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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Mercancía averiada y políticas de lucha contra la inmigración

Infokrisis.- El PP catalán e incluso CiU han pedido en algunos ayuntamientos la prohibición del burka. Previamente, en otros ayuntamientos, concejales de ambas formaciones han propuesto no empadronar a ilegales. ¿Qué ha ocurrido? ¿Bruscamente ha regresado la cordura en materia de inmigración en el PP y en CiU? Realmente no; a decir verdad en todos los ayuntamientos en donde ambas formaciones aprobaron mociones para no empadronar a ilegales e informar a las fuerzas de seguridad del Estado de su presencia, absolutamente en todos, tras adoptar la “dramática” medida se desdijeron y dieron marcha atrás. Esto es, para ellos se trataba solamente de “demostrar escénicamente” que estaban contra la inmigración masiva… logrado este objetivo, se plegaban a los buenos oficios de sus direcciones que siguen calladas respecto al problema de la inmigración. A nadie mínimamente avisado se le escapa que si lo han hecho es para impedir la sangría de votos que se prevé tanto en las elecciones autonómicas catalanas como en las municipales de mayo del año que viene. Vale la pena analizar brevemente los significados y significantes de este giro en el centro-derecha nacional y en el autonómico.

1. Cuidado con la obsesión islámica.- Empecemos por decir que el Islam no es una religión como cualquier otra. Su concepto de la umma (comunidad islámica), del sometimiento de lo político a los dictados de lo religioso, de la yihad como forma de extender el Islam, su idea misma de la “sumisión”, su reduccionismo monoteísta exasperado, su diferenciación entre “musulmanes” y “kafires” (palabra despreciativa aplicada a los infieles), todo ello hacen del Islam algo inquietante, ajeno a Europa y cuyo lugar natural es el desierto y la otra orilla del Mediterráneo… Bien, pero cuidado con la “obsesión islámica”. La inmigración islámica no es la única que existe en España. Hay una inmigración hindú, albano-kosovar, china, andina, romaní, turca que también desequilibra los mercados de trabajo, también constituye un riesgo para la seguridad ciudadana en unos casos, para el pequeño comercio en otros, para la identidad de la sociedad española siempre y para el déficit del Estado. No solamente es preciso adoptar una postura frente al Islam (esto es “contra” el Islam), sino también dejar claro que no pueden admitirse ni excedentes de inmigración islámica, ni de inmigración cristiana, ni de inmigración taoísta o confucionista…

2. El islam es una doctrina peligrosa, sí, pero....- El islam es una doctrina contraria a las raíces de Europa y por eso no tiene lugar en el continente. Mucho más en España en donde el islamismo nos ve como usurpadores además de infieles. En la doctrina islámica cuando esta religión asienta sus mezquitas, sus minaretes, sus cementerios y sus gentes, esta tierra pasa a ser “territorio musulmán”, allí deja de existir el “caos” que acompaña siempre al concepto de “infiel” y pasa a ser “tierra islámica”. Incluso si en el futuro ese territorio es reconquistado por los infieles o cedido en virtud de algún pacto, esa tierra sigue siendo “islámica” y sus gobernantes ilegítimos. Así ven los islamistas a España y a los españoles y en su doctrina es rigurosamente cierto que consideran que Al-Andalus es hoy una tierra islámica usurpada por “infieles y cruzados”. La raíz de todas estas “ideas” es, por supuesto, religiosa. De ahí que el Islam como religión de masas llegada de la mano con la inmigración sea una parte del problema que acompaña a la inmigración… aunque no es la totalidad del problema.

3. ¿Están contra el islam pero no dicen nada de otros colectivos de inmigrantes? Sospechar.
- En Internet proliferan decenas de “diarios digitales” realizados todos más o menos a partir de las “alertas Google” y de los partes emanados de los servicios de prensa de la embajada judía. Para Israel, el único interés que tiene denunciar la presencia islámica en Europa es cambiar la desastrosa imagen que tiene el Estado judío entre la población el viejo continente. Nada más. Utilizando el dicho “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”, las embajadas judías aspiran simplemente a que en Europa se identifica a los “árabes” como fanáticos peligrosos servidores de una doctrina criminal y asesina… lo que implica, necesariamente, reconocer a Israel como aliado de cualquier causa que aspire a la expulsión del Islam de Europa. Esta operación, movida por los servicios de prensa de las embajadas de Israel en Europa –como ya hemos denunciado anteriormente en Infokrisis- recibe el nombre de “Eurabia”. Hay que decir que no todo el material servicio en nombre de “Eurabia” puede tenerse como cierto. En el último año se han detectado varias noticias difundidas por los medios judíos en los que se mentía descaradamente: entre las más grotescas figura la noticia sobre “Mahoma pederasta” o sobre los casamientos masivos de niñas de 6 y 10 años en palestinas. En tanto que judíos ignoran que el valor más elevado en Europa es la Verdad, la verdad siempre, la verdad ante todo. La credibilidad y legitimidad de los textos es cuestionable en la medida en que si hace falta mentir para defender la causa de Israel es que la causa, a fin de cuentas, no es justa.

4. En pos de las migajas arrojadas a suelo por Israel.- Es cierto que ante la actual crisis económica algunos parados se las ingenian para intentar obtener algunos rendimientos de sus páginas web. Algunos de ellos han oído campanas y no saben dónde. Han oído que Israel está interesado en difundir informaciones contrarias al mundo árabe, han percibido la influencia de Israel en algunas cadenas de blogs y han terminado pensando que “Israel paga”. Así hemos podido ver extraños experimentos –de los que sin duda Alerta Digital figura entre los más grotescos- en los que se elogia a Israel de manera tan absolutamente desmesurada y con tanta falta de criterio que incluso esa defensa es perjudicial para la causa de Israel. Otros personajes como Pilar Rahola han terminado reaccionando histéricamente en medios de comunicación ante cualquier pequeña insinuación de que Israel atenta contra los derechos humanos, su defensa 2H (histérica e histriónica) no ha contribuido en absoluto a “popularizar” la causa de Israel que, al igual que la causa mayoría, es percibida por la mayoría de la población como ajena a Europa y exterior a todos nosotros. No, Israel no paga por defenderlo, considera que el pago son los informes gratuitos servidos diariamente por su servicio de prensa y juzga que bastante honor es defender la causa de Israel. Esas son las migajas arrojadas al suelo por Israel.

5. Prevenir la acusación de “racismo” con una mano tendida hacia Israel.- Algunos partidos europeos situados en la antesala de las posiciones de gobierno, no piensan perder su privilegiada situación recibiendo la manida acusación de “antisemitismo”, acusación que lleva inmediatamente a la evocación del “holocausto” y, finalmente, a una estigmatización pública. Si tienen ambiciones políticas parece lógico que se guarden las espaldas. Es lo que ha ocurrido en algunos partidos europeos que sostienen posiciones antiinmigración correctas. La presencia islámica en Flandes, por ejemplo, ha generado amistades aparentemente contra natura: no solamente los flamencos están interesados en la repatriación de la inmigración islámica de zonas como Anvers… también la comunidad judía lo está. Estas situaciones han dado origen a malentendidos sobre si tal o cual partido “está pagado por los judíos”… Valdría la pena aplicar el principio de la navaja de Okham ("La explicación más simple y suficiente es la más probable"), aunque en algunos casos sería mejor incluso aplicar el principio de Hanlon ("Nunca le atribuya a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez")…

6. La cuestión del burka es una cuestión menor y puede hacer perder la perspectiva de lo esencial.- Llama la atención que el PP y CiU se fijen en el problema del “burka” cuando en España no habrá ni dos docenas de mujeres islámicas que lleven cubierto incluso el rostro con el velo islámico integral. Bastaría aplicar la legislación vigente para impedir esta curiosa prenda que demuestra a las claras la negativa a integrarse: con no renovar los permisos de residencia sería suficiente para repatriar a quien lo utilizara. Más extendido está el velo islámico propio de Marruecos llevado como prenda de “sumisión” e imposición islámica sobre la cotidianeidad de la mujer. Bastaría una simple ley para prohibir esa prenda alógena desagradable a ojos de cualquier europeo (es cierto que las monjas de algunas órdenes van con el pelo tapado, sí, pero hay una pequeña diferencia: ellas forman parte de la tradición europea, las islamistas no). Es mucho más importante pedir el cese de flujos de inmigración, recordar que el “aforo está completo” y que ya no caben más inmigrantes, e incluso pedir la prohibición de las mezquitas y de los minaretes mientras no exista reciprocidad y en función del principio de prudencia a adoptar ante el islam.

7. La base de una correcta política de inmigración se resume en dos palabras: contención – repatriación.- Se trata de transmitir a la sociedad española que en esta materia no existe término medio. Cualquier inmigrante llegado a España mientras no exista pleno empleo entre nuestros nacionales, sobra. Cualquier inmigrante no necesario para el mantenimiento de nuestra economía es superfluo y su lugar no está entre nosotros. Debe ser repatriado inmediatamente, máxime si ha entrado ilegalmente en nuestro país. La Ley de Inmigración debe ser abolida y la figura de la “regularización por arraigo” proscrita. No puede existir más inmigración que la estrictamente necesaria y siempre en disminución. Si se precisan nuevos brazos para sostener la economía, cuando antes se recurra a campañas demográficas sostenidas en desgravaciones y ventajas fiscales por tener hijos, mejor. El peor crimen contra una comunidad es rebajar su identidad y resquebrajarla introduciendo fuerzas alógenas que modifiquen su perfil. Un inmigrante de más es un salario de menos para un trabajador autóctono. Un inmigrante de más supone diluir nuestra identidad, alterar nuestra sociedad y, por tanto, comprometer nuestro futuro. Tal es la única política de inmigración admisible: ¿el PP y CiU no se atreven a proclamarlo? No hay problema, ya sabemos que sus tentaciones anti-inmigracionistas apenas logran encubrir su vocación globalizadora y el miedo que les causa el que nuevas fuerzas políticas se introduzcan en los parlamentos autonómicos y en las instituciones. Por eso su giro en materia de inmigración no es más que cínica mercancía averiada.

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin citar la web de origen.

Siete años perdidos. Balance de la gestión errática de la izquierda catalana

Infokrisis.- El tiempo del tripartito catalán se acaba. Sea cual sea el resultado de las elecciones de noviembre, la próxima legislatura en ningún caso será igual a la anterior. En realidad, estos últimos siete años de política catalana han estado presididos por la parálisis permanente. En lugar de ser un período en el que la izquierda haya aplicado políticas sociales, en realidad se ha limitado a hacer con mucha menos habilidad lo que hubiera hecho CiU de seguir en el poder: atizar el nacionalismo. Si a esto unimos que la inmigración se ha duplicado en los años del tripartito, que no se han adoptado medidas anticrisis, para colmo, la corrupción que había surgido bajo el pujolismo ha salido espectacularmente a la superficie y, finalmente, que opus magnum del tripartito, el nou Estatut, difícilmente saldrá indemne de la prueba del Tribunal Constitucional, todo ello hace que los siete años de tripartito sean siete años perdidos.

En 2003, cuando se convocaron las elecciones catalanas, venció el PSC por apenas 7.000 votos, pero CiU obtuvo 4 escaños más. El cansancio de más de dos décadas de pujolismo y el hecho de que el liderazgo de Artur Mas no estuviera suficientemente asentado hizo que, por primera vez, la izquierda catalana (PSC e ICV) pactaran con un partido de izquierda independentista (ERC) que había obtenido una subida importante (11 escaños más). A la hora de buscar combinaciones para estructurar un gobierno, las conversaciones llevaron a la firma del llamado Pacto del Tinell, sin el cual sería imposible comprender estos últimos siete años de política catalana.

La “doctrina” del Pacto del Tinell

Suscrito el 14 de diciembre de 2003 por PSC, ERC e ICV, el Pacto del Tinell tenía como intención  darles un programa común y estructurar un gobierno de coalición formado por estas tres fuerzas políticas. Dado el espectacular ascenso de ERC este partido parecía ser el árbitro de la situación (Carod Rovira utilizó recordó constantemente en el mes que medió entre las elecciones y la firma del Pacto del Tinell que ellos tenían la “llave de la gobernabilidad de Catalunya”). Se intentó inicialmente un “gobierno de concentración” formado por todos los partidos salvo por el PP, que no fue posible dado que CiU exigía la presidencia al haber obtenido más escaños, cargo al que aspiraba también Maragall argumentando haber obtenido más votos… La segunda posibilidad, el acuerdo entre nacionalistas de CiU e independentistas de ERC tampoco fue viable en la medida en que las exigencias de cada parte parecían excesivas a la otra. Así pues se llegó a la tercera posibilidad: un gobierno de izquierdas formado por socialistas, independentistas y ecosocialistas.

Vale la pena recordar la situación que se daba en la política española en aquel momento. La política nacional estaba dominada por dos temas: las elecciones madrileñas y el debate contra la guerra de Irak. Aznar gobernaba cómodamente amparado en una mayoría absoluta. Se acaban de celebrar las elecciones autonómicas en Madrid (26 de octubre de 2003) que dan la victoria al PP, después de que el 25 de mayo anterior la defección de dos diputados socialistas hiciera imposible la formación de un gobierno de izquierdas.

Después de una primera legislatura (1996-2000) en la que Aznar se había visto obligado a pactar con CiU (pasando del “Pujol enano, habla castellano”, al “yo hablo catalán en familia”), a partir de la obtención de la mayoría absoluta se enrocó en una oposición cerrada contra los nacionalismos periféricos. Esto, unido a la política belicista y al alineamiento favorable a los EEUU en los meses previos a la invasión de Iraq, generó un amplio margen de hostilidad contra Aznar en Catalunya. Aún así era evidente que la economía iba bien y nadie dudaba que con el sustituto de Aznar, Rajoy, el PP volvería a ganar las elecciones. El liderazgo de Zapatero en la oposición era excepcionalmente débil, suscitaba pocos entusiasmos y ya había recibido el calificativo de “bambi” emanado de las propias filas socialistas.

Es en esas circunstancias en las que hay que enmarcar el Pacto del Tinell. Forzado por ERC, pero sin excesiva oposición por parte de PSC e ICV, el Pacto acordó la reforma del Estatuto de Autonomía y exigir un nuevo marco de financiación autonómica. Existía la impresión de que gobernando Aznar en Madrid durante otros cuatro años el “nou Estatut” jamás saldría adelante y, por tanto, ERC pensaba en poder movilizar amplias masas populares jugando la carta del victimismo.

Desde principios de los años 90, Carod-Rovira sostenía la teoría de que la independencia de Catalunya solamente sería posible cuando el PSC adoptara una posición nacionalista. De ahí que Carod estuviera mucho más predispuesto a formar un gobierno de coalición con el PSC en lugar de con CiU: el hecho de que el PSC aceptara no suponía, para Carod, saciar las ambiciones y el hambre de poder atrasada de los cuadros del PSC (como de hecho era en realidad…) sino que este partido se había volcado definitivamente hacia el nacionalismo catalán. Para Carod la independencia de Catalunya dependía precisamente de los socialistas: en el momento en que estos incorporaran tesis socialistas, la independencia estaría al alcance de la mano. El planteamiento de Carod tenía una objeción: los socialistas hubieran aceptado cualquier cosa y la contraria para situar a Maragall en la plaza de Sant Jaume y no estaban dispuestos a discutir la “doctrina Carod” que era, por lo demás, una ficción dogmática.

Maragall, que ya había sido candidato en 1999, repitió nuevamente al frente de la lista simplemente por su obstinación y… porque no existía ningún otro candidato con perfil suficiente como para sustituirlo. Montilla, el sustituto eventual, todavía no era suficientemente conocido por el electorado. En filas socialistas se preveía que Maragall ganaría las elecciones de 1999 con Montilla como segundo de abordo y, tras estar dos años presidiendo la Generalitat, dimitiría por obvios “motivos de salud” para dejar el testigo a Montilla. Esta “hábil” estrategia no contaba con la tozudez de Maragall del cual, en aquel momento, abundaban los rumores sobre su estado de salud y distintos testimonios que aludían a estados de confusión mental que sufría (luego debió reconocer un principio de Alzheimer), además, quienes lo habían visto en ruedas de prensa, conferencias y en su entorno se sabía que frecuentemente su conversación se volvía errática, divagante, contradictoria e incoherente.

A pesar de todo eso, el pacto se firmó el 14 de diciembre de 2003 por Pasqual Maragall (cuyo estado aleatorio de confusión mental pronto pudo advertirse), Carod-Rovira (preso de su doctrina independentista dogmática) y Joan Saura (progre entre los progres y empeñado en no advertir que estaba dejando la pancarta por el coche oficial).

Los acuerdos del Tinell fueron cuatro: "Más y mejor autogobierno. Más calidad democrática", “Un nuevo impulso económico para Cataluña", "Cataluña, una nación socialmente avanzada" y "Una nueva política territorial y ambiental"… de todo este programa solamente en torno al tercer punto se lograron concentrar esfuerzos. De ahí surgió el nuevo Estatuto. Finalmente, una cláusula establecía la prohibición de que cualquier partido negociara con el PP, tanto en la Generalitat como a nivel estatal. Ese fue el inicio del aislamiento del PP del que Zapatero se benefició durante los cinco años siguientes.

El primer tripartito: unidimensional

Cinco días antes de las navidades de 2003, Maragall tomó posesión como President de Catalunya y tres días después se daba a conocer el nuevo gobierno (formado por 8 miembros del PSC, 5 de ERC y 2 de ICV). Saura fue consejero de Relaciones Institucionales y Carod-Rovira “conseller en cap”. Carod, que había llegado con ideas nuevas, provocó la primera grave crisis al entrevistarse con Josu Ternera y otros miembros de ETA en Perpiñán pactando una “tregua” para Catalunya que excluía al resto del Estado. Una vez conocido el episodio, se supo que había acudido a espaldas de Maragall, lo que supuso su salida del gobierno.

Apenas 100 días después de la formación del nuevo gobierno catalán se producen los atentados del 11-M de 2004 y la agitación que siguió en los tres días siguientes. Estos episodios tuvieron como primera consecuencia política la pérdida de las elecciones por parte del PP y la victoria inesperada de Zapatero (que, en el fondo había sido elegido secretario general del PSOE en la creencia de que la inevitable derrota electoral de 2004 acabaría con él sin que ninguno de los barones del PSOE que aspiraban a ocupar la presidencia del gobierno, se quemaran…). Todo esto supuso dos fenómenos: la extensión del Pacto del Tinell a todo el territorio nacional con el aislamiento del PP incorporada como consigna por el zapaterismo y el que el asunto de un nuevo estatuto dejara de ser un tema victimista (por la oposición cerrada que le habría deparado Aznar) para pasar a ser una realidad. Hay que decir que, llegado a este punto, no existía ni la más mínima demanda social de un nuevo estatuto y que, en estos últimos siete años, nunca se ha manifestado, ni siquiera en los momentos de mayor tensión o en el propio referendo para su aprobación.

El ascenso de Zapatero a La Moncloa, supuso una ayuda para Maragall. En efecto, Zapatero había llegado a la secretaría general del PSOE gracias al bloque de votos del PSC y estaba en deuda con este partido. Subía el presidente del gobierno con la promesa de una “España plural” que encajaba perfectamente con el concepto de Maragall de “federalismo asimétrico”. De ahí que Zapatero se comprometiera a aprobar el estatuto que surgiera del Parlamento catalán, tras lo cual se reformaría la constitución convirtiendo al senado en “cámara territorial” y la vertebración del Estado estaría próxima al federalismo maragallano… 

A partir de ese momento, todos los esfuerzos del gobierno tripartito catalán se concentraron en la redacción del Estatuto. Mientras el barrio de El Carmelo se hundía, apareció el “escándalo del 3%” (porcentaje de los contratos de obra pública cobrado por los gestores de la Generalitat como precio por otorgar esos mismos contratos). En el curso de un debate en el parlamento catalán, tras usar la palabra Artur Mas, Maragall contestó “Su problema es el 3%” aludiendo a estos cobros de estas comisiones institucionalizados por CiU. Mas reaccionó virulentamente amenazando con romper el consenso sobre el nuevo Estatuto en caso de que se hicieran más alusiones a este espinoso tema. Maragall rectificó y ni siquiera se creó una comisión parlamentaria para investigar el cobro de estas comisiones.

Pronto se percibió que las medidas ecologistas propuestas por ICV animaban precisamente a las empresas a abandonar Catalunya y deslocalizarse, se percibió que ERC se había convertido en una fuente de problemas (durante el viaje a Israel, Carod-Rovira se negó a participar en el homenaje a Yitzhak Rabin –primer ministro laboralista asesinado- por no encontrarse la bandera catalana presente; pocas horas antes, Carod se había fotografiado con una corona de espinas, ERC había insistido con un énfasis excesivo en el reconocimiento internacional de las selecciones deportivas catalanas).

De ahí que, de todo el primer tripartito solamente se salvara la redacción del Estatuto. Pero con matices, porque, finalmente, no fue el Tripartito quien lo gestionó en Madrid, sino… Artur Mas quien acudió a La Moncloa para pactar con Zapatero aspectos del proyecto para evitar que entraran en contradicción con la constitución española. Y, además, el Estatuto fue objeto de la ruptura del primer tripartito, aprobándose con la hostilidad de ERC. Antes, tras una larga gestación en el Parlament, el texto fue aprobado el 30 de septiembre de 2005 tras un acuerdo in extremis firmado entre el tripartito y CiU sobre financiación autonómica y enseñanza.

El 18 de junio de 2006 se convocó el referéndum sobre el Estatuto después de que fuera aprobado por las Cortes Generales de España el 10 de mayo de 2006. El resultado fue decepcionante para el tripartito: apenas votó la mitad del electorado (48,85%), y de los votantes el 20’76% lo hizo en contra y el 5,34% en blanco. Sobre 6.500.000 de catalanes apenas 1.882.650 habían apoyado, menos de un 30% de la población. Esto indicaba un peligroso alejamiento entre la población y la clase política catalana, pero golpeaba especialmente al tripartito… uno de cuyos partidos, ERC, incluso había recomendado el voto negativo.

El segundo tripartito

A pesar de los modestos resultados del referéndum y de que los consellers de ERC habían sido expulsados del tripartito al recomendar el No en la consulta, al conocerse el resultado de las elecciones anticipadas que siguieron el 1 de noviembre de 2006, se volvió a reconstruir, contra todo pronóstico, la misma fórmula de gobierno.

Nuevamente CiU volvió a vencer en número de votos, mejorando los resultados obtenidos en 2003, pero insuficientes para gobernar. El PSC, ante el deterioro de la salud de Maragall y sus actitudes cada vez más erráticas, optó por presentar como candidato a Montilla. Se trató de unas elecciones-espectáculo entre las que destacó el “folla’t a la dreta” de los jóvenes de ICV, el desnudo del candidato de Ciutadans (que indicaba el estado de indigencia de esta coalición) y la firma ante notario de que CiU no pactaría con el PP.

La historia de este segundo tripartito ha sido completamente gris e irrelevante y el problema de fondo ha radicado precisamente que se ha limitado a hacer más “nacionalismo”, contrariamente a lo que se podía esperar de una coalición “de izquierdas”.

CiU venció en esta ocasión en número de votos y de escaños (48% y el 32% de los votos). De los tres miembros  de tripartito solamente ICV ganó escaños (quedando con un total de 12), mientras ERC perdía 2 y el PSC 5. En cuanto al PP perdió un escaño y Ciutadans ganó 3. Ya por entonces surgieron las primeras propuestas de los que luego se llamaría “sociovergencia” (“gran coalición” entre PSC y CiU), sin embargo, el PSC temía el “abrazo del oso” que podía propinarle el nacionalismo moderado así que optó por revalidar el tripartito por puro afán de supervivencia de los dos partidos derrotados e incluso del ICV que, aún subiendo, seguía siendo irrelevante.

Inicialmente sorprendió que Joan Saura ocupara la Consellería de Interior. Resultaba incomprensible que una personalidad ultraprogresista hasta la náusea, estuviera a cargo de los mossos d’esquadra. Inmediatamente se filtró la maquiavélica explicación: a la vista de que ICV era el único partido del tripartito que había obtenido buenos resultados, se trataba… de erosionarlo situando a su coordinador en la Consellería más expuesta. De hecho, la gestión de Saura ha sido constantemente criticada en estos últimos años (incendio en la Horta de Sant Joan, denuncias por maltrato en las comisarías de los mossos, caos generado por las nevadas con cortes de energía eléctrica que llegaron a prolongarse durante 10 días, intervenciones de los mossos d’esquadra criticadas por el propio Saura…). Lo que debía haber sido una maquiavélica maniobra para erosionar a ICV se convirtió en un foco erosión de todo el tripartito (que hoy sólo sigue siendo defendido por ICV como opción válida).

Hacia principios de 2010 los socios de ICV en el tripartito ya intuían que ellos iban a pagar los errores y horrores de Saura. Ernest Maragall, hermano del ex president y dirigente del PSC, pasó al ataque certificando en enero la defunción del tripartito (del que dijo que “se había convertido en un artefacto inestable, sin vigencia más allá de su mandato actual al renunciar a encarnar un proyecto integral de país”), ERC, por su parte, atacó por boca de Jordi Huguet quien propuso una “gran coalición” (PSC, ERC, CiU) de la que, obviamente, quedaba excluida ICV. Los últimos doce meses de tripartito están suponiendo un año de desintegración y coronan la parálisis de los seis años anteriores al tiempo que extiende un certificado de mala gestión dada la angustiosa situación que vive la población catalana indefensa ante una crisis económica especialmente dura en Catalunya (y mucho más para sus jóvenes) y por la llegada masiva de inmigración islámica ante la complacencia de Montilla.

Con más pena que gloria este segundo tripartito, agotado desde su mismo inicio, fruto de las impotencias de unos y de las ambiciones desmedidas de otros, paralizado en su tarea de gobierno, continuista en relación a los 23 años de pujolismo, está muerto, enterrado y en putrefacción. Se sabe de su existencia porque, de tanto en tanto, se le oye alguna declaración especialmente sobre el recurso presentado por el PP ante el Tribunal Constitucional (y que ha supuesto, en la práctica, la consideración del PP como algo ajeno a Catalunya).

Balance de los últimos siete años de política catalana

A lo largo de los 23 años de pujolismo se generaron una serie de vicios que finalmente estallaron en los últimos años de su gestión y estallados durante los dos tripartitos. No hay que olvidar que el pujolismo arrancó con el escándalo de Banca Catalana, entidad que entró en crisis en 1982. En aquel tiempo Banca Catalana era la mayor entidad financiera de aquella autonomía y en pocos días perdió el 38% de sus depósitos al rumorearse el anuncio de una suspensión de pagos. Las pérdidas fueron cubiertas con cargo al Fondo de Garantía de Depósitos y la entidad intervenida por el Banco de España. En 1984, el nombre de Jordi Pujol fue incluido en la querella presentada por la Fiscalía del Estado que debió prestar declaración. Los fiscales Mena y Villarejo presentaron la petición de procesamiento de los 18 exconsejeros del banco, entre ellos Pujol, por presuntos delitos de apropiación indebida, falsedad en documento público y mercantil y maquinación para alterar el precio de las cosas. Pero 33 magistrados de la Audiencia de Barcelona votaron en contra de procesar a Pujol cuya defensa consistió simplemente en erigirse como “imagen de Catalunya” y considerar que cualquier atraque  contra él lo era contra Catalunya.

Sin embargo, a lo largo de su mandato, Pujol se fue erosionando a causa de su evidente oportunismo al pactar unas veces con el PP y otras con el PSOE, y en lo económico aplicó un programa neoliberal con las correspondientes privatizaciones, las externalizaciones de servicios y los conciertos, mientras se convertía en una tradición consuetudinaria al pujolismo la famosa cuestión del 3% en el cobro de comisiones. Así mismo, en los medios periodísticos catalanes -los que no estaban controlados directamente por la Generalitat o por CiU aceptaban no investigar casos de corrupción que pudieran perjudicar el buen nombre de Catalunya y al seny catalán- optaron por pasar de puntillas sobre todos estos episodios.

El resultado fue que durante el pujolismo Catalunya se convirtió en la zona del Estado en la que más y mejor corrupción arraigó -a poca distancia, eso sí, de Andalucía- y en donde los casos de corrupción pasaban casi completamente desapercibidos.

No es raro que en las elecciones de 2003, CiU perdiera votos a favor de ERC (su vaso comunicante). Una vez estrenada la gestión del tripartito se empezó a ver que con una ICV que carecía completamente de peso político, con una ERC sobredimensionada y con un president del PSC capidisminuido, el anhelo de parte de los votantes de este partido de desplazar el eje de la acción de gobierno de la permanente reivindicación nacional al encaramiento de los problemas sociales, no iba a ser posible.

Desde las primeras sesiones de debate sobre el Estatut se evidenció que para ERC la cuestión era apenas un mero trámite para avanzar un peldaño hacia la independencia de Catalunya. De la misma forma que un salchichón no puede comerse sino cortándolo de rodaja en rodaja, ERC había planificado la independencia en tres fases: el “Estatuto de Sau” (vigente hasta ese momento), el “nuevo estatuto” (que liquidaba prácticamente la presencia del Estado en Catalunya e incluía la definición de Catalunya como nación) y, finalmente, la independencia plena que el propio Carod anunciaba a diestra y siniestra que tendría lugar en 2014.

Sin embargo, las expectativas de ERC quedaron decepcionadas. No logró imponer su “estatuto de máximos” y lo que fue peor para ERC: dado que para aprobar la reforma del Estatut en el Parlament de Catalunya era necesario contar con los votos de CiU, éste partido -en crisis desde que fue arrojado del gobierno catalán- consiguió remontar el vuelo y convertirse en el factor central de la negociación que finalmente llevó a Artur Mas a La Moncloa pactando con Zapatero los recortes necesario para encajar el Estatuto con la constitución española.

A partir de todo esto no puede extrañar que al principio de este análisis hayamos calificado al tripartito de “continuista” en relación a los 23 años de pujolismo. La obsesión nacionalista de CiU había sido heredada por el tripartito a partir de ERC y del saturnismo de Maragall.

En Catalunya donde no existe problema lingüístico, ERC procuró reforzar la presión creando las, verdaderamente desagradables e insidiosas, “oficinas de delación lingüística”. Fue también ERC la que generó amplias protestas del mundo de la cultura al excluir de la Feria de Frankfurt a los escritores nacidos y residentes en Catalunya pero que utilizan la lengua castellana para escribir sus obras. Así mismo, fue ERC la que dilapidó tiempo, esfuerzos y fondos en la reivindicación de selecciones deportivas catalanas, la que abrió costosas “embajadas de la Generalitat” en una docena de países extranjeros… cuando la crisis económica ya despuntaba en el horizonte y podía percibirse a las claras el ocaso del modelo económico del aznarismo y de su versión neoliberal catalana.

A lo largo del primer tripartito solamente Maragall fue un poco más allá del reduccionismo nacionalista exigiendo un nuevo sistema de financiación autonómica, más equitativo que el existente hasta ese momento y que permitiera superar las carencias e insuficiencias de la Generalitat en materia de servicios sociales, educación y sanidad. Hay que decir que si Catalunya necesitaba más dinero era en gran medida por la llegada masiva de inmigrantes en número muy superior a cualquier otra autonomía. Sin embargo, el tripartito no cuestionó absolutamente ninguna de las medidas neoliberales aplicadas por Pujol, ni, por supuesto, se atrevió a investigar –en nombre de la famosa “omertá”- los casos de corrupción que aparecían un poco por todas partes como herencia del período anterior. Fue ERC la que más énfasis puso, precisamente, en bloquear la comisión de investigación sobre el escándalo del 3%. De hecho, si el Estatuto tiró adelante fue por el pacto llegado con CiU: apoyo a cambio de silencio en este espinoso asunto.

¿Dónde estaban las diferencias entre el tripartito y CiU? Simplemente era una diferencia de rostros: los proyectos eran prácticamente los mismos. La única, quizás, era que Pujol mantenía un fuerte liderazgo en la sociedad catalana, mientras que Maragall jamás lo tuvo y Montilla menos aún.

Cuando empieza la gestión del segundo tripartito y ERC sufre su primer retroceso, este partido empieza a sufrir disidencias: se refuerzas las plataformas soberanistas pero ya fuera del control de ERC (Candidaturas de Unidad Popular) y aparecen nuevos partidos (Reagrupament) con posibilidades de arrastrar a los sectores más soberanistas de ERC a la vista de que el Estatut, embarrancado en el tribunal constitucional durante cuatro largos años, no parece ser un camino más adecuado para la independencia. El Reagrupament, reforzado por Joan Laporta, ha llegado a presentar un proyecto de “Constitución Catalana” que excluye completamente al castellano (hablado hoy habitualmente por un 47% de la población) y permitiendo que residentes en las comunidades valencia, aragonesa y balear “adquieran la condición nacional de catalán” con solo solicitarla… Así pues, quienes no hablen catalán no serán considerados catalanes, pero quienes residan fuera de Catalunya y hayan nacido en otras comunidades autónomas pueden convertirse automáticamente catalanes con sólo solicitarlo. A nadie se le escapa que estas consideraciones vulneran un amplio repertorio de leyes nacionales e internacionales y casi suponen una caricatura más próxima a la “rauxa” que al tradicional “seny” catalán.

En torno a estas nuevas iniciativas se van concentrando sectores de la juventud y clases medias especialmente en la periferia de Barcelona que, desengañados de las vías parlamentarias y acuciados por la crisis económica, están intentando dar la batalla con “iniciativas populares” como los referendos independentistas que se vienen sucediendo (con escaso éxito, por cierto) desde el mes de septiembre de 2009. ERC hoy, en conclusión, ya no tiene la gobernabilidad de Catalunya como la tuvo en 2003.

Por lo demás, la crisis económica y la responsabilidad del zapaterismo en su negativa a reconocer la crisis primero, en su reacción tardía después y en su batería de medidas erróneas que han tenido como consecuencia la exacerbación de la deuda pública, han hecho que el Pacto del Tinell saltara por los aires. Hoy el PP (fuera de Catalunya) ya no está aislado. Quien está arrinconado y amortizado políticamente es precisamente Zapatero.

El único éxito que puede contar el tripartito, el acuerdo de financiación autonómica que benefició extraordinariamente a Catalunya, quedó empañado a raíz de la gravedad de la crisis y, sin duda, habrá que renegociarlo muy a la baja. Tanto la reforma del mercado de trabajo como la nueva ley de educación catalana se realizaron según parámetros neoliberales, favoreciendo en el primer caso a la enseñanza privada y en el segundo a los intereses de la patronal.

Si el primer tripartito evidenció la falta de autoridad y el descontrol de que era capaz de llegar Maragall, el segundo fue todavía peor. Educado en el zapaterismo, Montilla se ha negado a reemplazar a conseller requemados y carbonizados por la mala gestión de sus departamentos (Saura en Interior, Baltasar en medio ambiente, Ernest Maragall en educación), lo cual ha ido aumentando la sensación de parálisis en la tarea de gobierno.

Para colmo de males, la proximidad de las elecciones autonómicas y de las municipales y los palpables avances de la PxC cuyo eje de propaganda se centra en la necesidad de cerrar la entrada a más inmigrantes en Catalunya (algo que la población percibe como necesario) y a repatriar a los excedentes (algo que disminuiría el gasto social de la Generalitat y aliviaría la presión que está sufriendo la sociedad catalana, especialmente las clases trabajadores), está generando discordias y dudas en los grandes partidos. Mientras ERC, paradójicamente, es el partido más pro-inmigracionista, ICV está todavía anclado en el irredento “papeles para todos”, el PSC cultiva el voto marroquí, CiU está alarmado por el crecimiento de PxC y la segura pérdida de mayoría en alguno de sus filones tradicionales (especialmente en Osona).

Algunos ayuntamientos han intentado aplicar medidas propuestas por la PxC con el resultado de abrirse fricciones con sus direcciones barcelonesas enrocadas en lo políticamente correcto y dar pábulo a que se hable todavía más de la PxC.

Previsiones para noviembre

Las encuestas oficiales cierran el paso a la entrada de cualquier partido nuevo en el Parlament de Catalunya. Sin embargo, las encuestas privadas o realizadas por gabinetes de sondeos incluyen a Plataforma per Catalunya y a Reagrupament entre los partidos que se sentarán en las bancadas del nuevo parlamento a elegir en noviembre. Quien desaparece de todas las quinielas es Cuitadans que  ha decepcionado ampliamente a su clientela.

Las estimaciones sobre la caída del PSC oscilan entre la “dulce derrota” y el “amargo desplome”, concediéndoles una pérdida de entre el 3 y el 10%. Otro tanto ocurre con ERC que si no ocurre un milagro puede perder entre el 30 y el 50% de los votos que obtuvo en 2006. Paradójicamente, el partido que se ha mostrado más catastrófico a lo largo de estos últimos cuatros años de gobierno puede subir entre lo casi imperceptible (0’5%) y lo moderado (no más del 2%). El triunfo augurado para CiU puede quedar empañado por el Caso Pretoria pero, aún así nadie duda de que rozará la mayoría absoluta sino la supera. En cuanto al PP, la gestión de Alicia Sánchez Camacho no logra que el partido remonte, sino que, por un lado se produce un goteo de cargos y de votos hacia PxC y, por otra apenas recupera votos que en su momento fueron a parar a Ciutadans.

Así las cosas, las quinielas están abiertas para el próximo noviembre. De lo que no cabe la menor duda, es que el tripartito es historia y será recordado en sus dos versiones como uno de los más lamentables períodos de autogobierno. 

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Cooficialidad o conflicto: La cuestión lingüística y la cuestión política

El problema lingüístico aun siendo relativo, existe. Las cifras de utilización de una y otra lengua en 2009 indican que el uso del catalán hace tiempo que ha tocado techo. De hecho, el uso del castellano entre la población que reside en Cataluña sigue yendo muy por delante del que se hace del catalán, 45,9% por 35,6% como promedio. Pero si nos atenemos al área metropolitana de Barcelona, los castellanohablantes (53,8%) duplican a los catalanohablantes (27,8%), según las cifras manejadas por un diario tan poco sospechoso como es El Periódico, editado en dos ediciones castellana y catalana. Así mismo, el castellano también es ampliamente mayoritario en el Campo de Tarragona. En el resto de comarcas, en su mayoría zonas rurales, el catalán sigue siendo mayoritario… justo donde siempre lo ha sido.

La encuesta de El Periódico demostró algo sorprendente: entre los mayores de 65 años (que se habían educado en las escuelas franquistas y en un período en el que la lengua catalana, sin estar prohibida, no gozaba del favor gubernamental ni del apoyo de una institución de autogobierno) el catalán sigue siendo la lengua mayoritaria, pero en todos los demás grupos sociales (incluidos los menores de 40 años que ya recibieron enseñanza en catalán), domina el uso del castellano. En la categoría de jóvenes entre 15 y 29 años, que han utilizado en buena parte de su itinerario escolar el catalán como lengua vehicular de aprendizaje, se reproduce una diferencia de más de 12 puntos porcentuales a favor del castellano.

Es cierto que la mayoría de la población conoce ambas lenguas, pero el dominio del castellano es notoriamente superior (20 puntos porcentuales por delante) cuando se pregunta en qué idioma se habla o se lee habitualmente. La diferencia a favor del castellano es aún mayor cuando se pregunta a los encuestados en qué idioma escriben….

Estas cifras son de junio de 2009 cuando ya se habían cumplido casi seis años de tripartito. En su obsesión lingüística, el tripartito, y especialmente ERC, también ha fracasado.

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¿Por qué el PSC no se distancia de CiU?

Resulta significativo que en las elecciones generales catalanas, el PSC suela vencer, mientras que en las elecciones autonómicas siempre obtiene resultados mucho menores. La explicación es que buena parte de los electores socialistas predispuestos a votar ayer a Felipe González y hoy a Zapatero, se refugian en la abstención en las elecciones autonómicas cuando el PSC intenta mostrar un perfil “nacionalista”.

Dirigido por sectores de la pequeña burguesía catalana, el PSC desde su constitución siempre ha parecido estar más cerca del regionalismo catalanista que del socialismo de Pablo Iglesias. Esto le ha costado perder votos en las elecciones autonómicas, especialmente en el cinturón industrial de Barcelona. Ese mismo fenómeno ya se produjo con el PSUC, mayoritario en la transición en esa zona y que, a causa de sus alardes “nacionalistas” terminó, primero desdibujándose en beneficio del PSC y, más tarde, aportó lo esencial para acreditar el crecimiento del PP en el período 1999. Aun hoy las clases trabajadoras del cinturón industrial son castellanoparlantes e incluso en zonas como L’Hospitalet o Cornellá, o en el mismo Raval barcelonés, se oye antes hablar el árabe que el catalán.

Este posicionamiento del PSC hacia actitudes regionalistas fue el causante de que perdiera sucesivas elecciones autonómicas en los años 80 y 90 y que, a partir de 2003 no estuviera en condiciones de distanciarse de CiU en intención de voto para las autonómicas. Si en 2006, el PSC sufrió una sangría de votos hacia Ciutadans (partido autodefinido como “progresista y de centro-izquierda” pero al que realmente el único tema que toca es el lingüístico). Ciudadans ha estado compuesto por cuatro tendencias: los anti lengua catalana químicamente puros, castellanoparlantes sin orientación política; los socialistas castellanoparlantes, los libertarios contrarios a imposiciones lingüísticas; y, finalmente, los procedentes del PP o de la extrema-derecha sensibilizados por este tema). Pero el hecho de que a lo largo de estos cuatro años, Ciutadans ha votado sistemáticamente las propuestas del PP, ha terminado por romper este partido y situarlo ante su desaparición que tendrá lugar en noviembre de 2010, sin que UPyD –al que ha ido a parar parte de la militancia de Ciutadans- pueda sustituirle.

El PSC pensó que colocando a Montilla al frente de su cartel electoral autonómico, la presencia de un “nuevo catalán” nacido en Andalucía bastaría para aproximarse al sector castellano parlante de la sociedad, sin necesidad de modificar sus posiciones nacionalistas catalanas. No ha sido así, sino todo lo contrario. El breve ciclo de Ciutadans queda como testigo de ese fracaso.

(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar blog de procedencia.


La centralidad turca, su nueva política exterior y el incidente en alta mar.

Infokrisis.- Estábamos elaborando este artículo cuando se ha producido el incidente en alta mar entre patrulleras y soldados judíos y una especie de flotilla de pabellón turco que intentaba romper el aislamiento de Gaza. La importancia de este incidente no radica en si lo más razonable (o lo más “humanitario”) es solidarizarse con los judíos o con los pro-palestinos, sino señalar de qué manera este incidente puede romper los equilibrios que se han ido formando a lo largo de este último año y medio a iniciativa de Turquía.

En Turquía parecen haberse dado cuenta de que el ingreso de su país en la Unión Europea es rechazado unánimemente por casi todos y que, mientras las posibilidades de reelección de Sarkozy y Merkel dependan del rechazo a Turquía habrá que aplazar su integración sine die. De hecho, Turquía no ha tenido muy buenos valedores: ayer Aznar –por su amistad entrañable con Bush- y hoy Zapatero -por ser Erdogan el único que tomó en serio su Alianza de Civilizaciones- son los únicos que en esta década se han manifestado nítidamente a favor de la entrada de Turquía en la UE (salvo el gobierno británico por aquello de que es más anglosajón y occidentalista que Europeo y su eje estratégico con los EEUU condiciona cualquier posición que adopte).

El hecho cierto e incontrovertible es que Turquía está variando su posición geoestratégica y se está forjando en el último año y medio objetivos nuevos a la vista de la imposibilidad de alcanzar los anteriormente fijados por su gobierno.

Elementos del cambio de política exterior en Turquía

Así como hasta no hace mucho, Turquía realizaba todo lo necesario por “agradar” a Europa, desde enero de 2010 esta posición ha variado sensiblemente. A finales de ese mes, el tribunal supremo turco anuló la ley de jurisdicciones que restringía hasta ese momento el papel de los tribunales militares. A partir del 21 de enero, determinados delitos que en la UE serían considerados “políticos”, y vistos, por tanto, por juzgados civiles, en Turquía serán tratados por cortes marciales. Por otra parte los partidos prokurdos que, hasta 2009 habían podido actuar políticamente mientras estuvieras disociados del terrorismo, también han sido prohibidos.

A la luz de estos datos es evidente que la “democratización” no va bien en Turquía… luego, Turquía no tiene lugar en la UE. Lo curioso es que, hasta 2009, mientras que a los gobiernos de Ankara les interesaba dar una sensación de “democracia”, en 2010 les tiene absolutamente sin cuidado evidenciar que, como cualquier otro régimen islamista, la democracia formal y mucho menos la real , no entran en sus planes.

La ambición actual de Turquía no es esencialmente diferente de la que existía en el país hace un año, lo que ha ocurrido es que entonces se ocultaba y ahora resulta demasiado evidente para negarla. Turquía aspira a ser, simplemente, una potencia regional (tal como, por otra parte, está consiguiendo ser Irán y como intentó Iraq antes de la guerra de Kuwait). Turquía lo está consiguiendo aprovechando su inserción en el antiguo dispositivo de defensa occidental, la OTAN, sus contactos con la UE y su papel al frente de la Alianza de Civilizaciones ex aequo con Zapatero, y siendo al mismo tiempo país integrante del G-20. Todo esto hace que, Turquía, a pesar de tener muy difícil –sino imposible- su ingreso en la UE, sí al menos puede tener la seguridad de que Europa tratará de mantener en contrapartida al rechazo, buenas relaciones diplomáticas con Ankara.

El ministro-clave: Ahmet Devutoglu

El arquitecto de la nueva política exterior turca es Ahmet Devutoglu. Su lema: “Cero problemas con los vecinos”. El lema va principalmente dedicado a Grecia (país con el que Turquía todavía mantiene el contencioso sobre Chipre), pero también hacia Iraq, Irán y Siria (con los que comparte el problema del Kurdistán) y con el poderoso vecino del norte, Rusia. No le faltan focos de fricción a Turquía y Davutoglu es consecuente con el axioma militar: “no combatir nunca en dos frentes”… no digamos ya en tres. No es que a Turquía no le gusten los “problemas con los vecinos”, es que todas sus fronteras son problemáticas… Así pues, la cancillería turca lo que intenta es tranquilizar a los vecinos y dar señales de distensión.

Había que leer el artículo publicado por Devutoglu en el diario español El País, el pasado 16 de noviembre de 2009 para advertir esta cambio de posición. Empezaba el ministro turco su artículo explicando que Turquía y España, extremos del arco mediterráneo, “constituyen los flancos de un delicadísimo eje”. Los primeros párrafos enfatizaban las “buenas relaciones” hispanoturcas después del Tratado de Constantinopla (1782).  Esta “amistad” (que ignoraba la realidad de los dos siglos anteriores y eludía decir que solamente Turquía acepto negociar con España cuando ya estaba muy debilitada y sometida a tensiones internas) daba pie a que Devutoglu insistiera en el tema de la UE. Decía, por ejemplo: “Hay que centrarse en el valor añadido que comportaría la entrada de Turquía en la Unión Europea” añadiendo abusivamente que “Gracias a la larga historia común, España ha comprendido en toda su extensión las potencialidades que presenta la entrada de Turquía en la UE”… cuando en realidad son solamente Aznar y Zapatero, or distintos motivos, quienes lo han “comprendido”. Recordaba luego la presencia de ambos países en la peripatética iniciativa zapateriana (“Esta concepción nos ha llevado a patrocinar, junto a España, la oportuna iniciativa que constituye la Alianza de Civilizaciones”) y abogaba por “la puesta en marcha sin sobresaltos del Tratado de Lisboa y la movilización popular a favor de la ampliación en su conjunto, y en concreto de la que afecta a Turquía”.

Luego se sorprendía al “comprobar que todavía hay quienes cuestionan la identidad europea de nuestro país”. Moral no le falta a Devutoglu que reconocía lo frustrando de haber pedido la adhesión a la UE en 1963 y seguir en 2010, cuarenta y siete años después, casi en el mismo punto de arranque. Utilizando un recurso muy habitual entre la diplomacia islámica, tendía en su artículo a demostrar que los problemas que afectan a la UE son los mismos que los que afectan a Turquía, eludiendo por supuesto, recordar que la ruta de la heroína afgana que llega hasta Europa para por Turquía, ignorando que la democracia turca es frágil y sometida a las tensiones insuperables entre islamistas y militares nacionalistas y, con un cinismo digno de mejor causa, no diciendo ni una sola palabra sobre lo que la inmigración masiva turca afectaría a Europa (y está afectando a Alemania). Por supuesto, tampoco aludía a la naturaleza teocrática del Partido de la Justicia y el Desarrollo hoy en el poder, partido islamista “moderado”… dentro de lo que un islamista que cree que la yihad es, como decía Mahoma en el Corán, la forma de extender el islam.

La “centralidad turca”

Todo esto era ya conocido y no sorprendía, pero allí en donde Devutoglu aportaba elementos nuevos era en la segunda parte del artículo: “Si pensamos en zonas como Oriente Medio, el Cáucaso o los Balcanes, o en situaciones como la de Afganistán y Pakistán, en todas ellas Turquía constituye una fuerza positiva”. Turquía, según la tesis de Devutoglu se sitúa justo en el centro de esta tela de araña de conflictos. Y, no sólo está en el centro sino que además, tiene la solución. Europa no debe desconfiar porque: “El objetivo principal de nuestra política exterior siempre ha sido el mantenimiento de la paz, la estabilidad y la prosperidad en todas partes”.

Hasta aquí el artículo escrito especialmente para los lectores de El Pais y que, destila voluntariamente, esa fraseología zapateriana que se ha dado en llamar soft power, un “poder blando”, en el que todas las palabras tienden a sugerir “negociación”, “persuasión”, “políticas de mano tendida” y de “pacificación permanente”. Tales son las nuevas líneas de la política exterior turca desde que Devutoglu la asumió en sus manos en mayo de 2009. Turquía, a partir de entonces ha asumido sistemáticamente el papel de “mediador”.

Desde entonces Turquía ha firmado 61 acuerdos con Siria, 48 con Iraq, ha eliminado el requisito del visado de entrada para sus vecinos inmediatos, ha mediado entre Líbano y Siria para la solución del histórico contencioso que les ha enfrentado desde principios de los 80. Y, por supuesto, ha probado a ser interlocutor válido para las negociaciones de paz entre judíos y palestinos; le avala para este cometido su relación privilegiada con el EEUU y también la confianza con la que cuenta en países árabes (a causa, no solamente del carácter islamista del gobierno Erdogán, sino también por haber cerrado las puertas a EEUU cuando pidió autorización para que los aviones que iban a atacar Iraq pasaran sobre Turquía).

Si Devutoglu ha inspirado confianza en las cancillerías europeas es precisamente porque ha aportado una visión más precisa del papel de Turquía en el mundo. Pero se trata solamente de un espejismo. Una cosa es el gobierno turco y otra el pueblo turco. El gobierno se presenta como moderado, aperturista, soft, negociador y tolerante, especialmente hacia el exterior. El pueblo turco, por el contrario, está hoy mucho más preocupado por la situación en Gaza que por la crisis económica que ha elevado el paro en aquel país hasta el 15% (30% entre los jóvenes). Mientras el gobierno turno multiplica sus declaraciones mansas hacia el exterior, en el interior la sociedad turca se islamiza cada vez más… gracias a ese mismo gobierno moderado.

Israel boicoteando a cualquier negociador

A pesar de sus declaraciones negociar con Israel, la realidad es que nunca como hoy las relaciones entre ambos países han sido tan tensas (y en enero estuvieron al borde de la ruptura cuando el primer ministro judío hizo esperar demasiado al embajador turco, lo sentó en una silla más baja que la suya y ante una mesa que sólo mostraba la bandera de Israel. Turquía exigió disculpas y estuvo a punto de llamar a su embajador. Los turcos, además, proyectaron una película antisemita en la TV oficial suscitando la protesta judía. El incidente en alta mar del 31 de mayo ha reavivado todos estos resquemores e impedirá en los próximos años que Turquía juegue un papel en el proceso de paz non nato de Oriente Medio. Tras éste ataque, de intentar esa vía ya no contará con la confianza judía.

De hecho, lo más probable es que los judíos hayan meditado largamente sobre este ataque precisamente para impedir a uno de los posibles mediadores que lo sea en el futuro. De hecho, Israel mira con desconfianza a todo aquel que rivaliza con su “exclusividad histórica”: no solamente se resiste a que se hable del “genocidio armenio” dado que solamente considera como tal al “holocausto” y, por supuesto, permanece receloso ante países que intenten jugar un papel negociador… porque Israel es consciente de que su supervivencia depende del mantenimiento de la situación actual. La “paz por territorios” es imposible de aceptar por Israel que depende de las aguas del Jordán y de los acuíferos de Gaza para que sobrevivan sus cultivos hidropónicos en el desierto del Negev.

En su momento, sorprendió el celo que pusieron los judíos en arrasar las instalaciones del gobierno palestino financiados por la Unión Europea. Era una forma de inhabilitar a la UE para jugar un papel en la zona, ¿motivo? Su equidistancia entre Palestina e Israel. Al Estado judío solamente le interesa el papel mediador protagonizado por un “agente mediador” favorable a sus posiciones. Y ese agente solamente pueden ser los EEUU, ligados por vínculos de todo tipo al Estado de Israel.

El papel de Devutoglu (y su brillantez personal) podía convencer a algunas cancillerías europeas y árabes de la conveniencia de su papel mediador (a causa de la “centralidad turca”). Israel ha dinamitado este papel y enmarañado extraordinariamente la situación con su ataque.

El mesianismo otomano: “la misión turca”


El cálculo de Devutoglu es, como mínimo, audaz: interpreta la llegada de Obama a la Casa Blanca como un debilitamiento de la posición del Estado de Israel y considera que Israel tendrá que apoyarse en Turquía para reforzar su posición al debilitarse en vínculo con los EEUU. Así mismo, es cierto que en los últimos años Ankara ha aumentado sus exportaciones a Israel, pero todo esto es insuficiente como para considerar que algún día reemplazará a EEUU como garante de la seguridad israelita, incluso antes del ataque judío en alta mar. Con él los judíos lo único que han hecho ha sido asegurarse la inhabilitación del aspirante a mediador…

Es cierto que el régimen de Erdogan ganó un extraordinario prestigio en 2003 en el mundo árabe cuando se negó a que pasaran sobre su territorio los aviones que iban a apoyar a la invasión norteamericana de Iraq. Pero también es cierto que en la zona tiene la competencia del régimen de los ayatollahs. Lo escribía recientemente Wandy Kristianasen en Le Monde Diplomatique: “Turquía busca robarle protagonismo a Irán”. En realidad, los caminos de Turquía y de Irán para convertirse en potencia regional son distintos: Irán haciéndose con un arsenal balístico que inspire respeto; Turquía con una política exterior de prestigio.

Los otros ejes de la política exterior turca son Serbia, Rusia y Georgia. Con Grecia esperan resolver la cuestión de Chipre mediante el diálogo con el socialista Papandreu. La gravedad de la crisis griega ha hecho que en los últimos meses haya sido imposible hacer avanzar las negociaciones, pero Erdogan considera al líder griego como una especie de Zapatero tolerante y dotado para la “renuncia preventiva”.

La vivacidad de toda esta diplomacia ha sorprendido en Europa Occidental en los últimos meses. Hasta el año pasado, Turquía tenía prácticamente olvidado el contencioso de Chipre, consideraba que mencionar el holocausto armenio era delictivo (en octubre pasado Turquía y Armenia han firmado dos protocolos para abrir fronteras y establecer relaciones diplomáticas). Incluso con Siria están poniendo particular énfasis en superar desencuentros pasados y los puntos de fricción entre ambos países. Hasta África (especialmente Libia y Sudán) se han convertido en teatros de la operaciones de la diplomacia turca, algo verdaderamente inédito.

Los analistas de política internacional se han visto sorprendidos por todo este despliegue e incluso empiezan a preguntarse si no estaremos ante el resurgimiento de la “misión otomana” (véase Financial Times, 23.11.09, Artículo de Delphine Strauss, “Turkey’s Ottoman misión”). Este concepto implica el reconocimiento de la centralidad de la posición geopolítica de Turquía equidistante del Este y del Oeste, del Norte y del Sur. Es cierto que Turquía está situada en el cruce de caminos de Eurasia, pero también es cierto que en los últimos 60 años se ha limitado a ser la expresión del poder norteamericano en la zona (excepción hecha de la prohibición a los pueblos del Pentágono sobre su territorio realizada en 2003).

Le Monde Diplomatique reproducía unas declaraciones de Soli Özel, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Bilgi de Estámbul: “El Partido de la Justicia y el Desarrollo tiene muy buenas relaciones con EEUU (…) ¿Insistirá Washington para que Turquía se convierta en un verdadero país occidental y democrático? EEUU empuja actualmente a la UE para que avance en la adhesión de Turquía”… y añade: “Los turcos no olvidan que Obama se llama Hussein”. El saber que solamente contando con la presión de Washington sería posible mover a los gobiernos europeos para que admitieran a Turquía en su club, genera un extraordinario desasosiego en la clase política turca y un odio hacia Europa en las clases populares. De hecho, si Turquía está hoy realizando movimientos con tantas pelotas en tantos frentes es precisamente para ganar un prestigio diplomático internacional que aumente su papel de centralidad y obligue a los gobierno europeos (si rechazan la integración de Turquía) a considerar a este país como potencia diplomática y proveedora de manufacturas, por lo tanto, imprescindible. Si Turquía (a causa de Merkel y Sarkozy) no logra avanzar en la integración a Europa, se trata de avanzar en otros terrenos, el diplomático y el comercial. Esto por una parte.

Por otra parte, todo esto es inseparable de la proyección turca en el espacio que considera propio: el área turcófona, espacio de 110 millones de personas que se abre hacia el Norte y hacia el Este. Tras el final de la Guerra Fría, las cuestiones ligadas a la religión y a la cultura han adquirido una importancia creciente en las relaciones internacionales (Grunberg & Risse-Kappen, 1992). Huntington ha podido incluso hablar de “guerra de cultural”, pero lo cierto es que los vectores culturales ocupan un papel creciente en la política exterior de algunas naciones. El propio Zbigniew Zrzezinski en su libro “El Gran Tablero Mundial” (Paidós, 2001) explica que el poder americano se basa en cuatro factores: el militar, el económico, el tecnológico… y el cultural. Otros Estados como Francia aplican al terreno cultural la tercera partida más cuantiosa del presupuesto de Exteriores (Roche & Piniau, 1995). Haciendo triunfar las propias pautas culturales lo que se está haciendo es promover nuevos comportamientos que generan una dinámica de cooperación voluntaria entre las naciones que se han visto “bañadas” por la cultura del país exportador.

El espacio turcófono está formado por el territorio de la actual Turquía (la península Anatolia, la Tracia europea y el Kurdistán), Las exrepúblicas soviéticas de Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguizistán, Kazagistán y Azerbaiján, y el Oeste chino fronterizo con Mongolia, Kirguizistán y Kazajastán.

El proyecto pan-turco data de 1995 y tiene ya 15 años, cumpliéndose inexorablemente. Demuestra, por sí mismo, que desde que Erdogán llegó al poder, se ha limitado a completarlo aumentando el carácter religioso del proyecto. Porque Turquía, a fin de cuentas, lo que en este momento está pretendiendo es “camelar a Europa” por un lado (para recibir fondos estructurales y aliviar su presión demográfica), expanderse hacia el Norte y hacia el Este mediante el lanzamiento del ideal pan-turco y ganar adeptos en zonas turcófonas para la “misión turca”. Por otro lado ganar prestigio diplomático ante Israel y siria para tener libre acceso hacia el Sur. Y, finalmente, a través de los gobiernos de Libia y Sudán poner un pie an África y trazar una tela de araña diplomática que se proyecte también sobre el Mediterráneo occidental.

La UE ya no es el objetivo preferencial de la política turca. Hay otros escenarios en donde sin duda, será la mejor recibida… aun cuando puede crear todavía más tensiones mientras haga de la combinación entre religión islámica y lengua turca el eje de su proyecto, que, en efecto, puede ser muy mal recibido en Rusia (al intentar sustituir a este país en las exrepúblicas del sur de la URSS) y en China (en donde la comunidad turcófona está presente en el Oeste del país.

En cierto sentido, la nueva política turca tiene algo de “centralidad”: en efecto, puede ocasionar trastornos en todas direcciones. Los judíos han sido los primeros en advertirlo y se han decidido por atacar con la mayor brutalidad a la flotilla turca en alta mar. Con este ataque a la arquitectura internacional de Devotoglu se le ha caído un puntal importante.

© Ernesto Milá – infokrisis – http://infokrisis.blogia.com – infokrisis@yahoo.es – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Crisis alimentaria aquí y ahora: El fantasma del hambre a la vuelta de la esquina

Infokrisis.- En 1974 Henry Kissinger había dicho: "Controle el petróleo y controlará naciones; controle comida y controlará a las personas”. Para algunos esta frase es todo un programa de gobierno. Hay algo todavía peor que la crisis económica: la crisis alimentaria. La primera la tenemos encima; de la segunda no nos libraremos. Llama a las puertas. Los responsables de la crisis económica y de la crisis alimentarias son los mismos: los grandes consorcios financieros. Son ellos los que han impuesto las políticas suicidas de la globalización y quienes nos están llevando a las puertas de la gran crisis alimentaria que en 2008 ya ha registrado los primeros chispazos.

Algunos recuerdan que la actual crisis económica estuvo precedida por un alza general en los precios de los alimentos. La gravedad de la crisis y la oleada de paro que se está produciendo desde el segundo semestre del año, hizo que el aumento de precios de los alimentos pasara a segundo plano. Pero la crisis alimentaria sigue ahí, amenazante, pendiendo sobre nuestras cabezas como otra amenaza, acaso la mayor: se puede vivir en paro, incluso sin petróleo, pero no sin alimento.

Noticias que han pasado desapercibidas

No sólo en España, sino en todo el mundo, el precio de los alimentos experimentó una subida radical desde la primavera de 2007. En particular, el trigo, el maíz y el arroz fueron los alimentos más afectados. La ONU informó que entre marzo de 2007 y marzo del 2008, el precio de los cereales aumentó un 88%, los aceites un 106%, la leche y sus derivados un 48%. Así mismo, el Banco Mundial explicó que desde junio de 2005, el precio del trigo ha aumentado un 181% y el de la comida en general un 83%.

El arroz que en Tailandia se vendía a 198 dólares la tonelada en 2003, se elevó a 1.000 dólares en abril pasado. En marzo de 2008, el precio del arroz se duplicó bruscamente en Haití. En los supermercados norteamericanos se agotaron todas las variedades de arroz. En Europa también hemos registrado aumentos de precio similares, pero no tanto como en el Tercer Mundo y especialmente como los 2.600.000.000 de personas que viven con menos de 2 dólares al día y que gastan el 80% de sus ingresos en alimentación. No es raro que se produjeran motines.

Los disturbios motivados por la escasez alimentaria han comenzado: en Burkina Faso una huelga general de dos días paralizó el país, reivindicando reducciones significativas en el precio del arroz. En abril, en Egipto, el ejército reprimió la huelga general en Mahlla (Delta del Nilo) que exigía sueldos más altos para poder afrontar las alzas de precios. Lo mismo ocurrió en Bangla Desh en las fábricas textiles de Fatullah. “Marcha del hambre” en Costa de Marfil y manifestación masiva ante la residencia presidencial; "Tenemos hambre," y "la Vida es demasiado cara, usted nos está matando", fueron las consignas. Despliegue de fuerzas armadas en Pakistán y Tailandia cuando la policía ya no era capaz de controlar los motines de los campesinos pobres y los asaltos a los almacenes. La lista es interminable: manifestaciones y protestas en todo el Sudeste Asiático (Camboya, Indonesia, Tailandia), en África (Camerún, Etiopía, Madagascar, Mauritania, Níger, Senegal, Zambia), en Centro y Suramérica (Honduras, Perú), en Asia Central (Uzbekistán), en Filipinas…

Según el Banco Mundial, 33 países se encuentran hoy en grave riesgo alimentario. La novedad es que la mayoría de ellos no se habían visto afectados nunca antes por la escasez. Un editorial de la revista Times alertó sobre la posibilidad de nuevas revueltas: "La idea de las masas hambrientas llevadas por su desesperación a tomar a las calles y derrocar el ancien regimen ha parecido imposible desde que capitalismo triunfó tan decididamente en la Guerra Fría.... Y todavía, los titulares del último mes sugieren que los precios de la comida subiendo como un cohete estén amenazando la estabilidad de un número creciente de gobiernos alrededor del mundo. Cuando las circunstancias hacen imposible alimentar a sus niños hambrientos, los ciudadanos normalmente pasivos pueden llegar a ser muy rápidamente militantes con nada que perder".

A finales de 2007, India anuncio que suspendía sus exportaciones de arroz: necesitaba reservas para su propia población. Vietnam hizo otro tanto: una epidemia de insectos había arruinado parte de la cosecha y el arroz producido sería destinado sólo a la población local. Ambos países, India y Vietnam, suponen el 30% del mercado mundial del arroz. Poco después, se produjo el pánico del arroz en EEUU: los consumidores compraron todo el que encontraron en las estanterías de los supermercados. Durante unos semanas hubo escasez de arroz en la meca del capitalismo.

El origen del problema

En Haití el “bizcocho de barro” se convirtió en 2008 en algo habitual: se calienta barro diluido en agua, se le añade algún aceite vegetal y sal... el ”manjar” está listo para su consumo. Haití es uno de los países más azotados por el hambre, a pesar de que en 1985 era autosuficiente en materia alimentaria. Haití producía 170.000 toneladas de arroz que garantizaban el 95% del consumo doméstico. Había miseria… pero no hambre. En 1995, el FMI exigió a Haití que cortara aranceles proteccionistas como condición para conceder un préstamo. El arroz importado pasó del 5% al 75%. El arroz norteamericano se vendió en el mercado local a la mitad de precio; no era mejor: simplemente estaba subvencionado con 232 dólares por Ha por el gobierno de los EEUU que, además, subsidia la exportación. Todo ese dinero no iba a parar a granjeros… sino a consorcios y corporaciones agroindustriales que les permitían vender arroz a un 50% por debajo de los costes de producción. Sorprendentemente la bajada del precio del arroz consumido en Haití no ha favorecido el aumento de su consumo… sino el hambre, al haber aumentado el paro entre los agricultores que constituyen la mayoría de la población.

Haití no es un caso único, ni siquiera extremo. En todo el Tercer Mundo –pero también en los países europeos del Mediterráneo- el mecanismo ha sido siempre el mismo: abolición de aranceles, llegada masiva de exportaciones procedentes de agriculturas ultrasubvencionadas, abandono del campo, aumento de la dependencia alimentaria… 
A los países pobres del Tercer Mundo, siempre se les ha exigido abolir aranceles, permitir la entrada indiscriminada de exportaciones, para obtener préstamos. Este proceso ha arruinado completamente la agricultura de muchos países y generado migraciones masivas del campo a la ciudad. Ahora, 100 millones de personas corren el riesgo de morir de hambre en el mundo a causa de este sistema.

La responsabilidad de los biocarburantes

Los consorcios agroindustriales norteamericanos han comprado gigantescas extensiones de tierras en todo el Tercer Mundo (utilizando para ello plusvalías procedentes de los años de vacas gordas en las bolsas internacionales). Estas gigantescas extensiones de terreno se están cultivando hoy, pero no para cereales destinados a la alimentación, sino a la producción de los llamados biocarburantes.

En 2006 el desvío de cereales a circuitos no alimentarios subió de un 2% a un 3%. Ese 1% se desvió hacia piensos y biocarburantes. Un 1% parece poco, pero es suficiente como para arrastrar toda una cadena de subidas en el precio de los alimentos: para producir un kilo de vacuno se precisan siete kilos de cereales. Al haber aumentado el consumo de carne entre las nacientes clases medias asiáticas, el fenómeno ha multiplicado su impacto: mientras que en China la clase media crecía un 8’6% en 1990, en 2007 lo hizo a un 70%.

Mientras que la producción mundial de alimentos ha ido creciendo a un ritmo mayor que la población mundial desde 1960, incluso durante los años 2006-2008… sin embargo, el precio de los alimentos se ha ido encareciendo hasta hacerse insoportable, especialmente en las economías más modestas. 

A partir de 2007 el precio del maíz empezó a fijarse, no en base a los costes de producción y a unos criterios aceptables de rentabilidad, sino en relación al del petróleo, con la consiguiente subida. El efecto inmediato, fue la subida de los precios del maíz destinado para alimentación (y sus derivas, incluidas margarinas), que arrastró luego subidas similares en el precio de la soja, del trigo y de los aceites vegetales para uso alimenticio.

Hay tres elementos que han contribuido a que el precio del petróleo aumentara: de un lado, en tanto que combustible fósil, cada día que pasa, el consumo hace que disminuyan la cantidades de hidrocarburos existentes en el planeta; de otro, el consumo mundial de petróleo aumenta, no solamente en los países industrializados, sino especialmente en los países en vías de industrialización. No se encuentran nuevos yacimientos que compensen el aumento en la demanda del petróleo. Finalmente, también el petróleo se convirtió en un objeto de especulación y a partir de agosto de 2005 se inició “la burbuja petrolera”.

Estos tres elementos, han interactuado para generar un aumento del precio del petróleo. En 2003, el barril de petróleo valía 25 dólares, pero el 29 de agosto de 2005 había alcanzado los 70,85 dólares. Cuando parecía que este sería el tope histórico, el huracán Katrina hizo que aumentara todavía más al afectar a las refinerías situadas en el Golfo de México. Los especuladores transformaron esta tragedia en “burbuja”: en mayo de 2008 el precio alcanzó los 133,17 dólares y en el mercado de futuros se compraba a 168,96 dólares por barril. Luego empezó a remitir, a la vista de que la economía mundial era inviable en esas circunstancias. La “burbuja petrolera” había cesado, pero poco podía hacerse para evitar que los otros dos factores (aumento de la demanda y descenso de las existencias) pusieran fin a la era de petróleo barato.

Sin embargo, los consorcios petroleros afrontaron el problema desde otro punto de vista. Desde los años 80, buena parte del combustible utilizado en Brasil se obtenía a partir de vegetales. Era el “combustible verde” en un tiempo en el que todo lo “verde” tenía buena imagen. Así que fueron los consorcios petroleros los que estimularon la producción de biocarburantes. Había otra buena razón: los EEUU subvencionaba la producción de oleaginosas y gramíneas utilizadas en los biocarburantes. Era como encontrar un pozo de petróleo y que el Estado pagara por la extracción. Pero cualquier gramínea dedicada a biocarburantes queda desviada del circuito alimentario…

¿Quién es el culpable de la “burbuja alimentaria”?

En Perú en agosto de 1990, siguiendo órdenes del FMI el precio del combustible se multiplicó por 30 y el del pan por 12… de una sola vez, en la misma noche y sin aviso previo. Fue la exigencia para obtener un crédito de 1.500 millones de dólares. Es una de las delicias del “mercado libre”. Sin embargo, lo agricultores locales no experimentaron ningún aumento en sus beneficios.

El "mercado libre" destruye las agriculturas locales… incluida la española que no puede afrontar los precios de hortalizas, frutas y verduras procedentes de Marruecos y agoniza lentamente para mayor gloria de la globalización. Si esto pasa en un país europeo, en África, esa política conduce directamente a las hambrunas.

¿Quién gana con este proceso? No gana ni siquiera el granjero medio norteamericano, tan solo un pequeño racimo de empresas que controlan los mercados internacionales de grano, los fertilizantes y el mercado de semillas. Cargill Inc y sus 140 firmas controlan el mercado mundial de grano. Nadie puede competir con Cargill Inc que fija el precio de compra y el de venta, actuando en régimen de oligopolio.

Consorcios como éste utilizan a la Organización Mundial del Comercio (WTO) como ariete para penetrar en terrenos insospechados. El de las semillas, por ejemplo. Unas pocas empresas tienen la exclusiva “propiedad intelectual” sobre las variedades de plantas obtenidas mediante diseños biotecnológicos. Esas plantas son difundidas a través de programas de ayuda y de la abolición de restricciones impuesta por la WTO. Los granjeros del Tercer Mundo las plantan y obtienen cosechas nunca antes vistas (utilizando los fertilizantes adecuados facilitados por los mismos consorcios). Sólo al cabo de un año entienden que no pueden volver a plantar las semillas obtenidos de los frutos cosechados… sin pagar derechos a Monsanto o Arch Daniel Midland y sólo utilizando los fertilizantes vendidos por esas mismas empresas. Ese modelo económico es el que facilita la irrupción de hambrunas y el control alimentario ejercido por unas pocas empresas.

Decrecimiento y ruptura con la globalización

El “desarrollo sostenible”, bendecido en las cumbres de la ONU, se ha mostrado, paradójicamente, insostenible. No se trataba solamente de que los habitantes de las “naciones emergentes” de Asia, utilizasen un carburante cada vez más escaso en la naturaleza: también empezaron a alimentarse con dietas que nunca habían pertenecido a su tradición secular, rechazaban la alimentación monótona e iban incorporando (a medida que las multinacionales de la alimentación y el fast-food penetraban en sus países) cada vez más carne. Si tenemos en cuenta que este proceso está ocurriendo en las zonas más pobladas del planeta, es evidente desde hace diez años que se estaban alterando las necesidades alimentarias del planeta.

Para colmo, la subida del precio del petróleo hizo que aumentara el precio de los fertilizantes y su transporte. Ahora hemos llegado a un proceso endiablado: se gastan hidrocarburos fabricando fertilizantes, se aumenta el consumo de combustible transportando esos fertilizantes y se gastan más cantidades de petróleo poniendo en marcha máquinas de siembra y recolección de plantas que son utilizadas para… fabricar biocarburantes, con los que compensar la escasez de combustible.  Todo esto evidencia el estado de una civilización que ha perdido el norte en cuyo centro se ha instalado lo absurdo, cuando lo absurdo sirve a los intereses de los grandes consorcios.

Esta espiral no tiene salida: necesitamos más petróleo para fabricar biocarburantes; pero ésto –unido a las malas cosechas y a la especulación- provoca el aumento en el precio de los alimentos. Y así seguirá mientras el objetivo sea suplir la crisis energética con biocarburantes… lo que añade una crisis alimentaria, además de no servir para resolver las necesidades energéticas del planeta.

En los países emergentes no disminuirá el número de ciudadanos que aspiren a vivir “como occidentales” (el modelo etnocéntrico norteamericano acompaña a la globalización) por lo tanto hay que pensar que cada vez será preciso aumentar más las superficies de cultivo dedicadas a biocarburantes… con lo que disminuirán las dedicadas a alimentación. Y ni siquiera está claro que exista superficie de cultivo suficiente en todo el planeta como para suministrar energía a todos los motores que existirán de aquí al 2020 cuando el petróleo empiece a escasear de verdad.

Solamente hay tres salidas: o una disminución drástica de la población mundial, especialmente la de los países emergentes que, de paso, son los más superpoblados; o el hallazgo de nuevas formas de energía; o el decrecimiento.

Los atentados de Bombay en noviembre pasado demostraron que “alguien” parece interesado en envenenar las relaciones entre India y Pakistán y convertir aquella zona en una prolongación de la guerra de Afganistán. A fin de cuentas (como decíamos en ID-14, págs. 31-34), no sería la primera vez que se sale de una crisis económica organizando una guerra que ocasione decenas de millones de muertos (y en la zona podrían alcanzarse con facilidad algún centenar de millones en poco tiempo), estimule la productividad de algunos países y genere perspectivas de crecimiento económico mediante inversiones en la reconstrucción de los países afectados.

En cuanto a las nuevas formas de energía, no hay que ser hoy muy optimistas a medio plazo, a pesar de que la esperanza de que los científicos encuentren nuevos hallazgos que eviten los problemas generados por el crecimiento, haya alimentado la concepción “progresista” de la historia durante siglo y medio. En realidad, lo que ha ocurrido es otra cosa: los científicos han generado inventos que han mejorado la calidad de vida, pero al mismo tiempo creando nuevos problemas, los cuales han sido resueltos con otros inventos que han terminado generando más problemas… hasta la situación límite actual. No se puede ser muy optimista en torno a esto. Haría falta ver si crear un parque móvil de vehículos movidos con energía solar, resuelve el problema o más bien crea nuevos problemas medioambientales: ¿dónde se almacenarían las baterías amortizadas? ¿no correrían el riesgo de agotarse determinados minerales utilizados para la fabricación de esas mismas baterías? La ciencia no tiene respuestas para todo y las respuestas que aporta no están libres de suscitar nuevos y más graves conflictos.

Queda la opción del decrecimiento. Un planeta de posibilidades y recursos limitados, no puede crecer de manera ilimitada. No hay, pues, “desarrollo sostenible”. Ahora de lo que se trata es de desandar lo andado o enfrentarse a la realidad de problemas medioambientales cada vez mayores e irresolubles.

Decrecimiento implica que todos vamos a sufrir mermas en nuestro ritmo de vida a cambio de obtener una garantía de viabilidad del planeta. Probablemente deberemos utilizar más a menudo transportes públicos. Seguramente, habrá que renunciar a vehículos de alta cilindrada y potencia elevada. Mientras se encuentra una solución energética viable (la energía de fusión no estará presente en nuestras vidas antes de 2040-2050) habrá que restringir los consumos, optimizar los rendimientos, esforzarse en las energías renovables y aumentar los presupuestos de investigación en estos sectores. Pero todo esto no bastará.

Será preciso moderar el volumen de población: no habrá que ver como una tragedia el que la pirámide de edades sea, durante unas décadas, negativa y que al bajar la población el PIB sea negativo. Si el problema es el pago de pensiones, el Estado deberá habituarse a administrar mejor sus recursos, reducir su volumen y aligerarse. Europa es, por cierto, una de las zonas más pobladas del planeta. Menos población, menos consumo. Y si esa población es, cuanto más homogénea, mejor, tenderán a desaparecer problemas y tensiones étnico-sociales. En este terreno el fin de la globalización debe acarrear el fin de la multiculturalidad y el mestizaje.

Hoy, no es que falten alimentos, es que están mal gestionados. No es raro: se gestionan en beneficio de unos pocos consorcios que dominan la alimentación, los fertilizantes y los mercados internacionales. Solucionar el problema pasa por una profunda reforma internacional, no sólo de la Organización Mundial del Comercio y de los tratados firmados, sino del FMI y el Banco Mundial, culpables en gran medida de la crisis alimentaria. Y, por supuesto, la abolición de “derechos de propiedad intelectual” sobre semillas obtenidas por biotecnología. Todo esto implica –vale la pena recordarlo- una profunda reforma política en cada país y la alteración profunda de las correlaciones de fuerzas políticas que han permitido llegar hasta esta situación. Dicho con otras palabras: quienes han gestionado el poder en los últimos 30 años, son culpables de las situaciones generadas y deben pagarlas. Las responsabilidades políticas a quienes firmaron alegremente acuerdos con la WTO y facilitaron la aplicación de políticas de destrucción de nuestros campos, deben ser exigidas y sus siglas arrojadas al estercolero de la historia.

Cada país debe tender a la autosuficiencia alimentaria. O al menos cada bloque económico integrado debe disponer de esa autonomía. Vale la pena recordar que la Unión Europea tuvo como precedente la “Europa Verde” que estableció normas que consiguieron estabilizar los precios de los alimentos en los años de postguerra y racionalizar la producción. La globalización se muestra como la causa de buena parte de los males de la economía, pero también ha terminado siéndolo de los pueblos. La globalización ha facilitado el alza del precio de los alimentos, las hambrunas en determinadas zonas del planeta y, finalmente, el que un sector que afecta a toda la población, esté en manos de un cartel de corporaciones multinacionales que actúan en régimen de oligopolio.

Los Estados tienen la obligación de facilitar el derecho a la vivienda, a la alimentación y al bienestar a las poblaciones y esos derechos están por encima de los acuerdos internacionales firmados irresponsablemente y de los derechos de los consorcios multinacionales.

Las dos consignas para los próximos años no puede ser otras más que decrecimiento y ruptura de la globalización. Eso o tendremos un negro futuro como perspectiva.

[recuadro fuera de texto]

Geopolítica del agua

El agua dulce escasea cada vez más. Para el 2025 se calcula que el 70% de la población no tendrá acceso a “cantidades suficientes de agua potable”. Hoy, el 20% del agua dulce es utilizada por la industria, el 67% va a parar a la agricultura (85% en Asia, África e Iberoamérica). El consumo doméstico ocupa el 10% del total. El agua está presente en todas partes, pero no toda puede consumirse. El 97% del agua de la Tierra es salada, solamente el 2’5% es dulce y el 0’5% es humedad superficial. Buena parte del agua dulce se encuentra en acuíferos subterráneos que, una vez explotados tardan en renovarse. En cuanto a las aguas de los ríos cada vez están más contaminadas.

En Europa la situación es muy mala. La mayoría de ríos están contaminados con agrotóxicos y residuos industriales. La situación es particularmente preocupante en España, Italia (especialmente en el Sur), Grecia, Balcanes, Holanda y Alemania. Asia está todavía peor y el agua es uno de los elementos que enfrentan a Turquía e Irak (por el control de las fuentes del Tigris y el Ëufrates) y la principal causa del conflicto en Palestina (al precisar los cultivos del desierto del Negev, las aguas del Jordán y de los acuíferos de Gaza). Iberoamérica con un 12% de población mundial tiene el 47% de las reservas mundiales de agua, lo que no es obstáculo para que en algunas zonas se exploten acuíferos hasta agotarlos.

Falta agua. Por tanto, no es raro que en los próximos años se desencadenen “guerra del agua”.  La escritora y cuentistas política canadiense Maure Barlow en su libro “Oro Azul”,  indicó que “antes de que nosotros nos diéramos cuentas de esta crisis del agua, las corporaciones transnacionales ya lo habían previsto y formaron un cartel para apropiarse del agua. El Fondo Monetario Internacional está presionando a los países que padecen una crisis monetaria y económica para que  -entre otras cosas-  privaticen el agua como condición para liberar los créditos”. Por su parte, el Director del instituto Polaris de Canadá, indicaba que, ”Hay un grupo de corporaciones que controlan el agua a escala mundial”, citando a tres  de las más importantes: Lyonneise des Eux, Vivendi (ambas francesas) y RWE de Alemania.

La Organización Mundial de la Salud, informó en 2006 que más de mil millones de personas no disfrutan de suministro seguro de agua potable. Chris Middleton  -director de la consultora australiana de marketing de bebida Fountainhead- asegura que, “en cuestión de 30 años el agua embotellada ha pasado de no ser prácticamente nada, a ser la segunda o tercera mercancía que más dinero mueve en el mundo después del petróleo y el café”.  En este mercado de “pocas ballenas y muchos pezqueñines” al decir de Middleton compiten  Coca Cola y Pepsi. Para Nestlé, según sus  propias estadísticas, los habitantes del planeta beben  148.000 millones de litros anuales, alrededor del doble que en 1996. El mercado asiático crece a un ritmo vertiginoso, duplicándose las ventas entre 1997 y el 2002.  La causa es la alta contaminación de los recursos hídricos, convirtiéndose China en el tercer consumidor de agua embotellada con aproximadamente 10.000 millones de litros anuales (una media de 8 litros por persona).

A la escasez de agua se une también el destrozo ecológico que suponen miles de millones de embases de plástico con un peso estimado de 1.500.000 toneladas de las solamente se recicla un 20%... ¿solución? Para echarse a temblar: embases reciclables fabricados a partir de ¡maíz!, que se descompondrían fácilmente en agua, dióxido de carbono y material orgánico… lo único que faltaría para que los precios de los alimentos experimentaran otro nuevo repunte.

El hecho de que la ONU haya establecido una “década internacional” (de 2005 a 2015) con el título de “agua por la vida”, no parece que vaya a servir para mucho. Mientras la población del planeta crezca y sus nuevos hábitos alimentarios precisen cada vez más cereales, el consumo del agua irá en aumento. Para colmo, el cambio climático y la desertización creciente de partes del planeta se unen al agotamiento de acuíferos, la contaminación de ríos y lagos. Se prevé que en el 2050 7.000 millones de personas se vean afectadas por la escasez de agua. La ONU atribuye esta situación a la “mala gestión de los recursos hídricos” pero el problema es mucho mayor. En las llamadas Metas de Desarrollo del Milenio para el 2015, la problemática del agua ocupa un lugar preferente.

La Declaración Ministerial de La Haya de marzo de 2000 estableció la relación entre la ausencia de agua y el aumento de las enfermedades y la muerte. En 2000, la tasa de mortalidad estimada sólo por diarreas relacionadas con la falta de sistemas de saneamiento del agua fue de 2.213 millones de personas. La mayoría fueron niños. En la misma reunión se aceptó que el agua constituye una parte esencial de todo ecosistema. Sin embargo, se aceptó también que en el 2030 el 60% de la población mundial vivirá en ciudades y que en las nuevas conurbaciones no existen garantías ni de suministro de agua, ni de eliminación efectiva de residuos, ni, por tanto, podrán existir garantías sanitarias. Además, habrá que dar de comer a esa población: dado su número es inevitable recurrir a la agricultura sistemática, pero, aun mejorando los sistemas de riego, lo que se logrará es aumentar la cantidad de agua dedicada a este fin ¿en detrimento de la industria o del consumo humano? Habrá, necesariamente, que promover una industria más limpia, no sólo menos contaminante, sino que consuma menos agua y que contamine menos. Y eso va a ser difícil: especialmente por que determinados países fían todo su futuro al desarrollo industrial.

Durante siglos, el agua dulce del planeta ha parecido bastante estable. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX, los procesos de contaminación empezaron a alterar ese equilibrio. Los vertidos tóxicos y la contaminación de acuíferos crean problemas insuperables y hacen que el agua a disposición de la agricultura y del consumo humano, disminuya. Lo dramático es que aumenta la demanda de agua potable para consumo humano, para agricultura y para industria. En estas circunstancias la tesis del “desarrollo sostenible” ya ni puede seguir siendo una esperanza.

(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar autor y origen.

El problema de la construcción de mezquitas. Guillaume Faye

Por todas partes en Europase acelera la construcción de mezquitas (ya se han censados 2.000 lugares para el culto; más que en Marruecos) y, como siempre, dos campos se distinguen: los que quieren frenar tal movimiento –y que están lejos de pertenecer en su mayoría a la “extrema derecha”– y los que consideran mejor acelerarlo con el fin de no “dejar que el Islam se estanque en los sótanos y los garajes”, según la expresión ya consagrada.


Pero, tomemos algunos hechos recientes, por ejemplo el asunto de la gran mezquita de Créteil –al suroeste de la conurbación de París–, en cuanto atañe a su edificación. En 1990, el proyecto fue bloqueado, pero la municipalidad, obstinada, terminó por aprobar el plan. El coste se elevó a 4 millones de euros, de los que el alcalde ofreció uno, violando la ley de 1905 con la argucia de que no se trata más que de financiar las “partes culturales” del edificio–. Además, el terreno está alquilado a la municipalidad bajo el régimen de un contrato de arrendamiento de 99 años por un precio simbólico irrisorio. La mezquita terminará extendiéndose sobre 4.000 m2, de los que la mitad estarán dedicados a las actividades religiosas, y podrá acoger a 1.300 hombres y 640 mujeres.

Mas, una violenta polémica (que se está resolviendo actualmente en los tribunales de justicia) tenía lugar, puesto que el Crédit Agricole(1) había decidido cancelar las dos cuentas bancarias de la Unión de Asociaciones Musulmanas de Créteil (U.A.M.C.) –de las que una servía para recibir los “donativos” para la mezquita–. A consecuencia, Karim Benaïssa, presidente de la U.A.M.C., interponía una denuncia por discriminación y pedía a todos los musulmanes boicotear al Crédit Agricole. Hay que saber que cuando un banco –hecho rarísimo– cancela unilateralmente las cuentas de un particular o de una asociación lo es porque tiene sospechas muy graves de estos últimos, en particular por blanqueo de dinero sucio. Ciertamente, el Crédit Agricole ha permanecido en la más extrema discreción en todo momento, pero no sería imposible que hubiera descubierto que las sumas transferidas hacia tales cuentas para financiar la mezquita provinieran de actividades criminales.

Ejemplo de la “atracción” de una parte de los franceses ante la instalación acelerada del Islam en el corazón de sus propias ciudades, esta reacción de un jubilado preguntado por el periódico Val-de-Marne matin (10 de febrero de 2005): «¡Seré el primero en ir a visitar esa mezquita! Es normal que los musulmanes dispongan de un lugar digno de tal nombre para orar(2) . ¡No me planteo ninguna cuestión, para mí es una evidencia! Aunque la mezquita estuviese construida al lado de mi casa, ello no me supondría ningún problema. ¡Tenemos ya dos escuelas judías al lado de nuestra casa y todo transcurre muy bien!». Y el buen hombre añadía: «¡Lástima que no haya sido previsto más que una cafetería en esa mezquita; nos hubiera gustado mucho que hubiera un restaurante para poder ir a comer un cuscús!».

Mencionemos también el proyecto emblemático (y provocador) de la gran mezquita de Poitiers –de la que ya hemos hablado en estas columnas– con su minarete de 25 metros (de altura) y su terreno de 7.700 m2. Será el primer monumento de la ciudad que los viajeros ferroviarios divisen al entrar en la estación. Desde hace algunos años, tales implantaciones afectan a toda la Europa del Oeste, incluso hasta en sus lugares más recónditos. En el Centro-Oeste de Francia, a pesar de su reputación de no estar muy “tocado” por la inmigración musulmana con respecto al Norte, el Este, el Sureste y la región parisina, el periódico La Nouvelle République du Centre-Ouest citaba los departamentos en donde se han difundido(3) 3 proyectos de grandes mezquitas, otros 3 en construcción y 45 ya construidas. Evidentemente, no hay programada ninguna edificación de nuevas iglesias y, las que existen, cierran las unas tras las otras, a falta de fieles y de párrocos.

En todas las regiones se plantean también los problemas originados por la extensión de los recintos musulmanes en los cementerios(4) y de los lugares de matanza de los corderos para la fiesta ritual del Aid-el-Kebir.

Por supuesto, con el acuerdo total de la clase política bien pensante (P.C., P.S., U.D.F., U.M.P., Verdes) e hipócritamente islamófila –pero laica, naturalmente–, las autoridades musulmanas puestas en escena por Sarkozy y dominadas por la ideología agresiva surgida de los Hermanos Musulmanes desarrollan el argumento casuístico que expresaba (el 24 de febrero de 2005) Salah Merabbi, presidente de la comunidad islámica de Indre-et-Loire: «Si se quiere acabar con el extremismo, hacen falta lugares de culto dignos». Bonito sofisma: ¿En qué la multiplicación de las mezquitas “oficiales” implantadas en el corazón de las viejas tierras francesas impediría la acción del espíritu de conquista de la yihad inscrita en el Corán? Al contrario, tal movimiento lo alienta, al ofrecer una magnífica visibilidad de la rápida progresión del Islam.

Pero todas esas polémicas –por o contra las mezquitas– se parecen a los debates de los galenos de Molière, que preferían acometer a los síntomas de la enfermedad –misión imposible– mucho antes que a las causas. Ante la indiferencia general de los politicastros miopes, un reciente estudio gubernamental reconocía que, al ritmo actual(5) , en 2045, los franceses de origen y religión musulmana serán mayoritarios entre la población. Esta gigantesca conmoción –de lo nunca visto en la Historia–, este seísmo a escala de toda una civilización, que afectará también a otros países como Bélgica y Gran Bretaña, deja petrificada a una sociedad autóctona dominada por el culto del presente y la indiferencia hacia el futuro. La Europa del Oeste, en tres generaciones, se arriesga a convertirse en mayoritariamente musulmana si nada cambia: Es más, tal tormenta histórica se desencadena, a pesar de todo, envuelta de un silencio aplastante, ante las opiniones públicas y las elites ciegas y sordas.

Quienes echan pestes contra la multiplicación de las mezquitas o intentan oponerse a ellas o, incluso, retrasar su edificación, sin ir más lejos en la protesta, hacen pensar en aquéllos que intentan taponar las fugas de agua con esparadrapo sin osar llamar al fontanero. El problema no puede resolverse sino en su origen: Detener y seguidamente invertir los flujos migratorios musulmanes. No tomarla con las mezquitas sin plantear el problema en su totalidad, río arriba, es como luchar contra molinos de viento; las mezquitas brotarán como champiñones después de la lluvia desde el momento en que la población continúe islamizándose. Quede bien claro: La lógica última de la Historia es demográfica: Natalidad y migraciones en masa.

Por otra parte, aunque las poblaciones inmigrantes extraeuropeas no fueran en nada mayoritariamente musulmanas (pero, por ejemplo, no procedieran si no de la India, del Extremo Oriente, de las Antillas o del África ecuatorial), habría que oponerse a ellas con la misma firmeza.

(1) Similar a las cajas rurales de ahorro de España (N. del T.).

(2) La gente se imagina –porque ignora completamente el Islam– que una mezquita es, al igual que una iglesia, un tempo o una sinagoga, un «lugar de oración»; cuando, sobre todo, es un lugar de reunión, de enseñanza ideológica y de encuentros activistas.

(3)Loiret, Deux-Sèvres, Indre-et Loire, Vienne, Loir-et-Cher, Indre y Cher.

(4)El hecho de que los musulmanes ya no hagan repatriar su cuerpo hacia su país de origen prueba que ya se consideran en Francia como en su propia casa, y que este último país tiene, en su espíritu, la vocación de convertirse en tierra del Islam, Dar-al-Islam.

(5)Ritmo mantenido por las continuas llegadas de inmigrantes musulmanes (80% de las entradas), por la natalidad superior de los inmigrantes, pero también por las conversiones.

Así están las cosas en Catalunya, así que ya sabéis a quien votar en Noviembre

La situación exige un gobierno de técnicos y expertos

Infokrisis.- En momento de convulsiones insuperables, es mejor aparcar lo secundario y concentrar baterías en lo esencial. Afrontamos una crisis de dimensiones desconocidas hasta ahora y estamos dirigidos por un gobierno de ineptos y una oposición que no logra perfilar cuál es exactamente su alternativa de manera concreta y que se muestra incapaz de generar entusiasmos. Siempre hemos dicho que Cristóbal Montoro es una de las mentes más lúcidas del PP, especialmente en lo que se refiere a la crítica a la política económica gubernamental, pero sus propuestas son insuficientes (y en ocasiones increíbles) para salir de la crisis. Señalamos a continuación algunos comentarios sobre la nueva situación que se está creando:

1.- Las últimas medidas aprobadas por el gobierno para reducir el déficit distan mucho de satisfacer a las instituciones financieras, a conjurar riesgos y a bastar por sí mismas para alcanzar el objetivo. Se trata de medidas titubeantes en algunos casos, no apuntan contra los grandes factores de aumento del déficit (entre otros no dicen nada sobre la inmigración) y tendrán un efecto contraproducente sobre la estabilidad social del país. En efecto todos estas medidas no buscan la eficiencia de las administraciones, ni siquiera la reactivación de la economía, lo único que pretenden son dar tijeretazos a los presupuestos a la espera de que el gasto del Estado sea menor…

Es posible que estas medidas lo único que sirvan es para evitar el aumento del déficit, pero servirán mucho menos para disminuirlo: a medida que se vayan aplicando los tijeretazos, disminuirá la inversión pública y la economía… se paralizará todavía más. Por otra parte, las instituciones de crédito seguirán con la espita cerrada, intentando obtener ingresos solamente con la compra de deuda pública al 3% (con dinero impreso por el Banco de España y comprado al 1%... mientras el Banco Central Europeo no suba los tipos de interés) y con la venta de su cartera de inmuebles una vez ejecutadas las hipotecas.

Ninguna institución de crédito europea o ningún centro financiero internacional está dispuesto a dar créditos a bancos españoles para que puedan abrir, a su vez, la espita del crédito. Por lo tanto, hay que prever una parálisis creciente de la empresa privada y, por tanto, el enquistamiento del problema del paro.

2.- La crisis económica ya se ha transformado en crisis social: lo que preveíamos desde hace un año y medio se está produciendo estos días con las torpes medidas de ZP para paliar el déficit. Lo que inicialmente era una “crisis económica” con unos efectos exclusivamente económicos (crecimiento negativo del PIB, agotamiento del modelo económico aznarista, etc.) a partir de la generación de tasas espectaculares de paro, se ha convertido en una “crisis social” cuando nos situamos en 4.500.000 de parados. La habilidad de ZP en estos últimos dos años ha consistido en saber mantener la “esperanza” del pueblo español (parados, clases medias, trabajadores en precario, jóvenes), pero a medida que esta crisis ha ido avanzando, la decepción se ha ido imponiendo cada vez más y en este momento –tras las medidas para paliar el déficit- la esperanza se ha disuelto y las frases optimistas de ZP son consideradas ya como una ofensa para los que sufren la crisis.

Pero la situación no se detendrá aquí. A pesar de que la impresión es que “se ha tocado suelo” con el 20% de paro, la realidad es que las medidas económicas del gobierno pueden ampliar entre septiembre y abril próximos el paro hasta el 22-23%... y ahora ya no hay posibilidades de extender los subsidios a los parados. Los mismos sindicatos, aunque raquíticos, ultrasubvencionados y megasumisos al poder, están reaccionando negativamente a las medidas gubernamentales percibiendo que de no hacerlo perderán por completo lo que queda de su prestigio entre los trabajadores. La duda que tienen en estos momentos los sindicatos es qué ocurrirá si llaman a la gente a la calle… cuando ya no tienen militancia suficiente para encuadrarla. Los sindicatos corren el riesgo de verse desbordados por la cólera popular, la decepción, la desesperación y la evaporación de la “esperanza”.

Las medidas gubernamentales tendrán un efecto balsámico mínimo sobre la economía y generarán otros problemas. En tanto que se trata de medidas incompletas será preciso añadir otras más. Las enumeramos: aumento general de impuestos (por mucho que ZP diga que solamente será para los “privilegiados”, todos sabemos que será sobre todo contra las clases medias contra quienes apuntará), aumento de dos años en la edad de jubilación, copago en los servicios de la sanidad pública, recortes en los presupuestos autonómicos, venta de empresas públicas por parte del Estado y de las Comunidad Autónomas… Y eso es lo que tenemos ante el futuro: en total, según el economista Santiago Niño Becerra “cuatro años más de crisis aguda”.

Las medidas drásticas impuestas (“recomendadas”) por el Fondo Monetario Internacional supondrán un impacto brutal para a sociedad española. Estas medidas se habían aplicado hasta hace poco solamente en el Tercer Mundo, pero con la crisis griega se intentaron en ese país y ahora en España. Estas medidas suponen un golpe contra las clases medias que vivirán una situación de proletarización. En el caso español se suele decir que la deuda pública no es alta (y no lo es, en efecto, supone un 50% del PIB), pero lo realmente grave y lo que tiene la crisis española de diferencial en relación a Grecia es que la “deuda total” (suma de la deuda del Estado, de las Comunidades Autónomas, de los Ayuntamientos, de las familias y de las empresas) supone un ¡400% del PIB! Insoportable y prácticamente impagable.

No hay que perder de vista que si Santiago Niño tiene razón (y su esquema está muy bien argumentado) acabamos de entrar en lo “peor” de la crisis y permaneceremos en ella durante cuatro años). A lo largo de estos cuatros años la crisis social se irá “pudriendo” y consumiendo a la sociedad. Haya elecciones en 2012 o antes, lo cierto es que el PP gobernará en un entorno social muy degradado y aplicará exactamente las mismas medidas que está aplicando hoy ZP, medidas impuestas por la alta finanza internacional y las instituciones financieras europeas temerosas de que el desplome de España arrastre en su caída al euro. El PP estará obligado a aplicar con brazo de hierro las medidas neoliberales que el zapaterismo no se ha atrevido a aplicar… con la consiguiente reacción iracunda de la sociedad española. Justamente en ese momento, la “crisis social” empezará a solaparse sobre la “crisis política” que se irá agravando de mes en mes: al reciente fracaso socialista se unirá el fracaso del centro-derecha. Ambos partidos quedarán sumidos en el desprestigio absoluto… y con ellos el sistema político nacido en 1978.

3.- Parece muy difícil que el gobierno logre mantenerse hasta marzo de 2012 en estas circunstancias, pero si persiste a la espera de que en los dos próximos años la situación de la economía internacional mejore y esto arrastre una recuperación de la economía española, se equivoca de medio a medio. Estos dos próximos años van a ser simplemente el de una agonía prolongada, similar a la que vivió el felipismo en sus últimos tres años de gobierno, cuando su cinismo estuvo en condiciones de engañar a una parte del electorado y conservar el poder, pero no fue suficiente para estimular las inversiones.

Vamos a asistir pues a una operación de acoso y derribo del zapaterismo por parte de todos los sectores sociales y cada vez cobra más cuerpo la posibilidad de que en 2012 se produzca el desplome electoral y la desintegración de este partido. En el otoño se reiniciará la guerra interior para buscar un sustituto a ZP. Chamuscado y requemado Bono, no queda nadie más que Pepinho Blanco como sustituto: demasiado burdo, demasiado ignorante, demasiado mentiroso, demasiado demagogo y sin perfil ideológico, al PSOE ya no queda ninguna carta más: está a las puertas del desplome.

4.- Lo razonable en este momento y ante la gravedad de la crisis es un gobierno de técnicos y expertos de indudable patriotismo y capacidad. En los ambientes económicos y bursátiles empieza a oírse el run-run del “gobierno de concentración nacional” que supondría en la práctica una coalición entre el PSOE y el PP. Error. No solamente ambos partidos se odian tras 35 años de competir por la llave de la caja del Estado, sino que ninguno de los dos tienen propuestas concretas y claras para salir de la crisis. Dependen de su electorado y no quieren adoptar medidas que puedan hacerles perder un solo voto… pero tampoco saben qué proponer.

A situaciones excepcionales corresponden remedios no menos excepcionales. Hoy no hacen falta políticos, sino expertos. Hoy ya no tiene sentido –en medio de la mayor crisis de nuestra historia- discutir tal como está haciendo el gobierno si las menores de 16 años irán acompañadas a abortar o lo harán con autorización de un facultativo, hoy ya no es hora de discutir medidas de igualdad, sino de PLANIFICAR cómo salir de la crisis. Eso no lo puede hacer ni un gobierno que se despedirá en unos meses, ni una oposición que no ha aportado salidas creíbles en positivo, ni mucho menos una coalición que aunará las impotencias de unos y de otros. Esto solamente lo pueden resolver TÉCNICOS Y EXPERTOS con indudable capacidad técnica y dotas de patriotismo y responsabilidad ante la gravedad de la crisis. Esos técnicos y expertos existen… pero no están encuadrados en partidos políticos.

Los partidos políticos mayoritarios se han convertido en un lastre para España, son los responsables por acción u omisión de habernos llevado hasta el punto caótico en el que nos encontramos. Para salir de la crisis es preciso eludir el pernicioso influjo de los partidos y de la clase política sobre los asuntos económicos. Da igual si esto ocurre ahora cuando empieza a ser imprescindible para paliar la crisis o la evolución de los próximos años los evidenciará como incapaces en los próximos años. Salir de la crisis no pasa por los partidos tradicionales. Así pues, prescindamos de ellos cuanto antes.

Es evidente que a la Casa Real le correspondería poner orden en todo este caos y convocar en La Zarzuela a un equipo de técnicos y expertos de indudable patriotismo y capacidad técnica. No lo hará, por supuesto. Pero, probablemente, esa sería la única medida que lograría que en la próxima crisis que se avecina, la monarquía no fuera considerada como otro elemento que ha tolerado la crisis sin decir nada y que corriera el mismo destino que presumiblemente le espera al PP y al PSOE en 2014. Cuando la crisis social se transforme en crisis política, muy posiblemente, se abra la posibilidad para una reforma en profundidad de la constitución. Y, en ese momento, cómo la monarquía llegue sin tener los deberes hechos, ya puede pensar en una salida a lo Alfonso XII.

© Ernesto Milà – infokrisis – http://infokrisis.blogia.com – Se prohíbe la reproducción de este texto sin indicar origen.

10 Tesis sobre el patriotismo en el siglo XXI. (II de II) II Parte: la práctica del patriotismo

Infokrisis.- Realizadas a prisa y corriendo, es evidente que estas notas precisan de un trabajo de pulido, ampliación y afinado para que adquieran una mayor coherencia orgánica. Lamentablemente, la endémica falta de tiempo nos impide garantizar cuando podremos realizar ese trabajo. Sin embargo, en su estado actual creemos que son los suficientemente explícitas como para fijar algunas posicione sy para definir los puntos de partida y las desembocaduras a las que aspiramos a llegar. Seguramente se trata de unificar los contenidos de este documento con otro que elaboramos hace cinco años sobre Identidad y Arraigo (que si no recordamos mal está también incluido en infokrisis).

 

II Parte: la práctica del patriotismo

 

5ª Tesis: El patriotismo es cosa de todos

- El aire es cosa de todos, pertenece a todos y todos podemos utilizarlo. No existe un “partido del aire” o un “partido del aire con a olor a limón”. El patriotismo es una virtud cívica normal, tan normal como el aire que respiramos.

- Algo que es de todos, que pertenece a todos y que en situación normal, todos deberíamos experimentar –el patriotismo-, no puede confundirse con una bandería. La etimología de las palabras ayuda a comprender su significado: la bandería es lo propio de quien se coloca detrás de una bandera. El nexo etimológico entre bandera y bandería es el mismo que existe entre bandería y banda, cuya última etapa es la consideración del bandido, es decir, del que pertenece a una banda… o bandería. Un bando es siempre “facción, partido, parcialidad” y así lo define el diccionario de la RAE. El patriotismo no puede ser patrimonio de una fracción de la población sino que, como el aire, es algo que pertenece a todos los hijos de una misma patria y en la que deben reconocerse.


6ª Tesis: El patriotismo no es ni puede ser un rasgo de identificación política


- Las banderías constituyen un término que se aplicó entre los siglo XV y XIX a las luchas fraccionales (son famosas en Catalunya las luchas entre las banderías de los nyerros y los cadells o las luchas entre partidas de bandidos de las que habla Cervantes en El Quijote. El equivalente moderno y comprensible de las banderías serían los partidos políticos.

- De ahí que exista una contradicción flagrante cuando alguien define su bandería (hoy partido) como “partido patriota”. A eso se le llama en   “oxímoron” (ὀξύμωρον). Un oxímoron es la combinación de dos términos en sí mismos contradictorios: si el “partido” es parte, fracción, bandería no puede ser “patriota” en la medida en que lo patriótico es algo común a todos y relativo a la totalidad de una comunidad.

- La patria no puede estar al albur de la lucha entre las partes ni tiene sentido que unos la utilicen contra los otros. Cuando una sociedad llega a este extremo, esa sociedad ha perdido la noción de lo que es el patriotismo. Si el patriotismo goza hasta ahora de buena salud en países como los EEUU es, en la medida en que los dos grandes partidos están identificados con él sin matices y distinción. Sólo en donde ha sido utilizado por un sector de una comunidad nacional para atacar a otras, ha entrado en crisis.


7ª Tesis. La falta de patriotismo deriva del racionalismo extremo, extrema negación de lo humano

- No todos viven el patriotismo con la misma intensidad, desde formas relajadas hasta formas extremas y afectadas de patriotismo, existe toda una gama de matices del mismo instinto. Eso es normal en la medida en que la diferencia es la ley que preside lo humano. No es raro pues que algunos tengan el patriotismo a flor de piel y otro lo experimenten solamente en situaciones extremas. Sin embargo hay límites.

- Por un lado la negación de todo patriotismo que practicaría, la izquierda anarquista o los impulsores del humanismo universalista para los que lo “natural” es un gobierno universal y el sentirse “hijos de una sola tierra” pues la “raza humana nació sin fronteras”… Se trata de una falacia e incluso de una deformación del espíritu: la “raza humana” nunca ha existido, ha existido el género humano, dividido éste en “razas” y éstas en “pueblos”, en “tribus” y “comunidades”. Cada uno de estos elementos ha tenido y tiene sus rasgos de identidad innegables. Por otro lado, las fronteras siempre han existido. Suelen ser el producto de condicionamientos geopolíticos (los accidentes naturales que suelen definir las fronteras siempre han existido ahí: los Pirineos, el Rhin, los Andes que separan Argentina de Chile como un tiralíneas) o geohistóricos (fronteras resultantes de tratados, pacto, alianzas dinásticas, etc). En realidad, nunca las fronteras son gratuitas, siempre tienen una razón de ser y contienen a unos pueblos que se han desarrollado hasta alcanzar unos rasgos de identidad precisos. Quienes sostienen estas curiosas doctrinas anarquistas son individuos que –como se produce en cierto sentido también en el otro flanco del espectro político, en la extrema-derecha- confunden Nación, Patria y Estado. Para la extrema-izquierda la “nación” es una creación de la burguesía (lo cual es rigurosamente exacto) que ésta utiliza contra la clase obrera gracias al aparato coercitivo al Estado. ¿Y la Patria? Para la anarquía “patria” y “nación” suponen poco más o menos lo mismo. El anarquismo solamente arraigó en sectores del movimiento obrero con ansias de revancha social o bien en intelectuales extremadamente ilustrados perdidos en un universo de teorías intelectuales y de un racionalismo extremo (cuyo límite fue el positivismo de principios del siglo XIX)… que, simplemente, les hizo perder la instintividad.

- Si para Descartes todo lo real es racional y sólo lo racional es real, resulta evidente que la instintividad que es el espacio propio del patriotismo, carece de realidad tangible. Si, para colmo, el materialismo atribuye solamente realidad a lo material, niega necesariamente la existencia y la comprensión del patriotismo. Sin embargo, dentro del marxismo, el patriotismo reapareció una y otra vez y sus teóricos terminaron reconociendo la diferencia entre el “nacionalismo burgués” y el “patriotismo proletario”. El propio comunismo debió de renunciar a la existencia de una “Internacional” sometida siempre a tensiones nacionales. La disidencia chino-soviética tuvo también que ver con esto y hoy mismo, el comunismo cubano es un régimen que trata de excitar y manipular el patriotismo de la población.

- La modernidad, por otra parte, ha creado una capa aislante entre el ser humano y la tierra que le ha visto nacer; esta “capa” le impide experimentar el sentimiento patriótico y está formada precisamente por las actitudes materialistas y por el individualismo que surgido de la revolución francesa, fue diluyendo la sensación de “comunidad”. El tipo humano individualista, finalmente, terminó por perder progresivamente la percepción de sus sanos instintos, refugiándose en lo privado. De ahí que la actual patología de civilización registra como uno de los rasgos más sorprendentes la inhibición del individuo de todos los instintos que podrían asegurar su supervivencia: dificultades para la procreación (negativa a experimentar el instinto de reproducción y los rasgos de la sexualidad normal), negativa a considerar que una comunidad debe defenderse (negativa a experimentar el instinto de agresividad) y negación del instinto territorial (atenuación creciente del patriotismo).


7ª Tesis: Las desviaciones, exageraciones y sobre actuaciones dañan al patriotismo

- El patriotismo sobreactuado genera una serie de desviaciones que ayudan poco al patriotismo y tienden a caricaturizarlo, derivando en formas degeneradas de patriotismo. Se entiende por “sobreactuación” una afección continua, obsesiva y enfermiza que, como cualquier obsesión, bloquea al sujeto y hace que cualquier otro aspecto de la realidad quede subordinado, asfixiado y ahogado por el patriotismo. En general esta sobreactuación supone una adulteración de la conciencia patriótica y una aproximación al nacionalismo. En tanto que “individualismo de los pueblos”, el nacionalismo no concibe que cada cual pueda vivir el nacionalismo de una manera diferente. El nacionalista ve rivales, enemigos, adversarios ante los que oponer el propio nacionalismo e imponerlo. El patriota, en cambio, sabe que el ciudadano de otro pueblo debe experimentar la misma sensación de apego a la tierra natal que él y, por tanto, le resulta fácil establecer puentes y percibirlo incluso como amigo, encontrando puntos de contacto con él, especialmente si existe una contigüidad antropológica y cultural en lugar de una brecha entre las dos comunidades. La relación entre patriotas españoles y portugueses no puede ser la misma que entre españoles y marroquíes. Los griegos ya se burlaban de aquellos que sostenían que la Luna brillaba mejor en Atenas que en Esparta.

- Las sobreactuaciones del patriotismo revisten, fundamentalmente, tres formas: chauvinismo, jingoísmo y tribalismo.


o    El chauvinismo en Francia, patrioterismo en España, es una percepción narcisista de la propia comunidad considerada como “lo más plus” en cualquier aspecto. Está hecho a partes iguales de paranoia (la sensación de que la Nación está amenazada continuamente por peligros imaginarios), mitomanía (la construcción de una “historia nacional” amputada de todos los aspectos problemáticos) y delirio de grandeza (que frecuentemente surge como respuesta y sublimación de complejos de inferioridad o frustraciones).

o    El jingoísmo es otra forma de patriotismo exaltado y agresivo que justifica aventuras y guerras de conquista en el exterior. En este sentido, por ejemplo, George W. Bush fue un “jingoísta”, término de origen acuñado en el siglo XIX. Es un término propio del mundo anglosajón que se aplica especialmente al expansionismo militarista. Nació en el contexto del imperio británico e incluía una idea de superioridad racial y cultural que fue defendido tanto por laboristas como por conservadores. En esa época, los ingleses retroalimentaban esta idea con las posiciones hostiles de los demás imperios europeos. El término procede de una canción de music-hall cantada durante la guerra de Crimea: “No pelearemos más que por Jingo”.

o    El tribalismo, por su parte, sugiere que todas las manifestaciones de un pequeño grupo social (una tribu) son superiores a los de cualquier otro. El tribalismo aparece especialmente en comunidades de carácter minúsculo que experimentan una sensación de inseguridad al ser fronterizas con otras más grandes. A partir de ese momento intentan exaltar sus “rasgos diferenciales” hasta extremos exagerados y hacen todo lo posible por aumentarlos aún más.


- Estas tres “desviaciones”, en realidad, corresponden más al nacionalismo que al patriotismo y aparece especialmente con los Estados-Nacional, el liberalismo, el individualismo, las burguesías nacionales y la economía liberal en su fase industrial. Todas son formas sobreactuadas de la tendencia natural a ser hijos fieles de la patria que a cada uno nos corresponde por origen.

8ª Tesis: Politizar el patriotismo supone matar al patriotismo


-    El patriotismo puesto al servicio de un partido político mata siempre al patriotismo y lo hace patrimonio de parte tal como hemos anotado anteriormente. Frecuentemente esta forma se caracteriza por colocar una coletilla al patriotismo: patriotismo constitucional, patriotismo entendido con la adhesión a una persona física, patriotismo social, etc.


o    El patriotismo constitucional es el slogan improvisado por el PP durante el período de Aznar para oponerse a los focos secesionistas, especialmente al vasco. Son dos términos que no pueden tener nada que ver: el patriotismo no está ligado a ninguna forma política, pueden sentirlo –y de hecho lo han sentido- los soviéticos que luchaban en lo que llamaron “gran guerra patriótica” contra los alemanes, lo han sentido los romanos durante sus fiestas y celebraciones y lo han sentido los conquistadores españoles desde Pizarro hasta Cascorro. Las constituciones son un fenómeno relativamente recientes (no más de cuatro siglos) y se trata de normas que aspiran a ser perennes pero que en la práctica suelen durar apenas algunas décadas, hasta que otra la sustituye. Resulta imposible unir lo permanente (el patriotismo) a lo impermanente (un texto constitucional).

o    El patriotismo entendido como la adhesión a una persona física es una de las formulaciones más habituales y modernas que reviste la politización del patriotismo y que se suele encontrar en su larga degeneración hacia el nacionalismo. Cuando Jordi Pujol se sentía atacado por el escándalo de Banca Catalana, intentaba galvanizar a la población catalana, excitando el nacionalismo y explicando que “atacaban a Catalunya”. El zapaterismo considera igualmente que cualquier cosa que no sea apoyarlo en su gestión autista y desintegradora supone una “falta de patriotismo”. Y, por supuesto, el franquismo jugó, especialmente en sus últimos años la trasposición de la figura de Franco a la de España: la prensa de septiembre de 1975, por ejemplo, acusaba a quienes se manifestaban contra Franco a causa de los fusilamientos de 5 terroristas de ETA y del FRAP, de “atacar a España”. En realidad esta tendencia supone una continuación de la idea anterior a la Revolución Francesa según la cual la figura del Rey era considerada como el símbolo de toda la comunidad. Atacar la figura del Rey suponía atacar al Reino y, por tanto, la población lo consideraba como el ataque a algo propio. Caídas las monarquías tradicionales, quedó siempre el recurso de identificar abusivamente a cualquier líder con la totalidad de la patria.

o    Por su parte, el patriotismo social es el resultado de los intentos de construir un envoltorio nuevo para la extrema-derecha, tratando de acentuar el carácter social de esta. El término aparece como sustitutivo de otros habituales en los años 30 que venían a indicar lo mismo: nacional-sindicalismo, nacional-socialismo, nacional-fascismo. Después de una década de utilizar esta combinación de patriotismo social quizás sea hora de reconocer que no ha suscitado el efecto esperado, ni que ha calado en la mentalidad de la población. ¿A causa de qué? En principio porque se trataría de una tautología, algo que se afirma a sí mismo dos veces: en tanto que identificación de todo un pueblo con sus raíces, el patriotismo es, por sí mismo, social y presupone que todos los habitantes de un mismo territorio constituyen parte de una comunidad que, en tanto que tal, forma un todo con sus líderes y estos tienen la obligación de velar por el orden social, la seguridad y los derechos de la población, dado que solamente así, esa comunidad seguirá unida y prosperará. Cuando un patriotismo no es, por sí mismo, social, deja de ser patriotismo y se convierte en  impulso oligárquico, esto es, en identificarse, no con las raíces de un pueblo y de una tierra, sino con los intereses de las aristocracias económicas. Aludir al patriotismo social es olvidar que todo patriotismo es, por definición, social y deja de serlo en el momento en que una oligarquía pretende “administrarlo”.


- De ahí que el patriotismo no pueda ni deba de ser utilizado jamás como bandera política so pena de desvirtuarlo e instrumentalizarlo al servicio de una determinada bandería. Cuando los ciudadanos de una comunidad dejan de verse como miembros de esa misma comunidad y empiezan a discutir sobre los matices de su patriotismo, es que esa comunidad ya ha perdido el instinto patriótico y está descendiendo por los escalones que llevan del patriotismo al nacionalismo y de éste, como reacción (a causa de las tragedias que ha generado en sus formas jingoístas, chauvinistas, patrioteras y tribalistas, en los siglos XIX y XX, siglos de las guerras y luchas nacionales) lleva o bien a la negación del patriotismo o bien a su sustitución por formas de internacionalismo.


9ª Tesis: No es el patriotismo el que define una opción política sino la idea de “identidad”


- Es evidente que hay partidos políticos que defienden mejor o con más énfasis que otros el ser, el mantenimiento y la vigencia de una de una Nación-Estado. Sin embargo sería peligroso considerar que esos partidos son “patrióticos”. Serán más “patrióticos” que otros, a condición de aceptar que en todos los partidos existen, en mayor o menor densidad “patriotas”.

- Esta discusión es particularmente virulenta en la extrema-derecha y alcanza hasta el límite de lo absurdo: ningún partido –sostienen- defiende la unidad de la patria y la integridad del Estado… salvo los partidos ultraderechistas. Lamentablemente este planteamiento no explica el porqué España sigue siendo una unidad cuando estos partidos en su conjunto apenas arrastran 40-60.000 votos en toda España… Contrariamente a lo que se tiene tendencia a creer en la extrema-derecha en todos los partidos políticos existen formas de patriotismo y personas que defienden la integridad y la prosperidad de la patria (mucho más cuestionable es que sus direcciones hagan otra cosa más que defender sus intereses).

- Si la extrema-derecha enfatiza en esta idea –evidentemente deformada- es porque desesperadamente busca un “rótulo” ideológico que pueda sustituir a las viejas doctrinas de los años 30 y cree haberlo encontrado en el patriotismo. Pero algo que está presente en mayor o menor medida en todas las fuerzas políticas difícilmente puede ser un paradigma creíble para definir lo propio. La extrema-derecha suele sacar banderas nacionales a la calle… olvidando que el PP saca muchas más. Luego, por tanto, al error que consiste en que a un intento de politizar el patriotismo, se une un segundo error consistente en tratar de rivalizar con el PP cuyas manifestaciones incomparablemente más multitudinarias que las de extrema-derecha registras una alta densidad de banderas nacionales.

- En su búsqueda de un paradigma que defina su doctrina, la extrema derecha ha equivocado el tiro y ha confundido los términos. En efecto, para diferenciarse del PP y de su patriotismo constitucional, tiende a sobreactuar en un terreno en el que no puede competir.

- El patriotismo es un instinto y el nacionalismo un producto de las Revoluciones Liberales del  siglo XVIII y XIX. El primero es, como hemos dicho, cosa de todos y el segundo apenas es una proyección de la ideología liberal, esto es, de otra familia política. Así pues hay que recurrir a otros términos que tengan utilidad política y que no estén en contradicción con los propios orígenes.

- La idea de “identidad” y de “identitario” es probablemente la que mejor se adapta a las exigencias de una lucha política en Europa en el siglo XXI. Y esto por varios motivos:

-  La Identidad puede ser definida como un conjunto de señas de identidad que caracterizan a un pueblo. Así pues, se sitúan en un terreno diferente al patriotismo. Mientras que éste es un fenómeno no político, un instinto inmaterial y una virtud cívica, la sensación, el orgullo y la certidumbre de pertenecer a una comunidad, lo identitario se apoya en un sustrato antropológico y cultural, en experiencias históricas pasadas y en tradiciones surgidas con el devenir del tiempo. Y este sustrato se puede percibir desde distintas perspectivas. El patriotismo es lo propio del lugar donde se ha nacido. Sin embargo, si nos referimos a la identidad veremos que existen distintos niveles de identidad: uno es el que afecta a la comarca o la región en la que hemos nacido; otro es el que afecta al Estado al que pertenecemos y otro, finalmente, es el que afecta a la dimensión europea. Estos tres niveles de identidad, lejos de estar en contradicción, tienden a complementarse y son algo que ha aparecido frecuentemente en la historia de Europa: región – nación – Europa.


o    La región o la comarca, lo que en España se llama la “patria chica” y en Francia la “patria carnal”, el lugar donde nacemos ¿alguien con un mínimo de inteligencia podría negar que nos sintiéramos apegados al entorno del que hemos surgido? Es más: quien no aprecia la tierra en la que ha nacido no puede considerarse patriota de Patria alguna pues, no en vano, era tierra es parte de la Patria.

o    La nación se ha formado a partir de un largo proceso histórico y ha sustituido al “Reino” siendo hoy una realidad porque los procesos históricos nunca dan marcha atrás y, tanto el Reino como las estructuras feudales que lo constituyeron quedaron atrás y tampoco volverán. La nación es la realidad a través de la cual se organiza el Estado.

o    En cuanto a Europa es el depositario de tres cargas culturales: el mundo clásico greco-latino, la catolicidad medieval y el mundo nórdico-germánico que a raíz de los desplazamientos de poblaciones llegadas del Norte y del Este hacia el Sur y el Oeste, tendieron entre todas de dar al continente un grado de homogeneidad etno-cultural. Desde que a partir de 1945 y durante la Guerra Fría se evidenció que, ante determinados problemas ya no podían resolverse a través de la dimensión nacional, fue preciso recurrir a la convergencia europea. Si está fracasando es porque, impulsada por plutócratas, olvidó recordar estas bases históricas y culturales.


-    Al contrario que el patriotismo que es, incuestionable y depende solamente de lo vivo que tengamos la instintividad, lo identitario es propiamente un eslogan político: nadie discute ni nadie puede hacer una bandera política de la patria bajo la que están enterrados los antepasados y en la que nacerán los hijos. La patria no se discute, la patria se asume como un hecho natural común a todos. Sin embargo con la los procesos identitarios son susceptibles de poder ser interpretados según distintas fórmulas políticas: ¿es hora momento de revisar los estatutos de autonomía? ¿hay que reducir el número de autonomías en España? ¿cuál debe ser el futuro del Euro o de la Unión Europea? ¿Qué valores clásicos producto deben resaltarse con más vigor? ¿existe o puede existir una defensa europea común? Todas estas cuestiones son susceptibles de distintas interpretaciones y cada uno es libre de adoptar las que convienen a su proyecto político: unas tenderán a diluir la identidad nacional, otras a aumentarla, unas serán centrífugas, otras centrípetas, unas enfatizarán más la idea europea, otras la denostarán. Así es la política: choque de voluntades, de proyectos, de identidades. La patria está en otro sitio.


10ª Tesis: El patriotismo en el siglo XXI es un baluarte contra la globalización


- Paradójicamente, el Estado-Nación nacido del liberalismo de finales del XVIII y principios de XIX, ha sido superado y hoy es atacado por los descendientes de quienes lo fundaron. En efecto, la burguesía liberal formada en aquellas épocas veía en el capitalismo el instrumento para multiplicar sus beneficios, en la democracia el sistema político para afirmar su hegemonía respecto a las aristocracias y a las monarquías y en el Estado-Nación su marco de aplicación. Pero para el gran capital y para la oligarquía financiera fundada en estos últimos 250 años, la realidad es otra: a causa de los procesos de acumulación de capital y de financiarización de la economía, a causa de la insensata búsqueda continua de beneficios, el modelo Estado-Nación ya no servía para las nuevas élites económicas que idearon la globalización como etapa posterior al Estado-Nación.

- Hoy, el principal enemigo de cada Estado-Nación no es la Nación vecina, sino la globalización. Y es fundamental retener este principio, porque si el sistema mundial sobrevive a la gran crisis iniciada en 2008, solamente podrá hacerlo a costa de las naciones y de los pueblos, imponiéndose sobre ellos. Desde este punto de vista todo lo que debilita a la globalización  (proceso económico) y la mundialización (proceso político-cultural) puede y debe ser utilizado como recurso.

- Y esto solamente puede hacerse a costa de depurar al Estado-Nación de las tendencias hacia el “nacionalismo” y de las tendencias más extremistas del “individualismo de los pueblos”. Y hoy más que nunca. Habitualmente los grandes procesos de acumulación de capital se han producido a raíz de guerras y conflictos nacionales, exacerbadas por los nacionalismos. Hoy, la oligarquía económico-financiera internacional, tratará otra vez de provocar el estallido de guerras localizadas capaces de animar la producción industrial de nuevo y de generar extraordinarios beneficios para salir de la actual crisis. No es pues nacionalismo lo que conviene, ni exaltaciones chauvinistas, ni mucho menos irrupción de tribalismos dentro de las Naciones-Estado.

- Lo que contiene es: de un lado tender a la formación de bloques económico-políticos con la dimensión viable para sobrevivir como espacios de economía autosuficientes sin injerencias de la alta finanza internacional. Y de otro lado, estimular el patriotismo y las señas de identidad de los pueblos.

-  Un pueblo con personalidad propia es un pueblo que jamás será doblegado por la globalización. Una comunidad de pueblos con tecnología, recursos y población, es una comunidad que sobrevivirá y estará en condiciones de emanciparse del proceso globalizador.

-  El patriotismo es, en este contexto, sin duda, uno de los puntales esenciales de esta recuperación de la libertad de los pueblos ante el yugo globalizador. Un patriotismo depurado de las sífilis nacionalistas y de las sobreactuaciones chauvinistas o patrioteras, capaz de unir en un proyecto esencial a la voluntad de los ciudadanos, quizás no sea suficiente para batir la globalización, pero si es necesario. Por que, a fin de cuentas, si la globalización se caracteriza por una nivelación y una pérdida de la identidad de los pueblos y de las naciones, el patriotismo es la garantía de recuperar el contacto con nuestros orígenes y el trampolín sobre el que afirmar nuestra identidad.


© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen