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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Diálogo s/Inmigración

Diálogo s/Inmigración

Para entender el gran problema de nuestro tiempo. Acaba de aparecer. El segundo Cuaderno Básico de EMInves está dedicado íntegramente a la inmigración. Hemos intentado ofrecer una visión integral y dinámica del que constituye uno de los problemas más importantes de nuestro tiempo. Y lo hemos hecho abordando el problema desde todos los puntos de vista posibles. No se trata de una obra especulativa, sino más bien de un argumentario completo a disposición de todos los militantes identitarios.

 

Diálogo I
La causa última de la inmigración: ¿la pobreza o el desgobierno?              

Diálogo II
Globalización: la madre de todas las migraciones    

Diálogo III
Los trabajadores europeos: damnificados de la globalización        

Diálogo IV
¿Pero cuántos inmigrantes hay y cuántos habrá mañana?              

 Diálogo V
¿Existe un problema religioso? Sí...

Diálogo VI
Inmigración necesaria e inmigración innecesaria    

Diálogo VII
El efecto llamada y los responsables de las muertes                

Diálogo VIII
Inmigración y seguridad

Diálogo IX
La palabra fetiche de la izquierda: mestizaje

Diálogo X
Las sacudidas generadas por la inmigración 

Diálogo XI
Los desajustes derivados de la inmigración 

Diálogo XII
Asimilación e Integración

Diálogo XIII
¿Puede solucionarse el problema?

Diálogo XVI
¿Cómo va la inmigración en Europa? ¿Hay modelos?           

 

Características del volumen: 

- 156 páginas
- formato: 13x20 cm
- portada cuatricomía peliculada

Precio y pedidos:

- p.v.p. unitario: 14,00 euros (+ 3,00 euros de gastos de envío)
- para pedidos de librerías y grupos iguales o superiores a 10 ejemplares: 7,00 euros
- pedidos: eminves@gmail.com
- en el momento de realizar el pedido se indica la forma de pago (ingreso en cta.cte. o mediante pay-pal)

Acaba de aparecer: RHF-VI

Acaba de aparecer: RHF-VI

Infokrisis.- Acaba de aparecer el número 6 de la Revista de Historia del Fascismo que contiene artículos muy variados sobre este movimiento histórico del siglo XX. En esta sexta entrega insistimos particularmente en algunos temas propios de la "cuestión judía" y en cuestiones sobre el pre-fascismo, el fascismo y el neofascismo que interesarán a nuestros lectores. 

Sumario del número 6

Un siglo de los Protocolos de los Sabios de Sión (I de II)
Un clásico del antisemitismo


En 1905, apareció un libro firmado por Serge Nilus en el que se aludía a unos “Protocolos de los Sabios de Sión” cuyo texto completo se incluía en el Apéndice XII. Luego, a partir de 1911, el propio Nilus editaría estos “Protocolos” como obra autónoma. Desde entonces este documento no ha dejado de llamar la atención. Los antisemitas lo consideran como un texto de referencia que muestra el camino que sigue Israel para dominar a todas las naciones y sus detractores lo tienen como símbolo de la estupidez humana. También los hay que tienen sus dudas: “Los Protocolos serán quizás falsos… pero se cumplen a las mil maravillas”. ¿Qué hay de verdad en todo esto? ¿Cómo pueden ser considerados desde un punto de vista objetivo los “Protocolos”? A esto vamos a responder manejando documentos en buena parte hasta ahora no publicados en España.

Israel: capital Tananarive. El Plan Rademark y sus antecedentes

El estallido de la guerra en Europa el 1º de septiembre de 1939 hizo imposible proseguir con el plan de repatriación de los judíos alemanes a Palestina. Sin embargo, la victoria sobre Francia y la creación del gobierno de Vichy, abrió la posibilidad de aplicar un Plan B: la evacuación de los judíos europeos a Madagascar. Se trataba de un viejo proyecto que había nacido antes de la formación del III Reich y que se había intentado poner en práctica previamente en otros países europeos. Varios antes que Hitler pretendieron hacer de Tananarive la capital de Israel. Y los propios judíos estuvieron de acuerdo...

París 68. Neofascistas en la revolución de mayo

En mayo de 2011 se cumplieron 43 años de la “revolución de mayo”. A pesar de que el indudable protagonismo de sus sucesos corrió a cargo de la extrema–izquierda, en aquellas tensas jornadas los grupos neofascistas franceses tuvieron una parte importante en el desencadenamiento de los sucesos. En el siguiente artículo vamos a repasar cual fue el papel de estos grupos en los acontecimientos traumáticos del “mayo francés”.

El golpe de Kapp (o cómo no dar un golpe de Estado)

Raramente una empresa tan seria ha sido abordada con tanta ligereza. En un ensayo famoso cuyo valor histórico es muy interior a su calidad literaria, Curzio Malaparte ha escrito: “El golpe de Estado de Kapp es una lección para todos los que conciben la táctica revolucionaria como un problema de orden político y no de orden técnico”. Es una afirmación que hace mucho honor a los conjurados, que no concibieron la táctica ni como un problema técnico ni como un problema político. De hecho no existía. Los acontecimientos fueron los que se impusieron. Y jamás los golpistas se mostraron capaces de dominarlos.

Edgar Neville, y el cine español de postguerra

Edgar Neville, escritor, y sobre todo cineasta, fue uno de los grandes del cine español. Su lugar en la RHF se justifica por su falangismo, su apoyo activo a la causa franquista durante la guerra y civil y por el contenido de sus cintas que unían una crítica a la modernidad con un sentimiento antiburgués propio de la intelectualidad fascista. Por todo eso Edgar Neville aparece en estas páginas por derecho propio. Nuestra excursión sobre Neville parte de su gran película La Torre de los Siete Jorobados.

¿Tendencias pacifistas en los intelectuales fascistas?

Se tiene al fascismo por una ideología agresiva y belicista. Sin embargo en sus intelectuales, por increíble que parezca, aparecieron tendencias pacifistas. Ellos, que habían conocido las consecuencias de la Primera Guerra Mundial y que estuvieron presentes en los campos de batalla, mejor que nadie, estaban legitimados para oponerse a la guerra. En Francia, además, los intelectuales fascistas, sabían que un nuevo conflicto les enfrentaría de nuevo a Alemania, país que para muchos de ellos era el modelo a seguir. El pacifismo de estos escritores está fuera de duda. Tarmo Kunnas nos lo explica en su obra La tentación fascista (hemos utilizado para la traducción, la primera edición Italia (Edizioni Akropolis, Milán 1981) y la edición francesa (Editions Les Sept Couleurs, Paris 1972).

Adrien Arcand y el fascismo canadiense

A pesar de la lejanía, el fascismo llegó a Canadá y tuvo su encarnación en Adrien Arcand, sin duda, su líder más representativo. La publicación reciente en su país de origen de una biografía sobre el líder fascista canadiense ha puesto de nuevo de relieve su personalidad. Tenía todos los rasgos propios del fascismo a los que añadía una componente católica que llamaba inmediatamente la atención. Sus “camisas azules” no constituyeron un movimiento de masas, pero sí fueron un elemento de dinamización de la política canadiense en los años 30. Estas son algunas notas sobre el fascismo canadiense y su líder.

Características: 
Formato libro 150 x 210 mm
Páginas 216
Tapas en cuatricomía con solapas 
Pedidos: eminves@gmail.com 
Precio venta al público: 18,00 euros + 3,00 euros de gastos de envío (precios para España, resto mundo, consultar) 
Forma e pago: ingreso en cuenta corriente BBVA (al hacer el pedido indicamos el número) o pago a través de pay-pal (ver columna de la derecha) 

Suscripción
6 números: 100 euros
12 números: 200 euros

 

Sumario números anteriores

Número I - Octubre | Noviembre 2010

El Teatro de Ibsen y su influencia sobre la crítica e Hitler a la democracia -Maxime Real del Sartre, los Camelots du Roi y el Valle de los Caídos - Elnacimiento de ETA y la influencia del nazismo - La Logia Anael. La vertiente ocultista del peronismo (I de III) - La revista Ostara y el pensamiento de Jörg Lanz von Libensfelds - 6 de febrero de 1934: La protesta contra el parlamentarismo en Francia - Las siete muertes de Falange Española - José de Vasconcelos o lo que queda de la “raza cósmica” - La Derecha RadicalEuropea. Respuesta a la revista Sistemas (I de III) - DOSSIER: ¿Idilio entre comunismo e hitlerismo?: I Parte: Albert Leo Schlageter camino del Rhur - II Parte: Karl Radeck: la Internacional por Schlageter - III Parte: El Reichs­tag en llamas: ¿Hitler por Dimitrov? - IV Parte: La Internacional y la “Revolución Alemana”.

 

Número II - Diciembre | Enero 2011

Las sectas ariosóficas: La Ordo Novi Templi y la Germanenorden- Cuando los intelectuales disentían: Los no conformistas de los años 30 (I de II) - Las dosTriples A. La vertiente ocultista del peronismo (II de III) - El semanario de la ruptura: La Patria Libre, órgano de las J.O.N.S. - La Derecha radical yEuropa. Respuesta a la Revista Sistemas (II de III) - DOSSIER: Renovación Española y Acción Española: La “derecha fascista” (I Parte) ¿Fascistas o fascistizados?. La influencia de Charles Maurras enEspaña - Combates de cervecería: Una “experiencia vital” del nacionalsocialismo - La NationEuropéenne: El último proyecto de Jean Thiriart - Uturuncos, primera guerrilla peronista. Lucha armada y terrorismo en Iberoamérica.

 

Número III - Febrero 2011

Henri de Many y el “socialismo ético”. La revisión idealista del marxismo - Hugo Wast. De profesión escritor, de vocación antisemita - DOSSIER: Orígenes del Fascismo: I Parte: El intervencionismo italiano - II Parte: En nacionalismo - III Parte: El futurismo - IV Parte: El sindicalismo revolucionario - La Logia Thule. Mito y realidad del “ocultismo hitleriano” – Perón y la masonería (IIIde III). Su iniciación masónica en la Logia Propaganda 2 - La Derecha Radical y Europa (II de III). Respuesta a la revista Sistemas - Derecha fascista española. El campo monárquico durante la II República - La OAS en España. Apostillas a un libro - Neofascismo: el nacimiento de Ordre Nouveau. Traducción de un texto de François Duprat

 

Número IV - Marzo 2011

“Hitler [no] me ha dicho”, Rauchning, un falsario desenmascarado - Abate Barruel, El padre de todas las conspiraciones - L’Uomo Qualunque, un producto de postguerra - Mística fascista: Codreanu y su mística guerrera, Un estudio sobre las concepciones de la Guardia de Hierro rumana - Movimiento Nacionalista Tacuara: la primera guerrilla urbana fue... neo-fascista (Ide II) - Forces Occultes, el cine francés bajo la ocupación (Ide II) - DOSSIER: Julius Evola y el III Reich: I. introducción- II. Julius Evola y la cultura alemana –III. Los contactos de Evola enel IV. Reich: La comunidad de trabajo de los Nacionalistas - Con la “revolución conservadora” - La red del Príncipe Karl Anton von Rohan - Gottfried Benn y el Rivolta - Del Herrenklub a las SS - La “defensa de la raza” en Alemania e Italia - Los objetivos de Evola en el período 1930-1945 - Evola en el Cuartel Ge­neral del Führer.

 

Número V - Abril 2011

Cuando las SS negociaban con el sionismo, la repatriación de los judíos alemanes a Palestina - La derecha Fascista Española: Calvo Sotelo, alma del fascismo de derecha (IIIde III) - Valle Giulia: neofascistas en la revuelta estudiantil romana de 1968 - Erotismo en Weimar, El sexo que heredó el III Reich – DOSSIER: Nacional Bolchevismo (1918-1923) - I. Nacional-bolchevismo y nacionalismo revolucionario - II. Una interpretación psicologista - III. La “oposición de Hamburgo y el KAPD - IV. La exclusión de los nacional-bolcheviques - El cine francés colaboracionista: la edad de oro del cine francés (II de II) - 1949-1962, Jeune Nation: cuando el nacionalismo francés renació en la postguerra - El Movimiento Nacionalista Revolucionario “Tacuara” (II de II). Del antisemitismo al castrismo y del castrismo al trotskismo.

 

 

 

Economistas aterrados

Manifiesto de los economistas aterrados

CRISIS Y DEUDA EN EUROPA: 10 FALSAS EVIDENCIAS, 22 MEDIDAS EN DEBATE PARA SALIR DEL ATOLLADERO

Introducción

La reactivación económica mundial, lograda por medio de una colosal inyección de gasto público en el circuito económico (de los EEUU a China), es frágil pero real. Un solo continente se queda atrasado, Europa. Encontrar el camino del crecimiento no es su prioridad política. Europa entró en otra vía: la de la lucha contra los déficits públicos.

En la Unión Europea estos déficits son elevados, es verdad, -7% en promedio en el 2010-, pero mucho menos que el 11% de los EEUU. Mientras algunos Estados norteamericanos de peso económico superior al de Grecia, California por ejemplo, están cercanos a la quiebra, los mercados financieros decidieron especular sobre la deuda soberana de los países europeos, particularmente los del sur. Europa está prisionera de su propia trampa institucional: los Estados deben tomar créditos ante instituciones financieras privadas que obtienen liquidez a bajo precio del Banco Central Europeo. Así, los mercados tienen la llave del financiamiento de los Estados. En este marco la ausencia de solidaridad europea suscita la especulación, tanto más cuanto que las agencias de calificación juegan a acentuar la desconfianza.

Fue necesaria la degradación de la nota de Grecia por la agencia Moody’s el 15 de junio, para que los dirigentes europeos retomaran el término de “irracionalidad” que tanto emplearon al inicio de la crisis de los subprimes. De este modo se descubre que España está más amenazada por la fragilidad de su modelo de crecimiento y de su sistema bancario que por su deuda pública.

Para “tranquilizar los mercados” se improvisó un Fondo de estabilización del euro, y se lanzaron por toda Europa drásticos, y a menudo ciegos, planes de reducción del gasto público. Los funcionarios son las primeras víctimas, incluso en Francia, en donde el alza de cotizaciones de su previsión será una disimulada baja de sus salarios. El número de funcionarios disminuye en todas partes, amenazando los servicios públicos. Las prestaciones sociales, de los Países Bajos a Portugal, pasando por Francia con su actual reforma de la previsión, están siendo gravemente amputadas. El paro y la precariedad del empleo crecerán forzosamente en los años venideros. Estas medidas son irresponsables desde un punto de vista político y social, e incluso en el estricto ámbito económico.

Esta política, que ha calmado provisoriamente la especulación, tiene ya consecuencias sociales muy negativas en numerosos países europeos, particularmente en la juventud, el mundo del trabajo y los más vulnerables. A corto plazo agudizará las tensiones en Europa y con ello amenazará la propia construcción europea que es mucho más que un proyecto económico. Allí la economía debiese estar al servicio de la construcción de un continente democrático, pacificado y unido. En lugar de eso, se impone por todas partes una forma de dictadura de los mercados, y especialmente hoy en día en Portugal, España y Grecia, tres países que aun eran dictaduras a principios de los años 1970, hace apenas cuarenta años.

Que se la interprete como el deseo de “tranquilizar los mercados” por parte de gobiernos asustados, o bien como un pretexto para imponer decisiones dictadas por la ideología, la sumisión a esta dictadura es inaceptable tanto ha dado ya la prueba de su ineficacia económica y de su potencial destructivo en los planos político y social.

Un verdadero debate democrático sobre las decisiones de política económica debe pues abrirse en Francia y en Europa. La mayor parte de los economistas que intervienen en el debate público lo hacen para justificar o racionalizar la sumisión de las políticas a las exigencias de los mercados financieros. Cierto, en todas partes los poderes públicos debieron improvisar planes keynesianos de reactivación e incluso nacionalizar temporariamente los bancos. Pero quieren cerrar este paréntesis lo más pronto posible. El software neoliberal aun sigue siendo considerado como legítimo, a pesar de sus patentes fracasos. Este, fundado sobre la hipótesis de eficiencia de los mercados financieros, plantea reducir el gasto público, privatizar los servicios públicos, flexibilizar el mercado del trabajo, liberalizar el comercio, los servicios financieros y los mercados de capitales, aumentar la competencia en todo tiempo y lugar…

En tanto economistas, estamos aterrados al ver que estas políticas siguen a la orden del día y que sus fundamentos teóricos no son cuestionados. No obstante, los argumentos avanzados desde hace treinta años para orientar las decisiones de política económica europea son desmentidos por los hechos. La crisis desnudó el carácter dogmático e infundado de la mayor parte de las pretendidas evidencias repetidas hasta la saciedad por quienes deciden y por sus consejeros. Ya se trate de la eficacia y de la racionalidad de los mercados financieros, de la necesidad de mutilar el gasto para reducir la deuda pública o de reforzar el “pacto de estabilidad”, hay que interrogar dichas falsas evidencias y mostrar la pluralidad de decisiones posibles en materia de política económica. Otras decisiones son posibles y deseables, a condición, primero que nada, de liberarse del dominio impuesto por la industria financiera sobre las políticas públicas.

Hacemos más adelante una presentación crítica de diez postulados que continúan inspirando cada día las decisiones de los poderes públicos en toda Europa, a pesar de los brutales desmentidos aportados por la crisis financiera y sus consecuencias. Se trata de falsedades que inspiran medidas injustas e ineficaces, frente a las cuales proponemos al debate veintidós contra proposiciones. Ellas no cuentan necesariamente con el asentimiento unánime de los signatarios de este texto, pero deben ser tomadas en serio si queremos sacar a Europa del atolladero.

Falsedad n°1: los mercados financieros son eficientes.

Falsedad n°2: los mercados financieros son favorables al crecimiento económico.

Falsedad n°3: los mercados son buenos jueces de la solvencia de los Estados.

Falsedad n°4: el aumento de la deuda pública resulta de un aumento del gasto.

Falsedad n°5: hay que reducir el gasto para reducir la deuda pública.

Falsedad n°6: la deuda pública le hará pagar nuestros excesos a nuestros nietos.

Falsedad n°7: hay que tranquilizar a los mercados financieros para financiar la deuda pública.

Falsedad n°8: la Unión Europea defiende el modelo social europeo.

Falsedad n°9: el euro nos protege contra la crisis.

Falsedad n°10: la crisis griega permitió avanzar hacia un gobierno económico y una verdadera solidaridad europea.



FALSA EVIDECIA N°1: LOS MERCADOS FINACIEROS SON EFICIENTES

Un hecho se impone hoy a todos los observadores: el papel primordial que desempeñan los mercados financieros en el funcionamiento de la economía. Es el resultado de una larga evolución que empezó finales de la década de 1970. La midamos como la midamos esta evolución marca una ruptura neta, tanto cuantitativa como cualitativa, con las décadas precedentes. Bajo la presión de los mercados financieros la regulación del conjunto del capitalismo se transforma en profundidad y da nacimiento a una forma inédita de capitalismo que algunos llamaron “capitalismo patrimonial”, capitalismo financiero” o incluso “capitalismo neoliberal”.

Estas mutaciones encontraron en la hipótesis de eficiencia informativa de los mercados financieros su justificación teórica. En efecto, según esta hipótesis, es importante desarrollar los mercados financieros, hacer que puedan funcionar lo más libremente posible porque constituyen el único mecanismo de asignación eficaz del capital. Las políticas que se han llevado a cabo obstinadamente desde hace treinta años son conformes a esta recomendación. Se trata de construir un mercado financiero mundialmente integrado en el que todos los actores (empresas, hogares, Estados, instituciones financieras) puedan intercambiar todas las categorías de títulos (acciones, obligaciones, deudas, derivados, divisas) en todos los plazos (largo plazo, medio plazo, corto plazo). Los mercados financieros han llegado a parecerse al mercado “sin fricción” de los manuales: el discurso económico ha conseguido crear la realidad. Como los mercados eran cada vez más “perfectos” en el sentido de la teoría económica dominante, los analistas creyeron que en adelante el sistema financiero era mucho más estable que en el pasado. La “gran moderación” (este periodo de crecimiento económico sin subida de los salarios que conoció Estados Unidos desde 1990 a 2007) parecía confirmarlo.

Todavía hoy el G20 persiste en la idea de que los mercados financieros son el buen mecanismo de asignación del capital. La primacía y la integridad de los mercados financieros siguen siendo los objetivos finales que prosigue su nueva regulación financiera. La crisis se interpreta no como un resultado inevitable de la lógica de los mercados desregulados sino como el efecto de la deshonestidad e irresponsabilidad de algunos actores financieros mal vigilados por los poderes públicos.

Sin embargo, la crisis se ha encargado de demostrar que los mercados no son eficientes y que no permiten una asignación eficaz del capital. Las consecuencias de este hecho en materia de regulación y de política económica son inmensas. La teoría de la eficiencia reposa sobre la idea de que los inversores buscan y encuentran la información más fiable posible sobre el valor de los proyectos que compiten para encontrar una financiación. De creer esta teoría, el precio que se forma en un mercado refleja los juicios de los inversores y sintetiza el conjunto de la información disponible: constituye, por consiguiente, un buen cálculo del verdadero valor de los títulos. Ahora bien, se supone que este valor resume toda la información necesaria para orientar la actividad económica y así la vida social. De este modo el capital se invierte en los proyectos más rentables y deja de lado los proyectos menos eficaces. Ésta es la idea central de esta teoría: la competencia financiera produce unos precios justos que constituyen señales fiables para los inversores y orientan eficazmente el desarrollo económico.

Pero la crisis vino a confirmar los diferentes trabajos críticos que habían puesto en duda esta propuesta. La competencia financiera no produce necesariamente precios justos. Peor: con frecuencia la competencia financiera es desestabilizante y lleva a unas evoluciones de precios excesivas e irracionales, las burbujas financieras.

El error principal de la teoría de la eficiencia de los mercados financieros consiste en trasponer a los productos financieros la teoría habitual de los mercados de bienes ordinarios. En estos últimos la competencia es en parte autorreguladora en virtud de lo que se llama la “ley” de la oferta y la demanda: cuando el precio de un bien aumenta, entonces los productores van a aumentar su oferta y los compradores a reducir su demanda; el precio, por lo tanto, va a bajar y a volver cerca de su nivel de equilibrio. En otras palabras, cuando el precio de un bien aumenta unas fuerzas de llamada tienden a frenar y después a invertir este alza. La competencia produce lo que se llama “feedbacks negativos”, unas fuerzas de llamada que van en el sentido contrario del choque inicial. La idea de la eficiencia nace de una transposición directa de este mecanismo a la finanza de mercado.

Ahora bien, para esta última la situación es muy diferente. Cuando el precio aumenta es frecuente observar no una bajada, ¡sino una subida de la demanda! En efecto, la subida del precio significa un rendimiento mayor para quienes poseen el título debido a la plusvalía realizada. Por consiguiente, la subida del precio atrae a nuevos compradores, lo que refuerza más la subida inicial. Las promesas de bonos empujan a los traders a ampliar aún más el movimiento. Hasta el incidente, imprevisible pero inevitable, que provoca la inversión de las anticipaciones y la quiebra. Este fenómeno digno de la irreflexión de los borregos es un proceso de “feedbacks positivos” que empeora los desequilibrios. Es la burbuja especulativa: una subida acumulativa de los precios que se alimenta a sí misma. Este tipo de proceso no produce precios justos sino, por el contrario, precios inadecuados.

Por consiguiente, el lugar preponderante ocupado por los mercados financieros no puede llevar a eficacia alguna. Aún más, es una fuente permanente de inestabilidad, como lo demuestra claramente la serie ininterrumpida de burbujas que hemos conocido desde hace 20 años: Japón, Sudeste de Asia, internet, mercados emergentes, la inmobiliaria, conversión de la deuda en valores. Así, la inestabilidad financiera se traduce en fuertes fluctuaciones de las tasas de intercambio y de la Bolsa, que manifiestamente no tienen relación con los fundamentos de la economía. Esta inestabilidad, nacida del sector financiero, se propaga a la economía real por medio de numerosos mecanismos.

Para reducir la ineficiencia e inestabilidad de los mercados financieros sugerimos cuatro medidas:

Medida n°1: compartimentar estrictamente los mercados financieros y las actividades de los actores financieros, prohibir a los bancos especular por su propia cuenta para evitar la propagación de las burbujas y de las quiebras,

Medida n°2: Reducir la liquidez y la especulación desestabilizadora por medio de controles sobre los movimientos de capitales y de las tasas sobre las transacciones financieras,

Medida n°3: limitar las transacciones financieras a las que respondan a las necesidades de la economía real (por ejemplo, CDS [Credit Default Swap o permuta de incumplimiento crediticio] únicamente para quienes detentan títulos asegurados, etc.)

Medida n°4: limitar la remuneración de los traders.

 

FALSA EVIDENCIA N°2: LOS MERCADOS FINANCIEROS SON FAVORABLES AL CRECIMIENTO ECONÓMICO

La integración financiera ha llevado el poder de las finanzas a su cenit debido al hecho de que unifica y centraliza la propiedad capitalista a escala mundial. En adelante ella es quien determina las normas de la rentabilidad exigidas al conjunto de los capitales. El proyecto era que la finanza de mercado sustituyera a la financiación bancaria de los inversores. Proyecto que, además, ha fracasado porque hoy, globalmente, son las empresas las que financian a los accionistas en vez de lo contrario. En adelante la gobernanza de las empresas se ha transformado profundamente para alcanzar las normas de rentabilidad del mercado. Con el aumento en potencia del valor accionarial se ha impuesto una concepción nueva de la empresa y de su gestión, pensadas como puestas al servicio exclusivo del accionista. Ha desaparecido la idea de un interés común propio de las diferentes parte interesadas vinculadas a la empresa. Los dirigentes de las empresas que cotizan en Bolsa tiene en adelante la misión primera de satisfacer únicamente el deseo de enriquecimiento de los accionistas. En consecuencia, dejan ellos mismos de ser asalariados, como demuestra el desmesurado aumento de sus remuneraciones. Como avanza la teoría de “la agencia”, se trata de hacer de modo que los intereses de los dirigentes sean en adelante convergentes con los de los accionistas.

El ROE (Return on Equity, o rendimiento de los capitales propios) de 15% a 25% es en adelante la norma que impone el poder de la finanza a las empresas y a los asalariados. La liquidez es el instrumento de este poder que permite en cualquier momento a los capitales no satisfechos ir a buscar a otra parte. Frente a esta potencia, tanto los asalariados como la soberanía política parecen por su fraccionamiento en estado de inferioridad. Esta situación desequilibrada lleva a unas exigencias de beneficio descabelladas porque reprimen el crecimiento económico y llevan a un aumento continuo de las desigualdades de ingresos. Por un lado las exigencias de rentabilidad inhiben fuertemente la inversión: cuanto más elevada es la rentabilidad demandada más difícil es encontrar proyectos suficientemente eficientes para satisfacerla. Las tasas de inversión siguen siendo históricamente débiles en Europa y en Estados Unidos. Por otra parte, estas exigencias provocan una constante presión a la baja sobre los salarios y el poder adquisitivo, lo que no es favorable a la demanda. La ralentización simultánea de la inversión y del consumo lleva a un crecimiento débil y a un paro endémico. En los países anglosajones se ha contrarrestado esta tendencia por medio de desarrollo del endeudamiento de los hogares y por medio de las burbujas financieras que crean una riqueza que permite un crecimiento del consumo sin salarios, pero terminan en quiebras.

Para remediar los efectos negativos sobre la actividad económicas ponemos debatir tres medidas:

Medida n°5: reforzar significativamente los contra-poderes en las empresas para obligar a las direcciones a tener en cuenta los intereses del conjunto de las partes interesadas,

Medida n°6: aumentar fuertemente los impuestos a los ingresos muy altos para disuadir la carrera por los rendimientos insostenibles,

Medida n°7: reducir la dependencia de las empresas en relación a los mercados financieros desarrollando una política pública del crédito (tasas preferenciales para las actividades prioritarias en el plano social y medioambiental).

 

FALSA EVIDENCIA N° 3 : LOS MERCADOS SON BUENOS JUECES DE LA SOLVENCIA DE LOS ESTADOS

Según los defensores de la eficiencia de los mercados financieros, los operadores de mercado tendrían en cuenta la situación objetiva de las finanzas públicas para evaluar el riesgo de suscribir un préstamo de Estado. Tomemos el caso de la deuda griega: los operadores financieros y quienes toman las decisiones se remiten únicamente a las evaluaciones financieras para juzgar la situación. Así, cuando la tasa exigida a Grecia ascendió a más del 10%, cada uno dedujo que el riesgo de falta [de pago] estaba cercano: si los inversores exigen semejante prima de riesgo es que el peligro es extremo.

Hay en ello un profundo error si se comprende la verdadera naturaleza de la evaluación por el mercado financiero. Como éste no es eficiente, lo más frecuente es que produzca unos precios completamente desconectados de los fundamentales. En esas condiciones es descabellado entregarse únicamente a las evaluaciones financieras para juzgar una situación. Evaluar el valor de un título financiero no es una operación comparable a medir un tamaño objetivo, por ejemplo, a calcular el peso de un objeto. Un título financiero es un derecho sobre unos ingresos futuros: para evaluarlo hay que prever lo que será el futuro. Es una cuestión de juicio, no una medida objetiva porque en el instante t, el futuro no está en modo alguno predeterminado. En las salas de mercado sólo es lo que los operadores imaginan que será. Un precio financiero resulta de un juicio, de una creencia, de una apuesta sobre el futuro: nada asegura que el juicio de los mercados tenga algun tipo de superioridad sobre las demás formas de juicio.

Sobre todo, la evaluación financiera no es neutra: afecta al objeto medido, compromete y construye el futuro que ella imagina. Así, las agencias de calificación financieras contribuyen en mucho a determinar las tasas de interés en los mercados de obligaciones atribuyendo unas notas cargadas de una gran subjetividad, incluso de una voluntad de alimentar la inestabilidad, fuente de beneficios especulativos. Cuando degradan la calificación de un Estado aumentan la tasa de interés exigida por los actores financieros para adquirir los títulos de la deuda pública de este Estado y aumentan con ello el riesgo de quiebra que ellas han anunciado.

Para reducir la influencia de la psicología de los mercados sobre la financiación de los estados, proponemos debatir dos medidas:

Medida n°8: no se debe autorizar a las agencias de calificación financiera a pesar arbitrariamente en las tasas de interés de los mercados de obligaciones degradando la calificación de un Estado: su actividad se debería reglamentar exigiendo que esta nota resulte de un calculo económico transparente.

Medida n°8 bis: liberar a los Estados de la amenaza de los mercados financieros garantizando que el Banco Central Europeo (BCE) compra los títulos púbicos.

 

FALSA EVIDENCIA N° 4 : LA SUBIDA ESPECTACULAR DE LAS DEUDAS PÚBLICAS ES EL RESULTADO DE UN EXCESO DE GASTOS

Michel Pébereau, uno de los “padrinos” de la banca francesa, describía en 2005 en unos de estos informes oficiales ad hoc a una Francia asfixiada por la deuda pública y sacrificando sus generaciones futuras al entregarse a unos gastos sociales irreflexivos. El Estado que se endeuda como un padre de familia alcohólico que bebe por encima de sus medios: ésta es la visión que suelen propagar la mayoría de los editorialistas. La reciente explosión de la deuda pública en Europa y en el mundo se debe en todas partes a otra cosa: a los planes de salvamiento de las finanzas y, sobre todo, a la recesión provocada por la crisis bancaria y financiera que empezó en 2008: el déficit público medio en la zona euro era sólo el 0,6% del PIB en 2007, pero la crisis le ha hecho pasar al 7% en 2010. Al mismo tiempo la deuda pública ha pasado del 66% al 84% del PIB.

Sin embargo, el aumento de la deuda pública tanto en Francia como en muchos países europeos fue primero moderada y anterior a esta recesión: proviene en gran parte no de una tendencia a la subida de los gastos públicos (puesto que, al contrario, desde principios de la década de 1990 estos son estables o en baja en la Unión Europea en proporción al PIB) sino del desmoronamiento de los ingresos públicos debido a la debilidad del crecimiento económico en el periodo y a la contrarrevolución fiscal que han llevado a cabo la mayoría de los gobiernos desde hace veinticinco años. A más largo plazo la contrarrevolución fiscal ha alimentado continuamente el hinchamiento de la deuda de una recesión a otra. Así, en Francia un reciente informe parlamentario cifra en 100.000 millones de euros en 2010 el coste de las bajadas de impuestos consentidas entre 2000 y 2010, sin incluir siquiera las exoneraciones de cotizaciones sociales (30.000 millones) y otros “gastos fiscales”. A falta de una armonización fiscal, los Estados europeos se han entregado a la competencia fiscal, bajando los impuestos a las sociedades, los altos ingresos y los patrimonios. Aunque el peso relativo de sus determinantes varíe de un país a otro, la subida casi general de los déficits públicos y de las ratios de deuda pública en el curso de los treinta últimos años no resulta principalmente de una deriva culpable de los gastos públicos. Un diagnóstico que, evidentemente, abre otras pistas que la sempiterna reducción de los gastos públicos.

Para restaurar un debate público informado sobre el origen de la deuda y, por lo tanto, de los medios de remediarla, proponemos debatir una propuesta:

Medida n° 9: realizar una auditoría pública de las deudas públicas para determinar su origen y conocer la identidad de los principales poseedores de títulos de la deuda y los montantes que poseen.

 

FALSA EVIDENCIA N°5: HAY QUE REDUCIR LOS GASTOS PARA REDUCIR LA DEUDA PÚBLICA

Aunque el aumento de la deuda pública resultara en parte de un aumento de los gastos públicos, cortar en estos gastos no contribuiría necesariamente a la solución porque la dinámica de la deuda pública no tiene mucho que ver con la de un hogar: la macroeconomía no es reducible a la economía doméstica. Generalmente la dinámica de la deuda depende de varios factores: el nivel de los déficits primarios, pero también la diferencia entre la tasa de interés y la tasa de crecimiento nominal de la economía.

Y es que si este último es más débil que la tasa de interés la deuda va a crecer mecánicamente debido al “efecto bola de nieve”: explota el importe de los intereses y también el déficit total (incluidos los intereses de la deuda). Así, a principios de la década de 1990 la política del franco fuerte que llevó a cabo Bérégovoy y se mantuvo a pesar de la recesión de 1993-94 se tradujo en una tasa de interés más elevada de forma duradera que la tasa de crecimiento, lo que explica el salto de la deuda pública de Francia durante este periodo. Es el mismo mecanismo que explicaban el aumento de la deuda durante la primera mitad de la década de 1980 bajo el impacto de la revolución neoliberal y de la política de tasas de interés elevadas que llevaron a cabo Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

Pero la propia tasa de crecimiento no es independiente de los gastos públicos: a corto plazo la existencia de gastos públicos estables limita la magnitud de las recesiones (“estabilizadores automáticos”); a largo plazo las inversiones y gastos públicos (educación, sanidad, investigación, infraestructuras …) estimulan el crecimiento. Es falso afirmar que todo déficit público crece tanto como la deuda pública o que toda reducción del déficit permite reducir la deuda. Si la reducción de los déficit compromete la actividad económica la deuda aumentará aún más. Los comentaristas liberales subrayan que algunos países (Canadá, Suecia, Israel) realizaron unos ajustes brutales de sus cuentas públicas en la década de 1990 e inmediatamente después conocieron un fuerte rebote del crecimiento. Pero esto sólo es posible si el ajuste concierne a un país aislado, que vuelve a ganar competitividad sobre sus rivales. Lo que evidentemente olvidan los partidarios del ajuste estructural europeo es que los países europeos tienen por principales clientes y rivales a otros países europeos ya que la Unión Europea está globalmente poco abierta al exterior. Una reducción simultánea y masiva de los gastos públicos del conjunto de los países de la Unión Europea sólo puede tener como efecto una recesión agravada y, por lo tanto, una nueva subida de la deuda pública.

Para evitar que el restablecimiento de las finanzas públicas provoque un desastre social y politico proponemos debatir dos medidas:

Medida n°10: mantener el nivel de las protecciones sociales, incluso mejorarlas (subsidio de desempleo, vivienda…);

Medida n°11: aumentar el esfuerzo presupuestario en materia de educación, de investigación, de inversion en reconversión ecológica… para establecer las condiciones de un crecimiento sostenible que permita un fuerte descenso del paro.

 

FALSA EVIDENCIA N°6: LA DEUDA PÚBLICA TRASLADA EL PRECIO DE NUESTROS EXCESOS A NUESTROS NIETOS

La afirmación de que la deuda pública sería una transferencia de riqueza en detrimento de las generaciones futuras es otra afirmación falsa que confunde economía doméstica y macroeconomía. La deuda pública es un mecanismo de transferencia de riquezas, pero es sobre todo de los contribuyentes ordinarios hacia los rentistas.

En efecto, basándose en la creencia raramente verificada según la cual bajar los impuesto estimularía el crecimiento y aumentaría in fine los ingresos públicos, desde 1980 los Estados europeos han imitado a Estados Unidos en una política sistemática de hacer la oferta fiscal más baja. Se han multiplicado las reducciones de impuestos y de cotizaciones (sobre los beneficios de las sociedades, sobre los ingresos de los particulares más acomodados, sobre los patrimonios, sobre las cotizaciones patronales…), pero su impacto en el crecimiento económico sigue siendo muy incierto. Por consiguiente, estas políticas fiscales anti-redistributivas han agravado a la vez y de manera acumulativa las desigualdades sociales y los déficits públicos.

Estas políticas fiscales han obligado a las administraciones públicas a endeudarse con hogares acomodados y mercados financieros para financiar los déficits así creados. Es lo que se podría llamar “el efecto jackpot”: con el dinero ahorrado de sus impuestos los ricos han podido adquirir títulos (portadores de interés) de la deuda pública emitida para financiar los déficits públicos provocados por la reducciones de los impuestos… Así, el servicio de la deuda pública en Francia representa 40.000 millones de euros, casi tanto como las recaudaciones del impuesto sobre la renta. Tour de force tanto más brillante cuanto que a continuación se ha logrado hacer creer al público que los culpables de la deuda pública eran los funcionarios, los jubilados y los enfermos.

Por consiguiente, el aumento de la deuda pública en Europa o en Estados Unidos no es el resultado de políticas keynesianas expansionistas o de políticas sociales dispendiosas sino más bien de una política en favor de las capas privilegiadas: los “gastos fiscales” (bajadas de impuestos y de cotizaciones) aumentan los ingresos disponibles de quienes menos lo necesitan, los cuales gracias a ello pueden aumentar más sus inversiones, sobre todo en Bonos del Tesoro, que son remunerados en intereses por medio del impuesto procedente de todos los contribuyentes. En resumen, se establece un mecanismo de redistribución al revés, desde las clases populares hacia las clases acomodadas, vía la deuda pública cuya contrapartida es siempre la renta privada.

Para rectificar de manera equitativa las finanzas públicas en Europa y en Francia proponemos debatir dos medidas:

Medida n°12: volver a dar un carácter fuertemente redistributivo a la fiscalidad directa sobre los ingresos (supresión de los vacíos [fiscales], creación de nuevas series y aumento de las tasas del impuesto sobre la renta…)

Medida n°13: suprimir las exoneraciones consentidas a las empresas que no tienen suficiente efecto sobre el empleo.

 

FALSA EVIDENCIA N°7 : HAY QUE ASEGURAR A LOS MERCADOS FINANCIEROS PARA PODER FINANCIAR LA DEUDA PÚBLICA

A nivel mundial se debe analizar el ascenso de las deudas públicas correlativamente a la financiarización. Durante los últimos treinta años a favor de la liberalización total de la circulación de los capitales las finanzas han aumentado considerablemente su influencia sobre la economía. Las grandes empresas recurren cada vez menos al crédito bancario y cada vez más a los mercados financieros. Los hogares también ven una parte cada vez mayor de su ahorro drenado hacia las finanzas para sus pensiones, vía los diversos productos de inversión o incluso en algunos países vía la financiación de su vivienda (préstamos hipotecarios). Los gestores de carteras que tratan de diversificar los riesgos buscan títulos públicos como complemento a los privados. Los han encontrado fácilmente en los mercados porque los gobiernos han llevado a cabo unas políticas similares que han llevado a un relanzamiento de los déficits: tasas de interés altas, bajada de los impuestos centradas en los ingresos altos, incitaciones masivas al ahorro financiero de los hogares para favorecer las jubilaciones por capitalización, etc.

A nivel de la UE la financiarización de la deuda pública se ha inscrito en los tratados: desde Maastricht los Bancos Centrales tienen prohibido financiar directamente a los Estados, que deben encontrar prestamistas en los mercados financieros. Esta “represión monetaria” acompaña a la “liberación financiera” y hace exactamente lo contrario de las políticas adoptadas tras la gran crisis de la década de 1930, de “represión financiera” (drásticas restricciones a la libertad de acción de las finanzas) y de “liberación monetaria” (con el final del patrón oro). Se trata de someter a los Estados, que se supone que son por naturaleza demasiado dispendiosos, a la disciplina de los mercados financieros, que se supone que son eficientes y omniscientes por naturaleza.

Como resultado de esta elección doctrinaria, el Banco Central Europeo no tiene así derecho a suscribir directamente las emisiones de obligaciones públicas de los Estados europeos. Privados de la garantía de poder financiarse siempre en el Banco Central, los Estados europeos del sur han sido así víctimas de ataques especulativos. En efecto, aunque en nombre de una ortodoxia sin fisuras el BCR siempre se había negado a ello, desde hace algunos meses compra obligaciones de Estado a la tasa de interés del mercado para calmar las tensiones en el mercado de obligaciones europeos. Pero nada dice que esto sea suficiente si la crisis de la deuda se agrava y y se esfuman las tasas de interés de mercado. Entonces podría ser difícil mantener esta ortodoxia monetaria que carece de fundamentos científicos serios.

Para remediar el problema de la deuda pública proponemos debatir dos medidas:

Medida n°14: autorizar al Banco Central Europeo a financiar directamente a los Estados (o a imponer a los bancos comerciales suscribir la emisión de obligaciones públicas) a bajo interés, aflojando así el lastre con el que les traban los mercados financieros,

Medida n°15: si fuera necesario, reestructurar la deuda pública, por ejemplo, limitando el servicio de la deuda pública a determinado tanto por ciento del PIB, y operando una discriminación entre los acreedores según el volumen de los títulos que poseen: los rentistas muy grandes (particulares o instituciones) deben aceptar un alargamiento sensible del perfil de la deuda, incluso anulaciones parciales o totales. También hay que volver a negociar las exorbitantes tasas de interés de los títulos emitidos por los países en dificultades desde la crisis.

 

FALSA EVIDENCIA N°8: LA UNIÓN EUROPEA DEFIENDE EL MODELO SOCIAL EUROPEO

La construcción europea parece una experiencia ambigua. Coexisten dos visiones de Europa sin osar enfrentarse abiertamente. Para los socialdemócratas, Europa hubiera debido proponerse el objetivo de promover el modelo social europeo, fruto del compromiso social de la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, con su protección social, sus servicios públicos y sus políticas industriales. Europa hubiera debido construir una muralla defensiva frente a la globalización liberal, un medio de proteger, de hacer vivir y progresar este modelo. Europa hubiera debido defender una visión específica de la organización de la economía mundial, la globalización regulada por unas organizaciones de gobernanza mundial. Hubiera debido permitir a los países miembro mantener un nivel elevado de gastos públicos y de redistribución, protegiendo su capacidad de financiarlos por medio de la armonización de la fiscalidad sobre las personas, las empresas y los ingresos del capital.

Sin embargo, Europa no ha querido asumir su especificidad. Actualmente la visión dominante en Bruselas y en el seno de la mayoría de los gobiernos nacionales es la contraria a la de una Europa liberal, cuyo objetivo es adaptar a las sociedades europeas a las exigencias de la globalización: la construcción europea es la ocasión de poner en tela de juicio el modelo social europeo y de desregular la economía. La preeminencia del derecho de la competencia sobre las reglamentaciones nacionales y sobre los derechos sociales en el Mercado Único permite introducir más competencia en los mercados de los productos y de los servicios, disminuir la importancia de los servicios públicos y organizar competitividad de los trabajadores europeos. La competencia social y fiscal permitió reducir los impuestos, sobre todo sobre los ingresos del capital y de las empresas (las “bases móviles”) y hacer presión sobre los gastos sociales. Los tratados garantizan cuatro libertades fundamentales: la libre circulación de las personas, de las mercancías, de los servicios y de los capitales. Pero lejos de limitarse al mercado interior, la libertad de circulación de los capitales se ha concedido a los inversores del mundo entero, sometiendo así al tejido productivo europeo a los imperativos de valorización de los capitales internacionales. La construcción europea perece un medio de imponer a los pueblos unas reformas neoliberales.

La organización de la política macroeconómica (independencia del BCE frente a la política, Pacto de Estabilidad) está marcada por la desconfianza respecto a los gobierno elegidos democráticamente. Se trata de privar a los países de toda autonomía en materia tanto de política monetaria como en materia presupuestaria. Para ya sólo dejar jugar a la “estabilización automática” se debe alcanzar el equilibrio presupuestario y después toda política discrecional desterrada de reactivación. A nivel de la zona no se ha establecido ninguna política coyuntural común ni se ha definido ningún objetivo común en términos de crecimiento o de empleo. No se tienen en cuenta las diferencias de situación entre los países porque el pacto no se interesa ni por las tasas de inflación ni por los déficits exteriores nacionales; los objetivos de las finanzas públicas no tienen en cuenta situaciones económicas nacionales.

Las instancias europeas trataron de impulsar unas reformas estructurales (por medio de las Grandes Orientaciones Políticas Económicas, el Método Abierto de Coordinación o la Agenda de Lisboa) con un éxito muy desigual. Como su modo de elaboración no era democrático ni movilizador, su orientación liberal no correspondía obligatoriamente a las políticas decididas a nivel nacional, teniendo en cuenta las relaciones de fuerza existentes en cada país. Esta orientación no conoció de entrada los brillantes éxitos fulgurantes que la habría legitimado. Se puso en tela de juicio el movimiento de liberalización económica (fracaso de la Directiva Bolkestein); se tentó a algunos países con nacionalizar su política industrial mientras que la mayoría se oponía a la europeización de sus políticas fiscales o sociales. La Europa social ha seguido siendo una palabra vacía, sólo se ha afirmado realmente la Europa de la competencia y de las finanzas.

Para que Europa promueva verdaderamente un modelo social europeo proponemos debatir dos medidas:

Medida n°16: poner en tela de juicio la libre circulación de los capitales y de las mercancías entre la UE y el resto del mundo negociando si fuera necesario acuerdos multilaterales o bilaterales,

Medida n°17: en vez de la política de competencia, convertir a “la armonización en el progreso” en el hilo director de la construcción europea. Establecer unos objetivos comunes de alcance constringente tanto en materia de progreso social como en materia macroeconómica (unas GOPS, grandes orientaciones de política social).

 

FALSA EVIDENCIA N°9: EL EURO ES UN ESCUDO CONTRA LA CRISIS

El euro debería haber sido un factor de protección contra la crisis financiera mundial. Después de todo, la supresión de toda incertidumbre sobre las tasas de cambio entre las monedas europeas eliminó un factor fundamental de inestabilidad. Sin embargo, no ha habido nada de eso: Europa se ha visto afectada más duramente y de forma duradera por la crisis que el resto del mundo. Esto se debe a las propias modalidades de construcción de la unión monetaria.

Desde 1999 la zona euro conoció un crecimiento relativamente mediocre y un aumento de las divergencias entre los Estados miembro en términos de crecimiento, de inflación, de paro y de desequilibrios exteriores. El marco de política económica de la zona euro, que tiende a imponer a unos países en situaciones diferentes unas políticas macroeconómicas parecidas, ha ampliado las disparidades de crecimiento entre los Estados miembro. En la mayoría de los países, en particular los más grandes, la introducción del euro no ha provocado la prometida aceleración del crecimiento. Para otros, hubo crecimiento pero a costa de desequilibrios difícilmente sostenibles. La rigidez monetaria y presupuestaria, reforzada por el euro, ha permitido hacer caer todo el peso de los ajustes sobre el trabajo. Se ha promovido la flexibilidad y la austeridad salarial, reducido la parte de los salarios en el ingreso total, aumentado las desigualdades.

Esta carrera a la baja social la ha ganado Alemania, que ha sabido liberar importantes surplus comerciales en detrimento de sus vecinos y, sobre todo, de sus propios asalariados, imponiéndose una bajada del coste del trabajo y de las prestaciones sociales, lo que le ha conferido una ventaja comercial en relación a sus vecinos que no han podido tratar tan duramente a sus trabajadores. Los excedentes comerciales alemanes pesan sobre el crecimiento de los demás países. Los déficits presupuestarios y comerciales de unos sólo son la contrapartida de los excedentes de los demás … Los Estados miembro no han sido capaces de definir una estrategia coordinada.

La zona euro hubiera debido verse menos afectada por la crisis que Estados Unidos y Reino Unido. Los hogares están claramente menos implicados en los mercados financieros, que son menos sofisticados. Las finanzas públicas estaban en una situación mejor; el déficit público del conjunto de los países de la zona era del 0,6% del PIB en 2007, frente a casi el 3% en Estados Unidos, en Reino Unido o Japón. Pero la zona euro sufría un aumento de los desequilibrios: los países del norte (Alemania, Austria, Países Bajos, países escandinavos) limitaban sus salarios y sus demandas internas, y acumulaban excedentes exteriores, mientras que los países del sur (España, Grecia, Irlanda) conocían un crecimiento vigoroso impulsado por unas tasas de interés débiles en relación a la tasa de crecimiento, al tiempo que acumulaban unos déficits exteriores.

Aunque la crisis económica partió de Estados Unidos, éste ha tratado de establecer una política real de reactivación presupuestaria y monetaria al tiempo que iniciaba un movimiento de desregulación financiera. Europa, por el contrario, no ha sabido emprender una política suficientemente reactiva. De 2007 a 2010 el impulso presupuestario ha sido del orden de 1,6 puntos de PIB en la zone euro, de 3,2 puntos en Reino Unido y de 4,2 puntos en Estados Unidos. La pérdida de producción debida a la crisis ha sido claramente más fuerte en la zona euro que en Estados Unidos. En la zona se ha sufrido más el aumento del déficits que el resultado de una política activa.

Al mismo tiempo, la Comisión ha seguido lanzando unos procedimientos de déficit excesivo contra los Estados miembro de modo que a mediados de 2010 prácticamente todos los Estados de la zona estaban sometidos a ellos. Ha pedido a los Estados miembro que para 2013 ó 2014 se comprometan a volver bajo la línea del 3%, independientemente de la evolución economía. Las instancias europeas han seguido reclamando unas políticas salariales restrictivas y que se replanteen los sistemas públicos de jubilación y de sanidad, con el riesgo evidente de hundir al continente en la depresión y de aumentar las tensiones entre los países. Esta ausencia de coordinación y, más fundamentalmente, la ausencia de un verdadero presupuesto europeo que permita una solidaridad efectiva entre los Estados miembro han incitado a los operadores financieros a desviarse del euro, incluso a especular abiertamente contra él.

Para que el euro pueda proteger realmente a los ciudadanos europeos de la crisis proponemos debatir dos [sic] medidas:

Medida n°18: garantizar una verdadera coordinación de las políticas macroeconómicas y una reducción concertada de los desequilibrios comerciales entre los países europeos,

Medida n°19: compensar los desequilibrios de pago en Europa por medio de un Banco de Pagos (que organice los préstamos entre los países europeos),

Medida n°20: si la crisis del euro lleva a su desintegración y esperando el ascenso en régimen del presupuesto europeo (cf. infra), establecer un régime monetario intraeuropeo (moneda común tipo “bancor”) que organice la reabsorción de los desequilibrios de los balances comerciales en el seno de Europa.

 

FALSA EVIDENCIA N°10: LA CRISIS GRIEGA HA PERMITIDO FINALMENTE AVANZAR HACIA UN GOBIERNO ECONÓMICO Y UNA VERDADERA SOLIDARIDAD EUROPEA

A partir de mediados de 2009 los mercados financieros empezaron a contar con las deudas de los países europeos. Globalmente la fuerte subida de las deudas y de los déficits públicos a escala mundial no ha provocado (todavía) subidas de las tasas largas: los operadores financieros consideran que los bancos centrales mantendrán mucho tiempo las tasas monetarias reales a un nivel próximo de cero y que no hay riesgo de inflación ni de falta [de pago] de un gran país. Pero los especuladores han percibido los fallos de la organización de la zona euro. Mientras que los gobiernos de los demás países desarrollados siempre pueden ser financiados por su Banco Central, los países de la zona euro han renunciado a esta posibilidad y dependen totalmente de los mercados financieros para sus déficits. Por ello se ha podido desencadena la especulación sobre los países más frágiles de la zona: Grecia, España e Irlanda.

Las instancias europeas y los gobiernos han tardado en reaccionar al no querer dar la impresión de que los países miembro tenían derecho a un apoyo ilimitado de sus socios y querer sancionar a Grecia, culpable de haber ocultado (con ayuda de Goldman Sachs) la magnitud de sus déficits. Con todo, en mayo de 2010 el BCE y los países miembro tuvieron que crear urgentemente un Fondo de Estabilización para indicar a los mercados que aportarían este apoyo sin límites a los países amenazados. En contrapartida estos han tenido que anunciar unos programas de austeridad presupuestaria sin precedentes que los van a condenar a un retroceso de la actividad a corto plazo y a un largo periodo de recesión. Bajo la presión del FMI y de la Comisión Europea Grecia debe privatizar sus servicios públicos y España flexibilizar su mercado laboral. Del mismo modo, Francia y Alemania, que no están afectadas por la especulación, han anunciado medidas restrictivas.

Sin embargo, la demanda no es en modo alguno excesiva en Europa. La situación de las finanzas públicas es mejor que la de Estados Unidos o de Gran Bretaña, lo que deja márgenes de maniobra presupuestaria. Hay que reabsorber los desequilibrios de manera coordinada: los países excedentarios del norte y del centro de Europa deben llevar a cabo políticas expansionistas (amento de los salarios, de los gastos sociales …) para compensar las políticas restrictivas de los países del sur. Globalmente la política presupuestaria no debe ser restrictiva en la zona euro mientras que la economía no se acerque al pleno empleo a una velocidad satisfactoria.

Pero, por desgracia, hoy se han reafirmado los partidarios de las políticas presupuestarias automáticas y restrictivas en Europa. La crisis griega permite hacer olvidar los orígenes de la crisis financiera. Quienes han aceptado apoyar financieramente a los países del sur quieren imponer en contrapartida un Pacto de Estabilidad. La Comisión Europea y Alemania quieren imponer a todos los países miembro que inscriban en su Constitución el objetivo del presupuesto equilibrado, hacer que unos comités de expertos independientes vigilen la política presupuestaria. La Comisión quiere imponer a los países una larga cura de austeridad para volver a una deuda pública inferior al 60% del PIB. Si hay un avance hacia un gobierno económico es hacia un gobierno que en vez de aflojar el torno de las finanzas va a imponer la austeridad y profundizar las “reformas” estructurales en detrimento de las solidaridades sociales en cada país y entre los países.

La crisis ofrece a las elites financieras y a las tecnocracias europeas la tentación de establecer la “estrategia del choque” aprovechando la crisis para radicalizar la agenda neoliberal. Pero esta política tiene pocas posibilidades de éxito:

La disminución de los gastos públicos va a comprometer el esfuerzo necesario a escala europea para mantener los gastos del futuro (investigación, educación, política familiar), para ayudar a la industria europea a mantenerse y a invertir en los sectores del futuro (economía verde).

La crisis va a permitir imponer fuertes reducciones de los gastos sociales, objetivo incansablemente buscado por los paladines del neoliberalismo, a riesgo de comprometer la cohesión social, de reducir la demanda efectiva, de empujar a los hogares a ahorrar para su jubilación y su salud en las instituciones financieras, responsables de la crisis.

Los gobiernos y las instancias europea se niegan a organizar la armonización fiscal que permitiría la subida necesaria de los impuestos en el sector financiero, en los patrimonios importantes y en los ingresos altos.

Los países europeos instauran duraderamente unas políticas presupuestarias restrictivas que van a pesar enormemente sobre el crecimiento. Van a descender las recaudaciones fiscales. Los sueldos públicos apenas mejorarán, las ratios de deuda se degradarán, no se tranquilizará a los mercados.

Debido a la diversidad de sus culturas políticas y sociales los países europeos no han podido plegarse todos a la disciplina de hierro impuesta por el Tratado de Maastricht; no se plegarán todos al reforzamiento de éste que se está organizando actualmente. El riesgo de activar una dinámica generalizada de repliegue sobre sí mismo es real.

Para avanzar hacia un verdadero gobierno económico y una solidaridad europea proponemos debatir dos medidas:

Medida n°21: desarrollar una fiscalidad europea (tasa carbono, impuesto sobre los beneficios, …) y un verdadero presupuesto europeo para ayudar a la convergencia de las economías y tender a una igualación de las condiciones de acceso a los servicios públicos y sociales en los diversos Estados miembro sobre la base de las mejores prácticas.

Medida n°22: lanzar un vasto plan europeo, financiado por suscripción pública a tasas de interés débil pero garantizado y/o por medio de creación monetaria del BCE para emprender la reconversión ecológica de la economía europea.

 

CONCLUSIÓN

DEBATIR LA POLÍTICA ECONÓMICA,

TRAZAR CAMINOS PARA REFUNDAR LA UNIÓN EUROPEA

Desde hace tres décadas Europa se ha construido sobre una base tecnocrática que excluye a las poblaciones del debate de política económica. Se debe abandonar la doctrina neoliberal que descansa sobre la hipótesis hoy indefendible de la eficiencia de los mercados financieros. Hay que volver a abrir el espacio de las políticas posibles y debatir propuestas alternativas y coherentes que limiten el poder de las finanzas y organicen la armonización en el progreso de los sistemas económicos y sociales europeos. Esto supone la mutualización de importantes recursos presupuestarios, obtenidos por medio del desarrollo de una fiscalidad europea fuertemente redistributiva. También hay que liberar a los mercados del cerco de los mercados financieros. Solamente así el proyecto de construcción europea podrá esperar recuperar una legitimidad popular y democrática de la que hoy carece.

Evidentemente, no es realista esperar que 27 países decidan al mismo tiempo operar semejante ruptura en el método y los objetivos de la construcción europea. La Comunidad Económica Europea comenzó con seis países: también la refundación de la Unión Europea pasará al principio por un acuerdo entre algunos países deseosos de explorar unas vías alternativas. A medida que se hagan evidentes las consecuencias desastrosas de las políticas adoptadas hoy, aumentará por toda Europa el debate sobre las alternativas. Luchas sociales y cambios políticos intervendrán a ritmo diferente según los países. Unos gobiernos nacionales tomarán decisiones innovadoras. Quienes lo deseen deberán adoptar unas cooperaciones reforzadas para adoptar medidas audaces en materia de regulación financiera, de política fiscal o social. Por medio de unas propuestas concretas tenderán la mano a los demás pueblos para que se unan al movimiento.

Por ello nos parece importante esbozar y debatir ahora las grandes líneas de políticas económicas alternativas que harán posible esta refundación de la construcción europea.

Hacia la gran crisis (V)

5. La intervención inevitable de la economía española

5.1. Las cifras económicas siguen siendo adversas. Después de año y medio de presiones de la UE y del FMI para que el gobierno zapatero aplique medidas drásticas de recorte presupuestario, el zapaterismo dio un giro “liberal” a su política en mayo de 2010. Pero los recortes exigidos por los organismos internacionales no fueron suficientes: el recorte del gasto público no fue el requerido (y poco después se empezó a saber que tanto ayuntamientos como comunidades autónomas habían ocultado –como en Grecia- parte de su deuda estando otra parte enmascarada en las empresas públicas creadas por estos organismos), no se ha procedido al despido de funcionarios, no se han recortado en porcentaje suficiente los presupuestos de las Comunidades Autónomas, no se ha privatizado todo lo exigido ni con la velocidad exigida… y no tanto porque el zapaterismo se haya enrocado en una visión socialdemócrata ¡sino porque haber aplicado todas las medidas exigidas por los organismos internacionales hubiera supuesto un estallido social con la consiguiente desintegración del PSOE y su caída en picado en intención de voto!

5.2. España debe a Francia y Alemania. En lo que se refiere a la interrelación en las economías europeas, hay que recordar que la economía española está vinculada a la economía de Francia y Alemania. Una quiebra de nuestra economía acarrearía graves trastornos en la banca de estos países. Así mismo los bancos españoles están vinculados a la economía portuguesa cuya situación agónica es otro de los factores que contribuyen a que nuestros bancos sigan manteniendo cerrado el crédito.

5.3. Las inversiones de la banca y de las multinacionales españolas en Iberoamérica han evitado que la catástrofe fuera mayor. La característica propia de la globalización es que todas las economías nacionales están interrelacionadas y, a su vez, todas ellas se encuentran subordinadas a los grandes centros de poder financiero supranacional. En este sentido, la economía española ocupa un lugar subordinado en Europa y secundario en Iberoamérica. Así pues, los trastornos de la economía española repercuten de manera profunda en la Unión Europea, mientras que del otro lado del océano –que experimenta un período de crecimiento económico relativo, pero superior al español- es de donde las multinacionales españolas están extrayendo hoy lo esencial de sus beneficios, en especial la banca privada y Repsol e incluso buena parte de la patronal de la construcción se ha desplazado a Iberoamérica y al Magreb a la vista de que los grandes negocios se les han cerrado en España para siempre… Mientras las inversiones españolas en Iberoamérica compensan las pérdidas de las empresas, incluida la banca y constituyen, en última instancia, fenómenos de economía privada, no ocurre lo mismo con las interrelaciones entre la economía europea y la española.

5.4. Falta inversión para aplicar un nuevo modelo económico. Si bien en la actualidad, Francia y Alemania viven un momento de expansión económica acelerada, con cifras de desarrollo superiores incluso a las tenidas antes de la crisis, lo cierto es que este auge –que ha “tirado” sobre las exportaciones españolas haciendo que aumentaran en el último semestre un 30%- no es suficiente para estimular el empleo, ni siquiera para asegurar a las empresas el poder una renovación tecnológica para poder competir en los próximos años en I+D+i. Por otra parte, la increíble deuda del Estado hace que la banca siga comprando deuda pública con dinero inexistente creado a partir del Banco de España al que le basta con conceder créditos a los bancos al 1% para que estos compren deuda público que les reportará algo más del 3% de intereses. Dado que es más probable que quiebre la empresa privada que el Estado, la banca deriva todo el dinero de que puede disponer para el crédito hacia el Estado, siendo éste el primer culpable de que la espita del crédito esté cerrada desde hace cuatro años para las PYMES.

5.5. Alemania y España: intereses económicos distintos. Lo único que podría romper esta espiral es el aumento de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo que restaría interés a las operaciones bancarias de compra de deuda pública española y cabría la posibilidad de que en esas circunstancias se abriera la espita del crédito a las PYMES… pero las situaciones de aumento de los tipos de interés son contrarias a la inversión y en esos momentos es precisamente cuando las empresas lo pasan peor: el dinero, aunque accesible, les resulta muy caro de obtener y los intereses a pagar no compensan los resultados obtenidos con la inversión. Este fenómeno se debe a que las directrices del Banco Central Europeo responden a las realidades económicas de Alemania y en segundo lugar de Francia (en donde el “recalentamiento” de la economía –medida según el aumento del PIB- solamente puede “enfriarse” mediante el aumento del precio del dinero) ¡pero la situación de la economía española es completamente diferente y ahora más que nunca nuestra presencia en el área euro se configura como uno de los principales factores de nuestro empantanamiento económico y de las dificultades que estamos encontrando en la reactivación!

5.6. Los seguros CDS estancados en 250-300 puntos. El hecho de que en los últimos cuatro meses, el coste de los seguros que garantizan la emisión de deuda pública se haya situado entre los 250 y el máximo histórico de 300 puntos de diferencial en relación a la deuda alemana, indica la escasa confianza que genera nuestra deuda y, por tanto, la desconfianza en la situación de la economía española. Para los observadores económicos internacionales, el volumen de la deuda española crece de día en día: cuando no es por que la deuda de los ayuntamiento es superior a la de las comunidades autónomas, es el gobierno autónomo catalán que pide más dinero a despecho de que el gobierno haya manifestado que cederá a las presiones de las comunidades autónomas ¡el gobierno ZP negocia luego aumentar la asignación a Cataluña a cambio de un apoyo parlamentario a los próximos presupuestos generales!, cuando no es algún disparate presupuestario que hace aumentar la deuda (el capítulo de subsidios, subvenciones y giros a ONGs absurdas, ineficientes y corruptas, la condonación de créditos a países del tercer mundo que han dilapidado nuestro dinero entregado para programas de desarrollo, las ayudas a asociaciones absurdas cuyo único mérito es ser propiedad de los amigos del poder) es la revelación de que la deuda de los municipios es muy superior a la que se creía y la deshonestidad en reconocerla una práctica habitual de los anteriores gestores… A lo que se une la percepción que se tiene en el exterior de que Zapatero y su gobierno carecen de capacidad técnica y política para resolver incluso los más pequeños problemas. ¡Cómo se va a poder confiar en la economía española en estas circunstancias!

5.7. El único golpe de timón posible será un cambio de gobierno. Solamente un golpe de timón evitará en los próximos seis meses la economía española sea intervenida por la UE y quien se siente en el timón de la Moncloa se vea obligado a aplicar las medidas más duras impuestas por el neoliberalismo, el capital internacional y la alta finanza. La creencia generalizada es que ese “golpe de timón” solamente se dará cuando se produzca un cambio de gobierno y el PSOE sea sustituido por un gobierno del centro-derecha. Y esto será poco, muy poco: porque lo que en realidad hace falta no es un cambio de timón, sino un cambio de régimen.

(c) Ernest Milà - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Hacia la Gran Crisis (VI)

6. Lo que nos espera en los próximos años

6.1. Una contundente derrota del PSOE. En el análisis con el que hemos trabajado, después de las elecciones, decíamos: “la envergadura de la derrota electoral del PSOE y la dureza de los meses que se aproximan, son de tal magnitud que, obligan a la socialdemocracia a reconocer que sido apeado del poder antes incluso de que se hayan celebrado las elecciones generales”. Añadíamos también que era altamente improbable que Zapatero repitiera como candidato en las próximas elecciones generales. Desde el punto de vista de los intereses del PSOE, si quería salvar los muebles, era preciso que convocara elecciones anticipadas lo antes posible (esto es, a finales del verano o inicios del otoño) a la vista de que le iba a resultar imposible soportar las presiones de la UE y del FMI (en el momento de escribir estas líneas una delegación del FMI está visitando España, cuando el Santander ya ha tenido dificultades en colocar los “bonos territoriales”, síntoma inequívoco de que nos aproximamos a la intervención). Manteníamos en la misma noche del 22-M que, contra más tiempo pase, el PSOE se verá más presionado por los organismos internacionales para aplicar reformas: si las aplica caerá en picado en intención de voto, si no las aplica se recrudecerán los ataques de los mercados contra nuestra economía y la intervención sería inevitable tras el verano o incluso durante el mismo verano. Dábamos también el mejor motivo para que el PSOE adelantara las elecciones: el empleo estacional que se prolonga entre junio y octubre podría ser utilizado por el PSOE como muestra de “reactivación de la economía” y de plasmación de los “brotes verdes”. Sin embargo, a partir de octubre aparece el “paro estacional” que se prolonga justamente hasta el mes de marzo-abril… justo cuando deberían de convocarse las elecciones. Tras el fracaso electoral del 22-M y tras la desbandada de las baronías autonómicas que se está sucediendo en ese partido, lo cierto es que ya nadie, con Rubalcaba o sin Rubalcaba, absolutamente nadie en el PSOE se hace ilusiones de imponerse en las próximas elecciones generales. Y lo que es peor: a medida que se retrase la convocatoria electoral se hará incluso difícil que el PSOE logre incluso “salvar los muebles”.

6.2. El precio de que la socialdemocracia se pliegue a las exigencias del neoliberalismo. Si en el último comité federal del PSOE se hizo público que Zapatero no volvería a presentarse como cabeza de lista y la candidatura de la Chacón fue descartada a dedo, nada se habló del adelanto electoral a la vista de que quedaba todavía negociar la formación de ayuntamientos y gobiernos autonómicos allí en donde el PSOE había quedado en minoría y todavía le interesaba dar una imagen de fortaleza y seguridad manteniéndose en que se agotaría el plazo legal para convocar nuevas elecciones generales. Pero, justo después de que los ayuntamientos se hayan constituido, desde los propios medios socialistas (Público, El País), esto es, desde el entorno de Rubalcaba y, justo cuando se inicia la visita de una delegación del FMI, se está difundiendo la noticia de un adelanto electoral. Rubalcaba (ZP ya no pinta nada ni en el gobierno, ni en el PSOE y es agua pasada aun cuando los gérmenes patógenos que ha difundido en España y en su propio partido tardarán años e incluso décadas en disiparse) se enfrenta pues a la disyuntiva de: aplicar reformas impuestas por el FMI y la UE ahora, retrasando las elecciones y hundiéndose electoralmente como le ha ocurrido a Socrates Alvares en Portugal o bien aguantar sin ceder a las presiones de los mercados y aprovechando las cifras del “empleo estacional”, convocar elecciones en la posición más favorable posible, esperando que el desprestigio y la erosión que seguirá a la aplicación de las medidas económicas impuestas, recaiga sobre el PP.

6.3. Los agravios del PP. El PP será como poco en los próximos cuatro meses y como mucho dentro de nueve meses, el árbitro de la situación. Para Rajoy habrán terminado los ocho años de travesía del desierto, la humillación de tener una elecciones ganadas y perderlas a causa de los atentados del 11-M, la humillación de que incluso medios de comunicación de centro-derecha (El Mundo y Libertad Digital) le organizaran conspiraciones dentro de su propio partido, las dudas sobre su liderazgo, las peleas de verduleras entre barones regionales y su incapacidad para derrotar al peor presidente de la democracia.

6.4. ¿Qué cambiará con el PP en el poder? Falta saber qué es lo que cambiará con el PP en el poder. Y no parece que vaya a cambiar gran cosa porque las estructuras de poder autonómico, municipal y estatal van a seguir siendo las mismas, porque el PP es la otra columna sobre la que se mantiene el sistema de equilibrios nacido en 1978 y porque el PP no tiene, ni ha demostrado la más mínima manifestación ni interés en que cambie algo. La democracia seguirá siendo “formal”, no “real”, las finanzas de los partidos políticos seguirán bendecidas por la opacidad de una ley de partidos siempre ausente; la corrupción seguirá enseñoreándose de la vida política nacional, autonómica y municipal. El recurso al referéndum seguirá hurtándose a nuestro pueblo. El PP no osará certificar el fracaso del Estado de las Autonomías ahora precisamente cuando buena parte de las autonomías están en su poder y Andalucía caerá pronto en sus manos como fruta madura después de 30 años. La política de inmigración no se verá alterada porque fue Aznar quien abrió las puertas a la inmigración para asentar su modelo económico y el factor más sencillo para que el PIB repunte consiste, ni más ni menos, que en reabrir la puerta a la inmigración pues, no en vano, todo inmigrante nuevo es un consumidos adulto más que generará un mínimo aumento del volumen de intercambios económicos y por tanto presionará el PIB al alza. Y, por lo demás, ¿qué ha hecho el PP en las comunidades en donde gobierna? Exactamente lo mismo que el PSOE tanto en materia de inmigración como en materia de ingeniería social: sus alcaldes han oficiado matrimonios gays e incluso sus propios concejales se han casado por esta ceremonia ridícula e innecesaria en la que es imposible saber quién es el marido y quien la esposa. Tampoco el PP ha demostrado ningún interés en modificar la ley del divorcio-exprés que ha instalado la inestabilidad en las parejas y ha hecho que la primera discusión sea la última, ni, por supuesto, va a modificar las leyes de igualdad, ni la ley sobre la violencia doméstica que parte de la ocultación del hecho esencial: a saber, que dos tercios de los episodios de violencia doméstica los protagonizan inmigrantes y que dos tercios de los fallecimientos podrían ser evitados, repatrían al inmigrante ante la primera denuncia de su esposa. Y todo esto, porque, a fin de cuentas, el PP no es sino la otra cara de la moneda de la que el anverso es el PSOE, formando ambos el “núcleo duro” del sistema político español: de un sistema que ha fracasado, que cada vez resulta mas evidente que ha generado corruptelas, incompetencia en todos los niveles de gobierno, centrifugación del Estado, quiebra de la educación y de la sanidad, amiguismo y, en definitiva, plutocracia y partidocracia. ¿Democracia? ¿Dónde? No desde luego en el régimen surgido en 1978 cuya constitución hoy está avejentada y apenas serviría para envolver un bocata de sardinas. ¿Esta situación de quiebra nacional a todos los niveles la va a solucionar un PP que ni siquiera reconoce la gravedad de la situación y el fracaso del régimen?

6.5. Tres premisas (inexistentes) para enderezar la economía. Para que la situación económica se enderezara haría falta que se dieran una serie de premisas: en primer lugar que existiera un “modelo económico” capaz de señalar las direcciones en las que se va a orientar la política económica del gobierno, que nos dijera con claridad hacía dónde íbamos a concentrar esfuerzos, qué sectores iban a recibir apoyo de las instituciones, y que fuera capaz en una palabra de estimular el esfuerzo nacional y dar a nuestra comunidad un objetivo. Es evidente que el PP carece de ese modelo. En segundo lugar sería necesario que, habiendo sido enunciado ese modelo, se reabriera la espita del crédito para financiar la impulsión de ese nuevo modelo. Pero dejando aparte que ese nuevo modelo no existe, es triste constatar que todos los recursos crediticios (o al menos su inmensa mayoría) se dedican a pagar la deuda y así sucederá durante años. En tercer lugar, para aplicar el proyecto de un nuevo modelo político, incluso para diseñarlo, haría falta un período superior a los cuatro años que median entre una y otra elección y no podría salir en la fase actual de desintegración de nuestra economía, sino del consenso entre las dos grandes fuerzas políticas, dando por supuesto que ese consenso implicaría la conformidad de la mayoría de la población española. Pero eso equivaldría a decir que los dos grandes partidos tienen (y merecen) el resto de los españoles, que ambas formaciones de centro-derecha y centro-izquierda han realizado una tarea encomiable que ha redundado en beneficio de nuestro pueblo y que sus élites dirigentes cuentan con el respaldo de la población: y ninguno de estos elementos está presente en España. PP y PSOE son denostados en la calle como partidos corruptos, como grupos de espabilados que no hacen nada bueno para la población, sino que su tarea de gestión consiste en el saqueo de las arcas públicas. No existe nada más desprestigiado en este momento en España que la clase política y los dos partidos mayoritarios que inducen a la mitad del electorado a volver la espalda a las urnas activamente (mediante el voto en blanco o nulo) o pasivamente (mediante la abstención). Y, por lo demás, ambos partidos se han prodigado durante tantas décadas un odio eterno que sus cuadros están inhabilitados para cooperar en algo como no sea en seguir saqueando, cada cual por su parte, los fondos del Estado. Por todo ello, va a resultar imposible, durante mucho tiempo establecer un nuevo modelo de desarrollo y aun suponiendo que el PP lograra improvisarlo todavía haría falta un mínimo de 4-5 años para que se pudieran percibir sus primeros efectos.

6.6. Un país a la espera de una brutal batería de medidas de ajuste. A la hora de describir cómo van a ser los próximos años, se percibe que la alta finanza internacional va a imponer al gobierno español (al de Zapatero ahora o al de Rajoy en otoño y en la primavera de 2012) una batería brutal de medidas de reajuste económico que liquidarán el prestigio político de quien deba aplicarlas y le obligue a enfrentarse a amplias movilizaciones en la calle. Sea como fuere, la situación en 2012 va a ser extremadamente dura y el hecho de que Rajoy ocupe –como máximo entonces- el poder no implica que la alta finanza, el FMI y la UE le vaya a dar un mayor apoyo, sino que le va a exigir que en los cuatro años que hay por delante, se pague, sobre todo y por encima de todo, la deuda.

6.7. El milagro de los panes y los peces en versión Rajoy. Contrariamente a lo proclamado por Rajoy, le va a resultar imposible “recortar impuestos sin disminuir prestaciones sociales”. ¡Es justamente todo lo contrario lo que le va a exigir la UE, el FMI y la alta finanza! ¡Y Rajoy mañana, como Zapatero hoy, van a cumplir con fidelidad perruna los mandatos de la alta finanza! Primero aumentar la presión fiscal, luego recortar todo tipo de desgravaciones fiscales, disminuir el número de funcionarios, disminuir los salarios y, por supuesto, por encima de todo, recortar y suprimir prestaciones sociales…

6.8. La última oportunidad para el régimen, la última esperanza para el electorado conservador. Es natural que tras el páramo zapaterista de casi ocho años, el electorado se entregue en los próximos comicios generales en brazos de Rajoy como última esperanza. De hecho, Rajoy es la última oportunidad que tiene el régimen surgido en 1978 de sobrevivir. No hay esperanza para el régimen después del mandato de Rajoy… Hemos visto que al líder del PP le va a ser imposible enunciar un nuevo modelo económico y aun en el caso de que lograra hacerlo, va a tener que afrontar los efectos de un estallido social (inevitable para quien aplique las medidas dictadas por el poder económico, los mercados, el FMI, etc.) ante el cual el movimiento del 15-M va a ser un juego de niños y casi una broma. Por otra parte, después de cuatro años de crisis, cada vez más grave, cuando ni siquiera se va la luz del otro lado del túnel, nuestro pueblo ha llegado al límite de su paciencia y de su capacidad de aguante. La gran habilidad del zapaterismo ha consistido en suscitar “esperanza” en la sociedad española, es decir, el pensar que las cosas iban a mejorar en breve, así que era preciso aguantar un poco más. De esta manera, defraudando día a día a la esperanza, ha transcurrido la segunda legislatura zapaterista. En 2007 se decía que 2.000.000 de parados eran un problema laboral, 3.000.000 un problema social y 4.000.000 una revolución… Pues bien, hemos llegado a 5.000.000 y solamente se ha producido una leve y superficial protesta social entre el 15-M y el 22-M. Nada más. Pero esto no implica que no se haya ido acumulando en el seno de las clases trabajadoras, en las clases medias cada vez más presionadas y en riesgo de proletarización, en el seno de los jóvenes y de los jubilados, en el seno de los autónomos, de los intelectuales y de los parados, un fenomenal potencial explosivo que en el momento en que estalle correrá el riesgo de convulsionar al régimen.

6.9. El tiempo de las “reformas necesarias y posibles” ha quedado atrás. Aun en los tiempos en los que soplaban vientos favorables en la economía, se alzaban voces clamando por una profunda reforma constitucional. Era el momento de acometer la “reforma necesaria”, pero dado que para realizarla era preciso alcanzar un amplio consenso, no solamente entre las dos columnas principales sobre las que se mantiene el régimen (PP-PSOE), sino también de las dos columnas secundarias de carácter regionalista (CiU y PNV), lo cual ha sido manifiestamente imposible e incluso indeseable a la vista de que estos cuatro partidos no solamente no tienen las soluciones, ni la voluntad de alcanzar consensos que promuevan reformas, sino que son parte -¡y de qué manera!- del problema. Hubo un momento en el que la “reforma necesaria” era posible, pero como el sistema se creía fuerte se dedicaba solamente a distribuir la abundancia especialmente entre sus amigos y funcionarios. La “reforma necesaria” quedaba completamente descartada.

6.10. Quien cierra el camino a una “reforma necesaria” abre el paso a una “reforma revolucionaria”. Como en todos los procesos revolucionario que se han producido en la historia en los últimos 300 años, al período de la “reforma necesaria” que podría hacerse pero que no se hizo, sucede el tiempo de la “reforma inevitable” por vía de la presión revolucionaria. Y en España, digámoslo ya, hace falta un cambio de régimen a la vista de que la constitución de 1978 está gastada, la clase política que la sustenta aparece como deteriorada y la corrupción se ha apoderado de todas las estructuras del Estado. Desde el reconocimiento del fracaso del Estado de las Autonomías, hasta la necesaria ley de financiación de partidos que nadie quiere afrontar, pasando por la instauración de un marco representativo realmente democrático en lugar del simulacro de democracia o de democracia de mala calidad que es nuestra partitocracia. Treinta y tres años han bastado para que el régimen constitucional nacido en 1978 diera de sí todo lo que podía dar. El PP no estará en condiciones de afrontar la “reforma necesaria” (entre otras cosas porque el tiempo en el que era posible ha pasado) porque ni siquiera la plantea como necesaria y prefiere considerar que este régimen en el que él ocupa un lugar preponderan es el mejor posible y, en segundo lugar, por que en España no existen condiciones suficientes como para llegar a consensos para modificar la constitución. Y hoy lo que exige la situación es precisamente hacer tabla rasa con el régimen fracasado y empezar a pensar en términos de lo que vendrá después.

6.11. Tras el previsible fracaso del PP, el diluvio… El fracaso del PP en la gestión de su próximo ciclo de poder va a ser va a ser especialmente duro en materia económica, ahí en donde el PP ha identificado el máximo rechazo al zapaterismo y allí en donde el electorado valoraría especialmente su gestión. Quien logre disminuir el paro de 5.000.000 de parados a 3.000.000 logrará mantenerse en el poder, como mínimo ocho años. Pero eso no va a estar al alcance del PP. Todo lo contrario. El plazo crítico para el futuro del régimen va a ser entre 2012 y 2014, el tiempo en el que se producirá el “ajuste duro” impuesto por los mercados, la alta finanza y las instituciones económicas internacionales y en el cual no se percibirán los efectos benéficos augurados. Si en el momento actual subsiste la sensación de que “hemos tocado fondo” y de que resulta imposible caer todavía más bajo, hemos de pensar lo que supondrán años de recortes sociales, aumentos de impuestos y de precios, disminuciones de salarios, despido de funcionarios y continuación de la parálisis del crédito. Eso es lo que el PP tiene por delante y poco importa para la sociedad si las medidas de “ajuste duro” las firma Zapatero en lo que le queda de mandato o Rajoy en las primeras semanas: el hecho es que alguno de los dos dará vía libre a unas medidas que acogotarán a la sociedad española, especialmente a los sectores más modestos, justo cuando llevamos cuatro años de sacrificios y privaciones.

6.12. Los años críticos: 2012-2014. En 2012 y 2014 el recuerdo del zapaterismo estará muy próximo y el PSOE todavía no se habrá recuperado de las convulsiones que están siguiendo a la debacle del 22-M. Ni habrán encontrado un líder de sustitución (¿dónde podría estar? ¿Será Solana quién asumirá las riendas? ¿Será posible que la última esperanza del socialismo sea el verdugo de Yugoslavia y el telefonista de Clinton quien le transmitía las órdenes de bombardeo de poblaciones indefensas? ¿Será Rubalcaba, sin duda el más inteligente de los actuales dirigentes socialistas, pero también el rostro de la derrota en las próximas elecciones generales? ¿será un Tomás Gómez, verdadera fotocopia reducida de lo peor del zapaterismo, el hombre que convirtió Parla cuando era alcalde en la ciudad mora de la Comunidad de Madrid? ¿Será la Chacón cuya superficialidad de criterios y banalidad no pueden ocultar legiones de asesores de imagen y mucho más cuando el PSC al que pertenece es una caldera a punto del estallido? ¿Será la Pajín demostrando que las secuelas del zapaterismo son todavía peores que el modelo original? ¿Qué hay más allá de Rubalcaba en el PSOE? Absolutamente nada, el vacío. Tras la caída del felipismo se produjo en el PSOE una selección al revés: se fueron o quedaron anulados los mejores elementos, los que tenían más personalidad y más sentido de lo político y quedaron solamente pobres ambiciosos sin escrúpulos, arribistas que componen la totalidad del partido en muchas comunidades autónomas, los incapaces que jamás hubieran sido nada más que botones en la empresa privada, los abogadillos de pocos –o ningún- pleito como Zapatero que precisaban de la política para ganarse el sustento… Para colmo, la caída del zapaterismo empobrecerá todavía más el discurso de la socialdemocracia que, no lo olvidemos, se ha secado completamente. Nunca, y lo decimos bien alto, nunca el PSOE se recuperará del marasmo zapateriano y de la crisis de la socialdemocracia europea.

6.14. La crisis de la segunda columna sobre la que se mantiene el edificio constitucional. ¿Y qué ocurrirá con el PP cuando el único activo que siguen alardeando es precisamente la eficacia de gestión del aznarismo cuyo modelo económico nos precipitó en los mas profundo de la crisis e hizo que la crisis económica mundial fuera mucho más grave en España, qué ocurrirá cuando la realidad desmienta esa percepción? ¿Qué ocurrirá cuando la ciudadanía haya votado masivamente al PP a la espera de que Rajoy nos sacara de la crisis y la crisis siga planeando sobre el país? Pues lo que va a ocurrir es muy fácil de prever: la segunda columna sobre la que se sostiene el sistema político español, el centro-derecha, va a entrar en fase de inestabilidad y, por tanto, el sistema mismo entrará en una fase terminal a la vista de que tampoco el centro-izquierda se habrá conseguido estabilizar desde el 22-M. Y un sistema en el que las dos columnas que lo sostienen se tambalean es un sistema que está condenado. El bipartidismo imperfecto corre el riesgo de entrar en una fase terminal hacia el 2014. Y serán pocos, acaso solamente sus beneficiarios, quien lo lloren. Estamos próximos al fin del régimen instaurado en 1978.

6.15. Una constitución irreformable. Hay que prever que ese momento de crisis ocurrirá y que la situación de inestabilidad se prolongará durante unos años. La arquitectura de nuestro particular sistema político favorece la imposibilidad de la constitución para reformarse y reconfigurarse a sí misma. Y este es el drama que vamos a vivir en los próximos años: una constitución que ha fracaso no se puede reformar porque ha sido diseñada para eternizarse a pesar de que las fuerzas políticas y mediáticas que le dieron vida en 1978 ya no tiene la preeminencia en 2011. Una contradicción de este tipo no puede sino generar situaciones de tensión, disturbios, e incluso posibilidades de revueltas.

6.16. El desolador programa del PP. Ante esta perspectiva, el programa del PP es desolador: no solamente en materia económica no aporta soluciones claras (y las pocas que aporta son de naturaleza neoliberal, esto es, favorables para los detentadores del capital y lesivas para las clases más modestas de la sociedad), sino que ni siquiera tiene el valor de plantear el problema de la inmigración en términos realistas (fugándose en proponer tópicos como “inmigración ordenada” y “contrato de integración” que tenían razón de ser hace 15 años, cuando empezó el fenómeno, pero no hay cuando hace tiempo que está desbocado), calla por completo sobre la necesaria reforma constitucional y especialmente la reforma del sistema electoral, no dice nada sobre la necesaria ley de partidos, ni sobre las medidas necesarias para cortar radical (y se nos apura, brutalmente) la corrupción, no aporta medidas concretas para desmantelar el Estado de las Autonomías, ni mucho menos para enderezar el sistema educativo quebrado, etc, etc, etc. Y no es capaz de aportar ninguna solución en estos terrenos, porque el PP no es la solución sino una parte del problema.

6.17. Más allá del régimen. Así pues, estamos obligados, a la vista de los datos objetivos, a pensar que en los próximos años el régimen entrará en una situación de inestabilidad y que el plazo comprendido entre 2012 y 2014 será decisivo para el futuro en el que las fuerzas identitarias, partidarias de la regeneración del Estado y de un nuevo proceso constituyente, tendrán mucho que decir.

(c) Ernest Milá - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Hacia la gran crisis (IV)

4. El movimiento de protesta del 15-M

4.1. El movimiento del 15-M restó protagonismo a los partidos mayoritarios. Una de las muestras inequívocas de la desintegración del sistema político español ha sido la aparición del llamado Movimiento del 15-M. Por primera vez en nuestra historia el protagonismo de una campaña electoral no ha recaído sobre los partidos políticos sino sobre el movimiento anti-partidos que desde hacía dos años se estaba gestando en el seno de distintos colectivos, habitualmente ubicados en la izquierda alternativa y antisistema y que, precisamente por eso, jamás había tenido un impacto sobre los grupos sociales directamente amenazados por la crisis económica. Entre el 15-M y el 22-M, nadie se acordó de los partidos mayoritarios salvo para verter sobre ellos todo tipo de ironías. Si la primera parte de la campaña electoral se vio rota por el terremoto de Lorca, la segunda parte estuvo dominada por el movimiento de “los indignados”.

4.2. Frente a la partidocracia y a la plutocracia: democracia real ya. A diferencia de en ocasiones anteriores, el 15-M acertaron a exteriorizar su ira contra la partidocracia, parados, profesionales en situación de precariedad, estudiantes, amas de casa, becarios, etc. Entre el 15-M y el 22-M el protagonismo correspondía al movimiento de protesta. En esa primera fase de desarrollo del movimiento, todas las partes que participaban en este movimiento heteróclito estuvieron de acuerdo en pedir a la opinión pública “Democracia Real Ya” y su primer llamamiento se orientó a que la gente votara o no votara, lo hiciera en blanco o nulo, pero sobre todo que no votara ni al PP, ni al PSOE. El movimiento del 15-M había identificado, pues, las dos columnas sobre las que se mantiene el sistema político español y que taponan cualquier salida hacia una “Democracia Real”. Por primera vez en muchos años había aparecido un movimiento social que superaba a los distintos círculos que lo habían impulsado inicialmente.

4.3. La degradación de un movimiento de protesta. Llegado el 22-M, el movimiento debía de haber tenido el valor de reconocer su éxito y, al mismo tiempo, su debilidad. Carente de estructuras, el movimiento no podía sino caer en una dinámica asamblearia caótica y desordenada que, a partir del 23-M convirtió, lo que hasta ese momento había sido un éxito rotundo, en una larga agonía que se prolongó durante un mes más. De no haber sido por los incidentes que tuvieron lugar al intentar desalojar la Plaza de Cataluña en Barcelona por parte de la Consellería de Interior de la Generalitat, el movimiento hubiera languidecido. Sin embargo, la retirada de los Mossos d’Esquadra, tras varios episodios de brutalidad innecesaria, y la renuncia a desalojar la plaza, hizo recordar a los “indignados” su fuerza y, a partir de ahí y en los siguientes diez días, el movimiento vivió un segundo revival. Sin embargo, en esta segunda fase algunas cosas habían cambiado: regresados a su casa los parados, los estudiantes, las amas de casa, se agregaron distintas tribus urbanas y “movimiento sociales” de muy escaso peso e interés y el movimiento pasó a ser dinamizado solamente por los grupúsculos antisistema que imprimieron al movimiento una dinámica numantina que hacía imposible su supervivencia a corto plazo. Al cabo de 10 días, cuando se disipó el efecto euforizante de los sucesos en la Plaza de Cataluña y cuando los últimos mohicanos seguían empeñados en mantener las acampadas, las “comisiones” en las que intentó estructurarse el movimiento asambleario ya habían redactado conclusiones de muy escaso valor político, aprobando textos cargados de tópicos y demostrado hasta la saciedad que la “spanish revolution” carecía de calado suficiente como para ser un movimiento de cambio real dotado de una clara visión de la situación.

4.4. La liquidación del movimiento de protesta hasta la próxima ocasión. Al iniciarse el mes de junio, los sectores más conscientes que aun permanecían movilizados se enfrentaban al problema de cómo liquidar el movimiento sin dejar atrás el amargo sabor de la derrota. La dinámica asamblearia se había tornado insoportable y cada día (como había ocurrido cuarenta y tres años antes en el mayo de 1968) las filas de los indignados se iban vaciando, percibiéndose cada vez más la presencia de marginados sociales, activistas antisistema, ultraizquierdistas manipuladores y tribus urbanas, en un batiburrillo asambleario decepcionante y paralizador. La excusa encontrada por los organizadores del movimiento consistió en “llevar la lucha a los barrios”, olvidando que el momento álgido del movimiento ya había pasado y que esa misma consigna fue lo que terminó por desmovilizar el apoyo estudiantil durante el mayo del 68 parisino.

4.5. ¿Qué ha sido el movimiento del 15-M? Ha sido, en primer lugar, un movimiento incompleto que ha carecido de una interpretación global del actual momento histórico, un movimiento que no ha entendido las implicaciones de la globalización y que, para colmo, se ha mostrado favorable a “otra globalización”. No ha entendido que lo contrario de la globalización y su único antídoto es la defensa de la identidad de nuestros pueblos. El movimiento del 15-M no ha entendido todavía que por el momento el único bastión contra la globalización son los actuales Estados nacionales y que su defensa es la condición sine qua non para afrontar la lucha contra el capital multinacional, contra la alta finanza y la banca internacional impulsores de la globalización. La falta de patriotismo y la desconsideración de lo que el patriotismo supone como valladar contra la globalización ha sido el principal hándicap del movimiento del 15-M y denota su origen último, surgido de los restos de la izquierda antisistema.

4.6. Los “indignados” y la inmigración, o no saber identificar las tácticas de la globalización. Por otra parte, el movimiento de los “indignados” ha olvidado cualquier referencia al fenómeno de la inmigración, una de las armas que utiliza la globalización para abaratar los costes de producción en los países del Primer Mundo y cuya presencia tira de los salarios a la baja. El movimiento del 15-M ha olvidado que, aunque víctimas de la globalización, la inmigración es la causa del estancamiento salarial en nuestro país, y hoy constituye sin duda el principal lastre de nuestra economía. La baja cualificación laboral de los 6.000.000 de inmigrantes llegados a nuestro país hace que solamente puedan tener acomodo en tres sectores de muy baja productividad: construcción, hostelería y agricultura, estando completamente desfondado el primero (que jamás volverá a los niveles de actividad que tuvo hasta 2006-7), con una limitada capacidad de empleo el segundo y en fase de liquidación (y mecanización de las explotaciones supervivientes) el último. Y si la inmigración no tiene cualificación para trabajar en otros sectores laborales y jamás encontrará acomodo en nuestro agónico mercado laboral en los próximos 10-15 años ¿por qué siguen llegando inmigrantes? ¿por qué siguen percibiendo ayudas y subvenciones sin esperanza de que obtengan recursos propios para valerse por sí mismos? Y lo que es más importante: ¿por qué no se les repatría para aligerar las cargas del Estado y alcanzar la normalidad de nuestro mercado laboral? Esta cuestión era tabú en las asambleas de “indignados” y cuando se tocó la materia fue solamente para acusar de “xenófobos y racistas” a quienes se oponen a este estado de cosas.

4.7. A la espera de un movimiento de protesta global. A la vista de estas carencias, el movimiento del 15-M solamente podía ser un movimiento limitado que precede al gran movimiento de protesta que inevitablemente estallará en los próximos años. La década que se avecina será la década de la protesta en España. Miente quien diga que hemos tocado fondo y que las cosas no pueden ir a peor: lo irán porque la naturaleza del sistema político español nacido en 1978 es dejar pudrir los problemas, evitar coger el toro por los cuernos y vivir de espaldas a las realidades. Mientras que la política real consiste en aportar soluciones sencillas a problemas complejos, el sistema político español está habituado a la retórica y a la verborrea, a la utilización de tópicos y a la formación de comisiones, a la ausencia de centros de imputación a los que se les pueda responsabilizar de los fracasos en la gestión de los conflictos y al escamoteo de los problemas reales creando “diversiones” y magnificando problemas irrelevantes convertidos en centros del “debate nacional”. El zapaterismo ha logrado dominar esta estrategia sacando a la palestra temas como la “memoria histórica”, la “violencia de género”, “la eutanasia”, la “reforma de la ley del aborto”, los “derechos de los homosexuales”, etc, cuando todo un país se estaba cayendo en pedazos, cuando no había un modelo económica que sustituyera al modelo desintegrado con la crisis de junio de 2007. En este sentido, algunos documentos emitidos por las comisiones del movimiento del 15-M van en la misma dirección e insisten en los mismos temas que el zapaterismo, eludiendo –como éste- pronunciarse sobre problemas de primera magnitud.

4.8. Este no ha sido el movimiento de protesta de la mayoría de los que tenían razón para indignarse. Pero si el movimiento del 15-M no ha sido, no ha podido ser, el movimiento de la protesta de los trabajadores y de los damnificados de la globalización, no cabe la menor duda de que en los próximos años surgirá un movimiento de magnitud centuplicada que sitúe el énfasis en los problemas reales, no tenga miedo a lo políticamente incorrecto, ni dude a la hora de enumerar los problemas reales. Del movimiento del 15-M podemos retener lo mejor que ha tenido: el haber identificado a las dos columnas sobre las que se asienta el sistema político español, denunciar que no son más que las dos caras de una misma moneda y pedir a las masas que demuestren su insolidaridad con el régimen no votando a las opciones mayoritarias, absteniéndose o votando en blanco o nulo. De este movimiento podemos retener que la globalización es el enemigo (si bien el movimiento no ha identificado las dos tácticas que en la actualidad está empleando la globalización contra Europa: la deslocalización industrial y la inmigración masiva) y que hoy más que nunca son necesarias políticas sociales para defender a las clases más modestas de la sociedad, así como un necesario reparto de la riqueza que evite la distancia abismal entre quienes lo poseen todo y los que no poseen nada, verdadero proceso de tercermundialización que se está dando en Europa y muy particularmente en España. El movimiento del 15-M ha dado también en el clavo considerando que esta democracia no es tal, que se trata, en realidad de una partidocracia al servicio de un único poder plutocrático, el poder del dinero, al que sirven con fidelidad perruna tanto PP como PSOE… Pues bien, si todos estos son los aspectos más notables del movimiento del 15-M cabe decir que nosotros mismos, España 2000, los venimos defendiendo por activa y por pasiva desde hace años.

(c) Ernesto Milá - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

 

Hacia la gran crisis (III)

3. Las consecuencias futuras: el hundimiento del Estado surgido en 1978

3.1. El Régimen nacido en 1978 se ha constituido como una “norme pirámide de fracasos”. Fracaso del PSOE (2004-2012) y presumible fracaso del PP (a partir de 2012 que se prolongaría hasta 2016…). Según el modelo político español, a un fracaso del PP seguiría, o bien un período en el que este partido seguiría gobernando en minoría apoyado por un partido nacionalista o bien cuando se produciría una nueva alternancia en el poder, ganando un PSOE reconstruido las siguientes elecciones… El hecho de que esto haya ocurrido ya en anteriores ciclos políticos no implica que vuelva a ocurrir ni mucho menos que el ciclo se pueda reproducir ad infinitum. ¿Por qué? Por que las clases dirigentes del PP y del PSOE, e incluso del nacionalismo catalán, están ya excesivamente desprestigiadas como para que el electorado les conceda en tan poco tiempo, un nuevo voto de confianza. El hecho de que, a medida que pasan los días, cada vez con más nitidez vaya cristalizando la protesta en distintos sectores de la sociedad española y el hecho de que los niveles de abstención, pero mucho más especialmente los votos en blanco y nulos (esto es, lo que podríamos llamar “abstención activa”), aumenten espectacularmente (nulos: 1,17% en 2007 y 1,70% en 2011, esto es 398.506 votos nulos y 1,92% en 2007 frente al 2,54% de votos en blanco en 2011, es decir 584.012 votos, hace que a los 11.710.762 abstenciones que se produjeron el 22-M se hayan sumado 982.518 votos más ascendiendo la “insolidaridad” del electorado ante el régimen y su protesta a 12.593.280 electores… Dicho de otra manera: más de 1/3 del electorado ha dicho no al sistema o no se identifica con ninguna de las opciones que compiten. Hoy, prácticamente el número de votantes a los partidos mayoritarios es casi el mismo que el número de electores que, activa o pasivamente, se abstienen de votarlos. Y sin embargo, los primeros tienen el poder absoluto gracias a la Constitución de 1978 y a la Ley d’Hont.

3.2. Vivimos bajo la tiranía de un escuálido régimen partido único: el PPSOE. Pero hay algo peor para nuestro sistema político que las altas tasas de abstención: la erosión de los pilares sobre los que se aguanta todo su entramado burocrático. En efecto, en 1978 los “padres de la patria” elaboraron una constitución que, sobre todo, garantizaba por todo el tiempo en el que estuviera en vigor, que el poder quedaría repartido entre centro-derecha y centro-izquierda, actuando como bisagra los pequeños partidos nacionalistas cuando no existieran mayorías absolutas. Las discusiones sobre el régimen electoral que debían garantizar este principio fueron interminables, mientras que las declaraciones de principios se solventaron en pocos días y Títulos importantes como el tema autonómico o los organismos que configuración la división de poderes, se cerraron malamente dando lugar a todo tipo de interpretaciones posteriores. Lo esencial en 1978 era garantizar la estabilidad del sistema político favoreciendo la creación de una especie de “partido único” con un tejado de dos vertientes: centro-derecha y centro-izquierda, UCD-PSOE primero y PP-PSOE después. Ese sistema ha terminado siendo una “democracia formal” mucho más que una “democracia real”, un sistema en el que la corrupción, el nepotismo, el saqueo de los fondos públicos, la burocratización y la mala gestión de los distintos poderes y de los múltiples niveles administrativos del Estado, se ha convertido en la norma. Con razón se dice que la corrupción afecta poco electoralmente… quienes diseñaron el sistema político ya se preocuparon de que así fuera y de que la Ley d’Hont garantizara que los partidos mayoritarios todavía serían más mayoritarios a pesar de que fueran cloacas de corruptelas e inmundicias.

3.3. La centrifugación creciente del PSOE. Y este es el problema que tenemos ante la vista: el sistema político español, como hemos dicho, se apoya sobre dos columnas políticas, una de las cuales ya está completamente erosionada y carcomida (el PSOE), sufriendo un proceso de centrifugación de sus “baronías” y de pérdida de calidad de su dirección. En lugar de aparecer un partido de izquierdas que lo sustituya, o incluso, en lugar de reforzarse Izquierda Unida, lo que está sucediendo es que nadie está –ni probablemente estará- en condiciones de sustituir al “coloso” de centro-izquierda y en su lugar están apareciendo pequeños grupos, frecuentemente de carácter local o regional que intentan apropiarse de la herencia que antaño perteneció al PSOE: es UPyD en Madrid, es Ciutadans en Cataluña, son grupos regionalistas como la Xunta Aragonesista, es el revival inesperado del Partido Andalucista, e incluso, son algunas formaciones “verdes” y la propia Izquierda Unida, y también es el propio PSOE el que ve como sus “federaciones” cada vez son más independientes y alejadas de una cúpula que se muestra cada vez más incapaz de hablar en nombre de una sola sigla e inmovilizado ante las tensiones de sus propias “baronías”. En la actualidad, el PSOE ya no es, ni seguramente podrá ser después de su derrota cantada en las próximas elecciones generales, una columna sólida sobre la que se mantenga el sistema político español, ni tampoco, su crisis ha dejado que se consolidara ninguna otra columna, apareciendo en su lugar minúsculas formaciones que aportan poco, salvo constatar la pulverización del centro-izquierda. Y en esas condiciones, si una de las dos columnas sobre las que se sostiene nuestro sistema político colapsa, el sistema en su conjunto pierde estabilidad.

3.4. Las fuerzas que impulsaron la transición ya no son preeminentes. Así pues, en los próximos años, vamos a asistir a una “precarización” creciente del régimen surgido en 1978 a raíz de la crisis del PSOE. A esto se une otro factor de importancia no desdeñable: la configuración de los medios de comunicación social que existía en 1978 y la preeminencia que entonces mantenían sobre la sociedad, ya no es la misma que la existente actualmente. En efecto, el papel de las grandes cadenas mediáticas en la transición española fue innegable hasta el punto de que puede decirse que sin su concurso no hubiera sido posible. Los 33 años que han seguido han modificado sustancialmente esta situación: alguna cadena ha desaparecido (Cadena 16), otras han visto disminuido su poder (Prisa), otras se encuentran en situación agónica (Unidad Editorial) y casi todas ellas tienen en el momento actual dificultades económicas y se ven obligadas a recortes en plantilla y en salarios. Además de esto, el eje de la información se ha desplazado en estos últimos 15 años, de los medios de comunicación convencionales al universo digital. Los propios diarios se han visto ante la tesitura de mantener ediciones digitales que les hurtaban lectores a sus ediciones convencionales, a la vista de que si querían seguir manteniendo situaciones de preeminencia en el sector debían necesariamente estar presentes en Internet. A lo que se ha unido la aparición de nuevas formas de información: webs primero, blogs después, redes sociales en la actualidad, que cada vez son más seguidas por el público en detrimento de los medios digitales cuya opinión cuenta cada vez menos. Dentro de 5 años buena parte de los diarios actualmente existentes habrán desaparecido y lo mismo cabe decir de las televisiones privadas. Precisamente la generalización de Internet ha roto la unanimidad y la tiranía de lo políticamente correcto que regía en la transición. Y si bien es cierto que hoy la totalidad de las grandes cadenas mediáticas sigue constituyen una estructura de apoyo al sistema surgido en 1978, no es menos cierto que esa estructura tiene mucho menos peso, poder e influencia que en aquella época. La caída en picado de la influencia de las grandes cadenas mediáticas se constituye también como una más de los factores de inestabilidad y precarización del sistema. No hay que olvidar que una de las “condiciones objetivas” que indican que un régimen ha llegado a su fin es el descrédito de sus portavoces que en este caso ha alcanzado incluso el descrédito de su sistema mediático.

(c) Ernest Mila. Prohibida la reproducción de este texto

Hacia la gran crisis (II)

2. El PP o la “gran esperanza” que tardará poco en defraudar

2.1. El centro-derecha vencerá sin convencer y gobernará sin tener proyecto. En estas condiciones, es evidente que el electorado se arrojará en manos del liberalismo de centro-derecha (el culpable último de la crisis de 2007) de la misma forma que se arrojaría en brazos del diablo en persona si éste le asegurase que iba a facilitar la salida a la crisis. Lo peor de todo es que el liberalismo de centro-derecha ni siquiera ha prometido que nos sacará de la crisis, nos ha dicho solamente que mantendrá las prestaciones sociales disminuyendo impuestos. Solamente hay una forma de hacer eso: repatriando a 3.000.000 de inmigrantes a sus países de origen… algo que el PP no está dispuesto a realizar en ningún caso. El que Rajoy prometa realizar el milagro de los panes y los peces no implica que esté en condiciones de hacerlo.

2.2. Los silencios de Rajoy son gritos de su programa de recortes neoliberales. No es raro que Rajoy permanezca callado la mayor parte de la legislatura e incluso alejado de los periodistas: carece de respuestas sobre cómo salir de la crisis. Si la ciencia matemática todavía no ha logrado demostrar la cuadratura del círculo, difícilmente Rajoy va a lograr “mantener prestaciones sociales”, disminuyendo impuestos. Y lo que es todavía peor: la “estimulación del empleo” solamente vendrá a condición de que Rajoy se pliegue a la dictadura de los mercados (que exigen precisamente igualarnos en productividad a los esclavos chinos allí donde el mandarinato sigue todavía vigente, unos mercados que exigen una más drástica “reforma laboral” con despido absolutamente libre, unos mercados que exigen la privatización de todo lo privatizable y que, de paso, anteponen sus beneficios al bienestar de todo un pueblo, configurándose como verdaderos criminales y usureros sin escrúpulos, auténticos enemigos de nuestro pueblo y de cualquier otro que reivindique su derecho a subsistir por delante de la obligación al pago del interés económico).   

2.3. Preparando el pacto con el “partido de los chorizos”. La opacidad del programa del PP en materia económica es similar a su opacidad en materia política: incluso obteniendo mayoría absoluta –lo cual es prácticamente seguro que obtendrá- ni siquiera está claro que se decida a aplicar medidas necesarias en este momento para equilibrar los presupuestos públicos, en la medida en que esas medidas irían en contra del entramado autonómico que, en su mayor parte está hoy en sus manos y equivaldría a agredir a sus varones regionales. Así mismo, en el momento de escribir estas líneas, la constitución de los ayuntamientos en Cataluña ya ha evidenciado que la voluntad del PP es pactar, ante todo y sobre todo, con CiU, lo que equivale a mantener los niveles de gasto insoportables en aquella autonomía, mientras que en el País Vasco la entrada de Bildu en la arena política modifica sensiblemente la situación política en aquella autonomía y prácticamente deja abiertas dos opciones (o “frente abertzale” con el PNV o “frente de izquierdas”, Bildu-PSOE) dejando completamente al margen al PP en los próximos años.

2.4. ¿Aplicará el PP alguna medida absolutamente vital para reformar el Estado? Esto implica, además, que el PP –como ya le ocurrió durante su anterior etapa de poder- se verá incapacitado, a causa del peso de los nacionalistas periféricos en Cataluña y el País Vasco, para aplicar necesarias políticas en materia educativa, la primera de las cuales es reconstruir la unidad de la educación recuperando para el Estado las competencias en esta materia que ahora están en manos de las autonomías. Lo dramático es que mientras la enseñanza para las autonomías solamente tiene sentido como medio para ensalzar y magnificar los hechos regionales, existe una necesidad para el Estado y para las próximas generaciones de reconstruir una enseñanza de calidad, especialmente en los niveles de primaria, transformando lo que hasta ahora es un mero almacenamiento de los hijos en horarios laborales de los padres, en un sistema capaz de preparar jóvenes para la educación secundaria y superior. Sin esta reforma imprescindible de la enseñanza es completamente imposible que en nuestro país se diseñe un modelo económica que no tenga que ver con construcción y con hostelería y, por supuesto, nos queda como de muy difícil acceso un modelo basado en I+D+i. Pues bien, aun en el caso de que el PP afrontara su nueva etapa de poder con una resuelta voluntad de reconstruir el sistema educativo, se enfrentaría a la oposición del centro-derecha regionalista que preferiría hacer causa común con la izquierda antes que renunciar a esta importante parcela de poder.

2.5. La sociedad española ha agotado su tiempo y su paciencia. Por otra parte, la irrenunciable reconstrucción (reconstrucción, no reforma) de la educación nos pone ante el gran problema que afrontamos en estos momentos: el plazo en que la aplicación de unas medidas tardan en tener efecto sobre la sociedad. En el tema educativo ese plazo no es menor a 15 años, entre que se diseña el nuevo modelo educativo, se aplica y da resultados. En el plano económico, un nuevo modelo tarda entre 5 y 7 años en dar resultados. Y este es el drama: que la sima en la que está sumido nuestro país es tan profunda que no disponemos de tanto tiempo. Todas estas reformas se deberían de haber abordado en el período terminal del felipismo, cuando era evidente que la implantación del Estado de las Autonomías había fracasado y empezaba a estar claro que la Constitución de 1978 contenía graves carencias y precisaba de un profundo ajuste. Entonces, cuando disponíamos de fondos estructurales en abundancia, cuando todavía era tiempo de acometer las reformas, no se hizo nada. Aznar, en minoría durante su primer mandato, tiró por la vía más fácil: el ladrillo y la hostelería que, a fin de cuentas, era la única posibilidad a la vista de que el sistema educativo no preparaba a profesionales y técnicos en número suficiente para ir más allá y nuestro empresariado prefería el dinero fácil y el regate en corto antes que los proyectos de mayor calado. Porque a la quiebra del sistema educativo se unión la transformación que en esos mismos años se produjo (1985-2005) de la economía productiva en economía especulativa. Hoy, agotados los fondos estructurales, agotada las reservas del Estado, ya no existen posibilidades de realizar la “reforma necesaria” de manera gradual y pausada.

2.6. El PP carece de modelo político y su modelo económico es el neoliberalismo. Pero incluso aunque esa “reforma necesaria” fuera posible, el PP carece de modelo que aplicar. El PP no es un partido “conservador” (difícilmente podría serlo cuando ya no queda nada a “conservar” que valga la pena), sino liberal. Y esta diferencia es importante porque el liberalismo es, sin duda, la ideología más volátil que puede existir. Llevamos décadas de experiencias liberales y de economía liberal (prácticamente desde finales de los años 70) y es precisamente el liberalismo económico lo que nos ha llevado hasta donde estamos. La excusa de los liberales es sostener ante sus fracasos que nunca se han aplicado los principios liberales en sentido estricto, nunca el Estado se ha inhibido completamente en materia económica y, por tanto, nunca se ha producido la libre concurrencia de las fuerzas del mercado… cuando esto suceda, la economía generará empleo, prosperidad y progreso, sostienen los liberales olvidando que esta crisis es la crisis del liberalismo, olvidando que ha sido la estricta observancia de los principios liberales lo que ha generado una globalización que se muestra inviable a corto plazo y que es la causa principal de que el paro se haya apoderado de nuestro mercado laboral y de que hayamos visto a millones de inmigrantes cruzar nuestras fronteras para abaratar la fuerza de trabajo. El liberalismo solamente consigue igualarnos “por abajo”, no aspira a crear condiciones dignas de trabajo, sino a hacer de cualquier trabajado mano de obra esclava, la única que puede competir con la mano de obra china en productividad y salarios bajos.

2.7. El liberalismo no es la solución, es la esencia del problema. Una sociedad liberal es, en última instancia, una sociedad en la que los depredadores (poseedores del capital) actúan con más eficacia y contundencia sobre las mayorías (los ciudadanos, los trabajadores, los jóvenes, los jubilados) en nombre de la “libertad” y del “mercado” a la espera de qué el dinamismo de este genere empleo… aunque nada se nos diga de cuáles serán las características de ese empleo: salarios bajos, contratos precarios, seguridad social privada, inestabilidad en el empleo, ritmos de trabajo infernales y, finalmente, despido libre con un mínimo de coberturas sociales. Ese es el modelo chino y el único con el que se puede competir en un mundo globalizado. Ese es el modelo que el liberalismo quiere aplicar en Europa. No es raro que el PP –que comparte, prácticamente sin fisuras este modelo (véase sino los bochornosos “debates” de Intereconomía en los que se magnifica cualquier atentado contra los trabajadores  considerándolo como necesario para aumentar nuestra “competitividad” y “estimular el empleo”)- calle cuando se le pregunta cuál es su modelo económico y qué medidas adoptará en la materia, limitándose a contestar con una irresponsabilidad entre cínica, angelical y analfabeta, que “bajar los impuestos sin disminuir las ayudas sociales”…

2.8. La política del PP en los dos últimos años: callar, ocultar las propias propuestas y esperar a que pase el cadáver de ZP ante el balcón de Génova.  A pesar de que el PP haya hecho causa común con el clamor de la mayoría de la población española que exige elecciones anticipadas ya para cortar la larga agonía del zapaterismo que ha supuesto su segunda legislatura desde el momento mismo de iniciarse, lo cierto es que no está utilizando los recursos a su alcance para liquidar la situación: ni ha recurrido a la moción de censura, ni ha movilizado a sus partidarios en la calle para acortar la legislatura. Es fácil entender el porqué: en estos momentos nos encontramos a un paso de la intervención de la economía española por parte de la UE ante la imposibilidad para recortar el gasto público (y, en especial, ante la negativa de las autonomías a hacerlo). El PP prefiere que esta intervención (o la aplicación de las medidas exigidas por la UE y por los acreedores, las únicas que la evitarían) se produzca durante el mandato del PSOE. Contrariamente a lo que los estrategas del PSOE perciben, lo cierto es que el tiempo juega contra este partido y resulta difícil pensar que se podrán celebrar elecciones en plazo (marzo 2012) sin que antes la UE haya presionado para que se apliquen medidas drásticas (reducciones salariales y despidos de funcionarios, hachazos a ayudas sociales, privatización de todo lo privatizable, despido libre). El tránsito que media entre el inicio del verano de 2011 y el final del invierno de 2012 es demasiado largo y la situación de la economía española demasiado grave como para pensar que esas medidas no se van a exigir de manera ineludible por parte de la UE. Sea quien sea el partido que aplique esas medidas va a quedar absolutamente pulverizado ante la opinión pública. Solamente el optimismo antropológico del presidente del gobierno hace que se aferre a la esperanza de que el descenso del paro estacional que tendrá lugar entre junio y octubre de 2011, las buenas cifras del turismo que se prevén a raíz del desvío de contingentes turísticos de los países árabes a España y las buenas cifras de la exportación, generen un crecimiento económico que pueda alardear el PSOE ante la campaña electoral como si la crisis ya hubiera pasado y los “brotes verdes”, aunque retrasados, hubieran terminado por llegar.

2.9. España no va peor gracias a una casual coyuntura internacional, no gracias a la gestión del gobierno. Pero la esperanza del PSOE es tenue (apenas una esperanza para desesperados): en octubre el paro volverá a subir al haber terminado la temporada turística y la mayor parte de campañas agrícolas, por otra parte, las cifras turísticas se habrán saldado con un aumento del número de visitantes pero con un aumento mucho menor del número de ingresos del sector (a la vista de que cada vez atraemos más a un turismo de baratillo y garrafón, de alpargatas y nula capacidad adquisitiva) y, finalmente, las exportaciones dependen de Francia y de Alemania (nuestros principales compradores) y no está claro que la subida de tipos de interés del Banco Central Europeo no vaya a frenarlas. Sea como fuera, las esperanzas del PSOE en un enderezamiento en materia económica dependen de tres factores que no tienen nada que ver con el gobierno de nuestro país: tres factores exteriores ajenos (el crecimiento económico franco-alemán, los problemas en el Magreb y los ciclos estacionales) ninguno de los cuales controla el gobierno.

2.10. Sin modelo económico de sustitución, sin tiempo para la recuperación. Antes hemos dicho que precisamos un nuevo modelo económico y añadíamos que ya no había tiempo suficiente para aplicarlo. Sosteníamos igualmente que el PP carece de modelo económico (de ahí que no sea capaz de definir exactamente cómo vamos a salir de la crisis) y añadíamos finalmente que, aunque lo tuviera, habría que esperar 5-7 años para aplicarlo, cerrando el círculo el hecho de que la enfermedad de la economía y de la sociedad española es de tal envergadura que no disponemos de tanto tiempo para esperar resultados. Y esto nos sitúa ante el dramatismo del momento actual: el PSOE ha demostrado su ineficacia para gestionar la crisis, al igual que toda la socialdemocracia europea la ha abordado apoyando a los causantes de la crisis (banca, alta finanza, sectores de la patronal) en detrimento de las clases trabajadoras, de los jóvenes, de las familias, de las PYMES y de los jubilados… pero no está absolutamente claro que el PP tenga fórmulas mágicas, es más, sus fórmulas liberales constituyen una amenaza para los grupos más desfavorecidos de la sociedad. El PSOE ha sido el gran fracaso, pero el PP no es la solución porque sus fórmulas son parte del problema: el modelo económico hundido no lo diseñó ZP, sino Aznar y, lo peor para el PP, es que ahora carece de modelo de sustitución.

2.11. La realidad de la crisis hace que tanto el PSOE como el PP se atrevan a aplicar las fórmulas impuestas por el FMI, la banca internacional, la alta finanza y el Banco Central Europeo. En las actuales circunstancias ya no se trata de que el PP ofrezca soluciones más racionales a algunos problemas, ni siquiera de que con él, desaparezcan las medidas de “ingeniería social” más odiosas e irresponsables a las que irá unido el nombre del ZP. En este terreno, buena parte de la gestión del PP va a consistir en intentar dar marcha atrás a algunas de estas medidas e, incluso, ni siquiera en este terreno está claro si el PP va a intentar dar marcha atrás en lo peor del zapaterismo: su silencio a la hora de afirmar si reabrirá o no la investigación sobre el 11-M, sus ambigüedades en materia de aborto, de divorcio-exprés y de matrimonio gay, sus dudas sobre el futuro de las leyes de “igualdad” o su apoyo a la ley de violencia doméstica (seguramente la ley más absurda e ineficaz del zapaterismo), todo esto, añaden dudas y más dudas sobre lo que será el gobierno del Partido Popular cuyo único mérito, será enterrar al zapaterismo… a pesar de que la política que aplicará no será muy diferente de la asumida por Zapatero en este último año y medio: liberalismo y más liberalismo, aceptación y aplicación de las medidas dictadas por la UE, por la banca y por la finanza internacional. Nada más.

(c) Ernest Milá - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen