Blogia
INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

CULTURA

Manifiesto en defensa de los Derechos Fundamentales en Internet

Manifiesto en defensa de los Derechos Fundamentales en Internet

Infokrisis.- Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que...

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Se ruego difundir este manifiesto por todos los medios a nuestro alcance y en todas las listas de correo, foros, redes sociales, etc.

(c) Copiado originariamente de http://ciberderechos.barrapunto.com/ciberderechos/09/12/02/086200.shtm

Militia: Las bases de la Tradición Guerrera.

Militia: Las bases de la Tradición Guerrera.

Infokrisis.- Militia, el último libro de Ernest Milà es una reflexión sobre la tradición guerrera, nos explica su origen, sus rasgos peor comprendidos por la modernidad, su fundamento biológico, su inserción en el mundo tradicional, su relación con las castas y nos ayuda a tener una perspectiva de sus valores. Si hay una vía que imprima la fuerza y la dureza suficientes para superar la actual crisis de civilización, ésta es la "vía del guerrero". Tales son las ideas que contiene esta obra y sobre las que hablamos con su autor, Ernesto Milà.

¿Qué nos transmites en esta obra?

-Es muy simple. Existe una tradición guerrera que se remonta a la antigüedad y que seguramente es la primera tradición que acompaña a la humanidad desde sus albores. Lo que he pretendido es, simplemente, exponer su origen y sus contenidos.

¿Por qué dices que es la primera tradición?

-Por que reside en los genes. El ser humano emergió entre otras especies gracias a que supo manejar las armas. Si el ser humano hubiera sido pacifista no hubiera resistido los ataques de otras especies. Las armas fueron el primer instrumento de la humanidad y, ya se sabe que las armas son inseparables de la tradición guerrera.

¿De donde procede la tradición guerrera?

-De la modulación de algunos instintos: del de supervivencia, en primer lugar, y del instinto territorial que están presentes en todas las especies superiores. En el ser humano estos instintos implícitos en su genética, cristalizan en una casta, la casta guerrera, encargada de la defensa de la comunidad que los encarna de manera más completa.

¿Una casta?

-Efectivamente, desde Dumézil se sabe que las sociedades indoeuropeas han sido siempre trifuncionales: una casta en la que la acción está por encima de todo, la guerrera; una casta en la que la meditación y la contemplación es la ley, la casta sacerdotal; y, finalmente, una casta que produce mediante el trabajo manual, la función productiva.

¿Para qué sirve una casta?

-Históricamente, en las sociedades indoeuropeas, ha servido para organizarse a la vista de que existen tres caracteres fundamentales (acción, contemplación, creación). En la edad media, la casta guerrera estaba organizada en órdenes militares, la casta sacerdotal en órdenes ascéticas y la función productiva en gremios. Quien dice "casta" dice estructura social.

¿Tiene sentido todo esto en el siglo XXI?

-Es evidente que el contexto ha cambiado, pero lo que no ha cambiado es el ser humano. Todavía existen los tres tipos humanos en un marco en el que las organizaciones "verticales" (militares, ascéticas o gremiales) han desaparecido o han pasado a segundo plano. Vivimos en tiempos de crisis de valores y de riesgos. Probablemente en este concepto, la función guerrera tenga mucho que decir porque aún mantiene vivos sus valores que se enseñan en las academias militares. Nunca como hoy estos valores han estado tan ausentes en la sociedad y nunca como hoy han sido tan necesarios.

¿Cuáles son esos valores?

-Honor, lealtad, sacrificio, fidelidad a la palabra dada, claridad en el lenguaje, acción y pensamiento pronto, diligente y sin dobleces, estilo, sentido de la justicia, empuje, implacabilidad, valor...

¿Lo que estas proponiendo es trasladar los valores militares a la sociedad?

-Con matices, pero más o menos eso es lo que propongo. En tiempos duros lo peor es asumir valores "soft". No van a ser los valores humanistas y universalistas del zapaterismo o los valores del mercado y del librecomercio de la derecha neoconservadora los que nos van a sacar de una etapa en la que además de la crisis económica, existe una crisis en la educación y en los valores que asumen los jóvenes y otros sectores sociales. Hacen falta valores duros, austeros, capaces de hacer tabla rasa y volver a empezar un nuevo ciclo de civilización.

¿Y hablas en tu libro de todo esto?

-Pues sí, el libro está estructurado en cuatro capítulos. En el primero alude a que los valores de la milicia están presentes en los genes, en el segundo establezco las relaciones entre la casta guerrera y la sociedad, en el tercero enumero y defino los valores que nos transmite la tradición guerrera, y, finalmente, en el último aludo a los modelos literarios a los que ha dado origen la tradición guerrera.

He visto que el primer capítulo de la obra está dedicado a las novatadas, ¿Por qué?

-Lo esencial de toda tradición es su impersonalidad, el hecho de intentar disolver la individualidad para integrar la personalidad en una "unidad". En este sentido, es lógico que una de las fases del entrenamiento militar sea la novatada que contribuye a escarnecer al sujeto y a que los conceptos puramente individualistas se quedan a la puerta del cuartel. Solamente cuando la individualidad se desvanece aparece el "esprit de corps" que, contra más afirmado está, más eficaz es la unidad militar que lo encarna. Tal es la base del entrenamiento de los cuerpos de élite.

--------------

Pedidos: infokrisis@yahoo.es- PVP: 20,00 euros + 3,00 gastos de envío.

TRADICIONES DEL AYER: LOS BARCELONESES Y LA SALUD

Infokrisis.- La medicina europea y la barcelonesa en particular no se vieron libres de restos de superstición y brujería sino hasta bien entrado el siglo XVIII y, aun así, hasta mediados del siglo XIX subsistieron residuos pre científicos a medio camino entre la hechicería y la medicina moderna. Medicina y brujería compartieron durante mucho tiempo territorios comunes. Al producirse la ruptura entre la medicina alopática y la homeopática ésta última siguió manteniendo vínculos con sanadores y curanderos e, incluso en nuestros días, es frecuente que algunas videntes ofrezcan entre su panoplia servicios que entrarían tanto en el terreno ocultista como en el de la sanación.

Hasta mediados del XVIII los médicos barceloneses solían recetar emplastos de telas de araña y crestas de gallo negro, trozos de mortaja de difunto y ceniza de serpiente calcinada para curar ciertas enfermedades. Estudiaban con fruición fisiología, pero también astrología y magia; émulos de Paracelso, muchos se interesaban por la alquimia. Redactaban sus recetas en latín y solían acompañar sus diagnósticos con parrafadas en esta lengua; esto ayudaba a aureolarlos de seriedad, distanciamiento y respeto. Asistían a los enfermos vestidos con levita negra y llegaban al lugar en calesa. Antes, a principios del XVIII, sus vestidos eran largos ("manto talar"). Procuraban no reír en público y se negaban a aceptar pago de honorarios cuando el enfermo era pudiente; solían recibir costosos regalos de las familias acaudaladas. Sin embargo, eran terriblemente suspicaces para con las familias más modestas. La mayoría solía cobrar sus servicios por adelantado y si no mediaban monedas se llevaban algún enser de casa del enfermo.

No existía teoría médica. En realidad, da la sensación de que entre finales de la Edad Media y las postrimerías del siglo XVIII, la ciencia médica, no solo se estancó, sino que fue perdiendo la memoria de los remedios que habían sido tradicionales hasta ese tiempo. Se aceptaba universalmente una teoría que había sido sostenida por los galenos del Renacimiento y que hundía sus orígenes en la alquimia medieval. La naturaleza humana conocería cuatro "humores" que estarían relacionados con los cuatro elementos, Fuego, Tierra, Agua y Aire, que correspondían, respectivamente, calor, sequedad, humedad y frío en el macrocosmos y generaban en el microcosmos humano caracteres coléricos, melancólicos, flemáticos y sanguíneos. Todos los seres humanos compartían estos "humores" y la salud dependía de su estado de equilibrio. Si este se alteraba, aparecía la enfermedad. Esta doctrina se mantenía incólume desde el siglo XVI y su combinación con los latinajos, la pompa y la solemnidad, hacía que los médicos fueran objeto de frecuentes burlas y otras especialidades, menos académicas en principio, gozaran de igual o mayor fervor entre los barceloneses de todos los estamentos.

Para colmo, los médicos no formaban una corporación única, sino que estaban fragmentados en distintas capillas. Piénsese lo que esto representaba en el siglo XVIII cuando la ciudad apenas superaba los 125.000 habitantes. Naturalmente las distintas escuelas médicas resumían sus paradigmas científicos con latinajos. Los homeópatas sostenían solemnemente que "Similia similibus curantur", lo semejante cura a lo semejante, frase de resonancias herméticas y alquimistas ("lo semejante se une a lo semejante", en realidad, según la expresión de Basilio Valentino). Los alópatas respondían con la teoría justamente contraria igualmente expresada en la lengua de Virgilio: "Contraria contrariis curantur", es decir, las enfermedades se curan por sus contrarios. El enfermo, lógicamente, no sabía a que atenerse ante estas frecuentes discusiones entre las escuelas médicas.

Lola Anglada en sus recuerdos de la Barcelona setecentista recuerda que los alópatas atacaban a los homeópatas ironizando sobre sus remedios -diluciones- "agua clara con una ilusión de azúcar y sospecha de medicamento" y recuerda que, entre tanto, el pueblo seguía sufriendo y muriendo, frecuentemente por las múltiples epidemias que estallaron regularmente hasta el último tercio del siglo pasado, habida cuenta de las carencias  higiénicas del trazado urbano. "Els uns diuen que similia, altres diuen que contraria; tots plegats, quina familia; pels homes, més funeraria", era la coplilla tantas veces cantada y repetida con que los barceloneses expresaban su disgusto ante la
clase médica.

Pero, como en todo, hubo homeópatas barceloneses que alcanzaron una merecida fama. Entre ellos cabe destacar a Joan Sanllehy que recibió honores internacionales. Este médico no tiene, sino un lejano parentesco, con Domingo Sanllehy, que dio su nombre a la conocida plaza situada en el Norte de la Ciudad, en un ensanchamiento de la Avenida Virgen de Montserrat, en el barrio del Guinardó. Este Sanllehy, fue alcalde de Barcelona en los primeros años del siglo y quizás francmasón, uno de los defensores de la "escuela neutra" en la que la enseñanza se realizaba casi completamente en catalán y la asignatura de religión era optativa. El Cardenal Pla y Deniel la emprendió contra la "escuela neutra" a través de la prensa ultra-católica catalana y consiguió que el proyecto fuera a parar al dique seco. Sanllehy dimitió y debió contentarse con la plaza que aun lleva su nombre.

CIRUJANOS Y BARBEROS

Pero la ciencia médica aun estaba más fragmentada. Sorprende que los lugares a los que los barceloneses acudían más habitualmente en busca de salud no era los hospitales sino las barberías. En aquellos centros no solamente se rasuraba la barba y se cortaba el pelo, sino que se practicaban sangrías y se curaban todas aquellas enfermedades "externas", heridas, tumores, ulceraciones y erupciones. Los barberos, la mayoría de ellos, eran al mismo tiempo "cirujanos" y "físicos". Su instrumento de trabajo la bacia y la lanceta; su remedio universal, la sangría.

También eran dentistas y la tenacilla era su recurso. Bastaba una licencia concedida por la Junta de Cirugía para que pudieran ejercer su oficio y la toga que los caracterizaba. No todos habían pasado por la prueba de acceso, ni pagado las tasas y, sin embargo, seguían ejerciendo el oficio por tradición y con un conocimiento directo y práctico de las dolencias de sus pacientes. Eran los "romancistas"; no hablaban latín pero sajaban como nadie los flemones y conocían perfectamente los puntos de sangría. En el fondo las sangrías tenían algo que ver con la acupuntura oriental. No se clavaba la lanceta en el primer lugar que se presentara, sino en unos puntos bien determinados que, además, tenían que ver con los signos astrológicos. Un viejo tratado setecentista de cirugía explica que "No debe hacerse incisión alguna o tocar con apretamiento el miembro al que gobierna un signo el día en que la luna está en él, por temor a provocar una infusión de sangre demasiado grande, ni tampoco, así mismo, cuando el sol está en él por el peligro que podría derivarse". Los movimientos y situaciones de los planetas y, muy especialmente de la luna, ritman las operaciones médicas y muy particularmente la sangría. Los barceloneses antiguos realizaban esta operación "de oficio" una o dos veces al año, a la entrada de las estaciones y, principalmente en primavera y otoño. Se tenía desde una época ancestral la idea de que así se eliminaba el exceso de sangre y las impurezas. A

Algunos dichos populares contribuían a recordar estas costumbres, casi rituales: "El día de Santa Gertrudis se hace sangrar el brazo derecho, el que así lo hará los ojos claros todo el año tendrá" (es decir, carentes de "humores") o "San Valentín hace que la sangre esté limpia tarde y mañana y la sangría hecha el día anterior guarda de las fiebres todo el año". Los cirujanos, físicos y barberos barceloneses tenían un calendario en el que se indicaban los días propicios y contrarios para cualquier operación de este tipo. Las operaciones sobre el cuerpo humano estaban en relación con las operaciones realizadas sobre la naturaleza. Si se trataba de cortar elementos que se renuevan constantemente -pelo, uñas- había que tener en cuenta las posiciones de la Luna. Ningún barcelonés en su sano juicio se cortaría el pelo o las uñas en tiempo de luna llena, como tampoco nadie cortaría madera en esas épocas.

Se tenía la certidumbre de que la luna gobernaba el crecimiento de las plantas, las uñas y el cabello. Si se quería que el pelo surgiera de nuevo fuerte y brillante había que cortarlo en luna creciente y si se pretendía retardar su crecimiento había que hacerlo en luna menguante. Pero lo más peligroso consistía en cortarlos cuando la luna se encontraba en el signo de Leo, signo que gobierna la cabeza; entonces existía riesgo de alopecia.

Frente a los barberos, físicos y cirujanos, agrupados todos en el mismo gremio, se alzaba la orgullosa ciencia médica entonces balbuceante. Si lo de aquellos era un oficio, los médicos reclamaban para sí la dignidad de haber cursado una carrera. Ser médico implicaba conocer el arte de dominar y curar las enfermedades internas del sujeto. Era, por tanto, una ciencia más secreta y misteriosa que afectaba a lo invisible, mientras que los cirujanos apenas hacían otra cosa que atajar los efectos últimos de las enfermedades, es decir, los efectos "exteriores". Era preciso estudiar mucho para alcanzar la túnica talar que distinguía al médico. Una parte no desdeñable de las enseñanzas se refería a los grandes médicos de la antigüedad, a sus principios y a sus remedios. Muchos médicos eran capaces de recitar fragmentos enteros de Hipócrates o Galena, sobre el lecho del enfermo que se iba de un acceso de tifoideas. Tras 1714 la enseñanza se trasladó a Cervera y los mejores estudiantes prefirieron trasladarse a la famosa Facultad de Medicina de Montpellier en donde enseñaron en la Edad Media médicos judíos y árabes, sin distinción de credo ni censura. De regreso a la patria, los médicos barceloneses formados en Montpellier debían convalidar sus estudios en la Universidad de Cervera.

Los borbones trajeron la moda de los colegios profesionales y el de médicos fue de los primeros que se crearon. Inicialmente se llamó "Conferencia Académica" que, pocas décadas después debió transformarse en Academia de Medicina Práctica. Primero fueron a instalar su centro en el palacio del Capitán General y, más tarde, en la antigua sede de la Suprema Inquisición, en el edificio anexo al Palacio Real. Los cirujanos también sufrieron hondas transformaciones en ese tiempo. Carlos III, aconsejado por el Doctor Virgili, su cirujano, autorizó la instalación de un Real Colegio de Cirujanos en las inmediaciones de la Casa de la Convalecencia. Menudearon los conflictos entre ambos colectivos que fueron resueltos por Carlos IV fusionando las Facultades de Medicina y Cirugía. Durante las primeras décadas del siglo XIX, esta medida no hizo sino agravar las tensiones. Los médicos llamaban "cigüeñas" a los cirujanos (se les había posado una de estas aves en la chimenea de su colegio) y éstos no ahorraban invectivas contra los médicos. Pero los cirujanos-barberos habían perdido la partida y los barceloneses, que en su inmensa mayoría, albergaban un miedo atroz ante las sangrías, fueron pasando, poco a poco, a depender de la nueva clase médica. La sangría quedó como algo residual y solamente en el siglo XX volvió a experimentar un relativo revival si bien bajo la forma de donación voluntaria de sangre.

CURANDERISMO Y SANACION

El "señor Blas" había nació en calle de San Olegario en 1852. Era completamente iletrado, pero eso no le impedía gozar de gran reputación en la ciudad como curandero. Tenía remedios propios para cualquier enfermedad y lo prolijo de su clientela era la mejor muestra de sus portentosas curaciones. Sus remedios solían ser inmundicias y, aun así, funcionaban. Si acudía a él alguien con dolor del "rosario" (la espina dorsal) recomendaba un emplasto de excremento de paloma mezclado con berros. Si se trataba de "hacer madurar" un flemón, era preciso utilizar una onza de caca de paloma, dos dracmas de grano de mostaza y de berro y una onza de aceite destilado y aplicar el emplasto sobre la parte enferma. Un jarabe obtenido por la cocción de pato con vino blanco, bebiendo cada mañana sanaba la ictericia. Pero uno de los remedios que contribuyeron a su reputación fue el ungüento contra la calvicie, compuesto -cómo no- de caca de rata amalgamada con miel. Se frota y basta.

El "Señor Blas" procedía del Sur de España, ese Sur habituado al chato y los caracoles. No era de extrañar que buena parte de su arsenal milagrero estuviera formado por cáscaras de caracol servido de diferentes formas. Contra las hernias, por ejemplo, recomendaba los caracoles rojos tostados al horno durante quince días; se beben con el caldo. Con las babas de caracol confeccionaba un jarabe para los bronquios. Los hidrópicos expulsaban el agua de su vientre cuando el "Señor Blas" colocaba caracoles machacados sobre la parte enferma. Y aun un último remedio, las cenizas de caracol tostado con moras de arza, agallas y pimienta blanca, que decían que curaba las diarreas y si se aplicaban sobre una llaga atraían hacia fuera el humor. El "señor Blas" adornaba su conversación con todo tipo de barbarismo y alteraciones fonéticas. Era hasta cierto punto cómico, tanto él como sus recetas. Sin embargo, no despreciemos su saber: en aquellos tiempos en los que no existía más medio de comunicación para las clases populares que el boca a boca, hubiera sido muy difícil que hubiera podido alcanzar la más mínima popularidad, de no alcanzar un mínimo razonable de éxitos.

Lo mismo le ocurría a una familia de sanadoras que habitaban en la calle Diputación, no muy lejos de plaza de España, en los años veinte, cuando la zona alternaba los primeros edificios con huertos y sembrados. La especialidad de la hija menor de la familia era la de "xucladora", literalmente "chupadora". Su técnica era simple: "Cojo la herida y la oprimo con las manos, después de lavada, hago sobre ella tres veces la señal de la cruz con la lengua y luego chupo con toda mi fuerza. Mientras tanto  el enfermo debe rezar. Luego escupo. Hace falta realizar el tratamiento dos veces al día; los viernes son los mejores días.

Los "xucladors" no eran una excentricidad en la Barcelona antigua. Fueron conciudadanos nuestros hasta que se extinguieron a mediados del presente siglo. Mi madre decía haber conocido a uno -precisamente próximo a la calle Diputación- y he oído historias similares en otros barrios, pero nunca posteriores a los años cincuenta. El "xuclador" debía haber nacido el día de San Judas y era capaz de curar cualquier herida chupándola. Decían que una mancha roja que tenían en la parte interior de la garganta evitaba posibles contagios. El don se transmitía de padres a hijos y si se iniciaba a alguien ajeno a la familia, se perdía. Si se chupaba la herida de alguien mordido por un perro rabioso había que esperar 40 días para que el afectado se mirase en un espejo. Si veía su rostro estaba curado, pero el desenlace sería fatal si veía aparecer al perro que le mordió. A diferencia de los "saludadores" que debían, necesariamente, haber nacido en la noche de San Juan o bien en Nochebuena; los que habían nacido en la medianoche tenían una mayor eficacia curativa. Su "marca" era una cruz en el paladar y su técnica curativa, la imposición de manos que solían alternar con técnicas mágicas. Los "setens" eran los séptimos hijos nacidos sin interrupción de sexo, a ellos se les atribuían algunas virtudes curativas, especialmente contra las migrañas y males que afectaban a la garganta, nariz y oídos. Luego estaban los "endevinetas" que afirmaban poder ver en el interior del enfermo como si de un cuerpo transparente se tratase. Así localizaban el mal y daban el remedio adecuado.

En aquellas décadas oscuras en las que la ciudad estaba recorrida habitualmente por perros rabiosos, los "endevinetas" podían ver en el sol reflejado en el agua de un recipiente, si el perro que había mordido al cliente estaba sano o enfermo. Si alguien tenía vocación de "oracionero" debía haber nacido en los días de Semana Santa; en ellos las oraciones curativas alcanzaban la máxima efectividad. El más famoso oracionero de la Barcelona ochocentista vivía en la calle San Sadurdí, 1, reputado de "curar enfermedades crónicas desahuciadas". La fama del sujeto había llegado hasta la propia reina Isabel II quien lo había llamado a Palacio para curar a un camarero mordido por un caballo hidrófobo. Bastaba simplemente que repitieran una oración entre siete y nueve veces para que la enfermedad desapareciera; algunos, además de la oración, realizaban pases mágicos o trazaban signos cabalísticos.

Eran los "senyadors" que habían nacido cubiertos con una tela membranosa. Su rito exigía un máximo de precisión; de lo contrario era, no solo inútil, sino contraproducente. Esto recuerda los  errores que podía cometer un sacerdote mistérico pagano y que podían acarrearle las mayores desgracias, de no realizar inmediatamente un sacrificio expiatorio o "piaculum". Aun existía una variedad de curanderos, similares a los "senyadors", pero cuya eficacia estaba reducida a un cierto número de enfermedades, eran los "trencadors". Algunos sostenían que solo podían enfrentarse a enfermedades generadas por males de ojo, maldiciones o hechizos.

El escalón más bajo de los sanadores y curanderos era el de los "desagulladors", su poder solo alcanzaba a aliviar las contracciones musculares mediante oraciones preestablecidas y pases mágicos. Los pastores llegados a la gran ciudad tenían cierta habilidad en arreglar huesos rotos. Cada barrio tenía un sanador que curaba los "espallats", tanto es así que la palabra ha quedado como sinónimo de "estropeado", cuando en realidad aludía a los dolores y desarreglos derivados de la espalda. El más famoso sanador de principios del XIX fue el "curandero de Sans" que recibía a gentes, no solo de la ciudad, sino de Cataluña entera. Curaba dolores óseos y musculares con singular precisión, hasta el punto de que se hizo célebre en la ciudad la frase "espallats cap a Sans". Muchos ponderaban su capacidad para curar los estreñimientos y el histerismo, pero otros exageraban sus virtudes afirmando que devolvía la vista a los ciegos y restauraba los pulmones de los tuberculosos. El "herrero del Pedró" en le Raval de Sant Antoni, tenía fama de curar a los "espallats". En su herrería había habilitado una capilla a San Mauro (santo milagrero como indica su nombre relacionado directamente con el poder mágico atribuido a los "moros"). Quien acudía a él debía rezar arrodillado tres Padrenuestros ante el altar, mientras el herrero marcaba unos golpes con su martillo en la parte del cuerpo que decía dolerle: "Reza a este santo glorioso y en tres días sanarás" repetía con cada golpe. En el Marne francés, a menos de una hora de París, conocí un herrero que realizaba ritos parecidos. Solo que él, en lugar de tener un altar a San Mauro, prefería situar al paciente sobre el yunque y marcar allí los golpes con su mazo. La técnica solía dar resultado. Los herreros siempre han formado sociedades secretas o se han relacionado con la magia. Sus fraguas han sido lugares de encuentro masculinos en las sociedades tradicionales. El enfermo, aislado de la sociedad por culpa de su dolencia, al ser trasladado a uno de estos lugares, recupera el contacto con el mundo; vuelve a integrarse en la sociedad. Luego viene la parafernalia del yunque, el altar, los mazos y martillos que apuntan agresivos contra sus miembros enfermos y, finalmente, las palabras graves del herrero que conminan a la curación: ¿cómo no hacer caso de aquel energúmeno que se enfrenta diariamente contra el hierro y el fuego?

Tanto ayer como hoy los curanderos se dividían en dos categorías hasta cierto punto enfrentadas. Unos eran productos de la sabiduría rural transvasada a la ciudad, recuerdos de remedios procedentes de la farmacopea vegetal, traspasados de generación en generación. Su curación se basaba en los principios activos contenidos en las plantas. Los otros, por el contrario, se creían iluminados y predestinados a la sanación. Curaban por imposición de manos, por pases magnéticos, fórmulas mágicas o, simplemente, por su fuerza de voluntad. Frecuentemente unos y otros cosechaban éxitos; aquellos por el empleo atinado de remedios naturales; estos por el impacto emocional que causaban en el enfermo o bien encarnando meros placebos.

En la calle Tantarantana vivía uno de estos sanadores iluminados. No preguntaba a nadie cual era su dolencia, ni tampoco visitaba individualmente. Solamente mostraba su capacidad de sanación reuniendo círculos de 13 enfermos. Los enfermos eran sentados en un círculo y el oracionero recitaba una plegaria a la que los otros contestaban con tres Avemarías. Recorría el círculo cubierto con su extraña túnica de lino blanco, apoyándose en una caña de bambú con una cruz en el extremo; tras dar la tercera vuelta por la sala murmurando las oraciones ininteligibles. Luego se dirigía a cada enfermo y le tendía la caña que debía aguantar con la mano izquierda, mientras que él le besaba la mejilla. Decía curar por la sola fuerza de su voluntad. En nuestros días he visto "actuaciones" parecidas y, ciertamente, algunos enfermos salen reconfortados. El placebo ha actuado. Es frecuente saber que han fallecido a los pocos días. El error de muchos de estos sanadores es creer que pueden reconstruirse tejidos destrozados por los cánceres o las enfermedades degenerativas. El placebo solo puede actuar eficazmente ante enfermedades de origen psico-somático y, ante estas, la parafernalia, la pompa y el boato, son determinantes para que el sujeto tienda a creer en el poder sanador de quien tiene delante. La mente hace lo demás: de la misma forma que ha creado la enfermedad, la supera.

En los años veinte una señora de Gracia cura con manteca y agua fresca, aplicadas a las zonas enfermas. Otras, también en el mismo barrio, desollaban a un conejo vivo, aplicando la piel contra la zona enferma. Otra curandera que vivió en las barracas de Montjuich aparecidas nada más se desmanteló la Exposición Universal del 29 curaba con "el bolo": 3 partes de casia nueva, 4 gramos de canela. Se mezcla con azúcar y se toma por la mañana 3 horas antes de comer. Las fiebres quedarán sanadas. Albino Juste que acudió a ella en busca de remedio para sí, no pudo por menos que ironizar tras ascender por la empinada calle de la Cruz de los Canteros (Creu dels Molers) en Pueblo Seco: "¡Qué lejos viven los pobres!". No era éste el único remedio contra las fiebres. La medicina rural había traído otros muchos a la aglomeración urbana. Media onza de regaliz en agua al fuego, se retira apenas el agua empieza a hervir; debe reposar 24 horas. Luego se le añaden dos dracmas (octava parte de una onza) de sen y se bebe durante dos días a la hora de comer. Luego se descansa y luego otro día igual. Si al cuarto día se saca sangre de la vena basílica o de la mediana derecha, salen con la sangre todos los humores y ya no hay fiebre. Y acaso tampoco haya enfermo. La pasta amalgamada con corteza de limón, agua de rosas y hojas de ruda, se toma cada dos días al acostarse. El limón defiende contra picaduras de víboras y arañas venenosas. No ha de extrañar: hasta los años cincuenta abundaban los huertos en el Ensanche, Sarriá y Horta, y solo cincuenta años antes, incluso algunas zonas del Raval tenían un aspecto más rústico.

LA MEDICINA ALTERNATIVA Y LOS APOTECARIOS

No era raro que ante este panorama de cirujanos persiguiendo a los pacientes para realizar sangrías, solemnes médicos recitando latinajos ante descoloridos pacientes, curanderos iluminados y sanadores atrabiliarios, alópatas y homeópatas disputando ante las camas y epidemias sacudiendo la ciudad constantemente, los barceloneses debieran plantearse otros recursos. La "medicina alternativa" suponía un contrapunto a todo esto, acaso algo más tranquilizados para algunos y, en cualquier caso, una esperanza para el enfermo. Estas terapias alternativas consiguieron hacerse un hueco en la sociedad barcelonesa y tener partidarios tan notables como el arquitecto Antonio Gaudí impenitente seguidor de los tratamientos de hidroterapia del abate Kneip y de las dietas vegetarianas de estricta observancia. Dios sabe lo que hubiera vivido Gaudí de no haber sido por aquel tranvía que se lo llevó en la esquina de Gran Vía con Bailén...

La ciencia de los apotecarios no era menos misteriosa. Estaba ligada a la más remota antigüedad clásica. De ahí pasó a los monasterios y solo en el siglo XIV hubo herbolarios en las grandes urbes; pero, incluso hasta bien entrado el siglo XX, existieron comunidades religiosas que administraban lucrativos herbolarios. La Plaza Real, antes de adquirir su actual fisonomía, estaba ocupada por la residencia de los Jesuitas y buena parte del lugar albergaba un huerto donde se cultivaban plantas medicinales. En 1302 se constituyó en Barcelona el Gremio de Especieros, que ciento cincuenta años después cambió su nombre por el de Apotecarios. La mayoría de establecimientos de este tipo estuvieron durante mucho tiempo situados en el lado mar de la que hoy se llama calle de la Llibretería. Algunos linajes de apotecarios y botánicos barceloneses prolongaron su existencia casi quinientos años, transmitiéndose las fórmulas magistrales de generación en generación y yendo ellos mismos, por los siglos de los siglos, a buscar las hierbas con las que luego confeccionaban sus remedios. El vástago originario de la saga de los Salvadors, mudó de Calella a Barcelona a finales del siglo XVI y supo dar vida a un recio tronco de apotecarios y botánicos que supo prolongarse hasta principios del XX. En la confluencia de la calle Ancha con la de Fusteria, los Salvadors abrieron un museo de ciencias naturales que albergaba más de cinco mil especies vegetales diferentes, una copiosa biblioteca naturalista, minerales, insectos e instrumental. La calle Salvadors recuerda todavía hoy su nombre. Otra dinastía del mismo género era la de los Meca, marqueses de Ciutadella, cuyas propiedades recorrían la muralla de Sant Antoni, desde la calle de Sant Antoni Abad hasta la iglesia de Sant Pau del Camp. Antoni Meca y sus descendientes cultivaron en esa zona plantas medicinales y fue allí, donde hacia 1872 se creó el primer jardín botánico de la ciudad.

Si la medicina apenas había podido segregarse de la alquimia tradicional, al menos hasta finales del siglo XVIII, los botánicos y apotecarios fueron siempre extremadamente tributarios de la espagiria, aquella rama de la alquimia que solamente trabaja con materia vegetal, sin renunciar a la obtención de la "eterna juventud", no mediante la "piedra filosofal", sino a través de un "elixir". Hemos conocido en nuestros días auténticos "espagíricos" -como Armand Barbault- capaces de fabricar, por procedimientos paralelos a los de la alquimia tradicional, soluciones vegetales saturadas de virtudes terapéuticas. Barbault presentó sus conclusiones en un librito, en el que rompiendo la tradición de los antiguos alquimistas, explicaba su procedimiento con extrema claridad: "El oro de la milésima aurora". Posiblemente, Barbault se había beneficiado de las confidencias de los últimos apotecarios conocedores de las virtudes de las plantas. La historia de Barcelona demuestra que sus ciudadanos tenían menos reservas a acudir al apotecario que al médico y, cómo no, que al cirujano. Tales tiendas eran extremadamente populares y constituían verdaderos centros de encuentro. Lola Anglada recuerda que "cuando no había bares, existían tertulias en las trastiendas de los cillereros, relojeros, libreros, estamperos y apotecarios. Estas eran, sin duda, las más distinguidas. Los asistentes eran obsequiados con bebida de la casa y se hablaba de todos los temas; no faltaban las cotillerías y era frecuente que asistieran clérigos". La Anglada recuerda que la más selecta era la que tenía lugar en el establecimientos de Luis Aimar en la calle Escudillers. Algunas de estas tertulias terminaron constituyéndose en partidos y cenáculos conspirativos de no importa qué tendencia política.

Con el paso de las centurias los apotecarios terminaron transformándose en las actuales farmacias. Existe el recuerdo de uno de aquellos establecimientos en el número 52 de la calle Sant Pere Mes Baix, hoy transformada en farmacia y en la que todavía pueden verse los tarros que almacenaban las variedades vegetales y algunos morteros para extraer los jugos. También se guarda -o se guardaba- en el establecimiento una prensa. Sin embargo nos equivocaríamos si pensáramos que nuestros apotecarios solamente trabajaban con vegetales. Siendo estos la materia prima más habitualmente utilizada, no desdeñaban incluir minerales  -también, seguramente, como herencia de los antiguos alquimistas- e incluso cenizas de animales.

Una vez más es Lola Anglada quien demuestra haber tenido referencias muy directas de los productos vendidos en aquellas tiendas: "Jarabes, pólvoras, extractos, aceites, ungüentos, ceras, cataplasmas, el "catholicon", higos blancos con regaliz, "ungüento de apóstoles", manteca de gallina, "papa Johan", vino de granadas, aceite de achicoria, raíz de angélica, benedicta, "piedra infernal", "agua de Eufrasia", pelos de liebre, polvo de caput mortuum, ojos de cangrejo, cenizas de rana asada, esmeraldas, topacios, jacintos, gemas calcinadas, agua de milflores..." Eran más propios de los herbolarios "hierbas para las ganas de comer, limpiar el vientre y purificar la sangre, para tranquilizar los nervios; los espasmos de remediaban con boldo, cabelleras de panocha, cigarros de regaliz, ungüento de serpiente (...) A escondidas preparaban vinagre de los cuatro ladrones para tratar epidemias, té para el tifus, castañas contra las almorranas, y remedios contra los gusanos, licor o elixir contra los vómitos", aun cuando su mayor fuente de ingresos lo constituyera la venta de sanguijuelas. Diríase que estamos ante el muestrario de una tienda de brujería afro caribeña en Nueva Orleans. Sin embargo, esto se vendía, no hace mucho, en estas tiendas tan respetadas de nuestro entorno urbano.

Entre herbolarios y apotecarios existían las mismas diferencias y rivalidades profesionales que entre cirujanos y médicos. Los herbolarios solían ser gentes más humildes y sencillas y su clientela era enormemente popular. Existía en cambio un eje de complicidad entre médicos y apotecarios. Aun vendiendo prácticamente lo mismo, los apotecarios solían entender las recetas escritas en latín y valorar más su trabajo. Los apotecarios acusaban a sus competidores de "alcahuetes y brujos". Los más sensatos, recuerda la Anglada, acudían al herbolario en caso de indisposición y al apotecario si debían afrontar una enfermedad.    

El día de Sant Ponç -11 de junio- todos estos productos se vendían por las calles de Barcelona. El santo, abogado contra los chinches, gozaba de especial veneración en la Iglesia de Sant Miquel, donde se instaló la primera feria, junto al fossar. Se decía que allí hubo un templo a Esculapio y por tanto lo que se hacía no era sino continuar una tradición que se remontaba a la fundación de la Colonia Faventia Barcino. Luego se trasladó a la Iglesia de Sant Cugat del Rec en la calle Carders y finalmente terminó donde aun la podemos ver hoy en la calle del Hospital. Esto sucedía a finales del siglo XVIII. Doscientos años nos contemplan cada día de Sant Ponç.

Hacia finales del siglo XVIII, mientras la medicina oficial no terminaba de salir de la crisis y la ciudad se veía sacudida periódicamente por epidemias que segaban las vidas de los ciudadanos, al tiempo que aumentaban la desconfianza de estos hacia la clase médica, aparecieron nuevas escuelas médicas. Todavía habían de pasar setenta años para que la hidroterapia se consolidara internacionalmente gracias al entusiasmo de gentes como el abate Kneip o el doctor Kellog, pero ya en la Barcelona decimonónica se utilizaba la "hidropatía" o tratamientos a base de aguas a todas las temperaturas. Tal como explicamos en la "Primera Guía de la Barcelona Mágica", el gremio de poceros dominaba las virtudes medicinales de las distintas aguas de la ciudad y gozaba de cierto prestigio entre la población, así que los remedios a base de aguas no venían de nuevo a los ciudadanos que los aceptaron bien. Mucho mejor arraigó el "Método Raspail" que veía en cualquier enfermedad una invasión llegada de fuera de nuestro organismo. No nacían en nosotros mismos sino en nuestros hábitos y costumbres: mala alimentación, alteraciones en la atmósfera, mala moralidad y costumbres disipadas y, sobre todo, falta de higiene. La llamada "Medicina Universal" del Doctor Morrison veía la enfermedad producida por la acumulación de impurezas en la sangre; su conclusión terapéutica era que había que limpiar frecuentemente el organismo con lavativas y purgantes. Purgantes de otra especie utilizaba la "medicina paliativa" del Doctor Le Roy que fue seguida por buena parte de los barceloneses ilustrados. Su aspiración era paliar los síntomas de las enfermedades y detener el avance de las mismas en la esperanza de que el organismo se fortaleciera y venciera el mismo el problema. No sabemos por qué el purgante universal que utilizaban los "paliativos" se llama "la rua". Todos estos sistemas hicieron que la industria de los herbolarios reverdeciera y tomara, al menos durante unas décadas la delantera sobre sus competidores los apotecarios.

El remedio que éstos ofrecían como panacea universal -la "Triaca de Andrómaco"- era confeccionado como si de un rito sagrado se tratase. Se atribuía la invención del potingue a Mitrídates del Ponto y ya entonces contaba con 54 ingredientes. Bajo Nerón, Andrómaco, añadió unos cuantos más. En la Edad Media llegó a tener 154 sustancias. Lola Anglada, particularmente atraída por estos temas, refiere que "iba bien contra las enfermedades nerviosas y los trastornos circulatorios y digestivos", pero distaba mucho de ser la Panacea que pretendía. De hecho, Panacea era la hija de Esculapio, y Epiona, adorada como diosa, se creía en el mundo clásico que adelantaba la sanación de cualquier enfermedad. Su nombre quería decir "curación  (akeisthai) de todo (pan)".

El remedio no era específicamente barcelonés, pero la Ciudad Condal era el centro de producción para muchas comarcas cuyos emisarios acudían el día de su preparación. Imaginemos en la Plaza de Sant Jaume un gigantesco caldero y ante él una mesa enorme donde se exponían los ingredientes y el instrumental. Tras la mesa, el colegio de apotecarios en pleno, ataviado con sus túnicas talares y sus insignias, esperaba solemnemente a que uno de sus miembros diera la lección magistral. Solo entonces comenzaba la cocción, ante las autoridades y en presencia de un público numeroso. Bandas de cornetas y tambores daban una mayor solemnidad, si cabe, al acto y el Águila de la ciudad se situaba en un lugar privilegiado. Podía durar horas y se fabricaba en grandes cantidades y muy de tanto en tanto; debía conservarse en maceración durante unos meses y solo volvía a fabricarse cuando estaba próximo a agotarse. Nadie, salvo los apotecarios, conocían la fórmula exacta de la cocción. "Ocultar las cosas es gloria de Dios, descubrirlas es gloria de los Reyes", puede leerse en la Biblia. Todo esto remite extraordinariamente a las técnicas de la alquimia espagírica tal como las rescató Armand Barbault a mediados del siglo XX. Se trataba de hervir durante tiempo interminable agua de rocío a la que poco a poco se le iban añadiendo nuevas y diferentes variedades vegetales, dotadas cada una de propiedades diversas. Se trataba de que ese rocío recogiese los principios activos de todas estas plantas a modo de excipiente. Barbault estuvo realizando este trabajo sin interrupción entre 1948 y 1960 y el resultado final, analizado por unos laboratorios farmacéuticos alemanes, certificó las bondades curativas de la mixtura. Sospechamos que Barbault no hizo sino aproximarse a lo que se llamó "tríaca de Andrómaco".

Todo esto que queda alejado de la brujería y de la hechicería, a pesar de ciertas coincidencias formales, no solo era una farmacopea en estado precientífico, sino preindustrial. Ni la "tríaca de Andrómaco", ni el remedio espagírico de Barbault, podían fabricarse en serie. La fabricación en cadena niega, casi por definición, los aspectos religiosos que tenían tales técnicas. Debió llegar el Doctor Andreu, un modesto apotecario barcelonés, para pasar del estadio artesanal al industrial. Andreu, harto de manejar el mortero y la prensa, cansado de descifrar recetas, y dotado de innegables virtudes de emprendedor, se propuso exportar a América sus inefables pastillas "Doctor Andreu contra la tos". Había nacido la industria farmacéutica en Barcelona.

© Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

EL OLVIDO DE LA MEMORIA

Infokrisis.- A principios de los años setenta el cultivo de la memoria empezó a ser desterrado de las aulas y, lo que es peor, la pedagogía progresista demostró hacia ella una terrible animadversión.  El cálculo memorístico desapareció del temario de matemáticas, la consabida memorización de la lista de los reyes godos pasó a ser objeto de todo tipo de ironías; se estableció como dogma indiscutible que los niños recién llegados a la escuela debían de aprender jugando, los libros de estudio vieron reducidos sus textos en razón inversa al aumento de ilustraciones coloristas, el saber debía de entrar por los ojos, antes que por el cerebro. ¿El olvido de la memoria puede ser una de las razones de la quiebra del actual modelo educativo?

Durante milenios la cultura se ha sustentado en la memoria, es posible que ahora, al destarrársela dé otra vuelta de tuerca al garrote situado en el cuello del saber.

LA MEMORIA EN EL MUNDO TRADICIONAL

En el mundo tradicional la memoria constituía la piedra angular del conocimiento. Y no solo por que la inexistencia del papel y de la escritura impusieron necesariamente un sistema de aprendizaje fundamentalmente memorístico, sino por que se exaltaban las virtudes del aprendizaje oral -esto es memorístico- como única forma de acceso al verdadero conocimiento. Posteriormente cuando se difundió la utilización de los pergaminos y papiros, la memoria siguió ocupando un lugar central y, aun hoy, en las riveras del Ganges y en los arrabales de Teherán, existen miles de jóvenes que recitan de memoria miles de versículos del "Bagavad Gita" y del "Corán" respectivamente; algunos de estos dominan varios libros sagrados: en otro tiempo esto resultó normal, incluso en Occidente.

En 1967 un joven de Ankara, Mehmed Ali Halici, recitó 6.666 versículos del Corán en 6 horas; se dice que Temístocles conocía de memoria los nombres y los rostros de los 20.000 atenienses. Entre los judíos, los Shasa Pollak, memoristas talmúdicos polacos, podían proporcionar siempre la palabra correcta si se les decía la página, línea y número de palabra del Talmud de Babilonia impreso en la forma tradicional. Toscanini sorprendió a otros músicos cuando estos le anunciaron antes de un concierto que el segundo fagot había estropeado la clave para la nota más baja; tras pararse a pensar un par de segundos dijo que no importaba porque esa nota no se reproducía en todo el concierto de la noche. Con razón Arthur Koestler pudo escribir: "Al crear el cerebro humano, la evolución ha rebasado con creces su record".

Los antiguos consideraban que solamente se conoce un texto y su mensaje cuando se ha aprendido de memoria; no se atribuyó ningún valor a la lectura, y si había que recurrir a ella, lo aprendido así tenía un valor similar a algo de lo que se había oído hablar, en absoluto de algo que se conociera en profundidad. Los sutras budistas y las letanías católicas se recitaban de memoria, de la misma forma que los iniciados en Delfos y Eleusis, reproducían unos rituales secretos que jamás fueron transcritos en soporte físico alguno.

Así pues, el ejercicio constante de las facultades memorísticas, redundó en la constitución de un tipo humano dotado de una estructura mental diversa a la del hombre moderno; a los occidentales que han intentado penetrar en el budismo les resulta prácticamente imposible realizar unas visualizaciones tales como las prescritas en las técnicas de meditación y concentración que requieren necesariamente de una facultad llamada memoria espacial consistente en la creación de imágenes mentales provistas de todo tipo de detalles.

EL SABER EN LA EDAD DE ORO

De la lectura de los textos clásicos que nos describen sucintamente como fue la mítica "edad de oro", se puede deducir que en aquel período la existencia era espiritualidad pura y el conocimiento era accesible y compartido por todos los seres por contacto directo con el principio metafísico superior: el saber no era enseñado sino que existía una identificación esencial entre los sujetos y la fuente misma del saber; por tanto, no existía enseñanza, ni aprendizaje al existir identidad entre el saber y el sujeto.

Es en una primera fase mítica de decadencia, cuando se produce la ruptura entre el principio metafísico y el hombre; la palabra se convierte en el vehículo de tránsito entre los detentadores del saber primordial y las generaciones siguientes. La transmisión oral fue considerada durante años como la única forma orgánica de aprendizaje hasta el punto de que Platón narra como el dios egipcio Thot, inventor de la escritura, fue reprendido por el rey Tamo cuando presentó a éste su hallazgo. Tamo habló así: "Tu, oh Thot, has inventado un arte útil para el recuerdo más que para la memoria. Los hombres ya no deberán esforzarse en tener mente, sino que con gran facilidad podrán recordar cada vez lo que sucede. Y algo mucho peor, a partir de ahora cualquiera podrá aprender sin maestros".

Estas nos sitúan en el nudo del sistema tradicional de aprendizaje compuesto por distintos niveles de conocimiento, perfectamente jerarquizados y a los que se accede solo cuando el nivel inferior está completamente asimilado y ha logrado su fin, esto es, obtener una mejora sensible en la cualidad del alumno; solo en ese punto será ascendido al nivel inmediatamente superior. De ahí también derivaba la necesidad del secreto sobre los contenidos de ciertas enseñanzas, se procuraba, fundamentalmente, que el saber fuera siempre canalizado por los que tenían la autoridad y la sabiduría suficiente para hacerlo, que no circulara libre y cayera en manos de aquellos que podían hacer mal uso de él. Hoy sabemos hasta qué punto este juicio es ponderado: el descontrol en el conocimiento de la energía nuclear, o en las tecnologías de fabricación de drogas o gases químicos ha producido convulsiones que todos recordamos. Hace milenios ya se sabía que la ciencia no era neutral y que su utilización podía ser ambivalente: justa o injusta, según quien la poseyera.

Es evidente que la inexistencia de papel escrito implicaba un fortalecimiento y un uso constante de las cualidades de la memoria; no será sino en una fase siguiente cuando esto se atenuará con la aparición de la escritura. Fundamentalmente la escritura es un recurso mnemotécnico que incluso en la Edad Media -como caligrafía- alcanzó el grado de vehículo de meditación; en efecto, los monjes escribanos lograron preservar el saber antiguo en la soledad y el silencio de los monasterios, copiando los viejos manuscritos, iluminándolas con imágenes devotas, siguiendo técnicas de meditación y concentración.

HACIA LA ESCRITURA: EL JEROGLIFICO

Con todo, hasta el Renacimiento la escritura no dejó de ser considerado como algo pernicioso o de lo que, por lo menos el hombre sabio debía de desconfiar. Roger Bacon escribió en el siglo XIII: "No se confían los secretos de la naturaleza a la piel de las cabras o de los corderos [es decir, asl pergamino, a la escritura], para que puedan ser conocidos por cualquiera; está escrito que disminuye la majestad de las cosas místicas quien las divulga; el vulgo ridiculiza a los que saben y descuida los secretos de la sabiduría y no sabe usar de las cosas altísimas, y si algo de magnífico llega por casualidad a su conciencia, lo pervierte y abusa".

El "doctor Mirabilis", tal como se llamó a Bacon en su tiempo, se hacía eco de las palabras desdeñosas escritas por Platón en el Fedro, anatemizando la escritura: "El alfabeto traerá el olvido en las almas de quienes lo aprendan; cesarán de ejercitar la memoria por que fiándose de lo escrito reclamarán las cosas a la mente no desde el interior de sí mismos, sino de fuera de sí, a través de signos extraños [las letras]: lo que has inventado no es una receta para la memoria sino para distraer la mente".

En un primer momento, la escritura jeroglífica está casi completamente identificada con la mnemotecnia: los signos jeroglíficos no son letras todavía, sino símbolos que expresan ideas por asociación; solamente en una etapa siguiente aparece el alfabeto tal como hoy lo conocemos; lejos de representar ideas, las letras están asociados a sonidos fonéticos.

LA CRISIS DE LA MEMORIA

La pedagogía moderna parece considerar el adiestramiento de la lectura como de rango inferior a otras áreas de aprendizaje. Lo cierto es que los niños hoy aprenden a leer tarde y mal; en los primeros años de escuela se trata de que aprendan a relacionarse y a jugar, hace solo 40 años los niños a los cinco años eran capaces ya de leer y hasta los diez años seguían insistiendo constantemente en la lectura y en la escritura e incluso el tan denostado bachillerato de los años 50 y 60 cultivaba la memoria hasta los 16 años. Eso permitía a los alumnos familiarizarse con los escritos y adquirir la soltura necesaria para estar en condiciones de abordar la lectura de libros de texto; de la facilidad de leer, derivaba el amor por los libros, y por la cultura en general.

En la actualidad todo esto variado sensiblemente; ya no se trata de aprender leyendo, mucho menos de aprender sin el sorporte del papel y del alfabeto, no se trata, en modo alguno de ejercitar la memoria, se trata simplemente de adquirir conocimientos mediante el mínimo esfuerzo: la pedagogía actual tiende a minimizar el papel de la lectura sustituyéndolo por la imagen y las relaciones interactivas, no ya con un profesor de carne y hueso, ni con un libro explicado, leido y vivido, es decir, en donde existe algo de palpitante, sino con unas tecnologías informáticas, frías y deshumanizadas -por muy interactivas que sean- en las que el aprendizaje está estudiado para que pueda realizarse con un esfuerzo mínimo, e incluso en algunos casos, sin esfuerzo alguno. Así por ejemplo, de EE.UU. han llegado sistemas de aprendizaje mediante sofrología e hipnosis, o bien durante el sueño: bastará con que en estado de relajación profunda y de abandono del consciente, un sonido electrónico decodificado alcance a nuestro subconsciente... pero) puede llamarse a esto aprendizaje?

El aprendizaje audiovisual e interactivo no deja de ser arriesgado y sus efectos imprevisibles, precisamente por su facilidad: si se niega que la formación cultural y humana, implica un esfuerzo y un sacrificio, se ignora deliberadamente que contra más completo sea ese esfuerzo más contribuirá a la formación del carácter; si aceptamos que el aprendizaje debe ser lo más simple y sencillo posible, quizás resulte más agradable para el alumno, pero los procesos educativos no pueden considerarse en cortos espacios de tiempo, sino en lapsos relativamente amplios: quien no adquiere una disciplina en el estudio y en el aprendizaje, jamás incorporará a su vida disciplina ni esfuerzo, viviendo siempre en la búsqueda del hedonismo y la vida cómoda.... y sabemos que la vida es dura y que la función de la educación es preparar al ser humano para la vida.

PERO ¿QUE ES LA MEMORIA?

Nuestra tesis es simple: todo lo que estimula y favorece a la memoria es positivo, todo lo que la debilita es negativo y afirma los procesos de aculturización que hoy se pueden intuir entre la juventud. Pero )por qué somos tan radicales? )qué es la memoria y cual es su importancia?

La memoria es la facultad de reproducir en la conciencia experiencias y conocimientos que habían sido incorporados a ella tiempo atrás y que luego se habían convertido en inconscientes. Y en este "recordar" entran imágenes, acontecimientos, visiones, sensaciones y recuerdos pasados.

Lo maravilloso de la memoria es que se rige por lo que se ha llamado "las tres R": registro, retención y recuerdo. Se dice que si no existiera la capacidad de retención -esto es de pasar los datos al subconsciente, borrándolos de la conciencia ordinaria-, si todos los conocimientos adquiridos estuvieran presentes en la memoria, caeríamos en la locura. La capacidad del recuerdo se produce mediante un esfuerzo de la voluntad, en un instante preciso: se recuerda en el momento justo en que se atribuye utilidad a lo recordado, no antes.

En el mundo clásico la raíz de la palabra "memoria" se encuentra en el nombre de Minerva, cuya forma primitiva era Men-ervav y en la palabra latina mens, mente. Platón distinguía entre mneme, memoria potencial y anámnesis, acto de recordar. Según su teoría, el alma poseía ya el conocimiento de todas las cosas, derivadas de la contemplación de las ideas, antes de ser encerrada en un cuerpo mortal, es entonces cuando olvidó las ideas. Conocer es, pues, recordar, y para ello hay que purificar lo más posible el cuerpo: este acto es la anámnesis.

Es inevitable también asociar la palabra "recuerdo" al corazón. En efecto, era allí -en el cor-cordis, el corazón latino- donde residían las facultades intelectivas y cuyo rastro queda en la propia pabra "re-cuer-do", en francés "re-cord". En la misma lengua francesa aun se conserva la expresión "por coeur" para evidenciar esta relación entre el corazón y el recuerdo. En el corazón se situó tradicionalmente la sede del intelecto y de la voluntad.

LA IMPORTANCIA CULTURAL DE LA MEMORIA

Sabiendo lo que es la memoria puede intuirse ya su importancia cultural. Gracias a la capacidad de recordar, asociada a la posibilidad del razonamiento lógico, es posible combinar unos con otros recuerdos y alcanzar conclusiones; contra mayor sean los datos contenidos en la memoria, mayor será la posibilidad de alcanzar razonamientos más sofisticados y acertados. Veamos algunos ejemplos.

La premisa mayor de un silogismo puede ser "Cervantes escribió La Galatea", premisa menor "La Galatea es una novela pastoril", conclusión: "Cervantes es un autor de novelas pastoriles"... no es posible aceptar tal conclusión por que sabemos -si somos capaces de recordarlo- que Cervantes escribió comedias, poemas épicos, novelas, poesías, etc... Otro ejemplo: "Alejandro Magno conquistó Asia", premisa menor: "China está en Asia", luego, conclusión, "Alejandro conquistó China"... obviamente se trata de un error, pero para advertirlo deberemos recordar que en la época de Alejandro, la extensión de Asia se limitaba a la India. Otro ejemplo más: un sujeto se emborracha con whisky y soda los martes; los miércoles se emborracha con ginebra y soda; el análisis lógico indica que el factor común, esto es, el causante de las borracheras sería la soda... a menos, claro está, que hubiéramos almacenado antes el recuerdo en nuestra memoria de que, tanto el whisky como el ron tienen como factor común el alcohol...

En estos tres ejemplos la lógica equivocada nace precisamente de la falta de elementos de juicio contenidos en nuestro conocimiento y memoria. Solo la prontitud de la memoria y el almacenamiento de datos culturales en nuestro cerebro, nos permite saber por qué estos juicios son erróneos. Así pues, es gracias a la memoria que podemos encadenar razonamientos lógicos y contra mayor sean los datos contenidos en los 1.400 grs. de materia gris contenidos en nuestro cráneo, con sus 15.000 millones de neuronas, mayor será nuestra posibilidad de encadenar razonamientos y juicios acertados.

No puede existir actividad cerebral lógica, sino existe almacenamiento de datos en las áreas de memoria. De ahí la importancia de desarrollar esta habilidad de forma sistemática. Si estuviéramos tentados por defender una teoría conspirativa de la historia diríamos que existe una conspiración para borrar la memoria de la mente de los hombres, para limitar su eficacia y alcance, llenarla de datos inútiles y, en definitiva, debilitarla  hasta el límite, porque solo así se puede manipular a los hombres, tratarlos como autómatas y convertirlos en seres masificados y acríticos.

Lo cierto es que nunca como estos tiempos el conocimiento inútil ha ocupado tanto espacio en la mente de unos hombres con tan poca memoria y, por ende, sin apenas capacidad crítica. Hay jóvenes que conocen a la perfección las alineaciones de todos los equipos de primera división o la existencia de los más diversos títulos de videojuegos, pero ignoran cualquier conocimiento de valor sociológico, histórico, político, filosófico o, incluso, humano... y estos conocimientos son importantes por que de ellos deriva una ética, un estilo, una norma de comportamiento.

Al coronel Olcott uno de los fundadores de la Sociedad Teosófica le llamó poderosamente la atención que los doctores brahamánicos hindúes practicaran el "ashtâvadhânam" que significa literalmente el arte de concentrar la mente en ocho cosas a la vez. Olcott había conocido brahamanes que tenían la facultad de fijar su mente en un punto mnemotécnico especial o centro de pensamiento, lo que les permitía realizar cincuenta cosas a un tiempo. Olcott conoció en Bombay a un pandit que demostró ser capaz de realizar cien cálculos a la vez; otros hindúes notables le aseguraron que, como máximo, podían efectuarse 25 actividades simultáneas -lo cual no es poco- cualidad que atribuía a un adiestramiento de la mente unido a "la más escrupulosa pureza mental, poniendo special cuidado en evitar ciertos manjares de los que acostumbraban a tomar los indios".

Ante estas habilidades uno siente que la consabida lista de los reyes godos es apenas una bagatela útil que ayudaba a desarrollar ese músculo que es la memoria y del cual depende en buena medida todo proceso de adquisición de cultura y de razonamiento lógico: eliminad la memoria de las gentes y eliminareis su pasado, eliminad su pasado y abolireis sus raíces y haciendo esto le privareis de su identidad y lo convertireis es un átomo masificado y amorfo. Tal es uno de los procesos avanzados de desintegración que sigue la cultura occidental.

 

RECUADROS FUERA DE TEXTO


SIMONIDES DE CEOS: FUNDADOR DE LA MNEMOTECNIA

La mnemotecnia es la técnica de la memoria, de su desarrollo y fortalecimiento. Se trata de una ciencia antigua que Cicerón atribuyó al poeta griego Simónides de Ceos. Sobre este personaje circulaba una anécdota: Scopas, rico comerciante tesalonicense, contrató a Simónides para que realizara  un panegírico en su honor, pero tras oirlo, Scopas juzgó que su nombre había quedado relegado a segundo plano ante la alabanza que Simónides realizó a los gemelos divinos Castor y Polux; Scopas se negó a pagarle lo estipulado, dándole solo la mitad y diciendo que la otra mitad la reclamara a Castor y Polux. Al poco, Simónides fue avisado de que dos sujetos le requerían en la puerta y corrió a encontrarlos; no halló a nadie, pero mientras los buscaba se derrumbó el edificio donde se celebraba la fiesta y todos los comensales murieron; sus cuerpos quedaron tan mutilados que no podían ser identificados; solo gracias a la memoria de Simónides, quien logró recordar el lugar exacto en el que se sentaba cada comensal, pudieron ser reconocidos. Los dos desconocidos eran Castor Y Polux que acudieron en ayuda de quien antes les habia loado. Fue así como Simónides se propuso establecer las reglas del arte que desarrollaría las capacidades de la memoria y del que pasa por inventor.

LOS ANTIGUOS SISTEMAS MNEMOTECNICOS

El arte de la memoria tuvo gran predicamento en la Edad Media, San Alberto Magno y Santo tomás de Aquino lo tuvieron bien presente, Rabelais aconsejó su utilización en "Gargantúa y Pantagruel" y tuvo su prolongación en la obra de Fray Diego Valdés, "Rhetorica Christiana", publicado en 1579. Monje de la Orden de los Observantes de San Francisco, Fray Diego había nacido en México y estaba implicado en la evangelización del Nuevo Mundo, de hecho su obra contiene una recopilación de los métodos que estima mas adecuados para difundir la palabra de Dios en aquellas latitudes.

La versión que da Cicerón del arte de Simónides de Ceos es recuperada íntegramente por Fray Diego; en efecto, ambos autores consideran la memoria como una de las cinco divisiones de la retórica, siendo las otras invención, disposición, elocución y pronunciación; coinciden igualmente en que memoria es el más importante de los instrumentos al servicio del orador y lo llaman "custos", esto es, guardián de todas las partes de la retórica.

La novedad estriba en que Fray Diego sitúa la memoria en uno de los grabados de su libro en la parte trasera del cerebro; probablemente estableció esta ubicación a partir de los trabajos anteriores de Juan Romberch o de Guillermo Leporeo, ambos sobre los procesos cognoscitivos. Ni Simónides ni Cicerón habían situado la sede de la memoria como tampoco aludieron al tipo de régimen de vida que estimularía el desarrollo de esta cualidad y que para Fray Diego era una vida marcada por la "vacatio, mansuetudo y sobrietas", siendo su principal enemigo la gula y la ingesta excesiva de carnes, los alcoholes espirituosos y las temperaturas extremas en los alimentos.

Especialmente interesante es el capítulo titulado "De modo excolendae memoriae", esto es, "Cómo adiestrar la memoria", en donde Fray Diego extrae consejos de otros autores anteriores, como Pedro de Rávena quien en su libro "Phoenix, sive artificiosa memoria" -publicado en 1491- recomienda la creación de lugares destinados a la práctica de la oratoria de viva voz en los monasterios. Las dimensiones de estas salas no deberían exceder a su juicio las dimensiones dadas por un hombre en pié, situado en el centro, con uno de sus brazos alzado hasta el techo y el otro extendido hasta el muro. Tal sería el "locus" memorístico o "locutorio".

El interés de Fray Diego es que el monje memorice la prédica que va a realizar y que lo haga asociando ideas a imágenes: teniendo presente las imágenes, acudirán expontáneamente a su cerebro las ideas que quiere difundir. Así en su libro reproduce unos grabados que ha tomado prestados de otros tratados anteriores -en especial del de Ludovico Dolce- en los que cada letra está representada por una imagen evocadora: así por ejemplo la letra A está representada por un compás o por una escalera abierta, la E por una sierra, la I por una columna, la O por un globo del mundo, la U por las dos roscas de una prensa y así mismo con las consonantes. Pero existe una lámina misteriosa que remite, sin duda, a los tratados herméticos del renacimiento, en el que Frey Diego sitúa en el interior de unas vasijas con formas de corazón unos dibujos acompañados de unas letras que muy difícilmente pueden ser asociadas a otro tipo de ideas que no sean alquímicos: la V, por ejemplo, está relacionada con una salamandra, la S con el águila, la C con el glifo, la D con las dos columnas y así sucesivamente... resulta, sin duda el misterio más notable de un texto que, inicialmente, parecía iba a ser banal, o bien un refrito de una sabiduría anterior.

LA HISTORIA DE FRANCIA "ALLEVYZADA"

En 1843 los reclutas del 46º Regimiento de Infantería con guarnición en París seguían los extraños cursos de un atrabiliario profesor de historia. Este sujeto, de barba luenga y vestir desordenado, había creado un sistema que definía como "cábala fonética tradicional" y su nombre era Allevy; en la práctica se trataba de un sistema mNemotécnico que, mediante un juego de palabras e imágenes obtenía una pronunciación fonética idéntica a la persona que se quería recordar. Así, por ejemplo Clovis "Le Grand" (Cledoveo el grande) se representaba por el dibujo de un niño fijado a una silla por un gran tornillo; el jeroglífico debe leerse así: Grand Clou-vis, traducido "el gran tornillo", fonéticamente coincidente en lengua francesa con Clovis le grand. Napoleón era representado por  un mantel -Nappe- y un cazo -poêlon. Monsieur Allevy había, como él gustaba de decir "allevyzado" la historia de Francia.

Sin embargo este sistema gráfico-fonético tenía gran arraigo en la cultura popular gala. Hasta hace poco era frecuente que los viajeros se detuvieran en posadas que invariablemente se anunciaban con una banderola dentro de la cual podía verse un león rampante en oro: en francés "au lion d’or" o también "au lit on dorm" -pues ambas frases fonéticamente suenan idénticas- frase cuya traducción tiene mucho que ver con la hostelería: "en la cama se duerme". Otros centros de diversión se representaban mediante el jeroglífico de la O y la K, incisas en un eje de hierro y en donde la K aparecía cortada por un palote: su desciframiento era simple: "au gran ka-barré", es decir, la "gran K con barra", en francés: el "gran cabaret"...
Que sepamos, el método de Allevy no tuvo continuación directa, pero pocos años después el arte de la memoria vivió una nueva aurora gracias al interés depositados por algunos miembros de la Sociedad Teosófica, impresionados por el arraigo que tenía esta ciencia en su admirado Oriente. 

EL OCULTISMO Y LA MNEMOTECNIA

A principios de siglo Ernest Wood publicó un texto capital titulado "Educación de la Memoria" que ha sido objeto de diversas reediciones posteriores. Wood, teósofo notorio, garantizaba un desarrollo pleno de la memoria en 21 semanas. No ignoramos que esta cifra no ha sido elegida al azar: las 21 semanas reproducen los 21 arcanos del Tarot en los que los teósofos depositaban toda su fé. El sistema diseñado por Wood partía de los cuatro preceptos que rigen los actos de la memoria: 1) observar con cuidado y comprender exactamente lo que se ha de recordar; 2) compararlo con algo ya conocido y colocarlo junto a ello en la mente; 3) repetir varias veces su nombre; y 4) olvidarlo por completo cuando la mente se ocupe de otras cosas.

El sistema teosófico se basa en la visualización de imágenes progresivamente más complejas asimiladas a través de cada vez más sentidos: desde la reconstrucción mental de polígonos simples, en sus formas, hasta la reconstrucción de sonidos, colores, texturas y olores. Wood supone que a partir de las siete semanas de ejercicio el sujeto habrá desarrollado correctamente su memoria sensorial y deberá pasar a ejercitar la memoria comparativa; por ejemplo: té - insomnio - sueño - vigor - Hércules - Grecia - Italia - bota de montar - bandolero - caballo - rapidez - águila - etc. Las comparaciones basadas en similitudes, contrastres, afinidades, análisis, particiones, asociación, etc. permiten recordar un sinnúmero de objetos a condición de ser capaces de establecer nexos lógicos comparativos entre todos ellos. En una fase siguiente Wood presenta varios sistemas para recordar series numéricas el más curioso de los cuales consiste en tomar un cuadrado y situar en su interior los números ordenados del 1 al 9; mediante distintas líneas que los unan será posible recordar números de teléfono o cifras seriadas.

© Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Habituaros a esta palabra: "decrecimiento". La váis a oir mucho

Habituaros a esta palabra: "decrecimiento". La váis a oir mucho

Infokrisis.- Hace exactamente un año me cupo el honor de traducir al castellano la última obra de Alain de Benoist Mañana el decrecimiento. Hasta ese momento lo ignoraba todo sobre esta tendencia del ecologismo. A lo largo de ese año, toda Europa se ha ido familiarizando con este concepto que, tardíamente está llegando a los circuitos intelectuales españoles.

¿Qué es el decrecimiento? Es la ecología del futuro aplicada a la gobernancia de los pueblos y a la gestión económica de los países. ¿Qué implica el decrecimiento? Implica, simplemente, reconocer que un planeta de posibilidades y recursos limitados, no puede crecer de manera ilimitada. Sólo eso, con todas sus consecuencias ¿Por qué nace la idea del decrecimiento? Por que tras la conferencia de Río de Janeiro sobre el clima, se entroniza a nivel mundial la idea del "desarrollo sostenible" que implica que el planeta podría desarrollarse de manera prudente, pero ilimitada y que solamente se trata de contener algunos efectos extremos y perjudiciales del desarrollo, en concreto la emisión de CO2 y la emisión de gases.

La ideología del "desarrollo sostenible", supuso en su momento, un punto de encuentro entre los intereses de las corporaciones industriales (en particular de los lobbys petroleros), los de los gobiernos del mundo desarrollado y los del ecologismo "moderado". Se trataba simplemente de limar las uñas a un animal rabioso -el desarrollo capitalista- y afeitarle ligeramente el pelo del sobaco para que tuviera un aspecto menos agresivo.

Desde la Conferencia de Río han pasado 17 años: se ha generado la deslocalización industrial, han emergido los "dragones asiáticos", China se ha convertido en la "factoría mundial", el petróleo ha alcanzado su "pico de Hubert" y ahora las necesidades de consumo energético crecen a mayor velocidad que la localización de nuevas reservas. El petróleo se agota. Las energías alternativas siguen en pañales y no están en condiciones de facilitar todo el potencial requerido para mantener las actuales tasas de desarrollo. Falta agua en el planeta y los campos sometidos a cultivos intensivos cada vez dan alimentos de menor calidad nutricional y en breve estarán agotados por las sobredosis de fertilizantes químicos. Las semillas transgénicas, presentadas hace 20 años como la panacea universal, han demostrado ser el gran fiasco. Fantasma del hambre y de la sed, por un lado, fantasma de la escasez energética y del agotamiento del petróleo, contribuyen a generar un panorama de futuro caótico y sombrío. Tal será el punto fi
nal del concepto de "desarrollo sostenible".

Es en este contexto sombrío augurado por técnicos y expertos que no tienen nada que ver con opciones políticas ni con intereses económicos concretos, aparece la doctrina del decrecimiento: hay que dar marcha atrás y abandonar el concepto de PIB (esto es de movimiento económico) como único indicativo válido para establecer la salud económica de una nación, hay que reconocer que si chinos, africanos, aspiran a vivir con los niveles actuales de desarrollo europeos, la catástrofe es inminente. Si hace 20 años se difundió la "boutade" de que si 1.400 millones de chinos se limpiaran el culo con papel ya no habría bosques en el planeta, podemos imaginar lo que puede ocurrir si esos mismos 1.400 millones aspiran a tener un utilitario, un par de TVs en color, ordenador por cada miembro de la familia, vacaciones en la costa, casita de campo para el fin de semana o comer carne cada día… Completamente inviable a nivel mundial.

El problema es que Europa y EEUU (lo que antes se llamaba "el primer mundo") tampoco pueden mantener por mucho tiempo el ritmo de vida de los últimos 20 años. Más vale que en los próximos años nos hagamos a la idea de que vamos a tener que renunciar a muchas cosas de las que disfrutamos hoy o el futuro que nos espera no va a diferir mucho del cuadro pintado en la serie "Mad Max".

La actual crisis económica se superpone a los problemas del necesario decrecimiento. Pero, paradójicamente, la salida a la crisis abrirá también la salida a la solución de los problemas del medio ambiente. Ambos, en efecto, tienen un territorio común: son problemas que solamente pueden ser resueltos por técnicos y expertos, no por políticos ambiciosos, ni por demagogos oportunistas y sin escrúpulos.

Después de décadas de aludir a la "desintegración del sistema" ahora resulta que ya la tenemos aquí la primera y, por tanto, la "alternativa al sistema" es más necesaria que nunca y, por primera vez en la historia, una exigencia para la supervivencia. La buena noticia es que la crisis económica de un lado y de otro la crisis energética y ecológica, operarán a modo de pinza contra el sistema tal y como está concebido en la actualidad. Hoy, el sistema político-económico es apenas un zombi -un muerto vivo- que se precipita a la velocidad de un AVE contra una pared de hormigón.

La bandera del decrecimiento debe ser asumida como uno de los elementos de una respuesta a la ideología neoliberal y socialdemócrata del "desarrollo sostenible". Frente a la globalización y el mundialismo: creación de "espacios económicos autosuficientes"; ¿autarquía? sí, ¿por qué no? Europa puede ser autosuficiente a condición de considerar "Europa" a Rusia y, hoy resulta además, particularmente importante para salir de la crisis económica emanciparse de las finanzas anglo-sajonas verdaderas culpables del crack. No hay muchas más salidas. Lo que hasta 2008 era inviable -el desmantelamiento de todo este sistema de intereses, valores y latrocinios derivados de los conceptos liberales de economía- hoy es posible a raíz de la crisis económica y de las protestas sociales que se van a generalizar a partir de septiembre.

¿Es posible enunciar un objetivo político a medio plazo? Sí, éste se debe componer de dos puntos: asumir el decrecimiento como nuestro destino y asumir el concepto de "espacio económico autosuficiente" como alternativa a la globalización. La consecuencia no puede ser otra más que la exigencia de un gobierno de técnicos y expertos.

Para ampliar ideas:

Mañana el decrecimiento - Pensar la ecología hasta el final - Alain de Benoist - Pedidos a infokrisis@yahoo.es - PVP: 18,00 euros + 3 de gastos de envío.

© Ernest Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

MANGA: LA SUBVERSION EN EL COMIC

Infokrisis.-El artículo fue escrito en una fecha indeterminada, seguramente en la primera mitad de los años 90 y creo recordar que se publicó en una revista ya desaparecia, Próximo Milenio. También aquí, la evolución del tema ha sido vertiginosa y el cómic japonés -el manga- ya no es cómo en los años 90, sino que ha evolucionado, se ha sofisticado e incluso, en algunos terrenos, ha mejorado, en guionización y en dibujo (recordamos con cierta simpatía "Porco Rosso" que retrató el ambiente del Mediterráneo en los años 20. Así pues, éste artículo debería ser leído con ciertas reservas a raíz de las mutaciones que han ido variando los contenidos del cómic japonés.Por eso hemos optado por añadir dos vídeos sobre el "ayer" del manga (el infamante Mazinger Z) y el "hoy" del manga (el respetable Porco Rosso)...

 

MANGA: LA SUBVERSION EN EL COMIC

A mediados de los años ochenta un nuevo estilo de "cómic" llegó del Japón, penetrando con fuerza en los mercados occidentales. Pronto se le conoció con el nombre de "manga", cómic, historieta en japonés. El hecho de que las sagas japonesas sean largas y prolíficas en episodios y personajes, extremadamente fantasionas y estéticamente muy parecidas, hace que muy pocos adultos con espíritu crítico hayan podido penetrar en su misterio. Por misterio entendemos, su mensaje. Los jóvenes y niños, por el contrario, conocen al dedillo los personajes y sus diseñadores, las visicitudes de cada episodio, las diferentes sagas; mientras, para los adultos, el "manga" es un fastidio incomprensible y tedioso, sin que les sea ni remotamente posible distinguir unas de otras series.

Si comprendieran lo que es el "manga", posiblemente quedarían sobrecogidos de lo que ocupa la atención de sus hijos.

LA EVOLUCION DEL COMIC JAPONES

Cuando el comodoro Matthew C. Perry llegó a la bahía de Edo en julio de 1853, rompiendo el aislamiento secular del Japón, poco podía imaginar que aquellos pequeños amarillos, iban a realizar un experimento único en el mundo: conservar lo esencial de sus tradiciones, conjugándolas con el estilo de producción occidental. Generalmente, la adaptación al estilo de vida y a los standares occidentales, se ha traducido fuera del viejo continente, en una pérdida del pasado ancestral. En el japón y durante casi 150 años, esto pudo evitarse.

Los japoneses pronto fueron líderes en muchos campos y en 1941 se sintieron en condiciones de disputar a Occidente la primacía en Asia. Lograron fabricar aviones y barcos, como mínimo tan eficaces como los producidos en Occidente; más tarde, aplastados en 1945, se tomaron la revancha en el terreno económico. Hacia finales de los años cincuenta llegaron a Europa las primeras manufacturas japonesas, aparatos de radio, de fotografía, electrodomésticos, más tarde fueron automóviles, y finalmente material de alta tecnología y capital especulativo.

La capacidad japonesa de "clonar" un producto se ha demostrado insuperable. Los japoneses han reproducido y aventajado todo tipo de manufacturas ideadas en Occidente y, en una segunda etapa, ellos mismos han sido capaces de desarrollar una tecnología tan propia como competitiva. En el universo del comic se ha producido el mismo fenómeno.

Hacia 1976 los dibujantes japoneses lograron poner pié en Europa utilizando temas específicamente occidentales como eran los cuentos de "Heidi" y "Marco". Emitidos los sábados en franjas horarias de gran audiencia, conquistaron pronto el corazón de los niños. Los adultos que repararon en estos dibujos observaron su escasa calidad gráfica: los rostros y expresiones de los protagonistas eran monocordes, idénticos de unas series a otras. Pero, con todo, en la medida en que el producto logró la aceptación del público al que iba dirigido, la industria japonesa del cómic tuvo un buen punto de partida. Cuando llegó "Mazinger Z", unos años después, la innovación impactó aun más a las jóvenes generaciones.

En series anteriores -"Astroboy", "Tetsujin" o "Ironman 28" emitida en España-, ya aparecían robots de casi 30 m. de altura. Estos robots de combate gigantes tenían todos "el poder de un dios"... o de un demonio si caían en malas manos. Estaban diversificados, los había masculinos y femeninos (en estos últimos los senos eran cohetes, en un primer deslizamiento del "manga" hacia el erotismo...). "Mazinger Z", aparecida originariamente en el semanario "Shonen" durante 1972 y 73 en una serie relativamente breve de 13 capítulos, llegó a España a finales de esa década. Todos quedamos sorprendidos. Cada uno quiso ver algo diferente: para la izquierda entonces culturalmente hegemónica, "Doctor Infierno", uno de los protagonistas, era el retrato de Carlos Marx, a quien se trataba de demonizar, la ambigüedad sexual de algunos personajes malvados -evidenciada por su figura andrógina- era una invectiva contra los movimientos de liberacion sexuales...

Pero estas interpretaciones, excesivamente ideologizadas por la mentalidad de la época, encubrían el factor más característico del "manga": la recuperación y utilización de personajes extraidos de la mitología clásica europea, en beneficio de unos guiones progresivamente más hiperviolentos y al servicio de imágenes de luchas titánicas y apocalípticas. En "Mazinger Z" se hablaba del "Hades" (el reino de los muertos de la mitología clásica), el malvado tenía las características de "Zeus Tonante" y su ayudante era la imagen misma del angrógino platónico. Esta tendencia alcanzó su punto culminante con la serie "Ulyses Siglo XXI" en la que el protagonista era la proyección futurista del Ulises homérico, junto a su hijo Telémaco y su esposa Penélope; se repetían todos los episodios de la "Odisea" en clave futurista, en un mundo intangible e hipertectificado, que restaba lo que de más atractivo tenían los héroes y dioses griegos: su grande e inmensa humanidad.

La tendencia a utilizar elementos sustraidos de la mitología clásica prosiguió en otras series de éxito  y está presente, en mayor o menor medida, en casi todas. Y siempre -dato a retener- de manera alterada, invertida: los dioses convertidos en seres infernales, los héroes en criminales.

"Los caballeros del Zodiaco" es una serie emblemática al respecto. Ha sido producida en cómic, luego estrenada en TV durante el verano de 1990; la empresa juguetera "Bandai" ha comercializado las figuras y en la actualidad se está realizando un video-juego con sus protagonistas. Los héroes irrumpen en la trama al poco de iniciarse la guerra entre los dioses: "...fue entonces cuando en el campo de batalla, aparecieron unos jóvenes que defendian a Atenea, !Eran los guerreros sagrados de Atenea( Eran muchachos fuertes y valientes que habían venido de todas partes, los jovenes defensores, como la diosa, odiaba las armas, luchaban solo con su cuerpo. Con el puño rasgaban el ielo, con el pie desgarraban la tierra. Son unos guerreros justos que aparecen siempre que el mal se extiende por el mundo". Pero, esta retórica épica y, en principio prometedora, enmascara la verdadera trama de la historia: una orgía interminable de violencia, en la que su autor, Masami Kurumada, no ha ahorrado paisajes clásicos: Delfos, el Partenón, las cariátides... todo ello puesto al servicio de escenas continuas de acción desenfrenada en donde la onomatopeya sustituye cualquier diálogo.

LA LINEA DE EVOLUCION

Hacia mediados de los años 70 el cómic europeo obtuvo un nuevo impulso. Aparecieron publicaciones como "Metal Hurlant" en cuyas páginas nuevos y más originales artistas, adoptaron temas, planteamientos y estilos innovadores. En aquel tiempo la polémica se centraba entre esta escuela franco-belga de "línea clara", de la que "Tintín" seria el paradigma, con la "línea gruesa" representada, entre otros, por Richard Corben y su saga "Den". En España esta pugna se traducía en las posiciones de "Cairo" y "1984". Los profesionales occidentales no advertían que su polémica era bizantina y estéril y, la postre una cuestión de afinidades personales. Tanto Hergé como Moebius, Dionet o cualquier otro artista del grupo "Metal Hurlant" (y su prolongación femenina "Ah Na-na!") no advertían que el mercado estaba siendo invadido por producciones de mucho menor coste, más uniformes, de menor exigencia intelectual -y por consiguiente de más amplio espectro- y más sencillez en la elaboración.

En efecto, los superhéroes americanos, salidos de la "Marvel Comics Goup" encontrarían abundantes canales en Europa para convertirse en hegemónicas entre el público juvenil. Este tipo de cómic había vencido por K.O. total al "undergorund" americano -del estilo de los "Freak Brother", salido de la contracultura y que desapareció con ella-.  También había entrañado la desaparición de series más antiguas como "Superman", excesivamente conformistas y aptas solo para los WASP (blancos, anglo-sajones y protestantes). Los "nuevos superhéroes", producidos en América incorporaban una dosis de violencia muy superior a los clásicos "Captain America", "Superman", "Batman", "Spiderman", etc. y suponían un paso adelante en relación a estos: más fantasía, más violencia, menos calidad en el dibujo.

Los japoneses seguían de cerca toda esta evolución y supieron aprovecharse de ella. Advirtieron pronto en donde radicaban las carencias del nuevo cómic americano. De un lado, el puritanismo inherente a los EE.UU. impedía que se incluyeran en los argumentos elementos de carácter sexual, si bien estos estaban relativamente presentes, lo eran de manera subliminal (y más bien reflejando el subconsciente de los dibujantes y guionistas), antes que de forma deliberada. Por otra parte, los costos del cómic americano seguían siendo excesivos y su complicación estética hacía que difícilmente se pudieran llevar al cine o a series televisivas; cuando se intentó en series como "X-men" y "Batman" o "Spiderman y sus amigos", la relación costos-calidad-aceptación fue desproporcionada y negativa. Para que estos cómics triunfaran en Europa era preciso desamericanizarlos e incorporar elementos culturales nacidos en el viejo continente; y así llegamos a la inclusión, sistemática y abusiva, del tema mitológico en las producciones "manga"...

El gran hallazgo japonés consistió en realizar una audaz síntesis de violencia extrema, sexo duro, simplicidad en el trazo, multiplicidad en el medio expresivo, pinceladas de mitología y fantasía desbordante.

LAS CARACTERISTICAS GENERALES


El vídeo ha constituido uno de los canales privilegiados de expresión del cómic japonés. Las películas de este género ocupan un sitial destacado en los video-clubs sabedores de que los niños y jóvenes, literalmente las devoran los fines de semana. Alguna de ellas, tomada al azar, resulta extremadamente significativa. En "La leyenda del Señor del Mal" de Toshio Maeda, se reproduce el mito del Doctor Fausto, convertido aquí en "Chojin", "señor del Mal", materializado cada 3000 años para unificar "los tres mundos". En esta nueva reencarnación sus primeras palabras son: "un coño delicioso después de 3.000 años"... y es que acaba de violar a una adolescente. Al cabo de 30 minutos de visionado habremos asistido a escenas de sadomasoquismo, lesbianismo, dominación femenina, sexo oral, fetichismo del pie, paidofilia, onanismo, voyerismo y probablemente alguna otra "especialización" que se nos ha escapado. En cuanto a los "tres mundos" a los que alude la sinopsis argumental de la carátula, tema clásico en la mitología -mundo superior de los dioses, mundo intermedio o del espíritu y mundo inferior o de la materia- es traducido como mundo de los humanos, de los hombres-bestias y de los demonios monstruosos... La "unificación de los tres mundos" tiene como fin la realización de la "Tierra de la Eternidad" de la que es imposible separar -a tenor de la descripción de cada uno de los "mundos"- su carácter demoníaco. La película termina, en medio de una humareda roja en un planeta Tierra desolado, mientras una voz en off que proclama que "un mundo de paz y armonía ha llegado ya"...

En otras películas estrenadas en circuitos comerciales -como "Akira"- la orgía de sangre es tal, desde las primeras escenas, que al cabo de los 110 minutos de proyección, hemos visto varios miles de muertos, cada uno de ellos, pintado con singular esmero en el estallido de vísceras y eclosión de sangre. )El argumento? )a quién le importa? entre tanta acción no queda tiempo para vislumbrarlo...

El tema escatológico -no en el sentido milenarista, sino sexual- está muy presente en muchas de estas producciones gráficas. En "Doctor Slump", más conocido por el nombre de "Arale", la simpática robot protagonista, tiene como principal tarea la recogida de "cacas"; estas cacas hablan y se expresan normalmente, adquieren rasgos humanos y una personalidad de la que carecen otros protagonistas.

El genial creador de "Arale" es Akira Toriyama, el rey del cómic nipón. Nacido en Tokio el 5  de abril de 1955, comenzó a publicar desde los 23 años. En 1981 fue contratado por la "Toei Animation" que lo convirtió en multimillonario. Durante el primer año de publicación de "Arale" se vendieron 15 millones de copias y la serie llegó a los 246 episodios durante 5 años, posteriormente llevados a pequeña pantalla.

Toriyama debía conocer todavía un éxito mayor. En 1984 publicó la primera parte de "Dragon Ball", ideada para durar apenas un año. En 1994 iban por el número 443 y Toriyama había dibujado ya 7.000 páginas. La pérdida progresiva de calidad resulta muy evidente, basta comparar los primeros números de la serie en donde el detalle del dibujo y la matización de los personajes son aceptables, con la segunda y tercera series, probablemente ni siquiera dibujadas directamente por Toriyama. Este, intentó suerte con otra serie -"Cashman"- pero fracasó completamente y retornó en 1994 con "Dragon Ball".

En "Dragon Ball" el elemento mitológico está -)cómo no?- presente. Es el tema clásico del niño nacido puro que ignora su origen y vive en un estado de total despreocupación y buenos sentimientos. Es hijo de un guerrero, pero un accidente le borra sus recuerdos y mediante la lucha y el sentido de autosuperación se convierte en inmortal. Todo esto recuerda extraordinariamente la saga medieval italiana del "Guerrin Meschino" y también, por supuesto, el tema nórdico de Sigfrido.

En otra serie de éxito dibujado por Naoko Takenchi, una muchacha de 25 años que ha logrado vender 1.700.000 ejemplares de "Saylor Moon"; sus protagonistas, todas ellas chicas practican de artes marciales en una curiosa mezcla de comic femenino y tira de superhéroes. "Ramma", ideado por otra mujer, Rumiko Takahashi, contiene elementos similares unidos a la curiosa problemática de la androginia de su protagonista que, al lavarse con agua fría se convierte en mujer y si lo hace con agua caliente se transforma en muchacho... Frecuentemente las protagonistas de Takahashi tienen que huir desnudas o aparecen en actitudes eróticas e insinuantes.

La protagonista de "Saylor Moon" es una mala estudiante, empeñada en ser super-heroina debe luchar contra los demonios elementales del "reino de la oscuridad" ayudada por Tuxedo Kamen, "señor del antifaz". Por escasa que sea nuestra cultura en este ámbito, sabremos que este tema no es más que una transposición del personage de Lob y Pichard, "Virginia", protegida siempre por "Defendar", el misterioso ángel protector del antifaz. "Virginia" como Usagi Tsukino, la protagonista de "Saylor Moon", debe afrontar siempre situaciones difíciles que atentan a su integridad sexual. En hombre del antifaz la salva inevitablemente de estas situaciones extremas. El mensaje machista resulta inherente.

Otra característica que ha hecho triunfar al cómic japonés es su diversificación. Puede decirse que sus sagas están dedicadas a un público muy variado. Las hay de carácter completamente infantil -"Doraemon"-, para aficionados a los deportes -"Supergol", "Oliver y Benji"-, para adolescentes femeninas -como las mencionadas- para jóvenes agresivos; incluso los aficionados al arte culinario tienen su serie centrada en un tema tan aparentemente banal como son los concursos de cocina: "El Gran Sushi". Otra serie "Girl Mai" tiene como protagonista a una vampira.

Diversificación en los temas tratados y en el medio de expresión: ya hemos aludido a que si bien la matriz original es el cómic impreso, su popularidad ha llegado con las series televisivas y luego se ha aprovechado en todo tipo de gadgets, "merchandising" en general, llegando incluso a los juegos de ordenador y cónsola (en cuyo mercado los japoneses son líderes induscutibles).

EL MENSAJE SUBLIMINAL

Entre 1989 y 1990 los estudiantes de EGB adoptaron una actividad frenética, desconocida hasta entonces para sus padres. A partir de un foco misterioso e inidentificable, empezaron a llegar dibujos de personajes que todavía no habían aparecido en la serie "Dragon Ball", circulaban en fotocopias, sus precios oscilaban entre las 5 y las 100 pts, dependiendo éste de la calidad de la reproducción y de lo espectacular del personajes. Muchos escolares ganaron en este tráfico de imágenes sus primeros dineros, mientras que otros, también por primera vez en sus vidas, empeñaron todo su capital. Era una muestra de la moda que se imponía entre los más jóvenes.

No fue sino hasta 1992 cuando se produjo la consagración definitiva del cómic japonés. En el X1 Salón del Cómic de Barcelona, los stands que comercializaban "manga" gozaron, más que cualquier otro, de las preferencias de los jóvenes. En 1994 el director de la academia de cómics "Joso" se mostraba desesperado de la afición de las nuevas generaciones por este estilo, y nos confesaba su esperanza en que fuera una fiebre pasagera. Sin embargo, un año después, el programa de cursos de esta academia, incluía un curso de "manga" dado por un dibujante español. La medida del éxito del "manga" en España lo da el hecho de la aparición de una revista "Dragon Fall" (editado por "Heliópolis" a pesar que en aras de la ironía diga ser publicado por "Planeta de los Simios Comix...", pues, efectivamente,  Editorial "Planeta" ha publicado buena parte de los "manga" en España) parodiando el "manga" y realizada íntegramente por dibujantes españoles.

A nuestro entender no se trata de una "fiebre pasajera". De hecho hace ya casi 20 años que se inició y siempre ha ocupado parcelas mayores de interés infantil y juvenil. Y esto ha sido así por que el mensaje que emite el "manga" es extremadamente atractivo para unos jovenes sustraidos al mundo de la cultura y llevados al campo de lo audiovisual.

El "manga" es imagen y solo imagen, los argumentos son completamente secundarios en relación a las escenas de acción, frecuentemente las onomatopeyas sustituyen cualquier diálogo. Cuando existen, estos son breves, con frases cortas y esquemáticas. Las situaciones son siempre muy parecidas (lucha de opuestos, conquista de la inmortalidad, superpoderes, etc.), cada cierto número de fascículos se renueva la imagen de los personajes (rejuvenecen, cambian de aspecto físico, pasan a nuevas dimensiones) y esto da la sensación de multiplicidad temática. No es así, el "manga" es excepcionalmente reiterativo, hasta el punto de ser frecuente que incluso grandes dibujantes como Toriyama fotocopien sus propias viñetas y las intercalen en momentos diferentes de la misma saga...

Para poder valorar objetivamente el "manga" hay que conocerlo y penetrar en ese mundo es difícil para un adulto, sin embargo el riesgo de deformación del carácter y de alteración de una escala normal de valores que comporta el "manga", merece que dediquemos algunas horas en hacernos una idea de lo que constituye hoy la diversión más cotidiana y banal de los más pequeños de la familia.

La reiteración de sexo y violencia y la fantasía desmedida tienen como únicas desembocaduras, la banalización del sexo y la relativización del valor de la vida, junto a una confusión entre lo ilusorio y lo real. Quien ha visto más de 500 asesinatos en menos de una hora de filmación, tenderá, necesariamente, a considerar la muerte  violenta como algo normal, sino banal. Sobre todo la muerte del adversario, dado que el protagonista con el que se identifica el joven espectador no muere, o en caso de morir -otra falsa ilusión- antes o después, resucita.

En cuanto a la sexualidad, nos equivocaríamos si la calificáramos benévolamente de erotismo; no es erotismo, en muchas ocasiones se transforma en pornografía pura y simple y resulta inquietante que muchas películas y cómics "manga" figuren entre las estanterías y escaparates dedicados a la juventud y a la infancia en lugar de exhibirse en los "sex shop". Una sexualidad vivida normalmente no es lo que abunda precisamente en el "manga"; las escenas de sexualidad normal, inducidas por la atracción y la búsqueda mutua de placer o derivadas del amor, son minoría -y en algunos casos, ni siquiera existen- en relación al sexo forzado, aberrante o pervertido. Y esto tiene mucha importancia en la adolescencia cuando se conforman las opiniones y tendencias en muchos aspectos y la sexualidad, no es uno de los desdeñables, precisamente.

Ya no se trata de acusar al "manga", desde una perspectiva de europeos puristas, de adulterar e invertir el mensaje de la mitología clásica. Si ello se cuenta ciertamente en el debe del "manga" no hay que darle excesiva importancia. La transformación de nuestros mejores temas clásicos en su inversión, de lo divino en demoníaco, de lo heroico en titánico, de lo luminoso, apolíneo y olímpico, en telúrico e infernal, obedece solo a una lacerante falta de originalidad.

Pero a todo esto hay que añadir un último factor. El mensaje que se transmite en muchos de estos textos y películas es milenarista y escatológico (aquí no en sentido sexual, sino cósmico). En muchas series se difunde la sensación de un momento de inflexión en la humanidad, de un final de los tiempos y un principio de algo nuevo: un mundo va a terminar y van a nacer nuevos dioses y héroes. En las sagas más significativas se producen catástrofes generalizadas, combates entre potencias más o menos infernales que terminan en destrucciones horripilantes. Tal es la gran aportación del comic japonés a la cultura pre-apocalíptica, su adelanto de una década respecto a la universalización de tal estado de ánimo forzado por la proximidad del nuevo milenio.

Episodios como el atentado con gas "sarín" en el metropolitano de Tokio solo podían ocurrir en Japón. El metropolitano es paradigmático de la situación de la civilización nipona; las grandes masas hormigueantes que todas las mañanas y tardes lo recorren, con sus funcionarios enguantados que empujan las espaldas de los viajeros para encajarlos mejor en los vagones, unidos a la extrema superpoblación de las islas y al "gran miedo" a la inminencia de un terremoto que anegará definitivamente las islas del Japón, son temas generadores de una angustia existencial inherente en la sociedad japonesa, de la que los guionistas y dibujantes se hacen eco, acaso involuntariamente, y que justifica la aceptación de este género por la mayor parte del pueblo japonés.

Por lo demás, el éxito del "manga" es un signo de los tiempos. Difundido en Japón en volúmenes semanales de más de 400 páginas, coexistiendo entre 10 y 14 colecciones diferentes, impresas todos en papel de pésima calidad, siempre en blanco y negro, los dibujantes las entregan con la misma cadencia y distanciamiento con que un operario de "Suzuki" aprieta cada día dos mil de las mismas tuercas o con el calor puesto en su tarea por cualquier máquina de soldado de circuitos integrados.

Desde el punto de vista de la productividad el "manga" tiene algo que interesa a las grandes multinacionales editoriales: costos reducidos, producción continua, rentabilidad óptima. Por eso, nosotros opinamos que el "manga" no es una moda pasajera, posiblemente dure lo que dure el mundo moderno, durará problablemente hasta el día que el angustioso terremoto convierta a las islas del Japón en la Nueva Atlántida bajo las aguas... la cuestión es si las más jóvenes generaciones serán capaces de concebir un mundo sin "manga".

© Ernest Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

LOS NUEVOS SENTIDOS: LA REVOLUCION DE LA PERCEPCIÓN

Infokrisis.- Lo malo que tienen artículos que tocan aspectos de desarrollo científico es que pronto quedan superados por la realidad. Este artículo escrito para la revista Año Cero en el año 2001 quedó pronto apisonado por la realidad. La velocidad a la que discurre el progreso científicos deja atrás cualquier innovación a poco de irrumpir. También es cierto que en 2000 se vivía una oleada de optimismo cientifista que posteriormente no se ha confirmado. Se alude, por ejemplo, a los programas de reconocimiento de voz que en 2001 parecían tener grandes posibilidades comerciales (dictáfonos que transcribirían las palabras a tratamiento de textos, ViaVoice, por ejemplo) y que finalmente están prácticamente retirados de los circuitos comerciales. De todas formas publicamos el artículo para que quede constancia de cómo estaban las vanguardias científicas en aquel momento. Para ilustrar el tema hemos optado por un vídeo que registra la última conferencia pronunciada por Aldous Huxley, autor de Las puertas de la percepción, en la que aborda un tema que tiene cierta relación con la "revolución de la percepción": las dictaduras científicasd el futuro.

 

LOS NUEVOS SENTIDOS: LA REVOLUCION DE LA PERCEPCIÓN

A partir de la próxima década se irán incorporando al ser humano nuevos adelantos que suplirán, sustituirán o superarán sus propios sentidos físicos. Implantes directamente conectados a su cerebro le permitirán tener una percepción más completa del mundo que le rodea. Será una revolución tecnológica, pero también nos situará en un nuevo umbral de la percepción. Dentro de poco nuestros cinco sentidos ya no limitarán nuestra percepción de la realidad.

En 1995, British Telecom hacía público un extraordinario y revolucionario proyecto. Una cámara microcámara de vídeo conectada a nuestro cerebro recogería, no solo todas las imágenes que ven nuestros ojos, sino también nuestros impulsos eléctricos traducidos en forma de pensamiento. Una unidad magnética de almacenamiento situada en nuestro cuerpo, recopilaría este back-up total de nuestra vida. Se calculaba que toda la información almacenada en la vida media de un ser humano occidental (en torno a 75 años) podría ser contenida en un disco duro de 7 teragigas.

En el fondo este proyecto aseguraba cierto tipo de inmortalidad: aunque el cuerpo terminara muriendo, hasta el último vestigio de información contenido en ese cerebro podría salvarse en la fantástica unidad de almacenamiento electromagnética y, finalmente, transplantarse a otro ser humano (¿acaso un clon del fallecido, sin recuerdos, sin visiones y creado con el cerebro completamente en blanco?).

BT terminó abandonando un proyecto tan ambicioso. Era demasiado prematuro y, en la época -¡hace ya cinco años!- era imposible contar con unidades de almacenamiento de tanta envergadura. La investigación se orientó hacia senderos mucho más realistas.

LOS CINCO SENTIDOS... ELECTRÓNICOS

George Dodd, investigador del Grupo de Investigación de Psiquiatría de Highland, en las proximidades del lago Ness en Escocia, está desarrollando una nariz electrónica. La idea no es nueva, sin embargo es la primera vez que se aplica con fines terapéuticos. La idea del profesor Dodd es realizar diagnóstico de pacientes a distancia, basándose en olores. En la actualidad una técnica parecida se emplea para detectar paquetes explosivos y también para establecer electrónicamente el control de calidad de las bebidas con grado alcohólico. El profesor Dodd trabaja sobre la base de que las distintas enfermedades alteran el aliento de los pacientes y, por tanto, sus dolencias son fácilmente detectables para un olfato lo suficientemente fino como para poder hacerlo. Un sensor instalado en un extremo del teléfono permitirá que el doctor, situado en el otro, "huela" el aliento de su paciente y un ordenador conectado establezca la dolencia. Se calcula que la capacidad de este "olfato electrónico" es treinta veces más potente que el humano.

Pero es el terreno de la visión donde se está produciendo una verdadera revolución. En la actualidad se está trabajando en varias direcciones. La más radical consiste en una microcámara de TV conectada al cerebro que ya está haciendo ver a los ciegos. El proyecto desarrollado en Suiza por investigadores del Hospital Presbiteriano de EEUU ha permitido a un ciego de nacimiento ver letras a 50 cm de distancia y distinguir formas, luces y colores. La microcámara envía directamente los impulsos a un electrodo injertado en el cerebro del sujeto. El doctor Tom Furness, Director de Tecnología de Interfaces Humanas de la Universidad Washington en Seattle, está trabajando en otro proyecto no menos ambicioso. Furness trabaja en un sistema de localización vía satélite que, mediante un sofisticado dispositivo, introduce rayos de luz directamente en la retina del sujeto que se transforman en impulsos creadores de una realidad virtual. El proyecto ha creado una ciudad virtual por la que ciertos tipos de ciegos pueden circular sin dificultad y trasladarse hasta los puntos elegidos.

Desde mediados de los años 90, se vienen ensayando distintos tipos de equipos que permiten transmitir a distancia sensaciones táctiles. El caso saltó a la prensa coincidiendo con el estreno de la película "El cortador de césped" en el cual pudo verse, por vez primera en la pantalla, una relación sexual en realidad virtual. El guión se basaba en un proyecto real que intentaba crear un traje integral provisto de sensores en los puntos más sensibles del cuerpo humano q    ue, estimulados a distancia y conectados a un equipo de realidad virtual, darían una sensación muy vivida de contacto físico. En terrenos mucho más serios, el famoso Laboratorio de Inteligencia Artificial (MIT) de Masachusets, los doctores Kenneth Salisbury y Thomas Massie, crearon el interfaz PHANToM entre el sentido del tacto humano y un ordenador. Se trata de un proyecto en fase de desarrollo pero promete jugar un papel importantísimo en el futuro especialmente en simulaciones virtuales. El sistema consiste en un dedal en el que se inserta un dedo y al moverlo aparece una representación en la pantalla del ordenador con figuras simples. Al tocar virtualmente alguna de ellas -la punta de un triángulo, por ejemplo o acariciar un arco de circunferencia- el interfaz ejerce una presión sobre el dedo de forma que el usuario sentirá el pinchazo del vértice del triángulo o la suavidad del arco de circunferencia. Modificando las texturas se perciben los matices de superficies lisas, ásperas, deslizantes, etc.

También el sentido del oído parece poder desarrollarse más allá del mero sentido físico. Así mismo desarrollado por el Director Adjunto del Laboratorio de Ciencias de la Computación del MIT, el programa JÚPITER es capaz de entender la voz hablada. Ciertamente, en la actualidad existen varios programa de reconocimiento de voz, pero JÚPITER va más allá de cualquiera de ellos. No solo transcribe la voz... también la entiende. Ciertamente hay que educarlo y, los primeros ensayos se han realizado sobre la base de un pequeño universo de temas, pero la esperanza es que el oído electrónico pueda entender lo que se le pregunta en una variedad distinta de campos -sobre todo en información y atención al público- y contestar con rigor, exactitud y presteza.

El gusto no iba a estar ausente. Ya existe la primera "lengua electrónica" diseñada por Robert Bradley, profesor de fisiología y odontología de la Universidad de Michigan. Bradley está especializado en investigación del gusto y sus relaciones con el sistema nervioso central. La lengua electrónica está formada por un disco de silicio de 4 mm de diámetro atravesado por diminutas perforaciones y conectada al correspondiente nervio cerebral. En el momento de escribir estas líneas la "lengua" puede reconocer sabores básicos, amargo, dulce, salado. En próximos años se espera que sea capaz de distinguir matices del gusto como el mejor de los gourmets.

Se trata de proyectos recientes, ninguno de los cuales tiene más de cuatro años y cuyo progreso está en razón directa a los avances paralelos que se vayan consiguiendo en microinformática. Para que estas prótesis e implanten superen en sensibilidad a los humanos será preciso disponer de más capacidad de memoria en las unidades de almacenamiento de la información, mayor rapidez en el procesamiento de la información y un software más sofisticado. Pero la proporción de la apisonadora científica es de 2 por 1: cada dos años se dobla la potencia de los microordenadores y se abarata a la mitad el costo de los equipos. Entre el 2005 y el 2010 los "nuevos sentidos" empezarán a comercializarse, primero entre quienes tienen sus sentidos físicos disminuidos. Luego se aplicarán a aumentar la capacidad de percepción del ser humano. Y esto no estará carente de riesgos. 

UN CAMBIO TOTAL EN LA PERCEPCIÓN

El ser humano tiene una percepción del mundo que depende de sus sentidos. El ojo humano, por ejemplo, es capaz de percibir un espectro luminoso situado entre el rojo y el violeta, pero incapaz de advertir matices infrarrojos y ultravioletas. Desde hace casi treinta años, determinados sensores son capaces de visualizar colores infrarrojos.

A nadie se le escapa que, a partir del momento en que se generalicen los implantes capaces de aumentar nuestras capacidades sensoriales, variará nuestra percepción del mundo exterior e incluso de nosotros mismos. Podremos ver en la noche, podremos percibir no solo las formas de un ser humano, sino ver el calor que desprende, advertir su aura, nos será dado "palpar" gases y formas sutiles de materia podo densa que hasta ahora eran inapreciables por nuestro tacto. Un oído electrónico multiplicará por diez nuestra capacidad auditiva y nos permitirá establecer aquello que se habla muy lejos de nosotros. Los mineros en las profundidades reconocerán el grisú inmediatamente aparezcan rastros.

Alterar la percepción que el ser humano tiene del medio ambiente, tendrá consecuencias espectaculares para el desarrollo de la vida. "Lobsang Rampa", en una de sus novelas de ficción ambientadas en el Tíbet explicaba como tras la apertura del "tercer ojo", el protagonista quedaba horrorizado al ver el aura de un monje; en efecto, esa nueva imagen nunca antes percibida, le daba la impresión de que el monje estaba literalmente ardiendo. ¿Lograremos acostumbrarnos a nuestros nuevos sentidos? Habrá que admitirlos: de la misma forma que el ciego agradece la operación que le devuelve la vista, es decir, que le otorga el uso de un sentido que antes no poseía, las nuevas formas de percepción serán incorporadas sin dificultad por la humanidad: veremos un mundo nuevo y original, nunca antes percibido, que, paradójicamente, es nuestro mundo.

A PARTIR DE VIETNAM

A mediados de los años 60 el Pentágono había desarrollado tecnologías militares capaces de percibir la gama infrarroja del espectro. Cuando el "Ché" Guevara estuvo en Vietnam, el general Giap, le regaló un hornillo de combustión interna. Al iniciar su aventura en Bolivia, el "Ché" incluyó este hornillo en sus pertenencias. Desde el primer día de iniciarse la guerrilla en Bolivia el "Ché" era localizado gracias a ese hornillo: los aviones de observación, dotados de sistemas de reconocimiento de infrarrojos, localizaban inmediatamente, no la llama, sino el calor desprendido por el hornillo.

En esa misma época, la CIA iniciaba el diseño de un "olfato electrónico". Los EEUU estaban comprometidos en la guerra del Vietnam y el viet-cong, agazapado en la selva, constituía una amenaza insalvable. Acostumbrados a luchar en un medio hostil, los guerrilleros vietnamitas habían logrado técnicas de camuflaje que impedían localizarlos a simple vista. Los científicos al servicio de la CIA desarrollaron un sensor olfativo que capturaba olores humanos y los transformaba en impulsos electrónicos. Los marines no veían a su adversario, simplemente lo olían...

EL SEXTO SENTIDO A VOLUNTAD

Aparte de los cinco sentidos que nos comunican con el mundo ¿será posible que el "sexto sentido" se pueda concretar en algo tangible? Estamos en plena ciencia ficción, pero el desafío es apasionante. Entendemos por "sexto sentido" el desarrollo de una capacidad intuitiva que no depende de la percepción objetiva. En realidad el llamado "sexto sentido" discurre por caminos diferentes a los otros cinco: las percepciones adquiridas por los sentidos convencionales derivan las canalizan a través del sistema nervioso simpático. Nuestro cerebro traduce las sensaciones captadas por los cinco sentidos físicos; es así como tenemos una percepción del mundo.

Pero el "sexto sentido" no sigue este camino. De hecho, experimentar sus cualidades supone inhibir el cerebro. Intuición es lo contrario que percepción. La intuición corresponde al sexto sentido, la percepción a los otros cinco. No es raro que las literaturas antiguas -que entendían poco de ciencia, pero sabían mucho del ser humano- situaran el centro de la percepción en el corazón. Incluso en las fachadas de nuestras viejas catedrales góticas es frecuente encontrar la figura del decapitado cuya cabeza sonriente se muestra asida por su propio brazo. Símbolo del pensamiento que se obtiene por un órgano diferente del cerebro, estos decapitados nos dicen mucho sobre cual es la sede de la percepción: el corazón. Otro tanto ocurre con las escuelas de meditación más puras (el Zen, los distintas yogas, etc.) que recomiendan al adepto desplazar el eje de la conciencia, del cerebro al corazón. Así se obtiene un pensamiento más directo y objetivo, no condicionado por las limitaciones de nuestros sentidos. Ahora bien, imaginemos que, a través de un implante podemos abrir y cerrar el flujo de datos sensibles a nuestro cerebro. A partir del momento en que cerremos nuestro cerebro, el impulso a la supervivencia, hará que, espontáneamente, aumente nuestra percepción subjetiva, es decir, nuestra intuición. De la misma forma que un ciego desarrolla otras capacidades de orientación y de ubicación de los objetos que sustituyen a su visión óptica. Hoy la ciencia de vanguardia no ha encontrado una forma mecánico electrónica para desarrollar nuestra intuición, pero si afronta el desafío de, disminuir nuestra percepción objetiva a voluntad -inhabilitando temporalmente partes concretas del cerebro donde residen las facultades sensoriales- para que emerja espontáneamente una intuición que hasta ayer solo era accesible para los grandes iniciados y los meditadores altamente cualificados.

Ese es el inicio de un mundo nuevo que alterará la percepción que tengamos del mundo y, posiblemente, de nosotros mismos.

© Ernest Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

ESTIGMATIZADOS: LAS LLAGAS DE LA PASIÓN VENIDAS DE LA FE

Infokrisis.- Los estigmas tienen bastante que ver con la psicología, como mínimo tanto que ver como con la religión. Para los que nos mantenemos fuera de cualquier confesión religiosa, pero intentamos examinar el fenómeno religioso con amplitud de miras el fenómeno de los estigmatizados es algo sorprendente y muy real, incluso muy actual. El caso del padre Pio de Pietrelcina es muy reciente y, desde luego, suficientemente demostrado. Para nosotros, el problema radica en explicar el mecanismo a través del cual un impulso emotivo y sentimental como es la "fe", llevada a su último extremo, puede terminar generando escarificaciones y lesiones perfectamente visibles. El artículo se publicó en la revista Nuevos Horizontes.

ESTIGMATIZADOS: LAS LLAGAS DE LA PASIÓN VENIDAS DE LA FE

Los más devotos partidarios de los milagros reconocen en la historia 355 casos, los católicos más críticos, reducen esa cifra a 50. Pero, en cualquier caso, se trata de hechos aparentemente inexplicables en los que aparecen heridas y manchas que reproducen las llagas de la Pasión en el cuerpo de católicos, tal como fueron descritas en los textos evangélicos. A diferencia de otros fenómenos del misticismo, los estigmas son sólo patrimonio del catolicismo, de ahí que se les haya llamado "la flor de la mística cristiana". No se trata de leyendas, algunos casos están terriblemente próximos a nuestros días.

En la obra de Benedicto XIV sobre la Beatificación y Canonización de los Santos, el tema de la estigmatización merece apenas unas pocas líneas y se admite que "sólo" en algunos casos aislados -se menciona explícitamente a San Francisco de Asís- puede tener un origen sobrenatural. Llama la atención que tratándose de un fenómeno tan espectacular, la Iglesia le conceda tan poca importancia.

SAN FRANCISCO, PRIMER ESTIGMATIZADO

El caso de San Francisco fue el más espectacular y con más repercusiones, por la personalidad misma del Santo de Asís. El Hermano Elías, compañero de Francisco, escribió a los Provinciales de la Orden: "Os anuncio una gran alegría, más aún, un nuevo milagro (...) nuestro Padre y Hermano apareció crucificado, llevando en su cuerpo las cinco llagas que realmente son los estigmas de Cristo, porque sus manos y pies tenían agujeros como hechos por clavos; revelaban las cicatrices y tenían la negra apariencia de clavos, mientras su costado mostraba haber sido alanceado, manando sangre con frecuencia". Existen muchísimos testimonios de la época de carácter semejante y resulta imposible dudar de la autenticidad de dichos relatos.

Pero lo más sorprendente es lo que describe Tomás Celano en su Libro de los Milagros: con todo lujo de detalles nos dice que San Francisco, no sólo mostraba las llagas, sino también unas carnosidades en forma de clavos, redondas en la superficie de la mano y con "puntas salientes, retorcidas y machacadas" en la palma.

EL SORPRENDENTE CASO DEL PADRE PÍO

Setecientos años después, el 16 de enero de 1973 se iniciaba en Roma la causa de beatificación y canonización del Padre Pío de Pietrelcina, por orden de Paulo VI. Se trataba de un religioso capaz de generar fenómenos parapsicológicos notables derivados de sus prácticas místicas.

En varias ocasiones el Padre Pío había profetizado que moriría a los 82 años, como así fue. El 20 de septiembre de 1968 celebró el cincuentenario de sus estigmas; el 22 celebró su última misa en el curso de la cual cayeron las primeras costras de sus estigmas; nunca antes las había tenido. Luego dijo a un monje que le acompañó: "Mañana dirás misa por mí". Existen testimonios que declararon que esa mañana la fotografía del Padre Pío que tenían en sus domicilios brilló con una extraña luminiscencia.

Se reconoce unánimemente que el Padre Pío es el gran santo de los tiempos modernos. A diferencia de otros estigmatizados, jamás dio muestras de trastorno nervioso alguno; mantuvo en todo momento una actitud calmosa, extremadamente humilde, serena y bondadosa y en su historial familiar no hay rastros de desequilibrio alguno. Sus sueños eran normales, reposaba sin excitación ni rasgos propios de los histéricos.

Como se sabe, la histeria es una enfermedad mental caracterizada por la exageración de la sugestionabilidad. Los histéricos son muy impresionables y se ven afectados por estímulos emocionales que específicamente derivan de sus genes. Hay que desechar la idea de que solamente encontraremos desórdenes histéricos en sujetos que son claramente neuróticos, desequilibrados, mentirosos, egoístas y pusilánimes. Incluso pueden aparecer en personas con apariencias de elevada santidad. La psiquiatría conoce este trastorno con el nombre de "pitiaísmo", e implica la emergencia de ciertas neurosis clasificadas como histéricas.

Pues bien, estos rasgos que aparecen en la mayor parte de estigmatizados (la mayoría mujeres) están completamente ausentes en el caso de San Francisco de Asís y del Padre Pío que, por ser reciente, ha podido ser examinado hasta la saciedad. Su vida es la de un verdadero Santo.

LAS CAPACIDADES PARANORMALES DEL PADRE PÍO


Desde muy joven, el futuro Padre Pío, daba muestras de su capacidad para el ascetismo. A los diez años su madre lo sorprendió durmiendo en el suelo con una piedra por almohada. Un año después se ofreció a Dios y a su patrono, San Francisco, que tomó como modelo. También se le manifestaron dotes paranormales desde la infancia, en particular, la capacidad de penetrar en la conciencia de otros y conocer sus secretos más íntimos.

Solía tener visiones de la Virgen y de su Ángel custodio y era incapaz de aprender con profesores que tuvieran una vida personal desordenada y pecadora. Desde muy joven tuvo la capacidad -suficientemente comprobada a lo largo de su vida- de penetrar en las conciencias.

LA MISA: EL ÉXTASIS Y EL COMBATE

Quienes lo conocieron afirman que su mirada durante la misa era dulce y ausente; su andar vacilante debido a las llagas en los pies; sus gestos sobrios y algo bruscos eran los propios de un campesino. Pero su rostro se transfiguraba al llegar al altar; algunos biógrafos han descrito su estado de ánimo en esos momentos diciendo que parecía estar en un "mundo opaco a nuestras miradas" (Sánchez-Ventura).

Su celebración de la misa duraba hora y media, hubo misas de hasta 7 horas. "Junto a él se advierten espíritus invisibles que lo empujan o lo frenan, le obstaculizan o lo secundan", explica Sánchez-Ventura, su biógrafo español. En algunos momentos de la misa parecía como si alguien le impidiera proseguir; precisaba tener cerca suyo a otros sacerdotes que lo auxiliasen. Junto a la expresión de éxtasis de su rostro, sus ademanes mostraban la realidad de un combate contra el Maligno.

LA CONFESIÓN: PENETRACIÓN EN LAS CONCIENCIAS


Tenía la capacidad de transmutar las conciencias de la gente y penetrar en el alma de las personas; para él, era normal conocer todos los detalles de la vida del que acudía a su confesionario. Era frecuente que el Padre Pío, para ganar tiempo, recordara al penitente todos sus pecados, antes que éste abriera la boca; solamente dejaba uno sin decir, esperando a que el penitente lo confesara para comprobar si el arrepentimiento era sincero.

Tenía el don de lenguas y podía confesar a personas de cualquier latitud sin que el idioma fuera problema. Si percibía que la persona no estaba dispuesta para la confesión, simplemente la expulsaba; Sánchez-Ventura cuenta que cuando alguien le reprochaba esta actitud poco caritativa, él le respondía: "Esté tranquila, jamás les despacharía si no hubieran de volver. Para lavar un corazón son necesarias muchas lágrimas". Hay infinidad de testimonios de personas a los que recordó episodios ya olvidados de sus vidas.

Convirtió a espiritistas, ocultistas, marxistas y masones de alto grado que acudían ya sea por curiosidad o verdadero interés. El famoso escritor Pitigrilli fue uno de ellos.

ALARDES PARANORMALES

Quienes han sentido la mano del Padre Pío sobre su cabeza son unánimes al explicar que percibieron como si un "fluido misterioso o una descarga eléctrica" les recorriera. Durante años no hubo forma de fotografiar al Padre Pío, su imagen quedaba velada en las fotos. Sus superiores le dieron la orden de evitar el prodigio.

Apenas comía; se esforzaba por hacerlo siguiendo órdenes superiores, pero su estómago se resistía y devolvía. Cuando intentaron privarlo de la Comunión, estuvo a punto de morir.

Se le atribuyen milagros espectaculares que desafían cualquier explicación racional. Gemma de Giorgi recobró la vista el 18 de junio de 1947. Había nacido ciega... y sin pupilas.

En alguna ocasión, en estado de arrobamiento, sufría -como muchos otros místicos- subidas de la temperatura corporal. Se sabe que Santa Teresa o San Juan de la Cruz y otros muchos, experimentaron este fenómeno, pero en el caso del Padre Pío se pudo medir. En efecto, hacía explotar los termómetros y hubo que colocarle el del baño que marcó 48 grados centígrados, una temperatura incompatible con la vida.

Solía experimentar bilocaciones. Se conocen varias decenas de casos inapelables. Al general Carmona se le apareció cuando iba a suicidarse: "Vamos, general, no cometa tal locura". El general creyó que los centinelas habían desobedecido su orden de cerrar el paso a cualquiera, pero todo el cuerpo de guardia negó que nadie hubiera pasado por allí. Por lo demás, esto sucedía muy lejos de Galgano donde el Padre Pío decía misa en esos momentos.

En infinidad de ocasiones atravesó inexplicablemente la puerta de la Iglesia para ocultarse a los ojos de los peregrinos, apareciendo en el interior sin que nadie pudiera ver por donde había entrado. Existen, así mismo, miles de testimonios que indican que, en determinados momentos, sus llagas exhalaban un perfume intenso y agradable: el olor de santidad.

En su celda se produjeron presencias paranormales diabólicas: figuras siniestras invadían la habitación y destrozaban el mobiliario. A la mañana siguiente, el Padre Pío se despertaba con "heridas en la cara y los ojos hundidos y amoratados".

Sufrió la persecución de algunos medios eclesiásticos, envidiosos de su fama y sin altura suficiente para transitar por el camino de la santidad. Lo sorprendente es que todos los que le persiguieron terminaron mal sus días. El canónigo Miscio, uno de sus adversarios más enconados, murió en la cárcel invocando al diablo, completamente enloquecido.

LA APARICIÓN DE LOS ESTIGMAS

El 20 de septiembre de 1908 tuvo los primeros estigmas que no fueron advertidos hasta tres años después. Hizo lo posible por ocultar el misterio.

Inicialmente las llagas le fueron vendadas. Cuando no sangraban estaban cubiertas de una ligera membrana rosácea. Las curas no lograron cerrar nunca las heridas que tampoco se infectaron jamás ni supuraron. Durante el día se colocaba unos mitones para evitar que sus llagas fueran vistas por los peregrinos. Solamente se liberaba de ellos durante la misa y en la noche.

¿Qué explicación daba el Padre Pío sobre sus estigmas? Los consideraba un sacrificio por los pecadores. Por lo demás, es notable la humildad con la que actuó a lo largo de toda su vida. Se definía como "un sacerdote que reza". Para la teología católica "la clave de sus milagros está en la oración. El Padre Pío es un sacerdote que reza. Y la oración bien hecha -es promesa de Cristo- lo puede todo y no se resiste a nada" tal como escribió Sánchez-Ventura.

LA ACTITUD DEL PAPADO

Salvo Juan XXIII, todos los Papas, a partir de Benedicto XV lo defendieron. Pío XI le concedió impartir la bendición papal en su nombre; Pío XII se carteaba habitualmente con él y pedía su consejo. Paulo VI -cuyo pontificado vaticinó- ordenó que no se le molestara y, tras su muerte, inició el proceso de beatificación y canonización. Juan Pablo II, cuando era un humilde sacerdote llegado del Este, le visitó en 1947 y se confesó con él. También le auguró su futuro pontificado. Sorprendentemente Juan XXIII no toleraba que se hablase del Padre Pío al que consideraba como "un posible Rasputín".

Es sorprendente el hecho de que los estigmas sólo desaparecieron horas antes de su muerte. A su entierro acudieron 100.000 personas, movilizadas por la fuerza de la fe. Hoy, su tumba y el convento de Galgano en el que residió se han convertido en lugar de peregrinación. El Padre Pío es, sin duda, el gran místico del siglo XX.


[recuadros fuera de texto]

SAN PABLO Y EL FUNDAMENTO EVANGÉLICO


San Pablo había escrito (Gálatas, VI, 7) "yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús", pero no aclara a qué tipo de "marcas" aludía; es posible que se tratara de un tatuaje o de algún símbolo religioso. Nadie hizo mucho caso de esta frase hasta que, a partir del siglo XIII, se tendió a la interpretación literal de las escrituras. Y es entonces cuando empiezan a aparecer estigmatizados en la historia de la Iglesia.

En 1222, en la Crónica Majora de Mateo de París se hace referencia a un hombre arrestado que tenía en su cuerpo las cinco llagas de la crucifixión y vivía con un hermafrodita que lucía los mismos signos. Éste y otros casos similares fueron considerados en la época como obra del Maligno y castigados con el emparedamiento en vida. En algunos casos se trataba de visionarios que consentían dejarse crucificar y luego se hacían llamar "Jesús" o "Virgen María", según su sexo. Hasta llegar a San Francisco de Asís, con el que la estigmatización se incorporó a la mística cristiana.

© Ernest Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen