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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

En este 12 de octubre recordar que el aparato del Estado es hoy el único instrumento jurídico y de poder contra la globalización

Infokrisis.- La celebración del Día de la Nación Española llega justo en el momento en que la crisis alcanza un momento dramático: con las bolsas mundiales al borde del desplome, con una operación mundial de salvación de las entidades de crédito que implicará a corto plazo aumento de los impuestos y de la inflación. Ante esta situación, estar quietos supone asumir un fatalismo que afectará negativamente en nuestro futuro y condicionará el de nuestros hijos.

A esto se unen los problemas que la economía mundial arrastra desde hace años: deslocalización de empresas a China, aumento de las importaciones procedentes de Asia, crisis del petróleo, aumento de las superficies dedicadas a biocarburantes y, por consiguiente, alza en el precio de los alimentos, y oleadas migratorias que abandonan sus países de origen y llegan a Europa...

El PP y el PSOE han generado un modelo económico basado en tres columnas: construcción, turismo-servicios y especulación. Este modelo ha fracasado: ambos partidos son responsables de que en España la crisis sea todavía más grave que en el resto del mundo.

Durante 10 años, en España ha ido aumentando el PIB y disminuyendo la capacidad adquisitiva de los trabajadores ¡y eso se ha considerado un éxito! ¿para quién? Para la banca, para los especuladores, para la patronal de la construcción… ¡para los mismos que el plan del gobierno Zapatero acude en su ayuda con 30.000 millones de euros! En esto consiste la “política social” de Zapatero: salvar a la banca, a constructores y especuladores con dinero público.

La mentira es todavía más sangrante en la medida en que Zapatero y Solbes han contado que esos 30.000 millones eran “para abrir la espita del crédito” ¡Una y mil veces mentira! Esos 30.000 millones son para que los bancos puedan afrontar los 30.000 millones de deudas que han contraído al poner en circulación bonos y al haber solicitado créditos a otros bancos y que vencen a fin de año. El gobierno Zapatero que logró engañar a 12.000.000 de españoles negando la crisis económica y atrayendo su voto, el gobierno de la mentira, el gobierno de ineptos e incapaces como la Pajín, la “Bibiana” Aído y demás mujeres de cuota, está en el poder porque logró enmascarar sus repetidos fracasos en la anterior legislatura con una mentira mil veces repetida.

La crisis de la mundialización

Esta es la crisis de la mundialización y del “orden viejo”. El final de esta crisis requiere medidas que ni el PSOE ni el PP están en condiciones de aplicar porque ellos han sido en España las dos columnas sobre las que se ha sostenido el “orden viejo”: el orden de la globalización, de la sumisión al gran capital, de la inestabilidad laboral, del capital sin fronteras, de la inmigración masiva y de la deslocalización.

Afrontar la lucha contra esta crisis supone afrontar la lucha contra la mundialización y preparar un mundo post-globalizado.

Por eso:

- Es preciso defender de nuestra industria, nuestros trabajadores, nuestro sistema de producción, de la ofensiva asiática. Y para ello es preciso reimplantar aranceles y prohibir importaciones masivas.

- Es preciso que Europa se desenganche de la economía globalizada y genere un espacio económico homogéneo, propio, autónomo, con una economía integrada y protegida de las migraciones de capital y la deslocalizaciones.

- Es preciso crear industria, dar marcha atrás a las deslocalizaciones y detener la locura de la inmigración masiva que, hoy, cuando la crisis empieza a evidenciar su profundidad, sigue llegando y supera los 6.000.000 de inmigrantes en España.

Tales son las primeras medidas que tienen como objetivo romper la globalización.

En este momento no existe otro instrumento jurídico consolidado, con recursos y con un arsenal legislativo suficiente para impedir que la globalización nos arruine que el Estado Nacional. La defensa de su integridad y de su unidad es una necesidad.

Por eso es preciso cerrar de una vez y para siempre la polémica de las “autonomías” afirmando inequívocamente y sin sombra de dudas la primacía del Estado Nacional del que las Autonomías son sólo partes subordinadas para evitar cortar que a la ofensiva “por arriba” contra el Estado Nacional (a través del mundialismo) prosiga la ofensiva “por abajo” (a través de las autonomías).

Reconocemos la existencia de tres niveles de identidad: la identidad que deriva de haber nacido en tal o cual región del Estado, la identidad Nacional y la identidad europea que nos hace a todos hijos de la misma cultura. Pero, hoy estos tres niveles de identidad son arrojados unos contra otros por políticos desaprensivos que intentan hacer de los sentimientos identitarios un escudo para defender mejor sus intereses y prebendas. El Estado de las Autonomías es ingobernable y ha fracasado y todo lo que no sea aceptar esta realidad, es engañarse.

España no es hoy un país “descentralizado” sino atomizado, formado por pequeñas taifas que acen imposible estructurar políticas estatales. Esta situación es inviable en condiciones normales e insoportable en tiempos de crisis como los que tenemos ante la vista.

Es preciso recordar que en esta tierra, los españoles son los primero. Ni los banqueros, ni los especuladores, ni el ladrillo, ni los inmigrantes, ni los políticos haraganes, ineptos y/o corruptos están por delante de los trabajadores españoles ni de nuestros derechos.

Frente al “patriotismo” del que hacen gala los defensores de los banqueros y de los especuladores, los defensores de la inmigración masiva y del ladrillo, hoy solamente hay un patriotismo admisible: una concepción social del patriotismo.

Y de ahí que en éste 12 de octubre debamos recordar: no hay más patriotismo que el que defiende los derechos de los trabajadores españoles.

Si queréis hacer algo por vosotros mismos y por vuestros seres queridos, por vuestras familias y vuestros hijos, salid expresar vuestra oposición al gobierno mentiroso e inepto y contra la clase política preocupada sólo por sus negocios e intereses.

Si queréis que aumenten las dudas sobre vuestro futuro permaneced callaros, seguid votando con fidelidad bovina al PP y al PSOE, los promotores de la globalización y los causantes de que la crisis económica en España sea todavía mayor que en cualquier otro país de Europa.

Es la hora de la movilización nacional contra la crisis, en defensa de los derechos de los trabajadores y de la unidad del Estado: o de lo contrario nos irán robando uno tras otro, todos los derechos sociales conquistados, y terminarán considerando como “derechos” el haber roto al Estado en 17 parcelas con 17 fronteras interiores para mayor lucro de la clase política.

¡Adelante con la defensa de nuestros derechos sociales! ¡En defensa de nuestra identidad!

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com

Infokrisis.- Por un error nos olvidamos de incluir la publicidad del número 11 de la Revista Identidad, justo ahora cuando está a punto de aparecer el número 12. Rectificamos de todas formas nuestro error, recomendando a nuestros 1000 lectores diarios que adquiran el número 11 de IdentidaD en su kiosco, se suscriban o lo soliciten directamente a idepress7@gmail.com. Así mismo participamos a nuestros lectores de la aparición de la obra de Pierre Vial, La Caballería del Honor publicada por las ediciones Identidad.

Psicopatología del amor a los animales y otras nureosis (II de II)

Infokrisis.- Despues de la introducción que hemos dado en la primera parte de este pequeño estudio, pasamos en esta segunda y última parte a enumerar las distintas formas de neurosis que puede encubrir el "amor a los animales". Hemos puesto particular énfasis en una de las más llamativas que afecta, especialmente, a algunos detractores extremistas de la fiesta del toreo. Con esto liquidamos un tema que nos parece, curioso y digno de que fuera investigado en las facultades de psicología.

 

Las neurosis derivadas del “amor a los animales”

Todo lo anterior nos lleva a reconocer una serie de neurosis (literalmente: enfermedad funcional del sistema nervioso caracterizada principalmente por la inestabilidad emocional), generalmente de carácter leve… salvo que adquieran rasgos extremos. Y este condicional es importante, porque, el que suscribe no alberga la menor duda de que muchos “amantes de los animales” en sus vertientes más extremas, están como las maracas de machín o, ya que hablamos de animales, como las cabras que tuve que inopinadamente daban saltos absurdos desde los más inverosímiles lugares. Sí, también tuve cabras...

Podemos distinguir un cierto número de tipologías que revisten esta neurosis. Vamos a repasarlas brevemente:

1) El amor a los animales como reflejo de la propia soledad.- Hay gente que depara hacia sus mascotas unos cuidados muy superiores a los que tienen consigo mismos. Los he visto acariciando lúbricamente la panza de hembras de danés o peinando y repeinando a odiosos caniches. En cierta ocasión confundí al galgo afgano rubio, incorporado en el asiento trasero del vehículo de un amigo con una rubia despampanante cuyos cabellos caían en cascada sobre unos improbables hombros, pues hasta tal punto los tenía cuidados que no desmerecían en nada los de una hembra de trapío.

Estas actitudes de mimo exagerado hacia los animales son el reflejo de la propia soledad del propietario de la mascota. Dentro de la sociedad tenemos iguales a los que podemos deparar cariño: hijos, familiares próximos, amigos entrañables, o incluso otros seres humanos desconocidos que sufren del mal de la época, la soledad. En ocasiones no se trata de una soledad física, sino interior: cuando la mente está vacía, carece de intereses y preocupaciones, es posible que algunos humanos se "vuelquen" hacia los animales como se volcarían hacia un scaletrix o a una colección filatélica.

De hecho, todas las formas de neurosis hacia los animales indican algún tipo de carencia. La mujer soltera, el matrimonio sin hijos, el gay desengañado del mundo gay o periódicamente desengañado de su compañero periódico, tienen una tendencia a proyectar sobre su mascota todo el amor y el cariño que no pueden proyectar a otro ser querido.

No hacen daño a nadie, pero su soledad es tan evidente que, frecuentemente uno está tentado de invitarles a una copa en territorio neutral. Si el sueño de la razón produce –inevitablemente- monstruos, la soledad produce comportamientos monstruosos.

2) El resentimiento hacia los humanos.- Todos hemos sufrido desengaños y golpes duros de amigos, novias, novietas, familiares, amores y amoríos. Frecuentemente, no hemos entendido por qué se nos ha hecho daño, ni por qué otros se han aprovechado de nuestro dolor y de nuestra decepción. Pero eso no es motivo suficiente para renunciar a la compañía de lo humano. Un matrimonio se puede romper, pero hay muchas más mujeres que, sin duda, encajan con nosotros, puede convertirse en nuestra nuevas compañeras titulares, suplentes u ocasionales, sin necesidad de que nos arrojemos a comprar la mascota más abrakadabrante o que nos enganchemos en un curso de cocina o de cata de vinos (salvo que no sea para ligar).

Una decepción profunda, especialmente en la juventud, puede determinar nuestro comportamiento futuro. Universalizar el daño que alguien nos ha podido hacer a todo lo que camine erguido sobre las piernas parece excesivo, y mucho más excesivo transferir nuestro exceso de cariño a una mascota que ni entiende de amores ni de cariños sino solamente de instintos.

Es cierto que la “humanidad” (si es que puede otorgarse a este concepto carta de naturaleza) ha cometido los mayores errores en la conducción de su destino. Con el planeta envenenado, con los recursos en vías de agotamiento, buena parte de la humanidad y la totalidad de la clase política miran hacia otro lado. La “humanidad” decepciona más que jugar a las quinielas y mucho más que el rasca-rasca de la ONCE, pero no tanto como para arrojarnos en brazos de los animales. Hacerlo implica una carencia y un juicio enturbiado. De la misma forma que el reconocimiento de las carencias y el sinsentido de la monarquía moderna no debe hacernos olvidar las grandezas pasadas de los grandes Austrias, de nuestros reyes de la Reconquista o la gesta de la nobleza visigoda, el odio hacia tal o cual ser humano no puede arrastrar el odio a toda la humanidad y el refugiarse en los animales como “interlocutores válidos” para paliar nuestra soledad.

3) La transferencia sado-masoquista: el sexo es un "gran misterio" que diría Crowley y también un gran espejo de deseos, traumas y frustraciones. Estas últimas semanas no han dejado de sorprenderme algunas noticias aparecidas en la prensa. Reconozco que las protestas antitaurinas no han dejado de sorprenderme por su agresividad. En 1997, en Barcelona, entonces en vías de ser declarada “ciudad antitaurina”, ya tuve la primera sorpresa cuando los activitistas antitaurinos lograron prohibir la representación de la Carmen de Bizet, coreografiada por Salvador Tábora porque un rejoneador mataba a un toro en la Plaza de Toros de la Monumental. Será porque Carmen es una de las pocas óperas que no me han hecho bostezar que recuerdo ese episodio como el principio de mi alerta sobre algo que no funcionaba en los amantes de los animales. En los diez años siguientes, los activistas antitaurinos han multiplicado sus protestas. El 18 de junio de 2007 llegaron al límite convocando una manifestación durante una corrida de toros. Asistieron 5.000 antitaurinos llegados de toda España que “sitiaron” la plaza de toros Monumental, llena hasta la bandera con sus 18.000 espectadores protaurinos. Los primeros llamaron “asesinos” a los segundos. José Tomas fue aplaudido. Entre los “asesinos” figuraba la duquesa de Alba… esa venerable anciana casadera.

Son curiosos estos antitaurinos. Un amigo que había realizado un documental aún inedito sobre las corridas de toros, me comentaba que había intentado dar una visión equilibrada de la fiesta, a favor y en contra. Cuando terminaron el documental, la productora organizó una fiesta agradeciendo a todos los que habían colaborado de una manera u otra. Invitaron a taurinos y antitaurinos. Los primeros no tuvieron inconveniente en asistir sin preguntar quien más estaba invitado. Daban por supuesto que estarían presentes los antitaurinos pero era un buen momento para intercambiar impresiones con ellos en terreno neutral. Los segundos no asistieron al saber la presencia de los primeros: ellos “no se mezclaban con asesinos”. ¿Cuál es la postura correcta? Seguramente la tolerante. Pero la tolerancia no estaba del lado antitaurino.

Esto ocurría en 2006. El año antes, la Barcelona del tripartito había declarado a la villa condal el título de “ciudad antitaurina”.

En Las Ventas las cosas no iban mucho mejor. El 30 de septiembre de 2008, seis activistas antitaurinos de la Fundacion Equanimal (que dice ser “una organización que da la cara por los animales”) irrumpían en el ruedo en plena corrida para demostrar su protesta. Acabaron ante el Juez de Instrucción del nº 32 de Madrid. El juez entendió que la medida no era sancionable y los dejó en libertad sin más molestias. Están los tiempos como para preocuparse cuatro atontolinados con ganas de hacerse masacrar…

Por que, efectivamente, desplegar pancartas insultando a los espectadores en el centro de una plaza llena no es tener “valor”, sino cometer un acto de irresponsabilidad. Sería como ir a una carnicería para hacer publicidad del vegetarianismo, y tan solo tiene parangón con la estupidez de Pepe Bono, entonces ministro de Defensa, cuando fue al Pentágono a decir, con una seriedad pasmosa a los mandos del ministerio de la defensa norteamericano que él “prefería morir a matar”, lo cual equivalía a llamar a los militares “asesinos”. O intentar difundir rap negrata en una velada wagneriana en el Liceo de Barcelona…

Anteayer mismo, una organización de defensa de los animales denunció ante el Parlamento Europeo en Bruselas las corridas de toros con una protesta de treinta personas semidesnudas que simulaban tener banderillas clavadas en la espalda. Las siglas en inglés del grupo proponía “Gente por el Tratamiento Ético de los Animales” es PETA, que en la lengua de Cervantes suena incluso más rotundo. Las consignas rezaba: "Ponte en la piel del toro. Abolición de la tauromaquia". En junio pasado, toreros como el colombiano César Rincón y el español Enrique Ponce habían salido al ruedo en el Europarlamento para defender el toreo. El camino lo había abierto Alaska (esa chica que canta mal desde hace treinta y tantos años, a la que entrevisté en 2000 y comprobé por mí mismo sus limitaciones intelectuales más que patentes, pasa por musa de la “movida” y suele vestir de manera estrafalaria, uno de los síntomas del trastorno bipolar) que no dudó en fotografiar su excedente de humanidad con tres banderillas de atrezzo clavadas en la espalda...

Oíga, toda esta forma de protestar no es excesivamente normal: si ves a una chati en la calle tirada en el suelo y desnuda con una banderilla en la espalda se te ocurre cualquier cosa antes que pensar en que protesta por las corridos. ¿Es una streaper que reivindica mejores condiciones laborales? ¿acaso una meretriz anunciando su producto? ¿una nudista en ejercicio de su causa? ¿Acaso una masoca pidiendo guerra? ¡Vaya usted a saber! Cualquier cosa antes que pensar en el tema taurino.

Un cuerpo desnudo, lamentándolo mucho, remite, sobre todo, ante todo y por encima de todo, al sexo, salvo que tenga lugar en un lugar en el que la abundancia de carnaca inhiba la sexualidad, como una playa o un congreso nudista. Y lo sorprendente es que casi tenga que pedir perdón por esta frase, cuando la desnudez humana esta íntimamente vinculada a la atracción sexual. Y es bueno que así siga siendo porque demostrará, a fin de cuentas, que algunos todavía no tenemos los instintos anestesiados con litros de pentotal sódico.

Fijémonos en la imagen: gentes en el centro de la plaza (nuevo coliseo romano) provocando al personal y buscando el martirio (pues no iban, desde luego, a convencer a los antitaurinos llamándolos "asesinos" e insultándolos). Cuerpos femeninos desnudos tendidos luciendo banderillas en la espalda. ¿Me estoy equivocando si veo en estas protestas sublimaciones de una sexualidad masoquista presente en muchos antitaurinos?

El antitaurino en el centro de un ruedo, rodeado de un público hululante que los observa entre fastidiado e iracundo por interrumpir el espectáculo, les hace sentir como los pobres cristianos llevados por esbirros romanos al circo para enfrentarse a las fieras que inevitablemente los devorarán, o para ocupar el lugar del toro en el martirio-espectáculo que es, a fin de cuentas, una corrida de toros.

El antitaurino -¿por su “amor al toro” arquetipo de la virilidad? ¿por sus pulsiones masoquistas?- desearía sustituir al toro en el ruedo y ser él la víctima del suplicio, un suplicio del que a nadie se le escapan sus connotaciones sexuales. La figura del torero resalta por sus genitales y sus nalgas, estiliza su figura en los pases y todos los toreros consideran que su arte tiene mucho que ver con la sexualidad. Muchos han confesado que los pases del toro con su rozamiento les provoca erecciones en plena corrida, otros tienen por costumbre abstenerse relaciones sexuales antes de la corrida, incluso de masturbarse, pues “el toro lo sabe”… En el arte del toreo hay mucho de sexualidad, pero en las protestas antitaurinas la sexualidad que queda delatada es la de los activistas.

En las relaciones sadomasoquistas la parte pasiva se pone en manos del sádico para que haga con su cuerpo lo que desee. Análogamente, los antitaurinos se exponen indefensos gustosamente en el centro de miles de miradas (una de las fantasías habituales del masoquismo). Y en cuanto a esa proliferación de fotos de cuerpos femeninos desnudos con banderillas en la espalda, caídos en el suelo, es una imagen es, ni más ni menos, una fantasía que satisface tanto al masoquista que gusta mostrarse débil, vencido y expuesto, como al sádico que en pie observa al cuerpo que ha dominado y que tiene a sus pies.

En el cristianismo del siglo XIX existía una técnica de expiación de los pecados que inicialmente admitió el Vaticano. Era el llamado “sacrificio pro victimal”, en la que el penitente asumía los pecados de otras personas, intentando expiarlos mediante maceraciones y castigos autoinflingidos. En el llamado “vintrasismo” (la secta fundada por Pierre Vintras)  esta técnica llegó a su exasperación y derivó, como era inevitable, en prácticas sadomasoquistas. Los antitaurinos van por los mismos pasos: de un lado intentan redimir al toro de su martirio y hacerse ellos mismos objeto del juego erótico-taurino que incluso el mismo Almodóvar identificó en la que, en lo personal, creo que es su mejor película: Matador.

La redención del toro, implica transferir inconscientemente hacia ellos el martirio. No es lo que se dice una garantía de estabilidad mental. Uno hace esfuerzos por pensar qué problemas interiores tienen algunos antitaurimos para hacer tales alardes que delatan un caos en su subconsciente que haría frotar las manos al propio doctor Freud de encontrárselos en la sala de espera de su consulta.

Es posible estar equilibrado y protestar contra la tauromaquia (“de to’ tié que haber’” que diría "el Gallo" cuando le presentaron a Ortega y Gasset como filósofo), pero cuando se vulneran los límites de lo razonable, la protesta se convierte en un escaparate de la propia interioridad.

4) El humanismo ultra generoso: hay gente, como el que suscribe, partidario de restringir el título de “humano” a aquella minoría que aparte de comer y defecar tiene algún otro mérito que le haga acreedor del diploma de “cúspide de la evolución”. Hay otros, sin embargo, que prefieren extender el título de humano, no sólo a la totalidad de la especie humana (lo que ya nos parece mucho), sino incluso a algunas especies animales. Ahí están los fervorosos impulsores del Proyecto Gran Simio que han conseguido que el parlamento español (donde hay emboscado mucho simio o presunto tal) extienda los derechos humanos a los primates.

Se trata de una mala percepción de lo que es humano y de lo que no lo es. El ser humano es aquel que ha abandonado la estupidez (recuerden la frase de mi lama favorito) para tomar conciencia de sí mismo. Lo que define al ser humano es precisamente esto, el tener conciencia de sí mismo, y no el dominar unas pocas habilidades propias de niños de pocos meses.

El orangután es un proyecto frustrado de la evolución: es la única especie de mamífero superior al que no le importa carecer de un "hogar" propio. Cada noche, al acostarse, hace un nido nuevo. Ni siquiera se levanta para defecar. Duerme sobre sus propias heces y parece haber agotado su ciclo vital: apenas se reproduce y se extingue, no por que sea perseguido, sino porque no se reproduce. Es una especie que se agota por sí misma. El único derecho que cabría reconocerle es a una digna extinción, como a la rara avis de los comunistas todavía vivos y activos. No cabe reconocerles derechos humanos a especies que… no son humanas.

En cuanto a la experimentación científica con otros primates cabe decir que, difícilmente un científico se comportaría como un niño sádico empeñado en arrancar alas a las mariposas. Además, la imagen del científico que trabaja sólo pertenece al tiempo pasado. Hoy son equipos de científicos los que ejercen un trabajo de investigación: si uno de ellos plantea un experimento innecesario sobre un mono, los otros le censurarán su actitud y evitarán que el presupuesto de investigación, siempre escaso, se dilapide en lo superfluo. Así pues, el “ensañamiento científico” sobre los primates ya hace tiempo que cesó y también aquí el sentido común ha impuesto un código ético aceptado por todos. La investigación científica, por tanto, no es excusa para generalizar los derechos humanos a todo lo que se mueva. Si es algo, esta tendencia es un nuevo rostro de la neurosis.

Existen dos líneas diferentes de esta neurosis que derivan de dos actitudes distintas: la ignorancia es una de ellas (extender por ignorancia a todo lo que se mueva los mismos derechos que a lo humano) y la desvalorización de lo humano es otra (entender que lo humano y lo animal están en el mismo nivel, lo que implica, no que el reino animal es elevado a lo humano –algo imposible- sino que lo humano es solamente considerado desde el punto de vista de su estricta animalidad).

Ser ignorante no es ninguna enfermedad nerviosa, sin embargo, desvalorizar consciente y voluntariamente la naturaleza humana, degradarla hasta situarla en el rasero de los primates superiores, es una muestra de algo más peligroso: compartir la estupidez con los animales y odiar a la propia especie.

La pobre Jane Godall, apóstol de los primates, es heroica en cierto sentido, ridícula en otro y dramática en cualquier caso. El amor a la ciencia, como el amor a los animales, también tiene su límite, franqueado el cual se cae en formas de neurosis más o menos acusadas, con o sin premio Príncipe de Asturias.

También aquí, seguramente, son las malas experiencias personales con seres humanos, lo que hace que algunas personalidades frágiles tiendan a optar por preferir el reino animal a la compañía de los humanos. Pero, no por comprensible, estamos ante algo menos que una neurosis.

5. Exhibición de matonismo: Como se sabe hay especies de perros extremadamente agresivas que gozan del favor de determinados grupos sociales. En la actualidad y con cierta razón, el gobierno ha querido que existe un censo de estas razas y que sean los ayuntamientos quienes lo gestionen. Pitbull, mastines argentinos, doberman, etc., son razas que tienen un par de características comunes: dan la sensación de que son más tontos que otras razas de perros y precisan mayor tiempo en su adiestramiento básico, y de otro son extremadamente fuertes e incluso brutales. Es decir, lo tienen todo para no acercarse a ellos, y sin embargo algún colectivo hace de estas especies su mascota de compañía.

Cada cual es como es y el matonismo de algunos sujetos tiene su prolongación en su mascota que es vista, no como un animal de compañía, sino como una extensión de la propia personalidad que intenta ampliar el radio de acción y las potencialidades más bajas de la misma.

Es evidente que no todos los propietarios de estos perros responden a estas características. Algunos de ellos han optado por comprar un perro particularmente fiero para disuadir a posibles atacantes a su propiedad. Estos perros gozan de fama bien ganada de crueles y sanguinarios, así que, a fin de cuentas, disuaden que es de lo que se trataba. A otros les ha ocurrido algo todavía más simple: el vendedor de la tienda de perros les ha encajado una de estas razas porque tenía un excedente de los mismos o para deshacerse de ellos y no ha dudado en utilizar todos los argumentos del vendedor carente de escrúpulos: que si estos perros son muy inteligentes, que si son muy obedientes, que si aprenden pronto… no, ni son inteligentes, ni aprenden pronto, ni son obedientes especialmente cuando llevan 12 horas sin zamparse un filetillo. Recuerdo a un impresentable que conocí y que todavía sigue en la emisora de Luis del Olmo haciendo infumables programas de ocultismo que solía cambiar bienes tangibles por publicidad. Mister Guau, una empresa barcelonesa de perros, accedió al intercambio: cuando estaban de moda los siberianos le encajaron uno de estos bichos de ojos penetrantes. Se preocuparon de que lo viera de lado antes de llevárselo porque el pobre siberiano era completamente bizco. Años después intercambiaron con éste tipo, un pitbull de esos que “aprenden pronto”. Así que nuestro locutor intercambió más publicidad por los servicios de un adiestrador de perros. Al cabo de mes y medio, el pitbull seguía tan absolutamente asilvestrado como antes. No había nada que hacer. Era un leño, incapaz de sumir el más mínimo truco de adiestramiento.

Un perro de gran tamaño solamente puede tenerse en el campo. Y uno de estos perros agresivos, solamente puede tenerse en una jaula o de lo contrario puede dañar a personas y bienes que acierten a pasar por ahí. Además, su tontería congénita facilita el que cualquier ladrón lo pueda neutralizar con la mera exhibición de un hueso.

La inmensa mayoría de propietarios de este tipo de perros peligrosos, simplemente los consideran, como hemos dicho, una prolongación de la personalidad, un complemento y un refuerzo de la misma. En general,  quienes obran de este tipo tienen un bajo nivel de autoestima, se saben limitados y pequeños y precisan una mascota –a falta de un par de guardaespaldas con pinta de duros- que anuncie que han llegado y que genere respeto. Pobre diablo aquel que es respetado por la mascota que va delante de la correa.

6) La excentricidad confesable: conocí a una chica encantadora que en aquel momento tenía pirañas en el acuario. Me llamó la atención, pero como había otras cosas de ella que me llamaban mucho más la atención, no di mucha importancia al asunto. Mientras tenía compañia prescindía de las mascotas (seguramente por que  aquellas cubrían su necesidad de compañía y calor). Unos años después me la encontré por la calle con un animalejo extraño serpenteando entre sus piernas. Un hurón. No estaba, obviamente con nadie en ese momento. Cuando quiso regalarle algo a su hermano le regaló una iguana de la que todavía hay dudas sobre si se ausentó sin dejar señas o se la comió su perro pastor belga. Sí, hay gente que le gusta lo exótico.

Se trata aquí de una neurosis menor consistente en demostrar lo original que uno es teniendo una mascota que casi nadie tiene: una serpiente, un cocodrilo, un odioso escorpión. Tengo un matrimonio de amigos que durante años se dedicaron a la bonita cría del grillo. De su factoría salían semanalmente millones de grillos que alimentaban a las mascotas exóticas de media España. En cierto momento se fueron de vacaciones y al volver encontraron a todos los grillos muertos o agonizando: el sistema de calefacción había fallado. Los animales exóticos –iguanas, lagartos y lagartones- sufrieron durante algunos días hambre hasta que se recuperó el nivel de producción. Mis amigos dejaron el negocio de los grillos y se dedicaron a la publicidad. Sobre todo, coherencia.

Hubo un tiempo en que tener una iguana o un hurón era “original”. Ahora es señal de que en la tienda de animales se han desecho de un lote de estos bichos comprados a bajo precio. En un momento en el que todos los fenómenos sociales son de masas, es muy difícil ser original poseyendo una mascota que nadie más posee. No estamos en los tiempos de Blade Runner en donde tener un búho de verdad o un carnero de carne y hueso es un signo de poder (de hecho, el guión de la película se confeccionó sobre el libro ¿Sueñan los androides con ovejas metálicas?, clásico de la ciencia ficción).

Si alguien quiere demostrar algún rasgo de su personalidad o su propio estatus socio-económico y está lo suficientemente neurótico, es frecuente que lo haga a través de los animales. El famoso cura de Rennes-le-Château podrido de francos cuyo origen todavía hoy se ignora, tenía un zoológico en su jardín. Faisanes, serpientes exóticas, tigres y trigretones eran mostrados en sus jaulas para admiración del visitante. Cien años después, cualquier tahúr con fortuna derivada de la especulación o de la estafa pura y simple ha visto en el zoológico privado (jamás en la biblioteca privada, faltaría más) una forma de exhibir su poder. Desde Rodríguez Menéndez a los narcos colombianos.

Ya sea para demostrar originalidad o poder, la mascota es el recurso que indica cierta anemia en la imaginación y un obvio estado de dependencia hacia los animales.

7) Bestialismo: al documentarme sobre este tema he recurrido a libros y, por supuesto, a Internet. En la red he encontrado poco material, tirando a ninguno, y en la biblioteca las referencias a la etología me han confirmado en lo ya escrito en algunos artículos de infokrisis sobre los instintos animales (ver la serie de artículos titulada Militia). Así que he seguido escarbando en mi biblioteca. En los manuales de sexualidad he encontrado referencias al “bestialismo”, definida como todo tipo de parafilias en los que algún animal o animalejo entran en el juego sexual de la pareja o bien la cópula con algún animal. Como casi todas las parafilias ésta es bastante escalofriante para quienes no la compartimos y no puede de dejarnos de llamar la atención especialmente porque tiene que ver con la materia aquí tratada. Los psiquiatras se han interrogado sobre el origen del bestialismo, pero las respuestas no son concluyentes.

Los eruditos distinguen entre zoofilia (atracción hacia los animales) y bestialismo (acto sexual realizado con animales). Por lo visto hasta ahora, buena parte de las neurosis que hemos visto hasta ahora tienen como denominador común la zoofilia. Un “zoófilo” es aquel al que le gustan los animales, pero sin experimentar un deseo sexual. Un practicante del bestialismo, por el contrario, es el que se siente irreprimiblemente atraído hacia el coito con animales. Del bestialismo vamos a hablar a continuación. Dejando aparte el consabido caso de pastores que hasta no hace mucho pasaban meses enteros aislados con su ganado y sentían tentaciones lúbricas que saciaban con ovejas o cabras, el bestialismo es un fenómeno raro, pero no tan raro como para no ocupar un lugar en la red.

Una estadística sumergida en Wikipedia indicaba que en EEUU entre ¡un 10 y un 30% de personas! han tenido relaciones sexuales con animales… Y el Wiki añade: “la estadística aumenta hasta un 50% en jóvenes que viven cerca de granjas”… En el libro Mi Jardín Secreto de Nancy Friedman, sobre 180 mujeres norteamericanas entrevistadas el 10% confesaban como la cosa más natural del mundo el haber tenido relaciones con animales. Y realmente no debe ser algo tan infrecuente cuando el bestialismo está penado en todas las legislaciones de los países occidentales. En España, en cambio, no hay ninguna ley que prevenga actos de este tipo y se aplican las leyes contra el maltrato animal.

El título de algunas películas porno halladas en la red es suficientemente significativo: “Mi mujer follando con el mastín” o aquel clásico de “Que grande la tiene mi caballo loco” (en inglés suena mejor). De todos los clásicos de lo porno, los labios de Cicciolina jugando con el pene de un garañón es quizás uno de los espectáculos más antieróticos que hayamos visto en nuestra juventud. Uno tarda en recuperarse de tales imágenes.

Habitualmente, las parafilias derivan de la búsqueda insensata de nuevas experiencias sexuales e irrumpen en personalidades particularmente obsesionadas por el sexo. La multiplicidad de emociones fuertes, rebaja la intensidad de la emoción, así pues para seguir teniendo emociones fuertes hay que rectificar el tiro y buscar siempre novedades, como el cliente habitual de un burdel especializado en número sofisticados al que después de una larga negociación el cliente habitual termina pidiendo: “¿tienen algo en peces?”. Decididamente, los labios de un besugo recuerdan a los labios recauchutados atiborrados de botox de cualquier producto erótico de consumo. Y el locutor de Punto Radio que antes os mencionaba –os lo juro por mis hijos- en directo y en cierto programa olvidable, le espetó a modo de piropo a una vidente: “Aquí está maga Iris con esos ojos de vaca…”. Y se quedó tan fresco. Comparar una mirada femenina con la de una vaca evidencia cierta perturbación mental, además de una indescriptible tontería.

Cuando esta parafilia no deriva de la curiosidad sino de la obsesión por lo animal, la cosa es mucho más grave. Las tipologías son varias: desde el marido voyerista que no toleraría jamás que su mujer hiciera el amor con otro hombre, pero que no tiene inconveniente en que el pastor alemán (raza de perro) penetre a su mujer, hasta la solterona que ha adiestrado a su caniche para el consabido trabajo en los bajos.

Determinadas parafilias suscitan tanto ironías como conmiseración, a partes iguales. Si la vida te ha llevado a que tus orgasmos dependan de un caniche o de la lengua de un Alaska Malamute, menuda vida sexual más triste y decepcionante.

La conclusión de este trabajo es que si el rechazo a lo humano, la desconsideración por lo humano, la minusvaloración de lo humano, la soledad en relación a lo humano, el resentimiento hacia lo humano o las transferencias masoquistas, te han llevado a amar a los animales, lo primero que debes hacer es visitar al psiquiatra más próximo. Hay algo en tu sistema nervioso que hace contacto.

Si perteneces a alguna asociación de defensa de los animales, estás haciendo un trabajo altruista en lo que crees justo. Piensa de todas formas que muchos humanos sufren mucho más que los animales que, a fin de cuentas, carecen de sentido de la presencia. Y piensa incluso que cerca de ti siempre hay humanos que sufren y que requieren ayuda. Tú no tienes derecho en creerte obligado a ayudar a especies inferiores, mientras que los que son como tú, y que están cerca de ti sufren.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

 

 

Psicopatología del amor a los animales y otras neurosis (I de II)

Infokrisis.- A pesar de lo que digamos en las líneas que siguen, nos gustaría que quedara claro que, desde muy pequeños, hemos tenido distintos animales y conocemos perfectamente lo que es el noble arte de la ganadería que nosotros mismos hemos practicado. Así que tenemos “títulos de nobleza” suficientes como para afrontar uno de los fenómenos más curiosos que ha llegado con la moderna civilización de masas: un gremio extraño y exótico autotitulado “amantes de los animales”, que se permiten dar lecciones de ética y moralidad... a los que tenemos cayos de tratar con animales. Va siendo hora de denunciar que este “amor a los animales” oculta solamente problemas interiores de quienes lo ostentan.

Memorando personal a modo de exorcismo

He tenido perros de todas las razas. En Francia viví durante un año en el Château de Reveillon acompañado por ocho perros de raza Leomberg. En España he tenido perros pastores belgas, mastines españoles y mastines daneses. ¿Por qué perros siempre tan grandes? Por que he vivido en el campo y un caniche estaría fuera de lugar. probablemente  un conejo le asustaría. Los perros se han de adaptar al medio en el que van a vivir. Campo grande, perro grande de grandes colmillos. Eso, o muere.

Item mas. He tenido rebaños de ovejas y granjas de pollos. He rechazado las técnicas modernas de estabulación porque desvirtuaban el noble arte de la ganadería. Si quiere que una costilla de cordero sepa a costilla de cordero y la lana de oveja huela a lana, sus ovejas deben estar libres por los prados. El rebaño de 200 ovejas que tuve en el Marne pastaba libre en los campos que la climatología volvía exuberantes durante la primavera y el verano y volvía solo –son animales pero su instinto es superior a su estupidez- al establo que cada noche cerraba. En invierno y en parte del frío otoño del Marne, tenía que “acolchar” la “cama” de los corderos con paja y darles de comer heno. Pero incluso en esos meses, la puerta del establo estaba abierta para que pudieran recorrer el prado. Sólo una se perdió en el curso de una tormenta.

En ese período de mi vida, dos vacas alimentadas de la misma manera más el grano necesario para que abrieran sus ubres y permitieran ser ordeñadas, me permitió alimentarme con leche natural (nada que ver con ese líquido teñido de blanco) que al desnatarla tenía el mismo sabor y textura que la leche que hoy se vende en los supers como "entera”, fabricar queso con la nata y, por supuesto, mantequilla, pues en Francia es frecuente freír con mantequilla. De todos estos derivados de la vaca debo decir que no tenían competencia en sabor y matices con los comprados en los comercios. De hecho, la mantequilla que con la que untaba pan en los hoteles de París sabía a parafina comparado con “mi” mantequilla, hecha por "mí" mismo.

Nunca he practicado la crueldad con los animales. Naturalmente, he matado animales (corderos, pollos, cabras) porque desde los albores de la civilización, el ser humano fue pastor y comió para sobrevivir. Debo confesar que no he experimentado una sensación particular al degollar a un carnero, colgarlo por los tendones, despellejarlo, abrirlo en canal, quitarle las vísceras, vaciar sus tripas y trocear los restos. He sentido, eso sí, cierta ternura al tener que hacer otro tanto con el único cerdo que he tenido en mi vida y que dio dos jamones de singular sabor. Sobre jamones, también debo decir que he curado jamones de pato que gozaron de cierta fama en la comarca.

Como ven, conozco el asunto de la ganadería, la he practicado y si algún día puedo volver a permitírmelo, mi vida ideal sería en una propiedad de 4-8 hectáreas, rodeado por dos perros de gran tamaño, una vaca, dos cerdos, cincuenta gallinas, treinta patos y seis ocas no para sacrificarlas sino como alarmas, seguramente más eficaces que cualquira de las electrónicas en venta.

Nosotros y los animales

No puedo decir que “ame a los animales”: los conozco, sin embargo, y considero que tienen una función ecológica y social. Por lo demás, comparto la opinión que me transmitió lama Chongyan Tsulstrin de que lo que caracterizaba a los animales era, simplemente, la estupidez. Puedes “querer” a tu perro, pero no puedes evitar la sensación de que su fatum es la estupidez cuando recorre las calles orinando en un árbol y en el siguiente y así hasta regresar al hogar, o cuando mira con cara de fascinación la comida que está en tu plato. Si tienes la tentación de hablarles, verás que en su rostro está grabada la expresión de “No entiendo nada, coño” o "Me importa un higo lo que puedas decirme". En efecto, la vida de un perro se resume en el paradigma 2P: "Pis y Papeo" y contra más, mejor.

Es lógico que sea así: nosotros, humanos –y no todos, lo puedo asegurar- somos la especie superior que puebla el planeta. No hay punto de comparación entre nosotros y los animales. Los únicos puntos de contacto son dos: la biología y el instinto.

La biología nos hace hijos de un padre remoto: el carbono. Lo que es malo para un organismo animal, es malo para el ser humano, de ahí que, puestos a experimentar nuevos fármacos o nuevas técnicas quirúrgicas sea bueno experimentar con primates antes que con el vecino del quinto por muy capullo que sea. Las ratas de laboratorio son contaminadas con las enfermedades más extrañas, no para que los experimentadores desahoguen un impulso sádico, sino porque las ratas sirven así a la humanidad. Y lo mismo cabe decir de los primates empleados en experimentos análogos.

Luego está el instinto: en los animales el instinto ocupa todo el cerebro. Si lamen la mano del amo y lo defienden es por instinto, si se unen a la hembra es por instinto y si atacan es para sobrevivir, es ecir, por instinto de supervivencia. Es falso que el hombre sea el único que mata a otros de su especie: he visto batallas entre dos hormigueros distintos y como ha quedado el “campo de batalla” después de estos choques, sembrado de fragmentos arrancados del adversario, que me han recordado los campos de batalla del Marne o de Verdún después de insensatas cagas a la bayoneta ante los nidos de ametralladora del adversario. Y, he visto como el macho-alfa de mis caballos –sí, también he convivido con ocho caballos y he aprovechado su mierda mezclada con paja para cultivar los mejores champiñones que he comido jamás y que perfumaban todo el sótano con un olor genuino que no encontraréis jamás en los champiñones del súper- perseguía a su propio hijo, lo agotaba, lo arrinconaba y le rompía la columna golpeándolo con sus cascos… El animal mata por instinto de supervivencia. Si mi macho-alfa lo hacía era para no tener competencia a la hora de reproducirse con las yeguas del grupo. Y no sólo matan a los de su especie, sino que  no dudan en matar a sus hijos.

En el ser humano, biología e instintividad existen como en los animales, pero modulados por la inteligencia. Esa es la diferencia. No busquéis inteligencia en los animales (ni siquiera en la clase política): encontraréis sólo instintos. Y el de supervivencia el primero de todos (este instinto está presente en la clase política y se llama "lucha por la poltrona").

Los gorilas y cualquier otro primate superior pueden manejar un palito, pueden incluso resolver problemas propios de un niño de tres meses. Poco más. Solamente hay una especie, extraña, anómala en la fauna en donde hay algo que va más allá: los delfines. Hay “algo” en los delfines que va más allá de lo animal. Los he visto seguir a los barcos, acercarse a las lanchas con el motor parado en pleno Mediterráneo. Y cuando los he tenido cerca he percibido algo que me ha estremecido: de alguna manera, os puedo asegurar, que están más cerca de lo humano que cualquier primate superior. Casi diría que el ser humano es el rey de la superficie y análogo título le corresponde al delfín como rey de las aguas. Pero esta es otra historia que nada tiene que ver con lo que nos proponíamos en estas líneas: estudiar la psicología de los amantes de los animales.

Qué entendemos por amar a los animales

¿De qué está hecha la psicología de la estirada fémina que pasea por los bulevares acompañada de una mascota ridículamente atusada con lacitos que hace juego con el bolso o con los zapatos? ¿Y en qué tienen la cabeza esas chicas que anteayer, en Bruselas, mostraron su exultante anatomía a pelo, tiradas en el suelo con banderillas de atrezzo sobre el lomo protestando contra las corridas de toros? ¿Y qué me dicen de los que responden a la llamada de la ONG “Adopt an Orangután” o de Jane Goodall que prefiere la compañía de qué se yo que especie de primates? He conocido a mujeres maduras que tenían hasta 12 gatos en su propia casa que destilaba un insoportable hedor… a gato. Y también he conocido a una escultural vedette de El Molino alimentar cada mañana con la “cordilla” de los años 60 a una treintena de gatos del barrio (santa mujer, ésta). Finalmente, he conocido a algún propietario de perros que se esforzaba en mantener una postura tan fiera como su mascota, hasta el punto de que se sabía quien era el ser humano por los ojos de inteligencia del perro… ¿Cuál es la psicología de toda esta gente?

Hemos buscado en Internet y no hemos encontrado ninguna referencia válida que nos ayude en estas líneas, así que lo fiaremos todo a nuestras observaciones empíricas.

Lo primero sería definir exactamente cuál es el objeto de este artículo: definir la psicología y las motivaciones profundas de los amantes de los animales. Ya… ¿y qué es un “amante de los animales”? Es alguien que se siente más próximo a los animales de lo que es normal en su entorno cultural y antropológico. Si yo alimento a mis gallinas con pan mojado, hierba verde primorosamente cortada por mí mismo, maíz molido, y algo de pienso… estoy haciendo lo normal. Sé que así darán huevos grandes, de cáscara resistente y yema casi impenetrable de color amarillo rojizo, de lo contrario pondrán una especie de cagarro ovoide que dentro contiene algo parecido a una yema que suerte hay si no se rompe al abrirlo. Se que cuando, incubada por la gallina o salida de la incubadora, aparece el poyuelo, tengo que apresurarme a colocarlo bajo una lámpara de calor o sucumbirá y debo hacerlo sea que sea la hora del día o de la noche, y si quiero que sobreviva la mayoría deberé cuidarlo yo, en lugar de su propia madre. Esto es lo que he aprendido y que me han enseñado otros campesinos.

Ahora bien, si por una irreprimible tendencia a “amar a mis gallinas” las alimento con paella y puré de patatas enriquecido con queso fundido y si coloco a los poyuelos sobre un lecho de rosas y cubiertas con palio de seda, no estaré demostrando el amor hacia mis gallinas sino una anormalidad similar a la de aquellos que prefieren que a su compañera las monte en mastín que un amigo o, sin ir más lejos, él mismo.

Las condiciones antropológicas y culturales son las que definen el comportamiento “normal” con los animales. Las corridas de toros son propias de nuestra cultura mediterránea, pero no pidamos a un finlandés o a un negrito del Ngoron-goro que las ame con locura, ni siquiera que las entienda. Una filia normal puede pasar a ser fobia en otro marco antropológico. Dicen que los árabes –así lo he oído desde pequeño pero nunca he tenido ocasión de experimentarlo- muestran su satisfacción por una comida eructando, algo que sería una guarrada de tomo y lomo en nuestro marco geográfico.

La normalidad es lo que da el tono y hace que un comportamiento sea “normal” o neurótico.

El problema es que en estos tiempos de multiculturalidad, mestizaje y demás chorraditas telecomandadas en estos tiempos de buen rollito y originalidades varias, la noción de “normalidad” está más que desvirtuada. De ahí que la recuperación de un paradigma de normalidad sea la más alta tarea a la que puede aspirar nuestra generación en estos tiempos de crisis generalizada.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción del presente texto sin indicar origen.

 

 

Coudenhove-Kalergi ¿Ángel o diablo? (IV de VIII Parte B). El papel del judaismo en la obra de Coudenhove

Infokrisis.-Prosiguiendo con la síntesis doctrina de Coudenhove nos topamos con un tema verdaderamente apasionante y nunca hasta ahora interpretado en su justa medida. Después de una juventud en la que no faltaron tentaciones antisemitas, bruscamente en 1925, publica su obra Idealismo Práctico en la que sostiene que el futuro de europa será mestizo y el papel del judaísmo será central junto al de la aristocracia europea. Vamos a intentar desarrollar estas ideas tal como las expuso Coudenhove y a formular una propuesta de interpretación sobre su origen que abarcará los dos próximos capítulos.

 

2.  El judaísmo en la obra de Coudenhove-Kalergi

 

Uno de los aspectos más polémicos de la obra de Coudenhove-Kalergi y los que le han constado más ataques por parte de la extrema-derecha es, sin duda, su actitud hacia el judaísmo. Para colmo, Kalergi estuvo durante unos pocos años –como ya vimos- adscrito a la masonería vienesa y, por si eso fuera poco, además, su esposa era una actriz de origen judío. De ahí a que algunos consideraran a Coudenhove-Kalergi como uno de los “sabios de Sión”, no había más que un paso que muchos no dudaron en dar. No podemos evitar percibir cierta sensación de proximidad entre Coudenhove-Kalergi y las opiniones (y el drama personal) de un alemán de origen judío que tuvo un papel relevante en la Alemania de la I Guerra Mundial y de la primera postguerra, Walter Rathenau.

Sobre los hombros de Rathenau había descansado la responsabilidad de la planificación de la industria armamentística durante la guerra. Y había cumplido. También le cupo la responsabilidad de formar parte de la delegación alemana que negoció el armisticio y los acuerdos de Versalles y, finalmente, fue la única mente verdaderamente notable de la República de Weimar. Había sido presidente de la AEG y dado trabajo a millones de alemanes, pero nada de todo esto le impidió ser considerado como uno de los “sabios de Sión”[1].

Ernst von Salomón, sin duda el mejor escritor de su generación junto a Ernst Jünger, describió con todo lujo de detalles las conversaciones que tuvieron lugar en el mes de XXX de 1922, cuando un grupo de excombatientes de los Freikorps decidieron atentar contra Rathenau. No lo hacían como ejercicio de antisemitismo sino por considerar que Rathenau era una mente superior a cualquier otra que hubiera participado en la República de Weimar y que, por tanto, hubiera podido a contribuir al odiado y débil régimen. Matarlo era para ellos una necesidad vital[2]. Y así lo hicieron. Dos de los tres miembros del comando murieron en los días siguientes y el propio von Salomón permaneció durante seis años en prisión por haber colaborado en el crimen. De la cárcel salió convertido en el mejor escritor de su generación.

En el caso de Coudenhove-Kalergi, la extrema-derecha, igualmente, ha simplificado sus ataques reduciéndolo al papel de marioneta de los judíos o de hacedor del mundialismo. A decir verdad, ni una ni otra acusación son ciertas. Si la extrema-derecha ha identificado la obra de Coudenhove como “masónica”, no se debe tanto a su breve militancia en la masonería austriaca (que no aportó nada esencial a su obra, ni para bien ni para mal y que lo más probable es que ingresara en sus filas, simplemente, para ampliar su radio de acción), sino que lo hace por que todo lo que aparece como superador de los Estados-Nación es, a los ojos de la extrema-derecha “masónico”. El problema es mucho más complejo. Y no digamos en lo relativo a la posición de Coudenhove-Kalergi en relación al judaísmo que merecería un estudio aparte. Vamos a intentar resumir los puntos de vista de Coudenhove sobre este tema y a procurar explicar el por qué de sus posiciones.

a. El sorprendente punto de partida

Idealismo Práctico es una de las obras de Kalergi que nunca han sido traducidas al castellano y que tampoco se encuentra en ninguna de las Bibliotecas accesibles en España. Eso, hace apenas diez años hubiera sido un problema insuperable, sin embargo, en la actualidad la combinación de sistemas de transmisión de archivos en P2P y software de traducción automática, permiten hacer una aproximación al texto. Y eso es lo que hemos hecho. Una parte de este libro está dedicada precisamente a estudiar el papel y la naturaleza del pueblo judío.

Nos llamó inicialmente la atención una fragmento de Idealismo Práctica, a partir del cual desarrollaremos el tema. El fragmento en cuestión dice: “De la humanidad cuantitativa europea que sólo cree en cantidad y masa, se destacan dos razas cualitativas: la aristocracia y el judaísmo. Separados entre sí, cada cual por su lado, tienen fe en su alta misión, su sangre más pura, las diferencias entre clases. En esas dos privilegiadas razas heterogéneas se encuentra el núcleo de la futura nobleza europea: En la aristocracia feudal, mientras que se deje corromper por la corte, y en la aristocracia intelectual judía, mientras no se deje corromper por el capitalismo […]. Aquí lo que una Lenin, el hombre de hidalguía campestre, y a Trotsky, el escritor judío, se convierte en un símbolo…”[3].

 

De este fragmento, en sí mismo, se pueden realizar algunas deducciones. La primera de todas ellas es el autodidactismo que subyace y que ya hemos resaltado. Coudenhove-Kalergi tiene “ideas propias” y algunas de ellas pueden parecer bastante excéntricas si no se tiene en cuenta cómo han llegado hasta él. La presunta “hidalguía campestre” de Lenin, un activista político, maquiavélico y fanático, aparentemente frío y calculador pero que solía caer víctima de los peores subjetivismos[4], en cuanto a considerar a Trotsky como “escritor judío” parece, así mismo, no menos aventurado[5].

Estas especulaciones personales de Coudenhove no pueden hacer olvidar el contenido esencial de la idea que pretende transmitir: en la Edad Media existieron dos “razas puras”, la nobleza y el judaísmo. Le falta explicar el por qué. La nobleza es, efectivamente, una “raza pura” en la Europa de la Alta Edad Media en la medida en que estuvo formada por las aristocracias germánicas que llegaron con las oleadas que destrozaron el Imperio Romano. En España este proceso es extremadamente en los montes Astures y en los Pirineos de los que partieron los dos núcleos originarios de la Reconquista. Sus impulsores fueron exclusivamente nobles visigodos refugiados en las montañas y que mantuvieron (hasta el siglo XI-XII) la idea de reconstruir el Reino Visigodo. Procesos similares aparecieron en otros países europeos siempre con la misma resultante: las aristocracias estuvieron formadas por las élites “barbaras” que llegaron a Occidente en los siglos IV-V. En cuanto al judaísmo, nadie podrá rebatir su carácter de “raza pura”. Hasta ahí el análisis de coudenhove es tan correcto como original. Es, a partir de ese momento, en donde el análisis se convierte en especulación subjetiva.

Repetimos el texto de Coudenhove, tras decir que el núcleo de la “futura aristocracia europea” se encuentra en la aristocracia y en el judaísmo, advierte que el “único problema” sería que la ristocracia feudal se dejara corromper “por la corte” y que la aristocracia intelectual judía, se dejara corromper “por el capitalismo”. Pero desde el siglo XVII las aristocracia europeas ya se habían dejado corromper por las cortes y el judaísmo había sido uno de los factores esenciales en la irrupción del capitalismo, no el único, pero sí uno de los más importantes tal como demostró Werner Sombart en varias obras[6], tesis que ha sido aceptada incluso en medios del judaísmo contemporáneo[7]. Le tesis clásica es que el judaísmo estuvo en mejores condiciones para asumir el capitalismo porque, los siglos en los que el catolicismo prohibió el préstamo con interés, los judíos eran los que se hacían cargo de esas operaciones y eso posibilitó que el pueblo judío estuviera “acondicionado” para la nueva etapa de evolución económica de la sociedad iniciada con las primeras acumulaciones de capital que se produjeron entre los mercaderes Venecianos y Genovesas cuando abrieron el comercio de las especies.

Sea como fuere, Coudenhove realiza un análisis elogioso sobe el judaísmo en Idealismo Práctica que, como todos los análisis de este tipo suelen destacar los aspectos positivos, capacidad intelectual de abstracción, liderazgo intelectual, eludiendo los problemáticos. Por otra parte y, a decir verdad, el liderazgo judío en muchos aspectos no es tal, sino que corresponde al podercentaje real que correspondería a cualquier otro grupo étnico europeo[8]. Por lo demás, frecuentemente, ese liderazgo aparece en personas que han abandonado el judaísmo, mucho más que en judíos afectos a la sinagoga. Ni Marx ni Freud fueron piadosos judíos. De Spinoza o Bergson puede decirse lo mismo. Y si en los orígenes de la física nuclear han aparecido acumulaciones de teóricos de raza judía, no es menos cierto que han estado también completamente ausentes de otras áreas de la ciencia moderna. Hay judíos en música y… muchos más músicos que no son judíos. En cuanto a la abrumadora presencia de judíos en los primeros tiempos de la Revolución Rusa y en las revoluciones comunistas de los años veinte, es cierto que existió y, a decir verdad, no se trató de ninguna élite intelectual, sino que correspondía al papel marginal y la situación social miserable del judaísmo centroeuropeo del que Gustav Meyrinck realiza una descripción magistral en sus novelas[9].

Coudenhove no ve que buena parte del judaísmo centroeuropeo de los años 20 vive en plena miseria. Quiere ver –y ve- en el judaísmo a una “raza superior”, cuando escribe: “La prominente posición de la que goza el judaísmo hoy en día, se debe únicamente a su superioridadi ntelectual que lo capacita para vencer a una inmensa mayoría de rivales privilegiados, hostiles, envidiosos […] Como pueblo, el judío vive la eterna lucha de la cantidad contra la calidad, de grupos interiores contra individuos superiores, de mayorías inferiores contra minorias superiores”[10].

Coudenhove escribe estas líneas en 1925. En ese momento, los sentimientos antisemitas en toda Europa, especialmente en Europa Central, se han alimentado a causa de dos fenómenos: la identificación de algunos exponentes del judaísmo como máximos beneficiarios de la I Guerra Mundial que han edificado sus fortunas sobre la miseria y la ruina de las poblaciones y el anticomunismo generado como rechazo a los excesos cometidos en todos los países en los que estallaron movimientos sediciosos comunistas en los primeros años , a la vista de que estos movimientos tenían entre sus dirigentes a numerosos miembros de la comunidad judía.

Sin embargo, a despecho de las realidades étnicas y sociales, el análisis de Coudenhove-Kalergi puede calificarse, como mínimo de subjetivo en materia judía. Volveremos más adelante a él.

El segundo elemento sorprendente de la “teoría racial” de Coudenhove Kalergi es su alabanza del mestizaje. A decir verdad, fue la primera persona en el siglo XX a la que se le ocurriría glosar las virtudes del mestizaje y proponer una “Europa mestiza”.

Para Coudenhove, en efecto, el mestizage es saludable… a pesar de que identifique en la personalidad mestiza cualidades problemáticas. Escribe eclécticamente: “El resultado es que, en los mestizos, se unen la falta de carácter, el desenfreno, la debilidad de la voluntad, la inestabilidad, la crueldad y la infidelidad con la objetividad, la universalidad, la agilidad mental, la falta de prejuicios y la amplitud de horizontes”[11].

A mayor abundamiento, cuando intenta pintar al hombre del futuro, nos vuelve a sorprender con una declaración que anticipa 80 años el zapaterismo: “El hombre del futuro será un mestizo […] la futura raza afroeurasiática que se parece exteriormente a la del antiguo Egipto, reemplazará la diversidad de los pueblos por la diversidad de las personalidades. Según las leyes genéticas, con la diversidad de los antepasados, crece la versatilidad, mientras que con la homogeneidad de los antepasados, crece la uniformidad de los descendientes. En las familias con cruzamiento consanguíneo, un ihijo se parece al otro, ya que todos poseen los mismos rasgos familiares […] la consanguinidad crea rasgos característicos, el cruzamiento crea personalices características”[12].

b. El origen de su admiración por el judaísmo y por el mestizaje

Estos elementos son perturbadores y se integran malamente en la imagen de marca de Coudenhove-Kalergi como “padre de Europa”. De hecho, se trata de afirmaciones discutibles que empañan lo indiscutible de la necesidad de una entente europeo para superar guerras como la de 1914-18 o la francro-prusiana de 1870 o la última guerra mundial. Pero, para Coudenhove estas ideas son capitales y las plasma en un libro que, cronológicamente, (1925) sigue al lanzamiento de su idea paneuropea (1922). ¿De dónde salen esas ideas?

Es extremadamente fácil contestar a esta pregunta a poco que nos fijemos en algunos datos de su biografía:

1.- Defensa del mestizaje (a pesar de los pesares y de reconocer él mismo que genera individuos “inestables, versátiles, crueles, infieles y débiles”…) es un producto… de su propia condición de mestizo de aristócrata austro-húngaro y madre japonesa, descendiente de un linaje de samuais[13]. Ese doble origen le dio una amplia cultura antropológica, pero también da la sensación a partir de la lectura del capítulo sobre el mestizaje en Idealismo Práctico que, en algunos aspectos de su vida, pesó como una losa sobre su personalidad: era mestizo en un universo de valores que tenía en alta estima a las “razas puras”.

2.- Síntesis de aristocracia con judaísmo: él era un mestizo casado con una actriz judía que se convirtió en estrecha colaboradora suya en el proyecto paneuropeo. A partir de su matrimonio, Coudenhove sintió necesidad de metabolizar su situación personal dándole forma de una teoría de las razas. Además, en su juventud, Coudenhove tuvo tentaciones antisemitas que posteriormente buscaría limpiar.

3.- Aristocratismo y judaísmo: Coudenhove era miembro de una ilustre familia centroeuropea. Él mismo heredó el título de Conde. Al defender una síntesis de aristocracia y judaísmo lo que hacía era reactualizar un viejo mito de la aristocracia europea (especialmente de la francesa y de la centroeuropea, aunque también estuvo presente en el pasado en el Reino Unido). Sintetizamos: esta concepción quería que por la aristocracia europea discurría la sangre de la Casa de David y no en sentido alegórico sino físico, a través de mezclas que tuvieron lugar a partir del período carolingio[14].

4.- Europeismo como resultado del mestizaje: La saga de los Coudenhove era oriunda de Flandes donde ya ostentaba titulo de nobleza y se trasladó a Austria al estallar la Revolución Francesa. En cuanto a los Kalergi con los que se fusionaron a mediados del siglo XIX, eran ricos cretenses. La saga se había cruzado a lo largo de los dos últimos siglos con polacos, bálticos, noruegos, franceses y alemanes. El padre de Coudenhova hablaba 16 idiomas y desempeñó cargos diplomáticos en Atenas, Constantinopla, Río de Janeiro y Tokio. Nadie mejor que él para intentar una síntesis.

Coudenhove, deliberadamente o movido por resortes de la psicología profunda, creó un sistema que respondía exactamente a su biografía y a los condicionamientos que le imponía. De hecho, en pocos intelectuales del siglo XX estos condicionamientos de origen han estado tan presentes en su obra.

Vamos a ver ahora la que sin duda constituye la característica más perturbadora de las que hemos mencionado: la relación entre la aristocracia europea y el judaísmo.

 

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com



[1] Dominique Venner, Baltikum, La Storia dei Corpi Franchi, Germania 1919-1921, Ciarrapico Editore, Roma 1981, Capítulo XVI, La “vehme” punisce i tradittori, pág. 307 y sigs.

[2] Dominique Venner, Baltikum, op. cit., pág. 325.

[3] Idealismo Práctico, op. cit., pág. 45.

[4] En 1916, cuando Lenin languidecía en su exilio suizo y los alemanes todavía no habían llamado a su puerta enviándolo, literalmente empaquetado a la rusia zarista para que deslabazara su retaguardia, sostenía la “interesante” idea de que Suiza era el país europeo en donde antes estallaría la “revolución proletaria”… porque allí el proletariado “tenía armas” (las del servicio militar que consevan los suizos en sus hogares). Lenin, como máximo puede ser considerado un analista político fanático y dotado por la diosa Fortuna mucho más que por sus cualidades de prospectiva.

[5] Trotsky era el genial agitador, el despiadado conductor del ejército rojo y otra versión del analista político, que intenta ser frío pero que, como Lenin apenas hace otra cosa que establecer una visión apriorística que luego intenta por todos los medios justificar en función de exhaustivos análisis. Es decir, lo contrario al “método científico”.

[6] Ver a este respecto: Werner Sombart, El Burgués, Alianza Universidad, Mdrid, 1972, especialmente Capítulo 17, pag. 240, Capítulo 21 (Los Judios), pág. 273 y Catítulo 24 (Las emigraciones de los judíos), pág. 306.

[7] En la web argentina “Torah”, (http://www.tora.org.ar/contenido.asp?idcontenido=1202), Yehuda Levi culmina su estudio titulado “La Torah es ¿capitalista o socialista? con esta frase: “En definitiva, el aparato económico de la Torá es capitalista, pero su espíritu es socialista”.

[8] Por el contrario, Coundenhove-Kalergi pensaba que la presencia de judíos en las élites intelectuales era superior a la normal. Escribe: “Con estos dos intentos de salvación de la espiritualidad y las costumbes, el judaísmo ha auspiciado más que ningún otro pueblo a las masas desheredadas de Europa. Así como el judaísmo moderno supera a todos en el porcentaje de hombres importantes: apenas un siglo después de su liberación, este pequeño pueblo está a la cabeza de la ciencia moderna con Einstein, a la cabeza de la música moderna con Mahler, a la cabeza de la filosofía moderna con Bergson, y a la cabeza de la política moderna con Trotsky” (Idealismo Práctico, op. cit., pág. 51-52).

[9] Véase el blog: http://gustavmeyrink.blogia.com en donde estan insertadas algunas de las obras de este novelista, entre otras El Golem cuya acción se desarrolla en el gueto judío de Praga: no nos engañemos, el clima de estos guetos era de miseria pura y simple y, por tanto, era un nido de agistadores y militantes comunistas.

[10] Idealismo Práctico, op. cit.. pág. 52

[11] Idealismo Práctico, op. cit.. pág. 21

[12] Idealismo Práctico, op. cit.. pág. 22

[13] Dato aportado en Wikipedia, edición norteamericana, http://en.wikipedia.org/wiki/Count_Richard_Nikolaus_von_Coudenhove-Kalergi

[14] Esta idea está sintetizada en la obra de Joaquín Javaloys, El origen judío de las monarquías europeas, Editorial EDAF, Madrid 1999.

 

Una explicación seria y razonada de la crisis económica

Infokrisis.- A diferencia de la crisis del 29 que fue, ante todo una crisis de superproducción y un recalentamiento brutal de la economía norteamericana, a diferencia de la crisis del año 1973 que se desencadenó a raíz de la Tercera Guerra Árabe Israelí y del embargo de petróleo, la crisis económica actual tiene unas causas completamente diferentes: la irresponsabilidad de las compañías financieras. En el vídeo que presentamos, las causas profundas de la crisis queda completamente desenmascaradas. A pesar de que pueda parecer que la entrevista es en broma, no lo es: registra con una fidelidad increíblemente descarnada lo que ha ocurrido, cómo ha ocurrido y cuál será el remedio de las autoridades (hay que decir que la entrevista se filmó hace casi un mes... cuando aún se ignoraban cuáles iban a ser las medidas aplicadas por la administración norteamericana. En la entrevista, con treinta días de anticipación, se definen con una exactitud pasmosa.

Coudenhove-Kalergi ¿Ángel o diablo? (IV de VIII - Parte A). Las ideas ético-político-sociales de Coudenhove

Infokrisis.-Abordamos en esta nueva entrega el meollo del pensamiento político de Coudenhove Kalergi. La extensión de este capítulo nos va a obligar a parcelarlo en cuatro partes que seran desglosadas en días sucesivos. Vale la pena no perder de vista las intenciones del presente escrito: establecer la naturaleza, los límites y las proyecciones del pensamiento político de una de las "eminencias grises" del siglo XX. Creemos necesario realizar esta larga excursión por sus teorías -algunas de ellas absolutamente sorprendentes- antes de penetrar en la naturaleza más íntima de su proyecto.

 

d. Las ideas ético-político-sociales de Coudenhove-Kalergi

 

A la hora de abordar este capítulo debemos reconocer que nos ha sorprendido encontrar en el material que hemos examinado, escrito por el Conde Coudonhove-Kalergi, un espíritu que no esperábamos. A decir verdad, esperábamos que la obsesión europea del autor que examinamos, simplemente se tradujera en unos cuantos principios históricos y geopolíticos que justificaran la convergencia de las naciones europeas. Nos equivocávamos. En algunos fragmentos de sus obras, Coudenhove demuestra una singular independencia de criterio que lo aproxima a otros pensadores de su tiempo, a pesar de que se trató de un autodidacta. Es un teórico original, en el sentido de que le preocupa el retorno a los orígenes de la tradición europea, pero, al mismo tiempo, es un pragmático que no elude el choque con la realidad.

Los documentos que vamos a manejar para establecer una síntesis del pensamiento de Coudenhove-Kalergi son tres:

-   La famosa obra Paneuropa que dio origen a su movimiento de convergencia europea[1] en donde se insisten sobre todo en los aspectos políticos y en donde justifica su llamamiento europeista.

-   El opúsculo Paneurope. Questions et Réponses[2], folleto de 34 páginas en el que se resumen las ideas contenidas en el libro Paneuropa, mediante preguntas y respuestas.

-   El libro Héroe o Santo[3], dedicado al estudio de la ética heroica y caballeresca, a valorar el cristianismo y el proceso de formación de la mentalidad europea. La obra contiene unos juicios extremadamente curiosos que hablan mucho del clima intelectual que rodeaba a Coudenhove-Kalergi.

No hemos tenido ocasión de examinar la obra Idealismo Práctico, publicada solamente en lengua alemana y no depositada en ninguna biblioteca accesible[4].

A partir de toda esta documentación nos hemos podido hacer una idea muy exacta de los contenidos ideológicos de la obra de Coudenhove-Kalergi. Vamos a dividir esta exposición en dos partes: la primera dedicada a la idea europea, incluidos sus desarrollos políticos y la segunda a la concepción ética y a la interpretación de la historia.

1. Europa según Coudenhove-Kalergi

Si Coudenhove ha pasado a la historia es precisamente como precursor de la idea europea. Así pues será cuestión de partir de esa idea para introducirnos en su pensamiento. ¿Qué es Paneuropa? Dice Coudenhove: “El fin del movimiento paneuroeo es una Confederación de Estados europea y una Unión Aduanera. Paneuropa significa toda Europa”[5]. Coudenhove se inspiró en el concepto de “Panamérica”, muy en boga en aquel momento (1930) que debía designar a todas las repúblicas soberanas del norte y del sur de América. Si prefiere llamar a su proyecto Paneuropa en lugar de Estados Unidos de Europa es porque no pretende imitar a los EEUU de América, con su unidad de lengua y administración, en donde la inmensa mayoría de Estados están mal definidos y poco diferenciados unos con otros, sino que aspira a unir en una Confederación de Estados dotados de profundas particularidades nacionales[6].

Así pues, lo que Coudenhove aspira es a una unión de Estados Nacionales bajo la forma de una confederación continental respetuosa con las particularidades de cada Estado. Las bases de esta confederación serán la igualdad y la solidaridad entre sus miembros.

Vale la pena preguntarse sobre el concepto que Coudenhove tiene de Europa y cuáles son sus límites. Define así al continente: “Geográficamente, no existe el Continente europeo. Europa es una pequeña península del continente eurásico. Esta península está limitada por el Mar Báltico y por el Mar Negro. Al Norte, se encuentan el Archipiélago Británico, Islandia y la Península Escandinávida”[7]. Y añade más adelante: “Europa está limitada geográficamente por el océano Atlántico, el Mediterráneo y el Mar Negro, por una parte; el océano glacial del Norte por la otra. Solamente por el Este no tiene Europa límites naturales, penetando poco a poco en Asia. No hay montañas ni ríos que separen de Asia a la península europea”[8]. ¿Y Rusia? ¿y los Urales? Responde Coudenhove: “los geógrafos se vieron obligados a reconocer por frontera al Ural, bien qe esta cadena no limtiaba la pen´nsula europea por encontrarse en pleno continente asiático: era la única cadena de montañas que cortaba de Norte a Sur la llanura eurásica. El Ural fue también reconocido como límite geográfico de Europa porque era desde hacía dos siglos el límite político de la Rusia metropolitana”[9].

Así pues, Coudenhove no considera a Rusia como parte de Europa. Le concede carta de identidad propia cuando en un plano del globo universal situado en la última página de su folleto Questions et Reponses muestra a Rusia y a su prolongación Liberia como integrantes de la “Confederación rusa”. Ese mismo mapa excluye también de Europa a Ingletarra y, por supuesto, a sus colonias. Coudenhove llamada a las islas británicas y a la Commonwealth “Confederación Británica”. Por lo mismo, en ese mapa, considera que Paneuropa no es solamente el territorio continental sino las colonias que en aquel momento están en posesión de las potencias europeas especialmente en África y en el Sudeste Asiático[10].

Quince años después de la publicación de ese folleto, éste concepto había sido superado: Europa empezaba a perder sus colonias de un lado y de otro, la caída del telón de acero hacía que parte de la Europa Central y Balcánica fuera satelizada por lo que Coudenhove llamaba la “Confederación rusa”. Sin embargo permaneció siempre fiel a esta exclusión de partida de Rusia y del Reino Unida de la idea paneuropea.

Sabiendo cuáles son los límites de Europa y su alcance, la cuestión que plantea Coudenhove es si a la vista de realidad es posible construir una Europa unida o se trata de una nueva utopía. Su análisis es breve y su respuesta netamente positiva. En 1923 ni siquiera hacía 100 años que países como Italia y Alemania habían logrado su unificación, por eso Cudenhove escribe: “Las dificultades que se oponen a la confederación europea son incomparablemente menores que las que encontraron para alcanzar sus fines otros movimientos de unificación  como Alemania, Polonia o Italia”[11].

El folleto Paneurope, quéstions et réponses, está escrito en enero de 1931, poco después de que Aristide Briand publicara su famoso “memorando” sobre la unidad europea. Coudenhove estaba presa de un optimismo desbordante. Escribía en ese momento: Todos los gobiernos europeos, en su respuesta al memorando de Briand, se han pronunciado en principio por la unión europea”[12]. Un año después moriría Briand, el nacionalsocialismo se aproximaría al poder y todo se iría al garete. Pero, cuando todavía había esperanzas, Coudenhove consideraba que la grna posibilidad de hacer Europa “dependía única de la voluntad de sus pueblos y de sus jefes”[13] y esta voluntad se expresaba a través de los gobiernos elegidos ¿democráticamente? En princoipio sí, si bien, las conversaciones que Coudenhove tuvo con Mussolini y la ausencia en su obra de consideraciones sobre la existencia de gobiernos democráticos como condición previa para entrar en una confederación paneuropea, dan que pensar sobre si creía que la democracia liberal era la única forma política que podría tener lugar en su proyecto.

Para Coudenhove, Suiza era el microcosmos de Europa: allí convivían distintas lenguas y culturas sin que aparecieran problemas. Escribe: “Lo que es posible en Suiza ¿no puede ser también posible en Europa”[14].

Y, a todo esto, ¿por qué Europa? ¿por qué no seguir con los Estados-Nación existentes hasta ese momento y optimizar sus potencialidades? La respuesta de Coudenhove es clara: el Tratado de Versalles ha dejado abierta la puerta para una nueva guerra eu Europa, se trata de detenerla. Además, en 1931 se viven los efectos del crack de 1929 que se prolongarán, al menos en la Europa democrática hasta el estallido de la II Guerra Mundial y, finalmente, el peligro del bolchevismo está cada vez más presente: “Estos tres peligros están estrechamente relacionados. Una nueva guerra aportaría la miseria y el bolchevimo. La miseria general aportaría el bolchevismo y la guerra. Una revolución de esencial bolchevique aportaría la guerra y la misería”. A partir de esta constatación, la conclusión es ineludible: “No puede lucharse en común contra estos peligros más que oponiéndoles un sistema que asegure la paz europea revelando el nivel vital de Europa. Este sistema es Paneurosa. Sólo Paneuropa aporta a los europeos la paz, la prosperidad y el orden”[15]. En este sentido el proyecto de Coudenhove puede ser calificado como conservador en lo político, solo que en el marco de Paneuropa en lugar de en el marco de los Estados Nacionales existentes.

A lo largo de toda su obra política es fácilmente observable que Coudenhove intenta por todos los medios evitar que sus posiciones personales creen obstáculos y resistencias para la realización de su obra. Sabe que definirse como conservador le acarreará las resistencias de los progresistas, por tanto, en todo momento evita autodefinirse y procura siempre situarse “por encima del bien y del mal”. Es frecuente que, después de un discurso eminentemente europeista cierre la cuestión con una frase eminentemente conservadora, casi como si se le escapara. Es cierto que tuvo amigos socialistas, siempre moderados, siempre alejados del marxismo, siempre en la órbita socialdemócrata, siempre alejados del internacionalismo. No hay que engañarse en torno a Coudenhove: su obra parece progresista simplemente porque formula la intención de realizar un tránsito dictado por la lógica histórica y por la lógica de su pacifismo, del Estado-Nación a la Confederación Paneuropea, pero, insistimos, no hay que engañarse, su modelo es la Santa Alianza de Metternich mucho más que la Joven Europa de Mazzini.

Uno de los capítulos de Paneuropa se titula precisamente La liberación de Europa Oriental[16] estando su primer parágrafo dedicado a Metternich y a Mazzini. Coudenhove parte de la situación europea anterior a la I Guerra Mundial y establece que hasta ese momento existían dos sistemas en el continente: el Occidente liberal y el Oriente conservador. En estas condiciones era imposible tender hacia Paneuropa dado que la diferencia de sistemas políticos era abrumadora. Escribe: “Sin duda Occidente podía pactar con Oriente una alianza política interesada, pero no una federación de Estados”[17]. Añade, con razón, que la mentalidad de los emperadores de Europa oriental se oponía a una unión europea: “La idea paneuropea hubiera sido considerada al Este como un renacimiento de la Santa Alianza en el espíritu de Metternich y al Oeste como una renovación de Europa en el sentido de Mazzini”[18]. Para que el proyecto paneuropeo fuera viable, una de las dos europas debía desaparecer. Y desapareció la Europa de los zares, de los kaisers y de los emperadores. A partir de 1919 y durante una década, Europa sería democrática. Coudenhove lo resume con una frase lapidaria: “Mazzini venció a Metternich”[19].

Hay que tener cuidado con las palabras. En ocasiones, leyendo a Coudenhove se tiene la sensación de que tenía tendencia a expresar en sus escritos, no exactamente su pensamiento político más profundo, sino aquello que más convenía decir para evitar la aparición de resistencias y oposiciones. Por otra parte, aparece también la duda –ante la ausencia de cadlificativos- de su algunas de las situaciones de hecho que habían aparecido en la Europa Central y Oriental después de la I Guerra Mundial son aceptada por él por convicción o simplemente como situaciones de hecho, absolutamente irreversibles. Da la sensación de que Coudenhove estudia las situaciones y practica sobre ellas una forma de “pensamiento positivo”. Su razonamiento político parece conducirse según el siguiente razonamiento: “Me guste o no, el zarismo, el Kaiser y los Habsburgo han caído y nada en el mundo hará que vuelvan a gobernar. En su lugar se han instalado repúblicas sólidamente asentadas y los propios representantes de estas monarquías imperiales han sido los primeros en desertar de su puesto de combate en defensa de su legado histórico y de sus dinastías, así pues hay que aceptar la realidad tal cual es. A fin de cuentas –parece pensar- no es malo que las monarquías imperiales hayan caído si el nuevo orden surgido de sus cenizar permite construir Paneuropa con más facilidad”. Este razonamiento es el que nos ha inspirado la lectura de sus obras y el espíritu que se destila de ellas. No puede evitar, por ejemplo, una vez ha explicado que los Imperios caídos limitaban las libertades nacionales de algunos pueblos, reconoce que la nueva situación no es la ideal y que la nueva situación “no ha borrado toda traza de opesión: millones de alemanes, de magiares y ucranianos han sido abandonados a la opresión de naciones vecinas”[20].

El capítulo termina: “Desde el fin de la Santa Alianza, nunca Europa estuvo tan madura para la unión”[21]. Anteriormente hemos visto como Coudenhove deparaba hacia la Santa Alianza de Metternich una admiración que le llevaba incluso a rescatar el texto íntegro del acuerdo firmado por los representantes de las monarquías europeas tras la caída del Imperio Napoleónico. Es hora de volver a esta temática.

En su obra De la guerra permanente a la paz perpetua, Coudenhove reitera su espíritu pacifista, identificando tres organizaciones internacionales que han intentado defender el ideal antibelicista: La Santa Alianza, la Sociedad de Naciones y Naciones Unidas[22].

Sobre la Santa Alianza, Couenhove se explaya más que sobre las otras dos organizaciones. Empieza restituyendo la verdad histórica, una verdad incómoda: “La Santa alianza tuvo peor reputación de la que se merecía. Esta fama hay que atribuirla a los liberales de la época y a los historiadores asimismo liberales, que no vieron en ella una alianza a favor de la paz, sino un bastión de la reacicón y de la represión de los anhelos nacionales”, añade: “Es indudable que la Alianza fue reaccionaria, más al propio tiempo constiuyó el primer intento práctico para acabar con las guerras. Por ello sólo, y a pesar de sus defectos, la Santa Alianza debería ocupar un lugar de honor en la Historia del mundo”[23]. Estamos persuadidos de que a lo largo del siglo XX no han sido pronunciadas tan elogiosas para la Santa Alianza por ningún político relevante europeo. Y Coudenhove lo hace, aun a sabiendas de que eso podría implicar el calificarle entre los “reaccionarios”.

En las cinco páginas siguientes, Coudenhove demuestra conocer perfectamente la historia y la evolución de la Santa Alianza[24] y es perfectamente consciente de sus logros y de sus deficiencias. Cuando se termina la lectura de estas páginas se tiene la sensación de que Coudenhove ha tomado a este pacto decimonónico como elemento de inspiración. El riesgo no es como entonces las revoluciones liberales, sino el bolchevismo. Coudenhove es un antibolchevique convencido a nadie se le escapa que el proyecto de Paneuropa es, entre otras cosas, un proyecto, pacifista sí, federalista también, pero especialmente Antibolchevique.

Hay otro elemento de primera magnitud que no se escapa a Coudenhove. A decir verdad, el Zar era ortodoxo, por tanto no se trataba de una alianza exclusivamente católica, sino “cristiana” abierta a protestantes, ortodoxos y católicos. Cudenhove dice al respecto: “Después de tantos siglos de lichas religiosas. Al considerar a Europa como “Nación Cristiana” constitúa, sin duda, un importante paso hacia mayores progresos. El carácter supraconfesional de la alianza fue, sin duda, lo que impidió al Papa adherirse a la misma”[25].

No es raro que Coudenhove se fijara en el ejemplo histórico de la Santa Alianza que era una respuesta a la guillotina que había cortado la cabeza de Luis XVI y de María Antonieta, de la misma forma que Paneuropa sería una respuesta a la ofensiva bolchevique. Escribe: “La Santa alianza era una especie de compañía aseguradora establecida entre los soberanos para protegerse contra guerras y revoluciones (…) Las guerras napoleónicas habían sido la consecuencia lógica de la ofensiva revolucionaria de 1789 de la misma forma que las revueltas sociales que asolaron Europa central entre noviembre de 1918 y 1923, no son sino la consecuencia de dos fenómenos íntimamente relacionados: la caída de las monarquías imperiales y la revolución bolchevique. “La Santa Alianza constituía una especie de puntal –prosigue Coudenhove- que los soberanos pretendían colocar al edificio de una Europa maltrecha después de tantas guerras (…) Europa estaba en condiciones de poder recuperarse de los daños y las destrucciones ocasionados por veintitrés años de guerra”[26].

Incluso Metternich extrae una lección interesante del final de la Santa Alianza. Ésta, como se sabe, precipitó su final a causa del levantamiento de los griegos contra el sultán turco. Turquía, evidentemente, no era miembro de la Santa Alianza y el pacto no estaba obligado a apoyarla. Sin embargo, Metternich optó por ponerse del lado del sultán turco, mientras que el zar optaba por apoyar a los cristianos ortodoxos griegos enfrentados al “opresor mahometano” (las palabras son de Coudenhove[27] que en ningún escrito manifiesta que turquía formase parte de Europa. De hecho en el mapa que hemos mencionado antes y que cigura en la contraportada del folleto Paneurope, Quéstions et Réponses, se ve claramente que Turquía no es considerada como parte de Europa).

 

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com



[1] El ejemplar que hemos consultado, de las distintas ediciones de esta obra es el titulado Paneuropa, dedicado a la juventud de Europa, Coudenhove-Kalergi, Editorial Aguilar, Madrid, sin fecha de edición, depositado en la Biblioteca de Catalunya con la signatura A34-8-432.

[2] Hemos consultado el folleto depositado en la Biblioteca de Catalunya con la signatura 34-8º-C.36/18: Paneurope. Questions et Réponses. Editions Paneuropéennes, Vienne Hofburg, sin fecha de edicion. El prefacio está fachado el 1º de enero de 1931.

[3] Hemos consultado la primera edición de esta obra, Héros ou Saint, publicado en París, 1929, Editorial Rieder, colección Cahiers Internationaux, signatura Mts 4392.

[4] Sobre esta obra nos hemos limitado a consultar los fragmentos de la misma contenido en Adios, Europa, el Plan Kalergi de Gerd Honsik, Editorial Bright-Rainbow, Barcelona 2005

[5] Coudenhove-Kalergi, Paneuope. Questions et Réponses, op. cit., pág. 3.

[6] Coudenhove-Kalergi, Paneuope. Questions et Réponses, op. cit., pág. 3.

[7] Coudenhove-Kalergi, Paneuopa. Dedicado a la juventud europea, op. cit., pág. 43.

[8] Coudenhove-Kalergi, Paneuopa. Dedicado a la juventud europea, op. cit., pág. 44.

[9] Coudenhove-Kalergi, Paneuopa. Dedicado a la juventud europea, op. cit., pág. 43.

[10] En Paneuropa, op. cit., págs. 44-45, Coudenhove abunda en estas ideas: “La noción geográfica de Europa no corresponde ni a la noción cultural ni a la política- Bakjo el punto de vista cultural, Australia es una parte de Europa y lo es también geográficamente la Gran Bretaña, y , sin embargo, están políticamente fuera de Europa y forman parte de un imperio intercontinental: el Imperio Británico. (…) Generalmente se divide el mundo en cinco coninentes: Eurasia, Africa, Australia, América del Norte y América del Sur. Políticamente, se divide en campos de fuerzas americanos, europeo, ruso, británico y chino-japonés. Bajo el punto de vista cultural se pueden distinguir en el mundo cuatro grandes civilizaciones: Europea, China, India y Árabe”.

[11] Coudenhove-Kalergi, Paneuope. Questions et Réponses, op. cit., pág. 3.

[12] Coudenhove-Kalergi, Paneuope. Questions et Réponses, op. cit., pág. 3.

[13] Coudenhove-Kalergi, Paneuope. Questions et Réponses, op. cit., pág. 3.

[14] Coudenhove-Kalergi, Paneuope. Questions et Réponses, op. cit., pág. 4.

[15] Coudenhove-Kalergi, Paneuope. Questions et Réponses, op. cit., pág. 4.

[16] Coudenhove-Kalergi, Paneuopa. Dedicado a la juventud europea, op. cit., Capítulo VIII, Europa después de la guerra mundial, pág. 137 y sigs..

[17] Coudenhove-Kalergi, Paneuopa. Dedicado a la juventud europea, op. cit., pág. 138.

[18] Coudenhove-Kalergi, Paneuopa. Dedicado a la juventud europea, op. cit., pág. 138.

[19] Coudenhove-Kalergi, Paneuopa. Dedicado a la juventud europea, op. cit., pág. 138.

[20] Coudenhove-Kalergi, Paneuopa. Dedicado a la juventud europea, op. cit., pág. 139.

[21] Coudenhove-Kalergi, Paneuopa. Dedicado a la juventud europea, op. cit., pág. 140.

[22] Coudenhove-Kalergi, De la guerra…, op. cit., pág. 109 y sigs.

[23] Coudenhove-Kalergi, De la guerra…, op. cit., pág. 110.

[24] Vale la pena resumir la historia y el sentido de la Santa Alianza a fin de entender mejor lo que intenta decirnos Codenhove. La idea de la Santa Alianza partió del Zar Alejandro I de Rusia quien convenció al emperador Francisco I de Austria y al rey Federico Guillermo III de Prusia para que firmaran un tratado el 26 de septiembre de 1815 en el que unían sus esfuerzos. Inicialmente, el contenido del pacto era meramente religioso: los firmantes asumían como principio inspirador de su gobierno los principios cristianos de  justicia, amor y paz. Declararon su mutua fraternidad, su renuncia a guerrear entre sí y guiarían a sus ejércitos con estos mismos principios. Metternich quiso ir más allá y pocos meses después, el 20 de noviembre de 1815, estableció un pacto político entre Austria, Prusia, Rusia e Inglaterra (la Cuádruple Alianza) que iba más allá de estas intenciones y garantizaba el mantenimiento del orden monárquico en el continente europeo, incluyendo la posibilidad de intervenir militarmente en defensa de monarquía amenazadas. En este sentido, el Congreso de Verona en 1823 autorizó la intervención en España de un ejército francés, conocido como “los cien mil hijos de San Luis” destinado a liquidar el trienio liberal y restaurar el absolutismo de Fernando VII. En 1818, Francia se había adherido a la Alianza, pasando a llamarse Quíntuple Alianza. A partir de ese momento, Inglaterra se fue alejando discretamente del pacto que suele darse por concluido en 1825 con la muerte de su principal promotor el Zar Alejandro de Rusia. Una ampliación de estas informaciones puede encontrarse en la Biblioteca Julius Evola, en el artículo titulado Metternich, http://juliusevola.blogia.com/2006/092106-metternich.-julius-evola.php. Coudenhove, por su parte se muesta mucho más favorable a la idea inicial de la Santa Alianza que a la Cuádruple Alianza desarrollada por Metternich. Sin embargo, en la perspectiva histórica ambos proyectos son inseparables y son considerados como un mismo y único proyecto.

[25] Coudenhove-Kalergi, De la guerra…, op. cit., pág. 111.

[26] Coudenhove-Kalergi, De la guerra…, op. cit., pág. 111.

[27] Coudenhove-Kalergi, De la guerra…, op. cit., pág. 112.