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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

EL "PROYECTO NUEVO SIGLO AMERICANO" O EL NUCLEO DEL NEOCONSERVADURISMO AMERICANO

EL "PROYECTO NUEVO SIGLO AMERICANO" O EL NUCLEO DEL NEOCONSERVADURISMO AMERICANO

El “Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense” se fundó en 1997 por un grupo de estrategas neoconservadores, la mayoría de ellos residentes en la capital federal. El objetivo es “concentrar esfuerzos para preparar el nuevo lidera los mundial de los EEUU”. Esta voluntad no se oculta desde la primera frase del manifiesto fundacional: “la política exterior y de defensa estadounidense va a la deriva”, así pues, de lo que se trata es de reivindicar “una política reaganiana de fortalecimiento militar y claridad moral". El objetivo fundamental de dicho proyecto es “liquidar la cuestión iraqu픅 pero está claro que el proyecto va mucho más allá de este objetivo coyuntural.




El nombre original del grupo es The Project for the New American Century, más conocido en EEUU por sus siglas PNAC y cuyo nombre corresponde en castellano al "Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense". La declaración fundacional está firmada por influyentes figuras como Dick Cheney, Jeb Bush, Lewis Scooter Libby, Dan Quayle, Donald Rumsfeld, y Paul Wolfowitz. La mayoría de firmantes, habían pertenecido a las administraciones republicabas de George Bush y Ronald Reagan. Al PNAC no le gusta hablar sobre él mismo, pero cuando está obligado a hacerlo (era imposible que pasara desapercibido para los analistas minuciosos), le gusta presentarse como “un equipo de hombres experimentados en el ejercicio del poder” que forman "una organización educativa sin fines de lucro" y cuyo leit-motiv fundacional nadie en EEUU condenaría, pues sostienen "que el liderazgo de EEUU es bueno tanto para EEUU como para el mundo; que ese liderazgo requiere poderío militar, energía diplomática y compromiso moral". Su actividad pública se realiza mediante la organización de seminarios y conferencias y la publicación de documentos para explicar "lo que el liderazgo estadounidense entraña". Así mismo disponen de una web.





William Kristol, Presidente del PNAC




Oficialmente tienden a agrupar “voluntades de ciudadanos norteamericanos que apoyen una vigorosa política de implicación internacional de EEUU". Cuando alguien les pregunta sobre sus próximas actividades, suelen contestar que están realizando "debates útiles en torno de la política exterior y de defensa y el papel de EEUU en el mundo". Algo que, en principio, no parece excesivamente inquietante.




Sin embargo, cuando sabemos que su presidente es William Kristol, las cosas dejan de estar tan claras. Kristol era, entre otras actividades, asesor de la compañía Enron que protagonizó la quiebra fraudulenta más multimillonaria en la historia de los EEUU. De Kristol suele recordarse que era el “cerebro de Dan Quayle”, vicepresidente de los EEUU con Bush. Kristol destacó desde entonces como politólogo (licenciado en Harvard) ultra conservador, profesor de Ciencias Políticas, actual consejero principal del ala neo conservadora del Partido Republicano de los Estados Unidos, periodista y director del semanario “Weekly Standard”. En este semanario de circulación restringida y discreta, pero no por ello menos influyente, Kristol da cabida a Robert Kagan, otro de los estrategas así mismo influyentes, de la administración Bush, a quien ya hemos aludido. Su padre, Irving Kristol, había sido otro prominente conservador, editor de "Public Interest" que apoyó la campaña anticomunista del senador McCarthy. Junto con Norman Podhoretz fundaron el University Center for Rational Alternatives, organización de carácter ultraconservador. Inicialmente colaboro con los demócratas, pero en 1976 se hizo republicano. Tras una breve estancia del joven Kristol en el Partido Demócrata, pasó al Republicano y tuvo un cargo de segunda fila en la Administración Reagan, para ser luego el “cerebro de Dan”, vicepresidente con George Bush. Cuando se desplomó la administración conservadora y subió Bill Clinton a la presidencia, Kristol pasó a la empresa privada. Allí, en el mundo de las comunicaciones, conoció al magnate Rupert Murdoch el cual le financió su "Weekly Standard", a pesar de la escasa tirada y las pérdidas elevadas que se mantiene hasta ahora pese a las pérdidas que sigue generando. Valía la pena por que fue ganando influencia en el partido republicano, especialmente a partir de 1994 cuando publicó su documento "Project for the Republican Future". Este trabajo y el apoyo de la fundación Bradley le condujo a la Casablanca. En su calidad de presidente del PNAC, una de las primeras actividades de Kristol fue solicitar a la Comisión de Defensa de la Cámara de Representantes un aumento de 100 billones de dólares para reforzar la defensa de los EEUU y mantener su presencia en el extranjero, para ello es preciso –siempre según Kristol, aumentar el presupuesto de defensa a un 3’5% (15 a 20 billones de dólares) mantener la capacidad nuclear disuasiva de los EEUU, aumentar en 200.000 hombres sus FFAA, modernizar el arsenal norteamericano, especialmente las FFAA, renunciar a algunos planes defensivos propuestos por la administración Klinton (y que coinciden con las propuestas de la Doctrina Rumsfeld), desarrollar el programa de la “Guerra de las Galaxias” (escudo antimisiles), controlar los espacios aéreos y el ciberespacio.




Hasta el 11-S, todas estas ideas no eran tomadas excesivamente en serio, ni siquiera en las altas esferas del Partido Republicano que seguía decantado por el viejo conservadurismo aislacionista moderado. El hundimiento del WTC hizo que los moderados se vieran privados de argumentos y debieran ceder a la nueva estrategia impuesta por los cerebros neoconservadores; los “halcones”, a partir de ese momento, dominaron en la escena republicana y en la administración. Los Rumsfeld, Wolfowitz, Perle, Cheney y el propio Kristol, pasaron a constituir el núcleo duro de la administración Bush. El semanario de Kristol, la cadena Fox, el Instituto de Empresas Americanas presidido por Cheney y el PNAC, pasaron a difundir la campaña patriótica que ha proseguido desde los atentados del 11-S, deformando la autoría del crimen, lanzando constantemente amenazas de falsas alarmas de nuevos ataques e instigando la guerra contra Irak y la pasividad ante Israel.




Es importante recordar que sin los sucesos del 11-S el programa del PNAC jamás habría podido pasar del estado de proyecto irrealizable. Son los atentados del 11-S y solo ellos los que permiten “adelantar las líneas” norteamericanas, primero a Afganistán y luego al más importante Irak. Por que son las gentes del PNAC las que elaboran e imponen su línea política y sus objetivos a la administración Bush, la cual, sin ellos, sería en la actualidad, una administración huérfana de tutelas políticas y sin otra tutela ideológica que el conservadurismo furibundo y miope de los cristianos renacidos y los “reverendos” furibundos. En efecto, estos últimos aportan a los votantes, pero es el PNAC quien maneja el timón de la administración.




Por cierto, Kristol, es miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, CFR, al igual que todos los miembros prominentes del PNAC.




Objetivo prioritario: “resolver” la cuestión iraquí




El suceso que motivó a los neoconservadores que fundaron el PNAC fue el fin de la Segunda Guerra del Golfo en Iraq. Con el poder de Sadam Husein debilitado, los neoconservadores creyeron que sería eliminado permanentemente. Por el contrario, el anterior presidente Bush animó a la oposición iraquí a alzarse contra el gobierno del Baas. Como su rebelión fue echada por tierra por el ejército iraquí, Bush ordenó al ejército de EEUU que no interveniera, eligiendo, al contrario, una estrategia de “contención” hacia Sadam.




En 1992, Paul Wolfowitz, entonces vicesecretario de Defensa, redactó un escrito sobre el futuro de la hegemonía norteamericana en el mundo y cómo podría prepararse para afrontar el final de la guerra fría. El documento, de carácter interno, tardó en filtrarse, pero, finalmente se supo que el centro de las reflexiones de Wolfowitz giraban en torno a la posibilidad de que surgiera un rival que sustituyera a la URSS. De ser así, era preciso que los EEUU lo proveyeran y estuvieran en condiciones de identificarlo, aislarlo y minimizar su poder. Este documento, en la práctica, está en el origen del manifiesto PNAC y será recordado en años venideros como el embrión de la doctrina que luego Bush aplicó desde la presidencia.




En septiembre de 2000 aparecía el documento del PNAC "Reconstruyendo las Defensas de EEUU: estrategia, fuerzas y recursos para un nuevo siglo" (a partir de ahora RAD, tal como es conocido en EEUU). Este documento se apoya en el de Wolfowitz y desde sus primeras flíneas reconoce esta paternidad: "un anteproyecto para mantener la preeminencia de EEUU, excluir la emergencia de una gran potencia rival y redibujar el orden de seguridad internacional de acuerdo con los principios e intereses estadounidenses". En síntesis, el documento rechaza los recortes en el gasto de Defensa y define la misión de los EEUU como una lucha contra “grandes amenazas de guerras múltiples y simultáneas". No hay que olvidar que, en esos mismos momentos, Ronald Rumsfeld había elaborado lo esencial de lo que en la época se conocía como “Doctrina Rumsfeld” y que iba en parecida dirección.




La Doctrina Rumsfeld




En el fondo la llamada “doctrina Rumsfeld” apenas es otra cosa que un programa para la modernización de las fuerzas armadas norteamericanas. Sin embargo, es evidente que una modernización en profundidad, debe de hacerse en función de los objetivos estratégicos a alcanzar. Y en este sentido, dicha doctrina no es sino, en última instancia, un programa que diseña la orientación en política exterior de la administración Bush. Hay en dicha doctrina elementos que conciernen exclusivamente a las fuerzas armadas, pero, en la medida en que dicho ejército es la punta de lanza de una política expansionista de carácter mundial, estamos ante una obra excepcionalmente clara y que en el fondo no es sino un desarrollo complementario y una actualización de la doctrina Brzezinsky, aplicada a las reorganización de las fuerzas armadas.




Desde la Segunda Guerra Mundial hasta prácticamente nuestros días, el Atlántico ha sido considerado prácticamente como un océano anglosajón y el centro del comercio mundial, como antes lo fue el Mediterráneo. No en vano, inicialmente, la OTAN orientaba su actividad hacia el Atlántico Norte. Sin embargo, Rumsfeld advierte que buena parte del crecimiento económico internacional se ha desplazado hacia el Océano Pacífico.




En esa zona se está concentrando una acumulación de fuerzas productivas sin precedentes en la historia. Pensemos en el coloso chino y en su crecimiento económico sostenido desde hace diez años, especialmente concentrado en Manchuria y en las zonas costeras de su Este, pensemos en los llamados “dragones asiáticos” o en el desarrollo discreto pero constante de Australia, en la costa Oeste de los EEUU, especialmente en California y en Chile, pensemos en el Japón, incluso pensemos en que el Pacífico es el Océano con mayores riquezas naturales sumergidas y con el menor índice de explotación lo que tendremos como resultado es que el eje de la economía mundial se está desplazando hacia el Pacífico y que, en cualquier caso, el crecimiento demográfico de aquella zona genera la posibilidad de abrir unos prometedores mercados que, además, están próximos a las fuentes de materias primas.




Pero la geografía del Pacífico, caracterizado por la dispersión de los territorios en islas más o menos pequeñas, salvo Australia y Nueva Zelanda, hace que se modifiquen los criterios militares. En efecto, en esas zonas las grandes acumulaciones acorazadas que serían efectivas en las planicies centroeuropeas, resultan completamente inútiles en las islas del Pacífico. Allí se trata de responder al desafío generado por grandes distancias y pequeñas islas. Por lo demás, lo más importante de esta estrategia consiste en reconocer que tras la caída de la URSS, la OTAN ya no puede ser la punta de lanza de las fuerzas armadas de EEUU y el frente de Europa Central carece de interés militar. A un nuevo teatro de operaciones corresponde la selección de un nuevo enemigo; este enemigo es China.




Durante los primeros meses de gobierno de Bush, esta doctrina fue puesta en práctica sistemáticamente. Aumentaron los vuelos de espionaje sobre China, hasta el punto de que uno de los aviones Awac resultó dañado y derribado. Los disidentes chinos del Falung-Gong y el Dalai Lama recibieron nuevos impulsos para predicar por todo el mundo las carencias de los derechos humanos en China. EEUU intentó mejorar sus relaciones con Rusia de cara a una alianza anti-China. China respondió facilitando tecnología antiaérea a Irak que evidenció su eficacia un mes después de que Bush jurase su cargo. Fue entonces, en uno de los rutinarios bombardeos sobre la “Zona de Exclusión”, cuando los aviones norteamericanos percibieron una mayor capacidad de respuesta de las baterías antiaéreas irakíes.




El 11-S hizo que esta orientación anti-China se atenuara pero no completamente. La prioridad pasó a ser el control mundial de los recursos energéticos, en particular del petróleo. Pero la doctrina Rumsfeld siguió inspirando la política americana de defensa. La prueba es que Bush, en varias ocasiones, ha desmentido que China fuera “socio estratégico” de EEUU, sino que, con mucho más vigor que la Unión Europea, China tenderá a ser cada vez más un “competidor estratégico”.




La estrategia de “lucha antiterrorista” generada por la administración Bush no debe hacernos olvidar que tal lucha es una mera excusa para adelantar las fuerzas de intervención norteamericanas allí donde existe un interés estratégico.



En este contexto, la “lucha antiterrorista” es un mero espantajo para operaciones tácticas menores (la invasión de Afganistán, el ataque contra Irak, las escaramuzas con Corea del Norte, etc.) que cubren el objetivo mayor: el aislamiento, y por tanto la neutralización, de China.




De hecho, puede entenderse la coexistencia de estos dos niveles de objetivos. Rumsfeld, cuando inició su teorización y Bush cuando la aceptó, se encontraron con la oposición del complejo militar-industrial que vería mermados en un primer momento sus beneficios. Rumsfeld, en efecto, lo que estaba proponiendo era una reducción de los gastos de defensa, proponiendo armamentos mucho más sencillos que los utilizados hasta entonces. Mientras que el Pentágono sostenía a finales del 2000 que su presupuesto debía casi duplicarse si se pretendía prolongar la hegemonía americana, Rumsfeld proponía justamente lo contrario: estabilizar el presupuesto de defensa, optimizando inversiones, precisamente para alcanzar el mismo objetivo.




En efecto, Rumsfeld desaconsejaba la construcción de nuevos superportaviones tipo Nimitz, joya de la corona de la US Navy, con un valor de 4.000 millones de dólares cada uno y 2.000 millones anuales en gastos de mantenimiento. Para el Secretario de Defensa se trataba impulsar la construcción de pequeños barcos lanzamisiles, extremadamente maniobrables e incomparablemente más baratos. La USAF, por su parte, debía autolimitar sus pedidos de cazabombarderos F-22 y cancelar proyectos excesivamente costosos (como el Joint Strike Figher que en el 2001 debería absorber 850 millones de dólares), mantenerse con el material actual y confiar en los nuevos UAV (aviones no tripulados) mucho más baratos, polivalentes y rentables.




Estas propuestas, y las limitaciones presupuestarias consiguientes, eran lo suficientemente audaces como para que el Pentágono y el complejo militar-industrial, pusieran el grito en el cielo. Fue entonces cuando se produjo el “providencial” ataque a las Torres Gemelas y se restableció la normalidad. Las “necesidades de la lucha contra el terrorismo” abrieron nuevos frentes bélicos: la modernización propuesta por Rumsfeld se realizaría sin que el complejo militar-industrial viera mermados sus beneficios: estos procederían del esfuerzo bélico, no de una mayor producción de las armas hasta ahora clásicas.




En su formulación pública la Doctrina Rumsfeld es extremadamente pesimista. Prevé que EEUU perderá progresivamente aliados, paralelamente al aumento de su poder. Las bases que hasta ahora ha podido utilizar sin excesivos problemas, puede que no estén a su disposición en tiempos venideros. Esto implica que las fuerzas armadas norteamericanas deben disponer de medios de largo alcance, tanto para trasladar tropas a los focos de conflicto, como para lanzar ataques con nuevas armas capaces de alcanzar teatros de operaciones lejanos.




La estrategia norteamericana se basa en retrasar al máximo posible su aislamiento militar internacional impulsando el fantasma de la “lucha antiterrorista” y adelantando sus líneas a los principales focos de interés estratégico. La excusa elegida encuentra tiene la virtud de ser aprovechada por otros actores para lograr sus propósitos: China aprovecha para aumentar la represión contra los musulmanes del sudoeste del país; Aznar aprovecha para lanzar una ofensiva final contra ETA y su desdoblamiento político; Rusia, utiliza el mismo mensaje para combatir al independentismo chechenio sin que nadie se preocupe sobre la vulneración de los derechos humanos y de las leyes de la guerra.




La excusa del antiterrorismo será, a fin de cuentas, utilizada para justificar cualquier ataque contra cualquier país del mundo pero no durará eternamente. Algunos servicios de inteligencia occidentales y muchos observadores políticas albergan las mayores dudas sobre los verdaderos inspiradores de los ataques terroristas del 11-S. Si hay que buscar al criminal entre aquellos a los que beneficia el crimen, es evidente que los atentados del 11-S solamente han servido a los intereses del expansionismo americano. En cuando a Bin Laden, más que de un terrorista islámico habría que hablar de un “cooperador necesario” en esta estrategia infernal que los EEUU ya utilizaron en Pearl Harbour, el Maine, Tonkin, etc.




La Doctrina Rumsfeld tiene la virtud de reconocer que el actual sistema de alianzas de los EEUU es producto de la Guerra Fría y ésta ha terminado, en consecuencia, las viejas amistades tienen menos sentido en el tiempo nuevo. De ahí que la administración Bush haya situado la redefinición del papel de la OTAN entre sus prioridades.




El documento RAD




El documento RAD insistía en la necesidad de que EEUU interviniera en el Golfo Pérsico asegurándose una posición indiscutible y preferencial. Para ello era preciso rematar el trabajo realizado en 1989-90 en Irak y derribar a Saddam Hussein: "EEUU ha buscado durante décadas jugar un papel más permanente en la seguridad regional del Golfo. Mientras que el irresuelto conflicto con Iraq proporciona la justificación inmediata, la necesidad de una presencia importante de fuerzas estadounidenses en el Golfo trasciende la cuestión del régimen de Sadam Husein". Se volvía a insistir en lo escrito por Wolfowitz ocho años antes: "En la actualidad EEUU no tiene rival a escala global. La gran estrategia de EEUU debe perseguir la preservación y la extensión de esta ventajosa posición durante tanto tiempo como sea posible”. Pero también se recogían algunas consideraciones sobre armamentos nuevos ya realizadas por Rumsfeld en su documentos; en efecto, se pedían “Nuevos métodos de ataque -electrónicos, no letales, biológicos- serán más extensamente posibles; los combates igualmente tendrán lugar en nuevas dimensiones: por el espacio, por el ciber-espacio y quizás a través del mundo de los microbios; formas avanzadas de guerra biológica que puedan atacar a genotipos concretos pueden hacer del terror de la guerra biológica una herramienta políticamente útil”.




Lo más curioso de este documento es el “te lo digo para que no me lo digas” que incluye inopinadamente. En efecto, el documento RAD, bruscamente alude a que la transformación estratégica de los EEUU será difícil y “estará carente de algún suceso catastrófico y catalizado, como un nuevo Pearl Harbour". Por que para la administración Bush los atentados del 11-S fueron providenciales… tan providenciales que se diría que fueron buscados por alguien próximo a la administración. De hecho, la Comisión de Investigación estableció que la Administración Bush no hizo todo lo posible por evitarlos. El abogado de una de las víctimas, por su parte, presentó en septiembre de 2004 una denuncia en la que consideraba a George W. Bush y a Condoleeza Rice como mandatarios del crimen. Sea como fuera, no puede decirse que la investigación sobre el 11-S haya llegado mucho más lejos de lo que fue la investigación sobre el asesinato de Kennedy. Y, por lo demás, los aspectos oscuros todavía no aclarados del crimen y de la investigación posterior, así como la irracional insistencia de que Bin Laden estaba refugiado en Afganistán (lo que justificaba una acción de rangers o marines contra el refugio de Bin Laden, pero no el bombardeo de todo un pueblo) o que mantenía contactos con Saddam Hussein (algo absolutamente falso), generan sombras extremadamente densas sobre el crimen. Tras los atentados, en efecto, el PNAC urgió en otro documento al presidente Bush para que derrocara a Saddam Hussein.




Las líneas de trabajo del PNAC




En el año 2000, Kristol y 27 ex funcionarios de los presidentes Reagan y Bush (padre) elaboraron el informe "Reconstruir las defensas de EEUU" donde se proponen medidas para estabilizar la hegemonía norteamericana en el planeta. El documento inspiró el plan de Estrategia de Seguridad Internacional que George W. Bush) presentó pocas semanas después. De los 27 redactores del informe, seis eran también altos cargos de la administración (Wolfowitz, Eliot Cohen, consejero político de Donald Rumsfeld; Scooter Libby, jefe de asesores de Dick Cheney; Dov Zekheim, subsecretario de Defensa; Stephen Cambone, alto cargo de Defensa).




El proyecto para la creación de una «Pax global Americana», destapado por el Sunday Herald, muestra que el gabinete de Bush pretendía tomar el control militar de la región del Golfo, y ello con independencia de que Saddam Hussein estuviese en el poder. Dice: «Estados Unidos ha estado buscando durante décadas representar un papel más permanente en la seguridad regional del Golfo. A pesar de que el conflicto todavía no resuelto con Irak ofrece una justificación inmediata, la necesidad de una presencia sustancial de fuerzas armadas estadounidenses en el Golfo trasciende el tema del régimen de Saddam Hussein». Esta «gran estrategia estadounidense» debe ser puesta en marcha «tan pronto como sea posible en el futuro», dice el informe. Añade también que la «misión fundamental» de Estados Unidos consiste en «declarar y ganar de forma decisiva múltiples guerras simultáneas». Esto último es irrelevante… lo importante es la insistencia en que el PNAC deberá ponerse en práctica “tan pronto como sea posible”. Hasta el 11-S no era posible. A partir de entonces, fue imparable. Es impensable que quienes diseñaron los atentados del 11-S no calibraran los contenidos del PNAC e ignoraran que, precisamente, su acción iba a servir como excusa esperada para aplicar el proyecto “tan pronto como sea posible”.




El informe describe las fuerzas armadas estadounidenses en el extranjero como «la caballería de la nueva frontera estadounidense». Wolfowitz y Libby, especialmente, no podían ignorar que la Unión Europea y la Rusia en vías de reconstrucción, suponían handicaps para la dominación norteamericana, de ahí que propusieran que Estados Unidos debiera «impedir que las naciones industriales desarrolladas pongan en entredicho nuestro liderazgo o incluso aspiren a un papel regional o global más importante». Para ello era preciso reforzar la alianza con países europeos (especialmente con Gran bretaña y en segundo lugar con Aznar en España); eliminar a las NNUU de cualquier iniciativa de paz en el mundo que, a partir de ahora, debería ser propuesta y liderada por los EEUU; mantener la presencia en el Golfo Pérsico aun a pesar de que Saddam Hussein fuera derrotado o desapareciera; luego definen a Irán como nuevo enemigo de sustitución en la región. Y, finalmente terminar mencionando a China como rival geopolítico, lo que les lleva a proponer el aumento de la presencia en el sudeste asiático para conducir a que el «poder estadounidense y de sus aliados estimule el proceso de democratización en China»; es en este documento en el que se crea la ficción de que Irak posee armas de destrucción masiva y en el que se alerta sobre la necesidad de crear «fuerzas espaciales estadounidenses», para el dominio el espacio y el control total del ciberespacio, con vistas a impedir que los «enemigos» utilicen Internet contra Estados Unidos. Así mismo, el documento define el ámbito de lo que luego popularizará Bush con el nombre de “Eje del Mal” (Corea del Norte, Libia, Siria e Irán).




La nomenclatura de la élite neoconservadora




El documento fundacional del PNAC, fue firmado por un equipo de neoconservadores del entorno petrolero de los Bush y del CFR (cuyo presidente es precisamente George H.W. Bush, senior): Jeb Bush (hermano de George W., gobernador de Florida donde se decidió la victoria electoral de su hermano), Dick Cheney (vicepresidente), Gary Bauer, William J. Bennett, Eliot A. Cohen (CFR), Midge Decter, Paula Dobriansky (CFR y Trilateral Commission), Steve Forbes (dueño e la revista Forbes y ex-empleador de Domingo Cavallo), Aaron Louis Friedberg (CFR), Francis Fukuyama (CFR), Frank Gaffney, Fred C. Ikle (CFR), Donald Kagan (CFR), Zalmay Khalilzad (CFR), I. Lewis Libby (CFR), Norman Podhoretz (CFR), Dan Quayle (ex-vicepresidente de George Bush, padre), Donald Rumsfeld (CFR; actual secretario del defensa), Paul Wolfowitz (CFR, actual subsecretario de defensa), Peter W. Rodman (CFR), Stephen P. Rosen (CFR), Henry S. Rowen (CFR), Vin Weber (CFR), George Weigel (CFR) y Douglas Feith (CFR). Obsérvese que la mayor parte de estos nombres están vinculados al núcleo straussiano. Por otra parte, el 25% del total está compuesto por antiguos trotskystas, la mayoría, straussianos.




Dentro del marxismo, el trotskysmo es un género cuyos militantes siempre han tenido unos rasgos particularmente definidos y completamente distintos a otras sectas igualmente marxistas (maoístas, marxistas-revolucionarios, marxistas-leninistas, castro-guevaristas, cristiano-marxistas, revisionistas, eurocomunistas, etc.). En efecto, los trotkystas siempre se han caracterizado por sus estudios milimétricos sobre situaciones políticas concretas. Han tenido una particular tendencia a escindirse en capillas casi hasta el infinito, han insistido especialmente en el examen de las coyunturas internacionales y… en su mayor parte, sus dirigentes, han sido de origen judío aunque completamente secularizados. Por lo demás, el trotskysmo, es hoy un movimiento político muy minoritario, compuesto por chicos extremadamente jóvenes y unos cuantos gurús ya en la senectud o a poco de alcanzarla. ¿Y el resto? El recorrido de estos militantes ha sido siempre muy similar: en tanto que trotskystas, su actitud era irreconciliable con los partidos comunistas ortodoxos, tenidos como stalinistas o neo-stalinistas. Esto les llevó, o bien a infiltrarse en los Partidos Socialistas (Lionel Jospin, por ejemplo, era un antiguo trotskysta que llegó a jefe de gobierno, tras entrar en el PS como infiltrado) o bien a adoptar posturas, primero anticomunistas y luego… liberales. Hay entre los antiguos trotskystas una especie de inercia que les lleva siempre a aceptar el fatum al que les conducen sus reflexiones ideológicas… siempre y cuando se adapten a sus gustos o a sus intereses personales. De hecho, frecuentemente, los trostkystas tienden a ideologizar cualquier tipo de comportamiento que adopten…




En España existieron unos 4000 militantes trotskystas en los años 70 que se fueron escindiendo progresivamente en distintas fracciones rivales hasta desaparecer casi por completo. ¿Dónde están hoy los antiguos trotskystas? En todas partes, los ha habido en el CDS, en el PSOE, en el PP, en IU, en las candidaturas de extrema-izquierda, e incluso alguno ha aparecido en las filas de extrema-derecha… En EEUU ha ocurrido otro tanto: el trotskysmo norteamericano formado en torno a Hansens y al Secretariado de la IV Internacional, ha nutrido de militantes a todas las corrientes políticas norteamericanas: desde los sectarios de extrema-derecha agrupados en torno a Lyndon Larouche, hasta los caucus del Partido Demócrata, pasando, por supuesto, por los grupos neoconservadores y, en concreto, por el PNAC. Todo esto hizo decir a Michael Lind que "Los intelectuales que más defienden el neoconservadurismo tienen sus raíces en la izquierda, no en la derecha".




Un 30% de los miembros iniciales del PNAC, corresponde a antiguos trotskystas. Pero hay otra característica que ya hemos citado del trotskysmo: buena parte de sus cuadros políticos son de origen judío. Esto se cumple también en el PNAC y entre los círculos straussianos. Evidentemente hay cristianos… pero se trata de personas que no cuestionan las atrocidades cometidas por Israel en los territorios ocupados de Palestina y que, en cualquier caso, apoyan al sionismo y en especial a los partidos de la derecha israelita, con Ariel Sharon a la cabeza. Teniendo esto en cuenta puede comprenderse por qué gentes significativas del PNAC estuvieron siempre a favor de que Israel y en concreto el gobierno de Benjamín Netanyahu, rompieran los acuerdos de paz de Camp David. Tal era la orientación que Richard Perle aconsejó al primer ministro judío en 1996: “ruptura limpia”. Perle en la misma comunicación a Netanyahu reconocía que tal ruptura era tanto más obligada desde el momento en que la administración norteamericana reafirmara su voluntad de aplastar a Saddam Hussein y, así, garantizar la seguridad de Israel. Para el PNAC la lealtad hacia EEUU se complementa por una lealtad hacia el Estado de Israel… lealtad no exenta de intereses muy materiales puesto que algunos como Perle y Wolfowitz representan intereses de compañías estatales judías (frecuentemente de armamento) dentro de los EEUU. Pero, además, esto enlaza con el eje central de nuestro trabajo: se trata de un sector convencido de que Israel era el “pueblo elegido” del Antiguo Testamento y los EEUU son el “pueblo elegido de la modernidad”. A uno le corresponde velar por la seguridad del otro. Para ambos el Antiguo Testamento es un texto que dice explica como será el mundo futuro. De ahí que valga la pena seguir sus indicaciones, especialmente cuando alude a los signos del Apocalipsis y a la Segunda Venida de Cristo que reconciliará a judíos con cristianos y operará la conversión de Israel. Es importante destacar, como ya hemos hecho en otros lugares de esta obra, que la solidaridad de la Administración Bush hacia Israel va más allá de cualquier racionalidad y se trata de una conclusión a la que llevan distintos enfoques: de un lado los intereses estratégicos (Israel es el gran aliado de EEUU en Oriente Medio), pero también y sobre todo los lazos ideológicos y místicos que unen a la extrema-derecha israelí con la derecha neoconservadora norteamericana.




La malla neoconservadora




Dinero no falta. La Fundación Bradley constituye el soporte del PNAC a través del New Citizenship Project, Inc. El PNAC tiene su sede en Washington, en el edificio del Instituto de Empresa Americano (American Enterprise Institute), otro think-tank conservador. De hecho entre ambas organizaciones hay multitud de vínculos y personajes como Perle, pertenecen a ambos.




Así mismo, los miembros del PNAC suelen estar también adheridos a otros grupos de presión neoconservadores: el Hudson Institute, el Center for Security Policy, el Washington Institute for Near East Policy, el Middle East Forum, y el Jewish Institute for National Security Affairs. Pero, no nos engañemos, a pesar de que todos estos núcleos de poder estén entrelazados entre sí y aporten la totalidad de los cuadros de la administración Bush, no se trata de grupos particularmente numerosos. Son una élite completamente desvinculada del americano medio que ignora sus postulados en la medida en que los grandes medios de comunicación jamás aluden a la existencia de estos núcleos intelectuales. Ahora bien, estos núcleos si están vinculados a una parte del poder económico y financiero de los EEUU. Es, por lo demás, lógico que petroleros, dirigentes del complejo militar-industrial, piensen en términos estratégicos y se vinculen a estos núcleos neoconservadores, como ayer, los miembros de organizaciones como el CFR o la Comisión Trilateral, lo hacían con núcleos fabianos y demócratas.




Es previsible que en el futuro se produzcan vuelcos importantes en la política norteamericana. Ya hemos dicho que no todos los republicanos comparten los puntos de vista del clan straussiano, neoconservador y belicista. De hecho un sector del partido republicano, de carácter moderado, ha denunciado, aúnque tímidamente, los riesgos de prescindir de los aliados en las iniciativas de política exterior, y especialmente, sobre la peligrosidad del déficit interior. Recuerdan que la OTAN todavía existe y que EEUU es altamente tributario de las importaciones de manufacturas europeas. Advierten sobre el rechazo que provocan las aventuras militares entre los europeos y abogan por el “uso racional” de la fuerza. Henry Kissinger, miembro de esta tendencia, sigue proponiendo un equilibrio nuclear, mientras que otros representantes dentro de la administración Bush, son James Baker, Richard Armitage, Anthony Zinni y Colin Powell..



No hay que olvidar que los EEUU están ligados al antiguo “mundo libre” por distintos tratados: además de la OTAN, existen aunque en vida larvaria, el Tratado de Defensa Asiático o el Tratado Interamericano de Río, sin olvidar que el aventurerismo de la administración Bush está dejando inoperantes a las NNUU.



Cuando Donald Rumsfeld analizaba en el verano del 2002 el desarrollo de la campaña afgana -no sin ciertos tonos épicos-, aprovechaba para redefinir las prioridades de la política norteamericana coincidiendo en todo con los mentores del PNAC, si bien se añadían dos puntos, los finales, que insistían desusadamente en la protección de las redes de información y en la utilización de las tecnologías de punta para alcanzar mayor efectividad a los ataques de las FFAA. Ese año aumentó el presupuesto militar en todas sus partidas: defensa interior, armamento, investigación, presencia en el exterior, etc. Pero la principal novedad que se desprendió del análisis de Rumsfeld fue la coordinación de todos los servicios de información e inteligencia en una sola estructura. Tal era la conclusión que Rumsfeld daba a su artículo sobre Afganistán: las guerras precisan un gran esfuerzo de inteligencia y por tanto hay que centralizar estas tareas, las nuevas tecnologías de la comunicación deben ser integradas en las FFAA de manera prioritaria, la defensa del territorio metropolitano norteamericano es fundamental, el transporte de tropas es decisivo y, finalmente, como concesión al sistema democrático, insistía en que “El pueblo de los Estados Unidos deberá ser siempre plenamente informado de estas nuevas políticas y estrategias”.




Pero Rumsfeld calla muchas cosas, sin duda, las más importantes: calla que el terrorismo islámico no es un riesgo para la seguridad ni para la estabilidad mundial, tan solo un obstáculo antidemocrático en determinados países del mundo islámico (concretamente en Arabia Saudí y Pakistán, y en mucha menor medida en Argelia, mientras que en Chechenia vive sus últimos coletazos y en Bosnia-Kosovo está, sino desmantelado, sí apaciguado, al igual que ocurre en Irán. En Asia Central se vive el fracaso del Islam radicalizado. Para concluir: cuando se produce el ataque del 11-S, el Islam fundamentalista vive una etapa de regresión. A poco que se examine cada atentado atribuido al “terrorismo internacional” se percibe con claridad que no existe una dirección terrorista universal, sino que cada atentado responde a circunstancias locales muy concretas… o muy misteriosas como para que puede buscarse a un responsable intelectual universal. Rumsfeld calla también que a EEUU le va a ser muy difícil reconstruir su red de alianzas, especialmente con Europa, territorio en el cual se ha comprobado que los costes electorales de las opciones proamericanas son de tal magnitud que hacen impensable pensar en que algún gobierno europeo volverá a repetir giros proamericanos como el de Aznar. Sin olvidar que ya no es Europa la que precisa de los EEUU para protegerse de la URSS –la Unión Europea vive el inicio de un idilio con el espacio ruso- sino los EEUU son los que precisan de la Unión Europea porque es de ahí de donde proceden lo esencial de manufacturas que alimentan su mercado de consumo interior. Olvida decir, finalmente, que a partir del ataque contra Afganistán resultó absolutamente evidente que los EEUU no admitían de sus aliados otra actitud que no fuera el sometimiento a su mando único, y que la campaña de Afganistán demostró hasta qué punto los “imperios” no tienen “aliados” sino “súbditos”."




(c) Ernesto Milá - infoKrisis - infokrisis@yahoo.es

Ideología del neocapitalismo americano

Ideología del neocapitalismo americano

Redacción.- Hasta aquí hemos revisado las componentes del campo neoconservador. Hemos identificado los mitos fundacionales de la nación americana (su concepción de ser el “pueblo elegido de la modernidad”), las líneas estratégicas fundamentales del expansionismo norteamericano (la Doctrina Monroe y la noción del Destino Manifiesto), el núcleo central del neoconservadurismo (el grupo straussiano y sus dos think-tanks, el PNAC, el AIE) presente en la administración y, como éste núcleo de “filósofos” actúa sobre la opinión pública a través del grupo de “gentiles” presentes en los movimientos religiosos fundamentalistas cuya trayectoria hemos seguido. Pero éste es solamente un sector de la moderna América: el neoconservador. Queda el sector demócrata.

Es aquí donde encontramos a otro personaje, tan inquietante, como mínimo, como Leo Strauss y su cohorte: Ayn Rand.

Ayn Rand: del stanismo a las multinacionales Sandor LaVey, fundador de la Iglesia de Satán, consideró a Ayn Rand como su principal fuente de inspiración. Vladimir Putin ha reconocido que en su mesilla de noche se encuentra “La Rebelión de Atlas”, una de las más famosas novelas de Ayn Rand. Alan Greenspan, “señor del crecimiento económico”, el hombre más poderoso de la economía norteamericana, fue amigo suyo y compartió todas sus ideas... como millones de lectores.

Cuando tres personas tan diferentes como LaVey, Greenspan o Vladimir Putin han leído a esta autora desconocida en España, eso implica que estamos ante un pensador influyente. De hecho se la ha considerado como la filósofa del capitalismo. A diferencia de Leo Strauss, a Ayn Rand no le interesa otra cosa más que el hecho económico. Es ahí en donde el “hombre superior” puede demostrar su valía en términos objetivamente mesurables. En su novela “La Rebelión de Atlas”, escribe: "Que constituye el monumento al TRIUNFO del espíritu humano sobre la materia?...Las chozas roídas de insectos a orillas del Ganges o la silueta de los rascacielos Nueva York sobre el Atlántico?". Pero, al igual que Strauss, para Ayn Rand existe un “hombre superior”, el empresario, es decir, aquel que arriesga y vence con su esfuerzo; escribe: "El hombre racional no quiere “lo no ganado”, el hombre racional dice NO al sacrificio y SI al esfuerzo personal de uno mismo". El empresario, gracias a su triunfo, obtiene la mayor de las recompensas: "No hay valor MAS ALTO que la propia estima", había escrito. Le resulta imposible e injustificable negar la codicia del beneficio ("Quienes niegan el incentivo capitalista quieren como recompensa la nada"). La ausencia de beneficio supone para ella el hundimiento de cualquier forma de civilización y de cualquier ética que valga la pena asumir: "El culto al cero –símbolo de la impotencia- busca eliminar de la raza humana al héroe, al pensador, al inventor, al productor, al persistente, al puro. Para los apóstoles DEL CERO es como si sentir fuera humano y PENSAR NO. Como si fracasar fuera humano y no triunfar, como si fuera humano la corrupción pero no la virtud".

Los hijos de Homer Simpson van a una escuela de Springield que lleva el nombre de “Ayn Rand”... Hoy nadie duda en EE.UU. que se trata de la pensadora más influyente de los últimos 30 años. Su influencia se ha trasladado a los países nórdicos y es relativamente conocida en Alemania e Inglaterra. En España, los libros traducidos de Ayn Rand han pasado desapercibidos.

Una judía de San Pertersburgo

El 2 de febrero de 1905, cuando se cocía la primera revolución rusa, nació Alissa Rosembaun, hija de un matrimonio de burgueses judíos de San Petersburgo. Al cumplir 21 años, tras concluir sus estudios de Filosofía, obtuvo permiso para viajar a los Estados Unidos con la excusa de visitar a unos familiares. Jamás volvió.

Pocos meses después apareció en Hollywood. Cecil B. DeMille le ofreció trabajo como extra en una de sus primeras películas. Mas tarde accedió a contratarla como guionista. Fue entonces cuando adoptó el seudónimo “Ayn Rand”.

En 1929 contrajo matrimonio con el actor Frank O’Connor. Su matrimonio duró los siguientes 50 años. En 1934 -fecha en que apareció “Los que vivimos”- empezaba ya a ser conocida como escritora. La novela resultó un fracaso, pero el carácter anticomunista del libro le dio cierto relieve. La consagración vino con “El Manantial” (1943). El director King Vidor lo convirtió en una película protagonizada por Patricia Neal y Gary Cooper que encarnaba al típico héroe americano redefinido por Ayn Rand, individualista y tozudo, que se resiste a variar sus principios.

En 1957 publicaría su novela más ambiciosa, “La Rebelión de Atlas”. A partir de ese momento juzgó que ya había dicho todo lo que tenía que decir como novelista; de ahora en adelante no escribiría más que ensayos filosóficos que contribuirían a definir el objetivismo.

En el último tercio del siglo XX su fama fue creciendo en los medios intelectuales norteamericanos. Falleció en Nueva York el 6 de marzo de 1982.

La Rebelión de Atlas

“La Rebelión de Atlas” supuso un punto de inflexión en su carrera. Ciertamente el éxito ya le era conocido cuando publicó esta extraña obra, pero su argumento logró seducir a la intelligentsia liberal americana.

El libro profetiza la decadencia de los EEUU debida al intervensionismo estatal. El país queda dividido en dos clases: la de los saqueadores y la de los no-saqueadores. La clase política y dirigente está formada por los primeros que piensan que cualquier actividad debe estar regulada y sometida a una fuerte imposición fiscal. Los segundos son los hombres emprendedores, los dirigentes políticos, religiosos y sindicales, los capitales de empresa y los intelectuales que piensan que la solución está justamente en lo contrario. De estos últimos, y más en concreto, de los patronos, surge un movimiento de protesta que se concreta en una huelga de empresarios acompañada de sabotajes y desapariciones. El líder del movimiento es “John Galt”, a la vez filósofo y científico.

Galt, escondido en las Montañas Rocosas, dicta órdenes, sugiere iniciativas y mueve los hilos. Con el se refugian los principales empresarios. Durante el tiempo que dura la huelga y la desaparición de los empresarios, el sistema americano se hunde bajo el peso del intervensionismo estatal. La novela termina cuando la patronal decide abandonar su escondite de las Montañas Rocosas de Colorado y regresar a Wall Street y a los centros de decisión; marchan encabezados por el dólar, símbolo que Galt ha elegido como símbolo de su particular rebelión.

Rand quería llamar a su novela simplemente “La Huelga”; el título de “La Rebelión de Atlas” fue sugerido por su marido. Se equipara al empresario al titán mítico que carga a sus espaldas los destinos del mundo. Cuando apareció la obra en 1956, llamó la atención lo osado del planteamiento. Hasta ese momento, ni siquiera en EEUU, nadie se había atrevido a realizar un planteamiento en el que los empresarios eran los buenos, el Estado el malvado y las masas ni siquiera contaban.

Para Ayn Rand, el hecho de que una huelga hunda en el caos a EEUU es el signo de que éste país no puede vivir sin su clase empresarial, que la política debe subordinarse a las necesidades de la economía empresarial y, finalmente, que es preciso volver al espíritu de los primeros colonos que se sublevaron contra Inglaterra en el siglo XVIII: lucharon contra el intervensionismo estatal y en defensa de sus derechos individuales. Lo que propone Rand es volver al origen de la tradición americana, solo que el “héroe” no es el granjero que se subleva contra los ingleses, sino el patrono que lucha contra el intervensionismo estatal y cuyo esfuerzo crea riqueza.

En poco tiempo se agotaron cuatro millones de ejemplares de la obra. A partir de ese momento sólo escribiría ensayos que profundizarían en las líneas apuntadas en esta novela, como “La virtud del egoísmo” que puede ser considerado uno de los manifiestos de la corriente filosófica inaugurada por Rand, el objetivismo.

Los fundamentos filosóficos del capitalismo

De la misma forma que Zbigniew Bzezinsky y su libro La Era Tecnotrónica constituyeron el manifiesto fundacional de la Comisión Trilateral que abrió la era de la globalización, la obra de Ayn Rand ha constituido el soporte moral de la intelligentsia neocapitalista mundial.

Desde principios de siglo hasta 1973, la élite de la alta finanza mundial había tenido al pensamiento de la Sociedad Fabiana como el núcleo ideológico de su interpretación de la realidad. En realidad, la Sociedad Fabiana, fundada en Inglaterra poco antes de la Primera Guerra Mundial, constituía un apéndice del Partido Laborista en Inglaterra y del Partido Demócrata en Estados Unidos. Había logrado impregnar a las élites capitalistas a través de sus centros de enseñanza, en particular de la London Economic School y de las Universidades Fabianas de EE.UU.

La doctrina fabiana era gradualista y altruista. Tal como el matrimonio Web, H.G.Wells, Bernard Shaw y otros destacados miembros de este grupo de poder teorizaron, era preciso mejorar las condiciones de las clases proletarias en las que adivinaban el núcleo central de consumidores del futuro. No en vano “proletario” deriva de “prole”; los proletarios serían pues, los que tienen mayor descendencia y hacia ellos tenía necesariamente que tender el capitalismo en un momento en que los problemas de mecanización y producción en cadena se habían resuelto.

Los dos ejes del “socialismo” fabiano consistían en llegar un régimen de bienestar para las masas trabajadoras a través de un proceso gradual de conquistas sociales que tendería a transformar al proletario en burgués. Para ello era preciso que el proceso fuera liderado por los detentadores del capital –los únicos que podían dar coherencia y viabilidad a un proceso de este tipo- y que éstos tuvieran la capacidad de imponer sus decisiones a los detentadores del poder político.

Este proceso se realizó por etapas. Inicialmente los dirigentes fabianos de ambos lados del océano crearon asociaciones en las que magnates de los grandes consorcios industriales y bancarios, los intelectuales orgánicos a su servicio y los políticos comprometidos con ellos, formaron grupos de presión: así surgieron el Instituto Inglés de Estudios Internacionales, el Consejo de Relaciones Exteriores, el Club de Bilderbergs y, finalmente, la Comisión Trilateral.

Pero cuando Berzezinsky crea la Trilateral resulta evidente que el socialismo fabiano ya no responde a las necesidades del capitalismo de su época. Si los fabianos habían sostenido una especie de cínico despotismo ilustrado –“todo para el pueblo, pero sin el pueblo”- lo que se echaba en falta era, no tanto un proyecto global, como una norma moral para uso y disfrute de la intelligentsia neocapitalista; algo así como un basamento ético que tranquilizara las conciencias y dinero sentido a la vida de los magnates del capital. Y allí estaba Ayn Rand para ofrecerlo.

Había algo que jugaba a favor de Rand. A diferencia del socialismo fabiano que compartieron las élites financieras liberales inglesas y norteamericanas, Rand, lejos de cuestionar finalmente el sistema capitalista –como hacían los fabianos, los cuales creían que a través de la mejora del sistema capitalista se llegaría a un régimen más justo y a algo que, apenas sin darse cuenta, sería diferente del capitalismo- consideraba que el capitalismo era la mejor, sino la única forma racional y “objetiva” de guiar los destinos de la economía y de las comunidades humanas. "Lo merecido pertenece al universo egoísta y comercial del provecho mutuo", había escrito, no precisamente para censurarlo sino para identificar el valor central de su sistema: la necesidad del egoísmo.

"La recompensa para el individuo, según el objetivismo, es en esta vida y en la tierra y es mi propia felicidad. La recompensa de los místicos del espíritu será otorgada más allá de la tumba". Al igual que Strauss, a Ayn Rand le resulta imposible concebir la figura de Dios , pero a diferencia de él, no admite siquiera que la religión pueda ser beneficiosa para el “ser superior” en su necesidad de controlar a las masas; es despiadada en su crítica a la religión; había dicho: "Para la religión: lo que el hombre conoce no existe y lo que existe el hombre no lo puede conocer". Los ideales del místico son los contrarios a los del “egoísta”: "Los místicos se complacen del sufrimiento, de la pobreza, de la sumisión y del terror porque ellos necesitan la derrota de la realidad racional. Su ideal es la muerte”. "La idea de Dios es la idea de un gran burócrata del Universo". Incluso las relaciones entre personas son para Ayn Rand una cuestión de calculadora: "No puede existir amor sin causa, amar es evaluar".

Pero donde Ayn Rand se muestra más alejada de las religiones es en el desprecio habitual con que éstas consideran al individuo: "Dios y las religiones en general, perdonan, sienten piedad y misericordia, pero jamás admiran al individuo. ¿La causa? Consideran al individuo como un ente carente de valores".

El egoísmo conduce directamente a la necesidad de que el capitalismo no perdiera de vista los valores que le dieron origen: el individualismo, la libre empresa, la voluntad de unos pocos de imponerse a la mayoría y guiarla, la abstinencia por parte del Estado de cualquier intervencionismo y una mezcla de egoísmo y altruismo que constituyen el polo ético de la norma moral propuesta por Aynd Rand. De hecho todo deriva del individualismo, primera ramificación del egoísmo: "Cada hombre constituye un fin en sí mismo, existe por sí mismo y la consecución de su propia felicidad constituye su más alto propósito moral".

Al igual que los fabianos del primer tercio de siglo, los partidarios de Ayn Rand se han organizado en círculos, escuelas e institutos con un propósito misional, educativo y militante. Extendidos, sobre todo por el mundo anglosajón, en apenas dos décadas han sustituido al pensamiento fabiano en la educación de las élites neocapitalistas. El hecho de que Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal y el presidente ruso Vladimir Putin, reconozcan públicamente su tributo con Ayn Rand es suficientemente significativo del impacto que tiene su pensamiento.

Objetivismo – egoísmo - satanismo

Aynd Rand llamó a su filosofía “objetivismo”; dijo de ella que era una norma de conducta para “vivir en la tierra”. El nombre deriva de la intención de la autora de ver la realidad tal cual es sin prismas deformantes o apriorismos. Para Massimo Introvigne, director del CESNUR, entidad italian que estudia las nuevas religiones “el objetivismo es una filosofía política radicalmente individualista que hace apología del capitalismo y del hombre egoísta que, en lugar de sacrificarse para los otros, afirma –contra todos los obstáculos que constituyen el estatismo, el moralismo y las religiones- su absoluta libertad y que, obrando así, termina por construir una sociedad mejor y más libre para todos”.

Rand se define como atea, considera a la religión como una “forma primitiva de filosofía” y propone sustituirla por un “culto del hombre” como medio para “elevar al más alto nivel de las emociones humanas rescatándolas del barro del misticismo y dirigirlas de nuevo hacia su objeto propio: el hombre mismo”. Rand proponía, al igual que los positivistas de principios de siglo, constituir un “culto al hombre”.

Rand es perfectamente consciente de que el egoísmo en sí mismo puede desequilibrar completamente a la sociedad y precisa de una contrapartida capaz de equilibrarlo. Encuentra este contrapeso en el altruismo: "El altruismo considera al individuo como alimento para un caníbal...".

Todo esto enlaza perfectamente con los principios de la Iglesia de Satán y de Sandor LaVey en particular. Las Nueve afirmaciones Satánicas que forman la declaración de principios de la Iglesia de Satán están directamente extraídos de La Rebelión de Atlas, tal como ha demostrado George C. Smith, hoy miembro del Templo de Seth (una escisión de la Iglesia de Satán). La diferencia entre Rand y LaVey estriba en que mientras éste cree que es posible llegar a establecer el “culto al hombre” mediante el ocultismo y la magia, Rand propone hacerlo mediante la economía y la ciencia.

En una de sus obras “canónicas”, La Biblia Satánica, LaVey propone una visión del mundo que debe todo a Rand y en menor medida a Nietzsche: LaVey exalta el egoísmo y el capitalismo, el orgullo del fuerte sobre las necesidades del débil, la abolición de las religiones, las morales y la hipocresía. ¿Y Satán? Para LaVey, Satán no es sino el símbolo del “culto al hombre”, en absoluto un personaje real (a diferencia de Michel Aquino y del Templo de Seth que si lo considera un ser personal).

Ni LaVey ni Rand se quedaron sólo en las teorías. Descendieron al terreno de la práctica. La vida y las andanzas de la Iglesia de Satán son suficientemente conocidas. Barbara Braden, biógrafa de Rand, ha facilitado datos para entender que ésta siguió por vías parecidas. Su objetivismo se tradujo en una “experimentación radical, comprendidos los planes sexual y familiar, a través de formas de poligamia y poliandria, en el seno del pequeño grupo que dirigía el movimiento político y literario que había creado”.

Los discípulos de Ayn Rand forman hoy un pequeño grupo de poder, extremadamente influyente, del que Alan Greenspan es el principal exponente y que constituyen el alma ideológica de los movimientos que hoy tienden hacia el poder mundial, Club Bilderberg, Comisión Trilateral, CRF... en otras palabras: Rand ha renovado y actualizado el fundamento doctrinal del “iluminismo”.

Conclusión: Ayn Rand, la otra parte del sistema

Lo que Leo Strauss es entre las élites neoconservadores, Ayn Rand lo es entre las élites neocapitalistas. Generalmente, se tiene tendencia a pensar que unos y otros responden a los mismos estímulos. No es así. Los neoconservadores de hoy, eran llamados a finales de los años 70, “dinero nuevo”, mientras que los liberales se suelen identificar con los grupos neocapitalistas más salvajes, con las dinastías económicas norteamericanas, los Rockefeller, los Vandervil, los Morgan, etc, que, históricamente, han estado ligadas a los medios “fabianos”.

Habitualmente, los seguidores de Ayn Rand se identifican con el pensamiento liberal norteamericano y se encuadran en el Partido Demócrata, como los de Strauss lo hacen con las alas extremas del Partido Republicano, unos con el neocapitalismo y otros con el neoconservadurismo.

En cualquiera de los dos casos, ambas escuelas de pensamiento han cuajado en núcleos organizativos discretos, informales, y restringidos a los que pertenecen lo esencial de las esferas de poder de EEUU. Ciertamente, hoy la masonería norteamericana sigue siendo la más numerosa de todo el mundo. Mientras en Francia e Inglaterra, en donde la masonería había tenido una situación privilegiada hasta hacer poco, las logias se encuentran en franca regresión; solamente en EEUU gozan de buena salud… a costa de haberse convertido en meros clubs sin gran importancia política, ni excesiva relevancia social. La masonería norteamericana jamás volverá a tener la influencia social que tuvo hasta el último tercio del siglo XX… pero otras organizaciones “discretas” la han sustituido: straussianos, objetivistas…

Quienes rechacen cualquier forma de visión conspirativa de la historia, rechazarán de plano el papel jugado por estos grupos de influencia; para ellos, solamente cuentan los datos objetivos y las cifras macroeconómicas, es decir, lo evaluable y cuantificable. Pero los datos objetivos, en este caso, nos dicen también que los grandes personajes que ocupan los cargos más relevantes de la administración Bush pertenecen al círculo straussiano. Hemos visto también, como el culto a la “noble mentira”, explica y justifica los engaños evidentes con los que la administración Bush ha desencadenado las guerras de Afganistán e Irak. Y, finalmente, a través de Ayn Rand, hemos podido acceder a las justificaciones que los “empresarios” dan a su poder.

Pero, por encima de todo esto, están los datos objetivos: la democracia americana, cada vez es menos democracia y más plutocracia. No son las masas, sino el poder del dinero el que determina las políticas en EEUU. Y las formas para llegar a la plutocracia son dos: a través de Leo Strauss para los conservadores o a través de Ayn Rand para los liberales. En realidad, ambos responden a la necesidad que tienen ambos grupos de disponer de bases teóricas sólidas que justifiquen su accionar.

La historia tiene también una dimensión subterránea. Desconocerla implica correr el riesgo de no comprender los procesos históricos. Esta dimensión subterránea opera a modo de infraestructura que determina decisivamente el papel y la orientación de las superestructuras. Si nos limitamos únicamente a analizar el desarrollo de las superestructuras, jamás entenderemos las razonas últimas que las mueven. De ahí los jalones que hemos seguido en nuestro estudio: la ideología de los Padres Fundadores de los EEUU y el papel jugado por la masonería norteamericana entre la fundación de la nación y el último tercio del siglo XX. Hemos visto luego, como se formaron los grupos fundamentalistas religiosos y como, a partir de los últimos años 70, alcanzaron una relevancia notable. Y como, finalmente, en los años 90, fueron reconducidos por el núcleo de “filósofos” straussianos que asumieron el papel de motores del neoconservadurismo. Por último, hemos pasado una somera revista a la gran ideóloga del neocapitalismo, Ayn Rand que ha influido en el otro sector de poder.

Es posible que a partir de ahora tengamos mucho más claro cuáles son los motores ideológicos que operan en el tablero norteamericano. La rapidez con la que se desarrolla la historia de nuestros días induce a pensar que estas fuerzas no serán estables ad infinitud, y que serán sustituidos por otros núcleos de poder. Pero no sabemos cuando ocurrirá y ni siquiera si ocurrirá. Por otra parte, no puede desvincularse estos centros de poder de la crisis global que están viviendo los EEUU.

Estamos asistiendo al desmoronamiento de un país. El déficit de la balanza de pagos, la desertización industrial, la pulverización del ahorro, la dependencia absoluta de la economía norteamericana de la las inversiones procedentes del exterior, no dejan mucho lugar para el optimismo. Socialmente, la integración racial de los afroamericanos ha fracasado: las dos comunidades siguen siendo hostiles y estando separadas… a cuarenta años de la promulgación de las leyes de integración racial, nunca en la historia de los EEUU se ha estado tan distante del objetivo. De hecho, la situación del siglo XIX se ha reconstruido: los aborígenes de Norteamérica, vencidos y diezmados, han reaparecido con la inmigración mejicana. Éste núcleo mexicano, por lo demás, ha conseguido romper la unidad lingüística de los EEUU: hoy un mexicano ya no precisa hablar inglés para defenderse y encontrar trabajo en determinadas ciudades. La tasa de criminalidad y la delincuencia es absolutamente insoportable (más de dos millones de presos conforman la población carcelaria más grande del mundo). En cuanto a sus fuerzas armadas, han demostrado su incapacidad para conquistar y controlar el terreno de los conflictos: ciertamente, el poder tecnológico de las FFAA norteamericanas no tiene igual, pero todo se basa en bombardeos estratégicos, y en el absurdo concepto de “guerra sin muertes”… En el momento en que cesan los bombardeos y es la infantería quien tiene que tomar el control de los territorios, se muestran todos los problemas que afectan al ejército norteamericano: pesadez burocrática, rigidez, excesivo peso de la logística sobre los núcleos operativos. Todo esto sin olvidar las tasas de analfabetismo estructural que en EEUU superan las de cualquier otro país del hemisferio occidental. EEUU viven al día. Crecidos desde los orígenes en la idea de que en su territorio existen unas fuentes inagotables de riqueza, es incapaz de entender lo que representa el deterioro del medio ambiente o la escasez energética.

La sociedad norteamericana es frágil. Cada día más frágil. Su absentismo creciente de la política, su tosquedad cultural, el economicismo inherente a su escala de valores, determinan su debilidad y su fragilidad. El pensamiento neoconservador de Leo Strauss y el pensamiento neocapitalista de Ayn Rand, intentan afrontar una nueva situación histórica en la que hacen falta seres de hierro capaces de guiar a la “nación elegida por Dios” (a ambos, estructuralmente ateos…) para mantener su hegemonía mediante el recurso al tiranismo.

Pero, al igual que la URSS se desplomó interiormente, los indicativos empiezan a alertar sobre la posibilidad de que nuestra generación vea también el hundimiento del poder americano. Este ha comenzado. Enfrentarse a Estados profundamente subdesarrollados (Afganistán) o a micropotencias de tercera fila (Irak), asumir el papel de portaestandarte de una extraña “lucha contra el terrorismo internacional”, evidencian que EEUU, lejos de estar en la cúspide de su poder, ha iniciado ya la pendiente de la decadencia: por que, con o sin elecciones, Afganistán dista mucho de estar pacificado y en cuando a Irak, el país entero bulle en la insurrección contra el ocupante. Y, a todo esto, Bin Laden, goza de buena salud. Si de algo puede hablarse, no es de éxito precisamente."

(c) Ernesto Milà - infoKrisis - infokrisis@yahoo.es

Como se creó el modelo Bin Laden

Como se creó el modelo Bin Laden

Redacción .- La versión oficial sobre Bin Laden y Al Qaeda, no solamente plantean un nuevo modelo terrorista, sino que son algo peor, se trata casi de un “imposible metafísico”. Digámoslo ya: son entes extremadamente improbables. Ya hemos dicho que se han transformado en “iconos”, es decir, en representaciones esquemáticas del “mal absoluto”. A fin de cuentas, el pobre Gavrilo Prinzip era un “don nadie” comparado con Bin Laden.

A pesar de su apellido, no era ni príncipe árabe, ni hijo de millonarios y millonario a su vez, ni trabajaba para ningún servicio secreto. Y, sin embargo, Gavrilo Prinzip vació un cargador cuyas detonaciones fueron las primeras de un conflicto que se prolongó durante cuatro años sobre suelo europeo y generó millones de muertos. Una semana después de que se acallara el revuelo ocasionado por el crimen de Prinzip, los países europeos se habían enzarzado en una inextricable maraña de declaraciones mutuas de guerra entre las que la figura del estudiante serbio se difuminó. Fue, naturalmente, ejecutado. Prinzip fue la muestra de que una pequeña causa puede producir grandes efectos.

De hecho, la acción del estudiante serbio se vio, a la postre, recompensada con el hundimiento del Imperio Austro-Húngaro y la liberación de su país. Estamos seguros de que Prinzip aceptó gustoso su sacrificio: una vida por la libertad de un país. Y le hubiera importado muy poco irse acompañado por 37 millones de víctimas de la Primera Guerra Mundial. La libertad Serbia era, para él, lo primero. Otro tanto cabe decir de “Argala”: asesina a Carrero y, a su vez, es asesinado por un grupo anti-ETA, pero logra su objetivo: el franquismo se ve imposibilitado de prolongarse en el tiempo y “evolucionar” a causa de la muerte del delfín. Objetivo alcanzado. “Argala”, al ser asesinado, ya tenía claro que la democracia se había instaurado en España y que el movimiento independentista vasco se encontraba en mejores condiciones de trabajo que unos años antes.

¿Y Bin Laden? Extraño terrorista éste cuyas acciones ocasionan el hundimiento del único Estado del mundo regido por fundamentalistas religiosos, Afganistán. ¿Qué hubiéramos pensado si una gacetilla nos hubiera informado de que Gavrilo Prinzip, antes de su magnicidio, hubiera trabajado para la inteligencia austro-húngara. O lo que es mas, si alguien nos informara que su familia mantenía negocios con el Kaiser alemán o con el Emperador austríaco… simplemente nos hubiéramos frotado los ojos y hubiéramos pensado: “Imposible”. Más aún: impensable y obsceno. Pues bien, hoy sabemos –mucho antes de que lo desvelara a nivel mediático el documental de Michael Moore “Fahrenheit 9/11” que, efectivamente, Bin Laden había sido un soldado de la CIA y que la familia Bush y la suya estaban imbricadas en los mismos negocios petroleros. Lo dicho: obsceno, impensable… pero rigurosamente cierto. Y es que el 11-S es una fuente de sorpresas y aspectos inexplicables, mal explicados o simplemente falseados, que ponen en cuestión la versión oficial.

Nuestra tesis es que el icono Bin Laden y su Al Qaeda han sido prefabricados desde mediados de los años 90 aprovechando a un personaje real y a los residuos de una formación reclutada, efectivamente, por él durante la guerra contra los soviéticos en Afganistán. El icono ha sido perfilado primorosamente entre 1997 y el verano de 2001, hasta que ha estado listo para ser lanzado como reflejo del “mal absoluto”. ¿Lo es? Desde nuestra óptica importa poco si Bin Laden vive o no, si es cooperador necesario de una gigantesca maniobra de provocación y distracción o si, efectivamente, se trata de un tipo peligroso capaz de planificar las mayores atrocidades. Lo que nos importa es establecer a qué fines sirve y de dónde ha salido la inspiración para la creación del personaje y de su organización maligna. Empecemos por esto.

DONDE IAN FLEMMING CREA A AL QAEDA

El mal en los años 30 tuvo un nombre: Fumanchú, un chino que dirigía una banda internacional de delincuentes. Había sido precedido por dos personajes, igualmente tan poco recomendables como atractivos desde el punto de vista literario y cinematográfico: Moriarty, la réplica al exuberante detective Sherlock Holmes, afamado criminal de los arrabales de Londres, capaz de contar con el apoyo y la complicidad de criminales de todo el mundo, o bien el doctor Mabuse, médico alienista y cerebro pervertido que encarno, mejor que cualquier otro, el aspecto mas angustioso y malvado del expresionismo alemán. Moriarty, Fumanchú, Mabuse, son “genios del mal” que cuentan con una estructura organizativa criminal. Su imagen, su leyenda, sus crímenes, circularon abundantemente por la sociedad europea que precedió a la Segunda Guerra Mundial. Se filmaron varias películas que alcanzaron indudable éxito y aparecieron decenas de folletones que completaban las historias originales. Hubo otros muchos. “Lex Luthor”, por ejemplo, réplica de “Superman”, era un genio del mal, pero no contaba con una estructura criminal propia, sino solamente con un cerebro tan privilegiado como malvado. Así mismo, otros personajes novelescos no lograron prolongar su existencia, derrotados en la primera entrega por el héroe o superhéroe de turno. Nada importante.

Hubo de llegar un hombre extraordinario, Ian Flemming para aportar algo más interesante. Flemming había nacido en 1908 en Londres. Su padre, diputado conservador y militar, murió en la Batalla del Somme en 1916. Tras la guerra viajó a Alemania y Suiza en donde aprendió idiomas. Fue destacado como corresponsal de Reuter en Moscú y agente de bolsa y cambio en Londres hasta que se inició la II Guerra Mundial. En ese momento ingresó en la Inteligencia Naval. Tras el conflicto fue periodista de éxito y se estableció en Jamaica. Fue allí donde creó el personaje de James Bond, el agente 007 del servicio secreto británico.

Años después, Flemming confesó que se había inspirado en un personaje real, el comandante Patrick Dazel-Job. Dazel conoció a Flemming durante la guerra, en la que formó parte de un equipo de operaciones especiales en Noruega. Fleming lo describió como "un hombre que llevaba la aventura escrita en las venas". Entre sus hazañas más recordadas, figura el salvamento de un grupo de ciudadanos de Narvick. "Ignorando las ordenes de sus superiores, él evacuó a hombres, mujeres, niños y ancianos antes de que el enemigo bombardeara el pueblo; sabía que el pueblo iba a ser atacado. Lo único que lo salvó de una corte marcial fue que el rey de Noruega le agradeció personalmente su hazaña", explicó el hijo de Flemming tras la muerte de su padre. Dalzel era un mujeriego impenitente. Años más tarde, regresó a buscar a una joven de la que se había enamorado en el lugar. La encontró y se casaron. Su carrera se había desarrollado en la inteligencia militar y en la división de operaciones especiales. Estaba habituado a trabajar con lanchas rápidas y submarinos, tal como luego hizo Bond en las novelas. Dazel trabajó con Ian Flemming durante 2 años detrás de líneas enemigas, pero siempre negó que fue el modelo para el agente 007. Murió con 90 años en 1997. El hijo de Flemming le rindió tributo revelando que había sido el modelo para las novelas de su padre.

Flemming escribió un ciclo de 12 novelas sobre el agente 007 James Bond, Casino Royale (1953), Desde Rusia con amor (1957), Doctor No (1958), Goldfinger (1959), Thunderball (1961) El hombre de la pistola de oro (1965), etc. Tomó el nombre del ornitólogo James Bond que escribió uno de sus libros preferidos. Flemming explicó: "Decidí que mi agente secreto tuviera una personalidad lo más anónima posible. Me pareció que ese nombre, breve y poco romántico pero masculino era justo lo que necesitaba". Sólo en los Estados Unidos, hasta el momento de la muerte del escritor, se vendieron catorce millones de ejemplares. Luego se tradujeron a otros idiomas y fueron ampliamente aceptadas por un público devoto de este tipo de literatura. Falleció en 1964 de un ataque al corazón, a la edad de 56 años, y con más de una veintena de novelas a sus espaldas.

Las novelas de Flemming son simplistas en su desarrollo: el principio del bien está representado por Bond y los demás agentes británicos. Pero el principio del mal está representado por una serie de personajes que tienen todos un común denominador: son socios de una multinacional del crimen que trata de adueñarse del mundo. Se llama SPECTRE, siglas de Special Executive for Counter-Terrorism, Revenge and Extortion. SPECTRE (o SPECTRA en la versión española) está compuesto por distintos escalones organizativos: jefes, subjefes, cortesanas, espías, mercenarios ejecutores. SPECTRA tiene su sede en lugares inaccesibles, a menudo exóticos, extremadamente ocultos y alejados de cualquier centro de civilización. Desde ahí, los malvados “mueven los hilos”. Estos centros de control están dotados de moderno material tecnológico (lassers, armas ultrasofisticadas, sistemas informáticos de control, etc.). Todos los dirigentes de SPECTRA son, además de cerebros criminales, hábiles negociantes, suelen participar en operaciones especulativas bursátiles, mantienen redes económicas y de empresas que son la cobertura para sus actividades criminales. Y todos ellos, sin excepción, buscan proveerse del arma definitiva que les otorgará el dominio del mundo. Están en todas partes, se les encuentra en el Caribe, en Brasil, en medio del mar, en el sudeste asiático, en Rusia, China o en plataformas situadas en el mar o bajo las aguas. Resulta difícil evitar la comparación de todas estas características con Bin Laden y Al Qaeda. Por que Al Qaeda, en efecto, es esa organización criminal internacional, que aspira al control mundial, situada en un lugar inaccesible –una red de cuevas en las montañas de Tora Bora, en una zona indefinida en la frontera afgano-pakistaní, desde la que “mueve los hilos” rodeado de sus fieles y –se supone- apoyado por un despliegue tecnológico que, como se ha dicho, le permite rentabilizar sus inversiones en las bolsas de los cinco continentes. Al Qaeda es SPECTRA.

En cuanto a la figura de Bin Laden, la serie de James Bond presenta todos sus rasgos en la amplia serie de personajes que son, en el fondo, distintos matices de la figura del mal absoluto. El primer malvado digno de tal nombre fue el “Doctor No” en la película del mismo título. Pero el malvado que más veces apareció en la serie, uno de los socios de SPECTRA, fue Ernst Stavro Blofeld (Solo se vive dos veces, 1967, 007 al servicio de su majestad británica, 1969, y Diamantes para la eternidad, 1971) al que dieron vida (y por orden cronológico de película) los actores Donald Pleasence (probablemente la mejor representación de ese malvado personaje en una más que aceptable película de serie gracias sobre todo al guión del escritor Roald Dahl), Telly Savalas (el Kojak televisivo) y Charles Gray. Robert Shaw en Desde Rusia con amor (1963); Gert Froebe el eficiente y sofisticado Goldfinger (1964); Yaphet Kotto (Kananga) de raza negra cuyo objetivo es llenar de droga “gratuita” las calles de todas las ciudades de Estados Unidos (Vive y deja morir, 1973); Curt Jürgens (Stromberg) en La espía que me amó, 1977); Michael Londsdale (Hugo Drax) en Moonraker (1979); Julien Glover (Kristatos) en el papel de un riquísimo armador griego (Sólo para tus ojos, 1981); Louis Jourdan (Kamal Khan) en Octopussy (1983) y así sucesivamente. Dos jefes de SPECTRA alcanzaron cierta notoridad: Chisrhopher Lee, encarnando a Francisco Scaramanga, socio de SPECTRA, aureolado con tres pezones y protagonista de El hombre de las pistolas de oro (1974), Chistopher Walken que da vida a Max Zorin, magnate de la informática ansioso por provocar el caos mundial, en Panorama para matar (1985).

Todos estos jefes y socios de SPECTRA están rodeados de un harén de mujeres hermosas y feroces guardaespaldas como Odjob (armado con un sombrero de ala afilada, Goldfinger). Nick Nack, (un enano traidorzuelo al servicio Scaramanga) y, especialmente Richad Kiel (el malvado “Tiburón” con su dentadura de acero, La espía que me amó y Moonraker).

En total, la serie consta de 20 títulos y 12 libros. Se ha prolongado durante 40 años. Es un caso único en la historia de la cinematografía: nunca una serie había podido abarcar un espacio de tiempo tan amplio. A lo largo de estos 40 años, el mensaje de la serie no ha variado a pesar de que siempre hayan variado los horizontes geográficos sobre los que se desarrolla la trama. A recordar, necesariamente, la pelea espectacular en el teleférico del Pan de Azúcar de Río de Janeiro en “Moonraker”, persecución con un Renault 11 por París en “Panorama para matar”, la India en “Octopussy”, en Japón de “Sólo se vive dos veces”, en Amsterdam de “Diamantes para la eternidad”, en Thailandia de “El hombre de la pistola de oro”, Grecia en “Sólo para tus ojos”, Viena en “Alta Tensión”, e incluso España en “Sólo para tus ojos” y el museo Guggenheim en una de las últimas entregas, “El mundo no es suficiente”.

Tres generaciones de hombres y mujeres del siglo XX han consumido prácticamente todas las películas de 007. Para estas generaciones, en especial en EEUU, donde la serie, con mucho es donde ha tenido más éxito, la idea de una organización internacional creada para hacer el mal (el “terrorismo, la venganza y la extorsión”, principios que forman parte del anagrama de SPECTRA), estaba ya insertada en su psicología profunda. Ya hemos visto que todos los caracteres de SPECTRA, literarios y cinematográficos, coinciden sin excepción con los atribuidos a Al Qaeda. Y en cuanto a la personalidad de Bin Laden (personaje exótico, cultivado, profesional brillante, organizador infatigable, malvado impenitente, negociante de éxito y especulador bursátil) son los mismos que han sido extraídos de los distintos socios de SPECTRA (Blofeld, Scaramanga, Doctor No, Goldfinger, etc). El único elemento que se ha incorporado a la personalidad de Bin Laden es su rasgo de fundamentalista islámico que deriva de su tarea reclutadora de islamistas durante la primera campaña de Afganistán contra los soviéticos. Es preciso recordar que Bin Laden era en aquella época un “soldado de la CIA” y que reclutó islamistas en tanto que la resistencia antisoviética se estableció, no sobra las bases de la liberación nacional (Afganistán era y es un conglomerado de tribus en el que la idea de “nación” está completamente ausente), sino sobre los principios religiosos del Islam. Bin Laden, organizó a todos estos reclutas, estableció sus canales de aprovisionamiento y sus bases de entrenamiento en la frontera pakistaní y, finalmente, los contabilizó y enumeró en una base de datos informatizada… en árabe: Al Qaeda, esto es “la base”. Probablemente, alguien pensó algún día que el nombre de Al Qaeda respondía a una ignora base de entrenamiento de comandos terroristas, pero no, era simplemente una “base de datos”, la mayoría de cuyos combatientes pereció en Afganistán o, posteriormente, en los distintos episodios de la guerra civil que siguió hasta la expulsión del gobierno que dejaron los rusos en Kabul, luego en la guerra civil entre la Alianza del Norte y los talibán, posteriormente en la guerra de Chechenia, y en las guerras balcánicas en donde restos de esta “legión árabe”, se dice, que combatieron contra los rusos y los serbios respectivamente. Si tenemos en cuenta que el reclutamiento de voluntarios islámicos para luchar en Afganistán se produjo entre 1984 y 1988, es decir, hace entre 16 y 20 años, y que la edad media de los reclutados estaba en torno a los 24 años, los supervivientes de aquellos episodios –que no deben ser muchos dada la brutalidad expeditiva con la que soviéticos en Afganistán, rusos en Chechenia y serbios en Bosnia, atacaron a sus oponentes- deben contar hoy una media de edad muy superior a los 40 años. Nadie, por fanático que sea, resiste tanto tiempo la tensión del conflicto, la guerra, los bombardeos y las vicisitudes posteriores de la clandestinidad. Por lo demás, si “la base” estaba en poder de Bin Laden, es seguro que estaba también en poder de sus mentores, esto es, de la CIA. Y resulta absolutamente increíble pensar que en 20 años, la CIA no ha logrado identificar y localizar a los antiguos miembros de Al Qaeda que siguen en activo y que, según la mitología oficial, constituyen el núcleo duro de la organización.

Seamos claros: la lógica indica que si Al Qaeda tuvo alguna vez alguna realidad autónoma de la CIA y de las guerras afganas, de eso hace ya mucho tiempo y el desgaste inexorable de sus militantes debe haberla convertido en algo insignificante y, en cualquier caso, en absoluto operativa. Por lo demás, resulta muy evidente que las pinceladas con las que se ha descrito al personaje y a su creación coinciden demasiado con los rasgos de los oponentes del agente 007 y que SPECTRA es indiscutiblemente la prefiguración de Al Qaeda.

Ciertamente, la superabundancia de títulos de la serie 007, ha hecho que anidara en la mentalidad del espectador, la idea de que existe una poderosa red de hacedores del mal, dirigida por un malvado. Las terroríficas descripciones de Al Qaeda y la maldad de Bin Laden encontraban en el subconsciente del espectador una resonancia: en efecto, ahí estaba almacenada la trama inverosímil de la serie cinematográfica que fue reactualizada mediante una serie de informaciones incipientes que se fueron publicando a partir de 1996. Lo ficticio se convertía en “real” y lo “real” pasaba a ser retroalimentado por los rasgos de lo ficticio: ¿por qué no iba a existir una organización terrorista para realizar “terrorismo, venganza y extorsión”? de hecho ya existía: era SPECTRA y, por lo demás, Ian Flemming se inspiraba en personajes y situaciones reales que, solo, alteraba ligeramente. Así pues, Bin Laden ponía en peligro la humanidad, como Blofeld pretendía hacer apropiándose de un arma definitiva. ¿Acaso Bin Laden no estaba intentado construir armas biológicas en Kandahar? No, pero los medios de comunicación intoxicados por el Pentágono y las agencias de seguridad de EEUU, habían decretado que sí. Se publicó que Bin Laden-Blofeld-Kamal Khan, habían adquirido una bomba nuclear que podían hacer estallar en cualquier momento o bien gases neurotóxicos. Efectivamente, en la serie de 007, esto se había apuntado… a partir de ahí, la ficción latente en el subconsciente se superpuso a la realidad y se hipostatizó en el icono del mal: Blofeld pasó a ser Bin Laden y todo lo que Fleming y los guionistas de la serie, atribuyeron al primero y fue visto por millones de espectadores, pasó a ser patrimonio del segundo. La realidad y la ficción se convirtieron en inseparables. El icono ficticio, mero reflejo distorsionado de la realidad, tomó el relevo de la realidad del personaje Bin Laden (un “soldado de la CIA”, cuya familia había hecho buenos negocios petroleros con la familia Bush…). Esta realidad se relegó al olvido y se ocultó. Pero está ahí y es absolutamente incompatible con el icono Bin Laden, antiamericano impenitente, cerebro del mal que mueve los hilos desde un lugar inaccesible y exótico.

Las cuevas de Tora-Bora son lugares insanos, inhabitables. De hecho, todo Afganistán es lo más inadaptado para guiar desde allí una guerra tecnológica. En un país en el que no existe operativa ni una sola máquina de diálisis, un teléfono móvil es casi un tesoro, hay pocos y fácilmente localizables por un simple scanner de sobremesa y, no digamos, por la red internacional de escucha “Echelon”. En el supuesto de que Bin Laden hubiera estado alguna vez en aquella zona, habría sido descubierto y aunque no lo hubiera sido jamás, desde allí nunca, absolutamente nunca, hubiera podido dirigir –él, un hombre aquejado de una dolencia renal degenerativa que precisa de varias sesiones semanales de diálisis- más allá de un rebaño de cabras.

Redimensionar lo que se ha dicho y escrito en torno a Bin Laden y Al Qaeda, tamizarlo y reinterpretarlo, supone caer en la cuenta de la “imposibilidad metafísica” que supone su existencia. En efecto, en el fondo, creer en la existencia de Al Qaeda o en el papel de Bin Laden es un acto de fe. Algo irracional.

A QUIEN SIRVE LA “ESPADA DEL ISLAM”

No podemos decir exactamente quién mueve los hilos del terrorismo internacional. Ni siquiera podemos afirmar que exista un solo titiritero. Más bien estamos movidos a pensar que cada atentado responde a una lógica diferente y que existen distintos actores y una multiplicidad de centros de poder que han aprendido a beneficiarse del mito Bin Laden. A fin de cuentas, casi automáticamente, cualquier atentado cometido en el lugar más remoto del mundo, si revista unos rasgos de brutalidad máxima, es atribuido, inmediatamente a Al Qaeda, ocurra en Casablanca, en Bali, en Madrid o en Nueva York. La “versión oficial” sobre el nacimiento de al Qaeda, sobre la personalidad de Bin Laden y sobre los atentados del “terrorismo internacional”, no sólo no está demostrada, ni viene avalada por pruebas objetivas, sino que constituye una especie de mitología moderna y, como tal, dotada de un aspecto fantástico y terrible.

Toda organización terrorista se basa en unos objetivos políticos que se pretenden alcanzar y al servicio de los cuales se elabora una estrategia (la “lucha armada”) y unas tácticas (las diferentes modalidades de operaciones terroristas). Se supone que, por mínima que sea la lucidez de una organización terrorista, ésta intenta avanzar en la marcha hacia sus objetivos políticos y mejorar sus posiciones. Procurará mantener una estructura clandestina capaz de resistir al máximo la represión que, indudablemente, se abatirá con ella y, paralelamente, un plan de captación que le permitirá cubrir las bajas que puedan producirse. Utilizará a sus activistas en operaciones tácticas coherentes en relación con la línea estratégica adoptada e intentarán “perforar” los frentes en los que la posición del adversario sea más vulnerable. No lo conseguirán con un solo atentado, sino que será preciso una reiteración de golpes criminales, hasta que, finalmente, el adversario dé muestras de debilidad. Dado que el tiempo medio de actividad de un terrorista no es ilimitada, se tratará de aplicar la “teoría de limón” (exprimir al máximo al militante antes de que resulte descubierto, detenido o muerto). Bien, pues nada de todo esto se percibe en Al Qaeda.

Los atentados de Al Qaeda están desperdigados en el tiempo y en la geografía. Si se analizan todos los golpes protagonizados por Al Qaeda a lo largo de los últimos 8 años, se percibe que no están guiados por ningún tipo de coherencia: hoy en Balí, ayer en Washington, mañana en Casablanca, pasado en Madrid, al otro en Irak y luego en Arabia Saudí… Ni uno solo de estos atentados tiene una lógica política que lo una a los anteriores, se diría que todo son vectores orientados en distintas direcciones y que, por tanto, no tienen capacidad para sumar sus esfuerzos. La gran dispersión geográfica de los atentados evidencia la existencia de una estrategia única y definida e impide pensar en un solo centro diseñador del terrorismo internacional.

Pero además, todos estos atentados están muy dispersos en el tiempo. Se intenta explicar que el “terrorismo internacional” está protagonizado por “células durmientes” que permanecen inactivas durante lustros para, bruscamente, autodestruirse un buen día. Cualquier instructor militar sabe que, después de unos meses de interrumpirse el proceso de acondicionamiento físico y mental de un combatiente, éste vuelve a los usos y costumbres propios de una vida normal, relajada e integrada en la sociedad que le rodea. Para ser eficaz, el entrenamiento debe preceder en pocos días a las operaciones militares o de lo contrario es tiempo perdido. No vale decir: el terrorista X estuvo hace diez años en un campamento perdido en las selvas de Malasia y, hoy –esto es, diez años después- se ha suicidado mediante atentado con explosivos. A lo largo de esos diez años, la vida de las personas cambia, los ideales se pierden o son sustituidos por otros; psicológicamente un suicida que lleve meditando diez años su opción, es completamente imposible y cuando se dan casos de este tipo es entre gentes que no tienen la más mínima intención de suicidarse. Por lo demás, casi todos los miembros de supuestas “células durmientes” que han salido a la superficie tras el 11-S, en ningún momento han demostrado una inequívoca y acrisolada fe religiosa. Puede decirse que, piadosamente, jamás han exteriorizado su fe, ni siquiera entre su círculo de amistades más íntimas.

¿Avanzar? El terrorismo internacional, no solamente no ha hecho avanzar la causa del fundamentalismo islámico, sino que la ha hecho retroceder allí en donde ha aparecido: los atentados del 11-S sirvieron como excusa –previsible por lo demás- para que el gobierno norteamericano decretara el fin del régimen talibán, el único que, en rigor, se identificaba con el fundamentalismo islámico. Los atentados de Casablanca sirvieron para que el gobierno de Mohammed VI desencadenase una campaña contra los medios políticos islamistas moderados (ajenos por completo a los atentados), identificándolos con los islamistas radicales. El Partido de la Justicia y el Desarrollo que había avanzado extraordinariamente en las elecciones legislativas de 2002, se vio detenido en su crecimiento y entró en recesión en las elecciones municipales de 2003 a causa del impacto negativo que los atentados de Casablanca, atribuidos a Al Qaeda, tuvieron sobre la opinión pública. Y, en cuando a los atentados atribuidos a Al Qaeda en Irak –en donde, por lo demás, nadie ha estado en condiciones de demostrar fehacientemente que entre la resistencia chiíta, la sunnita y la baasista, existan bolsas de combatientes de Al Qaeda- más bien han contribuido a desviar la atención de la opinión pública del único hecho real, que en Irak existe una resistencia nacional contra el invasor y no la actividad de unos grupos terroristas contra ciudadanos norteamericanos aislados.

Digámoslo ya: ni un solo atentado de Al Qaeda ha contribuido a hacer avanzar la causa del fundamentalismo islámico, sino todo lo contrario. Entonces ¿qué lógica tiene la acción de Bin Laden? Tradicionalmente, el principio de toda investigación criminal ha sido la pregunta “¿a quién beneficia el crimen?”. Aplicado este principio inmemorial, se percibe que los crímenes de Al Qaeda han beneficiado a cualquiera… menos al fundamentalismo islámico. Luego, los culpables están en otro lugar. De manera absolutamente irresponsable, el principio por el que se guían todas las investigaciones sobre el terrorismo internacional parte de otro principio: “¿quién reivindica el crimen?”. Al Qaeda reivindica el crimen, luego Al Qaeda es responsable del crimen. Por increíble que parezca, Al Qaeda nunca ha pactado con ningún medio de comunicación, ni siquiera con Al Jazzira o algún diario islámico en cualquier parte del mundo, una clave de reconocimiento para sus reivindicaciones de atentados. Por increíble que parezca, cualquiera puede reivindicar cualquier atentado en nombre de Al Qaeda. Y, de hecho, frecuentemente, así ocurre, tal como mostraron dramáticamente los atentados del 11-M, reivindicados el mismo día por tres organizaciones y, atribuido provisionalmente, a las «Brigadas Abu Hafs Al Marsi» que, de paso, había reivindicado el apagón de Nueva York en agosto de 2003 y el atentado contra la sede de NNUU en Bagdad. Lo más sorprendente fue que la reivindicación encontrada en una papelera cerca de la mezquita de la M-30 de Madrid, estaba firmado por la “dirección europea de Al Qaeda”… que el propio ex Ministro del Interior, Antonio Acebes, consideraba absolutamente inexistente. De hecho, seis meses después de la comisión de los atentados no ha sido posible establecer ni un solo vínculo entre los sospechosos de haber cometido los atentados de Madrid con Al Qaeda. ¿Atentado firmado por Al Qaeda? Reivindicación improbable.

ALGUNAS CONCLUSIONES

Si alguna vez existió una red terrorista en Afganistán, llamada Al Qaeda, se trató solamente de un grupo de árabes voluntarios contra la URSS. De eso hace ya veinte años. En esos veinte años una docena de atentados han dejado constancia aparente de la supervivencia de Al Qaeda. Pero es absolutamente imposible que todos estos atentados hayan tenido el mismo origen. En realidad, todo induce a pensar que se ha tratado de fenómenos muy diversos: resistencia irakí, servicios especiales marroquíes (en Casablanca), oposición a la monarquía de los Saud (Arabia Saudí), o simplemente son de origen desconocido (como el 11-S o el 11-M) sobre los que son admisibles todo tipo de especulaciones partiendo siempre del principio “¿a quién beneficia el crimen?” y, dando por supuesto, que la respuesta a esta pregunta es, necesariamente, muy compleja.

“Alguien” ha creado el icono Bin Laden, “alguien” se ha inspirado en los relatos de Ian Flemming y en la serie cinematográfica de 007 para lanzar la espectacular -pero improbable- posibilidad de existencia de una red internacional criminal, idea que ha calado hondo en la psicología de un público habituado a esta temática de ficción que alguien ha querido transplantar a la realidad.

El fenómeno Bin Laden y Al Qaeda son convincentes… mientras se perciben globalmente. En el Corán existen, efectivamente, llamamientos a la guerra santa y a la lucha contra el infiel. Por lo demás, tanto en Palestina como en Irán, Argelia o Afganistán y hoy en Irak, han aparecido movimientos fundamentalistas islámicos que no han dudado en cometer crímenes en nombre de su religión. Esto parece dar credibilidad a la tesis de una seudo SPECTRA constituida por fanáticos islamistas. Pero es una ilusión. O lo que es peor: es una falsificación flagrante. Si se examina con detalle cada atentado cometido por Al Qaeda, se percibe que son inconexos unos con otros, que no están orientados por una misma estrategia y que responden sólo a situaciones locales (con excepción del 11-S y del 11-M, los cuales, por lo demás, son contradictorios entre sí). Por que, si se observa Al Qaeda con algo de detalle se percibe inmediatamente lo inconsistente de la visión que se nos ha proyectado de ella. Ni el icono del mal –Bin Laden-, ni la traslación de SPECTRA al mundo real, son convincentes.

Nuestro razonamiento es palmario: ETA existe, los Tupamaros existieron, el IRA existió, el GIA todavía opera en Argelia. Ciertamente, los gobiernos implicados pueden, en ocasiones, exagerar la crueldad de estas organizaciones, difundir datos falsos sobre sus propósitos o, simplemente, intentar desprestigiarlos para limitar su acción. Pero con Al Qaeda todo esto queda corto: da la sensación de que se ha aprovechado un residuo de la guerra contra los soviéticos en Afganistán y un personaje “de confianza” (los lazos entre la familia Bin Laden y la familia Bush están fuera de dudas y su carácter de “soldado de la CIA” ha sido ampliamente demostrado) se ha transformado en icono. A partir de ahí, todo ha sido, no solamente exagerado, sino creado artificialmente a efectos de reforzar la sensación de omnipresencia de la SPECTRA fundamentalista y la onminiscencia del icono del mal, Bin Laden, extremadamente elusivo durante toda una década, a la persecución y control de los servicios de seguridad y de las fuerzas armadas más poderosas del mundo.

Desde el 11-S –pero también antes ocasionalmente- los medios de comunicación se han visto saturados con informaciones sobre Al Qaeda y Bin Laden. A medida que el tiempo ha ido pasando, se ha podido saber que la mayoría de esas informaciones eran falsas: Bin Laden ni fabricaba en Afganistán armas de destrucción masiva, químicas o bacteriológicas, ni su participación directa o indirecta ha podido ser demostrada ¡en ningún atentado concreto!

¿Qué está ocurriendo? El terrorismo se ha transformado en espectáculo y ya no son personas los que lo impulsan, sino iconos mediáticos. Un icono mediático, a este respecto, es un conjunto de imágenes y proyecciones artificiosas y artificiales de personas físicamente existentes. Esta proyección no tiene nada que ver con el “original”, sino que en ese proceso resulta deformada en la dirección pretendida: Bin Laden pasa de ser uno de tantos cientos de príncipes árabes, uno de tantos “soldados de la CIA”, a ser la imagen metafísica del mal. De un ciclo novelesco, más o menos exitoso, y de la serie cinematográfica más dilatada en la historia del cine, se extrae el modelo para Al Qaeda.

Todo esto es extremadamente útil y sirve a intereses muy diversos. Una vez construido el monstruo, cualquiera puede orientarlo en beneficio propio. Todo funciona y adquiere una viabilidad suficiente mientras se examina globalmente, sin entrar en el detalle, pero en cuando se desciende a un análisis pormenorizado, las contradicciones, las lagunas, los “imposibles metafísicos”, se advierten inmediatamente.

¿Qué hay de cierto en todo esto? Poco, pero lo suficiente como para que dediquemos unas páginas, por que, en efecto, los creadores del icono Bin Laden y de la adaptación fundamentalista de SPECTRA, han dado en el clavo en un solo elemento. Véamoslo

(c) Ernesto Milà - info Krisis - infokrisis@yahoo.es

LEO STRAUSS: LOS ABISMOS DEL PENSAMIENTO CONSERVADOR

LEO STRAUSS: LOS ABISMOS DEL PENSAMIENTO CONSERVADOR

Redacción.- La revista “Time” en su edición del 17 de junio de 1996, nombra a Leo Strauss (1899–1973), como una de las figuras “más influyentes y poderosas en Washington”. Leo Strauss, un desconocido… En noviembre de 2002, cuando estaba clara la voluntad agresiva de la administración Bush contra Irak, Christopher Hitchens, defensor de la intervención, publicaba “Machiavelli in Mesopotamia”, un artículo en el que escribía:

“El arte del encanto de la explicación al cambio del régimen en Bagdad es que depende de premisas y objetivos que no se pueden permitirse explicar públicamente, al menos por parte de la administración. Dado que Paul Wolfowitz es de la escuela intelectual de Leo Strauss –y como tal aparece en su disfraz de ficción de la novela “Ravelstein” de Saul Bellow- se podría incluso suponer que disfruta de este aspecto arcano y oculto del debate”. El artículo nos puso en la pista de un extraño filósofo cuyas ideas son compartidas por la élite de la administración Bush. De hecho, un chiste publicado en un conocido semanario político aludía a los “Leo-cons”, en lugar de los “neo-conservadores”, pues, en efecto, el núcleo ideológico del conservadurismo norteamericano actual está inspirado por Leo Strauss.

Existen escuelas de pensamiento enfermizas y otras inquietantes. Las enfermizas son meramente especulativas, verdaderas masturbaciones mentales, que muestran ideas excéntricas en relación al pensamiento racional y razonable. En cuanto a las inquietantes son aquellas escuelas enfermizas cuyos partidarios y mentores han decidido llevarlas a la práctica a cualquier precio. Leo Strauss se sitúa como el artífice de una escuela de pensamiento inquietante, no sólo por que su pensamiento es enfermizo, sino por que buena parte de sus discípulos iniciados constituyen lo esencial de la administración de George W. Bush.

EL FILOSOFO DESCONOCIDO

Nacido el 20 de septiembre de 1899 en Kirchain, en la región de Hessen (Alemania) y fallecido el 18 de octubre de 1973, era hijo de Hugo Strauss y Jannie David. Leo Strauss era hijo de un piadoso comerciante judío, habitual de la sinagoga de su ciudad y a los 17 años ya era sionista.. Estudio bachillerato en Marburg y durante la Primera Guerra Mundial fue reclutado por el ejército en donde sirvió como intérprete. Acabado el conflicto, en 1921, se doctoró en filosofía en la Universidad de Hamburgo.

Dirigió sus primeros pasos por el existencialismo y orientó sus estudios hacia la filosofía de Husselr y de Heidegger. Su primer libro, sobre el filósofo judío Spinoza fue publicado en 1930. En un momento en el que el antisemitismo aumentaba en Alemania, Strauss se había especializado en la filosofía judía medieval y había sido contratado en Berlín por la Academia de Investigación Judía. Provisto de una beca, abandonó Alemania 1932; primero se estableció en París (donde se casó) y luego en Cambridge en 1938. Su segundo libro, publicado cuando el nacionalsocialismo ya se encontraba en el poder, en 1935, trataba sobre Maimónides. En Londres, publicó un estudio sobre la filosofía política de Hobbes. Acto seguido, pasó a EEUU de donde no volvería a salir en toda su vida.

A partir de 1937 fue profesor en la Universidad de Columbia y luego, de 1938 a 1948 enseñó Ciencias Políticas y Filosofía en la New School for Social Research de Nueva York, en donde permanecería hasta su jubilación en 1968. Sus libros, a partir de esos momentos, empiezan a ser extraños e incluyen enigmáticas especulaciones de aparente inocuidad. Esta tendencia se hará aún más palpable a partir de 1949 cuando fue contratado como profesor de filosofía política de la Universidad de Chicago. De este pargo período destacan sus obras sobre Maquiavelo (1958), Sócrates y Aristófanes (1966), Derecho Natural e Historia (1953), La Ciudad y el Hombre (1964) y Liberalismo Antiguo y Moderno (1968), ninguno de los cuales ha sido traducido al castellano.

Pasó sus últimos años de enseñanza, entre 1968 y 1973, como profesor honorario en las universidades de California y Maryland, período en el cual profundizó sus estudios sobre la Grecia clásica. Falleció en 1973 en Annapolis.

En febrero-marzo de 2000, la Universidad Complutense de Madrid organizó un seminario titulado “La filosofía Política de Leo Strauss, 1899-1973”, dirigido por Javier Roiz. Roiz define la obra de Strauss como “una defensa de la teoría frente a la avalancha de la politología positivista de la postguerra”. Y luego, en la presentación del seminario, añade: “También quedan tras él muchos seguidores que le conocieron de cerca y asimilaron sus enseñanzas, alumnos que hoy son ellos mismos figuras de la academia, la política o las artes. Son los conocidos como straussians o estrausianos, escuela que sigue siendo una voz influyente en la ciencia política norteamericana”. Pues bien, efectivamente, estos strausianos con conocidos por otros como “la cábala” y, en cualquier caso, constituyen la médula del pensamiento neoconservador norteamericano, el motor ideológico de la administración Bush. El editorialista de “The New York Times” escribió: “Si 25 personas cuyo nombre conozco hubieran sido exiliadas a una isla desierta, no hubiera habido guerra de Iraq”. Pues bien, estos 25 “iniciados”, son sin excepción strausianos.

CUANDO LA VERDAD ES PELIGROSA

Leo Strauss es considerado como padrino e inspirador del “Contrato con América” elaborado en 1994 como manifiesto del Partido Republicano. Otros han considerado que el discreto movimiento strausiano es el “mayor movimiento académico de los EEUU en el siglo XX”. Pero es difícil llegar hasta el fondo de este movimiento y muy complicado acceder a la médula de su pensamiento, en primer lugar por que ninguno de sus libros ha sido publicado en España (y apenas sólo un comentario en la Revista de Estudios Políticos) y, en segundo lugar, por la discreción que muestran sus “iniciados”. A decir verdad, si no se pertenece al círculo de “iniciados” no se puede estar seguro de si se ha llegado al núcleo central del pensamiento de Strauss. Enseguida entenderán el por qué.

LA VERDAD QUE MATA Y DESTRUYE

Al-Farabi fue un hombre excepcional. Había nacido en el 870 cerca de Farab en el actual Uzbekistán, residió en Bagdad, Alepo y Damasco y es considerado por los historiadores árabes como “el segundo maestro”, siendo Aristóteles el primero. De hecho, Leo Strauss, llegó a Al Farab examinando sus comentarios sobre Aristóteles. En Bagdad asistió a las lecciones del médico cristiano Yuhanna ibn Haylan, siendo condiscípulo del también cristiano Abu Bisr Matta, traductor de Aristóteles. Vivió también en Alepo y Damasco. Escribió un catálogo de las ciencias, lógica, matemáticas, psicología, música y poética. Sus comentarios a las obras de Platón y a las de Aristóteles, son famosos. Muchas de sus obras se han perdido, apenas nos han llegado treinta en árabe, seis en hebreo y tres en latín. Al-Farabi considera a Platón y Aristóteles como los fundadores del pensamiento filosófico. Al igual que otros neoplatónicos, busca realizar una simbiosis entre ambos pensadores, afirma que sólo pueden ser examinados como complementarios. Se tenía gran poder como músico sobre las audiencias, como la primera vez que llegó a la corte de Damasco, cuando consiguió con un instrumento hacer reír, provocar tristeza y dormir al público, sucesivamente. Divide los efectos de la música sobre el hombre en tres: el agradable, el imaginativo y el apasionado. La música sirve para olvidar las penas, para hacer sentimientos más intensos o para suavizarlos y para exaltar la imaginación del oyente cuando acompaña a la poesía.

¿Por qué hablamos de Al-Farabi? Por que de él extrae Strauss la perversa, pero racional idea, de que puede decirse la verdad con las palabras… para engañar. Strauss contaba una historia de Al Farabi en la que éste, para escapar de una ciudad en la que lo buscaban se disfrazó de borracho y se proveyó de un timbal que sonó histéricamente al acercarse al centinela de la puerta. Este sabía que el Sultán buscaba a Al-Farabi, famoso por su austeridad, humildad, ascetismo y mortificación; cuando le preguntó al mendigo quién era, éste le contestó “Soy Al-Farabi”. El centinela no lo creyó y de le dejó pasar. A veces vale la pena decir la verdad… para engañar. Pues bien, el sistema de Leo Strauss propone algo parecido.

Para Strauss la verdad es peligrosa y destructiva para la sociedad. Desde el principio de los tiempos, los hombres han elaborado mentiras para poder vivir con más tranquilidad. La religión, por ejemplo. La esperanza en el más allá, en el castigo a los malos y en el premio a los buenos, la reencarnación, la resurrección, la vida eterna, la imagen misma de Dios… todo ello no son más que esperanzas para poder vivir. Son “mentiras necesarias”, sin las cuales, lo más probable es que la mayoría de seres humanos se desesperarían e incluso se suicidarían al saber que este valle de lágrimas no tiene un final feliz. Strauss, aprendió de Nietsche que sólo unos pocos están en condiciones de conocer la verdad sin derrumbarse. Los filósofos no pueden decir lo que piensan verdaderamente.

En su análisis sobre Aristóteles y Platón, Strauss había descubierto algunos elementos incomprensibles, de una banalidad exasperante que era indigno del pensamiento de aquellos sabios. Examinando otros textos sapienciales de la antigüedad, llegó a la conclusión de que los antiguos utilizaban frecuentemente distintos niveles de lenguaje (Al-Farabi le indujo también esta idea) el más profundo de los cuales está dedicado a aquellos escasos y especiales seres capaz de comprenderlo. Si no hubieran utilizado el secreto, los filósofos de la antigüedad, habrían sido frecuentemente perseguidos y linchados por los ciudadanos. Nadie puede soportar la verdad si esta ataca lo más íntimo de sus esperanzas, sin reaccionar airadamente.

LA “LOGIA” O LA “CABALA” STRAUSSIANA

El propio Leo Strauss, al desarrollar ideas que, básicamente son elitistas y contrarias a lo políticamente correcto, opuestas a la esencia de los valores típicamente americanos, se cuidó mucho de expresar con claridad sus ideas que solamente podían ser expuestas a círculos cerrados y transmitidas de maestro a discípulo. Este es el motivo por los que, en la actualidad, los seguidores de Strauss hayan recibido distintos nombres por parte de observadores poco avezados que han visto en el apoyo mutuo de que hacen gala sus partidarios y el puesto que ocupan en la cúspide de la administración americana, el signo distintivo de una secta de poder: para unos se trata de una “logia”, otros han bautizado al círculo con el nombre de “la cábala”.

El procedimiento de transmisión de la “iniciación” seguido por Strauss consistía en trabajar y mentalizar a los que realizaban con él los doctorados de fin de carrera. De ahí surgió un centenar de nombres, muchos de los cuales pasaron a ser profesores universitarios que, a su vez, realizaron otras “iniciaciones”, y así sucesivamente. De la misma forma que Al-Farabi utilizaba el tres como número mágico, Strauss divide a sus estudiantes en tres categorías: los “filósofos”, los “caballeros” (o “gentiles”) y el resto. Los primeros asumían la “verdad esotérica” inherente a su filosofía, los segundos asumían sólo los postulados exotéricos y, en cuando a los últimos, decididamente, no habían logrado comprender la profundidad de su pensamiento. Solo las dos primeras categorías eran consideradas como “iniciados” y solo la primera, los “filósofos”, conocían el secreto de los secretos: la verdad desnuda y sin maquillaje.

En la actualidad, han sido iniciados cuatro generaciones de “filósofos”, lo que facilita unos cuantos cientos de partidarios que “están en el secreto” y se apoyan mutuamente. A un núcleo así le es fácil hacerse con un espacio académico, mediante las recomendaciones. Este apoyo mutuo se realiza aun cuando, aparentemente, existan discrepancias en las opiniones del recomendado y del recomendador.

Pero esta técnica de crecimiento tiene también una vertiente política: a través de los “bancos de cerebros” en los que están presentes straussianos que forman parte de la administración, se logra reclutar nuevos altos funcionarios y situar a los peones propios en los terrenos más influyentes: grupos como el Proyecto Nuevo Siglo Americano o el Instituto de Empresa Americano, forman parte de este entramado

LA MENTIRA NECESARIA

Sabemos cuales eran las fuentes del pensamiento de Staruss en la antigüedad: Aristóteles, Platón, Maimónides, Al-Farabi… pero también es altamente tributario de tres pensadores modernos: Federico Nietzsche, Martin Heidegger y Carl Schmidt a los que da una interpretación particular.

De Heidegger, Strauss extrae el odio por la modernidad, el rechazo al cosmopolitismo universalista y a la sociedad corrupta que el filósofo debe contribuir a reformar sino a destruir. De Schmidt, la necesidad de establecer claramente distinciones entre amigo-enemigo y la “reteologización de lo político, la unión de política, religión y moral”. No es que le interese ni la religión ni la moral, pero considera que tienen una capacidad de movilización muy superior a la política. Strauss cree que religión y moral son un fraude elaborado conscientemente por los sabios para tranquilizar a quienes no están dispuestos a conocer la verdad. De Nietzsche extrae la concepción del “hombre superior” que, para él, es el “filósofo”, considerando como tal a aquel que conoce la verdad.

Shadia Drury, autora de “The Political Ideas of Leo Strauss” (1988) y “Leo Strauss and the American Right” (1997), afirma que “Leo Strauss fue un profundo creyente en la eficacia y la utilidad de las mentiras en la política”. Naturalmente, Strauss matizaba este concepto hablando de “mentira noble”, utilizando la terminología platónica. Para Strauss los filósofos antiguos suponen la cúspide del pensamiento universal, el particular Aristóteles y Platón, pero la interpretación que hace de ambos es muy particular. En primer lugar, sostiene que en los Diálogos de Platón, no es Aristóteles quien habla, sino Trasímaco. Y Trasímaco es un personaje que atrae profundamente a Strauss.

Había nacido en Calcedonia de Bitinia (Megara), en el Bósforo, el año 450 a. C; excelente retórico y orador, estaba interesado por la enseñanza de la ética y la política. Se conserva un fragmento de una intervención suya en la Asamblea Ateniense, en el que Trasímaco aconseja armonía entre los partidos, y evitar que sea el ansia de poder lo que legitime sus luchas partidistas. Su realismo le llevaba a afirmar que la justicia era el interés del más fuerte y que las leyes son dictadas por los que ejercen el poder para beneficiarse de ellas. Así pues, la justicia beneficia al gobierno establecido, esto es, al más fuerte y los Estados justifican sus abusos mediante las leyes. El realismo de Trasímaco le lleva a considerar como es la justicia, no como debería ser, por que para él el núcleo de la cuestión en la vida social es el dominio del fuerte sobre el débil. Platón pone en sus labios en “La República” estas frases: “La injusticia beneficia a su autor y la justicia perjudica”. (Platón, República, I, 343c ss.). “La injusticia beneficia a su autor y la justicia perjudica”. (Platón, República, I, 343c ss.). Trasímaco era un sofista, pero también practicaba el realismo político que luego recuperará Strauss.

Strauss opinaba que puede pensarse en términos de realismo político… pero es mucho más peligroso actuar en política provisto de esos criterios. Si la población llegara a compartir las opiniones de Trasímaco, por ejemplo, sobre la justicia, el orden social sería inviable. Los “filósofos” deben ocultar sus posiciones para no herir los sentimientos y el ego de las personas y para protegerse a ellos mismos y a la élite de gobierno de las posibles represalias. Entonces es cuando aparece la sombra Nietzsche sobre el pensamiento de Strauss.

No existe, para el “filósofo”, otro derecho natural que el de los superiores sobre los inferiores, los amos sobre los esclavos y los “filósofos” sobre la plebe. Son lo que Strauss llama “las enseñanzas tiránicas de los antiguos”. Manejando citas de Platón y textos clásicos, entre otros sobre la escuela pitagórica, concluye que los “antiguos estaban decididos a mantener estas enseñanzas tiránicas en secreto porque no era probable que el pueblo tolerara el hecho de que estaban destinados a la subordinación”. En efecto, podrían exteriorizar su resentimiento en forma de persecución y, para evitarlo, la mentira debía ser el chaleco antibalas de los “filósofos” y de la élite de los superiores, frente al vulgo.

A lo largo de su enseñanza, Strauss supo imbuir a sus discípulos dos nociones que se desprendían de todo esto: ellos eran la élite de la sociedad y, al mismo tiempo la minoría perseguida. No dudó en afirmar que “el disimulo y el engaño es la justicia peculiar de los sabios”. Para hacer digerible este concepto alude a la idea de “noble mentira” sostenido por Platón y que el ateniense utiliza con frecuencia: una historia cuyos detalles son ficticios, pero en cuyo núcleo existe una verdad profunda. Platón era perfectamente consciente de que los seres originarios no tenían forma de esfera, sin embargo así lo sostuvo en su diálogo El Banquete, a efectos de poder demostrar el origen de la atracción sexual. Los seres andróginos y esféricos era, pues, una “noble mentira”.

LOS TRES TIPOS HUMANOS SEGÚN STRAUSS

El tres es el número clave para Straus como lo fue también para Al-Farabi. Cada individuo en la sociedad puede ocupar, desde su perspectiva, tres estratos: “sabios”, “señores” o “gentiles” y “vulgo”. Shadia Drury, comentarista de Strauss, nos los define: “Los sabios son los amantes de la dura verdad desnuda y sin alteraciones. Son capaces de mirar al abismo sin temor y sin temblar. No reconocen ni Dios ni imperativos morales. Son devotos, por sobre todas las cosas, de la búsqueda por sí mismos de los “altos” placeres, que procura simplemente el asociarse con sus jóvenes iniciados. El segundo grupo, los gentiles, son amantes del honor y la gloria. Son los más cumplidores de las convenciones de su sociedad –es decir, las ilusiones de la cueva. Son verdaderos creyentes en Dios, en el honor y en los imperativos morales. Están listos y deseosos de acometer actos de gran heroísmo y autosacrificio sin previo aviso. Los del tercer tipo, la mayoría del vulgo, son amantes de la riqueza y el placer. Son egoístas, holgazanes e indolentes. Pueden inspirarse para elevarse por encima de su embrutecida existencia sólo por el temor a la muerte inminente o a la catástrofe”.

Strauss, siguiendo a Platón, creía que el ideal político supremo es el gobierno de los sabios, pero tal gobierno es imposible por que en las democracias formales es el “vulgo” quien decide. Así pues será necesario recurrir a la mentira y a la simulación para controlar y manipular al vulgo. Utilizando una cita ilocalizable de Jenofonte, alude a que “el gobierno encubierto de los sabios”, es facilitado por “la abrumadora estupidez” de los gentiles, los cuales “mientras más crédulos, simples y poco perceptivos sean, más fácil será para los sabios controlarlos y manipularlos”.

Es fácil comprender el drama de Strauss, extremadamente alejado de la modernidad y de sus valores. Para él, la justicia, el orden, la estabilidad, el respeto a la autoridad, carecen de sentido por que son precisamente estos valores en los que se reconoce el vulgo. En nuestra época, el vulgo ha tenido todo aquello a lo que aspiraba en otras épocas, pero, ni siquiera con esto han remediado su situación, todo lo contrario, de hecho, hoy están más reducidas que nunca a su papel miserable de bestias de carga. Los cuarenta años que pasó Strauss en EEUU no sirvieron para que aceptara los valores de la mentalidad de aquel país. En realidad, estaba convencido de que el proceso degenerativo de los tiempos modernos estaba más avanzado en EEUU que en cualquier otro lugar y que la vida, tal como previera Carl Schmidt se había trivializado.

La combinación entre democracia formal, economía liberal y trivialización de la vida, terminarían, según Schmidt y Strauss, destruyendo la política y convirtiendo la vida en un entretenimiento. En realidad, Schmidt y Strauss coinciden en percibir la política como un conflicto entre grupos enemigos dispuestos a competir y luchar hasta la muerte. El ser humano, para Strauss, lo es sólo en tanto está dispuesto a luchar, vencer, o morir. Y es entonces cuando llegamos a la noción de guerra, a su necesidad y a su ineluctabilidad. La guerra sustrae de las comodidades y de la modernidad y, finalmente, termina restaurando la condición humana.

LA GUERRA, NUESTRA MADRE

Desde la perspectiva straussiana, la paz es algo negativo y la guerra lo positivo, especialmente si se trata de una guerra perpetua de destrucción limitada. Es difícil adentrarse en este terreno por que pertenece al dominio de lo “esotérico” es decir, a aquello que solamente ha sido confiado a los “iniciados”, así pues hay que utilizar los análisis globales de Strauss y la función desempeñada por sus discípulos en el seno de la administración Bush.

La tradición histórica norteamericana se basa en la percepción de los EEUU como “Nación elegida por Dios”. Evidentemente, Strauss no puede asumir este planteamiento, en tanto que ateo impenitente. Sin embargo, es rigurosamente cierto que uno de los jefes de filas actuales de los straussianos, Harry Jaffa dijo que “EEUU es la Sión que alumbrará al mundo”…, lo cual dada la irreprimible tendencia de los straussianos a la mentira, no puede asegurarse si es una proclama sincera o simplemente otra “noble mentira”, o incluso sino encubre otra verdad más profunda.

Ahora bien, si es cierto que Strauss considera que en EEUU existe la mayor acumulación de élites que puede entender sus valores, la victoria de este país en la lucha por la hegemonía mundial, sería considerada por él, más como un fracaso que como un progreso, por que tendería a relajar a la opinión pública norteamericana y, por tanto, a aumentar el hedonismo y cualquier otro rasgo distintivo de la “plebe”. La extensión del mercado y de la democracia a todo el globo acarrearía una época de paz tan absolutamente idílica que el hombre quedaría “emasculado”. El “último hombre” nietzscheano terminaría por extinguirse y la trivialización de la vida que auguraba Schmidt se generalizaría. Por eso es bueno imbuir en la plebe –según Strauss- las ideas de patriotismo, honor y gloria y unir todo esto a los sentimientos religiosos que destilan los norteamericanos desde los orígenes. Así pues, es mejor que los EEUU no construyan una “pax americana” que, finalmente, terminaría arrastrándolos, sino que es mucho más adecuado implicarlos en una “guerra permanente”.

“EL CIERRE DE LA MENTE AMERICANA”

Allan David Bloom (1930-1992), hijo único de una familia modesta, tras sus estudios universitarios en Baltimore, se interesó por los problemas educativos. Se doctoró en sociología en la Universidad de Chicago (1955) y estudió y enseñó en París (1953-55) y Alemania (1957). Al volver a EEUU impartió cursos para adultos en la Universidad de Chicago, más tarde en la de Toronto y luego en la de Tel Aviv. Era un straussiano riguroso.

En el prefacio de su libro “A los gigantes y a los enanos”, colección de ensayos escritos entre 1960-90, indica que su educación "comenzó con Freud y terminó con Platón". Rrealizó este tránsito guiado por su interés en los temas de la educación. El descubrimiento de uno mismo era el elemento central de toda educación correcta. A partir de los años 70 empezó a relacionarse con Leo Strauss y sus iniciados que lo auparon hasta que la publicación de “The closing for the American Mind” consiguió mantenerse en la lista de los libros más vendidos durante diez semanas, aun a pesar de la aparente banalidad y la escasa sistematización de la obra.

En 1968, publicó su traducción y comentario sobre la República de Platón que él mismo consideró como la traducción más literal de esta obra, opinión que muchos especialistas cuestionan. En 1987 traduciría de nuevo “El Emilio” de Rousseau. Su obra “Historia de la Filosofía Política” fue corregida por Leo Strauss. Pero sería “The Closing of the American Mind” la que hizo de Bloom un millonario. El libro fue editado también en Japón.

Cuando supo que su muerte era inevitable a causa del SIDA, Bloom encargó a su amigo Saul Bellow, también de origen judío, colega suyo en la Universidad de Chicago y Premio Nóbel de Literatura que le escribiera una novela, más o menos, biográfica (Bellow había alcanzado fama como autor de "Herzog". En 1965 obtuvo el "Premio Internacional de Literatura" y el Premio Nóbel de Literatura en 1976). En esta novela, titulada “Ravelstein”, entre otros personajes, aparece Bloom con el nombre de “Ravelstein”, Strauss es “Davarr” (“palabra” en hebreo) y el propio Bellow es “Chickie” (“Pollito”).

La novela se inicia en el Hotel Crillon de París, en donde Bloom organiza una cena para dos docenas de personas escogidas. Al día siguiente, acompaña a Bellow a los lugares más caros de París. Entre otras lindezas compran una americana amarilla por 5000 dólares. Luego, en un café, Bloom derrama sobre la prenda una taza de café y ríe histéricamente, mientras Bellow intenta tranquilizarlo. Esta sarta de excentricidades sin orden ni concierto sirven para pasar revista a algunas ideas de anticipación: describe algo que se asemeja a Internet y un sucedáneo de teléfono móvil. Recordemos que estamos en 1992 cuando estos elementos tecnológicos eran absolutamente inusuales. Entre otras anécdotas, explica que Bloom recibió una llamada de Wolfowitz durante la guerra del Golfo. Éste le dijo a Bloom que las tropas americanas no avanzarían sobre Bagdad, el cual les animó a hacerlo. Los méritos literarios de esta obra son modestos, sin embargo, valdría la pena recordar que su intención era glosar la obra de Bloom y desvelar su relación con las altas esferas norteamericanas. Sin duda, algunos símbolos utilizados por Bellow seguramente requerirían un estudio profundizado de las obras de Bloom y examinarse mediante el recurso al simbolismo (es evidente que la chaqueta amarilla de Bloom alude al oro y que la mancha de café, implica el contraste con la muerte; en cuanto a la “risa incontrolada” remite al descubrimiento de la dualidad como motor del mundo).

Como buen straussiano, Bloom era misógino. En efecto, los straussianos siempre aludían en sus escritos a los “filósofos”, exhortaban a los estudiantes o “los muchachos”, “hombres jóvenes e inteligentes”, pero nunca a mujeres. De hecho, Bloom era homosexual y murió víctima del SIDA. Amante de la música clásica, odiaba el rock y la contracultura. Como todo el grupo –Kojève, Strauss, él mismo- eran intelectuales que habían buceado en el mundo clásico y en la filosofía griega para encontrar respuestas a las eternas preguntas planteadas por los pensadores de todos los tiempos. Todos ellos buscaban “relecturas”, “nuevas interpretaciones”, matices no advertidos antes en las traducciones previas, y buscaban un sentido oculto y velado en los textos de Platón. Al igual que los textos de Strauss, su lectura es difícil, da la sensación de que, hasta cierto punto trata temas intrascendentes y que lo hace recurriendo a argumentos de poco interés. Luego, uno se pregunta si entre el texto, aparentemente banal, que ha leído no se esconde alguna clave que lleve a algo más profundo.

A Bloom le preocupa la crisis de todos los valores desencadenada con la contracultura y la revolución de los años 60. En el terreno de la educación esta crisis se evidencia en la proliferación de los valores del relativismo moral y el liberalismo como estilo de comportamiento. Su tendencia a la crítica del modelo de enseñanza liberal puede ser compartido por cualquier conservador, sin embargo, en donde aparecen las ideas propias de Bloom que enlazan con las de Strauss es en su apreciación de la filosofía clásica y es aquí en donde, al igual que Strauss, tiene una interpretación personal que rompe con los intentos de aproximación anteriores a la filosofía de Platón y Aristóteles y que enlaza en todo con la visión de Strauss. Y esto lleva de nuevo a la clave interpretativa cuyos únicos poseedores son los straussianos, es el “secreto de la escuela” transmitido a los “iniciados”, esto es, a los estudiantes discípulos. Bloom como profesor universitario “inició” a muchos de ellos, los cuales, tras pasar a ser profesores universitarios, han graduado a otros muchos más.

ALEXANDRE KOJÈVE Y LAS RAÍCES DE LA POLITICA POSTMODERNA

Raymond Aron cuenta en sus memorias que el 29 de mayo de 1968 le llamó por teléfono Alexandre Kojève y le animó a que se interesase por lo que estaba sucediendo. Kojève le dijo que los disturbios le producían repugnancia, según cuenta Aron, por que “nadie mata a nadie”. Probablemente si Aron hubiera conocido a fondo la filosofía de Kojève, hubiera tenido esta respuesta presente sin necesidad de formular la pregunta.

Shadia Drury, autora del mejor estudio divulgativo sobre Strauss, abordó también de forma natural el pensamiento de este nuevo eslabón en la cadena del pensamiento neoconservador norteamericano. En efecto, su libro “Alexandre Kojève: The Roots of Post-Modern Politics” evidencia la correlación entre ambos filósofos. Strauss y sus discípulos apreciaban las obras de Kojève, a pesar de las discrepancias que ambos reconocían. El punto de partida de Kojève es la fenomenología de Hegel a partir de la cual realiza una digresión sobre el tema de la esclavización del “siervo” por su “amo”. Ese sería el primer acto “verdaderamente humano” en la medida en que “humanidad supone negar la naturaleza. Al arriesgar su propia vida sometiendo al esclavo, el amo repudia su propio temor a la muerte en aras del “reconocimiento” o “prestigio puro”, que según Kojève es algo puramente humano, no natural. De esta manera, el maestro deviene un verdadero ser humano por primera vez. El esclavo, en cambio, al someterse a la servidumbre por miedo a la muerte, deviene subhumano. Pero con el devenir del tiempo la antigua sociedad de amos esclavistas nobles es sustituida por una sociedad en que todos son esclavos: la sociedad cristiana. Y, por último, viene el “fin de la historia”, una “tiranía universal homogénea”, en la que todo el mundo “reconoce” a todos los demás como esclavos y amos a la vez”. Así resume Shadia Drury el inicio de la teorización de Kojève.

El hecho de que el inicio de la reflexión tenga que ver con la dominación y la sumisión encierra un trasfondo problemático innegable. Se diría que la reflexión inicial y que la que sigue son productos de una mente desviada y enferma, muy enferma, pero no por ello menos racional, casi de un psicópata paranoico obligado a justificar a la saciedad su deseo de hacer el mal. Por que, en el fondo, lo que sigue en la teoría de Kojève es la predicación de una “violencia purgativa”. Al hablar de los procesos revolucionarios francés (1789) y ruso (1916), lejos de lamentar los terrores inherentes a ambos, enfatiza el papel del terror como componente central del proceso revolucionario. Sin terror no hay revolución. En mayo del 68 lo que hubo fue el juego lúdico de los situacionistas que no fue más allá del cóctel molotov y el gesto agresivo. Paro Kojève si una revolución sólo gesticula es que no es revolución, sino una pantomima: “Sólo gracias al Terror –escribe- se realiza la idea de la síntesis final que satisface definitivamente al hombre”.

Y lo justifica. No basta con que el hombre renuncie a Dios en nombre del ateísmo para alcanzar un estado de libertad. No hay liberación sin lucha. La simple negación intelectual no basta. Si la síntesis final a realizar es la que surge del proceso histórico que culmina en amo-esclavo (la “tiranía universal homogénea”), de ahí que el producto de síntesis deba ser, necesariamente, trabajador y guerrero. Esto implica que deba introducir “al elemento muerte arriesgando su vida conciente de su mortalidad”, pero ¿cómo puede ser posible esto en un mundo sin amos en el que todos son esclavos? ¿cómo? Mediante el terror a lo Roberspierre, “vehículo perfecto para trascender la esclavitud” y, concluye Kojève: “Gracias al Terror [con mayúscula] se realiza la idea de la síntesis final, que satisface definitivamente al hombre”. Y Drury añade: “Stalin entendía la necesidad del terror y no tuvo miedo de cometer crímenes y atrocidades, de la magnitud que fuesen. A ojos de Kojève, esa era parte integral de su grandeza. Los crímenes de un Napoleón o Stalín, pensaba Kojève, eran absueltos por sus éxitos y logros”.

Georges Bataille era discípulo de Kojève. Drury lo sitúa en relación a éste: “A juicio de Bataille, la condición semimuerta de la vida moderna tiene origen en el triunfo incuestionable de Dios y sus prohibiciones, la razón y sus cálculos, la ciencia y su utilitarismo… La primera tarea a realizar es matar a Dios y sustituirlo con el Satanás vencido, puesto que Dios representa las prohibiciones de la civiización. Rechazar a Dios es rechazar la trascendencia y adoptar la “inmanencia”, lograda mediante la intoxicación, el erotismo, el sacrificio humano y la efusión poética. Sustituir a Dios con Satanás también significa sustituir la prohibición con la transgresión, el orden con el desorden y la razón con la locura”.

Kojève creía, como Strauss, que la reducción del ser humano a bestia esclava era paralelo a la trivialización de la vida. Ambos pensaban que en este proceso los EEUU estaban en vanguardia. La economía terminaría destruyendo la política, para ambos la política era el campo de batalla adecuado en el que grupos humanos hostiles luchaban hasta la muerte (en esto estaban influido por Carl Schmidt). El hombre para ambos, era hombres y tenía dignidad solo cuando aceptaba la muerte como regla del juego: por eso, solamente la guerra y el terror podían detener la decadencia de la modernidad caracterizada por el hedonismo absoluto, es decir por la animalización. La guerra puede restaurar la condición humana.

Tanto Kojève como Strauss eran absolutamente ateos y consideran que no hay fundamento racional para la moral que, en consecuencia, no tiene razón de ser. De ahí que los acontecimientos políticos no pueden medirse en términos de moralidad. No son, ni podrán ser jamás “buenos” o “malos”, sino al igual que los definió Nietzsche “grandes” o “pequeños”. En este sentido los straussianos de Washington practican “la gran política”, ajena a la moral y la “guerra permanente”, ajena al dolor de la “plebe”. Y luego pueden dormir por la noche…

El “hombre natural” está dominado por el hedonismo y la búsqueda de la comodidad. Es, por esto rechazable. Así que hay que movilizarlo en beneficio de un proyecto que solamente los “filósofos” conocen (aquí ya es Strauss quien habla) y que utiliza algunos resortes profundos del hombre: el nacionalismo (esto es, el arraigo a la tierra natal explicada por Konred Lorenz y el pensamiento etológico) y la religión (especialmente el mesianismo inherente en la cultura americana que comparte sinceramente, tanto la “plebe” como los “gentiles”). De ahí que el núcleo del pensamiento neoconservador norteamericano esté dominado por estas dos líneas: nacionalismo y mesianismo. Eso posibilita a la civilización americana para restaurar el régimen del Terror que Kojève considera inevitable.

ALGO HA CAMBIADO EN EEUU: LAS LIBERTADES

A partir de la influencia de los straussianos en la administración americana puede entenderse un fenómeno que se puso de manifiesto tras los ataques del 11-S: la regresión de las libertades en EEUU.

Con razón o sin ella, entre 1948 (Golpe de Praga e inicio de la Guerra Fría) y 1989 (Caída del Muro de Berlín y fin de la Guerra Fría), los EEUU aparecieron como el campeón mundial de las libertades, especialmente en Europa en donde más se sentía el peligro comunista con los tanques del Pacto de Varsovia a pocas horas de la frontera francesa. Pero todo esto ha cambiado y ahora ya no hay excusa posible para las intervenciones agresivas de Norteamérica en el exterior. Desde que terminaron los cuarenta años de Guerra Fría muchas cosas han cambiado en EEUU.

La clase dirigente norteamericana es hoy una plutocracia oligárquica que sirve a sus propios intereses. Es en el seno de esta clase en donde se sitúa la élite de “filósofos” straussianos.

La teoría de la guerra permanente puesta en práctica por los EEUU, ha demostrado que hoy, en 2004, éste país ya no lucha por las “libertades democráticas” en todo el mundo… sino por el control de las reservas mundiales de petróleo. Pero esta nueva situación genera un cambio en las relaciones de EEUU con el resto del mundo y la necesidad de otra política interior. A nivel internacional, los EEUU se han visto progresivamente aislados y desprovistos de aliados. Hoy deben afrontar la competencia de las potencias emergentes (Unión Europea, Rusia y China) y lo hacen con una mala situación interior (un déficit brutal sin precedentes en la historia). A nivel interior, deben procurar que la población –la “plebe” de los straussianos- pese lo menos posible en la vida política del país. Deben limitarse a votar: y lo pueden hacer, pero sometidos a un bombardeo constante de noticias e informaciones falsas. El control de la mayoría de grandes cadenas mediáticas por parte de grupos extranjeros ha hecho que muestren poco interés por intervenir en la política interior, a diferencia de lo que ocurrió durante la Guerra de Vietnam. Pero, para desgracia del stablishment la aparición de Internet ha permitido la circulación instantánea de informaciones de todo tipo, libre y sin control. De ahí que tras el 11-S, la administración Bush haya enfatizado el control de Internet y la censura del correo electrónico. Esto, unido a los sistemas de control de las comunicaciones a través de la Red Echelon, hace que la privacidad de las comunicaciones sea, en este momento, un espejismo.

La acción de los straussianos, su desprecio por la plebe, su insistencia en la “mentira noble” para justificar el dominio de los “filósofos” sobre los “débiles”, así como la tendencia del capitalismo norteamericano a intervenir directamente en política generando un gobierno plutocrático, ha tenido como consecuencia final el debilitamiento de la democracia norteamericana.

Llegados a este punto hay que cuestionar la Ley Doyle que establece la imposibilidad de guerra entre las democracias y la seguridad de una paz perpetua en cuanto la democracia triunfe en todo el mundo. Tal tesis fue aprovechada por el straussiano Francis Fukuyama para elaborar su teoría sobre “El Fin de la Historia y el último hombre”. Lo que olvidan Doyle y Fukuyama es que no existe sólo un tipo de democracia, sino una multiplicidad de formas democráticas muy diferenciadas (en 1914, las democráticas Inglaterra y Francia, declararon la guerra a Alemania que tenía un parlamento democráticamente elegido y, entre 1948 y 1989 la Guerra Fría fue una confrontación entre las “democracias occidentales” y las “democracias populares”) y que, en la actualidad, el problema que aqueja a los EEUU es una regresión que aleja de la democracia que hemos conocido y lleva a formas plutocráticas y oligárquicas.

EEUU ya ha iniciado el tránsito en esa dirección. En la actualidad es innegable que dicho proceso se ha acelerado desde el 11-S. Los straussianos insertados en la Administración Bush, fieles a su principio de la “mentira noble” necesaria, exageraron la amenaza terrorista del 11-S y la aprovecharon para cercenar las libertades públicas en el país y para acometer una serie de agresiones exteriores. Y todavía hace falta establecer qué ocurrió en realidad el 11-S y por qué la administración no hizo nada para evitar los atentados, aun cuando habían sido alertados de su preparación.

En tanto que el pensamiento straussiano es muy precavido con sus afirmaciones más conflictivas e insiste en la virtud del secreto y de la iniciación de maestro a discípulo, resulta difícil establecer donde termina la falta de escrúpulos y el maquiavelismo de sus representantes en la Administración. Es posible que vaya mucho más allá de lo que ha trascendido: de hecho, las iniciativas de los “filósofos” strausianos generan muertes… muertes del enemigo ficticio y en el propio bando. A partir de ahí, es posible intuir que la responsabilidad de los straussianos el 11-S va mucho más allá de haber permitido simplemente un “crimen noble” para justificar su irrupción en Afganistán e Irak y el inicio del “conflicto permanente” que impedirá una situación de paz mundial. Esta situación, según su análisis, terminaría haciendo triunfar el reino del “último hombre” del que hablara Nietzsche. Sólo el conflicto permanente, la apertura sin fin de los conflictos que se promueven, la lucha contra micropotencias (Afganistán, Irak, Irán, Siria, Corea, Cuba), harán posible que los “filósofos” gobiernen sobre la “plebe”, amparados en “mentiras nobles” y casus belli prefabricados.

Los actuales EEUU, a pesar de su debilidad económica, de su tendencia a oponerse militarmente a potencias de tercera o cuarta fila, de su voluntad imperial y del mesianismo inherente a su tradición histórica, son hoy un peligro para todo el mundo a causa de las teorías que inspiran a su clase dirigente neoconservadora y que le separan del campo de las democracias. Y eso es lo terrible: que a partir de ese momento, la Ley de Doyle ya no tiene vigencia. En esto ha desembocado los razonamientos de Leo Strauss y sus discípulos. Una vez más el sueño de la razón ha producido monstruos.


© Ernesto Milà – infoLrisis – infokrisis@yahoo.es

¿SOBREVIVIRAN LOS EEUU HASTA 2010?

¿SOBREVIVIRAN LOS EEUU HASTA 2010?

Redacción.-Treinta millones de norteamericanos son pobres, lo cual demuestra que parias no los hay solo en la India. No se trata de hacer antiamericanismo primario, ni de engañarse con la ilusión de un falso optimismo, sino, más bien, de constatar la realidad y preguntarse, parafraseando a André Amalrik -autor en los años 60 de un profético libro titulado ¨¿Sobrevivirá la Unión Sovietica hasta 1984?¨- si en el próximo milenio los EEUU seguirán siendo un país hegemónico, incluso si, a la vista de sus crisis interiores -sus desintegraciones- seguirán existiendo como nación.



En realidad, todas las grandes potencias del pasado han sucumbido, más por crisis interiores que por amenazas exteriores. Es más, el éxito de una ofensiva exterior ha dependido siempre de la existencia de la crisis interior. La historia nos lo enseña desde la caída del Imperio romano hasta el desmantelamiento de la URSS.

PRIMERA DESINTEGRACION: LA GUERRA CIVIL RACIAL Y SOCIAL

A partir de las reivindicaciones cívicas de los años 60, con la presión de las comunidades negras y de los liberales americanos para obtener la igualdad de derechos civiles, se evidencia un problema que es a la vez racial y social. Parcheado a lo largo de los años 60 y de los 70 mediante drásticas leyes anti-racistas el problema distaba mucho de quedar resuelto. Larvaba entre la inmundicia de los ghettos y adquiría nuevas formas.



Los refugiados procedentes por la guerra del Vietnam, junto con las oleadas de "marielitos", de "espaldas mojadas", más tarde los exiliados nicaragüenses, los hijos de los primeros chicanos de los años 50, generaron nuevos ghettos. Con señas de identidad propia basadas fundamentalmente en la lengua los hispanos solo han tardado solo treinta años en convertirse en la minoría mayoritaria de los EE.UU y en otra fuente de disturbios raciales, como se podría preveer desde los tiempos del "West Side Story". Dentro de 25 años, el 40% de la población norteamericana hablará español y el 25% lo utilizará como lengua vehicular, con las transformaciones interiores e internacionales que esto pueda acarrear.



Si bien es cierto que desde 1975 ha crecido la clase media negra -hecho evidenciado a través de películas y teleseries- en realidad está reducida a una serie de individualidades, en unos cuantos Estados. A nivel global, y por las razones que la sociología puede encargarse de descubrir e interpretar -discriminación, pero no solo eso-, lo cierto es que las comunidades negras y chicanas, tienen una tasas de pobreza cinco veces más alta que la etnia blanca. Esta pobreza va intimamente ligada a la marginación, la delicuencia, la drogadicción, etc. hasta el punto de que en el momento actual, estamos ante una pescadilla que se muerde la cola: una cosa genera la otra y viceversa.



No se trata evidentemente de que el gigantismo de las grandes ciudades americanas genere delicuencia: en 1979 hubo 279 veces más robos, 14 veces más violaciones y 12 veces más asesinatos en New York que en Tokio, ciudad más grande. Así mismo en 1978 -y las cifras han crecido desde entonces- la tasa de encarcelamiento era de 200 recluso por cada 100.000 habitantes: 2,5 veces más que Gran Bretaña y 5 más que Japón.



El 43% de los delincuentes detenidos por delito violento son negros (solo el 11% de la población). El 72% de los autores de homicidios son negros, así como el 74% de los condenados por agresión con agravante, el 81% de los robos sin arma y el 85% de los atracadores a mano armada... Las estimaciones más conservadoras atribuyen 14 veces más probabilidades de que un negro cometa un asesinato que lo haga un blanco.



En los años 50, millones de negros emigraron desde zonas agrarias a núcleos industriales; en décadas posteriores tuvieron que sufrir la transformación de la economía yanki, con sus crisis cíclicas y la transformación de las industrias de producción de bienes, en industrias de servicios. Hoy la mitad de la población negra vive en ghettos de grandes ciudades: 7,5 millones. La pobreza, más que la raza es la consecuencia directa de estas cifras.



Las estadísticas son escalofriantes: un negro pobre tiene 25 veces más probabilidad de ser atracado y lesionado que un blanco rico y 8 veces más posibilidades de ser asesinado que un blanco. El homicidio violento es la causa más habitual de muerte de los jóvenes negros de entre 15 y 24 años. Dos de cada cinco niños negros no llegarán a los 25 años de edad, morirán por asesinato o sobredosis. Pero esto no es todo: las familias de los ghettos negros son altamente inestables, a lo largo de los años 70, el número de mujeres negras que estaban al frente de familias creció en un 25% y el número de nacimientos extramatrimoniales lo hizo en un 50%.



Ante todo esto no fue de extrañar que los incidentes raciales de mayo del 1991 se extendieran a las principales ciudades americanas con una violencia que no se conocía desde 1969. A principios de julio del mismo año, volvieron a reproducirse. La cuestión racial, hoy más que nunca, sigue siendo un polvorín dentro de la sociedad americana.



SEGUNDA DESINTEGRACION: EEUU Y LA SEGUNDA RELIGIOSIDAD



Melvin Harris escribía: "En los años sesenta, los teólogos se preguntaban, sin esperanza, si Dios había muerto. En los setenta había multitud de personas en los EEUU que afirmaban haber visto a Dios, o que ellos mismos eran Dios"... En los años siguientes todo esto iba a agravarse.



La nueva izquierda american , la contestación de los años 60 y el movimiento hippie cabalgaron paralelamente a lo que Theodore Roszak calificó como movimiento "psico-místico-paracientífico-espiritual-terapeutico" compuestos por Swamis, Sris, Babas, Bawas, Yoguis, maharishis, maharis, Budas, Gurús, Don Juanes castanedianos, Jesús Freaks, cientólogos, moonies y un largo etc. Se trataba, por lo general, de sectas minoritarias, arraigadas sobre todo en la costa Este. En 1968 aparecían los primeros Jesús Freaks, en 1964 los Hare Krisna, 1958 la cientología y los primeros moonies, en 1971 Maharaj-ji, en esos años proliferaron grupos zen, taoistas, budistas, hinduistas, sufíes, chamanes castanedianos, todos ellos dentro del ámbito de la contracultura. En las más de las veces se trataba de exportaciones adulteradas de las religiones tradicionales de oriente. Todo esto era producto de la crisis de valores y no hay que sorprenderse por ello.



Estas religiones y creencias daban esperanza a gentes que tenían ante sí una crisis de valores e ideales, unos por exceso -exceso de oferta de consumo, que no les terminaba nunca de satisfacer- y otros por defecto -imposibilidad de alcanzar la propiedad de bienes de consumo-, y esto se mezclaba con un tradicional residuo calvinista: "El dinero es un símbolo; representa el éxito cuando se tiene y el fracaso cuando no se tiene", la frase es de Ron Hubbard, fundador de la cientología. No era el único gurú en pensar así.



Todas estas sectas pasan buena parte de su tiempo haciendo proselitismo y recaudando fondos para el gurú. Una antigua moonie declara: "El mesías (Moon) debe ser el más rico. Solo El está capacitado para tener dominio sobre todas las cosas. La Iglesia de Hakeen asegura que las donaciones que se le entregan se incrementan cuatro veces en un plazo de 90 días. Su pontífice hace pronunciar la siguiente exhortación a sus partidarios, a modo de mantra: "Mas Rico Más Deprisa, Mas Rico Más Deprisa, Más Rico Más Deprisa, etc.".



A lo largo de los años 80 el eje de la superstición se desplazó en EEUU de las sectas orientalistas a los telepredicadores que pusieron a su servicio la más temible de todas las armas del arsenal psicológico: la televisión. Sus programas son vistos en el mismo momento vía satélite desde todos los rincones de los EEUU, al prometerlo todo, abren su esperanza de audiencia a la totalidad de la población americana. A mediados de los años 80 Pat Robertson recaudaba para su iglesia casi 100 millones de dólares al año. Jerry Falwell, líder de otra secta, "Mayoría Moral" pedía fondos a través de 650 emisoras de TV: "Cristo no ocupa el corazón de un hombre hasta que no tiene su cartera"... dos millones de personas habían acudido a su demanda con donaciones de todos los calibres.



TERCERA DESINTEGRACION: LA REVOLUCION SEXUAL Y EL PURITANISMO



En la historia de los EEUU se alternan períodos de gran tolerancia de costumbres con otros de férrea represión. El hecho de que menos de la mitad de norteamericanos acudan a las urnas crea una distorsión entre la América oficial y la real y, si bien un buen porcentage de electores exige a su candidato una sobriedad total y puritana en materia de ostumbres, otro sector y buena parte de los no-votantes son partidarios de todo lo contrario. Esta situación esquizofrénica supone un nuevo desgarrón interior en el seno de la sociedad americana.



La América puritana condenaba la sodomización, incluso en el matrimonio, con cadena perpetua en el Estado de Georgia, 30 años de cárcel en Conneticut, 20 en Florida, Massachusets y Nebraska. En New Jersey la masturbación mutua dentro de la pareja, incluso casada, se castigaba con tres años de cárcel. En la totalidad de los EEUU se consideraba delito -y se condenaba a ocho años- las relaciones bucogenitales y después de un período de permisividad en los años 70, desde principios de 1990 se han producido nuevas leyes restrictivas.



La condena a la homosexualidad se realizaba, no en nombre de la heterosexualidad, sino en nombre de la continencia más absoluta. Se consideraba, así mismo, que la masturbación era la via más directa para morir de tisis y que esta práctica unto a la sodomización eran usuales entre seres dominados por el diablo.



Mientras dura su esplendor erótico, la mujer americana, con sus curvas espectaculares y rápido envejecimiento tiende a sustituir sus posibilidades de dar o redibir placer por un culto narcista hacia el propio cuerpo y un exhibicionismo notorio, tras lo que se esconde una profunda anestesia sexual y una incapacidad para gozar. No es raro que el Informe Hite y otras encuestas mas optimistas hayan cifrado el número de mujeres frígidas o incapaces de alcanzar el orgasmo en los EEUU en el 75%.



Todo esto se debia estallar en los años 60: de un lado la aparición de la nueva izquierda y de la contestación, estimuló el Women's Lib y el Gay Liberation Front. Hoy en cualquier ciudad media de los EEUU un gay puede contar con una red de asistencia gay que le cubra desde la búsqueda de empleo hasta el club social, los contactos, los servicios de fontaneria, asistencia jurídica, vestido, comida, etc. El viejo y tradicional "ghetto" gay ya no es tal ghetto. En algunas ciudades de la costa. Este es precisamente el ciudadano no-gay el que vive en el ghetto impuesto por su heterosexualidad.



Tres elementos centrales motivan la crisis de las relaciones sexuales: de un lado el carácter de la mujer americana, su falta de sensibilidad a la hora de hacer el amor, su anestesia sexual, agravada, en contrapartida, por una oferta pornográfica que excita hasta extemos inigualables la fantasía del burgués medio: éste percibe la abismal diferencia entre la realidad de la posibilidad erótica vivida junto a su compañera y lo ofrecido por su imaginación que, a su vez, es estimulado por la pornografía. Estos dos elementos, pornografía y falta de educación sexual, provocan la incapacidad del varón para estimular eróticamentte a la mujer y responder a las exigencias y técnicas de su sexualidad, diferentes a las propias. En este elemento hay que constatar también el elevado número de crímenes con un transfondo más o menos sexual, el elevado número de violaciones, los casos de crímenes en cadena absolutamente demenciales con motivación sexual, etc.



De otra parte, la crisis económica, los altos costos de la educación de los hijos, hicieron que el llamado "baby boom" de los años 50, desapareciera y las tasas de natalidad cayeran en picado. Estos sentimientos antinatalistas modificaron las costumbres eróticas y la moral sexual yankee. La incocrporación masiva de la mujer al mercado de trabajo, fue otro de los factores de la convulsión. "No es divertido ser padre" dicen las estadísticas. ¿Cómo iba a ser de otra manera?. En una sociedad hiperindividualista en donde domina el "yo, ante todo", no es raro que la paternidad sea considerada bajo un aspecto pragmático. Hoy el 15% de las mujeres norteamericanas han decidido conscientemente no tener hijos y se calcula que un 35% de los embarazos que desembocan en nacimientos no son deseados. Esto y la fragilidad de las parejas formadas en función de una atracción sexual puntual, las hace formadas absolutamente inestables -nuevamente no es este un mal específicamente americano, pero también aquí las tasas de divorcio son sensiblemente superiores- y, como resultado, la educación de los hijos se torna extremadamente problemática.


Finalmente, la aparición del movimiento de liberación de la mujer ha terminado por envenenar las relaciones entre los sexos: ante la agresividad de las reivindicaciones femeninas, el americano medio tienen la sensación que la mujer es alguién tosco, ofensivo, antiviril, descarado, grosero y que difícilmente acepta la penetración sino que la considera una agresión a su dignidad, por no hablar de otras prácticas que forman parte de las fantasías del varón: esa sensación de terror ante la propietaria de la vagina, hace que el varón se refugie en otros que sufren su mismo problema.



Hoy en EEUU una de cada tres mujeres vive sola completamente al margen de cualquier relación sexual. ¿Los resultados de la liberación de la mujer? Veamos un frente en el que su avance ha sido espectacular: el Ejército, hay mujeres en todos los escalones, pero después de un período de silencio vergonzante, esta incorporación se enfrenta a la fría realidad de las cifras: tras la guerra del Golfo se supo que 60.000 mujeres militares habían denunciado vejaciones sexuales y el haber sido violadas por sus compañeros de uniforme que no han respetado grados, ni insígneas.



CUARTA DESINTEGRACION: LA OFENSIVA DE LA DROGA



Uno de los miembros del cartel de Medellín, Carlos Ledher, fundador del partido Nacional Latino, hoy preso en EEUU, había sido claro y brutal: "La cocaína es la bomba atómica de los pobres (...)El problema de la droga es el problema de los EEUU: tenemos que vivir de algo para pagar la deuda externa generada por el FMI ¿que tenemos? La nieve blanca..." Hoy EEUU está carcomida por la droga como difícilmente puede estarlo ningún otro país.



En la formación de la beat-generation de los años 50 ya había tenido parte importante el culto a la droga. En los escritos de Ginsberg, Borroughs, Carl Salomon, William Lee, etc. ya se percibe la fascinación "por la otra realidad", la de la droga. Diez años después, con la popularización del LSD a través de Timothy Leary, todo esto iba a cobrar un nuevo impulso.



Hasta ese momento la droga era patrimonio de minorías: de un lado intelectuales de las playas de la costa Este, de otro, "cosa de negros". Los hippies hicieron del culto al LSD y a la marihuana un hábito. Ciertamente no se trata de drogas excesivamente peligrosas o que creasen una adicción insalvable. Por lo demás, el estómago de la sociedad americana podía digerir perfectamente, como una excentricidad o una anomalía minoritaria, los focos de drogadicción. El problema apareció cuando tres drogas irrumpieron en el mercado a lo largo de los años ochenta de forma masiva: la heroina de extremo-oriente, la cocaína latinoamericana y el crak derivado de la anterior. Y si bien es cierto que la primera y la última siguieron recluidos en ghettos cada vez más grandes, pero ghettos al fin y al cabo, negros e hispanos, la cocaína mordió entre los WASP, la clase dirigente blanca, anglo-sajona y protestante. Cuando los yuppies de New York empezaron a acudir a la Bolsa o a sus lujosas oficinas, completamente intoxicados por la droga, la administración Bush empezó a preocuparse.



Reagan ya había enviado expediciones punitivas a Bolivia (marines en 1984 con resultado nulo), Bush intentó por todos los medios comprometer a los gobiernos latinoamericanos en una cruzada contra la droga que solo ha logrado recortar los excesos colombianos y exterminar a los miembros más combativos del cartel de Medellín (y mucho menos a los de Calí y a la narcoguerrilla), pero que apenas ha disminuido el tráfico...



Entre una población sana, socialmente fuerte y disponiendo de valores de referencia, la droga no puede filtrase sino muy capilarmente y nunca impregnar todo el tejido social. En una sociedad enferma, en cambio, la droga no es más que el epifenómeno -uno de los muchos- que revela la existencia de problemas mucho más profundos.



QUINTA DESINTEGRACION: EL DESASTRE MILITAR



Todo lo anterior podría parecer excesivamente subjetivo y con escasa fuerza para conmover a un coloso económico-militar como los EEUU. Pero es que precisamente, en estos frentes donde la situación alarmante. En un chiste publicado en abril del 91 en "The Washington Post" se podía ver un general americano durante una rueda de prensa en la guerra del Golfo: "Hemos destruido sus carreteras, sus puentes, sus infraestructuras y su economía está de rodillas -se refiere a Irak- ...así estamos iguales". La economía de rodillas, tal era la realidad a principios de los años noventa.



En 1960 al 40% de los PNB mundial pertenecía a los EEUU. Treinta años más tardeeta cifra había caído al 25%. La diferencia entre importaciones y exportaciones no ha dejado de desequilibrarse: hoy los EEUU importan el doble de lo que exportan, hace treinta años, la relación era justamente la contraria. ¿El famoso complejo militar-industrial? en los años 80 parte de la industria floreció gracias a sus contratos con el Pentagono: este sector progresó el 45% mientras que en la industria no militar, creció un 8%. La Iniciativa de Defensa Estratégica, el último estirón armamentístico de la "era Reagan", constituyó un balón de oxígeno para el sector, solo que como evidencia J. Riviere -"Los EEUU en el horizonte de la 3ª Revolución Industrial"- "El sector militar de la industria americana es el peor gestionado, el más fraudulento y el más ineficaz de todos".



Hay que desmitificar la "eficacia militar americana". Vietnam fue el espejo del desastre de un ejército. Pero en los años siguientes estos síntomas de ineficacia no han dejado de evidenciarse: la invasión de Granada, planeada para ser resuelta en cuatro horas, se prolongó por espacio de dos días y medio. Otro tanto ocurrió en Panamá en la intervención vergonzosa contra Noriega. Solo el 30% de los bombarderos que atacaron Tripoli en 1985 alcanzaron sus objetivos. Tres de los ocho helicopteros que participaron en la frustada operación de rescate de los rehenes de Teherán, fallaron en el momento crucial y se incendiaron sin ayuda de nadie. Años despues un capitan de destructor nervioso derribaria en el golfo Pérsico a un avión civil confundiéndolo con un bombardero iraní. Realmente poco si tenemos en cuenta lo poco que se sabe de cierto de la operación "Tormenta del Desierto": el misil "Patriot" falló en un 40% de intercepciones a pesar que se enfrentaba con anticuados missiles "Scud" (en los días de guerra se habló de un 96% de éxitos...). También los misiles Tomahawk y los aviones invisibles F-117A, están muy lejos de cumplir las espectativas de eficiacia que las autoridades militares americanas les atribuyeron en 1991. la victoria sobre Irak se debió al empleo de la misma técnica utilizada contra Alemania en la última fase de la guerra, el empleo masivo de los bombarderos de terror sobre las poblaciones civiles, machacando indiscriminadamente infraestructuras, industria y, solo aleatoriamente, ejército.



La ineficacia militar no lo es todo: puede ser sustituida -como de hecho lo ha sido en las últimas conflagraciones en las que los EEUU se han visto involucrados- por la concentración de poder destructor. Pero tal concentración solo es posible si la maquinaria de producción esttá bien engrasada: ¿lo está?.



SEXTA DESINTEGRACION: LA QUIEBRA ECONOMICA



Los EEUU son hoy el país más endeudado del mundo: un billón de dólares. El Estado federal, cada día, él solo, aumenta su deuda en 1.000 millones de dólares ("Le Monde Diplomatique", 14.06.92). No es raro que la inversión pública haya descendido al 0,3% (contra el 2,1% en Francia y el 5,1% en Japón). Desde 1985 la balanza de pagos da un resultado negativo.



Desde el punto de vista de la economía de mercado, un sistema económico es sano en tanto que produce riqueza, pues bien, cada vez son más el número de americanos cuyos ingresos dependen de rentas no proporcionadas por el trabajo (el 17% en 1950, el 24% en 1982). Ahora bien, las actividades que provocan estas rentas generalemente tienen lugar fuera del territorio nacional. Y aquí entra un nuevo elemento en consideración: las empresas multinacionales.



El proceso de acumulación de capital ha sido uno de los factores que han generado la aparición de empresas multinacionales, por lo demás ligadas a dos fenómenos: la entrada en escena de un nuevo tipo de gestor, el yuppie, y la agudización de las tendencias al oligopolio.



El yuppie no crea riqueza, no produce, no tiene contacto directo con los mecanismos de base del sistema industrial, su horizonte se reduce a una oficina, un teléfono y una terminal de ordenador. Su tarea no consiste en planificar producción, realizar estudio de mercado, ni nada por el estilo, sino en comprar y vender empresas en nombre de su consorcio industrial; no se trata solo de compras y fusiones que afecten solo al mismo ramo de actividad de la empresa matriz, sino de todo tipo de empresas cuya compra a bajo precio y su posible venta a precio incrementado -aun antes de haber sido rentabilizada- supongan una operación especulativa con alicientes. No es raro que por este proceso se encuentren ligadas a IBM empresas del sector alimentario, ni que fábricas textiles pertenezcan al consorcio Ford.



En 1975 las 200 primeras compañías industriales tenían un patrimonio mayor que las 500 primeras compañías de 1955. En 1982, las 50 mayores sociedades de los EEUU poseen el 42% de todo el activo utilizado en la producción, mientras que las 500 primeras son dueñas del 72% (los datos son de Melvin Harris, "La cultura norteamericana"). Cuatro compañías de automóviles controlan el 99% de la producción nacional, el 90% de los cereales de desayuno, el 92% de la producción de vidrio plano, el 90% de turbinas y motores, el 90% de lámparas eléctricas, el 85% de los frigoríficos, el 84% de cigarrillos...



A través del proceso de fusiones y compras se producen situaciones de olipolio en la casi totalidad de sectores industriales. No se llega al monopolio -prohibido formalmente- pero nadie niega que las cuatro compañías que controlan cada sector -y que, por lo demás, están entrelazadas por un complicado tejido de corporaciones bancarias- pueden ponerse en cualqueir momento de acuerdo para fijar los precios máximos y mínimos pasando la "libre concurrencia" a la categoría de bella intención.



Luego queda la cuestión de la calidad ausente desde los años 50 en las manufacturas americanas. Véanse algunos ejemplos espectaculares: en 1979 la Ford retiró 16.00 Mustangs y Capris del 70 por defectos en la dirección, 77.000 furgonetas fueron retiradas porque los latiguillos de los frenos delanteros eran defectuosos; 70.000 camiones ligeros no pasaron el control de calidad por problemas en las suspensión. Las cosas no iban mejor en General Motors: 172.000 Monza, Sunbird y Starfires del año 78-79 fueron retirados pro problemas de dirección. Los "Cadillacs" que en los años 50 fueron símbolo de la capacidad productora del imperio, veinte años despues sufrieron 41.500 bajas prematuras por problemas en la inyección.



Pero en otros sectores más discretos de la economía las cosas no iban mejor hasta el punto de que un vendedor de tostadoras ironizaba sobre la pretensión de Bush de liderar el mundo: "¿Cómo podemos dirigir el mundo si no somos capaces de fabricar una tostadora?" ¿A qué se debe todo esto? Fundamentalmente al desinterés del trabajador americano: obrero en una gran corporación industrial, nada le une como productor al consumidor que compra lo que él ha fabricado. Melvin Harris ironiza: "No es probable que un hombre se construya una lanza cuya punta se vaya a desprender en medio del combate, ni que una mujer teja su propio cesto con paja podrida", pero esto supone una relación íntima entre productor y usuario: nada de todo lo cual se percibe en las macrosociedades modernas.



La crisis del sector industrial agravada por los intentos de optimizar beneficios trasladando parte de las industrias a zonas con mano de obra más barata del Tercer Mundo, es paralela al aumento del sector terciario de la economía ¿Por qué se produce este fenómeno? La falta de calidad de los productos manufacturados se puede eludir momentáneamente mediante campañas de publicidad masiva que mostrarán, "sin lugar a dudas" que el producto en cuestión -por defectuoso que pueda ser- es el mejor del mercado. Esto esto unido a la aparición de nuevas tecnologías que abundan en el crecimiento de este sector, hace que aumenten las ocupaciones de servicios e información y disminuya la oferta de puestos de trabajo productores directamente de bienes. El sociólogo Daniel Bell escribe al respecto: "Si una sociedad industrial se define como productos de vienes y la industria decisiva en la configuración de la fuerza de trabajo, los EEUU han dejado de ser una sociedad industrial".



DIAGNOSTICO FINAL: ¿SOBREVIVIRAN LOS EEUU HASTA 2010?



En 1991 Busch dijo: "Hoy podemos ver un nuevo mundo, la perspectiva de un nuevo orden mundial. La guerra del Golfo ha sido el primer desafío a este nuevo mundo y nosotros hemos respondido, mis queridos ciudadanos [...] Oimos tan a menudo hablar del conflicto en el cual están nuestros jóvenes, del fracaso de nuestras escuelas, del hecho que los productos americanos y los trabajadores americanos son de segundo orden. No lo creais. La América que hemos visto en el Golfo era de primer orden [...] Hemos visto la excelencia incluso encarnada en el missil Patriot y en los patriotas que los han hecho funcionar". Más adelante añadía: "Ningún sistema de desarrollo ha encarnado la virtud tan completa y rigurosamente como el nuestro. Nos hemos convertido en el sistema más igualitario de la historia y uno de los más armoniosos". Y finalmente terminaba pidiendo para los EEUU el liderazgo mundial, dada su "alta talla moral".



En este apresurado repaso no exhaustivo hemos visto lo que queda de América, lo que es América; y eso no es todo: los factores de crisis y su incidencia en profundidad y superficie son de tal calibre que se muestran absolutamente irreversibles. Las líneas de tendencia en todos los ámbitos de la política, la economía y la sociedad, llevan a escalones progresivamente más degenerados y a una velocidad de caída, cada vez mayor.



El diagnóstico para nosotros está claro, mientras persista su crisis interna, América está condenada, no morirá por la ofensiva de enemigos que la acosen en sus fronteras, se desplomará interiormente víctima de sus carencias, conflictos y contradicciones. Y lo que es más importante: sin duda con América se hundirá también la ideología que le es propia. Así como la crisis de la URSS entrañó la desparición del comunismo como ideología, la quiebra de los Estados Unidos puede generar una superación de los valores que hasta ahora han caminado junto a la bandera de las barras y estrellas.



Estas dos crisis abrirán -están abriendo- un espacio de libertad para que las energías orientadas a edificar alternativas maduren y se concreten. Nunca como hoy, en los últimos cincuenta años, las condiciones objetivas para un cambio de sistema han sido tan favorables, nunca como ahora el sistema al servicio del capital ha estado tan cerca de su desintegración.



© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es" (escrito en 1994)

EL MISTERIO DE LOS HARENES

EL MISTERIO DE LOS HARENES

Redacción.- La institución del harén está muy arraigada en la mentalidad islámica. En Italia surgió una agria polémica en enero de 1996 cuando el gobierno de derechas endureció las normas contra la inmigración. Una de ellas era “la enmienda anti-harén”. Las asociaciones anti-racistas condenaron esta iniciativa que impedía a los inmigrantes traer más de una mujer a Italia, incluso cuando procedieran de países en los que la poligamia está autorizada.


En 1995 la editorial inglesa “Virgin” publicó una colección de novela erótica escrita por mujeres, “Black Lace” (Encaje Negro). Su éxito consistió en describir a la perfección las fantasías eróticas de la mujer occidental, la segunda de las cuales consistía en hacer el amor en condiciones de esclavitud o en un harén... ¿Qué tienen los harenes que suscitan un interés tan morboso incluso en un marco geográfico y cultural que no es el suyo ?


¿QUE ES UN HAREN ?


En sentido estricto el harén es el recinto especificamente destinado a las mujeres situado dentro de palacios o grandes edificaciones. La vivienda musulmana consta de dos partes perfectamente diferenciadas : el “selamlik”, destinada a los hombres y el “harenlik”, zona donde las mujeres pasan su vida.


“Harén” significa a la vez “sagrado” e “inviolable”. Eel lugar está vedado a los visitantes del otro sexo y solo puede ser frecuentado por eunucos o por el dueño y señor de la casa. Traspasar el umbral del harén acarrea la decapitación inmediata del intruso.


La vida de la mujer islámica transcurre en el hogar, mientras que el varón recorre las calles, trabaja fuera, va a visitar a los amigos o simplemente conversa con ellos en el zoco. La mujer islámica es prácticamente desconocida incluso para los amigos más íntimos de su marido. Es la administradora y gobernanta de la casa. Dentro del harén comparte su vida con otras mujeres de su misma condición o bien sirvientas y esclavas, en una estructura piramidal, perfectamente jerarquizada en cuya cúspide se encuentra la primera mujer que ha dado a luz un hijo varón. Fuman, beben, duermen, reciben a amigas, cantan, bailan, realizan pequeños trabajos manuales y, sobre todo, siguen escrupulosamente los preceptos de la religión islámica..


LA FUNCION INICIATICA DEL HAREN


El primer europeo que vió un harén fue Thomas Dallan, enviado a Constantinopla en 1599 para instalar un órgano que la reina Isabel regaló al sultán. Este se enfureció al saber que nadie entre sus súbditos sabía tocarlo y puso a disposición de Dallan dos concubinas, luego lo llamó a palacio mientras él estaba fuera para estimular su interés por las mujeres del harén. Lo que describió resulta extremadamente gráfico : “Cuando llegúe vi que el muro exterior era muy ancho, pero a través de las rejas pude ver las treinta concubinas del Gran Señor que estaban jugando con una pelota. A primera vista los tomé por muchachos, pero cuando me di cuenta de que llevaban el pelo caído a la espalda, en trenzas, recogido con una sarta de perlitas y por otras señales muy evidentes, supe que se trataba de mujeres. En la cabeza no llevaban más que un gorrito de oro, algunas llevaban polainas y otras la pierna desnuda, con un arete de oro en el tobillo; calzaban zapatillas de terciopelo de ocho centímetros de alto”. Dallam decidió huir de la ciudad antes de que el sultán regresará temeroso de que el haber observado el harén le acarreara la muerte. Las concubinas del harén procedían todas del mercado de esclavos de Constantinopla, la mayoría capturadas y robadas de naciones extranjeras cuando eran vírgenes, aprendían buena conducta, a tocar y a bailar y eran entregadas luego al Sultan como regalo. Al entrar eran incorporadas simplemente con la fórmula tradicional “La Illahe illa Allah, Mohamet rasul Allah”, no hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta. Otro viajero renacentista, el veneciano Ottaviano Bon definió así otro harén : “En los apartamentos de las mujeres viven como las monjas en los conventos” y más adelante añade “Las muchachas rompían toda relación con el pasado una vez entraban en el serrallo. Recibían nuevos nombres”.


Estos dos testimonios son suficientemente significativos: la entrada en el harén y su permanencia en él tienen una función religiosa. Como se sabe el Islam no conoce el monacato, ni para hombres ni para mujeres, sin embargo, el harén es el equivalente al monasterio católico de monjas. El hecho de recibir un nombre iniciático, de dejar atrás su vida anterior, la pureza virginal requerida para entrar en el harén y finalmente, el énfasis puesto por los tratadistas islámicos en la necesaria devoción a Dios que deben reunir las concubinas, son suficientes como para insertar el harén entre las instituciones religiosas llegadas al Islam desde otros horizontes geográficos, fundamentalmente hindúes y persas.


Así como el hombre encuentra la realización de su ser en sí mismo, entregándose a la meditación, a la guerra santa o a trabajos sacralizados, la mujer encuentra su realización renunciando a sí misma y entregándose a su hijo (como madre) o a su marido (como amante). En el caso del harén, las concubinas deben al dueño una devoción casi sobrehumana y una sumisión absoluta. La costumbre, por ejemplo, obliga a la concubina elegida para pasar la noche con el dueño del harén, a efectuar una entrada en las habitaciones reservadas, en la que haga gala de gran humildad, como símbolo de sometimiento dejará caer su camison, entrar en la cama por los pies y avanzar así hasta su amo.



El hecho de que el porcentage de esclavas capturadas fuera muy alto, implicaba que la presencia en el harén con su aislamiento y su estricto régimen de vida, así como la entrega devocional a su dueño, supusieran una especie de redención. En la sociedad islámica medieval el esclavo era considerado culpable (de no haberlo sido Alá lo hubiera protegido y por tanto no habría caído en la esclavitud) y el cumplimiento de las funciones propias de las concubinas en el harén, era una forma de volver a ser querido a los ojos de Dios.


LA DANZA DEL VIENTRE Y LA DE LOS SIETE VELOS


Galaleddîn Rumî, gran poeta islámico, había escrito que “Quien conoce la virtud de la danza vive en Dios, porque El sabe como el amor mata”. No es raro que la danza sea una de las distracciones más habituales practicadas en los harenes. La danza tiene una importancia particular en todo el ámbito islámico. En Turquía las cofradías de derviches practican ritualmente danzas sincompadas con fines extáticos. El movimiento circular de los danzantes hace que la sangre llegue a zonas del cerebro en donde habitualmente no suele llegar ; el esfuerzo, el cansancio y lo trepidante de la danza provocan una apertura extática caracterizada por un bloqueo del consciente que permite salir a la superficie estratos más profundos de la personalidad. Así el practicante pueda alcanzar la experiencia mística de fusión con lo Absoluto. Tal es el principio. En lo que concierne a la mujer islámica, practica dos danzas, suficientemente conocidas en Occidente, con fines iniciáticos : las danzas del vientre y de los siete velos.


En 1923 un explorador italiano que se había adentrado en Cirenaica y Tripolitania, entonces bajo dominación de Roma, pudo asistir a ceremonios secretas de carácter erótico, realizadas por cofradías iniciáticas musulmanas. “Gallus”, seudónimo utilizado por el explorador, estaba adherido a un círculo esotérico formado en torno a Julius Evola, el “Grupo de Ur”, y dió cuenta de sus experiencias en una monografía titulada “Experiencias entre los árabes”.


“Gallus” pudo asistir al rito de una auténtica danza del vientre. La ejecutaba una mujer miembro de la cofradía sufí y comprendía tres tiempos marcados por la altura de los movimientos de los brazos y por la expresión del rostro, que corresponden a los períodos de vita de la mujer. El último tiempo alude a la función erótica despertadora de la fuerza basal, durante la unión sexual, mediante el movimiento del vientre y del pubis. “Gallus” apuntaba que “la mujer que ejecuta la dnza sufre como en un parto. Y es que es un parto”. Una danzarina experimentada y conocedora de las prácticas sufíes alcanza el éxtasis en el curso de la danza y, lo que es más importante, genera en quienes la ven una especie de fascinación erótica que les conduce a una idéntica apertura de conciencia.


En cuanto a la danza de los siete velos su simbolismo esotérico y su intencionalidad erótica son palpables. La tradición refiere que Axum, rey de los axumitas, había conquistado el reino de Saba en el 532. Su favorita era la hermosa Aila Sah que fue sorprendida por un eunuco del harén en actitud de huir con un invitado a palacio. Aila para salvar al cabeza prometió al sultán bailarle la danza de los siete velos.


El velo había sido en las sociedades egipcia e hindú símbolo de castidad y pureza. El despojarse de cada uno de los velos suponía alcanzar la pureza del estado edénico primordial. Cada uno de los velos significaban los cuatro elementos (fuego, tierra, agua y aire) y los tres vehículos del Ser (cuerpo, alma y espíritu). Despojarse de ellos suponía, simbólicamente, alcanzar tanto la “quintaesencia” (superación del cuaternario) como la “unidad” (superación del ternario).


EL EROTISMO INICIATICO SUFI


El harén, la danza y el ciclo de relatos de “Las mil y una noches”, tienen como denominador común, el erotismo y la sensualidad. Era difícil que una raza particularmente predispuesta al sensualismo, como la árabe, no penetrara en el terreno de la magia sexual. Aun en nuestras días estas prácticas se realizan habitualmente en el Magreb y en la Península Arábiga. El escritor Peter Bowles, refiere que su mujer mantuvo relación lésbicas con una bruja marroquí, la cual la controlaba mediante una planta en cuyas raíces había colocado un paño de seda en cuyo interior se encontraban restos de menstruación de la mujer junto con antimonio. Baste recordar que el antimonio es la materia prima utilizada por los alquimistas árabes para la obtención de la piedra filosofal.


En la base de la magia sexual árabe se encuentra el concepto de la unión sexual como medio empleado para poner en acción la “barakah” o influencia espiritual. Quienes desean acceder a este tipo de prácticas deben de superar una serie de pruebas. Se les exige que no puedan ser hipnotizados, sin duda para prevenir un estado de pasividad o fascinación inmovilizadora, cuando entran en contacto con la mujer.


Estas cofradías disponen de mujeres adiestradas para la celebración de ritos sexuales.


POLIGAMIA Y CONDICION FEMENINA EN EL ISLAM


El Profeta reconoció, a pesar de inaugurar una tradición severamente masculina, que el dominio iniciático era accesible a la mujer. El Islam reconoce una desigualdad fundamental entre hombre y mujer, y más concretamente, una complementareidad. Mahoma había escrito : “Tres defectos en el hombre se convierten en cualidades en la mujer : avaricia, orgullo y timidez”, avara con los bienes del marido, orgullosa para no rebajarse a hablar con cualquiera y timida para evitar los lugares sospechosos.


El espinoso problema de la poligamia es tratado en el Corán IV, 3. El musulmán puede tener hasta cuatro esposas, siempre y cuando mantenga la equidad con todas ellas y puede mantenerlas. La oferta coránica no está exenta de amenazas : “Aquel que tiene dos esposas y no se comporta equitativamente con ellas, tendrá el día del juicio la mitad del cuerpo desequilibrada en relación a la otra”.


La situación intermedia de la sociedad árabe entre el mundo bizantino, el persa y el hindú, hizo que se filtraran influencias de todas estas tradiciones en el esoterismo y en el exoterismo islámico y que se superpusieran al sustrato étnico y cultural árabe. El harén, por ejemplo, procede de la influencia bizantina. De otro lado, la jihad islámica, la guerra santa, fue el vehículo que facilitó la expansión del Islám y la creación de un flujo cultural de Oriente hacia Occidente. Y esto se tradujo en una renovación cultural : de la lejana arabia, los guerreros de Mahoma absorvieron la cultura griega en la periferia de Bizancio y entre las élites culturales de Asia Menor y Egipto. Desde España irradió a todo Occidente. Por otra parte, el flujo inverso generado por las cruzadas y la llegada de órdenes mendicantes y ordenes militares, operó un efecto de osmosis. Fue así como en algunas descripciones del ciclo del Grial, los palacios de las damas misteriosas a los que llega el caballero, revisten el carácter de verdaderos harenes y la influencia islámica es bien patente en algunos casos.


Todo esto no puede hacer ignorar la realidad social actual de los países árabes. No siempre los preceptos coránicos se cumplen y, por lo demás, el mundo árabe no ha sido impermeable a la influencia laica occidental. Cuando las mujeres islámicas miran a Occidente, algunas de ellas ven un mundo diferente y ansiado. Tal es el caso de Fatima Mernissi, socióloga nacida a 500 metros de la universidad religiosa de la Qarauyin, “reserva espiritual” de Marruecos. La abuerla de Fátima, Lalla Yasmina, fue raptada en 1903 y vendida en Dar Benkirán, uno de los más importantes mercados de esclavos de la ciudad. Permaneció 15 años en un harén de Fez. Su nieta, Fatima Mernissi escribió en 1984 el libro “Marruecos contado por sus mujeres” y tres años después “El Harén Político” prohibido por la presión de los doctores en religión (“ulemas”). “El Harén Político” analiza toda al tradición transmitida con posterioridad a Mahoma con relación a la mujer y plantea la tesis de que el mensaje profético con respecto a la mujer fue falseado en el transcurso de los siglos para justificar la situación de permanente tutela en que se encuentra la mujer en las sociedades islámicas.


En 1989, Fatima fue incluida en una “lista negra” de 80 intelectuales indeseables para Jomeini...


R E C U A D R O F U E R A D E T E X T O


EL EUNUCO, GUARDIAN DEL HAREN


Los harenes de Constantinopla, los de Arabia y aquellos otros vinculados a otros conceptos religiosos en la India y en Asia, fueron siempre custodiados por eunucos y solo a ellos cabía entrar en el recinto. Su utilización va más allá de una simple medida preventiva destinada a preservar el uso de las concubinas solo a su propietario.


Existen tres variedades de eunucos, el completo, al cual de niño se le extrae en órgano completo de la generación (Dekeur, el pene), el escroto y los testículos, el eunuco incompleto al que se le priva solo de los testículos tras la pubertad y, finalmente, el eunuco al que se le atrofian los testículos por frotamiento. El primer tipo es el adecuado para velar por la seguridad del harén, los otros dos son considerados “inseguros”, al haber conocido en el inicio de la pubertad el deseo sexual. Los primeros tras la castración cambian física y mentalmente, no tienen barba, la laringe es de pequeñas dimensiones y la voz resulta infantil y aniñada ; su carácter está próximo del sexo femenino. Entre los árabes se dice que viven poco tiempo y mueren antes de los treinta y cinco años.


La idea general es que el eunuco sexualmente es neutro, no tiene una polaridad femenina y se ha visto amputado de la masculina, de ahí que su presencia en el harén no suponga una interferencia para la pura vibración de la feminidad que luego, al entrar en contacto con el dueño del serrallo, estará íntegra y sin haber sido menoscabada.

© Ernesto Milá – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

SUPERSTICIONES, SECTAS Y SEGUNDA RELIGIOSIDAD

SUPERSTICIONES, SECTAS Y SEGUNDA RELIGIOSIDAD

Redacción.-Pocas sociedades han estado tan alejadas de los valores religiosos como la nuestra, pocas tan materialistas y alejadas del mundo de los valores espirituales sin embargo, pocas sociedades como esta han sentido con tal fuerza la atracción por lo paranormal, entendido como superstición.


Mientras las religiones tradicionales han entrado en una crisis irreversible y el positivismo parece imponerse por todas partes, los fumadores se resisten a encender tres cigarrillos con una sola cerilla, el vuelco de un salero o unas tijeras abiertas son miradas con espanto y la ruptura de un cristal provoca sensación de una catástrofe irreversible y no es casual que el más devastador virus informático tenga como nombre "Viernes 13".
La superstición y todo lo que cabalga con ella -sectas, mancias, ocultismo, etc.- ocupan una parcela importante en los procesos degenerativos del mundo moderno: demuestran hasta qué punto la credulidad han sustituido a la religión de los ancestros y a la verdadera espiritualidad.


EL CONCEPTO DE SUPERSTICION


Nuestra cultura es altamente tributaria de la clásica y es en ella en donde hay que encontrar el origen de los significados culturales y etimológicos de conceptos y palabras que, como "superstición", están extremadamente difundidos en la actualidad habiéndose perdido el significado de los orígenes.


Para Cicerón "superstición" deriva de "super-stare", estar encima; "superstes" sería pues, el testigo, aquel que ha sobrevivido a un acontecimiento y puede dar fé de él; su carácter de superviviente implicaba que se gozaba de la protección de los dioses.


A partir de aquí el concepto fue variando en el mismo ámbito del Imperio Romano. Los supersticiosos pasaron a ser los arúspices y adivinos; procedentes de la antigua Etruria, vencida y desvastada por Roma pero de la que los latinos incorporaron algunos aspectos de su sistema religioso; a partir de entonces la "superstitio" tuvo una connotación peyorativa. Los patricios romanos terminaron por oponer "religio" a "superstitio", ésta última sería la forma corrompida de la primera, su exajeración, lo que hoy llamamos fundamentalismo.


El retórico romano Lactancio, convertido al catolicismo, inició una cruzada contra el paganismo y muy en especial contra el culto a los dioses domésticos y familiares, los manes y lares, identificando la "superstición" con el culto a estos genios domésticos. Finalmente sentenció que "la religión es el culto de la verdadera fé y la superstición de la falsa", idea que tuvo mucho éxito y pudo prolongarse a lo largo de la edad media.


El mismo San Agustín escribió un tratado "De las Supersticiones" en el que demostró ampliamente que éstas eran prácticas paganas e idolátricas que habían logrado sobrevivir. Las asimilaba a la adoración de figuras no divinas. San Agustín explicaba que todos los hombres utilizan signos para comunicarse, su observación de las prácticas satánicas le indicó que los diablos y los hombres se comunicaban también a través de marcas y símbolos, era con ellos que se sellaban los pactos diabólicos y se vehiculizaban las maldiciones y males de ojo. Pues bien, estos eran llamados por San Agustín "signos supersticiosos".


Más recientemente, hasta nuestros días y en nuestro ámbito cultural se ha considerado como superstición toda creencia extraña a la fé católica y contraria a la razón. Es difícil explicar, para esta doctrina, las interpolaciones entre catolicismo y religión que existen aun visibles en muchas parroquias y diócesis: la sangre de San Genaro, el culto a reliquias que jamás han podido pertenecer a quienes se les atribuye o las herraduras que aun hoy pueden verse en las puertas de la Iglesia barcelonesa de Sant Martí de Provençals, o la fé con que los fieles católicos pasaban por la joroba de mendigos situados en la puerta de las iglesias, los décimos de lotería o, incluso, el por qué, hasta no hace mucho, un católico consideraba pecado nombrar una culebra.


HECHICERIA, MAGIA, BRUJERIA Y SUPERSTICION


Existen distintos conceptos susceptibles de ser confundidos con las supersticiones. En ocasiones se producen interferencias entre superstición y magia. Se entiende generalmente por magia tradicional la manipulación de fuerzas suprasensibles mediante procedimientos codificados que produce los efectos paranormales esperados; los textos antiguos inducen a pensar que la magia estuvo extendida hasta tiempos relativamente recientes; los grandes humanistas del Renacimiento, incluido Pico della mirandola y Giorgano Bruno, eran adictos y practicantes de las artes mágicas, resulta difícil explicar como mentes tan preclaras cayeron en este tipo de práccticas.


Todo induce a pensar que el mago conseguía manipular fuerzas todavía no conocidas e identificadas por la ciencia y que él, mediante un entrenamiento adecuado conseguía "sentir" en un primer momento y luego utilizar en aras del logro de los obbjetivos perseguidos. La magia implicó una técnica, una transmisión regular a través de una escuela tradicional y unos resultados objetivos que posibiliten establecer un nexo causal entre el ritual empleado y el resultado producido. La superstición, en cambio, supone un precepto puntual, en absoluto un rito, ni la percepción de fuerzas suprasensibles, por tanto su reducción al universo mágico es arbitraria y errónea.


En cuanto a la brujería implica una utilización de procedimientos mágicos y productos tóxicos dirigidos al control de fuerzas que se presumen maléficas, persiguiendo unos resultados perjudiciales para algún sujeto. Es en el terreno de la brujería en donde hay que situar los "pactos diabólicos", las misas negras y las distintas formas de satanismo. La brujería occidental, en su génesis, supuso una alteración de los antiguos cultos telúricos y orgiásticos en un sentido demoníaco: mientras que el Dios católico asumió los carácteres de los antiguos dioses solares y sus atributos, el diablo, en la interpretación teológica medieval, derivó directamente de los antiguos dioses telúricos y ginecocráticos. Es evidente que las supersticiones no tienen nada que ver con todo esto.


Sin embargo, los niveles más bajos de la brujería generaron la aparición de la hechicería. Esta se situaba en un nivel muy inferior a su matriz originaria y, desde luego, muy por debajo de la magia tradicional, sin embargo asumía carácteres degenerados de ambos fenómenos. De la magia tomaba unos principios generales: la posibilidad de "capturar" fuerzas sutiles presentes en la naturaleza y "cargar" con ellas determinados objetos -amuletos, fundamentalmente- o mediante una serie de rituales causar perjuicios o inducir actitudes no deseadas conscientemente en sujetos hacia los que apuntaban sus prácticas. La hechicería fue un producto de la sociedad rural en la que la transmisión oral de unos conocimientos a lo largo de generaciones y generaciones produjo una inevitable degeneración de la técnica, ya de por sí muy simple y primitiva. Muchas de las técnicas de hechicería, finalmente, derivaron en supersticiones puras y simples: el uso de amuletos, ha constituido la forma más patente de este fenómeno.


SUPERSTICIONES HORIZONTALES Y VERTICALES


Extremando nuestro análisis sobre las supersticiones podríamos establecer una clasificación atendiendo a su implantación en la sociedad. Nos encontraremos con supersticiones extendidas a todos los ambientes sociales; la creencia en que pasar bajo una escalera, el evitar levantarse con el pie izquierdo, la aversión al número 13. Estas supersticiones comunes a todos los grupos sociales e incluso extendidos a distintos horizontes geográficos, pueden ser llamadas en rigor "horizontales", a diferencia de aquellas otras extendidas solo a grupos profesionales. La aversión al color amarillo entre las gentes de la farándula, el colocar sábanas de color para el primer servicio en los burdeles a fin de obtener buenos beneficios ese día, etc. Estas serían las supersticiones verticales.


Es difícil viajar al origen de todas estas supersticiones. Algunas de ellas parecen dictadas por los imperativos de la lógica: si uno pasa bajo una escalera tiene mas posibilidades de que le caiga algo que se está manipulando encima que si pasa esquivándola; otras nacieron de viejas tradiciones ancestrales: la aversión al número 13 deriva del número de apótoles más Cristo de los que uno le traicionó, pero esto no explica el por qué en otras latitudes tiene un sentido mirífico; para entenderlo había que remontarse al mito del Grial; en efecto, los caballeros de la Tabla Redonda eran 12 pero existía un treceavo asiento que era propiedad de "el caballero elegido"; quien llegaba a Camelot y se sentaba en el treceavo asiento veía el suelo abrirse bajo sus pies, había que esperar al "caballero elegido", es decir dotado de un poder sobranatural e innato, para que tomara posesión de ese asiento. Esto explica el sentido favorable del número 13 en los países anglo-sajones.


De hecho las supersticiones horizontales tienen como denominador común alguna antigua tradición degenerada o un mito que, expandido a través de la literatura, ha impregnado a la totalidad de la sociedad. Las supersticiones verticales tienen su origen en algún episodio maldito protagonizado por algún profesional de renombre, capaz, por su prestigio mismo, de crear un estado de alarma generalizado en su oficio, sobre tal o cual elemento.


LA SEGUNDA RELIGIOSIDAD


Contrariamente a lo que se estaría tentado de pensar, las supersticiones no aparecen del brazo de las grandes religiones tradicionales, estas tienen su eje en una teología que intenta racionalizar la idea de lo Absoluto o al menos intentar una aproximación orgánica. Los preceptos que acompañan a todas las grandes religiones son, bien normas de orden social que, con la sanción religiosa adquieren el valor de mandatos de obligado cumplimiento, o bien normas derivadas directamente de la teología a fin de realzar algunos de sus dogmas: la prohibición de ingerir carne de cerdo sería el ejemplo de lo primero y la doctrina cristiana de los sacramentos, muestra de lo segundo.


A esto no se le puede llamar en rigor supersticiones, sino preceptos; las supersticiones aparecen en los momentos en los que la impiedad y el materialismo dominan en la sociedad. Parece como si el hombre al observar la naturaleza y la vida, percibiera en ella algo mágico, inexplicable, no reducible a ecuaciones y teorías científicas; al no existir la verdad tradicional representada por la religión, el hombre se aferra a un sustitutivo de ella, y es entonces cuando apacen, con fuerza incontenible, las supersticiones. Cuando un conjunto de supersticiones se articulan en un núcleo organizado y alcanzan una relativa coherencia, el producto resultante es la secta.


Oswald Spengler en su monumental "La Decadencia de Occidente" acuñó el término de "segunda religiosidad" para referirse a este fenómeno que consideraba propio de los momentos crepusculares de las civilizaciones. Spengler demostró que, todas las grandes civilizaciones del pasado, al declinar, junto a las tendencias irracionales, la pomposidad y grandeza decadente, el materialismo práctico y el ateismo, aparecían por todas partes tendencias místicas y espirituales exóticas; estas irrupciones de lo paranormal y lo seudo-religioso serían como los fuegos fatuos que acompañan la desintegración de los cadáveres y que se siguen manifestando tiempo después de la muerte.


Al irrumpir la "segunda religiosidad" el público, en sus momentos de ocio, parece volver hacia las manifestaciones de fenómenos paranormales, y hacia todo aquello que comporta emociones fuertes, relaciones con lo oculto, con lo inexplicable, etc. La sociedad aparece sentir un interés morboso hacia todo tipo de "magos", mediums, espiritistas, astrólogos, quirománticos, videntes, curanteros, cursos de prácticas orientales, técnicas psicológicas, etc. En los momentos en los que parece dominar el paradigma de la racionalidad absoluta, la irracionalidad más radical sienta sus reales en la la ciudadela de la razón. Es en ese momento cuando las supersticiones pasan a convertirse en un uso social: cada día los lectores de los diarios, frecuentemente profesionales brillantes y honestos burgueses medios, consultarán la página de astrología, evitarán pasar bajo una escalera, colocarán sal y vinagre bajo su cama y frecuentarán un curso de yoga acelerado ignorando que una práctica desordenada de estas técnicas orientales mal divulgadas en Occidente puede llegar a causarle prejuicios físicos y psicológicos; los fines de semana en la reunión familiar jugarán a la "oui-ja" y la esposa, a fines de año, consultará a un quiromántico que le predecirá el futuro para el año siguiente y ella obrará en consecuencia, creyendo a pié juntillas cualquier predicción a pesar de su condición de enfermera diplomada...


LAS SUPERSTICIONES MODERNAS


Sería absurdo pensar que las supersticiones son patrimonio de personas de un bajo nivel cultural como en el pasado o de la sociedad rural. De hecho, tanto las supersticiones que hemos dado en llamar verticales como las horizontales alcanzan a personas de todas las clases sociales y de los distintos niveles culturales. Incluso la superstición ha hincado sus raíces en el entorno científico.


Ideologías y doctrinas que, en un pasado no muy lejano, fueron consideradas científicas y alcanzaron gran predicamento en los medios académicos y universitarios, como el marxismo o el freudismo, son hoy consideradas por algunos como sectas -más o menos sofisticadas- provistas de una teoría supersticiosa: ¿cómo se pudo sostener durante más de cien años que la clase obrera era objetivamente revolucionaria a pesar de que la mayóría de revolucionarios emergieran de cualquier otra clase menos del proletariado? ¿cómo se ha considerado seriamente la doctrina de Freud sobre el pansexualismo como explicación universal a cualquier alteración mental? ¿no era el círculo íntimo de psicoanalistas amigos de Freud una verdadera secta? ¿y los partidos comunistas?


La ciencia se ha convertido en el cementerio de teorías y doctrinas tenidas hasta hace poco como inamovibles, es posible que en ello radique su grandeza, pero también es cierto que esto demuestra hasta qué punto estamos lejos de alcanzar un saber estable e indiscutible capaz de facilitar certidumbres duraderas. ¿Hasta qué punto algunas doctrinas científicas actuales resistirán la presión del tiempo y lo que ha sido tenido por indiscutible caerá en el descrédito más absoluto y será finalmente tenido como superstición? Las teorías de los genetistas rusos con Lysenko a la cabeza figuran hoy en el cementerio científico, junto a la tapia de las supersticiones. También es posible que formas de organización política que hoy parecen normales y legítimas pasen a ser consideradas como absurdas y supersticiosas con el paso del tiempo, como hoy lo es la monarquía de derecho divino.


Buena parte de las actuales supersticiones intentar revestirse de un carácter seudocientífico: el fenómeno OVNI, la parapsicología, pero en el fondo el objeto de estudio no es sino mera superchería y a pesar de sus pretensiones el análisis científico de los fenómenos paranormales brilla por su ausencia. Pero mucho más peligrosas que estas son las supersticiones científicas, políticas, supersticiones culturales, y lo que es peor, resultan mucho más difíciles de advertir. Nuestra época está inerme ante este tipo de supersticiones que han logrado aureolarse del halo de respetabilidad y cientifismo.


Ante ellas, una vez más, solo el esfuerzo constante por percibir la realidad y alcanzar la verdadera objetividad, puede darnos la lucidez suficiente como para tamizar la superstición de lo real, la ilusión de lo tangible...


[RECUADRO FUERA DE TEXTO]


LAS SUPERSTICIONES MAS DIFUNDIDAS


- La aversión al martes y 13 procede de la relación entre "martes" y Marte, dios de la guerra y, por tanto de la destrucción. En cuanto al 13, la mitología nórdica (doce dioses reunidos, muere el treceavo, Balder), los Evangelios (doce apóstoles y muerte Cristo, el treceavo), y los relatos del Grial (la Mesa Redonda tiene un "asiento peligroso", el treceavo), coinciden en condenarlo al ostracismo.


- Casarse en el mes de mayo provoca mala suerte. A pesar de ser el mes de las flores y señalar el mejor período de la primavera, algunos pueblos indo-europeos, entre ellos los romanos, celebraron en aquel mes el culto a los muertos.


- Cruzar cubiertos sobre la mesa o dejar tijeras abiertas. Evoca el choque de las espadas y, por tanto, las desgracias de la guerra, por lo demás antiguas tradiciones mágicas atribuyen propiedades específicas a los metales que resultan maléficas cuando se forma el signo de la cruz.


- Colocarse alguna prenda de ropa al revés, un calcetín, la camiseta, etc. lo realizaban antiguos pueblos primitivos con objeto de engañar a la muerte. Una variante de esta superstición consiste en llevar un calcetín de cada color.


- Colocar herraduras en lugares visibles, estas deben colgar abiertas hacia arriba, deben tener cuatro o cinco agujeros, ser regaladas o encontradas, nunca compradas, de yegua mejor que de caballo, de la pata izquierda mejor que de la derecha... su relación con la buena fortuna derivaría de la semejanza con el creciente lunar, signo de fortuna y felicidad.


- El trébol de cuator hojas, verdaderamente excepcional pero que la tradición afirma que existía en abundancia en el Paraíso Terrenal. Al ser expulsada, Eva se llevó uno como recuerdo. Cada hoja del trébol da fortuna en el amor, la salud, el dinero y el honor.


- Abrir un paraguas en el interior de un hogar es una superstición que viene de Oriente; los paraguas llegaron a ser en la China del siglo XI objetos de culto solar, extenderlos sin la presencia del sol equivalía a un sacrilegio.


- Decir "salud" tras un estornudo, una práctica que, a pesar de las apariencias no está relacionada en absoluto a ningun precepto religioso, sino más bien a la superstición que considera que al estornudar puede arrojarse el alma (otras tadiciones hablan del alma como fluido vital residente en el cuerpo), mencionar el nombre de Jesús implica una bendición a modo de exorcismo.


- Derramar sal ha sido signo de mala suerte por lo costoso de este producto en otro tiempo. Se creía que el diablo caminaba a un metro a la izquierda de los hombres, por tanto, hechando sal sobre el hombro izquierdo el diablo se ahuyentaba al diablo (la sal le caía sobre los ojos).


- Levantarse de la cama por el "lado bueno", el derecho, procede de la consideración del lado izquierdo (sinistro, siniestro) como negativo, en contraposición a su opuesto, favorable. En alemán la palabra "derecho", "recht" alude a una ubicación geográfica como a rectitud de conducta.


- El gato negro ha estado asociado a malos augurios desde la remota antigüedad. Se dice que los gatos absorven las malas vibraciones (en tanto los perros hacen otro tanto con las buenas) y por tanto se acercan siempre a personas conflictivas.Se creyó en la Edad Media que el diablo y las brujas podían travestirse en gatos negros.


- Un espejo roto reporta siete años de desgracia, para evitarlo basta con enterrar el espejo. El motivo de esta superstición es lo caro que resultaba el vidrio en la antigüedad y la desgracia intrínseca de su rotura. La referencia a los siete años venía a colación de que para el hombre representaba un ciclo completo de su vida.


- Pasar bajo una escalera o encender tres cigarrillos con una cerilla son discutidos en cuanto a su origen. Se cree que al mentar tres elementos, alude a la Trinidad católica (o a la Trimurti hindú: Shiva, Visnhú y Brhama) y por tanto define un espacio sagrado al que no se puede penetrar sin realizar un sacrilegio. Otros aseguran que en la guerra de los boers cuando se encendía más de un cigarrillo con una cerilla, el enemigo advirtiendo la luminosidad disparaba..


© Ernesto Milá – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

¿EXISTE UNA VIDA ANTES DE LA MUERTE? NO ES DEL TODO EVIDENTE...

¿EXISTE UNA VIDA ANTES DE LA MUERTE? NO ES DEL TODO EVIDENTE...

Redacción.-El hombre moderno tiene miedo de morir y solo le reconforta pensar que más allá de la muerte existe un "corredor de luz", una sensación de "paz, quietud y serenidad", otra vida en definitiva. Muchos son los libros y los trabajos periodísticos, los reportajes y filmes que tratan -casi de manera obsesiva- sobre la supervivencia tras a muerte. Pero a fuerza de pensar en el "allí y entonces", nos olvidamos del "aquí y el ahora". Y la vida se resuelve en cada instante de eternidad, aquí y ahora.


En tales condiciones, es lícito preguntarse si existe o no vida antes de la muerte, entendiendo por vida, no solo el sufrir los acontecimientos de la cotidianeidad, sino el tener una percepción directa del ser y de la existencia.



LA VIDA: O ES ARMONIA O NO ES NADA



Algunos místicos católicos y también grandes meditadores de escuelas orientales o sufíes, han "percibido", en trances profundos de meditación, una ley de armonía en el cosmos que que hace de éste algo ordenado y evita que el caos se enseñoree.



El místico y el meditador no temen a la muerte, no tanto por la presunción -problemática, por lo demás- de que el principio de la personalidad, mi yo, subsistirá tras la muerte, como por la certeza de que con la muerte cesan las contradicciones de lo contingente y el alma humana, liberada, se integra -entra en sintonía- con el orden cósmico. A este proceso algunas escuelas budistas le han llamado "la extinción". Y, paradójicamente, es esa extinción -la abolición del principio de individuación que da nacimiento a nuestra personalidad- la que persiguen a través de sus prácticas y meditaciones.



A través de las diversas religiones y creencias, el abandono total del Yo (la renuncia al principio de individuación) y la práctica del amor (esto es, de la armonía y de la no-contradicción) hacia todo lo que les rodea, abren la vía a una percepción directa del cosmos y de la vida. Es en el curso de esas prácticas en donde la vida, aquí y ahora, adquiere su verdadero sentido. De ahí que a esta experiencia interior se la conozca en diversas latitudes como "el despertar", despertar es vivir, vivir es tener constancia del momento presente, apearse de la corriente del devenir, "vivir el aquí y el ahora".



A partir de aquí puede comprenderse el papel secundario que ocupaba el destino post-morten del ego que, sin embargo, centra buena parte de las preocupaciones del hombre moderno. Obsesionándose con la seguridad -altamente improbable- de obtener testimonios objetivos y convincentes al ciento por ciento sobre la pervivencia de su Ego tras la muerte, el hombre moderno se olvida que el problema fundamental lo tiene aquí y ahora; el momento presente es sacrificado y no vivido y la existencia se convierte en un sueño cuyo despertar es morir.



EL HOMBRE MODERNO UN HOMBRE ROTO



El proceso a través del cual se ha iniciado esta caida es complejo y se ha ido acelerando en el curso de la historia; está íntimamente relacionado con el tránsito de las civilizaciones tradicionales a las modernas. Entendemos por "civilización tradicional" aquella que muestra carácteres orgánicos, ordena todas sus partes y actividades en un conjunto integrador, holista y finalmente tiene su eje en la trascendencia, esto es en las posibilidades del hombre como ser que rebasa los marcos y las necesidades de lo estrictamente biológico y material.



La civilización moderna pone, por el contrario, el énfasis en una concepción biológica y reduccionista del hombre y en la satisfacción solo de su vertiente material -innegable por lo demás, pero no preeminente en relación al conjunto-; haciendo esto rompe el marco orgánico y holista anterior y coloca al hombre a merced de las fuerzas contradictorias que rijen todo lo que es material. Una serie de aspectos de la vida humana que anteriormente estaban integrados, se rompen y a partir de aquí puede entenderse el profundo malestar de las sociedades modernas y de sus componentes individuales.



Es dudoso que al resultado de todo esto se le pueda considerar "vida"; el hombre moderno no vive, soporta la vida.


LA RUPTURA DEL HOMBRE CONSIGO MISMO



El hombre moderno ignora cual es su verdadera naturaleza: apenas sabe nada importante de sí mismo. Conoce solo sus necesidades cotidianas y contingentes y al actuar en función de ellas termina convencido de que no es nada más que un tubo digestivo que es preciso alimentar y satisfacer en unas pocas necesidades más.



Pero el hombre es algo más que eso. Cualquier antropología tradicional implica una concepción más completa y realista: el hombre es cuerpo físico, pero también flujo mental (que puede controlar o mediante el cual puede ser controlado) y finalmente, late en él una chispa sobrenatural que hace de él algo diferente al resto de la naturaleza.



Una concepción reduccionista -utilitarista, si se quiere- hace del hombre un cuerpo, hecho de materia, que es preciso mantener y una mente atraída por las necesidades de esa misma materia que hay que satisfacer en lo que pida: el eje de la vida se desplaza de un polo trascendente (la concepción del hombre como un ser integrado en la naturaleza, pero al mismo tiempo radicalmente diferente a la misma, es decir, una vida orientada a satisfacerlos aspectos trascendentes) a un polo contingente (la vida como búsqueda del hedonismo más elemental y materialista).



LA RUPTURA DEL HOMBRE CON LA NATURALEZA



Una concepción materialista y economicista de la vida, debía repercutir, antes o despues, en la naturaleza: optimización de los beneficios, las leyes del mercado, la de la rentabilidad, de la productividad a todo trance, debía finalmente, agredir a la naturaleza. Los tiempos en los que el hombre tenía conciencia de que, en su parte contingente, formaba parte de esa misma naturaleza, han acabado.


La sobreexplotación de la naturaleza, los problemas del medio ambiente, las catástrofes derivadas de la energía nuclear, los experimentos genéticos descabellados, todo ello no son sino pruebas fehacientes del enfrentamiento del hombre con la naturaleza. Una lucha titánica en la que el hombre -como el Titán mitológico- siempre tiene las de perder.


Una vida integrada del hombre en relación a la naturaleza implica la utilización racional de los recursos que ésta ofrece; una ruptura, en cambio, implica sobreexplotación, agresión y conflicto. A estas alturas es imposible seguir compartiendo actitudes "progresistas" según las cuales el progreso científico irá compensando y corrigiendo el deterioro del entorno ecológico. Más aún: el encarrilamiento actual del progreso científico supone, día a día, una ruptura mayor del hombre con la naturaleza. La carrera entre una ciencia que deteriora el medio y otra ciencia que intenta paliar este deterioro prosigue frenética y sin cesar, con un resultado problemático al final del camino.


RUPTURA DEL HOMBRE CON SUS SEMEJANTES



Las sociedades modernos son profundamente insolidarias. El fenómeno no es nuevo. Desde que se definieron las relaciones entre los hombre como "homo homine lupus", estaban sentadas las bases para la aparición de un hiperindividualismo y para la abolición de todo lazo de solidaridad.



Fenómenos posteriores como el nacionalismo (que aparece con la revolución francesa, siendo en la práctica el individualismo de los pueblos), el racismo (que se afirma a lo largo del siglo XIX), el individualismo (para el cual el hombre es una unidad atómica separada de otras idénticas a él y necesariamente enfrentada), unido a la acumulación de capital y al afán de lucro y de usura, se van extremizando a lo largo del siglo XIX y XX y hoy no dan pié a ningún optimismo.



El repliegue individualista que registran las sociedades modernas, en las que nadie está dispuesto a sacrificarse por nada y ningún valor es defendido fuera de los estrictamente economicistas, hacen de la sociedad algo profundamente fragmentado y en crisis irreversible.



RUPTURA DEL HOMBRE CON LA MUJER



Sería injusto afirmar que la concepción tradicional de la pareja ha entrado en crisis; lo que está en crisis es la concepción burguesa de las relaciones hombre-mujer: la sumisión fálica de la mujer al hombre, ha sido sustituida por el igualitarismo a ultranza y en todos los órdenes. Pero la alternativa no está ahí; si la sociedad burguesa hubo roto la complementareidad hombre-mujer, lo que siguió después, no fue un "ir a más", sino un descender un peldaño: el de la reducción de la feminidad al tipo de varón, integrándose progresivamente en todas las actividades de éste, como si esto fuera una conquista, cuando en realidad lo que implicaba era llegar a las últimas consecuencias de una sociedad machista, la integración de la mujer en el modelo "macho". Pero esto supuso olvidar muchas cosas.



En primer lugar este planteamiento ignora la importancia de la sexualidad en la vida humana. Existe atracción sexual en tanto que existe polaridad entre los dos sexos. Polaridad implica atracción: más fuerte es la polaridad, más fuerte es la atracción, más atenuada está, más débil es la atracción erótica. Un mundo en el que los dos sexos tienden a igualar sus perfomances es un mundo sin polaridad, luego un mundo en el que la tensión erótica se ha relajado o desviado.



Nunca una sociedad ha sido tan libre y permisiva desde el punto de vista sexual como hoy, nunca al hombre se le han dado tantas posibilidades de gozar, pero nunca como hoy han existido tantas psicopatías sexuales.



La integración de la mujer en el mercado de trabajo (como trabajadora alienada y consumidora integrada), su incorporación a las filas militares y a trabajos ingratos y desfeminizantes, solamente puede ser considerada como una "conquista" por mentes abyectas y deformadas, nunca por cerebros sanos y objetivos.



RUPTURA DEL HOMBRE CON SUS HIJOS



La aceleración de los ritmos de la historia ha hecho prácticamente imposible la comunicación generacional. Las jóvenes generaciones lo ignoran casi todo de sus padres y lo que estos pueden transmitirles ya ha periclitado o carece de valor.



En este contexto el papel educador de los padres (en el supuesto de que estuvieran en condiciones y supieran educar a los hijos) se ha difuminado: los padres, delegando en la "educación obligatoria" la formación de sus hijos, han renunciado a aportarles algo de sí mismos, confiando en los buenos oficios del Estado o de entidades privadas.



Pero la educación es algo más que cinco horas de clase al día. La educación global implica convivencia, transmisión continua, y, sobre todo, ejemplo. El papel del padre de familia se ha devaluado y deja de ser, ejemplo, educador y orientador de sus hijos, para pasar a ser la persona que trae dinero a casa, tarea a la que se ha reducido la paternidad en nuestras sociedades.



No es de extrañar que el impulso vital que hace que una sociedad se prolongue en sus hijos, haya disminuido en Occidente y la pirámide de población se invierta. ¿Para qué tener hijos? Desde el punto de vista económico, son ruinosos; y tal es el único punto de vista que hoy cuenta, el economicista.



RUPTURA DEL HOMBRE CON LA "RES PUBLICA"



Occidente entero, el Primer Mundo, vive regímenes de democracia formal. En la práctica estos regímenes no son otra cosa que partitocracias tuteladas por una oligarquía económica. La libertad de expresión ("se puede decir todo pero no sirve para nada") es una ilusión formal. Las elecciones "democráticas", no solo se celebran ante una indiferencia cada vez mayor, sino que además las opciones en liza han sido uniformizadas en función del "realismo" y del "posibilismo": derechas e izquierdas liman sus aristas y se convierten en confusos conglomerados de centro.



Hoy, democracia, en Occidente, supone elegir solo, cada cuatro años, a unos sujetos con los cuales no existe la más mínima relación, divorciados completamente de sus electores, impuestos por las cúpulas de los partidos (esto es, por los grupos de presión a los que sirven), y cuya tarea se limita a apretar un botón siguiendo las consignas de su jefe de grupo parlamentario. No tienen iniciativa propia, ni autonomía de decisión, ni relación con sus electores...



Para colmo, la pared que separa la vida política de la económica es tan fina como un papel de fumar: los grandes negocios se realizan al abrigo del poder que, frecuentemente es cortejado por mafias corruptas y corruptoras. Esta degeneración de la vida pública -corrupción- aumenta, día a día, la separación entre el país real y el país legal. Por lo demás, puede intuirse el ejemplo de unas instituciones corruptas sobre una sociedad presionada por necesidades economicistas: es el "aquí vale todo" que vivimos. La economía dirige a la política, el poder económico al poder político, las necesidades del rendimiento máximo del capital se traducen en decisiones políticas...



La separación de poderes, base del liberalismo democrático, es mera entelequia y solo existe de manera teórica; la representatividad de las instituciones es más que cuestionable en tanto que los electores no reciben suficiente información (sino consignas y falacias publicitarias) a la hora de votar. Por lo demás, es tradicional que los partidos traicionen el voto de los electores y hagan todo lo contrario de lo que han dicho...



En estas condiciones el hombre moderno no participa de la vida pública. Esta ha sido usurpada y acaparada por una clique de políticos profesionales para los que la gestión del poder por el poder es la única norma y ley.



RUPTURA DEL HOMBRE CON LO TRASCENDENTE



Entendemos por trascendencia el impulso del hombre hacia el conocimiento de lo divino. La trascendencia forma parte de la naturaleza humana, tanto como su aspecto biológico o su flujo mental. El marco a través del cual el hombre pudo vivir en el pasado la trascendencia, no era únicamente el religioso; buena parte de las técnicas de ascesis no están necesariamente ligados a ninguna forma religiosa concreta. Estas técnicas forman parte del esoterismo, que se sitúa en un plano superior a la mera religiosidad exotérica.


En Occidente, la Iglesia Católica, renunciando a su esoterismo, poniendo el énfasis solo la fe y en el culto ritual, ha sido uno de los responsables de la ruptura del hombre con la trascendencia. El esoterismo implica la posibilidad de tener directamente la experiencia de lo Absoluto. La Iglesia, hace pasar tal experiencia a través del sacerdote y de la fé, no de un ascesis interior.



El resultado ha sido, no solo la disolución progresiva de los lazos del hombre con lo trascendente -lo que se operó en una primera fase- sino la desviación posterior del impulso hacia la trascendencia. Esta desviación se operó en dos direcciones diferentes: de un lado con la aparición de ideologías político-sociales que implicaban la aceptación de dogmas, ritos, culto, sacerdotes, escritos sagrados, etc. (el marxismo en primer lugar), y de otro, la proliferación de sectas seudo-religiosas, cultos exóticos, ocultismo de distintos pelajes, etc. que han constituido lo que podemos llamar "supermercado espiritual".



RUPTURA DEL HOMBRE CON LA ECONOMIA



La economía ha pasado, en el decurso de los siglos, de ser un accesorio para facilitar la vida social, a dirigir la totalidad de las actividades humanas. El hombre ha dejado de utilizar la economía para su beneficio y se ha convertido en una pieza más del complicado engranaje de producción y consumo.



La economía en las sociedades tradicionales estaba situada en el nivel que le correspondía: junto a la función productora. Ahora bien, al convertirse la burguesía en clase social preeminente, impuso sus valores a la totalidad de la sociedad y los convirtió en hegemónicos: afán de lucro y usura, leyes del mercado, de la oferta y la demanda, etc.



Pero el burgués utilizaba un arma peligrosa para alcanzar sus fines: el capital. Poco a poco, la acumulación de capital se ha ido concentrando en cada vez menos manos y ha cobrado vida propia: la economía se ha vuelto omnipresente, rige los destinos de los hombres y de las naciones, dirige la política e impone sus leyes en todos los campos de actividad humana y millones de hombres sufren las oscilaciones de un sistema económico que ya nadie controla.



Ya hemos dicho que la economía, para servir a la realización de sus leyes objetivas, ha terminado por agredir, de un lado al hombre, de otro a la naturaleza; pero esto no es todo. En los últimos 200 años se han ido produciendo crisis coyunturales en el sistema económico capitalista, que, mejor o peor, se corregían mediante ajustes técnicos; pero hoy, un examente pormenorizado de la actual crisis económica demuestra que no es coyuntural, sino estructural: pero la reforma de las estructuras económicas, pasa por el rompimiento de las leyes del capital y éste hoy, es hegemónico e inamovible y camina hacia sus últimas consecuencias lógicas: máxima acumulación de bienes, optimización de los costos de producción, regímenes de oligopolio, etc. con sus secuelas sociales: alienación del trabajo, legiones de parados, desfase entre la oferta de consumo y las posibilidades reales de consumir, marginación de sectores cada vez mayores de la población, etc.



RUPTURA DEL HOMBRE CON EL SABER



A partir del triunfo de las nociones mecanicistas de la ciencia, se operó un cambio sustancial en ésta: el saber dejó de ser algo universal y se fragmentó en especializaciones horizontes progresivamente más restringidos. La educación integral de los científicos se olvidó y la ciencia se convirtió en una búsqueda ciega y sin conciencia, en la que el desprecio más profundo por la dignidad humana, la seguridad del entorno ecológico y la calidad de vida, se utilizó en beneficio de los intereses de las multinacionales y de los gobiernos: unos y otros preocupados por los problemas de competencia.



El saber -como la economía- ha pasado de ser un instrumento en manos del hombre, a ser una cadena de hierro que marca su esclavitud. Hoy sabemos que la idea del progreso indefinido en falaz y engañosa y que los avances técnicos solo mejoran la vida en sus aspectos más superficiales, sino banales.



Ahora bien, dado el proceso economicista de las sociedades modernas, el saber -que en otro tiempo abarcaba ramas muy diferentes del pensamiento humano- ha quedado reducido al saber científico y éste, a su vez, al saber utilitarista: solo merece ser investigado aquello de lo que puede derivar un beneficio, sin importar cualquier otra consideración ética o moral: los espectaculares avances en biología son significativos a este respecto.



Dado que las humanidades no rinden un beneficio directo, pasan a ocupar un plano muy secundario en la enseñanza y son desvalorizadas por las nuevas generaciones. Idiomas como el latín y el griego, cuyo aprendizaje no es un alarde de mera erudición, sino un instrumento para comprender el significado de las palabras y la génesis de las ideas, desaparecen de los programas de bachillerato. La memoria -ese "músculo" a desarrollar- es estigmatizada por una pedagogía "progresista" y su práctica -que todas las civilizaciones tradicionales han colocado en el centro de su sistema pedagógico- borrada literalmente de los nuevos planes de estudio. El resultado son niños que utilizan constantemente la calculadora para sumar cantidades mínimas y que ignoran todo sobre el origen de su cultura y su pasado. El empobrecimiento humanístico de un saber así concebido, es tan evidente como dramático.



SOLDAR LAS RUPTURAS: PARA QUE HAYA VIDA ANTES DE LA MUERTE



De todas estas rupturas emana una psicopatología social que hace que la humanidad viva una crisis progresivamente generalizada que afecta a las sociedades en tanto que tales y a los individuos aislados en tanto que miembros de unas sociedades en crisis.



Aislando los males es posible evaluar los remedios eventuales. Hay que ver la marcha actual de la civilización, en su tendencia dominante, como una bola de nieve que cae por una ladera arrastrándolo todo y a velocidad progresiva. Parece como si a lo largo de los últimos doscientos años la historia se hubiera acelerado adquiriendo la forma de una curva asindótica en la que las fechas son el eje de ordenadas y el la desintegración el eje de abcisas. Pues bien, la existencia del hombre antes de la muerte, se desenvuelve en ese marco espectral.



Una vida "rota" no es vida, es un sucedáneo de vida. Frente a las rupturas y desintegraciones de hoy no queda más que una vía: recuperar el sentido -etimológico- de lo religioso. La palabra religión procede del latín, "religare", volver a unir. En sánskrito, la palabra "yoga", deriva igualmente de "yug", (raíz que, por derivación directa a dado origen a la palabra latina "yugo", unión) cuyo sentido es idéntico. Al hablar de "religión" nos estamos refiriendo no a dogmáticas concretas, ni a cultos o fés particulares, sino a la recuperación de una sabiduría capaz de reintegrar los distintos aspectos de la vida del hombre en una totalidad holística, en un conjunto unitario. Eso y solo eso, puede ser considerado como verdadera vida.



Solo así la vida recuperará un sentido. Solo así, podremos decir que vale la pena vivir la vida y más aun, que existe una vida antes de la muerte... al menos una vida digna de tal nombre.



© Ernesto Milá – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es