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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Coudenhove-Kalergi ¿Ängel o diablo? (III de VIII). El pacifismo como punto de partida

Infokrisis.- Entramos con esta entrega en el meollo del asunto que nos ocupa: la obra del conde Coudenhove-Kalergi y la naturaleza y el origen de su pensamiento político. En esta entrega estableceremos que el pacifismo, muy común en la primera postguerra europea, fue el núcleo originario de inspiración sobre la que construiría su idea de Paneuropa. Al mismo tiempo tocaremos tangencialmente los coqueteos de Coudenhove con la masonería austriaca.

 

c. Europa, antes de Paneuropa. El pacifismo en los años 20

Por algún motivo que se escapa al analista, el Conde Coudenhove-Kalergi es considerado como el “padre de Europa” gracias al lanzamiento de su proyecto en 1922, cuando en realidad existían relevantes precentes anteriores a los que les correspondería este honroso título.

En 1919, Luigi Einaudi, profesor de economía política en las universidades de Turín y Milán, publicó un manifiesto en forma de carta abierta sobre la “necesidad de reunir a los pueblos hermanos que acababan de combatir y reconstruir juntos una Europa unida, para que ésta conservara su papel eminente en el mundo”[1]. La idea aparecía en el momento en el que la Conferencia de Paz de París había aprobado una resolución en sentido contrario. En efecto, el presidente norteamerino Wilson hizo triunfar su tesis sobre el “derecho de los pueblos a disponer de sí mismos” lo que equivalía a negar proyectos supranacionales. Los conflictos de intereses surgidos en las negociaciones de París entre las distintas potencias europeas demostraron que ni siquiera los países amigos y aliados eran capaces de entenderse. Por todo ello el proyecto de Einaudi quedaría inédito.

Sin embargo, Einaudi debería haber quedado como precedente originario de la Unión Europea. Si no ha pasado a la historia como arranque de la idea europea ha sido, sin duda, porque colaboró con el fascismo y solamente se separó del régimen a partir de 1935 cuando Italia invadió Etiopía. A partir de ese momento se refugió en Suiza y se convirtió en uno de los padres de la República Italiana. Einaudi siempre fue un liberal, pero su silencio durante los primeros años del fascismo le costó el olvido histórico[2].

Desde 1920, esta vez desde la Alemania vencida, se había elevado otra voz pro-europea. Esta vez no partió del campo de la política sino de la economía. El 22 de abril de 1926 el diario francés Le Matin publicaba una entrevista con Arnold Rechberg, en la que este magnate del potasio se manifestaba a favor de un compromiso franco-alemán. Rechberg proponía una fusión de intereses entre la industria de la potasa francesa y la alemana, entre la industria pesada y entre las industrias químicas de ambos países. Esto le permite figurar como precedente de los intentos de unión económica europea que luego serían confirmados por los acuerdos de Roma y la creación del Mercado Común Europeo.

Lamentablemente para Rechberg los otros siete puntos de su programa eran favorables a la revisión del Tratado de Versalles en un proyecto que recuerda extraordinariamente el programa del NSDAP que llevó a Hitler al poder en 1933. Rechberg se manifestaba, en efecto, por la caducidad del Tratado de Versalles, el derecho de Alemania a recuperar el corredor de Dantzig, a la incorporación de Austria a Alemania y a la evacuación de las tropas de ocupación en el Sarre. Los acuerdos económicos franco-alemanes, previos a todo esto, alejarían el peligro de una guerra[3].

La opinión de Rechberg era compartida por importantes industriales de ambos lados del Rihn. En 1927, a instancias de los empresarios franceses amigos de Rechberg se creó un Comité franco-alemán de información y documentación cuya primera asamblea tuvo lugar el 29 de mayo de 1926 en Luxemburgo. La iniciativa quedó ligada a los representantes de la industria pesada franco-alemana.

¿De dónde había surgido esta iniciativa? Rechberg estaba vinculado al Príncipe Heredero y estaba próximo al alto mando imperial. Más tarde sería amigo de Alfred Rosemberg y en la época en la que realizaba su declaración a Le Matin ya habia entregado las primeras cantidades a Hitler que contribuyeron a mantener en pie la estructura de las SA. Se ha dicho incluso que, gracias a Rosenberg, Rechberg financió el periódico del partido, el Volkischer Beobachter[4]. Era evidente que todas estas relaciones le costaron a Rechberg ser ignorado como padre de Europa si bien, mucho más que Einaudi, entendió que la reconciliación franco-alemana pasaba por la cooperación económica y, por tanto, precedía en casi 20 años el nacimiento del Mercado Común Europeo. De hecho, existieron expectativas de aplicación del “plan Rechberg” mientras gobernó en Alemania el canciller Stresemann y Aristide Briand en Francia. La muerte del primero en 1929 y del segundo en 1932 lo hicieron prácticamente imposible[5].

Era evidente que tanto Coudenhove como Rechberg estaban arropados por los mismos personajes de la alta política. Ciertamente, el programa Coudenhove-Kalergi era “más político que económico”, mientras que el de Rechberg era justamente al contrario y acaso más realista y anticipador: primero unidad política franco-alemana y a partir de ella unidad política ampliada a nivel continental.

La iniciativa Rechberg estaba apoyada por las fuerzas conservadoras alemanas horrorizadas no sólo por las destrucciones de la Primera Guerra Mundial, sino también y sobre todo por la caída del Kaiser y la disolución del II Reich. El denominador común de la iniciativa Rechberg con la del Conde Coudenhove-Kalergi era el pacifismo surgido del conflicto.

En este sentido, a pesar de que, ya desde el momento en que estos planes fueron lanzados, no faltó, especialmente en la derecha radical europea –y muy concretamente en Francia en las filas de Action Française- quien denunció estas iniciativas como “cosmopolitas”, antipatrióticas e internacionallistas, lo cierto es que basta un análisis ponderado para advertir que la importancia de las destrucciones de la Primera Guerra Mundial que seguían a las que y habían tenido lugar una generación antes con la Guerra Franco-Prusiana y que enlazaba casi directamente con las guerras napoleónicas. Era evidente que, o existía un acuerdo franco-alemán que garantizara la paz en Europa, o un par de veces en cada siglo, ambos países terminarían enfrentados; dado el creciente poder destructivo de las nuevas armas, cada guerra era más destructiva que la anterior. Las nubes de gas de cloro lanzadas primero en Ypress y luego el descubrimiento de gases organofosforados, utilizados por uno y otro bando, habían estremecido a las inteligencias más sensibles. Además, en el horizonte se adivinaban nuevas armas que solamente habían sido tímidamente utilizadas en este primer grna conflicto del siglo XX: la aviación de bombardeo y las fuerzas blindadas mecanizadas. Muchos estimaban que Europa no podría soportar un nuevo conflicto y nadie se engañaba –solamente el primer ministro francés Clemenceau- que la “venganza” antialemana que supuso el Tratado de Versalles sería, a corto plazo el semillero de un nuevo conflicto.

Así pues, no es raro que en los años 20 las ideas pacifistas fueran a coincidir con las nacientes ideas europeistas: no era necesario ni ser masón –como acusaban los artículos de Action Française- ni ser uno de los “amos del mundo” denunciados en las revistas antisemitas de la época e identificados a la ligera con los “sabios de Sión”, para reconocer que pacifismo y europeismo eran una esperanza en la Europa de los años 20.

Así mismo tampoco es sorprendente advertir que este pacifismo emergió también en los círculos nacionalistas de la derecha no solamente económica, sino también en la derecha intelectual. Los que luego serían grandes escritores fascistas de los años 30 y 40, reconocidos internacionalmente y olvidados hoy a causa de su compromiso político y del desenlace de la II Guerra Mundial, serían pacifistas de esticta observancia. “Todavía es habitual hablar del “pacifismo” de Ezra Pound, de Drieu La rochelle o de Celine”[6] escribe Tarmo Kunnas uno de los que han sistematizado de manera más brillante su análisis sobre la intelectualidad fascista.

Pensar que estos escritores fueron belicistas es confundir los términos. Ninguno de ellos aspiraba a una nueva guerra de agresión. A algunos, como Jünger, la posibilidad de la guerra no les asustaba y sus obras podían ser confundidas como belicistas. Sin embago, gentes como Jünger e incluso como Drieu la Rochelle que habia sido soldado en las trincheras opuestas, la experiencia de la guerra era sobrehumana, ponía a la personalidad ante el desafío absoluto, ante el cual o se derrumbaba o se sobreponía. Jünger no enseña nada más que a soportar las destrucciones de la guerra y a transformarlas en via de acceso a experiencias trascendentes. En la obra de Drieu encontramos idénticas indicaciones. Sin embargo todos estos autores eran excepcionalmente violentos con quienes habían hecho posible la guerra mundial y las destrucciones del frente: la alta finanza. Ezra Pound transformó en poesía su odio al mundo del dinero y al de la política dominada por el dinero[7].

De todos estos autores, uno de ellos entra directamente en el ámbito de nuestro estudio sobre Paneuropa en la medida en que, tambien él, propuso a mediados de los años 20 la idea europea como salida a la conflictividad continental. Era Pierre Drieu la Rochelle. Drieu había sido durante dos años uno de los defensores de Verdún. Diariamente había sobrevivido a las cargas a la bayoneta y a los bombardeos sobre las trincheras, durante más de 700 días había escuchado las detonaciones y olido el aroma de la pólvora y la cordita, empapado con su propia sangre y la de sus compañeros, aquel joven que había llegado a las trincheras impregnado por el pensamiento de Nietzsche y un patriotismo de empuje, duda y expresa esas duras en Estado Civil[8], su primer libro. Drieu, a lo largo de los años 20 y al margen de las ideas de Coudenhove-Kalergi y de Rechberg, se convencería por sí mismo, estudiando la historia –esa gran fuente de enseñanza de la que han bebido todos los partidarios de la idea europea- de la necesidad de “Europa”. Expresará estas ideas en sus obras Géneve ou Moscou[9], Europe contre les patries[10], Gilles[11], Le Française d’Europe[12] y, especialmente, Le Jeune Européenne[13], ninguna de las cuales, desgraciadamente, está traducida al castellano.

En ninguna de estas obras, Drieu menciona a Coudenhove, pero la proximidad de algunos planteamientos es clara. A medida que la situación en Europa se vaya radicalizando, especialmente a partir de 1933, los caminos de separarán pero siempre quedará un poso común: la idea de que la Europa de hoy es hija del mundo clásico y la admiración por la Edad Media y por el fenómeno de la caballería. Incluso en los escritos más radicales de Drieu y de Louis Ferdinand Celine se percibe ese aroma antibelicista y pacifista. Se ha argumentado que era lógico que los escritores fascistas franceses adoptaran el pacifismo porque resolvía su contradicción entre su nacionalidad francesa y sus simpatías (relativas, por lo demás) pro-germanas[14]. No es cierro: su pacifismo era anterior a la subida de los fascismos al poder. Estado Civil, sin ir más lejos, se publica en 1921, cuando ni siquiera el fascismo italiano es conocido más allá de los Alpes.

Otros movimientos artísticos de la época eran igualmente pacifistas. El dadaísmo, en el fondo, había sido el producto de un grupo de exiliados en Suiza que se habían negado a combatir, no tanto por cobardía como por rechazo a lo que estaba en juego (el poder de la alta finanza incitadora del conflicto). Solamente los incipientes movimientos comunistas hablaban un lenguaje opuesto y agresivo. Para ellos, lo importante no era negar la guerra sino afirmar la necesidad y la decisión de luchar por una “revolución mundial” cuyo teatro de operaciones sería, indudablemente Europa –pues no en vano era la sede de lo esencial del mundo capitalista desarrollado-.

Y, por supuesto, el Conde Coudenhove-Kalergi era uno de los más convencidos pacifistas de la época. Las razones que contribuían al arraigo de ese pacifismo eran múltiples: de un lado su origen. Nació siendo ciudadano del Imperio Austro-Hüngaro, pero por sus venas corría la sangre japonesa de su madre. Cuando concluye la guerra, pasa a ser ciudadano checoslovaco (luego, como hemnos visto, pasará a ser ciudadano francés). Nunca la nobleza ha sido “nacionalista”, en el sentido de que siempre, desde los orígenes de la edad media, ha considerado que estaba más próxima a otro noble de su mismo rango de cualquier país, por distante que fuera, de cualquier conciudadano de su propio país que tuviera un rango distinto[15]. Por su origen étnico y su pertenencia a la nobleza no es raro que Coudenhove-Kalergi estuviera más cerca de un ideal “supranacional” que de unos Estados centroeuropeos mal definidos e inestables. De hecho, como iremos viendo a lo largo de este estudio, el pensamiento de Coudenhove-Kalergi es inseparable de su propia vida: sólo entendiéndola se consigue entender cómo llegó a las conclusiones que le convirtieron en el “padre oficial” de la idea europea.

Tardíamente, Coudenhove, resume sus convicciones pacifistas en una obra escrita en la segunda postguerra europea: De la Guerra permanente a la Paz universal[16]. La lectura de esta obra nos confirma en tres opiniones: su autor es un hombre de gran cultura, esa cultura es inseparable del origen diverso de sus padres (maneja perfectamente conceptos cristianos con orientales) y es un pensador autodidacta que construye su obra a partir de sus propias observaciones empíricas mucho más que siguiendo a determinados autores.

Por curioso que pueda parecer –sin duda, se trataba del “espíritu de la época”- Coudenhove, al igual que Drieu la Rochelle o el propio Céline, experimentaban hacia la guerra una doble actitud. De un lado la consideraban como la expresión máxima del heroísmo y, por tanto, como asumible por determinados tipos humanos. De otro, abominaban de ella en tanto suma de destrucciones. Coudenhove realiza una notable metáfora al respecto; dice: “El hombre es, po naturaleza, amante de la paz, más al propio tiempo, muestra inclinación hacia la guerra. Anhela la paz, pero la guerra le atrae de un modo irresistible, del mismo modo que la polilla se siente atríada por la llama que acabará con ella”[17].

La obra, fue escrita en 1958 cuando Coudenhove ya había realizado un breve tránsito por la francmasonería checa[18]. A pesar de la importancia que algunos autores han dado a esta adhesión, en sus escritos posteriores, Coudenhove-Kalergi es extremadamente respetuoso con el cristianismo e incluso se aleja de las interpretaciones propiamente masónicas de temas como el de Lucífer o Prometeo[19]. Es curioso leer como acepta la versión del Génesis y considerar que la primera “guerra” fue la habida entre Caín y Abel: “Ello provocó la caída del hombre y la expulsión del Reino de la Paz, del Paraíso, para habitar un mundo de dolores, amarguras y forcejeos: el mundo, Reino de la Guerra”[20].

Para Coudenhove-Karlegi “La guerra y la paz quedan personificadas en héroes y santos”[21]. También aquí realiza una afirmación de cristianismo. Explica: “El culto al héroe es la base de una de las cuatro falsas religiones más antiguas del hombre, siendo las otras el culto a los astros, la veneración a los antepasados y la adoración de los fenómenos de la naturaleza”[22]. Se sobreentiende que si estas son las “falsas religiones”, el cristianismo es la “auténtica religión”. Y es, precisamente lo que afirma unas líneas más adelante: “El cristianismo acabó con este culto al héroe, reemplazándolo cpn al veneración a Dios y a los santos”[23]. Pero aún así, a pesar de que sea patrimonio de la “falsa religión” reconoce que: “Los ideales representados por el héroe siguen existiendo latentes en lo más profundo del alma europea”[24], especialmente entre los jóvenes: “Todo joven sueña con convetirse en héroe y toda muchacha con ser la amada de uno de ellos” y concluye más adelante: “Del mismo modo que el héroe es el hombre de la guerra, el santo es el hombre de la paz”[25]. Cómo indica: “el santo es esencialmente pacifista, puesto que en su alma reinan la paz y el amor a la misma siendo su mayor afán compartirla con sus semejantes. Por ello el santo abomina de la guerra”[26]. Esta disquisición lleva a una conclusión imprevista: el héroe –y cita a Alejandro Magno- honra a los santos[27], lo que está implícito en este juicio es que el “santo” es superior al “héroe”, o dicho de otra manera, la religión es anterior y superior a la política. Ambos aspectos son como los dos filos de uan espada: “Héroes y santos se complementan unos a otros, del mismo modo que en el alma humana hallan cobijo por igual el amor a la paz y la afición a la guerra. Si todos los hombres fuesen santos, se acabarían las guerras y, con ellas, la gran lucha de la humanidad”[28]. Este planteamiento remite casi directa y necesariamente a la vieja polémica entre guelfos y gibelinos, partidarios del papado o del imperio, del poder espiritual en estado puro y del poder imperial considerado como espiritual y material a la vez, respectivamente. Es significativo que Coudenhove recupere esta vieja polémica dictaminando que, aún siendo necesarios el héroe y el santo, éste último es superior al primero porque la paz es superior a la guerra.

En 1958 Coudenhove ha dejado muy atrás su estado emocional al percibir la grandeza de las destrucciones de la I Guerra Mundial, incluso hace 13 años que los cañones han acallado y que Europa ha reemprendido el camino de la reconstrucción, pero no puede evitar sentir un estremecimiento por la nueva realidad que se ha impuesto, la Guerra Fría y que corre el riesgo de ensangretar, quién abe si definitivamente, a Europa. No comparte el espíritu de algunos estrategas de la época que afirmaban que la bomba atómica era la arma definitiva para asegurar la paz en tanto que su utilización garantizaba la destrucción mutua de los contendientes. Desconfía de las situaciones de provisionalidad: “Los llamados tratados de paz” no fueron nunca otra cosa que armisticios, precursores de preparativos para nuevas campañas”[29].

Para Coudenhove-Kalergi la paz solamente puede ser asegurada permanentemente mediante iniciativas políticas y por eso a lo largo de las 100 páginas siguientes de su obra se dedica a trazar una somera historia de los conflictos[30]. En el Capítulo VI, titulado Tres Organizaciones Pacifistas”[31], es signifitivo que la primera de todas ellas sea la Santa alianza, siendo las otras dos, la SDN y NNUU. Incluso en el Anexo de su obra reproduce el pacto firmado el 26 de septiembre de 1815 que dio origen a la Santa Alianza sobre las ruinas del imperio napoleónico[32].

Así pues, hay que situar el pacifismo de Coudenhove-Kalergi –pacifismo que es la excusa para lanzar la idea paneuropea- en un marco propio: el de la primera postguerra europea que advierte que las destrucciones del conflicto 1914-18 no han sido solamente materiales, sino que es todo un mundo el que se ha hundido: la monarquía austro-húngara caída, la monarquía de los zares pulverizada, el gobierno del Keiser liquidado, incluso el imperio turco convertido en República. No es raro que ante esta oleada de destrucciones, Coudenhove-Kalergi –y tanto otros como él en su propia generación- se preocuparan de adoptar iniciativas para que esto no volviera a ocurrir. Ya hemos mencionado que incluso los escritores más brillantes del fascismo, fueron también, a su manera, pacifistas convencidos.

Pero el pacifismo de Coudenhove-Kalergi es diferente. Difiere del pacifismo actualmente de moda que llega hasta renunciar a cualquier forma de defensa que implique la utilización de las armas. Su pacifismo se basa en la “superioridad del santo sobre el héroe”, pero en la necesidad de ambos. Es, digámoslo ya, un pacifismo conservador y la idea de Paneuropa, renovadora en lo político, es conservadora en su basamento ideológico. No se basa como han percibido erróneamente los autores antimasónicos en principios universalistas o antinacionales, sino que pretende que las naciones europeas colaboren entre sí para evitar nuevos conflictos y tensiones que, a la vista de los recursos armamentísticos, serían cada vez más destructivas.

Dejando sentado estos principios, estaremos en condiciones más delante de definir cuáles eran los puntales sobre los que Richard de Coudenhove-Kalergi apoyaba su proyecto de Paneuropa.


(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com


[1] Cf. Pierre Ginestet, Le Parlament européen, PUF, colección Que sais-je?, París 1974, pág. 7-9.

[2] Una biografía extremadamente favorable y acrítica sobre el personaje se puede leer en http://es.wikipedia.org/wiki/Luigi_Einaudi. Nuestros datos proceden de Jacques bordito, L’Occident Demantelé, París 1974, Librairie Française, pág. 197.

[3] El texto completo de esta entrevista está incluido en La Europa de los Banqueros, Henri Coston, Librería-Editorial Argos, Barcelona 1963, págs. 10 y 12.

[4] Articulo publicado el 28 de febrero de 2001 en The Guardian y reproducido en http://www.cpa.org.au/garchve3/1035cult.html

[5] Henri Coston, L’Occident Démantelé, op. cit., pág. 189-192.

[6] La tentazione fascista, Tarmo Kunns, Akropolia, Nápoles, 1981 (edición original Drieu, Céline, Brasillach et la tentation fascista, Les Sept Couleurs, París 1972), especialmente Capítulo V, págs. 101 y sigs.

[7] Ezra Pound en sus Cantos Pisanos llega a decir que mientras Pétain defendía Verdun, Léon Bkum o defendía nada más que su bidé (Citado por T. Kunnas, op. cit., pág. 101).

[8] «Cada noche, durante años, esperaba encontrarme al día siguiente distinto de como me había acostado, impaciente con el yugo de mi debilidad, resuelto por fin a ejercer el maravilloso poder de la voluntad». Estado Civil, Drieu la rochelle, Ediciones Icaria, Barcelona 1978, pág. 45.

[9] Geneve ou Moscou, Drieu la Rochelle, Editions Gallimard, 1928 (reimpresión en Gallimard 1978).

[10] Europe contre les patries, Drieu la rochelle, Editions Gallimard, 1938.

[11] Gilles, Drieu la Rochelle, Editions Gallimard 1939 (reimpresión 1978).

[12] Le Française d’Europe, Editions Balzac, 1944.

[13] Le Jeune Européenne, Editions Gallimard 1927 (reimpresión 1978).

[14] Tal es la tesis de Eduardo González Calleja, en el artículo Los intelectuales filofascistas y la defensa de Occidente, reproducido sin más indicación en http://www.cepc.es/rap/Publicaciones/Revistas/3/REPNE_081_130.pdf. En dicho artículo González Calleja cita incluso a Coudenhove-Kalergi pero sin conseguir establecer ningún nexo entre alguno de estos escritores y el promotor de Paneuropa.

[15] Julius Evola, por lo demás miembro de la pequeña nobleza italiana, ha insistido mucho en esta idea en buena parte de su obra, expresando ideas que todavía hoy son habituales en muchos sectores de la nobleza europea que siguen considerándose “supranacionales” y enabsoluto vinculados a los Estados-Nación que surgieron con las revoluciones liberales del siglo XIX y liquidaron las monarquía tradicionales. Podemos citar entre otras referencias, sin duda las más significativas de este autor: Rivolta contro il mondo moderno, Julius Evola, Edizioni Mediterranee, reimpresión 1988 (Primera Edición, 1934), Primera Parte, capítulo 14, La doctrina delle caste, pág. 120 y sigs., Segunda Parte, capítulo 11, Traslazione dell’Impero. Il Medievo ghibelino, pág. 350 y sigs. Y finalmente, capítulo 14, La regresiones delle caste, pág 397. Así mismo este orden de ideas está presente en la “parte política” del compendio evoliano: Los Hombres y las Ruinas, Juius Evola, Ediciones Heracles, Buenos Aires, 1994,especialmente capítulo II, Soberanía, Autoridad, Imperium, pág 33 y sigs., y capítulo V, Bonapartismo, maquiavelismo, elitismo, pág, 45 y sigs. Así mismo está idea está presente en El fascismo visto desde la derecha y especialmente en el anexo Notas Sobre el Tercer Reich, (véase en http://juliusevola.blogia.com/temas/notas-sobre-el-iii-reich.php)

[16] De la Guerra permanente a la Paz universal, Conde Richard Coudenhove-Kalergi, Editorial Hispano Europea, Barcelona 1958. Existe un ejemplar depositado en la Biblioteca de Catalunya

[17] Coudenhove-Kalergi, De la Guerra, op. cit., pág. 11.

[18] Resulta curioso que autores como Henri Coston o Jacques Bordiot, tan habitualmente bien informados sobre la masonería, no hayan publicado en las obras en las que han mencionado a Coudenhove-Kalergi, su pertenencia a esta organización. Bordiot en L’Occidente Démentelé, op. cit., pág. 192, en el parágrafo La iniciativa Coudenhove-Kalergi, se limita a citar un texto de Pierre Virion en donde dice crípticamente que “Su abuela Marie Kalergi, nacida en 1860, fue amiga de Bismarck, de Enrique Heine, de Wagner, es deci, que vivió en un medio pasablemente “iniciado””. La cita original está extraída de la obra de Pierre Virion, Bientôt un Gouvernement Mundial, une super et contre église? Editions Saint Michel, Saint-Cénéré, 1967, pág. 45. En la página 315 del Dictionnaire de la Francmaçonnerie puede leerse en la notación sobre Coudenhove-Kalergi que fue iniciado en 1922 en la Logia Humanitas « al oriente de Viena ». Esta logia formaba parte de la Gran Logia Austríaca y del Capítulo Mozart. Esta obediencia estaba muy influida por la personalidad de Albert Hermann Frisch, miembro de la logia Sokrater de Viena entre 1908 y 1921 fecha de su muerte. Frisch era pacifista y siguió siéndolo durante toda la I Guerra Mundial; su carácter y sus ideas, mucho más que sus escritos, tuvieron una gran influencia en la masonería austríaca de postguerra que conoció Coudenhove. Pierre Virion y los autores antimasónicos despachan la obra de Coudenhove limitándose a afirmar en el mejor de los casos que “fue masón”, sin aportar datos. Efectivamente, fue masón, pero esto no resuelve la cuestión. Coudenhoe publica su manifiesto paneuropeo en 1923 y un año antes entra en una masonería conservadora y pacifista. A fin de cuentas, él también es un conservador pacifista. Es posible que ingresara en la masonería para facilitar la circulación de sus ideas por Europa. Pero lo cierto es que no permaneció mucho tiempo como masón activo. En el Dictionnaire de la Francmaçonnerie se lee: “Para no entorpecer los esfuerzos de Coudenhove, la Gran Logia Austríaca suspendió su pertenencia masónica, aun manteniéndose en contacto con ñel y apoyando su obra”. Lamentablemente, no existen fuentes en las que se establezca en qué fecha tuvo lugar esta “suspensión”, pero debió ser al poco de publicarse el manifiesto, en cualquier caso cuando Coudenhove-Kalergi llevaba menos de un lustro en la masonería. Por tanto, en una logia observante de las viejas tradiciones y conservadora también en los rituales, Coudenhove no pudo escalar hasta los más altos grados masónicos. Es posible que llegara al grado de Maestro. Por lo demás, el que la militancia en la masonería tuvo una importancia relativa lo da el hecho de que, si bien algunos de sus colaboradores en el ideal paneuropeo sí eran masones (Eduard Benes, presidente de a república checoslovaca, dimisionario tras los acuerdos de Munich (1938) y luego, tras la guerra nuevamente presidente del país hasta el llamado Golpe de Praga que dio origen al gobierno comunista checoslovaco, había sido iniciado en 1918 en la Logia Pravda Vitézi de Praga), pero la mayoría no lo eran y, desde luego, quienes llevaron adelante la idea europea eran democristianos (Monnet, Adenauer, De Gasperi). Por lo tanto, hay que redimensionar la breve militancia masónica de Coudenhova-Kalergi y no exagerar su importancia. Los autores antimasónicos tienden a realizar una generalización abusiva. Su razonamiento se basa en el siguiente silogismo: “la masonería es antinacional”, “todo lo que excede la idea nacional es masónico”, por lo tanto, paneuropa es una idea masónica”. El razonamiento es falar en sus premisas: la masonería no es “antinacional”… sino que incluso la existencia de la mayor parte de Naciones-Estado de Europa ha estado íntimamente ligada a la actividad masónica. Para la crítica de la segunda premisa léase nuestro trabajo sobre el “universalismo masónico” en http://infokrisis.blogia.com/2008/081201-una-reflexion-sobre-el-universalismo-masonico...-anexo-a-la-docrina-excentrica-.php

[19] El mito de Lucifer y el de Prometeo están muy difundidos en la masonería en tanto que revueltas contra los poderes absolutos y búsqueda de la “luz”. Coudenvohe-Kalergi, sin embargo, los menciona de forma crítica: “Lucifer –“portador de luz”, Prometeo- rebelose contra Dios, imulsado por la envidia y el orgullo” (Coudenhove-Kalergi, De la guerra…, op. cit., pág. 12. Da la sensación incluso de que Coudenhove-Kalergi haya leído la obra de René Guénon, El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos, Editorial Ayuso, Barcelona 1976. En efecto, en esa misma disquisición sobre el origen de la guerra, explica: “La mitología griega nos descubre como se realizó la unión entre guerras y tiempo. Cronos, el dios del tiempo, arrojó del cielo a su padre Urano, iniciándose así la era de las luchas, tanto entre los dioses como entre los hombres. El tiempo se había adueñado del espacio”. René Guénon, por su parte, en la obra citada explica detalladamente este proceso en el capítulo XXI, titulado precisamente Caín y Abel. En este capítulo Guénon explica justamente que la contradicción entre Caín pastor y Abel agricultor, dependientes respectivamente del espacio y del tiempo, elementos contradictorios. La muerte de Abel a manos de Caín significaría la victoria del espacio sobre el tiempo, pero, añade Guénon progresivamente “los nómadas son absorbidos por los sedentarios” (op. cit., pág. 154) con lo que, como concluía Coudenhove: “El tiempo se adueña del espacio”.

[20] Coudenhove-Kalergi, De la Guerra…, op. cit., pág. 12.

[21] Coudenhove-Kalergi, De la Guerra…, op. cit., pág. 13.

[22] Coudenhove-Kalergi, De la Guerra…, op. cit., pág. 13.

[23] Coudenhove-Kalergi, De la Guerra…, op. cit., pág. 13.

[24] Coudenhove-Kalergi, De la Guerra…, op. cit., pág. 14.

[25] Coudenhove-Kalergi, De la Guerra…, op. cit., pág. 14.

[26] Coudenhove-Kalergi, De la Guerra…, op. cit., pág. 15.

[27] Coundenhove explica sobre el Santo: “Su combate no se libra contra otros hombres ni contra fieras y dragones, sino contra los malos instintos e inclinaciones de su corazón; contra la avaricia, el afán de honores y el pecado. El santo es un héroe de carácter íntimo y profundo. Está dispuesto a morir por sus ideales, pero no a matar por ellos”. Sigue: “La religión ha tratado de reemplazar el culto al héroe por la veneración a los santos, pero, debido a la naturaleza humana, no ha podido lograrlo aún”. Coudenhove-Kalergi, De la Guerra…, op. cit., págs. 14-15.

[28] Coudenhove-Kalergi, De la Guerra…, op. cit., pág. 15.

[29] Coudenhove-Kalergi, De la Guerra…, op. cit., pág. 24.

[30] “El pasado es la escuela del fturo; la Historia, la escuela de la política. Hechos y situaciones no se repiten nunca; pero con frecuencia se parecen entre sí. Sólo aquel que comprende el pasado puede atreverse a interpretar el futuro y confiar en poder dominar los acontecimientos” Coudenhove-Kalergi, De la Guerra…, op. cit., pág. 24.

[31] Coudenhove-Kalergi, De la Guerra…, op. cit., pág. 109.

[32] Coudenhove-Kalergi, De la Guerra…, op. cit., pág. 212-213.

 

 

Coudenhove-Kalergi ¿Ángel o Diablo? (II de VIII / Parte B). De 1933 al Mercado Común Europeo.

Infokrisis.- Agotamos en esta entrega la historia del Movimiento Paneuropeo. El estudio nos llevará por una enmarañada red de iniciativas que Coudenhove considera que han partido todas de su iniciativa paneuropea de 1922 y que de hecho culminarán en la firma del Tratado de Roma que dará origen al Mercado Común. La historia de todos estos grupos es mucho más enmarañada de lo que Coudenhove-Kalergi pretende y en los próximos capítulos estaremos en condiciones de aclarar algunos aspectos que en la historia del movimiento paneuropeo permanecen voluntariamente oscuros

 

b. De 1933 al Mercado Común Europeo

Coudenhove tiene razón al explicar que de los destrozos de la Primer Guerra Mundial surgieron tres ideologías: el bolchevismo, el fascismo y paneuropa[1], pero elude explicar que la repercusión a nivel popular de esta última fue nulo y, paradójicamente, esta idea gozó de un creciente peso e influencia entre las élites políticas y económicas de Europa Occidental. A lo largo de sus obras, Coudenhove-Kalergi no explica como le fue posible entrevistarse con las principales figuras de la política europea de la época amparado solamente en lo que era entonces apenas una utopía. En un capítulo siguiente intentaremos aclarar este misterioso extremo. Baste por el momento decir que a partir de 1933 la unión Pareneuropea fue disuelta en Alemania y sus obras arrojadas al fuego. Coudenhove se lamenta: “Durante todo el tiempo que el nacionalsocialismo dominara en alemanai, Paneuropa sería completamente irrealizable”[2].

Quedaba el fascismo italiano. Cudenhove no lo veía tan “irrecuperable” como el nacionalsocialismo alemán y se fijó en Mussolini en tanto que en esa época (1933-35) fue el más firme defensor de la independencia austríaca. Llegó a entrevistarse en cuatro ocasiones con el Duce al que instigó a aliarse con Francia para defender la independencia austríaca y tender a la unificación europea. Las conversaciones no fueron mal hasta que estallí la guerra civil en España y Mussolini fue el aliado de Hitler en su apoyo al régimen de Franco[3].

Finalmente, la muerte del canciller Dolfuss y la anexión de Austria a Alemania clausuró las posibilidades de un apoyo centroeuropeo a la idea paneuropea que todavía se reduciría aún más cuando la Checoslovaquia de Benes, amigo personal de Coudenhove, saltó por los aures y fue en parte anexiada al Reich alemán. Esto ocurria pocos meses después de que se hubiera reunido precisamente en Viena el IV Congreso Paneuropeo en las salas del parlamento de ese país. La asamblea tomó netamente partido contra el gobierno de Hitler. El congreso anterior había tenido lugar en Berlín el 17 de mayo de 1930, coincidiendo con la publicación del Memorando Briand. En cuanto al III Congreso se celebró en Bâle e intentó sin excesivo éxito que el eje de la propaganda paneuropea se desplazara de los gobiernos a la población[4]. Cuando se llega a 1936, resulta evidente que la idea paneuropea, paradójicamente, se enfrentaba a los proyectos paneuropeos de Hitler (una “Europa constuida por Alemania”) y de Stalin (una “Europa bolchevique”).

En 1938, Coudenhove ya había trasladado su centro de operaciones de la Viena unida al Reich a París. En ese momento era evidente que la SDN se había disuelto en la inoperancia. Coudenhove figuraba en las filas de una resistencia moderada al nacionalsocialismo y consideraba que su idea paneuropea era la única munición ideológica que podía dispararse contra Hitler. La sensación que da a partir de ese momento es que de pasar a tener la iniciativa se convierte en un juguete de la propaganda inglesa. Él mismo reconoce: “Inglaterra se convirtió sutilmente en el principal apoyo de nuestro movimiento”[5]. Mientras que Chamberlein buscaba salvaguardar la paz (o retrasar la guerra) haciendo concesiones a Hitler, Winston Churchill optaba por la vía del enfrentamiento y asumía la idea paneuropea como una más del arsenal antihitleriano. Es concierta petulancia, no exenta de exageración que Coudenhove llega a escribir: “El programa paneuropeo adoptado por Francia Inglaterra, se había convertido de golpe en la ideología oficial de Occidente”[6]. De hecho basta consultar la prensa de aquella época para convencerse de que el eco de la idea paneuropea era escaso a nivel de alta política y nulo a nivel de calle. El nacionalismo alemán era combatido en la época por el nacionalismo francés y el nacionalismo británico, no por la idea paneuropea. A pesar de todo, Coudenhove consigue organizar en Londres un comité paneuropeo presidido por Alfred Duff y Leo Amey.

En ese momento ya había adoptado la ciudadanía francesa. En efecto, al anexionarse el III Reich Bohemia-Moravia, el ministro de Asuntos Exteriores francés le ofrece pasaporte de esa nacionalidad que acepta y con el que viaja a los EEUU a poco de estallar la guerra en Europa. Allí organiza un comité paneuropeo que cuenta entre otros con la presencia de John Foster Dulles. Será en Nueva York en donde tendrá lugar el V Congreso Paneuropeo bajo los auspicios de la Universidad de Nueva york en donde daba clases. También de manera excesivamente eufórica, Coudenhove tiende a exagerar el impacto de este congreso explicando que: “en tres años, América entera fue ganada por la idea paneuropea”[7].

Coudenhove explica que los únicos oponentes en EEUU a paneuropa eran “los comunistas” que preten´dian organizar un “directoro mundial, compuesto por los EEUU, la URSS, Gran Bretaña y China, y añade: “Europa debería ser dividida en una esfera de influencia rusa y una esfera de influencia atlántica”[8]. Según esta interpretación, para él los vencedores de la II Guerra Mundial deberían ser los bolcheviques, pues no en vano, éste fue el ordenamiento final que resultó de la victoria sobre el III Reich. De todas formas reconoce que Churchill siguió durante toda la guerra defendiendo las tesis paneuropeas frente a Roosevelt del que dice textualmente que nunca le dio su “bendición”. Sin embargo, obtuvo ésta de dos influyentes diarios el Times” y el “Herald Tribune”[9].

Más significativo es el hecho de que reconociera que los partidarios de la idea paneuropea “fueran reclutados entre los católicos americanos que quería a cualquier precio impedir que la dominación de Hitler sobre Europa fuera reemplazada por la de Stalin”[10] y que nos dice mucho sobre lo que Coudenhove tenía detrás. Cuando Roosevelt, después de dos años, prácticamente de no estar en condiciones de dirigir el esfuerzo bélico, es sustituido por Truman en 1945, las cosas parecen cambiar para coudenhove. El nuevo presidente publica un artículo favorable a Paneuropa en una revista popular: Selecciones del Reader’s Digest.

Restablecida la paz, Coudenhove vuelve a Europa y observa que se han reavivado los odios franco-alemanes. Además, tras el golpe de Praga de 1948, un “telón de acero” ha caído sobre media Europa. Paneuropa, a partir de ese momento, solamente será Europa Occidental. A poco de regresar a Suiza, se entrevista con Churchill de quien recibe la promesa de que utilizará toda su influencia para realizar la idea paneuropea. Claro está que en ese momento, Churchill ha sido derrotado en las urnas y es solamente una personalidad influyente. Poco después, en Zurích, Churchill pronuncia un discurso imprevisto en el que llama a la reconciliación europea y en concreto a la franco-alemana[11]. Es paradójico que, precisamente, la idea paneuropea consiguiera ponerse nuevamente en pie en la postguerra a partir de un político conservador de una nación considerada por el propio Coudenhovo como “exterior a Europa continental” y que disponía de un imperio propio que le hacia ajena a las preocupaciones de los europeos.

El discurso de Churchill no se quedó ahó. Al acabar, impulsó en toda europea comités favorables a la idea que presididos por su yerno, Duncan Sandys deberían formar años después el Movimiento Europeo[12]. En esa época Coudenhove-Kalergi se queja de que muchos hombres políticos europeos admitían en privado sus tesis, pero las ocultaban en público por miedo a que el electorado no supiera entenderlas. A causa de esto: “Me decidó pues a mobilizar los Parlamentos europeos”[13]. Y a este esfuerzo consagró los cinco años siguientes, de 1946 a 1951.

Empezó enviando una circular a todos los parlamentarios democráticamente elegidos. Eran 4.000 cuestionarios acompañados de cartas personales en las que solicitaba su apoyo. La gran mayoría se declararon a favor. Solamente no remitió esta circular a ningún alemán al no existir en ese momento todavía un Reichtag legalmente constituido. Esto no le impidió instalarse en el Oberland bernés donde convocó a principios de julio de 1947 la Conferencia de Grupos Parlamentarios Nacionales que decidieron fundar la Unión Parlametnaria Paneuropea y convocar para septiembre del mismo año el Primer congreso Parlamentario Europeo[14].

A esta reunión asistieron, no solamente políticos de primera magnitud (Pierre Reynaud, Ferruccio Parri, René Coty, antiguos jefes de gobierno), sino también personalidades notables de la época (el general Nobile, primer aviador que voló sobre el Polo Norte y el Abate Pierre, así como Lodovigo Benvenuto que sería elegido secretario general del Consejo de Europa. En su resolución, el congreso rogaba a los gobiernos convocar una Asamblea Europa compuesta por Delegados de los parlamentos nacionales[15].

Ocho meses después tendría lugar el primer Congreso Parlamentario Europeo en La Haya (mayo de 1948) a invitación de Winton Churchill. Según Kalergi asistió una “élite política y cultural”. La Unión Parlamentaria Europa de la que Coudenhove era secretario (acaso porque era el único miembro no parlamentario) fue el motor del encuentro del que debería salir el Movimiento Europeo. Esta iniciativa si encontró su eco en toda la prensa mundial y desembocó en la convocatoria de una Asamblea Europea realizada a instancias de Francia y Bélgica representadas por Georges Bidault y Paul Henri Spaak. Esa reunión tuvo lugar en Estrasburgo en 1949 y llevó a la fundación del Consejo de Europa. Un año antes había tenido lugar el II Congreso de la Unión Parlamentaria Europea en Interlaken al que ya participaron delegados alemanes de los länders entre los cuales se encontraba un viejo amigo de Coudenhove, Honrad Adenauer miembros desde 1927 de Paneuropa.

La reunión de Estrasburgo puede considerarse como el arranque histórico del proceso de construcción del Mercado Común Europeo. Coudenhove reconoce que lo acordado en este encuentro quedaba por debajo de las expectativas trazadas en el II Congreso de la Unión Parlamentaria, pero aún así afirma: “Tras 27 años, la Unión Paneuropea había alcanzado su primer fin”. Y añade: “Por primera vez “Europa” había psado de una noción geográfica a una concepción política”[16]. Se equivocaba: apenas había pasado a ser un mercado económico. Coudenhove-Kalergi solamente había aportado, como veremos más adelante, el basamento emotivo y sentimental, el acompañamiento histórico y cultural que justificaba la existencia de ese “mercado” que para algunos de sus impulsores solamente debía aspirar a evitar nuevas guerras franco-alemanas y para otros constituirse en una zona de libremercado sin más ambiciones políticas. Esta ha sido durante años, la madre de todas las confusiones que han afectado a la construcción de Europa.

A partir de este momento, Inglaterra que a través de Churchill tanto había facilitado el nuevo impulso para la idea paneuropea, se convierte en voz crítica de la misma. Mientras que Francia y Bélgica querían que el Consejo de Europa tuviera poder efectivo de decisión, los delegados ingleses solamente aspiraban a que el foro fuera un organismo consultivo más, Coudenhove decidió abordar el tema directamente en el III Congreso Parlamentario Europeo (Venecia, otoño de 1949), pero la cerrazón inglesa clausuró toda posibilidad de avanzar más en esa dirección. A partir de ese momento, Coudenhove pasa a ser un “precursor” pero la construcción de Europa ya se realiza al margen de sus desvelos e iniciativas.

El verdadero “padre de Europa”, al menos del Mercado Común, es Robert Schuman y su “plan” hecho público en 1950. Él y Monnet habían llegado a la conclusión de que la unión europea solamente podría realizarse en base a la economía. Coudenhove lo había intentado a través del recurso a los gobiernos, luego del recurso a los parlamentos, de la apelación a los electores, pero, fnalmente, el realismo se había impuesto: creando un espacio económico común podría aspirarse a generar, en un segundo y secundario momento, a transformar ese espacio económico en político.

A partir de ese momento, los intentos supranacionales proliferaron en Europa. En primer lugar, aun antes de terminar la II Guerra Mundial, tres pequeños países, Holanda, Bélgica y Luxemburgo habían unificaso sus esfuerzos en 1944 en un pacto que entró en aplicación el 1º de enero de 1948. Luego se constitutó la Organización Europea de Cooperación Económica promovida desde los EEUU el 5 de junio de 1947 por el general George Catlett Marshall, miembro del Council on Foreign Relations (CFR) y antiguo jefe del Estado Mayor del Ejército Americano, luego secretario de Estado con Truman. El “Plan Marshall” fue diseñado para atender las necesidades de 16 países (Alemania no se adhirió pues no tenía estatuto de Estado). De ahí surgió el Comité de Colaboración Económica Europea que debía canalizar la ayuda americana. Cuando el Plan Marshall concluyó, la OECE se reconvirtió el 14 de diciembre de 1960 en Organización de Cooperación y Desarrollo Económico al que se adhirieron EEUUU, Finlandia, Canadá y Japón con la intención de facilitar el desarrollo económico y la estabilidad de la economia mundial[17].

El 10 de agosto de 1952, seis países, Bélgica, Francia, Alemania, Luxemburgo, Italia y los Países Bajos, crearon la Comunidad Económica del Carbón y del Acero cuyo primer presidente fue Jean Monnet y que supuso un nuevo desarrollo del Plan Schumann. Este acuerdo permitió que la producción de acero se incrementara en los cinco años siguientes un 100% y que la CECA absorbiera 1/5 parte de la producción mundial de acero. El éxito de esta iniciativa llevó de manera automática a la firma de los acuerdos de Roma en 1957 por el que se establecía la creación de la Comunidad Económica Europea, conocida en la época como Mercado Común Europeo, reconvertida en 1993 en Unión Europea. El tratado de la CECA expiró en 2002[18]. Coundenhove, que nada había tenido que ver con la iniciativa, reconoce, sin embargo: “Así la comunidad del carbón y del acero tomó forma sobre una base continental. Tuvo un éxito que superó todas las expectativas y abrió la vía a la comunidad económica de Europa”[19].

Coudenhove-Kalergi glosa la iniciativa de la clase política europea de la época. La creación de la CECA había hecho que “el centro de gravedad de la realización de Paneuropa no residiera ya como durante los años 1946-1949 en los parlamentos, sino en los gbiernos”[20]. Tres de los cuatro impulsores de la CEE eran democristianos con los que mantenía exceentes relaciones: Honrad Adenauer por Alemania, Robert Schumann por Francia y Alcide de Gasperi por Italia. Solamente Pau Henri Spaak era tibiamente socialdemócrata. Coudenhove reconoce que, a partir de entonces, la Unión Parlamentaria Europeo “perdió su importancia”, pero “la Asamblea europea recogió en parte su herencia”[21]. Así pues, la unión Parlamentaria Europea se transformó en el Consejo Parlamentario del Movimiento Europeo: “Para evidenciadr la solidaridad entre el antiguo Movimiento Paneuropeo y el nuevo Movimiento Europeo yo fui elegido presidente de honor del movimiento Europeo, junto a los primeros ministros en funciones: Anedauer, Churchill, de Gasperi, Schumann y Spaak”[22].

Coudenhove-Kalergi también está en condiciones de señalar el punto en el cual se disipan las últimas resistencias y sombras que impedían hasta ese momento la reconciliación europea. En 1958 tiene lugar la caída de la IV República Francesa y la elección del General de Gaulle como presidente de la V República. De Gaulle sorprenderá a todos los observadores y hará justo lo que nadie cree que fuera capaz de hacer. Quienes lo eligieron para mantener a Argelia en la órbita de Francia tardaron poco en verse decepcionados y quienes creyeron que con él, el nacionalismo antieuropeo ocupaba el Elíseo erraron también. Solamente Coudenhove-Kalergi parece no haberse equivocado en su valoración: conocía a De Gaulle desde 1943cuando se encontraba en Argel al frente del Gobierno provisional francés. Poco después, le ofreció la presidencia de la Unión Paneuropea, que De Gaulle rechazó para evitar el enfrentamiento con nacionalistas y comunistas, pero manifestándole en privado su adhesión total a la idea paneuropea. El general tenía ideas propias sobre la materia: Europa no podía surgir del Consejo de Europa, sino de la reconciliación franco-alemana que solamente De Gaulle podía hacer creíble dada lo que Coudenhove llama su “autoridad moral incontestable”[23]. De ahí que para Coudenhove, la subida al poder de De Gaulle supusiera la confirmación de que la construcción europea se aceleraría. Cuando en el curso de la primavera de 1960, Coudenhove realizó un llamamiento a De Gaulle para que sellara la reconciliación franco-alemana antes de que expirara el mandato de Adenauer, aquel respondió con un gesto histórico invitando al canciller alemán al Elíseo y discutiendo con él, “fuera de toda publicidad los preparativos para la unión política”[24]. La respuesta de Coudenhove realizada en Niza, en otoño de 1960 en el curso del IX Congreso de la Unión Paneuropea consistió en apoyar el plan del general De Gaulle. Incluso el congreso se celebró bajo una consigna propiamente gaullista: “Congreso para la autodeterminación de Europa”. Eso implicaba que la idea europea se alejaba de nuevo de la influencia del mundo anglosajón.

Aquí termina, en la práctica, el opúsculo de Coudenhove-Kalergi escrito en 1962 y que engloba un último capítulo dedicado a examinar las perspectivas futuras de la idea europea y a reproducir el artículo escrito por él mismo y aparecido en 1922 que fue el arranque del movimiento paneuropeo[25]. Coudenhove ve a todas las ramas del movimiento europeista surgido tras la II Guerra Mundial como hijas del mismo tronco. Esto sería discutible y el propio Coudenhove limita sus entusiasmos al escribir: “La Unión Paneuropea no es ya el único porta voz de la idea europea”[26]

El balance que el propio Coudenhove realiza su obra es ampliamente positiva. A fin de cuentas, la idea europea se abrió paso poco a poco hasta transformarse en una realidad política –endeble aún, titubeante siempre- a partir de Maastrich. Pero también reconoce algunos de los fracasos que ha experimentado como propios: el movimiento paneuropeo no pudo impedir ni el advenimiento del nacionalsocialismo ni el estallido de la II Guerra Mundial, no pudo impedir que media Europa estuviera en manos del bolchevismo durante 45 años, ni tampoco pudo suscitar “un verdadero patriotismo europeo, comparable al sentimiento nacional que existía en Alemania y en Italia antes de su unificación: los europeos en su mayor parte han seguido siendo nacionalistas. Son partidarios de una Europa unidad, en la medida en que esta unidad no se realiza a expensas de la soberanía de su propia nación” y añade: “El número de los verdaderos patriotas europeos es muy restringido”[27].

En las dos últimas páginas de su opúsculo Coudenhove reitera los tres objetivos de su movimiento después de la II Guerra Mundial: la prosperidad europea, la consolidación de la paz en Europa y la protección contra el peligro soviético[28]. Más adeante reconoce que “El centro de la defensa de Europa contra Rusia se encuentra sobre el plano militar en América, pero sobre el plano político en Europa. Todo Estado europeo alberga un caballo de Troya: el Partido Comunista[29]. Esto le lleva a enunciar sus dos enemigos: el nacionalismo de los Estados-Nación y el bolchevismo. Su proyecto consiste en organizar el mundo en cinco grandes grupos (Paramérica, Paneuropa, URSS, Commontwalth y Extremo-Oriente). Pero el tiempo ha desgastado este plan: mientras Coudenhove predicaba Paneuropea, el Imperio Británico se había desleído como un azucarillo. Panamérica no era más que el patio trasero de los EEUU, la URSS se mostraba brutal e implacable con sus aliados y con los pueblos que englobaba bajo su férula; en Asia en 1962, China se había alineado con la URSS (así estaría hasta ese mismo año) mientras que Japón lo había hecho con EEUU… Las dudas de Coudenhove se perciben en las últimas líneas de su escrito: algo le dice que la guerra fría va a ser larga y esto es lo que le conmueve: “Tras una tercera Guerra Mundial, las ruinas de una Europa unificada no podrían distinguirse de las reuinas de una Europa dividida. En todo caso, tal guerra atómica no significaría solamente la desaparición de Paneuropa, sino de la misma Europa, con toda su civilización tres veces milenaria”[30]. A partir de aquí reafirma su vocación pacifista, herencia de la I Guerra Mundial y su voluntad de terminar con la guerra fría mediante una política de coexistencia pacífica. Añade, a modo de testamento: “Europa no olvidará jamás a sus hermanos y hermanas del otro lado del telón de acero”[31].

 

(c) Ernesto Milà Rodríguez - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com



[1] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 11.

[2] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 11 y añade: “Paneurona, pues, parecía un año después de la muerte de Briand, más utópica que nunca”. Así mismo sus finanzas se habían resentido: la sociedad fundada por el industrial alemán Robert Bosch fundada para financiar el movimiento, cesó sus actividades con la llegada de Hitler al poder. De hecho, a partir de ese momento, Coudenhove aceptó que su movimiento fuera financiado por Estados –algo a lo que hasta entonces se había negado- y en particular por Austrai, Francia, Checoslovaquia y Rumanía.

[3] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 11. Coudenhove-Kalergi llega a escribir: “Mussolini parecía dudar entre esta política y la del eje Berlín-Roma”.

[4] Una excesivamente sucinta cuenta de estos tres congresos es ofrecida por Coudenhove en las páginas 12-13 de su obra, Coudenhove-Kalergi, op.cit..

[5] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 13.

[6] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 13.

[7] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 14.

[8] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 15.

[9] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 15.

[10] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 15.

[11] Creemos que vale la pena reproducir el texto completo de este discuro en el que Churchill cita en uno de sus párrafos al propio Coudenhove-Kalergi. El discurso es importante porque transmite el espiritu de una época. Fue pronunciado en la Universidad de Zurcí el 19 de septiembre de 1946 y en él, Churchill prevé lo que será la Guerra Fría (que se declararía oficialmente dos años después):

“Deseo hablarles hoy sobre la tragedia de Europa. Este noble continente, que abarca las regiones más privilegiadas y cultivadas de la tierra, que disfruta de un clima templado y uniforme, es la cuna de todas las razas originarias del mundo. Es la cuna de la fe y de la ética cristianas. Es el origen de casi todas las culturas, artes, filosofía y ciencias, tanto de los tiempos modernos como de los antiguos. Si Europa se uniera, compartiendo su herencia común, la felicidad, prosperidad y la gloria que disfruta rían sus tres o cuatrocientos millones de habitantes no tendría límites. Y sin embargo, es desde Europa de donde han surgido y se han desarrollado esta serie de horribles guerras nacionales, originadas por las naciones teutonas, que hemos conocido duran te este siglo XX, e incluso durante nuestra existencia, que ha arruinado la paz y destruido las perspectivas de toda la humanidad.

¿Y cuál es la situación a la que ha sido reducida Europa? Es cierto que algunos pequeños Estados se han recuperado rápidamente, pero en grandes áreas, una masa trémula de atormentados, hambrientos, desposeídos y aturdidos seres humanos se encuentran ante las ruinas de sus ciudades y de sus casas y escudriñan los oscuros horizontes, temiendo un nuevo peligro, tiranía y terror. Entre los vencedores hay una gran confusión de voces agitadas; entre los vencidos, el sombrío silencio de la desesperación. Eso es lo que han conseguido los europeos, agrupados en tantos antiguos Estados y naciones, eso es todo lo que ha obtenido el poder germano, destrozándose unos a otros en pedazos, y propagando estragos por todas partes. A no ser porque la gran República del otro lado del océano Atlántico se ha dado cuenta finalmente de que el caos o la esclavitud de Europa, acabarían comprometiendo su propio destino, y nos ha tendido las manos para socorro y guía, los malos tiempos hubieran vuelto con toda su crueldad. Y todavía puede volver.

A pesar de todo, aún hay un remedio que si se adoptara de una manera general y espontánea, podría cambiar todo el panorama como por ensalmo, y en pocos años podría convertir a Europa, o a la mayor parte de ella, en algo tan libre y feliz como es Suiza hoy en día. ¿Cuál es ese eficaz remedio? Es volver a crear la familia europea, o al menos todo lo que se pueda de ella, y dotarla de una estructura bajo la cual pueda vivir en paz, seguridad y libertad. Tenemos que construir una especia de Estados Unidos de Europa, y sólo de esta manera cientos de millones de trabajadores serán capaces de recuperar las sencillas alegrías y esperanzas que hacen que la vida merezca la pena. El proceso es sencillo. Todo lo que se necesita es el propósito de cientos de millones de hombres y mujeres, de hacer el bien en lugar de hacer el mal y obtener como recompensa bendiciones en lugar de maldiciones.

Mucho se ha trabajado en este sentido a través de las gestiones de la Unión Paneuropea, que tanto debe al conde Coudenhove-Kalergi y que recurrió a los servicios del famoso patriota y hombre de Estado francés Aristide Briand. Existe también ese inmenso cuerpo de doctrina y procedimiento, construido para servir a las grandes esperanzas después de la Primera Guerra Mundial, que es la Sociedad de Naciones. La Sociedad de Naciones no fracasó debido a sus principios o concepciones, sino que los habían creado. Falló porque estos principios no fueron acatados por los mismos Estados que los habían creado. Fracasó porque los Gobiernos de aquellos días temieron enfrentarse a los hechos y no se atrevieron a actuar cuando aún era tiempo. Este desastre no debe repetirse. Hay, pues, muchos conocimientos y material con que construir, y también la amarga y cara experiencia de las vidas que ha costado.

Me agradó mucho leer en los periódicos hace dos días que mi amigo el presidente Truman ha expresado su interés y simpatía por este gran proyecto. No hay razón para que una organización regional europea deba enfrentarse de ninguna forma con la organización mundial de las Naciones Unidas. Todo lo contrario, creo que las mayores síntesis sólo sobrevivirán si se fundamentan sobre agrupaciones coherentes y naturales. Ya hay una agrupación natural en el Hemisferio Occidental. Los británicos tenemos nuestra propia Comunidad de Naciones, Estas organizaciones no debilitan, sino que por el contrario fortalecen a la organización mundial. De hecho, por su principal apoyo. ¿Y por qué no podría haber un grupo europeo que diera un sentido de amplio patriotismo y común ciudadanía a las perturbadas gentes de este turbulento y poderoso continente, y por qué no podía ocupar su adecuada posición con otras agrupaciones, para perfilar los destinos de los hombres? Para que esto se realice, debe darse un acto de fe en el que participen conscientemente millones de familias que hablan muchas lenguas.

Todos sabemos que las dos guerras mundiales que hemos pasado, surgieron por la vana pasión de una Alemania recién unida, que quería actuar como parte dominante del mundo. En esta última contienda se han cometido crímenes y masacres sin igual desde la invasión de los mongoles en el siglo XV. Los culpables deben ser castigados. Alemania debe ser privada del poder de volver a armarse y hacer otra guerra agresiva. Pero cuando se haya realizado todo esto, y se realizará, y se está haciendo, debe. haber un final para la retribución. Tienen que haber lo que Mr. Gladstone llamó hace muchos años «un bendito acto de olvido». Tenemos que volver la espalda a los horrores del pasado. Debemos mirar hacia el futuro. No podemos permitirnos el arrastrar a través de los años aquello que puede traer de nuevo los odios y las vengan zas que se desprenden de las injurias del pasado. Si hay que salvar a Europa de la in finita miseria, y por supuesto de la condena final, tiene que darse un acto de fe en la familia europea y un acto de olvido hacia los crímenes y locuras del pasado.

¿Pueden los pueblos de Europa elevarse a la altura de estas resoluciones del alma e instintos del espíritu humano? Si pueden hacerlo, los errores y las injurias que se han infringido se lavarán en todas partes por las miserias que se han tenido que soportar. ¿Hay alguna necesidad de que haya más abundancia de agonías? ¿Acaso la única lección de la historia es que la humanidad es imposible de educar? Que haya justicia y libertad. Los pueblos sólo tienen que quererlo, y todos alcanzarán el deseo de su corazón.

Ahora voy a decir algo que les sorprenderá. El primer paso en la recreación de la familia europea de no ser una asociación entre Francia y Alemana. Sólo de este modo puede Francia recuperar la primacía moral de Europa. No puede haber un renacimiento de Europa sin una Francia grande espiritualmente y una Alemania grande espiritualmente. La estructura de los Estados Unidos de Europa, si se construyen bien y de verdad, será de tal manera que haga menos importante la fuerza material de un Estado. Las pequeñas naciones contarán tanto como las grandes y ganarán su honor por su contribución a la causa común. Los estados y principados de Alemania, unidos libremente por conveniencia mutua en un sistema federal, ocuparán cada uno su lugar entre los Estados Unidos de Europa. No trataré de hacer un programa detalla do para cientos de millones de personas que quieren ser felices y libres, prósperos y seguras, que desean disfrutar de las cuatro libertades de las que habló el Presidente Roosevelt, y vivir de acuerdo con los principios incorporados en la Carta del Atlántico. Si este es su deseo, no tiene más que decirlo, con la seguridad de que se encontrarán los medios y se establecerán los instrumentos necesarios para llevar este deseo a su plena realización.

Pero tengo que hacerles una advertencia: el tiempo se nos puede echar encima. Actualmente contamos sólo con un espacio de respiro. Los cañones han dejado de disparar, la lucha ha cesado, pero no se han detenido los peligros. Si queremos construir los Estados Unidos de Europa, cualquiera que sean el nombre y la forma que tomen, debemos empezar ahora.

En nuestros días vivimos extraña y precariamente bajo el escudo y protección de la bomba atómica. La bomba atómica está aún en manos de un Estado y nación que sabemos que nunca la usará, excepto a favor del derecho y la libertad. Pero puede ser que dentro de unos años este terrible agente de destrucción se extienda ampliamente y la catástrofe que provocaría su uso por varias naciones guerreras no sólo acabaría con todo lo que llamamos civilización, sino que posiblemente desintegraría el mismo globo.

Debo ahora resumir las propuestas que tienen ante ustedes. Nuestro constante propósito debe ser fortificar la fuerza de la Organización de Naciones Unidas. Bajo, y en el seno de este concepto del mundo, debemos volver a crear la familia europea con una estructura regional llamada, quizás, los Estados Unidos de Europa. El primer paso es crear un Consejo de Europa. Si al principio todos los Estados de Europa no están dispuestos o capacitados para integrase en la Unión, debemos proceder, no obstante, a unir y combinar a aquellos que quieren y pueden. La salvación de la gente normal de cada raza y de cada país, del peligro de la guerra o esclavitud, tiene que establecerse sobre sólidos fundamentos deben estar protegidos por la voluntad de todos los hombres y mujeres de morir, antes de someterse a la tiranía. En todo este urgente trabajo, Francia y Alemania deben tomar juntas la cabeza. Gran Bretaña, la Commonwealth británica de naciones, la poderosa América y confío que la Rusia soviética —y entonces todo sería perfecto— deben ser los amigos y padrinos de la nueva Europa y deben defender su derecho a vivir y brillar. Por eso os digo ¡Levantemos Europa!

[12] En 1946 se fundó el United Europe Movument por Chuchill, el Conseil pour une Europe Unie de Jean Monnet y Robert Schumann, con Edouard Herriot y Daoul Dautry en Francia; la Ligue indépendante de Coopération économique européenne y la Association Internacional pour une Unité Européenne del belga Paul van Zeeland ; la Unión des Fedéralistes de Henri Brigmans ; los Nuevos Equipos Internacionales Democristianos encabezados por Robert Bichet ; el Comité Internacional d’Etudes et d’Action pour les Etats Unies socialistas d’Europe y luego la Izquierda Europea de los ingleses Bob Edwards y Georges Raskin. (datos extraídos de L’Occident Démantelé, Jacques Bordito, Librairie Française, 1976, pág. 199). Así pues, es rigurosamente cierto que, a nivel de élites políticas existía un impulso desmesurado hacia la idea europea que excedía con mucho la influencia de Coudenhove.

[13] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 16.

[14] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 17.

[15] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 17.

[16] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 18.

[17] Jacques Bordiot, op. cit., pág. 198-218.

[18] Una historia completa y extractada de la CECA puede encontrarse en Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Comunidad_Europea_del_Carb%C3%B3n_y_del_Acero

[19] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 19.

[20] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 18.

[21] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 19.

[22] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 19

[23] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 20.

[24] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 21

[25] La question européenne, Coudenhove-Kalergi, op.cit., págs. 29-35.

[26] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 22. Sólo unas líneas antes había escrito: ”El movimiento Paneuropeo, surgido de la I Guerra Mundial se había dividido tras la Segunda, en una cantidad de organizaciones, cada una de las cuales participó en la unificación de Europa”.

[27] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 22.

[28] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 23.

[29] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 23.

[30] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 25

[31] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 27

 

Coudenhove-Kalergi. ¿Ángel o Diablo? (II de VIII / Parte A). Paneuropa de 1922 a 1933

Infokrisis.- En esta segunda entrega vamos a dividir la historia del movimiento paneuropeo en dos partes. En la primera -que presentamos a continuación- asistiremos a sus comienzos hasta el ascenso de Hitler al poder. En la segunda nos centraremos en el período 1933-1962 en el que Coudenhove-Kalergi, finalmente, consigue hacer triunfar sus ideas y pasar a la historia como el impulsor de la idea europea.  

 

2. Breve Historia del Movimiento Europeo.

¿Conspiración o realismo?

 

¿Qué tenía en mente Coudenhove-Kalergi cuando lanzó la idead de Paneuropa en 1922? ¿Se trataba de una “conspiración”? ¿era sincero o más bien tenía planteada una operación personal de alta política? O ¿acaso no sería, como se ha dicho, un agente destinado a reforzar el control de la alta finanza sobre los pueblos libres? Se ha dicho incluso que el llamado “Plan Kalergi” era una conspiración contra Europa.

Para responder a estas cuestiones y a otras que irán saliendo a medida que vayamos avanzando en nuestro estudio, hará falta, en primer lugar, describir la obra a la que Coudenhove-Kalergi dedicó toda su vida: Paneuropa. En un segundo momento facilitaremos algunas pinceladas biográficas sobre el personaje y, a continuación, describiremos en líneas generales el contexto histórico y político en el que nace el llamado “Plan Kalergi”.

a. Españoles en el entorno de Coudenhove-Kalergi

En esta primera parte, el seguimiento lo haremos utilizando como documento el opúsculo L’Histoire du Mouvement Paneuropeen de 1922 à 1962[1] cuyo original dedicado de puño y letra al profesor Josep Trueta está fechada en Salzburg el 14 de marzo de 1964. El ejemplar está depositado en la Biblioteca de Catalunya con el número de Registro 534.029. Vale la pena decir algo de la personalidad de Trueta. Científico y médico catalán nacido en 1897, además de hombre polifacético, asumió un catalanismo moderado que hoy se tiende a llamar “nacionalismo” cuando, en realidad era una forma de regionalismo. A Trueta lo que más le interesó es la práctica de la medicina de guerra y el salvar vidas. Lo hizo, primero como médico en Barcelona durante la guerra civil y luego, exiliado en Londres durante la II Guerra Mundial. Como médico fue brillante y aplicó tratamientos novedosos en la curación de heridas de guerra.

Tras participar en los programas en lengua catalana y castellana que emitía desde Londres la BBC, en los que siempre aludió a temas de salud en tanto que científico y médico, participó del 7 al 10 de mayo de 1948 en el Congreso de Europa celebrado en La Haya y convocado por Coudenhove-Kalergi. Las ochocientas personalidades de diversas tendencias políticas (socialistas, liberales y demócratas cristianos), entre los que se encontraban Winston Churchill, Léon Blum, Paul-Henri Spaak, Alcide De Gasperi, Paul Van Zeeland, Henri Brugmans, Anthony Eden y otros políticos destacados de la época. Como veremos más adelante, de este encuentro surgió el Consejo de Europa (1949). Los españoles asistentes fueron sobre todo democristianos vascos del PNV (José Antonio Aguirre por el gobierno vasco, Francisco Javier Landáburu del PNV y Juan Carlos Basterra de ANV y Lezo de Urreztiera del jagi-jagi, disidentes del PNV) y republicanos moderados como Indalecio Prieto (entonces presidente del PSOE, que asistió como observador) y especialmente Salvador de Madariaga, uno de los convocantes del evento y el doctor Trueta, amigo personal de Coudenhove-Kalergi, quien había conocido en Londres[2].

La presencia de pleno derecho de Madariaga y Trueta es fundadmental para comprender el perfil político del entorno de Coudenhove-Kalergi en esa época: demócratas moderados, especialmente democristianos o socialdemócratas particularmente anticomunistas.

Trueta debió esperar hasta los años 60 para regresar a España y obtener los reconocimientos oficiales a su meritoria labor científica y humanística. En 1940 había entrado a formar parte del llamado Consell Nacional de Catalunya, creada por el presidente después de la disolución del gobierno de la Generalitat de Catalunya. El CNC, inicialmente radicado en Francia, se estableció en 1940 en el Reino Unido teniendo como presidente a Carles Pi i Sunyer, como secretario a Josep María Batista i Roca y a tres vocales entre los que figuraba Trueta. En una declaración de 24 de agosto de 1944, el CNC propugnaba la “federación de los Països Catalans dentro de una Confederación Ibérica”. Tras la guerra mundial, Josep Irla intentó reorganizar el CNC con la oposición de ERC. Pi i Sunyer disolvió la institución a pesar de la protesta del doctor Trueta. Trueta no deseaba participar en actividades políticas y si, finalmente accedió a figurar en la dirección del Consell fue a petición de su amigo Pi i Sunyer. Tanto Trueta como Batista i Roca eran representantes del catalanismo de derechas (en el caso de Batista, incluso de extrema-derecha). Batista i Roca defendió siempre un catalanismo de tipo militarista que le llevó del escoultismo hasta la organización de distintos grupos “militares” (ORMICA, Organización Militar Catalana) y EPOCA (Exercit Popular de Catalunya), siendo paradójicamente miembro de distintos grupos pacifistas, PEN-Club, la Anglo Catalan-Society, amigo de Arnold Toynbee, etc.[3]. En cuanto a Trueta murió el 19 de enero 1977 recibiendo la Medalla de Oro de Sant Jordi y diversos reconocimientos nacionales e internacionales.

b. Diez años sembrando: 1922-1932

Al terminar la Primera Guerra Mundial, el Conde Coudenhove-Kalergi quedó horrorizado por las destrucciones de las que había sido testigo. Como muchos de su generación se juró a sí mismo que masacres como aquellas nunca volverían a repetirse. Escribe: “Muy joven entonces para contribuir al restablecimiento de la paz, sufrí y me prometí consagrarme a partir a ahora todas mis fuerzas al servicio de la paz, a fin de que semejante catástrofe no volviera a repetirse”[4].

Coudenhove era de los que pensaba que el Tratado de Versalles sería el anuncio de nuevos nubarrones, no solamente porque las condiciones impuestas a Alemania eran de tal dureza que garantizaban el revanchismo, sino porque las nuevas naciones centroeuropeas y balcánicas creadas con el fraccionamiento del Imperio Austro-Húngaro (del que Kalergi era, hasta ese momento, ciudadano), dieron lugar a fricciones nacionales[5].

Kalergi no apreciaba en absoluto la creación de la Sociedad de Naciones (SDN). Para él se trataba de una estructura excesivamente global que desconocía las homogeneidades continentales. Además, las dos potencias ascendentes de la primera postguerra (EEUU y la URSS) se habían situado al margen, por lo tanto “la Sociedad de Naciones había perdido el derecho de hablar en nombre de la humanidad”[6].

Cuando se firma la paz de Versalles y se constituye la SDN, Coudenhove-Kalergi pasa de ser coidadano del Imperio Austro-Húngaro a ser automáticamiente miembro de un estado nuevo: la República Checoslovaca. En ese período (entre 1919 y 1922), Coudenhove-Kalergi percibe que la SDN, prescindiendo de la participación de EEUU y la URSS no va a poder cumplir la misión para la que ha sido creada: salvaguardar la paz mundial. En esos años madura su plan: solamente una Federación Europea estará en condiciones de garantizar la estabilidad por muchas décadas. Pero no existe ningún impulso que tienda hacia ella, así pues decide hablar con Thomas G. Masaryk, presidente de Checoslovaquia, para exponerle su plan y pedirle que utilice su fama de estadista para asumirlo y ponerse al frente. Masaryk rechaza la oferta: se siente viejo. Toma otros contactos similares con personalidades europeas de alto rango, pero los vencedores están celebrando su victoria y los vencidos lamiendose las heridas. Entonces toma una resolución: “Visto que ningún gobierno, ni hombre de Estado, ni partido político asumían esta idea que difundía mediante la palabra y los escritos, decidí crear yo mismo el Movimiento Paneuropeo”[7]. Estamos en 1922.

Ese mismo año, Coudenhove-Kalergi publica en dos diarios de lengua germánica, el Neue Freie Presse de Viena y el Vossische Zeitung de Berlóin, un artículo en el que “explicaba mi programa y los motivos y fines del Movimieno Paneuropeo”[8]. Pocos días después, en los mismos periódicos publicó un llamamiento para la construcción de la Unión Paneuropea. Según su testimonio se adhierieron una cincuentena de personas “ninguna de la cuales estaba en condiciones de ayudarme en la edificación de la Unión Paneuropea”[9].

Decidió sintetizar sus puntos de vista sobre Europa en una obra que, traducida a todos los idiomas del continente, haría reflexionar a la clase política. Esa obra, comenzada en enero de 1923 se llamó Paneuropa y fue publicada en octubre del mismo año. El propio autor reconoce que no llamó excesivamente la atención: “La idea parenuropea fue entonces considerada como una utopía, incluso como una utopía razonable y generosa. Ni siquiera fue combatida pues sus adversarios no se la tomaban en serio” y añade: “Sin embargo se creó una base de discusión interesante”[10]. Coudenhove-Kalergi había incluido en cada ejemplar una hoja de suscripción a la Unión Paneuropea[11]. En torno a un millar de personas decidieron adherirse al proyecto. Uno de ello, el banquero Max Warburg[12], adelantó 60.000 marcos-oro[13].

Con ese dinero, Coudenhove-Kalergi inició la publicación de la revista mensual Paneuropa y establecio en el Palacio Imperial de Viena un Secretariado permanente. A partir de mediados de 1924 empezó a constituir comités nacionales de su movimiento, “situados por encima de los partidos”, como indica. Para él, pues, lo importante era la nacionalidad, más que la orientación política. De todas formas, su mensaje fue recogido especialmente por formaciones moderadas especialment conservadores y socialdemócratas[14]. Era justamente lo que buscaba Coudenhove-Kalergi: lanzar la idea de panerota por encima de los carteles políticos. Escribe a este respecto: “El hecho de que representantes tan eminentes del catolicismo y del socialismo europeo hubieran tomado, en Alemania tanto como en Austria, posición de la idea paneuropea le restó su carácter utópico”[15].

Pero Kalergi encontro un primer problema: si bien el núcleo inicial de su movimiento había nacido en Alemania, no podía hacer abstracción del odio que los Imperios Centrales suscitaban en el resto de Europa, por tanto, explica: “Mi nacionalidad checoslovaca vino en mi ayuda”[16]. En efecto, Masaryk convenció a su ministro de asuntos exteriores, el Dr. Benes para que se incorporara al Movimiento Paneuropeo. El propio Benes le facilitó un pasaporte diplomático con lo que califica de “cartas calurosas de introducción para hombres de Estado francés”[17]. En 1925 fue recibido por Edourd Herriot, presidente del consejo de ministros, cuyo jefe de gabinete, R.R. Lambert, había leído su libro[18]. Herriot sería el primer gran estadista europeo en asumir la idea paneuropea de Kalergi.

Este primer triunfo de Kalergi se vio ensombrecido por la consolidación del fascismo italiano que, desde el principio se había declarado contrario a su plan[19]. Sin embargo, había sombras todavía mayores. Coudenhove-Kalergi consideraba que los destinatarios de su plan eran las naciones de la Europa continental y, con una alta dosis de realismo, había excluido a Inglaterra que consideraba como una potencia extraeuropea[20]. Consideraba que era imposible y contradictorio ser al mismo tiempo miembro de una Commonwealth intercontinental y de la federación europea. Reconocía que Inglaterra no estaría en ningún caso dispuesta a abandonar la idea de dirigir un imperio mundial (que en ese momento abarcaba a 1/5 parte de los territorios conocidos) para ser miembro de una federación estrictamente europea. En lugar de una integración inglesa proponía una “asociación estrecha” entre Paneuropa y la Commonwealth en el marco de la SDN[21].

Así mismo, el moviminto prospero también fuera de Europa en los EEUU en donde fue invitado por el Foreign Policy Association, uno de los primeros thinks-tanks conservadores estimulado por el periodista Paul Kellogg que habia sido contrario a la entrada de los EEUU en la primera guerra mundial y colaboró con Henry Ford en la convocatoria de la conferencia de paz de Estocolmo en 1916[22]. En 1925, Coudenhove viajó a los EEUU e inició un ciclo de conferencias promovido por Kellogg. Aquel era el momento más duro de las relaciones entre el presidente Wilson y sus oponentes contrarios a la SDN. Coudenhove, en cambio, fue apoyado por ambos bandos. Los aislacionistas, enemigos de Wilson, consideraban que el proyecto de Paneuropa no obstaculizaba la aplicación de la Doctrina Monroe sobre el control que los EEUU ejercían en el continente americano, así mismo, los partidarios de Wilson y el propio presidente veían bien que el proyecto Kalergi tuviera en cuenta la SDN como un foro en el que los continentes estaban llamados a colaborar. Los había incluso que creían que el proyecto era la única solución para que los europeos solucionaran definitivamente sus disputas sin mezclar a los EEUU. Al término de su viaje, Coudenhove-Kalergi estructuró un comité americano de cooperación con Paneuropa en Nueva York[23].

Cuando regresó a Europa las cosas habían cambiado a su favor. Los Pactos de Locarno se habían firmado en Octubre de 1926 mejorando las relaciones entre Francia y Alemania, alejando momentáneamente el riesgo de nuevo conflicto[24]. Con ocasión de la firma de estos pactos, tanto el canciller Stresemann como el jefe de gobierno francés Aristide Briand se pronunciaron a favor de la amistad franco-alemana dentro de un marco de cooperación europea. A su regreso a Europa, Coudenhove-Kalergi estaba eufórico: veía a paneuropa al alcance de la mano. Creía que el núcleo de problema no eran tanto las rivalidades nacionales como el hecho de que las dos potencias continentales –Francia y Alemania- aparcaran sus diferencias y estimularan el proyecto. Y ahora, dos de sus amigos, Briand y Stresemann estaban al frente de sus respectivas naciones. Así pues, era cuestión de tiempo que el Plan Kalergi se consolidara.

Con esta actitud y optimismo, Kalergi convocó el Primer Congreso Paneuropeo en Viena del 3 al 6 de octubre de 1926. Tras él los nombres de miguel de Unamuno, Salvador de Madariaga o José Ortega y Gasset, por lo que a España se refiere, se integran en el proyecto. Más de 2000 europeistas miembros de 24 naciones participaron. Fue significativa la prsencia del antiguo presidente del consejo de ministros ruso, Kerensky. A partir de ese momento se puso en marcha la Organización Internacional de la Unión Paneuropea compuesta por un Consejo Central formado por los prosidentes de todos los Comités Internacionales y un presidente internacional. Coudenhove añade con un no disimulado orgullo: “Fui nombrado presidente por aclamación”. A partir de entonces, el proyecto se fue haciendo habitual en la prensa y los escepticismos y dudas que hasta entonces había ido suscitando se disiparon[25].

Las relaciones con Briand se volvieron particularmente estrechas. Éste, tras haber leído el libro de Kalergi se sintió ganado por la idea Paneuropea. Dice Coudenhove: “Para él [Briand] ya no se trataba de si era preciso o no unificar Europa, sino cómo hacerlo”[26]. A partir de ese momento Briand se constituye como el motor político del proyecto. Su famoso memorando presentado en septiembre de 1929 habló por primera vez de “organizar Europa en una asociación de Estados libres en el marco de la Sociedad de Naciones”. Aparecieron reservas, pero todos los países dieron un visto bueno inicial y pidieron a Briand que redactara un programa concreto por escrito. Éste fue presentado en la reunión de ministros de exteriores europeos que tuvo lugar en Ginebra en 1930. Pero, entre tanto, algo había cambiado.

En 1929 las bolsas mundiales se habían desplomado y una recesión brutal y sin precedentes terminó descomponiendo la economía mundial. La Europa convulsionada por el resfriado de Wall Street no estuvo dispuesta a acoger el memorando Briand de manera positiva. Los ingleses aceptaron muy mal su exclusión, para colmo, cuando se celebraba la asamblea de la SDN en septiembre d 1930 llegó la noticia de la fulgurante victoria del NSDAP en las elecciones alemanas. A ningún político con experiencia se le escapaba que en el futuro el partido de Hitler estaba llamado a desempeñar un papel axial en la política alemana del decenio que comenzada. Y esa política era fundamentalmente nacionalista y hacía del ajuste de cuentas con la humillación de Versalles un tema capital. En apenas unos meses, Coudenhove-Kalergi que había tocado con las yemas de los dedos a Paneuropa, vió como su proyecto se deshacía en la nada. A partir de ese momento, inicia su personal cruzada contra Hitler.

 

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com



[1] L’Histoire du Mouvement Paneuropeen de 1922 à 1962. Richard de Coudenhove-Kalergi, Union Paneuropéenne – Bâle et Viennet 1962.

[2] Existe una referencia accesible desde Internet sobre este congreso en http://www.eurobask.org/argitalpena/50urte.pdf, de donde hemos tomado los datos.

[3] En la Gran Enciclopedia Catalana existe una referencia amplia a Batista i Roca de la que se ha extraído lo esencial que incluye su notación correspondiente en Viquipedia-Cat: http://ca.wikipedia.org/wiki/Josep_Maria_Batista_i_Roca

[4] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 5

[5] “Un caos de nuevos Estados nacionalistas se había formado en Europa central y oriental. Hostiles entre ellas, buscaban resolver sus insolubles problemas económicos y de minorías mediante un nacionalismo fanático y exacerbado”. Op. cit., pág. 5

[6] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 5

[7] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 6

[8] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 6

[9] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 7

[10] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 7

[11] Tenemos en nuestro poder una copia de la que apareció en la edición española, sin fecha de edición, impreso en Madrid y con la signatura A34 8ª-432, R. 191698 de la Biblioteca de Catalunya.

[12] Max Warburg, banquero judío-americano, nacido en Alemania. Fue consejero del Kaiser Guillermo II antes de la Primer Guerra Mundial. Durante el conflicto fue jefe de los servicios secretos alemanes… mientras su hermano Paul Warburg era Presidente de la Junta de la Reserva Federal de EEUU. Formaba parte de la representación alemana durante la Conferencia de Versalles. En 1933, una vez nombrado Hitler Canciller del Reich, Max Warburg fue nombrado miembro del Consejo de Administración del Reichbank gobernado por Hjalmar Schacht. Dada su condición de judío abandonó Alemania en 1939 con todo su patrimonio intacto (Datos extraídos de http://en.wikipedia.org/wiki/Max_Warburg).

[13] “Un banquero y filántropo de Hamburgo, Max Warburg, al que mi libro habia convencido, puso a disposición del Movimiento Paneuropeo sus primeros 60.000 marcos”. Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 7.

[14] “El presidente de la Unión Paneuropea alemana fue Paul Loebe, socialdemócrata y presidente del Reichstag; en Austria, fue el antiguo canciller Monseñor Ignaz Seipel. Junto a él, el Dr. Karl Renner que sería tras la Segunda Guerra Mundial presidente de la República austríaca y que aceptó la vicepresidencia del comité”. (Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 7). Añadamos que Renner era miembro del partido socialdemócrata.

[15] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 7.

[16] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 7.

[17] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 8.

[18] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 8.

[19] Añade: “El fascismo no permitió siquiera la traducción de mi libro al italiano” (Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 8)

[20] “La principal dificultad para Paneuropa no se encontraba sin embargo en Italia sino en Inglaterra. El programa de Paneuropa era constantemente atacado por los amigos de Inglaterra en el Continente porque se limitada al continente y excluía a Inglaterra. Numerosos franceses, en particular, insistían en la inclusión d Inglaterra, por temor a la hegemonía alemana, como muchos alemanes hacían otro tanto por temor a la hegemonía francesa” (Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 7).

[21] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 8. En este terreno el axioma de Kalergi era: “Tanto como sea posible, con Inglaterra; si es necesario, sin Inglaterra; nunca contra Inglaterra”. Añade: “Semejante fórmula fue mejor comprendida en Inglaterra que en el continente”. Poco después se fundó el Comité Británico de la Unión Paneuropea que incluía nombres como Noël Baker, premio nóbel de la paz, Percy Moltano, dirigente del partido liberal y Leo Amery que introduciría en el grupo a su amigo Winston Churchill.

[22] Existe una aceptable biografía de Paul Kellog en la edición de Wikipedia en lengua inglesa (http://en.wikipedia.org/wiki/Paul_Kellogg) y del Foreing Policy Association (http://en.wikipedia.org/wiki/Foreign_Policy_Association).

[23] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 9.

[24] Los Tratados de Locarno, fueron siete pactos destinados a reforzar la paz en Europa firmados por Bélgica, Checoslovaquia, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia y Polonia. Algunos de los firmantes de estos pactos (Aristide Briand por Francia y Gustav Stresemann por Alemania)  tendrían un peso decisivo en el Movimiento Paneuropeo. Al mismo tiempo estos pactos supusieron un espaldarazo internacional para el régimen de Mussolini. Se estableció Renania como zona desmilitarizada cuya garantía sería velada por Gran Bretaña e Italia. Se establecieron igualmente formas de arbitraje en caso de coflicto. Los tratados se inscribían dentro del marco de la SDN en la que Alemania fue admitida en 1926. La subida de Hitler al poder y la remilitarización de Renania supusieron el funeral para estos acuerdos. En la web http://wwi.lib.byu.edu/index.php/Post_-_1918_Documents puede encontrarse el texto completo de dichos pactos.

[25] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 10.

[26] Coudenhove-Kalergi, op.cit., pág. 10.

 

Coudenhove-Kalergi, ¿ángel o diablo? (I de VIII). Introducción

Infokrisis.- Iniciamos una "miniserie" de ocho entregas sobre la vida y la obra del Conde Richard Coudenhove-Kalergi, eminencia gris que desarrolló especialmente en las entreguerras y en la segunda postguerra europea, un ambicioso proyecto que debería de dar lugar a la Unión Europea. Nuestro personaje es, sin duda, un desconocido. Su nombre solamente suena entre quienes reciben la medalla que lleva su nombre y que otorga la UE y entre los amantes de remontarse a los orígenes de las instituciones europeas. A lo largo de nuestras pesquisas en las bibliotecas de Barcelona hemos tenido entre las manos libro dedicados de puño y letra por Coudenhove. Hemos intentado solamente entender su obra, situar su espíritu, fijar su área de influencia y establecer a cuenta de quien trabajaba. Estas son nuestras conclusiones. [Como documento visual hemos incluido el video de una reciente intervención de Jean Marie Le Pen en el Parlamento Europeo en el curso de la cual fija su posición respecto a la Unión Europea, mencionando en el curso de la misma al Conde Coudenhove-Kalergi].

 

Coudenhove-Kalergi, ¿ángel o diablo?

Sumario

1. Introducción: ¿Recordar a Coudenhove? ¿por qué? ¿para qué?

2. Breve Historia del Movimiento Europeo. ¿Conspiración o realismo?

3. El pacifismo europeo en los felices 20?

4. Las ideas político-sociales de Coudenhove.

5. Los que apoyaron a Coudenhove: la trama

6. Conclusión: ¿pero hay otra forma de concebir Europa?

Anexo

6. La fuente de Jean Thiriart… era Coudenhove

7. ¿Por o contra Coudenhove?

 

1. Introducción: ¿Recordar a Coudenhove? ¿por qué? ¿para qué?

Richard Coudenhove-Kalergi es hoy un completo desconocido. La inmensa mayoría de licenciados en Ciencias de la Información ignoran que se trata del llamado  abusivamente “padre de Europa”, si bien se le puede aplicar perfectamente el título de “punto de arranque de la Unión Europea”. Mirando Internet se percibe que, una vez muerto, Coudenhove-Kalergi suscitó odios eternos y adhesiones absolutas. Fue hablando con un amigo que supo despertar en nosotros el interés por este personaje que empezamos a recopilar informaciones relativas a su vida y a su obra. A partir de todo este material hemos elaborado este pequeño trabajo en la que nos hemos propuesto tres objetivos:

         1) Reconstruir la peripecia intelectual de Coudenhove-Kalergi.

         2) Revisar si realmente puede ser considerado “padre de la UE” y

         3) Valorar las distintas interpretaciones que se ha dado a su obra.

¿Por qué un trabajo de síntesis de estas características sobre un personaje que apenas dirá nada a la mayoría de lectores de Infokrisis? En primer lugar como un esfuerzo más para entender nuestro tiempo. Si Coudenhove resulta ser, efectivamente, el “padre de la UE” habrá que valorar si la marcha de la UE emprendida tras Maastrich especialmente, coincide con la idea que él se hacía del futuro del continente. Y, finalmente, para estar en condiciones de definir el origen de las distintas fuerzas político-sociales que operan en nuestro tiempo.

Esta obra no pretende ser exhaustiva. Buena parte de la obra de Coudenhove-Kalergi está escrita en Alemán y jamás ha sido traducida. En la medida de lo posible nos hemos remontado a las fuentes originarias en francés, italiano y castellano. Parte de las obras de Coudenhove-Kalergi está depositada en la Biblioteca de Catalunya, convertida hoy en un enclave gótico en el centro de un barrio musulmán. Lamentablemente, no hemos estado en condiciones de consultar Idealismo Práctico, obra no traducida de Coudenhove-Kalergi y en la que exponía algunas de las ideas éticas y morales sobre las que debía construirse Europa. Hemos debido apelar a fragmentos de esta obra traducidos al castellano e incluidos en la obra de Gerd Honsik, Adios, Europa. Esta obra tiene la particularidad de ser la única que en estos momentos la única dedicada a Coudenhove-Kalergi, accesible al público de lengua castellana. Sin embargo, el contenido de la obra es discutible y buena parte de sus análisis están completamente equivocados, resintiéndose de un subjetivismo innegable.

Hemos podido constatar directamente que en algunas páginas de Internet algunas frases de Coudenhove-Kalergi han sido reproducidas alteradas, con pequeños añadidos que las desviaban de su sentido originario.

Inicialmente, estábamos tentados de clasificar a Coudenhove-Kalergi como una “eminencia gris” de origen dudoso, al estilo de Mandel House o de Joseph Rettinger, uno de los inspiradores del Club Bildelberg. Coudenhove-Kalergi parecía tener una facilidad absoluta para influir en jefes de Estado de potencias tan importantes como Francia o la Alemania de Weimar. Pronto desechamos esta idea: así como Mendel House era un oportunista sin un proyecto político detrás, interesado solamente en ganar peso e influencia, con Coudenhove-Kalergi lo que existe es una idea –“paneuropa”- que tiene presente a lo largo de toda su vida.

Es cierto que veremos en algunos aspectos de su biografía aspectos contradictorios que intentaremos elucidar a la vista de los datos que hemos podido reunir. Pero también es cierto, que los que desde muy jóvenes tenemos plena conciencia de ser europeos, ciudadanos de España y nacidos en el Barcelonés, tenemos en Coudenhove-Kalergi a aquel que introdujo en nuestro cerebro la idea de Europea. Sí, es rigurosamente cierto que no fue sino cuando teníamos 25 años que supimos a través de una obra de Jacques Bordito de la existencia de Coudenhove. Sin embargo, y esta es una de las conclusiones de nuestro trabajo, buena parte de sus ideas las conocíamos… a través de Jean Thiriart.

Fue a los 16 años cuando leímos ¡Arriba Europa!, y desde entonces hicimos nuestra la idea europea. Thiriart en ningún momento mencionaba a Coudenhove, pero sin duda lo conocía e incluso algunos de sus planteamientos parecen directamente inspirados por la idea que expresó Coudenhove-Kalergi en Paneuropa. Y esto es tan cierto como que la revista de Kalergi ostentaba como símbolo una cruz roja encerrada en un círculo… justo como la cruz céltica, emblema de la Joven Europa de Jean Thiriart.

Todo esto nos sitúa ante un problema capital: ¿cómo tomar globalmente la obra de Kalergi? ¿Rechazarla en bloque como anticipo de la plutocracia de Bruselas o bien aceptarla acríticamente al haber demostrado ser un visionario que en los años 20 vio lo que algunos políticos europeos todavía no han alcanzado a ver en nuestro tiempo?

 

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com

 

El Pensamiento Excéntrico (Anexo B). New Age: irracionalidad y espiritualidad femenina

Infokrisis.- Este artículo fue publicado originariamente en el número 100 de la revista El Viejo Topo y encagado por su director. En aquel momento, hacía poco que se habia publicado en castellano las obras de Fritjof Capra y Marilyn Fergusson, por lo que el fenómeno estaba en el candelero. Por otra parte, antiguos militantes de izquierdas y feministas norteamericanas constituían uno de los núcleos difusores de este fenómeno, así que no es raro que una revista teórico y de izquierdas como es El Viejo Topo se interesara por algo que, aparentemente, estaba en sus antípodas y pertenecía más bien al área del "pensamiento mágico". Con este anexo completamos definitivamente la serie sobre El Pensamiento Excéntrico.

 

La Nueva Era:
irracionalidad y espiritualidad femenina

 

Grupos ocultistas y milenaristas, escuelas terapéuticas, círculos de “crecimiento personal”, sistemas de meditación, revistas de gran tirada, iglesias y confesiones religiosas, asociaciones culturales, editoriales, grupos políticos, mánticos y videntes de todos los pelajes, vendedores de aparatos y elíxires curalotodo, camas magnéticas, científicos heterodoxos, ecologistas, brujos y chamanes, músicos y cabalistas, grupos universalistas, feministas místicas, terapias regresivas, cadenas de dietética y naturismo, herbolarios, juegos de rol, ufólogos y “contactistas”, parapsicólogos, o simplemente perturbados psíquicos y estafadores, todos ellos comparten un territorio común. Y ese territorio recibe el nombre de New Age. Su materia es lo irracional.

A mediados de los años setenta empezó a cobrar fuerza en California el movimiento New Age; una década después llegaría a Europa. Hoy se encuentra sólidamente implantado en nuestro país. Resulta difícil definir las característicos y límites de un movimiento tan poliédrico y abierto como éste; la imagen que los “newagers” dan de sí mismos es decididamente simpática, parece como si estuviéramos ante una nueva concepción del mundo y de las relaciones sociales, radicalmente diferente a la gestada a partir del siglo XVIII y de la que hoy todavía nos alimentamos. Las alusiones de la New Age al “cambio de paradigma” y la búsqueda de lo “holístico” dan qué pensar si no será cierto que, al filo del milenio, se está gestando un nuevo tipo de pensamiento revolucionario y alternativo, algo así como la revancha de los hijos de mayo del 68. Una vez más, bajo los adoquines, la playa... y en la playa los residuos tóxicos.

El optimismo de la primera ojeada se vuelve estupor y escepticismo después. No, no estamos ante nada nuevo. La New Age, no es el primer destello de una nueva edad de oro, sino más bien, el último reflejo, terminal y agónico, del viejo mundo. 

Nacimiento de una nueva religiosidad

El gran acierto de la New Age consiste en presentarse como un sistema de pensamiento “abierto”, con una gran capacidad de integrar corrientes muy diferentes, que apenas tienen entre sí leves concomitancias. El producto puesto en el supermercado espiritualista por la New Age es siempre susceptible de seguir creciendo, englobar a más y más actividades y realizar piruetas ideológicas sin fin. No soplan vientos favorables para los sistemas ideológicos “cerrados” u orgánicos y, desde luego, éste no es el caso de la New Age; aquí cada integrante puede aportar algo nuevo al corpus doctrinal e incluso es posible que logre tener éxito a costa de ser original y decir lo que nadie había dicha antes, por absurdo o excéntrico que sea85.

Pues bien, la New Age, no pretende solucionar “un” problema del hombre, sino la “totalidad” de sus problemas; y lo van a hacer no con complicadas recetas y sofisticados sistemas filosóficos o terapéuticos, sino con soluciones extremadamente sencillas que todos podemos poner en práctica. En la New Age rige la ley de optimización del esfuerzo y del beneficio: nunca tan poco esfuerzo ha producido resultados tan miríficos86.

La New Age da seguridades a quien solo obtiene incertidumbre y duda en lo cotidiano. Para esto utiliza todo un panel temático adaptado a cualquier personalidad: unos obtienen seguridad a través de las respuestas dadas por algunos desarrollos de las ciencias de vanguardia (la tendencia de Fritjof Capra y su “Tao de la Física” o de Rupert Sheldrake y su teoría de los campos morfogénicos, que sin duda figuran entre lo mejor de la New Age), otros la obtienen aproximándose a médiums que practican “channeling” o “contactismo”, es decir, la recepción de mensajes procedentes del mundo de los muertos, de entidades “superiores”, seres divinos o simplemente extraterrestres. El viejo espiritismo de ayer se llama ahora “channeling”, y los “channelers” (canalizadores) constituyen una verdadera epidemia en la New Age. Los hay que reciben mensajes de Cristo, otros de Maitreya (la futura reencarnación de Buda), una exama de casa norteamericana recibió desde 1977 mensajes telepáticos de “Ramtha”, un “guerrero de la Atlántida” que vivió hace 35.000 años y que predecía todo tipo de catástrofes, ninguna de las cuales se produjo... todo lo cual no quitó para que la ex—ama de casa, devenida “channeler”, patentara la marca “Ramtha” y cobrara 100 US$ por sesión de videncia. Otros, finalmente, obtienen seguridad mediante sistemas terapéuticos, psicológicos o psicofísicos que sanarán cualquiera de sus males; existen medio centenar de estos sistemas, de dudosa eficacia, total ausencia de base científica y basados, pura y simplemente, en el efecto placebo.

En ocasiones la esperanza es escatológica y milenarista (especialmente en las componentes ocultistas) e incluso puede llegar al dramatismo. Más de setenta miembros de la “Orden del Templo Solar” se suicidaron en dos tandas en Canadá, Suiza y Francia; armados de una lógica interior de hierro respondieron a las preguntas que la filosofía occidental no ha sabido responder en 2500 años: ¿Quienes somos? Somos espíritus extra—terrestres aprisionados en cuerpos materiales; ¿De dónde venimos? Venimos de un planeta del sistema de Sirio; ¿A donde vamos? a nuestro lugar de origen. ¿Cómo lograremos llegar allí? Suicidándonos, matando el cuerpo terrícola liberaremos nuestra alma que volará a Sirio... Aquellos desgraciados murieron, seguramente contentos, de pensar que abandonaban un valle de lágrimas para despertar en un paraíso tan edénico como alejado. En el otro extremo del mundo, “La Verdad Suprema” —una secta que entra perfectamente dentro de esta vertiente escatológica y milenarista— no dudó en sembrar el metropolitano de Tokio de gas neurotóxico si ello había de acelerar el fin de los tiempos y la llegada de la nueva era.

Los historiadores tienen la oportunidad de asistir al nacimiento de una seudoreligión: la “verdad revelada” procede de la legión de “channelers”, que dicen recibir mensajes de Cristo, Maitreya, el Kalki Avatara, o simplemente de alguna entidad desconocida, “Mahatmas”, “Superiores Desconocidos”, “Maestros Ascendidos”, “Seres Evolucionados”, etc. En torno a cada “channeler” se forma un grupo cuya capacidad de crecimiento está en razón directa a la precisión y a la espectacularidad del mensaje. En una segunda fase, el círculo se especializa; estamos en una sociedad democrática, todo el mundo puede acceder a este tipo de contactos... para ello deberá seguir un cursillo; en una tercera fase, el círculo empieza a multiplicar sus actividades y diversificarlas: se enseñan terapias, sistemas de meditación, se crean sucursales, convocan conferencias públicas y, la actividad se ritualiza progresivamente. En unos pocos años habrá nacido una nueva seudoreligión.

El feminismo de lo irracional

Lo sentimental y emotivo tiene un papel determinante en la cosmovisión de la New Age. Tópicamente se han asociado estas dos cualidades del carácter al estereotipo de lo femenino, algo que encaja perfectamente con los rasgos de la New Age. La historia viene de lejos.

El día de Halloween de 1968 es el punto de partida de un sector radical del movimiento feminista norteamericano: sus siglas deliberadamente significaban “BRUJA”, esto es, WITCH, en inglés: Women’s International Terrorist Conspiracy from Hell, Conspiración Internacional de Mujeres para el Infierno, nombre poco tranquilizador... su aspecto y acciones lo eran todavía menos. Sus lemas eran: “Teatro, revolución,  magia, terror, alegría, ajos, flores, alquimia”; aceptaban su condición de “brujas”: “Las brujas fueron las primeras mujeres liberadas. Si te atreves a mirar dentro de ti y reírte, eres libre y hermosa. Eres una bruja. La rebelión es signo de  brujería”. Pues bien, este sector del feminismo americano ha subsistido y se ha reciclado en la “News Age” impregnando profundamente todo el movimiento87.

A lo largo de los años setenta, este tipo de feminismo radical se diversificó en dos líneas: de un lado, la componente chamánicobrujerilanimista, y de otro, en lo que se ha dado en llamar “espiritualidad feminista” que une ecología, psicoanálisis, feminismo propiamente dicho y técnicas de autoayuda. Versión “heavy” y “soft” del mismo tema telúrico. La lucha por los derechos de la mujer, contra la discriminación sexista y la sociedad patriarcal, ha pasado a segundo plano en algunos sectores del feminismo americano, para los que se trata de exaltar la superioridad metafísica de lo femenino y hacer de todo lo que es telúrico y ginecocrático el eje de la cosmovisión. Es el “feminismo de lo irracional”.

Algo que ciertamente no es nuevo, desde que algunos pueblos neolíticos empezaron a adorar a la “Gran Madre” representada por estatuillas esteatopígicas, pasando luego a las grandes diosas mediterráneas —Tanit, Astarté...— dignificadas luego en el mundo grecolatino, con las figuras de Démeter, Rea, en su aspecto de “madres” y de Venus y Afrodita en su dimensión de “amante”. Existe todo un linaje de espiritualidad telúrica que se prolonga a través de la brujería y la hechicería medievales y en los fenómenos de chamanismo propios de otras latitudes.

Lo específico de esta espiritualidad es la consideración de la Tierra como Madre, fuente de toda vida, la creencia en que existen fuerzas emanadas por la Tierra que el chamán o brujo puede manipular y utilizar con vistas a la obtención de un fin, la sobrevaloración del papel del “mediador” (sacerdote, chamán, vidente) entre la “fuente espiritual” y el sujeto. Lo emotivo y sentimental tiene un papel determinante. Los mitos lunares tienen un papel determinante en este tipo de religiosidad.

Pues bien, la espiritualidad de la New Age encaja perfectamente con las concepciones telúricas y lunares. Se tiene a “Gaia”, la Tierra, como un ser vivo, que, como la Gaia mítica, se defiende de los ataques de los hombres —las agresiones a la biósfera—; existe la pretensión, presente en todos los grupos, de “estar en armonía con la naturaleza”, extraer fuerzas de la Tierra, utilizar técnicas chamánicas, el dialogar con los genios —”Devas” en el argot “newager”— de la tierra...88

La espiritualidad “New Ager” se basa en lo que hasta ahora se tenmía como arquetipo de lo femenino: emotividad, sentimiento, contacto con la tierra y la noche, etc. Algunos teóricos del movimiento hablan del cerebro como de un órgano fenenino y el corazón como el masculino. En el cerebro anidaría el pensamiento dual, cambiante e inestable, esto se asociaría con las mutaciones de la Luna. La New Age, insiste en las posibilidades del “pensamiento creativo”: la “energía mental” puede crear “energía positiva” y modificar la realidad89.

La incorporación masiva de la mujer a toda la temática de New Age, llega en muchos talleres y actividades hasta el 75% de los asistentes, siempre muy superior a su porcentaje real en la sociedad. Esto podía intuirse ya desde el último cuarto del siglo XIX; fue una mujer, Helena P. Blavatsky, quien fundó la Sociedad Teosófica y mujeres serían también su sucesora Anni Bessant, su financiadora, la duquesa de Pomar, sus disidentes, Alice Ann Bailey que fundaría “Lucis Trust”, Dolores AschroftNowicki que se haría cargo de la escuela “Servidores de la Luz”, Evelin Underhill, introducida en este ambiente a través de la “Golden Dawn”, Violet Mary Firth, más conocida como “Dion Fortune”, etc.; todas ellas han influido extraordinariamente en la formación del pensamiento “newager”. En cuanto a éste, la presencia femenina es tan masiva como influyente: desde Louise Hay y sus consejos para “sanar tu vida”, hasta Marilyn Ferguson o Shirley Mac Laine y sus best—sellers, pasando por Ida Rolf, fundadora del método Rolfing, Eileen Caddy y Dorothy MacLean cofundadoras de la “Comunidad de Findhorn”, Helen Schucman autora de un “Curso de Milagros”, texto canalizado por una entidad desconocida; o una Vicky Wall fundadora de una de las muchas terapias de la Nueva Era —la aurasomaterapia que utiliza tanto terapias del color, que une a la aplicación de estractos de hierbas y aceites— o Bridey Murphy, de verdadero nombre Virginia Tighe, que inició todo el movimiento de regresiones hipnóticas para conocer reencarnaciones anteriores; Lynn Andrews, réplica femenina de Carlos Castaneda, las únicas tres discípulas de éste, y a su vez las tres discípulas de éstas, a las que ya hemos aludido y un largo, muy largo etcétera...

La ecología tiene un papel importante en la New Age; de los distintos “linajes” ecologistas, uno goza de singular predicamento en este ambiente. Nos referimos a la “hipótesis Gaia”. Gaía es omnipresente en la Nueva Era. Existen librerías Gaia, movimientos Gaia, cursos sobre Gaia; todo parte del libro de James Lovelock, La hipótesis Gaia, escrito en 1974, extremadamente documentado y ponderado que no ha podido evitar que se hiciera un uso abusivo de sus teorías. La Tierra, para Lovelock, es un ser vivo. La biósfera y la atmósfera, el mundo viviente y el noviviente, forman un conjunto indisoluble y autocontrolado, un Todo al que Lovelock llama Gaia. Al igual que el personaje mitológico, cuando es agredida, responde a los ataques de manera devastadora; ayuda, por el contrario, a quienes le son fieles. Intenta encarrilar este planteamiento por los cauces del pensamiento científico, si bien muchos de sus partidarios tienen veleidades místico—religiosas.

Inspiradores remotos

La inspiración remota de la New Age procede de cierto rosacrucianismo adulterado que aparece a finales del siglo XVI y durante el XVII. El rosacrucianismo supone una lectura esotérica de los Evangelios cristianos y la incorporación de temas procedentes de la khábala hebrea y de la magia “simpática” tal como fue teorizada por los humanistas y hermetistas neoplatónicos del Renacimiento (Giorgano Bruno, Marsilio Ficino, Pico della Mirandola, Tomasso Campanella, Cornelio Agrippa). Nunca constituyeron organizaciones estables, sino más bien, “linajes espirituales”.

Durante el siglo XVI y XVII estas tendencias salieron a la superficie en el mundo anglosajón y centroeuropeo, especialmente a partir de la publicación de los manifiestos rosacruces atribuidos a Johan Valentin Andreae. En Inglaterra los nombres de Robert Fludd, Johnn Dee, Francis Bacon y posteriormente, a partir de 1717, la francmasonería, se harían eco de estas corrientes; en Alemania Karl von Eckarhausen, Michel Maier, Jacob Boheme, Paracelso y otros muchos menos conocidos harían otro tanto. Estos grupos y personajes, muy influyentes mantenían todavía un pensamiento mágico y místico estructurado de forma orgánica y coherente que no era sino una adaptación de viejas doctrinas sapienciales.

Pero, progresivamente, la coherencia original se fue perdiendo, el sentido de los símbolos empezó a diluirse, aparecieron temáticas nuevas, divagaciones personales, y fue así como nació el ocultismo contemporáneo, en donde existe un reflejo lejano de místicas tradicionales, unida a reflexiones y temas de nuevo cuño. Lo “originario” dió paso a lo “original”. Pues bien, es precisamente en ese momento en donde se encuentran ya resumidos la mayoría de temas de la New Age... hacia mediados del siglo XVIII.

El llamado “senderismo” —aplicación de la khábala judía y del llamado “árbol sephirótico” para distinguir fases progresivas de “perfeccionamiento del yo”— han sido aplicadas en distintas escuelas psicológicas de la New Age y tienen mucho que ver con todo lo que se refiere a “imaginación creativa” y “construcción mental”.

Las terapias de la Nueva Era

Una parte de las técnicas terapéuticas de la New Age deriva directamente de las concepciones de la medicina de Paracelso, especialmente en el herbolismo (utilización de remedios vegetales) y la homeopatía (fármacos realizados con sustancias muy diluidas relacionadas con el carácter de la enfermedad que pretende sanar) de la cual derivarán sistemas muy extendidos en estos medios como la “terapia floral” de Edward Bach (esencias florales reputadas de curar determinadas enfermedades). Todas estas técnicas no han nacido de la New Age, sino que, existiendo anteriormente, han sido incorporadas ha ella, experimentando un nuevo e inesperado revival.

Otra parte del sistema terapéutico de la New Age deriva directamente de Franz Anton Messmer y de su “magnetismo animal”; conceptos aparecidos a finales del siglo XVIII y ya abandonados entonces por sus propios “descubridores”. Según Messmer existía una fuerza vital presente en todo el cosmos y en los seres humanos cuyo déficit entrañaba enfermedad. Esta fuerza podía canalizarse y transpasarse de unos seres a otros mediante imposición de manos o “toques terapéuticos”. Messmer, más adelante, utilizó técnicas de hipnosis e incluso, en cierta forma, prefiguró el psicodrama. Pues bien, hay ecos de messmerismo en el propio Wilhem Reich (en su peripatética etapa americana) especialmente en la teoría del orgón, y en las técnicas que han derivado de su pensamiento: Biofeedback, bioenergética, COREEnergético, Masaje biodinámico, y en otro terreno distinto pero muy próximo a los sistemas de autohipnosis, en el “Método Silva de Control Mental”.

Algunos messmeristas, entre ellos nuestro entrañable Mariano Cubí, unieron la frenología (seudo—ciencia que defendía la teoría de que la forma del cráneo determina la personalidad y que prefiguraba la fisiognomía que goza de cierto predicamento entre la New Age) a la idea del magnetismo. La fuerza que Messmer creía haber descubierto era fundamentalmente electromagnética y, por tanto, los imanes podían reconducirla y alterarla. El propio Mariano Cubí vendió “camas magnetizadas”, 125 años antes que fueran redescubiertas por toda la industria (fraudulenta, por lo demás) que se ha dado en llamar “imanterapia” que ha hecho fortuna entre los más incautos “newagers”.

La última “pata” de las terapias propias de este movimiento deriva de Carl Gustav Jung y de su afición por el ocultismo, la astrología, la alquimia, el taoísmo y los fenómenos parapsíquicos. Disidente del freudismo, Jung, desde muy joven, creía haber tenido experiencias paranormales. Consideraba a su prima como médium y participó con ella en sesiones de invocación a los espíritus de los muertos. Participó en la formación del famoso “Grupo de Eranos”, dedicado a la hermenéutica simbólica, fundado por la teósofa Olga FröbeKapteyn. Luego intentó interpretar toda esta fenomenología en clave psicológica con su teoría de los arquetipos y del inconsciente colectivo. Tales teorías fueron recuperadas por un grupo de psicólogos norteamericanos que en los años sesenta se agruparon en torno al Instituto Esalen, uno de los semillaros de la New Age californiana. La psicología humanista y el llamado “movimiento de potencial humano” —especialmente Abraham Maslow— estudiaron, no a neuróticos, sino a individuos “realizados” y con altos rendimientos, extrayendo sus pautas de comportamiento. No se referían solo a “realizados” en un sentido místicoespiritual, sino también a “triunfadores” en sentido completamente societario, laico y banal.

De la contracultura a la Nueva Era

La New Age es ampliamente tributaria de la contracultura. Ambos constituyen productos típicamente norteamericano, y más que norteamericano, californianos. En ningún otro lugar del globo podía haber germinado algo similar como la New Age; cuando la teorización ha llegado a Europa lo ha hecho de forma ya elaborada; Europa ha aportado muy poco a la New Age, tan solo un mercado.

En 1962 Aldous Huxley estaba a la cabeza de un movimiento para redactar una nueva constitución y, tanto en Santa Bárbara (Centro para el Estudio de las Instituciones Democráticas), como en Palo Alto (Centro Avanzado de las Ciencias del Comportamiento) y Stanford (Instituto de Investigación), tenían lugar reuniones y asambleas en las que surgían temas de discusión, nuevas ideas y proyectos imaginativos. Junto a Huxley sonaban los nombres de Allan Watts, Michael Murphy y Richard Price que en 1961 habían abierto el “Instituto Esalen” en el Big Sur de California. Por allí pasaron los grandes de la contracultura americana de los sesenta: Norman Brown, Carl Rogers, Paul Tillich, Carlos Castaneda, Abraham Maslow... En 1965, George Leonard y Murphy, unieron sus fuerzas en lo que se llamó “el movimiento de Potencial Humano”, la filosofía oriental se unió con la psicología occidental.

Cuando en 1982 Marilyn Fergusson empieza a reunir materiales para su libro “La Conspiración de Acuario” (verdadero manifiesto de la New Age) la mitad de los cuestionarios que envió fueron a parar a direcciones californianas. En 1979 el Instituto de Psicología Humanista convocó un seminario en Sacramento sobre “El Renacimiento de California”. Por esas fechas el movimiento “New Ager” ya había conseguido tener personalidad propia y superar la crisis que supuso el desmembramiento de la contracultura; pero California seguía siendo el centro polarizador.

Se diría que todos los mitos americanos sino nacen en California, si al menos encuentran allí su santuario. Sean actores de cine o ingenieros electrónicos, no alcanzarán fama mundial sino terminaba trabajando en Hollywood o “Silicon Valley”. En 1883, California ya era diferente al resto de los EE.UU. Al registrar el mayor número de emigrantes extranjeros, quien llega a California lo hace aportando ideas nuevas. James Houston en su libro Continental Drift escribía: “California es todavía el país donde todo es posible, donde la gente trae sueños que no se le permiten en ninguna otra parte”. Y tenía razón. Políticamente, ni ayer ni hoy existe nada organizado en California, ni milicias de extrema—derecha, ni grupos activistas de izquierda, esto permite que nuevos proyectos tengan allí un espacio del que carecerían en cualquier otro lugar. Existen más psiquiatras y gabinetes de orientación psicológica que en el resto de los EE.UU. juntos (a excepción de New York). California además es el único Estado de la Unión que no precisa del resto para sobrevivir. California, ella sola, es considerada el séptimo país más rico del mundo; si se declarase independiente el resto de los EE.UU. pasaría a ser el noveno país del mundo en producción industrial. La ciudad de Los Angeles tiene una población superior a otros cuarenta Estados de la Unión. Mientras en otros lugares de los EE.UU., la pequeña burguesía empobrecida y las minorías ghetizadas bastante tienen con sobrevivir, los californianos todavía pueden dedicarse a filosofar, experimentar, discutir y preguntarse quienes son, de dónde vienen y a dónde van... y, además tienen tiempo y dinero para banalizar sobre esto. Algo muy diferente de lo que le sucederá al paria hindú, el primero aceptar el régimen de castas, aun a pesar de serle altamente desfavorable. El estómago vacío, favorece ciertamente la experiencia mística y el arraigo a la Tradición, pero no, desde luego, la eclosión de nuevas ideas. Las ideas de vanguardia nacen siempre en períodos de prosperidad o, al menos, en climas de estabilidad económica.

A partir de Swami Vivekananda un cierto tipo de ascetas hindúes aprendieron que California es una caja de resonancia para su expansión por Occidente. Khrisnamurti, después de romper con la Sociedad Teosófica, arraigó en California y desde allí se convirtió en una de las pilastras de la contracultura. Allí fueron en bandada todo tipo de gurús y swamis, desde Maharasji, hasta Bhagwan, la etapa californiana era obligada. El hinduismo llegó a Europa, descafeinado tras su paso por California. Se intenta vender hinduismo con las técnicas utilizadas para vender coches usados90. Algunos maestros orientales, han creído que la mentalidad californiana, la primera con la que se han topado en Occidente, es definitoria de todo Occidente; cuando han presentado en Europa sus técnicas y sistemas, lo han hecho adaptados a la mentalidad californiana más que a la europea. El resultado ha sido la marginalización tanto del budismo como del hinduismo que sólo han calado en élites snobs, económicamente pudientes o bien en una “bohemia” que busca útiles ideológicos para fugarse de la realidad.

Por otra parte no hay que olvidar que California es algo más que un “laboratorio de ideas”: foco de las peores corrupciones, de los odios raciales más enconados, kilos cocaína y crack circulando a raudales, con las más altas tasas de enfermedades de transmisión sexual y patologías psíquicas de toda la Unión, tierra de las brutalidades policiales y psicokillers, donde el lujo más desmesurado se alterna con la miseria de los “espaldas mojadas”, verdadera afrenta para la Humanidad, lugar de encuentro de mafias venidas de todos los océanos, en un clima de guerra civil racial y social, sobre el trasfondo inquietante de la angustiosa espera del big crunch el terremoto augurado por videntes, sismólogos y recuerdos ancestrales... Eso es California.

Lo que puede irradiar de allí es un pensamiento que implica, necesariamente, fuga de la realidad y se rija por los ideales de optimización del esfuerzo y máximo beneficio. Por eso el neoespiritualismo y las terapias psicológicas, como cualquier otra actividad de la New Age, supone fundamentalmente una actividad económica realizada en torno a una etiqueta de marketing. La etiqueta New Age vende bien, tal es el secreto: se trata de un producto adecuado a un público concreto. Por eso la New Age tiene fuera de California un éxito más limitado. Con todo, avanza y logra arraigar en algunos sectores de las sociedades europeas y lo hace, solo en tanto que todo Occidente asume progresivamente como propios los valores del “sueño americano”. Y California va solo un paso por delante en la evolución de la mentalidad americana. La Ferguson sentenciaba: “lo que ocurre en California acaba ocurriendo finalmente en Europa”. En el fondo, si la New Age es algo, es solamente una forma de colonialismo cultural más.

El caso de Carlos Castaneda

Carlos Castaneda no penetró con excesiva fuerza en España. Sus obras fueron inicialmente publicadas en castellano en Méjico, hacia 1968, y pasaron desapercibidas durante mucho tiempo. Algunos vanguardistas de los setenta leyeron a Castaneda y las reacciones fueron de lo más variadas; hubo quien se tomó sus relatos como una novela, algo así como un Caballo de Troya más sofisticado y para un personal infinitamente más culturizado. Para otros, el relato constituyó una curiosidad antropológica sin más, y establecieron paralelismos entre las enseñanzas de Don Juan y otras doctrinas sapienciales, budismo, zen, caballería europea, etc.; tales paralelismos existían incuestionablemente, pero también resultaba evidente que la línea de transmisión del pensamiento de “Don Juan” era muy local y resultaba imposible conocer a algún representante vivo de esta tradición que accediera a abrir sus puertas. Hubo también quien tomó a Castaneda al pié de la letra. Y lo más espectacular que aportaba Castaneda a la generación de los sesenta era un justificante para el uso, consumo y abuso de ciertas drogas psicodélicas; quisieron ver en el consumo de drogas un pasaporte para acceder a otros estados de conciencia. Luego supieron que quien no tiene un basamento muy sólido para su personalidad puede resultar arrastrado por la experiencia de la droga.

Carlos Castaneda no pretendía que muchos de los hombres más brillantes de la generación de los 60 fueran arrastrados por la droga. Pero así ha sido. Martin Lee, periodista norteamericano, casado en la época con una mujer de ascendencia india, preguntó si todas las historias que contaba de Don Juan eran ciertas y Castaneda, en un rasgo de sinceridad que le honra, afirmó que los cuatro primeros libros narraban, en buena medida, episodios auténticos y que sólo los siguientes incluían fabulaciones siempre dentro de la línea trazada por Don Juan. Así que no todo es auténtico... lo cierto es que otros especialistas niegan por completo que las “enseñanzas de Don Juan” se correspondan con las de un auténtico brujo yaki.

Sea como fuere quien si existe es “Carlitos” Castaneda aunque no siempre tuvo este nombre. Se llamó Carlos Arana hasta que en 1959 pudo nacionalizarse americano. Cursó estudios de antropología en la Universidad de California. En 1960 se desplazó a Arizona para estudiar la farmacopea india. En el curso de sus investigaciones dijo haber conocido a Don Juan Matus. En todo el núcleo de enseñanzas que le transmitió, una parte, por encima de las demás, cautivó a los jóvenes occidentales de los años sesenta y principios de los setenta: el peyote, el estramonio y el hongo, eran utilizadas habitualmente por el brujo para entrar en contacto con determinadas entidades. El peyote abría las puertas de “Mescalito”; el hongo, machacado y fumado, era llamado “humito”, posibilitaba los desdoblamientos; el estramonio, por su parte, proyectaba lo negativo de nosotros mismos.

El tonal y el nagual

El uso de la droga y toda la teoría sobre el tonal y el nagual que se incluirían en la llamada “vía del guerrero” son las aportaciones de Castaneda a la New Age. El nagual constituye nuestro verdadera naturaleza, con ella nacemos, pero pronto la olvidamos y nos vamos convirtiendo en tonal. Un ser humano debe intentar recuperar el verdadero eje de su personalidad, entrar en contacto consigo mismo, es decir, invertir la marcha, y pasar del tonal al nagual.

Castaneda —y su maestro Don Juan Matus— sostienen que esto se realiza mediante una triple técnica: practicando el “arte del acecho” (el estar plenamente conscientes de lo que hacemos en cada momento; otros lo llaman “impecabilidad”), el arte del ensueño (controlar y dominar la conciencia incluso en estado de sueño, “encontrar las propias manos en los sueños”), y finalmente el desarrollo de la Voluntad que permite entrar en contacto con la fuerza presente en el universo. El objetivo de todo esto es alcanzar una conciencia plena del ser: el despertar al que aluden todas las tradiciones. Quien sigue la senda del despertar es el “guerrero”.

A partir de mediados de los 70 surgieron guerreros castanedianos por todas partes. Lo más sospechoso es que los discípulos “aceptados y reconocidos” por Carlos Castaneda no son hombres sino mujeres; sospechoso porque en las tradiciones ancestrales indias la vía reservada para la mujer era diferente, igualmente digna, pero diferente. Como estamos viendo, la cultura de la Nueva Era es fundamentalmente telúrica y, por tanto, reduccionista (el modelo femenino es el hegemónico) y confusionista (se tienden a confundir las “vías” del hombre y las de la mujer). Las discípulas de Castaneda son buena muestra de ello, todas mujeres, ni un solo “guerrero”: Florinda Donner—Grau, Carol Tiggs, Taisha Abelar y las discípulas de estas Kylie Lundahl, Renata Murez y Nyei Murez... ¿dónde está la cuota masculina? ¿cómo puede ser que un camino de guerreros indios, sea asumido solo por un linaje de “guerreras”?.

Estas “guerreras” han desarrollado una técnica, llamada “Tensegrity” o Tensegridad, consistente en unos pases mágicos extremadamente simples: “Doce movimientos para reunir bienestar y energía”... la dura vía del guerrero se ha sintetizado en estas fáciles movimientos. En otras palabras “sea usted guerrero tras seguir un curso de fin de semana”. Así están las enseñanzas castanedianas en nuestros días.

Concha Labarta, directora Nueva Dimensión y en la actualidad en Mas Allá de la Ciencia, asistió a uno de estos cursos en Méjico y pudo entrevistar a Florinda Donner—Grau. La entrevista fue breve y no porque Concha Labarta no sepa hacer las preguntas adecuadas que pide la situación, sino por que el curso se cobraba a 12.000 pts y las preguntas iban gratis: “durante años Carlos Castaneda enseñó tansegrity sin cobrar ni una sola peseta. Pero la experiencia nos ha demostrado que la gente ya no valora lo que no paga”, frase absolutamente tópica repetida en cientos de ocasiones para justificar honorarios rayanos en el atraco neo—espiritualista. Siempre que se oye el argumento del precio es lícito responder: “¿Acaso puede ponerse un precio a la verdad? ¿acaso la realización espiritual y lo Absoluto se cotizan en bolsa? ¿acaso quien “valora lo que paga” tiene alguna posibilidad de avanzar en el camino espiritual por el solo hecho de cotizar unos dólares?

Espiritualidad lunar, espiritualidad femenina

Es la hora de la hembra. La característica más acusada y reiterativa de la falsa espiritualidad es, sin duda, el telurismo. La presencia de la mujer en los movimientos seudo—espiritualistas es masiva y no sólo su presencia, sino la cantidad de temas que remiten a lo femenino, está hasta tal punto saturada que se diría que el rasgo dominante en la falsa espiritualidad es la desvalorización de lo viril. Desde el espiritismo decimonónico, hasta el movimiento New Age, pasando por el ocultismo, la presencia de la mujer es muy superior a la que se registra en otras actividades.

Algunos autores como Julius Evola resumen la historia de las religiones en dos grandes líneas de espiritualidad, la que hace del Sol su arquetipo y la que tiene en la Luna su modelo. La primera desemboca en religiones olímpicas, masculinas, viriles y patriarcales; la segunda nos conduce a sistemas en los que lo telúrico, femenino, cambiante y matriarcal están en la base. Los dos sistemas han chocado frontalmente a lo largo del tiempo, pero el combate adquirió el nivel de choque épico en dos grandes acontecimientos históricos: la lucha de Roma contra Cartago que va más allá de cualquier racionalidad y medida; los adoradores de Apolo y del Júpiter Capitolino no podían entender a aquellos “sudistas” que inclinaban la cabeza ante la “gran diosa” Tanit. Unos quemaban los cuerpos de sus muertos para que al alzarse las llamas sobre la pira el alma del difundo vaya a su residencia solar; los otros los sepultaron en la madre tierra...

Claro está que todo sistema religioso a lo largo de la historia ha caído en inevitables sincretismos. Cuando los aqueos y dorios arruinaron los centros de la cultura micénico, no pudieron evitar que algunos temas propios de la religiosidad mediterránea se incorporaran a su panteón. Con Roma ocurrió otro tanto; y es así como penetraron las diosas femeninas en el mundo clásico, o los temas viriles originarios quedaron alterados. El mito de Apolo, el Sol inmóvil y majestuoso, sereno y estable, encontró en Helios un competidor; era el Sol sometido a la ley de ascensos y descensos que cada noche, agotado, se refugiaba en el seno de la madre tierra para adquirir nuevas fuerzas y renacer al día siguiente. El héroe típicamente indoeuropeo, Hércules, héroe antifemenino por excelencia, se enfrentó y venció a las Amazonas, robó las manzanas custodiadas por las Hespérides, fue enemigo de Hera, robó el cinturón de Afrodita, etc.

Podríamos seguir nuestro recorrido por los dos tipos de espiritualidad pero esto nos llevaría más de quinientos folios; tarea inútil por que el barón Julius Evola, aprovechando los trabajos de Bachofen y Guenon, ya la ha sintetizado en su libro Revuelta contra el mundo moderno al que remitimos a los interesados. Vayamos directamente a la Nueva Era entendida como la era de la revalorización de lo femenino.

La incorporación masiva de la mujer a toda la temática de Nueva Era podía intuirse ya desde el último cuarto del siglo XIX. Fijémonos en la teosofía: la Blavatsky, su sucesora Anni Besant, su financiadora, la duquesa de Pomar, sus disidentes Alice Ann Bailey que fundaría “Lucis Trust”, Dolores Aschroft—Nowicki que se haría cargo de la escuela “Servidores de la Luz”, Evelin Underhill, introducida en este ambiente a través de la Golden Dawn, Violet Mary Firth, más conocida como Dios Fortune, etc.; si hemos elegido estos nombres es por que todos tienen mucho que ver y han influido extraordinariamente en la formación de la “espiritualidad” de los “newagers” y “acuarianos”.

Y en cuando a los movimientos nacidos específicamente en los últimos tiempos, la presencia femenina es tan masiva como influyente: desde Louise Hay y sus consejos para “sanar tu vida”, hasta Marilyn Ferguson o Shirley Mac Laine y sus best—sellers, pasando por Ida Rolf, propulsora del método Rolfing, Eileen Caddy y Dorothy MacLean cofundadoras de la Comunidad de Findhorn, Helen Schucman autora de un Curso de Milagros, texto canalizado por una entidad desconocida; o una Vicky Wall fundadora de una de las muchas terapias de la Nueva Era —la aurasomaterapia que utiliza tanto terapias del color, que une a la aplicación de extractos de hierbas y aceites— o Bridey Murphy, de verdadero nombre Virginia Tighe, que inició todo el movimiento de regresiones hipnóticas para conocer reencarnaciones anteriores; Lynn Andrews, réplica femenina de Carlos Castaneda y un largo, muy largo etcétera...

A esto hay que añadir que la mayor parte de técnicas que han sido teorizadas o creadas por varones encuentran en mujeres a sus mejores difusores. Pero además, más allá de estos datos necesariamente subjetivos y estadísticamente incompletos, es que la espiritualidad global de la Nueva Era es una espiritualidad fundamentalmente femenina.

Es significativo el lugar que ocupa el chamanismo entre las técnicas de la Nueva Era. O el mismo animismo. En todos estos casos se trata de extraer las fuerzas telúricas, directamente o a través del chamán, y utilizarlas en beneficio propio. Lo “solar” cuando aparece es solo una coreografía adicional, nunca constituye el elemento central de ninguna teoría de la Nueva Era.

El porqué esto es así y no de otra manera tiene su explicación. La temática New Age tiene su origen inmediato en la “contracultura” de los años 60; especialmente en su formulación californiana. Allí ya estaban presenten movimientos feministas, la mayoría de carácter exclusivamente socio—político; otros veían en las brujas un precedente de su movimiento.

Cuando remitió el impulso de la contracultura y de los movimientos socio—políticos adicionados, lo único que quedó fue esta componente telúrica, mágica y, evidentemente, brujeril. Esta orientación, fue adquiriendo, progresivamente, a lo largo de los años setenta una coherencia interior cada vez mayor en dos líneas: de un lado la componente chamánico—brujeril—animista, y de otro en lo que se ha dado en llamar “espiritualidad feminista” que une ecología, psicoanálisis, feminismo propiamente dicho y técnicas de autoayuda. Versión “heavy” y “soft” del mismo tema telúrico.

En el momento que los discípulos de Alice Ann Bailey se planteaban dotar a la “nueva religión mundial” de festividades, no se les ocurrió otra cosa que celebrar lo que llaman “Festivales Mayores, en relación con la Luna (...) que producirán un robustecimiento del espíritu de invocación”. Estas tres festividades son “El Festival de Pascua”, festival de Cristo Resucitado, “instructor de toda la humanidad y guía de la jerarquía espiritual”, en la Luna Llena de Primavera. El segundo es el Festival de Wesak, festividad de Buda, el intermediario entre el más alto centro espiritual: Shambala y la Jerarquía; tiene lugar en la Luna Llena de Mayo. El primero es el festival de Occidente, el segundo de Oriente. Queda el festival de la síntesis, el llamado de la Buena Voluntad Mundial, fijado en la Luna Llena de Junio. Las tres festividades forman parte de lo que los discípulos de la Bailey llaman “Acercamiento Espiritual de la humanidad”, necesario para alcanzar el consenso en la marcha hacia la “nueva religión mundial”. Las otras festividades serán los Festivales Menores celebrados en cada una de las restantes lunas llenas. Si el culto lunar define a la espiritualidad femenina, lo que nos definen los discípulos de A.A.B. es su quintaesencia.

En estas fiestas se medita. A.A.B. decía que “el trabajo de meditación es más eficaz cuando se hace en forma grupal durante la Luna Llena”, “estas reuniones de Luna Llena contribuyen a preparar la conciencia humana para el acercamiento de la Jerarquía y la reaparición de Cristo”. Cada mes, la “Escuela Arcana”, una de las tres fundaciones creadas por A.A.B., se reúne para la “meditación de la Luna Llena”, a la misma hora y en todo el mundo, reunidos por grupos y según un ritual definido por la propia A.A.B. En la práctica consiste en que el sujeto se sumerja en el grupo de meditadores y realicen una serie de ejercicios de visualización que les hará ver como entra la “luz” en cada uno de ellos, en el grupo, en la Escuela y en la Humanidad. Por Luz entienden un estado de vibración cósmica que emana de la naturaleza íntima de Dios y llega a los hombres cuando estos están dispuestos para recibirla. Recitan, así mismo, un poema creado por A.A.B., “La gran invocación”. Otro tanto hacen los miembros de los “Grupos de Meditación de Buena Voluntad Mundial”, que “al menos una vez por semana tratan de sincronizar sus meditaciones y trabajar los miércoles a las 12 del mediodía. El mediodía del miércoles —el punto medio de la semana— es el punto focal de toda la tarea grupal”.

Todas las referencias lunares son significativas del telurismo de esta corriente que ha pesado extraordinariamente en las formulaciones ocultistas de la Nueva Era. La Luna, evoca la mujer, lo cambiante, la plata, lo que carece de luz propia, aquello cuya luz procede de otro, lo sacerdotal, la mediación; no somos nosotros quienes lo decimos sino la tradición esotérica y exotérica y que hoy sostienen los partidarios de lo que hemos llamado “tercera vía”, basádose en los textos del esoterismo occidental. Creo que son correctas, al menos desde el punto de vista simbólico.

A todo esto se une la mencionada “hipótesis Gaia” a la que ya hemos aludido. Por mucho que Lovelock quiera conducirnos por los senderos de la ciencia, es inevitable que algunos de sus lectores cayeran en un planteamiento místico que remite al panorama de la espiritualidad hace ahora 4.000 años, cuando en todo el mundo proliferaron los cultos a la Gran Madre y a las diosas esteatopígicas en las que se veía la fuente de toda vida, el destino de los humanos y el camino de la salvación de los hombres. El “retorno de lo sagrado” que daba título al famoso libro de David Spangler es el retorno a la espiritualidad femenina. ¿Puede extrañar que lo masculino esté sumamente desvalorizado en éste contexto y haya terminado por inhibirse ante las acusaciones de machismo ideológico, patriarcalismo y demás lindezas?

Ahora bien, si la Nueva Era es la era de Acuario, éste signo no tiene nada de femenino; es masculino, fijo y aéreo según la tradición astrológica. Para colmo, su complementario es Leo, signo masculino, viril y solar por excelencia. Así que no veo el porqué de todos estos telurismo, cultos a la luna, presencia femenina, hipótesis Gaia, etc. A menos, naturalmente, que la Nueva Era de la que hablan los “newagers” y “acuarianos”, sino otra cosa... por ejemplo un apéndice terminal de la Era de Piscis, la última semana del “gran año” de Piscis en el cual sus valores (signo femenino y de agua y cuyo opuesto es Virgo, signo femenino por excelencia) se encuentran sumamente atenuados.

La New Age en el banquillo

Es inútil intentar realizar una exposición orgánica y razonada del resto de temas de la New Age, algo que por definición es inorgánico e irracional. Lo más que hemos podido hacer es mencionar unos nombres, exponer filiaciones y orígenes, presentar unos gráficos de relación, poco más... a decir verdad, tampoco vale la pena ir mucho más lejos.

La New Age no es sino una nueva presentación de un producto conocido a través de los siglos, la irracionalidad, aquello que se impone cuando la cotidianeidad se vuelve insoportable. Lo irracional termina confluyendo con el gusto por lo mágico, lo maravilloso y oculto, lo paranormal, lo espectacular, inhabitual y sorprendente. Algunos viven estas tendencias en su afición a la lectura o al cine, otros prefieren no ser espectadores sino actores. Son estos quienes militan en la New Age.

Nada tiene de nuevo este movimiento, salvo su marketing. No supone ni por asomo el nacimiento de un mundo nuevo, sino un reflejo terminal del Viejo Orden. Como en un retorno a los orígenes, algunos de los temas de la New Age aparecieron ya en los albores del liberalismo, justo cuando cobró forma lo esencial de las ideas que dieron vida al mundo moderno. Cómo hemos visto, algunos de los desarrollos de la New Age son “refritos” de movimientos que ya existieron en el siglo XVIII y XIX. Otros son el producto de la desesperación de una época. Cuando se aprecia que el nihilismo se abre bajo los pies, muchos están dispuestos a cubrir el agujero con cualquier creencia, por excéntrica y exótica que sea. No es un mundo nuevo lo que está naciendo, sino la ceremonia de confusión del fin de la modernidad. Los “newagers” han tomado por primeros versos de un poema lo que solo es un soneto final con estrambote.

 

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

 

El pensamiento excéntrico (Anexo A)

Infokrisis.- Como complementos al trabajo sobre El Pensamiento Excéntrico incluimos tres anexos. Uno de ellos ya ha sido incluido (Sobre el Universalismo Masónico), siendo los otros dos sendos ensayos que publicamos hace 10 años en la revista El Viejo Topo. El primero -que publicamos a continuación- fue publicado, si no recordamos mal, en el número de julio de 1996 y el segundo -realizado a petición del director de la publicación y que suscitó, curiosamente, la oposición de algunos lectores de esta revista de izquierdas, significativamente, en favor de la New Age- en el número 100.

 

Lo paranormal, los ovnis y la izquierda del abuelo

 

En agosto de 1995 dos semanarios de amplia tirada —Tiempo y Cambio 16— publicaban como tema de portada las fotografías, presuntamente tomadas a un extraterrestre en 1947. El diario El Mundo, entre escándalo y escándalo, insertó una página en honor del extra—terrestre viviseccionado. La revista Año Cero publicó, así mismo, en sus números de agosto y septiembre las fotos, defendiendo fervorosamente la autenticidad del OVNI caído en Roswell, Estados Unidos. El 28 de agosto, las grandes cadenas europeas de televisión emitieron la filmación del presunto extra—terrestre. El vídeo se vendía por Internet desde hacía dos meses. El 3 de septiembre Antena 3TV la emitió en España... Mi hija de 5 años me preguntó: “Papá ¿qué le están haciendo a Casper?”, y me costó mucho explicarle que no se trataba de Casper el fantasma de Walt Disney, sino de un muñeco de latex, espuma de poliuretano e higadillos de cerdo.

Cuando la serie de mayor éxito es Los Expedientes X, en el momento en que en todas las reuniones sociales siempre hay algún especialista en astrología que tiene la habilidad de derivar la conversación hacia su especialidad, cuando los tableros de oui-ja se venden como juegos infantiles, los que han visto OVNIs o han sido secuestrados por extraterrestres proliferan como setas, la literatura sobre “ángeles” registra dos docenas de títulos publicados en menos de 10 meses, abundan los brujos titulados, los fotógrafos “kirlian”, los lectores de auras, los limpiadores astrales, los quirománticos de todos los pelajes, cuando las estatuillas de San Pancrario (“salud y trabajo”) no se venden en tiendas de obtejos píos sino que figuran junto a estatuillas del Buda, imágenes vudú y velas de colores en tiendas ocultistas, cuando ocurre todo esto y cada vez a un nivel más masivo, no debemos albergar ninguna duda: lo irracional vuelve a abrirse paso en una sociedad que ha vuelto de espaldas a la religiosidad tradicional y, como preveyera Spengler, han abrazado la “segunda religiosidad”, hecha de supersticiones. Es la hora del ocultismo....

Unos pocos conceptos para aclarar ideas

Es fundamental fijar conceptos para establecer rigurosamente de qué diablos estamos hablando. Debemos distinguir a un lado las grandes religiones tradicionales (aquellas que nacen en determinados contextos históricos y logran impregnar profundamente hasta la médula de una sociedad: budismo, hinduismo, islam, catolicismo, etc), de las doctrinas esotéricas relacionadas con una concepción mágica y gnóstica de la vida, habitualmente vinculadas a las religiones tradicionales como doctrina interior o interpretación restringida a una élite). Por otra parte encontramos corrientes sapienciales (el hermetismo griego del período alejandrino redescubierto en el Renacimiento por Giordano Bruno, Marsilio Ficino, Pico della Mirandola, Cornelio Agrippa y otros78. Todas estas corrientes tienen solo una lejana familiaridad con el ocultismo que nació después, hacia mediados del siglo XVIII, a caballo de determinadas corrientes de grupos masónicos irregulares.

Es sólo a partir de mediados del siglo XVIII cuando aparece el embrión de lo que hoy conocemos como “ocultismo” y que se tiende a confundir con “esoterismo”. La raíz del ocultismo, al revés del esoterismo, carece de antigüedad, de tradición manifiesta; no se trata aunque tiene aspiración a ello de una “verdad revelada”, sino de un conjunto de especulacio-nes realizadas por individualidades en torno a las cuales se crea una escuela ocultista que suele periclitar a la muerte de su fundador: Eliphas Levi, “Papus”, Stanislas de Guaita, Josephin Peladan, Spencer Lewis, Max Heindel, Aleister Crowley, H.P. Randolph, Helena Petrovna Blavatsky y un largo etcétera.

No siempre las fronteras entre estos conceptos están bien definidas. Es frecuente observar que los grupos ocultistas intentan conseguir filiaciones tradicionales: la teosofía de la Blavatsky gustaba presentarse como “la verdadera doctrina hindu”, los rosacruces de AMORC, fundados por Spencer Lewis, son capaces de establecer una filiación directa e ininterrumpida con Akenaton; en los años ochenta el universo ocultista francés se vió sacudido por un personajillo que se pretendía “gran maestre” del “Priorato de Sión” y en calidad de tal, último descendiente de la dinastía merovingia y, por consiguiente, heredero legítimo del trono de Francia... rey legítimo, por lo demás, en tanto que su familia entroncaba con la dinastía del rey David y, en consecuencia, entre sus antepasados figuraba un tal Jesús el Cristo... Este hombre no luchaba por una poltrona cualquiera, sino por sentarse a la diestra de dios padre.

El ocultismo y la izquierda

Lo anterior puede ser más o menos discutible, pero no afecta para nada a la izquierda; lo que sigue, pertenece a la historia jamás contada o siempre silenciada del albúm de familia de la izquierda utópica. Asómbrense.

En el último tercio del siglo XVIII, nace, se desarrolla y muere, una sociedad secreta, paralela a la masonería, la Orden de los Iluminados de Baviera. El abate Barruel en su Memoria para servir a la historia de los jacobinos considerará la “conjura de los iluminados” como el “ensayo general con todo” de la Revolución Francesa. Barruel inaugurará una escuela de la que mamarán los conspiranoicos de todos los tiempos, que contemplará los distintos procesos históricos de manera teleológica, esto es, dirigidos a un único fin, prefijado. De ahí saldrá la idea de la “conspiración judeo—masónica”. Pero lo cierto es que la frustrada “conjura de los iluminados”, supone una primera muestra de unión entre el ocultismo propio de las sociedades secretas y los ideales humanitarios y utópicos que luego configurarán las características de lo que hoy conocemos como “izquierda”79.

En el siglo XIX todo esto resulta mucho más evidente; el ocultismo se configura como el hermano bastardo del progresismo decimonónico. Más aún: las ideas ocultistas se gestaron en un ambiente de izquierdas80, creció junto a los partidos obreros e incluso su revival actual procede de los más discutibles escalones de la contracultura. No es por casualidad que Carlos Castaneda inició su aventura chamánica en mayo de 1968...

Parece como si la izquierda quisiera ocultar que a lo largo del siglo XIX, el socialismo, paradigma de la racionalidad absoluta, fue primo hermano de la irracionalidad más descabellada. Hoy, que se habla tanto de depurar responsabilidades políticas, haría falta también depurar las ideológicas. En cualquier caso, una parte del ocultismo contemporáneo forma parte del bagaje ideológico de cierta izquierda utopista: queramos o no recuperarlo, está ahí.

El teosofismo como síntoma

El teosofismo teorizado por Helena Petrovna Blavatsky fue el primer movimiento ocultista en adquirir,  a finales del siglo XI, el rango de fenómeno de masas. La Blavatsky, tenida generalmente por embaucadora, estaba dotada de gran capacidad para la persuasión y una energía poco común; hasta sus últimos días sostuvo opiniones tan avanzadas en lo social como grotescas en ocultismo. En 1848, durante su estancia en Londres frecuentó los ambientes revolucionarios y se afilió en 1856 al carbonarismo y a la Joven Europa de Mazzini. Frecuentó paralelamente los círculos espiritistas que, como veremos más adelante, compartían estos mismos ideales políticos.

En 1863 la Asociación Carbonaria la llama a Italia; allí conoce a Garibaldi y combate con él en Viterbo y Mentana donde resulta gravemente herida; a partir de ahí se consagrará al espiritismo y al ocultismo; resulta curioso que a pesar de llamar a su asociación “Sociedad Teosófica”, era una atea empedernida al estilo del siglo pasado. Escribía “No hay Dios personal e impersonal”, a lo que uno de sus partidarios le respondió “Si no hay Dios, no puede haber enseñanza teo-sófica”... pero la objeción no pareció importarle mucho.

En 1884 se constituyó la “Logia Isis”, rama parisina de la Sociedad Teosófica, presidida por un ex—miembro de la Comuna, Louis Dramard, así mismo colaborador de la Revue Socialiste, (cuya lectura era recomendada a los teósofos por su boletín Lucifer del 15 de mayo de 1888). Meses después se constituyó la otra logia teosófica, la “Hermes”, presidida por otro antiguo miembro de la Comuna, Arthur Arnould.

La Blavatsky más adelante se afiliaría en EE.UU. a un rito disidente de la masonería, el Rito de Menphis—Misraïm, en el que encontraremos a otros destacados revolucionarios de izquierda militante; allí fue iniciado Blanqui, afiliado a la logia “Los filadelfos”, o Joseph Proudhom, iniciado en 1847 en Besançon en la logia “Sincera y Perfecta Unión”; François Raspail, por su parte, republicano de izquierdas y socialista o los hermanos Elias, Eliseo y Paul Reclus, los tres anarquistas y socialistas revolucionarios fueron iniciados en la logia “Los Elegidos de Hiram”. Hay que añadir que en el Rito masónico de Menphis y Misraïm el ateismo y el progresismo político se daban la mano con la magia ceremonial y las prácticas espíritas...

Volviendo a la Sociedad Teosófica, la sucesora de la Blavatsky, Annie Besant, le sería presentada por el socialista Herbert Burrows en 1889; ya para entonces, la Besant se había forjado un prestigio notable entre la izquierda más radical. En 1872, había abandonado a su marido para irse a vivir con el librepensador Charles Bradlaugh, propagandista antireligioso del National Reformer del que llegaría a ser directora; Annie Besant trabajó con el doctor Aveling, yerno de Carlos Marx, multiplicando sus iniciativas malthusianas, feministas, filantrópicas y librepensadoras.

En 1880 asistió al Congreso de Librepensadores de Bruselas y afirmó su programa muy en voga entre la izquierda inglesa de la época: “... la propagación del ateismo, del republicanis-mo, del sepelio civil, la abolición de la Cámara de los Lores y del sistema de propiedad aun vigente”. Tras suceder a la Blavatsky al frente de la Sociedad Teosófica siguió manteniendo sus postulados progresistas, feministas y socialistas, lo cual no le impidió proclamar a un niño hindú “guía de la humanidad para la era de Acuario”. Este niño daría luego mucho que hablar, propagó su influencia entre la contracultura de los años sesenta, —fue entonces cuando leimos sus libros— su nombre era Jiddu Krishnamurthi.

Ya hemos visto como, políticamente, las direcciones teosofistas miraban hacia la izquierda, pero ¿cuáles eran sus doctrinas?. Hace falta recorrer las más cinco mil páginas de Isis sin Velo y La Doctrina Secreta para tener una idea aproximada de ello y aun así habrá que recurrir a los escritos de Annie Besant, Charles Leadbeater, Sinet, Alice Ann Bailey y Mario Roso de Luna, para poder hablar con propiedad. Viaje inútil, no encontraremos en todo ese fárrago nada más que una gigantesca acumulación inorgánica de datos, a menudo fantasiosos, interpretaciones delirantes y, sobre todo, divagaciones personales... dichos libros, según explicó la Blavatsky, fueron dictados mediante “escritura automática” por los “guías de la humanidad”, los famosos “mahatmas” o “superiores desconocidos”, especie de entidades inmateriales “evolucionadas”, o, para entendernos, semidioses...

Del caos ideológico teosofista solamente nos vamos a ocupar de un aspecto conocido como “teoría de las razas matrices”; estas serían siete, cada una de las cuales supone una gran subdivisión de la humanidad, divididas a su vez en subrazas. Cada una de estas “razas matrices” es hegemónica en la humanidad durante un cierto período de millones de años hasta que es sustituida por la siguiente hasta completar progresivamente la ronda de siete. Se concibe una evolución de la humanidad desde la “primera raza matriz” hasta la última, evolución que redundará en un perfeccionamiento de las capacidades y sentidos humanos. En la actualidad nos encontramos en el período de hegemonía entre la cuarta raza (Atlante) y la quinta raza (Aria). La quinta es superior a la cuarta, como la sexta lo será a esta; cada raza, progresivamente, engloba cualidades más elevadas; así pues la séptima se caracteriza-rá por su completo desarrollo espiritual y cada ser viviente será un dios.

Nada hasta aquí hay que sea excesivamente interesante. Cada grupo ocultista tiene doctrinas tan peregrinas como estas. La teosofía fue matriz de muchas sociedades actuales: “Nueva Acrópolis” (surgida de una escisión de la Teosofía Argentina en 1959), la “Antroposofía” de Rudolf Steiner, los gnósticos de Samael Aun Weor, buena parte del ocultismo francés contemporáneo, etc. Aunque algunas de estas sectas han sido consideradas “destructivas”, van muy por detrás de otra que también nació del común tronco teosofista.

Ideas peligrosas

Nuestro tedioso viaje en torno a la teoría de las “razas matrices” está justificada por lo que sigue. A principios del siglo XIX un grupo de ocultistas alemanes decidió “germanizar” la teosofía. Así nació una nueva corriente que pasará a la historia de las ideas con el nombre de “Ariosofía”. Si según la Blavatsky el ciclo actual estaba dominado por la “quinta raza matriz” o “raza aria”, no podía evitarse que algunos alemanes interpretaran que a ellos les correspondía la hegemonía mundial y redujeron el ambiguo concepto teosófico “ario” al más concreto “nórdico germánico”. Así nacieron publicaciones como Ostara en torno a las que se polarizó el movimiento “völkish”...

En 1909 un joven menesteroso de Viena visitaba a Joris von Liebenfels, director de “Ostara”. El visitante le dice que es asiduo lector de la revista y que desearía adquirir unos ejemplares atrasados. Liebenfels, observando la extrema pobreza del sujeto, le regala los ejemplares y le da dinero para un tranvía. Este joven ha pasado a la historia con el nombre de Adolf Hitler81.

Hoy es imposible cuestionar la existencia de raíces ocultistas en la prehistoria del nazismo, entre 1919 y 1922. La “Logia Thule”, a partir de la cual se constituyó el partido nazi, había sido creada de la “Orden de los Germanos”, uno de los grupos ariosóficos surgidos de la disidencia alemana de la teosofía; el barón Sebottendorf, “Gran Maestre” de la “Logia Thule” había publicado sus libros en la editorial teosófica de Munich. La simbología de las SS y sus rituales fueron ideados por antiguos miembros de estos círculos y de la “Orden de los Nuevos Templarios”, otro grupo ariosófico. En la misma cúpula del III Reich figuraban tres iniciados en la logia ariosófica “Thule”: Hess, Rosemberg y Frank. Himmler, jefe de las SS, antes de afiliarse al nazismo había pertenecido a la “Sociedad Alemana de Palingenesia” (alquimia) y así sucesivamente...

Hitler en Mi Lucha ataca a los grupos “völkish” (nacional-racistas) a los que considera desvinculados de las masas; a partir del frustrado golpe de Munich, se sacudirá completamen-te la tutela de las sectas ocultistas en beneficio de una “línea de masas”, contrariamente a Sebottendorf y Himmler que optaban por un “movimiento de élites”; pero la investigación histórica de los últimos veinte años, es indudable que sus posturas racistas y antisemitas de Hitler procedieron de las lecturas ariosóficas de juventud.

No es aventurado afirmar que una parte del irracionalismo inherente a la doctrina nacional-socialista procedía de un sector minoritario del ocultismo europeo (aunque hegemónico en Alemania), el cual, en su tronco mayoritario, se sentía próximo a la izquierda progresista de la época. Otro ejemplo nos confirma en esta tesis, el de la Sociedad Espiritista.

Espiritismo Socialismo, ¿mismo combate?

El 13 de febrero de 1898, ocho mil manifestantes entregaron un mensaje al alcalde de Barcelona pidiendo la libertad de los presos del castillo de Montjuïch. Desfilaron en el mismo cortejo socialistas revolucionarios, anarquistas, republicanos, masones y espiritistas, cada grupo bajo sus propios estandartes. En ese período existía todo un ambiente contracultural barcelonés en el que se daban la mano los numerosos teósofos y espiritistas que hacían causa común con la Asamblea de Logias de Barcelona, vinculadas a la Gran Logia Simbólica Regional de Catalunya, hasta hacía poco impulsada por Rosendo Arús i Arderiu quien, por lo demás, también había promovido distintos círculos y revistas librepensadoras y positivistas. Este ambiente masónico, junto con libertarios, cooperativistas, tesófosos, espiritistas y republicanos, militaban naturistas—nudistas y un amplio espectro de tendencias vegetarianas y esperantistas, en un magma que hasta ahora ha sido poco estudiado pero cuyo análisis probablemente nos depare sorpresas sobre el ambiente cultural —o incluso contra—cultural— de nuestros bisabuelos.

En 1934, cuando todo esto vivía su cenit, tuvo lugar en Barcelona el Congreso Espiritista Internacional. Algunos sectores liberales y progresistas habían visto con desconfianza el nacimiento y desarrollo del espiritismo vinculado a Allan Kardec que consideraban, con razón, como el alba de una seudo—religión. Kardec realizó verdaderamente una tarea misional difundiendo el mensaje de los “espíritus desencarnados”, que adquirió la forma de un confuso misticismo repleto, por lo demás, de mediums que se revelaron como verdaderos farsantes.

Pronto el espiritismo tuvo sus escisiones y algunas de estas se consideraban a sí mismas como “fuerzas democráticas y progresistas”. Tal era lo que se dió en llamar “espiritismo científico”, frente al denostado “espiritismo fanático”. Manuel Porteiro, uno de los representan-tes de aquella tendencia escribió a principios de siglo: “El Espiritismo no viene a adormecer las conciencias, ofreciendo al mundo el opio de una nueva religión dogmática y conservadora como son todas las religiones; (...) El Espiritismo es, por su propia esencia, revolucionario, en el elevado concepto de la palabra, lo mismo en la ciencia y en la filosofía que en la moral y en la sociología”. Y este mismo autor que gozaba de gran predicamento entre los “espiritas” españoles, declaro que el espiritismo disponía de una “doctrina social”. No eran poco espíritas quienes se situaban en su línea.

Jon Aizpurua, presidente del Movimiento Cultural Espirita de Caracas nos resumió hace poco la doctrina que dominaba el movimiento espiritista en aquel tiempo: “...su concepción era la de un socialismo humanista y de base espiritualista, respandado por la noble idea de la inmortalidad del espíritu y su progresiva evolución (...) un socialismo idealista”. Y refiriéndose al citado Manuel Porteiro decía de su doctrina que “conjugaba el espiritismo con el socialismo y lejos de encontrar antagonismos entre amos los sentía indisolublemente unidos”. Otro espiritista argentino, Mariño Cosme, había escrito “El socialismo es un capítulo del Espiritismo”. Insistimos en que no se trata de opiniones aisladas, sino de una línea de tendencia.

La beligerancia contra el “espiritismo fanático” evidenciaba que este amplio sector espiritista estaba próximo del socialismo: La Confederación Espiritista Argentina, declaró en su 1935 que “lucha contra los conceptos conservadores y religiosos que hacen del Espiritismo una caricatura del ideal dinámico, progresista y renovador que en realidad es nuestra filosofía científica” y su voluntad era la de “presentar una filosofía científica y no una nueva revelación de carácter religioso”.

Alguien nos dirá que este era un signo de los tiempos y que el ascenso de las luchas revolucionarias hizo que sectores de la pequeña burguesía, dotados de una confusa ideología mística se mimetizaran tras los movimientos sociales más avanzados, con lo cual estaríamos ante un caso de “seguidismo” sin más interés. Nada más lejos de la realidad: es justamente entre los movimientos sociales más avanzados y en sus élites intelectuales, en donde cobra forma buena parte de la teorización espiritista; y si bien es Allan Kardec, un burgués apolítico, quien coagula todos estos esfuerzos, los precursores están en otra parte: en la izquierda utópica. Asómbrense.

La reencarnación, un mito y su origen

¿Se han preguntado ustedes dónde nació la absurda creencia en la reencarnación? No del budismo, desde luego, en cuyos textos canónicos no se encuentran referencias a una ida y venida de una misma alma adoptando distintas personalidades; el budismo alude, como máximo a “cambios de estado”, lo que René Guenon, llama “estados múltiples del ser”. El Pitagorismo se refiere a “metempsicosis”, en un concepto muy próximo al budismo y al hinduismo que incluso da qué pensar si no proceden de una fuente común. En las religiones de tronco abrahámico no encontramos nada similar al reencarnacionismo. ¿Entonces? ¿cuándo aparece en el universo ocultista?

René Guenon en su exaustivo estudio crítico sobre el teosofismo se pregunta lo mismo y la respuesta no deja de ser sorprendente: “Como quiera que sea, esta idea de la reencarnación, al igual que la de evolución, es muy moderna: adquirió cuerpo sobre todo por los años 1830 y 1848, en algunos ambientes socialistas franceses. La mayoría de los revolucionarios de esa época eran “místicos” en el peor sentido de esta palabra y ya se sabe que extravagancias motivaron entre ellos las teorías furieristas, saint—simonistas y otras de esta índole. Para estos socialistas, el concepto de que se trata y cuyos primeros inventores fueron, quizá, Fourier y Pierre Leroux, tenía como única razón de ser explicar al desigualdad de las condiciones sociales, o por lo menos quitarle lo que hallaban de repelente, atribuyéndola a las consecuencias de las acciones realizadas en alguna existencia anterior”. Y en una nota a pié de página amplía estas ideas: “la misma idea [de reencarnación] había sido formulada anteriormente en Alemania por Lessing, en la segunda mitad del siglo XVIII. No hemos podido hallar ninguna fuente más antigua, ni saber si los socialistas franceses se habían inspirado en Lesing directa o indirectamente, o si, por el contrario, “re-inventaron” la teoría reencarna-cionista a la que proporcionaron, de cualquier modo, una difusión que nunca había tenido antes de ellos”.

Da  la  sensación  que  Fourier perteneció a alguna sociedad  secreta de carácter  místico  probablemente rosacruciano u ocultista pero, por algún motivo, solamente recibió una parte de la enseñanza dispensada, ya sea porque la sociedad en cuestión se disolvió o porque Fourier perdió contacto con ella; quizás es que la entendiera mal; el caso es que en sus escritos se percibe con mucha claridad este elemento. En la biografía de Fourier hay un momento decisivo en el que decide abandonar París en 1800 para radicarse en Lyon. Lyon era en aquella época la capital del ocultismo europeo. Fourier colaboró en el Bulletin de Lyon en el que participaba también Ballanche, jefe de los “iluminados lioneses” y otros notorios ocultistas de la época.

Cuando los hermetistas del siglo XVI afirmaban que existía una ley de correspondencia entre el macrocosmos y el microcosmos, Fourier repetía a modo de eco que “el movimiento social es la réplica exacta del movimiento celeste y que la Tierra con sus habitantes es como el reflejo del cielo estrellado”. La Tabla Esmeralda, paradigma hermético alejandrino tenía escrito “Lo que está arriba es como lo que está abajo”.  

En cuanto a la reencarnación, escribe Fourier: “Nuestras almas al final de la carrera planetaria, habrán alternado 80 veces de uno a otro mundo, en ida y vuelta, en emigración e inmigración”. De estas 810 reencarnaciones 765 serán “felices”, 45 “desagradables”. Cada persona pasará 54.000 años en el otro mundo y 27.000 en éste, yendo y viniendo... Obsérvese que Fourier utiliza un viejo procedimiento cabalístico llamado “aritmosofía” para establecer estas cifras, la suma de los números de cada una de ellas dan siempre nueve: 27.000 = 2 + 7 + 0 = 9, 810 = 8 + 1 + 0 = 9, 765 = 7 + 6 + 5 = 18 = 1 + 8 = 9... Pocos ocultistas han ido tan lejos en sus delirios82.

Hacia mediados del siglo pasado la creencia en la reencarnación transpasó el ámbito del socialismo utópico para difundirse en los medios ocultistas y espiritistas. La hegemonía del marxismo en el seno de la izquierda durante un siglo, obró una depuración de conceptos y la calcinación de buena parte de los residuos místicos del socialismo.

Pero todo esto debería volver a manifestarse al irrumpir la contracultura; esta vez en las universidades norteamericanas, especialmente en California, se produjo la ósmosis. El vehículo que facilitó el proceso fue el cannabis y el LSD; la alteración de la conciencia ordinaria que provocaba el estímulo de los alcaloides, inducía visiones y experiencias que daban una sensación de “realidad” y de “despertar”. Como en la Barcelona de finales de siglo, desfilaron juntos grupos aparentemente contradictorios, los Hare-Khrisna junto a los miembros del SDS, los Blak Panthers con la Iglesia de Satán, en manifestaciones anti—guerra de Vietnam. En la Universidad Libre de Berkeley los cursos sobre astrología, chamanismo, dianética y tarot, se impartían entre los de guerrilla urbana, movimientos de liberación tercermundistas y freudomarxismo o cocina macrobiótica.

Aquello no tardó en estallar, pero aquellas aguas trajeron estos lodos: el último avatar hoy se llama New Age; pero esta es otra historia.

La extraña tesis del “camarada Posadas”

En 1969 los militantes del Partido Obrero Revolucionario (trotskysta), escisión “posadista” del Buró Latinoamericano de la IVª Internacional, presos en la Cárcel Modelo, sorprendían al resto de reclusos con sus exóticas tesis.

Los dirigentes del POR(t) estaban convencidos de la inminencia de una guerra nuclear de caracteres apocalípticos y, dado que su condena por asociación ilegal, les iba a mantener entre rejas hasta el hecatombe atómica, no tenían nada que perder encabezando todo tipo de motines suicidas. Además esperaban la llegada de los extra—terrestres de los que no albergaban dudas sobre su filiación política. En efecto, dado que su nivel científico debía ser excepcionalmente alto como evidenciaba su capacidad para recorrer el espacio interestelar y dado que en todo el cosmos rigen las mismas leyes, estos viajeros interplanetarios debían ser necesariamente materialistas dialécticos; y, en la medida en que la interpretación más afinada de esta concepción era el trotskysmo, se podía deducir sin dificultad que los marcianos eran trotskystas y, si se nos apura, posadistas... Pierre Frank en su Historia de la IV Internacional, escribió piadosamente: “... a partir de esa época Posadas comenzó a defender concepciones y a manifestar juicios cada vez más extravagantes”.

Veinticinco años después ni han venido los extra—terrestres, ni ha acontecido el apocalipsis nuclear. Hasta el final de la Segunda Guerra Mundial la existencia de naves tripuladas venidas de otros planetas afectaba solo al dominio de la ciencia—ficción. Las tesis sobre “astronautas en la prehistoria”, “OVNIS en la Biblia” y demás, constituyen solo temas en los que el oportunismo del escritor de turno tiene su contrapartida en la ignorancia supina del lector. No fue sino hasta un período mal definido, pero en cualquier caso, no anterior a 1946, ni posterior a 1948, cuando tomó cuerpo en EE.UU. la teoría de que nuestro planeta era visitado periódicamente por seres extraterres-tres.

En los 45 años siguientes ningún “ufólogo” ha conseguido facilitar prueba indiscutible alguna, por pequeña que sea, de tal fenómeno; siempre las fotografías presentadas, tras ser analizadas, han demostrado ser meros trucajes; lo visto por los testigos, o bien se trataba de fenómenos atmosféricos o bien de ingenios procedentes de la misma tierra, los pocos casos inexplicables no lo son tanto: se trata sólo de fenómenos atmosféricos escasamente estudiados o de los que, hasta hace poco, en razón de su rareza, no habían sido suficiente-mente conocidos. Todo lo cual no impide que periódicamente surja una serpiente veraniega y se propaguen nuevos rumores, recibidos acríticamente y aceptados como hechos verificados.

En sí mismos, tales comidillas apenas tienen interés, demuestran hasta que punto la credulidad de las masas se une a la ausencia de capacidad crítica; pero hay un trasfondo que merece ser estudiado.

Y lo dramático es que en el origen de la creencia sobre la vida extraterrestre figuran de forma destacada los socialistas utópicos. Otra vez es Fourier quien marca el camino. Le gustaba lo que hoy llamamos ciencia—ficción y solía aludir a los extra—terrestres. En el Bulletin de Lyon escribió: “... los habitantes del sol, de la vía láctea y de los planetas de anillos como Saturno son anfibios porque tienen abierto el tabique del corazón y tienen un quinto miembro común a los dos sexos”. A duras penas un conocedor de la temática rosacruciana puede entreveer de qué está hablando Fourier: de la intuición (el “quinto miembro”), llamada también en esos medios “inteligencia del corazón”, unido a la “armonía celestial” a que aludía Platón. Todo esto nos confirma en lo ya dicho, a saber, que Fourier debió tener acceso a algún conventículo ocultistas lyonés que abandonó sin haber completado la enseñanza; es solo así como puede entenderse que confundiera símbolo con realidad.

Desde Fourier hasta los actuales “ufólogos” ha llovido mucho, pero no lo suficiente como para que pudiera demostrarse la veracidad de sus teorías. La idea de existencia de vida extraterrestre que logra atravesar el espacio interestelar para llegar a la tierra constituye una tesis espectacular que solo precisa de una demostración equivalente. Ya se sabe el adagio “grandes tesis, grandes demostraciones”. Y hoy, por no haber, no hay ni pequeñas demostraciones.

Los estudios más recientes en relación a los OVNIs indican que los “avistamientos” que hasta ahora carecían de explicación, estarían provocados por las ondas electromagnéticas procedentes del espacio exterior en colisión con ondas electromagnéticas procedentes de la tierra, los puntos de interferencia producirían efectos luminosos y sensación de movimiento. Estas ondas serían emitidas por fenómenos tales como terremotos, inyeccion de agua en yacimientos de hidrocarburos, etc. En realidad esta teoría no es nueva; ya en 1960 los medios ufológicos americanos advirtieron la relación entre temblores de tierra y avistamientos OVNIS, solo que los “ufólogos” consideraron que la proximidad de naves extraterrestres provocaba los temblores de tierra... y no al revés: los temblores provocaban la aparición de fenómenos luminosos por el procedimiento descrito. La revista francesa Science et Vie correspondiente al mes de mayo de 1995 ofrecía un artículo desmitificador; si se logra demostrar esta relación electromagnética, prácticamente el número de avistamientos OVNI que han quedado sin explicación se reducirá a cero...

La religion OVINI y el amigo americano

...Lo cual no impide que la religión OVNI progrese. Desde los años 70 han aparecido los “Grupos RAMA”, y desde quince años antes Eugenio Siracusa había puesto en pié su “Fraternidad Cósmica”, sociedad que preparaba a la humanidad para el contacto con seres de otra galaxia. Hoy proliferan grupos de este tipo por todas partes.

Buena parte de la “ufología” pasa por España. En 1954, Fernando Sesma, más conocido como “el profesor Sesma”, había fundado la “Asociación de Amigos de los Visitantes del Espacio”. Sesma alcanzaría fama mundial en el campo de la “ufología” cuando anunció el aterrizaje de un OVNI en Aluche, aterrizaje que luego algunos afirmaron que efectivamente se había producido. Un periodista publicó luego un libro —Un caso perfecto, mejor olvidar el nombre del periodista en cuestión— en el que incluía fotos del OVNI y !una pieza metálica! el primer fragmento físico y tangible de un OVNI. Luego resultó que las fotos eran tan falsas como el fragmento, pero esto no es lo sorprendente, sino lo habitual, del caso. A partir de ese momento empezaron a llegar a manos de periodistas especializados en “ufología”, documentos en los que se expresaban las características del planeta Ummo, su organización económico—social, sus avances científicos, su ubicación en el espacio.

El material, aun cuando parecía extraido de la ciencia—ficción era increiblemente preciso y estaba redactado con coherencia científica. ¿Se trataba de un “jeux d’esprit”? ¿quizás de auténticos extraterrestres que como pretendían estaban preparando a la tierra para su llegada? Los paquetes de documentos afluían desde todos los rincones del globo, lo que denotaba la existencia de una red internacional de distribución. Antonio Ribera, “abuelo” de los “ufólogos” catalanes, fue uno de sus principales beneficiarios y aún hoy no ha logrado explicarse el “asunto Ummo”. Sin embargo, él fue el primero en denunciar que la organización social descrita por los “ummitas” era, extrañamente similar al “american way of life”...

Y es que los OVNIS han revalorizado los cielos. La actitud de los habitantes del “primer mundo” en relación a los OVNIS es similar a la de los pueblos primitivos con sus “cargo cults”. En momentos de crisis y desasosiego, el hombre alza su vista a los cielos esperando que entre las nubes aparezca el redentor providencial. Olvidados los viejos dioses, sumidos en un mundo dominado por la técnica, el redentor debía adquirir los rasgos de unos viajeros del espacio, provistos del poder de una ciencia infinitamente superior a la nuestra, llegados para enseñarnos el buen camino. Y si este se asimilaba al “estilo de vida americano” tanto mejor.

Un tipo especial de “contactados” suponen el último hito en la concreción de esta nueva religiosidad. Hacía falta “apóstoles” e “iniciados”. Llamados “abducidos” por los “ufólogos”, estos protagonistas de encuentros en la “cuarta fase”, han manifestado haber sido “secuestrados” por extraterrestres; conducidos luego al interior de una nave espacial, allí han sido objeto de todo tipo de análisis y pruebas. Estos análisis les dejan marcas en el cuerpo y siempre, tras la experiencia, el “abducido” sufre tal impacto que su vida adquiere un nuevo sentido y asume unos nuevos valores, en ruptura con su vida anterior. Esta fenomenología está fuera de dudas.

Diez mil norteamericanos dicen haber sufrido este tipo de experiencia desde que en 1966 se publicó Un viaje interrumpido, crónica del secuestro de que fue objeto una pareja afroamericana. Han pasado casi 30 años y los casos de abducciones se propagan en progresión geométrica. En número infinitamente menor han aparecido unos pocos casos en Europa y algunos en España. Los abducidos, a veces en estado de trance hipnótico, reconstruyen la experiencia con todo detalle y de forma extrañamente similar en casi todos los casos.

El fenómeno no puede desdeñarse con un mero gesto de escepticismo. Está ahí: no se trata de ningún fenómeno electromagnético y, por lo demás, es imposible pensar que los más de 10.000 “abducidos” mienten, deliberadamente o por afán de notoriedad. Está claro que solamente puede afirmarse con seguridad una cosa: sea lo que sea lo que han visto los “abducidos” no puede tratarse de extraterrestres... luego, es otra cosa.

Con los “abducidos” se extrema el carácter seudo—religioso del fenómeno OVNI. Los abducidos son llevados a la nave, habitualmente, por una “dama blanca”, etérea y luminosa; los elementos del interior de la nave son ingrávidos, las manipulaciones físicas a las que son sometidos en el curso de los análisis resultan terriblemente dolorosas y frecuentemente está presente el elemento sexual (se les extrae esperma y se les manipulan las células sexuales)... Una querida amiga que ignoraba toda esta temática logró sorprenderme cuando me repitió todos estos elementos al describirme uno de sus sueños; la única variación consistía en que en lugar de extraerle células sexuales, era inseminada artificialmente y paría al cabo de tres meses...

La “dama blanca” equivale a la Virgen y a las formas angélicas tan de moda hoy83, su carácter espiritual queda resaltado por la ingravidez de que hacen gala, mientras que los “pequeños hombrecillos grises” demuestran poseer pasmosas cualidades paranormales; las manipulacio-nes físicas, fundamentalmente sexuales, derivan verosímilmente de obsesiones situadas en el dominio de la psicología profunda; todo el episodio equivale a una ceremonia iniciática, cuyo mecanismo es siempre el mismo (muerte del hombre en la anterior etapa de su vida y nacimiento de un “hombre nuevo”, tránsito que se realiza con sufrimiento y dolor), finalmente el nuevo adepto obtiene la “señal de los elegidos” en forma de una incisión en su carne. El trauma que provoca la experiencia cambia radicalmente la vida del sujeto, tiene lugar la “conversión de Saulo” o la “iluminación de San Ignacio”, una ruptura total con la vida anterior: el misticismo entra en sus vidas.

Control mental para un mundo feliz

A partir de los años setenta, cuando las agencias de información y seguridad latinoamericanos y la CIA, comprobaron que la iglesia latinoamericana estaba mayoritaria e irremisiblemente virada hacia la izquierda, propulsaron la actividad de todo tipo de iniciativas religiosas anticomunistas: desde el reverendo Moon y su Iglesia de Unificación, con su desdoblamiento político CASUSA, hasta “Familia, Trabajo y Propiedad”, emanada a partir del núcleo brasileño de Plinio Correa de Oliveira, pasando por los grupos evangélicos y fundamentalistas que invadieron toda América Latina. Su influencia llegó en Guatemala hasta las esferas del poder cuando el dictador Efraim Ríos Mont, miembro de una secta evangélica, llegó al poder; o cuando los misioneros de Moon recorrieron los campamentos miskitos reclutando “freedoms fitghers”, menos pomposamente llamados “contras”. El mismo Pinochet, ante el talante democrático de una parte de la iglesia chilena, amenazó con convertirse al protestantismo. Y en cuanto a TFP se desenmascaró durante el conflicto de las Malvinas, cuando a pesar de su implantación latinoamericana, apoyó oficialmente las tesis norteamericanas y pro—británcas. Los ejemplos podrían multiplicarse.

Las interferencias entre la “acción psicológica” de los servicios de inteligencia y la cuestión religiosa no es nueva: jugar con la creencia en una vida futura, en un más allá y en un dios todopoderoso, tal como muestra la historia, es quizás el más fuerte elemento de control mental, condicionamiento y fanatización de las masas.

El extraterrestre del verano 95

No es cuestión de preguntarse por qué Ray Santilli, el hacedor del extraterrestre modelo verano—95,  se decidió por el caso de un “objeto volante no identificado” caido sobre el desierto de Nuevo México en julio de 1947, para presentar el burdo muñeco de latex como víctima de ese accidente. Acaso fue porque sobre este caso existían informaciones equívocas y contradictorias emanadas de medios militares. En 1947 los restos de “algo” cayeron cerca de la base militar de Roswell en Nuevo Méjico. En un principio los militares declararon que se trataba de un globo sonda; mintieron; se trataba de un detector aerostático de radiaciones atómicas que apuntaba a la Unión Soviética; un “arma secreta” de la guerra fría. Gracias a esta mentira los “ufólogos” han podido decir que los militares estaban interesados en “tapar” el caso; se difundió en los años setenta que en las cámaras frigoríficas de la base de Roswell se guardaban los cadáveres de varios extra—terrestres.

Ciertamente en un primer comunicado, el mando militar local —ignorante de que había recuperado los restos de un “arma secreta” y sin saber que era exactamente lo que había recuperado, soo que había caído del cielo— aludió a un “Objeto Volante No Identificado”. Pero cuando en 1947 se hablaba de “Objetos Volantes No Identificados”, no se pensaba precisamente a naves extraterrestres, a los que se llamaba “platillos volantes”; solo en una época posterior —hacia finales de los años 60— ambos conceptos se identificaron.

No fue sino hasta 1978 cuando se supo que en lugar de un globo sonda, se trataba de un globo de tipo “Mogul”, mantenido en secreto en 1947, destinado a captar posibles explosiones nucleares en territorio soviético. El globo, fuera de control, había caído en Nuevo México. La explicación no es solo la más convincente: es la más coherente.

Pero no es esto lo que nos interesa. Lo cierto es que estamos ante caso especial por muchos motivos. El productor británico de TV Ray Santilli, afirmó haber comprado las cintas de 16 mm a Jack Barnet, antiguo cámara de la Fuerza Aérea de EE.UU. por 18 millones de pesetas. Las cintas, pasadas a vídeo, de una calidad extremadamente deficiente, han sido comercializadas a través de la red Internet, por 7.000 pesetas unidad. La revista francesa VSD compró la exclusiva y en España fue Año Cero la que, no creyendo excesivamente en la autenticidad de las fotos, no dudó en publicarlas como tema de portada de sus numeros de agosto y septiembre, con el título “Secreto: las primeras fotos de un extraterrestre”.

Hace ya unos meses que Guy Debord prefirió apearse del mundo. Quizás le hubiera gustado añadir un “addenda” a su libro La Sociedad del Espectáculo. Había escrito hace treinta años: “El espectáculo es la pesadilla de la sociedad moderna encadenada, que finalmente no expresa más que su deseo de dormir. El espectáculo es el guardián de este sueño” y añadía “El espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas mediatizadas por imágenes” y también “En el mundo realmente invertido, lo verdadero es un momento de lo falso”. La conocida tesis de Debord es que la sociedad moderna tiende a reducir a espectáculo cualquier actividad: sólo tiene lugar en su interior aquello que es puro espectáculo, solo espectáculo. La verdad no importa o es secundaria en relación al show. Y el espectáculo es tal en tanto que produce rentabilidad; entre la verdad y el espectáculo, el fulcro se decanta inevitablemente hacia donde está la rentabilidad y ¿dónde se ha visto que la objetividad y la verdad sean rentables?

La narcosis social que se vive hoy no tiene parangón en la historia y afecta a todos los dominios. La novedad estriba en que no hay alternativa; parafraseando a Mussolini cabría decir “todo dentro del espectáculo, nada fuera del espectáculo”. ¿Y que mejor espectáculo que descubrir lo oculto, lo misterioso, lo mágico y velado, aquello que está en las estrellas y que viene a conocernos a darnos una alternativa, unos dioses, aunque verdes, cabezones ellos, canijos y asexuados —faltaría más— pero dueños y señores de la técnica, esencia inseparable de lo divinizable en este período pre—apocalíptico hecho a base de chorraditas espectaculizables?

El arma de la crítica es lo único que tenemos a disposición para entonar el “no pasarán” contra las vanguardias del irracionalismo. Y la izquierda parece ausente de este debate que, en buena parte, fue originado por los delirios de sus abuelos.

 

© Ernesto Milá – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.con

 

Notas sobre la New Age (V de V). Las terapias de la Nueva Era

Infokrisis.- Se suele considerar, ante todo, a la New Age como un “movimiento terapéutico” y, de hecho, así es a la vista de las decenas y decenas de consultas de todo tipo que han proliferado desde la irrupción del movimiento. Lo más sorprendente es que esta escuela terapéutica toma su base –en general- en las concepciones de un médico del siglo XVIII y principios del XIX: Franz Antón Messmer, cuyas teorías se consideran hoy ampliamente superadas… y erróneas.

 

Las terapias de la nueva era

En esto de la Nueva Era cuesta mucho estar al día. En ocasiones la moda es la última psicoterapia llegada, en otras, sin embargo, lo mas "in" es lo que estuvo "out" hace un siglo. Quien le iba a decir a Franz Anton Messmer, que su teoría sobre el magnetismo animal volvería a estar de moda doscientos años después gracias a los buenos oficios de "newagers" impenitentes. Y quien le iba a decir a Theophrastus von Hohemheim Bombast Paracelso que cuatrocientos años después que "desencarnara", muchos de sus temas -de manera fragmentaria, eso sí- volverían a gozar de una fama y popularidad que no contó en su tiempo. Y ¿quien pudo asegurar que la macrobiótica que hizo furor en los años setenta iba a ser olvidada en los noventa? La Nueva Era, era del look y de la imagen es, por excelencia una era sometida a la apisonadora de las modas. Hoy casi nadie practica ni enseña "vivation", en 1990 era casi obligado haber seguido uno de estos cursillos. Los "eneagramas" gurdjieffianos estuvieron perdidos y olvidados durante cuarenta años, ahora empujan con fuerza; el yoga pierde fuerza en beneficio del "biofeedback" y la "Programación Neuro-Lingüística", desconocida en los ochenta, iba a sufrir en los noventa un ascenso irresistible. La iridiología no soportó el paso de los años; la reflexoterapia debió sufrir decenas de adaptaciones y el Qigong llegó y desapareció sin que nos diera tiempo a enterarnos qué diablos era. La musicoterapia, dió paso a la biodanza  y mientras nadie se interesa por la sofrología, las retapias regresivas y el Control Mental Silva, se impusieron         .

          Todo esto no sigue ninguna lógica; todas las terapias son igualmente eficaces en unos casos y fracasan en otros. No existe -lo hemos dicho- el método perfecto. Los grupos que las promocionan van buscando estar siempre en la cresta de la ola y dar al público aquello que el público pide y esto se puede sintetizar con una sola palabra: novedad. Hay que reconocer que los terapeutas hacen un esfuerzo de adaptación, buscan contactar con las más modernas experiencias, establecer vínculos y obtener patentes de difusión de las técnicas más novedosas, aquellas que más interesarán a un público preocupado por su salud, insatisfecha por lo cotidiano. Ciertamente, los terapeutas así formados tienen la ventaja de tener cada día una experiencia mayor y por tanto una mayor habilidad en dar a cada cual aquello que busca y, por tanto, de sanar. Sí, ciertamente, en parte, toda curación es una autocuración.

          En 1995 se estrenó una película dramática y cómica a la vez "El balneario de Battle Kreek", en el curso de la cual quedaban identificados todos los tópicos del naturismo de principios de siglo. Pues bien, las técnicas de entonces, vuelven a estar hoy en el candelero y son, en buena medida, a sumidas por la Nueva Era. Da la sensación de que todo un tipo de terapias de la Nueva Era fueron ideadas hacia finales del siglo XVIII.

          Pásmense escuchando la historia olvidada de la "magnetoterapia", uno de los sistemas de sanación más habitualmente difundidos en la Nueva Era. Extraigo al azar de un catálogo titulado "Productos para una Nueva Era" las siguientes ofertas: un respaldo magnetico para coche que cuenta con "12 potentes imanes cerámicos", la faja biomagnética ("recomendada para dolencias de lumbago" y que dispone de 30 imanes, 24 en la zona lumbar y 6 en el abdomen"), el "termomagnético" que emite calor, vibración y ondas electromagnéticas, "imanes", si, simplemente imanes, de los que se dice que "son efectivos para cualquier tipo de dolor", un "cinturón magnético", del que se dice que es modelo unisex y "sin contraindicaciones",  y, cómo no podía ser de otra forma, "bisutería magnética" de "efectos terapéuticos muy rápidos" aunque, dado su poder, se previene que "los collares y las pulseras no se deben de utilizar diariamente más de cuatro horas seguidas o seis alternas"...

          Pues bien, todo esto es más que cuestionable y, aunque difundido como "productos de la Nueva Era", ya a finales del siglo XVIII, su inventor, Franz Anton Messmer, estaba convencido de que no servían absolutamente para nada.

          La historia es bastante atrabiliaria, así que prepárense. En 1774 un extranjero de paso por Viena encargó a un jesuita amigo de Mesmer que le confeccionara un imán para aplicarlo a su esposa que sufría calambres de estómago. El jesuita conversó al respecto con Mesmer. Aplicado el imán, los calambres cesaron. Messmer afirmó que el universo estaba cruzado constantemente por ondas invisibles que solo podían ser percibidas por el alma; esto constituía una forma de energía que interprenetaba a los seres y que estos podían controlar, orientar y dirigir, una energía que podía ser transmisible de unos a otros seres y aliviar algunas enfermedades y curar otras, especialmente aquellas de carácter nervioso. Mesmer observó un imán y se planteó si su carácter atractivo y repulsivo tendría efectos sobre el cuerpo humano. Un par de años antes, Mesmer se había doctorado presentando una tesis sobre la influencia de los astros en las enfermedades; allí planteaba por primera vez la existencia de una "energía" que, de los astros, penetrara en los humanos. Cuando asistió a la curación gracias a un imán supo que esa energía desconocida era el "magnetismo".

          Mesmer pertenecía a ese tipo de gente -muy común por lo demás en la Nueva Era- que cuando cree haber encontrado una llave adecuada para abrir una puerta intenta aplicar esa misma llave a todas las cerraduras. Fue así como sus investigaciones tomaron una vía muerta. Se dedicó a "magnetizar" todo lo magnetizable: agua, camas, espejos, tazas, platos, vestidos, e incluso instrumentos musicales; estos, expuestos a la influencia de imanes, al ser tocados, esparcirían sus vibraciones curativas con las sonoras... Mesmer en esto, prefiguró cualquier catálogo de productos de Nueva Era.

          Hay que reconocerle mucho genio. Fue el precursor incluso de las ceremonias espiritistas. Inventó una "cuba de salud" en la que sus enfermos eran "magnetizados"; estos debían formar un círculo en el interior de la cuba y tocarse con las puntas de sus dedos para que así la energía magnética que fluía de una batería se acrecentara. En todas las sesiones se producían fenómenos de histeria, primero en uno, luego en varios pacientes, algunas crisis resultaban particularmente agudas, otros se levantaban diciendo que estaban curados, los había que imploraban a Mesmer que les diera más "pases mágicos"... Un año después de haber empezado este circo, Mesmer, reconocía en su diario, en un gesto de honestidad intelectual que le honra, que los imanes no servían absolutamente para nada. No eran ellos quienes curaban, sino sus mismas manos...; Mesmer lo comprobó cuando experimentó con pacientes a los que no les había puesto ningún imán, sino simplemente dado los "pases mágicos" equivalentes a un masage. Luego -concluyó- era el magnetizador y no el imán lo que transfiere energía.

          En realidad no era ni una cosa ni otra. Mesmer lo que había descubierto es la capacidad de sugestión y el placebo, había intuido algo que siglo y medio después creyó percibir Wilhem Reich con su "energía orgónica". Estableció la "magnetoterapia" que hoy los inventores de la pólvora han vuelto a descubrir. Incluso se anticipó en 70 años a Charcot y a sus métodos hipnóticos que seguiría el primer Freud. Por que, Mesmer, en efecto, en sus últimos años, analizando y trabajando con sománbulos dió los primeros pasos en "sofrología". Resulta evidente que todas estas técnicas han sido redescubiertas y etiquetadas con el aroma de lo novedoso en nuestros días.

          José Silva, por ejemplo, sintetizó su famoso "Método de Control Mental" a partir de sus conocimientos de psicología, psicoanálisis e hipnotismo. Desde muy joven se sintió interesado por la hipnosis y asistió a los cursos que impartía un sofrólogo en San Antonio, al sur de los Estados Unidos. Luego él mismo demostró sus cualidades como sugestionador y finalmente dió a todo el conjunto un aire científico y adaptable para ser difundido en cursos de 48 h. Silva estableció distintos niveles de actividad cerebral atendiendo al ritmo de producción de las ondas cerebrales. Para Silva se trata de que el individuo funcione en los niveles más bajos de ondas cerebrales. Quienes han asistido a los cursos  de "control mental" se deshacen en mieles y alabanzas. Y otro tanto ocurre con los de Meditación Trascendental, impartidos por el gurú Maharishi. Este empezó vendiendo mística, pero rectificó sobre la marcha cuando advirtió que lo que Occidente buscaba eran psicoterapias y fue en esta dirección que orientó su método, un simple sistema de relajación...

          Los llamados "métodos de trabajo corporal" nacieron igualmente en el siglo pasado y, solo la necesidad de productos nuevos en el supermercado terapéutico, los han rescatado de no se sabe donde. La llamada "Técnica Alexander" tiene más de cien años y ha invadido el mundo anglosajón de la Nueva Era; ahora empieza a penetrar en España y cuenta con el apoyo entusiasta de unos pocos terapeutas que lo alternan con "rolfing", "reflexología" o sistemas quiroprácticos.  ¿Quién se lo iba a decir a Frederick Alexander, un famoso actor australiano aquejado de ronquera y dificultades respiratorias, que su método iba a ser lo más "in" cien años después de haberlo intuido? Al igual que el "Metodo Bates de reeducación visual" o el "Método Feldenkreis", los tres tienen como denominador común la reeducación de hábitos y posturas defectuosas. En el "Metodo Bates" se trata de mover los ojos  para corregir defectos visuales que se tenían por crónicos. Huxley le prestó atención y lo siguió con interés. En cuanto a Moshe Feldenkreis, su metodo iba destinado a todas aquellas personas que precisan de una gran coordinación muscular y que, por su trabajo, precisan reflexibilidad en sus miembros. Feldenkreis y Alexander estaban convencidos de que no sabemos movernos de manera adecuada, desperdiciamos energía en movimientos inútiles y nuestros huesos y músculos sufren de nuestros hábitos negativos. Hay que reeducarlos y la primera fase es advertir en donde diablos nos hemos equivocado; esto implica autoobservarse, ser consciente de nuestros movimientos y aislar los negativos. La fase siguiente será la de corrección.

          En realidad nada de todo esto parece excesivamente original. El budismo Zen hace mucho énfasis en esto de ser consciente del propio cuerpo. Si bien no van tan lejos como el reichiano Pierrakos cuando dice que "no tenemos un cuerpo, somos un cuerpo", el Zen lo que propone es que seamos conscientes de cada uno de nuestros movimientos. En esto radica la ventaja del Zen en relación a otras doctrinas tradicionales: en su extraordinaria capacidad de adaptación. Existe un Zen para tomar el te, un zen para caminar, un zen para combatir, un zen para limpar, un zen para escribir (shodo), incluso un Zen adaptado a la jardinería y al arte de los bonsais. Se ha podido hablar de un arte zen en el mantenimiento de la motocicleta y en el arte de escribir a máquina; yo mismo estoy escribiendo unas notas sobre el Zen en el arte de la informática. Lo importante es que, cada una de estas especializaciones, nos pide ser conscientes del aquí y del ahora y sobre todo, ser conscientes de nosotros mismos. El estilo Zen de caminar no se diferencia sustancialmente mucho de los métodos decimonónicos antes descritos.

          La homeopatía es la otra gran matriz de muchas técnicas de Nueva Era. Su primera expansión fue decimonónica y debida al doctor Samuel Hahnemann. Entre los partidarios de la Nueva Era se dice que la homeomatía casi ha sido reconocida completamente por la medicina oficial. Esto no es rigurosamente cierto... buena parte de la clase médica mira aún a la homeopatía con desconfianza; esto se debe a que la homeopatía ha sido defendida con excesivo ahínco por miembros de sectas ocultistas, "acuarianos" frecuentemente; se sabe, por ejemplo que dos de las mayores empresas alemanas de farmacopea homeopática, están vinculadas a la Sociedad Antroposófica. El propio Hahnemann reconocía un tributo de agradecimiento a Paracelso y a la alquimia rosacruz del siglo XVI y XVII. De hecho sus postulados de partida eran extraídos directamente de la tradición hermética: "lo semejante cura a lo semejante" y "el veneno se transforma en remedio", es decir, que es a través de administrar productos muy diluidos que tengan la misma carga vibracional que la enfermedad que se trata de combatir para que surta el efecto deseado y estimule las defensas del organismo. La teoría de Hahnemann luego dió origen, de manera más científica, a las vacunas. Frecuentemente las materias primas iniciales son vegetales; se sacan y se dejan en maceración, así se obtienen las "tinturas madres" que diluidas y agitadas enérgicamente operarán una estimulación de las defensas naturales del paciente.

          Pues bien, esto mismo es lo que propone otro sistema curativo de gran auge en nuestros días. Ideado por Edward Bach, éste tomó sus ideas de un espiritista norteamericano, que había recogido mucha información sobre elíxires curativos, canalizada a través de un medium llamado Kewin Ryerson. Edward Bach reconocía que su sistema carecía de base científica y era puramente intuitivo; era bacteriólogo y homeópata. y empezó a aplicar vacunas obtenidas por estos procedimientos en patologías de tipo mental...  no pudo evitar molestos efectos secundarios que le sugirieron otro tipo de preparación de las "tinturas matrices". Bach se dedicó a exponer al sol agua que contuviera distintos tipos de flores. No se guiaba por nada más que por su intuición y fue así como preparó 38 "esencias florales" que administraba mediante gotas que el paciente tragaba. Lo más sorprendente de todo es que, siendo la teoría  más que cuestionable y sin ningún tipo de base científica, las tinturas parecen funcionar en determinados enfermos. Yo no me lo creería de no ser por que Daniel Aguirre, el encargado de establecer cada semana la "agenda" de actividades en el programa "Luces en la Oscuridad", logró curarle varias patologías que otras técnicas no habían aliviado siquiera. El se lo cree, porque ha experimentado mejoría, pero no se lo explica, ni creo que haya nadie que logre explicarlo si no es que recurre a la muy mesmeriana autosugestión, a la fé y al inefable placebo.

          Estas técnicas fallan cuando solo se trata de diagnosticar. La iridiología, por ejemplo, después de décadas de aspirar a ser tomada en serio, no ha podido soportar un somero análisis científico. En cuanto a la cromoterapia, si bien es cierto que los colores, por el motivo que sean, ya sea por sus cualidades "vibracionales" o bien, por el impacto que provocan en nuestra retina, influyen en nuestro estado de ánimo, están muy lejos de tener un valor terapéutico y en cuanto a los cristales estamos como en la magnetoterapia, si se le tiene fé curan, si no, usted está haciendo el idiota cambiándose uno y otro día de cuarzos. Lo mismo vale para la aromaterapia o la aurasomaterapia, variantes de las terapias del color que utilizan hierbas, estractos y aceites. Inventada por Vicky Wall, una clarividente londinente, hizo corresponder a cada "chakra" un color y estableció una correspondencia entre el aura y el cuerpo. Con la aromaterapia pasa como con los colores, los hay que gustan y los hay que repelen... Confeccionados aceites vegetales con hierbas aromáticas, estas son aplicadas mediante masajes. Si bien es cierto que en algunas culturas tradicionales y medicinas antiguas se hacían eco de la importancia de los olores, la aromaterapia de la Nueva Era no las ha tenido para nada en cuenta. Nuevamente estamos ante un método "intuitivo" y por tanto, problemático, ante el cual no hay que sopesar a quienes ha beneficiado y a cuantos a creado éspectativas de curación no operadas.

          Las técnicas osteopáticas y quiroprácticas son otra cosa. Tienen algo que ver con las técnicas de trabajo corporal y con la concepción de que posiciones erróneas provocan alteraciones en la salud y molestias; algunas de estas derivan de la antigua medicina tradicional china uno de cuyos aspectos centrales es la teoría y práctica de la acupuntura. Si, como, pretende la medicina china, los desarreglos físicos no son sino malas canalizaciones o bloqueos del Ch’i (la energía), que se provocan en una especie de réplica de nuestro cuerpo, similar, pero mucho más sutil, todo el problema consiste en la manera en que podremos restablecer la canalización y el fluido normal de energía. Para eso están las agujas que inciden en los "meridianos" o canales por donde discurre el Ch’i. La teoría no es aceptada por la ciencia médica occidental, pero los médicos no cuestionan las excelencias de una práctica acertada y lo espectacular de sus curas.

          La acupuntura ha tenido muchas derivaciones que han cabalgado junto a la Nueva Era. algunas de ellas son antiguas. Combinando los puntos sensibles establecidos por la acupuntura y las técnicas de moxibustión (utilización del calor  o de la quema de maderas) derivó la técnica de las ventosas. Se acerca una pequeña tea a una especie de bombilla vacía y cuando el calor interior ha operado el vacío, se aplica a uno de los puntos sensibles en acupuntura. Se producirá un efecto ventosa al que se atribuyen cualidades terapéuticas.

          Esos mismos puntos de acupuntura son tenidos en cuenta en los masajes de procendencia oriental -fundamentalmente, reiki y shiatsu- realizados con los dedos. La acupresión ha sido el origen de otro paquede de técnicas muy curiosas en las que no faltan las curaciones. Este conjunto recibe genéricamente el nombre de "reflexología", su fundamento es que cada zona del cuerpo se "refleja" en una parte determinada del mismo; se trata entonces de establecer el mapa de la totalidad del cuerpo en aquella parte concreta que lo resume. Para unos será la oreja y de ahí derivara la "auriculoterapia"; para otros será el pié y su tratamiento a base de masages y acupresión, será conocido como "reflexoterapia podal". De esta última existen distintas variedades: la "Técnica Metamórfica" y el "Método Grinberg" fundamentalmente.

          He estado hablando con pacientes y terapeutas relacionados con estas técnicas. La impresión ha sido siempre la misma: tienen un nivel aceptable de funcionamiento que está muy por encima de su nivel de elaboración teórica. Un par de queridos amigos siguieron un tratamiento de auriculoterapia para adelgazar; al cobo de un par de meses habían quedado convertidos en sílfides y para ello bastó un régimen no excesivamente estricto, y unas grapas de acupuntura en el lóbulo de la oreja. Los partidarios de la auriculoterapia sostienen que la forma de la oreja evidencia las formas de un feto desarrollado en el claustro materno, bastará trazar un mapa de este feto para situar los puntos de acupuntura sobre la que actuarán las grapas en unos casos y los alfileres en otros. Lo que me llama la atención es que esta técnica que estuvo de moda hará una década, esté en trance de desaparición en la actualidad. O bien la técnica no funciona tan correctamente como sus defensores pretenden, o bien se trata simplemente de modas.

          En este momento, la moda reflexológica va a favor de lo podal. Fuí a ver a Carmen Boira, una de las terapeutas que utilizan este sistema para que me aleccionara. Está reconocida por la central londinense como terapeuta titulada y bastante gente me ha hablado del éxito, casi milagroso, de algunas de sus tratamientos. Carmen me explica el origen de la técnica. Fue un inglés, Robert Saint John, quien tratando niños mongólicos desesperaba por la ineficacia de los tratamientos convencionales. Saint-John, con uno de sus pacientes, decidió no hacer nada, simplemente acariciarle el pié como aconsejaba la "reflexología podal". Y el niño reaccionó. Esto le hizo meditar sobre los motivos que habían producido la "metamórfosis". Luego probó con niños autistas perfeccionando la técnica; iba aplicando masaje en progresión por pié, mano y cabeza y los efectos curativos se producían. Utilizando esta técnica Carmen Boira ha llegado a recuperar hasta la completa rehabilitación a pacientes en coma o a regenerar médulas espinales rotas; su tratamiento siempre ha sido complementario con el que ofrece la medicina convencional, pero ha tenido éxito allí donde ésta reconocía su fracaso. Con la chica en coma, bastaron unos días de paciente masaje podal para que distendiera los dedos de las manos, luego abriera los ojos y en seis meses pudiera integrarse en los ejercicios de recuperación del hospital. Carmen Boira me habla de que en algunos casos la "técnica metamórfica" solo puede ayudar a morir. Pero también esto no es desdeñable.

          ¿Pero por qué el pié? La técnica afirma que "los pies son nuestra base, los cimientos sobre los que nos equilibramos, desde donde nos proyectamos hacia algo más elevado. Hablamos de "echar raíces", "arraigarse", de alguién que es muy "terrenal", que está muy en contacto con la realidad. Decimos que estamos "desarraigados" cuando nos sentimos perdidos, alejados o separados de nuestro pasado, nuestra familia u hogar. La conexión psicológica entre la madre y la tierra se expresa cuando decimos que el bebé busca el pezón como una "raíz". Los pies son nuestro vínculo con la tierra, nuestro puente entre las esferas más altas y el reino terrenal. La forma en que los pies nos unen a la tierra, crea también un profundo simbolismo, el de la manifestación en la materia de nuestra naturaleza más elevada", leo en un libro que me ha dejado Carmen, escrito por otro de los maestros de "metamorficos", Gaston Saint Pierre. El telurismo aparece por primera vez en este estudio, no será sin duda, la  última.

          No albergo la menor duda sobre las curaciones de Carmen Boira; en realidad, ella es quien menos me ha hablado de ellas, otros que la conocen bien me las mencionan. Antes de practicar esta técnica Carmen se dedicaba a la sanación, curaba, fundamentalmente, por imposición de manos. El paciente permanecía en una actitud pasiva, su única aportación al proceso era la fé en el sanador. Esto no terminaba de satisfacerle y cuando entró en la escuela metamórfica, lo que más le satisfizo fue aprender que el papel del terapeuta era únicamente el de ser un "catalizador de energía", dependiendo todo lo demás del paciente. Una vez más, tambien en esta técnica, toda curación es, en el fondo, una autocuración. Si aquella chica en coma no hubiera querido recuperarse, si no hubiera dispuesto de una voluntad inquebrantable de dejar atrás su postración, aun estaría alimentada por sonda en lugar de llevar una vida normal.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

Notas sobre la New Age (IV de V). José Argüelles y el arte planetario

Infokrisis.- Hace veinte años, uno de los fenómenos más interesantes de la New Age era todo el grupo surgido en torno a José Argüelles y su Arte Planetario. En la época realizamos algunas entrevistas y pudimos reunir documentación sobre esta corriente. A decir verdad, hoy puede añadirse poca cosa, salvo que el movimiento se “apagó”. El vídeo introductivo es un resumen de las ideas de Argüelles.

 

José Argüelles y el Arte Planetario

          Una de las componentes más interesantes de la Nueva Era, es José Argüelles y sus "Días de Convergencia Armónica". Y lo hemos colocado en último lugar por que en el pensamiento de José Argüelles entra la misma componente universalista que en el caso de Sri Aurobindo, el chamanismo latinoamericano de corte castanediano y el telurismo propio de los seguidores de la teoría Gaia y de la espiritualidad femenina.

          Argüelles nació en Méjico en 1939. Cursa estudios de historia y bellas artes, se doctora igualmente en Filosofía y pasa a ser docente en la Universidad de California. Se cría en los ideales del ecologismo y del universalismo y una estas perspectivas a su vocación de artista, poeta y chicano. Interesado particularmente por la cultura maya, en 1972 fue alumno de Chgyam Trungpa Rimpoche, un budista tibetano absolutamente desconcertarte Luis Racionero conoció en su periplo californiano. Argüelles trabajó con Trungpa en el marco del Instituto Naropa, primera universidad budista de los EE.UU. Racionero dice y dice bien que Trumgpa iba, como su nombre indica, habitualmente trompa; solía asistir a fiestas induciendo a que la gente se despojara de sus ropas siendo él el primero en hacerlo. Racionero recuerda que "El lama emanaba ese tuvo característico que he notado en varios gurús que le olivdo: una mezcla de ajo, sudor y semen". Con todo Trungpa es considerado como uno de los más brillantes introductores del budismo tibetano en Occidente. He leído la mayoría de sus libros  -"Abidharma", "Shambala", "El amanecer del tantra" y varios más en francés- creo que una cosa es la teoría y otra la práctica. En la teoría Trungpa era el mejor... en la práctica apenas un desmadrado.

          Y su alumno José Argüelles es considerado como uno de los intelectuales más brillantes de la Nueva Era. En 1987 promovió la celebración del "Día Mundial de Convergencia Armónica" que sucedía al "Festival del Día de la Tierra" una celebración que alcanzó gran consenso entre los movimientos ecologistas norteamericanos de los setenta. Preside el movimiento Ecología 2000 que recluta fundamentalmente en el medio artístico norteamericano a partir del cual ha estructurado su escuela "Planet Art", fundada en 1983.

          Para Argüelles el arte es justamente el redentor de la humanidad y lo que la salvará de cualquier tentación autodestructiva. El viejo lema hippi "haz el amor no la guerra", es sustituido por "La vida es Arte, la Tierra es el planeta del Arte". Cada ser humano, en tanto que "terrícola" tiene un precioso bagaje en su cerebro, su mente, capaz de segregar pensamientos y hacer de ellos arte verdadero. Su idea de arte es fundamentalmente ecológica y es tanto más válido contra más arraigado está el hombre en la Tierra.

          Junto a este ecologismo, las otras tres líneas de investigación de Argüelles están ligadas a su percepción del tiempo, al papel de la tradición maya y al universalismo. Argüelles acepta que el tiempo sea la cuarta dimensión y afirma que no fue Einstein quien le convenció sino el desvelamiento del calendario maya, una tarea que le llevó más de treinta años. Nuestro calendario gregoriano -y por tanto la percepción del tiempo que deriva de él- se basa en la división del tiempo en doce meses y en unidades horarias de senta minutos cada una y que Argüelles hace coincidir con la percepción de la tercera dimensión. Pero la proporción 12:60 no es la correcta por que limita nuestro universo al de las tres dimensiones y hurta la cuarta. A esa se puede acceder mediante una reforma del calendario y la instauración de la proporción 13:20 que Argüelles reconstruye a partir del calendario maya. "La frecuencia temporal maya correspondería a la cuarta dimensión", sentencia Argüelles.

          La frecuencia natural del tiempo correspondería a la observación, no del recorrido del sol a través de los 360º de la elíptica, sino de las trece lunaciones. De ahí surge la proporción 13:20 que sería la originaria. Esa sustitución se hizo efectiva en 1583 con la destrucción del calendario maya y la negativa a una percepción en cuatro dimensiones. Es precisamente en esto y no en otra cosa que Argüelles encuentra el origen de las distintas patologías sociales que se han producido en los últimos cuatrocientos años y que han terminado por generar desequilibrios profundos en Gaia y en todo lo que vive sobre ella. Si los hombres no disponemos sino en forma muy atenuada de capacidad de telepatía y clarividencia esto se debe a que nuestra realidad se desenvuelve en tres y no en las cuatro dimensiones originarias.

          En este punto Argüelles propone una serie de "happenings" planetarios para dar a la humanidad una nueva conciencia de su unidad. Son los "Días de Convergencia Armónica" realizados bajo la bandera de la paz ideada por Nicolás Roerich cuyos tres puntos son interpretados por Argüelles como los indicativos de la ciencia, el arte y el espíritu. También aquí, como en el caso de Buena Voluntad Mundial y de los discípulos de Alice A. Baile, las Naciones Unidas y demás organismos internacionales son aprobados entusiásticamente por este sector como embriones de un "gobierno mundial".

          En EE.UU. los sectores "New Age" atribuyen cualidades milagrosas a estos festivales. Gracias a ellos, afirman, el comunismo ha desaparecido y las tensiones mundiales tienden a suavizarse. Me pregunto si en Ruanda opinarán lo mismo o si los bosnios no tomarán esto como una cínica burla. Por no recordar a los afectados por el SIDA o los "meninos da rua" brasileños... Argüelles sostiene -contra toda lógica- y manejando los datos extraídos del desciframiento del ccalendario maya, que hemos entrado en un nuevo ciclo "El Primer Ciclo Celestial" iniciado el 17 de agosto de 1987. Lo que hubo antes, el período negro y turbulento que precedió era el "Noveno Ciclo Infernal". Este nuevo ciclo en el que nos hallamos tiene su equivalente en la Edad de Oro paradisíaca propia de las tradiciones clásicas. Los festivales mundiales  -hay varios: "Día de la Nave Tierra", "Convergencia Armónica", "Portal 11:11", "Día para la Paz, etc."- generan "vibraciones positivas", que liberan "principios arquetípicos" en el cosmos. Todo esto parece completamente abstruso y, desde luego, lo es; y a medida que uno va penetrando más y más en su temática y prácticas -"Acupuntura planetaria", "Siembra de Cristales", "Anagnorisis", etc.- va creciendo la idea de que aquí hay mucha fantasía nacida al calor del cannabis y demás alucinógenos. O mucha ingenuidad. Y mucha más credulidad. Sin embargo estos "festivales" son lo más característico de la New Age. Es como para desconfiar de la totalidad del movimiento...

         El primer "Día de Convergencia Armónica” tuvo lugar el 16 de junio de 1986.

 

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