Forum Filatético y las estafas piramidales

Publicado: Domingo, 14 de Mayo de 2006 16:20 por Ernesto Milá en NACIONAL
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Infokrisis.- La noticia de la semana que ha cubierto a cualquier otra, incluida la caída bochornosa y sainetesca del tripartito catalán, ha sido la detención de los principales repsonsables de AFISA y del Forum Filatélico y el desmantelamiento de una presunta estafa piramidas. Pero hay algo en todo esto que no termina de encajar. ¿Qué es una estafa piramidal? Si reflexionamos, veremos que el estado es el único que puede ser acusado de esta práctica fraudulenta.

Infokrisis.- La noticia de la semana que ha cubierto a cualquier otra, incluida la caída bochornosa y sainetesca del tripartito catalán, ha sido la detención de los principales responsables de AFINSA y del Fórum Filatélico y el desmantelamiento de una presunta estafa piramidal. Pero hay algo en todo esto que no termina de encajar. ¿Qué es una estafa piramidal? Si reflexionamos, veremos que el Estado es el único que puede ser acusado de esta práctica fraudulenta.

Los sellos, ¿son una inversión?

No, los sellos no son una inversión. Intente usted vender un sello de algo más de treinta años y comprobará que, una cosa es el precio de catálogo y otra lo que alguien esté dispuesto a pagar por él. Poco, realmente. La revalorización de los sellos, probablemente, no vaya más allá del 0’5% anual. Así pues, los sellos son una actividad para coleccionistas, pero no para inversores. Desde este punto de vista, lo ocurrido con AFINSA y con el Fórum Filatélico era algo que ya podía preverse y que, en realidad, ya ocurrió a finales de los ochenta con algunas pequeñas empresas que vendían este producto como la inversión de su vida. Pero…

… Pero la cuestión es que, desde hace treinta años, estas dos empresas iban pagando religiosamente los intereses estipulados que, por lo demás, no eran excesivamente altos, ni correspondían a los habituales ofrecidos por los “chiringuitos financieros” (más de un 10%). Hay que reconocer, en principio, que una “estafa piramidal” cae en unos pocos meses o, como máximo, en unos años. Estas dos empresas han funcionado durante treinta años, han reintegrado el valor de los sellos estipulado en contrato y han pagado los intereses prometidos. No es raro que unos clientes hayan arrastrado a otros y que quien invirtió medio millón de pesetas inicialmente se animara a invertir cinco en cuanto tuvo ocasión.

Entonces ¿cómo funcionaban Fórum Filatélico y AFINSA?

Ambas empresas tuvieron la habilidad de atraer pequeños inversores entregándoles una garantía: sellos. Lo que estas empresas hacían con el dinero recaudado no tiene nada que ver con la filatelia. Simplemente lo invertían en negocios rentables y con los beneficios pagaban intereses y cubrían el capital. Estos negocios tenían que ver con el sector inmobiliario, con las inversiones en el extranjero y con la compra de valores en los mercados bolsísticos de todo el mundo.

La rentabilidad del sector inmobiliario –y, por lo demás, su opacidad- es una de las más altas: construcción, promoción y venta, pueden llegar, fácilmente, a doblar la inversión inicial. Por otra parte, la inversión en bolsa, en productos a medio plazo, da un mínimo de un 5’5-6% anual. Y si el producto se “trabaja” en el día a día de las cotizaciones, puede alcanzar hasta el 20%, más allá del cual, el riesgo aumenta excesivamente, aunque también lo hacen los beneficios.

Si tenemos en cuenta la obligación de pago de intereses situados en torno al 5%, se verá que una empresa que cuenta con unos cuantos miles de inversores –y en el caso de estas empresas estamos hablando de decenas de miles- puede operar con un capital excepcionalmente alto, que le permite diversificar inversiones y, en consecuencia, obtener unos beneficios extremadamente jugosos. AFINSA y Fórum Filatélico realizaban este tipo de prácticas.
¿Y los sellos? Los sellos eran, simplemente, la garantía de que el contrato se iba a cumplir. Unos ofrecen sellos, otros “pagarés del tesoro”, otros letras de cambio, otros acciones, ¿qué más da? Los sellos y todo lo demás, era, simplemente, una garantía tan desprovista de valor real como cualquier otra fórmula en la que el soporte sea papel y no un metal precioso o un bien inmobiliario. Lo que importaba no era la garantía sino la disposición y la voluntad de las dos empresas para satisfacer los compromisos adoptados (el pago de intereses y la recompra de los sellos al valor estipulado o la reintegración del capital). Trabajar durante treinta años sin haber quebrado indica un alto grado de eficacia en la gestión del dinero ajeno.

¿Qué es la “estafa piramidal”?

La llamada “estafa piramidal” es otra cosa. En realidad, la estafa piramidal es el llamado “truco de Ponzi”, un inmigrante italiano a EEUU que ofrecía intereses excepcionalmente altos a los inversores. El  “truco” consistía en pagar los intereses de los primeros inversores con su propio capital y luego con el capital de los siguientes inversores y así sucesivamente. El problema apareció cuando algunos inversores solicitaron el reintegro: todo el dinero se había utilizado en pagar intereses. En otras palabras, se había volatilizado.

El “truco de Ponzi”, cambió de nombre cuando se crearon en los años setenta en EEUU los llamados “clubes de la pirámide”, que tardaron todavía quince años en llegar a nuestro país. Se trataba de formar “pirámides” a partir de una cúspide. La persona que se encontraba en la cúspide reclutaba otras dos personas dispuestas a entregarle una cantidad X, y éstas a su vez debían encontrar, cada una, otras dos personas, dispuestas a hacer otro tanto. Parte de esa cantidad quedaba en sus manos y la otra parte se entregaba a la cúspide de la pirámide. A su vez, cada una de las cuatro personas que estaban en el tercer nivel debía buscar otras ocho personas dispuestas a lo mismo, y así sucesivamente. Llegaba un momento en el que se cerraba el proceso y la “cúspide” se retiraba, dejando que las dos personas que estaban en el segundo nivel, constituyeran cada una su propia pirámide. Los beneficios eran altísimos y cada cual tenía la perspectiva, un día no lejano, de convertirse en vértice de una pirámide… si ésta seguía su crecimiento aritmético. Si, por lo que fuera, fallaba, los escalones inferiores de la pirámide lo perdían todo, pero los superiores solamente contabilizaban las ganancias recaudadas hasta el momento del crack de la pirámide…

Mientras que el “truco de Ponzi” era estafa pura y simple, los “club de la pirámide” no engañan a sus miembros. Simplemente existe un riesgo altísimo, a costa de unos beneficios no menos elevados. Como en bolsa… las inversiones de rápidos y altos beneficios conllevan siempre, e inevitablemente, un margen mayor de riesgo que las inversiones a largo plazo. Los llamados “chicharrillos” de la bolsa, siempre fluctuantes y sin lógica económica –parte de los llamados “valores tecnológicos” obedecen a este concepto–, pueden reportar beneficios extraordinarios, o ruinas absolutas.

Pues bien, las dos empresas “desarticuladas” por la Audiencia Nacional, eran mucho más serias que todo esto y la prueba es que pudieron funcionar durante treinta años cumpliendo todos sus compromisos. Entonces, ¿qué ha ocurrido?

Razones para una acción policial.

Los dirigentes de Gescartera tenían a bien comprarse calzoncillos de seda y su “padre patrón” esnifaba cocaína como una aspiradora a cualquier hora del día o de la noche. Esto hacía que el consumo de prostitutas de alto standing no fuera menor y que el rendimiento laboral de la cúpula de Gescartera fuera mínimo. En el fondo, Gescartera también ingresaba dinero de pequeños (y no tan pequeños) accionistas con la promesa de invertirlo en sectores extremadamente productivos. El problema de Gescartera era que en la cúpula de la empresa se encontraba un, digamos, “enfermo”, hijo de la economía del pelotazo y del boom de la cocaína entre las clases pudientes. Nada de todo esto encontramos en Fórum Filatélico o en AFINSA.

El hecho de que los propios trabajadores salieran en defensa de sus directivos y, en todo momento, insistieran una y otra vez en la capacidad de la empresa para afrontar sus compromisos, así como en la honestidad de sus jefes, es elocuente.

Ahora bien, la Audiencia Nacional ha encontrado motivos suficientes para enviar a las cúpulas de ambas empresas a la cárcel. Entre esta decisión y la publicidad dada por los medios de comunicación a la redada, es evidente que los principales perdedores serán los inversores. Y, por extensión, tal como hizo presagiar la portavoz del gobierno, todos los contribuyentes. Como cualquier empresa dedicada a las inversiones, inspirar seguridad es el factor clave para seguir captando inversionistas. Desde la mañana misma en el que la policía se personó en la sede de estas dos sociedades, ambas, sea cual sea su situación patrimonial, pueden considerarse muertas y enterradas. No sobrevivirán a una investigación judicial hecha pública por todos los medios de comunicación.

La principal acusación, de todas formas, es la de “fraude a la hacienda pública”. En otras palabras, los responsables de estas dos empresas han hecho lo que solemos hacer todos los españoles: intentar eludir al máximo el pago de impuestos. Los trucos fiscales para ello son muchos y, el más habitual, es el falseamiento de los ingresos y de los gastos. El impuesto sobre los beneficios es de tal magnitud que hace inevitable que TODAS las empresas realicen maquillajes contables de este tipo. Fórum Filatélico no iba a ser una excepción. El hecho de que esponsorizara a un conocido equipo de baloncesto iba en esa dirección. Pero, sin duda, no sería la única. Existen pequeñas empresa que año tras año declaraban haber pintado el local y realizado obras de albañilería en los retretes para reducir el margen de beneficios contables y minimizar el impacto de la rapacidad de hacienda sobre los beneficios.

Es posible que las dos empresas filatélicas hayan realizado prácticas contables ilegales. Bien, si ese es el problema, una auditoría y la consiguiente multa habrían resuelto el tema. Ahora lo que tenemos, en cambio, es una situación de alarma social, con varias decenas de miles de inversores alarmados y con la seguridad de perder su dinero (o de verlo reducido a una quinta parte, en la mejor de las hipótesis).

Pero hay otro motivo que está en el verdadero origen de la acción judicial contra las filatélicas. La Banca tolera mal a los competidores e incluso a los espontáneos que realizan actividades de inversión. El verdadero escándalo de esta cuestión es que dos empresas surgidas de la nada hayan conseguido movilizar miles de millones de pesetas ofreciendo unos márgenes de rendimiento por inversión que la gran Banca no está dispuesta a aceptar. Por tener depositados 6.000 euros en AFINSA o Fórum Filatélico se recibía un 5% de interés. Por tener depositada la misma cantidad en una caja de ahorros o en un banco, hay que pagar el mantenimiento de la cuenta, la correspondencia enviada al domicilio y, finalmente, los intereses están muy por debajo de la inflación. Tener dinero en banca –como no sea en extratipos– es una ruina total.

No es raro que, en los últimos años, el dinero que antes iba a productos bancarios se dirija ahora a otro tipo de empresas. Como en cualquier período de gobierno socialista, la banca obtiene –mira por dónde- unos beneficios siempre “sin precedentes”. Pero la banca quiere más, al tiempo que da menos. Y es ahí en donde aparece el “Estado punitivo”.

La operación no tenía como finalidad desmantelar una “estafa piramidal”. No hay estafa piramidal en la actividad de estas dos empresas. El verdadero objetivo de la operación era sembrar las dudas en torno a las empresas privadas que ofrecen intereses superiores a la banca o, incluso, a las sociedades de cambio y bolsa, crear alarma social, para que este tipo de empresas desaparezcan y el ahorro de los inversores regrese a la banca o a la bolsa.

De paso, el “Estado punitivo” ha conseguido cubrir durante unas semanas la peripatética escenificación de la rotura del tripartito catalán, mediante las dramáticas imágenes de unos inversores modestos que no se hacen ninguna ilusión sobre el destino de sus ahorros.

El precedente de RUMASA.

Los socialistas son especialistas en meter la mano allí donde no hace falta. RUMASA fue, ni más ni menos, que un expolio sin principios y sin justificación. Luego, lo expoliado se repartió entre los amigos. Ellos se llevaron los beneficios y la sociedad española las deudas ocasionadas por RUMASA, una vez fue expoliada.

La situación es, hasta cierto punto, similar a la de Afinsa y Fórum Filatélico. RUMASA tenía problemas de tesorería, pero tenía un banco -la joya de la corona- el Atlántico, que garantizaba el saneamiento de la empresa. RUMASA también debía pagos a la Seguridad Social y, naturalmente, había realizado maquillajes en la contabilidad. Pero lo más probable es que los negocios de Ruiz Mateos hubieran conseguido sobrevivir a la crisis económica que vivía en ese momento y, en caso contrario, siempre quedaba un patrimonio para vender capaz de enjugar las eventuales pérdidas. Como las pérdidas no iban a enjugarse era interviniendo el consorcio, vendiendo las propiedades a precios de regalo a los amigos, y dejando las deudas acumuladas a partir de la intervención con cargo al erario público.

Pero aquí hay algo que matizar. RUMASA, Afinsa, Fórum Filatélico, son empresas de titularidad privada. Como el bar de la esquina o la sociedad limitada de fontanería a la que recurrimos con cierta frecuencia, ni nos van a repartir sus beneficios, ni tenemos porque cubrir sus pérdidas. O todos o ninguno. O el Estado cubre las pérdidas de TODAS las empresas privadas o no la cubre de ninguna. Lo inadmisible consiste en crear situaciones de alarma social con redadas espectaculares –especialmente para cubrir las vergüenzas políticas de Catalunya-, hundir empresas que se podrían haber salvado por la propia gestión de sus dirigentes, y luego “socializar” las pérdidas.

El que sea inocente qué tire la primera piedra

¿Ha dicho usted “estafa piramidal”? El Estado es el principal “estafador piramidal” si es que vamos a eso. ¿Cómo hay que calificar, por ejemplo, el tratamiento que el Estado ha dado a la “seguridad social”?  Se nos dice que la entrada masiva de inmigrantes se ha permitido y se está permitiendo para asegurar las pensiones de nuestros jubilados. Es decir, que con las nuevas cotizaciones de los inmigrantes se asegura, solamente, el pago de las pensiones. Un sistema concebido de esta manera, precisará facilitar la entrada constante de inmigrantes para pagar las pensiones en una carrera enloquecida.

En la actualidad, ya está demasiado claro que la inmigración absorbe más recursos de los que genera. Y en el terreno de la seguridad social, todavía más. Sobre cinco millones de inmigrantes, apenas uno y medio están cotizando y los otros tres millones y medio se benefician de las mismas prestaciones, aun cuando no ingresan ni un euro en las arcas. De ahí que sea previsible que, en la próxima legislatura, se deba de proceder a una nueva regularización masiva, con la intención de incorporar más cotizantes a la SS. Este tipo de prácticas está llamado a quebrar el sistema de pensiones en menos de diez años.

Es evidente que el Estado intentará evitar la quiebra rebajando las pensiones. Mientras la policía difundía imágenes de su irrupción en las oficinas de las filatélicas, el “eximio” ministro Caldera (Calderilla para la historia) anunciaba la DISMINUCION de las pensiones para viudas. Es natural: estadísticamente, las viudas votan a la derecha y además no están organizadas. Es pues un colectivo al que se le puede golpear sin contemplaciones. Esto sí que es una verdadera estafa, porque cuando iniciamos nuestra vida laboral, firmamos un contrato con la Seguridad Social: aceptamos pagarle una parte sustancial de nuestro sueldo (nosotros y las empresas), a cambio de una pensión estipulada y de unos servicios médicos y farmacéuticos. Pero, unilateralmente, el Estado decide modificar las cláusulas del contrato: extiende cada vez más el plazo de cotización, mientras que reduce las pensiones de jubilación… consultando solamente a los “sindicatos”, esas entidades de derecho privado, subvencionadas con dinero público y que, por lo tanto, comen de la mano del Estado. Maravilloso.

Imaginemos lo que dirían los medios si las dos filatélicas intervenidas hubieran modificado unilateralmente los contratos firmados con sus clientes: si en lugar de pagar el 5%, lo hubieran rebajado al 2%, negociando con un sindicato de inversores subvencionado por las mismas filatélicas…

Detrás de la aparente banalidad del caso de las filatélicas (banalidad para quienes no invertimos en valores filatélicos), lo que se esconde es un problema mucho más complejo. El poder de la banca, la sumisión del poder político a la banca, la socialización de las pérdidas, las cortinas de humo creada para ocultar otras vergüenzas, y así sucesivamente. Y lo más terrible es que no existen argumentos suficientes, aparte del castigo y la multa, para justificar la honestidad en la tributación a la hacienda pública. Hacienda lo somos todos, sí, para recaudar, pero para gastar, el Estado solamente cuenta con sus amigos y protegidos. Elegir entre la Iglesia y las ONG’s es poco. Pagar impuestos en la España de ZP es pagarle el modelito de negra zumbona a la ministra portavoz, pagar impuestos en España es financiar a los amigos del poder, pagar impuestos en España es pagar los dos años de paro a los consellers de ERC que apenas han permanecido 20 días en el cargo, pagar impuestos en España es pagar a las clínicas abortistas, es pagar las operaciones de cambio de sexo a los travestidos y es, finalmente, pagar todos los gastos generados por esa estafa piramidal generada desde el Estado y que se llama inmigración salvaje y masiva. No con mi dinero. No con el vuestro.

© Ernesto Milà Rodríguez – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – 14.05.06

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