Blogia

INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

ZP tras Obama y... Bush

Info-krisis.- Lo intuíamos pero no hasta ese punto. Han tenido que llegar los “papeles de Wikileaks” para que supiéramos que el gobierno Zapatero había cultivado desde sus primeros días de poder el servilismo más absoluto en materia de política exterior. Realmente, a poco que nos liberemos de prejuicios atribuidos por los clichés periodísticos, lo cierto es que no ha habido prácticamente diferencias entre la política de Aznar y la política de Zapatero en relación a los EEUU: ¿es el proamericanismo enfermizo de nuestra clase político algo inevitable? ¿Puede España en soñar con una política autónoma en relación a los EEUU? No, desde luego, mientras políticos serviles, oportunistas y sin escrúpulos ocupen el poder.

 

“Los cables de la embajada estadounidense en Madrid, revelados por Wikileaks y que van desde 2005 hasta 2010, aportan las pruebas y los nombres de la insólita sumisión de las autoridades socialistas españolas ante Estados Unidos. Detrás de una fachada de aparente firmeza e independencia, la realidad mostrada por los documentos diplomáticos es la continuidad del servilismo aznarista”, escribe Roberto Montoya en Le Monde Diplomatique del mes de enero de 2010. No se trata, pues, de un artículo escrito en un medio de la derecha liberal española, sino en una revista habitualmente proclive al zapaterismo y que siempre había loado sus presuntos méritos. Ni la izquierda más conspicua cree en las bondades antiamericanas del zapaterismo.

Una larga cadena de sumisiones

En el imaginario colectivo del pueblo español la impronta antiamericana del zapaterismo se basa en dos instantes inolvidables: el 18 de abril de 2004, cuando Zapatero ordenó la retirada del contingente español de Irak apenas un día después de haber jurado su cargo y el 12 de octubre de 2003 cuando permaneció sentado al paso de la bandera norteamericana durante el desfile del Día de la Hispanidad. Estos dos gestos sirvieron para atribuir a Zapatero una imagen de marca antiamericana que no tenía nada que ver con la realidad y mucho con la elaboración de una imagen de marca capaz de atraer el voto juvenil.

Los documentos de Wikileaks recogen varios cables del embajador norteamericano, George Argyros al Departamento de Estado previendo que el nuevo presidente de gobierno se comportaría de manera similar a como lo había hecho Felipe González veinte años antes. A fin de cuentas, FG había dado muchas más muestras de antiamericanismo…

Argyros tenía razón. Durante los años en los que Zapatero compartió mando con  George W. Bush (entre 2004 y 2008) la política de mano tendida de la administración española a la administración norteamericana fue tan constante como servil. Inmediatamente después de la retirada de las tropas españolas, Zapatero comunicó a Washington cuatro medidas destinadas a mostrar su buena voluntad en materia de Irak: el envío de 20 millones de dólares para garantizar la limpieza de las elecciones iraquíes, el ofrecimiento de personal militar español para entrenar al ejército iraquí reconstruido y colaboracionista con el invasor, el aumento de tropas en Afganistán y, finalmente, las palabras de Rey en 2004 en las que exaltó las relaciones entre ambos países. No había la menor duda: al margen de la retirada de tropas (prometida con demasiada insistencia como para que pudiera eludirse) los intentos de Zapatero por reconstruir las relaciones diplomáticas con posterioridad a ese hito fueron inmediatas, reiteradas y constantes.

Pero eso era sólo el principio. Los  papeles de Wikileaks confirman que lo que siguió fue todavía más bochornoso. De hecho se trataba de una constante en el socialismo español que venía de lejos…

El partido de los giros copernicanos

Vale la pena desterrar un primer prejuicio histórico: el PSOE que irrumpió en España en 1976 de la mano de la socialdemocracia alemana no tenía nada que ver con el partido fundado por Pablo Iglesias. Ese partido, a lo largo de cuarenta años de ausencia en la política nacional se había convertido en una especie de estado mayor de ancianos exiliados y sus restos pronto pasaron a ostentar la denominación de PSOE(h), esto es “histórico”. El socialismo español, a partir de Sûresnes no fue más que una emanación del SPD alemán que, a través de la Fundación Ebert, amamantó al nuevo PSOE dirigido por la “camarilla sevillana” formada por el tándem Felipe González – Alfonso Guerra.

Hasta antes de Sûresnes, la “camarilla sevillana” se mostraba contraria a la guerra del Vietnam, solía tener “desviaciones ultraizquierdas” y gustaba presentarse como “más a la izquierda” que el PCE. Su antiamericanismo era primario y propio de la extrema-izquierda de la época. Por supuesto, estaban contra la OTAN y no tenían empacho en denunciar al “imperialismo americano”. Anticomunistas, despreciaban a CCOO (el único sindicato realmente existente en el interior del país durante el tardofranquismo) achacándole el ser una “apéndice del PCE” (lo cual era cierto), pero callaban cuando se les reprochaba que la UGT no solamente era tan inexistente como el PSOE sino que era su sindicato subordinado…

Ni el PSOE, ni la UGT tuvieron una existencia real en el interior de España hasta finales de 1976 cuando empezó el goteo de avispados militantes de extrema-izquierda hacia las filas socialistas; luego, tras las elecciones de 1977, ese goteo se convirtió en chorro y, finalmente, pocos meses antes del ascenso al poder, grupos enteros –el Partido del Trabajo, la Organización Revolucionaria de Trabajadores y la Organización de Izquierda Comunista- ingresaron en bloque en el PSOE. Para ese momento, el PSOE ya había tenido su “Bad Godesberg” particular siguiendo las pautas de la socialdemocracia alemana: renunciar al marxismo y asumir el capitalismo como proyecto.

El PSOE, a partir de ese momento, dejó de ser “socialista” y pasó a ser “socialdemócrata”. No sería el único tránsito que realizaría el PSOE: el curso de esas transformaciones y giros copernicanos, el PSOE se fue desembarazando, poco a poco, de su antiamericanismo, renunció a su oposición a la OTAN, moderó sus políticas sociales y terminó siendo, ya en el poder, un partido acomodaticio para los intereses de Washington en España. No es raro que uno de los escasos socialistas del interior que militaban en el PSOE antes de 1975, Javier Solana, pasara del antiamericanismo más panfletario a ser secretario general de la OTAN y, como tal, responsable de los bombardeos sobre Yugoslavia en apenas un cuarto de siglo…

La mutación zapaterista

Cuando llega Zapatero a la secretaría general del partido, no solamente lo ignora todo sobre el marxismo, sino que ni siquiera tiene una idea muy concreta de lo que es en ese momento (2000) la socialdemocracia. Zapatero es hijo de aquella generación socialista que se incorporó al partido sin ninguna motivación ideológica y cuando ya se había convertido en un conglomerado de intereses mucho más que en una formación basada en un programa y en unos principios socialdemócratas. De hecho, el programa zapaterista de gobierno, con su afán de ingeniería social, tiene muy poco que ver con los programas socialdemócratas que se aplicaban en Europa a principios del milenio y tiene mucho más que ver con los contenidos del Correo de la UNESCO que con cualquier portavoz socialdemócrata.

Cuando Zapatero llega al poder, la tensión ideológica dentro del PSOE hace tiempo que ya ha cesado: las transformaciones en su línea política entre 1973 y 1993 han sido de tal calibre que, quienes han permanecido dentro de la sigla PSOE tienen como único denominador común, el oportunismo y la ausencia de principios.

Entre el año 2000 (cuando Zapatero alcanza el poder dentro del PSOE) y 2010 (cuando su estrella está irremisiblemente arrastrándose sobre el fango), ya no hay ni “programa”, ni “doctrina”, ni siquiera “liderazgo” en la socialdemocracia española, sino tan solo “imagen”. La “imagen” no es el reflejo de la realidad, sino una versión interesada de la misma destinada a reforzar la implantación y la presencia del partido ante determinadas bolsas de electores.

En 2000, justo cuando el PP había alcanzado una cómoda mayoría absoluta, el PSOE buscaba desesperadamente nuevas bolsas de electores. Cuando se produjo el sorprendente giro pro-norteamericano de Aznar y su bochornosa toma de posición en la cuestión de Irak, contraria a la lógica, al sentido común, a la honestidad y a los intereses de España como potencia europea, el PSOE vio el cielo abierto: ejercitaría, una vez más, el antiamericanismo primario como forma de captación del voto juvenil y del voto tradicional de izquierdas que había perdido en algunas zonas (el cinturón industrial de Barcelona, por ejemplo).

Así pues, toda la promoción electoral del PSOE entre 2002 y marzo de 2004 se centró en el tema anti-norteamericano a efectos de consumo interior. Pero, ni aun así, lograron distanciarse lo suficientemente del PP y, de hecho, hubieran perdido las elecciones de no ser por las extrañas y providenciales bombas del 11-M. 

Zapatero ¿el antimericano?

Si bochornosa fue la retirada de Irak y las contrapartidas ofrecidas (que han costado casi dos centenares de vidas en Afganistán), mucho más bochornosa fue la actitud del ejecutivo zapaterista ante la ofensiva norteamericana contra Irán. Los papeles de Wikileaks han demostrado que el gobierno español aceptó las presiones de Washington para que empresas españolas se retiraran de aquel país. Así lo hicieron –por presiones gubernamentales- los bancos Santander y Sabadell que cerraron sus oficinas en Teherán. Así lo hizo Iberia, Repsol, Unión Fenosa, Telstar entre 2004 y 2008… antes de que Obama llegara al poder. Zapatero aceptó la ominosa política antiiraní de Washington muy parecida en todos los sentidos a la impuesta por Bush a la administración Aznar.

Pero el punto más bajo de indignidad se alcanzó cuando ministros del gobierno español aceptaron la presencia de vuelos de la CIA sobre territorio español llevando a territorio norteamericano a secuestrados que serían torturados en cárceles secretas por su improbable relación con el “terrorismo internacional”. Esos vuelos, gracias a los papeles de Wikileaks, se sabe que prosiguieron con posterioridad a la llegada de Zapatero al poder y se prolongaron durante tres años hasta 2007.

Y no sólo eso. En el caso del asesinato del cámara José Couso, diversos ministros del gobierno español se comprometieron a presionar a las autoridades judiciales para que no procesasen a ningún ciudadano norteamericano. En este innoble cambalache participan desde el fiscal general del Estado, Conde-Pumpido, hasta el fiscal de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, pasando por el entonces ministro de justicia, López Aguilar y la vicepresidencia Fernández de la Vega y, por supuesto, Bernardino León (llamado en los papeles de Wikileaks, “el chico de oro”) hasta su superior, Fernández Moratinos…

La propia de La Vega expresó tácitamente al embajador norteamericano, Eduardo Aguirre (de origen cubano) que “no tiene reparos a los vuelos de inteligencia a través del territorio español”. La misma portavoz del gobierno expresó a Aguirre que Javier Zaragoza tenía una “estrategia para torcer el brazo a Garzón en el caso Guantánamo”… El servilismo, no sólo de Zapatero, sino de los personajillos que componían su gobierno, genera una increíble tristeza y es la muestra más palpable de la falta de independencia del gobierno de un país, aparentemente libre e independiente...

Más allá de la coincidencia cósmica

A partir de noviembre de 2008, cuando Obama gana las elecciones presidenciales norteamericanas, Leyre Pajín pudo hablar de una “coincidencia cósmica” al producirse ambas presidencias que, para ella, suponían la llegada al poder de dos mandatarios inspirados por una vaga idea humanista-universalista…

Sin embargo, las relaciones entre Obama y Zapatero no han llevado a una situación en la que España haya demostrado su autonomía en relación a la política norteamericana, sino que han confirmado la tendencia de la administración española a ir a remolque de las decisiones de Washington. Los ejemplos no faltan.

Poco después del primer encuentro entre el nuevo procónsul norteamericano, Solomont, con el presidente Zapatero en enero  de 2010, aquel envió un cable a Washington recogido por Wikileaks: “España está abierta a incrementar la presencia de EEUU en la base naval de Rota para que sirva a los objetivos del AFRICOM”… Lo sorprendente es que el AFRICOM, el mando del Pentágono para África, se sitúa en la nueva base norteamericana en Marruecos, a los pies del Atlas, la mayor base aeronaval del continente negro. Algunas dependencias del AFRICOM residirán en Rota, en especial todo lo relativo a inteligencia y operaciones de inteligencia… incluidas las operaciones false flag de inteligencia encubierta.

En otro documento de Wikileaks, Moratinos y Alonso se mostraban “entusiasmados” por la posibilidad de aumentar la presencia norteamericana en Rota. Y lo que era mucho más sintomático: en la primavera de 2010, fuerzas armadas españolas participaban junto a fuerzas marroquíes y norteamericanas en las maniobras “Flintlock”, de carácter antiterrorista organizadas por el AFRICOM. ¿Le interesa algo al Pentágono el hecho de que Marruecos sea, desde todos los puntos de vista, el enemigo geopolítico de España? Por supuesto que no: ni le interesa al Pentágono, ni mucho menos le interesa recordarlo al Ministerio de la Defensa español que, en buena medida no es más que una oficina local del Pentágono.

Gracias a los papeles de Wikileaks hemos logrado entender esa insistencia del ministerio del interior español en localizar a “grupos terroristas islámicos” en Catalunya… El barrio del Raval se ha configurado en los últimos cuatro años como la principal zona de detención de “yihadistas” en toda Europa… poco importa que en Catalunya no se haya producido ningún atentado terrorista y que absolutamente todas las detenciones de islamistas en Barcelona hayan llevado a sentencias absolutorias o a condenas por delitos comunes que nada tenían que ver con terrorismo… Nada importa que estas detenciones las haya realizado la policía española y los Mossos d’Esquadra utilizando materiales llegados a través de la CIA, del Departamento de Estado, del Departamento de Justicia norteamericano… cuyo valor probatorio ante un tribunal regularmente constituido es próximo al cero absoluto. Lo importante es reconocer que la presión del gobierno norteamericano sobre el gobierno español (como sobre cualquier otro gobierno tercermundista) se realiza agitando el, espantajo de la “lucha antiterrorista”…

A principios de abril de 2009 se produjo lo que parecía un aumento de la fricción entre el gobierno español y el norteamericano a raíz de la decisión unilateral española de retirarse de Kosovo. A pesar de que el vicepresidente Biden se encargó de reprochar a Zapatero el no haberles avisado con anticipación, lo cierto es que, inmediatamente, se apresuró a declarar que “la relación bilateral de España supera cualquier desencuentro sobre Kosovo”.

A parte de esta pequeña diferencia, lo cierto es que durante los dos años de administración Obama, Zapatero se ha situado siempre en el furgón de cola de la política exterior norteamericana… sin haber obtenido absolutamente ninguna contrapartida.

Los intercambios comerciales entre España y EEUU están estancados y son extremadamente débiles; Zapatero no ha logrado comprometer a Obama en su proyecto bienamado de la Alianza de Civilizaciones, el aumento de tropas en Afganistán (3.000 efectivos que nos cuestan un millón de euros anuales); tampoco ha logrado uno de sus objetivos programáticos históricos: el que el Pentágono se encargara de limpiar los 50.000 metros cuadrados contaminados desde 1966 con la caída de un avión que portaba ingenios nucleares en las palabas de Palomares.

No hay mejoras significativas en la posición española: tanto servilismo zapateriano no ha servido absolutamente para nada. Los “papeles de Wikileaks” solo han confirmado algo que ya intuíamos desde siempre: que ni siquiera en política exterior, el zapaterismo ha sido esencialmente diferente al aznarismo.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.eshttp://infokrisis.blogia.comhttp://info-krisis.blogspot.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

Revista de Historia del Fascismo - nº2

Revista de Historia del Fascismo - nº2

Acaba de aparecer el número 2 de la Revista Histórica del Fascismo. Tal como hemos definido desde el número 1, esta publicación se ha fijado como lema: "Ni apologistas ciegos, ni detractores sistemáticos. Así fue una época dle siglo XX". En este número 2 abordamos los siguientes temas:

La sectas ariosóficas
La Ordo Novi Templi y la Germanenorden     

Cuando los intelectuales disentían...
Los no conformistas de los años 30 (I de II)     

Las dos Triples A
La vertiente ocultista del peronismo (II de III)     

El semanario de la ruptura: La Patria Libre
Organo de las J.O.N.S.     

La derecha radical y Europa
Respuesta a Revista Sistemas (II de III)      

Dossier
Renovación Española y Acción Española:
  

La “derecha fascista” (I Parte) ¿Fascistas o fascistizados?
La influencia de Charles Maurras en España     

Combates de cervecería
Una “experiencia vital” del nacionalsocialismo   

La Nation Européenne
El último proyecto de Jean Thiriart   

Uturuncos, primera guerrilla peronista
Lucha armada y terrorismo en Iberoamérica


Este número 2 consta de 204 páginas, formato 15 x 21 cm con cubiertas en cuatricomía, plastificadas.

Pedidos: eminves@gmail.com - Indicar nombre y dirección y número de la RHF que se desea adquirir

 

Precio Venta al Público 18,00 euros (+ 3,00 de gastos de envío)

 

Forma de pago: Tras hacer el pedido, se envía número de cuenta corriente para realizar el ingreso. La revista se recibe en un máximo de siete días en territorio nacional.


Descuentos: consultar para pedidos superiores a 9 ejemplares.

Suscripciones: Por razones administrativas hasta el numero 3 no se admitirán suscripciones.

El truño: Balada triste...

El truño: Balada triste...

Infokrisis.- Actores buenos, escenografía buena, efectos especiales buenos, guión infame; resultado: película tan esperpéntica como aburrida. Título: Balada triste de trompeta. Autor del desaguisado: Alex de la Iglesia, reiteradamente acusado de plagio, baranda mayor de la malhadada Academia Española de Cinematografía y director tan sobrevalorado como subvencionado. Recomendación: si os apetece ver lo que hace el cine español, bajadla con cualquier peer to peer. No vale la pena pagar unos euros para aguantar al tipo de al lado zampándose palomitas, al del otro lado hablando con la compañera, al de delante que le suena el teléfono y al de atrás que se tira un cuesco. Lo que ha se proyecta en la pantalla o es gratis o no vale la pena. Yo piqué y aquí me tenéis arrepintiéndome.

Él esperpento: mejor género español

Hubo un tiempo, hacia los 80 y 90 que a los cineastas españoles se les daba bien el género policíaco que sintonizaba con el cine de postguerra que también, a pesar de la escasez de medios, logró cintas interesantes en esa materia. Ahora lo que triunfa en este país es el esperpento. Películas sin pies ni cabeza, con una mediocre realización y cuyo único reclamo son actores que en ese momento gozan de cierta popularidad, parecen bastar para armas una película en base a un guión surrealista e inconexo. Eso, o bien cintas de humor de sal gruesa. O, cintas intimistas “de autor” en donde el aburrimiento nos asalta desde las primeras escenas, el bostezo es irreprimible y la siesta una derivación directa del guión. La Coixet en esto último es única, pero no es la única maestra del bostezo. Balada triste de trompeta es, simplemente, esperpento en estado puro.

El zapaterismo ha impuesto como moda el retorno a 1936 y a versiones libres de la memoria histórica. Esta cinca toca de refilón la brutalidad de aquella época y lo hace de manera esperpéntica tomando como protagonista la figura del payaso. Todo lo que podía decirse sobre los payasos ya se ha dicho. La figura del payaso maltratador no es nueva y la del payaso asesino todavía menos desde que Gazy fue detenido y condenado a la silla eléctrica. Alex de la Iglesia, en cambio, la presenta como la gran originalidad de la película. Ni siquiera Santiago Segura haciendo de payaso tonto da un toque de humor a la cinta que al cabo de 30 minutos genera en el espectador la necesidad de abandonar la sala.

De la banalización y la transformación de la guerra en esperpento

La falsificación y banalización de la guerra civil, se agrava ahora con la transformación del conflicto a la mera dimensión de esperpento. Y para colmo de un esperpento maniqueo en donde los de un lado son buena gente, algo raros, pero buenos tipos al fin y al cabo, y los de enfrente unos hijosdeputa que ganan el conflicto a base de fusilamientos y crueldades.

Desde la presentación de la película llaman la atención las fotos que acompañan a los títulos en donde pueden verse los rostros de la época. ¿Por qué sale el de Fraga, por ejemplo, y no el de Carrillo? A fin de cuentas, Carrillo, a quien no le ha quedado nadie en su vida a quien traicionar, es una mezcla de esperpento y fusilador compulsivo que sintoniza muy bien con la película, pero es que ésta es, a la postre, maniquea y los de un lado están exentos de responsabilidades.

Los tópicos de la guerra civil reafloran en este esperpento una vez más, pero con una novedad. El Valle de los Caídos se convierte en el lugar de referencia de la cinta, tanto en su arranque como en su resolución.

No es la primera vez que el Valle de los Caídos en los últimos años alcanza fama cinematográfica. Recordamos ahora una olvidable cinta porno “El facha X” realizada por un individuo cuya falta de imaginación erótica contrasta con su exceso de obsesiones edípicas, ambientada también en el Valle de los Caídos, cinta realizada en función de “principios”. Esta otra de Alex de la Iglesia no es mucho mejor.

En ambas cintas de lo que se trata es de “matar al padre”: el franquismo, o a papá cargo del franquismo, o los principios recibidos en la educación que el “hijo” siente como asfixiantes y ante los que se revela para afirmar una personalidad propia. Es el clásico complejo de Edipo que desaparece con la adolescencia y que solamente los raritos mantienen vivo hasta la senectud. Alex de la Iglesia tiene también algo de esto y vuelve en esta cinta a realizar unas cuantas órbitas frívolas en torno al franquismo, verdadera obsesión del hijo escasamente creativo que experimenta la sensación de asfixia ante el universo del padre, en este caso de los grandes creadores del cine del período franquista, los Edgar Neville, los Juan de Orduña, los de la Loma, etc.

¿La guerra civil va a servir alguna vez para expresar algo más que los propios complejos y frustraciones personales? ¿Alguna vez se empezará a abordar la guerra civil desde el terreno que sería lógico: la historia? ¿Alguna vez desaparecerá el tratamiento frívolo y maniqueo de la guerra civil de las pantallas? Iría siendo hora…

El plagiario que se plagia a sí mismo

La sombra del plagio ha acompañado en demasiadas ocasiones a Alex de la Iglesia como para que puede eludirse este lado oscuro de su personalidad. La desgraciada serie Pluton BRB Nero estrenada en 2009 por la 2 de TVE fue acusada de plagio por el dibujante de cómics Alfonso Azpiri que había creado el personaje de “Lorna” en los años 80. En 1995, de la Iglesia fue demandado por un joven que afirmaba que el guión de El día de la bestia era la transformación no autorizada de una obra suya, “La Luz” que nunca había sido publicado pero que había remitido a la productora del filme El Deseo SA. Las similitudes eran tales que hacían sonrojar. No son buenos antecedentes como para poder calificar el cine de De la Iglesia de “honesto”.

Pero donde ya todo se convierte en excesivamente triste es cuando el propio de la Iglesia se copia a sí mismo en un autoplagio difícilmente negable. La escena final de Balada triste de trompeta se desarrolla en la cúspide de la cruz del Valle de los Caídos. Los protagonistas penden del brazo horizontal de la cruz y luchan por no caer al vacío. La escena es excesivamente similar a aquella otra en la que los protagonistas de El día de la bestia cuelgan del fluorescente luminoso de Sweeps situado en la madrileña Gran Vía esquina Jacometrezo. O de otra escena similar en La Comunidad, también desarrollada en la Gran Vía. Son la misma escena con los personajes cambiados.

Por otra parte, el payaso triste disparando a diestro y siniestro ráfagas y más ráfagas, no es sino una reactualización de las escenas finales de 800 Balas en donde todos los protagonistas enloquecidos disparan y disparan bastante más de 800 balas.

El ambiente de freakysmo es, por otra parte, habitual y cansino en las películas de Alex de la Iglesia. Lo vimos en Acción mutante, lo volvimos a ver en El día de la bestia y está presente en toda su filmografía desde su primer corto Mirindas asesinas.

Si esto es lo mejor, ¿qué será lo peor?

Balada triste de trompeta es lo que vulgarmente se conoce como un truño, ¿para qué vamos a engañarnos?. Salvo la fotografía de Kiko de la Rica, el guión es rematadamente malo, el ritmo narrativo llega en ocasiones al bostezo y la interpretación, en general, salvo algún actor de reparto, es discretita. De ahí que no se entienda el por qué la película está nominada para ¡quince Goyas! O el Goya está de rebajas o alguien se ha pasado en su peloteo al director de la Academia.

Si esta película es candidata a “la mejor película del año” ¿cómo será la peor? El protagonista, Antonio de la Torre, también nominado como “mejor actor”, completamente inexpresivo, sin matices, sin energía y sin carácter, completamente fofo; la “mejor actriz de reparto”, Terele Pavez… que apenas aparece dos minutos, es irrelevante y, para colmo, en la película hay media docena de actores de reparto que lo hubieran merecido con más méritos (ahora bien, si lo que se quiere es homenajear a la Terele Pavez, esa es otra historia); el “mejor guión original” es otra de las nominaciones inmerecidas; quizás si existiera un premio al “mejor esperpento de la temporada” seguramente este guión lo habría merecido.

Ni merece Goyas en el número en que ha sido nominada, ni siquiera merece verse. La cultura cinematográfica del telespectador no se resentirá si deja de ver este peñazo infumable.

En cuanto a la “actriz revelación”, Carolina Bang, co-protagonista de la película, quizás sea la nominación menos inmerecida. El problema de esta chica que no actúa mal y que tiene un físico digno de encomio, es que su hasta ahora breve carrera parece haberse encaminado hacia ese género que podemos llamar “esperpento nacional”, que hace fortuna en esta desgraciada época de Gran Hermano, zapaterismo a go-go y crisis estructural de toda la sociedad. En efecto, las dos únicas películas filmadas hasta ahora por la Bang son ésta que comentamos y La daga de Rasputín que también sigue por derroteros similares. Jesús Bonilla que, antes había perpetrado El oro de Moscú, reaparece ahora –cuando todos dábamos por fenecida su carrera como director a la vista del aborto anterior- con esta otra cinta que tiene a la Bang de escultural prota.

Po cierto, la Bang encarnó el papel de Lorna en la serie televisiva Plutón BRB Nero. Sí, Lorna, el personaje sobre el que pesa una acusación de plagio…

© Ernest Milà – Infokrisis – http://info-krisis.blogspot.comhttp://infokrisis.blogia.comernestomila@yahoo.es – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

La inmigración en 10 puntos

  1. Europa (y, naturalmente, España, país miembro de la UE) es un continente superpoblado. Es falso que Europa necesite más población, especialmente hoy cuando se tiende a la automatización de los procesos de producción industriales y de los trabajos agrícolas. Por lo tanto, la inmigración no es lo que necesita Europa en este momento.
  2. La introducción de población extranjera en España y en Europa, en especial la procedente de otros continentes, tiende a romper la homogeneidad cultural que siempre ha existido en nuestro territorio. La condición mínima para la existencia de una nación es la homogeneidad de su población. De lo contrario esa nación es inestable.
  3. Las oleadas actuales de la inmigración son una consecuencia secundaria de la globalización que tiende a abaratar el precio de la mano de obra en España. La fuerza de trabajo es uno de los factores sometidos a las leyes del mercado. Por eso puede afirmarse rotundamente que a medida que hay más trabajadores que aspiran a un mismo puesto de trabajo, el valor de ese puesto tiende a disminuir.
  4. El mito del progresismo en materia de inmigración es la “integración”. Se entiende por integración la aceptación de la cultura autóctona por parte del inmigrante que conserva, al mismo tiempo sus señas de identidad. La “integración” es un mito voluntarista que hasta ahora nunca ha alcanzado sus objetivos en ningún país europeo. La “integración” supone el mantenimiento de la identidad de las comunidades inmigrantes y, quien dice, identidad, dice, finalmente, territorialidad: quien tiene identidad propia antes o después reivindica un territorio propio: por eso existen los “guetos de la inmigración”. Frente al mito de la integración está la exigencia de la “asimilación”: asumir los rasgos de la sociedad autóctona sin distingos ni ranchos aparte.
  5. Un país como España en el que existen 5.000.000 de parados es un país que, no solamente no precisa la llegada de inmigrantes. Un inmigrante que llega de fuera disputará puesto de trabajo a un español. El principio de “preferencia nacional” es incuestionable e irrenunciable en las actuales circunstancias: primero los de casa, cuando aquí se haya alcanzado el pleno empleo será el momento en pensar en abrir las puertas a una inmigración legal y encauzada desde los consulados españoles en el extranjero y no imponiendo la política hechos consumados de “aquí he llegado y no me voy”.
  6. Sumando todas las partidas presupuestarias que absorbe la inmigración (en ayudas sociales, en educación y sanidad, en justicia, prisiones, policía, en gastos de repatriación, etc.) se percibe que el gasto que deriva supone una losa para nuestros presupuestos y constituye una de los principales factores de gasto público.
  7. Las políticas de inmigración mantenidas en los últimos 15 años por el PP y por el PSOE se basan en el mismo mito: “queremos una inmigración ordenada”. El modelo económico de Aznar (que ZP prosiguió sin rectificaciones hasta que se hundió) incluía salarios baratos, inmigración masiva, ladrillazo y acceso fácil al crédito. El PP abrió las puertas a la inmigración entre el 1996 y el 2004 y el PSOE las abrió de par en par entre 2004 y 2010. Las políticas de inmigración en las comunidades gobernadas por el PP son exactamente iguales a las que se aplican en las comunidades gobernadas por el PSOE.
  8. Los dos grandes hitos de la inmigración en España que generaron los dos “efectos llamada” fueron, por este orden, la reforma de la Ley de Extranjería de 1999 y la regularización masiva de febrero-mayo de 2005. Ambas medidas tuvieron como consecuencia la llegada masiva de ilegales (800.000 en 2004 y 800.000 en 2010…). La reforma de 2005 supuso además una regularización masiva permanente: nunca en lugar alguno de Europa fue tan fácil establecerse.
  9. En la actualidad existen en España en torno a 6.000.000 de inmigrantes entre legales e ilegales, empadronados o no, y a un número indeterminado de inmigrantes que se han naturalizado españoles al permanecer durante 10 años con permiso de residencia y de trabajo que asciende entre 750.000 y 1.000.000 más. A medida que vaya pasando el tiempo, el número de naturalizados irá aumentando mientras el número de inmigrantes permanecerá constante a causa de las nuevas llegadas.
  10. La única solución para evitar que el problema de la inmigración se enquiste y a la vista de que no hay trabajo para todos y la presencia masiva de inmigrantes en paro lastra el gasto público, es la repatriación de los excedentes a sus países de origen. Esta repatriación debe empezar por los inmigrantes ilegales, proseguir por los inmigrantes que hayan cometido algún delito en España, continuar por los inmigrantes parados de larga duración que hayan agotado las percepciones y ayudas, extenderse a grupos que hayan demostrado estadísticamente el ser más impermeables a la asimilación, hasta reducir el número de inmigrantes a millón o millón y medio.

© Ernest Milà – Infokrisis – http://infokrisis.blogia.comhttp://info-krisis.blogspot.comInfokrisis@yahoo.es – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

Guía de los Cátaros: oferta

Guía de los Cátaros: oferta

Infokrisis.- Por casualidades de la vida han aparecido cuatro últimos ejemplares de mi obra Guía de los Cátaros, subtitulada Ruta Herética de España, Francia y Andorra, publicado por Editorial Martínez Roca (Grupo Planeta) en 1998. La obra se encuentra agotada en estos momentos y una librería madrileña nos ha remitido los últimos cuatro ejemplares que quedaban en el depósito que ofrecemos a nuestros lectores y amigos. Se trata de una obra que resume la problemática del catarismo en sus cuatro aspectos: histórico, doctrinario, turístico y anecdótico, un manual que se agotó en poco tiempo y que estamos seguros de que satisfará a nuestros lectores. [AGOTADOS, 8.01.2011]

Introducción a la obra:

"La Bella y la Bestia es algo más que una cuidada película de dibujos animados ¡Quién diría que este cuento para niños encierra la perífrasis simbólicas de la doctrina cátara!

La Bestia es ese ángel prisionero de Satán que, tras la "caída", se ha visto arrojada a un cuerpo desagradable y horrendo. La única forma de que el ángel caído pueda recuperar su estado de belleza natural es mediante la redención por el Amor. Y ese Amor debe venir de una dama pura.

Sería difícil resumir con más sencillez la temática que popularizó el catarismo hace ahora más de setecientos años: el mundo es imperfecto y malvado porque faltan en él caridad y amor. Bastará con introducir estas virtudes en el corazón de los hombres para que sus almas prisioneras del Maligno y encerradas en esas oscuras mazmorras que son nuestros cuerpos físicos queden redimidas.

Tal es, en síntesis, la "respuesta cátara" al problema de la existencia humana.

Sumario:

Introducción

Capítulo I
Los cátaros: la herejía de Occitana

Capítulo II
La doctrina cátara

Capítulo III
El catarismo occitano. Crónica de una tierra

Capítulo IV
Rutas del catarismo occitano

- Ruta de las grandes capitales del Languedoc
- Ruta de las cruzadas contra el catarismo
- Ruta de los castillos cátaros y de las cuevas

Capítulo V
Los "hombres buenos" en España

Capítulo VI
Rutas cátaras de la Corona de Aragón

- Ruta de los últimos "perfectos"
- Ruta dels Bons Homes
- Ruta de la Ciudad Condal
- Ruta del Rosellón y la Cerdaña

Capítulo VII
Andorra, cátara e independiente

- Las rutas de fuga de los cátaros por Andorra

Capítulo VIII
La ruta de los agotes del Baztán

- Ruta de los agotes y de los cagots

Capítulo IX
Catarismo: entre la realidad y el mito (para acotar el tema)

Anexo
Viaje a Rennes-le-Château sólo para amantes del misterio y de los tesoros ocultos

Epílogo
Del valor iniciático del viaje.

Agenda

Datos:

- Medidas: 14,5 x 21,5 cm
- 316 páginas
- Portada en cuatricomía, peliculada con solapas
- Encuadernación: cosido
- Abundantemente ilustrado con fotos y mapas de las rutas

Precio de venta al público:

- 20 euros + 3 euros de gastos de envío

Pedidos a: eminves@gmail.com

 

 

Generación Ni-Ni y generación Cero

Infokrisis.- Estamos asistiendo al nacimiento de una generación mutante. Estas navidades han confirmado que, por primera vez, una generación que ahora tiene hasta 15 años va a alimentar su ocio solamente con videojuegos. Tales han sido los regalos más vendidos en estas fechas. Cualquier otra cosa, incluso productos del sector informático (MP4, iPads, iPhones, iBooks, etc, etc) han tenido poco impacto entre la franja de edad de entre 6 y 15 años. Todavía no se han calibrado las implicaciones de un cambio cultural de este tipo, aparte, naturalmente, del ensanchamiento de la “brecha digital”: la distancia que separa a los que utilizan las nuevas tecnologías de los que permanecen de espaldas a ellas… cuando lo realmente importante es la existencia de un amplio espectro de población joven que lo desconoce todo de la vida y solamente sabe utilizar un tipo de producto microinformático: el videojuego. Tras la Generación Ni-Ni, la Generación Cero está a la espera en el atrio.

La generación que ahora empieza a aproximarse a los 60 años fue la primera que desde su infancia vio cómo la televisión ocupaba un espacio creciente en su vida. La que ahora tiene 30 creció con los ordenadores personales y luego descubrió las consolas de videojuegos e Internet. Los que ahora tienen entre 10 y 15 años forman parte de la primera generación que han dado la espalda a los juegos hasta ese momento tradicionales, compartidos con otros amigos y han recibido (y exigido) como regalos de Navidad solamente videojuegos.

Del “compartir” al “competir”. La adicción.

No es raro que esta nueva generación no conozca la palabra “compartir” y prefiera la de “competir”. Ciertamente, Internet permite relacionarse con otros jugadores de cualquier lugar del planeta, pero solamente para competir. Los tiempos en los que los niños salían a la calle y se pasaban buena parte de su tiempo de ocio con sus amigos y compañeros han quedado atrás. La nueva generación conoce solamente la vida y el mundo a través de una pantalla de ordenador. Si quiere jugar a los bolos tiene un juego de bolos que, de paso, incluye también tenis, baseball, fútbol y golf. Es difícil arrancarlos de la tiranía del monitor e inducirles a que conozcan el mundo real.

De hecho, el mundo virtual es extremadamente tranquilizador para ellos. Un niño “muere” una y otra vez en el monitor de su videojuego, para revivir inmediatamente y poder rectificar la jugada progresando al nivel superior. El morir virtual no ocasiona daños ni molestias, sólo aumenta el rendimiento del jugador. En cambio, un pisotón dado por descuido en la calle produce dolor puntual; es el precio de la realidad. Además, la realidad virtual es tranquilizadora: en ella, antes o después, siempre se gana. En la realidad tangible esto no ocurre: no está nunca claro si se alcanzará lo esperado o no, si se podrán cumplir ambiciones y proyectos. Además, en el universo tangible, moverse implica un esfuerzo, intentar obtener algo supone sacrificarse, querer “ser” algo requiere precisamente la presencia de algo que el jugador de un videojuego no está dispuesto a asumir: que no todo en la vida es juego o diversión.

La adicción es el efecto esperado por los fabricantes de un videojuego: éste es tanto mejor cuanto mayor es su capacidad adictiva. De hecho, la adicción es uno de los principales factores que se tienen en cuenta para medir la calidad de un videojuego: el tiempo que el jugador está “enganchado” a él sin moverse de la pequeña pantalla, las horas que le dedica...

El problema de la adicción de toda una generación a los videojuegos no es que espacios cada vez mayores de su vida pasen a depender de su adicción, sino que el entorno en el que desarrolla su vida se va degradando y unidimensionalizando: a fuerza de dar la espalda a la realidad tangible, el adicto a los videojuegos se sumerge en una realidad virtual que resulta para él mucho más gratificante y tranquilizadora.

Quiebra del sistema educativo

En una sociedad sana, el sistema educativo habría enseñado al joven que el ocio constituye una parte de su tiempo, pero que esos años son, fundamentalmente, años formativos en los que su capacitación y su preparación para asumir responsabilidades en el futuro son, sin duda, lo más importante. Hay tiempo para todo: para el estudio, para la familia, para los amigos, para el ocio e incluso para los videojuegos… pero esto ocurriría sólo en una sociedad sana: en la actualidad el tiempo destinado a estos últimos va engullendo progresivamente el dedicado a otras áreas de la sociabilidad.

La combinación entre un sistema educativo desintegrado y que ya no cumple ninguno de los objetivos para los que había sido diseñado y la tendencia del joven a usar y abusar cada vez más de los videojuegos actúa en sinergia creando un efecto deletéreo. Poco importa, desde este punto de vista, si los videojuegos son pacíficos o violentos: es su capacidad adictiva situada en el marco de una crisis del sistema educativo lo que los hace peligrosos.

Las concepciones progresistas en materia educativa hacen que desde la preescolar, el joven, en lugar de ser adiestrado en las distintas habilidades del conocimiento y especialmente en los sistemas de obtención de conocimiento (esfuerzo, constancia, sacrificio, interés, concentración, autodisciplina), reciba una enseñanza cuyo principio es “aprender jugando”. Los maestros procuran que el niño adquiera conocimientos a través de juegos y de diversión, evitan que tenga que esforzarse y se obstinan en que desde las letras hasta el contar hasta 100 se conviertan en un juego que logre interesar al niño. El resultado de este sistema de enseñanza es que el niño aprende, sí, aprende, sobre todo… a jugar.

En las fases siguientes de su progreso por el sistema educativo, cuando ya ha entrado en la EGB y se supone que debería de adquirir conocimientos más sólidos, los padres van percibiendo que el aprendizaje de la lectura y de la aritmética se va retrasando en relación a lo que ellos mismos habían experimentado en su aprendizaje. Un padre de 50 años se formó en el bachillerato del tardo franquismo que aseguraba que entre los 5 y 6 años el niño había aprendido a leer correctamente y sabía sumar y restar con facilidad. Hoy el dominio de esas habilidades tiende a retrasarse un par de años. Por lo demás, hasta los 10 años, el niño ejercitaba la “caligrafía”, hacer que su escritura fuera inteligible, hoy esta asignatura ha desaparecido completamente y si era importante se debía sobre todo a que el niño aprendía a dominar su pulso, su atención y su capacidad para templar su ánimo.

La lectura era otra habilidad que se enseñaba a partir de los 5 años y que a los 8 ó 9 proporcionaba algo más que fluidez en su uso, garantizaba también la comprensión de lo que se estaba leyendo. La única forma de asimilar todas estas habilidades es mediante el esfuerzo, el sacrificio, la atención y la constancia, elementos que están completamente ausentes del “aprender jugando” que, a fin de cuentas, solamente transmite el… aprender a jugar.

Rostros desconocidos para errores conocidos

Para colmo, alguien de rostro desconocido, cuyo poder para diseñar un sistema educativo estaba en contradicción con su cualificación para hacerlo, decidió un buen día que los niños podían progresar de un curso a otro a pesar de tener asignaturas suspendidas. Lo razonable hubiera sido que se volviera a examinar el septiembre de las asignaturas suspendidas en junio, pero alguien sin rostro decidió que el niño podía pasar al curso siguiente aun manteniendo un déficit de conocimientos, déficit que al ser acumulativo, cada año le inhabilitaba más para el dominio y la comprensión de determinadas asignaturas. Para dividir hace falta saber sumar, restar y multiplicar, si el alumno pasa de un curso a otro con déficit de conocimientos en estas materias jamás podrá dividir, ni adentrarse en las complejidades del álgebra y, por lo mismo, tampoco estará en condiciones de seguir adelante en asignaturas como física y química o en aquellas otras que requieran reflexión lógica incluso aunque sean de ciencias. Sería bueno que los medios de comunicación nos recordaran el rostro de quien introdujo esa “novedad” en nuestro sistema educativo que ha destrozado la vida estudiantil de una parte importante de nuestros jóvenes.

Y para colmo, tampoco conocemos el rostro de aquel otro educador que creó distintos “itinerarios”, esto es distintas ramas que a partir de una temprana edad condicionaban la orientación posterior del estudiante: el antiguo bachillerato de ciencias a un lado y de letras a otro tenía sus asignaturas “hueso”: matemáticas y química por una parte y latín y griego por otra, es decir, estaban equilibrados en dificultades.

En cambio, los actuales “itinerarios” adolecen de varios defectos insuperables. De un lado, en un momento en el que los jóvenes carecen de “vocación” y en su inmensa mayoría ignoran lo que quieren ser en el futuro, es extremadamente peligrosos pedirles que elijan a temprana edad un itinerario que condicionará sus estudios futuros: lo más probable es que elijan el itinerario más  fácil, el que consideran que tiene menos asignaturas “hueso”: el humanístico, el artístico… y rechacen el científico que es el que les requiere más esfuerzos (en un momento, además, en el que a fuerza de ir pasando de curso con asignaturas suspendidas ya les ha hecho perder el control de las asignaturas de ciencias). A esto se une que, llegados a esos niveles, la cultura del esfuerzo y del sacrificio ya está completamente ausente del panorama del estudiante.

PP y PSOE: padres de un sistema educativo quebrado

El resultado de este sistema educativo esperpéntico construido por el PP y por el PSOE es una superabundancia de alumnos (una tercera parte) que abandonan sus estudios de primaria antes de concluirlos. Los que pasan al nivel universitario lo hacen mayoritariamente a carreras “fáciles” o con pocas complicaciones (habitualmente de letras) para las que, por lo demás, existen escasas salidas profesionales y un número desmesurado de alumnos: ¿cuántos periodistas necesita la sociedad española? Sin duda muchos menos que los miles que cada año se gradúan en las facultades de periodismo de este país (para colmo, la fractura de España en 17 comunidades autónomas hace que cada una de ellas exija una facultad de periodismo a despecho de su población y de las posibilidades de empleo de los licenciados, la inmensa mayoría de los cuales al acabar sus estudios se limitan a ser becarios en cualquier medio de comunicación que, para casi todos será su única posibilidad en la vida de haberse aproximado a una redacción).

En cuanto a los que han abandonado sus estudios ni siquiera les queda el recurso a la formación profesional: se tarda demasiado en acabar unos estudios que tampoco están concebidos como prácticos y aplicativos. Lo que les interesa es trabajar en lo que sea y lo antes posible: mientras la construcción ha absorbido mano de obra, cientos de miles de jóvenes que habían abandonado la EGB se refugiaban en las obras, evacuando escombros o haciendo tareas de peonaje… La crisis ha cerrado esta vía para siempre y ha dado carta de naturaleza a la Generación Ni-Ni.

En cuanto a los jóvenes que siguen carreras técnicas y que concluyen sus estudios, el panorama no es mucho más alentador: les aguardan salarios bajos y contratos en precario que no están en relación con los esfuerzos que han tenido que realizar para obtener el título y que, desde luego, no les va a permitir formar una familia ni a la mayoría independizarse de sus padres. Los problemas de la enseñanza en España se dan a todos los niveles y también nuestra universidad tiene carencia extremadamente dramáticas.

En efecto, la vinculación entre universidad y empresa es cero o próxima a cero. En otros países, es frecuente que cuando los alumnos presentan proyectos de fin de carrera, buscadores de talentos acudan a las exposiciones y ofrezcan, ya a partir de ahí, contratos a los nuevos licenciados. Esto no ocurre en España, entre otras cosas porque las empresas funcionan de manera muy diferente: aquí no es la cualificación lo que se requiere para ejercer la mayor parte de empleos, sino el tener a un buen “contacto” (habitualmente un amigo, un familiar, etc). En muchas empresas, puestos de responsabilidad son entregados a individuos completamente nulos que, a su vez, para salir adelante, deben contratar a técnicos mejor cualificados… y peor pagados. El resultado final es que cada vez más jóvenes licenciados en carreras científicas se van al extranjero para poder ejercer su empleo a cambio de un salario digno y de una estabilidad en el puesto de trabajo.

La desembocadura de toda esta catástrofe educativa es un empobrecimiento cultural y científico de la sociedad española y el que, en su conjunto, nuestros jóvenes tengan “poco valor añadido”. No es por casualidad que el modelo económico de José María Aznar se basase sobre todo en el desarrollo de dos actividades aparatosas pero de escaso valor añadido: construcción y hostelería. El fracaso de nuestro sistema educativo nos había abocado a ello… Y mientras eso siga así ni leyes de “economía sostenible”, ni nebulosos proyectos de I+D+i podrán aplicarse en la práctica.

De la generación Ni-Ni a la generación Cero

El sistema de enseñanza se ha convertido en un reservorio de niños, una especie de logística de almacenamiento mientras los padres trabajan, pero ha perdido completamente su capacidad educativa y tiene muy mermada su función formativa. De hecho, el sistema educativo –por bien que funcione- nunca puede sustituir al entorno familiar en la formación de las nuevas generaciones, pero, éste, se encuentra hoy así mismo degradado: abundan las familias monoparentales, los hijos únicos y los divorcios; todo esto ha hecho que se alterara extraordinariamente el marco en el que crecen los hijos.

Desde luego, una sociedad moderna no puede negar que la familia burguesa está hoy muerta y enterrada pero que era un “más” en relación a las modernas formas parafamiliares que han ido apareciendo posteriormente. En la familia burguesa estaba todavía presente cierta especialización: la madre se cuidaba de la educación del niño y del mantenimiento del hogar, mientras que el padre aportaba medios económicos a la familia. No era una forma ideal de organización familiar, pero suponía un estadio superior al que lo ha sustituido.

Cuando, a partir de los años 40 la mujer empezó a integrarse en el mercado laboral (veinte años después en España), se rompió esta división de funciones, el sistema educativo suplió el hecho de que la madre disminuyera su presencia en el hogar. Eran los tiempos en los que se enseñaba “urbanidad” en los primeros años de escuela. Pero luego, cuando el sistema educativo entró en crisis en los años 70 y especialmente en los 80 y 90, todo esto se fue al traste.

Hoy estamos viendo los resultados de una generación que, en buena parte ya tuvo una educación muy deficiente, educando a su vez a sus hijos. El resultado será inevitablemente demoledor. Esto, para colmo, ha coincidido con la eclosión de los videojuegos que han representado para las familias la posibilidad de que los hijos estén tranquilos, casi en un estado entre letárgico y catárquico ante el monitor de la cónsola de videojuegos.

¿Hay solución? En lengua castellana “solución” rima con “educación”.  La educación es hasta tal punto importante para un país que resulta imposible cambiar un modelo económico sin cambiar antes el modelo educativo. Modelos educativos de perfil bajo que aspiren solamente a que el joven abandone las aulas conociendo los rudimentos culturales mínimos, no puede aspirar a desarrollar una economía basada en I+D+i.

Primero educación y reconstrucción de un modelo familiar sólido y estable. Paralelamente reconstrucción del sistema educativo reintroduciendo los valores de esfuerzo, sacrificio, constancia, autodisciplina y mérito por parte del alumno y reconociendo autoridad al profesor. Para ello es preciso revisar todos los recovecos del sistema educativo, incluidas las Escuelas Normales, verdaderos reductos del progresismo que nos ha llevado directamente a la ruina del sistema educativo. Si un profesor no tiene valor (o no cree) en la necesidad de imponer su autoridad, no puede seguir dando clases. Es preciso volver a la concepción clásica que considera a la escuela como una relación jerárquica entre los que tienen un “saber” que transmiten a quienes no lo tienen. Si, en lugar de esta concepción se impone la que hasta ahora ha sido habitual en democracia, esto es, que alumnos y profesores forman un todo “democrático” e igualitario, nunca jamás se logrará recomponer nuestro sistema.

Frente al “aprender jugando” hay que reimplantar la “cultura de la memoria” sin la cual es imposible ejercer el pensamiento lógico y que no es sino una parte dela cultura del esfuerzo. El elemento central de cualquier sistema informático es la CPU, la “unidad central de procesos”, el cerebro del ordenador. Un ordenador es tanto más eficaz cuanta más memoria RAM tiene y a mayor velocidad funciona. Otro tanto ocurre con el ser humano. Sin embargo, la enseñanza moderna ha desterrado por completo el aprendizaje memorístico de los planes de enseñanza, lo que equivale también a imposibilitar el ejercicio del pensamiento lógico…

El papel del mundo digital

Hoy, todos los profesores tienen que comprobar si los trabajos que encargan a sus alumnos los han hecho ellos o los han copiado y pegado de cualquier Web (alguna de las cuales alardea de existir para cubrir esa función: www.rincondelvago.com, por ejemplo). Cuando Zapatero en uno de sus habituales “paquetes de medidas” proponía que todos los estudiantes tuvieran un ordenador personal, evidentemente, no sabía lo que estaba diciendo: eso solamente puede ser admisible en un sistema educativo que funcione, no en un sistema educativo quebrado en el que cada estudiante, con el ordenador recibiría la posibilidad de insertar videojuegos o jugar en red. Los edificios no pueden empezarse por el tejado, pero tampoco a ZP se le puede pedir algo de sentido común.

Paradójicamente nuestros jóvenes están a la cola de Europa en rendimiento escolar pero tienen un más que aceptable nivel de utilización de las nuevas tecnologías, incluso los que han abandonado los estudios a los 14-16 años. Esto explica por qué en España no se producen estallidos de cólera como los que han sucedido en Grecia, Reino Unido, Francia o Italia en situaciones en general bastante menos dramáticas que la española. Aquí nuestros jóvenes están sometidos a la narcosis de los videojuegos que se completa con otras “esperanzas para desesperados” generadas por el propio sistema. En ningún otro país, por ejemplo, los clubs de fútbol están tan endeudados con el Estado (especialmente con la Seguridad Social a la que adeudan en torno a 5.000 millones de euros) como en España y en pocos países la situación del déficit público haría tan urgente cobrar esa deuda: sin embargo, es mucho más fácil que el Estado embargue la cuenta corriente de un pequeño empresario a la taquilla del CF(FC) Barcelona o del Real Madrid.

El sistema (entendido como el conjunto de intereses, político, económicos y mediáticos que dan forma a una nación y a su sociedad) ha entendido perfectamente que el mejor joven es el joven consumido ante la pantalla de un ordenador, que puede cultivar su tiesto de marihuana en el balcón. Poco importa que pase las horas muertas intentando superar el nivel del videojuego en el que se encuentra, o que emplee horas en ver partidos de fútbol intrascendentes jugados por equipos que ni le van ni le vienen, incluso en ligas distantes en el espacio. Poco importa que fuera no haya trabajo, ni posibilidades de obtenerlo en el próximo lustro. Tampoco importa que su nivel de conocimientos y de preparación laboral sea cero o próxima o cero, o se concentre en sectores (como la hostelería y la construcción) que nunca más le van a ofrecer alternativas laborales.

Si tiene necesidad de relacionarse de tanto en tanto con otros jóvenes, la moda del botellón le facilitará una oportunidad más para el embrutecimiento de los sentidos mediante sobredosis de alcohol. Si va por la calle, por el metro, llevará encajados en los oídos auriculares que harán que con apenas 25 años tenga los tímpanos endurecidos propios de un anciano de 65 años. El ruido, el videojuego, el botellón, el espectáculo deportivo, le impedirán meditar sobre lo miserable de su existencia. Comerá solamente porque sus padres trabajan o viven de un modesta pensión que da al menos para eso, y de poco le importará ser un prominente miembro de la “Generación Ni-NI” que apenas ocupó un corto período de tiempo entre el estallido de la gran crisis económica (junio de 2008) y el momento en el que advirtió que ésta era algo más que un paréntesis en el que ni trabajaría, ni estudiaría.

El problema de fondo es mucho mayor de lo que se tiene tendencia a pensar: si esta crisis que se prolonga ya por espacio de tres años, dura –tal como se prevé- en torno a 5 ó 10 años más, en el curso de los cuales no solamente no encontrará trabajo, sino que le será muy difícil reemprender unos estudios en un sistema educativo quebrado, de tener 25 años pasará luego a tener 35, una edad en la que ya resulta difícil encontrar determinados trabajos y su preparación y experiencia profesional serán la misma que ahora mientras que la sociedad habrá cambiado radicalmente. En esa sociedad posterior a la crisis, mucho más competitiva que la actual, los 35 años pesarán como una losa, y mucho más si tenemos en cuenta que las pensiones de jubilación se calcularán sobre la base de los últimos 25 años de cotización. Para entonces es posible que muchos padres que hoy mantienen a sus hijos, ya hayan fallecido ¿de qué vivirá entonces la Generación Ni-Ni? ¿en qué trabajará?

Por eso hemos empezado diciendo que la “brecha digital” entre los usuarios de las nuevas tecnologías y los que permanecen de espaldas a ellas, no es –contrariamente a lo que opina la sociología- el hecho capital de la sociedad moderna. Incluso alguien que no haya utilizado jamás un ordenador puede realizar trabajos agrícolas y, por extensión, puede trabajar en sectores de poco valor añadido. Pero un joven de la Generación Ni-Ni que durante años no haya trabajado ni estudiado, que haya utilizado su tiempo para chatear por la red, utilizar videojuegos, enviarse mensajes SMS y que maneje todos los mecanismos de ocio de la red ello no implica que esté mejor adaptado para afrontar una sociedad competitiva, sino que está refugiado en un mundo virtual que lo aísla completamente la realidad y le proporciona un entorno narcótico y tranquilizador como la droga más sedante que se hubiera inventado.

La Generación Ni-Ni es sólo un estadio temporal en la vida de un joven. Su permanencia en este nuevo grupo social producto de la crisis, durará entre 3 y 10 años más. Cuando haya terminado la crisis –de la manera que sea, incluso son el desmantelamiento del actual sistema mundial de producción y consumo- toda esa generación adicta a lo digital, percibirá que no está preparada para tomar el relevo de las que le han precedido: será una Generación Cero. Hay que alarmarse sobre cómo serán los hijos de esta nueva generación.

© Ernest Milà – Infokrisis – http://infokrisis.blogia.comhttp://info-krisis.blogspot.comInfokrisis@yahoo.es – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

Incalificable discurso de Caldera

Infokrisis.- Zapatero tras jubilar a Jesús Caldera como ministro de trabajo e inmigración lo situó –por aquello de que dime de lo que alardeas y de diré de lo que careces- al frente de la Fundación “Ideas”, especie de fundación de fundaciones del PSOE. Hay que recordar quién es Jesús Caldera: el ministro y más próximo colaborador de Zapatero durante su etapa de ascenso al poder, un hombre de mirada fija y alucinada que redactó la actual Ley de Extranjería e inspiró la regularización masiva de febrero-mayo de 2005, denostada en toda Europa y que fomentó hasta lo indecible el efecto llamada. El desastre de aquella regularización fue de tal envergadura que Zapatero no pudo hacer otra cosa que prescindir de él y negar toda la política de inmigración que había abordado desde que se presentó candidato a la secretaría general del PSOE en 2000. Gracias a esta jubilación los telediarios dejaron de castigarnos con las frases y los razonamientos estúpidos y enfermizos de Caldera. Ahora sin embargo, a la vista de que el PSOE en la Comunidad Valenciana bastante hará si logra salvar los muebles, ha reaparecido de nuevo en Elche dándonos a todos una lección de cómo un cretino puede llegar a superarse a sí mismo.

 

Caldera en Elche asistía al foro “Políticas de Inmigración” y, como “entendido” (mejor “enterao”…) en la materia que es no dudó en verter su verbo ralentizado sobre los cofrades socialistas dispuestos a aplaudir a rabiar a quien todavía se considera como amigo personal del presidente Zapatero. Junto a Caldera, asistieron al acto, Jorge Alarte, el futuro cadáver de la Federación Socialista Valenciana, candidato derrotado por anticipado en las próximas elecciones municipales y Ramón Jáuregui, ministro de la presidencia que aspira tan sólo a alcanzar los dos años en el puesto que le darían pensión vitalicia. Una asamblea, como puede verse, de derrotados por anticipado y de ilustres mediocridades del socialismo español que como tales han repetido ideas muy viejas que tienen ya más de 15 años y que han supuesto la muletilla del PSOE este su atribulado período de gobierno.

Empezó Caldera animando a los inmigrantes a que voten en las próximas elecciones municipales del 22 de mayo para que sean “influyentes”, siguió considerando “prioritario” que los inmigrantes “contribuyan a la construcción de las ciudades y los territorios” y recordó que el derecho al voto de los inmigrantes es un “derecho” por el que muchos “han luchado en el pasado”. Puestos a analizar el fenómeno de la inmigración, Caldera destacó que “continuará en el futuro en los países desarrollados” (a pesar de la crisis) y que es “general y perdurable”.

Si estas afirmaciones ya son de por sí pura retórica del más bajo nivel, el discurso de Caldera se convirtió en esperpéntico cuando sostuvo con una seriedad pasmosa que en este momento “prácticamente” no hay inmigrantes irregulares… Vamos a recordarle algunos datos a Caldera: en primer lugar siguen existiendo inmigrantes irregulares, fuentes policiales calculan que puede haber en torno a 800.000 y quizás más. Nadie se ha preocupado de hacer el censo aunque ese censo sería necesario para establecer las necesidades en materia de educación, sanidad o consumo energético, pero ya se sabe que el socialismo prefiere eludir la existencia del problema y no aportar en absoluto datos sobre la inmigración irregular. Pero hay algo todavía más grave.

La reforma de la ley de inmigración propuesta por Caldera en 2004 convulsionó a la sociedad española. Es cierto que, entre otras lindezas, Aznar había dejado a 800.000 ilegales al concluir su mandato y que esa herencia se la encontró el zapaterismo una vez sentado en la Moncloa. La loable intención de Caldera consistió en regularizar a estos 800.000 ilegales y para ello estableció un plazo extraordinario (febrero-mayo de 2005). Dado que la regularización se anunció con ¡medio año de anticipación!, en el momento en que se cerró el plazo de regularización ¡ya habían entrado de nuevo otros 800.000 ilegales!, con lo que la regularización no sirvió absolutamente para nada salvo para mantener constante el número de ilegales que ha permanecido prácticamente sin variación alguna desde entonces.

Pero Caldero hizo algo todavía peor: creó la figura de la “regularización por arraigo” que premiaba con los “papeles” a quienes habían infringido la legalidad vigente durante tres años entrando ilegalmente en España. La Ley de Extranjería preveía que los ciudadanos que aspirasen a migrar legalmente a España debían de solicitarlo al consulado del país de origen. Dado que los consulados contestaban con el silencio administrativo o simplemente con la espera, cientos de miles de inmigrantes, ya desde mediados de los años 90 decidieron entrar ilegalmente en España simulando ser turistas y beneficiándose de visados de tres acabados los cuales deberían abandonar el territorio nacional. No lo abandonaban, se quedaban entre nosotros y, gracias a Caldera, tres años después de entrar ilegalmente, se beneficiaban de la “regularización por arraigo”. Sin embargo, aquellos otros inmigrantes respetuosos con la ley que habían cumplido lo estipulado en la legislación española de extranjería, seguían esperando en sus países de origen.

En el momento de escribir estas líneas, el gobierno está procediendo a la redacción del Reglamento para desarrollar la Ley de Extranjería, reglamento que, en realidad, la modifica. En efecto, si hasta ahora eran 3 años los que se precisaba para aspirar a la regularización por arraigo desde el mundo en el que se entraba en territorio nacional, a partir de ahora serán solamente dos años los requeridos para llegar a la regularización.

A nadie se le escapa que esta figura de la “regularización por arraigo” constituye una verdadera “regularización continua y masiva”. Y lo sorprendente es que, contrariamente a lo que dice Caldera, el número de ilegales no decrece, ni siquiera es “prácticamente cero”. Sigue siendo de 800.000 ilegales. Caldera debería de saber que los gitanos rumanos expulsados de Francia e Italia en 2010 y 2008, están reapareciendo sistemáticamente por Cataluña generando miles de problemas y complicaciones, robos de cables, molestias a los ciudadanos, mendicidad masiva, saqueo de las ayudas sociales y de la asistencia, etcétera. Caldera quiere convencernos de que el problema de los ilegales él lo afrontó y lo solventó, cuando en realidad lo único que hizo fue acelerar la entrada de ilegales, generando un mecanismo de regularización continua.

También Caldera insiste en la letanía de los beneficios económicos de la inmigración. Dijo por ejemplo en Elche: “más de la mitad del crecimiento económico se debe a los inmigrantes”… añadiendo “quienes han contribuido a elevar la renta per cápita de los españoles”. La frase es deliberadamente confusa e inequívocamente engañosa. Una cosa es el PIB que mide el crecimiento económico y otro la renta per cápita. El PIB, efectivamente, ha crecido gracias a la inmigración y lo único que refleja ese dato es que la llegada de 7.000.000 de inmigrantes desde 1996 (hoy 1.000.000 naturalizado español, 5.200.000 regularizados y 800.000 ilegales) han contribuido a… aumentar el consumo. Es evidente que así iba a ser: un inmigrante cuando llega precisa comer, dormir, trasladarse y eso genera un aumento en el volumen de dinero que cambia de manos. Y eso, a pesar de ser un fetiche macroeconómico, ni es bueno ni es malo, es simplemente un dato –entre otros muchos- para medir la salud económica de un país. Es cierto que el PIB se ha fetichizado y se le ha atribuido excesiva importancia pero también es cierto que actualmente España está estancada… a pesar de que siguen llegando inmigrantes (ilegales y acogidos a la figura de la “reagrupación familiar”). El dato que da Caldera hoy ya ni siquiera es válido.

En cuanto a la renta per cápita, la realidad es justamente la contraria de la que sostiene Caldera: esta ha bajado si atendemos a las distintas franjas sociales: los trabajadores especialmente han pedido poder adquisitivo en la medida en que la inmigración no es otra cosa que mano de obra barata y sin cualificar. Los salarios de construcción, campo y hostelería –los únicos en donde la inmigración está presente a la vista de su escasa capacitación profesional- están estancados o suben por debajo de la inflación desde 1999, gracias a la incorporación masiva de mano de inmigrantes a estos sectores.

Calera, prosiguió su delirante discurso negando que los inmigrantes “arrebaten el trabajo a los ciudadanos del país”… y siguió con la jaculatoria repetida por los progres desde tiempo inmemorial sosteniendo ¡todavía en 2011!, que los inmigrantes “desempeñan el trabajo que los nacionales no hacen”… Negó también, por supuesto que los inmigrantes usen más los servicios públicos que los españoles.

Estas afirmaciones de Caldera quedan desmentidas por la realidad cotidiana: basta ir a un consultorio médico para ver que, efectivamente la proporción de inmigrantes es excesiva. Y no digamos si se trata d una maternidad en donde la proporción es de 4 a 1 a favor de la inmigración. En un país que hasta hace poco requería especialmente mano de obra no cualificada, lo normal era que ese sector fuera cubierto por los jóvenes ni-nis que carecían de formación y experiencia pero podían cubrir puestos de escaso valor añadido. Ahora no: esos puestos son cubiertos por inmigración que, además tiene un atractivo: acepta trabajar por salarios de miseria. Hasta hace poco, los jóvenes estudiantes solían trabajar en los veranos al acabar su curso escolar. Era bueno para ellos (ganaban un dinero) y para sus para su vida (adquirían experiencia). Eso se ha acabado: hoy esos puestos están cubiertos por inmigrantes. Hace unos años, mujeres maduras que quedaban fuera del mercado laboral tenían siempre la posibilidad de trabajar como señoras de compañía para ancianos… hoy ese sector está dominado íntegramente por inmigrantes iberoamericanas. Solo un ciego –de paso sordo y tonto- puede seguir admitiendo en 2011 que los inmigrantes trabajan donde los españoles no quieren. Seamos más claros: muchos miles de inmigrantes ni siquiera trabajan, simplemente aspiran a vivir de subsidios y subvenciones.

Hasta aquí las declaraciones de Calderilla que demuestras hasta qué punto la socialdemocracia está en crisis por culpa de las propias direcciones socialdemócratas, por su bajada de calidad, por la estulticia, pedantería y estupidez de sus pro-hombres y por lo limitado de su discurso político. Caldera es, claro está, un cadáver político, un residuo progre del peor momento del zapaterismo previo a la crisis económica… pero Caldera es, también, un referente político para la socialdemocracia española. No en vano sigue al frente de la Fundación Ideas.

Con discursos así un partido como el PSOE se sitúa solo y sin ayuda de nadie, no solamente fuera de la historia sino contra la historia y lo que es peor, contra su propio pueblo. Si a esto unimos la crisis económica, la quiebra de las aspiraciones a realizar una tarea de ingeniería social inyectando en la sociedad española las orientaciones de la UNESCO (El Correo de la UNESCO es, sin duda, el gran “texto ideológico” del zapaterismo), entenderemos que el problema que tiene el PSOE es muy superior a una simple sustitución de Zapatero por alguien con dos dedos de frente: lo que afronta la socialdemocracia europea y particularmente el PSOE español es su desaparición. Un partido puede desaparecer cuando sus propuestas políticas van dirigidas a otra sociedad que ya no existe en ese momento. Tal fue lo que le pasó al PCE y a FE-JONS: hablan un lenguaje de otros tiempos, dirigido a situaciones de otras épocas. Su tiempo ya ha pasado y no han sido capaces de adecuarse al tiempo nuevo. El final es lo que les aguarda.

La pobreza doctrinal del PSOE es el reflejo de la pobreza doctrinal de cada uno de sus dirigentes y el hecho de que un individuo de encefalograma plano, ignorante que se esfuerza por poner cara de “enterao” como Caldera, esté al frente de una fundación que lleva el nombre de Ideas es el dato más significativo de lo mal que está el socialismo español y el progresismo socialdemócrata. Aun no han sido capaces de interpretar fuera de su esquematismo progre lo que ha supuesto para nuestro país el fenómeno de la inmigración. Eso ya es culpa suficiente como para otorgarles confianza posterior alguna. Caldera defendiendo tales ideas se califica a sí mismo y a su partido: lo peor no es que hayan sido co-responsables de la desastrosa política inmigración que empezó con Aznar, lo peor es cuando el fracaso de esas políticas ya es evidente para todos, ellos siguen en sus trece repitiendo tópicos y letanías.

© Ernest Milà – Infokrisis – http://infokrisis.blogia.comhttp://info-krisis.blogspot.comInfokrisis@yahoo.es – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Revista Histórica del Fascismo - 2

                                            

Acaba de aparecer el número 2 de la Revista Histórica del Fascismo. Tal como hemos definido desde el número 1, esta publicación se ha fijado como lema: "Ni apologistas ciegos, ni detractores sistemáticos. Así fue una época dle siglo XX". En este número 2 abordamos los siguientes temas:

La sectas ariosóficas
La Ordo Novi Templi y la Germanenorden     

Cuando los intelectuales disentían...
Los no conformistas de los años 30 (I de II)     

Las dos Triples A
La vertiente ocultista del peronismo (II de III)     

El semanario de la ruptura: La Patria Libre
Organo de las J.O.N.S.     

La derecha radical y Europa
Respuesta a Revista Sistemas (II de III)      

Dossier
Renovación Española y Acción Española:
  

La “derecha fascista” (I Parte) ¿Fascistas o fascistizados?
La influencia de Charles Maurras en España     

Combates de cervecería
Una “experiencia vital” del nacionalsocialismo   

La Nation Européenne
El último proyecto de Jean Thiriart   

Uturuncos, primera guerrilla peronista
Lucha armada y terrorismo en Iberoamérica


Este número 2 consta de 204 páginas, formato 15 x 21 cm con cubiertas en cuatricomía, plastificadas.

Pedidos: eminves@gmail.com - Indicar nombre y dirección y número de la RHF que se desea adquirir

 

Precio Venta al Público 18,00 euros (+ 3,00 de gastos de envío)

 

Forma de pago: Tras hacer el pedido, se envía número de cuenta corriente para realizar el ingreso. La revista se recibe en un máximo de siete días en territorio nacional.


Descuentos: consultar para pedidos superiores a 9 ejemplares.

Suscripciones: Por razones administrativas hasta el numero 3 no se admitirán suscripciones.