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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

ORIENTACIONES

Cómo subir el precio de la vivienda mediante el racket

Cómo subir el precio de la vivienda mediante el racket Redacción.- El gobierno Zplus ha dado una nueva muestra de incapacidad para resolver los problemas del país… y para crear problemas nuevos. Su proyecto de Sociedad Pública de Alquileres supone una enormidad que parece increíble que alguien haya podido proponerla como un “avance. Los precios de la vivienda no suben porque haya pocos alquileres sino porque los ayuntamientos pagan su deuda con el suelo de su propiedad y por que la inestabilidad económica del país ha convertido a la vivienda en la inversión más segura. ZPlus con esta nuevo disparate va a lograr solamente una cosa: subir el precio de los alquileres hasta ahora más baratos.

Una ley contraproducente de un gobierno débil, cobarde… y obtuso

Que el gobierno ZPlus era débil y cobarde era algo que ellos mismos se han encargado de proclamarlo con su tarea día a día durante 365 días al año. Apoyado en los independentistas de ERC, sin redaños para plantar cara a la ofensiva nacionalista y con decisiones inevitablemente equivocadas allí en donde han adoptado alguna medida, hasta ahora no ha existido ningún gobierno democrático al que toda su gestión estuviera tan presidida por la ineficacia como constante inseparable. Allí en donde el gobierno toma una medida, hay que echarse a temblar: exteriores, defensa, educación, sanidad, política autonómica, política económica, inmigración… han sido otros tantos frentes en donde el gobierno ZPlus ha dado cumplida cuenta de su ineficacia.

Ahora tocaba adoptar decisiones en “vivienda”… Los 800.000 pisos proclamados en el programa-engañifa adoptado en las elecciones del 14-M, se convirtieron al poco en “soluciones habitacionales”, quince días antes de que el propio ministerio, reconociera que era inviable. Se archivó, en beneficio de un magno proyecto de estímulo a los alquileres. Ese proyecto ha llegado. Efectivamente, había que echarse a temblar.

Porque a la debilidad y a la cobardía había que sumar un último elemento que ha sido, también, una marca del gobierno: lo obtuso de sus planteamientos y soluciones. La Ley por la que se crea una Sociedad Pública de Alquileres es, acaso, la mayor barbaridad que ha cometido un gobierno después, eso sí, de la Ley Boyer, que sentenció a muerte el mercado de alquiler y constituyó un formidable impulso para el alza de los precios de la vivienda, masacrando el mercado de alquiler. Este nuevo proyecto va en la misma dirección.
Una vez más, el [des]gobierno Zplus, alardea de “talante” para ocultar un rasgo que, inevitablemente, le acompaña: el de torpedear los intereses de las clases trabajadoras y de los sectores más modestos de la sociedad, crear problemas allí en donde se requieren soluciones o instalarlos allí donde no existían. O bien, como es el caso de la vivienda, agudizar un problema, ya de por sí preocupante: los altos precios del alquiler.

Cómo subir en un solo día un 20% el precio del alquiler

En principio, crear una Sociedad Estatal de Alquileres sería como crear una Sociedad Estatal de Mercerías o una Sociedad Estatal de Alter Hours… algo que, en principio, va en contra del principio liberal de inhibición del Estado en los mecanismos de la competencia. El Estado no puede ser parte en el mercado: debe regularlo, pero no participar en él. Para regularlo, el Estado tiene armas más que suficientes: la potestad legislativa que, por sí misma, orienta los vaivenes del mercado y reduce el impacto negativo que pudiera tener.

En Chicago ayer y entre las mafias que actúan hoy en nuestro país, es frecuente el cobro de un rackett de protección: tu me das una parte de tu dinero y yo me preocupo de que vivas tranquilo. “Oiga, pero si yo no tengo enemigos”, “Si no pagas, yo soy tu enemigo, de momento dame el 20% de lo que ingreses”… Porque esta agencia, más que para facilitar el cobro de los alquileres y la contratación de pisos en alquiler (¿y para qué diablos sirven las agencias inmobiliarias y las empresas que venden servicios jurídicos?), para lo que sirve es para cobrar al propietario un rackett de protección. Rackett que, por lo demás, podría haber sido evitado.

Hay que tener presente todos los aspectos de este nuevo disparate: la agencia velará por que salgan al mercado los pisos más baratos… esto es, los que son propiedad de inversores más modestos, para los cuales 120 euros menos de alquiler, puede ser una cantidad importante. Sobre 600 euros de alquiler, a partir de ahora, el Estado se quedará con 120 y el propietario percibirá 480. Es evidente que lo que el gobierno acaba de lograr de un solo plumazo y con una sola ley, es encarecer el precio de la vivienda de alquiler ¡un 20%! Porque el propietario, difícilmente, va a aceptar ganar menos mañana por su alquiler, de lo que gana hoy. Las matemáticas, como el algodón, no engañan: si se ofrece al propietario ganar un 20% menos, es inmediato pensar que subirá el precio del alquiler inmediatamente, un 20% más. Gracias ZPlus, una vez más, has hecho un flaco servicio a la sociedad…

Cuando ZPlus cobra rackett de proyección

Pero ZPlus, en su inconmensurable talante y en su infinito buen rollito nos dice: “Esa que ese 20% es para asegurar al propietario que va a percibir su alquiler y que el piso va a ser reparado a cuenta del Estado en caso de desperfectos”…

Bien, admitámoslo: ¿por qué no una Sociedad Estatal de Alter Hours por si el camata vende droga tras el mostrador y la policía actúa y cierra el local? ¿por qué no una Sociedad Estatal de Golosinas por si un niño pilla un subidon de azúcar tras ponerse ciego de caramelos explosivos? ¿por qué no una Sociedad Estatal de Limusinas por si en un desplazamiento sufren un accidente con un vehículo no asegurado y cuyo propietario no tiene dinero para pagar la indemnización? Por cierto ¿por qué no una Sociedad Estatal de damnificados por choros y vándalos que jamás abonarán la indemnización civil que determina la sentencia? El problema es que alquilar una vivienda es una actividad mercantil que, como cualquier otra, entraña unos riesgos: en el precio del alquiler esos riesgos están contemplados y, por tanto, el alquiler se rige por las leyes del mercado como cualquier otra actividad.

El problema no es ese. Si fuera tal como lo ha planteado el gobierno, habría que decirle, como, de hecho, hay que decirle: “o todos o ninguno”, o todos los sectores se ven alterados por organismos estatales… o la vivienda la forma de resolver el problema de la vivienda de alquiler no puede realizarse a través de un intervencionismo estatal que, de entrada, ofrece “protección”… a cambio de quedarse con el 20% del alquiler. Como si los ciudadanos que pagáramos un 20% de nuestros haberes tuviéramos solo derecho a la protección policial… ¿Qué lógica absurda es esta?

La función del Estado no consiste en cobrar un rackett de protección, ni en usurpar las funciones de agencias de contratación o de gabinetes jurídicos. El Estado lo que debe velar es por que exista un mercado de alquiler, para que los precios de la vivienda no se disparen y para que existan garantías jurídicas de que los propietarios, de una forma u otra, percibirán sus alquileres. Pues bien, ninguna de estas tareas, básicas para regular el mercado de alquiler, han sido emprendidas por el gobierno débil, cobarde… y obtuso.

¿Resolver el problema de la vivienda?

El precio de la vivienda se eleva sin parar por cuatro motivos:

1) Porque es la inversión más segura y rentable a corto plazo. En los últimos 3 años, el precio de la vivienda ha subido a un ritmo de 1’2% mensual, lo que da unos ritmos de encarecimiento de entre el 15 y el 18% anuales. La rentabilidad promedio de la bolsa es de un 10% anual.
2) Porque la repercusión del suelo no ha dejado de subir, mientras que el precio de los materiales y de la mano de obra ha descendido ligeramente (como efecto de la globalización del mercado y de la entrada masiva de inmigrantes).
3) Porque el principal poseedor de suelo, en estos momentos, en España, no es el propietario privado ¡sino los ayuntamientos que son los primeros especuladores con el suelo y que enjugan su déficit –frecuentemente insoportable- poniendo en venta el suelo de su propiedad a precios abusivos y desmesurados.
4) Porque en los últimos 6 años la población española ha aumentado oficialmente tres millones y realmente, entre cuatro millones y medio y cinco, a causa de la inmigración masiva y descontrolada. Esto ha sido otro de los factores que ha provocado un aumento de la demanda y, por tanto, un aumento del precio de la oferta.

Estos cuatro factores, apuntan en una dirección: la tendencia de la economía española a ser una economía especulativa, el impacto negativo de la inmigración en la sociedad española y la falta de control sobre los déficits y las políticas municipales. ¿Tiene el Estado solución a todo esto? Si, para algo es el Estado y para algo el Estado tiene un Poder Legislativo…

¿Quiere usted resolver el problema de la vivienda?

- Obligue a los ayuntamientos a que lancen al mercado viviendas sociales.
- Cree una legislación fiscal que beneficie la compra o el alquiler de vivienda.
- Machaque fiscalmente a la especulación inmobiliaria.
- Asuma, directamente, la tarea de construcción de viviendas sociales.

¿Quiere resolver el problema de los alquileres?

- Cree una legislación que facilite los desahucios, en lugar de mirar con complacencia al movimiento ocupa.
- Beneficie fiscalmente a los propietarios que alquilan sus viviendas y penalice a los que las consideran un mero útil especulativo.
- Cree una legislación que garantice el cobro de las indemnizaciones civiles (en este como en cualquier otro terreno)
- Prime a las aseguradoras que decidan crear productos que protejan el alquiler de las viviendas.
- Penalice con la expulsión inmediata a inmigrantes que engañan a los propietarios convirtiendo sus viviendas en colmenas y negándose a pagar.
- Obligue a los ayuntamientos por ley al compromiso de realizar un porcentaje de viviendas sociales en función de las características de la población.

Zplus, parece olvidar que el Estado tiene la potestad legislativa. Está claro que a Zplus le horroriza un parlamento en el que no tiene mayoría y cualquier ley que apruebe, debe discutirla antes con la oposición y, si quiere que salga adelante, ofrecer contrapartidas a ERC. Pero está claro también que el Estado puede resolver el problema de la vivienda sin necesidad de llegar a “abortos legales” como el de la creación de la Sociedad Estatal de Alquileres.

Acabemos: para resolver el problema de la vivienda, hacen falta redaños (que el gobierno no tiene) y sobran corruptelas del 3% o más (que aureolan la gestión socialista desde los malhadados tiempos de Juan Guerra).

Inmigración: el fenómeno que ha desequilibrado los alquileres

Se suele olvidar que la inmigración ha destrozado el mercado de alquiler. Lo masivo y descontrolado del fenómeno en los últimos seis años ha hecho que la inmigración se polarizara en determinadas zonas, favoreciendo la creación de guetos y la aparición de fenómenos de xenofobia y racismo (especialmente entre comunidades de inmigrantes rivales: ecuatorianos y argelinos, marroquíes y argelicos, marroquíes y pakistaníes, rumanos y ecuatorianos, etc.). Hoy, salvo en las zonas que ya se han convertido en guetos, en el resto de los barrios de las grandes ciudades, resulta difícil

Entre los propietarios de inmuebles ha corrido la voz de que los ecuatorianos, peruanos y colombianos, son clientes conflictivos: arman mucho reido, frecuentes borracheras, saturan al vecindario de música salsera y, para colmo, abundan las peleas entre ellos. No digamos los magrebíes, que han alcanzado fama de conflictivos, particularmente los argelinos. Es la “vox populi”. Nosotros ni ponemos, ni quitamos, ni juzgamos. En Barcelona, por ejemplo, los gitanos rumanos solamente pueden alquilar viviendas en zonas particularmente degradadas, cuyos inmuebles han sido comprados por pakistaníes que, apoyados, en métodos expeditivos, se aseguran el cobro de los alquileres, sin necesidad de recurrir al 20% de rackett que el gobierno piensa llevarse.

Además hay otro fenómeno indeseable. Habitualmente, una familia española compuesta por pareja y un hijo, precisa como mínimo 50-60 m2 como mínimo. En el caso de alquiler de viviendas para inmigrantes, los costos insoportables, unidos a los bajos salarios que perciben, hacen que, frecuentemente en un piso de 50-60 m2 vivan 10 ó 20 personas, cada una aportando entre 30 y 60 euros al mes. Como puede suponerse, siempre falla alguien, siempre hay algún conflicto, siempre desaparece alguien, siempre hay algún tipo de problema que hace que aquel hervidero de gente, dé muchos problemas a los vecinos y a la propiedad.

No es raro que los propietarios, cada vez con mayor frecuencia, pidan avales bancarios de seis meses a los inquilinos, algo que hace solamente unos años era sencillamente impensable. Bastaban con los dos meses de fianza y el mes anticipado para formalizar un contrato. Lo normal era que no existieran problemas y que la vivienda (salvo en el caso de toxicómanos en zonas degradadas) se entregara tal como se recibió. En la actualidad, lo normal ha pasado a ser excepcional. El único elemento nuevo que hay en la sociedad española para explicar esta situación es, precisamente, la llegada masiva de inmigrantes.

Virgencita que me quede como antes…

En un año, los españoles hemos podido acostumbrarnos a una gestión nefasta del poder por parte de ZPlus, de las chicas Vogue y los chicos Zero de su gobierno. Cada vez que el gobierno anuncia una medida, es cuestión de echarse a temblar. Al socialismo español le cabe el dudoso honor de haber lanzado en el período anterior, una ley que hacía imposible los alquileres –la ley Boyer- y ponía, prácticamente, en el pecho una pistola a los inquilinos para que compraran la vivienda y alimentaran los apetitos especulativos del sector inmobiliario. La ley Boyer eliminaba los contratos indefinidos, tanto para viviendas como para comercios, establecía la provisionalidad mas absoluta para los inquilinos y para los negocios. Bastaba con que un propietario viera que un negocio era próspero, para que al término del contrato, no tuviera el más mínimo reparado en duplicar o triplicar el coste. Buena parte del pequeño comercio a muerto gracias a la Ley Boyer. Por otra parte, los alquileres desmesurados de los locales en los centros de las grandes ciudades, hacen imposible la rentabilidad de cualquier negocio. De hecho, buena parte del dinero negro y de los dineros procedentes del narcotráfico o de operaciones ilícitas se recicla en este tipo de locales, siempre vacíos, pero que declaran unos beneficios inimaginables.

En cuanto a los inquilinos, la Ley Boyer, en los convirtió en juguetes de los propietarios. Estableció rendijas por donde cualquier obra de reforma puntual podía suponer un alza en el precio de la vivienda que el inquilino debía pagar durante toda su vida. En las reformas de fechada, financiadas en un 25% por algunos ayuntamientos, esa cantidad no repercutía en el inquilino que debía pagar la reforma como si tal ayuda no hubiera existido. La Ley Boyer, supuso la primera gran ofensiva contra los arrendamientos urbanos. La segunda ha venido por parte del gobierno débil, cobarde y obtuso; tiene un nombre: la Sociedad Pública de Alquileres, cuyas siglas corresponde asimismo, a Sociedad de Precios Altos…

Iniciativas como esta, recuerdan al chiste aquel cuyo colofón final era “Virgencita, virgencita, que me quede como antes”… Mientras el gobierno ZPlus siga realizando sus destrozos producto de la inexperiencia y la falta de capacidad de gobierno, hay que pedirle, por todos los medios, que procure moverse lo menos posible, que venda talante, pero, por favor, que no procure resolver ningún problema. Hasta ahora, el año de gobierno ZPlus, ha sido el año del disparate. Llama la atención, la tibieza y el escepticismo contenido con que, incluso, los medios más afines al gobierno (ya se sabe que el actual PSOE es un partido pegado a un grupo mediático) han acogido esta ley… Hay poco lugar para el optimismo, incluso en las columnas de El País y entre los tertuliano de la Ser.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Sentados y negociando de espaldas a la opinión pública...

Sentados y negociando de espaldas a la opinión pública... Redacción.- Resulta sorprendente que nueve diputados hayan permanecido sentados “por coherencia”, cuando el Presidente del Congreso pidió un minuto de silencio por el Papa Juan Pablo II… y esos mismos diputados participen –suponemos que también, por coherencia- en todo tipo de maniobras, falta de transparencia y cobertura a los casos de corrupción.

UN PROBLEMA DE EDUCACION

Hay algo en ZPlus que resulta particularmente desagradable: su falta de modales. ZPlus es el resultado de una educación que en los 70 empezó a quebrarse y que llevó a los alumnos a no saber cuando tienen que dar preferencia –por educación- a otra persona en el momento de cruzar una puerta, ni cuando tienen que levantarse en señal de respeto, ni siquiera de cuando hay que decir lo que debe decirse o cuando hay que actuar “diplomáticamente”. ZPlus, no solamente es un político que deja mucho que desear, un presidente del gobierno por carambola de 192 muertos, sino que además es un “maleducado” en el sentido de que adolece de un déficit de modales. El día que enseñaban que, por educación, hay que ceder el paso en una puerta a las personas mayores (y el cargo de presidente de gobierno, ni el protocolo, eximen de educación), ese día, el futuro ZPlus debió hacer campana. Cuando ZPlus, no cedió el paso a la entrada de la Moncloa al Presidente de la Conferencia Episcopal, por pura educación, demostró, una vez más su talante. Tiene gracia que incluso Tony Blair, jefe de gobierno de un país en donde el catolicismo no es la confesión mayoritaria, si hizo pasar delante suyo al equivalente a Monseñor Blázquez.

Cuando ZPlus cometió su acto más “heróico” (permanecer sentado al paso de la bandera americana) demostró así mismo el germen de su talante y de su acumulación de neuronas. Ciertamente, la bandera americana no pintaba mucho en Madrid, pero ya que pasaba delante, lo normal era levantarse, porque esa bandera no era la de Bush… sino que representaba al pueblo americano, pueblo que, cuenta cada vez más con una presencia hispana innegable, creciente y progresivamente más influyente. Puede argumentarse que entonces ZPlus no tenía más responsabilidad que la de ser secretario general “expiatorio” de un PSOE que ni siquiera creía en la victoria y que, por eso mismo, había optado por un secretario general de transición, tonto útil al que nadie con dos dedos de frente, dentro del PSOE (los hay), le daba muchos telediarios. Pero es que, pocos meses después, esas faltas de educación, empezaron a ser errores diplomáticos: que si no va a Polonia porque “está cansado”, que si retira las tropas sin avisar porque lo ha prometido en el programa (también ha prometido 800.000 pisos que luego se convirtieron en “soluciones habitacionales” antes de diluirse en la nada); que si hoy llama a otros países a retirarse de Irak y luego mendiga un “hola amigo” de Bush, etc, etc, etc.

El problema es que en un año, hemos ido comprobando que el talante era una excusa y una justificación para actuar de manera intolerante y… maleducada.

UNA MALAEDUCACION QUE PROLIFERA

ZPlus es el presidente de la telebasura. Nunca un gobierno ha manifestado tantas veces su talante cultural, su intención de ofrecer la mano tendida… y ha demostrado una gestión de gobierno tan intolerante, ofensiva para las libertades y realizada de espaldas a los intereses generales de la población y entregada a la defensa de los intereses de parte: se llamen PRISA, ERC-Maragall (érase una vez un presidente del 3% de mordida y del 17% de grado alcohólico), Marruecos… Nunca un gobierno ha prometido en tantas ocasiones y con tanta “energía”, acabar con la telebasura y nunca antes en la historia de las comunicaciones mundiales, ha existido tanta telebasura y a toda hora. El talante es la cobertura a la falta de ideas y el marketing para hacer digerible una ofensiva contra las libertades y la educación.

Y el ejemplo cunde. Al explicar a la Cámara el acto de homenaje, el presidente de la Cámara, Manuel Marín, pidió a los diputados ponerse en pie para secundar el minuto de silencio. Así se hizo, pero algunos diputados socialistas, entre ellos Elisenda Malaret y Montserrat Colldeforns; de ERC -Joan Puigcercós, Joan Tardá, Agustí Cerdá, Rosa Maria Bonás y Jordi Ramon- y Joan Herrera (IU-ICV), se quedaron sentados. De Tardá se sabe solamente que un “tocacullons”, que sume a las comisiones en las que participa en el marasmo más absoluto, imponiendo que en cualquier discusión, por intrascendente que sea, aparezca el nombre de “Catalunya” destacado de cualquier otra autonomía. Tardá es, un caso patológico. Lo suyo no se cuya en las Cortes, sino en la cola de un buen psicoterapeuta de sanidad privada. De esta, al menos, se sabe que está como una regadera… del resto, salvo de Puigcercós, no se sabe absolutamente nada.

Vale la pena recordar a Puigcercós y los argumentos que tanto él como el resto de diputados “maleducados” argumentaron para permanecer sentados. Decían que el Papa no había defendido los derechos de los homosexuales, ni había manifestado su interés por el catalán… así que en el fondo era una cuestión de gays y una cuestión de lenguas. Como si el papa tuviera obligación de hablar catalán y cómo si el papa tuviera la obligación de defender a los gays o lo políticamente correcto.

Todos estos diputados –Tardá incluido- jamás lograrán ir a otro sitio que al basurero de la historia. Todos estos diputados, sin excepción, son personajillos tan intrascendentes como “Tamara”, “la Campanario”, “Pozí” o “Paquirrín”. Ninguno de ellos será recordado ni ahora con su acta de diputado, ni mañana cuando la pierdan. Resultaría una obviedad, en contraste, decir que Juan Pablo II será recordado en el decurso de los siglos…

PUIGCERCOS EL HONESTO

De Puigcercós, si se sabe algo más. Se sabe que entre 1987 y 1993 fue jefe de una banda de pandilleros que atendían al nombre de JERC. Se sabe que antes estuvo próximo a los círculos independentistas más radicales y que después de ofrecer su apoyo a la cúpula gay que dirigía ERC en la época, optó por Carod Rovira, cuando Angel Colom se fundió las VISA-Platino de ERC, y dejó las cuentas a cero. Pero hasta que eso ocurrió, Puigcercós permaneció silenciosos ante el secreto a voces que apuntaba a que Colom había pasado por una desintoxicación y que quien era su amante era elevado a un alto rango dentro del partido por méritos anales. Lo sabía toda la prensa, lo sabía todo el partido y todo el partido y toda la prensa lo ocultaron, aunque no dejaban de contar por lo bajo los chascarrillos mas chuscos, incluidos el que agentes de la Guardia Civil y del CESID se fueron a la cama con Colom por aquello de que el servicio es el servicio.

Cuando Puigcercós mejoró obteniendo un acta de diputado, se creyó el más listo de la clase. Empezó a “hacer política” y a “negociar” con Pérez Rubalcava. De esas negociaciones salió el apoyo de ERC a ZPlus, gracias al cual se mantiene el gobierno mal que bien. Componendas, negociaciones a espaldas de la opinión pública y de los propios electores, que si apoya que si no apoya los presupuestos, que si los apoya porque ZPlus da más a Catalunya (esto es permite que el rakett del 3% se realice sobre una cifra mayor), que si no apoya a los presupuestos porque “no garantizan la autonomía catalana”… que si los apoya finalmente porque ha llegado a un acuerdo jamás explicado, etc. Este es Puigcercós, un “listillo” que alardea de ética y coherencia quedándose sentado ante el único líder mundial del cual puede decirse que si vida su ética y coherente.

Puigcercós es, digámoslo ya, una basurilla, primus inter pares de un partido residual al que sólo una infaliz cadena de ¿casualidades? que se inician el 11-M, ha llevado a ser la clave de la gobernabilidad. Falta saber si al día a día que venimos viendo estupefactos desde hace un año puede llamarse “gobernabilidad”, o habría que llamarlo, con más propiedad, “gestión de la incompetencia”.

En este sentido, los diputados que se quedaron sentados, como la falta de educación de la que hace gala día a día ZPlus, no son más que el reflejo de un gobierno que, por no tener, no tiene ni siquiera calidad humana.

Pues bien, esta basura es la que nos gobierna… Quizás tengamos lo que nos merecemos. La cuestión es si España se lo merece. Para ser claros, da la sensación de que no estamos a la altura nuestra pasado y de nuestra tradición.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Lo que está en juego en el País Vasco

Lo que está en juego en el País Vasco En esta convocatoria, el electorado no deberá pronunciarse solamente por una u otra candidatura, sino que deberá aceptar o rechazar un proyecto secesionista: el Plan Ibarretxe que, embarrancado en el Parlamento Nacional, se ha convertido en el programa electoral del PNV. Ibarretxe intenta legitimar su plan a través de las urnas y, para ello, aspira a obtener la mayoría absoluta que le permitiría desencadenar el proceso independentista, reconociendo sólo el “ámbito de decisión vasco”.

Esta jerga nacionalista implica, en la práctica, que el lendakari será el lendakari del 51% de los vascos, contra el 49% de los vascos. Es decir, lo mismo que ha sido hasta ahora… Sin embargo, mientras ha durado la vinculación del País Vasco a España, esa mitad de la población vasca se ha sentido respaldada y aliviada, aún sabiendo que eran considerados ciudadanos de segunda en su propia tierra por un gobierno autonómico fanatizado por el nacionalismo más rancio y extremo.

En realidad, lo único que demuestran los resultados electorales en el País Vasco desde hace casi dos décadas, es una profunda división de la sociedad vasca: una división generada y radicalizada progresivamente por el nacionalismo.

Pues bien, en estas elecciones, el PNV se siente suficientemente respaldado como para presentar su proyecto independentista como programa. Teme que la descomposición de ETA le impida utilizar el chantaje del terror en las próximas convocatorias electorales y sabe que está ante su última oportunidad: independencia, ahora o nunca.

II. LOS ERRORES DE OTRO TIEMPO SE PAGAN AHORA

Hay una serie de elementos que deben, necesariamente, tenerse en cuenta. El actual estatuto vasco es el hijo de todos los errores y debilidades de la transición y de las ingenuidades que se cometieron en aquel momento en el que todos creyeron a Arzallus cuando se presentó como la alternativa moderada a ETA, cuando explicó que un techo autonómico alto bastaría para desmoviliza a ETA. Y todos le creyeron…

Pero, antes que este error, hubo otro no menos notable: pensar que ETA y el PNV eran esencialmente diferentes. En realidad, no eran más que dos estrategias derivadas del mismo ambiente nacionalista: ETA es hija del PNV y de su inactividad de cómodos burgueses durante el franquismo. ETA ha podido prolongar su existencia hasta nuestros días gracias a la cobertura política que el PNV siempre le ha facilitado y que ha contribuido a que una escuálida banda de criminales tuviera en algún momento un peso político real.

Todos estos errores son imposibles de concebir sin recordar lo que fue la transición y cómo se hizo. Hoy, cuando se tiende a mitificar el “ejemplo español”, es justo recordar que la transición se realizó en una situación de vacío de poder. No existió otro poder entre 1976 y 1983 que el poder internacional que forzó la transición, los llamados “poderes fácticos” y el poder de quien utilizaba el terror para imponer sus condiciones. El hecho de que en el País Vasco actuara ETA fue el elemento determinante para el Estado Autonómico “asimétrico” que tenemos hoy. El “café para todos” de Suárez fue la respuesta: pero las tazas eran desiguales, más “largas” para el País Vasco y más cortas para el resto.

Tras las debilidades de la transición, se añadieron los errores del período socialista. Si durante la transición ETA se benefició de una amnistía general, tras la cual siguió asesinando, no sólo como si nada hubiera pasado, sino con mucha más violencia y crueldad; luego vino el período caracterizado por el saqueo de los fondos de Interior, el caso Roldán, el caso Vera, la corrupción generalizada en el Ministerio del Interior y, finalmente, como corolario de todas las corrupciones y errores, el caso GAL. Los nacionalistas encontraron en todos estos elementos, material suficiente para torpedear, no a sus responsables, los socialistas, sino al Estado. Porque, a decir verdad, en buena parte de ese período, nacionalistas y socialistas gobernaron juntos en el País Vasco.

Pero hubo algo más grave: la victoria socialista en las autonómicas de 1986 fue seguida por la renuncia del PSE a encabezar un gobierno no nacionalista. No sólo eso: la presidencia del gobierno fue entregada a un nacionalista. La teoría que tenía éxito en aquel momento en filas socialistas, establecía que era imposible gobernar en el País Vasco sin el nacionalismo…

Este error llevó a otros muchos, de los que el PSE, solamente se vio libre de ellos en el período en el que estuvo presidido por Redondo Terreros, en cualquier otro período, el “alma socialista” se ha visto escindida entre los que apreciaban de dónde venía el riesgo y la intolerancia y aquellos otros que creían que había que arrimarse al nacionalismo para evitar ser objetivos del nacionalismo más radical.

El último capítulo de esta larga serie de errores ha sido cometido por ZPlus: creer que se podía tender la mano al PNV, a ETA, a HB, al nacionalismo radical… y salir indemne, creer que todo era “cuestión de talante” y que el nacionalismo estaba crispado por que Aznar les había provocado. No: el nacionalismo está crispado con quien no le concede la independencia, se llame Aznar o ZPlus, sólo que éste último aún no se ha enterado. El nacionalismo “lo quiere todo” y quien no está dispuesto a dárselo es, por este mismo hecho, considerado como su adversario.

III. EL NACIONALISMO COMO PATOLOGIA SOCIAL

ETA es hoy un despojo fétido y putrefacto, carcomido por los topos y las traiciones, que ni tan siquiera está en condiciones de cometer un par de atentados sin que toda su infraestructura y sus comandos más “secretos” caigan… ETA es una organización terminal y en liquidación, sin futuro más allá de las rejas de la geografía carcelaria española. La eficacia con que las fuerzas de seguridad del Estado –no gracias, desde luego, a la Ertxantxa– y la legislación antiterrorista aprobada entre 1999 y 2001, han reducido el problema del terrorismo a su verdadera dimensión residual.

Pero los episodios de terrorismo que se han sucedido desde 1976 hasta hoy demuestran que hay algo más preocupante que ETA en el País Vasco: la actitud que, tanto quienes matan, como los nacionalistas, adoptan ante los asesinos, esa sensación de que “son chicos de la gasolina”, “loa muchachos descarriados, pero en el fondo buenos patriotas”, es tan cómplice como la actitud de quien marca a la víctima y la de quien aprieta el gatillo.

El discurso absolutamente irreal en el que está instalado el lendakari, para el que el País Vasco es el mejor de los mundos, un lugar idílico de paz y progreso, en donde todos viven en paz, olvida la marginación de la que es objeto la mitad de la sociedad vasca, el genocidio realizado contra la cultura española, las agresiones y amenazas constantes a las que se ven sometidos los sospechosos de “españolismo” y, finalmente, los casi 200.000 vascos que en los últimos 20 años han abandonado su país de origen para instalarse en otras regiones.

El nacionalismo ha propiciado esa situación demostrando lo que es: no una ideología política, sino una patología social. Esa patología, infesta con su baba contaminante a una parte de la sociedad vasca y genera el caldo de cultivo vírico para todo tipo de intolerancias. La patología social vasca, dramáticamente, se traduce en un déficit de libertades democráticas en aquella zona de España.

Esa patología social deriva de la esencia misma del nacionalismo: el irracionalismo. Surgido de los restos del período romántico, el nacionalismo sabiniano, como todo nacionalismo, tiende a exaltar desmesuradamente y fuera de toda medida, lo propio, con razón o sin ella, y realizar una construcción artificiosa de mitos e interpretaciones tendenciosas en las que aparece como redentor. Manipulación de la historia, construcción de un “pasado nacional” ficticio e improbable, servidumbre de la historia a la causa nacionalista, son los rasgos de este proceso que en el caso vasco adopta sus aspectos más extremos y surrealistas.

Detrás de todo esto lo que hay es, en el fondo, muy simple: un déficit democrático en el País Vasco. Los “derechos nacionales”, construidos artificialmente con distintos materiales míticos y a través de la manipulación de la historia, termina anteponiéndose sobre los derechos políticos y humanos. Así puede entenderse bien lo que ocurre en el País Vasco.

IV. EL BLOQUE CONSTITUCIONALISTA A LA DERIVA

Frente al bloque nacionalista, la sociedad vasca está escindida en el bloque constitucionalista; pero no se trata de un bloque homogéneo, sino desgarrado por las ambigüedades del PSE. Hay que recordar que en 1978 el PSOE de Navarra formaba parte del PSE y los socialistas consideraban a la “ikurriña”, la bandera del PNV, como la propia de la Comunidad Foral de Navarra… con estos antecedentes, puede entenderse que los Odón Elorza, los Patxi López y demás, hayan presentado una especie de “plan”, verdadero experimento de “fusión”, entre lo peor del nacionalismo y lo peor del socialismo, el “Plan López” con el que el PSE se presenta a estas elecciones.

Por su parte, el PP, en cada elección autonómica cambia de candidato esperando no se sabe bien qué. El problema radica, no en la figura, sino en el mensaje: porque si bien es cierto que el PP tiene un mensaje claro (no a la reforma del Estatuto, mantener la actual situación como está, no a la negociación con ETA para acabar con el terrorismo, etc.), ese programa es imposible de realizarse mientras una parte del electorado vasco siga vinculado a un socialismo vacilante y cuyos líderes son partidarios de la estrategia de la ambigüedad.

El problema que tiene el PP en el País Vasco y en el resto de España es que, si bien sus aspiraciones e ideales en materia nacional están generalmente bien orientados, en materia social hace gala de una total indiferencia. En el País Vasco o en Cataluña, amplias masas populares, procedentes de la inmigración, son y sienten españolas, sin embargo, en tanto que trabajadores, no están dispuestos a ceder su voto a un partido que, si bien asume la defensa de sus derechos nacionales, no está tan claro en lo que se refiere a sus derechos sociales.

Estos dos elementos terminan restando coherencia y credibilidad al bloque constitucionalista e impiden que tenga la credibilidad de sectores sociales vascos opuestos al plan Ibarretxe.

V. PROBLEMAS NACIONALES Y PROBLEMAS REALES

Para el nacionalismo sólo existen problemas nacionales, reivindicaciones y techos autonómicos nuevos a conquistar… cada vez más alejados hasta la independencia final, considerada como el principio de un mundo idílico y bucólico en el que “los vascos y las vascas vivirán en comunión con la naturaleza construyendo el paraíso terrenal”… No es una caricatura, es la culminación del mesianismo nacionalista que sitúa su objetivo más allá de donde la razón, la lógica y cualquier sentido de la medida, indican que sería perjudicial para toda la comunidad vasca.

A fin de cuentas, la independencia vasca es económicamente inviable. Un proceso independentista entrañaría una inmediata fuga de capitales. Es probable que solamente quedara en la zona el comercio de barrio y las cooperativas de Mondragón… que no bastan, evidentemente, para asegurar la viabilidad económica de una nación independiente. Por lo demás, un País Vasco independentiente no tendría sitio en Europa. A ningún gobierno europeo se le escapa que un ejemplo de este tipo haría que, inmediatamente, aparecieran “independentismos” intemperantes en cualquier pequeña región de no importa qué país.

El nacionalismo, tiende a desconocer los problemas reales en beneficio único y exclusivo de los problemas “nacionales”, tiende a subordinar problemas económicos, políticos, sociales y derechos humanos, al “proceso de construcción nacional”. En su prisma desenfocado con el que el nacionalismo percibe la realidad, los problemas de al gente normal, el caos sanitario, el déficit de los ayuntamientos, las carencias en infraestructura, la especulación inmobiliaria, las dificultades para formar familias jóvenes, las bajas tasas de natalidad, la inmigración masiva, el trabajo precario, los contratos basura, la falta de calidad de la enseñanza, etc, todo ello, no son problemas realmente existentes para el nacionalismo… que lleva gestionando 25 años los asuntos vascos y que si bien ha acometido con éxito relativo un proceso radical de “euskaldunización” de la sociedad, ha fracasado en todo lo demás.

El nacionalismo tiene respuesta para los problemas que él mismo ha definido y creado (los problemas de la “construcción nacional”), pero carece de soluciones para los problemas reales que bullen en la sociedad y que los dirigentes nacionalistas, enfeudados en sus lujosas villas de Neguri, no conocen.

VI. EL TRIPARTITO VASCO Y SU RESPONSABILIDAD

Hay un elemento que no puede olvidarse en el actual laberinto vasco: el papel de Izquierda Unida… Si hoy Ibarretxe está sentado en la poltrona de la presidencia del gobierno vasco, es gracias a un partido residual, sin ninguna credulidad, ni implantación en la sociedad vasca, sin ni un solo cuadro político con preparación y categoría suficiente para asumir tareas de gobierno. Javier Madrazo es el hombre gracias al cual Ibarretxe puede exteriorizar su locura enfermiza desde la lendakaritza.

Madrazo, en el fondo, es el cáncer de Izquierda Unida en el resto del Estado. Sus frecuentes ruedas de prensa y sus propuestas, a menudo incomprensibles, restan cientos de votos a la coalición de la que forma parte en el resto de España. Llegado del ambiente “cristiano comprometido”, desplazó pronto a los últimos militantes comunistas de la orilla izquierda de Bilbao que quedaban a título residual. A partir de ese momento siguió una línea cuyo “humanismo” y estupidez han supuesto un precedente a la aportación de ZPlus a la política española.

Madrazo y ZPlus son dos “vidas paralelas”: ninguno de los dos tiene una idea propia ni sobre el futuro del País Vasco, ni sobre la futura ordenación autonómica de España, pero ambos apelan al “talante”, a “oír al pueblo”, para compensar sus carencia ideológicas y su falta de imaginación. Donde ZPlus alude a “oír a los presidentes autonómicos”, Madrazo propone el “derecho de autodeterminación para que el pueblo se pronuncie ante el Plan Ibarreche”, aunque él afirme que “votará no al Plan Ibarreche” por que lo suyo es un “Estado Federal o Confederal, pero no un independentismo”…

Este discurso incoherente en el que se apoya lo que no se cree y no se sabe exactamente lo que se creee, finalmente, no sólo no logra sacar a IU-Vasca de su situación de indigencia electoral, sino que, además, sume en la más profunda desconfianza al electorado ante IU en todo el Estado.

Resulta absolutamente dramático que las simetrías electorales hagan que la gobernabilidad del País Vasco dependa de un personaje tan mediocre y gris como Madrazo, pero esto da medida de la situación política en la zona, en donde cada lacayo del nacionalismo tiene su lugar en la administración al margen de su capacidad real de trabajo y de su preparación.

VII. EL PAIS VASCO ES UN CIRCULO IDENTITARIO, PERO…

El éxito del nacionalismo radica en que halaga a su comunidad, mientras denigra a otras. Cuando las soluciones políticas nacen para resolver problemas, el papel histórico del nacionalismo consiste en crearlos. Vale la pena preguntarse si los ideales del nacionalismo vasco tienen alguna razón de ser.

El País Vasco supone un círculo identitario, pero ni es el más mejor definido, ni siquiera el más importante. El País Vasco no es un todo homogéneo. Navarra no es el País Vasco, es otra comunidad histórica. Por lo demás, la sociología de Vitoria es completamente diferente de la de Guipúzcoa y ésta diferente de la de Bilbao. Solamente en el interior de la provincia de Guipúzcoa existe cierta homogeneidad de la población vasca autóctona que el nacionalismo toma como modelo para generalizarlo.

En esas zonas, desde el punto de vista étnico y cultural, existe otro sustrato, efectivamente, diferenciado de las poblaciones vecinas. Ahora bien… ¿qué importancia debemos atribuir a esto? ¿se trata de una “nación”? ¿bastan unos rasgos étnico-culturales para definir una “nación”? Por lo demás, el actual País Vasco es lo que queda de las poblaciones íberas primitivas. En cierto sentido, los vascos fueron… los primeros “españoles”. Contrariamente al misterio que cultiva el nacionalismo sabianiano, el origen de la etnia vasca ha sido aclarado por la arqueología, la etnología, la hematología y la lingüística. Los linajes vascos tienen que ver con los irlandeses, y también con los bereberes y los guanches. No suponen algo diferenciado completamente de cualquier otro conjunto étnico.

Además, no hay que olvidar que la historia vasca ha ido paralela al resto de la historia de los pueblos peninsulares. Asturias, Covadonga, fue el núcleo desde el que irradió la Reconquista, el núcleo mismo de “lo español”. Pues bien, en otro tiempo hasta ahí llegó la influencia de las tribus vascas. Y lo mismo puede decirse de esa influencia hacia el Este que irradió hasta el Pirineo leridano. En el nombre primitivo de Granada, Iliberri, encontramos así mismo raíces vascas. Esto sin olvidar que, a partir del siglo XV, la historia es común y que los vascos figuran en todas las empresas acometidas por España.

Sentirse vasco es asumir una determinada identidad. Supone estar próximo a la “tierra natal”, a la “patria carnal”… es asumir un “círculo identitario”. Pero no es el único concebible, ni siquiera el más importante políticamente. Este primer círculo identitario tiene, si se quiere, una importancia emotiva y sentimental, y cultural, pero hay otros círculos identitarios que tienen una importancia no desdeñable. La “Nación”, por ejemplo: esto es, España. Porque el País Vasco es una “nacionalidad” (un conjunto étnico-cultural que forma parte de una unidad política mayor), mientras que España es una nación (una unidad político-histórica dotada de una misión y un destino cuya expresión administrativo-política es el Estado) y Europa, en la práctica, es una federación (un conjunto de Naciones-Estado, asociadas para lograr fines comunes en función de un origen geopolítico y cultural común).

Hablar de la “cultura vasca” no puede suponer, en ningún caso, ignorar que esta cultura se inserta dentro de un marco mayor –la “cultura español”– la cual, a su vez, se inserta dentro de otro marco más amplio –la “cultura europea” derivada de la cultura clásica greco-latina y de la catolicidad con que se tiñó en la Edad Media. El nacionalismo extrema la importancia del primer círculo identitario, para desconocer los otros dos, y, en su obsesión antiespañola, ignorar la dimensión nacional del Estado.

Las naciones no se crean ni se destruyen por voluntad democrática de sus habitantes en un momento puntual de la historia. Un referéndum no va a servir ni para crear una “nación vasca”, ni para destruir una “nación española”. Las naciones son proyectos históricos que se transmiten de generación en generación y para cuya formación hay elementos que superan ampliamente la “voluntad popular” coyuntural de un momento concreto del devenir. La “nación vasca” nunca ha existido. Han existido “pueblos vascos”, ha existido una lengua vasca con variedades dialectales y ha existido una cultura vasca con diferentes expresiones, cuyo ámbito de influencia no se reduce al actual País Vasco… de la misma forma que la cultura española no se detiene en las fronteras de la Comunidad Autónoma vasca. Han existido suficientes movimientos históricos, demográficos y políticos como para simplificar las cosas dicientes: “aquí termina el País Vasco, allí empieza el España”.

El Pais Vasco es la “tierra natal” de sus habitantes. España es la realidad histórica, la Nación-Estado y la constante dentro de la cual se articula políticamente el País Vasco. Europa es la federación que agrupa a los Estados Nacionales del continente que han percibido que en este mundo globalizado solamente la colaboración entre distintos Estados puede dar la “dimensión nacional” suficiente, la masa crítica, como para pesar en la modernidad.

Por todo ello rechazamos el Plan Ibarretxe: por que supone una enésima forma de narcisismo nacionalista que acentuando un círculo identitario, desconoce a los otros dos: estigmatiza a España y no tiene lugar en Europa.

VIII. LO QUE SUPONE ESTAR FUERA DE LAS ELECCIONES VASCAS

En estas elecciones de 2005, resulta altamente dramático y significativo que ningún partido nacional, alternativo, social y popular haya estado presente en las candidaturas. Ello se ha debido a multitud de factores y evidencia, así mismo, un buen número de carencias.

Ha quedado demostrado, en primer lugar, que no existe en este momento ninguna fuerza real, con capacidad de operar en el País Vasco. Los círculos de simpatizantes vascos de Democracia Nacional han sido repetidamente agredidos por los “batasunos”, el riesgo de ser objeto de atentados persiste y no se trata de enviar a nuestros militantes a correr más riesgos de los debidos. En este momento, es preciso no olvidarlo, no existe una situación de normalidad en el País Vasco; existe una ofensiva nacionalista contra la libertad de expresión y de organización de todos los que no son nacionalistas.

A todo esto se unía la dificultad propia de esta convocatoria electoral en donde va a existir una inevitable polarización entre el “bloque abertzale” y el “bloque constitucionalista”. Es evidente que no tenemos nada que ver con el mundo abertzale… pero también está claro que sentimos absoluta repugnancia por las posiciones de un sector del bloque constitucionalista que es capaz de practicar una política sin principios con tal de “tocar poder” y de ceder ante los grandes temas del nacionalismo vasco esperando con ello amansarlo. Tal es la intención del “Plan López” que no cesaremos de combatir.

En esta situación de polarización, es evidente, que no existen posibilidades de insertar una tercera fuerza en condiciones de desequilibrar la balanza. Antes bien, la presencia de una fuerza sin capacidad para obtener un diputado, pero sí para arrastrar unos cuantos cientos de votos, podría ser suficiente como para hacer perder algunos diputados al bloque constitucionalista, en beneficio del bloque abertzale. En estas condiciones, la presentación de una candidatura de Democracia Nacional, se juzgó excesivamente peligrosa en todos los sentidos.

Ahora bien, estas deben ser las últimas elecciones en las que una candidatura alternativa, nacional, social y popular, no está presente en una contienda electoral. Cuando se cierren las urnas, cuando termine la campaña, va a ser preciso reiniciar el trabajo político en el País Vasco, reunir a los militantes dispersos, organizarlos discretamente para estar presentes en las protestas contra el plan Ibarretxe que sin duda se sucederán antes de fin de año.

Todo esto es preciso insertarlo dentro de una perspectiva de reagrupamiento de las distintas fracciones nacionales, sociales y populares en todo el territorio nacional. El País Vasco no puede ser un ente aislado del resto de España, ni de Europa. Allí donde hay los mismos problemas de base (inmigración masiva, precariedad, especulación, contratos basura, bajas tasas de natalidad, dificultades para formar parejas, alto precio de la vivienda, servicios públicos reducidos a la mínima expresión, amenazas contra el Estado del bienestar), allí hay que estar presente.

IX. TODOS PERDERAN, ESPECIALMENTE LA SOCIEDAD

En estas próximas elecciones vascas, no habrá vencedores, pero sí vencidos. El primer vencido será el pueblo vasco que, una vez más, habrá experimentado el carecer de clase política de envergadura: con unos líderes políticos aventureristas o incapaces de articular un “frente constitucional”, con unas opciones cuyos programas giran todos en torno al hecho nacional en lugar de afrontar los problemas reales de la sociedad vasca. El segundo vencido será, paradójicamente, el partido que se alce con la victoria que será siempre una victoria limitada y relativa sin fuerza social ni moral suficiente como para imponer una solución que no vaya en contra del otro 49% de la población.

Estas elecciones sellarán la estratificación del electorado vasco y su fractura vertical en dos polos. Ciertamente, el voto nacionalista, en cada elección, va ruralizándose, pero el voto constitucionalista se demuestra incapaz de romper su propio techo: las dos Españas, más que en ningún sitio, existen en el País Vasco.

Tanto si el bloque abertzale se alza con la mayoría absoluta, como si queda en minoría, es evidente que va a intentar aplicar su plan soberanista. Si obtienen la mayoría, se creerán en condiciones de convocar un “referéndum” en el “ámbito de decisión vasco” y si quedan en minoría y deben ceder el poder, harán todo lo posible para que el País Vasco resulte ingobernable. Por otra parte, las soluciones intermedias (la fórmula nacionalistas más socialistas) dejarían con un regusto amargo a las dos partes y el episodio no sería más que un tiempo de espera hasta la siguiente ofensiva nacionalista.

Estamos persuadidos de que lo peor está por llegar en el País Vasco. Y es triste que sea, precisamente en el momento en el que el terrorismo ya no tiene ni siquiera la piedra para afilar cuchillos y se encuentra completamente desarticulado, el nacionalismo impida la resolución del “problema vasco” que él mismo ha creado.

Es mejor irse haciendo a la idea de que la “cuestión vasca” puede terminar mal… y que de hecho va camino de terminar muy mal. Hay que irse haciendo a la idea de que en caso de radicalización del panorama, la constitución prevé mecanismos para la defensa de la integridad del Estado. Ahora bien, hay que preguntarse si ZPlus tiene redaños suficientes como para hacer otra cosa que enarbolar una sonrisa, vender talante en grageas o decir a todo el que acude a la Moncloa que “si”… En el año de gobierno ZPlus es evidente que a la cabeza del Estado está un individuo cobarde, sin personalidad, sin energía y sin convicciones, alguien a quien los nacionalistas ni respetan ni temen, alguien de cuya debilidad, por el contrario, piensan que pueden obtenerlo todo. Todo induce a pensar que no están desencaminados.

Por que si el problema en el País Vasco es el nacionalismo, en el Estado es ZPlus; ambos conflictos suponen la peor de todas las situaciones posibles.

La estatua de Franco y dos patéticas imágenes.

La estatua de Franco y dos patéticas imágenes. Redacción.- Caldera se siente mejor sin ver la estatua de Franco. España se sentiría mejor sin ver a Caldera. Ayer pudimos ver la talla de gusano bien aplanado del Presidente del Gobierno escabullirse de una pregunta elemental: “¿Cuál es su idea de España?” Y Rajoy añadió: “por que alguna debe tener”. Rajoy se equivocaba: no tiene ninguna, a parte de los tópicos de la izquierda más rancia y desabrida. La reacción del gobierno para recuperar las décimas de popularidad perdida por la tarde en el parlamento, fue la retirada de la estatua de Franco.

¿Franco? ¿Para cuándo un juicio histórico?

Aún hoy resulta políticamente incorrecto, decir que durante el período franquista pasamos de la carretilla al 600 y de la cola de países del primer mundo, a un puesto, como mínimo, digno. Decir esto, sin reconocer paralelamente, que la mayor parte de la población aprobó activa o pasivamente los 40 años de franquismo y que, mientras vivió Franco y en la misma transición, no pudo haber ruptura, tal como preconizaba el PCE y las fuerzas que orbitaban en torno suyo (por que durante el franquismo no hubo más oposición que la del PCE), simplemente, por que no existía una base social suficiente para apoyarla.

La versión oficial es que existían unos “poderes fácticos” (policía, fuerzas armadas, magistratura) que impedían la ruptura. Pero eso no fue lo que se vio en los últimos meses del franquismo, cuando resultó extremadamente claro que el régimen seguía teniendo base social y muy amplia… lo suficiente como para disuadir a la izquierda de la “vía portuguesa” o de cualquier intento de “ruptura” que no pasara por una transición pactada.

En 1939, España era un país destrozado. En 1945, la derrota del Eje, acarreó el aislamiento internacional. Solo en 1952 pudieron abrirse las fronteras e iniciarse el Plan de Estabilización y los Planes de Desarrollo. Estos planes culminaron con un despegue de la economía española que creció en aquellos años al mismo ritmo que está creciendo ahora la economía China, en torno a un 8% anual.

Así pues, ¿cuál sería la interpretación más justa que podríamos dar al período franquista? Simplemente el de un período autoritario y paternalista en el que la concentración de poder, la planificación económica, la limitación de las libertades públicas, contribuyeron a realizar el único objetivo verdaderamente propuesto por el régimen: el desarrollo. Y, en este sentido, si la España de hoy es concebible gracias a los fondos estructurales, cuya llegada puso en marcha la mayor parte de obras públicas, pero a esa España se llegó gracias al desarrollismo franquista.

El problema era que en el seno del franquismo apareció fatalmente una contradicción entre una forma política autoritaria y la forma económica liberal. En el momento en el que la infraestructura económica precisó un marco democrático para acercarse a Europa (hacia mediados de los años 70, con Carrero aún vivo), presionó a la superestructura política para que se adecuase a las necesidades. A decir verdad, la transición no empieza con la muerte de Franco, sino en 1972-3 con las últimas decisiones de Carrero Blanco quien había decidido que el país evolucionara hacia “una democracia hasta los socialistas”, esto es, sin los comunistas y sin la extrema-izquierda. Muerto Carrero, otros asumieron y rectificaron el proyecto y no es raro que, finalmente, fuera un funcionario surgido del sector azul del Movimiento, Adolfo Suárez, quien tomó las riendas de la transición.

Cuando un régimen político quiere evolucionar del subdesarrollo a la estabilidad económica, no tiene más remedio que concentrar el poder político y no permitir que las luchas partidarias y los vaivenes electorales, alteren los planes de desarrollo: pasó con la URSS de Lenin y Stalin, pasó con la China postmaoista y pasó durante la España franquista. Ese es el papel histórico que le correspondió al franquismo.

El franquismo es historia, solo historia y nada más que historia

El franquismo duró de 1936 a 1975, esto es, 39 años. La democracia lleva ya de 1976 a 2005, en torno a 29 años. Apenas hay 10 de diferencia. Dentro de poco, la democracia habrá durado tanto como el franquismo. Hoy, la transición ya es historia de España y ya debería de examinarse y analizarse, no en términos periodísticos sino historiográficos. Con muchas más razón el franquismo.

Sin embargo, ello no es posible: podemos analizar como historia, episodios recientes como la Guerra del Vietnam o la guerra del Yonkipur, podemos revisar en términos históricos la caída del muro de Berlín o el conflicto de las Malvinas… pero no el franquismo, ni la guerra civil española. Y cuando alguien intenta realizar una revisión histórica de la guerra civil y concluye que las fuerzas republicanas tuvieron arte y parte en la tragedia que siguió, quien ha osado decirlo se enfrenta al ostracismo de lo políticamente correcto.

La creación de una “Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica” que, por no demás, no es sino la iniciativa de unos avispados que pretenden vivir de los presupuesto generales del Estado, es sobre todo, un símbolo de la pertinaz insistencia de la izquierda en llorar la división tradicional de las “dos Españas”, mientras que, por otra parte, se favorece y alimenta tal división entre esas dos Españas.

Es interesante recordar que durante el franquismo, tanto los portavoces oficiales como Santiago Carrillo (la única oposición real que tuvo el franquismo), se referirían frecuentemente a “la reconciliación”… lo que ocurre es que cada uno sostenía una cosa diferente. La “reconciliación” a lo Carrillo implicaba olvidar los propios crímenes. La “reconciliación” franquista, suponía excluir a los comunistas de cualquier juego político.

Lo más justo que, sin duda, hoy puede decirse, es que la guerra civil fue el episodio más trágico de toda la historia española del siglo XX. Como en todos los momentos de crisis, siempre aparecen personajes de una talla y de una grandeza superior a la normal. Y también es la hora de los criminales. Sería absurdo relegar al olvido a los grandes actores de uno y otro bando y seguir manteniendo la actualidad sobre los grandes criminales de aquel tiempo. Solo un ambicioso como Garzón podría sacar a colación, el día antes de dejar la Audiencia Nacional empantanada con decenas de procedimientos mal instruidos y peor planteados, un “juicio al franquismo”… En el tribunal de la historia no hay nadie completamente inocente y un juececillo ambicioso no es nadie para juzgar la historia.

El franquismo, hoy, en 2005, es historia, sólo historia y nada más que historia. Está claro que la izquierda progresista tiene una tendencia a considerar la historia como un campo especialmente diseñado para su uso y disfrute. Es el resabio del período marxista en el que la izquierda aseguraba con certidumbre casi teológica su interpretación de la historia. Y ésta le daba, cómo no, la razón a sus tesis. Sumido el marxismo en la cloaca de las ideologías, la vieja aspiración a la infalibilidad teológica quedaba anclada en el imaginario colectivo de la izquierda, en sus tradiciones ancestrales y en su poso irracional.

No es raro que ayer, los dinosaurios de otro tiempo, los Víctor Manuel, las Anas Belén, los Juan Diego, los Miguel Ríos, etc., estuvieran presentes –como por azar- en la ceremonia de desmontado de la estatua del Caudillo en Nuevos Ministerios. Son las “fuerzas de la cultura”… concepto enunciado por Santiago Carrillo en 1969 cuando, patrocinaba el “Pacto por la Libertad”, lanzado en las jornadas del Proceso de Burgos. Artistas crepusculares a la búsqueda de un lugar bajo el sol pálido de ZPlus, cuya voz temblorosa ya de por sí, tiembla aún más cuando piensa en las baladas de Serrat.

El “Cara al Sol” ante la estatua de Franco. Anacronismo.

La contrapartida de estos dinosaurios era un grupo de madrileños que cantó por última vez el Cara al Sol ante la estatua de Franco. Era también el aroma de otro tiempo. Al parecer, no habían advertido el paso de los años y que la persona a la que rendían tributo de lealtad, alzando el brazo, era una parte de la historia de España, en absoluto, un presente, encarrilado desde la transición por otros derroteros. El Cara al Sol y la escena nos hicieron retroceder ¿veinte? ¿treinta? ¿cuarenta años? ¿setenta años? La palabra que cuadra aquí es “demodé”.

Esas formas y usos, cuando se ven por TV, asumen su verdadera dimensión irreal y anacrónica. Con esos usos y formas, no hay manera de hacer política y sobre este punto, toda discusión es, a estas alturas, banal. Basta ver en TV la escena de ayer por la noche para advertir el anacronismo políticamente correcto de los Víctor Manuel y Compañía y el otro anacronismo, políticamente incorrecto, de los que cantaban el Cara al Sol en la noche oscura.

Cuando los períodos históricos terminan, los símbolos, las imágenes, los rituales y la parafernalia que los han adornado, terminan también. No darse cuenta de ello es convertirse en anacrónico e inscribir las propias opiniones políticas al margen de la realidad.

Cuando ZPlus no puede ofrecer más que símbolos…

El “talante” se ha agotado, incluso para sus propios aliados. Carod Rovira ya se lo dijo el primer aniversario de la victoria electoral bajo sospecha del 14-M: “eso del talante está muy bien, pero el federalismo se demuestra federando”. Cada vez menos gente cree en ZPlus. Hoy el corazón de los gays ha latido con júbilo cuando el ministro de justicia ha defendido el proyecto de ley que les permitirá ser papá y mamá al mismo tiempo. Si tenemos en cuenta que entre un 3 y un 5% del cuerpo electoral es de “orientación gay”, ZPlus se ha ganado una buena bolsa de votos. Pero ayer, evidenció demasiado a las claras carecer de idea de “España” y de “Estado”. Las preguntas de Rajoy fueron pertinentes, no por que las hiciera el jefe de la oposición, sino por que va siendo hora de que éste país sepa si hay algo más que “talante” en las neuronas de su jefe de gobierno; es bueno saber hacia dónde se orienta la nave. Pero ZPlus carece de ideas. Ayer lo evidenció demasiado a las claras. Por tanto, ayer mismo, por la noche era preciso recuperar crédito electoral. ¿Cómo hacerlo? Recurriendo a los viejos tópicos de la izquierda: que si la derechota, que si la guerra civil, que si el franquismo, que si las fosas comunes…

Pero, hablando de fosas comunes, ayer ZPlus, después de su bochornosa actuación parlamentaria, apareció en el homenaje sorpresa a Santiago Carrillo, quien le podría haber informado mucho y bien de lo que fueron las fosas comunes, las purgas estalisnistas y los asesinatos en masa. Carrillo, se declaró “comunista”. Mintió una vez más. Hay que recordarle que fue él quien en 1979 viajó a EEUU, invitado por el CFR, dio una conferencia en la sede del principal centro de poder mundial y de regreso, empezó a dinamitar el PCE, voluntariamente y con premeditación. Ese que ayer se declaraba “comunista”, anteayer se integró en el PSOE con las armas y bagajes que había conseguido arrastrar del PCE. Lo repetimos: el papel histórico de Carrillo, a partir de 1979 fue engrosar el arca de votos del PSOE, dinamitar el PCE y aportar el caudal de cuadros y votos que el PSOE necesitaba para alcanzar la victoria electoral de 1982. Y, además, luego, él mismo, en un gesto de sinvergonzonería sin precedentes, ingresó en el PSOE con sus últimos mohicanos. El oportunista de ayer, se declaró “comunista”… cuando todos sabemos lo que era: una vieja culebra reptante del estalinismo, que envió a morir a sus camaradas a España, a sabiendas –recordar a Julián Grimau-, que embarcó a su partido en la loca aventura guerrillera del Valle de Arán, que protagonizó la masacre de Paracuellos y que, finalmente, traicionó a su partido y a sus camaradas, haciéndolo estallar y transvasándolos al PSOE. Ese es Carrillo: un anciano de 90 años, dinosaurio de un período en el que Europa estuvo dividida en dos bloques y en el que él se posicionó con el stanisnismo. Pero, nos guste o no, Santiago Carrillo es historia. Su vida podría titularse: historia de una traición permanente. Muchos de sus antiguos camaradas –Semprún, entre otros- han revisado la gestión del líder del PCE y, desde luego, sólo un ignorante como Zplus pudo ayer alabar sus méritos. La historia de Santiago Carrillo va íntimamente unida a la traición y al crimen. Pero es historia… y, en tanto que tal, sus fechorías solamente deben preocuparle a él, justo en este momento en el que tiene menos viva por delante de la que ya ha vivido.

ZPlus está intentando agitar los fantasmas del imaginario colectivo de la izquierda en estos momentos en los que su gobierno empieza a hacer aguas: el presidente del Congreso habiendo presentado la dimisión, el ministro de economía habiendo hecho otro tanto en dos ocasiones y sin saber por donde salir del entuerto, las ministras Vogue con sus departamentos empantanados por la ausencia de iniciativas, los ministros Zero, legislando para minorías, la economía habiendo registrado el peor balance en muchos años, la UE corrigiendo al alza las previsiones de inflación del gobierno y la baja las previsiones de crecimiento económico, la centrifugación en su mejor momento para nacionalistas e independentistas, y así sucesivamente… No es raro que ZPlus intente ampliar su discurso vacío, torpe y mendaz, intentando suscitar las reacciones más viscerales de los elementos más irracionales de la izquierda: la lucha contra el fascismo, Manthaussen, Carrillo, etc…

ZPlus está resucitando la eterna lucha entre las dos Españas. Él y no otro. Ante la falta de ideas, recurre a los iconos. ¿Qué hará cuando se acaben también los iconos? ¿Qué seguirá a la centrifugación nacional y a la trituración social? Pocos políticos de la historia reciente de España han resultado tan absolutamente desprovistos de “sustancia”, vacíos y torpes. Pocos políticos causarán un daño tal a nuestro país como este “boboman”, “bambi”, “sosoman”, ZPlus o como se le quiera llamar. Pero a él también, la historia le demandará responsabilidades. Como a Carrillo. Como a Franco. El problema es que ZPlus es “presente” y aun queda mucho para que se convierta en historia, o mejor, en historieta, a la vista de su talla política, como máximo de la misma altura que una mierda bien aplanada. Día a día nos lo recuerda

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

ZPlus: 1er.aniversario. Balance globalmente negativo

ZPlus: 1er.aniversario. Balance globalmente negativo Redacción.- Tras el primer aniversario del 11-M, el aniversario del 14-M. De los 192 muertos a un país en vías de centrifugación nacional y trituración social. Dos acontecimientos íntimamente ligados: sin el primero, ZPlus jamás habría accedido a la presidencia, sólo él es capaz de negarlo y pensar que se debió a sus méritos. Vale la pena pasar revista a este año.

1. El “nuevo talante”.

El último período aznarista se había caracterizado por el endurecimiento de las posiciones de Aznar en materia de estructuración del Estado (tema defendible) y en el alineamiento junto a los EEUU (tema absolutamente indefendible). Ambas posiciones, actuaron generando la sensación de que existía una “crispación”. La campaña de ZPlus se basó –a falta de un programa realista y de ideas nuevas- en un “nuevo estilo de hacer política”. De ahí surgió la idea del “talante”.

El “talante” consistía en favorecer el diálogo, intentar resolver cualquier contradicción y problema mediante el contraste de pareceres y encontrar las posiciones de equilibrio y negociación.

El problema en este terreno es que el “talante” puede ser una alternativa… cuando se tiene un perfecto conocimiento de cuál es la naturaleza de los problemas y se tiene una idea precisa de las soluciones a aplicar. En ese caso, la cuestión es convencer a la otra parte de lo necesario de aplicar tales o cuales medidas y pactar con ellas, los ritmos, las velocidades y la profundidad de los cambios a aplicar… no su naturaleza ni sus contenidos.

El talante no es un “fin”, sino un “medio” para alcanzar un fin. El problema es que ZPlus carece de ideas claras en casi todos los terrenos y aspira a que sean otros los que marquen posiciones y, a partir de ahí, realizar las concesiones oportunas. Pero esa no es la tarea de gobierno: no se gobierna con sonrisas y gestos, sino ejerciendo un principio inherente a la tarea de gobierno, el mando, el liderazgo, la capacidad de conducir a una comunidad. Y en este terreno, podemos afirmar que, aunque ZPlus, su mujer y sus hijas duerman en el complejo de la Moncloa, la presidencia está vacante.

2. Los efectos más perniciosos del “talante”

ZPlus no tiene mayoría, sino un exiguo margen de votos que, un año después, sigue siendo exiguo. Para gobernar a precisado el concurso de tres fuerzas políticas: Coalición Canaria, cada vez más a la deriva y desdibujada en la lejanía, Izquierda Unida, absolutamente desintegrada interiormente y convertida en una especie de federación de pacifistas, ocupas, gays, feministas y… nada más, donde el obrerismo que aportaba el PCE ya está completamente ausente y se piensa más en los derechos de los inmigrantes que en los de los propios trabajadores españoles; y, finalmente, ERC, un partido que ha enviado a Madrid a un “toca collons” como Tardá y a un exjefe de tribu como Puigcercós. Tres apoyos políticos que son tres ceros a la izquierda y que, por lo que respecta a IU y ERC, frecuentemente sostiene posturas contrarias al gobierno ZPlus.

Ahora bien, CiU no quiso apoyar al gobierno acaso por que lo veía débil y quebradizo; la cosa no iba con el PNV que optó por presionarlo desde fuera; y el resto de grupos políticos, o bien tenían muy escasa entidad, o bien estaban francamente enfrentados a ZPlus. Luego estaba el PP cuyo peso en el Senado y en el Congreso era decisivo y tenía volumen suficiente como para bloquear cualquier iniciativa de reforma constitucional.

Si CC apenas pesa, IU se encuentra interiormente roto, ERC, por el contrario, sobredimensionado por unas elecciones autonómicas que lo situaron como tercera fuerza política y por la particular geometría catalana que creó el tripartito, ha tomado en serio la actitud de ZPlus… y la explota en beneficio propio y sin el más mínimo sentido de la medida.

Por lo demás, ZPlus no puede olvidar que está donde está gracias a Maragall, ese político viejo y chocho, con el cerebro permanentemente nublado y confuso. ZPlus ha colocado a Maragall y la “vía catalana” hacia el “nuevo estatuto”, como modelo alternativo al plan Ibarreche: pero la “vía catalana” se ha convertido una irrisión y en el paradigma de todas las corruptelas, de la omertá mafiosa y como el punto de encuentro de una clase política degenerada y corrupta que quiere más transferencias, para tener más capacidad de robo y latrocinio.

3. Un doble proceso: centrifugación nacional y trituración social

La incapacidad de ZPlus se ha puesto de manifiesto en su increíble capacidad para crear problemas allí en donde no los había y para profundizar en la gravedad de los problemas realmente existentes, dilatando la solución.

España no tenía un problema de estructuración nacional. Ese problema residía solo en la mente perversa de los nacionalistas. El gran hallazgo de los nacionalistas ha sido encontrar a un partido socialista débil, dividido, sin ideas, sin contenidos, sin proyecto, ideológicamente a la defensiva, sin teóricos ni doctrinarios, sin posibilidad de reconstruir una línea doctrinal más allá de un “progresismo” fatuo, ciego y vulgar.

Gracias a ZPlus, el problema de la estructuración del Estado, resuelto en la constitución de 1979, ha sido elevado al rango de “gran problema” nacional. Cualquier comunidad autónoma tiene, ahora, el derecho a llamarse “comunidad histórica”, “comunidad nacional” o “nación”, y vamos a asistir en los próximos meses a una carrera desenfrenada por la conquista de la “dimensión nacional” que, en nada va a desmentir las posiciones de aquella memorable novela de la transición “Llas autonosuyas”.

ZPlus carece de la más mínima experiencia en el trato con los nacionalistas e independentistas. Ignora –por que no da más de sí- que el nacionalismo no es otra cosa que pedir siempre MAS, fuera de toda medida y límite, así hasta la independencia final. Es imposible negociar con los nacionalistas, por que cualquier punto de encuentro es considerado como una cesión y, por tanto, como una nueva frontera, a partir de la cual, se puede redefinir una nueva oleada reivindicativa. Cualquiera que lea todos los días la prensa, es capaz de advertir esta característica de los nacionalistas e independentistas… cualquiera menos ZPlus.

Lo dramático es que ZPlus ha conseguido presentar la igualdad “unidad nacional = Aznar = cumbre de las Azores”, como caricatura de todos los que pensamos que es preciso defender la unidad nacional, pero que la intervención en Irak fue un error. Mientras esta idea siga presente en el imaginario colectivo de los españoles, defender la unidad nacional es algo que va a realizarse contracorriente.

El problema es que el PSOE no puede aportar absolutamente nada en lo relativo a la estructuración del Estado, si dejamos aparte el absurdo del “federalismo asimétrico” de Maragall. Por que, en el fondo, a los nacionalistas vascos y catalanes, pensar que pueden ser considerados “naciones federadas” en la misma situación de igualdad que la “nación valenciana”, la “nación andaluza”, les horroriza tanto como la posibilidad de retorno al jacobinismo. Ellos son diferentes a todo el resto…

Luego está el problema de la trituración social marcado por cuatro puntos:

1) la sobrevaloración de los derechos presuntos o reales de las minorías, sobre los derechos de las mayorías y, especialmente, sobre los derechos de la familia y de las parejas jóvenes.
2) el silencio absoluto del gobierno en relación a los derechos de los trabajadores y a cualquier reforma del sistema de contratación que elimine los contratos basura y la precariedad laboral.
3) el intento de resolver la cuestión de los dos millones de inmigrantes ilegales mediante una reforma de la Ley de Inmigración que, a finales de 2005 hará que en nuestro país exista 5.000.000 de inmigrantes el 60% ilegales.
4) un desprecio y un abandono absoluto de las necesidades de la familia española en beneficio de las minorías sexuales (gays, feministas) y de una legislación permisiva (en temas de drogas blandas), con un olvido completo de ayudas a la natalidad, a las parejas jóvenes dejadas al albur de la especulación inmobiliaria y de la precariedad laboral.

Pues bien, a pesar de que al cumplirse el primer aniversario, ZPlus haya aludido a que “después de ocho años de derechas, hemos tenido un año de derechos”, es un insulto a la inteligencia y al sentido común: no han existido más derechos de los que existían antes, pero si se han puesto en peligro derechos antes existentes. Así hay que tomar, por ejemplo, estas absurdas medidas llevadas desde el principio por el gobierno en torno a la “discriminación positiva”: se mide a los seres humanos, no en función de su valía y capacidad… sino de su sexo. Y dado que hay un 50% de personas de cada sexo, esa proporción debe de existir en cualquier otro ámbito de la vida social. Ya hemos visto los resultados que esta política ha dado en el ámbito del gobierno: las “ministras Vogue” han resultado un completo, total y absoluto fracaso. Su gestión ha sido, en todos los casos, mediocre y ha oscilado entre lo malo y lo pésimo. Ni una sola ministra ha alcanzado nunca un aprobado en su gestión y todas ellas, incluida la vicepresidenta del gobierno, han pasado completamente desapercibidas y cuando han destacado por algo, no ha sido, desde luego, por algo positivo, sino por alguna metida de pata más o menos memorable.

De entre todas las medidas de ZPlus, el apoyo desmedido a las exigencias y al pliego de condiciones de la cadena mediática al que le debe el poder es, sin duda, uno de los aspectos más desgraciados de este gobierno. Inicialmente, en la campaña electoral decíamos: ZP sin duda quiere decir “Zapatero” y “Polanco”; hoy sabemos que, en realidad, ZP es, más bien ZPlusy que el PSOE de hoy no es más que un partido pegado a un grupo mediático que condiciona completamente la política española.

4. Política internacional: menos que cero

Se consideraba hace un año que el titular de exteriores era uno de los pocos políticos de prestigio que entrarían en el nuevo gobierno ZPlus. En apenas seis meses logró dilapidar todo su capital acumulado en el conflicto de Oriente Medio. En efecto, en estos doce meses España no ha tenido política exterior. O lo que es peor, ha tenido la peor de todas las políticas exteriores posibles.

Inició su andadura ZPlus con la “enérgica” decisión de retirar a las tropas de Ikak. Había algo peor que llevar a las tropas a Irak, tal como se las llevó: efectivamente, retirar las tropas tal como se hizo. ZPlus ni midió las consecuencias, ni fue capaz de entrever que su decisión tendría consecuencias y que era preciso medir sus gestos. A poco de retirar bruscamente las tropas (en lo que militarmente puede ser considerado como una desbandada, dejando atrás pertrechos, recambios, instalaciones y con las armas a la funerala) ZPlus se dio cuenta de que EEUU tomaría represalias en donde más dolían: en el terreno de la economía. Por que no se trata de ZPlus sea ignorado por la diplomacia americana o tratado con la misma irrelevancia con que puede tratarse al último diplomático del más desarrollado y yermo país africano, se trata de que la VI Flota de los EEUU revocó sus contratos de mantenimiento en astilleros españoles… e Yzar cayó ante la falta completa de “carga de trabajo”. Se trata de que EEUU han puesto todo tipo de obstáculos a las exportaciones españolas de calzado y alimento. Se trata, además, de que la alternativa de ZPlus –Francia y Alemania- han sido capaces de reconstruir sus relaciones con EEUU, mientras España no ha estado en condiciones de recibir más que desprecios y desaires… ¿Pero podía esperarse otra cosa?

En absoluto: el “imperio” no olvidar a los que le ofenden… ZPlus no solamente no se levantó al paso de la bandera americana, sino que, además, multiplicó, en los primeros meses de gobierno, todo tipo de desaires y declaraciones en contra de la política de Bush… Aquellas aguas han traído estos lodos: España, desde hace años, no había ocupado un lugar tan absolutamente secundario e irrelevante en la escena internacional. Las políticas exteriores, para ser tomadas en serio, no deben de ser oscilantes y en apenas cinco años, la orientación de la política exterior española ha adquirido un sesgo serpentino imprevisible.

En el fondo, la cuestión era asegurarse de que la retirada de tropas iba a realizarse a cambio de arrancar concesiones de Francia y Alemania, de la misma forma que la entrada en Irak se realizó a cambio de los “beneficios inimaginables”, tal como Jeff Bush, hermano del presidente, predicó en Madrid… ZPlus retiró las tropas a cambio de nada. Error, una y mil veces, error. En política no se hace nada gratuitamente. Y si ZPlus creía que las decisiones estratégicas se toman por idealismo… sencillamente demostraba su amateurismo e impreparación para ocupar el cargo.

Todos los foros internacionales a los que ha asistido España en este año (Conferencia Iberoamericana, Conferencia Antiterrorista) han sido irrelevantes y han estado ausentes otros actores de peso. El cordón umbilical de ZPlus con el “mundo” se ha realizado a través de Chávez, Castro, Kirschner y poco más. Cero mas cero. No hay política exterior, ni en las actuales circunstancias existe la más mínima posibilidad de que se reconstruya una: para ello hace falta ser acreedor de “respeto”, y ZPlus inspira cualquier cosa menos respeto. Por que, incluso en el “núcleo duro de la Vieja Europa”, ZPlus despierta las mayores sospechas y una indiferencia casi total, tal como ha evidenciado la actitud de Schröeder y en menor medida de Chirac. Para colmo, los reiterados casos de corrupción y, en particular, la polémica del 3% catalán, han alertado a la Unión Europea sobre el destino de los fondos enviados a España.

5. La hora de la economía especulativa y de la deslocalización

En este año, la marcha de la economía no ha sido buena. Se ha vivido de las rentas del período anterior y de una inercia económica que, poco a poco, se ha ido agotando. La economía española ha perdido competitividad. La productividad que había ido cayendo en los últimos años, ha acentuado su caída a lo largo de 2004-5. Es evidente, que el único elemento nuevo que ha aparecido en la sociedad española para explicar esta caída de la productividad es la afluencia masiva de cientos de miles de inmigrantes que han llegado a nuestro país sin formación profesional de ningún tipo y desde ámbitos geográficos que funcionan con otros ritmos y cadencias de trabajo.

Para colmo, las exportaciones han retrocedido, en especial por el cierre de los mercados norteamericanos. A partir de mayo, empezó a producirse una desbandada de empresas, especialmente, plantas de montaje de multinacionales que huían, bien hacia el Este Europeo o bien hacia extremo-oriente. Solamente el sector inmobiliario ha gozado de buena salud, a pesar de cierta desaceleración que ya se dejaba ver en los últimos dos años. Pero, con todo, el precio de la vivienda ha seguido subiendo un 18%, equivalente a los años anteriores.

La bolsa ha registrado oscilaciones pero la tendencia general del dinero es a huir de las zonas en donde prevé conflicto. España es una de esas zonas en donde, el poder político puede intentar engañar a la opinión pública, pero se enfrenta a los analistas económicos y a su rigor implacable. El dinero huye de España por que el dinero es cobarde y huye de allí en donde corre riesgos.

El mercado de trabajo no va bien. Los puestos de trabajo que se crean son, en número, prácticamente los mismos que los que se destruyen, pero se destruyen puestos de trabajo de calidad y se crean puestos de trabajo de ínfima calidad. Las altas en la seguridad social son engañosas, su número no puede eludir el hecho de que se trata de cotizaciones de los niveles más bajos, frecuentemente a media jornada o a horas, en su inmensa mayoría de trata de contratos basura para inmigrantes.

Los únicos sectores que siguen funcionando a pleno rendimiento son las obras públicas (y seguirán estando en forma mientras dure el flujo de fondos estrcuturales) y la construcción, pero también aquí se perciben síntomas de desaceleración.

Buena parte de la industria manufacturera está siendo deslocalizada irremisiblemente y mientras persistan las actuales leyes sobre comercio internacional, será difícil que esta tendencia se invierta. El capital prefiere no hacerse cargo de los costes sociales y los salarios que precisan los trabajadores españoles y traslada sus plantas de montaje allí donde la producción es más barata. Hoy es más barato contratar la edición de un libro con un comercial norteamericana que, finalmente, lo imprime en China y calcula el coste FOB Barcelona, que imprimirlo en las imprentas de siempre en cualquier lugar de España. La liberación de aranceles a productos textiles procedentes de China, hundirá la industria europea del textil en pocos meses. El recurso a la “calidad” que se da como panacea a la globalización económica, es un absurdo: en breve los productos chinos también apelarán a la calidad… pero a precios populares.

Para colmo, la rapacidad del Estado hace que sea muy difícil la supervivencia de las pequeñas empresas y mucho más todavía de los profesionales acogidos al régimen de autónomos. Lo que el Estado pide es mucho, lo que da muy poco. Las prestaciones y servicios médicos son regresivos en relación a unos años. Absurdos como la financiación de las operaciones de cambio de sexo a travestidos, es una ironía risible ante la pertinaz negativa a ofrecer gratuitamente fármacos y servicios generalmente utilizados por la población. Una vez más, el PSOE gobierna para minorías susceptibles de ser transformadas en un electorado cautivo.

6. Defensa: sin orientación, ni rumbo.

No hay defensa nacional como no hay política exterior. Por no haber, ni siquiera hay un ministro capacitado para ocupar ese cargo. Pepe Bono es cualquier cosa menos el ministro adecuado: la demagogia, el populismo, un patriotismo afectado e improbable, no son suficientes para trazar una línea política para la defensa nacional. La línea estratégica aprobada por el gobierno ZPlus es vaga, indefinida e inaplicable. Desconoce el hecho fundamental: que el enemigo está en el Sur, que los problemas de España proceden del Sur, que es en el Sur en donde hay que concentrar los esfuerzos defensivos y que, finalmente, la quinta columna del enemigo ya está entre nosotros. De eso, ni Bono ni la directiva de defensa han dicho absolutamente ni una palabra.

Se puede ignorar el peligro, pero no por ello el peligro desaparecerá. Ahí están los atentados del 11-M así como las decenas de detenidos en los últimos meses, dispuestos a llevar la “guerra santa” a nuestro suelo. Por que el hecho fundamental para la defensa nacional es que en estos momentos existen 600.000 marroquíes y magrebíes en nuestro territorio, más de la mitad de los cuales, se declaran admiradores de Bin Laden: esto es, suponen el más formidable entramado de apoyo civil a los núcleos terroristas islamicos. Ni siquiera ETA en sus mejores tiempos ha contado con una red de simpatías y apoyos tan tupida.

La directiva de defensa aprobada por el gobierno ZPlus reconoce al terrorismo como al enemigo del que defenderse: pero no abunda en la naturaleza de ese terrorismo, ni en su origen, ni en su cristalización. El “terrorismo” indefinido, que parece no proceder de ningún sitio y ante el cual se opone el infantil “diálogo de civilizaciones”, es ciertamente, un enemigo: pero no procede de la nada: hay países que exportan terrorismo, países que son viveros de terroristas y países que llevan una guerra no declarada y de baja intensidad contra nuestro país. Es inevitable pensar que Marruecos encarna todas estas características y, precisamante, por eso, resulta todavía más incomprensible que ZPlus tienda la mano a Marruecos ignorando que mientras Marruecos toma esa mano, con la otra introduce pateras de inmigrantes y de droga, terroristas y agitadores en España.

7. Lucha antiterrorista: ceder el terreno ganado

Hasta el 11-M de 2004, la lucha antiterrorista estaba ganada: ETA estaba contra las cuerdas, incapaz de reaccionar, las fuerzas de seguridad del Estado habían desmantelado su estructura hasta hacerle imposible moverse, las constantes caídas habian impedido que se realizara cualquier atentado. Más de quinientos terroristas languidecían en la cárcel. Además, en los últimos cinco años, el Estado había desmantelado absolutamente todos los frentes de actividad de ETA, sus medios de comunicación, sus redes de extorsión, su aparato internacional, su frente político, presionados en España, en Francia eran incapaces de reconstruir una infraestructura libre del acoso policial. Como ratas perseguidas, muchos terroristas optaron por abandonar la banda y huir a los más alejados países latinoamericanos. La política de dispersión de presos, había tenido sus frutos y de no ser por la complicidad del PNV y por los apoyos dados a las familias de los presos, lo más probable es que estas mismas familias les hubieran inducido a desertar del campo terrorista.

En eso llega ZPlus al poder y lo que hasta ese momento estaba claro, a partir del 14-M empieza a torcerse. ZPlus consideraba, como el PSOE de los años 70 y 80, que las víctimas de ETA “algo habrían hecho”; empieza a trabajar con la posibilidad de pactar con ETA y, desde luego de hacerlo con el PNV, y para labrar ese pacto, las víctimas del terrorismo de ETA son un obstáculo. Así que se dedica a impulsar otra asociación de “afectados” por el terrorismo. Y es así como aparecen las “víctimas de primera” (las del 11-M que dieron el poder a ZPlus) y las “víctimas de segunda” (las de ETA) que deberán de renunciar al derecho a la justicia para facilitar la “normalización” del País Vasco.

Lo que hasta entonces había sido una política decidido de obstaculizar a los terroristas y a sus peones, actuar en cualquier frente de trabajo político, a partir del 14-M se convierte en una política de debilidad, “mano tendida” y “buen rollito” en relación al nacionalismo y al entorno de ETA. En ese contexto aparece el “plan Pachi López” que no es más que un plan nacionalista atenuado. El PSOE vasco alberga la quimérica esperanza de atraer –como hizo Maragall- a los sectores del nacionalismo radical… olvidan que no fue Maragall quien atrajo, sino él quien fue atraído, olvidan que no es Maragall –torpe, abotargado, envejecido, obtuvo- quien tiene la iniciativa sino los amateurs de ERC… Y olvidan, finalmente, que detrás de ERC no existe una banda armada que asesina y detrás de HB si.

Fruto de esa política de debilidad ha sido el dar alas al terrorismo. Éste, mal que bien, ha conseguido colocar algunas bombas que, en otro tiempo, ni siquiera hubieran aparecido en las páginas de los diarios, pero que en esta situación de debilidad del gobierno, se magnifican e incluso corren el riesgo de tener más impacto que muchos asesinatos de la banda, aun a pesar de que eludan causar víctimas, no tanto por “humanismo” sino por incapacidad.

La batalla contra el terrorismo, que estaba literalmente ganada y que se hubiera ganado de persistir en la política presión, sin perdón y sin cesar, se ha torcido. El ministro del ramo, es apenas un juez que hace solo un año estaba más cerca de las posiciones de HB que de las víctimas del terrorismo y, desde luego, de las medidas más decididas para combatirlo.

8. Sobre el 11-M: no se sabe apenas nada, salvo que hubo 192 muertos.

Gracias a los atentados del 11-M este gobierno está en el poder. No gracias a sus méritos, ni a sus promesas electorales, ni a su capacidad: gracias solamente a unas bombas criminales y asesinas. Vale la pena preguntarse ¿qué sabemos sobre lo que ocurrió el 11-M?

Mucho si hemos de tener en cuenta lo que nos dicen desde el ministerio del interior. Muy poco si tenemos en cuenta la claridad de las informaciones facilitadas por los medios del ministerio. Hoy seguimos sin saber exactamente cómo se idearon los atentados, de dónde salieron los explosivos, cómo fue posible que una banda de chorizos y pequeños traficantes marroquíes, cometiera unos atentados provistos de una extraordinaria precisión política y técnica. La mayoría de aspectos de la investigación policial tienen cabos sueltos desde los primeros momentos: no sabemos ni lo que ocurrió en Laganés, ni qué había dentro del piso de Leganés, ni cómo es posible que la policía encontrara tantos elementos en una furgoneta abandonada y de una bolsa sin explotar, que más parecen las piedrecitas del cuento de Hansel y Gretel que algo efectivamente probable en el mundo real.

Pero, de entre todos los elementos que rodean a los atentados hay dos fundamentalmente ominosos: la Comisión de Investigación creada en el Parlamento y el nombramiento del Comisionado para las Víctimas.

Sobre la Comisión parece difícil explicar su alto grado de ineficacia: el PP estuvo solamente interesado en demostrar lo indemostrable, las relaciones entre ETA y el mundo islámico y el PSOE estuvo solamente preocupado por demostrar que el PP mintió entre el 11 y el 13-M. Ni ETA tenía nada que ver, ni el PP mintió: simplemente fue llevado a una trampa. Y esa trampa le costó el poder.

Ahora bien, resulta todavía más insultante la presencia de Mohamed VI en España el 11-M toda vez que dos días después de los atentados, sus policías llegaron a España cuando ya se habían producido las primeras detenciones, llevando las fichas policiales de los presuntos responsables… vinculándolos a medios integristas marroquíes, cuando la misma policía marroquí no había enviado ningún informe ni dossier cuando esos presuntos responsables pidieron (y obtuvieron) la regularización en nuestro país.

En un año, la investigación ha avanzado muy poco: cada dos meses, un nuevo elemento ha sido presentado como “ideador” de los atentados y “coordinador”. Van para seis. Y los seis son improbables.

En cuanto al “comisionado”, su figura era absurda e irrelevante. Existe una oficina de atención a las víctimas del terrorismo, gestionada por el ministerio del interior y que ha funcionado con acierto. Ahora bien, Pilar Manjón en su intervención ante la comisión de investigación, resaltó el hecho de que el trabajo de la comisión había sido igual a cero, y pidió una comisión independiente… en lugar de comisión independiente lo que tuvo es un “comisionado”.

Peces Barba, desde su nombramiento, apenas ha realizado las funciones para las que fue nombrado. Ha sido más polémico por sus ausencias que por sus presencias, ha sido un elemento de división entre las víctimas de ETA y las víctimas del 11-M, entre las víctimas que deben “perdonar” y las víctimas que deben “ser resarcidas”. No es raro que la figura de Peces Barba sea cuestionada por los primeros y tomada con indiferencia por los segundos.

Pero estas polémicas no deben hacernos olvidar: 1) que la pista de los atentados lleva a Marruecos y 2) que hoy no se sabe apenas nada cierto sobre los atentados.

9. Conclusión: solo unas elecciones anticipadas pueden salvarnos

Estamos ante el gobierno de perfil más bajo de toda la democracia: entra las “chicas Vogue” y los “chicos Zero”, este gobierno no ha acertado en ningún terreno, ha creado problemas en donde no los había (relaciones iglesia-estado), ha tomado medidas regresivas en terrenos en donde se estaba en la buena dirección (antiterrorismo), ha tendido la mano a quienes solo sienten voracidad (nacionalistas e independentistas), ha adoptado medidas políticas apresuradas sin medir las consecuencias (retirada de las tropas), ha hecho que aumentara el problema de la centrifugación nacional (Plan Ibarreche y nouevo estatuto catalán), ha aportado soluciones en donde no había problema (matrimonios homosexuales), etc, etc,

La puntuación del gobierno es próxima al cero absoluto. Pero lo peor, no es esa puntuación, sino el hecho de que en el futuro quedarán abiertos graves problemas en el futuro que afectarán a nuestra unidad nacional, a nuestra estabilidad constitucional y a nuestra integridad social.

Sería difícil hacerlo peor. Imposible, en realidad. Sería difícil encontrar a un gobierno que dejara traslucir una imagen tan palpable de debilidad, cobardía y falta de energía para gobernar.

España hoy, en la práctica, está sin gobierno. Un gobierno en el que la llave de la gobernabilidad esté en manos de Llamazares o Carod-Rovira, no es un gobierno, sino una irrisión.

Solo unas elecciones anticipadas puede sacarnos de este aprieto sin precedentes en la historia de España. Las costuras de nuestro país y de nuestra sociedad difícilmente han podido soportar este primer año de gobierno ZPlus… pero, no desde luego, van a poder soportar toda una legislatura.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Democracia aritmética y real. De la masa al pueblo

Democracia aritmética y real. De la masa al pueblo Redacción.- La democracia no es solo un sistema de aritmética electoral, es el reconocimiento de unos valores y libertades en función de los cuales ordenar la vida nacional. Nuestros sistemas democráticos sufrente hoy una profunda crisis que deriva de las dos derivadas degenerativas del sistema, la plutocracia y la partitocracia, que se extienden sobre el transfondo inquietante de un pueblo convertido en masa.

[Para completar los conceptos de este artículo se recomienda la lectura del libro de Pol Ubach "¿Aún votas, merluzo?"publicado por Editorial PYREque puede adquirirse en Tienda PYRE, así se ayudarás al mantenimiento de esta web.

La crítica que se formuló en los años 30 a la democracia desde todos los ángulos del sistema político, sigue siendo válida a condición de precisar que se trataba de una crítica a la democracia numérica. La cuestión es que la democracia no es solamente un sistema electoral, sino algo más. Lo que va de la democracia numérica a la democracia sin adjetivos es lo que va de la masa al pueblo.

Los puntos fuertes de la doctrina antidemocrática de los años 30.

A partir de la crisis del 29, la democracia fue objeto de críticas desde cuatro ángulos del sistema político:

1) desde la izquierda comunista
2) desde la extrema-derecha
3) desde los movimientos transversales
4) el tradicionalismo

La izquierda comunista surgida de la escisión de la II Internacional y polarizada en torno a los partidos que se declaraban seguidores del leninismo, se basaba en que la democracia “liberal” era un producto de la burguesía. Ciertamente, ese producto había surgido como una superación del feudalismo, pero, a su vez, había generado una contradicción en su interior. Esta contradicción se basaba en que la burguesía solamente podía mantenerse como clase hegemónica mediante un sistema productivo de tipo capitalista y mediante un sistema político de carácter demoliberal. Y eso implicaba, finalmente, que el sistema económico basado en la explotación del proletariado (los que carecían de la propiedad de los medios de producción), otorgaría por siempre jamás la hegemonía a uno u otro sector de la burguesía representado por los distintos partidos parlamentarios.

Por su parte, la extrema-derecha argumentaba tomaba como punto de referencia “la nación” y afirmaba que la unidad de los ciudadanos quedaba rota por los distintos partidos que tendían a anteponer su interés de parte al interés nacional. Por otra parte, no todos los valores podían someterse a votación: la existencia de Dios o la misma unidad de la nación, no dependían del estado de ánimo del electoral y la coyuntura, para afirmarse o desmentirse. Los fascismos de los años 30 consideraban que la “igualdad” era pura ficción: en la sociedad lo que rige es la ley de la desigualdad y, espontáneamente, se tiende a la formación de jerarquías naturales que no se afirman mediante votos, sino a través de su voluntad de poder y de su lucidez para reacciones de la forma que exigen las circunstancias aun en las situaciones de máximo riesgo.

Los movimientos transversales (que iban desde el “Ordre Nouveau” francés hasta los personalistas de cristianos de Mourier y, en la postguerra, abarcaban incluso el movimiento “Jeune Europe” de Jean Thiriart, al menos en determinados aspectos, realizaban una síntesis integradora entre las posiciones de extrema-izquierda y de extrema-derecha. El título del libro de Henri de Man, “Más allá del Marxismo” y de Thierry Maulnier “Más allá del nacionalismo”, son significativos del estado de ánimo que se vivía en ese movimiento imposible. Ahora bien, estos movimientos, en los años 30, tuvieron la suerte de no descender a la arena política y, por tanto, evitaron ser identificados con el fascismo o con el comunismo y es en este sector, en donde mejor puede evaluarse la solidez de sus argumentos contra la democracia liberal.

Finalmente el tradicionalismo representado por Julius Evola expresó sus puntos de vista en dos obras fundamentales: “Orientaciones” y “Los hombres y las ruinas”. Este sector, difería de los anteriores en sus críticas a la democracia: se trataba de un sector verdaderamente antidemocrático. El “demos” es, por definición, el “reino de la cantidad”, si la sociedad acepta estar dirigida por “los más”, tenderá a dar la espalda a la jerarquía y la jerarquía indica distintos escalones de competencia y preparación, no sólo técnica, sino también espiritual. Para dirigir una comunidad debe estar presente un poder carismático que se encarna solamente en “hombres superiores” en los que se manifiesta una fuerza sobrenatural, un poder que no pide reconocimiento de las masas, sino que se afirma sobre las masas y, frecuentemente, contra las masas.

Las dos primeras posiciones, terminaron chocando entre sí. Una realizaba la crítica a la democracia en nombre de la economía y de los derechos de las clases desfavorecidas y otra lo hacía en nombre de la Nación y de su interés superior. En cuanto a las otras dos corrientes, se trató de formulaciones, fundamentalmente, teóricas, que no tuvieron una incidencia en ningún movimiento de masas.

De la democracia adjetivada a la democracia en estado puro

Ahora bien, a decir verdad estos movimientos incurrían todos en el mismo error: considerar que la forma de democracia que conocieron en los años 30 era el único tipo concebible de democracia, cuando en realidad se trataba de una “democracia liberal”, “de una partitocracia” y, muy frecuentemente de una, pura y simple, oligarquía, vagamente democrática. A la postre, se terminaba no sabiendo exactamente qué significaba la “democracia”.

Amadeo Bordita, una de los teóricos del “consejismo” o del marxismo-revolucionario antileninista, definió, paradójicamente, al estalinismo como el régimen “democrático” por excelencia, pues, no en vano, en la constitución aprobada por Stalin se hablaba del Estado Soviético como el representante de “todo” el pueblo. Por lo demás, no hay que olvidar que en la misma época, los fascismos se pusieron en movimiento en nombre de la “comunidad nacional” entendida como una simbiosis de pueblo, Nación y Estado. La lucha de los fascismos contra la partitocracia, contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar y a lo que se difunde tendenciosamente, no era una lucha “contra la democracia”, sino contra la “partitocracia”; cuando los fascismos analizan las divisiones, los conflictos, las crisis recientes de sus Estados-Nación, concluyen que se han producido a causa de las luchas partidistas y de la pérdida de visión del Estado. Pero se están refiriendo a las “partitocracias”. De hecho, tanto Hitler como Mussolini aludieron siempre a que encarnaban las “sanas reacciones populares” y, a nadie se le escapa que adoptaron medidas paternalistas para defender la situación de los trabajadores; de la misma forma que es igualmente cierto que estos regímenes lograron un amplio apoyo de las clases trabajadoras y que su triunfo derivó, no de la aquiescencia de la burguesía (que siempre miró con desconfianza movimientos impulsados por excombatientes y jóvenes radicalizados) sino del hecho de que consiguieron sustraer a amplios sectores populares de la influencia de los partidos marxistas. Cuando esta penetración en las capas trabajadoras fue menor, la consistencia de estos regímenes fue, así mismo, menor: tal es el caso del “fascismo español” que puede ser más bien definido como una forma de paternalismo militar, con una fuerte componente católica, antes que como una fascismo en estado puro. Los regímenes de Franco, Salazar o Petain, entran dentro de este esquema, pero no así el fascismo italiano o el nazismo alemán y mucho menos los sectores alemanes que dieron vida a la “revolución conservadora”.

La partitocracia es una degeneración de la democracia en la que el poder de los partidos se extiende capitalmente en toda la sociedad, ahogando a la sociedad civil y no admitiendo más tipo de representatividad que a través de esos mismos partidos. No es la única degeneración, la plutocracia, frecuentemente va unidad a la degeneración partitocrática. La plutocracia es el poder del dinero: el dinero, en un sistema electoral, no puede influir directamente, pero lo hace a través de los partidos, que, finalmente, terminan no siendo más que instrumentos de tales o cuales grupos de presión.

Ahora bien, estas formas de democracia, no son toda la democracia, y, en realidad, se alejan del concepto mismo: “mando del pueblo”. Es evidente que “el pueblo” no puede “mandar”, esto es, dirigir los destinos de la Nación. Para elegir representantes de entre ese pueblo se recurre a las elecciones; el sufragio universal es –mientras no se invente otro sistema- el único que permite valorar que opciones logran obtener el favor popular y, en cualquier caso, muestra las simetrías electorales. Incluso en los regímenes totalitarios, siempre ha existido algún resquicio por el que se ha colado el sistema electoral. En la misma “democracia orgánica” española, del período franquista, existió un intento de que “el pueblo” estuviera representado “de otra manera”, no en función de los partidos, sino del lugar de nacimiento (del municipio), de la actividad (el sindicato y la corporación) o del estatus demográfico (la familia). Era la democracia “orgánica” tan legítima como cualquier otra… si se hubiera dado libre curso a la presentación de todas las opciones.

Y esta es la cuestión fundamental: el franquismo no puede ser considerado como una forma democrática, no por que no admitiera la democracia de partidos (la partitocracia), sino por que no reconoció otras libertades básicas que van indisolublemente unidas a un sistema “democrático” sin el cual no es concebible: libertad de reunión, manifestación y asociación. Y, ciertamente, el franquismo distó mucho de conceder estas libertades; incluso a sectores que, inicialmente, formaron parte del régimen surgido el 18 de Julio de 1936 (hubo falangistas y carlistas disidentes y hubo miembros de la derecha que, finalmente, se orientaron hacia formas democristianas o monárquicas liberales). Esto hizo que el sistema de “democracia orgánica” que, sobre el papel no era en absoluto absurdo, jamás pudiera llevarse a la práctica.

La democracia es un sistema de reconocimiento de valores, derechos y libertades, pero también de obligaciones y compromisos. Y, solo, en última instancia, un sistema electoral en el que la mayoría se impone a la minoría.

De la masa al pueblo: psicología de las multitudes

A principios de siglo Gustav Le Bon publicó su “Psicología de las Multitudes” sentando lo que luego serían las bases para la crítica de la democracia formulada por los fascismos y los movimientos transversales. Le Bon explicaba que las masas tienen una naturaleza femenina: se dejan seducir. Añadía que la media de inteligencia de una masa no era la media geométrica sino que se situaba en el nivel de inteligencia más bajo que estuviera presente. Y para argumentarlo aludía a los grandes espectáculos de masas. El libro de Le Bon sigue hoy, cien años después, manteniendo toda su frescura y vigor y explica el por qué la “telebasura”, la “comida basura” y la “cultura basura” siguen siendo los consumos preferidos por las masas.

Hay que fijarse atentamente en el título del libro de Le Bon “Psicología de las Multitudes”. Escrito en francés, utilizaba una palabra que quiere decir tanto “masas” como “multitudes”, de tal manera que el libro ha sido traducido de una forma u otra, indiferentemente. ¿Qué es la masa?

Jacques de Mahieu, escribió: “Una masa es un gran número de individuos dispersos, pero colocados con respecto a determinado problema en condiciones semejantes”. Y añadía “Los integrantes de una masa actúan, en cuanto tales, al margen de las estructuras orgánicas que por otra parte los puedan relacionar. Constituyen una mera yuxtaposición psíquica de individuos. De ahí que la masa se oponga al pueblo y se forme en la medida en que el pueblo se disocia, estructural o accidentalmente”. Lo esencial de nuestro tiempo es el fenómeno de la “masificación", esto es, de la transformación del “pueblo” en masa”.

Aparece la masificación cuando se debilitan las estructuras sociales. ¿Qué son las estructuras sociales? Es cada conjunto de relaciones constantes entre entes sociales (individuos, grupos, comunidades intermedias y Comunidades) de una misma naturaleza o de naturaleza distintas (por ejemplo, familias, talleres, asociaciones, etc., en el municipio). Hasta la revolución francesa, los regímenes se sostenían en base a un régimen de pactos entre las distintas estructuras sociales: se acata la autoridad del noble en la misma medida en que el noble está dispuesto a comprometer su hacienda y su vida en defensa de la vida y de los intereses de sus súbditos. La división social en castas hacía que cada casta tuviera sus estructuras sociales propias: las órdenes militares para la nobleza, las órdenes religiosas para la función sacerdotal y, finalmente, los gremios para la función productiva. Esta estructura trifuncional de la sociedad, propia de los pueblos indoeuropeos, estuvo presente desde la más remota antigüedad hasta la Revolución Francesa.

El problema fue que, en los inicios de la revolución francesa y, mucho más, en la Americana que le precedió, se era consciente de que al abolir la organización de la sociedad en función de sus estructuras, se iba a provocar un vacío. Para paliarlo se recurrió a la división de poderes y a un régimen de pesos y contrapesos, al mismo tiempo, los ciudadanos podrían agruparse en función de sus intereses y afinidades, en otro nuevo tipo de estructuras, basadas en la afinidad de sus miembros, los partidos políticos. Y, finalmente, se pensaba que la educación podría contribuir a insertar los valores democráticos en todas las capas de la población y, finalmente, todo el conjunto de sistema tendería a unos mayores niveles de justicia, equidad y libertad.

Esto no fue así: el poder político hizo que muy pronto, desde los orígenes mismos del sistema, el vacío de los antiguos gremios y de la antigua nobleza, fuera ocupado por el poder omnívoro del dinero. Pronto aparecieron grietas en los sistemas democráticos que, pasaron a ser plutocracias más o menos filantrópicas. A medida que la complejidad de la sociedad fue avanzando, las clases oligárquicas y sus “medianeros” con la sociedad (la partitocracia), vieron los riesgos que implicaba una “educación popular” digna de tal nombre. El aumento de medios de comunicación hizo que a través de ellos fuera posible realizar un gigantesco proceso de bastardización cultural de las masas, de embrutecimiento y abotargamiento mental que, en nuestros días, está alcanzando sus límites máximos.

Por que hoy, el gran drama de nuestras democracias, es que ya no hay pueblo que pueda ejercer su derecho al voto consciente y libremente, sino una masa que se deja seducir por unos o por otros y que en sectores creciente, vota según el dictado de sus vísceras… cuando un sistema democrático, derivado de una filosofía racional, debería tender a que la población (que no la masa) votara en función de su cerebro, no de su corazón, ni de sus intestinos. Lo sucedido el 14-M de 2004 es suficientemente elocuente de cómo un 8% del electorado se dejó influir unos mensajes enviados por SMS y, de todas las opciones posible, optó por la más inconsistente.

La crítica moderna a la democracia

En 1973, Lewis Tambs, uno de los redactores de los Documentos de Santa Fe y asesor en geopolítica de todos los presidentes republicanos, nos explicaba en Madrid: “la guerra del Vietnam enseña que la política exterior de los EEUU depende de su política interior”. En efecto, a partir de Vietnam, ningún presidente de los EEUU va a emprender una guerra de agresión, si tiene la certeza de que la opinión pública norteamericana –la que va a elegirlo- rechaza tal intervención. Tams, seguramente había leído las opiniones de Leo Strauss, inspirador del movimiento republicano neo-conservador. Para Strauss, la política tiene tal complejidad que no puede dejarse que las “masas” opinen, por que ni siquiera están en condiciones de reconocer la vía para defender sus propios intereses.

De hecho, hace falta ciertas dosis de honestidad intelectual para que el electoral afirme en un ejercicio de sinceridad: “mira, no tengo ni idea de cuál es la mejor orientación que debe tomar nuestra defensa nacional”, “no tengo absolutamente ni idea de economía, así que no puedo reconocer cuál es la política económica más justa que me proponen los partidos”, o esta: “bastante tengo con preocuparme del día a día para preocuparme de los problemas de la Nación”… De ahí que no cause una particular convulsión a la clase política el hecho de que cada vez acudan menos ciudadanos a votar. Desde hace décadas, en EEUU, nunca acuden a la votación más del 50% del cuerpo electoral, y ningún partido, realiza proposiciones para acabar con esta situación.

En realidad, las líneas políticas, en economía, en exteriores, en defensa, en derechos y libertades, para ser serias y eficaces, tienen que ser estables. Hemos visto que la pérdida de peso político de nuestro país en escenarios internacionales se debe a que los dos partidos mayoritarios han sido incapaces de pactar políticas de Estado y tienen la tendencia a cambiar la política impresa por su predecesor en cuanto tienen ocasión.

Así mismo, es rigurosamente cierto que la población tiene una tendencia a seguir las orientaciones dictadas por los grandes consorcios mediáticos: son ellos los que anuncian los peligros, los que informan de los riesgos, los que condicionan la formación de la “opinión pública” y, frecuentemente, quienes la manipulan. No es raro, por ejemplo que la opinión pública no tenga claras ni cuáles son sus necesidades, ni cuáles son los riesgos que le aquejan, ni cuáles son las soluciones. De hecho, los medios de comunicación son negocios, no ONGs, dependen de sus anunciantes y de sus fuentes, esto es de los partidos políticos, especialmente de los que tienen la llave de las arcas del Estado. Son los partidos los que pagan una publicidad no particularmente barata en períodos electorales, así pues, hay que estar a bien con ellos, especialmente, con quienes tienen más posibilidades de tener el poder. Por lo demás, en buena medida esos medios son la voz de su amo (grupos de presión) que precisan subvenciones y ayudas procedentes del Estado para que su negocio sea más rentable. ¿Nos tiene que extrañar que en el curso de la crisis del 3% y en los últimos 25 años, ningún periódico catalán haya hecho absolutamente nada por investigar la cuestión? En el fondo, esos medios no son otra cosa que la voz de su amo… pero es a través de esa voz que se hipnotiza y se condiciona a la opinión pública.

La crítica moderna a la democracia, se realiza, por primera vez, no desde círculos intelectuales o partidos de oposición, sino desde las esferas mismas del poder y se basa en lo siguiente: la política es demasiado seria y compleja para dejarla en manos de la opinión pública, de una opinión pública que se nutre de telebasura, información-basura, comida-basura y cultura-basura. La cuestión es que ese proceso de bastardización de las masas ha sido generado por los mismos que ahora critican la impreparación de las masas para definir su futuro. Se niegan a facilitar las vías para la convocatoria de referendums por vía popular, se niegan a aumentar los niveles representativos y a modificar la ley d’Hont o las listas cerradas, son capaces de asumir cualquier reforma del sistema para fortalecer el poder y el peso de esos organismos muertos que solamente existen a la hora de las elecciones, los partidos políticos, pero desganados para abordar el tema de alcanzar mayores niveles de representatividad y democracia. Y, particularmente, en materia cultural se muestran absolutamente negligentes: no solamente el sistema educativo es, literalmente, un cadáver en putrefacción, sino que cualquier canal para aumentar la cultura popular es mirado con desconfianza y recelo.

Pero, hoy, en 2004, ¿qué supone ser demócrata?

Si la madre de todas las degeneraciones de la democracia es el proceso de transformación del pueblo en masa, la recuperación de la democracia vendrá acompañada de un movimiento en sentido opuesto. En este sentido, el problema de nuestro país es doble:

- De un lado la vertebración nacional ante el proceso de centrifugación puesto en marcha por los nacionalismos y los independentismos y que encuentra el terreno allanado gracias a las ambigüedades del socialismo español.

- De otro lado, el proceso de vertebración socio-cultural que corte la trituración a que está siendo sometida nuestra comunidad y que reinvierta el proceso de masa a pueblo.

Este segundo problema tiene mucho que ver con la condición de “demócrata”: ser demócrata no es estar SOLO por unas elecciones que definan aritméticamente mayorías y minorías, sino, FUNDAMENTALMENTE hacer todo lo posible para que una masa deshilvanada y despersonalizada, recupere las características y los rasgos propios de un pueblo. En este sentido, para que un pueblo sea tal,

1) debe disponer de una vigorosa sociedad civil… que en estos momentos es absolutamente inexistente. Esa sociedad civil debe cumplir un papel similar a los cuerpos o estructuras intermedias de la sociedad que existieron en otro tiempo. Deben ser el contrapeso al poder omnívoro de los partidos.

2) debe disponer de una voluntad de educación popular capaz de insertar en la población valores y, fundamentalmente, estimular su capacidad crítica.

3) debe de limitarse el papel y el peso de los partidos políticos al hecho puramente temporal de presentación de candidaturas electorales; en este sentido, y en tanto que organizaciones de derecho privado, los partidos no pueden ser subvencionados con cargo a los fondos públicos, una ley de financiación de partidos debe poner coto a las “donaciones” procedentes del “racket” practicado sobre determinadas actividades.

4) debe de reformarse el sistema electoral para permitir que entren en el parlamento el mayor número de opciones posibles, que supongan en mayor número de matices y opiniones, al mismo tiempo, las listas deben ser abiertas y desbloqueadas y debe de facilitarse al máximo el control que el ciudadano debe tener de la clase política, y el acceso al referéndum vinculante.

5) los programas electorales son la tarjeta de visita de los partidos. Los sistemas digitales posibilitan el poner en marcha mecanismos de control que aseguren que cuando un partido se desvía el programa con el que ha sido elegido, ese mismo partido, carece de legitimidad para gobernar. Contrariamente a la tradición democrática española, los programas están hechos para ser cumplidos. Incumplir el programa debe equivaler al ostracismo político y la revocación por parte del cuerpo electoral.

6) los consensos en las áreas en las que son imprescindibles las “políticas de Estado” debe sustituir al eterno tira y afloja entre los partidos políticos. Política social, exteriores, economía, vivienda, defensa, inmigración, seguridad ciudadana y natalidad, exigen de la clase política, una postura unitaria.

7) no existe posibilidades de aplicar un “liberalismo absoluto” ni en política, ni en economía: en economía, a partir de un cierno nivel de acumulación de capital, es imposible pensar en el libre mercado, éste pasa a ser propiedad de un reducido número de empresas que actúen en régimen de monopolio o de oligopolio. Análogamente, en política es necesario evitar el que dos partidos actúen como los únicos árbitros. Ese sistema creado por los partidos mayoritarios jamás será reformado por esos mismos partidos, pero es nefasto para la comunidad que ve como dos fuerzas actúan en régimen de oligopolio. Esto implica que la reforma de las instituciones deberá realizarse mediante presión popular en la calle y a través de las instituciones: allí donde el sistema impida legalmente las reformas, deberá ser la movilización de los sectores de la población, sustraídos a la masificación, quienes presionen a los partidos mayoritarios

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

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El tripartido puede desmoronarse de un momento a otro

El tripartido puede desmoronarse de un momento a otro Redacción.- Con la querella presentada, con una moción de censura en el registro de entrada del Parlament, Maragall ha reaccionado con su habitual falta de lucidez y con su mente enturbiaba por los excesos del pasado. En estos momentos todo es posible en Catalunya: si en el momento de instaurarse, los observadores políticos no dábamos al tripartito catalán más de dos años en el poder, parece probable que ni siquiera se complete ese ciclo.


Las “armas” de Maragall

La reunión de la dirección del PSC en la tarde del sábado fue, literalmente, una escenificación de cara al exterior de algo que el partido no tiene en su interior: sonrisas y unidad. Cuando las cámaras desaparecieron de la sala, no pudieron evitarse las crispaciones, los gestos adustos y las críticas a la dirección y al tripartito. En la casa socialista empieza a resultar claro que la legislatura se ha agotado y que va a ser imposible sacar adelante el “nou Estatut” con el que Maragall había querido pasar a la historia.

Al acabar esa reunión salió el peor Maragall, el anciano agotado, con las neuronas obstruidas, víctima de sus excesos anteriores y al que una nube densa y negra, enturbia el cerebro. Estos procesos son habituales en personas de la edad de Maragall y con su pasado. En ellas se produce una regresión al proceso primario de la creación, un enrocamiento en posiciones de juventud que reaparecen. Como los artereoescleróticos que no recuerdan lo que hicieron hace dos minutos pero viven una realidad y unos recuerdos surgidos de su infancia y juventud.

Maragall, al terminar la reunión de la dirección socialista, apareció ante las cámaras. Era el peor Maragall que, falto de argumentos propios del aquí y del ahora (entre 10 y 15.000 vecinos se manifestaban en ese momento ante el Palau de la Generalitat) recurrió a los argumentos de su juventud universitaria:

- la culpa de todo no es de los técnicos, ni del 3%, ni de la falta de seguimiento de las obras de El Carmelo, ni de las tramas de corrupción… la culpa es de la “derecha” que ataca a la “izquierda”. Faltaría más.
- ¿y que quiere la derecha? La guerra civil, naturalmente, como hace 70 años…
- la “derecha” quiere vengarse por lo del “Prestige”…

Lo dicho: Maragall, cada día que pasa, resulta mas evidente que su dolencia haga que no esté en condiciones de asumir un cargo que, probablemente hace 20 años, hubiera estado diseñado a su medida. Se la ha pasado el arroz, las neuronas están resecas y las ideas sobre el presente ya no fluyen de su cerebro con facilidad. Y el problema es que el PSC, ahora mismo, carece de una imagen pública de sustitución: Nadal, que lo fue en otro tiempo, está quemado; Montilla, que aspiraba a serlo, se ha quemado en esta crisis, negando que oímos lo que oímos…

Si Maragall cree que la culpa de la crisis de El Carmelo recae sobre la derecha y que todo se debe a la guerra civil y al Prestige, es que precisa, urgentemente, la ayuda del mejor equipo de neurólogos. Y los socialistas catalanes, precisan un salvavidas.

La “vía catalana” ha estallado en mil pedazos.

Tiene gracia que el inepto de ZPlus recomendara a Ibarreche seguir la “vía catalana”… por que, precisamente, esta vía catalana está tan hundida como el barrio de El Carmelo. Por cierto y hablando de El Carmelo, el problema no ha hecho nada más que empezar: desde el punto de vista técnico, inyectar 14.000 metros cúbicos de hormigón no es la mejor solución. Esto implica, aproximadamente, colocar un lastre de 28.000 toneladas en una zona en la que antes el subsuelo desplazado… apenas pesaba 3.000 toneladas. Es fácil prever lo que ocurrirá en los próximos meses o años: el peso de ese bloque hará que prosigan los reacondicionamientos del subsuelo y… las casas situadas en las inmediaciones empezarán a ver como bajo sus cimientos se producen desplazamientos que hasta ahora no se habían realizado, pero que serán forzado por la desigualdad de texturas entre el hormigón y el suelo de la zona y por el mayor peso de aquel. El calvario para los vecinos sólo ha hecho que comenzar.

La vía catalana era la del “consenso”, esto es, la vía de la “omertᔠmafiosa: todos callamos, todos nos repartimos un 3% que será superior si logramos más competencias en materia económica. Esto funcionaba mientras todos los partidos silenciaban los verdaderos motivos de la reforma del Estatut. Gracias a Maragall, unido a la falta de reflejos de Mas, ha hecho que todo esto saltara por los aires.

Y esto es lo peor, que si la imposible “vía catalana” ha quedado desacreditada, esto confirma que la “vía Ibarreche” es la única aceptable para inspirar los procesos centrífugos. Y hay algo pero todavía.

ERC el gran beneficiario de la crisis

Ayer sábado por la noche, Carod hablaba como si estuviera ya en la oposición. Eludía que él forma parte del gobierno, olvidó voluntariamente el bolsillo en el que tiene la llave de la gobernabilidad de Catalunya. O, lo que es más probable, ha decidido ya el calendario de la ruptura: después de las elecciones vascas, a la vista de los buenos resultados previstos por el PNV.

Carod se ha presentado como ajeno a la crisis, un remanso de honestidad (olvida que su grupos parlamentario y su grupo en el ayuntamiento apenas han mostrado el más mínimo interés en este barrio compuesto mayoritariamente por emigrantes de otras regiones de España, olvida que el responsable de prensa de la Generalitat, de ERC, intentó cerrar la “Zona Cero” a la libertad de prensa” y olvida, finalmente, que el “conseller cap”, Bargalló, es de ERC y, por tanto, corresponsable en este inmundo latrocinio). Sabe que esta crisis erosiona fundamentalmente a CiU y a PSC y que, mientras se apuñalen entre ellos, una parte de los votos centrifugados le irán a parar a él, aunque el PP sea el otro gran beneficiario.

No se le ha escapado a Carod que la legislatura está muerta (como dijo Más en el momento del exabrupto parlamentario del 3% y como ayer sábado se encargó de recordarlo Jordi Pujol, caricatura de sí mismo, una vez más, pero todavía uno de los políticos mejor valorados en Catalunya). Si la legislatura está muerta, solo le queda convencer a una parte de su partido –que en un año se ha habituado a la poltrona- de que éste es el mejor momento para:

- romper con Maragall
- intentar el “surpasso” en relación a CiU y
- situarse en igualdad de votos con el PSC aspirando a la presidencia de la Generalitat.

Por otra parte, la ruptura de Rajoy con ZPlus en temas de reforma constitucional hace que también la legislatura haya quedado embarrancada y que ERC no pueda obtener más ventajas. Así que, puestos a romper, éste momento es bueno. Y si, además, las elecciones vascas dan la mayoría al PNV (como parece probable), el eje País Vasco (gobernado por un PNV que daría el paso decisivo hacia la escisión) – Catalunya (que iría un paso por delante), constituirían una presión insoportable para ZPlus que ya no tendría ningún margen de maniobra… como no fuera arrojarse, envuelto en llanto, en brazos del PP. Si es que en esos momentos todavía detentaba el poder en La Moncloa.

Los vecinos de El Carmelo: no olvidar lo esencial

En esta crisis el gran afectado, la víctima, han sido los vecinos de El Carmelo. Ayer volvieron a manifestarse, pero con una novedad. La manifestación estuvo organizada por la Federación de Asociaciones de Vecinos. Habitualmente, en los últimos 25 años, el ayuntamiento socialista, había tenido cogidas del cuello a estas asociaciones, había otorgado suculentas subvenciones a un movimiento vecinas que, desde la transición, se había ido diluyendo y perdiendo las posiciones que tuvo en los años 70. Hoy, el movimiento vecinal era una sombra de lo que fue en otro tiempo y, además, una sombra subvencionada, lo que impedía que hablara con claridad y que, en casos como la mezquita de El Raval, impidieran decir lo que verdaderamente pensaba TODO el barrio.

Pues bien, la manifestación de ayer supuso una ruptura histórica en las relaciones entre el movimiento vecinal y las instituciones del Ayuntamiento y la Generalitat. Naturalmente, Clos intentará recomponer esa situación a golpe de talonario, pero no parece probable que haya un presupuesto suficiente para hacer frente a las exigencias de los vecinos de El Carmelo, la Taixonera, y el Coll que… se ven, así mismo, afectados por grietas en sus viviendas.

Aquí, como en cualquier episodio de terrorismo, hay víctimas y hay verdugos. Las víctimas viven en los barrios, los verdugos en las oficinas de la Plaza de Sant Jaume. Es preciso no olvidar este dato fundamental, so pena de perder la perspectiva.

Ciertamente, el caso Carmelo ha servido para sacar a la superficie el mayor escándalo nacido en Catalunya, tierra de por sí, habituada a ocultar los escándalos bajo toneladas de hormigón… y eso está teniendo consecuencias imprevisibles en la gobernabilidad de Catalunya y del Estado. Pero las víctimas son víctimas y las fuerzas políticas, mediáticas y sociales catalanas harían bien en no olvidarlo.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Manifestarse por la “Unidad de España”, si, pero…

Manifestarse por la “Unidad de España”, si, pero… Redacción.- Últimamente vienen proliferando las manifestaciones callejeras por grandes temas que, efectivamente, son claves en nuestro momento político. El problema es la baja respuesta ciudadana a esas manifestaciones. Cuando solamente se manifiestan 300 ó 400 personas contra la inmigración o una cifra parecida (o incluso multiplicada por 10) por la Unidad Nacional, parece que a nadie le interesen ambos temas. Creo necesario realizar las reflexiones que siguen.

El recuerdo de Tejero y de Solidaridad Española

El golpismo español se desactivó definitivamente en dos momentos: el 23-F cuando en una loca iniciativa aventurera, sin ninguna base política, ni social, ni proyecto, unos guardias civiles entraron en el Congreso de los diputados y cuando en las elecciones de septiembre de 1983, Tejero, alma mater del golpismo hispano, se presentó con la candidatura “Solidaridad Española”… obteniendo un número de votos misérrimo que demostraba el nulo “apoyo social” al golpismo. Asunto resuelto: nunca más el golpismo fue tomado en serio.

Son los riesgos de salir a la superficie cuando se tiene detrás un apoyo mínimo. Las llamadas “fuerzas nacionales” deberían de haber extraído alguna consecuencia de la malhadada experiencia de “Solidaridad Española” (en la que Tejero fue arrastrado, no lo olvidemos, esto es, inducido por segunda vez, a trenzar la cuerda, hacer el nudo corredizo y colocársela en el cuello). Pero el problema es que en 20 años al frente de esas organizaciones se han sucedido tres generaciones de dirigentes, cada una de las cuales ha surgido, no como continuación de las anteriores, sino como ruptura con esas. De ahí que no se haya podido acumular “experiencia histórica”. Dejando aparte que, ciertamente, la capacidad de reflexión no es uno de los adornos que sobran en este ambiente político.

Los grandes temas exigen grandes movilizaciones

Cuando en España existió un movimiento contra la guerra de Irak –superficial, pero real-, el error del PP, fue ignorar la voz de la opinión pública. En las manifestaciones de febrero de 2003 y en las que siguieron hasta mediados de marzo, fueron MILLONES los españoles que se manifestaron contra la guerra, contra la presencia de Aznar en la Cumbre de las Azores y contra lo que, era previsible, que ocurriera y que, finalmente, ocurrió.

Cuando, tras la guerra, algunos mentores de estos grupos, intentaron movilizar a la población de nuevo, ésta no respondió y donde dos meses antes se habían manifestado entre 600 y 900.000 personas, ahora se manifestaban menos de 5.000. La diferencia era tal que el movimiento contra la guerra murió ahí mismo y de él –como del movimiento antiglobalizador- no ha vuelto a tenerse noticias. Cuando ocurre lo previsto y lo irreversible se muestra como tal, entonces ya no tiene sentido persistir en las mismas posiciones.

Grandes temas precisan grandes movilizaciones o, de lo contrario, se vuelven en contra de las ideas que pretenden sostener. Una manifestación por la “unidad nacional”, en Madrid y con menos de 500.000 personas… es un fracaso para la idea de la “unidad nacional”. No digamos con 1.000 o menos…

Claro está que la organización convocante, tiene la presunción de que manejando este tema y desempeñando un activismo callejero continuo, logrará afianzarse y crecer. Y sobre esta estrategia hay que hacer algunas matizaciones.

Dejarse ver en la calle y crecer en la sociedad

El activismo callejero se ha practicado en tantas ocasiones que es fácil realizar un análisis de a donde lleva:

- Al agotamiento de la militancia que tiene un límite (mucho más ahora cuando el voluntarismo es muy inferior por el cambio de hábitos sociales) a su predisposición a realizar un trabajo político continuado y limita su “vida útil”. El hecho de que el activismo haga que venga nueva militancia, no puede eludir el hecho de que los recién llegados, cubren las bajas de los que se han ido agotados.

- A un tipo de nuevos afiliados que son, fundamentalmente, jóvenes con ganas de “acción”, esto es, grupos sociales, políticamente inestables a los que hay que alimentar a base de mas activismo en un ciclo infernal que jamás termina… hasta que un incidente con contramanifestantes o con la propia policía, lo coloca en una difícil situación.

- A olvidar que lo esencial no es “dejarse ver” por la sociedad, sino “penetrar en la sociedad” y para esto, lo que se precisa son cuadros políticos, no jefes activistas hiperactivos. Los cuadros políticos son aquellos que saben explicar a la sociedad las ideas-fuerza de su organización, no quienes son capaces de pegar más carteles en menos tiempo.

Cuando un tema se quema, algo suyo se quema

Cuando se ha lanzado un tema y éste no ha tenido eco suficiente (ni mediático ni social) ese tema está “quemado”. Quemar temas es ir agotando las propias posibilidades, no sólo de la organización que abandera el tema, sino de todo el ambiente al que pertenece. Tengo la impresión de que organizar en Madrid una manifestación unilateral contra la inmigración masiva o por la unidad nacional, temas ambos justísimos, y no lograr atraer a unos cuantos miles de ciudadanos de todas las edades, profesiones y estamentos sociales, es un fracaso… no sólo para los convocantes, sino para todo el ambiente del que se reclaman los convocantes.

A esto se añade otro problema: existen muchos miles –millones, sin duda, si hemos de creer al CIS- dispuestos a manifestarse contra la inmigración ilegal y masiva o por la unidad nacional… pero muy pocas decenas, dispuestos a hacerlo tras una pancarta de un grupo que enarbole banderas, doctrinas y colores de hace 70 años. Sinceramente, no entendemos que este razonamiento, que resulta absolutamente claro para la mayoría, no sea advertido por los convocantes de este tipo de manifestaciones. A veces, para conservar una “clientela” política que responde sólo a unos estímulos simbólicos e ideológicos arcaicos… se pierden las posibilidades de ganar otra mucho más amplia.

Alguién nos dirá: es mejor hacer esto que nada. Algo que ponemos en duda: es mejor no quemar un tema que quemarlo. Tejero remember. Es mejor salir a la superficie cuando existe un soporte social real y capitalizable, que hacerlo cuando no se dispone de ningún tipo de arraigo social y lo único que se evidencia es la propia debilidad.

Pero, entonces, ¿cómo avanzar?

Se nos puede reprochar que juguemos “a la contra” y critiquemos acciones de otros. Lo único que pretendemos hacer, sinceramente, es lanzar un aviso: cuidadín, cuidadín, estas actividades no os van a llevar muy lejos, os van a exigir un esfuerzo superior a vuestras fuerzas, vais a quemar militancia y temas, y no vais a estar en condiciones de “constuir partido” que, a la postre es lo que interesa. Puede creerse o no lo que acabamos de decir, pero, finalmente, serán los hechos, de aquí a un año, los que podremos discutir a toro pasado y con lo incontrovertible de la realidad de los hechos.

¿Cómo avanzar? Ante todo intentando que los deseos no se confundan con la realidad –no lo decimos sólo por el grupo convocante de la manifestación, sino por todo el ambiente político-, una justa línea política solo nace de una percepción justa de la realidad: de la propia realidad (somos tantos, tenemos lo que tenemos en nuestro activo y nos falta lo que nos falta, son las famosas “condiciones subjetivas”), de la realidad política (las famosas “condiciones objetivas”) y lo que estamos dispuestos a hacer y queremos comprometernos a hacer (las “condiciones voluntaristas”).

Un vistazo somero a las opciones que avanzan por Europa y a la realidad social e histórica actual nos indican que un movimiento actual surgido de ideas, formas e imagen de los años 30… no llegará muy lejos. Lo que puede motivar su activismo, lo desmotiva su imagen. Si esto no se percibe, el fracaso está cantado.

¿Cómo avanzar? Creando cuadros, mediante cursos, conferencias, seminarios, documentos, llevando a cabo tareas de agitación y propaganda, haciendo girar el ciclo agitación-propaganda-organización, etc.; y esto se hace mediante proyectos poco ambiciosos, pero realistas, localistas ante la imposibilidad de mover grandes campañas a nivel nacional, intentando el despegue en una zona puede producirse el efecto contagio (es lo que los franceses del Front Nacional conocen muy bien y llaman “Efecto Dreux”), concentrándose en algunas zonas geográficas en las que se tienen fuerzas suficientes y existen motivos suficientes como para calar en la sociedad. No avanza más el que tiene más buzones de e-mail sino el que tiene un peso real en alguna zona. ¿Cómo avanzar? Aproximándose a otros grupos que están en la misma o parecida situación. Sumando fuerzas, en definitiva. Nadie tiene un esquema de partido completo: todos están obligados a colaborar entre sí, aproximarse... o bien extinguirse, perpetuarse en la minoría ínfina y, en cualquier caso, malvivir.

¿Hacia dónde avanzar? El modelo de partido activista no suele ir muy lejos. De hecho no existe ningún partido activista en Europa que haya llegado excesivamente lejos. El techo es bajo: si uno se plantea alcanzar solamente unos pocos cientos de militantes jóvenes, el activismo es lo que “paga”. Si uno pretende convertirse en un partido parlamentario con capacidad para influir en la vida política nacional, el activismo es accesorio: sirve… para muy poco, apenas nada. Lo que cuenta en ese caso son las propuestas políticas, la capacidad para ofrecer ideas nuevas, aceptables para el electorado y capaces de llevarlo a tomar la papeleta concreta de tu opción sin reservas mentales.

El ciclo del activismo es finito: entre dos y cuatro años, no más, acabado el cual se produce el derrumbe de la opción construida en función de la agitación hiperactiva y se levanta otra opción exactamente igual, con caras nuevas, con dirigentes nuevos, con algunos militantes nuevos que sustituyen a los dirigentes y militantes requemados. Es la eterna historia del radicalismo político, bienintencionado pero limitado.

Hoy, aquí y ahora, avanzar en este espacio político implica, por este orden: aproximarse, negociar, reflexionar, adoptar una justa línea política en tres niveles: imagen, programa y estrategia. Todo lo demás, son fuegos fatuos y exteriorización de la propia impotencia política.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es