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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

365 QUEJIOS (48) centrismo

365 QUEJÍOS (48) – EL CENTRO INDEFINIDO

Me quejo de que el centro-centro tiene el atractivo de lo indefinido, la equidistancia ambigua y que solamente aparece y reaparece en situaciones de tránsito, pero nunca como estación término. En España estuvo presente durante la transición, cuando Suárez se sacó de la manga la Unión del Centro Democrático que era “ni de derecha, ni de izquierdas”. El pelo de la dehesa del ex falangista que fue Suárez le hizo impulsar esta idea en una España polarizada entre un “búnker” y una “oposición democrática” (que, en realidad, era el PCE, más algunas individualidades). La creación del “centro” fue el gran hallazgo estratégico de la democracia española para evitar una nueva guerra civil.

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365 QUEJIOS (476) derecha blandyblu

365 QUEJÍOS (47) – LA DERECHA ESCAPISTA

La “derecha” es, siempre ha sido y no puede dejar de serlo, una fuerza conservadora que insiste en “lo nacional”, mientras que la “izquierda” debería ser una fuerza progresista que tira más a “lo social”. O al menos así era en un tiempo en el que el elector tenía claro a quién votar. Luego había eclécticos que recogían elementos de lo uno y de lo otro, reconociéndose como “fuerzas centristas” y, finalmente, figuraban quienes no reconocían esta terminología y se situaban equidistantes de todos ellos y más preocupados por encontrar y seguir nuevos caminos que por definirse en función de otros. Pues bien, me quejo de que todo este lenguaje se sigue utilizando cuando ya ha perdido todo sentido y no responde a la realidad.

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365 QUEJIOS (46) izquierda

365 QUEJÍOS (46) – LA IZQUIERDA MARCIANA

No me quejo de que haya gentes de izquierdas o que se crean de izquierdas o que se sitúen a la izquierda. Me quejo de que la izquierda es hoy un páramo de ideas. O si lo prefieren más poéticamente, un vergel de tópicos y dogmas. Añoro los tiempos en los que existía una izquierda marxista con pies y cabeza, método analítico, orden y lógica. O me quejo de la desaparición de aquella otra izquierda anarquista que no se complicaba las cosas y sabía lo que quería: libertad. Yo nunca estuve en la izquierda, pero podía hablar con gentes de izquierda, incluso podía discutir con ellos. Hoy resulta imposible discutir con alguien de izquierdas. Dicen que son humanos, pero sospecho que, en realidad, bajo la cama tienen los restos de una vaina: los marcianos los han sustituido por réplicas humanoides.

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365 QUEJIOS (45) tirarlo todo

365 QUEJÍOS (45) – TIRAR ANTES QUE REPARAR

Me di cuenta de que algo había cambiado en el tiempo que había permanecido fuera de la sociedad española. Fue hacia 1986. El PC Amstrad que había comprado estaba todavía en garantía. Fallaba una tecla (creo que era la de mayúsculas). Lo llevé al servicio técnico, al cabo de unos días me lo devolvieron: “Está reparado”. En realidad no lo estaba. No habían reparado nada. Hubiera reconocido “mi teclado” en cualquier parte que lo hubiera visto: simplemente se habían limitado a cambiármelo. Todo. Desde entonces, cuando se estropea una tostadora, el más mínimo electrodoméstico, sé que no vale la pena llevarlo a reparar, incluso el que debería hacerlo me dice que me sale más barato comprar otro. Me quejo de que el “usar y tirar” se ha convertido en la ley de hierro de nuestras sociedades postindustriales y preapocalípticas.

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365 QUEJIOS (44) reciclado

365 QUEJÍOS (44) – OBSESOS DEL RECICLADO

En 1967 se hundió el primer superpetrolero construido en el mundo: el Torrey Canyon. Lo recuerdo porque, a partir de ese episodio el mundo entero empezó a hablar de ecología y de protección del medio ambiente. Dos años después, me llegó un manifiesto francés, el “Manifiesto Casandra” que hablaba ya orgánicamente de todos estos problemas e incluso de la obsolescencia programada. Así que me conciencié políticamente de la necesidad de una visión ecológica del mundo. Hoy, todo eso son recuerdos que pertenecen a nuestro pasado. Si los he recordado ha sido porque aquellas aguas han traído lodos como la obsesión por el reciclado sobre los que, servidor, se queja y no tanto de los personas de buena voluntad que creen un deber cívico contribuir en la medida de sus posibilidades a la recuperación del medio ambiente sino a los ayuntamientos que han hecho de este tema un lucrativo negocio. De eso si que me quejo.

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365 QUEJIOS (43) bolsas super

365 QUEJÍOS (43) – LA BOLSA DEL SUPER

Me parece muy bien que en el super me vendan una bolsa de plástico para llevarme lo que acabo de comprar. Incluso me parece bien que me la vendan por unos céntimos. Ahora bien, lo que me parece de pésimo gusto y una muestra de que en España las asociaciones de consumidores no sirven absolutamente para nada es que además de cobrármela, vaya por la calle haciendo publicidad del super en cuestión. Harina de otro costal sería si la bolsa fuera blanca y sin signos externos, pero no mostrando ostentosamente la marca del que me lo ha vendido. De eso me quejo y me quejo como una de las mayores incongruencias que la sociedad española acepta sin rechistar.

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365 QUEJIOS (42) olores

365 QUEJÍOS (42) – FRITZ ESTÁ MUERTO

No me refiero a los empanaos que bastante tienen con lo que tienen (vivir sin darse cuenta de que viven) me refiero al protagonista de aquel chiste alemán de los buenos viejos tiempos en donde Otto le pregunta a Fritz: “Oye ¿los muertos huelen? Fritz asiente y Otto le dice: “Pues tú estás muerto”. No hay que reírse necesariamente, pero el chiste pone el dedo en la llaga de uno de los grandes problemas de la modernidad: me quejo de que hay mucho guarro suelto por ahí. Más que nunca, sin duda. Me quejo de que hay gente que huele mal.

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365 QUEJIOS (41) bafles

365 QUEJÍOS (41) MALDITAS DISCOTECAS SOBRE RUEDAS

¿No han sentido ustedes alguna vez ganas de vaciar una cinta de balas de un Spandau MG-42 de calibre 7,92 mm sobre un coche que pasa junto a ustedes con una música atronadora y estridente que rompe los tímpanos? Yo, les confieso, que sí: muy a menudo. Será porque ,e he autodiagnosticado “hiper sensibilidad acústica”, el caso es que cualquier ruido que no he pedido, me molesta. Además, observen que, tanto estas discotecas sobre ruedas, como los giliflautas que exhiben su música en el móvil, solamente escuchan MALA (O MALÍSIMA MÚSICA). Nunca me he cruzado a ninguno que escuchara la Pastoral de Beethoven, el Canon de Pachelbel o las Cuatro Estaciones de Vivaldi. Ni siquiera algún clásico de los Beatles, de la Baez o del divino Dylan. Por algún motivo que corresponde a los sociólogos y a los psiquiatras estudiar, quien decide obligarle a que usted comparta su música, es un tipo con un mal gusto extremo. Me quejo de eso y tengo historia para esta queja.

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