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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Hoy: “Som una nació”. Treinta años después: “ونحن على الإمارة” ("somos un emirato")

Infokrisis.- La publicación completa del texto sobre el Estatut –y no solo de las líneas generales- ha evidenciado que la decepción de los nacionalistas e independentistas es mucho mayor de lo que inicialmente habían temido. El Estatuto está tan recortado y sometida a tantas interpretaciones del Tribunal Constitucional que casi pueden estar agradecidos de que no se ha haya tomado la molestia de entrar en el fondo de la cuestión de si Catalunya es o no una nación. De todas formas este aspecto es, seguramente, el menos importante porque sea como fuere dentro de tres décadas Catalunya lo que va a ser en un emirato…

Lo que va de ayer a hoy

Maragall, arrastrado por Carod-Rovira, pretendió alumbrar un Estatuto de máximos que fuera, en realidad, mucho más una mini-constitución que un Estatuto en sí mismo. Y como tal esa mini-constitución debía de definir tres poderes (así son las constituciones). De ahí el interés en abordar esa parte que ha sido eliminada sin concesiones (todo lo relativo a la cúspide del pretendido poder judicial autónomo… que, por cierto, fue sugerido por el actual ministro Caamaño el cual no tuvo ningún empacho en decir que “mayoritariamente” el Constitucional “había refrendado el Estatuto”. Pues bien, todo aquellos elementos que definían a Catalunya como “nación autónoma” han sido liquidados o sometidos a interpretación. Así pues, estamos prácticamente en unos niveles de autonomía ligeramente mayores que los del Estatuto de 1980, y justo es decir que para ese viaje no hacían falta alforjas y que la parálisis de siete años de gobierno catalán no justifica las menguadas ganancias de techo autonómico.

Hace mes y medio estuve mirando la posibilidad de sugerir a una formación política que, aprovechando el texto del nuevo Estatuto y la reciente ley de Referendums en Catalunya, empezara a recoger firmas para un referéndum sobre la inmigración. Dado que la ley que desarrolla este artículo del Estatut relativo a los referéndums hacen una serie de limitaciones, la pregunta no podía tener sino relación con el derecho que se atribuía la Generalitat de conceder permisos de trabajo en Catalunya y la pregunta a plantear en ese referéndum que proponíamos era: “Cree que la Generalitat debe dejar de conceder permisos de trabajo a inmigrantes mientras no exista pleno empleo en Catalunya SI|NO” (o algo muy similar).

Hace un mes, un referéndum así era viable. Bastaba solamente con pedir autorización al  Parlament de Catalunya para proceder  la recogida de un 2% de firmas del total del censo apoyando la pregunta a plantear. Hoy, un mes después, esa posibilidad es absolutamente inviable. La ha tumbado el constitucional que ha sometido a interpretación tanto las competencias de la Generalitat en materia de inmigración (que actuará, no por iniciativa propia, sino por “delegación”, siendo a la postre una oficina expendedora de permisos de trabajo del Ministerio correspondiente) y liquida todo lo relativo a la celebración de referendos en Catalunya… eliminando la posibilidad de que la Ley sobre Consultas Populares elaborada por el Parlamento Catalán, se pusiera en práctica.

El golpe recibido por las aspiraciones soberanistas de Catalunya ha sido enorme y no es raro que la reacción de todos los partidos nacionalistas (y el PSC es hoy, un mero partido nacionalista, con la única connotación de que agrupa el voto de cierto número de castellanoparlantes de izquierda) e independentistas.

El tiempo del nacionalismo se acaba

A esto se une otro problema. A Zapatero le quedan dos telediarios en La Moncloa. Él –como Montilla en el Palau de la Generalitat- son ya historia, están amortizados y les queda únicamente terminar su mandato (si es que lo terminan), pero son auténticos cadáveres políticos y lo que es peor para ellos: no solamente son ellos quienes se han ido ya al garete, sino sus propios proyectos políticos. Ciertamente el de Montilla era un proyecto de bajo perfil, ir tirando como fuera, pero el de Zapatero era un proyecto de gran calado (aunque de mínima inteligencia) que consistía en aplicar medidas de ingeniería social que alterarían profundamente la sociedad española y harían de nuestro país e escenario en donde el mestizaje y no solamente la igualdad absoluta de mujeres y gays, sino una “discriminación positiva” convergieran con la mezcla étnica generada con la inmigración y dieran lugar ese nuevo tipo de sociedad por la que están clamando desde las sectas ocultistas (la “era de acuario”), pasando por los grupos que forman la llamada “new age”, hasta, finalmente, los laboratorios mundiales de [malas] ideas, la UNESCO y las NNUU.

Ese proyecto también se ha ido al garete. No ha soportado la crisis económica de la que el zapaterismo no tuvo responsabilidad en su desencadenamiento (procedía de un modelo económico fallido a plazo fijo creado por el aznarismo y de una crisis procedente de EEUU), pero sí ha tenido que ver con la falta de reacción, con la reacción errónea y con la impresión que nos han colocado como el “país riesgo” por excelencia.

En cuanto a Montilla, última esperanza del PSC, ha demostrado que sus ambiciones han estado muy por encima de sus capacidades. Simplemente, el “president” no ha dado la talla en los cuatro años que ha estado al frente del ejecutivo catalán, ni un solo momento. Llueve sobre mojado porque los catalanes habían estado previamente tres años viendo como otro “president” (que, en rigor pudo ser calificado como “la gran decepción”), dilapidaba una legislatura y regenera la reforma estatutaria tumbada por el constitucional.

El jueves pasado, Zapatero pidió calma afirmando –su única declaración sobre la sentencia- que se habilitarían leyes para que todo quedara igual… Zapatero no parece haberse dado cuenta de que la sentencia del constitucional es muy dura y restrictiva para todos los aspectos del Estatut que interesaban a los nacionalistas. Eso le deja muy poco margen de maniobra. Por otra parte, con todo el proceso de crisis social abierto, ciertamente a Zapatero le quedan pocos meses (y muchos problemas por delante) para preocuparse de burlar la sentencia del constitucional para satisfacer a los pocos amigos que le quedan en Catalunya.

¿Qué hará el centro-derecha en el gobierno en caso de no tener mayoría absoluta? Es sencillo: se apoyará en UPyD (que, a pesar de que carece de implantación nacional, sí puede obtener, en cambio, buenos resultados electorales en Madrid y ser refugio del voto decepcionado de ZP. Y el votante madrileño de UPyD parece mucho más dispuesto a pactar con el centro-derecha estatal que con el centro-derecha catalán (CiU)…

CiU (y no digamos ERC, o mejor, dicho, lo que quede de ERC), da la sensación de que tiene las horas contadas como “partido bisagra”. Durán i Lleida seguirá siendo por siempre jamás el inédito ministro de algún gobierno de coalición entre algún partido estatal y CiU. El PSOE tardará como mínimo una década en que el electorado olvide el zapaterismo y suponemos que Rajoy pondrá especial énfasis en que se reabra el sumario por el 11-M que veremos a dónde termina llevando, pero no desde luego al lugar en el que el PSOE se sentiría más a gusto.

¿Qué le queda entonces a Catalunya?

1.000.000 de personas en el Paseo de Gracia parece mucho (en realidad, hará falta esperar al lunes para saber con mayor aproximación las cifras reales: se ha apuntado justo la mitad o incluso menos). Es difícil saber las cifras reales sobre todo si tenemos en cuenta la santa alianza entre la alta burguesía nacionalista y las empresas periodísticas en la que, por supuesto, la policía municipal –que evalúa las asistencias a este tipo de eventos- apenas es el “chico de los recados”. Si en Madrid se habían manifestad 1.000.000 de personas contra el terrorismo o contra el aborto… en Catalunya no podía acudir menos gentío a una manifestación de apoyo al Estatut. Era evidente que la única cifra a la que podía aludirse era… 1.000.000 de personas.

De todas formas, el número exacto es irrelevante. La llegada de autobuses de toda Catalunya, la movilización de 1.000 asociaciones (todas subvencionadas por la Generalitat) y de todo el nacionalismo y el independentismo tanto radical como moderado, incluso la movilización de los inmigrantes, los funcionarios de la Generalitat, los funcionarios políticos contratados, los sindicalistas liberados, los promotores de los referéndums de fin de semana, y la clase política catalana, unida a las 300 familias que desde hace 200 años han constituido la médula de Catalunya y su columna vertebral… todo ello debían de dar una cifra extremadamente alta... pero irrelevante.

Irrelevante porque en otras ocasiones se han movilizado idénticas cifras y no ha ocurrido nada. Blas Piñar se aproximó a estas cifras en los 20-N de finales de los 70 y principios de los 80. El PP y las asociaciones conservadoras antiabortistas han llegado a cifras similares y en el Euskadi, tanto las movilizaciones nacionalistas como de la “izquierda abertales” (muy abertzale pero poco de izquierdas a decir verdad), sino en bruto, han alcanzado porcentajes de movilización parecidos. Y nunca, han ocurrido grandes cosas. Las masas ya no derriban gobiernos porque las masas están más próximas a los borregos que a los militantes decididos a acabar con determinadas políticas. En esta ocasión tampoco ocurrirá gran cosa.

De hecho si todos los partidos catalanes están compitiendo para demostrar quien se siente más airado y es capaz de una respuesta más radical, sería completamente diferente si no estuviéramos en período electoral. Por algún motivo que dista mucho de estar demostrado, en Catalunya los partidos opinan que ante las convocatorias autonómicas, jugar la carta del nacionalismo más radical les reportará buenos beneficios electorales. En lo personal creemos que si el PSC no ha logrado jamás distanciarse de CiU en unas elecciones autonómicas ha sido precisamente porque su actitud le ha inhibido del voto castellano-parlante procedente del cinturón industrial de Barcelona que voto primero al PSUC, luego al PSC, más tarde –a la vista del nacionalismo de facto que mostraban- fue a parar a la abstención para finalmente recalar en el PPC y luego –tras el mal sabor de la segunda legislatura aznarista- terminó sólo en parte en Ciutadans. Pero las 300 familias siempre han querido un PSC mucho más nacionalista que socialista… y el PSC que, a la postre ha terminado no siendo más que una reserva funcionarial, ha aceptado esta limitación antes de Maragall, con Maragall y hoy que Maragall apenas es un doloroso y olvidable recuerdo. Montilla, ha terminado siendo aquello que sus enemigos más recalcitrantes le echaron en cara: “el charnego pues al frente de la Generalitat para que amaestrara a los castellano parlantes…”, triste destino de un president gris cuya decisión más sensata fue matricular a sus hijos en el Colegio Alemán de Barcelona…

A partir de ahora las posibilidades que se abren en Catalunya son pocas. Algunas de ellas pasan por reconocer la responsabilidad de los dos últimos presidentes que se han sucedido en España sobre la situación catalana actual. Si en Catalunya se reprodujo un modelo económico erróneo fue gracias a Aznar (aunque también gracias a que la Generalitat no hizo nada para evitarlo). Si se empezó a tramitar la reforma del Estatut fue porque otro presidente todavía peor dotado, aseguró que aprobaría todo lo que saliera del Parlament como dijo a Carod, para luego traicionarlo y pactar el Estatut con Artur Mas… y traicionarlo, naturalmente, como corresponde a las tradiciones consuetudinarias de alguien que como ZP no se sabe si tiene más de serpiente que de vendedor de pomada de serpiente.

Además en Catalunya hay 1.250.000 inmigrantes y 600.000 parados. ¡Como para dar brincos de alegría! Con una economía deslocalizada y en vías de deslocalización, una inversión paralizada y una economía productiva en crisis, no es raro que muchos catalanes se estén preguntando en este momento si parte de esa situación no se debe a la catastrófica gestión de los dos últimos presidentes del gobierno español. Y a la pregunta de “¿qué podemos esperar de España?”, en algunos vaya calando la idea de que la respuesta es “nada”.

Harina de otro costal es si un gobierno catalán independiente hubiera actuado mejor. A la vista de la parálisis de los últimos siete años en la tarea de gobierno, nada induce a pensar que un “gobierno catalán” lo hubiera hecho mejor en algún terreno. E incluso, a la vista de los niveles de corrupción en Catalunya, queda por ver si la única acción de gobierno hubiera sido el saqueo sistemático de la población.

Mientras dure la crisis económica si es posible que el independentismo surgido de la burguesía media crezca ligeramente. Para su desgracia, los dirigentes independentistas son de muy baja calidad política y aun peor calidad técnica. Puigcercós sigue siendo lo que era en su juventud: un jefe de tribu urbana por mucho que ahora cuide la calidad de sus trajes. Benach un adiposo de pocos vuelos. Portabella un tipo odiado en el ayuntamiento de Barcelona. Carod-Rovira, oscila entre el dogmatismo y el fanatismo que ni siquiera aguantan dentro de su partido. ¿Los escindidos? Nada de valor en los CUPs, cero absoluto n el Reagrupament y un populismo de baja estofa en el entorno de Laporta. Y un par de cientos de críos encuadrados en casales independentistas, maulets y demás morralla. De ahí, difícilmente puede salir un independentismo político con capacidad suficiente para la secesión.

En cuanto a CiU jugará durante unos días más la carta radical e intransigente, luego se irá de vacaciones, volverá y volverá a jugar esa misma carta el 11-S y así llegarán las elecciones de noviembre en las que conseguirán descabalgar a Montilla. A partir de entonces CiU se moderará y, según queden el 2012 las simetrías en el parlamento nacional, corre el riesgo de que su papel de bisagra se vea ensombrecido acaso para siempre. Un tercer partido estatal sería mucho más agradable tanto para PP como para PSOE (o lo que quede de él en 2012) que un partido nacionalista e irredentista.

De no ser por la proximidad de las elecciones autonómicas, habría que pensar que el problema del Estatut terminaba aquí.

¿Y si volvemos a los problemas reales?

Las cifras van en contra del independentismo: los referéndums de fin de semana son un chiste inútil que demuestra que, el independentismo dista mucho-muchísimo de poder preocupar a alguien. El uso de la lengua catalana está estancado desde hace dos décadas y difícilmente un población que “entiende” pero “no usa” el catalán estaría interesado en la independencia. Lo que se prevé para las elecciones de noviembre es un aumento de la abstención, casi insoportable y que algunos estiman que puede alcanzar incluso el 50% del cuerpo electoral. Cualquier victoria nacionalista en esas circunstancias será una derrota corta y sin alas y si año y medio después se impone el PP con un fuerte aumento del voto de UPyD, el nacionalismo quedará en una posición excepcionalmente débil.

Tras noviembre la crisis económica continuará presente en Catalunya… y nada, absolutamente nada en el programa del centro-derecha catalán permite pensar que CiU tiene una fórmula mágica para paliarla. El PSC tardará en encontrar un candidato sustituto y no puede extrañar que sufra escisiones hacia un lado y hacia otro. ERC quedará capidisminuida. El PP seguirá más o menos en sus niveles actuales siendo completamente irrelevante en Catalunya y otro tanto le ocurrirá a ICV. Los electores que acudan en noviembre a las urnas exigirán resultados inmediatamente… y esos no pueden llegar a la velocidad que la sociedad catalana exige, especialmente después de 7 años de parálisis tripartita y 20 años de pujolismo de los que ha quedado es el regusto amargo de la corrupción y la reactualización del 3% de comisiones por concesión de obra pública como ha quedado patente en el Caso Palau.

Los problemas reales no tienen nada que ver con el soberanismo. El soberanismo satisface solamente a las vísceras de los nacionalistas y a los intereses de los capitanes araña que lo han promovido, la clase política que en Catalunya es de una mediocridad exasperante y lo sería mucho más de no ser por la omnipotencia de los medios de comunicación de la Generalitat y por la santa alianza entre las 300 familias y la clase política autonómica. Es importante recordar que la alta burguesía trabaja solamente para sus intereses, con el cínico principio de que sus intereses son los de Catalunya… ¡Que se lo pregunten a los últimos catalanes que viven en Salt, sin ir más lejos!

Repetimos el dato que hemos dado antes: 1.250.000 inmigrantes, de los que 2/3 partes son islamistas y 400.000 corren el riesgo de transformarse en catalanes entre 2012 y 2014, son suficientes como para alterar la composición étnica de Catalunya en apenas 20-30 años más. Y ni CiU, ni PSC dicen absolutamente nada creíble en materia de inmigración.

Eso y el trabajo: 600.000 parados son muchos parados y los niveles de paro entre los menores de 30 años superan ya el 30%. Sin olvidar una demografía declinante, especialmente entre los catalanes de más de dos generaciones. Se diría que hoy, en Catalunya, solamente tienen hijos los miembros de las 300 familias que componen la oligarquía catalana. Lo esencial de la natalidad en Catalunya lo componen en un 67% los hijos de inmigrantes. Lo dicho: en 30 años, el perfil, no solamente de Salt, del barrio del Raval, de la Ribera o de Poble Sec habrá dejado de ser el de un país europeo para estar más cerca del perfil de Marruecos.

España está blindada por varias pólizas: la "póliza UE" (la UE es una "unión de Estados Nacionales", no una confederación de regiones autónomas), la constitución española (que establece como "irrenunciable" la unidad del Estado y que el Tribunal Constitucional ha citado en tres ocasiones en su sentencia) y, paradójicamente, la presencia de inmigración masiva musulmana (muchos catalanes, incluso indepedentistas, empiezan a dudar de que Catalunya pueda hacer frente sola -y sin FFAA del Estado de guarnición en aquella comunidad- al inevitable aumento del radicalismo islámico paralelo al aumento de su presencia demográfica en Catalunya.

Por eso tiene gracia que la pancarta que presidiera la manifestación del sábado solamente mostrara como leyenda: “Som una nació…”, como si eso importara excesivamente hoy. En realidad, en apenas 30 años puede ser, con mucha más seguridad un emirato perteneciente a la umma islámica… logro “histórico” de los Magarall, los Montilla y los Pujol, logro de quienes llevaron la pancarta de la manifestación.

© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Número 3 de El Observatorio Radical

Número 3 de El Observatorio Radical

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Los 300… de la burguesía catalana: Corrupción estructural en la Generalitat

Infokrisis.- Desde hace 150 años hacen y deshacen a su antojo en Catalunya. Son 300 familias ligadas por lazos de parentesco endogámicos que acumulan patrimonio, lo fusionan, a través de matrimonios de sus hijos e hijas y controlan los negocios, la sociedad, la cultura y la política catalana. Ellos construyeron el catalanismo político y ellos lo han gestionado en exclusiva. No se han enterado todavía, pero su ciclo toca a su fin. Su canto del cisne han sido los casos Palau y Pretorio, tras los cuales nada será igual en Catalunya.

Félix Millet era algo más que un estafador (presunto, claro, porque en la Catalunya de la oligarquía todo es presunto a la espera de que el proceso jamás se celebre) especializado en desviar fondos del Palau de la Música a sus cuentas de gastos personales hasta más allá de lo grotesco y mezquino. Félix Millet era sobre todo “un patriota catalán”, penúltimo vástago de un linaje decimonónico vinculado a los negocios y al catalanismo político. Su modo de actuar denota una sensación de impunidad absoluta. Desde  2002 la Sindicatura de Comptes (el equivalente catalán del Tribunal de Cuentas) detectó anormalidades, las cuales no impidió que la Generalitat y otras instituciones condecoraran y honraran a Millet.

El despacho de este “prócer catalán” en el Palau era frecuentemente visitado por los grandes nombres de la sociedad y de los negocios locales. No iban allí para pedir favores o recomendaciones sino para dar dinero. Y es raro, porque Millet, habitualmente era quien les llamaba y les solicitaba donaciones. Su orgullo y soberbia llegaban hasta el punto de no desplazarse a la oficina de los que sableaba, sino que los citaba en la suya seguramente para jugar en terreno propio.

Esbozo histórico: hacia una “música nacional de Catalunya”

Félix Millet llevaba treinta años al frente del Palau de la Música. La música le importaba, literalmente, un pepino, pero el lugar, en tanto que uno de los centros históricos de relaciones entre la oligarquía catalana desde principios del siglo XX, era una institución que permitía conmover a los patricios de las 300 familias de la alta burguesía y obtener de ellos jugosas donaciones. Desde que el Conde de Güell, en el último tercio del siglo XIX, financiaba de su bolsillo todas las actividades catalanistas, existía en esos círculos “ilustrados” la noción de crear una “música nacional de Catalunya”. El Gran Teatro del Liceo no parecía el lugar más adecuado para ello.

Las óperas wagnerianas, al decir de aquella generación catalanista, eran “paganas” y, en cualquier caso, poco católicas y nada catalanas. Sin embargo, era lo que los amantes de la música exigían en aquella época. El wagnerianismo penetró profundamente en los gustos de la aristocracia económica del Liceo de la misma forma que las masas corales se habían extendido entre las clases populares gracias a la obra de Anselm Clavé, francmasón y socialista utópico. Clavé se había inspirado en el libro Viaje a Icaria, de Etienne Cabet (uno de los padres del comunismo utópico cuyo pensamiento logró penetrar profundamente en los círculos revolucionarios barceloneses). Cabet contaba que en su sociedad ideal icariana los obreros irían cantando al trabajo y trabajarían cantando coralmente para establecer vínculos fraternos entre todos ellos. Anselm Clavé llevó esta idea a la práctica y, desde entonces, las masas corales siempre han tenido cierta raigambre popular en Barcelona. Pero el Conde de Güell no estaba cómodo ni con las óperas wagnerianas seguidas por la alta burguesía, ni con las masas corales que atraían a las clases populares frecuentemente impregnadas del naciente socialismo. En efecto, ni en unas ni en otras se encontraba ese carácter catalanista que tanto ansiaba. De ahí que propusiera la construcción de una “música nacional de Catalunya” y para ello estuviera dispuesto a poner sobre la mesa sus ingentes y casi ilimitados fondos.

Güell fracaso a la hora de crear una “ópera nacional catalana” capaz de rivalizar con el wagnerianismo. Aprovechando que el mecenas tenía grandes propiedades en las costas del Garraf, un músico que formaba parte del entorno de los Güell, García Robles, decidió dedicar una ópera peripatética a esta comarca. La ópera se llamó “Garraf” y sería difícil decidir si la música compuesta por García Robles era lo peor o lo farragoso del texto escrito por el poeta Ramón Picó i Campañas, secretario personal del Conde de Güell, deslucía más la obra… Robles, por cierto, escribió para el Orfeón Catalán un “Himno a la Bandera Catalana” y la trilogía “Catalonia” evidenciando que hacía todo lo que podía para satisfacer al mecenas.

Más fortuna tuvo el Orfeón Catalán, sociedad coral fundada en 1891, surgido de las masas corales de Clavé “catalanizadas”. El Orfeón fue fundado por Lluís Millet i Pagés y para darle una sede social se construyó el Palau de la Música Catalana cuyo sobrino-nieto saqueó en los últimos 30 años. En Catalunya se dice que los padres crean las empresas, los hijos las expanden y los nietos las destruyen… Con algunas diferencias, más o menos, esto fue lo que ocurrió en el Palau de la Música

Félix Millet padre, hombre clave del catalanismo político de postguerra

Tenía algo de razón Félix Millet cuando consideraba el Palau de la Música y el Orfeón Catalán como una especie de jardín familiar. Si Lluís Millet y Pagés (1867-1943) fundó estas instituciones con la única intención de reforzar el catalanismo político y su intención de “construcción de una música nacional de Catalunya”, fue el arquitecto Domenec i Montaner (otro catalanista que, naturalmente, proponía la creación de una “arquitectura nacional de Catalunya”… de la que él, Gaudí  y Puig i Cadafalch serían sus máximos exponentes) llevó a cabo el proyecto que se inauguró en 1908. Las 300 familias encabezadas por Güell financiaron el edificio que siempre destacó por su excelente sonoridad y la discutible calidad estética de los exteriores.

Félix Millet i Maristany (1903-1967), sobrino del fundador se crió entre el ambiente catalanista del Palau y los jesuitas de Caspe que no lograron hacer carrera del zagal. Éste optó como toda la alta burguesía catalana de la época, por la política de las fusiones familiares que entrañaban también fusiones económicas, y casó con la “pubilla” (hija mayor de una familia, destinada a recibir la herencia) de la familia Tusell, clan de industriales, entre cuyos negocios figuraba una agencia de seguros al frente de la cual fue colocado el papá del protagonista del “Caso Palau”.

En esa época, prácticamente todo el nacionalismo catalán era, como el vasco, católico y Félix Millet padre, siguiendo órdenes del obispado de Barcelona creó a sus expensas la Federació de Joves Cristians de Catalunya (FEJOC) en 1931 y pocas semanas después, de Unió Democrática de Catalunya. Al estallar la Guerra Civil, la FEJOC sufrió 400 bajas la mayoría asesinados por la FAI. Los Millet lograron escapar hasta la Italia fascista en donde papa Félix se hizo cargo de una empresa de seguros italiana que en plena guerra instaló en la Sevilla de Queipo de Llano. Pero Félix Millet hizo algo más en los últimos meses de guerra, mientas gente de su edad daba la vida en los frentes: hizo negocios.

Con los dineros obtenidos compró la Compañía Hispano-Americana de Seguros y Reaseguros, empresa que trabajaba con el gobierno fascista italiano durante la primera fase de la II Guerra Mundial. Las empresas vetadas por los aliados por estar vinculados visiblemente a la Italia fascista eran sustituidas por una tapadera, la compañía de Félix Millet. Eso le permitió amasar una gran fortuna y comprar el Banco Popular de Previsión a través del cual trabajaría luego con el poderoso sector bancario del Opus Dei. Por si esto fuera poco, la compañía italiana para la que había trabajado, en agradecimiento a los servicios prestados le regaló el 25% de acciones del Banco Vitalicio. Entre este pequeño holding bancario y los seguros, Millet se convirtió en una de las grandes fortunas de la Catalunya de postguerra y como tal participó en grandes negocios en la Europa destrozada que surgió de la II Guerra Mundial. Sus negocios de seguros abarcaron todos los países de Europa Occidental incluyendo Alemania, Francia e Italia y llevando sus tentáculos a la por entonces próspera República Argentina.

En 1941 impulsó la renovación de los Jocs Florals y financió la creación de la Sociedad Benéfica Minerva que ayudaba económicamente a los intelectuales catalanistas en el exilio que deseaban volver. En 1947 tuvo lugar un hecho cuya importancia generalmente no se valora en su justa medida. El catalanismo empezó su reconstrucción. Esta no se hizo a través de movimientos políticos, sino mediante iniciativas religiosas y culturales. El mejor prosista en lengua catalana, Josep Pla, había dado la idea de reeditar las obras de Verdaguer (a partir de 1940 ya se publicaron sin el más mínimo problema con la censura obras escritas en catalán… de autores católicos). Otros, como mucha más fe católica que Plá, siguieron por esta vía en 1945, cuando el abad benedictino de Montserrat (Aureli Escarré) empezó a preparar las Fiestas de la Entronización de la Virgen de Montserrat junto a Félix Millet i Maristany. La idea, en principio, no era mala: se trataba de “reconciliar” a los catalanes que habían combatido en ambos bandos.
Ibáñez Escofet en su libro “La Memòria és un gran cementiri” recuerda que fue allí en donde por primera vez emergieron los nombres de Ainaud de Lasarte (historiador, luego diputado de CiU), Joan Raventós (luego líder del PSC), Josep Benet (luego líder del PSUC y profesor particular de los hijos de Félix Millet) o el propio Jordi Pujol. El acto es considerado por la historiografía catalanista como el punto de arranque del movimiento que todavía en esa época estaba íntimamente vinculado a las esferas eclesiásticas.

Pero Félix Millet i Maristany participaría en otras dos iniciativas importantes para la reconstrucción del catalanismo político: la creación del Ómnium Cultural (1961) de la que fue primer presidente y en la fundación de Banca Catalana que asumió la financiación del catalanismo. Por lo demás, a partir de 1951, asumió también la presidencia del Orfeón Catalán que ya empezaba a ser una “empresa familiar” de los Millet. A pesar de sus gigantescos recursos, ninguno de los Millet destacó como “líder político”. Cuando se producen los “hechos del Palau”.

En efecto, el 19 de mayo de 1960, cuando se conmemoraba el centenario del nacimiento del poeta Joan Maragall. Una parte de los asistentes cantó el Cant de la Senyera (composición de Lluís Millet sobre un poema de Joan Maragall, compuesta como himno del Orfeón Catalán) en presencia de varios ministros de Franco. Resultaron detenidos los organizadores y sometidos a consejo de guerra, entre ellos Jordi Pujol (que siempre negó responsabilidad en los hechos). El episodio tuvo lugar precisamente en el Palau de la Música. A partir de ese momento, Pujol se convierte en el centro del catalanismo político de postguerra cuyo periplo durará hasta 2003 cuando no se presente de nuevo como candidato a la presidencia de la Generalitat.

El último Millet

Fèlix María Millet i Tusell era hijo de Fèlix Millet i Maristany. Mientras sus hermanos mayores se dedicaron a ampliar la fortuna familiar al frente del holding bancario (el Vitalicio y el Hispano; y el mayor, Salvador llegará a presidente de La Caixa entre 1980 y 1987), Fèlix fue enviado por la familia a Guinea Ecuatorial cuyo único negocio era el plátano y el cacao. Acabada la aventura africana tras la descolonización, en 1974, participó con otros dos nombres ilustres del catalanismo político, Josep Trias de Bes (militante del PSUC en los 60, pasado al socialismo catalanista en 1973, luego al partido pujolista CDC desde 1976, en 1995 al PP y desde 2009 en UPyD… lo cual no fue obstáculo para que firmara el Manifiesto del Sí al Nou Estatut) y Joaquím Molins (pasado del Centre Catalá en 1976, a UCD en 1979, luego en 1981 a CDC ocupando distintos cargos hasta que se retiró en 2001) en Renta Inmobiliaria Catalana fundada por los hermanos Baquer i Miró (otros apellidos catalanes ilustres). La cosa fue bien hasta que empezaron los problemas. Fèlix Millet acabó quince días en la Cárcel Modelo acusado de estafa y condenado luego por “impudencia” que “facilitó un delito de falsedad”. El País publicó la sentencia el 31 de octubre de 1984. A pesar de que la fiscalía lo solicitó, el tribunal no autorizó el procesamiento de Joaquim Molins y Josep María Trias de Bes, miembro del Consejo de Administración de Renta Catalana. Los perjudicados por la imprudencia de Fèlix Millet y la falsedad de Ignasi Baquer fueron en total 120

Sin embargo desde 1978 fue nombrado presidente del Orfeó Català sustituyendo a otro apellido de “los 300”, Joan Anton Maragall. Éste Maragall, hijo del poeta Joan Maragall y, por tanto, tío del ex presidente de la Generalitat Pasqual Maragall, tiene también una carrera emblemática del camaleonismo de este grupo selecto de familias oligárquicas catalanas: amigo íntimo del alcalde franquista José María de Porcioles, Joan Antón colocará a su sobrino Pascual en el Ayuntamiento –después de que éste formara parte del Front Obrer Catalán y fuera enviado al exilio dorado tras ser desarticulado el grupo-, en la guerra civil había huido a Burgos para ponerse a las órdenes de Franco y trabajar con Eugeni D’Ors –catalanista de derechas como él- y así hasta el inicio de la transición que le coge al frente del Club Catalònia (nacionalistas de derechas.

El mismo año en el que Millet es condenado por el feo asunto de Renta Catalana, se crea la Fundación Orfeó Catalá-Palau de la Música destinada para asegurar la financiación pública a estas instituciones presididas por él. A partir de ese momento se produce la riada de fondos con que la Generalitat obsequia a una de las instituciones que ya han pasado a ser tradicionales en Catalunya y que permitieron ampliar el Palau con unas obras discutibles e innecesarias que, según los expertos, terminarían arruinando la acústica del local.

A lo largo de los 32 años en los que Millet estuvo al frente de la institución, incluso sectores catalanistas –Ernest Lluch, por ejemplo- denunciaron la decadencia de la institución. Paradójicamente, contra más fondos públicos y privados afluían a la entidad, ésta caía en más atonía. Hoy se sabe que los músicos eran becarios y se ignora lo contabilidad real de prácticamente 32 años…

Las 100 familias, las 300 familias, las 400 familias

Al estallar el Caso Palau, la primera reacción del nacionalismo fue asumir una defensa cerrada de “uno de los suyos”. Oriol Pujol, quinto hijo del expresident de la Generalitat negó las acusaciones y salió en defensa de Millet alegando que se trataba de “un nuevo ataque al país”. La Catalunya “que pesa” conocía perfectamente que el Palau de la Música se había convertido en un semillero de contactos y relaciones económicas que nada tenían que ver con la música. Y si se quería participar en esta trama de reparto de contratas y prebendas que pasaban a través de Millet, había que pagar un peaje: financiar el Palau que era como financiar el huerto de Millet, esto es, al propio Millet. La primera reacción de Oriol Pujol supuso la reacción visceral de un miembro de la oligarquía catalana que consideraba que el ataque contra uno de los suyos, era el ataque contra todos. Pero la abundancia de indicios hizo que esa línea de defensa fuera inmediatamente abandonada so peca de aumentar el descrédito de la oligarquía catalana. Las “familias” de la oligarquía recalibraron pronto su estrategia. Mejor dejar caer durante unos meses a Millet para evitar que la opinión pública se fijara en ellos. ¿Quiénes son estas familias oligárquicas?

Carles Carretero, ex conceller de la Generalitat y ex dirigente de ERC, actualmente embarcado en la aventura independentista del Reagrupament junto al presidente del Barça, Joan Laporta, lo dijo muy claramente el pasado otoño: “no queremos una patria empobrecida en la que 400 personas lo deciden todo y lo reparten todo”. Esta alusión a “los 400” parece enigmática sin embargo deriva de una frase pronunciada por Fèlix Millet i Tusell: “Somos unos cuatrocientos y siempre somos los mismos”, citando como lugares de encuentro el Orfeó Català, el Círculo del Liceo, la tribuna del FC Barcelona y La Caixa… No se trata de los “organismos de gobierno” de la sociedad catalana pero sí en donde se relaciona la gente que tiene poder real. Cuando Josep Lluís Núñez quiso ampliar sus relaciones lo hizo en el marco del Barça. Su problema era que sus apellidos carecían de pedigrí catalanista. No era de los 400… Es curioso que Fèlix Millet se incorporara a la candidatura de Núñez, continuara con el siguiente presidente de la entidad, Joan Gaspart incluso a pesar de que se hubiera presentado en la candidatura rival de Bassat O’Ghilvy… Si Millet fue requerido por Núñez se debió solamente a su “pata negra catalanista”…

Sin embargo, en el libro L’oasi català, de Pere Cullell y Andreu Farras se hablaba de las 100 familias que se reparten el poder en Catalunya y Antonio Santamaria en su artículo en El Viejo Topo, alude a “300 familias” de las que dice Vivens Vives que “ya figuraban en el censo de fabricantes de 1829”. ¿En qué quedamos? ¿100, 300 ó 400 apellidos ilustres componen la oligarquía catalana? Poco importa. Habitualmente los apellidos indican hasta qué punto la endogamia ha mezclado a estas familias (300 según Vicent Vives). Por otra parte, no todas las familias oligárquicas han sobrevivido, algunas se han empobrecido, generalmente a causa de los nietos no estaban a la altura de sus padres y optaron por vender patrimonio en los 80, pateárselo en los 90 y vivir penurias en el siglo XXI. Los que han sobrevivido fueron republicanos bajo la república, franquistas durante el franquismo y demócratas de centro-derecha y de centro-izquierda desde la transición y mañana serán lo que haga falta que sean, impulsados por su espíritu camaleónico.

A lo largo de estas últimas décadas, y ya que había que pasar por la “voluntad popular”, su habilidad ha consistido en legitimar su mecanismo de poder utilizando el catalanismo como elemento emotivo y sentimental para obtener el refrendo de las urnas, pero está bastante claro que para ellos “Catalunya” no es más que una proyección para seguir manteniendo su posición hegemónica. Nacionalistas sobre todo, algunos de ellos optaron por el PSC, como forma de socialdemocracia moderada y teñida de un fuerte sentimiento catalanista cuya tarea histórica fue denunciada por el propio Leguina: “esos chicos que eran progres en su juventud y que hoy nos sirven para que los votantes charnegos no se nos salgan del redil”…

La disposición oligárquica de todo este sector llega hasta el absurdo: Sin ir más lejos, el funcionario del cuerpo de interventores de la Generalitat Enric Fernández Ferrer –que entre el 2002 y el 2005 se encargó de fiscalizar las cuentas del Consorci del Palau de la Música– era la pareja sentimental de Gemma Montull, exdirectora financiera del Palau, imputada en la causa e hija de Jordi Montull, mano derecha de Fèlix Millet y administrador del consorcio Orfeó-Palau. Fernández pagó con fondos del Palau obras valoradas en 97.000 euros en una casa propiedad de él y de su pareja en Teià (Maresme)… Éste era el funcionario que debía censurar las cuentas del Palau…

La vergüenza de la familia Millet se llama hoy “Félix Millet i Tusell”. Se ignora la cantidad total que defraudó del Palau de la música. Joaquín Leguina lo cifraba entre 20 y 30 millones de euros… Era, como casi todo en Catalunya –en donde la alta burguesía oligárquica se ha comportado con una completa impunidad desde el Caso Banca Catalana en donde una parte sustancial de los “patas negras catalanes” aparecían- un secreto a voces que la prensa catalana callaba y de la que no venían proliferando anónimos, informaciones, denuncias e investigaciones periodísticas jamás publicadas.

Otros apellidos catalanes ilustres le obsequiaron con la “Creu de Sant Jordi” (que le fue entregada por Jordi Pujol) y la “Clau de la Ciutat” (entregada por Maragall). El juez Solaz lo dejó con cargos pero sin fianza.

Por su parte, Montull –otro apellido “pata negra catalán”- se limitaba, como señaló la prensa, a “exhibir un papelito con algún post-it como remedo de rendición de cuentas, y su jefe prometía con poco entusiasmo y menos intención enviar más información a los pocos que hacían alguna pregunta”. A lo cual seguía siempre una lacrimógena petición de fondos realizada por Millet para mover los corazoncitos de la oligarquía catalana con cuatro frases sobre, sí, sobre la “construcción nacional de Catalunya”. El dinero servía sólo para alimentar el ritmo de vida de los Millet, reformar sus lujosas viviendas, viajar a todo a los mejores destinos con la familia y llenar de billetes su caja fuerte.

Tras el procesamiento de Félix Millet se hizo cargo del Palau, Mariona Carulla, otro nombre destacado de “los 300”, hija de María Font, viuda de Lluís Carulla i Canals (1904-1990). Hijo de una familia de farmacéuticos, Lluís Carulla creó en 1937 la empresa Gallina d’Or que luego se transformaría en Gallina Blanca, actualmente con presencia en 100 países con el nombre de Agrolimen. Carulla, otro de los financiadores del catalanismo en la postguerra, fue uno de los impulsores en 1961 de Òmnium Cultural junto a Fèlix Millet. Hoy, 165 “patronos” y 200 empresas constituyen lo esencial de la financiación del Palau de la Música Catalana, una institución que para siempre quedará ligada a uno de los episodios más bochornosos de la corrupción en España.7

En el fondo, Millet –y con él buena parte de los 300- están convencidos de que Catalunya es su huerto familiar y pueden disponer de él a su antojo. Y la verdad es que han venido haciéndolo en los últimos 100 años.

[recuadros]

Pretoria construido con la misma materia que el Palau

A pocas semanas de la puesta en libertad sin fianza y con cargos de Fèlix Millet estallaba otro escándalo que apuntillaba la pretendida superioridad moral del nacionalismo catalán y derruía su presunto “amor per la terra”, reduciendo a ceniza toda la retórica sobre la “construcción nacional de Catalunya”. El concepto antropológico de “seny” (sensatez, cordura, sabiduría, serenidad en el juicio) catalán, quedaba así mismo pulverizado. La Operación Pretoria, en efecto, llevó a la cárcel a los que habían sido brazos derecho e izquierdo de Pujol durante los veinte años que duró su gestión al frente de la Generalitat: Maciá Alavedra y Lluís Prenafeta, así como a destacados miembros del Partido Socialista.

En efecto, el 27 de octubre, por orden de a Audiencia Nacional se produjo la detención del alcalde de Santa Coloma de Gramanet, Bartomeu Muñoz i Calvet por posibles delitos de asociación ilícita, cohecho, fraude de subvenciones, exacciones ilegales y falsedad en documento público y mercantil… Resultó detenido también el concejal de urbanismo Manuel Dobarco. El daño causado a las arcas públicas en Santa Coloma ascendía según la primera estimación a 18.377.000 euros… no estaba mal para una ciudad en su inmensa mayoría de origen modesto o muy modesto.

Santa Coloma en 1975 tenía 140.000 habitantes, pero en los últimos años, la llegada masiva de inmigración del Tercer Mundo no ha podido compensar el retorno de 20.000 inmigrantes andaluces que llegaron en los años 50-70. Bartomeu Muñoz, alcalde de la localidad, es hijo del último alcalde franquista de la misma población, Blas Muñoz, que amasó unos cuantos millones antes de ser procesado por el Tribunal de Contrabando y Defraudación, tras lo cual entendió que los buenos negocios solamente se hacían a la sombra del poder, ingresando en el Movimiento en 1964. Apoyado por Martín Villa, gobernador de Barcelona, “papá Muñoz” se convirtió en alcalde. En ese momento, era propietario de 500 viviendas en la ciudad, su hijo cobraba los alquileres. Ya como alcalde fue acusado de prácticas usureras, pero misteriosamente –según se dice por presiones del gobernador civil- el caso no prosperó. En 1977, Muñoz hizo lo mismo que otros miles de arribistas municipales: presentarse como candidato de UCD. Perdió por supuesto la alcaldía conservando una poltrona en el ayuntamiento.

Gobernada la ciudad primero por el PSUC y desde 1981 por el PSC que llevó a Manuela de Madre a la alcaldía, luego fue el hijo del propio Muñoz, Bartomeu Muñoz, quien la sustituyó también con la etiqueta “PSC”. Un Muñoz se había acostado como alcalde franquista y otro Muñoz se despertaba como alcalde socialista. Milagros del camaleonismo. Bartomeu Muñoz, alcalde de una ciudad suburbial del cinturón industrial de Barcelona, vivía en las inmediaciones del parqué del Turó, uno de los lugares más exclusivos de la capital catalana. Milagros del populismo socialista. Pero se produjeron más milagros.

La “sociovergencia” es un invento reciente de sectores de PSC partidarios del pacto con CiU para gobernar Catalunya tras las próximas elecciones autonómicas, pero otros ya estaban poniendo en práctica la “sociovergencia” desde hacía más de una década. Era un feo asunto de corrupción…

Cuando abandonaron el poder, los brazos derecho e izquierdo de Pujol, Maciá Alavedra (exconseller de finanzas de Pujol) y Lluís Prenafeta (Secretario de la Presidencia) se dedicaron a “captar presuntamente el dinero negro de la evasión fiscal de la burguesía hacia el paraíso fiscal de la isla de Jersey, fonos que posteriormente eran blanqueados en operaciones urbanísticas en el área metropolitana de Barcelona” (Antonio Santamaría, El Viejo Topo). Algo de esto fue detectado ya en 1997 cuando un diputado socialista, Luís García Sáez (a) “Luigi”, “operaba como mediados y comisionista entre los evasores fiscales, los ayuntamientos socialistas y los promotores inmobiliarios”. Poco después, en 1999, “Luigi” fue expulsado del PSC por otra estafa en obras públicas en Mataró y Olesa en lo que se llamó Caso AGT. Entre otros imputados en este caso (que misteriosamente se archivó) figuraba también Josep María Triginer, líder de la Federación Catalana del PSOE en los años 70. Santa Coloma era uno de los pocos lugares en donde el PSOE tenía una mínima base militantes, la mayoría juvenil y ajena a las otras dos componentes mayoritarias del socialismo catalán (el PSC-R y el PSC-C).

“Luigi” fue diputado nacional por el PSOE-PSC durante 12 años. Otros miembros del PSC fueron imputados con él en la Operación Pretoria demostrando que las “expulsiones” son apenas meros maquillajes cosméticos, pero en absoluto medidas que impliquen el final de los vínculos de un presunto corrupto con sus antiguos camaradas de partido. Entre otros detenidos figuraba también Genis Carbó, ex jefe de Planificación Territorial de la Generalitat y coordinador del Plan Metropolitano de Barcelona, Doris Malfeito, esposa de Alavedra, Antoni Jiménez, concejal socialista de Montcada i Reixac y el ex alcalde del PP de Sant Andreu de Llavaneres.

Lo que emergió de la Operación Pretoria fue una red “transversal” de corrupción que estaba por encima de los fraccionamientos políticos y que abarca a las dos columnas sobre las que se sostiene la política catalana en las últimas décadas: el PSC y CiU. No se trata, contrariamente a lo que alega la versión oficial, de una corrupción coyuntural, sino absolutamente anidada en las estructuras de poder y que ha gozado de completa impunidad. Se trata de una corrupción que afecta a las cúpulas del PSC y de CiU y que no es de ahora, sino que se remonta desde principios de los años 80.

Cuando presuntamente Alavedra y Prenafeta estaban llevan a cabo las actuaciones corruptas que desencadenaron la Operación Pretoria ocho años después, éste último impulsaba en 2001 la Fundación Catalunya Oberta, cuyos estatutos afirman que es: "es una entidad independiente enmarcada en la ideología liberal" que "tiene como objetivos analizar, defender y promover los valores de la sociedad abierta, la libertad, la democracia y la economía de mercado”. Maciá Alavedra era uno de los miembros de esta fundación catalanista y patriótica… Una vez más, el patriotismo se había convertido en la última trinchera de los bribones.

De la omertá al Nou Estatut

En un debate sobre el hundimiento del barrio de El Carmelo el 4 de marzo de 2005 Pasqual Maragall, entonces president de la Generalitat de Catalunya, aseguró en el Parlamente que “el problema de CiU se llama tres por ciento” en una clara y diáfana alusión al cobro de comisiones en la adjudicación de obras. Inmediatamente, Artur Mas, jefe de la oposición y dirigente de CiU reaccionó inmediatamente pidiendo que retirara esta alusión para “no poner en peligro la legislatura y la reforma del Estatut”.

La alusión al “3%” sacudió a la sociedad catalana en un momento en que el hundimiento del barrio de El Carmelo había generado una notable convulsión al saberse que era posible realizar el trazado de los túneles de metro de Barcelona por un procedimiento más seguro y barato. En torno a 3.000 vecinos habían tenido que cambiar de alojamiento y muchos de ellos habían perdido todo su patrimonio y sus recuerdos en el hundimiento de un bloque de viviendas populares. La concesión de las obras del Metro que habían provocado el hundimiento de El Carmelo se había realizado durante el gobierno de CiU. La alusión de Maragall se refería a que el 3% de la adjudicación de contratos en obras públicas revertía en los partidos de gobierno entregado por los beneficiarios de la contrata.

En aquel debate no se entendió bien la velada amenaza pronunciada por Artur Mas: "no olvide que, en los próximos meses, entre PSC y CiU hemos de hacer cosas muy importantes al servicio de este país (...) y para ello es muy necesario que entre ustedes y nosotros siga existiendo un cierto círculo de confianza política, que no es de amistad, de intentar hacer cosas juntos al servicio de nuestro país. Le pediría que no se rompa". Mas se refería a la reforma del Estatut, en cuyo trasfondo lo único que realmente importaba a la clase política catalana era la posibilidad de manejar más fondos que hasta ese momento estaban a cargo del Estado. No es lo mismo un 3% sobre 100 que un 3% sobre 1.000… Mas terminó su velado ataque con estas palabras: “Usted manda la legislatura a hacer puñetas, supongo que es consciente", pidiendo acto seguido que retirara su expresión para “restablecer este mínimo de confianza que el país necesita". Era un grito a favor de la impunidad: yo olvido los muertos en tu armario y tú olvidas a los muertos que tengo albergados en el mío…

Maragall tardó pocos minutos en retirar sus palabras, explicando que "lo hago por una sola razón, que interesa mucho al país, y es que Cataluña tiene de ahora en adelante cosas muy importantes que hacer, y espero de usted y de su grupo que estén en condiciones de cumplir su parte de obligación en los meses que vendrán, en los que se jugará el Estatut de Cataluña, la Constitución Española y, en buena medida, nuestro futuro". Todo era pura retórica: la demanda social de un nuevo Estatuto era cero, literalmente no interesaba a nadie en la sociedad catalana, tan solo había reavivado un poco más la rapacidad de la clase política autonómica.

El rifirrafe parlamentario se prolongó todavía un poco más: "si en algún momento ustedes tienen alguna sospecha de lo que sea- prosiguió Artur Mas- hagan el favor de hacer aquello que se ha de hacer, vayan a los tribunales y presenten las demandas que hagan falta, pero dejen de extender por todas partes la sombra de la sospecha, porque ustedes no lo pueden hacer por trayectoria y no lo han de hacer sobre todo mirando hacia el futuro". Y Maragall dio una nueva vuelta de tuerca: "Ustedes se han sentido atacados por una acusación que de alguna manera ven como verídica, porque si no, no se entendería el tono de su intervención", ha apuntado Maragall, añadiendo luego que “CiU ha roto una regla, que en este Parlament se había respetado siempre, que era el respeto entre diputados y al presidente de la Generalitat, y esto algún día les pasará factura"…

Lo que siguió fue antológico: ningún partido catalanista tuvo el más mínimo interés en crear una comisión parlamentaria que investigara la misteriosa alusión al 3% que había generado la reacción desproporcionada de Mas. El tema se enterró primero en el Parlament y posteriormente en los medios de comunicación catalana.

El resultado de la “crisis del 3%” fue que la clase política catalana cerró filas ante el peligro de quedar evidenciada ante la opinión pública. De ese consenso surgió el acuerdo para avanzar hacia la redacción del “nou Estatut”: tapar las vergüenzas hoy para tener más vergüenzas que repartir mañana…

Cuando casi simultáneamente estallaron en 2009 los Casos Palau y Pretoria quedó evidenciada la responsabilidad de todos los partidos políticos catalanes en la opacidad en el manejo de fondos públicos, la financiación ilegal de estos partidos y los canales de enriquecimiento de la clase político. Y es que un 3% da para mucho y con el Nou Estatut dará para todavía más. Poco importa que los tribunales, ni los censores de cuentas hayan entrado a fondo en esta cuestión, lo que importa es que el electorado catalán lo ha percibido como realidad y en las últimas elecciones municipales de 2007 generaron algo más de un 50% de votos en blanco y nulos y de abstenciones en un municipio de buen nivel cultural y alta participación: la Ciudad Condal de Barcelona.

La oligarquía catalana y su tupida red

Jordi Pujol siempre ha sido un “hombre de país” más que un “hombre de partido”. Sabe perfectamente que los partidos son necesarios solamente para ganar elecciones, pero que se trata de organismos que no representan “opiniones” sino “intereses”. Y, para Pujol, no es bueno que todos los intereses pasen por los partidos. De ahí que tanto durante el franquismo como en la transición siguiera proclamando la “necesidad de hacer país” (expresión popular que los intelectuales nacionalistas siempre han traducido como “construcción nacional de Catalunya”). Y para “hacer país” es preciso renovar las estructuras de las élites económicas. De lo contrario podría aparecer en cualquier caso un avatar del lerrouxismo que durante décadas contuvo la expansión del catalanismo político e incluso le infringió derrotas históricas a principios de siglo.

De ahí que durante los años de poder, Pujol facilitara la creación de un nuevo stablishment político. Para ello facilitó la creación de nuevos think-tanks o bien promovió la renovación de otros, el Círculo de Economía, por ejemplo, de carácter liberal y desde luego mucho menos conservador que el Círculo Ecuestre (fundado en 1856 y cuya misión en los años 80 y 90 fue simplemente la unión entre los catalanes que colaboraron con el franquista –de hecho que impulsaron el franquismo en Catalunya- con los que en la transición se arrimaron al catalanismo político). El Círculo Ecuestre presidido fue presidido durante un tiempo por Manuel Carreras, que era, al mismo tiempo… vicepresidente del Palau de la Música. Otros nuevos think-tanks generados al efecto fueron el Instituto de la Empresa Familiar (impulsado por Leopoldo Rodés, también con vocación artística que le llevó a la presidencia del patronato de la Fundació Macba). El pujolismo (y mucho más que él, la oligarquía catalana que encarnaba) a fin de eternizarse en el poder, articuló las asociaciones más representativas de las distintas familias oligárquicas en el llamado Grupo 16 o G-16.

El 15 de diciembre de 2008, el diario Expansión publicaba un artículo en el que denunciaba que “Los pesos pesados del tejido asociativo se reúnen cada dos meses con el objetivo de debatir sobre las cuestiones que más preocupan a Barcelona”. Se trataba del llamado G-16, que Expansión definía acertadamente como “una especie de sanedrín que reúne a las principales instituciones de la sociedad civil catalana”. La palabra sanedrín es seguramente la que mejor le conviene. Apenas aparece públicamente, “tampoco emite notas de prensa, estudios de opinión ni realiza informes: su máxima es la discreción”. Cada dos meses, los miembros del G-16 se reúnen para “comentar los asuntos que preocupan y afectan a Barcelona y Catalunya”. Allí acuden los presidentes de las dieciséis principales instituciones del ámbito empresarial, deportivo y cultural de Barcelona, desde el Barça al Círculo del Liceo, pasando por el Orfeó Català, el Ateneu Barcelonès, la Cámara de Comercio, el Polo, el Club de Tenis, el Círculo Ecuestre, el Real Automóvil Club, el RCD Español e incluso el Centre Excursionista de Catalunya.

Solamente pueden asistir los presidentes de las dieciséis entidades miembros del Grupo, que no pueden delegar su representación. Discrección y reserva, casi clandestinidad, son los pilares de su funcionamiento. Las comidas –añadía Expansión- nunca tienen lugar en un restaurante, sino en las sedes o instalaciones de las distintas entidades. El calendario de encuentros se intenta que coincida con eventos organizados por los propios socios del G-16: “Por ejemplo, es habitual reunirse en el Club de Tenis Barcelona con motivo del Trofeo Conde de Godó. Otra cita tradicional es el concurso de saltos que organiza el Real Club de Polo”.

Su impulsor a principios de los 80 era Francisco Mas Sardà miembro de una conocida familia de banqueros, que entonces presidía el Círculo del Liceo, el cual concibió la idea de reunir con periodicidad a las principales instituciones de la sociedad civil. Le sucedió como impulsor Alfredo Molinas –presidente de Fomento del Trabajo, la patronal catalana– quiso continuar con la idea que amplió el grupo a once miembros y luego a dieciséis. Entre otros participan los presidentes del FC Barcelona y del RCD Español, Joan Laporta y Sánchez Llibre. Uno de los miembros del G-16 era, por supuesto Félix Millet.

Camaleonismo político en Catalunya de ayer a hoy

Algunos se sorprenderán al conocer las relaciones que unían a Millet y José María Aznar. Los Millet, siempre dispuestos a practicar el camaleonismo político no han dudado nunca en aproximarse a quien manda en cada momento, evidenciando que el nacionalismo catalán sistemáticamente antepone sus intereses a los ideales patrióticos. Durante su segunda legislatura, Aznar conoció durante una visita al Palau de la Música a Fèlix Millet. Este primer encuentro tuvo como consecuencia la entrada del Ministerio de Cultura en el Consorcio del Palau, dato importante porque hasta ese momento la entidad solamente había sido gestionada por catalanes. La cosa se entiende mejor si tenemos en cuenta que Millet se las arregló para que el presupuesto de reforma del Palau se elevara de 9 millones de euros a 24, una parte importante de cuyo coste fue asumido por el Estado Español. En contrapartida, Millet se integró en la FAES, la fundación presidida por José María Aznar tras la derrota del PP en 2004… Cuando estalló el Caso Palau,
FAES hizo pública una nota en la que afirmaba que “prescindieron de Fèlix Millet como miembro del Consejo Asesor del Instituto Catalunya Futur-FAES porque su implicación fue cero".

Como siempre la alta burguesía catalana antepone los intereses a los valores, incluidos al catalanismo mismo. Cuando el Conde de Güell vio que la agitación obrera en Barcelona era de tal magnitud que solamente el Ejército Español podía salvar sus intereses, atenuó su “nacionalismo” y sus herederos llegaron a regalar la casa de los Güell a Alfonso XIII para mejorar las relaciones. Esa casa era el Palacio de Pedralbes en donde residía Franco durante sus visitas a Barcelona. Antes, eso sí, los Güell destrozaron una pila de mármol en la que caía el agua de una fuente diseñada por Gaudí en el jardín de la mansión. Los años hicieron que la maleza cubriera los restos de esa fuente y que, destrozada, fuera encontrada a finales de los años 60: aun destrozada se podía percibir que estaba adornada con las cuatro barras catalanas, los Güell se habían preocupado de desfigurarla no fuera a ser que lo monarquía y el ejército que debían salvar sus intereses se lo tomaran a mal… El camaleonismo político de la alta burguesía catalana no es nuevo.

En los mismos años en los que Millet entraba a formar parte del patronato de FAES, recibía en su despacho –se rumorea que por indicación de Artur Mas- a Ángel Colom i Colom, alias “sis ales”, entonces presidente del Partit per l’Independencia, una atrabiliaria formación política escindida de ERC cuando se agotaron las líneas de crédito en esa formación, del que formaba parte también Joan Laporta. El PI había dejado deudas multimillonarias que Millet estaba dispuesto a encontrar a “paganos” que las cubrieran. Desde la derecha españolista hasta la izquierda independentista, Millet estaba por encima de cualquier ideología política y de cualquier patria, y trataba solo de generar una propia red de intereses.

Lo que han demostrado los Casas Palau y Pretoria

-    La existencia de una oligarquía económica en Catalunya.

-    El carácter camaleónico y arribista de esa oligarquía.

-    Su utilización del catalanismo como excusa emotiva y sentimental para ocultar su red de intereses oligárquicos.

-    El carácter institucional y estructural de la corrupción en Catalunya.

-    La transversalidad de la corrupción en Catalunya que ha abarcado desde el PP, FAES, hasta CiU, el PSE, el independentismo.

-    La existencia de redes que centralizan el poder económico de la oligarquía catalana.

-    El carácter subordinado de los partidos políticos catalanes a los intereses de esa oligarquía.

-    El valor “interés” situado por encima del valor “Catalunya” para la oligarquía catalana.

-    La permanencia de estos 300 linajes oligárquicos desde el primer tercio del siglo XIX en los mecanismos de poder.

-    Las razones de la población catalana para inhibirse de los últimos procesos electorales que han registrado niveles de abstención inéditos.

© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Guinea Ecuatorial: Tras una independencia modélica, 42 años de miseria y terror

Infokrisis.- La consideración de Guinea Ecuatorial como “provincia española” no pudo evitar que la ONU impusiera la “descolonización”, así que el gobierno español, para evitar la censura internacional, dio la independencia a este pequeño territorio cuadrangular el 12 de octubre de 1968. En aquel momento Guinea Ecuatorial compartía con Sudáfrica posiciones de cabeza en cabeza por renta per cápita en el continente africano. Lo que vino después, tras el expolio de los españoles, fueron 42 años de terror y miseria o de miseria y terror, que tanto monta… como Teodoro Obiang Ngema y Teodoro Ngema Obiang, más conocido como “Teodorín”, hijo del dictador.

A principios de los años 60, la “colonia”, convertida ya en provincia alcanzó unos estándares de civilización superiores a los de cualquier otro país africano. En 1963 se convocó un referendo que aprobó la autonomía y en 1965 la ONU aprobó una resolución en la que se pedía a España que fijase lo antes posible la fecha para la independencia de Guinea Ecuatorial. Dos años después se iniciaba la Conferencia Constitucional que daría la independencia definitiva en 1968 con el 63% de los votos.

Las cosas empezaron más. Francisco Macías fue elegido presidente y en enero de 1969, el jefe de la oposición, Bonifacio Ondó, resultó asesinado. En marzo de 1969, Macías anunció la existencia de un fantasioso golpe de Estado aprovechando para expulsar a los españoles y asesinar a algunos. Un año después, la selva ya había invadido las explotaciones de cacao y las serrerías habían detenido su actividad. La TV local instalada por los españoles apenas funcionó unos meses; lo mismo ocurrió con otras infraestructuras del país que retrocedió en pocos meses a la edad media. Era el inicio de la dictadura y de la ruina del país.

Dictadura y miseria

En 1972, Macías se autoproclamó “presidente vitalicio”. En pocos meses más de 100.000 personas escaparon de Guinea, otras 50.000 fueron asesinados y 40.000 sentenciadas a trabajos forzados. Las escuelas se clausuraron en 1975 y el culto católico fue abolido en 1978 con la excusa de la exaltación de “la negritud”. Macías dio ejemplo cambiando su nombre por el de Masie Nguema Biyogo Ñegue Ndong… lo que no impidió que el 3 de agosto de 1979 fuera derrocado por su sobrino, Teodoro Obiang Nguema, antiguo alcaide de la prisión de Black Beach. En ese momento la población del país había descendido un tercio de la que tuvo en la independencia y no existía ni un dólar en las arcas del Estado.

El gobierno español de UCD empezó a enviar masivamente “ayuda humanitaria” que siguió llegando durante toda la década siguiente bajo Felipe González. Esta ayuda y el traslado de miles de “cooperantes” españoles, no logró absolutamente ningún resultado. Se perdió en las redes de corrupción locales o en las trenzadas por los “cooperantes”. En 1989, todo seguía como antes. Dos años después, España y Francia, principales dispensadores de dinero pusieron como condición que el régimen se democratizara. Regresaron algunos exiliados… que fueron encarcelados. En 1996, Obiang fuera reelegido con el 98% de los votos. Ese mismo año Mobil-Oil empezó a extraer petróleo en territorio guineano. Hoy, es el tercer productor africano tras Angola y Nigeria.

La cleptocracia en el poder

El petróleo no ha cambiado la miseria guineana, ni el carácter sanguinario de la dictadura, a pesar de que Bush reemprendiera relaciones diplomáticas. El régimen de Obiang practica habitualmente, como la cosa más natural, la tortura, las desapariciones, la falta de libertad de prensa y de libertades políticas.

El 9 de julio de 2009, Human Rights Watch publicó el informe “Well Oilet, Oil and Human Rights in Equatorial Guinea” en el que denunciaba los increíbles niveles de corrupción y las brutalidades que se producían en Guinea Ecuatorial tolerados internacionalmente sólo por el carácter petrolero del país.

Sin embargo, Teodoro Obiang Nguema tiene mala salud. Desde hace años, los círculos europeos bien informados que residen en Guinea aluden constantemente a  sus problemas de próstata. Parece difícil que pueda superar su mandato electoral de siete años para el que fue reelegido con el 96’7% de los votos. Pero si Obiang Nguema está a punto de entonar su canto del cisne, Nguema Obiang, su hijo, alias “Teodorín”, está al quite. ¿Quién dijo que en África los padres nunca consiguen superar a sus hijos? Con 40 años, “Teodorín” ha superado a su padre en quemar dineros públicos en un país asolado por la miseria.

Desde 2005, se sabe de la existencia de “Teodorín” gracias a un artículo publicado por El Mundo. Entonces era Ministro de Medio Ambiente demostrando su “vocación ecologista” gastando un millón de euros sólo en ocio en Sudáfrica, cuando en Guinea Eduatorial la casi totalidad de la población debe vivir con apenas un dólar al día. Al chico le gustan los coches. En Sudáfrica compró un Bentley Arnage negro, un Mulliner color crema de la misma marca y un Lamborghini Murciélago blanco, según informó el diario sudafricano The Star, cuyo valor total superaba el 1.300.000 euros. Durante su última noche en Sudáfrica gastó 1.700 euros sólo en champaña francesa. Por entonces contaba con una casa en Londres, otra en París y otra más en Los Angeles, cada una con un valor de más de tres millones de euros.

La familia Obiang, ocupa más de una docena de cargos ministeriales en el Gobierno. Desde 1995, Teodorín edificó un verdadero imperio económico que abarca desde compañías madereras hasta productoras de música, aerolíneas y emisoras radiofónicas (la única autorizada por su padre le pertenece, naturalmente, Radio Asonga). Desde entonces ya se barajaba que podría ser el sucesor de su padre. Los otros aspirantes a suceder a Obiang Nguema son el hermano de “Teodorín”, Gabriel Mbegha Nguema Lima, ministro de Petróleo, y su tío, el general Armengol Ondo Nguema, consejero de Seguridad Nacional. No es una monarquía, sino una cleptocracia africana.

Teodorín o la locura africana

Hoy, el PIB de Guinea Ecuatorial vuelve a ser uno de los más altos de África (29.883 dólares por habitante), pero, como siempre, el PIB no refleja la situación real del país; para conocerla habrá que recurrir a la renta per cápita. Ninguno de los beneficios producidos por los 400.000 barriles de petróleo extraídos al día llega a la población y todo se reparte entre la familia Obiang. La mayoría de los más de 500.000 habitantes de Guinea Ecuatorial vive con menos de un dólar al día. Solo en el Riggs Bank de Washington, Obiang guardaba más de 600 millones de dólares según datos del FBI.

En 2007, una investigación de la policía francesa demostró que “Teodorín” tenía numerosas cuentas en Barclays, BNP y Paribas a través de la que había gestionado la compra de nuevos vehículos: un Ferrari 550 Maranello, otro Ferrari 512M, dos Maseratis, un Rolls y varios Bugattis, cada uno valorado entre millón y millón y medio de dólares. La automoción le va a la criatura…

Esta cantidad, según la policía francesa procedería del blanqueo de dinero obtenido por malversación de fondos públicos. Tranparency International se presentó como parte civil en la denuncia que fue desestimada por el Tribunal de Apelación de París, seguramente por la situación que Francia aspira a mantener en Guinea. Otras ONGs prosiguieron la ofensiva contra “Teodorín”. Global Witness, por ejemplo, destacó en su informe que el sueldo oficial de “Teodorín” era de 4.000 dólares mensuales que en ningún caso le permitirían acumular las propiedades que mantiene en Francia y en EEUU. En EEUU se han presentado contra él denuncias similares que sistemáticamente no son tenidas en cuenta acaso por el papel de guinea en el suministro de petróleo a los EEUU.

En 2009, “Teodorín” visitó Houston, sede de las grandes compañías petroleras norteamericanas. Para la prensa norteamericana no era el hijo del masacrador de su pueblo, sino el africano que había ligado por la rapera Eve y que había comprado lujosas propiedades en Malibú. Sin embargo, “Teodorín” no debería estar tan tranquilo en EEUU.

En efecto, el Departamento de Justicia norteamericano elaboró un memorándum en septiembre de 2007 demostrando que los ingresos de “Teodorín” procedían de “extorsiones, robo de fondos públicos y otras prácticas corruptas”. En Miami, por su parte, el Departamento de Inmigración precisó que el guineano había llegado a EEUU introduciendo más de un millón de dólares, infracción fiscal penada en ese país con 5 años de prisión. Otra investigación abierta en EEUU aspira a establecer el origen de 35 millones de dólares sospechosos, transferidos a una cuenta del banco Riggs a nombre del Jefe del Estado guineano. Esto no es todo.

Según el FMI (ver Le Monde Diplomatique del mes de febrero de 2010) la familia Obiang tendría 2.000 millones de dólares en bancos comerciales en el extranjeros procedentes del desvío de ingresos del gobierno. “Teodorín” en concreto, entre 2005 y 2006 solamente habría ordenado al Banco de Francia transferir 73 millones de dólares a sus cuentas en EEUU. En EEUU se cree que esas sumas procederían del “impuesto revolucionario” que Somagui Forestal, propiedad de “Teodorín” estableció para la explotación de madera ecuatoguineana.

Lo sorprendente es que preguntado por el Tribunal Supremo de Sudáfrica sobre estos movimientos, “Teodorín” afirmó simplemente que “era una práctica común en Guinea Ecuatorial”, testimonio que no pudo evitar que le fueran embargadas dos villas en Ciudad del Cabo por valor de cinco millones de libras esterlinas por parte de una empresa constructora sudafricana. “Teodorín” declaró que era “normal” que los “ministros creasen sociedades conjuntamente con las empresas adjudicatarias de los contratos públicos”. El problema con “Teodorín” es que, a sus 40 años sigue viendo a Guinea Ecuatorial como la finca de su familia y ni siquiera tiene conciencia del latrocinio que están cometiendo.

El petróleo está en el fondo de la cuestión. Empresas norteamericanas mantienen el control sobre los 2/3 de las reservas petroleras guineanas, Francia controla buena parte del tercio restante empeñado en mantener su presencia en el África francófona (a la que se ha incorporado de facto Guinea Ecuatorial). El  petróleo es lo que permite a los Obiang, padre e hijo, corruptelas de dimensión internacional. Mientras Francia cree que su presencia se verá favorecida por la introducción del “franco CFA”, moneda de curso legal en Guinea desde 1984, y por la enseñanza creciente del francés, los EEUU entran en forma de rodillo con sus multinacionales petroleras, a cambio de impunidad para el gobierno local. Según la revista Forbes, el presidente Obiang es uno de los hombres más ricos del mundo.

No es algo nuevo en África. Lo que sí es triste es que esto esté ocurriendo en una exprovincia española.

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Afganistán: corrupción al límite. Lo que faltaba: ¡El Pentágono paga a los talibán!

Infokrisis.- Ni un soldado más para la guerra absurda de Afganistán. Zapatero ha enviado 500 soldados más a Afganistán, como si el tributo de sangre española derramada en aquella guerra absurda no fuera ya demasiado. No hay justificación posible: nada esencial se dirime en Afganistán para ningún país de la OTAN y mucho menos para España. No menos absurda ha sido la declaración de que España admitirá a cinco presos de Guantánamo (como si en EEUU no hubiera prisiones suficientes…). Pero lo más absurdo de aquella guerra acaba de ser desvelado por Aram Roston, en The Nation: El Pentágono hace llegar dinero a los talibanes. No es raro que aquella guerra permanezca estancada desde hace ocho años.

La Conferencia Internacional de Apoyo a Afganistán celebrada en septiembre de 2009 en París arropó los proyectos del presidente Hamid Karzai para los próximos cinco años y prometió 21.000 millones de dólares en ayudas. En contrapartida reclamó a Kabul más eficacia en su lucha contra la corrupción y transparencia en el gasto de la ayuda. Algo difícil porque la corrupción está anidada en el alma del gobierno Karzai, de los talibanes y del mismo Afganistán.

Cuando los talibanes se asentaron en el poder lograron disminuir la producción de adormideras de las que luego se extrae la heroína, sin embargo, tras la invasión norteamericana la producción fue subiendo hasta alcanzar una cifra record en 2009: más de 10.000 toneladas cultivadas en casi 200.000 hectáreas que, a través de la “ruta de la seda” están llegando a Europa. Pero la corrupción en Afganistán tiene muchos rostros.

El coste de la corrupción

Según la ONU, la corrupción tiene un costo para los afganos de 2.500 millones de dólares al año, no sólo en comercio del opio. La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) precisó que los afganos están más preocupados por los fraudes públicos. No hay campo de la administración de Hamid Karzai en donde la corrupción no haya irrumpido. Según UNODC la corrupción supone un cuarto de la producción económica del país. Lo que no está tan claro es que eso interesa tanto a los afganos.

El dossier de UNODC fue publicado nueve días antes de la conferencia internacional sobre Afganistán realizada el pasado otoño en Londres, en donde se requirió a Karzai para que luchara con más fuerza contra este azote a cambio del envío de más tropas para ayudar a su Gobierno a luchar contra insurgentes talibanes. Hay que recordar que Karzai fue reelegido presidente del país tras unas elecciones calificadas como “bochornosamente fraudulentas”.

A finales de año, el periodista Ivan Eland publicó un informe en el que destacaba que uno de los motivos por el cual la mayor parte de las campañas de contrainsurgencia fallan es que “son llevadas a cabo por ocupantes extranjeros que desconocen la cultura del país invadido”. En efecto, según Eland “Hay dos cosas a las que los afganos se han acostumbrado en los últimos 200 años: las guerras causadas por ocupantes extranjeros y la corrupción de sus propios gobernantes. El impacto de la elección fraudulenta, como un ejemplo de esto último, probablemente no haya desilusionado a los afganos tanto como lo ha hecho con los occidentales”, y añadía más adelante: “Esto es así porque en la cultura afgana, las elecciones y el gobierno de la mayoría de todos modos no tienen mucha legitimidad. La gente en Afganistán por lo general resuelve sus problemas políticos convocando a los líderes tribales y señores de la guerra a una gran asamblea llamada loya jirga. En lugar de que impere el gobierno de la mayoría, se construye un consenso”.

En realidad, lo que es considerado corrupto en los países occidentales allí es apenas “una sana diversión en Afganistán”. La brecha entre la cultura afgana y la accidental es tal que, para Eland: “En Occidente, para calmar nuestras conciencias, nuestros dirigentes disfrazan a la lucha por el botín, el territorio, la influencia o el interés nacional en términos de elevados principios nacionales (el mantenimiento de la paz, la edificación de naciones, la propagación de la democracia, etc.), y entonces la gente comienza a creer realmente todas esas pamplinas. En Afganistán, los combatientes que cambian de bando por dinero pueden parecer corruptos a los ojos occidentales, pero puede que sean más honestos con sigo mismos que los occidentales”.

Cuando el Pentágono paga a los talibanes

Pero ni la corrupción inherente al primer país productor de adormideras necesarias para fabricar heroína, ni la particular estructura tribal de la sociedad afgana bastan para explicar el porqué el Pentágono está haciendo llegar directamente dinero a los talibanes, tal como ha demostrado ampliamente el periodista norteamericano Aram Roston, en un artículo publicado recientemente en The Nation.

Roston se limitó a transcribir en la prensa norteamericana un secreto a voces en Afganistán y en las esferas del Pentágono: como se sabe, el ejército norteamericano ha privatizado algunos servicios de avituallamiento de sus tropas en puestos avanzados (esto es, en prácticamente todo el país…). El Pentágono paga a compañías privadas de transporte para que hagan llegar desde papel higiénico hasta municiones a las unidades distribuidas en territorio afgano. Estas compañías se limitan a pagar a los líderes tribales alineados con los talibán para que no ataquen los convoys. Aquellas compañías que se niegan a pagar –hasta ahora sólo una, Four Horsemen International– han sufrido bajas en prácticamente todos sus servicios… De esta manera se calcula que aproximadamente el 10% del dinero del Pentágono que va aparar a las compañías de transporte, se utiliza para combatir a los propios soldados norteamericanos.

Roston realizó un estudio pormenorizado de estas compañías, algunas de las cuales están vinculadas a la familia Karzai como el Grupo Watan Risk Management propiedad de Rashid Popal, primo del presidente. La ruta que controla Watan Risk, de Kabul a Kandahar, es la más jugosa y la mejor remunerada. Roston escribe: “[esta ruta] es un verdadero carnaval de personajes estrafalarios y relaciones dudosas, en el que antiguos funcionarios de la CIA y exoficiales del ejército se dan la mano con antiguos talibanes y muyahidines para recibir fondos del gobierno de los EEUU gracias al conflicto armado”.

La estructura tribal de Afganistán favorece este modelo de corrupción. Cada líder tribal controla una zona del país y si un convoy de aprovisionamiento de tropas quiere pasar por ahí, deberá pagar el peaje, de lo contrario será atacado a distancia con lanzagranadas RPG y ametralladoras de PKM. Si tenemos en cuenta que la seguridad privada que protege estos convoys sólo tiene autorización para defenderlos con los clásicos AK–47, se verá que quien no paga se arriesga a que su convoy no llegue a destino.

Las mismas fuentes del gobierno afgano entrevistadas por The Nation reconocieron que parte de los ingresos del talibán procede de esta fuente de financiación. En Afganistán en un secreto a voces, lo saben todos y lo sorprendente es que una información así no puede haber escapado a la eficacia de los agentes del CNI allí destacados. Sin embargo, ni Zapatero ni la Chacón se han hecho eco de estas informaciones.

Una urgencia: repatriación de tropas

Esta es la guerra a la que  Zapatero ha enviado a 500 soldados españoles. No solamente aquella guerra absurda no es nuestra guerra –y seguirá sin serlo a pesar de que cerca de 200 soldados españoles hayan muerto ya– sino que es una guerra absurda.

El Coronel David Haight, jefe de la Tercera Brigada de la Décima División de Montaña dijo a Roston: “El soldado norteamericano que hay en mí se siente asqueado por estas prácticas que esencialmente consisten en pagar al enemigo y decirlo: Déjame tranquilo”…

Al parecer, ni Zapatero ni la Chacón se sienten asqueados. Mienten cuando dicen que “estamos obligados” a enviar tropas. No lo estamos: si estamos obligados a algo es a convencer a otros países europeos de que retiren sus tropas. Mienten cuando dicen que “estamos combatiendo al terrorismo internacional”, por ética, por moral y por geopolítica. Nuestros soldados están combatiendo a bandas de cabreros y agricultores, estructurados tribalmente, que han hecho de la guerra un modus vivendi. Mienten cuando hablan de “misión de paz”. Nuestros soldados están allí con misiones propias de un conflicto armado a pesar de que ni siquiera su instigador –los EEUU– son capaces de mantener con la mínima seriedad que requiere una guerra.

Por eso es urgente la repatriación de las tropas allí destacadas. ¡Ni un soldado para guerra absurda de Afganistán! ¡Ni un soldado español para una guerra que no afecta a la seguridad ni a los intereses nacionales de España!

[Recuadro]

El dinero mueve la guerra

A lo largo del 2009, el Pentágono ha pagado a las seis compañías de transporte que abastecen a las tropas norteamericanas 2.200 millones de dólares. Si un 10% de esa cantidad llega a los talibán estaremos hablando de 220 millones de dólares. Una mina de oro para los transportistas, para los talibanes y para el gobierno Karzai. Por cada camión que llega hasta las avanzadillas, las compañías pagan 800 dólares y si trasladan combustible la cantidad varía pero puede llegar a los 1.300 dólares. Solamente la empresa Watan recibe mensualmente por sus servicios 500.000 dólares. Buena parte de los contratos de transporte van a parar a hijos y familiares de altos cargos de la administración Karzai.

Cada señor de la guerra local y cada banda talibán tienen “su compañía de seguridad favorita” con la que ha logrado establecer relaciones estables. Se ha demostrado que una de las compañías, la Afghan International Trucking paga cada mes 20.000 dólares en concepto de soborno a un funcionario militar encargado de las contrataciones. La AIT está dirigida por un sobrino del “general” Baba Jan, antiguo comandante de la Alianza del Norte que desde antes de la invasión trabajaba ya para los norteamericanos.

¿Quién paga al talibán? Todos. Aram Roston recabó el testimonio de un directivo de una firma privada de seguridad norteamericana que trabaja en Afganistán: “El gobierno es tan débil que todo el mundo está pagando al Talibán”. Cuando se paga a un “señor de la guerra” que controla un sector, se limita a poner a sus hombres al frente del convoy para que si éste tiene que atravesar una zona que no esté bajo su control, sea respetado. Luego reparten ganancias. El asesor de seguridad entrevistado por Roston explicó que los talibanes colocan dos vehículos, uno delante y otro detrás del convoy. Asunto resuelto: “De otra manera no se puede trabajar. Es imposible”, añadió. ¿Cuántos soldados españoles habrán muerto víctimas de armas compradas con dinero del Pentágono?

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UPyD, el partido de Rosa. En busca de la bisagra electoral

Infokrisis.- La socialdemocracia ha controlado durante 50 años en Europa (y durante 25 años en España) el espacio de centro-izquierda. Y lo ha hecho en solitario. Es un espacio inmenso que, frecuentemente, ha abarcado mas del 30% del cuerpo electoral. Pero hoy su declive es innegable y la cuestión estriba en quién lo sustituirá. No es raro que abunden las “novias” más inesperadas, todas ellas tentadas por ejercer de suculenta bisagra en el ruedo español. Rosa Díez es una de ellas.

De Rosa Díez se suele decir que es “un político de raza”. Sin embargo, a poco que se examinan sus convicciones se percibe una inmensa vacuidad. Ambiciones muchas, ideas pocas, lo suficiente como para ser la “político más valorada en España” (un 4,08%, por encima de ZP con un 3,98 y de Rajoy con un 3,50 en la misma encuesta del CIS). No son precisamente baúles ideológicos los que acompañan a la Díez en su aventura.

Hasta principios del milenio quien asumir un protagonismo propio dentro del PSOE tenía tres opciones: situarse en las proximidades del líder de turno, crear una corriente propia y jugar con estos elementos para presentarse como candidato a la Secretaría General. Ahora todo esto está en trance de cambiar. Dado el actual nivel de desgaste del PSOE siempre queda la posibilidad de escindirse del partido y fundar una agrupación propia que se desmarque de los elementos que han sumido en el desprestigio a la sigla PSOE. Tal es el camino adoptado por Rosa Díez que aspira hoy a ser cabeza de ratón antes que cola de león, en la espera de que el león se empequeñezca y el ratón aumente su peso social en algunas comunidades.

Es lo que se llama partido catch all (literalmente “atrapalotodo”) basado en asumir “lo mejor” de una sigla, renunciando a todo lo que la ha desprestigiado y realizando una búsqueda oportunista de temas que, siguiendo la tradición de las democracias modernas, se reducen a unas cuentas frases, a propuestas superficiales que ni siquiera tienen que ser coherentes unas con otras. Basta que cada una de ellas contente a una bolsa de electores.

Cuando Rosa Díez funda Unión Progreso y Democracia (nombres suficientemente ambiguo en la tradición de los partidos catch all) las ideas básicas son las de “regeneración democrática” que fundamentalmente se presenta en su doble vertiente de lucha contra los nacionalismos y listas abiertas en las elecciones. Eso es todo: un mensaje populista de bajo perfil.

Cuando la Díez colaboraba con el PNV

La ambición y el afán de protagonismo, así como la ausencia de un discurso político coherente y estructurado, son las dos características que han acompañado a la trayectoria política de Rosa Díez. Y estos rasgos no son de ahora sino que la han acompañado siempre. En 2000 aspiró al liderazgo en el PSOE, siendo derrotada ampliamente por Zapatero. Dos años antes había aspirado a encabezar la candidatura socialista en Euskadi, siendo derrotada por Redondo Terreros. En 1999 fue número 1 en la candidatura socialista para las elecciones europeas y en 2004 fue la número 2.

Hoy no se entiende bien porqué se presentó como rival de Nicolás Redondo, si, en realidad, ambos parecían tener las mismas ideas, pero todo es mucho más comprensible si se atienden a las ambiciones personales de la Díez. Esas mismas ambiciones llevaron a la actual “lideresa” antinacionalista a ser entre 1991 y 1998 Consejera de Comercio y Turismo vasco… en un gobierno de colaboración PSE-PNV. Sobre por qué abandonó el cargo hay distintas versiones. El motivo oficial de la ruptura fue el acercamiento entre HB y el PNV (que negociaban el Pacto de Estella). Los tres consejeros socialistas, Rosa Díez entre ellos, presentaron su dimisión. Una versión sostiene que ella fue la primera en presentarla, sin embargo otra mantiene que no estuvo de acuerdo con la decisión de abandonar el Gobierno Vasco. Lo cierto es que no asistió a la reunión de la ejecutiva del PSE para evitar pronunciarse a favor o en contra.

Así pues, Rosa Díez, la enemiga declarada del nacionalismo vasco… colaboró durante una etapa no precisamente corta (siete años) con el PNV e incluso presentó denuncia contra el dibujante Antonio Mingote cuando éste denunció la “campaña de invisibilización de las víctimas del terrorismo” implícita en una de las promociones turísticas de Euskadi que realizó Rosa Díez en el ejercicio de su cargo de consejera.

Tampoco eran aquellos los tiempos en que se solidarizaba públicamente con las víctimas. Debió de producirse el asesinato de Miguel Ángel Blanco para que la sociedad vasca rompiera el cerco de silencio en torno a las víctimas del terrorismo. Y Rosa Díez, percibiendo el cambio de clima, se unió a la nueva tendencia. A partir de ese momento intentaría hacer de las víctimas del terrorismo un trampolín para su personal carrera política.

Si el cambio de actitud de Rosa Díez en relación al nacionalismo se operó cuando el movimiento de protesta contra el terrorismo etarra se convirtió en un movimiento de masas el nacimiento de UPyD coincide con el rechazo de amplísimos sectores de la población ,al “proceso de paz” con ETA abierto por Zapatero.

Rechazo a las prácticas nacionalistas (sin explicar con claridad qué modelo de Estado propone), rechazo al terrorismo etarra (cuando desde 2003 el terrorismo etarra está en desbandada y solo llega hasta donde se lo permiten las fuerzas de seguridad del Estado) y el tema de las listas abiertas, son las únicas propuestas más o menos claras de UPyD. Ahora bien…

Un partido como cualquier otro

En principio, uno estaría tentado en pensar que UPyD es una partido de nuevo cuño que responde mejor a las exigencias de la modernidad que el PP y el PSOE. Pero luego, a medida que se sistematiza el análisis se percibe que se trata de un partido como cualquier otro y especializado como todos en decir una cosa y hacer otra.

La propuesta regeneracionista de listas abiertas y desbloqueadas que UPyD presenta a la sociedad ni siquiera tiene el valor de aplicarla a sí mismo. En efecto, el llamado “Consejo de Dirección” de UPyD (su Comité Ejecutivo) es elegido en los congresos a partir… de listas cerradas y bloqueadas. Frente a la propuesta de Rosa Díez de que ningún político se eternice en el cargo más allá de dos elecciones, Rosa Díez, autotitulada “portavoz de UPyD” y los “coordinadores territoriales” (gente de su confianza) están libres de esta limitación temporal.

Todo en el nuevo partido tiende, mediante artificios estatutarios, a eternizar a Rosa Díez al frente del partido. La “portavocía” junto con los coordinadores territoriales elegidos en listas cerradas y bloqueadas, controla la totalidad del partido.

Esto ha creado hasta ahora los mayores problemas interiores especialmente con antiguos socialistas hartos del dirigismo y de la rigidez propia del PSOE, ganados por las propuestas regeneracionistas de UPyD y que, en la práctica, hace exactamente lo mismo que los partidos a los que critica. En el pasado I Congreso de UPyD, Valia Merino presentó una candidatura alternativa al Consejo de Dirección, siendo a continuación expulsado del mismo. Nada de prácticas democráticas dentro de UPyD: Rosa Díez controla férreamente el partido y los estatutos del mismo han sido ideados para prolongar ese control.

De hecho, la existencia misma de UPyD es significativa. Tanto sus impulsores como la propia Rosa Díez mantuvieron durante un tiempo coqueteos con Ciutadans que, a fin de cuentas, recibía en Catalunya los mismos apoyos que dieron vida el nacimiento de UPyD dos años después. Lo normal hubiera sido que entre ambos partidos hubiera existido un acuerdo. Sin embargo, Rosa Díez se negó a cualquier tipo de entendimiento a pesar de que los puntos de coincidencia entre ambas formaciones eran claros e incluso ambos decían reconocerse en el espacio de centro izquierda “de centro izquierda”.

Apoyo mediático de la derecha

Los líderes políticos hoy no nacen por méritos propios sino gracias al apoyo mediático que reciben. Tal es el caso de Rosa Díez que a partir de su postura discrepante con Zapatero, su oposición a los excesos de su política autonómica y a la política de mano tendida con el terrorismo, empezó a recibir el apoyo de la derecha hasta el punto de que en sus primeros pasos atrajo nichos electorales disconformes con la línea política y con los problemas internos del PP.

Era lógico que así ocurriera: mientras los medios afines al PSOE trataban a Rosa Díez como un peligro para la izquierda o simplemente eludían mencionarla, los de la derecha la apoyaban y reproducían todas sus manifestaciones en un intento, bastante ingenuo por lo demás, de debilitar al PSOE . El carácter de esta promoción mediática hizo que su imagen pública atrajera, al menos en la primera etapa de su desarrollo, más votos del centro-derecha que del centro-izquierda, con lo que Rosa Díez pareció haber dañado más a la propia derecha que a la izquierda.

Este tipo de operaciones realizadas en los laboratorios mediáticos de la derecha, nunca se sabe si van destinados a promover fenómenos nuevos, a realizar un tirón en las ventas (como puede suponer cualquier otra promoción), para generar nuevas fuerzas políticas que animen el aburrido y monótono panorama político español o, simplemente, para condicional la política de la derecha. El caso es que se trata de operaciones siempre arriesgadas y de dudoso futuro. En Catalunya ya fracasó cuando los medios de derechas apoyaron el nacimiento de Ciutadans destinado a robar votos al PSC en el cinturón obrero de Barcelona pero que prácticamente sólo restó votos al PP. Con UPyD las cosas se desarrollarían, al menos en la primera fase, igualmente.

Así se llegó a las elecciones generales de 2008 en las que Rosa Díez arrancó un diputado –ella misma- por Madrid con el 3,76% de los votos en la circunscripción y un 1,19% en todo el país. El resultado se dobló en las elecciones europeas de 2009 obteniendo 450.000 votos y un diputado (Francisco Sosa) que no se integró en ningún grupo parlamentario y figura como “no adscrito”. La suerte no le sonrió ni en las elecciones autonómicas andaluzas y gallegas con el 0’61% y 1’45% de los votos respectivamente), pero, en cambio, 22.000 votos le bastaron para alcanzar un diputado autonómico en las elecciones vascas.

Sin embargo, la situación interior del partido se deterioró extraordinariamente a partir del 29 de marzo de 2009: la rama aragonesa del partido, al tratar las ponencia del I Congreso Nacional, propuso que las listas a para la elección al Consejo de Dirección fueran abiertas. La propuesta resultó rechazada por 85 votos contra 15. La propia Rosa Díez amenazó con abandonar el partido si se aprobaba la propuesta. Este episodio se saldó con varias destituciones y el cese del coordinador regional.

Unos meses después, el 4 de julio, Mikel Buesa, fundador de UPyD, lo abandonaba alegando el “control férreo y autoritario” que ejerce Rosa Díez sobre la formación y atacando al “coordinador de Madrid” al que acusaba de haber “construido un grupo organizado al margen de la dirección nacional en la región madrileña”. Acto seguido Buesa y 39 miembros de UPyD solicitaban la baja por “falta de democracia interna”, por la “instrucción de expedientes injustificados” y, finalmente, por “ausencia de regeneración democrática efectiva y exceso de personalismo”.

En el Congreso del partido celebrado el 20-21 y 22 de noviembre de 2009 asistieron 500 delegados elegidos por voto directo de los afiliados. Las ponencias presentados fueron dos: “organización” y “política” y se eligió un Consejo de Dirección formado por 20 miembros más Rosa Díez como “portavoz”, como se ha dicho, mediantes listas cerradas y bloqueadas. Tras el congreso, un centenar de afiliados –entre ellos, dato importante, la mitad de Consejo Político fundador- abandonaron el partido por el “sesgo totalitario” que había adquirido y por la inexistencia de ningún organismo que controlara al “todopoderoso consejo de dirección”.

Pero todo esto coincidía con una fuerte caída en picado de los apoyos sociales al zapaterismo víctima de la crisis económica y de su escasa capacidad para afrontarla. Así mismo, los distintos casos de corrupción que estallaron entre mediados de 2008 y el otoño de 2009, hicieron que la intención de voto de UPyD remontara especialmente en la Comunidad Autónoma de Madrid en la que es presumible que consiga arañar un parte sustancial de voto socialista.

¿Doctrina? ¿Para qué doctrina?

¿Cuál es el principal activo de UPyD? Rosa Díez. Así pues, la imagen del partido está directa e inseparablemente unido a la de su “lideresa”. A partir de ahí, cualquier examen sobre sus contenidos políticos sobra. UPyD hará lo que Rosa Díez estime oportuno que haga: esto es, lo que convenga a su carrera política personal. Exactamente igual que cualquier otro partido. Rosa Díez que durante toda su carrera política fue socialdemócrata ahora le cuesta definirse en términos doctrinales si esa definición implica perder un sólo voto

¿Sus ideas políticas, eso que antes se llamaba “ideología”? Pocas y tal como hemos sugerido desde el principio, aquellas que convengan a la promoción de su imagen: ¿aborto? Posición ambigua. ¿Laicismo? Manifestado pero no ejercido, especialmente cuando la COPE es uno de sus principales apoyos. ¿Inmersión lingüística? Difícilmente podría criticar hoy lo que aprobó el gobierno vasco cuando ella formaba parte. ¿Inmigración? No sabe, no contesta. Liquidado prácticamente el tema antiterrorista (por desmantelamiento efectivo de ETA y control policial sobre la organización), Rosa Díez recibe sus apoyos especialmente de los desengañados en materia autonómica. Y estos proceden de la derecha tanto como de la izquierda. El principal atractivo de su programa para estos electores es, precisamente el primer punto de su programa: “retorno de las competencias de educación y sanidad de las autonomías al Estado para garantizar la igualdad de todos los españoles ante la prestación de los servicios básicos”.

En este sentido, UPyD sigue en la tradición jacobina del viejo socialismo que siempre consideró a las autonomías y a los partidos nacionalistas como excrecencias pequeño burguesas generadas por las élites económicas regionales.

Es cierto que quienes impulsaron inicialmente UPyD eran antiguos socialistas y progresistas de izquierdas. Entre ellos se encontraba el filósofo Fernando Sabater, Martínez Gorriarán portavoz de !Basta ya!, la tendencia Socialistas en Positivo, el Foro de Ermua con Mikel Buesa y los periodistas y artistas catalanes que habían contribuido al nacimiento de Ciutadans. Pero hoy, muchos de ellos ya están fuera del partido y la ideología de “centro izquierda” apenas es reconocible por el recurso habitual al tópico “progresista”.

Lo que UPyD tiene hoy como pauta doctrina es un conjunto de ambigüedades, calculadas para seguir royendo votos en los caladeros de la izquierda y de la derecha. ¿Para qué? Para servir de soporte electoral a Rosa Díez que es, a la vez el principal activo del partido, pero también su gran riesgo riesgo: si, por algún motivo, se pretende “acabar” con UPyD basta con apuntar las baterías contra Rosa Díez. Erosionada su imagen ante la sociedad, el partido, pura y simplemente, desaparece.

UPyD, lejos de ser una “alternativa” es uno de los muchos aspirantes a jugar como “bisagras”. Más que una propuesta regeneracionista es apenas otro partido que acepta las reglas de juego pactadas en 1978: fuerte proyección mediática de una “figura”, más que propuestas concretas a la sociedad. Rosa Díez, que perdió toda posibilidad de jugar un papel efectivo en el PSOE después de su enfrentamiento con Zapatero en el congreso de 2000, optó por jugar una carta propia y personalizada: ella es UPyD. Sin ella, UPyD es apenas un agregado de buenas voluntades sin proyección mediática y sin un programa con contornos claramente definidos.

Quien haya querido ver en el seno de la izquierda a UPyD como algo parecido a Die Linke de Oskar Lafontaine o a cualquier otro producto surgido de la crisis de la socialdemocracia, se equivoca. Este tema apenas aparece en el discurso de Rosa Díez probablemente porque ni siquiera es consciente del mismo a diferencia de algunos de quienes se sumaron a UPyD y ahora ya están situados fuera del partido ¿Qué es UPyD? Es el partido de Rosa Díez. Nada más. Sólo partiendo de esta única base, un afiliado a UPyD puede sentirse cómodo. Esperar algo más de esta formación parece excesivo.


[Recuadro I]

La gran crisis de la socialdemocracia europea

Socialdemocracia reciclada

Las elecciones europeas de 2009 confirmaron lo que ya se intuía desde principios del milenio, a saber, que la socialdemocracia europea había entrado en crisis. En 2001 eran doce los países europeos gobernados por la socialdemocracia. A principios de 2010 eran solamente cinco, de los que uno, el Reino Unido, ya ha pasado a manos conservadores. En cuanto a los gobiernos de Grecia, Portugal y España tienen las horas contadas a causa de las medidas que se están viendo obligados a adoptar para conjurar la crisis económica. Hacia mediados de 2012, la socialdemocracia prácticamente habrá desaparecido del continente europeo.

Los dirigentes de los partidos socialdemócratas son optimistas. Han vivido situaciones parecidas de pérdida de influencia que han recuperado en los años siguientes. Esto es cierto, pero nunca el descrédito de la socialdemocracia europea ha llegado tan lejos y en tantos países al mismo tiempo. Además se producen otras circunstancias que estaban ausentes en anteriores crisis y que permiten intuir que la socialdemocracia europea está agonizando y puede correr el mismo destino que otras facciones de la izquierda aplastadas por la apisonadora de la historia: radicalismo, anarquismo, estalinismo, comunismo, maoísmo, trotskysmo, de los que no quedan ni los rastros.

En teoría, la contradicción entre derecha e izquierda en las últimas décadas ha sido, en realidad una lucha entre liberalismo y socialdemocracia. Hoy, lo que está en crisis es el sistema económico liberal y, por tanto, su adversario, la socialdemocracia, debería experimentar un ascenso político y sus ideas estarían en boga como remedio a la crisis. Sin embargo no es así, sino todo lo contrario.

A partir del Congreso del SPD alemán en Bad Godesberg (1959) el socialismo alemán renunció al marxismo y se transformó en la socialdemocracia que hemos conocido hasta ahora. Esto implicaba una aceptación del liberalismo económico que, a partir de ahora, asumían como irrenunciable. En las décadas siguientes, con la actitud propia del converso esta postura se fue afianzando hasta el punto de que los socialistas figuraron entre los más ardorosos partidarios de la consecuencia extrema del liberalismo: la globalización.

La pérdida de identidad de la socialdemocracia

Los 50 años que van desde Bad Godesberg hasta la crisis económica actual han supuesto una permanente pérdida de identidad de la socialdemocracia europea. Poco a poco su perfil se ha ido reduciendo hasta que finalmente, en nuestros días, esta tendencia no es más la otra cara de la moneda liberal, la contraria al centro-derecha. Cada una de estas caras se define como negación de la otra hasta el punto de que las elecciones ya no se vota a un candidato concreto por sus méritos, sino por el demérito del otro…

Los grupos que han constituido la base social de la socialdemocracia también han ido cambiando desde una amplia base obrera en los años 60 a las clases medias acomodados a finales de la primera década del milenio autodefinidas como “progresistas”. Estos, evitan solidarizarse con las penalidades de las clases más modestas en tiempos de crisis y prefieren lavarse la conciencia apadrinando a un niño peruano, sumándose a las ONGs más pelegrinas o manifestándose a favor de las energías alternativas. De su pasado “de izquierdas” no queda nada más que el apoyo a algunos temas de escasos calado: la “memoria histórica”, el apoyo al juez Garzón, un laicismo forzado en una sociedad laica y poco más…

A fuerza de ir aceptando las consecuencias extremas del liberalismo, de renunciar al marxismo y de asumir una tenue patina ideológica “progresista”, la socialdemocracia ha renunciado a su propia identidad sin dotarse de otro perfil que fuera fácilmente reconocible. Y así ha ocurrido que cuando ha sobrevenido la “gran crisis”, no hayan estado en condiciones de aportar ninguna respuesta, ni mucho menos de estimular y capitalizar la protesta popular.

Los socialdemócratas se han quedado sin mensaje. Les queda, claro, toda una gama de temas de perfil bajo (violencia doméstica, derechos de los inmigrantes, lucha contra la discriminación, apoyo al feminismo, algunos tópicos ecológicos y solidaridad con el tercer mundo) que importan muy poco al elector en tiempos de crisis. Pero, en realidad, no pueden proponer nada a los jóvenes (que, desde Felipe González en España, disponen solamente de contratos basura y perspectivas de paro, con la imposibilidad de emanciparse de sus padres y de formar una familia o tener hijos), ni a los trabajadores (instalados entre el paro, la competencia desleal que supone la inmigración y la inseguridad laboral), ni mucho menos a las clases medias (machacadas a impuestos y en fase de proletarización). Tal ha sido el precio de ser ganados por el liberalismo: ahora son co-responsables de la gestión del sistema, de los éxitos de ayer y de los fracasos de hoy.

El bofetón de 2009

Hacia principios del milenio la socialdemocracia europea ya daba signos de agotamiento y era evidente que cada vez era “menos socialdemócrata”. La marcha hacia el centro protagonizada por todos los partidos había terminado creando una inmensa zona gris en la que centro-derecha y centro-izquierda apenas se diferenciaban e incluso cada una de ellas mantenía elementos en su interior que bien podrían haber estado en el otro bando (caso de Pimentel ex ministro de Trabajo con el PP o caso de Bono en el caso del PSOE). Por encima de ambos centrismos lo que existía era una aceptación del capitalismo liberal y globalizador.

En 2009, con la impresionante derrota socialdemócrata que evidenciaron las elecciones europeas en el viejo continente, el declive de esta opción era difícil de negar. Hoy solamente gobiernan en cuatro países europeos que perderán inevitablemente en uno o dos años, tras perder el Reino Unido en mayo. Para la socialdemocracia no hay mañana porque ni siquiera en estos momentos la mayoría ha advertido la profundidad de su crisis, ni .quienes lo han hecho (el socialismo francés) saben como salir de ella.

En España el zapaterismo ni siquiera es socialdemocracia sino una mixtura híbrida de humanismo universalista y progresismo de manual dela UNESCO. Incluso es significativo que la sigla PSOE haya desaparecido en beneficio de la sigla ZP. En esta transformación el PSOE ha perdido a sus mentes más lúcidas que se han negado a ponerse al lado de un indigente ideológico y de una nulidad política como Zapatero. ¿Quién sucederá a ZP en 2012? En el PSOE ya no hay líderes políticos, ni mucho menos estadistas, sino apenas un racimo de ambiciosos (Bono, Blanco) o de bobos y bobas planeando sobre el cielo de Babia (Aído, Pajín). Es difícil que con toda esta patulea pueda reconstruirse el socialismo español. De hecho la pregunta correcta es ¿quedara algo del PSOE en 2012?

[Recuadro 2]

Rosa Díez: El síndrome del “gran timonel” y el síndrome de “Ottinger”

La carrera política de Rosa Díez parece discurrir entre dos síndromes poco conocidos pero no menos reales.

Mao Tse Tung era llamado “el Gran Timonel”. Enver Hoxa “el faro del socialismo”. Stalin “el gran líder patriótico”… y así sucesivamente. En la tradición de la izquierda, siempre ha habido un “ayatollah”, un “gran inspirado” o el consabido “amado líder carismático”. Tal es la única tradición de izquierdas que conserva UPyD.

Quienes creen que la izquierda procede de una tradición democrática tienen mucho de ingenuo. Vivimos en la época del “liderismo” (a no confundir con la época del “cesarismo”. La diferencia entre el “líder” y el “césar” es que el primero es un jefe ocasional que goza de buena imagen mediática y el “césar” un estadista enérgico que lleva a su pueblo hasta mucho más allá de donde éste cree que podría llegar solo). Los “líderes” no son más que proyecciones mediáticas realizadas a conveniencia de los medios de comunicación que, por iniciativa propia, o a cuenta de terceros, desencadenan operaciones políticas destinadas a lograr efectos concretos.

La “operación Zapatero” (que incluyó el 11-M verosímilmente), la “operación Obama”, como en su momento la “operación Suárez” no son nuevas, están hechas de la materia con que están hechas las fantasías democráticas de la modernidad: fama mediática, personajes mediocres situados en el centro de la escena por decisión de los poderes fácticos. Nada que no hubiera sido denunciado ya por Guy Debord desde mediados de los años 60 cuando era evidente que las “democracias” se habían convertido en “espectáculo”.

Todo eso explica el que Rosa Díez frecuentemente figure con mejor imagen que cualquier otro político… lo que no implica, paradójicamente, que esa imagen se traduzca necesariamente en votos.

El mal de todo “liderismo” reside en que el personaje central aureolado de fama mediática frecuentemente pierde la perspectiva de sí mismo y de sus limitaciones y aspira siempre a ocupar una centralidad cada vez mayor, muy por encima de sus posibilidades reales, de sus condiciones o de su capacidad. Mientras que el “césar” suele rodearse de asesores y pares de calidad que forman con él una especie de “clase dirigente”, el “líder” actúa según el principio de Peeter sobre los distintos niveles de incompetencia: percibe rápidamente quienes le pueden hacer sombra (o quienes cree que le harán sombra) y los aleja del centro, mientras se rodea de gente aún más mediocre que él para evitar que ninguno de ellos consiga hacerle sombra. Esto explica el por qué Rosa Díez se deshizo de algunos de los fundadores del partido y porque tiene siempre la pluma tan dispuesta para firmar sentencias de expulsión. Tal es la concreción del “síndrome del gran timonel”.

Pero hay otro síndrome aún peor: dar gato por liebre, frase española que no tiene traducción directa en otros idiomas, aunque existe la tendencia a unificar el mismo concepto en el llamado “síndrome de Ottinger”.

Richard Ottinger era un político sin experiencia que se presentó como candidato al senado de los EEUU en 1976. Un perfecto incapaz con modales de proto-yupi. Sus asesores o mostraron como un político joven, seguro de si mismo, enérgico pero dialogante, con conocimiento y empatía con los problemas de la gente, dotado para el arte del gobierno y cuya única intención era servir a sus electores. Nadie dudaba que sería el vencedor hasta que se enfrentó con sus adversarios en un debate televisivo. Allí Ottinger se hundió en la miseria.

No estuvo en condiciones de responder a ninguna pregunta concreta sobre cómo sería su política, ni qué medidas concretas aplicaría una vez llegado al senado. Una cosa es construir mediáticamente a un personaje y otra muy diferente que éste sea capaz de dar la talla. Para que una operación de este tipo tenga éxito es preciso dotar al personaje de contenido. Y en el caso de Ottinger, sus asesores se olvidaron de llenar con contenidos al “líder”. Cuando acabó el debate televisivo, la carrera política de Ottinger acabó también.

Es inevitable recordar a Rosa Díez y sus giros copernicanos en los últimos 15 años. Su discurso siempre ha estado desprovisto de fondo, sus propuestas en positivo apenas son reconocibles, el contenido de UPyD es, por tanto, mínimo, pues si Rosa Díez es apenas una proyección mediática de la prensa de derecha, UPyD es una proyección personalizada de Rosa Díez.

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La Catalunya que deja el tripartito (I). Los referendos de fin de semana

Infokrisis.- Los referendos independentistas confirman que Catalunya seguirá unida al Estado. Los referendos independentistas, paradójicamente, han servido para demostrar el desinterés de la población catalana hacia la secesión del Principat. Hubiera sido difícil hacerlo peor, pero en la Catalunya gerenciada durante siete años por un tripartito, cinco governs y dos Presidents, hubiera sido difícil esperar otra cosa. El problema, de todas formas, es mucho más complejo de cómo se percibe en Madrid.

El 16 de septiembre de 2008, Europa Press reprodujo una información facilitada por el Cercle d’Estudis Sobiranistas (CES) que sostenía que si en ese momento se hubiera celebrado un referéndum de independencia en Catalunya ganaría el “sí” con el apoyo del 55%, mientras que un 45% la rechazaría. El CES así lo afirmó, tras analizar los resultados de “21 encuestas sociológicas y política realizadas desde 1991”, que incluían una pregunta directa sobre la independencia de Cataluña.

El presidente del CES no era otro que el aún vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Alfons López Tena. Tanto Tena como el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Marc Belzunces -que presentó el estudio-- destacaron que una eventual victoria independentista en un hipotético referéndum dependería de los índices participación. Según el CES, la abstención favorecería a los independentistas, que acudirían a votar "en bloque".

Las esperanzas y las realidades

No hay nada peor que confundir los deseos con la realidad. López Tena, prominente miembro de CiU en la comarca de Osona, se convirtió dos años después en el impulsor del referéndum por la independencia de Catalunya. Porque si para algo han servido los referendos independentistas ha sido precisamente para demostrar el desinterés de la población catalana por una perspectiva secesionista. Con más criterio y con sondeos más amplios, la propia Generalitat (compuesta por un partido independentista, ERC, otro en la permanente inopia, ICV, y un tercero específicamente oportunista, PSC) publicó en febrero un sondeo en el que reconocía que apenas un 19% de la población, en el mejor de los casos, se decantaría por una opción secesionista que contemplase una Catalunya vinculada a la Unión Europea.

Pero este sondeo tiene “trampa”. La trampa es precisamente la que ha vuelto a repetirse en el texto de la pregunta en los referendos independentistas. La reproducimos: “¿Está usted de acuerdo en que Catalunya se convierta en un Estado de derecho, independiente, democrático y social, integrado en la Unión Europea?”. ¿A que viene ese interés en mezclar a la Unión Europea en todo este asunto? Es simple: a nadie se le escapa que una Catalunya con 6.000.000 de ciudadanos y 1.250.000 inmigrantes, en fase de desertización industrial, es inviable. No tiene fronteras geopolíticas bien definidas, es deficitaria completamente en materia energética, e incluso, admitiendo la imaginativa encuesta del CES de 2008, prácticamente la mitad del electorado estaría en contra de la independencia. Roto el cordón umbilical con el Estado Español solamente quedaba la vía de la Unión Europea para alimentar al Estado Catalán neonato.

¿Es viable esta perspectiva? Difícilmente: la Unión Europea es, por el momento y mientras no se demuestre lo contrario, una “Unión de Estados Nacionales” tal como se sostiene en el Tratado de Lisboa que confirmó este concepto incluido en el proyecto frustrado de Constitución Europea. Y este es precisamente el problema que encuentran los proyectos de “nuevos estados” que pugnan por surgir aquí y allí en el seno de los Estados de la Unión: aceptar la independencia de uno supondría para la UE abrir una espiral de imitadores que liquidaría, en mayor o menor medida a todos los Estados actuales de la Unión, al menos en su actual configuración. A nadie se le escapa que precisamente los Estados más fuertes de la UE, sus “locomotoras”, Francia y Alemania, no están dispuestos a tolerar un proceso similar.

Y este es el problema para los independentistas de toda Europa, y especialmente de España, que la UE supone una “cláusula de integridad” que blinda en la práctica ante los procesos independentistas.

Referendos ingenuos frente a realidades tozudas

Dentro de este contexto, el esfuerzo independentista catalán está siendo superior a sus fuerzas reales. En el fondo, el independentismo está representado por un eje central, ERC, y una miríada de pequeños grupos, minipartidos y asociaciones culturales subsidiadas con los que ERC tiene un permanente intercambio de “flujos”. En ocasiones, cuando ERC asciende en expectativas de voto, tiende a atraer a estos grupúsculos y cuando desciende su intención de voto, tiende a generar más y más disidencias.

Los resultados de ERC han tenido en los últimos 30 años la evolución de unos dientes de sierra. Ahora le toca las horas bajas y, por tanto, los grupúsculos están en su cenit. En cuanto a CiU mantiene un sector independentista en CDC, no en UDC, y especialmente entre la gente joven… Nada hay de nuevo en esto que reitera lo que siempre ha ocurrido en los últimos 30 años. A la vista de que CiU no puede crecer más hacia su derecha (el PP), tiende a hacerlo hacia su izquierda (ERC) y no es raro, por tanto, que con cierta frecuencia Artur Mas (como antes Pujol) realice alguna declaración soberanista que supongo un aliciente para ese electorado. Tampoco aquí hay grandes novedades en esto.

Sin embargo, en el ambiente independentista existe siempre una permanente actitud de exaltación adrenalínica. En 1987, Terra Lliure y los radicales independentistas estaban convencidos de que “toda Catalunya” les apoyaba y se lanzaron a colocar bombas pensando que la independencia estaba a un paso. ¿Por qué lo hicieron? Porque su círculo de amistades, sus lecturas, todo lo que les enlazaba con la sociedad salían de los medios independentistas o, de alguna manera, estaban vinculados a ellos. En definitiva, si hubo Terra Lliure fue por que el independentismo practicaba la danza de los derviches giróvagos: toda su vida y sus relaciones orbitaban en torno al tema independentista. Esto les deformaba la perspectiva y les hurtaba la percepción objetiva de la realidad. Y en eso siguen.

Desde entonces el independentismo no ha mejorado. Fruto de esa “imaginación viciosa” ha sido la cadena de referendos independentistas que ha logrado redimensionar la naturaleza del independentismo catalán.

A pesar de que en algunas comarcas como Osona, el impulso independentista ha contado con el apoyo de los jerarcas locales de CDC, lo cierto es que, fuera de esa comarca, todo el trabajo de organización y convocatoria ha recaído sobre ERC y su constelación de grupúsculos. Si tenemos en cuenta que la estructura de ERC es fuerte solamente en Girona y relativamente fuerte en algunas comarcas de Barcelona, especialmente en el interior, y sus disidentes carecen de estructura más allá de la local, se percibe claramente lo limitado de la convocatoria y de sus resultados.

¿Qué hace falta saber para votar?

Tal es la pregunta que se plantean los organizadores de los referendos en la portada de su folleto explicativo sobre la consulta. Ellos mismos contestan:

“1) Se votará mediante voto secreto depositado en una urna. Las posibles opciones de voto son SI-NO-BLANCO

2) Podrán votar todas las personas empadronadas en el municipio a partir de los 16 años.

3) Para votar se habrá de acreditar la identidad y la residencia en el municipio del elector, exhibiendo en la mesa electoral el original de alguno de los siguientes documentos:

- Para acreditar la identidad los considerados ciudadanos españoles: DNI o Carné de Conducir.

- Para acreditar la identidad de los extranjeros: los comunitarios, el DNI del país de origen; los no comunitarios residentes el NIE; los extranjeros empadronados sin permiso de residencia, el pasaporte del país de origen.

- Para acreditar la residencia: si consta en el documento identificador la dirección en el municipio queda acreditada. Si no consta una dirección o es de otro municipio, el elector tendrá que acreditar su residencia exhibiendo en la mesa electoral el certificado o el volante de empadronamiento, de fecha posterior a la del documento identificador.”

Pues bien, en estas condiciones para votar se percibe la debilidad de la propia convocatoria: de un lado pueden votar los electores de entre 16 y 18 años. Los independentistas tienen tendencia a pensar que “la juventud está con ellos” y, por tanto, contra más jóvenes sean los electores, esperan que más refuercen el soberanismo… olvidando que esos mismos jóvenes, a medida que van creciendo, tienen tendencia a abandonar ese radicalismo adolescente.

Independentismo e inmigración

En segundo lugar sorprende que los inmigrantes (que, a fin de cuentas no son más que residentes temporales, lo que en Alemania se llama “trabajadores invitados”) tengan derecho a decidir el futuro de Catalunya y no solamente los legales sino también los ilegales empadronados. En estos, los organizadores no hacen más que seguir la directriz de ERC que, en la actualidad puede ser considerado como el “partido más plus”: más independentista y más proinmigracionista, flagrante contradicción producto de las ensoñaciones de Carod-Rovira que considera a la cultura catalana más integradora que cualquier otra de Europa, de manera queque cualquier inmigrante, por el mero hecho de tener contacto con ella, queda transfigurado e integrado.

Los miembros de ERC creen, sin sombra de duda, que la integración de los inmigrantes que no se ha podido realizar satisfactoriamente en lugar alguno de Europa, se realizará casi como por milagro, en la Catalunya independiente. A los inmigrantes islámicos esta posibilidad les seduce realmente: una Catalunya independiente es más fácil de islamizar que incluida dentro de un Estado más grande con amplias zonas en las que no existen islamistas.

¿De dónde ha podido salir esa absurda idea? La ideología humanista y nacionalista de ERC ha hecho que en la mayoría de Ayuntamientos en donde tienen presencia ocupen las concejalías de carácter social… en donde se han podido relacionar con miles de inmigrantes relacionados con cientos de asociaciones que acuden en busca de alguna subvención o subsidios. Es evidente que cuando alguien acude a pedir algo tiende a agradar al interlocutor y eso es lo que han visto los concejales de ERC: inmigrantes sumisos que les siguen la corriente para obtener algo a cambio…

De ahí que se haya producido la paradoja de que el partido político más independentista que, en principio se está tentado de pensar que es el que defiende con mayor ahínco la identidad catalana, sea, finalmente, el que apoye más decididamente a la inmigración que tiende a rebajar precisamente por su mera presencia esa misma identidad.

El inicio del conflicto: Arenys de Munt

El origen de esta tendencia a la convocatoria de referendos de escasa o nula solvencia partido en el mes de julio de 2009 del ayuntamiento de Arenys de Munt. Vecino a Arenys de Mar, situado en la costa, Arenys de Munt es un municipio interior poblado por unos 8.500 habitantes, con un 25% de inmigración real, gobernado por una Agrupación independiente de carácter independentista (AM2000), ERC y la CUP (independentismo radical). Votó el 41% de la población. Si Arenys de Munt saltó a la fama no fue tanto por el referéndum como por la presencia de unos 70 falangistas uniformados como en los años 30 que irrumpieron en la población el mismo día de la consulta.

Una vez se examina la sociología de la población se percibe claramente que el principal problema de Arenys de Munt es la inmigración y, naturalmente, la crisis económica, combinado explosivo que estalló en e mes de marzo cuando se produjeron protestas vecinales ante la posibilidad de que se construyera una mezquita. Sin embargo, los independentistas eligieron esa población para “estrenar” su oleada de referendos.

Así como el referéndum que amenazó con convocar el Lehendakari Ibarretxe con carácter institucional, estos referéndums eran iniciativas surgidas de asociaciones y partidos y jamás ha contado con el apoyo de legalidad alguna. La idea con la que se convocaban era la de que –copiamos del texto de la propia convocatoria- “un buen nivel de participación impulsará la convocatoria de un referéndum nacional de independencia con carácter vinculante reconocido por la comunidad internacional”. Si esa era la intención, los escasos resultados y el bajo seguimiento de la campaña, ha constituido un estrepitoso fracaso.

El PSC procuró pasar de puntillas sobre el asunto de los referendos y vio el cielo abierto con la presencia arcaizante de 75 falangistas uniformados en Arenys, situándose en posición de equidistancia entre los “independentistas radicales” y los “falangistas recalcitrantes”. Los partidos catalanes, salvo el PP, sostenían que la consulta, aunque no fuera “legal” era “legítima” en aras a la libertad de expresión; muchos ayuntamientos –incluso con mayoría socialista- pusieron sus instalaciones y recursos a disposición de los convocantes de la consulta sin preguntarse si era legal facilitar a organizaciones privadas los datos del padrón municipal…

Esto, unido a que en algunos municipio se votó durante una semana, a que en otros no existió ningún tipo de control, y los “observadores” internacionales fehacientes brillaron por su ausencia y, sobre todo, que quienes realizaron el recuento de votos, quienes llevaron la administración de los resultados y los únicos que hicieron campaña fueron los independentistas, restaban los restos de “legitimidad” que pudo tener la consulta en su origen y los pobres resultados sellaban el fracaso de la iniciativa y un paso atrás para el independentismo.

Una participación decreciente

Los resultados de los referendos en diciembre en 167 municipios fueron, con mucho, los más favorables a los independentistas con una participación que apenas llegó al 29%. Para colmo, el resultado de los SÍES, un 94%, recordaba demasiado a las “elecciones a la búlgara” por su unanimidad. En realidad, lo que ocurría es que el 94% de los votantes eran todos los independentistas que podía haber en esos municipios. Particularmente masiva fue la consulta en Osona que, impulsada por López Tena, alcanzó el 47% de participación. Era el techo. En otras zonas como Vilanova i la Geltrú apenas votó el 15% de los electores convocados. Ya desde entonces se empezó a ver que la tendencia general era a la indiferencia en las grandes poblaciones y a la participación relativa en las pequeñas, especialmente en “la montanya”.

Otra nueva oleada de referendos convocados en febrero confirmó esta tendencia, llamando particularmente la atención los malos resultados cosechados en especial en el sur de la provincia de Tarragona en donde la participación fue, literalmente, imperceptible. La participación en los 80 municipios en donde se realizó la consulta fue sensiblemente menor a la de los referendos de diciembre. De las 290.027 personas llamadas a consulta acudió solamente el 21,55%, 6’5 puntos menos que en diciembre. En El Vendrell apenas se llegó a una participación del 8%.

Estos referendos están sirviendo para algo evidente: Catalunya es plural y las comarcas de Tarragona tienen una opinión muy diferente a las de la Montanya catalana (Osona, Bergueda, la Garrotxa, etc.). Rupit y Pruit, separados unos pocos kilómetros en Osona alcanzaron el 71% de participación, cifra récord que seguramente debe mucho a la actividad incansable de López Tena.

La siguiente oleada de referendos tuvo lugar el pasado 25 de abril confirmándose todas estas tendencias, especialmente la tendencia a una menor participación que empezaba a rozar el ridículo. En esta ocasión votaron 212 municipios pero la participación se quedó en el 20% pelado. La participación fue desigual, pero los organizadores cometieron el error de destacar que población mostraban un récord de participación: La Vilella Baixa (Tarragona), situada en el Priorat, votaron 99 personas, el 68% del censo; en Nalec (Lérida), en Urgell, lo hicieron 87 personas, el 96% del censo, y en Iborra (Lérida), en la Segarra, acudieron a las urnas el 90% de los empadronados, 112 votantes... Votaciones máximas en poblaciones minúsculas, cuando en Lliçà de Munt, apenas votó el 12% del censo, en Lérida, el 8%; y en Reus, apenas el 15%. Poblaciones grandes participación pequeña…

De seguir esta tendencia en la próxima oleada de referendos los votantes estarían por debajo del 20%. Y todavía falta el referéndum en Barcelona a celebrar en 2011… ¿Se llegará hasta ahí?

El núcleo del problema catalán

A estas alturas hay pocos observadores que sostengan que el independentismo catalán es un “grave peligro”. No lo era siquiera cuando existía una organización terrorista que mataba (en realidad, “moría” en accidentes con manejo de explosivos, mucho más que “mataba”, cuatro terroristas de Terra Lliure saltaron por los aires y causaron una sola víctima y de manera involuntaria), ni tampoco lo ha sido durante los siete años en los que ERC ha estado gobernando.

Los problemas para Catalunya en estos momentos son la situación real de Catalunya (caracterizado por una mixtura de inmigración masiva, corrupción y crisis económico-social), la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut aprobado en 2007 (si bien es cierto que con una abstención del 50% y con un soporte del 30% del cuerpo electoral real) y lo que se ha llamado “desafección catalana”.

El “nacionalismo español” identificado con Aznar dejó mal recuerdo en Catalunya a causa especialmente de su prepotencia en materia internacional y del insensato alineamiento de Aznar con los proyectos belicistas de George W. Bush. A partir de ese momento los índices de abstención en las distintas consultas electorales fueron en aumento. Tras el aznarato, las esperanzas suscitadas en Catalunya por Zapatero se fueron al traste a causa de su actitud oportunista ante el Estatut (actitud que varió desde el “aprobaré lo aprobado por el Parlament de Catalunya” hasta su “aprobaré la sentencia del Tribunal Constitucional” y más tarde a raíz de la crisis económica y de la incapacidad del zapaterismo para reconocer el problema y actuar en consecuencia.

En otras palabras: los “gobiernos de España” han “fallado” en los últimos 10 años a los ojos de la mayor parte de catalanes. Existe una tendencia inevitable en Catalunya a identificar “España” con la “gestión del gobierno de España”. Si éste falla, lo que se debilita es la idea de España. En el momento actual, la “desafección catalana” consiste en eso precisamente: la crisis económica y social en Catalunya es de tal magnitud, los niveles de corrupción disparados, la inmigración tan absolutamente omnipresente que se tiende a atribuir la responsabilidad de todo esto al “gobierno español” o, directamente, a “España”.

Lo peor es que esta opinión no es del todo descabellada. El gobierno español es en buena medida responsable del caos catalán… Pero también en Catalunya existen responsabilidades. Pero el gobierno de la Generalitat está paralizado en la cuestión del “nou Estatut” desde hace siete años, a partir del momento en que llegó al poder Maragall con hambre de pasar a la historia alcanzando una nueva cota autonómica y apoyándose en… independentistas. A la “desafección catalana” en relación a España se une otra no menos visible: también existe en relación a las autoridades específicamente catalanas como mostró el impresionante índice de abstención, voto nulo y voto en blanco en las pasadas elecciones municipales en la ciudad de Barcelona y a los niveles de abstención (cercanos o superiores al 50%) que se prevén en las próximas elecciones autonómicas de noviembre.

El problema de Catalunya es que ya no se cree en las bondades de “España” y de sus gobiernos (que se consideran como algo ajeno y lejano), pero tampoco en el gobierno autonómico (que cada vez se ve como una banda de corruptos incapaces, sensación aumentada por el caso Millet y la Operación Pretoria).

El problema de Catalunya y de España es, a fin de cuentas, el mismo: la inexistencia de una “misión” y de un “destino”, que hoy ya no se concibe ni en común ni separadamente …

Y, desde luego, el independentismo que quería aportar a Catalunya un “destino independiente” ha fracasado completamente en su intento. Catalunya seguirá unida al resto del Estado, por mucho tiempo, pero sin fe y con indiferencia generalizada mientras la política española esté gobernada por serviles de Bush  y herederos o por inútiles incapaces de comprender las dimensiones de la crisis actual.

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Alicante: la provincia mártir (III de III). El vuelco religioso de una provincia. El drama religioso de Alicante

Infokrisis.- Al vuelco demográfico se une un cambio de signo religioso. Alicante es cada vez menos lo que era –una provincia con mayoría católica- para convertirse en un amasijo de religiones exóticas. Ni siquiera la Iglesia Católica parece consciente de lo que está ocurriendo. Mientras el obispado Orihuela-Alicante multiplica sus iniciativas “interreligiosas”, el número de fieles y de sacerdotes no deja de disminuir. En estas circunstancias, en apenas 20 años, mientras la Iglesia Católica alicantina prácticamente habrá desaparecido, las sectas exóticas, las Iglesias Evangélicas, el islamismo e incluso los grupos satanistas gozarán de buena salud.

Desde hace 30 años no se construyen nuevas iglesias en Alicante y las que hay celebran cada vez menos oficios y están cubiertas por menos titulares. Sin embargo, en la provincia se han construido en los últimos 10 años, 28 mezquitas. Este dato basta por sí mismo para expresar el cambio socio-cultural operado por la inmigración. Combinando su potencia demográfica con sus creencias, el Islam corre el riesgo de desfigurar completamente la identidad tradicional de Alicante en los próximos años.

Las cifras de la tragedia

En 1996 la inmigración representaba el 1’37% de la población y, en buena medida, estaba formada por ciudadanos de la Unión Europea que, por uno u otro motivo (negocios, estudios, residencia habitual, trabajo, jubilados) residían en España. Once años después, la inmigración había superado los 6.000.000 (legales + ilegales + nacionalizados) esto es un 14%.

Hace 30 años, el 82% de la población alicantina se declaraba católico, pero en 2007 el número de practicantes había descendido al 15’5%. Si seguir el papel y las vicisitudes de la Iglesia es importante se debe a que el catolicismo es la religión tradicional de nuestro país. Si la Iglesia desaparece, se pierde algo de lo que ha sido la identidad española en los últimos 1.500 años.

Los viajes de Juan Pablo II a España sirvieron poco para revitalizar el catolicismo español. Las cifras sobre la recepción de sacramentos son desoladoras. En el 2000 se celebraron 284.226 bautismos, lo que supone un 71’8% de los nacidos en España ese año. En 1990 habían sido 350.510, un 86’6%. Las celebraciones de la Primera Comunión han caído a 265.000 en 2000, cuando 10 años antes eran casi 400.000. Las confirmaciones también fueron 50.000 menos en ese tiempo. Las bodas en la Iglesia descendieron del 77’2% al 71’8%.

Y la Iglesia sufre algo peor que la pérdida de fieles: la pérdida de “pastores”. Con unos seminarios vacíos y una edad media del clero superior a los 60 años. En la actualidad solamente cursan estudio en seminarios 1.800 aspirantes al sacerdocio, algo menos que en 1990. En 2002 se ordenaron solamente 50 sacerdotes, cifra completamente insuficiente para cubrir las bajas por jubilación que en 2000 afectaban al 41% de los 20.000 sacerdotes. Veinte años más y el 85% de iglesias se cerrarán por falta de “pastores”.

La inmigración como solución

Desde el año 1996, cuando empezó el fenómeno migratorio, la Iglesia española vio en la inmigración una salida para su problema de subsistencia. Los inmigrantes aportarían a la Iglesia más fieles y más pastores. De hecho, desde los años 80, algunos conventos femeninos españoles se habían visto revitalizados por la llegada de monjas y novicias procedentes de Filipinas. Diez años después empezaron a aumentar los contingentes de monjas llegados de países subsaharianos. Además, la Iglesia española vivía en la ficción de que la inmigración procedente de los países andinos, aparentemente católicos, aportaría más fieles. Y, finalmente, estaba la tarea pastoral realizada sobre la inmigración, directamente o mediante ayudas sociales (a través de Caritas, especialmente).

Pilar Samanes, secretaria general de la Comisión Episcopal de Migraciones explicaba en marzo de 2008: “La Iglesia vive, por encima de todo, las migraciones como una ocasión para vivir la catolicidad, no haciendo parroquias paralelas donde simplemente se coexista, sino buscando el verdadero encuentro”. Y añadía: “En este momento, lo importante es crear auténticas comunidades de fe, donde nadie se sienta extranjero”. En el documento La Iglesia en España y los inmigrantes, aprobado por la X Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, la inmigración se contempla como una “oportunidad y una gracia”, a la vez que indica que “nadie puede permanecer ajeno ni indiferente a un fenómeno de tal envergadura”. Y en esto último, efectivamente, tienen toda la razón. Todo lo demás parece erróneo.

Si la Iglesia ha centuplicado sus esfuerzos de asistencia a favor de la inmigración, esto no se ha traducido en un paralelo aumento ni de las vocaciones, ni de los fieles. Es más, los inmigrantes que se declaran católicos (un 63%) tienen el mismo problema que los católicos autóctonos: son muchos, pero practican pocos. En el caso de los inmigrantes, solamente un 30% de los que se declaran católicos asisten alguna vez al año a algún oficio religioso. Lo cierto es que las comunidades evangélicas (12%), las sectas cristianas (7%) y los islamistas (un 20%) crecen a mucha mayor velocidad… y tienen un grado de compromiso mucho mayor: un 88’5% de los evangélicos y un 70% de los musulmanes asisten regularmente a sus centros de culto.

Sin embargo, Caritas no pregunta a quién ayuda, simplemente concede ayudas de forma completamente desinteresada. Y esto, que inicialmente, se pensaba que podía atraer nuevos fieles a la Iglesia, no ha operado absolutamente ningún beneficio en esa dirección. En 2001 el obispo de Barcelona en su sermón de la Misa del Gallo explicó que por la mañana habían ofrecido una comida de Navidad a los inmigrantes residentes en la ciudad, a la que “habían asistido muchos hermanos inmigrantes”. Luego debió reconocer que a la misa que siguió habían acudido muchos menos. En la Misa del Gallo, en realidad, no había ninguno en una Catedral con 5 o 6.000 fieles.

Jugando en campo contrario

En Alicante llama la atención cómo la iglesia provincial se ha lanzado a jugar en un terreno que no es el suyo. Sin tener en cuenta su debilidad estructural (un 20% de las parroquias de la provincia están hoy sin titular), la Iglesia alicantina ha multiplicado sus celebraciones “ecuménicas”, sumándose a iniciativas surgidas en ambientes no católicos.

El 12 y 13 de mayo de 2007 tuvo lugar en Alicante el III Parlamento de las Religiones convocado por la Red Catalana-Valenciana de Entidades de Diálogo Interreligioso, organizado por la Mesa Interreligiosa de Alicante. El tema era “La Carta de la Tierra y el Compromiso de las Religiones”. La sesión inaugural corrió a cargo de Federico Mayor Zaragoza. El acto concluyó con diversas prácticas devocionales de cada religión

El encuentro había sido organizado por la Mesa Interreligiosa de Alicante, uno de cuyos miembros es la Iglesia Católica a través del obispado de Orihuela-Alicante. Poco antes, el Papa había pronunciado en Ratisbona el fragmento de un discurso del emperador bizantino Manuel II Paleólogo con un erudito persa, cuyo contenido ha sido considerado ofensivo por el mundo musulmán. Los asistentes a las jornadas de Alicante no ahorraron invectivas contra el Papa y el representante católico, el sacerdote Jaume Benaloy recordó que el Papa de Roma "pidió disculpas" e incidió en la "estima profunda" que la Iglesia católica tiene por la comunidad islámica…

Quizás no valga la pena recordar que estos encuentros interreligiosos y concretamente los “parlamentos de las religiones” nacieron en los ambientes universalistas de la UNESCO sustituyendo y suplantando los esfuerzos del ecumenismo surgido a mediados del siglo XX de la mano de Juan XXIII. Si, el papa Juan había limitado el ecumenismo a las iglesias ortodoxa y anglicana, tras la clausura del Vaticano II, en los ambientes universalistas de la UNESCO se propuso un “diálogo interreligioso” ampliado a todas las religiones (e incluso a las sectas ocultistas) tendente a la formación de una “religión mundial” que siguiera a la creación de un “gobierno mundial” protagonizado por la ONU y a una “interculturalidad” promovida desde la propia UNESCO. Éste, definitivamente, no es el terreno de la Iglesia Católica. Ni siquiera asiste como invitado: juega en campo contrario.

La inversión religiosa: el satanismo

Lo sorprendente de la situación religiosa de España es que la pérdida de vigor de la Iglesia Católica no se traduce en la irrupción de un período de racionalismo y positivismo, sino en la proliferación de sectas y de cultos irracionales. Alicante es, en este terreno, una provincia paradigmática: mientras la religión tradicional se va perdiendo, irrumpen los cultos exóticos más alejados de nuestra identidad.

En el curso del XII Congreso Nacional de Psiquiatría celebrado recientemente en Valencia, Leonardo Casis explicó que se estaba produciendo en el mundo occidental un “renacimiento pujante del satanismo” en el que “están influyendo de forma importante las creencias importadas por los inmigrantes”. Y añadía que “la mayor concentración de sectas satánicas de España se encuentra en la Comunidad de Alicante”. Según Casais, este resurgimiento "nos devuelve a épocas de pensamiento mágico y primitivo".

En la provincia de Alicante 5.000 personas estaban vinculadas en 2006 a 40 sectas de distintos tipos. Siete de ellas son satánicos. La gran mayoría se vincula ahora al Islam o a religiones radicales, “muchas de ellas en grupos de tendencia destructiva y radicalizada”, apunta el experto Gabriel Carrión. El Tercer Ojo, Adonais, Hijos de Lucifer o Los adoradores de Seth son sólo algunas de las sectas satánicas con más seguidores en la provincia.

También este experto explica que el auge de la inmigración ha provocado que “una gran parte de las sectas presentes aquí estén vinculadas al Islam, que son muy peligrosas, o a religiones de tipo chamanista o vudú procedentes de África y Suramérica”.

Amnistía Internacional, según publicó la edición digital del diario 20 minutos, la comunidad Valenciana es la tercera autonomía española con más número de sectas (cerca de 200 grupos, 14 de ellos satánicos), mientras que en la provincia alicantina se localizan unos 40, de las que siete adoran al diablo. Para financiarse, “la mayoría de grupos satánicos trafica con drogas y mujeres. Y practican ritos sexuales aberrantes. Muchas están en Las Marinas”, indica Carrión.

La desarticulación de una secta más reciente en la provincia se remonta a junio de este año, cuando la Guardia Civil detuvo a cinco personas en Llíber (Marina Alta, Alicante), miembros de una comunidad espiritual conocida como colectivo AMBA, que usaba la meditación de tapadera. Fuentes del caso afirmaron que se trataba de una secta de carácter destructivo. Un año antes, en Benimantell, la Guardia Civil había desmantelado un colectivo sectario deteniendo a 11 personas relacionadas con la Congregación del Olivo, entre ellas, el líder del grupo, que finalmente ingresó en prisión. La organización se apropiaba de dinero de los adeptos y les ocasionaron también daños psicológicos irreparables. Antes, en 2001, en Crevillent el cabecilla de otra secta había estafado a más de un centenar de personas procedentes de Elche, Crevillent y Alicante.

Los cultos satánicos aparecieron de la mano de grupos de inmigrantes procedentes de Brasil, el Caribe y el África Subsahariana algunos de los cuales utilizan consultorios de videncia y magia para reclutar adeptos.

Un panorama desolador

Pérdida de fuerza social de la religión tradicional, la Iglesia Católica, concentración del 90% de los esfuerzos de la Iglesia en la tarea social de Caritas dirigidos preferentemente hacia la inmigración, aumento constante de las confesiones religiosas islámicas, evangélicas y de los cultos exóticos, incluido el satanismo, sustitución de la religión tradicional por supersticiones y creencias infrarracionales, parroquias católicas sin titular y aumento de los lugares de culto no católicos… No es la racionalidad o el positivismo lo que sustituye a la Iglesia sino los cultos y las supersticiones que nunca antes habían aparecido en nuestro suelo.

Dejando aparte a las Iglesias Ortodoxas (en Alicante residen 40.000 rumanos en buena medida miembros de esta confesión) y las parroquias anglicanas, que están muy próxima al catolicismo, las confesiones religiosas que más están creciendo  en Alicante son las Iglesias Evangélicas, el Islam y las sectas. Alicante cuenta con 28 mezquitas y un cementerio islámico y unos 130.000 fieles.

Las sectas adventistas y los Testigos de Jehová tienen un seguimiento del 4% sobre el total de la inmigración, concentrándose sobre todo en poblaciones andinas, al igual que las 397 iglesias evangélicas distribuidas en toda la Comunidad Valenciana, buena parte de las cuales tienen también presencia en Alicante en donde se calcula que, cuentan en torno a 20.000 andinos adheridos a ellas.

Y esto, para una provincia como Alicante con 1.850.000 habitantes, parece excesivo.

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