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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Las elecciones de 2008 han concluido, empieza la campaña del 2012

Infokrisis.- En el fondo el resultado era el que se preveía sin grandes sobresaltos. Los grandes son cada vez más grandes (la Banda de los 2+2, dos partidos estatales y dos nacionalistas) y los pequeños cada vez más pequeños. Escribimos estas notas entre las 23:00 del domingo y la 1:00 de la madrugada del lunes con el único dato facilitado por los informativos. A la vista de las declaraciones políticas que proliferarán a lo largo del lunes es posible que se modifiquen algunos de los criterios realizados a continuación. Se trata, pues, de una primera aproximación. 

¿Cómo va a ser la legislatura?

El período que se aproxima va a estar marcado por los siguientes rasgos:

1) Crisis económica sin precedentes y sin remedio que se prolongará, como mínimo, a lo largo de toda la legislatura.

2) Crisis social sin precedentes con 6.000.000 de inmigrantes que siguen fluyendo y con problemas de convivencia que irrumpirán irremisiblemente.

3) Crisis de liderazgo político con un PSOE debilitado por los resultados electorales y un PP que debe afrontar su sucesión y su renovación interior.

4) Crisis del sistema político que convirtiendo al bipartidismo en única alternativa genera desinterés y desánimo por la participación política.

5) Crisis en los temas favoritos desarrollados por ZP, ninguno de los cuales podrá resistir el choque con la realidad (ni la mano tendida a ETA, ni Estatutos aventureros, ni medidas sociales excéntricas, ni juegos ridículos en política exterior).

6) Crisis en los apoyos políticos del gobierno de turno: en esta ocasión ZP ha vampirizado a ERC e IU, pero a partir de ahora su margen de engullir a su izquierda se ha reducido y la crisis económico-social contribuirá a centrifugar estos apoyos.

7) Crisis de la derecha que precisa una profunda renovación de rostros y que todavía vive del lastre de imagen generado por la segunda legislatura e Aznar y que no ha logrado desplazar al peor presidente de la democracia.

Y una conclusión:

Dado que esta victoria se basa en una mentira –que no existe crisis económica- fácilmente perceptible por un sector de la población, y que esta crisis será prolongada y dura como ninguna otra, el gobierno irá perdiendo apoyo social a partir de septiembre de 2008 (cuando la crisis se evidencie con toda su brutalidad) y a medida que vaya transcurriendo la legislatura, irán disminuyendo los apoyos, movilizándose los sindicatos y erosionándose la figura de ZP y de su sigla. En 2012 nada le salvará de ser considerado como el peor presidente en la historia de la España democrática.A partir del 10 de marzo de 2008 se inicia la siguiente campaña electoral. 

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22 notas para comprender los rasgos fundamentales de la situación surgida del 9-M1. ¿Voto útil? No, voto cerril

Resulta difícil encontrar alguna huella de rigor en el comportamiento del electorado que ha decidido, ni siquiera “votar útil”, sino “votar cerrilmente”: la derecha ha concentrado sus votos en el PP y la izquierda en el PSOE. El centro, como le suele ocurrir, se ha difuminado. Resulta muy difícil pensar que la izquierda ha votado masivamente a ZP por sus “méritos”. De hecho, estamos ante el presidente con menos méritos que haya gobernado jamás en España. Y no sólo eso: menos méritos y más errores. Cada cuál ha votado en función de sus preferencias cerriles: la derecha al margen de los méritos de la campaña electoral de la derecha y la izquierda ha concentrado su voto en la sigla PSOE, incluyendo a ERC.

2. ¿Qué quedó del centrismo? En estado gaseoso

Los comportamientos del electorado español son “moderados”. Los resultados de estas elecciones lo prueban: han perdido votos fuerzas radicales (IU que clamaba por el papeles para todos en sus mítines y ERC que ya preveía un referéndum por la independencia de Catalunya en el 2012…). EA, que en los últimos meses había acentuado su radicalismo se ha difuminado y NaBai ha tenido dificultades para obtener su ya tradicional escaño. La derecha ha sido más derecha que nunca y con la izquierda ha ocurrido otro tanto. Ninguno de los dos partidos ha jugado la carta del centro, posiblemente por eso ninguno de los dos haya obtenido mayoría absoluta. El centro se ha diluido y cada elector de esta corriente ha votado según su propio criterio pero no como fuerza político-social coherente y uniforme. Si Gallardón o Rato hubieran estado en las listas, la mayor parte del voto centrista se hubiera decantado hacia el PP. Ni siquiera Bono ha tenido un papel relevante en la campaña electoral del PSOE y veremos ahora como ZP “vende” a CiU un Bono como presidente del congreso de los diputados…

3. ZP debilitado, Rajoy desmoralizado…

Las palabras pronunciadas por Guerra en 1996 cuando los socialistas perdieron las elecciones, aludiendo a la “Dulce derrota y a la amarga victoria” se pueden aplicar aquí a ZP que ha visto como su programa de “genialidades” (negociación con ETA, apoyo al nou estatut, leyes sociales “progresistas”, alianza de civilizaciones, tc.) no ha suscitado ningún entusiasmo en las masas. Ha obtenido resultados idénticos a los de hace cuatro años. Si ha ganado ha sido por el miedo que ha suscitado su compaña en relación al PP, no por su política. Es más, esa política solamente ha servido para que captara los votos de sus aliados –IU y ERC- es decir, más anti-PP que el propio ZP. A partir de ahora tendrá que cambiar de aliados y de políticas.

4. Rajoy con problemas de sucesión

La sensación que ha dado Rajoy en la tribuna de Génova al presentarse ante su público ha mostrado lo que el PP tiene ante la vista: la sucesión de Rajoy. Ningún candidato puede soportar dos derrotas seguidas, por “dulces” que sean, ni siquiera mejorando resultados. Rajoy tuvo que cambiar el partido de arriba a bajo en 2004. No lo hizo. Siguió manteniendo a los Zaplana y Aceves en el palmito, sobreactuó en materia de terrorismo, de centrifugación nacional y desguarneció su flanco de centro. Rajoy, a pesar de que lo que el cuerpo le pedía era dimitir en la noche del 9 de marzo, seguirá seguramente al frente del partido durante un período de transición hasta que esté clara la sucesión. Habrá que ver si en ese tiempo el PP no se despedaza interiormente.

5. En el PSOE hay decepción

Miente quien diga que la victoria socialista ha sido neta y rotunda y no va a cambiar nada. Va a cambiar todo, si ZP quiere gobernar de manera estable. En principio tiene que cambiar de política y de aliados. La victoria de ZP ha sido la que ha tenido un margen más escaso en toda la historia de la democracia española (y que recordemos de cualquier democracia europea). A las 16:00 del 9 de marzo, algunos dirigentes socialistas, a la vista de los niveles de participación, barajaban la posibilidad de obtener una mayoría absoluta que luego, el sondeo de Tele 5, casi confirmaba. La diferencia de 30 diputados de los primeros resultados se fue reduciendo hasta convertirse en apenas 12-14. Y en el momento de escribir estas líneas algunos escaños todavía bailan. Zapatero ha salvado a duras penas los muebles. Será presidente hasta 2008… y veremos en qué condiciones y a cambio de qué. Por eso estaba contento en el balcón de Ferraz. Contento, pero no exultante.

6. Bipartidismo asfixiante: la banda de los 2+2

Las elecciones de 2008 han convertido a las dos fuerzas mayoritarias en una especie de rodillo que ha demostrado el asfixiante dominio de PP y PSOE sobre la escena política. Y lo malo no es que partidos como ERC, IU, EA o CHA, hayan desaparecido o quedado reducidos a la más mínima expresión, sino que se haya taponado el ascenso de fuerzas políticas de nuevo cuño. Las elecciones de 2008 han demostrado que para hacer política en España solamente es posible militar en el PP o en el PSOE o en dos partidos nacionalistas.

7. Nunca hubo una victoria tan alicorta

Los resultados del PSOE después de cuatro años de contar con los resortes del poder, el control de los medios de comunicación estatales y los apoyos de cadenas como PRISA y Z, han sido magros, escasos, tan limitados que han constituido una prolongación del empate técnico que e ha vivido en la mayor parte de la legislatura. El liderazgo de ZP, lejos de verse reforzado, se ha debilitado. Las distancias que le separan del PP se han reducido.

8. Una victoria asentada sobre una gran mentira

La “amarga victoria” de ZP se ha asentado sobre una mentira histórica de descomunal envergadura: que no había crisis económica, que la situación del mercado laboral, de la inflación y de la destrucción de empleo mejoraría en breve. Ahora ZP tendrá 100 días de gracias, luego vendrá el verano. En septiembre nos encontraremos con que buena parte del pequeño comercio no abre los cierres, que el mercado inmobiliario se desploma por completo y que el paro alcanza los 3.000.000.

9. Si hubiera ganado Rajoy, nada cambiaría

Tal como está la situación económica en este momento no cabe la menor duda de que, ganara quien ganara el 9 de marzo, iba a afrontar una situación de crisis económica que no ha tenido precedentes en la democracia española. Esta no será una crisis como la de 1992: será la primera crisis de la globalización y con 6.000.000 de inmigrantes. Una crisis, en absoluto coyuntural como las anteriores, sino estructural. El margen de maniobra de Rajoy o de Zapatero es el mismo, muy limitado, especialmente en materia económica: ahora se trata de aguantar los errores cometidos en los últimos 20 años y la incoherencia de una economía basada en la construcción y en los servicios.

10. Estas elecciones nos dan una sola seguridad

El resultado electoral nos permite saber que si la lógica rige en política, tenemos ZP para otros cuatro años, modulado en esta ocasión por CiU. Pero también este resultado nos da otra seguridad: en 2012 no sabemos quien estará al frente del PP, ni siquiera si la derecha tendrá la misma configuración que hoy, de lo que sí podemos estar seguros es que la gravedad de la crisis hará descender el apoyo a ZP a mínimos históricos en la democracia española, superando a la baja incluso a González en los peores tiempos del GAL y de la corrupción. Incluso, aun cuando el “reparto de la miseria” sea eficiente, pocos electores van a perdonarle haberles ocultado y minimizado la realidad de la crisis económica presente.

11. El PP pierde porque ha desguarnecido el centro

La derrota del PP empezó a intuirse cuando perdió a todas sus figuras centristas (Piqué, Rato, Gallardón) quedando una capa de líderes de derechas en un país en el que derecha e izquierda están igualados y solamente el control del centro da la victoria. Los temas utilizados por Rajoy a lo largo de toda la legislatura han sido sobre todo propios de la derecha. El 15% de votos centristas se ubicó hacia el PSOE y en Madrid hacia UPD.

12. 11-M: Lo más triste de la victoria socialista

Si hay algo de lo que debamos lamentarnos por la victoria socialista es precisamente porque el crimen del 11-M quedará impune. Con la victoria del PP siempre había la esperanza de que llegaran al poder con ganas de dejar las cosas claras y utilizaran los resortes de la administración para reabrir desde cero la investigación y hurgar hasta llegar a los autores intelectuales de la masacre.

13. Al PSOE le sienta bien el terrorismo

Si en 2004 la victoria socialista se debió sobre todo a la reacción popular ante los atentados del 11-M, ahora el asesinato de Isaías Carrasco ha aportado su granito de arena al final de campaña. El asesinato de un concejal socialista ha supuesto ha demostrado lo indemostrable: que a lo largo de los tres primeros años de legislatura, el PSOE tendió la mano a ETA con el resultado que todos sabemos. En los últimos seis meses de legislatura, esta actitud se trocó por la fuerza, pero era increíble: ha tenido que morir un oscuro ex concejal socialista para que el PSOE mejorara especialmente en el País Vasco.

14. El sentido común impone como aliado a CiU

Si ZP ha aprendido algo de la anterior legislatura es que los problemas vienen por hacerse acompañar de insolventes políticos (IU y ERC). La justeza de los resultados implica que para someterse a una sesión de investidura en la que dé sensación de seriedad, ZP deberá apoyarse en CiU. A partir de ahora, si ZP no logra dar esa sensación de solvencia política, corre el riesgo de que ocurra lo que ocurrió con Felipe González entre 1993 y 1996: que el gobierno estuvo paralizado porque los dueños de la economía desconfiaban de su capacidad para generar condiciones óptimas para la inversión. El dinero es cobarde: si no tiene seguridades se va. Hoy, sólo la presencia de CiU, aporta seriedad.

15. Montilla empieza a sentir el aliento en el cogote

A pesar de que CiU se ha preocupado de decir, por activa y por pasiva, que su apoyo al gobierno no tiene nada que ver con la situación específicamente catalana, todos los analistas saben que miente: CiU apoyará a ZP en la medida en que ZP influya para que el tripartito catalán salte por los aires y se forme un nuevo gobierno en Catalunya en el que esté presente CiU.

16. ERC, liquidado como partido

ERC ha sido el gran derrotado y a partir de este momento, Carod-Rovira se convierte en un desahuciado político como antes lo fue Angel Colom y antes que él Joan Hortalá y ante Heribert Barrera… Los resultados de ERC demuestran muchas cosas: que éste partido carece de una clientela fija y estable y tiene altibajos absorbiendo el voto de protesta que huye del PSC y de CiU para luego perderlo en la legislatura siguiente. Lo cierto es que el nivel político de la dirección de ERC está a la altura de un bachiller poco aventajado. Los Tardá, los Ridao, los Benach, los Puigcercós, son enanos políticos. Lo terrible de ERC es que el único dirigente con cierta capacidad es… Carod-Rovira.

17. IU, las sandías rojas y verdes no funcionan

En 1996, IU tenía 21 escaños, tres elecciones después su grupo parlamentario ha desparecido y sus 2 ó 3 diputados irán a vegetar en el Grupo Mixto. A IU le ha pasado lo mismo que al PCF: simplemente han desaparecido. ¿Motivo? No sólo el bipartidismo, también el nivel de sus propuestas políticas: apoyo a los ocupas como máxima propuesta en Vivienda, papeles para todos como panacea en inmigración, aborto libre y gratuito, republicanismo ante todo y después memoria histórica… y así sucesivamente. Con un programa así, no era raro que los votantes de izquierdas se orientasen sobre todo hacia el “voto útil”. El drama del PCE fue que primero sufrió una pérdida de cuadros por goteo, luego ya con IU una pérdida de votos también por goteo y con Llamazares una fuga de votos en riada, de la que no se va a recuperar ni él ni su coalición. O se es comunista, o se es ecologista, lo que no se puede ser es mediocre. Tanto IU (en sus distintas variedades) como Llamazares son la mediocridad personificada.

18. ZP ha fagocitado a sus socios

Una vez más se ha reproducido el famoso “abrazo del oso” que tiene como resultado la absorción de los partidos que han apoyado a otro mucho mayor durante una legislatura. ERC e IU han sido las víctimas y, al mismo tiempo, los responsables de que ZP nunca hubiera descollado en relación a Rajoy en cuatro años y que a lo largo de toda la legislatura viviéramos un permanente empate técnico. ZP no ha sido capaz de obtener ni votos centristas, ni votos de descontentos del PP –que haberlos, haylos y muchos-, solamente ha mejorado, en la medida en que sus socios han empeorado. Aviso para quien ahora deba apoyarlo. Aviso, en particular, para CiU: ZP vampiriza a sus socios y así sobrevive a su propia ineptitud.

19. Los graneros de votos socialistas y peperos

La tendencia ha sido que los socialistas han bajado en votos y escaños en algunas regiones en las que tradicionalmente han gobernado, concretamente en Andalucía, mientras que los populares se han mantenido y aumentado en las que gobiernan (Valencia, Murcia, Madrid). Si esta dinámica no se ha saldado con un fracaso para el PSOE ha sido por el comportamiento del granero catalán. El comportamiento electoral en Catalunya ha sido incomprensible. Resulta difícil entender que después de los tres años de Maragall, de la mediocridad insultante de Montilla, de la crisis de las infraestructuras, todavía, a estas alturas los socialistas hayan mejorado su porcentaje en Catalunya y aportado los diputados que le faltaban en el resto del país para imponerse al PP. El comportamiento electoralmente errático de Catalunya, con un alto porcentaje de abstenciones y votos nulos y blancos, y la debilidad del PP en esa autonomía son la causa matemática de su victoria… ¿Cómo va a gestionar ZP el apoyo de CiU cuando le van a exigir que apunte a la línea de flotación del PSC a quien le ha debido la victoria? Otro problema que se suma a la falta de liderazgo que emana del resultado electoral.

20. Catalunya: 18 diputados de diferencia entre PSC y PP

Los resultados en Catalunya han dado la victoria a ZP a nivel estatal. Esto genera un riesgo adicional: ZP tendrá que escuchar al PSC a la hora de los pactos. Por tanto, el pacto que sería lógico (con CiU) es imposible con Montilla gobernando con ERC e ICV en Catalunya. La distancia en Catalunya entre PP y PSC (18 escaños) es lo que ha facilitado la victoria del PSOE y mientras siga existiendo este desfase, el PP jamás vencerá en unas elecciones nacionales. Pero este resultado tampoco es una carta en blanco para ZP. El PSC y sus veleidades de actuar como formación ajena al PSOE se van a multiplicar en esta legislatura en la que aparecerán tensiones entre ambas formaciones.

21. Rosa Díez: castigada por el sistema electoral

Entre las opciones emergentes que podían suscitar algún entusiasmo en franjas del electorado, la de Rosa Díez (eludimos citar el nombre de su partido por el nombre tópico de “Progreso y Democracia” que no dice absolutamente nada). Los trescientos mil votos de Rosa Díez hubieran merecido algún diputado más si no fuera por la malhadada Ley d’Hont que prima a la Banda de los 2+2. Una sola diputada, sumergida en la jaula de las fieras de un Grupo Mixto abultado, es poco para poder arrancar, especialmente cuando el programa de Rosa Díez, aparte del tema antiterrorista, tampoco aporta grandes soluciones ni genera ilusiones extraordinarias. Otra víctima del bipartidismo, de la Ley d’Hont y de la Banda de los 2+2.

22. En junio de 2009, nueva cita electoral

Con las elecciones europeas de 2009 se cierra el presente ciclo electoral iniciado en 2007 con las elecciones municipales. No se trata de unas elecciones en las que esté en juego gran cosa a la vista de las atribuciones del Parlamento Europeo, pero sí indicarán tendencias. O las opciones nuevas –tipo la de Rosa Díez y alguna opción anti-inmigración- demarran y se sitúan con posibilidades de aumentar sus cuotas de poder en las siguientes municipales (ya en el 2011), o bien lo rutinario del bipartidismo promete aburrir hasta las piedras con la falta de ideas nuevas y alternativas que ya respiramos desde hace 20 años. 

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yaho.eshttp://infokrisis.blogia.com      

Operación Nova: Otra “peligrosa trama terrorista islámica” se va al garete. Y van...

Infokrisis.- Finalmente resulta que los peligrosos terroristas islámicos no iban a volar la Audiencia Nacional… La propia Audiencia Nacional los ha absuelto en el día de hoy. ¡Y pensar que aquella noticia publicada en 2004 sirvió para generar alarma social y reforzar la versión oficial sobre los atentados del 11-M! Un nuevo episodio de "terrorismo islámico" que se desploma.

Hace cuatro años, todas las portadas de la prensa diaria dieron cuenta de la espectacular noticia. El fiscal de la Audiencia Nacional Ignacio Gordillo sostuvo que España “es un objetivo muy importante para el terrorismo islámico”, el cual, añadió “representa una amenaza constante para nuestro país”. ¿Y eso por qué? Gordillo explicó que la prueba de ello eran las detenciones de implicados en la “voladura de la Audiencia Nacional” en la “Operación Nova”... Hoy los acusados han sido absueltos ¿ha dejado de ser el islam un peligro en España?

Y este es el problema: que si bien el terrorismo islámico no existe en España, si existe, en cambio, un problema islámico.

La sentencia: ambigua pero rotunda en un solo punto

La sentencia emitida ayer ha sido clara al respeto: si existió el plan de volar la Audiencia Nacional ese plan estaba “sin desarrollar”. Hay que recordar que el Ministerio del Interior, vendió el atentado como inminente (al igual que hace menos de un mes se volvió a vender como no menos inminente el atentado contra el metro de Barcelona… aún cuando no se había descubierto ni rastro de explosivos). En aquel momento el ministro socialista llegó a decir incluso que el crimen se iba a realizar mediante un “camión lleno de explosivos”…

Pero la sección tercera de la Sala de lo Penal ha tumbado toda esta patraña. La sentencia afirma que el seudo-atentado no pasó de ser 'un plan individual, sin desarrollar y que no determinó el efectivo concierto de voluntades para su efectiva ejecución' más allá de las gestiones de Kamara, 'no suficientemente determinadas y concretadas', ni 'existiendo tampoco una resolución firme de ejecución'.

¿Qué es lo que considera, pues, la sentencia? Las penas impuestas son graves: entre 5 y 14 años, pero por otros motivos: pertenencia a organización terrorista y colaboración con ella. ¿En qué se basa el juez?

El “peligroso líder terrorista”

La sentencia explica que 'nos encontramos ante un verdadero grupo cohesionado, permanente, estable y estructurado bajo el liderazgo indiscutible' de Achraf. ¿Y quién es Achraf? El habitual individuo enfermo y medio enloquecido que abunda en todos los medios extremistas islámicos. La sentencia de 247 folios condena a Achraf a la máxima pena impuesta por el tribunal, 14 años, como emir o líder de la célula que creó en la cárcel de Topas (Salamanca). En el verano de 2004 Achraf comunicó a otro de los acusados, Kamara Birahima, su idea de atentar contra la Audiencia Nacional 'como lugar emblemático de la lucha contra el terrorismo'. La sentencia explica que este plan se convirtió en una obsesión para Achraf, obsesión que no le impidió establecerse en Suiza y vincularse a la célula que asesinó al cineasta holandés Theo Van Gogh. Pero la obsesión no pasó de unas pocas conversaciones entre colegas enardecidos por el haschís.

Achraf, añade la sentencia, creó este grupo en la cárcel de Topas (Salamanca) para adoctrinar en el 'yihadismo' a otros presos con los que planeó ataques suicidas, y mantuvo contactos por carta con otros reclusos de cárceles de Málaga, Almería y Valencia, donde después se crearon otros grupos, y con presos en Estados Unidos por el 11-S.

Según el tribunal, este entramado de interrelación de potenciales 'muyahidines' (suicidas) 'adoctrinados por su líder en reivindicación de lo que consideran derechos islámicos' resulta 'un auténtico caldo de cultivo de actos violentos' y constituye por ello 'un grave peligro' para la sociedad occidental y, en particular, para la sociedad española.

Así, con el descubrimiento por parte de la Policía de la conducta ilícita que se estaba desarrollando en las cárceles españolas, resalta el tribunal, se logró evitar 'felizmente' la ejecución de actos violentos.

Algo sobre los condenados

Diez de los procesados han resultado absueltos y se encuentran en libertad desde el pasado 4 de febrero y sólo cinco permanecen encarcelados por estar presos en otras causas. Y esto es lo importante porque causas no faltan: unos por pertenecer al Grupo Islámico Armado argelino tiempo atrás y partícipes en la guerra civil que ha azotado a ese país desde principios de los 90 y que prosigue todavía hoy en la oscuridad. Otros acusados permanecen en prisión… por delitos comunes.

De los 455 años pedidos por el fiscal, el tribunal solamente ha concedido 173, de los que 13 corresponden al principal acusado Mohamed Achraf. En otras palabras: 282 años menos.

Vale la pena recordar que en el período en el que algunos de los acusados pertenecían al GIA y al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate –que sólo operaban en Argelia, es importante recordarlo- ¡ambas organizaciones se declaraban ajenas y contrarias a Al-Qaeda! Por lo demás, si en España y Francia han sido detenidos un número inusual de salafistas argelinos eso se debe a que lo prolongado de la guerra civil que azota a ese país ha generado que muchos antiguos militantes terminaran con romper con esas organizaciones… ¡sin que sus crímenes prescribieran!

Así pues, la “peligrosa célula islamista” nace en Topas… formada exclusivamente por delincuentes comunes, frecuentemente dedicados al comercio de drogas. A causa de los traslados penitenciarios, la célula se extendió por varias cárceles de España, concretamente en Málaga, Almería y Valencia.

El grupo debería de llamarse "Mártires por Marruecos" y, en la práctica, todos los que tuvieron contacto con Achraf entre 2000 y 2002 en la cárcel de Topas formarían parte de él… Cuando salió de la cárcel, se fue a Suiza en donde –por supuesto- fue inmigrante ilegal acogido en el centro de Hegnau… del que se fugó para ser detenido luego y extraditado a España. La sentencia afirma que logró organizar “cuatro células” con las que estaba en contacto por móvil y correo electrónico…

Aspectos bufos de la “Operación Nova”

El juicio tuvo su parte bufa cuando el principal confidente del CNI Ismail Latrech, negó en su declaración como testigo protegido ante el tribunal y añadió que "nunca" dio información como confidente sobre esta célula islamista. Por su parte, dos días antes, el principal testigo, el confidente de la Policía Abdelkader El Farssaui, conocido como Cartagena, intervino también como testigo protegido en el juicio y, en su declaración, acusó al grupo 3 de la UCIE (Unidad Central de Información Exterior de la Policía) de haberse inventado las intenciones del supuesto líder de la banda, Mohamed Achraf, de atentar contra la Audiencia Nacional. Como podemos ver, una “investigación” extremadamente seria y fuera de cualquier sombra de duda…

El terrorismo funciona de otra manera: fulanito monta cuatro células terroristas; en Internet baja de emule cualquier manual para fabricar explosivos; al día siguiente hacen bolsa común para comprar el material necesario y al otro ponen la bomba… Y luego otra bomba y luego otra más hasta que finalmente son detenidos. Esa es la historia de las células terroristas, de ETA, del GRAPO, de los anarquistas, de las Brigadas Rojas, del IRA, etc. No es, desde luego, el esquema del “terrorismo islámico”: terrorista concienciado monta célula; célula crece; antes de cometer ningún atentado son detenidos por la policía. Y vuelta a empezar… Increíble ¿no?

Tanto trabajo ¿para qué? Todo tiene su explicación

¿Por qué alguien se toma toda la molestia de organizar estos episodios bufos que están en la memoria de todos: el comando dixán (absueltos), la detención de la “célula española de Al Qaeda” (absueltos de haber planificado el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York), el comando Barcelona que debía colocar bombas en el metro al día siguiente, etc.?

Es fácil de entender: en 2004 –cuando se realizó la “Operación Nova”- estaban muy recientes los atentados del 11-M. Empezaban a oírse las primeras voces contrarias a la “versión oficial”. Era preciso apuntalar como fuera la idea de que existía un terrorismo islámico en España, una amenaza permanente, viva y activa que podía golpear de nuevo como había golpeado el 11-M. Eso es todo.

En esa ocasión el ministerio del interior dirigido por un socialista se preocupó de orquestar la pantomima. No era la primera vez que se hacía. Solo un año antes, durante el gobierno del PP, los ministros del interior de turno habían hecho otro tanto. Así que nadie iba a protestar.

Pero, en definitiva, el terrorismo islámico ¿constituye hoy por hoy un riesgo en España?

Lo vamos a repetir por última vez a quien quiera oírlo:

- el terrorismo es utilizado por el islamismo solamente en dos circunstancias:

a) en zonas de guerra abierta: Irak, Afganistán, Palestina, o bien

b) en zonas en las que se siente suficientemente fuerte como para entrar en la última fase de su conquista.

- En España, a pesar de que existen 1.200.000 islamistas en su inmensa mayoría magrebíes, paquistaníes y subsaharianos, llegados en menos de 10 años, el Islam está en su primera fase de conquista y expansión, por tanto, no utiliza –todavía- el terrorismo político, sin prejuicio de que en el futuro lo pueda utilizar cuando exista una situación de equilibrio de fuerzas o de ofensiva estratégica por parte de los islamistas.

- El problema en España es otro: a diferencia de en Francia, Holanda, Bélgica o Reino Unido, en España la mayor parte de islamistas procedentes de la inmigración todavía no han obtenido nacionalidad española y, por tanto, jurídicamente, son extranjeros. En caso de que la concentración de islamistas en España siga aumentando como en los últimos años y su demografía siga siendo explosiva, es evidente que a la vuelta de 5-10 años, si deberemos afrontar un problema serio planteado por “ciudadanos españoles de origen extranjero”.

- La conclusión es simple: hoy no existe terrorismo islámico en España, pero sí hay chispazos en Europa donde tiene más arraigo la inmigración islámica. En caso de que no se detenga la islamización creciente de España, en breve deberemos afrontar un problema mucho más grave de lo que hasta ahora los distintos ministros del interior han ideado con fines muy diversos (Aznar para justificar la intervención en Irak y el apoyo a los EEUU en su “lucha contra el terrorismo” y Zapatero para confirmar la versión oficial sobre el 11-M).

Ya va siendo hora de que la opinión pública diga basta a estas innobles manipulaciones que muestran un terrorismo allí en donde apenas hay otra cosa que islamistas poco muy poco espabilados y delincuentes comunes de pocos vuelos. El terrorismo es algo demasiado serio como para que se lo utilice como arma arrojadiza o con cualquier otra intención más o menos oculta.

© Ernesto Milà – Infokrisis – infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com

La idea imperial del Emperador Carlos V: del "imperio universal" al "imperio cristiano"

Infokrisis.- Tras la publicación del artículo titulado “O la España de los Austrias o la España de los borbones” que ha tenido como resultado un abundante intercambio epistolar con amigos que han enriquecido el debate y, en sus discrepancias, nos han ayudado a trabajar más el tema, damos otro paso intentando concretar un punto: ¿cuál era la idea imperial de nuestros “Grandes Austrias”? Este es el resultado de las reflexiones sobre el tema.

La idea que los Austrias se hacían de España era la de la “España Imperial”. Lo cual es decir poco porque a esta definición hay que darle contenidos. De hecho, la mejor página de nuestra historia encierra también el germen de la decadencia. En la historia de España, el último despuntar de la idea imperial aparece con nuestros “Grandes Austrias” de la misma forma que en la historia del Reino Unido la idea imperial aparece en el siglo XIX de la mano de la Compañía de Indias dando al Imperio Inglés el aire de una prolongación del poder de la alta burguesía, es decir de la casta de los sacerdotes, de la misma forma que en la idea imperial de Carlos V lo que está presente, especialmente, es el concepto de “Imperio al servicio de la fe” y, por tanto, el elemento preponderante es el clero.

En este sentido, mientras el Imperio Inglés está al servicio de la tercera casta, de la función productiva, el Imperio Español lo está al servicio de la casta sacerdotal. Y en este sentido, el Imperio Español tiene una inspiración superior al inglés… pero dista de la idea imperial romana o incluso del Sacro Imperio Romano-Germánico tal como se concibió en la Edad Media gibelina.

Y este es el centro de la polémica: la idea imperial de los Austrias pudo ser una idea superior al concepto sacerdotal, pero se quedó en este nivel demostrando sus limitaciones. Porque en los primeros años del gobierno de Carlos V, todavía no existía una idea imperial definida. Y justo en esos primeros años dos tendencias contrapuestas modelan las ideas aun frágiles del jovenzuelo de mandíbula caída que apenas hablaba holandés, tenía las opiniones mal definidas y delegaba en su corte de flamencos. Esas dos tendencias son las que vamos a intentar entrever en el presente estudio.

Dos personajes frente a frente: Gattinara y Mota

Hasta Menéndez Pidal, la figura de Mercurino Gattinara había pasado prácticamente desapercibida a los historiadores que lo consideraban una especie de funcionario aventajado de palacio, pero en absoluto un hombre influyente en las ideas del joven Emperador Carlos. Menéndez Pidal fue el primero que reclamó atención sobre esta figura, a partir de los trabajos de Karl Brandi (Kaiser Karl V). Menéndez Pidal se lamentaba de que la figura del Emperador Carlos no atrajera el interés de los historiadores en España, a pesar de haber hecho de nuestro país el centro del Imperio y sí en cambio en Alemania. y, a partir suyo, la historiografía le ha reconocido el lugar que le corresponde como uno de los “máximos estadistas del Renacimiento”.

Aparte de los documentos históricos exhumados por todos estos historiadores, el elemento central es la propia autobiografía de Gattinara: Historia vite et gestorum per dominum magnun cancellarium. Menéndez Pidal puntualiza que esta obra cae en exageraciones y coge en falta en varias ocasiones al canciller del Emperador Carlos, aun reconociéndole, efectivamente, la gran influencia que tuvo sobre él.

Se ha presentado a Gattinara como un humanista español con vocación europeista en la misma órbita que Erasmo de Rotterdam que muchos lo tienen por su inspirador. Así pues es frecuente que muchos historiadores consideren que las ideas de Gattinara eran simplemente “humanistas”, sin más. No es así. Gattinara estaba muy influido por Dante, el gran gibelino y su idea imperial la recogió de la célebre obra del florentino De monarchiae.

Por otra parte, lo que se tiene generalmente como “humanismo” en el Renacimiento es algo muy distinto a lo que consideramos hoy con el mismo nombre. El “humanista” de hoy sería un perfecto imbécil en el Renacimiento. Francis Yates en su libro sobre Giordano Bruno y el Humanismo Mágico ha explicado que esa forma de humanismo estaba vinculado al neoplatonismo, no como filosofía sino como pensamiento mágico. Son los Pico Della Mirandola, los Tomasso Campanella, los Giordano Bruno, los grandes humanistas italianos quienes rescatan el Corpus Hermeticum y los grandes libros de magia. El propio Bruno no es condenado tanto por sus teorías astronómicas… como por sus prácticas de magia ceremonial y “simpática”. La obra de Yates, exhaustiva y crítica no deja lugar a dudas sobre este extremo. La conclusión a la que llega es que el humanismo renacentista fue algo muy diferente a lo que generalmente pensamos hoy.

Gattinara se había educado en ese ambiente y no es de extrañar que el gibelinismo tal como fue expuesto por Dante se convirtiera en su idea política central.

Nacido en 1465 como hijo de la pequeña nobleza piamontesa, estuvo inicialmente al servicio de la Casa de Saboya y luego de los Habsburgo. En 1510 Gattinara fue enviado a España por primera vez al servicio de Carlos V. En 1518 fue nombrado Gran Canciller de Carlos V. Hombre de gran experiencia diplomática, sus ideas no coincidían con las de otros consejeros del círculo íntimo del Emperador: Chièvres por un lado (partidario del alineamiento con Francia) o el clérigo Pedro Ruiz de la Mota, el verdadero rival ideológico de Gattinara.

De Mota dice Menéndez Pidal: “Era Mota un clérigo español que, por rozamientos con Fernando el Católico, se había ido a Bruselas a la corte del príncipe Carlos, antes de ser éste rey y estuvo a su lado catorce años, desde 1508 a 1522. Allá en Flandes fue limosnero del príncipe; ahora era obispo de Badajoz. Su dominio de varios idiomas y su elocuencia le daban un gran puesto en la corte; ocupaba el tercer lugar en el Consejo real, después de Chièvres y de Gattinara”.

Lo que se produjo en el interior de la corte del Emperador Carlos no fue un choque frontal sino una lucha ideológica en sentido propio de la que ambos, Gattinara y Mora fueron cristalizaciones de dos corrientes de su época: el gibelinismo declinante y la idea sacerdotal que alcanzaría su expresión más concreta en el Concilio de Trento. Vistas las personas, vayamos ahora a sus ideas.

La situación de la idea imperial en el Renacimiento

Dice Menéndez Pidal que “la idea imperial no la inventa Gattinara ni sugiere hoy nada de lo que sugería a los hombres de antes” y explica que en el siglo XX podía haber un emperador de Alemania, un Zar de todas las rusias, un emperador inglés o cualquier otro, pero en el Renacimiento el título de emperador indicaba a una figura única señor de todo el mundo y monarca universal y añade: “Tal concepción revestía para los hombres una grandeza verdaderamente romana”. Para concluir: “El Imperio era la forma más perfecta de la sociedad humana”.

Menéndez Pidal juzga que la cumbre de la idea imperial fue romana y se prolongó durante seis siglos, que luego conocio un breve revival en los siglos IX y X durante el imperio carolingio si bien atenuada y que luego, atenuada más aun, subsistió en el Sacro Imperio Romano-Germánico. Esta misma idea es la que sostiene Julius Evola a lo largo de todas sus obras.

Carlos V se educa inicialmente en el marco de un imperio capidisminuido que es sólo una sombra de lo que un día fue con los Hohenstaufen y del que solamente es posible encontrar una inspiración lejana con la idea imperial romana. Dicho de otra manera: no había política imperial propiamente dicha en el período de juventud de Carlos V y no estuvo presente en su educación. Esta le vendría después.

Es más, en aquel momento la idea imperial se había degradado hasta ser en cierto sentido la antítesis de la romana. Para Roma, el emperador se debía consagrar al bien del súbdito y súbdito terminó siendo, desde César a Justiniano, todo aquel que habitaba en alguna región del imperio por alejada que fuese. Era, por el contrario, práctica habitual en el Renacimiento que los emperadores esquilmaran a las regiones periféricas del Imperio tal como en sus primeros años hicieron los consejeros de Carlos V con España.

Así llega Carlos V a España, sin las ideas claras y con unos patrones de gobierno heredados de anteriores emperadores. Gobierna en España pero no habla ni una sola palabra de español y delega en flamencos. Menéndez Pidal recuerda que no es esta la única contradicción de aquel reinado: se dice “emperador romano”, pero sólo gobierna de hecho en Alemania, de hecho en una parte; es el “rey del mundo” pero ha sido elegido en Alemania; no es emperador si no es ungido por el Papa, pero no gobierna en los territorios temporales del Papa. Finalmente, en España ocurre lo inevitable: la hostilidad de nuestro pueblo, la revuelta de las comunidades de Castilla, la guerra civil.

La grandeza de Carlos V reside en el hecho de que su dilatado reinado no está presidido por otra cosa que por resolver las contradicciones que encontró en la idea imperial, depurarla, intentar reconstruir una idea coherente y viable en la que doctrina y realidad converjan.

Las ideas políticas de Gattinara

En cierto sentido, Gattinara podría ser llamado “el último gibeino” y, desde luego, si hay una orientación a la que puede adherirse el consejero saboyano de Carlos V es a esta corriente ideológica que tuvo en Dante a su gran inspirador. De hecho, Gattinara tiene en la De Monarchia del poeta florentino su libro de cabecera. La historiografía, empezando por Menéndez Pidal, acepta unánimemente que fue de esa obra de la que Gattinara extrajo su idea imperial que quiso trasladar al Emperador Carlos.

No se trataba solamente de conservar los reinos recibidos en herencia, sino de ampliarlos aspirando a la monarquía universal y a un gobierno efectivo sobre todo el mundo. Solamente cuando ese gobierno se obtuviera el Imperio podía considerarse culminado y la “pax romana” sobrevenida. En ese momento el “orden” se impondría definitivamente sobre el “caos”.

En 1519, Gattinara transmitió esa idea al futuro emperador animándole a presentar su candidatura al Imperio. En la práctica esa política implicaba una actitud antifrancesa. Gattinara en esa y en otras ocasiones recomendó al y Emperador Carlos la recuperación del Delfinado y la desmembración de Francia, así como promover una política de expansión de la influencia en la península itálica como caminos únicos para una paz permanente.

Gattinara en el siglo XVI como Dante en el XIV, propone una monarquía universal. La figura del Emperador equivale a la del Rey del Mundo de las leyendas arcaicas. En esta óptica, no había lugar para la sumisión al papado, y la “defensa de la fe” se planteaba en términos políticos, no religiosos. La gran misión de España no era la lucha contra los príncipes alemanes que habían abrazado las distintas formas de protestantismo, sino la unión de todos los europeos –protestantes, católicos- bajo un proyecto común. En la lucha por la destrucción del Islam no solamente tenían un puesto de combate los países católicos, sino también los príncipes cristianos no afectos a Roma.

Mota: o la primacía de la fe

La primera declaración imperial, cuando Carlos V parte de España para ser coronado en Alemania, tiene lugar en 1520. Ahí encontramos un atisbo de la idea imperial que presidirá su gobierno. Esa declaración es atribuida por la historiografía al arzobispo Pedro Ruiz de la Mota en la declaración antes las cortes de A Corunha.

Mota introduce en su discurso el término “emperador” e “imperio” que terminarán por hacerse habituales en lengua castellana. El tiempo está maduro porque en esa época estos términos ya gozan de suficiente difusión gracias a la popularidad de las novelas de caballería, en especial el Amadís de Gaula y el Tirant lo Blanc.

En ese discurso Mota define a Carlos V como “rey de reyes” y “único en la tierra”, reconoce que ”este imperio es continuación del antiguo”, aludiendo al Romano. Recuerda que mientras otras tierras enviaban a Roma tributos, Hispaniae enviaba emperadores y concluye la introducción diciendo que: “ahora vino el imperio a buscar emperador a España, y nuestro rey de España es hecho, por la gracia de Dios, rey de los romanos y emperador del mundo”.

Pero la parte ideológica y los contenidos aparecen luego: ¿por qué existe el Imperio? Dice Menéndez Pidal comentando el discurso: “[Carlos V] Aceptó el Imperio par cumplir las muy trabajosas obligaciones que implica, para desviar grandes males de la religión cristiana” y, en el texto original Mota alude a “la empresa contra infieles enemigos de nuestra santa fe católica, en la cual entiende con la ayuda de Dios, emplear su real persona”.

En la concepción de Mota reflejada en el discurso de A Corunha, España es el corazón y el centro del Imperio cuya misión es la defensa de la fe.

Así pues, resumiendo, la idea de Mota es la un Imperio cristianizado, cuyo núcleo duro es España, dedicado a la defensa de la fe católica.

Esta idea volverá a estar presente unas semanas después en Works bajo la sombra de Lutero. Es entonces, en 1521, cuando Carlos V escribe “de su puño y letra” la declaración político-religiosa en la que asume abiertamente la defensa de la cristiandad empleando “mis reinos, mis amigos, mi cuerpo, mi sangre, mi vida y mi alma” e invoca a “sus antepasados” en alusión a su abuela Isabel la Católica. En esta segunda declaración, parece evidente que Carlos V ha asumido la idea de Mota: el “Imperio Cristiano” que intenta establecer la armonía entre “los príncipes católicos” basado en la “universalitas christiana”.

La victoria de la idea imperial católica: triunfo y tragedia

Es significativo que, cuando los comuneros recuerden a Carlos V el testamento de su abuela, que se deshaga de los consejeros flamencos y mire por el bien de su pueblo [entendiendo por tal a Castilla]. En esa misma época, el condestable de Castilla le recomendaba que se casara con Isabel de Portugal añadiendo “por que es de nuestra lengua”, expresión que Menéndez Pidal clifica de “inexactitud filológica, pero que revela la fraternidad fundamental hispanoportuguesa”. Todos estos elementos, unidos a las ideas de Mota, tienden a hispanizar la idea imperial de Carlos V y a impregnarla de una evidente patina católica que estará presente hasta sus últimos días en Yuste.

Esta concepción juega malas pasadas al Emperador. Tras la victoria de Pavía, Francisco I , vencen los consejeros de Carlos V que preconizan un trato deferente hacia el prisionero esgrimiendo la idea del “imperio de paz cristiana” que supondrá poco después la liberación del rey vencido y el que no se atuviera a su palabra dada reanudando la hostilidad contra España. Carlos V hace gala de “modestia principis” y se preocupa mucho más del “bien de la cristiandad” que de la pujanza del Imperio, renunciando a aprovechar los frutos de la jornada de Pavía.

Hoy los historiadores reconocen el error. Gattinara, por el contrario, había recomendado desmembrar Francia, incorporar algunos territorios al Imperio y desbaratar el poder económico (luego el peso político) de ese reino, para poder establecer con más facilidad la “monarquía universal”.

No hay que olvidar que en ese momento la idea del “imperio cristiano” presidida por Carlos V era contemplada con ambigüedad desde el Vaticano. Las dudas sobre la postura del Papa provocaron en 1526 el “Saco di Roma”, con el asalto de la ciudad por nuestras tropas dirigidas por el condestable de Borbón y el encierro del Papa en Sant’Angelo. En 1526, en un escrito firmado por Carlos V al Papa Clemente VIII y redactado por Alfonso de Valdés reafirma su plan: guerra contra los turcos en defensa de la fe, cuando éstos fueran vencidos, Lutero volvería al redil o se estaría en condiciones de eliminar a sus partidarios. Si el papa se opusiera y no apoyara a Carlos V, al emperador le cabría apelar al juicio de un Concilio general. La carta de Valdés fue entregada al nuncio Baltasar de Castiglione, pero el papa, inicialmente se niega a la convocatoria del concilio y Caros V apela al Colegio de Cardenales. Dicho con otras palabras: Carlos V termina situando su defensa de la catolicidad por encima del papado, como último y lejano reflejo de las ideas de Gattinara sobre el Imperio como institución superior al Papado.

En 1528 las cosas vuelven a su lugar: Carlos V reconoce al papado superior al Imperio y marcha a Roma a ser coronado emperador. Mantiene la idea del concilio (que será, finalmente, la asamblea de Trento). Resume su proyecto en el discurso del 16 de septiembre de 1528 que, hoy se acepta fue redactado por el obispo de Guadix, uno de sus consejeros, fray Antonio de Guevara, predicador de palacio y cronista imperial. Como era de esperar, ese discurso se orienta hacia la “monarquía católica” y la “defensa de la fe”.

Tras ser coronado emperador, Carlos V se entrevista con en Bolonia con el embajador Contarini al que le desmiente que aspire a ser “monarca universal”. Carlos V aspira a “hispanizar Europa”, trasladar el sentido de cruzada y de guerra contra el turco que había experimentado nuestro pueblo durante los ocho siglos de dominación islámica.

Es en este caldo de cultivo ideológico en el que luego florecerá la mística española del siglo de Oro, en el que se producirá la colonización española de América bajo el signo de la cristiandad. Así mismo, es inseparable el fenomenal impulso literario de la lengua castellana de la adhesión que experimentó el Emperador Carlos por esa lengua que hizo suya (“es tan noble que merece ser sabida y entendida por todo la cristiandad” dijo al obispo de Macon, embajador francés que no hablaba correctamente castellano). Ese impulso empieza ya bajo Carlos V con La Celestina y El Lazarillo de Tormes, con la recopilación del Romancero y con la difusión del Amadis y el Tirant.

Subsiste la “idea unitaria” (Menéndez Pidal dice que Carlos V “al hispanizar su imperio propaga la hispanidad por Europa”). Pero, a decir verdad, la correlación de fuerzas no le es favorable.

Basando en la fe católica la salud y la unidad del Imperio se enfrenta inevitablemente a los príncipes centroeuropeos que han abrazado las distintas formas de protestantismo. La salud del Imperio queda vinculada a la del catolicismo y si el Emperador puede responder por él mismo, no puede hacerlo por la aptitud y dimensiones de los papas de la época.

Esta vinculación Imperio-España-Catolicidad hace que el imperio termine fragmentándose y desangrándose en las guerras de religión que cubrirán una dilatada época hasta principios del siglo XVII con la paz de Utrech. Si, ciertamente, ha sido el mejor momento de la historia de España… breve y fugaz, por lo demás, pero con errores políticos y de orientación que vale la pena sopesar.

Se venció en Lepanto y se contuvo a los turcos (¿hubiera actuado de otra manera ante una ofensiva enemiga un imperio que aspirase a la Monarquía Universal? ¿Acaso no hubiera reunido más fuerzas, no sólo para derrotar a los turcos en Lepanto, sino para devolverlos a Asia Central de donde nunca debieron salir?); el Imperio salió renovado tras la crisis que se prolonga desde el siglo XIV hasta Carlos V, pero la renovación se realiza en función del catolicismo. Las guerras de religión demostraron la sumisión del Imperio a la fe. Y el imperio se perdió precisamente por la aceptación de esa misión y de esa sumisión. Diferente hubiera sido si el Imperio en sí mismo, hubiera agrupado la doble espada “espiritual y temporal”, si el Emperador se hubiera considerado superior al Papado, si el “orden de Melkisedec en función del que se consagraba a los emperadores gibelinos, se hubiera reconocido como superior al “orden de Abraham”, si el Emperador, en definitiva, hubiera estado por encima del sacerdocio.

Pero esto hubiera supuesto rescatar el ideal gibelino; contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, este ideal suponía la primacía del imperio sobre el papado, solamente entendiendo el Imperio como la síntesis del ideal espiritual y temporal encarnado en la figura del Emperador. Esa era la idea de Mercurino Gattinara y del “humanismo mágico” de su tiempo. Esa idea fue derrotada en la polémica ideológica que envolvió a la corte del Emperador Carlos. Y se pagó, como todo error –porque a la postre las guerras de religión fueron un error que debilitaron al Imperio y terminaron por dejarlo exangüe-, caro.

La idea imperial fracasó pronto. Carlos V renunció al Archiducado de Austra que entregó a su hermano Fernando de Habsburgo y, más tarde, haría lo mismo con la corona húngara. La dinastía de los Austrias se partió irremisiblemente en dos: la española y la vienesa. La idea del imperio español católico, en su decadencia, favorecería la multiplicación de los Estados Nacionales,

El error de fondo fue reducir toda sacralidad al papado y, por tanto, la misión del imperio solamente podía ser la defensa de la fe católica… cuyo centro no era España, sino el Vaticano. El centro del Imperio no estuvo en la Península, tras llegar de Flandes, terminó estando, tampoco en Roma como concepto imperial, sino en el Vaticano. Pero el Vaticano tenía otros intereses que no siempre coincidían con los del Imperio. Fue un error y se pagó. Seguramente de haber triunfado las tesis de Mercurino Gattinara, la historia de Europa habría tomado una orientación diferente.

La idea imperial que defendió Gattinara era superior a la idea que finalmente el Emperador Carlos terminó asumiendo, de la misma forma que la idea de Mota implicaba una renovación de la decaída idea imperial anterior y que sería también superior a los episodios históricos que seguirían luego. Pero, si hay que situar a la idea imperial de Carlos V en la escala de la historia hay que concluir necesariamente que, siendo elevada, había otras opciones más elevadas todavía.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

El número 5 de la revista Identidad en tu kiosco.

El número 5 de la revista Identidad en tu kiosco.

Infojrisis.- Ha aparecido el número 5 (15 de febrero - 15 de marzo) de la revista IdentidaD. Puedes suscribirte o bien pedirla en t u kiosco habitual. En este número se abordan diversos aspectos del proceso de islamización de Europa. El dossier central está dedicado a Turquía y a su integración en la UE un debate que ha sido escamoteado por el PP y por el PSOE. En definitiva, 40 páginas intensas en las que se aportan datos, análisis y entrevistas para entender lo que está pasando. Puedes consultar más extensamente los contenidos del número 5 en Revista IdentidaD

 

Contenidos del nº 5 :

 

Editoriales:

- Ciudades sin minaretes
- Detención de islamistas en Barcelona
- La miserable oferta electoral de la "Banda de los 2+2"

Gane Rajoy o gane Zapatero todo seguirá igual
¡Abandonad toda esperanza!


por Ernest Milà

 

Venta ruinosa de oro. El gobierno ha ocultado la gravedad de la crisis

por Redacción IdentidaD

¿Votar en marzo? Consejos para no tirar el voto.

por Luis Anza

 

El paro se dispara preferentemente entre la inmigración
Consecuencias perversas de la crisis

por Pilar Dantés

 

La riada que no cesa:
2007 otro "buen año" de la innmigración

por Redacción de Identidad

Despieces:

- El palmarés de las nacionalidades

 

Nuestra agricultura enterrada en vida:
Conspiración contra el campo

por Redacción de Identidad

 

Catalunya es la zona más islamizada de la Península
Al-Qatalunyah'

por Redacción de Identidad

Despieces:

- La política de inmigraciíon según Jordi Pujol
- Hacia Al-Qatalunyah', proliferación de mezquitas
- La capital islámica de Catalunya: Salt Insostenible


Viena y Lepanto en la memoria colectiva de los europeos
El tercer asalto islámico a Europa ha comenzado

por Enrique Ravello y Enrique Monsonís


Un clamor recorre la Vieja Europa
No a la islamización de Europa. Ni un minarete sobre nuestra tierra

Despieces:

- Texto completo de la Carta "Ciudades contra la Islamización"

Fútbol: la presión islamista también llega al fútbol
por Enrique Ravello

Debate: la "distopía" está entre nosotros
Las peores pesadillas del siglo XX se han hecho realidad en el XXI

por Redacción IdentidaD

Despieces:

- De la Utopía a la Distopía

Opinión: Entrevista a Daniel Estulin. Señalando a los oligarcas que mueven los hilos
por Redacción IdentidaD

 

D O S S I E R

¿Turquía en Europa?
El debate que PP y PSOE escamotearon a la sociedad

I Parte:
Turquía: clave en el tráfico mundial de heroína
De Afganistán a Europa Occidental a través de Turquía


II Parte:
El punto de inflexión de la historia mundial
La caída de Constantinopla


Despiece:
Catalanes y castellanos muertos en la defensa de Bizancio



III Parte:
Turquía: demografía endiablada


IV Parte:
Distintas opciones para el país islámico
Geopolítica de Turquía

Despiece:
Los instrumentos de la política panturca

V Parte:
¿Un Holocausto de segunda división?
Armenia 1915: la mayor masacre jamás contada

Despieces:
Armenia: un pueblo europeo
Los kurdos: víctimas del expansionismo kurdo
Chipre: territorio de la UE invadido por Turquía
Armenia Heróica

Complementos

Colaboraciones:

Miniaturas
por Carlos Dufour


Breves:

- Mohamed VI pide, Zapatero concede... y de qué manera
- Caldera orgulloso de "su" regularización masiva
- Zapatero y Esperanza Aguirre de acuerdo en inmigración
- Ceuta: descienden los menores marroquíes, aumentan los subsaharianos
- EuroCaos
por Alberto Torresano
- EuroDespertar
por Alberto Torresano

 

 

 

¡Esto es Europa, imbéciles!. En algunos europeos todavía late el espíritu de la vieja Esparta

Infokrisis.- Soplan vientos de conflicto en Europa Occidental. Nuestra clase política ha creído que puede comprar y vender a cualquiera. Han creído –insensatos– que comprarán al Islam como han comprado a los sindicatos o desmovilizado a la sociedad civil. Hay creído que bastarían las vanas palabras que seducen a las masas occidentales –“multiculturalidad”, “integración”, “derechos de las minorías”, “mestizaje”, “laicismo”, “alianza de civilizaciones”- para aplacar al Islam, civilizarlo y encarrilarlo por la senda por la que discurre Europa desde el Renacimiento. Insensatos, ingenuos y, si se nos apura, tontos de baba, aquellos por cuya mente hayan pasado estas peregrinas ideas.

Escribimos estas líneas justo cuando en Dinamarca se ha detenido a un grupo de fanáticos que intentaban preparar un atentado contra el autor de las caricaturas de Mahoma publicadas hace ahora dos años. Cuando se tiene como vecinos a gente así cualquier convivencia es imposible. Es el Islam: está en Europa, entre nosotros, ha llegado para convertir nuestro continente en “tierra islámica”. ¿Podíamos pensar que iba a ser de otra manera? Están en su derecho, es lo que prescribe su fe. Al menos creen en algo, por extraño, lejano e inaceptable que a nosotros nos parezca.

La diferencia demográfica juega a su favor y la estupidez de nuestra clase política también. Cuando, hacia el 2020, existan sobre nuestro continente 15 millones de islamistas, no cabe la menor duda de que la vida en la Vieja Europa será completamente diferente.

No albergamos la menor duda sobre el resultado terrible de la confrontación para la que tenemos fecha fija y que adquirirá los rasgos de una guerra civil, racial, religiosa y social. Ellos sólo quieren guerras santas.

Pues bien, no se van a encontrar solamente a un grupo de políticos incapaces y corruptos, habituados a la componenda, al pacto y a la traición, no van a encontrar solamente a usureros que solamente piensan en comprar al peso a otros para luchar por sus propios intereses, ni van a encontrar solamente a colgados con un porro entre los labios, esnifadores habituales de coca o pastillosos compulsivos. Van a encontrar a hombres y mujeres dispuestos a luchar por lo que es suyo, por su futuro y el de sus hijos, en nombre de los viejos valores que han hecho a Europa.

En este combate, como en todos los que vale la pena luchar, habrá vencedores y vencidos. O el resultado de esta lucha será la islamización total de Europa a lo largo del siglo XXI, o el combate se saldará con su expulsión de la sagrada tierra de Europa… no hay –tampoco aquí– una tercera vía.

Volverán a la tierra que nunca debieron abandonar. Vinieron en pateras y algunos volverán en cargueros a sus costas, a la otra orilla del Mediterráneo. Pero no irán solos. En las bodegas irán también esos políticos responsables del conflicto. A fin de cuentas los islamistas luchan por el triunfo de una idea, mientras que nuestra clase política lucha solamente por medrar, sin mesura y sin freno. Aparte del escupitajo en la cara, éstos no merecen nada más que un billete de ida a la otra orilla del Mediterráneo.

Que nuestra clase política se vaya haciendo a la idea de que la confrontación es inevitable como la única salida para evitar la islamización del continente, y que esa confrontación terminará con el advenimiento de una nueva situación en la que la vieja clase política responsable de la confrontación, junto a la clase política europea cuya incapacidad y estupidez habrá hecho posible el que se llegue a la misma –por su ambición desmedida, por su irresponsabilidad, por la dejación de su responsabilidad histórica- no tendrá lugar en el nuevo amanecer de Europa.

Hay un texto que debe ser considerado como inspirador por parte de todos los que estén dispuestos a asumir un lugar en la lucha en defensa de la libertad de Europa y de la supervivencia de la cultura de nuestros padres. Es la carta escrita por un soldado espartano la noche antes del desenlace de la batalla de las Termópilas. Leedlo, porque entre sus líneas se respira todavía el aroma que dio a Europa los mejores momentos de su Historia:

 

Yo, que he de morir mañana…

“Yo, que mañana he de morir, escribo estas letras a la luz de unas antorchas esperando que amanezca. Contemplo el resplandor de las estrellas, y su brillo es muy diferente de la lobreguez que envuelve a los cadáveres que se extienden frente a mí, los mismos que tiñen de rojo el barro que piso, y cuyo olor acre me repugna tanto como saber que mañana yo seré uno más entre ellos. Yo, Agatocles, soldado espartano, hago guardia en el desfiladero de las Termópilas, sé que hoy nos han rodeado, y que este lugar será mi tumba, y al pensarlo mi estómago se encoge de frío, como si la gelidez de la muerte quisiera invadir ya mi cuerpo. Por eso escribo con mi letra menuda, y al hacerlo mis manos dejan de temblar y siento que mis temores se difuminan. No, no intentar huir al resguardo de la oscuridad; en su lugar escribo, y estas letras hablarán por mí cuando yo esté muerto, ellas explicarán por qué acepto mi destino; sí, serán ellas las que darán cuenta de los motivos de los que aquí esperan la muerte.

De nosotros, los espartanos de la guardia del rey Leónidas, dicen que somos hombres justos, que fuimos elegidos entre aquellos que más despreciaban las riquezas y el lujo, y que nunca nos hemos dejado corromper por el oro; pero en verdad yo os digo que quien dice esto miente. En Corinto vimos por primera vez oro y plata en abundancia, y nos arrojamos sobre él ansiosos de botín, pero al poco vimos al hermano pelear con el hermano por una copa de plata, o a hombres que habían luchado codo con codo disputar por una esclava de ojos verdes.

Leónidas nos vio poseídos por la codicia y nos convocó en el ágora. Allí arrojó lo que le había correspondido al suelo y dijo: «Ahí tenéis mi parte, mataos por ella». Los trescientos hombres de su guardia nos avergonzamos y nos desprendimos de nuestras riquezas de igual manera. Desde esa noche abandonamos los palacios de mármol y dormimos fuera de la ciudad, al cobijo de nuestras tiendas de lino. Todos los hombres del ejército de Esparta nos alabaron y dijeron: «Éstos son hombres justos que no se dejan corromper», pero se repartieron nuestro oro, y a nosotros no nos importó, porque habíamos visto el precio de la opulencia, y nos pareció tan alto que ni uno solo de los trescientos tuvo ánimo para permanecer en la ciudad.

Por eso, cuando distinguimos a Jerjes en la colina vestido de seda engarzada con piedras preciosas, le despreciamos. Sin embargo, aquella misma tarde nos ofreció un carro cargado de oro a cambio de dejar el paso franco y nosotros sentimos de nuevo el gusano de la codicia en nuestro interior, y creo que nadie se vio libre de desear esas riquezas y abandonar el desfiladero y vivir; pero Leónidas se puso frente a nosotros. Él nos conoce y por eso no habló de honor, gloria, o patria, porque sabía que en esta ocasión esos términos sonarían huecos a nuestros oídos frente a la palabra vida. «Quizás alguno todavía desea vivir en Corinto», dijo, «el que quiera puede coger su parte y abandonarme. Al que lo haga le recomiendo que cargue mucho oro para olvidar el rostro de los amigos que deja atrás, y le hará falta aún más para olvidar la sangre de los que morirán por su traición más allá del desfiladero». Eso dijo, y luego guardó silencio, y nadie se movió, y ni uno solo de noso­tros arrojó las armas, y por un momento, sólo por un momento, nos regocijamos de estar allí junto a nuestro rey. Así fue, y quien diga lo contrario merece la muerte.

De nosotros, los espartanos de la guardia del rey Leónidas, dicen que somos hombres de gran valor, que no tememos la muerte y despreciamos el filo de las armas de los enemigos. Yo, en verdad os digo, que quien dice esto miente, que al ver las filas del enemigo erizadas de armas se nos encoge el corazón y tememos el corte del acero y el dolor de las heridas; pero mucho peor que este dolor nos parece sufrir el desprecio del amigo que combate a nuestro lado, la vergüenza de la mujer que espera nuestro regreso, o el repudio del anciano que un día luchó por nosotros. Por todo eso dominamos nuestros temores y luchamos poseídos de una furia salvaje que resplandece en nuestros ojos, pero esa mirada no es de odio al enemigo, sino de espanto por saber que la parca camina siempre a nuestro lado y que cualquiera puede ser el próximo. Así es, y quien diga lo contrario merece la muerte.

De nosotros, los espartanos de la guardia del rey Leónidas, dicen que somos hombres leales y luchamos por la libertad de los ciudadanos helenos, por la justicia y la ley, pero en verdad yo os digo que quien dice esto miente. Mañana al amanecer embrazaremos nuestros escudos y, tras empuñar las lanzas, se escucharán nuestros himnos de guerra resonar en el desfiladero, y cargaremos contra las hordas de los bárbaros. Yo avanzaré hombro con hombro ocupando mi puesto en la falange cerrada, y sentiré el calor, la luz del sol, el olor del hierro, el sudor de los hombres, sabiendo que todo eso lo haré por última vez. Y mi lanza se llenará de sangre, y mataré diez bárbaros, o cien, o mil, pero esto valdrá de poco, porque mi vientre será atravesado por las lanzas del enemigo y moriré, pero no lo haré por la libertad de los helenos, ni por la justicia y la ley, ni siquiera moriré por Esparta. Moriré por no verme esclavo, arrastrando la cadena de la servidumbre por los desiertos de Media; moriré por vengar a Agesilao, mi amigo, al que vi caer ayer atravesado por una flecha egipcia; moriré junto a Arquíloco, que me ha cubierto el flanco con su escudo en diez batallas y mañana me lo cubrirá por última vez; moriré por Leónidas, que nos conduce a la muerte, pero al que le estamos agradecidos porque antes hizo de nosotros hombres.

Mañana, cuando la noche caiga, de la guardia del rey Leónidas sólo quedará un grupo de cuerpos sin vida, y después un puñado de huesos, y después un puñado de polvo, y después nada. Quizás entonces, cuando se haya olvidado el nombre de Esparta, e incluso el vasto imperio del Rey de Reyes haya sucumbido al olvido, alguien recordará nuestro sacrificio y verá que por nuestra muerte fuimos justos, valientes y leales, y todo lo que no llegamos a ser en vida, y entonces dirá: «los espartanos de la guardia del rey Leónidas murieron hace mucho, pero su recuerdo permanece inmortal». Así será, y quien diga lo contrario merecerá la muerte.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

Catalunya: Señalar el problema. El riesgo no es el terrorismo, sino el islamismo

Infokrisis.- A finales de enero de 2008 resultaron detenidas 14 personas en el barrio del Raval de Barcelona acusados de preparar un atentado suicida en el metro… Desde muchos medios se ha dudado la realidad de este atentado, de la misma forma que ya dudamos antes de otras redadas similares (la detención de Abú Dadah y de otros doce islamistas acusados de planear el atentado contra el WTC el 11-S, o el llamado “comando Dixán”, por citar las dos operaciones más conocidas) que se han traducido en absoluciones o condenas por delitos menores.

El problema de Barcelona no es el terrorismo islámico… sino el Islam a secas. El crecimiento del islamismo es tan acelerado en Barcelona que la zona de Ciutat Vella (los barrios del Raval y de la Rivera) ya parecen ciudades árabes en la orilla equivocada del Mediterráneo. Barcelona es cada vez menos catalana y más islamista.

Este es el verdadero problema de la Ciudad Condal y no un terrorismo que no ha conseguido en ocho años de desarticulaciones de células islamistas, no ha sido capaz de lanzar ni un pobre cóctel molotov contra una sinagoga.

En un número anterior de IdentidaD ya lo expresamos de forma muy directa. La clase política catalana se está equivocando y planteando más el problema: el drama que va a tener que afrontar la sociedad catalana en los próximos años no es “más autonomía” (problema artificial generado por la clase política catalana), sino “menos inmigración”. Hoy, la inmigración en Catalunya alcanza el 14-15%... y en algunos barrios de Ciutat Vella rebasa el 75%.

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“Cuando éramos musulmanes”. Por si no hubiera poca falsificación histórica

Infokrisis.- Dolors Bramon es profesora de Estudios Árabes e Islámicos. El Institut d’Estudis Catalans le acaba de publicar el libro De quan érem o no musulmans en el que intenta demostrar los “orígenes musulmanes de Catalunya”. Algo, realmente complicado y, si se nos apura, grotesco. Pero, en estos tiempos de falsificación de la historia, a fin de cuentas ¿qué más da una enormidad más si contribuye a la Catalunya mestiza, multicultural y multiétnica?

”Nuestros antepasados, con un gran tanto por ciento de probabilidades, eran andalusíes, o dicho de manera vulgar eran 'moros'; una palabra que no tenía connotación despectiva. Eran tan æmoros' como los del Ebro para abajo. Y en Cataluña se tiene tendencia a olvidarlo." Y, ya puestos en vareda, añade: "Tan andalusí fue Barcelona como Tortosa; Tortosa como Córdoba, y Lleida como Granada. Simplemente -matiza Bramon- unas lo fueron más años y otras, menos."

Cada cual es libre de elegir “sus” tradiciones y la Bramon ha elegido la tradición islámica. Es admisible, aunque mucho menos es falsear la historia y retorcer los argumentos ignorando cualquiera que choque con la tesis que se aspira a imponer. Por aquello del “rigor”, la Bramon reconoce que no puede demostrar, que durante una época la mayoría de la población catalana era musulmana, pero que lo cree a pie juntillas.

Por supuesto, para la Bramon "la tolerancia era mayor en territorio andalusí que en territorio cristiano"… olvidando las persecuciones de Hixen II o la “noche del foso” de Toledo.

Cada cual demuestra lo que quiere demostrar realizando una selección interesada de pruebas a las que da un valor abusivo. Así que no vale la pena comentar el libro que puede ser arrojado en el montón de engendros pretenciosos. Es significativo que la obra haya sido publicada por el Institut d’Estudis Catalans, inseparable de quien gobierne en el Palau de Sant Jaume.

Ni una palabra, por supuesto, sobre la presencia de tribus íberas durante siglos, ni mucho menos sobre la presencia griega, ni sobre la latinización de la Tarraconense, ni mucho menos nada sobre los tres siglos de presencia visigoda que hicieron de Barcelona capital del reino durante algunos años. También olvida que fue precisamente en la Septimania donde tuvo lugar la rebelión del conde Paulus y que fue allí también en la Catalunya visigoda en donde reinó durante tres años Akhila, el último rey godo, sucesor de Roderic, muerto afrontando las huestes de Tarik y Muza.

Todo esto se produjo en algo más de 1.500 años… que no dejaron huellas para la Bramon. Y esto es lo más gracioso…

Si, porque Barcelona estuvo en poder de los musulmanes apenas de 70 años que para la Bramon bastaron para “islamizar” a toda la población. Hay que decir que, efectivamente, al parecer muchos barceloneses se convirtieron al Islam para evitar pagar impuestos… de la misma forma que, las tradiciones barcelonesas, cuentan que cuando las tropas de Luís el Piadoso se encontraban ante los muros de la ciudad, los propios barceloneses asaltaron el palacio del rey Gamir –tenido como el último rey moro- y lo ejecutaron, evidenciando la profundidad de su fe islámica… Y ¿qué decir del asedio y saqueo de Barcelona por Almanzor (Al-Mansur) y la posterior expedición catalana contra Córdoba en respuesta?

Para la Generalitat la historia es como un timón: como él, hacia donde se le da, gira. Los cerebros que planifican la política catalana han percibido que soplan vientos de islamización, ¡qué importa si desde los minaretes se predica en catalán! El asunto es coger el tren en marcha  intentar convertir a los islamistas en buenos votantes de ERC o del PSC. El problema es que, desde los minaretes se predicará… en árabe, como la Bramon sabe y debería de haber recordado a quienes le han pagado el libro, la lengua sagrada del Islam no es el catalán sino el árabe.

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O Austrias, o borbones...

O Austrias, o borbones...

Infokrisis.- Resulta absolutamente imposible encontrar una tercera vía para la subsistencia histórica de España. Desde el punto de vista de los modelos, en España solamente existen dos formas de concebir la vertebración del Estado. O la España imperial, descentralizada, que no dudaba en referirse a “las Españas”, o la España unidimensional, centralizada y centralizadora, niveladora de las peculiaridades regionales que fue la España de los Borbones desde el Decreto de Nueva Planta hasta nuestros días. Esta es una reflexión sobre el futuro de España.

I

Importancia del tema 

La existencia de una “nación” implica la existencia de una “misión” y de un “destino” que den causa y principio de razón suficiente a esa nación. Cuando Ortega (y más tarde José Antonio Primo) definen a la nación como una “unidad de destino en lo universal” aciertan con precisión, pero la definición era coja ayer y es todavía más coja hoy.

En efecto, porque si una nación es una “unidad de destino en lo universal” hace falta preguntarse ¿cuál es el destino universal de España? Esto es algo más que un trabalenguas o un juego de palabras. Es una exigencia necesaria para actualizar y renovar el patriotismo español.

Durante el franquismo –una forma de jacobinismo católico y, por tanto, anómalo- se respondía a esta pregunta dando algunas fórmulas que databan de la historiografía de finales del XIX: la misión universal de España consistía en ser el bastión y la defensa de la catolicidad.

El planteamiento no era excesivamente original. De hecho, el patriotismo francés y el patriotismo inglés proponen exactamente lo mismo. Los legitimistas franceses no dudan en asegurar que la monarquía franca está emparentada con la dinastía de David y, por tanto, en ella se encuentra el rey legítimo ungido por Dios. Los ingleses opinan exactamente lo mismo e incluso se consideran –en tanto que la madre del Emperador Constantino era natural de las Islas Británicas- como depositarios de una legitimidad de origen. Y, en el fondo, los conservadores norteamericanos hacen una mixtura entre la defensa del occidente cristiano, su naturaleza de "pueblo elegido de la modernidad" relacionada con el "pueblo elegido de la antigüedad" (el judaísmo bíblico) de donde aparece la misión de los EEUU. Así que limitarnos a hacer una simbiosis religión-España es cualquier cosa menos una respuesta al problema de ¿cuál es hoy el destino universal de España? ¿Cuál es su misión histórica en estos momentos?

Si no hay respuesta no hay posibilidades de actualizar el concepto de nación española tal y como se ha sostenido en las últimas décadas, especialmente desde el 98 hasta finales del franquismo.

¿Hay respuesta? Para extraer algo de luz hay que abordar la cuestión desde otro punto de vista.

1. La España de los Austrias, heredera de la Reconquista y de la España Gótica. 

Hemos dicho en la introducción: existen solamente dos concepciones sobre la vertebración del Estado. O bien la concepción propia de los Grandes Austrias que deriva de la concepción que sostenían los distintos reinos de la España medieval, o bien la concepción propia de los Borbones.

La primera se refería a “las Españas” y cristalizaba en la idea de Imperium. La idea se remonta a la visión que tenían de sí mismos los reinos de la Reconquista. Para ellos, tal o cual reino eran solamente una parte de un todo superior que se identificaba con el pasado imperial romano, reinterpretado y reconducido por los godos. Esta idea estuvo presente a lo largo de toda la Reconquista, desde sus orígenes. Terminado este ciclo histórico, al abrirse la etapa imperial, no es una “nación” lo que se articula, sino un “imperio”. Todos los imperios son inviables sin reconocer la autonomía de las partes, a cambio de la cual se responde con un principio de lealtad.

El ejército “español” de Flandes, que luchaba por los derechos del Imperio en aquella región, era un ejército multinacional. Bajo los estandartes del Duque de Alba lucharon soldados ingleses, alemanes, italianos y, por supuesto, españoles, llegados por mar o por el “camino español” que atravesaba el norte de Italia, el oeste de Suiza y el sur de Alemania hasta Flandes y que todavía lleva hoy ese nombre. Frecuentemente las rivalidades nacionales entre los voluntarios de distinto origen se saldaban compitiendo en valor y heroísmo. Así se forjó el Imperio.

La idea de Imperio está tan alejada de la idea de centralización como próxima a la idea de imperialismo o de jacobinismo está el nacionalismo nivelador y reduccionista.

La idea imperial de los Austrias surgía del medioevo, cuando en toda Europa se experimentaba la nostalgia del “orden imperial” romano. Los godos (visigodos y ostrogodos) intentaron la reconstrucción de la parte occidental del Imperio, y así hubiera sido de no haber sido derrotados por los francos en Vouillé. A partir de ese momento, los godos trasladan su capital de Tolosa a Toledo y conservan solamente la Galia Narbonense (Septimania) más allá de los Pirineos, donde reinará Akhila, el último rey godo, sucesor de Roderic (Don Rodrigo).

Es esa idea imperial la que se transmite a los reinos de la Reconquista y la que llega hasta los Austrias.

Es evidente que en esta concepción la “nación española” era inexistente (de hecho, entonces ni siquiera existía la idea de de "nación"). Lo que existían eran “las Españas” (los distintos reinos cristianos de la Península, las taifas islámicas estaban por supuesto ajenas a este concepto) de un lado, y el Imperio y la Catolicidad de otro.

Julius Evola ha demostrado ampliamente que la catolicidad medieval surge de la fusión entre la idea imperial romana y la idea nórdico-germánica. El cristianismo se había hecho con el control del Imperio, pero a partir de Constantino y, mucho más, después de que Odoacro, rey de los hérulos, depusiera a Rómulo Augústulo, Roma fue cada vez más católica a costa de irse alejando del cristianismo primitivo. La inyección de sangre nórdico-germánica a través de las invasiones del siglo V-VI hicieron que se reinsertaran en Europa Occidental nuevamente los valores que habían sido específicamente romanos y que se habían ido difuminando en los primeros siglos del cristianismo. Así surgió el feudalismo y así resucitó la idea imperial.

Cuando Odoacro asalta Roma envía las insignias imperiales romanas a Constantinopla, indicando explícitamente que allí se trasladaba la capital imperial. Para todos los pueblos germánicos que atraviesan las fronteras del Rhin, el Imperio Romano tenía algo de sagrado y misterioso y lo asumen sin restricciones. Ellos mismos se consideran foederati del Imperio, una parte del mismo. Finalmente serán ellos –especialmente los godos- quienes recuperarán la idea que el propio Pelayo y sus sucesores tenían en el cerebro mientras se fortificaban en los contrafuertes de las montañas astures y cántabras.

La idea de un poder centralizado y ubicuo era absolutamente ajena a la mentalidad imperial romana, goda o medieval. Eran perfectamente conscientes de que la imposición de una unidad artificial generaba reacciones de supervivencia en la periferia. Por otra parte, lo que interesaba era el vínculo de la fides, la lealtad que ambas partes de debían mutuamente. Como en todo pacto feudal, las dos partes estaban comprometidas a una serie de deberes, derechos, obligaciones y prebendas; esto es, estaban comprometidos por los fueros que definían todos estos aspectos.

2. La España de los Borbones, contra el imperio por la uniformidad

Cuando muere el último de los austrias y Francia pone sobre la mesa sus aspiraciones sobre España, se desencadena la Guerra de Sucesión. Este momento se produce en plena crisis de la España imperial, cuando se han producido las derrotas en Flandes, se debilita el vínculo ultramarino con las colonias a causa de la piratería y se afronta el ascenso de Inglaterra como gran potencia oceánica. La batalla de Almansa y la toma de Barcelona figuran entre los episodios más dramáticos de esa contienda, que termina con la entronización de Felipe V y la aplicación de las reformas que los borbones estaban llevando a cabo en el vecino país. Estas reformas tenían que ver con la “modernización” del país, sí, pero también eran intentos de restar autonomía a las partes, reducir al mínimo o eliminar la legislación foral y crear un nuevo poder centralizador en el que el nexo de unión no fueran los vínculos de lealtad entre las partes y el todo, sino la existencia de un poder exterior, fuerte, nivelador, homogeneizador y, en buena medida, asfixiante.

A decir verdad, a pesar de que fueron los jacobinos quienes cortaron la cabeza al último de los borbones franceses, Luis XVI, el proceso de centralización, que se exasperó en el período revolucionario, ya se había iniciado con Luis XIV y era previsible desde entonces. Los revolucionarios apenas se limitaron a otra cosa que dar un nuevo golpe de tuerca y accionar la guillotina.

Y éste fue el origen del problema en España. En el fondo, las guerras carlistas fueron una respuesta de algunas zonas de España contra los intentos de nivelación del liberalismo jacobino.

Cuando en el siglo XX el franquismo termina derrotando a la República, no acompaña su fraseología “imperial” (que en el franquismo siempre quedó en un mero esteticismo y en un mito retórico sin traducción en la práctica y sin llegar al fondo de lo que significaba esta opción) de una “práctica imperial”, sino que esa fraseología grandilocuente cristaliza en una práctica niveladora y jacobina. Incluso en una primera fase de desarrollo del régimen, la imagen del separatismo como el “enemigo” hace que cualquier tipo de regionalismo, por tibio que fuera, termine siendo considerado como mero “separatismo antiespañol”.

Lo realmente paradójico –o casi mejor “parajódico”- del franquismo fue que su nacional-catolicismo adoptó, en la práctica, no la doctrina católica del Imperio, sino la doctrina atea, masónica y jacobina de la “nación centralizada”.

3. La degeneración de la idea imperial: nacionalismo periférico

El nacionalismo periférico catalán y vasco aparece a mediados del siglo XIX. En Cataluña como subproducto de medios carbonarios (a los que pertenecía Buenaventura Carlos Aribau y el conde de Güell, en su juventud, fundador de Jove Catalunya), pero también a causa del desengaño de medios carlistas por las sucesivas derrotas. Esa primera generación nacionalista catalana y vasca vio como los púlpitos se convertían en predicadores de la nueva idea. ¿Qué había ocurrido?

Cuando el vínculo feudal se debilita por traición de una de las partes o falta de lealtad de cualquiera de ellas hacia la otra, se produce una ruptura del sistema de pesos y contrapesos que aseguraron la estabilidad política europea durante siglos.

La aparición del jacobinismo y del absolutismo borbónico primero, hizo que amplios sectores sociales ya no respondieran con “lealtad” a un sistema que pretendía amputarles sus áreas de autonomía. Roto el vínculo de lealtad, se produce el estallido de las partes, cada una de las cuales intenta recuperar su propia autonomía.

Llama la atención que, inicialmente, el nacionalismo catalán fuera más bien un regionalismo. La segunda generación nacionalista (Güell, Prat de la Riba, etc.) no aspiraba a otra cosa más que a que Cataluña “dirigiera a España” en tanto que consideraban que eran los únicos que podían hacerlo. Cataluña era para ellos la parte “seria y trabajadora” de España y, por tanto, le correspondía asumir su dirección. Cuando se produce la huelga general, la semana trágica, a principios del siglo XX, esta generación –vinculada a la alta burguesía catalana- entiende que solamente el ejército español puede conjurar los estallidos sociales protagonizados por los anarquistas y, por tanto, renuncia a su nacionalismo, insistiendo en un regionalismo, a menudo ingenuo, que hará que durante la guerra civil algunos de sus exponentes opten por apoyar al franquismo (Cambó y su Lliga).

Pero en la segunda mitad del siglo XX este fenómeno interfiere con otro.

4. La degeneración de la idea borbónica: el nacionalismo independentista

El fenómeno descrito no puede desvincularse de otro aparecido en la segunda mitad del siglo XIX y que ya podía intuirse en los primeros intentos carbonarios (Jove Catalunya). El fenómeno que vamos a describir es analizado hasta la saciedad en dos obras de Julius Evola: Gli Uomine e le Rovine y Rivolta contro il mondo moderno (lo esencial de estas obras puede leerse en el blog Biblioteca Evoliana, http://juliusevola.blogia.com).

La tesis de Evola es la siguiente:

- El concepto imperial supone la existencia de una idea y de unos valores superiores (autoridad y lealtad fundamentalmente). Mientras esa idea se mantenga como central, las partes que forman el todo imperial tendrán una referencia superior.

- En el momento en el que la tensión se relaja y se diluyen los valores superiores, no puede apelarse al vínculo de la fides para mantener la unión de las partes (todo imperio por el mero hecho de su extensión territorial es, necesariamente, “diverso”) sino que hay que apelar a la fuerza bruta para imponer la nivelación y la cohesión de las partes.

- En el momento en que se produce este fenómeno ya nada impide que las “partes de las partes”, esto es, las regiones y/o nacionalidades en las que está dividida la nación, reivindiquen exactamente el ser lo mismo que la nación, a modo de fotocopias reducidas de la misma.

- No es raro que el nacionalismo catalán sea profundamente centralizador (barcelonés) reproduciendo el esquema jacobino en una escala más reducida.

- Cuando se deja de creer en unos principios superiores para aferrarse a elementos ligados a la materia (y la “nación” está vinculada al “demos”, a los “enfants de la patrie”), una “nación” puede dividirse hasta el infinito y cualquier parte encontrará una justificación para salvaguardar y mantener su “especificidad” y sus “rasgos diferenciales”.

El centralismo borbónico que se inicia con Felipe V no podía sino generar un rechazo de las partes. Ese rechazo ya se evidenció en la pérdida de las colonias americanas, cuando la aparición de una burguesía local ligada solamente a sus intereses económicos generó el proceso de independencia de las colonias en tanto esas burguesías entendían que la autonomía les evitaba pagar impuestos y aumentaba sus beneficios. Pues bien, ésta es la concepción burguesa de la nación.

Paradójicamente, el franquismo que se declaraba católico adoptó –acaso como respuesta a la vinculación del nacionalismo catalán y vasco a la República- en el tema nacional posiciones indudablemente jacobinas, especialmente en sus dos primeras décadas. Es realmente significativo que los últimos mohicanos del franquismo que formaron en Fuerza Nueva, un partido que alcanzó cierto renombre en la transición como única encarnación del franquismo, tuviera como lema: “Dios, Patria, Justicia” en lugar del “Dios, Patria, Rey, Fueros”, sellando la desaparición de los “fueros”.

5. Algunas conclusiones

Si la nación española está en crisis es, sencillamente, porque está en crisis la idea de España. En el marasmo de la segunda mitad del siglo XX, las naciones-Estado –como España- perdieron el ritmo de la historia. El boom de las comunicaciones, la irrupción de las nuevas tecnologías y de las culturas de masas, hicieron que la idea nacional debiera de ser revisada y actualizada. Pero nada apreciable se hizo. Los “patriotas” siguieron defendiendo una concepción de España que databa de la crisis del 98… cuando la historia entraba en el siglo XXI.

Esto supuso el desmoronamiento del “frente patriótico”. La derecha alumbró como eslogan la idea del “patriotismo constitucional”, que suponía la adhesión a la idea de Patria suscitada solamente por la lealtad a una norma constitucional (que, como todas, es pasajera, transitoria y mutable). Por otra parte, uno de los rasgos de la crisis de la izquierda han sido sus contradicciones en lo que se refiere al Estado y a su articulación. Los maoístas de los años 70 se decían “patriotas y antifascistas” y los zapateristas de ayer declaraban que “ser patriota supone pagar impuestos y no criticar al gobierno” (especialmente si es del PSOE). Por su parte, los sectores marginales de la extrema-derecha siguieron defendiendo las formas de patriotismo contradictorio derivados del jacobinismo franquista y menendezpelayano.

En nuestra opinión:

- La Nación Española, en su actual configuración, no tiene posibilidades de sobrevivir en un mundo globalizado, ni su economía tiene la más mínima posibilidad de responder a los desafíos del tiempo nuevo (el proyecto de caza europeo, el Airbus, el ciclotrón y cualquier otro proyecto científico ambicioso del siglo XXI tiene un presupuesto que excede con mucho el de cualquier Estado Nación europeo).

- Esa crisis de la idea del Estado Nacional se evidencia en el silencio con el que los nacionalistas españoles responden a la pregunta que hemos formulado al principio: “¿cuál es el destino universal de España?”-

- La crisis se ve agudizada desde el momento en el que las clases políticas periféricas aspiran a tener un control directo de los recursos del Estado en sus autonomías. No hay nacionalismo ni independentismo que no aspire a controlar las llaves de la “caja”. Por lo tanto, es previsible que en los años siguientes aumenten las tensiones en esa dirección.

- El punto de inflexión de la crisis del Estado y de la idea de Nación tiene lugar con el Decreto de Nueva Planta y la modernización del Estado sobre la base del modelo absolutista borbónico. Ese proceso, como hemos visto, lleva primero al absolutismo centralizador y luego al jacobinismo nivelador.

- Ir en esa dirección, inercialmente, lleva a una centrifugación creciente del Estado en beneficio de las formas de jacobinismo independentistas encarnadas en los partidos nacionalistas periféricos.

- La única posibilidad de asumir un “nuevo curso” y romper con estas dinámicas es abandonar de una ve y para siempre el modelo borbónico del Estado, tomando nuevamente como referencia el modelo austriacista o modelo imperial.

- Ese modelo, por lo demás, tiene la ventaja de que, no solamente respeta la autonomía de las partes, sino que, además, responde perfectamente a las exigencias del tiempo nuevo en la medida en que la idea imperial es una idea supranacional que determina una “nueva dimensión nacional” adecuada al actual momento histórico.

- Para alcanzar esa “nueva dimensión nacional” existen varios recursos: el actual aparato del Estado, la existencia de la Unión Europea que debe de ser algo más que un “mercado” o una zona de librecambio, afirmando una vocación imperial y civilizadora.

- Una vez más, Europa, teatro del Imperio Romano, que intentaron reconstruir los pueblos godos, que configuró la catolicidad medieval y que asumieron los Grandes Austrias, vuelve a ser nuestro destino histórico.

Así pues, podemos articular estas conclusiones en tres principios:

1) Crítica al modelo de Estado borbónico y centralizador.

2) Defensa del modelo imperial de los Grandes Austrias.

3) Traslación de la idea imperial a la Unión Europea.

Entendemos la dificultad que tiene para los nacionalistas de toda Europa la defensa del último punto. Y, sin duda, para cristalizar una idea imperial europea serían necesarias distintas etapas intermedias. Una de estas etapas la vamos afrontar a la vuelta de pocos años: la lucha contra el Islam infiltrado en la tierra europea.

Quien conoce de cerca al Islam conoce su intolerancia, su rigidez y su incapacidad para adaptarse a situaciones nuevas, así como su total imposibilidad de modernización e integración en la cultura europea.

La clase política europea ha permitido la instalación del Islam sobre la sagrada (sagrada en la medida en que aquí están enterrados nuestros antepasados y en la medida en que este continente ha sido el faro de la civilización) tierra de Europa, sin medir las consecuencias. Esa clase política degenerada ha “respetado” y promovido el mantenimiento de la identidad islámica en Europa, sin pensar que quien dice “identidad” dice “territorialidad”. Hoy en Europa ya hay zonas que “están en Europa”, pero que “ya no son Europa”. Son los guetos islámicos que se extienden por toda Francia, por Flandes, por Inglaterra, Alemania del Oeste, Norte de Italia, Suiza, y por la costa mediterránea española y la aglomeración de Madrid.

La sucesión de crisis económicas que se avecina y la situación explosiva en el Magreb, así como las peculiaridades religiosas y antropológicas de los islamistas, hacen inevitable el conflicto final.

Pues bien, en el momento en el que se desencadene ese conflicto, será la hora en la que todos debemos estar dispuestos para la batalla final que, no solamente tendrá como desembocadura la conjuración del peligro islamista en Europa, sino también el hundimiento de las redes de intereses y de las clases políticas surgidas en Europa en la segunda mitad del siglo XX. En la convulsión de esos momentos, la idea imperial deberá alzarse como el mito movilizador de las mejores energías europeas. Y los españoles estaremos ahí también presentes porque ese será el momento en el que el modelo borbónico podrá ser sustituido por el modelo austriacista que nos llevará un proceso de convergencia con Europa sobre bases históricas, culturales, de “misión y destino”, en lugar de meramente coyunturales y económicas.

Tal es la primera aportación para este debate necesario sobre el patriotismo y la nación.

© Ernest Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com