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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

ORIENTACIONES

Ha comenzado la larga agonía del gobierno

Ha comenzado la larga agonía del gobierno Redacción. Con apenas 9 meses de vida, ayer, el gobierno ZP entonó su canto del cisne. Hasta ahora, sabíamos que el gobierno era débil y presidido por alguien con falta de carácter, ahora sabemos que el gobierno ha empezado una lenta agonía que durará todo el tiempo en el que tarden en convocarse elecciones anticipadas.


Una entrevista de la que no se ha dicho todo


Cuatro horas de entrevista entre ZP e Ibarreche dan para mucho y no solamente para que la vicepresidenta del gobierno salga balbuceando diciendo que “el presidente ha recomendado ha Iberreche que mire el proceso catalán”… justo el mismo día en que Carod-Rovira aludía a que, efectivamente, el proceso catalán era diferente del vasco e implicaba una Cataluña con la misma situación nacional que Alemania o Dinamarca, es decir, independencia pura y simple.

La vicepresidencia no ha dicho todo lo que se habló en la reunión. Pero es probable que Ibarreche haya puesto sobre el tapete todos sus ases. La “pacificación” del País Vasco, particularmente. Por que lo que está en el ambiente es un nuevo pacto de Estella, en el que los nacionalistas moderados y radicales se darán la mano para avanzar juntos sus posiciones, a cambio de que ETA declare una nueva tregua. ETA, por lo demás, en su actual estado de indigencia política y militante, no puede hacer otra cosa más que ganar tiempo y eso pasa por una nueva “tregua-trampa”. El nacionalismo moderado también precisa esta tregua para mejorar sus posiciones de cara a las elecciones vascas de primavera. Eso le había presumiblemente ganar votos.

Así pues de lo que se trató ayer fue de una reunión en la que ambos políticos tuvieran ocasión de “salvar la cara” ante sus bases y ante su opinión pública: ZP ante las bases socialistas que cada vez permanecen más alarmadas por la deriva y la falta de criterios del presidente en materia de estructuración del Estado y el lendakari para demostrar que su plan avanza.

Entre ambos políticos existe una sola diferencia: el lendakari en su locura nacionalista, sabe a dónde quiere ir (la creación de un estado libre asociado), pero ZP no tiene ninguna idea clara de cómo debe ser la reforma constitucional y cuál puede ser el encaje entre el País Vasco y el Estado. Y si se ha de fiar de los socialistas vascos, las cosas no mejoran a la vista de la situación de caos y confusión que registran desde el ascenso de Pachi López a la Secretaría General.

ZP ha actuado de forma pusilánime, en primer lugar recibiendo a Ibarreche. No era preciso, era una forma de legitimar al lendakari tratarlo de igual a igual, como antes del varano también trató de igual a igual a Maragall. El hecho de haberlo recibido a mitad de la escalinata de la Moncloa es un gesto significativo del alto grado de indefinición de ZP. En el lenguaje protocolario de los gestos, descender a pie de automóvil hubiera representado cortesía extrema, identidad y efusión, hacerlo en lo alto de la escalinata, distanciamiento, actitud hostil y desconfianza… hacerlo a la mitad, “ni chicha ni limoná”, perífrasis simbólica de hasta qué punto, incluso en el lenguaje diplomático de los gestos, la indefinición de ZP es proverbial.


“Como Alemania o Dinamarca”, Carod dixit.


Esa misma tarde las reacciones fueron significativas. La primera de todas la de José Luis López, el acomplejado hijo de Guardia Civil que cambió su nombre por “Josep Lluis Carod-Rovira”, apellidos de la madre… En la loca carrera de los nacionalismos por ver quien adopta una postura de mayor rotundidad ante ZP, Carod-Rovira vino a explicar que, en el fondo, el plan Ibarreche no era nada del otro mundo, por que donde verdaderamente existe una “apuesta independentista” era en Catalunya y que él, personalmente, tenía como modelo el convertir a esta autonomía en un país como Alemania o Dinamarca…

Lo grave no es que un Carod dijera eso, sino que el gobierno Maragall y el gobierno ZP se mantienen por el apoyo de ERC. Así pues, en las próximas horas, o bien ZP se preocupa de tranquilizar y satisfacer a Carod, o puede darse por fenecido.
Por que los problemas no los tiene sólo Carod, sino también Maragall al que le quedan tres años para soportar la espada de Damocles que ERC tiene sobre su cabeza.


Los apoyos del gobierno y la Constitución Europea


A medida que se aproxima la fecha del referéndum sobre la Constitución Europea, crece la sensación de que el peso del NO está aumentando y la inquietud por parte del gobierno sobre si va a ser capaz de movilizar a un número de electores suficientes como para salir reforzado con un SI rotundo.
A pesar de que la dirección del PP haya propuesto un voto afirmativo, hace falta ver cómo reaccionan sus bases ante esta posibilidad de hacer morder el polvo al partido del gobierno. Por lo demás, el voto afirmativo en un referéndum como éste es mucho menos militante que el voto negativo que será mucho más fácilmente movilizable. A todo esto ¿quién promueve el voto negativo?

Sorprende que precisamente los dos partidos gracias a los cuales ZP se mantiene en el poder… sean los que están promoviendo el NO a la Constitución Europea: IU y ERC. El gobierno promueve el SI y los partidos que lo apoyan… el NO.
En tales circunstancias es fácil comprender que la opinión pública y el propio electorado del PSOE va a entender muy mal esta situación.


Cuando Solbes medita su dimisión


La disputa del ministro de economía con Caldera por la cuestión de la cláusula de revisión salarial, debe situarse también dentro del contexto agónico que se ha iniciado. Hay que recordar que Solbes era el ministro –el único ministro- que inspiraba confianza en las fuerzas económicas. Si la inversión en España no se ha desplomado ha sido por que al frente de la economía se encontraba el “probo funcionario” capaz de cuadrar las cuentas y evitar la desbandada de los capitales hacia destinos más tranquilizadores.

Pero el tandem formado por el grupo de asesores de la Presidencia y Rafael Caldera, unido al hecho de que ZP no entiende absolutamente nada de economía (tal como él mismo ha confesado y evidenciado), ha torpedeado constantemente las medidas de Solbes y le ha obligado en el pasado a cerrar unos presupuestos difícilmente realizables, pero exigidos por el presidente.

A partir de la negociación sobre los aumentos salariales que ha sido cerrada de espaldas a uno de los interlocutores, la patronal, Solbes tiene la sensación de estar aislado, ha sido desautorizado públicamente por Caldera y tiene la sensación de estar en un absoluto “exilio interior” en un gabinete que, en cada Consejo de Ministros da muestras de su impericia y bisoñez.

En medios periodísticos se ha dicho que Solbes ha estado a punto de dimitir o que tiene la intención de hacerlo o que ya está pactada la fecha de la dimisión. No hace falta que se llegue a la dimisión para que se evidencie la situación de desacuerdo y desmoralización de Solbes.


Don no hay es imposible sacar nada


A los nueve meses de su constitución el gobierno ZP ha dado muestras lo que era capaz de realizar: exhibir su debilidad. Todos los agentes sociales, los poderes fácticos, los gobiernos autónomos y municipales, los gobiernos extranjeros, los medios de prensa (incluso los más favorables al gobierno), todos, absolutamente todos, son conscientes de que en España hay un gobierno débil y perdido. En esa situación, todos, absolutamente todos, van a intentar acentuar al máximo las tensiones y obtener el máximo de beneficios de la situación.

Francia y Alemania ya han obtenido lo que querían: una constitución europea en la que el papel de España y su representación están disminuidos, a la patronal le ha bastado no comprometerse con las negociaciones sobre aumentos salariales para abrir la puerta a la negativa a concederlos; sobre el papel de IU y ERC, de Ibarreche y Maragall, está todo dicho, e incluso la Comunidad Andaluza clama ya por una reforma estatutaria, incluso los obreros de los astilleros Izar con una simple manifestación obtuvieron de ZP lo que quería.

Este gobierno no puede dar mucho más de sí. Ha llegado al límite, A partir de aquí todo va a ser una cuesta arriba que el fatigado ZP no va a poder remontar. Va a poder seguir retrasando el choque final con Ibarreche y el nacionalismo hasta las elecciones vascas, pero no mucho más allá. Va a poder retrasar la ruptura con ERC hasta que se haga público que existen impedimentos constitucionales para llegar a un “estado libre asociado” o a una situación de Cataluña=Dinamarca, pero la ruptura finalmente –entre junio y septiembre de 2005- se producirá. Va intentar retrasar al máximo un acuerdo con el PP para el mantenimiento de la estabilidad constitucional… pero, antes o después, se va a enfrentar a la realidad de que, o bien accede a un pacto de este tipo –pedido por buena parte de sus bases- o bien se va a producir el disparate centrífugo en todas las autonomías del Estado, e incluso, procesos centrífugos dentro de algunas de estas autonomías (caso de Álava dentro del País Vasco).

La entrevista entre Ibarreche y ZP, lejos de solucionar la situación, evidenció la falta de decisión del gobierno y su interés en practicar el doble lenguaje: la voz balbuciente y dubitativa de la vicepresidenta cuando resumió lo tratado, evidencian a las claras que la presunta “energía” del gobierno ante Ibarreche, es pura ficción; pero la duración de la entrevista y los “gestos del lenguaje diplomático” al que hemos aludido, son mucho más elocuentes de una debilidad manifiesta, así como el que el lendakari, tras la entrevista, manifestara que no iba a existir variación en la aplicación de su estrategia.

ZP se ha cortado él mismo la retirada cuando abrogó los artículos del ley que penaban la convocatoria de referéndum. Volvió a quemar sus naves cuando el presidente del parlamento vasco no fue procesado por haberse negado a aplicar la sentencia de disolución de HB. Ahora, ZP carece de defensas legales ante la ofensiva Ibarreche. ¿La Constitución? Si… pero la Constitución hasta ahora ha demostrado ser como el timón: hacia donde se le da, gira. Si a esto unimos que el timonel carece de criterio hacia donde quiere orientar la nave y el rumbo depende de los tirones de unos y otros, se verá que en estos momentos, no solamente no tenemos gobierno, sino que nos encontramos en uno de los momentos más difíciles de nuestra historia.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

2005 será el año de la Gran Convulsión

2005 será el año de la Gran Convulsión Redacción.- El año 2004 ha terminado con densos nubarrones sobre el panorama político nacional. Más densos que en los peores momentos de la transición. ZP ha traído la Gran Crispación, comparado con la cual la Pequeña Crispación del período aznarista, parece un juego de niños. ZP ha creado los problemas rompiendo los equilibrios políticos que se habían creado en la transición y ha abierto interrogantes que se desvelarán a lo largo del 2005. Por que a ZP, además, de “bambi”, “el cansao”, y otros tantos apelativos que responden perfectamente a su “ideosincrsia”, le podemos añadir otro más: el de “bombero pirómano”. Allí donde hay normalidad crea una polémica y allí donde existe, la exacerba. Todo ello, eso sí, con “buen rollito”.

El Plan Ibarreche, adelante

Batasuna ha hecho lo que era lógico: ha salvado su honor ante sus electores, dividiendo su voto. Era lógico que apoyara, finalmente, el plan secesionista. Cerrada la puerta a la vía insurreccional y a la estrategia de guerra de guerrillas, liquidada ETA, al nacionalismo radical le quedaba solo la vía gradualista para intentar mejorar sus posiciones y superar el trauma que supone el funeral de ETA. Permach, Otegui y Salaberría han apoyado la iniciativa con los votos justos para que saliera adelante. No podían hacer otra cosa y, de hecho, era lo más inteligente que han hecho en muchos años. Ahora bien…

Ahora es cuando el PNV tiene un verdadero problema. Aunque la debilidad esté instalada en la cúpula del Estado, ZP no es “el Estado”, sino un gestor que no puede ignorar la realidad de la correlación de fuerzas, tanto en el País Vasco como en el resto de España.

Ciertamente, el Partido Socialista Vasco es en buena medida responsable de lo que está ocurriendo. Presos de la tesis de que el nacionalismo es imprescindible para la gobernabilidad del País Vasco, en 1984, aun habiendo ganado las elecciones autonómicas, entregaron la “lendakaritza” al PNV. Desde entonces, una parte del corazón de los socialistas vascos ha estado con el nacionalismo moderado. Verdadero drama, por que la otra parte les decía, cada vez con mayor rotundidad, que precisamente el nacionalismo era el responsable de la situación de pre-guerra civil que había estallado en la zona desde la transición. Recordamos, una vez más, nuestra tesis: el verdadero criminal político en el País Vasco no es ETA (ETA es una banda de deficientes mentales, sedientos de sangre y de un primitivismo y una simplicidad insultantes para el sentido común), sino el nacionalismo, radical o moderado, pero el nacionalismo a fin de cuentas.

Esta tesis no la ha compartido nunca un sector del PSE. Odón Elorza, arquetipo de la cobardía, ha ido allí en donde, no sólo los nacionalistas moderados, sino también los radicales, le han marcado. Y no ha sido el único. De hecho, solamente en el período en que Redondo Terreros ocupaba la Secretaría General, las cosas han estado claras: hay culpables y hay inocentes, hay asesinos y asesinados, no hay medias tintas. Pero, en cualquier otro período –incluso en los momentos más duros del GAL-, los socialistas vascos siempre han tendido una mano al PNV con el que gobernaron durante ocho largos años en los que la educación vasca se convirtió en el troquel de nuevos batasuneros y cantera de Jarrai y de ETA.

Hoy penúltimo día del año, 39 diputados han votado que sí y 35 que no. De haberse abstenido los tres miembros de Batasuna, el resultado habría sido 36 a 35; y si hubieran seguido el voto de sus demás compañeros de grupo, el resultado habría sido de 36 a 38... esto es, habría sido rechazado. Los 3 batasunos han dado su voto, después de poner verde a Ibarreche y a su “plan”, por que de lo que se trataba era de agradecer al “putchista” Atucha, el no haber disuelto el grupo parlamentario de Batasuna y, sobre todo, salvar la cara ante el electorado propio que en las próximas elecciones habrá sido ganado en buena medida por el PNV. Pero, en el fondo, la postura de Batasuna reconoce la derrota estratégica de ETA y el fin de una época.

El discurso de Ibarreche era exultante desde el momento en que sabía que tres batasunos iban a votar por su plan. Aseguró que “nada ni nadie le impedirán convocar un referéndum para ratificar su proyecto soberanista” (aun a pesar de que una encuesta pagada por el propio gobierno vasco, demostraba hoy mismo que la población no estaba para muchas aventuras y que el nivel de desconocimiento de las propuestas de Ibarreche era absoluto). En un alarde de cinismo, dos días después de que Atucha realizara la maniobra más vil y miserable que ha protagonizado un presidente de una cámara legislativa, propia de repñublicas subdesarrolladas y babaneras, robando un voto por un evidente error técnico, después de ese insulto a la democracia y al sentido común, Ibarreche se ha permitido dar lecciones de democracia: “la esencia de la democracia y la clave de la solución es el derecho de la sociedad vasca a decidir su propio futuro” y más adelante: “Vamos a darle la palabra al pueblo”… pero la encuesta del propio gobierno vasco indica que el pueblo permanece muy ajeno a estas iniciativas y, en cuanto a que un nacionalista pontifique sobre la “esencia de la democracia”, después del tufo a golpe y a fraude protagonizado por Atuche con la cuestión del “voto perdido”, es, literalmente, repugnante.

En lo que Ibarreche tiene razón es en que “no hay vuelta atrás”. No la hay. Ni para el PNV, ni para ERC: o llegan hasta el final –lo que lleva al enfrentamiento- o quedan como mentirosos ante su electorado. El PNV está obligado a insistir en esta política durante la campaña electoral de las autonómicas vascas de primavera e intentar, por todos los medios –por todos- obtener una mayoría absoluta que le permita llevar su plan a referendo.

Las dudas de otro tiempo del PSE, su entrega del poder al PNV en 1984, han traído estos lodos. Y, en estos momentos, ZP no es la persona, precisamente, con más carácter y energía para afrontar esta situación. El problema que entra en la curva previa a la recta final, a partir de hoy, alcanzará su máximo clímax a partir de conocerse el resultado de la consulta autonómica de primavera: si el PNV obtiene mayoría absoluta (lo cual no parece evidente) la secesión está servida. Si los resultados se mantienen como en esta legislatura, nos espera más crispación. Si, finalmente, el “bloque constitucionalista” supera al PNV, no parece tan claro que los socialistas vascos prefieran pactar con el PP antes que con el PNV. La tesis de Pachi López sigue siendo igual de suicida que la que ha adornado al socialismo vasco en otros tiempos: no se puede excluir al PNV de la gobernabilidad. Y esta posición con ese portento de debilidad y de “buen rollito” que se sienta en la Moncloa, da como resultado una secesión por fases.

El bobo y sus bobos

Cuando ZP se preocupa de decir que no ve ninguna diferencia entre “nación” y “nacionalidad” (a despecho de todos los tratadistas que si la ven) lo que está haciendo es apoyar a la fracción del PSE que ha propuesto una redefinición del País Vasco como “nación” en su proyecto de reforma del Estatuto. A estos genios se les olvida que a toda “nación” corresponde un “Estado”, no una “administración autónoma”.

En realidad, la opinión pública y, particularmente, los analistas políticos, incluso los que inicialmente han sido más próximos a ZP y encontraron en él presuntas virtudes, están más que alarmados por la deriva que está tomando el país. El hombre que decía haber llegado para eliminar la “crispación”, ha conseguido que en ocho meses, la crispación parezca haber realizado un parto múltiple. Está clara cuál es el “pequeño defecto” de ZP: no sabe decir que no.
Vienen los maricones a pedir matrimonio en igualdad condiciones que los héteros. Dice que sí. Aparecen las asociaciones de feministas eternamente airadas tronando contra la violencia doméstica y pidiendo leyes que creen la figura del “divorcio-exprés” y les dice que sí. Llega Maragall a la Moncloa a tomar café y, de pasada, le dice que, por cierto, “Catalunya es una nación”. Y ZP, asiente. Luego aparece Bono e Ibarra diciendo que la única nación es España… y, claro, también dice que sí. Y cuando no tiene ni idea de lo que hay que decir, crea una comisión para que otros pongan las ideas y él poder decir si, a A y a no-A.

Esta incapacidad para decir “no” es el principal handicap de ZP-Presidente. Una cosa es postular “talante” y “buen rollito” en la campaña electoral y en los primeros meses de gestión y otra tener que afrontar la política cotidiana: el no es al político lo que el agua al pez, aquello con lo que tiene que bregar si desea sobrevivir.

Pero la falta de personalidad de ZP se hace cada día más palpable incluso para sus propios correligionarios. Muchos empiezan a pensar que se equivocaron en el congreso del 2000. En estas navidades han proliferado los chistes sobre Moratinos (uno de los ministros que iniciaron su andadura con más prestigio acumulado, hoy es una pura irrisión), las ministras del 50% de cuota, sin excepción, han demostrado su nulidad y su inadecuación para el cargo. Cuando la Justicia está en un marasmo absoluto, López Aguilar reforma cualquier cosa menos la Ley del Jurado que hoy casi apoya y que ha sido otra de las causas de la paralización del sistema judicial, crea leyes donde no hacían falta (violencia doméstica) por que ya existía un código penal explícito y promueve una reforma de las altas instancias judiciales para rodearse de magistrados que sirvan al PSOE con fidelidad perruna. Por su parte, Alonso, desde Interior, anda perdido, ZP le ha dicho que monte una “alarma antiterrorista” y él lo ha montado; en realidad, vive de las rentas del período anterior y todavía no ha aterrizado en un cargo que le supera, visiblemente. Bono ha demostrado ser un cateto en el cuartel. Caldera… ha promovido la ley de regularización masiva de inmigrantes que va a complicar el problema de la inmigración como ninguna otra medida anterior. En resumen: un fracaso de gestión que rebasa cualquier previsión por pesimista que fuera. No es posible que sean tan malos gestores… pues si, ha resultado que son mucho peores de lo que podíamos imaginar y de lo que el país puede asumir.

El gobierno ZP es la evidencia más clara de la justeza del “Principio de Peter” según el cual, un incompetente, para seguir destacando, se ve obligado por una tendencia natural, ha elegir como colaboradores a gente con un mayor nivel de incompetencia, los cuales, a su vez, por supervivencia, nombrarán a otro nivel inferior de incompetentes y se preocuparán de eliminar a aquellos funcionarios y mandos que hayan demostrado eficacia.

La que se avecina por Catalunya

Las encuestas de la Generalitat de Catalunya son más triunfales que las del gobierno autónomo vasco. Una encuesta confirmaba hoy mismo que Maragall se “había consolidado” como presidente de la Generalitat. Bien es cierto que, leyendo la letra pequeña, recibía la calificación de 5,1 en una escala de 1 a 10, pero, al menos un aprobado pelado le servía para evitar el oprobio del suspenso. La misma encuesta no ha preguntado por su “cap de govern” del que lo único que se sabe es que cada tarde a las 19:00 se va para Torredembarra (150 km de la Plaça de Sant Jaime) a reponer fuerzas. Si hubieran preguntado por él en la encuesta, muy probablemente el problema no sería calificarlo, sino que los encuestados le conocieran.

En realidad, a lo largo de este año, Maragall ha hecho “grandes planes”. Tiene su propio proyecto de reforma del Estatuto y lo va a tirar adelante con los votos de todos los partidos, incluida una fracción del PP que no se siente con ánimos de poner un poco de sensatez en el asunto. Vamos a ver: si en el País Vasco el 60% de la población ignora los contenidos del Plan Ibarreche y el 60% dice que el Estatuto vasco está bien como está… en Catalunya, si hay un tema que no está en la calle y que no interesa a los ciudadanos es, precisamente, la reforma del Estatut.

Maragall es una de esas personas que tienen vocación de “estadista”, pero no de gestor. Ya en su período de alcalde de Barcelona, aparecía cada mañana por su oficina con grandes proyectos, la mayoría de los cuales se le olvidaban con la quinta Ginebra a.m. De tanto en tanto, alguno salía bien (los Juegos Olímpicos, por ejemplo). No es de extrañar que, a lo largo de este año, los peajes hayan subido más en Catalunya que en cualquier otra zona de España o que las zonas azules de Barcelona sean las más caras de España, cuando, en realidad, el programa de ERC o el del propio PSC preveían abaratar estos costes. La realidad es que, a fuerza de preocuparse por los “grandes temas” (que si el Forum, que si una reforma del Estatut, que si la reforma Constitucional, que si Catalunya en Europa, etc), los temas cotidianos han sido completamente olvidados por el Govern. De hecho, hace un año, nadie daba un duro por la continuidad del actual tripartito mucho más allá de 20 o 24 meses. De ahí que los tres partidos que componen el gobierno catalán, estén mucho más preocupados por apalancar a sus miembros en puestos clave, enriquecerse ellos mismos y a los amigos en el tiempo más breve posible (en sólo 10 meses se han duplicado los gastos de imagen del gobierno catalán en relación al período anterior… cuando nadie, en realidad, sabe en qué se gastan esos fondos, por que nunca como hoy existe la sensación de falta de gobierno en Catalunya) y, “trabajar” al propio electorado. Tal es el trabajo que realiza Carod desde que fue apeado del Govern a causa de sus chupitos con la cúpula de ETA.

Por que Carod está en campaña electoral permanente. Es posible que haya llegado a su techo electoral. Los resultados del cava catalán en la campaña de Navidades van a ser elocuentes: si las ventas se han reducido más de un 30%, Carod será un cadáver político.

Ayer mismo, Carod participó en la manifestación posterior a la derrota de la selección catalana ante la Argentina (0-3 y un millón de euros en el gasto de traer a los argentinos al amistoso en el que los equipos catalanes eludieron emplear a sus jugadores más emblemáticos, por cierto). La derrota picó y dolió, pero mucho más el hecho de que solamente, entre 5.000 personas (cifras reales) y 10.000 (cifras oficiales) se manifestaran en las Ramblas pidiendo selecciones catalanas.
El nacionalismo catalán es curioso: sus únicas fechas emblemáticas son derrotas. El 11 de septiembre es una derrota. A partir de la Batalla de Muret, el nacionalismo catalán no puede exhibir más glorias que las derrotas propias en los escenarios más exóticos. Es el nacionalismo de la derrota y la amargura interior, de la queja permanente y el lloriqueo constante que tanto y tan bien practicó Pujol con una maestría digna de encomio. Es normal que con una derrota de 0-3, el nacionalismo catalán recupere sus mejores hábitos y se manifieste por las Ramblas con pancartas contra las olimpiadas de Madrid 2012. Parece que lo del cava no ha sido suficiente. El riesgo es que el boicot al cava catalán (los empresarios del sector no son, precisamente, los más nacionalistas, por cierto) se extienda a otros sectores puede resultar la tumba de ERC. En Catalunya nadie torpedea impunemente al mundo empresarial. Allí, hasta el más nacionalista habla en tagalo, si es necesario, para realizar una venta.

Doce meses de gestión, un verano en el que un autobús recorrió toda Catalunya promoviendo el nuevo Estatut, no han servido para gran cosa. La discusión no está en la calle, pero llegará el día en el que ZP deberá decir lo que hacer: dirá, por supuesto, que sí. Ahora bien, eso no le generará por ensalmo la mayoría de 2/3 que requiere en la cámara baja para modificar la constitución. Así que, ERC seguirá su campaña electoral y, necesariamente, deberá romper amarras con ZP. Eso le beneficiará en Catalunya, pero perjudicará a su socio, tanto en Catalunya (Ciutadans pel Canvi - PSC) como en el Estado (PSOE). Pero ¿qué le importa a Carod que se hunda su socio? En el fondo, Carod alberga un profundo resentimiento contra Maragall y los socialistas por hacer de corifeos a la derecha que tronó cuando el asunto del chiquiteo con la cúpula de ETA en Persignan. Y, Carod nunca ha ocultado que quiere la poltrona de Maragall. De ahí que Maragall haya intentado protegerse otorgando a CiU y a Mas el título de líder de la oposición con despacho, gabinete y presupuesto propio.

Así pues, una previsión realista implica que la fecha de caducidad del tripartito catalán se situará entre julio y septiembre y que, muy probablemente, tendremos elecciones anticipadas en el último trimestre del 2005. Esto entrañará también la pérdida de apoyo parlamentario por parte de ZP y si, ERC asume una postura obstruccionista, no le quedará a ZP más remedio que disolver las cortes.

En esa hipótesis, el PP, si quiere recuperar la mayoría absoluta (que va a ser necesaria para recomponer el país de los destrozos del año y medio de ZP), va tener que darse prisa en asumir un nuevo curso y enterrar definitivamente las líneas más problemáticas de la política exterior aznarista. Eso, o de lo contrario, el aznarismo va a pesar como una losa sobre Rajoy, de la misma forma que la sombra de Felipe González, pesó sobre la calva del candidato socialista en las elecciones del 2000. Y tampoco esto parece claro que pueda ser asumido por un PP que, tras haber superado sus problemas internos, precisa tiempo e ideas nuevas para recomponer su credibilidad ante el electorado de centro-derecha.

Mientras no aparezca otra fuerza política de envergadura capaz de atraer a una franja de electores del PP y, al mismo tiempo de ganar el voto de descontentos de la izquierda, el PP permanecerá como el niño autista, confortado en su mundo interior y en la seguridad de que no tiene competencia en el tema de la unidad nacional, las iniciativas anti-ZP, o el torpedeo a la política del absurdo de ZP.

Eso es lo que, como mínimo, podemos esperar de 2005. Luego están, naturalmente, los males mayores: una economía que cojea, una opinión pública que considera que su situación personal es peor ahora que hace un año, un “efecto llamada” que va a convulsionar la vida española, unos patronos que se van a resistir a sacar a la superficie a los dos millones de inmigrantes ilegales, un gobierno que, no sólo carece de ideas, sino que tiene malas ideas, y, una situación internacional en la que los primeros entusiasmos de ZP de creación de un eje “hispano-franco-alemán” se habrán disuelto, con un referéndum sobre la Constitución Europea que promete batir records de absentismo en el electorado y así sucesivamente.

Todo esto induce a pensar que 2005, va a ser el año inolvidable que pasará a la historia como el “año en que todos sufrimos”.

© Ernesto Milà – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

Atún-Calvo, Chica Vogue, antiterrorismo, papeles de Salamanca y ZP

Atún-Calvo, Chica Vogue, antiterrorismo, papeles de Salamanca y ZP Redacción.- De ZP y sus ministros, líbrenos el que corresponda. Puede parecer que insistimos demasiado en atacar a ZP, sin embargo, resulta difícil encontrarle a él o a cualquiera de sus ministros, alguna decisión acertada. En los últimos cuatro días, la vida política nacional ha estado dominada por: la cuestión de los “papeles de Salamanca”, la “gran nevada”, la “alerta especial antiterrorista” y los rumores sobre la “reforma constitucional”. Es difícil, incluso para los medios próximos al gobierno, encontrar un solo mérito -¡uno sólo!- a la gestión de ZP y sus ministros.

La “Gran Nevada”: Un problema menor, pero no pequeño

España no está habituada a nevadas. Cuando ocurrió hace once meses una nevada similar, el PP pareció no reaccionar con presteza y eficacia. También hubo colapso en carreteras, bloqueo de automóviles y tardanza en la respuesta. Pero de todo aquello, debió extraerse alguna consecuencia para que no volviera a pasar. Ha vuelto a pasar. Y lo que es peor, ha ocurrido en una medida extremadamente superior a lo ya visto hace once meses. Esto es lo incomprensible. Por eso decimos: si, el asunto de la nevada es un problema menor, pero evidencia una situación de incompetencia difícilmente imaginable en un gobierno europeo.

Hace solo diez días, ZP hablaba ante la Comisión 11-M de las “sanas reacciones de nuestro pueblo al que es difícil engañar”. Pero, el único culpable de la nevada parece ser ese mismo pueblo y sus “sanas reacciones”. Tanto ZP la ministra de Fomento, Cristiana Alvárez, chica Vogue, como la Directora de Protección Civil, han demostrado que están ahí gracias a la cuota del 50%, no gracias a sus méritos. En efecto, ambas han responsabilizado del formidable conflicto creada por la nevada, a la población.

Se ha dicho y escrito que el 70% de la población no llevaba cadenas… lo que no se ha explicado es de dónde se ha extraído esa cifra y quién ha hecho el trabajo de campo. Además, no es cierto. Y aunque lo fuera, el problema no sería éste, sino el hecho de que fuera imposible sembrar las carreteras de sal y los quitanieves realizaran su trabajo. Ni se sabía donde estaba la Ministra, ni dónde estaban los quitanieves, ni por dónde podía estar la Guardia Civil. Y en todo este caos y confusión, mira por donde, unos audaces funcionarios del CIS, estarían por ahí sin duda, para certificar que el 70% de los automóviles no llevaban cadenas…

Luego se ha sabido donde estaba la Ministra: en su casa. Era domingo y seguramente estaría aquejada por la “fatiga de combate” que al parecer asalta a todos los miembros del gobierno, de ZP abajo. Ella asegura que dirigió desde su mesa camilla las operaciones: se limitó a realizar una llamada al subsecretario del ministerio y éste no pudo hacer más que certificar el caos en las carreteras.

Es posible equivocarse y es posible que no existieran más medios que los que había para restablecer la normalidad. Pero, el problema era otro. Para el miércoles-jueves se prevén grandes nevadas y una situación de crisis parecida a la del fin de semana. Así que los periodista el martes preguntaron a la reaparecida ministra qué medidas se habían previsto para minimizar los efectos. Y esto fue lo grave: que la ministra no supo que contestar y remitió a los periodistas al Departamento de Prensa del Ministerio… No era una pregunta difícil, de hecho, en su departamento, desde el sábado no debe hablarse de otra cosa. Y sin embargo, todas las conversaciones con técnicos y expertos, no le han llevado a “aprender” qué medidas van a tomarse, no dentro de un año o dos, sino mañana y pasado.

La ministra Cristiana Alvárez ha demostrado impericia, impreparación y desconocimiento total de la naturaleza y los contenidos de su departamento. Cristiana Alvárez es, no lo olvidemos una ministra del 50% de cuota femenina, el gran hallazgo de ZP, el primer acto que evidenció lo que luego iba a ser el famoso “talante”, es decir, nombrar a alguien al frente de un departamento importante, no en función de su preparación, de su capacidad o de su conocimiento, sino de su SEXO. Aquellas aguas trajeron estos lodos. Helados, pero lodos.

En cuanto a la Directora de Protección Civil, también perteneciente a la cuota del 50%, se le pueden aplicar las mismas consideraciones. Ella ha sido la primera en acusar a la población de salir de casa el día en que se anunciaban nevadas. El manual del perfecto ministro socialista sugiere que cuando las cosas salen mal, la culpa no es del ministro, ni del departamento, sino del usuario. Se han buscado todo tipo de razones: que si los -quitanieves que nadie vio- no pudieron llegar hasta las zonas cubiertas por la nieve por los coches que se encontraban atravesados, que si las carreteras estaban saturadas, que si el 70% no llevaba cadenas, etc. El gobierno –y esa es la consigna- nunca se equivoca y el ciudadano se equivoca solamente cuando responsabiliza al gobierno.

No es raro que en la mañana del martes, ZP y la Ministra Cristiana Alvárez, antes de presentarse ante la opinión pública, prefirieron pasar por Atocha y firmar en el libro digital en memoria de las víctimas de los atentados. Eso siempre queda bien: demuestra que ZP y el gobierno están “cerca del pueblo”. Contribuye a disculpar la mala gestión integral del gobierno. Tiene gracia que, como efecto inmediato de la alocución de Pilar Manjón en la Comisión 11-M, ZP en lugar de una “nueva comisión” como pedía la madre de un hijo asesinado en los atentados, otorgara “un comisionado”, Peces Barba. Mucho más dramático resulta que ¡una vez más!, e ignorando las palabras de Pilar Manjón, el gobierno haya utilizado de nuevo a los muertos del 11-M como la mejor forma para presentar nuevamente a la Ministra Alvárez tras su desaparición del fin de semana. Repugnante, aunque grotesco.

Y, a todo esto, ¿dónde estaba la Guardia Civil?

El “despliegue antiterrorista”

Hace cinco días, cuando se supo que ZP había “ordenado personalmente” el “despliegue especial antiterrorista”, ya dijimos que era absurdo e inútil: ni había alarma, ni tenía ningún resultado anunciar un dispositivo de estos en grandes titulares, no había nada que lo justificara. Y, sin embargo, se hizo.

Así que a la pregunta “¿dónde estuvo la Guardia Civil el fin de semana?” tiene una respuesta: estaba participando en la mascarada “antiterrorista” de ZP y, por eso, no pudo estar en las carreteras de Castilla, organizando la respuesta a las inclemencias climáticas. Felicidades ZP, una vez más pensar ha estado a punto de dejar congelados en la carretera a miles de españoles. ¡Cuánta razón tienen los ultraliberales cuándo dicen que es necesario limitar al máximo el papel del Estado y del gobierno!

Ahora bien: ¿por qué una alerta antiterrorista? Y lo que es mejor: ¿por qué se han vertido enormidades sobre los cuatro marroquíes detenidos en Barcelona? Respuesta: por que ZP es un buen alumno de Bush… Dicho así, la frase parece una enormidad. En el fondo ha sido ZP quien apuntilló la colaboración internacional con Bush en el problema iraquí, y, por lo demás, ya se sabe que Bush ni siquiera se dignó descolgar el teléfono cuando ZP le llamó para felicitarle por la reelección. Así que lo que acabamos de decir parece excesivo…

… Y sin embargo, no lo es. ZP ha aprendido que cuando falla todo (como le fallaba a Bush en los primeros meses de iniciado su primer mandato, cuando todo recordaba que accedió al cargo fraudulentamente, tras un recuento de votos plagado de incidentes chuscos en Miami), lo mejor es distraer a la población con unas cuantas alarmas antiterroristas. A Bush no le ha ido mal, las treinta y tantas alarmas sucedidas tras el 11-S (la única fecha en la que existían razones suficientes como para decretar el estado de alarma por las informaciones previas que llegaron desde todos los servicios de información…), han metido en la cabeza de la población americana, la idea de que Bin Laden se la tiene jurada y va a por ellos. Cuando “llueve”, la gente tiende a situarse bajo el paraguas protector del Estado (tesis que desarrollamos en nuestro libro “La Gran Mentira”). No es raro que Bush en su segundo mandato haya sido reelegido sin grandes dificultades.

ZP y el Ministro Alonso (no incluido en la cuota del 50% por su sexo, pero si por su capacidad y su desconocimiento de la materia que se le ha asignado) han preparado una “alarma antiterrorista” sólo para demostrar que “están atentos”. Pero no se han limitado a eso.

La detención de marroquíes en Barcelona ha sido particularmente confusa y deja abiertos un sinfín de interrogantes. Se ha dicho hasta la saciedad que intentaron comprar “mercurio rojo” para realizar una “bomba nuclear sucia”… Mírenles la cara con la que han aparecido en las fotos policiales. Esos seguro que piensan que el mercurio rojo es lo que sube en los termómetros baratos. La tecnología para realizar una bomba de “mercurio rojo” implica disponer de “implosivos” exactamente iguales a los utilizados para alcanzar la “masa crítica” en las bombas atómicas. Insisto: miren las caras de los detenidos y verán que este es el asunto más suculento desde el “comando Dixan”.

Ahora bien, era necesario que unos días antes de navidad se produjeran las detenciones, que se filtraran noticias insensatas y absurdas, sobre el riesgo de “bomba sucia” y que, luego, “respondiendo al peligro”, ZP “actuara”…

Hace falta leer la noticia de las detenciones entre líneas. Se dice que los detenidos estuvieron vinculados “a los atentados de Casablanca” ¿vinculados? ¿de qué manera? Los atentados de Casablanca son la excusa del régimen marroquí, desde hace casi dos años, para atacar a los islamistas moderados, utilizando el espantajo del terrorismo internacional de los islamistas radicales, que nadie sabe de dónde ha salido. Bueno, en realidad, sí; en Marruecos, está en la boca de todos que aquellos atentados de mayo de 2003, fueron cometidos por funcionarios de los servicios especiales del gobierno para crear confusión y restar posibilidades de ascenso electoral a los islamistas moderados del Partido de la Justicia y el Desarrollo. Nadie en Marruecos cree en la responsabilidad del grupo llamado “Grupo Islámico Combatiente de Marruecos”, de los que los detenidos formarían parte. La información que ha llevado a estas detenciones viene… de los servicios secretos marroquíes. Es decir, es el “enemigo del Sur” el que informa. Resulta muy difícil dar credibilidad a estas informaciones, especialmente por su enormidad: podemos creer que un grupo de asesinos marroquíes ponga media docena de bombas el 11-M, reivindicando la “marroquinidad” de Al-Andalus, y que crean que 192 asesinatos suponen un episodio de la “lucha de liberación” y recuperación de Al-Andalus. Pero no podemos creer que un grupo de cuatro personas, medio indigentes, contacten con “traficantes checos” para comprar material radiactivo valorado en casi mil millones de pesetas que, por lo demás, no les serviría de nada, dado que seguirían sin disponer del material “implosivo” para utilizarlo.

Y mucho menos, podemos creer que “providencialmente” el “comando mercurial” haya aparecido 24 horas antes de que ZP asumiera su responsabilidad con energía decretando la “alerta antiterrorista”. Ya hemos visto que Aznar, tendió a justificar su posición en la cuestión iraquí, alegando que un “comando islamista” se disponía fabricar armas de destrucción masiva sobre nuestro territorio: era el “Comando Dixán”. Y Aznar, aprendió esta técnica de Bush: nadie discute invadir a tal o cual país en el que ha sido inducido a creer que se esconden los asesinos que buscan su perdición. Sólo que ZP no pretende invadir nada… sino dar una sensación ficticia de que lleva la iniciativa, actúa con energía y, en definitiva, crear la ficción de que gobierna.

En esto del terrorismo es bueno no sacar las cosas de quicio: existe un riesgo de terrorismo islámico-marroquí en España ¡por que un 50% de los 650.000 marroquíes que están sobre nuestro suelo como inmigrantes se declaran admiradores de Bin Laden! Existe un riesgo de terrorismo islámico-marroquí ¡por que hay imanes que predican el odio hacia España y hacia los españoles, desde las mezquitas! ¡y por que hay nacionalistas marroquíes que consideran que nuestro país es tierra islámica usurpada!

¡Ese es el verdadero riesgo! No las historias del mercurio rojo que vienen directamente de la inteligencia marroquí (a ellos les sirve también para mantener viva la ficción de un terrorismo islámico sobre su territorio). Cualquier responsable policial, experto en materia antiterrorista, sabe qué la validez de esas informaciones es mínima: se crea un señuelo, para distraer del verdadero problema. Ni ZP, ni el ministro Alonso, tienen el más mínimo conocimiento en materia antiterrorista (Alonso hace menos de un año era partidario de “luchar contra ETA”, reagrupando a los presos de la banda, cesando la presión sobre Batasuna y logrando un pacto con el PNV, es decir, con los que recogen los frutos arrojados por los que golpean el árbol…) y no resulta difícil venderles material informativo “tarado” que, por lo demás, les desvíe del problema real.

La cuestión es: o ZP y Alonso son unos completos ignorantes en materia antiterrorista con una tendencia irreprimible a creer todos los informes que llegan desde Marruecos (como Aznar creía en todos los informes enviados por la CIA y el Departamento de Estado), o actúan con una evidente mala fe y un talante tan desaprensivo como el que sigue Bush (intentando distraer la atención y creando una tensión permanente en la sociedad que contribuya a olvidar la nefasta gestión del gobierno).

No estamos muy segura de cuál es la respuesta, pero si de que solamente existen estas dos posibilidades. En materia antiterrorista, lo importante es reconocer objetivamente la naturaleza y la dimensión de los riesgos: minimizarlos es suicida, maximizándolos lo que se obtiene es la reedición del cuento de “que viene el lobo”. El lobo, por lo demás, ya está entre nosotros: es el 50% de marroquíes residentes en nuestro país, que se declaran partidarios de Bin Laden.

Los papeles de Salamanca. ¿Otro problema menor?

Hoy martes, la ministra Carmen Calvo ha hecho pública la resolución de la “comisión de expertos” presidida por Mayor Zaragoza, por la que las 500 cajas de documentación incautada por las tropas franquistas en los primeros días posteriores a la toma de Barcelona y llevadas al archivo central sobre la Guerra Civil de Salamanca. Se dice que es un problema menor. No lo es: es otra evidente muestra de lo que da de sí la cuota del 50%.

Carmen Calvo hubiera merecido, por apellido y por naturaleza, protagonizar aquel anuncio del atún: “hace falta ser muy atún para ser calvo”. La ministra de Cultura, fue antes Consejera de Cultura de la Junta de Andalucía. Allí se negó, en ejercicio de su cargo, a entregar documentación propiedad de una familia de la nobleza andaluza que reclamaba el material incautado en otro tiempo. Ahora, esa misma ministra, en un asunto similar, hace justamente todo lo contrario. ¿Por qué?

Todo tiene su explicación y en este caso hay que mirar la dramática situación de minoría mayoritaria con la que ZP se ha aferrado al poder. Está calentando la poltrona de la Moncloa por que Carod Rovira tiene en el bolsillo, también, la llave de la gobernabilidad. Gracias a concesiones como el desmerecimiento de la lengua valenciana, la ridícula petición de que se incluya el catalán como “lengua oficial europea”, y a la declaración pública de que reconoce a Cataluña el ser una “nación”… gracias a todo esto, Carod ha votado los presupuestos.

A la vista de actitudes como estas, resulta imposible encontrar en la historia de España a un personajillo de tan poca envergadura que haya contribuido tanto a deslabazar la unidad nacional, como ZP, bobo entre los bobos, traidor entre los traidores y vendepatrias entre los más odiosos vendepatrias.

Pero a cada cerdo le llega su San Martín. Y ZP puede eludir cobardemente –por que es, a fin de cuentas, un cobarde- lo que le espera al final del camino: elecciones anticipadas, con o sin reforma constitucional.

Pero hay más. Antes hablábamos del “terrorismo internacional” como distracción de la vista ante los graves problemas que tenemos planteados. Otro tanto ocurre con los “papeles de Salamanca” y con las constantes alusiones a la Guerra Civil. La ministra “atún Calvo” dice que esta entrega de papeles es para “superar la guerra civil”, para que no haya “ni vencedores ni vencidos”. Oiga, es que en la Guerra –en cualquier guerra- hay vencedores y vencidos y en la Guerra Civil Española, hubo un ejército republicano vencido y un ejército franquista, vencedor. No se trata de “superar” o no, sino de reconocer un hecho histórico, simplemente.

Cuando era muy pequeñito, recuerdo que al producirse los “veinticinco años de paz” (en 1964), todos los medios de comunicación decían que la guerra civil se había superado y que ya no había distinción entre vencedores y vencidos. No era del todo cierto a pesar de que en aquellos mismos años, buena parte de la CNT se integrara en el sindicato vertical franquista, gracias a la mediación de Luis Romero. Pero, a partir de la transición y del pacto suscrito tácitamente por todos los partidos políticos (menos por la extrema-derecha) se acordó no hablar más de la guerra civil, dar carpetazo y no realizar juicios de Nuremberg. Dado que la extrema-derecha no había suscrito ese pacto, le solía recordar a Santiago Carrillo, su responsabilidad en la masacre de Paracuellos. Pero esto era todo. Ni hubo juicios, ni durante 25 años se habló del tema… salvo en medios de izquierda. Estos medios sostenían que había que “superar la guerra”. Y por ello entendían -como ha demostrado Pío Moa a lo largo de una trilogía imprescindible para entender el papel de la izquierda en aquel conflicto- “rescribir la historia”. Y en eso están con la ministra atún-Calvo a la cabeza.

La atún-Calvo y su jefe decretaron que había que devolver los papeles, pero “no a la ligera” sino después de un “estudio técnico”. Así que nombraron a una comisión presidida por el “indiscutible” Federico Mayor. Dejando aparte su condición de masón -miembro de la Gran Logia Helvética, como se ha dicho… en medios masónicos-, Federico Mayor no tiene una cualificación especial en archivística. De hecho, se ha evitado que en esa comisión hubiera archivistas expertos y, en cuanto a los nombrados por la Junta de Castilla-León, simplemente, no se les ha dejado hablar. Federico Mayor tenía el mandato de emitir rápidamente el estudio técnico. Y lo hizo, apresuramente y sin dar la oportunidad a la comisión de cumplir su trabajo. Emitió el dictamen que se le había encargado, no otro, no uno guiado por consideraciones técnicas, ni siquiera que tuviera en cuenta lo que iba a ocurrir con este precedente (cualquier material histórico o artístico, no donado ante notario, en cualquier época precedente, puede ser reivindicado por quien afirme ser su “legítimo propietario”).

ZP es traidor hasta a su tierra natal, Castilla-León. Toda la mascarada de la “comisión de expertos”, tiene un solo objetivo: ceder a las exigencias de ERC. El día en que ZP deje de mostrar los cuartos traseros a ERC, ese día deberá disolver las cortes y convocar elecciones anticipadas.

Pero decíamos con propiedad que “a cada cerdo le llega su San Martín”, a todo atún su lata de hojalata y a ZP su día de la verdad. Y no está muy lejos de esa fecha.

Los rumores de “reforma constitucional”

El gobierno ZP, tiene, desde su comienzo, “fecha de caducidad”. Dejará de gobernar el día en el que deje de agradar a ERC o bien, el día en que ERC crea que extraerá más réditos electorales –Carod quiere ser President de la Generalitat, por encima de cualquier otra ambición- romper públicamente con ZP. El gobierno ZP, desde el principio es un gobierno vendido a gentes que no tienen otro interés más que muñir el limón y cuando no le quede ni una sola gota, arrojarlo a la basura. Por que el destino histórico de ZP es acabar en el basurero de la historia. La cuestión es si antes no será capaz de destruir siglos de historia de España.

ZP va a remolque de las circunstancias. Nunca ha sido dueño de ellas. Fue elegido secretario general del PSOE cuando ningún barón quiso arriesgarse a salir quemado de la entonces previsible derrota electoral de 2004. Llegó a la presidencia, no por sus méritos, ni valores, sino por la acción de unos terroristas marroquíes. Gobierno, no por sus propios medios, sino apoyado por lo más impresentable que pueda existir en el panorama político español: Llamazares y Carod. Pero, si no es dueño de sus circunstancias, mucho menos carece de ideas propias. En realidad, no sabe en qué puede basarse una “reforma constitucional”. Por lo demás, era muy joven cuando se aprobó la constitución. No se acuerda de que fue sólo posible disponer de constitución en 1979, por que hubo consenso que duró hasta septiembre de 1982, cuando el PSOE ganó las elecciones. Ni, a pesar de ser profesor de derecho, conoce muy bien lo que es la constitución, ni sus artículos, ni siquiera el significado semántico de sus palabras. Por eso, ZP es como una caña al viento que se mueve según soplan las exigencias de sus parteners. A no olvidar que debe su cargo de secretario del PSOE a Maragall y a los delegados catalanes en el congreso socialistas del 2000. Cuando ZP habló de reforma… esperó, por aquello del talante y del “buen rollito” a que otros le dieran ideas de por donde tirar.

Actitud estúpida por que era evidente que Maragall, Carod, Llamazares e Ibarreche le iban a dar dos ideas: convertir a España en Estado Federal asimétrico y conceder el que, contra cualquier criterio semántico, histórico y político, una “nación” es lo mismo que una “nacionalidad”. Y no lo es.

A lo largo de todos estos 8 últimos meses, ZP ha sido un auténtico “yes-yes”, incapaz de negar el más mínimo capricho a los “cuatro jinetes del Apocalipsis Nacional”: Maragall, Carod, Ibarreche y Llamazares. Nada se les ha negado y, a cambio, han facilitado a ZP la sensación de que gobierna. Y no gobierna. Está en el poder, sienta sus reales en la poltrona de la Moncloa, pero su tarea es la negación de cualquier forma de gestión pública, cada vez más hueca y alarmante para el observador.

Cada vez que Maragall abre la boca, ZP hace como si no lo oyera o no lo entendiera: y lo que está diciendo Maragall es 1) no hay una “España-Nación”, sido un “Estado Español”, 2) Catalunya no es una “nacionalidad”, ni una “autonomía”, ni mucho menos una “región”, sino una “Nación Histórica”. De esto se deduce inmediatamente –aunque Maragall no suela hacerlo, otros lo hacen- que a una “nación” corresponde un “Estado”. Por tanto –conclusión maragallana final- España no es un “Estado Unitario”, ni tampoco basta la calificación de “Estado de las Autonomías”, sino que debe ser una “Federación de Naciones” por que a cada Nación corresponde un Estado…

Maragall proclama estos razonamientos… y ZP hace como que no se entera. Dice con la boca pequeña que, en realidad, “nación” y “nacionalidad” no son lo mismo (cuando desde Tom Payne, como mínimo, se sabe que no lo son). Y que, claro, ahora toca “reformar la constitución” y acceder a introducir los nombres completos de las autonomías en el texto constitucional y en su preámbulo definir a España como “nación de naciones”. Total… si ello contribuye a mantener a ZP en el poder unos meses más, la Moncloa bien vale el desmantelamiento de España, pero, eso sí, de “buen rollito”, sin crispación, sin fundamentalismos aznaristas. Lo decíamos ayer: quien actúa así, tiene un calificativo adecuado en el Diccionario de la Real Academia: traidor, traidor una y mil veces, traidor, bobo y vendepatrias.

ZP hizo una campaña electoral anunciando el “fin de la crispación”, cuando, en realidad, Aznar había generado crispación, en materia de política exterior, pero no en otros terrenos en los que siguió respetando el consenso logrado en 1979. Como era de esperar, por lo demás. Pero, en pocas semanas, el “fin de la crispación” se ha convertido en la “crispación generalizada” en todos los terrenos que nos fijemos, incluido en un ministerio que debería ser tan técnico y apolítico como Fomento. Lo que parecía imposible, él lo ha logrado, a golpes de talante. Que se lo pregunten a los valencianos en su polémica sobre su lengua, que se lo pregunten a los industriales del cava catalán, que se lo pregunten a los automovilistas bloqueados entre la nieve.

Hemos hablado del “consenso”. Explicamos el por qué. En 1979 fue posible redactar una constitución gracias a que los principales partidos se pusieron de acuerdo. No fue, sin duda, la mejor de las constituciones –todos los problemas que dejó aparcados, han estallado ahora que ZP ha roto el consenso y cuando las simetrías electorales catalanas favorecieron la emergencia de ERC- pero, al menos, ha logrado algunos éxitos notables: entrada en la UE, flujo masivo de fondos de cohesión, alcanzar un sistema democrático, sino perfecto, si al menos, homologable con otros países europeos, etc. Y, además, es lo que hay. Con la que está cayendo y con lo que llevamos de gestión del gobierno ZP, es lícito recordar el viejo refrán: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Y lo mismo podría decirse de los estatutos catalán y vasco… no eran la perfección personalizada, pero, tampoco han supuesto una catástrofe.

En 1979 hubo consenso. Hoy no existe. Para reformar la constitución se precisa una mayoría parlamentaria de 2/3, de la que ZP está muy lejos. Así que la reforma constitucional es imposible, mientras ZP no se entere que la única posibilidad que tiene de reforma constitucional, es ser extremadamente claro al PP: “queremos este tipo de reforma”. Pero ZP se ha negado siempre a esa confrontación directa. Sabe que en el momento en que lo haga: Rajoy dirá “No es esta reforma” y, con él, el grupo parlamentario del PP votará NO. Reforma bloqueada.

Pero en esa hipótesis, las aspiraciones de ERC quedarán defraudadas y, una de dos, o Carod debe de actuar “enérgicamente”, al menos, ad usum delphini, si quiere seguir teniendo aspiraciones a la presidencia de la Generalitat. No puede, eternamente, apoyar a ZP si ese apoyo no se traduce en nada concreto o se traduce sólo en concesiones teóricas pero que no tienen nada que ver con lo esencial que plantea ERC: el control de la caja…

Además, en este tema el PP tiene todas las de ganar. Incluso en Catalunya en donde parece existir cierta unanimidad (incluso por lo que respecta a Piqué y a una fracción del PP), el tema de la reforma del Estatuto no está en la calle. No le interesa absolutamente a nadie. Hoy, cuando se sabe que el tripartito de la Generalitat se ha gastado el doble que CiU en materia de publicidad propia, es decir de autobombo, llama la atención el que la reforma del Estatut siga sin interesar absolutamente a nadie; es un debate que no se da en la sociedad, se da solamente a nivel de clases políticas nacionalistas periféricas y con un único objetivo, repetimos, el control de la caja. Allí donde hay un euro, allí habrá un nacionalista proclamando hechos diferenciales y purismo étnico-identitarios para cubrir su desmedido afán de lucro con los fondos públicos.

No solamente no hay posibilidades de consenso, sino que el tema de la reforma de los Estatutos no interesa en las periferias y la reforma de la Constitución (necesaria si se produce la reforma de la Constitución que pide Maragall-Carod), no tiene la más mínima posibilidad de avanzar. Así que lo que tenemos ante la vista son elecciones anticipadas en el cuarto trimestre del 2005, tanto en el Estado como en la autonomía catalana.

El tiempo se agota para ZP

Nunca un gobierno en la historia de España se había desgastado en tan poco tiempo –si exceptuamos la Primera República con quien el gobierno ZP rivaliza-, entre otras cosas por que, nunca un gobierno había demostrado tanta incapacidad para gobernar.

Para colmo, hoy 28 de diciembre, día de los inocentes, aparecen las peores pulsiones del nacionalismo vasco, de la mano del Presidente del Parlamento autonómico. Negar el derecho de voto a una diputada electa es algo más que una cacicada, es el “rasgo diferencial” del nacionalismo vasco: los peores vicios de la derecha nacionalista y antidemocrática, la tendencia a la dictadura, la mentira y la falsificación orwelliana (no sólo de la historia sino del presente). Por eso hace quince años decíamos: desde el punto de vista político, lo más reprochable de ETA, no es que mate, es que es nacionalista. Al matar evidencian su naturaleza primitiva y animalesca, su torpeza, sus instintos bajos y criminales y la pertenencia a la categoría de “asesinos lombrosianos” de sus militantes, nada más. Pero en su nacionalismo, evidencian algo peor: no el deseo de matar a tal o cual ciudadano inocente, sino de asesinar un proyecto de convivencia que nos afecta a todos. Así son los nacionalistas y así ha sido su 28 de diciembre en el Parlamento Vasco, cuando Atucha ha hecho algo que dista mucho de ser una inocentada: ha falseado una votación, ha escupido sobre los valores democráticos, él que debería estar por encima de las facciones partidistas en su calidad de Presidente del Parlamento Vasco.

El tiempo se agota para ZP y contra más rápido discurra, mejor. Albergamos serias dudas sobre la posibilidad de que las costuras de nuestro país soporten los desgarrones que al unísono están realizando los Maragall, los ZP, los Ibarreche, los Carod, los Llamazares. Lo más despreciable del “talante” y de ZP es ese miserable buenismo con el que pretende presentarse. No es que sea un “lobo con piel de cordero” es que es un “bombero pirómano” que allí donde pone la mano, aun sin haber problema, crea un problema. El campeón de la lucha contra la crispación que, finalmente, ha convertido a nuestro país en los campos elíseos de la crispación generalizada. Lo más intolerable es ese empeño en demostrar que va de “buen rollito” mientras permite que otros coloquen la piqueta de demolición en el edificio de nuestra convivencia nacional.

Lo dicho: bobo, traidor y vendepatrias. Lo pedido desde el 1 de abril de 2004 en krisis.info: elecciones anticipadas. La exigido: respeto a nuestro pasado, fidelidad a nuestra tradición histórica, lealtad hacia los valores que en 1979 permitieron la constitución, permanencia en la lealtad hacia los estatutos de autonomía, y honor ante los muertos del 11-M, que nunca más un político bobo, traidor y vendepatrias, vuelva a utilizar a los muertos para minimizar el impacto generado ese mismo día, por una “ministra de cuota” en la Estación de Atocha.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Plan Especial Antiterrorista y “renuncia preventiva” de ZP “el cansao”

Plan Especial Antiterrorista y “renuncia preventiva” de ZP “el cansao” Redacción.- ZP llegó al poder gracias al 11-M y no lo quiere perder a causa de otros atentados. Además, ha aprendido mucho en estos últimos tiempos: se ha dado cuenta de que existe un “terrorismo islámico”. Sería suficiente como para quitarle de la cabeza el trabajo de COU que presentó ante NNUU sobre el “diálogo de civilizaciones”. Ahora nos ha obsequiado con una “alerta antiterrorista” inspirada en el modelo norteamericano. A dónde vamos a parar.

El sentido de las alertas

Una alerta antiterrorista tiene una capacidad disuasiva contra un enemigo que se sabe amenazante. Las alertas son efectivas contra más discretas son. Publicadas en primera página de los diarios pierden toda eficacia. En efecto, el terrorista espera a que el mismo diario anuncie el final de la alerta para colocar la bomba. Elemental…

ZP tiene la mala costumbre de anunciar en prensa lo poco que hace. Desde finales de agosto se viene hablando de la regularización masiva de inmigrantes (en principio eran 400.000, luego 500, más tarde 700 y ahora se cree que pueden ser un millón quienes se acojan… han tenido seis meses para prepararla y, en ese tiempo, han llegado o se han empadronado más de 300.000 inmigrantes más por aquello del “efecto llamada”). ZP, cree que esto puede ser bueno y por eso anuncia que para navidades “alerta antiterrorista”. Es decir, que nadie nos fastidiará el turrón… pero sí es probable que nos agrien aún más la cuesta de enero.

Para ser eficaces, las alertas deben ser discretas. Colocar un puesto de control a la salida de una autopista puede tranquilizar a los conductores que lo vean, pero, desde luego, no va a impedir ningún atentado. O, al menos, lo que va a impedir es que, una vez cometido el atentado, los terroristas huyan por una carretera más discreta. O, simplemente, que se queden en un piso franco todo el tiempo que haga falta.

Por que, a fin de cuentas, las alertas, más que eficacia antiterrorista, lo que sugieren es:

- La sensación de que el gobierno está “alerta” (y no lo está).
- La sensación de que existe un peligro inminente (y no existe).
- La sensación de que la población debe apoyar a su gobierno ante el peligro (y no debe).

En cuanto a los terroristas, especialmente si son suicidas –o simplemente estúpidos, cosa en la que el terrorismo islámico está perfectamente dotado- una alerta no va a impedir el atentado.

ZP y la política Bush

Aznar ha pasado a la historia como el agente de Bush en España y posiblemente, en cierta medida, lo era. Ahora bien, ZP intenta pasar como el “señor del talante, la tolerancia y el patriotismo sereno”, cuando en realidad su gobierno es todo lo contrario: no hay diálogo, sino imposiciones, no hay tolerancia, sino debilidad, no hay patriotismo sereno, sino lo propio de cualquier gobierno socialista: “coge el dinero y corre”.

Pero la mayor mentira de todas es que ZP y Bono no han hecho otra cosa que copiar perrunamente las peores orientaciones de George W. Bush en materia de seguridad y defensa.

Por ejemplo, en la Directiva de Defensa Nacional consagrada por el ministro Bono se mencionaba como “enemigo principal”, al “terrorismo”, exactamente como la administración Bush. Con lo cual, las FFAA tienen ahora un enemigo difuso, abstruso y confuso, que sin duda podría y debería ser combatido solamente por el Cuerpo General de Policía, la Guardia Civil, con la ayuda del CNI. Pero ahora resulta que la División Acorazada, la marina y las fuerzas aéreas. Resulta difícil intuir como los aviones adquiridos con el costoso programa FACA, o el portaeronaves “Príncipe de Asturias” podrían detener a un moro tan pringado como asesino que pusiera otra bomba en cualquier apeadero de provincias… Bono y ZP tienen, al parecer la respuesta y seguramente se la habrá comunicado ZP en su visita de hoy al Ministerio de la Defensa.

Seamos claros: la DDN del gobierno ZP, al elegir a un “falso enemigo”, ha dejado a España sin defensa. Por que el “terrorismo” es un falso enemigo para las fuerzas armadas. Es un enemigo para la sociedad, para las fuerzas policiales y para la inteligencia, pero no para las unidades militares. Lo que ZP no ha entendido es que en EEUU la llamada “lucha antiterrorista” es, fundamentalmente agresiva, no es tanto, una defensa interior, como la excusa para realizar agresiones exteriores. El hecho de que desde fuentes gubernamentales norteamericanas se insistiera en el hecho de que Saddam Hussein estaba detrás de Al Qaeda y, por tanto, tras el 11-S, es suficientemente significativo de lo que representa la “lucha antiterrorista” para la administración Bush.

Pero hay algo más. ZP al igual que Bush, marcan un falso enemigo para generar una “distracción”. Tener a la opinión pública distraída y en tensión es importante para un gobierno que no está a la altura de la situación. No olvidemos que ZP es perfectamente consciente de que está donde está gracias a 192 muertos, y que, a medida que pasan los días, el capital emanado por el “talante” y la “retirada de tropas”, se diluyen; incluso en los círculos gays, ya parece lejana la equiparación con las parejas heterosexuales, a la vista del día a día. La popularidad hay que ganarla día a día y a ZP se le paró el reloj el 18 de abril cuando decretó la huida de Irak.

ZP con sus “alarmas antiterroristas” está haciendo lo que George W. Bush ha hecho en 38 ocasiones en estos tres últimos años: imbuir en la conciencia de la opinión pública que existe una amenaza inminente de una repercusión incalculable y ante la que se han tomado las medidas necesarias para conjurarla. Cuando llueve, la gente se coloca bajo el paraguas. El terrorismo es la lluvia, el Estado es el paraguas protector.

ZP va por ese camino. No gobierna y, mejor que no lo haga, por que cualquier iniciativa se traduce en nuevos problemas, pero está obligado a crear la sensación de gobierno. De ahí las alarmas. Ahora bien, vale la pena preguntarse: si, ciertamente ZP, imita a Bush en estos dos temas, pero ¿existen razones objetivas para amargarnos las navidades con una alarma?

Riesgos reales y riesgos virtuales

Desde hace un mes, se han producido distintas redadas que han enviado con dos docenas de marroquíes a la cárcel. A todos ellos se les ha atribuido complicidad en los atentados del 11-M, en los del 11-S o preparación de nuevos atentados. Las informaciones que el ministerio del interior ha facilitado sobres estas detenciones son ambiguas, confusas y escasas. De hecho, ahora si que no se tiene absolutamente ninguna idea de lo que está pasando; da la sensación de que estamos ante un polvorín formado por residentes marroquíes en España vinculados a “grupos islamistas”, polvorín que puede estallar en cualquier momento. Al menos eso es lo que se deduce de las detenciones y de las informaciones que se han vertido sobre ellas.

Es inútil realizar cábalas sobre lo que hay de verdad, de malentendido, de mera ficción o de equívoco inducido por confidentes bien amamantados: solamente la vista oral de los juicios que se deriven de las detenciones practicadas nos dirá lo que hay de cierto y de falso en la amenaza terrorista. Y más vale que se vayan acelerando porque “Abú Dadah”, por ejemplo, lleva ya tres años en cárcel a la espera de juicio y tendría gracia que, finalmente, tuviera que ser puesto en libertad al caducar el plazo de encarcelamiento la espera de juicio. Ahora es la Audiencia Nacional la que tiene que ponerse las pilas y resolver sobre la docena de casos de terrorismo islamista generados a partir de septiembre de 2001. Incluido, por supuesto, el 11-M.

Parece vidente que tenemos un riesgo de terrorismo: el 11-M así lo demuestra. Lo que no está tan claro es la profundidad que ha alcanzado la penetración terrorista en las comunidades inmigrantes en Europa, la base social con la que cuentan, si se trata de células y organizaciones estables, o si, por el contrario, son grupos informales, sin disciplina, cohesión vincular ni planes estratégicos trazados previamente, etc. Es posible que si… o es posible que no. Solamente los tribunales pueden aliviar la angustia generada por la incertidumbre de unas detenciones que, hasta ahora, y desde hace tres años y medio, no establecen claramente y de forma irrebatible, responsabilidades y condenas.

Claridad y efectivas antes que alarmas antiterroristas

Ahora bien, si esto es así… resulta evidente que tenemos un problema y ese problema se llama inmigración marroquí. Si hay una inmigración que controlar esta es la marroquí que ha aportado la casi totalidad de efectivos a las células terroristas, reales o supuestas, que han operado en España y que han protagonizado el 11-M. En ese caso, nuestras fuerzas navales tienen un cometido claro: vigilar el paso del Estrecho por que por allí es por donde se cuelan inmigrantes: y un número de estos inmigrantes está dispuesto a llegar a España para cometer actos de terrorismo.

Existe un peligro que hay que precisar al máximo. No basta con decir “hay terrorismo internacional”. Ese terrorismo viene de algún sitio y algún país proporciona a los terroristas su base operativa, su cantera y su retaguardia. ZP no lo hace. Ahí, el fiero león de las “alertas antiterroristas”, se convierte en el manso corderito, el de la “renuncia preventiva” y el del cansancio por estrés. Es más, Marruecos, nos dice ZP, es el “amigo del Sur”, el vecino con el que estamos obligados a mantener una cordial relación… de nada importa que nos invada con su droga, con sus riadas humanas y con su competencia desleal en materia agrícola o con su boicot en materia pesquera, con su agresividad reivindicativa y con su hostilidad a las prospecciones petrolíferas de Repsol en Canarias… y, últimamente, del Sur también llegan terroristas. Pero la marina no ha sido enviada a controlar (y contener) el tráfico de pateras y hachís, entre otras cosas, por que, como, contra todo pronóstico, Consuelo Rumi, portavoz del PSOE en materia de inmigración, afirma que éste tráfico ha descendido un 30% desde que están en el poder… cuando lo que indica la lógica, las informaciones y los datos policiales, es que ha ocurrido justo lo contrario, 30%, si, pero de aumento. La política de la “renuncia preventiva” de ZP “el cansao”impide

1) Tener una política realista de defensa nacional que no puede sino concluir señalando que el única adversario que tiene España en estos momentos procede del Sur.
2) Al renunciar a contener la inmigración masiva que llega del Estrecho y minimizar al máximo, mediante una política drástica de repatriaciones, el impacto de la inmigración procedente de países islamistas, lo que está haciendo es negar la conclusión de las propias investigaciones policiales: si hay un riesgo de “terrorismo internacional”, éste viene de los países islamistas, luego hay que controlar necesariamente –y no solo en navidad- a los contingentes de esos países.

No pueden olvidarse las enseñanzas de la lucha contra ETA: controlando a Jarrai el año X, se podía identificar al 100% los nuevos etarras que se integrarían en la banda a partir del año X + 1. Solamente una política de DUREZA, CONTENCIÓN y REVERSION de la inmigración islamista, mediante

1) Control sobre el Estrecho: ni una patera con náufragos ahogados, ni una patera desembarcada en territorio nacional, todas devueltas a su origen.
2) Aplicación estricta de la Ley de Inmigración sobre aquellos contingentes procedentes de países islamistas.
3) Repatriación inmediata de todos aquellos inmigrantes procedentes de países islamistas que se encuentren en situación de paro, hayan cometido algún delito o no puedan justificar con extrema claridad sus ingresos actuales y su forma de vida.
4) Control sobre la predicación en las mezquitas y minimización del impacto del islamismo sobre las comunidades procedentes del Zagreb, lo que implica: no a las subvenciones para construir mezquitas, declaración jurada de no predicar ni una sola letra contraria al ordenamiento constitucional de la Unión Europea y de aceptación de la sociedad laica.

Estas medidas, lógicas y normales si lo que queremos es vernos libres de la amenaza islamista, deben completarse, por supuesto, con una acción policial efectiva sobre los núcleos islamistas, y de inteligencia sobre sus actividades.

Cualquier otra cosa es inútil, empezando por la “alarma antiterrorista estilo Bush”

Conclusión

La cuestión es: ¿puede gobernarse así durante mucho tiempo? Medidas absurdas y estúpidas como ésta de la “alarma antiterrorista” o de la Directiva de Defensa Nacional que nos sitúa sin enemigo y ante un adversario brumoso y difuso ¿pueden prolongarse durante mucho tiempo? La solución de problemas cuyo impacto social era mínimo (“matrimonios” de homosexuales, aceleración del divorcio, contencioso con la Iglesia, retirada de Irak, propuesta naïf de “diálogo entre las civilizaciones”, tímida oposición a la telebasura, etc, etc, etc), la paralización costosísima de planes ya abordados por anteriores gobiernos (reforma de la enseñanza, y, especialmente, plan hidrológico) y la creación en cadena de problemas de alto calado político (reforma constitucional, reforma del Senado, reforma del Estatuto de Autonomía Catalán, secesionismo vasco, etc.), todo esto, ¿va a permitir a ZP sobrevivir mucho tiempo con unos aceptables índices de “popularidad”?

Pues es posible. Y es posible por la paralización en la que se encuentra el PP, su estancamiento en la política aznarista, principal agujero negro que le va a impedir recuperar votos de centro. Es posible, especialmente, por la miserable actuación de grandes medios de comunicación (PRISA a la cabeza). Pero queda una responsabilidad por recordar: el pueblo.

El pueblo español no está a la altura. Digámoslo así de claro. Cada palabra de ZP evidencia la caída de nivel de nuestra clase política, si, pero es que esa clase política ha sido elegida por votación popular. Nuestro pueblo es el que ha llevado a ZP a la Moncloa (además de las bombas del 11-M y los SMS del día 13-M, así como las mentiras de la SER y de “El País”. Pero la responsabilidad del pueblo español no puede ser eludida. Y lo que es peor: al voto inmeditado, siguió el silencio. Unos callan por estupor: ZP ha demostrado, no solamente ser tan malo como imaginábamos, sino mucho peor de lo que auguraban las previsiones más pesimistas. ZP y Bono, por cierto. Otros no han entendido que su tarea a partir de ahora, no es justificar lo que hicieron en la injustificable Cumbre de las Azores o entre las 8’00 del 11-M y las 24:00 del 13-M, sino hacer trabajo de oposición. Y, finalmente, los hay que se han quedado inmóviles por el espectáculo mediático de un gobierno que, del presidente abajo, está formado por ilustres mediocres, notorios incapaces o inútiles integrales, miembros o no de la cuota del 50%. Por supuesto, muchos han optado también por no seguir los telediarios y practicar la política de la avestruz: ignorar la realidad.

Pero la realidad es tenaz y se impone. La realidad se va a ver en el despliegue policial de navidades, a raíz de la alarma antiterrorista. ZP y sus ministros surgidos de la estricta aplicación del “Principio de Meter” (sobre los distintos niveles de incompetencia) y la realidad nos dice que estamos sin gobierno, o lo que es peor, sufrimos un gobierno que no gobierna pero que quiere dar la sensación de gobernar.

Y si es cierto que hay un riesgo de terrorismo islámico –que no se puede ignorar- también es cierto que el despliegue del “Plan Especial Antiterrorista” no le va a impedir golpear… justo cuando acabe la alerta. La solución está en otra parte… justo en donde ZP no quiere mirar preso de su trabajo de COU sobre el “diálogo de civilizaciones”.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

La “crispación”: denominador común de la política española

La “crispación”: denominador común de la política española Redacción.- En ocasiones hay crispación por que el ejercicio de las tareas de gobierno genera amistades y odios, actualmente, la crispación es una forma de ocultar la falta de gobierno. Tres episodios lo confirman: el escándalo de la “reforma judicial”, la presencia de Aznar en la Comisión 11-M y la de Moratinos en el parlamento, merecen ser examinados en el mismo contexto de ausencia de iniciativas de gobierno. Y ZP se prepara para su comparecencia...

El “talante” del PSOE o la reforma judicial aplicada


El 30 de noviembre, el presidente del Congreso, Manuel Marín, suspendió el Pleno del Congreso ante la bronca suscitada en el hemiciclo por la tramitación de la reforma de los nombramientos judiciales. Bronca justificada, por lo demás. La decisión de someter a votación la tramitación en “lectura única” del segundo proyecto de reforma remitido por el Gobierno suscitó una nueva polémica entre el PP y el resto de los grupos parlamentarios y la Presidencia de la Cámara. ¿Qué había ocurrido? Simplemente, que el PSOE perdió la votación el día anterior por la vagancia y el absentismo de 18 parlamentarios de su grupo y se limitó a reelaborar el proyecto de ley sobre la reforma del poder judicial, introduciendo cuatro modificaciones irrelevantes y tramitándolo por vía de urgencia… porque le es urgente que se aprueben antes del nombramiento de nuevos altos cargos judiciales.

En otras palabras: el PSOE ha cometido un fraude de ley. Lo que no ha pasado, a causa del absentismo de sus diputados… pasará ahora por trámite de urgencia. El caso es acelerar la ley que permitirá colocar en los altos cargos del poder judicial, a los juristas próximos al PSOE. En otras palabras: como decía Guerra hace veinte años, “Montesquieu está superado”; por segunda vez, la separación de poderes ha sido pulverizada por el PSOE.

Lo normal sería que el poder judicial, en tanto poder soberano, eligiera él mismo a sus altos cargos en función de su capacidad, de su preparación, de su saber jurídico y de su prestigio profesional… no en función de que tome copas con el secretario de organización del PSOE, o de que un primo de un cuñado de un diputadillo del PSOE tenga por amigo de toda la vida a un juececillo gris e irrelevante al que le debe un favor.

Este “golpe” del PSOE entra dentro de lo que podemos considerar en rigor “involución democrática”: cuando el poder judicial está controlado por el poder ejecutivo, lo que hay es cualquier cosa menos una democracia real. Y en este sentido el “talante” es una forma de engaño al pueblo español: los procesos de involución democrática no los provocan siempre dictadores inmisericordes, sino que habitualmente, son traídos entre sedas y algodones, por individuos de sonrisa estúpida, jerga ingenuofelizota y bambis de la vida.

Pongan a un lado a ZP y a otro a Polanco, poder político y poder mediático; comparen sus historiales pasados y luego piensen ¿quién gobierna en realidad? De hecho, ZP debe a Polanco sentarse donde está. A Polanco y a los autores intelectuales del 11-M. Eso es lo que Aznar se ha preocupado de recordar ante la Comisión 11-M.

Cuando Aznar deglute a la Comisión 11-M

La presencia de Aznar en la Comisión 11-M nos recordó cómo, aproximadamente, es un presidente de Gobierno: decidido, con dominio sobre la situación, sabiendo su lección, yendo preparado a una comisión parlamentaria, creyendo firmemente en lo que hace, siendo capaz de establecer quien es su amigo y quien su enemigo e imponiendo su personalidad a los subordinados. Hacía meses que en el horizonte político español no aparecía la imagen de una “autoridad competente”. El talante instalado en el poder es la ausencia de “autoridad” y la autoridad es el principio del poder. El “diálogo” del que tanto hace gala ZP –que no existe más allá de sus palabras- sirve para el ejercicio de la convivencia, no para el ejercicio del poder político que, en el fondo, es lucha, voluntad, destino.

El problema de Aznar es que se ha enrocado en sus propios errores; el primero de todos fue el brusco giro en política exterior que le adornó a partir de principios de 2001, tras la cumbre del G-8, que luego transformó en obsesión a partir de Perejil y que le hizo cometer los dos grandes errores, sin los cuales hoy seguiría sentado en La Moncloa: postular la Carta de los Ocho, firmada por Blair y por otros presidentes europeos apoyando la iniciativa Bush en Irak, y asistir a la Cumbre de las Azores. A partir de entonces, todo para él, ha sido un sostenella y no enmendalla.

Aznar puede seguir explicando que “el mundo es más seguro sin Saddam Hussein” (no, el mundo es igualmente inseguro sin Saddam, y en Irak cada día muere un promedio de 50 personas). Puede seguir defendiendo la política Bush, cuando esa política ha fracasado tal como muestra el empantanamiento de Irak y hoy ya no se puede defender que existieron armas de destrucción masiva, ni siquiera que Saddam suponía un riesgo para la seguridad mundial.

Estos son los puntos débiles de la argumentación aznarista, no sus formas. A un presidente se le juzga por su gestión, no por sus formas, ni por seguir el manual Carnagie de cómo ganar amigos. Esto es política, no relaciones sociales. Y luego está saber exactamente lo que ocurrió el 11-M. Aznar sabe tanto como el ciudadano medio. Tiene –como tenemos todos, capacidad crítica e intuiciones- su capacidad crítica le indica que una banda de chorizos, macarras y camellos de discoteca, no pueden convertirse, de un día para otro, en terroristas dotados de una precisión política asombrosa. Esa misma intuición le dice también que en la investigación hay agujeros negros, que en las primeras horas funcionarios de Interior le engañaron, le dice, finalmente, que la policía siguió una serie de pistas prefabricadas que le llevaron a la detención de un grupo de marroquíes, chorizos, sin más y que, finalmente, la muerte de todos ellos en Leganés, es lo único que dió credibilidad a su participación en la masacre. Pues bien, todas estas intuiciones, ya las plasmamos en nuestro trabajo “11-M: Los perros del infierno”. Pero luego, Aznar añade otro punto de su cosecha: ETA estaba –“de alguna manera”- detrás de la operación. Y aquí se equivoca.

Se equivoca por que en marzo de 2004, ETA ya estaba solamente en condiciones de ir a ver a Carod-Rovira en Perpignan para tratar de pactar alguna salida al “problema”. El problema era, a fin de cuentas, que en marzo de 2004, ETA estaba literalmente masacrada, con 200 terroristas capturados en dos años (hoy son 250), con la infraestructura patas arriba y la “galaxia etarra” desmantelada, sin seguridad interior y con una infiltración que seguramente llega hasta el mismo comité ejecutivo. ETA, a partir de mediados de 2003, ya no estaba en condiciones de planificar nada fuera de la propia seguridad de algunos de sus dirigentes (y ya hemos visto con qué resultado).

Y, ni mucho menos, ETA estaba en condiciones de “trabajar” a un grupo inorgánico de moros, conocidos en la cárcel –la primera norma de cualquier preso que no pertenece al mundo de la delincuencia común es, al salir de la cárcel no conservar amistades con los presos comunes: en efecto, siempre traen problemas- y pactar con ellos la ejecución de un atentado como el 11-M. Hoy sabemos que ETA tenía un gigantesco arsenal de RPGs, misiles, fusiles de asalto, explosivos, etc. Que muy bien hubiera podido entregar a los “moritos zumbados” para que hicieran destrozos a su antojo… Improbable y caricaturesco.

El hecho de en la agenda de un moro preso, hubiera el teléfono de un etarra; el hecho de que en Topas se viera a etarras y moros paseando juntos en el patio del módulo penitenciario, etc., todo eso son pruebas tan absolutamente circunstanciales que, seguramente, el propio Aznar las hubiera desechado de seguir en el poder. Son pistas que no llevan a ningún sitio, más allá de insinuaciones oscuras que nada sólido parece confirmar. Ahora bien, es rigurosamente cierto que ETA tuvo algo que ver en todo esto. Pero no es lo que Aznar dijo ante la comisión.

Efectivamente, la tesis que hemos defendido desde la aparición del “11-M: Los perros del infierno” es que “alguien” planificó el atentado para que, al menos durante unas horas, los técnicos de interior tuvieran la seguridad de que había sido ETA: el atentado tuvo lugar en el Corredor de Henares (donde ETA había intentado pocos meses antes, tres intentos de atentado), había tenido lugar mediante utilización de gran cantidad de explosivos (ETA había intentado introducir cinco lanzaderas con explosivos en la zona), el atentado había tenido lugar en Madrid (ETA había pactado con Carod, tregua en Catalunya, luego si hubieran sido islamistas, habrían encontrado la guardia baja de la Seguridad del Estado en Catalunya, pero en situación de “prevengan” en Madrid), algún policía dijo por teléfono que el atentado se había cometido con “Titadine” (cuando el olor mismo delata desde el primer momento que era “Goma-2”, siendo que “Titadine” remitedirectamente a ETA); ETA precisaba de un atentado de esas caracteríticas y había huellas de que lo buscaba semanas antes del 11-M (así se lo comunicaron a Carod en Persignan y así lo hablaban desde hacía meses los presos de ETA); etc, etc, etc.

Hoy sabemos que en la quiniela de los atentados, los chorizos marroquíes tuvieron arte y parte, pero no albergamos la menor duda de que entre ellos no está el “autor intelectual” de la masacre, ni el técnico político capaz de calcular la precisión política con la que fueron cometidos los atentados para provocar el vuelco electoral. Y sabemos algo que Aznar no quiere reconocer: que le tomaron el pelo, le engañaron durante unas horas, haciéndole creer que era ETA. La trampa era esa precisamente: inducir a que el gobierno responsabilizara a ETA en un primer tiempo, para luego, demostrarse que la autoría correspondía a “Al Qaeda” o al islamismo radical… Así la SER podía decir desde el principio que “nos ocultan información” y los SMS “queremos la verdad”. ¡Era una trampa y Aznar y el gobierno cayeron en ella! Que por orgullo no lo reconozca es harina de otro costal. Es sobre esta hipótesis sobre la que los miembros de la Comisión 11-M del PP habrían tenido que trabajar y no intentando demostrar que Acebes y Aznar no se habían equivocado: se equivocaron. Errar es humano. Reconocerlo, al parecer, es demasiado humano.

Ahora bien, la comparecencia de Aznar ha servido para recordar que la Comisión 11-M se encuentra en la recta final: no ha servido absolutamente para nada, salvo para realzar el papel del expresidente. No ha aclarado ni uno solo de los agujeros negros de la investigación, no ha sido capaz de disipar ni una sola duda, sino, antes bien, ha generado otras muchas más.

Aquellas aguas (el atentado), trajeron estos lodos (el gobierno ZP). Se puede dudar de todo, menos de que la llegada del PSOE al poder, se debió al crimen. Y así nos va: tenemos un gobierno de amateurs incompetentes que en seis siete meses solamente han sido capaces de frenar proyectos del PP (Rajoy tiene mucha razón en esto), aplicar una hojarasca de medidas políticamente irrelevantes pero mediáticas (el acoso a la Iglesia, la ley del divorcio-express, las parejas gays, etc.) y un sin fin de propuestas seguidas de marcha atrás. Lo dicho, un gobierno de amateurs, dirigidos por un incompetente: el producto del error histórico del electorado español el 14-M.

Moratinos – Desatinos

Dentro del paquete de “crispaciones” múltiples, las explicaciones dadas por Moratinos en el Parlamento son, como mínimo, sorprendentes: se excusa por el medio en el que dijo lo que dijo, no por lo que dijo. Haber dicho que Aznar apoyó el golpe contra Chávez era lo de menos. A decir verdad, Aznar no conspiró contra Chávez, pero a nadie se le oculta que la caída del gobierno venezolano –exótico y “sudaca” como pocos, en el sentido pristino de la palabra, pero que irreprochablemente había alcanzado el poder por medios democráticos- hubiera agradado a Aznar, especialmente por que era lo buscado y promovido por Bush. No, lo sorprendente no es lo que dijo Moratinos, sino desde qué alturas lo dijo. Y lo grave no es que lo dijera en TV, sino que lo dijera desde su cargo de Ministro.

Existen ministros que en otro tiempo fueron “respetados” en el cargo público que representaron: Bono como Presidente de Castilla-La Mancha era, poco menos que indiscutible. Moratinos desde su cargo de embajador en Oriente Medio, parecía disponer de un prestigio inigualable. Sáquenlos de la plaza que les hizo respetados y demuestran dosis inalcanzables de incompetencia. De hecho, Moratinos tiene más de concursante de “Pasa Palabra” que de Ministro de Exteriores.

En su comparecencia lo peor, insistimos, no fue lo que dijo, ni cómo lo dijo, ni siquiera el medio en el que lo dijo, sino el que lo dijera desde la poltrona del Ministerio y que, finalmente, ZP terminara la farsa alabando su talante.
Digámoslo ya: no hay un ministro sentado en Exteriores, lo que existe es un tipo que “entendía” –en el PSOE, a partir de Zerolo, todos “entienden”- algo de Oriente Medio, pero que patinaba en cualquier otro tema, e incluso en aquella cuestión, sus conocimientos llegaban apenas a que había que apoyar a Arafat en la creación de un Estado Palestino. Pero sobre como resolver el atasco, nada. Moratinos no es más que un amateur de la política exterior, metido a un cargo que le viene grande y para el que carece de cualidades –oscila de la falta de tacto al servilismo- e incluso de preparación técnica, a pesar de su carrera diplomática.

ZP en la Comisión 11-M

Tenemos un gobierno de amateurs, dirigido por un boy-scout o, al menos, por alguien que quiere dotarse de los modales de un scout. Pues bien, ese scout está literalmente aterrorizado con su próxima presencia en la Comisión 11-M.

Las encuestas afirman que Aznar logró duplicar la audiencia de la “2” y que no decepcionó. A lo largo de sus 12 horas seguidas de comparecencia, Aznar no fue en ningún momento rebasado, acorralado o amedrentado por unos diputadillos del tres al cuarto que ni sabían lo que preguntar (más allá de donde les llevaban los editoriales de “El País”), ni estaban a la altura de las circunstancias (investigar el mayor atentado terrorista de la historia de España), ni les importaba otra cosa que ganar sus 15 minutos de fama a la sombra de una Comisión que, en su recta final, ha demostrado no haber servido para otra cosa más que para realzar el papel de Aznar.

Aznar, esa es la realidad, se comió a la Comisión 11-M. Era de esperar. Pero ahora le toca el turno a ZP. El PSOE se ha cuidado muy mucho de que la presencia de ZP se distanciara lo suficiente de Aznar como para que el efecto mediático de su intervención, se diluyera y, en la esperanza, de que la mediocridad exasperante y las sobredosis de talante, allí donde no hay nada más, que profesa, no pudiera ser comparada con la claridad, determinación, convicción del expresidente.

La comparecencia de Aznar ha servido para recordar que hubo un día en que, equivocado o no –lo estaba indudablemente en política exterior- éste país tuvo un presidente. Hoy, el cargo está vacante. Moratinos, al menos es un amateur que tiene colgado en su despacho el título que afirma que concluyó la Carrera Diplomática. ZP es apenas un abogadillo de pocos pleitos, diputadillo de provincias de gris trayectoria parlamentaria, alzado sobre su mediocridad estructural gracias a un congreso del PSOE en el que ningún “barón” de relieve le disputó el cargo a la vista de que en el 2004, el PP debía, en buena lógico, de haber ganado las elecciones. El único que pudo disputarle la Secretaría General, Bono, luego se ha demostrado que, en Defensa, era, pura y simplemente, un cateto. Luego, ese tipo gris, vendedor de talantes y vaselinas, resultó que se encontró sentado en La Moncloa, gracias a un atentado criminal que reactualizó el rechazo del electorado a la política exterior de Aznar. Lo dicho, ZP no es un presidente digno de tal nombre, es un “accidente” en la historia de España.

España es hoy un camión de 20 toneladas que no conduce nadie o, mejor dicho, conducido por un conductor cuya estatura impide que sus pies lleguen a los pedales y su vista no vaya más allá de la altura del volante. La cuestión es hasta qué punto las costuras de éste país van a aguantar la ausencia de liderazgo a la cabeza del Estado, es decir, hasta cuándo el camión va a poder seguir discurriendo por la carretera sin estrellarse. Y a la vista de los apoyos de ZP en el parlamento (los Carod, los Llamazares y demás apoyos nacionalistas ocasionales), todo induce a pensar que 2005 será el año decisivo.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

LA CONCEPCION “EUROPEA” DE LA FAMILIA

LA CONCEPCION “EUROPEA” DE LA FAMILIA Redacción.- La Europa de hoy es altamente tributaria del mundo clásico. Tanto es así que algunos –los “arqueofuturistas”, preocúpese si no ha oído hablar de nosotros- pensamos que la solución para el Viejo Continente es combinar los adelantos científicos más avanzados nacidos del genio de Europa con la tradición más ancestral. Y esta es la herencia clásica.



Por que fue aquí, en la sagrada tierra de Europa, donde nació la democracia, el pensamiento científico y todo aquello por lo que hoy vale la pena vivir e incluso sacrificarse. Y fue también en el mundo clásico donde nació una concepción de la familia que merece ser recuperada. Nuestro guía en esta etapa va a ser el brillante Foustel de Coulanges y su no superada y más que centenaria obra “La Ciudad Antigua”.

Explica Foustel que si nos trasladamos con la imaginación al mundo clásico encontraremos en cada casa un altar y en derredor del altar una familia congregada. La familia tiene conciencia de sí misma gracias a la memoria de sus ancestros. Si careciera de ancestros, ni siquiera existiría. Los vivos y los muertos están unidos en torno a este altar y no lejos de él, siempre cerca de la casa, se encuentra la tumba de los antepasados, la que Foustel denomina “la segunda mansión de la familia”. Y añade: “allí reposan en común varias generaciones de antepasados: la muerte no los ha separado. Permanecen agrupados en esta segunda existencia y continúan formando una familia indisoluble”. Por que lo que une a los miembros de la familia antigua es la religión del hogar y de los antepasados, sin duda la mejor y la más realista de todas las religiones. Resulta difícil que la presencia de un dios, ignoto e improbable, condicione nuestro comportamiento cotidiano, pero la fidelidad a los ancestros, a los de nuestra sangre, de nuestro linaje, a los que nos precedieron y de los que somos últimos vástagos, eso si que tiene fuerza de compromiso.

La familia antigua tenía su altar en el hogar. Hogar, religión, familia, eran lo mismo. Es por eso mismo que Foustel puede decir con justicia: “Una familia era un grupo de personas a quienes la religión permitía invocar el mismo hogar y ofrecer la comida fúnebre a los mismos antepasados”. El fundamento de la familia era religioso y cultual. Separándose de la familia, el individuo quedaba al margen de la sociedad; espiritualmente era un desahuciado por que jamás su memoria sería venerada por los miembros de su familia. La idea era que al morir, el hombre clásico perdía su cuerpo físico, pero una entidad más profunda seguía acompañando a los miembros de su familia y se manifestaba a través del fuego sagrado del hogar situado en el altar del culto doméstico. Además, las familias patricias romanas podían establecer con toda precisión el origen de su linaje en algún dios o héroe de la mitología clásica: Hércules, Agamenón, Aquiles, Marte, etc. Y había que ser fiel al linaje de los ancestros por que ellos eran dioses.

Cada culto doméstico era diferente y particular al resto. Cuando una joven perteneciente a una familia determinaba se enamoraba de un joven de otra familia y terminaba casándose con él, no se trataba sólo de una boda con consecuencias sobre la herencia, la dote, la descendencia, etc. sino que afectaba sobre todo al culto doméstico. Abandonar el hogar paterno y construir otro con el esposo, equivalía a convertirse a otra religión: de ahí la importancia del matrimonio y la gravedad de la elección. Por eso los antiguos llamaban al matrimonio “ceremonia sagrada”.

La boda, si es que así puede llamarse, constaba de tres episodios: el primero transcurría en el hogar del padre, el tercero en el hogar del marido y el segundo era el tránsito de uno a otro. Inicialmente el padre de la novia, en su hogar ofrecía un sacrificio a los ancestros y declaraba que entregaba a su hija al novio. Solamente si el padre accedía a que su hija se desligara del culto doméstico, el matrimonio era considerado válido. Para entrar en la nueva religión doméstica, debía, previamente, abandonar la antigua. La segunda fase era una ceremonia iniciática que equivalía a un rapto: no en vano, el marido cogía entre sus brazos a la novia y entraba así en el nuevo hogar. Las amigas de la novia y ella misma debían gritar y realizar un simulacro de resistencia, aunque, claro, ninguna aspiraba a que el “rapto” fracasara. Ya en el hogar, el esposo colocaba a la esposa en presencia de la divinidad doméstica. La rociaba con agua lustral y tocaba el fuego sagrado. Rezaban unas oraciones y comían juntos una torta de pan, frutas y vino. Las tres fases se llamaban: tradition, deductio in domun y confarreatio. La fórmula romana: “Nuptiae sunt divini juris et humani communicatio” implicaba que la mujer había entrado a formar parte de la religión del marido.

Así concebían nuestros ancestros –todos los hijos de la Vieja Europa somos, así mismo, hijos del mundo clásico- la unión de un hombre y una mujer con vistas a formar una familia. Foustel, por eso concluye: “La institución del matrimonio sagrado debe ser tan antigua en la raza indoeuropea como la religión doméstica, pues la una va unida a la otra. Esta religión ha enseñado al hombre que la unión conyugal es algo más que una relación de sexos y un afecto pasajero, pues ha unido a dos esposos con los poderosos lazos del mismo culto y de las mismas creencias”.

El matrimonio era, por todo ello, sagrado e indisoluble. No eran unos pacatos estos romanos que concedían el divorcio civil con una gran facilidad... el civil, por que el matrimonio religioso no se disolvía por el equivalente al tribunal romano de la Rota, sino que se precisaba otra ceremonia sagrada: “Solo –dice Foustel- la religión podía separar lo que la religión había unido”.

Luego estaba la cuestión de los hijos. Cada romano y cada griego tenían el máximo interés en dejar un hijo tras de sí, por que gracias a ellos dependía su propia inmortalidad. Es más: tener hijos era uno de los deberes para con los antepasados, pues su dicha podía durar lo que durase la familia. En el mundo indo-europeo el primer hijo recién nacido se llamaba “el hijo del deber”, los demás eran hijos del amor, de la pasión o de los efectos de la noche al claro de luna llena. Pero el indo-europeo debía ante todo cumplir con su deber engendrando el vástago que supondría la posibilidad de prolongar el linaje. Por que el matrimonio era poco menos que obligatorio. Fustel cuenta que Dionisio de Halicarnaso había visto en los viejos anales de Roma una ley que prescribía el matrimonio de los jóvenes. Alabada sea aquella ley y maldito el tiempo futuro que la perdió. Cicerón en sus comentarios sobre la ley romana dice que proscribía el celibato. Y Fustel colige de todo esto que “el hombre no se pertenecía, sino que pertenecía a la familia”.

Del concepto de familia (como agrupación de los que proceden del mismo linaje en torno al altar doméstico), hemos pasado al examen del vínculo que lo hace posible (la boda con sus tres fases), para ver luego la importancia que adquiría el “hijo del deber” (en tanto que propagador del linaje). Pero si alguien creía que con esto ya bastaba, erraba. No era suficiente con engendrar un hijo. El hijo, además, debía ser engendrado según un ritual sagrado para que pudiera tener el poder de perpetuar la religión doméstica (y, por tanto, a la familia misma). El vínculo de sangre no era suficiente para prolongar la familia: era preciso un vínculo superior. Fustel, una vez más, explica con brillantez: “el hijo nacido de una mujer que no hubiese estado asociada al culto del marido por la ceremonia del matrimonio, no podía participar por sí mismo en el culto”. El casamiento era, por ello, obligatorio. Su objeto no era el placer, ni la fusión de dos fortunas patricias o del hambre y las ganas de comer plebeyas. El matrimonio servía para unir a dos seres del mismo culto doméstico para hacer nacer un tercero que fuera apto para continuar este culto.

Estaba claro que si la mujer era estéril el matrimonio podía disolverse sin excepciones. Por que es básico entender esto: lo fundamental para el griego y el romano antiguo era que la familia no se extinguiera y que la llama del culto doméstico jamás se consumiese. Y a este objetivo se subordinaba el amor, el pragmatismo o la pasión. Más aún: en las legislaciones indo-europeas más antiguas, si la esposa enviudaba, estaba escrito que debía casarse con el familiar más próximo del marido. Y si tenía hijos con él, éstos se consideraban hijos del difunto.

El nacimiento de una hija no suponía cumplir con el “hijo del deber”. Debía ser hijo varón. Pero tener un varón tampoco bastaba. Era preciso recibirlo en la comunidad religiosa familiar. El rito prescribía que, inicialmente, el hijo fuera reconocido por el padre. Luego venía la iniciación que los romanos celebraban al noveno día de vida del recién nacido, los griegos el décimo y los hindúes el duodécimo. Ese día el hijo era presentado a los dioses domésticos, una mujer debía llevarlo en brazos y dar con él varias vueltas en torno al fuego doméstico. A partir de ese momento se consideraba que el niño había entrado en la comunidad familiar, estaba obligado (obligado sería decir mucho, tenía el derecho sería quizás más adecuado) a practicar el culto doméstico y a profesar la religión de los antepasados. Por que era un privilegio más que una obligación.

Fíjense si estas concepciones estaban fuertemente arraigadas que influían en toda la legislación y en algunas instituciones familiares. Veamos. En aquellos tiempos la vida media era corta, no sólo por la precaria salubridad, sino también por la abundancia de guerras. Se tendía a que las familias fueran más que numerosas; la propia matrona romana era el símbolo de la fertilidad y de las necesidades de aquella sociedad tan ruda como pura y esencial. Además, si algo caracteriza a Roma era el pragmatismo. De ahí que existiera todo un ritual de adopción que garantizase la incorporación de hijos no sanguíneos al linaje. Cuando un linaje carecía de hijos varones, la legislación y el ritual permitían que se incorporara uno. Se repetían las mismas exigencias que para el matrimonio: para que un hijo pudiera integrarse en una nueva religión debía de abandonar la antigua. Cuando se adoptaba un hijo era preciso ante todo iniciarle en el culto familiar: “introducirlo en la religión doméstica, acercarlo a los penates”. El lazo de nacimiento quedaba roto, el vínculo otorgado por la iniciación era más fuerte y, desde luego, superior. Se integraba en una nueva familia y, para ello, era preciso emanciparse de la anterior; esto es, debía emanciparse de la religión practicaba por su antigua familia que, a partir de ese momento, ya no era nada para él. Para el mundo clásico, el lazo de la sangre no era nada a la hora de establecer un parentesco –cualquiera que sea- era preciso el vínculo del culto. Por que –siempre con Fustel- “la religión determina el parentesco”. El hijo no podía recibir la herencia del padre si no compartía el culto doméstico o si había abrazado otra forma de culto.

Demos otro paso ya que hablamos de herencia: la propiedad. Contrariamente a lo que algunos tienen tendencia a pensar, la propiedad privada no existió siempre. El establecimiento de la propiedad privada fue largo, trabajoso y no se realizó de manera uniforme. Los germanos cultivaban la tierra y eran propietarios de la cosecha... pero no de la tierra. Las tribus indoeuropeas se reunían cada año para deliberar qué lotes de tierra debían cultivar sus miembros. Había variantes: para los griegos, la cosecha era propiedad común y sólo la tierra pertenecía al patrimonio de la familia. Pero fuera cual fuese la desembocadura práctica, lo cierto es que en las sociedades indo-europeos la religión doméstica, la familia y el derecho de propiedad estaban íntimamente unidos. Cada familia tenía sus dioses y su culto; la propiedad se inicia precisamente con ese concepto: la familia es propietaria colectiva de los dioses. En un segundo paso dado que los dioses están asentados en el culto doméstico, esto es, en el hogar, y éste sobre una tierra, existe finalmente una relación misteriosa entre los dioses y el suelo. Y esto estaba arraigado de tal manera que la pena de destierro por la cual el sujeto debía abandonar la tierra de sus ancestros, era considerado como tan grave como la pena de muerte e incluso más por que suponía vagar por el mundo como un muerto en vida, sin relación con un linaje, con un culto doméstico y con un hogar.

Después de los dioses, el hogar –templo de esos dioses- constituye la segunda etapa de la aparición del derecho de propiedad. Pero, fijémonos, que no se trata de una propiedad individual, sino familiar. Aquella seguía sin existir. El hogar tenía puerta y esta debía permanecer cerrada, ¿por seguridad? ¿para preservar la intimidad? Sólo en parte: no conviene que el hogar permanezca abierto para que alguien ajeno a la familia vea el desarrollo del culto doméstico. Por eso los dioses de este culto se llaman “penates”, literalmente dioses interiores u ocultos. Por eso mismo, el hogar es aislado del exterior mediante un cercado que delimita un recinto sagrado que el dios protege y vela. Violar este recinto supone, no un atentado a la propiedad privada, sino un sacrilegio y una muestra de impiedad. De ahí la dureza con que siempre se castigó en el mundo antiguo el “allanamiento de morada”. El domicilio era inviolable: el dios doméstico –comenta Fustel- “ahuyentaba al ladrón y alejaba al enemigo”. El recinto sagrado era el herctum y en su centro estaba el altar doméstico. Cada casa debía estar aislada de otras; no podía haber muros en común: miren cualquier bloque de apartamentos de nuestra ciudad y los ansiados “adosados” y verán hasta qué punto estamos hoy en la inversión del concepto antiguo de hogar. “¿Qué hay de más sagrado que la morada de cada hombre?” se preguntaba Cicerón. Hoy sería fácil responderle: la televisión, el automóvil. Y en cuanto a lo que hoy llamamos “allanamiento de morada” penado con cuatro años, tres meses y un día, en otro tiempo suponía un sacrilegio. Fustel –siempre Fustel- escribe: “Para invadir el campo de una familia era necesario derribar o cambiar de sitio un límite; ahora bien: este límite era un dios. El sacrilegio era horrendo y el castigo severo”. Los romanos, que para esto no se andaban con chiquitas, establecieron en su legislación más antigua: “Si ha tocado el término con la reja de su arado, que el hombre y sus bueyes sean consagrados a los dioses infernales”, en otras palabras que el hombre y los bueyes debían ser sacrificados en expiación.

Nadie podía vender su propia casa –para horror de los API y desesperación de los gestores hipotecarios-, ni renunciar a ella. Era una ley antigua. Ni vender la tierra ni dividirla. La cosa es coherente: “Fundad la propiedad en el derecho del trabajo, y el hombre podrá enajenarla. Fundadla sobre la religión y ya no le será posible, pues un lazo más fuerte que la voluntad humana asocia al hombre a la tierra”. Fustel una vez mas. La propiedad no es propiedad de un sujeto, sino que éste es su depositario en tanto que mero eslabón en la cadena del linaje. Por eso mismo la expropiación con fines de utilidad pública era desconocida por los antiguos. La Ley de las Doce Tablas prescribía la imposibilidad de confiscar las tierras de un deudor, pero con la misma autoridad establecía que el cuerpo de éste pertenecía al acreedor. La sociedad antigua no bromeaba con ciertas cosas.

El derecho de sucesión estaba plenamente regulado y garantizado. Cicerón resume: “La religión prescribe que los bienes y el culto de cada familia son inseparables y que el cuidado de los sacrificios recaiga en aquel que reciba la herencia”. Y un abogado griego especificaba ante el juzgado: “Reflexionad bien, jueces y decidid entre yo y mi adversario quién debe heredar los bienes de Filémon y hacer los sacrificios sobre la tumba”. Por que el cuidado del culto y la sucesión son inseparables. Fustel colige de todo esto que: “transmitiéndose la religión doméstica de varón en varón, la propiedad se hereda del mismo modo”. Lo que hace que el hijo herede no es la voluntad personal del padre. El padre no necesitaba hacer testamento: el hijo hereda sin restricciones. Pero es el hijo mayor el que hereda; no la hija. ¿Por qué?

Dado que la hija no es apta para mantener la llama de la religión doméstica en la medida en que al casarse renuncia al culto de su propia religión para asumir la del esposo, por eso mismo no tiene derecho a la herencia. Hacer heredera a la hija implicaría dejar al altar doméstico sin culto. ¿Y si el padre moría sin hijos? Entonces se intentaba buscar entre sus familiares quien debía ser el continuador del culto. La ley ateniense prescribía que “Si un hombre muere sin hijos, el heredero es el hermano del difunto, con tal que sea hermano consanguíneo; a defecto de éste, el que hereda es el hijo del hermano: pues la sucesión pasa siempre a los varones y a los descendientes de los varones”.

De todo esto puede deducirse que nuestros antepasados no daban importancia alguna al testamento. Los recios habitantes de Esparta lo proscribieron, simplemente. Solón en su código lo permitió sólo a quienes morían sin herederos. Legar arbitrariamente los bienes era una opción que apareció en un tiempo muy posterior a los orígenes. Todo el patrimonio era indivisible e iba a parar al primogénito, el “hijo del deber”. El código de Manú, ley de los antiguos arios establecía que “el primogénito sienta por sus hermanos menores el amor de un padre por sus hijos, y que éstos, a su vez, lo respeten como a un padre”.

El padre de familia detenta una autoridad similar a la de un jefe de Estado. Falta saber de dónde derivaba tal autoridad, pero está claro que ésta era, sobre el papel, absoluta hasta el extremo de poder vender y matar a su hijo. En el mundo clásico el origen del derecho no hay que buscarlo en un legislador, sino en la familia. Los principios que regían a la familia, con el tiempo pasaron a ampliar su radio de acción y a trasladar sus principios a un marco más amplio.

La autoridad en la familia, contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, no la detentaba el padre en tanto que tal. Hay alguien que está por encima del padre: la religión doméstica y el dios al que los griegos llamaban el “hogar-dueño” y los latinos “lar familiae pater”. Era una divinidad interior o, con más precisión, la creencia que anida en el alma humana, una autoridad indiscutible a partir de la cual se establecía la jerarquía familiar. El padre era el primero en tanto que encendía el fuego sagrado y lo conservaba. Era el pontífice, quien establecía puentes entre el mundo humano y el de los lares. Le corresponde dirigir y ejecutar la liturgia y los sacrificios, pronuncia las oraciones. La familia se perpetuaba a través suyo. Cuando muera se transformará en un ente divino que los descendientes invocarán. La mujer tenía otro rango, ni superior, ni inferior, simplemente diferente. Las legislaciones indo-europeas la consideraban como una menor de edad. No podía tener hogar propio ni presidir el culto. Era la materfamilias pero perdía el título al morir el marido. Soltera estaba sometida al padre; muerto el padre, a sus hermanos; casada a su marido; muerto el marido, a sus hijos. Que no se vea en esta dependencia una imposición, ni el derecho del fuerte, sino que derivaba de las creencias religiosas que situaban al varón como pontifex del culto doméstico. La mujer ejercía también, en cierto sentido, un sacerdocio. Tiene sus derechos derivados de ser la encargada de velar para que el hogar no se extinga. Sin ella, el culto doméstico resulta insuficiente. Si el paterfamilias enviuda, pierde por eso mismo el sacerdocio. En contrapartida, la legislación, las costumbres y la tradición romana atribuían a la mujer una gran dignidad, tanto en su papel de madre matrona como de amante. No nos engañemos: pocas sociedades como la romana han tenido en tan alta estima a la mujer y la han dotado de semejante veneración, incomparable con el rol social actual de la mujer. El hijo, por su parte, no podía cuidar el culto doméstico mientras viviera el padre y no importaba si se casaba y tenía hijos. En la casa romana, en la casa indo-europeo, si bien no existía la igualdad de derechos y obligaciones, si al menos había una igual dignidad. Esto es mucho más de lo que existe hoy.

La religión doméstica configuraba el núcleo familiar y lo organizaba. Se equivocan quienes atribuyen a este modelo organizativo un machismo inherente a la condición de varón del padre. En absoluto, repitámoslo otra vez, esa preeminencia aparecía en función de su papel en el culto doméstico y de su condición de sacerdote del hogar y depositario de los misteriosos ritos del culto y de las fórmulas secretas de oración. Fustel de Coulanges realiza un análisis etimológico de la palabra “pater”. En griego, latín y sánscrito la palabra era la misma y tenía idéntico significado. Era una palabra –y un concepto- antiguo, casi diríamos “originario”. Cuando los romanos querían aludir a quien había contribuido al nacimiento de los hijos, no utilizaban la palabra “pater”, sino “genitor” y los indios “gânitar”. Por lo demás, su autoridad distaba mucho de ser absoluta: era dueño del hogar y de sus bienes, pero no podía ni entregarlo, ni enajenarlo. Podía repudiar a los hijos, pero no era una decisión que se tomara a la ligera pues podía correr el riesgo de morir sin descendencia y, por tanto, su familia se extinguiría y los manes de sus antepasados caerían en el olvido. No había –óigase bien en estos tiempos de derechos adquiridos y relativismos morales- derecho del padre que no estuviera acompañado de obligaciones. Era el primero de entre los miembros de su familia, por que le correspondían unos deberes tan absorbentes que, en el fondo, no era sino el primer servidor de la familia.

Los lares eran los dioses terribles encargados de castigar a los humanos y velar sobre el destino del hogar. Los penates son los dioses que nos hacen vivir, mantienen nuestro cuerpo y sostienen nuestra alma. Los manes son nuestros antepasados devenidos dioses tras al muerte. Dioses protectores, dioses mantenedores, dioses destructores, era difícil que el romano en su hogar se sintiera solo: todo una cohorte sutil le acompañaba, le protegía y lo sostenía. El dios de la caridad no existía. El amor al próximo tampoco. Un hombre veía en otro a un ente exterior a sus ritos, que no debía conocerlos, con el que no tenía oraciones en común, ni siquiera dioses. Por lo mismo, el romano antiguo no imploraba a su dios en beneficio de alguien ajeno a la familia. También ignoraba lo que era la caridad: el romano entendía sólo de deberes. Y el primero de todos era contraer matrimonio. El celibato no era solo una negligencia, era también un crimen.

Nuestro padre es el mundo clásico. Yo me siento hijo de Roma. En Roma, para nosotros hispanos, empezó todo. Entramos en la civilización de la mano de Roma y de su romanización. No podemos evitar admiración, veneración y nostalgia por estos orígenes. Hoy aquel modelo histórico es irrecuperable, pero si es posible repensarlo. Por lo demás, este modelo no desapareció bruscamente, sufrió distintas adaptaciones y mantuvo hasta un tiempo relativamente reciente residuos de sus orígenes. La función de esta pequeña obra consiste en rescatar algunas de las tradiciones y costumbres –casi completamente desaparecidas en nuestros días- que afectaron al matrimonio y a la familia en nuestro horizonte geográfico. Vamos a intentar enumerar estas tradiciones y darles una explicación. Todo sea para recuperar el legado de nuestros ancestros, todo para renovar el contacto con el mundo de los orígenes.

Sabemos como se concebía la familia y el matrimonio en la Roma patricia. Veamos qué características ha tenido en la España tradicional.



© Ernesto Milá – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

ESOTERISMO E INICIACION EN EL MUNDO DEL TRABAJO

ESOTERISMO E INICIACION EN EL MUNDO DEL TRABAJO Redacción.- En la pequeña ciudad francesa de Figeac existe una encomienda templaria restaurada con todo rigor en los últimos tres años. Las tareas han corrido a cargo de las distintas corporaciones de artesanos: los "compañeros". Gracias a ellos ha sido posible restaurar este edificio y otros muchos más de resonancias medievales. Pero también gracias a ellos Francia ha alzado monumentos como la Torre Eiffel.



¿QUE ES EL "COMPAÑERISMO"?



Existieron hermandades obreras se les supone al menos en el Egipto faraónico y a ellos se atribuye la construcción de las pirámides. En la historia de Roma se menciona a uno de sus primeros reyes míticos, Numa, como fundador de las corporaciones artesanales. Dice la leyenda que si hay que buscar en Roma el antecedente directo de las corporaciones artesanales medievales, es de Egipto de donde proceden sus ritos transmitidos a través del pueblo Judío y en particular de Salomón.



La Biblia otorga al trabajo el valor de un castigo. Pues bien, el compañerismo enseña la forma de convertir tal castigo en vehículo de salvación. Luc Benoist, conservador de los museos de Francia, define el fin del "compañerismo" como el logro del perfeccionamiento profesional, moral y espiritual de sus integrantes; esto en lo que se refiere a la vida personal interior y social del "compañero".



Pero este movimiento tiene también una dimensión colectiva: la defensa corporativa de sus miembros, la solidaridad entre ellos y la ayuda mutua, eran sus objetivos. Nada de lo que hoy "venden" los sindicatos modernos nos lo ofreció ya el movimiento "compañeril". Pero, a diferencia del sindicalismo, el "compañerismo" consideraba esta defensa corporativa como accesoria. Le importaba mucho más el artesano tomado como ser en sí. Y no es raro que le impusiera una disciplina extrema y le exigiera unos sacrificios que hoy pueden parecer incluso crueles: los "compañeros" aceptaran todo esto como etapas de su aprendizage y lo asumieran de buen grado.



No hay nada en las producciones que han llegado hasta nuestros días que no denote la gran alegría y hermandad que presidía las reuniones de los "compañeros".



DONDE ENCUADRAR EL COMPAÑERISMO



A pesar de sus intentos realizados con cierto éxito de adaptarse al mundo moderno, el "compañerismo" pertenece a otra época: está presente en el siglo XX, pero no es del siglo XX, ni siquiera de la sociedad nacida de las convulsiones sucesivas que han supuesto para Europa el Renacimiento y la Revolución Francesa de 1789.



Hay que encuadrar el movimiento de los "compañeros" dentro de las "sociedades tradicionales" y en su estructura trifuncional que contemplaba la existencia de castas dotadas cada una de funciones determinadas: función guerrera, función sacerdotal y función artesanal.



Hasta la Edad Media la función guerrera estaba cubierta por la nobleza en armas, una nobleza sedentaria o "andante", pero siempre dividida interiormente en tres grados de aprendizage de siete años cada uno: paje, escudero y caballero. La función sacerdotal estuvo encomendada a los hijos de la Iglesia, encuadrados en las distintas órdenes monásticas.



Finalmente la función artesanal, la producción de bienes de uso, quedaba encomendada a la tercera casta, la cual instituyó las "corporaciones" correspondientes a cada oficio que eran, ante todo, organismos de enseñanza profesional, autodefensa y ayuda mutua.



Tres eran los grados por los que debían pasar rigurosamente los futuros artesanos: aprendiz, compañero y maestro. Estos tres grados de lo que se ha dado en llamar "masonería operativa" subsisten aún en las logias "azules" de la masonería regular.



LA LEYENDA DE LOS ORIGENES



Varias son las leyendas sobre el origen de las corporaciones. En realidad todas ellas son reflejo del mismo mito fundador aun con ciertas variaciones. Todas hacen referencia a Salomón.



Salomón quiso realizar la promesa de su padre, el Rey David, a saber, la construcción de un templo para mayor gloria de Yavhé.


Al no existir constructores de pericia en Israel, Salomón debió recurrir al rey de Tiro quien le envió a su maestro de obras favorito, Hiran o Adonhiram. Hiran formó a los carpinteros, canteros y demás profesiones que en siete años alzaron el primer templo de Salomón. Hasta aquí el relato bíblico.


A partir de ahora es la leyenda de los "compañeros" la que habla: Hirán otorgó a cada especialidad artesanal una palabra de paso que descubriera rango y especialidad. Dichas palabras solamente eran concedidas a los artesanos perfectos.


Tres compañeros que al juicio de Hirán no habían alcanzado la perfección en su arte, no pudieron alcanzar el grado de maestros y, furiosos, decidieron arrancar por la fuerza a Hirán las palabras de paso: uno de ellos, Holem, se situó en la puerta sur del Templo y golpeó a Hirán con un mazo; otro, Streckin, lo golpeó con una regla en el pórtico de occidente. Finalmente, el tercero, Hoterfut, le golpeó con el nivel oculto en la puerta de oriente.


Los despojos de Hirán fueron enterrados por separado: por una parte su cuerpo, en otra sus hábitos y más lejos la vara emblema de su mando. Una rama de acacia nació de cada fosa y permitió recuperar el cadáver y sus atributos de oficio.


La leyenda es también recuperada por la masonería moderna con ligeros cambios en los nombres de sus protagonistas. Al mismo tiempo otra leyenda medieval la de los tres hijos de Aymon muestra una versión de contenidos simbólicos similares. Véase sino.



Un cantar del siglo XIII nos dice que un noble caballero, el más pequeño de los hijos de Aymon, regresa de las cruzadas vistiendo el hábito de pelegrino; se enrola como cantero y participa en la construcción de la catedral de Colonia. No quiere dinero por su trabajo y algunos de sus compañeros, celosos de su entrega a la profesión, lo asesinan... Algunos esoteristas quieren ver en el nombre de Aymon una reminiscencia de Amon, el dios egipcio.



¿QUE SON LOS "DEBERES"?



A partir del "mito fundador" casi todo diverge. En un período histórico indeterminado quizás hacia mediados del siglo XIII se producen fracturas dentro del movimiento corporativo. Por razones quizás puramente contingentes los distintos gremios entran en conflicto entre sí y se producen desgarrones en su interior.



Estas escisiones tienen como consecuencia la aparición de ritos y asociaciones diferentes que se agrupan bajo el nombre de "Deberes".



Un "Deber" Luc Benoist nos lo define así es el conjunto de reglas que rijen cada rito, la historia legendaria de su fundador, la secuencia de los símbolos que constituyeron la iniciación, las costumbres. El Deber es a la vez una historia, un ritual y una regla de acción.



Tres son los "deberes" tradicionales: los Hijos del Padre Soubise, los Hijos del Maestre Jacques y los Hijos de Salomón. Posteriormente, escisiones de estas y refundaciones de las mismas han dado lugar a la Unión de los Compañeros, la Federación de Compañeros de los Oficios de la Construcción y la Asociación Obrera de los Compañeros del Deber.



Los Hijos del Padre Soubise parece que estuvieron en su origen bajo la protección de los benedictinos y con ellos construyeron los mejores monumentos románicos de la cristiandad.



En cuanto a los Hijos del Maestre Jacques quizás sea la rama dotada de un mayor acompañamiento de leyendas. Su fundador es el "maestre Jacques" que habría construido una de las dos columnas del Templo de Salomón, aquella que se llamó Jakin (y que hoy está todavía presente con este nombre en cada una de las logias masónicas). Louis Charpentier opina que fue esta hermandad la que jalonó con sus construcciones el camino de Santiano (=Jacques) y que construyó las catedrales de Chartres, Reims y Amiens.



Finalmente los Hijos de Salomón, sería la Hermandad próxima a los caballeros templarios y a la orden cisterciense; en otras palabras, la creadora del estilo gótico.



Si bien es en Francia en donde los "deberes" arraigan con más fuerza y mal que bien sobreviven a las convulsiones históricas de los siglos, también en Alemania, Inglaterra y España hincan sus raices. En el área anglosajona se tienen trazas de los "stonemasons" y ciertas leyendas germánicas hablan de Arminius, vencedor de los romanos en la batalla del Bosque de Teotoburgo como institutor de las logias artesanales en Alemania. En cuanto a España los datos históricos son fragmentarios y escasamente representativos, pero existen signos de las hermandades en muchas construcciones del camino de Santiago; tal es la prueba más palpable de la presencia de los "compañeros" en nuestro país.



Por lo demás no es extraño que existan pocos datos históricos sobre los "compañeros". Los archivos de sus logias "cayenas" se queman al final de cada año...



EL PRIMER "TOUR DE FRANCE"



Quizás una de las instituciones más sorprendentes del "compagnonage" fue el "tour de France" que consistía en un recorrido a través de las principales ciudades de Francia con una duración de entre dos y cinco años, siendo realizado por los "compañeros" al tiempo que ejercitaban su oficio. Se trataba de una peregrinación en el curso de la cual el "compañero" era contratado por algún "maestro" de la ciudad que visitaba y durante un cierto tiempo, hasta pasar a la siguiente.



Este sistema tenía mucho de pedagógico: de un lado el "Compañero" aprendía los distintos trucos del oficio propios de cada región, pero además, "conocía mundo".



Estos "compañeros peregrinos" habían superado ya la fase del aprendizage, es decir, estaban en condiciones de ejercer su oficio. La ruta que la hermandad les trazaba estaba jalonada en cada ciudad por enclaves de la asociación que les recibían, alojaban, cubrían sus primeras necesidades y, finalmente, los enrolaban en un taller de algún "maestro" de la hermandad. El cuidado de los recién llegados corría a cargo de una figura muy popular entre los "compañeros": "La Madre".



Debía tratarse de una mujer casada, de buenas costumbres, cuya familia perteneciera desde generaciones a la hermandad; conocedora de los ritos de la asociación, ostentaba en la muñeca izquierda un brazalete distintivo de su rango y función. Aun hoy esta tradición no se ha perdido y el brazalete hecho de hierro forjado del que cuelgan doce medallas de oro con los emblemas de los doce oficios, se transmite de "Madre" a "Madre".



Estas "Madres" tratan a los "compañeros" como a sus propios hijos, les enseñan educación y buenas costumbres, si al partir dejan alguna deuda, procuran pagarla, si tienen alguna necesidad verá de cubrirla. La "Madre" es, sin duda, la institución más querida entre los "compañeros".



Con la garantía de encontrar una "Madre" en cada parada del "Tour" y con la seguridad de unos primeros pasos bien aprendidos en su oficio, el "Compañero" partirá de Lyon capital de las Hermandades y recorrerá cinco paradas obligatorias Lyon, Marsella, Burdeos, Nantes y Orleans y visitará sucesivamente Nimes, Marsella, Toulouse, Agen, Burdeos, Rochefort, Nantes, Angers, Tours, Orleans, Paris, Auxerre y Dijon.



No es extraño que en parte de este recorrido se puedan encontrar algunas de las más famosas catedrales románicas y góticas: desde la iglesia de los Jacobinos de Toulouse, hasta Notre Dame de París.



Si en los polvorientos caminos de Francia se encontraban dos "compañeros" iniciaban un diálogo ritual en el que el nombre propio contaba poco; primero se identificaban como "campañeros", luego establecían cual era su "Deber" y finalmente compartían el "pan": no en vano "compañeros" son aquellos que comen juntos el mismo pan.



DE LAS HERMANDADES OPERATIVAS A LA MASONERIA ESPECULATIVA



Algunas hermandades empezaron hacia el siglo XIV a admitir en sus filas a gentes que no practicaban el oficio. Se trataba de nobles o burgueses de reconocido prestigio que eran invitados a la hermandad a modo de "comité de patronato". En ocasiones donaban ciertas cantidades de dinero y en otras participaban en las deliberaciones y en los ágapes.



Poco a poco, parece ser, que el número de gentes que no practicaban el oficio fue creciendo. Y esto sucedió justo cuando las hermandades empezaron a entrar en crisis. No es raro que éstas, poco a poco, fueran perdiendo su carácter "operativo" es decir, de trabajo manual e incluso que se extinguieran como tales, pero subsistieron los "secretos de oficio", el "lenguaje de la profesión" y los ritos de iniciación.



Aun cuando la franc masonería sostiene que su antigüedad se remonta a un período muy anterior, nuestra opinión personal es que deriva de las corporaciones directamente y se va gestando en silencio a lo largo de los siglos XV a XVII. Este período es conocido por los masones como período de transición entre la etapa anterior Edad Media, construcción de las grandes catedrales que sería el "período operativo" y el posterior a partir de 1717 que sería el "especulativo".



EL "COMPAÑERISMO HOY"



La historia de las hermandades de "compañeros" ha sido siempre azarosa: sabedor de sus vinculaciones con la orden de los templarios y ansioso de recortar los fueros que le impedían ser monarca absoluto, Felipe el Hermoso, rey de Francia, prohibió las asociaciones de "compañeros".



Pero a ella y a la disolución del Temple, respondieron los compañeros dejando durante siglos, inacabados los campanarios de las catedrales góticas que estaban en curso de construcción: así puede verse hoy todavía como las torres de Notre Dame de París están no están rematadas por las puntiagudas agujas góticas de otras latitudes.



Más tarde la revolución francesa prohibió los gremios. Rehabilitados luego, pasaron por la crisis de la industrialización en el siglo pasado. ¿Qué papel podía tener el "Compañerismo" en una producción dominada por las cadenas de montage y el taylorismo?



De una parte es gracias al "compañerismo" (a sus secretos de oficio, a su combinación del trabajo manual con la meditación, a la necesidad de una autodisciplina) como un obrero manual puede superar psicológicamente la dicotomía denunciada por Marx entre "trabajo manual y trabajo intelectual". El "compañerismo" evita los riesgos de la especialización, pero hace de cada uno de sus hombres un "especialista", o si se prefiere, un obrero de alta cualificación.



Cuando en el siglo pasado Emmanuel Viollet le Duc (foto 3) fue comisionado para restaurar los edificios del gótico francés más o menos destruidos por el tiempo y por la barbarie revolucionaria de 1789, tuvo que recurrir a las diferentes hermandades de compañeros para que le ayudaran en su tarea y buena muestra de su pericia en el oficio son hoy la ciudadela fortificada de Carcasona, y las Notre Dame de París y de Chartres, por citar tres ejemplos entre cientos. Eiffel tuvo que recurrir a la pericia de los "compañeros" para una obra tan audaz como su torre de hierro que corona París.



Pero, por otra parte, lo cierto es que las hermandades han incorporado a su instrucción nuevas tecnologías y con los instrumentales más modernos prosiguen la formación de nuevas promociones de artesanos. En realidad lo que están haciendo es algo inigualable: recuperar un estilo de trabajo, un modelo humano para una época determinada como la nuestra.



Honor, pues a los "compañeros" que han sabido transmitir sus tradiciones de una a otra generación. Honor a estos hombres que saben encontrar una vía para la realización del ser por medio de su trabajo y que cantan con orgullo su condición con esta vieja tonada:



"Viva los compañeros
que hacen el Tour de France
pues si el rey supiera
la vida que llevamos
abandonaría su palacio
y se haría compañero.



[RECUADRO FUERA DE TEXTO]



EL LENGUAJE DEL BASTON



Para un compañero llevar el bastón del peregrino durante su vuelta a Francia era un arte. Existían 16 maneras diferentes de empuñar el bastón y cada una de ellas con un significado preciso. Se trataba del "lenguaje de los gestos" que ha estado vigente hasta hace muy poco (recuérdese que todavía a principios de siglo existían para las mujeres distintas formas de manejar el abanico y cada una entrañaba un mensaje concreto).



Arrastrar el bastón tras de sí significaba, por ejemplo, desprecio hacia la persona que se cruzaba con el "compañero".
Por el contrario, empuñar el bastón y alzarlo hasta la altura de la frente, era signo de amistad y de entrega.



Si al hablar el compañero mantenía el bastón tras de sí ello significaba confianza con su interlocutor.



Mostrarle la empuñadura era símbolo de paz.



Si deseaba provocar a alguién durante el día solo tenía que adelantar exajeradamente el bastón, casi como si fuera un arma presta a ser empuñada (de hecho así era).



Esta misma actitud, durante la noche, era signo de prudencia y tenía como objeto intimidar al presunto agresor.



Se sabe que los "compañeros" eran diestros en el manejo de las armas de hecho las milicias gremiales tuvieron mucha importancia en la Europa medieval . Son célebres las disputas entre las distintas asociaciones gremiales pertenecientes a "Deberes" diferentes por la disputa de una ciudad.



En estos casos la cuestión se dirimía mediante la elección de campeones cada uno de los cuales debía realizar una "obra maestra" de su especialidad. Aquel que vencía daba a su hermandad el "control" de la ciudad en litigio. Pero muy frecuentemente estas competiciones se convertían en peleas a garrotazos. En ellas era fundamental saber manejar el bastón del peregrino e incluso las alpargatas se solían utilizar cogidas por sus cuerdas a modo de boleadoras o "nunchakus".



Todo esto pertenece también a la realidad de las hermandades, tanto como la increible perfección de una catedral.



Bibliografía:


"Le Compagnonnage et les metiers", Luc Benoist, Que sais je?, P.U.F., París 1977.


"El enigma de la catedral de Chartres", Louis Charpentier, Plaza&Janes, Barcelona 1976.


"El mensaje de los constructores de Catedrales", Christian Jacq y Francis Brunier, Plaza&Janes, Barcelona 1981.


"El secreto masónico", Robert Ambelain, Martínez Roca, Barcelona 1989.


© Ernesto Milá – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es"

¿QUE ES LA TRADICION?

¿QUE ES LA TRADICION?

Redacción.- Se podría definir el mundo tradicional diciendo que es la antítesis del mundo moderno. La definición sería tan exacta como incompleta. Podríamos también elegir una definición cualquiera y presentarla como modelo de valor universal; sin embargo con esto no haríamos otra cosa que centrarnos en el terreno de las formas contingentes.

 

En efecto, las distintas tradiciones, no son sino aplicaciones concretas, luego sujetas a los condicionamientos de lugar y tiempo, de una verdad única y superior que es precisamente lo que nos interesa ahora definir. Como si cada una de las olas que van acariciar las playas fueran las diversas manifestaciones concretas de una tradición única y superior a todas ellas que es la Tradición Primordial, o en nuestro ejemplo, la totalidad del Océano. Falta pues definir lo que es la Tradición y como reconocerla.

 

Los distintos autores que han trabajado sobre estos temas tienen como denominador común en sus investigaciones lo que podríamos llamar el "método tradicional", consistente en analizar las distintas tradiciones partiendo de sus textos fundamentales -casi todas las tradiciones se han desarrollado a partir de una "revelación" de la divinidad a uno de sus profetas y se han concretizado en un ""libro", de carácter sagrado, inspirado directamente por la divinidad -compararlos y extraer aquellos elementos de carácter universal que están presentes en cada una y en todas ellas. Las conclusiones que pueden extraerse de tal operación son bien simples: cada tradición particular no es más que una fase de desarrollo de la Tradición Primordial, cada "revelación" particular no es sino una transcripción, sujeta a las contingencias de lugar y tiempo, de las verdades de la Humanidad Primordial y, por fin, todas las tradiciones son conjuntos jerarquizados de verdades hasta el punto que puede afirmarse que, a medida que se asciende en la jerarquía iniciática y esotérica de las distintas tradiciones, las verdades tienden a converger, hasta que en un último grado de la pirámide jerárquica se advierte la similitud entre todas ellas y el hecho de que todas hacen referencia a una misma experiencia espiritual. En conclusión: "Todo lo que asciende converge" .

 

Por último, para fijar las distancias entre la Tradición Primordial y las tradiciones particulares podemos hacer referencia a un elemento simbólico universal: la rueda radiada, en la que el centro, el cubo de la rueda, puede ser comparado a la Tradición Primordial y cada uno de los radios, a las distintas tradiciones particulares. Este centro, es fijo e inmóvil, pero no por ello menos existente. Hesíodo cuando hace referencia a la Edad de Oro y a la raza que le correspondía dice de ésta que al iniciarse su decadencia pasó a "habitar la tierra subterránea siendo los guardianes de los hombres mortales ", es decir, que aquella raza que debió dar origen a la Tradición Primordial, pasó a un estado de latencia, inmanifestado pero no por ello menos real y operativo: en efecto, cada tradición particular es su muestra y manifestación.

 

En otro artículo pasaremos a distinguir los dos tipos fundamentales de tradiciones y sus relaciones e implicaciones con el tema de este presente artículo, la Tradición Guerrera y Heróica. Ahora limitémonos a definir la Tradición en general.

 

Se dice que una civilización es tradicional cuando toda ella, sus manifestaciones sociales, culturales, políticas, religiosas y rituales, están orientadas hacia lo alto, como si quisiera mantener siempre un contacto vivo y activo con la trascendencia. No es por casualidad que incluso en algo tan alejado de "lo alto" como la actividad económica, registrara esta presencia de los divino en las inscripciones sagradas realizadas en las monedas y acuñaciones y que esta actividad estuviera revestida de un carácter religioso incluso hasta tiempos relativamente recientes (destrucción de la Orden del Temple, en 1314).

Tampoco es una casualidad que las artes y los oficios, incluso los actualmente considerados como más bajos, se atuvieran a una serie de rituales y manipulaciones, estructuras internas y mitos, que le conferían un carácter sagrado que todavía puede encontrarse en los residuos degenerados de las cofradías y hermandades artesanales de la Edad Media o que pueden reconocerse en las producciones que han llegado hasta nosotros . El mismo sistema de castas de la India y de cualquier otra latitud allí donde se implantó tenía un origen divino, y como tal, cada casta tenía sus cultos y ritos particulares , incluso en el aspecto religioso mismo la humanidad tradicional se diferenciada de la humanidad moderna: mientras que para esta la religión ha pasado a ser una mera forma exterior desprovista de sentido o un ritualismo vacío, o incluso en el peor de los casos, una forma de demagogia social, en la humanidad tradicional la religión, en su forma exotérica, era un sistema de ritos y creencias que debían asegurar al hombre un destino "tranquilo" tras la muerte, mientras que en sus formas esotéricas era una vivencia intensa a este lado de la muerte que le permitía, no adorar a un Dios personal, sino ante todo y sobre todo asumir la potencia de la divinidad, experimentarla y sentirse él mismo parte de lo trascendente. Es desde este punto de vista como pueden entenderse en su significado pristino estas frases del filósofo neoplatónico Plotino: "Es a los dioses a quienes corresponde venir a mí y no ir yo hacia ellos" y "Para conocer a los dioses es preciso hacerse semejante a ellos". En conclusión, si lo importante para una religión es la creencia en la divinidad, lo fundamental para la Tradición, es la identificación, en vida, con la misma Divinidad. de ahí que se pueda establecer una diferencia entre la vida religiosa y la experiencia tradicional: ser "religioso" es ser "tradicional" solo a medias, por el contrario, "ser tradicional" es haber superado o estar en camino de superar las distintas formulaciones religiosas.

Un escritor sufí del siglo pasado decía: "Como el que busca agua cavando un poco por allí y un poco por allá, no encontrará agua y morirá de sed, mientras que el que cava en un solo lugar, confiando en Dios y dejándolo en sus Manos encontrará agua y beberá y hará beber a los otros", frase que expresa la necesidad de seguir una tradición religiosa en particular efectivamente, pero retornando al ejemplo anterior del océano, puede añadirse que en el momento en que se profundiza suficiente en una tradición religiosa particular -ascendiendo en su jerarquía iniciática- se tiene conciencia de esta proximidad. En definitiva puede estarse al margen de la religión, bien "por abajo", es decir, por la vía del ateísmo, o bien, por arriba, en la vía de una realización espiritual más allá de las formas religiosas tradicionales, vivenciando o aproximándose a la tradición primordial .

 

Quedando claras las diferencias entre Tradición y religión no está demás valorar las implicaciones de la anterior definición que hemos dado sobre las civilizaciones tradicionales. Desde ese punto de vista no existe pluralidad sino dualidad de civilizaciones, no existen infinitos tipos de civilizaciones cuyo ciclo, como definió Spengler sea el nacimiento, el desarrollo y la muerte, existe una dualidad de civilizaciones: civilizaciones tradicionales (volcadas hacia lo alto y civilizaciones modernas (orientadas hacia lo bajo), o lo que es lo mismo, civilizaciones cuyo punto de referencia es lo trascendente y civilizaciones cuya referencia está en lo contingente y la relación entre ambas "se trata de dos mundos, uno de los cuales se ha diferenciado hasta el punto de no conservar apenas ningún punto de contacto con el anterior." Con lo cual, para la gran mayoría de los modernos también quedan cerradas las vías de una comprensión efectiva de esta última (la civilización tradicional .

 

Las conclusiones de este posicionamiento son simples: lo que en la humanidad moderna tiene una dimensión "horizontal", es decir, pesada y de masas, en la civilización tradicional tiene un carácter "vertical" (en su sentido de elevación: hacia lo alto). De esta "verticalidad" emana la jerarquía (los diferentes niveles de ascenso y comprensión de la cúspide, de lo Absoluto), que en la civilización moderna es abolido en beneficio de lo promíscuo e igualitario.

La civilización tradicional, la Tradición, es algo fundamentalmente anti-igualitario, es más bien aristocrática y diferenciada. la esencia de la jerarquía es la cualidad, lo cualitativo, la cualificación de cada miembro en relación a lo Absoluto, que es, al mismo tiempo lo que posiciona dentro del marco jerárquico en los distintos escalones. Esta cualidad se transforma en la civilización "horizontal" moderna en "cantidad" número e indiferenciación masiva. De este sistema emana una "organicidad", es decir, un conjunto articulado -orgánico- de principios, valores, instituciones y normas que son el soporte de la jerarquía, y lo que asegura la unidad dentro de la diversidad de cada escalón jerárquico y de cada plano de actividad.

En la sociedad moderna esta coherencia interna es inexistente en la medida en que se trata de una sociedad inorgánica: es decir, una sociedad en la que, siendo la referencia, lo contingente, la pura materialidad, como ésta puede dividirse hasta el infinito (un mineral -y el mineral es lo más representativo de la materialidad- puede martillarse hasta que cada fragmento queda roto en cada uno de sus átomos) y no existiendo un factor unitario y cohesivo -la Tradición- cada parte -grupos sociales, económicos, regionales, etc.- se distancia del conjunto tomando una dirección única. Mientras que la civilización tradicional y la Tradición son centrípetas, la civilización moderna es centrífuga, no tiene a la unidad sino a la dispersión de sus elementos .

 

La utilidad de una tradición no es la conservación de principios y creencias, sino su transmisión: la palabra Tradición, etimológicamente del latín, procede de "tradere" = transmitir. Lo cual implica un dinamismo conceptual al mismo tiempo que un problema real: la muerte de las tradiciones. Una tradición muere en dos supuestos: cuando cesa de transmitirse y las únicas referencias que se tiene de ella proceden de un exoterismo religioso o de la investigación arqueológica, o bien, cuando por el paso del tiempo, esa Tradición ha sufrido un desgaste interior que se ha traducido en la pérdida de su impulso originario, persistiendo solo como forma vacía, como una cáscara dentro de la cual solamente existe un esqueleto o un cuerpo sin vida. El cristianismo es muestra de una tradición que, poco a poco, ha ido, perdiendo impulso y hoy se encuentra desvirtuada de cualquier forma esotérica (es decir, iniciativa) pasando a ser un mero exoterismo. El celtismo a su vez, es muestra de una tradición muerta cuyas únicas referencias pueden encontrarse en los museos arqueológicos o en las cátedras eruditas. Ambas tradiciones no han podido perpetuarse, han perdido impulso lenta o traumáticamente, pero la continuidad de la "cadena" se ha cortado, la eficacia de la transmisión de los ritos iniciáticos que facilitaban al hombre, al adepto, el impulso sobrenatural para colocarse en el umbral del mundo metafísico, han desaparecido, la Tradición no tiene validez por que carece de eficacia.

 

El proceso de decadencia de las tradiciones es siempre el mismo en reglas generales: las tradiciones dejan de vivirse, su eficacia se aminora primero, atenúa luego y desaparece por fin, transformándose en ética, su valor operativo, es decir, transformador e iniciático desaparece; la ética sigue siendo algo vivido en el mejor de los casos, pero un "hombre ético" no deja por ello de ser un hombre imposibilitado de traspasar la barrera de lo humano y de los físico. En una fase siguiente de decadencia, la ética, agotada y exangüe, parece una imposición exterior al individuo y no algo que se asuma voluntaria y gustosamente como norma de vida, entonces es solo costumbre, algo que se realiza irreflexivamente, sin conciencia de los por qués. La fase siguiente será la de desaparición de las últimas huellas de la Tradición, o su permanencia en estado larvario como recuerdo, curiosidad histórica o erudita, o simplemente como exótico patrimonio de los antepasados.

 

 

Este proceso degenerativo es, ya desde su primera fase irreversible: cuando una bola de nieve cae por la ladera de una montaña jamás se detendrá, sino que tenderá a aumentar de volumen y arrastrarlo todo en su caída. Pues bien, la tradición se sitúa en la cúspide de la montaña: siendo la montaña la representación simbólica de lo que está elevado y que al mismo tiempo es fijo y estable, es también evidente que el origen de la Tradición no estará en lo alto de la montaña, sino aún más arriba, en la pura trascendencia. La Tradición es pues algo no humano, más que humano, algo de origen divino. Todo lo humano es discutible por el solo eso, una creación de la mente del hombre que puede ser discutida y superada, imitada por cualquier otro. Lo trascendente no admite discusión: simplemente ES, y por ello las leyes emanadas de los "legisladores" tradicionales (Moisés, Gilgamesh, etc.) son indiscutibles, su infracción no es una falta punible en razón de sus repercusiones contingentes sino por que implica una infracción a la ley divina, una "ofensa a los dioses".

 

No debe pensarse sin embargo que la Tradición haya nacido de un dios personalizado al estilo del propuesto por el cristianismo. El dios teísta no existe más que para el exoterismo religioso, las forma más depuradas de la tradición prescinden de personalizaciones entropomórficas o totémicas. La divinidad o las divinidades son consideradas como fuerzas de la naturaleza y del cosmos que pueden manifestarse en toda su potencia, siempre y cuando el evocador sea una persona cualificada y el rito evocatoria sea el prescrito.

 

Es frecuente que la palabra Tradición traiga el reflejo condicionado de un pasado no muy remoto pero si censurable: el ochocentismo. La civilización burguesa en su cenit quiero hablar de Tradición y cuando lo hizo se refería inevitablemente a un formalismo social desprovisto de cualquier lazo con lo sagrado y lo suprasensible. El ochocentismo no es sino una fase del proceso general de decadencia al que se ha visto avocada la viejo Europa. Como fórmula cultural del "burguesismo", es decir, del período histórico en que la burguesía fue la clase social hegemónica, el ochocentismo no es más que el reflejo de las tendencias y los intereses de la casta de los mercaderes cuya formulación política hoy sería el conservadurismo.

 

Sin embargo la Tradición está en otro sitio: la Tradición no puede ser conservadurismo por que la Tradición es consciente de que nada en el mundo moderno es digno de ser conservado y que la "partida" se disputa entre dos concepciones radicalmente antitéticas: o mundo tradicional o mundo moderno, ningún compromiso es posible, ningún híbrido puede mantenerse por mucho tiempo en forma y manera estable. O uno u otro. Los actuales conservadores tienen la partida perdida por anticipado se baten a la defensiva y en un terreno que no es el suyo: el burguesismo, el conservadurismo y todas sus formulaciones surgidas más o menos del ochocentismo apenas han representado en el devenir general de la historia una fase puntual de decadencia, pero no su culminación, ni su punto más bajo: la bola de nieve, convertida ya en alud, todavía cae -en el "sentido de la historia"- entrando en la fase proletaria, colectivista y de masas. Todo aquel que pretenda detenerse a medio camino en la dirección de la caída será arrastrado por ella. La civilización es algo "total", algo que no puede asumirse parcialmente; quienes han elegido el camino de la anti-tradición, quienes han estimulado los procesos de decadencia y liquidación de la sociedad tradicional, quienes promovieron la lucha contra las aristocracias, instauraron un sistema económico liberal, emergieron como clase hegemónica, sobre las espaldas de la cuarta casta, la de los productores y sobre las cabezas guillotinadas de la aristocracia, no están en condiciones de luchar contra aquello que emana directamente de sus pasados errores y excesos: el período de masas, de la lucha de clases, del proletariado revuelto, del colectivismo, en fin. Si la burguesía ha hablado de individualismo exaltándolo, no puede evitar que la masas, de la lucha de clases, del proletariado revuelto, del colectivismo, en fin.

Si la burguesía ha hablado del individualismo exaltándolo, no puede evitar que la masa de individuos iguales, libres y fraternos, terminen formando una masa y que esta pretende no solo una "igualdad" como principio, sino como hecho. Si la lucha social y política está planteada hoy en Occidente, sean cuales sean las etiquetas utilizadas, como una lucha entre conservadores y revolucionarios, no puede olvidarse que los primeros suponen la RETAGUARDIA del mundo moderno, mientras que los segundos son su VANGUARDIA, ambos dentro del mismo proceso de decadencia. El conservador no es más que un progresista "ralentizado", mientras que el revolucionario es un progresista "acelerado", ambos participan del mismo marco de la civilización moderna e integrados o alienados en los mismos mecanismo de producción y consumo. No hay Tradición, en definitiva, dentro de la sociedad moderna. Una vez más volvemos al principio: el mundo moderno como negación del tradicional.

 

© Ernesto Milá – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es