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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Aznar y la inmigración hoy

Aznar y la inmigración hoy

Infokrisis.- Hace una semana, José María Aznar recibió el título de Honoris Causa en la Universidad de Quito. Su presencia fue recogida en numerosos medios de comunicación ecuatorianos,  uno de ellos, el diario liberal El Universo, en su edición digital del 16 de octubre publicó una larga entrevista con el expresidete. Destacamos algunos párrafos por lo que de significativo tienen:

Dice Aznar:

“…nosotros lo que hemos dicho siempre, y lo he promovido, es que la historia de la prosperidad de España no se puede escribir sin los inmigrantes, y en particular sin la aportación de los migrantes ecuatorianos. Téngase en cuenta que cuando llego al gobierno, en el 96, hay aproximadamente 300 mil inmigrantes en España, y cuando yo salgo del gobierno hay más de 3 millones. Es decir, la explosión de la inmigración en España se produce en esos años. La prosperidad de España no se puede construir sin la migración”.

A la pregunta de sí el futuro gobierno del PP endurecerá las regularizaciones, Aznar responde:

“No, no he escuchado en el Partido Popular que esté planteando en este momento otras fórmulas de política migratoria”.

En estas dos respuestas se encuentra contenida toda la doctrina Aznar y todo el programa del Partido Popular en materia de inmigración.

Vale la pena recordar que mientras Aznar fue presidente rebajaba el número de inmigrantes que se encontraban en España. Afirmó por activa y por pasiva inmediatamente antes del 11-M que no superaban los dos millones (eludía decir que se encontraban 800.000 ilegales y que no consideraba a los que habían llegado en 2004, sino que hacía alusión a las cifras estadísticas de enero de ese año que remitían al 31 de diciembre de… 2002. Que nosotros recordemos, estas declaraciones son la primera vez en la que Aznar reconoce lo que nosotros mismos habíamos dicho y escrito en aquella misma época: que había en España 3.000.000 de inmigrantes.

Pero donde la respuesta de Aznar es decepcionante es en lo relativo a las propuestas electorales de su partido para las elecciones del 20-N. La repetimos de nuevo: “No, no he escuchado en el Partido Popular que esté planteando en este momento otras fórmulas de política migratoria”…

Para Aznar sigue sin existir el problema de la inmigración. Problema, hay que recordarlo, que él mismo creó. Aznar no fue el “gran presidente” como el PP lo presenta. Tuvo la suerte de que fue sucedido por el mayor cretino que se haya sentado en presidencia alguna en Europa y la comparación con él indudablemente le resulta favorable, pero los errores de Aznar fueron muchos y multiformes. La misma “crisis de Perejil” que se recuerda hoy con el ondear de la bandera nacional sobre aquel peñón, se cerró con una vergüenza y una indignidad: la negociación con Colin Powell terminó cuando las partes reconocieron a España la soberanía sobre el islote, pero nuestro país se comprometía a no ejercer esa soberanía. Sobre el papel de Aznar en la conferencia de las Azores y su beligerancia pro-norteamericana cabe poco que decir, se trató de un error garrafal, de un alineamiento en el furgón de cola del americanismo, que puede calificarse solamente como lo que fue: una infamia.

Pero donde Aznar alcanzó el nivel de criminal fue en abrir las puertas a la inmigración a fin de facilitar la aplicación de su modelo económico. Ese modelo era, en sí mismo criminal y garantizaba las crisis económicas futuras. Lo que se le puede reprochar a Zapatero es que no supiera afrontar la crisis, pero realmente es cierto que él no la provocó, sino que dejó que larvase mientras se fue hinchando la burbuja inmobiliaria para finalmente estallar algo que, con o sin él, hubiera estallado y cuyo origen estaba en Aznar: el modelo económico español basado en el ladrillo.

Y ahora, siete años después de haber abandonado la presidencia, Aznar, en su infinita soberbia, en su egolatría propia de un demente, no reconoce ni uno solo de sus fallos, ni siquiera el que va a generar en el futuro más angustia a la sociedad española, fallo del que fue su único responsable: el haber traído a 3.000.000 de inmigrantes completamente innecesarios que sirvieron solamente para alimentar la burbuja inmobiliaria, descoyuntar el mercado de trabajo español y convertirse en una losa para nuestra economía. Y lo peor no es eso, lo peor es que los miembros de su partido ni siquiera consideran necesario decir nada nuevo sobre la inmigración.

Aznar lo ha dicho en Quito, pensando seguramente que nadie se enteraría. Internet es maravilloso, gracias a él sabemos que en España Aznar trajo a 3.000.000 de inmigrantes innecesarios para un país con el 8% de paro estructural (Zapatero ha completado el destrozo trayendo a otros 4.000.000) y sabemos también que el PP no dice nada nuevo al respecto. Como para votar a Rajoy el 20-N…

Por eso es importante recordar en estas elecciones que el PP no es la solución sino una parte sustancial del problema. Y lo comprobaremos en los próximos años.

© Ernesto Milá – Infokrisis@yahoo.eshttp://infokrisis.blogia.comhttp://info-krisis.blogspot.com - Twitter/#ernestomila – facebook/ernestomila – google+/ernestomila – Linkedin/ernestomila – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

 

 

Ahora vienen los años duros

Ahora vienen los años duros

[Este artículo fue escrito a principios de 2011 y publicado en el número 34 de la revista Identidad. En cierto sentido era un artículo profético: se auguraba que el año iba a ser negro, pero incluso en esta perspectiva, ignorábamos que iba a ser tan negro como está resultando. Convocadas las elecciones generales para el 20-N, la población español las afronta con vagas esperanzas de que Rajoy logre sacarnos del agujero... en realidad, esas esperanzas se habrán diluido de aquí a seis meses...]

2008, 2009 y 2010 fueron los previos, los de la crisis, que, tal como la define el diccionario, no es más que el cambio brusco de una situación a otra. Ahora empieza lo que sería la segunda fase del proceso, el establecimiento del nuevo status, muchísimo peor para el pueblo del que más o menos disfrutábamos.

Una de las pocas cosas ciertas que ha dicho el ilustre economista Zapatero es que, como mínimo estaremos “apretados” cinco años. El ciclo mínimo para ver los resultados de un plan económico son cinco años. De ahí que la mayoría de los planes económicos dirigidos, como en el antiguo Bloque del Este sean quinquenales. Vamos, que por orden cronológico en los análisis, Zapatero nos ha dado la razón. Hay que saber que a los cinco años es cuando se ve si un plan era bueno, pero, como desarrollaremos más adelante, no lo creemos. Con lo que estamos abocados a romper y rasgar como sociedad o enfrentarnos a estar en la miseria dentro de un lustro.

Imponen las medidas a la marioneta Zapatero, la marioneta Rajoy las aplaude

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2011 no son más que una imposición desde fuera. En principio marcada por Merkel y Sarkozy, por detrás de ellos los de siempre, que van a pescar enormes truchas en un río muy revuelto.

Como aperitivo tuvimos el R.D. 8/2010 de 20 de mayo, por el que se congelaban las pensiones contributivas, atacando a uno de los sectores más débiles, el de los jubilados. El entrante nos lo sirvieron el 17 de septiembre con la Ley 36/2010, que abarata las indemnizaciones por despido. Son las dos primeras medidas de gran calado para el retroceso en los derechos de los trabajadores que se han dado desde 1936, Franco, Transición y Democracia por medio.

Llegando a la auténtica degustación del “menú” nos encontramos con que en los nuevos PGE se reduce el gasto en un 8% de media, pero no en reducciones de dietas ni de coches oficiales. La auténtica mano dura en los PGE se va a ver reflejada en las clases media y baja españolas. Si todos vemos un exceso en el número de funcionarios por la duplicidad o triplicidad de Administraciones, no se va a buscar la lógica e ir reduciendo el número de funcionarios de la manera menos traumática posible, sino que van a echar a personal laboral sin tocar a los enchufados varios dedicados a perder el tiempo a costa del dinero de todos nosotros. Y como el personal expulsable de determinados Ministerios supondrá una merma en servicios, externalizarán sus funciones dándoselas a empresas privadas de bajos salarios y a pagar por todos.

La contracción de gastos en los Ministerios, reduciéndose entre un 14% y un 15% las partidas, se reflejará en la congelación de sueldos del personal de servicio principalmente, después en lo anteriormente relatado.

Al R.D. 8/2010 y Ley 36/2010 se le van a sumar los efectos de la subida en dos puntos del I.V.A. y la eliminación de los 426 € de ayuda que, si bien favorecían a algunos vagos, no es menos cierto que también ayudaban a gente que buscaba infructuosamente trabajo habiendo agotado la prestación por desempleo. Se nos ocurre que en vez de eliminar la ayuda deberían haber investigado quien la recibía. Desaparece también la ayuda por maternidad, después dirán que hay un problema de natalidad que pone en peligro las pensiones.

Pero no se van a apretar por igual todos los cinturones. Las grandes rentas o SICAV van a tener su tasa de fraude legalmente consentida, con tal de que salgan a la luz sus capitales. Seguirán pagando un 1%, a la recepción del capital tributarán con los bajos tipos de éstas rentas, impuesto de patrimonios que no se rescata y tendrán rebajas efectivas de Cotizaciones a la S.S. de sus empresas, con lo que el Estado va a financiar “de facto” los despidos masivos, conversiones de contratos temporales a los de tipo basura pero tildados de “indefinidos”, etc.

Y, ¿no había otra solución?

Sí, la había. Empezando por las SICAV, si un gran empresario decide tributar en las Bahamas se le puede aplicar tasas de importación a los productos que genere, aunque sea en España, tratándolos como mercaderías importadas. Puede que después no le interese cotizar fuera de aquí. Las ayudas a la natalidad se deben entender como inversiones a largo plazo, por lo que en vez de retirarlas habría que aumentarlas. Las Administraciones locales han de buscar la efectividad en el trato y ayuda al ciudadano, no colocar a los amigotes en embajadas allende los mares. Las pensiones no se tocan. Si no entendemos que son el fruto del trabajo de la gente durante 40 años de su vida (aunque en realidad se paguen con las aportaciones actuales y sea un sistema de solidaridad intergeneracional) empezaremos a pensar que todo el sistema no es más que una enorme estafa piramidal. Las ayudas al desempleo, en vez de mutilarlas, deben supervisarse, que hay medios para hacerlo. Nadie quiere que se aprovechen los vagos dedicándose a rechazar ofertas de empleo, pero el arbitraje debe vigilar también al empleador para que no aproveche la situación y se cargue todos los derechos laborales.

Hay dos medidas estrella: Desde luego una es la repatriación de 6 (8 con los nacionalizados) millones de inmigrantes que hoy, directamente, no podemos mantener. Y que en su momento fueron necesarios para el enriquecimiento de los especuladores del ladrillo. Eso sí, con el cobro de sus aportaciones correspondientes, y que no descapitalizará tanto a España como seguir manteniéndolos aquí un solo año más. No se les discrimina ni se les rebaja de su categoría de personas, simplemente se acaba el “contrato” en España.

La otra es la intervención del precio de la energía. Si queremos que sea rentable a los empresarios y emprendedores quedarse en España y generar de nuevo empleo a partir de la pequeña y mediana empresa, ha de controlarse y abaratarse el precio del kilovatio. Se sacrifica interviniéndolo un sector para beneficiar al resto.

Si cabe una tercera medida es la del control y solicitud de devolución de las ayudas percibidas por los bancos… si como Estado todos los ciudadanos les hemos ayudado para que no quebrasen, ahora deben devolver la ayuda. Al fin y al cabo es lo que hacen ellos cuando prestan dinero.

Otras medidas, no económicas, pero igualmente necesarias, son las que implican la erradicación de toda la subcultura auspiciada por los extremistas progres estos últimos años, cuyo mayor éxito ha sido el nacimiento de la generación Ni-Ni (ni estudian, ni trabajan). La formación de nuestra juventud en valores clásicos europeos traerá como fruto una sociedad responsable, familiar y trabajadora.

La necesidad de las medidas drásticas

Todo lo explicado anteriormente sobre los PGE no se entiende sin aclarar por qué el gran imperio del capital los ha impuesto. Quieren que España se acerque al 3% de déficit sobre el PIB en 2013. De esta forma se aseguran el cobro de los préstamos que le han hecho al Gobierno (del PPSOE-PNV-CiU) mediante la compra de bonos y obligaciones. Préstamo a los políticos, que no a los españoles. Si mientras tanto llegamos a la necesidad o al hambre les da lo mismo.

La deuda del Estado acumulada actualmente es de 2,7 veces el PIB nacional, lo que supone que, por años, en 2010 asciende al 62,8% del PIB y para el 2011 el 68,7% del PIB. Se lleva generando quince años y se ha incrementado astronómicamente en los dos últimos. Ha sido provocada por el interés de los especuladores y ahora la vamos a pagar todos.

Dentro de cinco años, al vencimiento de este plan quinquenal y con Rajoy (seguramente) en el Gobierno el panorama va a ser el siguiente: Bajada de 5 millones a 4 de parados, los cuales supondrán un desempleo estructural inextinguible. Por debajo del umbral de la pobreza se pasará del 28% de la población actual a un 35-40%. La natalidad quedará en manos de la inmigración, principalmente musulmana, debido a que nadie disfrutará de ayudas al nacimiento pero ellos sí tendrán las ayudas de integración que no desaparecen. El poder adquisitivo de la clase media será en torno a un 50% menor y de la baja un 80%... y lo más increíble es que nuestra sociedad no se tire a la calle antes de que suceda.

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Raíces del giro pro-EEUU de ZP

Raíces del giro pro-EEUU de ZP

[Reproducimos hoy este artículo escrito en enero de 2011 en la medida en que permite ver que el giro pro-norteamericano de Zapatero en la cuestión del "escudo antimisiles" no es nueva sino que tiene raíces profundas...]

Lo intuíamos pero no hasta ese punto. Han tenido que llegar los “papeles de Wikileaks” para que supiéramos que el gobierno Zapatero había cultivado desde sus primeros días de poder el servilismo más absoluto en materia de política exterior. Realmente, a poco que nos liberemos de prejuicios atribuidos por los clichés periodísticos, lo cierto es que no ha habido prácticamente diferencias entre la política de Aznar y la política de Zapatero en relación a los EEUU: ¿es el proamericanismo enfermizo de nuestra clase político algo inevitable? ¿Puede España en soñar con una política autónoma en relación a los EEUU? No, desde luego, mientras políticos serviles, oportunistas y sin escrúpulos ocupen el poder.

“Los cables de la embajada estadounidense en Madrid, revelados por Wikileaks y que van desde 2005 hasta 2010, aportan las pruebas y los nombres de la insólita sumisión de las autoridades socialistas españolas ante Estados Unidos. Detrás de una fachada de aparente firmeza e independencia, la realidad mostrada por los documentos diplomáticos es la continuidad del servilismo aznarista”, escribe Roberto Montoya en Le Monde Diplomatique del mes de enero de 2010. No se trata, pues, de un artículo escrito en un medio de la derecha liberal española, sino en una revista habitualmente proclive al zapaterismo y que siempre había loado sus presuntos méritos. Ni la izquierda más conspicua cree en las bondades antiamericanas del zapaterismo.

Una larga cadena de sumisiones

En el imaginario colectivo del pueblo español la impronta antiamericana del zapaterismo se basa en dos instantes inolvidables: el 18 de abril de 2004, cuando Zapatero ordenó la retirada del contingente español de Irak apenas un día después de haber jurado su cargo y el 12 de octubre de 2003 cuando permaneció sentado al paso de la bandera norteamericana durante el desfile del Día de la Hispanidad. Estos dos gestos sirvieron para atribuir a Zapatero una imagen de marca antiamericana que no tenía nada que ver con la realidad y mucho con la elaboración de una imagen de marca capaz de atraer el voto juvenil.

Los documentos de Wikileaks recogen varios cables del embajador norteamericano, George Argyros al Departamento de Estado previendo que el nuevo presidente de gobierno se comportaría de manera similar a como lo había hecho Felipe González veinte años antes. A fin de cuentas, FG había dado muchas más muestras de antiamericanismo…

Argyros tenía razón. Durante los años en los que Zapatero compartió mando con  George W. Bush (entre 2004 y 2008) la política de mano tendida de la administración española a la administración norteamericana fue tan constante como servil. Inmediatamente después de la retirada de las tropas españolas, Zapatero comunicó a Washington cuatro medidas destinadas a mostrar su buena voluntad en materia de Irak: el envío de 20 millones de dólares para garantizar la limpieza de las elecciones iraquíes, el ofrecimiento de personal militar español para entrenar al ejército iraquí reconstruido y colaboracionista con el invasor, el aumento de tropas en Afganistán y, finalmente, las palabras de Rey en 2004 en las que exaltó las relaciones entre ambos países. No había la menor duda: al margen de la retirada de tropas (prometida con demasiada insistencia como para que pudiera eludirse) los intentos de Zapatero por reconstruir las relaciones diplomáticas con posterioridad a ese hito fueron inmediatas, reiteradas y constantes.

Pero eso era sólo el principio. Los  papeles de Wikileaks confirman que lo que siguió fue todavía más bochornoso. De hecho se trataba de una constante en el socialismo español que venía de lejos…

El partido de los giros copernicanos

Vale la pena desterrar un primer prejuicio histórico: el PSOE que irrumpió en España en 1976 de la mano de la socialdemocracia alemana no tenía nada que ver con el partido fundado por Pablo Iglesias. Ese partido, a lo largo de cuarenta años de ausencia en la política nacional se había convertido en una especie de estado mayor de ancianos exiliados y sus restos pronto pasaron a ostentar la denominación de PSOE(h), esto es “histórico”. El socialismo español, a partir de Sûresnes no fue más que una emanación del SPD alemán que, a través de la Fundación Ebert, amamantó al nuevo PSOE dirigido por la “camarilla sevillana” formada por el tándem Felipe González – Alfonso Guerra.

Hasta antes de Sûresnes, la “camarilla sevillana” se mostraba contraria a la guerra del Vietnam, solía tener “desviaciones ultraizquierdas” y gustaba presentarse como “más a la izquierda” que el PCE. Su antiamericanismo era primario y propio de la extrema-izquierda de la época. Por supuesto, estaban contra la OTAN y no tenían empacho en denunciar al “imperialismo americano”. Anticomunistas, despreciaban a CCOO (el único sindicato realmente existente en el interior del país durante el tardofranquismo) achacándole el ser una “apéndice del PCE” (lo cual era cierto), pero callaban cuando se les reprochaba que la UGT no solamente era tan inexistente como el PSOE sino que era su sindicato subordinado…

Ni el PSOE, ni la UGT tuvieron una existencia real en el interior de España hasta finales de 1976 cuando empezó el goteo de avispados militantes de extrema-izquierda hacia las filas socialistas; luego, tras las elecciones de 1977, ese goteo se convirtió en chorro y, finalmente, pocos meses antes del ascenso al poder, grupos enteros –el Partido del Trabajo, la Organización Revolucionaria de Trabajadores y la Organización de Izquierda Comunista- ingresaron en bloque en el PSOE. Para ese momento, el PSOE ya había tenido su “Bad Godesberg” particular siguiendo las pautas de la socialdemocracia alemana: renunciar al marxismo y asumir el capitalismo como proyecto.

El PSOE, a partir de ese momento, dejó de ser “socialista” y pasó a ser “socialdemócrata”. No sería el único tránsito que realizaría el PSOE: el curso de esas transformaciones y giros copernicanos, el PSOE se fue desembarazando, poco a poco, de su antiamericanismo, renunció a su oposición a la OTAN, moderó sus políticas sociales y terminó siendo, ya en el poder, un partido acomodaticio para los intereses de Washington en España. No es raro que uno de los escasos socialistas del interior que militaban en el PSOE antes de 1975, Javier Solana, pasara del antiamericanismo más panfletario a ser secretario general de la OTAN y, como tal, responsable de los bombardeos sobre Yugoslavia en apenas un cuarto de siglo…

La mutación zapaterista

Cuando llega Zapatero a la secretaría general del partido, no solamente lo ignora todo sobre el marxismo, sino que ni siquiera tiene una idea muy concreta de lo que es en ese momento (2000) la socialdemocracia. Zapatero es hijo de aquella generación socialista que se incorporó al partido sin ninguna motivación ideológica y cuando ya se había convertido en un conglomerado de intereses mucho más que en una formación basada en un programa y en unos principios socialdemócratas. De hecho, el programa zapaterista de gobierno, con su afán de ingeniería social, tiene muy poco que ver con los programas socialdemócratas que se aplicaban en Europa a principios del milenio y tiene mucho más que ver con los contenidos del Correo de la UNESCO que con cualquier portavoz socialdemócrata.

Cuando Zapatero llega al poder, la tensión ideológica dentro del PSOE hace tiempo que ya ha cesado: las transformaciones en su línea política entre 1973 y 1993 han sido de tal calibre que, quienes han permanecido dentro de la sigla PSOE tienen como único denominador común, el oportunismo y la ausencia de principios.

Entre el año 2000 (cuando Zapatero alcanza el poder dentro del PSOE) y 2010 (cuando su estrella está irremisiblemente arrastrándose sobre el fango), ya no hay ni “programa”, ni “doctrina”, ni siquiera “liderazgo” en la socialdemocracia española, sino tan solo “imagen”. La “imagen” no es el reflejo de la realidad, sino una versión interesada de la misma destinada a reforzar la implantación y la presencia del partido ante determinadas bolsas de electores.

En 2000, justo cuando el PP había alcanzado una cómoda mayoría absoluta, el PSOE buscaba desesperadamente nuevas bolsas de electores. Cuando se produjo el sorprendente giro pro-norteamericano de Aznar y su bochornosa toma de posición en la cuestión de Irak, contraria a la lógica, al sentido común, a la honestidad y a los intereses de España como potencia europea, el PSOE vio el cielo abierto: ejercitaría, una vez más, el antiamericanismo primario como forma de captación del voto juvenil y del voto tradicional de izquierdas que había perdido en algunas zonas (el cinturón industrial de Barcelona, por ejemplo).

Así pues, toda la promoción electoral del PSOE entre 2002 y marzo de 2004 se centró en el tema anti-norteamericano a efectos de consumo interior. Pero, ni aun así, lograron distanciarse lo suficientemente del PP y, de hecho, hubieran perdido las elecciones de no ser por las extrañas y providenciales bombas del 11-M. 

Zapatero ¿el antimericano?

Si bochornosa fue la retirada de Irak y las contrapartidas ofrecidas (que han costado casi dos centenares de vidas en Afganistán), mucho más bochornosa fue la actitud del ejecutivo zapaterista ante la ofensiva norteamericana contra Irán. Los papeles de Wikileaks han demostrado que el gobierno español aceptó las presiones de Washington para que empresas españolas se retiraran de aquel país. Así lo hicieron –por presiones gubernamentales- los bancos Santander y Sabadell que cerraron sus oficinas en Teherán. Así lo hizo Iberia, Repsol, Unión Fenosa, Telstar entre 2004 y 2008… antes de que Obama llegara al poder. Zapatero aceptó la ominosa política antiiraní de Washington muy parecida en todos los sentidos a la impuesta por Bush a la administración Aznar.

Pero el punto más bajo de indignidad se alcanzó cuando ministros del gobierno español aceptaron la presencia de vuelos de la CIA sobre territorio español llevando a territorio norteamericano a secuestrados que serían torturados en cárceles secretas por su improbable relación con el “terrorismo internacional”. Esos vuelos, gracias a los papeles de Wikileaks, se sabe que prosiguieron con posterioridad a la llegada de Zapatero al poder y se prolongaron durante tres años hasta 2007.

Y no sólo eso. En el caso del asesinato del cámara José Couso, diversos ministros del gobierno español se comprometieron a presionar a las autoridades judiciales para que no procesasen a ningún ciudadano norteamericano. En este innoble cambalache participan desde el fiscal general del Estado, Conde-Pumpido, hasta el fiscal de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, pasando por el entonces ministro de justicia, López Aguilar y la vicepresidencia Fernández de la Vega y, por supuesto, Bernardino León (llamado en los papeles de Wikileaks, “el chico de oro”) hasta su superior, Fernández Moratinos…

La propia de La Vega expresó tácitamente al embajador norteamericano, Eduardo Aguirre (de origen cubano) que “no tiene reparos a los vuelos de inteligencia a través del territorio español”. La misma portavoz del gobierno expresó a Aguirre que Javier Zaragoza tenía una “estrategia para torcer el brazo a Garzón en el caso Guantánamo”… El servilismo, no sólo de Zapatero, sino de los personajillos que componían su gobierno, genera una increíble tristeza y es la muestra más palpable de la falta de independencia del gobierno de un país, aparentemente libre e independiente...

Más allá de la coincidencia cósmica

A partir de noviembre de 2008, cuando Obama gana las elecciones presidenciales norteamericanas, Leyre Pajín pudo hablar de una “coincidencia cósmica” al producirse ambas presidencias que, para ella, suponían la llegada al poder de dos mandatarios inspirados por una vaga idea humanista-universalista…

Sin embargo, las relaciones entre Obama y Zapatero no han llevado a una situación en la que España haya demostrado su autonomía en relación a la política norteamericana, sino que han confirmado la tendencia de la administración española a ir a remolque de las decisiones de Washington. Los ejemplos no faltan.

Poco después del primer encuentro entre el nuevo procónsul norteamericano, Solomont, con el presidente Zapatero en enero  de 2010, aquel envió un cable a Washington recogido por Wikileaks: “España está abierta a incrementar la presencia de EEUU en la base naval de Rota para que sirva a los objetivos del AFRICOM”… Lo sorprendente es que el AFRICOM, el mando del Pentágono para África, se sitúa en la nueva base norteamericana en Marruecos, a los pies del Atlas, la mayor base aeronaval del continente negro. Algunas dependencias del AFRICOM residirán en Rota, en especial todo lo relativo a inteligencia y operaciones de inteligencia… incluidas las operaciones false flag de inteligencia encubierta.

En otro documento de Wikileaks, Moratinos y Alonso se mostraban “entusiasmados” por la posibilidad de aumentar la presencia norteamericana en Rota. Y lo que era mucho más sintomático: en la primavera de 2010, fuerzas armadas españolas participaban junto a fuerzas marroquíes y norteamericanas en las maniobras “Flintlock”, de carácter antiterrorista organizadas por el AFRICOM. ¿Le interesa algo al Pentágono el hecho de que Marruecos sea, desde todos los puntos de vista, el enemigo geopolítico de España? Por supuesto que no: ni le interesa al Pentágono, ni mucho menos le interesa recordarlo al Ministerio de la Defensa español que, en buena medida no es más que una oficina local del Pentágono.

Gracias a los papeles de Wikileaks hemos logrado entender esa insistencia del ministerio del interior español en localizar a “grupos terroristas islámicos” en Catalunya… El barrio del Raval se ha configurado en los últimos cuatro años como la principal zona de detención de “yihadistas” en toda Europa… poco importa que en Catalunya no se haya producido ningún atentado terrorista y que absolutamente todas las detenciones de islamistas en Barcelona hayan llevado a sentencias absolutorias o a condenas por delitos comunes que nada tenían que ver con terrorismo… Nada importa que estas detenciones las haya realizado la policía española y los Mossos d’Esquadra utilizando materiales llegados a través de la CIA, del Departamento de Estado, del Departamento de Justicia norteamericano… cuyo valor probatorio ante un tribunal regularmente constituido es próximo al cero absoluto. Lo importante es reconocer que la presión del gobierno norteamericano sobre el gobierno español (como sobre cualquier otro gobierno tercermundista) se realiza agitando el, espantajo de la “lucha antiterrorista”…

A principios de abril de 2009 se produjo lo que parecía un aumento de la fricción entre el gobierno español y el norteamericano a raíz de la decisión unilateral española de retirarse de Kosovo. A pesar de que el vicepresidente Biden se encargó de reprochar a Zapatero el no haberles avisado con anticipación, lo cierto es que, inmediatamente, se apresuró a declarar que “la relación bilateral de España supera cualquier desencuentro sobre Kosovo”.

A parte de esta pequeña diferencia, lo cierto es que durante los dos años de administración Obama, Zapatero se ha situado siempre en el furgón de cola de la política exterior norteamericana… sin haber obtenido absolutamente ninguna contrapartida.

Los intercambios comerciales entre España y EEUU están estancados y son extremadamente débiles; Zapatero no ha logrado comprometer a Obama en su proyecto bienamado de la Alianza de Civilizaciones, el aumento de tropas en Afganistán (3.000 efectivos que nos cuestan un millón de euros anuales); tampoco ha logrado uno de sus objetivos programáticos históricos: el que el Pentágono se encargara de limpiar los 50.000 metros cuadrados contaminados desde 1966 con la caída de un avión que portaba ingenios nucleares en las palabas de Palomares.

No hay mejoras significativas en la posición española: tanto servilismo zapateriano no ha servido absolutamente para nada. Los “papeles de Wikileaks” solo han confirmado algo que ya intuíamos desde siempre: que ni siquiera en política exterior, el zapaterismo ha sido esencialmente diferente al aznarismo.

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El sistema contra la juventud

El sistema contra la juventud

De la generación Ni-Ni a la generación Cero. Estamos asistiendo al nacimiento de una generación mutante. Las pasadas navidades han confirmado que, por primera vez, una generación que ahora tiene hasta 15 años va a alimentar su ocio solamente con videojuegos. Tales han sido los regalos más vendidos en estas fechas. Cualquier otra cosa, incluso productos del sector informático (MP4, iPads, iPhones, iBooks, etc, etc) han tenido poco impacto entre la franja de edad de entre 6 y 15 años. Todavía no se han calibrado las implicaciones de un cambio cultural de este tipo, aparte, naturalmente, del ensanchamiento de la “brecha digital”: la distancia que separa a los que utilizan las nuevas tecnologías de los que permanecen de espaldas a ellas… cuando lo realmente importante es la existencia de un amplio espectro de población joven que lo desconoce todo de la vida y solamente sabe utilizar un tipo de producto microinformático: el videojuego. Tras la Generación Ni-Ni, la Generación Cero está a la espera en el atrio.

La generación que ahora empieza a aproximarse a los 60 años fue la primera que desde su infancia vio como la televisión ocupaba un espacio creciente en su vida. La que ahora tiene 30 creció con los ordenadores personales y luego descubrió las consolas de videojuegos e Internet. Los que ahora tienen entre 10 y 15 años forman parte de la primera generación que han dado la espalda a los juegos hasta ese momento tradicionales, compartidos con otros amigos y han recibido (y exigido) como regalos de Navidad solamente videojuegos.

Del “compartir” al “competir”. La adicción.

No es raro que esta nueva generación no conozca la palabra “compartir” y prefiera la de “competir”. Ciertamente, Internet permite relacionarse con otros jugadores de cualquier lugar del planeta, pero solamente para competir. Los tiempos en los que los niños salían a la calle y se pasaban buena parte de su tiempo de ocio con sus amigos y compañeros han quedado atrás. La nueva generación conoce solamente la vida y el mundo a través de una pantalla de ordenador. Si quiere jugar a los bolos tiene un juego de bolos que, de paso, incluye también tenis, baseball, fútbol y golf. Es difícil arrancarlos de la tiranía del monitor e inducirles a que conozcan el mundo real.

De hecho, el mundo virtual es extremadamente tranquilizador para ellos. Un niño “muere” una y otra vez en el monitor de su videojuego, para revivir inmediatamente y poder rectificar la jugada progresando al nivel superior. El morir virtual no ocasiona daños ni molestias, sólo aumenta el rendimiento del jugador. En cambio, un pisotón dado por descuido en la calle produce dolor puntual; es el precio de la realidad. Además, la realidad virtual es tranquilizadora: en ella, antes o después, siempre se gana. En la realidad tangible esto no ocurre: no está nunca claro si se alcanzará lo esperado o no, si se podrán cumplir ambiciones y proyectos. Además, en el universo tangible, moverse implica un esfuerzo, intentar obtener algo supone sacrificarse, querer “ser” algo requiere precisamente la presencia de algo que el jugador de un videojuego no está dispuesto a asumir: que no todo en la vida es juego o diversión.

La adicción es el efecto esperado por los fabricantes de un videojuego: este es tanto mejor cuanto mayor es su capacidad adictiva. De hecho, la adicción es uno de los principales factores que se tienen en cuenta para medir la calidad de un videojuego: el tiempo que el jugador está “enganchado” a él sin moverse de la pequeña pantalla, las horas que le dedica...

El problema de la adicción de toda una generación a los videojuegos no es que espacios cada vez mayores de su vida pasen a depender de su adicción, sino que el entorno en el que desarrolla su vida se va degradando y unidimensionalizando: a fuerza de dar la espalda a la realidad tangible, el adicto a los videojuegos se sumerge en una realidad virtual que resulta para él mucho más gratificante y tranquilizadora.  

Quiebra del sistema educativo

En una sociedad sana, el sistema educativo habría enseñado al joven que el ocio constituye una parte de su tiempo, pero que esos años son, fundamentalmente, años formativos en los que su capacitación y su preparación para asumir responsabilidades en el futuro son, sin duda, lo más importante. Hay tiempo para todo: para el estudio, para la familia, para los amigos, para el ocio e incluso para los videojuegos… pero esto ocurriría sólo en una sociedad sana: en la actualidad el tiempo destinado a estos últimos va engullendo progresivamente el dedicado a otras áreas de la sociabilidad.

La combinación entre un sistema educativo desintegrado y que ya no cumple ninguno de los objetivos para los que había sido diseñado y la tendencia del joven a usar y abusar cada vez más de los videojuegos actúa en sinergia creando un efecto deletéreo. Poco importa, desde este punto de vista, si los videojuegos son pacíficos o violentos: es su capacidad adictiva situada en el marco de una crisis del sistema educativo lo que los hace peligrosos.

Las concepciones progresistas en materia educativa hacen que desde la preescolar, el joven, en lugar de ser adiestrado en las distintas habilidades del conocimiento y especialmente en los sistemas de obtención de conocimiento (esfuerzo, constancia, sacrificio, interés, concentración, autodisciplina), reciba una enseñanza cuyo principio es “aprender jugando”. Los maestros procuran que el niño adquiera conocimientos a través de juegos y de diversión, evitan que tenga que esforzarse y se obstinan en que desde las letras hasta el contar hasta 100 se conviertan en un juego que logre interesar al niño. El resultado de este sistema de enseñanza es que el niño aprende, sí, aprende, sobre todo… a jugar.

En las fases siguientes de su progreso por el sistema educativo, cuando ya ha entrado en la EGB y se supone que debería de adquirir conocimientos más sólidos, los padres van percibiendo que el aprendizaje de la lectura y de la aritmética se va retrasando en relación a lo que ellos mismos habían experimentado en su aprendizaje. Un padre de 50 años se formó en el bachillerato del tardo franquismo que aseguraba que entre los 5 y 6 años el niño había aprendido a leer correctamente y sabía sumar y restar con facilidad. Hoy el dominio de esas habilidades tiende a retrasarse un par de años. Por lo demás, hasta los 10 años, el niño ejercitaba la “caligrafía”, hacer que su escritura fuera inteligible, hoy esta asignatura ha desaparecido completamente y si era importante se debía sobre todo a que el niño aprendía a dominar su pulso, su atención y su capacidad para templar su ánimo.

La lectura era otra habilidad que se enseñaba a partir de los 5 años y que a los 8 ó 9 proporcionaba algo más que fluidez en su uso, garantizaba también la comprensión de lo que se estaba leyendo. La única forma de asimilar todas estas habilidades es mediante el esfuerzo, el sacrificio, la atención y la constancia, elementos que están completamente ausentes del “aprender jugando” que, a fin de cuentas, solamente transmite el… aprender a jugar.

Rostros desconocidos para errores conocidos

Para colmo, alguien de rostro desconocido, cuyo poder para diseñar un sistema educativo estaba en contradicción con su cualificación para hacerlo, decidió un buen día que los niños podían progresar de un curso a otro a pesar de tener asignaturas suspendidas. Lo razonable hubiera sido que se volviera a examinar el septiembre de las asignaturas suspendidas en junio, pero alguien sin rostro decidió que el niño podía pasar al curso siguiente aun manteniendo un déficit de conocimientos, déficit que al ser acumulativo, cada año le inhabilitaba más para el dominio y la comprensión de determinadas asignaturas. Para dividir hace falta saber sumar, restar y multiplicar, si el alumno pasa de un curso a otro con déficit de conocimientos en estas materias jamás podrá dividir, ni adentrarse en las complejidades del álgebra y, por lo mismo, tampoco estará en condiciones de seguir adelante en asignaturas como física y química o en aquellas otras que requieran reflexión lógica incluso aunque sean de ciencias. Sería bueno que los medios de comunicación nos recordaran el rostro de quien introdujo esa “novedad” en nuestro sistema educativo que ha destrozado la vida estudiantil de una parte importante de nuestros jóvenes.

Y para colmo, tampoco conocemos el rostro de aquel otro educador que creó distintos “itinerarios”, esto es distintas ramas que a partir de una temprana edad condicionaban la orientación posterior del estudiante: el antiguo bachillerato de ciencias a un lado y de letras a otro tenía sus asignaturas “hueso”: matemáticas y química por una parte y latín y griego por otra, es decir, estaban equilibrados en dificultades.

En cambio, los actuales “itinerarios” adolecen de varios defectos insuperables. De un lado, en un momento en el que los jóvenes carecen de “vocación” y en su inmensa mayoría ignoran lo que quieren ser en el futuro, es extremadamente peligrosos pedirles que elijan a temprana edad un itinerario que condicionará sus estudios futuros: lo más probable es que elijan el itinerario más  fácil, el que consideran que tiene menos asignaturas “hueso”: el humanístico, el artístico… y rechacen el científico que es el que les requiere más esfuerzos (en un momento, además, en el que a fuerza de ir pasando de curso con asignaturas suspendidas ya les ha hecho perder el control de las asignaturas de ciencias). A esto se une que, llegados a esos niveles, la cultura del esfuerzo y del sacrificio ya está completamente ausente del panorama del estudiante.

PP y PSOE: padres de un sistema educativo quebrado

El resultado de este sistema educativo esperpéntico construido por el PP y por el PSOE es una superabundancia de alumnos (una tercera parte) que abandonan sus estudios de primaria antes de concluirlos. Los que pasan al nivel universitario lo hacen mayoritariamente a carreras “fáciles” o con pocas complicaciones (habitualmente de letras) para las que, por lo demás, existen escasas salidas profesionales y un número desmesurado de alumnos: ¿cuántos periodistas necesita la sociedad española? Sin duda muchos menos que los miles que cada año se gradúan en las facultades de periodismo de este país (para colmo, la fractura de España en 17 comunidades autónomas hace que cada una de ellas exija una facultad de periodismo a despecho de su población y de las posibilidades de empleo de los licenciados, la inmensa mayoría de los cuales al acabar sus estudios se limitan a ser becarios en cualquier medio de comunicación que, para casi todos será su única posibilidad en la vida de haberse aproximado a una redacción.

En cuanto a los que han abandonado sus estudios ni siquiera les queda el recurso a la formación profesional: se tarda demasiado en acabar unos estudios que tampoco están concebidos como prácticos y aplicativos. Lo que les interesa es trabajar en lo que sea y lo antes posible: mientras la construcción ha absorbido mano de obra, cientos de miles de jóvenes que habían abandonado la EGB se refugiaban en las obras, evacuando escombros o haciendo tareas de peonaje… La crisis ha cerrado esta vía para siempre y ha dado carta de naturaleza a la Generación Ni-Ni.

En cuanto a los jóvenes que siguen carreras técnicas y que concluyen sus estudios, el panorama no es mucho más alentador: les aguardan salarios bajos y contratos en precario que no están en relación con los esfuerzos que han tenido que realizar para obtener el título y que, desde luego, no les va a permitir formar una familia ni a la mayoría independizarse de sus padres. Los problemas de la enseñanza en España se dan a todos los niveles y también nuestra universidad tiene carencia extremadamente dramáticas.

En efecto, la vinculación entre universidad y empresa es cero o próxima a cero. En otros países, es frecuente que cuando los alumnos presentan proyectos de fin de carrera, buscadores de talentos acudan a las exposiciones y ofrezcan, ya a partir de ahí, contratos a los nuevos licenciados. Esto no ocurre en España, entre otras cosas porque las empresas funcionan de manera muy diferente: aquí no es la cualificación lo que se requiere para ejercer la mayor parte de empleos, sino el tener a un buen “contacto” (habitualmente un amigo, un familiar, etc). En muchas empresas, puestos de responsabilidad son entregados a individuos completamente nulos que, a su vez, para salir adelante, deben contratar a técnicos mejor cualificados… y peor pagados. El resultado final es que cada vez más jóvenes licenciados en carreras científicas se van al extranjero para poder ejercer su empleo a cambio de un salario digno y de una estabilidad en el puesto de trabajo.

La desembocadura de toda esta catástrofe educativa es un empobrecimiento cultural y científico de la sociedad española y el que, en su conjunto, nuestros jóvenes tengan “poco valor añadido”. No es por casualidad que el modelo económico de José María Aznar se basase sobre todo en el desarrollo de dos actividades aparatosas pero de escaso valor añadido: construcción y hostelería. El fracaso de nuestro sistema educativo nos había abocado a ello… Y mientras eso siga así ni leyes de “economía sostenible”, ni nebulosos proyectos de I+D+i podrán aplicarse en la práctica.

De la generación Ni-Ni a la generación Cero

El sistema de enseñanza se ha convertido en un reservorio de niños, una especie de logística de almacenamiento mientras los padres trabajan, pero ha perdido completamente su capacidad educativa y tiene muy mermada su función formativa. De hecho, el sistema educativo –por bien que funcione- nunca puede sustituir al entorno familiar en la formación de las nuevas generaciones, pero, éste, se encuentra hoy así mismo degradado: abundan las familias monoparentales, los hijos únicos y los divorcios; todo esto ha hecho que se alterara extraordinariamente el marco en el que crecen los hijos.

Desde luego, una sociedad moderno no puede negar que la familia burguesa está hoy muerta y enterrada pero que era un “más” en relación a las modernas formas parafamiliares que han ido apareciendo posteriormente. En la familia burguesa estaba todavía presente cierta especialización: la madre se cuidaba de la educación del niño y del mantenimiento del hogar, mientras que el padre aportaba medios económicos a la familia. No era una forma ideal de organización familiar, pero suponía un estadio superior al que lo ha sustituido.

Cuando, a partir de los años 40 la mujer empezó a integrarse en el mercado laboral (veinte años después en España), se rompió esta división de funciones, el sistema educativo suplió el hecho de que la madre disminuyera su presencia en el hogar. Eran los tiempos en los que se enseñaba “urbanidad” en los primeros años de escuela. Pero luego, cuando el sistema educativo entró en crisis en los años 70 y especialmente en los 80 y 90, todo esto se fue al traste.

Hoy estamos viendo los resultados de una generación que, en buena parte ya tuvo una educación muy deficiente, educando a su vez a sus hijos. El resultado será inevitablemente demoledor. Esto, para colmo, ha coincidido con la eclosión de los videojuegos que han representado para las familias la posibilidad de que los hijos estén tranquilos, casi en un estado entre letárgico y catárquico ante el monitor de la cónsola de videojuegos.

¿Hay solución? En lengua castellana “solución” rima con “educación”.  La educación es hasta tal punto importante para un país que resulta imposible cambiar un modelo económico sin cambiar antes el modelo educativo. Modelos educativos de perfil bajo que aspiren solamente a que el joven abandone las aulas conociendo los rudimentos culturales mínimos, no puede aspirar a desarrollar una economía basada en I+D+i.

Primero educación y reconstrucción de un modelo familiar sólido y estable. Paralelamente reconstrucción del sistema educativo reintroduciendo los valores de esfuerzo, sacrificio, constancia, autodisciplina y mérito por parte del alumno y reconociendo autoridad al profesor. Para ello es preciso revisar todos los recovecos del sistema educativo, incluidas las Escuelas Normales, verdaderos reductos del progresismo que nos ha llevado directamente a la ruina del sistema educativo. Si un profesor no tiene valor (o no cree) en la necesidad de imponer su autoridad, no puede seguir dando clases. Es preciso volver a la concepción clásica que considera a la escuela como una relación jerárquica entre los que tienen un “saber” que transmiten a quienes no lo tienen. Si, en lugar de esta concepción se impone la que hasta ahora ha sido habitual en democracia, esto es, que alumnos y profesores forman un todo “democrático” e igualitario, nunca jamás se logrará recomponer nuestro sistema.

Frente al “aprender jugando” hay que reimplantar la “cultura de la memoria” sin la cual es imposible ejercer el pensamiento lógico y que no es sino una parte de la cultura del esfuerzo. El elemento central de cualquier sistema informático es la CPU, la “unidad central de procesos”, el cerebro del ordenador. Un ordenador es tanto más eficaz cuanta más memoria RAM tiene y a mayor velocidad funciona. Otro tanto ocurre con el ser humano. Sin embargo, la enseñanza moderna ha desterrado por completo el aprendizaje memorístico de los planes de enseñanza, lo que equivale también a imposibilitar el ejercicio del pensamiento lógico…

El papel del mundo digital

Hoy, todos los profesores tienen que comprobar si los trabajos que encargan a sus alumnos los han hecho ellos o los han copiado y pegado de cualquier Web (alguna de las cuales alardea de existir para cubrir esa función: www.rincondelvago.com, por ejemplo). Cuando Zapatero en uno de sus habituales “paquetes de medidas” proponía que todos los estudiantes tuvieran un ordenador personal, evidentemente, no sabía lo que estaba diciendo: eso solamente puede ser admisible en un sistema educativo que funcione, no en un sistema educativo quebrado en el que cada estudiante, con el ordenador recibiría la posibilidad de insertar videojuegos o jugar en red. Los edificios no pueden empezarse por el tejado, pero tampoco a ZP se le puede pedir algo de sentido común.

Paradójicamente nuestros jóvenes están a la cola de Europa en rendimiento escolar pero tienen un más que aceptable nivel de utilización de las nuevas tecnologías, incluso los que han abandonado los estudios a los 14-16 años. Esto explica por qué en España no se producen estallidos de cólera como los que han sucedido en Grecia, Reino Unido, Francia o Italia en situaciones en general bastante menos dramáticas que la española. Aquí nuestros jóvenes están sometidos a la narcosis de los videojuegos que se completa con otras “esperanzas para desesperados” generadas por el propio sistema. En ningún otro país, por ejemplo, los clubs de fútbol están tan endeudados con el Estado (especialmente con la Seguridad Social a la que adeudan en torno a 5.000 millones de euros) como en España y en pocos países la situación del déficit público haría tan urgente cobrar esa deuda: sin embargo, es mucho más fácil que el Estado embargue la cuenta corriente de un pequeño empresario a la taquilla del CF Barcelona o del Real Madrid.

El sistema (entendido como el conjunto de intereses, político, económicos y mediáticos que dan forma a una nación y a su sociedad) ha entendido perfectamente que el mejor joven es el joven consumido ante la pantalla de un ordenador, que puede cultivar su tiesto de marihuana en el balcón. Poco importa que pase las horas muertas intentando superar el nivel del videojuego en el que se encuentra, o que emplee horas en ver partidos de fútbol intrascendentes jugados por equipos que ni le van ni le vienen, incluso en ligas distantes en el espacio. Poco importa que fuera no haya trabajo, ni posibilidades de obtenerlo en el próximo lustro. Tampoco importa que su nivel de conocimientos y de preparación laboral sea cero o próxima o cero, o se concentre en sectores (como la hostelería y la construcción) que nunca más le van a ofrecer alternativas laborales.

Si tiene necesidad de relacionarse de tanto en tanto con otros jóvenes, la moda del botellón le facilitará una oportunidad más para el embrutecimiento de los sentidos mediante sobredosis de alcohol. Si va por la calle, por el metro, llevará encajados en los oídos auriculares que harán que con apenas 25 años tenga los tímpanos endurecidos propios de un anciano de 65 años. El ruido, el videojuego, el botellón, el espectáculo deportivo, le impedirán meditar sobre lo miserable de su existencia. Comerá solamente porque sus padres trabajan o viven de un modesta pensión que da al menos para eso, y de poco le importará ser un prominente miembro de la “Generación Ni-NI” que apenas ocupó un corto período de tiempo entre el estallido de la gran crisis económica (junio de 2008) y el momento en el que advirtió que ésta era algo más que un paréntesis en el que ni trabajaría, ni estudiaría.

El problema de fondo es mucho mayor de lo que se tiene tendencia a pensar: si esta crisis que se prolonga ya por espacio de tres años, dura –tal como se prevé- en torno a 5 ó 10 años más, en el curso de los cuales no solamente no encontrará trabajo, sino que le será muy difícil reemprender unos estudios en un sistema educativo quebrado, de tener 25 años pasará luego a tener 35, una edad en la que ya resulta difícil encontrar determinados trabajos y su preparación y experiencia profesional serán la misma que ahora mientras que la sociedad habrá cambiado radicalmente. En esa sociedad posterior a la crisis, mucho más competitiva que la actual, los 35 años pesarán como una losa, y mucho más si tenemos en cuenta que las pensiones de jubilación se calcularán sobre la base de los últimos 25 años de cotización. Para entonces es posible que muchos padres que hoy mantienen a sus hijos, ya hayan fallecido ¿de qué vivirá entonces la Generación Ni-Ni? ¿en qué trabajará?

Por eso hemos empezado diciendo que la “brecha digital” entre los usuarios de las nuevas tecnologías y los que permanecen de espaldas a ellas, no es –contrariamente a lo que opina la sociología- el hecho capital de la sociedad moderna. Incluso alguien que no haya utilizado jamás un ordenador puede realizar trabajos agrícolas y, por extensión, puede trabajar en sectores de poco valor añadido. Pero un joven de la Generación Ni-Ni que durante años no haya trabajado ni estudiado, que haya utilizado su tiempo para chatear por la red, utilizar videojuegos, enviarse mensajes SMS y que maneje todos los mecanismos de ocio de la red ello no implica que esté mejor adaptado para afrontar una sociedad competitiva, sino que está refugiado en un mundo virtual que lo aísla completamente la realidad y le proporciona un entorno narcótico y tranquilizador como la droga más sedante que se hubiera inventado.

La Generación Ni-Ni es sólo un estadio temporal en la vida de un joven. Su permanencia en este nuevo grupo social producto de la crisis, durará entre 3 y 10 años más. Cuando haya terminado la crisis –de la manera que sea, incluso son el desmantelamiento del actual sistema mundial de producción y consumo- toda esa generación adicta a lo digital, percibirá que no está preparada para tomar el relevo de las que le han precedido: será una Generación Cero. Hay que alarmarse sobre cómo serán los hijos de esta nueva generación. 

© Ernesto Milá – Infokrisis@yahoo.eshttp://infokrisis.blogia.comhttp://info-krisis.blogspot.com - Twitter/#ernestomila – facebook/ernestomila – google+/ernestomila – Linkedin/ernestomila – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

Israel: colapso o guerra

 

Nunca he creído en la existencia de una conspiración judeo-masónica (entre otras cosas porque judíos y masones no tienen nada que ver hasta el punto de que en los primeros años de la masonería inglesa no se admitían a judíos) y mucho menos en la conspiración judeo-masónica-bolchevique a la que aludiera Franco en su último discurso del 1º de octubre de 1975 en la Plaza de Oriente (masones y bolcheviques fueron enemigos mortales y mientras duró el régimen soviético, la masonería estaba prohibida). Creo más bien en la existencia de una conspiración de la alta finanza (buena parte de cuyas dinastías son de origen judío) y, si se me apura, de una conspiración de cómicos (que desde Hollywood proyectan su imagen sobre todo el globo), pero nada más. No basta, desde luego para calificarme como antisemita.

De todas formas siempre me ha interesado la evolución del Estado de Israel que hoy, en mi opinión, se sitúa en el centro de un posible conflicto localizado, última esperanza de un sector del capitalismo para salir de la crisis. Hace unos años podía pensarse en que algunos “señores del dinero” tendrían la tentación de organizar una guerra que diera buenos beneficios tanto en la destrucción como en la construcción, y que lo harían en la zona de Cachemira; pero tanto Pakistán como India no estuvieron dispuestos a enzarzarse en una espiral autodestructiva ahora que están despegando económicamente. La otra posible ubicación del conflicto era el Beluchistán, al sur de Afganistán, dividida entre Pakistán e Irán, seguramente una de las zonas más calientes del planeta. Pero el movimiento autonomista local que podría ser el detonante, ha sido literalmente masacrado a un lado y otro de la frontera irano-pakistaní y carece de fuerza suficiente para desencadenar una aventura secesionista.

El escenario más probable para un conflicto es hoy Israel y a ello contribuyen varios factores. En primer lugar el desinterés creciente que tiene el judaísmo norteamericano (con un amplio sector no-sionista) por el mantenimiento del Estado de Israel que le cuesta dinero cada año, cuyo mantenimiento es cada vez más caro y nunca ha sido autosuficiente. Por otro lado, se ido produciendo una alteración en el sustrato étnico israelí: los judíos centro-europeos (askhenazis) que hasta ahora eran mayoritarios y dirigen el Estado, están abandonando el país y proveyéndose de documentación europea (Alemania ha reconocido 500.000 dobles nacionalidades y entregado el correspondiente número de pasaportes). En cambio han ido creciendo los judíos iberoamericanos, abisinios y procedentes del Este. También ha ido creciendo la minoría palestina que asciende ahora mismo a un 10%.

Además, desde el punto de vista social, se han producido alteraciones importantes en los últimos años. No es por casualidad que el represente judío en Eurovisión era un transexual: que el primer aviso de que la cohesión interior del Estado Judío ya no era la de 1967 cuando la guerra de los Seis Días, ni la de 1973 durante el Yonkipur. Las operaciones del ejército israelí en Gaza hace tres años fueron ilustrativas de la pérdida de operatividad militar. El número de objetores de conciencia ha ido creciendo y muchos judíos que llegaron a Israel hace 30 años se han desencantado ante la aspereza de la vida en los kibbutz y ha regresado a sus países de origen. El ejército judío de hoy no es el de las grandes victorias frente a los blindados de Nasser o de los raids aéreos sobre los aeródromos árabes que clavaron a su aviación en el suelo.

Pero donde el problema es irresoluble es en el terreno social. Dentro de Israel se está produciendo en estos momentos una fractura social producto, entre otras cosas, de la crisis económica. Los alquileres son astronómicos: en Jerusalén los precios han pasado de 742 a 827 euros en apenas un año. La población judía dedica a la vivienda un promedio de entre el 35 y el 45% de sus ingresos. No es raro que a partir del 14 de julio se produjera la irrupción de los “indignados” locales en el boulevard Rotschild de la capita. Una semana después la acampada alcanzó las 20.000 personas y el 6 de agosto una movilización de 300.000 personas pedía “justicia social”. Los manifestantes protestaban contra la degradación de los servicios públicos, los recortes sociales y la reducción de los salarios…

Desde mediados de los años 80, la doctrina ultraliberal rige en Israel. Los judíos parecían creer en las virtudes místicas del mercado… y esas “virtudes” destruyeron lo que quedaba del “Estado del Bienestar” israelí (en buena medida financiado, mientras duró, con los ingresos procedentes de Alemania como compensación al “Holocausto”). Luego, Israel privatizó todo lo privatizable: la compañía aérea El-Al y la teleónica Bezeq, los ferrocarriles, correos, la mayoría de los puertos y, oh maravilla de maravillas, incluso un sector de la industria armamentista. Todo esto vino como complemento de una reducción de impuestos que favoreció a las clases privilegiadas y otra que redujo el impuesto de sociedades. Aunque la cifra de crecimiento económico sea del 4% anual (en 2010 del 4’7) esto se debe casi en exclusiva a la industria de armamento y de seguridad y vigilancia. El PIB es algo: 29.500 dólares por persona… pero se trata de una ficción: la tasa de pobreza llega a un 20%... las clases medias están cada vez más machacadas y en fase de proletarización y las clases altas cada vez poseen más recursos y poder.

Se tiene tendencia a pensar que los “judíos” son todos iguales. En absoluto. Proceden de horizontes muy distintos y han estado separados durante casi dos milenios en comunidades que evolucionaron de maneras muy diferentes. En la actualidad los judíos askhenazis  de clase media y los sefardíes de las clases populares (hasta hace poco rivales) han llegado a un entendimiento para afrontar las manifestaciones callejeras que se están produciendo desde el verano protagonizadas por los pobres. La mayoría de los pobres que pueblan el Estado de Israel pertenecen a los árabes israelíes, a los judíos ultraortodoxos y a los judíos procedentes de Etiopía y la URSS.

El salario mínimo de Israel es justo la mitad que el francés y suele ser ignorado por el 40% de las empresas que pagan por debajo de esa línea. El 74% de la población cobra menos de 1400 euros/mes. El empleo precario crece. El 10% de los trabajos son a tiempo parcial. Existe desigualdad en el acceso al sistema sanitario y a las prestaciones (el 50% de los mayores de 65 años no tienen absolutamente ningún diente). Las tasas de mortalidad por diabetes son cinco veces superiores entre los pobres que entre los ricos. Y la mortalidad entre los árabes israelíes es el doble que entre los judíos. La vivienda es un problema para los judíos: en los últimos 30 años no se ha construido ninguna vivienda social… Puede entenderse perfectamente la movilización de los indignados judíos.

La sensación que da Israel en estos momentos es que el judaísmo norteamericano no sionista se ha desvinculado de su mantenimiento y prefiere que Israel sea sacrificado para salvar los intereses de la alta finanza mediante el desencadenamiento de un nuevo conflicto con los árabes. Éstos, por su parte, tras la “primavera árabe” de la primera mitad de 2011, se muestran cada vez más beligerantes en relación a Israel. El líder árabe que encabece una nueva cruzada contra Jerusalén se convertirá en la cabeza indiscutible del islam en la primera mitad del siglo XXI. Y algunos aspiran a ocupar esa plaza…

© Ernesto Milá – Infokrisis@yahoo.eshttp://infokrisis.blogia.comhttp://info-krisis.blogspot.com - Twitter/#ernestomila – facebook/ernestomila – google+/ernestomila – Linkedin/ernestomila – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

El día que ETA se desmovilizará…

El día que ETA se desmovilizará…

¿Qué espera ETA para desmovilizarse? Respuesta: gestionar la movilización con cuentagotas para lo que mejor le convenga a su frente político y a su aliado principal en este momento, el PSOE. ¿Cómo se producirá esta desmovilización? Respuesta: poco antes de las elecciones del20-N los medios de comunicación recibirán un comunicado de ETA en el cual manifestarán su inequívoca voluntad de deponer definitivamente las armas quedan –lo dirá el comunicado- el fleco de los presos que se negociará en los meses sucesivos. ¿Cuándo se liquidará definitivamente la cuestión? Respuesta: poco antes de las próximas elecciones autonómicas vascas (en 2013), ETA anunciará el comunicado final de disolución, generando una oleada de simpatía y entusiasmo hacia la “izquierda abertzale” que, por primera vez, puede aspirar al “surpasso” (esto es, a que Bildu tenga más votos que el PNV). ¿Qué ocurrirá después? Ocurrirá que los últimos bonzos de ETA, el núcleo más irreductible, enfermo y psicópata de la banda, explicará que 60 años de terrorismo (“lucha armada”) no se pueden liquidar así como así, que no se ha dicho nada sobre la unificación del País Vasco, nada sobre la autodeterminación y nada sobre la independencia con lo cual la estrategia de “lucha armada” (terrorismo) sigue siendo todavía válida. Y volverá a haber nuevos atentados…

Más o menos esto es lo que ocurrirá y no creemos ser profetas si auguramos este recorrido en el próximo año y medio. Y es triste, muy triste, porque ETA podía haber sido vencida policialmente hacia el 2004-5. No era preciso liberar a criminales en serie, a verdaderos matarifes visiblemente perturbados, dirigidos por individuos sin escrúpulos y sin moral, para resolver el problema de ETA.

Quedan las víctimas del terrorismo. El gobierno las alaba constantemente y las mima (especialmente a las asociaciones afines al PSOE y al “proceso de paz”). Las víctimas del terrorismo son los grandes perdedores de este final de ETA: molestas a casi todos. Molestan al gobierno porque son el testimonio vivo de que no hay justicia para ellos y de que con una indemnización no se lavan las heridas. Molestan al PNV porque las víctimas lo son porque madres vascas parieron monstruos. Molestan a ETA porque son lo único que les separa de la respetabilidad y les recuerda que su organización y sus avatares (HB, Bildu, Sortu, etc.) tienen madera de matarifes y serial killers. Molestan a los medios de comunicación empeñados mayoritariamente en bendecir un proceso de paz que lleva a los asesinos a las instituciones pero que no redime a las víctimas de su dolor. Molestan a los apáticos, a los tibios y a los timoratos porque nadie puede permanecer ajeno al dolor causado al perder a un ser querido.

Para las víctimas el gobierno tendrá palabras de ánimo, olvidando que las víctimas lo tenían muy fácil para vengarse: bastaba con contratar a asesinos profesionales para hablar al entorno etarra en el único lenguaje que conocen. Y no lo hicieron. Esta es la diferencia: unos son asesinos en serie y los otros no. Pero que no olvide ni el gobierno ni ETA que hay una deuda con las víctimas del terrorismo que se va a acrecentar con la puesta en la calle de los asesinos. Más aún: hay una deuda con la sociedad española, quienes han empañado la convivencia durante casi 60 años no pueden llegar a las instituciones, sentarse como interlocutores válidos del gobierno de la Nación, como si aquí no hubiera pasado nada.

La verdad es que no creemos que la llegada del PP aporte gran cosa al “proceso de paz”. En este terreno, como en cualquier otro Rajoy es un prodigio de ambigüedad y probablemente sea el primer presidente que llega a La Moncloa y que no ha explicado cuáles van a ser las medidas que aplicará inmediatamente. Las de verdad, no las de cara a la galería.

¿Detendrá Rajoy la salida continua de asesinos en serie que están cumpliendo condena? ¿Seguirá machacando policialmente a la banda? ¿Dejará que esos mismos asesinos estén presentes en las instituciones y puedan hablar en nombre del “pueblo vasco”? Mucho nos tememos que las respuestas a todas estas preguntas –y a otros tantas más que podrían formularse en otros terrenos- van a ser decepcionantes.

La incapacidad para afrontar la lucha antiterrorista y para asegurar la defensa de la población ante las bandas criminales, pesa cada vez más como una losa sobre el “régimen” nacido en 1978. Demasiada impotencia, demasiada negociación, demasiados errores, demasiados titubeos. Nada que pueda recordarse con dignidad.

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El remedio: bisturí

El remedio: bisturí

No somos ni de derechas ni de izquierdas, somos los de abajo y vamos a por los de arriba

La pregunta inicial es apenas un eufemismo: claro que hay que regular los mercados y claro que hay que volver al proteccionismo con ciertas matizaciones. Desde que tras la caída del muro de Berlín y tras el desenlace de la Segunda Guerra del Golfo (la de Kuwait), se inició la enloquecida carrera globalizadora, la “desregulación de los mercados” se ha convertido en uno de los dogmas intocables de la modernidad, junto a aquel otro de la “igualdad universal”, o aquel tan traído y llevado de “un hombre, un voto”. Los dogmas son malos simplemente porque desactivan la discusión sobre ellos: simplemente se presentan como inapelables. Y los dogmas relativos al mercado son en la ortodoxia ultraliberal más inapelables que cualquier otro.

Hace falta empezar diciendo que el liberalismo económico aparece con Adam Smith, éste en sus “Investigaciones sobre la naturaleza y la causa de la riqueza de las naciones” ya aludía a la necesidad de que el mercado estuviera regulado. No todo era válido, no todo era admisible y no todo consistía en que cada cual hiciera lo que le diera la gana. Y esto por una sencilla razón que no se le escapaba al antiguo economista: el pez grande se come al chico y en los mercados, los mejor preparados para quedarse con la parte del león son quienes lo poseen todo, mientras que los pequeños están destinados simplemente a arruinarse en beneficio de los grandes. Adam Smith, el primer y gran teórico del liberalismo quería evitar que el dominio de los grandes se eternizara sobre los pequeños. Y Adam Smith sabía bien que esta era la tendencia, precisamente porque su obra cumbre había sido publicada pocos años después y a la sombra de la gran crisis económica que unos pocos años antes había llevado a la quiebra a 27 de los 30 bancos de Edimburgo.

Pero hoy no solamente tenemos a economistas de baratillo que no llegan a la altura de los padres fundadores del liberalismo económico, sino que no hay estadistas, sino “gestores temporales de la cosa pública” que comen de la mano del poder económico. Hoy, el principio rector, especialmente en economía financiera, es que el capital no debe estar sometido a limitaciones de circulación planetaria. Quien limita la entrada y salida de capitales, por este mismo hecho, es simplemente un “canalla” o un “terrorista”.

Está claro que la actual crisis se ha generado por la falta de regulación de los mercados especialmente en lo relativo al capital financiero y a su circulación. Algunos países (y la unión Europea) al comprobar que sus poblaciones son cada vez más hostiles y particularmente sensibles a este problema han decidido proponer una tasa para gravar la circulación de capitales… Esta propuesta se encuentra también en el programa del PSOE. Veamos lo que representa.

Una tasa de este tipo debe ser lo suficientemente potente como para disuadir al capital de circular de un país a otro a velocidad de vértigo, lo que tarda en apretarse la tecla Enter del ordenador. No basta con tasas del 0’5%, cuando ese mismo capital está obteniendo beneficios por cada operación de entre el 5 al 15%. Se trata de disuadir al capital que deserta de unos países o de otros y penalizar esa deserción, reinvirtiendo en paliar el déficit… en buena medida generado por esas mismas deserciones. Y de lo que se trata es que la autoridad monetaria internacional aplique esa tasa (y no un país concreto) hasta absorber como mínimo el 75% de los beneficios de cada operación. No olvidemos que se trata de dinero especulativo, no generado por el trabajo: por tanto, si de lo que se trata es de volver a una economía productiva, todo lo que es especulativo debe ser penalizado.

Por otra parte, la alta finanza internacional aceptará de buen grado una tasa de entre el 0’1 y el 0’5% sobre sus beneficios, en la medida en que esa cantidad representa justo lo que el Estado insuflará en las entidades de crédito en los próximos años para salvarlas de la quiebra. Porque, por curioso que pueda parecer, los ultraliberales, partidarios de cualquier desregularización y de que el Estado no intervenga en los asuntos económicos, son los mismos que exigen a ese mismo Estado intervenir si de lo que se trata es de salvar a la banca o a las entidades financieras. La banca y las instituciones de crédito pertenecen a ese tipo de estructuras de derecho privado que no pueden recibir subvenciones públicas.

Hace falta, pues, REGULAR y PROTEGER. Regular los mercados para disuadir a los grandes consorcios financieros de torpedear a las economías nacionales. Eliminar productos bursátiles inexistentes y basados solamente en la especulación sobre futuros. El capital es una ayuda para permitir, favorecer y generar trabajo, no para multiplicarse mediante la especulación. Hoy más que nunca, repito, hoy más que nunca, mucho más incluso que cuando Gottfried Feder enunció la consigna, mucha más que entonces, es preciso decir bien alto que LA NORMALIZACIÓN DE LA ECONOMÍA MUNDIAL SOLAMENTE SE ALCANZARÁ CUANDO SE ELIMINE TODA RENTA NO PROCUDENTE O DERIVADA DEL TRABAJO.

Fijaros lo que ha ocurrido: con un capital cada vez más concentrado en menos manos, un capital financiero más rapaz, cada vez tenemos a unos políticos con menos talla, a unos Estados más débiles y a unos gobiernos más ignorantes y timoratos. No es seguramente por casualidad que se produce este fenómeno que deriva del DOMINIO ABSOLUTO QUE LA ECONOMÍA TIENE HOY SOBRE LA POLÍTICA. Y esto no es de recibo: el Estado debe ser recolocado encima de la pirámide de las instituciones humanas, muy por encima de la economía y, por supuesto, con la posibilidad de DICTAR SUS LEYES EN DEFENSA DE LA COMUNIDAD. Porque de lo que se trata es de que la economía sea un instrumento al servicio de la comunidad, no únicamente al servicio de una casta privilegiada y de unas dinastías financieras, voraces y enfermas de egoísmo.

¿Qué hace falta hoy? Lo voy a expresar con guante de seda: hace falta disciplinar a los mercados, regularlos, generar bloques políticos con suficiente fuerza y empuje como para emanciparse de los mercados internacionales (si Europa debe ser algo, debe ser, desde luego eso, no una sucursal del mundo globalizado), hace falta disminuir los rendimientos del capital especulativo, penalizarlo hasta disuadirlo y situar la política por encima de la economía, es decir, a los intereses de la población por encima de los intereses del capital. Hace falta una nueva forma de organización política que garantice la existencia de un ESTADO FUERTE y que no tenga miedo de asumir con puño de hierro y bisturí filoso la reforma de la sociedad. Los sit-ins, las protestas pacíficas no son lo que necesitamos. Y esto permite enunciar lo que necesitamos con menos diplomacia: necesitamos el restablecimiento de la guillotina. Nadie llorará por la ejecución de las 300 familias que acaparan la riqueza mundial, gestionan la ruina de países, la muerte y el empobrecimiento de miles de millones de personas, simplemente porque levan generaciones haciéndolo. Nadie llorará por sus cabezas ni por la esterilización de sus mujeres, salvo algún humanista-universalista que todavía no se ha enterado que hoy estamos ante el nosotros o ellos.

La consigna del día es clara: NO SOMOS NI DE DERECHAS, NI DE IZQUIERDAS, SOMOS LOS DE ABAJO Y VAMOS A POR LOS DE ARRIBA.

© Ernesto Milá – Infokrisis@yahoo.eshttp://infokrisis.blogia.comhttp://info-krisis.blogspot.com - Twitter/#ernestomila – facebook/ernestomila – google+/ernestomila – Linkedin/ernestomila – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

 

 

Androfobia en el PSOE

Rubalcaba sabe que no puede obtener un resultado aceptable sin el voto femenino el próximo 20-N. Su jefa de campaña, Elena Valenciano, buscando ese voto ha cargado contra los “machos cabríos”. Rubalcaba ha ido por ese mismo camino diciendo: “Quiero que las mujeres decidan en política”. En realidad desde 2001, esto es, desde que se inició el período Zapatero, este partido ha ido haciendo gala de una creciente “androfobia” (odio a lo masculino).

Será porque cuando apareció el remilgado fenómeno ZP estaba de moda lo “metrosexual”, será porque en los últimos años había aumentado el número de homosexuales (mucho más que de mujeres) en el PSOE, el caso es que esta sigla se ha ido “feminizando”, o si se nos permite la utilización, en absoluto peyorativa sino rigurosamente descriptiva, “amariconando”. Incluso políticamente, del rojo vivo de la bandera de las reivindicaciones sociales el PSOE ha pasado al rosa desvaído de las reivindicaciones “soft” y de la ingeniería social zapaterista.

Para Zapatero –y por extensión para el PSOE- hay que llegar a un “gobierno mundial”, a una “religión mundial”, a una “cultura mundial”, a una “raza mestiza” y, por supuesto, aproximar también los sexos hasta lograr una igualación tal que destruya las diferencias como ha pretendido destruir las diferencias entre naciones o entre culturas. Al PSOE de ZP le va lo “unisex”, en definitiva. No, la idea no es de ZP, sino que aparece frecuentemente en El Correo de la UNESCO y en demás libelos mundialistas que son la única referencia “ideológica” de Zapatero.

Hay un drama detrás de todo esto. Desde los años 60 las feministas (hoy mayoritariamente enquistadas en el PSOE) han defendido las tesis más abrakadabantes: que si la opresión patriarcal, que si las diferencias entre orgasmo clitórico y orgasmo vaginal (rigurosamente ciertas pero que las feministas fuerzan hasta desplazar el eje de la sexualidad femenina del varón al dedo corazón de la mano derecha), que si no hay que depilarse, ni usar “prendas opresivas” (sujetadores, medias, bragas), que si resaltar la diferencia entre hombres y mujeres constituye una muestra de “sexismo”, etc, etc. El PSOE (y toda la izquierda progresista) han aceptado estas tesis y las han incorporado, no sólo a su programa (lo que ya era una irresponsabilidad), sino a sus vidas personales (lo que era un suicidio anímico).

¿Puede usted imaginar lo que supone vivir al lado de una mujer que piensa en estos términos feministas? Pues bien era en esos caladeros femeninos en los que pescaban los hombres del PSOE, donde ligoteaban y encontraron a sus ricashembras. No es de extrañar que la proliferación desmesurada de divorcios y de ahí-te-quedas haya sido superior entre la progresía que en cualquier otro lugar. Y, por lo mismo, no es de extrañar que los adolescentes crecidos junto a esas “compañeras” hayan huido de la sexualidad hétero para refugiarse en los más cómodos páramos de los armarios gays.

Suele recordarse que la izquierda está en crisis. Y lo está. La socialdemocracia ha sido la gran defensa que ha tenido el capital financiero y la globalización en los últimos 40 años en toda Europa y especialmente en esta crisis. Pero esta crisis de identidad alcanza hoy hasta lo sexual. La rosa es el emblema que se atribuye el PSOE cuando en realidad le hubiera correspondido más la luna, símbolo universal de lo femenino (y, por aquellas fatalidades de la simbología, símbolo también del Islam). Este emblema le hubiera convenido mucho más al PSOE zapaterista desde 2001 pues no en vano ha optado por presentarse como defensor impenitente de los “derechos de la mujer” llevamos hasta el extremo ultra-igualitario y a la malhadada “discriminación positiva”.

Para defender esos derechos, el PSOE arbitró en su primera legislatura una batería de leyes innecesarias sobre la violencia doméstica (cuando en realidad hubiera bastado repatriar a los inmigrantes que apalearan a sus mujeres para que las tasas de violencia doméstica no se disparasen como así ha ocurrido), sobre la igualdad (cuando la mujer ya es socialmente considerada como “igual” al varón), sobre el aborto (cuando los derechos de la mujer se superponen a los derechos del non-nato), incluso sobre la ordenación de los apellidos (cuando para establecer genealogías lo más adecuado es seguir un patrón y no permitir que cada miembro de la pareja o el funcionario de ventanilla, decidan que apellido es el primero). Todo esto y una legislación sobre materia sexual excepcionalmente proteccionista en relación al mundo gay, fue la gran y única aportación del zapaterismo entre 2004 y 2008.

En la segunda legislatura todo esto se hundió. El PSOE había olvidado que la mujer es algo más que un “sujeto sexual igualitario”: es madre, es esposa, es trabajadora. Como madre y esposa ha visto como su marido y sus hijos entraban en las listas del paro. Como trabajadora se ha visto ella misma arrojada al empleo basura, a los salarios de miseria y a la amenaza del paro. Y ahora el PSOE le piden su voto…

Por nuestra parte lo que prevemos (y pedimos) es precisamente un voto de castigo del 50% de la población (la femenina) contra el PSOE. Se lo merecen: premiar la androfobia es malo para hombres, para mujeres y para la sociedad entera. Si eres “andrófono” no pasas de ser estar aquejado por una neurosis obsesivo-compulsiva de base sexual. Bueno, en realidad lo que merece este partido de gays, hombres soft, feminitudas y cuñaos enchufados es mucho más que un voto de castigo.

Por cierto, va siendo hora de que ZP diga claramente si Sónsoles es un tío.

© Ernesto Milà – Infokrisis – http://info-krisis.blogspot.comhttp://infokrisis.blogia.com – Twitter/#ernestomila – facebook/ernestomila – google+/ernestomila – Linkedin/ernestomila – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.