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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

365 QUEJÍOS (8). Redes

365 QUEJÍOS (8). Redes

365 QUEJÍOS (8): NUNCA TAN CONECTADOS, NUNCA TAN AISLADOS

Me quejo de que nunca como hoy hemos tenido tantos recursos a nuestro alcance para sentirnos “conectados” a todo y a todos, y nunca como hoy la sensación de aislamiento es tan fuerte en el ser humano. Las “redes sociales” están por todas partes. Mirad en los trenes o en los bares: la gente ya no habla, chatea, postea, se envía interminables mensajes y, como ya comenté, una tecnología excepcional se ha convertido en un objeto más de alienación. En filosofía se sabe que a partir de una proposición falsa puede demostrarse cualquier cosa. Lo recordaba Bertrand Russell en su paradoja: “… yo soy el papa de Roma”. En efecto, si 2 + 2 = 5 y restamos 2 a cada parte de la igualdad, resulta que 2 = 3. Si invertimos la igualdad (3 = 2) y restamos 1 a cada parte tendremos: 2 = 1. Dado que el Papa y yo somos dos personas, pero 2 = 1, yo soy el Papa… Pues bien, en esto de las redes sociales la proposición falsa es que “unen”.

En realidad, la proposición verdadera es que el ser humano en el siglo XXI es un ser roto y aislado en un mundo absurdo:

1) Está desconectado de sí mismo, ignora su verdadero rostro, su verdadera personalidad, su vocación. Lo sabemos todo del mundo, pero muy poco sobre nosotros mismos.

2) Esta desconectado del otro sexo, y en guerra de sexos tal como proponen los ideólogos de las nuevas “liberaciones sexuales”. Nada une un sexo a otro porque incluso se cuestiona que los dos sexos puedan encontrar placer juntos.

3) Está desconectado de sus hijos y sumergido en una “guerra de generaciones” a la que se une la velocidad a la que discurre la historia y que destruye cualquier posibilidad de comprensión de una generación a otra.

4) Estamos desconectados de la naturaleza (de la que formamos parte) y, no solo eso, sino que actuamos contra esa misma naturaleza.

5) Estamos desconectados del mundo de lo espiritual porque no concebimos más que realidades materiales y se diría que el impulso a la trascendencia lo tenemos neutralizado, pero en lugar de ello; en lugar de creer en religiones tradicionales creemos en supersticiones.

6) Estamos desconectados de la ciencia y de la economía que se han convertido de instrumentos para mejorar la vida del ser humano a fines en sí mismos.

7) Estamos desconectados de la política que ha tomado una dirección en la que solamente hay cabida para parásitos, oportunistas sin escrúpulos, aventureros y psicópatas.

8) Estamos desconectados de nuestras ciudades (cada vez más inhabitables) y de nuestros trabajos (alienados y que nos repugnan), de nuestros estudios (que no terminamos de ver para qué sirven) y de nuestras leyes (elaboradas por otros y siempre por detrás de la realidad social).

9) Estamos desconectados de nuestras familias, progresivamente más atomizadas y atacadas por las ideologías de género y por la destrucción sistemática de la familia y de la natalidad.

10) Estamos desconectados de nuestras naciones en un mundo globalizado que liquida las identidades  y la personalidad.

¡PARA QUE AHORA VENGA ALGUIEN Y NOS DIGA QUE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS Y LAS REDES SOCIALES NOS “CONECTAN”! EN REALIDAD, NO SON MÁS QUE COBERTURAS AL NIHILISMO QUE NOS IMPIDEN RECONOCER EL HECHO FUNDAMENTAL: QUE ESTAMOS QUEDANDO AISLADOS DETODO Y DE TODOS, INCLUSO DE NOSOTROS MISMOS.

Siento una inmensa tristeza cuando veo todos los pasajeros de un vagón de tren intercambiando post en cientos de redes sociales y pensando que tienen 200, 2.000 y 5.000 “amigos”, cuando en realidad tienen ese mismo número de entelequias que piensan lo mismo y que han olvidado que “lo humano” no son una serie de impulsos eléctricos transmitidos por ondas que se emiten y reciben, sino la existencia de CUERPO, ALMA Y ESPÍRITU, biología, psicología, trascendencia, y que, el orden social del siglo XXI ha destruido las tres estructuras orgánicas con las que se relacionaba con otros: el MARCO SOCIAL URBANO O RURAL, EL MARCO LABORAL-CORPORATIVO Y EL MARCO FAMILIAR.

Las “redes sociales” a los únicos que conectan es a los individuos que viven en Matrix. ME QUEJO DE QUE MATRIX ESTÁ SUSTITUYENDO CADA VEZ MÁS A LA REALIDAD. De ahí el éxito de las “redes sociales” digitales.

365 QUEJÍOS (7): emborronadores...

365 QUEJÍOS (7): emborronadores...

365 QUEJÍOS (7): ¿POR QUÉ NO LE PINTAS EL CULO A TU PADRE?

Vaya por delante que soy un gran admirador del arte urbano y que allí donde voy procuro fotografiar los grafitis de más valor artístico. He visto grafitis memorables en Montréal y Québec, los he visto portentosos e imaginativos en Lisboa, en Praga, en Budapest, en Edimburgo e incluso uno de mis hijos fue contratado para realizar varios grafitis por esos mundos de Dios. Pero, una cosa es hacer, más que “grafitis”, pinturas murales de más o menos calidad, lo que podríamos llamar “arte urbano” (impermanente por definición), y otra muy diferente ir emborronando paredes, trenes, metros y muros con firmas, con inscripciones gilipollescas o con imágenes simplemente mal concebidas y peor ejecutadas. De todos, sin duda, pintar los transportes públicos es una de las muestras más palpables de que hay mucho memo suelto por ahí. Ayer, sin ir más lejos, a las 3 de la madrugada un grupo de estos payasos apedreó en Barcelona un tren cuando estaban haciendo pintadas en la estación de Plaza de Cataluña. Porque, además, estos tipos creen que tienen el derecho a ensuciar paredes y transportes. Me resisto a llamarlos “grafiteros”. Se quedan en simples EMBORRONADORES.

Mi queja, de todas formas, no va contra ellos. De hecho, soy perfectamente consciente de que toda sociedad tiene una tasa de tarados que va en aumento. Y cada especialidad de estos tarados, hace solamente aquello que sabe hacer. Es, incluso, de agradecer que los “emborronadores” de este nivel sean sinceros y nos digan a través de sus “murales”: “soy un pobre diablo, no sé ni siquiera pintar, no tengo criterio artístico, sentido estético, ni sirvo para nada más que pulsar un spray, ahí lo pedéis ver, y por cierto, esta es mi firma”. Tanta sinceridad merece cierta compasión.

No, de lo que me quejo es de que desde hace más de una década, esta costumbre procedente de lo peor de lo peor de Nueva York (ciudad en la que, por lo demás, hay grandes muralistas y grafiteros y por la que ha pasado, entre otros notables, del género, Banshee), no tenga cabida en el código penal y no sea considerado como delito. ¿Para qué sirve el parlamento si no legisla? ¿Y para qué sirve el otro parlamentito autonómico si es incapaz de ver cómo están los transportes públicos de deteriorados por unas pocas docenas de pobres diablos que creen que así “afirmarán su personalidad”, en lugar de evidenciar sus carencias? Respuesta obligada: un parlamento que no legisla es como un jardín sin flores, miserable y deprimente, triste e inútil. Y lo mismo puede decirse a los ayuntamientos  que –como el de Barcelona- por boca de la Colgau se limitan a declarar “inaceptables” estas prácticas grafiteras… pero se niegan a tomar medidas, no sea que deba ejercer su autoridad…

¿Es un delito pintar las paredes? En mi época sí lo era. Si pintabas un muro con una consigna política y te pillaban, te podían acusar de una colección de delitos que te hacían arriesgar algún que otro año de cárcel. Hombre, tampoco es eso, pero si se  trata de atajar esta epidemia a la vista de la cretinización creciente de sectores de la juventud, víctimas del sistema de enseñanza, de la ausencia completa de escala de valores. No pido que pintar una pared o un transporte público: LO QUE PIDO ES QUE QUIEN LO HAGA ESTÉ OBLIGADO A LIMPIARLA, ESA Y CUALQUIER OTRA QUE EXISTA EN LA CIUDAD.

Porque se trata de restablecer la normalidad e incluso la belleza de barrios y transportes públicos (ya se sabe que los futuristas amaban la velocidad de trenes y vehículos) y alguien lo tiene que hacer. LO QUE ESTOY PIDIENDO ES:

1) Que se utilice esa tupida red de cámaras instaladas por todas las  calles, en los subsuelos, en los garajes, en las estaciones, para IDENTIFICAR A LOS EMBORRONADORES.

2) Para imponer a estos payasos la OBLIGACIÓN DE REPARAR LO QUE HAN EMBORRONADO (limpiando con cargo a su patrimonio: si tienen dinero para comprar sprays, tienen dinero para costearse legías, trapos y medios para limpiar)

3) Extender esa obligación a cualquier otra “firma” que hayan dejado por la ciudad.

4) El principio debe ser: el que emborrona, limpia; el que genera un gasto a la ciudad, paga ese gasto, el que molesta a sus vecinos debe compensarles.

5) Ya que se consideran una “tribu urbana” hay que tratarlos como tal: “aunque no sea tuya, esta basura la limpias tú”.

No creo que haya otra forma de combatir a estos emborronadores (que, por lo demás, siempre han demostrado ser muy agresivos).

Quizás alguien crea que se podría añadir la oferta de cursos gratuitos de formación artística. No, desengáñense, el nivel artístico de los emborronadores es cero. Ni sirven, ni servirán, como pintores, ni artísticos, ni industriales. Dudo incluso que sirvan para algo, ni-nis por derecho propio y para siempre.

 

 

365 QUEJÍOS (6) políticos

365 QUEJÍOS (6) políticos

365 QUEJÍOS (6). LO PEOR DE LA CLASE POLÍTICA ES...

Lo sé: todos nos hemos quejado alguna vez de la clase política, pero en este inventario de mi tiempo no podía faltar. La existencia de nuestra clase política es el reflejo de que el sadomasoquismo es la parafilia más extendida: los odiamos, los aborrecemos, nos aburren, nos saquean… y, sin embargo, los votamos hasta en cuatro ocasiones en ciclos de cuatro-cinco años. Mal asunto esto de que te sodomicen sin que te guste y, además, no solamente les pagues la cama, sino los mantengas. Pues bien, eso es la clase política, seguramente el oficio más odioso del mundo.

Lo que le reprocho a la clase política y de lo que me quejo es, fundamentalmente

1) No de que vivan de la política (ya se sabe, “el que sirve al altar debe vivir del altar”), sino de que ni siquiera ejerzan bien su oficio. Es normal, si tenemos en cuenta que nadie les exige nada y que ellos mismos crean sus propios controles de calidad.

2) Que crean que un acto supersticioso, casi animista (entregarles nuestra inmarcesible parcela de soberanía en una papeleta), extraordinariamente banal, les crea con derecho de hacer y deshacer a su antojo y de obtener unos beneficios personales que usted y yo, y cualquier mortal, nos cuesta mucho disfrutar (si lo conseguimos alguna vez).

3) Que estén completamente desprovistos (y sin excepción alguna) de cualquier criterio ideológico y de otra voluntad que no sea el estricto lucro personal y el perseguir el máximo beneficio con el mínimo esfuerzo.

4) Que den muestras de ceguera e incompetencia absolutas: todos son muy buenos para criticar al de enfrenta, todos son geniales a la hora de discursear, pero absolutamente ninguno tiene la más mínima idea de cómo hemos llegado hasta donde estamos, de cuáles son los verdaderos problemas de la sociedad y de cómo resolverlos. Todos ellos se entregan a las corrientes dominantes, siguen las modas y no son capaces de hacer otra que lo que les impone un guión que nunca han escrito ellos y que nunca cuestionarán.

5) Que para ellos el futuro no importe en absoluto: ni tengan noción de lo que es un Estado, ni una Nación, ni el sucederse de las generaciones, ni la construcción del futuro, ni lo que implican a medio y largo plazo,  sus actos de hoy. Para un político no hay más futuro que los cuatro años hasta las siguientes elecciones. El resto, simplemente no existe.

Podría seguir, lo sabéis vosotros y lo sé yo: lo que se puede haber reprochado a la actual clase política es que DISPONIENDO DE TODOS LOS ELEMENTOS –CIENTÍFICOS, ECONÓMICOS, TECNOLÓGICOS E HISTÓRICOS- PARA REALIZAR LA UTOPÍA QUE HABÍA RESULTADO IMPOSIBLE PARA LAS GENERACIONES PASADAS, HAYAN COMPROMETIDO NUESTRO FUTURO Y COLOCADO A UN PAÍS Y A UN PUEBLO, ANTE EL ABISMO.

¿Lo peor de todo esto?

LO PEOR ES QUE NO HAY REMEDIO. La actual clase política no tiene opciones alternativas. Cuando aparece un partido nuevo, lo hace adaptándose inmediatamente a la situación y convirtiéndose en lo que han criticado. Es ley de vida: simplemente, no hay remedio. Para que lo hubiera, debería de aparecer una clase política provista de valores más allá de los simplemente utilitaristas, con visión de futuro, con preparación suficiente, con capacidad de comprensión sobre los procesos deletéreos que se están desarrollando en la modernidad, con imaginación y, sobre todo, con honestidad suficiente para decir a la población, no aquello que la población desea oír (y el electorado “de izquierdas” y el de “derechas” quiere escuchar lo que le satisface EN ABSOLUTO LA VERDAD) y todo para obtener un miserable voto que les permitirá gozar del Olimpo de la política.

Y esto es de lo que me quejo en definitiva: NO SOLAMENTE DE LA MISERABILIDAD DE LA CLASE POLÍTICA ACTUAL, SINO DE QUE NO HAY NI LA MÁS REMOTA POSIBILIDAD DE QUE SEA SUSTITUIDA POR OTRA. Me quejo, así mismo, de la INGENUIDAD DE QUIEN PIENSA QUE HAY EXCEPCIONES: lo diré más claramente, el hecho de que aparezca tal o cual rostro nuevo, lo único que implica es que esa persona se ha dado cuenta de qué forma se vive mejor esforzándose menos. ESO ES TODO.

365 QUEJÍOS (5): ese móvil...

365 QUEJÍOS (5): ese móvil...

365 QUEJÍOS (5): ESA MÚSICA QUE NO ME INTERESA

Dele una pistola a un niño y seguro que hace un destrozo. Entregue tecnologías avanzadas a trogloditas y conseguirá alegrarlos tanto como si le da a un tonto un lápiz, pero el problema es que solamente les servirá para hacer el ganso. Fíjense en el uso del móvil, sin ir más lejos.

¡Qué bueno un “teléfono móvil” que, además, nos evite cargar con el compact, el iPod, las agendas electrónicas, las cámaras fotográficas, la cámara de vídeo, la linterna o la cinta métrica, e incluso el e-reader, el ladtop y la cónsola de videojuegos: ahora, todo eso lo tiene usted en un artefacto extraplano de apenas 7 x 15 cm, de menos de 150 grs. Y, además, mire usted, sirve incluso para hablar, chatear, enviar correo, reforzar tus redes sociales y como alternativa a la tarjeta de crédito en algunos casos. No solamente cuando se inició la era de la informática (allá por los primeros años 80) uno podía prever que viviría tales adelantos, sino que, incluso, después, cuando irrumpió la telefonía móvil primero, internet después, pensábamos que estas tecnologías iban a avanzar a tal velocidad. Esto es algo que lo todos sabemos y no va por ahí mi quejío. ME QUEJO DE LOS QUE NO UTILIZAN ESTAS TECNOLOGÍAS DE MANERA RESPONSABLE.

Sin ir más lejos:

1) ¿A mí qué diablos me importan las conversaciones telefónicas de la gente que viaja a mi lado en cualquier transporte público o que camina a mi paso en la calle?

2) Y lo que es peor: a mí ¿qué diablos me puede interesar la música del primer cretino que me cruzo con el móvil a todo volumen exhibiendo su mal gusto musical?

En los años 70 se criticaba a los que iban a la playa con el radiocasete a todo volumen.  Era el sinónimo del cutrerío. A nadie con un mínimo de educación y estilo se le hubiera ocurrido hace unas décadas ir exhibiendo sus gustos musicales. Especialmente, porque suelen ser malos. El otro día, haciendo un alto en un semáforo se le puso un gilijibia con el móvil atronando un rap. Se me escapó decirle: “¿Cómo diablos tienes tan mal gusto musical?”. No me entendió, claro, iba completamente empanao. Pero es así: por algún motivo, falta de educación, falta de sensibilidad musical y estupidez siempre van de la mano.

HASTA LOS AÑOS 50 EXISTIÓ LA ASIGNATURA DE “URBANIDAD”. SE ENSEÑABA EN LOS COLEGIOS A LOS NIÑOS A SER “EDUCADOS”. A DONDE NO LLEGABAN LOS PADRES, LLEGABA LA ESCUELA. La asignatura desapareció pronto (en los 60) y en los 80, para los nuevos planes de estudio socialistas, esto era un síntoma de “fascismo y dictadura”. El resultado es que hoy, tenemos a una nueva generación que ni siquiera se ha enterado que tiene mal gusto musical, sino que estos gipsykings han llegado a adultos sin tener ni idea de lo que es la corrección social, la educación o el estilo. Y LO MÁS TRÁGICO ES QUE NUNCA SABRÁN QUÉ ES TODO ESTO. Alguien dijo que “el estilo es la vida”. Parafraseándolo se podría decir que “quien carece de estilo ignora lo que es la vida”. O dicho de otra manera: “un mal estilo conduce a una mala vida”.

Que quede claro:

- no me interesa ninguna de las conversaciones que me veo obligado a oír en las calles.

- no me interesa esa mala música que me obligan a oir y que solamente muestra el cutrerío de quien la exhibe.

ME QUEJO DE UN ESTADO QUE HA RENUNCIADO A EDUCAR A SUS CIUDADANOS (quizás los alumnos que han superado la primaria, sepan los que es la Constitución, pero no sepan que eso de comerse los mocos está mal visto) Y DE UN SISTEMA SOCIAL QUE HA PERDIDO CUALQUIER NORMA Y CUYO ESTILO ES EL CUTRERÍO MÁS ACRISOLADO.

¿MI LEMA? ¡SOLO PARA TUS OIDOS, GILIPOLLAS!

 

 

365 QUEJÍOS (3) MEAR DE PIE

365 QUEJÍOS (3) MEAR DE PIE

365 QUEJIOS: SOY VARON Y QUIERO MIS DERECHOS. ¡COBRAR LO MISMO QUE ANA BOTIN Y ORINAR DE PIE SIN SALPICAR!

Abochornado de tener unos sindicatos cretinizados e inútiles y de ver cómo tras la excesiva “huelga general feminista” del día 8 de marzo, ayer, DÍA DE LOS TRABAJADORES, los propios sindicatos consideraban que no había más trabajadores que las de género femenino, planteo mi queja del día. Lo hago, no como perteneciente a una minoría oprimida (que lo soy: varón, de clase media y de linaje español, justo y razonable), sino como reflejo compensatorio a las pretensiones del POPULISMO DE IZQUIERDAS.

Dicho populismo está ideado para los que no piensan, para aquellos peces muertos que nadan a favor de la corriente (o, más bien, que son arrastrados por ella). Una  corriente que nade en los despachos enmoquetados de la UNESCO y que impone su dictadura orbi et orbe. Al parecer, el populismo de izquierda es el admisible y cualquier otro que no tenga al pensamiento único a las ideologías de género y al mestizaje multicultural y globalizador como elementos inspiradores, debe ser arrojado a los leones.

Pues bien: ¿igualdad  salarial entre hombres y mujeres? Hay economistas series que dice que se ha alcanzado hace mucho tiempo y que a trabajo igual, del mismo nivel, de la misma especialidad y de la misma empresa, corresponde, un salario igual. Yo me creo esta versión, más que cualquier otra, pero en fin, puestos a pedir, PIDO LA IGUALDAD SALARIAL POR LO ALTO. Y CON UNA MUJER, CON CARMEN BOTIN O’SHEA (O, EN SU DEFECTO, CON CUALQUIER MINISTRA O PARLAMENTARIA). Pero no solo eso: yo también tengo mi ideología de género.

Estoy harto de orinar cada mañana y salpicar fuera de la taza. ¿A qué se debe tamaño desafuero? A que los varones dignos de tal nombre, meamos de pie. Y estamos orgullosos de ello. Algo irrenunciable. Y, de la misma forma que en cada cuarto de baño, desde hace 100 años está presente el bidé para uso y disfrute de la mujer, REIVINDICO EL URINARIO A LA ALTURA DE MI VEJIGA Y RECEPTÁCULO DE LA MISMA.

No sé por qué, francamente, no está presente en los cuartos de baño. No quiero seguir salpicando  inevitablemente a causa del desfase entre la altura del WC y la de la aberutra externa de mi uretra (casi 50 cm en los que puede pasar de todo).

CREO HABLAR NO SOLAMENTE EN NOMBRE DE LOS VARONES CARPETOBETÓNICOS, SINO TAMBIÉN EN NOMBRE DE LAS MUJERES QUE SUELEN AFEARNOS POR UNAS GOTAS DESVIADAS DE SU DESTINO.

No sé si he logrado explicar mi quejío del día…

365 QUEJÍOS (2).sindicatos

365 QUEJÍOS (2).sindicatos

365 QUEJÍOS (2): ¿SINDICATOS VERTICALES? ¿SINDICATOS HORIZONTALES? ¡NO! ¡SINDICATOS INCLINADOS!

¿De qué se puede quejar uno el 1º de mayo? ¿De que no hay sindicatos? Los hay. Están ahí y los pagamos usted y yo a través de un gobierno que desde mediados de los 80 entendió que la carne de sindicalista sale barata. Desde entonces, los sindicatos “horizontales” (CCOO y UGT) han ido firmando “en nombre de los trabajadores” (“agentes sociales”) leyes y medias contrarias a los trabajadores. Se representan a sí mismo, en absoluto a ti y a mí, ni a los que son como tú o como yo. El sindicalismo es hijo del siglo XIX. Sirvió para moderar la ansiedad de rentabilidad de los capitalistas. De no existir los sindicatos, el capitalismo se habría hundido antes víctima de sus propias crisis de crecimiento. Los sindicatos hicieron que los patronos redujeron beneficios, aumentaran el nivel de vida de la clase obrera y convirtieran a los “trabajadores alienados” de los que hablara Marx, en “productores integrados” a los que aludió Umberto Eco. Pronto, los sindicatos se convirtieron en parte del engranaje del capitalismo, una especie de freno de zapata.

Hoy no son ni eso. Son arcaísmos vivos, productos de otro tiempo. Residuos de la época del capitalismo industrial, innecesarios e inadaptados a la época del capitalismo globalizador. Lenin entendió perfectamente que el “sindicalismo” jamás sería revolucionario… salvo que fuera un apéndice –una estructura horizontal- del “partido revolucionario”.

¿No conocéis el himno de UGT-CCOO? Sí, hombre, es aquella canción de Miguel de Molina, La bien pagá. Os la pongo para que la ensayéis.

Me quejo de unos sindicatos que hablan en mi nombre, cuando no tienen nada que ver ni conmigo ni con los míos. Si hablan de alguien que lo hagan de sus afiliados (si es que les queda todavía tontorrones que paguen la cuota), que lo hagan en nombre de sus cargos sindicales (los bienpagaos), que lo hagan en nombre de su patrimonio (que nos pertenece a usted y a mí), que hablen en nombre de sus “logros”: cero sobre cero en las últimas décadas; que se recuerde sus traiciones a los trabajadores, su venta al neocapitalismo. Sobre todo, hablan por sí mismos cuando:

1) Piden más inmigración y más libre… cuando los trabajadores españoles, sus afiliados, son los primeros afectados y

2) Piden la libertad de los “presos políticos” y se despreocupan de los jubilados teniendo como resultado su abandono del terreno sindical y su instalación en la vitrina del independentismo, como meros figurones a precio de ganga.

DE AHÍ QUE ME QUEJE DE QUE EN ESPAÑA  LOS “INTERESES DE LOS TRABAJADORES” NO ESTÁN DEFENDIDOS POR LOS “INTERLOCUTORES SOCIALES” QUE SE SIENTAN CON SUS AMIGOTES DEL GOBIERNO DE TURNO Y CAMBALACHEAN UNOS EURACOS DE AQUÍ Y DE ALLÍ A CAMBIO DE FIRMAR LO QUE SE LES PONGA BAJO LAS BABAS.

De eso me quejo. ¿Queda alguien con carné sindical? No seáis canelos y romperlo.  No más sindicatos inclinados.

365 QUEJÍOS (1)

365 QUEJÍOS (1)

No estoy en contra de los porros, simplemente, porque agilipollen. A mí, en realidad, me da igual que un colgado en unos años abra la puerta de la esquizofrenía (como está demostrado) a fuerza de colocarse. Preferiría, obviamente, que ese tipo de enfermedades no fueran cubiertas por la seguridad social: todos somos dueños de jugar con nuestra salud, pero no de que el "sistema" nos mantenga. soy libertario... pero, a condición de que cada cual asuma la responsabilidad de sus actos.

Así pues, dejando claro que el porro agilipolla y, abusar de él, supone un primer paso hacia la psicosis cannábica y sea una de las puertas para la esquizofrenía, de lo que me quejo no es de esto. Ni siquiera me quejo de la permisividad actual que ¡el gobierno de derechas! mantiene en relación al libre uso del cannabis. Por que el cannabis, entérense ESTA LEGALIZADO DE FACTO (como lo está la eutanasia, sin ir más lejos). DE LO QUE ME QUEJO ES DE QUE MI NIETO DE DOS AÑOS ESTÉ JUGANDO EN UN PARQUE PÚBLICO Y UN PAR DE METROS, UN PAR DE COLGADOS DE APENAS 14 AÑOS ESTÉN FUMANDO A LAS 11:00 DE LA MAÑANA. 

Entiendo perfectamente, porqué el gobierno se resiste a reconocer el hecho de facto: ZAPATERO ABRIÓ LAS PUERTAS A LA LEGALIZACIÓN DEL PERRO Y RAJOY NO HA HECHO NADA PARA CERRARLAS. Todo lo contrario. Era lo que exigía la crisis económica iniciada en 2007-8: tener a una juventud empanada, porro va y porro viene, por mucho que se comprometiera su futuro (¡que político piensa hoy en un horizonte superior a los cuatro años que dura una legislatura?). Rajoy, además, tiene un buen ejemplo en la política de Trump en relación al cannabis: LEGALIZARLO y PERMITIR SU CULTIVO en donde antes, los EEUU cultivaban cereales...


No me quejo de que el porro cambie el carácter (que lo cambia), ni estoy dispuesto a reconocer que aceptar las virtudes medicinales del cannabis (como de miles de vegetales) implique necesariamente reconocer su legalización para determinadas dolencias. Me quejo de que las variedades de cannabis que se venden actualmente tienen 10 e incluso 40 veces más "principio activo" que las que se fumaban hace 50 años... Ese cannabis es fumado hoy por gentes de poco carácter, sin vocaciones definidas, sin capacidad crítica, psíquicamente "soft", blandos y frágiles. 

El resultado de la legalización del cannabis, va a ser:

1) Un aumento de determinadas enfermedades, especialmente de las psicosis y de la esquizofrenia.

2) Pérdida de capacidad de estudio y de concentración de jóvenes en edad escolar que jamás terminarán sus estudios: Ni-nis para toda la eternidad.

3) El aumento de accidente laborales y de tráfico (a la vista de que nadie avisa que esto de empanarse a base de porros sume en somnolencia... algo de lo que nadie alerta.

4) Aparición de franjas de porreros que jamás tendrán acomodo en el espacio laboral (¿ofrecería usted un trabajo a un empanado que además llega a la oficina de recursos humanos oliendo a cannabis?)

5) Merma de la coherencia y fortaleza de una sociedad por disolución de la personalidad de amplias franjas de la juventud.

Y, francamente, todo esto me parece muy bien: ES LO QUE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA QUIERE Y LO QUE HA CONSEGUIDO VOTANDO 40 AÑOS SEGUIDOS AL PP Y AL PSOE. Insisto, lo único que me molesta es que el gobierno se niegue a legislar la cuestión para evitar poner alguna limitación (por ejemplo, prohibir empanarse en determinados lugares, prohibicón de emporrarse a menores de tal edad, etc.) y, lo peor de todo, QUE SIGAN HABIENDO CAMPAÑAS CONTRA EL TABACO Y PARA IMPEDIR FUMAR AQUÍ Y ALLÍ Y NO HAYA NINGUNA SOBRE LOS RIESGOS DE EMPORRARSE.

Pero esto es lo que hay: una sociedad que camina hacia su desintegración, es una sociedad que, necdesariamente, tiende a considerar cualquier droga como "tabla de salvación".


entrevista The Identitarians

entrevista The Identitarians

Recientemente ha aparecido THE IDENTITARIANS, The movement against globalism and islam in Europa, compuesto por una serie de entrevistas realizadas por José Pedro Zúquete, investigador en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa. Es autor de Política misionera en la Europa contemporánea y coautor de The Struggle for the World. Da la casualidad de que figuro entre los entrevistados, así que os ofrezco el contenido de la entrevista que me hizo Zúquete hace un año y el enlace para los que os intereséis por la obra.

 

Entrevista para The Identitarians:

¿Se considera identitario? ¿Qué es para usted un identitario?

Para responder a esta pregunta haría falta conocer exactamente cuál es la definición de “identitario”, a fecha de hoy. Habitualmente, se entiende por identitario a todo aquel que defiende sus raíces y la fisonomía tradicional de su comunidad. El problema viene porque cada cual entiende estos elementos una determinada manera. Si lo identitario es reconocer tres influencias culturales (el mundo clásico, el mundo germánico y el mundo católico) y tres niveles de identidad (el nacional propio de la Nación-Estado, el de la tierra natal o patria carnal y el europeo), sin duda me puedo considerar como identitario.

Ser europeo sería integrar todos estos niveles y convertirlos en normas de vida que, además, inspiraran las leyes y las constituciones de nuestros Estados-Nación. Pero, como he dicho, el problema es el valor y la fuerza que se da a cada uno de estos elementos: los hay, por ejemplo, que terminan considerando a la “tierra natal” como elemento más determinante y eso les lleva a posiciones reginal-nacionalistas e independentistas en relación a los Estados-Nación. Soy de la opinión que el Estado-Nación es hoy la única defensa que disponemos frente a la globalización y, por tanto, debe ser defendido.

- Es correcto decir que Ernesto Milà fue un militante neo-fascista en los años ochenta?

Sí, es correcto. Yo me integré en la acción política en 1968 en grupos descaradamente neo-fascistas. Y como tal, milité hasta mediados de los 80 en ese ambiente. Sin embargo, a partir de entonces, cuando el recuerdo de los fascismos empezó a quedar muy atrás y se generalizaron las desapariciones por muertes naturales de quienes habían vivido aquella época, el neofascismo se difuminó como fenómeno político. La disolución tardía del Movimiento Social Italiano fue el síntoma de que ese período había muerto en 1994.

Debo decir que entre 1972 y 1999, me seguía considerando “nacional-revolucionario”. Ahora bien, con este concepto ocurría lo mismo que con el término “identitario”: estuvo mal definido. Para unos ser “nacional-revolucionario” era ser neo-nazi pero evitando la carga negativa del término, para otros era ser una especie de actitud de izquierdas sostenida por militantes de extrema-derecha como eco remoto de aquellos miembros de la “revolución conservadora” alemana que asumieron este término. Otros identificaban neo-fascista a “nacional-revolucionario”. Para otros era simplemente un nihilismo activista frenético (en España, Bases Autónomas).

Detrás de todos estos problemas de definición lo que existe es un hecho histórico capital: la derrota del fascismo en 1945 que cortó cualquier posibilidad de que movimientos inspirados en él pudieran participar en el debate político cotidiano. Esto generó falta de liderazgo, dispersión, confusiones doctrinales, divagaciones poco fundamentales, ausencia de doctrina digna de tal nombre y, por tanto, orientación de la militancia según sus preferencias irracionales.

- ¿Usted fue redactor o editor de la Revista IdentidaD? ¿Desde cuando?

En realidad, fui “jefe de redacción” de la revista Identidad desde su inicio hasta su número 34. El director era Enrique Ravello. Me puedo atribuir sin reservas, también la idea de la revista. Digamos que la revista la hacíamos entre los dos. Debo decir que para mi fue un trabajo profesional y cobre por ello. Mi función era llenar la revista con artículos (entre el 50 y el 75% de todo lo que aparecía en la revista era escrito por mí), maquetar cada número y enviarlo a la imprenta; y el resto de los contenidos, esencialmente, estaba aportado por Ravello y por otros amigos suyos. La revista, si no recuerdo mal, empezó dirando 15.000 ejemplares y se vendía en kioscos de prensa. Solamente unos pocos ejemplares se repartían entre el ambiente político identitario o nacional-revolucionario. A partir del tercer o cuarto número perdí el interés político por la revista y seguí trabajando en ella como un trabajo profesional. El motivo era que pude comprobar que los intereses y orientaciones políticas de Revello tenían poco que ver con las mías.

A esto hubo que añadir dos elementos que, sin duda, tuvieron que ver en el fracaso de la iniciativa: por una parte, que poco después de iniciar su publicación tuvo lugar la gran crisis económica de 2008 y por otra que fueron los años en los que la prensa impresa sufrió un retroceso brutal en España y se perdieron cientos de puntos de venta. Lo más sorprendente es que casi se trató de una revista “clandestina” que apareció durante tres años, pero que no tuvo absolutamente ninguna influencia en el ambiente político de extrema-derecha.  

-  ¿Tuvo contactos o colaboró con Enrique Ravello y con Tierra y Pueblo? ¿su trabajo era similar?

Debió ser en 2005 cuando conocí a Enrique Ravello. En el momento de conocerlo no sabía de él que hubiera sido el “hombre de Miguel Serrano” en España, ni que  mantuviera contactos con la organización francesa Tierra y Pueblo, que ni siquiera conocía. Sobre nuestras posiciones políticas debo decir que eran “hasta cierto punto semejantes” y “hasta cierto punto divergentes” (como muestra el hecho de que actualmente él está dirigiendo un movimiento independentista catalán desde Valencia y yo esté instalado en el escepticismo y en el exilio interior). La similitud de actitudes derivaba de que ambos reconocíamos la necesidad de instalar un poco de cordura y de sensatez en el ambiente –frecuentemente enloquecido- de los grupos de extrema-derecha españoles y en que el nuevo denominador común debía proceder de la doctirna identitaria. Mi impresión personal era que Ravello estaba lastrado por su origen (CEDADE, es decir, un círculo cultural, no político y que jamás hizo política) y por cierto dogmatismo ideológico (tal como se ha evidenciado al empantanarse en el callejón sin salida del independentismo trayendo a Cataluña una clonación del Vlaams Velang).

A la pregunta de si nuestra “misión” era semejante, no puedo responder. Nunca me he considerado investido de una misión. Mi intención a partir de 1999 ha sido participar y contribuir a la creación en España de un movimiento de protesta contra el actual estado de cosas y nunca he tenido ambiciones de dirigir ningún grupo, ni organización, ni tener un protagonismo especial. Y armado con esa intención he participado en Democracia Nacional (2000-2004), en España 2000 (entre 2006 y 2016), he trabajado en la revista Identidad (de 2006 y 2009) y he colaborado con Plataforma por Cataluña. Ciertamente –por mi experiencia, claro está– he ocupado en estas iniciativas, puestos de relativa responsabilidad. Simplemente: cuando me he convencido de que estas iniciativas habían agotado todas sus posibilidades, me he alejado de ellas. En la actualidad no milito políticamente en ningún lugar, convencido de que las iniciativas que se están realizando en España en estos momentos son muy limitadas, carecen de cuadros suficientes y de claridad en las orientaciones doctrinales, estratégicas y políticas, para poder tener éxitos en el futuro 

- ¿Hasta qué punto está amenazado el futuro étnico de los europeos?

Está, efectiva y dramáticamente, amenazado de desaparición. Tenemos en el continente introducidos los fermentos de guerra civil racial-social-religiosa que irán creciendo y haciéndose cada vez más violentos en los próximos años. En el momento actual, en algunos países, todavía se puede responder a través de la vía política (Francia, Reino Unido, Alemania), en otros (como España) esta vía ya no es posible. Entre 20 y 50 años, Europa estará islamizada sin remedio y en plena guerra civil o en estado de virtual “dimmituh”. No solo es el futuro étnico de los europeos y su tradición, su historia y su pasado, sino su estado del bienestar, sus logros sociales, su economía, sus libertades, lo que está amenazado.

-  ¿Qué es para usted el populismo?

Hace unos años, un ilustre cero a la izquierda que había sido presidente de las juventudes del Partido Popular me definía el populismo como “dar la razón al pueblo”. No, en realidad, no es esto, sino algo muy diferente: lo que hoy se llama despertivamente “populismo” es simplemente tratar de recuperar la cordura y la esencialidad del discurso política desembarándose de los límites impuestos por lo políticamente correcto, por el pensamiento único y por las ideologías progresistas y de género, procurando aislar los temas esenciales que más afectan a nuestro futuro, liberándose de las sugestiones y mitos humanistas y universalistas que tienen en la UNESCO a su principal altavoz y tratando de racionalizar la política en función de los intereses de la población.

-  La clase globalizadora, de izquierda y derecha, continíua ganando las elecciones en Europa y controlando el poder. Incluso en una coyuntura favorable (terrorismo, crisis económicas, problemas migratorios, etc) los partidos antisistema siguen estando lejos del poder. Considera imposible la victoria electoral de un partido identitario en Europa?

Debo decir que hasta 2017 creí en las posibilidades de que el Front National francés obtuviera la victoria y vi el apoyo popular al Brexit del Reino Unido como un elemento positivo. Unos meses después, la victoria de Macron, incluso el desgaste de Trump y la lentitud del “decoupling” del Reino Unido, son síntomas significativos de que las dificultades van a ser, en mi opinión, prácticamente insuperables… en condiciones normales.  Creo que la derrota de Marine Le Pen se debió a una serie errores estratégicos y tácticos y que su campaña electoral estuvo muy mal planteada. Trató de ganar votos a la izquierda, en lugar de procurar que la segunda vuelta fuera entre ella y el candidato del partido de la izquierda alternativa, Melenchon. Responsabilizo a Florian Philipot y a su equipo de este error, pero la candidata también tiene su parte de culpa. El riesgo actual es que el FN se difumine en la política francesa a la vista de su incapacidad para ser una alternativa y de su liderazgo frustrado. El caso austríaco es también significativo. Y el alemán lo confirmará: las fuerzas “identitarias” (por levemente identitarias que sean) existen en buena parte de Europa, pero no con la fuerza suficiente para lograr cambios sustanciales en la trayectoria suicida de los gobiernos europeos. El caso húngaro es una excepción… veremos hasta cuándo.

-  Muchos identitarios dicen que un futuro de “guerras étnicas” es inevitable en Europa. ¿Cree usted que se trata de una idea exagerada?

No, desgraciadamente no se trata de una exageración, ni de una visión pesimista del futuro, sino de simple realismo a la vista de las diferenciales de crecimiento de la población autóctona europea y de la que se da en el contingente halógeno. De hecho, los atentados yihadistas y la delincuencia procedente de los países del Magreb, pueden entenderse como primeros chispazos de ese conflcito étnico-social-religioso. Por eso he dicho que, en buena parte de Europa, ya no basta con una respuesta “política” o “electoral”.