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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Dalí entre Dios y el Diablo: I. Las raíces de la locura y del arte

Infokrisis.- El primer capítulo de la obra Dalí entre Dios y el Diablo está dedicado a estudiar las raíces del arte de Dalí. Estas raíces derivan de la procedencia del pintor: el Empordà (Ampurdán) bañado por el Mediterráneo y azotado por la tramontana. En ese ambiente nace el futuro pintor y es criado por una auténtica bruja, la famoso Lidia Nogués, una pescadora de Cadaqués a la que el destino le llevó a relacionarse con los más altos exponentes de la cultura catalana de la época. En este primer capítulo lo que se pretende es resaltar el arraigo de Dalí en su tierra natal.

 

 

I

LAS RAICES DE LA LOCURA

Y DEL ARTE

Se ha definido al Alt Empordà como el "corazón mágico de Catalunya". La definición no es excesiva atendiendo al paisaje. Viento y luz son las dos constantes que acompañan al viajero en el curso de su periplo ampurdanés: el viento que vuelve loco -capacidad atribuida, no sin razón, al Mestral y a la Tramontana- y la luz, vehículo de toda iluminación. Sobre estos dos elementos contradictorios, generadores de claridad y locura, transcurre desde milenios la vida en el Empordà.

Este libro muestra la peripecia de un pintor, nacido en Figueras y asentado en Port Lligat, tan arraigado en su tierra, que encarnó las contradicciones del paisaje que le vio nacer: locura y genio. De la combinación de estos dos elementos surgió su magia que, por lo demás, ya radicaba en aquella tierra desde milenios.

Un periodista preguntó a Dalí si creía que, de no ser español, habría triunfado en el mundo: "No, -respondió- una de las cosas más afortunadas que me han acontecido es eso de ser español; y mi tipo no puede producirse más que en España y, concretamente, en el Ampurdán". En su análisis sobre los grandes pintores flamencos y centroeuropeos, Dalí advierte en sus cuadros la falta de esa luminosidad que sólo puede dar el Sol reflejado en las aguas del Mediterráneo. Como pintor no podía prescindir del clima de su tierra; pasaba la primavera, el verano y parte del otoño creando en su estudio de Port Lligat; cuando el Sol declinaba, en noviembre y diciembre ocupaba la suite habitual en el “Hotel Meurice” de la rue de Rivoli, a pocos metros del Louvre; enero y febrero en Nueva York –“Hotel Saint Regis”, desde sus primeras visitas a la ciudad de los rascacielos- y unas semanas antes del inicio de la primavera, regresaba otra vez al “Meurice”. Tal fue el ciclo anual daliniano durante casi cuatro décadas: París, la tradición; Nueva York, el dólar; Port Lligat, las raíces y brotando de ellas, la creatividad.

EL EMPORDA MAGICO. PINCELADAS 

El Empordà es una tierra extraña y el Alt Empordà más extraña todavía. Las actuales modestas dimensiones de sus pueblos no nos indican que en otro tiempo fue una zona clave en acontecimientos estelares para la historia de la humanidad. Fue en esa zona donde se dirimieron los primeros enfrentamientos entre Roma y Cartago. Emporion -la actual Empuries- base romana de retaguardia, mostraba abigarrados muelles y calles salpicadas de prósperos comercios, en un tiempo en que la Colonia Julia Augusta Faventia Paterna Barcino (la actual Barcelona) o la Urbs Triunphalis Tarraco (Tarragona, capital imperial de la Hispaniae Romana) no pensaban siquiera en ser fundadas. Por el Empordà pasaron las legiones del Aguila y el León y, antes que ellos, los cartagineses, adoradores de la Diosa y, aun antes, los griegos y los focenses que acababan de fundar una ciudad de grandes navegantes y aventureros y hoy crisol de razas en torno a un puerto turbulento, Masalia (Marsella).

Pero antes que ellos, desde el 3500 hasta el 1800 a. de JC, un lapso de tiempo que abarca los períodos neolítico medio y final y el calcolítico, pueblos bastante difíciles de definir, acometieron en el Empordà la construcción de las mayores concentraciones megalíticas del Mediterráneo: dólmenes en Rosas (la Creu d’en Colestella), Espolla (Font del Roue y Cabana de l’Arqueta), Pau (Barraca d’en Robert), Viulajuïga (la Taula dels Lladres y el Mas de la Mata), Sescebes (Salt d’en Peió), en donde también alzaron un menhir (el de la Murtra) y otro que puede verse aun cerca de Agullana (en Palaus)... ¿cuántos más se habrán perdido? ¿Cuántos permanecen aún hoy cubiertos por espino o sedimentos? En aquellas centurias obscuras empieza la historia mágica del Empordà...

En nuestro libro "Guía de la Barcelona Mágica"[1] tuvimos ocasión de analizar siquiera brevemente los rasgos de los pueblos que se asentaron en el llano de Barcelona. Decíamos entonces que procedían de la zona del Norte de Africa y que llegaron a Europa en dos oleadas, hacia el 3000 y hacia el 1200 a. de JC, respectivamente. Narrábamos como estos pueblos se habían desparramado luego por todo el Mediterráneo, llegando hasta el Sur de la India y hasta Etiopía; comentábamos que un pequeño núcleo se desvió hacia el Norte y llegó a las Islas Británicas; finalmente aventurábamos la hipótesis -avalada en estudios pormenorizados de Herman Wirth y Julius Evola- de que estos pueblos constructores de megalitos fueran los supervivientes del continente perdido más allá de las columnas de Hércules, la Atlántida[2]. El matriarcado y la práctica de la magia telúrica fueron las características fundamentales de esa familia de pueblos que colonizó el Empordà y plantó allí sus megalitos. Desde que Emporion fue abandonada, tras la culminación victoriosa de la Segunda Guerra Púnica para las águilas romanas, el Empordà perdió su privilegiada posición y durante muchos siglos sus habitantes llevaron una plácida vida rural en el interior y marinera en la costa. A mediados del siglo XX, la explosión de la industria turística y los sucesivos ajustes económicos supusieron un trauma que operó un cambio completo de fisonomía.

Dalí tenía al Empordà -y con razón- como un paraíso matriarcal. Con los pescadores ganaban alta mar, solo quedaban en tierra sus mujeres, desmotivadas y temerosas de noticias terribles; ellas conducían el hogar y administraban el patrimonio familiar. Los cultos clásicos que arraigaron con más vigor fueron femeninos y afrodíticos, apoyados en las creencias del substrato racial originario. Cerca de Port Vendrés -en otro tiempo el Port Veneris, el “puerto de Venus”- existió un santuario a la Venus Pirenaica; en San Pedro de Roda, cenobio situado no lejos de allí, todavía pueden verse las columnas corintias de lo que presumiblemente fuera un templo clásico en honor de Venus Afrodita.

Poblado por constructores de megalitos, la magia telúrica se practicó en el Empordà desde la más remota antigüedad e incluso a principios del siglo XX quedaron elementos residuales de estas técnicas ancestrales. Costa Pau decía, describiendo el Empordà, que "Habéis de saber, amigos, que en el Empordà hay brujas. Hay que ser amigo de las brujas". Las historias sobre los manejos de las brujas corrían de boca en boca en tiempos en los que el vástago del notario de Figueras, Salvador Dalí, compartía pupitre con otros hijos de pescadores y proletarios en la Escuela Laica del Sr. Trayter. Salvo Dalí, estos niños se habían criado en un ambiente escasamente culturizado, proclive a aceptar las creencias ancestrales y tener por ciertas las historias de brujos y hechiceros. Muchos de ellos habían tenido como amas de cría a auténticas brujas locales; además, la familia del notario poseía una casa en Cadaqués, no lejos de donde vivía una última bruja de la comarca con cuya hija, Dalí, a su vez, se relacionará ampliamente. Se trataba de Lidia Noguer Costa, su amiga, pescadora y bruja, de quien decía Dalí decía de ella que "era una manifestación del sentido matriarcal ampurdanés".

Las brujas ampurdanesas tenían múltiples especializaciones: las había que leían el futuro observando las aberturas que la erosión combinada del viento y del mar había operado en las piedras; otras sabían interpretar los sueños; algunas lanzaban males de ojo por encargo y otras protegían de cualquier conjuro. En este ambiente de magia rural y supersticiones ancestrales bien arraigadas, se crió Salvador Dalí. Puede entenderse perfectamente que todo esto influyera ampliamente en la construcción de su personalidad.

LIDIA, BRUJA Y MAESTRA DE LOCURA 

Resultaba difícil que una mujer, pescadora y aislada en un pequeño pueblo como Cadaqués, tuviera el privilegio de conocer a grandes figuras del mundo de la cultura; y sin embargo, Lidia Nogués Costa fue obsequiada con ese afortunado destino y pudo codearse, de igual a igual, con Salvador Dalí, Josep Pla, Federico García Lorca, Luis Buñuel, Eugenio d’Ors, Xavier Montsalvatje y otros más.

Lorca quedó literalmente deslumbrado por Lidia y siempre que tenía ocasión preguntaba a Dalí novedades de la pescadora. En una curiosa foto remitida por Dalí a Lorca, se ve al pintor entre Lidia y dos amigas de ésta, igualmente brujas, llamadas por azar "la Filo" y "la Sofía". "Estoy contentísima de ustedes –Lidia, en su particular jerga, escribió a Dalí a propósito de esta foto- que no os avergonzáis de estar en medio de las brujas que muchos se dan vergüenza de tener relaciones con ellas por que tienen falta de cultura"; el pintor, a su vez, comentó a Lorca: "Que bien está la carta de Lidia cuando dice comentando la fotografía, que yo estaba en medio de la cultura o sea, a la derecha de la filosofía; a la izquierda de la mujer". En la mencionada carta, Lidia pedía a Dalí que le dijera a su amigo, el poeta Carles Fagés de Climent: "Dile que tiene que hacer un libro, que las brujas tienen que gastar sus perras". El libro -"Les Bruixes de Llers"- efectivamente apareció en una pequeña edición ilustrada por Dalí que hoy constituye una rareza bibliográfica. Lorca sentía atracción por la locura de Lidia que situaba como antítesis de la locura de Don Quijote: "La locura del Quijote es una locura seca, visionaria, del altiplano, una locura abstracta, sin imágenes. La locura de Lidia es una locura húmeda, suave, llena de gaviotas y langostas, una locura plástica. Don Quijote camina por los aires y Lidia por las orillas del Mediterráneo".

Xavier Montsalvatje fue otro de los artistas que se sintieron deslumbrados por la locura genial de Lidia hasta el punto de dedicarle una de sus composiciones: "La serenata de Lidia de Cadaqués". Josep Pla, por su parte, la conoció también en el curso de un paseo por el camino que va de Cadaqués a Port Lligat, acompañado por el doctor Víctor Rahola y unos amigos; se cruzaron a una mujer "con un cesto de pescado que saludó a Don Víctor con extraños y aparatosos cumplidos. Es evidente que parece una mujer del pueblo, pero por su vestido se ve que alberga la pretensión estrafalaria de parecer una señora: lleva un peinado aparatoso, una blusa hueca llena de lacitos, faldas a la moda de cinco años atrás, y unos pobres zapatos de torcidos tacones, de una irreparable tristeza. Adornada así parece una mezcla de alcahueta y bruja venida a menos", así describía el maestro de la narrativa catalana en sus "Crónicas del Ampurdán" a la pobre mujer.

"- Es Lidia, hija de Sabana, la última gran bruja que hubo en Cadaqués..." informó a Pla su acompañante, en una de sus excursiones ampurdanesas.

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Dalí entre Dios y el Diablo: Introducción

Dalí entre Dios y el Diablo: Introducción

Infokrisis.- Iniciamos la publicación de un libro que escribimos en 1994 y se publicó en 2003, estando en la actualidad completamente agotado. Dicha obra nos ha sido solicitada por muchos lectores, pero en la actualidad no existe intención de reeditarla, así pues, decidimos difundirla en sucesivas entregas en nuestro blog. El libro se titula exactamente: Dalí, entre Dios y el Diablo y se subtitula Lo esotérico y lo mágico en us vida y en su obra. La dedicatoria es, también significativa: "A quienes buscan las vías de la Tradición, para que no se extravíen como se extravió Dalí".

 

 

INTRODUCCION

"El Cielo es lo único que mi alma,

presa de lo absoluto,

ha buscado a lo largo de una vida

que a algunos ha podido parecer confusa y,

perfumada por el Demonio"

Salvador Dalí  

"El erotismo, las drogas alucinógenas,

las ciencias del átomo,

la arquitectura gótica de Gaudí y

mi amor por el oro, presentan un común de dominador:

Dios está presente en todo.

En el corazón de las cosas se esconde

la misma magia y todos los caminos conducen a la

misma revelación; todos somos hijos de Dios

y todo el universo tiende a la perfección del ser humano".

Salvador Dalí

El 23 de enero de 1989, a las 10:15 de la mañana, Salvador Dalí falleció en la Torre Galatea (anexo al Teatro-Museo de Figueras). Desde que entonces, decenas de biografías se han preocupado por detallar su vida, mientras que lo esencial de su obra se ha expuesto en todo el orbe a través de decenas exposiciones itinerantes; raro ha sido el año que Dalí no diera que hablar por uno u otro evento cultural. Y, sin embargo, el "expediente Dalí" dista mucho de estar concluido. El pintor de Cadaqués ha sido analizado desde todos los puntos de vista posibles, salvo uno que para él era particularmente importante: el de su relación con el mundo mágico, entendido como conjunto de técnicas y principios relacionados con lo que está más allá de lo sensible; vía doble que, en definitiva, conduce a Dios o al Diablo. Esta es precisamente la intención de las páginas que siguen: un análisis de la vida y la obra de Dalí desde el punto de vista mágico y paranormal.

Nuestro padre supo despertarnos el interés por Dalí. A la edad de diez años, vimos por primera vez en un "No-Do"[1] a Salvador Dalí hablando sobre la "veeer-ti-ca-li-daaaad de las ca-te-dra-les goooó-ti-cas y la ho-ri-zon-ta-li-daaaad del Me-di-te-rrá-neo". Había presentado en el jardín de su casa de Port Lligat un extraño amasijo de desperdicios que él llamaba "Cristo de la basura". El sujeto sorprendía no tanto por lo que decía como por la forma de expresarlo. En cuanto a su arte, debo confesar que apenas reparé en él; a decir verdad el "Cristo de la basura" me causó una sensación de rechazo[2].

Al regresar a casa pregunté a mi padre: “¿Quién es ese Dalí?". "Un genio, un pintor muy bueno... -me contestó- bastante loco, eso sí. En una conferencia en el Ateneo dijo algo sobre "aquell gran porc d’en Guimerá" y debió huir del escenario... yo mismo le perseguí hasta que escapó en un taxi por las Ramblas". A lo largo de su vida mi padre destiló siempre un aroma de serenidad difícil de igualar, así que el tal Dalí debía ser un tipo de cuidado para provocarle una reacción agresiva... No sabía hasta qué punto esto era cierto.

Pasados treinta años, al escribir "El Misterio Gaudí"[3], me topé con un curioso personaje de la intelectualidad catalana, Francesc Pujols, autotitulado "discípulo de Ramón Llull" y fundador de la "primera religión catalana"; conocido de Gaudí e íntimo de Dalí, Pujols era tenido en alta estima por el pintor que lo citaba con frecuencia y al que dedicó un monumento situado en la entrada de su Teatro-Museo de Figueras. El interés por Gaudí y por su misterio, me llevó inercialmente hasta Dalí a través de Pujols. Percibía en ambos algo anómalo que les hacía radicalmente diferentes del resto de artistas de su época y, al mismo tiempo, diferentes también entre sí. Dalí y Gaudí son, a pesar de su inmensa popularidad y de la facilidad con que la memoria recuerda alguna de sus obras, dos grandes desconocidos. Nunca dos personajes fueron tan admirados y al mismo tiempo tan desconocidos en el núcleo central de su personalidad.

Existía un trasfondo esotérico y misterioso evidenciado a través de los símbolos que utilizaba y de sus relaciones personales; esto mismo podía percibirse en Dalí: el análisis de algunas de sus obras, de los objetos que le obsesionaron durante su vida, sus gustos, sus ilustraciones, incluso en la evolución que sufrió con el paso del tiempo, en el surrealismo mismo o en su relación amorosa con Gala, se dejaba traslucir algo que estaba en contradicción con la banalidad exótica que recordaba del Dalí de aquel primer "No-Do". Al examinar la vida de Dalí el observador tiene la misma sensación que asaltaba al pintor siempre que contemplaba "El Angelus" de Millet: había algo oculto, no evidenciado explícitamente en el cuadro, pero cuya presencia podía adivinarse en las actitudes de sus protagonistas. Su aspecto frívolo, excéntrico y exhibicionista, provocador y narcisista, no era la totalidad de Dalí, era sólo una parte de su compleja ecuación personal; había otra, que frecuentemente no llamaba tanto la atención del gran público: su espíritu artístico hundía sus raíces en la mejor tradición clásica, sus intuiciones, expresadas mediante la paradoja y de forma excéntrica, indicaban una "búsqueda" y un impulso hacia la trascendencia, el mundo de la mística, la magia y lo paranormal, como no encontraríamos igual en otro artista de la modernidad.

A medida que avanzaba en mi investigación advertía que el pintor era algo así como un cajón de doble fondo, quizás incluso de triple o cuádruple fondo. Mientras que la trayectoria de Antonio Gaudí era lineal -evolutiva, pero lineal- no ocurría lo mismo con Dalí; los altibajos que se sucedieron a lo largo de su vida y de su obra, en su carácter, en la constitución de su personalidad, en la aplicación de su genio, en sus filias y fobias, hacían de él un ser contradictorio que me reservaba buen número de sorpresas. No albergo la menor duda que Gaudí murió ascendiendo por los senderos de la santidad. Dalí, en cambio, tras las más sorprendentes e intensas experiencias interiores, tras una búsqueda desesperada de la trascendencia, terminará deslizándose por los abismos de la locura, esa misma locura que siempre había querido conocer de cerca y que, finalmente, terminó por devorarlo.

Pocos artistas como Dalí y Gaudí están tan lejos y, sin embargo, tan cerca. Su denominador común, sean cuales sean sus diferencias caracterológicas y artísticas, es el elemento misterioso, irreductible al mundo que les rodeó. El arte de ambos era propio de una época en la que los hombres creaban no con fines utilitarios o esteticistas, sino para reflejar a través de sus pálidas construcciones la grandeza de lo Absoluto y el Orden del Cosmos. Por eso, tanto en la mejor pintura de Dalí como en ciertas construcciones de Gaudí hay geometría, medida, ritmo; vida, en definitiva. En Gaudí, esta trayectoria hacia la elevación de su espíritu se produce de manera lineal, ascendente y progresiva a partir de cierto momento de su madurez, en torno a 1885; en Dalí, por el contrario, la curva de su vida tiene forma de una campana de Gauss: a partir del punto de arranque -caracterizado por una proximidad a la locura inherente a sus años jóvenes- se produce un ascenso y una búsqueda de la perfección en el curso de la cual quedan atrás los cadáveres de las vanguardias que ha conocido y superado -el cubismo, el futurismo, el surrealismo-, su voluntad se dirige a dominar la técnica de los clásicos y ciertamente consigue aproximarse a ellos; en esa época su espíritu alcanza las más altas cumbres -de mediados de la década de los 40 hasta principios de los 60-; el éxito absoluto e indiscutible lo transforma en "Avida Dollars" (anagrama compuesto por las letras de su nombre y apellido, reordenadas, con le que lo apostrofó André Bretón), las voces de sirena de los aduladores, sus obsesiones, su particular problemática sexual, y la falta de una orientación sólida y coherente en su búsqueda de la verdadera espiritualidad, lo derrumban; a mediados de los sesenta inicia la pendiente de su decadencia interior. Ciertamente aun sus pinceles darán forma a cuadros notables, pero la vida del pintor ya no está a la altura de su obra. Sus últimos años son la crónica de una decadencia, del fracaso de su búsqueda personal; en ellos la locura no es un recurso para llamar la atención: es una realidad vivida patéticamente. Esta es la trayectoria de una vida y es la que vamos a intentar reconstruir a lo largo de estas páginas a través del prisma de lo paranormal, misterioso y mágico, el único que puede ayudarnos a comprender el núcleo esencial del pintor.

En las decenas de libros escritos sobre Dalí en los últimos cincuenta años aparecen pocos datos a este respecto y, si llegan a mencionarse no es sino de forma extremadamente fragmentaria, parcial y dispersa; y sin embargo, es cierto, que, tanto él como su esposa Gala, le atribuían una importancia de primer orden. El hecho de que la mayoría de libros que tratan la vida y obra de Dalí hayan sido escritos por críticos de arte o periodistas, hace que, en unos casos, los aspectos artísticos o anecdóticos ahoguen cualquier otra perspectiva, y sus escándalos, gestos histriónicos y publicitarios, atraigan más atención que su cosmogonía y el origen de su técnica pictórica. Por nuestra parte vamos a aludir a otro Dalí, el que, con propiedad puede ser llamado "mágico".

Mágico, a nuestros efectos, es todo aquello que supera los límites de la razón; ahora bien, esta superación puede darse en dos direcciones contradictorias: o bien en un sentido superior, entendido como formas tradicionales de ascesis que conducen a estados diferenciados de conciencia y a la experiencia mística, o en un sentido inferior, infrarracional, donde lo "mágico" frecuentemente se confunde con sugestiones del subconsciente. Los críticos tienen tendencia a reducir lo "mágico" en Dalí a mero irracionalismo, a un desbordamiento de la razón en un sentido inferior que, en rigor, deberíamos llamar "infrarracionalismo"; pero también existen fugas en la otra dirección. Por eso hemos llamado a este libro "Dalí: entre Dios y el Diablo"...

Bajo la denominación de "mágico", comprendida en este doble sentido, pueden agruparse distintos aspectos de la vida del pintor que definirán los jalones que vamos a recorrer: su arraigo en el Empordà y en la idiosincrasia local ("solo soy un campesino del Empordà", había dicho en alguna ocasión) fuertemente impregnadas por las tradiciones rurales, en las que la brujería ocupaba una parte sustancial, su adscripción al surrealismo y las relaciones de este movimiento con prácticas de algunas sectas ocultistas; su interés por el freudismo, considerado como una búsqueda dirigida hacia aquella parte del ser humano, el subconsciente, que consideraba como el mediador entre el mundo físico y el simbólico; su vocación de rescatar las técnicas de la pintura clásica, técnicas que enlazan con ciertos aspectos de la alquimia, el pitagorismo y el hermetismo; el amor mágico que le guió en sus primeros 45 años de relación con Gala; su complejo mundo erótico entendido, en ocasiones de manera mística y en otras de forma hedonista y perversa; sus concepciones políticas coherentes con un cierto nietzscheanismo, y con su visión mágica de la vida; la atracción hacia el Tarot y la Astrología que le condicionó durante toda su vida; sus relaciones con aspectos y personajes enfermizos del arte contemporáneo, atraídos por el satanismo, la magia y la brujería; su aproximación autodidacta al hermetismo y a la alquimia tradicional, la simbología utilizada en su pintura; y, finalmente, su actitud ante la muerte en donde evidencia su fracaso final. Tales son los grandes temas que vamos a tratar y que justifican tanto el título, como la legitimidad de la empresa abordada que discurre por senderos no trillados con antelación.

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© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es



1 "No-Do", "Noticias y Documentales" de obligatoria proyección en los cines durante el franquismo; respondía a los contenidos ideológicos y políticos del régimen.
2 El "Cristo de la Basura" o "Cristo de los Escombros" fue formado por Dalí con restos procedentes de un camión de basura y una barca semihundida que encontró en la bahía de Port Lligat. Dalí compuso los restos de basura y la barca, disponiéndolos en forma de cuerpo tendido entre los olivares y piedras del jardín de su casa de Port Lligat. Fue la primera vez que una imagen de Cristo se representaba horizontalmente; algunos la consideraron blasfema. Quince años después, los elementos atmosféricos -no precisamente benévolos en el Empordà- lo habían desfigurado y la "escultura" volvió al camión de basura.

[3] "El Misterio Gaudí", E. Milà. Ed. Martínez-Roca, Barcelona 1994.

HA SALIDO EL NÚMERO 3 DE IDENTIDAD

HA SALIDO EL NÚMERO 3 DE IDENTIDAD

Acaba de aparecer el número 3 de IdentidaD [15 de diciembre 2007 - 15 de enero 2008]. Puedes solicitarlo en tu kiosco habitual o bien a idpress7@gmail.com - IdentidaD

Hubo un hombre llamado Meyrink… que dejó una huella indeleble



Infokrisis.- Tras el cierre del número 3 de la revista IdentidaD he podido disfrutar de un pequeño lapso de tranquilidad que he utilizado para releer la obra de un autor, como mínimo, “anómalo”: Gustav Meyrink. A ello concurrieron dos circunstancias, la lectura del tomo I de “Introduzione alla Magia” recopilada por el Grupo de Ur, a caballo entre los años 20 y 30, y la reordenación de mi biblioteca en la que las obras de Louis Pauwels han ocupado durante años un lugar destacado. En la famosa obra de Pauwels, elaborada codo a codo con Jacques Bergier, “Le matin des magiciens”, se reproduce lo que los autores titulan “Un admirable texto de Gustav Meyrink”. Ese mismo texto es el que 35 años antes el Grupo de Ur había utilizado para sus estudios sobre el mundo mágico. 

La obra de Meyrink en castellano 

Se trata de uno de los fragmentos más maravillosos en la historia de la literatura europea que forma parte de la novela de Meyrink “El Rostro Verde” (edición española en Ediciones Sirio, Málaga 1989, págs. 204-211) y que empieza así: “La llave que abre nuestra naturaleza interior está oxidada desde el Diluvio, se llama Velar; Velar lo es todo…”. Leí este texto a los 15 años y ya entonces me impresionó. Lo volví a leer en francés en la celda 21 de la cárcel parisina de La Santé donde residí durante el verano de 1981 en tanto que perseguido político y me volvió  impresionar.

Lo he recordado muchas veces en las que me he sentado ante un muro blanco para practicar el Zen y ha sido, para mí, de mucha más ayuda que los cursos del tres al cuarto que se imparten en seudo-dojos de pago. En los primeros años 70, algunos intuíamos que la obra de Meyrink contenía algo que estaba ausente en cualquier otro novelista del siglo, incluidos Borges y el mismo Kafka. Afortunadamente, en 1970 recibí un catálogo italiano de Edizioni di Ar que ofrecía toda la obra de Meyrink en aquella lengua que hube de aprender para familiarizarme con Julius Evola y con el propio Meyrink. Solamente en 1972 apareció en Tusquets Editores, El Golem, la primera obra traducida a la lengua española. Hoy,  a ese libro, semidestrozado, le sigo considerando la mejor novela de mi biblioteca, después de El Quijote, el Romancero español y las grandes epopeyas clásicas.

Hubo que esperar luego a que Planeta publicara en 1987 “El Dominico Blanco”, otra de las grandes novelas de Meyrink que en el 2000 sería reeditada por Abraxas en nueva traducción. La misma editorial había publicado en 1986 El Ángel de la Ventana de Occidente. Y, finalmente, Siruela publicó en 1996 una recopilación de cuentos del mismo autor.

Hoy estos libros están agotados y varios de estos títulos se saldaron en su momento. No hay lugar para Meyrink entre la literatura-basura de nuestro tiempo. Honor para él que supo hacer de la literatura un vehículo de acceso al mundo mágico. 

El estilo de Meyrink.

Hay brillantez en la redacción de sus novelas y mucho más en sus temáticas. Como en la obra de todo autor existen obras “mejores” (El Golem y El Dominico Blanco) y obras “menos buenas” (El Ángel de la Ventana de Occidente y El Rostro Verde), pero todas, óigase bien, todas, son absolutamente imprescindibles porque, en su conjunto, forman un corpus doctrinal de enorme profundidad.  

El viejo maestro Julius Evola dedicó al “sistema” de Meyrink uno de sus últimos artículos en el diario Roma del 7 de julio de 1972. No es un análisis literario, sino de los contenidos esotéricos e iniciáticos de sus novelas, apenas cuatro folios que demuestran que casi 45 años después de haber conocido la obra de Meyrink en el marco de los trabajos del Grupo de Ur, Evola no había olvidado su contribución a la reformulación del esoterismo occidental. 

Dice Evola: “Meyrink es un autor verdaderamente único en su género. Decir que escribía “novelas” no es absolutamente exacto. Si en ellos lo sobrenatural tiene una parte importante, el todo no se reduce a lo fantástico como en la obra de Lovecraft o de Hoffman”.

A diferencia de estos autores, a los que cabría añadir al Jorge Luis Borges atraído por la cábala hebrea, especialmente en su relato El Aleen, Meyrink hace algo muy distinto a novelas: en su conjunto crea un propio sistema iniciatico.  Hay que ser muy cautos con esta palabra.

La iniciación parte de un concepto anterior y superior: la existencia de dos mundos separados, el mundo de lo físico y el mundo de lo metafísico, el mundo que es materia y el que está más allá de la materia; la iniciación sería el puente que uniría ambos mundos y que permitiría a la naturaleza humana, básicamente material o “espiritual” (pensamiento y voliciones), pasar al mundo superior. Hay distintos “modelos” iniciáticos en función de las distintas tradiciones, pero todos parten de la idea de muerte-resurrección. Muerte para el hombre-viejo ligado solamente al mundo de la materia y resurrección de un hombre-nuevo alterado antológicamente en su esencia interior, no como concepto sino como realidad perceptible. Esto y no otra cosa es la iniciación. 

El problema que se plantea es que, estando la iniciación ligada a tradiciones concretas, y dado el panorama de destrucción de las formas tradicionales propias de Occidente a partir del Renacimiento, parece como si se hayan cerrado las puertas, restando solamente tres formas residuales de iniciación: la doctrina de los sacramentos de la Iglesia Católica, convertida en una liturgia que parece haber perdido la memoria de sus orígenes, la iniciación masónica de la que resulta muy discutible si ha existido transmisión regular a partir del momento en que se forma la Gran Logia de Londres en 1717 que ya entonces carece de “regularidad iniciativa” en relación a las antiguas corporaciones; y, finalmente, los restos de las corporaciones medievales que solamente subsisten en Francia en el fenómeno del “compagnonage” [al que hemos dedicado un par de artículos en infokrisis]. Así pues, el panorama es desolador: la masonería y el catolicismo son discutibles en tanto que sistemas iniciáticos y en cuanto al compagnonage está vinculado a un país (Francia) y al ejercicio de unas pocas profesiones, estando también hoy extremadamente desfigurado. No es raro que desde el siglo XIX, algunos occidentales hayan vuelto la mirada hacia Oriente.

El resultado no ha sido menos catastrófico y quienes han cometido la imprudencia de seguir el ejemplo de René Guénon vinculándose al Islam o quienes se han sentido atraídos por el budismo tibetano desembarcado en los años 70 en Occidente, han sufrido vicisitudes que casi entran en el terreno de lo atrabiliario más que de lo iniciático. En cuanto al Zen, la única suerte es su simplicidad y la ausencia de rituales que requieran la pertenencia a una “escuela iniciática”. Por no hablar de los destrozos causados por innumerables sectas que, a partir de la Sociedad Teosófica y de sus distintas ramificaciones y escisiones, llevaron a generaciones de “espiritualistas” occidentales a vías muertas, si no a las peores desviaciones. Meyrink las conoció. En su juventud se vinculó a la Sociedad Teosófica y al espiritismo.

Abandonó pronto la primera y quedó horrorizado por lo que vio en las sesiones espiritistas a las que frecuentemente ataca en sus novelas, en especial en el capítulo de El Dominico Blanco titulado “El Rostro de Medusa”.  Meyrink experimentó en sí mismo el cierre de las vías iniciáticas en Occidente. Conoció, desde luego, el khabalismo hebreo, practicó alguna forma de hinduismo y conocía también las técnicas del yoga.

Evola resalta que su temática estaba próxima de la doctrina hinduista del anâtmâ que niega la existencia de un Yo en el ser humano. Esta doctrina fue incorporada al budismo de los orígenes y Evola cita al respecto un fragmento de El Rostro Verde:  “¿Usted cree que todos aquellos que están circulando ahora mismo por estas calles, poseen un Yo? No poseen nada. Son poseídos en cada momento por un fantasma que desempeña en ellos el papel de un Yo”. Liberarse de ese “fantasma del yo” es la finalidad de toda doctrina iniciática y está presente casi de manera obsesiva en la obra de Meyrink hasta constituir la médula de El Dominico Blanco y de El Golem.  

Meyrink, desengañado por los distintos sistemas iniciáticos degenerados o que llegaban a Europa en pésimas condiciones de transmisión, o simplemente que eran verdaderas doctrinas caricaturescas (teosofismo, neorosacrucianismo y ocultismo en general), decidió elaborar su propio sistema, dándole coherencia y homogeneidad. Este sistema está presente en sus novelas y es lo que el “último Evola” en Cabalgar el Tigre (1966) llama “vías autónomas hacia la trascendencia”, algo que para René Guénon constituía una herejía.  Así pues, las obras de Meyrink contienen un verdadero método iniciático y no pueden ser leídas como simples relatos imaginativos, más o menos brillantes y más o menos literariamente perfectos, sino que es preciso percibir en ellos su dimensión trascendente y transfiguradora.  

La técnica utilizada por Meyrink para transmitir estos conocimientos es crear una atmósfera angustiosa (el gueto de Praga en El Golem y la “casa de la última farola” en sus últimos capítulos), la vivienda del aristocrático barón en la que vive el protagonista de El Dominico Blanco, el Salón de Artículos Misteriosos de Chidher el Verde, en El Rostro Verde, etc. Luego crea una trama casi onírica o completamente onírica y va alternando capítulos en los que la trama novelesca va avanzando, con otros donde aprovecha para fijar las bases de su teoría iniciática.

Éstos son inseparables de aquellos, resulta imposible entender el desenlace de sus novelas desatendiendo de las contribuciones teóricas que, por lo demás, están perfectamente integradas en la narración.  

Meyrink, el hombre de Praga 

Había nacido el 19 de enero de 1868 –a las 13:30 para quienes quieran establecer su carta astral- en el hotel Blauer Bock de la Mariahilfer Strasse, en Viena y su verdadero nombre era Gustav Meier. Su padre, el barón Karl Warnbüller von und zu Hemmingen, ministro en Güttemberg, jamás lo reconoció. En cuanto a su madre, un actriz teatral, Maria Wilhelmina Adelheyd Meier, jamás consiguió entenderse con ella. Pronto cambió su apellido por el de Meyrink que utilizaría para firmar sus obras, pero también en su vida civil. Es difícil valorar si este origen –hijo bastardo de un noble y de una corista- le influyó en su peculiar psicología, lo que sí es cierto es que en todas sus novelas aparecen guiños a lo que fue su vida personal y su origen. Es frecuente, por ejemplo, que aparezcan figuras de nobles ancianos, actrices fracasadas, prostitutas portuarias.

De todos ellos, quizás, el que sale mejor parado es el padre adoptivo del protagonista de El dominico blanco, “barón Bartalömeus von Jöcher, farolero honorario”. Por el contrario, los nobles que aparecen en El rostro verde son personajes ridículos y de hábitos anómalos. Sea como fuere, al alcanzar la fama, la familia del padre le autorizó a utilizar su apellido, gesto que Meyrink declinó con orgullo. La madre permanecía poco tiempo en el hogar, así que Meyrink convivió en la mayor parte de su infancia y adolescencia con sus abuelos en la ciudad de Hamburgo. Cuando fallecieron éstos, se vio obligado a acompañar a su madre en las distintas giras que hizo por centroeuropa. Eso le llevó a Munich de Baviera, nuevamente a Hamburgo y finalmente a Praga en 1883 donde su madre trabajó en el Teatro Alemán. Luego, incorporada a otras compañías, dejaría a su hijo adolescente de apenas 17 años solo en Praga. Meyrink permanecería en esa ciudad durante 20 años y la absorbería por todos sus poros tal como demuestra la descripción precisa y lúgubre que realiza del gueto judío en El Golem

En su juventud se interesó por el ocultismo convencional y el espiritismo. Sus biógrafos cuentan que intentó suicidarse a los 24 años, pero justo en el momento en el que, tras haber escrito su testamento y varias cartas a sus seres queridos, estaba preparando la pistola, alguien lanzó bajo el quicio de la puerta un folleto ocultista de orientación espiritista que cambiaría su vida. El título de este opúsculo era sintomático: La vida que vendrá.

A partir de este momento y a lo largo de toda su vida se inicia el sendero espiritual de Gustav Meyrink que le llevaría por senderos erróneos –espiritismo, seudorosacrucianismo, teosofía- y, más adelante, por fuentes más directamente conectadas con la verdadera espiritualidad: khábala, budismo, zen... para terminar con una interpretación esotérica del cristianismo muy evidente en algunos fragmentos de su novela El rostro verde. En el momento en el que la Golden Dawn consiguió atraer a la crema de la intelectualidad europea, Meyrink ingresó en sus filas.  

No está claro –al menos no en las biografías que hemos consultado siempre en lengua extranjera- el por qué se separó del ocultismo convencional y se introdujo en el mundo de la tradición esotérica. Da la sensación de que fue de una etapa hacia la siguiente, más que “progresando”, rompiendo con la anterior y rectificando el tiro hasta reconstruir un sistema, en cierto sentido, muy parecido al del helenismo de los primeros siglos de nuestra era, y en concreto extremadamente similar a la doctrina de Plotino.  Lo cierto es que en todas sus grandes obras proliferan las puyas contra el espiritismo del que abomina y denuncia como una gran falsificación y del teosofismo y de sus prácticas sectarias.  

Un año antes de intentar suicidarse (1892), Meyrink ingresó en la sociedad teosófica fundando la logia de Praga junto al famoso escritor Julius Zeyer. Era demasiado joven como para poder advertir la formidable patraña seudo-espiritualista y el inextricable galimatías ocultista creado por la Blavatsky.

Llama la atención que muchos hombres de amplia cultura e inteligencia, que aceptaron inicialmente el mensaje del teosofismo, terminaron muriendo prematuramente en medio de agudas depresiones que destruyeron su sistema inmunológico o, simplemente, les llevaron directamente al suicidio. Recordamos, por ejemplo, el caso de Montoliu y Togores, fundador, junto a Josep Xifré Hamel, de la Sociedad Teosófica en España que murió prematuramente tras obsesionarse con prácticas mediúmnicas y por la confusión mental subyacente en el corpus doctrinal de ese grupo ocultista.

Como hemos visto, Meyrink “solamente” intentó suicidarse.  En esa ciudad concluyó su bachillerato y luego estudios de economía y comercio. Tuvo distintos trabajos relacionados con esta profesión y se especializó en comercio internacional y negocios de exportación. Casualmente conoció al sobrino nieto del poeta alemán Christian Morgenstern con quien fundo su banco, Meier&Morgenstern.

En ese tiempo, la personalidad de Meyrink era francamente frívola y recuerda mucho a los años de juventud del arquitecto catalán Antoni Gaudí. Ambos fueron dandys, amantes del lujo y las comodidades, de la buena vida e incluso dotados de un carácter soberbio y altivo. A diferencia de Gaudí, Meyrink destacó como deportista e incluso alcanzó éxitos internacionales como regatista. Se convirtió en una adicto al ajedrez, especialidad en la que también destacó. Se dice que fue el primer propietario de un vehículo que cruzo Praga y era un maestro en esgrima y tiro. 

La banca privada creada por Meyrink le proporcionaba un aceptable nivel de vida, pero le desagradaba extraordinariamente ese trabajo. En sus obras, los comerciantes, negociantes y funcionarios son tratados de una manera despectiva. La cambalachería del viejo Wassertrum, el repelente personaje con labio leporino de El Golem, es la traslación simbólica de todas las insatisfacciones que le proporcionó su trabajo. Sea como fuere, en un momento dado, la banca quiebra y Meyrink termina en la cárcel completamente arruinado.  

No hay mal que por bien no venga, así que, a partir de 1902, para sobrevivir, empieza a realizar traducciones de Dickens y a colaborar en distintos medios de prensa, especialmente en la revista satírica Simplicisimus. Su primer cuento, publicado en  esta revista, se titula El soldado caliente. Luego aborda la composición de pequeños cuentos fantásticos. Poco a poco, se irá familiarizando con el noble arte de la escritura a la que irá trasladando sus experiencias interiores. Evola dice de Meyrink que “más que crear personajes y sus andanzas, los “veía””. Se nutrió de Kafka, a quien conoció personalmente después de una florida correspondencia. Y sintió una especial predilección por la obra de Thomas Mann con quien también mantuvo un abundante intercambio epistolar. 

El incidente que generó la ruina económica de Meyrink y de la banca Meier&Morgenstern es confuso, pero parece que cuando todavía no estaba casado con la que luego sería su segunda mujer, alguien la insultó públicamente y Meyrink retó a un oficial del ejército austriaco, pero éste se negó a batirse en duelo alegando el carácter bastardo de Meyrink. No sólo eso, el ofensor se las dio de ofendido y denunció a Meyrink por ultraje al honor. Meyrink fue juzgado y condenado, pero, el denunciante y sus amigos de la casta militar emprendieron una campaña contra el banco Meier&Morgenstern, acusando a Meyrink de estafa. La policía lo detuvo, registró el banco. No se encontraron pruebas y en el juicio fue absuelto por el delito de estafa, pero fue nuevamente arrestado al fallar el tribunal la sentencia por delito de honor favorablemente a la parte demandante. Cumplió quince días de prisión y, cuando salió, la Banca Meier&Morgenstern se había, literalmente, evaporado. 

Esto le generó un profundo desasosiego que se refleja también en los capítulos en los que el protagonista de El Golem, Athanasius Pernath, resulta detenido y termina encarcelado. Los niveles de angustia de este episodio superan en nuestra modesta opinión los alcanzados por Kafka en su obra El Castillo. Ambos compartieron un espíritu antiburocrático y consideraron siempre las instituciones burguesas como absolutamente paralizantes.  

Sus cinco grandes novelas son escritas en un período relativamente corto, cuando su militancia ocultista ha quedado muy atrás. El Golem aparece en 1915, El rostro verde un año después, La noche de Walpurgis al siguiente y El dominico blanco cuando ya ha terminado la Primera Guerra Mundial (en 1917) y El ángel de la ventana de occidente en 1927. Estabilizada su posición económica y abandonadas las privaciones de sus años de adolescencia, se casó con Hedwig Aloisia Certi, un matrimonio que resultaría nefasto y que le hizo profundamente infeliz. También aparecen algunas pinceladas de este matrimonio fracasado y especialmente de Aloisia en la figura desagradable de Aglaja en El Dominico Blanco

Su segundo matrimonio con Philomene Bernt, con quien casó en 1905, le hizo padre de dos hijos, Sybil Felizata (nacida en 1906) y Harro Fortunat (1908). Mientras se encontraba esquiando en los Alpes, Harro sufrió un grave accidente a los 22 años que le dejó inmovilizado en una silla. Dos años después terminó suicidándose, en 1932. Su padre le sobrevivió pocos meses, falleciendo en el 7 de la Himbselstrasse de Starnberg el 4 de diciembre del mismo año.

Su amada esposa le sobreviviría 32 años, falleciendo en 1964. En el primer tercio de siglo la fama de Meyrink como autor fue extraordinaria.

Su obra El Golem impulso al expresionismo cinematográfico alemán a ocuparse de este mito en la famosa película de Paul Wegener en 1920 que, sin adentrarse en la narración de Meyrink, describe con extraordinaria precisión el mito rescatado por Meyrink en el capítulo V de su novela aparecida cinco años antes.  

El advenimientos del nacional-socialismo perjudicó a la obra de Meyrink, demasiado inspirado por la khábala y con una propensión a presentar personajes hebreos en su obra. Los militantes comunistas no desconfiaban menos de Meyrink, que había descrito con singular precisión el asalto al Palacio de Invierno de San Petersburgo en 1917, en su novela La noche de Walpurgis. La novela, compuesta en 1921 en medio de las insurrecciones comunistas que asolaron Alemania y tuvieron sus prolongaciones en Austria, evidencia en el episodio del asalto a los palacios de Malá Strana lo peligroso de los movimientos de masas surgidos de los estratos más irracionales de la personalidad e incontrolables en el momento en que se ponen en marcha.  Peor le fue a la obra de Meyrink bajo el comunismo. Difícilmente podía considerar la administración comunista como “amigable” a un autor que enfatizaba el dominio del alma, algo que el materialismo histórico condenaba. No se volvió a editar a Meyrink hasta finales de los años 60. En esa noche oscura de treinta años, solamente Carl Gustav Jung aludió al autor capaz de describir la angustia del gueto de Praga. Al caer el comunismo, su obra completa se volvió a editar en Praga, la ciudad a la que tanto amó. 

Las ideas de Gustav Meyrink 

Las fuentes de Meyrink son múltiples y se fueron enriqueciendo a medida que su visión se liberó de los prejuicios ocultistas. Realizó incursiones en las distintas formas de budismo, se interesó por la masonería y, por supuesto, por la khábala, conoció formas de hinduismo y el resultado de todas influencias positivas fueron las temáticas de sus cinco grandes novelas. Se discute todavía hoy si Meyrink fue iniciado en algunas de estas escuelas.

Evola fue el primero en plantearlo en el artículo que hemos mencionado en el diario Roma: “Es posible que Meyrink hubiera recibido una iniciación en sentido propio. A primera vista, en su juventud, un impulso hacia lo sobrenatural le había llevado a interesarse en algunas formas espurias de ocultismo y el mismo espiritismo, del que, sin embargo, se separó decididamente pronunciando luego severos juicios. Luego, gracias a contactos sucesivos con hinduistas y con ambientes cabalísticos encontró “la vía” y estuvo en condiciones de formular una concepción global de la vida con orientación mágica e iniciática de alto valor artístico por su claridad y autenticidad, difícilmente encontrable en novelas de este tipo”. Estamos de acuerdo con Evola en que las dos influencias de Meyrink fueron la khábala y el hinduismo que, de forma natural, le llevó al budismo. Ahora bien, da la sensación de que Meyrink, extrajo de las enseñanzas que había recibido y de sus experiencias personales unas consecuencias que traslada a sus obras y que le llevan a definir una “vía autónoma hacia la trascendencia”.  

Esta vía está basada en seis principios fundamentales (y muchos otros secundarios que se integran o desprenden, incorporados a los argumentos): 

1)     La consideración del Yo como una máscara ilusoria. En algunas novelas de Meyrink el tiempo es literalmente devorado y el autor genera una nebulosa espacio temporal que se superpone a los rasgos de unos personajes que cambian con facilidad y están, en muchos casos, reducidos a la dimensión extrema de espectros. Para Meyrink, la existencia es pura ilusión y el yo una construcción artificiosa y variable que puede adquirir distintas formas incluso personales (un psiquiatra definiría al maestro Athanasius Pernath, protagonista de El Golem, como una personalidad múltiple, cuando en realidad, sumergido en el mundo onírico proyecta un ego con distintas irisaciones ).  

2)     El estado normal de existencia como similar al sueño. La existencia del ser humano “normal” (esto es, no iniciado) es un estado de vida inferior y desnaturalizada, similar al sueño. Así pues, no solamente nuestro propio mundo interior y nuestra existencia están ligadas al sueño sino que también nuestra forma de percibir es completamente onírica y subjetiva. Aceptar esto y percibirlo supone, en la práctica, relativizar la experiencia de la existencia y las vicisitudes de la vida. Si Meyrink crea un clima absolutamente onírico y demencial en sus obras, especialmente en El dominico blanco y en El Golem, es precisamente porque sus protagonistas viven en sueños y desarrollan su vida entre durmientes. Y, de la misma forma que en el sueño no existe ni espacio ni tiempo, en los relatos de Meyrink todo transcurre en una sugerente oscuridad que genera una actitud emocional de angustia y desesperación, disipadas en los momentos de mayor oscuridad por los fragmentos contrapuestos que contienen una clara y luminosa enseñanza de alta sabiduría. En esos momentos, no es el ser dormido quien habla, sino el que se mantiene en vela, el que está despierto. 

3)     La necesidad de buscar la trascendencia dentro del ser humano. Los autotitulados “maestros espirituales” decepcionaron a Meyrink mientras permaneció en los conventículos ocultistas. De ahí que siempre sugiera “buscar en el interior” lo que no existe fuera o lo que tiene una existencia problemática. Meyrink desconsidera la idea de un dios personal y exterior y se siente mucho más partidario de un dios interiorizado que solamente se trata de revivir. No es, pues, como en el caso de Loew el rabino de Praga que en el siglo XVI creó el homúnculo y le insufló vida en forma de Golem, sino al contrario: se trata de encontrar esa “llave de la vida trascendente” que está “oxidada desde el diluvio” e insuflarle vida. Así ese “átomo” divino se convierte en dios y no es que anide entre nosotros, sino que se identifica con el “que ha despertado”. 

4)     La equiparación entre el despertar y el “segundo nacimiento”. Es la temática central de El rostro verde. En parte, esta es también la base del sistema de Gurdjieff. Meyrink afirma que “el sendero que conduce a la vida eterna es delgado como el filo de un cuchillo”, pero puede recorrerse a condición de no mirar a otros sino de mirar dentro de uno mismo (“El que mira a los demás, pierde el equilibrio y cae”). Familiarizado con el Antiguo Testamento, Meyrink considera el sendero espiritual como la trayectoria que va de Adán a Cristo, de la caída primordial y de la pérdida del sentido de la verdadera espiritualidad, al nacimiento de un Dios en el portal de Belén “que no está sino en tu corazón”. Meyrink insiste mucho en esta idea hasta llegar a comparar al negro bantú que aparece en esta novela el papel de “rey Baltasar”. Existen en las novelas de Meyrink algunas pinceladas escatológicas y apocalípticas. Meyrink está persuadido de que se avecina el nacimiento de un “tiempo nuevo” en el que la humanidad sufrirá las convulsiones de un parto. No explica ni cuándo se producirá ese “adviento”, ni cuándo aparecerá la figura del “salvador” de la humanidad, simplemente apunta esta hipótesis. En un punto de El rostro verde, Meyrink alude al Souquiant de las tradiciones africanas: “Un hombre que puede cambiar de piel es un Souquiant. Vive eternamente. Un espíritu, Invisible. Sabe hechizar todo”. Cuando alguien es poseído por éste Souquiant renace, deja atrás la piel vieja como hace la serpiente y se revista de una piel renovada. Dice más adelante: “Sabe que el verdadero segundo nacimiento es esto: que tú seas uno conmigo y reconozcas que yo, tu guía hasta el árbol de la vida, has sido tú mismo”

5)     La mujer y el sexo como puertas de acceso a la trascendencia. Esta temática aparece en casi todas las novelas de Meyrink, alcanzando sus más altas cumbres en El Dominico Blanco (en la figura trascendente de Ofelia) y en El Ángel de la Ventana de Occidente. Meyrink alude a la “unión con la mujer” para reconstruir el andrógino primordial. Esa mujer debe ser “especial”, y estará en sí misma dotada para la relación trascendente. Para Meyrink lo masculino y lo femenino no estarán solamente en relación de polaridad, insuficiente para aproximar a ambas partes a la trascendencia y que, como máximo puede alcanzar las cotas del amor romántico y exaltado que se conoce en cuanto se conoce la sonrisa de una mujer. Lo que propone Meyrink va mucho más allá del nivel más elevado del amor profano. Se trata de alcanzar con la mujer una tensión espiritual y un antagonismo reales y similares a las que mantienen los protagonistas de El Ángel de la ventana de Occidente. En esta novela, uno de los personajes contrapone relaciones sexuales en las cuales la polaridad latente se eleva al grado máximo para convertir la relación erótica en extrema y destructiva. En el momento del orgasmo deberían diluirse los rasgos de la personalidad y generarse una situación similar a la muerte que abriría a una nueva vida y a un renacimiento (temática propia de El Rostro verde, en especial). Esta forma de sexualidad no tendría apenas nada que ver con el “eros animal procreador”, simple traslación del instinto de supervivencia o con el “amor plebeyo” experimentado habitualmente y que aparece en El rostro verde en la figura de la guarra del puerto. Meyrink alude a la “muerte que viene de la mujer” y alude a una serie de postulados que seguramente conoció durante sus pesquisas por el yoga tántrico.  

6)     La orden iniciática. En los últimos capítulos de “El dominico blanco” se evidencia que su padre espiritual, el barón Von Jöcker, pertenecía a una vieja orden iniciática cuyos miembros se reconocían “por el apretón” (una forma particular de estrechar la mano). Esta hermandad iniciática sería el equivalente real a la “aurea catena” inmaterial que une a los iniciados más allá del espacio y del tiempo. Esta hermandad estaría formada por “los que han despertado” o por “los que velan” y a ellos correspondería el control de los destinos de los hombres. Pero estas influencias no han sido traídas de la lectura de las obras teosóficas, supuestamente inspiradas por los “mahatmas” (o “guías ocultos del universo”)  con los que la Blavatsky se vinculada a fin de cubrir sus obras de una patina de infalibilidad. La idea de la existencia de una “aurea catena” procede de la tradición occidental y está presente en todas las grandes tradiciones del mundo indo-europeo tal como René Guénon puso de manifiesto en su obra sobre El Rey del Mundo. A diferencia de Guénon que consideraba imposible abordar una vía de trascendencia sin lo que él llama una “iniciación regular”, Meyrink (con Evola) coinciden afirmando que “es preciso tener un guía, pero éste sólo puede surgir del reino del espíritu”. 

Una obra a rescatar, ya 

Toda la obra de Guenón está incorporada en Internet. No importa que sus obras impresas no se hayan reeditado desde principios de los años 90. Buena parte de la obra de Evola, de Schuon, de Coomaraswamy, etc, son así mismo accesibles en formatos digitales. Nada parecido ocurre con la obra de Meyrink.  Hasta ahora parece que nadie haya decidido invertir 40 ú 80 horas en digitalizar sus textos y pasarlos por OCR (¿algún voluntario?).

Existen, eso sí, unas pocas páginas en castellano dedicadas a la obra de este autor y la correspondiente nota en Wikipedia. Pero basta recurrir a cualquier motor de búsqueda para percibir que se trata de un autor en vías de desaparición de los catálogos editoriales.  Y eso es malo, o muy malo, porque en estos tiempos de “rebajas espirituales por fin de temporada” y a falta de verdaderos maestros espirituales, la “vía autónoma hacia la trascendencia” que describe Evola en Cabalgar el Tigre, es uno de los pocos resquicios que quedan para experimentar el verdadero sentido de la trascendencia.Basta simplemente un ordenador, un scanner, un programa de reconocimiento de caracteres y un programa de tratamiento de textos, o bien un convertidor en PDF. Y sobre todo, falta tiempo.

No quisiera concluir este breve tributo a la obra de Meyrink sin solicitar de los lectores su esfuerzo para poder disponer en el tiempo más breve posible de la obra de Gustav Meyrink digitalizada y puesta gratuitamente al servicio de todos los buscadores.  

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es  

 

La política antiterrorista después de los últimos asesinatos

La política antiterrorista después de los últimos asesinatos

Infokrisis.- Si quedaba alguna prueba de que la irresponsabilidad se había apoderado de ETA, el asesinato de dos guardias civiles en el Sur de Francia ha sido la definitiva. El crimen en sí evidencia una absoluta falta de diseño estratégico de la organización y la ausencia de educación política de sus militantes… que, además, siguen siendo tan asesinos como siempre. 

La larga ceguera de ZP

De Josu Ternera se sabía que estuvo en Navarra durante la tregua y durante los primeros meses de la tregua se multiplicaron las informaciones de que se encontraba en España y se movía con facilidad por Guipúzcoa y los valles pirenaicos de Navarra. Poco antes, Carod Rovira y sus acompañantes, lo habían saludado en Perpignan.

Pero, claro, Ternera era la garantía para el gobierno de que se iba a llevar la negociación con garantías de que poco antes de las elecciones generales se llegaría a un acuerdo. ¿Para qué detenerle? Eran los tiempos en los que Ternera había “vendido” la idea a los interlocutores del gobierno de que él controlaba a la totalidad de la organización. Negociar con él era, pues, negociar con todo el complejo etarra. Y el gobierno creyó en esta falacia que se demostró peligrosa desde los primeros momentos de la tregua cuando, a poco de proclamarse, los empresarios navarros empezaron a recibir cartas de extorsión.

ZP se negó a ver lo que todos los especialistas en ETA le estaban señalando: que no había una ETA, sino dos, que unos querían negociar y reinsertarse y otros querían proseguir con los atentados y colocarían unos techos de negociación inaceptables, que unos aprovecharían la tregua para preparar la jubilación y otros para rearmarse, reorganizarse y relanzarse.

A medida que fueron pasando los meses, quedó suficientemente claro que la mayoría de la organización estaba a favor de la línea dura y que solamente Ternera y su círculo íntimo (e incluso en éste hubo defecciones) estaban decididos a liquidar las siglas. Incluso después de los dos asesinatos en la T-4 ZP se negaba a ver lo que ya todos percibíamos con claridad.

Dos tácticas para realizar una estrategia

El objetivo político de ZP en relación a ETA estuvo siempre claro desde el principio: pasar a la historia como el hombre que “pacificó” a Euskal Herria y negoció con éxito la disolución de ETA. La estrategia era la negociación con Josu Ternera.Pues bien, ésta estrategia ha fracasado. Cuando se rompió la tregua, a ZP le siguió quedando el gusanillo de que mientras “su hombre”, Josu Ternera, siguiera en posiciones de liderazgo en la organización, siempre era posible recuperar la negociación en cuanto se dieran dos circunstancias:

     quedara atrás el período electoral (y para llegar a él era preciso demostrar energía y fuerza, porque cuatro asesinatos en menos de un año, hundirían en las encuestas a cualquier político que propusiera hoy la negociación)

   se modificara el equilibrio de fuerzas en el interior de ETA, a favor de los elementos partidarios de la negociación.Ganar las elecciones con cuatro muertos muy recientes solamente puede hacerse si en el último tramo de la legislatura, ZP modificaba la que había sido su actitud hasta ese momento como presidente del gobierno: de la “negociación sin vencedores ni vencidos” a la “derrota de ETA”.

Lo burdo de las medidas abordadas por ZP inmediatamente se rompió la tregua evidencian su tosquedad política. Sin preocuparse de que, a partir de ahora, la acción de la justicia puede ser considerada como una venganza, más que como la aplicación estricta de las leyes, de un día para otro, la posición de ZP varió 180º en todos los frentes: De Juana Chaos pasó de ser un “enfermito desnutrido” a un criminal que cumpliría hasta la última hora su sentencia por amenazas; Otegui pasó de ser un “hombre de paz”, a un “responsable clave de la trama civil de ETA”; el fiscal general del Estado que se había negado a prohibir la participación de ANV en las elecciones municipales, cargaba contra los 370 cargos municipales de esta sigla en la esperanza de prohibirles cualquier actividad; la Audiencia Nacional desempolvó sumarios que estaban a punto de ser olvidados para siempre…

Se trata, evidentemente, de una venganza por haber arruinado las perspectivas electorales de ZP. En su cálculo zafio e ignorante, la feliz culminación de la negociación con ETA debía darle la mayoría absoluta en marzo de 2008: por eso se negó a adelantar las elecciones en la esperanza de que el asunto se resolviera, por eso siempre ha mantenido un puente tendido hacia la negociación y, finalmente, por eso se ha negado a que el parlamento retirara la autorización para negociar con ETA.

Porque nadie duda que ZP volverá a intentar la negociación en cuanto tenga ocasión. Y está trabajando para generar las condiciones para ese momento. Si repasamos las detenciones de los últimos meses practicadas por la policía española y francesa, advertiremos que se está capturando solamente y se está siguiendo a los miembros del sector de Txeroki, el “nuevo valor” de ETA, jefe de los comandos de acción y el que ha creado una organización propia y paralela a la comandada por Josu Ternera.

Vanamente esperaríamos la detención de Ternera y de su entorno.Es evidente que a fuerza de ir deteniendo miembros del sector de Txeroki es posible que, antes o después, logren terminar definitivamente con él. Y si eso ocurre, entonces ¿qué queda de ETA? Apenas un jubilado enfermo y con poca vida por delante, al que lo único que le interesa es la gastronomía y poco más, Josu Ternera, y la sigla que utiliza para sobredimensionar su capacidad de negociación y asegurar su futuro.

Ternera ha cometido delitos suficientes como para cumplir varias cadenas perpetuas en éste mundo y en el otro mundo. Sólo busca una jubilación apacible. Es comprensible pero no se ajusta al concepto general de justicia. ZP lo sabe también, pero lo que le interesa es precisamente el titular que daría la prensa al día siguiente de que esa cáscara sin vida, que es ETA, mera sigla con cada vez menos militancia y más escaso soporte social detrás, renunciara al terror y se disolviera para siempre.

ZP seguiría siendo el pacificador, por eso, a él más que a nadie le interesa presentar el final de ETA, como “negociado”: a él le correspondería el mérito de ser el “negociador”. El fin policial de ETA, en cambio, contradice y aborrece la valoración progresista que ZP hace del “diálogo”, el “debate” y la “negociación”.

El gran error de ETA: asesinar en Francia

ETA ya había asesinado antes en Francia. Fue allí en donde desapareció Eduardo Moreno Bergareche (a) “Pertur”, partidario de transformar el “frente político” de ETA en un partido de izquierda abertzale, y fue asesinado por sus propios camaradas. Fue en Francia en donde resultaron torturados y asesinados tres gallegos confundidos con policías.

Pero, claro, todo esto ocurría antes de 1977, cuando se daba en Francia otra situación política completamente diferente y las relaciones con la España de la transición eran completamente diferentes.

Las detenciones selectivas de miembros de ETA en Francia practicadas a iniciativa del ministerio del interior español en vistas a debilitar a la tendencia opuesta a Ternera, corren, a partir de ahora, un riesgo total. A partir de ahora, Francia va a actuar por iniciativa propia. Sarzoky, en el fondo, no es más que un antiguo ministro del interior venido a más, con mentalidad de machacar a quien se oponga a sus designios. Esto corre el riesgo de llevar al traste el objetivo de ZP. ETA es mucho más vulnerable en Francia que en España y va a ser allí en donde le queda esperar la máxima presión policial.

Llama la atención que, en estos momentos, ZP no opte por liquidar completamente el problema. Y esto pasa por un acuerdo con el PP, que permita acosar en todos los frentes –incluido el parlamentario– a ETA. No se trata tanto de montar manifestaciones como de adoptar medidas contundentes contra el entorno abertzale, cerrar los poros que pudiera tener el arsenal legislativo contra ETA y machacar a la banda allí donde se encuentre, sin piedad, sin perdón, sin posibilidades de mano tendida, sin esperar acuerdos que realcen una talla política de la que se carece.El nuevo giro político de ZP en materia antiterrorista, simplemente, no es creíble. Para darle credibilidad, Ternera debería ser expuesto en una jaula como la peor de las bestias sanguinarias que es. Y esto ZP no lo va a hacer, so pena de que se revelen algunos aspectos que desencadenaron el anterior proceso negociador. La miseria de la política de ZP en materia antiterrorista, no es más que un reflejo de la miseria general que preside su acción política, día a día y en todos los frentes.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

¿Por qué ya nadie habla del 11-M? ¿Queda algo que decir?

¿Por qué ya nadie habla del 11-M? ¿Queda algo que decir?

Infokrisis.- La sentencia se publicó a principios de noviembre y, desde entonces, lo único que se ha hablado sobre el juicio del 11-M es a causa del libro de la mujer del juez que ha recibido críticas unánimes de la magistratura y ha borrado de un plumazo la sensación de limpieza y honestidad del juicio. Desde entonces, ningún medio ha vuelto a publicar ninguna información adicional sobre el mayor atentado de la historia de España. ¿Qué podemos pensar de este silencio? 

¿Informadores sobre el 11-M? ¿quiénes? ¿por qué?

Durante tres años y medio, quienes han investigado el atentado del 11-M en sentido crítico no han tenido dificultades en obtener informaciones contrarias a la versión oficial. Si todos los confidentes que han llamado al Mundo, a Libertad Digital y a la COPE se pusieran en fila, seguramente darían la vuelta a la manzana. Claro está que no todos venían con informaciones precisas y veraces. Siempre que se abre una redacción aparecen cinco tipos de sujetos:

-         Los que paranoicos que ofrecen información “averiada” simplemente porque en su locura creen haber llegado a una verdad incontrovertible, cuando no han hecho otra cosa más que reunir sus obsesiones personales a unos cuantos datos sesgados utilizados teleológicamente al servicio de su paranoia.

-         Los “confites” de los servicios de información (nacionales o extranjeros, públicos o privados, no lo olvidemos, que de todo hay) que intentan crear pistas falsas, desviar investigaciones solventes, y, en definitiva, impedir que los árboles dejen ver el bosque. Es una práctica habitual que se encuentra en el manual de operación de cualquiera de estos servicios.

-         Los “listos” que intentan vender información sin valor a precio de oro. Durante la transición cualquier individuo que llegaba a una redacción con informes sobre “grupos terroristas” de extrema-derecha, recibía una buena recompensa aun cuando a todos les constaba que la información eran un pastel de dimensiones colosales. Cámbiese eso por información sobre “terrorismo islámico” y se tendrá la situación actual.

-         Los “benefactores” que trabajando también para servicios información (insistimos, nacionales o extranjeros, públicos o privados) intentan colar informaciones veraces simplemente porque benefician a sus intereses y perjudican a otros competidores.

-         Finalmente, los que tienen verdaderamente informaciones veraces y consideran un deber ético darles salida, ¿dónde? Justo en los medios que se han manifestado, desde el principio, críticos respecto a la versión oficial del 11-M. En este caso, como en el primero, es posible que ni siquiera quienes aportan estas informaciones, sean completamente conscientes del valor y de la importancia del material de que disponen.

¿Se han secado las fuentes de información?

Lo que ha ocurrido en el caso del 11-M es que algunas de estas fuentes se han, efectivamente, secado. La sentencia ha generado el tránsito de la “verdad oficial” a la “verdad judicial” y esto ha cortado, en primer lugar, las fuentes que proceden de los servicios especiales (una vez dictada la sentencia ¿para qué seguir intoxicando?). Así mismo, los “listos” también han desaparecido de las redacciones (si ya hay verdad judicial y se ha cerrado el caso en los tribunales –a falta de los recursos de apelación- el valor del material de intoxicación ha bajado también).

La verdad, es que entre unos y otros, se había producido una verdadera invasión de información falsa en las redacciones de todos los medios que se han dedicado a investigar sobre estos temas… lo que, de paso, demuestra que estos medios iban bien enfocados y que alguien consideraba necesario intoxicar y obstaculizar la investigación. Lo que implica decir: “cuando han intoxicación es que hay intoxicadores… y que éstos trabajan en función de determinados objetivos de encubrimiento”.

Por otra parte, no hay que olvidar un elemento importante: estamos en período electoral y no se sabe, en este momento, de qué lado va a caer el poder en marzo de 2008. Este elemento es importante porque no hay que olvidar que a lo largo de estos últimos tres años y medio buena parte de la información contraria a la “versión oficial” ha procedido de elementos policiales “disidentes”. Se trata de funcionarios que, por muchos motivos, bien por repugnancia hacia la manipulación que se ha producido a partir del 11-M, bien porque fueron marginados por la administración socialista, lo cierto es que en estos momentos, a tres meses de las elecciones, ningún funcionario se quiere jugar su futuro. Además, es preciso recordar que da la sensación de que algunos medios están reteniendo información para lanzarla en los últimos treinta días previos a la consulta en las urnas. Por todo ello, durante unas semanas vamos a tener escasez de informaciones sobre el 11-M.

Pero ¿hay algo nuevo que revelar?

¿No será que no hay nada nuevo a revelar y que la sentencia ya ha cerrado la posibilidad a investigar una vía alternativa? En absoluto, de todas es esta la excusa más irreal. La sentencia no ha cerrado absolutamente nada, ha sido una especie de cierre el falso realizado en la esperanza de que este frente se mantenga calmado hasta las elecciones y luego ya se verá.

Sobre el 11-M queda casi todo por decir y lo fundamental es establecer una verdadera “hipótesis alternativa” que dé cuerpo e integre las informaciones difundidas por las empresas periodísticas que han trabajado en esa dirección. En nuestra opinión, con los socialistas en el poder jamás se podrá realizar una investigación objetiva y con voluntad de llegar hasta el final. Los propios socialistas temen lo que puede descubrirse y hasta donde pueda llegar una investigación e incluso temen que alguno de ellos pueda resultar salpicado. Para que se abra una investigación contraria a la que hasta ahora ha sido “versión oficial” es condición sine qua non que los socialistas sean alejados de los resortes del poder.

De lo contrario utilizarán toda su presencia en los mecanismos de poder o en la dirección de los distintos cuerpos de seguridad del Estado para bloquear y tergiversar esa investigación.La segunda condición es que una nueva investigación debe de partir de cero y considerar todos los elementos que sucedieron en aquella infausta mañana del 11-M de 2004.

Y ahí si que algunos directivos de informativos de la SER deberán de explicar cómo les llegaron informaciones tendenciosas desde pocos minutos después de cometido el atentado, lo que supone una voluntad deliberada desde el arranque del affaire a manipular a la opinión pública.

La tercera condición es modificar algunos elementos del código penal y acentuar las penas para funcionarios que mientan u oculten datos relativos al ejercicio de su cargo, aumentar las penas por perjurio y las penas por delitos de encubrimiento y difusión deliberada de noticias e informaciones falsas.

La última es investigar sin apriorismos y sin barreras: ni la Renault Kangoo, ni la mochila de Vallecas, ni la finca de Morata de Tajuña, ni el piso de Leganés lo explican todo. De hecho, sobre cada una de estas “pruebas” es posible establecer una sombra pesada de duda. Resumiendo, una nueva investigación sobre el 11-M debe partir de este hecho: sabemos muy poco sobre los atentados y de lo que sabemos, buena parte es discutible, incomprobable o, simplemente, intoxicación. Si no hay que partir de cero, caso hay que hacerlo de cero. Y con pies de plomo.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es  

En el 2017 en 25% de la población será inmigrante ¿verdadero o falso?

En el 2017 en 25% de la población será inmigrante ¿verdadero o falso?

Infokrisis.- Recientemente varios medios de comunicación han señalado que, de seguir así la llegada de inmigrantes, dentro de 10 años, el 25% del país estará poblado por extranjeros. La cifra puede parecer exagerada, sino desmesurada. La cuestión es que es falsa. Va a ser mucho antes cuando se produzca esta situación. Estas cifras hay que corregirlas al alza. 

¿Cuántos inmigrantes hay en estos momentos?

Las cifras oficiales indican que “apenas” hay 5.000.000 de inmigrantes. La cifra es falsa porque contabiliza únicamente:

-         los que están regularizados

-         los que están empadronados

-         los que se contabilizaron hace seis meses

Pero están sin contabilizar:

-         los que no se encuentran empadronados

-         los que no han renovado su empadronamiento (hace falta hacerlo cada año)

-         los que no han podido renovar su regularización (por estar en paro)

Es, pues, muy difícil a tenor de cómo se están llevando las estadísticas, establecer la cifra de inmigrantes que se encuentran en estos momentos. Pero, resulta obvio que es, en cualquier caso, bastante más de 5.000.000 de inmigrantes. Probablemente lo razonable sería establecer una corrección de un 20%.

¿Por qué esta cifra? Por que, en los años 2002, 2003 y 2004, cuando el gobierno daba unas cifras y, un año después, la Unión Europea publicaba las suyas, habitualmente era un 20% más. Así pues, en la actualidad habría 6.000.000 de inmigrantes, cifra que parece extremadamente razonables y que aceptan como ciertas las autoridades de aduanas y los cuerpos policiales.

¿Hay que sumar algún colectivo más?

Pero esto no es todo. Hay un colectivo que habitualmente pasa desapercibido en las estadísticas y es la de 700.000 extranjeros que han recibido la nacionalidad española en los últimos 10 años. Esta cifra es desmesuradamente alta pero tiene como consecuencia el restar cifra al número de extranjeros y sumarla a la población “nacional”.

Esta cifra irá aumentando de año en año y resulta equívoca. En estos casos no se trata de ciudadanos de la Unión Europea, jubilados que hayan decidido vivir en España (especialmente en Levante, Baleares y Canarias), sino de ciudadanos llegados del Tercer Mundo (especialmente del Magreb y de la zona andina) que llevan tiempo suficiente como para solicitar la nacionalidad española. Y lo están haciendo en cuanto tienen posibilidades.

El gobierno solamente exige que la petición esté conforme a los plazos exigidos por la ley. Se requiere solamente jurar la constitución y hablar mínimamente la lengua española. Al parecer, esto garantiza la “integración”.Así pues, a los 6.000.000 de inmigrantes hay que sumar estos 700.000 más.

¿Cuáles son las tendencias actuales de la inmigración?

Son sorprendentemente contrarias a los intereses de nuestro país. Véase:

-         El número de ingleses, alemanes y holandeses que están llegando a nuestro territorio se está ralentizando. El número de ingleses (que no están en la zona euro) empezó a declinar a partir de 2003 cuando la subida del euro empezó a encarecer la vivienda en España. Así mismo, el número de alemanes tendió a estabilizarse, especialmente en Canarias, en cuanto se percibió que las Islas Afortunadas estaban registrando una verdadera invasión de magrebíes y subsaharianos y que el gobierno español no hacía absolutamente nada para contener esta oleada. Así pues, lo que es la inmigración comunitaria tiende a estabilizarse.

-         El número de extranjeros comunitarios que han ingresado en la UE en los últimos años (europeos del Este) es también declinante. Especialmente de polacos que están regresando a su país. En los dos últimos años apenas han llegado polacos a España, sino que la riada ha sido en sentido inverso: están retornando a sus respectivos países. Es de prever que este mismo fenómeno se reproduzca con búlgaros y rumanos en cuanto empiecen a notar la reactivación de sus economías gracias a los fondos estructurales y demás ayudas de la UE.

-         Solamente está aumentando el número de gitanos rumanos, la etnia romaní, por tres tendencias: los que comprueban que en España el hurto se puede realizar durante décadas sin entrar en la cárcel y que supone un efecto llamada para rateros, mecheras, mendigos con niño (en España es delictivo mendigar con un recién nacido a cuestas y se han promulgado sentencias en esa dirección), los que están siendo expulsados literalmente de Italia en estas semanas a causa de la política de mano dura adoptada por el gobierno y, finalmente, los que el propio gobierno rumana induce a abandonar el país. Rumania es un país europeo como cualquier otro, solamente que soporta desde hace siglos una minoría gitana que crea todo tipo de problemas por su particular visión del mundo y de las relaciones con los “payos”. La UE ha supuesto una posibilidad para Rumania de liberarse de este grupo étnico tan conflictivo y está “exportando” gitanos romanís.

-         El número de andinos tiende a estabilizarse. Efectivamente, las raza andina parece tener muy acusada el sentimiento de nostalgia y añoranza de su tierra. Los que llevan aquí entre 7 y 10 años están esperando retornar. Algunos lo han hecho ya. La crisis económica dificultará estos retornos: muchos ecuatorianos han comprado pisos que calculaban vender en el momento del retorno obteniendo amplios beneficios. No va a ser así. Lo previsible es que en los próximos meses empiecen a ejecutarse cientos de hipotecas firmados alegremente por ciudadanos andinos. Muchos volverán sin patrimonio a su país cuando la crisis económica española se agrave. Por lo demás, es cierto que ha disminuido la llegada de ilegales del área andina: pero está aumentando la cifra de legales acogidos a la reagrupación familiar y al arraigo social. Así pues, es de prever que el número de andinos permanezca estable con cierta tendencia a crecer por el número de nacimientos.

-         El número de pakistaníes y chinos aumenta lenta pero inexorablemente. La lejanía hace que ese aumento sea con cuentagotas, pero imparable.

-         El número de subsaharianos está creciendo lenta pero espectacularmente. Es el drama de los cayukos. Están llegando a un promedio de 250 al día. No es excesivo, si tenemos en cuenta que el año pasado por estas fechas llegaba al día el triple de bolivianos, pero es una cifra preocupante porque no parece haber nada capaz de disuadirlos de la aventura.

-         Lo que sigue creciendo de manera sostenida es la inmigración magrebí y esto porque las condiciones de vida en el Magreb, lejos de remediarse, se va agravando de día en día. No se trata sólo de marroquíes sino también de argelinos. En los próximos años, la situación política en el Magreb se irá torciendo progresivamente hasta el inevitable estallido socio-religioso. En el momento en que esto se produzca, la inmigración a España y las peticiones de asilo político se van a disparar.

-         En general está disminuyendo el número de inmigrantes que llegan a España en situación irregular, sin papeles, pero está aumentando el número de inmigrantes recién llegados con los papeles regularizados. Y estos son fundamentalmente andinos y magrebíes.

Las conclusiones: el 2012 llegaremos al 25%

Estas cifras crean un clima particularmente sombrío que se agrava a causa de la elevada tasa demográfica de la inmigración y la escuálida tasa de nacimientos del grupo étnicos autóctono. Los inmigrantes tienen 4 veces más natalidad que los españoles y no es más alta a causa del uso abusivo del aborto entre los grupos de inmigrantes.Todo esto permite formular una hipótesis que, a falta de datos oficiales completos, debería de servir para prever cómo van a aumentar las comunidades de inmigrantes en nuestro país:

-         En la actualidad tenemos un 15% de población no nacida en España que llega hasta el 75% en algunos barrios de las grandes ciudades.

-         Este aumento se ha experimentado en los 10 últimos años y siempre de manera acelerada y constante, a razón de casi 600.000 inmigrantes por año.

-         Parece razonable admitir que este aumento desmesurado va a seguir aumentando aunque tenga otra composición (menos entradas de ilegales, más entradas de legales, muchas más reagrupación familiar, mucho más aumento de la inmigración por vía de la natalidad)

-         Irán tendiendo a disminuir entradas de grupos étnicos muy alejados (andinos, pakistaníes, chinos), pero irá aumentando la entrada de inmigrantes “próximos” geográficamente (magrebíes) a pesar de estar separados por un abismo cultural y antropológico. Esta tendencia se agravará a causa de la proximidad y del estallido previsible en el Magreb.

-         Si repasamos las previsiones estadísticas sobre la inmigración se percibe un desfase increíble: en 2000 se decía que llegaríamos a 6 millones de inmigrantes en el 2025… hemos llegado en el 2007. En períodos anteriores, el desfase era todavía mayor, llegándose incluso a afirmar en 1999 que en alcanzaríamos los 4 millones en el 2015.

Todo esto nos permite formular una proyección que, lejos de ser aventurada, parece razonable admitir como hipótesis de trabajo a demostrar: no va a ser en el 2025 cuando una cuarta parte de nuestro país haya nacido en el extranjero, sino mucho antes, con muchas posibilidades entre el 2012 y el 2014, es decir, diez años antes, casi a la vuelta de la esquina.

Estas proyecciones dan credibilidad a quienes opinamos que la inmigración no supone la llegada de inmigrantes a España para cubrir puesto de trabajo que los españoles ni podemos ni queremos cubrir… sino que se trata de una gigantesca operación de sustitución de población en la que los españoles –y, por extensión, los europeos, porque el problema dista mucho de ser nacional- vamos a ser casi poco menos que una especie en vías de extinción.

La gravedad de esto a nadie se le escapa, ni siquiera a los que han propulsado esta mutación demográfica. ¿Quiénes son? Son los mismos que han impulsado la globalización… De hecho, la inmigración masiva, los desarraigos de población, son hijo de la globalización.

© Ernesto Milà – infokrisis - infokrisis@yahoo.es

Irán va en serio – Zapatero va en broma

Irán va en serio – Zapatero va en broma

Infokrisis.- Dos noticias sin aparente relación demuestran que incluso un fanático islamista como Ahmadinejad piensa en los intereses de su país. Mientras, ZP se deja cautivar por la falacia de que “Europa es culpable por la colonización y debe pagar”. Esa fascinación por los tópicos progres nos cuesta dinero y nos aleja de la realidad. Los EEUU aspiran a que todos los países contribuyan a estabilizar su economía o de lo contrario se producirá un efecto dominó en la economía mundial. Zapatero  acepta que  “Europa es culpable” y “debe pagar”. Y da ejemplo tirando 40 millones de euros más al pozo sin fondo africano.  Para su falta de argumentos con nuestro dinero.

El petróleo iraní se pagará en euros

Irán, cuarto mayor productor de petróleo ha dejado de vender el crudo en dólares. No le faltan razones: el dólar es una moneda cada vez más débil. Cada día, las bolsas norteamericanas precisan 1.000 millones de dólares para sostener su consumo interno. Estas inyecciones proceden de los países de la UE, de Japón y de los petrodólares, pero hacen que la economía norteamericana esté cada vez más endeudada.

Se trata de un gigante con pies de barro que logra mantenerse gracias a la confianza que hasta ahora ha generado el dólar como divisa de intercambio internacionalmente aceptada. Pero esto no va a seguir así siempre.En realidad, uno de los motivos que impulsaron a los EEUU a lanzarse a la loca aventura de la guerra de Irak fue el que Saddam Hussein decidió realizar las compras y ventas de petróleo en euros.

De cundir el ejemplo, el dólar hubiera aventurado su debilidad. Esta decisión la adopta ahora Irán conocedor de la debilidad militar de los EEUU incapaz de restablecer el orden en Irak y vencido militarmente por la insurgencia. En estas condiciones EEUU ya no puede afrontar otra aventura bélica exterior.Desde hace dos años los países exportadores de petróleo encuadrados en la OPEP venían advirtiendo de que la debilidad del dólar está erosionando el poder adquisitivo de los países exportadores.

El 8 de diciembre el Ministro encargado de las transacciones petrolíferas iraníes, Gholamhossein Nozari, en declaraciones a la agencia de comunicación ISNA ha confirmado que Irán dejará de vender petróleo en dólares: “En consonancia con la política de venta de petróleo venderemos el crudo en otras divisas, en la actualidad la venta en dólares queda eliminada”. El dólar ha dejado de ser una moneda “fiable”.El presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad calificó a la moneda estadounidense de “Menos valioso que un trozo de papel”.

Hasta ahora, los EEUU se han sentido seguros alegando que la estabilidad mundial internacional dependía de que la economía norteamericana se mantuviera a flote. La teoría era que si la economía norteamericana se convulsionaba –al dejar de afluir inversiones a las bolsas de ese país- se produciría un “efecto dominó” sobre las economías internacionales. Esta “doctrina” es cierta: el problema es que si todos los países contribuyen a estabilizar y mantener el dólar… la crisis se traslada precisamente a estos países. Nos aproximamos a momentos de recomposición de la economía mundial.

Tan sólo esperamos que los gobiernos europeos piensen sobre todo en el bienestar de los europeos. Y, eso que parece lo más razonable, es precisamente lo que muchos, como ZP no están dispuestos a realizar. Véase sino…

Gadaffi y la inmigración

El líder libio Gadaffi, conocedor de los prejuicios del progresismo europeo extorsiona a ZP. Pagamos todos.En Lisboa, Zapatero y Muammar Gadafi compartieron la apertura del debate sobre inmigración ilegal en la Cumbre UE-África de Lisboa. ZP optó por pasar página y abrir una nueva etapa en las relaciones entre los dos continentes, pero Gadafi acusó a los europeos por la colonización que hicieron de África y les reclamó compensaciones.

Al líder libio olvida que la colonización de África duró apenas 150 años y que la mayor parte del continente lleva 50 años de independencia.Gadafi comenzó achacando el problema de la inmigración ilegal a «las conquistas y el colonialismo» y advirtiendo que los africanos no habían viajado a Lisboa para que los europeos les dieran lecciones o para sufrir injerencias en sus asuntos internos. Aludió al «pillaje» y propuso un trato «muy justo»: «O nos devuelven nuestros recursos o nos invitan a sus países». Mientras cifró en 1.000 millones de euros la cantidad de dinero con la que, según él, se podría resolver el problema: «Denme 1.000 millones de euros y les prometo que no exportaré inmigrantes».

Zapatero, vino a la reunión con la propuesta de crear un “pacto euroafricano” para combatir la inmigración ilegal y sostuvo que la Unión Europea no ha estado a la altura de las circunstancias en sus relaciones con África, entre otras razones porque no ha sabido evitar el drama de la inmigración ilegal que afecta sobre todo a millones de jóvenes africanos que ZP estimó en 10 millones.

Lo sorprendente es que ZP no propuso la contención de la inmigración africana sino que esta prosiguiera a buen ritmo… legalmente. ¿Inmigración para qué? ¿para hacer qué? ¿mantenida por quién? Todo mucho más absurdo si tenemos presente el  contexto de crisis económica, recesión del empleo y desmantelamiento del tejido industrial que vive España.Como una propuesta de estas solamente es recogida en África si te “tira de chequera”, el Gobierno español y la Comunidad Económica de los Estados del Africa Occidental (CEDEAO) firmaron un memorando de entendimiento que nos ha costado 10 millones de euros. Este dinero (mucho para España, nada para las necesidades africanas) se invertirá en proyectos de educación, “igualdad de género”, infraestructuras y gestión de los flujos migratorios en los países de la CEDEAO, explicó Moratinos.

La tragedia africana ni se remonta con los 10 millones de euros regalados por el gobierno, ni con los 1.000 millones mendigados por Gadafi, ni con 10.0000 millones anuales, sino que es mucho más profunda que lo que se puede solventar vía chequera. Otra donación a fondo perdido. Y van...

© Ernesto Milà – infokriis – infokrisis@yahoo.es