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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

ORIENTACIONES

El marco político sobre el que vamos a tener que operar

Introducción

No estoy seguro de que todos los sectores que componen el "área" sean igualmente conscientes del marco político que se está generando y sobre el que nos vamos a ver obligados a actuar si es que queremos tener alguna incidencia. Los que somos de ciencias nos movemos mejor en el terreno de los datos objetivos que en el de las exaltaciones. Todo lo que es la matemática y lo mesurable es ciencia. Todo lo que es exaltación, es sentimentalismo y emotividad, es decir, subjetivismo.

La acción política no puede asentarse sobre bases subjetivas, filias o fobias, sino en una correcta interpretación de los datos que facilita la realidad y que llegan hasta nosotros mediante los medios de comunicación y la observación. De nuestra capacidad de análisis y de que sepamos captar los rasgos de un momento concreto, depende que estemos en condiciones de operar sobre ese mismo momento o sobre el futuro inmediato. Y a partir de ellos es cuando hay que elaborar las previsiones y definir los escenarios que pueden darse. Y esto es lo que pretendemos hacer en estos breves apuntes deducidos de la lectura de los datos estadísticos y de las intervenciones del gobierno.

1) De la crisis económica a la crisis política

Las cifras del paro han alcanzado ya cifras históricas, especialmente en Catalunya y Andalucía: a pesar de que las cifras oficiales están maquilladas para evitar reconocer que se está rozando el 22% de paro en estas dos autonomías y que en el paro juvenil ya se ha rebasado el 25%, la Encuesta de Población Activa antes de fin de año deberá reconocer necesariamente que a nivel de todo el Estado habremos alcanzado el 20% de paro. El maquillaje de cifras sobre el paro es particularmente espectacular en Andalucía en donde se concentra casi el 80% de los "cursos de formación" que, por arte birlibirloque, hacen desaparecer a los que los siguen de la lista del paro. En estos momentos, el paro encubierto por estos absurdos maquillajes alcanzan entre 450 y 550.000 trabajadores.

La percepción es que no se está creando empleo y que, por el contrario, cada vez se están destruyendo más puestos de trabajo. Hace ya mucho tiempo que la construcción ya destruyó a ¾ partes del empleo en este sector. Sin embargo, existe ahora un goteo de paro en la construcción a medida en que se van diluyendo los efectos del Plan E (ideado solamente para paliar el paro en la construcción… en el mes de junio, cuando se produjo la convocatoria de las elecciones europeas).

Después de la construcción, hostelería está perdiendo puestos de trabajo y contrayéndose un 7%. A fin de año se cuantificará la pérdida total en 2009 que puede oscilar entre el 10 y el 14% en ocupación hotelera y un 20-22% en ingresos. Además, a fin de año se sabrá los paquetes que compran los tour operadores ingleses (una cuarta parte del turismo que llega a España procede del Reino Unido) y más vale no llamarse a engaño: disminuirá entre mucho y muchísimo en relación al año anterior.

Paralelamente la industria va perdiendo puestos de trabajo (EREs en cadena, cierres augurados de grandes empresas metalmecánicas, jubilaciones anticipadas en condiciones lesivas para los trabajadores, etc). Se cierran empresas, se limitan plantillas y, lo que es peor, siguen las deslocalizaciones de factorías y de servicios hacia el Tercer Mundo en todos los sectores industriales.

Los autónomos han tomado la iniciativa por delante de los sindicatos al convocar movilizaciones de protesta contra la crisis económica en las próximas semanas. A los autónomos seguirán los sindicatos de rama y los sindicatos independientes con lo que los dos sindicatos amamantados por el gobierno, UGT y CCOO, corren el riesgo de representar solamente a sus liberados en las próximas negociaciones con el gobierno y la patronal.

Después de un año de repetir la cantinela del "nuevo modelo económico", en los presupuestos de 2010, el gobierno incluso ha disminuido la partida para I+D (sobre la que debería asentarse buena parte del esfuerzo por crear ese "nuevo modelo"). No solamente no tenemos "nuevo modelo", sino que el "antiguo modelo" (salarios bajos, inmigración, construcción-hostelería como ejes de la actividad) sigue en vigor a pesar de estar muerto y enterrado. Las becas para postgrado a seguir en el exterior hace tiempo que se acabaron… reconvertidas en créditos para estudiantes a bajo interés y con avales y garantías. Los graduados de carreras técnicas (especialmente ingenierías de telecomunicaciones, informática, multimedia, etc.) prefieren irse a trabajar al extranjero para ahorrar años como becarios sin salario prácticamente y una vida por delante como mileuristas. En estos momentos los salarios que están percibiendo ingenieros jóvenes españoles en Canadá superan en casi tres veces lo mejor que podrían cobrar aquí…

Ni hay "nuevo modelo económico" ni se la espera. Como máximo la "ley de economía sostenible" que está perpetrando en estos momentos servirá como excusa para que el gobierno incluya un nuevo tipo impositivo, la "ecotasa", que intentará paliar el déficit fiscal. Nada más.

En estas condiciones sigue siendo válida la teoría sobre la que trabajamos desde junio de 2009 y que estuvo en el arranque de las reuniones del "acuerdo de mínimos" E2000-FrN-MSR, a saber:

- Que la crisis económica se transformaría en crisis social

- Que la crisis social, en cuanto la falta de expectativas económicas haga perder la esperanza, terminaría transformándose en una crisis política.

- Que la crisis política golpearía a los dos grandes partidos y con ellos al sistema político-constitucional que se mantiene en vigor desde 1978 y

- Que este sería el punto de ruptura similar al que ocurrió en Francia con el tránsito de la IV a la V República o en Italia con el derrumbe de la DC y el PSI que constituía lo esencial del "pentapartito".

A la vista de cómo está la situación del paro, las prestaciones y el horizonte (aun en el supuesto de que hoy mismo el gobierno alumbrara un "nuevo modelo económico" tardaría todavía cinco años en verse sus primeros frutos), existe un "período negro" entre 2010 y 2015 en el que no está en absoluto claro de dónde se generaría empleo para 5.500.000 de parados. En este momento se están produciendo los primeros chispazos que evidencian la crisis social. Esta se prolongará durante unos años y luego -seguramente en torno a 2012- empezará a manifestarse la crisis política. ¿Por qué 2012? Por dos motivos:

- Ni PP ni PSOE harán públicas sus recetas para salir de la crisis antes de las próximas elecciones. Ambos coinciden (eso si en voz baja y con la boca pequeña) en que hay que abaratar el despido. Y utilizan de tanto en tanto el eufemismo "flexiseguridad" para sugerirlo.

- Ni PP ni PSOE tienen solución a la crisis. Ambos defienden soluciones de manual: PSOE soluciones socialdemócratas (elevar impuestos) y PP soluciones neoliberales (bajar impuestos y aligerar las cargas del Estado). Ni una ni otra solución puede tener cabida hoy. Tras la pasada por la izquierda y la pasada por la derecha… ya no le quedará más remedio al electorado que buscar otras opciones.

2) Por qué es muy difícil que la economía remonte

Razones no faltan y razones evidentes. Algunas dependen de la coyuntura internacional, pero otras afectan específicamente a nuestra economía. Vamos a resumirlas:

- La redacción de los presupuestos generales se ha convertido en una carrera entre la previsión del déficit y de los ingresos y el déficit real siempre en aumento. En junio era de 50.000 millones, en septiembre de 80.000. A fin de año puede llegar a 100.000, incumpliendo los topes del Pacto Europeo de Estabilidad. Y no se sabe cuándo se detendrá

- La principal bolsa de gasto del Estado no son los parados… es la inmigración. Los parados han cotizado a la SS, de la misma forma que los jubilados cobran pensiones "contributivas", sin embargo, la mayor parte de la inmigración recibe todo tipo de prestaciones "no contributivas" y se trata de un colectivo de entre 6.000.000 y 6.500.000 de personas que sigue creciendo (200.000 este año de crisis) y que no tiene la más mínima intención de retornar por las buenas.

- Las subidas de impuestos directos e indirectos son demasiado tímidas para poder paliar el déficit fiscal y demasiado brutales para la clase media. Como máximo se logrará recaudar a lo largo de 2010, 15.000 millones de euros más… pero el gasto público subirá bastante mas.

- Por lo demás, es rigurosamente cierto que las subidas fiscales ralentizan siempre el movimiento económico, generan oleadas de "trabajo negro" y de "economía sumergida", y, por tanto, menos recaudación fiscal y más déficit.

- Hasta ahora, entre 1997 y 2007, el modelo económico español basado en salarios bajos funcionaba solamente porque la contrapartida era un acceso fácil al crédito. Eso ya se ha acabado: no hay crédito para las familias, no hay crédito para las empresas (el Estado absorbe el 60% del capital financiero pasando por delante de las empresas, al vender la deuda ofreciendo mayor interés y más garantías). Por lo tanto, si a estos unimos la presión fiscal, es más que evidente que no existe absolutamente ningún estímulo para crear nuevas empresas y, por tanto, para generar empleo. Y no hay absolutamente ninguna perspectiva de que esto cambie.

- La Banca que debería de abrir el crédito se está encontrando con problemas de liquidez. Durante años la Banca española ha trabajado con un dinero que no era suyo sino que procedía de entidades de crédito internacionales y de inversores privados fundamentalmente radicados en Francia y Alemania. La Banca española permitió y estimuló la hipertrofia del sector de la construcción, dio créditos hipotecarios poco meditados (cobrando más intereses y comisiones, por tanto), permitió que las tasaciones fueran siempre al alza, dio hipotecas por el 12-125% del valor de viviendas ya de por sí sobretasadas, e incluso las grandes bancas privadas vendieron los locales de sus oficinas y sedes centrales justo en los momentos en los que el precio se encontraba en la cúspide. Solo a partir de entonces, el precio de la vivienda empezó a descender…

- Los 3.000.000 de viviendas nuevas, de segunda mano, en construcción y con las hipotecas ejecutadas, no se podrán vender en el mejor de los casos antes de 12 años y después de esa fecha, nunca, absolutamente nunca, el sector de la construcción volverá a ser lo que fue durante los años del "ladrillazo" cuando se vendían a razón de 250.000 al año.

- El 14,5% de la inmigración que recibió algún tipo de créditos está hoy en listas de morosos. La Caixa y la CAM que apostaron por convertir a los inmigrantes en clientes privilegiados son las que se encuentran en estos momentos en situación más difícil para afrontar la morosidad. Pero, en general, todos los bancos, deben ahora devolver los créditos que recibieron para financiar el "ladrillazo". Y no está claro que todas las Cajas de Ahorro vayan a poder hacerlo.

- En estas circunstancias, a pesar de que las tasas de interés para préstamos interbancarios están más bajas que nunca (prácticamente a interés cero, teniendo en cuenta la inflación), los bancos siguen manteniendo tasas de interés muy por encima de lo que ellos deben pagar, precisamente para compensar la oleada de morosidad. No se ve de qué manera los bancos estarían dispuestos a abrir la espita del crédito y a prestar un dinero que no tienen y que deberían pedir en instituciones internacionales o en consorcios financieros a los que ya deben bastante. Por ahí tampoco puede aspirarse a que la pequeña y mediana empresa logre levantar cabeza. En cuanto a las empresas que cotizan en bolsa, la competencia con la deuda pública, es insoportable y también es previsible que muchas se vean asfixiadas y condenadas a poner en barbecho sus planes de renovación, adecuación tecnológica y expansión.

- Tal como Zapatero ha planteado la lucha contra la crisis económica, el paro seguirá aumentando, las bolsas de economía sumergida y defraudación a Hacienda también, las empresas que sobrevivan lo harán a costa de reducir personal por EREs o por jubilaciones anticipadas, los autónomos cesarán en su mayor parte la actividad legal, pasando a la economía sumergida y a lo largo de 2010 veremos como grandes empresas del sector industrial se deslocalizan. El consumo caerá, la recaudación fiscal se contraerá hasta el extremo de que lo recaudado por los nuevos tipos impositivos será absorbido por el descenso de la actividad económica. Y, a partir de septiembre de 2010, es posible que hayamos ya entrado en una fase de revueltas sociales que los sindicatos no estarán en condiciones de contener y canalizar.

3) ¿Cómo operar ante este escenario?

Tampoco aquí nos debemos de llamar a engaño. La situación económico-social del país es grave y no existen motivos que justifiquen el optimismo. Ni uno solo. Cabría pensar que "contra peor, mejor". Pero un razonamiento así no tiene cabida. Si el país va "peor", todos y cada uno de nosotros y de nuestros hijos, vamos a ir "peor". Ese es, por desgracia, un escenario que vamos a tener, de todas formas, que soportar.

Tampoco podemos caer en el error de pensar que en el momento en que la crisis social se convierta en crisis política tendremos alguna opción de destacar. Solamente lo podremos hacer a condición de haber generado en ese momento estructuras políticas y cuadros suficientes como para afrontar la situación. De poco importa que caigan el PSOE y el PP si le sustituyen un Partido Liberal encabezado por Esperanza Aguirre y una Unión Progreso y Democracia de Rosa Díez. Existiría cierta renovación… pero superficial y relativa. Nosotros aspiramos a algo más.

De ahí que ante la previsión de ese escenario sea urgente reconocer una serie de exigencias que difícilmente pueden negarse:

- Realizar una "acumulación primitiva de fuerzas": de ahí la necesidad de que los pequeños partidos que existimos en el "área" iniciemos un proceso ordenado de convergencia por encima de los muros, de los malentendidos y de los mitos que hasta ahora han existido. Tal es una de las funciones del "acuerdo de mínimos". Dar un primer paso en esa dirección.

¿O acaso cree alguna de estas fuerzas que dispone de recursos militantes y económicos suficientes para alcanzar un peso político real y una cuota electoral y de poder?

- Establecer los elementos esenciales que deben estar presentes en todo movimiento político: definición del programa, los objetivos políticos, la estrategia, la táctica, la imagen y la técnica política, y con todo ello formar una "clase política dirigente". De ahí la importancia que para E2000 ha tenido la publicación regular de Declaraciones de la Junta Nacional realizando un seguimiento de los grandes problemas del momento y la realización de los dos últimos Cursos de Acción Política y de ahí la propuesta puesta sobre el tapete de realizar cuanto antes y como desarrollo del Acuerdo de Mínimos, cursos de formación de cuadros. Lo que ha dado buenos resultados en E2000 puede ser asumido y amplificado dentro del "acuerdo de mínimos"

¿O es que alguien cree que sin una adecuada definición de objetivos y métodos y de una correcta formación de cuadros logrará levantar cabeza?

- Forjar los instrumentos propios que exige la propaganda política: diarios digitales, revistas convencionales, equipos de agitación y propaganda, asociaciones de todo tipo, trabajo dentro de los sindicatos independientes, radio y tv digital, etc. que estén en condiciones de competir y de interesar a sectores de la población.

¿O es que alguien cree que con los instrumentos hoy a nuestro alcance podemos llegar muy lejos?

Hay que ser realistas. Si se quiere hacer política hay que pasar por todo esto: convergencia, creación de instrumentos, formación de cuadros… Si en un año o, como máximo año y medio no estamos en condiciones de realizar estos tres objetivos, llegaremos debilitados y divididos, en estado de completa invisibilidad (fuera de las páginas de sucesos) y sin posibilidades de obtener resultados fehacientes en las elecciones municipales, lo que prácticamente nos inhabilitaría para jugar un papel en la crisis política que se abrirá como desembocadura de la actual situación.

Estamos abiertos a cualquier discusión pero nos parece que los escenarios pintados aquí y las exigencias para actuar sobre ellos, deberían hacer reflexionar a las direcciones políticas (o a sus bases) para generar un movimiento de convergencia y a la formación de un gran partido capaz de afrontar las situaciones que se están gestando hoy ante nuestros ojos.

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Se prohibe la reproducción de este texto sin cirtar origen

La necesidad de fijar un vocabulario político: partido, movimiento, frente, ideología, concepción del mundo...

Infokrisis.- A veces es preciso pararse a reflexionar. Si se hace con otra persona se percibe claramente la imposibilidad de debatir cuando se están utilizando lenguas distintas. De ahí la necesidad de fijar estándares de lenguaje que, en ningún caso pueden ser caprichosos o unilaterales. De la misma forma que en lengua española el Si es el Oui francés o el yes inglés, y esto es así porque se acepta unánimemente y porque los significados corresponden a los significantes en estos tres idiomas, es preciso utilizar el mismo lenguaje que está en la calle o que se acepta en los círculos académicos. Otra cosa sería introducir más elementos de confusión en un debate que es bastante lineal. Tal es lo que hemos pretendido en estas notas.

1) Qué es un "partido", que es un "movimiento" y qué es un "frente":

- Un "partido" es una formación cohesionada en torno a un programa y dirigido por una clase política dirigente, formado habitualmente por una estructura "horizontal" (sobre el plano geográfico, delegaciones) y "vertical" (sobre el plano corporativo o profesional: grupo juvenil, grupos profesionales o sindicatos, etc.). Para que un partido exista se precisa: doctrina (ideología o concepción del mundo), clase política dirigente, objetivos políticos, estrategia y táctica.

- Un "movimiento" es una constelación de partidos, asociaciones culturales, cívicas, profesionales, corrientes de opinión, revistas, etc. que, coordinadas o no, tienen los mismos intereses, tocan los mismos temas aun no formando una estructura orgánica: se dice, por ejemplo "el movimiento antifascista", el "movimiento anti-inmigración", el "movimiento antiimperialista", etc. dando por supuesto que se trata de una corriente de opinión en la que algunas de sus partes están organizadas y cristalizadas y que tiene como denominador común un polo de agregación (la lucha contra el fascismo, contra la inmigración, contra el imperialismo, etc.).

- Un "frente" es una unión de distintos partidos que adoptan un programa común tienen una voluntad de trabajar en común en función de una estrategia y de unos objetivos comunes. Hasta cierto punto, un "frente" es la cristalización política de un "movimiento" y suele estar impulsado por un "partido". Ejemplo: el Frente Popular era la cristalización del movimiento antifascista en los años 30 y de las distintas izquierdas, promovido por los Partidos Comunistas.

2) Derecha Nacional y Nacional-Revolucionarios

- Una cosa es demostrar voluntad de existir como espacio político y otro tener existencia real. No se puede hablar en relación a España en donde ninguno de los dos sectores tiene actualmente un espacio propio (menos de un 1% de cuota electoral no permite hablar de "espacios" propios ni de nada parecido), pero sí en Europa en donde la presencia electoral de los partidos que podrían definirse como de "derecha nacional" es amplia, en contraste con el espacio "nacional-revolucionario" que es prácticamente inexistente y que, habitualmente, allí en donde existe (Francia y poco más) sigue a remolque de la "derecha nacional". Y lo lamento, pero es así: no existe "partido nacional-revolucionario" alguno que haya tenido un mínimo peso político en ningún momento de la historia, en ningún lugar de Europa.

- Por otra parte, habría que distinguir entre "ambiente", "área" y "tendencia". Y en España, dada la irrelevancia de los distintos grupos que componen el "ambiente" (eso que desde el exterior se ve como "extrema-derecha"), no puede hablarse de "corrientes ideológicos", sino de "áreas": y la clasificación más simple es la anti-inmigración, la católica y la falangista. Y, como máximo, dentro de cada "área" podría hablarse de "tendencias". Los falangistas tendrían, pues, una tendencia de "derechas", otra de "izquierdas", y demás. Los católicos, por ejemplo, estarían divididos entre "social-cristianos" (AES) y "anti-abortistas monotemáticos" (FyV) y dentro de la "corriente anti-inmigración" habría que hablar de dos corrientes, una de ellas sería la "nacional-revolucionaria" y dentro de esta habría que hablar de tendencias más: los nacional-revolucionarios "de izquierdas", los nacional-revolucionarios comprendidos como eufemismo de lo que es fascista o nacionalsocialista pero sin utilizar esta tipología por motivos legales (los que suelen poner NS-NR) y los nacional-revolucionarios "de derechas" que no tienen inconveniente en beber y agitar con gente de partidos de derechas, o los nacional-revolucionarios identitarios que, a su vez, podrían ser "nacionales" y "nacionalistas" (esto es, regionalistas)... Y seguramente habrá alguna otra subespecie más que se me escapa.

- La pregunta sería: ¿tiene entidad numérica y coherencia ideológica esta tendencia nacional-revolucionaria como para ser considerada como algo diferente a cualquier otra tendencia? Para los que la componen, claro está, sí, pero para el resto, casi que no. Las características de todos los sectores políticos en crisis es el fraccionamiento extremo: llama, por ejemplo, la atención como en los distintos foros nacional-revolucionarios, cuando alguien quiere descalificar a otro, alude a tal o cual diferencia de matiz (el recurso a tachar al otro de "pro-sionista" es un recurso habitual). El problema de fondo es que no existe una definición de lo que es "lo nacional-revolucionario" y, por tanto, cada cual tiene algo en la cabeza que, seguramente, no coincide con la mayor parte de lo que tienen otros. ¿El pensamiento de Evola es "nacional-revolucionario"? No, desde luego. ¿El de la Nouvelle Droite lo es? Me temo que ni Benoist, ni Faye, ni Vial han pretendido alumbrar nunca nada parecido. ¿Drieu? Es apenas un intelectual y a los intelectuales les está todo perdonado, incluso sus contradicciones. ¿Duprat? Ejem… creo que tengo derecho a hablar sobre Duprat en la medida en que fui creo que el único corresponsal que tuvo en España… Duprat era alguien que se sentía bien acompañado de gentes de "derecha nacional" (y lo estuvo siempre: en Occident, en Ordre Nouveau y en el Front National) en momentos en los que existían grupos "solidaristas" en Francia a los que le cabía mucho más el calificativo de "nacional-revolucionarios". El hecho de que Duprat fuera a la vez secretario general del Front National e inspirador de los "Grupos Nacional Revolucionarios de Base", lo único que quiere decir es que Duprat montó una estructura militante propia… pero no que atribuyera a este concepto un calado ideológico preciso, sino que le atribuía una dimensión política. De hecho, Duprat se definía como "nacionalista" y el calificativo "nacional revolucionario" no era más que una catalogación política que quería indicar cierto radicalismo y activismo, mucho más que una determinada catalogación ideológica. ¿Mishima nacional-revolucionario? Reaccionario japo, como máximo y esteticista barroco. ¿Jünger nacional-revolucionario? Mal asunto, cuando él se definía como "revolucionario conservador". ¿Entonces? ¿Dónde está el corpus doctrinal nacional-revolucionario que permita hablar de una ideología "nacional-revolucionaria"? No lo sé y probablemente moriré sin saberlo.

3) Ideología y concepción del mundo

- La ideología es algo relativamente reciente. Aparecen en el siglo XIX con el marxismo y, de manera mucho más amplia con la trinidad progresista: el marxismo, el evolucionismo y el freudismo. De las tres solamente sobrevive el evolucionismo a costa de modificaciones profundas y en el nivel de teoría. Es innegable que el marxismo constituye una ideología "cerrada", coherente y perfectamente concatenada en el que unos razonamientos llevan inevitablemente a otros y así se obtiene un edificio doctrinal… en el que poner en duda alguno de sus postulados puede contribuir a erosionar el conjunto y a hundirlo.

- Lo malo de las ideologías cerradas es que se constituyen en momentos concretos de la historia, pasados los cuales, pasa también la actualidad de la ideología y lo que se presentaba como algo "cerrado" debe, o bien abrirse para encajar con la realidad, o bien encajar a martillazos con ella. Los escritos de los trotskistas hasta hace poco eran patéticos: Trotsky había sentenciado que la URSS era un "estado socialista degenerado" y los últimos mohicanos de la IV Internacional siguieron sosteniéndolo hasta bien entrado el período Elstin. Aún hoy los últimos marxistas sostienen que la clase obrera sigue siendo "objetivamente revolucionaria"… lo que en el otro lado equivaldría a afirmar que el terrorismo, el "ejército al poder", la consagración de España al Sagrado Corazón o el anticomunismo siguen siendo los ejes de un movimiento político de derechas…

- En el pasado existieron "corrientes económicas", "escuelas filosóficas", nunca hasta Marx se hablo de "ideologías". La primera vez que aparece el término ideología es solamente en 1796 de la mano de Destutt de Tracy, aristócrata ilustrado y lo hizo para definir una rama de la filosofía a la que definía como "estudio de las ideas", como la sociología es el "estudio de la sociedad". Así que no cuenta. Es Marx quien alude a la ideología… y, además, lo hace en sentido peyorativo como "conjunto de ideas erróneas cuyo objetivo es evitar que los oprimidos perciban su opresión". ¡Quién la iba a decir al pobre Marx que su patrimonio doctrinal iba a terminar siendo considerado como "ideología"!

- Hacia finales del siglo XIX, el impacto del marxismo, obliga a reordenar el pensamiento de la derecha. Esto lleva a Charles Maurras a intentar actualizar y reordenar el corpus doctrinal conservador existente en su tiempo (y completamente desarbolado por las querellas monárquicas y las distintas tendencias en las que había estallado el conservadurismo francés de la segunda mitad del XIX) a través de sus obras y del semanario Action Française. De ahí surgirá el "nacionalismo integral", quintaesencia de la extrema-derecha francesa hasta la aparición de los fascismos y que influirá en toda Europa. ¿Podía hablarse de una "ideología"? Sí, por supuesto: lo tenía todo para serlo, voluntad de coherencia, rigor intelectual, concatenamiento de silogismos y desembocadura política concreta en el conservadurismo activista de los Camelots du Roi. Claro que era una ideología. Y, sobre todo, lo era en la medida en que quería responder al marxismo y se consideraba a sí misma, como un patrimonio de ideas anti-marxistas.

- Luego llegan los fascismos que inicialmente maman de fuentes muy diversas según el país. Tanto en Italia como en Francia (en absoluto en España o en Portugal o en Bélgica y apenas en el Reino Unido y, poco, muy poco en Alemania), los fascismos europeos se configuran como una síntesis de ideologías de derechas (nacionalismo) y de ideologías de izquierdas (socialismo no marxista). También los fascismos debieron competir con el marxismo considerado como ideología y, por tanto, en aras de dar una "talla" intelectual a su opción se ven obligados a autodeclarar que asumen la defensa de una "ideología". Es cuestionable: Mussolini en El Fascismo, habla solo de "pensamiento". En Alemania, Hitler parte de la ideología "völkisch", pero diluye la píldora hasta hacer este pensamiento prácticamente irreconocible, incluso antes de su encierro en Landsberg. De hecho, ¡y esto es lo sorprendente! el nacional-socialismo es definido como "ideología", no tanto por sí mismo, ¡como por sus enemigos! los cuales recuperaron el sentido peyorativo que dio Marx a este concepto…

He tenido que dar un vistazo al libro de George Mosse La Cultura Nazi para ver si los textos nacionalsocialistas originarios aludían a "ideología". Y no lo hacen. En realidad, el nacionalsocialismo fue mucho más una concepción del mundo que una ideología y el hecho de que estuviera anclada en el pensamiento mítico mucho más que en una racionalidad objetiva, abunda en esa sensación. El fascismo francés, en cambio, si fue "ideológico" en algunas de sus corrientes, quizás porque allí es donde arraigó con más fuerza entre intelectuales de primera fila y porque la mayoría de ellos procedían del nacionalismo integral maurrasiano y, por tanto, estaban predispuestos a  formular su pensamiento en términos de sistema cerrado e ideología. Esto explica la dificultad del pensamiento de Drieu (el menos maurrasiano de todo este grupo) en encontrar una linealidad y su permanente baile izquierda-derecha que terminó en el suicidio y en la duda de lo que habría dicho al día siguiente.

Lo sorprendente es que el fascismo alemán ni siquiera se definía como "ideología", sino más bien como "concepción del mundo", por parte del que fuera su principal ideólogo, Alfred Rosemberg. En El Mito el Siglo XX, habitualmente considerado como "piedra angular" de la "ideología" nacional-socialista… la palabra "ideología" solamente aparece en dos ocasiones… referida a la "ideología sionista", nunca y repito, NUNCA, respecto a la propia ideología. Ni siquiera se alude al liberalismo como "ideología" sino como "concepción del mundo" que ¡es cómo se define el nacional-socialismo!

Y, a todo esto, ¿qué dice Hitler en el Mein Kampf? Es curioso porque en el segundo párrafo del Capítulo IV de la Segunda Parte de esta obra se alude a "ideología" y acto seguido, entre paréntesis, se añade "Welstanchaaung", esto es, "concepción del mundo". Habrá que esperar a una nueva traducción para aclarar este aspecto. Análogo problema se encuentra en los escritos de Goebels, pero su lectura permite entender que el genio de la propaganda hitleriana siempre, inevitablemente, se refiere a "ideología" cuando alude a marxismo, liberalismo, ideología burguesa, etc., pero cuando lo hace a lo propio opta por el término "concepción del mundo". Lo mismo podríamos decir de El bolchevismo desde Moisés a Lenin, donde Eckart alude a "ideología" en una sola ocasión… seguida entre paréntesis por la palabra "Weltanschauung" lo que implica que el traductor, poco familiarizado con las ideas políticas y con su historia ha dudado: cuando todos estos autores hablan de algo que no es propio, aluden a "ideología" y cuando lo hacen de lo propio optan por "Weltanschauung", de cuya traducción no están muy seguros y prefieren colocarla entre paréntesis en versión original. Y no es lo mismo.

- La Weltanschauung es algo muy distinto a una ideología: en primer lugar, no olvidemos que, desde Marx la palabra "ideología" ha tenido una connotación peyorativa: una forma de subjetivismo que se intenta transplantar a las masas para… engañarlas. En realidad, Marx creía haber constituido una doctrina económica y un método de interpretación de la historia que desembocaba en un programa político y en un manifiesto que necesitó redactar cuando se formó la I Internacional. Al oír la palabra "ideología" repetida una y otra vez, muchos -incluso algunos marxistas tardíos- la han asumido como definitoria de su propio pensamiento: para Marx, hemos visto, no lo fue. Marx fue economista y filósofo de la historia, sobre todo. Sólo en última instancia y para llevar su pensamiento a la práctica debió dotarse de una vertiente política innegable con el Manifiesto del Partido Comunista. Ha sido así como, después de Marx, gentes que ignoraban ese carácter peyorativo de la noción de "ideología", la han asumido como lo más natural del mundo… aun cuando ni siquiera defendieran un sistema "cerrado", ni coherente.

- Las sociedades europeas siempre han admitido la contradicción en su interior. Lo contradictorio, es decir, lo que encierra dentro de sí mismo, un principio de oposición, se dio en las distintas concepciones filosóficas de Grecia y Roma. El mundo clásico greco-latino jamás tuvo una "ideología" pero si una concepción del mundo dentro de la coexistieron distintos puntos de vista. El romano estoico podía debatir con el romano neoplatónico en la medida en que ambas concepciones partían de las mismas ideas: "ser uno mismo" y "nada de más", inscritas ya en las dos columnas que abrían el templo de Delfos en la Grecia clásica. Para definir una concepción del mundo no hace falta nada más que unos cuantos principios enunciados a modo de paradigma a partir de los cuales se puede deducir todo lo demás. Así pues, desde el mundo clásico, la "concepción del mundo" es un sistema "abierto" que supone la presencia de un denominador común sobre el cual pueden adoptarse posiciones contradictorias… aunque no opuestas radicalmente (esto es, opuestas en la raíz). De hecho, el ensayo marxista demostró que cuando una ideología "cerrada" inspira a un experimento político, éste se sella con el totalitarismo: aunque Marx jamás pretendiera crear una "ideología", Stalin consideró el marxismo-leninismo como ideología cerrada y por tanto excluyente de cualquier oposición. El episodio de Lysenko y de los genetistas rusos que percibieron la contradicción entre el materialismo dialéctico y las leyes de la genética clásica y de la genética molecular, se saldaron como se suele saldar toda polémica con un sistema cerrado que pugna por sobrevivir: con una estancia en el GULAG.

4) Los elementos de una concepción del mundo:

El que suscribe no tiene ningún problema en entrar en discusiones doctrinales (doctrinales, más que ideológicas). Mis dos fuentes intelectuales de inspiración son el pensamiento tradicional tal como fue formulado por Julius Evola y René Guénon y el pensamiento de la Nouvelle Droite francesa tal como ha sido enunciado por Alain de Benoist o Guillaume Faye. No se trata de ninguna ideología, sino de una "concepción del mundo".

Alguno preguntará cual es el punto de partida de esa concepción del mundo. Sencilla: soy partidario de un punto de vista holístico, en oposición al proceso de la modernidad que puede ser definido como una forma de fragmentación y un proceso ininterrumpido de rupturas. Si se acepta el principio clásico de que la unidad es superior a lo múltiples y que lo uno es superior a lo fragmentado, un análisis de la modernidad nos da 10 rupturas, reconocerlas implica reconocer cuál es el problema, de dónde deriva, y cuál es la situación ideal, implica, en definitiva, definir una concepción del mundo:

a) LA RUPTURA DEL HOMBRE CONSIGO MISMO

El hombre moderno ignora cual es su verdadera naturaleza: apenas sabe nada importante de sí mismo. Conoce solo sus necesidades cotidianas y contingentes y al actuar en función de ellas termina convencido de que no es nada más que un tubo digestivo que es preciso alimentar y satisfacer en unas pocas necesidades más.

Pero el hombre es algo más que eso. Cualquier antropología tradicional implica una concepción más completa y realista: el hombre es cuerpo físico, pero también flujo mental (que puede controlar o mediante el cual puede ser controlado) y finalmente, late en él una chispa sobrenatural que hace de él algo diferente al resto de la naturaleza.

Una concepción reduccionista -utilitarista, si se quiere- hace del hombre un cuerpo, hecho de materia, que es preciso mantener y una mente atraída por las necesidades de esa misma materia que hay que satisfacer en lo que pida: el eje de la vida se desplaza de un polo trascendente (la concepción del hombre como un ser integrado en la naturaleza, pero al mismo tiempo radicalmente diferente a la misma, es decir, una vida orientada a satisfacerlos aspectos trascendentes) a un polo contingente (la vida como búsqueda del hedonismo más elemental y materialista).

b) LA RUPTURA DEL HOMBRE CON LA NATURALEZA

Una concepción materialista y economicista de la vida, debía repercutir, antes o después, en la naturaleza: optimización de los beneficios, las leyes del mercado, la de la rentabilidad, de la productividad a todo trance, debía finalmente, agredir a la naturaleza. Los tiempos en los que el hombre tenía conciencia de que, en su parte contingente, formaba parte de esa misma naturaleza, han acabado.

La sobreexplotación de la naturaleza, los problemas del medio ambiente, las catástrofes derivadas de la energía nuclear, los experimentos genéticos descabellados, todo ello no son sino pruebas fehacientes del enfrentamiento del hombre con la naturaleza. Una lucha titánica en la que el hombre -como el Titán mitológico- siempre tiene las de perder.

Una vida integrada del hombre en relación a la naturaleza implica la utilización racional de los recursos que ésta ofrece; una ruptura, en cambio, implica sobreexplotación, agresión y conflicto. A estas alturas es imposible seguir compartiendo actitudes "progresistas" según las cuales el progreso científico irá compensando y corrigiendo el deterioro del entorno ecológico. Más aún: el encarrilamiento actual del progreso científico supone, día a día, una ruptura mayor del hombre con la naturaleza. La carrera entre una ciencia que deteriora el medio y otra ciencia que intenta paliar este deterioro prosigue frenética y sin cesar, con un resultado problemático al final del camino.

c) RUPTURA DEL HOMBRE SUS SEMEJANTES

Las sociedades modernas son profundamente insolidarias. El fenómeno no es nuevo. Desde que se definieron las relaciones entre los hombre como "homo homine lupus", estaban sentadas las bases para la aparición de un hiperindividualismo y para la abolición de todo lazo de solidaridad.

Fenómenos posteriores como el nacionalismo (que aparece con la revolución francesa, siendo en la práctica el individualismo de los pueblos), el racismo (que se afirma a lo largo del siglo XIX), el individualismo (para el cual el hombre es una unidad atómica separada de otras idénticas a él y necesariamente enfrentada), unido a la acumulación de capital y al afán de lucro y de usura, se van extremizando a lo largo del siglo XIX y XX y hoy no dan pié a ningún optimismo.

El repliegue individualista que registran las sociedades modernas, en las que nadie está dispuesto a sacrificarse por nada y ningún valor es defendido fuera de los estrictamente economicistas, hacen de la sociedad algo profundamente fragmentado y en crisis irreversible.

d) RUPTURA DEL HOMBRE CON LA MUJER

Sería injusto afirmar que la concepción tradicional de la pareja ha entrado en crisis; lo que está en crisis es la concepción burguesa de las relaciones hombre-mujer: la sumisión fálica de la mujer al hombre, ha sido sustituida por el igualitarismo a ultranza y en todos los órdenes. Pero la alternativa no está ahí; si la sociedad burguesa hubo roto la complementareidad hombre-mujer, lo que siguió después, no fue un "ir a más", sino un descender un peldaño: el de la reducción de la feminidad al tipo de varón, integrándose progresivamente en todas las actividades de éste, como si esto fuera una conquista, cuando en realidad lo que implicaba era llegar a las últimas consecuencias de una sociedad machista, la integración de la mujer en el modelo "macho". Pero esto supuso olvidar muchas cosas.

En primer lugar este planteamiento ignora la importancia de la sexualidad en la vida humana. Existe atracción sexual en tanto que existe polaridad entre los dos sexos. Polaridad implica atracción: más fuerte es la polaridad, más fuerte es la atracción, más atenuada está, más débil es la atracción erótica. Un mundo en el que los dos sexos tienden a igualar sus perfomances es un mundo sin polaridad, luego un mundo en el que la tensión erótica se ha relajado o desviado.

Nunca una sociedad ha sido tan libre y permisiva desde el punto de vista sexual como hoy, nunca al hombre se le han dado tantas posibilidades de gozar, pero nunca como hoy han existido tantas psicopatías sexuales.

La integración de la mujer en el mercado de trabajo (como trabajadora alienada y consumidora integrada), su incorporación a las filas militares y a trabajos ingratos y desfeminizantes, solamente puede ser considerada como una "conquista" por mentes abyectas y deformadas, nunca por cerebros sanos y objetivos.

e) RUPTURA DEL HOMBRE CON SUS HIJOS

La aceleración de los ritmos de la historia ha hecho prácticamente imposible la comunicación generacional. Las jóvenes generaciones lo ignoran casi todo de sus padres y lo que estos pueden transmitirles ya ha periclitado o carece de valor.

En este contexto el papel educador de los padres (en el supuesto de que estuvieran en condiciones y supieran educar a los hijos) se ha difuminado: los padres, delegando en la "educación obligatoria" la formación de sus hijos, han renunciado a aportarles algo de sí mismos, confiando en los buenos oficios del Estado o de entidades privadas.

Pero la educación es algo más que cinco horas de clase al día. La educación global implica convivencia, transmisión continua, y, sobre todo, ejemplo. El papel del padre de familia se ha devaluado y deja de ser, ejemplo, educador y orientador de sus hijos, para pasar a ser la persona que trae dinero a casa, tarea a la que se ha reducido la paternidad en nuestras sociedades.

No es de extrañar que el impulso vital que hace que una sociedad se prolongue en sus hijos, haya disminuido en Occidente y la pirámide de población se invierta. ¿Para qué tener hijos? Desde el punto de vista económico, son ruinosos; y tal es el único punto de vista que hoy cuenta, el economicista.

f) RUPTURA DEL HOMBRE CON LA "RES PUBLICA"

Occidente entero, el Primer Mundo, vive regímenes de democracia formal. En la práctica estos regímenes no son otra cosa que partitocracias tuteladas por una oligarquía económica. La libertad de expresión ("se puede decir todo pero no sirve para nada") es una ilusión formal. Las elecciones "democráticas", no solo se celebran ante una indiferencia cada vez mayor, sino que además las opciones en liza han sido uniformizadas en función del "realismo" y del "posibilismo": derechas e izquierdas liman sus aristas y se convierten en confusos conglomerados de centro.

Hoy, democracia, en Occidente, supone elegir solo, cada cuatro años, a unos sujetos con los cuales no existe la más mínima relación, divorciados completamente de sus electores, impuestos por las cúpulas de los partidos (esto es, por los grupos de presión a los que sirven), y cuya tarea se limita a apretar un botón siguiendo las consignas de su jefe de grupo parlamentario. No tienen iniciativa propia, ni autonomía de decisión, ni relación con sus electores...

Para colmo, la pared que separa la vida política de la económica es tan fina como un papel de fumar: los grandes negocios se realizan al abrigo del poder que, frecuentemente es cortejado por mafias corruptas y corruptoras. Esta degeneración de la vida pública -corrupción- aumenta, día a día, la separación entre el país real y el país legal. Por lo demás, puede intuirse el ejemplo de unas instituciones corruptas sobre una sociedad presionada por necesidades economicistas: es el "aquí vale todo" que vivimos. La economía dirige a la política, el poder económico al poder político, las necesidades del rendimiento máximo del capital se traducen en decisiones políticas...

La separación de poderes, base del liberalismo democrático, es mera entelequia y solo existe de manera teórica; la representatividad de las instituciones es más que cuestionable en tanto que los electores no reciben suficiente información (sino consignas y falacias publicitarias) a la hora de votar. Por lo demás, es tradicional que los partidos traicionen el voto de los electores y hagan todo lo contrario de lo que han dicho...

En estas condiciones el hombre moderno no participa de la vida pública. Esta ha sido usurpada y acaparada por una clique de políticos profesionales para los que la gestión del poder por el poder es la única norma y ley.

g) RUPTURA DEL HOMBRE CON LO TRASCENDENTE

Entendemos por trascendencia el impulso del hombre hacia el conocimiento de lo divino. La trascendencia forma parte de la naturaleza humana, tanto como su aspecto biológico o su flujo mental. El marco a través del cual el hombre pudo vivir en el pasado la trascendencia, no era únicamente el religioso; buena parte de las técnicas de ascesis no están necesariamente ligados a ninguna forma religiosa concreta. Estas técnicas forman parte del esoterismo, que se sitúa en un plano superior a la mera religiosidad exotérica.

En Occidente, la Iglesia Católica, renunciando a su esoterismo, poniendo el énfasis solo la fe y en el culto ritual, ha sido uno de los responsables de la ruptura del hombre con la trascendencia. El esoterismo implica la posibilidad de tener directamente la experiencia de lo Absoluto. La Iglesia, hace pasar tal experiencia a través del sacerdote y de la fé, no de un ascesis interior.

El resultado ha sido, no solo la disolución progresiva de los lazos del hombre con lo trascendente -lo que se operó en una primera fase- sino la desviación posterior del impulso hacia la trascendencia. Esta desviación se operó en dos direcciones diferentes: de un lado con la aparición de ideologías político-sociales que implicaban la aceptación de dogmas, ritos, culto, sacerdotes, escritos sagrados, etc. (el marxismo en primer lugar), y de otro, la proliferación de sectas seudo-religiosas, cultos exóticos, ocultismo de distintos pelages, etc. que han constituido lo que podemos llamar "supermercado espiritual".

h) RUPTURA DEL HOMBRE CON LA ECONOMIA

La economía ha pasado, en el decurso de los siglos, de ser un accesorio para facilitar la vida social, a dirigir la totalidad de las actividades humanas. El hombre ha dejado de utilizar la economía para su beneficio y se ha convertido en una pieza más del complicado engranaje de producción y consumo.

La economía en las sociedades tradicionales estaba situada en el nivel que le correspondía: junto a la función productora. Ahora bien, al convertirse la burguesía en clase social preeminente, impuso sus valores a la totalidad de la sociedad y los convirtió en hegemónicos: afán de lucro y usura, leyes del mercado, de la oferta y la demanda, etc.

Pero el burgués utilizaba un arma peligrosa para alcanzar sus fines: el capital. Poco a poco, la acumulación de capital se ha ido concentrando en cada vez menos manos y ha cobrado vida propia: la economía se ha vuelto onmipresente, rige los destinos de los hombres y de las naciones, dirige la política e impone sus leyes en todos los campos de actividad humana y millones de hombres sufren las oscilaciones de un sistema económico que ya nadie controla.

Ya hemos dicho que la economía, para servir a la realización de sus leyes objetivas, ha terminado por agredir, de un lado al hombre, de otro a la naturaleza; pero esto no es todo. En los últimos 200 años se han ido produciendo crisis coyunturales en el sistema económico capitalista, que, mejor o peor, se corregían mediante ajustes técnicos; pero hoy, un examente pormenorizado de la actual crisis económica demuestra que no es coyuntural, sino estructural: pero la reforma de las estructuras económicas, pasa por el rompimiento de las leyes del capital y éste hoy, es hegemónico e inamovible y camina hacia sus últimas consecuencias lógicas: máxima acumulación de bienes, optimización de los costos de producción, regímenes de oligopolio, etc. con sus secuelas sociales: alienación del trabajo, legiones de parados, desfase entre la oferta de consumo y las posibilidades reales de consumir, marginación de sectores cada vez mayores de la población, etc.

i) RUPTURA DEL HOMBRE CON EL SABER

A partir del triunfo de las nociones mecanicistas de la ciencia, se operó un cambio sustancial en ésta: el saber dejó de ser algo universal y se fragmentó en especializaciones horizontes progresivamente más restringidos. La educación integral de los científicos se olvidó y la ciencia se convirtió en una búsqueda ciega y sin conciencia, en la que el desprecio más profundo por la dignidad humana, la seguridad del entorno ecológico y la calidad de vida, se utilizó en beneficio de los intereses de las multinaciones y de los gobiernos: unos y otros preocupados por los problemas de competencia.

El saber -como la economía- ha pasado de ser un instrumento en manos del hombre, a ser una cadena de hierro que marca su esclavitud. Hoy sabemos que la idea del progreso indefinido en falaz y engañosa y que los avances técnicos solo mejoran la vida en sus aspectos más superficiales, sino banales.

Ahora bien, dado el proceso economicista de las sociedades modernas, el saber -que en otro tiempo abarcaba ramas muy diferentes del pensamiento humano- ha quedado reducido al saber científico y éste, a su vez, al saber utilitarista: solo merece ser investigado aquello de lo que puede derivar un beneficio, sin importar cualquier otra consideración ética o moral: los espectaculares avances en biología son significativos a este respecto.

Dado que las humanidades no rinden un beneficio directo, pasan a ocupar un plano muy secundario en la enseñanza y son desvalorizadas por las nuevas generaciones. Idiomas como el latín y el griego, cuyo aprendizaje no es un alarde de mera erudición, sino un instrumento para comprender el significado de las palabras y la génesis de las ideas, desaparecen de los programas de bachillerato. La memoria -ese "músculo" a desarrollar- es estigmatizada por una pedagogía "progresista" y su práctica -que todas las civilizaciones tradicionales han colocado en el centro de su sistema pedagógico- borrada literalmente de los nuevos planes de estudio. El resultado son niños que utilizan constantemente la calculadora para sumar cantidades mínimas y que ignoran todo sobre el origen de su cultura y su pasado. El empobrecimiento humanístico de un saber así concebido, es tan evidente como dramático.

j) RUPTURA DEL SER HUMANO CON LA HISTORIA

Buena parte de las desgracias de la modernidad proceden de esta ruptura que impide a los pueblos y sus integrantes entrar en contacto con sus orígenes y, mediante sugestiones cosmopolitas, multiculturales y universalistas, generar sugestiones subjetivas que convierten en innecesarios los sistemas de identidad de los pueblos.

La historia es la crónica de las acciones de los hombres y vale la pena tenerla presente para identificar cuál es la propia tradición. Tradición deriva de "transmisión". Si se olvida la historia, se olvida la tradición, si se olvida la tradición se olvidan las raíces. Si se olvidan, finalmente, las raíces se desconoce la propia identidad. Por eso es importante mantener siempre un contacto con la historia y con el pasado: para tener un trampolín sobre el que proyectarse en el futuro.

Existen dos formas de concebir la historia: como progreso o como eterno retorno. La concepción marxista de la historia (y, por extensión, la concepción progresista) es lineal, mientras que el eterno retorno (que la sabiduría antigua fijó con la expresión: "No hay nada nuevo bajo el sol") se expresa a través de un círculo.

Existen muchas formas de interpretar la historia y muchos patrones interpretativos: desde la historia como azar, hasta la historia como sucesión de ciclos imperiales, pasando por la historia como expresión de la voluntad de poder de distintos pueblos. ¡Qué importa! La historia es el nexo entre las generaciones y el fundamento que explica, a fin de cuentas, sea cual sea el sistema interpretativo, por qué determinado pueblo ha adquirido unas características identitarias que lo hacen él mismo y radicalmente diferentes a cualquier otro.

SOLDAR LAS RUPTURAS COMO TAREA

De todas estas rupturas emana una psicopatología social que hace que la humanidad viva una crisis progresivamente generalizada que afecta a las sociedades en tanto que tales y a los individuos aislados en tanto que miembros de unas sociedades en crisis.

Aislando los males es posible evaluar los remedios eventuales. Hay que ver la marcha actual de la civilización, en su tendencia dominante, como una bola de nieve que cae por una ladera arrastrándolo todo y a velocidad progresiva. Parece como si a lo largo de los últimos doscientos años la historia se hubiera acelerado adquiriendo la forma de una curva asindótica en la que las fechas son el eje de ordenadas y el la desintegración el eje de abcisas. Pues bien, la existencia del hombre antes de la muerte, se desenvuelve en ese marco espectral.

Una vida "rota" no es vida, es un sucedáneo de vida. Frente a las rupturas y desintegraciones de hoy no queda más que una vía: recuperar el sentido -etimológico- de lo religioso. La palabra religión procede del latín, "religare", volver a unir. En sánskrito, la palabra "yoga", deriva igualmente de "yug", (raíz que, por derivación directa a dado origen a la palabra latina "yugo", unión) cuyo sentido es idéntico. Al hablar de "religión" nos estamos refiriendo no a dogmáticas concretas, ni a cultos o fes particulares, sino a la recuperación de una sabiduría capaz de reintegrar los distintos aspectos de la vida del hombre en una totalidad holística, en un conjunto unitario. Eso y solo eso, puede ser considerado como verdadera vida.

*    *    *

Esto es una concepción del mundo: partiendo de una concepción del mundo "holística" (no de la "ideología" holística) se puede identificar cualquier problema en cualquier frente con brevedad y concisión suficiente como para que, a partir de aquí, sea perceptible cualquier riesgo e incorporable cualquier fenómeno nuevo que aparezca en la historia.

5) ¿Sirve una ideología para algo en la actualidad?


Si tenemos en cuenta que el origen de la palabra "ideología" es peyorativo, la respuesta a esta pregunta no puede ser más que negativa. Una ideología hoy puede servir para establecer una diferencia… cuando se quiere establecer diferencias. El factor diferencial es necesario cuando se participa en intentos unitarios y se recurre al "rigor ideológico" para explicar las propias posiciones. Bueno… es una opción.

El problema no es ese, sino la confusión en la ideas: la polisemia del lenguaje es peligrosa cuando se debate, porque en todo debate lo que cuenta es el lenguaje común. Es imposible debatir con quien habla otra lengua. Y de la misma forma que hoy el inglés es una "lingua franca" útil para la comunicación universal, también en los debates en la propia área conviene unificar lenguaje y conceptos. Esta es la única función de estas notas.

Por que lo terrible es cuando alguien se empeña en discurrir por senderos semánticos que no tienen nada que ver con los códigos de comunicación que están en uso en la sociedad, pensando que los únicos. A fuerza de oír hablar de la "ideología de extrema-derecha", alguien parece haber asumido que la extrema derecha tiene "ideología". O, lo que es peor, que debería tenerla. Por que solamente la ideología da "caché" y es garantía de "profundidad". En realidad, hemos visto que es todo lo contrario. La ideología es otra cosa. En nuestra tradición política la ideología nunca ha sido el centro, sino la concepción del mundo.

¡Y yo qué más podría añadir! Esto es lo que hay. Me gustaría que se me explicara en qué consiste la ideología nacional-revolucionaria, no solamente para entender a qué se refieren los camaradas y amigos, sino también para poder articular una crítica constructiva. Tal como escribí en un kaiku de juventud (juro que no lo volveré a hacer):

"Yo espero el qué,
Lo ignoro
Tu esperas el qué,
Lo ignoras.
Y esperando y esperando
Transcurren monótonas las horas".

Sí, ya lo sé: es muy malo. Pero es que yo no soy poeta de la misma forma que probablemente otros no son ideólogos.

6) Pregunta final

Nuestra desgraciada época en estos de las ideologías no aporta nada nuevo. Siempre, las ideologías han importado solamente a escuálidas minorías. Hace poco, cuando explicamos detenidamente la ideología del cosmismo ruso, aludíamos a que el éxito de la revolución de octubre no tenía nada que ver con la ideología marxista, sino con la concepción del mundo del marxismo que enlazaba perfectamente con los valores de una sociedad rural como la rusa de 1917 en la que los proletarios tenían todavía los "genes" campesinos y sus valores a flor de piel: solidaridad entre los hombres, destino y esfuerzo común, comunidad de bienes, etc. Muy pocos, apenas unos cientos de "revolucionarios", conocían el método marxista de interpetación de la historia, menos aún se sentían identificados con el materialismo dialéctico y Lenin solamente escribió su Materialismo y Empirocriticismo para unos cuantos cientos de cuadros políticos que quería arrancar de las garras de lo que consideraba "falsificaciones del materialismo dialéctico".

La ideología nunca ha interesado a amplios sectores de la población y los intelectuales que se han visto atraídos por las cuestiones teóricas han preferido trabajar en términos de "paradigma", de "sistema teórico" o de "concepción del mundo". Por tanto, no solamente nos resulta casi increíble que existan hoy partidos que aspiren a una visión "ideológica", sino que incluso puedan pensar -a eso en la edad media se le llamaría "orgullo intelectual" y no llevaba a lo hoguera, pero si a la picota- que hoy puede disponerse de algo remotamente parecido a una ideología, esto es, a un sistema cerrado de conocimientos e interpretación de la realidad a través de un principio.

© Ernest Milà - Infokrisis - Infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Apuntes sobre distintos modelos organizativos: pros y contras

Infokrisis.- Hemos encontrado estos apuntos realizados hace algunos años, sobre distintos modelos organizativos, que no publicamos en su momento y hacemos ahora sin variaciones.

Vale la pena pasar revista a los distintos modelos organizativos que están en estos momentos a disposición de nuestro ambiente. No basta con enumerar los distintos modelos organizativos, hay que añadir que no todos los modelos son transplantables y que cuando se aplica un modelo de manera acrítica  mecánica,  Hay partidos como el Front National que nacieron hace 35 años en otro contexto histórico completamente diferente, o que, como Alleanza Nazionale, se levantaron sobre un sustrato completamente diferente (el del MSI), que son completamente irreproducibles en España.

Así pues, lo que aspiramos es a realizar una enumeración "crítica" de los modelos organizativos, desde el punto de vista de su aplicación en España. Con este trabajo queremos iniciar un debate sobre los modelos de partido, sus rasgos, y su posible aplicación en España.

1. El partido convencional

Se entiende por "partido convencional" es que tiene una estructura idéntica a cualquier otro partido existente en esos momentos en su país. Responde a las características de los partidos políticos surgidos en la posguerra. En ese tiempo los partidos de Europa Occidental se articularon en dos opciones: una de centro-derecha (democracia cristiana en las naciones vencidas y derecha liberal o conservadora en el resto) y otra de centro-izquierda (partidos laboristas, socialistas, socialdemócratas), con terceras fuerzas ocasionales (comunistas, regionalistas, partidos liberales, republicanos, y extrema-derecha) que, o bien permanecían marginadas, o bien inclinaban la balanza hacia el centro-derecha o hacia el centro-izquierda.

En este contexto, partidos como el MSI, el NPD de los años 60 y su precedente el SRP, incluso el Front National, se situaban a la derecha-derecha del sistema político. Su anticomunismo era el factor diferencial más importante y se presentaban como la fuerza más enérgica que luchaba contra el marxismo y la extrema-izquierda. En mayor o menor grado algunos de estos grupos ostentaban posturas "occidentalistas" e incluso "pro-americanas" (especialmente anidadas en la cúpula del MSI). En cierto sentido "europeístas", solían atacar a la "Europa de los Mercaderes", en beneficio de una "Europa Nación", generalmente, mal definida y que en períodos electorales desterraban a las propuestas secundarias.

Este modelo de partido ya ha pasado a la historia. El hecho de que sigan existiendo no implica que hoy sea un modelo aceptable: todos fueron fundados en otro tiempo y "arrancaron" con la excusa del anticomunismo. En general, estaban excesivamente ligados a los modelos de los años 30, de los que constituían una actualización, pero seguían manteniendo las referencias históricas que les permitieron hasta mediados de los años 80 (cuando la generación de la II Guerra Mundial tenía ya 60-70 años) tener una base social mínima y estable. A partir de 1985 empezó a ser visible la reducción de esta generación por causas naturales y el hecho de que los modelos históricos ya no suponían gran cosa para las nuevas generaciones.

Con el paso de los años, a partir de 1948, se fueron diversificando los distintos modelos organizativos del partido clásico, hasta aparecer distintas variantes:

a) El partido de derecha [modelo 1]

Es un modelo de partido fundamentalmente anticomunista y proamericano, un producto propio de la guerra fría. El hecho de que dentro de sus filas existieran distintas sensibilidades, algunas próximas a los modelos históricos, otras más próximas a las sofisticaciones tradicionalistas y monárquicas, etcétera, no implica que la línea dominante no fuera un populismo de derechas. Habitualmente, las secciones juveniles de estos grupos eran más radicales que el partido mismo, y parte de la base era movilizada por ideales "históricos". La dirección incorporaba a estos elementos (partidos como el MSI fueron siempre "partidos con tendencias") pero bajo una presidencia (como en el caso de Arturo Michelini secretario general del MSI anterior a Giorgio Almirante)  específicamente derechista. En países como Italia en donde la DC se orientaba hacia el centro y partidos menores como el PLI o el PNR estaban próximos a la derecha, el MSI encontró un hueco que durante años se cerró al Front National francés, especialmente antes de que la inmigración fuera considerada como problema, dado que existía un fuerte movimiento gaullista de derechas. En España, esta seria la posición del ala derecha del PP, que solamente podría ser desbancada en un momento de crisis de este partido. Lamentablemente para el proyecto AES, el PP goza de buena salud.

b) El partido de derecha nacional [modelo 2]

La derecha nacional es la "apertura" de un partido de derechas hacia sectores nuevos situados en sus flancos políticos. En el caso del MSI, la apertura se realizó hacia "su derecha inmediata" (integrando a los monárquicos del PDIUM), hacia "espacio inmediato" (agrupando a jueces caracterizados por su labor anti-comunista, a algunos democristianos independientes y, especialmente hacia funcionarios policiales y militares). En otras formaciones como el FN francés (que puede ser considerado como "de derecha nacional") el proceso se produjo de otra manera incorporando a personalidades de la "nueva derecha" cultural y personajes del gaullismo (incluido uno de los hijos del propio general De Gaulle). La derecha nacional, insiste en el "factor nacional" como garantía para combatir al "enemigo" (ayer el comunismo, hoy la inmigración masiva). A partir del "hecho nacional" se realiza un discurso cuya última tendencia es a ser "identitario". En España, el partido de la derecha nacional hubiera sido DN de no haber frustrado su actual presidente cualquier posibilidad de salir de la etapa subgropuscular.

c) El partido nacional-liberal [modelo 3]

Aparece en determinados momentos y logra cuajar en algunos países. En Italia, en 1976, dentro del MSI se produce la escisión de los "nacional-liberales" de "Democrazia Nazionale". No es el único caso: en los años 60, cuando se producen los sucesos de la descolonización de Argelia, algunos de los grupos que animan la OAS y, especialmente su "frente político", son, en buena medida, "nacional-liberales", como Georges Bidault. En un período posterior, los "republikaner" alemanes tenían una connotación similar y otro tanto cabría decir del FPÖ cuando entró Haider. Las características de estos partidos serían, un cuidado extremo en desvincularse de cualquier modelo histórico, considerar solamente la posibilidad de estructurar y apoyar a gobiernos de derecha, hurtándoles de la tentación centrista. En España hasta no hace mucho, el residuo de esta corriente sería el PADE, escisión del PP, sin olvidar que algunos elementos que participaron en la fundación de AP podían considerarse también de esta corriente (Martínez Esteruelas, Licinio de la Fuente, etc.). El éxito de esta corriente en España puede medirse por las dimensiones del PADE actual…

d) El partido histórico [modelo 4]

Desde 1945, a pesar de la derrota de las fuerzas del eje, algunos de sus partidarios no renunciaron a asumir otra fisonomía exterior y, a pesar de las prohibiciones legales existentes en Italia, Alemania y Austria, se organizaron con la misma imagen y fisonomía que habían tenido siempre. En España, por las circunstancias propias del franquismo, se produjo una evolución completamente distinta. Falange Española siguió actuando políticamente como parte del "partido único" y, al mismo tiempo, algunas fracciones "disidentes del Movimiento" (en la nomenclatura de la época) prosiguieron con los mimos hábitos, formas, rituales y nomenclatura de la pre-guerra. Esto se ha mantenido hasta nuestros días. De hecho, ha existido una contradicción entre la situación europea (en donde el "modelo histórico" ha sido residual) y la situación en España (en donde el "modelo histórico" ha sido mayoritario hasta finales de los años 70). Resulta evidente que en las actuales circunstancias los "modelos históricos" en este momento son lastres que desvían lo esencial de las discusiones hacia terrenos que nada tienen que ver con la actualidad.

2. El partido frentista [modelo 5]

Empecemos por afirmar algo que puede parecer paradójico: el Front National, hablando con propiedad, no es un "frente nacional", sino un partido unitario. Lo fue solamente en el primer año y medio de existencia cuando Alain Robert, secretario de Ordre Nouveau, lanzó la idea de agrupar a "nacionales y nacionalistas", dentro de un "frente". La llamada fue dirigida especialmente a Jean Marie Le Pen y la pequeña formación que dirigía, así como al GUD que no era sino el grupo estudiantil de ON. Cuando el gobierno francés aprovechó incidentes provocados por la extrema-izquierda para disolver a la LCR y a ON, ahí acabó la estructura frentista del FN. A partir de ese momento, se trató de un "partido unitario" que, en algún momento, tuvo "tendencias" internas, sin que aparecieran como tales en congresos. Un "frente" es otra cosa: es una unión de grupos convergentes que aceptan adoptar la misma estrategia y adoptan un mismo programa político. Frente Nacional sería, por ejemplo, el "Frente Nacional por la Argelia Francesa" (en 1960), el Fronte Nazionale del Comandante Borghese formado por distintos grupos italianos a finales de los 60, las iniciativas Alianza Nacional del 18 de Julio en 1977 y la Unión Nacional en 1979. Para que un "frente" tenga la más mínima viabilidad, precisa que todas sus fracciones o al menos alguna de ellas, se encuentren en período de crecimiento. Si no se da esa circunstancia, resulta difícil que logre cristalizar.

3. El partido activista

Han existido siempre, fundamentalmente estructurados por jóvenes. Algunos han logrado tener cierta cualificación política y en otras no ha pasado de ser una aventura de adolescentes. También ha ocurrido que tuvieran una deriva terrorista. En los años 60 y 70 estos grupos recibieron el nombre de "extra-parlamentarios", indicando su desprecio por las instituciones y su desconfianza por los mecanismos representativos, así como su intención de combatir a las instituciones. Se trata de grupos de escasa entidad numérica y una débil implantación territorial que suplen mediante un activismo frenético y difícilmente sostenible a medio plazo. Con el repliegue a lo personal y el desinterés creciente por la política que se produce a partir de los años 80, los grupos activistas han ido desapareciendo progresivamente, salvo como anécdota. El rasgo esencial de este tipo de gropúsculos es el maximalismo en cuanto a los objetivos y a las propuestas, un radicalismo extremo, poco comprensible para la población y una orientación fanáticamente antiyanqui que les lleva a considerar "aliados" a cualquier partido de cualquier parte del mundo que mantenga posiciones del mismo tipo. En España, hay muchos candidatos para ocupar esta franja, pero, sin duda, en la temporada 2006-7, AN es el arquetipo. De todas formas, para extremar el análisis, también es posible clasificarlos en tres categorías:

a) El "partido degradado" [modelo 6]

Parafraseando las categorías de la administración norteamericana para catalogar a los países hostiles, podemos decir que existen "partidos frustrados" y "partidos canallas": los primeros serían aquellos partidos que nacieron con vocaciones de convertirse en "algo serio", pero que se quedaron por el camino. O bien, partidos que avanzaban y, bruscamente, caen en manos de aventureros sin escrúpulos o de individuo que de política no entiende ni la "p". Son los casos de la DN de Canduela o de La Falange de Andrino.

b) El "partido inmaduro" [modelo 7]

Existen partidos que no todavía no han alcanzado el grado de maduración suficiente como para poder ser tomados en consideración. Cuando un "partido inmaduro", permanece mucho tiempo en ese estadio, pierde la posibilidad de avanzar, demuestra su incapacidad para completar aquellos elementos que le faltan para ser considerado "partido maduro".  Cuando un partido permanece durante más de ocho años en ese estadio (lo que implica participar en dos ciclos electorales)  pasa del estadio de "inmaduro", al de "frustrado".

c) El "partido radical" [modelo 8]

Es el que basa todo su programa en un maximalismo revolucionario que lo hace sensiblemente diferente de cualquier otro. En el caso italiano, en este momento tenemos distintos aspirantes a ocupar esta plaza, de la que, sin duda, Forza Nuova es el más firme candidato, a corta distancia del Fronte Sociale Nazionale. No se trata de una catalogación "doctrinal" o "ideológica", sino fundamentalmente "programática". Existe un deseo de elaborar una "ideología cerrada" a partir de la cual se inicie un crecimiento progresivo, lento y durante un período indefinido, asentado siempre sobre bases ideológicas y programáticas precisas.

4. La Plataforma Cívica

El primer despunte de una plataforma de este tipo se produjo en las elecciones generales holandesas de 2002, cuando emergió el fenómeno Pym Fortuyn. Se trata de partidos surgidos ya en el siglo XXI y que, por tanto, cuando tienen éxito es que han sabido interpretar la situación histórica del momento y se han mostrado capaces de aislar los grandes riesgos y las necesidades de una parte sustancial de la población. Se trata de partidos "monotemáticos", parten de un solo fenómeno para ser extremadamente claros y concisos en las propuestas que presentan a la sociedad. El problema que identifican es el de la inmigración. Además, son conscientes del descrédito de la clase política y de los modelos de partido surgidos con posterioridad a 1945 (en España 1975),  no aspiran a tener la misma estructura ni configuración, sino que, en realidad, son un "anti-partido" que desafía los modelos tradicionales. Esto atrae la atención de los medios y la opinión pública sensible al tema preferente utilizado por este modelo. Se presenta bajo la configuración de "ciudadanos que acuerdan unirse ante un problema concreto". Es la estructura más adecuada para afrontar unas elecciones municipales o incluso autonómicas. Existen dos tipos:

a) El "partido-flash" [modelo 9]

Partido monotemático, basado en la unión de ciudadanos libres para combatir algún problema (la inmigración masiva, por ejemplo). Irrumpe con un tiempo muy breve de preparación, sin grandes medios, pero con ideas nuevas, responde a las condiciones de un momento dado, busca un hueco a perforar entre las opciones tradicionales y cuando lo encuentra experimenta un éxito inmediato que lo sitúa entre las "opciones que cuentan". Es el caso de Ciutadans en 2003 y de la aparición de la PxC en Catalunya. Habitualmente, se caracteriza por ser duro y radical en las propuestas, y moderado en las formas. Esa combinación encuentra eco entre los electores a los que va dirigido el mensaje. Si el partido-flash quiere prolongar y ampliar su influencia, poco a poco, va a tener que ir ampliando sus propuestas, forjando unos principios doctrinales y un programa político.

b) El "partido-plano" [modelo 10]

Es una plataforma cívica (u ocasionalmente un partido convencional) en la que los rasgos diferenciales y la "personalidad" del partido están muy atenuados. Se busca moderación en las propuestas, moderación en las formas, moderación en el lenguaje, moderación en el programa, moderación en la formulación de soluciones, moderación en las intervenciones públicas, etc… finalmente, la opción resulta tan gris, que no suscita el más mínimo entusiasmo ni interés por parte de su clientela natural. De ahí que se le llame "partido-plano": no destaca en nada, adolece de falta de rasgos diferenciales e "ilusionantes". Todo parece marketing y concesiones a lo políticamente correcto. Son los republikaner posteriores a la dimisión de Schonhübber, es la Plataforma Pym Fortuyn posterior al asesinato de su fundador, etc. Haciendo abstracción de su forma-partido, también el PADE inmediatamente posterior al haberse escindido del PP, es la muestra de un partido que, al carecer de rasgos diferenciales, le resulta imposible reivindicar un espacio propio que le corresponda de forma indiscutible.

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Por una definición adecuada del "área": ¿"patriotismo", "social-patriotismo", "identitarismo"...?

Existen problemas de definición en nuestra área política. No somos capaces siquiera de definirla. Hemos utilizado distintas palabras, conceptos, incluso eufemismos para definir nuestra área, pero, con escasa fortuna. Algunos incluso han renunciado a las definiciones, sobre la base de que contra más se definen las fronteras de un fenómeno, menos espectro de militancia se abarca. Y, sin embargo, en nuestra opinión es rigurosamente necesario saber quiénes somos.

En primer lugar es preciso establecer un concepto: el de "área". Un "área" es un espacio en propiedad, diferenciado de otros espacios. Así pues, lo que se trata es de definir un "área", sus fronteras y sus rasgos diferenciales en relación a otras zonas.

1. Definiciones incompletas

Se suele decir: "nuestra área es el área patriótica". Esta definición no es ni correcta ni completa. Fundamentalmente, por dos motivos:

- existen "patriotas" en otras áreas políticas. No podemos aspirar a representar la única forma de patriotismo. Una actitud así ni es creíble ni asumible para la sociedad española. Hay patriotas en todas las formaciones políticas… a pesar de que esas formaciones políticas no sean específicamente "patrióticas".

- para definir nuestra área como "patriótica", sería necesario antes definir exactamente lo que quiere decir y lo que implica el "patriotismo" hoy y realizar distinciones que no están suficientemente claros para la mayoría entre "patriotismo" y "nacionalismo". El "patriotismo" en el siglo XXI no puede ser de la misma naturaleza que en el siglo XX cuando fue definido por la Generación del 98. El problema es que el patriotismo español no ha sido redefinido en una situación que no se parece en nada a la de 1898 y a los primeros años del siglo XX.

Así pues, no procede llamar a nuestra área, simplemente "patriótica" por las evidentes ambigüedades y limitaciones del concepto y por su inactualidad. Para poder hacerlo sería preciso abordar la tarea titánica de redefinir el patriotismo español y lo que implica.

2. Definiciones inconvenientes

Cuando a una ambigüedad se une otra, ocurre que la sinergia negativa entre las definiciones contribuye a generar indiferencia, ironías u hostilidad en relación al "área".

Por ejemplo, cuando definimos el "área" como "social-patriótica", lo que estamos haciendo es sumar dos limitaciones: porque si el concepto patriótico, merece ser revisado y actualizado, el concepto "social" no es menos ambiguo y puede querer decir cualquier cosa y su contraria. Y no digamos si, en un intento de afinar un poco más la definición, incorporamos a "social", el sufijo "ista"… "socialista". Entonces si que ya estamos perdidos en un mar de confusiones con opciones políticas ya existentes y con gran peso en la sociedad española. La pretensión de defender un "verdadero socialismo" y de que éste mensaje sea reconocido como tal, implicaría que el "falso socialismo" es inexistentes o reducido a la mínima expresión y se puede competir con él. Y no es así. El PSOE se sigue llamando "partido socialista", no "socialdemócrata", ni "laborista", sino "socialista" y así es percibido por toda la sociedad española que no habla nunca de ZP como "socialdemócrata", o nada por el estilo… sino como "secretario general socialista".

Así mismo, hay otra definición que puede considerarse inconveniente, al menos desde el punto de vista intelectual: la de "nacionalista". Es cierto que, especialmente en Francia, se utilizan los términos "nationaux" y los "nationalistes" (respectivamente "nacionales" y "nacionalistas", moderados los primeros y radicales los segundos) para definir dos "subáreas" de un único espacio político y que en otros países estos términos se utilizan con cierta frecuencia. Pero esto no puede hacer olvidar algunas cosas.

En la tradición antiliberal, el nacionalismo es hijo de la Revolución Francesa y del jacobinismo que  emergió con ella. No es un concepto inocuo sino que va unido a una economía liberal, a la hegemonía de la burguesía, a la uniformización de la nación que resta valor a los hechos regionales (y, por tanto, genera una reacción en este frente), y a la ruina de las monarquías tradicionales anteriores. En este sentido, es significativo que el Front National utilice en sus actos las banderas regionales de Francia como tributo a la tradición anti-revolucionaria de la "derecha" francesa. Sin embargo, aquí en España, sigue costando que se utilicen en actos de nuestra área política banderas regionales. Por otra parte sería inconcebible que se utilizaran las banderas de Extremadura, Andalucía o el País Vasco como si se tratara de "banderas regionales"… simplemente porque no lo son. La ikurriña es la bandera del PNV que no tiene gran cosa que ver con los escudos de los señoríos de Vizcaya, de Álava o de Guipúzcoa.

A esto hay que añadir el hecho de que en estos momentos en España, cuando la voz popular alude a "los nacionalistas", se esté refiriendo exactamente a los partidos nacionalistas periféricos. Una vez más, estamos inmersos en el reino de la confusión. A la inadecuación del "concepto" nacionalismo, se una la confusión con otras opciones políticas.

3. Definiciones confusas

Cualquier definición incompleta es inevitablemente confusa. Pero cualquier definición excesivamente compleja y de la que alguna parte ha quedado desfasada, no es menos confusa.

En los años 30, Ramiro Ledesma definió lo esencial del "nacional-sindicalismo", en un momento en el que la CNT, es decir, el "anarco-sindicalismo", era la fuerza social hegemónica en buena parte del país. Ramiro Ledesma intentó "nacionalizar a las masas" de la CNT. Esta estrategia -que en realidad nunca llegó a buen puerto- condicionó y determinó el nombre de la ideología que Ledesma y Primo de Rivera, dieron a sus formaciones políticas. En los años 30, todo esto podía tener cierta lógica, pero no en la primera década del siglo XXI, cuando la CNT es un residuo y el sindicalismo un fenómeno, en sí mismo, esclerotizado e inadaptado  la realidad actual del país.

Así mismo, en la perspectiva de los años 30, cuando media Europa registraba la presencia de Estados fascistas o semi-fascistas y la democracia liberal era cuestionada tanto por la derecha como por la izquierda, era posible aludir a otro modelo de Estado que no fuera el liberal-democrático y es por ello por lo que, los teóricos del Nacional-sindicalismo de la época, se preocuparon por definir con detalle los rasgos del "Estado Sindical". Pero lo que tenía lógica en los años 30, dejó de tenerla a partir de 1945. Lo que no fue óbice para que el único avance relativo de la teorización falangista de postguerra (y hasta 1976, cuando se detiene por completo) sea entorno al "Estado Sindical", a sus estructuras y a su política.

El contraste ente las precisiones de la definición y su inadecuación a la realidad histórica, han convertido a la definición "nacional-sindicalista" en confusa.

4. Definiciones difusas

Algunos aspiran a definir el área como "católica", o "inspirada en los valores católicos". Caemos en esta ocasión en otro problema: ¿cuáles son esos valores católicos? ¿dónde empiezan los valores católicos y dónde lo hace el dogma religioso?

Una definición de este tipo era válida hasta la transición cuando el número de fieles que acudían a las iglesias y el número de seminaristas, empezó a reducirse sin interrupción hasta nuestros días. Lo que no era real en la España de los años 30, lo es hoy: "España ha dejado de ser un país católico"… o al menos de mayoría católica.

A esto se unen las diferentes concepciones del catolicismo con sensibilidades muy distintas que oscilan entre la izquierda progresista y la extrema-derecha ultramontana, existiendo entre medio un número abultado de opciones.

La Iglesia ha rechazado definir opciones políticas desde hace décadas. Incluso hoy, la Democracia Cristiana (inexistente en España), se encuentra en franca pérdida de vigor, y no es otra cosa más que una opción de "centro", sin mayor nivel de definición.

Así pues, cuando se recurre a la definición "católica", puede ocurrir que se "queda corta" o que "se pase". Se "queda corta" cuando es una forma atenuada de democracia cristiana y "se pasa" cuando recurre al dogma religioso para contribuir a definir su programa político. Si el primer caso es el de la democracia cristiana, el segundo fue el de Fuerza Nueva y, todavía, el de AES.

5. La definición identitaria como concepto a retener

Creemos que es indiscutible considerar a la inmigración como el problema más grave que afronta nuestro país en este momento. Es, a partir de este problema, que debe articularse una respuesta a dos niveles: doctrinal y político.

-    Desde el punto de vista político se trata, simplemente, de crear una plataforma cívica lo suficientemente amplia y efectiva como para responder al problema.

-    Desde el punto de vista doctrinal se trata de elaborar unos principios coherentes que respondan al gran problema de nuestro tiempo. Y ese problema es identitario, no es de otra naturaleza. Defendemos un modelo identitario que vemos amenazado por otros modelos identitarios que pertenecen a otras latitudes. Es así de sencillo.

Desde este segundo punto de vista existen dos vías:

-     la de partir del "patriotismo" para justificar el rechazo a la desfiguración de nuestra identidad. Lo que lleva a tres actitudes: desconfianza hacia Europa, rechazo a los nacionalismos periféricos y búsqueda de las raíces de España en la doctrina del 98.

-     la de partir del fenómeno de la globalización y de su factor más dramático, la inmigración masiva, para definir tres niveles de identidad: la Europea (nueva dimensión "nacional", de carácter metahistórico), la Española (identidad tradicional forjada a lo largo de siglos) y la Regional (dependiendo del lugar de nacimiento). Experimentadas y vividas en distintas dimensiones, una alternativa política, hoy, no puede desconocer ninguno de estos tres niveles identitarios.

La segunda opción, desde el punto de vista político, resulta mucho más eficiente: evita los tópicos de los que se ha alimentado la extrema-derecha española en los últimos cien años. Estos tópicos, en el fondo, han sido neo-jacobinos, importados de la Francia revolucionaria, cuando aquí teníamos una concepción tradicional y foralista muy superior que, de haber persistido, habría sustraído espacio a los nacionalismos periféricos.

Así pues, el concepto a defender es el "identitario", asumiendo la existencia de estos tres niveles de identidad: Europa, la Nación y la Región, no son conceptos aislados entre sí. Nuestras raíces son europeas, nuestra historia nos determina como "españoles", nuestro lugar de nacimiento hace que estemos arraigados en una región concreta. Así pues, estos tres niveles existen, son vividos en mayor o menos medida, pero son, así mismo, necesarios para una reordenación de la Europa del futuro. Y, así mismo, la revisión del patriotismo español no puede prescindir de estos tres elementos.

Así pues, la primera definición que podemos realizar de "nuestra área" es que se trata del "área identitaria". La definición identitaria es la que mejor responde a las exigencias de una definición política realizada desde un punto de vista actualizado.

6. El "patriotismo social" como paradigma estratégico

"Lo identitario" es una definición ideológica que apenas apunta algo sobre la estrategia a elegir: defensa del sistema de identidad de nuestros pueblo, pero dice muy poco de la forma política de cristalizar la opción y del mensaje a transmitir a la población: cuando el concepto de "identidad" se traslada a la política aparece inmediatamente el concepto de "patriotismo". Pero decir "patriotismo" es decir muy poco, porque como hemos dicho "patriotas" hay en todos los sectores del arco político: el patriotismo constitucional del PP, las alusiones frecuentes al patriotismo que realiza el PSOE (esto es, al patriotismo oportunista), luego está un patriotismo exaltado propio de los campos de fútbol, etc. Así pues hay que apurar más la definición.

Cabe añadir a la definición de "patriotismo" cuál el destinatario de ese patriotismo y su sujeto histórico concreto. Ese no puede ser otro más que la "comunidad del pueblo", una sociedad "vertebrada" y organizada en torno a un proyecto común y a un destino. Por eso, en nuestra área política, la palabra "patriotismo" no puede expresarse en solitario: debe estar siempre seguida de la referencia al sujeto histórico: la "comunidad del pueblo". Por eso podemos hablar en rigor de un "patriotismo social". La diferencia entre "comunidad del pueblo" y "sociedad", radica en que mientras la primera tiene conciencia clara de su identidad, de su misión y de su destino, la "sociedad" es un agregado de individuos que carecen de conciencia de formar un sujeto histórico.

El patriotismo es, pues, la expresión de la "identidad", y es asumida por la "comunidad del pueblo". Así pues, el "sujeto" histórico del patriotismo es esa comunidad del pueblo y una justa línea política identitaria no puede sino basarse en la creación de las mejores condiciones de vida para ese pueblo que le permitan asumir y realizar su destino histórico. De ahí la importancia de conceptos como "preferencia nacional" que suponen la traslación práctica del "patriotismo social", siendo el patriotismo la expresión de una identidad y la sociedad su sujeto histórico.

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Taras congénitas de la extrema-derecha española (I de II)

Infokrisis.- Servidor se ha definido como un antiguo ultra investido a fuerza de fracasos por la voluntad de entender a qué diablos se debe esa incapacidad de la extrema-derecha española para alcanzar un éxito siquiera parcial o modesto por vía política. Finalmente he entendido el motivo: la extrema-derecha española lleva en su código genético una serie de estigmas que se remontan a los años 30. No es un azar el que los grupúsculos ultras actualmente existentes sean incapaces de afrontar una situación que, como la crisis económica actual, a punto de transformarse en gigantesca crisis social (5.500.000 parados en diciembre no son como para tomárselo a la ligera) y conseguir un estadio de desarrollo que le permitiera aprovechar una coyuntura que jamás le volverá a ser tan favorable. No es el azar: es que las taras de la extrema-derecha están implícitas en su origen. Vale la pena repasar cómo se transmitieron desde los años 30 hasta el presente.
Las carencia del "pre-fascismo" español

A diferencia de cualquier otra derecha radical europea, la española partió sin bases profundas, acaso porque en España no hubo "generación del frente". En Europa, prácticamente en todos los países, se vivió entre 1914 y 1918 la exaltación de la aventura bélica y del patriotismo exaltado, la camaradería de las trincheras, la sensación de que nunca se experimentaría esa sensación de hermandad al regresar a la vida civil y el hastío por la política que contrastaba con la elementareidad de la aventura bélica que Jünger -pero no sólo Jünger, sino también Marinetti o D'Anunzio o el propio Drieu- supieron describir.

Lo más parecido a una guerra que vivió la generación de los años 30 en España fue la de Marruecos. Era demasiado evidente que en aquel conflicto lo que se defendían eran los intereses mineros del conde de Romanones y del Marqués de Comillas. Los quintos murieron en defensa de unos intereses que se identificaban muy lejanamente con los patrióticos. Por eso la guerra de Marruecos (en sus varias etapas) fueron extremadamente impopulares entre las clases trabajadoras y la burguesía media: ellos aportaban los muertos, la aristocracia económica administraba las victorias militares. Solamente "Luys Santa Marina" (Luis Narciso Gregorio Gutierrez) en "Tras las Águilas de César" intentó convertir la experiencia bélica en Marruecos en un elemento de inspiración y propulsión de un fascismo español. Pero este autor único e irrepetible y la fundación del Tercio de Extranjeros no fueron suficientes como para que aquí se diera un movimiento parecido al "Casco de Acero" alemán, a los "Cruces de Fuego" del Coronel La Roque o a los Fascios di Combattimento italianos, fundamentalmente constituidos por ex combatientes que querían llevar los valores militares y la experiencia del frente a la vida civil.

Por otra parte, mientras en países como Francia existió un movimiento intelectual de carácter antiliberal, patriótico y pre-fascista que fue hegemónico hasta los años 30  -Action Française- o un movimiento Völkisch en Alemania que formó el basamento intelectual del nacional-socialismo, en España no hubo nada de todo eso. Como máximo podría hablarse de la Generación del 98 surgida de la crisis finisecular del XIX o de los "regeneracionistas" de la misma época. Solamente entre 1931 y 1936 existió la revista "Acción Española" en la que colaboró una pléyade de intelectuales de derechas. Pero, dejando aparte la presencia episódica de alguna pluma como la de Ramiro Ledesma, el conjunto de la revista fue monárquico y católico.

Precisamente el enfoque de "Acción Española" era indicativo del "retraso" de la teorización política de la derecha radical en España: la revista, a pesar de tener a Ramiro de Maezy y a Vegas Latapié como inspiradores ideológicos, siempre reconoció un tributo a Charles Maurras el fundador de "Action Française", pero a diferencia de éste, la revista nunca cristalizó en un movimiento político activista y, por lo demás -y esto es lo más significativo- la revista irrumpe en España cuando ya en Francia, Maurras empieza a ser superado en un proceso que culminará con los hechos de febrero de 1934 en la plaza de la Concordia, ante la Asamblea Nacional Francesa, cuando el ya viejo líder reaccionario no estuvo en condiciones de reaccionar. Cuando aparece en España "Acción Española", inspirada en Maurras, éste, en su país, ya está considerado como "anticuado" y "superado" por una nueva generación de jóvenes.

Las tres primeras conclusiones que se imponen para explicar lo que fue el "fascismo español" son:

1) Sin experiencia bélica intensa y asumida gustosamente y no a través de levas forzosas y quintas, no hay posibilidades de arrancar un fascismo combatiente. Máxime cuando en España estaba claro que en Marruecos nuestros quintos morían en defensa de intereses de la alta burguesía.

2) En España no hay una escuela de pensamiento de "derecha radical". La generación del 98 es otra cosa y el regeneracionismo otra muy diferente que nada tenía que ver con los vientos que soplaban en Europa.

3) El único semillero ideológico de cierta importancia -"Acción Española"- llega con 35 años de retraso a España, cuando la corriente matriz en Francia ya estaba superada por disidentes de la talla de Drieu y la mayor parte de los "no conformistas de los años 30".

Algunas carencias del "pre-falangismo" español

De marzo a octubre de 1931 aparecieron 23 números de "La Conquista del Estado", la primera revista de las que lanzaría Ramiro Ledesma en apenas cinco años. La lectura de todos esos números, así como de la revista teórica "JONS" entre mayo de 1933 y agosto de 1934. Habitualmente se ha escrito mucho sobre la evolución de José Antonio Primo de Rivera, pero muy poco sobre la de Ramiro Ledesma, mucho más oscura y tortuosa. Ramiro empieza admirando al fascismo, pero sobre todo al nacional-socialismo. Se une a los 25 miembros de las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica, de Onésimo Redondo, católicos ultramontanos atraídos especialmente por el antisemitismo alemán que Onésimo había conocido bien durante su estancia en aquel país. Fueron pocos, muy pocos, aun después de la unificación: se han dado distintas cifras (35 activistas en Valladolid y 10 en Madrid) y no parece que en su mejor momento las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas hubieran pasado de ser entre 200 y 250 militantes. En cuanto a la difusión de la revista "JONS" era mínima (seguramente no superior a 1.000 ejemplares). La actividad del grupo político tampoco fue relevante en ningún momento.

No se entiende muy bien como decidieron unirse: quizás porque eran conscientes de su debilidad, pero, a decir verdad, Ramiro Ledesma era especialmente antiliberal, ateo, sindicalista, mientras que Onésimo Redondo era tradicionalista y católico seguidor de Menéndez Pelayo y Ramiro de Maeztu. Onésimo era "agrario" y Ramiro "urbanita". Claro que había coincidencias (patriotismo, anticomunismo, justicia social…) pero no hay que minusvalorar las diferencias que impiden el pensar que la unión hubiera podido prolongarse por mucho tiempo. La actividad política fue mínima: un mitin en Cáceres, algunas colocaciones de pasquines en universidades, el famoso asalto a las oficinas de los Amigos de la URSS, un militante muerto en Daimiel, incidentes en la universidad de Valladolid y algunas acciones puntuales de activismo callejero. Las "milicias jonsistas" no pasaron de 100 activistas en su mayoría estudiantes y adolescentes.

Había otros muchos grupos activistas, incluso más numerosos: especialmente el Partido Nacionalista Español que puede ser considerado como "pre-fascista". Fundado en 1930 por el doctor Albiñana, el lema no era específicamente fascista sino ultra: "Religión, Patria y Monarquía". Su nacionalismo se definía como "agrario", se le ha definido como "fascistoide" y Ramiro Ledesma lo tenía simplemente como "reaccionario". Su zona de influencia era Burgos, provincia por la que Albiñana fue diputado entre 1933 y 1936. No eran "facistas", pero lo cierto es que en Burgos, el 18 de julio de 1936, no existían falangistas en activo y la colaboración civil con los militares golpistas fue protagonizada por los Legionarios de Albiñana uniformados con camisa azul celeste y gorro cuartelero.

Médico de profesión, fue miembro de la Academia de Medicina y destacó por sus trabajos de investigación. Se estableció en México en donde ejerció su profesión y verá de cerca la "guerra cristera" de la que derivo una simpatía desmedida por la causa de los católicos mexicanos. Terminó siendo expulsado de México por el presidente Elías Calles. De retorno es elegido diputado en 1933 realizando un trabajo notable por su distrito electoral que lo recompensó con la reelección. En sus numerosas intervenciones en Cortes destacó como un ultra católico, tradicionalista, anticomunista y antimasónico exaltado. Si hubo alguien que mereciera el calificativo de "ultra derechista" durante la II República, ese fue el doctor Albiñana.

Había otros partidos y círculos ultras. En Barcelona existió el Frente Anticomunista que se reunía en Piscinas y Deportes. También aparecieron émulos del nacionalsocialismo alemán que jamás superaron la etapa subgropuscular y, sobre todo, existieron militantes "libres" que asistían tanto a "fregados" de las JONS, luego de Falange, como de las JAP o del PNE.

Las tres conclusiones que podemos establecer de este breve repaso a los grupos pre-falangistas, son bastante desoladoras:

1) En lo que se refiere a JONS, cabe preguntarse si Ramiro y Onésimo discutieron a fondo sus posiciones o, simplemente, se unieron conscientes de que eran demasiado pocos para tener alguna repercusión política (de hecho, jamás la tuvieron), aparcando sus evidentes y profundas diferencias ideológicas.

2) El doctor Albiñana y su Partido Nacionalista eran reaccionarios en el sentido más puro del término. Católicos ultramontanos y nacionalistas radicales, además de monárquicos sin monarquía. A diferencia de JONS, el PNE si tuvo una provincia-vivero (Burgos) y a su líder permanentemente sentado en Cortes y que, además, se tomó su trabajo en serio.

3) La entidad numérica de todos estos grupos fue minúscula. En lo que se refiere a las JONS unificadas por encima de las diferencias, no debieron superar nunca los 200 afiliados. Su actividad pública fue escasa y la difusión de sus revistas mínima.

La irrupción de Falange Española

Cuando el 29 de octubre de 1933 se funda Falange Española parece que, finalmente, ha arrancado lo que sería en rigor la versión carpetovetónica del fascismo. La mayoría de sus primeros afiliados así lo creen y nadie se llama a engaño. Hay guiños de ojos respecto a la sigla "FE" que serían las iniciales de "fascismo español". Casi todos son jóvenes, adolescentes y veinteañeros. La inmensa mayoría carece de experiencia política y aunque algunos forman parte de las élites culturales de su época, apenas han escrito artículos políticos, tal como refleja la impericia de la mayoría de artículos publicados en el semanario "FE". Es normal que recurrieran a Ramiro Ledesma, que llevaba varios años publicando revistas, tenía en torno suyo a un par de centenares de activistas y él mismo reconocía que la fundación de FE había dejado "clavadas" a sus JONS. Era normal que ambos movimientos terminaran confluyendo: Ramiro Ledesma tenía un embrión de teoría política semidesarrollada, símbolos, nombre a la ideología y José Antonio Primo de Rivera era socialmente más relevante, conocido y podía movilizar más medios.

José María de Areilza, Conde de Motrico, amigo de ambos, actúa como intermediario. Pero las negociaciones son duras: Ramiro pretende que los primeros falangistas se integren en las JONS. Luego, en febrero de 1934, se alcanza un acuerdo que apenas durará un año, rompiéndose a principios de 1935. Ramiro ignoraba que Renovación Española aportaba 10.000 pesetas mensuales a José Antonio con la condición de que FE no tomara partido contra la monarquía. En esa época, también, el gobierno de Mussolini financia a la Falange con la misma cantidad.

Sin embargo, el partido no deja de ser grupuscular. Crece, pero crece poco y nunca alcanza la masa crítica suficiente como para poder intervenir en política. Cuesta pensar lo que hubiera ocurrido si no se hubiera producido el alzamiento del 18 de julio de 1936. Era evidente, en ese momento, que entre febrero de 1936 y julio del mismo año, algunos contingentes notables de las Juventudes de Acción Popular estaban engrosando las filas de Falange. Pero también es cierto que ésta ya se encontraba en clandestinidad y que en esas condiciones era muy difícil crecer. Lo más probable es que, de no haber ocurrido la guerra, cuando los ardores juveniles se hubieran atemperado, los falangistas hubieran terminado por confluir con Renovación Española y con Calvo Sotelo. Sin embargo, en sus primeros meses negaron el alta de Calvo Sotelo en el partido y cuando llegaron las elecciones de febrero de 1936, la intención inicial era formar parte del "Frente Nacional" (coalición de las derechas), pero Gil Robles explicó que las exigencias de José Antonio eran de tal calibre que resultaba imposible satisfacerlas. Fue entonces, en una segunda etapa, cuando se vieron obligados a presentarse solos a la competición electoral alcanzando 45.000 votos, perdiendo José Antonio su acta de diputado.

Desde las primeras semanas de vida de Falange, el partido se vio envuelto en un rosario de acciones violentas, especialmente contra las Juventudes Socialistas y los comunistas. Al cabo de poco tiempo ya era difícil saber qué atentado vengaba a qué otro y quien fue el que disparó primero. Las opiniones sobre cómo se inició esta oleada de violencia varían: para unos, la responsabilidad fue de los jonsistas y en especial de Ramiro Ledesma que solía realizar declaraciones violentas y radicales desde el principio de su trayectoria política. Para otros fue José Antonio Primo de Rivera que, una vez iniciada la espiral, no supo dar marcha atrás, ni valorar el que sus efectivos jugaban con inferioridad numérica y, por tanto, iban a sufrir más la violencia. Otros afirman que fue la existencia de una izquierda agresiva, antidemocrática y antifascista la que estaba predispuesta a la violencia, lo cual resulta innegable e interactuó con la personalidad de los dos líderes del fascismo español que, en la práctica carecían de experiencia política y cometieron obvios errores de conducción. Sea como fuere, la oleada de violencia contribuyó a sumergir a la falange en una vorágine de episodios violentos, constante que no favoreció su crecimiento más allá de sectores juveniles.

¿Por qué la violencia no contrajo a las experiencias alemana e italiana y sí a la española? Es fácil explicarlo: por el fenómeno bélico previo que no se dio en España. Mientras en los otros países, la opinión pública estaba habituada a la violencia y mientras quienes desarrollaron estas campañas tenían cierta iniciativa estrategia (las SA fueron desde el principio miles de ex combatientes de las Tropas de Asalto habituados a las tácticas de combate, mientras que los jóvenes falangistas eran en su mayoría adolescentes escasamente organizados), en España el recurso a la violencia solamente podía ejercerlo quien disponía de iniciativa estratégica: en otras palabras, socialistas y comunistas. 

Todo esto hizo que el grupo de Ramiro nunca lograra despegar: ni en el período de La Conquista del Estado, ni en el período de unificación con Falange, ni en el período final de "La Patria Libre". Y en cuanto a Falange, sus tres años y medio de existencia fueron demasiado intensos en cuando a lo que a activismo se refería como para poder "cuajar" electoralmente. Podemos aventurar lo que hubiera ocurrido después: en el mejor de los casos, los éxitos limitados de la Falange hubieran llevado a reconsiderar algunas de sus posiciones más radicales y, finalmente, hubieran terminado encontrándose con Calvo Sotelo y una parte sustancial de las JAP y de Renovación Española. Si tenemos en cuenta que la "izquierda falangista" posterior se basó en los textos de José Antonio ante el Tribunal Popular de Alicante para encontrar algunas frases de "alto voltaje" social, por nuestra parte tenemos tendencia a creer que José Antonio, hubiera ido madurando políticamente y, no precisamente hacia la izquierda (por donde la Falange nunca creció de manera apreciable), configurándose como un partido fascista al modo del rexismo belga. La presencia de Calvo Sotelo hubiera podido hacer que la CEDA se fuera desmigajando elección tras elección y... la falange despegar de su etapa grupuscular. En cuanto a Ramiro, despechado y sin posibilidades de unirse al tronco mayoritario del fascismo español hubiera proseguido esa tendencia a configurarse como una "izquierda nacional" que jamás le rindió el más mínimo beneficio político y que, en ningún lugar de Europa, logró cristalizar. Es incluso probable que hubiera terminado abandonando su carrera política y dedicándose a la filosofía. Son especulaciones, pero basadas en experiencias históricas habidas en otros países en la misma época.

La experiencia de la Falange enseña:

1) Que cuando un movimiento está rodeado por una aureola de violencia, nunca termina arrancando y siempre, eternamente, se configura como formado por chicos jóvenes.

2) La "pureza revolucionaria" que llevó a la no admisión de Calvo Sotelo y el radicalismo de los primeros momentos se tradujo en una dimensión grupuscular en los tres años siguientes y en la imposibilidad de Ramiro Ledesma en cinco años de salir de la etapa subgrupuscular.

3) Las contradicciones entre la "pureza revolucionaria" y las fuentes de financiación contribuyen a restar credibilidad a la opción: las declaraciones de algunos falangistas sobre la "independencia" de Falange de Italia fascista o de los grupos de derecha (como Renovación Española) contrastan con algunos maximalismos ideológicos. Lo importante en los primeros pasos de una lucha política es la elección de una estrategia correcta: Falange nunca la tuvo, hasta la elección de la estrategia golpista a mediados de 1935.

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Taras congénitas de la extrema-derecha española (II de II)

Infokrisis.- En la segunda parte de este pequeño artículo abordamos algunas "ligerezas" ideológicas que han caracterizado a la extrema-derecha española de ayer y de hoy. Se trata de un análisis somero, especialmente sobre los "añadidos" españoles a la doctrina fascista en el período histórico y en nuestros días. Los paralelismos pueden resultar sorprendentes. Los resultados, también.

La cuestión de las originalidades ideológicas

La lectura de buena parte de los artículos de las primeras revistas jonsistas o falangistas genera una increíble tristeza: artículos políticamente inservibles en el semanario "FE" (toda una serie sobre las ruinas romanas que ocupaba 2 páginas enteras en un revista de pocas páginas), consignas antisemitas casi primarias en "Libertad", los "Protocolos de los Sabios de Sión" publicados por Onésimo como primer libro, justo en los mismos momentos en que se confirmaba lo apócrifo del libro, las consignas exaltadas pero ingenuas y exóticas de "La Conquista del Estado" y de "JONS" loando a la "Alemania de Hitler, a la Italia de Mussolini y a la Rusia de Stalin", la justificación del mismo término "nacional-sindicalismo" como una forma de cristalización de la estrategia irrealizable de "nacionalización de las masas sindicalistas", etc., podían lograr la adhesión de jóvenes que veían en el estilo y en los rituales de la falange las pistas de lo que a ellos les exaltaba: el "fascismo español".

La ficción en la que Ramiro Ledesma se movía era la de que podía influir en la CNT con menos de un centenar de jóvenes, de los cuales muy pocos eran trabajadores manuales. Si tenemos en cuenta que en aquel momento la CNT tenía en torno a 1.200.000 afiliados, la desproporción está clara. Eso le convenció de dar a sus iniciativas una especie de orientación de "izquierda nacional"… que jamás tuvo la más mínima repercusión y que nunca fue tomada en serio ni por sindicalistas, ni por intelectuales, ni por gentes de izquierdas.

Además, las consignas sobre Hitler, Mussolini y Stalin solamente podían entenderse después de leer las publicaciones jonsistas, y especialmente las dos disgresiones de Ramiro Ledesma sobre "El destino de las Juventudes de Europa" y el "Discurso a las Juventudes de España", obras que tuvo una difusión mínima en la pre-guerra. En general, tales consignas se tomaron como puras "provocaciones" y, como tales, jamás lograron arrastrar adhesiones.

Luego vino el segundo error: seguramente la definición ideológica como "nacional-sindicalismo" traducía perfectamente la estrategia adoptada por Ramiro -"nacionalizar a las masas de la CNT"- estrategia, que hemos descrito como "irrealizable" a la vista de la desproporción de esfuerzas y de la falta de experiencia sindical de los jóvenes militantes que llegaron al "fascismo español". ¿Cómo podía despegar un "nacional-sindicalismo" sin "sindicalistas nacionales"? Se entiende perfectamente el interés de José Antonio en cerrar un acuerdo con Pestaña…

El nacional-socialismo alemán se llamó así por otras causas y no por mera estrategia: desde siempre en el área germánica había existido un "socialismo no marxista". En los últimos 10 años del siglo XIX, irrumpieron en el movimiento völkisch, tendencias "socialistas". En Alemania, en aquella época, el "socialismo" estaba entendido por parte de la población, en especial a través del movimiento de los Wandervogel como la "comunidad del pueblo", las "experiencias comunes", etc. Por eso se adoptó la idea "socialista"… que encajaba en Alemania en aquel momento.

En España, asumir el sindicalismo como ideología evidenciaba, paradójicamente, una ignorancia total de lo que era, precisamente, el sindicalismo: un movimiento reivindicativo de la clase obrera… que aspiraba a desarrollarse solamente en el terreno laboral. Seguramente nadie entre los fundadores de la Falange, ni el propio Ramiro, habían leído el "¿Qué hacer?" de Lenin ni estaban familiarizados con el sindicalismo. Su formación en este terreno debió reducirse en el mejor de los casos al descubrimiento del sindicalismo soreliano y de su mito sobre la "huelga general" que no eran precisamente los textos más habitualmente utilizados por los cenetistas españoles que preferían referirse a los textos clásicos del anarquismo, antes que al "sindicalismo revolucionario" soreliano.

¿Podeos imaginar la credibilidad del Marqués de Estella o de los sofisticados intelectuales que le rodeaban autodefiniéndose como "sindicalistas"? Realmente, la dirección de Falange Española, tanto de la madrileña como de la sevillana, no daba el perfil sindicalista, sino que era más bien su negación. Debió llegar Hedilla para que ese perfil quedara reforzado pero, aún así, la influencia del nacional-sindicalismo entre los trabajadores muy nula y así seguiría hasta que la guerra lo cambiara todo.

Los fascismos europeos crecieron más o menos según que sus representantes nacionales se identificaran más o menos con las características sociológicas de su área de influencia: Codreanu asume los rasgos religiosos compartidos por buena parte de la población rumana de la época; el fascismo italiano nace de los campos y adopta la camisa de los campesinos del sur; el nazismo asume el factor racial presente en la Alemania de la época y el antisemitismo que estaba ampliamente extendido. Por el contrario, el fascismo inglés de Mosley es una mera copia de lo ya existente, casi hollywoodiense, el fascismo francés (acaso el más sólido, en lo ideológico) oscila entre la copia servil y la búsqueda intelectual demasiado sofisticada para llegar a las masas. Se entiende que unos despegaran y otros no. De entre todos los fascismos europeos, el español es, sin duda, el que tuvo un vuelo más bajo hasta el 18 de julio de 1936.

La percepción de las "originalidades ideológicas" que hemos traído a colación nos confirman en que:

1) Un movimiento político solamente puede despegar cuando logra cristalizar el "zeitgeist", el espíritu de su tiempo, en unas consignas y líneas doctrinales que están ya, implícitamente, en la mentalidad de las masas o bien que son el producto de un trauma reciente. El movimiento solamente tiene que encarnar lo que sienten las masas para que estas lo sigan.

2) Con estrategias irrealizables y con consignas paradójicas, lo único que se logra es realizar una construcción teórico-política separada de la realidad y sin posibilidades de influir en ella.

3) Los movimientos políticos para despegar deben tener cierta coherencia: lo que dicen debe de estar en consonancia con su imagen, lo que enarbolan como consignas debe ser lo que atrae a sus militantes, sus revistas deben estar adaptadas para atraer a determinados sectores sociales. En el fascismo español lamentablemente, no encontramos mucho de todo esto, sin duda porque sus fundadores eran demasiado jóvenes y, a la postre, solamente atraían a otros más jóvenes que ellos.

De la posguerra a 2009

Si estos eran los problemas del "fascismo histórico" español, lo que ocurrió después del 18 de julio de 1936 fue una debacle que todavía hoy prosigue. Nuestra tesis es que ninguno de los problemas actuales de la extrema-derecha española (hoy no cabe hablar de neo-fascismo, y visto lo visto, los rasgos del "área" si merecen alguna calificación en la que pueda reconocerse es la de "extrema-derecha") son nuevos: estuvieron presentes en el "fascismo histórico" español y no son hoy más que una prolongación. De ahí precisamente la necesidad de asumir la "autonomía histórica", esto es, la reivindicación de que para llevar a cabo una lucha política en la actualidad, no es preciso tener un referente histórico concreto, sino más bien ser independiente y distante de cualquiera de ellos.

El 18 de julio de 1936 supuso una convulsión para toda la sociedad española y, por supuesto, para el "fascismo español" que, en la práctica desapareció: unos muertos en los campos de batalla, otros fusilados y otros sumergidos por la marea de los nuevos afiliados. La "falange histórica" termina ahí y lo que nace, a partir de ese momento, es la "falange franquista" o la "falange de Franco", salvo el pequeño grupo de Hedilla que intentará mantener la llama de la falange originaria sin resultado. Luego, a partir de los años 40 aparecerán los "falangistas disidentes" (aunque la calificación aparece sólo 25 años después, a finales de los 60).

El franquismo organizó un sistema en base a unos parámetros extraídos de la doctrina falangista: unos sindicatos verticales, un partido único, unas estructuras representativas en función de la familia, el municipio y el sindicato, a los que Franco añadió un futuro monárquico y rebajo la retórica anticapitalista de los primeros tiempos.

No es esta la línea mayoritaria del falangismo de la postguerra (falangismo franquista, no se olvide), sino la falange "disidente". Los errores siguieron presentes: para diferenciarse del "oficialismo", los "disidentes" que en los primeros años de la postguerra se habían alineado incondicionalmente a favor de las potencias del Eje, luego pasaron a insistir en la temática "social": en el sindicalismo. El peso del "sindicalismo" cada vez tuvo más fuerza entre los falangistas "disidentes"… aun cuando seguían sin tener una base obrera que permitiera desarrollarlo.

La exasperación de esta tendencia ocurrió en plena transición en el obrerismo de la Falange Auténtica (favorecido por la actividad sindical de Pedro Conde en la FASA Renault de Valladolid, que, por lo demás, fue flor de un día) y por la exótica doctrina de los Círculos José Antonio según la cual "el partido es la correa de transmisión del sindicato", verdadera inversión de la teoría leninista, sin, por supuesto, aplicación práctica y que solamente podía asumirse como boutade sin calcular exactamente sus implicaciones. Durante la transición, entre 1976 y 1979, la Falange Auténtica no consiguió estabilizar un sindicato digno de tal nombre y su "obrerismo" quedó como una buena intención sin cristalización tangible. En cuando a los Círculos José Antonio, simplemente, como era de esperar a la vista de las extrañas teorías políticas que manejaban, completamente fuera de la realidad, se fueron extinguiendo poco a poco.

Las "originalidades" del "fascismo español" de la pre-guerra siguieron estando presentes en la transición e incluso en la actualidad. Es más, los impulsos "unitarios" que se produjeron, surgieron, como en 1934 entre las JONS y la FE, como una respuesta a la crisis y a la evidente grupuscularización, no como un impulso para convertirse en un gran partido. El episodio volvió a repetirse en los años 80, cuando los Círculos José Antonio ya son inviables y van a converger con una FE-JONS en pérdida de vigor, o cuando veinte años después FE(i), muy desgastada, se integra en FE-JONS, o en la actualidad, cuando tras un rosario de escisiones desde finales de los 90, los supervivientes, conscientes de sus minúsculas dimensiones, tienden de nuevo a converger. La constante histórica desde 1934, ha sido el generar uniones para evitar desapariciones. De no haberse aproximado a FE, Ramiro era consciente de que no podría superar jamás los 200-250 activistas que le rodeaban. Pero, una vez dentro, y dado que el pacto había sido superficial, se produjo la ruptura. Parece como si en los últimos  30 años, este proceso, fotocopiado, se hubiera repetido hasta la saciedad.

Sin embargo, la desaparición de Fuerza Nueva y la pérdida de vigor de Falange, hizo en los años 80 que aparecieran espacios nuevos en el área ultra. Históricamente, los grupos "nacional-revolucionarios" que aparecieron entonces cultivaban una no disimulada simpatía hacia Ramiro Ledesma y lo siguieron cayendo en errores parecidos. El activismo desenfrenado, por ejemplo, la resolución de todos los problemas políticos mediante el recurso a la movilización callejera y al activismo frenético, verdadero trabajo de Sísifo, carente por completo de un diseño estratégico: las sobredosis tácticas, sin línea estratégica, se contrarrestan.

Esos sectores resucitaron la idea de una "izquierda nacional", logrando exactamente los mismos resultados que las JONS de la pre-guerra: agrupar a no más de 200-250 activistas en permanente renovación, sin alcanzar ningún peso político en ningún lugar de España, en ningún momento. Ya era ocioso recurrir a la "Alemania de Hitler, la Rusia de Stalin, etc.", por tanto se recurrió a exotismos diversos: aparecieron corrientes "nacional-anarquistas", "nacional-comunistas", "nacional-bolcheviques", todas con el mismo éxito, con aspiraciones a la sofisticación intelectual que apenas dejaban encubrir una pobreza teórica y una ignorancia de las constantes y las leyes de la política, simplemente pavorosa.

Finalmente, a fin de distanciarse de otros sectores de la ultraderecha (inútil el tratar de distanciarse, por ejemplo, de las juventudes del Frente Nacional piñarista (1986-1995) o de sus secuelas, simplemente porque apenas tenían presencia social), se descubrió el término "socialismo" para autodefinirse, sin caer en la cuenta de que cada día, en cada medio de comunicación, en cada página, la palabra "socialismo" estaba vinculada a una sigla (PSOE) y a unos rostros (Felipe, ZP). Tratar de convencer a la opinión pública español de que el "socialismo" que se defendía era "verdadero socialismo" era intentar vaciar el mar con un cubito playero: algo en lo que ya cayeron los falangistas disidentes de Pedro Conde, cuando les resultó completamente inútil, tras tres años de activismo desenfrenado deslindar la "falange disidente" de la "falange franquista".

Las autodefiniciones como "socialistas" no iban a tener más credibilidad que José Antonio (marqués de Estella y abogado refinado) o Ramiro Ledesma (licenciado en filosofía y letras) pudieron tener en su tiempo definiéndose como "sindicalistas", frente a una CNT con 1.200.000 afiliados y estando presente en todas las luchas sindicales de la pre-guerra.

Por lo demás, con esto del "socialismo" ocurrió como con el "descubrimiento" de Action Française en los años 30. En efecto, si la adaptación doctrinal de Maurras aparece en España cuando en Francia ya está en crisis, en España, el término "socialismo", aplicado a sectores de la extrema-derecha, llega cuando en otros países está más que superado. En 1968 oímos hablar por primera del grupo francés "Socialismo Europeen" y de la revista del mismo nombre… que se extinguieron sin pena ni gloria en los años siguientes. Cuando en 1993 aparecen en España grupos "fachas" que se reclaman del "socialismo", no hacen más que seguir la "tradición" de los 35 años de retraso en la llegada de doctrinas francesas.

Es lo que ocurre con las "originalidades", que generan "autosatisfacción", pero no hacen avanzar, ni permiten establecer estrategias: una vez repuestos de la sorpresa inicial, la sociedad deja de prestar atención a las "originalidades": "¿sindicalistas? Vale, son los fascistas de José Antonio y Ramiro", "¿Socialistas? Vale, son los fachas". Decididamente, no hay nada nuevo bajo el sol.

Una sola conclusión

Cuando en 1996, Laureano planteó la tesis de la "autonomía histórica", lo hizo de manera teórica: era preciso romper a nivel ideológico y estético con las corrientes fascistas de los años 30 y reconocer que una lucha política en la modernidad no puede inspirarse en el próximo pasado, pero le faltó definir otro punto de ruptura: porque era, sobre todo, imprescindible romper con las líneas organizativas y con las prácticas políticas del "fascismo español". Estas prácticas erróneas estaban mucho más implícitas en los movimientos del "área" a partir de los años 60, que los planteamientos ideológicos que, en realidad, interesaban a muy pocos. Era la práctica y el análisis político lo que eran necesarios reconstruir, una vez se tuviera un programa político y una justa línea estratégica. Y en eso estamos.

Aun hoy, continuamente, los errores del período histórico se reproducen. Aun hoy no existe una voluntad clara de asumir la "autonomía histórica" como única vía concebible y realista. Aún hoy, día tras día, se repiten excentricidades, originalidades, planteamientos paradójicos y, por tanto, incomprensibles.

Identificar los problemas es el primer paso para resolverlos. En estas páginas creemos haber contribuido algo a esta tarea. En síntesis lo que queremos expresar es que si la ultraderecha quiere alcanzar un nivel de eficacia razonable, similar al de otras opciones europeas, debe dejar de ser ultraderecha para convertirse en otra cosa. Contra más próximo se esté del cliché de ultraderecha que se hace la sociedad, menos se conseguirá despegar.

Tiene gracias que los 45.000 votos obtenidos por Falange Española en las elecciones de febrero de 1934 sean prácticamente los mismos en términos numéricos de las distintas candidaturas ultras obtenidas en las pasadas elecciones europeas. También en 1934 existía una crisis de la que ni Ramiro ni José Antonio, a fin de cuentas, supieron sacar partido para despegar. Tres cuartos de siglo después, todo sigue igual.

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La vertiente ocultista del peronismo (III de III). Parte B. Perón, masón y miembro de la logia Propaganda 2

No hay ninguna duda de que Perón ingresó en la Logia Propaganda 2, dirigida por el Venerable Gran Maestre Licio Gelli. Lo ha contado el mismo Gelli, así que no puede ponerse en duda. Durante unos años subsistieron dudas sobre si Rega fue, así mismo, iniciado en la Logia. Era lo más probable, sin embargo. De todas formas las dudas se disiparon cuando en 1981 la policía realizó un registro en villa Wanda, el domicilio de Licio Gelli en Arezzo y encontró una relación de un millar de miembros de la Logia. Entre ellos figuraban varios argentinos:

ALDO ALASIA - BUENOS AIRES
HIPPOLITO BARREIRO - BUENOS AIRES
FEDERICO BARTTFELD - BUENOS AIRES
LUIS ALBERTO BETTI - BUENOS AIRES
ENRIQUE VICTOR BOULLY - BUENOS AIRES
ANTONIO CALVINO - BUENOS AIRES
LAICO BRUNO CATTANEO - BUENOS AIRES
CARLOS ALBERTO CORTI - BUENOS AIRES
CESAR DE LA VEGA - ARGENTINA
GERARDO FINAURI - ARGENTINA
ANTONIO JOSE GHIRELLI GARCIA - ARGENTINA
JOSE’ ISAAC KATZ - BUENOS AIRES
RAUL ALBERTO LASTIRI - ARGENTINA
PABLO LAVAGETTO - BUENOS AIRES
FEDERICO LENCI - BUENOS AIRES
JOSÉ LOPEZ REGA - ARGENTINA
EMILIO EDUARDO MASSERA - BUENOS AIRES
GIOVANNI JUAN QUESTA - ARGENTINA
CARLOS SUAREZ MASON - ARGENTINA
FERNANDES WILSON DE VALLE - BUENOS AIRES
ALBERTO VIGNES - ARGENTINA
MARIO JOSÉ VILLONE - BUENOS AIRES

La lista no era completa. De hecho, siempre se ha dudado de que la relación cayera “accidentalmente” en manos de la policía. Todo induce a pensar que Gelli se limitó a dejar al alcance de la policía los nombres de colaboradores que habían tenido importancia en otro tiempo y de los que en la nueva situación podía prescindir, o de aquellos sobre cuya fidelidad no estaba completamente seguro o, finalmente, de los que resultaba innegable su afiliación a la logia. En este sentido la militancia de Massera y de Suárez Mason o de Alberto Vignes, Raúl Alberto Lastiri o Mrio José Villone, eran suficientemente conocidas. Sin embargo, resulta significativo que no aparezca el nombre de Perón… cuando en la relación, tras su ubicación geográfica se indicaba su calidad de “activos”, “pasados al Gran Oriente”, o “fallecidos”, como era el caso del general. Sin embargo, el reconocimiento de que fue el propio Gelli quien inició a Perón en la masonería, hace que esta filiación sea indudable. Por tanto, cabe decir en relación a los miembros argentinos que aparecen en la famosa lista ocupada en Villa Wanda, que “son todos los que están, pero no son todos los que son”.

La importancia de estas iniciaciones trasciende a la dimensión personal de sus protagonistas. A partir de ellas, la Logia Propaganda 2 se asentó sólidamente en la República Argentina y prolongaría su influencia en aquel país hasta la caída del régimen militar: un ciclo de prácticamente 10 años en los que la matriz italiana vio como la sucursal bonaerense rivalizaba en influencia.

Todavía no se ha escrito la última página sobre la Logia Propaganda 2. De todas formas, Licio Gelli, antes de morir, reveló algunos datos significativos, entre otros el hecho de que él mismo inició a Juan Domingo Perón en la masonería en Madrid. En septiembre de 1973, Licio Gelli viajó a Buenos Aires y fue condecorado con la Orden del Libertador San Martín. Perón había regresado el 20 de junio de ese año y moriría el 1 de julio de 1974. La reunión con Gelli fue íntima y el Gran Maestre de la logia P-2 lo recibió con el mandil de cuero en la cintura, el martillo de plata en la mano derecha y la joya con la escuadra y el compás colgada al cuello. Perón se inclinó sobre el Gran Maestre y le susurró unas palabras rituales en el oído. Previamente, en junio de 1973 , pocos días antes de su retorno a la Argentina, había ingresado en la Logia P-2: “Perón era masón, yo lo inicié en Madrid, en Puerta de Hierro, en junio de 1973”, se reafirmó cuando un periodista le preguntó sobre sus relaciones con el general: “Fue una ceremonia simple. No era difícil. Era un rito llamado al orecchio del maestro (al oído del maestro). A pesar de los 89 años que Gelli tenía cuando se realizó esta entrevista, conservaba frescos sus recuerdos. Perón en 1973 tenía las facultades físicas ya muy disminuidas.

En 1970, la Logia Propaganda 2 no había salido de Italia. Empezaba a ser un influyente círculo de políticos, miembros de los servicios secretos, empresarios, periodistas y trepas, movidos mucho más por la ambición y por un deseo de promoción personal antes que por una clara línea ideológica o política. Gelli no tenía problemas en incorporar a personalidades influyentes insinuándoles con todo el aplomo del mundo, que con él podrían aumentar su peso. Los años le habían hecho particularmente hábil en el manejo de las personas. Cuando sonaban tres nombres en los círculos del poder para sustituir al jefe de los servicios de inteligencia, Gelli se entrevistaba por separado con los tres y les hacía saber que influiría a su favor en la elección. Luego era simple: uno se sentiría extremadamente agradecido y los otros dos se perderían en el olvido. El agradecido, se entregaría en cuerpo y alma a Gelli a quien creería que debía el cargo. Una técnica propia de Rinconete y Cortadillo. Así trabajaba en Venerable. Solamente, a partir de 1974-75 empezó a elaborar un proyecto político que, finalmente, salió a la superficie en el otoño de 1980 cuando escribió un largo artículo en El Corriere della Sera proponiendo una “república presidencial”. Era fácil intuir que él se postulaba como el “hombre de la situación”. Año y medio después, Gelli, perseguido por distintas acusaciones debía huir de Villa Wanda en Arezzo, dejando deliberadamente que la policía capturara una relación de casi un millas de “piduisti”, esto es de miembros de la logia… otro millar ha permanecido desde entonces en secreto.

¿De dónde derivaba el interés de Gelli por la Argentina? ¿era el fruto de una casualidad o el resultado de una operación premeditada lo que le llevó a concentrar esfuerzos en aquel país? En 1972, Licio Gelli vivía su mejor momento de esplendor: había construido una red de influencias bajo la cobertura de una logia masónica y tanto él como sus colaboradores amasaban una gran fortuna. Su problema era cómo manejar e invertir todo ese dinero negro. Gelli cayó en la cuenta de que el Cono Sur de América Latina era la zona preferencial para realizar inversiones discretas, con la aquiescencia de las autoridades locales. Para ello precisaba un país en el que poder actuar libremente y que tuviera una potencia industrial media. El azar quiso que Perón en ese momento estuviera mediatizado por “el Brujo” y que éste fuera un adepto del ocultismo.

Da la sensación de que los problemas metapsíquicos, el espiritismo y el ocultismo le interesaban sólo de manera muy secundaria a Gelli, que anteponía la búsqueda del lucro personal y de la influencia ante las consideraciones doctrinales o esotéricas. Simplemente conocía la temática ocultista y sabía utilizarla como recurso para “capturar” a quien le interesaba. Rega, además, en aquel momento, aspiraba a algo más que a ser el eterno valido de Perón y el ejemplo de Licio Gelli, maestro masón, que había empleado sus conocimientos en esoterismo para crear una amplia red de influencias, constituía para él una verdadera fuente de inspiración. Cuando Rega y Gelli se conocieron, lo más probable es que éste invistiera “al Brujo” como miembro de su Logia Masónica (o bien en el viaje que hizo con Perón a Roma en 1972) y que, a partir de ahí la P-2 iniciara su expansión en Argentina, sabiendo que el paso siguiente era la incorporación del propio Perón, algo que le confió a Rega.
Isabelita, en cambio, no podía formar parte de la logia al ser mujer y al ser la Propaganda 2 una “logia salvaje” pero generada en el contexto del Gran Oriente de Italia que impedía a las mujeres el acceso a la iniciación masónica. Así pues, la célula madre de la sucursal de la P-2 en Argentina fue Rega y su círculo de ocultistas y oportunistas enclastrados en el peronismo. En aquella época, a poco que se conocía a Perón era evidente que estaba aquejado de una artereoesclerosis irreversible (cuando abandonó España, algunos testimonios que hemos podido recabar nos indicaron que apenas tenía entre 6 y 8 horas de lucidez al día) que interfería con otras enfermedades, entre ellas una dolencia de próstata (precisamente Rega frecuentemente le practicaba masajes de próstata) y era evidente que su influencia en Argentina iría disminuyendo: en esa época el general tan solo garantizaba que quien estuviera bajo su sombre, progresaría. Y en ese momento la sombra de Perón se proyectaba sobre todo sobre Rega y, naturalmente, sobre Isabelita.

Como oportunista y hábil estilista del regate en corto, Gelli, con un pie en Argentina no se limitó a tener contactos con el peronismo, sino con quien gobernase en ese momento. A raíz de la violencia que puso en entredicho el gobierno de Isabelita, tras la muerte del general, y a raíz del desastre económico generado por el “rodrigazo”, Gelli aprovechó para desarrollar su influencia hacia otros sectores. Con Rega había conocido a la “derecha peronista” y eso le permitió entrar en ósmosis con los medios militares que protagonizarían el golpe de marzo de 1976, especialmente con la marina. Dos almirantes que ocuparon cargos destacados en la Junta Militar, fueron iniciados en la P-2 por Gelli: el almirante Massera miembro de la primera Junta y el que entonces era su ayudante, el almirante González Masón, que luego dirigió la inteligencia argentina. Luego, Gelli siguió manteniendo relaciones en Argentina reuniéndose con el sucesor de Videla, el General Roberto Viola e incluso mantuvo una sólida estructura de influencia en el período de Menem. A través de Eduardo Massera, uno de los principales socios de Gelli, Umberto Ortolani, podría conectarse con el gobierno militar Uruguayo y constituir allí un núcleo de la logia P-2.

Uno de los más próximos colaboradores de Rega –quizás su colaborador más estrecho- era Luis Sobrino Aranda, diputado nacional por Santa Fe y astrólogo muy conocido en el país que todavía hoy prodiga conferencias, presentaciones de libros y predicciones. En 2004 publicó su libro “Astrología Política Mundial 2004-2050” en la que pronosticaba la caída de los EEUU como potencia hegemónica. La presentación del libro dio lugar a muchas conferencias y a que se recordara el pasado político de Sobrino. En 2005 pronunció en Buenos Aires una conferencia sobre “Astrología y Sociedad” y aprovecho, nuevamente para presentar su libro. A pesar de haber sido elegido en 1973 diputado por las listas del Frente Justicialista de Liberación, terminó enfrentándose a la presidenta, tras la destitución de Rega y pidiendo su dimisión. En esa época se enfrentó al “peronismo histórico” o “verticalismo” desde el Centro Estado y Sociedad (CEDES), situado en el centro-derecha del peronismo. En 1976, fuera del gobierno, apoyó el movimiento militar y fue durante años considerado como un hombre de los servicios de inteligencia. Fue uno de los colaboradores de Gelli en el establecimiento de la P-2 en Argentina. El común interés de Sobrino y de Rega por la astrología fue el vínculo de unión más estrecho entre ambos.

Es sorprendente cómo la astrología estaba presente en las altas esferas de la política argentina en aquel momento y cómo la Logia Propaganda 2 pareció ser un catalizador. Seguramente uno de sus miembros más conocidos era el almirante Eduardo Emilio Masera, cuyo nombre ha quedado unido a la transformación de la Escuela Superior de Mecánica de la Armada en un centro de detención, tortura y ejecución. Massera tenía como astrólogo personal al “profesor Herfais”, de verdadero nombre Héctor Ricardo Faisal, un oscuro subteniente del ejército trasladado a los menesteres cósmicos. Tras la caída de Masera y de la Junta Militar argentina, se desplazó a Perú en donde pasó al servicio, siempre como astrólogo, de Vladimiro Montesinos, director de la inteligencia de ese país y cerebro de la liquidación del movimiento terrorista Sendero Luminoso siguiendo directrices parecidas a las utilizadas en Argentina contra los montoneros y el ERP. En cuanto a su superior, Alberto Fujimori, tenía en alta estima a Sixto Paz Wells, fundador de los Grupos Rama, dedicados a contactar con extraterrestres. Así que muy poco parecía haber cambiado en Iberoamérica desde los tiempos en los que el espiritismo estuvo de moda.

Se ha intentado dar muchas explicaciones a la aceptación de Perón para la implantación de la Propaganda 2 en Argentina. Se ha dicho que era un intento de que la logia italiana, que mantenía relaciones inmejorables en el Vaticano (tal como luego demostró el caso de Monseñor Marzinkus en el asunto del Banco Ambrosiano), reconstruyera la relación de Perón con la Santa Sede, rota desde el principio de su segundo mandato. Se ha añadido a continuación que se trató de un intento de Perón de que el Vaticano mediara en la devolución del cadáver momificado de Eva Perón, enterrado en el cementerio de Milán durante la dictadura del general Aramburu contando con la complicidad de la jerarquía católica. Creemos que ambas son interpretaciones demasiado forzadas. Perón había visto en cualquier sociedad secreta una forma de acrecentar su poder, influencia y de allanar el camino para determinadas maniobras políticas. Para él no era tanto una cuestión de “esoterismo”, como de seguir su instinto de supervivencia.

A partir de 1973, la P-2 en Argentina ya no era un asunto personal entre Rega y Gelli, sino que entraban otros muchos interesados. Se conoce la vinculación de algunos de ellos a la P-2.  Giarcarlo Valori, por ejemplo, miembro de la P-2 más próximos a Gelli, fue también colaborador habitual de Rega en la cuestión de las inversiones en Argentina. Nada podrá evitar que cuando se produzca el escándalo del Banco Ambrosiano y el asesinato del banquero Roberto Calvi, la Dirección Nacional de Inteligencia uruguaya registre distintos locales y encuentre los archivos internacionales de la logia P-2. En 1980, el vaciamiento del Banco Ambrosiano del Vaticano y la muerte del banquero Roberto Calvi, lleva a que en un allanamiento en una casa de Carrasco, el inspector Víctor Castiglioni de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) encuentre los archivos de la P-2 que involucraban a personalidades de todo el mundo. Los archivos de la P-2 se constituyeron en una poderosa carta de poder del régimen militar y sus predecesores, aunque su contenido, con los nombres de quienes estaban implicados en la logia, sus negocios y acciones, todavía continúa siendo un secreto que en Uruguay no se ha terminado de conocer. Gelli podría revelarlo ahora en televisión.

Alberto Vignes, canciller de Perón, era uno de los pocos presentes cuando Perón entregó la Orden del Libertador San Martín a Licio Gelli. Vignes era uno de los hombres de confianza de Gelli en Argentina, en tanto que viejo masón, y al mismo mantenía estrechas relaciones con Rega. Víctor Enrique Boully, secretario y amigo personal de Vignes, era al mismo tiempo miembro de la P-2 y suficientemente conocido en los medios masónicos iberoamericanos por su vinculación notoria a la Orden Masónica Paramericana. Gelli había contribuido a la formación en Brasil de la Organización Mundial del Pensamiento y la Asistencia Masónica y, por tanto, tenía contactos en la masonería del Cono Sur. Uno de sus amigos íntimos Adolfo Mario Savino, miembro por supuesto de la P-2, había sido colaborador del general Aramburu (luego secuestrado y asesinado por los montoneros), más tarde amigo de personal y colaborador del General Lanuse hasta que convocó las elecciones que venció la candidatura justicialista encabezada por Héctor Campora. Su proximidad a círculos masónicos internacionales y su relación con Gelli favorecieron el que fuera nombrado embajador en Roma y posteriormente ministro de Defensa. El mismo suegro de López Rega, Alberto Raúl Lastiri, conoció personalmente a Gelli y fue miembro de la logia P-2. Lastiri era un personaje atrabiliario del entorno de López Rega, habitual de los cabarets nocturnos de bonaerenses, con la voz carrasposa por el tabaco  el alcohol y, finalmente, conocido no tanto por sus capacidad políticas –que siempre resultaron inéditas- como por su famosa colección de corbatas, única en todo el Cono Sur. José María Villones, otro amigo personal de Rega y colaborador suyo en Bienestar Social, era miembro de la P-2, como también José Miguel Vanni, fervoro espiritista situado también en las esferas del poder tras el retorno de Perón. O César de la Vega, miembro de la P-2 y Secretario de Estado en el Ministerio de Bienestar Social con Rega, luego elevado a embajador en la ONU y en Francia, Gran Maestre de la Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones del Rito Escocés.

Sin embargo, todos estos personajes, en general, perdieron poder a partir del “rodrigazo”, cuando se hizo evidente que si Isabelita Perón quería seguir gobernando, tenía que atender a la realidad y reconocer que todos los hombres que había colocado en escalones de poder siguiendo las indicaciones de “el Brujo”, habían constituido un rotundo fracaso. Como hemos visto, todos estos personajes procedían, o bien de la derecha peronista o, lo que es mucho más habitual, no tenían absolutamente nada que ver con el entorno peronista, pero sí con el “grupo de amigos personales” de Raúl López Rega. Caído Rega en desgracia, toda esta red de tráfico de influencias se desvanecería. Gellí miraba mucho más lejos: ¿Qué habría después de “Isabelita”? Los “mílicos”, sin duda. De ahí que desde que pusiera pie en Argentina, tendiera siempre a expandir su Logia en esa dirección. De esta facilidad innata de Gelli para prever cómo iban a ser las correlaciones de fuerzas en el futuro, derivó el que su Logia pudiera sobrevivir en aquel país más allá del tiempo en que Rega fue todopoderoso. Cuando Rega entró en la dinámica que le llevó al exilio, a la clandestinidad y a su entrega voluntaria en EEUU y a su extradición a la República Argentina, otro miembro de la Logia Propaganda 2 (que en Argentina actuó con el nombre de Pro Patria, esto es Propaganda Patria) asumió la relación directa con Gelli, el almirante Emilio Eduardo Massera, designado por el presidente Cámpora como comandante en jefe de la marina argentina el 25 de mato de 1973, confirmado luego por Perón en el cargo y que permaneció en él, ya como miembro del triunvirato militar que asumió el poder en 1976, hasta 1979.

Durante el tiempo en que la logia Propaganda 2 se mantuvo activa en Argentina, buena parte de los escándalos protagonizados por ella, pasaron por el Cono Sur. Pero esto tiene que ver con la corrupción, no con el ocultismo en el entorno de Perón. Murió el General. Se extinguió la dictadura militar. Rega retornó vencido y preso a Buenos Aires para morir poco después. Pero la historia del ocultismo en el entorno peronista no había terminado todavía.

La profanación del cadáver de Perón y el ocultismo

El 17 de octubre de 2006 el cadáver del General Juan Domingo Perón era trasladado desde el cementerio de la Chacarita (Buenos Aires) hasta la que fuera su quinta de descanso en la localidad bonaerense de San Vicente, donde reposaría finalmente en un mausoleo erigido junto al de su segunda esposa, Eva Duarte. El 17 de octubre no era un día cualquiera. En 1945, el presidente general Edelmiro Farrell nombró al coronel Juan Domingo Perón secretario de Trabajo y Previsión, ministro de Guerra y Vicepresidente de la Nación. En ese puesto, Perón puso en marcha importantes medidas sociales: aumentos salariales, vacaciones pagadas, aguinaldo y tribunales laborales de justicia. El 8 de octubre de 1945, el general Avalos pidió a Farrell que destituyese a Perón. Éste fue detenido y llevado a la isla Martín García y luego al Hospital Militar. Amplios sectores populares sin militancia política concreta y fuera del ámbito de los partidos tradicionales se manifestaron masivamente en los días siguientes marchando sobre la Plaza de Mayo y reclamando la libertad del que había pasado a ser su líder y seguiría siéndolo en los siguientes 30 años. Desde las primeras horas de la mañana del 17 de octubre de 1945 la Plaza de Mayo se llenó de manifestantes con banderas y pancartas llegados de todo el país. Aquel 17 de octubre había nacido “el peronismo”. 

Cincuenta y un años después, exactamente, el cadáver de Perón fue removido de la Chacarita hasta su emplazamiento definitivo, junto a Eva Perón. ¿Casualidad o iniciativa deliberada a efectos de lograr “coyunturas cósmicas”?  Sin embargo, el cadáver de Perón estaba incompleto.

En junio de 1987 se produjo un hecho que causó gran conmoción en la Argentina: un grupo de desconocidos mutiló el cadáver de Perón, sustrayendo las manos. El robo solamente se advirtió unas semanas después cuando se estaban realizando preparativos para conmemorar el aniversario de su muerte. La peritación demostró que la tumba había sido abierta con sus correspondientes llaves. Eran entre diez y doce personas en total quienes participaron en la apertura de la bóveda y de su puerta de vidrio de 170 kilos que protegía el frente del ataúd, pero no se logró avanzar demasiado en la detención de los responsables. La causa pasó por tres jueces y veintidós años después de aquella profanación, no hay ningún procesado.

El 11 de julio de 2008, un comando allanó la casa de Alberto Baños, el juez que retomó la olvidada causa por la mutilación del cuerpo de Juan Domingo Perón. No sustrajeron nada salvo 800 hojas del expediente sobre el robo, un ordenador portátil, un móvil y Cds. Según el juez, todo el material era "recuperable". Durante años, los jueces que han llevado la causa han sido presionados y amenazados, y el caso ha quedado embarrancado a pesar de su importancia nacional. Un juez, incluso, murió sospechosamente durante unas cortas vacaciones.

Dos periodistas, David Cox y Damián Nabot responsabilizaron a Licio Gelli de la sustracción en su obra La Segunda Muerte. Según ellos, la operación fue realizada por antiguos miembros del Batallón 601 de la inteligencia militar de la última dictadura argentina. Los periodistas se basaron en un testimonio judicial de Leandro Sánchez Reisse, un represor que trabajó en el área de Inteligencia durante la última dictadura, que señaló a Gelli como responsable del crimen. Sánchez Reisse y Gelli se conocían porque habían compartido un calabozo en Europa…

Dicha obra recuerda la importancia de las manos en los ritos esotéricos y particularmente en los egipcios –nuevamente aquí reaparece la “obsesión egipcia”- concluyendo que "la mutilación del cuerpo de Perón fue un crimen ritual". En efecto, para autentificar el robo, los profanadores dividieron en tres partes la carta manuscrita de Isabelita que se encontraba en la turba de Perón y la enviaron a diputados peronistas junto a un texto anónimo que llevaba por firma "Hermes Iai y los 13". La explicación que dan los periodistas a esta firma no es satisfactoria.

Hermes es el dios griego que corresponde al dios egipcio de los muertos, Thot. Sin embargo “Hermes Trimegisto”, el Hermes tres veces grande, es el inspirador del Corpus Hermeticum alejandrino del que López Rega extrajo lo esencial de sus tablas astrales y sus correspondencias esotéricas que incluyó en las 700 páginas de su libro Astrología Esotérica.

El 13 es el número de las partes en las que se dividió el cuerpo de Osiris tras la revuelta de Seth y de sus 72 compañeros (72 es el número de grados que resulta de dividir los 360º de una circunferencia por 5 y remite al símbolo del Duat egipcio que… era el símbolo de los cosmistas rusos: la estrella de cinco puntas). La reunión de estas 13 partes era fundamental para que Osiris pudiera resucitar. Si los pies de Osiris tocaban la tierra, sus manos eran el elemento a través del cual incorporaba las fuerzas cósmicas. De ahí que los ocultistas den tanta importancia a las líneas de la mano que, a fuerza de alzarse hacia el sol recogiendo la energía cósmica, registraban también el futuro del individuo. Se sabe que Isis, en la leyenda, buscó desesperadamente el falo de Osiris, que le faltaba para completar las 13 partes de su cadáver una vez descuartizado por Seth y sus 72 compañeros. Si hubiera faltado cualquier otra parte del cadáver –las manos, por ejemplo- éste no hubiera podido descansar jamás.

Y ¿qué podía significar “IAI”? Para los periodistas se trataba de una palabra egipcia que significaba “la rebelión en el tránsito entre la vida y la muerte”… No es un concepto muy habitual en la religiosidad egipcia. IAI aparecía en la traducción de un jeroglífico del Antiguo Egipcio, perteneciente al papiro 3024 de Berlín de la Dinastía XII, descifrado por primera vez en 1978. En 2005, los autores de La Segunda Muerte tuvieron ocasión de examinar los archivos de Licio Gelli depositados en la biblioteca de su pueblo natal, Pistoia. Allí localizaron una carta de Gelli a Frank Ripel a quien se atribuye el significado de la palabra IAI que también es mencionada en un texto de Cagliostro, el fundador de la Masonería Egipcia. Ripel, por lo demás, era uno de los altos dignatarios del Rito de Memphis-Misraïm entre 1981 y 1999, el rito masónico al que pertenecía Gelli. Ciertamente, las pistas conducen a Gelli, pero también son posibles otras interpretaciones: de la misma forma que Rega aseguraba que podía transferir el “alma” de Eva Perón a “Isabelita” pero para ello necesitaba disponer de su cadáver, también es posible que alguna otra secta ocultista y/o espiritista con ambiciones políticas piense en aureolar a su líder con el carisma del general Perón, dominando su alma en pena, incapaz de completar el tránsito al “otro lado”, a causa de la sustracción de una de las 13 partes de su cuerpo. Técnicas de este tipo (genéricamente conocidas como “poner a trabajar al muerto”…) se utilizan en la magia afrobrasileña (la umbanda, kimbanda y el palo Mayombé en cuyos rituales frecuentemente se utilizan fragmentos de cadáveres (desenterrados por el grado más bajo en la jerarquía de estos grupos, los “paleros”… porque su función es desenterrar los cadáveres).

Las razones que los periodistas Cox y Nabot dan para certificar el interés de Gelli en realizar una venganza en el más allá sobre Perón tampoco son convincentes. Gelli, según ellos, se habría sentido decepcionado porque Perón no cumplió su promesa de darle la exclusividad de las exportaciones argentinas hacia Europa (¿era viable y razonable una promesa de este tipo?). Si Gelli se hubiera sentido decepcionado y traicionado por esta promesa incumplible ¿qué habría hecho con los cadáveres de muchos otros de sus enemigos o de muchos de sus “iniciados” que, simplemente, lo traicionaron?

Si bien la sombra de la logia Propaganda 2 pesa sobre Perón, es mucho más improbable que el ritual ocultista implícito inequívocamente en la desaparición de las manos de su cadáver y el mensaje “Hermes IAI y los 13”, pasen por Gelli. Seguramente hay que inscribir esta profanación –la más importante de la historia argentina reciente- en la misma línea de espiritismo, ocultismo y “obsesión egipcia” inscrita en algunos discípulos o émulos de López Rega. Porque el irracionalismo no acabó en la historia argentina con la muerte de Rega, ni siquiera con la disolución efectiva de la Logia Propaganda 2 o Pro Patria.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

La vertiente ocultista del peronismo (III de III). Parte A. Los flecos de la sospecha. Los Caballeros del Fuego

Es fácil divisar las dos vertientes de estas notas sobre la Logia Anael y el papel de López Rega. Una de ellas afecta al General Juan Domingo Perón, dirigente y fundador del justicialismo argentino y seguramente el político mejor valorado y que despertó más entusiasmos en aquel país durante el siglo XX. La otra tiene que ver con López Rega. Ambas se refieren a su vinculación con el ocultismo. Las preguntas a formular son, pues, dos: ¿hasta qué punto el general Perón, Eva Perón e Isabel Martínez de Perón creían en el espiritismo? Y ¿Cuáles eran las fuentes doctrinales de López Rega?

La primera pregunta es relativamente fácil de responder: Perón y Eva creían en el espiritismo. En los años 40 y 50, el espiritismo estaba sólidamente arraigado en Argentina. En el estadio nacional tenían lugar frecuentes encuentros espiritistas, con médiums locales o figuras de ese ambiente, traídas de Estados Unidos o de Brasil. Hoy sabemos que buena parte de los problemas que tuvo Perón con la jerarquía católica se debían a su excesiva proximidad hacia el movimiento espirita. Por otra parte, Eva Perón, en su libro La razón de mi vida, pero también en otros escritos aludía frecuentemente a la “religión popular” que se oponía a la religión de los obispos que ella identificaba con la oligarquía; existen sospechas fundadas de que, para Eva Perón la “religión popular” era el espiritismo. En lo que se refiere a Isabelita, había nacido en el seno de una familia espiritista, así que no le extrañaba en absoluto las historias que López Rega le podía contar sobre las posibilidades de transferirle el alma de Eva Perón a ella, prolongar la vida a su marido gravemente enfermo desde principios de los años 70 y sobre las vidas y las reencarnaciones pasadas de ambos.

¿Y Perón? Perón, en este terreno, es bastante misterioso. Es difícil saber si “creía” en el espiritismo y mucho menos de saber si esa presunta creencia era sincera, o bien, como todo caudillo populista, necesariamente tenía tendencia a asumir como propias las creencias de la población. Insistimos en recordar que el espiritismo estuvo de moda durante el primer mandato de Perón. Si esto es así, Perón tenía algo de oportunista en el terreno seudo-espiritual. Ya hemos visto que el “doctor Anael” decía que Perón formaba parte de la Logia Anael. Lo secreto, le iba. De hecho había accedido al poder a través de una “logia militar” secreta: el Grupo de Oficiales Unidos. Y también sería injusto recordar a la hora de valorar al personaje que poco antes de su retorno a la República Argentina había viajado a Italia e –incuestionablemente- había ingresado en la Logia Propaganda 2 y se había hecho iniciar en la masonería por Licio Gelli, su Venerable Gran Maestre. ¿Lo hizo por convicción o por puro oportunismo? Tales son las cuestiones esenciales en lo que se refiere a Perón.

Luego está la figura de López Rega. La lectura de sus obras no contribuye a pintarlo con unos rasgos particularmente satánicos, ni siquiera excesivamente fanáticos. Para aquellos que estamos familiarizados con la literatura ocultista del siglo XIX o XX, aún sin compartirla, lo que encontramos en sus obras no es nada nuevo que no existiera antes. Puede parecer excesivo, desmadrado, enrevesada, irracional y sobre todo opaco… pero así es la literatura ocultista. En cuanto al libro de Astrología Esotérica, es simplemente un tratado más sobre este tema que no nos dice gran cosa de nuevo. El intento de sistematizar horas, colores, olores, con lo que conviene realizar en cada momento es una vieja aspiración de la magia que ya estaba presente en el Renacimiento con el redescubrimiento del Corpus Hermeticum y que luego tuvo decenas de versiones que, más o menos, eran refritos del original o intentos personales de sistematización de conocimiento sobre “magia natural”.

Ahora bien, ¿es posible atribuir alguna filiación concreta a  López Rega? ¿tuvo algún “maestro espiritual”, esto es, algún “maestro en ocultismo”? Si lo tuvo, no lo dice, ni tampoco nadie, a pesar de la fama que alcanzó el personaje en su momento, ha logrado aportar pruebas de su militancia en algún grupo ocultista concreto. Es probable que durante la mayor parte de su vida fuera un “observador” que participó de las actividades de grupos espiritistas y quizás de algún grupo propiamente ocultista. En concreto, cuando la figura de López Rega empezaba a ser ascendente a principios de los años 70, una fuente habitualmente bien informada en materia de ocultismo, nos comunicó que había pertenecido a la Sociedad de los Caballeros del Fuego. En realidad, no estábamos hablando de López Rega, sino de Nueva Acrópolis que en aquellos momentos acababa de dar el salto a Europa y estaba constituyendo sus primeros grupos en Francia y en España. A la pregunta sobre los contenidos de Nueva Acrópolis se nos respondió con varias consideraciones y con el detalle “negro” de que había compartido inicialmente sede con una organización de la que formaba parte López Rega: los Caballeros del Fuego.

Nueva Acrópolis surgió como una disidencia de la Juventud Teosófica Argentina en 1957… justo en el período de mayor efervescencia ocultista y espiritista en aquel país, un período que corresponde a la madurez de Rega. y poco después de l derrocamiento de Perón por parte de la Revolución Libertadora de Leonardi y Aramburu. Por otra parte, en 1971 existían grupos ocultistas mucho más siniestros a los que se podía atribuir la militancia de “Lopecito”, si de lo que se trataba era de desprestigiarlo. La propia Nueva Acrópolis no renegaba de cierto carácter neofascista, por ejemplo, y los Gnósticos de Samael Aum Weor sostenían tesis absolutamente excéntricas haciendo de América LAtina su teatro preferencial de operaciones. De ahí que siempre hayamos estado tentados  de atribuir veracidad a esta relación entre López Rega y los Caballeros del Fuego. Como veremos no hemos sido los únicos en establecer este vínculo. De todas formas, si Perón tenía algo de oportunista en lo político, Rega, indudablemente, lo era en el terreno ocultista. Como en todo estafador había en Rega un doble aspecto: de un lado creía firmemente en el “producto” que vendía (el espiritismo y sus poderes paranormales), pero al mismo tiempo utilizaba esa creencia conscientemente para manipular: había entendido algo que mucho otros entendieron antes que él, que los “poderosos” (y el matrimonio Perón lo era) no son en absoluto racionales en sus creencias, sino frecuentemente supersticiosos y primitivos, y es posible explotar todo esto en beneficio propio. “Lopecito” lo hizo sin duda. Y por eso no tuvo escrúpulos en dejar en la estacada a los miembros de la Logia Anael, en liquidar a algunos de ellos, y en poner en marcha un siniestro aparato de represión desde el Ministerio de Bienestar Social con el que responder a la violencia desencadenada de manera inconsciente, aventurera e irresponsable por la izquierda peronista (montoneros, FAR, FAP) por y la extrema izquierda (ERP).

Si para algo nos ha servido estas páginas, en definitiva, es para advertir hasta qué punto las “altas esferas” tienen creencias excéntricas. De todas las corrientes del ocultismo, el espiritismo es, sin duda, la más primitiva, supersticiosa y atrabiliaria; no es raro, por tanto, que sea también la más extendida. Por tanto no puede extrañarnos excesivamente que en un país y en un momento en el que el espiritismo era una moda, dirigentes políticos lo hubieran asumido como una forma de “aproximarse al pueblo”, pero también de “beneficiarse de la religión popular”.

Vamos a ver la naturaleza de todos estos “flecos”.



*        *        *

La Orden de los Caballeros del Fuego

Si López Rega no perteneció a la Orden de los Caballeros del Fuego, sí al menos tuvo conocimiento de su existencia a través de algunos estrechos colaboradores suyos en el gobierno de Isabel Martínez de Perón. En efecto, el 2 de junio de 1975 se hizo cargo del ministerio de economía de la República Argentina Celestino Rodrigo. Hasta ese momento, Rodrigo había sustituido a Rega al frente de Bienestar Social. Se conocían desde hacía tiempo y Rega le había puesto al frente de la llamada “Operación Libia” que debía de unir la economía argentina a la de algunos países productores y exportadores de petróleo. La idea no era mala, pero fracaso. Rodrigo y su adjunto Ricardo Zinn, no pertenecían al partido peronista, sino que formaban parte solamente del “grupo de amigos personales” de Rega, amigos personales y de correrías ocultistas.

Dos días después de ser nombrado ministro, Rodrigo tomó medidas económicas que supusieron el primer intento de ajuste neoliberal de la economía con una devaluación el 160% para el cambio comercial y de un 100% para el cambio financiero. La tasa de inflación llegó a tres dígitos y estaba en un 183 a finales de 1975. La inseguridad produjo un desabastecimiento de los mercado. El valor de la electricidad subió entre un 50 y un 75%, la gasolina entre el 172 y el 181% y el precio promedio de los servicios públicos se duplicó. A esta debacle siguió una segunda devaluación del peso y un descenso de reservas internacionales que cayeron un 50% entre diciembre de 1974 y junio de 1975. Ricardo Zinn, banquero y viceministro de economía, acuñó la frase "Achicar el Estado es agrandar la Nación" utilizada luego por los neoliberales de todas las latitudes como leit-motiv. En la historia reciente de Argentina a estas medidas se les conoce con el nombre de “el Rodrigazo” que generó una huelga general de los sindicatos peronistas contra el gobierno peronista y tuvo consecuencias inmediatas: el cese del ministro de Bienestar Social, López Rega y el de su valido en economía, Celestino Rodrigo que apenas estuvo 46 días en el cargo, lo suficiente para que la economía resintiera las consecuencia negativas de ese ajuste durante los siguientes 20 años. La dimisión de Celestino Rodrigo no consiguió evitar que pasara 4 años en prisión por irregularidades en su gestión. Zinn pasó al gobierno de Menem años después.

Celestino Rodrigo era uno de los miembros de la Orden de los Caballeros del Fuego y ostentaba el cargo de Maestre. De otros responsables recientes de la economía argentina se ha dicho lo mismo. El doctor Pedro Pou, por ejemplo, durante un tiempo presidente del Banco Central de la República Argentina, sería igualmente miembro de los Caballeros del Fuego. La presencia de Rodrigo y de Pou al frente de parcelas importantes de la economía argentina hizo que algún periodista avisado llamara a la Orden, la “secta de los economistas”… La orden había sido constituida por un ocultista italiano afincado en Argentina y fallecido en accidente de tráfico en 1962, Santiago Bovisio. Al morir le sustituyó Jorge Isaac Waxemberg que completó la configuración del grupo como “orden ocultista”. Se ha dicho que en 1970 Waxemberg tomó contacto con López Rega y que el nombramiento de Rodrigo sería un tributo a esa relación. La nieta de Rodrigo ha negado que su abuelo hubiera compartido militancia en un grupo ocultista, pero no ha negado su pertenencia a los Caballeros del Fuego. De hecho, esta militancia se reconoce en obras muy serias sobre aquellos momentos y el propio Rodrigo aporta alguna prueba decisiva para confirmarla.

En efecto, a principios de los años 60, Celestino Rodrigo había escrito  una pequeña obra de apenas 60 páginas titulada Espíritu y revolución interior en la actual sociedad de masas, publicada por la Asociación de Cultura Espiritual Argentina. Se trataba de una asociación pública vinculada a los Caballeros del Fuego fundada por el propio Bovisio, así pues no hay ninguna duda sobre la militancia ocultista del fugaz ministro. La obra, en sí misma, es apenas intrascendente, una mera crítica a la sociedad del consumo en la cual “el hombre pierde su identidad”. Es así como “el hombre esclavizado, que pierde su destino como ser consciente e individual, alienado por el ruido, privado de paisaje y de intimidad, ignora el sentido de la vida. Se deshumaniza por la constante entrega de sus valores a las artificiales exigencias externas. Se comporta como un ente de consumo voraz, que satisface a esa cohorte de fieles y devotos promotores del lucro”. ¿Cómo salir de estas dinámica? Rodrigo responde que “oponiéndose al crecimiento acelerado del consumo per cápita” y “utilizando de manera inteligente los bienes que requiere el desarrollo de su conciencia individual de ser”. Todos estos razonamientos parecen algo extraños en un economista y mucho más cuando evidencia cierta nostalgia del pasado: “En el pasado, el hombre se sentía más seguro y ‘completo’, porque era, de algún modo, el creador y dueño de sus conocimientos. Hoy, el artesano es reemplazado por la cinta de montajes, el erudito por la computadora, y el maestro transmisor de una enseñanza viva, por la instrucción programada”. La idea de Rodrigo es que el ser humano es víctima de un “vaciamiento espiritual", provocado tanto por la presión económica y el desarrollo científico-técnico, a los que la religión –esto es, el catolicismo- no ha estado en condiciones de articular una respuesta. Hasta aquí el análisis es bastante rutinario y era muy habitual en los años 60, cuando Rodrigo escribió el opúsculo, pero cuando se pregunta “¿Qué hacer?”, entonces aflora la veta ocultista: recomienda enderezar la “vida interior”, “armonizando los  valores humanos” con los “divinos” que “revelan la dimensión trascendente del ser humano”. Eso en la dimensión individual; en la colectiva recomienda la reunión de almas “a través de las aspiraciones trascendentes”), la ofrenda de los valores personales, la “desenergetización del pasado” (o acto de desprenderse de la carga emocional del pasado) y, la “capacidad de renunciar”. Todo esto facilitará “la transformación del hombre” y la irrupción de un nuevo período en la historia. A pesar de esta crítica al sistema de producción y consumo, los 46 días de estancia de Rodrigo en el ministerio tuvieron otra orientación completamente diferente. A decir verdad, las enseñanzas de Bovisio, el fundador de los Caballeros del Fuego, iban por otros derroteros.

Ocultista de origen italiano, educado en el catolicismo, Santiago Bovisio afirmó haberse afiliado muy joven a la Orden de los Caballeros del Fuego, de la que dijo que había sido fundada por Giovanni Veniviene, del que las fuentes de la orden asegura que se trató del mejor herborista de Europa. Se ignora todo sobre la existencia de este grupo y sobre su presunto fundador. Es fácil deducir que, de existir, esta orden debió ser uno de los innumerables grupos que se reclamaban de una herencia neo-rosacruciana, de ahí el énfasis en la “mecidina natural” y el herborismo propio de esta corriente. En aquel tiempo, otras muchas órdenes neo-rosacrucianas inevitablemente tenían como “gran maestre” a alguien interesado por las terapias naturales (recordamos por ejemplo el ejemplo de Arnoldo Krum Heller (a) “Maestro Huiracocha”, fundador de la Fraternidad Rosacruz Antigua e iniciado en el Rito de Menphis-Misraïm en el que alcanzó el grado máximo, también él era médico homeópata y herborista). Sea como fuere, la Orden en la que Bovisio dice haber ingresado e investigo caballero el 10 de enero de 1926 en Italia, desapareció sin dejar rastros y no hemos encontrado absolutamente ninguna referencia ni a ella ni a su fundador Veniviene, ni en textos sobre órdenes ocultistas de principios del siglo XIX, ni en libros especializados en herborismo de esa misma época. Ya en Argentina, Bovisio contó que la Orden era extremadamente restringida y que a ella solamente accedían miembros de la “nobleza europea”, o bien –él no lo era- quienes poseían "poderes parapsicológicos muy desarrollados".

En algunos de sus libros alude que en este período posterior a la I Guerra Mundial mantuvo contactos con seguidores de la Blavatsky y de Rudolf Steiner, sin haber ingresado ni en la Sociedad Teosófica ni en la Antroposófica. Cuando llega a la Argentina con apenas 22 años, empieza a tener cierta formación en materia ocultista, pero su espíritu está turbado por visiones apocalípticas que le llevan a interesarse por la figura de Girolamo Savonarola, el dominico italiano que predicó apasionadamente el fin de los tiempos y al que Bovisio consideraba su “guía astral” y al que aureolaba con el título de “el celador”. Bovisio funda la Unión Savonaroliana en Buenos Aires y poco después, la Universidad Espiritualista Argentina cuando se ha establecido en Rosario, una de las muchas asociaciones que intentaban aprovechar la moda del espiritismo.

Sus partidarios explican que desde muy pequeño manifestó “extraordinarias facultades de clarividencia y profecía, que con el tiempo, la disciplina y el consejo de instructores físicos y astrales alcanzó niveles excepcionales” y que “tenía acceso voluntario a todas las dimensiones suprafísicas, poderes que sólo un puñado de hombres vivientes poseían”, lo que confirma las influencias teosofistas sobre Bovisio. Pero sería el 3 de marzo de 1937 cuando “junto con otros tres compañeros”, funda la Sagrada Orden de los Caballeros Americanos del Fuego (siglada en latín IHES) de la que siempre se dice que es “independiente” de la orden homóloga europea. Bovisio dota a esta nueva organización de un “reglamento único e inmodificable”, y se erige como Caballero Gran Maestre de IHES.

La orden tuvo en los años siguientes una moderada expansión que la infatigable actividad de Bovisio consiguió implantar en casi todas las provincias argentinas e incluso en Chile y Uruguay. Consideraba que Iberoamérica debería de jugar un papel fundamental en “la Nueva Era de Acuario”, a la que llama “Hidrochosa” en varios de sus textos. Por una extraña coincidencia con las teorías del “Doctor Anael”, Bovisio opinaba que la parte peruana de la cordillera de los Andes estaba llamado a jugar un papel central en la “nueva era”. Cuando se preparaba para desplazarse a la zona, sufrió un accidente cuando su vehículo resbaló sobre la nieve. Murió a los 57 años, el 3 de julio de 1962. Jorge Waxemberg le sucedió hasta 2005 y actualmente la Orden tiene como Gran Maestre a José Luis Kutscherauer. La Orden, por expreso deseo de Bivisio, pone particular énfasis en la protección de la infancia y en la creación de aldeas infantiles. Sin embargo, algunos discípulos directos de Bovisio sostienen que tras su muerte, la Orden se desvirtuó y sus sucesores aprovecharon para “acumular riquezas” y distanciarse de la vía del ascetismo y de la renuncia proclamada por el italiano. Nada que no haya estado presente en cualquier otra secta similar.

Es curioso constatar que Bovisio afirmaba recordar sus vidas pasadas. Tampoco es nada excepcional entre los ocultistas, sin embargo, es más interesante recordar que sus recuerdos se remontaban al antiguo egipcio, llegando incluso a describir detalles de la vida del Faraón Iknaton, la corte y los nombres de sus hijas o incluso aspecto de las liturgias egipcias de los que sus partidarios afirman que solamente “puede relatar sólo quien lo ha visto”. Uno de los títulos con los que aureolaba era el de “Sumo Sacerdote del Templo de Amón”. La “obsesión egipcia” no es rara en medios ocultistas, pero sí es cierto que también en este terreno existe un nexo de unión con los planteamientos de López Rega y de la Logia Anael.

La totalidad de las obras de Bovisio puede ser consultada en Internet, en la Biblioteca Upasika (nombre iniciático de la Blavatksy). Los 45 títulos evidencian los lugares comunes de su teoría con las de cualquier otra rama derivada del teosofismo. Sin embargo, la “obsesión egipcia” está presente en un número excepcionalmente alto de textos de Bovisio y sus consideraciones contradicen frontalmente a la egiptología convencional. Es indudable que algunas de estas obras fueron escritas mediante “escritura automática” y en estado de trance. En algunos casos sigue al pie de la letra las enseñanzas teosofistas (como por ejemplo sobre las “razas matrices” que deberían sustituirse en las distintas “rondas cósmicas”) limitándose a ampliar las fantasías de la Blavatsky con otras no menos fantasiosas sugestiones sobre la “raza aria”. Las similitudes son tales que parece que Bovisio se ha limitado simplemente a retomar la obra de la Blavatsky e intentar lo imposible: hacerla más comprensible parcelándola en temas y ordenándola en la medida de lo posible.

La falta de datos sobre la “rama originaria” de la Orden, en la que Bovisio afirma haber ingresado durante su juventud en su Italia natal, confirma casi inequívocamente que se trata de una invención a efectos “educativos”, o bien, simplemente, para atribuir alguna legitimidad iniciática a la Orden fundada por él en Bueno Aires. Los poderes paranormales de Bovisio parecen también problemáticos: son reconocidos solamente por sus discípulos más abnegados entre los que abundan fenómenos de credulidad y la confusión entre los “pensamientos” aparecidos expontáneamente en la mente con “realidades objetivas” de vidas pasadas o influencias paranormales. No es algo que no hayamos visto antes en los medios ocultistas.

Sin embargo, la presencia de destacados economistas y el que compartieran ideas simples que nada tenían de originales, la hace radicalmente diferente a otras decenas de grupos similares. Así mismo, la “obsesión egipcia” enlaza directamente con López Rega quien había conseguido imbuir en Perón la idea de que era la reencarnación de un faraón egipcio y del pasado egipcio de “Isabelita”. Y enlaza también con la Logia Anael cuyo símbolo era una pirámide.

¿Perteneció Rega a la Orden de los Caballeros del Fuego? No parece probable a despecho de las confidencias que un experto en sectas nos realizó en 1972. Si en aquellos años, el nombre de Rega podía inspirar algún temor, actualmente ya está fallecido y pasó sus últimos años en prisión a la espera de juicio desprovisto de todo su poder político, económico y cohercitivo. El fiscal que lo interrogó declara que vio en él a un hombre apagado, vencido, derrotado. En una situación así, sería normal que alguno de los que habían compartido militancia con Rega en la Orden de los Caballeros del Fuego, hubiera hablado y aportado detalles significativos. No ocurrió nada parecido. Sin embargo, Rega debió conocer a miembros de la Orden, es probable que asistiera a algunas de los cientos de conferencias dadas por Bovisio cuando él, Rega, era sargento de la policía o simplemente astrólogo. Eso debió allanar el camino para que él y Waxemberg se conocieran luego y para que éste pudiera recomendar a un no peronista, pero sí “iniciado”, como Celestino Rodrigo… cuyo “rodrigazo” a la postre debería estar en el origen de su declive (mucho más que la tragedia de Ezeiza en la que él y sus hombres de confianza fueron los grandes responsables).

En la Orden de los Caballeros del Fuego encontramos un amasijo de buenas intenciones (“servir a la humanidad”), unos cuantos consejos para el comportamiento personal (“austeridad y repliegue sobre uno mismo”), visiones delirantes (sobre la evolución y el destino del Cosmos, sobre la historia de las “razas matrices”) y, finalmente, supersticiones y superchería (como la improbable existencia de la “rama europea y aristocrática” de la orden). El resultado no puede sorprender, ni llamaría particularmente la atención de no ser por porque el nombre de la Orden se ha entrecruzado en demasiadas ocasiones con la de López Rega.  

Algunos discípulos de René Guénon no han comentado los aspectos “contrainiciáticos” y “anti-tradicionales” presentes en la obra de Bovisio. Esto, unido al nefasto papel jugado en la historia reciente argentina por algunos miembros de la Orden de los Caballeros del Fuego, bastarían por sí mismos para considerar a esta organización y a su fundador como partícipes de lo que Guénon llama “contrainiciación”. No estamos de acuerdo con esta apreciación. La Orden de los Caballeros del Fuego es una sigla más en un magma de cientos de grupos ocultistas y espiritistas que, más que contra-iniciáticos son un reflejo de un tiempo en el que las religión tradicional ha caído y nada es capaz de reemplazarla. Ni siquiera, como algunos esperaban, a la hegemonía de la religión tradicional ha seguido la de un período racionalista. Ha ocurrido todo lo contrario, como ya expusiera Oswald Spengler hace más de 80 años : el espacio dejado por el repliegue de la religión tradicional ha sido ocupado por las sectas, el ocultismo, el espiritismo y las supersticiones puras y simples. El ocultismo es una parte de este fenómeno: la emergencia de lo irracional. No puede extrañar, por tanto, que si el ocultismo está presente en la sociedad, de tanto en tanto, aparezcan en lugares de responsabilidad individuos vinculados a esas corrientes. No es contra-iniciático, es simplemente, calculo estadístico. La “religión popular” de la que hablaba Evita Perón, al margen de si es el espiritismo o las creencias de base cristianas, es el clímax de lo irracional. La presencia de “Lopecito” e incluso de la propia “Isabelita” y, hasta cierto punto, del mismo Perón, al frente de la Nación Argentina, tenía algo de “victoria de lo irracional”… 

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