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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

ORIENTACIONES

¿Idilio entre Hitler y Stalin? (I de V): La Internacional Comunista y la Revolución Alemana

Infokrisis.- La Internacional Comunista (a partir de ahora IC) o Comintern, tuvo dificultades en interpretar lo que suponía el ascenso del movimiento nacionalsocialista incluso hasta más allá de la llegada de Hitler al poder. Uno de los máximos dirigentes de la IC enviado a Alemania, Karl Radeck, deparó algunos calurosos elogios a la figura de Albert Leo Schlageter, uno de los primeros mártires del NSDAP y miembro de los Freikorps, cuando fue detenido y fusilado a raíz de un atentado contra la ocupación francesa del Rhur. Se trató del primer “idilio” entre la IC y el NSDAP al que seguirían las huelgas berlinesas organizadas a exaequo entre el KDP y el NSDAP y, más tarde, el pacto Ribentrop-Molotov en agosto de 1939. En este artículo vamos a intentar exponer el primer episodios y aprovechar para tratar las figuras de sus dos protagonistas: Karl Radeck y Alberto Leo Schlageter. Por su extención, hemos fraccionado este artículo en seis entregas.

I - La Internacional Comunista y la “revolución alemana”

Incluso nosotros mismos, en algún momento, tuvimos tendencia a pensar que el “método marxista” de análisis de la realidad era casi infalible y que en eso residía la superioridad de esta ideología en relación a otras del siglo XIX y XX. En realidad, no solamente no era así, sino que la historia de la IC muestra que todos los análisis que realizaron en los años 20 y 30 fueron erróneos, aun a pesar de contar con información privilegiada procedente de la inteligencia soviética y del aparato de espionaje de los partidos comunistas miembros de la IC. Los errores de bulto fueron especialmente graves en el caso de Alemania y precipitaron una errónea política de la izquierda comunista durante la República de Weimar y, finalmente acarreó la destrucción del KPD tras la subida del NSDAP al poder.

En los cuatro primeros congresos de la IC se vivió un ambiente enfebrecido con la convicción de que en breve estallaría la revolución proletaria en Europa Occidental. Sin embargo, cuando en 1929 estas esperanzas ya quedaban algo lejanas en el tiempo, estalló el crack bursátil del 24 de octubre de 1929 que puso fin al período de relativa estabilidad del capitalismo tras la Primer Guerra Mundial. La IC tardó en analizar lo que había ocurrido con el derrumbe de la bolsa de Nueva York y solamente estuvo en condiciones de hacerlo en el Pleno Ampliado del presidium del Comité Ejecutivo de la IC celebrado en febrero de 1930 (1). En esa ocasión, el entonces secretario general de la IC, Manuilsky, alternó intuiciones geniales con interpretaciones sesgadas e incluso abrakadabrantes impropias de un analista político.

Interpretaciones delirantes de la IC sobre el "fascismo alemán"

Sostenía, esencialmente, la IC que “la crisis capitalista acelera en grado sumo la maduración de la guerra imperiaista entre Gran Bretaña y los EEUU” (sic). La interpretación “economista” de la historia, unida al método dialéctico, llevaba a Manuilsky a estimar que el “imperialismo capitalista” había generado una primera guerra entre los Imperios Centrales y los aliados, de laque habían resultado vencedores estos últimos y apreciaba “contradicciones internas” entre los aliados que habían resultado más favorecidos por el conflicto: Gran Bretaña y los EEUU. Stalin mismo compartía esta apocalíptica creencia de una próxima guerra entre los dos países anglosajones.

En efecto, en su informe ante el XVI Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, el líder ruso afirmó que la contradicción más flagrante entre los países capitalistas era “el antagonismo entre los EEUU e Inglaterra” (2). Y eso lo decía cuando los resultados electorales del NSDAP en Alemania eran ya significativos. Ni Stalin ni ninguno de sus colaboradores percibieron que ambos países estaban unidos por “santas alianzas” entre sus élites dirigentes que se remontaban a mediados del siglo XIX, no percibieron que ya por aquellas fechas existían asociaciones “discretas” con fuertes vínculos a ambos lados del Atlántico que unían a las “dinastías capitalistas” de ambos países. Pero cometieron otro error que fue aun más grave para ellos: no advirtieron que la crisis de 1929 serviría como caldo de cultivo sobre el que emergería el nacionalsocialista y que la combinación entre la venganza francesa de Versalles y la crisis del 29, generaría una formidable respuesta en la sociedad alemana que vio unirse “nacionalismo” y “socialismo”, es decir, políticas patrióticas de reconstrucción y orgullo nacional a ideas de justicia social. Esa era la síntesis que la IC jamás pudo entender presa de su esquematismo ideológico que finalmente llevaría a la tumba al KPD.

La IC no entendió que la protesta de las clases trabajadoras y de la burguesía media y baja, en aquellos países que carecían de tradición democrática (Alemania, Italia, Austria, España, Hungría, Rumanía, Grecia, Polonia) se radicalizaría y llevaría a fórmulas dirigistas y autoritarias, mientras que en los países de tradición democrática, en cambio, se resolvía con la aplicación de principios keynesianos… y finalmente con una guerra estimulada por el eje anglo-sajón que siempre existió contra la única potencia que podía hacerle sombra: el III Reich.

En Alemania el crack del 29 coincidió con la muerte del canciller Gustav Stressemann (3). Poco antes de su muerte, Stresseman había firmado el llamado Plan Young destinado a regular la liquidación de las deudas de guerra de Alemania. En relación al plan firmado anteriormente (el Plan Dawes), Alemania ahorraba casi 700 millones de marcos anuales y era mucho más favorable al permitir cierto desarrollo de la economía alemana, pero el NSDAP lo utilizó como instrumento de agitación: en la interpretación del NSDAP de la época, pagar suponía aceptar la responsabilidad de la guerra.

El NSDAP en la recta final: 1930

Cuando se produce el crack del 29, el NSDAP ya había iniciado su formidable campaña contra el Plan Young movida junto al Partido Nacionalista y a la cadena de prensa de su líder Alfred Hugenberg. Es esta campaña la que permitió al NSDAP contactar con los intereses de los lectores de los medios de Hugenberg que hasta ese momento se orientaban hacia el nacionalismo de derechas. Esta campaña consiguió propulsar a Hitler como líder nacional y la docena de diputados que tenía el NSDAP en 1928 avalados por 800.000 votos, se convirtió en 107 diputados y 6.409.000 votos en las elecciones de septiembre de 1930. Si hasta ese momento el NSDAP era el partido de los excombatientes decepcionados con la vida civil y con Weimar, de los estudiantes que reivindicaban el orgullo de ser alemanes y de pequeñas franjas del proletariado, a partir de ese momento, el NSDAP se convirtió en un partido interclasista.

Es cierto que esta política de colaboración dentro del “frente único nacional” del NSDAP con el Partido Nacionalista costó la escisión de Otto Strasser quien fundó su Unión de los Nacionalsocialistas Revolucionarios, más conocida como “Frente Negro”, pero, en realidad, el NSDAP en esas elecciones se situó en la recta final que dos años y medio después conduciría a Hitler a la cancillería.

Sin embargo, Imprekorr, el órgano de la IC se atrevió a liquidar en pocas líneas el significado de esta primera gran victoria del NSDAP: “Se trata de un partido sin historia [el NSDAP] que ha surgido de pronto en la vida pública alemana, de la misma manera que súbitamente se levanta una isla en el océano debido al efecto de fuerzas volcánicas” (4)… Este texto demuestra por sí misma lo insuficiencia marxista para interpretar el fenómeno nacionalsocialista.

Es evidente que las causas del ascenso del NSDAP en ese período son muy distintas: sólo un mes antes de estallar el crack del 29 Alemania tenía 1.320.000 parados que un año después habían pasado a ser 3.000.000. Estas masas estaban especialmente decepcionadas con la socialdemocracia y con el Centro del canciller Hermann Brüning (5) y, primero por goteo y luego en riada, fueron engrosando el potencial electoral del NSDAP.  Cuando se produce la crisis de 1929, las masas alemanas están decepcionadas por las políticas socialdemócratas. Estas causas “objetivas” eran suficientemente claras como para un comunista las hubiera percibido.

Luego estaban causas “subjetivas” no menos importantes: en la Alemania de Weimar todavía  estaba presente la tradición prusiana que requería un “hombre fuerte” para guiar al país en situaciones de crisis. El patriotismo estaba presente en tanto que Alemania era una nación joven y era mucho más fuerte que el gusto por la democracia.

No fue solamente el NSDAP el que se benefició de la crisis de 1929, también los comunistas mejoraron sus posiciones. El 10’3% de votos que obtuvo el KPD en 1928 se transformaron en un 17% en las elecciones siguientes. El KPD era en ese momento mucho más un “partido de parados” que un “partido proletario”: en efecto, el 78% de sus miembros no tenían trabajo (6), lo que explica que las consignas habituales de este partido –la constante apelación a la “huelga general”- jamás tuvieran eco. Mientras el KPD “robó” votos solamente al SPD en crisis, el NSDAP, en tanto que partido interclasista, estaba dando zarpazos al SPD, al Centrum, a los nacionalistas… y a los mismos comunistas.

¿Errores involuntario o errores calculados?

¿Fueron todos estos errores cometidos por la IC “involuntarios” o pueden explicarse de alguna manera? En realidad hay una explicación que nos sitúa a la IC –que se presentaba como la cúspide del movimiento comunista internacional- más como un instrumento de la política exterior de la Unión Soviética que como una opción ideológica marxista y de izquierdas. Esta interpretación –que consideramos suficientemente demostrada- nos indica a las claras que el comunismo internacional en ese período era ya, solamente, un instrumento en manos del Kremlim… como siguió siéndolo hasta el desplome de la URSS. Es fácil de resumir.

En aquellos años (1929-30), Stalin estaba resolviendo drásticamente sus problemas interiores eliminando cualquier oposición e instaurando una política de acercamiento a Alemania que, en cierto sentido, tenía su inspiración última en el propio Lenin (7). Los deseos de Brüning y especialmente de Stresseman por resolver la cuestión de las indemnizaciones de guerra a Francia (que podía desembocar en una alianza entre Alemania y Francia, hipótesis que asustaba a Stalin y cuyo fantasma eran las buenas relaciones entre Aristide Briand y Stresseman en el marco de una “Europa Federal” aliada del Reino Unido y que era muy bien vista por los dirigentes socialdemócratas) fue la razón por la que durante todo este período y hasta el advenimiento del nacionalsocialismo al poder, los KPD atacara constantemente al SPD tildándolo de “socialtraidores” y “socialfascistas” (8). El propio Stalin presentaba en ese momento a socialdemócratas y fascistas como las dos caras de una misma moneda (8b).

Fue así como cuando surgió la campaña de Hitler contra el Plan Young, la IC, dirigida desde Moscú por “hombres del aparato” soviético, vio una oportunidad para excitar en Alemania los sentimientos antifranceses. La política de Moscú intentaba que Alemania se aproximara a la URSS… y para ello era preciso que se ampliara la brecha con Francia. Tal era el “internacionalismo proletario” que se respiraba en la IC. Resumiendo: la aparición de un fuerte movimiento nacionalsocialista en Berlín favorecía los planes de Moscú en política exterior… a pesar de que perjudicaran al KDP alemán y, no digamos al PCF.

En un interesante libro del dirigente comunista italiano exiliado en París, A. Rossi, se dice textualmente: “Cuando, a partir de 1930, el auge del movimiento nacionalsocialista se hizo evidente y amenazante, Stalin no se inquietó; al contrario, se frota las manos, pues percibe en la crisis interior que crece en Alemania y en la crisis internacional que se va a producir en Europa, posibilidades de maniobras inesperadas hasta ahora” (9) y Heleno Saña cita la conversación entre Salin con el dirigente comunista alemán Neumann contada luego por su esposa también comunista, Elisabeth Buber Neumann: “¿No cree usted, Neumann que si los nacionalsocialista se hacen con el poder en Alemania estarán tan ocupados con el mundo occidental  que nosotros podremos edificar aquí tranquilamente el socialismo?” (10).

Acercar a Alemania al Kremlim, alejándolo del Quai d’Orsay, tal era la política de Stalin en relación a Alemania. No es raro, pues, con estos antecedentes que Litvinov, titular de la Narkomindel (11), felicitara al mariscal Hindenburg por telegrama cuando se logró la retirada de las tropas francesas de ocupación de Renania, remarcando en el mismo la constante actitud soviética por lograr ese objetivo. Francia desde octubre de 1930 había decretado el bloqueo comercial de la URSS…

Tanto el canciller Brüning como el sucesor de Stresseman, Curtius, eran partidarios de mantener buenas relaciones con la URSS. Confiaban en aumentar sus exportaciones a Moscú, hasta el punto de que en febrero de 1931 un grupo de industriales alemanes se desplazó a Rusia y, poco después, se firmaba un acuerdo comercial entre ambos países por un valor de 300 millones de marcos que beneficiaba a la industria alemana en un momento extremadamente difícil para el mercado laboral de ese país. Curtius incluso utilizó esos acuerdos para evitar que la IC influyese en la política interior alemana a través del KPD. Y la URSS, lo hizo: traicionó a los comunistas alemanes para salvar sus acuerdos con el Estado alemán.

En efecto, en el Pleno Ampliado del Presidium del Comité Ejecutivo de la IC (febrero de 1930) se iniciaba lo que se llamó “ofensiva contra las tendencias ultraizquierdistas de la IC” que acarreó la caída en desgracia de Paul Merker, dirigente del comunismo alemán.  Merker era partidario de utilizar la crisis del 29 para desencadenar acciones revolucionarias en Alemania. Pero esta política era incompatible con la política exterior soviética. La URSS en ese momento precisaba maquinaria para poder alcanzar los objetivos fijados en el Plan Quinquenal. Y gran parte de esa maquinaria procedía de empresas dirigidas por capitalistas alemanes. Stalin no estaba dispuesto a tirarse piedras en su propio tejado para satisfacer a los líderes de la “revolución alemana”. Por eso Stalin dijo en su informe ante el XVI Congreso del PCUS: “Nuestra política es una política de paz y de la intensificación de las relaciones comerciales con todos los países” (12).

Así pues, la IC tuvo en primer lugar una errónea percepción de lo que era el NSDAP y la “revolución nacionalsocialista” y en segundo lugar, los intereses de la política exterior de la URSS condicionaron las directrices políticas de la IC en relación a Alemania.

Los intereses de la URSS sobre los de la IC.

La IC y su sucursal alemana el KPD vieron con preocupación el ascenso del NSDAP, especialmente a partir de 1930, pero tenían la sensación de que este partido pronto decepcionaría a quienes lo apoyaban y las masas comunistas y socialdemócratas, esencialmente procedentes del proletariado urbano y de la pequeña burguesía, antes o después volverían a la izquierda. Interpretaban que si estas masas habían cambiado de bando era porque seguían siendo anticapitalistas y, antes o después, comprobarían que el NSDAP no lo era. Cuando se produjo la escisión de Strasser y de la Unión de Nacionalsocialistas Revolucionarios se reafirmaron en esta convicción. Werner Hirsch en un análisis publicado en Imprekorr escribía en un artículo titulado ¿Qué es el Partido Nacionalsocialista?: “Si las masas caen bajo el influjo momentáneo del nacionalsocialismo se debía a que el NSDAP se acerca a ellas bajo el manto de un partido que se hae pasar por anticapitalista, por revolucionario y por socialista” y más adelante añadía: “Los fascistas que acuden al nuevo Parlamento con 107 mandatos tienen que destrozar necesariamente la confianza de sus 6,4 millones de lectores, tienen que frustrar sus esperanzas y mofarse de sus exigencias” (13). El artículo terminaba repitiendo la machacona cantinela de la época: el fascismo es el brazo armado de la burguesía… con su corolario final: cuando las masas trabajadoras lo comprueben, abandonarán al NSDAP y volverán a la izquierda comunista… Nunca, absolutamente nunca, la prensa comunista reconoció que incluso cuadros del KDP y amplias franjas militantes se estaban pasando al NSDAP, y no digamos sectores de la socialdemocracia.

Desde Moscú, la IC presentaba el ascenso del NSDAP como ¡”la primera etapa de una crisis definitiva del capitalismo y de la toma del poder por parte del proletariado!” (14) e incluso Ernst Thälmann, presidente del KPD llegó a escribir en un alarde de ese rígido dogmatismo que finalmente acabó con el marxismo cincuenta años después: “El fascismo es simplemente la antítesis del histórica del auge revolucionario del movimiento proletario” añadiendo al disparate que “una fase superior de la revolución proletaria produce al mismo tiempo una fase superior del desarrollo de la contrarrevolución” (15) y Heleno Saña que cita esta frase añade: “En síntesis Thälman venía a afirmar que el fascismo era una fase lógica e inevitable en el camino hacia la revolución proletaria” (16).

Fue en ese contexto dogmático que mantenía poca relación con la realidad como cobró forma la consigna del comunismo alemán “Golpea a los fascistas donde quiera que se encuentren”, verdadero llamamiento a la guerra civil. La intención del KPD era provocar un clima de violencia que erosionara al gobierno de Weimar. No era una táctica errónea: generar un clima de violencia que decantara a las masas hacia uno u otro lado y liquidar al gobierno de Weimar. La consigna repetida diariamente en Rothe Fahne (17) hasta la primavera de 1931, demuestra por sí misma que el KPD –concretamente los Thälmann y los Neumann- eran los “autores intelectuales” de la violencia política que se abatía en aquellos momentos sobre Alemania, mientras que el NSDAP se limitaba a responder a los ataques y lo hacía cada más duramente en la medida en que sus filas iban creciendo más y más. Con todo, desde el punto de vista técnico, la táctica del KPD era correcta: radicalizar para, a río revuelto, ganar influencia sobre las masas.

Cuando la IC desde Moscú advirtió las implicaciones de esta táctica, la rechazó y no precisamente por humanismo u honestidad. La esposa de Neumann en sus memorias escribe que entre finales de 1930 y principios de 1931, la IC “empezó a criticar la táctica del KPD por sectaria y equivocada y estigmatizó la lucha física contra los nacionalsocialistas como una desviación” (18). Esta línea se comunicó al KPD en el XI Pleno del Comité Ejecutivo de la IC en marzo de 1931 con Neumann y Thälmann presentes. Estos alegaron que si no se hacía frente en la calle al NSDAP el “proletariado alemán podía ser derrotado” a lo que la respuesta oficial de la IC fue delirante: “La disolución del capitalismo puede conducir muy bien a una derrota provisional del proletariado”. Se había llegado al “período de capitulación” ante el NSDAP del que hablara Trotsky desde su exilio (19).

 Lo que jamás entendió Trotsky fue que aunque esta política era suicida para el comunismo alemán, en cambio favorecía el proyecto de Stalin de entenderse con Alemania, gobernara quien gobernara allí. Heleno Saña a quien hemos seguido en su exposición termina: “Si Rusia mantenía las más cordiales relaciones con la Italia fascista, ¿por qué no habría de mantenerlas con una Alemania nacionalsocialista?” (20). Si el pacto germano-soviético de agosto de 1939 causó estupor en los países occidentales, los observadores avisados en cambio lo consideraron una consecuencia lógica de la diplomacia de Stalin en relación a Alemania y la confirmación de que para la IC lo primero no era el “movimiento comunista internacional”, sino la preservación de los intereses de Rusia.

Esta línea política ya estaba implícita en los elogios que prodigó Karl Radeck, dirigente de la IC a la figura trágica de Albert Leo Schlateger durante los aciagos días de la ocupación del Rhur por las tropas francesas.

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este textos sin indicar origen.

Notas fuera de texto

(1) La Internacional Comunista 1919-1945, Heleno Saña. Ediciones Zero, Madrid, 1972, vol. 2, pág. 6.

(2) Resoluciones Políticas del Comité Central del PCUS, José Stalin, Moscú, pág. 6.

(3) Gustav Stressemann falleció el 3 de octubre de 1929, 21 días antes del crack. Fue nombrado canciller durante la ocupación del Ruhr y cuando tuvo lugar el golpe de Estado de Munich del NSDAP. En los años sucesivos y hasta su muerte será Ministro de Asuntos Exteriores. Fue el artífice del Tratado de Rapallo firmado entre la Alemania de Weimar y la URSS que incluía cláusulas secretas que establecían la ayuda rusa párale rearme de Alemania. Recibió en 1926 el Premio Nobel de la Paz junto al ministro de exteriores francés Aristide Briand. Ambos eran pacifistas y partidarios de la reconciliación franco-alemana en el marco de una Europa concebida vagamente como federación.

(4) Imprekorr, 26 de septiembre de 1930.

(5) Brüning intentó una política “nacionalista” moderada que se opuso al plan francés de Aristide Briand (tras el que se encontraba el proyecto europeista del Conde Coudenhove-Kalergi). Al estallar la crisis puso en marcha una desastrosa política de aumento de impuestos y recortes del gasto público. Brüning fue uno de los más conspicuos representantes de la impotencia del Rapública de Weimar que apenas logró cerrar acuerdos con los aliados y que fracasó en su intento de prohibir a las organizaciones paramilitares de extrema-derecha y extrema-izquierda. Cuando Hindenburg ocupó la presidencia de la República, desplazó a Brüning por von Papen para impedir que Hitler fuera nombrado Canciller. En 1934 se exilió a EEUU país en el que falleció en 1970 tras haber fracasado de nuevo al intentar jugar un papel político en la Alemania de la postguerra.

(6) Heleno Saña, op. cit., pág. 12.

(7) No puede olvidarse que Lenin regresó a Rusia gracias a Alemania y que fue el gobierno del Kaiser el que le prestó ayuda para que pudiera derribar al zarismo en la esperanza –realizada, por lo demás- de que una guerra civil en Rusia descongestionaría el frente del Este y beneficiaría a Alemania. Esta colaboración –que obviamente cesó después de 1918 cuando se produjo la guerra civil rusa y se produjeron los enfrentamientos entre freikorps y bolcheviques en Curlandia- se volvió a recuperar en el Tratado de Rapallo y, posteriormente con la firma del Pacto Germano-Soviético en 1939.

(8) Heleno Saña reconoce que: “Los ataques renovados en la Comintern y del KPD contra la socialdemocracia alemana no estaban motivados únicamente por razones ideológicas; en gran parte, eran la respuesta de Moscú a la política exterior sistemáticamente antisoviética del SPD”… y al decir “antisoviética” hay que entender, efectivamente, a la opción pro-occidental de la socialdemocracia. Heleno Saña, op. cit., pág. 14.

(8b) La revista del NSDAP Der Nationalsozialist en 1930 apuntaba a este respecto: “El más grotesco y absurdo de todos los insultos… es calificar a los socialdemócratas de fascistas, honor totalmente inmerecido… Denominar fascistas precisamente a la masa de pequeños burgueses de la II Internacional, a la guardia de protección de los judíos, a los enemigos mortales del fascismo iraliano, para eso se necesita verdaderamente realizar una gran pirueta… ¡Tranquilicémonos! Los comunistas y socialdemócrtas, es decir, los marxistas de todos los matices van a enterarse a su debido tiempo de lo que significar el fascismo”

(9) A. Rossi, Les communistes françaises pendant la drole de guerre, París 1951, pág. 284.

(10) H. Saña, op. cit., pág. 14.

(11) Narkomindel, anagrama en ruso de la Comisaría del Pueblo de Asuntos Exteriores que sustituyó al Ministerio de Asuntos Exteriores Gobierno Provisional Ruso tras la revolución de octubre de 1917. Molotov sería el único comisario de la Narkomindel.

(12) José Stalin, op. cit., pág. 25.

(13) Imprekorr, 12 de septiembre de 1930.

(14) citado por H. Saña, op. cit., pág. 17

(15) ibid.

(16) H. Saña, op. cit., pág. 18

(17) Bandera Roja, órgano central del KPD

(18) H. Saña, op. Cit., pág. 18

(19) La Revolución traicionada, Leon Trotsky, hemos consultado la edición de Internet de esta obra colocada http://www.marxismo.org/?q=node/157. Página 9

Prohibición de las corridas de toros: para tener una visión completa

Infokrisis.- Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, no ha sido el independentismo catalán quien ha impulsado la prohibición de las corridas de toros sino que aquel se ha limitado a apoyar una iniciativa que había partido de un sector muy diferenciado, sin calcular que, a partir de ahora, esa misma iniciativa apuntará contra el independentismo y el nacionalismo. Desde fuera de Catalunya se ha tendido a realizar un análisis simplista y erróneo de lo que ha ocurrido.

Empecemos por decir que un argentino vegetariano es el culpable de que la fiesta de los toros esté prohibida en Catalunya. Hace falta ser canelo para ser argentino y vegetariano pues doy fe de que es en ese país en donde usted podrá comer las mejores carnes del mundo.  Pero esto es lo que hay. Las 185.000 firmas que avalan la iniciativa antitaurina no han sido recogidas por probos militantes de ERC o de los CUPs, ni siquiera por ariscos “maulets” ni por Laporta o por el Reagrupament, sino por gentes completamente ajenas al independentismo y completamente exteriores a la política.

De hecho si esta iniciativa está próxima a algún partido no es, desde luego, a ERC, sino a ICV miembro fáctico de lo que podríamos llamar “internacional progresista”. Quienes han recogido firmas en Catalunya han sido miembros de grupos ecologistas, de defensa de los animales o simplemente antitaurinos, habitualmente chicas sensibles que a falta del amor de su vida dedican su emotividad a la defensa del toro… de lidia.

Una vez puesta en marcha la campaña, ERC y el independentismo la han apoyado con ciertos recelos. Y recelaban por que en Catalunya hay afición a los toros, contrariamente a lo que se tiene tendencia a pesar, quizás no tanto en Barcelona ciudad como en las zonas de Girona o del Baix Ebre en donde la afición es similar a la que puede haber en Valencia o en los madriles.  Esa afición al toro no solamente desemboca en festejos taurinos con cuadrilla, picadores, banderillas y estoque sino a los famosos “correbous”. Y es que Catalunya es Hispanie e Hispaniae es Europa y en Europa desde el segundo milenio antes de cristo estos festejos ya existían, no con toros sino con uros.

Si el PSC y CiU no se han atrevido a pedir a sus concejales que adoptaran las habituales posiciones monolíticas y a la albanesa en la votación y han dado libertad de voto a sus diputados no fue porque les importara mucho el tema (¿a un diputado le importa algo más que salir reelegido?) sino porque muchos de sus electores figuran tanto entre los partidarios de las corridas de toros como de los indiferentes y algún alma sensible incluso entre los detractores. Adoptar posturas decididas en pro y en contra siempre les hubiera traído problemas. Y ya se sabe que los paritdos en período pre-electoral no están dispuestos a hacer nada que les pueda hacer perder un voto.

Ha sido ERC quien ha aprovecha la iniciativa del vegetariano argentino para dar una nueva muestra antiespañolidad, sin duda el único ejercicio que ERC es capaz de hacer en estos meses en donde se aproxima a su alejamiento del poder durante, como mínimo, una generación. Pero ERC ha olvidado algo esencial.

Aprovechando para distinguir entre “corridas de toros” y “correbous” ha salvado la “tradición catalan” de los correbous (que se da en cualquier otro pueblo de la Comunidad Valenciana o de la áspera meseta con otros nombres) de la “tradición bárbara española” de las corridas de toros. Sólo que la campaña antitaurina no pertenece a ERC, ERC se ha limitado, en realidad, a introducirse en una estrategia que no es la suya sino la emanada del argentino vegetariano…

Y éste, tras conocer la votación del parlamento catalán ha afirmado taxativamente que la “campaña antitaurina continuará hasta que dejen de torturarse a animales…” El problema, a partir de ahora, no está en el tejado del españolismo, sino de las tradiciones populares locales. El debate y la discusión sobre los toros  (con un antitaurino no se puede discutir, hay que soportar su avalancha de insultos e improperios y su histeria animalista y cualquier objeción razonada que se le oponga chocará con mas insultos) va a proseguir por muchos años en Catalunya. El tema dista mucho de haberse concluido, con el aliciente de que ahora el enfrentamiento no va a ser entre antitaurinos y protaurinos, sino entre antitaurinos y tradicionales locales catalanas. Una vez más, un partido del tripartito, un partido “progresista” ha creado un problema donde no existía y, lejos de solucionarlo, lo multiplica exponencialmente.  

Hay algo que también vale la pena recordar. La fiesta de los toros estaba en crisis en Catalunya. No de ahora, sino desde hace muchos años, el grueso de los asistentes a los ruedos eran turistas y hoy lo siguen siendo, acaso el 70% de quienes se sentaban en las gradas de la Monumental de Barcelona venían de fuera a presenciar algo que en sus países origen existió centurias atrás bajo formas similares y siempre con el toro o el uro como eje del ritual y que el devenir de la historia ha reducido a la Península Ibérica y el Mediodía francés.

A la crisis de la fiesta han contribuido distintos factores: el precio de las entradas, la crisis económicas, la falta de casta y trapío de la mayoría de ganaderías, y por supuesto, la irrupción de la modernidad que sitúa por sí misma fuera de la historia a todo lo que no es digital y no puede expresarse mediante el lenguaje binario. Los toros, siempre lo hemos dicho “están” en el mundo moderno, pero “no pertenecen” al mundo moderno. La convivencia entre ambos solamente puede resolverse a favor de la modernidad y con la crisis de la tradición.

El vegetariano argentino, cuya vida es una verdadera cruzada “animalista” (no esperéis mucho equilibrio ni racionalidad, ni por supuesto comprensión de las tradiciones europeas de un vegetariano animalista) advirtió  con facilidad que de toda España era en Catalunya en donde existía una coyuntura más favorable para iniciar una campaña antitaurina: a fin de cuentas es en Catalunya en donde en los últimos siete años ha existido un permanente vacío de poder, en donde el tripartito contaba con un partido que en otro tiempo fue de matriz comunista (el PSUC) y que ahora se ha convertido en un melón verde (ecologista-animalista-feminitudo) que, a falta de poder aportar recursos humanos a la campaña (ICV está vacío de militancia) sí al menos la apoyaría entusiásticamente en los medios. Y por lo que se refiere a ERC, nuestro argentino vegetariano detectó que la cortedad de miras de los independentistas lo convertían en un aliado coyuntural. Y entonces decidió concentrar la campaña antitaurina en Catalunya. Esa campaña a partir de ahora pasará a cualquier otra parte del Estado.

Eso es todo lo que ha ocurrido. Ante el parlament de Catalunya en el momento de la votación podían verse banderas esteladas y catalanas entre los antitaurinos, algo incomprensible para quien desconoce las tradiciones antropológicas regionales: en Catalunya hay festejos taurinos como los ha habido en toda España y hace centurias en toda Europa.

Como todo lo que aprueba cualquier parlamento, la victoria de los anti-taurinos es el preludio de nuevos problemas (los correbous) y cualquier decisión adoptada hoy puede ser derogada mañana si conviene a las simetrías electorales. Y, por lo demás, la prohibición de una fiesta no parece la mejor despedida para un gobierno catalán agónico y al que le quedan dos telediarios.

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

De cuatro provincias a siete veguerías: ¿por qué el PSC está tan interesado?

De cuatro provincias a siete veguerías: ¿por qué el PSC está tan interesado?

Infokrisis.- Después de la manifestación de las 1.250.000 personas, redimensionado por virtud de la fotografía aérea y de la informática a 65.000, la andadura del tripartito se niega a concluir y en una nueva vuelta de tuerca, tras la ley del cine en catalán (que sume a los exhibidores en el desánimo más absoluto y da que pensar sobre el futuro del cine en Catalunya), tras el debate sobre las corridas de toros (con los correbous de tanta tradición en Catalunya como las corridas), tras conocer que la Caixa de Catalunya es una de las instituciones más infectadas por el virus de la insolvencia, cuando ya nos aproximábamos al verano para poder descansar de tanto desatino, ahora, precisamente ahora, como coronación de un annus horribilis, el tripartito no encuentra mejor actividad que aprobar otra imaginativa ley que divide Catalunya en 7 “veguerías catalanas” liquidando las 4 “provincias españolas”… Y van…

Con las autonómicas como telón de fondo

Las encuestas son claras: el electorado se prepara para propinar a las tres formaciones del tripartito el castigo más duro que haya visto el sistema electoral español tras el desmoronamiento de UCD, justo pago a siete años de tripartito en el que lo más habitual ha sido la parálisis en la gestión del día a día unido a los excesos soberanistas.

El tripartito fue posible gracias a las alucinaciones de Maragall ansioso de presentarse como el más catalanista de los catalanistas y para ello precisaba del concurso de ERC. Pronto, ERC se demostró como un aliado peligroso y estrafalario que aportaba más problemas y cuya única capacidad consistía en exigir la independencia de Catalunya cada dos por tres. Los empresarios catalanes todavía recuerdan aquella memorable conferencia de Carod en el Fomento del Trabajo, sede de la patronal catalana, cuando uno de los presentes le preguntó: “Y después de la independencia ¿qué?”. Carod, puso esa sonrisa síntesis entre cínico, listillo y colgado que le caracteriza y dijo aquello de que “A mí lo que me importa es la independencia”, que equivalía a decir “Dios proveerá” o “Después de la independencia el diluvio”. Esa conferencia tenía lugar cuando el cava catalán se resentía por una espontánea campaña de boicot que hizo caer en picado sus ventas en España y lanzó como superventas del 2005 al cava Torre Oria de factura valenciana…

El tripartito fue bendecido por Zapatero cuando aún era “líder de la oposición”, el cual una vez convertido en presidente de gobierno se apresuró a decir que por su parte no quedaría y que cualquier cosa que aprobara el parlamento catalán, él lo refrendaría… sin contar con el Tribunal Constitucional ni con que los cerebros pensantes del tripartito apenas podían iluminar otra cosa que una chapuza con ambiciones.

Luego vino el conflicto en cadena: la ruptura de las fuerzas que apoyaban el nuevo estatuto de Catalunya, la defección de ERC, el apoyo de ZP a CiU, la puñalada trapera que propinó ZP a Artur Más y que iba después de la que propinó a ERC, la caída de Maragall, sin que ni uno solo de sus pares lo lamentara (¿cómo diablos se le ocurrió al PSC colocar como presidente a un tipo que ya no estaba en condiciones ni de dirigir una colla sardanística o una banda de grallers?), el malhadado referéndum sobre el Estatut que demostró lo que algunos habíamos dicho desde 2004, a saber, que no existía demanda social para modificar el Estatut, ni mucho menos para convertirlo en una constitución de bolsillo, la entronización de Montilla, los silencios de Montilla, la parálisis de gobierno de Montilla, el convencimiento de que Montilla servía quizás como concejal de urbanismo de un pueblo con terrenos a recalificar, pero no tenía talla intelectual, liderazgo, ideas, ni capacidad para dirigir una comunidad autónoma en plena crisis económica, la sentencia del constitucional y la manifestación del 1.250.000 que resultaron no ser más que 65.000 en el mejor de los casos y 62.500 en el peor. Y al día siguiente, España –para acabar de arreglarlo- ganó el Mundial de Fútbol. Si Montilla hubiera comprado una vaca, de seguro que se le habrían secado las ubres.

Ahora se acercan unas nuevas elecciones autonómicas y la clase política catalana que, al igual que la española, vive en una permanente campaña electoral, las afrontará en una situación de desprestigio absoluto arriesgándose a que el nuevo gobierno presidido sin duda por CiU pierda toda legitimidad ante el aluvión de abstenciones que se prevé rondará al 50% del electorado.

CiU llega a esas elecciones con el “Som una nació, nosaltres decidim” con el que espera ocultar sus vergüenzas que no son pocas: a fin de cuentas ha resultado que Félix Millet, atrincherado desde el Palau de la Música, era el que recaudaba el rackett del 3% sobre los contratos de obra pública y los repartía en lo que ha dejado de ser ya el “Caso Palau” para convertirse en el caso de “financiación ilícita de CiU” (que no es el primero en estallar, pero sí el de mayor calado). Sin olvidar que, antes o después, el brazo derecho de Pujol, Maciá Alavedra, y su brazo izquierdo, Lluis Prenafeta, se sentarán ante el banquillo en lo que será de hecho un juicio al ventennio pujolista que hizo de Catalunya la autonomía más corrupta de todo el Estado. CiU ganará las elecciones con el “Som una nació, nosaltres decidim”, pero nunca jamás volverá a estar “libre de toda sospecha” y nunca será nada más que una cueva de corruptos que utilizan la emotividad patriótica catalanista para hacerse perdonar sus corruptelas. El abogado Jhonson ya dijo aquello de que “el patriotismo es el último refugio de los bribones”, frase que a CiU le cuadra como un preservativo minúsculo a un pene amorcillado.

La duda hoy consiste, no en saber quién ganará las elecciones (CiU), ni siquiera por cuánto ganará (poco importa: o gana por mayoría absoluta o sacará votos de cualquier pequeño grupo, el PP sin duda). No, el gran enigma sobre las elecciones catalanas es lo que va a quedar del PSC tras la consulta de noviembre. Las previsiones de la debacle oscilan entre lo dramático y el holocausto electoral puro y simple. Será un anticipo de lo que puede ocurrir con el zapaterismo. A decir verdad, hoy el PSC se parece más que nunca al PSOE: en efecto, ambos partidos están unidos en su orfandad, ni uno ni otro tiene reemplazos para sus líderes en estado de descomposición y como formaciones políticas están ante el abismo. Nadie puede asegurar quién sustituirá a Montilla o a Zapatero cuando las urnas sellen su estado de KO técnico, ni nadie puede decir con seguridad qué quedará de ambos partidos tras las próximas elecciones autonómicas y generales.

Lo mismo cabe decir de ERC. Parece probable que entre defecciones, disidencias, hartazgos y crisis, ERC pierda algo más de un tercio de los votos. Demasiado para un partido tan pequeño que, desde hace 30 años obtiene unos resultados en forma de dientes de sierra: en esta ocasión tocan resultados a la baja. Y pasarán décadas antes que cualquier partido ose formar una nueva coalición con los independentistas que, siendo la formación más minúscula de la política catalana (ICV ya casi ni es una opción política, sino un racimo inconsistente y vacío que no cuenta), es también la más molesta, dogmática, obsesiva e “impérita”.

El tripartito está amortizado para toda la eternidad. La única coalición a la que alguien –socialistas, por supuesto- otorga algún viso de verosimilitud es la “sociovergencia” (PSC+CiU) que Artur Mas intentará evitar por todos los medios y que solamente sería viable con una diferencia entre ambos partidos inferior al 5%.

ERC: ahora o nunca

Las fuerzas del tripartito son conscientes de que el tiempo se les acaba. No les queda por permanecer en el machito más que tres meses (agosto, septiembre, octubre), todo lo que no hagan en ese tiempo, ya no lo podrán hacer nunca más. En particular, ERC ve horrorizada como el Estatut ha sido cercenado por el Constitucional sin haber logrado movilizar a más personas de las que al día siguiente en Montjuich vitorearon a la selección española de fútbol (Saura, por cierto, ordenó cargar con saña a sus Mossos d’Esquadra contra los hinchas de la selección, demostrando su “capacidad” para ostentar el cargo de Conseller de Interior).

De ahí que ERC en estos meses previos a las autonómicas fuerce los ritmos y cargue las agendas con nuevas leyes pro-independentistas y que operen su ansiado “decoupling” con el Estado Español: no lo hace tanto por conveniencias electorales, como por ciego (y estúpido) fanatismo en la viabilidad de la independencia de Catalunya que Carod y ERC fían para el 2014.

El debate sobre las corridas de toros es un falso debate: ERC lo ha planteado como una iniciativa “humanitaria” para salvar al toro de las “torturas” a las que se ve sometido en el curso de la lidia, pero ¿qué hacemos con los correbous? En realidad, lo que ERC intenta es eliminar una fiesta que está demasiado ligada a “lo español” (aunque en todo el Mediodía francés también hay ferias taurinas y hace tres mil de años era un arte sagrado que se practicaba en toda Europa con uros)… bien, pero ¿y los correbous? Porque, a todo esto, en Catalunya siempre ha existido afición al toreo, existieron y existen matadores catalanes que hablan y se expresan en catalán, siempre han existido plazas de toros en Barcelona y parte de la historia catalana discurre entre un coso y otro. Los toros se relacionan con “España”, pero pertenecen también a Catalunya en tanto que Catalunya es una parte de España. En cambio, los correbous no se relacionan más que con Catalunya y en esas fiestas se someten a los toros (más bien a las vaquillas) a malos tratos que nada tienen que envidiar al toreo, o quizás sí: lo que en los toros es arte, en los correbous no deja de ser expresión de los excesos en las fiestas populares.

La sentencia del constitucional ha amputado al Estatuto de buena parte de sus contenidos. Zapatero, por supuesto, ha declarado que se las ingeniará para que todo siga como hasta ahora, pero la sentencia del constitucional da poco pie a las consabidas virguerías zapaterianas. Por lo demás, si a Montilla el tiempo se le acaba y él mismo es un cadáver político, a ZP le quedan apenas veinte meses en la Moncloa, acabados los cuales que lo aguante Sónsoles y las freakys de sus hijas.

Cuando Montilla y el PSC hayan desaparecido de Catalunya en noviembre, a ZP le va a ser muy difícil encontrar aliados allí. El nuevo presidente de la Generalitat será aquel tipo al que traicionó en 2006 cuando cambalacheó su apoyo al Estatut garantizándole que él, Artur Mas, sería el siguiente presidente de la Generalitat… y ZP no hizo nada cuando Montilla prefirió pactar una nueva reedición del tripartito y apartar otros cuatro años a Mas que por segunda vez había obtenido más votos que el PSC.

A partir de noviembre, Zapatero se las verá en el Palau de la Generalitat con alguien que le ha jurado odio eterno. Por otra parte, en 2012 la situación económica, las tasas de paro y la crisis generalizada, todavía no habrán remitido (¿remitirá alguna vez la crisis habida cuenta de que en los últimos 10 años España ha perdido el 40% de su capacidad industrial y cuando ni PP ni PSOE parecen capaces de establecer un nuevo modelo económico que sustituya al macarrónico binomio ladrillo-turismo?). En esas circunstancias, acercarse a ZP será peligroso y quien lo haga se arriesgará a ser penalizado por el electorado apenas unos meses después. Lo difícil para ZP va a ser sacar la ley de presupuestos de 2011, habrá que ver quién tiene el valor de pastelear con él a medio año de las elecciones generales.

No es raro que ERC que siente como el poder se le escapa de las manos esté intentando dar golpes de tuerca y acelerar la aprobación de un arsenal legislativo que, aunque imposible de llevar a la práctica, refuerce la convicción de que “Som una nació, nosaltres decidim”.

Y es así como hoy, 27 de julio de 2010, feliz, el Parlament de Catalunya ha aprobado la ley más cara y preciada por ERC después del Estatut: aquella en la que se define a Catalunya como suma de siete “veguerías” y no de cuatro “provincias”.

¿Dónde queda el seny catalán? A tomar po’l saco, oiga

No lo he podido evitar, al conocer la nueva ley aprobada en el parlament de Catalunya, he prorrumpido en una carcajada que ha durado rato. Sí, reconozco que he llorado de risa. Acto seguido me he planteado una cuestión ¿Qué queda del seny catalán? Nada, absolutamente nada después de las maragalladas, tras la ristra de escándalos de corrupción y después de siete años de limbo soberanista mientras Catalunya se caía a pedazos con una natalidad hundida (especialmente entre catalanes de soca i arrel), con 1.250.000 inmigrantes, 2/3 islámicos, con una tasa de paro del 20% y del 35% entre jóvenes, con una desertización industrial creciente y con una brecha insuperable abierta entre la clase política y la población… Unamuno dijo en su época refiriéndose al diario “El Pensamiento Navarro” que se trataba de un oximorón en sí mismo: “pensamiento” y “navarro” nada tenían que ver al decir de Unamuno, eran flagrante contradicción. Otro tanto podría decirse hoy de “seny” y “Catalunya”.

Ni siquiera la “rauxa” es lo que prolifera hoy en Catalunya. A nivel de población lo que empieza a percibirse es divorcio de la clase política y bochorno demasiado evidentes como para negarlo. La enésima negación del “seny” no es una muestra de “rauxa”, sino una payasada pura y simple.

Gobernar quiere decir solucionar problemas, no añadir otros a los ya existentes. Gobernar en Catalunya hoy sería atajar la islamización de la sociedad catalana (mucho más que manifestarse contra el burka), gobernar sería crear un modelo económico catalán capaz de absorber el paro en la región, gobernar sería incentivar a la industria y a la agricultura catalana en lugar de seguir permitiendo que deslocalizaran las industrias a China, gobernar sería gestionar los recursos en lugar de apostar qué consellería los invertirá peor. Gobernar es, en definitiva, hacer algo por la población que te ha situado en el poder mal que bien. Y lo que está haciendo el tripartito en sus últimos coletazos son reediciones de lo que ya ha hecho antes: meras payasadas que desdicen la seriedad de Catalunya y que, desde luego, suponen la negación y una bofetada a la primera aspiración que tuvo el catalanismo político en la frontera entre el siglo XIX y el XX: llevar las riendas de España y llevar la laboriosidad y la eficacia en la gestión a todo el Estado. Así al menos lo dijeron Cambó, Güell o Prat de la Riba en un tiempo en el que Catalunya aspiraba a ser la parte “seria” del Estado y, por tanto, a quien le correspondía su dirección.

Hoy, todo esto queda tan lejos que apenas supone un recuerdo histórico casi increíble para quien ha conocido y seguido en los últimos siete años la trayectoria de los Maragall, de los Montilla, de los Carod, de los Saura y demás patulea de inútiles y esperpénticos alucinados. Entre ellos y entre la banda del Caco Bonifacio que siempre rodeó a CiU, del seny catalán no queda ni el forro.

Hacía falta esta ley de veguerías para que el enjuague alcanzara su máxima expresión. Resulta difícil pensar que con la crisis que está sacudiendo Catalunya (y que hace inviable que esta autonomía siga así durante más de 20 años. Ya lo hemos dicho: hoy algunos pueden aspirar a que “som una nació”, pero de lo que no cabe duda es de que, a la vista de la diferencial demográfica, dentro de 20 años, podrá decirse con propiedad “somos un emirato”) algún alucinado sitúe el bochinche de sus prioridades en convertir las cuatro provincias en siete veguerías de la “señorita Pepis”… además, sin antes consultar a los interesados.

Además, la aplicación de la ley no será inmediata, la sentencia del constitucional impide esas muestras de ingeniería nacionalista y, para colmo, la aprobación de una ley de este tipo que implica modificar varias leyes orgánicas, debe ser aprobado por las Cortes españolas. El “legislador catalán” incluso ha establecido los plazos: en un primer momento, las provincias ya no se llamarán provincias sino “veguerías” y serán cuatro con los mismos nombres que tienen ahora (para ese viaje no hacían falta alforjas). Luego por una “gemación” casi celular, las cuatro se convertirán en siete: Catalunya Central, Terrés de l’Ebre y Alto Pirineu-Arán… Y a esta idea tan peregrina que llega en el peor momento para Catalunya, su impulsor, el consejero de Gobernación y Administraciones Públicas, Jordi Ausàs, lo ha calificado de "hito histórico" y un "un acto de soberanía y la confrontación del modelo territorial del catalanismo político con el modelo centralizador de las provincias"… Gilipollez, en román paladino, le cuadraría seguramente mejor.

Será “histórico” y “soberanista”, pero el propio Consejo de Garantías Estatutarias, órgano creado bajo el amparo del Estatuto, dictaminó que la disposición era inconstitucional, y el Tribunal Constitucional interpretó las disposiciones del Estatuto sobre veguerías cuestionando la ley... Por si no había pocos problemas, ahora llega este otro de nuevo cuño que ni siquiera tiene consenso en la sociedad catalana.

Problemas añadidos en lugar de soluciones

Sí, porque, de momento, una ley tan importante solamente ha sido votada por las tres fuerzas que componen el agónico tripartito. Hasta CiU ha votado en contra. Pero esto sería secundario si la sociedad catalana tuviera claro, por ejemplo, cuáles serían las “capitales” de tanta veguería. Y no lo están. Por no estar, ni siquiera está claro el número. Hasta el PP, aplaudido por ERC, ha hablado de crear una “octava veguería”, la del Penedès que incluiría al Alt y al Baix Penedès. En el momento de votar los diputados un grupo de la “Plataforma per una Veguería Propia” que defiende la creación de la octava ha mostrado su disconformidad con el texto colocándose de espaldas al pleno.

Tampoco ha gustado en Lleida que la provincia se divida en tres veguerías… y seguramente será en cuatro porque los vecinos del Valle de Arán (con lengua propia y un perímetro geográfico mejor definido que cualquier otra veguería) no consentirán ir a remolque del Alt Pirineu…

Y luego están los problemas de capitalidad: habrá peleas a navajazos en las nuevas veguerías para ostentar este rango.

Algunos agoreros han recordado que la burocracia de siete u ocho unidades administrativas es siempre superior a la de cuatro y que, en mala hora, viene este proyecto, cuando si hay algo se reprocha al Estado de las Autonomías es haber disparado los costes y los volúmenes de la burocracia.

Finalmente a nadie se le escapa el desequilibrio absoluto que rodea este proyecto: la veguería que incluye al área metropolitana de Barcelona tendrá más población… que las restantes juntas. ¿Cómo no pensar en un desequilibrio entre el “centro” y la “periferia”? Y lo qué es todavía más importante: ¿por qué ahora?

La respuesta final: cambalacheando que es gerundio

Esta última pregunta es la clave y es fácil de entender: el PSC ha hecho un último favor a ERC (por que este despropósito sobre las veguerías es un invento cuya paternidad le cabe solamente a ERC que se presentará ante su electorado como opción “cumplidora”) y ¿qué ha pedido a cambio el PSC: el disponer a su antojo de una zona, convertida en veguería, como el Área Metropolitana de Barcelona, en donde es –al menos hasta ahora- ampliamente mayoritaria y que supone más que todo el resto de Catalunya.
El PSC se despedirá pronto del gobierno de Catalunya pero siempre le quedará el consuelo de controlar la “veguería gigante”. Así de miserable es el cambalache entre ERC y el PSC

Sueños vanos, porque va a resultar difícil que el zapaterismo logre aprobar esta ley en Madrid en la fase que estamos de la legislatura. La “Ley de Veguerías” será un nuevo fuego de paja del independentismo capitaneado por ERC que hoy nadie, absolutamente nadie, en Catalunya se toma en serio.

© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Deslocalización alimentaria, en lugar de autosuficiencia. La perspectiva [real] del hambre

Infokrisis.- Por fuerte que sea la crisis económica se puede sobrevivir: más problemático será sobrevivir a la crisis alimentaria que se avecina. En las extrañas democracias formales los problemas de unos pocos (de la alta finanza) los compartimos todos, sin embargo los problemas de todos no interesan a nadie y mucho menos a los gobiernos que, a fin de cuentas, son responsables por su mala gestión y su ausencia completa de previsión. Elegidos por votación popular, paradójicamente gobiernan y legislan para mayor gloria de los poderosos. Todo esto, no por sorprendente, es suficientemente conocido. Lo realmente nuevo, es que esos gobiernos ineficaces –y ZP es el paradigma- vuelven la espalda y niegan el mayor problema que tenemos ante el futuro: la crisis alimentaria y el fantasma del hambre.

El hambre y la sed no son ninguna broma. En el número 15 de IdentidaD ya dedicamos un amplio estudio al fantasma de carencia de agua en amplias zonas del planeta. De manera inevitable, la crisis hídrica arrastra la crisis alimentaria: menos agua, menos cultivos; menos cultivos, más hambre. Si a esto unimos distintos factores que afectan directamente a la producción, distribución y comercialización de alimentos, veremos que aludir al “fantasma del hambre” no es ninguna gratuidad para epatar al lector o generar alarma social.

El hambre viva y activa en el planeta

Hay cifras para todos los gustos. La FAO estima que 1.500.000.000 de personas sufren hambre en el mundo, de las que 7.500.000 mueren cada año. Sin embargo, el Banco Mundial da cifras distintas: 850.000.000 en 2007, que han pasado a ser cien millones más en 2008. El Banco Mundial no da cifras de fallecimientos por esta causa. Otras fuentes elevan a 12.000.000 la cifra de muertos anuales por hambre.

¿Cómo es posible que las estimaciones de la FAO y del BM difieran en un 50%? Por que el concepto de hambre es subjetivo: para unos, hambre es simplemente el no tener el número suficiente de calorías día compatibles con la vida, para otros es correr peligro de muerte por desabastecimiento. En cualquiera de los dos casos, ambas instituciones sitúan el hambre en el antiguo Tercer Mundo. La novedad estriba en que el riesgo de hambrunas no se circunscribe solo a las zonas tradicionalmente más deprimidas del planeta, sino a todo el mundo. Y Europa, nuestro hábitat, no se ve libre de esta amenaza.

La “fiebre verde” ha servido para justificar verdaderas masacres alimentarias. En 2005 empezó la fiebre de los biocarburantes a la vista del aumento del precio del petróleo y de la disminución de las reservas mundiales de crudo, paralelas al aumento de la demanda. Entonces se juzgó que la mejor manera de evitar las peores consecuencias del problema era dedicar gigantescas extensiones de tierra (que hasta ese momento se habían dedicado a la producción de alimentos) a la producción de oleaginosas orientadas hacia la producción de biocarburantes. El resultado inmediato fue el aumento en el precio de los alimentos que ya causó a finales de 2005 los primeros problemas en México y que llevó a que en abril de 2008 se racionara el arroz en algunas cadenas de supermercados norteamericanas.

La naturaleza no da para un consumo tan elevado de biocarburantes y de alimentos: si se producen mucho de lo primero, falta lo segundo y si no se producen biocarburantes, el precio del petróleo, antes o después, se disparará a causa de la escasez creciente… y, por tanto, el mecanismo de la globalización se detendrá. Así pues, para los rectores del Nuevo Orden Mundial la producción de biocarburantes se sitúa por encima de cualquier otra exigencia.

Las revueltas del hambre

No aparecen en primera plana por que son tan breves como dramáticas, pero en los últimos dos años se han multiplicado las revueltas populares ocasionadas por el hambre, que si no han merecido la primera página de los medios se ha debido a dos motivos: son breves y todas han tenido lugar en zonas recónditas del Tercer Mundo que solamente aparecen en la prensa cuando son víctimas de catástrofes naturales y de masacres al filo del genocidio.

Esther Vivas en El Viejo Topo (mayo de 2009) daba algunas cifras: “los precios de los alimentos han subido, según el Banco Mundial, un 83% del año 2005 al 2008 y, según la FAO, han aumentado un 45% en pocos meses, entre finales de 2007 y principios del 2008”. Y más adelante: “el precio del trigo ha crecido a nivel mundial un 130%, la soja un 87% y el arroz un 74%”. Y lo que es más significativo: “Más de treinta alzamientos se han producido en pocos meses de punta a punta del planeta”.

El fondo de la cuestión no es que no exista capacidad de producir alimentos, sino la imposibilidad creciente de sectores cada vez más amplios de la población mundial para acceder a ellos a causa de sus precios. Por eso, importa poco que hoy se produzcan tres veces más alimentos que hace cuarenta años, lo que debería de servir para alimentar convenientemente a una población mundial que solamente se ha duplicado en el mismo período de tiempo.

Es cierto que, a partir de 1943 se inicio en México la “primera revolución verde” a partir de técnicas de selección genética de semillas, nuevas técnicas de agricultura intensiva y utilización masiva de productos químicos como fertilizantes y pesticidas. Veinte años después, las mismas técnicas depuradas se aplicaban a la producción de arroz y maíz especialmente en la India (uno de los países más afectados por el hambre en aquel momento). Estas técnicas de racionalidad agrícola lograron que el rendimiento por hectárea de trigo, por ejemplo, pasara de 750 kg a 3.200 kg. La “primera revolución verde” indicó las posibilidades de erradicar el hambre en el mundo.

Sin embargo, inmediatamente aparecieron los problemas:

1)    La agricultura dejó de ser una actividad tradicional para afrontar nuevos problemas derivados de la dependencia tecnológica (necesidad  de nuevos útiles y cosechadoras) y

2)    Excesivo coste de las semillas, problemas de almacenamiento de los excedentes, poca adaptación de los cultivos y aparición de nuevas plagas que solamente se pudieron afrontar mediante nuevos plaguicidas.

En los años 60, la agricultura mundial no era capaz de alimentar a una población creciente. Sin embargo, gracia a la “primera revolución verde” promovida a nivel mundial por la FAO, la situación, momentáneamente, pareció mejorar. Y siguió haciéndolo desde mediados de los 90 cuando irrumpieron los transgénicos –protagonistas de la pretendida “segunda revolución verde”- que prometían optimizar los cultivos mediante la creación de semillas genéticamente modificadas que serían invulnerables a las plagas. Monsanto y la Dupont de Nemours se hicieron con el mercado mundial de semillas modificadas, tanto como la Bayer, Yara, Sinochen o Potash Corp se apropiaron del mercado de los pesticidas… adaptados para las semillas que inicialmente no precisaban pesticidas. En España, se cultivan 80.000 hectáreas de maíz MON 810, sobre la que existen sospechas de toxicidad (los ratones alimentados con esta semilla en la Universidad de Caen mostraban signos de toxicidad en hígado y riñón. En maíz MON 603, genera, según el gobierno
austríaco, una menor descendencia en los ratones alimentados con él. Pero si todas estas variedades genéticas han sido autorizadas en la UE (a pesar de los estudios desfavorables que deberían inducir a aplicar el principio de prudencia), la variedad MON 810 rechazada por la UE, es libremente utilizado en España… tanto en el período de gobierno del PP como en el zapaterismo.

Hoy la alimentación llega más allá que en los años 60… pero también genera más enfermedades que cuando se utilizaba libre y masivamente el DDT, considerado hoy como cancerígeno. Vale la pena recordar que no somos cobayas. Pero existen otros problemas.

La deslocalización como responsable

La característica de nuestra época es la “globalización”. La producción de alimentos se ha deslocalizado como si se tratara de cualquier otra actividad industrial. Fresas cultivadas en California, tomates traídos del valle de Souss en Marruecos, brócolis de Guatemala y Nueva Zelanda, judías tailandesas, corderos australianos, trigo y arroz llegado de China, recorren cada día el mundo en dirección a Europa… ¡que está dejando de producir alimentos! España está, como siempre, en vanguardia de la deslocalización alimentaria, algo que, ayer Aznar y hoy Zapatero, consideran como un “logro”.

A finales de abril de 2009 un fantasma recorrió el mundo: la pandemia llamada “gripe porcina”. A pesar del avance de la enfermedad, no parece ni que sea particularmente peligrosa (no más peligrosa que otras formas de gripe que solamente causan estragos allí en donde no existe una sanidad digna de tal nombre), aunque tampoco da la sensación de que esté contenida. En México corrió el pánico: Francia amenazó con cortar los flujos aéreos con ese país y EEUU hizo amago de cerrar fronteras a productos aztecas.

No es la primera alarma sanitaria de este tipo: antes llegó la peste aviar y antes el mal de las vacas locas y, antes aún, el ebola nacido, como el VIH, en las selvas de África Central. De todas estas epidemias solamente la última alcanzó el nivel de pandemia. Pero es inútil olvidar que desde los años 60 se está asistiendo a una competencia entre antibióticos y microbios cada vez más fuertes. Fármacos que servían hace 40 años ya no tienen ninguna utilidad frente a microorganismo patógenos en mutación continua… y sobre todo, más resistentes.

Así pues, hay que tener presente el escenario en el que en alguna zona insalubre del planeta apareciera un nuevo virus destructivo frente al cual no se dispusiera de una vacuna para bloquearlo. La irrupción de un virus de este tipo supondría, no solamente el corte brusco en el flujo de personas, sino también la interrupción de los canales mundiales de suministro. Eso implica que los alimentos que hoy están fluyendo de todo el mundo hacia Europa se cortarían generando una hambruna de consecuencias incalculables en el viejo continente.

El modelo de circulación mundial de alimentos es erróneo y de nada sirve que unas autoridades ciegas e insensatas pretendan -¡a estas alturas!- seguir haciéndonos creer en las mieles de la globalización: gracias a la globalización las industrias europeas huyen hacia el Tercer Mundo y gracias a la globalización gentes de todo el mundo afluye hacia Europa para abaratar el precio de la mano de obra (aún más). Esa es la realidad de la globalización: un sistema insensato que considera que es más rentable producir un alimento a 25.000 km de distancia, que en el huerto situado apenas a unas decenas de kilómetros.

¿Qué supone la “globalización alimentaria”?

Cuatro fenómenos, a cual más grave:

-    Transportar implica consumir combustible y esto implica que cada vez nos precipitamos más hacia la escasez de crudo. Sin olvidar que, lo que la naturaleza ha tardado millones de años en generar, lo hemos consumido en apenas 200 años. La era del petróleo barato ha terminado: todo lo que se ahorra en mano de obra, quedará absorbido por los sucesivos aumentos en el precio del carburante. Además, ese tránsito incesante de mercancías a un lado y otro del planeta es la principal fuente de generación de CO2 que genera –y no hay estudios serios que nieguen el “efecto invernadero”- el proceso de cambio climático.

-    Abolición de la autonomía alimentaria, principio irrenunciable según el cual el ser humano debe alimentarse de productos susceptibles de ser cultivados en las proximidades de su lugar de residencia. Esto hace que exista una relación directa entre productor y consumidor y que aquel cuide la calidad de los productos que coloca en el mercado. ¿Qué interés puede tener un campesino chino en si un ciudadano español ingiere sobredosis de pesticidas que pueden generarle cánceres y neumonías? ¿Para qué sirve la cuidadosa y puntillista legislación europea sobre producción agrícola y ganadera de alimentos –la famosa “trazabilidad”- si cada vez más alimentos proceden de zonas fuera de cualquier control sanitario?

-    Desaparición de miles de variedades locales de frutas, verduras, ganados, hortalizas, que alcanza niveles incalculables y que tiende a una uniformización y simplificación mundial de las variedades en función de criterios absurdos: el tamaño, el aspecto, el color, según sean más rentables y atractivos. Siempre los valores nutricionales pasan al segundo plano en beneficio de todo lo que puede ser aspecto exterior y tamaño. No es ningún secreto que los tomates cultivados en el valle de Souss tienen de tomate la forma y el color… pero saben a cualquier cosa, menos a tomates, como máximo a agua. Lo mismo puede aplicarse a las manzanas que, hasta hace poco, cualquier región disponía de alguna variedad perfectamente aclimatada, la mayoría de las cuales han desaparecido sepultadas por criterios mercantiles y productivos que priman sobre los medioambientales y nutricionales.

-    La irrupción de las variedades genéticamente modificadas, que están suponiendo un vuelco total en la agricultura y ante las que ya se conocen los efectos sobre el sector. Contrariamente a lo que se proclamaba como justificación para su irrupción en el mercado, estas semillas consumen pesticidas, herbicidas, fungicidas y abonos en cantidades superiores a las semillas naturales… La prueba es que desde que se inició su comercialización, ha aumentado considerablemente la producción y utilización de agrotóxicos. Y, para colmo, su rendimiento es igual o menor a las variedades no transgénicas. También tienden a reducir la biodiversidad, dañar acuíferos a causa de la sobredosis de agrotóxicos y, finalmente, dañar a las especies silvestres asociados a cada ecosistema concreto.

Los gobiernos europeos –y en especial el español que alardea de una posición “progre”, pero que se niega a aplicar el principio de prudencia en materia alimentaria- evitan afrontar la realidad de la catástrofe alimentaria que se avecina. Evitan hablar del problema y miran hacia otro lugar para evitar enfrentarse a las empresas líderes del sector de semillas transgénicas y a las grandes multinacionales del sector de abonos y pesticidas a los que les costaría muy poco desestabilizar a cualquier gobierno para persistir en las políticas suicidas alimentarias que, eso sí, aumentan sus beneficios.

La peste: las cadenas de distribución y multinacionales

La deslocalización alimentaria y la supuesta “segunda revolución verde” han hecho de las compañías que tienen relación con la producción, distribución y venta de alimentos, gigantescos consorcios que detentan increíbles acumulaciones de capital y se muestran como las más seguras inversiones ante la crisis. Monsanto aumentó sus beneficios en 2007 un 44%, Sinochen, uno de los principales fabricantes de fertilizantes alcanzó un desmesurado aumento del 95% en sus beneficios en relación al año anterior. Otro tanto ocurrió con las principales procesadores de alimentos (Nestlé, aumento del 7% de beneficios) o cadenas de venta de alimentos (Carrefour, Wall-Mart, aumento del 10% de beneficios). No es raro que así sea: a fin de cuentas se trata de consorcios que se mueven ante la perspectiva de obtener los mayores beneficios posibles. El problema es que tales beneficios se anteponen a consideraciones humanitarias o medioambientales. La cuestión de fondo es: ¿hasta qué punto consorcios empresariales pueden dictar sus le yes y ser dueñas absolutas de sectores estratégicos de la economía como la alimentación?

Si estas empresas han podido obtener tales beneficios desmesurados es por el modelo globalizado y desregularizado que se ha impuesto siempre en detrimento de los pueblos y en auxilio de las grandes acumulaciones de capital. Hoy, el mercado mundial de alimentos va camino de estar controlado por 10 consorcios que en hoy controlan en 50% del sector y dentro de 6 años habrán alcanzado el 75%. En España, aquí y ahora, una decena de empresas controlan el 60% del mercado. Vivimos pues una situación de oligopolio.

Las consecuencias de este modelo son devastadoras:

-    Unas pocas empresas deciden qué comemos, de dónde procede, cuál será su precio y en qué forma ha sido elaborado, procesado, presentado y promocionado.

-    Cambio de hábitos en la cesta de la compra, basado en la búsqueda de los precios mas baratos y, especialmente, de marcas blancas (el 32% de la venta en España y que aportan mas beneficios a las cadenas alimentarias. Ya no se compra lo esencial de la cesta, ni en el mercado de abastos, ni en el barrio, sino que para ello es preciso desplazarse en coche hacia las “grandes superficies” situadas en los suburbios si lo que se aspira es a los precios más baratos.

-    Liquidación creciente del pequeño comercio de proximidad que no puede afrontar los precios impuestos por las grandes cadenas. Negocios familiares con estabilidad en el empleo y relación directa entre consumidor y “tendero” facilitaba el que solamente se comercializaran productos que no defraudarían al primero y fidelizaban la clientela. Esta destrucción ha contraído el mercado de trabajo: por cada puesto de trabajo precario generado desaparece 1,5 puestos de trabajo estables.

-    Asfixia de los pequeños agricultores a través de una disminución creciente en el precio de venta de sus productos… que, sin embargo, no nota el consumidor final a causa de que, durante el proceso de presentación en el mercado, los alimentos llegan a experimentar 11 aumentos de precio, multiplicándose su valor un 320%. Esta cadena parasitaria es la verdadera responsable del aumento del precio de los alimentos.

-    Asfixia del ecosistema mediante una agricultura ultraintensiva basada en la utilización masiva de fertilizantes que en pocos años deja absolutamente inservible, yerma e infértil la tierra que durante una década ha dado cosechas “espectaculares”.

-    Aumento desmesurado de los residuos domésticos a causa de los blisters, displays, embases y de todo aquello que se llama “packaging” que han apenas 30 años han pasado de ocupar un 10% de la bolsa de basura al 70% actual. Ningún embase es retornable, todos son de usar y tirar, lo cual es mucho más grave teniendo en cuenta que la mayoría se fabrican a partir de derivados del petróleo o de la madera, contribuyendo a acelerar el tránsito hacia el apocalipsis ecológico.

Todo esto está generando cambios radicales en los hábitos sociales y, al mismo tiempo, están generando el aumento de una mano de obra castigada por salarios de hambre (paradójicos en un sector que tiene que ver con la alimentación) y la inestabilidad laboral. La primera multinacional del sector de hipers, Wal-Mart alardea de que paga a sus empleados un 20% menos y que (al menos en EEUU) ha desalojado a los sindicatos de sus centros. Además, estos sectores sufren enfermedades profesionales nunca reconocidas y siempre presentes (estrés, dolores de espalda crónicos). Los trabajadores de estas empresas son los primeros en sufrir en su propia carne la rapacidad de las empresas para las que trabajan.

Pero, con lo grave que pueda ser todo esto no tiene punto de comparación con el riesgo principal que afrontamos a la vuelta de la esquina. La ampliación del perímetro de las grandes ciudades y la formación de “conurbaciones” que unen a varios municipios sin discontinuidades, hace que, mientras aumentan las poblaciones urbanas, las zonas con posibilidades de producir alimentos se vayan alejando más y más.

Parafraseando a Nietzsche podríamos decir que “los desiertos alimentarios crecen”. ¿Qué ocurrirá si en el futuro, una pandemia, un conflicto internacional, un parásito resistente a los pesticidas, interrumpe el flujo internacional de alimentos? ¿De qué campos, hoy abandonados, podría vivir la población europea? ¿Qué agricultores conocedores de los ecosistemas locales podrían cultivarlo si ya hoy Europa está viendo la última generación de verdaderos trabajadores del campo que hayan heredado los conocimientos de una cadena de generaciones? Si no hay quien “cree” alimentos en Europa, Europa vivirá antes o después, hambre.

Todo lo que tiene que ver con las necesidades humanas es demasiado grave como para dejarla al arbitrio de la locura del mercado, de la rapacidad de las multinacionales y de la apatía de los gobiernos cuya única ambición es salir reelegidos mientras sea posible por unos electores narcotizados. No solamente es preciso cambiar de modelo alimentario, de modelo económico, de modelo internacional, sino también y sobre todo de modelo político. Con un 30% de paro para 2011 y la espada de Damocles alimentaria sobre nuestras cabezas, Zapatero bendiciendo los transgénicos, las grandes superficies, la deslocalización alimentaria, el abandono del campo español, está diciendo lo mismo que la reina de Francia dijo cuando le explicaron que unos manifestantes parisinos estaban ante palacio gritando: “Tenemos hambre”: “¿Tienen hambre? Que coman bizcochos”.

[recuadro fuera de texto]

¿Hay soluciones? Sí hay soluciones

Cinco medidas para evitar el hambre

1)    Considerar todo lo que tiene que ver con la producción, trasformación, distribución y venta de alimentos como un sector estratégico que debe estar regulado y planificado y que, por tanto, debe situarse al margen de la economía liberal y del mercado, a la vista de que todo lo que tiene que ver con necesidades humanas o nacionales básicas, no puede estar en manos de consorcios que actúan movidos sólo por la ley del máximo beneficio.

2)    Emancipación de las líneas y políticas establecidas por los organismos impulsores de la globalización: BM, FMI, FAO y OMC. Esto implica romper la globalización alimentaria. Incluso dentro de la UE cada país debe ser autónomo en materia alimentaria y, por principio, la circulación, importación y exportación de alimentos debe reducirse al mínimo imprescindible.

3)    Retorno a la agricultura de proximidad y a un sistema emancipado de la deslocalización alimentaria, lo que implica la denuncia de los tratados firmados con la Organización Mundial del Comercio y el atenerse estrictamente al principio de “lo que aquí se come aquí se produce”. Europa puede ser autosuficiente en materia alimentaria y competitiva en cuestión de precios… a costa de que el 60% del margen de beneficio de las multinacionales alimentarias se recorte. Los circuitos alimentarios, contra más cortos y directos, mejor.

4)    Impulso a las cooperativas agrícolas de producción y de consumo, la solución en Europa para la crisis alimentaria consiste en productores y consumidores que actúen en sinergia eliminando las cadenas de intermediarios y generando un vínculo directo entre productores y consumidores a través de una pieza que puede estimularse su reaparición: el pequeño comercio de proximidad. La “santa alianza entre productores y consumidores” es fundamental para salvar la agricultura europea y eludir el fantasma del hambre.

5)    Prohibición total de las semillas transgénicas mientras no se demuestra su eficacia global en relación a las semillas tradicionales. Así mismo, es preciso revisar de nuevo los impactos de determinados pesticidas en la salud y establecer -¿por qué no hablar de “imponer”?- sistemas racionales de cultivo basados en su viabilidad a largo plazo, eludiendo los sistemas de producción intensiva y fatal para el ecosistema.

© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen


Génesis del deporte: de misterio sagrado a espectáculo de masas

Infokrisis.- El feliz resultado del mundial de Sudáfrica para la selección española ha hecho que volviéramos la vista hacia el deporte y hacia los espectáculos deportivos. No son algo nuevo: hace 4500 años, los soldados egipcios practicaban el deporte de la lucha con palo, con un silencio y una reverencia muy alejada de las manifestaciones deportivas actuales, como si asistieran a un oficio sagrado.

Mil años después, los cretenses ya habían desarrollado algunos deportes que actualmente siguen practicándose (carreras, pugilato) y combates contra toros que han evolucionado hasta nuestras tradicionales corridas. Lo que para nosotros es un espectáculo para ellos fue un rito.

El deporte es una constante en la humanidad, con 5.000 años de historia, con su grandeza y sus miserias, ayer con su misterio, hoy con su masificación.

ANTES DE OLIMPIA

No está claro cual fue el primer deporte practicado, ni su intencionalidad. La huella más antigua e inequívoca de actividad deportiva aparece en China en el 2.700 a. de JC. Se trata de formas de educación física destinada a un propósito religioso, curar el cuerpo de enfermedades que le impiden ser un firme servidor del alma. Un viejo proverbio chino afirma "Hay que almacenar la fuerza para hacer un esfuerzo, no hacer esfuerzos para llegar a ser fuerte"... concepción inversa a la que rije en la actualidad. Otra inversión: los chinos, tras una competición deportiva, ofrecían como premio una copa de vino, no al vencedor, sino al vencido, para compensar su evidente debilidad física. En esa misma época se utilizaban las competiciones de tiro con arco, realizadas ritualmente, para designar funcionarios. Por esas fechas, los japoneses empezaron a desarollar los primeros elementos del jiu-jitsu, basado en un conocimiento empírico de la anatomía y de los puntos débiles de energía.

Al otro lado del océano los aztecas practicaban el "tlatchitli", juego de pelota. Esta, extremadamente ligera, era impulsada a golpes de nalga y cadera... Los persas y tibetanos del primer milenio antes de Cristo jugaban a un antecedente del polo y para los primeros, los muertos en la competición tenían el mismo destino que los guerreros caídos en el campo de batalla: gozar junto a las "fravashi" (equivalente a las walkirias nórdicas) en el Paraíso.

LOS PRIMEROS JUEGOS OLIMPICOS

La ciudad de Olimpia estuvo situada en el Peloponeso a 19 km. del mar Jónico. Bañada por las aguas del mítico río Alfeo, en el valle donde se edificó la ciudad existía un bosque sagrado de olivos plantados por Hércules. La ciudad disponía de tres lugares de culto: el Templo de Zeus, el de Hera y el pequeño estadio.

En el siglo IX a. de JC una epidemia hizo que el rey Ifito consultara al oráculo de Delfos sobre la forma de librar a su pueblo de la calamidad. La sacerdotisa vidente le respondió que los dioses intervendrían a su favor si instituía los Juegos en la ciudad de Olimpia. Ifito pactó con el rey de Esparta la inviolabilidad de Olimpia mientras duraran los juegos sagrados.

Otra tradición atribuía la fundación de los juegos a Hércules, hacia el 1500 a. de JC. Hércules y sus cuatro hermanos corrieron 600 metros en línea recta y el vencedor recibió una rama de olivo salvaje, único premio que, a partir de ese momento obtendrían los atletas.

A partir del 776 se empezaron a registrar los nombres de los vencedores. Se sabe con certeza que la única prueba era el "dromo", carrera desarrollada a lo largo de 192,27 metros, al pié del monte Kronion, al este del bosque sagrado. La unidad de medida era el "pié de Hércules" de 32 cm., hecho que refleja la intención de equiparar el vencedor de los juegos con el héroe mitológico.

A partir de esa fecha los Juegos Olímpicos no hicieron más que engrandecerse en número de pruebas y en interés para el público. Desde el 708 el "deporte rey" fue el penthalon (carrera, disco, jabalina, salto y lucha). La carrera se desarrollaba a lo largo de los "600 pies de Hércules" y su punto de partida era el bosque sagrado. La lucha era vertical, vencía quien conseguía poner la espalda de su contrario en contacto con el suelo por dos veces. A partir del 520 a. de JC se instituyó la carrera con armas, más tarde el pugilato y la carrera de carros.

Antes de comenzar las pruebas, los atletas prestaban juramento en el templo de Zeus. Durante siglos solo pudieron competir los hombres libres y el vencedor, una vez obtenida la rama de olivo, ofrecía sacrificios a los dioses. Al igual que en las celebraciones mistéricas, las mujeres no tenían acceso a los Juegos, ni como público, ni compitiendo.

Poco a poco, cada centro espiritual griego fue instituyendo sus propios Juegos en honor de los distintos dioses y diosas del Olimpo. A pesar de que frecuentemente las ciudades griegas se vieron enzarzadas en disputas, el período de celebración de los juegos era sagrado para todos.

ROMA "PAN Y CIRCO"

La belicosidad romana fue superior a la griega y, por tanto, no es de extrañar que los juegos romanos tuvieran una componente violenta más acusada, desarrollada a partir de algunas características del pugilato heleno. Esparta parece haber practicado por vez primera el boxeo. Los soldados espartanos combatían con escudo pero sin casco y su entrenamiento les enseñaba a protegerse la cabeza de los golpes por medio de puñetazos. En los Juegos Nemeos dos púgiles habían resistido todos los asaltos; para desempatar, los jueces determinaron que se situaran frente a frente sin esquivar los golpes. Uno de ellos golpeó al otro en la cabeza, pero este resistió y respondió con un golpe en el bajo vientre que reventó y arrancó las entrañas de su adversario. Los jueces coronaron vencedor al cadáver y expulsaron al luchador indigno.

Tras la conquista de Grecia y la incorporación de buena parte de las costumbre helénicas a la romanidad, los juegos adquirieron una componente guerrera. Siguió habiendo pruebas atléticas pero se introdujeron carreras de carros, bigas o cuádrigas y, sobre todo, combate de gladiadores.

Las armas de los gladiadores tenían todas un origen sagrado. La red y el tridente del "reciario" aludían a Neptuno y al signo de Piscis, mientras que su oponente el "mirmidón" utilizaba espada y coraza, atributos de Cáncer. Cáncer y Piscis están en trígono (separación de 120º en el Zodíaco) con Escorpio, regido por Marte, el dios de la guerra.

Hacia finales del siglo III, los juegos romanos estaban en franca decadencia, no tanto por la brutalidad de algunas prácticas, como por el carácter masificado (el estadio de Roma tuvo capacidad para 250.000 espectadores) que fueron adquiriendo. Filostrato nos pinta así la situación "Unos atletas convierten su gloria en moneda para satisfacer sus necesidad. Otros pagan para obtener un vitoria fácil que su afemina vida no les concedería. No exceptúo a los entrenadores de esta corrupción; están dominados por espíritu de lucro. No se preocupan de la gloria de los atletas. No son más que mercaderes del valor atlético".

Al descenso de la tensión religiosa de los juegos, debía seguir la acción del cristianismo.

CRISTIANISMO Y FUROR ANTIDEPORTIVO

La llegada del cristianismo supuso la introducción de valores nuevos en Roma. Los primeros cristianos reprobaban el culto a la fuerza física y a la victoria como manifestaciones del paganismo.

El emperador Teodosio, tras su conversión al cristianismo, asesinó en el 390 a diez mil helenos sublevados, entre los que se encontraban muchos cristianos. Ambrosio, obispo de Milán, le exigió como penitencia la supresión de los Juegos. El edicto imperial publicado en el 393 supuso una nueva etapa en la lucha contra el paganismo.

El odio de la religión naciente hacia los Juegos del Circo derivaba de la creencia en que el pecado procede de la carne. El cristianismo vió en los Juegos una manifestación del paganismo, y en los atletas, un culto al cuerpo y al esfuerzo físico, considerado como vanidad por la nueva religión. Sostenían que embellecer el cuerpo mediante el deporte era arriesgarse a perder el alma. Los Juegos, por lo demás, robaban tiempo para dedicarlo a la oración.

EL OCIO DE LA CABALLERIA MEDIEVAL

La Edad Media surgió de la aportación de sangre nórdico-germánica a la romanidad. Esto modificó algunos aspectos problemáticos del cristianismo primitivo. Cuando, a partir del siglo XI, la cristiandad quedó estabilizada, volvieron a imponerse, entre la nobleza, las costumbres propias de Roma. Ernest Renan tenía razón al afirma que "la caballería fue una revuelta de los sentimientos varoniles del heroísmo contra el sentimiento femenino del cristianismo". En el ideas caballeresco hay que buscar las raíces profundas del espíritu deportivo.

Los juegos del circo se transformaron en torneos. La formación caballeresca se realizaba en tres ciclos de siete años (3 x 7 = 21, número de los Arcanos del Tarot): hasta los 7 años el niño era paje, de los 7 a los 14 recibía el grado de escudero y entre esa edad y los 21 años recibía el "espaldarazo" de caballero. Como paje ya era adiestrado en equitación y esgrima. Su primer deporte era la caza. A partir de ser elevado a caballero podía participar en los torneos y justas. A pesar de estar cubierto de protecciones y defensas, las heridas graves y los muertos solían ser el pan de cada día en los torneos. Se cuenta que uno de estos juegos acarreó la muerte de sesenta caballeros.

La antigua idea clásica del torneo como acontecimiento sagrado, seguía presente. La lucha era concebida como deporte y el vencedor como un ser apoyado por Dios.

LA DEGENERACION DEL DEPORTE: DEL OCIO A LAS MASAS

En las "Etimologías" de San Isidoro se encuentra la primera mención al juego de pelota (año 630). Las miniaturas de Alfonso X (siglo XIII) representa una escena que indica la popularidad de dicho juego. Y en el "Código de las Siete Partidas" se prohibe a los clérigos jugar a la pelota.

El llamado juego de la palma puede ser considerado hasta cierto punto como antecedente lejano de algunos deportes actuales de competición por equipos. Se practicaba en los fosos de las ciudades y castillos o en salas contiguas a las catedrales

A partir del siglo XIV, para prevenir el mal tiempo, algunos de estos deportes pasaron a ser practicados en locales cerrados. En el siglo XVI llegaron a haber 200 pistas y salas deportivas en París. La lucha siguió practicándose en algunas de ellas, extremadamente codificada.

Así como en torneos y justas la componente sagrada seguía presente, en el juego de pelota, en el de la palma o en otros similares, se trataba simplemente de cubrir horas de ocio de los participantes.

Hacia finales de la Edad Media el carácter sagrado del deporte ha desaparecido completamente y se ha transformado en una actividad profana. Este carácter irá acentuándose progresivamente. A partir del siglo XVIII aparecerán muchos juegos inventados para deleite de la burguesía naciente. En el primer tercio del siglo XX, muchos alcanzarán el rango de "deportes de masas" que irá acentuándose con el paso de los años. Estamos muy lejos de los orígenes del deporte...

EL DEPORTE Y LA VICTORIA: MANIFESTACIONES DE LO SAGRADO

Este recorrido a través de la historia nos enseña que hasta el Renacimiento, el deporte era una manifestación de lo sagrado. Es más, lo sagrado estaba en el origen del deporte.

Si dividimos las civilizaciones en dos grandes categorías, tradicionales y modernas, veremos que en las primeras, el deporte, como todas las actividades, se consideraba como una forma de vivir la acceso a la trascendencia. La experiencia espiritual se podía alcanzar mediante el deporte y la presencia de la divinidad podía percibirse en el vencedor.

Por el contrario, en las civilizaciones modernas el deporte es concebido como una forma individual de ocio, o como un espectáculo de masas en el curso del cual se produce una especie de catarsis colectiva.

En las civilizaciones tradicionales, el atleta vencedor demostraba, a través de la victoria una cualidad superior y una fuerza en la que se percibía el contacto con la divinidad. El vencedor era un "hombre realizado", que evidenciaba su calidad sobrehumana mediante el triunfo en la competición o en el combate (caso de los juegos de gladiadores). En las civilizaciones modernas, por el contrario, el protagonismo se ha desplazado. Lo importante no es que un sujeto manifieste las cualidades del vencedor a través de una técnica particular, sino que lo significativo sucede en las graderías. No es el deportistas quien se realiza, sino los espectadores que disuelven su personalidad, en la masa que les rodea. Se diría que en las grandes manifestaciones deportivas actuales se forma un ente colectivo que está por encima de las personalidades individuales de cada uno de los espectadores y las anula; sus reacciones están sometidas a los estímulos que perciben en el terreno de juego o en la pista deportiva.

Ciertamente, el estadio de Olimpia tenía capacidad para 30.000 espectadores y hay que pensar que también allí se trataba, en cierta forma, de un espectáculo de masas. La diferencia era que el público acudía para presenciar un espectáculo religioso exaltante en la que los deportistas ofrecían la posibilidad de ver a un dios encarnado en la figura del vencedor

Hoy, el deporte es una profesión en la que solamente cuenta la técnica y la ficha deportiva. No sin razón alguién ha podido calificar a los futbolistas actuales como mercenarios; en efecto, su presencia en uno u otro club es un problema exclusivamente contractual.

La humanidad antigua estaba persuadida que el atleta vencedor, como el guerrero, habían adquirido esta cualidad en la medida en que dios "estaba en ellos" y les otorgaba cualidades no accesibles para el resto de la población.

En esta creencia encuentran justificación instituciones tan diversas como los "juicios de Dios" o la tortura. En efecto, la fuerza, la victoria, solo podían estar presentes en quien se identificada con la "Verdad". Tal identificación situaba al sujeto protagonista en una situación radicalmente diferente al resto de la humanidad y le posibilitaba para obtener resultados que desafiaban las leyes de la física: si el torturado decía la verdad era imposible que sufriera dolor, Dios lo protegía; si el caballero vencía en un torneo o accedía a encerrarse desarmado en una jaula de leones y salía indemne, es que la presencia de la divinidad se manifestaba en él. Y otro tanto ocurría con el vencedor en el estadio.

El deporte de ayer y el de hoy son cualitativamente diferentes. Sin embargo, mediante las manifestaciones deportivas y, sobre todo a través del esfuerzo de concentración, abandono de sí mismo, entrenamiento continuo, es posible todavía, experimentar el deporte como una "Vía Sagrada". Quizás no se forjen así deportistas de élite, pero quien siga esta vía sabrá que tiene un alma y experimentará en sí mismo la sensación de la trascendencia. No en vano muchos deportistas explican como en el curso de las pruebas han atravesado por estados alterados de conciencia...

[RECUADROS FUERA DE TEXTO]

LO SAGRADO EN LOS JUEGOS

Los Juegos Píticos de Delfos recordaban el triunfo de Apolo sobre la serpiente Pitón. Los Juegos Nemeos evocaban la victoria de Hércules sobre el león de Nemea. Cada juego instituido tenía un origen sagrado y conmemoraba un episodio mítico-religioso.

Los números sagrados estaban presentes en los estadios: existían tres altares en cada estadio, siete juegos anuales en tiempos de la República Romana, doce entradas en el Estadio Imperial, cinco calles para correr.

El estadio romano estaba adornado con huevos y tritones (caballos marinos), simbolizando el principio de la generación y el orden, contrapuesto a la potencia fecundadora de las aguas. Esta dualidad estaba igualmente representada en el emplazamiento del circo de Tarquino situado entre las colinas Palatina y Aventina de Roma. Algunas carreras de cuádrigas partían en Roma de la corriente del Tíber (símbolo de la generación) y la meta estaba señalada en el Campo de Marte por espadas clavadas en el suelo (símbolos viriles y guerreros).

Los juegos se iniciaban siempre con sacrificios. Solían invocar a las fuerzas divinas en momentos de peligro. Los Juegos Apolíneos fueron instituidos con ocasión de las guerras púnicas. Los dos gladiadores entraban uno por la puerta de oriente y otro por occidente, indicando que el combate sería mortal. En lo alto de las gradas estaban presentes los dioses del panteón romano, aumentando la sensación de que el estadio era una prolongación del templo.

Si los juegos no eran ejecutados según la tradición, se cometía un sacrilegio, imponiéndose un rito expiatorio para apaciguar a las fuerzas divinas. El Estadio era, en definitiva, una prolongación del Templo

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El drama, la conmoción generada en Castelldefels y la inmigración andina

Infokrisis.- Vaya por delante que la muerte de cualquier ser humano es un drama para él (que pierde todo lo que tiene) y para la comunidad (que se enfrente al destino de lo humano, la muerte) pero nos equivocaríamos si pensáramos que producida una muerte no es bueno reflexionar sobre ella para extraer algunas conclusiones. El impacto que ha provocado la muerte de 12 personas en la estación de tren de Castelldefels es un drama sin precedentes en Catalunya pero que vale la pena tener presente. [Tras concluir este artículo se ha anunciado que las 14 víctimas del terrible accidente son inmigrantes de origen andino, lo que trágicamente, refuerza todavía más la tesis de este artículo]

Aquí no se ha producido ni error técnico, ni falta de señalización, ni error humano del conductor del ferrocarril que se los llevó por delante. Se ha producido simplemente un desprecio por parte de los fallecidos de la más mínima norma de comportamiento en una estación: ¿a quién se le ocurre cruzar una vía de tren en una estación, sin mirar a derecha e izquierda? Todos, absolutamente, tenemos tendencia cuando cruzamos una vía a mirar a derecha e izquierda. La posibilidad de ser triturados por un convoy ha generado en el imaginario colectivo de todos los españoles la prevención de mirar… haya o no haya señal de alerta.

¿Qué ha hecho posible que 12 personas murieran convertidas en picadillo (la consellera de sanidad ha aludido a que los restos habían quedado completamente descuartizados)? La misma consellera lo ha dejado intuir: “la noche de Sant Joan”… eufemismo piadoso para aludir a la “alegría” alcohólica que recorre esa noche. Así pues, el problema era el alcohol… a fin de cuentas el alcohol. Pero había más problemas.

Sobre 12 muertos, 8 eran ecuatorianos. Incluso entre la comunidad inmigrante residente en Barcelona, los ecuatorianos son una minoría. ¿Cómo es posible que el 66% de los muertos hayan sido ecuatorianos? Es simple: porque los andinos tienen unas tasas de alcoholismo superiores a cualquier otra comunidad. No es xenofobia ni racismo… es la realidad que conocen todos los que han trabajado con andinos en alguna ocasión.

Además, llueve sobre mojado: el 4 de enero de 2001 los titulares de la prensa nacional registraron un trágico accidente donde habían muerto 12 personas…. En realidad se trataba de 12 inmigrantes ecuatorianos ilegales que viajaban en una furgoneta y que, por algún motivo se atascaron en una vía de tren: el convoy que pasaba en ese momento los trituró. Eran los primeros tiempos de la inmigración, aquellos tiempos en los que la inmigración era intocable y, por el hecho de serlo, los inmigrantes siempre eran víctimas y siempre tenían razón.

Aquel luctuoso accidente sirvió para que “los inmigrantes ecuatorianos se hicieran visibles”. La “visibilidad” costó 12 muertos… No existe ni un solo dato que indujera a pensar que el conductor o los pasajeros iban alcoholizados, sin embargo, a nadie se le escapa que lo normal al cruzar una vía de tren es mirar a derecha e izquierda, si no lo hicieron fue por algo. Por nuestra parte hacía ya algunos años que habíamos trabajado y contratado a ecuatorianos y sabíamos que su “tradición antropológica” les hacía propensos a beber en grupo. Mejor dicho: a beber hasta que se agota el alcohol.

Debió pasar un año para que el 4 de noviembre de 2002 seis ecuatorianos –repetimos, seis- murieran en Barcelona (concretamente en Santa Coloma de Gramanet) en el curso de una fiesta. Se acabó el alcohol y siguieron bebiendo… anticongelante que confundieron con moscatel.

La noticia era tan increíble que inicialmente los medios de comunicación prefirieron hablar de “bebidas alcohólicas adulteradas”, causando la consiguiente alarma en la población. Solamente tras realizar las autopsias y después de la declaración de uno de los intoxicados que sobrevivió, se supo que simplemente habían bebido líquido anticongelante al confundirlo con vino dulce un viernes por la tarde.

Los ecuatorianos implicados acudieron a unas casas abandonadas y a punto de ser derruidas situadas en los número 71-75 de la calle Verdi de Santa Coloma de Gramenet para intentar rescatar algún mueble viejo. Una vez allí, vieron una botella abandonada con una etiqueta de vino moscatel que contenía un líquido transparente de color azul-verdoso. Se la bebieron –añadieron los medios- “para celebrar la tradicional «castanyada», confiados que, en realidad, contenía moscatel”… Seis muertos y dos intoxicados más.

Sería absurdo no recordar que los andinos tienen un problema con el alcohol. Así como los islamistas no beben alcohol por imperativo religioso (si bien la poesía andalusí sería incomprensible sin las intoxicaciones por vino de dátil, pues no en vano Mahoma prohibió solamente el vino de viña…), los andinos –siguiendo los pasos de los indios norteamericanos- suelen consumir ingentes cantidades de alcohol y eso ha hecho que en los últimos 14 años alteraran algunas de las constantes antropológicas y culturales de nuestro país.

¿Por qué han aumentado los accidentes laborales en los últimos catorce años? ¿Por qué han aumentado la inseguridad vial y aumentaron los muertos en carretera en este período hasta el punto de hacer necesarias sucesivas reformas de la legislación sobre circulación? ¿Por qué han aumentado los incidentes en discotecas que han ocasionado en Barcelona la muerte de algún ecuatoriano en el Port Vell? ¿Por qué ha aumentado la violencia doméstica?

Cuando ocurren todo este tipo de fenómenos es evidente que no se debe a la casualidad sino que ha aparecido algún factor nuevo en la sociedad española que ha generado este tipo de incidentes. El único elemento nuevo que ha aparecido en la sociología de España en estos últimos 14 años ha sido la llegada masiva de inmigrantes a nuestro país. Esta consideración no puede ser tachada de “xenófoba o racista” sino de “científica”: los fenómenos en sociología se producen como en física, cuando se alteran las condiciones normales en un sistema dado.

Andinos y alcoholismo: mala combinación. Totana como precedente y casi diez años después Castelldefels. Y entre ambos incidentes la sensación de que los andinos consumen demasiado alcohol, que no se controlan cuando consumen alcohol y que se convierten en una fuente de problemas a partir del momento en que prueban el alcohol.

Lo luctuoso del incidente de Castelldefels no puede desvincularse del hecho cierto de que la mayoría de los muertos eran ecuatorianos. El dolor y la conmoción no pueden impedir reconocer la verdad. Los “progres” sacarán como conclusión que hay que colocar vallas, que hay que señalizar mejor las prohibiciones de cruzar las vías en las estaciones y que hay que repatriar con cargo a los presupuesto generales del Estado los restos de las víctimas o nacionalizar a sus deudos después de indemnizarlos por algo que ni a sus deudos ni a los míos indemnizarían en el caso de que nos ocurriera. Ya se ha hecho antes, así que es previsible que el muy progresista tripartito catalán vuelva a seguir esos mismos pasos…


Pero hay que ser positivos y extraer de cualquier tragedia alguna consecuencia para que no vuelva a repetirse y en este caso es fácil hacerlo: campañas contra el alcoholismo orientados a los ciudadanos de origen andino (“no es más macho quien bebe más, sino quien se entera de por donde anda”, por ejemplo). Negarse a mirar de frente el problema es garantía de que se vuelva a reproducir en cualquier próxima festividad. Y, por supuesto, no renovar el permiso de residencia ni de trabajo a todo aquel inmigrante que haya dado muestras en alguna ocasión de alcoholismo. Otra cosa sería negar dos evidencias: que tenemos un problema porque ha llegado una inmigración que estadísticamente altera las constantes de nuestra sociedad y que si hay una inmigración que quiere celebrar Sant Joan cruzando una vía de manera suicida que lo hagan en su país y traumaticen a su sociedad. No a la nuestra.

Espero que los progres bienpensantes no tachen este escrito de “xenófobo y racista” sino que aporten cifras y datos explicando que la tesis aquí presentada –a saber, que la inmigración ha alterado negativamente todas nuestras constantes antropológicas y culturales en los últimos 14 años- es falso. Y creo que lo tienen crudo.

Que el dolor y la conmoción no impidan reconocer la realidad porque estamos hartos de portavoces gilipollescos del gobierno que, ante cualquier drama, insisten en que “no puede legislarse en caliente”, y que son, a la vez, incapaces de legislar en frío.

© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen y autor.

Sobre la propuesta del PP en el Senado para prohibir el “burka” y el “niqab”.

Infokrisis.- La moción del PP para prohibir el uso del burka y el “niqab” en “espacios públicos, incluida la calle” ha salido adelante con 131 votos a favor y 129 en contra habiendo votado a favor todo el centro-derecha (PP, CiU y UPN). El PSOE, a pesar de su pacto con ERC (y con CiU que no lo ha respetado), no ha podido impedir que la moción progresase.

Llama la atención que haya sido precisamente el PP quien haya sacado adelante esta moción toda vez que el fenómeno migratorio y los primeros burkas y niqabs se vieron en la calle durante el gobierno del PP. El PP ha justificado esta moción amparándose en la “ley de igualdad” y en lo que tiene de discriminación de la mujer. Incluso el PSOE estudiaba presentar una moción alternativa que atenuaba la prohibición y aludía a “la necesidad de colaborar con las comunidades musulmanas, fomentar la educación y el respeto entre hombres y mujeres e impulsar acciones de sensibilización de los colectivos sociales para garantizar el respeto a la dignidad de la mujer"…

¿Por qué el PP y el PSOE se acuerdan ahora del burka?

En toda España no hay más de unas 60 mujeres que utilicen estas odiosas prendas propias de otros horizontes y de otras cultural. Y se trata de inmigrantes marroquíes, habitualmente regularizadas. Hubiera sido mucho más fácil establecer en la ley de extranjería la necesidad de que  para regularizarse en España se asumieran las costumbres, las leyes y los hábitos culturales de nuestro país.

Pero cuando se aprobó la reforma de la ley de extranjería en los primeros meses de gobierno de ZP nadie pensaba que pudieran surgir partidos y plataformas que alertaran sobre los riesgos de la inmigración masiva y descontrolada y que pudieran llegar a obtener el favor del electorado.

Y eso es precisamente lo que ha ocurrido, especialmente en Cataluña cuando las situación ya ha alcanzado el límite de lo humanamente sostenible y se están produciendo fenómenos (extendidos a otras zonas de la costa mediterránea) de “limpieza étnica” e “islamización acelerada”. Tanto al PP como al PSOE les asusta la posibilidad de perder un solo voto y ahora rectifican sus posiciones pretéritas.

Ante esta actitud miserable, oportunista cabe recordarles: “Vosotros fuisteis quienes dejasteis que el niqab, el burka, el chador, llegaran aquí, vosotros fuisteis quienes los legalizasteis ¿y ahora os dan miedo?”.

El fondo de la cuestión

El fondo del problema no es una prenda adaptada a las temperaturas del desierto que apenas utilizan 60 mujeres, sino que tiene mucho más calado y que ni el PP, ni el PSOE  están en condiciones de afrontar: la presencia masiva e insostenible de 7.000.000 de inmigrantes entre regularizados, no regularizados, no empadronados y naturalizados españoles (ya casi 700.000 que se duplicarán en 2012) en un momento de crisis y que han aparecido desde 1997 (en los orígenes del aznarismo) y que siguen llegando a pesar de a crisis (solamente se han acogido 12.000 inmigrantes al plan de retorno voluntario en los dos últimos años).

Cuando Zapatero cabizbajo redacta medidas anticrisis se olvida de un elemento fundamental que el PP nunca le ha recordado: que reunidos los gastos que genera la inmigración en distintas partida presupuestarias (educación, sanidad, asistencia social, becas, subsidios, prisiones, policía, justicia, etc.) constituyen una de las partidas de gasto público más importantes que afronta hoy el Estado ¡y que resulta absolutamente insostenible y que, para colmo, lo estamos pagando todos! ¡por que la inmigración no solamente quita puestos de trabajo a los autóctonos sino que además somos los autóctonos los que tenemos que pagar su presencia!

Ni el PP, ni CiU, ni el PSOE, tiene el valor de asumir este hecho que los sitúa como verdaderos culpables de lo que ha pasado en los últimos 13 años: la inmigración ha llegado y se ha hecho completamente insostenible… ¿Y ahora se acuerdan del “burka”?

La clase política pagará sus errores

Por mucho el PP y el PSOE intenten ahora cortar los elementos más desagradables del fenómeno migratorio en un intento de congraciarse con el electorado, lo cierto es que lo único que van a lograr es alertar a la población sobre el problema que ellos mismos han creado.

Porque tanto en inmigración, como en economía, como el vertebración del Estado, la clase política, no solamente no es la solución, sino que es la médula del problema.

En las próximas convocatorias electorales, empezando por Cataluña, la población demostrará que ha llegado el ocaso de esta clase política oportunista, corrupta y miserable que solamente se acuerda de los problemas cuando peligran sus resultados electorales.

La crisis económica ya está hoy convertida en una crisis social y en los próximos años tan sólo le queda convertirse en crisis política lo que implica que las dos columnas sobre las que se mantiene el sistema político español –centro-derecha y centro-izquierda- pueden entrar en crisis después de 2012 y con ella todo el sistema de equilibrios nacido en 1978.

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¿Ha dicho "liberalismo"? Vamos a recordar qué es eso del liberalismo...

Infokrisis.- De entre todos los mitos de la modernidad uno merece ser examinado algo más de cerca: el liberalismo, sin saber cómo, ha regresado a la historia después de permanecer durante más de un siglo en el estercolero. Su rehabilitación se ha debido en primer lugar a Margaret Tatcher y luego a Ronald Reagan. Ambos bebieron en las fuentes de Friedrich Hayek, el cual, a su vez lo hizo en von Misses. Llama la atención la simplicidad de esta escuela economicista y sus planteamientos esquemáticos que en otro tiempo no hubieran superado un examen de acceso a la universidad.

Dónde hay un pueblo arruinado, allí hay un liberal actuando

Básicamente sostienen que todo lo que no es el “liberalismo” es “socialismo” y que, para evitar caer en el pecado de socialismo el Estado se tiene que abstener de cualquier interferencia en los “mercados”. De ahí el lema “más mercado, menos Estado”… Para Hayek cuando el Estado realiza una pequeña corrección en los mercados es que el “socialismo” se ha manifestado aun cuando esa corrección haya sido formulada por un partido de derechas. No puede extrañar que Hayek considerara a Keynes y a sus colaboradores “una panda de socialistas”…

La crisis de 1929 desarzonó a todos estos teóricos del abstencionismo estatal. Misses fue durante muchos años olvidado y Hayek vivió durante casi toda su vida en una especie de “exilio interior”. Sin embargo, el ascenso al poder de Margaret Tatcher supuso la resurrección del zombi liberal. Algo antes Milton Friedman y los “Chicago boys” habían hundido la economía chilena y generado una oleada de paro sin precedentes que fue más costosa para el gobierno del General Pinochet que cualquier medida represiva sobre la izquierda. En efecto, dando vía libre a las importaciones Friedman y sus compinches lograron que una cerilla fabricada en Canadá recorriera desde las Montañas Rocosas hasta los Andes y terminara prendiéndose en Valparaíso o Santiago entrañando la destrucción de sectores enteros –además del fosforero- de la economía chilena.

En los 15 años siguientes, “reajustes” como éste se dieron en toda Iberoamérica generando paro, miseria, destrucción de la clase media y establecimiento de sistemas democráticos de baja calidad guiados por títeres al servicio de las oligarquías locales. El resultado a medio plazo ha sido la irrupción de un populismo de izquierdas en buena parte de Iberoamérica y, en especial de la “doctrina bolivariana” que hundía sus raíces en la desesperación de sectores de las clases medias en fase de proletarización y de los proletarios en base de pauperización.

En realidad, la “pasada por el liberalismo” tuvo tres fases: una fase de impacto brutal sobre las economías locales, una segunda fase en el que “las cifras macroeconómicas” empezaron a registrar alzas y los Estados sacaron a flote sus economías (fundamentalmente como efecto de los beneficios obtenidos por la venta de las empresas de los sectores públicos, muy abundantes en Iberoamérica, mucho más que por su buena gestión), lograron atraer inversión financiera… antes de que todo esto se divisara como flor de un día, los beneficios obtenidos por la venta de empresas públicas tardaron poco en dilapidarse, volvió a hacer falta financiación, pero el Estado ya no disponía de sector público que avalase la petición de créditos y, finalmente, se produjeron fenómenos perversos como el “corralito” o vuelcos políticos como el que tuvo lugar en Venezuela, demostrando una vez más –y por si la historia del siglo XX no lo hubiera demostrado hasta la saciedad- que el “socialismo” es el resultado de los excesos del “liberalismo”.

La dialéctica liberalismo-socialdemocracia

Desde hace 150 el péndulo se decanta unas veces hacia el “socialismo” y luego vuelve hacia el “liberalismo”. Los liberales no reconocen este proceso dialéctico que une los excesos del liberalismo al nacimiento del socialismo y que luego va del agotamiento de éste a la búsqueda de su opuesto, el liberalismo, iniciando un nuevo ciclo. Los liberales de estricta observancia afirman con una seriedad pasmosa que jamás se ha llevado a la práctica su modelo teórico: siempre, en algún momento, el Estado ha intervenido en la economía falseando el mercado. Es una falacia. Habría que añadir que en determinados momentos, si el Estado no hubiera intervenido para salvar al seudo-liberalismo o neo-liberalismo, el propio sistema económico hubiera desaparecido.

En el fondo, lo que subyace es un dogmatismo presente con tanta fuerza como estuvo presente en el marxismo: un enrocamiento en las propias posiciones concebidas de la manera más extrema y una justificación ante los errores afirmando que se habían producido porque la ideología no se había puesto en práctica sin alteraciones. Como si un marxista dijera que el fracaso del colectivismo se debía a que nunca se fusiló suficientemente a todos los opositores. Más soft el liberalismo atribuye sus fracasos al incumplimiento relativo y por la mínima del dogma del abstencionismo del Estado en materia de economía.

Esta última crisis económica, sin embargo, se ha producido dentro de una nueva perspectiva: ha sido una crisis del “sistema”, esto es, del liberalismo que desde el período Reagan-Tatcher abrió el camino a la globalización. Esta ha sido la primera gran crisis de la globalización y este modelo económico mundial es la quintaesencia del liberalismo: un mercado financiero mundial y unos Estados que ya carecen de potestad para regularlo dada la desproporción entre su dimensión y la del mercado… ¿Qué más quieren los liberales? Que el Estado desaparezca definitivamente.

Llama la atención que lo más cerca del liberalismo –al menos a nivel conceptual- sea… el anarquismo. En efecto, ambos predican la desaparición del Estado y su reducción al mínimo. A diferencia del liberalismo, el anarquismo predica también la desaparición del mercado y, en este pequeño detalle es donde radica la diferencia. Los EEUU constituyen sin duda el primer Estado liberal aparecido en la historia y aun hoy su población mantiene una extendida desconfianza hacia el aparato estatal al que frecuentemente atribuyen todos los males. El liberalismo pasa así como una forma de anarquismo económico al que le repele cualquier intervencionismo estatal y se muestra libertario en relación al “mercado”.

La mística del mercado como dios omnipotente

Y ¿qué es el mercado? El mercado es el escenario en el que discurre el juego de la oferta y de la demanda. Las “leyes del mercado” jamás podrán cumplirse tal como fueron concebidas teóricamente porque los procesos de acumulación de capital general desequilibrios y asimetrías que falsean la libre competencia. Son, además, peligrosas. El negocio de las farmacéuticas es la “salud”, lo que equivale a decir que alcanzada la “salud” y desterrada la enfermedad, el negocio de las farmacéuticas desaparecería. De ahí que sea preciso –para mantener la única ley del liberalismo que sigue incólume, la del “beneficio”, el “lucro” y la “usura”- que el “enfermo” se recupere de su dolencia mediante el uso de fármacos que le conducirán a otra enfermedad (los “efectos secundarios”). Si el Estado no interviniera mínimamente intentando “vigilar” a las farmacéuticas, episodios como el de la Gripe A (enfermedades ficticias) se repetirían todos los años.

Por otra parte, cuando un grupo de empresas (un oligopolio o un monopolio) alcanzan una posición hegemónica en el mercado tienden a utilizarlo a su antojo y a evitar que otras empresas puedan posicionarse en el mismo. Y, finalmente, cuando determinadas acumulaciones de capital superan –tal como ocurre hoy- el PIB de la mayoría de países, son los mercados los que imponen su tiranía a los Estados. Hace falta recordar que mientras los mercados son, en realidad, el teatro preferencial de la actividad de inversores y especuladores, el Estado somos –al menos en teoría- todos. Así pues, el liberalismo es el mejor escenario para que los tyranosaurius se coman a los humanoides… Porque si hay una idea que sea ajena al liberalismo es la idea de justicia social… Y si hay hoy una idea necesaria cuando una cuarta parte de la sociedad está rozando el umbral de la pobreza o zambullido en él, es precisamente la de justicia social.

El liberalismo que trajo a la globalización

El liberalismo ha sido el hacedor miserable de la globalización y la globalización es el sistema para matar pueblos. La globalización tiende a que los rasgos de identidad de los pueblos se diluyan: a un mercado mundial, corresponde un melting-pot en donde cualquier producto tienda a poder venderse en cualquier lugar, fabricarse en donde sea más barato.

Y esto ha generado dos fenómenos peligrosos cuya responsabilidad descansa únicamente en el liberalismo: de un lado la deslocalización empresarial, fuga de las plantas de manufacturas a los países en donde el precio de la mano de obra es más barato… que no pueden ser sino países “socialistas”, como China en una curiosa colusión de intereses que atenta contra los trabajadores del Primer Mundo (que ven inevitablemente contraído el mercado de trabajo en sus países) y del Tercer Mundo (que ven cómo la riqueza para sus élites económicas se realiza a costa de salarios de hambre y trabajo semi-esclavo.

Pero hay otro fenómeno generado por la globalización liberal que constituye un verdadero atentado no sólo contra los pueblos sino también y sobre todo contra la historia: el facilitar el desplazamiento de millones y millones de personas hacia Europa para abaratar el coste de la mano de obra. Aznar, en este sentido, fue paradigmático en su política de generar un modelo económico liberal basado en salarios bajos, inmigración masiva, crédito fácil y beneficios rápidos para los inversores con un sector hipertrófico de la construcción.Borrar los rasgos de identidad de los pueblos, tender a uniformizar (al abaratamiento y a la baja) los mercados de trabajo es algo que no puede hacerse sin insertar en Europa masas de población alógena. Y esto es lo que el liberalismo salvaje ha hecho contando -mira por donde- con la ayuda inestimable del humanismo universalista socialdemócrata.

Cómo hacerse liberal

Los “liberales” de hoy en España han llegado a las posiciones en las que se encuentran a través de distintas vías: tras la pérdida de vigor de las democracias cristianas, la única ideología más o menos somera que le quedaba a la derecha para afrontar a la socialdemocracia, parecía ser el liberalismo. Buena parte de los liberales españoles no han llegado a defender estas posiciones (de las que suelen ignorar sus inconsecuencias) no tanto por adhesión a la doctrina de Adam Smith y demás, como por el rechazo a la socialdemocracia. Para algunos ese rechazo no es más que un reajuste en su anticomunismo, en su antiizquierdismo e incluso en su franquismo de otros tiempos.

La raíz de “liberalismo”, remite al concepto “libertad”, lo que contrasta con la ideología que algunos de estos liberales reconvertidos sostuvieron en otros tiempos. Losantos, por ejemplo, era un maoísta defensor de la “guerra popular prolongada” y la “insurrección armada de masas” dentro de la Organización Comunista de España Bandera Roja (a donde, por cierto, iban a parar decenas de chicas y… los machitos que no ligaban ni con cola ni con cerote). Caído en el descrédito más absoluto el marxismo, a muchos de estos  maoístas les faltaba el “libro” en donde se contuvieran todas las explicaciones y creyeron encontrarlo en La Riqueza de las Naciones o en La teoría monetaria y el ciclo económico de Hayek. Además, la referencia a lo liberal parecía limpiar sus ofensas a la libertad realizada desde el sumidero marxista siempre cerca del GULAG.

Neoliberales y extrotskystas

En realidad, toda la primera generación de neoconservadores aparecida en EEUU a finales de los años 50 y que prolongó su influencia intelectual hasta finales de los 70, procedía de intelectuales marxistas -frecuentemente trotksystas- que no estuvieron dispuestos a pasar ante el comité de actividades antinorteamericanas y, una vez emprendida la disidencia con el stalinismo, tras un breve paso por las filas del trotkysmo, pasaron al anticomunismo y, por el mismo precio, acamparon en el conservadurismo mas acrisolado (los Dewey, los Shactman, los Kristol, los Burham –con su Revolución de los Managers y especialmente si El fin de las ideologías- y los Podhoretz entre otros muchos) que luego enlaza con la generaciones de neoconservadores, también extrotskystas que pasaron a ser los cerebros grises de la administración Bush. Ultraizquierdistas reconvertidos en defensores del liberalismo con una fe propia del converso.

El liberalismo es hoy un proyecto siniestro avalado por teóricos ciegos y cerriles anti socialdemócratas. No soplan buenos tiempos para defender el liberalismo en medio de una crisis económica generada por ese mismo liberalismo y ante la que no hubiera sobrevivido de no ser por traicionarse a sí mismo cuando decenas de instituciones de crédito en todo el mundo no fueron salvadas por los “principios liberales” sino por… los Estados. Ese pequeño detalle sería suficiente hoy para descalificar al liberalismo para opinar sobre cualquier caso… y, sin embargo, a sus defensores ultramontanos apenas les interesa: Losantos sigue tronando a quien quiere oírle contra ZP, Rodríguez Braun desde la COPE se sigue creyendo gracioso saludando cada día a la audiencia con un “buenas noches liberales”, incluso en Internet se postula un “Partido de la Libertad”… en la “línea de Hayek”.

La mayoría de liberales hoy no hacen sino defender sus propios intereses (en el fondo el leit-motiv del liberalismo es el individualismo y el individualismo quiere decir “yo primero y luego todos los demás”) y sobre todo alardear de falta de imaginación y renuncia a la herencia aristotélica de nuestra cultura en la que el razonamiento lógico siempre ha ocupado un lugar preponderante. Sí, porque no hay nada más inconsecuente que un liberal tronando contra el “Estado”, pero sollozando para que ese mismo Estado ayude a bancos, entidades financieras y sectores económicos. Ser consecuentes nunca ha sido el fuerte de esa llama “doctrina liberal”.

De esta crisis no se sale con liberalismo sino con planificación

De todas formas, la cuestión no es tanto si Keynes o Hayeck, si más Estado o más mercado, sino, pura y simplemente, ¿cómo salir de la crisis? Y aquí el liberalismo solamente aporta su fórmula maravillosa: la primacía del Mercado. El “mercado” no es una entidad intangible: tienen nombres y apellidos, son los George Soros, son los grandes consorcios financieros, son las legiones de especuladores (eufemísticamente llamados inversores en momentos de crecimiento económico, verdaderos usureros y arribistas sin escrúpulos). El mercado solamente vela por el beneficio de los “grandes” de la economía. Si se tratara de seguir dando primacía a los mercados, eso desembocaría simplemente en un sometimiento de los Estados (esto es de todos nosotros) a sus caprichos.

En realidad, el liberalismo es hijo de la burguesía cuando ésta reivindicó en el siglo XVIII la primacía como clase hegemónica de la sociedad en detrimento de la aristocracia. Y algo le ha quedado. Sigue queriendo tener la primacía pero se ha convertido en una aristocracia económica. No aspira a controlar a los Estados directamente sino a través de los mercados.

En la actualidad, para salir de la crisis el Estado tiene que ampliar sus poderes. De una sima como la que estamos no salimos con los mercados… sino con la planificación. Y eso solamente corresponde a los Estados. El mercado no puede planificar porque está sometido a las leyes de la oferta y la demanda corregidas y condicionadas por el peso de los grandes capitales financieros y de las concentraciones de capital. El “mercado” no tiene necesidad de salir de ninguna crisis, simplemente porque no la percibe. Pero el grueso de las poblaciones sí. Y para eso hace falta justamente el remedio contrario al que propone el liberalismo: planificación, planificación y planificación. Y mucho más en España en donde desde el franquismo el modelo económico se basa en turismo y construcción.

La crisis de la socialdemocracia quizás parezca más grave que la crisis del liberalismo, pero ambas no son sino dos formas de un mismo sistema que se está desintegrando ante nuestros ojos. Si hoy la socialdemocracia solamente gobierna en dos países europeos y si partidos de derecha y de centro-derecha se enseñorean por toda Europa, no es más que porque el “pensamiento único” ha hecho imposible la emergencia de otras opciones. Pero ambos están agotados: la socialdemocracia porque, en su intento de insertarse en el “pensamiento único” y en su aceptación del liberalismo, lo ha gestionado de manera atroz mientras ha permanecido en el poder, y el liberalismo habitualmente identificado con partidos de centro-derecha, de derecha e incluso de extrema-derecha (caso de Gert Wilders) ha fracasado en su proyecto globalizador.

De hecho el liberalismo está tan avejentado como el viejo marxismo y huele a tanto alcanfor como su colega el anarquismo. Ideologías surgidas hace 200 años y en el caso del liberalismo, cuya matriz se remonta a 250 años en pleno siglo XVIII, ya no están en condiciones de aportar nada a las sociedades del siglo XXI, como no sean su cadáveres siempre en condiciones de ser triturados y aptos para fermentar como cualquier estiércol, a la tierra. Hoy es el tiempo en el que no se trata tanto de rescatar cadáveres como de abordar la creación de nuevos modelos doctrinales que trasciendan tanto al liberalismo como a la socialdemocracia.

Cuando alguien os pregunte “¿Qué es el liberalismo?” La respuesta correcta es: el liberalismo es esa mierda seca y bien aplanada que nos ha traído la crisis en la que estamos inmersos.

© Ernest Milà – infoKrisis – infoKrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen