, gozaran de igual o mayor fervor entre los barceloneses de todos los estamentos.

Para colmo, los médicos no formaban una corporación única, sino que estaban fragmentados en distintas capillas. Piénsese lo que esto representaba en el siglo XVIII cuando la ciudad apenas superaba los 125.000 habitantes. Naturalmente las distintas escuelas médicas resumían sus paradigmas científicos con latinajos. Los homeópatas sostenían solemnemente que "Similia similibus curantur", lo semejante cura a lo semejante, frase de resonancias herméticas y alquimistas ("lo semejante se une a lo semejante", en realidad, según la expresión de Basilio Valentino). Los alópatas respondían con la teoría justamente contraria igualmente expresada en la lengua de Virgilio: "Contraria contrariis curantur", es decir, las enfermedades se curan por sus contrarios. El enfermo, lógicamente, no sabía a que atenerse ante estas frecuentes discusiones entre las escuelas médicas.

Lola Anglada en sus recuerdos de la Barcelona setecentista recuerda que los alópatas atacaban a los homeópatas ironizando sobre sus remedios -diluciones- "agua clara con una ilusión de azúcar y sospecha de medicamento" y recuerda que, entre tanto, el pueblo seguía sufriendo y muriendo, frecuentemente por las múltiples epidemias que estallaron regularmente hasta el último tercio del siglo pasado, habida cuenta de las carencias  higiénicas del trazado urbano. "Els uns diuen que similia, altres diuen que contraria; tots plegats, quina familia; pels homes, més funeraria", era la coplilla tantas veces cantada y repetida con que los barceloneses expresaban su disgusto ante la
clase médica.

Pero, como en todo, hubo homeópatas barceloneses que alcanzaron una merecida fama. Entre ellos cabe destacar a Joan Sanllehy que recibió honores internacionales. Este médico no tiene, sino un lejano parentesco, con Domingo Sanllehy, que dio su nombre a la conocida plaza situada en el Norte de la Ciudad, en un ensanchamiento de la Avenida Virgen de Montserrat, en el barrio del Guinardó. Este Sanllehy, fue alcalde de Barcelona en los primeros años del siglo y quizás francmasón, uno de los defensores de la "escuela neutra" en la que la enseñanza se realizaba casi completamente en catalán y la asignatura de religión era optativa. El Cardenal Pla y Deniel la emprendió contra la "escuela neutra" a través de la prensa ultra-católica catalana y consiguió que el proyecto fuera a parar al dique seco. Sanllehy dimitió y debió contentarse con la plaza que aun lleva su nombre.

CIRUJANOS Y BARBEROS

Pero la ciencia médica aun estaba más fragmentada. Sorprende que los lugares a los que los barceloneses acudían más habitualmente en busca de salud no era los hospitales sino las barberías. En aquellos centros no solamente se rasuraba la barba y se cortaba el pelo, sino que se practicaban sangrías y se curaban todas aquellas enfermedades "externas", heridas, tumores, ulceraciones y erupciones. Los barberos, la mayoría de ellos, eran al mismo tiempo "cirujanos" y "físicos". Su instrumento de trabajo la bacia y la lanceta; su remedio universal, la sangría.

También eran dentistas y la tenacilla era su recurso. Bastaba una licencia concedida por la Junta de Cirugía para que pudieran ejercer su oficio y la toga que los caracterizaba. No todos habían pasado por la prueba de acceso, ni pagado las tasas y, sin embargo, seguían ejerciendo el oficio por tradición y con un conocimiento directo y práctico de las dolencias de sus pacientes. Eran los "romancistas"; no hablaban latín pero sajaban como nadie los flemones y conocían perfectamente los puntos de sangría. En el fondo las sangrías tenían algo que ver con la acupuntura oriental. No se clavaba la lanceta en el primer lugar que se presentara, sino en unos puntos bien determinados que, además, tenían que ver con los signos astrológicos. Un viejo tratado setecentista de cirugía explica que "No debe hacerse incisión alguna o tocar con apretamiento el miembro al que gobierna un signo el día en que la luna está en él, por temor a provocar una infusión de sangre demasiado grande, ni tampoco, así mismo, cuando el sol está en él por el peligro que podría derivarse". Los movimientos y situaciones de los planetas y, muy especialmente de la luna, ritman las operaciones médicas y muy particularmente la sangría. Los barceloneses antiguos realizaban esta operación "de oficio" una o dos veces al año, a la entrada de las estaciones y, principalmente en primavera y otoño. Se tenía desde una época ancestral la idea de que así se eliminaba el exceso de sangre y las impurezas. A

Algunos dichos populares contribuían a recordar estas costumbres, casi rituales: "El día de Santa Gertrudis se hace sangrar el brazo derecho, el que así lo hará los ojos claros todo el año tendrá" (es decir, carentes de "humores") o "San Valentín hace que la sangre esté limpia tarde y mañana y la sangría hecha el día anterior guarda de las fiebres todo el año". Los cirujanos, físicos y barberos barceloneses tenían un calendario en el que se indicaban los días propicios y contrarios para cualquier operación de este tipo. Las operaciones sobre el cuerpo humano estaban en relación con las operaciones realizadas sobre la naturaleza. Si se trataba de cortar elementos que se renuevan constantemente -pelo, uñas- había que tener en cuenta las posiciones de la Luna. Ningún barcelonés en su sano juicio se cortaría el pelo o las uñas en tiempo de luna llena, como tampoco nadie cortaría madera en esas épocas.

Se tenía la certidumbre de que la luna gobernaba el crecimiento de las plantas, las uñas y el cabello. Si se quería que el pelo surgiera de nuevo fuerte y brillante había que cortarlo en luna creciente y si se pretendía retardar su crecimiento había que hacerlo en luna menguante. Pero lo más peligroso consistía en cortarlos cuando la luna se encontraba en el signo de Leo, signo que gobierna la cabeza; entonces existía riesgo de alopecia.

Frente a los barberos, físicos y cirujanos, agrupados todos en el mismo gremio, se alzaba la orgullosa ciencia médica entonces balbuceante. Si lo de aquellos era un oficio, los médicos reclamaban para sí la dignidad de haber cursado una carrera. Ser médico implicaba conocer el arte de dominar y curar las enfermedades internas del sujeto. Era, por tanto, una ciencia más secreta y misteriosa que afectaba a lo invisible, mientras que los cirujanos apenas hacían otra cosa que atajar los efectos últimos de las enfermedades, es decir, los efectos "exteriores". Era preciso estudiar mucho para alcanzar la túnica talar que distinguía al médico. Una parte no desdeñable de las enseñanzas se refería a los grandes médicos de la antigüedad, a sus principios y a sus remedios. Muchos médicos eran capaces de recitar fragmentos enteros de Hipócrates o Galena, sobre el lecho del enfermo que se iba de un acceso de tifoideas. Tras 1714 la enseñanza se trasladó a Cervera y los mejores estudiantes prefirieron trasladarse a la famosa Facultad de Medicina de Montpellier en donde enseñaron en la Edad Media médicos judíos y árabes, sin distinción de credo ni censura. De regreso a la patria, los médicos barceloneses formados en Montpellier debían convalidar sus estudios en la Universidad de Cervera.

Los borbones trajeron la moda de los colegios profesionales y el de médicos fue de los primeros que se crearon. Inicialmente se llamó "Conferencia Académica" que, pocas décadas después debió transformarse en Academia de Medicina Práctica. Primero fueron a instalar su centro en el palacio del Capitán General y, más tarde, en la antigua sede de la Suprema Inquisición, en el edificio anexo al Palacio Real. Los cirujanos también sufrieron hondas transformaciones en ese tiempo. Carlos III, aconsejado por el Doctor Virgili, su cirujano, autorizó la instalación de un Real Colegio de Cirujanos en las inmediaciones de la Casa de la Convalecencia. Menudearon los conflictos entre ambos colectivos que fueron resueltos por Carlos IV fusionando las Facultades de Medicina y Cirugía. Durante las primeras décadas del siglo XIX, esta medida no hizo sino agravar las tensiones. Los médicos llamaban "cigüeñas" a los cirujanos (se les había posado una de estas aves en la chimenea de su colegio) y éstos no ahorraban invectivas contra los médicos. Pero los cirujanos-barberos habían perdido la partida y los barceloneses, que en su inmensa mayoría, albergaban un miedo atroz ante las sangrías, fueron pasando, poco a poco, a depender de la nueva clase médica. La sangría quedó como algo residual y solamente en el siglo XX volvió a experimentar un relativo revival si bien bajo la forma de donación voluntaria de sangre.

CURANDERISMO Y SANACION

El "señor Blas" había nació en calle de San Olegario en 1852. Era completamente iletrado, pero eso no le impedía gozar de gran reputación en la ciudad como curandero. Tenía remedios propios para cualquier enfermedad y lo prolijo de su clientela era la mejor muestra de sus portentosas curaciones. Sus remedios solían ser inmundicias y, aun así, funcionaban. Si acudía a él alguien con dolor del "rosario" (la espina dorsal) recomendaba un emplasto de excremento de paloma mezclado con berros. Si se trataba de "hacer madurar" un flemón, era preciso utilizar una onza de caca de paloma, dos dracmas de grano de mostaza y de berro y una onza de aceite destilado y aplicar el emplasto sobre la parte enferma. Un jarabe obtenido por la cocción de pato con vino blanco, bebiendo cada mañana sanaba la ictericia. Pero uno de los remedios que contribuyeron a su reputación fue el ungüento contra la calvicie, compuesto -cómo no- de caca de rata amalgamada con miel. Se frota y basta.

El "Señor Blas" procedía del Sur de España, ese Sur habituado al chato y los caracoles. No era de extrañar que buena parte de su arsenal milagrero estuviera formado por cáscaras de caracol servido de diferentes formas. Contra las hernias, por ejemplo, recomendaba los caracoles rojos tostados al horno durante quince días; se beben con el caldo. Con las babas de caracol confeccionaba un jarabe para los bronquios. Los hidrópicos expulsaban el agua de su vientre cuando el "Señor Blas" colocaba caracoles machacados sobre la parte enferma. Y aun un último remedio, las cenizas de caracol tostado con moras de arza, agallas y pimienta blanca, que decían que curaba las diarreas y si se aplicaban sobre una llaga atraían hacia fuera el humor. El "señor Blas" adornaba su conversación con todo tipo de barbarismo y alteraciones fonéticas. Era hasta cierto punto cómico, tanto él como sus recetas. Sin embargo, no despreciemos su saber: en aquellos tiempos en los que no existía más medio de comunicación para las clases populares que el boca a boca, hubiera sido muy difícil que hubiera podido alcanzar la más mínima popularidad, de no alcanzar un mínimo razonable de éxitos.

Lo mismo le ocurría a una familia de sanadoras que habitaban en la calle Diputación, no muy lejos de plaza de España, en los años veinte, cuando la zona alternaba los primeros edificios con huertos y sembrados. La especialidad de la hija menor de la familia era la de "xucladora", literalmente "chupadora". Su técnica era simple: "Cojo la herida y la oprimo con las manos, después de lavada, hago sobre ella tres veces la señal de la cruz con la lengua y luego chupo con toda mi fuerza. Mientras tanto  el enfermo debe rezar. Luego escupo. Hace falta realizar el tratamiento dos veces al día; los viernes son los mejores días.

Los "xucladors" no eran una excentricidad en la Barcelona antigua. Fueron conciudadanos nuestros hasta que se extinguieron a mediados del presente siglo. Mi madre decía haber conocido a uno -precisamente próximo a la calle Diputación- y he oído historias similares en otros barrios, pero nunca posteriores a los años cincuenta. El "xuclador" debía haber nacido el día de San Judas y era capaz de curar cualquier herida chupándola. Decían que una mancha roja que tenían en la parte interior de la garganta evitaba posibles contagios. El don se transmitía de padres a hijos y si se iniciaba a alguien ajeno a la familia, se perdía. Si se chupaba la herida de alguien mordido por un perro rabioso había que esperar 40 días para que el afectado se mirase en un espejo. Si veía su rostro estaba curado, pero el desenlace sería fatal si veía aparecer al perro que le mordió. A diferencia de los "saludadores" que debían, necesariamente, haber nacido en la noche de San Juan o bien en Nochebuena; los que habían nacido en la medianoche tenían una mayor eficacia curativa. Su "marca" era una cruz en el paladar y su técnica curativa, la imposición de manos que solían alternar con técnicas mágicas. Los "setens" eran los séptimos hijos nacidos sin interrupción de sexo, a ellos se les atribuían algunas virtudes curativas, especialmente contra las migrañas y males que afectaban a la garganta, nariz y oídos. Luego estaban los "endevinetas" que afirmaban poder ver en el interior del enfermo como si de un cuerpo transparente se tratase. Así localizaban el mal y daban el remedio adecuado.

En aquellas décadas oscuras en las que la ciudad estaba recorrida habitualmente por perros rabiosos, los "endevinetas" podían ver en el sol reflejado en el agua de un recipiente, si el perro que había mordido al cliente estaba sano o enfermo. Si alguien tenía vocación de "oracionero" debía haber nacido en los días de Semana Santa; en ellos las oraciones curativas alcanzaban la máxima efectividad. El más famoso oracionero de la Barcelona ochocentista vivía en la calle San Sadurdí, 1, reputado de "curar enfermedades crónicas desahuciadas". La fama del sujeto había llegado hasta la propia reina Isabel II quien lo había llamado a Palacio para curar a un camarero mordido por un caballo hidrófobo. Bastaba simplemente que repitieran una oración entre siete y nueve veces para que la enfermedad desapareciera; algunos, además de la oración, realizaban pases mágicos o trazaban signos cabalísticos.

Eran los "senyadors" que habían nacido cubiertos con una tela membranosa. Su rito exigía un máximo de precisión; de lo contrario era, no solo inútil, sino contraproducente. Esto recuerda los  errores que podía cometer un sacerdote mistérico pagano y que podían acarrearle las mayores desgracias, de no realizar inmediatamente un sacrificio expiatorio o "piaculum". Aun existía una variedad de curanderos, similares a los "senyadors", pero cuya eficacia estaba reducida a un cierto número de enfermedades, eran los "trencadors". Algunos sostenían que solo podían enfrentarse a enfermedades generadas por males de ojo, maldiciones o hechizos.

El escalón más bajo de los sanadores y curanderos era el de los "desagulladors", su poder solo alcanzaba a aliviar las contracciones musculares mediante oraciones preestablecidas y pases mágicos. Los pastores llegados a la gran ciudad tenían cierta habilidad en arreglar huesos rotos. Cada barrio tenía un sanador que curaba los "espallats", tanto es así que la palabra ha quedado como sinónimo de "estropeado", cuando en realidad aludía a los dolores y desarreglos derivados de la espalda. El más famoso sanador de principios del XIX fue el "curandero de Sans" que recibía a gentes, no solo de la ciudad, sino de Cataluña entera. Curaba dolores óseos y musculares con singular precisión, hasta el punto de que se hizo célebre en la ciudad la frase "espallats cap a Sans". Muchos ponderaban su capacidad para curar los estreñimientos y el histerismo, pero otros exageraban sus virtudes afirmando que devolvía la vista a los ciegos y restauraba los pulmones de los tuberculosos. El "herrero del Pedró" en le Raval de Sant Antoni, tenía fama de curar a los "espallats". En su herrería había habilitado una capilla a San Mauro (santo milagrero como indica su nombre relacionado directamente con el poder mágico atribuido a los "moros"). Quien acudía a él debía rezar arrodillado tres Padrenuestros ante el altar, mientras el herrero marcaba unos golpes con su martillo en la parte del cuerpo que decía dolerle: "Reza a este santo glorioso y en tres días sanarás" repetía con cada golpe. En el Marne francés, a menos de una hora de París, conocí un herrero que realizaba ritos parecidos. Solo que él, en lugar de tener un altar a San Mauro, prefería situar al paciente sobre el yunque y marcar allí los golpes con su mazo. La técnica solía dar resultado. Los herreros siempre han formado sociedades secretas o se han relacionado con la magia. Sus fraguas han sido lugares de encuentro masculinos en las sociedades tradicionales. El enfermo, aislado de la sociedad por culpa de su dolencia, al ser trasladado a uno de estos lugares, recupera el contacto con el mundo; vuelve a integrarse en la sociedad. Luego viene la parafernalia del yunque, el altar, los mazos y martillos que apuntan agresivos contra sus miembros enfermos y, finalmente, las palabras graves del herrero que conminan a la curación: ¿cómo no hacer caso de aquel energúmeno que se enfrenta diariamente contra el hierro y el fuego?

Tanto ayer como hoy los curanderos se dividían en dos categorías hasta cierto punto enfrentadas. Unos eran productos de la sabiduría rural transvasada a la ciudad, recuerdos de remedios procedentes de la farmacopea vegetal, traspasados de generación en generación. Su curación se basaba en los principios activos contenidos en las plantas. Los otros, por el contrario, se creían iluminados y predestinados a la sanación. Curaban por imposición de manos, por pases magnéticos, fórmulas mágicas o, simplemente, por su fuerza de voluntad. Frecuentemente unos y otros cosechaban éxitos; aquellos por el empleo atinado de remedios naturales; estos por el impacto emocional que causaban en el enfermo o bien encarnando meros placebos.

En la calle Tantarantana vivía uno de estos sanadores iluminados. No preguntaba a nadie cual era su dolencia, ni tampoco visitaba individualmente. Solamente mostraba su capacidad de sanación reuniendo círculos de 13 enfermos. Los enfermos eran sentados en un círculo y el oracionero recitaba una plegaria a la que los otros contestaban con tres Avemarías. Recorría el círculo cubierto con su extraña túnica de lino blanco, apoyándose en una caña de bambú con una cruz en el extremo; tras dar la tercera vuelta por la sala murmurando las oraciones ininteligibles. Luego se dirigía a cada enfermo y le tendía la caña que debía aguantar con la mano izquierda, mientras que él le besaba la mejilla. Decía curar por la sola fuerza de su voluntad. En nuestros días he visto "actuaciones" parecidas y, ciertamente, algunos enfermos salen reconfortados. El placebo ha actuado. Es frecuente saber que han fallecido a los pocos días. El error de muchos de estos sanadores es creer que pueden reconstruirse tejidos destrozados por los cánceres o las enfermedades degenerativas. El placebo solo puede actuar eficazmente ante enfermedades de origen psico-somático y, ante estas, la parafernalia, la pompa y el boato, son determinantes para que el sujeto tienda a creer en el poder sanador de quien tiene delante. La mente hace lo demás: de la misma forma que ha creado la enfermedad, la supera.

En los años veinte una señora de Gracia cura con manteca y agua fresca, aplicadas a las zonas enfermas. Otras, también en el mismo barrio, desollaban a un conejo vivo, aplicando la piel contra la zona enferma. Otra curandera que vivió en las barracas de Montjuich aparecidas nada más se desmanteló la Exposición Universal del 29 curaba con "el bolo": 3 partes de casia nueva, 4 gramos de canela. Se mezcla con azúcar y se toma por la mañana 3 horas antes de comer. Las fiebres quedarán sanadas. Albino Juste que acudió a ella en busca de remedio para sí, no pudo por menos que ironizar tras ascender por la empinada calle de la Cruz de los Canteros (Creu dels Molers) en Pueblo Seco: "¡Qué lejos viven los pobres!". No era éste el único remedio contra las fiebres. La medicina rural había traído otros muchos a la aglomeración urbana. Media onza de regaliz en agua al fuego, se retira apenas el agua empieza a hervir; debe reposar 24 horas. Luego se le añaden dos dracmas (octava parte de una onza) de sen y se bebe durante dos días a la hora de comer. Luego se descansa y luego otro día igual. Si al cuarto día se saca sangre de la vena basílica o de la mediana derecha, salen con la sangre todos los humores y ya no hay fiebre. Y acaso tampoco haya enfermo. La pasta amalgamada con corteza de limón, agua de rosas y hojas de ruda, se toma cada dos días al acostarse. El limón defiende contra picaduras de víboras y arañas venenosas. No ha de extrañar: hasta los años cincuenta abundaban los huertos en el Ensanche, Sarriá y Horta, y solo cincuenta años antes, incluso algunas zonas del Raval tenían un aspecto más rústico.

LA MEDICINA ALTERNATIVA Y LOS APOTECARIOS

No era raro que ante este panorama de cirujanos persiguiendo a los pacientes para realizar sangrías, solemnes médicos recitando latinajos ante descoloridos pacientes, curanderos iluminados y sanadores atrabiliarios, alópatas y homeópatas disputando ante las camas y epidemias sacudiendo la ciudad constantemente, los barceloneses debieran plantearse otros recursos. La "medicina alternativa" suponía un contrapunto a todo esto, acaso algo más tranquilizados para algunos y, en cualquier caso, una esperanza para el enfermo. Estas terapias alternativas consiguieron hacerse un hueco en la sociedad barcelonesa y tener partidarios tan notables como el arquitecto Antonio Gaudí impenitente seguidor de los tratamientos de hidroterapia del abate Kneip y de las dietas vegetarianas de estricta observancia. Dios sabe lo que hubiera vivido Gaudí de no haber sido por aquel tranvía que se lo llevó en la esquina de Gran Vía con Bailén...

La ciencia de los apotecarios no era menos misteriosa. Estaba ligada a la más remota antigüedad clásica. De ahí pasó a los monasterios y solo en el siglo XIV hubo herbolarios en las grandes urbes; pero, incluso hasta bien entrado el siglo XX, existieron comunidades religiosas que administraban lucrativos herbolarios. La Plaza Real, antes de adquirir su actual fisonomía, estaba ocupada por la residencia de los Jesuitas y buena parte del lugar albergaba un huerto donde se cultivaban plantas medicinales. En 1302 se constituyó en Barcelona el Gremio de Especieros, que ciento cincuenta años después cambió su nombre por el de Apotecarios. La mayoría de establecimientos de este tipo estuvieron durante mucho tiempo situados en el lado mar de la que hoy se llama calle de la Llibretería. Algunos linajes de apotecarios y botánicos barceloneses prolongaron su existencia casi quinientos años, transmitiéndose las fórmulas magistrales de generación en generación y yendo ellos mismos, por los siglos de los siglos, a buscar las hierbas con las que luego confeccionaban sus remedios. El vástago originario de la saga de los Salvadors, mudó de Calella a Barcelona a finales del siglo XVI y supo dar vida a un recio tronco de apotecarios y botánicos que supo prolongarse hasta principios del XX. En la confluencia de la calle Ancha con la de Fusteria, los Salvadors abrieron un museo de ciencias naturales que albergaba más de cinco mil especies vegetales diferentes, una copiosa biblioteca naturalista, minerales, insectos e instrumental. La calle Salvadors recuerda todavía hoy su nombre. Otra dinastía del mismo género era la de los Meca, marqueses de Ciutadella, cuyas propiedades recorrían la muralla de Sant Antoni, desde la calle de Sant Antoni Abad hasta la iglesia de Sant Pau del Camp. Antoni Meca y sus descendientes cultivaron en esa zona plantas medicinales y fue allí, donde hacia 1872 se creó el primer jardín botánico de la ciudad.

Si la medicina apenas había podido segregarse de la alquimia tradicional, al menos hasta finales del siglo XVIII, los botánicos y apotecarios fueron siempre extremadamente tributarios de la espagiria, aquella rama de la alquimia que solamente trabaja con materia vegetal, sin renunciar a la obtención de la "eterna juventud", no mediante la "piedra filosofal", sino a través de un "elixir". Hemos conocido en nuestros días auténticos "espagíricos" -como Armand Barbault- capaces de fabricar, por procedimientos paralelos a los de la alquimia tradicional, soluciones vegetales saturadas de virtudes terapéuticas. Barbault presentó sus conclusiones en un librito, en el que rompiendo la tradición de los antiguos alquimistas, explicaba su procedimiento con extrema claridad: "El oro de la milésima aurora". Posiblemente, Barbault se había beneficiado de las confidencias de los últimos apotecarios conocedores de las virtudes de las plantas. La historia de Barcelona demuestra que sus ciudadanos tenían menos reservas a acudir al apotecario que al médico y, cómo no, que al cirujano. Tales tiendas eran extremadamente populares y constituían verdaderos centros de encuentro. Lola Anglada recuerda que "cuando no había bares, existían tertulias en las trastiendas de los cillereros, relojeros, libreros, estamperos y apotecarios. Estas eran, sin duda, las más distinguidas. Los asistentes eran obsequiados con bebida de la casa y se hablaba de todos los temas; no faltaban las cotillerías y era frecuente que asistieran clérigos". La Anglada recuerda que la más selecta era la que tenía lugar en el establecimientos de Luis Aimar en la calle Escudillers. Algunas de estas tertulias terminaron constituyéndose en partidos y cenáculos conspirativos de no importa qué tendencia política.

Con el paso de las centurias los apotecarios terminaron transformándose en las actuales farmacias. Existe el recuerdo de uno de aquellos establecimientos en el número 52 de la calle Sant Pere Mes Baix, hoy transformada en farmacia y en la que todavía pueden verse los tarros que almacenaban las variedades vegetales y algunos morteros para extraer los jugos. También se guarda -o se guardaba- en el establecimiento una prensa. Sin embargo nos equivocaríamos si pensáramos que nuestros apotecarios solamente trabajaban con vegetales. Siendo estos la materia prima más habitualmente utilizada, no desdeñaban incluir minerales  -también, seguramente, como herencia de los antiguos alquimistas- e incluso cenizas de animales.

Una vez más es Lola Anglada quien demuestra haber tenido referencias muy directas de los productos vendidos en aquellas tiendas: "Jarabes, pólvoras, extractos, aceites, ungüentos, ceras, cataplasmas, el "catholicon", higos blancos con regaliz, "ungüento de apóstoles", manteca de gallina, "papa Johan", vino de granadas, aceite de achicoria, raíz de angélica, benedicta, "piedra infernal", "agua de Eufrasia", pelos de liebre, polvo de caput mortuum, ojos de cangrejo, cenizas de rana asada, esmeraldas, topacios, jacintos, gemas calcinadas, agua de milflores..." Eran más propios de los herbolarios "hierbas para las ganas de comer, limpiar el vientre y purificar la sangre, para tranquilizar los nervios; los espasmos de remediaban con boldo, cabelleras de panocha, cigarros de regaliz, ungüento de serpiente (...) A escondidas preparaban vinagre de los cuatro ladrones para tratar epidemias, té para el tifus, castañas contra las almorranas, y remedios contra los gusanos, licor o elixir contra los vómitos", aun cuando su mayor fuente de ingresos lo constituyera la venta de sanguijuelas. Diríase que estamos ante el muestrario de una tienda de brujería afro caribeña en Nueva Orleans. Sin embargo, esto se vendía, no hace mucho, en estas tiendas tan respetadas de nuestro entorno urbano.

Entre herbolarios y apotecarios existían las mismas diferencias y rivalidades profesionales que entre cirujanos y médicos. Los herbolarios solían ser gentes más humildes y sencillas y su clientela era enormemente popular. Existía en cambio un eje de complicidad entre médicos y apotecarios. Aun vendiendo prácticamente lo mismo, los apotecarios solían entender las recetas escritas en latín y valorar más su trabajo. Los apotecarios acusaban a sus competidores de "alcahuetes y brujos". Los más sensatos, recuerda la Anglada, acudían al herbolario en caso de indisposición y al apotecario si debían afrontar una enfermedad.    

El día de Sant Ponç -11 de junio- todos estos productos se vendían por las calles de Barcelona. El santo, abogado contra los chinches, gozaba de especial veneración en la Iglesia de Sant Miquel, donde se instaló la primera feria, junto al fossar. Se decía que allí hubo un templo a Esculapio y por tanto lo que se hacía no era sino continuar una tradición que se remontaba a la fundación de la Colonia Faventia Barcino. Luego se trasladó a la Iglesia de Sant Cugat del Rec en la calle Carders y finalmente terminó donde aun la podemos ver hoy en la calle del Hospital. Esto sucedía a finales del siglo XVIII. Doscientos años nos contemplan cada día de Sant Ponç.

Hacia finales del siglo XVIII, mientras la medicina oficial no terminaba de salir de la crisis y la ciudad se veía sacudida periódicamente por epidemias que segaban las vidas de los ciudadanos, al tiempo que aumentaban la desconfianza de estos hacia la clase médica, aparecieron nuevas escuelas médicas. Todavía habían de pasar setenta años para que la hidroterapia se consolidara internacionalmente gracias al entusiasmo de gentes como el abate Kneip o el doctor Kellog, pero ya en la Barcelona decimonónica se utilizaba la "hidropatía" o tratamientos a base de aguas a todas las temperaturas. Tal como explicamos en la "Primera Guía de la Barcelona Mágica", el gremio de poceros dominaba las virtudes medicinales de las distintas aguas de la ciudad y gozaba de cierto prestigio entre la población, así que los remedios a base de aguas no venían de nuevo a los ciudadanos que los aceptaron bien. Mucho mejor arraigó el "Método Raspail" que veía en cualquier enfermedad una invasión llegada de fuera de nuestro organismo. No nacían en nosotros mismos sino en nuestros hábitos y costumbres: mala alimentación, alteraciones en la atmósfera, mala moralidad y costumbres disipadas y, sobre todo, falta de higiene. La llamada "Medicina Universal" del Doctor Morrison veía la enfermedad producida por la acumulación de impurezas en la sangre; su conclusión terapéutica era que había que limpiar frecuentemente el organismo con lavativas y purgantes. Purgantes de otra especie utilizaba la "medicina paliativa" del Doctor Le Roy que fue seguida por buena parte de los barceloneses ilustrados. Su aspiración era paliar los síntomas de las enfermedades y detener el avance de las mismas en la esperanza de que el organismo se fortaleciera y venciera el mismo el problema. No sabemos por qué el purgante universal que utilizaban los "paliativos" se llama "la rua". Todos estos sistemas hicieron que la industria de los herbolarios reverdeciera y tomara, al menos durante unas décadas la delantera sobre sus competidores los apotecarios.

El remedio que éstos ofrecían como panacea universal -la "Triaca de Andrómaco"- era confeccionado como si de un rito sagrado se tratase. Se atribuía la invención del potingue a Mitrídates del Ponto y ya entonces contaba con 54 ingredientes. Bajo Nerón, Andrómaco, añadió unos cuantos más. En la Edad Media llegó a tener 154 sustancias. Lola Anglada, particularmente atraída por estos temas, refiere que "iba bien contra las enfermedades nerviosas y los trastornos circulatorios y digestivos", pero distaba mucho de ser la Panacea que pretendía. De hecho, Panacea era la hija de Esculapio, y Epiona, adorada como diosa, se creía en el mundo clásico que adelantaba la sanación de cualquier enfermedad. Su nombre quería decir "curación  (akeisthai) de todo (pan)".

El remedio no era específicamente barcelonés, pero la Ciudad Condal era el centro de producción para muchas comarcas cuyos emisarios acudían el día de su preparación. Imaginemos en la Plaza de Sant Jaume un gigantesco caldero y ante él una mesa enorme donde se exponían los ingredientes y el instrumental. Tras la mesa, el colegio de apotecarios en pleno, ataviado con sus túnicas talares y sus insignias, esperaba solemnemente a que uno de sus miembros diera la lección magistral. Solo entonces comenzaba la cocción, ante las autoridades y en presencia de un público numeroso. Bandas de cornetas y tambores daban una mayor solemnidad, si cabe, al acto y el Águila de la ciudad se situaba en un lugar privilegiado. Podía durar horas y se fabricaba en grandes cantidades y muy de tanto en tanto; debía conservarse en maceración durante unos meses y solo volvía a fabricarse cuando estaba próximo a agotarse. Nadie, salvo los apotecarios, conocían la fórmula exacta de la cocción. "Ocultar las cosas es gloria de Dios, descubrirlas es gloria de los Reyes", puede leerse en la Biblia. Todo esto remite extraordinariamente a las técnicas de la alquimia espagírica tal como las rescató Armand Barbault a mediados del siglo XX. Se trataba de hervir durante tiempo interminable agua de rocío a la que poco a poco se le iban añadiendo nuevas y diferentes variedades vegetales, dotadas cada una de propiedades diversas. Se trataba de que ese rocío recogiese los principios activos de todas estas plantas a modo de excipiente. Barbault estuvo realizando este trabajo sin interrupción entre 1948 y 1960 y el resultado final, analizado por unos laboratorios farmacéuticos alemanes, certificó las bondades curativas de la mixtura. Sospechamos que Barbault no hizo sino aproximarse a lo que se llamó "tríaca de Andrómaco".

Todo esto que queda alejado de la brujería y de la hechicería, a pesar de ciertas coincidencias formales, no solo era una farmacopea en estado precientífico, sino preindustrial. Ni la "tríaca de Andrómaco", ni el remedio espagírico de Barbault, podían fabricarse en serie. La fabricación en cadena niega, casi por definición, los aspectos religiosos que tenían tales técnicas. Debió llegar el Doctor Andreu, un modesto apotecario barcelonés, para pasar del estadio artesanal al industrial. Andreu, harto de manejar el mortero y la prensa, cansado de descifrar recetas, y dotado de innegables virtudes de emprendedor, se propuso exportar a América sus inefables pastillas "Doctor Andreu contra la tos". Había nacido la industria farmacéutica en Barcelona.

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EL OLVIDO DE LA MEMORIA

Infokrisis.- A principios de los años setenta el cultivo de la memoria empezó a ser desterrado de las aulas y, lo que es peor, la pedagogía progresista demostró hacia ella una terrible animadversión.  El cálculo memorístico desapareció del temario de matemáticas, la consabida memorización de la lista de los reyes godos pasó a ser objeto de todo tipo de ironías; se estableció como dogma indiscutible que los niños recién llegados a la escuela debían de aprender jugando, los libros de estudio vieron reducidos sus textos en razón inversa al aumento de ilustraciones coloristas, el saber debía de entrar por los ojos, antes que por el cerebro. ¿El olvido de la memoria puede ser una de las razones de la quiebra del actual modelo educativo?

Durante milenios la cultura se ha sustentado en la memoria, es posible que ahora, al destarrársela dé otra vuelta de tuerca al garrote situado en el cuello del saber.

LA MEMORIA EN EL MUNDO TRADICIONAL

En el mundo tradicional la memoria constituía la piedra angular del conocimiento. Y no solo por que la inexistencia del papel y de la escritura impusieron necesariamente un sistema de aprendizaje fundamentalmente memorístico, sino por que se exaltaban las virtudes del aprendizaje oral -esto es memorístico- como única forma de acceso al verdadero conocimiento. Posteriormente cuando se difundió la utilización de los pergaminos y papiros, la memoria siguió ocupando un lugar central y, aun hoy, en las riveras del Ganges y en los arrabales de Teherán, existen miles de jóvenes que recitan de memoria miles de versículos del "Bagavad Gita" y del "Corán" respectivamente; algunos de estos dominan varios libros sagrados: en otro tiempo esto resultó normal, incluso en Occidente.

En 1967 un joven de Ankara, Mehmed Ali Halici, recitó 6.666 versículos del Corán en 6 horas; se dice que Temístocles conocía de memoria los nombres y los rostros de los 20.000 atenienses. Entre los judíos, los Shasa Pollak, memoristas talmúdicos polacos, podían proporcionar siempre la palabra correcta si se les decía la página, línea y número de palabra del Talmud de Babilonia impreso en la forma tradicional. Toscanini sorprendió a otros músicos cuando estos le anunciaron antes de un concierto que el segundo fagot había estropeado la clave para la nota más baja; tras pararse a pensar un par de segundos dijo que no importaba porque esa nota no se reproducía en todo el concierto de la noche. Con razón Arthur Koestler pudo escribir: "Al crear el cerebro humano, la evolución ha rebasado con creces su record".

Los antiguos consideraban que solamente se conoce un texto y su mensaje cuando se ha aprendido de memoria; no se atribuyó ningún valor a la lectura, y si había que recurrir a ella, lo aprendido así tenía un valor similar a algo de lo que se había oído hablar, en absoluto de algo que se conociera en profundidad. Los sutras budistas y las letanías católicas se recitaban de memoria, de la misma forma que los iniciados en Delfos y Eleusis, reproducían unos rituales secretos que jamás fueron transcritos en soporte físico alguno.

Así pues, el ejercicio constante de las facultades memorísticas, redundó en la constitución de un tipo humano dotado de una estructura mental diversa a la del hombre moderno; a los occidentales que han intentado penetrar en el budismo les resulta prácticamente imposible realizar unas visualizaciones tales como las prescritas en las técnicas de meditación y concentración que requieren necesariamente de una facultad llamada memoria espacial consistente en la creación de imágenes mentales provistas de todo tipo de detalles.

EL SABER EN LA EDAD DE ORO

De la lectura de los textos clásicos que nos describen sucintamente como fue la mítica "edad de oro", se puede deducir que en aquel período la existencia era espiritualidad pura y el conocimiento era accesible y compartido por todos los seres por contacto directo con el principio metafísico superior: el saber no era enseñado sino que existía una identificación esencial entre los sujetos y la fuente misma del saber; por tanto, no existía enseñanza, ni aprendizaje al existir identidad entre el saber y el sujeto.

Es en una primera fase mítica de decadencia, cuando se produce la ruptura entre el principio metafísico y el hombre; la palabra se convierte en el vehículo de tránsito entre los detentadores del saber primordial y las generaciones siguientes. La transmisión oral fue considerada durante años como la única forma orgánica de aprendizaje hasta el punto de que Platón narra como el dios egipcio Thot, inventor de la escritura, fue reprendido por el rey Tamo cuando presentó a éste su hallazgo. Tamo habló así: "Tu, oh Thot, has inventado un arte útil para el recuerdo más que para la memoria. Los hombres ya no deberán esforzarse en tener mente, sino que con gran facilidad podrán recordar cada vez lo que sucede. Y algo mucho peor, a partir de ahora cualquiera podrá aprender sin maestros".

Estas nos sitúan en el nudo del sistema tradicional de aprendizaje compuesto por distintos niveles de conocimiento, perfectamente jerarquizados y a los que se accede solo cuando el nivel inferior está completamente asimilado y ha logrado su fin, esto es, obtener una mejora sensible en la cualidad del alumno; solo en ese punto será ascendido al nivel inmediatamente superior. De ahí también derivaba la necesidad del secreto sobre los contenidos de ciertas enseñanzas, se procuraba, fundamentalmente, que el saber fuera siempre canalizado por los que tenían la autoridad y la sabiduría suficiente para hacerlo, que no circulara libre y cayera en manos de aquellos que podían hacer mal uso de él. Hoy sabemos hasta qué punto este juicio es ponderado: el descontrol en el conocimiento de la energía nuclear, o en las tecnologías de fabricación de drogas o gases químicos ha producido convulsiones que todos recordamos. Hace milenios ya se sabía que la ciencia no era neutral y que su utilización podía ser ambivalente: justa o injusta, según quien la poseyera.

Es evidente que la inexistencia de papel escrito implicaba un fortalecimiento y un uso constante de las cualidades de la memoria; no será sino en una fase siguiente cuando esto se atenuará con la aparición de la escritura. Fundamentalmente la escritura es un recurso mnemotécnico que incluso en la Edad Media -como caligrafía- alcanzó el grado de vehículo de meditación; en efecto, los monjes escribanos lograron preservar el saber antiguo en la soledad y el silencio de los monasterios, copiando los viejos manuscritos, iluminándolas con imágenes devotas, siguiendo técnicas de meditación y concentración.

HACIA LA ESCRITURA: EL JEROGLIFICO

Con todo, hasta el Renacimiento la escritura no dejó de ser considerado como algo pernicioso o de lo que, por lo menos el hombre sabio debía de desconfiar. Roger Bacon escribió en el siglo XIII: "No se confían los secretos de la naturaleza a la piel de las cabras o de los corderos [es decir, asl pergamino, a la escritura], para que puedan ser conocidos por cualquiera; está escrito que disminuye la majestad de las cosas místicas quien las divulga; el vulgo ridiculiza a los que saben y descuida los secretos de la sabiduría y no sabe usar de las cosas altísimas, y si algo de magnífico llega por casualidad a su conciencia, lo pervierte y abusa".

El "doctor Mirabilis", tal como se llamó a Bacon en su tiempo, se hacía eco de las palabras desdeñosas escritas por Platón en el Fedro, anatemizando la escritura: "El alfabeto traerá el olvido en las almas de quienes lo aprendan; cesarán de ejercitar la memoria por que fiándose de lo escrito reclamarán las cosas a la mente no desde el interior de sí mismos, sino de fuera de sí, a través de signos extraños [las letras]: lo que has inventado no es una receta para la memoria sino para distraer la mente".

En un primer momento, la escritura jeroglífica está casi completamente identificada con la mnemotecnia: los signos jeroglíficos no son letras todavía, sino símbolos que expresan ideas por asociación; solamente en una etapa siguiente aparece el alfabeto tal como hoy lo conocemos; lejos de representar ideas, las letras están asociados a sonidos fonéticos.

LA CRISIS DE LA MEMORIA

La pedagogía moderna parece considerar el adiestramiento de la lectura como de rango inferior a otras áreas de aprendizaje. Lo cierto es que los niños hoy aprenden a leer tarde y mal; en los primeros años de escuela se trata de que aprendan a relacionarse y a jugar, hace solo 40 años los niños a los cinco años eran capaces ya de leer y hasta los diez años seguían insistiendo constantemente en la lectura y en la escritura e incluso el tan denostado bachillerato de los años 50 y 60 cultivaba la memoria hasta los 16 años. Eso permitía a los alumnos familiarizarse con los escritos y adquirir la soltura necesaria para estar en condiciones de abordar la lectura de libros de texto; de la facilidad de leer, derivaba el amor por los libros, y por la cultura en general.

En la actualidad todo esto variado sensiblemente; ya no se trata de aprender leyendo, mucho menos de aprender sin el sorporte del papel y del alfabeto, no se trata, en modo alguno de ejercitar la memoria, se trata simplemente de adquirir conocimientos mediante el mínimo esfuerzo: la pedagogía actual tiende a minimizar el papel de la lectura sustituyéndolo por la imagen y las relaciones interactivas, no ya con un profesor de carne y hueso, ni con un libro explicado, leido y vivido, es decir, en donde existe algo de palpitante, sino con unas tecnologías informáticas, frías y deshumanizadas -por muy interactivas que sean- en las que el aprendizaje está estudiado para que pueda realizarse con un esfuerzo mínimo, e incluso en algunos casos, sin esfuerzo alguno. Así por ejemplo, de EE.UU. han llegado sistemas de aprendizaje mediante sofrología e hipnosis, o bien durante el sueño: bastará con que en estado de relajación profunda y de abandono del consciente, un sonido electrónico decodificado alcance a nuestro subconsciente... pero) puede llamarse a esto aprendizaje?

El aprendizaje audiovisual e interactivo no deja de ser arriesgado y sus efectos imprevisibles, precisamente por su facilidad: si se niega que la formación cultural y humana, implica un esfuerzo y un sacrificio, se ignora deliberadamente que contra más completo sea ese esfuerzo más contribuirá a la formación del carácter; si aceptamos que el aprendizaje debe ser lo más simple y sencillo posible, quizás resulte más agradable para el alumno, pero los procesos educativos no pueden considerarse en cortos espacios de tiempo, sino en lapsos relativamente amplios: quien no adquiere una disciplina en el estudio y en el aprendizaje, jamás incorporará a su vida disciplina ni esfuerzo, viviendo siempre en la búsqueda del hedonismo y la vida cómoda.... y sabemos que la vida es dura y que la función de la educación es preparar al ser humano para la vida.

PERO ¿QUE ES LA MEMORIA?

Nuestra tesis es simple: todo lo que estimula y favorece a la memoria es positivo, todo lo que la debilita es negativo y afirma los procesos de aculturización que hoy se pueden intuir entre la juventud. Pero )por qué somos tan radicales? )qué es la memoria y cual es su importancia?

La memoria es la facultad de reproducir en la conciencia experiencias y conocimientos que habían sido incorporados a ella tiempo atrás y que luego se habían convertido en inconscientes. Y en este "recordar" entran imágenes, acontecimientos, visiones, sensaciones y recuerdos pasados.

Lo maravilloso de la memoria es que se rige por lo que se ha llamado "las tres R": registro, retención y recuerdo. Se dice que si no existiera la capacidad de retención -esto es de pasar los datos al subconsciente, borrándolos de la conciencia ordinaria-, si todos los conocimientos adquiridos estuvieran presentes en la memoria, caeríamos en la locura. La capacidad del recuerdo se produce mediante un esfuerzo de la voluntad, en un instante preciso: se recuerda en el momento justo en que se atribuye utilidad a lo recordado, no antes.

En el mundo clásico la raíz de la palabra "memoria" se encuentra en el nombre de Minerva, cuya forma primitiva era Men-ervav y en la palabra latina mens, mente. Platón distinguía entre mneme, memoria potencial y anámnesis, acto de recordar. Según su teoría, el alma poseía ya el conocimiento de todas las cosas, derivadas de la contemplación de las ideas, antes de ser encerrada en un cuerpo mortal, es entonces cuando olvidó las ideas. Conocer es, pues, recordar, y para ello hay que purificar lo más posible el cuerpo: este acto es la anámnesis.

Es inevitable también asociar la palabra "recuerdo" al corazón. En efecto, era allí -en el cor-cordis, el corazón latino- donde residían las facultades intelectivas y cuyo rastro queda en la propia pabra "re-cuer-do", en francés "re-cord". En la misma lengua francesa aun se conserva la expresión "por coeur" para evidenciar esta relación entre el corazón y el recuerdo. En el corazón se situó tradicionalmente la sede del intelecto y de la voluntad.

LA IMPORTANCIA CULTURAL DE LA MEMORIA

Sabiendo lo que es la memoria puede intuirse ya su importancia cultural. Gracias a la capacidad de recordar, asociada a la posibilidad del razonamiento lógico, es posible combinar unos con otros recuerdos y alcanzar conclusiones; contra mayor sean los datos contenidos en la memoria, mayor será la posibilidad de alcanzar razonamientos más sofisticados y acertados. Veamos algunos ejemplos.

La premisa mayor de un silogismo puede ser "Cervantes escribió La Galatea", premisa menor "La Galatea es una novela pastoril", conclusión: "Cervantes es un autor de novelas pastoriles"... no es posible aceptar tal conclusión por que sabemos -si somos capaces de recordarlo- que Cervantes escribió comedias, poemas épicos, novelas, poesías, etc... Otro ejemplo: "Alejandro Magno conquistó Asia", premisa menor: "China está en Asia", luego, conclusión, "Alejandro conquistó China"... obviamente se trata de un error, pero para advertirlo deberemos recordar que en la época de Alejandro, la extensión de Asia se limitaba a la India. Otro ejemplo más: un sujeto se emborracha con whisky y soda los martes; los miércoles se emborracha con ginebra y soda; el análisis lógico indica que el factor común, esto es, el causante de las borracheras sería la soda... a menos, claro está, que hubiéramos almacenado antes el recuerdo en nuestra memoria de que, tanto el whisky como el ron tienen como factor común el alcohol...

En estos tres ejemplos la lógica equivocada nace precisamente de la falta de elementos de juicio contenidos en nuestro conocimiento y memoria. Solo la prontitud de la memoria y el almacenamiento de datos culturales en nuestro cerebro, nos permite saber por qué estos juicios son erróneos. Así pues, es gracias a la memoria que podemos encadenar razonamientos lógicos y contra mayor sean los datos contenidos en los 1.400 grs. de materia gris contenidos en nuestro cráneo, con sus 15.000 millones de neuronas, mayor será nuestra posibilidad de encadenar razonamientos y juicios acertados.

No puede existir actividad cerebral lógica, sino existe almacenamiento de datos en las áreas de memoria. De ahí la importancia de desarrollar esta habilidad de forma sistemática. Si estuviéramos tentados por defender una teoría conspirativa de la historia diríamos que existe una conspiración para borrar la memoria de la mente de los hombres, para limitar su eficacia y alcance, llenarla de datos inútiles y, en definitiva, debilitarla  hasta el límite, porque solo así se puede manipular a los hombres, tratarlos como autómatas y convertirlos en seres masificados y acríticos.

Lo cierto es que nunca como estos tiempos el conocimiento inútil ha ocupado tanto espacio en la mente de unos hombres con tan poca memoria y, por ende, sin apenas capacidad crítica. Hay jóvenes que conocen a la perfección las alineaciones de todos los equipos de primera división o la existencia de los más diversos títulos de videojuegos, pero ignoran cualquier conocimiento de valor sociológico, histórico, político, filosófico o, incluso, humano... y estos conocimientos son importantes por que de ellos deriva una ética, un estilo, una norma de comportamiento.

Al coronel Olcott uno de los fundadores de la Sociedad Teosófica le llamó poderosamente la atención que los doctores brahamánicos hindúes practicaran el "ashtâvadhânam" que significa literalmente el arte de concentrar la mente en ocho cosas a la vez. Olcott había conocido brahamanes que tenían la facultad de fijar su mente en un punto mnemotécnico especial o centro de pensamiento, lo que les permitía realizar cincuenta cosas a un tiempo. Olcott conoció en Bombay a un pandit que demostró ser capaz de realizar cien cálculos a la vez; otros hindúes notables le aseguraron que, como máximo, podían efectuarse 25 actividades simultáneas -lo cual no es poco- cualidad que atribuía a un adiestramiento de la mente unido a "la más escrupulosa pureza mental, poniendo special cuidado en evitar ciertos manjares de los que acostumbraban a tomar los indios".

Ante estas habilidades uno siente que la consabida lista de los reyes godos es apenas una bagatela útil que ayudaba a desarrollar ese músculo que es la memoria y del cual depende en buena medida todo proceso de adquisición de cultura y de razonamiento lógico: eliminad la memoria de las gentes y eliminareis su pasado, eliminad su pasado y abolireis sus raíces y haciendo esto le privareis de su identidad y lo convertireis es un átomo masificado y amorfo. Tal es uno de los procesos avanzados de desintegración que sigue la cultura occidental.

 

RECUADROS FUERA DE TEXTO


SIMONIDES DE CEOS: FUNDADOR DE LA MNEMOTECNIA

La mnemotecnia es la técnica de la memoria, de su desarrollo y fortalecimiento. Se trata de una ciencia antigua que Cicerón atribuyó al poeta griego Simónides de Ceos. Sobre este personaje circulaba una anécdota: Scopas, rico comerciante tesalonicense, contrató a Simónides para que realizara  un panegírico en su honor, pero tras oirlo, Scopas juzgó que su nombre había quedado relegado a segundo plano ante la alabanza que Simónides realizó a los gemelos divinos Castor y Polux; Scopas se negó a pagarle lo estipulado, dándole solo la mitad y diciendo que la otra mitad la reclamara a Castor y Polux. Al poco, Simónides fue avisado de que dos sujetos le requerían en la puerta y corrió a encontrarlos; no halló a nadie, pero mientras los buscaba se derrumbó el edificio donde se celebraba la fiesta y todos los comensales murieron; sus cuerpos quedaron tan mutilados que no podían ser identificados; solo gracias a la memoria de Simónides, quien logró recordar el lugar exacto en el que se sentaba cada comensal, pudieron ser reconocidos. Los dos desconocidos eran Castor Y Polux que acudieron en ayuda de quien antes les habia loado. Fue así como Simónides se propuso establecer las reglas del arte que desarrollaría las capacidades de la memoria y del que pasa por inventor.

LOS ANTIGUOS SISTEMAS MNEMOTECNICOS

El arte de la memoria tuvo gran predicamento en la Edad Media, San Alberto Magno y Santo tomás de Aquino lo tuvieron bien presente, Rabelais aconsejó su utilización en "Gargantúa y Pantagruel" y tuvo su prolongación en la obra de Fray Diego Valdés, "Rhetorica Christiana", publicado en 1579. Monje de la Orden de los Observantes de San Francisco, Fray Diego había nacido en México y estaba implicado en la evangelización del Nuevo Mundo, de hecho su obra contiene una recopilación de los métodos que estima mas adecuados para difundir la palabra de Dios en aquellas latitudes.

La versión que da Cicerón del arte de Simónides de Ceos es recuperada íntegramente por Fray Diego; en efecto, ambos autores consideran la memoria como una de las cinco divisiones de la retórica, siendo las otras invención, disposición, elocución y pronunciación; coinciden igualmente en que memoria es el más importante de los instrumentos al servicio del orador y lo llaman "custos", esto es, guardián de todas las partes de la retórica.

La novedad estriba en que Fray Diego sitúa la memoria en uno de los grabados de su libro en la parte trasera del cerebro; probablemente estableció esta ubicación a partir de los trabajos anteriores de Juan Romberch o de Guillermo Leporeo, ambos sobre los procesos cognoscitivos. Ni Simónides ni Cicerón habían situado la sede de la memoria como tampoco aludieron al tipo de régimen de vida que estimularía el desarrollo de esta cualidad y que para Fray Diego era una vida marcada por la "vacatio, mansuetudo y sobrietas", siendo su principal enemigo la gula y la ingesta excesiva de carnes, los alcoholes espirituosos y las temperaturas extremas en los alimentos.

Especialmente interesante es el capítulo titulado "De modo excolendae memoriae", esto es, "Cómo adiestrar la memoria", en donde Fray Diego extrae consejos de otros autores anteriores, como Pedro de Rávena quien en su libro "Phoenix, sive artificiosa memoria" -publicado en 1491- recomienda la creación de lugares destinados a la práctica de la oratoria de viva voz en los monasterios. Las dimensiones de estas salas no deberían exceder a su juicio las dimensiones dadas por un hombre en pié, situado en el centro, con uno de sus brazos alzado hasta el techo y el otro extendido hasta el muro. Tal sería el "locus" memorístico o "locutorio".

El interés de Fray Diego es que el monje memorice la prédica que va a realizar y que lo haga asociando ideas a imágenes: teniendo presente las imágenes, acudirán expontáneamente a su cerebro las ideas que quiere difundir. Así en su libro reproduce unos grabados que ha tomado prestados de otros tratados anteriores -en especial del de Ludovico Dolce- en los que cada letra está representada por una imagen evocadora: así por ejemplo la letra A está representada por un compás o por una escalera abierta, la E por una sierra, la I por una columna, la O por un globo del mundo, la U por las dos roscas de una prensa y así mismo con las consonantes. Pero existe una lámina misteriosa que remite, sin duda, a los tratados herméticos del renacimiento, en el que Frey Diego sitúa en el interior de unas vasijas con formas de corazón unos dibujos acompañados de unas letras que muy difícilmente pueden ser asociadas a otro tipo de ideas que no sean alquímicos: la V, por ejemplo, está relacionada con una salamandra, la S con el águila, la C con el glifo, la D con las dos columnas y así sucesivamente... resulta, sin duda el misterio más notable de un texto que, inicialmente, parecía iba a ser banal, o bien un refrito de una sabiduría anterior.

LA HISTORIA DE FRANCIA "ALLEVYZADA"

En 1843 los reclutas del 46º Regimiento de Infantería con guarnición en París seguían los extraños cursos de un atrabiliario profesor de historia. Este sujeto, de barba luenga y vestir desordenado, había creado un sistema que definía como "cábala fonética tradicional" y su nombre era Allevy; en la práctica se trataba de un sistema mNemotécnico que, mediante un juego de palabras e imágenes obtenía una pronunciación fonética idéntica a la persona que se quería recordar. Así, por ejemplo Clovis "Le Grand" (Cledoveo el grande) se representaba por el dibujo de un niño fijado a una silla por un gran tornillo; el jeroglífico debe leerse así: Grand Clou-vis, traducido "el gran tornillo", fonéticamente coincidente en lengua francesa con Clovis le grand. Napoleón era representado por  un mantel -Nappe- y un cazo -poêlon. Monsieur Allevy había, como él gustaba de decir "allevyzado" la historia de Francia.

Sin embargo este sistema gráfico-fonético tenía gran arraigo en la cultura popular gala. Hasta hace poco era frecuente que los viajeros se detuvieran en posadas que invariablemente se anunciaban con una banderola dentro de la cual podía verse un león rampante en oro: en francés "au lion d’or" o también "au lit on dorm" -pues ambas frases fonéticamente suenan idénticas- frase cuya traducción tiene mucho que ver con la hostelería: "en la cama se duerme". Otros centros de diversión se representaban mediante el jeroglífico de la O y la K, incisas en un eje de hierro y en donde la K aparecía cortada por un palote: su desciframiento era simple: "au gran ka-barré", es decir, la "gran K con barra", en francés: el "gran cabaret"...
Que sepamos, el método de Allevy no tuvo continuación directa, pero pocos años después el arte de la memoria vivió una nueva aurora gracias al interés depositados por algunos miembros de la Sociedad Teosófica, impresionados por el arraigo que tenía esta ciencia en su admirado Oriente. 

EL OCULTISMO Y LA MNEMOTECNIA

A principios de siglo Ernest Wood publicó un texto capital titulado "Educación de la Memoria" que ha sido objeto de diversas reediciones posteriores. Wood, teósofo notorio, garantizaba un desarrollo pleno de la memoria en 21 semanas. No ignoramos que esta cifra no ha sido elegida al azar: las 21 semanas reproducen los 21 arcanos del Tarot en los que los teósofos depositaban toda su fé. El sistema diseñado por Wood partía de los cuatro preceptos que rigen los actos de la memoria: 1) observar con cuidado y comprender exactamente lo que se ha de recordar; 2) compararlo con algo ya conocido y colocarlo junto a ello en la mente; 3) repetir varias veces su nombre; y 4) olvidarlo por completo cuando la mente se ocupe de otras cosas.

El sistema teosófico se basa en la visualización de imágenes progresivamente más complejas asimiladas a través de cada vez más sentidos: desde la reconstrucción mental de polígonos simples, en sus formas, hasta la reconstrucción de sonidos, colores, texturas y olores. Wood supone que a partir de las siete semanas de ejercicio el sujeto habrá desarrollado correctamente su memoria sensorial y deberá pasar a ejercitar la memoria comparativa; por ejemplo: té - insomnio - sueño - vigor - Hércules - Grecia - Italia - bota de montar - bandolero - caballo - rapidez - águila - etc. Las comparaciones basadas en similitudes, contrastres, afinidades, análisis, particiones, asociación, etc. permiten recordar un sinnúmero de objetos a condición de ser capaces de establecer nexos lógicos comparativos entre todos ellos. En una fase siguiente Wood presenta varios sistemas para recordar series numéricas el más curioso de los cuales consiste en tomar un cuadrado y situar en su interior los números ordenados del 1 al 9; mediante distintas líneas que los unan será posible recordar números de teléfono o cifras seriadas.

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Mapa político de la derecha radical española

Infokrisis.- El siguiente artículo, sin duda aportará pocas cosas nuevas para el lector español familiarizado con este ambiente político; es un artículo de síntesis escrito para el número de diciembre de la revista alemana Volk in Bewegung, órgano teórico del NPD. El artículo ha sido redactado para el público alemán, no necesariamente familiarizado con las vicisitudes de la derecha radical española. Por supuesto, este artículo representa una opinión personal y libre. En cierto sentido hemos decidido reproducirlo en la medida en que estos días se ha cumplico el 34 aniversario de la muerte de Franco y buena parte del artículo se dedica a situar las corrientes ideológicas del franquismo y su evolución. Tampoco era cuestión de entrar en el detalle milimétrico sobre las andanzas de los partidos que se citan aquí y que importan poco al público alemán. Lo que hemos pretendido -y lo que nos solicitaron- fue un artículo de síntesis en el que las pinceladas debían ser pocas, pero precisas. Y esto es lo que hemos intentado trasladar a la redacción de Volk in Bewegung.

 

Mapa político de la derecha radical española

Entre la muerte de Franco (1975) y las últimas elecciones europeas, la extrema-derecha española atravesó distintas crisis que la convirtieron en un fenómeno político residual. En los últimos meses, dada la caótica situación económica española, este sector político parece adquirir una importancia creciente. Esta es la crónica de las últimas mutaciones de la extrema-derecha española.

En 1975, la extrema derecha tenía en sus manos buena parte del poder político en España. Estaba presente en el parlamento, en los ayuntamientos, incluso en los organismos máximos del Estado (el Consejo de Regencia), pero había olvidado lo más importante: realizar una puesta al día doctrinal. En aquel momento, la extrema-derecha estaba dividida en tres sectores “históricos”: el carlismo (monárquicos legitimistas), el falangismo (forma que adquirió el fascismo español en los años 30) y la síntesis de ambos que, a fin de cuentas, era el Movimiento Nacional creado por Franco en 1937. En 1975 estos grupos seguían existiendo pero su teorización se había detenido en 1936 cuando la mayor parte de sus dirigentes resultó fusilada o murió durante la guerra civil.

Esta falta de actualización teórica hizo que, desde el principio de la transición (período que se extiende entre el 20 de noviembre de 1975 y el 23 de febrero de 1981, golpe de Estado frustrado) existiera un desfase entre las propuestas de estos grupos y la realidad de la sociedad española de la época. Toda la extrema-derecha se configuró en torno a un hecho políticamente negativo: la “nostalgia”.

La nostalgia, ha sido el lastre que ha incapacitado durante 35 años a la extrema-derecha para ocupar un papel en la política española ha sido esa permanente mirada atrás que le ha impedido prever la evolución de la sociedad española y establecer programas adecuados.

Dos sectores: el “histórico” y el “renovado”


Hasta 1996, la historia de la extrema-derecha ofreció pocas alternativas interesantes. Después de un período inicial (1976-1981) en el que la democracia no estaba suficientemente asentada en el país, no faltó militancia y se lograron pequeños éxitos electorales (1 diputado en 1979). Los “pactos de la transición” suscritos por la derecha liberal y la socialdemocracia española, preveían un aislamiento efectivo de la extrema-derecha. En esos años se sucedieron provocaciones policiales, infiltraciones y manipulaciones que, unidos a los errores de dirección llevaron a una lenta extinción de las siglas presentes en esos momentos: Fuerza Nueva (verdadero heredero del franquismo y de su nacional-catolicismo) se auto disolvió en 1983, el carlismo quedó pronto reducido a pequeños grupos sin posibilidades de actuar políticamente y en cuanto a la Falange siguió aquejado de su dolencia endémica: la increíble capacidad para fraccionarse.

Sin embargo en 1986 se produjo una importante innovación. En el entorno que luego daría vida a Democracia Nacional surgió la doctrina de la “autonomía histórica”. Hasta ese momento la extrema-derecha había estado vinculada a formas “históricas” anteriores (la falange, el carlismo, el franquismo, el neo nazismo), a partir de entonces, un sector empezó a sostener que las posiciones políticas de un movimiento moderno no pueden estar lastradas por condicionamientos históricos. Se reconocía implícitamente la “autonomía” en relación a cualquier otra experiencia histórica anterior.

A partir de ese momento se empezó a hablar del “sector histórico” (que estaría formado por los restos del carlismo y los distintos grupos falangistas y franquistas) y el “sector renovado” o “sector de la autonomía histórica” (que, poco a poco ha ido ganando espacio y cristalizando en varias siglas hoy en fase de convergencia).

Reconocer la realidad

A las elecciones europeas de 2009 se presentaron 6 candidaturas ubicadas en la extrema derecha: AES (católicos herederos de Fuerza Nueva), Familia y Vida (católicos antiabortistas), Movimiento Social Republicano (grupo nacional-revolucionario), Frente Nacional (antiguos falangistas reconvertidos a la “autonomía histórica”), FE-JONS (sigla histórica del falangismo), Falange Auténtica (falangistas de izquierda) y Democracia Nacional, obteniendo resultados despreciables que (AES:  19583 votos; FyV: 10456; MSR: 6009; FN: 7970; FE-JONS: 10031; FA: 5165; y DN: 9950) en total 70.000 votos, que oscilaban entre el 0,03% y el 0,13% de los votos. Otras dos siglas no se presentaron (Plataforma per Catalunya y España 2000).

Tras las elecciones se impuso una reflexión a la vista de que el proceso de fraccionamiento había alcanzado un límite extremo. De esa reflexión surgió la “doctrina de los tres espacios” que, en cierta medida, completaba la “doctrina de la autonomía histórica”. Para esta nueva teorización detrás del bosque de siglas existían solamente tres “áreas”: el área falangista (formada por FE-JONS, FA, FE-La Falange y la Mesa Nacional Falangista), el área católica (AES, FyV, Movimiento Católico Español y grupos carlistas) y, finalmente, el área identitaria o área anti-inmigración (formada por E2000, PxC y FN).

Solamente era posible abordar un proceso unitario a partir del reconocimiento de la existencia de estas tres áreas y de las diferencias entre cada una de ellas. A partir de ese momento, en lo que se refiere al área identitaria o anti-inmigración se empezaron a tomar contactos. En general, este ambiente está formado por dirigentes que reconocen sus afinidades y que explican su atomización como el resultado de un período prolongado de crisis. El primer resultado fue la firma de un Acuerdo de Mínimos entre E2000, FN y MSR el pasado mes de septiembre. Desde entonces se han multiplicado declaraciones comunes y la redacción de dos documentos (sobre la corrupción y sobre la reforma de la ley de extranjería) suscritos por las tres organizaciones.

El área falangista o la crisis permanente

El mal endémico de Falange (desde su fundación en 1933) fue su increíble tendencia a fraccionarse. Durante el franquismo existían dos formas de concebir la militancia falangista: dentro del Movimiento franquista (“falange oficial”) y en la oposición al franquismo (“falange disidente”). Entre ambas tonalidades de azul existían franjas intermedias.

Básicamente, durante ese período por una parte se encontraban los líderes históricos de la Falange, que sobrevivieron a la guerra civil y a la División Azul (voluntarios españoles contra el bolchevismo en el frente del Este), que ocuparon cargos dirigentes en el Movimiento franquista (Girón de Velasco Ministro de Trabajo, Fernández Cuesta Ministro de Justicia, etc.). De otro lado empezó a organizarse una falange clandestina muy minoritaria a partir de 1943, los llamados “hedillistas” (su jefe Manuel Hedilla se hallaba confinado en Baleares al oponerse a la unificación de la Falange con el carlismo inducida por Franco en 1937). En los años 60 los primeros síntomas de crisis en el aparato franquista dieron lugar al nacimiento de dos nuevas organizaciones, el Frente de Estudiantes Sindicalistas y los Círculos Doctrinales José Antonio que mantuvieron cierta presencia falangista entre la juventud universitaria.

En aquellos años la legislación franquista prohibía la organización de partidos políticos, por tanto, el FES era relativamente clandestino y los CDJA se habían acogido al estatuto de “asociaciones culturales”. Cuando se produce la muerte de Franco, el mapa falangista es extremadamente complejo y buena parte de los grupos se habían acogido al estatuto de “asociaciones políticas” nacido en los últimos años del franquismo. Existían, pues, cuatro puntales: de un lado la “derecha falangista” en las que figuraban los falangistas-franquistas agrupados en torno a Fernández Cuesta y a la sigla Frente Nacional Español, el “centro falangista” con los falangistas-puros que tenían a Sigfredo Hüllers de Luque como jefe y a la sigla FES-FE(independiente) y la Federación de Círculos Doctrinales José Antonio con Diego Márquez a la cabeza y los grupos hedillistas, o la “izquierda falangista” que a lo largo de 1976 formaría la FE-JONS(auténtica) dirigida por Miguel Hedilla (hijo de Manuel Hedilla) y Pedro Conde. 

La “izquierda falangista” desaparecería prácticamente tras los fracasos electorales de 1977 y 1979, escindiéndose primero en dos fracciones, FE-JONS(a) y FEA, auto disolviéndose la primera y reduciéndose a la mínima expresión la segunda.

La “derecha falangista”, electoralmente, confluyó con Fuerza Nueva en 1977 (con la sigla Alianza Nacional 18 de Julio) y 1979 (Unión Nacional) que contaron con la colaboración tanto de FNE como de los CDJA. Finalmente ambas formaciones terminaron por fusionarse tardíamente cuando ya habían perdido al grueso de su militancia y tras recuperar la sigla histórica FE-JONS cuya utilización había sido prohibida por el Estado durante muchos años.

Entre 1983 y 2009 la tendencia de este sector ha sido irse replegando en sí mismo y los resultados electorales obtenidos confirman esta tendencia. FE-JONS sufrió a mediados de los 90 una escisión que llevó a la formación de FE-La Falange. Sin embargo, este grupo –que constituía el grupo mayoritario falangista- sufrió distintas crisis y escisiones particularmente en 2001 que lo hicieron estallar al rechazar buena parte de su militancia la propuesta de “frente nacional” realizada por la dirección. Fue así como el grupo se dividió en tres: FEA, MNF y FE-La Falange.

A lo largo de todos estos años, las distintas fracciones falangistas han demostrado su incapacidad para abordar una renovación teórica de su pensamiento doctrinal e incluso su incapacidad para redactar un programa común. En el caso, por ejemplo, de la inmigración masiva (6.500.000 de inmigrantes llegados a España entre 1996 y 2008) la posición del grupo hoy mayoritario FE-JONS es favorable a la inmigración procedente de países iberoamericanos y se opone a la inmigración magrebí por cuestión “religiosa”. En cambio, MNF no tiene una postura adoptada al respecto, FEA es favorable a la inmigración con un discurso humanista-universalista muy parecido al del presidente Zapatero y FE-La Falange, reconvertido en Frente Nacional, se muestra radicalmente en contra.

Todo esto llevó al entorno falangista a un ambiente de crisis permanente y de repliegue. Sus direcciones actuales carecen de documentos políticos actualizados, de programas dignos de tal nombre y su militancia se polariza en dos significativas grupos de edad: o muy ancianos o muy jóvenes, están casi completamente ausentes edades intermedias.

El apego que sienten todos estos grupos por los rituales, los uniformes y las banderas de los años 30, los convierten en algo completamente ajeno a la España de 2009 y hasta cierto punto incomprensible. Sus libros de texto, su programa, sus documentos, son los redactados por José Antonio Primo de Rivera en los años 30, sin modificaciones y sin posibilidad de inserción en la política real.

Al mismo tiempo, el dogmatismo del que suelen hacer gala, el énfasis puesto en el “sindicalismo” y su tendencia a la escisión, los convierten en algo muy diferenciado en relación al resto de partidos de extrema-derecha. El “nacional-sindicalismo” fue la doctrina redactada por Ramiro Ledesma y José Antonio Primo en los años 30 cuando el movimiento obrero español estaba dominado por el anarco-sindicalismo de la Confederación Nacional de Trabajadores. La idea era “nacionalizar a las masas obreras”, aportándoles el sentimiento de patria. El panorama ha variado mucho desde entonces: la CNT es una sigla histórica sin protagonismo alguno en el mundo sindical español, el anarco-sindicalismo ha desaparecido completamente de las fábricas (la deslocalización ha hecho incluso que las mismas fábricas desaparecieran…), por todo ello, la definición doctrinal de “nacional-sindicalismo” es completamente incomprensible para la población española.

A esto se une el riesgo denunciado por los teóricos de la “autonomía histórica”: cuando se utilizan nombres, siglas, documentos, parafernalia de otra época, no se mira hacia el futuro sino hacia el pasado y la sociedad precisa luz para el futuro, no una permanente revisión histórica del pasado.

El franquismo uno y trino

Hasta el Concilio Vaticano II, España fue un país mayoritariamente católico. A mediados de los años 60, sin embargo, se produjeron distintas mutaciones en el catolicismo (el “aggiornamento”, las modificaciones en la liturgia, la “teología de la liberación”, etc.) que generaron el que buena parte de la oposición democrática al franquismo fuera protagonizada por sacerdotes católicos. Por otra parte, los cambios culturales de los 60 (desde la minifalda a la píldora anticonceptiva, desde el turismo llegado masivamente a España y que traía otras formas y estilos de vida, hasta el crecimiento económico que generó un consumismo siempre creciente) hicieron que el peso real del catolicismo en la sociedad española fuera descendiendo desde 1964-65.

Por otra parte, el franquismo fue un régimen católico, mucho más parecido al “Estado Nuevo” del Mariscal Petain que al nacionalsocialismo alemán o al fascismo italiano. Sin embargo, el franquismo atravesó distintos períodos: entre 1936 y 1943 España vivió el “período imperial” en el cual el franquismo, previendo la victoria del Eje, llegó incluso a reivindicar territorios fronterizos de Francia, del Protectorado de Marruecos y de Guinea Ecuatorial. La retórica fascista que aportaba la Falange se convirtió en el elemento dominante en el discurso franquista de aquella época. Franco, en ese momento, pareció ser falangista.

Sin embargo, tras la derrota de Stalingrado, se produjo un primer cambio histórico: Franco alejó a los ministros más identificados con el falangismo y más próximos a los países del Eje (en especial Serrano Suñer) y empezó a apoyarse en los sectores exclusivamente católicos. A partir  de 1943 se abre un período en el que el franquismo fue sobre todo un “nacional-catolicismo”. Esto debería de durar hasta 1956 cuando, las necesidades del desarrollo económico (España no recibió fondos del Plan Marshall) unido a la situación propia del a Guerra Fría, indujeron a la firma de los acuerdos con los EEUU. El presidente Eisenhower viajó a España y abrazó a Franco y, a partir de ese momento, el peso de los nacional-católicos en el régimen fue en disminución.

En efecto, a partir de 1956 se inicia el período “desarrollista” en la historia de España. Entonces lo que hacen falta son técnicos y expertos y el franquismo los obtiene en las filas de una organización seglar formada por el sacerdote Escribá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Entre 1939 y 1956, el Opus había situado a sus fieles en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y al frente de distintas universidades constituyendo el principal vivero de técnicos a los que el franquismo recurrió cuando se trató de redactar los tres Planes de Desarrollo que se prolongarían entre 1958 y 1973. La componente principal del franquismo dejó pues de ser nacional-católica para pasar a ser “tecnocrática”.

Así pues, no hubo “un” franquismo, sino “varios”: el falangista-imperial, el nacional-católico y el tecnocrático. Y en cada uno de ellos, Franco se apoyó en fuerzas políticas y sociales diferentes (en los falangistas, en los “propagandistas católicos” y en los miembros del Opus Dei) que, por lo demás, se odiaban profundamente y recelaban unas de otras. El único nexo de unión entre todas ellas era la figura de Franco.

Por un balance del franquismo en la historia de España


Es evidente que el franquismo fue una forma de “adaptacionismo político” permanente, basado en un pragmatismo circunstancial. ¿Qué supuso ese período en la historia de España? Algo muy simple: fue el período en el que el país pasó del subdesarrollo a la modernidad. Para ello fue preciso concentrar esfuerzos en la reconstrucción económica y en recuperar el tiempo perdido a lo largo de las interminables guerras civiles del siglo XIX, luego con la frustración nacional a raíz de la pérdida de Cuba y Filipinas a manos de los EEUU en la guerra de 1898, a la que siguió la inestabilidad política permanente que llevó a la guerra civil de 1936-39. En 1939, España era un país subdesarrollado, con inmensas bolsas de pobreza, una industria ubicada solamente de manera significativa en Catalunya y Euzkadi y con una economía basada fundamentalmente en el “sector primario”, sin apenas servicios.

A diferencia de otros países europeos, España permaneció al margen de los destrozos de la II Guerra Mundial, pero al concluir, también se vio excluida de las ayudas a la reconstrucción, situación que se agravó entre 1946 y 1953 con el aislamiento internacional decretado por Naciones Unidas. Para recuperar el tiempo perdido, el franquismo concentró el poder, planificó la economía a largo plazo y evitó que las luchas políticas entre partidos añadieran un factor más de inestabilidad al atraso endémico que se padecía.

A partir de finales de los años 50 y hasta la primera crisis del petróleo (1973) se genera en España un tejido industrial que produce una primera acumulación de capital importante y problemas de superproducción. En ese momento, la peculiar y anómala situación política de España en relación a las democracias europeas, excluía el ingreso en el Mercado Común, lo que suponía un límite para el naciente capitalismo español. En 1972, los sectores más lúcidos del régimen franquista –y en especial el Almirante Carrero Blanco, vicepresidente del gobierno que sería asesinado por ETA en diciembre de 1973- ya preveían que el régimen debería evolucionar para poder homologarse a otros países europeos.

De ahí que en 1975, cuando Franco muere, la transición se realizara en apenas siete años. Contrariamente a lo que sostiene la mitología oficial, el período que va entre el 20 de noviembre de 1975 (fecha de la muerte de Franco) y el 23 de febrero de 1981 (golpe de Estado frustrado) constituyó uno de los períodos más turbulentos en la historia de España con una agitación constante en la calle, 200 muertos por terrorismo, por choques entre fracciones políticas o en enfrentamientos con la policía. Sin embargo, en 1983 el PSOE (amamantado por la Fundación Ebert dependiente del SPD) llega el poder y saltan los últimos obstáculos para que España pueda entrar en el Mercado Común como antes lo había hecho en la OTAN.

El nacional-catolicismo en la extrema-derecha

A mediados de los años 60, un grupo de católicos polarizados por Blas Piñar López, fundaron la revista “Fuerza Nueva”. Su ideología era inequívocamente nacional-católica, esto es, se identificaban con el franquismo, pero no en su período desarrollista y tecnocrático, ni con el período falangista-imperial, sino con esa etapa en la que el franquismo recurrió al catolicismo para gobernar el país. Franco, aun siendo católico, y teniendo en alta estima a Blas Piñar nunca lo situó al frente de un ministerio. El Instituto de Cultura Hispánica (sin poder político) fue la única institución que dirigió el notario nacido en Toledo. Franco incluyó el nombre de Blas Piñar entre los diputados elegidos directamente por él en el particular concepto franquista del parlamento (la “democracia orgánica” que excluía a los partidos políticos y nombraba diputados en función de “tres tercios”: el familiar –los cabezas de familia-, el sindical –los representantes de los sindicatos- y el corporativo –las distintas instancias de la sociedad civil- a los que se añadían unos cuantos más nombrados directamente por Franco).

La ideología de Blas Piñar era, pues, nacional-católica. En 1976 los planteamientos religiosos de Fuerza Nueva apenas eran compartidos por 3 obispos y por entre un 2 y 3% de la sociedad española. Blas Piñar llegó a invitar a monseñor Lefevbre a oficiar misa en los locales de Fuerza Nueva, identificándose implícitamente con sus posiciones (y ocasionando una pequeña escisión del sector “vaticanista”). Para colmo, para Blas Piñar, política y religión debían ir íntimamente unidos (algo que el Vaticano en ese momento rechazaba). En el discurso político de Blas Piñar su concepción integrista del catolicismo siempre tuvo un peso excesivo, en un momento en el que la sociedad española se iba laicizando profundamente.

Esto, unido a una imagen inoportuna (formaciones paramilitares uniformadas con desfiles), a una incapacidad absoluta para redactar un programa estratégico que fue más allá del retorno al franquismo, y, además, al descontrol absoluto de la militancia que protagonizó reiterados episodios de violencia (algunos inducidos pero otros muchos más por iniciativa propia y falta de capacidad de los mandos para controlar a sus propias bases) llevó a la esterilidad absoluta a Fuerza Nueva que llegó a contar con 30.000 afiliados y a una difusión aun mayor de su semanario. Los resultados obtenidos en 1977 fueron pobres y solamente mejoraron en 1979 cuando el propio Blas Piñar fue elegido diputado. Perdería el escaño cuatro años después. Al verse privado de su acta de diputado y, por tanto, de su inmunidad parlamentaria, terminó disolviendo el partido el 20 de noviembre de 1983: “La patronal nos ha abandonado, el ejército nos ha abandonado, la Iglesia, nuestra madre, nos ha abandonado…” fueron las razones para esta drástica decisión.

Contra todo pronóstico, cuatro años después, Blas Piñar reconstruyó el partido esta vez con el nombre de “Frente Nacional”, sin que existieran apenas cambios en relación al modelo original. La única variación fue que se excluyeron los uniformes y las formaciones paramilitares…  En realidad Frente Nacional fue una fotocopia reducida de Fuerza Nueva que tras sucesivos descalabros electorales y en medio de una pérdida creciente de votos, se extinguió en 1996, cuando Blas Piñar volvió a disolver el partido sin más explicaciones.

La tercera reencarnación política de Fuerza Nueva tuvo lugar a principios del milenio cuando el yerno de Blas Piñar, López Diéguez creó Alternativa Española, definida como “social-cristiana”. Aquí si que se produce cierta mutación en relación al modelo original. Ya no se insiste en la “unión de la Iglesia y del Estado”, pero la componente católica sigue pesando de manera decisiva. En realidad, tanto este partido como Familia y Vida, surgida de medios carlistas y de asociaciones católicas, tienen prácticamente como único caballo de batalla la lucha contra el aborto.

Numéricamente se trata de grupos muy reducidos y con poco nivel de militancia. Hasta ahora sus resultados electorales han sido extremadamente menguados y no se corresponden con la inversión realizada (en torno 1.200.000 de euros en las últimas elecciones europeas, para cosechar 19.000 votos en lo que constituye la peor relación inversión/voto de la política española).

A pesar de cultivar las relaciones en los medios conservadores europeos, AES no logra tener atractivo para el electorado, seguramente porque sus planteamientos extremadamente moderados, son demasiado similares a los de la derecha liberal (el Partido Popular). El gran error de cálculo de AES ha consistido en pensar que los católicos se sentían incómodos dentro del PP… cuando en realidad es todo lo contrario, lo consideran la única baza para batir al humanismo-universalista de Zapatero. Por otra parte, AES no mantiene ninguna posición específica en materia de inmigración e incluso se muestra favorable a la llegada de inmigrantes andinos en la medida en que “son católicos” (en realidad pertenecen en su mayoría a confesiones cristianas y evangélicas o a sectas religiosas estilo mormones, testigos de Jehová, adventistas o pentecostales).

En ocasiones hemos aludido a AES como “partido monotemático” en la medida en que su caballo de batalla es la lucha el aborto que en el último año ha sido objeto de distintas medidas legislativas por parte del gobierno (venta libre en farmacias de la “píldora del día después”, reforma de la ley del aborto permitiendo a las chicas abortar a partir de los 16 años sin comunicarlo a los padres) daba cierta actualidad al tema. Sin embargo, la posición del PP y la de AES no son excesivamente diferentes (el PP acepta determinados supuestos para realizar abortos mientras que AES no lo acepta en ningún caso) y, en cualquier caso difíciles de percibir por el electorado que ve a los líderes del PP al frente de manifestaciones anti-aborto. La sensación de los electores y militantes del PP de que se les aproxima un nuevo período de gestión del poder, hace que en estos momentos pensar en poder atraer a sectores del PP hacia una formación minúscula que obtuvo 19.000 votos en las últimas elecciones europeas, sea una quimera.

En las actuales circunstancias, solamente un acercamiento entre los distintos grupos católicos presentes en el panorama político podría, en cierta medida, sacarlos de la marginalidad en la que se encuentran. Pero cuando se pasa a un examen directo de la realidad se percibe AES es una formación cuya militancia es de edad elevada y el hecho de que López Diéguez haya introducido modificaciones en los planteamientos nacional-católicos compartidos con su suegro Blas Piñar, no implica que hayan sido asumidos y compartidos por la afiliación; en cuanto a Familia y Vida solamente tiene vida real en períodos electorales y carece de estructura real de partido, de afiliación y de militancia; se trata simplemente de una “red social” católica con poca voluntad de imponer una presencia política, además de haber expresado reiteradamente que su único tema de agitación era la lucha antiabortista. En cuanto al tercer grupo nacional-católico, el Movimiento Católico Español, formado por un antiguo militantes de Fuerza Nueva, José Luis Corral, se trata de un grupo juvenil, con militancia inestable, que permanece en las mismas posiciones que Fuerza Nueva durante la transición y que siempre ha tenido dificultades para abandonar la etapa grupuscular a pesar de tener ya casi treinta años de vida.

La evolución de la sociedad española aconsejaría, en buena lógica –aun cuando la lógica no haya sido nunca patrimonio de la extrema-derecha española- que AES se configurara como “ala católica” de un gran partido nacional de carácter alternativo. Sin embargo, a diferencia de otros países europeos, en España la coexistencia de nacional-católicos con paganos, ateos, agnósticos, católicos moderados u otras ramas del cristianismo siempre ha sido imposible.

En efecto, este sector parte de la base de que la historia de España se identifica con el catolicismo, por tanto, la única manera de “ser español” es siendo católico… y demostrándolo. Ese modelo de la identidad española (generado entre los historiadores católicos del último tercio del siglo XIX y promovido por el franquismo al rango de verdad única e incuestionable: España empieza con la conversión del rey visigodo Recaredo –la Hispaniae romana queda completamente desconsiderada- y seguirá “siendo” mientras sea católica, en el momento en que el catolicismo deje de ser su componente esencial, simplemente España desaparecerá…) el catolicismo se ha incompatible con cualquier otra tendencia o con otras formas de percibir la identidad nacional.

En cuanto a las posibilidades de que algún sector de la derecha liberal (el PP) se desgaje para reforzar a AES hay también que excluirlo. En 1997 ya ocurrió algo parecido, cuando se escindieron del PP el sector más identificado con la derecha-derecha para formar el Partido de Acción Democrática, durante muchos años dirigido por el antiguo jefe de Fuerza Joven –la rama juvenil de Fuerza Nueva- hasta disolverse en 2008. Esa escisión se realizó bajo el eslogan: “Hay un camino a la derecha” (a la derecha del PP, se entiende). La realidad demostró que ese camino no existía y que el electorado de derecha se siente cómodo con esa sigla y remiso a abandonarla (tras estallar los casos de corrupción en el PP de Madrid y Valencia –Caso Gürtel por el nombre del principal implicado Francisco Correa- este partido mejoró sus resultados electorales en esas comunidades a pesar de que los titulares de la prensa denunciaban la existencia de una trama de corrupción en torno a esa sigla).

Así pues, las posibilidades de AES son: o bien agrupar a las distintas siglas católicas en una opción “social-cristiana” de dudoso porvenir electoral, o configurarse como “ala” de un partido político más amplio y cuyos caballos de batalla vayan más allá del antiabortismo, opción también difícil a la vista del “exclusivismo” del catolicismo español y de su incapacidad para tener compañeros de viaje que no compartan su visión fundamentalista de la religión.

El sector identitario o anti-inmigración


Este sector está identificado con las tesis de la “autonomía histórica”, por tanto, ni se considera franquista, ni falangista, ni carlista. Habitualmente utiliza para autocalificar su opción como “patriotismo social” entendiendo por tal una forma de patriotismo que considera que los hijos de una misma tierra tienen derechos preferenciales en relación a la inmigración. El “patriotismo social” se identifica, pues, con el sector anti-inmigración. Dado, además, que definir lo que es una “patria” (y, por consiguiente, lo que implica el patriotismo) implica definir una “identidad”, este sector puede ser llamado también identitario.

Hay dos grandes líneas en este sector: la “catalana” y la “valenciana” en la medida en que en estas dos regiones se ubican las dos formaciones más significativas de esta corriente. En Catalunya está presente la Plataforma per Catalunya dirigida por un ex militante de Fuerza Nueva y del Frente Nacional, Josep Anglada y en Valencia está presente España 2000 con José Luis Roberto, Rafael Ripoll, Samuel Azor, Antonio Ocio, etc. Ambos grupos disponen de concejales en municipios importantes (Vic, Olot, Vendrell para la PxC y Silla y Onda para E2000). A pesar de que entre sus dirigentes existen buenos lazos de amistad y una relación fluida, nunca hasta ahora se han tomado contactos que lleven a acuerdos orgánicos. Simplemente E2000 recomienda a su militancia en Catalunya que se afilie a PxC.

A decir verdad, las imágenes de ambos grupos son diferentes. PxC tiene una imagen poco vinculada a la extrema-derecha clásica, mientras que E2000 procede de esa extrema-derecha clásica pero al haber adoptado las tesis de la “autonomía histórica” está en fase de reconversión.

Las perspectivas para la PxC son la participación en las próximas elecciones autonómicas catalanas con posibilidades de obtener un representante por las comarcas de la Catalunya Interior. Este partido centra prácticamente todos sus esfuerzos en la denuncia del proceso de pérdida de la identidad catalana y en la protesta contra la inmigración masiva. Catalunya es la zona del Estado en donde se concentran una inmigración superior al millón (el 20% de la población catalana) y procedente de países islámicos (Marruecos, Argelia, Pakistán, África negra).

En cuanto a E2000 fue hasta 2007 un grupo con implantación en Valencia. En los últimos años ha logrado extenderse a toda la Comunidad Valenciana, a Madrid y a otras localidades contando en estos momentos con 32 juntas locales. En la Comunidad Valenciana es con mucho la organización mejor implantada. Entre el 2 y el 12 de octubre de 2009 realizó cuatro movilizaciones en la calle (una marcha cívica contra el paro, un cuerpo de manifestación propio en el Día del País Valenciano), una caravana de coches que agrupó a casi un centenar de vehículos y una gran manifestación el día 12-O que se desarrollaron sin incidentes.

Tras las elecciones europeas, E2000, Frente Nacional (ex FE-La Falange) y el MSR constituyeron una mesa coordinadora que desde entonces ya ha dado sus primeros frutos, como cristalización de la teoría de las “tres áreas”. El caballo de batalla del eje E2000-FrN (que están en estos momentos en proceso de unificación) es la tríada: inmigración – crisis económica – corrupción. Los dos documentos publicados hasta ahora sobre estos temas, demuestran la coherencia de las posiciones de este bloque que en el momento de escribir estas líneas estudia la estrategia más adecuada para “desembarcar” en Madrid, en donde el FrN aporta una base militante real.

El análisis de este bloque considera que la actual crisis económica en España mutará en “crisis social” (en estos momentos hay cinco millones parados, el 20% de la masa laboral, con 6.500.000 de inmigrantes de los que solamente 1.450.000 trabajan regularmente). La prolongación inevitable de la crisis social (el modelo económico español está basado en el turismo y la construcción los dos sectores más golpeados por la crisis y que nunca más volverán a alcanzar el volumen que tuvieron hasta hace dos años)  hará que nuevamente mute y se transforme en una crisis política, conmoviendo el sistema construido en la transición española. Si este es el análisis, la estrategia consiste en realizar un trabajo político en profundidad en barrios y medios sociales golpeados aportando soluciones al problema de la inmigración (contención del fenómeno, repatriación de excedentes y de inmigrantes en paro de larga duración), la crisis económica (relocalización industrial, denuncia de los acuerdos suscritos con la Organización Mundial del Comercio y rotura de la globalización por parte de un “espacio económico euro-ruso integrado”) y la corrupción (mayores penas, responsabilidad subsidiaria de los partidos en los casos de corrupción protagonizados por sus cargos públicos y regeneración democrática del país).

Desde el punto de vista táctico estos planteamientos se completan con trabajo de agitación y propaganda en los barrios en donde estos problemas están vivos y presentes cotidianamente e implican entre otras medidas, el trabajo dentro de los sindicatos independientes, y las campañas reiteradas sobre estos caballos de batalla.

Para el sector identitario la cita definitiva son las elecciones municipales de 2011 a las que se llegará con un gran partido identitario FrN-E2000, que inevitablemente irá satelizando a los grupos menores. En la concepción de sus impulsores, dentro de este partido tienen cabida distintas sensibilidad, incluida la católica y lo que se recomiendan a los falangistas es que pasen a constituir fundaciones destinadas a preservar su tradición y su legado ideológico, pero se abstengan de hacer campañas políticas con sus siglas a la vista de que su imagen y estilo no logra penetrar nunca en el electorado ni en la población. Dentro de ese gran partido que se prevé en el horizonte los falangistas serían otra “sensibilidad”, mientras mantendrían fuera del partido una estructura, bajo la forma de Fundación, que les permitiría actuar a nivel cultural.


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Tal es el mapa político de la extrema-derecha española cuando se va a cumplir el 34 aniversario de la muerte de Franco y en medio de una crisis económica sin precedentes en la historia de España.

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