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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

TERRORISMO, MATRIARCADO VASCO Y SACRIFICIO HUMANO

TERRORISMO, MATRIARCADO VASCO Y SACRIFICIO HUMANO

Redacción.- El País Vasco no ha asimilado la violencia cotidiana. En medio de un rechazo cada vez más unánime, el terrorismo sigue existiendo apoyado por un 12-14% de la población y, la sociedad se siente impotente contra él. Nos equivocaríamos si percibieramos solo un fondo político-social en el terrorismo. Quienes hemos tenido la ocasión de entrevistar etarras o ex-etarras, leer sus publicaciones y documentos, hemos podido constatar la extrema pobreza intelectual de la banda. La “ideología” etarra no es más que una cobertura de lo que podríamos llamar “un estado de espíritu”.



¿Qué impulsa a unos jóvenes a entrar en una organización terrorista? ¿por qué el terrorismo y la violencia han arraigado en el País Vasco con una intensidad desconocida en cualquier otro lugar del mundo desarrollado?


Todos los intentos de aproximación al fenómeno etarra se han realizado desde el punto de vista político o sociológico y, por tanto, las respuestas han sido necesariamente parciales, en tanto se refieren a los fenómenos más superficiales de la conducta humana. Nuestra intención es analizar el terrorismo vasco desde una perspectiva psicológica y antropológica


ETA: JOVENES Y VARONES


Lo esencial de ETA, desde sus orígenes, ha estado constituido por militantes extremadamente jóvenes. La misma organización nació de un grupo juvenil –“Ekin”- en el curso 1953-54, formado por estudiantes de la Universidad de Deusto que atrajo a las juventudes del PNV. Esta constante se ha mantenido hasta nuestros días. Si bien los comandos más experimentados y que realizan acciones de mayor envergadura, están compuestos por individuos maduros, lo esencial de ETA y del electorado de HB sigue siendo un público extremadamente joven. Los etarras de mayor edad, son pocos, casi a título de excepción y protagonizan buena parte de “arrepentimientos”.


Históricamente, las mujeres apenas han estado presentes en ETA, ni a nivel de base ni de dirección; "Yoyes" no fue solo la única mujer que llegó al Comité Ejecutivo de ETA, sino que, además, terminó asesinada por sus ex-compañeros; incluso en la “galaxia etarra”, las mujeres están presentes en un porcentaje anómalamente disminuido. ETA y su entorno, es “cosa de hombres”. ¿Podemos extraer alguna conclusión?


EL MATRIARCADO VASCO


La sociedad vasca es telúrica y matriarcal. El drama del nacionalismo radical es precisamente éste: a la hora de destacar el factor diferencial, lo que se están destacando son los aspectos telúricos y ginecocráticos del pasado ancestral. Y esto no hace sino generar una contradicción exasperante entre una sociedad machista (recuérdense los chistes que circulan al respecto) cuyas raíces son matriarcales.


Las sociedades pre-modernas hicieron del factor religioso el eje de sus vidas. La tradición se solidificaba y conformaba en torno al factor religioso. El pueblo vasco ha sido un pueblo extremadamente religioso. En la antigua religiosidad vasca se muestran más detalladamente carácteres telúricos y ginecocráticos. El hecho de que el catolicismo haya impregnado hasta la médula la psicología vasca es algo meramente accidental: paralelamente, han sobrevivido las leyendas y mitos precristianos.


Mari está situada en el centro del panteón vasco. No es, sin embargo, una diosa, sino más bien una especie de genio de la Tierra y de la Naturaleza. Su vivienda está en el interior de la Tierra y se comunica con la superficie a través de cuevas y barrancos. Se la representa con pies de oca o de cabra, puede ser un árbol parecido a una mujer o bien un zarzal; en el valle del Baztán es un macho cabrío y en Oñate una novilla. Es la Madre Tierra, la Gran Diosa neolítica, dispensadora de vida y gracias a la cual todo existe. En otro tiempo, toda mujer vasca era una perífrasis simbólica de Mari.


No hay nadie por encima de Mari y, en modo alguno, su marido, Sugar, representado frecuentemente con forma de serpiente, animal telúrico, por lo demás. Mari tuvo dos hijos, Atarrabi y Mikelats, sobre los que circula un ciclo legendario extremadamente rico; uno de ellos es bueno y el otro malo... Del Todo telúrico, nace la Dualidad, representada por los dos hermanos antagonistas.


Hasta no hace mucho, cuando un vasco se iba de su casa para vivir en casa de la esposa, adoptaba el apellido de ésta. La herencia la recibía no en tanto que tal, sino como marido o hijo de la “Señora de la casa”, “etxekoandre”. La casa supone una progresión en relación a la caverna primitiva; era en la caverna donde habitaban todos los seres superiores y, en especial, Mari.


El caserío tiene tanta fuerza y arraigo en la cultura vasca que sus habitantes, implícitamente, se consideran a sí mismos propiedad de la casa; al hablar de alguién se dice “Fulano de Tal, de la casa de...”. La casa no pertenece solo a los vivos, sino también a los muertos. En las cavernas neolíticas vascas se han encontrado enterramientos situados, no en las profundidades, sino en la entrada. La costumbre ha persistido con el paso de los milenios. En algunos caseríos los niños muertos sin bautizar, son enterrados en el jardín de la dueña de la casa, donde solo ella puede plantar flores allí. La mujer fue hasta ayer la sacerdotisa del hogar, como en un tiempo excepcionalmente remoto lo fue de la Naturaleza. En este culto dispensado por la mujer, honrar a los ancestros era capital.


Junto a Mari figuran otros personajes igualmente femeninos: las lamias, mujeres palmípedas, las sorgiñas que presiden los nacimientos, Eguzkia, el Sol, y Ilargia, la Luna, igualmente femeninas en la mitología vasca; Ama Lur, la Madre Tierra, es otro de los avatares de Mari, y así sucesivamente.


EL GRUPO SANGUINEO VASCO


Exiten dos grandes grupos de religiones y cosmogonías: las de naturaleza masculina y solar y las de carácter telúrico, femenino y lunar. Este hecho, ha determinado los grandes conflictos históricos: Roma contra Cartago, Dorios contra Minoicos, etc. La religión vasca pertenece al grupo telúrico y lunar. Podemos establecer que su origen es similar a la del resto de pueblos que tienen idéntico simbolismo religioso. El grupo sanguíneo nos ayudará a perfilar la respuesta al problema de los orígenes vascos.


El grupo sanguíneo dominante entre los vascos autóctonos es el 0 (entre un 75 a 80%). Tal proporción solamente se da entre pueblos atlánticos (escoceses, irlandeses, islandeses), en Creta, Cerdeña, Canarias, Azores, algunas zonas de Túnez y poco más. La sangre 0 está ligada a pueblos marineros y disminuye a medida que vamos dejando atrás el Atlántico. La sangre A, por el contrario, está presente de forma mayoritaria, a medida que nos remontamos hacia el Norte de Europa y disminuye cuando descendemos. A pesar de las migraciones y los cambios provocados por las invasiones, es posible percibir perfectamente que allí donde las religiones de tipo solar fueron hegemónicas, la sangre dominante era del grupo A y cuando predominaron las telúricas y lunares, la sangre fue de grupo 0. Y es así como podemos hablar de dos grupos de mitos que aluden a ubicaciones geográficas muy concretas que se corresponden con grupos sanguíneos y con formas religiosas.


Los mitos de los pueblos que ostentaban religiones solares y sangre A, afirmaban que su lugar de procedencia era el Polo, el Norte, Hiperbórea o Thule, mientras que los pueblos telúricos y lunares, de sangre 0, se querían hijos de la Atlántida, del Oeste o de Occidente. Aun existiendo un misterio del origen vasco, por su religiosidad pertenecen a este segundo grupo. Tal es su origen mítico... Si los escrúpulos, impiden hablar de la Atlántida en el caso vasco, habrá, necesariamente que aludir a “pueblos marineros”, pues no hay ni uno solo en donde la sangre 0 y la religión telúrica predominen, que desconozcan las rutas marítimas.


LAS INICIACIONES GUERRERAS EN LA SOCIEDAD VASCA


El pueblo vasco recibió poca aportación de sangre A. Euskal-Herria quedaba lejos de las áreas de colonización griegas. Las legiones romanas, apenas se internaron y los pueblos germánicos tampoco penetraron. Leovigildo y los visigodos arrinconaron a los vascos en sus valles rodeados de montañas. Los vascones perdieron La Rioja y Navarra. Cuando los musulmanes ascendieron hasta Poitiers, no se preocuparon de penetrar en el País Vasco.


Solo en el siglo XIX, la industrialización hizo necesaria la presencia de mano de obra nueva y la burguesía local hubo de apelar a la emigración. Esta prosiguió hasta hace poco. Euskal-Herria dejó de ser una sociedad estanca, encerrada en valles y caseríos, la industrialización trajo emigración trajo emigración y ésta diversidad cultural. Las doctrinas nacionalistas de Sabino Arana, constituyeron un reflejo de autodefensa para preservar la identidad vasca. Para entonces, era inevitable que el matriarcado originario entrase en conflicto con el sistema patriarcal que, no solo rodeaba a Euskal-Herria, sino que había penetrado con la inmigración. En el fondo, el nacionalismo, con su culto a la tierra natal, no es sino una muestra evolucionada de telurismo.


Ya desde la Edad Media, la sociedad vasca, especialmente los jóvenes varones, terminaron por experimentar una incomodidad existencial. Su problema consistía en huir del matriarcado originario y construir una sociedad patriarcal a imagen de los pueblos vecinos. Para ello se sirvió de los mecanismos iniciáticos y, en particular, de las iniciaciones guerreras que les ayudaban a afirmarse como varones y zafarse del dominio matriarcal. Frecuentemente las sociedades telúricas producen civilizaciones guerreras.


Permanecen rastros de estas iniciaciones en ciertas danzas que todavía hoy siguen practicándose. En la “mascarada” de Zuberoa o en la “Axeri dantza” de Azuma, en las fiestas de Carnaval de muchos pueblos vascos, los jóvenes imitan la conducta del zorro o del lobo, animales típicamente guerreros; luego deben mostrar su habilidad como jinetes, decapitan aves y danzan con espada y palo. El baile de “Orratzakoa” es particularmente significativo: los danzantes se colocan uno tras otro con las piernas abiertas formando una especie de túnel que cada uno de ellos debe atravesar a gatas. Al llegar al final, el primer bailarín lo pone de pié agarrándolo por las axilas. Evidentemente se trata de la dramatización de un parto. Bruno Bettelheim escribe a propósito que uno de los fines del ritual de iniciación masculina podría consistir en afirmar que “también los hombres pueden engendrar hijos”. En el País Vasco existía la costumbre de la "covada", pantomima consistente en que el padre se acuesta en el lecho de la esposa que acaba de dar a luz, simulando los dolores del parto, mientras la madre se incorporaba para realizar los trabajos cotidianos... Lejos de ser una costumbre desprovista de sentido, supone una aspiración a asumir la generación del hijo y tener potestad sobre él. Se trata, en definitiva, de una reivindicación patriarcal en un marco en el que su función está disminuida.


Mediante la iniciación, el joven que ha nacido en una sociedad dominada por lo telúrico, intenta zafarse de esta influencia que considera contraria a su naturaleza y establece su hegemonía en el seno de una sociedad de hombres. A través de la iniciación, el joven muere como adolescente -equiparado a las mujeres y a los niños-, es arrancado de los vínculos que la unen a la madre y entra en la comunidad de los hombres. Su equivalente moderno son las “peñas” y “sociedades gastronómicas” o algunas fiestas locales cerradas hasta hace poco a las mujeres vascas.


EL MECANISMO PSICOLOGICO DE LA VIOLENCIA ACTUAL


Este esquema ha funcionado durante milenios hasta que el mundo moderno lo ha arrojado al baúl de lo irracional. Caro Baroja decía que cuando se cierra la puerta a lo mágico, vuelve a entrar por la ventana. Aquí está precisamente el motivo de porque ha arraigado con tanta fuerza el terrorismo y la violencia callejera. El Euzkal-Herria ha sufrido el mismo proceso de abandono de las tradiciones que otros pueblos occidentales, se ha cerrado la puerta a lo mágico. Sin embargo el proceso iniciático se ha reconstruido en forma de terrorismo y de violencia callejera. Mediante estos dos fenómenos, una parte de los jóvenes vascos se afirma como “hombres” realizando actos terroristas y de violencia callejera, pobres remedos de acciones “guerreras”, gracias a las cuales, olvidan su carácter de adolescentes en régimen de dependencia de la Madre. Huyen así del mundo matriarcal y se refugian en el patriarcal. Los “Comandos Y de Apoyo a ETA” y los jóvenes violentos de “Jarrai” entran perfectamente dentro de este esquema que explica porqué su militancia es siempre corta en el tiempo. La iniciación es un momento de tránsito, no una situación estable que pueda prolongarse muchos meses.


La iniciación en las sociedades antiguas venía prologada de un período de retiro en el que el joven, solo o en compañía de los que están en su misma situación, se prepara para la prueba (el joven que se integra en "Jarrai" o en los "Comandos Y", pasa por "cursos", "seminarios" de formación como primer acto de su militancia). Luego, como en todo rito de este tipo, viene la “aventura iniciática”; entre los jóvenes africanos se tratará de cazar a un león o a un animal salvaje, en Creta había que montar a un toro; los jóvenes urbanos occidentales, en unos casos, irán a los estadios de fútbol a animar a su equipo y buscar el enfrentamiento violento con los hinchas contrarios y en el caso de los radicales vascos, se tratará de vivir su aventura lanzando un cóctel molotov contra una entidad bancaria, incendiando un autobús o destrozando el mobiliario urbano. Al cabo de un tiempo, cuando el joven ya ha mostrado su virilidad y valor, cuando gracias a una serie de acciones violentas, logra sentirse “hombre” y ser reconocido como tal por sus compañeros, ya no precisa más de la organización activista y reemprende una vida normal. Apenas se contentará con votar a HB como recuerdo de su período de militancia activa.


ETARRAS CON UN PIE EN LA ATLANTIDA


En 1998 quien se vincula a una organización como ETA, lo hace por motivos irracionales, causas psicológicas inconscientes o impulsos irreflexivos. El etarra se siente atraído hacia esa organización por que piensa que, gracias a ella, superará su estado de dependencia matriarcal y se afirmará como hombre a través de una serie de pruebas iniciáticas (actos terroristas).


Hay muchos datos en la historia de ETA que abundan en dirección de lo ya expuesto. Uno de los primeros teóricos de ETA, Federico Krutwig, mezclaba elementos muy disparen con la ideología marxista. Krutwig tenía ascendencia alemana; excepcionalmente erudito, entró en la Academia de la Lengua Vasca. Su implicación con ETA le obligó a exiliarse en Bélgica. Krutwig tuvo parte de responsabilidad en el decantamiento de ETA hacia la lucha armada. En uno de los textos más difundidos entre los nacionalistas radicales de los años sesenta, intenta sintetizar sus orígenes germano-vascos: “La tendencia hacia las ciencias secretas y el ocutismo son uno de los rasgos resaltantes del carácter vasco que lo acercan en mucho a un sentimiento parecido que existe entre los pueblos germánicos. Por otra parte, no sólo en los libros ocultistas sino también en la literatura teosófica, los vascos juegan un papel importante como descendientes de la raza “atlántica” que precedió a la llamada “arya”, entendiéndose por estas palabras algo muy diferente a lo que la ciencia enseña”.


El teórico etarra conocía la obra de la ocultista Helena Petrovna Blavatsky, cuyas obras hicieron furor en los últimos años del siglo XIX. La Blavatsky sostenía que distintas razas se irían superponiendo y "guiarían la evolución de la humanidad"; una de ellas era la “raza atlántica” a la que sucedió la “raza arya”, que daba como hegemónica en el momento actual. Para la Blavatsky, la raza vasca es un residuo del “ciclo atlante”. Y tal es la tesis que recoge Krutwig, lo cual demuestra que los primeros etarras sí tenían presente tesis ocultistas e insertaban –incluso los marxistas- su nacionalismo en un terreno místico. Como curiosidad cabe decir que el Partido Nazi fue creado en 1918 por miembros del "Grupo Thule", organización ocultista o, como ellos decían, "ariosófica". La "ariosofía" estaba inspirada también en las teorías de la Blavatsky, debidamente germanizadas...


SIMBOLOGIA ETARRA


ETA ha tenido distintos símbolos a lo largo de su historia. En un primer tiempo se limitaron a utilizar el lauburu, svástica vasca, o simplemente las siglas como logotipo. Finalmente, a lo largo de los años setenta, se fue extendiendo, a partir de la VI Asamblea, la utilización del hacha y de la serpiente.


El hacha es, tradicionalmente, un símbolo de sacrificio y de cólera, emblema de fuerza, dureza y penetración. Contrariamente a las hachas de doble filo propias de los pueblos indo-europeos, cuyo significado no es solamente destructor sino también creador, el hacha utilizada por ETA quiere ser símbolo de dureza (“duros como el hacha, sigilosos como la serpiente” decía el slogan de ETA). El hacha etarra pretende ser un símbolo de virilidad, atenuada por el símbolo femenino de la serpiente que la rodea y estrecha. El conjunto es andrógino (hacha masculina y serpiente femenina) y refleja hasta cierto punto el drama psicológico de la banda terrorista: hombres con la sensación de estar disminuidos en el seno de una sociedad matriarcal, que solamente logran afirmarse mediante una dureza y virilidad fálica (Federico Krutwig, una vez separado de la organización, explicó que, el “cojonímetro era la medida de todas las acciones”...). Otro militante, igualmente separado, José María Escubi Larraz, pinta un cuadro muy particular de los etarras en fuga y de su actuación cuando eran acogidos en algún caserío: “Cuando nos cobijaban en alguna casa, debíamos adaptarnos a su régimen de vida, ayudar en la cocina, cuidar de los niños, hacer las camas, etc.”, en otras palabras, todas las actividades tradicionales propias de las mujeres vascas...


EL TERRORISMO COMO FORMA DE SACRIFICIO HUMANO


Lejos de ser una organización madura, en la que sus militantes tienen integrado el consciente y el inconsciente, ETA muestra rasgos, cada vez más primitivos y degradados. Los factores subpersonales (traumas, frustraciones, bagaje inconsciente heredado, virilidad fálica, complejos e inhibiciones) se imponen a cualquier otra consideración lógica, política o estratégica.


En el momento de justificar sus crímenes los militantes etarras y en lo irracional de sus objetivos, ponen de manifiesto la estructura arcaica y primitiva de sus resortes psicológicos. La pobreza de sus argumentos contrasta con la desproporción de sus crímenes. Haciendo abstracción del primitivismo de sus justificaciones, tras el terrorismo reaparece la vieja teoría universal del sacrificio humano, practicado en tantas latitudes: el sacrificio de unos debe servir para restablecer el orden cósmico y salvar a la comunidad. Se ofrece sangre inocente a los dioses -y muy frecuentemente a las diosas- para que intercedan en los asuntos de los hombres y les concedan aquello que piden. La víctima expiatoria se convierte intermediario entre el dios y el hombre. En ocasiones es necesario que la víctima sufra hasta lo indecible antes de ser ejecutada (pensamos en Ortega Lara), eso garantiza que su sacrificio surtirá sus frutos. El esquema utilizado por todas las sociedades que han practicado sacrificios humanos es aplicable también al terrorismo moderno. Pero lo que era propio del neolítico, hoy adquiere su auténtica dimensión de salvajada.


ETA y su entorno precisan asistencia psiquiátrica y seguimiento psicológico antes que negociación. Etarras y radicales son, ante todo, enemigos de sí mismos, antes que enemigos de la sociedad que les ha visto nacer. Solamente un proceso psicológico mal asumido de rechazo del universo de la Madre, ha sido capaz de generar en la sociedad vasca el cáncer terrorista. No todo el terrorismo vasco deriva de esta componente, pero, al menos a nivel inconsciente, es la más importante. ETA y el terrorismo armado son, antes que una ideología o un proyecto político, una patología del alma. Y como tal hay que tratarlo.



© Ernesto Milá – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

ALQUIMIA DEL DOLOR. O LA METAFISICA DEL SUFRIMIENTO

ALQUIMIA DEL DOLOR. O LA METAFISICA DEL SUFRIMIENTO

Redacción.- Recientes estudios han mostrado cierta preferencia de los españoles hacia el "sexo duro", no mayoritaria pero si, en cualquier caso, en un porcentaje significativo. Por lo demás, un somero examen de los anuncios de locales de relax, así como el material a la venta en los sex-shop, confirman esta tendencia, más acusada todavía en otras latitudes.



¿Qué tiene el dolor que existe una tendencia universal a relacionarlo con el sexo? ¿por qué las prácticas sado-masoquistas, tan denostadas y marginales no terminan nunca de desaparecer? Las relaciones sexuales a través de la historia ¿son una escuela de violencia? Y estos interrogantes nos llevarán a descubrir un insólito mundo en el que el sufrimiento camina parejo al éxtasis...



LA SABIDURIA SEXUAL ORIENTAL Y LA VIOLENCIA


Sorprende que las dos joyas del erotismo oriental, el "Kama Sutra" y el "Ananga Ranga" den precisas indicaciones sobre prácticas sexuales violentas, como un aditamento más al repertorio de sutiles refinamientos sexuales. Y lo hacen, casi banalmente, introduciendo de forma natural la violencia y el sufrimiento como un recurso erótico más.


Uno de los capítulos del "Kama Sutra" se titula precisamente "Diversos modos de pegar", estableciendo en qué momentos del intercambio sexual es aconsejable golpear a la mujer y sobre qué lugares de su anatomía hay que descargar la furia. Espalda, vientre, costados y nalgas parecen ser las zonas indicados. En cuanto a la intensidad de los golpes, deberá estar en relación directa al grado de excitación de los parteners.


También se precisa la actitud con que la mujer debe aceptar este tratamiento: sumisa y agradecida, debe gemir, no ahogará sus gritos, sino todo lo contrario, los exajerará, protestará, pedirá que cese el castigo y implorará al hombre que se detenga, evidentemente no con la intención de que lo haga, sino, antes bien, de excitarlo más.


UN POCO DE HISTORIA: LOS CASTIGOS SEXUALES EN ROMA


En el período álgido de la romanidad, cuando no se había iniciado la pendiente de la decadencia, una vieja tradición -quizás procedente de los etruscos derrotados e incorporados a Roma- establecía que en las fiestas denominadas "lupercalias" los jóvenes corrieran desnudos por las calles de Roma provistos de látigos hechos con tiras de piel de cabra trenzadas, azotando a todas las mujeres que se encontraban por el camino.



Contra lo que podía preveerse, las mujeres romanas no solo aceptaban gustosas esta práctica sino que además se ofrecían a ella tendiendo sus manos hacia los jóvenes para que las golpearan. Frecuentemente se llegaba a la promiscuidad sexual y a prácticas orgiásticas y desenfrenadas.



Dicha práctica estaba reputada de garantizar la fertilidad femenina y aunque se realizaban en honor del dios Fauno-Pan (telúrico y ginecocrático) su nombre procedía de "lupus", lobo/a, en honor de la loba que amamantó a Rómulo y Remo, fundaron de la Ciudad Eterna. Las "lobas" romanas eran también las prostitutas, que ocupaban así un lugar, en absoluto marginal y execrable, en las costumbres sexuales de la raza romana.



Marco Antonio, pertenecía a la cofradía de los "lupercos" y no fue el único de los grandes hombres de la romanidad en participar de estos ritos hoy incomprensibles y extraños.



En otro campo, el "Ars Amandi" de Ovidio, prescribe tres tipos de besos: el "osculum", dado a los amigos en las mejillas, el "basium", sobre los labios, para indicar afecto; finalmente, el "suavium", dado entre amantes, consistía en morder en los labios. Y al hablar de labios, Ovidio alude tanto a los del rostro como a los vaginales...



LA EDAD MEDIA: DULZURA Y VIOLENCIA


En los distintos relatos del ciclo del Grial están presentes escenas que sorprenden por su doble aspecto de erotismo y violencia. Estos relatos muestran la falsedad de una Edad Media timorata y recatada en la que la sexualidad era considerado como algo perverso y diabólico. Son muchos los casos -Gawain, entre ellos, pero también Sir Balin, el mismo Lanzarote, etc.- en los que el caballero llega a una fortaleza y tras ser llevado al baño por la castellana, la violenta.



También en el terreno legendario las hijas del Cid sufrieron la "afrenta de Corpes", en la cual fueron atadas a un árbol y azotadas, episodio incluido en el "Cantar del Mío Cid", que muestra la extensión de ésta práctica sexual.



En el terreno de la aberración pura y simple, casos como el de Gilles de Rais, son igualmente significativos. De Rais, brazo derecho de Juana de Arco, regresó a su castillo tras el proceso y muerte de ésta. Allí se dejó arrastrar por una manía demoníaca, en el curso de la cual asesinó a no menos de 140 niños menores de 16 años. Las descripciones de estos horripilantes crímenes sexuales fue minuciosamente detallada en los registros de la Inquisición y así ha llegado hasta nosotros.



El Señor de Rais, ayudado por dos lacayos degollaba a los infortunados y complaciéndose con los espasmos del moribundo, frotaba el pene sobre sus cuerpos; finalmente, eyaculaba mezclando su semen con la sangre que manaba a borbotones. Luego cortaba la cabeza del niño y sodomizaba al cuerpo sin vida. Tan pronto reía a carcajadas como lloraba, mostraba exitación o terror, para finalmente caer rendido sobre el cadáver. Al menos en una ocasión, ordenó le trajeran la cabeza del niño asesinado el día anterior, copuló con ella y finalmente se durmió estrechándola entre sus brazos.



EL DIVINO MARQUES: FILOSOFIA DEL TOCADOR Y CULTO AL MAL


Todos estos ejemplos nos sirven para establecer una constante: hay una tendencia universal, en todos los tiempos y en todas las latitudes, a implicar actos de violencia en medio de relaciones sexuales. Y esto -salvo en el caso de aberraciones como la mencionada del Señor de Rais, que hemos traido aquí a colación, precisamente, a título de aberración- es admitido y consentido por el objeto del castigo: la amante.



Pero no es sino hasta llegar al Alphonse Donatien, Marques de Sade, que estas prácticas, dejan de ser un aditamento erótico para convertirse en una verdadera concepción del mundo. Con Sade el dolor y la violencia sexual pasan a ser filosofía de la vida.



Sade permaneció buena parte de su vida en la cárcel, no tanto por sus excesos eróticos, como por su actitud política. Tanto bajo la monarquía como durante el período revolucionario o incluso durante el ciclo napoleónico, De Sade fue un inadaptado político que escribió panfletos y adoptó actitudes contestatarias que las autoridades de su tiempo castigaron con la prisión y el manicomio.



Semanas antes del asalto a la Torre del Temple, la Bastilla, las masas parisinas se concentraban en un ángulo del edificio, por donde desembocaba una tubería de desagüe; el marqués de Sade, desde su celda, arengaba a las masas y les narraba inverosímiles torturas a las que eran sometidos los prisioneros, exhortando a tomar por asalto la fortaleza y liberarle.



Allí había escrito "Los 120 días de Sodoma" y "Justine". Ambos se perdieron en el asalto a la Bastilla que se produjo, finalmente, cuando el marqués ya había sido trasladado de fortaleza. No era ni revolucionario, ni bonapartista, ni monárquico absolutista. Su opción era la de una monarquía constitucional a la inglesa. No era el único noble en defender esta alternativa, pero sí uno de los que lo hizo con más behemencia. Esto le acarreó toda serie de desgracias. Finalmente murió encarcelado por Napoleón en el asilo para locos de Charenton.



La vida del "divino marqués" no estuvo a la altura de su obra literaria. No se comportó como un ser perverso; parece que solamente azotó a una prostituta y derramó sobre ella cera líquida, lo cual es casi una caricia, si nos atenemos a las morbosas descripciones que ofrece en sus libros. Incluso se portó cortés y generosamente con adversarios suyos, en el período del terror jacobino cuando toda la sociedad francesa se hizo proclive a los excesos más sanguinarios.



En Sade, la perversión, la violencia, el "sadismo", no es una práctica personalizada, pero sí una filosofía. Sade es un hombre decepcionado por el mundo; abomina de lo que le rodea y no concibe que en la época que le ha tocado vivir, pueda pensarse todavía que un Dios bueno haya creado el mundo. El razonamiento es simple: El mundo es "malo", Dios ha creado el mundo, luego Dios es malvado. A este razonamiento sigue una conclusión: la maldad es la forma más directa de acercarse a Dios; el bien, por el contrario, es su negación.



Así puede entenderse que los personajes de sus novelas, las pobres mujeres que siempre -como Justine, el paradigma de su filosofía- sean virtuosas y castas y siempre sus vidas sean desgraciadas y su virtud lacerada. El verdadero placer es aquel que consiste en hacer repetida y reiteradamente el Mal. El, por su parte, se limita a pensarlo y describirlo en el formidable catálogo de horrores que es "Los 120 días de Sodoma". El culto que Dios puede entender mejor, es el culto al Mal, porque el Mal está en la esencia de lo divino.



Se ha dicho que con el marqués de Sade, el "mal" adquiere carta de ciudadanía...



EL TANTRISMO Y LA VIA DEL SEXO


Pero esta afirmación no es del todo cierta. Lo que ocurre es que Sade es el primer en redescubrir el valor del mal y la violencia para llegar al éxtasis. Durante el Renacimiento y en todo el ciclo humanista, se produce una involución en la sexualidad europea, pasando a ser de buen tono ignorar las prácticas eróticas refinadas. La descripción de prácticas sexuales -cualesquiera que fueran- pasa a ser algo reprochable. La burguesía hizo el amor con un camisón provisto de una abertura por la que emergerá el pene durante el coito, una frase que es a la vez un canto a la resignación forzada y la negación de todo erotismo: "Dios lo quiere", "Deus vult". Y todo esto a oscuras, por supuesto...



Los trovadores y las damas de las "cortes de amor" sabían más de erotismo que los calvinistas o los tridentinos. Hizo falta que llegara Sade para que volviera a reconocerse el sexo como la "fuerza más fuerte de la naturaleza". En otras latitudes no se había sufrido semejante proceso. El tantrismo en la India y en el Tíbet, o las prácticas sexuales taoistas, o incluso la misma sexualidaden el Islam, se resentían del mismo orden de ideas al que De Sade solo logró aproximarse.



Para estas corrientes el sexo es una forma de aproximarse a la divinidad y de vivir una experiencia íntima de trascendencia. Las vías de toma de contacto con lo divino son múltiples para estas tradiciones, vía de la guerra, vía de la oración, vía del trabajo, vía, finalmente, del sexo. Y a esta última se le llama la "Vía de la Mano Izquierda".



Los presupuestos de la "sexualidad divina" son muy simples: el sexo puede arrastrar al hombre o el hombre puede dominarlo. Dado que existen dos fuerzas que actúan sobre el hombre y le imponen su tiranía, el sexo y la respiración, si el hombre consigue dominarlas, será libre. En el momento del orgasmo, el hombre y la mujer, se sienten arrastrados por una fuerza que debilita sus lazoscon la materia, esto produce una sensación de placer que aparece acompañada frecuentemente de una sensación de muerte, agotamiento o extenuación: eros y thanatos siempre caminan juntos. Dominar y reorientar el impulso sexual es una de las finalidades del tantrismo y las prácticas eróticas su medio para alcanzar el fin: la búsqueda de la trascendencia.



SEXO Y VIOLENCIA, UN MATRIMONIO INDISOLUBLE


El tantrismo no hace ascos a ninguna práctica sexual por extrema que sea. Algunos escalofriantes relatos de rituales mágicos hablan de prácticas realizadas en cementerios teniendo a cadáveres como parteners; otros cuentan ritos enervantes realizados bajo el sonido de tambores hechos con cráneos humanos; porlo demás en estos ritos se copula por sorteo: un hermano puede unirse a su hermana; un padre a su hija, etc.



En el mismo orden de ideas, Aleister Crowley estableció los rituales de los distintos grados de sus organizaciones -Ordo Templis, OTO, y Astrum Argentinum- sobre la base de prácticas sexuales. Uno de los grados de la OTO prescribía la masturbación, otro el coito anal, y así sucesivamente.



Todas estas prácticas, contrariamente a lo que estaríamos tentados de pensar, se basan, no en un deseo de satisfacción pervertida y viciosa del eros, sino de su dominio. Se trata de controlar el eros, mantener la erección en cualquier situación, guste o no guste, eyacular en el momento preciso o retener el esperma más allá de lo que una sexualidad normal, profana, nos induciría a hacerlo. Dominar el sexo, afrontarlo directamente, en lugar de huir de él, de ser dominado por él.



Dentro de esta óptica hay que englobar los castigos sexuales. Se trata de obtener a través de ellos, un incremento de la tensión erótica de la pareja, aumentar la excitación y crear un climax más acentuado.



En el fondo de todo intercambio sexual existe un transfondo innegable de violencia presente incluso en las relaciones más bucólicas y tiernas. El intercambio sexual implica algún tipo de penetración y ésto es ya de por sí, un acto con cierto contenido de violencia. Los movimientos de la cadera del varón, en cualquier posición, acentúan el carácter violento del coito. Los gemidos de ambos parteners, en otro contexto podrían ser interpretados como sufrimiento. Por lo demás frases como "me estás matando", "me muerto", etc. introducen un contenido problemático que va en la misma dirección.



En este contexto las prácticas sexuales sado-masoquistas adquieren una nueva dimensión: son una forma extrema de vivir extrema y brutalmente las relaciones sexuales y no es raro que siempre hayan estado presentes a lo largo de la historia.



LA VIA DEL MISTICISMO: VIA DEL DOLOR


Existe una explicación fisiológica -como por lo demás existe otra psicológica- para explicar la tendencia y el gusto de ciertos segmentos de población hacia las prácticas sado-masoquistas: de un lado se produce una mayor vasoconstricción que genera más hormonas de excitación sexual, también una piel que enrojecida por un golpe es más sensible a una caricia; así mismo, es imprescindible una cierta novedad y originalidad, buenas dosis de imaginación, en los intercambios sexuales repetidos entre los mismos parteners, si no se quiere que la tensión erótica disminuya y se relaje. En este sentido, el atractivo de ciertas prácticas sado-masoquistas suaves radica en que engloba distintos refinamientos y tendencias eróticas, más o menos infrecuentes: voyerismo, fetichismo, etc...



Pero estamos en pleno dominio profano, el inaugurado en los tiempos modernos con el marqués de Sade. En otro tiempo el sexo y la violencia caminaban juntos por las vías de lo sagrado. El misticismo católico nos lo demuestra en infinitud de ocasiones.



En el desierto de Siria, florecieron en los siglos V en adelante comunidadesd e estilitas. Monjes que vivían en lo alto de una columna en donde habían situado una pequeña plataforma. Se organizaban en comunidades que constituían verdaderos bosques de columnas. Muchos de ellos murieron fulminados por rayos.



Esta práctica procedía de los cultos -originarios de esa región- de la diosa Atargatis -que veneró Nerón- que consistían en que el iniciado debía ascender a un enorme falo de ¡52 metros de altura¡ y permanecer sobre él siete días. Se decía que desde allí, el iniciado hablaba con la diosa.



Las comunidades cristianas de la zona recuperaron el tema y lo adaptaron a su "pathos", convirtiendo el falo en columna. Encima de ella, el asceta seguía hablando con Dios, para ello añadía mortificaciones suplementarias: ayunos, siempre en pié para evitar dormirse, comida miserable, etc. Algunos se cargaban de cadenas, otros discutían con sus vecinos de columna sobre problemas teológicos e incluso se insultaban y enfurecían; de Simeón Estilita se cuenta que su cuerpo se cubrió de úlceras y aparecieron gusanos; algunos de estos caían al suelo y un ayudante los colocaba en la cesta para que Simeón los volviera a colocar en sus pústulas: "Comed lo que Dios os da", decía...



Los estilitas no eran un caso único, de los místicos españoles o de Santa Catalina de Pazzi se cuentan proezas -desde levitación, hasta inspiración profética, pasando por éxtasis, telekinesia, etc.- realizadas sobre la base de mortificaciones del cuerpo. El efecto producido sobre el místico, no es solo el de sorprendentes capacidades parapsicológicas, sino sobre todo el de un inmenso placer no exento de sensualidad.



Las descripciones del "fuego que abrasa las entrañas" que realizan distintos místicos es idéntico en todo al fuego que quema a los amantes. En el caso de Catalina de Pazzi, empezó a tener estas sensaciones desde los 6 años, cuando inició sus autoflagelaciones. De sus testimonios -y de los de Santa Teresa, sin ir más lejos- se evidencia una fuerte componente erótica en el éxtasis divino.



El caso de San Antonio, las relaciones entre sensualidad y mortificación son igualmente evidentes: San Antonio rechaza las tentaciones eróticas del diablo, porque el éxtasis divino le provoca un placer todavía mayor. San Juan de la Cruz abunda en descripciones que sorprenden por su brutalidad ("Laborad en el desprecio de vosotros mismos y en que los demás os desprecien") y el mismo rezo del rosario está dividido en tres grupos de misterios: dolor, gozo y gloria, significativa gradación jerárquica.



Otros sistemas religiosos y filosóficos recorren idénticos senderos: el hinduismo es maestro en este arte y las hazañas paranormales de los ascetas hindúes -atravesar el cuerpo con objetos punzantes, someterlo a la acción del fuego o de brasas, acostarse sobre colchones de clavos, etc.- causan admiración y sorpresa. Algunos yoguis permanecieron durante veinte años comiendo excrementos de vaca e inmóviles. Se trata siempre de sufrimientos y privaciones del cuerpo que causan tales efectos paranormales y extáticos. El Gran Buda Siddharta Gautama llegó a la iluminación tras una larga ascesis; él mismo describe este tránsito en sus "Nobles Verdades": "El hombre huye del dolor y busca el placer". Pero ese placer supremo se consigue a través de la mortificación del cuerpo y de la doma de los sentidos.



UNA EXPLICACION AL BINOMIO PLACER/DOLOR



Si queda establecido que un cierto tipo de dolor provoca placer -sagrado o profano, similar en su base ya que no en su contenido- y que éste es buscado en la medida en que gratifica más que el dolor que produce, queda solo explicar cual es el proceso de esta alquimia interior.



Hay que excluir interpretaciones psicoanalíticas o simplemente psicológicas; la extremización de las pulsiones sado-masoquistas valen para individuos psicológicamente alterados y aparece como resultado de malformaciones de la psique. En el caso de juegos sexuales de alcoba -como los indicados en el "Kama Sutra" o en el "Ars Amandi"- se trata solo de recursos eróticos al alcance de los amantes que crean una barrera entre la sexualidad animal y la humana: el hombre necesita erotismo para exteriorizar y canalizar su pasión amorosa, el animal no.



Pero no es esto lo que nos interesa. Existe una búsqueda del dolor que -desde las lupercalias hasta los ascetas del desierto y los místicos, pasando por los yoguis y los círculos tántricos-, al decir de quienes lo han atravesado, provoca un placer supremo, traducido en una experiencia mística. La consecuencia de esto consiste en implicar la experiencia del dolor como una vía más, entre las muchas posibles, para vivir la experiencia de lo trascendente; ni más ni menos.



Existe en el hombre una parte física que está sujeta a los procesos de la materia y que genera un flujo mental -ideas, pensamientos, voliciones, deseos, etc.- estos dos factores constituyen el Yo, el Ego. El Ego no puede vivir la trascendencia porque ésta es de otra naturaleza: esencialmente el Ego es material, la experiencia de lo divino es inmaterial.



La experiencia trascendente solo puede vivirse cuando el Ego es colocado en un segundo plano y el eje de la persona se centra en un estrato más profundo: el alma, la chispa divina de la que hablaban los rosacruces. Este alma, solo se manifiesta cuando el Ego se retrae y una de las formas de obtener tal efecto es mediante el sufrimiento.



Es el Yo el que tiene miedo, es el Yo el que sufre, es ese mismo Yo que supone una barrera infranqueable entre el hombre y "dios". Todos los místicos han percibido esto como sensación y certidumbre y por ello se han aprestado a las más brutales mortificaciones. Exponer el propio cuerpo al dolor, voluntariamente, implica que para superarlo hay que desplazar el eje de la personalidad a otro punto en el cual los estímulos negativos extracorporales (el látigo, la ausencia de alimentos, el cilicio, los ayunos, etc.) no son sentidos como dolor. Es, en ocasiones, por una necesidad de superar ese mismo dolor que la personalidad fuerza la entrada en el dominio del alma.



"A medida que mi cuerpo se debilita, se fortalece mi espíritu" es una frase que repiten invariablemente todos los místicos. De ahí que para tener éxito en cierta prácticas de yoga o de meditación, o incluso prácticas mágicas, se requiera al sujeto un control sobre la alimentación y la sexualidad. Hasta no hace poco el cristianismo solía exigir unas horas de abstinencia antes de recibir la comunión. Los derviches, por su parte, extenúan su cuerpo mediante la danza hasta que, éste rendido, deja paso a un estrato más interior.



La extremización de un proceso de sufrimiento es la muerte; por ello no es raro que todo sistema de iniciación se base es la muerte y el renacimiento del aspirante. En griego muerte es ôåëåõô_v e iniciación ôåëå_oèáé, palabras con la misma raíz. Ahora bien, al hablar de "muerte" se entiende muerte de lo físico, del "hombre viejo" y por "resurrección" hay que entender alumbramiento del "hombre nuevo", es decir, de aquel que hace de la trascendencia, de la identificación con "dios", el eje de su vida.


© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

LA FORMACION DE LA MENTALIDAD AMERICANA

LA FORMACION DE LA MENTALIDAD AMERICANA

Redacción.- Fue así como, poco a poco, cobró forma lo que hoy se conoce como "american way of life", el estilo de vida americano. La "Tierra Prometida" solo se podía alcanzar a través del sufrimiento y el trabajo. Persistir en esa línea llevaría gradualmente a un progreso indefinido cuya meta lógica era la reconstrucción del Paraiso originario.




Cuando, los impulsos religiosos iniciales se atenuaron, persistió la idea laica de progreso indefinido y de trabajo. El arraigo del calvinismo en EEUU fue inmediato; para esta doctrina la fortuna y el éxito constituían el signo inequívoco con el que la divinidad marcaba a los elegidos. El justo era el multimillonario, el hombre de éxito, y el paria, en su miseria aparecía como culpable contra la ley de Dios.


Tales conceptos no podían sino terminar por hacer de los colonos algo radicalmente diferente a la Metrópoli. El problema teológico consistió en explicar como el mal había aparecido en el Nuevo Mundo, considerado reedición del Paraiso, e incluso como el Paraiso mismo. La explicación, de un maniqueismo exasperante, relacionaba la entrada del mal el América con la presencia de colonos católicos, franceses y españoles, fundamentalmente. Eran ellos quienes habían armado a los indígenas o les habían incrustado sus malos hábitos. Eran ellos los que habían traido el anticristo a América. Los "padres peregrinos" debían alzar un muro contra la maldad: debían terminar la historia y comenzar algo nuevo.


Es desde este punto de vista que puede entenderse la inclusión del adjetivo "Nuevo" en buena parte de sus fundaciones: "Nueva York", "Nueva Inglaterra", "Nueva Haven", "Nueva Escocia", etc. Esto no era sino la traslación de un impulso interior bien arraigado en la mentalidad de los colonos: se trataba de renovar el mundo.


Luego, cuando cedió el impulso religioso originario, al secularizarse el ideal escatológico, tomó forma las concepciones de progreso indefinido y el culto a la juventud. El slogan psicológico asociado a la sociedad americana de este siglo es "el país en donde cualquiera puede llegar a Presidente" ¿acaso Harry S. Truman no era un vendedor de camisas? ¿y Clinton? ¿no es un hijo de honestos burgueses medios?


Como veremos, uno de los motores organizativos del americanismo fue la masonería, institución que se vió también influida por éste espíritu. Allí cobraron forma leyendas masónicas específicamente americanas que destilaban idéntico espíritu mesiánico y regenerador del mundo. Una de ellas -todavía en uso en las logias americanas- afirma que un grupo de caballeros templarios consiguió alcanzar las costas americanas después de la persecución de Felipe el Hermoso. Llevaron allí tesoros, reliquias y ritos que pasarían a la masonería local. Se llega a afirmar que los templarios llevaron el Grial al Nuevo Mundo. Los indios no compartían esta versión...






DEL BUEN SALVAJE Y EL HOMBRE NATURAL




El choque con los indios fue inmediato: desde los primeros momentos de la colonización existieron enfrentamientos con los "paganos". Los indios, bien arraigados en su concepción del mundo, no estaban dispuestos a abrazar el puritanismo; sus principios religiosos estaban fuertemente enraizados en su vida social, la conversión no hubiera supuesto solo el abrazar una nueva fé, sino renunciar a la totalidad de su estilo de vida.


En 1624, Thomas Morton, abogado inglés, uno de los fundadores de Massachusets, vendía ya armas a los nativos en nombre del viejo paganismo. En 1629 los puritanos lo encarcelaron después de que organizara una fiesta del "palo de mayo", equivalente a los ritos paganos de consagración del Arbol de la Vida. Los asistentes a la fiesta llevaban cuernos de ciervo y practicaron ritos orgiásticos. Quemada su casa y detenido, fue deportado a Inglaterra; regresó en 1643 a América y encarcelado de nuevo, murió en 1647.


Thomas Morton nos pone en la senda de un nuevo elemento que aparece en algunos colectivos de la sociedad americana de los orígenes: restos deformados de paganismo europeo, probablemente cultos telúricos y ginecocráticos que, supervivientes durante la Edad Media, fueron asimilados a ritos satánicos en el viejo continente. Clandestinos y ocultos en Europa, pudieron expresarse con una mayor libertad y confianza en el Nuevo Mundo.


Los puntos de vista de Morton no varían en relación a los que dieron vida a los EEUU: para Morton se trataba también de recuperar en tierra americana la pureza de los orígenes. América era la patria del "buen salvaje" o si se quiere del "hombre natural".


A pesar de las actividades de Monton en favor de los indios, a quienes considerada "buenos salvajes", estos tuvieron en los puritanos, tendencia dominante de la sociedad americana, a sus enemigos más despiadados. Los puritanos no podían admitir que los "buenos salvajes", no solo desconocieran el mensaje de Cristo, sino que además fueran impermeables a su prédica.


Desde principios del siglo XVII, paralela a la colonización, los indios resultaron diezmados; pero no fue así en todo el territorio. Solo en el Norte y Nor-Oeste. Es curioso constatar que durante la guerra civil, las tribus indias más combativas constituyeron unidades regulares de caballería que lucharon junto a los Confederados del Sur en los que el puritanismo estaba casi completamente ausente. Una de las trece estrellas de la bandera confederada pertenecían a la "Nación India". Indios cherokis, semínolas, choctaws, creeks, no solo aportaron su sangre y su valor a la Confederación, sino que fueron las últimas tropas confederadas en rendirse. Se sabe que las dos brigadas de caballería ligera, mandadas por el jefe cheroki Stan Watie, colocaron las armas a la funerala dos meses después de que se rindiera el General Lee.


Los puritanos quisieron adaptarse al esquema que había creado su fanatismo religioso: ellos y no otros eran los "hombres naturales", los "buenos salvajes". Se rendía culto a la simplicidad y se tenía a la inteligencia como un rasgo diabólico: "Más se cultiva la inteligencia, más se trabaja para Satán" expresó John Cotton. Allí donde existía un granjero puritano viviendo en las llanuras, allí había un hombre justo. Las ciudades eran anatemizadas como focos de corrupción de las que los puertos del viejo continente eran su visión más extrema y decadente.


Esta concepción constituye uno de los orígenes del antagonismo entre los Estados del Norte y del Sur que desembocaron, primero en la guerra de independencia y luego en la guerra de secesión. Los colonos puritanos pensaron primero que la condición sine qua non para el advenimiento del "milenio" era el retorno a la pureza del cristianismo primitivo, que chocaba con las fuerzas demoníacas procedentes de Europa, con sus "gentleman" ociosos y viciosos, urbanos, en definitiva; se tenía a la práctica religiosa inglesa como el culto al anticristo.


Mircea Eliade reconoce que en la marcha hacia la independencia "Inglaterra ocupa el puesto de Roma", como luego el Sur será considerado el enemigo por su refinamiento, ante el Norte que no dudaba en proclamar su superioridad moral reconociendo jubilosos su inferioridad cultural. Llama la atención como durante la guerra civil americana, las tropas de Grant, Sherman y Sheridan, saquearon con singular saña las grandes ciudades del Sur. Y sin embargo, es rigurosamente cierto que el espíritu misional, puritano y mesiánico, estaba presente en cierta medida en los Estados y en las gentes del Sur. El más grande de los generales sudistas, Jonathan Jackson , se hacía eco del mismo espíritu cuando escribía a su esposa: "Dios ha querido conceder a mi brigada el papel más importante. Lo digo sólo para informarte de quien procede mi gloria". Y es que uno de los motivos de la victoria del Norte sobre el Sur fue su homogeneidad: en efecto, el Sur era un agregado de tendencias, en ocasiones, contrapuestas que tenían como único elemento cimentador, el haber nacido sobre un mismo territorio.


La vida urbana no fue considerada con respetabilidad sino hasta los últimos años del siglo XIX. Y aun entonces la vida urbana estaba bajo sospecha. Cuando triunfó la revolución industrial en EEUU y se crearon grandes ciudades, los magnates de la industria realizaron actividades y donaciones filantrópicas en un intento de demostrar que la ciencia y la técnica también podían contribuir a hacer triunfar los valores espirituales.


Mientras, Europa languidecía en las convulsiones previas al desplome del antiguo régimen absolutista. Los americanos eran considerados desde Europa, especialmente por la Ilustración, como hombre simples, parecidos en su esencia al estado de infancia e ingenuidad primitivas. Su situación y hábitos contrastaba con la sofisticada decadencia de la nobleza de polvos, peluca y rapé que detentaba el poder en Europa. Esta era precisamente la virtud más apreciada por los puritanos: la rústica simplicidad de gentes que rechazaban la cultura por considerararla como muestra de un titánico satanismo. Puede entenderse así el odio puritano hacia los jesuitas, grandes cultivadores de la inteligencia puesta al servicio del papado. Los "buenos salvajes" gozaban en el viejo continente de una reputación exótica ajena a la mentalidad norteamericana.


Era precisamente esta opinión la que ponía a salvo a Europa de la influencia de la mentalidad americana. A lo largo del siglo XVIII y tras una larga guerra de emancipación, las colonias del Nuevo Mundo se fueron independizado de la metrópoli. La nueva sociedad allí creada, despertaba cierta admiración en los ambientes intelectuales europeos, sin embargo, precisamente esa simplicidad primitiva, constituía una barrera infranqueable para que estas concepciones influyeran sobre Europa. Se les veía como gentes sencillas y piadosas, tolerantes, se les tuvo por granjeros-filósofos, hombres justos que habían erradicado, el lujo, el privilegio y la corrupción; pero, con todo, no dejaban de ser algo intraducible en Europa.


Debió de llegar un hombre provindencial para establecer un puente entre el Nuevo Mundo y la Vieja Europa. Ese hombre fue Benjamín Franklin.



Franklin llegó a Europa con fama de hombre justo, simple y sabio. La mayoría de cuadros nos lo pintan en el último cuarto del siglo XVIII, medio calvo, ralo el poco pelo restante; un buen día mientras viajaba a bordo del "Reprisal", lanzó su peluca por la borda y no la volvió a utilizar jamás. Este hecho, aparentemente banal, causó gran sensación en la sociedad francesa, en la que incluso sus representantes más progresistas, eran incapaces de prescindir de esta engorrosa e inútil prenda. Vieron en este gesto una muestra de simplicidad y pragmatismo. La anécdota repetida mil veces en los cenáculos intelectuales franceses, suscitó una corriente de simpatía hacia el personaje; Franklin supo canalizar esta riada de adhesiones en beneficio de los intereses de la nueva nación americana y de sus ideales que difundió en Europa con celo misionero.


Condorcet escribió sobre Franklin: "Era el único hombre de América que tenía en Europa gran reputación... A su llegada se convirtió en objeto de veneración. Se consideraba un honor haberlo visto: se repetía todo lo que se le había oído decir. Cada fiesta que tenía a bien aceptar, cada casa donde consentía ir, esparcía en la sociedad nuevos admiradores que resultaban otros tantos partidarios de la revolución americana". Voltaire dijo de los cuáqueros -una derivaicón puritana- americanos que "estos primitivos son los hombres más respetables de toda la humanidad". Emmanuel Kant, el filósofo alemán escribió a propósito de Franklin que "es el nuevo Prometeo que ha robado el fuego del cielo". En 1767 conoció a Mirabeau, en el curso de su primer viaje a Europa, uno de los grandes animadores de la futura Revolución Francesa. Mirabeau lo elogió calurosamente: "Franklin es el hombre que más ha contribuido a extender la conquista de los derechos del hombre sobre la tierra". El historiador Bernard Fay reconoce la importancia que tuvo en la gestación de la Revolución Francesa: "Todo el grupo de futuros revolucionarios se halla en torno a él: Brissot, Roberspierre, Danton, La Fayette, Marat, Bailly, Target, Petion, el Duque de Orleans, Rochefoucauld". Van Doren, igualmente, le reconoce este papel: "Para los franceses es el líder de su rebelión: la del Estado de Naturaleza contra la corrupción del orden antiguo".


Benjamin Franklin fue, sin duda, el difusor de la Revolución Americana en Europa. Ciertamente algunos de sus valores coincidían con los del Enciclopedismo, pero éste no dejaba de ser una idea filosófica, por lo demás muy bien considerada por la monarquía (D'Holbach, uno de los grandes enciclopedistas franceses llamaba a Luis XVI -posteriormente guillotinado- "Monarca justo, humano, benéfico; padre de su pueblo y protector del pobre"). Al enciclopedismo le faltaba un modelo de sociedad alternativo al "ancien regime", algún lugar en donde se hubiera ensayado y mostrase su capacidad para vertebrar un nuevo modelo de organización social. A partir de la llegada de Franklin a Europa, el fermento revolucionario adquirió un modelo y un ejemplo a seguir.


Pero la prontitud con la que fue conocido Franklin en las Galias es inconcebible si hacemos abstracción de un elemento capital: la pertenencia del misionero americano a la Fran-masonería y la excepcional importancia que tuvier


on las logias masónicas en el fermento de ideas intelectuales y en los primeros momentos de la Revolución Francesa.


El partido masónico es tanto el partido de la revolución americana como el de la revolución francesa.


© Ernesto Milá – infoKrisis –infokrisis@yahoo.es

ESOTERISMO E INICIACION EN EL MUNDO DEL TRABAJO

ESOTERISMO E INICIACION EN EL MUNDO DEL TRABAJO

Redacción.- En la pequeña ciudad francesa de Figeac existe una encomienda templaria restaurada con todo rigor en los últimos tres años. Las tareas han corrido a cargo de las distintas corporaciones de artesanos: los "compañeros". Gracias a ellos ha sido posible restaurar este edificio y otros muchos más de resonancias medievales. Pero también gracias a ellos Francia ha alzado monumentos como la Torre Eiffel.



¿QUE ES EL "COMPAÑERISMO"?



Existieron hermandades obreras se les supone al menos en el Egipto faraónico y a ellos se atribuye la construcción de las pirámides. En la historia de Roma se menciona a uno de sus primeros reyes míticos, Numa, como fundador de las corporaciones artesanales. Dice la leyenda que si hay que buscar en Roma el antecedente directo de las corporaciones artesanales medievales, es de Egipto de donde proceden sus ritos transmitidos a través del pueblo Judío y en particular de Salomón.



La Biblia otorga al trabajo el valor de un castigo. Pues bien, el compañerismo enseña la forma de convertir tal castigo en vehículo de salvación. Luc Benoist, conservador de los museos de Francia, define el fin del "compañerismo" como el logro del perfeccionamiento profesional, moral y espiritual de sus integrantes; esto en lo que se refiere a la vida personal interior y social del "compañero".



Pero este movimiento tiene también una dimensión colectiva: la defensa corporativa de sus miembros, la solidaridad entre ellos y la ayuda mutua, eran sus objetivos. Nada de lo que hoy "venden" los sindicatos modernos nos lo ofreció ya el movimiento "compañeril". Pero, a diferencia del sindicalismo, el "compañerismo" consideraba esta defensa corporativa como accesoria. Le importaba mucho más el artesano tomado como ser en sí. Y no es raro que le impusiera una disciplina extrema y le exigiera unos sacrificios que hoy pueden parecer incluso crueles: los "compañeros" aceptaran todo esto como etapas de su aprendizage y lo asumieran de buen grado.



No hay nada en las producciones que han llegado hasta nuestros días que no denote la gran alegría y hermandad que presidía las reuniones de los "compañeros".



DONDE ENCUADRAR EL COMPAÑERISMO



A pesar de sus intentos realizados con cierto éxito de adaptarse al mundo moderno, el "compañerismo" pertenece a otra época: está presente en el siglo XX, pero no es del siglo XX, ni siquiera de la sociedad nacida de las convulsiones sucesivas que han supuesto para Europa el Renacimiento y la Revolución Francesa de 1789.



Hay que encuadrar el movimiento de los "compañeros" dentro de las "sociedades tradicionales" y en su estructura trifuncional que contemplaba la existencia de castas dotadas cada una de funciones determinadas: función guerrera, función sacerdotal y función artesanal.



Hasta la Edad Media la función guerrera estaba cubierta por la nobleza en armas, una nobleza sedentaria o "andante", pero siempre dividida interiormente en tres grados de aprendizage de siete años cada uno: paje, escudero y caballero. La función sacerdotal estuvo encomendada a los hijos de la Iglesia, encuadrados en las distintas órdenes monásticas.



Finalmente la función artesanal, la producción de bienes de uso, quedaba encomendada a la tercera casta, la cual instituyó las "corporaciones" correspondientes a cada oficio que eran, ante todo, organismos de enseñanza profesional, autodefensa y ayuda mutua.



Tres eran los grados por los que debían pasar rigurosamente los futuros artesanos: aprendiz, compañero y maestro. Estos tres grados de lo que se ha dado en llamar "masonería operativa" subsisten aún en las logias "azules" de la masonería regular.



LA LEYENDA DE LOS ORIGENES



Varias son las leyendas sobre el origen de las corporaciones. En realidad todas ellas son reflejo del mismo mito fundador aun con ciertas variaciones. Todas hacen referencia a Salomón.



Salomón quiso realizar la promesa de su padre, el Rey David, a saber, la construcción de un templo para mayor gloria de Yavhé.


Al no existir constructores de pericia en Israel, Salomón debió recurrir al rey de Tiro quien le envió a su maestro de obras favorito, Hiran o Adonhiram. Hiran formó a los carpinteros, canteros y demás profesiones que en siete años alzaron el primer templo de Salomón. Hasta aquí el relato bíblico.


A partir de ahora es la leyenda de los "compañeros" la que habla: Hirán otorgó a cada especialidad artesanal una palabra de paso que descubriera rango y especialidad. Dichas palabras solamente eran concedidas a los artesanos perfectos.


Tres compañeros que al juicio de Hirán no habían alcanzado la perfección en su arte, no pudieron alcanzar el grado de maestros y, furiosos, decidieron arrancar por la fuerza a Hirán las palabras de paso: uno de ellos, Holem, se situó en la puerta sur del Templo y golpeó a Hirán con un mazo; otro, Streckin, lo golpeó con una regla en el pórtico de occidente. Finalmente, el tercero, Hoterfut, le golpeó con el nivel oculto en la puerta de oriente.


Los despojos de Hirán fueron enterrados por separado: por una parte su cuerpo, en otra sus hábitos y más lejos la vara emblema de su mando. Una rama de acacia nació de cada fosa y permitió recuperar el cadáver y sus atributos de oficio.


La leyenda es también recuperada por la masonería moderna con ligeros cambios en los nombres de sus protagonistas. Al mismo tiempo otra leyenda medieval la de los tres hijos de Aymon muestra una versión de contenidos simbólicos similares. Véase sino.



Un cantar del siglo XIII nos dice que un noble caballero, el más pequeño de los hijos de Aymon, regresa de las cruzadas vistiendo el hábito de pelegrino; se enrola como cantero y participa en la construcción de la catedral de Colonia. No quiere dinero por su trabajo y algunos de sus compañeros, celosos de su entrega a la profesión, lo asesinan... Algunos esoteristas quieren ver en el nombre de Aymon una reminiscencia de Amon, el dios egipcio.



¿QUE SON LOS "DEBERES"?



A partir del "mito fundador" casi todo diverge. En un período histórico indeterminado quizás hacia mediados del siglo XIII se producen fracturas dentro del movimiento corporativo. Por razones quizás puramente contingentes los distintos gremios entran en conflicto entre sí y se producen desgarrones en su interior.



Estas escisiones tienen como consecuencia la aparición de ritos y asociaciones diferentes que se agrupan bajo el nombre de "Deberes".



Un "Deber" Luc Benoist nos lo define así es el conjunto de reglas que rijen cada rito, la historia legendaria de su fundador, la secuencia de los símbolos que constituyeron la iniciación, las costumbres. El Deber es a la vez una historia, un ritual y una regla de acción.



Tres son los "deberes" tradicionales: los Hijos del Padre Soubise, los Hijos del Maestre Jacques y los Hijos de Salomón. Posteriormente, escisiones de estas y refundaciones de las mismas han dado lugar a la Unión de los Compañeros, la Federación de Compañeros de los Oficios de la Construcción y la Asociación Obrera de los Compañeros del Deber.



Los Hijos del Padre Soubise parece que estuvieron en su origen bajo la protección de los benedictinos y con ellos construyeron los mejores monumentos románicos de la cristiandad.



En cuanto a los Hijos del Maestre Jacques quizás sea la rama dotada de un mayor acompañamiento de leyendas. Su fundador es el "maestre Jacques" que habría construido una de las dos columnas del Templo de Salomón, aquella que se llamó Jakin (y que hoy está todavía presente con este nombre en cada una de las logias masónicas). Louis Charpentier opina que fue esta hermandad la que jalonó con sus construcciones el camino de Santiano (=Jacques) y que construyó las catedrales de Chartres, Reims y Amiens.



Finalmente los Hijos de Salomón, sería la Hermandad próxima a los caballeros templarios y a la orden cisterciense; en otras palabras, la creadora del estilo gótico.



Si bien es en Francia en donde los "deberes" arraigan con más fuerza y mal que bien sobreviven a las convulsiones históricas de los siglos, también en Alemania, Inglaterra y España hincan sus raices. En el área anglosajona se tienen trazas de los "stonemasons" y ciertas leyendas germánicas hablan de Arminius, vencedor de los romanos en la batalla del Bosque de Teotoburgo como institutor de las logias artesanales en Alemania. En cuanto a España los datos históricos son fragmentarios y escasamente representativos, pero existen signos de las hermandades en muchas construcciones del camino de Santiago; tal es la prueba más palpable de la presencia de los "compañeros" en nuestro país.



Por lo demás no es extraño que existan pocos datos históricos sobre los "compañeros". Los archivos de sus logias "cayenas" se queman al final de cada año...



EL PRIMER "TOUR DE FRANCE"



Quizás una de las instituciones más sorprendentes del "compagnonage" fue el "tour de France" que consistía en un recorrido a través de las principales ciudades de Francia con una duración de entre dos y cinco años, siendo realizado por los "compañeros" al tiempo que ejercitaban su oficio. Se trataba de una peregrinación en el curso de la cual el "compañero" era contratado por algún "maestro" de la ciudad que visitaba y durante un cierto tiempo, hasta pasar a la siguiente.



Este sistema tenía mucho de pedagógico: de un lado el "Compañero" aprendía los distintos trucos del oficio propios de cada región, pero además, "conocía mundo".



Estos "compañeros peregrinos" habían superado ya la fase del aprendizage, es decir, estaban en condiciones de ejercer su oficio. La ruta que la hermandad les trazaba estaba jalonada en cada ciudad por enclaves de la asociación que les recibían, alojaban, cubrían sus primeras necesidades y, finalmente, los enrolaban en un taller de algún "maestro" de la hermandad. El cuidado de los recién llegados corría a cargo de una figura muy popular entre los "compañeros": "La Madre".



Debía tratarse de una mujer casada, de buenas costumbres, cuya familia perteneciera desde generaciones a la hermandad; conocedora de los ritos de la asociación, ostentaba en la muñeca izquierda un brazalete distintivo de su rango y función. Aun hoy esta tradición no se ha perdido y el brazalete hecho de hierro forjado del que cuelgan doce medallas de oro con los emblemas de los doce oficios, se transmite de "Madre" a "Madre".



Estas "Madres" tratan a los "compañeros" como a sus propios hijos, les enseñan educación y buenas costumbres, si al partir dejan alguna deuda, procuran pagarla, si tienen alguna necesidad verá de cubrirla. La "Madre" es, sin duda, la institución más querida entre los "compañeros".



Con la garantía de encontrar una "Madre" en cada parada del "Tour" y con la seguridad de unos primeros pasos bien aprendidos en su oficio, el "Compañero" partirá de Lyon capital de las Hermandades y recorrerá cinco paradas obligatorias Lyon, Marsella, Burdeos, Nantes y Orleans y visitará sucesivamente Nimes, Marsella, Toulouse, Agen, Burdeos, Rochefort, Nantes, Angers, Tours, Orleans, Paris, Auxerre y Dijon.



No es extraño que en parte de este recorrido se puedan encontrar algunas de las más famosas catedrales románicas y góticas: desde la iglesia de los Jacobinos de Toulouse, hasta Notre Dame de París.



Si en los polvorientos caminos de Francia se encontraban dos "compañeros" iniciaban un diálogo ritual en el que el nombre propio contaba poco; primero se identificaban como "campañeros", luego establecían cual era su "Deber" y finalmente compartían el "pan": no en vano "compañeros" son aquellos que comen juntos el mismo pan.



DE LAS HERMANDADES OPERATIVAS A LA MASONERIA ESPECULATIVA



Algunas hermandades empezaron hacia el siglo XIV a admitir en sus filas a gentes que no practicaban el oficio. Se trataba de nobles o burgueses de reconocido prestigio que eran invitados a la hermandad a modo de "comité de patronato". En ocasiones donaban ciertas cantidades de dinero y en otras participaban en las deliberaciones y en los ágapes.



Poco a poco, parece ser, que el número de gentes que no practicaban el oficio fue creciendo. Y esto sucedió justo cuando las hermandades empezaron a entrar en crisis. No es raro que éstas, poco a poco, fueran perdiendo su carácter "operativo" es decir, de trabajo manual e incluso que se extinguieran como tales, pero subsistieron los "secretos de oficio", el "lenguaje de la profesión" y los ritos de iniciación.



Aun cuando la franc masonería sostiene que su antigüedad se remonta a un período muy anterior, nuestra opinión personal es que deriva de las corporaciones directamente y se va gestando en silencio a lo largo de los siglos XV a XVII. Este período es conocido por los masones como período de transición entre la etapa anterior Edad Media, construcción de las grandes catedrales que sería el "período operativo" y el posterior a partir de 1717 que sería el "especulativo".



EL "COMPAÑERISMO HOY"



La historia de las hermandades de "compañeros" ha sido siempre azarosa: sabedor de sus vinculaciones con la orden de los templarios y ansioso de recortar los fueros que le impedían ser monarca absoluto, Felipe el Hermoso, rey de Francia, prohibió las asociaciones de "compañeros".



Pero a ella y a la disolución del Temple, respondieron los compañeros dejando durante siglos, inacabados los campanarios de las catedrales góticas que estaban en curso de construcción: así puede verse hoy todavía como las torres de Notre Dame de París están no están rematadas por las puntiagudas agujas góticas de otras latitudes.



Más tarde la revolución francesa prohibió los gremios. Rehabilitados luego, pasaron por la crisis de la industrialización en el siglo pasado. ¿Qué papel podía tener el "Compañerismo" en una producción dominada por las cadenas de montage y el taylorismo?



De una parte es gracias al "compañerismo" (a sus secretos de oficio, a su combinación del trabajo manual con la meditación, a la necesidad de una autodisciplina) como un obrero manual puede superar psicológicamente la dicotomía denunciada por Marx entre "trabajo manual y trabajo intelectual". El "compañerismo" evita los riesgos de la especialización, pero hace de cada uno de sus hombres un "especialista", o si se prefiere, un obrero de alta cualificación.



Cuando en el siglo pasado Emmanuel Viollet le Duc (foto 3) fue comisionado para restaurar los edificios del gótico francés más o menos destruidos por el tiempo y por la barbarie revolucionaria de 1789, tuvo que recurrir a las diferentes hermandades de compañeros para que le ayudaran en su tarea y buena muestra de su pericia en el oficio son hoy la ciudadela fortificada de Carcasona, y las Notre Dame de París y de Chartres, por citar tres ejemplos entre cientos. Eiffel tuvo que recurrir a la pericia de los "compañeros" para una obra tan audaz como su torre de hierro que corona París.



Pero, por otra parte, lo cierto es que las hermandades han incorporado a su instrucción nuevas tecnologías y con los instrumentales más modernos prosiguen la formación de nuevas promociones de artesanos. En realidad lo que están haciendo es algo inigualable: recuperar un estilo de trabajo, un modelo humano para una época determinada como la nuestra.



Honor, pues a los "compañeros" que han sabido transmitir sus tradiciones de una a otra generación. Honor a estos hombres que saben encontrar una vía para la realización del ser por medio de su trabajo y que cantan con orgullo su condición con esta vieja tonada:



"Viva los compañeros
que hacen el Tour de France
pues si el rey supiera
la vida que llevamos
abandonaría su palacio
y se haría compañero.



[RECUADRO FUERA DE TEXTO]



EL LENGUAJE DEL BASTON



Para un compañero llevar el bastón del peregrino durante su vuelta a Francia era un arte. Existían 16 maneras diferentes de empuñar el bastón y cada una de ellas con un significado preciso. Se trataba del "lenguaje de los gestos" que ha estado vigente hasta hace muy poco (recuérdese que todavía a principios de siglo existían para las mujeres distintas formas de manejar el abanico y cada una entrañaba un mensaje concreto).



Arrastrar el bastón tras de sí significaba, por ejemplo, desprecio hacia la persona que se cruzaba con el "compañero".
Por el contrario, empuñar el bastón y alzarlo hasta la altura de la frente, era signo de amistad y de entrega.



Si al hablar el compañero mantenía el bastón tras de sí ello significaba confianza con su interlocutor.



Mostrarle la empuñadura era símbolo de paz.



Si deseaba provocar a alguién durante el día solo tenía que adelantar exajeradamente el bastón, casi como si fuera un arma presta a ser empuñada (de hecho así era).



Esta misma actitud, durante la noche, era signo de prudencia y tenía como objeto intimidar al presunto agresor.



Se sabe que los "compañeros" eran diestros en el manejo de las armas de hecho las milicias gremiales tuvieron mucha importancia en la Europa medieval . Son célebres las disputas entre las distintas asociaciones gremiales pertenecientes a "Deberes" diferentes por la disputa de una ciudad.



En estos casos la cuestión se dirimía mediante la elección de campeones cada uno de los cuales debía realizar una "obra maestra" de su especialidad. Aquel que vencía daba a su hermandad el "control" de la ciudad en litigio. Pero muy frecuentemente estas competiciones se convertían en peleas a garrotazos. En ellas era fundamental saber manejar el bastón del peregrino e incluso las alpargatas se solían utilizar cogidas por sus cuerdas a modo de boleadoras o "nunchakus".



Todo esto pertenece también a la realidad de las hermandades, tanto como la increible perfección de una catedral.



Bibliografía:


"Le Compagnonnage et les metiers", Luc Benoist, Que sais je?, P.U.F., París 1977.


"El enigma de la catedral de Chartres", Louis Charpentier, Plaza&Janes, Barcelona 1976.


"El mensaje de los constructores de Catedrales", Christian Jacq y Francis Brunier, Plaza&Janes, Barcelona 1981.


"El secreto masónico", Robert Ambelain, Martínez Roca, Barcelona 1989.


© Ernesto Milá – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es"

¿QUE ES LA TRADICION?

¿QUE ES LA TRADICION?

Redacción.- Se podría definir el mundo tradicional diciendo que es la antítesis del mundo moderno. La definición sería tan exacta como incompleta. Podríamos también elegir una definición cualquiera y presentarla como modelo de valor universal; sin embargo con esto no haríamos otra cosa que centrarnos en el terreno de las formas contingentes.

 

En efecto, las distintas tradiciones, no son sino aplicaciones concretas, luego sujetas a los condicionamientos de lugar y tiempo, de una verdad única y superior que es precisamente lo que nos interesa ahora definir. Como si cada una de las olas que van acariciar las playas fueran las diversas manifestaciones concretas de una tradición única y superior a todas ellas que es la Tradición Primordial, o en nuestro ejemplo, la totalidad del Océano. Falta pues definir lo que es la Tradición y como reconocerla.

 

Los distintos autores que han trabajado sobre estos temas tienen como denominador común en sus investigaciones lo que podríamos llamar el "método tradicional", consistente en analizar las distintas tradiciones partiendo de sus textos fundamentales -casi todas las tradiciones se han desarrollado a partir de una "revelación" de la divinidad a uno de sus profetas y se han concretizado en un ""libro", de carácter sagrado, inspirado directamente por la divinidad -compararlos y extraer aquellos elementos de carácter universal que están presentes en cada una y en todas ellas. Las conclusiones que pueden extraerse de tal operación son bien simples: cada tradición particular no es más que una fase de desarrollo de la Tradición Primordial, cada "revelación" particular no es sino una transcripción, sujeta a las contingencias de lugar y tiempo, de las verdades de la Humanidad Primordial y, por fin, todas las tradiciones son conjuntos jerarquizados de verdades hasta el punto que puede afirmarse que, a medida que se asciende en la jerarquía iniciática y esotérica de las distintas tradiciones, las verdades tienden a converger, hasta que en un último grado de la pirámide jerárquica se advierte la similitud entre todas ellas y el hecho de que todas hacen referencia a una misma experiencia espiritual. En conclusión: "Todo lo que asciende converge" .

 

Por último, para fijar las distancias entre la Tradición Primordial y las tradiciones particulares podemos hacer referencia a un elemento simbólico universal: la rueda radiada, en la que el centro, el cubo de la rueda, puede ser comparado a la Tradición Primordial y cada uno de los radios, a las distintas tradiciones particulares. Este centro, es fijo e inmóvil, pero no por ello menos existente. Hesíodo cuando hace referencia a la Edad de Oro y a la raza que le correspondía dice de ésta que al iniciarse su decadencia pasó a "habitar la tierra subterránea siendo los guardianes de los hombres mortales ", es decir, que aquella raza que debió dar origen a la Tradición Primordial, pasó a un estado de latencia, inmanifestado pero no por ello menos real y operativo: en efecto, cada tradición particular es su muestra y manifestación.

 

En otro artículo pasaremos a distinguir los dos tipos fundamentales de tradiciones y sus relaciones e implicaciones con el tema de este presente artículo, la Tradición Guerrera y Heróica. Ahora limitémonos a definir la Tradición en general.

 

Se dice que una civilización es tradicional cuando toda ella, sus manifestaciones sociales, culturales, políticas, religiosas y rituales, están orientadas hacia lo alto, como si quisiera mantener siempre un contacto vivo y activo con la trascendencia. No es por casualidad que incluso en algo tan alejado de "lo alto" como la actividad económica, registrara esta presencia de los divino en las inscripciones sagradas realizadas en las monedas y acuñaciones y que esta actividad estuviera revestida de un carácter religioso incluso hasta tiempos relativamente recientes (destrucción de la Orden del Temple, en 1314).

Tampoco es una casualidad que las artes y los oficios, incluso los actualmente considerados como más bajos, se atuvieran a una serie de rituales y manipulaciones, estructuras internas y mitos, que le conferían un carácter sagrado que todavía puede encontrarse en los residuos degenerados de las cofradías y hermandades artesanales de la Edad Media o que pueden reconocerse en las producciones que han llegado hasta nosotros . El mismo sistema de castas de la India y de cualquier otra latitud allí donde se implantó tenía un origen divino, y como tal, cada casta tenía sus cultos y ritos particulares , incluso en el aspecto religioso mismo la humanidad tradicional se diferenciada de la humanidad moderna: mientras que para esta la religión ha pasado a ser una mera forma exterior desprovista de sentido o un ritualismo vacío, o incluso en el peor de los casos, una forma de demagogia social, en la humanidad tradicional la religión, en su forma exotérica, era un sistema de ritos y creencias que debían asegurar al hombre un destino "tranquilo" tras la muerte, mientras que en sus formas esotéricas era una vivencia intensa a este lado de la muerte que le permitía, no adorar a un Dios personal, sino ante todo y sobre todo asumir la potencia de la divinidad, experimentarla y sentirse él mismo parte de lo trascendente. Es desde este punto de vista como pueden entenderse en su significado pristino estas frases del filósofo neoplatónico Plotino: "Es a los dioses a quienes corresponde venir a mí y no ir yo hacia ellos" y "Para conocer a los dioses es preciso hacerse semejante a ellos". En conclusión, si lo importante para una religión es la creencia en la divinidad, lo fundamental para la Tradición, es la identificación, en vida, con la misma Divinidad. de ahí que se pueda establecer una diferencia entre la vida religiosa y la experiencia tradicional: ser "religioso" es ser "tradicional" solo a medias, por el contrario, "ser tradicional" es haber superado o estar en camino de superar las distintas formulaciones religiosas.

Un escritor sufí del siglo pasado decía: "Como el que busca agua cavando un poco por allí y un poco por allá, no encontrará agua y morirá de sed, mientras que el que cava en un solo lugar, confiando en Dios y dejándolo en sus Manos encontrará agua y beberá y hará beber a los otros", frase que expresa la necesidad de seguir una tradición religiosa en particular efectivamente, pero retornando al ejemplo anterior del océano, puede añadirse que en el momento en que se profundiza suficiente en una tradición religiosa particular -ascendiendo en su jerarquía iniciática- se tiene conciencia de esta proximidad. En definitiva puede estarse al margen de la religión, bien "por abajo", es decir, por la vía del ateísmo, o bien, por arriba, en la vía de una realización espiritual más allá de las formas religiosas tradicionales, vivenciando o aproximándose a la tradición primordial .

 

Quedando claras las diferencias entre Tradición y religión no está demás valorar las implicaciones de la anterior definición que hemos dado sobre las civilizaciones tradicionales. Desde ese punto de vista no existe pluralidad sino dualidad de civilizaciones, no existen infinitos tipos de civilizaciones cuyo ciclo, como definió Spengler sea el nacimiento, el desarrollo y la muerte, existe una dualidad de civilizaciones: civilizaciones tradicionales (volcadas hacia lo alto y civilizaciones modernas (orientadas hacia lo bajo), o lo que es lo mismo, civilizaciones cuyo punto de referencia es lo trascendente y civilizaciones cuya referencia está en lo contingente y la relación entre ambas "se trata de dos mundos, uno de los cuales se ha diferenciado hasta el punto de no conservar apenas ningún punto de contacto con el anterior." Con lo cual, para la gran mayoría de los modernos también quedan cerradas las vías de una comprensión efectiva de esta última (la civilización tradicional .

 

Las conclusiones de este posicionamiento son simples: lo que en la humanidad moderna tiene una dimensión "horizontal", es decir, pesada y de masas, en la civilización tradicional tiene un carácter "vertical" (en su sentido de elevación: hacia lo alto). De esta "verticalidad" emana la jerarquía (los diferentes niveles de ascenso y comprensión de la cúspide, de lo Absoluto), que en la civilización moderna es abolido en beneficio de lo promíscuo e igualitario.

La civilización tradicional, la Tradición, es algo fundamentalmente anti-igualitario, es más bien aristocrática y diferenciada. la esencia de la jerarquía es la cualidad, lo cualitativo, la cualificación de cada miembro en relación a lo Absoluto, que es, al mismo tiempo lo que posiciona dentro del marco jerárquico en los distintos escalones. Esta cualidad se transforma en la civilización "horizontal" moderna en "cantidad" número e indiferenciación masiva. De este sistema emana una "organicidad", es decir, un conjunto articulado -orgánico- de principios, valores, instituciones y normas que son el soporte de la jerarquía, y lo que asegura la unidad dentro de la diversidad de cada escalón jerárquico y de cada plano de actividad.

En la sociedad moderna esta coherencia interna es inexistente en la medida en que se trata de una sociedad inorgánica: es decir, una sociedad en la que, siendo la referencia, lo contingente, la pura materialidad, como ésta puede dividirse hasta el infinito (un mineral -y el mineral es lo más representativo de la materialidad- puede martillarse hasta que cada fragmento queda roto en cada uno de sus átomos) y no existiendo un factor unitario y cohesivo -la Tradición- cada parte -grupos sociales, económicos, regionales, etc.- se distancia del conjunto tomando una dirección única. Mientras que la civilización tradicional y la Tradición son centrípetas, la civilización moderna es centrífuga, no tiene a la unidad sino a la dispersión de sus elementos .

 

La utilidad de una tradición no es la conservación de principios y creencias, sino su transmisión: la palabra Tradición, etimológicamente del latín, procede de "tradere" = transmitir. Lo cual implica un dinamismo conceptual al mismo tiempo que un problema real: la muerte de las tradiciones. Una tradición muere en dos supuestos: cuando cesa de transmitirse y las únicas referencias que se tiene de ella proceden de un exoterismo religioso o de la investigación arqueológica, o bien, cuando por el paso del tiempo, esa Tradición ha sufrido un desgaste interior que se ha traducido en la pérdida de su impulso originario, persistiendo solo como forma vacía, como una cáscara dentro de la cual solamente existe un esqueleto o un cuerpo sin vida. El cristianismo es muestra de una tradición que, poco a poco, ha ido, perdiendo impulso y hoy se encuentra desvirtuada de cualquier forma esotérica (es decir, iniciativa) pasando a ser un mero exoterismo. El celtismo a su vez, es muestra de una tradición muerta cuyas únicas referencias pueden encontrarse en los museos arqueológicos o en las cátedras eruditas. Ambas tradiciones no han podido perpetuarse, han perdido impulso lenta o traumáticamente, pero la continuidad de la "cadena" se ha cortado, la eficacia de la transmisión de los ritos iniciáticos que facilitaban al hombre, al adepto, el impulso sobrenatural para colocarse en el umbral del mundo metafísico, han desaparecido, la Tradición no tiene validez por que carece de eficacia.

 

El proceso de decadencia de las tradiciones es siempre el mismo en reglas generales: las tradiciones dejan de vivirse, su eficacia se aminora primero, atenúa luego y desaparece por fin, transformándose en ética, su valor operativo, es decir, transformador e iniciático desaparece; la ética sigue siendo algo vivido en el mejor de los casos, pero un "hombre ético" no deja por ello de ser un hombre imposibilitado de traspasar la barrera de lo humano y de los físico. En una fase siguiente de decadencia, la ética, agotada y exangüe, parece una imposición exterior al individuo y no algo que se asuma voluntaria y gustosamente como norma de vida, entonces es solo costumbre, algo que se realiza irreflexivamente, sin conciencia de los por qués. La fase siguiente será la de desaparición de las últimas huellas de la Tradición, o su permanencia en estado larvario como recuerdo, curiosidad histórica o erudita, o simplemente como exótico patrimonio de los antepasados.

 

 

Este proceso degenerativo es, ya desde su primera fase irreversible: cuando una bola de nieve cae por la ladera de una montaña jamás se detendrá, sino que tenderá a aumentar de volumen y arrastrarlo todo en su caída. Pues bien, la tradición se sitúa en la cúspide de la montaña: siendo la montaña la representación simbólica de lo que está elevado y que al mismo tiempo es fijo y estable, es también evidente que el origen de la Tradición no estará en lo alto de la montaña, sino aún más arriba, en la pura trascendencia. La Tradición es pues algo no humano, más que humano, algo de origen divino. Todo lo humano es discutible por el solo eso, una creación de la mente del hombre que puede ser discutida y superada, imitada por cualquier otro. Lo trascendente no admite discusión: simplemente ES, y por ello las leyes emanadas de los "legisladores" tradicionales (Moisés, Gilgamesh, etc.) son indiscutibles, su infracción no es una falta punible en razón de sus repercusiones contingentes sino por que implica una infracción a la ley divina, una "ofensa a los dioses".

 

No debe pensarse sin embargo que la Tradición haya nacido de un dios personalizado al estilo del propuesto por el cristianismo. El dios teísta no existe más que para el exoterismo religioso, las forma más depuradas de la tradición prescinden de personalizaciones entropomórficas o totémicas. La divinidad o las divinidades son consideradas como fuerzas de la naturaleza y del cosmos que pueden manifestarse en toda su potencia, siempre y cuando el evocador sea una persona cualificada y el rito evocatoria sea el prescrito.

 

Es frecuente que la palabra Tradición traiga el reflejo condicionado de un pasado no muy remoto pero si censurable: el ochocentismo. La civilización burguesa en su cenit quiero hablar de Tradición y cuando lo hizo se refería inevitablemente a un formalismo social desprovisto de cualquier lazo con lo sagrado y lo suprasensible. El ochocentismo no es sino una fase del proceso general de decadencia al que se ha visto avocada la viejo Europa. Como fórmula cultural del "burguesismo", es decir, del período histórico en que la burguesía fue la clase social hegemónica, el ochocentismo no es más que el reflejo de las tendencias y los intereses de la casta de los mercaderes cuya formulación política hoy sería el conservadurismo.

 

Sin embargo la Tradición está en otro sitio: la Tradición no puede ser conservadurismo por que la Tradición es consciente de que nada en el mundo moderno es digno de ser conservado y que la "partida" se disputa entre dos concepciones radicalmente antitéticas: o mundo tradicional o mundo moderno, ningún compromiso es posible, ningún híbrido puede mantenerse por mucho tiempo en forma y manera estable. O uno u otro. Los actuales conservadores tienen la partida perdida por anticipado se baten a la defensiva y en un terreno que no es el suyo: el burguesismo, el conservadurismo y todas sus formulaciones surgidas más o menos del ochocentismo apenas han representado en el devenir general de la historia una fase puntual de decadencia, pero no su culminación, ni su punto más bajo: la bola de nieve, convertida ya en alud, todavía cae -en el "sentido de la historia"- entrando en la fase proletaria, colectivista y de masas. Todo aquel que pretenda detenerse a medio camino en la dirección de la caída será arrastrado por ella. La civilización es algo "total", algo que no puede asumirse parcialmente; quienes han elegido el camino de la anti-tradición, quienes han estimulado los procesos de decadencia y liquidación de la sociedad tradicional, quienes promovieron la lucha contra las aristocracias, instauraron un sistema económico liberal, emergieron como clase hegemónica, sobre las espaldas de la cuarta casta, la de los productores y sobre las cabezas guillotinadas de la aristocracia, no están en condiciones de luchar contra aquello que emana directamente de sus pasados errores y excesos: el período de masas, de la lucha de clases, del proletariado revuelto, del colectivismo, en fin. Si la burguesía ha hablado de individualismo exaltándolo, no puede evitar que la masas, de la lucha de clases, del proletariado revuelto, del colectivismo, en fin.

Si la burguesía ha hablado del individualismo exaltándolo, no puede evitar que la masa de individuos iguales, libres y fraternos, terminen formando una masa y que esta pretende no solo una "igualdad" como principio, sino como hecho. Si la lucha social y política está planteada hoy en Occidente, sean cuales sean las etiquetas utilizadas, como una lucha entre conservadores y revolucionarios, no puede olvidarse que los primeros suponen la RETAGUARDIA del mundo moderno, mientras que los segundos son su VANGUARDIA, ambos dentro del mismo proceso de decadencia. El conservador no es más que un progresista "ralentizado", mientras que el revolucionario es un progresista "acelerado", ambos participan del mismo marco de la civilización moderna e integrados o alienados en los mismos mecanismo de producción y consumo. No hay Tradición, en definitiva, dentro de la sociedad moderna. Una vez más volvemos al principio: el mundo moderno como negación del tradicional.

 

© Ernesto Milá – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

APUNTES SOBRE EL ORIGEN DEL ANTISEMITISMO: SABBETAI ZEVI Y JACOB FRANK

APUNTES SOBRE EL ORIGEN DEL ANTISEMITISMO: SABBETAI ZEVI Y JACOB FRANK

Redacción.- El antisemitismo siempre ha partido de una noción errónea: que existía una “conspiración judía” o una “conspiración judeo-masónica” o, incluso, una “conspiración judeo-masónica-bolchevique”, organizada, dirigida por encima de los siglos, contra la cristiandad. El malentendido encontraba su base subjetiva en la presencia de judíos en movimientos de tipo revolucionario y subversivo. Esta presencia era evidente... pero no se trataba de judíos de religión, sino, habitualmente, de todo lo contrario: de judíos que habían abandonado la sinagoga. Esta diferencia hace que el edificio conspiranoico se derrum-be. Pero hay un capítulo en la historia del mesianismo judío que merece ser conocido, por que explica el origen de la hipótesis antisemita. Es el movimiento encabezado por Sabbetai Zevi y Jacob Frank.

LA AZAROSA HISTORIA DE SABBETAI ZEVI.

Aspirantes a mesías han existido muchos en la historia del judaísmo. Periódicamente algún circunciso se alza convencido de que él es el elegido. Habitualmente este tipo de aventuras han terminado mal. Sabbetai Zevi fue uno de estos mesías autoproclamados y, sin duda, el que originó el movimiento mesiánico más importante en la historia de Israel.

Fue un hombre extraño. Acaso un maldito. Arruinó la vida de muchos de sus discípulos. Su vida fue un cúmulo de contradicciones e incoherencias, lo que no impidió que las juderías centroeuropeas creyeran en él y lo siguieran en su descabellada aventura. Había nacido en Esmirna en 1626, estudió la cábala y tuvo fama de erudito en este terreno que alcanzó a través de las lecturas de Isaac Luria, el sefardita español expulsado en 1492. El mismo atribuía a la fecha de su nacimiento una importancia extraordinaria. En efecto, había nacido el día en que los judíos conmemoran la destrucción del Templo de Jerusalén. Sus padres le pusieron el nombre de Sebbetai por haber nacido en sábado.

Fue educado en un ambiente piadoso de fidelidad a la tradición cabalística del judaísmo. Al parecer sus padres o sus abuelos eran originarios del Peloponeso en cuyas comunidades hebreas todavía es frecuente encontrar el apellido Zevi. Dio a sus padres una gran alegría cuando les anunció que quería convertirse en rabino. Desde 1644 estudiaba la cábala y de él se decía que había alcanzado las más altas esferas del conocimiento. Pero no está claro. En su biografía da la impresión de que en esos años tenía un conocimiento somero de la cábala y no existe ningún escrito suyo en donde demostrara un dominio especial sobre la materia. Es posible que ya entonces, Sebbatai se estuviera forjando una aureola mística atribuyéndose méritos que no tenía. Pero ya en esa época es un tipo extraño. Se casa y al cabo de un mes se divorcia sin haber consumado el matrimonio. Luego vuelve a casarse y ocurre lo mismo. Nuevo divorcio.

¿Qué ocurre? Que la estabilidad mental de Sabbetai brilla por su ausencia. Gershon Scholem que le consagró una esclarecedora biografía dice que estaba aquejado de lo que hoy llamaríamos un “complejo bipolar”; era, en definitiva, un maniaco-depresivo. Incluso añade Scholem que con el tiempo se vió aquejado de una paranoia creciente. Ciertamente es fácil reconocer en su biografía los “altos” maníacos y los “bajos” depresivos alternándose en loca secuencia a lo largo de toda su vida. Habitualmente sus éxtasis místicos se producían en los “altos”. Afirma haber levitado en uno de estos éxtasis... pero los que estaban presentes no vieron nada anómalo. No despegó ni un milímetro del suelo. Sabbetai los acusa de ser impuros y, por tanto, de no poder percibir su grandeza. Y se queda tan fresco. Esto ocurre en 1648. Pero poco después uno de sus primeros discípulos afirma que en situaciones de éxtasis era imposible mirarle a los ojos: “es como mirar a una hoguera”. Ese año, algunos amigos suyos reciben la confidencia de sus labios de que se preparen, pues él es el mesías largamente esperado por Israel.

A partir de ese momento, de él empiezan a contarse grandezas y prodigios extraordinarios. Se dice –y se comprueba- que su cuerpo exhala lo que la mística católica conoce como el “olor de santidad”. Inicialmente, algunos judíos ortodoxos, lo denuncian a la sinagoga: un rabino no puede utilizar afeites ni perfumes. Pero él se defiende y se presta a un reconocimiento físico por parte de una comisión de hombres justos de la comunidad y físicos notables. Explica que el olor deriva de que ha sido ungido por los patriarcas de Israel y los médicos que lo reconocen, al menos, afirman con seguridad que no ha utilizado perfume alguno.

La fama de Sabbetai, de todas formas, no ha rebasado los límites de la Esmirna de mediados del siglo XVII. Toda la comunidad sabe que es un joven exaltado y algo excéntrico en su comportamiento, pero nadie apuesta por su condición de mesías. Para unos es un bromista, para otros un loco, los hay que opinan que apenas es un iluminado a medio camino entre la locura y la genialidad. En 1651, se ignora el motivo, los judíos de Esmirna lo expulsan de la comunidad y debe huir hasta Salónica. Allí su comportamiento no es más ortodoxo; se encuentra en una fase “maníaca” de su enfermedad que lo hace cada vez más audaz y provocador. Convoca una ceremonia nupcial... y se casa con la Torah. Los rabinos se escandalizan cuando pronuncia en voz alta el nombre impronunciable de Yavhé. Es 1658 y poco después lo expulsan de Salónica. Ahora recalará en Constantinopla. Nada que hacer: también allí da que hablar. Se pasea con una cuna por las calles, pero en su interior no se encuentra un neonato, sino un pescado que ostenta los vestidos de un recién nacido. Explica a quien quiere oírle que es en la Era de Piscis en la que tendrá lugar la redención mesiánica; y en voz más baja añade que él es el mesías ansiado.

Poco a poco, todas estas excentricidades van cobrando forma en un corpus herético en relación al judaísmo oficial. Al igual que otros extremistas religiosos de todas las épocas, Sabbetai adopta como regla de comportamiento la transgresión de toda norma anterior. Si con él se inician los tiempos mesiánicos, lo que existían antes suyo debe ser abolido, transgredido y estigmatizado. Así lo hace: define a Dios –a su dios- como “aquel que permite lo que está prohibido”. Profana fiestas tradicionales de la comunidad, desafía el tabú del sábado, anima a rabinos y no rabinos a repetir una y otra vez el nombre oculto de Yavhé.

Esta predicación de naturaleza subversiva en pleno sentido de la palabra, exalta a sus enemigos, pero también atrae a muchos judíos de la zona. Desde una perspectiva mesiánica toda su predicación es coherente y esto le atrae, especialmente, el apoyo de muchos judíos desesperanzados por la tardanza en la llegada del mesías. Cuando debe abandonar Constantinopla y se dirige a Egipto, después de pasar por Tripolitania, Jerusalén y Rodas, los rabinos de El Cairo lo reciben como a una eminencia que “podría ser” el mesías esperado. Sabbetai ha logrado inflamar al judaísmo de todas las zonas que ha visitado. Además cuida mucho su imagen: no se presenta como el mesías, jamás confiesa abiertamente a un público, incluso predispuesto, que se cree el redentor esperado por los siglos de los siglos. Deja que otros lo intuyan. Esta táctica se muestra extremadamente eficaz y genera una oda de admiración por la modestia que quiere evidenciar.

Pero la mente de Sabbetai carece de estabilidad. Poco después de inflamar con su predicación a la judería de El Cairo, marcha a Jerusalén donde es acogido con frialdad. Además allí soportan peor sus excesos. Es encarcelado y azotado. Pero también en ese tiempo da muestras de ser un gran místico. Realiza ayunos constantes de semanas enteras. A pesar de la inicial hostilidad, nadie, ni siquiera sus más acendrados enemigos pueden negar estas prácticas místicas. Y regresa a El Cairo.

Allí contrae matrimonio con una mujer que, desde pequeña había afirmado que se casaría con el mesías. Es su alma gemela, también maníaca-depresiva como él. La muchacha, en su afán de transgresión, se dedicará a la prostitución. O al menos eso cuentan los enemigos de Sebbatai. Pero, al parecer, este matrimonio, le provoca una crisis depresiva. Se desdice de sus pretensiones mesiánicas y parece buscar ayuda espiritual dentro de la comunidad judía ortodoxa. Así conoce a un sabio askenazi, Nathan de Gaza. Pero el “sanador espiritual”, al poco tiempo, se convierte en su discípulo más devoto. Y así, a la crisis depresiva, sigue una nueva “alza” maníaco-masiánica. Nathan de Gaza se convertirá en el San Pablo de la nueva herejía y predicará las virtudes y cualidades mesiánicas de Sebbatai con tanto o más ahindo –y sin duda, mucha más constancia- que él.

En marzo de 1665, Nathan, a raíz del estudio de un texto del Génsis interpretado en clave cabalística, cae en un prolongado éxtasis. Veinticuatro horas continuas en las que percibe las más altas esferas luminosas de la cábala, la Merkaba o Carro Celeste. En el curso de tal éxtasis, Nathan de Gaza, recibe “pruebas” de la condición masiánica de Sabbetai. Es justo en ese momento, cuando aparece Sebbatai en plena crisis depresiva. Al encontrarse ambos hombres discuten: Nathan le repite una y otra vez que él, Sebbatai, es el mesías. Éste se niega a creerlo. La locura se contagia y tiene razón quien explica que recorrer el sendero espiritual es como caminar sobre el filo de una navaja, porque, efectivamente, Nathan, que debía haber contribuido a sanar la mente de Sebbatai, cae en la misma enfermedad que él. Ante la asamblea de rabinos lo proclama, eufórico, mesías. Y para certificarlo, baila ante la asamblea hasta caer en éxtasis, no sin antes haberse desnuda por completo. Esta escena ocurre el 31 de mayo de 1665. A partir de ahí se manifiesta el movimiento mesiánico sabbetiano en toda su potencia. Asume el título de Amira, literalmente “Nuestro Señor y Rey”. Pronto logran rodearse de medio centenar de hombres decididos y combativos y con ellos se dirigen a la capital espiritual del judaísmo, Jerusalén. La ciudad está ocupada por los otomanos que prohíben a los judíos montar a caballo, sin embargo, Sebbatai obtiene el permiso para pasearse por la ciudad por este medio y lo hace con frecuencia adornado por una capa verde. Y sigue predicando la transgresión de las normas: a los suyos les dice que coman hasta hartarse riñores y grasas. Ocurre luego lo mismo que con otras experiencias mesiánicas anteriores: el pueblo sigue al “elegido”; la jerarquía rabínica lo condena, excomulga y persigue. Así que debe huir a Siria y se establece en Alepo. Por entonces su movimiento se ha extendido entre los cabalistas de oriente medio y las comunidades pobres de la zona, han sido ganadas para su causa. Pero aún no tiene una doctrina coherente fijada que ofrecerles. Así que él y Nathan se dedican a articularla.

Introduce la noción de reencarnación, hasta entonces ausente del judaísmo ortodoxo. Afirmará ser la reencarnación de Simón bar Kosebá, uno de los primeros mesías históricos. Genera entusiasmos. La idea prende: Simón bar Kosebá, era el “rey perdido” que ha regresado... Quiere ser profeta en su tierra, así que se dirigirá a su Esmirna natal. Allí, en el interior de la sinagoga, defiende ante la asamblea de rabinos, avanzadas tesis feministas: anima a que las mujeres lean la Torah y abolan los privilegios del varones. Y es entonces, cuando decide consumar su matrimonio con su esposa, llega incluso a mostrar una sábana con la improbable sangre virginal de Sarah.

En 1666, da la sensación de que el judaísmo de Oriente Medio ha enloquecido. Por todas partes surgen profetas que exaltan las virtudes y la misión de Sabbetai. El orden rabínico ha caído en la zona. Las sinagogas ortodoxas ya no reciben el apoyo de la población judía que prefiere seguir a quien le promete grandeza y libertad. Pero los rabinos tienen todavía cierto poder moral y son los interlocutores válidos del sultán, así que lo denuncian y logran que sea detenido, cargado de cadenas y arrojado a una fría mazmorra. En las primeras horas de su detención, Sabbetai deja atrás su fase “maníaca” y regresa a cierta percepción objetiva de la realidad. Es entonces cuando el sultán lo manda ante su presencia y Sabbetai lo seduce. Niega ser el masías y atribuye todo el revuelo a una leyenda urbana que él no ha cultivado. Luego sigue preso, pero puede moverse con facilidad por la zona hasta que es enviado a la fortaleza de Gallipoli unos meses después. Pero nadie nota su encarcelamiento: puede recibir libremente a miles de fieles que van a verlo y que reciben su bendición. Sabbetai vuelve a la fase maníaca y decreta la abolición de los ayunos conmemorativos de la destrucción del Templo. Entonces ocurre algo inesperado.

La herejía sabbetiana había alcanzado Polonia. Allí vivía un judío exaltado, Nehemías Cohen. No era un erudito pero conocía bien la Torah y el Génesis. Se entrevista con Sabbetai y le reprocha que es un falsario. Si Sabbetai fuera el mesías, habría sido precedido por un mesías hijo de José que se sacrificaría para anunciar la venida del redentor. Y este sacrificio no se había producido, por lo tanto, Sabbetai no era el masías. Nehemías Cohen se tenía por el mesías... La discusión entre los dos aspirantes al puesto de mesías titulado de Israel duró por espacio de dos días y dos noches. Cohen, finalmente, debió huir de Gallipoli para evitar ser linchado por los sabbetianos, ya legión, que difícilmente toleraban dudas respecto a la condición de su gran timonel. Cohen, alcanza Adrianápolis y allí denuncia a Sabbetai como “conspirador” e instigador de una futura revuelta popular. Los turcos que temían un fenómeno similar lo trasladas a Adrianápolis y le conminan a convertirse al Islam... algo que Sabbetai hace sin oponer reparo alguno. Nada extraño por que Cohen ya había hecho la conversión días antes. Acto seguido, el sultán le concede un alto rango palaciego. Para él, la conversión es un “descenso a los infiernos” lo que equivale a una enésima purificación, de la que saldrá a la superficie renovado. Pero sus partidarios no lo entienden así. A decir verdad, hace tiempo que dejaron de comprender lo que ocurría. Pero tampoco hay problema: si Sabbetai ha renunciado a su rango mesiánico, pero asumirlo está Nathan de Gaza, en realidad, menos espectacular, pero más brillante que aquel.

La predicación de Nathan, se inicia a finales de 1666 y durará hasta su muerte en 1680, acompañado siempre de una escolta de hombres armados. Pero su predicación no tiene éxito: en 1669 los dos hombres se encuentran y debaten. El problema es que Sabbetai vuelve a estar en situación maníaca y resiste bien el ataque de Nathan. No ha abjurado del Islam... pero tampoco del judaísmo, con lo que crea un sistema mixto en el que pueden encontrarse elementos de una y otra religión... algo que ambas religiones rechazan y consideran un sacrilegio.

En 1672, Sabbetai llega a Constantinopla. El sultán se entera de que ocasionalmente se coloca la kipa en lugar de el turbante y lo expulsa de la comunidad por perjuro. Luego lo exilia a la península de Morea en la actual Yugoslavia. El movimiento sigue sobreviviendo a este destierro, pero progresivamente se va debilitando y pierde fuelle en todas las zonas donde consiguió arraigar. Sabbetai murió a los 50 años el día del Yom Kippur de 1676.

LAS PERVIVENCIAS NEOSABBETIANAS

Con él no se extinguió la leyenda. Si Sabbetai era la reencarnación de Simón dar Kosebá y como tal había permanecido oculto durante unos siglos, también ahora, Sabbetai no estaba realmente muerto, sino oculto y volvería para ponerse al frente de sus huestes y recobrar la libertad para Israel. Pero el movimiento no terminó con esta esperanza mesiánica: algunas sectas sebbatianas surgidas tras la muerte del maestro, en especial los dunmeh, lograron sobrevivir hasta nuestros días. Cuando se organizó el movimiento de los “Jóvenes Turcos”, a principios del siglo XX, algunos de los grandes nombres de la época, como David Bey, pertenecía a la secta neosabbettiana. Y resulta curioso por que esto ocurría más de doscientos años después de la muerte de Sebbatai. Y, por azares del destino, los sabbetianos del siglo XX, colaboraban con francmasones y laicistas islámicos, en la construcción de la nueva Turquía y luego apoyaron la revolución de Kemal Attaturk. Comité creado en 1868 por Midhat Bajá, con la intención de de lograr una modernización de Turquía, mediante la adopción de algunas instituciones occidentales. Intervino en la deposición de los sultanes Abdulhaziz I y Murad V, y en la entronización de Abdulhamid II, a quien instó en proclamar una constitución de carácter liberal, que más tarde fue abolida por el mismo Sultán. Sin embargo en 1894, los jóvenes turcos promovieron algunas insurrecciones militares, que obligaron al Sultán a restablecer la constitución. En 1909 el ejército proclamó a Mahomet V, a partir de entonces los jóvenes turcos adoptaron una política nacionalista muy radical, que condujo a las guerras balcánicas (1912). En 1913 prepararon el asesinato del primer ministro Sevket y establecieron el triunvirato Enver-Yamal-Tal'at, que decidió la participación de Turquía en la Primera Guerra Mundial, en calidad de aliada de Alemania. En relación al Islam ortodoxo, los “jóvenes turcos” eran agentes subversivos. Entre ellos estaban los herejes neosabbetianos.

Tras la muerte de Sebbatai, aparecieron entre la judería centroeuropea partidarios en torno a autoproclamados mesías. Joseph ben Tsur era un sabbetiano de Marruecos, o Mordekkay Moriah, sabbetiano de Eisenstadt, Alemania, o Jaboc Querido, judío de La Meca. Poco a poco, la secta se va descomponiendo y degenerando en posiciones todavía más extremas y degradadas. En ese contexto nace Osman Babam que instala en el 1700 una secta sabbetiana muy radical. El nombre verdadero de Osman es Baruchia Russo, que afirma ser él mismo la reencarnación de Sabbetai. Y como él, se convierte al Islam. Pero, en un paso más hacia la degradación del neosabbetianismo, Russo-Osman afirma que su destino es destruir las religiones y los regímenes existentes. Su doctrina es una forma de nihilismo religioso, con elementos orgiásticos y transgresores que predica la revolución política y religiosa y la subversión de todos los valores. Pues bien, estas acusaciones son precisamente las que los antisemitas reprochan al judaísmo. Y si bien, estas acusaciones son ciertas... no tienen nada que ver con el tronco central del judaísmo rabínico que sigue encerrado en sí mismo y ajeno al mundo no judío. Osman Baba fundará la secta neosabbetiana de los karakashlar que logrará asentarse entre las comunidades judías de Europa Central. A principios del siglo XX, en esas mismas zonas, seguía existienda la herejía... y es precisamente en esos lugares en donde existían (además de en Rusia) movimientos antisemitas extremadamente fuertes.

La secta de Osman Baba será paralela a otro movimiento neosabbetiano, el presidido por Lóbele Prossnitz, oriundo de la Galitzia polaca, nacido en 1699. Estudioso de la cábala, afirmará ver cada noche la Shejinak, la presencia divina a media noche. En la ventana de su habitación, como si se tratara de una sombra chinesca aparecen las cuatro letras del tetragrámaton que definen el nombre impronunciable de Yavhé. La población acude a ver el milagro y se sienten encandilados por el milagro... hasta que un agresivo judío ortodoxo arranca la cortina y ve al bueno de Prossnitz realizando un burdo truco. De esta sale a duras penas excomulgado, azotado y exiliado. Ha tenido suerte, por que en otras ocasiones hubiera sido linchado allí mismo. Extiende su movimiento también por las juderías de Europa central y mantuvo contactos con los otros mesías sabbetianos (Mordekai Morah y Nehemis Hayun). Hacia el primer tercio del siglo XVIII, la herejía sabbetiana seguía gozando de buena salud.

LA APOTEOSIS SABBETIANA: JACOB FRANK.

La vida de Frank se extiende desde 1726 hasta 1791. Es testigo de un siglo pródigo en acontecimientos que se saldarán con el hundimiento del antiguo régimen. De hecho, Jacob Frank, tendrá algo que ver con esta tarea de subversión generalizada. Scholem define a Frank como “el caso más espantoso de la historia del judaísmo”. Había nacido en Polonia en el seno de una familia de rancia obediencia sebbatiana. Rechaza seguir estudios y prefiere comerciar con piedras preciosas. En 1745 ya es un consumado sebbatiano. Y lo que es más: lo demuestra en los hechos. Cuando se casa, dos sebbatianas serán sus testigos y se tratará de dos miembros muy caracterizados de esta comunidad herética: ambas eran discípulas de Osman Baba. El propio Frank conocerá a los discípulos de Baba en Salónica a donde fue a conocerlos. Ora ante la tumba de Nathan de Gaza, el lugarteniente de Sabbetai. Regresa a Polonia en 1755, su estancia entre los sabbetianos turcos ha durado 25 años: no hay ninguna duda, es uno de ellos... sólo que decide formar su propia secta, siempre dentro de la doctrina sebbatiana. Y como el fundador toda su teoría se basa en la transgresión y en lo orgiástico y desenfrenado. Sus orgías sexuales causan estupor en Polonia. Frank debe huir de Polinia y corre a refugiarse de nuevo en Turquía, donde a imitación de Sabbetai, se convierte al Islam, esto le permite moverse con facilidad, entrar y salir de Polonia y organizar una red sabbetiana clandestina que pronto se extiende a la totalidad de Polonia, Ucrania, Galitzia y Hungría. Nuevamente, es la judería centroeuropea quien mejor recibe a este nuevo neosabbetiano y en sus comunidades es donde prende mejor la llama de la revuelta, la subversión y el exceso. Adoptan posiciones antitalmudistas y piden la protección de la Iglesia Católica para protegerse de la hostilidad de los rabinos ortodoxos. Esto produce un efecto inesperado: la Iglesia acepta el contacto de estos judíos renegados de la sinagoga y acepta algo más importante todavía: que escriban folletos y libros con argumentos que tienden a denunciar y desprestigiar la práctica y la predicación de los rabinos. Pues bien, de estos folletos es de donde nacerá la idea de la “conspiración judía” que tendrá tanta fortuna en los ambientes antisemitas de la época y se prolongará hasta el antisemitismo del siglo XX. Y resulta curioso, grotesco y sencillamente espeluznante que las líneas maestras del antisemitismo moderno hayan sido inspiradas por... judíos neosebbatianos, literalmente subversivos y nihilistas. Estos supieron trasladar sus propios rasgos –que sabían difícilmente aceptados por los cristianos- al judaísmo ortodoxo y de ahí surgió el antisemitismo moderno. Es con los neosabbetianos frankistas (sic) de donde surgen los grandes mitos del antisemitismo.

Lo que oculta Frank y sus discípulos es que, en los círculos sebbatianos, él se presenta como el “tercer medías”, tras Sebbatai Zevi y Osman Baba. Para completar la misión mesiánica, Frank afirma que hay que actuar con doble lenguaje: se actúa como se cree, pero no se dice lo que se cree, ni siquiera los cristianos deben estar al corriente de lo que se cree... Esta estrategia de mentira llega hasta el extremo de que Frank se hace bautizar por el rito católico. Asegura que puede atraer hacia el catolicismo a lo esencial de las comunidades judías centroeuropeas. Esto tiene mucha importancia para la Iglesia, por que la “segunda venida de Cristo” ocurrirá tras la “conversión de los judios”, un tema escatológico y milenarista característico. Exige que los judíos conversos solo puedan casarse entre sí y conserven sus nombres originarios. Es evidente que pretende perpetuar su movimiento en el seno del judaísmo askenazi, como los llamados “marranos” españoles lograron hacerlo desde la expulsión de los judíos hasta mediados del siglo XVIII. A todo esto, Frank, dos años después de su conversión al catolicismo, sin muchos escrúpulos se convierte al Islam. Eso importa poco por que, en realidad entre 1759 y 1961, miles de judíos centroeuropeos se convierten al cristianismo. En 1759, Jacob Frank se “rebautiza” católico y quien hace fluir sobre su cabeza las aguas bautismales no es otro que el Rey de Polonia. El movimiento alcanza Bohemia-Moravia, Rumanía y una parte del imperio Austro-Húngaro. Y ocurre lo mismo de lo que son acusados los “marranos” españoles: en público se comportan como católicos de pro, pero en privado conservan sus rituales, solo que mientras que los seguidos por los “marranos” son ortodoxos en relación a la corriente principal del cristianismo (si bien falta un estudio profundo sobre las relaciones entre el sebbatianismo y los “marranos” españoles), los frankistas son heterodoxos, subversivos y entre ellos abundan las prácticas sexuales, los ritos orgiásticos y la predicación del nihilismo con la idea de destrucción de todas las religiones.

En 1760, Frank es denunciado, no se sabe bien si por infiltrados de la iglesia que sospechaban lo insincero de su conversión, o bien por partidarios decepcionados. En caso es que da con sus huesos en la cárcel. Cuando su régimen carcelario se relaja, Frank traza nuevos y audaces planes subversivos: penetrará y destruirá en el seno de la Iglesia Ortodoxa y subvertirá el régimen imperial ruso. Envía a sus delegados a Moscú y pacta con las autoridades imperiales que los frankistas polacos suscitarán sentimientos prorusos entre el judaísmo polaco. La maniobra fracasa por la denuncia de los judíos polacos, pero Frank y los suyos se han acostumbrado a la subversión política y a la manipulación propagandística. El y los suyos quieren destruir cualquier régimen político y toda religión estabilizada...

Cuando los rusos invaden Polonia en 1772, liberan a Frank. Este en pocos meses construye un formidable movimiento político-militante alojado en la propiedad de su mujer en Brno. Allí ha montado campos de entrenamiento paramilitar en donde reciben formación como terroristas 600 de sus partidarios. Se dice que parte de esta tropa procede del batallón de judíos cosacos del general Potenkim. Los instructores son oficiales rusos... Frank –fiel a su estrategia del doble lenguaje- no les cuenta sus verdaderos planes: destruir cualquier forma de poder.

En realidad, la diferencia entre Osmán Baba y Jacob Frank es la que va de un hombre teórico a otro que está dispuesto a poner en práctica las mismas teorías. La idea de Baba era que del caos desatado por una subversión mundial surgiría y se impondría el nuevo mesías. Pero, no tuvo tiempo para desatar ese proceso. Frank, en cambio, si lo hace. Scholem reconoce que en 1786, Frank instala en las inmediaciones de Frankfurt, concretamente en el castillo de Offenbach, una “central internacional de subversión” especializada en “entrismo”, “infiltración”, “terrorismo” y, de paso, enriquecimiento. Para colmo, en esa época, agentes de Frank se han afiliado a la masonería. Esta, inicialmente creada en 1717, admitía solo a cristianos “hombres libres y de buenas costumbres”, los judíos, por tanto, quedaban excluidos; solo unos años después, la masonería inglesa admitió a judíos. Y por ese resquicio se colaron los agentes de Jacob Frank. Cuando en su “Memoria para servir a la historia de los jacobinos”, el abate Barruel, denuncie la conspiración –a partir de aquí- “judeo-masónica”... tendrá cierta parte de razón, solo que se le escapa el hecho esencial, no es el tronco central del judaísmo el que ha participado en la revolución de 1789 a través de las logias... sino los herejes neosabbetianos, dirigidos por Jacob Frank, quienes lo han hecho.

Jacob Frank, en realidad, es una figura siniestra, incluso para el judaísmo ortodoxo. Su figura apesta a azufre, sus prácticas pueden ser asimiladas al satanismo, o bien a formas extremas de luciferismo. Para colmo, cuando a finales del siglo XIX, mistificadores de la talla de “Leo Taxil” lancen sus panfletos antimasónicos y antisemitas en los que no duda en colocar un tinte satánico exacerbado, la inspiración para esto deriva directamente del recuerdo de las sectas sabbetianas y, en concreto, de la figura siniestra de Frank. Junius Frey, uno de los grandes jacobinos, no era otro que Moisés Dobruschka, agente frankista y masón de alto grado (lo que no le evitará ser guillotinado, por cierto, en 1794). Y lo que resulta más sorprendente, los supervivientes frankistas del período del terror jacobino (que en buena medida desataron ellos mismos), terminaron apoyando la reacción napoleónica y vieron en el emperador a un mesías.

ALGUNA CONCLUSION

Suele reconocerse que la herejía frankista desapareció en las convulsiones del siglo XIX. Es probable, pero no seguro. Dado su carácter clandestino, su capacidad demostrada para la agitación, para el camuflaje y su empleo confesado y reiterado del doble lenguaje, es muy probable que los frankistas participaran en los movimientos revolucionarios y subversivos del siglo XIX.

De hecho, entre los primeros cuadros de los partidos bolcheviques de principios de siglo se encuentra un número increíblemente alto de judíos. Contrariamente a lo que piensan los antisemitas, estos judíos lo son de raza, pero no –dato muy importante- de religión. Los judíos que apoyan la AIT, la Primera Internacional, las revolución de 1905 y la de 1917, los alzamientos revolucionarios comunistas de los años 20 y 30, la IV Internacional, e incluso la revolución de mayo del 68, están presentes en un porcentaje muy significativo, y alejado de lo que la realidad de su demografía dejaría presagiar. Al igual que Marx, se trata de judíos alejados de la religiosidad tradicional de su pueblo. Han rechazo en judaísmo. Y lo mismo ocurre con judíos que han hecho fortuna en el mundo del espectáculo, desde los Hermanos Marx, hasta Woody Allen, pasando por Mel Brooks, etc. No hay nada que les ligue al judaísmo, salvo un origen étnico al que ellos son los primeros en no conceder excesiva importancia.

Ahora bien, si es cierto que resulta difícil abandonar una comunidad que conserva su personalidad a través de dos mil años de historia en medio de situaciones particularmente hostiles, como el judaísmo, especialmente cuando los judíos separados de la sinagoga siguen teniendo familiares y amistades que comparten los ideales del judaísmo ortodoxo. En esas circunstancias se produce una sensación de rechazo y aparecen formas de nihilismo exasperadas. Ya que esos exponentes del judaísmo han renunciado a su propia tradición ancestral... adoptan un comportamiento subversivo, tendente a destruir cualquier forma de orden tradicional y de estabilidad política. Pero no se trata de una “conspiración”, como piensan los antisemitas... sino de un reflejo psicológico de rechazo casi freudiano: “ya que no tengo lo que otros tienen, voy a destruir aquello con lo que otros se sienten seguros”. No creemos exagerar: la revolución de mayo del 68 está suficientemente cercana a nosotros para que observemos que la inmensa mayoría de los líderes contestararios franceses eran judíos... judíos alejados –lo repetimos de nuevo- de la sinagoga. Así mismo en las filas del trotksymo los cuadros de origen judío fueron siempre una mayoria muy significativa.

No es probable que existan nexos orgánicos entre los sabbetianos del siglo XVII, los frankistas del XVIII, con los movimientos subversivos del siglo XX. No es probable, pero, a fin de cuentas, si es rigurosamente cierto que los sectores separados de la sinagoga que, a lo largo del siglo XIX y XX tuvieron arte y parte en las iniciativas revolucionarias y subversivas, pueden ser considerados en rigor, como “neosabbetianos” o “neofrankistas”. Incluso las corrientes de la liberación sexual que, en cierta medida, acompañaron al movimiento contestarario de los años 60, registraron la presencia de judíos de raza, pero no de religión. No en vano, los sabbetianos y frankistas doscientos años antes ya habían insistido en estas temáticas feministas y de liberación sexual.

Todo esto no es una mera anécdota. Evidencia el error de interpretación de los antisemitas del siglo XIX y XX que vieron en la totalidad del judaísmo unos rasgos que correspondían solo a una ínfima minoría. Tomaron la parte por el todo, transplantaron las características más odiosas del movimiento sabbetiano y frankista al judaísmo ortodoxo –entre otras cosas, fueron los propios frankistas los responsables de esta confusión- e hicieron que otros cargaran con sus culpas. El resultado fue la eclosión, justo en aquellos lugares de Europa en donde estos movimientos heréticos y disidentes del judaísmo, arraigaron con más fuerza, en donde aparecieron los movimientos antisemitas más agresivos. Y esto ya es, de por sí, significativo.

Realmente, la historia de Sabbetai Zevi, de Osman Baba y de Jacob Frank, es una anomalía religiosa, una herejía del judaísmo, con rasgos escatológicos y mileneristas, como otras formulaciones religiosas (el cristianismo y el Islam) tuvieron. En ese sentido no es nada anómalo, cualquier movimiento religioso, genera disidencias, antes o después. Lo sorprendente del movimiento sabbetiano es su capacidad conspirativa, y su nihilismo final. De la misma forma que Marx explicó que el éxito del judaísmo era haber transplantado sus valores a la burguesia industrial, lo cierto es que los sabbetianos hicieron lo propio con las vanguardias subversivas que actuaron a lo largo del siglo XIX y durante todo el siglo XX.

© Ernesto Milà – krisis.info – infokrisis@yahoo.es

LA “ZONA ACUARIO” DE BARCELONA: DE LA ZONA OLIMPICA AL FORUM 2004

LA “ZONA ACUARIO” DE BARCELONA: DE LA ZONA OLIMPICA AL FORUM 2004

Redacción.- Barcelona es una ciudad extraña. Usted es libre de pensar que todos los personajes que han ido desfilando a lo largo de este libro están vinculados entre sí casualmente y que no existe entre ellos el nexo brumoso que sospechamos. Puede pensar incluso que la geometría barcelonesa es tan caprichosa como casual. Y puede pensar que todo lo que les hemos expuesto es curioso pero que no deja de ser el producto de un azar, casi como una broma del destino. Pero todavía no hemos terminado.

Es fácil hablar de algo que está lejos en el tiempo. Hace casi 200 años que murió el Marqués de Alfarrás y que Alí Bey visitó por primera vez La Meca. Hace más de 150 años que Joseph Xifré construyó su falansterio y algo más de 100 que su nieto vendió el edificio y el terreno sobre el que se edificó el Hospital de Sant Pau para financiar la implantación de la Sociedad Teosófica en el ámbito hispano. De la frenología de Cubí no queda ni el recuerdo y la Sagrada Familia cumplió ya los 120 años… todo queda muy lejos. Se puede especular sobre aquello que queda lejos en la distancia, pero ¿y sobre el presente? Y esto es lo que turbador, que el presente, es decir, lo que se desliza ante nosotros, también tiene unas características incomprensibles y a las que no cabe aplicar de nuevo la noción de casualidad. Vean.

LA ZONA OLÍMPICA. DONDE TERMINA PISCIS Y EMPIEZA ACUARIO

Las ciudades también tienen sus mapas astrológicos. Barcelona no podía ser una excepción. Habitualmente, el mapa astrológico de nuestra ciudad se realiza tomando como centro la Plaza de Catalunya y, a partir de ahí, dividiendo la superficie de la ciudad en doce segmentos de 30 grados cada uno correspondientes a los doce signos del Zodíaco. Error. La Plaza de Catalunya sólo es el centro de la ciudad a partir del Plan Cerdá. Hasta el último tercio del siglo pasado, el territorio ocupado por esta plaza estaba presidido por la muralla de la ciudad y la puerta de Canaletas, soportada por dos torres fortificadas. Al igual que todo el resto del futuro Eixample, era una zona en la que estaba prohibido levantar construcción alguna so pena de quitar visión a los centinelas. Fue, a partir del último tercio del siglo pasado cuando toda esa zona empezó a configurarse como el centro de la ciudad. Antes, desde la fundación de la ciudad, hacia el 4 a.JC, hasta el siglo XIX, el centro de la ciudad correspondía al cruce entre las dos primeras vías establecidas por los fundadores de la Augusta Paterna Favencia Barcino: el Castrum y el Decumanum, las actuales calle del Bisbe y calle Ciudad de un lado y las calles de Ferrand y de la Boquería de otro. La actual Plaza de San Jaime, antigua ubicación del Foro, ha sido siempre el centro histórico y político de la vida barcelonesa. Aún hoy, frente a frente y no siempre bien avenidos, están instalados los edificios del Ayuntamiento y de la Generalitat. Pues bien, para trazar el mapa astrológico de la ciudad, es de ahí de donde debemos partir.

¿Qué encontramos? Una serie de 12 porciones con hitos significativos. Veamos por ejemplo, la Zona Aries. La Zona engloba la mayor parte del barrio de la Barceloneta, levantado tras la destrucción del barrio de la Ribera tras los sucesos de 1714. Allí encontraremos las estatuas de Colón en su inicio y la de Antonio López en su final, levantadas ambas con ocasión de la Exposición Internacional de 1889, y también la Casa Xifré. Ocupan un lugar preferencial, el Templo de Santa María del Mar, construido por el gremio de canteros de la ciudad y la Llotja de Mar. Todo ello configura una Zona en la que los capitanes de empresa, los indianos como Xifré o el marqués de Comillas, dominan la escena. Es significativo, igualmente, que la zona empiece en el monumento a Colón y termine en el levantado en honor del marqués de Comillas, 30º de la ciudad, para quienes ostentaban el atributo del mando y la resolución, aquellos a los que los barceloneses de 1889 quisieron honrar como quienes trazaban su destino como el Carnero guía al rebaño. Aries, el Carnero, es, sin duda, el signo que le convenía.

En la Zona Tauro se encuentra el reloj del Port Vell. En Géminis, las Drasanes. En la Zona Virgo, el castillo de Montjuich y la Iglesia de Sant Pau del Camp, abarca buena parte del distrito de Sans Montjuich. La Zona Leo se extiende en un arco que engloba la totalidad del distrito de Las Corts y el barrio de Pedralbes, y, más cercano al centro, la Plaza de España, siendo su frontera el parque del Escorxador de un lado y de otro la calle la Boquería y luego la calle Hospital y su prolongación. La siguiente, la Zona Libra ocupa la totalidad del barrio de Sarriá Sant Gervasi en el exterior y en el interior la estatua de Juan Güell i Ferrer, la Plaza Universidad, la plaza Letamendi y el Hospital Clínico. También es una zona en la que, más que en ningún otro, abundan los pequeños jardines urbanos (del que el más grande es el parque del Turó) y su frontera con la Zona Escorpio está marcada por el Paseo de Gracia y la calle Grand de Gracia. Si, por que la Zona siguiente, la Zona Escorpio, engloba la totalidad del barrio de Gracia, más en el exterior, el distrito de Horta-Guinardo, y próximo al centro, una parte de la Ezquerra del Eixample. En esta zona están los grandes parques de la ciudad: el Park Güell, el parque de la Creueta del Coll, el Parque del Laberinto. Sagitario se lleva la totalidad de Nou Barris y una parte importante de Sant Andreu. Capricornio engloba Sant Martí dels Provençals… y así sucesivamente.

¿Y cuál es la Zona Acuario de Barcelona? Por definición, Acuario en el Zodíaco implica la novedad, lo abierto hacia el futuro, lo que se proyecta en el tiempo. Fue allí, en esta zona desolada y cubierta de bancales y huertos y de fábricas en el siglo pasado y hasta no hace mucho, donde los socialistas utópicos que, como hemos visto tuvieron una importancia no desdeñable en la historia barcelonesa del siglo XIX, abrieron la Avenida Icaria, inspirada en el libro de Etienne Cabet y que debería inaugurar el tiempo nuevo. Pero los astrólogos saben bien que las distancias entre los planetas imposibilitan el poder fijar con precisión fechas de tránsito entre “eras zodiacales”. ¿Eras zodiacales? En su oscilación en torno a su eje, el polo marca un giro completo en torno a 25.000 años aproximadamente, esto determina la sucesión de “edades zodiacales”, cada una de las cuales tiene una duración de 25.000/12. El tránsito de una era a otra queda marcado por la entronización social de los mitos que corresponden al signo en el que se entra y el sacrificio y la muerte de los signos cuyo período ha terminado. Y esto es lo sorprendente…

En efecto, la Zona Acuario de la ciudad es fundamental por que empieza en la Zona Olímpica y termina en la Diagonal Mar. Es en esa zona en donde los ayuntamientos democráticos han decidido levantar como Barcelona del futuro. La Avenida Icaria ha mantenido su nombre y es en esa zona en donde la ciudad ha iniciado su expansión desde 1987, cuando se iniciaron las obras de acondicionamiento de la Zona Olímpica.

El simbolismo de la Zona Olímpica es demasiado evidente y ya lo comentamos en nuestro libro “Guía Mágida de Barcelona”. Lo repetiremos ahora: la ciudad quedaba reconciliada con el mar, se abría al mar. La construcción de dos torres gemelas, la torre Mapfre y el Hotel de las Arts, suponían un remedo de las dos columnas de Hércules, el mítico fundador de la Ciudad Condal que llegó aquí en su Barca Nona, de donde derivaría el nombre de la urbe. Esta apertura al mar tenía lugar justo cuando se cumplían los 2000 años de la fundación de la ciudad por los legionarios romanos desmovilizados tras las guerras cántabras. Pero hay algo más.

Sorprendentemente en una de las construcciones de esa zona encontramos los tres sólidos platónicos (la esfera, el cubo y la pirámide) y… un gigantesco monstruo de metal que no es otra cosa que un pez al que se le ha amputado la cola y la cabeza. Y ese monumento es doblemente turbador por su presencia injustificada y (es aquí en donde encuentra su misteriosa justificación)… por que se sitúa en el límite en el que termina la Zona Piscis de la Ciudad y empieza la Zona de Acuario: el pez muerto abre una zona que engloba desde ahí hasta la Diagonal Mar, urbanizada a raíz de la celebración del Foro 2004. Pues bien, esta es la Zona Acuario de la Ciudad, la que indica renovación, futuro, proyección, novedad, juventud…

En 1988 corría una leyenda urbana en las logias masónicas de la Ciudad Condal. Se decía que el logotipo de Barcelona, aquella B diseñada en distintos colores había sido impulsada por miembros de las logias que habían realizado el diseño utilizando los colores masónicos: azul oscuro, amarillo y rojo, los mismos que los de la bandera republicana de conocido aroma masónico (morado, amarilla y roja). Se nos explicó que había altos funcionarios municipales y concejales englobados en algunos talleres de la Gran Logia de España. La amistad y confianza con que nos obsequiaron nuestros amigos, nos impide enumerar los nombres que salieron a la superficie. La masonería conoce, utiliza y se guía en buena medida por el simbolismo astrológico. La Zona Olímpica, iniciada con las dos nuevas columnas de Hércules, cuyo punto de origen se situaba en la escultura gigantesca del pescado muerto, allí donde terminaba la Zona Piscis de la Ciudad y se iniciaba la de Acuario, no podía sino haber sido diseñada por gentes que conocían el simbolismo astrológico. Y estos solo podían salir de las logias masónicas en activo en la Ciudad Condal.

El caso es que, una vez concluidos los eventos olímpicos del 92, casi sin solución de continuidad, desde el Ayuntamiento se impulsaron el Foro 2004. Y aquí, el simbolismo de las construcciones es también sorprendente, no lo duden.

Un gigantesco edificio azul oscuro, de planta triangular. Ese es el centro de las instalaciones del Forum. ¿Es muy aventurado intuir que tanto el color como el triángulo remiten directamente al simbolismo masónico? Podría tratarse de una casualidad, pero es altamente improbable, por que los contenidos del Forum son exactamente los mismos que los que han inspirado a la Orden Masónica desde su fundación a principios del siglo XVIII. No otros, sin variaciones, simplemente los mismos.

Desde el principio se ha dicho que el Forum no ha sido otra cosa que una maniobra especulativa impulsada desde el Ayuntamiento. Así ha sido, en efecto, pero esto no es rigurosamente negativo. De hecho, Barcelona está habituada a expanderse gracias a “maniobras especulativas”. Desde que a mediados del siglo XIX se derribaron las murallas de la Ciudad y se construyó el Ensanche de Barcelona hasta el Forum, el suelo de la ciudad se ha convertido en objeto de especulación. En la década de 1875-1885, las parcelas del Ensanche cambiaban una y otra vez de dueño en el mismo año, doblándose su valor en cada operación. El dinero de los “indianos” que regresaban de Cuba, tras empezar a evidenciarse que aquello terminaría mal, se invertía en especulación sobre el suelo. Así comenzó el drama que vive hoy la ciudad: el precio del suelo la hace inhabitable.

En 1889 la zona de la Ciudadela fue urbanizada y el espacio contiguo situado entre ésta y el barrio de la Ribera. La excusa fue la “Exposición Universal” de ese año. El evento fue promovido por los máximos especuladores de la ciudad: Eusebio Güell Bacigalupi, vizconde de Güell, y su cuñado Antonio López, marqués de Comillas. Cuando la exposición se inauguró, el furor especulativo había reventado. Quebraron varios bancos locales y, como hemos visto, los fastos no pudieron ocultar que, bajo el lujo y los oropeles, había llegado la hora de las vacas flacas. Para todos, menos para los grandes que fueron cada vez más grandes... Aún hoy en la zona se conservan los restos de aquel evento: el arco del Triunfo, el palacio de Justicia, el Parque de la Ciudadela y los museos que contiene, últimos restos de las construcciones del 1889.

La siguiente vuelta de tuerca se produjo en 1929 con la siguiente “Exposición Universal”. En esta ocasión le tocó a la montaña de Montjuich ser urbanizada a partir de la actual Plaza de España. Se construyó una plaza de toros (actualmente en reformas para su conversión en centro comercial), los hoteles de la Plaza (reconvertidos luego en cuarteles de la policía), el recinto de la “Feria de Muestras” (que todavía existe con sucesivas reformas), el Pueblo Español (verdadera joya del patrimonio arquitectónico español), el Estadio de Montjuich, etc. Este evento llegó, así mismo en un momento de crisis política, cuando la dictadura del General Primo de Rivera, empezaba a ser cuestionada. Pero se logró el objetivo: extender un poco más, hacia la línea del Llobregat, el Ensanche y urbanizar las faldas de Montjuich que se convirtió en un pulmón verde de la ciudad.

En 1936, en julio, debía de haberse celebrado en aquel lugar –aprovechando la grandiosidad del Estadio- las Olimpiadas Populares, contestación progresista a la Olimpiada de Berlín. Pero estalló la malhadada guerra civil. En las décadas siguientes y hasta mediados de los años 70, la zona se convirtió en un hervidero de barraquismo y el propio estadio fue ocupado por cientos de inmigrantes llegados de otras zonas de la Península que no encontraban alojamiento.

Los eventos del 1992 dieron un nuevo impulso a la ciudad. En esta ocasión, la zona industrial de Pueblo Nuevo fue desmantelada y sus avenidas convertidas en calles de la “Ciudad Olímpica”, frente al puerto nuevo. El Forum 2004 fue la siguiente vuelta de tuerca. Se trataba ahora de impulsar la ciudad en la zona contigua a la olímpica, en especial, completando la zona de Plaza de las Glorias (donde se había construido el teatro nacional de Catalunya y donde se está concluyendo el hotel de inspiración gaudiniana, si bien recuerda más a un gigantesco supositorio o a una bala de cañón) y prolongando desde ahí, la Avenida Diagonal, hasta el mar.

La iniciativa tenía un doble aspecto. De un lado, nadie se engañaba sobre el aspecto especulativo de la iniciativa. Se iba a urbanizar un área extraordinariamente amplia de la ciudad y esto iba a generar unos beneficios para el poderoso gremio de especuladores que ya desde los tiempos del derribo de los muros que comprimían a la ciudad antigua, habían hecho, literalmente, su agosto. Es evidente que esta iniciativa no es negativa para la ciudad. Lo es para los ciudadanos que están viendo como se encarece el precio del suelo un 1’2% mensual de promedio en los últimos tres años... pero no para la ciudad que, por un lado se ve completada en una dirección en la que, hasta hace poco, solamente había industrias y vertederos y, por otra, renueva su imagen, yendo al paso con la modernidad. En sí mismo, el intento es legítimo, a pesar de que el pelotazo especulativo sea cuestionable.

Luego está el contenido ideológico del Forum 2004. La influencia masónica apenas ha trascendido a la opinión pública. Pero está ahí. El Forum 2004 es uno de sus logros. Al menos en sus contenidos ideológicos y en sus formas arquitectónicas. Desde el siglo XIX, la masonería ha estado en vanguardia de la implantación de las democracias formales, desde las dos repúblicas españolas, hasta la revolución francesa y americana, pasando por la Nicaragua de Sandino o la Turquía de Kemal Ataturk... Sin embargo, en los años 80 y 90, la masonería europea entró en crisis. Hasta ese momento la masonería había sido un “laboratorio de ideas”. Cuando la masonería dejó de aportar ideas nuevas, se produjo la crisis. Para colmo, las ONGs habían ocupado un terreno que, hasta ese momento, había pertenecido casi por completo a la masonería: la ayuda humanitaria.

Esta crisis fue todavía mayor en la masonería española, prohibida durante 40 años y dividida en media docena de obediencias con apenas 3000 miembros, la mitad de los cuales eran jubilados ingleses, alemanes y holandeses instalados en Levante, Canarias y Baleares. Para colmo, el papel jugado por Mario Conde y el equipo de Banesto que le acompañó en su aventura, surgido casi íntegramente de la Logia “Concordia nº 2”, no jugó a favor de la masonería española reconstituida. Otros masones como el asesinado Ernest Lluch (y personajes conocidos del PSOE), pertenecían a logias extranjeras.

Sin embargo, en el Ayuntamiento de Barcelona seguía existiendo una componente masónica, formada por algunos concejales, funcionarios de cargos intermedios y jefes de departamento, a los que el Alcalde Clos recurrió cuando se trató de dar un contenido ideológico al nuevo experimento urbanizador que entonces se barruntaba. De ahí que los contenidos y los símbolos masónicos sean particularmente visibles en el Forum y que la ideología que se proclama coincida exactamente en sus planteamientos globales con los ideales actuales que se forja la francmasonería mundial.

Hay que desdramatizar estas palabras: no implican descalificación, sino adjetivación. Resulta difícil explicar, sin recurrir al simbolismo masónico, por qué el edificio central es triangular con un vértice orientado en el eje Norte-Sur. O por qué los dos muelles del puerto deportivo forman un ángulo de 50’14º... el propio de un polígono de 7 lados. El área de Acuario de la ciudad, ese arco de 30º que engloba desde el pez metálico descabezado hasta la desembocadura del Besós, es donde el Ayuntamiento de Barcelona, ha impulsado la renovación de la ciudad...

Sabemos por qué en esa zona. Queda ahora saber el porqué del contenido.

En 1884 tuvo lugar el “Parlamento de las Religiones” de Chicago, dentro del marco de realización de la Expo Universal de aquella ciudad. Durante unos meses, representantes de distintos grupos religiosos y ocultistas, se situaron en plano de igualdad y “dialogaron” sobre temas espiritualistas o seudo-espiritualistas. Entre otros, pasaron por allí los miembros de la Sociedad Teosófica y de otras sectas ocultistas de similar pelaje. De aquello no salió nada serio, salvo un vago llamamiento al “ecumenismo” y al “diálogo interreligioso”. De hecho, la teosofía pretendía la creación de un “gobierno mundial” que se correspondiera con la creación de una “religión mundial” inspirada en los valores teosóficos que deberían haberse impuesto en el Parlamento de las Religiones de Chicago. Desde entonces, se han celebrado otros tres “Parlamentos”... el Forum 2004 es el cuarto. Algunos de sus promotores consideran que este Parlamento supone la “llegada de la nueva edad del espíritu”... esto es de la “Religión Mundial”.

Barcelona 2004, ha tenido también su “parlamento de las religiones”. El evento no parece haber causado un impacto particular en la vida ciudadana, ni tampoco ha ido más allá del primer Parlamento de las Religiones de Chicago de hace más de cien años, pero esta iniciativa indica la tendencia del Forum: la promoción de un espiritualismo vago, difuso e inconcreto unido a lo que, en rigor, puede llamarse “buenismo”. Está claro que es mejor que la humanidad sea “buena” que “mala”, está claro que es mejor “dialogar” que matarse a estacazos, está claro que la tolerancia es un valor más atractivo que la intolerancia... hasta aquí, todos de acuerdo. En este sentido, los valores masónicos (libertad, igualdad, fraternidad, tolerancia, etc.) han tenido cierto éxito al difundirse en la sociedad y contribuir a construir las democracias modernas. El “buenismo” tiende a identificarse con los valores “progresistas”. El Forum promueve los valores de “multiculturalidad”, “diálogo interreligioso”, “universalismo”, etc.

BUENISMO Y DOCTRINA DE ACUARIO

Desconocía el Forum. Lo he ido a visitar hoy 14 de agosto para poder escribir estas líneas. Era el último día del Festival Mundial de la Juventud. Lo que he visto me ha confirmado en lo que suponía. Desde que a mediados de los años 60, se extendió el mito de Acuario a través de la contracultura y del movimiento hippy, y luego, al periclitar éstos, con la aparición del movimiento de la New Age, algunos han tenido como cierto que la humanidad se aproximaba al nacimiento de una nueva era: la de Acuario. La famosa ópera rock de los 60 quería ser un canto a la nueva juventud, a su pacifismo, a su capacidad de sacrificio, a su espíritu comunitario. El mismo Dalí se creyó por un momento profeta de la Era de Acuario y en él centro de su cuadro “La pesca del atún” situó a un hermoso efebo armado con un filoso cuchillo asesinando a dos atunes, símbolos, como él mismo se encargó de explicar a quien quisiera oírlo, de la Era de Piscis, periclitada. Desde mediados de los años 60, para muchos, el mito de la “Nueva Era” (New Age) o de la “Era de Acuario” ha sido un mito colectivo de singular fuerza.

Los valores que generalmente se atribuyen a Acuario y que, sus defensores no dudan que serán los valores del futuro, son los de la tolerancia, el pacifismo, el diálogo, la comprensión, multiculturalidad, apoyo mutuo, la fraternidad, resumidos todos en una palabra, “humanidad”. Pues bien, estos son los valores que inspiran las actividades del Forum 2004.

La excursión que hoy he hecho me ha confirmado en que, efectivamente, el edificio central del Forum con forma de triángulo, tiene un indeleble aroma masónico. El triángulo equilátero es la madre de toda la geometría masónica. El Triángulo es la unidad mínima operativa para la masonería. De hecho, los tres primeros grados masónicos (aprendiz, compañero y maestro) son comunes a todas las obediencias masónicas y las llamadas “logias azules” agrupan a miembros de estos tres primeros grados jerárquicos. En este nivel, la filosofía masónica explica que el aprendiz debe estar en condiciones –como ya hemos dicho- de transformar la piedra sin desbastar, simbólicamente, el “plomo”, en piedra pulida, esto es, en “oro resplandeciente”. Por cierto, resulta altamente significativo, a la luz de este simbolismo, que las paredes del edificio triangular del Forum, sean de color azul y su textura rugosa (la piedra sin desbastar) se alterne con pequeñas fracturas que forman las ventanas cubiertas con cristales resplandecientes. El simbolismo es claro: en el triángulo, la piedra rugosa adquiere, mediante la práctica de la filosofía masónica, la textura del cristal.

Una vieja tradición masónica que ha sido recuperada en algunas logias implica que cuando el aspirante a entrar en la orden acaba de ser admitido en la logia, aún con los ojos vendados, la rodilla y el hombro izquierdo descubierto, debe prometer que si entre los presentes hubiera algún enemigo personal debería perdonarlo. Antiguamente –la tradición ha sido reinsertada en algunas logias barcelonesas- tras esa pregunta, seguía el proceso de quitar la venda al sujeto que se encontraba bruscamente delante de un espejo que reflejaba su propia figura. El venerable maestro de la logia le explicaba: “Pues este es tu enemigo”, indicando que era necesario que el aspirante iniciara un trabajo de perfeccionamiento interior. Fue a mediados de los años 80, cuando algunos maestros masones de distintas obediencias barcelonesas se aplicaron a la recuperación de tradiciones simbólicas de singular dramatismo y profundidad como la que acabamos de resumir. Es a la luz de este simbolismo como podemos comprender el hecho de que el edificio central del Forum sea el primer piso del edificio y se sostenga en una planta cuyo techo es, precisamente, un espejo metalizado que permite que cada visitante que deambule por la planta inferior, se vea reflejado en el techo. Este espejo metalizado evoca las olas del mar, esto es, las zonas oscuras de nuestro espíritu: nosotros, en nuestra visita al Forum, al visitar esa zona, nos vemos a nosotros mismos, como el aspirante a ingresar en la masonería ve su rostro reflejado en un espejo.

El “buenismo” es la ideología de Acuario. Una ideología “débil”. En efecto, la multiculturalidad, el diálogo interreligioso, el ecumenismo, la paz entre los pueblos, son valores a considerar, valores que gozan de especial buena reputación en Europa, pero que son prácticamente desconocidos como tales fuera del continente. De hecho, me llamó mucho la atención ver una de las actuaciones del Forum, un conjunto de danzas africano, realizaba sus evoluciones tras una pancarta que proclamaba la multiculturalidad. La contradicción era flagrante: los africanos estaban danzando provistos de escudo y lanza, era evidente que se trataba de una danza guerrera. Y era natural que al llegar a Europa representaran una de las tradiciones que sin duda para ellos está más viva: la del cazador y del guerrero que con su esfuerzo contribuye a traer alimento y a proteger a la tribu. Pensemos lo que se hubiera organizado, si en lugar de esos simpáticos guerreros africanos, un conjunto del Tercio Duque de Alba, Segundo de la Legión, con cornetas, tambores y la cabra, hubiera cantado “El Novio de la Muerte” y evolucionado marcialmente. Solamente en Europa y en la California del gobernador Schwarzeneger, se cree en el buenismo y en la Era de Acuario. En el resto del mundo, sigue dominando la ética del cazador y del agricultor, es decir, la ética y la organización social alumbrada en los inicios del neolítico.

Da la sensación de que mientras los acuarianos euro-californianos hablan de “Humanidad”, en el resto del mundo está mucho más viva la idea de “Comunidad”.

Otro ejemplo. Me paseaba por la “jaima” del Forum cuando una chica me ha mostrado una pecera con 800 rosas rojas y solo una rosa blanca. La mujer hindú que recogió las 800 solo recibió en pago el valor de 1. La historia era edificante. Mediante el “comercio justo” se lograría que esa mujer pudiera ver un sueldo que le permitiera sobrevivir. La historia ocurría a 20.000 kilómetros de distancia. Pero no hace falta irse tan lejos para percibir la explotación y la injusticia. Esta existe en nuestro patio trasero. Centrarse, como hacen buena parte de las ONGs, en injusticias y abusos que se cometen a 20.000 kilómetros de distancia, evidencia una alta capacidad de solidaridad… pero evita enfrentarse con el aquí y el ahora. Es la cobertura de quien quiere cubrir su mala conciencia. Por que, hay chicos que trabajarán 800 meses seguidos sin descanso y no estarán en condiciones de pagar una vivienda digna en toda su vida. Así pues, no hace falta irse tan lejos para advertir la injusticia. Igualmente dramático hubiera sido colocar un cuadrado de un metro por un metro e una urna con la leyenda: “el joven que quiera comprar este metro cuadrado deberá trabajar durante cinco meses seguidos”, pues no en vano el precio del suelo en Barcelona está a 3.000 euros metro cuadrado y el salario de un joven a 600 euros/mes.

Si acabáramos este libro así, nos quedaría un regusto amargo. Quizás el Forum no haya sido el mejor de los Forums posibles. Quizás su ideología era excesivamente “débil”. Pero ha sido “nuestro Forum”, el evento con el que la ciudad ha culminado su nueva apertura al mar. Dentro de unos meses, nadie recordará los debates, y la maniobra especulativa ya habrá concluido: pero persistirán los edificios y la zona habrá pasado de ser un vertedero inmundo a ser un espejo de la postmodernidad condal. En apenas doce años, de 1992 a 2004, la ciudad ha abordado la construcción de su Zona Acuario. El Somorrostro, la Mina, el Gran Pekín, la zona costera de Pueblo Nuevo, la frontera con San Adrián, se han visto libres de barracas, abandono e inmundicia. Ha sido un largo camino el que nos ha llevado hasta allí.

¿Quién diría que uno de los elementos que ha traído este Forum y que sin duda revisten mayor importancia, no es visible para el visitante. En efecto, bajo el asfalto, bajo los centros de convenciones y las exposiciones, una gigantesca planta depuradora, cumple silenciosamente su función y ejerce su trabajo alquímico de convertir las heces mas hediondas en agua cristalina. Sólo por eso, las construcciones del Forum 2004 ya estarían plenamente justificadas.

El arco de ciudad que va del puerto Olímpico al Forum 2004, corona la ciudad. La Ciudad Augusta Paterna Faventia Barcino, fundada por los legionarios romanos licenciados de las guerras cántabras, está prácticamente concluida. Quedan sólo unos cuantos proyectos a realizar, pero lo esencial ya ha sido concluido. Hemos visto a lo largo de estas páginas, como la historia de una ciudad como la nuestra tiene un trasfondo que, en ocasiones, es difícil de percibir. No siempre, como en el Forum 2004, lo más importante está en la superficie. Bajo el asfalto y el cemento, bajo el hierro y el vidrio, bullen proyectos, se mueven actores que, a menudo pasan desapercibidos. Como la depuradora del Forum, la obra, sin duda más importante y más discreta del conjunto, completamente invisible para la mayoría.

Nosotros, en este libro, hemos intentado sacar a la superficie algo de la historia perdida de la ciudad, algunos de los Misterios de Barcelona.


Gracia, 14 de agosto de 2004, primer día de las Fiestas del Barrio.
© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

PAN Y VINO: CARNE Y SANGRE DE LA TIERRA

PAN Y VINO: CARNE Y SANGRE DE LA TIERRA

Redacción.-Los tres cultivos típicamente mediterráneos -vid, olivo y trigo- han sido incorporados a los rituales mistéricos cristianos en forma del vino y del pan administrados durante la Consagración y de los santos óleos. Pero la importancia de estos elementos trasciende con mucho al cristianismo, el cual se limitó a incorporar a su arsenal sagrado algo preexistente.
Esta es la historia del pan y del vino, de la carne y la sangre de la Tierra...

DESDE ADAN Y EVA HASTA LA EDAD MODERNA

Algunas tradiciones medievales insinuaron que el Arbol de la Vida situado en el Paraíso no era otro que una vid. La cultura judía, altamente tributaria de la egipcia, heredó de ésta la afición al alcohol e incorporó los temas etílicos a su mitología. Nadie duda, entre los judíos, que Noé fue el inventor del vino.

Quinientos años antes de que floreciera el mito de Noé, los caldeos consideraban a Xiutros, dios protector de los frutos de la tierra. En el equivalente caldeo al episodio bíblico del Diluvio Universal, Xiutros fletó el Arca que salvaría a los elegidos. Al desembarcar, su primera acción consistió en plantar un viñedo.

En cuanto a los egipcios, se sabe que trabajaban la uva con el método del tornillete y más tarde, al perfeccionarse la técnica, se terminó por pisar la uva en el interior de toneles, prefigurando el sistema que ha permanecido en vigor hasta mediados del siglo XX.

Los egipcios amaban el vino incluso tras la muerte. En las tumbas solían colocar recipientes con mosto fermentado para que el muerto pudiera libar durante su viaje a través de los paisajes descritos en el Libro de los Muertos.

En Persia el vino era símbolo de poder. Se sabe que hacia el séptimo milenio antes de JC ya había viñas plantadas en la región. Para mejorar la calidad de algunos vinos, los persas tuvieron la ocurrencia de mezclar caldos de distintas calidades, costumbre que ha persistido hasta nuestros días y que muchos enólogos consideran un sacrilegio.

En la Europa continental el vino arraigó cuando se establecieron las primeras comunidades agrícolas, probablemente en el cuaternario. En Troya y Micenas se bebía abundantemente. Cuenta la Ilíada que París retuvo a Helena en Troya gracias al buen vino del país, y en los relatos homéricos abundan las referencias a grandes bebedores y a vinos de calidad. Pero es imposible aludir al vino en la civilización clásica sin hacer referencia a Baco y Dionisos.

El cultivo del vino entre los griegos fue relativamente reciente. No perteneció a la vieja Deméter, diosa de la Tierra, sino a una figura del panteón mucho más reciente, Dionisos. Su culto estaba asociado al conocimiento de los misterios de la vida después de la muerte. El simbolismo fue de tal intensidad que persistió incluso en el cristianismo. La vid es expresión de inmortalidad, símbolo de la juventud y de la vida eterna.

Distintas bebidas alcohólicas tuvieron el mismo sentido. No es por casualidad que hoy el aguardiente en francés se llame "eau de vie" (agua de vida) y el whiskey "water of life". Pero la costumbre viene de lejos: los persas bebían "maie-i-shebab", literalmente "bebida de la juventud" y los sumerios el "geshtim", "árbol de la vida".

Se solía representar a Dionisos como un campesino, hábil viticultor y saludable bebedor; tal sería su aspecto "diurno", pero existe otro Dionisos, amante de andanzas nocturnas, taimado y libertino. A este último se consagraban las fiestas dionisíacas, las más sonadas romerías griegas. En el curso de estas fiestas los hombres se disfrazaban de machos cabríos para encarnar el espíritu silvestre de la naturaleza. Era frecuente que los celebrantes cayeran en éxtasis profundos durante el baile alimentado por vino.

Pero no todo fueron alegrías para el vino griego. Hacia el siglo III se les ocurrió a algunos vinateros avispados mezclar el vino con sustancias que aseguraran su conservación (brea, resina, polvo de mármol, cal y salmuera) que mermaron la calidad de los caldos. Para colmo, Anfiction, hijo de Deucalión, impuso el vino aguado para atenuar su grado, mientras que Licurgo, el legislador espartano, mandó arrancar las vides que rodeaban a la belicosa ciudad lacedemonia.

Pero nada pudo evitar que, hasta la incorporación de las tierras griegas a la romanidad, se bebiera y brindara abundantemente a la salud de los humanos y los dioses. En los banquetes griegos, sólo tras los postres, se brindaba a Dionisos; era entonces cuando empezaba el rito de la tertulia propiamente dicha, el "symposion". Los vinos de Arcadia, Samos, Quío, Laconia, Tracia y Beocia, alcanzaron fama en todo el Mediterréneo. Muchos de ellos aún son apreciados por los buenos bebedores.

Los romanos ampliaron los puntos de vista y las dimensiones de la cultura griega. Quizás sea por eso que se han encontrado entre las ruinas de la Ciudad Eterna, ánforas descomunales de hasta 800 litros de capacidad, lo cual dice mucho sobre el amor de patricios y plebeyos hacia el buen vino. Tiberio, Druso y Calígula fueron grandes bebedores. En la ciudad de Rómulo, florecieron los gremios especializados en el sector vitivinícola: analistas, criadores, catadores, coperos, mezcladores, escanciadores, etc. Hoy se tienen identificados hasta 80 tipos diferentes de vinos romanos, algunos de los cuales procedían de las tierras de Hispania.

Por cierto que nuestros ancestros tenían a Gerión, rey mítico de España, por adversario de Osiris y Dionisos. Su derrota por estas grandes deidades de la cultura mediterrénaea, entrañó la introducción del cultivo en nuestro país. Parece que hubo viñas en nuestras tierras desde antes que llegaran los celtas.

Volviendo a Roma, pero ya en los prolegómenos del desplome final, cabe decir que a medida que fue aumentando el consumo descontrolado de vino, el imperio fue disipando sus costumbres, si bien no puede establecerse un nexo causal directo. En lo peor de la decadencia el vino de las orgías se batía con semen de los efebos asistentes. Poco después todo se hundió por obra y gracia de las tribus bárbaras.

En España, los vándalos dictaron severas medidas contra quienes saquearan o arrancaran vides. En esto consistió el "acto vandálico" por excelencia que aun se recuerda en nuestro léxico. Los bárbaros eran, sobre todo, buenos bebedores de cerveza, pero pronto se adaptaron a las costumbres del Imperio que acababan de destruir; mucho más cuando asumieron el cristianismo como religión oficial.

La Edad Media fue la aurora dorada del vino. Cultivado en un principio por razones de culto, los monjes de los distintos monasterios tuvieron pronto un excedente de producción que comercializaron en su zona de influencia, Los vinos, como el saber medieval se refugiaron en los monasterios. Hacia el siglo X los monjes de los monasterios catalanes recibían tres litros de vino al día para sus necesidades. Eso y una manta.

San Bernardo en sus sermones sobre "El Cantar de los Cantares" recordaba como Salomón compañara el racimo de vid con la belleza de la esposa mística. Y más adelante San Bernardo comentaba aquella otra frase con la que se inicia el poema bíblico: "Cuan lindos son tus amores, más que el vino". San Isidoro de Sevilla en sus "Etimologías" realizó una catalogación de los caldos de su tiempo y Rabelais, ya hacia el final del período medieval, escribió, consciente de lo que hacía: "Qué bueno es Dios que nos da este instrumento de trabajo". Se seguía llamando al Señor el "Gran Vendimiador" como otros le llamaban el "Gran Arquitecto del Universo" y otros "El Ojo que Todo lo Ve".

Cervantes llamó a las tavernas "ermitas de Baco" y recordó que tabernáculo, lugar de culto y ara de sacrificios, dió por corrupción o evolución, el vocablo taberna.

Este carácter sagrado está presente en todas las latitudes. La vid y el vino, fueron siempre traídos por un dios civilizador. Fue bajo los efectos del vino como en el curso de los tiempos los videntes y profetas lanzaron sus más acertadas predicciones.

No es de extrañar que Kierkagaard pudo decir en los años veinte, parafraseando a San Juan, "En el principio fue el aburrimiento". Y el alcohol fue capaz de paliar ese aburrimiento.

EL VINO TERAPEUTICO

Luis XIV se trataba la cirrosis hepática con buen vino de Burdeos y hay que pensar que supo rodearse de los mejores médicos de su tiempo. En realidad, Asclepio (dios de la medicina) y Dionisos han sido siempre una buena pareja. El vino puede ser, a la vez, medicamento y alimento.

Cuando nuestros abuelos sospechaban que unas fresas estaban contaminadas por el tifus, les bastaba sumergirlas 20 minutos en vino para que fueran completamente esterilizadas. Los médicos de otro tiempo recomendaban ingesta prudencial de vino para aumentar la función renal y en los casos de metabolismo lento. El mismo Hipócrates lo señalaba, aguado, eso sí, para el tratamiento de congojas, aspereza y horrores... Los galenos de ayer consideraban que la temperatura influía en las cualidades terapéuticas del vino. Se sabe que Tiberio lo bebía caliente y que incluso en nuestros días se le considera así apropiado para aliviar el catarro. Las madres rurales daban hasta no ha mucho, pan mojado con vino para garantizar un saludable destete y a los abuelos mareados se les tendía una copa para estabilizarlos. Es inútil pensar que estas costumbres se han ido repitiendo, generación tras generación, sin que obraran un efecto saludable. Y la costumbre data ya de tiempos de Platón, quien no dudó en llamar al vino "leche de los viejos" por la longevidad que, según él, asegura. El pan mojado en vino de España, lo utilizaba diariamente Monseñor Cornaro, comendador del Concilio de Trento, que llegó casi a los 100 años, en un tiempo en que superar los cincuenta era extraño. Y de un arzobispo de Sevilla se dice que alcanzó los 128 años en el XVIII: "Yo en verano bebo siempre media botellita del añejo y en invierno doblo la razón", dicen que decía. Un dicho andaluz sentencia: "El vino de Jerez, buen jarabe para la vejez". Hasta los años 40 el vino se utilizaba en lavados locales, emplastos para heridas y lesiones de piel. Los Hechos de los Apóstoles recuerdan que Lucas puso a Pablo, santos ellos, vino en emplastos para remediar la afección del apóstol de los gentiles que lo postró durante meses. El Quijote utilizó, por su parte, vino para limpiar la herida de la rubia Camila y el Lazarillo curó las heridas de la cara del ciego al que servía, con buen vino de rioja. Los catarros y las bronquitis requerían, egún los conocimientos médicos de otro tiempo, "vino por fuera y por dentro". La pulmonía se curaba en la Sierra de los Ancares, hasta principios de siglo con vino caliente hervido con grasa de cerdo y cocido con flores de romero, laurel y hierbaluisa. Cuanta razón tenía el Talmud de los judíos cuando sentenciaba sin apelación: "El vino es el mejor de los remedios", o el refranero español que proclama -"Comer sin vino, miseria y desatino" o este otro, "A la carne vino, y si es jamón, con más razón". El anuncio de las bondades del vino se realizaba también en negativo; véase sino: "Quien come besugo y agua bebe, no preguntes de que muere".

RITOS ARTISTICOS

El vino ha estimulado la creación artística. En ocasiones la creación y la locura han caminado juntas. Tal es el caso de Poe y, en cierta medida, de Baudelaire o Blake. Para ellos, embriagarse fue el pasaporte de fuga de la realidad que les abrumaba. Verlaine era consciente de que su actitud ante el vino le creaba un dilema insuperable y, a la sazón, escribía: "No puedo trabajar si no bebo; pero, si bebo, no puedo trabajar".

Un determinado tipo de artistas encontraron en el vino un resorte para su inspiración. Para ellos, el vino iba más allá de un recurso que acompaña las comidas o un vehículo hacia la embriaguez. Es, más bien, la puerta de entrada por la que se precipitan las musas. Si determinados sistemas religiosos utilizaron el vino en sus ritos mistéricos, instelectuales y artistas aislados, recondujeron sus efectos hacia la creación literaria.

Alegrarse es la frase que define la excitación que provoca el vino.Un autor anónimo del siglo XVII escribió que "el primer vaso pertenece a la sed, el segundo a la alegría, el tercero deleita y el cuarto lleva a la locura". Pues bien, un cierto tipo de artistas quisieron ir más allá de la locura. A ellos pertenece el vino como forma de inspiración. Resulta curioso que en el ámbito del Islám, una religión que no ha sido excesivamente tolerante en relación a los productos de la vid, sean poetas y artistas -sufíes en buena medida- quienes hayan honrado el vino con sus exaltados cantos. Ibu Hazmun, por ejemplo, proclama que "No es un crimen beber vino; poco el precepto me asusta; hasta los mismos derviches lo beben y disimulan". Y termina su poema con estrofas igualmente significativas: "... la garganta se les seca, con tanta oración nocturna, y a fin de que se refresquen, vino en abundancia apuran". Por lo mismo, no puede extrañar que sea en Andalucía, allí donde la presencia musulmana fue mas tardía, que el vino ha arraigado con fruición.

A decir verdad los cuatro elementos de la cultura andaluza son extranjeros: los chatos vienen de Italia, el pescado frito es genovés, algunas tapas son suecas y traídas por jerezanos que comerciaron con esa nación y los caballos son anglo-árabes. En cuanto al cante jondo, huelgan comentarios. De estos elementos culturales los especialistas solo discuten sobre las tapas, de las que algunos patriotas sostienen que son oriundos de tan cálidas tierras. Para ello alegan el descubrimiento en Marchena de unas ánforas de a pié, dentro de las cuales se hallaron cantidades de extracto seco de vino y en la barra próxima un gran montón de caracoles...

Sin embargo la polémica sigue viva: Dionisos y Baco fueron honrados no en tanto que dioses de la embriaguez sino del vino. Si el consumo de vino es socialmente aceptado, la embriaguez es unánimemente rechazada en todos los pueblos y culturas. La creación artística está pues situada más allá de la frontera de la embriaguez, en los intelectuales que hemos mencionado. Allí donde termina el vino como deleite empieza la embriaguez y, en sus confines, más allá de la melopea y de la ulterior resaca, se sitúa el mundo de las musas. Ciertamente existen otros procedimientos para evocar a las musas -la meditación, sin duda el más apolíneo- pero la tentación dionisíaca ha ganado a muchos de los más afamados escritores.

Hablando de resacas. Incluso la corona regia es un invento de Baco. La primera que se labró en el mundo se hizo con flores escogidas para evitar el dolor de cabeza que el vino en demasía, produjo a los clásicos. Las primeras se tejieron con mirtro, salvia y pino y estaban reputadas de aliviar las regias resacas. Luego pasaron a ser signo de realeza y santidad.

UN PODER MISTERICO Y TRANSFIGURADOR

El vino está asociado a la sangre, por similitud de color y por su carácter de esencia de la vid. Es sabido que, en las civilizaciones pre-modernas, esto es tradicionales, la sangre se considera el vehículo de la vitalidad; por ella fluye el espíritu que anima al ser humano. Con el vino ocurre otro tanto; nace de la tierra, se elabora en la oscuridad en el seno de bodegas al abrigo del sol, frecuentemente bajo tierra.

El principio animador de las ciencias pre-modernas era la ley de las analogías: "lo semejante se une a lo semejante", "lo que está arriba es como lo que está abajo". El vino, inicialmente, en embrión en las parras expuestas al Sol, debía recoger lo esencial de este elemento. Por tanto no es raro que las religiones mistéricas vean en el vino algo uránico y solar. De la misma forma que la sangre gira en torno al corazón y depende de él, los mostos nacen alimentados por el Sol. Más tarde, resguardados de él, crecen y maduran al abrigo del Sol, en la oscuridad. Si reciben primero, el Fuego-Sol uránico, en la bodega, luego, se impregnan del calor subterráneo, emanado del Fuego-Telúrico de las entrañas de la Tierra. El vino se alimenta de lo uno y de lo otro. Es, por tanto, un alimento "holístico", total y totalizador. No es raro que el cristianismo lo considerara sangre de Cristo, como los griegos lo tuvieron por sangre de Dionisos y los egipcios de Osiris.

En algunas civilizaciones se ha comparado los granos de uva como estrellas de una bóveda celestial que los cubre e integra. Esta analogía contribuye a aumentar las relaciones entre el vino y el principio uránico y luminoso. Esta característica sirve, igualmente, para elevar el espíritu humano. En un texto védico puede leerse: "Habré bebido Soma? / Soy alto, alto / Heme aquí erguido hasta las nubes / Habré bebido Soma". El Soma era el licor de la inmortalidad...

EL PAN: CARNE DE LA TIERRA Y CUERPO DE CRISTO

El otro alimento de la inmortalidad es el pan. Y, al igual que el vino, está presente en todas las tradiciones religiosas y esotéricas. Beith-el, la Casa de Dios, allí donde Jacob soñó con la escalera que ascendía hasta el cielo, quiere decir, literalmente "la casa de Piedra", que, acto seguido se convierte en Beith-lehem, "la casa del Pan". La casa de Piedra se transforma en presencia sustancial y alimento espiritual.

Siguiendo con la tradición judeo-cristiana, el pan aparece en dos milagros de Cristo, el primero, el de las Bodas de Canáan, es cualitativo; Cristo cambia el agua, en vino, mientras que en la multiplicación de los panes y los peces, tiene un carácter cuantitativo. De ahí que el vino esté ligado a los "misterios mayores" y el pan a los "misterios menores".

El pan no sería nada sin la levadura que contiene, expresión del principio activo que le da volumen y confiere carácter. La ausencia de levadura implica pureza y sacrificio, de ahí que, algunas tradiciones, incluida la cristiana, utilicen el pan ácimo, como forma de rendir culto a la divinidad. Los judíos consideran el pan fermentado, "zymi", como impuro. El "azymi" (ácimo), sin levadura madre, es, por el contrario, considerado puro. El sacrificio de Cristo, por ejemplo, se resume en la hostia, "cuerpo de Cristo" que no es sino una lámina de pan ácimo.

Pero el simbolismo religioso del pan venía de antiguo. Se sabe que en los misterios de Eleusis se empleaba la materia prima que da lugar al pan, el trigo. En el curso del drama místico que conmemoraba la hierogamia de Démeter y Zeus, se presentaba un grano de trigo en el interior de algo parecido a una custodia, que los iniciados contemplaban en silencio y recogimiento. Era la "epopteia", literalmente, la contemplación. A través de ese grano, los iniciados honraban a Démeter, diosa de la fecundidad e iniciadora de los misterios de la vida.

El pan adquirió el mismo carácter sagrado en Roma. Las panaderías estaban nacionalizadas y los panaderos eran lo más próximos a funcionarios del Estado. El poder imperial siempre tuvo mucho interés en que no faltara, ni este alimento, ni los juegos del circo, para sus ciudadanos.

Los romanos llegaron a sofisticar los hornos. La locución "horno" procede de la raíz "forn-" que en latín da "fornicatio" y "fornix". "Fornix" era la habitación abovedada donde las prostitutas romanas recibían a sus sicalípticos clientes. Por analogía con los lugares donde se cocía el pan -igualmente abovedados- los hornos recibieron tal nombre. Pero los simbolismos sexuales han acompañado siempre al pan. De hecho, aún hoy en Inglaterra, cuando una mujer está embarazada se dice que "tiene algo en el horno" y, con su particlar perspectiva psicoanalítica disidente del freudismo, Otto Rank, observó a principios de siglo, las analogías entre el falo y la barra de pan.

A este respecto la sensibilidad de Marcial, poeta romano amigo de Juvenal y del naturalista Plinio, critica a un Lupus, roñoso para sus amigos, cuya amante, dice, comía pan de formas obscenas, que llamaba eufemísticamente "Caracolas de Venus hechas de harina en flor". Marcial, así mismo, tiene un poema titulado "Príapo de harina de trigo". Príapo, por lo demás, es el miembro viril en erección. En Normandía hemos comido ingenuamente pan en forma de falo y en España algún avisado industrial ha intentado introducir el mismo producto. Los venecianos mantuvieron la costumbre hasta el ventennio mussoliniano y el mismo hábito subsistió en Alemania hasta principios del novecientos. Hubo panes mono, bi, tri y cuatrifálicos...

Esta asimilación entre el sexo y el pan no es gratuita. La harina no es sino materia inerte, procedente de la Madre Tierra, que recibe la vida por introducción de un principio activo, la levadura. Por esas casualidades que tiene la naturaleza, los principios vivificadores del pan y del vino son idénticos: el saccarlmyces elipsoideus, gracias a ellos se produce la fermentación del mosto en las tinajas y del pan en la artesa.

EL ATRACTIVO SURREALISTA DEL PAN

Dalí solía pedir a algunos pasteleros particularmente hábiles en su arte que fabricaran objetos insólitos con el pan. Realizó marcos para sus cuadros con este alimento e incluso encargó un mobiliario a un famoso panadero parisino. Durante los años 30, según explica en sus escritos autobiográficos, contempló la posibilidad de crear una sociedad secreta de carácter político-místico, cuya única actividad fuera dejar abandonados gigantescos panes en el centro de las grandes ciudades occidentaes. Dalí albergaba la quimérica idea de que esto provocaría confusión y espanto y la incomprensión por tal gesto surrealista acarrearía la crisis de todo el sistema de valores burgueses. Era, evidentemente, una boutade que jamás llevó a la práctica.

Sus neurosis sexuales seguramente tendrían algo que ver con la evocación fálica de las barras de pan, cuando se sintió irreprimiblemente atraído hacia este producto que empezó a ser omnipresente en su producción e incluso en sus gestos más teatrales. Uno de los grandes cuadros de Dalí, la "Cesta de Pan" en sus dos versiones, es por su ejecución y luminosidad, sin duda una de las obras más brillantes y surrealistas del siglo. Dalí lo asociaba a la lectura de Fulcanelli y de la literatura alquímica. El poder evocador del pan, como vemos ha seguido presente en el gran arte del siglo XX.

LA LUCHA POR EL PAN Y EL VINO, LUCHA POR LA CALIDAD DE VIDA

Pan es algo más que un alimento. Es el nombre de un dios: el Gran Dios Pan. Pan significa el Todo. El nombre le fue dado por los dioses, en tanto que encarna una energía genésica del Todo o de la Vida. Es una tendencia propia de todo el universo. Cuando los antiguos percibían la presencia de este dios, experimentaban un sentimiento de terror que enturbiaba los sentidos. Era la sensacion de pánico. Pan fue el dios de los cultos pastoriles, mitad humano, mitad animal, de cuerpo belludo, ágil y rápido, obsceno y provocador, acosaba a ninfas y jovencitos. Onanista empedernido, su insaciable deseo sexual proseguía incluso en solitario. En el período tardío de la civilización griega -el helenismo-, Pan encarnó los valores del paganismo. Era, por supuesto, un personaje dionisíaco.

Plutarco cuenta que un navegante oyó voces misteriosas en alta mar que anunciaban la muerte del Gran Dios Pan. Su fin presagiaba el ocaso de los dioses paganos. Proudhon, lo elevó a la categoría de figura literaria y escribió a propósito:

"Las sombras de los héroes se lamentan y los infiernos se estremecen. Pan ha muerto: la sociedad se disuelve. El rico se cierra en su egoismo y esconde a la claridad del día el fruto de su corrupción; el servidor ímprobo y cobarde conspira contra el señor, el hombre de leyes, por dudar de la justicia ya no comprende sus máximas; el presbítero ya no opera conversiones, antes bien seduce; el príncipe toma por cetro la llave de oro; y el pueblo, desesperada el alma, asombrada la inteligencia, medita y calla. Pan ha muerto, la sociedad ha tocado fondo".

Para Proudhom la muerte de Pan presagiaba el fin de las instituciones, era símbolo de un orden social en crisis. Durante el siglo XIX, muchos valores quedaron alterados y el pan, ese alimento imprescindible, se convirtió en símbolo de reivindicaciones sociales. A finales del XVIII, María Antonieta, sin entender lo que pasaba a su alrededor y que terminaría llevándola a la guillotina, despreciativamente comentaba que las masas de sans culots hambrientos, si no tenían pan, harían bien comiendo bollos. Más tarde, los socialistas utópicos y los anarquistas convertirían el pan en estandarte. Kropotkin, el noble hijodalgo anarquista llegó a titular uno de sus títulos "La conquista del pan" e incluso el fascismo español proclamó su tríada flamígena "Patria, Pan y Justicia". El pan se identificó con los derechos de los desheredados, esto es, con los que eran más numerosos, los "proles", prolíficos o proletarios, y de ahí la asimilación de Proudhom con el dios del Todo. La lucha por el pan se convirtió a la postre en una lucha por la calidad de la vida.

En los últimos 30 años, el consumo del pan ha ido descendiendo, sin embargo resulta paradójico que cuando se produce un momento de recesión y crisis social, el consumo aumente. De hecho, el pan es el elemento más importante de la economía familiar hasta que los bancos inventaron las hipotecas. Cuanto más aumenta el precio de los alimentos, incluido el del pan, más aumenta su consumo; éste parece estar fuera de la lógica de las leyes de oferta y demanda. Esto se debe a que el pan ocupa un lugar particular en el subconsciente colectivo de nuestros pueblos; se le tiene por alimento imprescindible sometido a una consideración especial. Hasta hace poco, cuando caía un trozo de pan al suelo, era costumbre darle un beso en señal de tributo y homenaje; existió la prohibición de malgastar o tirar el pan. Luego, en períodos de bonanza económica, pareció como si sus méritos culinarios y alimenticios se diluyeran, pero ha bastado la generalización de la crisis económica, para que su consumo iniciara una inflexión positiva y por todas las esquinas florecieran panaderías de nuevo cuño.

Si los vinos son honrados con las consideraciones más elogiosas y sometidos a las críticas más profundas, el pan, apenas merece consideración en las cartas de los grandes restaurantes. El honesto bocadillo parece el único refugio de este alimento. Se sabe que el Conde de Sandwhich, jugador empedernido, se negaba a abandonar la mesa de juego. Hoy diríamos que era un ludópata. Su cocinero particular inventó este alimento, como mínimo antes de 1836, fecha en que Balzac, siempre atento a la sociedad de su tiempo, lo menciona en una de sus novelas.

En Andalucía, Extremadura y, por extensión, en todo el territorio nacional, el pan ha sido dignificado como alimento de envergadura. Ahi están las torrijas para demostrarlo o las migas. Resulta problemático considerar brioches y croisants como pan en sí mismos, ni siquiera se les puede mirar como a derivados. En realidad, son antítesis. El arte de la panadería no existe sin fermentación. Ésta se produce por reposo de la masa en la artesa, una vez ha sido incorporada la levadura. En cambio, en las artes de pastelería, la fermentación es sacrílega y destruye el producto.

De la misma forma que una sociedad que prefiera el sky al alpinismo preferirá la inercia de lo que baja al esfuerzo de lo que debe escalarse con fatiga y cansancio, una sociedad que prima las artes de la pastelería por sobre las de panadería, es una sociedad que evidencia hedonismo y sofisticación... Esa misma sociedad de la que el abuelo Proudhom dijo que había registrado la muerte del Gran Dios Pan.

Pero, todavía, en el seno de nuestra cotidianidad hecha de productores alienados y consumidores integrados e inerciales, bulle el recuerdo ancestral de un mundo en el que la carne y la sangre de la Tierra animaba los ritos y las costumbres sociales: el buen vino viejo, y el pan de corteza gruesa y miga consistente, ése cuya entrega era la mejor recompensa a una jornada de trabajo y cuya privación suponía el peor de los castigos. El Gran Dios Pan ha muerto, Dionisos se ha retirado a las estanterías de los tetrabriks en la sección de vinos de las grandes superficies. La panadería y la viticultura han pasado de ser una Arte a mera técnica, el consumo ha masificado la producción. Solo unas ratas firmas siguen manteniendo sistemas tradicionales de obtención del vino y de panificación.

La crisis de civilización se evidencia con toda su fuerza y poder. Sin duda un nuevo período áureo de civilización se sustentará en la rehabilitación del pan y del vino al lugar que les corresponde. Lo que siempre ha sido, siempre será y siempre volverá a ser, que dice el "Eclesiastés".

En verdad el buen vino y el buen pan están aún al alcance de quien sepa apreciarlos.


© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es