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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

INMIGRACION

Zapatero: ¡cobarde y vendepatrias!

Zapatero: ¡cobarde y vendepatrias! Redacción.- En la noche del miércoles al jueves, las cosas han llegado a un límite que debería ser difícil de franquear en Ceuta y Melilla. Cuatro muertos (dos en la parte marroquí y dos en la española), 300 nuevos inmigrantes, más de un millar de menesterosos saltando la valla fronteriza, son el balance de una noche dura. Para colmo, ni el presidente de Ceuta, ni el de Melilla han sido invitados a la cumbre hispano-marroquí de Sevilla: ZP ya ha decidido la suerte de Ceuta y Melilla: hoy, allí, el sátrapa marroquí impone sus condiciones.

En España no hay ni poder ni gobierno

En toda África negra ha corrido una noticia: que en España hay un gobierno débil y cobarde por el que se puede entrar en la Unión Europea. Este clamor popular que ha recorrido desde Mauritania a Zimbawe, ha generado un formidable movimiento migratorio, que excede cualquier límite conocido hasta ahora. Es el doble “efecto llamada”: el que siempre está presente cuando los africanos miran los escaparates de consumo europeos, y el que ha generado el rumor verdadero de que existe un gobierno débil, incapaz y cobarde.

Repetimos: débil y cobarde, tal como advertíamos desde el mes de abril de 2004 cuando ZP dio su discurso parlamentario. En España, en este momento, aquí y ahora, no hay gobierno digno de tal nombre. La clase política está preocupada solamente por cuestiones absolutamente banales que no tienen nada que ver con la tarea de todo gobierno: mejorar las condiciones de vida de la población. Nuevos estatutos que nadie pide y que se elaboran de espaldas a la opinión pública y de cara a los intereses de la clase política, relaciones diplomáticas con países como Marruecos que solamente tienen como tema de discusión los intereses inversionistas de los grandes consorcios financieros y de la propia familia real española.

Cuando, desde hace dos meses, en la frontera de Ceuta y Melilla, legiones de menesterosos saltan cada noche sistemáticamente la frontera, y ¡el gobierno español no dice absolutamente ni una palabra, ni toma iniciativa alguna!, eso quiere decir, simplemente que en España no hay gobierno digno de tal nombre.

Resulta difícil no reconocer que la petición de las autoridades autónomas de Ceuta y Melilla es justa y necesaria: expulsión inmediata a Marruecos de los ilegales que logren saltar la valla fronteriza, en el momento en que ocurra. No hay absolutamente ningún argumento posible en contra: quien fuerza la legalidad de una Nación debe atenerse a las consecuencias y, pueden agradecer los ilegales, la generosidad de este país y de esta tierra que no les juzga por vulneración de una ley.

Un gobierno digno de tal nombre tiene como primera tarea la integridad de las fronteras nacionales: en España esa protección no existe. Estamos sometidos a una invasión diaria y sistemática en la que, a los que logran cruzar la frontera, se les premia además con un papel de expulsión que, en la práctica, es una garantía de inexpugnabilidad.

La cumbre de Sevilla: la mayor infamia de ZP

Desde hace años se vienen celebrando cumbres hispano-marroquíes. Hoy empieza la cumbre de Sevilla. Es tradición que en todas las cumbres, además del presidente de “gobierno”, asisten los presidentes de las autonomías “fronterizas” con el país con el que se cerebra la cumbre. Así pues, en esta ocasión, tocaba que asistieran los presidentes de Canarias, Ceuta y Melilla. Pero estos dos últimos no han sido invitados. No hace falta preguntarse por qué: el sátrapa de Rabat ha ordenado al bobo coriáceo de ZP lo que tenía que hacer. Nada de Ceuta y Melilla en una cumbre. Total… no hay ninguna duda de que Ceuta y Melilla serán entregados a Marruecos en apenas cinco años.

Resulta difícil imaginar una traición mayor al Estado y a la Nación española que la de entregar un pedazo de tierra a un país enemigo. ¿Enemigo? Un país enemigo es aquel que alberga sobre su territorio a legiones invasoras, sin hacer absolutamente ninguno de los esfuerzos que corresponden en derecho internacional.

No hay ninguna duda que en esta cumbre de Sevilla, ZP y Moratinos cederán una vez más. Eludirán tocar –su cobardía es congénita y extrema- cualquiera de los puntos verdaderamente importantes y dedicarán todo su tiempo a acuerdos económicos de dudosa importancia y, especialmente, a declarar que todo va bien. Y, esa es la cuestión, que nada va bien.

Recordemos que ni el rey, ni ningún presidente del Estado, en toda la historia de la democracia española, se han atrevido a ir a Ceuta y Melilla. ¿Por qué? Simplemente para no ofender al ”enemigo del Sur”, en otras palabras: por imposición, ayer de Hassan II, hoy de Mohamed VI. ¿Cómo es posible que las máximas autoridades de un país soberano siga las órdenes que le dicta su enemigo?

España no va bien, entre otras cosas, por que hubo un gobierno del PP que permaneció absolutamente pasivo ante la avalancha que se nos vino encima a partir de 1999, y luego un “gobierno” débil, cobarde y vendepatrias que ha acentuado esta tendencia hasta lo indecible.

Por cierto, la decisión de “enviar al ejército” (¿a qué ejército?) a la frontera de Ceuta y Melilla, realizada bajo presión de la UE, del dramatismo de la situación y de la hostilidad con que la opinión pública está recogiendo las noticias sobre la avalancha en las fronteras, es el último parche colocado por Zapatonto y sus dos ministros más estrafalarios, Bono y Moratinos, cuota de la subnormalidad en el gobierno.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo

Melilla ¿Impotencia, irresponsabilidad o cobardía?

Melilla ¿Impotencia, irresponsabilidad o cobardía? Redacción.- Tres muertos, cinco heridos graves, un centenar de subsaharianos que han alcanzado su objetivo de cruzar el muro de defensa de Melilla, con el consiguiente efecto llamada… tal es el resultado de la debilidad, la irresponsabilidad, la impotencia y la cobardía del gobierno ZP en materia de inmigración. Resulta difícil entender la pasividad del gobierno sino también el silencio de la oposición. Por que no hay que olvidar que, en este tema, poder y oposición han sido cómplices y corresponsables de lo que está pasando.

[para completar este artículo se recomienda la lectura de "El libro negro de la inmigración" de León Klein, el libro puede ser pedido a adb@pyrelibros.com o infokrisis@yahoo.es al precio de 15,00 € más 5,00 € de gastos de envío. Así contribuirás al desarrollo de este blog]


Europa no es culpable del drama africano

A nadie se le escapa que la situación de los miles de subsaharianos que han logrado entrar en Marruecos, pero que no tienen dinero suficiente como para pagar a las mafias marroquíes su eventual traslado a España, son el resultado de la catástrofe que vive África Negra desde el momento mismo de su independencia en los años 60.

Víctimas de la miseria endémica, la pobreza, la corrupción sin límites, la ausencia de derechos democráticos, las enfermedades tropicales, los nuevos virus y epidemias, el analfabetismo y la imposibilidad de reaccionar contra la pobreza, buena parte de los jóvenes africanos ven en la inmigración a Europa como la única posibilidad de huir de su país de origen y, como mínimo en un 15%, recibir en Europa tratamiento gratuito contra la enfermedad que puede acabar con ellos en pocos meses: el SIDA.

Es difícil hacer comprender a esa población subsahariana que Europa no puede acoger a todos los enfermos de SIDA que ha incubado África (40 millones), ni integrar a todos los que desean huir de la miseria (¿200? ¿300? millones de africanos). Es difícil, pero, sin embargo, es la única vía para impedir los dramas que se están sucediendo en las inmediaciones de Melilla y las que seguirán.

Europa ha llegado al límite en su capacidad de acoger a la miseria genera por los propios africanos a partir de su profeso de independencia. Es más, ni Europa tiene la obligación de acoger masivamente a africanos, ni –por supuesto- Europa puede renunciar a su relativo bienestar, en un altruista e inconsciente gesto “humanitario”.

Seamos claros: nosotros europeos no somos culpables del desastre africano, cumplimos el mandato de las NNUU, dando la independencia cuando la Asamblea General de esta organización lo votó, a tantas cuantos Estados (o mejor seudo-Estados) africanos lo pidieron. Y esa independencia se dio, dejando allí infraestructuras, colonos (que sistemáticamente fueron expulsados, asesinados y expoliados). Europa no es culpable, no debe, por tanto, pagar el desastre africano que tiene como únicos responsables a la propia clase política africana.

Por otra parte, acoger a 20, 50 millones de africanos en Europa no va a resolver el drama del continente negro. Es evidente que Europa no puede acoger ni tratar a 40 millones de contagiados por SIDA que languidecen en África. Europa no puede plantearse el absurdo de tratar solamente a aquellos que logran llegar a Europa ¿y el resto? La inmigración, no es la solución, ni para África, ni para Europa, aun cuando puede ser la solución para algunos de los que alcanzar el territorio europeo y, desde luego es la solución para patronos desaprensivos que basan su riqueza en contratar mano de obra explotada y de bajo coste.

¿Por qué nadie pide explicaciones a Marruecos

El tiranuelo degenerado y vicioso que se sienta en el palacio real de Rabat, ha conseguido que toda Europa se calle. De derechas o de izquierdas, ni un solo partido, español o extranjero, ha recordado, desde el inicio de la crisis del muro de protección de Melilla, su responsabilidad en el drama que se está desarrollando allí.

¿Por qué Marruecos –un Estado policial y feudal, en donde no existen derechos ni libertades- permite que su territorio sea atravesado de Sur a Norte por legiones de menesterosos, fácilmente reconocibles que terminan acampando en las inmediaciones de la frontera de Melilla? ¿Por qué la policía marroquí –una de las más brutales y carentes de escrúpulos que pueda concebirse- no disuelve estos campamentos y repatría a sus pobladores? ¿por qué la derecha y la izquierda, la Unión Europea y el Estado Español callan ante una tarea que corresponde resolver a Marruecos, pues, no en vano, para ello recibe cuantiosas subvenciones de la Unión Europea?

Todas estas preguntas tienen respuesta muy simple: el gobierno marroquí no hace nada, e incluso estimula esta acumulación de ilegales, simplemente por que considera que no es su problema y que, contra más inmigrantes lleguen a España, más se debilita la sociedad española: la aparición de problemas interiores, xenofobia y racismo, la creación de guetos, un esfuerzo presupuestario absolutamente insoportable, el empobrecimiento de las clases trabajadoras españolas, etc, todo ello contribuye a debilitar a España que, en Marruecos es, no lo olvidemos ¡el enemigo del Norte!.

España, por su parte, calla por la presión del lobby empresarial español que tiene intereses contantes y sonantes en Marruecos. Hoteleros catalanes y canarios, empresas de comunicaciones y telefonía, PRISA y su red de antenas parabólicas situadas en todo Marruecos, forman una tupida red preocupada solo por sus intereses corporativos.

A esto se unen los intereses de Gas Natural y de la Caixa de Ahorros de Catalunya. Como se sabe, esta empresa canaliza el gas argelino que se consume en España. Esta canalización se realiza a través del gaseoducto, propiedad de gas natural, que recorre Argelia, Marruecos y termina en Sevilla. Es evidente que una empresa cuya estabilidad se asienta sobre el gas argelino, traído a España a través de Marruecos, apenas tiene valor. A pesar de su aparente riqueza actual, las acciones de Gas Natural pueden desplomarse en cualquier momento que la situación política –ya de por sí inestable- en el Magreb, se precipite. En estos momentos en los que el gobierno de ZP, siguiendo el mandato del tripartito catalán, favorece el monopolio de Gas Natural en el sector eléctrico en Catalunya, a través de la fusión de esta empresa con ENDESA, el gobierno ZP, débil y cobarde, está más interesado que nunca en no alarmar a la opinión pública y mirar a otro lado, cuando Marruecos incumple acuerdos internacionales y facilita el asalto diario de la frontera de Melilla por legiones de menesterosos.

La Unión Europea y el Estado Español, no tienen mucho que ganar con esta actitud… pero los grupos de presión con intereses económicos en Marruecos, si tienen mucho que perder en caso de que Europa adopte sanciones económicas por la actitud de este país que infringe cualquier norma del derecho internacional. Tanto la Unión Europea como el Estado Español son rehenes de la plutocracia, el poder del dinero. Y la plutocracia impone buenas relaciones con el “amigo del Sur”…

Resolver la crisis es fácil… solo falta voluntad

Examinemos los hechos: ¿por qué los subsaharianos saltan hoy el muro fronterizo? Por que el invierno se acerca y corre prisa pisar territorio español. ¿Sól pisar? Si, efectivamente, por increíble que pueda parecer basta con poner un pie en territorio español para ser, inmediatamente, considerado como inexpulsable. Esto recuerda los juegos infantiles: si no se logra saltar la valla, se queda descalificado, pero si se toca con una mano o un pie el territorio español, ya tiene premio.

Resulta absolutamente absurdo que todos los que han vulnerado la legalidad de nuestro país (ley de inmigración), y nuestra integridad territorial, se paseen libremente por Melilla, residan en zonas bien conocidas, en muchos casos, roban para comer, pero… eso si, son inexpulsables.

Nuestros señores diputados tienen a bien perder cada día el tiempo en debates bizantinos, enfrentamientos partidarios absolutamente ridículos y cansinos para la opinión pública, y en la aprobación de leyes de dudosa importancia y mínimo interés. Pero a nuestros señores diputados les resulta imposible solventar los problemas de Ceuta y Melilla. Bastaría, por ejemplo, con que se consensuada una pequeña reforma en la ley de extranjería, o simplemente que se aprobara un decreto-ley que estableciera que quien entra en España ilegalmente, debe abandonar inmediatamente el país cuya frontera ha vulnerado. La excusa de ser “refugiado político” solamente puede darse pidiendo asilo en una embajada española en el exterior, no utilizando una política de hechos consumados, forzando la entrada en nuestro país.

Todo lo que no sea una política de expulsiones expeditivas y sin contemplaciones, no hará otra cosa más que aumentar el efecto llamada (que ya ha generado un verdadero atasco en Melilla) y provocar situaciones tan humanamente lacerantes como las que hemos visto en TV: subsaharianos heridos graves unos, simulando estar heridos otros, muertos, colgando de los pies en la alambrada, etc.

Esta solución es perfectamente simple: si no se adopta es por la incapacidad de los partidos políticos que comen de la mano de la plutocracia que hace sus buenos negocios en Marruecos. Y esto vale tanto para el PSOE como para el PP, ambos partidos han consensuado un silencio cómplice y responsable de la masacre que está ocurriendo en la frontera de Melilla y de la invasión que estamos sufriendo: Repetimos: Silencio cómplice y responsable, tanto del PSOE como del PP.

Pero hay otra salida, absolutamente inevitable a la que la lógica y el sentido común conducen directamente: sancionar a Marruecos por su actitud. No olvidemos lo que estos días está olvidando toda la prensa, sin excepción y todos los partidos políticos: que esos inmigrantes no caen del cielo, vienen de Marruecos, invaden nuestro territorio a partir del territorio marroquí. Es Marruecos quien debe resolver la cuestión y si no, atenerse a las consecuencias. Y hay muchas formas para presionar a Marruecos: desde cortar subvenciones, hasta cerrar el paso de la Unión Europea a las exportaciones marroquíes, hasta gravar con impuestos los giros que realizan ciudadanos marroquíes residentes en Europa a su país de origen, pasando por repatriaciones masivas de ilegales marroquíes y llegando incluso a la llamada a consulta del embajador español. El tiranuelo marroquí solamente entiende un lenguaje: el claro y decisivo, lenguaje de la fuerza y del ultimátum.

¿Está en condiciones Moratinos de recurrir a un lenguaje diplomático decidido y que no suponga una política de paños calientes? En absoluto: Moratinos es rehén del “progresismo” del PSOE, ese que, hasta hace poco, clamaba por los “papeles para todos” y que, en realidad, los ha dado en la reforma de la ley de inmigración de 2005; Moratinos es rehén de los amos del PSOE, los plutócratas que no tienen el poder político, pero que lo condicionan y que constituyen el verdadero poder de este país.

[para completar este artículo se recomienda la lectura de "El libro negro de la inmigración" de León Klein, el libro puede ser pedido a adb@pyrelibros.com o infokrisis@yahoo.es al precio de 15,00 € más 5,00 € de gastos de envío. Así contribuirás al desarrollo de este blog]

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Perpignan: la guerra civil, racial y social a las puertas.

Perpignan: la guerra civil, racial y social a las puertas. Redacción.- El Ejido multiplicado por 100, eso es lo que ha ocurrido el pasado fin de semana en Perpignan. La ciudad del Languedoc-Rousillon, ha acumulado un potencial explosivo que, finalmente, ha estallado. Dos muertos, cientos de heridos y de detenidos, tal es el balance de una semana de incidentes. Perpignan.es uno de los 1500 zonas de “non-droit”, en donde ya no rige el “Estado de Derecho” en Francia.

Los enfrentamientos se iniciaron cuando un grupo de gitanos apaleó hasta la muerte a Mohamed Bey-Bachir, de 28 años, franco-argelino el 22 de mayo. Luego se produjo el asesinato de Driss, 43 ans, de origen marroquí.

El cambio de paisaje urbano en Perpignan

Perpignan.es una ciudad similar a Alicante, con un centro histórico-monumental, barrios residenciales periféricos y un barrio, Saint Jacques, habitualmente poblado por gitanos, en general, perfectamente integrados en la sociedad francesa. Esta barrio, tradicionalmente, era el foco de delincuencia. Incluso delincuentes españoles acudían al barrio de Saint Jacques para comprar documentación falsa, vender las tarjetas de crédito robadas en España, o bien comprar armas de todos los calibres. Se trataba del tradicional barrio que, históricamente, era el foco de una delincuencia limitada y controlada, común a todas las ciudades europeas. Nada grave, o al menos, nada que la sociedad francesa no pudiera digerir. Hasta hace poco.

En los últimos años, dos factores han contribuido a desestabilizar Persignan: en primer lugar la elevada tasa de paro que vive toda la región; en segundo lugar, la presencia masiva de magrebíes en el barrio de Saint Jacques y un recrudecimiento de la delincuencia en toda la ciudad, hasta extremos insoportables y no digeribles.

En otros barrios no se hubiera producido un conflicto de esta magnitud. Habitualmente, cuando, comunidades magrebíes irrumpen en un barrio, se produce un “vaciado” de la población europea originaria: lo hemos visto en todos los barrios en donde en apenas cinco años se han formado guetos urbanos en nuestras grandes ciudades. Pero en Perpignan,.el proceso ha sido diferente por la presencia de la comunidad gitana. En efecto, esta comunidad, dotada de un alto sentido tribal y de un espíritu de unidad ante lo diverso, recibió mal al grueso de la población magrebí.

Este conflicto se agudizó cuando los magrebíes dirigieron su hostilidad hacia los gitanes, compitiendo con los delincuentes del barrio en el tráfico de drogas y otros comercios ilícitos. Después de dos años de tensión creciente, finalmente, la tensión estalló.

Perpignan: ciudad sitiada

En el momento de escribir estas líneas, Perpignan tiene el aspecto de una ciudad sitiada. Un millar de policías y de gendarmes están desplegados en las calles. No solamente en Saint Jacques, sino en otras zonas de la ciudad pueden verse comercios incendiados, escaparates destrozados y restos de la batalla campal que tuvo lugar tras el segundo asesinato de un magrebí el pasado miércoles.

La víctima falleció por cuatro disparos a bocajarro. No hay ningún dato que permita pensar que sus cuatro asesinos encapuchados, pertenecían a la comunidad gitana, pero lo cierto es que desde el miércoles hasta la noche pasada (lunes a martes) los incidentes se han reproducido cada noche, al caer el sol, en los barrios con presencia magrebí. Es significativo que desde la noche del viernes, mujeres y niños han ido abandonando la ciudad hasta que se normalizara la situación.

Pero, hace falta preguntarse si la situación se va a normalizar y cuál es hoy la “normalidad” de la que puede alardear la ciudad del Languedoc-Roussillon. Porque hoy, Perpignan es una ciudad de mayoría magrebí.

Esta ciudad se presta extraordinariamente para la revuelta urbana: el centro histórico es el foco en el que convergen pequeñas callejas desde las que resulta fácil hostigar a la policía y retirarse con este enjambre urbano sin posibilidades de ser detenidos. Los jóvenes magrebíes –bautizados desde hace años como “savajeots”- utilizan esta peculiaridad urbana de la ciudad para aumentar la sensación de inestabilidad, saquear establecimientos, incendiar comercios, volcar automóviles, etc. Se han producido casi un centenar de detenciones, pero en el momento de escribir estas líneas la violencia urbana sigue reproduciéndose y ni siquiera las compañías de CRS logran restablecer la calma a su paso.

El mismo día en que Francia decía NO al tratado de la Unión, se realizó el primer balance de los incidentes. La población en estado de schock, las calles bloqueadas, casi un centenar de vehículos calcinados, almacenes céntricos incendiados en número imposible de calcular todavía en este momento. La población ha comprobado como los saqueos de almacenes céntricos no son cosa de revueltas en los arrabales de Buenos Aires o de Caracas, sino que han irrumpido en Europa. Algunas de las escenas que vieron los vecinos de Persignan, literalmente, les helaron la sangre. Algunos nos contaban que tras romper las vitrinas de los almacenes de la Promedade des Platanes, sin duda la más céntrica de la ciudad, se llevaban el botín –equipos de Hi-Fi, televisores de Plasma, carritos de bebé, etc- en carretillas o en coches recién robados. Europa no está habituado a escenas de este tipo… y va a tener que acostumbrarse.

Conclusiones: Persignan = El Ejido x 100

Perpignan, es El Ejido, multiplicado por 100 y en donde las fuerzas de seguridad del Estado no han logrado restablecer la normalidad en una semana. En estos momentos se está construyendo la “gran mezquita” de Perpignan. Vale la pena decir que, por azar, el constructor es un judío practicante. Eso, unido de que los jóvenes que asistían al festival musical “Ida y Vuelta”, consumían, fundamentalmente, rap, salsa y, recientemente, reggeaton, evidencian el panorama “cultural” de la ciudad de los Pirineos franceses.

Perpignan se encuentra a hora y media de Barcelona. Se puede hablar español con la seguridad de que un 50% de la población lo habla perfectamente o lo entiende con facilidad. En la ciudad todavía están presentes emigrantes españoles de los años 60 y 70 que se han quedado a vivir allí, hijos de republicanos exiliados que, en buena medida se han adherido al Front National. A pesar de los esfuerzos de catalanización realizados por la Generalitat de Catalunya, la ciudad sigue siendo muy francesa e, incluso, en buena medida, es el propio Front National el que estimula la publicación de libros en catalán, para luchar contra el tradicional jacobinismo centralista parisino. A decir verdad, no es el nacionalismo catalán el que lidera la catalanización, sino sectores antijacobinos que tienen más que ver con el Front que con el Palau de la Generalitat.

Pero Perpignan es el espejo de lo que no nos espera. Los incidentes se han desencadenado por que los magrebíes han encontrado a una comunidad gitana con un alto sentido de la cohesión vincular entre sus miembros y no han estado dispuestos a dejarse comer el terreno. El hecho de que en Francia, incidentes de este tipo se reproduzcan un poco por todas partes y que en estos momentos el número de zonas “fuera de control” superen los 1500, deja poco lugar para el optimismo.

La población de Persignan ha vivido en estos días una situación que ni siquiera los más mayores recordaban. La II Guerra Mundial apenas se dejó sentir en Perpignan. Hay cinco generaciones de habitantes de Perpignan que no pueden recordar una situación de violencia y de guerra civil caliente como la que ha vivido la ciudad en la última semana.

El gobierno francés hará lo que suele hacer en estos casos y lo que indica el manual de urgencias: inyectar fondos, lanzar llamamientos tranquilizadores y, especialmente, no reconocer la naturaleza del problema. Y es un problema que estos incidentes han revelado en todo su dramatismo: el fondo de la cuestión es que el Estado Francés ha desaparecido en algunas zonas que, en rigor, pueden ser consideradas como “Zonas Liberadas” para las comunidades magrebíes. Allí, el Estado Francés YA NO EXISTE.

Apenas a 125 kilómetros de Perpignan, en una fiesta, aparentemente inofensiva, en la Patum de Bega, se han producido incidentes similares de los que la Generalitat todavía no ha tenido el valor de reconocer exactamente lo que ha ocurrido. Se sabe, eso sí, que buena parte de los detenidos no han nacido en la Península. Esperamos, entre inquietos e interesados, la versión oficial de las autoridades, y nos gustaría confirmar que lo sucedido en Berga, no tiene nada que ver con la insurrección magrebí que ha vivido Perpignan durante la última semana. La versión dada ayer por la consejera de interior, Turá, está muy en la línea del “tripartito” catalán y del gobierno ZPlus: “Los mozos de escuadra no estaban presentes porque en días anteriores se les insultó”…

Puede constatarse un último paralelismo entre lo ocurrido a una y otro lado de los Pirineos: la debilidad del Estado favorece el ascenso de la violencia, ocultar el problema, genera más problema.

Perpignan demuestra que la guerra civil, racial y social, está llamando a la puerta.

© Ernesto Milá – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

Comisión Pro-homenaje a Juan Ignacio González

Comisión Pro-homenaje a Juan Ignacio González Redacción.- El próximo 17 de diciembre se cumplirá el XXV Aniversario del asesinato de Juan Ignacio González, presidente del Frente de la Juventud. El crimen político sigue impune. Un grupo de antiguos militantes del FJ han constituido la Comisión Pro.Homenaje a Juan Ignacio con objeto de promover y organizar los actos que se celebrarán en su memoria durante todo el año y que culminarán con un acto en Madrid, el 17 de diciembre de 2005.

Animamos a todos los lectores de infoKrisis a unirse a estos actos y colaborar con la Comisión. Se ha habilitado la web de la Comisión que puede localizarse en http://www.juanignacio-justicia.tk y el buzón de correo electrónico homenaje2005@yahoo.es

Uno de los objetivos del a Comisión es reunir el material político del Frente de la Juventud. En la web se han ido incluyendo todo el material que ha sido posible reunir, pero las sucesivas peripecias personales (y político-policiales) de los antiguos miembros del Frente de la Juventud, han dispersado este material. La Comisión hace un llamamiento a quienes posean material de aquel período, a que lo escaneen y remitan los archivos informatizados a la comisión a fin de que pueda reunir el máximo de documentación sobre el Frente de la Juventud, Juan Ignacio González y todo aquel período turbulento. Nuestros particulares “años de plomo”.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

De Villaverde a Theo Van Gogh, pasando por el 11-M

De Villaverde a Theo Van Gogh, pasando por el 11-M Redacción.- Vale la pena preguntarse como un país, Holanda, considerado como modelo de integración racial reaccionó masiva y violentamente ante el asesinato de una sola persona, Theo Van Gogh y otro, como España, permaneciera inmóvil ante el asesinato de 192 personas. Intentar entender estas diferentes reacciones nos ayudará a comprender el problema de la inmigración masiva.

El caso holandés

Hasta anteayer, Holanda era el modelo de integración de la emigración. Un modelo a imitar. O, al menos, así se vendía el modelo holandés. Luego resultó que todo era falso y no se trataba más que de una apreciación derivada de lo políticamente correcto. Se confundía el aguante de la población holandesa, con la integración real. No había protestas porque la población autóctona holandesa, habitualmente tranquila y con un comportamiento cívico irreprochable,

La versión “políticamente correcta” explica que la aparición del “fenómeno Pim Fortuyn” envenenó la convivencia ejemplar de la población holandesa autóctona con la inmigración. Esta versión es rematadamente falsa. El “fenómeno” arraigó sobre un terreno abonado y exteriorizó el descontento de la población holandesa ante una integración que solamente era real en los medios de comunicación políticamente correctos, pero que, en la Holanda real, había fracasado. Ningún fenómeno político de masas aparece espontáneamente sino que es el epifenómeno que evidencia la existencia de causas más profundas.

Por lo demás, esos medios políticamente correctos tienden a culpabilizar a Pim Fortuyn del desencadenamiento del odio racial… cuando, en realidad, Fortuyn no fue juzgado ni condenado por tribunal alguno, ni por xenofobia, ni por incitación al odio racial, ni tampoco asesinó a nadie. Por cierto, Pim Fortuyn fue, en cambio, asesinado en un extraño crimen político que prefiguró en dos años el de Theo Van Gogh.

Cuando ocurrió este segundo asesinato, Holanda se dio cuenta, bruscamente, de que el terrorismo islámico había irrumpido en su país. Y se trataba de un terrorismo real, no de la violencia de cuatro chalados neonazis que lanzaban una botella de gasolina pagada a escote contra la mezquita más próxima.

El asesinato ritual de Theo Van Gogh

La película “La educación por medio del asesinato”, describe el lento y doloroso modo en que la gente despierta ante el problema del Islam radical. Pero despertar a los holandeses tan sólo costó un muerto. El motivo de esto se encuentra en la identidad de la víctima y la naturaleza del crimen. Theo van Gogh, de 47 años, libertario radical, cineasta, productor de televisión, tertuliano, llamó la atención por criticar el Islam (en un libro del 2003, “Alá sabe lo que es mejor” y en una película del 2004, “Sumisión”). Fue asesinado a las 8:40 de la mañana del 2 de noviembre en su ciudad natal de Ámsterdam, mientras recorría en bicicleta una concurrida calle camino del trabajo. Mientras se le disparaba repetidamente, Van Gogh pudo decir a su asesino "no lo hagas. No lo hagas. Ten piedad. ¡Ten piedad!". Entonces, el asesino le apuñaló en el pecho con un cuchillo y le rebanó la garganta con otro, casi decapitándolo.

El asesino, Mohammed Bouyeri, de 26 años, holandés de nacimiento, con doble ciudadanía danesa y marroquí, dejó de 5 páginas tanto en árabe como en holandés clavada en el cuerpo de Van Gogh con un cuchillo. Amenazaba con la jihad a occidente en general, ("Sé con seguridad que tú, oh Europa, serás destruida"), y a cinco figuras políticas danesas en particular. El asesino era un islamista bien conocido por la policía.

La quiebra del modelo holandés de integración

Lo que ocurrió tras el asesinato de Van Gogh era previsible: manifestaciones ante las mezquitas, algunos apedreamientos de establecimientos islamistas, quema de mezquitas. Realmente poco, a tenor de lo que la sociedad holandesa ha soportado en silencio durante años: el crecimiento hasta extremos desmesurados de la inmigración sin control y la creación de centros de delincuencia y adoctrinamiento islamista. El estallido holandès tiene mucho más valor y significación porque ha sido allí en donde todo parecía “atado y bien atado”. Holanda se presentaba en toda Europa como un modelo de integración étnico-racial, cuando era, justamente, todo lo contrario: el lugar en donde bajo la superficie larvaba un problema que estalló el día en que Van Gogh fue asesinado ritualmente.

Van Gogh, crítico no musulmán del Islam, fue asesinado por expresar artísticamente sus opiniones es algo sin precedentes, no sólo en Holanda, sino en occidente. La revulsión danesa ante los hechos sacudió la profunda complacencia de la que quizá es la sociedad más tolerante del mundo. La ministra de inmigración, Rita Verdonk, una de las cinco personas amenazadas, lamentó que el país hubiera ignorado durante tanto tiempo la presencia del Islam radical. "Durante demasiado tiempo, hemos dicho que teníamos una sociedad multicultural y que sencillamente, todos encajarían con todos. Fuimos demasiado inocentes al pensar que la gente coexistiría en sociedad". Jozias van Aartsen, líder parlamentario del partido VVD fue más allá, advirtiendo de que "la jihad ha llegado a los Países Bajos, y un reducido grupo de terroristas jihadistas está atacando los principios de nuestro país. Esta gente no quiere cambiar nuestra sociedad, quieren destruirla".
20.000 manifestantes se reunieron para denunciar el crimen, y treinta personas fueron arrestadas por incitar al odio contra musulmanes. El Ministro del Interior, Johan Remkes, dijo: "El clima se enrarece seriamente". Las dos semanas siguientes se registraron 20 ataques con incendios y explosivos, y contraataques contra mezquitas, iglesias, y otras instituciones, además de algunas redadas policiales de envergadura. Un ensayo de guerra civil.

Del 11-M al 2-N

Si el 2 de noviembre habían asesinado a Theo Van Gogh, unos meses antes, el 11-M se había producido el asesinato de 192 personas en Madrid. Ambos fenómenos suponen el inequívoco desembarco del terrorismo yihadista en territorio europeo de la mano de la inmigración de religión musulmana y origen marroquí.

A partir de ese momento, el terrorismo yihadista se convierte en un desafío estratégico para Europa. A diferencia del terrorismo de extrema-izquierda de hace 20 años, éste nuevo terrorismo dispone de una sólida base social sobre la que ha hincado sus raíces: la inmigración islamista en Europa: 20.000.000 de personas que serán mayoría en algunos países en 2050 y que, a partir del 2010 serán fieles fanáticos de la religión con más seguidores en Alemania, Inglaterra y Benelux. A diferencia de EEUU, donde el terrorismo y la inmigración están disociados, en Europa están íntimamente unidos. De hecho, en Europa sería fácil cortar con los focos de terrorismo, repatriando a los inmigrantes islámicos y prohibiendo la incitación al odio racial predicado en las mezquitas.

No existe crimen más horrendo a las leyes de la hospitalidad que ser inmigrante en un país y asesinar a 192 personas. Ciertamente, en Inglaterra hay más inmigrantes pakistaníes que marroquíes en España… pero Marruecos tiene una situación geográfica de contigüidad con España y Pakistán está más de 12.000 km alejado del canal de la Mancha.

La cosa es todavía más preocupante porque los criminales del 11-M pertenecían a grupos de inmigrantes que vivían muy bien en España. Tenían comercios propios, estaban relacionados con grupos de delincuentes tolerados por la policía española o, al menos, contra los que, a la vista de la legislación vigente, no pueden hacer nada. Hasta entonces se creía que el islamismo radical solamente crecía en el país de origen en “bidonvilles” y barrios marginales. El 11-M ha demostrado que son precisamente clases magrebíes vinculadas al pequeño comercio y a la delincuencia, los que protagonizan las redes de terrorismo islámico (harina de otro costal es quien las manipula).

Los yihadistas desprecian a Europa. Y la odian. Pero, además de eso, en España, reivindican la islamidad de la península. Ese mensaje absurdo, cala en profundidad entre la juventud islamista inmigrante. En Inglaterra el 13% del 1.600.000 islamistas justificó los ataques del 11-S y pedían más acciones como esa. En Francia en el 2003, ¼ de los inmigrantes islamistas afirmaban que los valores de su religión son incompatibles con los de la República. En Alemania y Holanda, un 10% de los islamistas simpatizan con Al Qaeda. Pero, no hay que olvidar que estas encuestas precisan una rectificación. Cuando esas mismas preguntas se realizan en el país de origen las cifras oscilan entre el 40 y el 60%. En Europa cuidan más la respuesta. El 40% de los marroquíes simpatiza con Bin Laden… por ejemplo.

Hace 20 años, los teóricos europeos de la inmigración –habitualmente socialistas- esperaban que la creación de una clase media islamista entre la inmigración, cortaría la posibilidad de radicalismos. Ha sido justamente lo contrario. Esa clase media ha despuntado… pero ha asumido el mismo radicalismo que los sectores más desfavorecidos. En el fondo el problema no es económico sino de sistema de identidades étnico-religiosas. Hoy, está claro, que, precisamente, los principales impulsores del radicalismo islámico wahabbita, no son los menesterosos de los arrabales de Orán o Tánger, sino los príncipes árabes de la casa de los Saud. Y entregan los fondos, precisamente, a esa clase media islamista, radicada en Occidente.

Las tres corrientes musulmanas en Europa

Existen tres grandes tendencias en el islam europeo:
- los vinculados a mezquitas ligadas a países concretos (mezquitas promovidas por Marruecos, mezquitas argelinas, etc.),
- los vinculados a corrientes salafistas (como los wahabbitas) y
- los vinculados a los Hermanos Musulmanes

Los primeros están presentes en la inmigración de más edad, pero su influencia va descendiendo a medida que desciende la edad. Y es nula entre los jóvenes. Los salafistas buscan aislarse en su entorno en Europa, crean barrios propios y mezquitas cerradas a otros; de este sector ha partido el asesinado de Van Gogh y del mismo han salido los ejecutores materiales del 11-M. En cuanto a los Hermanos Musulmanes es, el grupo organizado más antiguo; se fundó en los años 20 y cuentan con grupos organizados en toda Europa. A diferencia de Al Qaeda, extraña nebulosa, seguramente inexistente, los Hermanos Musulmanes tienen una organización estable y líderes conocidos. Este grupo es, desde luego, el mejor implantado en Occidente. En Francia actúa con el nombre de Unión de las Organizaciones Islámicas de Francia, en Inglaterra, es el Muslim Council of Britain, en Alemania el Milli Görüs y, en España están divididos en varios grupos según su país de origen: Justicia y Caridad para los marroquíes, Vanguardia Islámica y Centro Islámico, sirios. A nivel europeo existe el Consejo Europeo para la Fatua , presidido por un hermano musulmán residente en Qatar. Este grupo propone una conquista pacífica de Europa a la que considera “tierra de misión”.

Ahora bien, la demografía juega a favor del islam inmigrante en Europa: la población islamista en el continente se doblará hasta el 2015 (de 20 millones pasaremos a 40 en ese año y sólo entonces, las proyecciones indican que descenderá algo) Pero el 2050, el 20% de la población total del continente será islamista. Claro que previsiones más pesimistas –Timothy M. Savage, “Europe and Islam: Crescent waxing cultures clashing”, The Washington Quaterly, vol 27, núm. 3 (Verano 2004)- elevan esta cifra hasta el ¡50%!

Por qué en España no hubo movilización y en Holanda si?

El 11-M los portavoces de los partidos mayoritarios todavía tenían credibilidad en materia de inmigración. Ciertamente, se habían producido explosiones en El Ejido, Getafe, Premiá, Hospitales, La Almunia, etc, etc, pero España era todavía “joven y virgen” en materia de inmigración, así pues, los políticos españoles de derecha e izquierda podían repetir las mismas fórmulas que habían fracasado ya en toda Europa, como si se tratara de una novedad brillante.

En Holanda, como en Francia, repetir el discurso integracionista, hoy ya no otorga la más mínima credibilidad a quien lo propone. Y en España, los sucesos de Villaverde y la reacción suscitada, permiten pensar que el tiempo de la tolerancia ha pasado. Hay que recordar que España ha recorrido en 5 años el mismo espacio que el resto de Europa Occidental ha tardado 30 años. Hoy, también en este terreno de la inmigración, estamos a nivel europeo… solo que el gobierno no se ha enterado de las fórmulas que ya han fracasado en Europa que son, precisamente, las que propone en España.

Por otra parte, la sociedad civil holandesa siempre ha tenido más vida que la española que ha sido, literalmente, machacada en los años del socialismo. Esto ha implicado que la sociedad holandesa fuera más disciplinada a la hora de acatar las medidas de integración y más rápida en la reacción, cuando se ha percibido que tales medidas han fracasado. En España, por el contrario, lo que se han provocado hasta ahora, son estallidos bruscos y fugaces, aquí y allí, pero al no existir ninguna fuerza política de envergadura, en condiciones de articular estas movilizaciones y darles una dimensión nacional, estos focos se han acallado con facilidad.

La diferencia que existe hoy con respecto al próximo pasado es que, hasta el 11-M se confiaba en que el gobierno –cualquiera- lograría resolver el problema de la inmigración. Hoy esa confianza se ha hecho pedazos a la vista del caos que ha supuesto la regularización masiva y la irrupción de bandas étnicas. La toma de conciencia de la sociedad, precede a la creación del movimiento de masas que presione para adoptar políticas de contención. No al revés.

En este sentido, cabe decir que el peor escenario para los políticos de los partidos mayoritarios es la confluencia del movimiento de protesta vecinas que aparece en los barrios, con los núcleos militantes antiinmigración. De ahí que desde los medios de comunicación ligados al poder o al PP, se insista en aludir a “bandas fascistas y xenófobas” y se muestren carteles con yugos y flechas. Esa es la última trinchera de los partidos mayoritarios. Cuando el movimiento de protesta la haya superado, estaremos ante el albor de un movimiento político-social de nuevo cuño.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Del empadronamiento por omisión al asesinato por omisión

Del empadronamiento por omisión al asesinato por omisión Redacción.- Estamos ante el verdadero y gran drama humanitario del siglo XXI y a nosotros españoles, nos toca vivirlo en primera fila. Ese drama humanitario, sin precedentes, se llama inmigración masiva. Hoy, un recién nacido ha llegado muerto por hipotermia en una patera. Desde el lunes, humillantes e interminables colas se están formando ante todos los ayuntamientos de España. El gobierno ha inventado la figura políticamente correcta del “empadronamiento por omisión”, pero la historia recordará a los ZPlus, a los Caldera y a las Rumi como “los asesinos por omisión”. Y les cuadra.

Pongámonos en la piel de un inmigrante

Hasta cierto punto, les han engañado. Han venido a España mirando los escaparates del consumo y no se han enterado de no tienen la más mínima posibilidad de acceder a ellos. O lo que es peor, a fuerza ganarse la vida, la van a perder haciendo realidad el “sueño español” en versión 2005: pisito, cochecito y TV de plasma. Pero, claro, detrás, han dejado el infierno: países depauperados, dirigidos por clases políticas corruptas y abominables, incomparables con la generalizada en Europa. Vienen de países en los que el Estado es una ficción. La Seguridad Social en esas latitudes apenas se conoce y ni siquiera existe un movimiento obrero interesado en reivindicarla; pocas reivindicaciones pueden realizarse con el estómago lleno, como no sea preocuparse del plato de habichuelas cotidiano o el vaso de leche en polvo con el signo de Cruz Roja. Huyen del desastre de la descolonización. Huyen de la falta de perspectivas en sus países de origen.

Pero el engaño no es total. Las mafias que les han dicho que en Europa, por el solo hecho de llegar, ya les alimentan, no han mentido. Cuando les dicen que ganarán incomparablemente más que en el país de origen, también les han dicho verdad, claro está, eludiendo el espinoso tema de que lo que ganen, apenas les va a dar para sobrevivir escasamente y enviar unos menguados caudales a sus familiares en el país de origen. Al poco tiempo ya han rectificado su proyecto personal: ya no piensan en volver, abominan a sus países de origen y prefieren formarse su futuro en España. Por lo demás, lo que ganan basta para alimentar a los suyos y para ahorrar lo suficiente como para traerlos aquí, a su esposa (o esposas), a sus hijos (siempre en plural), a sus padres, a sus hermanos, a sus tíos, a sus cuñados. Por cada inmigrante que se establece aquí, hay que pensar que en poco tiempo, otros 10, como mínimo, pedirán la “reagrupación familiar”.

España es un país envidiable. Que se lo pregunten a los etarras o a los choros. Para que un tironero sea encarcelado debe de haber causado daños físicos a una víctima. Y que un asesino en serie, un etarra por ejemplo, condenado a ¿500? ¿a 1000? años de cárcel, extinga en 10 ó 15 años su condena, es, como mínimo sorprendente, para quien, en un país normal, merecería, como mínimo, cadena perpetua. Los inmigrantes, saben perfectamente, que cuando hay que alimentar a la familia, cuando hay que enviar dinero a los que se han quedado en el país natal, hay que sacarlo de dónde sea. En este país envidiable, robar sale barato y asesinar también, especialmente en comparación con el país lejano en donde la mutilación del ladrón, el encarcelamiento de por vida por delitos mínimos y la ejecución, están ahí, en vigor y con su terrible dramatismo cotidiano. Un adolescente roba en Marruecos y la policía lo apalea y, finalmente, lo arrojan a una celda en la que pasará un mínimo de 10 años, donde el primer día ya podrá habituarse a las violaciones continúas y suerte tendrá si acaba su período de cárcel sin fallecer o salir en una situación física tan lamentable que limitará extraordinariamente su tiempo de vida.

No, no estamos afirmando que los inmigrantes son delincuentes. Podemos afirmar, sin que nadie pueda desmentirnos, que, hoy, en España, la mayoría de delincuentes son inmigrantes, si bien la mayoría de inmigrantes vienen aquí a trabajar y no complicarse la vida. Lo cual es muy diferente…

El problema es: si todos vienen a trabajar, ¿qué harán cuando no haya trabajo? Por que, trabajo, lo que se dice trabajo, en España hay poco. Hay trabajo de escasa calidad, mínimamente remunerado, que ni siquiera garantiza la supervivencia. Contratos basura, empleo precario, deslocalización industrial, trabajo negro, talleres clandestinos… ¿es eso trabajo?

En España, hoy, faltan médicos, faltan programadores informáticos, pero estas no son, desde luego, las especialidades de los inmigrantes llegados en patera. Lo que llega, habitualmente, son trabajadores no cualificados. En las obras, los escombros, las cargas y descargas, suelen ser acarreados por inmigrantes. Algunos colectivos nacionales (los marroquíes por ejemplo), se han ganado en pocos años, fama de improductivos; los ecuatorianos de escasamente preparados; los colombianos de conflictivos; los argelinos de más conflictivos todavía; los pakistaníes y chinos de trabajar solamente para sus propias mafias; los subsaharianos, de ingenuos y buenazos. Hoy se contratan a muy pocos islamistas o procedentes de los países islámicos, pero no dejan de llegar. Allí donde estaban marroquíes en 2000, hoy han sido sustituidos por ciudadanos llegados del Este. ¿Se puede reprochar a los cultivadores de Huelva o Almería, sustituir a los magrebíes por chicas polacas, frecuentemente esculturales, con intención de volver a su país y, además, católicas? ¿Cuánto tardará el gobierno “políticamente correcto” de ZPlus en establecer cuotas para que cada empresa tenga a su “marroquí”?

Los Caldera, los Rumi, los ZPlus, ignoran los miles de horas contabilizados por los inmigrantes en colas interminables, debidas a la impreparación del gobierno, a su improvisación (la regularización masiva se preparada desde agosto y se ha realizado en medio del caos más absoluto), los millones de euros que el conjunto de estos inmigrantes han pagado a mafias sin escrúpulos y a listillos para conseguir por 3.000 euros un contrato de trabajo, más falso e improbable que una actitud enérgica de ZPlus o una decisión inteligente de Caldera, las decepciones, los desengaños y los engaños, las esperanzas frustradas, el comprobar una vez más que las burocracias de sus países de origen son corruptas y que para obtener un miserable certificado de penales (a todo esto ¿para qué un certificado de penales? ¿Es que el gobierno ignora que en esos países se compra y se limpia por 100 dólares?)… Poneros en la piel de un inmigrante que espera en la cola. Ciertamente, su paciencia es encomiable. Nosotros mismos no tendríamos tanta paciencia y serenidad si nos encontráramos ante un caos tan absoluto como el que se ha generado en esta regularización masiva.

El “talante” humanitario de ZPlus y de su banda de desaprensivos e inútiles, debería de ponerse de manifiesto en tener más respeto a los derechos humanos de los inmigrantes: ni les dicen cómo regularizarse, ni les dicen que deberán irse. La absurda figura “políticamente correcta” del “empadronamiento por omisión” (¿para cuando el “pago a Hacienda por omisión”?) es todavía más absurda, cuando el problema final no es la hoja de empadronamiento… sino el contrato laboral a presentar por un patrono. Vamos a tener colas de cientos de miles de inmigrantes que han peleado para obtener un “empadronamiento por omisión”, más o menos falso, pero que, a fin de cuentas, no les servirá de nada… por que carecen de contrato laboral.

Qué piensa el gobierno de todo este caos que él mismo ha generado. Desengañaros: el gobierno no piensa. Es autista. Está, mesiánicamente convencido, de que lo está haciendo muy bien, especialmente en este terreno, en donde absolutamente nadie, ni siquiera la SER, se libra de criticar la gestión de Caldera. El gobierno no piensa, ni en el porvenir de España (con cinco millones de inmigrantes inasimilables por el mercado de trabajo), ni en el de los inmigrantes (literalmente puteados, mareados y zarandeados por los requerimientos exigidos por el gobierno).

Pero las realidades se imponen, antes o después. Hace un año, existía un millón y cuarto menos de inmigrantes. La cara de ZPlus, blanda, fofa y sin energía, ha sido el mejor “efecto llamada”. Por primera vez en la historia de los Estados, se aplica una ley para solucionar el problema que solamente en el plazo de aplicación de la ley ha crecido en medida muy superior a lo que va a solventar. O dicho más fácilmente: de septiembre a mayo, están entrando más inmigrantes de los que han solicitado la regularización. Y de estos, es posible que, en torno al 40% hayan presentado solicitudes con datos falseados en algún punto. Y de los que, finalmente, se regularicen, habrá que ver cuántos pagan la cuota de autónomos en los tres meses siguientes…

Del “empadronamiento por omisión”, al “crimen por omisión”

Decir que ZPlus es bobo (alguno de su propio partido le llamó “sosomán”, “bobomas”, “bambi” y demás) se acepta salvo entre los socialistas del más acrisolado pesebre. Decir que es un “asesino”, suena excesivo y no seremos nosotros quienes lo digamos. Lo que ZPlus es, es un “asesino por omisión”. Y lo decimos tal como lo pensamos: se le podría aplicar perfectamente el tipo delictivo de “asesinato por omisión”. Pienso en el recién nacido subsahariano que acaba de morir en aguas del Estrecho. O en las cuatro mujeres embarazadas tiritando en las arenas de la playa. O en los dos gigantones nigerianos, temblando de pura hipotermia, calentados por las mantas de la Guardia Civil y la Cruz Roja. Es extremadamente inhumano y desagradable. Pero todo eso ocurre porque el bellaco sin principios y sin moral que gobierna en Marruecos, el tiranuelo depravado que regala a sus súbditos circuncisiones masivas (sería para troncharse de risa, sino fuera dramático) y su colega que caliente el trono de la Moncloa, permiten que día tras día, este drama se suceda sin fin en el Estrecho y en aguas Canarias.

La debilidad mata. ZPlus es débil y cobarde. ZPlus “mata por omisión”. A fin de cuentas, no cuesta tanto, desplazar a la flota en aguas del Estrecho. No cuesta tanto reforzar el sistema de patrullas de la Guardia Civil, ni el dispositivo de radares. Marruecos es, desde el punto de vista geopolítico y militar, el enemigo del Sur. Y lo demuestra día a día: hachís, cocaína, inmigrantes, guerrilla económica, exportación de células terroristas… todo esto es lo que nos llega de Marruecos. La palabra que conviene es ENEMIGO. No costaría NADA blindar el Estrecho y cortar de un día para otro la inmigración ilegal y masiva. A la que esta política de contención durara un par de días, las mafias del tráfico de inmigrantes comprenderían que por ahí no había nada que hacer. La oleada se detendría de un día para otro. Y dejarían de morir niños recién nacido. Dejarían de venir mujeres subsaharianas con la quimérica idea de que pueden salir adelante en España, para terminar luego vendiendo polvos a 20 euros, SIDA incluido. Dejarían de morir horriblemente miles de africanos en las aguas del Estrecho. Pero, la debilidad mata. Y la debilidad de ZPlus mata por omisión.

ZPlus: sin cultura, tradición, nacionalidad o religión.

El gobierno ZPlus solo tiene dura la cara y la mollera, como el marmolillo del 8. No les hables de “cultura”, ni de “tradición”, ni de “religión”, ni de “nacionalidad”, porque, en el fondo, ellos –los progres del gobierno y el propio ZPlus- carecen de cultura, de tradición, de creencias y apenas saben lo que es la nacionalidad. Si lo ZPlus, lo supiera, no confundiría “nación” con “nacionalidad”, ni “religión tradicional” con “religiones”, ni “tradición” con “conservadurismo”. Pero el socialismo actual, ya no aspira a aquella pretendida sofisticación cultural que tuvo Alfonso Guerra (que leía a Susan Sontag, escuchaba a Malher y recitaba versos escogidos de Machado). Se conforma con saber –mal que bien- las cuatro reglas.

El gobierno actual es un gobierno de analfabestias aculturizados, incluida la ministra de cultura y no digamos el propio ZPlus al que jamás se le escapará ni una frase ingeniosa, ni una cita escogida, ni rastro alguno que le imprima cierto carácter de persona cultivada. ¿Alguien puede decir lo contrario? Y mira que en la áspera meseta de Castilla y en el León del salió, siempre ha existido cantera de gente más que culta, erudita y más que inteligente, sabia. ZPlus llegó tarde al reparto de inteligencia y se olvidó de retirar un mínimo de carácter.

No es extraño que este gobierno no entienda lo que está ocurriendo: que España no es el “país de las tres culturas”, sino una “país europeo de tradición católica”; que España no es una “federación de nacionalidades”, sino un Estado Nación; que un islamista consecuente, jamás aceptará la cultura, la ordenación política, ni la tradición europea, y así sucesivamente. ZPlus ha demostrado en un año, que sus referencias culturales son las más escasas de todos los gobiernos democráticos. También en esto, ha demostrado estar en la cola y no resistir la comparación ni siquiera con Felipe González, quien, por lo demás, tampoco era un dechado de preparación intelectual.

ZPlus no entiende lo que está ocurriendo con la inmigración. No ve que se trata de una invasión que alterará nuestro sustrato étnico y cultural en apenas una década. Ignora que hará polvo nuestro sistema de seguridad social, que sobrecargará al Estado con un gasto social insoportable y que los españoles, dentro de poco, vamos a ser extranjeros en algunos barrios y zonas del país. Ese tipo fofo y su gobierno de catástrofes ambulantes, no entiende absolutamente nada de lo que ocurre: no entiende que los miles de muertos del Estrecho las provoca su debilidad. Se nos dirá que desde hace 10 años, el tráfico de pateras es incesante, y responderemos: “Si, pero nunca hasta extremos tan lacerantes”. Nunca se ha permitido que la inmigración tuviera unas esperanzas y unas expectativas tan elevadas… y nunca saldrán tan decepcionados como tras el 7 de mayo. Y es que nunca, tan pocos pesebristas del PSOE, han decepcionado a tantos. Es ZPlus y su equipo, ni unos ni otros, dan para más. Que se vayan de una puñetera vez.

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es