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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

RHF XIX Sumario

RHF XIX Sumario

Acaba de aparecer el número XIX de la Revista de Historia del Fascismo que incluye los siguientes temas

CONFLICTO

El Pacto germano-soviético. ¿Pacto contra natura? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Para qué?

Ernesto Milá

El 23 de agosto de 1939 se firmó en Moscú el oficialmente llamado «Tratado de no agresión entre el III Reich y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas». Una semana después se iniciaba la II Guerra Mundial. Ambos episodios estaban íntimamente unidos, pero aún hoy, casi 75 años después de aquel acuerdo se discuten sobre las verdaderas intenciones de las dos firmantes. Nuestro propósito es revisar el episodio histórico e intentar extraer algunas conclusiones, la primera de las cuales será que el régimen nacionalsocialista no estaba interiormente tan cohesionado como se ha pensado, sino que existían distintas tendencias contrapuestas.

NEOFASCISMO

Frente Nacional de la Juventud y Frente de la Juventud. El radicalismo de extrema-derecha en la transición.

Ernesto Milá

En la completa y habitualmente convulsa transición española las siglas más habituales de la extrema-derecha fueron, naturalmente, Fuerza Nueva y Falange Española. Sin embargo, pronto (a partir de 1977) empezaron a aparecer grupos similares a los que en Europa eran considerados como “extraparlamentarios”. Siglas, en aquella época, aparecieron muchas, pero solamente dos pudieron dejar constancia de su existencia por razones muy diferentes: el Frente Nacional de la Juventud y el Frente de la Juventud. Las páginas que siguen intentan establecer un análisis crítico sobre la trayectoria de ambas organizaciones.

TERRORISMO

La masacre de piazza Fontana. Así arrancó la “estrategia de la tensión”

Stefano delle Ciaie

La criminal masacre de Piazza Fontana supuso un hito en la historia de Italia: hubo un antes y un después del desencadenamiento de la «estrategia de la tensión”.  Stefano Delle Chiaie vivió esta tragedia en primera persona y se cupo el desagradable honor de ser considerado durante mucho tiempo como uno de los responsables de la masacre. En realidad, pocos italianos como él pusieron tanto interés en desenmarañar qué había ocurrido en realidad. Este capítulo de las memorias de Stefano Delle Chiaie -publicadas en Italia bajo el título de L’Aquila e il Condor- permite entender muchas claves de este luctuoso episodio todavía hoy envuelto en brumas y misterios.

ARIOSOFIA

Las raíces ocultistas del nazismo

Continuamos con la publicación de fragmentos que hemos traducido al castellano de la obra The occult roots of nazism. The Ariosophists of Austrai and Germany (1890-1935) de Nicholas Goodrick-Clarke. En esta entrega ofrecemos la introducción y el primer capítulo. El motivo por el que hemos seleccionado esta obra de indudable seriedad y excepcionalmente bien documentada, es para fijar las relaciones entre el NSDAP y el ocultismo en unos términos correctos, objetivos y en absoluto fantasiosos

FREIKORPS

Los nuevos teutónicos. Los Freikorps en el Báltico.

Allí donde los Freikorps ofrecieron al máximo sus capacidades en defensa de las poblaciones germánicas fue, indudablemente, en los países bálticos. Fueron allí impulsados por su afán de aventura, su compromiso anticomunista, pero también creyendo en la promesa hecha por el gobierno de Weimar de que les serían entregados lotes de tierra para colonizar. Una vez más, fueron engañados.

Características: Formato libro 150 x 210 mm

Páginas 225 - Tapas en cuatricomía con solapas

Pedidos: eminves@gmail.com

Precio venta al público: 18,00 euros + 3,00 euros de gastos de envío (precios para España, resto mundo, consultar)

Forma e-pago: ingreso en cuenta corriente BBVA (al hacer el pedido indicamos el número) o pago a través de pay-pal (ver columna de la derecha)

Suscripción: 6 números: 100 euros - 12 números: 200 euros

 

 

Escrito hace 36 años

Escrito hace 36 años

LA OFENSIVA NEOFASCISTA. el primer libro que escribí en 1977 a petición de Editorial Acervo, dirigida por dos divisionarios. En aquella época, cuando no había Internet, la cosa costó más de lo que me imaginaba. De todas formas liquidé el tema en mes y medio. El libro está firmado por "Ernesto Cadena", el primer seudónimo que utilicé. Si a alguien le interesa, lo puede bajar de HOTFILE. Verá como estaba el neofascismo con la fotografía de 1977... 
https://hotfile.com/dl/194499020/5462f25/Ofensiva_Neo-Fascista_-_Cadena_Ernesto.pdf.html

Tiempos de fin de régimen

Tiempos de fin de régimen

Infokrisis.- Cuando hace casi tres años, las elecciones municipales confirmaron que el ciclo de Rodríguez Zapatero al frente del PSOE se había agotado (y que lo nefasto de su gestión acarrearía grandes problemas al socialismo español) en el PP estalló el entusiasmo: ellos, iban a gobernar en breve y, de momento, ya se habían apoderado de la mayoría de ayuntamientos. La autosuficiencia de los peperos se unió a su engreimiento, jactancia, inmodestia, vanidad, presunción, endiosamiento e ínfulas… Habían derrotado en las municipales a su gran enemigo y dentro de poco gobernarían.

Rajoy lleva un año gobernando y los alcaldes peperos están casi en el tercero, el resultado global de su gestión es ampliamente negativo, tanto es así que de aquella jactancia de hace tres años, lo que queda hoy es la seguridad para muchos de que en poco más de un año dejarán las alcaldías mucho peor de lo que las recibieron. Tras el engreimiento, el llanto y el crujir de dientes.

No se crea que escribimos esto influenciados por la actualidad y la espectacularidad del Caso Bárcenas. A fin de cuentas, lo de Bárcenas tiene que ver con el Caso Gürtel que ya tiene unos años de antigüedad sin que los tribunales se hayan dignado sentar de una vez por todas a estos y a toda la patulea de mangantes que, unas veces en el PP, otras en el PSOE y otras en CiU, aportan desde hace 30 años grandes titulares a los diarios. Si escribimos esto es por lo próximo (el espectáculo del PP votando para que se tramite la propuesta sobre desahucios, la entrevista de la Sánchez-Camacho con la novia de Oriol Pujol cuyos datos ocultó para cambalachar con ellos, o el que la “reforma laboral” de hace un año haya generado casi un millón más de parados) tanto como por lo lejano (el cada vez más evidente divorcio entre el “país real” –usted y yo– y el “país oficial” –el alcalde de turno y su “leal oposición”, o la legión de cargos oficiales en todos los niveles de la Administración–, la crisis económica que persistirá mientras no haya un nuevo modelo económico, el paro que avanza, la inmigración que no se va, y un país, en general que languidece desde hace cinco años cada vez más endeuda y sin liquidez).

El PP no ha podido remontar la situación que heredó de ZP porque, a su vez, la que heredó éste había sido generada por Aznar. ¿A quién se le ocurre permitir que la burbuja inmobiliaria se hinchara y se hinchara, sin hacer nada, sino enarbolando “cifras macroeconómicas” autotranquilizantes? A Aznar, por supuesto. Y ¿a quién se le ocurre permanecer durante dos años como un don Tancredo ante la crisis, sin hacer nada, y cuando se le ocurre hacer algo son rotondas y más rotondas en todos los pueblos de España? A Zapatero ¿a quién si no? Es conocido el refrán de “unos por otros, la casa sin barrer”. La casa, a todo esto, España, ya parece un inmueble abandonado.

Para resolver las crisis hacen falta 1) ideas, 2) valor para ponerlas en práctica y 3) energía para liderar la apertura de nuevos caminos. Ni Rajoy ni el último alcalde del PP tienen nada de todo esto. Al PP ya no le queda aquella fantasía de presentarse como el “partido de los buenos gestores” o el “partido del rigor presupuestario”, sino más bien como el partido de la imaginación reseca, las neuronas marchitas y el fracaso visible. Algo más de un año de Rajoy al frente del Estado y de tres con alcaldes peperos lo ha confirmado.

Así pues ¿habrá que volver al PSOE? ¿Se echará el electorado en brazos de Rubalcaba y de los suyos? No parece probable a tenor de los sondeos de opinión. El recuerdo del caos zapateriano está demasiado cerca como para que la sigla PSOE suscite entusiasmos.

Estamos ante un momento interesante de la historia de España: el régimen político creado en 1978 se sostenía sobre dos columnas principales, centro-derecha y centro-izquierda, PP y PSOE. Era un “bipartidismo imperfecto”  apoyado por los nacionalistas catalanes y vascos. Pues bien, ese sistema está agonizando: el PSOE ha quebrado, el desastre zapaterista ha sido demasiado para conservar el frescos de su sigla, en cuanto al PP camina por los mismos derroteros. Los nacionalistas de CiU lideran el ranking de la corrupción y en cuando al PNV prefiere que nadie se acuerde mucho de ellos. El sistema de equilibrios nacido en 1978 ha muerto.

Falta que el electorado lo entienda, que no se sumerja en una apatía absoluta y en la abstención electoral o que no entregue su voto al primer demagogo o a la opción más arqueológica. Todo puede ocurrir en los próximos años, pero lo fundamental, la recuperación –política, social, cultural, económica- pasa por que el electorado afine su voto y logre encontrar y afirmar la existencia de opciones nuevas, de nuevos rostros, nuevas ideas y nuevas relaciones políticas. Por primera vez ya no se trata tanto de optar entre PP y PSOE (la única opción que nos ofrecía el régimen hasta ahora), sino de optar entre la “vieja clase política” (el PP+PSOE, el PPSOE), sino de alumbrar una nueva clase política. Las elecciones municipales serán la primera prueba de fuego: esperamos que el elector sea responsable y consecuente y, por primera vez en mucho tiempo, piense en sus intereses y no en los de la vieja clase política, ineficiente, corrupta y endiosada.

Acaba de aparecer:

Acaba de aparecer:

2ª edición de Dalí entre Dios y el Diablo

Hace 10 años, Editorial PYRE publicó la obra de Ernesto Milá, Dalí entre Dios y el Diablo cuyos 1.500 ejemplares se agotaron pocos meses después. Desde entonces había sido prácticamente imposible consultar esta obra que presenta la vida y la obra de Salvador Dalí desde un punto de vista completamente diferente a cualquier otra biografía publicada hasta ahora.

La obra se subtitula “Tradición, esoterismo, política, eróticos y perversión en su vida y en su obra” y resume perfectamente los contenidos de la obra. Dalí fue un pintor (y ensayista) en el que lo mejor se junta con lo peor, lo más elevado tiene plaza junto a la depravación más absoluta. Se trató de alguien que intentó una vía autónoma a la trascendencia y que, en el curso del recorrido, se extravió. Por eso esta obra logra explicar –y este es su objetivo– lo que otros libros sobre el pintor no han conseguido ni siquiera intuir: que el mundo de la trascendencia fue el eje central en la vida y en la obra de Dalí.

En determinados aspectos, especialmente en sus concepciones políticas, Dalí demuestra haber conocido la obra de Julius Evola y también tener nociones sobre el tantrismo, la tradición hermética, la magia. Pero, junto a estas connotaciones tradicionales, Dalí recibió influencias extremadamente negativas, incluso diríamos “satánicas” procedentes de su esposa, Gala y de determinadas amistades que lo acompañaron especialmente en los años 60 y 70. El resultado fue que su obra demuestra una tensión existencial que oscila entre las cimas de lo sublime y los abismos de la perversión.

En las 250 páginas de esta obra perfectamente documentada y referenciada se aborda toda esta problemática. El autor termina el libro parafraseando a Nietzsche: “¡Gloria al último artista clásico del siglo XX! ¡Olvido al “último hombre” que fue también Salvador Dalí! Dios le haya perdonado…”. La obra es, en síntesis, una biografía de Salvador Dalí analizada desde el punto de vista de la Tradición en la cual el autor aprovecha para analizar desde ese mismo punto de vista algunos aspectos de la modernidad: el psicoanálisis, el surrealismo, la alquimia, la divina proporción, la sexualidad, la política y la New Age.

 

Sumario de la obra:

Introducción

I. Las raíces del arte y de la locura (El Empordà mágico, pinceladas – Lidia, bruja y maestra de locura – Deulofeu y la metafísica de la historia).

II. Surrealistas y freudianos en los senderos de la magia (El psicoanálisis y lo paranormal – El mundo mágico del dadaísmo – Esoterismo, ocultismo y surrealismo – Surrealismo y escritura automática – Los surrealistas y el ocultismo – Con Dalí en el mundo de los sueños – La investigación daliniana en torno al sueño – La puerta cerrada).

III. Dalí y la Alquimia: pintura y hermatismo (Dalí y las tradiciones del oficio – Alquimia antigua y ciencia moderna – Pintores alquimistas – Dalí y la tradición hermética – Dalí y la doctrina tántrica de los Chakras – Dalí y Fulcanelli: la cesta de pan – Putrefactio, obra alquímica y arte).

IV. Dalí y el pitagorismo, el número áureo (2.500 años de matemáticas: de Pitágoras a Dalí – El cinco y el seis: vida orgánica y vida mineral – La divina proporción).

V. Gala-Dalí: el  misterio del amor mágico (Gala, médium de los surrealistas – Dalí, una sexualidad problemática – El amor mágico – La ley del karma: causa y efecto – Gala satánica).

VI. Encuentros con lo siniestro (Amanda Lear, “travestí nacido en Transilvania”  - La maldición del Rock y Dalí – El Tarot Dalí – Con Uri Geller: superstición y magia – Con Passolini y Fellini – Alien en Port Lligat).

VII. La política hermética. Fundamentos esotéricos de la monarquía-anárquica (Dalí y los irracionalismos totalitarios – El franquismo en Dalí – La política hermética de Dalí).

VIII. Dalí y la Nueva Era de Acuario. Hacia el final (Dalí ante la muerte – La teoría de las catástrofes).

IX. Conclusión. (Gaudí y Dalí: “Vía de la mano derecha” y “Vía de la mano izquierda” – La locura y la mística – Sexualidad mágica y sexualidad decadente – Dalí cabalgando el tigre – “No tomarás el nombre de la Tradición en vano”).

 

Características: Formato 15 x 21 cm - Páginas: 242 - Portada cuatricomía plastificada con solapas de 8 cm

Precio de Venta al Público: 17,00 € + 3,00 € de gastos de envío

Pedidos: eminves@gmail.com

 

 

 

Calvario independentista

Calvario independentista

Infokrisis.- Estuve ayer en Barcelona, una ciudad cada vez más perdida entre sus ambiciones “maragallanas” (se una ciudad “fashion” estilo Nueva York) y su realidad presente (parecerse cada día más a Marsella, ciudad musulmana situada en la orilla equivocada del Mediterráneo). Lo que vi, como siempre, me sorprendió. En Barcelona, que hace dos meses se convirtió en el centro de la polémica independentista, parece como si ya pocos se acordara del tema. Así van las cosas en este tiempo que ha demostrado ser no de “fin de la historia” sino de “aceleración de la historia”.

Las cosas están como siguen: un 2% de los hogares sigue mostrando en los balcones banderas independentistas. ¿Dónde se comprarán estas dichosas banderitas con el triángulo azul y la estrella de cinco puntas, especie de pastiche entre la cubana y la catalana? Quienes han hecho su “agosto” han sido las tiendas de los chinos que han desplegado banderas independentistas a buen precio. Por eso los independentistas han podido comprarlas masivamente y mostrarlas desde el 2% de los hogares. La contrapartida es que los chinos venden barato, pero con una calidad infame: y ahí tenéis a las banderas independentistas sufriendo las inclemencias del tiempo desde hace ya unas semanas, cada vez más ajadas, algunas incluso descoloridas y buena parte deshilachadas. No compre nada en los establecimientos de chinos, créame, se arriesga a que en poco tiempo lo que ha comprado se le desintegre entre las manos. Los independentistas lo están comprobando estos días.

En Barcelona lo que más prolifera en los balcones no son, precisamente, banderas independentistas, sino carteles de “se vende”, “se alquila”, o en catalán “en venda” o “pis en venda” (probablemente una de las frases catalanes que aparecen a los castellanoparlantes como más malsonantes). En fin, a lo que vamos. Media Barcelona está en venta o alquiler sin que la otra media tenga mucho interés en comprarla o alquilarla. Eso es un síntoma.

Hoy está muy de moda atacar a los síntomas mucho más que a las causas profundas. Obsérvese ayer en el parlamento: se votará una ley sobre los desahucios cuando el verdadero problema es que existen desahucios porque existe una crisis económica desbocada que ningún político, ni siquiera ninguna fuerza económica es capaz de controlar, ni tienen remota idea de cómo atajar. Quienes cuelgan algo en las ventanas (el “se vende” o la bandera independentista, tanto da vender un piso o un país) no se dan cuenta de que existe una crisis económica que impedirá que alguien adquiera su producto.

El otro día el ayuntamiento de Arenys de Munt (pequeño y con una tasa de inmigración superior al 25%) se declaró “zona independiente”. Allí gobiernan los independentistas, por supuesto, y son dueños de fingir que no advierten que el principal problema que tienen es que dentro de 20 años, los islamistas ya serán mayoría (moros, negros y paquistaníes) y ya no habrá ni independencia, ni sueño de tal, porque es incluso posible que la población catalana de allí ni siquiera exista. La limpieza étnica tiene esas cosas. Llegará un momento en el que quienes han ido recibiendo ya durante 15 años la sopa boba, dentro de 20 años querrán que sea un plato de cuscús con pata de cordero diario. Y lo repartirán ellos. Los independentistas siguen obstinándose en creer que existe un “Islam catalán”, cuando el Islam, por definición es universal y repele a cualquier forma de nacionalismo. La idea llegó de la mano de Carod-Rovira que, mientras era miembro del gobierno catalán permanecía deslumbrado por las buenas palabras, las glosas, loas y alabanzas de los islamistas receptores de los subsidios y subvenciones que generosa e irresponsablemente les concedía.

Barcelona está inmersa en una crisis de dimensiones “kolosales”, casi de película de catástrofes de los años 70; un mundo se está hundiendo (el del “viejo régimen” que llegó en 1978 y que casi dos años después ya concedía el “Estatuto de Autonomía”) y los independentistas con sus banderitas polvorientas y deshilachadas compradas en los chinos, demostrando su “visión histórica”.

Lo esencial del momento actual es que existe una crisis económica que en Cataluña, más que en ningún otro punto de España, se ha traducido en una amplia desertización industrial. Mientras que en otras zonas del Estado el sector de la construcción es donde más puestos de trabajo ha perdido, en Cataluña es el sector industrial es que se ha desmoronado. Los grandes nombres de la burguesía catalana, siguen siendo nacionalistas e independentistas, pero sus negocios ya no son productivos, sino especulativos y su dinero no está en Cataluña, sino que son meros asientos contables electrónicos depositados en paraísos fiscales. Desde 1990 empezó a llegar inmigración islámica (primero para construir las instalaciones olímpicas) y a partir de 1996 el proceso se disparó (a los islamistas se unieron los andinos y los africanos habían ido llegando por goteo al Maresme desde los 80). Por entonces, Cataluña crecía y se esperaba que ese crecimiento fuera permanente. Y no lo ha sido, la economía catalana recula y ¡de qué manera!

Líder en paro juvenil, estando en primer lugar en las estadísticas de fracaso escolar y ocupando el primer lugar en materia de inmigración, Cataluña tiene pocas esperanzas de recuperación unida a España… ninguna como improbable Estado independiente. Cataluña comparte problemas con España y si allí se han manifestado de manera más dura (especialmente inmigración, paro, corrupción, crisis económica y desertización industrial) ha sido porque era la zona más desarrollada y, al mismo tiempo, la que ha tenido un gobierno autonómico más faraónico e ineficiente. El error de la Generalitat en los últimos 32 años ha sido colocar por encima de todo al nacionalismo, sólo al nacionalismo y nada más que al nacionalismo como aspiración unívoca. Y pensar, claro está, que Cataluña es radicalmente diferente a todo lo que le rodea. Finalmente, Cataluña ha resultado ser la zona con más inmigración islámica (el grupo étnico con una mayor tasa demográfica), mientras que los independentistas (y su cúpula la alta burguesía catalana, el grupo con una menor tasa demográfica), creen y aman tanto a Cataluña que tienen su dinero en paraísos fiscales, empezando por la familia Pujol.

El PP decidió atajar el conato independentista sacando a la superficie los casos de corrupción latentes en el entorno de CiU. La respuesta ha sido que todos los partidos y grupos mediáticos han hecho otro tanto y ahora estamos en pleno todos contra todos. El resultado ha sido que no se habla ya mucho de independentismo, las banderas independentistas vendidas por los chinos languidecen y la población desconfía sólo un poco más de la clase política, nacionalista o no.

© Ernesto Milá – infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com

No olvidar la inmigración

No olvidar la inmigración

Infokrisis.- Una reciente encuesta del CIS ha establecido que los problemas que más preocupan en estos momentos a los españoles son el paro, la crisis económica, la corrupción de la clase política y la deuda pública. Si tenemos en cuenta que la población opina en función de la información que recibe de los medios de comunicación (y esta es siempre sesgada) tendremos que concluir que los sondeos del CIS lo que reflejan es el nivel de absorción con que se reciben las noticias de los medios de comunicación y no otra cosa.

Es cierto, además, que nuestro pueblo ha sido sometido desde hace treinta años a dos procesos diabólicos: de un lado la disolución de la “sociedad civil” y de otro la aculturización operada por un sistema educativo que “almacena” a los alumnos pero que no está interesado, ni mínimamente, en formarlos (y mucho menos en despertar su espíritu crítico), lo que, unido a la omnipresente telebasura, hace que el nivel cultural medio del país esté a la altura del polvo del camino.

Todo esto viene a cuento de que resulta increíble que la encuesta del CIS no dé cuenta de la preocupación de la población por la inmigración ilegal y masiva y que, éste tema, que en otro tiempo estuvo en la cabeza de las preocupaciones de todo un pueblo, ahora quede relegado al olvido. Y todavía más si tenemos en cuenta que problemas como el del gasto público están íntimamente ligados a la inmigración y al desembolso diario que supone tener una masa inerte de 7.000.000 de inmigrantes, de los que trabaja apenas 1.000.000 y siempre de manera estacional, en las franjas salariales más bajas, cotizando lo mínimo y realizando un gasto social máximo.

Si tenemos en cuenta que el paro está también íntimamente ligado a la inmigración, es evidente que resulta una inconsecuencia el que, según el CIS, la población esté preocupada por este problema… pero no por la inmigración. No resulta demagógico decir que en España hay 6.000.000 de parados y 7.000.000 de inmigrantes y que ambas cifras son excesivas. De hecho, lo que ha ocurrido desde 1997, gracias a la “genialidad” de Aznar (para el que todavía hoy la cosa parece que no vaya con él) fue que nuestro mercado de trabajo se vio alterado por una riada masiva de inmigrantes que tiraban a la baja de los salarios (y, según la doctrina neoliberal en boga, beneficiaba a nuestra “competitividad”… especialmente en el ladrillo y en hostelería). Ahora tenemos 7.000.000 de inmigrantes de los que sobran, como mínimo entre 4.000.000 y 5.000.000.

En estos momentos, es cierto que existe una tendencia al “retorno” a sus países de origen… pero no por todos. Los polacos y búlgaros ya han regresado a sus países de origen, quedan pocos rusos (en comparación con los que vienen como turistas) y en los últimos meses se asiste a un retorno de grupos andinos, especialmente de ecuatorianos. Pero hay que hacer una salvedad: la mayoría no se van porque están esperando que les den la nacionalidad española, lo que les permitirá ir y volver. Es difícil establecer en qué porcentaje y cuantificar esa tendencia, pero si tenemos en cuenta que Ecuador está creciendo en estos momentos a un 7% anual (no, desde luego gracias a las soluciones neoliberales que solamente hoy se ponen en práctica en los países europeos en crisis y que ya decepcionaron ampliamente en Iberoamérica), lo sorprendente es que haya ecuatorianos todavía en España: si quedan se debe a que están a la espera de la naturalización como españoles y a que muchos de ellos viven con la paga de 426 euros (852 en pareja) a lo que hay que sumar las dádivas del Banco de Alimentos, Cáritas, Cruz Roja, las becas de comedor y la sanidad y educación gratis que, comparadas con la del país de origen, pueden ser calificadas de excepcionales. Si a eso añadimos alguna “chapuzilla”, al habitual “trabajo negro” o los consabidos “trapicheos”, entenderemos porque no se van a la velocidad que sería de esperar. Otro tanto cabe decir de los colombianos, bolivianos y peruanos. De hecho, los que siguen en activo de estos grupos apenas son las mujeres que trabajan como asistentas en el hogar o cuidando a ancianos.

Y, siguen llegando africanos. ¿Menos quizás que en otras épocas? No está claro, porque aquí las estadísticas de los medios oficiales son completamente opacas. Sabemos que han descendido el número de ilegales que entran en pateras… pero sabemos también que esa forma de entrada en España, a pesar de ser dramática, no es la más habitual: siguen entrando africanos, que ya no buscan trabajo (¿quién en su sano juicio puede creer que en España hay trabajo?) sino 426 euros y asistencia sanitaria gratuita (lo que no es poco si tenemos en cuenta de que un 14% de africanos tiene SIDA y que un porcentaje mayor está aquejado de todo tipo de enfermedades tropicales o que hasta hace poco estaban desterradas en España). Con poder enviar 100 euros al país de origen, esa cifra ya da un cierto “standing” social a la familia del inmigrante (de hecho, las zonas más abandonadas de África se encuentran en zonas que han dado abundante inmigración: si desde Europa envían lo suficiente para vivir ¿para qué trabajar la tierra?).

Resumiendo: siguen llegando africanos, se van a ritmo lento andinos, se están naturalizando inmigrantes de manera opaca y sin que el ministerio del interior dé datos al respecto, se va la inmigración que no ha creado problemas (europeos del Este). Sigue habiendo acumulación de rumanos (y especialmente de “romanís”) en algunas zonas del centro y del Mediterráneo. En definitiva, entre los que se van, los que llegan y los nacionalizados, en estos momentos seguimos en torno a los 7.000.000 de inmigrantes. Demasiados e inasumibles para nuestro mercado laboral y para nuestra sociedad.

¿Qué hacer? Primero de todo, cambiar de clase política. Hasta en Andorra tienen una legislación de inmigración mucho más inteligente que la implantada por el PPSOE: el permiso de residencia se supedita al contrato laboral, no tienes trabajo, no puedes residir en el país. Nadie ha acusado a Andorra de vulnerar los derechos humanos…

En segundo lugar, dar prioridad a los españoles en la concesión de ayudas y subvenciones. Hacer lo contrario es mantener el “efecto llamada” latente. De lo que se trata no es de animar a que vengan más inmigrantes, sino de convencer a los que están de que regresen voluntariamente a sus países de origen.

En tercer lugar, expulsar a los ilegales a medida que vayan llegando y denegar el permiso de trabajo y de residencia a quienes hayan cometido algún delito en España (incluidos delitos de tráfico: no olvidemos que el alcoholismo causa estragos entre las poblaciones andinas y que si los accidentes aumentaron a partir de 1998 fue precisamente porque aumento la población procedente de países en los que se da el carné de conducir como en una tómbola.

Finalmente, de lo que se trata es de recordar a la población que si hoy tenemos una deuda pública que supera el billón de pesetas es porque llegaron excesivos inmigrantes a los que hoy, en lugar de repatriar, el gobierno se obstina en subsidiarlos. La pregunta es ¿por qué? la respuesta es simple: porque si hoy retornaran a su país 5.000.000 de inmigrantes, el PIB descendería bruscamente entre el 8 y el 12% (al irse un 10% de la población hoy residente en España, el volumen de intercambio económico disminuiría también).

Pero, finalmente, de lo que se trata es de pedir cuentas a los que han programado esta tragedia: nuestros hijos, los mejor preparados, los que tienen más ganas de trabajar y labrarse un futuro, se están yendo de España y en España todavía siguen llegando legiones de menesterosos, sin preparación y, muy frecuentemente, atraídos por la sopa boba. Y aquí –como en todo el resto de destrozos que se han producido en España en las últimas décadas- hay responsables: Aznar creó un modelo económico que precisaba de inmigración para aplicarse y entreabrió las puertas; Zapatero, con su estupidez ideológica y su dogmatismo de ONG y de Correo de la UNESCO, las abrió de par en par; Rajoy, cree que mirando a otro sitio hará que la población no advierta el fondo de la cuestión. Hay que hacer tabla rasa con esta clase política que nos ha llevado al abismo. Solucionar el problema de la inmigración pasa por dar una patada en el trasero a políticos ciegos, estúpidos, tan rapaces como incapaces. No lo olvidemos.

© Ernesto Milà – infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com

 

Crisis una y trina

Crisis una y trina

Infokrisis.- Si se repasa el “histórico” de infokrisis se verá que desde 2008 teníamos muy claro que la irrupción de la crisis económica, al persistir (y estaba claro que iba a persistir por la particular estructura económica de nuestro país), iba a arrastrar una crisis social en la que el elemento más destacado, pero no el único, sería el paro. En 2008, con todo, debemos confesar que nos resultaba imposible pensar que llegaríamos y superaríamos los 6.000.000 de parados. Así mismo, ya desde 2008, teníamos muy claro que cuando se rebasara una cifra de paro -que nosotros establecíamos en torno a los 4.000.000- se abriría el paso a la crisis política, superponiéndose las tres crisis: económica, social y política. Hemos llegado a ese punto.

Los síntomas de la crisis política son múltiples: desprestigio absoluto de los partidos políticos, percepción por parte de los sectores más lúcidos del país que ni PP ni PSOE pueden sacarnos de la crisis, escándalos y descrédito en torno a la clase política, desprestigio y escándalos en torno a la monarquía, aceleración del proceso de centrifugación nacional, percepción creciente de que el Estado de las Autonomía se “come” literalmente al Estado del Bienestar, presencia de cada vez más formaciones políticas en los parlamentos autonómicos y nacional certificando la agonía de un régimen diseñado como de “bipartidismo imperfecto”.

Es innegable: estamos en un momento de “fin de régimen”. Los únicos que se niegan a verlo son los partidos políticos que han detentado en exclusiva la hegemonía política en este país durante más de 30 años: la “banda de los 4” (centro-derecha nacional, centro-izquierda nacional, nacionalismo vasco y nacionalismo catalán) ya no da más de sí. El régimen, ideado para mantenerse en pie sobre estas cuatro columnas no puede estabilizarse si sus apoyos ceden o están –como ocurre en la actualidad- progresivamente erosionados.

Si el régimen resiste es porque en España no existe ninguna “alternativa”: no hay fuerza política o social de cierta envergadura que “conteste” la constitución de 1978, que la niegue o que afirme que su prioridad consiste en remozarla de arriba a bajo. Tampoco existen fuerzas sociales, ni una “sociedad civil” lo suficientemente fuerte como para que pueda promover movimientos reformistas de masas (véase en el “histórico” de info-krisis todo lo que escribimos hace dos años sobre “el macizo de la raza”). Así pues, nuestro país está “pillado” ante un camino obstruido en el que las formaciones tradicionales persisten en llevarnos (el “camino constitucional”, deslavazado, envejecido, plagado de baches e inviable a corto plazo) y la imposibilidad de marchar hacia alternativas a la vista de que no existen fuerzas políticas ni sociales que puedan liderar el proceso de regeneración del sistema político español.

La esperanza de la “banda de los 4” es que la crisis económica desaparezca (y no hay ningún motivo para que se pueda superar a medio plazo). Generado de nuevo empleo, olvidadas las estrecheces, se volverá a una situación en la que la masa pasiva “dejara hacer” a la clase política y no se preocupará de su actividad principal, enriquecerse y lucrarse con el dinero público. Desaparecida, en esta optimista perspectiva, la crisis económica, desaparece igualmente la crisis social y, nadie se acuerda de algo que seguirá denostado, pero que no suscitará odios y enconos, la crisis política.

Pues bien, este argumento es falaz. Parte de la base de que la crisis se superará en España. Y esto es imposible, como mínimo antes de 10 años. Para poderse superar harían falta tres elementos: primero, romper con la globalización (y ningún partido está dispuesto a denunciarla); segundo, enunciar un modelo económico (y ningún partido está en condiciones de hacerlo acaso porque ese modelo no existe dentro de un sistema mundial globalizado); y en tercer lugar, abrir el crédito para generar empleo (lo cual no ocurrirá porque los bancos no están interesados en nada que no sea comprar deuda pública y así seguirán durante muchos años). No hay, pues, salida económica. Por tanto, no se revertirá el proceso de la crisis hasta quedar atrás la crisis social y la crisis política.

Así pues, ¿Cómo superar este momento? Si el estadio final de la crisis es la crisis política, no habrá más salida a la crisis que una regeneración política del país. Para ello es preciso que cristalicen las energías de protesta en los próximos procesos electorales: las elecciones europeas de 2014 y las municipales de 2015. Es evidente que en esas convocatorias el panorama político español quedará profundamente alterado. Cuando los partidos “mayoritarios”, sean “menos mayoritarios” y cuando los juzgados anticorrupción hayan procesado a cientos de dirigentes políticos hoy imputados, ya nada volverá a ser como antes.

Este país precisa comprobar que las cosas pueden cambiar y que cambiarán en las elecciones en las que los partidos mayoritarios son más vulnerables: las elecciones europeas y las municipales. Es cierto que el sistema tiene todavía algo más de un año y medio para reforzarse y generar una reforma electoral que le beneficie. Así que hay que estar en guardia: para las municipales ya han establecido que hay que disminuir el número de concejales (lo que beneficia a los mayoritarios) y para las europeas hay que esperar algún golpe teatral que les garantice una cómoda victoria.

Hemos llegado hoy al final del ciclo infernal (crisis económico -> crisis social -> crisis política) y llegados a este punto es preciso revertir el ciclo: solamente una regeneración política conseguirá remontar la crisis económica, especialmente si esa regeneración tiene claro que la globalización, la economía especulativa, el acuerdo de adhesión con la UE y el modelo económico basado en turismo y en el ladrillo, son los causantes de nuestra ruina. Solamente alterando el panorama político se logrará mejorar la situación económica. Sí, porque también en esto hay que reconocer la responsabilidad de la clase política del régimen en habernos hundido en la pendiente de la crisis económica por sus errores y su mala cabeza y responsable solidaria por no habernos sabido sacar de la crisis y hacer esfuerzos para enterrar el Estado del Bienestar.

La primera cita histórica en donde veremos si algo puede cambiar son las elecciones europeas de 2014. Luego vendrá el optimismo o el crujir de dientes. De nosotros depende confirmar nuestra miseria actual y a nuestra miserable clase política o renovarla.

© Ernesto Milá – infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com

Corrupción: el fondo del asunto

Corrupción: el fondo del asunto

Info-krisis.- El Caso Bárcenas parece dar la sensación de que finalmente se dado con el núcleo duro de la corrupción en el PP. Por fin, se tiene la constancia de que un presidente del gobierno cobra en “B”. Así pues, el PP es -se nos dice- un partido de corruptos… No vamos a ser nosotros quienes vamos a negar esta afirmación. Pero es bueno que las hojas nos dejen ver el bosque. En efecto, el problema no es si el PP ha sido pillado en falta (como hace veinte años el caso Malesa, Filesa y Time Export demostró que también el PSOE utilizaba canales ilegales de financiación o que el GAL había pasado de ser una iniciativa para acabar con ETA a un intento –triunfal, por lo demás- de saquear los fondos reservados del ministerio del interior) sino reconocer que la corrupción abarca a todas las instituciones, a todos los partidos y a todas las autoridades de la nación. Y es que, aquí, compañeros, aquí no se salva ni dios. Y todo lo que sea protestar ante Génova, pero no hacerlo ante Ferraz o ante la sede catalana de CiU, y, por supuesto, ante las sedes de los sindicatos, ante el Palacio Real o ante el congreso de los diputados o frente al senado, todo lo que no sea eso, es no ver el bosque de la corrupción y maravillarnos solamente con el negro oscuro de las hojas.

¿Qué ha pasado en los últimos meses en España? Ha pasado que el PP se equivocó cargando contra CiU desvelando algunos de entre sus más sórdidos casos de corrupción para inducirle a que desactivara su plan independentista. 

Es evidente que CiU apenas podía hacer gran cosa ante esta embestida, sino prepararse para lo peor, ser consciente de que el gran beneficiado sería ERC y Ciudatans y repetir por activa y por pasiva aquello de que todo se trataba de un “ataque contra Cataluña”. El “servicio de información” de los Mossos d’Esquadra no daba para mucho más, así que CiU no pudo por menos que espolear a su inquilino (los Pujol, como se sabe, compraron el edificio en el que está la sede de PRISA hace unos años) para que desencadenada la ofensiva contra el PP. De ahí que en pocas semanas el caso Bárcenas haya pasado a primera plana.

Y, luego, naturalmente, estaba el PSOE que seguía con cadáveres en el armario. Como todas las fundaciones la del PSOE, "Ideas", que había surgido de la fusión de otra cuatro entidades menores, era la que peor olía. Así que era fácil revisar superficialmente sus cuentas y encontrar también aquí falta y pecado. Un par de “golfos”, Carlos Mulas y señora, pagaron el pato no siendo más culpables que cualquier otro.

En Barcelona se cuenta una historia. Hace un par de décadas, uno de los dirigentes del PP de la época, un tal Lacalle, fue también “pillado en falta”. Al parecer le habían entregado un dinero a modo de subvención para el PP, que él, a su vez, no había entregado al partido… Vidal-Quadras, ironizando, vino a decir que sí, que eso lo hacía todo el mundo, pero que a Lacalle lo habían pillado. Y tenía toda la razón: aquí, vale la pena que no lo olvidemos, se lo lleva crudo toda la clase política, lo que ocurre es que algunos, por su imprudencia, por su mala cabeza, por sus limitaciones o, simplemente, por su estupidez y descaro, los pillan de marrón. En especial a los que se creen impunes: son los Bárcenas, los Urdangarín, los Mulas…

El régimen político español está basado en lo que durante la guerra fría se llamó “destrucción mutua asegurada” que se basa en aquello de “yo no te acuso para que tu no me acuses, porque si tú me acusas a mí y yo te acuso a ti, ninguno de los dos sobrevivimos. Así que mejor guardar las acusaciones en el cajón de los dossiers: tu sabes que yo los tengo y yo sé que tu los tienes y nos callamos para garantizar que seguiremos medrando por los siglos de los siglos”. No sé si he logrado transmitir el contenido la “ley de hierro” del régimen nacido en 1978.

Lo que ha ocurrido es que el PP quiso abrir un “frente parcial” contra CiU (en un intento de desactivar su independentismo), olvidando que no existe “clase política catalana corrupta”, solamente, sino que ésta forma parte de una “clase político-mediática corrupta y corruptora”.

Bárcenas existen muchos. No solo en el PP sino hasta en el último partido que goce del favor mediático. El problema no es si ha repartido sobres a mansalva –que seguro que los ha repartido- sino de dónde vino ese dinero. Es fácil intuirlo: de industriales, empresarios y especuladores que querían acceder a contratos públicos o a información privilegiada. Para poder hacerlo, hay que realizar anticipos como signo de buena voluntad. Lo hacen todos lo que tocan poder. ¿O es que pensáis que todos esos miles de millones de euros dados graciosamente a las ONGs y a las asociaciones más absurdas se dan gratuitamente? ¿Es que ignoráis que conllevan una contrapartida en comisiones (yo te doy tanto y tu me das la comisión de cuanto)? ¿Es que ignoráis que en los préstamos internacionales al desarrollo, TODAS, ABSOLUTAMENTE TODAS las partes que participan en la negociación reciben su comisión que nunca es más baja de un 5%? ¿Por qué creéis que todos los presidentes del gobierno y todos los que han ostentado algún cargo en el que se han distribuido subsidios y subvenciones abandonan el cargo “calzados y bien calzados”? Y, la pregunta del millón ¿por qué los medios de comunicación no aluden a nada de todo esto?

Esto se evitaría mediante una “ley de financiación de partidos” que apenas costaría un par de días de debate en el parlamento y media hora de votación en el senado. Es obvio porqué los partidos no quieren saber nada de este tema.

Pero aún hay más: la mayor corrupción no es esta sino que, además, se emplee dinero público en la financiación de entidades de derecho privado como son partidos y sindicatos.

Hace falta movilizarse contra la corrupción, aquí y ahora, ya, pero hace falta tener en cuenta que allí donde hay un partido mayoritario allí hay una banda de corruptos. Hace falta, sobre todo, no olvidar que nos encontramos en una etapa de crisis política (de fin de régimen) en la que la corrupción se ha enseñoreado de todo el sistema, de arriba (desde la monarquía) hasta abajo (los ayuntamientos). El régimen de 1978, régimen de la corrupción, agoniza. No cometamos el error de ignorar el por qué: por haber incubado durante tres décadas corrupción y por haberlo negado por activa y por pasiva con argumentos como “los políticos corruptos son una excepción”, “la clase política, en general, es honesta”, zarandajas que ya no sirven.

© Ernesto Milá – infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com