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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

ORIENTACIONES

Eduardo Arias: eternamente agradecido por tu

Infokrisis.- Hay dos leyes de la mercadotecnia que el libro de Arias nunca toca: La primera la hemos mencionado ya ("para vender algo hace falta que el producto sea actual y demandado por un sector de la población"), la otra es de fácil enunciado: "un producto caído no se levanta jamás, por mucho dinero y esfuerzos que se inviertan". Lo sabe cualquier aprendiz de brujo de marketing y es lo que se enseña en los primeros meses y siempre con el mismo ejemplo: el Agua de Solares, líder de venta en aguas minerales durante el franquismo y en una de cuyas botellas apareció un "bichito" que entrañó una caída de ventas radical e instantánea. La marca había caído. Todo el dinero invertido en tratar de levantar la marca se perdió y nunca se recuperaron los niveles de ventas de otro tiempo (ni siquiera hoy a 40 años de distancia). El franquismo, la falange, el ramirismo, son modelos caídos, más que caídos, desaparecidos por completo. Se inviertan 1.000 o se inviertan 100.000, la cosa no varía: han dejado de interesar. Están muertos y enterrados y son historia. Y ya es preocupante que un libro sobre marketing no mencione esto que sí es una "ley inmutable".

En cuanto a la primera ley, también ausente (seguramente por demasiado obvia) vale la pena planteársela: ¿Existe demanda social para un producto que contenga tres aristas (inmigración - corrupción - crisis)? Y la segunda pregunta: en el caso de que exista esa demanda social, ¿estaríamos en condiciones de realizar una guerra de posiciones?

La respuesta a la primera pregunta es : hay demanda social tal como demuestran las encuestas mensuales del CIS. Hay gente preocupada por la inmigración, hay gente preocupada por la corrupción y hay gente preocupada por la crisis. No se puede dudar de que estos tres temas tienen interés para la población. Respuesta siguiente: sí, podemos hacer algo en estas tres materias… Hay buenos argumentos para realizar esta afirmación.

El primero de todos es que ni PP ni PSOE pueden abordar estos tres temas sin traicionarse a sí mismos. En algún caso extremo -Sarkozy en Francia en las últimas presidenciales- la derecha liberal se limita a copiar el programa de otro partido anti-inmigración y ofrecerlo con altavoces mucho más potentes. Más dura será la caída. El electorado exige soluciones rápidas: y Sarkozy no las tiene porque tenerlas implicaría situarse fuera del tren de la globalización. Así pues, en este 2010 veremos la recuperación de Front National francés. En España, el PP (incluso CiU o el PNV) pueden adoptar coyunturalmente alguna consigna anti-inmigración (si bien prefieren trabajar el voto inmigrante) pero sólo ocasionalmente. El problema ha alcanzado tan grado de profundidad que ya no se requiere un mero parche sino que hacen falta políticas enérgicas que el PP no está en condiciones de practicar dada la heterogeneidad de sus partes y sus compromisos internacionales.

No, la derecha puede aprovechar poco todos estos tres fenómenos (inmigración - corrupción - crisis) porque es parte de ellos y porque, en esencia, sus puntos de vista no varían mucho del PSOE. Por otra parte, no es menos cierto que los damnificados por estos fenómenos no figuran entre los electores de la derecha, sino más bien entre los de izquierdas y entre las bolsas de abstención. Es ahí en donde hay que mirar de identificar a esos "sectores sociales" que… por supuesto, no están dispuestos ni a seguir al águila franquista, ni a las banderas de la falange.

Vender un productor político precisa una estrategia de marketing previa y eso pasa por seleccionar al grupo target (al objetivo que debe de consumir ese producto) realmente existente. Hecho esto, todo lo demás es mucho más fácil: se trata simplemente de idear consignas que puedan interesar a esos grupos sociales y difundirlas en su entorno. ¿Y el resto de la población? ¿Para qué perder el tiempo? El marketing es así de implacable: si un producto lo puede aceptar un grupo, ¿para qué perder tiempo y energías tratando de difundir en otros sectores?

Pero lo esencial es identificar al "consumidor final": jóvenes preocupados por el paro, sectores modestos de la población que han visto sus ingresos disminuidos por la llegada de inmigrantes, gentes con dificultades para llegar a fin de mes que contemplan airados los casos de corrupción, pequeños empresarios asfixiados por la crisis y la política gubernamental, parados, etc. La habilidad es llegar a ellos con discursos simples y sencillos, sin duplicidad, sin sensación de mercancía averiada, sin dobleces. Eso solamente puede hacerse agrupando a cuadros políticos de cierta calidad. Y esto solamente puede lograrse adoptando dos actitudes: abrirse a la sociedad (todo lo que hemos dicho antes sobre tratar con grupos independientes, con asociaciones de vecinos, impulsarlas, etc) y generando en los gropúsculos hoy existentes una dinámica de lucidez política consistente en: dar el mando a los cuadros que obtengan mejores resultados, adoptar las iniciativas que hayan dado en algún lugar beneficios, abandonar cualquier veleidad de tocar otros temas que no sea la "trilogía crisis - inmigración - corrupción", elaborar un programa imaginativo y atractivo sobre estos temas; en una palabra: generar un nuevo sistema de jerarquías dentro del movimiento.

Para "abrirse a la sociedad" hace falta disponer de "algo". De la misma forma que los destilados surgen de fermentados atrapando el grado alcohólico y desechando otros elementos generalmente aromáticos, en la actualidad de lo que se trata es de destilar las organizaciones existentes, agrupar a los mejores cuadros y generar su apertura a la sociedad. No es fácil, pero es la única vía. Sin una masa crítica inicial de cuadros no hay posibilidades de realizar absolutamente nada, pero si esos cuadros permanecen afectos a la extrema-derecha clásica, por buena que sea su calidad, tampoco lograrán efectos de ningún tipo. Esos cuadros, por el contrario, deben buscar y encontrar en los sectores sanos de la sociedad a elementos que respondan a estímulos concretos: "inmigración - crisis - corrupción".

La lucha política es una gigantesca operación psicológica en la que se trata de penetrar en la mentalidad del consumidor, esto es del elector. Hacen falta medios… pero también ideas. Concentrando esfuerzos en un pequeño sector del "frente" se optimizan inversiones y se concentran medios. Lo que hacen falta son cuadros capacitados e ideas originales. Arias nos viene ahora con memorias históricas, 20-N y "grandes innovaciones" (banderas españolas en vertical en lugar de en horizontal).  Ni nos parecen grandes ideas, ni con ellas se puede movilizar a cuadros capacitados. No se va a penetrar en las mentalidades modernas vendiendo próximo pasado, sino temas de interés presente.

Post criptum


Y ahora unos comentarios a la respuesta de Arias en patriotas.es. Arias se aferra al tema de la "autonomía histórica" que yo solamente he mencionado en una ocasión y lo hace sin darse cuenta de que también aquí, dentro de cinco años, hará 20 que Laureano formuló este tema. Hoy no creo que lo hiciera y por una sencilla razón. Muy poca gente cree hoy que haya que estar vinculado necesariamente a una opción histórica. En 1995 era diferente. Había todavía sectores amplios de la ultraderecha que seguían afectos al sector histórico. Todo esto ha ido disminuyendo y en realidad salvo unas cuantas decenas de ultras siguen declarándose franquistas o falangistas. Y casi diría que, visiblemente, cada vez menos.

Dice Arias que no le extraña que yo no sea franquista pero que le sorprende que trate de que otros no lo sean. Pues no debería de sorprenderle: el agua y el vino cada uno en su terreno son la leche… pero el agua mezclado con vino es lo peor que puede hacer un tabernero y el vino mezclado con agua de riego puede dar al traste una cosecha. Mi razonamiento es muy simple y parece increíble que después de 11 años debatiendo esta cuestión Arias todavía no haya pillado mi posición: si en un movimiento político se extrapolan temas que interesan a sectores de la población, con temas que no interesan, aparece la sensación de que vende "mercancía averiada". Y esto ocurre en el momento en que se asume un modelo histórico -el franquismo- para un tiempo que no tiene nada que ver con lo que fue el franquismo -el tiempo presente-.

Hay camaradas con los que se ha hecho parte del camino y siempre queda algún tipo de compromiso con ellos. El mío en este terreno es recordar a carlistas, falangistas y franquistas que con esas ideas HOY no se puede hacer política y que cualquier intento que hagan se toparán con la inevitable inadecuación de sus ideas al tiempo presente. Lo normal sería que esos camaradas intentaran sobre todo hacer trabajo cultural, divulgativo, archivos, conferencias, charlas, etc, en el marco de fundaciones ya existentes (y que, en buena medida están medio muertas) o de otras que podrían nacer. Pero hoy, en 2010 colgar carteles de Franco, José Antonio o Ramiro en la calle, pensando que con eso se está haciendo política y militancia es algo tan ingenuo que parece increíble que haya gente que todavía lo piense, tal como lo hace Eduardo Arias.

Hay algo más y no precisamente secundario. El hombre es el único animal que tropieza varias veces con la misma piedra. Lo normal, cuando se tropieza con una piedra, es rectificar el tiro y pasar por otra parte, no darse de nuevo el mismo coscorrón en el mismo sitio. ¿Tropezar? Sí, tropezar: cuando no se tiene ni un diputado nacional, ni autonómico, cuando no se tiene ningún peso político, es evidente que se ha tropezado. Arias, en cambio opina que lo normal es hacer siempre lo mismo, de la misma manera para tropezar en la misma piedra: no es la primera vez que Arias intenta vender estos planteamientos: son ya 30 años en la misma onda sin variar un solo punto la orientación. Demasiado tiempo y en una soledad creciente: menos militancia y la poca que hay cada vez menos motivada por estos temas. De no ver por Internet, seguramente ésta prédica de Arias ya se realizaría en solitario.

La otra actitud consiste en ir rectificando el tiro: si falla un experimento se analiza por qué ha fracasado y se tira por otro lugar. Nunca por el mismo, porque las leyes de la física imponen que si en un proceso están presentes los mismos elementos en las mismas condiciones el efecto es siempre el mismo: fracaso, fracaso, fracaso. Por eso la extrema-derecha ha fracasado en estas últimas décadas y donde fracasó Fuerza Joven, Nación Joven, fracasarán sus avatares actuales. Y en ocasiones, a uno le jode que amigos y camaradas pierdan el tiempo miserablemente en intentar abrir caminos que desde el principio se ve que son impracticables. El de Arias no es que sea impracticable es que es inexistente.

La situación de España hoy en 2010 comparada con la de España en 1936 se parecen como un huevo a una castaña y no estoy dispuestos a perder el tiempo aportando datos de todo tipo para algo que sólo Arias no ve.

Ahora resulta que el libro que me pasó Arias como Marketing de Guerra… no es Marketing de Guerra, sino un resumen.

El contador de Word me marca 9.753 palabras y 17 páginas. Demasiado, me apeo en 10.000 palabras. No creo que el planteamiento de Arias precise tanta explicación. Mira camarada: Si tú crees que la ultraderecha va a conseguir crecer con tus planteamientos, pues, ánimo y adelante. Por mí te dejo campo libre. .

Decir que existe un mercado porque hace 10, 15, 20 o 30 años existían 350.000, 750.000, 1.500.000 de franquistas, me parece algo tan insensato que no merece ni comentarse, ni siquiera volver a comentar algo que ignora por completo todas las reglas de la mercadotecnia expuestos en ese maravilloso libro que ahora resulta que no he leído: que una base de datos con más de tres años de antigüedad no sirve absolutamente para nada. Así que vete haciendo a la idea de que lo que se movilizó hace 10, 15, 20 o 30 años (que no era tanto por mucho que El Alcázar hinchara las cifras de manera casi infantil) nunca más, volverás a verlo salvo en sueños. Que hables de nuestra capacidad de movilización hace ¡30 putos años! y la intentes transferir a 2010 es un chiste que habla por sí mismo. Y ante lo cual no creo que haga falta decir nada más, ahora que he llegado a las 10.000 palabras añadiendo firma...

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Mapa político de la derecha radical española

Infokrisis.- El siguiente artículo, sin duda aportará pocas cosas nuevas para el lector español familiarizado con este ambiente político; es un artículo de síntesis escrito para el número de diciembre de la revista alemana Volk in Bewegung, órgano teórico del NPD. El artículo ha sido redactado para el público alemán, no necesariamente familiarizado con las vicisitudes de la derecha radical española. Por supuesto, este artículo representa una opinión personal y libre. En cierto sentido hemos decidido reproducirlo en la medida en que estos días se ha cumplico el 34 aniversario de la muerte de Franco y buena parte del artículo se dedica a situar las corrientes ideológicas del franquismo y su evolución. Tampoco era cuestión de entrar en el detalle milimétrico sobre las andanzas de los partidos que se citan aquí y que importan poco al público alemán. Lo que hemos pretendido -y lo que nos solicitaron- fue un artículo de síntesis en el que las pinceladas debían ser pocas, pero precisas. Y esto es lo que hemos intentado trasladar a la redacción de Volk in Bewegung.

 

Mapa político de la derecha radical española

Entre la muerte de Franco (1975) y las últimas elecciones europeas, la extrema-derecha española atravesó distintas crisis que la convirtieron en un fenómeno político residual. En los últimos meses, dada la caótica situación económica española, este sector político parece adquirir una importancia creciente. Esta es la crónica de las últimas mutaciones de la extrema-derecha española.

En 1975, la extrema derecha tenía en sus manos buena parte del poder político en España. Estaba presente en el parlamento, en los ayuntamientos, incluso en los organismos máximos del Estado (el Consejo de Regencia), pero había olvidado lo más importante: realizar una puesta al día doctrinal. En aquel momento, la extrema-derecha estaba dividida en tres sectores “históricos”: el carlismo (monárquicos legitimistas), el falangismo (forma que adquirió el fascismo español en los años 30) y la síntesis de ambos que, a fin de cuentas, era el Movimiento Nacional creado por Franco en 1937. En 1975 estos grupos seguían existiendo pero su teorización se había detenido en 1936 cuando la mayor parte de sus dirigentes resultó fusilada o murió durante la guerra civil.

Esta falta de actualización teórica hizo que, desde el principio de la transición (período que se extiende entre el 20 de noviembre de 1975 y el 23 de febrero de 1981, golpe de Estado frustrado) existiera un desfase entre las propuestas de estos grupos y la realidad de la sociedad española de la época. Toda la extrema-derecha se configuró en torno a un hecho políticamente negativo: la “nostalgia”.

La nostalgia, ha sido el lastre que ha incapacitado durante 35 años a la extrema-derecha para ocupar un papel en la política española ha sido esa permanente mirada atrás que le ha impedido prever la evolución de la sociedad española y establecer programas adecuados.

Dos sectores: el “histórico” y el “renovado”


Hasta 1996, la historia de la extrema-derecha ofreció pocas alternativas interesantes. Después de un período inicial (1976-1981) en el que la democracia no estaba suficientemente asentada en el país, no faltó militancia y se lograron pequeños éxitos electorales (1 diputado en 1979). Los “pactos de la transición” suscritos por la derecha liberal y la socialdemocracia española, preveían un aislamiento efectivo de la extrema-derecha. En esos años se sucedieron provocaciones policiales, infiltraciones y manipulaciones que, unidos a los errores de dirección llevaron a una lenta extinción de las siglas presentes en esos momentos: Fuerza Nueva (verdadero heredero del franquismo y de su nacional-catolicismo) se auto disolvió en 1983, el carlismo quedó pronto reducido a pequeños grupos sin posibilidades de actuar políticamente y en cuanto a la Falange siguió aquejado de su dolencia endémica: la increíble capacidad para fraccionarse.

Sin embargo en 1986 se produjo una importante innovación. En el entorno que luego daría vida a Democracia Nacional surgió la doctrina de la “autonomía histórica”. Hasta ese momento la extrema-derecha había estado vinculada a formas “históricas” anteriores (la falange, el carlismo, el franquismo, el neo nazismo), a partir de entonces, un sector empezó a sostener que las posiciones políticas de un movimiento moderno no pueden estar lastradas por condicionamientos históricos. Se reconocía implícitamente la “autonomía” en relación a cualquier otra experiencia histórica anterior.

A partir de ese momento se empezó a hablar del “sector histórico” (que estaría formado por los restos del carlismo y los distintos grupos falangistas y franquistas) y el “sector renovado” o “sector de la autonomía histórica” (que, poco a poco ha ido ganando espacio y cristalizando en varias siglas hoy en fase de convergencia).

Reconocer la realidad

A las elecciones europeas de 2009 se presentaron 6 candidaturas ubicadas en la extrema derecha: AES (católicos herederos de Fuerza Nueva), Familia y Vida (católicos antiabortistas), Movimiento Social Republicano (grupo nacional-revolucionario), Frente Nacional (antiguos falangistas reconvertidos a la “autonomía histórica”), FE-JONS (sigla histórica del falangismo), Falange Auténtica (falangistas de izquierda) y Democracia Nacional, obteniendo resultados despreciables que (AES:  19583 votos; FyV: 10456; MSR: 6009; FN: 7970; FE-JONS: 10031; FA: 5165; y DN: 9950) en total 70.000 votos, que oscilaban entre el 0,03% y el 0,13% de los votos. Otras dos siglas no se presentaron (Plataforma per Catalunya y España 2000).

Tras las elecciones se impuso una reflexión a la vista de que el proceso de fraccionamiento había alcanzado un límite extremo. De esa reflexión surgió la “doctrina de los tres espacios” que, en cierta medida, completaba la “doctrina de la autonomía histórica”. Para esta nueva teorización detrás del bosque de siglas existían solamente tres “áreas”: el área falangista (formada por FE-JONS, FA, FE-La Falange y la Mesa Nacional Falangista), el área católica (AES, FyV, Movimiento Católico Español y grupos carlistas) y, finalmente, el área identitaria o área anti-inmigración (formada por E2000, PxC y FN).

Solamente era posible abordar un proceso unitario a partir del reconocimiento de la existencia de estas tres áreas y de las diferencias entre cada una de ellas. A partir de ese momento, en lo que se refiere al área identitaria o anti-inmigración se empezaron a tomar contactos. En general, este ambiente está formado por dirigentes que reconocen sus afinidades y que explican su atomización como el resultado de un período prolongado de crisis. El primer resultado fue la firma de un Acuerdo de Mínimos entre E2000, FN y MSR el pasado mes de septiembre. Desde entonces se han multiplicado declaraciones comunes y la redacción de dos documentos (sobre la corrupción y sobre la reforma de la ley de extranjería) suscritos por las tres organizaciones.

El área falangista o la crisis permanente

El mal endémico de Falange (desde su fundación en 1933) fue su increíble tendencia a fraccionarse. Durante el franquismo existían dos formas de concebir la militancia falangista: dentro del Movimiento franquista (“falange oficial”) y en la oposición al franquismo (“falange disidente”). Entre ambas tonalidades de azul existían franjas intermedias.

Básicamente, durante ese período por una parte se encontraban los líderes históricos de la Falange, que sobrevivieron a la guerra civil y a la División Azul (voluntarios españoles contra el bolchevismo en el frente del Este), que ocuparon cargos dirigentes en el Movimiento franquista (Girón de Velasco Ministro de Trabajo, Fernández Cuesta Ministro de Justicia, etc.). De otro lado empezó a organizarse una falange clandestina muy minoritaria a partir de 1943, los llamados “hedillistas” (su jefe Manuel Hedilla se hallaba confinado en Baleares al oponerse a la unificación de la Falange con el carlismo inducida por Franco en 1937). En los años 60 los primeros síntomas de crisis en el aparato franquista dieron lugar al nacimiento de dos nuevas organizaciones, el Frente de Estudiantes Sindicalistas y los Círculos Doctrinales José Antonio que mantuvieron cierta presencia falangista entre la juventud universitaria.

En aquellos años la legislación franquista prohibía la organización de partidos políticos, por tanto, el FES era relativamente clandestino y los CDJA se habían acogido al estatuto de “asociaciones culturales”. Cuando se produce la muerte de Franco, el mapa falangista es extremadamente complejo y buena parte de los grupos se habían acogido al estatuto de “asociaciones políticas” nacido en los últimos años del franquismo. Existían, pues, cuatro puntales: de un lado la “derecha falangista” en las que figuraban los falangistas-franquistas agrupados en torno a Fernández Cuesta y a la sigla Frente Nacional Español, el “centro falangista” con los falangistas-puros que tenían a Sigfredo Hüllers de Luque como jefe y a la sigla FES-FE(independiente) y la Federación de Círculos Doctrinales José Antonio con Diego Márquez a la cabeza y los grupos hedillistas, o la “izquierda falangista” que a lo largo de 1976 formaría la FE-JONS(auténtica) dirigida por Miguel Hedilla (hijo de Manuel Hedilla) y Pedro Conde. 

La “izquierda falangista” desaparecería prácticamente tras los fracasos electorales de 1977 y 1979, escindiéndose primero en dos fracciones, FE-JONS(a) y FEA, auto disolviéndose la primera y reduciéndose a la mínima expresión la segunda.

La “derecha falangista”, electoralmente, confluyó con Fuerza Nueva en 1977 (con la sigla Alianza Nacional 18 de Julio) y 1979 (Unión Nacional) que contaron con la colaboración tanto de FNE como de los CDJA. Finalmente ambas formaciones terminaron por fusionarse tardíamente cuando ya habían perdido al grueso de su militancia y tras recuperar la sigla histórica FE-JONS cuya utilización había sido prohibida por el Estado durante muchos años.

Entre 1983 y 2009 la tendencia de este sector ha sido irse replegando en sí mismo y los resultados electorales obtenidos confirman esta tendencia. FE-JONS sufrió a mediados de los 90 una escisión que llevó a la formación de FE-La Falange. Sin embargo, este grupo –que constituía el grupo mayoritario falangista- sufrió distintas crisis y escisiones particularmente en 2001 que lo hicieron estallar al rechazar buena parte de su militancia la propuesta de “frente nacional” realizada por la dirección. Fue así como el grupo se dividió en tres: FEA, MNF y FE-La Falange.

A lo largo de todos estos años, las distintas fracciones falangistas han demostrado su incapacidad para abordar una renovación teórica de su pensamiento doctrinal e incluso su incapacidad para redactar un programa común. En el caso, por ejemplo, de la inmigración masiva (6.500.000 de inmigrantes llegados a España entre 1996 y 2008) la posición del grupo hoy mayoritario FE-JONS es favorable a la inmigración procedente de países iberoamericanos y se opone a la inmigración magrebí por cuestión “religiosa”. En cambio, MNF no tiene una postura adoptada al respecto, FEA es favorable a la inmigración con un discurso humanista-universalista muy parecido al del presidente Zapatero y FE-La Falange, reconvertido en Frente Nacional, se muestra radicalmente en contra.

Todo esto llevó al entorno falangista a un ambiente de crisis permanente y de repliegue. Sus direcciones actuales carecen de documentos políticos actualizados, de programas dignos de tal nombre y su militancia se polariza en dos significativas grupos de edad: o muy ancianos o muy jóvenes, están casi completamente ausentes edades intermedias.

El apego que sienten todos estos grupos por los rituales, los uniformes y las banderas de los años 30, los convierten en algo completamente ajeno a la España de 2009 y hasta cierto punto incomprensible. Sus libros de texto, su programa, sus documentos, son los redactados por José Antonio Primo de Rivera en los años 30, sin modificaciones y sin posibilidad de inserción en la política real.

Al mismo tiempo, el dogmatismo del que suelen hacer gala, el énfasis puesto en el “sindicalismo” y su tendencia a la escisión, los convierten en algo muy diferenciado en relación al resto de partidos de extrema-derecha. El “nacional-sindicalismo” fue la doctrina redactada por Ramiro Ledesma y José Antonio Primo en los años 30 cuando el movimiento obrero español estaba dominado por el anarco-sindicalismo de la Confederación Nacional de Trabajadores. La idea era “nacionalizar a las masas obreras”, aportándoles el sentimiento de patria. El panorama ha variado mucho desde entonces: la CNT es una sigla histórica sin protagonismo alguno en el mundo sindical español, el anarco-sindicalismo ha desaparecido completamente de las fábricas (la deslocalización ha hecho incluso que las mismas fábricas desaparecieran…), por todo ello, la definición doctrinal de “nacional-sindicalismo” es completamente incomprensible para la población española.

A esto se une el riesgo denunciado por los teóricos de la “autonomía histórica”: cuando se utilizan nombres, siglas, documentos, parafernalia de otra época, no se mira hacia el futuro sino hacia el pasado y la sociedad precisa luz para el futuro, no una permanente revisión histórica del pasado.

El franquismo uno y trino

Hasta el Concilio Vaticano II, España fue un país mayoritariamente católico. A mediados de los años 60, sin embargo, se produjeron distintas mutaciones en el catolicismo (el “aggiornamento”, las modificaciones en la liturgia, la “teología de la liberación”, etc.) que generaron el que buena parte de la oposición democrática al franquismo fuera protagonizada por sacerdotes católicos. Por otra parte, los cambios culturales de los 60 (desde la minifalda a la píldora anticonceptiva, desde el turismo llegado masivamente a España y que traía otras formas y estilos de vida, hasta el crecimiento económico que generó un consumismo siempre creciente) hicieron que el peso real del catolicismo en la sociedad española fuera descendiendo desde 1964-65.

Por otra parte, el franquismo fue un régimen católico, mucho más parecido al “Estado Nuevo” del Mariscal Petain que al nacionalsocialismo alemán o al fascismo italiano. Sin embargo, el franquismo atravesó distintos períodos: entre 1936 y 1943 España vivió el “período imperial” en el cual el franquismo, previendo la victoria del Eje, llegó incluso a reivindicar territorios fronterizos de Francia, del Protectorado de Marruecos y de Guinea Ecuatorial. La retórica fascista que aportaba la Falange se convirtió en el elemento dominante en el discurso franquista de aquella época. Franco, en ese momento, pareció ser falangista.

Sin embargo, tras la derrota de Stalingrado, se produjo un primer cambio histórico: Franco alejó a los ministros más identificados con el falangismo y más próximos a los países del Eje (en especial Serrano Suñer) y empezó a apoyarse en los sectores exclusivamente católicos. A partir  de 1943 se abre un período en el que el franquismo fue sobre todo un “nacional-catolicismo”. Esto debería de durar hasta 1956 cuando, las necesidades del desarrollo económico (España no recibió fondos del Plan Marshall) unido a la situación propia del a Guerra Fría, indujeron a la firma de los acuerdos con los EEUU. El presidente Eisenhower viajó a España y abrazó a Franco y, a partir de ese momento, el peso de los nacional-católicos en el régimen fue en disminución.

En efecto, a partir de 1956 se inicia el período “desarrollista” en la historia de España. Entonces lo que hacen falta son técnicos y expertos y el franquismo los obtiene en las filas de una organización seglar formada por el sacerdote Escribá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Entre 1939 y 1956, el Opus había situado a sus fieles en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y al frente de distintas universidades constituyendo el principal vivero de técnicos a los que el franquismo recurrió cuando se trató de redactar los tres Planes de Desarrollo que se prolongarían entre 1958 y 1973. La componente principal del franquismo dejó pues de ser nacional-católica para pasar a ser “tecnocrática”.

Así pues, no hubo “un” franquismo, sino “varios”: el falangista-imperial, el nacional-católico y el tecnocrático. Y en cada uno de ellos, Franco se apoyó en fuerzas políticas y sociales diferentes (en los falangistas, en los “propagandistas católicos” y en los miembros del Opus Dei) que, por lo demás, se odiaban profundamente y recelaban unas de otras. El único nexo de unión entre todas ellas era la figura de Franco.

Por un balance del franquismo en la historia de España


Es evidente que el franquismo fue una forma de “adaptacionismo político” permanente, basado en un pragmatismo circunstancial. ¿Qué supuso ese período en la historia de España? Algo muy simple: fue el período en el que el país pasó del subdesarrollo a la modernidad. Para ello fue preciso concentrar esfuerzos en la reconstrucción económica y en recuperar el tiempo perdido a lo largo de las interminables guerras civiles del siglo XIX, luego con la frustración nacional a raíz de la pérdida de Cuba y Filipinas a manos de los EEUU en la guerra de 1898, a la que siguió la inestabilidad política permanente que llevó a la guerra civil de 1936-39. En 1939, España era un país subdesarrollado, con inmensas bolsas de pobreza, una industria ubicada solamente de manera significativa en Catalunya y Euzkadi y con una economía basada fundamentalmente en el “sector primario”, sin apenas servicios.

A diferencia de otros países europeos, España permaneció al margen de los destrozos de la II Guerra Mundial, pero al concluir, también se vio excluida de las ayudas a la reconstrucción, situación que se agravó entre 1946 y 1953 con el aislamiento internacional decretado por Naciones Unidas. Para recuperar el tiempo perdido, el franquismo concentró el poder, planificó la economía a largo plazo y evitó que las luchas políticas entre partidos añadieran un factor más de inestabilidad al atraso endémico que se padecía.

A partir de finales de los años 50 y hasta la primera crisis del petróleo (1973) se genera en España un tejido industrial que produce una primera acumulación de capital importante y problemas de superproducción. En ese momento, la peculiar y anómala situación política de España en relación a las democracias europeas, excluía el ingreso en el Mercado Común, lo que suponía un límite para el naciente capitalismo español. En 1972, los sectores más lúcidos del régimen franquista –y en especial el Almirante Carrero Blanco, vicepresidente del gobierno que sería asesinado por ETA en diciembre de 1973- ya preveían que el régimen debería evolucionar para poder homologarse a otros países europeos.

De ahí que en 1975, cuando Franco muere, la transición se realizara en apenas siete años. Contrariamente a lo que sostiene la mitología oficial, el período que va entre el 20 de noviembre de 1975 (fecha de la muerte de Franco) y el 23 de febrero de 1981 (golpe de Estado frustrado) constituyó uno de los períodos más turbulentos en la historia de España con una agitación constante en la calle, 200 muertos por terrorismo, por choques entre fracciones políticas o en enfrentamientos con la policía. Sin embargo, en 1983 el PSOE (amamantado por la Fundación Ebert dependiente del SPD) llega el poder y saltan los últimos obstáculos para que España pueda entrar en el Mercado Común como antes lo había hecho en la OTAN.

El nacional-catolicismo en la extrema-derecha

A mediados de los años 60, un grupo de católicos polarizados por Blas Piñar López, fundaron la revista “Fuerza Nueva”. Su ideología era inequívocamente nacional-católica, esto es, se identificaban con el franquismo, pero no en su período desarrollista y tecnocrático, ni con el período falangista-imperial, sino con esa etapa en la que el franquismo recurrió al catolicismo para gobernar el país. Franco, aun siendo católico, y teniendo en alta estima a Blas Piñar nunca lo situó al frente de un ministerio. El Instituto de Cultura Hispánica (sin poder político) fue la única institución que dirigió el notario nacido en Toledo. Franco incluyó el nombre de Blas Piñar entre los diputados elegidos directamente por él en el particular concepto franquista del parlamento (la “democracia orgánica” que excluía a los partidos políticos y nombraba diputados en función de “tres tercios”: el familiar –los cabezas de familia-, el sindical –los representantes de los sindicatos- y el corporativo –las distintas instancias de la sociedad civil- a los que se añadían unos cuantos más nombrados directamente por Franco).

La ideología de Blas Piñar era, pues, nacional-católica. En 1976 los planteamientos religiosos de Fuerza Nueva apenas eran compartidos por 3 obispos y por entre un 2 y 3% de la sociedad española. Blas Piñar llegó a invitar a monseñor Lefevbre a oficiar misa en los locales de Fuerza Nueva, identificándose implícitamente con sus posiciones (y ocasionando una pequeña escisión del sector “vaticanista”). Para colmo, para Blas Piñar, política y religión debían ir íntimamente unidos (algo que el Vaticano en ese momento rechazaba). En el discurso político de Blas Piñar su concepción integrista del catolicismo siempre tuvo un peso excesivo, en un momento en el que la sociedad española se iba laicizando profundamente.

Esto, unido a una imagen inoportuna (formaciones paramilitares uniformadas con desfiles), a una incapacidad absoluta para redactar un programa estratégico que fue más allá del retorno al franquismo, y, además, al descontrol absoluto de la militancia que protagonizó reiterados episodios de violencia (algunos inducidos pero otros muchos más por iniciativa propia y falta de capacidad de los mandos para controlar a sus propias bases) llevó a la esterilidad absoluta a Fuerza Nueva que llegó a contar con 30.000 afiliados y a una difusión aun mayor de su semanario. Los resultados obtenidos en 1977 fueron pobres y solamente mejoraron en 1979 cuando el propio Blas Piñar fue elegido diputado. Perdería el escaño cuatro años después. Al verse privado de su acta de diputado y, por tanto, de su inmunidad parlamentaria, terminó disolviendo el partido el 20 de noviembre de 1983: “La patronal nos ha abandonado, el ejército nos ha abandonado, la Iglesia, nuestra madre, nos ha abandonado…” fueron las razones para esta drástica decisión.

Contra todo pronóstico, cuatro años después, Blas Piñar reconstruyó el partido esta vez con el nombre de “Frente Nacional”, sin que existieran apenas cambios en relación al modelo original. La única variación fue que se excluyeron los uniformes y las formaciones paramilitares…  En realidad Frente Nacional fue una fotocopia reducida de Fuerza Nueva que tras sucesivos descalabros electorales y en medio de una pérdida creciente de votos, se extinguió en 1996, cuando Blas Piñar volvió a disolver el partido sin más explicaciones.

La tercera reencarnación política de Fuerza Nueva tuvo lugar a principios del milenio cuando el yerno de Blas Piñar, López Diéguez creó Alternativa Española, definida como “social-cristiana”. Aquí si que se produce cierta mutación en relación al modelo original. Ya no se insiste en la “unión de la Iglesia y del Estado”, pero la componente católica sigue pesando de manera decisiva. En realidad, tanto este partido como Familia y Vida, surgida de medios carlistas y de asociaciones católicas, tienen prácticamente como único caballo de batalla la lucha contra el aborto.

Numéricamente se trata de grupos muy reducidos y con poco nivel de militancia. Hasta ahora sus resultados electorales han sido extremadamente menguados y no se corresponden con la inversión realizada (en torno 1.200.000 de euros en las últimas elecciones europeas, para cosechar 19.000 votos en lo que constituye la peor relación inversión/voto de la política española).

A pesar de cultivar las relaciones en los medios conservadores europeos, AES no logra tener atractivo para el electorado, seguramente porque sus planteamientos extremadamente moderados, son demasiado similares a los de la derecha liberal (el Partido Popular). El gran error de cálculo de AES ha consistido en pensar que los católicos se sentían incómodos dentro del PP… cuando en realidad es todo lo contrario, lo consideran la única baza para batir al humanismo-universalista de Zapatero. Por otra parte, AES no mantiene ninguna posición específica en materia de inmigración e incluso se muestra favorable a la llegada de inmigrantes andinos en la medida en que “son católicos” (en realidad pertenecen en su mayoría a confesiones cristianas y evangélicas o a sectas religiosas estilo mormones, testigos de Jehová, adventistas o pentecostales).

En ocasiones hemos aludido a AES como “partido monotemático” en la medida en que su caballo de batalla es la lucha el aborto que en el último año ha sido objeto de distintas medidas legislativas por parte del gobierno (venta libre en farmacias de la “píldora del día después”, reforma de la ley del aborto permitiendo a las chicas abortar a partir de los 16 años sin comunicarlo a los padres) daba cierta actualidad al tema. Sin embargo, la posición del PP y la de AES no son excesivamente diferentes (el PP acepta determinados supuestos para realizar abortos mientras que AES no lo acepta en ningún caso) y, en cualquier caso difíciles de percibir por el electorado que ve a los líderes del PP al frente de manifestaciones anti-aborto. La sensación de los electores y militantes del PP de que se les aproxima un nuevo período de gestión del poder, hace que en estos momentos pensar en poder atraer a sectores del PP hacia una formación minúscula que obtuvo 19.000 votos en las últimas elecciones europeas, sea una quimera.

En las actuales circunstancias, solamente un acercamiento entre los distintos grupos católicos presentes en el panorama político podría, en cierta medida, sacarlos de la marginalidad en la que se encuentran. Pero cuando se pasa a un examen directo de la realidad se percibe AES es una formación cuya militancia es de edad elevada y el hecho de que López Diéguez haya introducido modificaciones en los planteamientos nacional-católicos compartidos con su suegro Blas Piñar, no implica que hayan sido asumidos y compartidos por la afiliación; en cuanto a Familia y Vida solamente tiene vida real en períodos electorales y carece de estructura real de partido, de afiliación y de militancia; se trata simplemente de una “red social” católica con poca voluntad de imponer una presencia política, además de haber expresado reiteradamente que su único tema de agitación era la lucha antiabortista. En cuanto al tercer grupo nacional-católico, el Movimiento Católico Español, formado por un antiguo militantes de Fuerza Nueva, José Luis Corral, se trata de un grupo juvenil, con militancia inestable, que permanece en las mismas posiciones que Fuerza Nueva durante la transición y que siempre ha tenido dificultades para abandonar la etapa grupuscular a pesar de tener ya casi treinta años de vida.

La evolución de la sociedad española aconsejaría, en buena lógica –aun cuando la lógica no haya sido nunca patrimonio de la extrema-derecha española- que AES se configurara como “ala católica” de un gran partido nacional de carácter alternativo. Sin embargo, a diferencia de otros países europeos, en España la coexistencia de nacional-católicos con paganos, ateos, agnósticos, católicos moderados u otras ramas del cristianismo siempre ha sido imposible.

En efecto, este sector parte de la base de que la historia de España se identifica con el catolicismo, por tanto, la única manera de “ser español” es siendo católico… y demostrándolo. Ese modelo de la identidad española (generado entre los historiadores católicos del último tercio del siglo XIX y promovido por el franquismo al rango de verdad única e incuestionable: España empieza con la conversión del rey visigodo Recaredo –la Hispaniae romana queda completamente desconsiderada- y seguirá “siendo” mientras sea católica, en el momento en que el catolicismo deje de ser su componente esencial, simplemente España desaparecerá…) el catolicismo se ha incompatible con cualquier otra tendencia o con otras formas de percibir la identidad nacional.

En cuanto a las posibilidades de que algún sector de la derecha liberal (el PP) se desgaje para reforzar a AES hay también que excluirlo. En 1997 ya ocurrió algo parecido, cuando se escindieron del PP el sector más identificado con la derecha-derecha para formar el Partido de Acción Democrática, durante muchos años dirigido por el antiguo jefe de Fuerza Joven –la rama juvenil de Fuerza Nueva- hasta disolverse en 2008. Esa escisión se realizó bajo el eslogan: “Hay un camino a la derecha” (a la derecha del PP, se entiende). La realidad demostró que ese camino no existía y que el electorado de derecha se siente cómodo con esa sigla y remiso a abandonarla (tras estallar los casos de corrupción en el PP de Madrid y Valencia –Caso Gürtel por el nombre del principal implicado Francisco Correa- este partido mejoró sus resultados electorales en esas comunidades a pesar de que los titulares de la prensa denunciaban la existencia de una trama de corrupción en torno a esa sigla).

Así pues, las posibilidades de AES son: o bien agrupar a las distintas siglas católicas en una opción “social-cristiana” de dudoso porvenir electoral, o configurarse como “ala” de un partido político más amplio y cuyos caballos de batalla vayan más allá del antiabortismo, opción también difícil a la vista del “exclusivismo” del catolicismo español y de su incapacidad para tener compañeros de viaje que no compartan su visión fundamentalista de la religión.

El sector identitario o anti-inmigración


Este sector está identificado con las tesis de la “autonomía histórica”, por tanto, ni se considera franquista, ni falangista, ni carlista. Habitualmente utiliza para autocalificar su opción como “patriotismo social” entendiendo por tal una forma de patriotismo que considera que los hijos de una misma tierra tienen derechos preferenciales en relación a la inmigración. El “patriotismo social” se identifica, pues, con el sector anti-inmigración. Dado, además, que definir lo que es una “patria” (y, por consiguiente, lo que implica el patriotismo) implica definir una “identidad”, este sector puede ser llamado también identitario.

Hay dos grandes líneas en este sector: la “catalana” y la “valenciana” en la medida en que en estas dos regiones se ubican las dos formaciones más significativas de esta corriente. En Catalunya está presente la Plataforma per Catalunya dirigida por un ex militante de Fuerza Nueva y del Frente Nacional, Josep Anglada y en Valencia está presente España 2000 con José Luis Roberto, Rafael Ripoll, Samuel Azor, Antonio Ocio, etc. Ambos grupos disponen de concejales en municipios importantes (Vic, Olot, Vendrell para la PxC y Silla y Onda para E2000). A pesar de que entre sus dirigentes existen buenos lazos de amistad y una relación fluida, nunca hasta ahora se han tomado contactos que lleven a acuerdos orgánicos. Simplemente E2000 recomienda a su militancia en Catalunya que se afilie a PxC.

A decir verdad, las imágenes de ambos grupos son diferentes. PxC tiene una imagen poco vinculada a la extrema-derecha clásica, mientras que E2000 procede de esa extrema-derecha clásica pero al haber adoptado las tesis de la “autonomía histórica” está en fase de reconversión.

Las perspectivas para la PxC son la participación en las próximas elecciones autonómicas catalanas con posibilidades de obtener un representante por las comarcas de la Catalunya Interior. Este partido centra prácticamente todos sus esfuerzos en la denuncia del proceso de pérdida de la identidad catalana y en la protesta contra la inmigración masiva. Catalunya es la zona del Estado en donde se concentran una inmigración superior al millón (el 20% de la población catalana) y procedente de países islámicos (Marruecos, Argelia, Pakistán, África negra).

En cuanto a E2000 fue hasta 2007 un grupo con implantación en Valencia. En los últimos años ha logrado extenderse a toda la Comunidad Valenciana, a Madrid y a otras localidades contando en estos momentos con 32 juntas locales. En la Comunidad Valenciana es con mucho la organización mejor implantada. Entre el 2 y el 12 de octubre de 2009 realizó cuatro movilizaciones en la calle (una marcha cívica contra el paro, un cuerpo de manifestación propio en el Día del País Valenciano), una caravana de coches que agrupó a casi un centenar de vehículos y una gran manifestación el día 12-O que se desarrollaron sin incidentes.

Tras las elecciones europeas, E2000, Frente Nacional (ex FE-La Falange) y el MSR constituyeron una mesa coordinadora que desde entonces ya ha dado sus primeros frutos, como cristalización de la teoría de las “tres áreas”. El caballo de batalla del eje E2000-FrN (que están en estos momentos en proceso de unificación) es la tríada: inmigración – crisis económica – corrupción. Los dos documentos publicados hasta ahora sobre estos temas, demuestran la coherencia de las posiciones de este bloque que en el momento de escribir estas líneas estudia la estrategia más adecuada para “desembarcar” en Madrid, en donde el FrN aporta una base militante real.

El análisis de este bloque considera que la actual crisis económica en España mutará en “crisis social” (en estos momentos hay cinco millones parados, el 20% de la masa laboral, con 6.500.000 de inmigrantes de los que solamente 1.450.000 trabajan regularmente). La prolongación inevitable de la crisis social (el modelo económico español está basado en el turismo y la construcción los dos sectores más golpeados por la crisis y que nunca más volverán a alcanzar el volumen que tuvieron hasta hace dos años)  hará que nuevamente mute y se transforme en una crisis política, conmoviendo el sistema construido en la transición española. Si este es el análisis, la estrategia consiste en realizar un trabajo político en profundidad en barrios y medios sociales golpeados aportando soluciones al problema de la inmigración (contención del fenómeno, repatriación de excedentes y de inmigrantes en paro de larga duración), la crisis económica (relocalización industrial, denuncia de los acuerdos suscritos con la Organización Mundial del Comercio y rotura de la globalización por parte de un “espacio económico euro-ruso integrado”) y la corrupción (mayores penas, responsabilidad subsidiaria de los partidos en los casos de corrupción protagonizados por sus cargos públicos y regeneración democrática del país).

Desde el punto de vista táctico estos planteamientos se completan con trabajo de agitación y propaganda en los barrios en donde estos problemas están vivos y presentes cotidianamente e implican entre otras medidas, el trabajo dentro de los sindicatos independientes, y las campañas reiteradas sobre estos caballos de batalla.

Para el sector identitario la cita definitiva son las elecciones municipales de 2011 a las que se llegará con un gran partido identitario FrN-E2000, que inevitablemente irá satelizando a los grupos menores. En la concepción de sus impulsores, dentro de este partido tienen cabida distintas sensibilidad, incluida la católica y lo que se recomiendan a los falangistas es que pasen a constituir fundaciones destinadas a preservar su tradición y su legado ideológico, pero se abstengan de hacer campañas políticas con sus siglas a la vista de que su imagen y estilo no logra penetrar nunca en el electorado ni en la población. Dentro de ese gran partido que se prevé en el horizonte los falangistas serían otra “sensibilidad”, mientras mantendrían fuera del partido una estructura, bajo la forma de Fundación, que les permitiría actuar a nivel cultural.


*   *    *

Tal es el mapa político de la extrema-derecha española cuando se va a cumplir el 34 aniversario de la muerte de Franco y en medio de una crisis económica sin precedentes en la historia de España.

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es  http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Por una profunda reforma económica, social y constitucional

Infokrisis.- El presente texto fue inicialmente elaborado para servir como documento de debate para el Acuerdo de Mínimos y, en tanto que tal, fue presentado en la reunión que tuvo lugar en el mes de septiembre. Sin embargo, a la vista de que, precisamente, al tratarse de un acuerdo de mínimos, el documento era excesivamente amplio en los temas tratados y, por tanto, no se adecuada en absoluto a la esta estructura de colaboración, lo retiré. Dado que el tiempo lo desgasta todo, decido publicarlo ahora antes de que pase completamente de actualidad. Por mi parte esto dispuesto a debatirlo con quien lo desee.

 

Por una profunda
reforma económica, social y constitucional

La “banda de los cuatro” ya no sirve para solucionar los graves problemas que España tiene planteados

 

A todos los españoles:

Durante más de 30 años, el régimen surgido de la Constitución de 1978 se ha mantenido en pie apoyado sobre cuatro columnas: el centro izquierda, el centro derecha y dos partidos regionalistas en Catalunya y Euzkadi. Pero el desgaste y la falta de soluciones ante los graves problemas que España tiene planteados en estos momentos, ha iniciado una erosión inevitable del sistema político cuyo final no puede ser otro más que una profunda reforma constitucional.

Este proceso degenerativo abre extraordinarias posibilidades para que las fuerzas sanas de la nación cristalicen en un formidable movimiento de regeneración que culmine en una reforma en profundidad del sistema político–social.

I. El dramático proceso que tenemos ante nuestros ojos

Las condiciones objetivas para llegar a esa reforma aparecerán por la transformación de la crisis económica actual en una depresión económica prolongada que, generará más y más paro, hasta cristalizar en una crisis social. A su vez, la prolongación de la depresión económica, terminará transformando, por sí misma esta crisis social en protesta política en cuanto las masas entiendan que sus intereses son completamente distintos y contrapuestos a los de la clase política. A partir de esa toma de conciencia, el régimen surgido de la Constitución de 1978 verá su principio del fin y asistiremos a la creación de un nuevo marco político.

Las preguntas que genera este proceso son simples de responder:

– ¿La crisis económica se transformará en depresión?

Respuesta, sí,  a medida que el PIB, en lugar de aumentar, continúe su caída en picado, lo que indicará una ralentización del movimiento económico. Por otra parte, esta crisis es, por primera vez, mundial y no hay ninguna zona geográfica del planeta que se vea libre de ella. Esta crisis es, también, la crisis de la globalización, una crisis generada por la globalización y por la libre circulación de capitales a escala mundial que han terminado generando una inestabilidad económica global sin que exista país alguno que se vea libre de ellas.

– ¿La depresión generará crisis social?

Respuesta: sí, es inevitable, a medida que vayan aumentando las cifras del paro y sectores cada vez más amplios de la población vivan de la caridad pública. Esto supone, además, que el Estado absorbe una parte sustancial del dinero disponible para créditos que, en condiciones normales debería ir mayoritariamente dirigido hacia la empresa privada, contribuyendo a reactivar el crédito. Dado que la deuda pública ofertada por el Estado ofrece más seguridades que los dividendos ofrecidos por la empresa privada, ésta tenderá a situaciones crecientes de asfixia y a que ni siquiera sea posible abordar planes de renovación industrial, investigación o lanzamiento de nuevos productos.

– ¿La crisis social será profunda?

Respuesta: sí, durante unos años –los actuales–, inicialmente, la población tendrá la esperanza en que la situación mejorará y la sensación de que los gestores del Estado abordan medidas para paliar la crisis: pero esta sensación se irá disipando, a medida que se haga evidente que la crisis prosigue y que el endeudamiento creciente del Estado a causa de la factura social, generará cada vez más una mayor carga fiscal, y por tanto, una imposibilidad creciente para salir de la crisis.

– ¿La crisis social desembocará en crisis política?

Respuesta: sí, cuando se haya disipado completamente la sensación de que es posible salir indemnes de la crisis, tras una oleada de protestas sociales que se iniciarán en otoño de 2009 y que se irán intensificando. En el curso de estas protestas los sindicatos mayoritarios corren el riesgo de verse desbordados, apareciendo los primeros síntomas de crisis política. Ésta se manifestará en cuanto un futuro gobierno del PP –Zapatero está políticamente muerto y cuando se celebren las próximas elecciones él y su gobierno, y seguramente el PSOE estarán en estado putrefacción si no logran bajar de 3.000.000 de parados– evidencie la misma impotencia y carencia de soluciones para salir de la crisis, fuera de las medidas antisociales y de la aplicación del liberalismo más salvaje… la peor solución en las actuales circunstancias.

– ¿Este proceso podría adoptar otras características?

Respuesta: no, éste esquema es el que la lógica, la racionalidad, el sentido común y el análisis de los datos económicos objetivos indican como el único posible. Podrán variar los tiempos y las intensidades, pero este proceso es el que va inevitablemente a desarrollarse entre los próximos 5 y 7 años, más allá de los cuales, el análisis de la situación es imprevisible.

Por eso se impone solamente una conclusión:





Más vale que el pueblo español
vaya aceptando que está ante el abismo y que el próximo futuro va a ser extremadamente duro: abundarán los sufrimientos, los disturbios  sociales y las convulsiones políticas, abundará el paro y las privaciones, se mantendrán los bajos niveles salariales pero sin la contrapartida de la apertura del crédito, el consumo caerá, se producirá una depauperación social creciente y un marasmo en las instituciones y en la clase política habituada a administrar los períodos de “vacas gordas”, pero falto de soluciones en períodos de “vacas flacas”.

 

II. Un sistema político y económico social inestable

Todo lo anterior, nos lleva inevitablemente a reconocer que nos aproximamos a la crisis política y económico–social más grave de la historia reciente de España que, para colmo, tiene características propias que la agravan aún más a causa de:

1) La existencia de una falsa “paz social” comprada por el gobierno a los sindicatos, mediante la concesión de suculentas subvenciones, asignación de cursos de formación profesional que sirven sólo como fuente complementaria de ingresos. El estallido social futuro no va a poder ser controlado ni refrenado por unos sindicatos desprestigiados ante la masa laboral.

2) La desintegración de la “sociedad civil” desde los tiempos del felipismo. La única forma de participar, decidir y opinar se realiza a través de unos partidos políticos desprestigiados y que cada vez se muestran más incapaces para representar a la población y gestionar el Estado. Esto ha generado un divorcio creciente entre las cúpulas de los partidos y la opinión pública que, en situación de normalidad, “dejaba hacer” a los partidos, pero que en situación de crisis no percibe en estos capacidad para salir de la crisis.

3) La transición se cerró en falso en 1978 generando problemas en la vertebración del Estado, en la concepción de la representación política (listas cerradas, bloqueadas, ley d’Hont, medidas pensadas para eternizar a la “banda de los cuatro” en el poder), en temas secundarios como la reinserción de presos y la abolición de la cadena perpetua, en la ambigüedad de algunos artículos de la constitución que abrían la puerta a interpretaciones unilaterales por parte de los partidos nacionalistas. Todo esto hace muy problemática la supervivencia de esta Constitución en un marco de crisis generalizada.

4) El sistema político ha pasado de ser una “democracia” a una “partidocracia plutocrática”, es decir, un sistema en el que la representación popular solamente puede expresarse a través de una oferta limitada por las cúpulas de los partidos mayoritarios cuya presencia en la sociedad es asfixiante (por eso es una “partidocracia”), a pesar de sus bajos niveles de afiliación, cúpulas que siguen las orientaciones de los “señores del dinero” y de los grupos económicos para los que, a fin de cuentas, gobiernan (por eso es una “plutocracia”) y una rapacidad demostrada en todos los partidos mayoritarios que lleva frecuentemente a sus cuadros ante los tribunales en un momento de corrupción generalizada.

5) El crecimiento económico ficticio de los últimos 15 años, basado en el crecimiento hipertrófico de la construcción, alimentado en paralelo por un crecimiento no menos hipertrófico de la inmigración, y por tener una economía absolutamente dependiente de sectores económicos poco productivos (inmobiliario y turístico), ha llegado a su fin. Estos sectores, nunca más, volverán a los niveles de negocio de hace tres años: solamente la inmigración crece, una inmigración que ya no puede ser absorbida por ningún sector laboral al carecer por completo de formación profesional y que solamente es atractiva por su aceptación a trabajar por salarios más bajos.

Por todo ello, afirmamos que:





La estructura económica, política y social, generada por los partidos gobernantes desde 1978, ha ido sumiéndonos cada vez más en una fantasía irreal de crecimiento económico y de estabilidad política, cuando, en realidad, la Constitución y su ambigüedad generaban una permanente situación de inestabilidad autonómica y de contradicción creciente entre los derechos proclamados y los realmente disfrutados por la población. Finalmente, la “banda de los cuatro” bloqueó cualquier posibilidad de reforma constitucional, lo que unido al sistema productivo con pies de barro, determinará el derrumbe de toda esta ficción política y económica.

 

III. Los cuatro puntos básicos para una reforma en profundidad

De esta crisis no se va a salir con cuatro medidas ideadas para contentar a los grupos económicos o al electorado, tal como parece creer ZP. Ni con una simple reforma en el sistema de contrataciones o una rebaja en el despido como plantearía un PP en el poder. Hace falta, en primer lugar, entender la profundidad de la crisis que se ha abierto para entender, al mismo tiempo, las medidas a aplicar. Ni el PP, ni el PSOE entienden que estamos:

– ante la crisis terminal del sistema económico nacido en Bretton Woods,

– ante una crisis del modelo económico internacional: ésta es la crisis de la globalización,

– ante la crisis del sistema político–social español nacido con la constitución de 1978.

El liberalismo salvaje ya se ha aplicado en economía desde principios de los 80. Los modelos de economía intervenida cayeron con la URSS en 1989 y los modelos keynesianos sirvieron durante los “treinta años gloriosos” (1945–75), pero hoy son inaplicables dentro del actual marco de una economía mundial globalizada. La clase política no ha sido capaz de generar nuevos modelos, ni alternativas a los existentes y ha accedido a las exigencias de los consorcios financieros, a las
multinacionales.

En lo que se refiere a España la Constitución Española, vendida como “inamovible y perfecta” se ha revelado como origen de todos los problemas que han aparecido en nuestro país:

– partidocracia y plutocracia, nunca democracia real, siempre déficit representativo,

– desmadre autonómico a partir del “café para todos”,

– ausencia de valores y de referencias utilitaristas en el día a día, irrupción de antivalores,

– ausencia de preparación y capacidad técnica en el ejercicio del poder,

– creación de un discurso político cada vez más divorciado de la realidad social,

– ausencia de planificación en el terreno económico, economía especulativa y pelotazo,

– desplome social: pérdida de vigor demográfico, delincuencia, inseguridad, aborto libre, etc.

Todos estos problemas tienen su origen en una Constitución “consensuada” (…en realidad mal cerrada) que ha facilitado la emergencia de una clase política mediocre, ambiciosa y corrupta. Ahora todo esto se aproxima a su
fin.

Las reformas que nuestro país necesita son fundamentalmente cuatro:

1) Medidas de carácter económico

– La economía española debe integrarse al máximo en la de la Unión Europea a condición de que ésta tienda la mano a Rusia y genere un espacio económico autónomo, emancipado de las finanzas anglo–sajón, verdadero cáncer de la economía mundial. El gran error político de Aznar consistió en configurarse como aliado preferencial de los EEUU, enfrentándose a nuestros vecinos y socios en la UE, el eje franco–alemán. Posteriormente, la insignificancia política de Zapatero hizo imposible explotar ninguna dirección. Frente a esta política internacional basada en los caprichos personales del jefe de gobierno de turno, una Gran Política Internacional debe reconocer la necesidad de grandes bloques geopolíticos para afrontar los problemas económicos. Por eso proponemos la creación de un eje Madrid–París–Berlín–Moscú, eje político–económico, independizado y autónomo en material económica y energética.

– Esto implica repercusiones económicas inmediatas: no existirá libre circulación de capitales fuera del marco de éste eje geopolítico. El capital no puede migrar caprichosamente allí en donde existan mayores esperanzas de beneficios, condenando a la inestabilidad a la economía mundial. El capital debe estar fijado a un territorio y las inversiones fuera de ese territorio deben estar penalizadas.

– La segunda consecuencia es la ruptura de la globalización: la situación de las distintas zonas geográficas, excepcionalmente desiguales, hace imposible que exista “competencia” entre unos y otros lugares del planeta. La competencia implica necesariamente igualdad de posibilidades. No puede haber  competencia entre Estados del Bienestar y Estados sin coberturas sociales, sin estructuras sindicales, con mano de obra esclava y jornadas de trabajo de 12 y 16 horas. Sólo dentro de espacios homogéneos –y el nuestro es el espacio Euro-Ruso– pueden existir competencia en condiciones de igualdad.

– Es preciso abandonar las tentaciones de la economía especulativa y volver a la economía productiva. Esto implica, estimular la producción industrial, diversificarla y adaptarla a nuestro marco económico, el espacio euro–ruso. Las empresas deslocalizadas y transformadas en redes comerciales deben ser estimuladas a dar marcha atrás, y, por supuesto, cualquier importación procedente de fuera del espacio euro–ruso debe ser desmotivada con gravámenes arancelarios.

– La actividad especulativa debe ser regulada y sus beneficios limitados por ley. Los paraísos fiscales, deben ser simplemente prohibidos so pena de situarse fuera del derecho internacional y en condiciones de ser intervenidos por cualquier país que se sienta afectado negativamente por el refugio de dinero negro. La debilidad con la que el G–20 (con presencia de Zapatero con silla plegable) abordó la cuestión de los paraísos fiscales en su última reunión es significativa de la falta de interés en acometer reformas profundas y radicales en el sistema económico mundial.

– El préstamo con interés debe estar sometido a leyes mucho más estrictas que las actuales. Debe de recuperarse la figura delictiva de la usura, préstamos con intereses abusivos. El crédito, especialmente cuando está vinculado a derechos constitucionales (vivienda) no puede estar en manos privadas, sino que debe estar concedido por la Banca Pública. En este sentido, la actual crisis económica enseña que la nacionalización del crédito hipotecario es una necesidad que redundará en una mercado inmobiliario en el que los precios estén en relación al valor real de las viviendas y no estén sometidas a las oscilaciones generadas por las presiones bancarias (a través de tasadores, a través de un falseamiento de la situación del mercado inmobiliario).

– Así mismo, el crédito a la pequeña y mediana empresa no puede derivar del “humor” de los operadores bancarios y de que sus operaciones especulativas en otros terrenos hayan tenido más o menos éxito, la pequeña y mediaba empresa deben poder recurrir al crédito oficial cuando el crédito privado se inhiba. De hecho, hay que recuperar la situación en la que la banca no era más que un almacén de depósitos privados, en los que los depositarios aceptaban que ésta invirtiera tales depósitos a cambio de un interés. Aquí debe empezar y terminar el papel de la banca en una España reordenada en función de la racionalidad y no en función del ventajismo de los actores económicos más influyentes.

– El fracaso de la globalización ha impuesto de nuevo y bruscamente, las políticas económicas “de proximidad”: cada espacio económico, cada país, cada región, cada comarca, deben planificar su economía en función de la proximidad y de sus recursos propios y solamente pensar en “exportar” excedentes e importar elementos deficitarios. Debe evitarse por todos los medios las situaciones contradictorias de la modernidad globalizada en la que un país como España debe destruir los excedente lácteos pactados con la UE… e importar leche, destruir su tejido agrícola para permitir a Marruecos, Turquía e Israel, inundar Europa con sus productos. El principio de una nueva economía debe ser: cada comunidad consume preferentemente lo que produce, cada economía importa sólo lo que no puede producir y precisa para sobrevivir.

– El Estado debe recuperar su función planificadora de la economía. El liberalismo salvaje debe de ser reducido a recuerdo histórico lamentable. Los mercados no planifican su futuro, simplemente viven el aquí y el ahora, la máxima rentabilidad en el mínimo tiempo, y por esto mismo, son incapaces de proyectarse en el futuro y generan tensiones continuas. Solamente la posibilidad de una planificación en manos de técnicos y expertos al servicio del Estado, puede generar de nuevo estabilidad en los mercados y resolver el complicado problema de la planificación económica a medio y largo plazo, algo que no figura en las agendas de los gobiernos actuales que trabajan sólo a cuatro años vista.

– El mercado es uno de los elementos de la economía, pero el mercado debe estar sometido al bien común y a los intereses de la comunidad. El principio esencial que debe quedar reflejado en una constitución es que no existe nada por encima de los intereses de los ciudadanos: si los intereses de los partidos, ni los intereses de las patronales o de los consorcios financieros, ni, por supuesto, los intereses del capital.

2) Medidas de carácter presupuestario

– La sociedad debe proveer al Estado los recursos necesarios para la realización de sus fines y éste debe administrarlos de una manera prudente sometido al principio de la cualificación: esto es, la economía y la vida económica del Estado debe tener como único fin satisfacer la necesidad de la totalidad de la población en lugar del criterio neo–liberal basado en que la satisfacción de los intereses de los que poseen en capital redundará, a la larga, en beneficio de los trabajadores y de la sociedad. Esta crisis es hija directa de este concepto que hay que desterrar de la vida pública como uno de los más inmorales y perversos que pueda haber generado un cerebro humano.

– La contención del gasto presupuestario solamente tiene un límite y su desbordamiento una justificación: la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos. Entendemos por “ciudadano” el miembro de una comunidad cuyos
ascendientes pertenecen a esa comunidad como mínimo dos generaciones. Solamente tienen acceso a la categoría de “ciudadanos” los hijos de padre españoles. La adquisición de la ciudadanía solamente puede realizarse mediante la demostración fehaciente de asimilación a las costumbres, tradiciones, a la sociedad y a la legislación española.

– Es importante distinguir entre “ciudadanos” y “trabajadores invitados”. Se entiende por “trabajadores invitados” a aquellos extranjeros que han venido a cubrir huecos en el mercado laboral español y que son necesarios para la buena marcha de la comunidad. Esto implica aceptar la necesidad de una inmigración regulada que no depende de la voluntad del
inmigrante sino de la necesidad del país de acogida.

– Ni el aznarismo, ni el zapaterismo respetaron esta consideración: simplemente admitieron más y más inmigrantes, a razón de 600.000/años entre 1996 y 2007 para lograr que el PIB subiera (al haber más consumidores adultos) y el coste de la mano de obra bajara (al haber más oferta laboral). Hoy, cuando sobre nuestro suelo residen oficialmente 5.000.000 de inmigrantes y realmente 7.000.000 (entre legales, ilegales, empadronados, no empadronados y naturalizados por decisión administrativa), la inmigración es la primera fuente de gasto social del Estado, un gasto que no va a parar a “nacionales”, es decir, a los que han construido este país, sino a los que han llegado, en un 90% ilegalmente, del exterior.

– El gasto generado por la inmigración se extiende por distintas partidas presupuestarias: subsidios y coberturas sociales, costes de “integración” (dinero tirado, porque quien no llega integrado jamás se integrará y hará de los subsidios para la integración un modus vivendi), gastos en sanidad, muy superiores a los de la población autóctona en la medida en que buena parte de los inmigrantes llegan con enfermedades congénitas (dengue, tuberculosis, mal de Chagas, VIH, etc.) o tienen una natalidad tres veces superiores a la población autóctona (y por tanto unos gastos sanitarios triples), gastos en el sistema educativo, gastos en el sistema carcelario, gastos en seguridad ciudadana, etc.

– Nadie ha llamado a los inmigrantes: vinieron por voluntad propia, en la mayoría de los casos vulnerando la legislación española; ahora deben irse. Eran tiempos de “vacas gordas”. Esos tiempos han terminado y los ciudadanos
españoles no están en condiciones de financiar con cargo a su menguado patrimonio, su presencia en nuestro país: se deben de ir.

– El gasto social podría extenderse a todos los españoles a condición de repatriar inmediatamente a los excedentes de inmigración. Estos excedentes demuestran su condición al estar en paro. Un inmigrante y su familia  deben ser repatriados en cuando agoten su seguro de paro. No pueden beneficiarse las mismas coberturas sociales que los “nacionales” en la medida en que  las familias y los antepasados de estos, se han sacrificado para construir éste país durante generaciones. Por otra parte, la “ciudadanía” debe otorgar derechos superiores a quienes no la poseen (como ocurre en todo el mundo), prioridad a la hora de acceder a puestos de trabajo y prioridad a la hora de acceder a recursos y beneficios sociales. Esto es lo que se llama “preferencia nacional” y que en la España de ZP, tan altruista y desinteresada, la clase política ha sustituido por la “discriminación positiva” a favor de los inmigrantes. La contención del gasto público (en sanidad, en educación, en prisiones, en seguridad ciudadana, en becas de comedor, etc.) que derivaría de la repatriación de los excedentes de inmigración, permitiría extender y mejorar las coberturas sociales para los “nacionales”, reduciendo incluso el déficit del Estado. Pero para ello es precisa la repatriación de todo inmigrante en situación de paro que haya concluido su percepción del seguro de desempleo.

– Así mismo, tanto las comunidades autónomas, como los municipios como el Estado deben de manejar sus fondos según el principio de prudencia y austeridad. En los últimos 30 años no lo han hecho: han procedido a endeudarse progresivamente alcanzado un límite insoportable. No han aplicado prudente y mesuradamente sus recursos. Esta irresponsabilidad en el manejo de fondos públicos debe ser causa de disolución de los organismos afectados y del procesamiento de sus responsables, aun cuando no exista intención dolosa. Debe bastar con la irresponsabilidad en el manejo de fondos públicos para que se incurra en un delito contra la comunidad.

– En cuanto a los delitos de corrupción deben de ser incluidos entre los de especial gravedad y penados como tales, con negación de redenciones de penas mientras no se devuelva la totalidad de los fondos sustraídos. La corrupción debe ser considerada como un delito contra la comunidad, no contra un individuo, y penada duramente como tal, sin excluir la cadena perpetua y la confiscación de bienes a ascendentes, descendentes y a cualquier persona que haya tenido relación con el reo de corrupción. El servicio a la nación en cargos de responsabilidad política debe ser considerado como un sacerdocio y la corrupción como un sacrilegio y penado con una dureza extrema y ejemplificante.

3) Medidas de carácter político

Las medidas de carácter político que debe reflejar un nuevo orden constitucional afectan a tres niveles: la representatividad institucional, el sistema de participación democrática y las vertebración del Estado.

– Proponemos la supresión de la institución monárquica que en estos últimos treinta años ha sido absolutamente pasiva y no ha servido de contrapeso –como era su obligación– a la voracidad de la partidocracia ni de la plutocracia. La monarquía se ha limitado a ilustrar las páginas del “colorín” y de los programas del corazón, frivolizándose como una institución no política y sin el carácter de contrapeso a los excesos o a las malas orientaciones de la clase política. Esto es lo que ha deslegitimado a la monarquía ante los ciudadanos: el estar completamente ausente ante sus problemas, el renunciar a poner coto a las luchas partidistas y el evitar denunciar la ineficacia en la gestión política de buena parte de los presidentes del gobierno.  En realidad, la constitución de 1979 se había redactado para satisfacer a la derecha franquista (que no viera en la abolición de la monarquía un signo de “ruptura democrática” y de victoria de la oposición) y a la izquierda democrática (mediante la figura de un monarca… sin poderes reales). Pero hoy, lo que cuenta verdaderamente, son instituciones que ostenten el poder real y que estén por encima de los partidos. La monarquía está por encima de los partidos, pero estos se han preocupado de vaciarla de contenido y de poder. Por tanto, la monarquía, carece de significado y debe ser abolida en un futuro orden constitucional.

– República Presidencial. No apoyar la monarquía implica necesariamente hacerlo por la República. Ahora bien, los dos intentos republicanos ensayados en España se han traducido en dos fracasos sin apelativos, el segundo de los cuales terminó en una Guerra Civil. Así pues, hay que cuidarse a la hora de proclamarse republicano. Hoy, en las actuales circunstancias y según las necesidades del país, la única república concebible y necesaria es una República Presidencial en la que el Jefe del Estado, elegido democráticamente en listas que no tengan nada que ver con los partidos políticos, sea la máxima autoridad, con capacidad de veto sobre las decisiones del poder legislativo y que pueda disolver parlamentos, convocar elecciones, encargar formación de gobiernos y decretar la disolución de los mismos.

– Precisamos un poder real que esté por encima de los partidos políticos y que solamente deba rendir cuentas a la comunidad nacional. De ahí que no baste con afirmar que se es “republicano”, sino que sea preciso añadir que se aspira a una “república presidencial” en la que el poder de los partidos esté disminuido y los ejes del poder oscilen entre un jefe del Estado, autónomo de las estructuras de los partidos, y una ciudadanía que lo elige directamente.

– En cuanto a los sistemas de participación democrática, es evidente que el actual sistema electoral español facilita las corruptelas, la ley de la “omertà” entre las distintas mafias políticas y reduce extraordinariamente (hasta casi hacerlo desaparecer) la necesaria presencia de la voluntad del pueblo en las instituciones. De ahí que las listas electorales sean cerradas y bloqueadas (con lo que las cúpulas dirigentes de los partidos tienen la última palabra en la presentación de los candidatos), que sea prácticamente imposible recurrir a las consultas populares mediante referéndums ante situaciones
particularmente graves, que la ley d’Hont imposibilite la presencia de partidos minoritarios en las instituciones, y, por todo ello, que el poder político y la representatividad se hayan esclerotizado y, finalmente, difuminado. El diputado hoy carece completamente de relación con su electorado. El ciudadano ignora completamente quién es su representante político. El resultado es un absentismo electoral generalizado y un divorcio irremediable entre la población y la clase política.

– Finalmente, la vertebración del Estado debe abordar un nuevo rumbo en materia autonómica o de lo contrario seguirá en el callejón sin salida que se encuentra en la actualidad. Diecisiete autonomías son demasiadas para un país de recursos limitados y, mucho más, si cada de una esas autonomías no experimenta la responsabilidad de contener el gasto público. Hay que limitar el número de autonomías a las estrictamente necesarias. Y 17 son demasiadas. Sobran pues, autonomías. Por otra parte, en la propia constitución se encuentran presentes las ambigüedades que han resultado más lacerantes: no queda clara la diferencia entre “nación” y “nacionalidad”. Parece evidente que en un Estado–Nación como España, la única “nación” posible es la española, sin embargo, la ambigüedad constitucional ha permitido la redacción de estatutos que sentencian la presencia de “naciones” dentro de la “nación española”, algo que ninguna forma de derecho político podría tomarse en serio.

– Sobran entre 8 y 10 estatutos de autonomía. Falta la exigencia clara e indubitable de que las políticas exteriores, la representación, la defensa, la educación y la sanidad, deben ser únicas en todo el Estado y se debe resaltar, sobre todo, que las autonomías son organismos del Estado para administrar de forma más racional territorios del mismo, no entes dotados de soberanía alguna. En un momento en el que los fondos públicos amenazan con desplomarse, el Estado de las Autonomías languidece afrontando políticas de financiación autonómica que sólo intentan desviar hacia tal o cual autonomía el mayor número de recursos… que es lo que permitirá un mayor despilfarro por parte de las clases políticas  regionales. El “estado de las autonomías” ha fracasado estrepitosamente y hoy se trata solamente de simplificarlo.

4) Medidas de carácter social:

Hay tres frentes de actividad social:

– El primero de todos ellos es restañar los problemas generados por la inmigración masiva y desordenada que ha ido afluyendo desde 1996, generando unos problemas crecientes en la sociedad española. El demográfico por encima de todos. En los últimos años, la demografía española ha crecido como la de ningún país europeo: pero ese crecimiento ha sido ficticio y se ha debido a una mentira estadística. Si la tasa de natalidad en España ha subido se debe a
la presencia masiva de inmigrantes, no a la natalidad entre parejas españolas. El PP no adoptó ninguna medida para estimular la natalidad española y los 2.500 euros concedidos por ZP eran “para quienes tuvieran los papeles en regla”.

– No puede olvidarse que el problema no es la natalidad de los inmigrantes (tres veces superior a la de los españoles), sino la de nuestro pueblo. Y en este sentido, todo gobierno que no priorice la ayuda a las familias jóvenes, las ayudas para la natalidad de españoles, debe ser considerado como traidor a los intereses nacionales.

– En estos momentos, un sistema educativo que arrastra males congénitos desde hace más de 35 años, ya no está en condiciones de formar nuevas generaciones de ciudadanos, sino simplemente generaciones de robots que acepten acríticamente la globalización, la ideología humanista–universalista propia del zapaterismo y el mercado como panacea universal. Ni han sido educadas en el servicio a la comunidad, ni se les ha dado conciencia de comunidad, sino que se les ha enseñado que por encima de sus intereses egoístas y de los valores finalistas en los que se les ha educado, existe la “humanidad”, el ser “ciudadanos del mundo”, la “multiculturalidad”, el “pensamiento políticamente correcto” y demás lindezas. Ahora se trata de retornar a la realidad, de aplicar lo que se sabe positivamente desde hace milenios: que un individuo que ama a su pueblo debe estar dispuesto a sacrificarse por él, que todo individualismo debe ser situado por debajo del interés común, que una cosa es la “normalidad” y otras los distintos grados de alejamiento de esa normalidad. Que las afinidades sexuales gays, lesbianas, que el divorcio, el aborto, la eutanasia, etc, no contribuyen en nada a la renovación de la población y, por tanto, distan mucho de ser problemas de la comunidad del pueblo, sino que son apenas problemas individuales, y por tanto secundarios, que nuestra sociedad es débil porque no se ha enseñado al joven ni altruismo, ni generosidad, ni nada que fuera más allá de sus derechos reales o supuestos y que entre sus planes no cuenta el servicio a su comunidad.

– El sistema educativo español ha fracasado porque, en lugar de insertar los valores de mérito, honor, lealtad, constancia, esfuerzo, sacrificio, trabajo, ha insertado los de pacifismo, universalismo, individualismo, multiculturalismo y demás zarandajas finalistas que no sirven en nada para construir un proyecto de nación con futuro. Desde el momento en que se decretó en la enseñanza primaria que había que “aprender jugando” y se resto Autoridad a la figura del maestro, era evidente que el resultado iba a ser una caída en picado del nivel de la educación. Ahora se trata de desandar lo andado y reconstruir un sistema de enseñanza a partir de la inserción de valores instrumentales y de restitución del principio de autoridad en las aulas.

– La permisividad de nuestro sistema judicial implícita en los redactores de la constitución de 1978 ha matado a esa misma constitución: 30 años de permisividad han dado lugar a una sociedad dislocada e inestable, con una tasa de delincuencia insoportable. Ahora, el péndulo se desplaza hacia el otro extremo y exige una sociedad estable, en la que el resarcimiento a las víctimas y el castigo a los culpables pese mucho más que la reinserción social de los delincuentes. El “efecto llamada” universal para delincuentes que se remonta a antes zapaterismo, es una de las necesidades a conjurar: reinserción sí, pero después de expiación del delito y después de resarcimiento a la víctima.

– Las miserias de la constitución española han afectado especialmente al castigo contra delitos de terrorismo: hemos visto como asesinos sin escrúpulos, verdaderos psicópatas, enfermos mentales, han ocupado escaños en el Parlamento Vasco, como el Estado se ha rebajado a negociar con ellos, en lugar de encerrarlos y arrojar las llaves, como se ha cedido a delincuentes considerados como “terroristas”, como se les ha premiado con la abolición de la pena de muerte sin que ellos hayan renunciado al ejercicio del asesinato y del crimen político al servicio de vaya usted a saber qué intereses. En los 20 primeros años de vigencia de la constitución, el terrorista seguía siendo un “héroe romántico” y la víctima… “algo habría hecho”. Se glorificó a los asesinos y se ignoró a las víctimas.

– La transformación del terrorismo en un arma política de coacción de masas, alcanzó sus máximas cotas con el asesinato de 192 personas el 11–M, delito que todavía sigue hoy impune y que es preciso investigar de arriba abajo y depurar responsabilidades, no solamente por los hechos criminales en sí mismos, sino por los que cubrieron el crimen, crearon y difundieron pistas falsas y obstaculizaron la investigación hasta el punto de que hoy se ignora casi todo de lo esencial sobre el 11–M.

– La prohibición de la negociación con ETA, el cumplimiento completo de condenas para delitos de terrorismo, la prohibición de todo “frente político” que haga causa común con los terroristas y la reimplantación de la cadena
perpetua, sin posibilidades de remisión, son necesidades ineludibles
. El primer derecho humano es la seguridad, sin la cual, ninguno de todos los demás pueden ejercerse. El Estado tiene la responsabilidad de restituir la seguridad a todos y cada uno de los ciudadanos. Los derechos de los ciudadanos están por encima de la reinserción o de cualquier otro derecho de los delincuentes, incluidos los terroristas.

– Para colmo, es preciso reconstruir la sociedad civil y abrirle las puertas de las instituciones. En un país gobernado desde hace años por la partidocracia más miserable y corrupta, ahora es el momento de devolver el control del poder a la sociedad civil. Durante treinta años hemos tenido un senado absolutamente inútil, llevamos 20 años soportando que cada vez que se constata la absurda existencia del senado se complemente con la intención de convertirlo en una “cámara de las autonomías”, como si los diputados del parlamento no representaran suficientemente a su lugar de origen (si no lo representan ¿a quién representan?). Es hora de que universidades, sindicatos, mundo asociativo, jóvenes y tercera edad, fuerzas armadas, colegios profesionales, municipios, ONGs, estén presentes en el senado con la capacidad de vetar
resoluciones del parlamento y de censurar al gobierno. Hace falta que una institución, surgida de la sociedad, limpia y sin contaminación de la clase política, tenga el derecho de veto y de investigación sobre la gestión del gobierno y de las comunidades autónomas. El senado debería ser la voz de la sociedad, la voz del pueblo, frente al parlamento, que no sería sino la voz de los partidos.

– Es evidente, además, que hay que ir limpiando la sociedad española de la contaminación de los partidos políticos. Estos deben desaparecer de la administración de las cajas de ahorro y de las instancias de control de los medios de comunicación inmediatamente y tras haber rendido cuentas de su  gestión y censuradas por el organismo competente. Después de 30 años de hiperpoder de los partidos políticos, ahora toca redimensionarlos a su justa medida: la de unas estructuras con poca afiliación y demasiado poder, unos partidos que han matado a la democracia trastocándola en partidocracia que han secuestrado la voluntad popular identificándola abusivamente con los intereses de sus cúpulas dirigentes y que, ahora, deben de ceder protagonismo y poder.





Todos estas reformas implican una nueva Constitución, no una simple reforma constitucional: no es solamente un modelo político de sustitución, sino también una sustitución de los patrones políticos que se han utilizado hasta hoy por otros que eviten la partidocracia, la plutocracia, el actual déficit democrático y se abran caminos nuevos en el senado (cámara de la sociedad), con capacidad de veto sobre las decisiones del parlamento (cámara de los partidos), dentro del marco de una República Presidencial. En este proyecto constitucional debe de instaurarse, clara y rotundamente, el concepto de “preferencia nacional”.


 

III. Las tareas de la reconstrucción nacional

Las medidas que necesariamente se han propuesto en estas cuatro áreas sólopueden ser impulsadas por un movimiento nacional y popular capaz de operar como tambor para el despertar de nuestro pueblo. Después de 30 años de medias verdades y de mentiras oficiales que todos sabíamos que lo eran, ahora toca hablar claro y señalar con el dedo a los culpables de esta situación.

1) Superar la inseguridad, restablecer el Orden y la Autoridad.

En un régimen de libertades públicas y democráticas no hay lugar para las corruptelas y si aparecen deben ser aplastadas y a los corruptos se les debe deparar el mismo trato que a las cucarachas. En un régimen democrático no hay lugar para listas cerradas y bloqueadas ni para la negativa sistemática a la consulta a la población mediante referéndum. La democracia implica libertad y la libertad solamente puede ejercerse si, existe un “paraguas” de seguridad para poder ejercerla. Por eso decimos que la seguridad es el principal valor democrático, a partir del cual, todos los demás son posibles.

Hoy, la partidocracia española ha generado un régimen que nos ha instalado en plena inseguridad:

– inseguridad en el empleo: que a fines de 2009 alcanzará el 20% de la población laboral y el 25% entre los jóvenes, sin esperanzas de que a corto plazo se creen las condiciones necesarias para generar empleo.

– inseguridad ciudadana: que en los últimos 12 años no ha dejado de crecer constantemente ligada a la llega descontrolada de inmigración y al efecto llamada mundial que la legislación permisiva de nuestro ejerce sobre los delincuentes de todo el mundo.

– inseguridad ante la gestión del gobierno: de cuya capacidad para resolver problemas técnicos es absoluta y que en cinco años y medio de gestión en ni una sola ocasión ha acertado a plantear soluciones correctas desde el punto de vista de la racionalidad y de la técnica.

– inseguridad social: se pagan las abultadas cotizaciones a la seguridad social a pesar de que se tiene la convicción moral de que cada vez se hará más inaccesible la percepción de la jubilación y que el “saneamiento del sistema de pensiones” solamente se hará rebajando las prestaciones y aumentando los años de cotización.

– inseguridad en materia de defensa nacional: subordinando los intereses de nuestra defensa nacional, a los de la OTAN, esto es, al Pentágono, sin tener en cuenta que nuestro adversario geopolítico se encuentra en el Sur, en el Magreb cada vez más convulso e inestable.

– inseguridad alimentaria y energética: la deslocalización alimentaria nos ha hecho dependientes y vulnerable del suministro del exterior tanto como lo somos del petróleo y del gas, sin tener en cuenta que una pandemia puede interrumpir el tránsito de alimentos y mercancía bruscamente.

– inseguridad medioambiental: que impide confiar en las energías blandas y que siempre las dudas ante la posibilidad de la energía nuclear, al tiempo que el efecto combinado de distintos fenómenos genera desconfianza en la estabilidad ecológica del planeta en el próximo futuro.

– inseguridad entre los jóvenes: hoy, ni siquiera un título universitario o una cuidada preparación profesional son garantías para acceder al empleo cada vez más rarificado. Las nuevas generaciones carecen de la posibilidad de dejar de ser mileuristas.

– inseguridad ante el futuro: todas las inseguridades anteriores terminan generando en la población serias dudas sobre cómo afrontar el futuro y generan un desasosiego que se traduce cada vez más en la irrupción de estados depresivos y en una desmotivación generalizada

Esta situación es intolerable e insoportable y la brusca irrupción de la crisis económica hará que sea percibida como tal por la sociedad española, induciéndole a abandonar la pasividad y el fatalismo con que ha abordado las crisis económicas desde 1973.

Por eso afirmamos que ante esta situación





Es prioritario restablecer los principios de Orden y Autoridad en la gestión de la cosa pública. Hace falta restablecer el principio de la competencia en el ejercicio del poder  y considerar que el poder tiene la obligación de elevar el principio de Autoridad en la gestión del Estado y a la búsqueda del Orden y de la estabilidad como objetivos de la sociedad. Solamente un Estado en que rija un principio de Orden y de Autoridad libremente aceptado, merece ser considerado como tal: un Estado que destierre por completo la sensación de inseguridad y extienda a todos los ciudadanos la convicción de que pertenecen a una estructura sólida y bien dirigida capaz de solventar sus problemas.

 

2) La creación de un movimiento popular organizado, vanguardia de la ciudadanía y punta de lanza de la Nación

Pero esta perspectiva de reconstrucción del Estado y de una idea de Poder y Orden solamente puede llevarse a cabo contando con la emergencia de nuevas fuerzas políticas. Lo que estamos proponiendo es un proceso de regeneración nacional que, partiendo de las fuerzas sanas de la Nación, vaya ampliando su radio de acción y sumando cada vez una mayor masa social. Un proceso de este tipo no puede abordarse sin la existencia de un amplio
movimiento de masas que genere entusiasmo popular y que esté presente en las instituciones.

Las fuerzas sanas de la Comunidad Popular deberían converger y reaccionar más allá de las estructuras de los partidos y cristalizar en Plataformas Cívicas de Defensa que agrupen a partidos, asociaciones culturales y sindicales, ciudadanos independientes conscientes de la necesidad de organizarse más allá de la “banda de los cuatro”.

– Este movimiento social, nacional y popular aspira a ser la vanguardia organizada de la ciudadana y punta de lanza de la nación en defensa de una situación en la que sus intereses queden más  protegidos y representados.

– Este movimiento no debe aceptar servidumbres históricas ni debe reconocerse en movimientos anteriormente existentes en la historia de España, ni de Europa, arranca de la necesidad histórica de aportar soluciones a problemas de hoy. Es un movimiento adaptado para aportar soluciones a los graves problemas de nuestros días.

– Este movimiento debe insertarse en la legalidad vigente y aceptar las reglas del juego tal como fueron fijadas por la Constitución de 1978, manifestando desde el principio su vocación de modificarla profundamente.

– Este movimiento debe considerarse trasversal en la medida en que rechace las opciones de centro–izquierda y de centro–derecha y considere que la clasificación entre derecha e izquierda está superada por la historia. Debemos situarnos más allá de estas clasificaciones políticas.

– Este movimiento debe ser abierto y aspirar a integrar a grupos políticos hasta ahora dispersos pero que tienen la necesidad de converger para alcanzar la “masa crítica” necesario y la “acumulación de medios” suficiente para irrumpir en la política nacional.

3) La estrategia: estar presentes en las luchas sociales para preparar el nuevo orden político

Ante la actual situación política y ante la previsible evolución de los acontecimientos en los próximos años, urge lanzar una estrategia basada en cuatro puntos:

– Hacer del triángulo “crisis económica y paro – inmigración masiva - corrupción” el eje de nuestra actividad política, concentrando esfuerzos y propuestas en esta dirección, en la convicción de que estos elementos son las tres caras de un mismo problema.

– Participar y estimular las luchas sociales, directamente o a través del sindicalismo independiente, denunciando la traición de los sindicatos  mayoritarios y la falta de soluciones de la “banda de los cuatro”.

– Proponer a la sociedad la repatriación de los excedentes de inmigración y de aquellos inmigrantes que, independientemente de su situación jurídica, estén en paro de larga duración y hayan agotado las prestaciones.

– Movilizar a los jóvenes en tanto que grupo social particularmente afectado por la precariedad en el empleo y el paro y sin horizontes y a los que ni siquiera un título universitario puede sacar, en el mejor de los casos, del “mileurismo”.

Entendemos, pues, que el eslabón más débil de la cadena defensiva trazada por el zapaterismo es el mundo sindical cuyo “control” ha sido confiado a unos sindicatos amamantados por las ubres del Estado y formados por 300.000 “intocables”, liberados sindicales que ya ni sienten ni experimentan, ni les interesan los problemas de los trabajadores, sino sólo su modus vivendi y de ahí su silencio. Entendemos que las clases trabajadoras son las que están arrastrando el peso de la crisis y que son hoy un gigante dormido, un gigante que cuando despierte arrojará convulsionará al sistema político–económico. Debemos de trabajar para que ese despertar se produzca lo antes posible y por el desbordamiento de los sindicatos domesticados. Y debemos hacerlo estimulando las protestas contra el 20% de paro y la nulidad del gobierno ante las puertas del INEM, ante las oficinas de los sindicatos traidores, en las calles, directamente o a través del sindicalismo independiente que se trata de incorporar a la “protesta nacional”.

El derecho a la “preferencia nacional”, esto es, a la primacía de los nacidos en este país para acceder a puestos de trabajo, percepciones sociales, becas, ayudas y subsidios, es irrenunciable y debe constituir otro de los ejes del movimiento de protesta contra la inmigración masiva. La consigna en este terreno es clara: repatriación de excedentes migratorios y preferencia nacional. Ambas medidas supondrán una corrección del mercado laboral y a la eliminación del absurdo actual: la presencia de siete millones de inmigrantes (entre legales, ilegales y naturalizados) y la existencia de casi cinco millones de parados. No hay más solución que la repatriación. No hay más aspiración que la preferencia nacional para nuestra gente.

Finalmente, la juventud es la gran damnificada por la actual crisis y por el actual modelo económico: hoy el joven español tiene por delante un largo camino como aprendiz, como becario, sometido a precariedad y a condiciones miserables de contratación, ni siquiera un título universitario le garantiza el acceso a un salario que le permita independizarse y formar una familia. Ni siquiera una excelente formación profesional le habilita para trabajar en un mercado laboral pulverizado por la presencia de la inmigración que siempre estará dispuesta a trabajar por un salario más bajo y peores condiciones laborales. No es raro que la juventud se haya inhibido de la tarea política: han percibido en el político a un arribista, a un mentiroso patológico que practica el doble discurso y que tan solo piensa en medrar a la sombra del poder. Y han abandonado la política: es nuestra tarea incorporarlos a la “protesta nacional”, multiplicar las movilizaciones en las escuelas y en los institutos, en los centros de formación profesional, en las universidad y en las empresas difundiendo el mensaje del movimiento: esta crisis es la crisis del sistema, está es la crisis de la globalización y de ella no vamos a salir con cuatro parches técnicos mal planteados. Esta crisis no tiene salida dentro del actual marco institucional. Así pues, para salir de la crisis, es preciso adoptar medidas ante las cuales el sistema político surgido de la Constitución de 1978 no puede asumir.

La participación masiva de nuestros candidatos en las elecciones municipales supondrá un primer impulso para el movimiento y una primera cita electoral en 2011. A partir de los apoyos obtenidos y de la fortaleza interior del movimiento será posible pensar en participar en las elecciones generales con un programa de profunda reforma institucional. Esto nos permitirá estar en condiciones de asumir un papel relevante en el momento en que la persistencia de la crisis social derive en una crisis política y en el hundimiento de la “banda de los cuatro” y del sistema político nacido en 1978.

Llamamiento a todos los españoles:

Estamos viviendo los momentos más duros que nuestra sociedad haya vivido jamás, momentos de desintegración nacional y social, momentos de crisis económica y depresión que llegan justo en los momentos en los que las riendas de la política están en manos de unas camarillas tan inútiles como miserables y tan ciegas como estúpidas. El futuro va a depender de nosotros si es que queremos tener un futuro. Y eso va a implicar compromiso, trabajo y esfuerzo, pero va a valer la pena si es para preparar el país que recibirán nuestros hijos. Tenemos la obligación moral y ética para con ellos de entregarles un país en orden y en funcionamiento, un país que les abra vías para insertarse en la sociedad, para poder formar sus familias y continuar el hilo generacional que ha hecho de España un gran país y que hoy, una banda de políticos miserables ha transformado en un país desecho y paralizado por el miedo a un futuro que, de persistir las actuales circunstancias, se rebela sombrío.

Es el momento de redoblar esfuerzos para la construcción del movimiento para una profunda reforma constitucional. ¡Ahora o nunca!

Otoño 2009

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.eshttp://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción total o parcial en la red de este texto sin indicar origen

 

 

Lo que se dirime en la actual crisis mundial: Pensar la postglobalización

Infokrisis.- Esta no es una crisis económica como las anteriores. Es la gran crisis de la globalización. La fragilidad del sistema mundial ha hecho que la primera crisis sea la última. Las medidas de rescate de los bancos emprendida por los gobiernos occidentales es un mero parche técnico. El problema no está en los bancos sino en el sistema económico mundial. O se le sustituye o se desploma. A elegir.

A fuerza de pensar en la liquidez bancaria, en el paro y en la pérdida de poder adquisitivo, perdemos la perspectiva y los árboles nos impiden ver las hojas. Los distintos aspectos de la actual crisis van mucho más haya de la economía, afectan a todos los órdenes de la sociedad.

¿Qué es la globalización? Nada bueno

La globalización es aquel sistema que asegura cinco factores:

1) Que los capitales podrán acudir a las bolsas en cada momento más jugosas. Con un "enter" de ordenador cientos de millones de euros o dólares pueden migrar de un país a otro en busca de un 0'5% más de beneficio.

2) Que las plantas de producción pueden mirar a los países con menos coberturas sociales, salarios más bajos y mayor proximidad a las fuentes de materias primas.

3) Que en los países del Primer mundo se puede rebajar el precio de la mano de obra importante trabajadores extranjeros.

4) Que un gobierno es legítimo no por su fundamentación jurídica y representativa, sino por abrir o no sus mercados al exterior.

5) Que los marines son el brazo armado de la globalización y cualquier casus belli vale para abrir nuevas guerras y convencer a los escépticos de las bondades del sistema.

¿A dónde lleva la globalización? A un mundo peor

Estos cinco elementos configuran la realidad del actual sistema económico mundial que tiene unas características extremadamente peligrosas:

1) Se trata de un sistema inestable en donde ni los capitales, ni las industrias, ni las personas, están fijos. Hemos regresado al tiempo prehistórico de los "nómadas". La globalización ha arrojado por la ventana todo lo que es sedentario, estable, fijo, permanente.

2) La globalización no genera distribución de la riqueza sino aumento de las diferencias: entre países ricos y países pobres y dentro de cada país entre élites económicas y resto de la población. Se tiende a una mayor concentración de capitales en menos manos.

3) La transformación del Primer Mundo en zona de servicios y del Tercer Mundo en Meca de la deslocalización lleva a empobrecer a las clases medias y trabajadores en el mundo desarrollado y aumentar el volumen de la mano de obra esclava en los países receptores de la deslocalización.

4) Esta redistribución de la producción supone que el mundo desarrollado pierde puestos de trabajo que no hay forma de recuperar y, por tanto, pierde capacidad de consumo. Así pues, la globalización genera un aumento de tensiones sociales, tan sólo compensado en momentos de "vacas gordas" mediante un sistema de narcosis cultural que induce a la pasividad, a la fuga de la realidad y al fatalismo.

Todo esto es lo que podemos llamar un "mundo peor". La globalización abordada en los últimos veinte años y presentada como panacea universal, va acumulando un formidable potencial explosivo de carácter social que va a ser difícil que estalle.

En estos momentos, la gran duda es si la globalización se desprenderá antes o después de que un estallido social le ponga fin.

Los tres focos del estallido social


Los eslabones más débiles en la cadena de la globalización son tres:

1) Las clases media europeas: dotadas de un alto nivel cultural y dirigidas por alfeñiques políticos. Estas clases medias, cada vez más empobrecidas y con una capacidad económicas más limitada no podrán eternamente soportar la presión que les precipita por el abismo del empobrecimiento.

2) Las masas explotadas asiáticas: que, antes o después, tomarán conciencia de su situación de explotación y exigirán derechos sociales y libertades políticas.

3) Los sectores engañados por la globalización que han abandonado sus países de origen emigrando a los países del Primer Mundo en donde se les prometía acceso a unos mercados de consumo que hasta ahora les siguen vedados.

La combinación de estos cuatro elementos generará distintos "frentes del rechazo" que acentuarán tensiones internacionales y en el interior de cada país.

¿Hacia dónde? Preparar la post-globalización

El sistema económico basado en la globalización es inviable e indeseable y lo ha demostrado con creces. Solamente la talla de enanos políticos de nuestra clase política es capaz de considerarla como indiscutible.

Hace falta empezar a pensar en el futuro del sistema mundial. Este sistema deberá basarse en cinco puntos:

1) Un mundo multipolar con un eje centrado en la alianza euro-rusa con voluntad de sustituir al actual mundo multipolar.

2) La división del mundo en zonas de economía integrada, protegidas por aranceles: nuestra zona no es otra que el espacio euro-ruso que debe configurarse como espacio económico-político autónomo.

3) Grabar con tasas el capital errante que migra de una bolsa a otra, estabilizándolo sobre los espacios de economía integrada.

4) Recuperar la capacidad de planificación económica de los Estados, necesaria en estos momentos en los que se ha percibido que los mercados no bastan para ordenar la economía mundial.

Estas cuatro condiciones para abrir el tiempo nuevo de la post-globalización serán tachadas por los economistas liberales como medidas "socialistas". Estos esquematismos simplistas dan la medida de su talla intelectual. No son "socialistas" más que para las mentes obtusas cuyo liberalismo nos ha llevado a la crisis actual.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - htttp://infokrisis.blogia.com - infokrisis@yahoo.es - Prohibida la reproduccion de este texto sin indicar origen

El tras-partido de la pos-crisis. Más sociedad civil, menos partidocracia

Infokrisis.- El "modelo partido" está superado. Nuestro país precisa más sociedad civil y menos partidocracia. No vamos a ser nosotros quienes alimentemos el mercadillo de los partidos proponiendo alguna nueva opción. Es hora de pensar en el futuro, en lo que podemos llamar la pos-crisis, proponiendo un modelo alternativo a la fórmula partido, el tras-partido.

Que nadie se llame a engaño. La crisis económico-financiera, la crisis de la globalización, está resultando la más dura que hayan parecido jamás las sociedades modernas. Siendo, de momento, una crisis económico-financiera se está transformando en una crisis social y en pocos años se transformará en una crisis política. Todavía hoy las fuerzas que han gestado el actual "orden político-social" esperan que una corta duración de la crisis pueda evitar este proceso y que una remontada económica logre evitar el tránsito de crisis social a crisis política. Vanas ilusiones que se disiparán con discurrir del tiempo.

El fin de las ideologías


Los partidos políticos son estructuras inorgánicas que han intentado superponerse a la estructura orgánica de la sociedad. Si han podido triunfar es gracias a que ofrecían una "ideología", conjunto de ideas críticas sobre un sistema existente y que proponen otros valores para gobernar el mundo. Lo esencial de una "ideología" era la elaboración de un sistema de valores y la definición de un modelo de sociedad. Durante 150 años, los partidos políticos tuvieron su razón de ser en las propuestas conservadoras, reformistas o revolucionarias que sostenían.

Todo esto funcionó bien durante un ciclo histórico, sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX, los cambios en el mundo se sucedieron a una velocidad mucho mayor de lo que las ideologías estaban en condiciones de soportar. Entre 1965 (cuando empieza a gestarse la "nueva izquierda" y la caída del Muro de Berlín (1989), en apenas un cuarto de siglo, las ideologías se muestran como esquemas rígidos, de imposible evolución, que pronto pierden su preeminencia respecto al momento histórico.

En 1989, esta realidad se transforma en un deseo de crear un esquema ideológico nuevo: aparece, entonces, la doctrina del "fin de la historia" que se configurará como el nudo del pensamiento globalizador. Varios acontecimientos rebasan y arruinan pronto este esquema ideológico: el ascenso de nuevas potencias político-económicas (China, India, Brasil), la aparición de grandes tensiones geopolíticas (cenit y ocaso del poder americano, la tendencia a la constitución de bloques continentales, la UE, el mundo islámico, el bloque bolivariano, la reconstrucción de Rusia), la aparición de problemas energéticos y medioambientales irresolubles (fin de la era del petróleo barato y agotamiento del oro negro, cambio climático, agotamiento de fuentes alimentarias, escasez de agua) y, finalmente, la crisis económica iniciada en el verano 2007 (énfasis en la economía especulativa y arrinconamiento de la economía productiva). Que nadie se llame, pues, a engaño: la doctrina del "fin de la historia", soporte ideológico de la globalización, no resistirá la primera crisis de la globalización que, acaso, se convierta también en la última.

No hay absolutamente ninguna "ideología" que haya estado en condiciones de reconstruir un esquema de interpretación sobre el origen de la crisis global actual, ni mucho menos un sistema de propuestas coherentes capaces de diseñar el mundo del futuro. Por ello, los partidos políticos han perdido completamente su razón de ser: ya no disponen de ideologías en condiciones de constituir su razón de ser, su elemento diferencial y la matriz de sus propuestas de futuro. De ahí que se hayan convertido en meros grupos de intereses personales.

Mientras las ideologías eran conjuntos "orgánicos" (estructuras coherentes y jerarquizadas de valores y propuestas) que se aplicaban sobre una sociedad, así mismo, "orgánica" (compuesta por grupos sociales articulados en torno a valores propios de cada uno e integrados en una pirámide jerárquica), los partidos tenían su razón de ser. Pero el "fin de las ideologías" y la imposibilidad de constituir nuevas síntesis dada la velocidad de los cambios, ha hecho que los partidos pierdan su razón de ser. Es cierto que también la sociedad se ha ido transformando en progresivamente inorgánica (desestructurada) y que en realidad hoy no existe más jerarquía que la del dinero (plutocracia). Sin embargo, en la base social siguen existiendo restos del antiguo sistema orgánico social (estructura familiar, comunidades nacionales, regionales, locales) imposibles de separar completamente de la naturaleza humana (caracterizada por instintos en base a los cuales se fundamenta el sistema orgánico "humano": instinto territorial, instinto de agresividad, instinto de supervivencia de la especie) y, al mismo tiempo, van apareciendo estructuras orgánicas nuevas que responden a las características nuevas de nuestra época (especialmente en el terreno de las relaciones interpersonales). A estas últimas las llamamos "redes".

La concepción del mundo como alternativa a la ideología

Vivimos una época de elaboración de nuevas síntesis que nadie puede prever cuánto tiempo va a durar. Los períodos de crisis y el tiempo que les sucede inmediatamente abren siempre ciclos de renovación y preparan el camino para nuevas formas de organización y pensamiento. Esto afectará decisivamente a las formas de representación democrática y, por supuesto, a la estructura misma del poder. El mundo del siglo XXI se está gobernando con principios nacidos a mediados del siglo XVIII, generando una contradicción flagrante entre unos principios que ya no responden a las necesidades actualmente planteadas.

No se trata de que las ideologías existentes hasta finales del siglo XX estén en crisis, sino que las ideologías en sí mismas, han muerto. La ideología se restringe al ámbito de lo individual: es el individuo el que optaba por asumir tal o cual ideología, según una reflexión propia e individualizada. Luego, la ley del número, las urnas, legitimaban a esa ideología para modelar a una sociedad, en la medida en que cada partido era el portavoz de un sistema ideológico. El individualismo propio de este esquema era superado, mediante el "partido", y estaba en condiciones de dirigir la nación. Hoy, hundidas las ideologías, es solamente la ambición de unos "dirigentes" políticos y los mecanismos técnicos de promoción, marketing y publicidad los que, a través de una psicología pavloviana, basada en estímulos, otorgan mayorías, en absoluto proyectos políticos.

No podemos pensar hoy en generar, asumir, rescatar o adaptar ideologías del pasado. En tanto que esquemas antihistóricos, la vigencia de las ideologías pasa pronto y, a partir de ese momento, siempre se intenta encajar a martillazos la realidad con el esquema ideológico que se ha asumido. No es tiempo, pues, de ideologías, sino de "concepciones del mundo".

A diferencia de la ideología, la "concepción del mundo" es un sistema de valores que arraigan en la mentalidad de una comunidad. Son los valores que caracterizan a un pueblo. Si éste mantiene su originalidad, ha evitado liberarse de contaminaciones y procesos de alienación, si ha mantenido una fidelidad mínima a los valores de sus antepasados, podremos decir que esa comunidad ha sido fiel a sus orígenes y ha restablecido el contacto con su "autenticidad" originaria. Un pueblo puede afrontar mejor su destino histórico si existe una continuidad entre sus valores originarios y los que desee aplicar en el futuro.

¿Cómo es posible que en plena postmodernidad nos atrevamos a hablar de los valores "originarios"? Es simple: hoy no existe más alternativa que la elección de valores "originarios" o valores "globalizados". Afortunadamente, el mundo es demasiado grande, rico y complejo para poder reducir todos los valores a una imposible síntesis globalizada. El fracaso de la doctrina del fin de la historia que pretendía precisamente eso, exime de aportar más argumentos. Los pueblos no contaminados por ideologías exteriores, ni por visiones del mundo injertadas por otros, no sufren tensiones internas entre lo que "son" y su "ser originario". La fidelidad al propio origen es lo que da principio de razón suficiente a un pueblo, mientras que asumir los valores injertados por otro es lo que garantiza su estado de postración. Un pueblo vencido es un pueblo que ha perdido sus valores originarios.

Así pues, mientras la ideología es cosa del individuo y el partido de agrupaciones de individuos, la concepción del mundo es patrimonio de todo un pueblo, le da unidad y le restituye la idea de una tarea común: la forja de un "destino" y el cumplimiento de una "misión" histórica, los dos elementos que definen a la "comunidad del pueblo".

El modelo socio-político del futuro


La "concepción del mundo" es irreductible a un partido político. Por lo demás, la realidad indica que hoy, las "concepciones del mundo" están asfixiadas por la resaca mundialista, globalizadora y universalista. Asfixiadas, ni muertas, ni superadas. Los valores de esfuerzo, capacidad de sacrificio, fidelidad a la palabra dada, lealtad, abnegación, familia, ética del honor, estilo de vida conforme a la naturaleza, etc., se encuentran asfixiados por los valores extrapolados en la modernidad. Asfixiados, no muertos.

Mientras los valores de la modernidad constituían una novedad era posible concederles un "margen de confianza": nada puede ser rechazado, a priori. Los valores también muestran su eficacia en la práctica y, es precisamente por eso, que hoy puede hablarse de fracaso de los valores "progresistas", fracaso del humanismo-universalista, fracaso de los valores transmitidos por la globalización, fracaso de los valores economicistas… Ante esta gigantesca pirámide de fracasos no quedan sino dos opciones: volver la mirada atrás intentando rescatar valores originarios para el mundo del siglo XXI, o improvisar valores nuevos. Excluimos esta segunda opción: los valores no nacen por encargo, ni mucho menos, la irrupción de personalidades excepcionales que alumbran valores, puede disipar la sensación de que es difícil e incomprensible que en 5.000 años de historia, haya que esperar a 2009 para que aparezca un individuo excepcional que cientos de generaciones y miles de millones de individuos no han percibido antes que él. No, definitivamente, solamente existe una opción: restaurar valores tradicionales para nuestro tiempo.

Si lo propio de un partido político en otro tiempo fue la "ideología", y en la actualidad los intereses de su camarilla dirigente a realizar con el visto bueno de los poderes económicos, la concepción del mundo no puede cristalizar en un partido político concreto, en la medida en que corresponde a todo un pueblo. El mismo concepto de "partido" indica fracción, parte, ideas contradictorias con la de "concepción del mundo" que supone totalidad, integridad, unidad. Puestas así las cosas: ¿cuál es la expresión organizativa para intervenir en la acción política en el futuro a fin de restaurar una concepción del mundo y hacerla acompañar de un proyecto político?

La respuesta está en las "redes" a las que antes hemos aludido. Una red es una estructura social compuesta por individuos relacionados entre ellos en función de determinadas actividades, intereses o proyectos. Las redes son tan antiguas como la humanidad. El clan era una red de familias pertenecientes al mismo linaje. La tribu, por su parte, era una red de distintos clanes. La red formada por distintas tribus formaba un pueblo. La "nación" nace dela red formada por distintos "pueblos". Una familia, en sí misma, ya es una red funcional de ayuda mutua, organización y optimización, la básica de la sociedad. Desde siempre, los pueblos y las naciones han estado organizados en redes. En los últimos 200 años, el liberalismo político ha hecho que las redes fueran sustituidas progresivamente por los partidos constituidos en función de ideologías. Si las redes constituyeron una sociedad orgánica, los partidos solamente podían progresar en espacios inorgánicos, esto es, en una sociedad cada vez más desarticulada y con mayores dosis de individualismo. Las redes implican necesariamente la existencia de una sociedad personalizada, jerárquica y orgánica, mientras que el individualismo lleva a una sociedad horizontal, anti-jerárquica, masificada, inorgánica e impersonal.

La crisis de las ideologías hace que queden libres de nuevo espacios a través de los que pueden expresarse necesidades sociales más elementales: las redes. Seguramente, las redes del futuro no serán como las del pasado, pero su concepto es idéntico y es en función de ellas como puede abordarse un proceso de reconstrucción orgánica de la sociedad. Sólo la articulación de la sociedad en redes contribuirá a recomponer "organicidad" a la sociedad.

El modelo organizativo del futuro

En una población, el ayuntamiento pacta con la comunidad islámica la instalación de una mezquita en ese barrio que alterará profundamente su fisonomía. No hace falta que la población de ese barrio tenga la misma "ideología", baste con que sean conscientes de lo que quieren defender para articularse en una red local. Esta red local puede contactar -medios técnicos hoy no faltan para hacerlo con suma facilidad- con otras iniciativas locales que afrontan el mismo problema. Estamos hablando ahora de "redes".

Otra red hace de la lucha contra el aborto libre el eje de su actividad, pero, en sí mismo, este problema tiene que ver con la demografía, con las facilidades para formar una familia, con las políticas sociales habilitadas en defensa de la familia. La existencia de una red solitaria, solamente tiene sentido para realizar un trabajo especializado sobre un problema concreto, pero esa red para ser eficaz debe de vincular algunas aristas de sus nodos a las de otras redes. No existe una red digna de tal nombre que pueda trabajar en el vacío, sin vínculos con otras.

De lo que se trata es de contraponer la noción orgánica de redes a la noción inorgánica de partidos y de conseguir que, progresivamente, los sistemas de representación democrática pasen a través de los primeros en detrimento de los segundos. En el actual momento histórico el concepto de democracia "real" está vinculado a las redes, mientras que el concepto de plutocracia y partidocracia está vinculado a la democracia "formal".

Y esto tiene implicaciones directas respecto al modelo organizativo en el que pueden articularse quienes asumen la voluntad de caminar hacia un nuevo ordenamiento socio-político.

El tras-partido está en gestación

El concepto de "transversalita" hizo fortuna en los años 90 como la "gran innovación" de esa época. Se daba por cierto que el "modelo partido" estaba obsoleto y que, para afrontar problemas concretos, era necesario tender a la cooperación entre distintos partidos. Era una forma de "salvar" la noción de partido: cambiar algo, en definitiva, para que todo siguiera igual.

Este concepto debe ser superado en beneficio de otra noción que podemos definir de distintas maneras: el tras-partido, el post-partido, si queremos utilizar neologismos, o el "movimiento", la "plataforma", si queremos recurrir a fórmulas conocidas que, sin embargo, será preciso redefinir. Cualquiera de estos términos es aceptable: tras-partido porque se trata de trascender la fórmula partido, post-partido porque lo que se propone es una fórmula que sustituya la opción partido, movimiento porque un conjunto de redes y movimientos sociales articulados en redes forman en sentido propio una "estructura en marcha" y plataforma porque supone la cristalización de una opción en una fórmula que aspira a operar sobre la sociedad.

Así pues, en nuestra óptica, lo que sucederá al "modelo partido" tendrá como características:

- Ser un conjunto de redes interrelacionadas cada una de las cuales "trabaja" temas especializados en torno a los que, cada una, realiza movilizaciones y mantiene propuestas e iniciativas concretas.

- Estas redes pueden tener una estructura "horizontal" (extendida sobre un territorio) o "vertical" (en torno a un tema concreto). En el primer caso: una "plataforma cívica" para la mejora en las condiciones de vida de una comunidad local o regional. En el segundo: una coordinadora de ciudadanos contra la islamización.

- Cada red debe tener la iniciativa en el campo en el que actúa y debe obtener la mayor audiencia en torno suyo. Al frente de estas redes locales irán surgiendo líderes.

- En el momento de aproximarse elecciones locales, generales, autonómicas, europeas, estas redes cristalizarán en Plataformas Cívicas que no serán sino una "red de redes".

- Cada red aportará a la plataforma su programa y sus efectivos.

- Cada Plataforma estará dirigida por una "mesa" o "junta" en la que participarán los representantes de cada red con una estructura democrática.

- El programa político-social de las redes y de su cristalización operativa, las Plataformas Cívicas, tendrá unos mínimos elementos que supongan el polo de agregación unánimemente aceptado.

¿Y qué hacemos con las opciones mayoritarias?

Uno de los elementos centrales del programa asumido por un conjunto de redes articuladas en Plataformas Cívicas, debe ser la reforma del sistema político y económico. Esta reforma debe adecuar la realidad institucional a la realidad socio-política. Si ésta indica que los partidos ya no responden a las necesidades de nuestro tiempo, se trata simplemente de ir restando espacio a los partidos políticos y devolviéndoselo a la sociedad.

No existe absolutamente ninguna razón por la que los partidos deban controlar las cajas de ahorro, estén presentes en los medios de comunicación públicos, o se arroguen cualquier forma de representación democrática. Existe democracia más allá de los partidos. Es evidente que si los partidos han dejado de ser la expresión de ideologías, para ser solo de intereses de su clase política dirigente y de los grupos económicos que los financian, hay que presentarlos como tales y no exclusivizar en ellos el ejercicio de la democracia.

Esto implica que también en las instancias representativas debe disminuir la presencia de los partidos e irrumpir las redes. Los partidos políticos tienen hoy mínima militancia, ninguna ideología y máximo poder: se trata, simplemente, de redimensionarlos al papel que en la actualidad desempeñan en la sociedad y abrir paso a otras formas de representatividad en las instituciones. El siglo XXI ha abierto la época del tras-partido. El "modelo partido" está superado, ahora se trata solo de enterrarlo en la fosa común de los que han quedado en la cuneta de la historia. Es la hora de las redes, tanto como modelo organizativo para participar políticamente, y como  expresión  más directa de la democracia.

La crisis económica, de prolongarse -y nada impide pensar que va a ser larga y dura- terminará transformándose en crisis política: quienes han provocado la crisis no han sido poderes económicos fácticos sino también partidos políticos que han mirado a otro lado ante los abusos de la economía financiera. Si hay algo que no puede sobrevivir a esta crisis debe ser la partidocracia.

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Las taras del actual Nuevo Orden Mundial

Las características del "nuevo orden mundial" surgido de la caída del muro de Berlín y de la Segunda Guerra del Golfo (la de Kuwait en 1989) son:

1) La economía dirige a la política: los señores de la economía dan de comer de la mano a los dirigentes políticos, los cuales son, a fin de cuentas, solamente sus servidores. No es raro que la clase política se haya lanzado como un solo hombre para apoyar precisamente a quienes han sido los responsables del desencadenamiento de la crisis (banca, finanza internacional, sector inmobiliario, etc.). No es que estemos ante una economía "desregulada", sino que estamos ante una política regulada por la economía.

2) Financiarización de la economía: esto es, transformación de la economía productiva en economía especulativa, con el agravante de que los capitales que buscan maximizar beneficios en el mínimo tiempo, se retiran de la economía productiva, generando una burbuja que, inevitablemente, siempre, antes o después, termina estallando.

3) El mito de la economía planetaria: consiste en presentar la globalización como la panacea universal (sólo lo es para el capital financiero) y como nuestro destino ineluctable, algo irreversible. Y es justamente todo lo contrario: la globalización tiende a desarticular pueblos, sociales y a generar un caos universal y una economía ingobernable.

4) Aparición de economías de distintas velocidades: hasta 1989 solamente existían dos tipos de estructuras económicas, la desarrollada y la subdesarrollada. Las llamadas "economías en vías de desarrollo" eran solamente economías subdesarrolladas capaces de manifestar solo su voluntad de dejar de serlo. Hoy existen distintas velocidades y ritmos de crecimiento económico (y de contracción) que impiden cada vez más la existencia de un modelo único planetario.

5) Desequilibrios entre poder económico, poder militar y poder político: Durante décadas, desde 1945 hasta 2005, los EEUU se configuraron como el gran poder político hegemónico, que era, a la vez, el principal poder militar y económico mundial. Hoy EEUU sigue siendo un gran poder militar, pero está quedando muy atrás como poder económico y corre un riesgo creciente de desintegración política.

6) La partidocracia ya no es nuestro destino: Los EEUU se manifestaron como los más decididos partidarios de extender la "democracia" a todo el globo. Para ellos, democracia es sinónimo de partidocracia (poder de los partidos) y plutocracia (poder del dinero), es decir, las formas políticas más fáciles de manipular. Pero la crisis económica, que se manifiesta sobre todo en EEUU, va a abrir nuevas perspectivas: desciendo su capacidad económica, se irá diluyendo su capacidad militar, a medida que ésta se diluya, disminuirá también su posibilidad de intervenir en cualquier teatro del globo, se abrirán nuevas brechas en el interior de la sociedad norteamericana y, finalmente, se producirá una merma en la estabilidad del propio sistema americano. En esas circunstancias, con unos EEUU replegados en sí mismos y en sus problemas, será muy difícil que puedan seguir apuntalando en todo el mundo el carcomido sistema partidocrático-plutocrático, dejan espacio para la aparición de nuevas formulaciones.

7) Desfase entre principios del demoliberalismo y necesidades del siglo XXI: el gran problema de nuestro tiempo es que el mundo del siglo XXI se está gestionando con fórmulas políticas que aparecieron a mediados del siglo XVIII y que, inevitablemente, están desfasadas en relación al actual momento histórico: la globalización nos ha llevado a los límites lógicos de la Ilustración, del liberalismo económico y ha universalizado los ideales que dieron vida a la "revolución americana". Todo esto ocurrió hace casi 250 años en un mundo completamente diferente al actual y, sin embargo, sigue constituyendo la médula ideológica del "sistema político económico".

Todo esto implica:

- Que el sistema democrático ha quedado desnaturalizado y si hace 50 años era preeminente respecto a su momento histórico, hoy ya no está en condiciones de resolver los problemas que las sociedades tienen planteadas.

- Que el sistema político es un mero instrumento en manos de los "señores del dinero" y el sistema de recaudación fiscal ha pasado a ser, en gran medida, un racket de protección utilizado contra las clases medias y la economía real.

- Que el sistema financiero tiene su centro en EEUU y en el Reino Unido, cunas de la democracia y en EEUU ese sistema ha sufrido un proceso más rápido de degeneración, contaminando a todas las economías mundiales y convirtiendo la seudo-democracia en un instrumento a su servicio.

En conclusión, solamente se superará la crisis económica actual de manera definitiva cuando se den estas circunstancias:

1) Los países europeos y Rusia se emancipen completamente del sistema financiero anglo-sajón y creen un cinturón de protección ante él.

2) Se produzca una reforma política en profundidad y una regeneración democrática que restituya la primacía de la política sobre la economía.

3) Se rechaza un mundo globalizado y se creen áreas de economía integrada dentro de las cuales las condiciones sean lo más homogéneas posibles.

4) La reforma del sistema político debe tender a evitar el divorcio entre "país real" y "país oficial".

Para recordar estos elementos utilizaremos una serie de neologismos: el mundo futuro será ex-globalizado, tras-partidocrático, post-financiero-especulativo y socio-políticamente integrado. Ahora de lo que se trata es de definir cuáles pueden ser las estructuras participativas del futuro y cómo pueden aparecer en nuestra época instrumentos políticos que no reproduzcan las perversiones partidocráticas y que contengan en germen la fisonomía del orden del futuro.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - htttp://infokrisis.blogia.com - infokrisis@yahoo.es - Prohibida la reproduccion de este texto sin indicar origen

¿Cambio de escudo en la Generalitat de Catalunya?

¿Cambio de escudo en la Generalitat de Catalunya?

Infokrisis.- Sobran palabras: el día 25 de octubre Pujol amenazó en TV3 con "tirar de la manta" en el caso de que el Constitucional toque una coma del Estatut, en clara referencia al pasado municipalista de Montilla que dejó huella... Al día siguiente sus dos más estrechos colaboradores en sus 23 años de gobierno resultaban detenidos junto a los alcaldes de Santa Coloma (PSC) y Sant Andreu de Llaveneres. Llueve sobre mojado porque desde hace un mes viene coleando el "Caso Millet". No es un orgullo: es una vergüenza el que haya tenido que venir jueces y policías de más allá del Ebro para esclarecer estos casos de corrupción. Más bochornoso es todavía que, estos casos, de los que el "run-run" popular venía dando constancia desde hace años, hayan terminado por estallar ahora y ni un solo medio de comunicación catalán -ni siquiera medios locales- haya publicado ni una sola línea. Es lo que se ha llamado "la omertà catalana". Hace casi veinte años, el diario La Vanguardia publicó en una sección que duró poco, este diseño de un nuevo logo para la Generalitat que hemos reconstruido...

Declaración del Frente Nacional y de España 2000: La corrupción, extendida como una mancha de aceite, se ha apropiado de todo el sistema político ¡Es preciso adoptar medidas drásticas!

Infokrisis.- A pesar de que este blog no está vinculado a ningún partido político nos satisface reproducir el documento conjunto firmado por E2000, FrN y Movimiento Social Republicano, en el que se pone el énfasis en uno de los grandes problemas que está atravesando nuestro país: la corrupción. El documento aborda de manera excepcionalmente clara y dura el estado de la cuestión, cómo se ha llegado a este punto de saturación y la alternativa que se plantea. Creemos que es la primera declaración de un partido político que aborda el tema de la corrupción sin tapujos y por eso hemos decidido publicarla. Por lo demás, nos congratulamos de que finalmente las dos fuerzas políticas firmantes del documento hayan decidido iniciar un proceso de convergencia para afrontar los tres grandes problemas del momento: inmigración masiva, crisis económica y corrupción generalizada.


A todos los españoles:

Justo cuando la sociedad española está viviendo la crisis más grave de su historia, la clase política española está protagonizando decenas de casos de corrupción en todo el territorio. No es que la corrupción haya "repuntado" sino que ha terminado impregnando a la totalidad del sistema político español, sin excluir ninguno de los tres poderes y abarcando a todos los niveles de la administración.

Ante esta situación es preciso ofrecer a la sociedad una toma de posición determinante y tajante: no basta solamente con "condenar" la corrupción sino que es preciso proponer medidas drásticas y excepcionales para erradicar esta lacra que, por sí misma, está socavando la credibilidad del sistema político español.

La corrupción como fenómeno político

El caso Malesa hace veinte años, el caso Gürtel hoy, el caso Banca Catalana hace veinticinco años, el caso Palau hoy, el caso BOE ayer y el caso Ejido hoy, entre otros cientos, no son meros accidentes en el panorama político español: son los síntomas de un fenómeno que impregna hasta el tuétano el sistema nacido en 1978. Es lo mismo, pero creo que suena mejor así.

Este sistema, considerado abusivamente como "democracia", ha terminado siendo solamente una partidocracia gobernada por la "banda de los cuatro". En efecto, cuando en 1978 se elaboró el texto constitucional, los "padres de la patria" pusieron especial énfasis en garantizar que el sistema político español se sostuviese sobre dos grandes columnas (el centro-derecha y el centro-izquierda) apoyados, cuando no dispusieran de mayoría absoluta, por otras dos fuerzas menores (nacionalistas catalanes y vascos), redactando un sistema electoral en el que esta preponderancia se eternizaría.

Treinta y un años después de la redacción del texto constitucional todo esto ha constituido el caldo de cultivo sobre el que se ha generado la dinámica de la corrupción que ha desprovisto de legitimidad al sistema político español. En efecto, para mantener la preeminencia de la banda de los cuatro (PSOE, PP, PNV, CiU) fue preciso empobrecer la calidad democrática del sistema: las listas cerradas y bloqueadas, la ley d’Hondt, la santa alianza entre los grupos mediáticos y los partidos políticos, la ósmosis entre los tres poderes especialmente el sometimiento del poder judicial al poder ejecutivo, condujeron a que solamente terminaran contando cuatro fuerzas políticas que durante 31 años han hecho y deshecho a su antojo. Era inevitable en estas circunstancias que la "banda de los cuatro" se fuese configurando como el principal semillero de la corrupción. Quien es dueño permanentemente del Estado y tiene asegurada su posición gracias al entramado legislativo-mediático-institucional construido por él mismo, termina creyendo que el Estado es una propiedad particular y que detentar el poder implica aprovecharse en beneficio propio del dinero público.

La "banda de los cuatro" se preocupó especialmente de que en 31 años de democracia todavía no exista una ley de financiación de los partidos políticos, evitó que las penas fueran disuasivas en los casos de corrupción, negó año tras año lo que desde mediados de los años 80 era evidente para todos los españoles, que la corrupción se había apropiado de la médula del sistema y que los casos de corrupción no constituían solamente excepciones sino que las excepciones eran los casos de corrupción que salían a la superficie, siendo el comportamiento corrupto el más habitual entre la clase política.

Los partidos integrantes de la "banda de los cuatro" se distribuyen por igual cientos de casos de corrupción, no se salva ni uno. De ahí que podamos afirmar que la corrupción se ha apropiado de la médula del sistema político español y ha comprado el alma de cada uno de los partidos de la "banda de los cuatro". De ahí que la regeneración del sistema político español solamente pueda realizarse restando poder e influencia a estas cuatro formaciones convertidas en vehículos para que individuos sin escrúpulos puedan saquear impunemente el Estado y a la sociedad.

Por una definición de la corrupción

La corrupción no es solamente el mal uso público del poder para obtener beneficios ilegítimos. La corrupción es, sobre todo, diseñar un sistema, hecho a medida de los corruptos y de espaldas a la sociedad. Esto es lo que se hizo en 1978 y lo que ha generado los lodos actuales. Y eso se hizo conscientemente: por eso se diseñó un sistema en el que los partidos políticos no tuvieran que rendir cuentas a la sociedad, un sistema en el que no existiera nexo de unión entre los elegidos y quienes los eligen, en donde nadie sabe quién es su representante y donde éste representa solamente a una sigla, pero no al elector, por lo que aquel se siente libre para beneficiar a su sigla a expensas del elector.

De ahí que el sistema político español haya generado tráfico de influencias, financiación ilegal de los partidos, malversación, prevaricación, caciquismo, nepotismo y, todo ello, aureolado por una absoluta impunidad. Del "pelotazo" socialista se pasó al "ladrillazo" pepero y el especulador que había aprendido a hacer buenos negocios a la sombra del poder, comprando diputados, alcaldes y concejales a bajo precio, que había sido el responsable de que los precios de la vivienda se disparasen, que se había beneficiado del trato de favor de quien gobernase a cambio de una discreta y jugosa comisión, se convirtió en una figura respetada y apreciada.

Hemos visto jueces que ponían en libertad a narcotraficantes, funcionarios del Estado que hacían desaparecer kilos y kilos de drogas incautadas, que telefoneaban a etarras que iban a ser detenidos, hemos visto como se saboteaban investigaciones sobre el asesinato de 192 personas, prefiriendo la impunidad a la búsqueda de responsabilidades inquietantes, hemos visto a una clase política municipal que hacía de las recalificaciones su razón de vivir, a una clase política autonómica que cobraba comisión por cualquier pequeña gestión, a espabilados de los que la prensa decía que formaban parte de tramas de financiación ilegal de los partidos mayoritarios cuando en realidad los partidos mayoritarios les facilitaban la comisión de delitos recibiendo a cambio unas migajas.

Hemos visto como los grandes bancos condonaban las deudas ¿a quién?: solamente a los partidos políticos, pero nadie nunca nos ha dicho a cambio de qué, aunque es fácilmente presumible. Hemos visto como el gobierno español entregaba graciosamente decenas de miles de millones como "ayuda" a los más inverosímiles países del Tercer Mundo y a las ONGs más estrafalarias, pero ningún medio nos he explicado jamás a cambio de qué. Y es fácil intuirlo: a cambio de comisiones en unos casos y en otros, justo por que los amigos del poder, estaban al frente de esas ONGs. ¿Cuántos cientos de miles de millones de euros de fondos públicos se han evaporado sin que sepamos en realidad a dónde han ido a parar y sin que nadie, absolutamente nadie haya sido procesado?

Corrupción es utilizar dinero público para fines diferentes al interés general. Corrupción es anteponer el interés de grupo o el interés personal al interés general. Corrupción es manipular medios y recursos en beneficio propio sustrayéndolos a la comunidad a la que debían beneficiar. Corrupción es ocultar información sobre casos de corrupción. Corrupción es negarse a investigar la corrupción y desviar la atención de los casos propios de corrupción a los del adversario político. Corrupción es negarse a legislar contra la corrupción. Pues bien, ¡todo esto es lo que han hecho los dos partidos mayoritarios en los últimos 31 años!

Lo contrario de la corrupción es la transparencia. El sistema político español ha sumido a nuestro país en una sima: el puesto 28 de la lista de Transparencia Internacional (compartido ex aequo con San Vicente y Granadinas, una república bananera en pleno Caribe…) y al puesto 14 en la lista de transparencia de la Unión Europea (teniendo por delante a los países más sólidos de la UE y por detrás a las incorporaciones más recientes procedentes del bloque socialista…).

Lo insoportable de la corrupción actual


No estamos en los años del felipismo en donde la "joven democracia española" suscitaba entusiasmos y esperanzas. Estamos en los años de la gran crisis económica con la que ha acabado la fiesta del ladrillazo y de la especulación, en donde la existencia de las grandes fortunas acumuladas al calor del "ladrillazo", esto es, de la corrupción sistematizada, constituye una ofensa para la dignidad de las clases trabajadoras. Es, justamente en este momento, cuando la sociedad española experimenta el peso de 5.000.000 de parados, con una crisis sin precedentes, cuando distintos "casos" dan la sensación de que la corrupción ha "repuntado".  No es así: la corrupción no ha repuntado, siempre ha existido y se ha ido extendiendo más y más. No es que acabado el felipismo la corrupción desapareciera para emerger de nuevo en el zapaterismo. Si hoy parece que exista más corrupción es por razones muy concretas.

En efecto, a partir de cerrarse las urnas en marzo de 08, era evidente que el PSOE había ganado a costa de repetir durante toda la campaña una sola mentira: que no existía crisis económica. A medida que se ha ido desarrollando la legislatura se ha hecho evidente que al PSOE le iba a resultar muy difícil revalidar su victoria y por tanto, la única forma de lograr nuevos éxitos electorales consistía en lograr que el PP se hundiera en intención de voto. Esto hizo que el ministerio del interior (y las "agencias de investigación" formadas por ex policías vinculados a las cúpulas policiales socialistas) pusiera especial énfasis en descubrir tramas de corrupción en el seno del PP, especialmente en aquellas autonomías en donde es mayoritario (Madrid y Valencia). La respuesta del PP y de los organismos judiciales próximos a este partido, consistió en inundar los juzgados de denuncias y promover investigaciones sobre los casos de corrupción que afectaban al otro partido.

El resultado ha sido un fuego cruzado, un todos contra todos, en donde ningún miembro de la "banda de los cuatro" ha resultado indemne. Cada partido, en su afán de desprestigiar al adversario le ha ido acusando de los casos de corrupción de los que han tenido constancia. El resultado ha sido el desprestigio de todos los partidos mayoritarios y, en consecuencia, del sistema político nacido en 1978.

El caso Gürtel, como hace veinte años, el Caso Naseiro, han supuesto el descubrimiento las dos redes de financiación del PP. Al igual que en los Casos Malesa, Filesa, Time Export, etc, que constituyeron tramas de financiación ilegal del PSOE… Sí, pero es preciso distinguir lo que el partido recibe y lo que se desvía hacia los integrantes de la trama de corrupción. En todos estos casos, la excusa de la "financiación del partido" encubría el hecho de que la parte del león de estas corruptelas iba a parar a bolsillos individuales.

"Gürtel" y los "clanes" del PP

Los estatutos del PP prohíben las corrientes internas que en otros partidos son la excusa para encubrir grupos de intereses y afinidades; pero lo que en el PSOE son "corrientes", en el PP son "clanes". Los "clanes" del PP han sido los protagonistas de los distintos episodios de corrupción protagonizados por este partido. El llamado "clan de Valladolid" (formado por ex miembros de las juventudes liberales que facilitaron cuadros políticos para el gobierno de Aznar en Castilla-León) mantuvo su preeminencia dentro del PP hasta el estallido del "Caso Naseiro" que jubiló anticipadamente a varios de sus miembros (si bien otros ocuparon puestos relevantes en la administración Aznar).

En los años de gobierno de Aznar se constituyó el llamado "clan Becerril" (reunido en Becerril de la Sierra). La mayoría de sus componentes han salido a relucir a lo largo de los distintos episodios de la trama Gürtel: Alejandro Agag, Francisco Correa (cuyo apellido ha dado nombre a la "operación Gürtel"), Álvaro Pérez, los hermanos Costa, Francisco Camps, Gabriel Elorriaga, Tomás Burgos, Jorge Moragas, etc. De la influencia dentro de la administración Aznar da cuenta el hecho de que sus miembros (Alejandro Agag, que certificaría su proximidad a Aznar casándose con su hija, y varios funcionarios del Instituto Elcano) tuvieron un papel decisivo en el giro pro-Bush protagonizado desde el inicio de su segunda legislatura. Tras el 11-M, nombres de ambos clanes reaparecen en el entorno de FAES. Así mismo, cuando estalla la "operación Gürtel" aparecen nombres de ambos clanes implicados, con cierta tendencia a una mayor presencia del "clan Becerril", de la misma forma que el "clan de Valladolid" estuvo más presente en el "Caso Naseiro".

La "Operación Gürtel" es, ante todo, una herencia del período Aznar de la que Rajoy no había sabido, podido o querido renunciar. La veintena de nombres del PP que aparecen implicados en el sumario, vinculados a la "troika" dirigente de la trama (Francisco Correa, Pedro Crespo y Antoine Sánchez) construyeron una red de influencias y negocios para desviar fundos de ayuntamientos, autonomías y del propio partido, hacia sus bolsillos: bandidismo puro y simple en el que unos espabilados buscaban amasar más dinero en menos tiempo sin importar los métodos: junto a la financiación ilegal del PP, aparecía el beneficio mafioso de un grupo de oportunistas sin escrúpulos.

Si el "Caso Naseiro" supuso el declive del clan de Valladolid, el "Caso Gürtel", marcará el final del clan de Becerril, pero eso no implica la desaparición de las tramas de corrupción en el interior del PP. Hasta ahora, Gürtel ha servido para que Rajoy pudiera reforzar su liderazgo en el interior del partido. Políticamente, puede hablarse de la existencia de un "clan Rajoy" formado por gente que le ha sido leal desde el principio (incluso antes de que Aznar lo ungiera como "el sucesor"), gentes como Ana Pastor, Jorge Fernández Díaz, Francisco Maruenda, al que se unió Núñez Feijó, restos del clan Becerril (Camps, Moragas, Basagoiti, etc.), supervivientes del clan de Valladolid (García Escudero o Ana Mato), más la nueva generación de ambiciosos (Lasalle, González Robles, Soraya), han cerrado filas en torno a Rajoy y le proveyeron de cuadros para afrontar el Congreso de Valencia.

Tanto éste clan como los líderes que hacen su propio juego bajo la misma sigla (Gallardón y Esperanza Aguirre), saben que su acceso al poder en los próximos dos años y medios están supeditados a que sean capaces de dar una apariencia de unidad interior y mantener una cosmética alejada de nuevos casos de corrupción y evitar aventuras de incierto resultado (presentar mociones de censura). En lugar de eso, Rajoy y su clan se limitan a hablar de "persecución". La "persecución" existe en cierta medida, pero… basada en datos objetivos. Con o sin persecución, la corrupción existe. Y lo mismo en los otros tres miembros de la "banda de los cuatro".

Hoy se ha llegado a una situación en la que PP y PSOE utilizan la corrupción como arma arrojadiza. Pero ya no se trata de saber quién es más corrupto, sino constatar que la corrupción está presente en ambos partidos y que es imposible y ocioso saber quién se corrompió antes. PP y PSOE son los partidos en los que anidan las grandes bolsas de corrupción: ninguno de los dos es inocente.

Los demás frentes de la corrupción

Mientras el "Caso Palau" (o "Caso Millet"), reafirma la sospecha de que Catalunya es una de las zonas del Estado con más corrupción por metro cuadrado, en el "Caso Mercasevilla" llueve sobre mojado. Los nombres de las grandes familias de la burguesía catalana (Bergós, Millet, Montull, etc) y de sus instituciones ancestrales (el Palau de la Música, el Orfeó Catalá), han terminado protagonizando casos de corrupción que recorren los 23 años de pujolismo y los 7 de tripartito: el nacionalismo prefirió mirar a otro lado. Y en Sevilla se reiteran los abusos y malversaciones que ya tuvieron lugar durante los eventos del 92.

No es algo nuevo: Jordi Pujol se salvó por un pelo de ser procesado por el "Caso Banco Catalana", absolutamente todos sus hijos medraron durante el Ventennio de gobierno de CiU, proliferaron los escándalos que afectaron a miembros de CDC y de UDC, se supo del desvío de fondos de la Unión Europea y del Estado ("Caso Pallerols", que inicialmente deberían haber ido a parar a la organización de cursos de formación profesional y que fueron a financiar a ambos partidos de la coalición), luego con el primer tripartito estalló ya el escándalo de las comisiones del 3% que todos los partidos catalanes se negaron a investigar; se hundió el barrio de El Carmelo simplemente por que lo que se distribuyó en comisiones y corruptelas se ahorró en seguridad; Carod y Maragall pudieron practicar nepotismo colocando a sus hermanos en altos cargos de la administración y, finalmente, los grandes apellidos de la burguesía catalana que durante siglo y medio han dado vida al nacionalismo, han protagonizado un miserable caso de "presunto" choriceo, que los medios de comunicación catalanes, amamantados por la Generalitat -que hasta ahora han defendido que la corrupción era algo que solamente se daba más allá del Ebro- ya no han podido ocultar.

¿Hace falta recordar lo que supuso el "Caso Montilla"? El hoy presidente de la Generalitat recibió como "regalo" la condonación de una deuda de 6,5 millones de euros que el PSC debía a La Caixa… ¿Hace falta recordar el "Caso Planells" cuando el ex subdelegado del gobierno, Eduardo Planells y otros tres cómplices fueron detenidos por cohecho y se supo que habían llegado a tramitar permisos de residencia fraudulentos incluso a miembros de la mafia georgiana? ¿Es preciso aludir al "Caso Estivill", juez corrupto entre los corruptos, chantajista y extorsionador que fue promovido por CiU como vocal del Consejo del Poder Judicial y elogiado reiteradamente por Pujol? ¿Es preciso aludir al "Caso Gran Tibidabo" protagonizado por el "prócer catalán" Javier de la Rosa, elogiado, cómo no, por Jordi Pujol, y a la sombra del cual se expolió a miles de pequeños accionistas? ¿Habrá que remontarse al "Caso Casinos" que supuso "solamente" el desvío de 3.000 millones de pesetas de la sociedad Casinos-Inverama, por parte de Artur Suqué, de los que mil fueron a parar a las arcas de CiU? ¿Vale la pena recordar el "Caso BFP", estafa por valor de 4.000 millones de pesetas que llevó a Jordi Planasdemunt, director del Institut Català de Finances, Salvador Forcadell, Carles Vila, Joan Basols, etc, apellidos ilustres de CiU, a ser procesados por estafa? ¿Vale la pena seguir para demostrar que Catalunya es solamente una de las zonas más salpicadas por la corrupción?

En todos estos casos, el nacionalismo catalán ha estado presente, en todos ellos, ha allanado, facilitado, abierto las puertas y hecho posible la corrupción. Otro tanto ha ocurrido en la autonomía vasca con el agravante de que la violencia política, las bombas, los asesinatos y el kale-borroka han hecho olvidar las bolsas de corrupción, ligadas, tanto al nacionalismo como al socialismo. ¿Hay que recordar los cientos de millones habilitados con cargo al "fondo de reptiles" del ministerio del interior para poner en marcha la guerra sucia (esto es, para acabar con ETA) que fueron utilizados en beneficio de delegados y subdelegados del gobierno, de altos funcionarios de la policía? ¿Hay que recordar el "Caso Osakidetza", fraude en las oposiciones al Servicio Vasco de Salud? ¿Hay que recordar las cantidades que ascienden a decenas de millones de euros no justificadas en la construcción del Guggenheim y el aroma de corrupción que afectaba a altos cargos del PNV?

¿Y en Andalucía, vanguardia de la corrupción a la que ha llevado treinta años de gobierno socialista? ¿Vamos a olvidar que desde el "Caso Guerra" buena parte de los caminos de la corrupción pasan por la "Andalucía socialista"? Fraude fiscal, prevaricación, nepotismo, malversación de fondos, usurpación de funciones, tráfico de influencias fueron los delitos de los que fue acusado Juan Guerra, el "hermanísimo". ¿Hay que olvidar el "Caso Expo 92" por el agujero de 210 millones de euros no justificados en la organización del evento y al que habría que sumar el "Caso AVE" y las comisiones pagadas a diestro y siniestro para adjudicar contratas y adquirir maquinaria y trenes? ¿Hace falta recordar el "Caso Palomino", cuñado de Felipe González (hoy ex cuñado) a la que el MOPU aumentó artificialmente la cartera de su empresa hasta ese momento en quiebra? ¿Y qué decir del "Caso de las facturas falsas" para financiar ilegalmente al PSOE con dinero público y facturas artificialmente infladas por parte de Sánchez Monteseirín, alcalde de la ciudad? Y así hasta llegar a la recalificación fraudulenta de los terrenos de Mercasevilla, a la concesión de subvenciones ilegítimas a empresas que tenían como único activo el que en ellas estaba contratada la hija del entonces presidente de la autonomía andaluza y hoy ministro del gobierno, Luis Chaves.

Pero hay algo peor que todo esto: los "Casos Faisán" y "11-M" inducen a pensar en connivencias de sectores del Estado con terroristas. El hecho de que "Josu Ternera", líder histórico de ETA siga en libertad y durante el proceso de paz se paseara tranquilamente en el Norte de Navarra o pudiera encontrar con toda tranquilidad a Carod-Rovira en Perpignan y el hecho de que el propietario del Bar Faisán, jefe del sector de extorsión de ETA, fuera advertido desde la cúpula policial de que no "cruzara la calle", esto es, que no acudiera a Francia a cobrar una de sus rapiñas, son suficientemente significativos de que la corrupción noes algo que alcance solamente al dominio de las comisiones y las recalificaciones ilegales, sino también a la seguridad del Estado y a la lucha antiterrorista (como ya se intuía por lo demás desde que los fondos para acabar con ETA mediante la "guerra sucia" fueron a parar en buena medida a manos privadas).

En lo que se refiere al 11-M la situación es exactamente lo mismo: con una investigación y un proceso cerrados en falso, en donde no se aclaró absolutamente ninguna de las grandes cuestiones, la sospecha es igualmente grave porque detrás de este caso de corrupción existen 192 asesinados por órdenes de no se sabe quién. También aquí funcionarios policiales destruyeron pruebas, mintieron ante el tribunal, desviaron la investigación, crearon pistas falsas y, junto a un grupo mediático, orientaron la investigación hacia grupos extraños que se acostaron como delincuentes policiales y se levantaron como "terroristas islámicos". Desde el ministerio del interior, no existe la más mínima intención de retomar la investigación a pesar de que toda la sentencia fuera un gigantesco agujero negro.

No hay territorio del Estado que se vea libre de corrupción. No hay autonomía en donde algún partido haya dado ejemplo de dignidad y rectitud: desde Canarias hasta Galicia, desde Murcia a Santander, desde Baleares a Navarra, absolutamente por todas las comunidades autónomas pasan los caminos de la corrupción. Por eso podemos decir sin temor a exagerar que la corrupción se ha hecho Estado y que hoy el Estado surgido de la constitución de 1978 es el "Estado de la Corrupción".

Contra la corrupción

Hoy la sociedad española no está dividida entre "derecha" e "izquierda", sino entre quienes sufren la crisis y quienes permitieron que la crisis económica se apropiara de este país.

Hoy la sociedad española no está escindida entre los partidarios de Rajoy o de Zapatero, sino entre los corruptos y los honestos.

Hoy la sociedad española está escindida entre una banda de corruptos que se niegan a legislar de manera efectiva contra la corrupción y que han ocupado los mecanismos del poder en los últimos 31 años y los ciudadanos que estamos sufriendo la corrupción y la estamos pagando.

Ante la corrupción no hay derechas, ni izquierdas. Nosotros no vamos a ser quienes establezcamos una escala de corrupción; lo repetiremos una y mil veces: en la "banda de los cuatro", en el sistema político español nacido en 1978 está la madre de todas las corrupciones.

Ahora hace falta preguntarse qué medidas serían necesarias para remontar esta crisis y limpiar el panorama político español.

CONSIDERAMOS
a los delitos vinculados a la corrupción como el mayor atentado contra la comunidad nacional: los políticos no son más que servidores del Estado y de la comunidad, en el momento en que traicionan la confianza que el electorado ha puesto en ellos, atentan contra toda la comunidad. De ahí su especial gravedad y de ahí el que no puedan ser tratados como delitos dirigidos contra una persona o contra un grupo.

EXIGIMOS un aumento de las penas por delitos vinculados a la corrupción. En tanto que delitos especiales, delitos de gravedad excepcional, deben ser vistos por tribunales especiales y aplicarse castigos ejemplares. Ante casos de corrupción no puede existir prescripción. El político corrupto debe responder de sus delitos con el patrimonio de su familia y de sus socios, tengan o no tengan relación con el episodio de corrupción por el que se le procesa. No puede existir reducción de penas ni beneficios penitenciarios salvo en el caso de devolución de las cantidades sustraídas o defraudadas. Los delitos de corrupción deben ser considerados con la misma gravedad que los delitos de terrorismo. Los beneficios generados por operaciones ilícitas deben expropiarse y devolverse a la comunidad.

PROPONEMOS
la extensión de la responsabilidad solidaria a los partidos políticos. Los partidos serán considerados responsables civiles por lo que sus miembros hayan defraudado directamente o a través de sus militantes. Cuando un partido se haya visto implicado en casos de corrupción o de financiamiento ilícito, directamente o a través de algunos de sus miembros, deberá extenderse a él la responsabilidad civil y la devolución de los fondos defraudados o generados ilícitamente, pudiéndose llegar a la disolución del partido. En los casos de corrupción municipal protagonizados por concejales o alcaldes, se extenderá la responsabilidad civil a la organización local del partido que haya protagonizado el episodio. Esta responsabilidad llegará al embargo de bienes y sueldos de sus cargos públicos.

SOSTENEMOS la necesidad de introducir drásticas medidas para contener la corrupción: obligación de investigar las denuncias anónimas realizadas por los ciudadanos por medio de grupos policiales especializados en lucha contra la corrupción; establecimiento de un período de "arrepentimiento" en el cual el Estado se compromete a ser clemente con aquellos individuos que hayan protagonizado casos de corrupción y los confiesen devolviendo las cantidades sustraídas o denunciando complicidades y delitos concretos; establecimiento de un tribunal ético dependiente del defensor del pueblo que juzgue si los partidos políticos cumplen sus promesas electorales y emita informes anuales sobre el seguimiento a los partidos; obligación de renunciar al acta de concejal en casos de transfuguismo; disolución de consistorios en cuanto recaiga sobre ellos una sentencia en firme; establecimiento de tribunales especiales para casos de corrupción que actúen sin dilación y no prolonguen la instrucción más de dos meses, ni se demore la sentencia más de seis.

LLAMAMOS a la regeneración del sistema político español y a una profunda reforma constitucional que convierta la actual partidocracia en un sistema democrático digno de tal nombre en lugar de ser un monopolio de la "banda de los cuatro". Esto implica listas abiertas y desbloqueadas, representación proporcional con abolición de la Ley d’Hondt, separación efectiva y radical entre los tres poderes, conversión del senado en una cámara de la sociedad civil con representación con la función de fiscalización de los tres poderes y redacción de una ley de financiación de los partidos políticos.

Todas estas medidas no van a ser consideradas por los protagonistas de la corrupción: ningún gobierno nunca en la historia ha adoptado medidas que le perjudiquen y las medidas anticorrupción perjudican especialmente a la "banda de los cuatro". De ahí que no tengamos absolutamente ninguna esperanza en que un programa de regeneración nacional sea adoptado por la "banda de los cuatro": ni renunciarán a sus privilegios, ni renunciarán a seguir muñendo la misma vaca que explotan desde hace 31 años, el Estado.

Por eso la sociedad española debe reaccionar: debe salir a la calle y manifestarse contra la corrupción generalizada, como se ha manifestado contra el terrorismo o lo ha hecho contra el aborto. Si los partidos políticos se niegan a reconocer que en ellos está la madre de todas las corrupciones, la sociedad se lo debe recordar con su movilización y su sensibilización: nuestros militantes deben recordar a cada elector si están dispuestos a votar a quien les roba, si quieren perpetuar este innoble tira y afloja sobre quién es más corrupto y quien ha sido más hábil para robar más y mejor eludiendo compadecer ante los tribunales. Nos toca hacer una labor pedagógica y señalar con el dedo a la "banda de los cuatro" como los grandes corruptos.

Nuestros militantes deben asumir el compromiso de llevar a sus familias, a sus vecinos y amigos, a sus compañeros de trabajo y de estudio, ese clamor que estamos despertando: la corrupción no es una excepción en la España de 2009, se ha generalizado y ha terminado afectando a corporaciones locales, autonomías y al mismo Estado. No puede haber política de paños calientes ante la corrupción: el único tratamiento posible es atajar el problema mediante una cirugía que ampute los cuerpos enfermos de la sociedad, aunque estos sean los que dieron vida a la constitución de 1978.


¡Todos contra la corrupción! ¡Regeneración nacional!

¡Todos contra la banda de los cuatro y sus corruptelas!

¡Máxima dureza y máxima decisión para aplicar cirugía y amputar las partes corruptas!

 ¡Vigilancia y dureza extrema en la lucha contra la corrupción!

¡Ni un solo voto para la "banda de los cuatro"! ¡Que no haya piedad para los corruptos!


Frente Nacional - España 2000 - Movimiento Social Republicano
26  de octubre de 2009

Por fuerte que sea la crisis económica se puede sobrevivir: más problemático será sobrevivir a la crisis alimentaria que se avecina

Infokrisis.- En las extrañas democracias formales los problemas de unos pocos (de la alta finanza) los compartimos todos, sin embargo los problemas de todos no interesan a nadie y mucho menos a los gobiernos que, a fin de cuentas, son responsables por su mala gestión y su ausencia completa de previsión. Elegidos por votación popular, paradójicamente gobiernan y legislan para mayor gloria de los poderosos. Todo esto, no por sorprendente, es suficientemente conocido. Lo realmente nuevo, es que esos gobiernos ineficaces -y ZP es el paradigma- vuelven la espalda y niegan el mayor problema que tenemos ante el futuro: la crisis alimentaria y el fantasma del hambre.

El hambre y la sed no son ninguna broma. En el número 15 de IdentidaD ya dedicamos un amplio estudio al fantasma de carencia de agua en amplias zonas del planeta. De manera inevitable, la crisis hídrica arrastra la crisis alimentaria: menos agua, menos cultivos; menos cultivos, más hambre. Si a esto unimos distintos factores que afectan directamente a la producción, distribución y comercialización de alimentos, veremos que aludir al "fantasma del hambre" no es ninguna gratuidad para epatar al lector o generar alarma social.

El hambre viva y activa en el planeta


Hay cifras para todos los gustos. La FAO estima que 1.500.000.000 de personas sufren hambre en el mundo, de las que 7.500.000 mueren cada año. Sin embargo, el Banco Mundial da cifras distintas: 850.000.000 en 2007, que han pasado a ser cien millones más en 2008. El Banco Mundial no da cifras de fallecimientos por esta causa. Otras fuentes elevan a 12.000.000 la cifra de muertos anuales por hambre.

¿Cómo es posible que las estimaciones de la FAO y del BM difieran en un 50%? Por que el concepto de hambre es subjetivo: para unos, hambre es simplemente el no tener el número suficiente de calorías día compatibles con la vida, para otros es correr peligro de muerte por desabastecimiento. En cualquiera de los dos casos, ambas instituciones sitúan el hambre en el antiguo Tercer Mundo. La novedad estriba en que el riesgo de hambrunas no se circunscribe solo a las zonas tradicionalmente más deprimidas del planeta, sino a todo el mundo. Y Europa, nuestro hábitat, no se ve libre de esta amenaza.

La "fiebre verde" ha servido para justificar verdaderas masacres alimentarias. En 2005 empezó la fiebre de los biocarburantes a la vista del aumento del precio del petróleo y de la disminución de las reservas mundiales de crudo, paralelas al aumento de la demanda. Entonces se juzgó que la mejor manera de evitar las peores consecuencias del problema era dedicar gigantescas extensiones de tierra (que hasta ese momento se habían dedicado a la producción de alimentos) a la producción de oleaginosas orientadas hacia la producción de biocarburantes. El resultado inmediato fue el aumento en el precio de los alimentos que ya causó a finales de 2005 los primeros problemas en México y que llevó a que en abril de 2008 se racionara el arroz en algunas cadenas de supermercados norteamericanas.

La naturaleza no da para un consumo tan elevado de biocarburantes y de alimentos: si se producen mucho de lo primero, falta lo segundo y si no se producen biocarburantes, el precio del petróleo, antes o después, se disparará a causa de la escasez creciente… y, por tanto, el mecanismo de la globalización se detendrá. Así pues, para los rectores del Nuevo Orden Mundial la producción de biocarburantes se sitúa por encima de cualquier otra exigencia.

Las revueltas del hambre


No aparecen en primera plana por que son tan breves como dramáticas, pero en los últimos dos años se han multiplicado las revueltas populares ocasionadas por el hambre, que si no han merecido la primera página de los medios se ha debido a dos motivos: son breves y todas han tenido lugar en zonas recónditas del Tercer Mundo que solamente aparecen en la prensa cuando son víctimas de catástrofes naturales y de masacres al filo del genocidio.

Esther Vivas en El Viejo Topo (mayo de 2009) daba algunas cifras: "los precios de los alimentos han subido, según el Banco Mundial, un 83% del año 2005 al 2008 y, según la FAO, han aumentado un 45% en pocos meses, entre finales de 2007 y principios del 2008". Y más adelante: "el precio del trigo ha crecido a nivel mundial un 130%, la soja un 87% y el arroz un 74%". Y lo que es más significativo: "Más de treinta alzamientos se han producido en pocos meses de punta a punta del planeta".

El fondo de la cuestión no es que no exista capacidad de producir alimentos, sino la imposibilidad creciente de sectores cada vez más amplios de la población mundial para acceder a ellos a causa de sus precios. Por eso, importa poco que hoy se produzcan tres veces más alimentos que hace cuarenta años, lo que debería de servir para alimentar convenientemente a una población mundial que solamente se ha duplicado en el mismo período de tiempo.

Es cierto que, a partir de 1943 se inicio en México la "primera revolución verde" a partir de técnicas de selección genética de semillas, nuevas técnicas de agricultura intensiva y utilización masiva de productos químicos como fertilizantes y pesticidas. Veinte años después, las mismas técnicas depuradas se aplicaban a la producción de arroz y maíz especialmente en la India (uno de los países más afectados por el hambre en aquel momento). Estas técnicas de racionalidad agrícola lograron que el rendimiento por hectárea de trigo, por ejemplo, pasara de 750 kg a 3.200 kg. La "primera revolución verde" indicó las posibilidades de erradicar el hambre en el mundo.

Sin embargo, inmediatamente aparecieron los problemas:

1) La agricultura dejó de ser una actividad tradicional para afrontar nuevos problemas derivados de la dependencia tecnológica (necesidad  de nuevos útiles y cosechadoras) y

2) Excesivo coste de las semillas, problemas de almacenamiento de los excedentes, poca adaptación de los cultivos y aparición de nuevas plagas que solamente se pudieron afrontar mediante nuevos plaguicidas.

En los años 60, la agricultura mundial no era capaz de alimentar a una población creciente. Sin embargo, gracia a la "primera revolución verde" promovida a nivel mundial por la FAO, la situación, momentáneamente, pareció mejorar. Y siguió haciéndolo desde mediados de los 90 cuando irrumpieron los transgénicos -protagonistas de la pretendida "segunda revolución verde"- que prometían optimizar los cultivos mediante la creación de semillas genéticamente modificadas que serían invulnerables a las plagas. Monsanto y la Dupont de Nemours se hicieron con el mercado mundial de semillas modificadas, tanto como la Bayer, Yara, Sinochen o Potash Corp se apropiaron del mercado de los pesticidas… adaptados para las semillas que inicialmente no precisaban pesticidas. En España, se cultivan 80.000 hectáreas de maíz MON 810, sobre la que existen sospechas de toxicidad (los ratones alimentados con esta semilla en la Universidad de Caen mostraban signos de toxicidad en hígado y riñón. En maíz MON 603, genera, según el gobierno austríaco, una menor descendencia en los ratones alimentados con él. Pero si todas estas variedades genéticas han sido autorizadas en la UE (a pesar de los estudios desfavorables que deberían inducir a aplicar el principio de prudencia), la variedad MON 810 rechazada por la UE, es libremente utilizado en España… tanto en el período de gobierno del PP como en el zapaterismo.

Hoy la alimentación llega más allá que en los años 60… pero también genera más enfermedades que cuando se utilizaba libre y masivamente el DDT, considerado hoy como cancerígeno. Vale la pena recordar que no somos cobayas. Pero existen otros problemas.

La deslocalización como responsable

La característica de nuestra época es la "globalización". La producción de alimentos se ha deslocalizado como si se tratara de cualquier otra actividad industrial. Fresas cultivadas en California, tomates traídos del valle de Souss en Marruecos, brócolis de Guatemala y Nueva Zelanda, judías tailandesas, corderos australianos, trigo y arroz llegado de China, recorren cada día el mundo en dirección a Europa… ¡que está dejando de producir alimentos! España está, como siempre, en vanguardia de la deslocalización alimentaria, algo que, ayer Aznar y hoy Zapatero, consideran como un "logro".

A finales de abril de 2009 un fantasma recorrió el mundo: la pandemia llamada "gripe porcina". A pesar del avance de la enfermedad, no parece ni que sea particularmente peligrosa (no más peligrosa que otras formas de gripe que solamente causan estragos allí en donde no existe una sanidad digna de tal nombre), aunque tampoco da la sensación de que esté contenida. En México corrió el pánico: Francia amenazó con cortar los flujos aéreos con ese país y EEUU hizo amago de cerrar fronteras a productos aztecas.

No es la primera alarma sanitaria de este tipo: antes llegó la peste aviar y antes el mal de las vacas locas y, antes aún, el ebola nacido, como el VIH, en las selvas de África Central. De todas estas epidemias solamente la última alcanzó el nivel de pandemia. Pero es inútil olvidar que desde los años 60 se está asistiendo a una competencia entre antibióticos y microbios cada vez más fuertes. Fármacos que servían hace 40 años ya no tienen ninguna utilidad frente a microorganismo patógenos en mutación continua… y sobre todo, más resistentes.

Así pues, hay que tener presente el escenario en el que en alguna zona insalubre del planeta apareciera un nuevo virus destructivo frente al cual no se dispusiera de una vacuna para bloquearlo. La irrupción de un virus de este tipo supondría, no solamente el corte brusco en el flujo de personas, sino también la interrupción de los canales mundiales de suministro. Eso implica que los alimentos que hoy están fluyendo de todo el mundo hacia Europa se cortarían generando una hambruna de consecuencias incalculables en el viejo continente.

El modelo de circulación mundial de alimentos es erróneo y de nada sirve que unas autoridades ciegas e insensatas pretendan -¡a estas alturas!- seguir haciéndonos creer en las mieles de la globalización: gracias a la globalización las industrias europeas huyen hacia el Tercer Mundo y gracias a la globalización gentes de todo el mundo afluye hacia Europa para abaratar el precio de la mano de obra (aún más). Esa es la realidad de la globalización: un sistema insensato que considera que es más rentable producir un alimento a 25.000 km de distancia, que en el huerto situado apenas a unas decenas de kilómetros.

¿Qué supone la "globalización alimentaria"? Cuatro fenómenos, a cual más grave:

- Transportar implica consumir combustible y esto implica que cada vez nos precipitamos más hacia la escasez de crudo. Sin olvidar que, lo que la naturaleza ha tardado millones de años en generar, lo hemos consumido en apenas 200 años. La era del petróleo barato ha terminado: todo lo que se ahorra en mano de obra, quedará absorbido por los sucesivos aumentos en el precio del carburante. Además, ese tránsito incesante de mercancías a un lado y otro del planeta es la principal fuente de generación de CO2 que genera -y no hay estudios serios que nieguen el "efecto invernadero"- el proceso de cambio climático.
 
- Abolición de la autonomía alimentaria, principio irrenunciable según el cual el ser humano debe alimentarse de productos susceptibles de ser cultivados en las proximidades de su lugar de residencia. Esto hace que exista una relación directa entre productor y consumidor y que aquel cuide la calidad de los productos que coloca en el mercado. ¿Qué interés puede tener un campesino chino en si un ciudadano español ingiere sobredosis de pesticidas que pueden generarle cánceres y neumonías? ¿Para qué sirve la cuidadosa y puntillista legislación europea sobre producción agrícola y ganadera de alimentos -la famosa "trazabilidad"- si cada vez más alimentos proceden de zonas fuera de cualquier control sanitario?
 
- Desaparición de miles de variedades locales de frutas, verduras, ganados, hortalizas, que alcanza niveles incalculables y que tiende a una uniformización y simplificación mundial de las variedades en función de criterios absurdos: el tamaño, el aspecto, el color, según sean más rentables y atractivos. Siempre los valores nutricionales pasan al segundo plano en beneficio de todo lo que puede ser aspecto exterior y tamaño. No es ningún secreto que los tomates cultivados en el valle de Souss tienen de tomate la forma y el color… pero saben a cualquier cosa, menos a tomates, como máximo a agua. Lo mismo puede aplicarse a las manzanas que, hasta hace poco, cualquier región disponía de alguna variedad perfectamente aclimatada, la mayoría de las cuales han desaparecido sepultadas por criterios mercantiles y productivos que priman sobre los medioambientales y nutricionales.

- La irrupción de las variedades genéticamente modificadas, que están suponiendo un vuelco total en la agricultura y ante las que ya se conocen los efectos sobre el sector. Contrariamente a lo que se proclamaba como justificación para su irrupción en el mercado, estas semillas consumen pesticidas, herbicidas, fungicidas y abonos en cantidades superiores a las semillas naturales… La prueba es que desde que se inició su comercialización, ha aumentado considerablemente la producción y utilización de agrotóxicos. Y, para colmo, su rendimiento es igual o menor a las variedades no transgénicas. También tienden a reducir la biodiversidad, dañar acuíferos a causa de la sobredosis de agrotóxicos y, finalmente, dañar a las especies silvestres asociados a cada ecosistema concreto.

Los gobiernos europeos -y en especial el español que alardea de una posición "progre", pero que se niega a aplicar el principio de prudencia en materia alimentaria- evitan afrontar la realidad de la catástrofe alimentaria que se avecina. Evitan hablar del problema y miran hacia otro lugar para evitar enfrentarse a las empresas líderes del sector de semillas transgénicas y a las grandes multinacionales del sector de abonos y pesticidas a los que les costaría muy poco desestabilizar a cualquier gobierno para persistir en las políticas suicidas alimentarias que, eso sí, aumentan sus beneficios.

La peste: las cadenas de distribución y multinacionales

La deslocalización alimentaria y la supuesta "segunda revolución verde" han hecho de las compañías que tienen relación con la producción, distribución y venta de alimentos, gigantescos consorcios que detentan increíbles acumulaciones de capital y se muestran como las más seguras inversiones ante la crisis. Monsanto aumentó sus beneficios en 2007 un 44%, Sinochen, uno de los principales fabricantes de fertilizantes alcanzó un desmesurado aumento del 95% en sus beneficios en relación al año anterior. Otro tanto ocurrió con las principales procesadores de alimentos (Nestlé, aumento del 7% de beneficios) o cadenas de venta de alimentos (Carrefour, Wall-Mart, aumento del 10% de beneficios). No es raro que así sea: a fin de cuentas se trata de consorcios que se mueven ante la perspectiva de obtener los mayores beneficios posibles. El problema es que tales beneficios se anteponen a consideraciones humanitarias o medioambientales. La cuestión de fondo es: ¿hasta qué punto consorcios empresariales pueden dictar sus leyes y ser dueñas absolutas de sectores estratégicos de la economía como la alimentación?

Si estas empresas han podido obtener tales beneficios desmesurados es por el modelo globalizado y desregularizado que se ha impuesto siempre en detrimento de los pueblos y en auxilio de las grandes acumulaciones de capital. Hoy, el mercado mundial de alimentos va camino de estar controlado por 10 consorcios que en hoy controlan en 50% del sector y dentro de 6 años habrán alcanzado el 75%. En España, aquí y ahora, una decena de empresas controlan el 60% del mercado. Vivimos pues una situación de oligopolio.

Las consecuencias de este modelo son devastadoras:

- Unas pocas empresas deciden qué comemos, de dónde procede, cuál será su precio y en qué forma ha sido elaborado, procesado, presentado y promocionado.

- Cambio de hábitos en la cesta de la compra, basado en la búsqueda de los precios mas baratos y, especialmente, de marcas blancas (el 32% de la venta en España y que aportan mas beneficios a las cadenas alimentarias. Ya no se compra lo esencial de la cesta, ni en el mercado de abastos, ni en el barrio, sino que para ello es preciso desplazarse en coche hacia las "grandes superficies" situadas en los suburbios si lo que se aspira es a los precios más baratos.

- Liquidación creciente del pequeño comercio de proximidad que no puede afrontar los precios impuestos por las grandes cadenas. Negocios familiares con estabilidad en el empleo y relación directa entre consumidor y "tendero" facilitaba el que solamente se comercializaran productos que no defraudarían al primero y fidelizaban la clientela. Esta destrucción ha contraído el mercado de trabajo: por cada puesto de trabajo precario generado desaparece 1,5 puestos de trabajo estables.

- Asfixia de los pequeños agricultores a través de una disminución creciente en el precio de venta de sus productos… que, sin embargo, no nota el consumidor final a causa de que, durante el proceso de presentación en el mercado, los alimentos llegan a experimentar 11 aumentos de precio, multiplicándose su valor un 320%. Esta cadena parasitaria es la verdadera responsable del aumento del precio de los alimentos.

- Asfixia del ecosistema mediante una agricultura ultraintensiva basada en la utilización masiva de fertilizantes que en pocos años deja absolutamente inservible, yerma e infértil la tierra que durante una década ha dado cosechas "espectaculares".

- Aumento desmesurado de los residuos domésticos a causa de los blisters, displays, embases y de todo aquello que se llama "packaging" que han apenas 30 años han pasado de ocupar un 10% de la bolsa de basura al 70% actual. Ningún embase es retornable, todos son de usar y tirar, lo cual es mucho más grave teniendo en cuenta que la mayoría se fabrican a partir de derivados del petróleo o de la madera, contribuyendo a acelerar el tránsito hacia el apocalipsis ecológico.

Todo esto está generando cambios radicales en los hábitos sociales y, al mismo tiempo, están generando el aumento de una mano de obra castigada por salarios de hambre (paradójicos en un sector que tiene que ver con la alimentación) y la inestabilidad laboral. La primera multinacional del sector de hipers, Wal-Mart alardea de que paga a sus empleados un 20% menos y que (al menos en EEUU) ha desalojado a los sindicatos de sus centros. Además, estos sectores sufren enfermedades profesionales nunca reconocidas y siempre presentes (estrés, dolores de espalda crónicos). Los trabajadores de estas empresas son los primeros en sufrir en su propia carne la rapacidad de las empresas para las que trabajan.

Pero, con lo grave que pueda ser todo esto no tiene punto de comparación con el riesgo principal que afrontamos a la vuelta de la esquina. La ampliación del perímetro de las grandes ciudades y la formación de "conurbaciones" que unen a varios municipios sin discontinuidades, hace que, mientras aumentan las poblaciones urbanas, las zonas con posibilidades de producir alimentos se vayan alejando más y más.

Parafraseando a Nietzsche podríamos decir que "los desiertos alimentarios crecen". ¿Qué ocurrirá si en el futuro, una pandemia, un conflicto internacional, un parásito resistente a los pesticidas, interrumpe el flujo internacional de alimentos? ¿De qué campos, hoy abandonados, podría vivir la población europea? ¿Qué agricultores conocedores de los ecosistemas locales podrían cultivarlo si ya hoy Europa está viendo la última generación de verdaderos trabajadores del campo que hayan heredado los conocimientos de una cadena de generaciones? Si no hay quien "cree" alimentos en Europa, Europa vivirá antes o después, hambre.

Todo lo que tiene que ver con las necesidades humanas es demasiado grave como para dejarla al arbitrio de la locura del mercado, de la rapacidad de las multinacionales y de la apatía de los gobiernos cuya única ambición es salir reelegidos mientras sea posible por unos electores narcotizados. No solamente es preciso cambiar de modelo alimentario, de modelo económico, de modelo internacional, sino también y sobre todo de modelo político. Con un 30% de paro para 2011 y la espada de Damocles alimentaria sobre nuestras cabezas, Zapatero bendiciendo los transgénicos, las grandes superficies, la deslocalización alimentaria, el abandono del campo español, está diciendo lo mismo que la reina de Francia dijo cuando le explicaron que unos manifestantes parisinos estaban ante palacio gritando: "Tenemos hambre": "¿Tienen hambre? Que coman bizcochos".

¿Hay soluciones? Sí hay soluciones. Cinco medidas para evitar el hambre

1) Considerar todo lo que tiene que ver con la producción, trasformación, distribución y venta de alimentos como un sector estratégico que debe estar regulado y planificado y que, por tanto, debe situarse al margen de la economía liberal y del mercado, a la vista de que todo lo que tiene que ver con necesidades humanas o nacionales básicas, no puede estar en manos de consorcios que actúan movidos sólo por la ley del máximo beneficio.

2) Emancipación de las líneas y políticas establecidas por los organismos impulsores de la globalización: BM, FMI, FAO y OMC. Esto implica romper la globalización alimentaria. Incluso dentro de la UE cada país debe ser autónomo en materia alimentaria y, por principio, la circulación, importación y exportación de alimentos debe reducirse al mínimo imprescindible.

3) Retorno a la agricultura de proximidad y a un sistema emancipado de la deslocalización alimentaria, lo que implica la denuncia de los tratados firmados con la Organización Mundial del Comercio y el atenerse estrictamente al principio de "lo que aquí se come aquí se produce". Europa puede ser autosuficiente en materia alimentaria y competitiva en cuestión de precios… a costa de que el 60% del margen de beneficio de las multinacionales alimentarias se recorte. Los circuitos alimentarios, contra más cortos y directos, mejor.

4) Impulso a las cooperativas agrícolas de producción y de consumo, la solución en Europa para la crisis alimentaria consiste en productores y consumidores que actúen en sinergia eliminando las cadenas de intermediarios y generando un vínculo directo entre productores y consumidores a través de una pieza que puede estimularse su reaparición: el pequeño comercio de proximidad. La "santa alianza entre productores y consumidores" es fundamental para salvar la agricultura europea y eludir el fantasma del hambre.

5) Prohibición total de las semillas transgénicas mientras no se demuestra su eficacia global en relación a las semillas tradicionales. Así mismo, es preciso revisar de nuevo los impactos de determinados pesticidas en la salud y establecer -¿por qué no hablar de "imponer"?- sistemas racionales de cultivo basados en su viabilidad a largo plazo, eludiendo los sistemas de producción intensiva y fatal para el ecosistema.

© Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http//infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin citar origen.