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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

INMIGRACION

DE EL EJIDO A ALCORCÓN (I de V). Febrero de 2000: El Ejido. Donde empezó todo

DE EL EJIDO A ALCORCÓN (I de V). Febrero de 2000: El Ejido. Donde empezó todo

Infokrisis.- La comunidad marroquí en España, era la más numerosa entre las comunidades de inmigrantes desde 1992 y se ha multiplicado por cinco desde entonces, acercándose en 2007 a las 725-750.000 personas. El padrón municipal de 2003, incluía a 370.000 marroquíes en situación irregular, que pasaron a ser inmigrantes legales con la regularización masiva de febrero-mayo de 2005. En ese momento los marroquíes se disputaban con los ecuatorianos el honor de ser la comunidad extranjera más numerosa en España. El número trajo la complicación. A partir de 1998 empezaron a aparecer tensiones en distintos puntos de España entre inmigrantes marroquíes y ciudadanos españoles. El primer estallido importante se produjo en El Ejido y prefiguró lo que luego sucedería en Lepe y en tantos otros sitios hasta llegar a la explosión de Alcorcón a principios de 2007.

En los años noventa, se sabía muy poco de Lepe, más allá de los chistes de que era objeto. A finales de esa década, Lepe acogía a más de 6.000 temporeros para la recogida de la fresa, de los que apenas 800 eran inmigrantes magrebíes. En ese momento, la inmigración no era un fenómeno masivo, pero despuntaba ya como problema. Con cierta frecuencia, a partir de 1998 habían proliferado incidentes en las discotecas de Lepe en los que, inevitablemente, adolescentes locales terminaban a palos con chavales marroquíes. Nadie daba importancia a estos episodios, consideradas como reyertas habituales y no parecía que revistieran excesiva gravedad; la propia Guardia Civil las tomaba como relativamente normales entre adolescentes recalentados por el alcohol, la música sincopada y la iluminación trepidante. Pero en esta ocasión los sucesos iban a revestir mayor gravedad.

En la calurosa noche del sábado 8 de junio de 2000, parecía que había estallado una simple pelea de discoteca entre leperos e inmigrantes magrebíes. Pero era algo más. Al concluir la reyerta se habían producido 16 heridos y dos jóvenes habían sido detenidos. Uno de los heridos perdió la visión del ojo derecho. Todo había comenzado ese sábado cuando se desató una pelea entre varios magrebíes y jóvenes de Lepe, en su mayoría menores de edad. Un lepero adolescente recibió un vaso de cristal en el rostro. Poco después, en venganza por lo que los leperos consideraban una agresión, un grupo de jóvenes, armados con cadenas y a bordo de motocicletas, se constituyeron en patrullas callejeras para perseguir a los inmigrantes que encontraban a su paso. Balance: 15 marroquíes heridos. Como suele ocurrir en este tipo de incidentes, pagaban justos por pecadores. Entre los agredidos se encontraba un magrebí de 60 años.

Tras estos enfrentamientos, unos 200 magrebíes, que se encontraban en la localidad para trabajar como temporeros en la campaña fresera, se concentraron ayer a las puertas del Ayuntamiento de Lepe para pedir protección. El marroquí autor de la primera agresión resultó detenido y la Subdelegación del Gobierno estableció un dispositivo de seguridad compuesto por efectivos de la Guardia Civil y de la Policía Local para evitar que se produzcan nuevos enfrentamientos. La sombra de El Ejido planeaba en la ciudad de Lepe. Vale la pena recordar la película de los incidentes que ocurrieron en esa ciudad por que, seguramente, no es exactamente como nos lo han contado.

El mundo conoció el nombre El Ejido a mediados de febrero de 2000. Hasta ese momento, nadie dudaba de que en España no existían huellas de racismo y que, a pesar de que los inmigrantes parecían llegar en número cada vez mayor, no parecía que fuera a haber problemas. Y sin embargo, desde 1997 se estaba fraguando una situación que desembocaría en el formidable estallido de El Ejido.

Un informe bancario datado en 2000 revelaba que El Ejido tenía la tasa de paro más baja de España, pese a contar con una densidad de población que estaba entre las más altas. En El Ejido había casi tantos coches como habitantes adultos, y más sucursales bancarias, en términos proporcionales, que en ningún otro municipio español. Se atribuía este progreso a la inmigración… pero no todos estaban de acuerdo. Algunos pensaban que la inmigración había acarreado algunos «daños colaterales» a la ciudad.

Se nos ha dicho que el 7 de febrero de 2000, cientos de vecinos se lanzaron a la «caza del moro»; varias carreteras estuvieron cortadas durante horas con barricadas; armados con palos y barras de hierro, sembraron el pánico durante horas, destrozaron comercios, bares, coches e incluso locutorios telefónicos frecuentados por magrebíes y para rematar la faena el subdelegado del Gobierno en Almería y varios informadores fueron agredidos tras el entierro de la joven asesinada por un magrebí el día anterior. Se nos ha recordado por activa y por pasiva que, al llegar la noche, la mezquita debió ser protegida por un cordón policial ante la amenaza de un millar de manifestantes airados por el asesinato de tres vecinos en los diez días anteriores. Entrada la noche, algunas chabolas terminaron ardiendo. Paralelamente, en la calle de Almería, miles de personas destrozaban los comercios regentados por inmigrantes. Los locales de una asociación que tramitaba permisos de residencia para inmigrantes fueron, así mismo, saqueados. El barril de pólvora había estallado. Al hablar de inmigración en España, hay un antes y un después de los incidentes de El Ejido. Lo que nadie nos ha explicado es por qué ocurrió todo eso. Vale la pena recordar porqué los ciudadanos de El Ejido protagonizaron esta formidable estallido de cólera popular.

¿Cómo se inició el conflicto? Para entenderlo hay que remontarse al año anterior a los incidentes. La inseguridad ciudadana había aumentado extraordinariamente en El Ejido. Aumentaron desproporcionadamente los robos y, probablemente, esto no hubiera dejado de ser una molestia asumible para los vecinos de El Ejido, sino fuera por que a finales de enero de 2000, dos agricultores, José Luis Funes de 41 años y Tomás Bonilla de 53, en el paraje conocido como Llano de Celada, fueron asesinados por un individuo de “aspecto magrebí”. El 23 de enero de 2000 resultó detenido el asesino. Se trataba de Abdelkader B., de 25 años y nacionalidad palestina; en la población no se distinguía con precisión a un palestino de un magrebí, ambos tenían un aspecto físico similar, hablaban la misma lengua y oraban al mismo dios.

Al parecer, Funes había visto al palestino arrojando piedras contra su perro y al recriminarle por esta actitud le golpeó con un bloque de hormigón en la cabeza, delante de su mujer e hijos, quedando gravemente herido. En ese momento, acertó a pasar por allí Tomás Bonilla quien detuvo su camión para auxiliar a Funes. A poco de bajar de la cabina, el palestino lo atacó por la espalda y de degolló. El asesino todavía tuvo tiempo de decir a los dos hijos de Funes: «Os perdono la vida porque sois muy pequeños». Y huyó, siendo detenido por la Guardia Civil poco después. Lo sorprendente y que pasó desapercibido en el fragor de los incidentes que se desatarían unos días después, fue que Abdelkader B., estaba provisto de una tarjeta de «refugiado político»... Ya en ese momento, cuando corrió la noticia por el pueblo y acudieron muchos vecinos a presentar sus condolencias a los familiares de las dos víctimas, los ánimos estaban muy encrespados y se produjeron los primeros gritos contra la llegada masiva de inmigrantes a la comarca.

Catorce días después, cuando la población de El Ejido todavía no se había repuesto de estos asesinatos, Encarnación López, resultó asesinada a las 11.00 horas en el mercadillo de la misma barriada de El Ejido en la que murieron los agricultores. La víctima se aferró a su bolso cuando un asaltante quiso robarla, pero éste cogió por el pelo a la chica, la tiró al suelo y le asestó una puñalada en el abdomen que acabó con su vida en pocos minutos. Agentes de la Policía Local detuvieron al asesino, poco después; se trataba de un súbdito marroquí. Los intentos del personal de una UVI móvil del 061 por reanimar a Encarnación fueron infructuosos. La tensión contenida estalló de forma violenta durante las horas siguientes al asesinato. Numerosas personas, entre ellas una hermana y un cuñado de la víctima, empezaron a concentrarse en torno al lugar de los hechos. En poco rato se reunieron espontáneamente un millar de personas; dos furgones de antidisturbios formaron un cordón en torno al lugar donde había sucedido el crimen y protegieron a un grupo de marroquíes que fueron apedreados por la multitud. «¿A qué habéis venido, a proteger a los moros?», gritaban mientras empujaban a los periodistas y fotógrafos. Menudearon los gritos de: «¡Moros fuera!». A las 14:00 ya se habían concentrado 5.000 personas se concentraron en la calle Santa María del Águila. Habían comenzado los «incidentes de El Ejido».

Las protestas se extendieron por la noche a la localidad vecina de La Mojonera. Los manifestantes cortaron la Autovía del Mediterráneo y la antigua Nacional 340, quemaron neumáticos sobre la calzada en los accesos a El Ejido y prendieron fuego a tres coches. A esa hora toda la comarca estaba en situación de insurrección técnica: desde Roquetas a La Mojonera, y desde Vícar a El Ejido. Todos coincidían en exigir la expulsión de la población magrebí.

Al día siguiente una muchedumbre acudió al funeral de Encarnación en la iglesia de Santa María del Águila. Al acabar la ceremonia, miles de personas tomaron las calles y se dispersaron por el municipio para perseguir a los inmigrantes magrebíes y argelinos. Durante el funeral, el sacerdote oficiante intentó calmar los ánimos, pero llovía sobre mojado: tres muertos en casi diez días son demasiados muertos para una población excesivamente castigada por la delincuencia magrebí. Cuando el ataúd de la joven iba a ser introducido en el furgón fúnebre, en medio de un clima emotivo y emocional de excepcional tensión, uno de los presentes recriminó al subdelegado del Gobierno en Almería, Fernando Hermoso: «Tú eres el que da los permisos a los moros», le gritó y, acto seguido, le dio un puñetazo en la cara que le partió la nariz. El subdelegado cayó desplomado y estuvo a punto de ser linchado, afortunadamente consiguió huir refugiándose en una casa de la que salió por la puerta trasera con destino al hospital.

Hoy suele recodarse los incidentes de El Ejido como una explosión exclusivamente xenófoba, pero fue mucho más. No en vano, el motín se había extendido por toda la ciudad, y los destrozos no solamente fueron protagonizados por los ciudadanos de El Ejido. Los inmigrantes reaccionaron agrupándose en número de 400, armados con palos y piedras, declarándose en huelga y dirigiéndosela ayuntamiento al grito de «Enciso, la huelga es un aviso»… se referían a Juan Enciso, alcalde de El Ejido y miembro del Partido Popular. Los magrebíes lanzaron piedras contra la policía que intentaba dispersarlos, mientras que los manifestantes almerienses se adueñaban de Santa María del Águila, uno de las zonas de la ciudad.

En rigor, no podía hablarse de racismo. Era algo mucho más profundo surgido del sustrato abisal del ser humano. El Ejido experimentaba la sensación de lo irracional. El miedo causado por tres asesinatos cometidos «por los moros», había desatado una oleada de indignación que… jamás se hubiera producido de no mediar los tres crímenes. Desde nuestro punto de vista, acusar de racismo y xenofobia a los habitantes de El Ejido es manifiestamente injusto. Saltaron a la calle en protesta por tres asesinatos, por un año de robos y agresiones continuas y en protesta por la desidia absoluta de la Delegación del Gobierno. Si nos remontamos de los efectos a las causas, veremos que los ciudadanos de El Ejido son, como máximo, responsables de haber perdido la paciencia ante una situación que hubiera desbordado la paciencia de un santo y mártir.

En el Parlamento Europeo las fuerzas de izquierdas pusieron el grito en el cielo. Claro está que cuando se produjeron los sucesos de El Ejido, todavía no se había registrado la intifada en Francia en noviembre de 2005, los anteriores choques étnicos de Perpignan en mayo de ese mismo año, ni las mezquitas holandesas –país hasta ese momento considerado «modelo de integración»- habían sido asediadas y apedreadas tras el asesinato de Theo van Gogh. La resolución -promovida conjuntamente por los populares, liberales, socialistas, izquierda unitaria y los verdes europeos- pidió una mayor colaboración entre los distintos niveles de Gobierno (local, regional, estatal y europeo) para ofrecer un enfoque global al problema de la inmigración… palabras, palabras, palabras y como palabras se quedaron. De hecho, existe un período de tiempo que va desde los sucesos de El Ejido (febrero de 2000) hasta la intifada en Francia (noviembre de 2005) en el cual, el continente europeo toma conciencia del problema de la inmigración y empieza a entrever que no se trata de una obsesión de la «extrema-derecha».

El gobierno marroquí, asumió el papel de la dama ofendida y calificó los incidentes de El Ejido como un «insulto a la herencia común de los pueblos andaluz y marroquí y un insulto para el futuro común de nuestros descendientes», en palabras del consejero real André Azoulay. La frase fue pronunciada en la reunión celebrada en Sevilla en el Patronato de la Fundación de las Tres Culturas del Mediterráneo, en el que están integrados Marruecos, Andalucía e Israel. Reunidos el presidente de esta fundación, Tas Azoulay, con el presidente andaluz, Manuel Chaves, ambos condenaron los hechos, pero, el primero fue especialmente contundente contra las actitudes racistas. En Marruecos, las condenas fueron más virulentas: el sindicato marroquí Confederación Democrática del Trabajo (CDT) anunció que presentaría una denuncia contra España ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por los sucesos de El Ejido y, en cuanto a las crepusculares Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) del entonces primer ministro Abderramán Yusufi, señaló que denunciará a España por no haber garantizado la protección de los inmigrantes marroquíes y sus bienes durante los «actos de violencia racista» registrados en El Ejido.

Lamentablemente, nadie –repetimos, nadie- dijo nada sobre los tres españoles asesinados que desencadenaron los incidentes y los miles de robos que sufrió la población de El Ejido en el año anterior al estallido. A fin de cuentas, unos cuantos muebles y unos coches de cuarta mano pueden reponerse, pero tres vidas no. Además, no era cierto que las FOP permanecieran inactivas mirando a otro lugar. A decir verdad, habían recibido incluso pedradas de los manifestantes marroquíes y en los días siguientes, los marroquíes practicaron distintos episodios de violencia e incendios.

Al día siguiente a los incidentes desencadenados tras el funeral de Encarnación, varias columnas de humo se elevaron en los barrios de El Ejido. Piquetes de vecinos, algunos armados con barras metálicas, incendiaron cuatro chabolas de inmigrantes, mientras los marroquíes quemaron un invernadero. En este segundo día de enfrentamientos, los incidentes de mayor gravedad volvieron a tener lugar en torno a la mezquita y en el centro de la población. Se volvieron a cortar carreteras y se obligó a cerrar los comercios regentados por magrebíes. Los inmigrantes que decidieron volver a trabajar en los invernaderos debieron ser protegidos por la policía ante posibles agresiones por parte de los inmigrantes que seguían manteniéndose en huelga. Un almacén exterior de una fábrica de reciclado de plástico agrícola en el barrio de Las Norias, fue incendiado sin que pudiera establecerse quien era el responsable. En el Hospital de Poniente, los heridos ascendían, en ese momento, a medio centenar.

En este segundo día de incidentes se supo que los vecinos llevaban tres años realizando continuas protestas por el aumento de la delincuencia en el pueblo, especialmente en el año 1999. Nadie había hecho nada y la alcaldía, que ahora intentaba restablecer la calma, durante tres años había permanecido silenciosa. En esa época, el PP sostenía la quimérica idea de que se estaba venciendo la lucha contra la delincuencia. Esta política de Aznar duró hasta septiembre de 2002 cuando fue imposible ocultar el hecho consumado de que la ciudadanía tenía razón en su percepción de que la inseguridad ciudadana se estaba descontrolando.

Hasta ese momento (día 9 de febrero) se habían detenido a 23 personas relacionadas con los incidentes, entre ellas cinco agresores del subdelegado del Gobierno en Almería. Algunos cabecillas magrebíes sostenían que los incidentes habían sido instigados por «grupos fascistas», pero la Guardia Civil declaró, por activa y por pasiva, que no había detectado presencia grupos de skin ni de formaciones ultras de ningún signo. La calma era tensa. Once invernaderos estaban ardiendo y también una planta de reciclado de plástico, situada a once kilómetros de El Ejido, había resultado completamente destruida por el fuego.

El Mundo titulaba así su crónica del 10 de febrero: «Los políticos llegaron ayer a El Ejido con dos horas de retraso y tres días de demora. Acudieron en un autobús y se fueron apenas 10 minutos después, sin reunirse y sin conseguir ni la foto que iban buscando». Entre los que buscaban la foto estaban: Manuel Pimentel, ministro de Trabajo, Javier Arenas, secretario general del PP, Antonio Romero, candidato de IU a la Junta, Felipe Alcaraz, portavoz de IU en el Congreso, Antonio Gutiérrez, secretario general de CCOO, Cándido Méndez, secretario general de UGT, Alfonso Perales, de la Ejecutiva del PSOE... Esta «santa compaña» estuvo apenas 10 minutos en El Ejido. Además, había que sumar la presencia de las primeras ONGs que habían llegado a la población para promocionar sus siglas en aras de obtener mejores y más suculentas subvenciones. SOS Racismo se adelantó a cualquier otra y jamás se dignó recordar a los tres ciudadanos de El Ejido asesinados en los días anteriores.

Una semana después, el 14 de febrero, los magrebíes seguían en huelga. Aprovechando unas cuantas chabolas y unos comercios incendiados, exigieron la regularización de 5.000 indocumentados, además exigían compensaciones económicas por los incendios o bien, amenazaban con abandonar las cosechas. Por supuesto, no les importaba en absoluto las compensaciones por los incendios de invernaderos, ni mucho menos la restitución de tres vidas segadas de forma absurda. El gobierno, presionado por los «agentes sociales», las ONGs y su propia mala conciencia, cedió con la misma facilidad que ZP ha cedido ante la huelga de hambre de De Juana.

La doctrina que resultó de los episodios de El Ejido fue clara:

1) a partir de ese momento, cualquier incidente en el que estén mezclados inmigrantes será considerado, ante todo y sobre todo, únicamente, como un “incidente xenófobo y racista”. En aquella época algunos sectores del PSOE seguían manteniendo el «papales para todos» y en el imaginario colectivo de la opinión pública dedicar alguna frase hostil a los inmigrantes era considerado como un gesto «xenófobo y racista».

2) cuando un magrebí asesina a un español se trata de un «episodio de delincuencia común» al que no hay que prestar mucha atención; cuando un español en enzarza en una pelea con un magrebí, incluso en una intrascendente riña tumultuaria, se trata de un meditado «incidente xenófobo y racista». Dos pesos, dos medidas.

3) si se habían generado incidentes en El Ejido era porque las autoridades no habían habilitado un presupuesto suficientemente abultado para lograr la integración de los inmigrantes, al margen de que estos quisieran integrarse o no. Los principales esfuerzos de integración (y las jugosas subvenciones) se canalizarían a través de las ONGs.

4) El inmigrante siempre tiene la razón por encima de todo y así debe registrarse en los medios de comunicación, desde el momento en que se le torga el título de «sector más desfavorecido» y, por tanto, nadie debe dudar de que cualquier gesto hostil al que se haga acreedor es injusto.

5) Si existe un rechazo a la inmigración, se debe a la «actividad de grupos ultras, xenófobos y racistas», no a que la población haya percibido que la convivencia es difícil, sino imposible. El hecho de que no sean visibles no implica que no existan.

Esta doctrina está todavía vigente para la izquierda en 2007. Es la doctrina que ha fracasado en toda Europa y que la izquierda española redescubrió para aplicarla en nuestro país y cuya primera plasmación se dio en los incidentes de El Ejido de febrero de 2000.

Fue entre el 10 y el 11 de febrero cuando cobró forma la versión definitiva (y notoriamente falseada) sobre los acontecimientos de El Ejido. Se trataba de demostrar que se había producido un estallido racista y xenófobo, se eludía explicar los motivos que habían llegado a esta explosión y, sobe todo, se evitaba recordar que el origen de los incidentes había sido el funeral de Encarnación. Recordarlo equivalía recordar que su asesino era magrebí y recordar este asesinato, implicaba, necesariamente, recordar los dos anteriores. Así que esto quedaba desterrado de la crónica de los acontecimientos. Todo quedaba reducido a un irracional ataque xenófobo, a pesar de que ese mismo día, Juan Colomina, vicepresidente de la Mesa Hortofrutícola, llegase a decir que el miedo de los agricultores era tan grande, «que ya hay quien piensa en coger la escopeta para defenderse, porque desde que se fue la prensa, la policía no protege los invernaderos». De los invernaderos incendiados tampoco quedó constancia. Si se había quemado algo eran chabolas de los marroquíes, pero nunca invernaderos… La “doctrina de El Ejido” consideraba imposible que los «mansos inmigrantes» respondieran con la violencia. Por que, la prensa española presentó a la comunidad magrebí como víctima y lo era sólo hasta cierto punto. También habían sido verdugos: habían quemado invernaderos, y, sobre todo, había tres ejidenses asesinados. Se temía que si se recordaba la versión real de cómo se desencadenaron los hechos, pudiera extenderse un formidable movimiento de protesta contra la inmigración magrebí, así que se ocultaron los aspectos que abundaban en esa dirección. En ese momento, los heridos ascendían a 81 personas hayan sido atendidas en hospitales y centros de salud… pero los había en las dos comunidades.

La facción más radical de los magrebíes en huelga en El Ejido echó mano de la religión para avivar el fuego. El 10 de febrero habían ingresado en prisión 23 personas por su presunta implicación en los disturbios. Doce marroquíes y once españoles. A la vista que tomaron los acontecimientos, el gobierno cedió a las exigencias de los inmigrantes huelguistas a fin de evitar que se siguiera hablando internacionalmente de un «estallido xenófobo» en España. Todas las reivindicaciones de los magrebíes fueron atendidas. El preacuerdo alcanzado el 13 de febrero incluía la regularización de 5.000 trabajadores indocumentados de la zona. En ese momento, existían en España, en torno a 350.000 ilegales, pero, al parecer, solamente los 5.000 ilegales residentes en El Ejido tenían derecho a los papeles, sin duda, por que habían afrontado una oleada xenófoba cuyo origen el gobierno Aznar se obstinaba en negarse a explicar. «Regularización inmediata de todos los inmigrantes indocumentados», tal era uno de los 11 puntos del preacuerdo alcanzado por la Comisión de Inmigrantes de El Ejido con empresarios, sindicatos, ONG y administraciones para desconvocar la huelga iniciada tras los incidentes de la pasada semana. La legalización de indocumentados empezó el 21 de marzo. En cierto sentido, esta fue la «primera regularización masiva» que precedió a la que ZP abriría entre febrero y mayo de 2005…

Las políticas erráticas en materia de inmigración ayer en Francia y hoy en España, se han traducido en una cifra prevista para finales de 2007 de seis millones de inmigrantes en nuestro país y en un aumento de la conflictividad social en Francia. La inmigración y su integración –cuya integración ha fracasado en toda Europa– se ha convertido, bruscamente, en el primer problema social de Europa.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

¿DE CUÁNTOS INMIGRANTES ESTAMOS HABLANDO?

¿DE CUÁNTOS INMIGRANTES ESTAMOS HABLANDO?

Infokrisis.- Cuando se cerró la regularización de febrero-mayo de 2005, el gobierno socialista advirtió que quedaban todavía 120.000 inmigrantes sin regularizar. Era una cifra manifiestamente falsa, creada al efecto de ocultar el hecho consumado de que la regularización había constituido un fracaso: al acabar el período regularizador existían en España tantos inmigrantes ilegales como cuando Consuelo Rumi, en agosto de 2004, aludió por primera vez a este tema. Exactamente, 1.500.000. El ministro Caldera, concluida la regularización, se esforzó en intentar demostrar una actitud “enérgica” que encubriera el gigantesco fracaso de la operación: “Quién no esté regularizado –dijo-, se tendrá que marchar” y más adelante añadió: “Habilitaremos inspecciones de trabajo para localizar a los inmigrantes ilegales y sancionar a las empresas que los contraten”. Era demasiado bonito para ser cierto. De todo este ejercicio de la autoridad, apenas unas semanas después, ya no quedaba nada: el mismo Caldera reconoció el 11 de agosto de 2005 que los 120.000 de ayer, habían pasado a ser 150.000. De las inspecciones y de las repatriaciones, no sabemos que se haya realizado ni una.

Pero la cuestión de fondo era que la cifra de 150.000 inmigrantes ilegales que se encontraban en esos momentos en España distaba mucho de ser real. En realidad, en agosto de 2005, algunas fuentes de la policía se referían a cifras ¡diez veces mayores!, esto es, entre millón y cuarto y millón y medio de ilegales. ¿Cómo llegó Caldera a transformar la cifra de 120.000 en 150.000? Sencillo, simplemente se limitó a añadir a la primera cantidad la cifra de 10.000 ilegales que, según él, entraban en España cada mes. Esto le daba una cifra “tranquilizadora”: en los tres meses que iban desde el final de la regularización al mes de agosto de 2005, deberían de haber entrado, por esta regla de tres, 30.000 ilegales. Una cifra asumible. Pero esta proyección era torpe e infantil: en el año 2005, 10.000 inmigrantes eran, solamente, los que cruzaban el mar en cayukos y pateras, hasta Canarias y las costas andaluzas.

Lo “cursi” de la cifra lo da el hecho de que, solamente en el mes de diciembre de 2006 llegaron a España ¡25.000 bolivianos! Y hasta que el visado fue obligatorio, a partir del 1º de abril de 2007, en apenas doce meses habían entrado en España casi un cuarto de millón de bolivianos, cifras refrendadas por fuentes bolivianas, como muestra de la confianza depositada por la población boliviana en el “savoir faire” de Evo Morales y de su equipo. Una de las migraciones más aceleradas de la historia para un país de apenas 9.000.000 de habitantes.

Contra lo que se tiene tendencia a pensar, la patera dista mucho de ser la forma mayoritaria de entrada ilegal en España. En Barajas, en el último trimestre de 2005, cada semana llegaba una cifra parecida de andinos. Y por la frontera, absolutamente desguarnecida, de los Pirineos, ha habido momentos (especialmente en el mes de abril de 2005) en los que algunos funcionarios de Interior calcularon extraoficialmente que llegaron en torno a 6.000 ilegales por día. Realmente poco, porque sólo 20 meses después, los bolivianos solitos superaban esa cifra cada día.

Si en la actualidad (junio de 2007) existen, según las cifras oficiales, 4.500.000 de inmigrantes legales censados (cuando hace dieciocho meses se reconocía la mitad exacta), en el período 2000-2003, la cifra de inmigrantes legales residentes en España pasó de apenas 1.000.000 a 3.000.000. Así pues, el gobierno socialista ha regularizado, en los tres años siguientes a su llegada al poder, a 1.500.000 de inmigrantes que se desglosan así: una media de 10.000 al mes desde que concluyó la regularización masiva cerrada con 600.000 peticiones de regularización. Ahora bien, lejos de disminuir, como proclaman algunos portavoces del gobierno socialista, la cifra de entradas de inmigrantes legales e ilegales tiende a aumentar de forma acelerada. Además de la llegada masiva de bolivianos que querían adelantarse a la obligatoriedad del visado, hay que sumar los que, a partir de junio de 2007, podrán acogerse a la “reagrupación familiar” y a la “regularización por arraigo”, y a todos estos, aún habrá que añadir a los que sigan llegando en pateras, cayukos, autobuses o naves nodriza… En el momento de escribir estas líneas, los responsables policiales y de fronteras consultados más optimistas, calculan que se cerrará este año 2007 con 6.000.000 de inmigrantes entre legales e ilegales.

Resulta absolutamente sorprendente que todos los niveles de la administración practiquen el secretismo en relación a las cifras de inmigrantes que se encuentran en nuestro territorio. Cuando se formula esta pregunta oficialmente a algún responsable del ministerio del interior, se limitan a regatear la cuestión jugando con cifras de legales e ilegales, afiliados y no afiliados a la seguridad social. Nadie responde con claridad: “en total, hay tantos o cuantos”. Se juega deliberadamente con el equívoco y la confusión. Suponiendo que, verdaderamente, el gobierno sepa o quiera saber realmente el número real de inmigrantes. Lo curioso es que la mayor parte de ayuntamientos, al ser consultados sobre el mismo tema y preguntarse algo tan concreto y aparentemente fácil de contestar como es el número de empadronamiento… no se sienten obligados a responder y prefieren el silencio administrativo o, más exactamente, ejercen la callada por respuesta. De entre todos los niveles administrativos, la Generalitat de Catalunya es, sin duda, la que nos ha facilitado cifras más realistas y directas. En efecto, en enero de 2003, las cifras oficiales que nos dio el propio responsable del Departamento de Inmigración, entonces controlado por CiU y verdaderamente alarmado por el incremento de las cifras, era de 300.000 legales y 370.000 ilegales. Hoy, estas cifras han crecido extraordinariamente y, tras el “tripartito I”, enfangados ya en el “tripartito II”, están próximas a duplicarse.

Cuando tuvieron lugar las elecciones autonómicas catalanas de 2003, todos los partidos presentaron como “guinda” a un inmigrante en su lista. Tuvimos ocasión de conocer al sirio y al hindú que CiU había incluido en sus listas, en el curso de una conferencia celebrada en la sede de una asociación de inmigrantes rusos de Bellvitge. Y fue con ellos y con el entonces director de Inmigración de la Generalitat cuando estas cifras ya se habían elevado a 375.000 ilegales, solamente en Catalunya. Así pues, a principios de 2.004, en Catalunya, estábamos hablando “oficialmente” de 675.000 inmigrantes, cifra que podemos considerar como relativamente exacta. Realizando la proyección de esta cifra sobre el resto de comunidades autónomas, atendiendo a su densidad de población y al interés que tienen para la inmigración (concentrada en Madrid, Catalunya, Andalucía, Valencia y disminuyendo en el resto de comunidades, hasta ser mínima en la cornisa cantábrica), se obtenía la cifra de 3.000.000 ¡a principios de 2004!
Pero, desde entonces, ha llovido mucho: en enero de 2005 la Unión Europea reconocía que habían entrado en España 800.000 inmigrantes ilegales (contrariamente a las cifras oficiales que apenas las cifraban en la tercera parte). Esto daba una cifra de 3.800.000 inmigrantes, entre legales e ilegales. Pero entonces se produjeron los atentados del 11-M y la entrada en goteo que había presidido la primera legislatura del PP (1996-2000), ya no era ni siquiera la riada que se generó en la segunda legislatura (2000-2004), sino que estuvimos ante un verdadero alud.

En los días inmediatamente posteriores a los atentados del 11-M disminuyó momentáneamente el flujo de inmigrantes; pero, poco después, la inmigración y los traficantes de carne humana advirtieron los resquicios que dejaba abiertos la debilidad de ZP. Las mafias pakistaníes de la inmigración, como hemos visto, fueron las primeras en percibir el detalle con todo lo que implicaba. Estas mafias -que en la región catalana siguen en importancia y actividad a las marroquíes- reaccionaron inmediatamente ocupando la Catedral de Barcelona en la peor infamia que recuerda la historia del lugar desde la violación del recinto por las tropas napoleónicas en busca de los patriotas barceloneses que no se resignaron a dejarse avasallar por “el francés”. Casi doscientos años después, las tumbas de los menestrales barceloneses sirvieron de urinarios, los bancos de la Cripta de Santa Eulalia y de la nave central fueron apilados y colocados como barricadas dentro del Templo y, finalmente, la Sala Capitular, donde se encuentra el Cristo de Lepanto, se utilizó como basurero… El gobierno ZP y el “honorable” Maragall, en lugar de reaccionar con expulsiones inmediatas y encarcelamiento de los allanadores -porque, a la postre, era un allanamiento y algo más que un allanamiento si tenemos en cuenta el carácter sagrado del lugar para unos y artístico para todos-, prometió que “revisaría la política de inmigración”. Esta fue la señal que convenció a las mafias de la inmigración de la debilidad congénita del gobierno ZP que ya habían intuido durante la campaña electoral. A partir de ese momento, el “efecto llamada” se convierte en una constante. Cuando tiene lugar la ocupación de la Catedral de Barcelona, ya se estaba rondando la cifra de 4.000.000 de inmigrantes.
A estos 4.000.000 había que añadir los que se hicieron eco del “efecto llamada” desencadenado a partir de las declaraciones de Consuelo Rumi en agosto de 2004, cuando estableció las normas generales de lo que luego sería la reforma de la Ley de Extranjería que abrió la vía para la regularización masiva de febrero-mayo. Sobre este período no hay cifras oficiales. El Ministerio del Interior insistió a lo largo de todo el año 2005 que había disminuido el flujo de inmigrantes ilegales. Pero, de hecho, son los únicos que se atreven a afirmarlo. Sindicatos policiales, gobiernos autonómicos y municipales, servicios sociales, servicios sanitarios, sin excepción, son mucho más pesimistas: en 2005, 2006 y 2007 se ha disparado la inmigración masiva. De hecho, la regularización masiva no fue considerada ni por la inmigración, ni por las mafias, como una muestra de “generosidad” (tal como ZP pretendía), sino de “debilidad”. Y al débil se le obliga siempre a que realice más concesiones. La regularización convirtió la marejada en un alud incontenible, un “efecto llamada” redoblado, cuyos efectos duran todavía hoy.

A lo largo de 2005, se ha hecho evidente que una población no puede crecer bruscamente en 5.000.000 de habitantes en apenas cinco años, sin que sufra bruscas alteraciones y desfases. Los precios de la vivienda que deberían haberse estancado con tendencia a la baja, han seguido subiendo un 14% en el último año, la energía eléctrica consumida por la población española se ha mostrado insuficiente para cubrir las necesidades de estos cinco millones de recién llegados. En algunas zonas, los servicios médicos de la seguridad social están saturados y las listas de espera que llevaban camino de resolverse en años anteriores, han colapsado determinados servicios (no hay que olvidar que buena parte de la inmigración, contra lo que se tiene tendencia a pensar, no son adultos varones en edad de trabajar, sino de todas las edades, con un contingente significativo de embarazadas, procedentes de países como Malí y Mauritania con entre un 30 y un 40% de afectados por enfermedades infecto-contagiosas, incluido el SIDA. Desde 2002 ya se experimentó un aumento asindótico de la violencia doméstica y, ya ese año, las cifras del Instituto El Cano, indicaban que, estadísticamente, el 7% de la población (el porcentaje de inmigrantes ese año) protagonizaba el 50% de los asesinatos de mujeres en el marco de la violencia doméstica. Y así sucesivamente…
Pero si todo esto parecía excesivo, todavía quedaban muchas sorpresas. Y el gobierno socialista nos las iba a deparar todas, sin ahorrar ni una sola. Fíjense.

El PSOE, Caldera, Rumi y ZP, utilizando proyecciones estadísticas absolutamente ilusorias y que remiten su error inicial al año 1997, han establecido que solamente se encontraban entre nosotros en diciembre de 2003, 3.000.000 de inmigrantes, de los cuales, apenas 170.000 estarían sin regularizar. En su infinita ignorancia del fenómeno inmigratorio, estaban persuadidos de que esos 170.000 inmigrantes ilegales estaban trabajando de manera ilegal en empresas españolas. Se equivocan, por supuesto. Sobre este tema no hay cifras seguras, en absoluto. Se ignora cuántos ilegales trabajan en empresas españolas, es posible que haya unas decenas de miles, pero, en cualquier caso se trata de cifras difícilmente cuantificables: se trata de trabajos esporádicos, en absoluto de empleo fijo. Por otra parte, el problema no es de los que estos 170.000 que –según Caldera “trabajarían” en algo- sino de los otros 1.830.000 que ni aparecen en las estadísticas, ni se sabe de qué viven, ni dónde están, ni a qué se dedican.
Y entonces, el gobierno sacó la figura surrealista del “arraigo laboral”. Quien entra ilegalmente en nuestro país y es contratado no menos ilegalmente, resulta recompensado con la regularización. O dicho de otra forma: vulnere usted cualquier ley para beneficiarse de los beneficios de la ley. ¿Para qué cumplir la legislación de extranjería? ¿Para qué ver dilatados extremadamente los plazos para acogerse a contingentes y entrar legalmente en España? ¡Para nada! Se priman las situaciones de franca ilegalidad, por encima de quienes aceptan la ley y la respetan escrupulosamente. Se da la circunstancia de que un ilegal puede entrar en España cuando lo desee y en la forma en que desee, engañando a nuestras autoridades aduaneras… pero alguien que aspire a entrar legalmente puede esperar años. Y a fin de cuentas, es más probable que el ilegal logre regularizar su situación mucho antes que el inmigrante escrupuloso con la ley. El gobierno del “talante”, la incoherencia y el surrealismo ha conseguido que las autoridades de fronteras sean tomados por idiotas cuando preguntan cada día en Barajas a unos cuantos miles de iberoamericanos cuál es el motivo de su visita: “turismo” dicen todos. Les basta con enseñar la reserva del hotel y 300 euros, junto con el billete de retorno, meros formalismos para recibir a unos “turistas” que no tienen la más mínima intención de retornar a su país en los próximos lustros. Tal es la primera impresión que se llevan los inmigrantes ilegales recién llegados: “las autoridades de fronteras son estúpidas ¿no se dan cuenta de que no somos turistas?”. A partir de aquí, todo se convierte en un circo de ilegalidades estimuladas por un gobierno que debería ser garante de la legalidad vigente.

A partir del 8 de agosto de 2005, entró en vigor el llamado “arraigo laboral”. Los inmigrantes irregulares que lleven residiendo en España dos años de forma continuada y, al menos uno de ellos trabajando sin contrato, desde ese momento pueden solicitar su regularización si denuncian al empresario que les ha contratado de forma ilegal y consiguen que la Inspección de Trabajo certifique dicha relación laboral. Otra vez la historia de la denuncia contra el empresario de turno. A esta delación interesada se le llama “arraigo laboral”. La figura estaba recogida en el reglamento de la Ley de Extranjería aprobada en diciembre del 2004. No se trata de una “regularización extraordinaria”… sino de algo mucho peor: una “regularización permanente”, junto al arraigo social y las causas humanitarias, que premia la entrada ilegal. Inicialmente, se pensaba que podía incluir a los famosos 120.000 inmigrantes que según Caldera habían quedado fuera de la regularización extraordinaria.

Para acreditar “arraigo laboral” el inmigrante deberá denunciar a la Inspección de Trabajo al empresario que lo ha contratado ilegalmente, “mediante resolución judicial o administrativa confirmatoria del acta de infracción de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social”. La cosa era bastante chusca porque si no existía nómina, ni contrato de trabajo, resulta extraordinariamente subjetivo lograr que la Inspección pueda acreditar una relación laboral de, como mínimo, un año. Además, el inmigrante debía de carecer de antecedentes penales, tanto en España como en su país de origen.

En cuanto al arraigo social es la otra vía a la que pueden acogerse los inmigrantes ilegales. Se exige simplemente al extranjero acreditar residencia en España durante al menos tres años, no tener antecedentes penales y acreditar documentalmente vínculos familiares de línea directa con extranjeros residentes... Además exige un informe del ayuntamiento donde residan y opcionalmente una entrevista personal. ¿Qué sabe un ayuntamiento de 50.000 almas sobre un inmigrante que solamente ha rellenado una hoja de empadronamiento? Y en cuanto a los antecedentes penales en el país de origen ¿qué valor puede tener un papel emitido por una burocracia inevitablemente corrupta y que, además, tiene otros criterios para cancelar antecedentes? El llamado “monstruo de Machala”, Antonio Chamba Jaramillo, capturado el 1 de diciembre de 2004, asesino en serie de nacionalidad ecuatoriana, apenas permaneció años de cárcel en su país a pesar de haber asesinado a ocho mujeres. Detenido en su país y beneficiándose de indultos y reducciones de condena, apenas cumplió ocho años de cárcel… lo que le da un promedio de estancia en cárcel por asesinato extrañamente similar al de nuestro asesino en serie particular, De Juana Chaos. Chamba Jaramillo llegó a Barajas tras haber cancelado cualquier sombra de antecedentes. Y aquí, como era de prever, volvió a ejercer de asesino en serie atribuyéndosele al menos un crimen cometido en Lérida y otro en grado de frustración. He conocido personalmente la mayoría de países sudamericanos y algunos países africanos y asiáticos: cualquier documento es susceptible de comprarse y venderse a bajo precio, desde un carné de conducir, hasta un certificado de antecedentes que garantiza que el portador es un angelito.

 

(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es 

to Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

INMIGRACION: ALGUNAS NOTAS DE ACTUALIDAD REGIONAL…

INMIGRACION: ALGUNAS NOTAS DE ACTUALIDAD REGIONAL…

Infokrisis.- La prensa de ayer día 9 de marzo de 2006 ha dado algunas noticias sobre la inmigración que nos han llamado la atención por la dispersión geográfica de las mismas. Lejano queda el tiempo en el que solamente se hablaban de pateras que llegaban a las costas andaluzas. En apenas cinco años, el fenómeno ha pasado a generalizarse en toda España. Véase, sino…

CATALUNA: PERDIDA DE IDENTIDAD RELIGIOSA

La identidad religiosa figura entre las más importantes señas de identidad de un pueblo, incluso en estos momentos de laicismo y materialismo en donde, habitualmente, se vive de espaldas al pensamiento religioso. En este sentido, sólo un insensato como ZP puede dudar de que la identidad religiosa de los españoles está y estará siempre, íntimamente ligada al catolicismo. Algunas escuelas históricas han sostenido que el catolicismo “ha hecho a España”, afirmación arriesgada por que implicaría decir que, en caso de desaparición de la religión católica, España se desintegraría. Ahora bien, si es rigurosamente cierto que cualquier atentado contra la identidad religiosa de España, nos afecta a todos como comunidad política. Por tanto no resulta una buena noticia saber las preferencias religiosas de “los nuevos catalanes”

No sabemos cuál era el pensamiento íntimo de Carod-Rovira cuando, según informa la Agencia de Noticias Órbita, presentó el primer “Mapa de Lugares de Culto” de todas las religiones presentes en Catalunya, elaborado a partir de dos estudios hechos en los años 2004 y 2007 por el equipo de investigaciones en sociología de la religión de la UAB. Según este estudio, Catalunya cuenta en total con 3.449 centros de culto religioso, la inmensa mayoría de los cuales son de la Iglesia católica (2.534), aunque en los últimos tres años el mayor crecimiento contabilizado por la Generalitat corresponde a las iglesias evangélicas con fieles de origen iberoamericano.

Este mapa representa, según Carod-Rovira, una radiografía o "foto fija" de la situación actual de las diversas confesiones religiosas por lo que respecta a centros de culto, y pone de relieve que, en total hay trece confesiones distintas, con 3.449 templos repartidos por todo el territorio catalán. Esto ha permitido decir al profesor de la UAB que ha tutelado el estudio, Joan Estruch, que "ha desaparecido el antiguo monopolio religioso" que ha ejercido durante muchos siglos la Iglesia católica.

Del análisis concreto de la implantación territorial de las diversas confesiones se desprende que las iglesias evangélicas son las que crecen más en el número de centros de culto abiertos entre 2004 y 2007 (de 341 a 453), gracias a que la mayoría de sus fieles son inmigrantes iberoamericanos que han llegado a Cataluña en los últimos años.

Pero el estudio se equivoca a la hora de establecer el número de los centros islámicos nuevos de los cuales dice que han pasado de 139 a 169… el estudio presentado por Carod habla de “mezquitas”, pero no de “centros de oración” y estos, como mínimo, se han triplicado en los últimos años. El “Mapa”, de todas formas reconoce que en la “Catalunya del tripartito, del pà amb tomaquet i pernil, de los castellers, la sardana y els cavas”, existen, como mínimo 250.000 musulmanos, configurándose como la “segunda religión” de Catalunya. En tercer lugar irían los 100.000 evangelistas, mayoritariamente andinos.

Una última conclusión: hay algo que ha cambiado en el interior de ERC. Cuando hace siete años, su presidente coronario, el venerable Heribert Barrera, afirmó que la llegada masiva de inmigrantes magrebíes iba a desfigurar la “identidad nacional” de Catalunya, se hizo acreedor de todos los “elogios” habitualmente utilizados por el progresismo: xenófobo, racista, etc. Cuando se produjo el relevo en el interior de ERC, Carod encarnó, no solamente el afianzamiento del independentismo radical, sino también la introducción del progresismo más extremo, que ya había penetrado en el viejo partido catalán desde el período de Hortalá y luego de Colom.

Ese progresismo le lleva a Carod a concebir Catalunya como un “totus revolutum” interétnico (luego, “progresista”) que utilice como “lingua franca” el catalán, lengua que, luego, al retornar a sus países de origen, extenderán entre su familia, contribuyendo a una ampliación “imperial” de la lengua catalana. No es raro que, en los últimos años, abunden una de las manifestaciones culturales catalanistas más representativas, los “castellers” (torres humanas) “anxenetas” (niños que coronan estas torres) sean de orígenes no europeos.

Carod tendrá tiempo de lamentarse y crujir sus dientes; puede estar seguro. El laico Carod, secretario general de un partido de tradición masónica y republicana, no aprecia la esencia del fenómeno religioso, como configurador del alma de los pueblos. Eso le hace indiferente al hecho de que la identidad religiosa catalana –por lo demás, exactamente igual a la identidad religiosa española- se esté desfigurando a marchas forzadas con dos comunidades religiosas, una de las cuales permaneció solo 70 años en Catalunya hasta su expulsión definitiva (el Islam) y la otra siendo extremadamente minoritaria (la evangélica).

¿Seguirá siendo “catalana” una Catalunya con el Islam como religión mayoritaria y los evangélicos andinos cantando sus himnos en los barrios del cinturón industrial? Difícilmente. La Catalunya-mestiza, en el fondo, no es más que la “no-Catalunya” primero y la “anti-Catalunya” después. Gentes como Carod lo habrán hecho posible.

VALENCIA: PARA EL CES, LA INMIGRACIÓN SEGUIRÁ VIVIENDO

El Comité Económico y Social (CES) de la Comunitat Valenciana asegura en un informe sobre la Inmigración en la Comunitat Valencia que los factores que han impulsado la inmigración, como el turismo residencial y las dificultades de los países en desarrollo, continuarán en los próximos años. Esto tiene su parte positiva (turismo residencial) y su parte negativa (inmigración ilegal). Según dicho informe, la Comunitat Valenciana acoge a casi 582.000 extranjeros (en nuestra opinión llegan a 725.000, pues solamente se contabilizan inmigrantes empadronados, pero esta es otra historia; además de que la cifra es de hace… dos años, es decir, se ha elaborado según el Padrón Municipal de 1 de enero de 2005), en lo que supone el 15,6% del total de inmigrantes residentes en España.

El colectivo inmigrante en la Comunitat Valenciana supone el 12,4 por ciento de la población y el 15,4 por ciento de la población ocupada. Las características de esta población se concretan en un 77% del grupo de personas en edad de trabajar y un 10,3% de mayores de 64 años, que duplica la media nacional y puede ser debido al elevado peso del turismo residencial de extranjeros en la Costa Blanca, en el que predomina el turista jubilado con poder adquisitivo medio-alto, atraído por el clima y la oferta turística. El 34% de los inmigrantes son de origen comunitario frente al 20,8% en España. En cuanto a la procedencia, la C. Valenciana cuenta con la mayor colonia de ingleses, alemanes, belgas, holandeses y rumanos (10,4%) y respecto a los no comunitarios, los más numerosos son los procedentes de Ecuador, Marruecos y Colombia. En el mercado de trabajo, el 85% de los inmigrantes ocupados son no comunitarios, aunque en este porcentaje aún se incluía a los rumanos. El sector servicios acoge al 57,5% de los ocupados inmigrantes, aunque también destaca el 22,9% que trabaja en la construcción.

Tales son las cifras de este estudio que concluye que en los próximos años no variará la tendencia a la llegada de más inmigrantes. Es preciso destacar la presencia de jubilados comunitarios que viene a España en busca de sol y tranquilidad. Se trata de una comunidad que no crea ningún tipo de problemas. Holandeses, ingleses, alemanes, belgas, son, en el fondo, europeos, hijos de la misma cultura y con los que compartimos una misma identidad global. El problema es la inmigración extra-europea. Pues bien, el CES nos dice que seguirá… y el PP que gobierna en esta comunidad, permanece de espaldas a la cuestión, como si viera los toros desde la barrera.

BALEARES: EL SEMINARIO DE LA RESIGNACIÓN Y EL IDEALISMO

La agencia ABN informa que la Consellera de Immigración y Cooperación, Encarnación Pastor, ha clausurado el Tercer Seminario de Inmigración y Codesarrollo de las Islas Baleares. En la segunda jornada se presentaron las ponencias elaboradas por la presidenta del Foro de la Inmigración de la Comunidad de Madrid, Gotzone Mora, la regidora de Empleo y Servicios al ciudadano del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella, el consejero de Presidencia y Relaciones Externas de la Región de Murcia, José Antonio Ruiz Vivo y el Director de Inmigración y de Atención a los Ecuatorianos del Exterior, Fernando Suárez. En las conclusiones del Seminario, Pastor destacó que el codesarrollo es una solución para evitar la inmigración irregular y/o reducir sus consecuencias negativas y que en seminarios anteriores han dado resultados positivos y han convertidos los compromisos adquiridos en acciones directas.

La consejera explicó que la inmigración debe ser valorada como motor de desarrollo económico y socio-cultural, tanto en los países de origen como en los de acogida. Es vital ser conscientes de las diversas problemáticas que se esconden tras de ella y dar valor a los inmigrantes que llegan a nuestro país y que las remesas contribuyen a mejorar el bienestar de los países de origen. Suelen invertirse en sanidad y educación. Por lo que fomentar el envío de remesas por vías seguras y menos costosas, tratando a su vez, de orientarlas hacia la realización de inversiones en beneficio de la comunidad, todo ello con la participación de los inmigrantes residentes en países de acogida.

La inconsistencia del discurso del PP en materia de inmigración se hizo particularmente con las intervenciones de Ana Botella y de Gotzone Mora, concejala socialista de Guetzo (Vizcaya) y presidenta del Fórum de la Inmigración de la Comunidad de Madrid. Ambas coincidieron en acusar a los partidos nacionalistas de manipular a colectivos inmigrantes y de «jugar sucio con ellos». Botella tachó de «lamentable» que se juegue con los seres humanos con fines partidistas y recordó que la inmigración no deja de ser «una situación difícil para la persona que emigra». Gotzone Mora, para reforzar la tesis de que los nacionalistas utilizan a los inmigrantes, dijo que Arzalluz había declarado en una ocasión que prefería «a un negro que hable euskera, antes que a un constitucionalista», lo que consideró «denigrante y una falta de respeto». Hasta aquí, podemos estar de acuerdo, en lo que no estamos de acuerdo es que esa sea el fondo de la cuestión: todos los partidos, incluidos los nacionalistas, el PP y el PSOE, intentan beneficiarse de la inmigración ¡sin excepción! Y de una forma u otra. Los apoyos económicos del PP, proceden de los sectores de la construcción, hostelería y agrario… justo los más beneficiados por la inmigración, ¿cómo iba el PP a cortar la mano de quienes lo alimentan? Por eso el PP miró a otro lado cuando empezaron a llegar pateras a nuestras costas…

Finalmente en el apartado de conclusiones se destacó que migrar sea algo voluntario y no algo que se hace por necesidad y evitar la fuga de cerebros generando oportunidades en las comunidades de origen, reconociendo que el inmigrante contribuye al desarrollo y a rejuvenecer la población. Las políticas la han de fomentar y han de reducir sus costes. Los inmigrantes ofrecen mano de obra que escasea en los países del norte…

Como podemos ver, el “seminario” organizado en Baleares ha aportado cero al análisis de la inmigración. La inmigración se da como algo inevitable, imparable y que solamente se puede combatir… en el origen, es decir, ayudando al “desarrollo”. Ya hemos dicho en muchas ocasiones que invertir en “desarrollo” en África es desperdiciar el dinero. Por el mismo precio, se perdería menos ingresando directamente en las cuentas corrientes cifras en Suiza o en las Caimán, abiertas por los sátrapas africanos el dinero enviado a sus países,que inevitablemente buitrean en beneficio propio. Algo tan evidente y que se viene repitiendo en los cuarenta años de independencia africana, parece que no es visto por los cerebros del PP. Por que, salvo Gotzone Mora, en la puerta de salida del PSOE, el resto de asistentes eran peperos de estricta observancia…

Desengañémonos: la política de inmigración del PP y del PSOE es una sola y misma política. Quien habla de “voto útil” hacia el PP, evita el hecho central: que el primer problema de estos momentos en España es la inmigración. En el fondo ZP, es un sarpullido pasajero que desaparecerá víctima de su propia insustancialidad. Desaparecido ZP, quedará la inmigración. Si de lo que se trata es de votar útil hay que votar a opciones anti-inmigración. Una vez reinstalado el PP en el poder, la política de inmigración no cambiará. ¿Hay que recordar todavía que en los ocho años de gobierno del PP entraron 3.500.000 de inmigrantes en nuestro país? ¿hay que recordar que las comunidades gobernadas por el PP (Madrid y Valencia), además de la Catalunya del tripartito, la inmigración absorbe las ayudas sociales, los subsidios y lo esencial de la asistencia social? Todo ello, claro, con las bendiciones del PP.

EXTREMADURA: DEL PAPELES PARA TODOS AL VOTO PARA TODOS

En la España del siglo XXI, argumentos tan sofisticados como aquel inolvidable “papeles para todos”, ya han sido superados. Ahora no se trata de dar “papeles para todos”, de eso ya se encarga el gobierno ZP, de lo que se trata es de reivindicar el “voto para todos”. Y en esto, algunos extremeños pretenden ser pioneros.

Seguramente será por eso que e Foro de la Inmigración de Badajoz ha elaborado un manifiesto, con motivo de la proximidad de las elecciones autonómicas y municipales del próximo 27 de mayo, en el que reivindica el derecho al voto de los inmigrantes… Dicho manifiesto se ha hecho público acompañado por varios pliegos con una treintena de firmas, encabezadas por las de Atilio Colecchia, Vicente Pardo, Patricia Genero y Modesto González.  Este colectivo llama la atención de la ciudadanía sobre el hecho de que en las elecciones locales los ciudadanos nacionales y los comunitarios podrán votar, mientras que no ocurre lo mismo con la población no comunitaria… El Foro considera que es una situación injusta y que ese derecho debe hacerse extensivo a quienes siendo inmigrantes estén legalizados y residan en la ciudad.

Cualquiera que ha oído algo sobre relaciones internacionales y práctica diplomática internacional, sabe que los derechos en un país, para ser efectivos, exigen simetría en el otro país. Yo reconozco el límite de 200 millas marítimas con Marruecos y Marruecos debe reconocer otro tanto. Yo reconozco la libertad de culto para los ciudadanos marroquíes en España y la reciprocidad, implica que cualquier español residente en Marruecos puede celebrar el culto en su confesión. Yo permito a los magrebíes menús a base de cuscús y cordero y lo normal sería que en el otro lado de Gibraltar se pudieran consumir cubatas o bocatas de chorizo, sin más problemas. Pero no ocurre así. El “lobby inmigracionista” pide a España unas concesiones y contrapartidas que, en origen, nadie está dispuesto a otorgar. Si existe una definición de “hacer el primo” es ésta: dime que das y que no te dan y te diré hasta qué punto eres un primo. Los miembros del Foro de la Inmigración de Badajoz, son primos de buena calidad, incluso óptimos primates. Si aspiraban a que los “papeles” se distribuyeran, sin más, para todos, para luego pasar al voto, habrá que reconocer que la estupidez es algo uniformemente repartido en el “lobby inmigracionista”. A las pruebas nos remitimos.

CANARIAS: CC, ESTO LES PASA POR APOYAR AL GOBIERNO ZP

Tras expresar su rechazo por la muerte de tres inmigrantes llegados en cayuko a las costas canarias, Paulino Rivero acusó al Gobierno central de “mirar para otro lado” en el asunto de la inmigración ilegal que llega a Canarias procedente de Africa y criticó que sólo le interese “las políticas mediáticas”. Paulino Rivero tiene toda la razón. El gobierno, inepto, débil e incapaz, mira a otra parte, en inmigración y en cualquier otro tema sensible. El problema de fondo no es ese, el problema es que Coalición Coanaria, el partido presidido por Rivero… apoya al gobierno ZP, le ha cedido su votos y suele apoyar, con fidelidad perruna, las iniciativas parlamentarias socialistas. Entonces ¿qué derecho tiene Rivero a hablar sobre el tema? Es gracias al apoyo de “tontos útiles” y “compañeros de viaje” que ZP está logrando mantenerse en el gobierno desde que llegó en los trenes del 11-M.

Rivero explicó que CC presentó el pasado mes de octubre ante el Congreso de los Diputados una proposición de ley con medidas para solventar el problema de la inmigración, propuesta que hasta el momento “duerme el sueño de los justos” bloqueada por el Gobierno central… pero CC sigue votando a favor de las propuestas del PSOE en el parlamento, ley de acompañamiento, ley de igualdad, etc, no importa qué, siempre, junto a ZP está CC.

Rivero quiere ganar las elecciones autonómicas y, seguramente lo consigue, a la vista de que el candidato socialista, el antiguo ministro de justicia, López Aguilar, no aparece bien situado en las encuestas. Si legítimo es el derecho a querer ganar las elecciones, mucho más legítimo, al menos por parte del electorado, es pedir claridad y coherencia a los dirigentes políticos. Rivero no es coherente: ¿están en contra de la política de inmigración de ZP? Entonces, cesa en tu apoyo parlamentario, o como mínimo, condiciónalo a que el gobierno espabile en materia migratoria. La realidad es que en las actuales circunstancias para poder triunfar en las elecciones autonómicas canarias es preciso decir algunas frases sobre la inmigración. La población canarias cada vez puede aguantar con menos paciencia, la oleada migratoria y la pasividad gubernamental, así que se impone, para CC, algunas frases protocolarias a efectos de asegurar el voto.

Rivero tiene un problema: con la mejora de las condiciones climáticas, volverán a llegar pateras y cayucos al Archipiélago canario. El diputado explicó que, según datos facilitados por el comisario europeo Franco Frattini durante 2006 murieron 3.000 inmigrantes en las aguas que separan Canarias de Africa, tras lo que cuestionó al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero: “¿a qué esperan? ¿cuándo van a trabajar?”… la respuesta es “nunca”, dado que los aliados de ZP, empezando por CC, no condicionan ese apoyo a nada tangible, como por ejemplo una determinación efectiva del gobierno para contener a la inmigración.

CANTABRIA: “EN CANTABRIA NO HAY INMIGRACIÓN” ¿NO HAY INMIGRACIÓN EN CANTABRIA?

Es creencia común que en la cornisa cantábrica apenas hay inmigración y que éste es un fenómeno que se ubica principalmente en Levante, Catalunya y Madrid. No es así. La inmigración está creciendo en toda España, incluso en aquellas regiones en donde hasta hace poco no existía flujo apreciable. Cantabria, por ejemplo. Las cifras oficiales están muy por debajo de las cifras reales, por lo demás, la Delegación del Gobierno oculta información, la rebaja y sólo cuenta a los inmigrantes empadronados. Error. Hay muchos más. La prueba de ello son las cifras de escolares de origen extranjero. Y aquí no cabe hablar de “comunitarios”, casi el 98% de escolares de origen extranjero pertenecen a los contigentes de inmigración extra-comunitarios.

El número de alumnos extranjeros crece cada año en Cantabria; este curso están matriculados cerca de un 6 por ciento del total del alumnado, pero su distribución en los distintos centros educativos de la región es muy desigual, haciéndose cargo algunos colegios de hasta un 40 por ciento.

Por otra parte, el Ayuntamiento de Santander inició los trámites para crear una Oficina Municipal de Inmigración. Solamente acondicionar un local de la calle San José número 10 para Oficina de Inmigración costará 176.000 euros. Este dato ya da la medida de la situación: la inmigración está afluyendo a Cantabria, como nunca antes había ocurrido. Es cuestión de poco tiempo que la cornisa cantábrica registre niveles de inmigración similares a la media nacional.

Así pues, ya han pasado los años en los que se decía: en Cantabria no hay inmigración, por tanto, un partido antiinmigración no tiene sentido en esa zona. Muy al contrario: en Cantabría si hay inmigración, una inmigración que tiene exactamente los mismos rasgos que en cualquier otra región de España y que tiende a ser masiva, y entre tanto, se concentra en determinados barrios y zonas, llamadas a convertirse en guetos en apenas unos años.

El extraño paíis menguante, llamado España, parece unido, sin embargo, por la inmigración masiva. Ironías del destino.


(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

PP-PSOE, MISMA IRRESPONSABILIDAD EN INMIGRACION

PP-PSOE, MISMA IRRESPONSABILIDAD EN INMIGRACION

Infokrisis.- El centro-derecha dice no estar de acuerdo con la “regularización masiva”… ¿hubiera hecho otra cosa un eventual gobierno Rajoy? ¡No y mil veces no! Y la prueba es la conferencia dada por Lucía Figar, consejera de inmigración de la comunidad de Madrid, pepetera de pro y lince de la política de inmigración de este partido. Sería imposible presentar un discurso tan absolutamente idéntico al del PSOE.

 

En el marco del Foro "Gestionar la Inmigración: Propuestas para un desarrollo eficaz" organizado por "Cinco Días" y el Grupo Accenture, la Consejera de Inmigración de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar, tuvo una “brillante” intervención demostrando los puntos de vista del PP en materia de inmigración.

Si alguien quiere votar útil contra el PSOE… que vote al PP. Si alguien quiere votar para detener a la inmigración ilegal, masiva y descontrolada que se olvide del PP, el “partido cómplice” del PSOE en materia de inmigración, el partido que abrió las puertas a la inmigración desde 1997 y que hoy sigue con la misma política allí donde gobierna.

MADRID, CAPITAL DE LA INMIGRACIÓN ILEGAL Y MASIVA

La Consejera de Inmigración de la Comunidad de Madrid en su discurso recordó que la comunidad de Madrid fue la primera que creó una consejería especial para la inmigración y para la integración de los inmigrantes, a iniciativa de Esperanza Aguirre. ¿Era necesario? Probablemente, a tenor de que en Madrid se encuentran en este momento, según la consejera, un millón de inmigrantes, suponiendo un 16% del total de la población, “sin contar los que se han ido nacionalizando”, cuya cifra no expresó. Sí confirmó, en cambio, que 1 de cada 7 cotizantes a la SS son inmigrantes.

De hecho, estas cifras están falseadas. La flamante consejera pepetera olvida que no todos los inmigrantes ilegales están empadronados. Resulta absolutamente imposible saber cuántos inmigrantes ilegales no están empadronados. Algunas fuentes de la Seguridad del Estado hablan de 250.000, pero es posible que sean más. Así pues, estaríamos hablando de una cifra bastante más alta que aproximaría el porcentaje de inmigrantes a un 20%. Además, en los tres próximos años está fuera de duda que en toda España la inmigración llegará a los 10 millones de habitantes, y esto implica que una cuarta parte de los habitantes de la comunidad de Madrid serán inmigrantes… una cifra que, en 2000, se preveía alcanzar en el ¡2050!

Hoy la inmigración residente en Madrid supone 1 de cada 4 residentes en España. Es en Madrid donde el movimiento anti-inmigración debe estar presente con más decisión.

POLITICAS MIGRATORIAS DEL PP Y PSOE: TANTO MONTA

Madrid y Catalunya son las zonas del Estado con mayor número de inmigración. Entre ambas comunidades acaparan el 50% de la inmigración del Estado. Y en ambos casos alcanzan el 1.500.000. Lo reciente de la inmigración en España hace que todavía se alberguen esperanzas sobre las posibilidades de integración de los inmigrantes. Esperanzas que la consejera de inmigración de la comunidad de Madrid todavía mantiene y que no tardarán en disiparse.

Cuando la consejera de inmigración del PP explicó las líneas estratégicas de la consejería de inmigración se diría que era José Luis Rodríguez Zapatero quien estaba hablando: explicó que había que combatir la inmigración en los países de origen, inyectando fondos para el desarrollo y para la lucha contra la pobreza… ZP, hubiera dicho exactamente lo mismo. El mismo error: ¡Europa está ayudando desde hace 30 años a los países en vías de desarrollo, que desde hace 30 años están enviando más y más inmigrantes a Europa! ¡Dales más ayuda y enviarán más inmigración! Esos países, habitualmente gobernados por corruptos, ineptos e incapaces, han encontrado una mina en la inmigración. Europa, ¡lejos de sancionarlos, les subvenciona!

Las declaraciones de la consejera de inmigración de la comunidad de Madrid indican que, globalmente, tanto el PP como el PSOE mantienen ¡UNA SOLA Y MISMA POLITICA DESTINADA A CUMPLIR LOS DESIGNIOS DEL FATUM GLOBALIZADOR: LA CREACIÓN DE UNA ESPAÑA “MESTIZA” Y CON UNA IDENTIDAD DESDIBUJADA! ¿En inmigración? PP y PSOE, nunca como hoy, mismo combate…

La política de inmigración de ZP es absurda y suicida. La del PP entre 1996 y 2004 fue inexistente, vale la pena recordarlo. ZP tuvo razón en que se encontró con 1.200.000 inmigrantes ilegales heredados del período aznarista. Menos razón tuvo ZP y sus corifeos (Consuelo Rumí, Leyre Pajín, Jesús Caldera) cuando reavivaron el “efecto llamada” (extensible incluso para delincuentes) con la regularización masiva de febrero-mayo de 2005. La ÚNICA diferencia entre la política de inmigración del PP y del PSOE es que la política del PSOE es suicida y pro-inmigración, mientras que la política del PP es autista, ambigua y pasiva.

POLITICAS DE INTEGRACIÓN FRACASADAS EN EUROPA, DESCUBIERTAS EN ESPAÑA

 “Para nosotros –decía la consejera- la integración no es sólo una cuestión de política social, sino que son fundamentalmente los programas que yo gestiono, programas sociales. Sino que la integración es mucho más compleja, es algo que afecta a la educación, a la formación, a la cultura, la sanidad. Es decir comprende probablemente toda la actuación transversal del gobierno y eso es precisamente lo que tratamos de coordinar desde la Consejería de Inmigración, que se le dé un impulso a todas las áreas del gobierno y estar presentes en todos los órganos de decisión de otras consejerías más importantes”.

La palabra clave en política de inmigración tanto para el PP como para el PSOE es, pues, INTEGRACIÓN. Al parecer hace falta estimular la integración… algo que nuestros inmigrantes en Europa en los años 50-70 demostraron ser capaces de hacer espontáneamente.

Además, la integración en Europa ha fracasado estrepitosamente: ha fracasado el modelo holandés (tras los asesinatos de Pym Fortuyne, Theo van Gogh y la revuelta popular que estalló a continuación), ha fracasado el modelo francés (tras la revuelta magrebí de mayo de 2005 en Perpignan, extendida en noviembre de ese año a toda Francia), ha fracasado el modelo inglés (especialmente entre los inmigrantes pakistaníes que se han decantado por Catalunya en lugar de las ciudades industriales inglesas), ha fracasado el modelo alemán (que hoy se basa en la incentivación de la repatriación de turcos) y así sucesivamente… ¿Hay UN SOLO elemento para pensar que en España va a ocurrir algo distinto? ¿Hay UN SOLO elemento para pensar que los fondos inyectados en la integración van a tener el más mínimo resultado cuando han fracasado en toda Europa?

¿Qué integración? La consejera del PP es clara: el primer paso para integrar es LEGALIZAR… No repatriar, ni contener, sino LEGALIZAR. La consejera Fígar, recordó que en Madrid hay 400.000 ilegales empadronados, cuando en realidad es posible que sean 500-550.000. Para la consejera del PP está claro: “hay que legalizarlos”. LEGALIZARLOS. ¡Justo como hizo ZP en 2005! Esta es la política torpe y timorata del PP en materia migratoria… Luego añadió: “A eso aspiramos, a que la gente que viene a nuestra Comunidad sean considerados ciudadanos de primera y tengan acceso en las mismas condiciones, con los mismos derechos y las mismas obligaciones a todos los servicios, a la sanidad, a la educación y a todas las políticas sociales y el resto de recursos que manera la Comunidad de Madrid. Eso no ocurre mientras estén en situación irregular”. A partir de estas declaraciones ¿alguien puede pensar en que el PP tiene una respuesta a la inmigración ilegal y masiva?

INMIGRACION Y ECONOMIA

Por si esto no fuera poco, la consejera Figar se creyó en la obligación de valorar el impacto de la inmigración: “Nosotros consideramos a los inmigrantes como un fenómeno positivo, pero no sólo desde el punto de vista económico, y eso que los inmigrantes de la Comunidad de Madrid generan más del 10% de nuestro PIB, el PIB regional. Es positivo desde el punto de vista económico, son personas que sustentan sectores de nuestra economía que si no se vendrían abajo, en el sector de la construcción más del 70% son inmigrantes, el sector de la hostelería, el servicio doméstico y otros servicios, son porcentajes como digo muy significativos”.

Y aun tuvo que decir un último disparate que muestra muy a las claras lo que entiende el PP por “defensa de la familia”. Atiendan, que la frase y el concepto que encierra son antológicos: “Son [los inmigrantes] un fenómeno positivo desde el punto de vista demográfico, es decir el reemplazo generacional necesario para una sociedad moderna, para una sociedad que quiere mirar para adelante. Son los inmigrantes los que están garantizando ese reemplazo generacional y ese rejuvenecimiento de la población”. Falso y mendaz. Así que ¿la falta de natalidad entre nuestra gente da igual que se compense con gente venida de otros horizontes geográficos, culturales, étnicos, lingüísticos y religiosos? ¿Así que estamos superando la crisis demográfica gracias a la inmigración? Bien… la consejera de inmigración nos ha recordado cuál fue la política de inmigración de los ocho años de Aznar.

Todo el crecimiento económico basado en la llegada masiva de inmigrantes es criminal. En el momento en que se detenga su llegada, se detendrá ese crecimiento. Y ese crecimiento se detendrá en el momento en el que suban los tipos de interés, las hipotecas se hagan imposibles, reviertan en un estancamiento del sector de la construcción (en el que el 70% de los trabajadores del sector de la construcción en Madrid son inmigrantes) y un estancamiento en la llegada de inmigrantes… con lo que llegamos a la parálisis de la economía, lastrada por lo demás por los subsidios para la integración, la carga insoportable que representan para la SS y para los servicios asistenciales del Estado.

El panorama que nos espera no es tan malo como pensábamos hace unos años, sino mucho más malo de lo que éramos capaces de imaginar en 2000 ó 2001 cuando el fenómeno de la inmigración ilegal y masiva empezó a ser preocupante.

MENORES DELINCUENTES E INMIGRACIÓN… EN MADRID

Un informe de la Consejería de Justicia de la Comunidad de Madrid sobre los menores delincuentes explica que en 2006 se ejecutaron 1.027 “medidas judiciales” sobre menores, lo que representa un incremento del 7% respecto al 2005. De éstas, 457 correspondieron a régimen cerrado; 502 a semiabierto; 9 a régimen abierto; 19 a internamiento terapéutico en salud mental y 35 de permanencia en fin de semana en centros. El 58 por ciento de los menores internos tienen entre 16 y 17 años; un 89 por ciento son hombres y un 11 por ciento mujeres. Lo más importante de este informe es el dato de que ¡el 53% de los menores internados en los centros son inmigrantes! 24% sudamericanos, 20% moros y 9% de países que no pertenecen a la Unión Europea. Sólo un 44% de los internos son españoles.

En lo que a delitos cometidos se refiere, un 52,4% de los menores criminales cometieron robos con violencia o intimidación; un 14,7% robos con fuerza, un 7,9% maltrato y violencia doméstica, un 6,1% lesiones; un 3,5% hurto, un 2,6% homicidio en grado de tentativa; un 1,2% homicidio; un 1,8% agresión sexual y amenazas; un 0,2% daños y estafa; un 0,2% homicidio imprudente; un 0,3% asesinato y un 5,1% "otros" delitos que el informe no especifica.

La Comunidad de Madrid va a tener que bregar con un problema insuperable desde el punto de vista de las políticas de inmigración del PP y del PSOE: los menores delincuentes que, ya a partir de 2002, generaron problemas gravísimos en la ciudad de Barcelona. Mientras no cambie la ley de inmigración y la ley del menor, va a ser imposible afrontar el problema con decisión. Y se trata de un problema fácil cuya solución se basa en un punto tan simple como que el menor inmigrante debe de estar con su familia, si viviendo con la familia constituye un riesgo para la seguridad, es evidente que el menor y su familia van a tener que irse al país de origen. En el caso de menores que han llegado ilegalmente y en solitario, la ley no debería de prever otra alternativa más que la entrega al consulado más próximo del país de origen para que sea éste consulado el que lo remita junto a sus padres o lo acoja bajo la tutela del Estado de origen ¡no del Estado de destino!

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

VIOLENCIA DOMESTICA E INMIGRACION ¿MITO O REALIDAD?

VIOLENCIA DOMESTICA E INMIGRACION ¿MITO O REALIDAD?

Infokrisis.- He visto violencia contra las mujeres en todos los países andinos, sin excepción y en algunos países centromericanos, no digamos en el Magreb o en África susahariana. Por tanto no es de extrañar que en 2004 las denuncias puestas por mujeres inmigrantes por violencia doméstica de manos de sus esposos, también inmigrantes, llegaran a las 14.340. En años siguientes estas cifras han ido creciendo. La violencia doméstica está ligara íntimamente a la inmigración.


La violencia doméstica era uno de los puntos del programa socialista que ZP abordó con más énfasis. Fruto de ello fue la Ley de Violencia Doméstica, probablemente, una de las leyes más inútiles en la historia de España. Inútil por que el delito ya estaba contemplado en el Código Penal (delito de agresión con violencia) y por qué solamente consideraba a la mujer como víctima, sin preocuparse de ancianos, niños e, incluso de varones que también son víctimas de ese tipo de violencia. La Ley zaparatista fue un aborto jurídico, inútil, contra el que nadie se atrevió a levantar el dedo. Vergüenza para unos diputados más preocupados por su imagen que por defender causas justas.

LA OPINIÓN DE UN SOCIÓLOGO

Poco después de la promulgación de la malhadada ley, el sociólogo Amando de Miguel relacionó la violencia doméstica y la inmigración, suscitando el encono más virulento de las tribus “progres”. Y lo que decía De Miguel, apoyado por estadísticas irrefutables era lo mismo que veníamos sosteniendo desde 2003: que el único motivo que explica el aumento desmesurado de la violencia doméstica en España, es la llegada masiva de inmigrantes desde 1997. De Miguel añadió otra cosa: la diferencia en el número de casos de violencia doméstica de una región a otra, se explica, sencillamente, por la diferente implantación de la inmigración, irregularmente distribuida sobre el territorio nacional. En el curso de esta misma conferencia, De Miguel aludió también de manera tangencial a la vinculación entre delincuencia e inmigración y entre el déficit fiscal y la llegada masiva de inmigrantes que absorben ayudas sociales y no pagan impuestos… No es nada que no hayamos dicho antes, pero el prestigio de De Miguel contribuye a darle una credibilidad incuestionable.

Para colmo, De Miguel, pronunció la conferencia abriendo las “Jornadas sobre Inmigración y Sociedad: un compromiso social desde el poder legislativo”, organizadas por las Corts Valencianes. Su conferencia se titulaba gráficamente: “El componente migratorio en la sociedad española: complementos y cambios”.

De Miguel señaló que en Galicia se dan menos caso de violencia de género "por el tipo de inmigración", y por la escasa inmigración residente en esa autonomía y en la cornisa cantábrica. Sus dotes reconocidas de sociólogo le obligaron a reconocer que "los nativos también somos violentos" pero matizó que "ni punto de comparación con la presencia de extranjeros en este aspecto".

En esa ocasión aprovechó para añadir que "al derecho de todo el mundo a emigrar a cualquier país no le corresponde la obligación de un país a admitir a todos los que quieren llegar" y precisó que "controlar no quiere decir nada represivo" sino de "ayuda a los inmigrantes". Se refirió así a la integración y advirtió de que esta ha de ser "en dos direcciones", facilitando el acceso a nuestra cultura y respetando la de quienes vienen de fuera y apostó por que la sociedad valenciana sea "más heterogénea".

EL INICIO HISTORICO DEL PROBLEMA

En diciembre de 1997, Ana Orantes, una mujer granadina maltratada, fue quemada viva por su marido tras relatar su historia en televisión. La difusión del suceso a través de los medios de comunicación puso de manifiesto el drama de las víctimas del terrorismo doméstico en toda su crueldad. A partir de ese momento, la violencia doméstica se instaló en los informativos, con un crecimiento cada vez más preocupante.

Las cifras eran todavía bajas, pero, a partir de 1997 empezaron a crecer. Entre 1999 y 2003, 246 mujeres murieron a manos de sus maridos, parejas o excompañeros (315 si atendemos a la red de organizaciones feministas). Solamente en 2006 la cifra de asesinatos superó con mucho el centenar. Solamente en los dos primeros meses de 2007 se han producido 17 asesinatos, lo que induce a pensar que también este año se superará el centenar.

En 2004, uno de cada 4 denuncias por violencia doméstica había sido presentada por una mujer inmigrante, es decir, un 25% del total, cuando la población inmigrantes solamente ascendía a un 8%, es decir, la violencia doméstica entre inmigrantes era algo más de tres veces superior a la que correspondía. Pero eso no es todo. El Instituto Elcano reconocía en 2003 que: “Existe también un tipo de homicidios en el que se da una importante presencia extranjera y que presenta la particularidad de que en la casi totalidad de los casos el homicida resulta identificado. Se trata de los fallecimientos por violencia doméstica, un tema que preocupa especialmente a la sociedad española y acerca del cual el Consejo Superior del Poder Judicial ha publicado recientemente un detallado informe, a partir del cual se ha elaborado el gráfico adjunto”.

Las cifras son suficientemente elocuentes. Los extranjeros representan el 4 o el 5 % de la población total, casi el 9 % de los condenados y el 27 % de los detenidos por delito en el año 2001 y, en el caso de la violencia doméstica, el 29 % tanto de los homicidas como de las víctimas fatales en el año 2002. Claramente estamos ante un problema, o mejor dicho ante varios, porque los ejemplos hasta ahora mencionados presentan etiologías diversas. Los homicidios en ajustes de cuentas suponen un índice de la penetración de la delincuencia organizada transnacional, mientras que los homicidios domésticos implican una mayor propensión a la violencia en la pareja de los residentes extranjeros”.

Sin embargo, a partir del 2004 las cifras cambian… por que varía la forma de hacer estadísticas y porque empieza a ser un clamor popular que la inmigración está íntimamente conectada al aumento de la violencia doméstica.

LAS DISTINTAS COMPONENTES DEL PROBLEMA

Bajo el rótulo de “violencia doméstica” se dan cuatro fenómenos completamente diferentes: de un lado el ya mencionado del aumento de la inmigración, de otro el hecho de que toda sociedad desarrollada tiene entre un 2 y un 5% de psicópatas, maníacos obsesivos, alcohólicos y toxicómanos, y, por tanto, predispuestos a ejercer la violencia en cualquier marco, incluida la familia; en tercer lugar, es evidente que en los casos de violencia doméstica de los que da constancia la prensa aparece con mucha frecuencia el caso de parejas de ancianos en las que una de las partes está aquejada de una dolencia degenerativa y el marido prefiere asesinarla y suicidarse, antes que ver a su cónyuge en un estado de salud cada vez más degradado y tampoco se ve con fuerzas de seguir viviendo. Resulta evidente que este caso tiene muy poco que ver con la violencia doméstica. Finalmente, se advierten muchos casos de trastornos mentales transitorios, gentes que en un acceso de locura, asesinan a su mujer o a quien tengan más cerca.

Pues bien, de todos estos casos, puede deducirse que una sociedad siempre tendrá un cierto grado de violencia doméstica y que ese número será menor, si esa sociedad mantiene ciertos niveles de orden y autoridad. Existe una violencia de género que SI puede controlarse (la de inmigrantes, mediante repatriaciones, la de ancianos desesperados por la salud de sus esposas, mediante la asistencia del Estado, la de los resultados de trastornos mentales transitorios, mediante una educación adecuada), pero hay una violencia residual imposible de erradicar completamente (la de psicópatas, alcohólicos y drogadictos que, como máximo, puede reducirse en cierta medida).

El problema de la Ley sobre Violencia Doméstica es que no identifica los distintos tipos de problema, y les depara a todas esas formas un mismo tratamiento penal que, por lo demás, excluye a niños, ancianos, maridos, hermanos, víctimas de la violencia en el hogar.

VIOLENCIA E INMIGRACION

Cuando se desconoce la etiología de un problema se está incapacitado para ofrecer el tratamiento adecuado. En una Web del Ministerio del Interior, entre otras cosas se responde a la pregunta de “¿Cómo se reconoce a un maltratador?”, de la siguiente manera: “Son hombres fundamentalmente posesivos que ejercen mucho control sobre la mujer: si entras, si sales, con quién vas cómo vistes, cuánto dinero gastas, si tienes haces o recibes llamadas —ya sea de amigos o familiares—, si te desvalora, desautoriza o insulta en público... E incluso antes, en la etapa del noviazgo, hay síntomas que pueden poner en alerta a una mujer: antecedentes de conductas violentas con otras mujeres, familiares o amigos; accesos de cólera repentinos y sin sentido; actos de crueldad (por ejemplo, con animales); falta de arrepentimiento ante sus propios errores; una forma de pensar excesivamente rígida, convencido de que siempre está en posesión de la verdad...”. Como se ve, se evita recordar que algunos grupos étnicos y religiosos son mucho más propensos a la violencia doméstica y al alcoholismo que conduce a la violencia doméstica (no solo contra mujeres, sino contra niños; recientemente, la policía detuvo a una pareja boliviana que sometía a su hija a crueles tormentos). Pero, lo sorprendente es que la pregunta siguiente es: “Soy extranjera maltratada y sin papeles ¿qué hago?”…

La triste realidad es que desde el Ministerio del Interior se niega la realidad y se evita, por todos los medios que se asocie “delincuencia” e “inmigración” e “inmigración” y “violencia doméstica”. Haciéndolo, se consigue no reconocer en el ordenamiento jurídico, la naturaleza del problema y, por tanto, prevenirlo. Lo normal sería que extranjeros acusados de violencia doméstica fueran juzgados inmediatamente y, si en su caso, son condenados, sean repatriados tras extinguir la condena. Sin embargo, ocurre justamente lo contrario, el agresor no es sometido a ningún tipo de castigo especial que disuada a otros de su misma nacionalidad a agredir a su esposa. Resulta sorprendente en las cifras dadas por el Instituto Elcano que las condenas a extranjeros denunciados sean tres veces menos que el número de denuncias presentadas, lo que indica que buena parte de las denuncias son retiradas dada la situación de sometimiento de las mujeres andinas y magrebíes a sus varones.

Es significativo que las estadísticas de interior demuestran que la violencia doméstica prevalece sobre todo en países europeos con alto grado de inmigración y en países como Rumanía con una fuerte componente étnica gitano-romaní. La prevalencia de la violencia contra la mujer en Rumania es, por ejemplo, del 30’87, mientras que en España es de 9’42 (incluida la practica por la comunidad romaní inmigrante en nuestro país).

COMPARACIONES ¿ODIOSAS O ESCLARECEDORAS?

Según las estadísticas del Instituto de la Mujer, entre 1999 y 2003, 246 mujeres murieron a manos de sus maridos, parejas o ex compañeros (315 según la red de organizaciones feministas). En 2004 se contabilizaron casi 45.000 denuncias por violencia doméstica, de los que algo más de 14.000 (el 25%) tuvieron como protagonistas e inmigrantes (el 9% de la población en aquel momento). Ese año fueron asesinadas 72 mujeres de las que 20 eran extranjeras y sus asesinos también, es decir, un 28%, algo más de tres veces de la tasa que le correspondería según el porcentaje de inmigrantes en aquel momento.

Pero lo sorprendente de las cifras son las estadísticas anuales entre 1999 y 2006. En 2005 se alcanzó la cuota máxima de violencia contra la mujer protagonizada por inmigrantes, alcanzando a un 57% por ciento del total. Estas son las cifras que demuestran lo que hemos dicho siempre: que la violencia contra la mujer en España alcanzaría unos mínimos imposibles de rebajar debidos a la presencia de alcohólicos, psicópatas y toxicómanos, si la inmigración no hubiera irrumpido.


1999

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

Españoles

41

44

32

37

58

50

38

50

Extranjeros

13 (31%)

19 (43%)

18 (52%)

17

(45%)

12 (20%)

22 (44%)

22 (57%)

18 (36%)

A poco de ser nombrado presidente del gobierno, ZP reunió al Consejo de Ministros el 7 de mayo de 2004 para aprobar un paquete de medidas “urgentes” para paliar el fenómeno: reasignación de 200 policías y 250 guardias civiles para proteger a las víctimas, la implicación de la Policía Local en dicha protección y la petición a la Fiscalía General del Estado de que extreme las medidas de vigilancia. La Ley Integral de medidas de protección contra la violencia doméstica fue aprobada el 22 de diciembre y entró en vigor en enero de 2005. Así pues, resulta todavía más incomprensible que ese mismo año, 2005, no se rebajaran los asesinatos de mujeres, sino que aumentaran especialmente en 2006, cuando se alcanzó un record de 68. Menos sorprendente resulta que en 2005 el 57% de las asesinadas a manos de sus maridos, fueran inmigrantes, record histórico no superado hasta ahora.

La situación es todavía más grave si tenemos en cuenta que los expertos calculan que solamente se denuncia un 10% de las agresiones… pero esta cifra también es engañosa. Ese cálculo se ha realizado sobre la base de los hábitos de la sociedad española anteriores a la llegada masiva de inmigrantes. Estas estadísticas ignoran las tradiciones antropológicas de las comunidades andina y magrebí, en donde la mujer es mucho más sumisa y el marido ejerce sobre ella un poder de coacción mayor que en la sociedad española.

Vale la pena decirlo en voz bien alta: el gobierno de “cuota”, el gobierno de la debilidad, la demagogia, la mediocridad y la sumisión al lobby gay, no pueden eludir el hecho esencial de toda esta historia; los varones españoles no tenemos que avergonzarnos ni ser señalados como maltratadotes: el “monstruo de Machala” no pertenecía a nuestra comunidad, las estadísticas demuestran que deduciendo la cifra de inmigrantes, las cifras de violencia doméstica en nuestra comunidad son las mínimas inevitables en una sociedad desarrollada. El gobierno –también aquí- miente, elude reconocer la realidad y afrontar el toro por los cuernos.

El toro terminará por cornear al gobierno de incapaces.

 

 

“Marine I” o el fracaso de la política ZP hacia África y hacia la inmigración

“Marine I” o el fracaso de la política ZP hacia África y hacia la inmigración

Infokrisis.- El mismo día en el que la inconsciencia del ministro Caldera pedía en Quito 200.000 inmigrantes ecuatorianos más, la opinión publica española se alarmaba ante la llegada a las costas de Mauritania del “Marine I”, cargado de cientos de inmigrantes de todo el mundo. La presencia de este barco, la negociación con Mauritania y el desenlace del problema evidencian el fracaso de la política ZP hacia África.

 

Si no fuera por lo dramático de la situación, todo lo que ha ocurrido con el “Marine I” sería un gigantesco y fenomenal sainete en el que el gobierno español ha desempeñado el papel de tonto esperpéntico habitual en este tipo de piezas teatrales.

El gobierno mauritano: manguis en el poder…

El gobierno mauritano, una dictadura militar de facto, es el interlocutor válido para Moratinos. Después de recibir una cuantiosa ayuda de varias decenas de millones de euros, el gobierno mauritano pide más. Si hay que acoger inmigrantes, pide más, si hay que prestarles una mínima ayuda sanitaria, pide más, si hay que repatriarlos, pide más, si hay que llamar por teléfono a Moratinos, pide más, si Moratinos le pide la hora, pide más. Siempre más. Y Moratinos no experimenta la más mínima sensación de sentirse como un “pringao”, dándole siempre más.

Así se llega a situaciones grotescas como la que se encontraron cincuenta policías españoles que llegaron a Mauritania para tratar de esclarecer el origen de los 369 inmigrantes del “Marine I”, bloqueados durante tres días, sin alojamiento ni comida en Nuadibú.

A la vista de que “España paga”, un grupo de funcionarios del Gobierno mauritano tomó las pistas del aeropuerto para impedir la salida del vuelo que debía traer de regreso a los funcionarios españoles una vez cumplida su misión en Mauritania. Además de los cincuenta agentes retenidos, otros quince policías españoles permanecían en Mauritania en condiciones deplorables, suscitando las protestas de los sindicatos profesionales de policía. Éstos exigían a Moratinos que dimitiera "por una manifiesta incompetencia en el ejercicio de sus funciones y por la flagrante deslealtad y desprecio a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que llevan 48 horas en la ciudad de Nuadibú en una situación tercermundista".

Mientras desarrollaron su misión, los policías españoles debieron dormir en una nave industrial abandonada, sobre cartones, sin luz eléctrica, agua, ni sanitarios. Debieron asearse con agua de mar y apenas comieron otra cosa que bocadillos… el catering del avión.

Lo curioso es que, mientras los policías españoles no podían retornar a nuestro país, los “sin papeles” tenían libre acceso a las pistas del aeropuerto… para ser embarcados con destino a España. A pesar de su tercermundismo, el gobierno mauritano tiene perfectamente claro lo que quiere y lo que no quiere: no quiere que los ilegales llegados en el Marine I permanezcan en su territorio nacional (lo que parece razonable), y quiere vender a precio de oro su presencia transitoria en el país. En cambio, el gobierno español ni sabe lo que quiere, ni tiene claro lo que está dispuesto a ceder.

Desde el inicio de la crisis siempre tuvimos claro que, si el caso del “Marine I” llamaba la atención no era por lo relativamente masivo de su llegada (cada día llegan a nuestras fronteras cuatro veces más inmigrantes de los que lleva el “Marine I”…), sino por la atención que les habían prestado los medios de comunicación, y nunca dudamos de que la inmensa mayoría de inmigrantes llegados en él, con unas excusas o con otras, terminarían dispersados por nuestra geografía nacional.

Rubalcaba: “sin comentarios” en el tema del Marine I

Rubalcaba ha evitado hacer comentarios a los medios sobre el caso. Buena parte de los inmigrantes del Marine I proceden de Guinea Conakry, país sacudido por uno de los habituales conflictos tribales africanos, lo que permite decir a Rubalcaba que la repatriación “presenta dificultades”. En realidad, cualquier país africano está sometido a cualquier tipo de tensiones y, por tanto, cualquier repatriación “presenta dificultades”. Rubalcaba ha presentado todo el caso del Marine I como un “caso humanitario”: no lo es.

Europa no es culpable de que 369 inmigrantes se embarquen en la aventura de entrar ilegalmente en el territorio de la UE. Rubalcaba acoge a los “enfermos” (la mayoría de miembros de países del Tercer Mundo están “enfermos” según los criterios de salud europeos y mucho más después de dos meses de travesía), acoge a los “exiliados políticos” (dadas las circunstancias africanas cada país vive una situación “anómala” en relación a las democracias europeas). Para colmo, buena parte de los inmigrantes se han negado a identificarse y explicar su origen (para evitar ser repatriados), con lo que… ante la duda, para España… A la vista de las declaraciones de Rubalcaba, ha resultado imposible saber el número de inmigrantes que han sido repatriados (todo induce a pensar que muy pocos) y el numero de los que han volado a Canarias y que luego serán transferidos a España. Para colmo, en esos mismos días, el inefable Caldera viajaba a Dakar –uno de los países generadores de inmigración- para firmar un compromiso de servicio público de empleo para formar a 300 personas en España… es decir, 300 inmigrantes senegaleses que nunca más volverán a su país de origen. Decididamente sería imposible encontrar a otro promotor de inmigración ilegal y efecto llamada más eficaz que Jesús Caldera.

El acuerdo con Mauritania: imposible firmar algo peor

El Gobierno puso sobre la mesa 655.000 euros ¡solamente para que la dictadura sanguinaria de Mauritania admitiera en uno de sus puertos al Marine I! Cobrado ese dinero, como era de esperar y como han hecho tantas veces los gobiernos magrebíes y subsaharianos, se trataba de no respetar ningún pacto y exigir más y más. Y ZP, por supuesto, ha concedido, más y más “ayuda al desarrollo”, es decir, más fondos para las cuentas suizas de los sátrapas mauritanos.

El gran perjudicado de toda esta “aventura” es, sin duda, el gobierno autónomo canario, cuyo presidente, Adán Martín, previendo el desenlace del drama, aludió a que "no se puede permitir de ninguna forma que sigan utilizándose barcos por mafias con tráfico de personas y después se pase el problema a los demás, y en este caso, a España, que está a muchos miles de kilómetros de distancia". Según la Confederación Española de Policía, el Gobierno «ha dado órdenes para que se preparen 350 plazas en el centro de internamiento de El Matorral (Fuerteventura)», con capacidad para 1.070 y ahora sólo ocupado por 281.

Por sorprendente que parezca, el gobierno ZP ha firmado un acuerdo con Mauritania por el que los inmigrantes del Marine I serán repatriados a sus países de origen… a través de España. Así pues ¿para qué tanta expectación con el Marine I? Hacerlo amarrar a un puerto mauritano era completamente inútil, un gasto adicional en beneficio de la dictadura mauritana. Hubiera sido mucho mejor que siguieran el camino habitual de los cayukos: llegar a costas canarias y de ahí “repatriarlos”… al territorio peninsular. Lo habitual, vamos. Sin embargo, en esta ocasión, el gobierno ha optado por el esperpento con cargo al erario público. Los inmigrantes están siendo llevados a Canarias para, desde allí, teóricamente enviarlos al país de origen. Algo que no ocurre JAMAS. De Canarias pasan sistemáticamente a la península y son distribuidos por las comunidades gobernadas por el PP (de la misma forma que antes, el PP distribuía en las comunidades gobernadas por el PSOE a los ilegales llegados a Canarias…). No es raro que Rubalcaba y Moratinos reconocieran que un primer avión había despegado de Mauritania con 35 inmigrantes… pero se negaran a confirmar el destino. El destino lo podemos confirmar nosotros: es el territorio peninsular en donde serán puestos en libertad y dentro de dos meses recibirán una “orden de expulsión”… que ninguno hará efectiva.

En 2007 habrá más regularizaciones que en 2005

Hace unos meses se intuía. Hoy ya se tiene constancia de que en los próximos meses serán regularizados por vía de “reagrupación familiar” y “arraigo social”, 600.000 inmigrantes. Realmente poco, si tenemos en cuenta que el ritmo medio de llegadas de ilegales a nuestro país se situaba a mediados de 2006 en ¡2.500 al día! Desde hace meses venimos diciendo que el año 2007 terminaría con 6.000.000 de inmigrantes, de los cuales algo menos de la tercera parte serían ilegales… pues bien, nos equivocamos, probablemente la cifra real se sitúa en diciembre de este año en 6.250.000.

Por supuesto, los principales beneficiarios de estas medidas serán búlgaros y rumanos. En España residen en este momento 190.000 rumanos y 37.000 búlgaros en situación ilegal, buena parte de los cuales pertenecen a la etnia romaní, absolutamente inintegrable en el mercado de trabajo español y que habitualmente protagoniza los casos más molestos de pequeña delincuencia y mendicidad con ancianos y bebés.

En tanto que ciudadanos de la UE, a partir del 1º de enero de 2007, búlgaros y rumanos deberían tener derecho a la libre circulación, pero la previsión de un aluvión migratorio ha hecho que la UE retrasara dos años la aplicación de esta cláusula. Es evidente que, tanto búlgaros como rumanos, pertenecen mayoritariamente a la cultura europea y es preferible que la inmigración necesaria sea cubierta con este tipo de inmigración. Harina de otro costal es que la etnia romaní se haya convertido en una molestia insuperable tal como han demostrado los incidentes en Badalona.

El “efecto llamada III”

El primer efecto llamada se produjo en 1999 con la ley de inmigración aprobada por todos los partidos, salvo el PP; el segundo se produjo cuando los efectos del primero tan solo se habían atenuado ligeramente, con la regularización masiva de 2005. Ahora queda el “efecto llamada III”, el que estamos viviendo en estos momentos y que estallará en toda su potencia a lo largo de 2007: a las llegadas masivas de ilegales por tierra, mar y aire, se unirán los 600.000 regularizados con arreglo a la “ley Caldera”.

Hay que recordar que 2006 ha concluido con entre 1.200.000 y un 1.500.000 de inmigrantes ilegales. Y lo que es peor: casi ¡6.000 personas! han muerto en la aventura del cayuko o de la patera.

A los “humanistas” del gobierno les cuesta admitir esta última cifra: ellos son los únicos responsables de este verdadero “desastre humanitario”. Ellos y no otros. La ineficacia del gobierno ZP atenta gravemente contra la salud de los inmigrantes: el “efecto llamada” ha aumentado desmesuradamente la cifra de víctimas en el mar que intentaban ganar las costas españolas sabedores de que ZP subsidia simplemente el llegar a España…

Desde Cachemira a Chinchón…

Así como el primer “efecto llamada” atrajo especialmente a inmigración magrebí y andina, el segundo “efecto llamada” redobló los contingentes de estas zonas; pero, finalmente el tercer “efecto llamada” es de carácter “global”. Si no ¿de qué otra forma entender que inmigrantes de Cachemira, Sri Lanka y Afganistán, podrían manifestar su voluntad de recibir subsidios, por ejemplo, del Ayuntamiento de Chinchón? La composición nacional del Marine I es sintomática: 291 de Cachemira (India), 23 de Costa de Marfil, 10 de Sierra Leona, 10 de Liberia, 20 de Myanmar, 10 de Sri Lanka y 3 de Afganistán, según sus declaraciones…

Según la Confederación Española de Policía (CEP), ni Mauritania, ni Guinea Conakry, ni Cabo Verde querían ayer hacerse cargo de los inmigrantes del «Marine I». El primer grupo de repatriados fue trasladado en un primer momento a Guinea Conakry, pero el “presidente” de este país acababa de decretar el estado de sitio en el país y rechazó hacerse cargo de los repatriados. Tras la negativa, el avión prosiguió hacia Cabo Verde, donde también recibieron otro «no» por respuesta de las autoridades. Así pues, el piloto, siguiendo consignas de Interior, decidió… poner rumbo a Canarias.

Peor les fue a los policías que participaban en las labores de repatriación y que explicaron: «Salimos hace tres horas rumbo a Cabo Verde. Aquí no nos dejan bajar. Los negros están rebotados y nosotros sin comer». «Si nos bajamos del avión (en Cabo Verde) nos han dicho que nos detienen. Nosotros hemos dicho que si no nos traen comida nos vamos a bajar todos y acabaremos detenidos».

Una sola conclusión: Un nuevo cero absoluto para ZP

Si mal se gestionó la regularización de 2005, si mal se gestionó la crisis de las vallas, si mal se gestionó la crisis de los cayukos hace un año exactamente, si mal se ha gestionado siempre el tema de la inmigración, ayer por el PP y hoy por ZP, lo que resulta absolutamente inadmisible es que a estas alturas, después de que la UE haya realizado distintos “tirones de orejas” al gobierno español por el desastre inmigratorio de nuestro país, el gobierno ZP siga en su autismo originario: intentando convencer a la opinión pública y a la UE de que está “esforzándose” en materia de inmigración. En realidad ese “esfuerzo” es únicamente extender talones a los sátrapas africanos que estos se encargan de dilapidar inmediatamente y que les sirve de indicativo de que “ZP paga”… No, también en esto los sátrapas africanos se equivocan: pagamos todos.

El cero absoluto en materia de inmigración es todavía más grave en la medida en que los efectos de la política ZP se harán sentir durante generaciones y serán el germen de futuros desastres y tensiones étnicas, culturales y sociales. Porque la actitud del gobierno ZP, evidenciada en la crisis del Marine I, es algo más que una negligencia o una mala gestión de la crisis: es una muestra de que la irresponsabilidad más peligrosa se ha instalado en el poder.

Por eso, hoy más que nunca y a la vista de dos años y medio de gestión gubernamental, urge la dimisión del gobierno ZP y la convocatoria de elecciones anticipadas.

GITANOS RUMANOS: ¿PARA CUANDO LA REPATRIACION?

GITANOS RUMANOS: ¿PARA CUANDO LA REPATRIACION?

Infokrisis.- Badalona, ciudad “modelo de integración”, ciudad en la que han convivido sin fricciones emigrantes de todas las regiones españolas con la población originaria. Una ciudad trabajadora hoy en la que la inmigración está generando desequilibrios imposibles de superar por la población. El caso de los gitanos rumanos así lo demuestra. La tensión originada en la localidad catalana de Badalona supone, una vez más, situar una población al borde del estallido.

Llama la atención el saber que el ministerio del interior y las propias autoridades rumanas ignoran completamente el número de gitanos romanís que se encuentran en estos momentos en España, y de los que algunos medios de la seguridad del Estado opinan que se sitúa entre los 25 y los 50.000. No confundir con “los rumanos”. La etnia romaní es completamente diferente a cualquier otro grupo étnico rumano, y a lo largo de la historia, ha demostrado ser absolutamente inintegrable en el Estado rumano.

LAS PECULIARIDADES ANTROPOLÓGICAS ROMANIS

Cuando empezó a valorarse a la inmigración como problema, en 2001, los sociólogos y psicólogos se sorprendieron de que en el código de comportamiento de los romanís el robar, estafar, engañar o realizar cualquier tipo de exacción a gentes exteriores a su comunidad, no era considerado por ellos como algo reprobable, sino considerado como “normal”. Así pues, en su estructura mental, lo más normal para un romaní es hacer justo lo que han venido a hacer: los podemos ver mendigando con sus recién nacidos, los podemos ver entrando en comercios y realizando pequeños robos, los podemos ver usando y abusando de nuestra hospitalidad y los podemos ver, como los han visto en Badalona, orinando desde los balcones, arrojando la basura y la inmundicia a los patios interiores, abandonándolos en los rellanos de la escalera, etc., todo ello como las cosas más naturales del mundo, aun cuando eran perfectamente conscientes de que causaban extraordinarios perjuicios a sus vecinos. El problema era que les importaba un pepino. Simplemente, todo lo que rebasa las dimensiones de su grupo étnico les trae al fresco.

Es posible que con “educación” lograran rectificar esos puntos de vista. En Rumanía se opina justo lo contrario –y algo deben entender sobre la materia-: la etnia romaní es absolutamente inintegrable y se percibe como un gran éxito “social” el que emprendan el camino de la emigración a España. En Rumanía, durante el comunismo y en los primeros años de democracia, se les intentó integrar con un resultado cero. Ahora se facilita su salida del país por todos los medios. Y en España, especialmente en Catalunya, donde ni hay autoridad ni casi Estado, acuden en número insoportable hasta el punto de que en el fin de semana del 3 y del 4 de febrero han estado a punto de ocurrir en Badalona incidentes mucho más graves que en Alcorcón.

La ineficacia endémica del ayuntamiento de Badalona ha permitido que proliferaran los empadronamientos masivos. Hoy en la ciudad existen 175 “pisos patera” en los que están empadronados una media de 70 personas. Lo más curioso es que esos pisos no son propiedad de españoles, sino de pakistaníes, cuyo “negocio” desde hace cinco años viene siendo el alquiler de miserables chamizos, destrozados por dentro, a gitanos rumanos. En realidad, las mafias pakistaníes son las únicas que generan el respeto suficiente por parte de los rumanos para confiarles las llaves de un piso. O pagan el alquiler o salen a escape. Y esto no ocurre en el tercer mundo, sino en un país que aparentemente tiene instituciones, sistemas judiciales, policía, etc. Digámoslo ya: el Estado está desapareciendo en Catalunya a más velocidad que en el resto de España y está siendo sustituido por la relación entre grupos mafiosos llegados del extranjero, ante los cuales nuestros ciudadanos, habituados a la placidez de una vida en democracia, no están en condiciones de enfrentarse.

El 22 de enero la policía detuvo a una banda romaní que obligaba a su gente, incluidos bebés y discapacitados –o más exactamente, especialmente a bebés y discapacitados- a mendigar. El 3 de febrero, los vecinos de la calle Pau Pi obligaban a los rumanos a desalojar sus viviendas ante la convivencia inviable que habían mantenido con ellos durante meses, hartos y desesperados por la basura, los malos olores, los ruidos y los atentados contra la convivencia. El 5 de febrero, se sabía que existen miles de “pisos pateras” en el cinturón industrial de Barcelona, formados al calor de la laxitud de la consellería de interior y la permisividad de la Generalitat. Finalmente, el 8 de febrero la Generalitat reaccionaba afirmando que multaría con 800.000 euros a los propietarios de pisos patera… ¿800.000 euros? ¿Quién los pagará? El pakistaní no, desde luego. De hecho, el piso está pagando hipoteca… por lo tanto, en la mejor de las hipótesis, los “pisos patera”, una vez expedientados, serán expropiados para pagar la multa, durando el proceso judicial años y años, en los que el banco no percibirá la cuota de la hipoteca y el inmueble seguirá siendo utilizado para albergar masivamente a inmigrantes.

¿RACISMO, XENOFOBIA? ¡NO! ¡DESEO DE CONVIVENCIA NORMAL!

No es ni racismo ni xenofobia lo que se ha manifestado en Badalona ayer, y anteayer en Alcorcón: es la convivencia imposible con grupos de inmigrantes que, ni están habituados a nuestro estilo de vida, ni tienen la más mínima intención de integrarse en él. Integrarse quiere decir esforzarse. Los vecinos de Badalona saben por experiencia propia que los romanís, por no esforzarse, ni siquiera se han esforzado en mantener limpias sus viviendas, sino más bien en hacerles la vida imposible.

En España existe una amplia comunidad gitana. Salvo escasas excepciones, esta comunidad ya está completamente integrada y, ni sufren problemas de convivencia, ni de xenofobia. Recientemente hemos visto en Operación Triunfo a un chaval de etnia gitana que no ha suscitado la más mínima reserva en los espectadores, sino todo lo contrario. Pero también hemos visto cómo la comunidad gitana autóctona de Villena recogía firmas para erradicar la presencia creciente de romanís en sus barrios. Hemos visto cómo los gitanos catalanes de Sans y el Raval veían con muy malos ojos la presencia masiva de romanís y que intentaran arrinconarlos en sus barrios,  que se acostumbraran a vivir a salto de mata realizando pequeños robos y hurtos y atrayendo hacia la comunidad gitana, en general, un rechazo que nuestros gitanos no merecen.

El problema de los gitanos romanís de Badalona es muy simple: admites nuestro estilo de vida o te vas. Te vas a tu país, te vas a Marruecos, pero te vas con viento fresco. Y lo mismo se les puede decir a las bandas latinas: “no nos crees problemas, porque crear un problema supone situarse en la puerta de salida. No eres español, no has nacido aquí, ni perteneces a nuestra comunidad, nadie te ha invitado; has venido por iniciativa propia; bien, aquí estás y vienes a trabajar, si hay trabajo para todos los españoles, seguramente lo habrá también para ti. Bien, pero si has venido a crearnos problemas, si has venido a hundir el mercado laboral, si has venido a generar delincuencia, tu lugar no está entre nosotros, sino que antes o después el “efecto llamada” tendrá como contrapartida el “efecto patada”.

Estas son las normas de una sociedad normal: “cumple o atente a las consecuencias”. Las familias romanís de Badalona no han cumplido y han sido expulsadas por sus vecinos. ¿Podía esperarse otra cosa? Sí, que el Estado hubiera tomado cartas en el asunto. Pero, una vez más, han sido las sanas reacciones populares las que se han impuesto.

No hay autoridad: allí donde las instituciones han renunciado a la autoridad que les corresponde ejercer, de la sociedad misma emanarán nuevas jerarquías y nuevas normas. Es peligroso. Estamos en las puertas de la “selva”. Sí, pero es ahí adonde nos ha llevado la renuncia al ejercicio de la autoridad y del poder.

(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es

 

ALCORCON O LA RESPUESTA A LA INMIGRACION EN ESTADO INFANTIL…

ALCORCON O LA RESPUESTA A LA INMIGRACION EN ESTADO INFANTIL…

Infokrisis.- Lo sucedido en Alcorcón en la última semana es significativo de la respuesta que la sociedad española está dando a la inmigración masiva e ilegal y a sus efectos colaterales. Estudiar lo que ha sucedido en Alcorcón evidencia un estado de ánimo que todavía no ha cristalizado en opción política y, por tanto, muestra síntomas de confusión e infantilismo. Este es nuestro análisis.

CUANDO LA PRENSA NO ENTIENDE NADA

Ayer mismo pudimos ver sorprendidos como “El Buscador” de Tele 5, en riguroso directo, desplazaba a tres equipos (dos de ellos especializados en prensa del corazón y noticias del colorín), esto es, a doce personas para cubrir una información de la que no entendían absolutamente nada de lo que estaba pasando. Pudimos ver, sorprendidos, cómo los reporteros informaban de que “no se ven bandas ultras, ni gente con estética skin”… justo en el momento en que una frase en la parte inferior de la pantalla anunciaba: ”Manifestación de extrema-derecha en Alcorcón”.

Otros medios de comunicación no han hecho mejor su trabajo. A decir verdad, hemos estado ante una campaña de desinformación involuntaria, pero no por ello menos real, que ha demostrado la eficacia del sistema paralelo de blogs y webs, ante la falta de actividad de redacciones que han enviado a Alcorcón a sus becarios.

Nos ha llamado la atención que ningún canal ni, hasta ahora, ninguna radio, ha estado en condiciones de interpretar y sintetizar lo ocurrido en Alcorcón en la última semana…

PERO ¿QUÉ HA OCURRIDO ESTA SEMANA EN REALIDAD?

Lo que ha ocurrido en Alcorcón es relativamente simple de resumir a condición de que se haya seguido puntualmente la evolución de los hechos:

1.- Un problema generado por las bandas latinas que genera una respuesta visceral entre los jóvenes de Alcorcón provocándose una riña tumultuaria el sábado 20, en la que no participa ningún elemento de extrema-derecha.

2.- Una respuesta a través de SMS y de Internet, por parte de algunos exaltados de extrema-derecha, incapaces de entender que en ninguna población gusta que venga gente del exterior como “redentores” y que quieren evitar ser ganancia de pescadores en el río revuelto…

3.- La llamada de ayuda de los elementos “antiglobalización” y extrema-izquierda de Alcorcón ante la “invasión fascista”, movilización realizada a través de foros de Internet y que ha durado toda la semana.

4.- La llamada al orden por parte de España 2000 para evitar agravar la situación de Internet, llamando a no dejarse arrastrar por provocaciones y a no perder de vista el hecho real: la delincuencia latina en Alcorcón.

5.- Una semana en la que los medios de comunicación van anunciando que el fin de semana puede ocurrir cualquier cosa en Alcorcón, incluidos enfrentamientos entre extrema-derecha, extrema-izquierda, bandas latinas, hinchas de fútbol y vecinos de Alcorcón. Los medios siempre han ido desfasados con la realidad y retrasados en relación a ella.

6.- El ayuntamiento de Alcorcón, las autoridades de la Comunidad de Madrid y la Delegación del Gobierno que demostraban intención en engañar a la opinión pública, alegando que en la ciudad no actuaban bandas latinas, ni existía racismo, ni aumento de la delincuencia.

7.- Para atenuar tensiones, las asociaciones de comerciantes desconvocaron las manifestaciones y protestas que tenían convocadas para el jueves.

8.- Para generar tensiones, a partir del martes, el Sindicato de Estudiantes (controlado por “El Militante”, grupo neo-trostkysta) distribuyó panfletos convocando acciones anti-fascistas para el sábado en los institutos de Alcorcón.

Y ¿QUÉ OCURRIÓ EL SABADO 27 EN ALCORCON?

En TV pudimos ver imágenes que no se correspondían con las inscripciones que aparecían en las pantallas. Vamos a resumirlo:

1.- Se llegó al sábado 27 en una situación en la que solamente la extrema-izquierda y un grupo “por la convivencia” mantuvieron sus convocatorias dentro de un clima absolutamente surrealista.

2.- La extrema-izquierda convocó una “jornada antifascista” en Alcorcón… olvidando que el problema no era “el fascismo”, sino la delincuencia local.

3.- A esa concentración asistieron en torno a 200 jóvenes, de los que probablemente ni siquiera 50 estaban incluidos en alguna organización política o sindical de extrema-izquierda, la mayor parte, tal como se vio, eran chavales en busca de “bronca” con la policía porque estaba enfrente, con la “extrema derecha” si hubiera acudido, con las bandas latinas que se refugiaron en Costa Polvoranca, o con las monjas ursulinas su hubieran aparecido.

4.- A través de las entrevistas realizadas por los reporteros se pudo ver claramente cuál era el “nivel político” de estos manifestantes, incapaces de explicar por qué estaban allí y verdadera muestra de la quiebra del sistema educativo español.

5.- La manifestación “por la convivencia” fue más patética aún: en torno a 35-40 personas, de edad avanzada, con ridículos cartelitos “por la convivencia y contra el racismo”…

6.- Una policía que se mostró comedida en la respuesta, a la vista de que delante no tenía a grupos organizados de kale-borroka, sino a adolescentes que pasaban la tarde entre la comida familiar y el botellón de la noche y que solamente tenían fuerza física y energía para volcar un coche, cinco contenedores y correr 100 metros de un lado a otro.

7.- Unos medios de comunicación incapaces de entender lo que estaba pasando y mucho más de dar una información fehaciente, aun a pesar de estar masivamente presentes en el centro del “huracán”.

¿QUÉ CONCLUSIONES PODEMOS EXTRAER DE TODO ESTO?

1.- Primera y más importante: al no existir en Madrid partidos políticos anti-inmigración organizados, la respuesta contra la inmigración ilegal y masiva es inoportuna, visceral y, en cualquier caso, poco política. Los partidos políticos tienen la obligación de:

a) Encarrilar a la sociedad y a la protesta popular por los caminos de la legalidad vigente.

b) Evitar radicalizar situaciones y generar tensiones innecesarias que aparten del hecho esencial: la delincuencia latina, en este caso.

c) Desvincularse de grupos informales de carácter extremista que hagan gala de racismo y xenofobia o de meros provocadores.

d) Aportar soluciones “políticas” simples a problemas complejos como este. Y soluciones no faltan: lo que ha faltado el Alcorcón es el altavoz para que sean conocidas por la población.

2.- Existe un frente tácito formado por la Delegación del Gobierno, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento, los “humanitarios” y la extrema-izquierda, para negar el problema básico de Alcorcón: no hay forma de convivir con bandas de delincuentes, completamente ajenas a nuestra forma de ser y que actúan impunemente amparados en leyes garantistas y proteccionistas para los derechos del delincuentes, y en un clima de renuncia a mantener el orden público y la seguridad ciudadana.

3.- Cualquier acción que suponga enfrentamientos en la calle, con bandas latinas o con “wuarros”, es un error. El único trabajo político admisible en Alcorcón era realizar pedagogía enseñando la verdadera naturaleza del conflicto y señalando a los culpables: en primer lugar, las bandas latinas, en segundo lugar las autoridades.

4.- La protesta popular es inorgánica, desorientada y, a menudo, visceral. Es evidente que ni la convocatoria “humanitaria”, ni la convocatoria “antifa”, han tenido un seguimiento acorde con la gravedad del problema. Y no la han tenido por la sencilla razón de que la mayor parte de la población –la mayoría silenciosa- advierte con facilidad que hay demasiada inmigración concentrada en Alcorcón, que el paisaje de la ciudad ha cambiado en apenas cinco años, que existe una delincuencia desatada e incontrolable de origen latino y que el problema se ha descontrolado, finalmente.

5.- Las declaraciones que hemos oído de la gente joven de Alcorcón indican la naturaleza del problema que existe en toda España: nadie es racista, nadie es xenófobo… pero nadie está dispuesto a que bandas latinas y mafias de delincuentes se hagan con el control de las calles.

Así pues, la conclusión es clara: cuanto más tiempo se tarde en constituir un partido político cuyo objetivo prioritario sea forzar la aplicación de políticas de contención de la inmigración y de repatriación de los inmigrantes que participen en acciones delictivas, más se producirán episodios como los de Alcorcón, en los que la protesta popular carece de dirección política y de implantación y capacidad para encarrilarla por la vía de la eficacia política.

(C) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es