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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

CULTURA

Thierry Maulnier, un no-conformista de los años 30 situado más allá del nacionalismo (I de II)

Infokrisis.- El 11 de enero de 1988 el diario El País dio cuenta del fallecimiento de Jacques Talagrand en su domicilio en las inmediaciones de parís cuando contaba 79 años. Desde enero de1964 era miembro de la Academia de Francia. A pesar de que se mantuvo intelectualmente activo hasta la fecha de su fallecimiento, su nombre quedará íntimamente unido a un movimiento conocido como "los no conformistas de los años 30". Talagrand, desde muy joven había utilizado el seudónimo de "Thierry Maulnier" con el que firmó los ensayos que le catapultaron a la fama y que hoy todavía no han perdido actualidad, especialmente Mas Allá del Nacionalismo. Este es el resumen de su aventura intelectual. [Como acompañamiento documental a este tema, hemos encontrado esta extraña filmación que reproduce el fragmento de una conferencia de Marcel Jouandheau, redactor de La Gerbe, y que se movió durante los años de la pre-guerra por los círculos no-conformistas para desembocar finalmente en la colaboración]

Los no conformistas de los años 30

En 1969 apareció una obra que tardíamente logró encontrar un denominador común a toda una generación de escritores franceses de los años 30. En efecto, escrito por Jean-Louis Loubet del Bayle, el ensayo titulado Los no-conformistas de los años 30 suponía el primer intento de sistematización de toda una corriente de pensamiento francés que hasta ese momento permanecía perdida y olvidada como "escuela", a pesar de que muchos de sus miembros hubieran alcanzada fama intelectual en las décadas posteriores: entre ellos "Thierry Maulnier", pero también Emmanuel Mounier o Pierre Maxence.

Desde principios de los años 20, Europa estaba dividida en dos bloques: marxismo y anti marxismo. Sin embargo, hacia finales de la década, un conjunto de intelectuales intentaron la definición de una "tercera posición" en un momento en que el campo antimarxista estaba dividido entre fascismo y derecha liberal y el campo marxista entre socialdemocracia y comunismo. Es innegable que los "no conformistas" franceses simpatizaron con el fascismo, sin embargo, la agresividad y las rivalidades históricas entre Alemania y Francia, les indujeron a derivar su pensamiento hacia otras latitudes, evitando identificarse excesivamente por el fascismo alemán.

Por otra parte, el fascismo francés jamás atribuyó excesivo interés al catolicismo (a diferencia del rumano). Se da la paradoja incluso de que Action Française que, de alguna manera, fue el semillero de casi todas las "ligas fascistas" de los años 20 y 30, aún siendo oficialmente católica, estaba excomulgada por el Vaticano. Los "no conformistas", a diferencia de los escritores franceses puramente fascistas como Drieu la Rochelle, Jouhandeau o Céline, albergaban a destacados militantes católicos como Emmanuel Mounier que elaboró su propio sistema, el "personalismo". Otros "no conformistas", sin embargo, habían pasado por las filas de Action Française, pero el catolicismo de esta organización no pareció dejar huella en su pensamiento.

Los no-conformistas nunca cristalizaron como grupo político, pero si constituyeron media docena de revistas en las que siempre solían colaborar las mismas personas. Se trató, pues, de un movimiento más intelectual que político, aun cuando la politología constituía lo esencial de su reflexión intelectual.

Loubet del Bayle en su obra reconoce la existencia de tres grandes corrientes entre los "no conformistas de los años 30". La primera estará formada por la revista Esprit (que todavía se publica en la actualidad), formada en 1931 en torno a Mounier y en torno a cuyo equipo redaccional irá cobrando forma con el paso del tiempo la doctrina "personalista". En segundo lugar la "Jeune Droite" formada casi exclusivamente por disidentes de Action Française (entre ellos Thierry Maulnier, Pierre Maxence y Jean de Frabrègues) que animarán revistas cómo Les Cahiers, Reaction pour l’Ordre, La Revue Française o La Revue du Siècle. Finalmente, el grupo Ordre Nouveau formado en torno a la revista del mismo nombre y en el participarán como figuras señeras Arnaud Dandieu y Robert Aron.

El grupo Ordre Nouveau

Vale la pena extenderse algo más sobre estos grupos. El precedente de Ordre Nouveau es el grupo Le Club du Moulin Verd formado en 1929 por Alexandre Marc que inicialmente no tiene un carácter político sino religioso y ecuménico. Solamente, a medida que el club va realizando actividades, se adentra en el terreno político-social dando lugar al grupo Ordre Nouveau en el que ya participan Robert Aron y Arnaud Dandieu. Tres años después aparecerá la revista del mismo nombre que sumará a los nombres ya existentes los de Daniel-Rops, Jean Jardin y Denis de Rougemont. Entre tanto, Aron y Dandieu ya habían escrito sus ensayos sobre la Decadencia de la Nación francesa, El cáncer americano y La Revolución necesaria, trilogía que forma el sustrato teórico del grupo.

El grupo no difiere excesivamente de las otras dos componentes del movimiento de los no-conformistas de los años 30, incluso admite la orientación personalista ya presente en el grupo Esprit de Mounier y el federalismo que está algo más acusado que en las otras dos componentes. De hecho, cuando se disipe el trauma de la II Guerra Mundial, los miembros de este grupo -especialmente Aron y Rougemont- reaparecerán en la escena como integrantes del movimiento federalista europeo.

No son fascistas -en general pocos no-conformistas de los años 30 se orientaron hacia el fascismo como tal- repiten una y otra vez que es preciso realizar una "revolución espiritual" que conciben como el arranque para alcanzar un "orden nuevo" en el que el "desorden capitalista y la opresión comunista, el nacionalismo homicida y el internacionalismo impotente, el parlamentarismo y el fascismo" serán superados para crear un sistema a medida de los humano y de su personalidad. Se ha dicho que su orientación intelectual es tributaria de Proudhom y de los socialistas utópicos franceses, del primer existencialismo de Kierkagaard, de la filosofía de Nietzsche o del misticismo ingenuo de Péguy.

El grupo Jeune Droite

En cuanto a la Jeune Droite, es inevitable, para comprenderla, hacer referencia a la obra de Nicolás Kessler aparecida no hace mucho, Histoire de la Jeune Droite (1929-1942), voluminoso estudio sobre el fenómeno. En tanto que herederos del maurrasianismo, recibieron también la influencia de Henri Massis y Jacques Maritain, escritores católicos ambos que influirán decisivamente en la orientación doctrinal del grupo. Por esas fechas, Maritain ha escrito Antimoderne y Massis su obra emblemática La Défense de l’Occident que serán glosadas ampliamente en las primeras publicaciones de la Jeune Droite, especialmente en los Cahiers de Jean-Pierre Maxence y en la revista Réaction de Jean de Fabrègues. Se trata de revistas en las que el catolicismo es militante, atraído por la Edad Media y la experiencia de las cruzadas. El "nacionalismo integral" de Maurras está muy atenuado e incluso son perceptibles fugas hacia la idea europea en tanto que posible cristalización de la "catolicidad medieval".

La Jeune Droite no se define ni como individualista ni como materialista (y en esto coincidirán con las otras dos corrientes no-conformistas). En su lugar afirman los valores humanistas y cristianos. Su catolicismo es "social", está muy inspirado por Pío X y por los intelectuales cristianos de la época especialmente por Bernanos y Péguy a los que consideran sus maestros. Redescubren el tomismo a través de Maritain. El grupo, a pesar de tener una componente católica no desdeñable, dista mucho de ser coherente. Desde siempre Pierre Maxence y Jean de Fabrègues protagonizan disputas frecuentes. Cuando llega la condena del Vaticano a Action Française en 1927, todavía permanecen fieles a Maurras y Fabrègues tardará todavía unos años en romper políticamente con él.

En 1929 ya han llegado a dos conclusiones: el crac de ese año les ha confirmado en su consideración de que el capitalismo es detestable y se les hace tan odioso como el dirigismo soviético. Buscando en la tradición intelectual francesa encontrarán los escritos corporativistas de René de La Tour du Pin y la doctrina social de la Iglesia enunciada por León XIII. Su objetivo será siempre la instauración de un "orden social cristiano".

Junto a los miembros de Ordre Nouveau elaboran un "personalismo de derecha" e intentan establecer un pacto de unidad de acción con el grupo de Mounier. La idea inicial era lanzar un Frente Común de la Juventud, para el que cuentan también con contactos fuera de Francia. Hasta principios de 1934, todo este sector se manifiesta como católico, a pesar de que en su seno ya están presentes elementos agnósticos (Maurice Blanchot, Claude Roy y Thierry Maulnier). Hasta ese momento habían opuesto al nacionalismo integral de Maurras un extraño nacionalismo humanista y universalista que desaparecerá cuando Maulnier entre en el grupo y publique Más allá del nacionalismo.

Cuando tienen lugar en París los sucesos de febrero de 1934 (protestas tumultuosas contra la corrupción que ocasionan decenas de muertos) la Jeune Droite ha logrado una unidad doctrinal que, paradójicamente, no se traducirá en el mismo comportamiento político para todos sus miembros. Habían llegado a la conclusión de que los sucesos de febrero del 34 suponían un verdadero "sobresalto espiritual" que impulsaría una revolución personalista y comunitaria de carácter anticomunista y anticapitalista. A eso lo llamaban "la revolución del Orden". Sin embargo, en ese momento en el que han encontrado una desembocadura teórica a su proyecto, los distintos elementos del grupo se disgregan: Jean Pierre Maxence se adhiere a Solidarité Française, mientras Maulnier se suma al Partido Popular Francés de Jacques Doriot. Otros acaban sosteniendo la causa del Conde de París, pretendiente a la corona de Francia, renovando los planteamientos y las aspiraciones de esta tendencia del monarquismo legitimista francés.

La llegada al poder del Frente Popular de León Blum radicaliza a todos estos grupos. Algunas consignas que podían leerse en las revistas de este sector entre 1936 y 1938 son significativas: "Francia intoxicada por la política", "El terrorismo como método de salud pública", "Abajo la cultura burguesa", "Nos disgusta Francia", "Desobediencia a las leyes" o, el título de un artículo del propio Thierry Maulnier: "Queremos agitadores".

La Joven Derecha busca más allá de las fronteras francesas a equivalentes intelectuales. Los encuentran en la revolución conservadora alemana hasta el punto de que Maulnier escribe el prólogo a la obra de Arthur Moeller van den Bruck, El Tercer Imperio, y ellos mismos editan las primeras traducciones de obras de  Ernst von Salomon. Terminan variando su postura hacia el nazismo alemán, pero nunca se adhieren completamente a él, ni al fascismo mussoliniano. Su origen maurrasiano les pesa mucho: ven en el nazismo al "espíritu eterno de la Alemania, romántico y bárbaro" y contraponen el "corporativismo" de Mussolini al de La Tour du Pin, permaneciendo fieles al segundo. Cuando en 1938 la guerra parece inevitable en Europa, ellos se muestran pacifistas pero aparecen algunos artículos solicitando el rearme espiritual y militar de Francia, denunciando que el país está indefenso y desarmado. En junio de 1940, cuando las tropas alemanas desfilan en los Campos Elíseos, el peor fantasma previsto por la Jeune Droite se acaba de materializar.

A partir de ese momento, algunos miembros de la Jeune Droite colaborarán con la "Revolución Nacional" de Vichy y con su jefe el Mariscal Petain. Algunos de ellos juzgan que el mariscal es aquella persona predestinada para dar nuevamente forma a la nación francesa y sacudir las bases del "régimen podrido" en el que se había convertido la república. Cuando se produce la llegada de los aliados y la consiguiente depuración, todo este ambiente desaparece. Ya no hay más revistas, ni más iniciativas de la Jeune Droite. Muchos de ellos se han aburguesado o simplemente han desaparecido de la escena. Sin embargo, el hecho de que a finales de los años 60 apareciera la Nouvelle Droite es altamente tributario de la proximidad física y temporal con la Jeune Droite. En efecto, si bien la Jeune Droite puede ser considerada como la forma que adoptó la "revolución conservadora" en Francia, no es menos cierto que la Jeune Droite, como movimiento cultural es lo que desde los años 70 es la Nouvelle Droite.

El grupo Esprit

Mounier se levanta también contra el "desorden establecido" para afirmar su "revolución personalista y comunitaria". ¿Qué es el personalismo? Sería excesivo considerarlo una escuela filosófica, como máximo es una corriente de pensamiento que aparece como reacción al individualismo y al materialismo, haciendo de la "persona", el ser humano diferenciado y con rostro propio, frente al átomo exactamente igual a otros átomos como él. Para que el ser humano así concebido, como persona, puede desarrollarse en la sociedad precisa de un marco que facilite y potencia sus cualidades. Ni el liberalismo ni el materialismo lo favorecen. Mounier desarrolló su sistema con esa doble intención: combatir al capitalismo y al marxismo. Para Mounier en el cristianismo estaba la respuesta y los fundamentos para definir esa "tercera posición".

Influido por las especulaciones kantianas y por el existencialismo de Kierkagaard (como otros no conformistas de los años 30), Mounier debe casi todo al filósofo católico Jacques Maritain, incluso la acuñación de la palabra "personalismo". El personalismo tiene en cuenta lo que denomina "la dimensión religiosa del ser humano" pero, paradójicamente, se configura como una forma extrema de "humanismo integral". Cuando las ideas de Maritain llegan a Mounier este se cuida especialmente de definir qué entiende por "persona". Y escribe: "Una persona es un ser espiritual constituido como tal; mantiene esta subsistencia por su adhesión a una jerarquía de valores libremente adoptados, asimilados y vividos por un compromiso responsable y una conversión constante: unifica así toda su actividad en la libertad y desarrolla, por añadidura, a impulsos de actos creadores la singularidad de su vocación". Luego, a partir de aquí, distingue entre "cuerpo" y "espíritu", lo material y lo inmaterial que forman el todo que define al ser humano.

Desde el punto de vista del comportamiento cotidiano, Mounier recomienda la lucha contra el egocentrismo y el individualismo, lo que llama "salir de sí mismo". Esto facilita la aparición de una empatía entre los individuos de la misma comunidad: situarse en el punto de vista del otro. La empatía debe facilitar el entendimiento con los demás y el intercambio de experiencias con los demás. El comportamiento que resulta de este punto de vista es un altruismo ("dar sin reivindicarse como individuo"), de manera desinteresada. Y, finalmente, la vida es considerada como una "aventura creadora". Éste último punto parecía ser el zeitgeist de la época: vivir la vida como aventura.

Personajes del catolicismo como Gabriel Marcel o Karol Wojtyla, se sumaron al personalismo de Mounier. Las consideraciones ideológicas de Mounier le llevaron por senderos contradictorios. Si bien algunos miembros de su entorno, a principios de los años 30, habían pertenecido a Action Française y todos, sin excepción, eran católicos, la coloración de sus ideas fue a partir del último tercio de los años 30, difícil y complicado. Después de la guerra, el grupo se dispersó, a pesar de que la revista creada por Mounier en 1930 sobreviviera hasta nuestros días: Esprit.

Desde el principio, Mounier se preocupó mucho de mantener las equidistancias entre el "capitalismo" y el "marxismo", pero ¿dónde quedaba el fascismo? A Mounier no se le escaba que era un fenómeno político antiliberal y, por tanto, anticapitalista, pero había algo en el fascismo que le repugnaba: la uniformización de las masas y esas formas y rituales en los que la personalidad parecía desaparecer en beneficio de un colectivo que desdecía sus tesis sobre la "persona".

Cuando se produce el desplome del Estado francés tras la invasión alemana, Mounier, católico no se olvide, sigue durante unos meses con interés la experiencia de la "revolución nacional" propugnada por el Mariscal Petain que, a fin de cuentas, no es más que un gobierno católico y paternalista. Pero la deriva autoritaria de Vichy, así como su alineación con los alemanes, le induce a distanciarse del régimen que, por lo demás, había autorizado la publicación de Esprit. A finales de 1941, Mounier entra en contacto con Combat, uno de los grupos de la resistencia, cuando Esprit ya ha sido prohibido. Será arrestado y liberado poco después tras protagonizar una dramática huelga de hambre. En la paz se convierte -como buena parte de los no conformistas de los años 30- en uno de los puntales de la "amistad franco-alemana" (creará el Comité Francés de Intercambio con la Nueva Alemania) y uno de los profetas de Europa, cuando las cancillerías europeas empiezan a tomar contactos para impulsar lo que luego será el Mercado Común Europeo. Mounier no podrá ver plasmarse nada de todo esto. Muere tempranamente de un ataque al corazón con apenas 44 años.

Hoy es un pensador muy discutido incluso dentro de la Iglesia. Algunos le atribuyen la creación de la "leyenda negra" sobre el papel de Pío XII durante la guerra mundial, al haber evocado sus "silencios". Así mismo, el personalismo ha sido adoptado como doctrina complementaria en sectores tan diferentes como la democracia cristiana, la extrema-izquierda de origen católico o incluso en los medios falangistas españoles.

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MARCEL DEAT, el neo-socialismo o la izquierda nacional

Infokrisis.- Debió ser al retornar del exilio en 1983 cuando  "José Tordesillas" me propuso coordinar con él una obra en la que intenraríamos resumir lo esencial de la literatura fascista. La obra se publicó algo después formada por más de una treintena de artículos, con el título de "Thule. La cultura de la otra Europa", recientemente reeditada. En aquella obra estaban incluidos casi una decena de artículos publicados con las siglas "E.M.". Uno de ellos era éste que hemos rescatado dedicado a Marcel Deat. Lo hemos encontrado justo cuando buscábamos materiales y documentación para componer un pequeño artículo sobre Thierry Maulnier y los no-conformistas de los años 30 que estará on line esta misma semana.

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La bandera del "socialismo constructivo" fué recuperada en 1930 por un joven diputado socialista francés: Marcel Deat. La lectura de la obra cumbre de De Man le había transformado. En "Más allá del socialismo" y "El Placer de Trabajar", Deat encontró nuevos enfoques al socialismo: siendo el socialismo una lucha de los explotados, éstos no son solamente obreros sino campesinos, intelectuales, inquilinos, pequeños comerciantes, etc; la lucha contra el capitalismo, mejor dicho, la necesidad de luchar contra el capitalismo, es el común denominador de todas estas franjas de la sociedad.

Ahora bien, la lucha contra el capitalismo requiere una estrategia que Deat considera debe consistir en la lucha por una economía comunitaria y cooperativa (socialización de la propiedad), la lucha contra la tiranía del interés del capital (socialización de los beneficios), la lucha contra el vacío de poder y el Estado débil (socialización del poder). ¿Y las tácticas? Las distintas luchas parciales contra el capitalismo, la participación en las elecciones democráticas que harán avanzar a los explotados y recuperar parcelas del poder. ¿El objetivo? Un Estado planificado y coordinador de las distintas ramas de la actividad humana. Tal es el esquema completo que animaba a Marcel Deat poco antes de su conversión decidida al fascismo.

Estamos en 1940, la evolución hasta esa fecha había sido larga...

Marcel Deat es sin duda la figura más atractiva, junto a Jacques Doriot, del fascismo francés. Frangois Duprat lo definió como "el ideólogo de la colaboración" con los alemanes durante la ocupación. Había nacido en 1894 en el Nievre y cursó estudios en la famosa Escuela Normal de rue Ulm. El año 1914 es trascendental para su vida, en él se producirán dos acontecimientos que le marcarán profundamente: ingresa en la S.F.I.0. (partido socialista francés, entonces llamado Sección Francesa de la Internacional Obrera) y marcha al frente como soldado de infantería. Su valor será reconocido en ambos campos: como socialista llegará al parlamento y como militar obtendrá la Legión de Honor y el grado de capitán. En 1928 escribió su primer libro "Perspectivas Socialistas", cuyo editor fué precisamente Georges Valois (1). Sus tesis son el eco y la traducción en Francia de las expuestas por de Man en Bélgica. Quizás la tesis que más ampollas levantó durante la guerra, fué la que negaba el carácter revolucionario a la SFIO.

En el congreso socialista de 1930 agrupa tras de sí a una tendencia denominada "Derecha NeoSocialista", que representa prácticamente la mitad del partido. Pero poco a poco, la tendencia oficialista irá recuperando terreno hasta que en 1933 son expulsados, tras un Congreso Extraordinario del partido en el que Deat y los suyos (especialmente Marquet) defenderán una moción titulada "¿Neo-Socialismo?: Orden, Autoridad, Nación". León Blum, el futuro presidente bajo el nefasto Frente Popular, tildará esta moción de "fascismo puro y simple".

Los expulsados - aproximadamente un 20 por ciento de la SFIO- constituyeron el "Partido Socialista de Francia- Unión Jean Jaurés", organización de vida corta y agitada y que terminará convergiendo con otros escindidos del partido radical para constituir la Unión Socialista Republicana, de vida no menos agitada. Deat profesaba por entonces tesis antifascistas y no dudó en adherirse al "Comité de Vigilancia de los Intelectuales Antifascistas", pero sus colaboraciones con intelectuales reputados como "derechistas" e incluso "fascistas", como Jules Romains, menudeaban cada vez más. Junto a Romain y Lacoste, redacta el "Plan del 9 de julio", destinado a dar una salida -al menos sobre el papel- a la crisis social y económica de la Francia de principios de los años treinta. Ministro del aire en el gobierno centro-izquierdista de Sarraut (enero 36), pierde su escaño en mayo. Secretario General de la USR, vive alejado del "Frente Popular", aunque es partidario de un "apoyo crítico", lo que traducido quiere decir "enfrentamiento limitado". Pero poco a poco la oposición entre Deat y Blum irá en aumento.

Aplaudirá los acuerdos de Munich como un paso adelante para la pacificación europea. Volverá al parlamento en abril de 1939 con un programa anticomunista, y pocos meses después, cuando se presagiaba ya la guerra en Europa, escribirá un famoso artículo que pasará a la Historia del periodismo y de la política: "¿Morir por Danzig?", decidido alegato pacifista. Más tarde dirigirá el diario "L'Oeuvre", manteniendo bajo la ocupación alemana sus teorías anticapitalistas y anticomunistas y atacando frecuentemente a los "reaccionarios de Vichy". Sus campañas contra los reaccionarios tendrán como primeros resultados el enfrentamiento entre tendencias del gobierno de Vichy y la caida de Laval el 13 de diciembre de 1940.

El 9 de julio de 1940 Deat, en su periódico, escribía un histórico editorial cuyo párrafo más importante decía: "Los partidos han muerto... Francia no será reconstruida sobre el equívoco de una "unión nacional"... como todos los pueblos que han hecho su revolución... nos hace falta un partido, un partido único que resalte y oriente las aspiraciones comunes. Un partido que, al lado del estado y del gobierno, encuadre, anime, sostenga a la nación. El parlamento ha desaparecido, el partido asumirá el contacto entre el gobierno y la opinión"... El Ressemblament National Populaire iba a nacer como fruto maduro de estas líneas unos pocos días después.

Deat y su RNP consiguieron cierta notoriedad, si bien es cierto que quedaron distanciados años luz de ser "el partido único" que pretendían. El turbulento período de la ocupación alemana en Francia, la división que duró hasta 1943 entre la "Zona ocupada" y el territorio del gobierno de Vichy, y la convergencia de otros partidos (el PPF principalmente) y grupúsculos (el Francismo sobre todo) le privaron de la audiencia que en buena lógica le hubiera correspondido. Por otra parte, algunos de sus militantes fueron asesinados por la resistencia comunista. Con todo, y a pesar de sus diferencias, fueron precisamente Jacques Doriot, excomunista y líder del PPF, junto con Deat, ex-socialista y líder del RNP, quienes más énfasis pusieron en la creación de una Legión de Voluntarios Franceses que lucharon en el Frente del Este, participando en el común combate de Europa contra el comunismo. Los alemanes no concedieron la petición de los dirigentes franceses de que sus voluntarios marcharan a la lucha en uniforme galo; la LVF, como la División Azul y el resto de voluntarios de todo Occidente, lucieron así en hermandad viril y combatiente el uniforme "feldgrau" alemán.

Después de la guerra, Marcel Deat fue juzgado por colaboracionista y, naturalmente, condenado a muerte... en rebeldía.

Sería muy extenso explicar los distintos avatares del RNP hasta el final de la guerra. Baste decir que con él las formulaciones neo-socialistas de Henri de Man, unido a la personalidad política de Marcel Deat, encuentran una 'línea de masas" propia que coincide exactamente -la prueba es justamente su "colaboracionismo", aunque preferimos llamarlo "su patriotismo" durante la guerra mundial- con el movimiento de juventudes nacional revolucionarias que se estaba desarrollando por toda Europa.

Pero si Deat y de Man habían ido "más allá del socialismo", el colectivo "Ordre Nouveau", por esas mismas fechas, pretendía marchar, "más allá del nacionalismo". Las intenciones del colectivo quedaban diáfanamente expuestas en el párrafo final de la obra que dió fama al personaje más representativo del grupo, Thierry Maulnier: "La conciencia nacional y la conciencia revolucionaria separadas, erigidas frente a frente, no constituyen, una con mejor título que la otra, las fuerzas dialécticas de la creación del futuro, son tan solo estériles productos de una sociedad que muere. La conciencia nacional se hace conservadora, es decir, asocia estúpidamente al esfuerzo para perpetuar la realidad nacional, el esfuerzo para conservar en ella el poder de las fuerzas que la destruyen; la conciencia revolucionaria se hace antihistórica y antinacional, es decir trabaja para aniquilar lo que quiere liberar. Las mismas palabras 'nacional' y 'revolucionario' han sido hasta tal punto deshonradas por la demagogia, la mediocridad y el verbalismo, que son ya recibidas en Francia con una indiferencia bastante parecida al disgusto. El problema consiste hoy en superar esos mitos políticos fundados sobre los antagonismos económicos de una sociedad dividida; en liberar al nacionalismo de su carácter burgués y a la revolución de su carácter proletario; en interesar de una manera orgánica y total a la nación en la revolución, ya que sólo la nación es capaz de llevarla a cabo; en interesar igualmente a la revolución en la nación ya que sólo la revolución puede salvarla" (Más allá del nacionalismo).

Así como el fenómeno de Marcel Deat y Henry de Man se le llamó "neo-socialismo", a estos círculos se les apodó "neo-tradicionalismo" y también "nueva derecha", nombres que en realidad no nos dicen gran cosa.

El desencanto por el socialismo y el rechazo hacia la derecha y el capitalismo liberal hizo que algunos intelectuales que no mantenían inicialmente excesivas simpatías por los regímenes fascistas se agruparan en torno a revistas y sociedades culturales que defendían en la práctica los mismos postulados fascistas, pero sólo a nivel intelectual: Jean Pierre Maxence fundó "Les Cahiers" en 1928, dos años después Jean de Fabregues publicaba el primer número de "Reaction" y, por fin, en mayo de 1933, Arrnand Dandieu y Robert Aron iniciaba la edición de "L'Ordre Nouveau". Más tarde y en su misma tónica aparecerán "La lutte des jeunes" teniendo a Bertrandt de Jouvenel como animador, "L'Homme reel" y "Combat", de Roditi y Maulnier respectivamente, y así varios más. Toda esta amplia gama de publicaciones nos indica que el colectivo no tenía un carácter unitario, es la síntesis que estamos realizando la que sí lo tiene en función de que resalta los aspectos comunes, fuera de los dilettantismos que no fueron pocos. El interés revolucionario, la superación de las derechas y de las izquierdas, el rechazo al parlamentarismo, la definición que de ellos mismos se hacen en "Manifeste pour l'Ordre Nouveau" ("tradicionalistas pero no conservadores, realistas pero no oportunistas, revolucionarios pero no rebeldes, constructores pero no destructores, ni belicistas ni pacifistas, patriotas pero no nacionalistas, socialistas pero no materialistas, personalistas pero no anarquistas, humanos pero no humanitarios") y una visión planificada y corporativa de la economía, dan la idea de lo que unía y separaba a este colectivo con el fenómeno nacional y revolucionario, que en teoría era poco. También se puede traslucir lo que les unía con la escuela personalista de Emmanuel Maunier (que rechazaba el stalinismo y el capitalismo en nombre del redescubrimiento de la persona humana, todo ello enmarcado dentro de una visión cristiana de la vida y cuyo pensamiento ha sido utilizado por elementos renovadores del catolicismo desde la derecha y desde la izquierda) y con el pensamiento nietzscheano.

Durante la guerra, la vorágine de los acontecimientos sumergió en el olvido todas estas teorías. Sin embargo, algunas personalidades siguieron trabajando en parecidas coordenadas. Thierry Maulnier, por ejemplo, en 1942, bajo la ocupación pudo escribir "Violencia y conciencia" y en 1951, "El rostro de medusa del comunismo" que, junto con "sociología del marxismo", de Jules Monnerot, pueden considerarse las "Biblia" del anticomunismo contemporáneo. Jouvenel y Aron también han seguido escribiendo pero, como en el caso de Junger en otro terreno, sus obras están desprovistas ya del carácter juvenil y rebelde de sus primeros escritos, se han transformado en conservadores a ultranza. El mismo título de la obra de Maulnier, "El rostro de Medusa..." es significativo: como aquel ser mitológico, el comunismo es la nueva Medusa que hiela la sangre de los civilizados y rectifica, disculpándose, sus arrebatos juveniles de antaño: "El derecho a equivocarse es el derecho fundamental del ser humano...... No menos se puede decir de Aron, quien considera que sólo la afirmación de los valores "cristianos y occidentales" puede detener al marxismo (curiosamente apenas llega a explicar cuáles son esos valores).

Pero esto poco importa. Lo escrito, escrito está, poco importa que quienes lo escribieran rectificaran luego su pensamiento si no hacían la crítica de lo que pensaran antes. De la "revolución del orden" de antes de la guerra, al "orden por el orden", es decir al conservadurismo reaccionario posterior, no había una secuencia evolutiva lógica, sólo un salto repentino. Nosotros nos quedamos con su pensamiento revolucionario, el que intenta hacer la síntesis del socialismo desprovisto de su componente materialista y del nacionalismo desprovisto de chauvinismo pequeño burgués. Y eso no se quedó en mera teoría: el PPF y el RNP lo asumieron... y lo pagaron con su sangre.

(1) George Valois fue un sindicalista en la preguerra que fundó en 1923 "Le Faisceau", primer movimiento fascista hecho a imagen y semejanza del modelo italiano. Más tarde, después de distintos avatares, Valois disolvió "Le Faisceau", adhiriéndose a SFIO. Resistente durante la guerra, fundó una editorial.


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LOS PROBLEMAS DEL ACTUAL SISTEMA POLITICO

Infokrisis.- Hacia 1994 compusimos unas notas para un ensayo que finalmente no llegamos a escribir sobre los absurdos de la "democracia" moderna. Había, en la época, algo que nos interesaba particularmente: las relaciones entre animismo y concepción democrática del poder y a ello le dedicamos unas notas. Salvo este tema, comprobar que no existían argumentos nuevos contra la democracia fue lo que nos impulsó a cesar de investigar en esa dirección. A decir verdad, la crítica realizada en los años 20-30 contra la democracia, conserva hoy toda su actualidad. Esta crítica puede resumirse así: la democracia liberal tiene una increible tendencia a deslizarse hacia partidocracia (poder de los partidos) y la plutocracia (poder del dinero). Los partidos rompen el cuerpo nacional y temrinan haciendo que sus intereses "de parte" priven sobre los intereses de la comunidad. La democracia cuantitativa solamente sería aceptable desde el punto de vista teórico, si el valor de cada voto fuera realmente el mismo. Lamentablemente no es así: la igualdad es pura ficción y la paradoja sería de 51 violadores, criminales, toxicómanos y asesinos, en lógica democrática, tendrían más valor y decidirían sobr 49 premios Nobel... La democracia partidocrática es a la política lo que el liberalismo es a la economía: un signo de los tiempos que aparece con la irrupción del "tercer estado" a finales del siglo XVIII y que sufre un proceso degenerativo bien estudiado. Nos ha parecido curioso traer a colación estos apuntes realizados sin gran elaboración.

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A partir del núcleo americano de irradiación, la nueva forma política se extendió a todo el mundo. En lo político se llamó "nacionalismo", en la organización del Estado "democracia", en lo económico "liberalismo", en filosofía fue "ilustración", en lo social supuso un momento hegemónico de la burguesía. Doscientos años después el nacionalismo ha sido causa constante de guerras y conclictos; la democracia ha sufrido una serie de degeneraciones; la teoría democrática se sigue enseñando en las Universidad e informando las leyes fundamentales de los Estados; el liberalismo económico ha generado desarrollo y prosperidad, pero también ha sido fuente sin fin de injusticias sociales y matriz de bolsas de pobreza y subdesarrollo. En cuanto a la burguesía, la evolución del sistema económico, le ha restado su privilegiada posición y hoy vive una nueva realidad, amenazada por el empobrecimiento, mientras se ha creado una nueva aristocracia económica, detentadora del capital financiero, que ya nada tiene que ver, ni en mentalidad ni ritmo de vida, con las categorías burguesas.

El sistema que nació en el siglo XVIII está enfermo y condenado. Recientemente se han elevado las primeras voces -irreprochables, en cuanto a su independencia y alejamiento de intereses políticos concretos- que claman por una revisión del sistema política y advierten sobrela esclerotización de las formas políticas en vigor. Al llamamiento del "Club de Roma" -"La Primera Revolución Global"- han seguido tímidas reacciones de personalidades independendientes y comunicadores, advirtiendo sobre el callejón sin salida al que se enfrenta la "res publica".

EL "MENOS MALO DE TODOS LOS SISTEMAS POSIBLES"

Esta frase, mencionada por Winston Churchill, suele ser citada habitualmente por los defensores del sistema democrático liberal a modo de última trinchera. Estaríamos tentados de darle la razón sino fuera por que desde que fue enunciada han pasado más de setenta años, tiempo en el curso del cual la humanidad ha variado más que en los doscientos años anteriores y esto nos remite a la inadecuación del sistema político a la realidad actual. Pero hay algo más.

En mayo de 1968 las calles parisinas vivieron todo tipo de manifestaciones y declaraciones exajeradas, pero, a la postre, aparecieron también algunas iniciativas interesantes y, ciertamente, por última vez en este milenio, la juventud intentó tomar las riendas de la historia, siquiera el mes antes de las vacaciones escolares. "Imaginación al poder" fue una de las consignas menos repetidas entre las barricadas -no olvidemos que lo esencial de la agitación callejera fue guiada por estudiantes marxistas-leninistas y trotskystas, con sus catecismos y libros sagrados- pero que han pasado a caracterizar aquel movimiento.

Es imposible sostener eternamente que la democracia es el menos malo de todos los sistemas posibles y negar a la imaginación el derecho a buscar alternativas. Y, sin embargo, los gobiernos en el poder se niegan pertinazmente a realizar reformas, por nimias que sean, a la actual ordenación política. Cualquier constitución establece en sus primeros párrafos su inamovilidad, como si se tratara de una ley sagrada, metafísicamente inmutable; paradójica-mente, la historia política de los países occidentales ha sido en los últimos doscientos años, un cementerio de textos constitucionales.

LAS DEGENERACIONES DE LA DEMOCRACIA

Es fácil entender los motivos de esta cerril negativa a que la imaginación se vuelque en el terreno política. La política se ha convertido en el coto cerrado de los políticos; y estos se han profesionalizado. El político vive y se alimenta gracias al sistema que le ha permitido acceder a los mecanismos de poder. Lógicamente está agradecido al sistema que le ha beneficiado y poco dispuesto a realizar modificaciones que le harían perder su situación privilegiada.

En segundo lugar, el político vive una vorágine diaria que distorsiona y limita su visión de la realidad: en realidad el político solamente tiene contacto con la realidad social durante los períodos pre-electorales en los cuales las reglas del juego implican el que deba aparecer casi necesariamente postulando votos por mercados y fábricas, puerta a puerta o a través de las calles. Acabada la campaña electoral y elegido, el candidato pasa a otro nivel de la realidad: la que limita su radio de acción a los alfombrados corredores del Parlamento, a los restaurantes de campanillas en donde recibe a periodistas, comparte cubierto con otros políticos o a los puentes aéreos en donde recibe muestras de simpatía o cuanto menos es observado con interés. Pero la sociedad está en otra parte.

Su quehacer cotidiano tiene mucho que ver con la aprobación de leyes de escaso interés y mínima incidencia; por otra parte, se le requiere que carezca de opinión propia, su posibilidad de volver a figurar en la lista de su partido en las elecciones siguientes, va en función de que no sea problemático y se limite a apretar el botón correspondiente a requerimiento del jefe de grupo parlamentario. Luego están las intrigas interiores del partido, la tarea de promoción personal, el tener que recurrir a entrevistas, debates, la necesidad de asistir a fiestas sociales ineludibles, a recepciones oficiales en las que su ausencia sería objeto de comentarios. Además debe dormir un mínimo... ¿qué tiempo tiene un político para pensar? ¿cuándo puede plantearse, él o su grupo, la necesidad de algo que vaya más allá de lo inmediato y puntual? ¿cuándo tendrá tiempo de establecer estrategias a largo plazo que afronten problemas de prospectiva? ¿qué le importa como será el mundo dentro de cincuenta años y las medidas para corregir desvia-ciones, lacras o problemas futuros? lo único que le preocupa es el aquí y el ahora.

Nuestro pobre político no es un especialista en todo; el sadismo de sus dirigentes partidarios y del sistema radica en que se le obliga a opinar y a entender sobre cosas de las que nunca ha oido hablar, ni probablemente volverán a interesarle en su vida: un día deberá votar una ley sobre alquileres e incluso se le habrá requerido para que estruje sus neuronas en la búsqueda de la mejor ley posible; en otras votará unos farragosos presupuestos generales, él que no tiene ni idea de economía y que solo es un abogadillo de provincias; puede ser, incluso, que tenga que participar en una comisión de Defensa Nacional o de investigación sobre sectas, o cualquier otra lindeza: él, que solo pretendía ser elegido para satisfacer su ego, para lograr un modus vivendi más cómodo para él y para sus familiares y amigos, él que está felizmente casado y se le exige su presencia en la capital del Estado lejos de sus seres queridos... Se exige de nuestro pobre político tantas cosas sobre las que no tiene ni idea, tantos esfuerzos y sacrificios, que entonces puede entenderse la aprobación continua de leyes que no tienen desembocaduras prácticas o de instituciones que se superponen unas a otras sin que sus límites queden bien diferenciados. Se dice desde el mundo clásico que un Estado es más injusto contra más leyes produce... y nuestros estados modernos se han transformado en expendedores de leyes y decretos que legislan todo lo legislable en floridos e inextricables compendios que apenas sirven para otra cosa que para judicializar la vida pública y las costumbres sociales. En varios estados de los EE.UU. las leyes tienden incluso a legislar la intimidad del lecho conyugal, pero incluso en nuestro país alguién pretende legislar las relaciones de los padres con los hijos... Además, quienes establecen, discuten y aprueban las leyes apenas tienen idea sobre lo que legislan y, en la mayoría de los casos, ni siquiera un conocimiento directo; puede entenderse el porqué algunas leyes son tan absolutamente imperfectas e incluso mal redactadas, incomprensibles y susceptibles de interpretaciones contradictorias, ¿qué otra cosa se puede exigir a gentes que no son especialistas en casi nada?

Nuestras democracias son cuantitativas, en ellas rije la ley de las mayorías y minorías. La ley del número contribuye a acelerar el proceso degenerativo de las democracias. Dado que la elección es realizada por mayorías no cualificadas, el político para ser elegido deberá halagar al ego de las masas. Realizará promesas de futuro radiante y esperanzador, se cuidará muy mucho de mencionar en sus discursos los aspectos problemáticos o conflictivos que pudieran repercutir negativamente en las msas, so pena de arriesgarse a no salir elegido. Si es un demagogo bien dotado, logrará cautivar a las masas y si está apoyado o es capaz de aparecer más veces que sus oponentes en los medios de comunicación, tendrá más posibilidades de salir elegido. No hay otra forma de salir elegido en un sistema demoliberal que alagar a las masas y realizar promesas, aun a sabiendas, de su imposibilidad de cumplirse.

Pensemos por un momento en un candidato que diga a sus electores: "Mirad, queridos, nosotros que somos partidarios del libre mercado, implantaremos el despido libre y los contratos-basura por que es la primera regla del juego para rentabilizar los negocios". Posiblemente sería linchado en el curso de la misma campaña. Imaginemos lo que habría sucedido en 1981 si el PSOE se hubiera desembarazado de sus ambigüedades del género de "¿La OTAN? De entrada, no" y hubiera sincera su posición: "¿La OTAN? de cabeza", o imaginemos si en 1981 la sensibilidad de la población en relación al problema de las drogas ("despenalización") hubiera sido la misma que en 1993 ("cumplimiento completo de penas por delitos de narcotráfico")... y es que los partidos tienen unos programas cambiantes, no en función de sus propios principios ideológicos, sino de las oscilaciones del electorado.

Por otra parte, los programas de la mayoría de partidos se parecen cada vez más unos a otros. Los partidos, con el paso del tiempo, han ido limando sus aristas: por de pronto han empezado a renunciar a los grandes sistemas ideológicos para zambullirse en el mero pragmatismo, luego la "realpolitik" y la mentalidad del electorado les ha inducido a converger en lo esencia y diverger solo en lo accesorio, encontrando los grandes motivos de colisión en aspectos concretos de gestión, no en los conceptos que rigen tal gestión.

Los partidos políticos así concebidos han dejado de ser opciones ideológicas, pasando a la categoría de conglomerados de círculos de influencia, muy fragmentados interiormente y organizados en fammilias y tendencias que tienen como denominador común el afán por gestionar el poder y vivir bajo sus mieles,

El peligroso sistema electivo basado en la ley cuantitativa del número ha provocado una caida de nivel de la tensión política en los Estados. Ya hemos visto a qué conduce esto: no estamos ante una democracia, sino ante una partitocracia, en la cual todo el poder pasa a través de los partidos políticos; pero ¿qué son hoy, en definitiva, los partidos? No desde luego grandes estructuras repletas de cuadros y militantes; la mayoría solo existen como partidos en horas pre-electorales y como staffs proveedores de cuadros para la administración pública cuando llegan al poder.

Los bajos niveles de filiación a los partidos políticos contrastan con la amplitud de las áreas de poder que se han arrogado: representan poco, cada vez menos, incluso electoralmente, en la medida en que los índices de abstención en el mundo desarrollado oscila entre el 55 y el 35%, a nivel militante su importancia es numéricamente despreciable, y sin embargo, su poder está presente en todos los ámbitos de la vida de un Estado: desde el consejo de Radiotelevisión, hasta los Ayunta-mientos de barrio, pasando por las Cajas de Ahorros y así sucesivamente.... ¿cómo podemos pensar que alguna vez quienes lo tienen todo vayan a renunciar a algo por voluntad propia?

Las consecuencias de esta situación son las que todos conocemos y que están presentes tanto en nuestro país como en cualquier otro del mundo democrático: nepotismo y amiguismo, corrupción (capitulación de la política ante la economía, el individualismo y el afán de lucro), la ausencia de soluciones a corto y medio plazo, y finalmente el divorcio entre el país real y el país oficial, junto a la agudización de los procesos en crisis hoy abiertos.

MISTICA DEMOCRATICA Y ANIMISMO

Un sistema que se asienta sobre un concepto erróneo, la ley del número, puede funcionar más o menos bien durante un tiempo, desafiando las leyes de la lógica, pero esta, antes o después se impone. Resulta sorprendente el que aun hoy la partitocracia sea incuestionable para algunos -especialmente para sus beneficiarios y para ciertos teóricos políticos poco imaginativos- toda vez que si descendemos a sus rituales democráticos concretos, adquiere el problemático aspecto de una religión animista propia de pueblos primitivos. Obsérvese sino.

Ya hemos dicho que la partitocracia tiene como vector fundamental el reduccionismo de lo humano a lo meramente cuantitativo y mecanicista (un hombre, un voto), algo que resulta excesivamente pobre y deslucido para que pueda tener eco entre gentes cultivadas y cenáculos intelectuales. Hacía falta envolver este concepto de un halo místico y de un envoltorio que recubriera su vanalidad intrínseca.

Los teóricos de la democracia proclaman que este es el mejor sistema para hacer valer la "soberanía popular", un concepto difícilmente definible pero que vendría a estar implícito en el mmismo concepto de la democracia entendida como "mando del pueblo". Pero "el pueblo", que no puede mandar directamente delega, su "voluntad" en unos representantes que son investidos en una ceremonia y en los cuales, la suma de las voluntades populares se hipostatiza y adquiere el carisma de una legitimidad metafísica para ejercer el mando. Observar detenidamente el proceso es importante porque veremos hasta qué punto refleja la existencia de un arquetipo iniciático y animista laicizado.

Las campañas electorales renuevan y vivifican la "voluntad popular", tienen sus ritos específicos e ineludibles: el mitin, la ceremonia de instauración de la primera piedra (en este caso la primera pegada de carteles), la postulación de los candidatos, los duelos singulares considerados como los juegos olímpicos antiguos como aquellas pruebas en donde el "justo" evidencia su estado frente al "injusto". A esto sigue una "jornada de reflexión" equivalente al período de ayuno y abstinencia inmediatamente anterior a cualquier ceremonia iniciática o a la administración de un sacramento. Y al igual que en estos ritos de paso, la ceremonia del voto viene precedida por la estancia en una "cámara oscura", en soledad, en donde se madura el acto que va a realizarse. Los masones antes de entrar en logia para ser iniciados en el grado de Aprendiz redactan en la cámara oscura su "testamento filosófico" y los electores en una sala parecida meditan por última vez la importancia de su opción. Luego cierran el sobre y acuden a la mesa electoral siguiendo un ritual que termina con el tradicional "ha votado!" gritado por el sacerdote oficiante con el visto bueno de los vigilantes enviados por los distintos partidos. La mesa electoral, por lo demás, tiene el carácter de un ara sagrada; sobre ella se contienen los rituales necesarios para el culto: la urna, los sacerdotes y los testigos. A una hora concreta, ni antes ni después, tiene lugar el recuento de votos, la ruptura de los sellos de las urnas: las "voluntades populares", traspasadas a la papeleta, después de un ritual mágico cuidadosamente establecido (campaña, jornada de reflexión, cámara de meditación, cierra del sobre, entrega en urna), se suman, dejan de ser patrimonio de las unidades individuales que las han depositado y se transforman en un ente común gracias al cual, mediante otra operación mágica -el acto de investidura- se hipostatizan sobre los señores diputados o los cargos electos. Estos, por mor de este ritual, se convierten automáticamente en inviolables e infalibles: inviolables porque a ellos no llega la jurisdicción ordinaria que sí llega al común de los mortales, infalibles porque solo ellos y nada más que ellos tienen el privilegio de -iluminados por la "voluntad popular"- redactar normas y leyes, y reciben el nombre colectivo y misterioso de "el legislador"... Claro está que, como en todo rito mágico, la fuerza que los ha investido, se agota, y es preciso actualizarla nuevamente mediante la reiteración de la ceremonia descrita en todos sus pasos.

...Y todo esto para un sistema en crisis... en realidad los chamanes no complicaban tanto la vida.

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En el 50º aniversario del final de la segunda guerra mundial: hermenéutica del conflicto

Infokrisis.- La revista Año Cero, nos pidió este artículo cuando se cumplía el 50º aniversario del final de la segunda guerra mundial, esto es, en 1995. El artículo en cuestión tiene, pues, 19 años. La idea era realizar un análisis simbólico de las fuerzas en conflicto durante aquel malhadado período de la historia moderna y así lo hicimos. El resultado fue este artículo del que no estamos particularmente orgullosos, pero que encierra algunas claves simbóicas de aquel conflicto. Lo traemos a colación para completar la colección de artículos que hemos ido publicando en los últimos años en revistas convencionales.

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No existen fronteras bien definidas entre historia y mito; en el fondo no son más que dos calzadas de un mismo camino. Ahora, cuando se cumple el 50 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial y se han escrito miles de libros basados en documentos históricos objetivos, es lícito ir más allá y preguntarse que representó en el terreno mítico y cuales fueron sus claves simbólicas. Una vez más, los hechos históricos hablan el lenguaje de los símbolos.

OPTIMISMO E ILUMINISMO

Desde una interpretación que podemos llamar con propiedad "optimista" o "iluminista", la conclusión victoriosa de la guerra para las armas aliadas abrió la "era de la luz". El hecho capital con el que se cerró el conflicto fue la creación de la ONU que debía asegurar el mantenimiento de la paz y la fraternidad mundiales y constituir el embrión de un gobierno mundial.

No es por casualidad que el color azul celeste de la bandera de la ONU, correspondiera al de la masonería universal, ni tampoco que sus primeros secretarios generales -Dag Hammarsjold y U'Than- fueran prominentes miembros de esta orden. En el fondo los ideales de "libertad, igualdad y fraternidad" fueron los que vencieron en la contienda, los mismos que la masonería había elevado a la categoría de dogmas a partir de la revolución americana y que por primera vez triunfaron en Europa en 1789 con la Revolución Francesa. Pues bien, esos mismos ideales irradiaron a nivel universal en 1945 y ahí está el edificio de la ONU en Manhattan para demostrarlo.

La "era de la luz" debía suponer una nueva edad de oro para la Humanidad que, en ocasiones, tiende a confundirse con la "Era de Acuario" y la "New Age"; ahora bien, a 50 años del final de la guerra, hace falta preguntarse si, buenas intenciones aparte, podemos seguir sosteniendo que hoy vivamos un período de paz, hermandad e iluminación.

PESIMISMO Y REALISMO


La otra actitud posible es la de quienes piensan que en 1945 no se inicia nada nuevo, sino que más bien se acelera un proceso de decadencia generalizada y desintegración que 50 años después prosigue de manera vertiginosa. Para esta tesis la victoria de 1945, si inicio algo, fue solo la fase terminal y crepuscular de la civilización. Lo que hasta 1939 se presentía como proceso de decadencia se acelera de manera espectacular en el curso de la guerra y especialmente a partir de 1945, hasta alcanzar un tinte pre-apocalíptico en 1999 (fecha establecida por Nostradamus como final de presente ciclo).

En la primera tesis se alinean los Estados democráticos, instituciones como la franc-masonería en sus distintas obediencias, movimientos ocultistas contemporáneos y partidarios de la "New Age". En la segunda aparecen representantes de las religiones tradicionales (fundamentalmente del hinduismo, budismo, islam y de algunos sectores católicos y esotéricos que tienen referencia a René Guénon como inspirador).

SITUAR LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Las religiones y doctrinas tradicionales tienen todas en común la concepción cíclica de la historia: a un período áureo suceden distintos ciclos de decadencia, hasta que finalmente, se produce un reverdecer del Cosmos; es así como de las mayores situaciones de putrefacción, surgen luego nuevos períodos de expansión; a la muerte sigue la resurrección.

En 1945 se tenía el derecho a pensar que, con la paz, esto es, en el límite de las desintegraciones traídas por la guerra, se hacía la luz: ya nada sería tan duro como antes, se acabaron los bombardeos, los genocidios, las masacres, el terror sobre las poblaciones civiles, el universo concentracionario, las dictaduras y los totalitarismos. Daba la sensación de que bajo el azul celeste de la ONU un nuevo amanecer dorado iba a enseñorearse del planeta. Hoy, todo esto parece tan lejano que solo podemos considerarlo como un mito ingenuo sugerido para tranquilizar los espíritus de quienes habían atravesado entre 1936 y 45 la dura experiencia de la guerra.

Desde 1945 un rosario de guerras limitadas y conflictos locales han causado más de 30 millones de muertos: ¿era esta la "era de la luz" anunciada en 1945? La respuesta no puede ser sino negativa.

La tradición hindú sitúa en nuestro tiempo lo que llama el "Kali-Yuga", el período de la diosa Kalí, diosa de la destrucción y de la muerte; contrapartida terrible de Brhama, el dios creador. La mitología nórdica, por su parte, alude a este mismo tiempo, como la Edad del Lobo, aquella en la que sobreviene el "ocaso de los dioses"; los latinos decían que con la muerte de Roma, el mundo entraba en la Edad del Hierro, edad de guerras y conflictos, edad de muerte y desolación.

Hay algo en todas estas descripciones que nos evoca necesariamente los tiempos modernos: anomia (ausencia de normas éticas y morales), choques de padres con hijos (ruptura generacional), de Estados contra Estados (nacionalismos), de hombres contra hombres (individualismo), contradicción entre el hombre y las estructuras (dimensión inhumana del sistema), entre el hombre y la Tierra (desastres ecológicos), entre el hombre y su realidad interior (materialismo), entre el hombre y la mujer (lucha de sexos), etc. Es la crisis la que se enseñorea de todo cada vez a mayor velocidad. Así pues no estamos al principio de un ciclo, sino al final de otro. Y esa fase terminal se inauguró con la Segunda Guerra Mundial acelerándose hasta nuestros días.

DOS MITOS ENFRENTADOS DE 1936 A 1945

En la Segunda Guerra Mundial y en la Guerra Civil Española, no chocaron solo países e ideologías y se desangraron bandos opuestos en lo político, sino que sobre todo, se enfrentaron mitos; entendemos por mitos, los valores dominantes en cada momento capaces de crear sensaciones, sugestiones y estímulos en la sociedad y que nacen, no tanto de análisis ideológicos objetivos, como de arquetipos universales.

En el bando aliado ya hemos aludido a los mitos dominantes, los derivados de la "igualdad" que han dado nacimiento a las ideologías demo-liberales de un lado y de otro al socialismo marxista, ambos reconocibles tras las etiquetas de "libertad, igualdad y fraternidad".

Estos valores pueden reconocerse en el bando republicano en España y en la ideología democrática de Roosevelt y Churchill así como en el comunismo de Stalin.

El otro bando se guiaba por un sistema de arquetipos completamente diversos que pueden sintetizarse en el tríptico que dió origen a los Estados totalitarios y a los movimientos fascistas: "orden, autoridad y jerarquía".

Fue a partir de estos valores como allí donde triunfó este lema arquetípico se militarizó la sociedad, se hizo de la jerarquización (y, por consiguiente, de la autoridad; jerarquía = distintos niveles de autoridad) una norma y vieron la luz los Estados totalitarios. Se objetará que el stalinismo participa tanto de uno como de otro paquete mítico; puede que desembocara en una de las más feroces dictaduras de nuestro tiempo, pero no hay que olvidar que el ideal del comunismo en su base, deriva de los mitos fraternos e igualitarios. La dictadura en el comunismo no era un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar el ansiado objetivo igualitario. Si derivó hacia horizontes distintos de los planteados inicialmente esto compete solo a la historiografía, no a nuestro análisis de contenidos simbólicos y míticos.

LOS SIMBOLOS EN COMBATE

Pocos guerras como la que terminó hace 50 años vieron un enfrentamiento tan decisivo susceptible de ser resumido en unos pocos símbolos: la hoz y el martillo contra la svástica, el fascio litorio contra la "V" de victoria, el dólar contra el Sol Naciente...

A un lado se alinearon los que hicieron de la svástica su distintivo. Este símbolo, como se sabe, es uno de los más antiguos del mundo indo-europeo, indica devenir y rotación en torno a un centro inmóvil. La svástica tradicional marca un sentido de giro dextrógiro (de derecha a izquierda); la empleada por los nazis era sinistrógira (de izquierda a derecha). Para algunos esoteristas la inversión de la svástica, más que cualquier actuación concreta de los dirigentes nazis, sería el síntoma inequívoco que indicaría un carácter satánico y maléfico en el nazismo.

Igualmente solar era el distintivo del Imperio Nipón, el Sol Naciente. Fue quizás Japón el que sufrió transformaciones más duras tras la contienda; el Emperador renunció a ser "dios vivo", pasó a la categoría de monarca a la Occidental, un representante de su pueblo; la sociedad shintoista fue perdiendo terreno en beneficio de estándares de producción y consumo a la occidental. Esta transformación no podía hacerse sin una gran conflictividad interna de la que el atentado en el metropolitano de Tokio con gas Sarín no es sino uno de los múltiples signos externos de la crisis derivada del final de la guerra mundial que aun afecta a Japón.

La Italia fascista recuperó el águila romana y el líctor de 12 varas unidas en torno a un hacha. Los primitivos pueblos itálicos construían sus armas sagradas con piedras siderales: el hacha sagrada que figuraba en el centro del fascio estaba hecha precisamente con piedras procedentes de aerolitos. El "fascio litorio", unida al águila era, por este hecho, un emblema tan solar como la svástica o la bandera de combate japonesa.

Frente a ellos se alineó el símbolo del dólar: dos columnas unidas por una serpiente, animal telúrico como igualmente telúrico era el emblema de la hoz y el martillo, instrumentos utilizados para cortas los frutos de la tierra y moldear los minerales que de ella nacen. Y en cuanto a la "V" de Victoria, su vértice descendente señala precisamente a la madre tierra.

Los mitos de jerarquía que encarnaron los nazis, el fascismo y los imperialistas japoneses, se identificaban perfectamente con los emblemas de naturaleza solar. Por su parte, el mito de la igualdad, encarnado por los aliados, lo hacía en los símbolos telúricos. No hay jerarquía sin elevación, no hay igualdad sin horizontalidad.

LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL A LA LUZ DE LA ASTROLOGIA

Desde el punto de vista astrológico toda concentración de planetas lentos, de Júpiter a Plutón, en una franja del Zodiaco, indica conflictividad. Tomando como ejemplo este siglo, siempre que ha existido una menor distancia en grados entre estos planetas, se ha producido algún tipo de guerra singularmente sangrienta: ocurrió en 1914 con la conjunción Júpiter-Urano en Acuario, justo en el momento de inicio de la Primera Guerra Mundial y volvió a ocurrir en 1941 con la conjunción Júpiter-Urano en Tauro.

Teniendo Júpiter el significado histórico del "poder", su relación con Urano (históricamente referido a los "imperialismos"), nos dará como resultado un conflicto entre poderes imperialistas cntrapuestos; ya hemos visto que esta antítesis ya era visible a partir de los símbolos: los que hacen referencia a la naturaleza uránica y solar (svástica, sol naciente, fascio), no podían sino terminar chocando por este determinismo astrológico, con los que arraigan en la naturaleza telúrica y lunar (hoz y martillo, dólar y "V"). El hecho de que la conjunción se dé sobre el signo de Tauro, signo telúrico, hace que la victoria necesariamente se decantara por los aliados, cuya naturaleza simbólica era coincidente con este símbolo.

Hitler, estaba convencido de que iba a morir en torno a los 50 años; de ahí la prisa que evidenció, tanto en llegar al poder, como en desencadenar algunas de sus más precipitadas aventuras que durante cierto tiempo se saldaron con resultados positivos (pacto de Munich, ocupación de Bohemia y Moravia, anexión de Austria), y luego generaron el conflicto (reivindicación del corredor de Danzig y luego ataque a la URSS).

A este respecto es significativo que el principio del fin del hitlerismo no se inicia con la derrota de su ejército por otro ejército aliado, sino por las mismas fuerzas cósmicas: en efecto, los tanques alemanes fueron detenidos en los arrabales de Moscú, a un paso de la victoria, por el frío y el hielo más duros del presente siglo.

CONCLUSION


La Segunda Guerra Mundial supuso un efecto traumático para la humanidad. Cincuenta millones de personas perdieron la vida en cinco años. Hoy, para las nuevas generaciones resulta aterrador y absurdo pensar que tantos seres fueran inmolados por la sugestión de unos símbolos, el mesianismo de unos cuantos y las influencias planetarias. La defensa de la democracia en los aliados, el orden nuevo de los nazis, no eran sino superestructuras que respondían a la influencia de causas más profundas (simbólicas y cósmicas, fundamentalmente), a través de las que se manifestaban.

Pero los astros solo inclinan, no condicionan, es la locura de los hombres la única capaz de generar episodios destructivos como la Segunda Guerra Mundial. Platón lo sabía y por eso recomendaba que quienes dirigían los destinos de los hombres no estuvieran sometidos a la influencia de los planetas; pedía que fueran hombres sabios en los que se manifestara el espíritu de los dioses. Hoy, estos gobernantes siguen sin aparecer, mientras que en los cielos vuelven a presentarse conjunciones planetarias que sugieren malos augurios y en la Tierra se oyen otra vez el eco de profecías apocalípticas y milenarismos destructores. Decididamente no hay nada nuevo bajo el sol.

© Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@blogia.com - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

SKIN HEADS: RITOS INICIATICOS DE UNA TRIBU URBANA

Infokrisis.- Este artículo se publicó hace 15 años en la revista Próximo Milenio. De todas formas, a pesar del tiempo transcurrido, ha conservado su actualidad. No es un artículo que en aquel momento gustara mucho a los skins... pero no por ello es menos cierto. El análisis final que sostuvimos en ese momento es que el movimiento skin recuperaba una de las más antiguas tradiciones: los "ritos de tránsito" de la adolescencia a la juventud. Mutilación ritual y aventura iniciática son los dos elementos presentes en cualquiera de esos ritos... presentes así mismo en los grupos skins.Ilustramos el artículo con un curioso vídeo que un grupo skin neonazi que resume las líneas estéticas, musicales e ideológicas de esta corriente. Hay muchas otras: skins antifascistas, skins separatistas, skins apolíticos, skins, esta, sin embargo, nos parece la más significativa desde el punto de vista estético y musical, a efectos de la tesis que queremos demostrar.

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A mediados de los años 80 una nueva tribu urbana irrumpía en nuestro país; diez años después, los skin-heads, siguen dando que hablar. Durante este tiempo han protagonizado múltiples episodios de violencia, agresiones, e incluso, asesinatos. De ellos se conoce su aspecto externo y su estética, pero no sus motivaciones profundas, ni las causas que los han generado.

Hoy, más que nunca, vale la pena realizar un viaje al universo skin; ellos también forman parte del paisage urbano.

EL LATIGO DEL ROCK


En la primavera de 1954 apareció el disco de Bill Haley titulado "Rock around the clok" que históricamente abre la "era del rock". Pero no sería sino unos pocos años más tarde cuando el disc-jockey Alan Freed bautizaría a esta corriente musical con el nombre que lo conocemos hoy: rock and roll.

Ritmo trepidante, sincopado, extático, agresivo, siempre se ha atribuido al rock un gran poder destructivo. Y todo induce a pensar que ciertamente es así. Ningún otro movimiento musical ha pagado tan cara su dinámica interior como el rock. Víctimas de la droga, el alcohol, los accidentes y la violencia, tres generaciones de rockeros han visto como sus más conocidos líderes morían unos tras otros, presas de "la maldición del rock".

Alan Fredd, la personalidad más influyente en la música americana de finales de los años 50, sería el primero en inaugurar la lista de víctimas del rock. Luego le seguirían docenas de líderes rockeros: Budy Holly, Janis Joplin, Jimmy Hendrix, Brian Jones, Jhon Lenon, Sid Vicious, entre los más conocidos; pero hay docenas de víctimas entre los segundones...

Grupos como "Janus" en Italia, "Legión 88" en Francia, "Slayers" y "New Order" en EE.UU., "Ragnarök" en Alemania, veinte años después de que sonaran los primeros compases precursores, no habían hecho sino llegar a las últimas consecuencias lógicas del rock originario. Definían el "skin-rock". No hay nada en el skin-rock actual que no estuviera potencialmente contenido en las primeras canciones de Buddy Holly o Bill Haley.

"NO HAY FUTURO" frente a "EL FUTURO NOS PERTENECE"

Al compás de la música rock y paralelamente a ella, fueron apareciendo tribus urbanas cada vez más agresivas. En un principio se preocuparon por establecer una "filosofía de la vida" y justificar sus comportamientos en novelas y relatos autobiográficos. Con el rock nació la "beat generation". Gracias a estos escritores vieron la luz las mejores páginas de la literatura americana de este siglo: Kerouac, Ginsberg, Ferlinghetti, Borroughs... Cuando se perdió el impulso intelectual de los "beatniks", la agresividad el comportamiento violento y desesperado pasó a ser una actitud vital, no un razonamiento ideológico.

Así se llegó a los "teddy boys" norteamericanos, los "halbstarken" alemanes, los "holigans", que convirtieron  alcohol, rock y violencia, en su nueva trinidad. Lo que había tras esta actitud no era sino un intento desesperado de cubrir el nihilismo mediante un "furor de vivir" y una actividad situada siempre en espacios límite. Con el cerebro oscurecido por el alcohol y después de horas de escuchar música sincopada, la agresividad contra el "enemigo tribal" (otros grupos de jóvenes, la familia, las instituciones, contra sí mismos) les ayudaba a olvidar lo vacío de sus vidas y lo desesperado de su situación ante una sociedad en la que no encontraban lugar. Se revelaban contra el Todo por que no tenían cabida en ese Todo.

El gran logro del movimiento skin -acaso su único valor- radica en que han sabido sublimar su estado de frustración en un lema tomado prestado de las juventudes hitlerianas: "El mañana nos pertenece". El lema, además, constituía la negación del utilizado por la tribu urbana rival, los "punkys": "No hay futuro". Ambos lemas, en cualquier caso, dejaban traslucir un estado de ánimo concreto. La impresión es que mientras que el movimiento "punky" se ha refugiado en su frustración, los skins llaman al activismo. Sin embargo, ya han pasado varias generaciones skins. Por sus filas pasan muchos, pero permanecen pocos, la mayoría se integran en la sociedad en los años siguientes a su período de skin. Otro tanto ocurre con cualquier otra tribu urbana. Las tribus urbanas son estructuras juveniles la mayoría de cuyos miembros militan en ellas durante un corto período de su vida.

Los skins son los hijos de la desesperanza, el producto de una frustración: la opción de quienes no se sienten "competitivos" ante las actuales exigencias de la sociedad y subliman su frustración en agresividad contra otras tribus urbanas. No son los únicos; frecuentemente, las otras tribus urbanas que tienen ante sí y con las que se miden a estacazos, otros tantos reflejos de la misma sensación de impotencia de una parte importante de la juventud.

SKINS: CONTRAIMAGEN DEL HIPPISMO

Los orígenes remotos del movimiento skin se sitúan en un momento impreciso entre 1969 y 70 en el universo anglosajón cuando aparecen conjuntos de música rock que intentan recuperar la dureza originaria de este estilo.

Pero su reacción va más allá de la música. Nacen como respuesta al movimiento hippie que ya por entonces había iniciado su rápida decadencia. Los primeros skins eran "puros y duros", rechazaban el consumo de drogas psicodélicas que había caracterizado al hippismo; el pacifismo fue sustituido por una beligerancia que frecuentemente les llevaba al uso de la violencia. Las sandalias se cambiaron en botas militares; las túnicas y las flores reemplazadas por jeans ajustados y uniformización. La svástica ocupó el lugar del signo pacifista. Y finalmente, como muestra de la antítesis deliberada con el hippismo, las largas melenas dejaron paso a un corte de pelo al cero.

El hippismo suponía un peldaño inferior el relación a la oleada anterior: el movimiento beatnik, la "beat generation". Si ésta mantenía aún un espíritu de revuelta y una beligerancia contra la sociedad (expresada en poemas electrizantes como el "Aullido" de Allen Ginsberg), el hippismo se refugiaba en sí mismo; en la práctica, rechazaba cualquier intento de cambiar la sociedad; más bien se aislaban de ella intentando crear comunas autosuficientes.

Con el movimiento skin volvió a renacer un espíritu de beligerancia y agresividad contra la sociedad, pero reducido a pura visceralidad: inútil buscar ideologías entre los skins, no existen planteamientos ideológicos profundos, ni siquiera textos que puedan considerarse indiscutibles o significativos; la estética nazi se queda en mera estética, pero los skin ignoran lo esencial de lo que fue el nazismo y son incapaces de resumir sus planteamientos más allá del racismo. 

Por lo demás el hippismo tenía un proyecto alternativo -las comunas, la contracultura-, el movimiento skin, carece de cualquier propuesta positiva: es un nihilismo apenas disimulado tras la litrona y el ruido ensordecedor de un rock áspero y durísimo.

Hay algo que llama la atención ¿por qué la militancia en el movimiento skin es tan impermanente? ¿por qué sus miembros apenas duran unos meses en la tribu? Para entenderlo deberemos hacer un viaje al mundo primitivo

LOS RITOS DE TRANSITO

Las sociedades tradicionales establecieron siempre lo que se ha llamado "ritos de tránsito" para marcar el paso de la pubertad a la madurez.

Hoy, muchos de estos ritos siguen en vigor en las sociedades primitivas; hasta no hace mucho quedaban residuos en la Europa industrial. Se sabe, por ejemplo, que los estudiantes alemanes y austríacos, hasta la llegada del nazismo, conservaban la costumbre de desafiarse en duelo a espada y para ellos representaba un orgullo mostrar en su rostro a lo largo de toda su vida las cicatrices derivadas de estas luchas. Gracias a estos duelos podían entrar en las corporaciones estudiantiles, máximo orgullo de un joven alemán.

Básicamente lo que se pretendía era que, a través de una prueba de referencia, el adolescente y la sociedad, fueran capaces de establecer un "antes" y un "después": antes de la prueba el sujeto era un niño; superada con éxito, se convertía en un hombre. Cada situación implicaba unos derechos y obligaciones diferentes y establecía el rango social.

La antropología moderna ha rescatado y estudiado centenares de estos ritos de tránsito: los Gisu de Uganda, por ejemplo, deben pasar por una ceremonia, el "bunyali", en donde se trata de afirmar su carácter y personalidad; esto implica que deben superar ciertos obstáculos; si un joven fracasa, el oprobio le persigue durante años.

Los jóvenes de la isla de Wogeo añaden una particularidad: su iniciación se realiza en fases sucesivas, perfectamente jerarquizadas, que implicaban acumulación de experiencias sucesivas y un nivel creciente de conocimientos.

Podríamos multiplicar los ejemplos. Es, en cualquier caso evidente, que estas ceremonias han ido desapareciendo en el Occidente civilizado: ya no se sabe exactamente en qué momento se abandona la infancia y empieza la madurez. Los problemas derivados de todo esto resultan evidentes: jóvenes que no toman conciencia de su edad y se niegan a asumir responsabilidades, padres que tratarán siempre a sus hijos como adolescentes, aunque vayan camino de los 30 años, confusión sobre cuales son los deberes y derechos de cada etapa de la vida, etc.

Esta falta de puntos de referencia es sustituida en ocasiones mediante sucedáneos que reconstruyen esa necesidad genética que tiene la naturaleza humana para conocer exactamente en qué punto de su evolución se encuentra el sujeto.

Y esto enlaza perfectamente con la temática skin.

MUTILACIONES RITALES Y AVENTURA INICIATICA

Los ritos de paso culminan con dos episodios clave: la mutilación ritual y la aventura iniciática. Los Gisu circuncidan al sujeto, el cual debe mostrar valor y aplomo durante la operación realizada en vivo y con un instrumental primitivo. Otro tanto ocurre entre los Masai y los Samburu.

En otros casos, la mutilación ritual consiste en practicar incisiones sobre la piel. Se impide la cicatrización normal de la herida mediante la aplicación de ungüentos y aceites; una vez sanada, la cicatriz resalta formando dibujos geométricos. Los tatuajes de los maoríes entran dentro del mismo contexto y son realizados en el curso de idénticos rituales de tránsito.

Otras tribus, en el curso de estos ritos de paso se realizan incisiones en la nariz, insertando huesos o dientes de animales, queriendo asumir sus cualidades y potencialidades totémicas.

A esta ceremonia sigue la aventura iniciática. En ocasiones es la cacería de un animal salvaje, en otras el robar algún objeto perteneciente a otra tribu, o quizás participar en algún combate singular; también la aventura puede tener lugar en grupo: los jóvenes que aspiran a ser admitidos como hombres en la tribu realizan la aventura de forma comunitaria; se les enseña así que forman parte de un grupo; frecuentemente están ligados por juramentos fraternos.

Siempre, tras la aventura coronada con éxito, se desborda la alegría y termina la ceremonia con un ágape ritual. Muy a menudo -caso de los Mau-mau, de triste memoria durante la descolonización de Kenia- se recurre en alguna fase del ritual a la utilización de drogas o bebidas enervantes. La agresividad en estos jóvenes se considera necesaria y su ardoroso furor imprescindible, sólo se enfatiza la necesidad de dominarse para el futuro; de esta irascibilidad extraerán fuerzas para coronar con éxito la aventura iniciática.

LA INICIACION RITUAL SKIN-HEAD

Todo esto recuerda extraordinariamente los ritos practicados por los skin-heads. Cámbiese la mutilación ritual por el corte de pelo al cero, las incisiones en la piel por los tatuajes; la aventura iniciática se ha transformado en pelea con otras tribus urbanas y en furor demostrado en los estadios por los hinchas de futbol organizado en alguna "hermandad iniciática" (Boixos Nois, Ultra-Sur, Brigadas Blanquiazules, Frente Atlético, que cuentan con una notable presencia skin).

El ágape es sustituido por la litrona y las drogas extraídas de los habitats naturales, por las sustancias estimulantes obtenidas de los traficantes ilícitos. Los tambores y ritmos sincopados que acompañan siempre a estas ceremonias, se ven reemplazados por el ruido ensordecedor de las discotecas o por la música de las bandas fetiche de estos grupos.

Los jóvenes africanos y asiáticos que todavía siguen estos ritos, suelen utilizar signos externos que identifican su rango y situación: determinadas pinturas, prendas, armas, distintivos; otro tanto ocurre con nuestras tribus urbanas: las botas "Doctor Martens", el signo de los "afrikaaners", la svástica, los jeans adecuados, el cinturón apropiado, la camisa negra, la "chupa" militar, todo ello define a un joven skin con la misma precisión con la que un baktaman guineano, pinta sobre su piel distintos signos geométricos o adorna su carcaj con llamativas plumas de ave. Los Gisu, por su parte, reciben en esta ceremonia un arma para que prueben su valor: si logran mostrar su aplomo tendrán el derecho de portar armas. Probablemente lucirán su arma con el mismo orgullo que un skin muestra su puño metálico o luce un bate de beisbol.

Todo esto explica también por que la permanencia de un joven  en el movimiento skin tiene poca duración y porqué todos estos grupos tienen gran movilidad entre sus miembros: realizada la aventura iniciática, consumado el rito del corte de pelo, experimentada una sensación diferente a la adolescencia, cofirmada su spiración de sentirse y saberse hombres, la ceremonia termina y comienza otra etapa en la vida...

CONCLUSION:

El movimiento skin es un movimiento maldito por la sociedad. Los skins recogen esta maldición y la asumen. Ellos mismos gustan hacer un culto de la fealdad y la violencia, presentarse como arquetipos de la brutalidad e incluso de la maldad. Si algunos de ellos tienden a identificarse con el nazismo es por que perciben en él algo tan maldito como ellos: el grado máximo de lo maldito.

Su opción política -si es que así puede llamarse- es pura visceralidad, no es tanto ideología como pose, actitud vital; en nuestro horizontes geográfico quieren entroncar con el nazismo, pero en otros se identifican con los "chetcniks" serbios, o con las "milicias" patrióticas norteamericanas; en los países del Este glorifican a Stalin: y no vale decir que "todo es lo mismo", hay entre cada una de estas opciones políticas suficientes matices diferenciales como para saber que estamos hablando de cosas muy diversas, su único común denominador es el miedo que provocan a los burgueses medios y a los progresistas, el rechazo de los que ocupan un lugar en la sociedad y no se sitúan en sus márgenes.

Los skins son un producto del tiempo nuevo; encarnan, más que cualquier otra tribu rival, la confusión y el caos socio-cultural, la desintegración y la crisis de nuestro momento histórico. Los skins responden a la necesidad colectiva de encontrar referentes comunes y reconocerse en ellas, establecer ceremonias y ritos que afirmen la propia identidad y establezcan nítidamente quienes son los "amigos", los "propios", los miembros del clan, en contraposición a "los otros".

En los usos y costumbres skins, existe un trasfondo que recuerda los ritos primitivos; pero junto a esto queda implícito el "poder destructor del rock", la marginalidad y la ausencia de una verdadera "sabiduría" que en los ritos antiguos deriva de "los ancianos de la tribu".

La velocidad con que discurre la vida en el Occidente moderno ha roto la continuidad generacional; la transmisión de conocimientos de una a otra generación se ha interrumpido: el mundo de hoy es tan diferente del de hace solo 10 años, que resulta imposible seguir el paso de los cambios. El joven skin -como cualquier otra tribu urbana- está pues aislado, solo se tiene a sí mismo y a su tribu.

Los ancianos kikuyus de Kenia llevaban a los labios del joven iniciado una copa y le decían "...haz de ella una copa de amor y bébela toda". A partir de entonces saben que deben dominar su furor: son hombres. Ojalá Occidente pueda hacer algún día otro tanto con sus jóvenes más agresivos.
 
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Hugo Wast, de oficio escritor, de vocación nacionalista y antisemita

Infokrisis.- La conspiración del silencio no siempre alcanza sus objetivos. Los detractores de Hugo Wast no han podido evitar que en Argentina muchas calles lleven su nombre y que, sistemáticamente, bibliotecas públicas de las grandes ciudades recuerden en sus rótulos al que fuera uno de los mejores escritores argentinos del siglo XX. No en vano, cuando murió había vendido tres millones de ejemplares de sus obras. Incluso hoy, después de sesenta años de muro de silencio, sus obras son reeditadas con cierta frecuencia y en Internet 18.100 referencias a Hugo Wast aparecen en Google. En buena medida, los grandes escritores argentinos del siglo XX se nutrieron de las obras de Wast. Sin embargo, lo más habitual cuando acudimos a biografías o historias de la literatura argentina políticamente correctas se limitan a definir a Wast como "escritor antisemita". Y lo era, por supuesto, pero era bastante más: católico, conservador, dotado de una pluma ágil y brillante que se movía bien tanto en relatos cortos como en novelas de gran calado, alguien, en definitiva, que merece ser recordado. Para quien esto escribe constituye un honor recordar la pluma de Hugo Wast y recomendar su lectura para los amantes de la literatura de expresión castellana.

Pinceladas de una vida

La Córdoba argentina es una ciudad muy particular que uno aprende pronto a amar. Situada en el centro de Argentina, su mismo centro es recorrido por el Suquía, un río que en el centro del centro de la ciudad forma la Isla de los Patos. Alta de cota, es batida por el viento pampero, el Zonda, que bate desde los Andes, seco y polvoriento. La zona residencial construida sobre una depresión hace que el smog sea una constante del lugar. Salvo lo populoso de la ciudad y la polución, ese mismo río y ese viento fue el que conoció Gustavo Adolfo Martímez Zuviría quien alcanzaría fama literaria con el nombre de "Hugo Wast".

Wast había nacido en Córdoba en 1883 el mismo día que se estrenaba el signo del Escorpión. No había antecedentes literarios en su familia, sino vocaciones militares. La fortuna familiar le permitió recibir una esmerada educación en los escolapios y luego, iniciado el siglo, seguir estudios de derecho que, aun culminados brillantemente, jamás le interesaron mucho. Desde el bachillerato sabía que la literatura constituía su verdadera vocación y a ella se dedicaría a partir de los 19 años.

Su primera novela, Alegre, que data del tiempo en que había empezado a estudiar Derecho, fue recibida con simpatía en los ambientes literarios argentinos. Menos fortuna tuvo la tesis doctoral con la que debía haber concluido sus estudios de derecho. En 1907 causó cierto revuelo en los ambiente universitarios el que el tribunal rechazara su tesis titulada ¿A dónde nos lleva el panteísmo de Estado? Calificada de "panfleto insolente y sectario". En realidad, Wast no había hecho otra cosa que intentar recuperar el valor de lo humano frente al poder omnívoro del Estado y lo hacía reivindicando la doctrina católica del Santo Tomás de la Summa Teologica. Cómo él, Wast definía como obligación del Estado "el bien supremo de la comunidad". Sostenía igualmente que el Estado debe ser el reflejo en la tierra de un orden superior y trascendente… demasiado para lo que podían soportar sus profesiones racionalistas, librepensadores, positivistas y francmasones. Una segunda tesis -titulada El Salario- fue aprobada a regañadientes al resumir la doctrina social de la Iglesia en este tema, pero técnicamente la tesis era irreprochable y no daba lugar a objeciones.

De todas formas, a esas alturas las calificaciones le resultaban absolutamente indiferentes a Wast que seguía publicando novelas breves, cuentos, comentarios políticos y pequeños ensayos en dos publicaciones: La Nación (el diario fundado por el general Mitre y que siempre ha ostentado una postura católica y conservadora) y Caras y Caretas (rara mezcla de revista de humor de gran calidad que alternaba artículos de gran seriedad periodística, en su redacción se forjó el padre de la caricatura argentina, José María Cao, español de origen gallego). Cuando se casó a los 20 años ya tenía consolidada una fama como novelista, poeta y articulista. Como católico que, Roma fue el destino de su viaje de novios, donde la pareja fue recibida en audiencia pública por el papa Pío X. De ese matrimonio nacerían 10 hijos y llegaría a conocer a varios de sus bisnietos. En su última obra publicada en 1961, un año antes de su muerte, defendía la concepción católica de la maternidad, oponiéndose férreamente al aborto: Autobiografía del hijito que no nació. La obra empieza así: "Mi cuerpo es tan pequeño todavía que no puede ser visto por los ojos de nadie, pero mi alma ya es tan grande como lo será siempre". Sería difícil exponer de una manera más delicada el misterio de la vida y de la naturaleza humana.

De retorno proseguiría sus creaciones literarias alternándolas con el ejercicio de la docencia, primero en un colegio nacional y luego en la Universidad de Santa Fe. Fue en su tercera novela, Flor de Durazno, cuando empleó por primera vez el seudónimo de "Hugo Wast". La novela recibió un clamoroso éxito de la crítica y poco después fue llevada al cine constituyendo un nuevo triunfo, tanto por el guión en sí, como por suponer el debut de un nuevo y joven actor, Carlos Gardel, que luego cosecharía fama en el tango. En 1916, también con el seudónimo de "Hugo Wast" escribiría la que muchos han definido como su mejor obra La casa de los cuervos. Dos años después vuelve a triunfar con Valle Negro que recibirá elogios de Miguel de Unamuno y premio de la Real Academia de la Lengua Española. Apenas ha cumplido los 30 años.

En esa época ya militaba en política, aunque posteriormente reconoció su error de afiliarse al Partido Democrático Progresista. Esta formación que tuvo cierta preponderancia solamente en la provincia de Santa Fe y fundado por Lisandro de la Torre, que anteriormente había participado en la Unión Cívica Radical. En 1914, De la Torre encabezó la candidatura de un PDP que era en realidad una experiencia frentista de socialdemócratas y conservadores de la provincia opuestos a Hipólito Irigoyen. Wast formaba el tándem con De la Torre, pero ambos fueron derrotados. Dos años después, Wast consiguió ser elegido diputado nacional. En ese período, sus obras empiezan a reflejar cierta tensión política que culmina con el ensayo Un país mal administrado.

No duró mucho tiempo en el PDP que abandonó en 1920, al no ser reelegido diputado. El motivo de la ruptura fue el giro socialdemócrata que había protagonizado la formación en Santa Fe mientras él ejercía como diputado en Buenos Aires. En los siguientes 10 años no se dedicará exclusivamente a la creación literaria como profesión, hará algo más: viajar por toda Europa y conocerá los EEUU. En Europa residirá durante unos años en España donde pudo conocer a toda la generación del 98 e integrarse sin dificultad en los trabajos de la Real Academia de la Lengua. Antes de abandonar Argentina recibe varios premios literarios y escribe media docena de novelas que suponen éxitos de ventas. Con Desierto de Piedra ganará el Gran Premio Nacional de Literatura.

En el curso de estos viajes Wast conoce al "gran mundo". Y lo que ve le horroriza. En los EEUU cree percibir que el judaísmo tiene el poder en las finanzas, la economía, las artes y la política. Empieza a teorizar sobre la posibilidad de que exista una "conspiración mundial judía" dirigida desde el "kahal" de Nueva York. A ese tema dedicará una gran obra en dos volúmenes que es tanto una novela como un ensayo. De hecho, la técnica utilizada por Wast en El Kahal es extremadamente novedosa y, en la época solamente tiene parangón con la obra de Gustav Meyrink (especialmente en El Rostro Verde, El Angel de la Ventana de Occidente y El Dominico Blanco; curiosamente, Meyrink también había colaborado con la mejor revista alemana de su tiempo Simplicisimus a imagen de la cual había sido creada Caras y Caretas): el alma del relato no es solamente una descripción de hechos y situaciones, sino de principios e ideas, sabiamente entrelazadas.

Por otra parte, en el curso de su periplo europeo, Wast viaja por los países latinos. Conoce la Italia en la que el fascismo ya ha triunfado. En España se relaciona con los intelectuales de la derecha (Miguel Miura) y con los que se sitúan en el ámbito del fascismo español (Giménez Caballero, Eugenio Montes, Sánchez Mazas). Pero también conoce al naciente nacionalsocialismo alemán y lo que ve le confirma en sus convicciones: ve un movimiento juvenil, las fuerzas vitales de la nación puestas en marcha al servicio de una tarea colectiva, se identifica con los escritos antisemitas de Streicher y asume como propias las tesis racistas del partido nacionalsocialista.

De hecho, desde muy joven, él, católico romano de fidelidad inconmovible, se ha sentido atraído por los viejos mitos del Norte, por las sagas y el tema de la lucha entre la luz y las tinieblas. Su propio seudónimo literario evidencia lo temprano de esta atracción: "Hugo Wast" no es más que la germanización anagramática de su nombre, Gustavo, a la grafía nórdica: "Ghustawo".

La trilogía: el Kahal - Oro - 666

El Kahal y Oro, aparecen en 1935, cuando el nacionalsocialismo ha llegado al poder y empieza a intentar establecer vínculos de amistad y hermandad con grupos de intelectuales y de políticos en toda Iberoamérica. Wast es uno de los hombres contactados por la Embajada Alemana. No es raro. Su novela, El Kahal responde exactamente a las tesis antisemitas difundidas por Streicher. La idea central es la existencia de una conspiración mundial judía dirigida por un "kahal" que dirigiría la vida privada de los judíos de todo el mundo, imparte órdenes, exige lealtad absoluta hasta la muerto, o bien él mismo dicta sentencias de muerte. La sede del "Kahal supremo" está en Nueva York y, en buena medida se identifica con la alta finanza de Wall Street.

Escribe en la novela: "Los cristianos piensan que ser judío es simplemente profesar la religión judaica. No se imaginan que es otra cosa: es pertenecer a una nación distinta de aquella en que se ha nacido o se vive. Suponen que la Sinagoga no es más que el templo del culto israelita. Ignoran que es, además, su Casa de Gobierno, Su Legislatura, su Foro, su Tribunal, su Escuela, su Bolsa y su Club. La Sinagoga es la clave de uno de los hechos más sorprendentes de la historia. Los fenicios, los caldeos, los asirios, los egipcios, los medas, los persas, los cartaginenses, han desaparecido, mientras que los judíos, sus contemporáneos han perforado los siglos, han llegado a nosotros, y con admirable orgullo nacional, se proclama el pueblo anunciado por la Segunda Escritura para dominar el mundo". Denuncia el tratamiento que considera que el Talmud depara a los no-judíos: "Existe una extraña y peligrosa costumbre judía llamada Hazaka (el derecho de explotar los bienes materiales de un goy), en beneficio de quien lo solicite y abone por ello, transacción que se lleva a cabo conforme a las leyes del Talmud en el secreto de la Sinagoga y en presencia de los grandes dignatarios. El concepto que justifica esta operación inmobiliaria se basa en la idea que la Sinagoga es la dueña virtual de todos los bienes en posesión de los idólatras -que venimos a ser nosotros, los no judíos- y tiene derecho a ofrecerlos a sus fieles si alguno de ellos lo pide, y de venderlos al mejor postor".

Sobre estos dos pilares construye su relato:  "Desde que un judío toca los umbrales de la vida hasta que sus despojos, lavados con agua en que se han hervido rosas secas y envueltos en un taled, se entierran en la "casa de los vivos" (Beht hachaim), vive secretamente sometido al Kahal". Y, más adelante, añade en su construcción literaria: "El Kahal es un soberano invisible y absoluto. Comercio, política, religión, vida privada en sus detalles más minuciosos (relaciones entre padres e hijos, entre marido y mujer, entre amos y criados), todo está regido por el Talmud y fiscalizado por El Kahal, que es su expresión concreta. Entre el rabino que hace la doctrina y el Kahal que la aplica, hay una estrecha inteligencia, que el público ignora".

En realidad se trató de una trilogía completada con Oro y 666, cuyos tres volúmenes fueron consumidos ávidamente por las masas iberoamericanas. En poco tiempo, superaron las 20 ediciones de cada título y algunos cientos de ejemplares llegaron a España en pleno conflicto. No hemos podido reconstruir el canal a través del cual esta obra llegó a España, sin embargo, Edgardo Cozarinsky en un artículo publicado en La Nación en 1998 sostenía que la Embajada Alemana en Buenos Aires adquirió la nada desdeñable cantidad de 40.000 ejemplares para distribuirlos en "toda América Hispana"… ¿los pocos cientos de ejemplares que llegaron a España pertenecían a este contingente? No sería de extrañar a tenor de que la Embajada Alemana en Burgos se había preocupado de la difusión del Mi Lucha en España y de otras obras que reforzaban la política y las ideas básicas del III Reich. Y la obra de Wast, en este sentido, era importante para estimular el antisemitismo en los países de lengua castellana.

Sin embargo, la versión alemana realizada por el Dr. J. Würschmidt y que debía ser impresa por la Holle & Co. Verlag de Berlín, no pudo ver finalmente la luz, por los motivos que fueran. Seguramente la causa fue el inicio de la guerra, si bien algunos defensores literarios de Wast han argumentado que el veto se debió a que El Kahal tendía a reducir al problema judío a la cuestión religiosa únicamente prescindiendo del enfoque racial.

Por otra parte, a medida que avanzaba la trilogía, Wast acentuaba sus tendencias antisemitas. De hecho, en 666, el título de la novela ya es suficientemente significativo: Wast, inquieto por el poderío del bolchevismo y del judaísmo que considera hijos de la misma madre y subordinado el primero al segundo, percibe una perspectiva apocalíptica en la que los justos, rebasados y arrinconados por el Anticristo, esperan la renovación del cosmos y la Segunda Venida de Cristo.

La visión escatológica y apocalíptica de 666 es, en buena medida, hija de Las Profecías de Malaquías sobre los últimos papas. Da la sensación de que Wast estuvo interesado a partir de 1944 por todo el patrimonio profético del cristianismo, desde Malaquías a Nostradamus y desde el misterio de Fátima hasta las profecías manifestadas por María en las apariciones reconocidas por la Iglesia.

Una de las profecías que utiliza Wast tiene una inquietante actualidad y se refiere al ascenso del Islam. En 666 en el curso de un diálogo entre tres personajes, uno de ellos interpreta que la cabeza herida de muerte de la bestia citada en el Apocalipsis de Juan, es el Imperio Musulmán. Wast sitúa la reconstucción de un "imperio islámico" a finales del siglo XX y escribe al resoecto: "El haber fomentado el panislamismo se nos muestra ahora como la más terrible equivocación de los hombres en la historia. Hoy forman una sola nación enemiga de Cristo veinte naciones, desde los montes Atlas hasta el golfo de Tonkín: Marruecos, Libia, Egipto, Arabia, Persia, Irak, Afganistán y casi toda la India; cien grados de latitud con 700 millones de hombres que perseguirán a Cristo hasta la muerte, soberbios y sin contrición".

Hugo Wast y España


En los años 30, Wast exaspera sus tendencias antisemitas colaborando asiduamente en publicaciones de esta tendencia que aparecen en toda Iberoamérica, en especial en Argentina. Su amigo, Carlos Silveyra edita en aquel momento Clarinada, en cuya mancheta puede leerse su propio paradigma: "Revista anticomunista y antijudía". La revista, financiada por la embajada alemana, dejó de publicarse solamente tras la derrota del Eje.

El equivalente a la tendencia político-religioso que Wast representaba en Argentina, en España estaba constituida por el círculo formado, antes, durante y después de la guerra y hasta su fallecimiento, por Mauricio Carlavilla. Es más que probable que Wast estuviera en contacto con Carlavilla (a fin de cuentas el universo antisemita en ambos países no era tan grande como para que ambos pudieran frecuentarlo sin, antes o después, llegar a conocerse). Durante los años de la Guerra Civil española, Wast manifestó distintas iniciativas en pro del bando nacional. En 1937 figuró entre los intelectuales iberoamericanos que lanzaron un llamamiento de apoyo a Franco. Los ejes de este manifiesto eran catolicismo nacionalismo, anticomunismo y antimasonería.

Las relaciones de Wast con España serán largas y le facilitarán algunas de las mayores satisfacciones de su vida intelectual. La década de 1950 a 1960 la dedica en buena medida a España. Justo al comenzar la década es nombrado Consejero de honor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. A propuesta del Patronato Marcelino Menéndez Pelayo. En 1954 recibe la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio. Tres años después, la Editorial Fax de Madrid publica sus obras completas en dos volúmenes que serán premiados por el Instituto del Libro Español como "libro mejor presentado". La década termina en 1960 con un largo viaje de seis meses por España, cuando ya cuenta con 82 años.

Wast y su actividad política


El retorno de su periplo europeo en los años 30, coincide con el golpe del general Uriburu que derroca a Hipólito Yrigoyen. Wast, en atención a su prestigio internacional, es nombrado director de la Biblioteca Nacional argentina al frente de la cual permanecerá durante más de 20 años (de 1931 a 1955) multiplicando por tres el fondo de la institución. Renuncia precisamente durante el gobierno de Perón, cuando las relaciones entre éste y la jerarquía católica se han visto ensombrecidas.

Los años treinta suponen para él los años en los que es profeta en su tierra. Ingresa en la Academia Argentina de las Letras, preside la Comisión del Prensa del Congreso Eucarístico Internacional, recibe la Orden de San Gregorio Magno, otorgada por el Vaticano, es nombrado presidente de la Comisión Nacional de Cultura en 1937 e interventor de la provincia de Catamarca en 1940. Cuando llegó al poder el general Ramírez, éste se preocupó de que la educación estuviera en manos de la derecha nacionalista y, en especial de su ala "católico-hispanista". El escritor Jordán Genta fue nombrado interventor de la Universidad Nacional del Litoral y Wast Ministro de Educación, con la oposición de la Federación Universitaria Argentina que fue disuelta. Cuando el 26 de enero de 1944, Ramírez se vio obligado, muy a pesar suyo, a romper relaciones diplomáticas con Alemania, el nacionalismo que lo apoyaba se rompió y el sector dirigido por Wast manifestó su descontento. El Grupo de Oficiales Unidos exigió entonces la dimisión de Ramírez que traspasó el poder al general Edelmiro Farrell. A Wast se debió la instauración de la enseñanza del catolicismo en las escuelas.

En esos años varias novelas suyas habían sido llevadas al cine y, sin duda, la fama y la popularidad de Wast alcanzan su cumbre en 1944. Sin embargo, ese mismo año, fue denunciado como colaborador de la embajada alemana en tareas de espionaje. El escándalo, filtrado por la revista El Pampero de carácter aparentemente nacionalista y de la que algunos sostenían que era un órgano masónico, procedía de informaciones dadas por la embajada norteamericana. Wast debió renunciar al ministerio.

En los años siguientes se adheriría al peronismo, por su carácter pro-eje y nacionalista, pero finalmente, la actitud de Perón, condescendiente hacia los judíos, a los que autorizó a realizar cultos y el reconocimiento del Estado de Israel hicieron que dimitiera de sus cargo de director de la Biblioteca Nacional. Esta vez su decepción de la política es definitiva. Considera que el judaísmo ha gangrenado las raíces del nacionalismo argentino y se refugia en el catolicismo para morir en 1962.

Fue enterrado con el hábito y el cíngulo de padre jesuita. Había escrito: "Un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro, porque él puede reemplazar a todos y ninguno puede reemplazarlo a él". En la hora de su muerte, el escritor cambió la pluma por la sotana.

Enterrando a Hugo Wast

Desde 1962, cuando se cerró el féretro de Hugo Wast, cada día que pasa alguien intenta de nuevo enterrarlo. Su obra es hoy víctima de una gigantesca conspiración del silencio. Martín Prieto en su excelente Breve historia de la literatura argentina (2006) no le menciona ni siquiera de pasada. Mejor borrarlo de la lista no sea que alguien pueda leerlo o interesarse por él... Sin embargo Wast fue el primer escritor argentino que concibió la literatura como un bien de consumo, fue el primer argentino "hacedor de best-sellers" y su obra no solamente consistía en escribir la obra, sino además, en promocionarla. Prescindir de Wast en la literatura argentina sería como prescindir de Blasco Ibáñez en la española.

Muchos escritores argentinos de renombre han expresado en voz bien alta el tributo que deben a la obra de Wast. Uno de ellos, Julio Cortazar, el genial autor Rayuela y de las Historias de Cronopios y de Famas, declaró que las fuentes literarias que influyeron sobre él fueron Verne, Virginia Woolf, Cocteau Mallarmé, Poe, Lautréamont, y algunos otros. De los clásicos reconoce su deuda con Homero, Garcilaso, Dickens y Keats. Y de los oriundos de su patria, Jorge Luis Borges y Hugo Wast... Pero hay que enterrar a Wast so pena de que las nuevas generaciones lo descubran.

Juan Carlos Moreno, amigo personal y biógrafo del escritor, cuenta que la novela Flor de durazno habría agotado más de doscientos mil ejemplares distribuidos en treinta y cuatro reimpresiones y La casa de los cuervos habría tenido treinta y dos ediciones que contabilizarían ciento noventa y dos mil ejemplares vendidos, además de una traducción publicada por MacMillan en Nueva York con notas y vocabulario en inglés para la enseñanza del español, a lo que habría que sumar las exitosas adaptaciones cinematográficas de ambas novelas. Pero hay que enterrar a Wast, por encima de todo: rodear a su obra con el cerco del silencio y evitar que un día u obra pueda obtener de nuevo carta de naturaleza.

El 10 de noviembre de 2002, al celebrarse la IV Exposición del Libro Católico en La Plata, uno de los libros exhibidos era El Kahal. Algunos de los organizadores aprobaron una declaración de condena a la presencia de ese libro que "repudiaban". El arzobispo de La Plata, Monseñor Héctor Aguer, consideró el incidente como "pequeño alboroto municipal". El primer novelista argentino de su generación, gran impulsor de la Biblioteca y de la Hemeroteca Nacional, era "repudiado"… La Nación, el periódico en el que había colaborado durante su juventud dedicó unas líneas al episodio, escritas en 1983 por Martín Alberto Noel: "Tanto en su labor escrita como en su gestión de hombre de Estado, Martínez Zubiría volcó en favor de sus ideas y convicciones los bríos y la vehemencia de su honda fe religiosa. Algunos le reprocharon los desbordes de su prédica de polemista, las asperezas de su intransigencia. Cabe apuntar, en su defensa, que pertenecía a ese linaje de hombres ensalzados por Léon Bloy, en quienes la autenticidad del arrebato sin cálculos y la generosidad de la entrega a una causa justifican inclusive los circunstanciales errores. Porque, si incurrió en ellos, nunca cayó en cambio en ese pecado de tibieza, en esa ambigüedad e hibridez de conducta de ciertos oportunistas de todos los tiempos y lugares".

En 1996, la Policía Federal, en ejecución de una orden judicial, secuestró en una librería porteña varias novelas de Hugo Wast. El diario La Nación volvió a salir en defensa de Wast: "Prohibir la circulación de una obra literaria -aun cuando se invoquen, como en este caso, disposiciones legales dictadas en nombre de la convivencia democrática y social- significa resucitar una de las prácticas preferidas de los sistemas totalitarios y es consagrar la intolerancia cultural en una de sus peores y más oscuras manifestaciones. El secuestro fue ordenado como consecuencia de una denuncia por violación a la ley que prohíbe la discriminación racial. Asombra que la autoridad judicial haya podido incurrir en una equivocación tan grave. Lo que la ley prohíbe es la discriminación que se traduce en actos, no la que pueda surgir de la propuesta ideológica o doctrinaria formulada en una publicación escrita. De lo contrario, se trataría de una ley inaceptable y decididamente inconstitucional, pues ningún legislador puede dictar leyes que vulneren las libertades de pensamiento y de expresión, sin las cuales no es concebible una república respetuosa del pluralismo político y de los derechos individuales".

Wast, precursor de la autoedición

Hugo Wast fue genial, no solamente en la concepción de sus obras, sino en su comprensión del negocio editorial. Pronto intuyó que las grandes empresas editoriales miran por sus intereses mucho más que por los de los autores que escriben las obras o que el mundo de la cultura en general. Fue así como decidió tener el control de su propia obra literaria. Esto hace de él un autor completamente diferente a cualquier otro que hubiera existido en su época e incluso en la actualidad. Como se sabe, el negocio editorial consiste en que unas empresas, absolutamente desinteresados por los contenidos que difunden lo hacen simplemente ante la perspectiva de obtener suculentos beneficios. Otro tanto ocurre con el mundo de la distribución. Los autores, generalmente, confían su obra a "agentes literarios" que cobran a comisión sobre los derechos de autor. Esto hace que el dueño efectivo de la producción literaria no sea el propio autor sino sus "agentes" o a la editorial a la que ha confiado sus "derechos de autor". En esto radica la miseria del intelectual moderno: en que ni es dueño de sus obras, ni tiene control sobre ellas, ni puede asegurar cual es su difusión, ni trabaja para una empresa que cree en su propia producción literaria. Hugo Wat quiso romper con todo esto y logró independizarse del mundo de la gran edición. Hoy, miles de escritores harían lo mismo si conocieran la peripecia intelectual y profesional de Wast.

A partir de 1932 todas las primeras ediciones fueron publicadas por el autor con los sellos de Agencia General de Librería y Publicaciones y Editorial Bayardo; Wast también asumió la distribución, actuó como moderno agente. En 1930 participó en la reunión del PEN Club en Varsovia firmando contratos para publicar cuatro novelas suyas en Polonia. De retorno a América, pasó por los EEUU donde firmó un contrato por la publicación en inglés de otros cuatro libros. Según su biógrafo, fue uno de los primeros escritores argentinos "que en aquellos años adornaba sus libros con carátulas llamativas, de buen gusto artístico" y llegó a decir que "antes de pensar el argumento de una novela, pensaba en el papel con que iba a editarla". Wast no fue solamente escritor, fue también editor, distribuidor, fue su propio agente comercial. Wast, en definitiva, amaba el libro y la cultura.

En la actualidad, los derechos literarios de su obra son gestionados por el Instituto Hugo Wast (Av. Córdoba 1567 4p 7 CAPITAL. Tel 4811-6540 - institutohugowast@ciudad.com.ar, institutohugowast@fibertel.com.ar, disponiendo de web con la url: www.hugowast.com.ar para difundir su obra, biografía, cartas, fotos, anécdotas, vida pública; que su familia.

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LAS RAICES OCULTISTAS DE CIENTOLOGIA. LA PREHISTORIA DE DIANETICA

Infokrisis.- Dianética o Cientología parecen ser grupos polémicos. Objeto de medidas policiales en varios países, sin embargo, en otros, desde Estados Unidos hasta los países nórdicos, los grupos derivados de la obra de Ron Hubbard gozan de reconocimiento social. No es nuestra intención pronunciarnos a favor o en contra de cientología, sino bucear en su prehistoria y establecer a partir de qué influencias, Ron Hubbard creó este pujante movimiento.

Difícilmente encontraríamos una nueva religión que dispusiera de tantas y tan densas obras para justificar sus posturas. No sólo se trata del famoso libro Dianética, la ciencia de la salud mental, sino de decenas y decenas de obras que componen un corpus doctrinal único en el que psicología, cosmogonía, sociología y estudio de las religiones se dan la mano.

Pero resulta difícil establecer las fuentes en las que bebió Hubbard. Autodidacta, fue aprovechando elementos de las distintas corrientes psicológicos de su tiempo. Pero también coqueteó con el ocultismo.

JACK PARSONS, DISCÍPULO DE CROWLEY

Cuando aún no había fundado Dianética, algunas amistades de Ron Hubbard, resultaban extremadamente sorprendentes. Una de ellas era Jack Parsons.

En 1912 Theodor Reuss fundó una pequeña orden ocultista, la Ordo Templis Orientis que presidió hasta su muerte. Al ocurrir, estamos en 1923, el famoso mago inglés Aleister Crowley, asumió la dirección del grupo que sólo contaba con miembros en Europa. A partir de 1932, el centro de gravedad de la Orden se desplazó de Europa a los EE.UU.

La orden fue implantada en Canadá por Charles Stansfeld Jones que había emigrado desde Inglaterra y fijó finalmente su residencia en Vancouver. Durante su estancia en EE.UU., Crowley realizó algunas iniciaciones y conoció a Spencer Lewis que ingresó -al menos nominalmente- en la OTO.

A pesar de todo, en 1930 sólo existía una logia en el nuevo continente, la de Vancouver que se disolvió cuando su animador, Wilfred Smith, emigró a los EE.UU.

Establecido en California, Smith trabajó para reunir a los discípulos de Crowley dispersos. En 1934, crea una Iglesia del Thelema, y en 1936 funda la Logia Agape en Pasadena que pronto contó rápidamente con ochenta miembros. La prensa habló abundantemente de escandalosas misas gnósticas abiertas al público. En 1940, pudo alquilar en el mejor barrio de Pasadena un inmueble de tres pisos y veintiocho habitaciones donde estableció la nueva Abadía del Thelema. Smith fue pronto reemplazado a la cabeza de esta logia por John Whiteside ("Jack") Parsons (1914-1952).

Parsons, experto en explosivos era investigador del Instituto de Tecnología de California. Fue uno de los científicos que organizaron el Jet Propulsión Laboratory de Arroyo Seco, una de las primeras iniciativas de la industria aeroespacial americana. En 1974, 20 años después de su muerte, la International Astronominal Union, en reconocimiento de su tarea en los primeros tiempos de la astronáutica, dio su nombre a un cráter lunar.

Parsons era miembro de la OTO desde 1941 y, junto a su mujer, se fue a vivir con Wilfred Smith. En 1943, abandonó a su esposa, para unirse con la hermana de ésta, Sara ("Betty") Northrup, si bien siguió alternando a la escultora Marjorie Cameron con quien realizó varios "trabajos" de magia sexual.

Parsons soñaba con crear un homunculus, es decir, un hombre artificial que sería el vehículo del anticristo. Crowley había establecido el ritual en su novela más famosa, The Moonchil, literalmente, "el niño de la Luna".

En 1948, Parsons fue despedido del colegio donde enseñaba por haber hecho circular los textos de Crowley entre sus alumnos; a partir de entonces inició una serie de trabajos mágicos conocidos bajo el nombre de Babalon Working que terminaron enfrentándolo a Crowley. En esa época se declaró "anticristo" con el nombre de "Belarion Armilus Al Dajjal". Cuando, según sus propias declaraciones se preparaba bajo asumir la dirección de la lucha contra el cristianismo, murió al explotar su laboratorio químico. La Logia Agape no sobrevivió a la muerte de su animador y sus miembros se dispersaron.

PARSONS - HUBBARD, LA EXTRAÑA AMISTAD

En los Trabajos de Babalon, junto a Marjorie Cameron y Jack Parsons, participó una tercera persona que en el relato aparece con el nombre de "el escriba". Esta tercera persona era Lafayette Ronald Hubbard.

Jon Atack, uno de los más enconados adversarios de cientología, sostiene que esta relación muestra evidentemente que el grupo formado por Hubbard es, en realidad, una secta satánica. No parece evidente. Atack, ignora que Hubbard, en aquella época, trabajaba para la policía de Los Angeles, dato que la Iglesia de Cientología ha confirmado (Massimo Introvigne, por su parte, cree posible que Hubbard fuera agente del Servicio de Información de la Marina, pues no en vano, durante la guerra había prestado servicios en este Arma). Era preocupante que un científico, como Parsons implicado en proyectos de investigación estratégica, mantuviera relaciones con grupos satanistas.

Parsons encontró por vez primera a Hubbard en agosto de 1945. Se sintió entusiasmado con él e incluso escribió a Crowley comentándole el encuentro y diciendo que "había descrito su ángel como una maravillosa mujer alada de rojos cabellos, que él llamaba "la Emperatriz" y que le había guiado a través de su vida y salvado en varias ocasiones". 

Cuando Hubbard se licenció de la marina el 6 de diciembre de 1945, fue a visitar a Parsons en Pasadena y se quedó a vivir en un remolque en su jardín.

En enero de 1946, realizaron un ritual llamado por Crowley "bodas secretas de los dioses con los hombres". La función de este ritual es facilitar la búsqueda de una partener sexual femenina para los trabajos mágicos; lo que Crowley llamaba "una mujer escarlata". Marjorie Cameron se unió a estos ritos de carácter sexual en marzo de 1946.

Parsons registró en cinta magnetofónico el ritual y se lo envió a Crowley. A pesar de que, básicamente, este "trabajo mágico" suponía reproducir el ritual del IX Grado de la OTO, Crowley no pareció dispuesto a dar su aprobación. A partir de aquí Parsons fue distanciándose de Crowley que creía que los tiempos aun no estaban maduros para realizar una operación mágica cuyo fin fuera el nacimiento del anticristo.

Finalmente se produjo la ruptura, no solo con Crowley, sino también con Marjorie y Hubbard que huyeron juntos a la costa Oeste, siendo demandados por Parsons en julio de 1946.

Atack sostiene que si bien el ritual protagonizado por Marjorie, Parsons y Hubbard no dio como resultado el nacimiento del Moonchil, Dianética primero y Cientología después son los hijos de la relación entre Hubbard y el entorno crowleyano de California.

¿QUÉ PUEDE PENSARSE DE TODO ESTO?

¿Creía Ron Hubbard en la magia? ¿fue o se consideró discípulo de Crowley durante su juventud? ¿o se trató solo de una tarea de infiltración a cuenta de la Inteligencia Naval?

De todas formas, no sólo el episodio protagonizado junto a Jack Parsons, sino otros varios muestran su interés por el ocultismo. Ya hemos dicho que estuvo afiliado a AMORC y completó la formación en sus dos primeros grados. Hubbard también mantuvo relación con Gerald Brosseau Gardner (1884-1964) fundador de la WICCA, una sociedad de origen anglosajón especializada en brujería práctica. Así mismo, distintos elementos que luego incorporó a cientología (ver recuadro), inducen a pensar que efectivamente, en su juventud y quizás hasta principios de los años 50, la influencia de estas corrientes fue determinante en el pensamiento de Hubbard.

A partir de entonces, se sintió más atraído por tendencias psicológicas y psiquiátricas. Esto unido al interés de Hubbard por la ciencia de vanguardia y la ciencia ficción literaria, generaron las bases del movimiento conocido hoy como "Iglesia de Cientología".

Hoy existen en torno a 100 obras publicadas por Hubbard que, además pronunció unas 2500 conferencias. Lo esencial es determinar el hecho de si estas enseñanzas pueden ayudar a determinadas personas a superar sus crisis.

De hecho el principal problema que se percibe cuando se leen las opiniones críticas en torno a cientología es su frecuente exageración. En efecto, hemos detectado intentos de vincular Hubbard al nazismo, a los cultos de brujería (se ha llegado a decir que "Cientología es la brujería del siglo XX") y a rituales siniestros a la diosa Kali... cuando, en realidad, la única posibilidad de establecer un puente entre Hubbard y el mundo mágico pasa por Crowley a través de Parsons.

[ R E C U A D R O    F U E R A   D E   T E X T O ]

[recuadro I]

CROWLEY Y HUBBARD ¿MISMO COMBATE?


Un pensamiento de tal complejidad como el de Hubbard, no sale de la nada. En algunos temas es fácil encontrar la influencia freudiana: la "mente reactiva" de Hubbard es un concepto similar al inconsciente freudiano; la teoría de los "engramas" es muy similar a la de los traumas de Otto Rank; también se han detectado posibles influencias del psiquiatra inglés William Sargant, autor de "Battle for the Mind" y de los americanos Grinker y Spiegel ("Men Under Stress").

Sin embargo, lo que nos interesan ahora son las influencias ocultistas. Se ha hablado mucho del papel de "La Emperatriz" en la vida de Hubbard. Arthur J. Burks fue amigo de Crowley en los años 30. En su libro "Monitors" explica que "el Pelirrojo [Hubbard] había estado volando en un planeador; fue salvado por una "mujer sonriente" que apareció sobre el ala del aparato". Se trataría del "ángel guardián" de Hubbard. Esta visión se produce en un momento en el que, Hubbard mantuvo relaciones con AMORC. Hubbard permaneció en AMORC, como mínimo, desde 1940.

Cuando ya había fundado Cientología en 1952, en el curso de una conferencia Hubbard se refirió a "Aleister Crowley, mi buen amigo" (Hubbard, Philadelphia Doctorate Course, conferencia 18 "Conditions of Space-Time-Energy"). Ese mismo año, en el curso de otra conferencia, aludió al Tarot como una "máquina filosófica" y, al referirse a la carta de El Loco dijo textualmente "El Loco que baja por el camino con los cocodrilos y los perros ladrando a sus pies, sabe que todo está ahí para ser conocido". ¡Sólo el tarot diseñado por Crowley tiene un cocodrilo en esa carta!

También aludió a la carta de La Emperatriz (su ángel guardián) como la Gran Madre cuya fuerza se trata de dominar y encarnar (a diferencia de Crowley que era partidario de someterse a su fuerza). La Gran Madre es también Diana, demasiado próximo al nombre de "Dianética" como para que no lo tengamos en cuenta.

Los cientólogos desean crear lo que llaman un "Thetan Operativo", segundo Hubbard, "un thetan exterior que puede tener un cuerpo aunque no lo necesite para controlar y operar a través de la vida, la materia, la energía, el espacio y el tiempo". Cientología enseña a controlar la propia vida que es exactamente lo que proponía Crowley.

Mientras Cientología enseña que "la realidad es básicamente conformidad" (Hubbard, "Phoenix Lectures", pág. 175), Crowley explicaba que "el universo es una proyección de nosotros mismos".

Hubbard explicó que el símbolo de Cientología lo había visto en una iglesia española de Arizona; resulta muy similar al símbolo rosacruciano y a la cruz de la OTO. Medios católicos integristas han querido ver en ella una cruz cristiana tachada con una X. Estos mismos medios afirman que otro de los símbolos más habitualmente utilizados por Cientología son los dos triángulos unidos por una "S", indican el carácter satánico del grupo al enlazar la primera letra de Satán con los dos triángulos propios del sello de Salomón o estrella de los magos... Pero cientología da otra versión que corresponde perfectamente a su visión del mundo. Los dos triángulos, en efecto, serían símbolos de "Afinidad-Realidad-Comunicación" y "Conocimiento-Responsabilidad-Control". La S sería la primera letra de... Scientology.

[RECUADRO II]

JACK PARSONS: "MANIFIESTO DEL ANTICRISTO"

Por primera vez ofrecemos la traducción en lengua española de un texto de Jack Parsons, titulado "Manifiesto del Anticristo", fue redactado tras su tormentosa relación con Ron Hubbard.

Yo, Belarion, Anticristo, en el año 1949 de la ley de la hermandad negra llamado cristianismo, redacto este manifiesto para todos los hombres. Y me encarno, en tanto que anticristo, entre vosotros diciendo:

Es preciso acabar con la hipocresía del cristianismo, con las virtudes serviles y las restricciones supersticiosas.

Es preciso acabar con la moral de los esclavos. Es preciso acabar con el pudor y la vergüenza, el pecado y la falta, pues nacen del único demonio existente en la Tierra: el miedo. Es preciso acabar con toda autoridad que no se base en el valor y la virilidad, es preciso acabar con los sacerdotes mentirosos, los jueces deshonestos y los policías biliosos. Es preciso terminar con las restricciones e inhibiciones. Es por todo esto que yo, el anticristo, he venido entre vosotros, predicando la palabra de la Bestia 666: "No hay más ley que hacer lo que se quiera".

Y yo, Belarion, anticristo, elevo mi voz, profetizo y digo: Que, de aquí a siete años, Babalon, la mujer escarlata se manifestará entre nosotros y hará fructificar mi obra. Y esto supondrá el fin de las obligaciones y la tiranía de las falsas leyes. Y de aquí a nueve años una nación aceptará la ley de la Bestia 666 en mi nombre y esta nación se convertirá en la primera sobre la tierra.

En consecuencia, yo, el anticristo, llamo a todos los elegidos y elegidas, venid desde ahora en nombre de la libertad, que acabemos para siempre con la tiranía de la hermandad negra.

Firmado de mi puño y letra y acuñado con mi sello, en el día de hoy de 1949, año 4066 de Babalon.

El amor es la Ley, el amor sometido a la voluntad.

Belarion, Anticristo.


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José de Vasconcelos o lo que queda de la "raza cósmica"

Infokrisis.- El primer mexicano que conocí en mi vida, era profesor de la Universidad de Guadalajara, México. Había pertenecido a una sociedad secreta católica, el Teccos, formada por herederos de los cristeros, y era un fanático lector de José de Vasconcelos (al que algunos le restan el "de"). En esa época, la revista Fuerza Nueva solía colocar glosas a este autor del que tardé en conocer alguna de sus obras. La figura de Vasconcelos es interesante desde el punto de vista literario, aunque algunas de sus teorías sean, como mínimo, problemáticas.

La primera vez que oí hablar de Vasconcelos debió ser hacia finales de los años 60 en la revista Fuerza Nueva. En aquella publicación colaboraban ocasionalmente algunos católicos iberoamericanos y, seguramente, alguno de ellos mencionaba con cierta insistencia al autor mexicano. Pero no fue sino hasta conocer personalmente en 1972 a los primeros camaradas mexicanos, cuando me di cuenta del impacto que Vasconcelos había creado en nuestro ambiente político en aquellas latitudes. La idea de la "raza cósmica" era repetida inevitablemente por todos ellos, como un objetivo a alcanzar, objetivo que, desde la Vieja Europa, algunos considerábamos una pesadilla.

Aun no comportamiento -incluso, rechazando- lo esencial de la obra de Vasconcelos, no hay lugar para evitar reconocer que fue uno de los grandes de la literatura iberoamericana del siglo XX y que dejó una huella profunda. Por tanto, vamos a intentar realizar un esfuerzo de objetividad para describir su portentosa trayectoria intelectual y exponer los puntos más significativos de su pensamiento con toda la objetividad que requiere un trabajo de este tipo.

El Ateneo de la Juventud


Nacido en Oaxaca (México) en 1992, tras cursar estudios primarios en su tierra natal, se desplazó al Distrito Federal para estudiar derecho. En la universidad tuvo como compañeros a tres jóvenes que luego alcanzarían renombre:

- Alfonso Reyes Ochoa, hijo de un alto funcionario del gobierno de Porfirio Díaz. Tras concluir sus estudios de Derecho, fundaría con Henríquez Ureña, Antonio Caso y José Vasconcelos, el Ateneo de la Juventud, una institución que realizaría una crítica en profundidad al positivismo de Comté, extraordinariamente desarrollado en México durante el gobierno de Porfirio Díaz (período conocido como "el porfiriato"). La Revolución de 1910 supuso una hecatombe para la familia e inseguridad para Reyes. Tras un período de dos años en la embajada mexicana en París (1912-14), las convulsiones generadas por los siguientes gobiernos terminan por exiliarlo del país. En 1914 llega a España donde conocerá a Menéndez Pidal. Se especializará en el Siglo de Oro español, aunque también se adherirá a la estética de Benedetto Croce. Desde España organizará un homenaje a la poesía simbolista francesa y especialmente a Mallarmé. Colaborará con la Revista de Filología Española, la Revista de Occidente y la Revue Hispanique. Cuando abandona España su obra poética será abundante. Traducirá también a Chesterton y Chejov y de retorno a la patria publicará a partir de 1930 la revista Monterrey y editará libros, entre otros, El poema del Cid y las obras del siglo de Oro español. Nombrado embajador de México en Argentina conocerá a Victoria Ocampo, Leopoldo Lugones, a Borges y al joven Bioy Casares. En 1939 presidirá la Casa de España en México, formada por exiliados españoles. Borges habló de él como "el mejor prosista habla hispana de todos los tiempos". En 1959 falleció en México.

- Antonio Caso Andrade, fue otro de los fundadores del Ateneo de la Juventud. Licenciado en Filosofía dirigía los estudios de la entidad en esa dirección e imprimió a la institución un carácter humanista y espiritualista. Como sus compañeros hacía del positivismo de Comté y Spencer su bestia negra, encontrando refugio en Schopenhauer, Bergson y Nietzsche. Ya en su madurez ocupó distintos cargos relacionados con la enseñanza, llegando a ser miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y rector de la Facultad de Filosofía y Letras. Expuso lo esencial de sus posturas filosóficas y patrióticas en dos obras claves: Ensayo sobre la esencial del cristianismo, inspirada en la interpretación de esta religión a partir de las posiciones humanistas de Blas Pascal y de León Tolstoi , el Discurso a la Nación Mexicana adopta como eje el rechazo a lo que considera con las dos ideologías el jacobinismo y el positivismo. Considera al primero como una forma extrema de liberalismo al que acusa de ignorar la realidad, mientras que el positivismo es criticado justo por lo contario: por someterse al fatalismo de esa misma realidad. Se le considera el origen de la "filosofía de lo mexicano" que luego desarrollaría Octavio Paz y Leopoldo Zea. Caso sostenía en 1924 que el problema más grave de México es el mestizaje y la falta de unidad étnica de los mexicanos, que se agravaba con la falta de unidad cultural y social. Morirá extremadamente influido por el existencialismo alemán.

- Isidro Fabela, nacido en 1882, participa también en la fundación del Ateneo de la Juventud mientras estudiaba la carrera de Derecho. Entró en el servicio diplomático cumpliendo misiones en distintos países (Francia, España, Inglaterra, Alemania y buena parte de los países iberoamericanos). Fue gobernador del Estado de México en 1942 y juez de la Corte Internacional de Justicia. Pero será, sin duda, recordado sobre todo como escritor y polemista. Fue de los primeros en denunciar el papel deletéreo de los EEUU en la política continental en su obra Los Estados Unidos contra la Libertad. En sus obras literarias demostró haber conservado recuerdos de todos los países que visitó como diplomático así como cierta nostalgia por la vida bohemia. Fue nombrado coordinador de la Comisión de Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana. Perteneció a la Academia Mexicana de la Lengua, la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, la Academia Mexicana de Derecho Internacional y la American Society of International Law.

Como puede verse por el historial de estos tres amigos personales de Vasconcelos, la suya fue una generación que tuvo protagonismo en la historia de México de la primera mitad del siglo XX. Lo más sorprendente de este grupo de amigos fue su rechazo al positivismo, algo incomprensible en la actualidad. Habría que recordar que el positivismo es una escuela filosófica de origen francés que supone un intento extremo de racionalización de todas las actividades cotidianas. En cierto sentido puede definirse como un seudo-espiritualismo altruista y a la vez como un materialismo hiper-racionalista que, por lo mismo, solía caer habitualmente en posiciones ridículas. Era revolucionario en la medida en que quería hacer tabla rasa de casi toda la historia anterior. Ateo, era al mismo tiempo consciente de que en el interior del ser humano late un deseo de espiritualidad y un ansia de trascendencia, por lo que el positivismo, a fin de cuentas, adoptó la forma de una religión laica. En España apenas tuvo importancia salvo en algunas franjas del movimiento anarquista y en ciertos sectores de la masonería, pero jamás alcanzó el favor popular que tuvo en Francia. Sin embargo, en México, seguramente a través de los canales masónicos, el positivismo penetró con fuerza y especialmente en el Ministerio de Educación. Los jóvenes fundadores del Ateneo de la Juventud Mexicana lo que en realidad crearon fue un movimiento anti-positivista opuesto sobre todo a la política educativa de Justo Sierra, ministro de instrucción pública del "porfiriato". Así mismo, todo ellos rechazaban lo que llamaban el "determinismo biológico" y condenaban el racismo. Veían que el racismo -o lo que ellos entendían por tal- estaba en el origen de las desigualdades sociales y los conflictos generados en México. Esta idea, nunca será abandonada por Vasconcelos que terminará haciendo de ella el eje de su teoría.

En la práctica se admite que el Ateneo de la Juventud estableció las bases para la "recuperación de la cultura nacional en México". La posibilidad de viajar que tuvieron sus miembros en el ejercicio de sus carreras diplomáticas o literarias, facilitó el que extendieran a toda Iberoamérica estos ideales e intentaran crear una "identidad iberoamericana" que aportara una concepción del mundo con entidad suficiente como para emanciparse de la Doctrina Monroe (América para los americanos… del Norte). Querían, en definitiva, un progreso pero que no implicara la destrucción de sus identidades originarias, sino que se basara en una afirmación de las mismas.

Vasconcelos el político


Segundo de nueve hijos, se discute todavía el año de su nacimiento, 1882 para unos y 1881 para otros. Oriundo de Oaxaca, capital del Estado del mismo nombre, era una ciudad de 150.000 habitantes y constituía un centro comercial importante conformado en torno a su catedral construida en el siglo XVI. Por ironías del destino, Porfirio Díaz, situado en las antípodas de Vasconcelos, era igualmente hijo de Oaxaca. Su nacimiento también le facilitó estudiar en una zona de frontera, entre el Eagle Pass de Texas y las Piedras Negras de Coahuila. Sus primeros recuerdos y sensaciones de los EEUU datarán precisamente de esos primeros años. Instalada la familia posteriormente en Toluca, la madre moriría pronto y él obtuvo la licenciatura en derecho en 1907.

Dos años después de concluir sus estudios, funda con sus compañeros el Ateneo de la Juventud Mexicana y emprenden una crítica feroz contra el positivismo atrincherado en el gobierno de Porfirio Díaz. Fue la primera vez que Vasconcelos intervenía en política, aunque penetrara en este ámbito a través de la lucha cultural. En esta lucha contra los que llamaban despectivamente "científicos" los valores éticos y estéticos que proponían eran la libertad de cátedra, la libertad de pensamiento y, ocupando un lugar muy destacado, la afirmación de los valores iberoamericanos. Mientras el "porfiriato" experimentaba una verdadera fascinación por lo europeo, desconociendo los valores mexicanos, aquellos jóvenes entre los que Vasconcelos era sin duda el que mostraba más carácter y empeño, enfatizaban la recuperación de lo mexicano y, por extensión de lo latinoamericano como seña de identidad.

Vasconcelos apoyó a Francisco Madero a partir de 1909 apoyando su candidatura frente a la de Porfirio Díaz. En 1910 las elecciones concluyeron en un gigantesco fraude que dio la victoria a Porfirio Díaz, tras lo cual Madero y sus partidarios llamaron a la insurrección en lo que se conoce como el "Plan de San Luis", detonador de la Revolución de 1910. Se atribuye a Vasconcelos la paternidad del lema de la campaña de Madero: "Sufragio efectivo, no reelección", aunque parece que su responsabilidad se limitó a rescatar la consigna que había sido utilizada por Porfirio al inicio de su carrera política y esgrimida contra Benito Juárez en 1871. Madero logró hacerse con el poder tras la renuncia de Porfirio y en 1911 se convocaron nuevas elecciones que le dieron la victoria definitivamente.

Sin embargo, tras producirse el golpe de Victoriano Huerta, se inicia para Vasconcelos un período agitado que le llevará primero al exilio en EEUU. Allí le contacto Venustiano Carranza, jefe del Ejército Constitucionalista, rogándole que se convirtiera en agente de influencia en Europa logrando que el gobierno de Huerta no fuera reconocido ni obtuviera apoyo económico. De hecho, Vasconcelos fue quien más hizo para que Carranza fuera reconocido como presidente "Por mi Raza hablará el Espíritu" de facto. Al poco de ser nombrado director de la Escuela Nacional Preparatoria, estallaron divergencias entre él y Carranza y se abrió para Vasconcelos un segundo período de exilio. Volvió para ocupar la cartera de Instrucción en el gobierno de Eulalio Gutiérrez Ortiz, pero la experiencia fue breve. En estos períodos, la inestabilidad y la brevedad de los gobiernos impidieron que Vasconcelos estuviera en condiciones de poner en marcha ninguno de sus proyectos educativos.

Alienado junto a Álvaro Obregón contra Carranza, el presidente interino Adolfo Huerta le encargó la dirección de Universidades y Bellas Artes y la dirección de la Universidad Nacional de México, cargo que ocupó durante algo más de 15 meses. En ese momento tenía las ideas muy bien definidas: política social, antirracismo, ideología nacionalista, ideas que plasmó en el nuevo lema de la UNAM que todavía ostenta hoy y que fue obra de Vasconcelos. Tras ser relevado del cargo y realizar una amplia tarea reorganizadora en la UNEM, Vasconcelos pasó a dirigir la Instrucción Pública provisto de los mismos ideales. Impulso el cuerpo de maestros rurales de los que intentó hacer, según su propia declaración, "apóstoles de la educación", en un extraño modelo inspirado en los misioneros del período colonial. Asumió, así mismo, la edición de libros y folletos y su período al frente de la Instrucción supuso uno de los períodos de mayor brío en la difusión de la cultura y en las campañas de escolarización y alfabetización en el México deprimido posterior a la I Guerra Mundial y a lustros de inestabilidad.

La idea de Vasconcelos era que los países iberoamericanos eran hijos de la misma cultura y, por tanto, debían cooperar y forjarse un destino común o, al menos, incidir en lo que les unía. No dudó en enviar "embajadas culturales" a los principales países iberoamericanos, formadas por los estudiantes mexicanos más destacados. En esas misiones, sus miembros debían empaparse de la cultura y de las tradiciones de esos países y transferir, a su vez, las suyas. Estaba claro que ya, en ese momento, Vasconcelos contemplaba que la "fusión" y el "mestizaje" de las culturas iberoamericanas era una necesidad para el alumbramiento posterior de un destino común. Él mismo predicó con el ejemplo: multiplicó sus contactos personales con artistas mexicanos a los que promovió y facilitó su trabajo (entre ellos el muralista Siqueiros), apoyó a escritores iberoamericanos de prestigio aun cuando no fueran mexicanos (como a la chilena Gabriela Mistral), así mismo se relacionó con el peruano Haya de la Torre fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana con la que se identificó.

Durante su mando al frente de la instrucción pública se multiplicó la creación de escuelas públicas, bibliotecas y edificios destinados a la difusión de la cultura. Sin embargo, en todo momento mantuvo una encomiable independencia política que le llevaría a tener problemas y fricciones frecuentes con la presidencia de la República. De ahí que su carrera al frente de la Instrucción Pública fuera tan breve como intensa.

En 1929 decidió presentarse como candidato a la presidencia de la República. Fue candidato rival de Pascual Ortiz quien resultó finalmente elegido. La campaña fue dura y el candidato oficialista no dudó en lanzar a sus huestes contra los partidarios de Vasconcelos que debieron soportar una violencia inusitada. A pesar de estar apoyado por los intelectuales iberoamericanos más prestigiosos de la época, su candidatura resultó batida obteniendo poco más de un 1% de los votos. Su llamamiento a la insurrección fue desoído por el pueblo mexicano agotado por más de diez años de disturbios civiles. El fracaso de esta intentona política forzó a Vasconcelos a exiliarse en Europa.

En 1940 regresó a su tierra siendo nombrado director de la Biblioteca Nacional. Volvió de Europa teniendo en la cabeza el brillante resultado de los regímenes fascista y nacionalsocialista en Europa. La embajada alemana en México le financió la revista Timón que sostenía la causa del Eje. Sólo al acabar la guerra, Vasconcelos condenó a ambos regímenes, dando crédito a las imputaciones realizadas contra ellos por los vencedores.

Al concluir la guerra siguió dedicándose a su tarea docente y a la dirección de la biblioteca nacional, escribiendo en varios diarios y gozando de un cierto número de discípulos bien situados en las esferas de poder. Falleció en 1959.

Vasconcelos el doctrinario


Tras su fracaso en la elección presidencial, al exiliarse en EEUU y luego en Europa, Vasconcelos abordó la tarea de elaboración de un cuerpo doctrinal extraordinariamente diversificado que incluía elementos procedentes de muy distintos horizontes intelectuales. De este período datan sus reflexiones sobre el pensamiento hindú, su conocimiento en profundidad de la filosofía de Schopenhauer y de Unamuno, que integraría en una perspectiva humanista.

Todas estas fuentes -así como su opción pro-Eje durante el conflicto- hacen que se tienda a ver en determinados ambientes a Vasconcelos y a su obra como un doctrinario iberoamericano de carácter nacionalista y revolucionario. Lo es hasta cierto punto, pero no en el mismo sentido que puede atribuirse a estas palabras en Europa. De hecho, la obra de Vasconcelos está más próxima al Partido de Acción Nacional mexicano (derecha, más o menos liberal) y a la Alianza Popular Revolucionaria Americana (izquierda, más o menos socialista del Perú), que a los regímenes fascistas y nacionalsocialistas. En este sentido, la crítica suele considerar que su obra La Raza Cósmica (publicada en 1925) es, en gran medida, una crítica al racismo, a toda forma de racismo y un canto al mestizaje.

El mejor Vasconcelos es, sin duda, el juvenil, cuando sus escritos están impregnados de un idealismo, en ocasiones ingenuo, pero siempre claro, nítido y bienintencionado. Sin embargo, a lo largo de los años 30 y especialmente en sus últimos 20 años de vida, da la sensación de que su pensamiento se vuelve más complejo, inextricable, opaco, oscilante y repleto de divagaciones personales, muy frecuentemente lúcidas, pero en las que cuesta extraer conclusiones claras y nítidas.

En la Biblioteca de Catalunya están depositadas las Obras Completas de Vasconcelos publicadas poco después de su muerte por la importante editorial mexicana, Fondo de Cultura Económica. Sus obras más interesantes son autobiográficas, aunque no son las más claras y definitorias sobre su pensamiento. Algunos de sus pensamientos son extremadamente subjetivos y repletos de prejuicios. Considera, por ejemplo, que del Norte no puede venir nada bueno y es famosa su alegación de que incluso en el Norte de México, al estar más cerca de EEUU, sufre un proceso degenerativo, cuando dice: "En Sonora termina la civilización y comienza la carne asada". Esta opinión terminó siendo una obsesión y quizás sea la anécdota más conocida que suele contarse sobre Vasconcelos.

Como todo intelectual, amante de la cultura, Vasconcelos, mientras estuvo a cargo de los resortes culturales del país hizo todo lo que pudo por estimular la cultura, pero no siempre sus medidas estaban a la altura de las circunstancias. Es famosa, por ejemplo, la anécdota que se cuenta sobre el viaje del presidente Obregón a una aldea: "En una ocasión, Obregón y su comitiva estaban esperando un tren en una pequeña y desierta estación de ferrocarril. Obregón estaba de buen humor. De pronto se dirigió a un indio que pasaba: '¿Cómo se llama este pueblo?', preguntó el Presidente. El indio contestó flemáticamente que no conocía el nombre del pueblo. '¿De dónde eres?', preguntó Obregón. 'De aquí, siñor'. 'Pero es extraño, ¿es que acabas de llegar a él?', 'No siñor, aquí nací; aquí murieron mis padres, siñor'. Obregón movió tristemente la cabeza. Había encontrado mucha ignorancia, pero era espantoso encontrar a un nativo a tal punto ignorante, que no sabía ni siquiera el nombre del pequeño pueblo en el que había pasado su vida, y en el que posiblemente muriera. Dio su moneda al indio y se despidió amablemente. Después cuando el indio se hubo alejado, Obregón llamó a uno de sus compañeros. En un tono serio le dijo: en cuanto regresemos a México, que se envíen a este individuo los Diálogos de Platón y La Divina Comedia que editó Vasconcelos para la alfabetización del indio".

Uno de los intelectuales europeos que más contribuyeron a ensalzar la figura de Vasconcelos a este lado del Atlántico fue, sin duda, el conde Keyselring quien en sus Meditaciones Suramericanas habla de él con gran entusiasmo como "el pensados más representativo" y el "maestro de las juventudes de América". Dice, más delante de él: "España le ha otorgado sus más altas condecoraciones. Estados Unidos le ha llamado, con frecuencia, para que dicte conferencias en sus principales universidades. Pero Vasconcelos desprecia el éxito. Cuando éramos estudiantes nos aprendimos, de una de sus más célebres conferencias, aquel fragmento: 'El éxito es estéril y mediocre, se acomoda con el instante, muere con él, no suscita ni anhelos ni virtudes. Lo que se trunca por alzarse demasiado, conserva vigor en las raíces para recomenzar el asalto de la altura...'".

Se le reconoce la paternidad de tres principios filosóficos que constituyen la médula esencial del pensamiento de Vasconcelos. La primera consiste en una reconducción de la filosofía aristotélica sobre la belleza que el griego considera como sometida y derivada al ritmo, la medida y la armonía y que Vasconcelos llama el "Apriori Estético" y ve completamente independiente de los conceptos de la filosofía clásica, inspirándose en la filosofía idealista. La segunda tesis es igualmente completa, la llama "la teoría de la coordinación mental que une lo heterogéneo" y resume así: "Cuando pensamos en un objeto, por ejemplo, ponemos en un sector de la mente lo que nos dice del objeto la Física, lo que nos dice la Química, lo que nos dice la Literatura, y así la labor del filósofo va a consistir en coordinar todas esas esferas del conocimiento, para lograr algo que ya no es 'Logos', sino Armonía. La verdad, en consecuencia, ya no es la reducción de lo particular a lo general -piensa nuestro filósofo-, sino el secreto de la coordinación de valores irreducibles uno al otro, pero que se ligan por la vida y la acción, dando por resultado una existencia como armonía". La última tesis afirma que el arte es el resultado de elementos heterogéneos agrupados al margen de la racionalidad y la intelectualidad y en función de lo armónico y lo estético.

En su vertiente política el pensamiento de Vasconcelos se suele definir como un "regeneracionismo romántico antiimperialista a la mexicana". Aparte de esto, su aportación no hace sino confirmar lo que otros antes y después de él confirmarán: las clases bajas están movidas por el resentimiento y las altas por la soberbia, por tanto, es en la clase media en donde se encuentran los elementos más lúcidos de la nación. A las clases medias, en tanto que son las mejor dotadas intelectualmente, les corresponde no solamente liderar los procesos revolucionarios sino estabilizarlos luego.

Su proyecto regeneracionista no es otro que el de reconocer la hegemonía de las clases medias y entregarles el liderazgo del país. A diferencia de los movimientos "indigenistas" aparecidos en los últimos años del siglo XX en distintos países andinos, Vasconcelos no sostiene la superioridad y la "pureza" de las civilizaciones pre-colombinas. En su obra se muestra como un gran admirador de la colonización y de la figura de Cortés. Como los regeneracionistas de todas latitudes, Vasconcelos no duda en criticar los vicios del "ser nacional", las taras que los pueblos han ido adquiriendo con el paso de los años. En este sentido, es evidente que la inspiración de Vasconcelos procede  de España y de la Generación del 98, en particular de Unamuno. De hecho, si la obra de Vasconcelos puede compararse a algún pensador europeo, es a la de Unamuno con la que resulta más fácil relacionarla.

De todas formas, en general, su obra política es contradictoria: por una parte hay pueden encontrarse elementos fascistas, especialmente en los años 30, por otra, arrastrado por su crítica al imperialismo, sería posible vislumbrar en él ideas extraídos de la propaganda marxista más pedestre, sin embargo, a fin de cuentas, es un católico, más regeneracionista que conservador, que confiesa su fe en 1937 en ¿Qué es el comunismo? publicada ese año. Ese catolicismo se proyecta sobre su obra en forma de un humanismo omnipresente. Ese humanismo le acompaña desde su juventud, cuando él y sus amigos del Ateneo de la Juventud habían emprendido la cruzada contra el pensamiento positivista.

Fruto del rechazo antipositivista es el restablecimiento de la enseñanza de las humanidades que impulsó como director de UNMA y en los cargos políticos que ocupó. Sin declararse contrario a la ciencia, considera que ésta debe estar sometida a los principios. Rechaza, pues, la ciencia sin conciencia y el cientifismo social de Comté y los positivistas. Había escrito "Ambos no advirtieron que el deber del filósofo es unir el saber científico-empírico, con el saber humanista, el saber estético, el saber divino... No se puede filosofar si se desatienden dichos valores". En otros textos, Vasconcelos parece considerar la ciencia como una parte de la filosofía en la medida en que ésta apareció antes que aquella.

El pensamiento de Vasconcelos no es racionalista. Intenta arraigar en la filosofía clásica si bien es cierto que con una visión personal que no debe nada ni a Nietzsche, ni siquiera a las interpretaciones de otros filósofos de la modernidad. La suya es una interpretación personal en gran medida y, especialmente antirracionalista: sostiene, por ejemplo, que el "conocimiento" puede alcanzarse mediante los "sentidos, el intelecto, la imaginación y las emociones", pero esta frase no debe engañarnos: si el pensamiento de Vasconcelos no es algo es, desde luego, racionalista. Frente a éste sitúa el método socrático: el alumno debe conocer las propiedades de los objetos guiado por su experiencia y por la labor pedagógica del profesor. Esta es la base de su gnoseología.

Su proyecto educativo tenía mucho que ver con todo esto: Vasconcelos quiere convertir a todo el pueblo en "artista". Para ello le es imprescindible rescatar las raíces autóctonas del pueblo. En buena medida estar raíces son indigenistas, especialmente en música, pintura y arquitectura. Vasconcelos aspira a una síntesis entre este indigenismo y la filosofía griega. Es inevitable, pues, que desemboque en un cierto nacionalismo iberoamericanista que desembocará en un "hombre nuevo" y en una "nueva forma de vivir".

Sostiene que el principal valor iberoamericano es la "libertad" en la medida en que la considera el rasgo distintivo de "la raza íbera y portavoz de una cultura emergente". Y es en este contexto en donde aparece la teoría de la "raza cósmica" que supone el elemento más característico de su pensamiento.

La "Raza Cósmica".


1. Influencias

En 1925 se publicó lo que, desde nuestro punto de vista, es la obra más significativa de Vasconcelos: La raza cósmica. Es un libro extremadamente extraño del que cuesta fijar las fuentes en las que se basa. Sus discípulos y biógrafos han aportado poco e incluso han intentado verosímilmente ocultar algunas influencias de las que, sin embargo, hay constancia.

Llama la atención, fundamentalmente, el título compuesto por dos palabras "raza" y "cósmica". Estamos en 1925. La alusión a la raza no se podía tomar todavía como una derivación de la doctrina nacionalsocialista que enfatizaba el valor de la raza. En ese momento, Hitler acababa de salir de la prisión de Landsberg y el movimiento era completamente desconocido fuera de los círculos nacionalistas alemanes. Así pues, la palabra "raza" (y el concepto que le acompaña) no procede de la actitud pro-alemana que acompañará a Vasconcelos en la segunda mitad de los años 30. Por otra parte, la alusión a lo "cósmico" no es tampoco muy habitual. Si lo que Vasconcelos quería significar era el advenimiento de una raza dominadora sobre el globo, había otras muchas palabras que podían expresar mejor esta idea: "la raza que gobernará", "la raza imperial", "la raza dominadora", pero ¿"cósmica"? ¿Cuál es pues la inspiración de ambas palabras: "raza" y "cósmica"?

Hemos estado dando vueltas a este problema hasta que no nos ha quedado más remedio que situar el pensamiento de Vasconcelos en esa época dentro del contexto que le es propio: filosofía antirracionalista e idealismo extremo. Por otra parte, no se entiende bien esa obsesión de los primeros miembros del Ateneo de la Juventud en contra de la filosofía de Comté cuyo pensamiento, en realidad, no pasaba de ser una anécdota, sino fuera por que insiste en un racionalismo extremo y asfixiante que los jóvenes que lideran la iniciativa -con Vasconcelos al frente- consideran como lo más alejado de su concepción del mundo.

En aquella época era relativamente conocido un pensamiento que utilizaba frecuentemente estos dos conceptos: "raza" y "cósmico". El ocultismo. Nuestra tesis es que Vasconcelos, en alguno de sus estancias fuera de México conoció las distintas corrientes del ocultismo de su época (algunas de las cuales habían llegado con cierto retraso a Iberoamérica). El teosofismo era una de estas corrientes.

a) El concepto "raza" como derivado teosófico

En La Doctrina Secreta, la Blavatsky presenta al lector una "cosmogonía" muy particular y exótica de su propia invención. Como se sabe en su doctrina el número siete ocupa un papel central. Siete son pues las razas que se suceden una tras otra liderando a la humanidad y siendo hegemónicas. Hoy estaríamos en el período de gobierno de la "quinta raza matriz". A nuestra "raza" seguirá la sexta que regresará al continente perdido de Lemuria y, finalmente, dentro de miles de años, acaecerá la hegemonía de la "séptima raza" que… abandonará nuestro planeta y empezará la colonización de Mercurio.

La doctrina es absurda, ridícula y sin base en ninguna otra tradición. De hecho es un apenas una especulación personal de la aventurera rusa. Así pues, huelga tomársela en serio, pero no puede desconocerse que a finales del siglo XIX y, más tarde, en Iberoamérica, a principios del XX (las obras teosóficas se editaron en español gracias a la munificencia de Josep Xifré Hamel, hizo del multimillonario y francmasón catalán Xifré Casas, el cual vendió los terrenos en los que hoy se edifica en Barcelona el Hospital de Sant Pau, para financiar la implantación de la Sociedad Teosófica en el ámbito hispano-americano). Así pues, el teosofismo goza creciente de una fama al sur de Rio Grande, cuando en Europa ya conocía sus primeras crisis.

El teosofismo enlaza perfectamente con la componente hiper-idealista y ultra-anti-racionalista de Vasconcelos. Y no sólo eso, sino que es posible que Vasconcelos conociera desde antes, la obra de la Blavatsky y sus delirios. Consta que conocía esa doctrina. Es más, muchos de quienes han analizado la obra de Vasconcelos han llegado a la conclusión de que la influencia teosófica era muy fuerte en él. Citamos cinco de las muchas referencias que hemos podido encontrar:

1) Artículo de Marta Elena Casaús Arzú en el Anuario de Estudios Centroamericanos, Universidad de Costa Rica, 27(1): 31-58,2001, titulado: "La influencia de la teosofía en la emancipación de las mujeres guatemaltecas: la Sociedad Gabriela Mistral". Como se sabe, Vasconcelos  en un período de su vida fue amigo y colaborador de la escritora chilena Gabriela Mistral. En el citado artículo se menciona: "Para Devés Valdés y Melgar Bao, parece clara la vinculación del poeta Santos Chocano, de Vasconcelos y de Gabriela Mistral a la teosofía y al orientalismo, de la misma forma que otros autores han confirmado la vinculación de Sandino y de Haya de la Torre. Véase, sobre las corrientes espiritualistas y teosóficas, E. Devés Valdés y R. Melgar Bao, "Redesteosóficas y… op. cit. Coincidimos con su hipótesis acerca de la gran influencia que tuvieron estas teorías en la formación del pensamiento político progresista de la época, en la lucha anti imperialista y en la consecución de los derechos civiles y políticos". Más adelante, expone la teoría teosófica sobre las "razas matrices": "En su teoría sobre la evolución de los grupos raciales plantea que la raza primigenia es la aria, de la que proceden todos los pueblos eslavos y germanos. A cada raza le corresponden unos aspectos físico, emocional y mental, así como un desarrollo espiritual determinados, pero este hecho no las convierte en inferiores o superiores, sino simplemente diferentes. Considera que se abre un nuevo 50. Esta idea muy similar a la de la raza cósmica de Vasconcelos y de la superioridad de la raza maya por proceder de la raza aria de F. Juárez Muñoz, nos da una idea de la enorme influencia de esta interpretación teosófica del evolucionismo de las razas en todo el continente americano. Véase, Marta Casaús Arzú, "Las elites intelectuales y la generación del 20 en Guatemala: su visión del indio y su imaginario de nación", en Revista de Historia, Elites familias y redes de poder en las sociedades Mesoamericanas, Managua, rev. No. 13, I Semestre, 1999, pp.: 83-107. Terminando así: "Esta red social de mujeres está notablemente influida por el pensamiento teosófico de la época y muchas de ellas pertenecen a clubes y asociaciones teosóficas, siendo éste uno de los vínculos que les genera mayores espacios de sociabilidad y que les va a permitir relacionarse y legitimarse a nivel local e internacional". En la nota número 10 se añade: "Las corrientes teosóficas que más van a influir en esta red de mujeres serán las sociedades teosóficas de Madam Blavatsky y Annie Besant y el pensamiento orientalista de Krishnamurti. Recordemos la relación de Gabriela Mistral con las sociedades teosóficas y la red social que la poetisa, con otros pensadores latinoamericanos como Vasconcelos, Haya de la Torre o Mariátegui formó a lo largo de las décadas de 1920 y 1930. Eduardo Devés Valdés, "La red de pensadores latinoamericanos de los años 1920: Relaciones y polémicas de Gabriela Mistral, Vasconcelos, Palacios, Ingenieros, Mariátegui y Haya de la Torre, El Repertorio Americano y otros más", en Boletín Americanista, Universidad de Barcelona, No. 49, pp. 67-81. Para Devés, la red intelectual más importante de los años 1920, aquella que tuvo un proyecto indigenista, socialista y mestizófilo, "pensó y se pensó en buena medida en categorías provenientes de lo teosófico orientalista", pp. 137 en "Redes teosóficas y pensadores políticos latinoamericananos 1910-1930, Cuadernos Americanos, No. 78, 1999). Sin duda esta es uno de los rasgos de la red de mujeres de la Sociedad Gabriela Mistral, en la cual la teosofía jugó un papel importante en la cohesión y amalgama de la red.

2) En el artículo de Álvaro Valenzuela Fuenzalida, titulado "Gabriela Mistral y la reforma educaciones de José Vasconcelos", publicado en Internet se dice: "La novedad de la experiencia mexicana no significará un quiebre en la vida de nuestra compatriota. Habrá, por lo pronto, una profunda comunión espiritual entre ella [Gabriela Mistral] y José Vasconcelos. Ambos habrán transitado desde el evangelio a la teosofía, y en todo caso, habrán edificado sus vidas sobre un claro predominio de lo espiritual (¿Herencia platónica y agustiniana?)".

3) En el volumen Prosa Religiosa de Gabriela Mistral con Introducción, Recopilación y Notas de Luis Vargas Saavedra. Santiago de Chile. Editorial Andrés Bello, 1978. En la introducción se dice: "El 8 de mayo de 1927, en El Mercurio, aparece su artículo sobre el libro "Indología", de José Vasconcelos. Allí Gabriela Mistral toca el ya lejano asunto de la teosofía: "En verdad, la señora Blavatski es un caos, a veces portentoso, pero a veces horrible y desconcertante, de ciencia y de imaginación infernal; se parece a los cráteres; tal vez su lava hirviente y sombría sea vivificante, pero da miedo e inspira desconfianza. Es una especie de cordillera, llena de abismos. La señora Besant, por el contrario, tiene la dulzura de las colinas; no siente el odio del cristianismo, y la luz del Evangelio la conserva".

4) En el artículo reproducido en Internet y titulado La novela que Tablada publicó por entregas, Jorge Luis Espinosa de El Universal dice: "Pero una historia que mezcla muchísimo un escuela esotérica muy en boga en aquella época: la teosofía, que practicaban tanto Tablada, Vasconcelos y otros intelectuales de la época. "Creían en la teosofía como una filosofía del espíritu que iba a redimir al hombre mexicano que de suyo es bárbaro. Y quien llevaría a cabo esta transformación sería un intelectual". Como recuerda el académico, para Tablada la prosa era eminentemente didáctica. Además, como Vasconcelos les había enseñado, el escritor es un educador en todos los sentidos: moral, estético, político e histórico, por lo cual los afanes mesiánicos de la novela era del tono de la época. Para Serrato, esta novela puede resultar fallida en varios sentidos pero es un documento histórico sin par. "Por ejemplo, tenemos ahí varios capítulos que hablan sobre la mariguana y sus efectos. Tablada describe sus visiones y hasta ofrece un glosario de cómo se les llamaba a aquellos que en los 20 le andaban quemando los cuernos al diablo". Tablada era un bebedor y mariguano de los más connotados, como refiere Serrato Córdova, incluso estuvo internado en el manicomio durante un año para curarse de sus adicciones. Pero la época, en sí era permisiva y no perseguía aún a los mariguanos y el ajenjo era la bebida de los poetas, muchos de los cuales terminaron prontamente en el panteón por su afición a esta bebida. EL UNIVERSAL"

5) En el artículo reproducido en Internet titulado Redes Teosóficas y Pensadores políticos latinoamericanos 1910-1930 de Eduardo DEVÉS VALDÉS / Ricardo MELGAR BAO, se dice, así mismo: "Se ha identificado livianamente la proliferación de religiones, de orientalismo o de creencias y movimientos espiritualistas a fines del siglo XX con la postmodernidad. Dicha visión de las cosas ignora cómo este tipo de sensibilidades ha sido recurrente a lo largo de nuestra historia latinoamericana, tanto como en sus fuentes indígenas, europeas o afroárabes. De hecho entre fines del siglo XIX y 1930, pero también después, de desarrolla entre nuestros intelectuales (poetas primero, educadores y pensadores después, políticos incluso) un movimiento espiritualista donde se combinan elementos teosóficos, con hinduismo, reivindicación de lo oriental y, en ocasiones, creencias o prácticas espiritistas. Esta sensibilidad teosófico oriental impregnó buena parte del quehacer intelectual y político. En particular, la red intelectual más importante de los años 20 -aquella que armó un proyecto social (socializante), mestizófilo, indigenista, antiimperialista- pensó y se pensó en buena medida con categorías provenientes de lo teosófico-orientalista. En este esquema un cierto pacifismo, la reivindicación de lo telúrico, la armonía de las razas y las culturas, la búsqueda en lo indígena de una sabiduría ancestral, la rebelión contra un "positivismo" o un "pragmatismo" de limitados horizontes, son ideas coherentes con el clima descrito.

Este trabajo explora las relaciones entre la teosofía y el pensamiento latinoamericano en las primeras décadas del siglo XX. Para realizar dicha investigación se procederá con dos hipótesis: que importantes figuras de nuestro pensamiento político poseyeron convicciones teosóficas; que algunas de estas personas vieron favorecidos sus contactos en la medida que compartían ideas o pertenecían a la hermandad teosófica. Estas hipótesis pueden entenderse de manera más intensa o  moderada y sin atrevernos a dar una respuesta allegaremos pruebas que permitan dilucidar si, al menos en su sentido más moderado, pueden ser verdaderas. La alternativa más intensa podría formularse del siguiente modo: la red de pensamiento político latinoamericano (José Vasconcelos, Alfredo Palacios, Víctor R. Allá de la Torre, Gabriela Mistral, Joaquín García Monge, César Augusto Sandino, José C. Mariátegui) se constituye a partir de una hermandad teosófica que implica cercanía en las ideas y contactos entre los correligionarios; la más moderada: la hermandad teosófica favoreció la configuración de una red formada por importantes figuras del pensamiento político latinoamericano.

El objetivo es descubrir la importancia que tuvo la teosofía para los pensadores (políticos) latinoamericanos más relevantes de la segunda y tercera décadas del siglo. En la medida que las creencias y principios teosóficos comenzaron a otorgar significado a ciertas orientaciones, decisiones y acciones políticas, moviéndose entre el orden político real y el que se quería que existiese, éstas quedaron insertas en el campo de la cultura política latinoamericana contemporánea. La teosofía contribuyó a modelar, en algunos intelectuales y políticos de la región, un particular tipo de liderazgo mesiánico y a veces carismático: fue el caso de Francisco Madero y José Vasconcelos en el México revolucionario; también fue el caso de César Augusto Sandino en Nicaragua y el de Víctor Raúl Haya de la Torre frente al aprismo continental y peruano. Algunos de nuestros teósofos latinoamericanos venidos a la política de manera coyuntural o permanente, confiaron cabalísticamente en las fechas símbolo, fastas o nefastas, para marcar o diferir sus respectivas insurgencias.

En su labor de recolección de datos a través de documentos, archivos y testimonios directos, el especialista en investigación  y docencia por la UNAM se encontró con personajes de la historia como Francisco I. Madero, José Vasconcelos, Plutarco Elías Calles y Miguel Alemán, con debilidades por el más allá, "en México la relación entre la política y la brujería ha sido un fenómeno permanente de la historia nacional pero también del mundo", agregó. "Personajes como Francisco I. Madero tenía cercanía muy estrecha con el espiritismo, él creía que se podía comunicar con ultratumba y obtener consejos, en unas cartas escritas por él aludían a que los espíritus se comunicaban con él y le decían qué hacer, así como que estaba destinado a incidir en la vida política del país; hay una famosa que escribió en 1908, que la firma como B.J., según algunos autores, creen que pudo haber sido el espíritu de Benito Juárez que se apoderó de Madero", aseveró el investigador. Enumeró otros personajes de la historia también relacionados con la mística y el ocultismo, tales como José Vasconcelos; y el presidente anticlerical Plutarco Elías Calles por su fervor a El Niño Fidencio".

Todos estos testimonios tienden a establecer que buena parte de los intelectuales iberoamericanos del primer tercio del siglo XX estuvieron vinculados a las redes teosóficas y se inspiraron en ellas. Los nombres que aparecen son siempre los mismos y no dejan de sorprender. Se trata de intelectuales que han aparecido vinculados a Vasconcelos en los datos biográficos que hemos presentado: Gabriela Mistral, Haya de la Torre, Miguel Alemán o políticos como Madero.

b) El concepto "cósmico" como forma de luciferismo

Así pues, cuando Vasconcelos habla de "raza" está aludiendo a un concepto, no genético, ni siquiera histórico, sino propio de la mitología ocultista establecida por Helena Petrovna Blavatsky. Es decir, a una seudo-mitología puramente irracional y que no tiene más valor que el ser una creación personal de la ocultista rusa. Lo que Vasconcelos hace es adaptar la doctrina de las "razas matrices" que forma parte del corpus teosófico y darle otra orientación: la "quinta raza" es la raza iberoamericana que surge de un proceso de mestizaje entre las poblaciones amerindias originarias y los castellanos que la colonizaron, prácticamente en solitario en los siglo XV-XVIII. Cuando la Blavatsky habla de la raza "indo-aria", Vasconcelos utiliza indio-aria… indio precolombino y ario castellano y colige de esto que se trata de una forma de "mestizaje" positivo. Lo "positivo" de este cruce se deduce nuevamente del corpus blavatskyano: la "quinta raza" (surgida del mestizaje) es la "quinta raza" que para la Blavatsky es hegemónica en esta "ronda planetaria".

Pero aún hay más. Queda el segundo término: "cósmica". ¿Por qué la "quinta raza" es cósmica? Para ello hay que recurrir a otra corriente ocultista muy particular: la Hermandad Hermética de Luxor, a la que perteneció la Blavatsky fue una organización ocultista que difundió técnicas de magia sexual en EE.UU., ofrecía un nivel bastante más alto que el de los actuales grupos ocultistas. Su gran atractivo eran "los poderes paranormales" de los que hacían gala sus altas jerarquías. El representante francés de la HHL era Max Theon, un tipo sorprendente y extremadamente influyente. Theon es, con mucho, el más inquietante y desconocido de todos estos personajes; en 1900, tras la disolución de la H.H.L., fundó el "Movimiento Cosmista" que curiosamente tuvo el mismo nombre que otro aparecido en Rusia en la misma época surgido en torno a la figura del llamado "filósofo de la causa común", Nikolai Fedorov, al que pertenecieron algunos ocultistas del Partido Bolchevique (Bogdanov, Lunacharsky, Verdansky, Zyolkovsky, etc.).
Mientras que el ocultismo occidental tenía tendencia a estructurarse en "órdenes iniciáticas", el ruso se articulaba en corrientes de opinión que influían en movimientos político-culturales de su tiempo. Las ideas, en cualquier caso, eran las mismas: y pueden ser identificadas con el "luciferismo", es decir, la doctrina que considera que el ser humano puede elevarse a la categoría de dios por diversos caminos (los cosmistas occidentales a través de la vía del sexo y los cosmistas rusos a través de prácticas científicas como… la mezcla de sangres). Ambos son hijos de la misma influencia que hace de la sangre el transmisor de la vida y considera que en ella se guardan las potencialidades de la "raza".

Cuando Vasconcelos alude a la "raza cósmica" se está refiriendo a la "raza futura" (nombre de una de las novelas del rosacruz británico y miembro de otra sociedad similar, la Golden Dawn -Aurora Dorada-, Bulwer Lytton). Esta raza está llamada a dominar el "cosmos", entendido, no sólo como el planeta tierra, sino la totalidad de la creación. La componente luciferina es demasiado evidente para obviarla. Ahora bien, cuando Vasconcelos publica La Raza Cósmica, utiliza la inspiración teosófica como punto de partida. Evidentemente, no acepta todo el corpus de la doctrina blavatskyana, sino solamente aquello que le interesa y, a partir de lo cual, elabora una teoría propia. Para Vasconcelos, la "quinta raza" (o la raza cósmica surgida del mestizaje) será la que está llamada a poblar lo que él llama "Universópolis", una nueva forma de concebir la civilización. Esa raza estará constituida por la mezcla de las poblaciones pre-colombinas con íberos (españoles y portugueses) y formará la "raza futura" destinada a iniciar "la era universal de la humanidad".

Vasconcelos critica el darwinismo como una forma de "positivismo cientificista". Su obra es la de alguien que admite el valor de la "raza" en la creación de cultura, pero que considera que pertenece a una raza "mestiza" y, por tanto, intenta encontrar justificaciones para atribuir a esa raza un rango hegemónico. Tal es la intención de la obra de Vasconcelos.

2. Contenido de la obra

Creemos hacer establecido con precisión el entorno ideológico en el cual surge la noción de "raza cósmica". No es el de la doctrina de la raza que entiende el nacional-socialismo, entonces desconocido fuera de los pequeños círculos nacionalistas alemanes y, especialmente bávaros, justo cuando Hitler sale de la prisión de Landsberg. No es tampoco la doctrina de la raza que desarrollará diez años más tarde Julius Evola utilizando como referente "la Tradición". Es otra cosa, es un producto derivado de las concepciones teosofistas y derivadas del teosofismo, que eran comunes en ciertos intelectuales iberoamericanos del primer tercio de siglo. Estas concepciones eran extremadamente problemáticas y tenían como epicentro distintas interpretaciones (y fascinaciones) de la obra de Helena Petrovna Blavatsky. Todo el entorno que crea el Ateneo de la Juventud y que luego constituye la red interamericana de amistades de José Vasconcelos, compartían estas ideas seudo-espiritualistas, interpretándolas cada uno en una manera peculiar.

En la obra de Vasconcelos se confunde mitología clásica con interpretaciones personales y conceptos ocultistas con conceptos teosóficos blavatskyanos en un caos inextricable. Es inevitable suponer que Vasconcelos hizo de la necesidad virtud y que su análisis "razonable" (más que racional) le indicó que la "raza iberoamericana" existente en el primer tercio del siglo XX estaba formada por cuatro componentes: el sustrato aborigen originario amerindio, que Vasconcelos identificaba con la "raza amarilla", la aportación mediterránea e iberoamericana (itálicos, portugueses y españoles) y, finalmente la aportación negroide traída por los esclavos africanos.

A diferencia de cualquier otra doctrina de la raza que insiste en que los "tipos" mestizos se caracterizan por su inestabilidad y por su alto grado de confusión interior, Vasconcelos convirtió estos rasgos en signos de "potencia". La fusión de las tres aportaciones que veía en el panorama genético iberoamericano daría como resultado lo que llamaba la "raza de bronce". Es fácil entender porqué le atribuyó este nombre: se trata de un nombre utilizado en la mitología hindú (que Vasconcelos conocía no directamente, pero sí a través de la teosofía) y de la mitología clásica (que le era más accesible), y que era el nivel superior a las razas de "hierro" (con que las distintas tradiciones caracterizaban a las razas humanas actuales, surgidas en un tiempo de crisis). Este planteamiento no era contemplado por la Blavatsky, pero sí estaba implícito en las obras clásica latinas y védicas que tan frecuentemente citaba y que Vasconcelos debió conocer y estudiar por su cuenta, extrayendo sus propias conclusiones. Vasconcelos en todo esto se nos aparece como un personaje que se da cuenta que ha nacido en un marco geográfico y cultural mestizo y cuyas preocupaciones consisten simplemente en intentar justificar ese mestizaje y encontrarle una perspectiva atrayente y dignificada.

Para crear su teoría utiliza fuentes diversas, pero la Blavatsky y el "cosmismo" es el eje central. En la doctrina de la Blavatsky sobre las "razas matrices" se percibe la gran influencia que recoge Vasconcelos. Para éste, "a través de la historia diversas razas han tenido la hegemonía del mundo, y cada raza debe de cumplir su misión en la historia, en estos momentos se vive el dominio de la raza blanca cuya misión en la historia es difundir la ciencia y los avances técnicos, para mecanizar el mundo , sin embargo se acerca el tiempo en el que el pueblo Latinoamericano producto de un mestizaje entre la raza blanca (españoles y portugueses) y la raza roja ejecute su misión, que es de suma importancia para la humanidad, servir de base para crear no una quinta raza , sino una raza síntesis , una raza que englobe lo mejor de cada una de las 4 razas por medio del mestizaje".

Vasconcelos aborda lo que considera una larga pugna que ha existido entre dos grupos de la raza blanca: latinos y sajones. Vasconcelos busca en la historia huellas de este conflicto "cósmico". Y, por supuesto, las encuentra. Digamos, piadosamente, en su descargo, que el fervor "racial" americanista es superior a su capacidad de raciocinio y que, en la historia, selecciona aquellos acontecimientos que le interesan y descarta los que supondrían un menoscabo para su doctrina. Explica que los "latinos", tras la reconquista, colonizan América y ve en Trafalgar la derrota de éstos frente a los anglo-sajones, prefigurado ya en el desastre la Armada Invencible y culminado finalmente en el desastre de 1898. Es evidente que la relación con Unamuno y otros intelectuales de la generación del 98 le ha inducido esta interpretación. Así pues, en este parte, su obra es un sincretismo de teosofismo y generación del 98… algo, en cualquier caso, sorprendente y exótico.

Para Vasconcelos, América es un continente de síntesis. Pero, al Sur de Rio Grande se ha producido una mezcla étnica enriquecedora, mientras que en el norte, el "sajón" ha seguido siendo hegemónico y ha arrasado con la "raza roja". Entonces aparece el Vasconcelos-profeta augurando el "declive de la raza blanca se acerca , al no querer mezclarse con otras razas se les puede comparar con los brahmanes quienes, al solo casarse entre ellos, su raza careció de vigor o los incestuosos faraones egipcios".

Para los que estamos familiarizados con la literatura teosófica y ocultista, todo esto no nos sorprende excesivamente. La diferencia entre textos "tradicionales" y textos "ocultistas", radica en que éstos son meras divagaciones personales de autores que, por algún motivo, han llamado la atención. La Tradición es otra cosa: hunde sus raíces en lo que está inhilo tempore y no puede ser asociado a ninguna creación personal o individual sino… al genio de la raza.

Cuando Vasconcelos escribe su obra, el padre jesuita Teilhard du Chardin a la vez teólogo y paleontólogo está intentando una aproximación "subversiva" entre ciencia evolucionista y el concepto de lo divino. Algunos analistas de la obra de Vasconcelos aciertan al considerar que algunas tesis expuestas en La Raza Cósmica están inspiradas por las doctrinas del padre Teilhard. Éste no alude al "mestizaje" como forma de alcanzar una "raza cósmica" superior, sino que establece que la propia evolución nos conduce hasta ese punto y en su perspectiva todo lo que es cruce étnico está completamente obviado. Para Teilhard la evolución refleja el "plan divino" y tiende a alcanzar el "Cristo cósmico", es decir, a transformar a toda la raza humana evolucionada en el mismo estado crístico y espiritual del que partió originariamente en el estado edénico primordial. Teilhard considera que el "creacionismo" y el "evolucionismo" son compatibles. Nos dice que, hasta ahora, la humanidad ha evolucionado desde estados primitivos hasta el estado civilizado, pero que la evolución no termina ahí sino que seguirá el camino de la espiritualización hasta alcanzar el estado crítico (el ser humano dominado por la pura espiritualidad que nos haría hijos de Dios) que supondría, lo que él llama "punto Omega" de la evolución, esto es, el punto final.

Teilhard se encontró con dos problemas: el primero de todos que ni siquiera en su época la doctrina de la evolución estaba confirmada y no pasaba de ser una hipótesis contestada desde el mundo científico sobre la base de que faltaban "eslabones" en la cadena de la evolución. Teilhard se vio implicado en dos escándalos de falsificación de restos fósiles: el escándalo del "hombre de Pildtown" y el escándalo del "sinántropus pekinensis" u "hombre de Pekín", considerados ambos hoy como falsificaciones científicas a efectos de establecer la existencia de eslabones perdidos. Por otra parte, en nuestra particular investigación sobre las fuentes de Teilhard du Chardin pudimos establecer que su teoría del "punto Omega" fue una adaptación científica de la obra de un teósofo que había recibido la iniciación sacerdotal: el abate Roca. Todo, nuevamente, lleva a una inspiración teosófica. Es más, su teoría sobre la "noósfera" fue literalmente calcada -incluso en el nombre- de la teoría de Vernadsky… uno de los miembros de la corriente "cosmista" rusa a la que hemos aludido antes.

Vasconcelos establece en su propia teoría que la raza anglosajona establecida en el Norte es la última "raza pura" que gobernará la tierra. A partir de ese momento, se abre el tiempo de la "raza cósmica" surgida por el mestizaje de las distintas razas y del que Iberoamérica sería su quintaesencia. Es sobre este tránsito sobre el que establece toda la dialéctica de las civilizaciones modernas: anglosajones contra mestizos.

A esto que, ya es de por sí, suficientemente inquietante y que desdice con mucho la "talla intelectual" de Vasconcelos se une una particular interpretación de la historia de España. Solamente la primera generación de colonizadores de Iberoamérica es saludada como positiva en su obra. Los Reyes Católicos son los grandes monarcas del mestizaje, pero no así Carlos I a quien llama "César de Oropel", ni Felipe II al que llama "perverso y degenerado", ni Felipe III, ni Felipe IV, ni Carlos II, de los que dice que fueron retratados en "compañía de enanos y bufones", unido a la "tontería napoleónica", consumaron el "desastre de la administración colonial". Esa "tontería"·consistió en la venta de Luisiana a EEUU y en "no sospechar que era en el Nuevo Mundo donde iba a decidirse el destino de las razas de Europa". Añade que "sin Napoleón no existirían los EEUU como Imperio mundial".

La colonización latinoamericana "creó el mestizaje". Alude, como hemos dicho, a "cuatro razas": blanca, negra, amarilla y roja que sería la amerindia… procedente de la Atlántica (aquí es nuevamente el eco teosófico-blavatksyano el que resuena). Estas cuatro razas se irán mezclando progresivamente según "las leyes de la emoción, la belleza y la alegría" (…) "con un resultado infinitamente superior al de esa eugénica fundada en la razón científica, que nunca mira más que la porción menos importante del suceso amoroso". Explica que "el indio es buen puente de mestizaje".

En resumidas cuentas: la teoría "racial" de Vasconcelos es pura locura. Ni siquiera está dictada por la doctrina hoy en boga en UNESCO sobre el "mestizaje y la multiculturalidad", sino que se inspira, simplemente, en el "pensamiento mágico" blavatskyano. A pesar de que la doctrina sobre la "raza cósmica" es lo que, hoy en día, más se recuerda de Vasconcelos, es, sin embargo, su doctrina más "loca" y enfermiza. Toda ella deriva del desatino ocultista que mamó en su juventud. A pesar de que tuvo toda una vida para arrepentirse, en las ediciones de 1949 de La Raza Cósmica, apenas atenúa algunas de sus posiciones más extremistas. Como suele ocurrir en muchos ocultistas, a medida que se van haciendo mayores y la edad les reseca sus ímpetus juveniles, también Vasconcelos, llegada su ancianidad, pareció rectificar los aspectos más extremistas de su obra y, en especial, todo lo relativo a su "doctrina de la raza cósmica".

En 1945, la prensa mundial lanzó la idea de que durante la II Guerra Mundial se habría producido un "holocausto" en los campos de concentración. Cualquier alusión a la "raza" quedaba, desde ese momento, proscrita, sea cual fuere. Las salpicaduras llegaron hasta Vasconcelos, que renegó de su participación en revistas próximas al eje y especialmente de su doctrina de la "raza". Murió como católico convencido y terciario franciscano. Llegó a retractarse de cualquier toma de posición que hubiera escrito contraria a la doctrina católica e incluso llegó a decir algo tan increíble como que su eslogan de la Universidad Nacional, "Por mi raza hablará mi espíritu" quería decir… "Por mi raza hablará el Espíritu Santo"… Esta retractación -y no toda su obra anterior- le valió el rango de "pensador católico" que yo conocí cuando tenía apenas 15 años en artículos en la revista católica Fuerza Nueva.

Si la "doctrina de la raza" es lo que llama más la atención en la actualidad de la obra de José Vasconcelos, habrá que colegir que esa obra ha perdido toda actualidad y que solamente puede tener interés a la hora de seguir las vetas intelectuales a través de las cuales el pensamiento ocultista de matriz blavatskyana se transfirió a Iberoamérica. De la misma forma que en el universo germánico, el teosofismo dio luz a vetas tan absolutamente exóticas y excéntricas como la ariosofía, en el espacio iberoamericano alumbró doctrinas tan peregrinas como la de la "raza cómica".

De ahí que el pensamiento de Vasconcelos no pase de ser una divagación personal, sin mucho interés en nuestros días.

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