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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

RHF - XXII - Sumario

RHF - XXII - Sumario

Acaba de aparecer el número XXII de la Revista de Historia del Fascismo que incluye los siguientes temas de estudio:

El dossier central de este número XXII está dedicado a la efímera publicación El Fascio, aparecida el 16 de marzo de 1933 y que supuso un punto de encuentro entre todos los sectores que en aquel momento estaban interesados en la construcción de un partido “fascista español”. A pesar de haberse tratado de una publicación de la que solamente apareció un número que, además, fue casi íntegramente secuestrado por la policía, esta publicación encierra todavía hoy un buen número de misterios y de cabos sueltos que en esta publicación hemos intentado esclarecer.

En segundo lugar, y como complemento al dossier que publicamos en el número XXI sobre los no-conformistas de los años 30, hemos traducido para este número sus manifiestos y documentos más importantes y significativos. Con ellos, el lector podrá hacerse una idea mucho más clara de lo que supuso este movimiento de renovación de ideas situado más allá del capitalismo y del comunismo.

Publicamos también la traducción del Capítulo III de la obra Las raíces ocultas del nazismo, de Nicholas Goodrick-Clarke, en donde aborda la figura de Guido von List y cómo sus trabajos influyeron decisivamente en el patrimonio doctrinal del movimiento völkisch.

El artículo siguiente está destinado a exponer el papel que tuvieron las Fuerzas Armadas Peronistas en la configuración de los movimientos guerrilleros argentinos. Las FAP constituyeron un verdadero tránsito entre el antiguo Movimiento Nacionalista y Revolucionario Tacuara, las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los Montoneros, estos últimos ya completamente marxistizados.

Un nuevo capítulo de las memorias de Stefano delle Chiaie nos remite a las operaciones de la “internacional negra” en Costa Rica y Angola en la rúbrica NEOFASCISMO, los primeros ensayos de lo que luego serían operaciones a mayor escala en otros países de Iberoamérica.

Finalmente, un artículo sobre los presos ultras en las cárceles de la transición supone un nuevo eslabón que nos permitirá comprender mejor aquella época, a sus protagonistas y sus vicisitudes.

Características: 
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Ante el 1º de mayo

Ante el 1º de mayo

Los problemas de los trabajadores no son nuevos, lo nuevo es que las defensas de ayer ya no sirven.

Este 1º de mayo llega en un momento de ofensiva neoliberal en todos los frentes y cuando las organizaciones que hasta ahora habían servido tradicionalmente de muro de contención de y de defensa de los trabajadores ya se han convertido en un ridículo e inútil espantajo.

En efecto, al holocausto laboral que se encamina implacable hasta los 6.000.000 de trabajadores en paro, se unen los salarios de miseria, el submileurismo que permite tener un trabajo pero no vivir de él, ni siquiera disfrutar del ocio, inmerso en la precariedad laboral, en la inseguridad y en el riesgo de perderlo a poco que se levante la voz o se proteste por las condiciones de trabajo o por lo bajo de la remuneración. Parece que estemos en camino de retroceder al siglo XIX y a las condiciones laborales de la primera revolución industrial cuando el capitalismo nos obsequiaba con la libertad de elegir un trabajo miserable o morirse de hambre.

A esto se une la incapacidad gubernamental (del partido único, PPSOE) para resolver el problema de la deuda con la presión de las instituciones financieras internacionales que garantiza que en breve plazo de producirá una nueva reforma del sistema de pensiones y un nuevo retraso en la edad de jubilación con la idea de aproximarla cada vez más a la edad de fallecimiento y de reducir el gasto drásticamente en esa materia.

Para colmo, la situación internacional no deja lugar a la esperanza: de un lado, dentro del partido único PPSOE no aparece ninguna voz discordante que reconozca en la globalización la fuente de todos los problemas y la imposibilidad de ganar “competitividad” reduciendo sueldos y prestaciones sociales, pues jamás estaremos en condiciones de alcanzar los sueldos de se dan en China o Vietnam. Esto genera una deslocalización creciente y un aumento de las importaciones, así como la transformación de España en un país “periférico”, no solo en la economía mundial, sino incluso en la europea. En estas condiciones es difícil que, ni hoy ni nunca, se puedan crear puestos de trabajo ni industria rentable suficiente como para absorber los futuros 6.000.000 de parados.

En estas condiciones, la salida normal sería la de dar por concluidos los permisos de residencia de 4.000.000 de inmigrantes que nadie sabe cómo sobreviven (caridad pública, trabajo negro, delincuencia) y que no tienen perspectiva de obtener un empleo en los próximos 10 años. Pero el sentido común y la lógica no parecen aplicables a la tarea de gobierno, ni son patrimonio del partido único PPSOE.

En estas circunstancias los trabajadores ya no tienen la defensa de los sindicatos como organizaciones de contención de la rapacidad del capital. Los sindicatos, no solamente han dejado de ser reivindicativos (tal como lo fueron hasta principios de los años 80), ni tampoco han logrado transformarse en sindicatos “de gestión” (como intentaron durante el felipismo, vía que el escándalo de la PSV se encargó de desintegrar). Los sindicatos, hoy, se han convertido en meros acompañamientos del gobierno y de la patronal, aceptando cualquier imposición a cambio de un plato de lentejas en forma de subsidios, de cursos inútiles de reciclado laboral o de ingresos por gestión de EREs.

A los sindicatos, hoy, se les puede formular la pregunta clave: ¿Quién os ha elegido como interlocutores sociales? ¿Quién os ha entregado un mandato para que habléis en nombre de todos los trabajadores?

En los años 70 los sindicatos eran reivindicativos y gozaban del apoyo de buena parte de los trabajadores, aun a pesar de que CCOO seguía con fidelidad perruna la línea trazada por Santiago Carrillo, desde el PCE, pero justo es decir, que cumplían con su tarea de defensa de los intereses de los trabajadores. Luego, en los años 80, cuando se modificó el marco jurídico de su actuación, los sindicatos dejaron de representar a la totalidad de los trabajadores y pasaron a representar muy específicamente a los trabajadores con contrato fijo y, especialmente a aquellos que tenían asegurado su puesto de trabajo, capataces, cuadros intermedios, grupos con cualificaciones especiales.

Por eso, cuando Felipe González realizó sus primeras ofensivas neoliberales para aprobar la ley de contratación juvenil e irrumpieron los contratos basura, los sindicatos callaron: este nuevo marco laboral nada les afectada a los dirigentes de unos sindicatos que ya cobraban jugosas subvenciones.

De ahí, a la fase siguiente de degradación del sindicalismo oficial no había más que un paso que los sindicatos dieron a mediados de los 90, cuando el PP ya estaba instalado en el poder: convertirse nominalmente en ONGs más preocupadas por el “papeles para todos”, por la regularización de inmigrantes y por su defensa, que por los intereses de los trabajadores. A cambio, las subvenciones crecieron y se realizó una entrega masiva de cursos de reciclado laboral, a pesar de que la inutilidad de la mayoría de ellos es notoria.

Cuando llegó el zapaterismo se limitó a aumentar esta tendencia y aprobar el que los sindicatos cobraran una sustancial comisión en la tramitación de los EREs, con lo cual, se convertían no en un organismo de defensa de los trabajadores, sino en una amenaza más para la estabilidad laboral de los mismos. Era la fase final de integración de los sindicatos dentro del dispositivo del capitalismo español (la llamada “patronal”) e internacional, para dejar indefensos a los trabajadores y retornar a las condiciones laborales del período dorado de la primera revolución industrial.

Al menos la esclavitud pura y simple tenía la contrapartida de la “estabilidad” en su condición: el esclavo tenía la seguridad de que recibiría alimento y techo para poder seguir rindiendo. Hoy, nuestro panorama laboral ni siquiera ofrece esa inseguridad y el futuro que tenemos ante la vista es el miedo a perder unos puestos de trabajo que no permiten a más de 7.000.000 de españoles que trabajan, ni emanciparse, ni formar una familia, ni disfrutar de ocio, sino que están acompañados del miedo y de la seguridad a perder el empleo, la convicción de que las prestaciones sociales y la percepción por jubilación serán recortadas próximamente y una falta absoluta de perspectivas personales y profesionales a la vista de la creciente desertización industrial del país y de que la demanda de empleo será durante décadas muy superior a la oferta de trabajo lo que hará que los salarios se mantengan en los mismos bajos niveles que los actuales.

Hoy todo esto ha llegado demasiado lejos y ante esto es necesario reaccionar. En primer lugar es preciso gritar muy alto:

No a la globalización. La globalización es inviable y fundamentalmente dañina para los países de Europa. La globalización no es más que un intento del capital de aumentar sus beneficios 1) trasladando las factorías fuera de Europa donde el precio de la mano de obra es más barato y 2) trasladando millones de inmigrantes a Europa para que el precio de la fuerza de trabajo descienda.

No a la ofensiva neoliberal. Ni las privatizaciones, ni la financiarización de la economía, ni los recortes sociales, ni la liquidación del sector público, ni el liberalismo salvaje garantizan que se vaya a salir de la crisis, sino todo lo contrario. Es preciso: 1) un sector publico fuerte en los sectores estratégicos de la economía, 2) es preciso un modelo económico, 3) es preciso una banca pública que financie hipotecas y a las PYMES, 4) son precisos los aranceles y las medidas proteccionistas, 5) es preciso que desaparezcan los paraísos fiscales, 6) es preciso liberal la presión fiscal sobre las rentas procedentes del trabajo y aumentarla sobre las rentas procedentes del capital, 7) es preciso retornar a una economía productiva y penalizar hasta desactivarla a la economía especulativa.

No al pago prioritario de la deuda. Lo más odioso de los últimos gobiernos ha sido la despreocupación con la que se disparó la deuda pública (a partir del zapaterismo con sus medidas absurdas e inútiles para afrontar la crisis: planes de ayuda a la banca, planes de reactivación de la construcción, plan VIVE, regularización masiva del 2005, etc.) y el interés que estos tienen en que sea el pueblo español quien pague sus errores. Pero las cosas no son así: 1) Lo esencial en este momento no es el pago de la deuda, sino la reactivación de la economía, 2) El pago de la deuda podrá hacerse sin presiones fiscales cuando la economía se reactive, 3) La emisión continua de deuda es lo que hace que los bancos orienten su volumen de negocio hacia la compra de deuda con un beneficio del 4-4,75%, con dinero del Banco Central Europeo al 1%, en lugar de abrir el crédito a particulares y empresas.

No a los sindicatos traidores. Para los trabajadores, las actuales siglas sindicales CCOO y UGT no tienen ya absolutamente nada que ver con sus intereses, forman parte del problema no son, en absoluto, su solución ni pueden aportar nada para ello. Ya no pueden ser considerados como portavoces de los trabajadores en negociación alguna y su cariz de pobres aprovechados en el festín neoliberal, como meros acompañantes, hay que denunciarlo constantemente y en especial este 1º de mayo que se aproxima.

Tales son las tareas que os proponemos y tales son los objetivos y planteamientos con los cuales será posible salir de esta sima. Cualquier actitud que suponga persistir en la globalización, en el neoliberalismo, en la economía financiera, en la desertización industrial, en la negativa a una repatriación masiva de inmigrantes, en anteponer el pago de la deuda y taponar los agujeros de la banca, todo esto será persistir en la actual situación y, sobre todo, tendrá como resultado el retorno a las condiciones laborales del siglo XIX y persistir en una crisis que dura ya cinco años.

Y esa es una perspectiva que nos negamos a aceptar. Por eso decimos: Los problemas de los trabajadores no son nuevos, lo nuevo es que las defensas de ayer ya no sirven.

 

RHF XXI - Sumario

RHF XXI - Sumario

Revista de Historia del Fascismo

Sumario nº XXI. Abril de 2013

Los cuatro temas que componen este número XXI vienen presididos por la primera parte de un amplio dossier  dedicado a los no conformistas de los años 30 y en el que hemos puesto el énfasis en dar una interpretación de conjunto al fenómeno, inscribirlo en relación a su tiempo y al fascismo y describir las tres componentes que lo conformaron: la Jeune Droite, el movimiento L’Ordre Nouveau y la revista Esprit. En dos entregas posteriores incluiremos la traducción de los documentos fundacionales de estos grupos y, asignatura pendiente desde hace décadas, estudiaremos la influencia de estos grupos en el fascismo y en el neo-fascismo español, pues las similitudes nos parecen demasiado obvias como para eludirlas.

Entre la revisión de los mitos del nacionalsocialismo incluimos un artículo sobre la figura de Horts Wessel. El lector podrá encontrar todos los datos relevantes sobre su vida, su papel en las SA berlinesas, su amistad con el doctor Goebbels, su asesinato, las mentiras que sobre él se contaron (y se repiten 75 años después) y, por supuesto, la trayectoria del poema que redactó y que terminó convirtiéndose en himno del NSDAP.

Iniciamos en este número la rúbrica de “antifascismo” con un artículo sobre la biografía de quien sin duda fue uno de los psiquiatras más sorprendentes, Wilhelm Reich, inicialmente miembro del Partido Comunista Alemán y exiliado a los EEUU en donde diseñó extrañas teorías y aparatos no menos extraños. Lo traemos a estas páginas como autor de Psicología de masas del fascismo.

La primera parte de un amplio estudio sobre la violencia política de la extrema-derecha durante la transición nos llevará al período 1970-1975 completa esta entrega de la REVISTA DE HISTORIA DEL FASCISMO

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¡SOLO PARA TUS OIDOS!

¡SOLO PARA TUS OIDOS!

Quien no está sensibilizado por el ruido es que tiene los sentidos disminuidos. Y los sentidos es uno de los elementos que nos dan la medida de lo humano. Estoy HARTO de tener que oír las conversaciones telefónicas de la gente (habitualmente gilipolleces) a voz en grito, incluso en el cine. Estoy HARTO de oír la música que oyen en el móvil (incluso con auriculares) a cretinos con pinta de gilipollas (y por algún motivo, solamente oyen música-basura). Si os pasa lo mismo, reproducir este jpg que equivale a una protesta.

Teoría y práctica de la familia

                                

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Esta obra forma parte de una trilogía formada por Identidad, patriotismo y arraigo en el Siglo XXI, y Reflexiones sobre la crisis de España (por la construcción de un patriotismo revolucionario). Se trata de un libro de antropología sobre la sociedad tradicional española, concretamente sobre las relaciones hombre-mujer.

El autor reconoce que la España en la que existieron las tradiciones que describe, ya no existe, ni va a retornar: se trata de una España que fue y que ya nunca más volverá a ser. Pasa revista a las tradiciones sobre el noviazgo, el matrimonio y la paternidad. El panorama que nos pinta es el de una sociedad ingenua, en blanco y negro, arcaica y rural, pero también alegre, ingenua, y confiada.

El mensaje que nos transmite esta obra es que aquella sociedad tradicional, hecha para durar, había sabido mantener una identidad y un concepto básico que aseguraba su cohesión interna: el sentido de la Comunidad. 

El autor pasa revista a todas estas tradiciones antiguas haciendo gala de un fino sentido del humor que en ocasiones no solamente es ironía en el tratamiento sino especialmente en la selección de los rasgos antropológicos y culturales a los que pasa revista. Una obra, en definitiva, que entretendrá al lector, lo formará, le informará y le concienciará.

Desahucios y crisis del sistema

Desahucios y crisis del sistema

Infokrisis.- Contrariamente a las cifras que manejan bancos, gobierno y plataformas de afectados, no existen datos fiables sobre el número de desahucios que se han realizado en España desde que se inició la crisis económica en junio 2008. Nadie ofrece datos contrastados y las cifras que aporta la Plataforma de Afectados por Hipoteca, el gobierno, los bancos y el propio Instituto Nacional de Estadística parecen altamente improbables. En cuanto al ministerio de justicia, simplemente, no da cifras de sentencias por ejecución de hipotecas. Solamente se sabe seguro que en el primer trimestre de 2012 se produjeron 46.559 desahucios, esto es 517 al día, una cifra que había ido aumentando desde el inicio de la crisis. Es probable que, desde entonces, se hayan producido algo más de 500.000 de ejecuciones hipotecarias. Desde entonces se vive con la sensación de que las ejecuciones van en aumento. Algunas fuentes elevan las cifras de desahucios hasta el 1.250.000. Por otra parte, esta cifra puede ser muy superior si se añaden los desahucios generados, no por las ejecuciones hipotecarias, sino por los impagos de alquileres. En este caso, es posible que estemos superando el 1.000.000.

La Plataforma de Afectados por Hipoteca ha conseguido que el tema haya llegado a los medios de comunicación y la “dación en pago”, término que hace solamente tres años era completamente desconocido, haya terminado popularizándose. El interés de las cadenas informativas por las noticias que tocan la fibra sensible de los espectadores ha hecho que diariamente nos lleguen informaciones de tal desahucio que ha podido evitarse y de tal otro que ha generado una viva reacción popular. Pero tras la frivolidad habitual de los medios de comunicación y tras el drama mucho más real de los desahucios, se esconden causas muy profundas que unos y otros prefieren ignorar.

Para entender el problema de los desahucios y tomar una postura ante él es preciso responder a las siguientes cuestiones:

–     ¿Por qué esta oleada de desahucios?

–     ¿Quiénes son los responsables de lo que está pasando?

–     ¿Qué ramificaciones tienes el problema?

–     ¿Es la dación en pago una solución?

–     ¿Soluciona algo la Sentencia del Tribunal de Justicia de la UE?

–     ¿Qué puede hacerse ante la oleada de desahucios? 

¿Por qué esta oleada de desahucios?

La crisis económica empezó como crisis inmobiliaria en julio de 2007 en los EEUU con el asunto de las “hipotecas subprime”. Básicamente consistió en que durante años, los bancos norteamericanos dieron créditos hipotecarios a gente manifiestamente insolvente. Los mismos bancos e instituciones financieras que habían dado estos créditos inviables, unieron las pólizas a las de otros “productos financieros” (acciones, bonos de todo tipo, acciones de fondos de inversión, etc.) y los colocaron en el mercado a través de la bolsa, presentándolos –con la complicidad de las agencias de calificación creadas por los propios bancos– como productos “seguros” y extremadamente rentables. Fue así como se difundieron por todo el mundo y como, pronto, la crisis inmobiliaria se transformó en una crisis bancaria: detrás de estos “productos” comprados en todo el mundo por inversores privados, bancos internacionales, instituciones financieras, fondos, etc, LO QUE HABÍA ERA DEUDAS Y PRODUCTOS INCOBRABLES.

En España, a pesar de que en el primer momento, los medios intentaron tranquilizar a la opinión pública, difundiendo noticias interesadas emitidas por la banca indicando que en nuestro país la posibilidad de “contagio” era bajísima y que los “productos financieros basura” no habían llegado a España, la verdad era justo la contraria: en 2007, cuando se produjo el desastre de la banca Lehman Brother y los dos principales bancos hipotecarios norteamericanos (Freddy Mac y Fanny Mae) entraron en quiebra, la banca española (y las cajas de ahorros) llevaban ¡10 años alimentando la burbuja inmobiliaria!

En 1997, Aznar estableció su modelo económico basado en el desarrollo hipertrófico del “ladrillo”. Ese modelo fue posible gracias a la importación masiva de mano de obra extranjera y gracias al “dinero fácil” ofrecido por los bancos para contrarrestar los salarios bajos del modelo aznariano. Durante más de 10 años, los españoles estuvieron engañados sobre sus posibilidades reales de consumo: creían tener ingresos para realizar vacaciones anuales, comprar grandes vehículos y segundos viviendas… solamente porque los bancos les daban crédito sin exigirles avales de ningún tipo. Cualquier nómina bastaba, por pequeña que fuera…

La realidad era que durante todo ese tiempo la renta per cápita (la media de lo que ganan los españoles) IBA DISMINUYENDO a pesar de que el PIB (la cantidad total de dinero movido en intercambios) IBA SUBIENDO. Paralelamente, el gobierno de Aznar –como antes el de Felipe González y antes aún en el de Calvo Sotelo–, iba SUBIENDO LOS IMPUESTOS PROCEDENTES DEL TRABAJO, mientras que paralelamente DISMINUÍA LAS RENTAS PROCEDENTES DEL CAPITAL. Esto favoreció que en nuestro país –como en todo el mundo occidental– LA ECONOMÍA ESPECULATIVA SE FUERA IMPONIENDO SOBRE LA ECONOMÍA PRODUCTIVA.

Era mejor, pues, especular que producir bienes. Pero la especulación no genera puestos de trabajo. Un día fatal, cuando se produjo la señal de alarma de que en los EEUU el boom inmobiliario generado por las “hipotecas basura” había estallado, bruscamente en España se endurecieron las condiciones para obtener un crédito, aumentaron los intereses y todo el mecanismo de “crecimiento económico” ficticio basado en la construcción se paralizó. Eso ocurrió en el otoño de 2007… pero el gobierno solamente reconoció la existencia de la crisis en junio de 2008 y, además de reaccionar tarde, Zapatero reaccionó de la peor manera posible.

Lo que hasta ese momento había sido una crisis del sector de la construcción, en pocos meses pasó a ser una crisis de deuda pública: los gigantescos errores de Zapatero al poner en marcha el Plan de Ayuda a la Banca (100.000 millones), el Plan E (50.000 millones), el Plan E2010 (75.000) millones, Plan VIVE (800 millones), Plan Renove Turístico, etc, no sólo no crearon NI UN SOLO PUESTO DE TRABAJO ESTABLE, sino que, además, hicieron que los números rojos aparecieran de nuevo en las cuentas del Estado. Dado que el sector de la construcción era el que mayor volumen de empleo tenía en España, al estallar la burbuja inmobiliaria, en poco tiempo, dos millones de trabajadores se encontraron en paro (en buena medida inmigrantes) y el movimiento económico empezó a ralentizarse en toda la sociedad. En la medida en que el modelo de Aznar lo confiaba todo a la construcción, bruscamente, tras estancarse este sector y descender la actividad económica, se empezó a generar paro en todos los sectores económicos, sin que hubiera ninguno capaz de absorberlo.

Además, a partir de 1990 se había producido otro fenómeno: la globalización estaba facilitando la deslocalización industrial. España entre 1998 y 2012 perdió ¡EL 30% DE SU CAPACIDAD INDUSTRIAL! Resultaba mucho más barato trasladar las empresas a China y traer desde allí los productos, que fabricarlos aquí. Dado que España firmó el Acuerdo General de Aranceles, esto suponía SACRIFICAR PROGRESIVAMENTE TODA NUESTRA INDUSTRIA como ya había ocurrido en los años 80 con nuestra minería, nuestro sector siderúrgico y nuestras construcciones navales, tras el desastroso acuerdo de adhesión a la UE. Todo esto ocurría cuando, en el colmo de la irresponsabilidad, José María Aznar, para lograr que los salarios permanecieran estables o simplemente bajaran, abrió las puertas a la inmigración masiva y en 2004, cuando abandonó el poder, residieran en España 3.000.000 de inmigrantes entrados de manera ilegal la inmensa mayoría. Zapatero, con sus estupideces “humanistas universalistas”, su creencia en la bondad del “mestizaje” y de la “fusión cultural” permitió a otros 4.000.000 que entraran entre 2004 y 2012. Así pues, en 2012 teníamos 7.000.000 de inmigrantes de los que, en el mejor momento, hacia 2005, apenas trabajaban 2.000.000 y siempre por las franjas salariales más bajas aportando cotizaciones ridículas a la Seguridad Social, a todas luces insuficientes para evitar que en 20 años el sistema de pensiones se desplome e incluso para pagar sus propios gastos.

Así pues, a principios de 2012 ocurrió lo que cinco años antes parecía absolutamente increíble: que el número de parados superase las 6.000.000 y que el déficit del Estado alcanzara el BILLÓN DE EUROS.

La situación ahora es extremadamente grave: la crisis recorre Europa, carecemos de modelo económico de sustitución desde hace cinco años, no sabemos en qué sectores se va a crear empleo, la industria sigue yéndose a horizontes lejanos, la banca ha entendido que hoy su negocio no es conceder créditos ni hipotecas a particulares, sino comprar deuda pública del Estado con dinero emitido para ellos por el Banco Central Europeo. El sector inmobiliario dispone de 3.000.000 de pisos y locales sin vender y de una cantidad cada vez más alta de pisos en alquiler. Así pues, no hay esperanzas de que la construcción se reactive en los próximos 15 años.

En el mejor momento (hacia los años 2003–4) se firmaron anualmente 250.000 hipotecas. La mayoría a 30 años. A partir de 2003, las cajas de ahorro fueron concediendo hipotecas a inmigrantes (especialmente andinos): para atraerlos se dejó de exigir el 20% de pago al contado del precio de la vivienda y se llegó a ofrecer el 120% del valor de tasación, para que lo pudieran amueblar, adquirir vehículo y tomarse unas vacaciones… de muchas de esas hipotecas no se pago ni el primer semestre. Era fácil prever lo que ocurriría después, incluso aun cuando la crisis económica hubiera sido mucho más benigna.

Esto y el hecho de que las Cajas de Ahorro, con representantes de los partidos políticos, las autonomías, los sindicatos, etc, en sus consejos de administración, dieran créditos incobrables a “amigos”, financiaran proyectos tan faraónicos como inútiles promovidos por las Comunidades Autónomas (y que generaban jugosas comisiones para directivos bancarios y políticos) y las líneas de crédito concedidas a empresas inmobiliarias (con una duración de 4 años) que, a partir de 2007 serían en altísima medida incobrables, todo ello hizo que hacia 2009 algunas cajas ya amenazaran con desplomarse.

El Banco de España, durante ese tiempo, se preocupó más por predicar medidas neoliberales (abaratamiento del despido, contención salarial, aumento de la fiscalidad) que de ejecutar su tarea “reguladora” y vigilante. Durante una década nos repitió que teníamos el sistema bancario más estable de Europa y un buen día nos enteramos de que la mayoría de las Cajas de Ahorro estaban quebradas y que todos íbamos a tener que contribuir a su salvación, a pesar de no ser responsables de su hundimiento…

Fue así como lo que inicialmente fue un crisis inmobiliaria lejana, pasó a muestro país, hundió el sector de la construcción, pasó luego a generar un inmenso déficit del que derivaría la crisis de la deuda, se convirtió luego en un problema social generando 6.000.000 de parados, mientras paralelamente la banca española se tambaleaba. LA CRISIS HABIA PASADO DE SER ECONÓMICA A SER UNA CRISIS SOCIAL, cuyos elementos más dramáticos eran:

–   La presencia de 7.000.000 de inmigrantes, de los que cuatro están mantenidos por el dinero público o por instituciones de caridad y que nunca serán absorbidos por el mercado laboral.

–   La existencia de 6.000.000 de parados, sin esperanza para encontrar empleo en la próxima década, lo que se une a millones de trabajadores a tiempo parcial, con contratos basura y con salarios inferiores a los 1.000 euros.

–   La oleada de desahucios generada por las hipotecas firmadas entre 2002 y 2008, no tanto con “condiciones abusivas” como por precios abusivos, imposibles de pagar en cuando subieran los intereses o aumentara el número de parados.

# ¿Quiénes son los responsables de lo que está pasando?

En torno a 1997, el gobierno, los grupos mediáticos y bancarios, todos ellos mancomunados se preocuparon por establecer dos falsos axiomas, que resultaron intocables en todo ese período, a saber:

1)  Que la vivienda “nunca bajaba de precio” y, por tanto, era un valor seguro, mucho más que el oro y rentaba mucho más que la bolsa (mientras esta daba un 5% de beneficios, la vivienda se revalorizaba en ese mismo momento a un 15% anual) y

2)  Que la vivienda “era la forma de ahorro en España”: a pesar de tratarse de algo material e inanimado, el “valor” de la vivienda aumentaría constantemente y superaría ampliamente los beneficios de las imposiciones a plazo fijo.

Ambos axiomas, elevados a la categoría de dogmas, eran, simplemente falsos: la vivienda es un valor de mercado y está sujeto a las oscilaciones del mismo. Era evidente que si se construía un exceso de viviendas, terminarían bajando su precio, aun cuando no lo hicieran durante todo un ciclo económico (de 1997 a 2007) precisamente por la acción mancomunada de gobierno, grupos mediáticos y bancarios. La vivienda es un bien básico, un derecho fundamental, no una mercancía especulativa más.

Entre 1997 y 2007, la sociedad española en su totalidad pareció enloquecer, dedicándose al “monocultivo” del ladrillo: una generación abandonó sus estudios para dedicarse a trabajar en la construcción que les rendía un sueldo inmediato a pesar de que su preparación profesional fuera cero o estuviera próxima a cero. Llegaron 7.000.000 de inmigrantes que en su mayoría ni siquiera sabían acarrear carros de escombros, para los que España se convirtió en un centro de formación profesional remunerado. Pero, antes o después, debía de producirse el fatal choque con la realidad y tras la locura llego la depresión en la que seguimos instalados.

Todavía es pronto para advertir las consecuencias de lo que ha ocurrido hasta ahora: la inmigración trajo formación de guetos, aumentó el trabajo negro (30% del total) y la economía sumergida, desencadenó una sangría de recursos del Estado mucho más allá de lo que nos podíamos permitir incluso en momentos de bonanza económica; nuestra natalidad cayó mientras que los recién llegados triplicaban a incluso cuadruplicaban la tasa de natalidad española; los jóvenes se habituaron a abandonar sus estudios sin obtener ninguna titulación; el precio de la vivienda fue aumentando artificialmente y las hipotecas llegaron a firmarse por plazos de 40 años, toda una vida. La tasa de endeudamiento de las familias se disparó, la capacidad de ahorro quedó pulverizada. El hecho de que muchos jóvenes tuvieran ingresos superiores a sus necesidades y que ignoraran lo que era el ahorro, hizo que pudieran consumir drogas de diseño y cocaína en cantidades desconocidas hasta entonces. El dinero perdió su valor real: un chalet cuyos materiales de construcción podían costar 18.000 euros, el terreno 50.000 y la mano de obra 50.000, se vendía a 250.000 o 325.000 euros. A la población le parecía normal pagar 50 millones de las antiguas pesetas por un piso de 50 metros cuadrados en un suburbio que se iba convirtiendo aceleradamente en un gueto de inmigración.

Las autoridades económicas miraban a otro lado. Los gobiernos de turno (primero Aznar y luego Zapatero) alardeaban de cifras macroeconómicas triunfales, cuando cualquier economista sabía que lo que se estaba formando era una fenomenal burbuja que antes o después estallaría. Pero, salvo excepciones muy limitadas, TODOS, ABSOLUTAMENTE TODOS LOS SECTORES IMPLICADOS EN LA BURBUJA CALLARON:

–   Calló el GOBIERNO Aznar y luego el gobierno Zapatero, que en sus miras limitadas creían que con solamente aumentar el PIB todo estaba resuelto y alardeaban de unos triunfos económicos inexistentes en la medida en que querían utilizarlas electoralmente.

– Calló el BANCO DE ESPAÑA cuyas autoridades demostraron ser solamente ejecutores de la voluntad del gobierno y de la banca, permitiendo a los bancos y a las cajas de ahorros que aumentaran su exposición al “ladrillo”.

– Calló el SISTEMA BANCARIO que era imposible que no previera lo que iba a ocurrir cuando el ritmo de construcción de nuevas viviendas excedía con mucho la capacidad de absorción del mercado y tenían la seguridad de que si estallaba la burbuja el Estado acudiría en su ayuda.

– Calló el SECTOR INMOBILIARIO que empezó obteniendo increíbles beneficios y que se fue aficionando a trabajar, no con su dinero, sino con las líneas de crédito hipotecario habilitadas por los bancos que le permitían comprar solares sobrevalorados.

– Callaron los AYUNTAMIENTOS que vendían suelo público a los constructores a precios elevadísimos para paliar el déficit generado por una gestión faraónica, aumentando así los niveles de corrupción.

– Callaron los TASADORES que prácticamente actuaban según las orientaciones de los bancos para los que trabajaban y tendían siempre a valorar alto o altísimo los inmuebles que iban a ser hipotecados, a despecho de su valor real y de la situación del mercado.

– Callaron los NOTARIOS Y REGISTRADORES que vieron como ganaban varios millones de pesetas en una sola tarde estampando su firma aun a pesar de que deberían haber sido los primeros en denunciar las cláusulas abusivas.

– Callaron los MEDIOS DE COMUNICACIÓN que, ante la bajada brutal de lectores que se produjo desde la irrupción del milenio, compensaban esa merma de ingresos con publicidad de las inmobiliarias y los constructores y recibiendo dinero del Estado a cambio de seguir estimulando la inversión en vivienda.

– Callaron los SINDICATOS que, ya desde el caso de la PSV a finales de los 80 y principios de los 90, habían querido introducirse en el sector inmobiliario y olvidaron en todo momento denunciar la bajada de salarios a que estaba dando lugar la llegada masiva de inmigrantes y el encarecimiento del precio de la vivienda.

– Callaron los PARTIDOS MAYORITARIOS, cuyas élites dirigentes se beneficiaban extraordinariamente del sistema de corrupción generado al calor de la vivienda. Ni PP, ni PSOE, ni CiU, ni PNV alertaron en ningún momento de la formación de la burbuja ¡porque sus cuadros municipales eran los grandes beneficiarios!

– Callaron las ASOCIACIONES DE INMIGRANTES, que se limitaron a aceptar las hipotecas que firmaban los integrantes de este colectivo por el 120% del valor de tasación y que, era evidente que nunca podrían pagar.

– Calló la IZQUIERDA ALTERNATIVA que permaneció indiferente ante la formación de la burbuja contribuyendo con su “papeles para todos” a que aumentara a mayor velocidad y configurándose como la opción más desaprensiva de la política española.

– Callaron, finalmente, los BANCOS Y LAS INSTITUCIONES DE CRÉDITO EXTRANJERAS, incluido el BCE y el FMI ante la evidencia de que era imposible que se construyera más en España que en toda la UE junta y fueron dando créditos a las instituciones bancarias españolas para que estas siguieran alimentando la burbuja del crédito: bancos franceses, alemanes y fondos de inversión norteamericanos… Se ha dicho, con razón, que España era “yonki” del crédito inmobiliario, pero Alemania era el “camello”.

– Callaron EMBAJADAS Y CONSULADOS a pesar de ser perfectamente conscientes de que se estaban concediendo un número inusualmente alto de hipotecas a sus ciudadanos que difícilmente podrían pagar por sus bajos ingresos, lo limitado de sus contratos y lo prolongado de los plazos de devolución.

¡NO HAY INOCENTES EN TODOS ESTOS SECTORES! ¡NO HUBO NI UNA PIZCA DE HONESTIDAD EN NINGUNO DE LOS SECTORES IMPLICADOS PORQUE TODOS ELLOS ERAN BENEFICIARIOS DE UNA SALVAJADA ECONÓMICA QUE NADIE IGNORABA QUE ANTES O DESPUÉS REVENTARÍA!

 Ahora, cuando la “burbuja” ya ha reventado, cuando los precios de la vivienda llevan desplomándose por espacio de 5 años y cuando estamos ante precios parecidos a los que había en 2003 y seguramente bajarán a los anteriores a 1997 cuando se inició la burbuja, muchos de estos sectores han rectificado: el PSOE se preocupa por los desahucios, el PP dice que está atado por la ley y que una “comisión” estudia cómo elaborar otra ley de desahucios; incluso la princesa Leticia en un desesperado afán por mejorar la imagen de la Casa Real, ha avalado a una desahuciada, evitando el desalojo del inmueble. La “izquierda alternativa”, tras sus “indignados”, tras su “15–M”, tras su “primavera valenciana”, tras su “marea blanca y marea verde”, ha montado una Plataforma de Afectados por las Hipotecas como última moda y secuela de todo lo anterior. Hay notarías que han entrado en concurso de acreedores. La mayor parte de cajas de ahorro (y todas las que buscaron clientela entre la inmigración) están quebradas, intervenidas o fusionadas.

El bochorno y el descrédito han recaído sobre el “regulador bancario”, el Banco de España. El sector de la construcción ha perdido 1.250.000 de empleos, las inmobiliarias caen una tras otra, el número de autónomos en la construcción se reduce sin cesar. El silencio de los consulados dejó paso a la protesta de gobiernos como el ecuatoriano por la oleada de desahucios contra sus ciudadanos. Los ayuntamientos, bruscamente, se han encontrado sin ingresos para pagar sus faraónicos proyectos y para seguir alimentando al mismo ritmo a las redes clientelares y de corrupción formados a su calor. El precio del suelo ha caído un 70% y el de la vivienda un 43% y nada impide pensar que la cosa acabe aquí. Los partidos mayoritarios han entrado en crisis y sus siglas solamente generan hostilidad general para la mayoría de población, burlas y la asimilación del político con el corrupto. Los medios de comunicación han perdido credibilidad y son considerados cada vez por mayor parte como “la voz de su amo”, difusores de informaciones interesadas que convienes a los consorcios empresariales o financieros que se encuentran detrás….

Tal es el resultado de la LOCURA COLECTIVA QUE INVADIÓ A LA SOCIEDAD ESPAÑOLA ENTRE 1997 Y 2007 Y QUE, UNA VEZ DISIPADA, TODOS SUS IMPLICADOS TRABAJAN PARA OCULTAR SUS RESPONSABILIDADES. Pero, este problema tiene CULPABLES y estos tienen NOMBRES Y APELLIDOS y deberían responder, no ante las urnas, sino ante juicios sumarísimos.

# ¿Qué ramificaciones tiene el problema?

Estamos ante un problema que es mucho más que económico. De la misma forma que la crisis inmobiliaria de 2007 mutó y se transformó en otras crisis en cadena, así mismo el problema tiene vertientes de todo tipo y dista mucho de haber concluido.

La concesión masiva de hipotecas, rebajando las condiciones para obtenerlas, paralelamente a la subida de precios de la vivienda, ha tenido consecuencias deletéreas para la sociedad española.

Hay un punto en el que los activistas anti–desahucio no reparan. Fijando su atención en los hipotecados que no están en condiciones de abonar su hipoteca, olvidan a un colectivo completamente diferente: el de los ciudadanos que firmaron sus hipotecas entre 2002 y 2008, siguen pagando sus hipotecas y lo harán todavía durante veinte años más, a pesar de que el valor de sus inmuebles ha descendido a casi la mitad y descenderá todavía más. Es decir: hay miles y miles de ciudadanos, en su inmensa mayoría españoles, que están pagando por sus inmuebles un precio que estos ya no valen.

Compraron inmuebles sobrevalorados, creyeron que el precio de venta era alto, pero justo, porque los tasadores lo confirmaron y los bancos no pestañearon a la hora de hipotecarlos. Creyeron también que su gobierno, el regulador bancario y las instituciones internacionales, protegían sus intereses y se preocupaban para que no se produjeran situaciones caóticas y de crisis. Compraron viviendas, simple y sencillamente ENGAÑADOS. Los beneficios se los llevaron constructores espabilados, inmobiliarias sin escrúpulos, la mayoría de los cuáles están actualmente arruinados, pero también directivos bancarios, ayuntamientos, notarios, registradores, Estado, etc.

No debe perderse de vista que el negocio del sector inmobiliario pronto se transformó en una verdadera estafa en la que todas las instituciones y estamentos que hemos enumerado, se confabularon tácitamente para desplumar al ciudadano medio, tenido como incauto.

En la actualidad resulta claro que con 3.000.000 de pisos sin vender, 500.000 de los cuales pertenecen a instituciones bancarias y al “banco malo”, el precio de la vivienda difícilmente remontará en los próximos años, no desde luego antes de 2016 e incluso es probable que siga descendiendo entre un 20 y un 35% más de lo que lo ha hecho. Con lo cual tenemos que alguien que haya comprado un piso en 2005, diez años después, cuando todavía le queden veinte años más por pagar, ese piso puede valer en torno al 75% menos de lo que pagó.

El propietario que hoy está pagando su hipoteca no tiene tampoco esperanzas en que el precio de la vivienda remonte y adquiera de nuevo el ritmo de aumento que tuvo en los “años gloriosos” de la estafa inmobiliaria, esto es, en torno al 15% anual. Cuando el precio de la vivienda remonte nunca lo hará a un valor superior al 5% (dado que se ha construido en exceso) y de ese 5%, una parte importante quedará absorbida por la inflación y otra por la depreciación de la vivienda por antigüedad. Así pues, en la práctica no estaremos más allá de un 1% de revalorización, en el mejor de los casos. El precio de la vivienda se habrá estabilizado, a costa de la ruina y la amargura de millones de personas.

Pero los desahucios son algo más que el drama de los que intentaron la aventura de adquirir una vivienda. A diferencia de muchos países europeos, en donde la mayoría de población vive en pisos de alquiler y estos son propiedad de grandes empresas, consorcios financieros y bancarios y promotores inmobiliarios, en España el tener un piso en propiedad formó parte del “sueño español” desde mediados de los años 60. A pesar de eso, y a medida que los precios de la vivienda en venta se convirtieron en prohibitivos, un sector creciente de ciudadanos optaron por la vivienda en régimen de alquiler. Hoy esta modalidad es la que  está aumentando, a medida que se hace evidente que el precio de los pisos seguirá bajando, que los bancos han cerrado la espita del crédito y que los precios siguen altos, la inseguridad laboral baja y el mercado laboral exige cambios frecuentes de residencia que no son viables para alguien que posee piso en propiedad y que no puede venderlo con facilidad como ocurría antes.

Esto ha generado que una parte sustancial de los desahucios se produzcan por impago de alquileres. Un simple retraso de dos meses basta para ejecutar un desahucio por vía rápida. También aquí hay que distinguir entre ciudadanos que no pueden pagar un alquiler, porque están en paro y no reciben ningún tipo de subsidio, y aquellos otros morosos que se han habituado a serlo y que saben perfectamente que, aun por la vía rápida, es posible retrasarlo, utilizando distintas argucias, entre seis meses y un año.

Las distintas reformas a la Ley de Arrendamiento Urbano que se han sucedido desde la “Ley Boyer”, han ido modificando la situación sensiblemente a favor de los propietarios de inmuebles y contra los intereses de los inquilinos. Las medidas que se adoptaron desde el período de Zapatero resultaron catastróficas, contribuyendo a aumentar el precio del alquiler. Solamente ha sido el parón en seco del sector inmobiliario lo que ha facilitado el que muchos propietarios pusieran las segundas viviendas y los pisos que habían adquirido con intención de revenderlos, en régimen de alquiler.

Pronto se percibió que una parte de los inquilinos, frecuentemente inmigrantes, habían entrado en las viviendas sin intención de pagarlas, sino más bien de aguantar en ellas hasta que se produjera el desahucio por impago y pasar a otra para hacer justamente lo mismo. También los ha habido que han transformado el piso en un verdadero piso–patera, con el régimen de “camas calientes”, según el cuál cada uno de los inquilinos ocupa la cama durante ocho horas siendo luego sustituido por otros dos turnos de la misma duración. Se han dado casos de pisos en el cinturón industrial de Barcelona ocupados por varias decenas de inmigrantes. Aparte de lo inhumano del procedimiento, en estos casos siempre se ha producido un rápido deterioro de la vivienda, una degradación general de las condiciones de vida en los barrios en los que han aparecido fenómenos de este tipo y muchos propietarios se han vito desesperados por ver como sus inmuebles se deterioraban sin que nadie les abonara el alquiler.

La permisividad del gobierno Zapatero y, en especial, del gobierno de la Generalitat de Cataluña durante los años 2003–2011 (el llamado “tripartido”: PSC + ERC + ICV), hizo que el fenómeno de la “okupación” se extendiera de manera irregular por toda España, generándose especialmente entre 2005 y 2011, una legión de activistas de extrema–izquierda en combinación con sectores marginales, grupos de delincuentes, bandas formadas por inmigrantes que aprendieron pronto que en España resultaba fácil y barato vivir de la delincuencia, de tal calibre que en ese tiempo, España (y particularmente Cataluña) se convirtieron en tierra de promisión de la “okupación” de toda Europa.

Hay que distinguir entre estos “okupas” y familias desahuciadas que se veían obligadas, mientras aparecía la posibilidad de volver a tener ingresos, a ocupar una casa deshabitada para instalarse e instalar en ella a su familia. Estos últimos procuraban no dar que hablar, los primeros, en cambio, como grupos activistas de extrema–izquierda que eran, hicieron de la ocupación una forma de protesta que lastró enormemente el movimiento del 15–M y terminó convirtiéndolo en un coto cerrado para los grupúsculos ultra radicales.

La “okupación” y los profesionales del impago de alquileres, han envenenado el mercado del arrendamiento urbano ante la parálisis del gobierno, la impotencia policial y el autismo de la justicia. Hoy, muchos propietarios se niegan a poner en alquiler sus inmuebles para evitar que inquilinos desaprensivos los destrocen, y muchos de quienes los ponen evitan por todos los medios reformar los inmuebles para hacerlos habitables y están alquilando verdaderos chamizos.

Si tal es la situación, no hay que olvidar lo que representa un panorama en el que la inestabilidad se extiende a todas las formas de contratación de una vivienda y en donde quienes están pagando una hipoteca sienten la sensación de haber sido estafados. La vivienda CONSTITUYE PARA UNA SOCIEDAD SANA, LA POSIBILIDAD DE CONSTRUIR UN HOGAR. Si no hay vivienda no hay familia, ni posibilidades de constituirla. Y si no hay familia, no hay futuro de ningún tipo.

Por tanto, el sector inmobiliario y la vivienda no pueden ser un sector “libre” en el que promotores espabilados, bancos desaprensivos, ayuntamientos faraónicos y demás, actúen a su libre albedrío, sino que debe ser un sector FUERTEMENTE INTERVENIDO, CONTROLADO Y VIGILADO, EN DONDE EL ESTADO DEBERÍAN PONER TOPES A LOS PRECIOS Y DISPONER DE UN CUERPO DE TASADORES DEPENDIENTE DEL MINISTERIO DE ECONOMÍA. Solamente se debe construir aquello que la sociedad necesita y en el número suficiente como para que el precio permanezca estable. Y si la iniciativa privada falla y no ve en ello suficientes beneficios, es el Estado el que debe asumir la responsabilidad de ofrecer a sus ciudadanos, en venta o en alquiler, una vivienda digna y justa.

Si esto se hubiera hecho, ahora no habría desahucios masivos, nunca se hubieran concedido hipotecas del 120% a andinos que llevaban solo meses en España y apenas podían presentar como aval contratos de seis meses de duración, nunca habría hipotecados que estarían pagando por el valor de inmuebles que hoy valen sólo la mitad, nunca el mercado del alquiler habría estado abierto a desaprensivos que lo destrozan y nunca se hubiera permitido que se produjera una oleada de “okupaciones”.

Pero LA IRRESPONSABILIDAD EN MATERIA DE VIVIENDA NO ES NUEVO. A partir de principios de los años 80, el precio de la vivienda se fue encareciendo y subió muy por encima de lo que iban subiendo los salarios. En la segunda mitad de los años 90, este precio, simplemente, se disparó. La Ley Boyer hizo que muchos optaran por la compra de viviendas ante la inseguridad del arrendamiento. La gestión de Aznar resultó catastrófica para el mercado de la vivienda y el autismo humanista–universalista de Zapatero, sirvió solamente para pudrir aun más el tema y permitir a legiones de okupas de toda Europa que confluyeran en España. LOS GOBIERNOS DE LOS ÚLTIMOS 30 AÑOS HAN DEMOSTRADO UNA ESPECIAL INCAPACIDAD PARA REGULAR EL SECTOR INMOBILIARIO, EN ESPECIAL PORQUE ESE SECTOR ERA EL QUE LES DABA DE COMER Y EL PRINCIPAL FOCO CONTAMINADOR DE LA CORRUPCIÓN Y YA SE SABE QUE NINGÚN POLÍTICO MUERDE A LA MANO QUE LO ALIMENTA.

El resultado ha sido una verdadera crisis social: los jóvenes no pueden casarse porque no están dispuestos a residir varias familias en un pequeño cuchitril como han hecho millones de inmigrantes; las parejas jóvenes que logran casarse y comprar un piso, y están pagando la hipoteca, deben de afrontar unos plazos tan altos que no están en condiciones de tener hijos; no es raro que la natalidad haya descendido por debajo de la “tasa de reposición” y que España haya sido el país del mundo con una tasa de natalidad más baja hasta que la llegada masiva de inmigrantes con tasas de natalidad entre tres y cuatro veces superiores a la española, han llegado: hoy, entre una cuarta parte y un tercio de los nacimientos en España son hijos de inmigrantes. Así pues,

UN PROBLEMA LOCALIZADO INICIALMENTE EN EL SECTOR INMOBILIARIO HA TERMINADO POR PROPICIAR LA AGRAVACIÓN DE UN PROBLEMA ÉTNICO Y CULTURAL: ESTAMOS ASISTIENDO A LA SUSTITUCIÓN DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA POR POBLACIÓN INMIGRANTE. 

# ¿Es la dación en pago una solución?

Desde la Plataforma de Afectados por los Desahucios se ha presentado la “dación en pago” como el remedio para la actual crisis de las hipotecas. Lo que funciona en otras latitudes no es garantía de que pueda funcionar en España. Aparentemente se trata de algo justo: cuando se firma una hipoteca, dos partes asumen un “riesgo”, el banco se arriesga al impago y el firmante a no poder pagar. Si la hipoteca se consuma de manera satisfactoria, el banco gana unos beneficios. El Banco trabaja con un dinero que no es suyo, contrariamente a lo que hasta hace poco se tenía tendencia a pensar, no presta el dinero de sus impositores, sino el que obtiene solicitándolo al Banco Central Europeo (mediante el sistema de reserva fraccionada) que es quien “crea” el dinero como simple asiento contable electrónico. Así pues, cuando una operación hipotecaria “falla”, ambas partes, Banco y firmante, deben compartir responsabilidades: el banco por aceptar una operación que no era viable y el firmante por emprender una aventura económica que no ha valorado suficientemente. El segundo pierde su vivienda en caso de ejecución de hipoteca ¿y el primero? ¿Deja solamente de obtener un beneficio? Al quedarse con el inmueble, hasta ahora, recuperaba la inversión e incluso cuando las revalorizaciones anuales eran superiores al 15% obtenía todavía más beneficios. El hecho de que el precio de la vivienda haya caído y que, por tanto, esos beneficios sean hoy impensables, no es suficiente para olvidar la irresponsabilidad de los bancos al conceder hipotecas a precios sobrevalorados realizados por tasadores a su sueldo.

Así pues, la “dación en pago” parece justa: cada parte resulta perjudicada por un error propio. No es, desde luego, justo que el firmante de una hipoteca, arrastrado por un clima general artificialmente generado por bancos, medios de comunicación, gobierno, etc, sufra las consecuencias de un engaño que él no ha provocado, sino en el que ha caído: como si la víctima de una estafa pudiera ser procesada por las consecuencias emanadas por la misma estafa. Tampoco parece justo que la caída en el precio de los inmuebles permita que tras la hipoteca, el afectado esté obligado a pagar por algo que ya no vale lo que él pago. El banco se ha equivocado en su percepción de los beneficios que podía obtener de la operación y, por tanto, debe asumir los riesgos y no eternizar la penalización sobre el firmante de la hipoteca.

La “dación en pago”, por otra parte, es admitida en otros países, así que cabría preguntarse ¿por qué no en España? Se suele decir que aceptar la “dación en pago” supondría que los bancos elevarían las condiciones para obtener una hipoteca… ¿Es válido este argumento en un momento en el que los bancos han cerrado las puertas del crédito y cuando toda una generación está volviéndose hacia la vivienda en alquiler?

En resumen, podemos decir que EL HECHO DE QUE EN ESPAÑA NO SE ACEPTE LA “DACIÓN EN PAGO” SUPONE UN PROBLEMA AGREGADO PARA LOS HIPOTECADOS Y UNA PROLONGACIÓN DEL NEGOCIO PARA LOS BANCOS. Si en una operación comercial ambas partes corren un riesgo, en el caso de las hipotecas es manifiestamente injusto que los bancos jueguen con ases escondidos en la manga.

Si bien la “dación en pago”, alivia la situación de familias que tras perder su vivienda, ven como una parte de su sueldo es secuestrado para pagar unos intereses de demora, unos gastos judiciales y la pérdida de valor que han sufrido las viviendas hasta cubrir el precio de venta, NO RESUELVE EN ABSOLUTO EL RESTO DE LOS PROBLEMAS ORIGINADOS POR EL ESTALLIDO DE LA BURBUJA INMOBILIARIA. Así pues, se trata de una solución parcial y limitada a quienes han perdido su vivienda tras una ejecución de hipoteca y el inmueble ha sido subastado por un valor inferior a la deuda pendiente.

# ¿Soluciona algo la Sentencia del Tribunal de Justicia de la UE?

El 18 de marzo de 2013, una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea complicaba aun más la situación y hacía lo peor que podía hacerse: emitir una sentencia ambigua tras declarar que la Ley Hipotecaria española era ilegal al tener cláusulas abusivas especialmente en lo relativo a los intereses de demora y a la cláusula suelo.

Inmediatamente, las asociaciones anti–desahucio consideraron la sentencia como una victoria, mientras que la lectura del texto lleva justo a lo contrario. Se trataba, una vez más, de una sentencia de consenso, ambigua y que daba una de cal y otra de arena. Lejos de solucionar el problema contribuirá a paralizar aún más los tribunales, a hacer que cada juez vea el caso desde su particular y subjetivo punto de vista y a aumentar el caos sobre el tema.

En efecto, la sentencia del tribunal europeo:

1)  No elimina los desahucios, solamente dice que se podrán “paralizar” en caso de que existan “cláusulas abusivas”, pero no en todos los demás casos. Por supuesto, la sentencia no se cuida de definir exactamente cuáles son y en qué consisten esas “cláusulas abusivas”. Para saberlo, el afectado deberá acudir a un abogado y aún así, todo dependerá de la interpretación subjetiva del juez.

2)  La sentencia no es retroactiva y llega en un momento en el que, probablemente, se hayan producido más de 500.000 desahucios, y no lo será ni siquiera para aquellas hipotecas en las que, visiblemente, existan las famosas “cláusulas abusivas”. Así pues, la sentencia solamente será aplicable a aquellas causas abiertas para el proceso de ejecución de hipotecas.

3)  La sentencia no reconoce ni remotamente la “dación en pago”, ni siquiera la paralización del proceso evita el pago de la deuda o disminuye su cuantía, salvo que se declaren “abusivos” los intereses de demora. Es más, la dilación del proceso puede hacer que aumenten los costes procesales y el pago pendiente por parte del demandado.

4)  Finalmente, esta sentencia no alude en ningún lugar a que el hipotecado no pierda su vivienda si no abona la deuda pendiente. Así pues y, en conclusión, esta sentencia no variará sustancialmente nada en la inmensa mayoría de procesos por desahucio que están actualmente en marcha

La pregunta es si un Tribunal dependiente de una institución como la Unión Europea hubiera podido emitir una sentencia de otro tipo sin que se conmoviera todo el sistema bancario continental. La Unión Europea ha demostrado ser una institución que reproduce las mismas relaciones de fuerza y poder que están presentes en cada uno de los Estados Nacionales miembros: unos privilegiados (especialmente banca e instituciones financieras) que imponen sus condiciones sobre los trabajadores y la clase media, apoyados por un engranaje burocrático administrativo que legaliza tales abusos (magistratura, gobierno, fiscalidad, policía). Y en este contexto, los partidos mayoritarios y los medios de comunicación actúan distrayendo a la opinión pública, evadiéndolo de sus problemas reales, estando al servicio de los privilegiados.

Pues bien, ante esta realidad de lo que se trata es de desmontar esta concepción del poder, de la política, de la economía y de las relaciones contractuales.

EL PROBLEMA DE LOS DESAHUCIOS NO TIENE SOLUCIÓN DE MANERA AISLADA DEL RESTO DE PROBLEMAS QUE AFECTAN A LA POLÍTICA, LA ECONOMÍA Y A LA SOCIEDAD, SINO QUE HAY QUE INSERTAR SOLUCIÓN DENTRO DE UN PROCESO TOTAL DE REFORMA DE LA SOCIEDAD, DE LA ECONOMÍA Y DEL MODELO CONSTITUCIONAL.

# ¿Qué puede hacerse ante los desahucios? Ahora, incluso los socialistas están a favor de lo que rechazaban cuando estaban en el poder (la “dación en pago”), todos se muestran contra las ejecuciones de hipotecas y todos parecen estar de acuerdo en la inmoralidad de los desahucios… Y, SIN EMBARGO, LOS DESAHUCIOS NO SON MÁS QUE UNA DE LAS CONSECUENCIAS DEL SISTEMA ECONÓMICO, POLÍTICO Y SOCIAL PROPIO DE LA ECONOMÍA NEOLIBERAL.

Contrariamente a lo que opina la Plataforma de Afectados de las Hipotecas, ES ABSOLUTAMENTE IMPOSIBLE REFORMAR UN SISTEMA DE CONCESIÓN DE HIPOTECAS Y UN SISTEMA DE EJECUCIÓN DE IMPAGADOS, SIN TOCAR NI LAS CONCEPCIONES POLÍTICAS Y ECONÓMICAS DE ESE MISMO SISTEMA.

En otras palabras: resulta imposible modificar SOLAMENTE el sistema hipotecario español, dejando todo el conjunto del sistema político (partidocracia y plutocracia), económico (globalización, economía especulativa, neo–liberalismo), y todo el sistema de valores (consideración de la usura como moralmente aceptable y al Estado como defensor de los usureros) intacto.

Las movilizaciones para impedir tal o cual desahucio resultan irrelevantes en relación al número total que se producen a lo largo del día (en torno a 400). La Plataforma que ha asumido esta tarea, por lo demás, se centra solamente en el desahucio y lo más que consigue es aplazar la agonía del desahuciado, pues, mientras una nueva ley hipotecaria no modifique el marco legal, antes o después se ejecutará. Esta Plataforma, como otros grupos nacidos del 15–M y de “la indignación” asume una lucha exclusivamente “social”, cuando LA LUCHA ES SOBRE TODO POLÍTICA, porque la situación de las hipotecas depende de una legislación aprobada por un poder legislativo.

Así pues, DE LO QUE SE TRATA ES DE DAR UNA RESPUESTA POLÍTICA A UN PROBLEMA FUNDAMENTALMENTE POLÍTICO. Esta respuesta debe basarse en los siguientes puntos:

1)  El sector de la vivienda, en tanto, que afecta a un derecho fundamental, debe ser controlado, regulado y vigilado por el Estado para evitar que episodios como la burbuja inmobiliaria puedan repetirse.

2)  La especulación sobre un derecho básico como es la vivienda debe ser prohibido por ley

 3) La creación de un “cuerpo de tasadores” que evite las tasaciones subjetivas o alteradas por los intereses bancarios es una exigencia para que el precio de la vivienda se mantenga estable.

4)  Debe prohibirse a los ayuntamientos el vender terrenos propios a precios exorbitantes para pagar sus déficits. El precio debe de ser acorde con la situación del mercado.

5)  Debe de formarse de nuevo un Banco Hipotecario que forme parte de un holding de Banca Pública dedicado a conceder hipotecas sociales.

6)  En tanto que derecho fundamental, el precio de las hipotecas no puede estar sometido a intereses usureros y, por tanto, la Banca Pública, en tanto que “servicio social” no puede hacer de la usura a costa de la sociedad su negocio.

7)  La “dación en pago” debe de ser aceptado como posibilidad legal de liquidación de una hipoteca y de sus consecuencias económicas y, para ello, hace falta contar con un mercado inmobiliario estable, sin variaciones bruscas ni revalorizaciones elevadas.

8)  Las pérdidas generadas por la “dación en pago” deben de ser asumidas por la banca como pérdidas por operaciones erróneas y como pago a la sociedad por los casi 250.000 millones de euros que ha recibido del Estado.

9)  El Estado tiene la obligación de fomentar la “vivienda social” y lo debe hacer directamente y no a través de los Ayuntamientos, organismo excesivamente contaminados por la corrupción larvada en torno al sector inmobiliario.

10)  El Estado tiene la obligación de fomentar la vivienda en régimen de alquiler y de obligar al “banco malo” a lanzar su cartera de pisos al mercado de alquiler.

11)  El Estado tiene la obligación de fomentar el alquiler con opción de compra, incentivarlo y penalizar a los propietarios que mantengan pisos vacíos.

12)  Los casos de desahucio por impago de alquileres o de cuotas hipotecarias deben verse en juzgados especializados.

13)  Renegociación de todas las hipotecas interiores a 250.000 euros para adecuarlas al valor real de la vivienda en el momento de la firma de la hipoteca, firmadas a partir de 1997, deduciendo el monto total de la deuda contraída por la banca con el Estado.

14)  El mercado hipotecario estará vedado a todo inmigrante procedente de fuera de la Unión Europea y del ámbito europeo no comunitario como forma de protección de sus intereses. La inmigración supone una voluntad de retorno, por tanto, incompatible con la posesión de una vivienda en propiedad.

15)  Los permisos de residencia conseguidos a cambio de haber comprado una vivienda serán anulados y el permiso de residencia subordinado a la existencia de un trabajo real para ciudadanos de fuera de la UE.

16)  Los responsables del desastre inmobiliario deben ser llevados a juicio y una eventual sentencia debería contemplar la indemnización a la sociedad con los bienes obtenidos durante sugestión.

17)  Los últimos presidentes del gobierno y autoridades bancarias que, por dejación de autoridad o por interés, permitieron la gestación de la burbuja inmobiliaria deben de ser juzgados dentro de un proceso para depurar responsabilidades.

Estas propuestas suponen ir mucho más allá de una mera protesta por uno u otro desahucio, suponen coger al toro por los cuernos y afrontar las raíces últimas del problema: el carácter usurero de la Banca, la irresponsabilidad de la clase política que come de la mano de los “señores del dinero” y unos medios de comunicación domesticados a través de subvenciones.

© Ernesto Milá  - infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com

RHF-XX acaba de aparecer

RHF-XX acaba de aparecer

DOSSIER:

La concepción estratégica de Ramiro Ledesma

Objetivos y métodos del fascismo español

En dos números anteriores de la Revista de Historia del Fascismo hemos dedicado sendos artículos al «joven Ledesma» autor de El Sello de la Muerte y a los «amigos vascos» de Ramiro Ledesma en los que encontró financiación para sus proyectos políticos. Si hemos publicado esos artículos es porque aludían a temas poco o nada estudiados, dejados de lado por quienes han tratado de reconstruir la andadura del teórico del nacional–sindicalismo; temas, por otra parte, de los que apenas se disponían de datos fragmentarios. Igualmente, en este número abordamos una temática que hasta ahora no ha sido sistematizada: las concepciones estratégicas de Ledesma, derivadas en buena medida de la lectura de la obra de Curzio Malaparte Técnica del Golpe de Estado. Sabemos que fue él quien aportó cierta coherencia ideológica en el «fascismo español», pero de lo que vamos a tratar en esta entrega no es de doctrina sino de aplicación de los principios a la política cotidiana, esto es, de estrategia y de su evolución.

 

OCULTISMO

Las raíces ocultistas del nazismo

La reviviscencia del ocultismo en los países de lengua alemana (1890-1910)

La obra de Nicholas Goodrick–Clarke es fundamental para entender la presencia de elementos esotéricos y ocultistas en la prehistoria del NSDAP. En el número XIX publicamos la introducción y el Capítulo I de la obra. En esta ocasión traducimos el Capítulo II que nos ilustrará sobre la realidad del ocultismo en los países germánicos justo antes de la Primera Guerra Mundial. Eso nos permitirá entender el por qué pudieron arraigar en aquel país doctrinas como la ariosofía y grupos organizados que las encarnaran... que como la Logia Thule estuvieron presentes en el nacimiento del Partido Obrero Alemán, antecedente del NSDAP

 

Cultura

Michael, un destino alemán

Todo lo que hay que saber sobre el origen del nacionalsocialismo y nadie había novelado


El que fuera ministro de propaganda del III Reich, Joseph Goebbels, escribió miles de artículos y dos libros. Uno de ellos fue el relato de la aventura emprendida por aquel joven que un día llegó a Berlín para hacerse cargo del NSDAP, Combate por Berlín. El otro fue una novela, Michael, que en principio parece un Bildungsroman o «novela de formación», pero que es mucho más que eso: a través de Michael puede percibirse el clima que llevó al III Reich y también se entiende en qué consistía el proyecto del NSDAP. Estas son las notas que hemos reunido tras una segunda lectura de la obra

 

Freikorps

En el Báltico: la tragedia de los Freikorps

Los Freikorps y su aventura báltica


Fueron al Báltico en defensa de la patria y de los alemanes que vivían allí, fueron en nombre del anticomunismo. Pero también fueron porque se les prometió tierras que colonizar y porque creían tener el apoyo de Weime. No era así. La recién nacida República les traicionó a poco de haberles formulado las promesas. Y, para colmo, en tierra lejana, en las antiguas marchas del Este, los hombre de Von der Goltz y de Rossbach, fueron atacados por los bolcheviques y hostigados por los navíos aliados. Sus pérdidas alcanzaron el 75% de los efectivos: pero en la mente de los que quedaron solamente permaneció una idea: la de venganza contra Weimar. Traducimos a continuación un nuevo capítulo de la obra de Dominique Venner, Baltikum.

 

Características: Formato libro 150 x 210 mm

Páginas 225 - Tapas en cuatricomía con solapas

Precio venta al público: 18,00 euros + 3,00 euros de gastos de envío (precios para España, resto mundo, consultar)

Forma e-pago: ingreso en cuenta corriente BBVA (al hacer el pedido indicamos el número) o pago a través de pay-pal (ver columna de la derecha)

Suscripción: 6 números: 100 euros - 12 números: 200 euros

Pedidos: eminves@gmail.com

No es cine... es realidad

 

Infokrisis.- El próximo 27 de marzo estrenarán la que parece ser la película de la temporada, Los últimos días (The last days) protagonizada por Pepe Coronado y por Quim Gutiérrez. La trama cuenta que una extraña epidemia de agorafobia hace que los ciudadanos permanezcan encerrados en sus casas y no salgan a la superficie. La película muestras escenas de una Barcelona desértica, umbría, en la que se impone la soledad por un lado, nubes ocres por otro y el humo de los incendios. Los perros recorren las calles abandonadas y desérticas. En el subsuelo se desarrolla la lucha por la vida. La película se estrena la semana que viene pero esa fue la Barcelona que vi ayer cuando bajé a la gran ciudad.

Me tocó grabar un par de programas de radio, excusa suficiente para saludar a algunos amigos y recorrer las calles de una Barcelona que cada vez resulta más desconocida para mí a pesar de haber pasado la mayor parte de mi vida allí. Es la “Barcelona que fue y que ya no es” a la que tan reiteradamente aludía Ruiz Zafón en sus primeras novelas. No reconozco a esa ciudad que ni es la Barcelona tradicional, ni la postmoderna, sino la de la crisis.

La emisora de radio está situada en un edificio próximo a la antigua Plaza Calvo Sotelo, llamada hoy por las oscilaciones políticas de este país en el que una España se ha habituado a gobernar contra la otra media y viceversa, Plaza Francesc Maciá. El programa se graba a las 16:00 pero he llegado una hora antes, así que me doy una vuelta por aquel Ensanche que diseñara Ildefonso Cerdá y que, a poco de inaugurarse, la especulación transformó en una colmena lo que debería haber sido un barrio a medida de lo humano. Las tiendas de informáticas ya no están en donde las conocía, simplemente se ausentaron sin dejar huellas. Cerca de la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial en la que estudié apenas hay tiendas en permanente rebajas o que anuncias precios de remate por cierra. Entro en una librería de lance y, a pesar de lo barato de los libros, no logro encontrar ninguno mínimamente interesante; los anaqueles están repletos de novelitas de poco interés, intrascendentes y de libros de autoayuda que, seguramente, habrán motivado algún suicidio. Las copisterías para los estudiantes de ese centro y de la Facultad de Medicina del Hospital Clínico, están tan vacías como los restaurantes e incluso, oh maravilla de maravillas, los bares. La ciudad está en crisis.

En la emisora de radio, situada en un piso 15, puede verse una panorámica de la ciudad. Desde allí es difícil percibir la crisis sin precedentes que está viviendo la otrora Ciudad Condal y hoy Ciudad de la Corrupta CiU, y de la que los habitantes que siguen la inercia del día a día perciben con dificultad. Hace falta ser barcelonés pero no residir continuamente allí, para comparar la ciudad que conocimos y la que existe hoy. A la derecha del Ensanche se puede ver la mole de la Sagrada Familia ese tempo gaudiniano que 6 generaciones de barceloneses han visto como se construía a lo largo de más de 100 años y que, a partir del cierre de la nave central, cada vez va siendo estéticamente más decepcionante. Y eso que todavía no se ha construido la fachada principal, seguramente la más estéticamente lamentable de todo el conjunto. Lo que eran las torres estilizadas del pórtico del Nacimiento o de la Pasión, ya han sido tragadas por la masa del cimborrio central. En cuanto al ábside neogótico ha desaparecido casi bajo el peso de la cúpula que están construyendo sobre él. Nada que ver entre las antiguas catedrales y la Sagrada Familia, verdadero monumento freaky, como dijera Unamuno “la obra de un loco”.

A lo lejos se ven las dos columnas de Hércules de la zona olímpica y más allá, los rascacielos de Diagonal Mar. Entre lo que se construyó en 1992 y lo que se inauguró doce años después, en 2004, Barcelona puede darse por concluida. Constreñida por la sierra de Collcerola, por las poblaciones del cinturón industrial, la ciudad ya no puede crecer más.

Desde las alturas del piso 15 es difícil percibir lo que ocurre en los barrios. Lo resumiré: Poble Sec –el barrio donde nació Serrat y en donde las aguas de la riera que circulaba por el Paralelo no llegaban- es una zona pakistaní que alcanza ampliamente las faldas de Montjuich. Hubo un tiempo en que era un barrio tranquilo, agradable, de calles estrechas, a modo de la Barcelona proletaria de finales del XIX y que fue muriendo con el anterior milenio. Más lejos se perciben las siluetas de Sans y de Hostafrancs que se pierden en dirección a Hospitalet. Resulta difícil saber cuántos habitantes barceloneses de origen o españoles allí asentados quedan. No creo que haya más de un 50%, el resto ha sido colonizado por la inmigración. Como en Casa Antúnez en donde nuestros gitanos se las tienen que ver con romanís, pakistaníes, moros y demás. Y eso también es lo que ven nuestro muertos desde el cementerio de Montjuich.

Ya a mediados de los años 90, la población inmigrante en el Raval y en el Barrio de la Ribera era elevada. El Raval que conocí era el barrio de la bohemia y del puterío, de las “clínicas de vías urinarias” a lo largo de Robadors y de los burdeles alternados con teatros y bares de mala nota. También aquel barrio formaba parte de la Barcelona proletaria y canalla. Luego llegaron los toxicómanos tras la “brillante” campaña del PSOE en las elecciones de 1983, la que le dio la mayoría absoluta, con un tema central: la despenalización del porro. Cuando el SIDA acabó con los yonkis, empezaron a llegar inmigrantes. En 1985, antes de que empezara la inmigración masiva, en el Ravel y en la Ribera ya había un 10% de población foránea. Desde entonces ha ido aumentando y ya no queda nada del que conocí. Lo pocos vecinos originarios que quedan se quieren ir de allí (y frecuentemente se van) lo antes posible. Los sociólogos lo llaman a esto “gentrificación” y saben como concluye: la población originaria termina siendo sustituida completamente por foráneos.

Pues bien, la inmigración en el Raval se ha ido extendiendo como una mancha de aceita y ha rebasado las Rondas. Cubre ya la zona del Mercado de San Antonio y en la parte más próxima al puerto, ya ha confluido con la zona de Pobre Sec y ésta a su vez, con Sans y Hostafrancs. La inmigración del barrio de la Ribera ha terminado por unirse a la presencia china en la zona de calle Trafalgar y aledaños y en otra dirección ha superado la zona del Parque de la Ciudadela y Arco del Triunfo para extenderse hacia Santa Coloma, San Adrián y en dirección a Badalona.

Si miro, desde el piso 15 del rascacielos, veo en la lejanía Valle de Hebrón, Ciudad Meridiana, etc. Hasta aquellas cumbres lejanas la inmigración está masivamente presente en una ciudad que está viviendo, casi sin darse cuenta, un proceso de sustitución de población y de mestizaje, sino en donde el mercado laboral se está contrayendo hasta lo indecible.

Mientras estamos grabando aparecen por la emisora unos chicos de BUP. Les están enseñando las instalaciones para convencerles de que estudien Ciencias de la Información, “periodismo”. Los que estamos allí haciendo el programa no podemos sino comentar “pobres chavales”. Y no puedo evitar entristecerme por la presencia de unos rostros engañados por el sistema sobre las posibilidades de obtener un título universitario en esa rama, rostros que ignoran que la crisis que estamos viviendo no terminará pasado mañana, sino que cuando tengan 30 años, todavía experimentarán sus secuelas.

Entre pasillos, me cuentan que el día anterior había estado grabando otro programa el economista Niño Berrera. Fuera de antena había comentado a los productores, a los locutores, a los técnicos de sonido, a los periodistas, que lo mejor, a la vista de lo de Chipre, era coger el dinero del banco y llevarlo a Andorra. Se puede hacer y es legal. Niño no ha sido muy optimista sobre las posibilidades de nuestro país para remontar la crisis. El otro día en otro programa de la misma cadena, proponía que se condicionara la presencia de inmigrantes en España al desarrollo de un trabajo: el permiso de residencia se supeditaría a si trabajan o no. Prédicas en el desierto. En España –y lo que veo desde el piso 15 es España- la racionalidad y el sentido común no tienen lugar, ni nadie les hace puto caso.

Todos en la emisora están inquietos: nadie sabe si el grupo podrá resistir la crisis económica, si sus empleos están asegurados para la próxima temporada. Todos son conscientes de que estamos gobernados por corruptos que, además de serlo, son incapaces para gobernar e inútiles para formular ideas nuevas. Todos se irían de España si pudieran irse, si alguien les ofreciera un puesto de trabajo en Pernambuco o en las Galápagos, en Botswana o en Macao. En el rostro de alguno veo cierta envidia cuando me despido de ellos por los dos meses que estaré en Canadá: “Si encuentras algo, avisa”, es la frase habitual.

Tomo un café con los amigos de la emisora. Tiene gracia. Estamos en un pequeño bar de la Diagonal. Al lado está tapiado el gigantesco local de La Oca, el bar-restaurant que permaneció abierto desde finales de los años 60 hasta no hace mucho, en una de las mejores zonas de la ciudad. Hoy está, simplemente, tapiado y así lleva varios años.

Tras despedirme de los amigos, desciendo por la Avenida José Tarradellas, en otro tiempo Avenida Infanta Carlota. Lo que veo es desolador: el 65-70% de los locales comerciales están en venta o alquiler o simplemente tapidos. ¡Y pensar que esta era una de las calles comerciales de la ciudad e incluso tenía cierto porte aristocrático! No hay ni rastro de los concesionarios de vehículos de todas las marcas. Quedan las amplias vidrieras, los bajos desiertos y los carteles de Se Vende (“en venda” en catalán, casi una perífrasis lingüístico-simbólica) o Se Alquilan. Y así hasta llegar a la Plaza de los “Països Catalans”… Tarradellas, Maciá y los “Països Catalans” o lo que es el recorrido de la desolación. Esta es la Barcelona que han construido ex aequo CiU u el PSC.

En cierta ocasión, hará diez años, tuve que descender de la Plaza de Lesseps (parte alta de la ciudad) a la Calle Nueva (Carrer Nou) de la Rambla (próxima al puerto). Lo que vi en aquella ocasión me sorprendió: en las aceras del céntrico Paseo de Gracia los top manta vendían los mismos bolsos hábilmente imitados que se vendían en los comercios de las aceras. Un top manda detrás de otro, sin que ni Mossos d’Esquadra ni policía municipal, ni gremio de comerciantes, les dijeran absolutamente nada. Eran los tiempos del “papeles para todos” o poco menos, así que, ilegales en la entrada, eran también ilegales en el desempeño de su comercio y, como las cosas parecía que iban bien, nadie se quejaba de nada. Luego, en aquella ocasión penetré en Las Ramblas cuando ya había anochecido y el paisaje era, simplemente, espectral poblado por un submundo de delincuentes, carteristas, topmantas, siempre con los cuerpos de seguridad del Estado ausentes. Un tirón por allá, un pakistaní a estacazos con unas romanís que habían intentado robarle, una carrera desesperada de un turista persiguiendo a quien le había robado la cámara de vídeo, un par de magdalenas británicas llorando a un policía inexpresivo. Entonces dije que aquel recorrido se me antojó como una especie de “descenso del Mekong” de la película Apocalipsys Now, o bien como el recorrido del río Congo que realiza el protagonista de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, que inspiró a Coppola su película ambientada en Vietnam. No era para menos.

Y ahora llega un productor avispado y le da por filmar una película futurista ambientada en una ciudad en la que, a fuerza de que todo haya ido mal durante tiempo indefinido, ya no es tan postmoderna como pre apocalíptica. ¿Y qué ciudad elije como escenario? Barcelona, off curse. Lejos estamos de los tiempos en los que Woody Allen recibía un millón de euros del Ayuntamiento por ambientes una película ñoña, ramplona y aburrida en la Ciudad Condal y otro millón de euros de la Generalitat para que la protagonizara la pánfila de Scarlet Johanson. Aquella película llegaba en 2008, un período en el cual, estábamos inmersos en las crisis de la construcción, pero aún no nos habíamos enterado. La Barcelona en tonos pastel que nos pintaba la cinta y la ñoñería del argumento parecen hoy de otra época. Aquel clima ingenuo-felizote y la ciudad alegre y confiada han sido sustituidas por las nubes gris-oscuro, las calles abandonadas y cubiertas de escombros y basura, los perros persiguiendo a los perros y los humos de incendios a lo lejos de esta otra cinta que se estrenará en breve: Los últimos días.

No tengo ni idea de si será o no una buena película (la presencia de Coronado induce a la esperanza), pero de lo que no cabe la menor duda es que se trata de una película realista y que pinta en clave dramática una situación dramática en una ciudad que quiso ser postmoderna y, sin darse cuenta, por la inercia de las cosas, la impericia de sus dirigentes y la pasividad generalizada, pasó a ser pre-apocalíptica.

© Ernesto Milá – infokrisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción sin indicar origen.