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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

1-O. No me aburras

1-O. No me aburras

Exilio interior y gran negación: las consignas del momento

Ahora no solamente existen “dos Españas”, sino también “dos Cataluñas”. Así que Cataluña está hoy, sólo un poco más fracturada que el resto del Estado. Ayer estaba con un grupo de amigos desde las 14:00 hasta las 18:00 en la terraza de un bar. Al otro lado del vidrio la televisión desgranaba en directo la sesión del parlament. Hablaban. Nadie entre la clientela del bar prestaba atención a lo que decían diputados, tertulianos o simples enteraos, ni siquiera nuestro grupo formado por “unitaristas” y “españoles de bien”. En lo personal, reconozco que me importa una mierda –y digo, una “mierda”, yo que abomino del mal gusto y del lenguaje soez, pero es que no se me ocurre nada mejor para calificar este tema machacón y obsesivo que sólo interesa a los independentistas– toda esta fiesta del 1–O.

Ayer, uno de los amigos presentes comentaba que unos amigos suyos, vascos y nacionalistas le preguntaban que cuándo iban a dejar de “dar la brasa” en Cataluña con este tema que repercute en la televisión vasca a modo de “precedente”. Otro se iba a una manifestación delante de la delegación del gobierno. Miramos los balcones de Barcelona, cerca de la “derecha del Ensanche” y, francamente, apenas se vimos banderas independentistas.

Si hay urnas –que las habrá– el 1–O, dudo mucho que tengan más participación que en el anterior esperpento. Hoy, cuando veo las fotos del Parlament me resulta conmovedor la sala medio vacía. Estos lilas (sinónimo de tontorrones o fatuos) que hablan en nombre de Cataluña, estaban aplaudiendo al terminar la sesión como si hubieran logrado algo más que partir visualmente a Cataluña en dos. Tal ha sido el único logro de la banda de mediocridades que gestionan el gobierno autonómico.

LA ALTERNATIVA AL REFERENDUM DEL SIOSI, EL “PATRIOTISMO CONSTITUCIONAL”

Esta mediocridad autonómica tiene como contrapartida la simétrica mediocridad de la que hace gala el gobierno español. La estrategia de Rajoy, se sabe, consiste en dejar pudrir los problemas y, una vez podridos, “aplicar la ley”. El problema es que la “ley” es una constitución desgastada, avejentada y superada que nació como producto de unos consensos hace 40 años, y que se pretende seguir aplicando hoy con una realidad muy diferente. Hoy ya no existen las mismas fuerzas políticas, económicas y sociales de 1978. Para abogadas del Estado como la Sáenz de Santamaría y Rajoy, todo se reduce a una visión leguleya del problema: “aplíquese lo previsto en la ley”… Nada más. Y esa “ley” (la constitución) no suscita entusiasmos, ni en torno a ella se pueden realizar movilizaciones. El “patriotismo constitucional” del que hablara Aznar, que durante casi cuarenta años, ha consistido en cambalachear con los nacionalistas catalanes, es la más inicua de todas las formas de patriotismo.

Los “padres de la constitución” se creyeron que el nacionalismo moderado catalán colaboraría con España, a cambio de ser el fulcro central para la gobernación del Estado. Se olvidaban de lo que era Pujol y su partido: “nacionalistas”. El nacionalismo presupone la creencia en que se es partícipe de una “nación” y toda nación aspira a la independencia: así pues, resultaba evidente que nacionalistas catalanes y vascos (y luego gallegos, y más tarde andaluces) iban a pedir, tarde o temprano la independencia de su “nación”. Era cuestión de tiempo. Declaraciones como aquella de Aznar de que “hablo catalán en familia” con la subsiguiente liquidación de Vidal Quadras contribuyeron a debilitar el “españolismo” en Cataluña y a decepcionar a los pepetillos que el día antes habían gritado bajo el balcón triunfal de Génova: “Pujol enano, habla castellano”. En la comida de ayer todos coincidimos en que, efectivamente, a un sujeto como Puigdemont se le va la tontería con dos sopapos legales. Basta con una citación ante el juzgado de guardia. El miedo no lo da Pelomocho y sus mariachis, sino Rajoy con su política de Don Tancredo, que ha sido el Red Bull para los independentistas: el “no pasa nada”, simplemente, les ha dado alas.

17 AÑOS DE POLÍTICA CATALANA: TRAGEDIAS ENCADENADAS

Hay que hacer historia sobre cómo se ha llegado hasta aquí y recordar la responsabilidad de Maragall, que llegó a la presidencia con el cerebro desbaratado por la enfermedad. Y nunca hay que insistir suficientemente en esto: todos los que veíamos a Maragall, lo conocíamos o sabíamos de él, nos constaba ya en 1998 que estaba enfermo y que había momentos en los que le faltaba lucidez. Es triste pero es real. Sus discursos eran erráticos, se perdía en los temas, se quedaba en blanco, su aspecto exterior era el de un enfermo y en el PSC lo sabían ¡pero no tenían otro candidato que enfrentar a Pujol primero y luego a Mas! Su esperanza era que llegara al poder el tándem Maragall como presidente y Montilla como vice, para al cabo de un año, que dimitiera el primero y se hiciera cargo de la Generalitat el segundo. Fue solo tras la dimisión de Maragall cuando se empezó a reconocer que estaba afectado de Alzheimer. Pero este drama personal fue un drama autonómico cuando un partido, sabiéndolo, lo presentó como presidente de la Generalitat y se demostró errático, incontrolable, sombra de sí mismo, manipulable (especialmente por ERC) ¿el resultado? El “nou Estatut”.

Fue el PSC el que insistió en el “nou Estatut” que todos sabían que no iba a progresar porque el PP en el gobierno del Estado lo hubiera rechazado. Pero Maragall quería superar a los nacionalistas mostrándose como más nacionalista que ellos. Y ocurrieron las tragedias encadenadas: las bombas del 11–M (primera tragedia) colocaron a ZP en la presidencia (segunda tragedia). El “nou Estatut” que llegaba sin ningún tipo de demanda social, podía tramitarse (tercera tragedia). El peor presidente de la democracia estimó que cualquier cosa que aprobara el parlament, sería aceptada por él… Y Carod Rovira vio el cielo abierto: “2014 será el año de la independencia de Cataluña”, dijo (aunque permaneció mudo cuando le preguntaron qué vendría después: sólo le importaba la independencia; luego podía sobrevenir el Apocalipsis…).

A un Maragall enfermo, le sustituyó un Montilla gris, deslucido, sin perfil propio (cuarta tragedia) y con gobiernos en los que estuvo presente ICV y ERC (quinta tragedia). Y a éste un Mas ansioso por pasar a la historia justo en el momento en el que se había desencadenado la gran crisis económica (sexta tragedia). Las investigaciones judiciales hacían peligrar todo el entramado de comisiones e intereses construido en torno a la Generalitat y con ello peligraban los patrimonios de muchos. Otro con más seso hubiera “negociado”, a fin de cuentas, en Cataluña no ocurría nada diferente a lo que en cualquier otro lugar del Estado, solo que el festín era mayor porque mayor era el presupuesto público que se movía en Cataluña. Mas jugó con la amenaza, especialmente cuando el Constitucional tiró atrás los artículos más extremos del “nou Estatut” (séptima tragedia). A partir de ahí, en plena crisis, la política catalana se convirtió en un sainete: llegó el reino de los menos que mediocres. Eran los hijos de la LOGSE aplicada en Cataluña. El mapa político catalán se fragmentó hasta la exasperación (octava tragedia).

Y lo que era peor: las viejas ambigüedades del PSC y de IUV fueron heredadas por la nueva izquierda de la Colau y los podemitas catalanes. “Somos soberanistas, no independentistas”… con lo que quería decir que el pueblo catalán es “soberano” y, en tanto que soberano puede pronunciarse sobre si quiere o no la independencia o que cultiven champiñones en los túneles del metro. Y luego, cuando les preguntabas: “¿Pero tú que votarías?”. Ah, eso depende de la campaña decían unos; otros decían que sí que votarían por la independencia; otros que no; otros que eso no les interesaba que lo importante es que el pueblo catalán se pronunciara…

LA NACIÓN DEL 50’1%

En cualquier caso, si en 2010 se hubiera convocado un referéndum, el independentismo no habría tenido más de un 25–30% de votos, calculando por todo lo alto. Después de siete años, quizás hoy llegara al 35% que es su límite (¿y eso por qué? Porque es el porcentaje de catalanes que solamente utilizan la lengua catalana en su vida cotidiana; por eso. Contando con que sectores de la izquierda obtusa–abstrusa–y–difusa podrían votar a favor de la independencia, a la vista de la ambigüedad de las particularidades del podemismo y del partido de la Colgau, difícilmente en un referéndum obtendrían la independencia. No vencería el “españolismo”, ni el “patriotismo constitucional”, sino que vencería la indiferencia, que es muy diferente.

Por otra parte, hay que pensar que para modificar una ley constitucional hace falta cierto consenso que se expresa en dos tercios de los diputados favorables. En la creación de una nueva nación el consenso debería de ser incluso superior… y no el miserable 50’1% al que aspiran los independentistas sobre el 49’9%, sobre una participación fuera del 45%. Ayer, los diez amigos reunidos bromeábamos con que a partir del 1–O tendremos “doble nacionalidad”. Sea lo que sea que ocurra el 1–O (y en nuestra opinión no ocurrirá apenas nada), ninguno de nosotros, se sentía ciudadano de una nación que se llamara República Nacional de Cataluña. Y hay miles que piensan lo mismo.

No es “resistencia” lo que pediría la “nueva entidad nacional”, sino desprecio e indiferencia. Una nación surgida de un referéndum será sólo la nación de quienes han votado en ese referéndum (inútil decir que en un referéndum como el del 1–O, la casi totalidad de los votantes votará SI… porque al resto o ni nos interesa la cita en las urnas de cartón, o está en contra o simplemente tiene la convicción de que es ilegal. O las tres cosas. Sin olvidar que lo que nace de una situación ilegal no puede aspirar a que se respete su legalidad.

Pero lo cierto es que, cada vez más, aumenta el número de catalanes que exigimos que termine esta fiesta. Que cambien el disco del “soberanismo”, del “referéndum” y de la “independencia” que está tan rayado y deslucido como las banderas compradas en los chinos  que cuelgan de los mismos balcones desde hace siete años. Cansa, aburre, es machacón y termina hastiando a segmentos cada vez mayores de población.

LOS LILAS (PARDILLOS, TONTILLOS, GILILILAS) FRENTE A LA YIHAD

Para colmo, está el yihadismo. Vale la pena dedicar un par de párrafos al tema. En toda Europa la consigna es “cuando haya atentados, sobre todo, que no se extienda la islamofobia”. Eso está bien porque el paquistaní que me vende refrescos hasta las tantas es un tipo enrollado, con el marroquí al que le compro frutas los viernes con el que he desarrollado una muy buena relación; y no hay que confundir justos con pecadores. Pero una cosa es eso y otra caer en la cursilería, el ridículo, la estupidez y hacer el lila: había que protestar contra el terrorismo yihadista, no contra los musulmanes, bien, pero lo que no podía hacerse después de que 16 cuerpos hubieran quedado fríos en las Ramblas y 140 personas más estuvieran heridas, era una manifestación contra la islamofobia y por la independencia… ignorando que no hubo precisamente aciertos por parte de la Conselleria de Interior y permaneciendo mudos ante el islamismo yihadista. Y sin olvidar el peripatético espectáculo del padre de una víctima infantil abrazando a un imán (¿era verdaderamente el padre de la víctima? ¿estaba en sus cabales o todavía bajo el impacto de la pérdida? ¿lo hizo de motu proprio o inducido por alguien? ¿había hablado antes con el imán y le había preguntado su opinión sobre la yihad? ¿el imán, era imán verdaderamente? Vivimos en una sociedad del espectáculo y el gesto del padre (o el que interpretaba el rol de padre) enroscado al imán (o al que había de imán) formó parte del espectáculo más lila y tontorrón que ha podido verse en toda la historia del terrorismo internacional (salvo, claro está cuando aquel socialista “perdonó” a los etarras que le habían arrancado una pierna de un bombazo en lugar de exigir que esos matarifes sedientos de sangre fueran encerrados ipso facto)… y que, junto a la manifestación, sirvió para demostrar que Cataluña tenía la mandíbula blanda ante el yihadismo.

Afortunadamente, los yihadistas se afilian al ISIS por Internet como quien se hace de un club de vinos, carecen de dirección estratégica y carecen de un centro que elabore estrategias y emita órdenes de atentar… Si lo hubiera, Cataluña sería el principal objetivo yihadista en el mundo: autoridades blandurrías centradas en lo suyo (“el referéndum”), nexo con el Estado reducido a unos párrafos de la constitución, policía autonómica con poca experiencia, una Generalitat que compra la paz étnico–religiosa mediante subsidios, subvenciones, prebendas y gabelas a la comunidad islámica (pensando que su apoyo será decisivo para desequilibrar a su favor el empate técnico independentismo–españolismo), una sociedad que no termina de entender lo que ocurre y con tendencias esquizoides (“no tenemos miedo”… cuando Barcelona estaba literalmente escagarrinada por el atentado con un bajón posterior del turismo se percibe en las calles). Afortunadamente no hay un “centro estratégico yihadista” capaz de evaluar la situación y bastante tienen los del ISIS con estar refugiados en las cloacas de Raqqa soportando los bombardeos de la aviación rusa (¡Hurra por los pilotos de los Mig! ¡Apunta a la barba, Iván!) y los cañonazos del ejército Sirio (¡Tres Hurras por el presidente El Assad y por el basismo sirio, honor y gloria del mundo panarabista!), para preocuparse de la yihad en la tierra Pelomocho y la Colgau.

EL ISLAM Y EL INDEPENDENTISMO

Siempre hemos dicho: “Cataluña no puede ser independiente en 2017 porque se la comen los islamistas”. Y hemos añadido: “Cataluña no pudo ser independiente en 1909 porque se la comía el proletariado”. En 1909 el ejército español salvó los papeles a la alta burguesía catalana propulsora del nacionalismo. El 2017 el independentismo ya no lo dirige la alta burguesía, sino sectores sociales muy diferentes (borrokas, marginados y ocupas de la CUP, honestas gentes de zonas rurales de ERC, clases funcionariales dependientes de la Generalitat…). A diferencia de la alta burguesía catalana que después de 1909 entendió cuál era el problema (que el proletariado “español” no iba a apoyar los devaneos nacionalistas de la nueva burguesía industrial que, por lo demás, actuó en consecuencia habilitando pistoleros y “sindicatos libres”…

Los soberanistas de hoy creen, con una pasmosa ingenuidad rayana en lo suicida, que el millón y medio de musulmanes “catalanes” se van a integrar con la misma facilidad con que lo hicieron en los 50–70 los inmigrantes llegados de otras partes del Estado. De hecho, creen que subsidiándolos hacen como Pujol con Justo Molinero, convirtiéndoles en “bons nous catalans”. No sé que me repele más del independentismo, si su cobardía congénita, su estupidez demostrada en el análisis de la presencia del islam en Cataluña o su ignorancia  (la integración que no ha funcionado en ningún país europeo por democrático que fuera… no va a funcionar en Cataluña–española ni en pastelazo de República Catalana).

EL TIEMPO DEL EXILIO INTERIOR YA ESTÁ AQUÍ

Pelomocho y sus mariachis han completado la tarea de Mas: partir a Cataluña en dos. En tres, si tenemos en cuenta que buena parte de la población no se identifica ni con el independentismo, ni con el patriotismo constitucional. En cuatro si tenemos en cuenta a la comunidad islámica. Cataluña no es una nación, es un ente territorial cada vez más atomizado. Y esa es la triste realidad a la que la han abocado unos y otros. No pasará gran cosa el 1–O. Y eso es lo peor que la fiesta corre el riesgo de proseguir ad infinitum. E incluso aunque hubiera el malhadado referéndum con las garantías democráticas mínimas, lo presumible es que no saliera adelante el proyecto independentista… pero eso no indicaría que aquí terminaba la historia, sino que los independentistas insistirían en un nuevo referéndum de aquí a unos años y así sucesivamente hasta que ocurriera como en Quebec que la población ha terminado por hartarse del nacionalismo (en un país que apenas tiene 150 años y en el que antes dos comunidades de lenguas de distintas raíz, estuvieron enzarzados en guerras) y darle la espalda.

Cataluña languidece, Cataluña preocupa, Cataluña va a la deriva y el independentismo se victimiza… y esto que ocurre hoy, no parará, seguirá por tiempo indefinido. Así que iros habituando. No os recomiendo ni que os exaltéis (el “procés” es una tormenta en el vaso de agua sucia del 3%), ni os desesperéis. La causa no vale la pena. Preocuparos más bien de que todo un país y si me apuráis, todo un continente que va a la deriva y cuya sociedad no reacciona aunque maten a 16 de los suyos y envíen al hospital a otros 140.

Es el tiempo de la carcajada ante las soplapolleces de unos y la mediocridades de otros. Es el tiempo del exilio interior. No busquéis soluciones porque el problema no lo tiene: ni el 1-O, ni en las décadas que seguirán. Exilio interior y gran negación: tales serían las consignas. Exilio interior porque "fuera" no hay nada que ganar, ni causa por la que luchar.

Gran Negación porque ya no existen propuestas que se puedan asumir sin reservas mentales, y lo único que puede decirse es un inmenso, gigantesco y absoluto NO. “Patriotismo constitucional”, “República catalana” ¡Vale ya de pamplinas! ¡Hay que decir bien alto que todo esto no va ni contigo ni conmigo! Va con los que tienen algo que ganar y que luchan por administrar la caja… No es política, es lucha entre contables con visera y manguito. No el PATRIA, es defensa de intereses de unos o de otros amparados unos por el “patriotismo constitucional” y los otros por el “derecho a decidir”.

NO PUEDO OLVIDAR...

NO PUEDO OLVIDAR...

Hay líneas que uno no desearía jamás haber escrito y que maldice la hora en que ocurrió el suceso que le obliga a escribirlos. No voy a negar que estas líneas son el producto del hartazgo ante una sociedad que sigue sin reaccionar ante los golpes que recibe, y que cree que poniendo velitas, apaludiendo a no se sabe qué en los momentos de duelo (el aplauso denota alegría y no dolor), los terroristas van a ser vencidos sin más. Del yihadismo uno se lo puede esperar todo. De la debilidad de una sociedad a la que sólo le falta presentar la otra mejilla para que la golpeen, cualquier actitud es posible... menos la correcta: denunciar con el dedo y con la razón a los asesinos, pero también las situaciones que han facilitado el crimen y a los culpables de los procesos de debiloitamiento de la sociedad. Sin ánimo de ser exhaustivo, hay una serie de cosas que no puedo olvidar y que os resumiré por si coincido con alguno de vosotros. Es casi un credo personal, pero es posible que coincida con el vuestro. Si es así cortad y pegad, no hace falta que mencionéis fuente:


NO PUEDO OLVIDAR QUE FUE GRACIAS A PUJOL QUE SE ABRIÓ LAS PUERTAS DE LA INMIGRACIÓN MARROQUÍ A CATALUÑA.

NO PUEDO OLVIDAR QUE EL ATENTADO DE BARCELONA ERA TAN PREVISIBLE COMO QUE EL DÍA SUCEDE A LA NOCHE... Y SIN EMBARGO UNA FURGONA RECORRIÓ 600 METROS SIN QUE NADIE LE ENDIÑARA UN TIRO AL CONDUCTOR.

NO PUEDO OLVIDAR QUE DESDE HACE 15 AÑOS LA GENERALITAT ESTÁ PARALIZADA ENTRE EL "NOU ESTATUT" Y EL "PROCÉS" Y SE HA OLVIDADO DE LOS RIESGOS MUCHO MAS REALES QUE CRECEN EN SU TERRITORIO.

NO PUEDO OLVIDAR LOS SUBSIDIOS Y LAS SUBVENCIONES ENTREGADAS POR AYUNTAMIENTOS Y GENERALITAT, PARA MEZQUITAS, INSTITUCIONES ISLÁMICAS, SIN PREOCUPARSE DE LO QUE SE ENSEÑABA EN ESOS CENTROS.

NO PUEDO OLVIDAR QUE PARA LA GENERALITAT DESDE HACE SIETE AÑOS, LA PRIORIDAD ES LA INDEPENDENCIA Y CUALQUIER COSA QUE NO ENTRE EN ESE PLAN ES COMPLETAMENTE SECUNDARIO (como demuestra el hecho de que incluso en el funeral de las víctimas hayan llegado a hacer publicidad del referéndum demostrando su catadura moral)

NO PUEDO OLVIDAR QUE CADA NIVEL ADMINISTRATIVO (AYUNTAMIENTO, EUROPA, ESTADO, GENERALITAT, CONSEJOS COMARCALES) EVITAN ASUMIR RESPONSABILIDADES EN MATERIAS CRUCIALES, PERO ESTÁN AHÍ EN EL REPARTO DE PRESUPUESTOS: nosotros ponemos el dinero y los muertos, ellos los titulares y la cuenta en paraísos fiscales.

NO PUEDO OLVIDAR QUE EL PROCESO INDEPENDENTISTA SOLAMENTE PODRÍA PROGRESAR DE CONTAR CON EL APOYO ACTIVO DE LA INMIGRACIÓN Y QUE UNA VEZ INDEPENDIENTE, EN CATALUÑA QUIEN DICTARÍA SUS REGLAS SERÍA LA COMUNIDAD ISLÁMICA.

NO PUEDO OLVIDAR QUE CATALUÑA ES EL ESLABÓN MÁS DÉBIL DE EUROPA, AL SER EL MAS DESCONECTADO CON UN ESTADO REALMENTE EXISTENTE.

NO PUEDO OLVIDAR QUE NINGÚN ESCALÓN ADMINISTRATIVO ES COMPLETAMENTE INOCENTE Y LIBRE DE TODA RESPONSABILIDAD.

NO PUEDO OLVIDAR QUE ESTE ATENTADO NO FUE UN VIDEOJUEGO NI UNA NOTICIA QUE SUSCITA FERVORES SOLIDARIOS (estilo "Yo soy BCN"), FUE UN CRIMEN COMETIDO A 50 METROS DE DONDE TRABAJA MI HIJA Y DONDE PASEAN MILES DE INOCENTES COMO ELLA.

NO PUEDO OLVIDAR QUE LAS AUTORIDADES (Rey: "no tenemos miedo". si que hay miedo en BCN, Colau/Pichareli: "Nadie nos indicó poner bolardos". Si os lo indicaron. Pelomocho: "nada cambiará el 1-O". Si cambiará porque estáis utilizando los muertos para hacer propaganda) TODAS LAS AUTORIDADES, NO HAN ESTADO A LA ALTURA.

NO PUEDO OLVIDAR QUE LAS NECESIDADES DE NO DIFUNDIR ISLAMOFOBIA ESTÁN REÑIDAS CON LA REALIDAD DE LOS HECHOS: "No todos los islamistas son yihadistas, pero todos los yihadistas son islamistas", "No todos los imanes predican el terror, pero sí que algunos imanes predican el terror", "No todo el Corán es un manual terrorista, pero si que algunos versículos del Corán llaman al exterminio de enemigos del islam"...

NO PUEDO OLVIDAR QUE EL PERFIL DE LOS TERRORISTAS NO ES EL DE CONOCEDORES DE LA DOCTRINA ISLAMICA, SINO EL DE DELINCUENTES COMUNES DE POCAS LUCES HARTOS DE UNA VIDA OSCURA Y QUE QUIEREN CAMBIARLA POR EL MITO DEL PARAISO SENSUALISTA DE ALÁ

NO PUEDO OLVIDAR QUE MIENTRAS EN TODAS LAS MEZQUITAS NO SE ENSEÑE QUE ESO DEL PARAISO DE ALA ES UN SÍMBOLO, O UN SIMPLE RECLAMO PUBLICITARIO A EFECTOS DE DIFUSIÓN DE UNA RELIGIÓN DEL DESIERTO, SEGUIRÁN HABIENDO MOROS POCO COMPETITIVOS QUE OPTARÁN POR LA VÍA FÁCIL HACIA EL PARAISO...

NO PUEDO OLVIDAR QUE NUESTRA SOCIEDAD NO ES LO SUFICIENTEMENTE FUERTE, NI DURA PARA SOPORTAR ATENTADOS DE ESTE TIPO, SIN DESMORONARSE Y SIN PENSAR QUE TODA CONCESIÓN REALIZADA VA A ALIMENTAR MÁS Y MÁS TERRORISMO YIHADISTA.

NO PUEDO OLVIDAR QUE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA TIENE LAS ADMINISTRACIONES QUE HA ELEGIDO, ESTO ES QUE SE MERECE... Y CREO, EN DEFINITIVA, QUE NO HAY NADA QUE HACER, SALVO RECLUIRSE EN EL EXILIO INTERIOR O IRSE DE UN PAÍS QUE TIEMBLA CADA VEZ QUE OYE HABLAR DE ISLAM Y QUE NI SIQUIERA ES CAPAZ DE RECONOCERLO.

CREO, FINALMENTE, QUE ESA ES LA SITUACIÓN EN TODA EUROPA, PERO QUE EN ESPAÑA LA MORAL DE RESISTENCIA ES TODAVÍA MENOR QUE EN CUALQUIER OTRO LUGAR DE EUROPA Y EN CATALUÑA AUN MENOR QUE EN EL RESTO DEL ESTADO.

LA GUERRA ETNO–RELIGIOSA

LA GUERRA ETNO–RELIGIOSA

El 17 de agosto de 2017 no lo recordaré por ser el 40º aniversario de mi matrimonio, ni siguiera porque fuera el 72º aniversario de la publicación de Rebelión en la Granja de George Orwell, sino porque fue el día en que empezó en España la guerra civil etno–religiosa en mi patria. El 17 de agosto lo recordaré mientras viva porque en esas Ramblas en las que habré paseado en miles de ocasiones y a las que he dedicado decenas de folios y algún libro, fueron asesinadas 13 personas y otras 100 resultaron heridas. Aquel kilómetro de Ciudad Condal en la que hasta no hace mucho uno podía ver auténticas librerías al aire libre (kioscos hoy convertidos en tiendas de gadgets para turistas), comprar animales de compañía (la Rahola prohibió que se vendieran), floristerías (hoy a título residual entre manteros y más y más y muchos más puestos de gadgets para turistas), lo vimos en fotos de nunca hubiéramos querido ver convertido en un sembrado de cadáveres.

UN ATENTADO “CANTADO”

Todo lo que ocurrió ayer pudo haberse evitado. Estaba cantado que en Barcelona, de un momento a otro, iba a producirse un atentado yihadista y que sería en el centro. Un mes antes lo había pronosticado en la conferencia sobre ¿Qué es el yihadismo? Que di en la sede de E2000 en Valencia. “Será pronto y será en Barcelona”. ¿Qué porqué pude ejercer de Casandra con tanta precisión? Es simple:

1) Por que en Cataluña se encuentra la mayor acumulación de islamistas radicales de todo el Estado.

2) Porque en Cataluña hay un millón de islamistas y entre 600 y 800 entre mezquitas y “puntos de oración”.

3) Porque Cataluña es la zona más indefensa de España donde ni hay ejército, ni hay fuerza armada capaz de afrontar una ofensiva terrorista en regla.

4) Porque Cataluña es el eslabón más débil de toda Europa a causa del “proceso soberanista” y de la incapacidad de la Generalitat para entender el problema yihadista.

Por todo eso, el contagio yihadista en España debería pasar por Cataluña. Y, finalmente, porque eso que se llama “Autonomía Catalana” es un “centro” (Barcelona) y una periferia multiforme (el resto de Cataluña). Si iban a golpear, iban a hacerlo en la capital (Barcelona) o en zonas con un altísimo porcentaje islamista (costa de Tarragona).

UN ATENTADO QUE PODÍA HABERSE PREVISTO

Digo que “podía haberse evitado”. Y también por varios motivos, algunos próximos y otros lejanos:

1) Podía haberse evitado si la inmigración que llegó a España desde 1996 hubiera sido controlada y ordenada (en cambio fue salvaje, caótica y desordenada,

2) Podía haberse evitado si en esa misma fecha Jordi Pujol no hubiera orientado hacia Cataluña un flujo masivo de inmigración magrebí, evitando al máximo la llegada de hispano–parlantes iberoamericanos.

3) Podía haberse evitado si desde la época de los tripartitos hubiera quedado algo en Cataluña de principio de autoridad, pero la única obsesión era, primero “el nou estatut”, luego “el procés”, más tarde el “referéndum” del 9–N y, finalmente, el 1–O.

4) Podía haberse evitado si las autoridades de la Generalitat no hubieran aludido constantemente a una ficción inexistente: “el islam catalá” que creían que podía desequilibrar a su favor el “proceso soberanista” aportando un millón de votos de la inmigración. El Islam es universal y la lengua sagrada no es el catalán sino el árabe en el que fue escrito el Corán. Olvidarlo constituye el “error fatal” de la Generalitat que solo ha cosechado la sonrisa falsa de las instituciones musulmanas beneficiarias de los subsidios y subvenciones.

5) Podía haberse evitado si desde 2002 hasta 2010, las autoridades de interior no hubieran sido tan optimistas en la desarticulación de grupos islamistas que hasta entonces no se había propuesto seriamente atentar, sino que enviaban ayuda a yihadistas de Palestina, Iraq o Afganistán. El “nuevo yihadismo” es otra cosa (y remitimos a nuestra obra Conocer el Yihadismo para entenderlo) y los medios convencionales, o el “amigo americano”, no están en condiciones de aportar información de inteligencia sobre las células yihadistas por la naturaleza compulsiva misma de esta forma de terrorismo.

De estas cinco razones, solamente la última resulta algo difusa: en efecto, no puede evitarse que cuatro locos ansiosos por conocer las mieles del paraíso de Alá, preparen, sin contacto con nadie, un atentado criminal… Pero las otras cinco razones están ahí para quien quiera entenderlas. Y, claro, si el ayuntamiento de BCN o la consejería de interior hubieran colocado los bolardos, tal como recomendó en su momento el Ministerio del Interior, se hubiera impedido, al menos, que la furgoneta asesina hubiera realizado su macabro recorrido zigzagueante de ¡¡¡600 metros!!!

¿QUÉ SUCEDIÓ EL 17 DE AGOSTO?

Sea como fuere en pocas horas se han sucedido momentos de gran tensión en Cataluña:

1) La explosión de Alcanar (última población catalana en la misma “frontera” con el Reino de Valencia). Una explosión en la noche del jueves, a las 23:17 causó un muerto y siete heridos. Allí se encontraban una veintena de personas manipulando bombonas de butano y propano. Era evidente que estaban tratando de fabricar una bomba y que algo falló.

2) El atropello masivo de las Ramblas que ha causado 13 muertos y un centenar de heridos realizado por una furgoneta que pudo recorrer inexplicablemente 600 metros del paseo más vigilado de la Ciudad Condal desde la Plaza de Cataluña hasta el Liceo, una zona –aparentemente– vigilada por mozos de escuadra armados y que tiene a 50 metros una comisaría de la Guardia Urbana. Los asesinos ¡¡pudieron huir a pie!! a través de una, el Raval, en el que la tasa de población islamista está próxima al 50%.

3) El extraño incidente ocurrido en la Diagonal en la que un coche se saltó un control, hirió a un agente y fue muerto, sin que hasta el momento haya logrado encontrarse una relación entre el episodio y el atentado.

4) La detención de dos individuos, de origen magrebí, al parecer vinculados con el alquiler de las dos furgonetas y con la explosión de Alcanar y presentados a última hora de la tarde como relacionados de alguna manera a los atentados.

5) Atentado a la 1:00 de la madrugada en Cambrils con furgoneta intentado arrollar, siendo abatidos cinco terroristas, según se ha dicho, que llevaban encima cinturones explosivos.

LAS CONSECUENCIAS DE LOS SUCESOS DEL 17 DE AGOSTO

Si esto es lo que ha ocurrido y los motivos por los que ha ocurrido, vale la pena ahora preguntarse por las consecuencias:

1) El terrorismo yihadista se ha instalado en España después de una década de cese del terrorismo etarra. A los matarifes nacionalistas les suceden los fanáticos religiosos propensos al asesinato low–cost. Porque este terrorismo está directamente unido –por mucho que se quiera ignorar o pasar de puntillas– a las creencias de la comunidad islámica sobre la “guerra santa” como pilar de su fe. El “nuevo yihadismo” ya está aquí y actuará justo en las zonas de mayor concentración de población islamista. Es inevitable. Combatirlo eficazmente implica necesariamente que cualquier islamista es sospechoso de poder derivar en algún momento de su vida hacia el yihadismo. Recomendamos para comprender esta problemática (“no todos los islamistas son yihadistas, pero sí que todos los yihadistas son islamistas”) la lectura de Conocer el yihadismo. Dudamos mucho que la Generalitat de Catalunya o el Estado Español (e incluso la Unión Europea) acepten este razonamiento tan simple y que cualquier conocedor mínimo de lo que es la inteligencia antiterrorista, no dudará. Cataluña, España, Europa necesitan los casi 50 millones de islamistas que el neoliberalismo ha traído al Viejo Continente para “ganar competitividad” y lograr que los niveles salariales se contraigan por la ley de la oferta y la demanda. Así que Europa deberá elegir entre reducir a menos de la mitad esta cifra o bien arriesgarse a una situación de inestabilidad terrorista permanente y pérdida de identidad cultural, que finalmente contribuirá a hundir más su economía y generar más problemas sociales.

2) El terrorismo yihadista ha hecho pasar a segundo plano, bruscamente, la tensión sobre el proceso independentista y va a ser difícil que recupere actualidad. Las negligencias (especialmente en el tema de los bolardos) van a salpicar a la consejería de interior y al ayuntamiento de Barcelona. No se puede olvidar lo dicho al principio: las legiones de magrebíes fueron traídas directa y deliberadamente por Jordi Pujol, quien destacó en Marruecos como “embajador” a uno de los personajes más nefastos de la política catalana: Angel Colom. A él y a Carod Rovira de deben las divagaciones ignorantes sobre la existencia del “islam catalán” y sus posibilidades de apoyar el “procés soberanista”. Sin olvidar que la eficacia de los mozos de escuadra no ha sido la que cabría esperar: y todavía falta saber cuántos estaban de guardia en las Ramblas cuando ocurrió el atentado y porqué no consiguieron detener a una furgoneta que fue arrasando implacablemente durante 600 metros. Así mismo, es evidente que el gobierno de Puigdemont ha sido tomado a contrapié por este atentado, cuando estaba completamente volcado sobre la que debería ser última parte del largo proceso independentista. A partir de ahora el problema que se le plantea es: ¿Cataluña es lo suficientemente fuerte como para afrontar una ofensiva yihadista como “Estado independiente”? La respuesta es, simplemente, no.

3) El turismo va a experimentar una merma: la inmensa mayoría de las víctimas y de los heridos parecen ser turistas y el atentado ha tenido un relieve excepcional en la prensa extranjera. Veremos si Barcelona se recupera del batacazo económico que va a suponer este atentado (y los que, inevitablemente, seguirán). Lo que esto significa para Barcelona es dramático porque la ciudad no tiene otra forma de subsistir en este momento más que el turismo: el sector inmobiliario se apoya en el turismo, el sector hostelero (que ha realizado últimamente inversiones multimillonarias comprando palacios del Ensanche para ofrecerlos como “apartamentos turísticos” en Internet) el único en el que invierte en Cataluña la alta burguesía regional, los cientos de miles de inmigrantes que viven en BCN dedicados a actividades relacionados con la hostelería y corren el riesgo de perder sus puestos de trabajo, aumentando las bolsas de descontento, ofrecen un panorama sombrío, especialmente, porque éste no ha sido un atentado “único y excepcional”, sino que, verosímilmente, va a ser el punto de partida para una guerra civil etno–religiosa en Cataluña, eslabón más débil de toda Europa y donde hay una mayor concentración de islamistas.

4) La Comunidad Islámica de España ha demostrado cuál es su posición: la ambigüedad. En el comunicado emitido puede leerse: Ante este hecho criminal, la Comisión Islámica de España reitera su pleno compromiso en la lucha CONTRA CUALQUIER TIPO DE TERRORISMO, y espera que los responsables de estos atentados puedan ser detenidos y llevados ante la justicia cuanto antes”, sin mencionar que se trata de un atentado yihadista y recurriendo a una calculaba ambigüedad. Cualquier diagnóstico sobre el nuevo terrorismo que no registre el hecho esencial de que sus protagonistas son islamistas de aluvión, con una visión muy general, primitiva y básica del islam, que creen que “inmolándose” renacerán en un entorno paradisíaco y sensualista, imposibilita para adoptar medidas coherentes y eficaces. Estas son: limitaciones a la predicación de ciertos temas propios del islam (la guerra santa), control sobre las mezquitas y sobre los imanes, consideración del islam como un conjunto de creencias diferentes a cualquier otra religión y, por tanto, con necesidad de un estatuto especial (nadie de ninguna religión, en ningún lugar del mundo mata por su fe), censura de algunos fragmentos del Corán, obligatoriedad de enseñar en las mezquitas y escuelas coránicas que lo dicho sobre la “guerra santa” es “simbólico” y que el yihadista muerto no recibirá “siete palacios de jade cada uno con siete harenes de setenta y siete huríes y vivirá en estado de erección permanente con treinta y tres años eternamente”…

LA HORA DE LAS CONCLUSIONES

 

1) En 1909 tuvo lugar en Cataluña la llamada “semana trágica”: hoy se repiten las mismas consecuencias. Estalló en un momento en el que el nacionalismo aspiraba a un programa de máximos. Sin embargo, aquellos incidentes demostraron a la alta burguesía catalana que la clase obrera instalada en la periferia de Barcelona y en las cuencas industriales podía poner en peligro su proyecto. Y lo que era todavía peor, que debían recurrir al ejército español para poder salvaguardar sus intereses de clase. Dieron marcha atrás. Algo más de cien años se repite la misma situación: ya no hay clase obrera y no hay sindicatos dignos de tal nombre, pero hay casi dos millones de inmigrantes instalados en Cataluña que, al menos en lo que a islamistas se refiere, no están dispuestos a integrarse sino es bajo sus condiciones. Siempre hemos dicho que la independencia de Cataluña es imposible por muchos motivos, pero uno de ellos –sin duda el más importante después del rechazo de la UE a estas aventuras– es que una Cataluña independiente, con una tasa de natalidad bajo mínimos, tendría en el islamismo inintegrable a su sector más activo y combativo, dispuesto a hacer triunfar sus principios, y a integrar antes al “nou Estat” en la Liga Árabe que en la Unión Europea. Porque, y esto es lo que la Generalitat se niega a admitir: el islamismo es inintegrable como se ha demostrado ampliamente en toda Europa.

2) Los Mozos de escuadra son una encomiable fuerza policial… pero quienes los integran tienen mentalidad funcionarial, no policial. Para coger un arma y disparar contra un delincuente o un terrorista hace falta estar hecho de una pasta que no se amasa, ni fermenta, ni madura en la escuela de policía catalana (el Institut de Seguretat Pública de Catalunya). A partir del último relevo en la institución, se ha acentuado el control político sobre este cuerpo… lo que no es la mejor garantía para su eficacia. Sin olvidar que durante el tiempo del tripartito, la institución estuvo bajo el control de Joan Saura (ICV) más preocupado porque los Mossos “respetaran los derechos humanos” en las comisarías, que por su eficacia policial.

3) A esto se une otro problema: en Cataluña “la autoridad” es algo que ya ni sabe lo que es. A fuerza de desafiar la Generalitat al Estado con el tema independentista, cada ciudadano entiende que puede hacer lo que le dé la gana a despecho de cualquier ley. No es por casualidad que Cataluña entera esté cubierta de manteros en los últimos veinte años, por mucho que esta actividad lesione a lo queda de pequeño comercio. No es por casualidad que los narcopisos hayan terminado de ahogar cualquier intento de dignificar el Raval. No es por casualidad que en torno a las Ramblas haya 200 “clubs de cannabis”. No es por casualidad que Barcelona sea el centro de los okupas europeos. No es por casualidad que banbadas de turistas borrachos hagan su ley en las zonas costeras y no solo en la Barceloneta. No es por casualidad que la primera tarea de las policías locales y de los mismos mozos de escuadra sea poner multas de tráfico. Y así sucesivamente.

4) No es que en el resto de España vayan mejor las cosas, es que en Cataluña es, de todo el Estado, en donde la sociedad está más descoyuntada, más atomizada, el poder político es más difuso (el PP en el Estado, la Generalitat en manos de nacionalistas, el ayuntamiento en manos de ineptos seudopodemitas, sin olvidar, claro está, los “consejos comarcales” y, menos mal, que nadie se acuerda de las “veguerías” a las que incluso ERC parece haber renunciado…). Quizás como resaca del franquismo, el caso es que desde hace décadas cualquier referencia a la “autoridad” y a su ejercicio goza de mala prensa en Cataluña en donde se ha instalado el “hago lo que me da la gana”.

5) La LOGSE, para colmo, ha terminado de liquidar la posibilidad de que las nuevas generaciones tuvieran capacidad crítica, formación cultural, preparación. Sí, la LOGSE no es una originalidad catalana, sino el concurso de la ineptitud socialista para confeccionar leyes de educación y la pasividad del PP en la materia. Y, además, en Cataluña a la malhadada LOGSE se unen las originalidades nacionalistas que se enseñan en las escuelas, hijas sin excepción de una interpretación nacionalista de la historia que genera entre carcajadas y tristeza al escucharse sus “hitos”.

6) Cataluña no tiene remedio en una España que no va mejor. De hecho, si hoy Cataluña sigue siendo España es precisamente por esa comunidad de desgracias, de limitaciones y de adversidades. Los atentados del 17 de agosto e incluso el hecho de que todo empezara en Alcanar, en la frontera entre Cataluña y Valencia y no muy lejos de Aragón, es casi simbólico. Los terroristas igual podían hacer recorrido los 150 que les separaban de Valencia que los 150 que les separaban de Barcelona. Si optaron por ir hacia el norte es, simplemente, porque ahí hay más islamistas y es donde su acción podía tener más impacto. Y Cataluña no tiene ya ni vitalidad, ni sus autoridades prestigio ni fuerza moral, para afrontar este terrorismo como merece.

¿La conclusión? La que no hubiera querido nunca: “Preparaos para lo que se avecina. Esto no ha hecho más que comenzar? ¿El independentismo? No, colegas, la hora en la que se creaban naciones como churros ya ha pasado; el verdadero problema es el yihadismo”

 

ODIO SER PROFETA

ODIO SER PROFETA

CORTO Y PEGO UN FRAGMENTO DE "CONOCER EL YIHADISMO" publicado hace dos meses: (http://eminves.blogspot.com.es/2017/07/conocer-el-yihadismo-de-ryan-ymas.html) DECIDME SI EL ATENTADO SE PODÍA O NO PREVER?

¿Puede haber yihadismo en España?

Hasta ahora, afortunadamente, no se ha manifestado el terrorismo islámico en nuestro país. Es lógico: las comunidades islámicas, hasta ahora son minoritarias. En esos casos, el propio Corán recomienda la estrategia del enmascaramiento, la mano tendida y la moderación. Es la que cualquier otro estratega militar recomendaría: primero ampliar la base social, mejorar sus posiciones, crear infraestructuras y redes mientras se permanezca en una situación que, desde el punto de vista militar corresponde a una “defensiva estratégica”.

Pero, no debemos olvidar que en algunas zonas de nuestro país se han formado auténticos guetos en los que la inmigración islamista es ya mayoritaria. Esta situación es particularmente visible en Catalunya y en zonas de Andalucía y Levante y apenas visible en Madrid, donde la inmigración procedente de países islámicos es minoritaria. En esas zonas en cualquier momento podrían crear “redes organizadas” de carácter yihadista… siempre y cuando existiera una organización que las impulsara. De momento, siendo realistas, cabe decir que este tipo de organización no existe, ni siquiera de manera rudimentaria.
Catalunya es hoy la tierra de promisión del Islam venido del Magreb, Pakistán y África. Sin duda no es por casualidad que buena parte de las redadas contra presuntos terroristas islámicos hayan tenido lugar en aquella autonomía. Además, Catalunya acumula riesgos: está gobernada por una clase política que desde hace tres lustros no concibe ningún otro proyecto fuera de la independencia, para lo cual necesitan el apoyo (o, como ínimo, la neutralidad) de la comunidad islámica. Durante años, además, el área de interior ha estado en manos de personajes que lo ignoraban todo o casi todo sobre su departamento (Joan Saura que ocupó el cargo entre 2006 y 2010, fue, seguramente, la persona menos capacitada para la tarea); y, para colmo, no existen unidades militares operativas en toda la autonomía capaces de responder a una eventual insurrección islámica. Los acuerdos autonómicos han hecho que la Guardia Civil desapareciera de Catalunya y que el orden público quedara en manos de una policía autonómica, sin experiencia en esta materia. Si en algún lugar de España pueden producirse conatos de terrorismo islámico, Catalunya es la más vulnerable de todo el Estado: con una comunidad islámica amplísima, con un alta tasa de paro, muy mal gobernada (en materia de orden público y seguridad ciudadana, incluso desgobernada) y sin capacidad de reacción.
En zonas de Levante y Andalucía, la acumulación de inmigración islámica es, inferior, pero sigue siendo notable. Aun así, ni siquiera en Catalunya existe una densidad suficiente de población islámica como para que pudieran desatarse hoy procesos yihadistas clásicos propiamente dichos (a través de la cristalización de organizaciones yihadistas). Ahora bien, lo más terrible del yihadismo que ha aparecido en Europa a partir de 2015 es que no hace falta disponer de redes organizadas para cometer atentados “low-cost”. Basta tener voluntad para hacerlo. El cálculo de posibilidades nos dice que cuanto mayor sea la densidad de población musulmana, más posibilidades existen de que se comentan atentados yihadistas. Francia, Inglaterra, Alemania, Bélgica, han sido objeto de atentados yihadistas simplemente porque albergan a las comunidades musulmanas más amplias. Luego, por cierto, viene España...

El problema turístico 2017

El problema turístico 2017

INTRODUCCIÓN

La reciente campaña de tono menor protagonizada por los más jóvenes de la CUP contra el turismo ha generado posiciones encontradas. Para unos, si las protagonizan los de la CUP, hay que estar en contra “por principio”. A fin de cuentas, la CUP representa una especie de radicalismo independentista, neo–borroka, ideológicamente endeble, contradictorio y sin muchas luces. Si han errado en tantas cosas, probablemente esta sea una más, como cuando aquella de la CUP defendió a la “tribu” y el otro concejal tuiteó que a Ernest Lluch se merecía que lo asesinaran. De hecho, los de la CUP no son precisamente “intelectuales” lúcidos, ni sus análisis se caracterizan por su rigor y precisión. Son espontáneos en esto de la política y en un tiempo de desvaloración de la clase política, el último subproducto que es capaz de generar las dinámicas democráticas y que siempre encuentran sintonía con una fracción del electorado. Siempre habrá gente como ellos, producto de un sistema educativo quebrado q1ue no dan más de sí. Lo semejante se reconoce en lo semejante. Por eso existe la CUP y por eso existen animalistas, partidos rarillos: porque hay gente para todo. Pero, francamente, estar a favor del turismo, justo porque la CUP está en contra, me parece casi tan desaprensivo e intelectualmente inane que la postura de este grupo.

Seguramente por chiripa y como producto de las calores veraniegas, a falta de una actividad más convencional, la CUP –y más que la CUP, uno de sus grupos, Arran– han optado por una campaña antiturística. Hasta un reloj averiado, acierta dos veces al día la hora. Esto nos induce a realizar una reflexión sobre el turismo y lo que significa.

“VIAJAR” Y “HACER TURISMO”

El turismo es un cáncer. Y lo dice un viajero que ha recorrido buena parte del mundo ¿haciendo turismo? En absoluto: turista es aquel que realiza un “tour”, un recorrido, habitualmente recomendado o contratado por un “tour–operador”. El “turista” es un producto de la sociedad de masas. Alejandro Magno, recorriendo Asia, o Colón camino de las Indias, no podrían ser considerados como turistas, ni yo lo soy cuando evito destinos masificados, de moda o simplemente promocionados a buen precio. Viajar es una cosa: supone conocer el mundo, visitar, observar y aprender cómo son y lo que se cuece en otros países. No es llegar a un puerto, desembarcar, estar cuatro o cinco horas, reembarcar y así durante diez días, tal como se hace en los cruceros de pulserilla tan en boga en nuestro días (los hay de 5.000  pasajeros, se ha botado uno de 7.000 y se han diseñado para dentro de unos años, otros de 10.000… si esto no es un hormiguero flotante, se le parece). Viajar es estar y observar, no es llegar en avión, irse directo al hotel, rebozarse con protector solar, irse a la playa, comer, dormir y en las noches discotequeo ruin hasta cinco minutos antes del coma o el infarto. El turismo es una actividad esencialmente masificada que sigue flujos concretos determinados por la industria. Viajar es algo incompatible con la masificación. Lamentablemente, viajar es algo que cada vez se puede realizar menos, especialmente si uno está sometido a un trabajo fijo y a unos ciclos de vacaciones veraniegas establecidos e inapelables. Afortunadamente, para viajar tampoco hace falta irse tan lejos: cerca nuestro existen lugares desconocidos de belleza insólita y serenidad sin límites.

TURISMO = MASIFICACIÓN

En principio estoy contra el turismo porque se trata de una actividad masificada. Huyo de la masa como huyo de la peste. Recomiendo ir a la playa a primera hora (yo lo hago todos los días) de 9 a 10, prácticamente no hay nadie. Nunca se me ocurriría ir en horas de mayor masificación que, por cierto, coinciden con la mayor radiación solar y con su mayor peligrosidad. Y luego, es posible volver a partir de las 19:00 horas, cuando el sol se oculta y es en los momentos en los que la brisa marina refresca. Las playas a esas horas suelen despoblarse. Tomad nota. Por otra parte, nada tan inútil como “tomar el sol”: el sol no se “toma”, te da o no te da. Y te puede dar caminando y haciendo ejercicio. Nada tan pasivo como tenderse sobre la arena, vuelta y vuelta, sin hacer absolutamente nada durante horas. La playa es para hacer un ejercicio imprescindible: natación, nadar en el mar no es nadar en una piscina clorada, os lo aseguro. Además de ser un ejerció menos brutal que levantar pesos o machacarse a base de footing, se absorben iones de agua marina ricos en minerales y se cultiva resistencia, esfuerzo y dureza. ¿Vais a la playa? Nadad, malditos, nadad. Porque si solamente vais a “tomar el sol”, cabría decir que en la azotea de vuestra casa o en un parque público delante del trabajo podéis hacerlo, no se requiere ir a un paraíso turístico masificado para practicarlo.

El turismo, como digo, no es más que un fenómeno de masas en el que el individuo, tan anónimo como el grano de arena de la playa, trata de imitarlo: si no se ve rodeado de miles como él que hacen lo mismo que él, se siente desgraciado e incómodo. El turista es siempre un individuo (no una persona: la persona tiene rostro, el individuo es anónimo) en manos de otros que diseñan su ocio, como se troquelan piezas o se produce en serie. Si uno rechaza la modernidad y todo lo que implica, rechazará necesariamente “hacer el turista”. Además, si gusta viajar, todavía existen momentos, tiempos y destinos para hacerlo: no es preciso pasar bajo las horcas caudinas de los “tour–operadores”.

EL TURISMO EN LA ECONOMÍA

Tal sería la primera cuestión: no me gusta el turismo, porque no me gusta lo impersonal, anónimo, sin rostro, ni la actitud de quienes renuncian a ser ellos mismos y ponen su odio en manos de terceros. Que el diablo y las estadísticas se los lleven, que diría Nietzsche. Ahora bien: el turismo –se dice– es un negocio, una industria de la que dependen millones de puestos de trabajo. Es, por tanto irrenunciable. Veamos esta línea de argumentación.

El turismo empezó a ser negocio durante el franquismo. A partir de 1960, un año después de la nueva ley de inversión extranjera en España, se dio el pistoletazo de salida para que el turismo, que hasta ese momento había ido llegando con cuentagotas, pasara al modo riada. Debió ser en 1962 cuando se recibió al “turista un millón”. Ahora ya ni se cuentan, pero vamos por los 75-80 millones anuales y a un ritmo de crecimiento del 5% hasta 2050. Es decir, que en torno a mediados de siglo vendrán a España 150 millones de turistas extranjeros. Así pues, si usted quiere dedicarse a una actividad lucrativa, dedíquese al turismo. ¿Para qué va a cursar su hijo o usted una ingeniería industrial, para qué una carrera tecnológica de alto valor añadido o una humanística de valor cultural: entrénele y entrénese para servir copas, hacer camas, limpiar habitaciones y pinchar discos. Enséñele las cuatro reglas de media docena de idiomas y lo tendrá preparado para dar la bienvenida a gentes de no importa qué origen.

Algún tontopollas (expresión granaína extraordinariamente elocuente) rechaza el turismo “porque es franquista”. Quien lo hace, seguramente es más superficial que el sentido del humor de Freddy Kruger. En el fondo, el turismo sí fue, originariamente, “franquista” (tanto como la sopa de ajo o el vino en tetrabrick), pero los tecnócratas del franquismo eran lo suficientemente inteligentes como para saber que se trataba de un negocio de muy bajo valor añadido y que solamente podía coexistir con otros sectores que rentaban mucho más beneficios con menos esfuerzos: por eso se construyó una petroquímica en Tarragona, por eso había altos hornos y astilleros en las costas, por eso el Instituto Nacional de Industria hizo lo que correspondía a su nombre (industrializar el país), por eso se abordó el Plan Badajoz o las políticas de concentración parcelaria y, por eso, finalmente, Franco, inauguraba pantanos con la misma frecuencia con la que hoy los presidentes de comunidades autónomas y alcaldes de las grandes ciudades inauguran orgullosos carriles bici. Para el franquismo, hay que recordarlo, el turismo era uno de los puntales de la economía nacional, pero no era ni el único, ni siquiera el más importante. Había otros.

Tal es la diferencia: hoy le quitas a la economía española el turismo y, simplemente, se derrumba. El paro ascendería bruscamente a los 8.000.000 y los ingresos del Estado descenderían un tercio. No hay otros sectores de sustitución, ni siquiera otros puntales de la economía (salvo, claro está, la especulación). El problema no fue del franquismo, sino de los que llegaron luego y muy especialmente de quienes negociaron el Tratado de Adhesión de España a la Comunidad Europea que nos situaron en la periferia de Europa, como “nación de servicios” y uno de ellos era el turismo. Ni siquiera hemos logrado ser –como aspiraba Aznar– el geriátrico de Europa. Los extranjeros jubilados que llegaron aquí en los 90 y en los primeros años del milenio, están abandonando el país y el flujo se ha interrumpido: demasiado caro, demasiado inseguro, demasiado sol, demasiado chorizo, demasiadas colas en la sanidad, demasiado pasotismo, demasiado colgado. Además hay otros horizontes más serios y fuertes: el Adriático, especialmente. Después de la reconversión industrial (es decir, tras el holocausto industrial) sólo nos ha quedado el turismo. Nada más que el turismo.

Pensemos en una ciudad como Barcelona: está completamente dedicada al turismo, no hay más industria que la turística, ni más inversión que en ese sector. La ciudad, que empezó a estar de moda cuando los Mundiales de Fútbol de 1982 y luego con las Olimpiadas celebradas diez años después, convirtiéndose al monocultivo turístico con el ayuntamiento nacionalista. Hoy, Barcelona sólo tiene ingresos por esa parte. Si, por una circunstancia dramática, el flujo turístico cesara bruscamente (y puede ocurrir: una epidemia, algún asesinato truculento de impacto internacional, atentados yihadistas, inestabilidad política y conflicto civil, todo ello verosímil), la Ciudad Condal luciría como Detroit: con la mala hierba creciendo en las calles y edificios comerciales abandonados.

Así pues, el segundo problema es que nuestra economía hoy depende del turismo y su columna vertebral es ese sector y no otro. Si hay que buscar un responsable ese es Felipe González, sin ninguna duda: fue él, a fin de cuentas, quien firmó el acta de adhesión a la Comunidad Europea. Establecida la responsabilidad vamos a otro tema: ¿quién diablos viene a éste país? ¿Hay un perfil mayoritario del turista?

TURISMO DE BAJO NIVEL

Basta mirar los ojos y ver: cada año el turismo tiene un nivel –cultural, social, educativo- más bajo. No puede extrañar: los tour operadores, a fin de atraer a más y más millones de turistas, se ven obligados a rebajar precios, hasta que llega un momento que, prácticamente está al alcance incluso de los que viven de la caridad pública. Y no digamos de los colgados. Hay que recordarlo: hay países que atraen turismo con la perspectiva de la sexualidad (Thailandia, Cuba, la República Dominicana), son verdaderos burdeles (y es triste que el mundo te vea como un burdel). No es el caso de España, desde luego, pero sí que una parte sustancial del turismo, especialmente el que viene a Barcelona, está atraído porque aquí se puede hacer lo que en el país de origen está prohibido o nadie se atrevería a hacer. Fumar porros, por ejemplo. En Francia no hay grow–shops, pero solamente en torno a las Ramblas barcelonesas hay 400 clubs de cannabis a precios más baratos que los holandeses… ¿Se entiende el por qué cada año hay más accidentes de tráfico, muertes por balconing, y este año un número espectacular y desmesurado de ahogados (¡casi 300 en lo que va de año!)? Se fuma demasiado porro, se consume demasiado alcohol y se realizan mezclas de alcohol, anfetas, porros, coca, sin que a nadie le preocupe absolutamente nada. Está banalizado. Algún pijo–guay dirá que el porro no es peligroso y que el tabaco lo es más… sí, claro, pero el tabaco no induce a la somnolencia, ni genera psicodelia, en cambio un canuto bien ligado sí. ¿Se ve la diferencia? ¿Se entiende porque hay más accidentes y lo que llega es más conflictivo? Gente incapaz de controlarse, incapaz de tener sentido de la medida, bebe sin límites y lía porros trompeteros igualmente sin límites.

A pesar de que en nuestro país hay muchas cosas para ver y para maravillarse, lo esencial de los recorridos turísticos no va por ahí: va, simplemente, por el modo de diversión y ocio de más bajo nivel, lo más cutre, simplón y bobo. Y estas cosas son selectivas y excluyentes: zonas como Salou jamás de los jamases recuperarán un turismo de calidad: se ha producido una selección a la inversa, el turismo de balconing, borrachera, meada fácil y amante de la peor música, domina y ha excluido por completo, un turismo algo más exigente. Así pues, podríamos ofrecer turismo en zonas desérticas del país, a condición de que instaláramos redes de clubs de cannabis, pipis-can, unos pocos toldos bajo los que dormir la mona, paradetas de venta de latas de cerveza a menos de treinta céntimos y puntos de venta de garrafón. Buena parte del turismo que viene aquí es eso y no otra cosa lo que buscan. No somos el burdel de Europa pero si el fumadero de canutos. Podéis estar orgullosos.

¿Puede sorprender el que un joven británico que cobra una paga del Estado se vuelva, literalmente, loco cuando ve en los supermercados DIA latas de cerveza a 0’26 céntimos, cuando en su país, una calidad similar está a libra y media? La solución sería elevar los impuestos del alcohol… ejem, no fastidiemos: seríamos nosotros, los autóctonos, los primeros afectados. Sí, porque, en el fondo, el turismo genera también efectos perversos sobre las poblaciones autóctonas: lo paradójico es que cada vez se baja más y más el listón para abrir fronteras a un turismo de nivel cultural, económico y educativo más bajo –de hecho, ya estamos próximos al “España = paraíso turístico para indigentes culturales, económicos y sociales”– y, sin embargo, el coste de la vida cada vez sube más para los habitantes autóctonos. Esto se nota, por ejemplo, en Barcelona: un café todavía debería costar menos de un euro, sin embargo, en el extranjero es mucho más caro, por lo que los hosteleros avispados tienden a elevar el precio hasta el límite en el que sigue siendo barato para el turista (que lo compara con el de su país), pero es el doble de caro que el autóctono estaba dispuesto a pagar. Y es que, los hosteleros, normalmente, tratan a todo el que aparece en su establecimiento, nacional o extranjero, como turista.

LO QUE TIENE SER LA PERIFERIA EUROPEA

Para colmo, las nuevas tecnologías que han impuesto nuevas fórmulas de negocio y de viaje, ya no en hoteles estandarizados y masificados, sino en habitaciones de apartamentos, han generado en la Ciudad Condal una subida del precio de la vivienda y de los alquileres del 20%. Edificios del Ensanche barcelonés que hasta ayer estaban habitados por familias en régimen de alquiler, han sido desalojados y transformados en hoteles informales y fuera de todo control. No es que estén siendo explotados por particulares (estos están penados por un ayuntamiento que prefiere machacar a los pequeños propietarios) sino por los grandes trust hoteleros e inmobiliarios que han apostado por esta fórmula libres para vaciar edificios, sin preocuparse de quien los habita temporalmente, ni se alarmen por el bajo nivel cultural y de educación de los turistas ocasionales. Los propietarios de estos trusts y grandes empresas no viven en esos barrios: es el barcelonés medio el que debe bregar con esta barbarie ante un ayuntamiento indolente y preocupado por los carriles bici, por el orgullo gay, subirse disimuladamente los sueltos, colocar a los cuñados y recaudar diariamente mediante las multas de aparcamiento.

Tal es la perspectiva. El panorama es odioso. Es el precio de haber renunciado a cualquier actividad industrial o agrícola, aceptando ser la periferia de Europa y permanecer mudos ante la precarización de la vida y la invasión turística (que se une a la invasión de la inmigración). Los beneficios económicos que puede reportar el turismo no tienen compensación con los prejuicios que ha aportado y está aportando a la mayoría de ciudadanos. Prejuicios que, especialmente podrían haberse evitado si España no fuera como es hoy un monocultivo turístico (PP y PSOE, junto con la extinta CiU, al alimón son los CULPABLES; no vayamos ahora a olvidarlo y echemos la culpa al franquismo o a los visigodos). Lo peor es que España no es otra cosa: es solamente eso y nada más que eso. Cada vez más, ante una administración depredadora, el perfil del país será ese: destino turístico masificado para turistas poco o nada exigentes, de botellón y de chancleta, de disco playera y de garrafón, un turismo que de música conoce el Despacito y la canción del verano, algo de hip-hop y el rap es demasiado intelectual para ellos, y que ve en España el país en donde se fuman los porros más baratos de toda Europa.

ABOCHORNADO DE SER ESPAÑOL

Siento vergüenza de mi país y de esto en lo que lo han convertido. Abandonad toda esperanza: esto no tiene remedio. Ya es imposible cambiar la estructura económica del país, sin que todo se derrumbe. Lo oís: es tarde para imprimir cualquier cambio de rumbo. Además, para hacer alguna reforma en profundidad, haría falta POLÍTICOS, y esto hace décadas que han desaparecido sustituidos por individuos coriáceos que sólo buscan agradar a los medios, llamar la atención del electorado quince días antes de las votaciones y subirse los sueldos. Lo que tenemos son parásitos ciegos y oportunistas, cuyas políticas no cambian; en absoluto “políticos”. Lo único que cambian son sus actitudes: antes y después de llegar al poder. Observemos que la Colau, por ejemplo, lleva ya dos años y pico en el poder y en este tiempo, los procesos de desplome de la ciudad por presión turística, se han acelerado hasta alcanzar velocidad asindótica. Lo que ha hecho la Colau, en la práctica, ha sido llegar al último extremo de las políticas anteriores de los gobiernos tripartidos y nacionalistas del ayuntamiento. Y eso que iba de protestaría y contestona. Suele ocurrir que los más “rebeldes” terminan siendo los que antes se aclimatan a los vientos que soplan de los trusts turísticos y de las inmobiliarias.

¿Se puede hacer algo? Sí, irse. A Barcelona y a otras ciudades de entidad similar les queda mucho por sufrir. No desde luego a las piedras que, a fin de cuentas, son tan indolentes como las administraciones, sino a los ciudadanos autóctonos. Para abordar las reformas necesarias no hacen falta partidos, ni referéndums, ni siquiera elecciones. Hacen falta superhombres en el sentido nietzscheano del término. Y esto, hace mucho que desaparecieron. Por primera vez en la historia de España, estamos ante una acumulación de problemas de tal magnitud que comprometen y hacen difícil la subsistencia de nuestra sociedad y ante los cuales no puede aplicarse ninguna solución que corrija, ni siquiera que retrase los tiempos del hundimiento. Sin olvidar que no existen grupos sociales en número y con capacidad suficiente para reaccionar y capitanear un enderezamiento de la situación digno de tal nombre y que no sea una mera portada mediática (¿os acordáis de los “indignados”? pues bien, ese es el límite máximo de lo que puede dar el rechazo a lo existente).

BARCELONA IS DETROIT, IS NOT NEW-YORK

A diferencia de los chicos de la CUP, yo que soy más “anti–turismo” que ellos (y además, sé porqué lo soy), estoy, así mismo, persuadido que el problema carece de solución: la alternativa a una Barcelona no turística es, hoy, tal y como están las cosas, Detroit. No, como pretendía Maragall y aquella generación de socialistas alucinados y vividores que asumieron el control de la ciudad desde la transición, hacer de Barcelona una ciudad fashion, la Nueva York del Mediterráneo, sino más bien la Detroit de nuestro horizonte. Eso, o en el mejor de los casos, convertir a BCN en una ciudad de inmigración, la nueva Marsella, No hay salida, insisto: el foso es demasiado profundo como para que algún modelo económico pudiera aportar los ingresos que traen 80 millones de turistas. No hay sectores económicos que puedan absorber los 8.000.000 de parados que se generarían con la liquidación del sector turístico, ni siquiera con un leve redimensionamiento. No hay, pues, solución, si de lo que se trata es de seguir las leyes de la lógica. ¿Atacar al turismo? ¿Para qué? Seguirán llegando. ¿O es que creéis que un borracho inglés renunciará a cervezas a 0’26 céntimos o un colgado francés hará ascos a porros para todos los colegas a 20 euros en cualquier club de las Ramblas o aledaños simplemente por el hecho de que unos nanos le hayan pintado el autobús turístico o unos vecinos airados le hayan increpado en un idioma del que no conoce nada?

Un par de consejos: los que podáis, preparar las maletas. Si os quedáis en España, vais a asistir al declive cada vez más acelerado de un país y de una sociedad. España está peor que cualquier otro país europeo. Os lo aseguro porque conozco muy bien Europa. Se dirá que en Grecia están peor todavía. Sí, es verdad, pero, al menos en Grecia saben por qué están mal, son conscientes, han reflexionado y se han producido cambios –no los suficientes, pero sí que hay grupos de protesta, a derecha e izquierda cuya existencia es elocuente y, sobre todo, el ciudadano medio tiene alguna conciencia de lo que ha ocurrido–; por el contrario, en España, ni siquiera se es capaz de reflexionar sobre nuestro hundimiento, a qué se debe y quiénes son los responsables. De hecho, resulta significativo que hayan sido los “intelectuales” de la CUP, los que han tomado la bandera de la protesta anti turística en estos momentos de preocupación pre-referéndum. Pensar cómo salir es ocioso cuando todavía la población no ha constatado que está en una sima.

No creo que sean de recibo las campañas de los borrokas catalanes. Y no porque la industria turística no precise un tirón de orejas (precisa mucho más que un tirón por cierto), sino porque no hay alternativa: la actual dinámica es mala y va a peor, la propuesta por la CUP es torpe, limitada, ciega y supone un doble salto mortal: Barcelona sin turismo, bien ¿y de qué vive una ciudad que solamente tiene al turismo como actividad? Y lo contrario, seguir como estamos, es insoportable y, no os quepa la menor duda, la situación se irá degradando cada vez más. No hay solución, salvo el pataleo y el ir preparando las maletas hacia horizontes más agradables. Porque viajar implica conocer otros lugares y pronto se entiende que cualquier lugar es bueno para vivir, con tal de que tenga una economía diversificada, un nivel de educación aceptable y un sistema educativo y sanitario como el que hace décadas resultó destruido en España. Y, países de este tipo aún quedan. Afortunadamente. Podría repetirse lo de que “me duele España”, pero es porque me duele hasta lo insoportable, que la única forma de sanar es la lejanía. Esto es tierra quemada. Y si alguien me demuestra lo contrario, me alegrará, francamente.

2ª carta a un independentista

2ª carta a un independentista

El 23 de diciembre de 2013, hace ya casi cuatro años, te escribí una carta que venía ilustrada por una bandera independentista rota por los vientos y colocada en Calella. Desde entonces tus amigos han repuesto en tres ocasiones esa misma bandera que, inevitablemente, el tiempo castiga, como castiga también a tu ideal, la independencia de Cataluña.

Te escribo de nuevo cuando mis circunstancias personales han cambiado completamente: la política ha dejado de interesarme; es así de simple. La sensación de que España no tiene remedio y de que, a nivel mundial, las fuerzas que se oponen a los procesos de decadencia están irremisiblemente vencidas, especialmente en Europa y en los Estados Unidos, me induce a pensar que no vale la pena realizar esfuerzo alguno, al menos en mi patria, y en ningún sentido. Hace pocos días celebré no haber recibido a tiempo un mensaje que me hubiera casi obligado a asistir a una comida en Valencia en la que algunos “salvadores de España” llegados de Madrid propusieron la realización de acción para “reforzar la unidad nacional”… De haber asistido, les hubiera dicho algo tan simple como que la unidad nacional no está en peligro (lo cual no quiere decir que goce el patriotismo español atraviese su mejor momento). Ni tú ni los tuyos sois un peligro para el Estado Español. Más que tigres de papel, habéis demostrado ser gatos callejeros de peluche. “Gatos” porque apenas arañáis, en absoluto asestáis zarpazos; “callejeros” por vuestra falta de estilo; “de peluche” por lo inofensivo de vuestro accionar.

Oídme bien: las naciones no se construyen con declaraciones ni con referéndums, las naciones se construyen con proyectos que van más allá de acudir a una urna a depositar con expresión bovina un papelito; las naciones se construyen “tendiendo rieles de acero sobre ríos de sangre”. Claro está que vosotros, ni vuestros precedentes, habéis estado dispuestos a nada más que a acudir a manifestaciones con el bocata pagado, colocar en vuestros balcones banderolas subvencionadas o compradas en los todo a 1 euro (de las que se destiñen en quince días)  y poco más; vuestra lucha consiste, hoy, sobre todo, en convencer a convencidos. El hecho de que no haya ni siquiera funcionarios de la Generalitat dispuestos a firmar la compra de las urnas para la francachela del 1º de octubre o que la Generalitat siga absorbiendo dinero del Fondo de Garantía Autonómica para financiar el costoso “proceso”, es el síntoma de lo que tus jefes están dispuestos a arriesgar. Nada. Ninguno de ellos quiere que se lo coman los chinches de la Modelo o compartir celda con un carterista marroquí.

No sé si os dais cuenta de que hace mucho tiempo dejasteis de ser novedad: sois pesados, pelmazos y cansinos. Los que no somos independentistas, estamos tan hartos de vosotros que ya ni os hacemos caso. Ni habéis llegado muy lejos, ni habéis avanzado en vuestra independencia. Esa es la triste realidad que debéis forzosamente de reconocer. Y, lo que es peor, intuís que el 1º de octubre no ocurrirá nada que no haya ocurrido antes.

Si me apuras, tú y los tuyos estáis hoy mucho peor que hace cuatro años cuando perdí una hora de mí tiempo escribiéndote la anterior misiva. Hace cuatro año teníais un partido que aspiraba a ser el “pal de paller” de la política catalana y que ahora ya no existe o, más bien, es un despojo. Ni existe CiU, ni existe CDC y en su lugar, tienes a ese PDCat cubierto por la sombra de los abusos realizados por los Pujol y los Mas, o por la irrelevante mediocridad de Puigdemont.

No sé porqué insistís tanto en ese referéndum, por qué os empeñáis en una consulta que seguramente perderíais. No comparto, por supuesto, la opinión del PP o de Cs, que reducen su defensa del patriotismo español a una defensa de la “España constitucional”, ignorando lo esencial: que hace décadas que la constitución es un texto desgastado, promotor de la España actual, esto es, de la España de la corrupción, de la ruina del sistema educativo, del vacío de poder, de la centrifugación autonómica, del despilfarro o de la ley d’Hont, esa máquina de falsificación de los resultados electorales. Los del PP y de Cs se aferran a esa frase hueca de que “la soberanía reside en el pueblo español” que no deja de ser retórica… Hace mucho tiempo estoy convencido de que “la justicia es como el timón: hacia donde se le da, gira”. Si esta es la trinchera de la derecha unitarista, poco es, desde luego: las leyes y las constituciones se crean, se destruyen y se interpretan con la facilidad con la que uno se cambia de calzoncillos.  La frase es de Lao-Tsé y puede aplicarse a la letra de las leyes. Por eso no creo en la constitución, ni considero que sea de recibo cerrarse en banda y atrincherarse detrás de su articulado, especialmente, cuando el desgaste del texto de 1978 es extremo.

Soy de los que creen que una nación no se crea ni se destruye por un referéndum, salvo que no esté creada ni destruida previamente. Un referéndum es solamente una fotografía instantánea del estado de la opinión pública en un momento dado. Una nación, por el contrario, se forma a lo largo de siglos de historia, y cristaliza como resultado del esfuerzo de generaciones. Y, lo lamento, pero cada vez que repaso algún extremo de la historia me convenzo de que Cataluña nunca ha sido una “nación”. Fueron condados, fue marca (“hispánica”, para colmo), fue casa condal de Barcelona, fue parte del Reino de Aragón, del que formaban también parte el Reino de Valencia y el Reino de Mallorca, pero nunca fue ni reino, ni siquiera condado, ni formó parte de una “federación catalano-aragonesa” que jamás existió.

Podéis alegar que en 1714 Barcelona cayó en poder de las tropas borbónicas. Si me preguntáis, os diría que, de haber vivido en aquella época, estoy seguro de haber militado junto al Conseller en Cap, Rafael de Casanova. Me veo como un menestral de la época, acaso miembro del gremio de carpinteros, humilde miembro de “la coronela”, defensor de los paños de Muralla de la Ribera. Entre borbones y austriacistas, sin duda hubiera optado por los que tenían una idea de la España tradicional y resultaban ajenos a los influjos de la Ilustración, las Luces y el Absolutismo llegados de Francia. Si te han dicho que “Cataluña” resultó derrotada el 11 de septiembre de 1714, te han engañado, lo que resultó derrotado fue una idea de España, o más bien de “las Españas”. Aquello no fue ni el “nacimiento de una nación”, ni había defensor alguno de Barcelona, ni el propio Casanova, que creyera que actuaba en nombre de la “nación catalana”. Esto es tan elemental que, el hecho de que no se enseñe en las escuelas catalanas es signo de la mala fe del nacionalismo que las ha gestionado desde la transición.

Créeme que si me siento lejos del independentismo es porque los “héroes” que me presentas como tales, son sin excepción malos actores secundarios de un peor guión. Pienso en el pobre Pau Clarís; para ti un “héroe”, para mí un traidor irresponsable. No se puede proclamar la “independencia catalana” y luego entregarse a Francia, sin que el título de traidor planee sobre ti. Brillante Pau Clarís… cuya aventura costó a Cataluña y a las Españas, la pérdida del condado del Rosellón y de la mitad de la Cerdaña. Pienso en el abuelo Macià, tu otro héroe histórico, capaz de planificar la “invasión de Cataluña” (los “hechos de Prats de Molló”) con 140 aventureros italianos ácratas, parte de los cuales vendían confidencias a la policía francesa, a la embajada española, a la policía italiana, o al propio Mussolini que estaba puntualmente informado de todo por el mismísimo Riciotti Garibaldi el hombre en el que Macià había confiado; genial el “avi” pactando primero con la CNT y luego pidiendo ayuda en Moscú a Zinoviev el día antes de que éste cayera en desgracia (lo que, de paso, costó la ruptura del pacto con la CNT), geniales los “bonos catalanes” (que nadie compró) que lanzó para financiar la empresa y genial su proyecto de invadir con 140 exiliados italianos Cataluña tratando de ocupar OIot. El “avi”, en su optimismo olvidaba que la localidad fronteriza contaba con cuartel del ejército, de la guardia civil y de la guardia de asalto, para proclamar desde allí la “República Catalana” y la huelga general… aun cuando la CNT, sindicato mayoritario, jamás la hubiera apoyado y el apoyo obrero al proyecto era, simplemente, igual a cero. Fue el abogado de Maciá en París el que transformó aquella chusca insensatez en algo presentable, gracias a lo cual Macià se erigió como presidente de la Generalitat restaurada en 1931. Pienso en Companys, un hombre pusilánime, mezclado en asuntos sucios durante su tránsito como diputado por Madrid (sus relaciones con el estafador Bloch, o el asesinato de los hermanos Badía, o la misma aventura del octubre de 1934, su pérdida absoluta de control a partir del 17 de julio de 1936 y su impotencia ante la situación, no hacen de él una figura, precisamente ejemplar). Solamente su fusilamiento lo ha hecho incuestionable, pero si descendemos a todo lo que ocurrió antes, veremos que la mediocridad de Companys, como lo insensato de la aventura de Macià en Prats de Molló o la traición pura y simple Pau Clarís, resultan difícilmente defendibles. Te diría incluso más: tiene algo de bochornoso.

Claro está que tú y los tuyos demostráis el más absoluto desprecio por la historia. Solamente así puede entenderse que un chalado de pocas luces, beneficiario de algunas subvenciones de la Generalitat, vaya por ahí explicando que Leonardo de Vinci, Cristóbal Colón, Teresa de Ávila, Miguel de Cervantes, son catalanes. Y el individuo en cuestión lo dice con sonrisa de suficiencia y aires de catedrático emérito, ante un público predispuesto para reírle las gracias o simplemente ignorante en historia e, incluso, en sentido común. Ese, a fin de cuentas, es el perfil del independentismo: haber aprobado la asignatura de historia según el programa de la Generalitat, carecer de inquietudes culturales, tener unas aspiraciones al conocimiento más simples que el mecanismo de un chupete y, sobre todo, tener mucha emotividad. Porque el nacionalismo y el independentismo son, especialmente, exabruptos de la emotividad cuando la razón y el conocimiento no pueden ofrecer respuestas simples.

Lleváis casi 150 años con la cantinela de “la construcción nacional de Cataluña”. Veamos: mientras el PP esté en el poder, éste partido os seguirá bloqueando el camino al referéndum. Éste solamente lo abriría un gobierno de izquierdas. Pero no está del todo claro que en esta materia, los restos del PSOE y Podemos lograran llegar a un acuerdo. El PSOE está preso con el PP de la constitución de 1979. Por otra parte, no os engañéis: la izquierda radical está a favor del referéndum porque cree que es “progre” que se consulte a la población, pero no es tan evidente que esté a favor de la independencia. Así que, ir despertando de vuestro sueño: hoy, entre un 30 y un 35% de la población de Cataluña se expresa habitualmente en catalán, el resto, hasta un 95% conoce el catalán pero apenas lo utiliza. El techo de vuestro independentismo es ese: entre el 30 y el 35%, no más. Os quedaría conquistar entre un 21 y un 16% del electorado para que vuestro proyecto independentista saliera adelante. Incluso, en el caso de que el referéndum se convocara legalmente, estáis muy lejos de ser que saliera el Si a la independencia.

Conste que si me interesara algo la política, sería de los partidarios de que se celebrara el referéndum. A ver si así calláis para siempre con esta cantinela reiterativa y cargante. Ahora bien, para que un referéndum pudiera celebrarse en igualdad de condiciones habría que rectificar muchas cosas: en primer lugar, los planes educativos.

La historia de Cataluña debería enseñarse tal como fue, no idealizada en una perspectiva nacionalista. Llevamos entre 35 y 40 años con la enseñanza nacionalista y eso ha determinado automáticamente el criterio de dos generaciones de catalanes que tienen una visión estrábica de su propia historia que predispone a creer que Cataluña fue en algún momento independiente, que es algo radicalmente diferente al resto de España y que fue una “nación”.

En segundo lugar, haría falta que los medios de comunicación de la Generalitat de Cataluña fueran medios de comunicación independientes: desde hace décadas, desde finales de los 70, estos medios, subvencionados por la Generalitat han creado un estado de ánimo favorable a las tesis nacionalistas (para algo se dan las subvenciones…) y han falseado el estado de ánimo de la opinión pública.

Luego, haría falta que, de la misma forma que desde hace ya siete años, el independentismo está en campaña electoral a favor del Sí a la independencia, pasaran otros siete años en los que se pudiera expresar en medios de comunicación subvencionados, el No a la independencia, sus argumentos y sus razones…

Dicho de otra manera: los mismos millones de euros que han sido inyectados en defensa de la independencia de Cataluña, deberían inyectarse en sentido contrario. Eso o el referéndum estaría falseado por años de condicionamiento de la opinión pública… ¿Jugamos a eso? Los referéndums solamente son admisibles en igualdad de condiciones: por eso el referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado de 1967 es considerado ilegítimo, porque los partidarios del No, no se pudieron expresar en los medios de comunicación y en la televisión franquista…

Lo que vamos a ver el 1º de octubre es otro simulacro de referéndum: el tercero, que sigue a aquel de hace un par de años convocado por la Generalitat y a aquellos otros simulacros que se iniciaron en 2009 con aquel referéndum en Arenys de Munt. Lo sabes también como yo y lo saben sus promotores. El hecho de que cuando quedan tres meses se hayan solicitado “voluntarios” (¡como si en los referéndums los “voluntarios” pudieran sustituir a los “funcionarios”!) es síntoma de las “garantías” que va a existir en la consulta.

No me cabe la menor duda que Puigdemont es un tipo que se ha visto arrastrado a las posiciones que defiende hoy. Tampoco tengo la menor duda sobre que Junqueras no tiene ni la más remota idea de qué hacer a partir del 1º de octubre, ni sobre el bajo nivel intelectual y cultural de la CUP que su propia dirección se encarga a diario de recordarnos. Tampoco albergo la menor duda de que Puigdemont resiste en el cargo, simplemente, porque de convocar elecciones anticipadas (y rectificar la posición que ha mantenido hasta ahora CDC), supondría el reconocimiento de que el PDCat se ha empequeñecido hasta las dimensiones del PP catalán. Pero una cosa es que resista y otra muy distinta que esté en condiciones de gobernar: todo en Cataluña desde hace más de una década de supedita al fantasma del referéndum independentista.

Hace cuatro años pensaba que todo este baile aburrido y cansino del referéndum terminaría con una simple negociación entre Artur Mas y Mariano Rajoy: el “do ut es” (yo te doy, tú me das”. Hubiera sido lo razonable. ¿Qué ha ocurrido? En 1989, el entonces director de Avui, Albert Viladot, un buen amigo que aspiraba a ser director de medios de la Generalitat y que un inoportuno cáncer se llevó por delante, me comentaba que el problema del independentismo es que es endogámico. Solamente hablan entre sí, solamente se juntan entre ellos mismos, solamente discuten en sus círculos y estos son cerrados para cualquier otra realidad. Así, poco a poco se van mentalizando de una situación que tiene poco que ver con la realidad: es la que ellos mismos van creando en sus consideraciones endogámicas.

A fuerza de repetir que Cataluña es una nación y que el 11 de septiembre de 1714 Cataluña perdió la independencia, han terminado creyendo que esa es la única y sola realidad. Gentes como Pilar Rahola, por ejemplo, se niegan a discutir sobre esos puntos: no es que crean eso, es que no quieren dejar de creer en su simulacro de “historia nacional”, no es que se cierren al diálogo, es que solamente dialogan entre ellos, es que ellos mismos han construido un muro que hace imposible cualquier otra salida que no sea el referéndum y… la independencia. Porque, en su irrealidad extrema, están convencidos de que “referéndum”, equivale a “independencia”. Cualquier otro resultado no es concebido por ellos y ni siquiera se lo plantean.

Y sería cuestión de que lo fueran planteando. En primer lugar porque el tiempo en el que se creaban naciones como hongos ya ha quedado atrás en la historia. España no es Yugoslavia, ni siquiera Checoslovaquia, ni Cataluña es un país báltico o Balcánico. Ni estamos en 1850, ni el principio de las nacionalidades es cosa de ayer, ni siquiera estamos en el tiempo de la descolonización, ni cuando cayó el Muro de Berlín. Estamos en tiempos de la globalización que, por definición, excluye la creación de nuevas nacionalidades, sino que es más bien el tiempo de reaproximación entre naciones para formar frentes que permitan afrontar mejor los signos de los tiempos nuevos. El independentismo va contra la historia. Cada vez se presenta más como un arcaísmo provinciano que requiere un alto grado de aculturización y de banalización localista de la cultura para poder avanzar.

Así que, desengáñate: por muy progres que parezcan los alegres muchachos de la CUP, por mucho que Junqueras y los suyos quieran parecer “catalanes del siglo XXI” son meros arcaísmos, productos de otra época, apéndices excretados por el nacionalismo moderado que se hundió entre la corrupción, el 3% y una concepción burocrática de la autonomía catalana que no era sino la rentabilización en el último cuarto del siglo XX de los teóricos del nacionalismo catalán de finales del XIX. Y éste, por cierto, era la expresión de los intereses de algo que hoy ya no existe: la burguesía catalana. Porque los que ayer dirigían Cataluña e invertían en Cataluña, los nietos de las 200 familias que siempre han dirigido Cataluña desde principios de 1800, siguen haciéndolo, pero, para la mayoría de ellos, ni sus negocios ni sus inversiones están en Cataluña. Se realizan en las bolsas mundiales y en cualquier horizonte que tengan. Da incluso la sensación de que han renunciado a gestionar la Generalitat directamente y se la han entregado a los segundones, a los cuñados, a los hijos tontos y a los advenedizos y estos, con Puigdemont y antes con Mas, andan perdidos en su mediocridad.

Hace cuatro años te comentaba que en Cataluña hay un problema y que no es el nacionalismo, ni el independentismo, ni el españolismo, sino la inmigración masiva de carácter islamista. Te recordaba que la responsabilidad de esa inmigración se debe a Jordi Pujol y a Ángel Colom su “embajador” en Marruecos. Ellos fueron los que canalizaron la riada marroquí a Cataluña. Hoy, Cataluña tiene 7.750.000 de habitantes, de los que solamente 6.000.000 pueden considerase “población autóctona”. El resto, hasta 1.750.000 es población inmigrante o hijos de inmigrantes nacidos en Cataluña. Y no te engañes: no importa las cifras oficiales que te den, si te tomas la molestia de buscar en Internet datos por ti mismo, advertirás que en los últimos 20 años se han instalado 1.000.000 de musulmanes en Cataluña y que además tienen una tasa de reproducción cuatro veces superior a la autóctona. Te voy a explicar algo que la ceguera de las distintas direcciones independentistas te oculta.

Desde hace tres años, se han ido sucediendo de manera trepidante y sangrienta atentados yihadistas. Está claro que –afortunadamente- no todos los musulmanes que permanecen en Europa son yihadistas, pero también hay que reconocer que todos los yihadistas son musulmanes. Un 12% de la actual población catalana es islamista: nadie considerará absurdo que sostengamos que cuantos más islamistas hay, el porcentaje de yihadistas es mayor.

La Generalitat y, especialmente, el independentismo son conscientes de que el porcentaje de votos a favor de la independencia puede crecer solamente ganando a los islamistas y para ello ha invertido recursos económicos como en ninguna otra comunidad. La Generalitat, por supuesto, ignora lo que es el Islam. Cree que un musulmán por el hecho de decir “Bon dia” o “Bona nit” ya está integrado. Olvida que para un musulmán el árabe es la lengua sagrada en la que fue escrito el Corán, como lo sería el catalán si Mahoma hubiera recibido al dictado el libro en la lengua de Pompeu. Pero no ha sido (así a falta de que los “historiadores” catalanes nos digan que, además de Cervantes, Leonardo, Colón o Santa Teresa, Mahoma también era catalán). Creen que se puede integrar a los islamistas llegados del Magreb y del África Subsahariana o de Paquistán, con la misma facilidad con la que en los años 60 y 70 se integraron los llegados de otras zonas del Estado Español. Error fatal: mientras entre los distintos pueblos de España existe continuidad antropológica y cultural, con los islamistas existe una brecha insalvable. Desengáñate, pobre independentista: el Islam siempre será Islam, tú serás un kafir o un dimmi y vivirás no en Cataluña sino en har-al-Islam antes de pasar a dar-al-Islam

Cataluña tiene un problema: la Generalitat, gracias a ese despojo de constitución de 1978, ha conseguido que en Cataluña no existan unidades operativas del Ejército, que no haya prácticamente Guardia Civil y que, salvo en temas de extranjería, los Mossos d’Esquadra hayan sustituido a la Policía Nacional. Cataluña, te lo recuerdo, es el eslabón más débil, no sólo del Estado Español, sino de toda Europa, mucho más que las zonas más islamizadas de la Costa Azul francesa o del Reino Unido, no solo por el número de islamistas presentes en su territorio en relación al total de la población, sino por el débil nexo que une a Cataluña con el resto de España. Si existe un riesgo en un país europeo de que se declare una guerrilla yihadista digna de tal nombre, es precisamente en Cataluña. Romeva y otros “cerebros” de la Generalitat deberían de negociar con la Liga Árabe su reconocimiento a la independencia de Cataluña, antes que con la Unión Europea. Este es el verdadero riesgo: debilitando al Estado Español, estás debilitando las propias defensas de Cataluña que, hoy por hoy, corre el riesgo de convertirse en presa del fanatismo yihadista.

Yo te sugeriría que te preparas para lo que ocurrirá el día 1º de octubre. Disfruta del próximo 11 de septiembre: será la última vez en la que se convocará una manifestación preparatoria de un referéndum. Habrá menos gente que el año anterior y ya el año pasado hubo bastante menos gente que el anterior y así sucesivamente hasta remontarnos al 2014 que marcó el punto culminante de movilizaciones. El siguiente, no lo dudes, aún habrá menos y, por esta regla de tres, en diez años, el 11-S se terminará celebrando en un teatrito. Prepárate para un fracaso histórico y, sobre todo, prepárate para tener conciencia de que la clase política dirigente del independentismo es capaz de vociferar durante años, pero no de renunciar a las comodidades ni a los sueldazos y prebendas… ¿y así quieren construir una nación?   

El independentismo no desaparecerá el 1º de octubre, seguirá su inevitable proceso de empequeñecimiento y provincianización. Es el tributo de estar contra la historia. Los que han vivido de él en la última década carecen de tema de reemplazo, seguirán con lo suyo, erre que erre, cada vez más solos, cada vez más incomprendidos, cada vez más convencidos entre sí mismos de la justeza de sus propuestas, cada vez más ignorantes de la miseria histórica del independentismo. Seguirán con lo suyo e, incluso, aunque un día de estos, Podemos o cualquier formación de izquierdas llegue al poder y acceda al referéndum independentista, lo más probable es que el resultado de este supongo una amarga decepción para ti y para los tuyos.

A partir del 1º de octubre, podrás sumar una derrota más a la historia independentista de Cataluña hecha de derrota sobre derrota. Regocíjate: tendrás un buen motivo para victimizarte un poco más. ¿Sabes qué es lo peor? Que el patriotismo español no saldrá reforzado, se impondrá el “patriotismo constitucional”, sin alma, sin nervio, sin garra, otro gatito de peluche, conservador y conformista.

Me preguntarás ¿y tú qué diablos propones? Yo no soy cocinero, no tengo menús milagrosos que dar. Cuando militaba en política me debía a las propuestas de mi partido, ahora, en cambio me puedo permitir el lujo de ser sincero. Antes he dicho que yo hubiera sido “austriacista” en 1714. Luego hubiera militado en las filas del carlismo, sin ningún tipo de problema: en el fondo, el viejo carlismo recogía lo esencial de la concepción tradicional de la monarquía española, la organización foral. Un sistema foral es un sistema de libertades a cambio de lealtades. Hoy se ha perdido el sentido de este par de fuerzas. Pero creo, en cualquier caso, que valdría más que la clase política catalana y española, si todavía le queda algo de honestidad y rigor intelectual (algo de lo que, por cierto, no estoy muy seguro) empiece a mirar hacia nuestro pasado y hacia nuestra Tradición antes que a soluciones exóticas, excéntricas o lo que es peor, “progresistas”.

Pero no es mi problema: ya te he dicho que hace tiempo me he desinteresado por la política y me he convertido en ese apolítico en sentido clásico que, en el fondo, siempre fui: alguien que no toma partido pero que sigue desde lejos la evolución de los hechos.

Tuyo afectísimo.

 

CONOCER AL YIHADISMO

CONOCER AL YIHADISMO

CONOCER EL YIHADISMO – TODO LO QUE ES NECESARIO SABER SOBRE EL NUEVO TERRORISMO – Ryan Ymas

Un nuevo libro low-cost, 100 páginas puestas en casa, por apenas 7 euros. Accesible a todos y que interesa a todos. ¿O es que alguien cree que España se va a ver libre del terrorismo yihadista? En los últimos tres años, el yihadismo ha causado casi 400 muertos y 1.500 heridos en Europa. Así pues, está vivo y activo en el continente. El hecho de que en España no se hayan producido atentados no viene dado por las continuas detenciones que realiza la policía (que simplemente realiza una vigilancia sobre redes sociales), sino por el hecho de que, hasta ahora, ningún yihadista se ha propuesto atacar en España. No es llamar al mal tiempo, sino constatar una realidad, el afirmar que estamos en puertas de una ataque del islamismo radical en nuestro país. Especialmente Cataluña es una zona sensible: allí hay una inestabilidad política acusada y, sobre todo, existe la mayor acumulación de islamistas de toda España. Porque hay que hablar del Islam.

En efecto, mientras la “corrección política” implica distinguir entre “islamistas” y “yihadistas”, la triste realidad es que si bien no todos los islamistas son yihadistas, sí en cambio, todos los yihadistas son islamistas. La tónica de los medios de comunicación y de los gobiernos europeos es tratar de no ofender a la comunidad musulmana mencionando que el común denominador de todos los yihadistas es… pertenecer al Islam. Y así, si se niega este elemento, no hay forma de diagnosticas el mal, ni mucho menos de acometer una solución.

De esto va este libro:

1) de establecer que estamos ante un nuevo tipo de terrorismo que no tiene nada que ver con el de Al Qaeda o con el que apareció en los años 80 vinculado a las organizaciones Hamas y Herzbollá,

2) de explicar porqué yihadismo e islamismo son interdependientes y porqué loa yihad es uno de los “pilares del islam”,

3) de presentar los resortes psicológicos y el perfil de los yihadistas que han protagonizado las acciones terroristas de los últimos años,

4) de recordar lo que ha supuesto el islam en la historia de Europa y cuál es su situación real en estos momentos en España y

5) de prever cómo se desarrollarán los acontecimientos en los próximos años y formular algunas propuestas de resolución que están ligadas íntimamente al control de los flujos migratorios.

Cuando el terrorismo de ETA y del GRAPO están liquidados, cuando en Europa ya no existen ni las Brigadas Rojas, ni el IRA, ni la Banda Baader-Meinhoff, cuando el continente podría considerarse libre de cualquier forma de terrorismo, llega el terrorismo yihadista que tiene como rasgo esencial es ser INDISCRIMINADO. Nos puede afectar a cualquier, en cualquier país y en cualquier momento.

Se trata, no solamente de comprender la gravedad de la irrupción del yihadismo en Europa, sino también de reconocer el problema y plantarle cara: porque no es un fenómeno artificial, sino muy concreto, surgido de una interpretación de ciertos versículos del Corán unidos a una psicología particular muy frecuente entre la inmigración islámica en Europa.

Y el fenómeno del yihadismo no lo reconoceremos gracias a los telediarios ni a los informes de los gobiernos occidentales que mienten descaradamente, practican la política del avestruz y serían capaces de cualquier cosa con tal de no tener que enfrentarse a los millones y millones de islamistas que ellos mismos han permitido que se establecieran en Europa…

Estas 100 páginas te ayudarán a tener una visión muy concreta del problema, a verlo en su verdadera dimensión. Tendrás ocasión de renovar y revisar algunas ideas sobre el terrorismo y, más especialmente, sobre el terrorismo yihadista. Sabrás por dónde discurren las soluciones. Esta obra te facilitará un patrón para medir la gravedad del problema y el nivel de mediocridad y villanía de los gobiernos europeos.

Sumario de la obra:

Introducción.............................................................................   5

Capítulo I. POLÍTICA E ISLAM.  LAS POSICIONES................................... 15

Capítulo II ESPAÑA NUNCA FUE “EL PAÍS DE LAS TRES CULTURAS”..... 18

Capítulo III LA MEDIA LUNA ISLÁMICA...................................................... 35

Capítulo IV LA GUERRA SANTA EN EL ISLAM......................................... 39

Capítulo VI DATOS PARA MEDIR EL PROBLEMA................................... 65

Capítulo VII ¿YIHADISMO EN ESPAÑA?...................................................... 77

Capítulo VIII EL YIHADISMO YA ESTÁ AQUÏ........................................... 88

     Los crímenes yihadistas en Europa................................................................... 88

Capítulo IX  La DEFENSA FRENTE AL YIHADISMO............................... 93

Conclusión. MIRANDO HACIA EL FUTURO.............................................. 97

 

Ficha técnica:

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Páginas: 102

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Rostro y drama de Falange

Rostro y drama de Falange

ENTREVISTA CON EL AUTOR

¿Queda algo por descubrir en la historia de Falange Española?

No tanto por descubrir, como por interpretar. Realmente, desde los años 90, prácticamente es difícil que aparezcan nuevos datos sobre la historia de Falange y si aparecen, indudablemente, se trata de elementos poco relevantes. Últimamente, ha aparecido algún libro nuevamente hagiográfico sobre Falange, pero nada nuevo, en definitiva. El trabajo que nosotros hemos realizado ha consistido en reordenar todas las piezas del puzle y establecer una teoría nueva sobre el origen y el papel de Falange Española durante la Segunda República.

Así pues, Rostro y drama de Falange Española ¿no es una reiteración de los lugares ya conocidos sobre la historia de este movimiento?

En absoluto. Desde que en 2013 iniciamos la reconstrucción de la historia del nacional-sindicalismo español, lo hicimos al percibir la ausencia de una interpretación histórica sobre el movimiento ¡especialmente por parte de los propios falangistas! Lo que los propios falangistas consideran como “su historia” no deja de ser una colección de datos encadenados y descontextualizados que terminan siendo “hagiografía” y no “historia”. El término “hagiografía” procede de ἅγιος (santo) y γραφή (escrito). Obviamente, las hagiografías son extremadamente favorables al biografiado, habitualmente fantasiosas, siempre retóricas y carecen por completo de espíritu crítico. En esta línea, sin excepción, los autores falangistas han compuesto este tipo de obras para consumo interno, pero insuficientes para entender la historia de Falange. Por ejemplo, habitualmente estas hagiografías dicen: “José Antonio se lanzó en política en defensa de la obra de su padre”… pero se evita decir que no lo hizo desde una plataforma neutral, sino desde la vicesecretaría de la Unión Monárquica Nacional (cuando existían otros partidos desde los que hubiera podido defender la obra de la dictadura o que lo hizo en los tribunales defendiendo a algunos ministros de su padre. Se dice, por ejemplo, “Falange se fundó el 29 de octubre de 1933”, pero se elude decir que pocos días después, el 19 de noviembre, tuvieron lugar las elecciones generales en las que José Antonio se presentaba por Cádiz en la lista de “Acción Ciudadana y Agraria – Frente de Derechas” y que, por tanto, el mitin fundacional, formaba parte de la campaña electoral… Se dice que Falange se presentó independiente sin hacer causa común con la derecha, pero se olvida decir que, antes, José Antonio en persona había negociado la integración de los candidatos falangistas en las listas de la derecha o que en las elecciones de Cuenca en mayo siguiente, el propio José Antonio figuró en la candidatura junto a dirigentes de la derecha (CEDA) y de la extrema-derecha (Renovación Española)… Dado que las hagiografías escritas por falangistas, no aclaran estas contradicciones, ni los muchos misterios de la breve historia falangista entre el 29 de octubre de 1933 y el 18 de julio de 1936, nos dedicamos a tratar de elucidar todos estos aspectos a despecho de los criterios de muchos amigos y sin saber exactamente a dónde iríamos a parar. Ahora esa excursión por la historia ha terminado y estas son nuestras conclusiones.

Sin embargo, la primera historia crítica de Falange fue escrita en 1935 por Ramiro Ledesma, ¿Fascismo en España?…

Es cierto, pero con un par de salvedades: Ledesma tiende, sobre todo, a defender, sobre todo, su postura y, en segundo lugar, no cuenta todo lo que sabe. Algunos episodios importantes los pasa de soslayo: su propia posición ante el ingreso de Calvo Sotelo, ocultar de dónde llegaron los fondos para todas sus publicaciones así como algunos aspectos de la “unificación” con Falange (cómo a instancias de quién se realizó) y luego, posteriormente, dar una versión inasumible de la ruptura con José Antonio (el cual en su proceso acusó a los alfonsinos de “quitarle las perras y organizar la escisión de Ledesma”) y un largo etcétera de lagunas históricas deliberadas. Dato importante: Ledesma nunca ataca a los alfonsinos e incluso demuestra cierta admiración por el tradicionalismo carlista. Solamente siente una hostilidad manifiesta hacia Albiñaba. No, definitivamente, nos equivocaríamos si considerásemos ¿Fascismo en España? como una “obra crítica”, es, como máximo un testimonio, necesario pero deliberadamente (y voluntariamente) incompleto sobre aquellos años.

¿Cuáles son las preocupaciones que has reflejado en esta obra obra?

Cuatro fundamentalmente: la primera de todas tiene que ver con la sociología del partido. ¿De dónde procedían los falangistas de aquellos años? Respuesta: mayoritariamente de las clases medias. No existen censos ni estadísticas, pero existe una historia que nos muestra inequívocamente que el SEU era la parte más “vivaz” (digámoslo así) y activa de Falange Española… y el SEU estaba compuesto en 1936 por 10.000 estudiantes que, además estaban presentes en la Primera Línea. En aquella época, estamos en los años 30, quienes tenían acceso a la universidad eran, mayoritariamente, los hijos de las clases medias. Si en el curso 1934-35, Falange ya tenía prácticamente el control de la mayor parte de universidades eso se debía a que lo esencial de su militancia pertenecía a ese grupo social. Este dato es fundamental porque permite entender mejor cuáles eran las necesidades, planteamientos, objetivos y preocupación de este grupo social y cómo Falange intentó encarnar sus intereses… aunque sólo lo consiguió en las aulas.

¿Y los obreros…?

Dejando aparte, la famosa “movilización de parados” (de la que tenemos datos a través de Ledesma, su inductor, el cual no explica que solamente se produjo después de que José Antonio firmara con Sáinz Rodríguez la segunda edición de los “Pactos de El Escorial”, en el que se establecía que parte de la ayuda alfonsina iría a parar a la formación de unos sindicatos falangistas), la verdad es que la historia de los sindicatos falangistas antes de la guerra es muy limitada. Sólo funcionó un sindicato falangista: el SEU, y no era obrero. No vale la pena engañarse, como lo han hecho con mucha frecuencia, personajes entrañables como Ceferino Maeztú: antes de la guerra apenas existieron “obreros falangistas”. Mejor reconocerlo de partida, antes que otros te lo recuerden de manera no tan amigable. Incluso puede afirmarse que lo poco que existió de las CONS estaba formado por dependientes, taxistas y “oficios varios”, pero no hay ni un solo dato de un sindicato falangista creado en alguna gran empresa industrial de la época. Cuando Agustín Aznar y sus estudiantes paramilitarizados asaltan el SEPU lo hacen es más por “los tradicionales amores entre estudiantes y modistillas” (David Jato emplea esta frase) que por un objetivo sindical… Seamos tajantes: por mucho que los falangistas se esfuercen en encontrar obreros en Falange, estos eran una ínfima minoría. Incluso los 20.000 que se acercaron a CONS cuando la “movilización de parados”, no lo hicieron por ideales patrióticos y sociales sino por la simple oferta de que el sindicato les daría un empleo. Incluso la misma práctica sindical de las CONS era atípica e incluso, diría yo, que estrafalaria: era muy aventurero pensar que enviando a los parados de las CONS a obras en las que no eran necesarios obreros y nadie los había pedido, conseguirían encontrar trabajo… Ledesma reconoce que unas semanas después solamente quedaban 2.000 afiliados a CONS y, sin duda, la mayoría no eran obreros, sino que ejercían oficios. El “drama” –tal es uno de los conceptos que aparecen en el título de la obra– es que, ya desde entonces apareció un “nacional-sindicalismo” sin “sindicalistas”…

El análisis sociológico de Falange es, pues, una de las preocupaciones de la obra ¿qué otro tema has considerado en esta obra?

El segundo aspecto del “drama” falangista, es el relativo a la cuestión religiosa. Me he preocupado por realizar una génesis del catolicismo español desde finales del XIX hasta la República. Era necesario para entender los términos del problema: España estaba dividida en dos, ya se sabe, pero esa división tenía que ver, sobre todo, con la cuestión religiosa. La divisoria en aquel país hemipléjico venía dada por la separación entre “clericales” y “anticlericales”: o se estaba en un lado de la trinchera o se estaba en otro. Obviamente existían moderados que evitaban pronunciarse o, simplemente, indiferentistas religiosos a los que el tema no les interesaba: pero eran una minoría en un país fuertemente radicalizado a favor o contra el clero. En la obra doy datos abundantes sobre el “catolicismo social” y los “sindicatos libres”, pero el problema era que en 1933, cuando se funda Falange, a un lado está la España clerical, terrateniente, adinerada, de derechas, conservadora y burguesa, monárquica, y al otro lado la España rural y proletaria, atea, de izquierdas y a un paso de la pobreza. Falange, en el momento que nace, tiene varios aristócratas en su dirección, cuenta con un grupo de intelectuales conocidos por sus artículos en ABC Informaciones (el diario de Juan March), con un activísimo grupo estudiantil procedente de las clases medias, aliado en las aulas con los católicos-tradicionalistas de la AET y con la Federación de Estudiantes Católicos… estaba, por todo ello, encuadrado visiblemente y de manera objetiva, lo quisieran o no, dijera lo que dijeran, en una de esas dos Españas. Además, el partido se declaró católico…

Y eso ¿no suponía interpretar el sentimiento mayoritario del pueblo español en la época?

Sí, claro. Pero existía un problema: Falange no contó nunca ni con el apoyo del clero, ni de la jerarquía, ni siquiera las orientaciones que llegaban del Vaticano le favorecían. No contó, a diferencia del carlismo, con el apoyo del clero montañés y rural de algunas zonas del país. Tampoco contó con el apoyo del clero diocesano que siempre apoyó –y es bueno recordarlo– a la CEDA. Por otra parte, el catolicismo se convirtió en una fuente de problemas: José Antonio lo entendía de una forma (bastante rigurosa en su práctica personal, pero muy abierto y tolerante en su relación con otros), pero los hubo que lo entendieron de una manera integrista y encontraron en el programa de Falange poco catolicismo para sus aspiraciones (Francisco Moreno, marqués de la Eliseda, por ejemplo). La propia CEDA atacó a Falange diciendo que no era “suficientemente católica”. En fin, hubo de todo como en botica, pero su adscripción al catolicismo determinó que Falange fuera encuadrada mecánicamente y en su tiempo en una de las dos Españas y no precisamente en la anticlerical. No hubo una “tercera España”.

Por lo que veo, el tercer tema son los intelectuales de Falange, Hay un capítulo de más de 100 páginas dedicados a ellos, ¿qué has encontrado?

Como se sabe, en Falange han abundado exaltaciones a la poesía y a la literatura. Los falangistas han alardeado de sus intelectuales con legítimo orgullo. Algunos han llegado a decir, en la estela de José Antonio, que Falange era la “poesía que promete” y en la transición, en una de las más exaltadas consignas de la Auténtica fue aquello de que “ellos tienen el poder, nosotros tenemos la poesía…”. Pero, era evidente que si se trataba de componer un fresco sobre el “rostro” de la Falange histórica, había que recurrir a pasar revista a sus intelectuales. Y entonces vino la gran sorpresa… En primer lugar, hay que constatar que se trató de un grupo multiforme que nunca formó ni una escuela, ni siquiera estaban particularmente predispuestos para la poesía. No fue sino hasta la posguerra en donde pudo hablarse de una “generación falangista” de poetas. El círculo que se ha dado en llamar “la corte literaria de José Antonio”, una verdadera camarilla próxima al fundador, sin relación con la Primera Línea -segunda sorpresa- e incluso mal vista por ésta, creó las consignas y la estética del partido en los primeros meses (especialmente a través de Sánchez Mazas), pero luego, con la llegada de los jonsistas, su papel decayó y ya nunca más volvió a influir directamente. Tercera sorpresa: las famosas tertulias en las que participaba todo este grupo, no tenían nada que ver con la realidad orgánica del partido, no solamente en ellas apenas se hablaba de política (se hablaba de gastronomía, de rarezas, viajes y todos los datos que han llegado hasta nosotros permiten situar las discusiones como simplemente “snobs”) y José Antonio apenas aparecía, salvo en las llamadas “cenas de Carlomagno” (de riguroso smoking). Cuarta sorpresa: todos los miembros de la “corte literaria” (salvo Santa Marina por su lejanía y Ridruejo por su juventud) eran colaboradores habituales de Acción Española, la revista monárquica maurrasiana española dirigida por Ramiro de Maeztu. No solamente colaboraban con Acción Española sino que, además, globalmente, aportaron entre un 25 y un 30% de sus contenidos. Hace falta repasar, como hemos hecho, la totalidad de la colección de Acción Española para advertir y cuantificar la presencia de intelectuales falangistas en esta publicación, recalcamos, antes y después de fundarse el partido (lo que se extiende también a algunos conspicuos jonsistas como el propio Ledesma, su amigo Emiliano Aguado y el colaborador de todas sus empresas, Juan Aparicio). Más aún, -quinta sorpresa- todos, absolutamente todos los miembros de la “corte literaria” (salvo, una vez más Ridruejo y Santa Marina) eran colaboradores habituales, cronistas y enviados especiales, de diarios de la derecha monárquica alfonsina, especialmente de ABC, Informaciones y otros varios. No se limitaban a ganarse el sueldo, sino que, incluso, Eugenio Montes y el propio Sánchez-Mazas escribieron encendidos elogios a la monarquía y a la derecha europea, insisto, una vez más para que quede claro: ¡lo hicieron antes y después de fundarse Falange, mientras eran militantes de la misma y hasta el 18 de julio de 1936! Todos los intelectuales (con la nueva excepción de Santa Marina), explicaron después de la guerra que habían ingresado en Falange por amistad con José Antonio, más que por identidad con los ideales la Falange. Alguno de ellos, como el Conde de Foxá, dos años después de terminar la guerra civil, se permitían ironizar ante Curzio Malaparte, sobre la clase obrera, el diablo y la religión, como éste dejó constancia en Kaput… demostrando que su “compromiso falangista” había sido débil: desapareció al desaparecer José Antonio.

¿Tocas en algún lugar el tema del antisemitismo?

No, desde luego en esta obra. En Ramiro Ledesma a contraluz si me encargué de desmentir la falacia que hacía él un conspicuo antisemita. Lo mismo cabe decir de José Antonio, quien, a diferencia de Redondo que sí lo era, no mostró gran interés en la cuestión. Ahora bien, es rigurosamente cierto que Ernesto Giménez Caballero, una pieza importante porque fue el primer español en considerarse “fascista”, el primer intelectual que figuró en torno a José Antonio (antes que Sánchez Mazas) y trajo el mensaje del fascismo a España, no solamente no era antisemita, sino que pertenecía a la corriente del llamado “neo-sefarditismo”, hoy olvidada, pero a la que se adscribieron personajes como Miguel Primo de Rivera, Francisco Franco o, incluso, Blas Piñar. Básicamente explicaba que los judíos sefarditas son reconducibles al catolicismo, mientras que los askenazíes no lo son. Giménez Caballero, vecino de juventud de Juan March, el financiero sefardita mallorquín, empezó a colaborar pronto con Ignacio Bauer, el banquero judío presidente de la Comunidad Judía española, del que recibió fondos para viajar por todo el mundo recogiendo datos sobre el sefarditismo y que compró La Gaceta Literaria. March, por su parte (con cuyo secretario, Ledesma contacto para buscar subvención, por cierto, antes de la “unificación”, sin duda a instancias de Giménez Caballero), financió el PEPE (Partido Económico de la Patronal Española) a finales de 1935 con el que éste se presentó a las elecciones dentro de la coalición de derechas. En cuanto a Samuel Ros, otro miembro de la “corte literaria”, simplemente era judío y, aparentemente, a la luz de sus escritos, sionista y estaba orgulloso de serlo. No se sabe de ningún falangista que se lo reprochara. No, en Falange, al menos hasta el 18 de julio de 1936 no hay más antisemitismo que el que agitó Onésimo Redondo.

¿Por qué detienes tu análisis el 18 de julio de 1936?

En realidad, lo hago el 20 de noviembre de 1936. Lo que ocurre en Falange en el verano de 1936 y hasta marzo del 37, está dominado por la guerra civil. Después de esa época Falange ya no existe como tal, lo que existe es el “Movimiento Nacional de FET y de las JONS”, otra cosa muy diferente.

Así pues, muerto el fascismo en 1945 y fusilado José Antonio, el partido se evaporó…

El Decreto de unificación de 19 de abril de 1937 acabó, ciertamente con Falange. Pero aunque no se hubiera producido estaba claro que, al declinar los fascismos, Falange debía de haber seguido una trayectoria parecida a la de partidos con similar orientación que habían nacido en Iberoamérica: transformarse, adaptarse y renunciar a algunas de sus características que coincidían más específicamente con la ideología vencida. Porque, lo que nadie, absolutamente nadie a estar alturas puede desmentir es que Falange fuera la “versión española del fenómeno universal de los fascismos”. Esto es importante y es lo que muchos falangistas se niegan a reconocer (de ahí la debilidad de sus análisis). Pero si se niega esto, ya no es posible reconstruir la historia de Falange Española y examinarla con serenidad. En ese caso, se sitúa al partido en un limbo doctrinal que, desde luego, no es admitido en absoluto por la historiografía contemporánea. Y con razón. A partir de 1945 tuvo lugar el drama final de Falange: su creciente inadecuación al tiempo nuevo producto de que nadie quiso o pudo realizar la tarea de adaptación.

¿A qué te refieres cuando hablas de “inadecuación”?

Falange, siguió presentándose década tras década como un movimiento “sindicalista”, pero nunca tuvo grandes masas obreras en sus filas, tan solo elementos aislados con vocación obrerista, pequeños grupos que nunca estuvieron en condiciones de actuar como un sindicato y que siempre fueron minoritarios y escasamente representativos: CTS, CONS, UNT, etc. De repente, un buen día, resultó que el sindicalismo, el clásico y el “vertical”, ya no estaban en condiciones de actuar contra el capitalismo globalizado. El sindicalismo aparece como herramienta de una forma de capitalismo, el industrial, pero no puede casi nada contra el capitalismo multinacional que siguió, ni absolutamente nada contra el capitalismo financiero y neoliberal de nuestro tiempo. Una cosa es que los falangistas de los años 30, 50, 70, 90 y actualmente, tengan una “vocación social” y otra muy distintas que el sindicalismo al que aludan sea el instrumento más adecuado para luchar contra la actual forma del capitalismo muy diferente al que conocieron los fundadores. Y en este sentido están tan desfasados como pueda estarlo UGT o CCOO. Luego estaba la “cuestión nacional”. La definición de España como “unidad de destino” no sirve hoy de gran cosa si no se explica, acto seguido, cuál ese “destino” y qué “misión” justifica a España como Nación. El año 1945 no solamente marcó el fin de los fascismos, sino también el declive de los Estados-Nación que, a partir de ese momento, debían aliarse y confluir en bloques para afrontar el desafío de las dos superpotencias imperialistas. La definición joseantoniana hoy -es triste constatarlo, pero es así- es de imposible aplicación porque el marco del Estado-Nación ya ha quedado muy atrás en el devenir histórico. Finalmente, la cuestión del “estilo falangista”, otro de los puntos fuertes de la doctrina nacional-sindicalista, tiene otros matices: tal estilo está hecho al 50% de valores militares y valores católicos. Pero hoy, la Iglesia se ha hundido, “España ha dejado de ser católica” (y lo digo sin satisfacción, constatando un hecho), el Vaticano es una sombra de lo que fue, los valores católicos han dejado paso a un vago humanismo universalista y los valores militares están al margen de la corrección política, arrojados al foso de lo incomprendido y arcaizante. Con esto no queremos decir que el “estilo falangista” no sea justo e incluso necesario en nuestro tiempo, lo que queremos decir es que resulta incomprensible para las nuevas generaciones. Si a esto añadimos que la única familia política a la que puede adscribirse Falange, fue vencida en 1945, se entenderá que permanezcamos muy escépticos respecto a la actualidad de su doctrina y a las posibilidades que pueda tener hoy (hoy o en 1975) el seguir considerando a Falange Española como opción política con posibilidades de hacerse un hueco. En el último capítulo de nuestra obra desarrollamos precisamente este tema.

¿La conclusión a la que has llegado?

Debo de confesar que no es ni la que yo pensaba inicialmente que llegaría, ni siquiera la que me hubiera gustado llegar. Tengo un reproche que realizar. Durante un tiempo, en los años 70 y, en la práctica hasta 1976, milité en el Círculo José Antonio de Barcelona, creía en el mensaje de Falange y, aun hoy, buena parte de mis amistades son o han sido falangistas. Debo de reprochar el que nadie me explicara en los años 70 qué había sido realmente Falange Española y porqué su mensaje ya no podía ser recogido nunca más, ni resultaba políticamente operativo desde 1945. En lugar de eso, me vi sumergió en una serie de conceptos y consideraciones erróneos (que José Antonio era antimonárquico… no lo era como ya he demostrado suficientemente para quien esté dispuesto a entenderlo, que si no era “fascista”, y no había estado en Montreux, que si Falange quería la plusvalía para el trabajador, idea que aparece en apenas cuatro lugares en las Obras Completas, pero en ningún documento oficial del partido, ni en ningún discurso de José Antonio), de datos históricos incompletos, descontextualizados, asimilando datos y más datos hagiográficos, leyendo colecciones de anécdotas, y luego manifiestos de grupos que eran capaces de sostener las más peregrinas ideas en los años 60 y 70 sobre una “falange de izquierdas” (que nunca podía basarse ni en el pensamiento de José Antonio ni en el ejemplo de la Falange histórica), sobre una ortodoxia equidistante entre “derechas e izquierdas” (que nunca existió en la falange histórica, la cual estuvo siempre más cerca de la derecha que de la izquierda), he visto como de una pequeña frase perdida en un rincón de las Obras Completas aparecía una consigna, cómo se llegaban a falsificar frases de José Antonio (como esa frivolidad de que “antes que al abrazo derechista preferimos la baja de la izquierda”…), intentos mantener el pie mitos imposibles de sostenerse a poco que se rascara superficialmente (el “obrerismo” nacional-sindicalista, los contactos con Pestaña, con Prieto, que no son sino minucias puntuales e irrelevantes comparados con las relaciones sostenidas que el propio José Antonio mantuvo hasta poco antes de su fusilamiento con exponentes del alfonsinismo)… todo esto, durante años, hizo que, personalmente, mantuviera la fe en la doctrina nacional-sindicalista y en sus posibilidades. Soy, pues, uno de los miles y miles de jóvenes que en algún momento de la vida de España en la segunda mitad del siglo XX, creímos en el nacional-sindicalismo y buscamos inspiración en las Obras de José Antonio y de Ledesma. En lugar de eso, deberíamos haber partido de una idea exacta de lo que fue la historia de la Falange: si lo hubiéramos hecho, habríamos sabido también que su periplo finalizó en 1945 y, en realidad, que entre 1939 y 1942, a pesar de estar en el poder no era más que una de las partes de la coalición que había ganado la guerra civil. Me hubiera gustado que alguien me mostrara entonces, en 1973, lo que había sido la aventura de aquel grupo juvenil, su verdadero rostro y los rasgos históricos de su portentosa aventura. Recuerdo cuando Valdés Larrañaga entonces ministro secretario general del Movimiendo dijo en el curso de un mitin de los Círculos José Antonio en Toledo, el año 1974: “paseando con José Antonio por el Manzanares, me comentó la conveniencia de restaurar la monarquía en España”, provocando una verdadera revuelta en el público. Yo fui de los que abandonamos la sala, airados. Hoy, sin embargo, debo reconocer que mi actitud es diferente y que esta frase confirma una línea de tendencia que ya observé en 2013: ¡no hay ni una sola frase antimonárquica en las Obras Completas de José Antonio por mucho que desde los años 40 los falangistas se consideren profundamente antimonárquicos! Me hubiera gustado también haber tenido conciencia clara de porqué había fracasado Falange Española, esto es de su tragedia. Y lo único que pude conocer fueron hagiografías, anecdotarios y, lo más interesante, tener relación con camaradas excepcionales que habían vivido aquella época desde su militancia y sus riesgos y que fueron ejemplo para mí y justifican suficientemente mi paso por aquellos círculos. Todos ellos han muerto: Luis de Caralt, Joaquín Encuentra, Luys Santa Marina, José María Poblador y otros muchos de esa misma generación… pertenecieron a la Falange histórica y ellos mismos murieron sin tener en su poder todas las claves de su propia historia de juventud. Este trabajo es, especialmente, un tributo para todos ellos.

¿Vas a escribir algo más sobre Falange?

No desde luego, salvo refutaciones que puedan elaborarse a lo que ya he escrito. Creo que la materia está agotada desde todos los puntos de vista. Como máximo me tocaría elaborar una síntesis de pocas páginas, sistematizando el recorrido realizado con criterios universitarios y científicos. No es precisamente, lo que me pide el cuerpo. Hay otros temas que me interesan y considero que sobre éste ya he planteado una tesis unificado y objetiva, expuesta en cinco libros y dos cuadernos, con un total de 2.200 páginas que deberían resumirse en no más de 300.

Finalmente, ¿puedes resumir tu tesis?

La resumo en 27 argumentos que han quedado suficientemente demostrados en las cinco obras y los dos folletos que he escrito sobre Falange Española. Estos argumentos nos dicen que hay una historia hagiográfica que ofrece datos interesantes sobre el partido, pero que es necesario contextualizar en su tiempo (la Segunda República) y en su espacio político (objeto del volumen anterior: Falange Española en su espacio político), éste no era, desde luego el de la extrema-derecha (carlistas, albiñanistas, alfonsinos), ni el de la derecha autoritaria (CEDA y JAP), ni el de Acción Española (alfonsinos maurrasianos); era un espacio diferente… pero contiguo. Me pides que resuma mi tesis. La puedo formular así: “Falange Española fue un movimiento juvenil formado por entusiastas que querían adaptar a España la experiencia de los fascismos. A falta de medios propios, salieron al ruedo político tutelados por la extrema-derecha alfonsina, de la que casi pueden ser considerados como una disidencia y de cuyo dispositivo estratégico, inicialmente, formaron parte, sin lograr zafarse nunca completamente de él. Lo tardío de su proceso de maduración, el hecho de que todos los cuadros iniciales procedieran de la extrema-derecha alfonsina, su juventud e inexperiencia, la pérdida de muchos de sus líderes, la propia guerra civil, supusieron lastres insuperables que llevaron a la extinción del partido en el decreto de unificación de 1937”... Sí, ya sé que puede chirriar a los que siempre han oído otra historia de Falange Española, que resultará increíble para los que creyeron que José Antonio y sus primeros falangistas fueron “antimonárquicos”, que él mismo fue un líder popular… en realidad, reconozco que para mí ha resultado una desilusión el comprobar de manera irrefutable y en todos los ámbitos, la proximidad de Falange al alfonsinismo de la época o el constatar que, poco antes de su detención el fundador del partido seguía manteniendo las costumbres y hábitos propios de la clase social en la que había nacido y que lo inhabilitaban para ser un líder popular: fue un líder de jóvenes y de estudiantes, que es muy diferente. Sólo el tiempo hubiera dicho si se habría convertido en un líder popular. Cuando murió, lo cierto es que no lo era. La mitificación posterior a 1937  convirtió su figura en titánica. Ridruejo, con la aquiescencia de Franco, fue el verdadero creador del “mito de José Antonio” que todavía hoy sigue vigente entre falangistas, incluso entre aquella Falange de izquierdas que se declaró antifranquista en la transición. Y este es el problema: el José Antonio real, como el Ledesma real, como la historia real de Falange Española en 1933-36 tienen una dimensión y unos tonos incompatibles con la idealización, responden perfectamente a una época y a un país, fueron el fruto de aquel tiempo: de los años 30 y de la República Española, de la embestida de los fascismos y de la fascistización de la juventud europea. Si se toman de otra manera, si se pretende alargar su sombra hasta nuestros días se cometerá un error y lo que es peor, quien salga a la calle provisto con esos ideales, simplemente, perderá el tiempo o se verá condenado en alguna acción aventurera a algunos años de cárcel (como ya ha sucedido recientemente). Esto es lo que ha ocurrió, a fin de cuentas, a las distintas tendencias falangistas desde los años 50. Nosotros les explicamos el porqué de esos fracasos: simplemente, tomaron el mito por realidad. La actitud con la que hemos construido y trabajado esta tesis puede ser entendida utilizando aquella frase atribuida a Aristóteles: “Amicus Plato sed magis amica veritas”, amigo de Platón, pero más amigo de la verdad… Porque la Verdad siempre es más importante que la fidelidad a una causa.  

 

SUMARIO DE LA OBRA:

Introducción.............................................................................   9

Capítulo I 

Falange era Primera Línea

 

(…y la Primera Línea era el SEU)........................................ 13

 

La Federación Universitaria Escolar.................................... 14

Sobre las cenizas de la FUE, el SEU...................................... 21

El irresistible ascenso del SEU............................................... 37

El SEU y la contrarrevolución en la Universidad................ 50

Primera Línea y SEU.............................................................. 56

Antes y después del atentado contra Jiménez de Asúa........ 79

Conclusiones y recapitulación............................................... 90

 

Capítulo II 

Falange: católicos sin el apoyo de la Iglesia....................... 97

El catolicismo español desde 1898 hasta la 1931.................. 97

Los bandazos vaticanos........................................................ 113

Catolicismo y Segunda República: con la CEDA.............. 118

El catolicismo y los fundadores del nacional-sindicalismo 130

Hostilidad persistente: de la postguerra a la transición..... 160

El tiempo del Nacional-catolicismo .................................. 188

Conclusión: las mutaciones del catolicismo español......... 198

 

Capítulo III

Los intelectuales en la Falange histórica.......................... 201

Dos escritores y la guerra de Marruecos............................. 207

La iniciativa de la Gaceta Literaria y el fascismo............... 212

La Escuela Romana del Pirineo y Ramón de Basterra....... 225

La colaboración falangista en Acción Española.................. 232

La Corte Literaria y sus miembros...................................... 259

El censo de la corte literaria................................................. 262

     1. Giménez Caballero y Rafael Sánchez Mazas.............. 271

     2. Eugenio Montes y José María Alfaro......................... 280

     3. Pedro Mourlane Michelena y Dionisio Ridruejo..... 287

     4. Agustín de Foxá y Luys Santa Marina....................... 293

     5. Jacinto Miquelarena y Samuel Ros............................ 304

Los locales y los debates....................................................... 311

El trabajo político de la Corte Literaria.............................. 324

Conclusiones......................................................................... 347

 

Capítulo IV 

¿Vigencia del pensamiento joseantoniano?.................... 353

1. La “cuestión fascista”........................................................ 353

2. El sindicalismo................................................................. 358

3. Nacionalismo y patriotismo en el siglo XXI.................. 383

4. Ética y estilo falangista..................................................... 398

Conclusiones finales.................................................. 413

 

Características de la obra:

Tamaño: 15x23 cm.

Páginas: 440

Impreso en papel ahuesado de 80 grs.

Portada: cuatricomía plastificada con solapa en cartulina de 250 grs.

Precio de Venta al Público: 23,00 euros (+4,00 euros de gastos de envío)

 

Pedidos: eminves@gmail.com


OBRAS COMPLEMENTARIAS A
"ROSTRO Y DRAMA DE FALANGE ESPAÑOLA"

EN EMINVES


Ramiro Ledesma a contraluz

José Antonio y los No-conformistas

José Antonio a contraluz

Falange Española en su espacio político

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