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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

HOY NO VA A SER UN GRAN DÍA

HOY NO VA A SER UN GRAN DÍA

TINTÍN Y LOS COCHES O POR QUÉ LAS AVENTURAS DE TINTIN NOS SIGUEN FASCINANDO

¿Quién no conoce el célebre Fort T de Tintín en el Congo, o el famoso Jeep azul de la cubierta de Objetivo: la Luna, o incluso el pequeño Bugatti rojo de Abdallah? Hergé era un fanático de los coches y colocó a los que había tenido a lo largo de su vida en las aventuras del personaje que creó. Ese elemento contribuye a que los personajes y las aventuras de Tintín estén muy próximos al documental. Dentro de unos siglos, cuando se quiera tener una idea clara de cómo fue el siglo XX, una de las fuentes documentales serán los relatos de Hergé. Desearíamos que algún cómic actual hubiera tomado el relevo de la “línea fina”, pero el estilo es demasiado difícil de copiar y el método de trabajo de Hergé resultaría hoy anti-económico… Las aventuras de Blake y Mortimer, de Bob de Moor y Jacobs, o los cómics de Roberto Giardino (“Las aventuras de Max Friedman”) o la revista Caira fueron los últimos coletazos del género. Todo esto viene a cuento de que se ha publicado Tintín y los coches en donde se incluye todo lo que puede saberse del tema. De lectura recomendada para tintinófilos.

http://tintinspain.blogspot.com.es/2016/05/tintin-rally-cheverny-le-mans-2016.html

 

MALA COMPARACIÓN: CATALUÑA NO ES ISRAEL (ni por el forro)

Artur Mas no se resigna a haber salido de la historia por la puerta pequeña y, como Aznar, de tanto en tanto nos obsequia con perlas. La de hoy es antológica. “Como en Israel, en Cataluña también hay un pueblo determinado a ser libre”. Lo ha dicho en una recepción benéfica de la Comunida Israelí de Barcelona (que ha empezado haciendo beneficencia invitándolo a él) en la conmemoración de la independencia del Estado de Israel. Mas ha sido premiado por “haber promovido la colaboración entre Israel y Cataluña” y ha recordado que viajó a Israel por primera vez en 1986 y ha vuelto varias veces: “Desde la Cataluña recuperada nos fijábamos en Israel. Organizábamos jornadas en Israel cuando no estaba de moda, pero era necesario para una nación como la catalana” ha dicho y así lo recoge La Vanguardia. Comparaciones forzadas, pero justificables en un acto pre-electoral en el que la maltrecha economía de CDC precisa refuerzos. Imposible tomarse en cuenta que el nacionalismo catalán tenga algo que ver con el nacionalismo judío (el sionismo), o que el Estado de Israel (perfectamente diferenciado de sus vecinos) tenga algo que ver con la “nación catalana” que solamente encuentra su justificación en función de la lengua catalana (hispanoromance), pero en absoluto en la historia. Por lo demás, Israel logró ser Estado por una iniciativa internacional que en el caso de Cataluña está completamente ausente. No sé si lo judíos que asistieron se rascaron el bolsillo y decidieran apostar por lo que ya es hoy un caballo perdedor, o mejor, un podenco.

http://www.lavanguardia.com/politica/20160513/401764560716/mas-israel-catalunya-libre.html

 

EL RUIDO, NUESTRO GRAN ENEMIGO: NOS DESTROZA, NOS ALTERA, NOS MERMA

Hace dos años lanzamos una pequeña campaña personal contra el ruido que, por supuesto, no ha contribuido a mejorar la situación: todo lo que no sea prohibir el ruido por decreto, no impedirá que legiones de individuos, transformados en máquinas de haber ruido castiguen nuestros oídos. La campaña venía a cuenta de que servidor estaba harto de oir en cualquier sitio conversaciones de teléfono que no le interesaban, músicas emitidas por vehículos, teléfonos móvil o por el vecino del quinto, que solamente demuestran el más gusto de quien las compuso. Hoy ha salido un estudio que indica que, aparte de las molestias que pueden generar los ruidos, además son perjudiciales para la salud. Simplemente, pueden provocar estrés genérico, el cual repercute en taquicardias, bajo rendimiento escolar y partos prematuros entre las embarazadas. Multar a los que emiten sobredosis de decibelios o realizar campañas para atenuar los ruidos, deberían ser cosa de los gobiernos municipales si estos no tuvieran como única preocupación pillar comisiones, idear actividades urbanísticas que las generen o simplemente defender sus poltronas. Nunca ayuntamientos tan incapaces permitieron municipios tan acústicamente contaminados.

http://www.lavanguardia.com/vida/20160513/401757082746/la-exposicion-al-ruido-puede-provocar-bebes-prematuros-bajo-rendimiento-escolar-y-taquicardias.html

 

EXPOSICIÓN SOBRE LA HISTORIA DE LA MASONERÍA EN ALBACETE

Para albaceteños o próximos. El Albacete hay una logia masónica dependiente de la Gran Logia de España (la logia San Juan de los Llanos) de la que se ha sabio por haber acudido a la inauguración de una exposición sobre la historia de la masonería que se ha abierto en la capital provincial promovida por la Diputación. Fotografías, documentos, símbolos y joyas masónicas, se muestran en la exposición. Paralelamente un ciclo de conferencias mostrará el papel de la masonería en la historia… desde el punto de vista masónico. Por ejemplo, uno de los invitados es Ferrer Benimelli, considerado como “gran especialista” sobre la masonería española. Dejando aparte en interés que han tenido sus trabajos, Ferrer no puede evitar barrer para casa. Por ejemplo, suele decir que la masonería no tuvo nada que ver con la pérdida de las colonias en 1898… y si la tuvo y de qué manera: la masonería cubana fue determinante, en especial por su acercamiento a los EEUU (de ahí que Cuba haya sido el único Estado comunista que no haya prohibido a la masonería) y en cuanto a Filipinas, la masonería autóctona, el Katipunán, fue el único y verdadero organizador de la lucha por la independencia (o mejor, por la independencia de España y la nueva dependencia de EEUU) filipina. La historia no es lo que a algunos les gustaría que fuera, sino lo que es. Así que, atención a este tipo de exposiciones que pueden servir para conocer la historia o para dulcificarla.

http://eldiadigital.es/not/174311/abierta-al-publico-la-exposicion-sobre-la-historia-de-la-masoneria

 

UN PASADO QUE SE RESISTE A PASAR: EL HOFBRÄUKELLER DE MÚNICH

La cervecería Hofbräukeller de Múnich es un edificio extraordinario, neo-renacentista y escenario de los primeros discursos de Hitler. La historia del NSDAP está ligado a las cervecerías tanto como la del partido comunista lo está a las tabernas portuarias. El partido Alternativa por Alemania (AfD), quiso convocar un mitin en el local para hoy 13 de mayo, pero el actual propietario se negó alegando que se reservaba el derecho de admisión. El portavoz bávaro del partido culpó a los socialcristianos bávaros y al SPD de la negativa y de hacer lo mismo con otros locales de Múnich. Los tribunales han dado la razón a la AfD. La sentencia aclara que que «Steinberg Gastronomie GmbH está obligada» a «alquilar de forma regular a la sección regional de AfD Múnich Este» el «Salón de Fiestas y el Salón de los Caballeros el viernes y el sábado», tal como el partido había solicitado. El tribunal dictamina que el derecho de admisión no justifica la discriminación a esta formación política.

http://www.abc.es/internacional/abci-extrema-derecha-alemana-regresa-cerveceria-hitler-201605121215_noticia.html

 

NATALIDAD: BALEARES EN SITUAIÓN CRÍTICA

Baleares es una de las comunidades que se encuentran en una situación más crítica con un índice de fecundidad femenino de 1,24. No es que en otras zonas de la península vaya mejor: Asturias (0,9 hijos por mujer), Canarias (1,04) y Galicia (1,07), Cantabria (1,15) y Castilla-León (1,17), según el Informe de Evolución de la Familia en España 2016 que ha presentado este miércoles el Instituto de Política Familiar (IPF) coincidiendo con el XXII aniversario del Día Internacional de la Familia. Pero es que Baleares son unas islas y los sistemas sociales son mucho más delicados. No es que en oras zonas de la península, las cosas vayan mejor, pero es que en otras zonas, la inmigración tiene unas tasas más altas de natalidad que en Baleares o en Canarias. Pero en ningún caso, las tasas de natalidad españolas superan en ninguna comunidad autónoma  los tres hijos por familia. En Baleares, las parejas que se deciden a tener hijos tienen 37 años de promedio (media nacional 34 años), habiéndose elevado la edad cuatro años en la última década. Otro dato preocupante es que cinco de cada diez niños nacen fuera de familias tradicionales. La buena noticia para Baleares es que se producen menos divorcios que en la media nacional (2,24% en lugar del 2,28% de media nacional. La mala noticia, para toda España es que estamos en ese terreno de las rupturas por encima de la media europea.

http://www.diariodemallorca.es/mallorca/2016/05/11/baleares-encuentra-situacion-natalidad-critica/1116789.html

 

Hoy no es un gran dia

Hoy no es un gran dia

CATALUÑA: LA TRIBU CON TRIBUTOS Y SIN ATRIBUTOS

La noticia circulaba desde ayer, pero ya se sabe que bulos hay para todos los gustos. Era imposible que alguien, nacida en Europa, europea, dijera una estupidez semejante. Pero, hoy, cuando la noticia la recogen los digitales de mayor solvencia, hay que darla por buena. Anna Gabriel (CUP) tiene las ideas como el pelo, cortado a hachazos. Dice que quiere tener “hijos en común” y añade: “como en las tribus”. Efectivamente, el rasgo de las tribus –de las TRIBUS AFRICANAS NEGRAS- es que la idead e familia ya no existe. Los hijos no son educados por los padres, sino por la tribu. Y, precisamente, éste es el problema de los negros cuando vienen a Europa: que ya no tienen tribu, ya no saben educar a sus hijos y, se sabe lo que ha ocurrido en Francia y en toda Europa con los de segunda y tercera generación: remiten hacia el salvajismo (bandas étnicas, delincuencia, violencia gratuita). Y este es el modelo para Anna Gabriel: ya no se trata de integrar a los inmigrantes en la Europa tradicional, sino de que los europeos, catalanes en este caso, nos integremos en… la tribu, un modelo organizativo y social que Europa dejó atrás desde el paleolítico. ¿La familia? “perversa y poco enriquecedora”… Que esta individua haya tenido malas experiencias familiares es algo que debe reprochárelo a su padre y a su madre (quienes sepan leer en el fondo del rostro, verán amargura, tristeza y confusión inferior en el de esta individua). Me resisto a llamarla “mujer” porque para serlo hay que tener algo que Anna Gabriel no tiene: feminidad, luminosidad y fuerza vida. Después del “notición” de que la CUP promovía la lucha contra el tampax y las compresas, ahora llega esta noticia: la CUP –la “nueva izquierda”- tiene algo que pensábamos ya extinguido. Ellos creen que lo que nos “asusta” a algunos es su separatismo –desde siempre hemos dicho que los independentistas, verán la independencia como no son capaces de verse sus propias orejas- y no, lo que da más miedo de la CUP es su estupidez, en la que una y otra vez, persisten en recaer. En realidad, el independentismo solamente es una coartada para el desgobierno de Cataluña que, como se ve, no es solo mala gestión de los dineros públicos –surgidos de nuestros impuestos- sino también pésima gestión de la educación: individuos como Anna Gabriel han nacido de la educación de la Generatitat de Cataluña: es ahí en donde está el gran fracaso de la autonomía catalana: no ha sabido educar ni a hombres, ni a mujeres. Tenemos tribu, pagada con nuestros tributos y promovida por individuas sin atributos.

http://www.elconfidencial.com/espana/cataluna/2016-05-11/anna-gabriel-cup-hijos-tribu-conservadores_1198305/

 

¿PARA QUÉ OS PREOCUPAIS DE COREA DEL NORTE? AQUÍ TENEMOS A LA GENERALITAT DE CATALUÑA.

Hace menos de una semana supimos que la Generalitat de Cataluña había elaborado una LISTA NEGRA de intelectuales hostiles a la independencia. ¿Para qué una lista negra? Puede ser, o bien para excluirlos de cualquier presencia en medios de comunicación subsidiados por la Generalitat, o bien porque, en su inconsciencia,  creen que “en breve” –dentro de un año, cuando Cataluña sea independiente- los podrán enviar al GULAG. Si fueran más realistas, reconocerían que esa lista no es más que una diversión que evitar ver lo más terrible que tiene ante si el soberanismo: que la independencia de Cataluña se va alejando inexorablemente con el correr del tiempo (no soplan buenos tiempos para los Estados Nacionales ya existentes en un mundo globalizado, así que puede suponerse dónde quedan las intenciones de formar otros nuevos, más pequeñitos y redonditos). Apenas ha pasado una semana cuando la Generalitat nos obsequía con esta otra medida a la coreana: el llamado “Cesicad”, una especie de seudo servicio de “inteligencia” catalán, pincha ahora los mails de los funcionarios “que puedan ser peligrosos”. La unidad encargada se llama “Equipo de Respuestas de Incidentes”, eufemismo para describir a los burócratas que se pasan el día leyendo correos privados. ¿Es que ni en Cataluña, ni en España, ni en la UE, no hay ninguna iniciativa legal para impedir esta intromisión de una administración en la privacidad de sus funcionarios? Xavier Gatius, director del “Cesicad” dice que no hay que alamarse: que los emails se destruyen a los seis meses…

http://www.elconfidencial.com/espana/cataluna/2016-05-12/cataluna-generalitat-espionaje-cesicat-correos-pinchados_1198740/

 

DOCUMENTAL RECOMENDADO: REQUIEN POR THE AMERICAM DREAM (Netflix)

Ayer vi un largo documental sobre Noam Chomsky en el que analiza el momento de la civilización americana: nada va bien en América (sólo los negocios de menos del 1% de la población, el 99% restante es el que tiene a sus espaldas la carga de mantenimiento del Estado y de los servicios). Es imprescindible verlo. Obviamente, no estamos de acuerdo con todo lo que propone Chomsky (es un progresista de izquierdas y como tal, sus soluciones están lastradas por ir siempre adelante: de todas formas, en esta ocasión, el nostalgismo de los “viejos tiempos mejores” está muy presente en el documental), pero si sus soluciones no son las mejores, su análisis si es lúcido y explica cómo la constitución americana, ideada por “Nosotros, el Pueblo”, ha terminado siendo recuperada por “Nosotros, el 1% privilegiado”. La globalización: he ahí el enemigo. Por supuesto, no hay ninguna referencia a la inmigración como uno de los factores clave de la globalización, pero es que Chomsky lleva más de setenta a años de activista “progre” y eso marca mucho. Ni siquiera hay un alegato contra los transvases de población por razones económicas querido por los artífices de la globalización para rentabilizar la producción en el antiguo Primer Mundo. Pero si exceptuamos esto y una confianza desmesurada en “el Pueblo” y en la democracia, el documental es de los imprescindibles para entender la globalización

http://www.netflixespana.es/requiem-for-the-american-dream/23288

 

SALMOND ANIMANDO: RECUERDA A PUIGDEMONT QUE ESCOCIA PASÓ 66 AÑOS HASTA CELEBRAR EL REFERÉNDUM.

A Puigdemont no le va bien en sus salidas al extranjero (en la UE, la semana pasada no le hablaron ni las máquinas de tabaco). Ahora llega Alex Salmond, ex primer ministro escocés, y le suelta que tenga paciencia, que para paciencia la de los escoceses que debieron esperar 66 años para celebrar el referéndum… y salió negativo para sus aspiraciones. Y eso llega en un momento en el que dentro de la coalición gobernante en Cataluña (minoritaria y apoyada por CUP) aumentan las polémicas por la cuestión presupuestaria. En realidad, Cataluña lleva esperando mucho más que Escocia: en 1909 parecía como si Cataluña se fuera a separar irremisiblemente de España y entonces la “semana trágica” hizo que la alta burguesía catalana (que había desencadenado el proceso) tuviera que llamar en su auxilio al ejército español para que les quitase las castañas del fuego  reprimiera al proletariado catalán. Hoy, ya no queda proletariado catalán, pero ha sido reemplazado por unas bolsas de inmigración que el día en que la Generalitat se retrase en pagarles su subsidio o se lo disminuyan, reaccionarán como hace algo más de 100 años reaccionaron los proletarios que no querían que sus hijos se embarcaran para la guerra de Marruecos en defensa de las minas del Rif de los Romanones y los Comillas. Y no creo que los Mossos puedan hacer algo más que atrincherarse en sus comisarías. No se puede exigir a Salmond que conozca la historia de Cataluña: los independentistas catalanes llevan esperando más de cien años. Y así hasta que las ranas críen pelo…

http://www.lavanguardia.com/politica/20160512/401733822093/salmond-puigdemont-reunion-londres.html

 

UN DOSSIER INTERESANTE SOBRE PEGIDA. TODO LO QUE HAY QUE SABER SOBRE ESTA INICIATIVA Y QUE NO SE SUELE DIFUNDIR

El movimiento social islamófobo PEGIDA ha cumplido más de año y medio en las calles de Alemania. Desde su aparición en Dresde en octubre de 2014 PEGIDA se ha extendido por varias ciudades alemanas y europeas. ¿Pero qué es realmente este movimiento identitario alemán? El dossier que presenta el blog politiskop es bastante ilustrativo sobre este movimiento, si bien no puede evitar hacer referencias constantes a lo políticamente correcto, que desmerecen el rigor necesario es un artículo que debería ser descriptivo. De todas formas, no nos hagamos los remilgados y si este blog dice que PEGIDA es “islamófobo”, en lugar de afirmar que “lucha por la identidad europea de Alemania”, lo consideraremos como una concesión a la corrección política. Hay que decir que politiskop es un blog alemán que extrae la información de medios y agencias de comunicación en Alemania. Me gustaría que la objetividad de la que hace gala este blog estuviera presente en España (aunque fuera con las dosis de “corrección política”). Si miráis en el mismo blog hay una información muy completa sobre el congreso de la AfD de hace poca semanas.

https://politiskop.wordpress.com/2016/05/09/que-es-pegida-movimiento-social-xenofobo-identitario-aleman/

 

LA EXTREMA-DERECHA INDIA INVOCA A SHIVA Y AL DIOS MONO PARA AYUDAR A TRUMP

El virtual candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump, contará con un poco de ayuda divina extra en su camino hacia la Casa Blanca si es que las oraciones que han elevado hoy los miembros del ultraderechista partido Hindú Sena han sido oídas por Shiva y el dios mono Hanuman. Dicen que Trump es la «Esperanza de la humanidad contra el terror del islam», rezaba una gran pancarta extendida en la calle con la imagen del magnate estadounidense, mientras los asistentes oraban y cantaban mantras a los dioses hindúes para que echen una 'manita' al controvertido precandidato conservador en la justa electoral. Ya lo sabéis: Trumb no me hace ninguna gracia. Entre unos EEUU a la anglosajona, con Trump como leadership o unos EEUU hispanizados, me quedo con esto último, sin dudarlo. De todas formas, prudencia, obliga, habrá que ver el resultado de la invocación a Shiva y al Dios Mono, más que nada para ver si aquí en España se aviva una protesta contra la inmigración masiva, la pérdida de identidad nacional y por el corte de la islamización de nuestro país.

http://www.abc.es/internacional/abci-extrema-derecha-india-invoca-shiva-y-dios-mono-para-ayudar-trump-201605111610_noticia.html

 

EL DESASTRE DE LA NATALIDAD EN ESPAÑA: NI SIQUIERA SE REMONTA CON LA INMIGRACIÓN. UN PAIS QUE SE EXTINGUE

Los datos son concluyentes: el Instituto dePolítica Familiar ha presentado un Informe sobre la evolución de la familia en España 2016 que no puede ser más demoledor: hoy nace un 25% de niños menos que en 1980… y eso a pesar de que la población ha aumentado algo más de un 20%. Lo más preocupante: un 18% de la población (los 8.000.000 de inmigrantes nacionalizados o no), aporta un 30% de los nacimientos… En un período en el que el capitalismo se financiariza y ya no hacen falta consumidores, parece normal que los gobiernos –que come de la mano de los consorcios de inversión- permanezcan ajenos y de espaldas a la realidad demográfica española que se nos muestra como un PAÍS QUE SE EXTINGUE.

http://www.hispanidad.com/el-desastre-de-la-natalidad-en-espana-ha-caido-un-254-desde-1980.html

Hoy no es un gran día

Hoy no es un gran día

LA AGONÍA DEL INDEPENDENTISMO CONTADA PARA TONTOS. La Vanguardia de hoy (uno de los diarios mas comprimetidos con el proceso soberanista y que fue boletín interno de CiU durante casi 40 años) nos muestra un largo artículo sobre la crisis de la ANC "la influyente plataforma que vela por el cumplimiento de la hoja de ruta independentista. 3.803 socios"... Trata de los "problemas internos" de la ANC, sin embargo, los dos más evidentes no aparecen: 1) LA META DE LA INDEPENDENCIA SE ALEJA CADA DÍA MÁS  y 2) ES EL DESCENSO DE SUBVENCIONES A LA ANC LO QUE ENTRAÑA SU CRISIS. Hay menos a repartir y, por tanto, más pelea por entrar en el manejo de la caja. NADA MAS

http://www.lavanguardia.com/politica/20160510/401704856910/crisis-anc-elecciones-secretariado.html


HAY ASESINOS CUYO CRIMEN BASTA PARA DEFINIRLOS, pero más repugnante aún es que a un matarife políticamente nulo se le considere "gran reserva del independentismo", Eso da la medida de la INIQUIDAD MORAL EN LA QUE SE MUEVE EL SOBERANISMO CATALÁN. Porque el tipo que veis en la foto, de aspecto triste, abotargado y obtuso, ENCADENÓ UNA BOMBA EN EL PECHO DE UNA PERSONA. Y ahí lo tenéis... 

http://www.libertaddigital.com/espana/politica/2016-05-10/el-cac-avala-que-tv3-presentara-al-asesino-de-bulto-como-gran-reserva-del-independentismo-1276573737/


DE TANTO EN TANTO LOS SUIZOS DAN LECCIONES A EUROPA. No solamente inventaron el reloj de cuco, sino la retirada de la ciudadanía. La cudadanía es un derecho reversible: si no se ejerce como se debe, lo noral es que se le retire. ¿LO RARO? QUE LAS MEDIDAS ANTIYIHADISTAS TOMADAS EN ERUOPA NO LA CONTEMPLEN Y QUE SUIZA HAYA TARDADO TANTO EN PLANTEARSE LO QUE ES LÓGICO Y NECESARIO. ¿Yihadistas? NO EN MI TIERRA, NO CON MI NACIONALIDAD.  

http://www.abc.es/internacional/abci-suiza-estudia-retirar-ciudadania-sospechosos-yihadismo-201605101934_noticia.html


NO CREO QUE LA GENTE SE DÉ CUENTA: PERO NOS ESTAMOS EXTINGUIENDO COMO PAÍS. Ni siquiera la inmigración ha logrado sacarnos del agujero demográfico (sino que lo ha agravado y, para colmo, ha generado un problema de identidad y de cultura que nos pasará factura en las próximas décadas). Y además, nuestra ACTIVIDAD ECONÓMICA es de bajo valor añadido y de escaso valor añadido: turismo y hostelería. HAY ALGO MÁS TRISTE QUE LA LARGA AGONÍA DE UN PAÍS: QUE ESTA SE REALICE ANTE LA TOTAL INDIFERENCIA DE SU POBLACIÓN, COMO SI EL FUTURO COMUNITARIO LES IMPORTARA A TODOS UN COMINO 

http://www.elconfidencial.com/economia/2016-05-11/la-caida-de-la-poblacion-y-la-productividad-hunden-el-potencial-de-crecimiento_1197977/


¿QUIÉN DIJO QUE CON FRANCO NO HABÍA MASONERÍA EN ESPAÑA? Desde siempre se ha sabido que la masonería en España está presente en las bases norteamericanas desde los años 50. Y en eso siguen. ¿Lo más sorprendente? que haya masones blancos y negros juntos. Hasta no hace mucho, la masnería norteamericana tenía a los negros segregados, e incluso había una masonería para negros (como la había para judíos). La segregación encontraba su anclage en la condición de ser "hombres libres y de buenas costumbres" exigida para ser masón. Se consideraba que el negro no era ni libre, ni de buenas costumbres. Ahora bien, las logias de las bases norteamericanas no dependen de la Gran Logia de EEUU, sino de la Gran Logia Nacional Francesa... masonería especialmente anticomunista.

http://www.elconfidencialdigital.com/defensa/Espectaculo-masonico-base-Rota_0_2706929298.html


¿POR QUÉ ALTERNATIVA POR ALEMANIA ES TAN POPULAR EN ALEMANIA? Con demasiada frecuencia, los blogs norteamericanos informan mejor sobre Eurpa que la prensa europea. Obviamente, el artículo es "hostil" pero, al menos, está bien informado.

http://www.huffingtonpost.es/sebastian-christ/extrema-derecha-alemania_b_9846564.html


"¿DESCOLONIZAR LA IZQUIERDA"? Un artículo significativo de alguien que se siente "de izquierdas", pero que también tiene la sensación de que algo no va bien en la izquierda... Hay algna reflexión interesante en el artículo, pero lo más interesante es que evidencia la confusión y el estado de ánimo de una izquierda que se creía con la venía para interpretar la realidad con su prista progresista e intelectualista y, de repente ve, que todos sus análisis han llevado a lo que se ve en la foto: a una "afro-sueca" yendo contra la contarriente y, literalmente, provocando...

https://www.diagonalperiodico.net/blogs/aitor-jimenez-y-pedro-jose-mariblanca/descolonizar-izquierdas-para-combatir-al-fascismo.html

Marseille - Serie Netflix

Marseille - Serie Netflix

Info|krisis.- ¿Es posible hablar de Marsella sin aludir al Front National? El 5 de mayo de 2016, después de una amplia campaña publicitaria se estrenó en Netflix la serie de TV Marseille, compuesta por ocho de episodios de lo que puede considerarse “ficción política”. Las críticas en Francia oscilan entre lo negativo o lo muy negativo. Lo entendemos perfectamente. Los diálogos son flojos, casi de cartón piedra, demasiado tópico para ser creíble, el guion es previsible y ni siquiera introduce alguna sorpresa digna de tal nombre capaz de alterar la mediocridad del conjunto. Falla el guión, no falla el presupuesto, ni los actores, ni la fotografía. Era una apuesta demasiado arriesgada de Netflix (productora al mismo tiempo de la serie) y el resultado –por lo menos según la crítica– es ampliamente negativo.

Netflix se proponía realizar algo parecido a House of Cards, sólo que ambientado en Europa.  Pero los parámetros son muy diferentes. Washington –escenario privilegiado de las tropelías del “presidente Francis Frank J. Underwood”– no es Marsella, ni el presidente de los EEUU es un alcalde regordete y desaliñado. Ciertamente, tanto el imperio americano como el ayuntamiento de Marsella son instituciones en crisis, pero la cúspide de los EEUU es mucho más glamurosa que el ayuntamiento de una ciudad cada vez más multicultural. Si Netflix pensaba que era posible denunciar la corrupción y la mala calidad de la clase política europea, denunciar los golpes bajos electorales, la ausencia completa de ética y la psicopatía anidada en el código genético de los políticos al uso o la volubilidad del electorado, cambiando a Kevin Spacey por Gérard Depardieu y la Casa Blanca por el Ayuntamiento de Marsella, se han equivocado.

Hemos calificado a la serie como “ficción política” ¿Refleja Marseille la realidad política de la ciudad? En absoluto. Veamos algún dato. En las últimas elecciones la participación alcanzó apenas un 45% de los votos. Entre votos nulos y en blanco, casi rozarían el 45%. El partido mayoritario no es la UPM, el partido centrista realmente existente que aparece como factótum en la serie, sino el Front National con Marión Meréchal-Le Pen, nieta de Jean Maríe Le Pen y sobrina de Marine Le Pen. En la primera vuelta de las elecciones del 2015, la lista del Front National alcanzó el 40,6% de los votos en la primera vuelta. El siguiente candidato obtuvo ¡un 15% menos! Y el candidato de la izquierda un 25% menos. Sin embargo, Marion Le Pen no resultó elegida: en la segunda vuelta, todos los partidos se aliaron contra el Front National que resultó derrotada por un 54,78% de los votos frente al 45,22% que se obtuvo. En Marseille aparece fugazmente un personaje que parece ser el responsable del “Partido Francés” (el seudo Front National) que para apoyar al candidato opuesto al alcalde le exige “visibilidad”, es decir, que lo salude en público ante las cámaras. Y el candidato rival del Alcalde se niega por “tener distinto código genético” y tiene gracia porque se trata de un psicópata de manual. Mucha más gracia produce que el partido mayoritario en Marsella prácticamente no aparezca. No se sabe si es una forma de boicot “políticamente correcto” al Front National o bien el reconocimiento de que es algo diferente al resto de la clase política francesa.

Por lo demás, nadie duda que la corrupción política en Marsella es parecida a la que hay en Villarriba o en Villabajo: de hecho, la corrupción es el acompañamiento inseparable de la partidocracia. Y hoy, en realidad, más que “democracia” lo que todos vivimos en Occidente es partidocracia corrupta y corruptora. El protagonista de la serie, Depardieu, se muestra condescendiente con la corrupción. En un momento dado dice: “no es mi problema si mis subordinados pasan la gorra”. El problema es que esto ya es suficientemente conocido y sólo permanece oculto para los niños de pre-escolar, no para los que ya lucen pantalón largo. Si esto es lo que nos quiere transmitir la serie, llega con 20 años de retraso.

Por un momento pensamos que la serie sería una de esas películas financiadas por los ayuntamientos como forma de promoción. Pero tampoco. No es un publi-reportaje de Marsella como aquella lamentable Viky, Cristina, Barcelona (2008) de Woody Allen lo fue de la Ciudad Condal. En realidad, los monumentos de la ciudad se ven de lejos y demasiado fugazmente como para que puedan apreciarse. La mayoría de tomas de la ciudad son cenitales, muestran solamente el trazado de las calles, los terrados de los edificios, barrios que se adivinan elegantes y muchos más que se intuyen como el culo del mundo. Parece como si la cámara tuviera miedo de ofrecer imágenes a pie de calle. Y se entiende: pasear por Marsella da la extraña sensación de recorrer una ciudad árabe en la orilla equivocada del Mediterráneo.  

Marseille no puede evitar ofrecer una imagen extremadamente negativa de la ciudad a poco que el espectador esté atento: mafiosos, delincuentes de origen magrebí, barrios en los que viven bolsas no integradas en la cultura europea. El alcalde dice que están mal porque no hay trabajo y por la crisis económica, pero realmente, hace treinta años la situación de Marsella era, más o menos, la misma en pleno crecimiento económico mundial. Puede parecer políticamente incorrecto decir que en Francia cualquier cantidad de heroína la mueven delincuentes de origen argelino. Pero resulta tan innegable que ya nadie se toma la molestia de desmentirlo. Y Marsella es el centro de la delincuencia en Francia. En Italia existe “la Mafia”, en Francia es “le milieu”. Y “le milieu” está íntimamente asociado, guste o no, a unas minorías étnicas muy concretas.

Algunas escenas de la serie se sitúan en barrios magrebíes: los jefes de la delincuencia pesan más en esos barrios que el Prefecto departamental o el propio alcalde. Son ellos los que hacen y deshacen y, naturalmente, los políticos hambrientos de votos tienen que rendir pleitesía a esos “caídes” arrabaleros. Y lo suelen hacer. A cambio piden algo: en la serie, una votante con chilaba y niqab, a cambio de una nevera, votará a quien sea. En otra escena, los “caídes” llevan en minibuses a los votantes hasta el colegio electoral y allí votan por el candidato que se les ordena. Todos buscan sacar tajada de los políticos corruptos. A fin de cuentas, cada cual se corrompe al nivel que puede. Los “caídes” se conforman con que les regalen un restaurante o un gimnasio, si no se les da, o no votarán o votarán a otro que se lo prometa. Estas prácticas se daban en España durante el período de la Restauración con el caciquismo. Y en Francia estaban superadas completamente hace algo más de un siglo. El escenario político que nos muestra la serie Marseille, con todos sus errores de guionización, es la de una ciudad que ha retrocedido un siglo en la calidad de su democracia.

Si lo que se quería denunciar era esto, la denuncia es incompleta: no dice nada sobre la destrucción de la enseñanza pública en esos barrios marginales, sobre la desaparición práctica de la legislación y de la autoridad republicana, sobre el abandono que ha realizado la policía dejando a los “caídes”, es decir, a la delincuencia el control de los barrios, en donde ya no existe ni legislación de menores que se respete, ni recaudación de impuestos, y que están dirigidas por los “caídes” de la droga. Algo se intuye en la serie pero recortado por la timidez de lo políticamente correcto. En Francia se llama a estos barrios con el eufemismo de “zonas particularmente sensibles” (aunque otros les llaman “zonas de non-droit”, zonas salvajes). En toda Francia hay 2.000 barrios como los que aparecen en la serie.

No es raro que desde mediados de los 80, cada año, 10.000 franceses sientan como insoportable la vida en Marsella y la abandonen hacia zonas más tranquilas y menos azotadas por la delincuencia.  Van a parar a las ciudades satélite situadas en la periferia. Y sin embargo, la población de Marsella no disminuye: aumenta. En 1980 Marsella tenía 908.600 habitantes. Luego descendió a 798.000 en el 2000, para recuperarse más tarde y estar actualmente en algo más de 850.000. Pero esto es decir poco: porque desde 1980 quienes se van son contingentes de origen europeo y los que vienen grupos de población de origen magrebí (el grupo con mayor presencia es de origen argelino si nos tenemos que fiar de Wipipedia), seguido por nacidos en las islas Comores. Lo que se ha producido en Marsella y que salta a la vista con sólo recorrer las calles más céntricas de la ciudad, sin necesidad de ir a las “zonas particularmente sensibles”, es que se ha producido una sustitución de población gala por población magrebí, lo cual, en principio es un dato sociológico más, no particularmente negativo. El problema es que las alteraciones generadas por ese proceso creciente de sustitución de población, ha generado patologías sociales que aparecen sólo de manera tangencial en la serie (por ejemplo, la sensación de abandono y suciedad en las calles a la que alude el alcalde Depardieu es evidente) o de manera muy directa (el impacto de la delincuencia magrebí también). Hay muchas más.

Vale la pena decir algo sobre la banda sonora. El tema musical con que se inicia cada capítulo de la serie es una música de inequívocas, siempre la misma; sin embargo, cada episodio termina con una canción típicamente francesa diferente. Pocas veces una banda sonora refleja también la realidad de una ciudad: la Marsella árabe e islámica, monocorde como el desierto, se impone y es hegemónica ante la Francia polifacética de siempre, terminal y periclitada.

El guionista ha intentado atenuar estos aspectos lanzando un mensaje multicultural con un recurso tópico, poco imaginativo y, por lo demás, increíble: el favor de la hija del alcalde –lo más parecido a lo que se suele llamar una “niña pija”– se la disputan dos “novios”, miembros ambos de las bandas de delincuentes que asolan la ciudad. La “niña pija” aparece por esos barrios tomados por la delincuencia, como si nada. El guionista parece ignorar que uno de los aspectos más desagradables de esa delincuencia es haber disparado el número de violaciones de mujeres, especialmente rubias… como la “niña pija”. Si una rubia de buen ver se adentra en solitario por esos barrios, difícilmente evitaría una agresión sexual.  

Hay que decir que la serie está bien hecha y aceptablemente interpretada. La fotografía es buena y denota el savoir faire de Netflix. Los actores cumplen. Pero no hay buena película que resista un mal guión: cuando el guión es flojo o está mal construido, todo lo demás pierde aliciente.

Faltan incluso elementos que hubieran podido dar otra dimensión a la serie y mucho más en una Francia azotada por el terrorismo islamista. Resulta difícil situar  a la serie en el tiempo. No abundan los datos históricos, pero si de lo que se trata es de realizar un engarce con la actualidad, introducir el terrorismo yihadista en la trama hubiera sido una buena opción. Y muy creíble, por lo demás: contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, los yihadistas que han cometido atentados en Francia en 2016 y 2016 no viene de las guerras de Oriente Medio, sino que son reclutados en el ambiente de la pequeña delincuencia. Esa que aparece como absolutamente odiosa en los ocho episodios de Marseille.

En Marseille, a diferencia de cualquier otra serie, el espectador no consigue identificarse con ninguno de los personajes: unos por ser políticos degenerados, ladrones, toxicómanos, psicótapas y mentirosos; otros por delincuentes crueles y sanguinarios, repugnantes “caídes” de sus barrios; las “niñas pijas” por serlo en grado sumo y los más discretos por mostrar su aspecto irrelevante. Y quizás sea esta la única novedad aportada por la serie.

Para terminar diríamos que es posible realizar productos parecidos a House of Cards, en Europa, simplemente siendo más exigentes en la guionización. Sólo eso.

© Ernesto Milà – info|krisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto en soporte informático sin indicar origen

 

RHF nº XLV

RHF nº XLV

Acaba de salir el nº XLV de la Revista de Historia del Fascismo. Marzo | Abril 2016

Abrimos el número 45 con un artículo sobre los Bonos MEFO, justo en el momento en el que aparecen nuevas noticias que permiten pensar que las esperanzas en que estábamos viviendo una recuperación económica parecen evaporarse. Nuevos focos de crisis económicas y un sinfín de tensiones politicas internacionales en Brasil, Oriente Medio, China, parecen bloquear las expectativas creadas en el último año y confirmarnos en la idea de que la crisis mundial iniciada en 2007 todavía sigue coleando. El hecho de que los tipos de interés bajaran a máximos históricos y lleven ahí anclados desde hace tres años no ha generado una nueva oleada de optimismo e inversión. Y es entonces cuando asalta la duda de si iniciativas creadas en el Tercer Reich para salir de la crisis no deberían ser puestas hoy en práctica aunque eso indicara que aquel régimen fue,a ante todo, pragmático.

 

TERCER REICH

> Bonos MEFO. La “ingeniería financiera” del Tercer Reich

Solución imaginativa para situaciones de crisis económica, la simplicidad de los llamados Bonos MEFO hubiera hecho aconsejable que, al menos en forma similar, se hubieran puesto en práctica a partir de 2007 cuando estalló la primera gran crisis económica de la globalización. Básicamente, el sistema consistía en un juego triangular en el que se inyectaban “bonos” (dinero, en definitiva) en el mercado para estimular la economía sin aumentar la inflación. ¿Cómo era posible? En este artículo resumimos la genial martingala económica. ¿Podrían volver a ponerse en circulación efectos de este tipo? No, para ello es preciso que exista un Estado fuerte y en el que confíen las fuerzas políticas, económicas y sociales. Ningún parecido con lo que existe hoy.

 

NACIONAL-SINDICALISMO

> Casi toda Falange era Primera Línea (…y la Primera Línea era el SEU)

Los resultados de las elecciones de febrero de 1936 en los que Falange Española obtuvo en solitario un número irrelevante de votos, contrastan de manera extremadamente llamativa con el dominio abrumador que esta organización poseía en la Universidad. Las aulas fue el terreno indiscutible en el que los falangistas no tuvieron competencia desde un año después de la fundación del partido. En cierto sentido, abordar la historia del SEU supone también abordar la historia del falangismo anterior al 18 de julio de 1936. Sin embargo, algunas preguntas subyacen inmediatamente: ¿Cómo fue posible que el SEU se hiciera tan pronto con el control de los recintos estudiantiles? (lo que dará algunas pistas sobre la sociología del partido) ¿Cuáles fueron sus relaciones con otras asociaciones estudiantiles? (lo que nos indica rá cuál era su política de alianzas preferencial) ¿Cuál fue el papel de los estudiantes dentro de Falange Española (lo que nos dirá mucho sobre quién ejercía el control efectivo de la militancia) y, finalmente, nos pondrá en la pista del capítulo siguiente: la importancia de la lucha cultural y de la lucha política en el nacional–sindicalismo.

 

EXPERIENCIAS TERRORISTAS

> OAS, Organisation de l’Armée Secrète, las siglas del terrorismo (I de II)

OAS, siglas en castellano de la Organización del Ejército Secreto. La OAS nació como organización de resistencia francesa en Argelia a las políticas de entrega e independencia de esta colonia. Prácticamente sin fisuras la población europea de Argelia apoyó activamente la causa de la OAS. Poco a poco, a medida que la situación se fue volviendo más difícil para los europeos en Argelia, la OAS trasladó su teatro de operaciones a Francia. En el interior de esta sigla se cobijaban civiles apolíticos pero con instinto de supervivencia, conservadores, liberales y el grupo más activo cuyos jóvenes se situaban próximos al neofascismo. Esta es la historia de esta sigla del terror.

 

FASCISMOS AMERICANOS

> El nacionalsocialismo chileno. Sinopsis e introducción

El artículo caracteriza, a grandes rasgos, el ambiente local socio-económico-político de comienzos de los años treinta; destaca a líderes que influían sobre los pertinentes acontecimientos locales; y centra la atención sobre un partido político, nacista, no nazi, muy controvertido, que fue crisol para otros líderes, partidos y agrupaciones políticas posteriores. Este artículo es el primer de una serie que vamos a dedicar al “nacismo” chilena.

 

NEO-FASCISMO ARGENTINO

> La revista El Caudillo de la Tercera Posición, órgano de expresión de la extrema derecha

El presente artículo fue escrito por J. L. Besoky para la revista Conflicto Social, Año 3, nº 3, Junio 2010. Se trata, pues, de una aportación exterior a la Revista de Historia del Fascismo pero que expone de manera amplia las líneas que guiaron la andadura de la revista El Caudillo y la encuadra en su contexto histórico y político. No comprtimos todas las opiniones  vertidas en este artículo pero sí lo consideramos interesante para situar la relación entre “nacionalistas” y “peronistas” en los años 70 y cómo reaccionaron ante la oleada de violencia desencadenada por la izquierda terrorista que terminó desencadenando una represión en sentido opuesto que la liquidó en pocos años. Aquella situació demostró precisamente que no había “tercera posición” posible...

 

FICHA TÉCNICA

Tamaño: 15 x 21 cm

230 páginas, abundantes ilustraciones

Cubierta: cuatricomía, plastificada, con solapas

PVP: 18,00 € + 4,00 € de gastos de envío.

pedidos: eminves@gmail.com

¿Qué es un "progre"?

¿Qué es un "progre"?


Info|krisis.- El presente artículo fue escrito hace 10 años y publicado en alguna revista impresa que no recuerdo. De ahí que se aluda a personajes que ya hoy han pasado al basurero de la Historia: José Luis Rodróguez Zapatero, la Alianza de Civilizaciones, Santiago Carrillo. Hemos efectuado una corrección rápida y una adaptación mínima, pero lo esencial del artículo está intocable. Las alusiones a Podemos (progresismo quintaesenciado de este momento) son pocas y las hemos incorporado ahora. El tema daría para mucho más, pero esto son solo unos apunten que caracterizan a lo que es el "pensamiento progre". Algunos lo llaman "pensamiento soft" (blanco). Quizás sería mejor llamarle "pensamiento nulo". En cual quien caso, estos son sus destrozos.

 

¿Qué es un «progre» y cómo ve el mundo?

 

«Progre», apócope de «progresista», suele utilizarse con voluntad denigratoria para resaltar las limitaciones de una ideología que no llega a tal, sino que apenas es un racimo de tópicos y prejuicios. «Progresía», por su parte, se utiliza como sinónimo de feligresía «progre». El «progresismo» es tan limitado en lo ideológico que «progre», su limitación silábica, se adapta mejor a sus contenidos, de la misma forma que un dinosauro político indocumentado no es un «reaccionario» reaccionario sería un Donoso Cortés, un Metternich, un Guénon, un Evola, luminarias de un pensamiento conservador tan consecuente como coherentesino más bien un «regre». Lo «progre» y lo «regre» son las dos caras de la misma moneda: la sobreutilización sistemática del tópico aplicado a la política y al día a día.

La naturaleza progre viviseccionada

El progre se quiere aureolado de tres rasgos que definen su médula:

1) de cara al sistema, es «renovador, reformista e innovador»

2) de cara a sí mismo, le gusta verse como «tolerante, humanista y laico»

3) de cara al arco político, es «de izquierdas», «de centro izquierda» o «centrista» (y si es centrista, por supuesto, se reafirma diciendo que es «de centro progresista» porque más acá de la izquierda hay que añadir la coletilla).

Es difícil no considerarse progre, porque, en principio, los dos primeros rasgos no los puede negar nadie. Nadie con dos dedos de frente se encierra en un bunker político negando la necesidad de reformas y renovaciones. En tanto la sociedad avanza y evoluciona (o involuciona, que todo es posible), siempre es preciso introducir correcciones en el sistema. Así mismo, es difícil negar que «tolerante» y «humanista» son posiciones más agradecidas que «intolerante» e «inhumano» e incluso semánticamente «progreso» parece más esperanzador que «regreso». Como aquel profesor de historia que me decía con una seriedad pasmosa que Hitler era un genio de la propaganda por hablar del “nuevo orden” en lugar del “viejo desorden”. Y en cuanto a lo laico siempre será más árido, pero más racionalista, que cualquier forma de pensamiento mágico.

Sería difícil encontrar un término político o cultural que, en sí mismo, resumiera todo su contenido y que, en sí mismo, quiera decir tanto y ser, en el fondo, tan limitado.

El progre y su ubicación política

Pero lo más sorprendente es que todo progre se ubique sistemáticamente del centro a la izquierda del panorama político. No hay progres de derecha o al menos, si los hay, nunca resultan creíbles, ni tolerables por los progres con marchamo de autenticidad. Esto crea algún problema a la vista de que ese espacio político es tan amplio como heterogéneo. En el fondo, uno de los motores del malhadado «proceso de paz» vasco fue la irracional creencia de ZP en que los «abertzales» se situaban a la izquierda del panorama político vasco, esto es, próximo a los socialistas y que solamente les hacía falta un pequeño impulso para que los chicos de la gasolina, el tiro en la nuca y la dinamita, hicieran causa común con ellos.

El razonamiento de ZP era más simple que el mecanismo de un botijo: «si se llaman a sí mismos «izquierda abertzale», eso quiere decir que son «progresistas» (porque son de izquierdas) y si lo son, es que son buenos chicos. Así que accederán a pactar con otros «progres» como nosotros». De ahí al fracaso no había más que un paso que ZP dio con una audacia propia de Cerolo, en sus mejores tiempos, reivindicando vaselina para sus rizos con cargo a la seguridad social.

El progre para serlo, debe ser de izquierdas, de lo contrario no es completamente progre. El progre centrista es un falso progre o un progre emboscado y a éste se le define como «oportunista» (y seguramente lo es). Una parte de él se ha quedado en el armario. El verdadero progre, como mínimo, está del «centro–izquierda» a la extrema–izquierda. Esto explica muy a las claras porqué el progre es «antifascista», pero nunca, oigan bien, nunca «anticomunista».

A decir verdad, si el progre fuera «tolerante, humanista y laico», difícilmente podría encajar con una doctrina que, desde Marx hasta que fue arrojada a las letrinas de la historia, sus tres rasgos esenciales eran la intolerancia de la que solían hacer gala sus partidarios, sus contenidos inhumanos cristalizados en una ideología fría y desprovista de sentimiento (Artur Koestler que la conocía bien porque fue uno de sus propagadores, explicaba en sus memorias que no podían entender por qué cuando su célula se reunía en los bosques, toda la naturaleza callaba en torno a ellos, como si muriera) y su formulación con forma de religión laica (dotada de libros sagrados –los escritos canónicos de Marx, Lenin, Stalin, Mao e incluso del «camarada Arenas», o el exótico «camarada Gonzalo», alias Abimael Guzmán –clase sacerdotal –los cuadros del partido, símbolos sagrados –la hoz y el martillo, la bandera roja, el puño cerrado, ritos –el canto de la Internacional, la discusión sobre la última resolución del Comité Central, la fiesta del partidosu horizonte mesiánico –la dictadura del proletariado y el fin de la historiay el infierno para los impíos –el GULAG, psiquiátrico y/o el paredón–).

Pero a los progres de hoy les ocurre con los comunistas como a ZP con los chicos de la gasolina: si ellos dicen que son progres, es que lo son y poco importó que crearan el universo concentracionario más denso de la historia universal, las checas, el stalinismo y, simplemente, propusieran esa lindeza de la «dictadura del proletariado» quintaesencia del pensamiento teleológico y mesiánico aplicado a la política.

Si usted le niega a un progre, justamente, el que es progre, puede ocurrir que reaccione con violencia inusitada: el progre es progre porque lo dice él (de hecho, ¿quién va a saberlo mejor que él? Así que hay que hacerle caso).

Hubo un tiempo en el que el marxismo (y su precedente, el socialismo utópico) era de una austeridad propia de los profetas del desierto. No es por casualidad que el sufraguismo feminista naciera en esos pagos abonados por la ausencia de Dionisos, la ignorancia de Eros y el mutis de Apolo. Era el tiempo –desde la sociedad victoriana hasta el último suspiro de Mao o el reventón de Pol Poten el que una parte de la «izquierda progresista» condenaba a la sexualidad como una manía pequeño burguesa que alejaba de los verdaderos problemas del proletariado y creaba vicio y molicie en los militantes obreros.

Los maoístas siempre sostuvieron que un maricón era alguien para el que el ano del amante era más importante que la lucha del proletariado y, por tanto, prescribían la abstinencia en materia sexual. No vamos a discutir tan singular punto de vista, desde luego, pero en esa misma época y desde principios de los años 70, otra secta izquierdista, el «trotskysmo», ya advertía el inmenso potencial que albergaban los movimientos de liberación sexual y pasaba a constituir los primeros núcleos de los futuros «partidos arcoiris».

El progre y el comunismo histórico

Lo realmente sorprendente es que a poco que se examine lo que fueron los partidos comunistas, se percibe con facilidad que la mayor monstruosidad de la historia les pertenece como patrimonio inalienable y que nunca nadie como los partidos comunistas negaron justo lo que los progresistas afirman. Se conviene –y es un ejemplo– que el progresismo de Santiago Carrillo es incuestionable. Cuestionarlo, al parecer, equivaldría a cuestionar lo mejor de la transición.

Carrillo en España entendió que los crímenes de Stalin, la invasión de Checoslovaquia y la represión constante que se generaba allí en donde un comunista había echado raíces, no convenía a sus intereses, así que creó –junto con Georges Marchais y Enrico Berlinguer– el «eurocomunismo» que era menos comunista y más progresista a efectos de imagen. Lo que no impidió que Carrillo y el PCE siguieran contando con subsidios, subvenciones, ayudas y mordidas de los países del Este. Ceaucescu fue el último en cancelar estas ayudas y no voluntariamente sino porque la ciudadanía rumana se soliviantó contra él, dándole de su propia medicina: juicio bufo y paredón. Donde las dan, las toman.

El progre para serlo debe ser asimétrico: antifascista por un lado, mirará por otro con simpatía al comunismo y a la historia del movimiento comunista. Es de buen tono, por ejemplo, que cuando se examina el franquismo y la transición española, el progre, especialmente destaque las cualidades de Santiago Carrillo para llevar al PCE por la senda democrática.

Si Carrillo fue algo, fue cualquier cosa menos un ejemplo de político con escrúpulos. No los tuvo durante la guerra civil (Paracuellos no fue un accidente en la vida de Carrillo, ni siquiera un pecadillo de juventud), no los tuvo cuando traicionó a su padre Don Wenceslao, sustrayendo las juventudes socialistas al PSOE, ni lo tuvo cuando puso pies en polvorosa dejando a los «pringaos» (militantes) a que le cubrieran su retirada en 1939; volvió a mostrarse tal cual era cuando liquidó a sus enemigos políticos lanzándolos a la loca aventura del maquis en la «invasión del Valle de Arán». Volvió a mostrar ese oportunismo cuando envió marcado a España a Julián Grimau que, como era de esperar, resultó detenido y fusilado. Volvió a mostrar más de lo mismo cuando en las proximidades del «proceso de Burgos» lanzó su llamamiento a «las fuerzas del trabajo y de la cultura» para que sellaran su «pacto por la libertad» (año y medio después de que los tanques de su benefactor, Breznev, aplastaran la «primavera de Praga» en nombre de esa misma libertad). Y por si eso no fuera poco, viajó a EEUU, tras las elecciones de 1977 para rendir pleitesía a los «amos del mundo», en forma de diosecillos del CFR (Consejo de Relaciones Exteriores norteamericano) y, de regreso, iniciara la voladura tan controlada como sistemática del PCE. Y, finalmente, pirueta de piruetas, después de haber pasado cincuenta años aguijoneando a la sigla PSOE, ingresó en este partido en el cenit del felipismo con su último escuadrón de fieles despistados y cerriles. Ese fue Santiago Carrillo, el «progresista», disputado por las emisoras de PRISA como tertuliano de pro antes de convertirse en polvo.

El progre y el terrorismo

El progre en su decantación política es pura contradicción e incoherencia galopante, reflejo especular de todo aquello que critica: los que peinamos canas, recordamos todavía como los progres de los sesenta y setenta, se declaraban pacifistas pero vitoreaban al Vietcong, como entre el humo aplatanante del porrete se declaraban a favor de la armonía universal y del amor, para acto seguido lucir una camiseta del Ché o de Angela Davis y elogiaran la última «acción armada» (esto es, terrorista), de la última guerrilla olvidada en el último culo del mundo; eso era anteayer, pero nada ha cambiado en los últimos cuarenta años; hoy, alardeará de haber retirado a las tropas de Irak pero evitará reconocer que metió a nuestras tropas en lugares tan peligrosos como Afganistán o el Líbano. Y si se ve forzado a reconocerlo, sostendrá que fueron allí a repartir bocadillos y a morir por la democracia (que en Afganistán es como morir en defensa del bocata de choped). Y, por tan loables, intenciones, nuestros soldados, al parecer, generaron la hostilidad del «terrorismo internacional». Si estalla una mina bajo su vehículo, si el helicóptero que los transporta es tiroteado y cae, si la base donde duermen las tropas recibe en la noche un pepinazo de 125 mm, todo ello no son acciones de guerra, sino del «terrorismo internacional» que la ha tomado con los que no aspiran más que a ayudar a la población y repartir futesas. Cualquier cosa menos reconocer que nos encontramos en «estado de guerra» allí en donde ZP llevó a nuestras tropas y donde Rajoy las mantuvo.

Aunque se obstine en negarlo, el concepto áureo del progre es: «dos pesos, dos medidas». La guerra es guerra sólo cuando nos mete en ella la derecha, pero es cualquier cosa menos guerra si la desencadena uno de ellos.

El progre, la religión y el laicismo

Las relaciones del progre y la religión son particularmente sorprendentes El progre, en sí mismo, suele definirse como laico, lo cual no está reñido con que algunos afinen un poco más y reconozcan que tienen fe religiosa, pero que ésta se aplica solamente a la «esfera personal». Eso está bien, ves.

Les pierde la simpatía por los «movimientos apostólicos de base», es decir, si les va algún tipo de religión es la religión de la no–religión, esto es, el cristianismo postconciliar más «avanzado». Un progre que se precie no albergará el menor problema en comulgar con una rosquilla que le tenderá el islamista que se sienta junto a él el día en que las cámaras de TV lo registren en la parroquia de San Carlos Borromeo, mientras el yonki de turno allí albergado le pispa la cartera o el peluco. Será de buen tono que considere esta «comunión» como «aproximación a los que sufren», pero nunca –y esto es definitivo, nunca– como una liturgia y un ritual religioso (porque si para él la religión católica debe ser algo, debe ser un ente desprovisto de liturgia, rito y dogma, reducida a demagogia social que la doctrina progre rotula abusivamente como «religión»).

El progre defenderá a capa y espada el laicismo del Estado. Hará todo lo posible para eludir que la historia enseña que la religión católica fue la tradicional de España y que difícilmente podría entenderse nuestra historia desconociendo el hecho católico. Lo que realmente le interesa es que la religión no se enseñe en las aulas y si hay que hacerlo, sin duda, el catolicismo debe estar en pie de igualdad con cualquier otra religión «para que el niño conozca y elija»… Resulta chocante que toda la hostilidad indisimulada servida en relación a la Iglesia se transforme en una admiración desmesurada hacia el Islam y todo lo que representa. Un progre que obstaculiza la enseñanza y simple mención del catolicismo, sin embargo, no tiene empacho en alentar la difusión, permisividad y promoción del Islam.

Y es que, si en materia religiosa el progre alberga alguna simpatía es hacia el islamismo hasta el punto de que en el mismo momento en el que defiende la desaparición de la asignatura de religión en la escuela, no tiene empacho en promover con cargo a los presupuestos generales del Estado la contratación de imanes y electroimanes para enseñar el islamismo en las aulas.

¿A qué se debe? Es simple entenderlo: en su particular visión histórica la «pérdida de España» en tiempos de Rodrigo no fue tal, sino apenas una colonización pacífica que llevó a la península a ser «el país de las tres culturas» hasta que los Reyes Católicos y los «grandes Austrias» dinamitaron este sueño dorado y convirtieron a nuestro país en el terreno abonado para el fanatismo religioso. El progre tiene tendencia a ignorar que el ejercicio de la inquisición fue racionalista en España, mientras que abundaron las brujas quemadas a mansalva en el resto de Europa. Si la «leyenda negra» ha cuajado en alguien ha sido en el progre que la ha asumido acríticamente y la ha dado por buena, sin más. De ahí que el progre no tenga inconveniente en «considerar» (PSOE, Podemos y su galaxia, sin ir más lejos) la propuesta de nacionalizar españoles a los descendientes de los moriscos expulsados (expulsados por pactar con el turco una nueva «pérdida de España, por cierto).

La Alianza de Civilizaciones o el progresismo quintaesenciado

¿Se acuerdan de la Alianza de Civilizaciones aquella memez en la que Zapatero dilapidó capitales, tiempos, energías en un vano intento de entrar en la historia por la puerta grande y que tan sólo consiguió hacerle un hueco en el capítulo de los memos? Tras haber lanzado en NNUU su llamamiento, ZP fue apoyado entusiásticamente por Mongolia –si, por Mongolia, capital Ulán Bator– pero ZP declinó educadamente tanto fervor y se fue en busca de aliados más acordes con su proyecto. Le salieron dos de los llamados «países oportunistas», Marruecos y Turquía, aspirantes ambos a los mercados y a los subsidios de la UE, únicos apoyos del esperpéntico y coriáceo proyecto. Así que ZP contrató a un «grupo de sabios» –o presuntos tales– para que enunciaran las medidas más adecuadas para alcanzar la «armonía civilizacional» a la que aspiraba. Estos «sabios» después de deliberar dictaminaron que había que cuidar particularmente a la infancia e imbuirles desde pequeños ideas loables: por tanto habría que enseñar a los niños españoles el Islam y a los afganos el cristianismo… Os juro que fue así hace ya diez años. Les pagaron sus emolumentos y nadie volvió a acordarse del disparate, ni de retirar a los «sabios» el marchamo de tales. Hubieran merecido, más bien, ser corridos a alpargatazos.

De la Alianza de Civilizaciones queda hoy el sorprendente hecho de que parece unilateralmente orientada hacia el Islam, como si el hinduismo, el confucianismo, el budismo y el sintoísmo no existieran. La Alianza de Civilizaciones miró al Islam como el mariquita de poco cuerpo y mucha pluma suele mirar al metromacho esculpido a base de pesas, esteroides y anabolizantes. El día en el que ZP se ausentó de La Moncloa sin dejar señas, este proyecto apetardado se fue con él.

En el fondo, la inspiración de ZP vino de Catalunya. Gracias a Maragall pudo ser secretario general del PSOE y gracias al Pacto del Tinell encontró una estrategia para aislar al PP. Y fue también gracias al alcalde Joan Clos (luego ministro) que encontró un modelo a universalizar en forma de «Alianza de Civilizaciones». Ese modelo fue el «Forum de las Culturas 2004», una verdadera orgía progre.

El Forum 2004 surgió de la colusión de dos elementos: 1) las ansias recalificadoras  del Ayuntamiento de Barcelona (Barcelona, encerrada entre montañas y por otros términos municipales difícilmente podría expanderse si no era apurando la zona de Diagonal Mar donde se construyó el foro y se promocionó un nuevo sector urbano como 12 años antes se hizo con la Zona Olímpica) y 2) el misticismo masónico presente siempre en el ayuntamiento de la ciudad condal, cuyas loables intenciones aportaron el contenido emotivo y sentimental a una operación que era, a la postre, inmobiliaria.

Los progres del ayuntamiento enunciaron los principios que inspiraron al foro y estos serían «libertad, igualdad y fraternidad» (originalidad ante todo). De los tres términos, el tercero era el clave: «fraternidad», no ya entre las personas, sino entre las culturas, como si las culturas dialogaran entre sí como las parientas de una corrala. Del Forum 2004 no quedó nada tras el día del cierre, salvo la operación inmobiliaria que había resultado triunfal (Digonal Mar). Pues bien, la idea, ampliada, terminó en Alianza de Civilizaciones cristalización del buenismo más ramplón y babosillo que pudiera concebirse.

El progre y el sentido de la historia

El progre, en este como en cualquier otro aspecto de su vida, suele confundir sus deseos con la realidad. Nadie niega la necesidad de reformar constantemente la sociedad; la diferencia entre el progre y una persona sensata es que mientras ésta última será consciente de que las reformas sino funcionan en una dirección hay que hacerlas en otra, el progre es sólo capaz de concebir una sola dirección, hacia delante, es decir, hacia el “último grito”, como aquellos mulos de carga a los que cubrían lateralmente los ojos para que solamente pudieran avanzar siguiendo a su nariz. La primera actitud es la razonable, por tanto, no es lo que cabe en la mentalidad de un progre.

Para el progre, la historia es unidimensional, lineal y siempre ascendente. En su extraordinaria simplicidad reduce la historia a un «va p’adelante y va p’arriba» que desalienta cualquier crítica. Así pues, todo lo que vaya en esa dirección, esto es, que no se haya ensayado anteriormente, es positivo, saludable y lo que pide la situación. El progre nunca mira hacia atrás en busca de inspiración, ni de enseñanzas históricas: si no es completamente ciego –que también ocurre– mira hacia delante en dirección a las novedades nunca antes ensayadas, de eficacia indemostrable y resultados dudosos.

Suele ocurrir que por mor de esta actitud rígida, con una frecuencia inusual, las «propuestas progresistas» supongan verdaderas catástrofes. En la enseñanza es, sin duda, en donde los progres han hincado más sus garras y no es por casualidad que la enseñanza es una de las instituciones que sufren una crisis más profunda en nuestro país (el PSOE no admite ninguna otra reforma de la educación que no haya inspirado él, es decir, que no degrade, más y más la enseñanza). La enseñanza es, a decir verdad, la pira de las vanidades progresistas. Ni una sola de sus intuiciones se ha demostrado eficaz; y lo que es peor, a medida que se han ido aplicando unas y otras, el sistema de enseñanza ha ido decayendo hasta ingresar, finalmente, en la UVI sin grandes esperanzas de recuperación. Y así lleva en coma desde hace como veinte años. La fuga hacia la enseñanza privada de la población que se lo puede permitir evoca el momento en el que los aspirantes a náufragos del Titanic se abalanzaron hacia las lanchas. Mientras, la orquesta del PSOE toca en cubierta.

El progre dice tener memoria «histórica». Lo dudamos. Si la tuviera se preocuparía muy mucho de guardarse sus vergüenzas. Gracias a la «memoria histórica» hemos podido recordar lo que muchos hubiéramos deseado olvidar: las checas de Madrid, y Barcelona, Carrillo firmando autógrafos en Paracuellos, los paseos al amanecer que afectaron no solo a Lorca, la vergonzosa guerra en el Norte, los fusilamientos de sacerdotes, el desentierro de momias de monjas, las quemas de conventos, la inviabilidad de la República, la subversión socialista de octubre de 1934. Lindezas de la memoria histórica que solamente hemos logrado recordar gracias a Zapatero y a su inefable abuelito.

El progre y la ecología

No es raro que, a la vista de lo visto, el progre se refugie en campos que, a primera vista, solamente domina en exclusiva. En la ecología, por ejemplo, hay acumulación de progres. El progre se reviste aquí de rasgos apocalípticos, mesiánicos y escatológicos propios del profeta iracundo del Antiguo Testamento. También aquí se produce la paradoja de que los actos desmienten las palabras del progre que, una vez más, parece decir: «fijaros en lo digo pero no en lo que hago». Salvo honrosas excepciones –alguna habrá– el progre de bulto, no acompaña sus jeremiadas sobre el calentamiento climático, el agotamiento de recursos o lo insostenible del desarrollo (problemas muy reales, por lo demás), aplicándose el cuento y moderando su consumo energético, acudiendo a los transportes públicos y reciclando, sino que suele hacer una vida como el regre más regre del universo regre. Salvo en sus palabras, el progre no hace nada por el medio ambiente o lo que hace es tan pequeño que se pierde en el mar de la nada.

Además, conoce las necesidades de conservación (la palabra conservación produce estremecimientos en el progre salvo en materia ecológica) del medio de manera completamente aproximativa. Los campesinos y agricultores son, además de la clase más conservadora, los que mejor conocen las necesidades ecológicas del medio natural. Raro es que un campesino haga algo contra el medio ambiente del que, necesariamente, vive y depende. Pero el ecologismo tiene tanto que ver con los agricultores, como el progre con el sentido común.

Superficial entre los superficiales, el progre repetirá la necesidad de aplicar el protocolo de Kyoto sin tener una idea muy exacta de lo que es e ignorando que ni siquiera contribuye a disminuir de manera apreciable los niveles de CO2 en la atmósfera. Le bastará ver una mediocre y alarmista cinta de Al Gore para preocuparse por la tarde y volver a sus hábitos normales consumistas por la noche. Con esto su solidaridad con la naturaleza queda satisfecha. Acto seguido abre la puerta de su automóvil y contamina como cualquier otro hijo de vecino, progre, regre o mediopensionista.

Cuando un progre da una solución a un problema ecológico, podemos estar seguros de que causará más daños que los que aspira a combatir. «Hay que reciclar para evitar que la tala de árboles en Amazonia…», encomiable tarea que ignora, sin embargo, que el reciclado de papel y la necesidad de lavarlo con detergentes enérgicos, genera más contaminación y erosiona más el medio ambiente que una tala. Por citar un ejemplo. Hay muchos más. Además los ecoprogres solamente se ponen de acuerdo cuando afrontan a alguien que no es ecologista, ahora bien, cuando se trata de discutir entre ellos, se llevan la contraria unos a otros por el mero placer de hacerlo. Si unos dicen que hacen falta energías alternativas y proponen energía eólica, habrá otros que sostengan que las aspas pueden matar a especies en vías de extinción (a lo mejor están en vías de extinción por selección natural: pegársela contra un aspa no es, desde luego, la mejor forma de evidenciar instinto de supervivencia). Si unos dicen que hay que instalar paneles solares otros sostendrán que tienen «impacto visual» y, por tanto, son rechazables. Y todo así. Serán capaces de cambiar la variante de una carretera porque pasa a través de un paraje residencial de mariposonas. Repoblarán los Pirineos con osos y lobos, prohibirán su caza… hasta que finalmente, los osos y los lobos amenacen la seguridad de los rebaños y los excursionistas.

Créanme: si un ecologista le da una solución a algo, piense que existe un alto porcentaje de posibilidades de que esa sea, de todas las soluciones posibles, la peor.

El finalismo progre y la negación de lo instrumental

El progre es fundamentalmente alguien que ejerce el noble arte de la solidaridad con una facilidad y una reiteración pasmosa: se solidariza con quien haga falta, donde haga falta y para lo que haga falta. En su escala «finalista», aquellos valores que contribuirán a hacer una sociedad ideal al final del camino son mucho más importantes que los valores «instrumentales» que nos ayudan en el día a día a llevar una vida mejor y a hacer más soportable la cotidianeidad.

Los valores finalistas a los que se apresta a transmitir la asignatura «Educación para la Ciudadania» son encomiables y suponen la quintaesencia de la doctrina progre: pacifismo, solidaridad, humanismo, ecologismo, tolerancia, multiculturalidad… así que calculen; pero no dice nada de los valores instrumentales: jerarquía, fidelidad, rectitud, disciplina, esfuerzo, constancia, autocontrol, espíritu de sacrificio, etc.

Y así se da nuevamente la paradoja de que un chaval educado en los nobles valores finalistas, modelo de virtudes cívicas del universo progre, sea un perfecto borde, tirando a hijoputa, en su casa y esté dispuesto a solidarizarse con el cachalote de Borneo en trance de desaparecer, pero sea incapaz de facilitar la vida a sus padres, hacer una cama o simplemente contribuir al mantenimiento del hogar familiar.

El progre y las «fuerzas de la cultura»

El progre sufre mucho al percibir las «injusticias» y sufriría más si fuera capaz de reflexionar sobre los problemas que genera. La política nacional e internacional, la educación, la ecología son terrenos en los que los fracasos progres se cuentan tanto como sus iniciativas. Pero siempre les quedará la «cultura». Porque el progre está convencido de que es una persona «de cultura». Saber las cuatro reglas, habitualmente, las sabe, pero eso no le da necesariamente un marchamo de cultura; aspira a algo más a ser el representante genuino de las «fuerzas de la cultura».

La cultura progre es mediática, esto es, facilona: sus popes son Ramoncín para los más simplones y Saramago para los edulcorados, tontorrón uno y tristón el otro. Si fallece el Fary o se nos va Juanito Valderrama, alegría uno y gracejo torero el otro, no tendrá ni una palabra de cariño; desconfiará de Tintín, y en cuanto a Schwarzeneger o Clint Easwood le generarán todo tipo de desconfianza. Porque el progre tiene sus preferencias: en música, por supuesto, Camarón. Sobre todo Camarón el de voz más rota y cazallosa. Y en segundo lugar la «música étnica», «de mestizaje» o de «fusión». En cine, arte y ensayo, cuando lo había. Cine intimista, siempre (a la vista de que el cine de Pontecorvo desapareció) y si ha que ver algún producto americano que sea exclusivamente de «cine indi», «cine independiente» (los festivales de Sundance proveen anualmente de obras suficientemente aburridas como para satisfagan al progre de estricta observancia), minimalista y si puede ser, llegado del Tercer Mundo.

Y, luego, claro está, un tributo a la producción nacional: porque los actores y directores españoles son los niños mimados de las «fuerzas de la cultura» progre. Los actores españoles, además de actuar, se creen obligados a opinar y cuando hablan lo hacen ex cátedra. Gran problema éste. ¿Cómo se puede explicar a un actor que realiza su función cuando repite textos, mejor o peor, que otros han escrito y que cuando habla por sí mismo, expresando su opinión, frecuentemente hace el ridículo? No hay nada más simple que un actor expresando sus opiniones políticas. Habitualmente, logran hacerlo mediante una pegatina. Hubo un tiempo en que eran «panfletos parlantes», hoy apenas son «percheros de pegatinas». Su fiesta anual son los Goya que viene a ser como un reparto de la miseria.

No es raro que los esperpentos (a lo Torrente o a lo Mortadelo) generen más favor del público, puestos a elegir, la mayoría no progre se decanta hacia los productos no progres del sector. Sector subvencionado oficialmente en un 30% por cierto (y realmente casi en el 100%), el cine español agoniza de sobredosis progre. El director de cine progre ha aprendido a presentar proyectos sobrevalorados capaces de ser llevados a la práctica justamente con ese 30% que recibe de subvención. Si hay ingresos, hay beneficio y si no, al menos él, ya ha pillado. Tal es la mentalidad de la «industria del cine» español, última trinchera en el que la progresía hispana es mayoritaria.

El progre y las drogas

Hablando de sobredosis. El progre y las drogas es otro capítulo sorprendente. La postura políticamente correcta del progre es despenalizar las drogas, todas las drogas, menos el alcohol, el tabaco y los toros que deberían de estar, no sólo prohibidos, sino castigados.

En este terreno de las drogas, pensar en que un progre podría hacer realidad algún día su «proyecto» es, literalmente, aterrador. Miles de yonkis comprando heroína y cocaína en los supers y atracando al resto de clientes en la cola de la caja. Millones de chavales tirados por las calles consumiendo hachís a destajo y todos ellos –como los yonkis– con los vicios pagados por los caudales públicos.

¿Eso es “leglización de las drogas”? Seguramente es la visión que más se aproxima. Por si no hubiera suficiente con un «efecto llamada» para delincuentes, otro para inmigrantes, otro para los transexuales en busca de la sopa boba quirúrgica, ahora lo que la totalidad del universo progre plantea es un efecto llamada para los colgados de todo el mundo.

Gracias a los progres celtibéricos hemos conseguido que según NNUU, España sea el país del mundo que más drogas consume… mucho más que los EEUU. Finalmente, hemos logrado superar a los EEUU en algo. El mérito es para la progresía que en 1983 subió de la mano del PSOE enarbolando, entre otras lindezas, el slogan de «despenalización del porro». Aquellas aguas trajeron estos lodos.

Gracias a Felipe González el consumo de drogas se despenalizó, gracias a Aznar el porro se banalizó (a fin de cuentas, eso y la cerveza barata eran las formas de tener calladitos a las legiones de futuros parados o de subempleados), gracias a Zapatero  todo esto se convirtió en pandémico y con Rajoy, simplemente, se ha mirado a otro lugar. Hoy es más fácil liarse un porro que fumarse un cigarrillo.

El progre y la inmigración

Hubo un tiempo en el que el progre de estricta observancia se pirraba por el olor a sudor. Era algo que él no conocía ni conocería: el olor destilado por probos trabajadores después de horas de esfuerzo físico y antes de la ducha. Para el progre era como una droga embriagadora. Cuando eso se disipó -y se disipó cuando el marxismo dejó de ser lo último de lo último en cuestión de progresía- el progre buscó otro aroma que sedujera su pituitaria y excitaran su pchique. Lo encontró en la inmigración.


 

Hemos dicho «efecto llamada» y esto tiene que ver muy mucho con la inmigración. La posición tradicional del progre en esta materia es simple: «papeles para todos», por no hablar de aquel otro memorable de «ningún ser humano es ilegal» o el «refugiados welcome». Lamentablemente tanta solidaridad no se traduce, como es habitual, en un comportamiento diferente entre el progre y el resto de la población: el progre no pone un inmigrante en su vida (como máximo lo tiene de chófer, de jardinero, baby sister o chacha), no le ofrece su hogar para que pueda eludir la repatriación, ni un puesto de trabajo remunerado dignamente: en el terreno de la inmigración, una vez más, el progre predica unas cosas que nada tienen que ver con su comportamiento real. No conozco ningún empresario progre que pague un salario digno a sus trabajadores inmigrantes. De hecho, tampoco conozco muchos empresarios regres que lo hagan, lo que demuestra la equidistancia simétrica de clase entre progres y regres.

Para el progre la inmigración es necesaria dada nuestra baja tasa de natalidad. Justo después de lamentarlo enuncia su batería de medidas progres: aborto libre y gratuito, más facilidad para el divorcio que sea express, legalización de los matrimonios estériles, esto es gays y, sobre todo, inmigración y adopción de niños recogidos de los hospicios de medio mundo o vendidos al peso por empresas habilitadas ad hoc. Hoy un progre compra una niña negra o china como si se tratara de una mascota.

Cualquier cosa antes que medidas mucho más razonables (ayudas a las familias numerosas, desgravaciones fiscales a la paternidad, subsidios para la formación de nuevas familias, campañas de natalidad, etc.) son consideradas con desconfianza, sino motejadas pura y simplemente de fascistoides. Hay algo insano en el progre que le impulsa a ser «etnocida»: cualquier cosa antes que favorecer en algo a la propia etnia. Favorecer a cualquier otra, vale, a la propia, en absoluto.

Ahora bien, sobre este tema ¿para qué hablar? Si ha habido alguna medida que destile mejor el espíritu progresista es, sin duda, la reforma de la ley de inmigración que llevó a la regularización masiva de febrero–mayo de 2005. A partir de ahí ¿se pueden considerar con seriedad las posiciones «progres» en materia de inmigración? En absoluto, son el resultado de la ignorancia, de la irresponsabilidad, de la falta de criterios y de visión histórica y del humanitarismo elevado a la enésima potencia.

*     *    *

Hasta aquí no hemos caricaturizado, como máximo frivolizado y lo justo, sin pasarnos. Los progres son así. El progre es lo que es, una contracción risible y grotesca surgida del universo más simplón de la izquierda postmarxista. Un hombre de izquierdas es un pogre ilustrado, un progre a secas es un pobre individuo con déficit de conocimientos reales e inflación de tópicos.

El hombre de la izquierda tradicional (socialista, socialdemócrata, comunista) es una especie en vías de extinción, sin embargo, la proliferación vermicular de progres a secas constituye, sin duda, uno de los factores  esenciales de la recomposición de la izquierda europea. Asumir una ideología es comprometerse a demasiado y el progre no está dispuesto a hacerlo como hizo la izquierda marxista, resulta mucho más fácil asumir simplemente un catálogo de tópicos. Ahí está Podemos para recordárnosolo, y ahí está lo que queda del PSOE para confirmarnos que más allá del socialismo, más allá de la democracia, del bolchevismo y del anarquismo, está la nadaría progre.  De paso se ahorran la lectura de las sesudas obras de los clásicos del marxismo. Eso que ganan.

¿Cuáles son los laboratorios de la ideología progre? Sólo uno. Recordarlo: así como las revoluciones burgueses tuvieron en las logias masónicas sus laboratorios ideológicos, así como las revoluciones bolcheviques tuvieron a los partidos comunistas como instrumento, el mundo progre tiene en la UNESCO su centro elaborador y difusor de ideas. Vale la pena leer El Correo de la UNESCO para ir actualizando la doctrina progre. Ese es el laboratorio, no hay otro.

© Ernesto Milá – info|krisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto en soporte digital, sin indicar origen

Corruptelas de ayer y de hoy

Corruptelas de ayer y de hoy

Info|krisis.- Los últimos acontecimientos sobre la corrupción en España no hacen más que rizar el rizo y llevar el problema hasta extremos en los que resulta demasiado evidente que ni por vía judicial, ni por vía constitucional, ni por via “popular”, no hay absolutamente nada que hacer. En efecto, la detención de las cúpulas de dos organizaciones que hasta hace poco lideraban la lucha contra la corrupción me recuerda a aquella noticia que tuve que cubrir a finales de 1980: “El presidente de la comisión de desaparecidos de la ONU, a su vez, ha desaparecido”… Noticia grotesca donde las haya. Quizás sea el momento éste de preguntarse dos cuestiones: ¿cómo se originó la corrupción en España?, y si esto tiene o no tiene salida.

Del estraperlo al "asunto Nombela"

Vayamos a lo primero. Se tiene la creencia de que la corrupción fue un sarpullido que llegó con la democracia y que antes no existía corrupción. Error. Hubo corrupción institucionalizada durante el franquismo, como la hubo durante la guerra civil en ambos bandos y como existió durante la Segunda República y si nos remontamos a donde alcanza la memoria de nuestros abuelos, la restauración después del golpe de Sagunto en la figura de Alfonso XII, con el canovismo y su régimen, tuvieron corrupción y tuvieron caciquismo en grados superlativos. Así pues no hay nada nuevo bajo el sol. Lo que ocurre, quizás, es que ahora tenemos el sentimiento de esta lacra inseparable de nuestra historia y algunos empecemos a estar hartos de ella.

Durante la República, un par de estafadores, Daniel Strauss y Perle, decidieron proponer al gobierno radical–cedista la autorización e instalación de ruletas que hasta ese momento habían estado prohibidas en España. Habían visto que el Partido Radical era muy receptivo al proyecto, especialmente porque Lerroux recibiría el 25% de los beneficios, el también radical y ex alcalde Barcelona, Joan Pich i Pon, el 10%, el sobrino de Lerroux un 10%. Pich i Pon –un verdadero salteador de caminos y ex alcalde radical de Barcelona– se comprometió a sobornar al ministro de gobernación Salazar Alonso, con 100.000 pesetas. El juego fue prohibido al demostrarse que era fraudulento. Las ruletas instaladas tenían un mecanismo desequilibrador que hacía que la banca siempre ganara. El escándalo saltó en octubre de 1935 por la denuncia presentada por Daniel Strauss contra el presidente de la República, Alcalá Zamora, exigiéndole una indemnización y por el dinero que había pagado a los políticos radicales. El presidente del gobierno pidió explicaciones a Lerroux, el cual se limitó a decir que no había posibilidades de demostrar sus implicaciones con Strauss y Perle.

Llovía sobre mojado porque casi en la misma época había estallado sobre las cabezas del mismo gobierno el llamado “Asunto Nombela” o “Escándalo Nombela”, por el nombre del funcionario que lo destapó. Se trataba de un funcionario del ministerio de colonias, Antonio Nombela, que acusó a los responsables del Partido Radical de haber realizado un caso de cohecho. Un empresario catalán había solicitado una indemnización y funcionarios lerrouxistas habían fallado fraudulentamente a su favor. Nombela se negó a pagarla y denunció el caso a Gil Robles. El gobierno lo cesó y Nombela llevó el asunto  las cortes, demostrándose que estaba implicado directamente Alejandro Lerroux, presidente del gobierno que había firmado el expediente. A pesar de ser evidente su implicación, la votación en el congreso lo exculpó, lo que la opinión pública se tomó como un ocultamiento colectivo realizado por parte de la mayoría radical–cedista.

Indalecio Prieto siempre atento a los movimientos de los corruptos, cuando conoció los resultados de las elecciones de finales de 1933 y que los vencedores habían sido los radicales, comentó a sus allegados: “Estos se llevarán hasta las alfombras de los ministerios”. Poco más o menos, así lo hicieron y en las elecciones siguientes, el Partido Radical prácticamente desapareció de la faz de la tierra a raíz de estos escándalos. El problema fue que la volatilización de los radicales entraño también el que en febrero del 36 el Frente Popular tuviera mayoría y que en el mes siguiente, ya estuviera claro que su intención era apisonar a cualquiera que se pusiera por medio. Calvo Sotelo, por ejemplo. En cierto sentido, la corrupción facilitó el camino a la guerra civil.

Tras la guerra llegó el franquismo y se decidió a hacer lo que ni Cánovas había querido hacer, ni Maura podido, ni Cambó intentado, ni la República asumido: la “revolución burguesa” o, en la jerga nacional, una especie de “regeneración”, modernización económico–tecnológica y culturización del país.

Corrupción durante el franquismo

Hubo dos épocas en el franquismo. Antes y después de la ley de inversiones extranjeras de 1959. Antes, esto era un erial: era la España del gasógeno, de los cupones de racionamiento, las restricciones eléctricas, el pan moreno aladrillado y… las cuotas a la importación que se vendían a los amigos, a los cuñados y a los favoritos. Por no hablar de los estímulos a la exportación que, andando el tiempo, dieron lugar a casos como el de MATESA (el mayor escándalo económico del franquismo) o el “caso Redondela” (feo asunto sobre un aceite que tenía que estar en un sitio y apareció en donde no debía). Después de 1959, cuando llegaron capitales extranjeros que permitieron la explotación de la industria turística y la construcción de infraestructuras, la cosa no mejoró: ya entonces, los ayuntamientos empezaron a entregar permisos de obras a dedo.

El resultado de todo esto fue que, efectivamente, hacia finales de los años 60, o mejor, en 1973, cuando terminaron los “treinta años gloriosos” de la economía mundial y la subida del precio del petróleo, a raíz de la Tercera Guerra Árabe–Israelí, determinó la primera gran crisis económica de la postguerra mundial, ya se había formado en ese momento una “nueva clase”, una burguesía mercantil surgida de… la corrupción (permisos de importación a cambio de gabelas, permisos de obras concedidos a los favoritos que pagaban lo acostumbrado, estímulos a la exportación y, para colmo, la acción de un grupo de presión especial, el Opus Dei que favorecía, única y exclusivamente, a los suyos).

De todo esto, hasta la Ley Fraga que atenuó la censura informativa, ni se hablaba, ni se podía hablar. Pero existía. Como existía una corrupción de baja cota, casi ingenua para los niveles de corrupción que se dan hoy: un reloj de oro para un gobernador civil aquí, colocar a un amigo completamente inútil en la burocracia del Movimiento Nacional allá, afiliarse al partido único a la espera de obtener un piso de protección oficial, puestos de trabajo a los “adictos” en las empresas del INI… Nada sorprendente, ni nada del otro mundo, pecata minuta que afectaba sobre todo a los estratos más bajos del franquismo.

En los últimos años del franquismo, ya estuvo claro que se había creado un capitalismo español y una nueva alta burguesía, no particularmente fuerte, habituada al ladrillo, al turismo y a sectores de bajo valor añadido y mucho dinero fácil; esta nueva burguesía capitalista gestionaba el sistema económico que surgió de los planes de desarrollo; no se le caían los anillos en continuar con las mismas prácticas que les habían llevado al éxito económico. Pronto entendieron, ya con Franco muerto, que a partir de ahora, debían de ser más discretos, dejar pocos rastros detrás y, sobre todo, favorecer la creación de un nuevo régimen en el que existieran garantías legales de que podrían seguir haciendo lo mismo sin apenas presiones legales. De ahí surgió la Constitución de 1978 y esa lasitud ante la corrupción.

Bastaba, simplemente, con crear una “legislación garantista” para que ninguno de estos delitos pudiera demostrarse. Era suficiente con que la “división de poderes” se atenuara y que la fiscalía del Estado estuviera en “buenas manos” para que durante los primeros 25 años de democracia, prácticamente ningún político resultara afectado por lo que ya empezaba a ser un escándalo internacional. Entre la clase política, la preocupación no era corromperse o no (de hecho, el oficio de político, sin ideología, sin proyecto, con un sueldo modesto en relación a la empresa privada, solamente quedaba justificado por las enormes posibilidades de obtener beneficios extras con el ejercicio del cargo: comisiones en cualquier actividad, incluso en las ayudas al desarrollo del tercer mundo, en los cursos para parados, en las compras de la Seguridad Social o en las subvenciones a las ONGs…), todos daban por supuesto que, ser político implicaba entrar en un circuito privilegiado de opacidades: de lo que se trataba era, simplemente, de actuar de tal manera que no te pillara nadie. Y de que si te pillaban, poder retrasar los procesos hasta que la cosa se olvidaba y/o prescribiera. Nunca devolver lo robado. Nunca localizar lo robado. Nunca renunciar a lo robado.

Corrupción irremediable

Así hemos llegado hasta donde estamos: la corrupción ha sido consuetudinaria en nuestro país desde, como mínimo desde 1875. Y lo ha sido sin interrupción: prácticamente no hay ninguna fortuna amasada desde entonces que no implique un entendimiento más o menos directo con la corrupción en algún momento de la línea del tiempo. Las mayores acumulaciones de capital en estos momentos se han forjado de espaldas a la ética, a la moral y al bien público. Vale la pena no olvidarlo. A partir de aquí se explica todo lo demás…

Y entonces llegamos a la pregunta siguiente: ¿esto puede resolverse por la vía constitucional? Respuesta: no, por supuesto. ¿Hay alguien todavía tan ingenuo como para pensar que el problema tiene “solución constitucional”? Los Reyes Magos son los padres. Papa Nöel no existe. Y, hay que recurrir a La República de Platón para saber que este problema no tiene solución de la mano de quienes lo han generado. Decía Platón, en efecto –y era el siglo VI a. JC– que no se había visto ningún caso de un político que adoptara medidas que, de alguna manera, le perjudicaran. Dos mil seiscientos años después sigue sin verse ninguno.

¿Por qué un parlamento aprobaría una legislación que dificultara la corrupción que reporta extraordinarios beneficios suplementarios a sus integrantes, a sus amigos, a sus nipotes y a sus compañeros de partido? No, pensar que el propio sistema se reformará para ser más eficiente en la lucha contra la corrupción y que se votarán reformas legislativas suficientes como para abolir ese garantismo que tiene como función dificultar las sentencias en casos de corrupción, o resaltar la división de poderes para evitar esa mixtura en la que todos los poderes están revolcándose unos con otros en esa porqueriza que es el Estado, podría pensarse en 1983 pero no más tarde, en pleno “desencanto”, ni mucho después cuando el país vivió la orgía de la corrupción del felipismo o luego con el PP de las “mil tramas”.

Reconozcámoslo y meditemos sobre ello: este país no tiene solución, pero, sobre todo, lo que no tiene solución en este país es la corrupción. No vale la pena desesperarse, ni poner velas a santos que luchan aparentemente contra la corrupción y que resulta que, finalmente, tienen manos sucias. Pensar que el sistema político español, puede hoy generar honestidad es, como se dice en Cataluña “somniar truitas”. Lo realmente espeluznante de la España de hoy es que no se puede poner el fuego en la mano por nadie. Absolutamente por nadie. A partir de ahora, siempre quedará la duda de si los “luchadores contra la corrupción” son también corruptos…

Reconocer que el país no tiene remedio

¿Un “cirujano de hierro” como proponía Joaquín Costa? Dudo que reuniera en torno suyo consensos suficientes y gentes honestas con ganas de regenerar el país. Dudo incluso que aun animándole los mejores ideales, su acción sirviera para algo. Porque, digámoslo ya, este país tiene tres problemas:

1) La corrupción institucionalizada desde hace casi 150 años y que alcanza niveles de pandemia.

2) La apatía consuetudinaria del pueblo español que, prácticamente, desde el siglo XVI opina poco, dice menos y sufre con fatalismo mediterráneo lo que le caiga encima.

3) Unas carencias culturales que impiden la regeneración moral del país, sin la cual, es inútil tratar de luchar contra la corrupción y, quien lo hace, ¿por qué diablos lo hará si no es para procurarse algún beneficio personal?

Dudo mucho que España tenga remedio y agradecería que si alguien es capaz de entrever uno, me lo diga. A veces es bueno reconocer el fracaso de una Nación. A la vista de lo visto, hoy, afirmar que España ha fracasado como Nación (por que ha sido incapaz de superar el “centrifuguismo” de la periferia y dar un contenido al concepto de “España”, porque su pueblo es incapaz de pensar por sí mismo y de reconocer el fracaso de las soluciones –restauración, dictadura, república, franquismo, democracia– que ha puesto en práctica en los último 150 años, y porque ha sido incapaz de atenuar la distancia económica que separa a los grupos sociales y ve como se volatiliza su clase media) y que se ha perdido una batalla, la guerra y, lo que es peor, el futuro, es, simplemente, reconocer el verdadero rostro de nuestra realidad.

© Ernesto Milá – Info|krisis – ernesto.mila.rodri@gmail.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar url de origen.

 

 

 

Espacio–Area–Sensibilidad

Espacio–Area–Sensibilidad

Info|krisis.- En política es preciso tener “imaginación espacial” o la “memoria espacial”, entendiendo por tal aquella facultad del cerebro que nos permite situarnos a nosotros mismos en relación a otros y especialmente frente a aspectos de la realidad. Define el espacio propio y el de otros y, a partir de ahí, elaborar políticas de alianzas, estrategias de desgaste, campañas de captación en ambientes favorables, en donde puede lograrse la máxima rentabilidad con el mínimo esfuerzo, etc. De hecho, la primera condición para poder actuar en política es precisamente definir a qué “espacio político” se pertenece y cuál es la relación de ese “espacio” ante otros.

El “arco parlamentario”

Cualquier movimiento político debe tener claro cuál a qué “espacio político” pertenece. La misma palabra “espacio” implica que se trata de un modelo laxo de clasificación. El “espacio” es, por definición, algo ambiguo; existe el “espacio interestelar”, prácticamente ilimitado, y también el “espacio escénico”, resuelto en apenas unos metros cuadrados. Depende del ámbito al que queramos ceñirnos el espacio a considerar tendrá unas dimensiones concretas. En términos políticos se suele reducir el “espacio político” en términos de “arco parlamentario”. No es lo que procede. En primer lugar porque no todas las fuerzas políticas están presentes en el parlamento y, en segundo lugar, porque la composición de éste está sometido a las oscilaciones electorales, de tal forma que algo que está situado en el centro hoy, mañana puede desaparecer… lo que no implica que esa fuerza política haya desaparecido, sino simplemente que ha dejado de ser una “fuerza parlamentaria”. Existe vida fuera del parlamento.

Por otra parte, el parlamento no es la única posibilidad para situarse políticamente; hace falta también atender a otras constantes sociológicas: grupos sociales, sociedad civil, universo cultural, etc. De hecho, los únicos interesados en reducir las posibilidades de clasificación política al arco parlamentario son los partidos que están en su interior y a los que les horroriza desaparecer de ese escenario.

La teoría de la herradura

El modelo de clasificación que nos propuso Armin Mohler en su estudio sobre La Revolución Conservadora alemana y que luego recuperó Guillaume Faye en El Arqueofuturismo, cincuenta años después, es la “herradura”, en la que los extremos están más cerca de sí mismos que del centro. Por tanto, según este modelo, sería más fácil realizar un tránsito de la extrema-derecha a la extrema-izquierda (y viceversa), en la medida en que hay menos distancia entre ellos que en relación al centro.

Este modelo puede aceptarse a condición de realizar algunas consideraciones. La primera de todas es que fenómenos como el calor o el sonido se transmite perfectamente con convección, es decir, a través de materiales, que en el vacío. Y lo que existe entre los dos extremos de la herradura es el vacío. Habitualmente, es más frecuente que entre dos polos opuestos salten chispas.

Por tanto, siendo atractivo el modelo de la herradura (que permite explicar los tránsitos masivos entre la extrema-izquierda francesa que votó al Partido Comunista, en dirección al Frente Nacional, pero no mucho más…) parece claro que tampoco es el más adecuado para poder situar a fuerzas y partidos políticos. A fin de cuentas, una herradura el algo plano y existen elementos políticos, especialmente en la relación entre política y sociedad, que son más bien volumétricos.

Como todo en la modernidad, los mecanismos de clasificación se complican progresivamente, así que vamos a tratar de establecer tres elementos que ayudarán a definir cualquier posición política. Así pues, cuando alguien tenga la intención de votar a un partido, de adherirse a él o, simplemente, de considerarlo, le bastará con situarlo en un “espacio político”.

Espacios

Un “espacio político” es una amplia zona del espectro político en el que se comparten principios comunes. No hay muchos “espacios políticos”. De hecho, solamente existen tres: derecha, centro, izquierda, con sus tonos de gris (centro-derecha y centro-izquierda, básicamente). No hace falta estar en el parlamento para situarse en uno de esos tres espacios. Básicamente, los valores de la derecha son de tipo de nacional, conservadores, habitualmente católicos, existe cierta predisposición a considerar las virtudes del orden público, el poder del Estado y a su unidad; cuando aparece un “sentido social”, fundamentalmente es de tipo paternalista. El espacio de centro estaría definido por la moderación, el diálogo, cierto oportunismo, la tendencia al equilibrio y al término medio al que obliga la propia posición en cuanto a los valores, al Estado y a las instituciones. Finalmente, el espacio político de la izquierda estaría definido por el sentido social, siempre progresista, el laicismo como modelo, y un humanismo universalista modulación del viejo internacionalismo propio de la izquierda de toda la vida.

No existen otros “espacios políticos”. Cuando se pregunta a un movimiento político a qué espacio pertenece, lo que se espera es que responda con una de estas tres palabras: derecha, centro o izquierda, o con sus medios todos intermedios. Por otra parte, resulta imposible irse por las ramas. Es cierto que se pueden articular respuestas artificiosas, más o menos brillantes, pero lo único que se logra es fomentar cierta confusión en relación al lenguaje político en vigor. Por ejemplo, cuando Armand Dandieu y Robert Aron explica que “si es preciso situarlos en términos parlamentarios, están a medio camino entre la extrema-derecha y la extrema-izquierda, por detrás del presidente y dando la espalda a la asamblea” (La Révolution  Necésaire), la respuesta es, intelectualmente brillante, pero conduce directamente a la indefinición sobre ese espacio. Es decir, a una imposibilidad de situarse.

Sobre el desgaste de los “espacios políticos”

Se suele afirmar que los términos “derecha”, “centro” e “izquierda” están en crisis y que, por tanto, se trata de una clasificación obsoleta. No lo es. Lo que se ha desgastado son las siglas de los partidos que en algún momento han sido hegemónicas en esos espacios. La reaparición de un espacio de centro, representada por Ciudadanos, tan oportunista como fue la antigua UCD de Suárez evidencia que, aun estando ausente una larga temporada, ese espacio sigue existiendo. Otro tanto ocurre con las recomposiciones a la izquierda: el hecho de que estemos en los funerales de la socialdemocracia europea, no quiere decir que el espacio de izquierda haya desaparecido, sino que está sufriendo reconversiones.

Por otra parte, lo que se ha ido perdiendo es el liderazgo y la condición de estadistas de los políticos europeos. Ha sido inevitable, por tanto, que los programas de todos los partidos se vayan desdibujando y que todos, en su búsqueda de nuevos electores y a la vista de lo poco exigentes que son estos con el incumplimiento de esos programas (creados solamente para atraer su voto), tiendan a homogeneizarse. A eso se le ha llamado “pensamiento único”, “corrección política”. Es un signo de los tiempos. Pero, aún así, siguen existiendo claramente definidos, diferencias entre “conservadores” y “progresistas” y entre quienes ocupan un espacio intermedio.

Áreas

Ahora bien, los “espacios políticos” no son homogéneos. Dentro de cada cual existen sectores diferenciados y con personalidad propia. Dentro de la derecha, por ejemplo, existen monárquicos, conservadores, liberales de derechas, nacionalistas, radicales, autoritarios, sociales, etc, etc. Y otro tanto ocurre con las izquierdas fraccionadas a su vez en socialdemócratas, socialistas, izquierda alternativa, altermundialistas, anarquistas, eco-socialistas, y así sucesivamente. Cuando aludimos a “espacio político” no nos estamos refiriendo a siglas concretas, sino a ideas.

En la medida en que se trata de sub-espacios un conjunto mayor, llamaremos a estas fracciones “áreas”: la pertenencia a un área queda definida por un número de coincidencias mucho mayores que las que se encuentra en un “espacio político”. Por ejemplo, un liberal de derechas, nacionalista, conservador y católico pertenece a un sector diferente que un liberal de derechas, independentista… Lo que separó en su tiempo a un Fraga Iribarne de un Jordi Pujol no fue nada más (y nada menos) que su actitud ante el nacionalismo español o ante el nacionalismo catalán. Y es que aquí, cuando hablamos de “áreas políticas” ya están presentes las siglas de los partidos políticos.

Dentro de un mismo “espacio” existen distintas “áreas” y en tanto que variedades del mismo fenómeno, se pueden establecer entre estas relaciones de contigüidad: es decir, quién está más cerca de quién y por qué razón. Esto se vio perfectamente en los años ochenta en el interior de Alianza Popular que, inicialmente, aspiraba a ser una federación de partidos que ocupara todo el espacio de centro y de derechas (a pesar de que luego se quedara a medio camino). No todas las fracciones que se integraron en Alianza Popular pensaban lo mismo: existieron liberales, democristianos, conservadores, e incluso derecha radical cada uno con sus señas de identidad (que solamente el tiempo, el roce con el poder y las conveniencias, hicieron olvidar). Partido Democrático Español, Partido Liberal, Derecha Democrática Española, Unión Nacional Española, Reforma Social, etc, fueron algunas de las siglas que revolotearon en torno a las siglas AP (baile que terminó con la creación del PP al reconocerse el fracaso de la anterior iniciativa).

Pertenecer a un “área” implica, ser capaz de definir una propuesta doctrinal y sus contornos y ver si tales contornos coinciden con un “espacio político” concreto. Luego habrá que establecer relaciones de proximidad entre las “áreas” pertenecientes a ese “espacio”. Lo que nos queda entonces, es un “espacio político” ordenado interiormente por relaciones de contigüidad, esto es, de proximidad. En ocasiones puede ocurrir, especialmente en las partes extremas de cada “espacio” están más cerca de los “espacios” limítrofes que de otros sectores del suyo propio.

Sensibilidades

Finalmente dentro de cada “área política”, cuando ya estamos hablando de siglas concretas, podemos aludir a distintas “sensibilidades”. Una “sensibilidad” es un matiz en el que se reconocen los miembros de un “área política”. Por ejemplo, el un partido como el PSOE puede existir una “sensibilidad” ecologista, de la misma forma que puede existir una “sensibilidad” fabiana (hacer la marcha hacia una sociedad socialista mediante fases graduales). En partidos que han elegido ser “de síntesis”, como por ejemplo, Falange Española, los habrá de “sensibilidad” más sindicalista que nacional y justamente al contrario. Otro ejemplo histórico: durante la Segunda República existieron dos “sensibilidades” monárquicas: alfonsinos en Renovación Española y carlistas en la Comunión Tradicionalista. Cabe incluir a ambas opciones dentro del “área de la derecha radical”, a la que, por lo demás, pertenecían también el Partido Nacionalista Española de Albiñana, la publicación Acción Española de Maeztu o el Bloque Nacional de Calvo Sotelo.

La necesidad de claridad y linealidad

Así pues, cuando alguien pertenece a un partido político debe tener la respuesta adecuada a la pregunta de “en dónde sitúas tu partido, en qué espacio, en que área y qué sensibilidades tiene en su interior”. Si esta pregunta no ha sido contestada, si no existe el valor de contestarla por la creencia que, al hacerlo, se perderá afiliación, lo que se está es agravando un problema que estallará antes o después en las manos de quien no ha tenido el valor de plantearlo.

La política es algo complejo. No basta solamente con definir espacialmente las relaciones entre la propia opción y otras opciones políticas: es que también hay que establecer estos distingos en la sociedad. Porque será el análisis sociológico el que permitirá identificar los grupos sociales a los que puede interesar más el propio programa político. Y esto implicará que, una vez identificados estos, se diseñe una propaganda y unas estrategias de comunicación adaptadas a la captación en esas bolsas (al igual que implicará olvidar a otros grupos sociales por diversas razones: o bien porque ya están “colonizados” por otras fuerzas políticas, o simplemente porque las propias propuestas lesionan a sus intereses de clase).

A qué viene todo esto: a que es preciso definirse. Y no solamente mediante el propio programa político, sino en relación a otras fuerzas políticas. Y definirse de manera clara y lineal, sin subterfugios, medias tintas, vacilaciones o simplemente, escapismos dialécticos.

Esa ha sido una de las cualidades del Front National francés que no ha dudado desde el primer momento en definirse como “de derechas” (espacio político), en el área de la “derecha nacional” y con distintas “sensibilidades” (católica, monárquica, social, nacional-liberal, identitaria). Y eso ha sido lo que le ha permitido ocupar todo el espacio de la derecha a la extrema-derecha y generar tránsitos electorales en momentos de crisis entre el área política de la izquierda comunista y la propia área.

No es que la propia ubicación aquí o allí lo sean todo, pero, desde luego, contribuyen a aclarar mucho el todo y, especialmente, a aclarar futuras políticas de alianzas, estrategias de captación y de desgaste. Si esto no está claro, luego nada lo estará.

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