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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

La colonización de Europa. Guillaume Faye. CAPÍTULO VII (B). LA NUEVA CUESTIÓN RACIAL Y ÉTNICA. TRIBALIZACIÓN Y RACIALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD: ¿HACIA EL APARTHEID?

La tribalización y la racialización de la sociedad francesa está en marcha. En nombre del antirracismo, evidentemente. La ideología igualitaria se parece a la serpiente que se muerde la cola: se comienzan a divisar hoy las consecuencias de las medidas de la "discriminación positiva". y de los cuotas profesionales a favor de los diversos grupos raciales, sobre todo los africanos y los magrebís. Esto equivale a simplemente negar el principio del individualismo igualitario; pero también para renegar, como vimos más arriba, uno de los fundamentos mismos del antirracismo, aquel según el cual las razas no existirían y que no habría diferencias individuales. Por otra parte, las mentalidades comerciales y publicitarias no se equivocan: por un pragmatismo asociado a la rentabilidad practican ahora el márketing étnico. El antirracismo es en realidad el caldo de cultivo del racismo. El 23 de Septiembre de 1999, el colectivo Égalités, dirigido por Calixte Beyala, llama " a la comunidad negra de Francia a boicotear TF1, sus anunciantes y los productos comercializados por el grupo Bouygues". La operación se denominaba Negro en la pantalla. Calixta Beyala, durante una reunión pública y de una conferencia de prensa bajo el ritmo de los tam-tams africanos, organizado por el colectivo y 200 asociaciones africanas y antillesas, explicó el objetivo de este chantaje : " TF1 es la primera cadena francesa y debe servir de ejemplo. En la calle, en los estadios, en la escuela, la población es multirracial; hace falta que esto se sepa también en la pequeña pantalla".

Ya en julio de 1999, el mismo colectivo había presentado una queja contra personas desconocidas a la fiscalía de París por " discriminación " y " atentar a la libertad individual" bajo pretexto de que ¡no había tantos dirigentes ni presentadores negros en la televisión! En nombre de la libertad y de la igualdad se exige, paradoja suprema, realizar la contratación forzada y el favoritismo profesional hacia los afromagrebís. ¿Y cuando entonces cuotas para los chinos, los judíos, los hindúes, los musulmanes, los católicos, etc? ¿Y por qué se limita a la televisión? ¿Por qué no en los consejos administrativos y en las empresas?

El mérito deja de ser individual y deviene racial. Y todo ello porque se supone que la TF1 y otras emisoras practican una discriminación racista rechazando contratar a los negros. Un diputado PS también se había sorprendido que no hubiera negros en la ENA y en las escuelas importantes. No está claro donde está la discriminación ya que estos concursos son anónimos y las copias son corregidas sin la presencia de los que optan a los puestos. Si no hay presentadores negros o técnicos negros la causa no tiene nada que ver con la discriminación racial. Y todo el mundo lo sabe.  

* * *

El colectivo Égalités razona de un modo totalmente racista. Hace falta en primer lugar tener en cuenta su propia proposición de que hay siete millones de negros en Francia y que, en consecuencia, " esta comunidad posee el derecho como las otras comunidades de poder identificarse, y de hacerse reconocible a través de los medios " teniendo en cuenta " los derechos que paga por medio de los impuestos de tipo audiovisual". Este colectivo comunitarista y racista ¡ya ha obtenido del CSA una modificación del pliego de cargos de France1 y France2 en favor de cuotas para los negros y de sus cuotas preferenciales!

Se ve de este modo, lo cual era previsible, que las autoridades republicanas no creen del todo en su beatificada noción de integración y de asimilación. Están bastante obligados a abandonar concretamente su utopía y de reconocer la prevalencia del hecho étnico, de avalar la racialización de la sociedad. Pero como ya demostré por otra parte, esta carta de presentación comunitarista no funcionará. Estamos encarando un doble callejón sin salida. El callejón sin salida comunitarista y el callejón sin salida integracionista.

Una sociedad en la cual la organización social comienza a descender hacia el comunitarismo racial, de lógica de cuotas, de privilegios, de preferencias y de discriminaciones recubiertas de justicia y supuesta igualdad, no es viable a largo plazo. Esto es de hecho el apartheid que defienden sin admitirlo o sin saberlo el colectivo Égalités. No defiende de ningún modo la idea de igualdad, pero se impone simplemente como un lobby étnico.

Incluso la idea, muy querida por parte de la izquierda ingenua, del mestizaje, aquí ya se ve socavada. Y es que más que defender la fusión, la mezcla, de modelos del melting-pot, promueve una organización política y social fundada en base a proporciones raciales. 

* * *
No se pone uno en guardia frente al uso que se hace del lenguaje cotidiano, pero refleja muy bien el estado de las mentalidades. Los neologismos (pseudo) hacia Beur y Rebeu, traducción de "Árabes", como aquel de Keubla ("negro"), como aquellos que designan a los franceses de origen, tienen todos ellos connotaciones que hacen referencia espontáneamente a condicionamientos étnicos y raciales, del mismo modo que los insultos ("putain de ta race") o las etiquetas que ningún sociólogo se atreve a interpretar. Es cierto que la más importante característica de la sociología francesa, es el ir-y-venir entre la biblioteca, el soporte mediático de la televisión y las cervecerías de Saint Germain.

En los barrios jamaicanos y antillanos de Londres, florece un eslogan muy frecuentemente: " Whites out ! " ("Blancos fuera!"). En París, en el metro, como también en todos los lugares de aseo públicos, los insultos racistas -en todos los sentidos- constituyen un 50% de las inscripciones más gamberras.  Todo lo demás son tonterías de contenido sexual. A mediados de diciembre de 1999, la fachada de uno de los centros de un partido político habían sido decorados de un vengativo: " Los Arabes enculan a Francia ".

Los ejemplos son innumerables. La "persuasión a través de la educación" no puede hacer nada. El único enemigo eficaz del racismo -esta pasión que hace perder mucho tiempo a la humanidad- no es le antirracismo institucional, sino el rechaza de toda civilización multirracial. Quod erat demonstrandum.

(c) Por el texto: Guillaume Faye

(c) Por la Edición Francesa: Editions de l’Aencre

(c) Por la traducción castellana: Miguel Ángel Fernández

La colonización de Europa. Guillaume Faye. CAPÍTULO VII (A). LA NUEVA CUESTIÓN RACIAL Y ÉTNICA. PSICOANÁLISIS DE UN SECRETO DE FAMILIA

" Un hecho refutado se establece primero como tabú, luego en evidencia irreprimible, en tentación insuperable, antes de explotar como liberación. "
Sigmund Freud 
 
Al final del siglo XXI, dos palabras-bomba explotan: raza y sexo. Dos imanes, dos tabúes. El antirracista está obsesionado por la raza como el cura puritano por el sexo. Hoy, el sexo por otra parte se ha desinhibido totalmente, representando una especie de gigantesco desfile industrial mientras que la raza es velada, disimulada. Pero en realidad esta disimulación esconde una presencia obsesiva del concepto.

El antirracismo ha devenido, no solamente un dogma meta-religioso, sino que también una forma perversa o inconsciente de racismo, en todo caso el signo de una obsesión racial. ¿Pero qué es en el fondo el racismo? Nadie sabe muy bien definirlo. Como todo pecado, como toda palabra atrapada por una gran carga emocional, la palabra misma ha perdido toda significación. Se confunde generalmente con la xenofobia y se habla, por ejemplo, del "racismo" mutuo de los serbios, de los croatas, de los albaneses, a pesar de que se trata de conflictos nacionales y religiosos y no raciales. Se habla también de "racismo anti-homos".

Posicionamientos interesantes son aquellos de Claude Lévi-Strauss en su ensayo Raza e Historia y del Zulú Kredi Mutwa, autor del famoso ensayo Mi Pueblo, que fue la más pertinente crítica del Apartheid sudafricano como del modelo de la sociedad multirracial. Pero esta fue igualmente la opinión de Léopold Sedar Senghor, que teoriza las nociones de "civilizaciones negro-africanas y albo-europeas". Estas opiniones serían hoy clasificadas como gravemente incorrectas.

Sus tesis se unen en varios puntos: 1) La diversidad biológica de las grandes familias de poblaciones humanas son un hecho irrebatible: esta diversidad es una riqueza, y es el zócalo de civilizaciones diferentes.. 2) Negar el hecho racial es una equivocación intelectual muy peligrosa, ya que vuelve a negar una de las bases más importantes de la antropología e instaura el concepto de "raza" como verdadero tabú, en paradigma mágico, y en consecuencia se acaba tratándolo como una realidad banal. 3) El antirracismo obsesivo lleva al racismo como el puritanismo a la obsesión sexual; una sociedad multirracial es necesariamente multirracista. No se puede hacer cohabitar sobre el mismo territorio y en el seno de la misma atmósfera de civilización más que aquellas poblaciones que son biológicamente semejantes, poseyendo una diferencia étnica mínima.

Globalmente, las tesis de Lévi-Strauss, de Kredi Mutwa y de Léopold Senghor concluyen en que la humanidad no es un ciclomotor y que no funciona con mezcla.

* * *

Se destaca el hecho siguiente: la ideología oficial niega el concepto de raza mientras la impone, la reconoce y la fortifica en todas partes.

La sociedad francesa no reconoce el hecho racial pero quiere imponerse a el, primero viéndose proclamado por los propios inmigrantes. En los suburbios y en las ciudades, los franceses de origen son generalmente calificados de quesitos blancos y, siendo un hecho todavía más revelador, de Galos.

Las razas son supuestamente inexistentes y no se corresponden a ninguna realidad, pero nunca estuvieron tan presentes como cuestión social de envergadura. Es bastante evidente que las "razas puras" no existen y que este concepto no posee sentido biológico, ya que toda población hereda una filogenia muy diversa. Pero lo cierto es que el "hecho racial" existe, del mismo modo que las razas. Incluso una población mestiza, incluso una sangre-mezclada, se debe al hecho racial. Se ha podido incluso decir que en América del Sur y en las Antillas, el intercambio genético ha creado nuevas razas. Los antirracistas, que niegan la realidad del concepto de raza, son por tanto favorables al "mestizaje"; se postulan a favor de la "mezcla de las razas", de las cuales niegan su realidad. ¿Entonces es que creen que es posible mezclar aquello que no existe?

De manera perfectamente dogmática, se esfuerza en demostrar "científicamente" que las razas no existen y que la modificación del substrato biológico de Francia no implica ninguna influencia, o que incluso son positivas. Esta es la tesis ambientalista del "todo cultural", de la cual ni siquiera sus propagadores creen demasiado en serio.

Por un lado, la ideología oficial niega la existencia de las razas humanas, conservando sólo las diferencias cromosómicas individuales, como sostienen Albert Jacquard, Yves Coppens o Hervé Le Bras, pero por otro lado, la ley prohíbe las discriminaciones " en nombre de la pertenencia o no a una raza, una etnia o una religión". Es necesario determinar entonces: ¿Existen o no existen entonces las razas?

Teniendo en cuenta la lógica aristotélica o leibniziana, nos movemos en el absurdo: se castiga a quien comete un delito a propósito de un objeto jurídico que se supone por otro lado que no existe ni de hecho ni de derecho. Por un lado se proclama la inutilidad de las discriminaciones raciales, y de otro lado se ponen en marcha políticas comunitaristas de cuotas y de favoritismos raciales. De un lado se castiga en base a "discriminaciones raciales" (según una única interpretación por otra parte) y por otro lado se niega las "diferencias raciales". En síntesis, para la ideología oficial, la noción de raza se parece a una especie de demon metafísico, de liberación obsesiva (igual que el sexo en el caso de los puritanos) que al mismo tiempo existe sin existir, y, en realidad" se asume como evidente y como presencia tan poderosa y pesada que la represión es necesaria para evitar la tentación y la subversión", tomando una fórmula de Freud respecto del complejo de Edipo.

* * *

Tanto el Islam como el cristianismo no dan importancia oficialmente a la noción de raza. El concepto no aparece de modo explícito, pero de nuevo vuelve a aparecer de modo implícito. En el Islam, por ejemplo, los creyentes norafricanos son en todas partes considerados inferiores, incluyendo en las grandes peregrinaciones. En Israel, a pesar de su gran fuerza de cohesión étnico-social que representa su pertenencia al judaísmo, que es más en un Estado plagado de conflictos endémicos con los Árabes musulmanes, las tensiones raciales entre ciudadanos de orígenes diferente no cesa de agravarse.

Como en toda materia, el dogma de la negación absoluta es tan ridículo como el de la afirmación absoluta. Como toda realidad antropológica, y, generalmente natural, el hecho racial no es un "hecho absoluto", pero es un hecho. Su negación actual por la ideología oficial dominante constituye el signo y la prueba (casi psicoanalítica) de que la cuestión racial ha devenido fatídica. Toda civilización enferma tiende a censurar la realidad de su enfermedad y a hacerla tabú. No se habla de la cuerda en la casa de un ahorcado.

La ideología hegemónica se esfuerza por hacer un trabajo de silenciamiento, que pretende disimular, pero sin éxito, la existencia de un secreto de familia.

El sociólogo negro sudafricano y de etnia zulu, Kredi Mutwa, escribió en su libro My People (Penguin Books, Londres, 1977, p. 246) " Negar las diferencias fundamentales entre los negros y los blancos, las dos grandes familias raciales de la humanidad, simplemente vuelve a negar la vida. Es tan estúpido como decretar que la masculinidad y la feminidad no existen. Se trata de una carencia del sentido común inherente al espíritu occidental. Por otro lado, el hombre negro parece más apegado que el hombre blanco a su personalidad racial, y naturalmente es reticente a imaginar la utopía de un "hombre universal"".

En el mismo sentido, Léonine N´Diaye,(Le Soleil, Dakar, 02/12/1987) : " Incluso si existen diferencias entre los pueblos de las naciones blancas -entre los hispanos y los nórdicos por ejemplo- y entre las etnias tribales africanas, un hecho permanece: globalmente la humanidad esta dividida en grandes familias en las cuales la personalidad es a la vez cultural y biológica".

Entre los africanos como entre los asiáticos, la naturalidad del hecho racial no supone ningún problema. Se reivindica tranquilamente. La negación psicótica del hecho racial en Europa se basa en la esperanza de que mediante su ocultación se podrá así lavar una especie de pecado original (el racismo) y creer al mismo tiempo una sociedad idílica, donde todos "los chicos del mundo se unan en un fraternal abrazo". Un verdadero sueño de tipo extraterrestre.

En la demonología contemporánea, el "racista" ha reemplazado al burgués o al patrón explotador de la imaginería marxista en cuanto a figura de "hijo de puta". Incluso, la sociedad sin razas ha substituido como sueño escatológico de la sociedad sin clases; la lucha antirracista ha reemplazado a la "justa lucha de clases"; la figura del inmigrante, de preferencia clandestina, ha tomado el lugar del obrero o del campesino explotado, o aquel del lumpen proletariado, como emblema del mártir, pero al mismo tiempo de Mesías. Las apologías delirantes de la burguesía de izquierda actual en favor de los inmigrantes se parecen de manera llamativa a aquellos que hicieron los obreros hasta los años setenta.

Por otra parte, los más ardientes inmigracionistas son antiguos marxistas trotskistas o antiguos "curas rojos". Se asiste a una sustitución política: el razonamiento marxista (una clase oprimida se liberará de sus cadenas extendiendo su emancipación sobre la sociedad) se ha desplazado del campo social al campo racial. Se asiste en consecuencia a una racialización del discurso político dominante, según la predicción hecha por Bertrand de Jpuvenel durante los años cincuenta: " la cuestión racial devendrá la cuestión central".

* * *

Durante el censo de población de 1999, el INSEE ha hecho todo lo posible por excluir a los inmigrantes. Los franceses no deben saber las verdaderas cifras. Está fuera de lugar en los formularios incluir cuestiones relativas al origen étnico o a la religión. Se limitaba a una "investigación paralela", respecto del origen de los parientes, sondeando solamente a una persona por cada cien y por cada departamento. Maz Clos consta en Le Figaro (05/03/1999) : " Un  sociólogo dijo que llamar la atención respecto de los caracteres étnicos o religiosos de una ciudad arriesga provocar reacciones racistas. Las personas pueden ser tentadas de confundir a la población de origen magrebí o africana y la inseguridad". ¡Menuda confusión! Como si "la gente" no se diese cuenta por sí misma de la realidad al bajar a la calle... Aún se corresponde a un buen ejemplo de desprecio del pueblo y de negligencia del poder hacia la santificada "transparencia democrática".

Para que el enfermo no conozca su fiebre, se rompe el termómetro. Cuando el poder niega que la inmigración es un cataclismo social y que se asemeja a una colonización de la población, hace como si la inmigración no existiera. Este argumento sería incomprensible en los países anglosajones, donde no existe tal tabú étnico y donde todos los censos especifican cuidadosamente el origen nacional y racial, del mismo modo que la adscripción religiosa de los individuos

Michèle Tribalat, director de investigaciones en el Instituto Nacional de Estudios Demográficos, quien protestó contra esta censura, se vio acusado de "extremista" porque pensaba que era necesario conocer el numero aproximado de magrebís y de Africanos en Francia. El explicaba ingenuamente, no teniendo nada de cripto-fascista:: " por tanto, este es el único medio de poder aprehender los ghettos en ciertos barrios, de poder estudiar las eventuales discriminaciones en las contrataciones o en otros lugares". Resumiendo, esta bella alma antirracista, repleta de buenas intenciones, implícitamente se traiciona a sí misma de racista por sus amigos, porque ellos quieren "saber"...

Hervé Le Bras, demógrafo próximo a Claude Allègre, ha acusado al instituto de estudios anteriormente mencionado de "desviación derechista", mientras que el instituto posee la notoriedad pública de estar compuesto de investigadores de izquierda. El denunció " un riesgo de discriminación en los censos si no tiene en cuenta los orígenes étnicos ". Luego de diez años, hace falta decir que el trabajo ideológico de Hervé Le Bras, militante inmigracionista de notoriedad, consiste en reducir al mínimo el peso de la presencia afromagrebí en Francia como las cifras de la baja natalidad europea, y de vilipendiar, con el ardor de un Gran Inquisidor, sus colegas demógrafos que osan publicar las verdaderas cifras. En 1992, Michèle Tribalat había atraído la ira de los lobbies políticamente correctos interrogando a los menores de las ciudades sobre sus parientes para conocer sus orígenes. Pero no está bien fundamentada ni es oportuno interesarse por la composición exacta de las poblaciones. Michel Jacod, jefe del departamento demográfico en el instituto de estudios reconoce: " Es un fenómeno cultural en Francia: las investigaciones étnicas son muy delicadas. Mientras que en Estados Unidos, se pregunta sin rodeos a la gente respecto del color de su piel. Incluso nosotros no podemos plantear cuestiones tales como "¿Es UD  cojo? o"¿Es Ud. paralítico?" . Se prefiere preguntar "¿Puede subir escaleras?"(Le Figaro, 08/05/1999).

En psicoanálisis, no se puede ocultar y reprimir lo que es realmente importante.

Aún más significativo: en el censo, el Estado tenía miedo de que los sondeadores resultaran increpados en las "ciudades prohibidas", las "ciudades de no-derecho" que han devenido en suburbios étnicos, y ser agredidos como los agentes del fisco o los policías. También dicho instituto de estudios oficialmente ha preguntado a los  " representantes del censo de las poblaciones que viven en los barrios" para hacer el trabajo. Admiren por un momento el eufemismo expresado de otro modo, la de los magrebís, los negros, pero sobre todo no respecto de los blancos, sospechosos respecto de una población " que da pruebas constantes de desconfianza con las instituciones". Bonita contradicción: de un lado, el instituto de estudios niega el hecho étnico y racial rechazando tomarlos en cuenta en sus cuestionarios de censo, pero por otro lado reconociendo la gran importancia en la contratación en los suburbios típicamente afromagrebís los encuestadores de origen inmigrante. El instituto de sondeos cree desgraciadamente también en el riesgo de " eventuales amiguismos " entre los encuestadores y  sus correligionarios : con el objetivo de minimizar las cifras de la población y de ocultar a los clandestinos. Olivier Leguillon, responsable de los sondeos, admite:  " se puede imaginar que habrá menos allí que en otras partes. Se sabe que en las ciudades un número elevado de alojamientos son sobreocupados con respecto a lo que se declara y se presenta en los alquileres de apartamentos. Además, los clandestinos se esconden en el seno de ciertas familias. Sin duda nada de ello sale a relucir ".

La moraleja de la fábula es evidente. En primer lugar, los poderes públicos, además de por psicosis antirracista y tabúes étnicos para ocultar el fracaso de sus políticas migratorias, tienen la voluntad firme de ocultar las cifras de la inmigración. Pero al mismo tiempo, presa de la contradicción inherente a toda ideología fuera de la realidad, como lo demuestra los maquillajes del INSEE para poder sondear en las ciudades "prohibidas", reconocen el carácter étnico de la colonización de la población. Reconocen también implícitamente que las poblaciones, y sobre todo los clandestinos evidentemente, rechazan ser sondeados y trazados. En síntesis, los inmigrantes colonizadores como los poderes públicos colaboradores tienen la intención de ocultar frente a la opinión pública la amplitud de la invasión. Y es que, estando en una época mediática, donde la gente cree menos lo que ve que las falsedades de los medios que les inculcan, las estadísticas oficiales se arriesgan a asustar más que la realidad social experimentada. Pero un día la experiencia puede poner al orden del día todas las mentiras.  
 
* * *

Tenemos la tendencia a percibir la especie humana como una especie "aparte", que es impermeable a las leyes de la naturaleza. Y sobre todo en lo que concierne a los principios de la subdivisión biogenética. Como si el "hombre" fuera un poder divino, salvado de las desigualdades y las diferencias. Como si nosotros nos avergonzáramos de participar en el mundo vivo y en la unidad del cosmos, fuente de la infinita diversidad de formas.

La antropología contemporánea rechaza igualmente reconocer los más serios testimonios que conciernen a los Almastys, identificados en el Cáucaso y en Asia central, estos seres mitad humanos, mitad simios que serían simplemente degeneración de los Neandertal. Esta reticencia es la misma que la de las sectas protestantes hacia el evolucionismo. El "Hombre" sería una especie providencial, única, venida de ninguna parte.

Las raíces de este antropocentrismo, de esta creencia en la "unidad biológica del género humano", de esta negación dramática de la diversidad racial de la humanidad, proviene de las grandes doctrinas y religiones monoteístas. El hombre se diviniza como Hijo de Dios, y consecuentemente, no puede ser divisible. Está radicalmente separado del reino animal y vegetal, de la Naturaleza. La Humanidad deviene una categoría trascendente. No obedece más a las leyes de la diversidad, de la desigualdad y de la tragedia que caracteriza a la vida.

Estos dogmas han sido pulverizados por toda la medicina y la genética contemporánea: sí, el hombre pertenece también al reino de la vida de otras especies, no puede escapar.

(c) Por el texto: Guillaume Faye

(c) Por la Edición Francesa: Editions de l’Aencre

(c) Por la traducción castellana: Miguel Ángel Fernández

Por una profunda reforma económica, social y constitucional

Infokrisis.- El presente texto fue inicialmente elaborado para servir como documento de debate para el Acuerdo de Mínimos y, en tanto que tal, fue presentado en la reunión que tuvo lugar en el mes de septiembre. Sin embargo, a la vista de que, precisamente, al tratarse de un acuerdo de mínimos, el documento era excesivamente amplio en los temas tratados y, por tanto, no se adecuada en absoluto a la esta estructura de colaboración, lo retiré. Dado que el tiempo lo desgasta todo, decido publicarlo ahora antes de que pase completamente de actualidad. Por mi parte esto dispuesto a debatirlo con quien lo desee.

 

Por una profunda
reforma económica, social y constitucional

La “banda de los cuatro” ya no sirve para solucionar los graves problemas que España tiene planteados

 

A todos los españoles:

Durante más de 30 años, el régimen surgido de la Constitución de 1978 se ha mantenido en pie apoyado sobre cuatro columnas: el centro izquierda, el centro derecha y dos partidos regionalistas en Catalunya y Euzkadi. Pero el desgaste y la falta de soluciones ante los graves problemas que España tiene planteados en estos momentos, ha iniciado una erosión inevitable del sistema político cuyo final no puede ser otro más que una profunda reforma constitucional.

Este proceso degenerativo abre extraordinarias posibilidades para que las fuerzas sanas de la nación cristalicen en un formidable movimiento de regeneración que culmine en una reforma en profundidad del sistema político–social.

I. El dramático proceso que tenemos ante nuestros ojos

Las condiciones objetivas para llegar a esa reforma aparecerán por la transformación de la crisis económica actual en una depresión económica prolongada que, generará más y más paro, hasta cristalizar en una crisis social. A su vez, la prolongación de la depresión económica, terminará transformando, por sí misma esta crisis social en protesta política en cuanto las masas entiendan que sus intereses son completamente distintos y contrapuestos a los de la clase política. A partir de esa toma de conciencia, el régimen surgido de la Constitución de 1978 verá su principio del fin y asistiremos a la creación de un nuevo marco político.

Las preguntas que genera este proceso son simples de responder:

– ¿La crisis económica se transformará en depresión?

Respuesta, sí,  a medida que el PIB, en lugar de aumentar, continúe su caída en picado, lo que indicará una ralentización del movimiento económico. Por otra parte, esta crisis es, por primera vez, mundial y no hay ninguna zona geográfica del planeta que se vea libre de ella. Esta crisis es, también, la crisis de la globalización, una crisis generada por la globalización y por la libre circulación de capitales a escala mundial que han terminado generando una inestabilidad económica global sin que exista país alguno que se vea libre de ellas.

– ¿La depresión generará crisis social?

Respuesta: sí, es inevitable, a medida que vayan aumentando las cifras del paro y sectores cada vez más amplios de la población vivan de la caridad pública. Esto supone, además, que el Estado absorbe una parte sustancial del dinero disponible para créditos que, en condiciones normales debería ir mayoritariamente dirigido hacia la empresa privada, contribuyendo a reactivar el crédito. Dado que la deuda pública ofertada por el Estado ofrece más seguridades que los dividendos ofrecidos por la empresa privada, ésta tenderá a situaciones crecientes de asfixia y a que ni siquiera sea posible abordar planes de renovación industrial, investigación o lanzamiento de nuevos productos.

– ¿La crisis social será profunda?

Respuesta: sí, durante unos años –los actuales–, inicialmente, la población tendrá la esperanza en que la situación mejorará y la sensación de que los gestores del Estado abordan medidas para paliar la crisis: pero esta sensación se irá disipando, a medida que se haga evidente que la crisis prosigue y que el endeudamiento creciente del Estado a causa de la factura social, generará cada vez más una mayor carga fiscal, y por tanto, una imposibilidad creciente para salir de la crisis.

– ¿La crisis social desembocará en crisis política?

Respuesta: sí, cuando se haya disipado completamente la sensación de que es posible salir indemnes de la crisis, tras una oleada de protestas sociales que se iniciarán en otoño de 2009 y que se irán intensificando. En el curso de estas protestas los sindicatos mayoritarios corren el riesgo de verse desbordados, apareciendo los primeros síntomas de crisis política. Ésta se manifestará en cuanto un futuro gobierno del PP –Zapatero está políticamente muerto y cuando se celebren las próximas elecciones él y su gobierno, y seguramente el PSOE estarán en estado putrefacción si no logran bajar de 3.000.000 de parados– evidencie la misma impotencia y carencia de soluciones para salir de la crisis, fuera de las medidas antisociales y de la aplicación del liberalismo más salvaje… la peor solución en las actuales circunstancias.

– ¿Este proceso podría adoptar otras características?

Respuesta: no, éste esquema es el que la lógica, la racionalidad, el sentido común y el análisis de los datos económicos objetivos indican como el único posible. Podrán variar los tiempos y las intensidades, pero este proceso es el que va inevitablemente a desarrollarse entre los próximos 5 y 7 años, más allá de los cuales, el análisis de la situación es imprevisible.

Por eso se impone solamente una conclusión:





Más vale que el pueblo español
vaya aceptando que está ante el abismo y que el próximo futuro va a ser extremadamente duro: abundarán los sufrimientos, los disturbios  sociales y las convulsiones políticas, abundará el paro y las privaciones, se mantendrán los bajos niveles salariales pero sin la contrapartida de la apertura del crédito, el consumo caerá, se producirá una depauperación social creciente y un marasmo en las instituciones y en la clase política habituada a administrar los períodos de “vacas gordas”, pero falto de soluciones en períodos de “vacas flacas”.

 

II. Un sistema político y económico social inestable

Todo lo anterior, nos lleva inevitablemente a reconocer que nos aproximamos a la crisis política y económico–social más grave de la historia reciente de España que, para colmo, tiene características propias que la agravan aún más a causa de:

1) La existencia de una falsa “paz social” comprada por el gobierno a los sindicatos, mediante la concesión de suculentas subvenciones, asignación de cursos de formación profesional que sirven sólo como fuente complementaria de ingresos. El estallido social futuro no va a poder ser controlado ni refrenado por unos sindicatos desprestigiados ante la masa laboral.

2) La desintegración de la “sociedad civil” desde los tiempos del felipismo. La única forma de participar, decidir y opinar se realiza a través de unos partidos políticos desprestigiados y que cada vez se muestran más incapaces para representar a la población y gestionar el Estado. Esto ha generado un divorcio creciente entre las cúpulas de los partidos y la opinión pública que, en situación de normalidad, “dejaba hacer” a los partidos, pero que en situación de crisis no percibe en estos capacidad para salir de la crisis.

3) La transición se cerró en falso en 1978 generando problemas en la vertebración del Estado, en la concepción de la representación política (listas cerradas, bloqueadas, ley d’Hont, medidas pensadas para eternizar a la “banda de los cuatro” en el poder), en temas secundarios como la reinserción de presos y la abolición de la cadena perpetua, en la ambigüedad de algunos artículos de la constitución que abrían la puerta a interpretaciones unilaterales por parte de los partidos nacionalistas. Todo esto hace muy problemática la supervivencia de esta Constitución en un marco de crisis generalizada.

4) El sistema político ha pasado de ser una “democracia” a una “partidocracia plutocrática”, es decir, un sistema en el que la representación popular solamente puede expresarse a través de una oferta limitada por las cúpulas de los partidos mayoritarios cuya presencia en la sociedad es asfixiante (por eso es una “partidocracia”), a pesar de sus bajos niveles de afiliación, cúpulas que siguen las orientaciones de los “señores del dinero” y de los grupos económicos para los que, a fin de cuentas, gobiernan (por eso es una “plutocracia”) y una rapacidad demostrada en todos los partidos mayoritarios que lleva frecuentemente a sus cuadros ante los tribunales en un momento de corrupción generalizada.

5) El crecimiento económico ficticio de los últimos 15 años, basado en el crecimiento hipertrófico de la construcción, alimentado en paralelo por un crecimiento no menos hipertrófico de la inmigración, y por tener una economía absolutamente dependiente de sectores económicos poco productivos (inmobiliario y turístico), ha llegado a su fin. Estos sectores, nunca más, volverán a los niveles de negocio de hace tres años: solamente la inmigración crece, una inmigración que ya no puede ser absorbida por ningún sector laboral al carecer por completo de formación profesional y que solamente es atractiva por su aceptación a trabajar por salarios más bajos.

Por todo ello, afirmamos que:





La estructura económica, política y social, generada por los partidos gobernantes desde 1978, ha ido sumiéndonos cada vez más en una fantasía irreal de crecimiento económico y de estabilidad política, cuando, en realidad, la Constitución y su ambigüedad generaban una permanente situación de inestabilidad autonómica y de contradicción creciente entre los derechos proclamados y los realmente disfrutados por la población. Finalmente, la “banda de los cuatro” bloqueó cualquier posibilidad de reforma constitucional, lo que unido al sistema productivo con pies de barro, determinará el derrumbe de toda esta ficción política y económica.

 

III. Los cuatro puntos básicos para una reforma en profundidad

De esta crisis no se va a salir con cuatro medidas ideadas para contentar a los grupos económicos o al electorado, tal como parece creer ZP. Ni con una simple reforma en el sistema de contrataciones o una rebaja en el despido como plantearía un PP en el poder. Hace falta, en primer lugar, entender la profundidad de la crisis que se ha abierto para entender, al mismo tiempo, las medidas a aplicar. Ni el PP, ni el PSOE entienden que estamos:

– ante la crisis terminal del sistema económico nacido en Bretton Woods,

– ante una crisis del modelo económico internacional: ésta es la crisis de la globalización,

– ante la crisis del sistema político–social español nacido con la constitución de 1978.

El liberalismo salvaje ya se ha aplicado en economía desde principios de los 80. Los modelos de economía intervenida cayeron con la URSS en 1989 y los modelos keynesianos sirvieron durante los “treinta años gloriosos” (1945–75), pero hoy son inaplicables dentro del actual marco de una economía mundial globalizada. La clase política no ha sido capaz de generar nuevos modelos, ni alternativas a los existentes y ha accedido a las exigencias de los consorcios financieros, a las
multinacionales.

En lo que se refiere a España la Constitución Española, vendida como “inamovible y perfecta” se ha revelado como origen de todos los problemas que han aparecido en nuestro país:

– partidocracia y plutocracia, nunca democracia real, siempre déficit representativo,

– desmadre autonómico a partir del “café para todos”,

– ausencia de valores y de referencias utilitaristas en el día a día, irrupción de antivalores,

– ausencia de preparación y capacidad técnica en el ejercicio del poder,

– creación de un discurso político cada vez más divorciado de la realidad social,

– ausencia de planificación en el terreno económico, economía especulativa y pelotazo,

– desplome social: pérdida de vigor demográfico, delincuencia, inseguridad, aborto libre, etc.

Todos estos problemas tienen su origen en una Constitución “consensuada” (…en realidad mal cerrada) que ha facilitado la emergencia de una clase política mediocre, ambiciosa y corrupta. Ahora todo esto se aproxima a su
fin.

Las reformas que nuestro país necesita son fundamentalmente cuatro:

1) Medidas de carácter económico

– La economía española debe integrarse al máximo en la de la Unión Europea a condición de que ésta tienda la mano a Rusia y genere un espacio económico autónomo, emancipado de las finanzas anglo–sajón, verdadero cáncer de la economía mundial. El gran error político de Aznar consistió en configurarse como aliado preferencial de los EEUU, enfrentándose a nuestros vecinos y socios en la UE, el eje franco–alemán. Posteriormente, la insignificancia política de Zapatero hizo imposible explotar ninguna dirección. Frente a esta política internacional basada en los caprichos personales del jefe de gobierno de turno, una Gran Política Internacional debe reconocer la necesidad de grandes bloques geopolíticos para afrontar los problemas económicos. Por eso proponemos la creación de un eje Madrid–París–Berlín–Moscú, eje político–económico, independizado y autónomo en material económica y energética.

– Esto implica repercusiones económicas inmediatas: no existirá libre circulación de capitales fuera del marco de éste eje geopolítico. El capital no puede migrar caprichosamente allí en donde existan mayores esperanzas de beneficios, condenando a la inestabilidad a la economía mundial. El capital debe estar fijado a un territorio y las inversiones fuera de ese territorio deben estar penalizadas.

– La segunda consecuencia es la ruptura de la globalización: la situación de las distintas zonas geográficas, excepcionalmente desiguales, hace imposible que exista “competencia” entre unos y otros lugares del planeta. La competencia implica necesariamente igualdad de posibilidades. No puede haber  competencia entre Estados del Bienestar y Estados sin coberturas sociales, sin estructuras sindicales, con mano de obra esclava y jornadas de trabajo de 12 y 16 horas. Sólo dentro de espacios homogéneos –y el nuestro es el espacio Euro-Ruso– pueden existir competencia en condiciones de igualdad.

– Es preciso abandonar las tentaciones de la economía especulativa y volver a la economía productiva. Esto implica, estimular la producción industrial, diversificarla y adaptarla a nuestro marco económico, el espacio euro–ruso. Las empresas deslocalizadas y transformadas en redes comerciales deben ser estimuladas a dar marcha atrás, y, por supuesto, cualquier importación procedente de fuera del espacio euro–ruso debe ser desmotivada con gravámenes arancelarios.

– La actividad especulativa debe ser regulada y sus beneficios limitados por ley. Los paraísos fiscales, deben ser simplemente prohibidos so pena de situarse fuera del derecho internacional y en condiciones de ser intervenidos por cualquier país que se sienta afectado negativamente por el refugio de dinero negro. La debilidad con la que el G–20 (con presencia de Zapatero con silla plegable) abordó la cuestión de los paraísos fiscales en su última reunión es significativa de la falta de interés en acometer reformas profundas y radicales en el sistema económico mundial.

– El préstamo con interés debe estar sometido a leyes mucho más estrictas que las actuales. Debe de recuperarse la figura delictiva de la usura, préstamos con intereses abusivos. El crédito, especialmente cuando está vinculado a derechos constitucionales (vivienda) no puede estar en manos privadas, sino que debe estar concedido por la Banca Pública. En este sentido, la actual crisis económica enseña que la nacionalización del crédito hipotecario es una necesidad que redundará en una mercado inmobiliario en el que los precios estén en relación al valor real de las viviendas y no estén sometidas a las oscilaciones generadas por las presiones bancarias (a través de tasadores, a través de un falseamiento de la situación del mercado inmobiliario).

– Así mismo, el crédito a la pequeña y mediana empresa no puede derivar del “humor” de los operadores bancarios y de que sus operaciones especulativas en otros terrenos hayan tenido más o menos éxito, la pequeña y mediaba empresa deben poder recurrir al crédito oficial cuando el crédito privado se inhiba. De hecho, hay que recuperar la situación en la que la banca no era más que un almacén de depósitos privados, en los que los depositarios aceptaban que ésta invirtiera tales depósitos a cambio de un interés. Aquí debe empezar y terminar el papel de la banca en una España reordenada en función de la racionalidad y no en función del ventajismo de los actores económicos más influyentes.

– El fracaso de la globalización ha impuesto de nuevo y bruscamente, las políticas económicas “de proximidad”: cada espacio económico, cada país, cada región, cada comarca, deben planificar su economía en función de la proximidad y de sus recursos propios y solamente pensar en “exportar” excedentes e importar elementos deficitarios. Debe evitarse por todos los medios las situaciones contradictorias de la modernidad globalizada en la que un país como España debe destruir los excedente lácteos pactados con la UE… e importar leche, destruir su tejido agrícola para permitir a Marruecos, Turquía e Israel, inundar Europa con sus productos. El principio de una nueva economía debe ser: cada comunidad consume preferentemente lo que produce, cada economía importa sólo lo que no puede producir y precisa para sobrevivir.

– El Estado debe recuperar su función planificadora de la economía. El liberalismo salvaje debe de ser reducido a recuerdo histórico lamentable. Los mercados no planifican su futuro, simplemente viven el aquí y el ahora, la máxima rentabilidad en el mínimo tiempo, y por esto mismo, son incapaces de proyectarse en el futuro y generan tensiones continuas. Solamente la posibilidad de una planificación en manos de técnicos y expertos al servicio del Estado, puede generar de nuevo estabilidad en los mercados y resolver el complicado problema de la planificación económica a medio y largo plazo, algo que no figura en las agendas de los gobiernos actuales que trabajan sólo a cuatro años vista.

– El mercado es uno de los elementos de la economía, pero el mercado debe estar sometido al bien común y a los intereses de la comunidad. El principio esencial que debe quedar reflejado en una constitución es que no existe nada por encima de los intereses de los ciudadanos: si los intereses de los partidos, ni los intereses de las patronales o de los consorcios financieros, ni, por supuesto, los intereses del capital.

2) Medidas de carácter presupuestario

– La sociedad debe proveer al Estado los recursos necesarios para la realización de sus fines y éste debe administrarlos de una manera prudente sometido al principio de la cualificación: esto es, la economía y la vida económica del Estado debe tener como único fin satisfacer la necesidad de la totalidad de la población en lugar del criterio neo–liberal basado en que la satisfacción de los intereses de los que poseen en capital redundará, a la larga, en beneficio de los trabajadores y de la sociedad. Esta crisis es hija directa de este concepto que hay que desterrar de la vida pública como uno de los más inmorales y perversos que pueda haber generado un cerebro humano.

– La contención del gasto presupuestario solamente tiene un límite y su desbordamiento una justificación: la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos. Entendemos por “ciudadano” el miembro de una comunidad cuyos
ascendientes pertenecen a esa comunidad como mínimo dos generaciones. Solamente tienen acceso a la categoría de “ciudadanos” los hijos de padre españoles. La adquisición de la ciudadanía solamente puede realizarse mediante la demostración fehaciente de asimilación a las costumbres, tradiciones, a la sociedad y a la legislación española.

– Es importante distinguir entre “ciudadanos” y “trabajadores invitados”. Se entiende por “trabajadores invitados” a aquellos extranjeros que han venido a cubrir huecos en el mercado laboral español y que son necesarios para la buena marcha de la comunidad. Esto implica aceptar la necesidad de una inmigración regulada que no depende de la voluntad del
inmigrante sino de la necesidad del país de acogida.

– Ni el aznarismo, ni el zapaterismo respetaron esta consideración: simplemente admitieron más y más inmigrantes, a razón de 600.000/años entre 1996 y 2007 para lograr que el PIB subiera (al haber más consumidores adultos) y el coste de la mano de obra bajara (al haber más oferta laboral). Hoy, cuando sobre nuestro suelo residen oficialmente 5.000.000 de inmigrantes y realmente 7.000.000 (entre legales, ilegales, empadronados, no empadronados y naturalizados por decisión administrativa), la inmigración es la primera fuente de gasto social del Estado, un gasto que no va a parar a “nacionales”, es decir, a los que han construido este país, sino a los que han llegado, en un 90% ilegalmente, del exterior.

– El gasto generado por la inmigración se extiende por distintas partidas presupuestarias: subsidios y coberturas sociales, costes de “integración” (dinero tirado, porque quien no llega integrado jamás se integrará y hará de los subsidios para la integración un modus vivendi), gastos en sanidad, muy superiores a los de la población autóctona en la medida en que buena parte de los inmigrantes llegan con enfermedades congénitas (dengue, tuberculosis, mal de Chagas, VIH, etc.) o tienen una natalidad tres veces superiores a la población autóctona (y por tanto unos gastos sanitarios triples), gastos en el sistema educativo, gastos en el sistema carcelario, gastos en seguridad ciudadana, etc.

– Nadie ha llamado a los inmigrantes: vinieron por voluntad propia, en la mayoría de los casos vulnerando la legislación española; ahora deben irse. Eran tiempos de “vacas gordas”. Esos tiempos han terminado y los ciudadanos
españoles no están en condiciones de financiar con cargo a su menguado patrimonio, su presencia en nuestro país: se deben de ir.

– El gasto social podría extenderse a todos los españoles a condición de repatriar inmediatamente a los excedentes de inmigración. Estos excedentes demuestran su condición al estar en paro. Un inmigrante y su familia  deben ser repatriados en cuando agoten su seguro de paro. No pueden beneficiarse las mismas coberturas sociales que los “nacionales” en la medida en que  las familias y los antepasados de estos, se han sacrificado para construir éste país durante generaciones. Por otra parte, la “ciudadanía” debe otorgar derechos superiores a quienes no la poseen (como ocurre en todo el mundo), prioridad a la hora de acceder a puestos de trabajo y prioridad a la hora de acceder a recursos y beneficios sociales. Esto es lo que se llama “preferencia nacional” y que en la España de ZP, tan altruista y desinteresada, la clase política ha sustituido por la “discriminación positiva” a favor de los inmigrantes. La contención del gasto público (en sanidad, en educación, en prisiones, en seguridad ciudadana, en becas de comedor, etc.) que derivaría de la repatriación de los excedentes de inmigración, permitiría extender y mejorar las coberturas sociales para los “nacionales”, reduciendo incluso el déficit del Estado. Pero para ello es precisa la repatriación de todo inmigrante en situación de paro que haya concluido su percepción del seguro de desempleo.

– Así mismo, tanto las comunidades autónomas, como los municipios como el Estado deben de manejar sus fondos según el principio de prudencia y austeridad. En los últimos 30 años no lo han hecho: han procedido a endeudarse progresivamente alcanzado un límite insoportable. No han aplicado prudente y mesuradamente sus recursos. Esta irresponsabilidad en el manejo de fondos públicos debe ser causa de disolución de los organismos afectados y del procesamiento de sus responsables, aun cuando no exista intención dolosa. Debe bastar con la irresponsabilidad en el manejo de fondos públicos para que se incurra en un delito contra la comunidad.

– En cuanto a los delitos de corrupción deben de ser incluidos entre los de especial gravedad y penados como tales, con negación de redenciones de penas mientras no se devuelva la totalidad de los fondos sustraídos. La corrupción debe ser considerada como un delito contra la comunidad, no contra un individuo, y penada duramente como tal, sin excluir la cadena perpetua y la confiscación de bienes a ascendentes, descendentes y a cualquier persona que haya tenido relación con el reo de corrupción. El servicio a la nación en cargos de responsabilidad política debe ser considerado como un sacerdocio y la corrupción como un sacrilegio y penado con una dureza extrema y ejemplificante.

3) Medidas de carácter político

Las medidas de carácter político que debe reflejar un nuevo orden constitucional afectan a tres niveles: la representatividad institucional, el sistema de participación democrática y las vertebración del Estado.

– Proponemos la supresión de la institución monárquica que en estos últimos treinta años ha sido absolutamente pasiva y no ha servido de contrapeso –como era su obligación– a la voracidad de la partidocracia ni de la plutocracia. La monarquía se ha limitado a ilustrar las páginas del “colorín” y de los programas del corazón, frivolizándose como una institución no política y sin el carácter de contrapeso a los excesos o a las malas orientaciones de la clase política. Esto es lo que ha deslegitimado a la monarquía ante los ciudadanos: el estar completamente ausente ante sus problemas, el renunciar a poner coto a las luchas partidistas y el evitar denunciar la ineficacia en la gestión política de buena parte de los presidentes del gobierno.  En realidad, la constitución de 1979 se había redactado para satisfacer a la derecha franquista (que no viera en la abolición de la monarquía un signo de “ruptura democrática” y de victoria de la oposición) y a la izquierda democrática (mediante la figura de un monarca… sin poderes reales). Pero hoy, lo que cuenta verdaderamente, son instituciones que ostenten el poder real y que estén por encima de los partidos. La monarquía está por encima de los partidos, pero estos se han preocupado de vaciarla de contenido y de poder. Por tanto, la monarquía, carece de significado y debe ser abolida en un futuro orden constitucional.

– República Presidencial. No apoyar la monarquía implica necesariamente hacerlo por la República. Ahora bien, los dos intentos republicanos ensayados en España se han traducido en dos fracasos sin apelativos, el segundo de los cuales terminó en una Guerra Civil. Así pues, hay que cuidarse a la hora de proclamarse republicano. Hoy, en las actuales circunstancias y según las necesidades del país, la única república concebible y necesaria es una República Presidencial en la que el Jefe del Estado, elegido democráticamente en listas que no tengan nada que ver con los partidos políticos, sea la máxima autoridad, con capacidad de veto sobre las decisiones del poder legislativo y que pueda disolver parlamentos, convocar elecciones, encargar formación de gobiernos y decretar la disolución de los mismos.

– Precisamos un poder real que esté por encima de los partidos políticos y que solamente deba rendir cuentas a la comunidad nacional. De ahí que no baste con afirmar que se es “republicano”, sino que sea preciso añadir que se aspira a una “república presidencial” en la que el poder de los partidos esté disminuido y los ejes del poder oscilen entre un jefe del Estado, autónomo de las estructuras de los partidos, y una ciudadanía que lo elige directamente.

– En cuanto a los sistemas de participación democrática, es evidente que el actual sistema electoral español facilita las corruptelas, la ley de la “omertà” entre las distintas mafias políticas y reduce extraordinariamente (hasta casi hacerlo desaparecer) la necesaria presencia de la voluntad del pueblo en las instituciones. De ahí que las listas electorales sean cerradas y bloqueadas (con lo que las cúpulas dirigentes de los partidos tienen la última palabra en la presentación de los candidatos), que sea prácticamente imposible recurrir a las consultas populares mediante referéndums ante situaciones
particularmente graves, que la ley d’Hont imposibilite la presencia de partidos minoritarios en las instituciones, y, por todo ello, que el poder político y la representatividad se hayan esclerotizado y, finalmente, difuminado. El diputado hoy carece completamente de relación con su electorado. El ciudadano ignora completamente quién es su representante político. El resultado es un absentismo electoral generalizado y un divorcio irremediable entre la población y la clase política.

– Finalmente, la vertebración del Estado debe abordar un nuevo rumbo en materia autonómica o de lo contrario seguirá en el callejón sin salida que se encuentra en la actualidad. Diecisiete autonomías son demasiadas para un país de recursos limitados y, mucho más, si cada de una esas autonomías no experimenta la responsabilidad de contener el gasto público. Hay que limitar el número de autonomías a las estrictamente necesarias. Y 17 son demasiadas. Sobran pues, autonomías. Por otra parte, en la propia constitución se encuentran presentes las ambigüedades que han resultado más lacerantes: no queda clara la diferencia entre “nación” y “nacionalidad”. Parece evidente que en un Estado–Nación como España, la única “nación” posible es la española, sin embargo, la ambigüedad constitucional ha permitido la redacción de estatutos que sentencian la presencia de “naciones” dentro de la “nación española”, algo que ninguna forma de derecho político podría tomarse en serio.

– Sobran entre 8 y 10 estatutos de autonomía. Falta la exigencia clara e indubitable de que las políticas exteriores, la representación, la defensa, la educación y la sanidad, deben ser únicas en todo el Estado y se debe resaltar, sobre todo, que las autonomías son organismos del Estado para administrar de forma más racional territorios del mismo, no entes dotados de soberanía alguna. En un momento en el que los fondos públicos amenazan con desplomarse, el Estado de las Autonomías languidece afrontando políticas de financiación autonómica que sólo intentan desviar hacia tal o cual autonomía el mayor número de recursos… que es lo que permitirá un mayor despilfarro por parte de las clases políticas  regionales. El “estado de las autonomías” ha fracasado estrepitosamente y hoy se trata solamente de simplificarlo.

4) Medidas de carácter social:

Hay tres frentes de actividad social:

– El primero de todos ellos es restañar los problemas generados por la inmigración masiva y desordenada que ha ido afluyendo desde 1996, generando unos problemas crecientes en la sociedad española. El demográfico por encima de todos. En los últimos años, la demografía española ha crecido como la de ningún país europeo: pero ese crecimiento ha sido ficticio y se ha debido a una mentira estadística. Si la tasa de natalidad en España ha subido se debe a
la presencia masiva de inmigrantes, no a la natalidad entre parejas españolas. El PP no adoptó ninguna medida para estimular la natalidad española y los 2.500 euros concedidos por ZP eran “para quienes tuvieran los papeles en regla”.

– No puede olvidarse que el problema no es la natalidad de los inmigrantes (tres veces superior a la de los españoles), sino la de nuestro pueblo. Y en este sentido, todo gobierno que no priorice la ayuda a las familias jóvenes, las ayudas para la natalidad de españoles, debe ser considerado como traidor a los intereses nacionales.

– En estos momentos, un sistema educativo que arrastra males congénitos desde hace más de 35 años, ya no está en condiciones de formar nuevas generaciones de ciudadanos, sino simplemente generaciones de robots que acepten acríticamente la globalización, la ideología humanista–universalista propia del zapaterismo y el mercado como panacea universal. Ni han sido educadas en el servicio a la comunidad, ni se les ha dado conciencia de comunidad, sino que se les ha enseñado que por encima de sus intereses egoístas y de los valores finalistas en los que se les ha educado, existe la “humanidad”, el ser “ciudadanos del mundo”, la “multiculturalidad”, el “pensamiento políticamente correcto” y demás lindezas. Ahora se trata de retornar a la realidad, de aplicar lo que se sabe positivamente desde hace milenios: que un individuo que ama a su pueblo debe estar dispuesto a sacrificarse por él, que todo individualismo debe ser situado por debajo del interés común, que una cosa es la “normalidad” y otras los distintos grados de alejamiento de esa normalidad. Que las afinidades sexuales gays, lesbianas, que el divorcio, el aborto, la eutanasia, etc, no contribuyen en nada a la renovación de la población y, por tanto, distan mucho de ser problemas de la comunidad del pueblo, sino que son apenas problemas individuales, y por tanto secundarios, que nuestra sociedad es débil porque no se ha enseñado al joven ni altruismo, ni generosidad, ni nada que fuera más allá de sus derechos reales o supuestos y que entre sus planes no cuenta el servicio a su comunidad.

– El sistema educativo español ha fracasado porque, en lugar de insertar los valores de mérito, honor, lealtad, constancia, esfuerzo, sacrificio, trabajo, ha insertado los de pacifismo, universalismo, individualismo, multiculturalismo y demás zarandajas finalistas que no sirven en nada para construir un proyecto de nación con futuro. Desde el momento en que se decretó en la enseñanza primaria que había que “aprender jugando” y se resto Autoridad a la figura del maestro, era evidente que el resultado iba a ser una caída en picado del nivel de la educación. Ahora se trata de desandar lo andado y reconstruir un sistema de enseñanza a partir de la inserción de valores instrumentales y de restitución del principio de autoridad en las aulas.

– La permisividad de nuestro sistema judicial implícita en los redactores de la constitución de 1978 ha matado a esa misma constitución: 30 años de permisividad han dado lugar a una sociedad dislocada e inestable, con una tasa de delincuencia insoportable. Ahora, el péndulo se desplaza hacia el otro extremo y exige una sociedad estable, en la que el resarcimiento a las víctimas y el castigo a los culpables pese mucho más que la reinserción social de los delincuentes. El “efecto llamada” universal para delincuentes que se remonta a antes zapaterismo, es una de las necesidades a conjurar: reinserción sí, pero después de expiación del delito y después de resarcimiento a la víctima.

– Las miserias de la constitución española han afectado especialmente al castigo contra delitos de terrorismo: hemos visto como asesinos sin escrúpulos, verdaderos psicópatas, enfermos mentales, han ocupado escaños en el Parlamento Vasco, como el Estado se ha rebajado a negociar con ellos, en lugar de encerrarlos y arrojar las llaves, como se ha cedido a delincuentes considerados como “terroristas”, como se les ha premiado con la abolición de la pena de muerte sin que ellos hayan renunciado al ejercicio del asesinato y del crimen político al servicio de vaya usted a saber qué intereses. En los 20 primeros años de vigencia de la constitución, el terrorista seguía siendo un “héroe romántico” y la víctima… “algo habría hecho”. Se glorificó a los asesinos y se ignoró a las víctimas.

– La transformación del terrorismo en un arma política de coacción de masas, alcanzó sus máximas cotas con el asesinato de 192 personas el 11–M, delito que todavía sigue hoy impune y que es preciso investigar de arriba abajo y depurar responsabilidades, no solamente por los hechos criminales en sí mismos, sino por los que cubrieron el crimen, crearon y difundieron pistas falsas y obstaculizaron la investigación hasta el punto de que hoy se ignora casi todo de lo esencial sobre el 11–M.

– La prohibición de la negociación con ETA, el cumplimiento completo de condenas para delitos de terrorismo, la prohibición de todo “frente político” que haga causa común con los terroristas y la reimplantación de la cadena
perpetua, sin posibilidades de remisión, son necesidades ineludibles
. El primer derecho humano es la seguridad, sin la cual, ninguno de todos los demás pueden ejercerse. El Estado tiene la responsabilidad de restituir la seguridad a todos y cada uno de los ciudadanos. Los derechos de los ciudadanos están por encima de la reinserción o de cualquier otro derecho de los delincuentes, incluidos los terroristas.

– Para colmo, es preciso reconstruir la sociedad civil y abrirle las puertas de las instituciones. En un país gobernado desde hace años por la partidocracia más miserable y corrupta, ahora es el momento de devolver el control del poder a la sociedad civil. Durante treinta años hemos tenido un senado absolutamente inútil, llevamos 20 años soportando que cada vez que se constata la absurda existencia del senado se complemente con la intención de convertirlo en una “cámara de las autonomías”, como si los diputados del parlamento no representaran suficientemente a su lugar de origen (si no lo representan ¿a quién representan?). Es hora de que universidades, sindicatos, mundo asociativo, jóvenes y tercera edad, fuerzas armadas, colegios profesionales, municipios, ONGs, estén presentes en el senado con la capacidad de vetar
resoluciones del parlamento y de censurar al gobierno. Hace falta que una institución, surgida de la sociedad, limpia y sin contaminación de la clase política, tenga el derecho de veto y de investigación sobre la gestión del gobierno y de las comunidades autónomas. El senado debería ser la voz de la sociedad, la voz del pueblo, frente al parlamento, que no sería sino la voz de los partidos.

– Es evidente, además, que hay que ir limpiando la sociedad española de la contaminación de los partidos políticos. Estos deben desaparecer de la administración de las cajas de ahorro y de las instancias de control de los medios de comunicación inmediatamente y tras haber rendido cuentas de su  gestión y censuradas por el organismo competente. Después de 30 años de hiperpoder de los partidos políticos, ahora toca redimensionarlos a su justa medida: la de unas estructuras con poca afiliación y demasiado poder, unos partidos que han matado a la democracia trastocándola en partidocracia que han secuestrado la voluntad popular identificándola abusivamente con los intereses de sus cúpulas dirigentes y que, ahora, deben de ceder protagonismo y poder.





Todos estas reformas implican una nueva Constitución, no una simple reforma constitucional: no es solamente un modelo político de sustitución, sino también una sustitución de los patrones políticos que se han utilizado hasta hoy por otros que eviten la partidocracia, la plutocracia, el actual déficit democrático y se abran caminos nuevos en el senado (cámara de la sociedad), con capacidad de veto sobre las decisiones del parlamento (cámara de los partidos), dentro del marco de una República Presidencial. En este proyecto constitucional debe de instaurarse, clara y rotundamente, el concepto de “preferencia nacional”.


 

III. Las tareas de la reconstrucción nacional

Las medidas que necesariamente se han propuesto en estas cuatro áreas sólopueden ser impulsadas por un movimiento nacional y popular capaz de operar como tambor para el despertar de nuestro pueblo. Después de 30 años de medias verdades y de mentiras oficiales que todos sabíamos que lo eran, ahora toca hablar claro y señalar con el dedo a los culpables de esta situación.

1) Superar la inseguridad, restablecer el Orden y la Autoridad.

En un régimen de libertades públicas y democráticas no hay lugar para las corruptelas y si aparecen deben ser aplastadas y a los corruptos se les debe deparar el mismo trato que a las cucarachas. En un régimen democrático no hay lugar para listas cerradas y bloqueadas ni para la negativa sistemática a la consulta a la población mediante referéndum. La democracia implica libertad y la libertad solamente puede ejercerse si, existe un “paraguas” de seguridad para poder ejercerla. Por eso decimos que la seguridad es el principal valor democrático, a partir del cual, todos los demás son posibles.

Hoy, la partidocracia española ha generado un régimen que nos ha instalado en plena inseguridad:

– inseguridad en el empleo: que a fines de 2009 alcanzará el 20% de la población laboral y el 25% entre los jóvenes, sin esperanzas de que a corto plazo se creen las condiciones necesarias para generar empleo.

– inseguridad ciudadana: que en los últimos 12 años no ha dejado de crecer constantemente ligada a la llega descontrolada de inmigración y al efecto llamada mundial que la legislación permisiva de nuestro ejerce sobre los delincuentes de todo el mundo.

– inseguridad ante la gestión del gobierno: de cuya capacidad para resolver problemas técnicos es absoluta y que en cinco años y medio de gestión en ni una sola ocasión ha acertado a plantear soluciones correctas desde el punto de vista de la racionalidad y de la técnica.

– inseguridad social: se pagan las abultadas cotizaciones a la seguridad social a pesar de que se tiene la convicción moral de que cada vez se hará más inaccesible la percepción de la jubilación y que el “saneamiento del sistema de pensiones” solamente se hará rebajando las prestaciones y aumentando los años de cotización.

– inseguridad en materia de defensa nacional: subordinando los intereses de nuestra defensa nacional, a los de la OTAN, esto es, al Pentágono, sin tener en cuenta que nuestro adversario geopolítico se encuentra en el Sur, en el Magreb cada vez más convulso e inestable.

– inseguridad alimentaria y energética: la deslocalización alimentaria nos ha hecho dependientes y vulnerable del suministro del exterior tanto como lo somos del petróleo y del gas, sin tener en cuenta que una pandemia puede interrumpir el tránsito de alimentos y mercancía bruscamente.

– inseguridad medioambiental: que impide confiar en las energías blandas y que siempre las dudas ante la posibilidad de la energía nuclear, al tiempo que el efecto combinado de distintos fenómenos genera desconfianza en la estabilidad ecológica del planeta en el próximo futuro.

– inseguridad entre los jóvenes: hoy, ni siquiera un título universitario o una cuidada preparación profesional son garantías para acceder al empleo cada vez más rarificado. Las nuevas generaciones carecen de la posibilidad de dejar de ser mileuristas.

– inseguridad ante el futuro: todas las inseguridades anteriores terminan generando en la población serias dudas sobre cómo afrontar el futuro y generan un desasosiego que se traduce cada vez más en la irrupción de estados depresivos y en una desmotivación generalizada

Esta situación es intolerable e insoportable y la brusca irrupción de la crisis económica hará que sea percibida como tal por la sociedad española, induciéndole a abandonar la pasividad y el fatalismo con que ha abordado las crisis económicas desde 1973.

Por eso afirmamos que ante esta situación





Es prioritario restablecer los principios de Orden y Autoridad en la gestión de la cosa pública. Hace falta restablecer el principio de la competencia en el ejercicio del poder  y considerar que el poder tiene la obligación de elevar el principio de Autoridad en la gestión del Estado y a la búsqueda del Orden y de la estabilidad como objetivos de la sociedad. Solamente un Estado en que rija un principio de Orden y de Autoridad libremente aceptado, merece ser considerado como tal: un Estado que destierre por completo la sensación de inseguridad y extienda a todos los ciudadanos la convicción de que pertenecen a una estructura sólida y bien dirigida capaz de solventar sus problemas.

 

2) La creación de un movimiento popular organizado, vanguardia de la ciudadanía y punta de lanza de la Nación

Pero esta perspectiva de reconstrucción del Estado y de una idea de Poder y Orden solamente puede llevarse a cabo contando con la emergencia de nuevas fuerzas políticas. Lo que estamos proponiendo es un proceso de regeneración nacional que, partiendo de las fuerzas sanas de la Nación, vaya ampliando su radio de acción y sumando cada vez una mayor masa social. Un proceso de este tipo no puede abordarse sin la existencia de un amplio
movimiento de masas que genere entusiasmo popular y que esté presente en las instituciones.

Las fuerzas sanas de la Comunidad Popular deberían converger y reaccionar más allá de las estructuras de los partidos y cristalizar en Plataformas Cívicas de Defensa que agrupen a partidos, asociaciones culturales y sindicales, ciudadanos independientes conscientes de la necesidad de organizarse más allá de la “banda de los cuatro”.

– Este movimiento social, nacional y popular aspira a ser la vanguardia organizada de la ciudadana y punta de lanza de la nación en defensa de una situación en la que sus intereses queden más  protegidos y representados.

– Este movimiento no debe aceptar servidumbres históricas ni debe reconocerse en movimientos anteriormente existentes en la historia de España, ni de Europa, arranca de la necesidad histórica de aportar soluciones a problemas de hoy. Es un movimiento adaptado para aportar soluciones a los graves problemas de nuestros días.

– Este movimiento debe insertarse en la legalidad vigente y aceptar las reglas del juego tal como fueron fijadas por la Constitución de 1978, manifestando desde el principio su vocación de modificarla profundamente.

– Este movimiento debe considerarse trasversal en la medida en que rechace las opciones de centro–izquierda y de centro–derecha y considere que la clasificación entre derecha e izquierda está superada por la historia. Debemos situarnos más allá de estas clasificaciones políticas.

– Este movimiento debe ser abierto y aspirar a integrar a grupos políticos hasta ahora dispersos pero que tienen la necesidad de converger para alcanzar la “masa crítica” necesario y la “acumulación de medios” suficiente para irrumpir en la política nacional.

3) La estrategia: estar presentes en las luchas sociales para preparar el nuevo orden político

Ante la actual situación política y ante la previsible evolución de los acontecimientos en los próximos años, urge lanzar una estrategia basada en cuatro puntos:

– Hacer del triángulo “crisis económica y paro – inmigración masiva - corrupción” el eje de nuestra actividad política, concentrando esfuerzos y propuestas en esta dirección, en la convicción de que estos elementos son las tres caras de un mismo problema.

– Participar y estimular las luchas sociales, directamente o a través del sindicalismo independiente, denunciando la traición de los sindicatos  mayoritarios y la falta de soluciones de la “banda de los cuatro”.

– Proponer a la sociedad la repatriación de los excedentes de inmigración y de aquellos inmigrantes que, independientemente de su situación jurídica, estén en paro de larga duración y hayan agotado las prestaciones.

– Movilizar a los jóvenes en tanto que grupo social particularmente afectado por la precariedad en el empleo y el paro y sin horizontes y a los que ni siquiera un título universitario puede sacar, en el mejor de los casos, del “mileurismo”.

Entendemos, pues, que el eslabón más débil de la cadena defensiva trazada por el zapaterismo es el mundo sindical cuyo “control” ha sido confiado a unos sindicatos amamantados por las ubres del Estado y formados por 300.000 “intocables”, liberados sindicales que ya ni sienten ni experimentan, ni les interesan los problemas de los trabajadores, sino sólo su modus vivendi y de ahí su silencio. Entendemos que las clases trabajadoras son las que están arrastrando el peso de la crisis y que son hoy un gigante dormido, un gigante que cuando despierte arrojará convulsionará al sistema político–económico. Debemos de trabajar para que ese despertar se produzca lo antes posible y por el desbordamiento de los sindicatos domesticados. Y debemos hacerlo estimulando las protestas contra el 20% de paro y la nulidad del gobierno ante las puertas del INEM, ante las oficinas de los sindicatos traidores, en las calles, directamente o a través del sindicalismo independiente que se trata de incorporar a la “protesta nacional”.

El derecho a la “preferencia nacional”, esto es, a la primacía de los nacidos en este país para acceder a puestos de trabajo, percepciones sociales, becas, ayudas y subsidios, es irrenunciable y debe constituir otro de los ejes del movimiento de protesta contra la inmigración masiva. La consigna en este terreno es clara: repatriación de excedentes migratorios y preferencia nacional. Ambas medidas supondrán una corrección del mercado laboral y a la eliminación del absurdo actual: la presencia de siete millones de inmigrantes (entre legales, ilegales y naturalizados) y la existencia de casi cinco millones de parados. No hay más solución que la repatriación. No hay más aspiración que la preferencia nacional para nuestra gente.

Finalmente, la juventud es la gran damnificada por la actual crisis y por el actual modelo económico: hoy el joven español tiene por delante un largo camino como aprendiz, como becario, sometido a precariedad y a condiciones miserables de contratación, ni siquiera un título universitario le garantiza el acceso a un salario que le permita independizarse y formar una familia. Ni siquiera una excelente formación profesional le habilita para trabajar en un mercado laboral pulverizado por la presencia de la inmigración que siempre estará dispuesta a trabajar por un salario más bajo y peores condiciones laborales. No es raro que la juventud se haya inhibido de la tarea política: han percibido en el político a un arribista, a un mentiroso patológico que practica el doble discurso y que tan solo piensa en medrar a la sombra del poder. Y han abandonado la política: es nuestra tarea incorporarlos a la “protesta nacional”, multiplicar las movilizaciones en las escuelas y en los institutos, en los centros de formación profesional, en las universidad y en las empresas difundiendo el mensaje del movimiento: esta crisis es la crisis del sistema, está es la crisis de la globalización y de ella no vamos a salir con cuatro parches técnicos mal planteados. Esta crisis no tiene salida dentro del actual marco institucional. Así pues, para salir de la crisis, es preciso adoptar medidas ante las cuales el sistema político surgido de la Constitución de 1978 no puede asumir.

La participación masiva de nuestros candidatos en las elecciones municipales supondrá un primer impulso para el movimiento y una primera cita electoral en 2011. A partir de los apoyos obtenidos y de la fortaleza interior del movimiento será posible pensar en participar en las elecciones generales con un programa de profunda reforma institucional. Esto nos permitirá estar en condiciones de asumir un papel relevante en el momento en que la persistencia de la crisis social derive en una crisis política y en el hundimiento de la “banda de los cuatro” y del sistema político nacido en 1978.

Llamamiento a todos los españoles:

Estamos viviendo los momentos más duros que nuestra sociedad haya vivido jamás, momentos de desintegración nacional y social, momentos de crisis económica y depresión que llegan justo en los momentos en los que las riendas de la política están en manos de unas camarillas tan inútiles como miserables y tan ciegas como estúpidas. El futuro va a depender de nosotros si es que queremos tener un futuro. Y eso va a implicar compromiso, trabajo y esfuerzo, pero va a valer la pena si es para preparar el país que recibirán nuestros hijos. Tenemos la obligación moral y ética para con ellos de entregarles un país en orden y en funcionamiento, un país que les abra vías para insertarse en la sociedad, para poder formar sus familias y continuar el hilo generacional que ha hecho de España un gran país y que hoy, una banda de políticos miserables ha transformado en un país desecho y paralizado por el miedo a un futuro que, de persistir las actuales circunstancias, se rebela sombrío.

Es el momento de redoblar esfuerzos para la construcción del movimiento para una profunda reforma constitucional. ¡Ahora o nunca!

Otoño 2009

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.eshttp://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción total o parcial en la red de este texto sin indicar origen

 

 

El inevitable fin del Caso Alakrana



Infokrisis.- Quien con niños se acuesta, mojado se levanta. Quien nombra a ministras de cuota por el único métido de estar embarazadas, amanece pringado y empantanado en el peor de los lozadales. Hubiera sido difícil que el secuestro del Alakrana hubiera terminado de una manera más despiporrante y aureolada de tanto aroma a engaño ingenuo y a incapacidad manifiesta. Vale la pena recordar alguna enseñanzas de esta farsa miserable.

El gobierno de la renuncia permanente

A poco de ser nombrado presidente del gobierno, ZP ya se ganó el dudoso honor de ser conocido como el presidente de la "renuncia preventiva", el hombre que fue capaz de negociar con ETA (cuando ETA estaba derrotada), retirar las tropas de Irak (que jamás debieron ir allí y que se retiraron de la manera más ignominiosa), dar dinero a Marruecos para que Mohamed VI impidiera los asaltos a las vallas de Ceuta y Melilla, impedir a nuestros legionarios disparar sobre quienes vulneraban nuestra integridad nacional, aceptar la constitución europea cuya distribución de escaños perjudicaba gravemente a España y eternamente así. Estos episodios, casi sin darnos cuenta, ya han entrado en la historia de España. Aunque sea en la historia anecdótica de España. Y desde 2004 no dejaban presagiar nada bueno.

La política de Zapatero es: "Si alguien te chantajea, cede al chantaje y no te crees más problemas de los que tienes". Se hizo ayer cuando Mohamed VI abrió la espita africana para que el exceso de población saltara la valla de Melilla (en una riada que solamente cesó cuando se entregaron 40 millones de euros al sátrapa marroquí), y se hizo anteayer con los secuestradores del Alakrana. Miente el gobierno cuando dice que lo importante en todo este asunto fue preservar la vida de los marineros vascos. Miente porque si eso hubiera sido lo esencial, el gobierno hubiera habilitado todo un dispositivo de observación vía satélite para que ni una sola Zodiac se hubiera acercado a nuestros pesqueros. Miente porque si eso hubiera sido lo esencial, hace cinco meses que el gobierno habría autorizado el embarque de legionarios, Coes, paracas, infantes de marina o seguridad privada dotados de lanzagranadas y armas de guerra que hubieran impedido a unos piratas desharrapados y drogados acercarse a los pesqueros españoles.

¿Para qué defenderse de unos piratas si ya no viene de unos cuantos millones de euros más incrementar el déficit público? Mejor entregarles lo que pidan, eludir toda defensa no fuera que en uno de estos rifirrafes se escapara algún tiro y alguno de los muchos "Willys" de la zona se fuera a saludar a Mahoma en el fondo del mar. Algo así correría el riesgo de suscitar enconos de los países islámicos y, de ahí, que más valga renunciar preventivamente a ejercer el derecho a la legítima defensa y a la represalia.

El gobierno de las ministras de cuota


La Chacón es una abogadilla de pocos pleitos sin la más mínima idea de las cuestiones de defensa y seguridad. No hay absolutamente nada en su historial que la indique como adecuada para ocupar el cargo de ministra de defensa. No era, desde luego, la persona más adecuada para ser nombrada ministra de defensa, sin embargo unía una doble condición de mujer (sería la primera mujer que estaría al frente de algo que para el imaginario popular era un puesto de hombres, estar al frente de la milicia) y de embarazada de siete meses (la foto de su cuerpo hinchado como un globo pasando revista a una tropa formada dio la vuelta al mundo). Además la Chacón tiene esa voz hombruna y andrógina que tanto le gusta a ZP (dinos la verdad ZP: Sónsoles ¿es un tío?). Hasta hace unos meses, la Chacón era la sucesora in pectore de ZP al frente del PSOE. Ahora es un deshecho político. Es lo que suele ocurrir con alguien que se le nombra para un cargo que le viene grande y que ante el primer problema se derrumba o, simplemente, se esconde en el retrete del ministerio permaneciendo fuera del alcance de los medios.

La defensa es algo demasiado serio como para ponerlo en manos de la clase política. Cuando Suárez nombró por primera vez a un ministro de defensa civil, inició esta tradición democrática. Zapatero es uno de esos tipos a los que les gusta "romper los esquemas" y actuar de una manera paradójica, excéntrica, original o inesperada. No hay la menor duda de que el próximo ministro de defensa será un travestí o un gay con más plumas que la almohada de Boris Izaguirre (o el mismo Boris que literalmente se correría pasando revista a un grupo de uniformados).

¿Sería tanto pedir un ministro de defensa que tuviera una remota idea de lo que son las FFAA, o la defensa nacional?

Los piratas del Índico

Somalia es un "Estado Frustrado", mucho más que Afganistán y desde luego muchísimo más que Irak. Es una zona tribal a la que el colonialismo eurocéntrico le quiso dar la forma de Nación-Estado, fracasando como era de prever. Es un territorio poblado por tribus enfrentadas unas a otras que como toda la zona huyen permanentemente de la realidad recurriendo al khat, un árbol de África oriental, cuyas hojas tienen efectos estimulantes, casi como los del sulfato de anfetamina. Se masca y hace desaparecer el hambre y la fatiga, como la coca andina y al igual que ésta provoca euforia, pero a diferencia de la misma genera una pérdida de la noción de espacio y tiempo. El khat -a pesar de ser legal en varios países del cuerno de África, Somalia incluida- provoca devastadores efectos secundarios, suficientes como que la ONU la haya declarado sustancia tóxica, lo que no es obstáculo para que en el Yemen la consuma el 80% de la población.

Cuando los marineros del Alakrana comentaban que los secuestradores andaban muy nerviosos y "drogados" era que se estaban alimentando prácticamente sólo de kaht. Así pues, para más oprobio, bochorno y vergüenza, nuestro país ha cedido al chantaje de una banda de colgaos.

Son islamistas… como todo el mundo en la zona. Pero esto no implica que sus acciones se hagan en función de la norma islámica de la "guerra santa". El que sean islamistas no implica que no sean, al mismo tiempo, chorizos. También algún tonto de baba ha explicado que los piratas son ecologistas que luchan para defender el patrimonio piscícola de sus aguas territoriales… Claro, pero el problema está en que esas bandas de piratas han secuestrado a petroleros, cargueros y, sólo aleatoriamente, a pesqueros, preferentemente españoles. Por lo demás, los atuneros no pescan en las aguas territoriales somalíes, sino en alta mar y los atunes nunca se acercan a las costas, ni por tanto han pertenecido a la dieta habitual de las poblaciones del Cuerno de África. También se ha dicho que los piratas luchaban contra los vertidos residuos tóxicos en aquellas aguas… raro, porque ni el Alakrana, ni el Playa Bakio tenían nada que ver con esa práctica que, por lo demás, ni siquiera está confirmada.

¿Entonces qué son los piratas somalíes? Su nombre lo dice todo: piratas. Esto es ladrones de mar. Siempre han existido y siempre existirán como existen los choros, los timadores o los practicantes del viejo arte del encalomo. Son un producto del desgobierno de África, una zona que ha quedado al margen de la modernidad y que los propios africanos son los primeros en maldecir y desconsiderar.

Los piratas, como los terroristas, como los chorizos, actúan en función de la ley del mínimo esfuerzo y la máxima seguridad. Entre distintos blancos optar por atacar al más desprotegido y entre distintas banderas a la que se comporta más sumisamente en las negociaciones y paga con más facilidad. Por tanto, el secuestro del Alakrana no será el último, de la misma forma que cuando secuestraron al Plaza de Bakio era evidente que pagar una vez implica convertirse en objetivo preferencial de unos terroristas que van drogados que no son muy inteligentes, pero que sí tienen instinto de conservación.

El episodio del Alakrana

Dos fragatas para cubrir una zona como el Cuerno de África son, evidentemente, insuficientes, pero estas fragatas no están aisladas: disponen de helicópteros y de apoyo de satélites de observación. No era excesivamente difícil que los Sea Hawk permanentemente en el aire actuaran de manera disuasiva y que los satélites de observación aportaran datos sobre embarcaciones sospechosas. Por otra parte, el Alakrana fue atrapado fuera de la "zona de seguridad", algo que da que pensar: ¿Qué diablos hacía ahí? Pescar, evidentemente. Si había bancos de pesca, es evidente que la "zona de seguridad" debería de haberse extendido hasta ahí, o bien que el Alakrana debía de notificar su presencia en esa zona y pedir protección. Da la sensación de que también el patrón del atunero ha incurrido en algún tipo de irresponsabilidad que ha costado la erosión del gobierno, un nuevo ridículo internacional y casi tres millones de euros al erario público

Pero hay otro extremo preocupante y que entra muy en la óptica del gobierno Zapatero: una vez más optó por la "renuncia preventiva": si nuestros legionarios tienen que hacer guardia en la valla de Melilla… que lo hagan con los cargadores de los CETMES vacíos. Si nuestros soldados tienen que ir a Afganistán, sobre todo que no actúen en operaciones ofensivas, a pesar de que son esas operaciones las que disuaden a la insurgencia de realizar atentados, que se limiten a repartir bocadillos y enseñar español. Por tanto, la contrapartida para enviar dos fragatas al Cuerno de África era que no actuaran contra los piratas y se limitaran a disuadir con su presencia.

Era cuestión de tiempo que se produciría algún incidente como el del Alakrana, ¿y entonces qué? ¿Cómo deberían de actuar nuestros barcos de guerra? En un enfrentamiento entre una fragata y una Zodiac semi rígida ¿quién tiene las de ganar? En la España de ZP y en el ministerio de la Chacón, la Zodiac, por supuesto.

El ataque podía haberse evitado. Una vez realizado, un operativo hubiera permitido demostrar que no se estaba dispuesto a negociar. Y una vez cobrado el rescate era evidente que, liberados los marinos, todo el problema consistía en ametrallar a los piratas en alta mar o en las playas… algo que el gobierno sospechaba que iba a pedir la opinión pública pero que no estaba dispuesto a realizar temeroso de que vulnerar el territorio de un Estado inexistente como Somalia pudiera acarrear problemas internacionales y, no lo olvidemos, represalias islamistas. Por eso se montó la farsa del tiroteo posterior a la liberación de los secuestrados. Una escena falsa de cara a salvar la cara.

El patrón del Alakrana, de todas formas, ingenuamente, confirmó que no se había producido ningún disparo, desmintiendo al jefe del Estado Mayor de la Defensa que en una titubeante declaración (a un militar de casta educado en los valores de la verdad y el honor le cuesta mentir, algo que entraña siempre -oíganlo bien, siempre- deshonor) informó de que el intento de detener a los piratas no había podido consumarse… naturalmente, que no pudo consumarse: ni siquiera existió.

Ahora solamente queda resolver el último fleco del asunto, la presencia de "Willy" y de su compañero en nuestro país que sin duda hará verter más ríos de tinta. Veremos los subterfugios legales que utiliza el ministerio de justicia para realizar un ejercicio de "justicia creativa" y encuentra la fórmula para devolverlos a su pocilga somalí antes de fin de año en bussines class. Preparémonos para la salida más grotesca que, de entre todas, es sin duda la que se producirá.

El fondo de la cuestión

Las fuerzas armadas han quedado en este episodio como el cooperador necesario para el engaño a la opinión pública. No solamente están dirigidas por una ministra de cuota que lo ignoraba todo de la defensa sino que además han seguido órdenes contrarias a las doctrinas militares y al espíritu de la milicia. Lo más normal es que, apresados los dos secuestradores, en lugar de haber sido traídos a España, se les hubiera encerrado en las fragatas y se hubiera negociado con los secuestradores directamente: su libertad por la de nuestros marineros. Pero, claro, eso hubiera debido hacerse fuera de las cámaras del "Tere-Diario" (esto es, del informativo de la Primera Cadena dirigida por María Teresa Fernández de la Vega, otra miembro del gobierno que ha resultado quemada y requemada en esta aventura del Alakrana) y la vicepresidenta creía que "Willy" en España podía aureolar de una sensación de fuerza al gobierno…

Así pues, era necesario traer a los dos apresados a España, presentarlos ante las cámaras y llevarlos ante la Audiencia Nacional. Y entonces el drama empezó a transformarse en sainete: "Willy" ¿era mayor de edad o tan sólo un crío? Por que si era un criajo de lo que se trataba era de… ponerlo bajo la protección del Estado Español, como a cualquier otro menor inmigrante. Lo que sucedió a lo largo de veinte días fue un verdadero sainete en el que "Willy" sufrió todo tipo de pruebas médicas, mientras se quejaba de que le habían retirado el móvil y los cordones de las zapatillas…

Ni Zapatero, ni la Chacón, ni la presentadora del "Tere-Diario", ni mucho menos Moratinos, se preocuparon en absoluto de las familias de los secuestrados. Ni poco, ni mucho: nada. Pero las mujeres de los marineros terminaron por movilizarse y realizaron más ruido del que el gobierno había calculado, especialmente cuando se cumplió el primer mes del secuestro. Hasta ese momento, el gobierno había permanecido apático y abúlico en este tema. Tan sólo se había preocupado por aprobar el que pudieran embarcarse agentes de seguridad privada provistos de armas de guerra en los atuneros… algo que había estado congelado desde el secuestro del Playa de Bakio. Y todo esto, con "Willy" paseando de médico en médico y de juzgado en juzgado sin entender cómo no le daban su ración de khat y por qué no podía oír  rap con el móvil.

El secuestro, convertido en sainete, pudo terminar en tragedia. Así que Exteriores decidió movilizar al "Botijero" (el hombre de la diplomacia española en África del Este), con carta blanca para que trajera a los marinos a España, cómo fuera. Esto es, pagando lo que fuera. Así que los piratas, entre colocón y colocón de khat, finalmente, regateando con intermediarios y con el "Botijero", pactaron una cantidad no precisamente pequeña y, presumiblemente, la repatriación de "Willy" y su compañero.

El Estado Español es débil y está dirigido por gobernantes ridículos. Toda Europa lo sabe, el mundo lo sabe y unos piratas intoxicados de khat, analfabetos y analfabestias, lo saben más que nadie. ¿Era necesario realizar un ridículo tan espantoso?

La debilidad se paga y España va a pagar este gesto de debilidad del gobierno de la "renuncia preventiva"… porque todo pirata que no esté debajo del mar, comido por tiburones, es un pirata que volverá a intentarlo. De momento, les hemos pagado la boda a unos cuantos piratas que ha sacado 50.000 euros por cabeza. En el próximo seguro que nos impondrán una lista de bodas y "el Botijero" tendrá que organizar el banquete nupcial.

A un país de mudos y mansos corresponde un gobierno de gañanes.

© Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es -http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

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La mayoría de lectores de infokrisis proceden de Google (80%), links amigos (5%) y lectores habituales (15%), lo que demuestra que la gran bolsa de lectores está "ahí fuera" y hay que digirirse a ellos y que nuestros planteamientos tienen una audiencia que puede ocupar puestos de cabeza en el cyberespacio.

Los problemas se complican. Atrapados y sin salida.

Infokrisis.- Nos encontramos en el "Segundo año de la Gran Crisis" (2009), el próximo será todavía más duro con desplomes que afectarán a las que hasta hace poco se consideraban las estructuras más sólidas del país (el sistema bancario y las cajas de ahorro). Hoy ya rozamos los 5.000.000 de parados y resulta difícil saber hasta que punto las cifras del paro seguirán creciendo. Mucho más seguro es que la deuda pública en 2010 desborde cualquier previsión y límite. Para colmo en 2009 habrán entrado 500.000 inmigrantes más (las cifras son del Instituto de Estadística). Cada día que pasa los signos son más alarmantes, la situación ya no es grave, es gravísima y el país debería estar en la UVI de la Unión Europeo.

Las preocupantes cifras del INE

Durante año y medio el gobierno y los medios han ido alimentando una ficción: que la inmigración estaba retornando. Incluso establecieron flamante "Plan de Retorno Voluntario" para estimular la repatriación a la vista de que el mercado de trabajo español visiblemente no puede integrarlos. Por una parte los inmigrantes estaban retornando y por otro no llegaban más o llegaban en una cantidad mínima. En gobierno afirmó por activa y por pasiva que en todo el 2009 apenas iban a llegar 200.000 inmigrantes, añadiendo que la mayoría entrarían a España de manera legal. En 2007 habían entrado 600.000 (que, finalmente fueron 716.257 para el Eurostad); en 2008, según el gobierno descendió a 400.000 (que luego han resultado ser 443.930), de tal manera que los 200.000 esperados para este año certificaban una obvia desaceleración. Todo era mentira.

Lo hemos sabido el sábado 14 de noviembre, cuando, seguramente por un fallo de coordinación entre oficinas paraestatales, al Instituto Nacional de Estadística se le escapó el dato capital para entender la situación actual de la inmigración en España. Copiamos la noticia de El Confidencial: "En concreto, y según las estimaciones del INE, durante los primeros nueves meses del año nada menos que 371.226 inmigrantes se han inscrito en los distintos padrones municipales. La horquilla se ha movido entre los 45.072 inmigrantes que se inscribieron en el mes de marzo y los 35.148 registrados en agosto, lo que da idea de la intensidad del fenómeno migratorio. Esto significa que cada mes se inscriben (como media) 41.247 inmigrantes en los registros oficiales, lo que ha sorprendido a los estudiosos en cuestiones de inmigración, que esperaban un reflujo más importante en la entrada de inmigrantes en un contexto económico tan negativo como el actual: la mayor recesión en medio siglo".

Una media de 41.247 al mes implica que en 2009 entrarán 494.964. Medio millón de personas que es ¡la misma cifra de inmigrantes que ha entrado como promedio en los últimos 12 años, los grandes años del "crecimiento económico"!

Algunos, ciertamente, retornan. Nuevamente copiamos de la agencia AP y pegamos: "Cerca de 9.000 personas, casi todas ellas de origen latinoamericano, solicitaron acogerse al plan de retorno voluntario para inmigrantes desempleados, que contempla el abono acumulado y anticipado de la prestación por desempleo". Según los números facilitados por el gobierno, las 8.724 solicitudes cursadas fueron en un 44% de ciudadanos ecuatorianos y en un 18% de colombianos. La cuantía media de las prestaciones por desempleo recibidas por los extranjeros ascendió a 9.148 euros (13.588 dólares) por persona. Se ha tratado de un nuevo traspié del gobierno que esperaba que retornara algo más del doble… como si el retorno de 20.000 inmigrantes hubiera supuesto algo en relación a los 7.000.000 que han ido llegando desde 1996.

Obviamente retornan otros sin acogerse al "Plan de Retorno Voluntario"… Este año han faltado 316.873 en los padrones municipales ¿han retornado? Sólo algunos: los que ya disponen de doble nacionalidad y por tanto pueden entrar y salir con pasaporte español. Si el mercado de trabajo está mal aquí se van a su país de origen y si luego oyen que en España remonta, vienen de nuevo. Son, en cierto sentido, unos privilegiados. Pero no todos. Cada año hay desfases en el padrón en relación al anterior, sin que se hayan producido modificaciones reales, debido a que los inmigrantes están obligados a inscribirse en el padrón municipal y luego a renovar su inscripción cada año… sin embargo, a partir del primer año, cuando obtienen la tarjeta sanitaria y la inscripción en la escuela de sus hijos o en la asistencia social, pueden prescindir completamente de renovar su inscripción, algo que hacen, especialmente los extranjeros residentes en España procedentes de la Unión Europea.

Lo más terrible es que da la sensación de que el propio gobierno ignora las cifras. Los datos de las inscripciones en el padrón municipal se conocen varios meses después de haberse producido las altas. Por otra parte, es rigurosamente cierto que se trata de una cifra que se presta a equívocos: existen muchos inmigrantes que no renuevan su padrón y otros que han entrado ilegalmente que no juzgan necesario inscribirse. Por tanto, en estos momentos, el gobierno ignora completamente la cantidad de inmigrantes  que han decidido vivir en España, pero, en cualquier caso, debe rozar los 7.000.000 o estar en torno a esta cifra. Tampoco hay que olvidar que en torno a 350.000 han obtenido la nacionalidad española en los últimos años desapareciendo de las listas de inmigración y reapareciendo como por encanto en las de nacionales.

Todo esto ¿por qué?

¿Cómo es posible que el gobierno por ciego e inepto que sea pueda permitir el establecimiento de medio millón de inmigrantes más en un momento en el que los presupuestos públicos tienen un déficit que se tardará años en remontar? ¿Cómo admite que en un momento en que el mercado de trabajo está literalmente hundido, con 5.000.000 de parados reales, maquillajes aparte, entre medio millón de inmigrantes sin la más mínima esperanza de acomodarse en el mercado laboral? Todo tiene una explicación, por absurda que sea.

En 2009 el PIB caerá entre un 3'6% según las previsiones oficiales y un 4% según observadores independientes. ¿Qué mide el PIB? El movimiento económico, la cantidad de lo comprado, lo vendido, lo producido. Durante años algunos hemos advertido que el crecimiento económico español en los años del ladrillazo era ficticio: subía el PIB, pero no subía la riqueza. Y si el PIB subía, decíamos, era simplemente porque cada año se han ido inyectando en la sociedad española entre 500 y 700.000 inmigrantes al año, esto es, cientos de miles de consumidores adultos que, por su mera presencia, hacían subir el PIB.

Un ejemplo lo demostrará con más claridad: en un pueblo de 1.000 personas, aparecen bruscamente 200 vecinos nuevos.  Estos 200 vecinos precisarán comer, vestir, desplazarse, consumir servicios, y todo lo que es esencial para llevar un nivel de vida similar a los primitivos vecinos de ese pueblo. Al cabo de pocos meses está claro que en ese pueblo se producirá un aumento del movimiento económico, esto es, del PIB, pero esto no quiere decir que aumente la riqueza, sino que lo más probable es que la capacidad adquisitiva media haya disminuido e incluso que la comunidad en su conjunto se haya empobrecido:  para mantener los 200 vecinos nuevos, a la vista de que no pueden encontrar un puesto de trabajo, deberán pagar más impuestos solo una parte de los cuales retornará en forma de gasto por parte de los recién llegados (en comercios, vivienda y poco más)… sin olvidar que con que un 3% de estos recién llegados sean "conflictivos" o que exista una brecha cultural y antropológica muy acusada entre la comunidad receptora y la recién llegada, los problemas generados excederán con mucho las ventajas parciales del aumento del PIB.

La complejidad del problema

Por eso ZP deja que entren sin ningún problema 500.000 inmigrantes en el "Segundo año de la Gran Crisis": simplemente para evitar que el PIB se desplome todavía un poco más.

Zapatero es un "cortoplacista" de medio pelo. Sabe que el PIB es una medida de la salud de la economía a corto plazo, así que prefiere facilitar al entrada para evitar que el PIB caiga más, aun a sabiendas de que a largo plazo la llegada de medio millón de inmigrantes imposibles de integrar, como mínimo en el próximo lustro, en el mercado laboral, y que, por lo tanto deberán sobrevivir subsidiados, implica elevar todavía más la deuda pública. Y, poco le importa que contra más deuda pública se emita, más intereses haya que pagar, aumentando más la deuda. Tampoco le importa un carajo que la mayoría de la deuda pública española la compren los bancos españoles… con créditos del Banco de España al 1%. Está claro que los bancos no abren la espita del crédito a las familias porque la adquisición de esa deuda pública les permite ganar sin riesgo alguno un 2% limpio. Por eso no hay dinero para las PYMES ni para el consumo doméstico: el 60% del dinero disponible para créditos lo absorbe simplemente el Estado al emitir deuda.

¿Cuál es el problema? El problema es que la deuda pública se paga a interés fijo y puede ser a tres meses o a 20 años. Hoy, comprar deuda puede ser un buen negocio para la banca… pero lo será menos cuando en el año 2010 el Banco Central Europeo aumente los tipos de interés. En otras palabras, prepararse para el "estallido de la burbuja de la deuda pública". Está cantada para el 2010.

Y esto abre un nuevo problema: si los bancos el próximo año ya no podrán comprar más deuda pública, ¿quién la comprará entonces (por que está claro que aumentará como mínimo en la misma proporción que este año)? Es muy simple: la comprarán consorcios de inversores y entidades financieras… solamente si el gobierno español ofrece unas tasas de interés suficientemente elevadas… lo que implica que los compromisos de pago del gobierno aumentarán… y, por tanto, aumentará también la presión fiscal.

La llegada de  500.000 inmigrantes innecesarios para el mercado de trabajo demuestra algo que también habíamos repetido hasta la saciedad: no vienen ni a pagar las pensiones de los abuelos, ni siquiera atraídos por unas posibilidades de trabajo inexistentes, vienen solamente atraídos por nuestro sistema de coberturas y beneficios sociales, completamente inexistente en su país de origen. Es triste pero es así: un caboverdiano, un pakistaní, un marroquí, un ecuatoriano están mucho más seguros y tranquilos en una España sumida en la crisis más profunda desde la Guerra Civil que en su país de origen. Por eso seguirán viviendo y por eso la única política ante la inmigración es: cierre de fronteras, mano dura, repatriaciones masivas y expulsiones.

Cuando entremos en el "Tercer Año de la Gran Crisis" (2010), debemos prepararnos para asistir a convulsiones sin precedentes: cajas de ahorros que se desploman, bancos comerciales que empiezan a confesar pérdidas, una cuarta parte del precio de los inmuebles que se derrumba, una deuda pública que posiblemente duplique a la actual, y unas cifras de inmigración que se aproximarán a los 7.500.000 de inmigrantes, una subida de tipos de interés que generará otra oleada de ejecuciones de hipotecas, la duda de hasta dónde seguirá aumentando el paro y con un gobierno autista incapaz de reaccionar razonablemente y una oposición sin ideas y con conflictos preocupada por ganar solamente las elecciones… ¿Quién da más?

Bizancio sitiada y en el interior de la ciudad se sigue discutiendo sobre el sexo de los ángeles. La inmigración según la encuesta del CIS de noviembre ocupa el tercer lugar en las preocupaciones de los españoles después del paro y de la situación económica: pero los tres forman parte de un mismo y único problema indisoluble que no se solucionará sin repatriaciones masivas y cierre de fronteras.

© Ernest Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Habituaros a esta palabra: "decrecimiento". La váis a oir mucho

Habituaros a esta palabra: "decrecimiento". La váis a oir mucho


Infokrisis.- Hace exactamente un año me cupo el honor de traducir al castellano la última obra de Alain de Benoist Mañana el decrecimiento. Hasta ese momento lo ignoraba todo sobre esta tendencia del ecologismo. A lo largo de ese año, toda Europa se ha ido familiarizando con este concepto que, tardíamente está llegando a los circuitos intelectuales españoles.

¿Qué es el decrecimiento? Es la ecología del futuro aplicada a la gobernancia de los pueblos y a la gestión económica de los países. ¿Qué implica el decrecimiento? Implica, simplemente, reconocer que un planeta de posibilidades y recursos limitados, no puede crecer de manera ilimitada. Sólo eso, con todas sus consecuencias ¿Por qué nace la idea del decrecimiento? Por que tras la conferencia de Río de Janeiro sobre el clima, se entroniza a nivel mundial la idea del "desarrollo sostenible" que implica que el planeta podría desarrollarse de manera prudente, pero ilimitada y que solamente se trata de contener algunos efectos extremos y perjudiciales del desarrollo, en concreto la emisión de CO2 y la emisión de gases.

La ideología del "desarrollo sostenible", supuso en su momento, un punto de encuentro entre los intereses de las corporaciones industriales (en particular de los lobbys petroleros), los de los gobiernos del mundo desarrollado y los del ecologismo "moderado". Se trataba simplemente de limar las uñas a un animal rabioso -el desarrollo capitalista- y afeitarle ligeramente el pelo del sobaco para que tuviera un aspecto menos agresivo.

Desde la Conferencia de Río han pasado 17 años: se ha generado la deslocalización industrial, han emergido los "dragones asiáticos", China se ha convertido en la "factoría mundial", el petróleo ha alcanzado su "pico de Hubert" y ahora las necesidades de consumo energético crecen a mayor velocidad que la localización de nuevas reservas. El petróleo se agota. Las energías alternativas siguen en pañales y no están en condiciones de facilitar todo el potencial requerido para mantener las actuales tasas de desarrollo. Falta agua en el planeta y los campos sometidos a cultivos intensivos cada vez dan alimentos de menor calidad nutricional y en breve estarán agotados por las sobredosis de fertilizantes químicos. Las semillas transgénicas, presentadas hace 20 años como la panacea universal, han demostrado ser el gran fiasco. Fantasma del hambre y de la sed, por un lado, fantasma de la escasez energética y del agotamiento del petróleo, contribuyen a generar un panorama de futuro caótico y sombrío. Tal será el punto fi
nal del concepto de "desarrollo sostenible".

Es en este contexto sombrío augurado por técnicos y expertos que no tienen nada que ver con opciones políticas ni con intereses económicos concretos, aparece la doctrina del decrecimiento: hay que dar marcha atrás y abandonar el concepto de PIB (esto es de movimiento económico) como único indicativo válido para establecer la salud económica de una nación, hay que reconocer que si chinos, africanos, aspiran a vivir con los niveles actuales de desarrollo europeos, la catástrofe es inminente. Si hace 20 años se difundió la "boutade" de que si 1.400 millones de chinos se limpiaran el culo con papel ya no habría bosques en el planeta, podemos imaginar lo que puede ocurrir si esos mismos 1.400 millones aspiran a tener un utilitario, un par de TVs en color, ordenador por cada miembro de la familia, vacaciones en la costa, casita de campo para el fin de semana o comer carne cada día… Completamente inviable a nivel mundial.

El problema es que Europa y EEUU (lo que antes se llamaba "el primer mundo") tampoco pueden mantener por mucho tiempo el ritmo de vida de los últimos 20 años. Más vale que en los próximos años nos hagamos a la idea de que vamos a tener que renunciar a muchas cosas de las que disfrutamos hoy o el futuro que nos espera no va a diferir mucho del cuadro pintado en la serie "Mad Max".

La actual crisis económica se superpone a los problemas del necesario decrecimiento. Pero, paradójicamente, la salida a la crisis abrirá también la salida a la solución de los problemas del medio ambiente. Ambos, en efecto, tienen un territorio común: son problemas que solamente pueden ser resueltos por técnicos y expertos, no por políticos ambiciosos, ni por demagogos oportunistas y sin escrúpulos.

Después de décadas de aludir a la "desintegración del sistema" ahora resulta que ya la tenemos aquí la primera y, por tanto, la "alternativa al sistema" es más necesaria que nunca y, por primera vez en la historia, una exigencia para la supervivencia. La buena noticia es que la crisis económica de un lado y de otro la crisis energética y ecológica, operarán a modo de pinza contra el sistema tal y como está concebido en la actualidad. Hoy, el sistema político-económico es apenas un zombi -un muerto vivo- que se precipita a la velocidad de un AVE contra una pared de hormigón.

La bandera del decrecimiento debe ser asumida como uno de los elementos de una respuesta a la ideología neoliberal y socialdemócrata del "desarrollo sostenible". Frente a la globalización y el mundialismo: creación de "espacios económicos autosuficientes"; ¿autarquía? sí, ¿por qué no? Europa puede ser autosuficiente a condición de considerar "Europa" a Rusia y, hoy resulta además, particularmente importante para salir de la crisis económica emanciparse de las finanzas anglo-sajonas verdaderas culpables del crack. No hay muchas más salidas. Lo que hasta 2008 era inviable -el desmantelamiento de todo este sistema de intereses, valores y latrocinios derivados de los conceptos liberales de economía- hoy es posible a raíz de la crisis económica y de las protestas sociales que se van a generalizar a partir de septiembre.

¿Es posible enunciar un objetivo político a medio plazo? Sí, éste se debe componer de dos puntos: asumir el decrecimiento como nuestro destino y asumir el concepto de "espacio económico autosuficiente" como alternativa a la globalización. La consecuencia no puede ser otra más que la exigencia de un gobierno de técnicos y expertos.

Para ampliar ideas:

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