Blogia
INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

CULTURA

ALQUIMIA DEL DOLOR. O LA METAFISICA DEL SUFRIMIENTO

ALQUIMIA DEL DOLOR. O LA METAFISICA DEL SUFRIMIENTO Redacción.- Recientes estudios han mostrado cierta preferencia de los españoles hacia el "sexo duro", no mayoritaria pero si, en cualquier caso, en un porcentaje significativo. Por lo demás, un somero examen de los anuncios de locales de relax, así como el material a la venta en los sex-shop, confirman esta tendencia, más acusada todavía en otras latitudes.



¿Qué tiene el dolor que existe una tendencia universal a relacionarlo con el sexo? ¿por qué las prácticas sado-masoquistas, tan denostadas y marginales no terminan nunca de desaparecer? Las relaciones sexuales a través de la historia ¿son una escuela de violencia? Y estos interrogantes nos llevarán a descubrir un insólito mundo en el que el sufrimiento camina parejo al éxtasis...



LA SABIDURIA SEXUAL ORIENTAL Y LA VIOLENCIA


Sorprende que las dos joyas del erotismo oriental, el "Kama Sutra" y el "Ananga Ranga" den precisas indicaciones sobre prácticas sexuales violentas, como un aditamento más al repertorio de sutiles refinamientos sexuales. Y lo hacen, casi banalmente, introduciendo de forma natural la violencia y el sufrimiento como un recurso erótico más.


Uno de los capítulos del "Kama Sutra" se titula precisamente "Diversos modos de pegar", estableciendo en qué momentos del intercambio sexual es aconsejable golpear a la mujer y sobre qué lugares de su anatomía hay que descargar la furia. Espalda, vientre, costados y nalgas parecen ser las zonas indicados. En cuanto a la intensidad de los golpes, deberá estar en relación directa al grado de excitación de los parteners.


También se precisa la actitud con que la mujer debe aceptar este tratamiento: sumisa y agradecida, debe gemir, no ahogará sus gritos, sino todo lo contrario, los exajerará, protestará, pedirá que cese el castigo y implorará al hombre que se detenga, evidentemente no con la intención de que lo haga, sino, antes bien, de excitarlo más.


UN POCO DE HISTORIA: LOS CASTIGOS SEXUALES EN ROMA


En el período álgido de la romanidad, cuando no se había iniciado la pendiente de la decadencia, una vieja tradición -quizás procedente de los etruscos derrotados e incorporados a Roma- establecía que en las fiestas denominadas "lupercalias" los jóvenes corrieran desnudos por las calles de Roma provistos de látigos hechos con tiras de piel de cabra trenzadas, azotando a todas las mujeres que se encontraban por el camino.



Contra lo que podía preveerse, las mujeres romanas no solo aceptaban gustosas esta práctica sino que además se ofrecían a ella tendiendo sus manos hacia los jóvenes para que las golpearan. Frecuentemente se llegaba a la promiscuidad sexual y a prácticas orgiásticas y desenfrenadas.



Dicha práctica estaba reputada de garantizar la fertilidad femenina y aunque se realizaban en honor del dios Fauno-Pan (telúrico y ginecocrático) su nombre procedía de "lupus", lobo/a, en honor de la loba que amamantó a Rómulo y Remo, fundaron de la Ciudad Eterna. Las "lobas" romanas eran también las prostitutas, que ocupaban así un lugar, en absoluto marginal y execrable, en las costumbres sexuales de la raza romana.



Marco Antonio, pertenecía a la cofradía de los "lupercos" y no fue el único de los grandes hombres de la romanidad en participar de estos ritos hoy incomprensibles y extraños.



En otro campo, el "Ars Amandi" de Ovidio, prescribe tres tipos de besos: el "osculum", dado a los amigos en las mejillas, el "basium", sobre los labios, para indicar afecto; finalmente, el "suavium", dado entre amantes, consistía en morder en los labios. Y al hablar de labios, Ovidio alude tanto a los del rostro como a los vaginales...



LA EDAD MEDIA: DULZURA Y VIOLENCIA


En los distintos relatos del ciclo del Grial están presentes escenas que sorprenden por su doble aspecto de erotismo y violencia. Estos relatos muestran la falsedad de una Edad Media timorata y recatada en la que la sexualidad era considerado como algo perverso y diabólico. Son muchos los casos -Gawain, entre ellos, pero también Sir Balin, el mismo Lanzarote, etc.- en los que el caballero llega a una fortaleza y tras ser llevado al baño por la castellana, la violenta.



También en el terreno legendario las hijas del Cid sufrieron la "afrenta de Corpes", en la cual fueron atadas a un árbol y azotadas, episodio incluido en el "Cantar del Mío Cid", que muestra la extensión de ésta práctica sexual.



En el terreno de la aberración pura y simple, casos como el de Gilles de Rais, son igualmente significativos. De Rais, brazo derecho de Juana de Arco, regresó a su castillo tras el proceso y muerte de ésta. Allí se dejó arrastrar por una manía demoníaca, en el curso de la cual asesinó a no menos de 140 niños menores de 16 años. Las descripciones de estos horripilantes crímenes sexuales fue minuciosamente detallada en los registros de la Inquisición y así ha llegado hasta nosotros.



El Señor de Rais, ayudado por dos lacayos degollaba a los infortunados y complaciéndose con los espasmos del moribundo, frotaba el pene sobre sus cuerpos; finalmente, eyaculaba mezclando su semen con la sangre que manaba a borbotones. Luego cortaba la cabeza del niño y sodomizaba al cuerpo sin vida. Tan pronto reía a carcajadas como lloraba, mostraba exitación o terror, para finalmente caer rendido sobre el cadáver. Al menos en una ocasión, ordenó le trajeran la cabeza del niño asesinado el día anterior, copuló con ella y finalmente se durmió estrechándola entre sus brazos.



EL DIVINO MARQUES: FILOSOFIA DEL TOCADOR Y CULTO AL MAL


Todos estos ejemplos nos sirven para establecer una constante: hay una tendencia universal, en todos los tiempos y en todas las latitudes, a implicar actos de violencia en medio de relaciones sexuales. Y esto -salvo en el caso de aberraciones como la mencionada del Señor de Rais, que hemos traido aquí a colación, precisamente, a título de aberración- es admitido y consentido por el objeto del castigo: la amante.



Pero no es sino hasta llegar al Alphonse Donatien, Marques de Sade, que estas prácticas, dejan de ser un aditamento erótico para convertirse en una verdadera concepción del mundo. Con Sade el dolor y la violencia sexual pasan a ser filosofía de la vida.



Sade permaneció buena parte de su vida en la cárcel, no tanto por sus excesos eróticos, como por su actitud política. Tanto bajo la monarquía como durante el período revolucionario o incluso durante el ciclo napoleónico, De Sade fue un inadaptado político que escribió panfletos y adoptó actitudes contestatarias que las autoridades de su tiempo castigaron con la prisión y el manicomio.



Semanas antes del asalto a la Torre del Temple, la Bastilla, las masas parisinas se concentraban en un ángulo del edificio, por donde desembocaba una tubería de desagüe; el marqués de Sade, desde su celda, arengaba a las masas y les narraba inverosímiles torturas a las que eran sometidos los prisioneros, exhortando a tomar por asalto la fortaleza y liberarle.



Allí había escrito "Los 120 días de Sodoma" y "Justine". Ambos se perdieron en el asalto a la Bastilla que se produjo, finalmente, cuando el marqués ya había sido trasladado de fortaleza. No era ni revolucionario, ni bonapartista, ni monárquico absolutista. Su opción era la de una monarquía constitucional a la inglesa. No era el único noble en defender esta alternativa, pero sí uno de los que lo hizo con más behemencia. Esto le acarreó toda serie de desgracias. Finalmente murió encarcelado por Napoleón en el asilo para locos de Charenton.



La vida del "divino marqués" no estuvo a la altura de su obra literaria. No se comportó como un ser perverso; parece que solamente azotó a una prostituta y derramó sobre ella cera líquida, lo cual es casi una caricia, si nos atenemos a las morbosas descripciones que ofrece en sus libros. Incluso se portó cortés y generosamente con adversarios suyos, en el período del terror jacobino cuando toda la sociedad francesa se hizo proclive a los excesos más sanguinarios.



En Sade, la perversión, la violencia, el "sadismo", no es una práctica personalizada, pero sí una filosofía. Sade es un hombre decepcionado por el mundo; abomina de lo que le rodea y no concibe que en la época que le ha tocado vivir, pueda pensarse todavía que un Dios bueno haya creado el mundo. El razonamiento es simple: El mundo es "malo", Dios ha creado el mundo, luego Dios es malvado. A este razonamiento sigue una conclusión: la maldad es la forma más directa de acercarse a Dios; el bien, por el contrario, es su negación.



Así puede entenderse que los personajes de sus novelas, las pobres mujeres que siempre -como Justine, el paradigma de su filosofía- sean virtuosas y castas y siempre sus vidas sean desgraciadas y su virtud lacerada. El verdadero placer es aquel que consiste en hacer repetida y reiteradamente el Mal. El, por su parte, se limita a pensarlo y describirlo en el formidable catálogo de horrores que es "Los 120 días de Sodoma". El culto que Dios puede entender mejor, es el culto al Mal, porque el Mal está en la esencia de lo divino.



Se ha dicho que con el marqués de Sade, el "mal" adquiere carta de ciudadanía...



EL TANTRISMO Y LA VIA DEL SEXO


Pero esta afirmación no es del todo cierta. Lo que ocurre es que Sade es el primer en redescubrir el valor del mal y la violencia para llegar al éxtasis. Durante el Renacimiento y en todo el ciclo humanista, se produce una involución en la sexualidad europea, pasando a ser de buen tono ignorar las prácticas eróticas refinadas. La descripción de prácticas sexuales -cualesquiera que fueran- pasa a ser algo reprochable. La burguesía hizo el amor con un camisón provisto de una abertura por la que emergerá el pene durante el coito, una frase que es a la vez un canto a la resignación forzada y la negación de todo erotismo: "Dios lo quiere", "Deus vult". Y todo esto a oscuras, por supuesto...



Los trovadores y las damas de las "cortes de amor" sabían más de erotismo que los calvinistas o los tridentinos. Hizo falta que llegara Sade para que volviera a reconocerse el sexo como la "fuerza más fuerte de la naturaleza". En otras latitudes no se había sufrido semejante proceso. El tantrismo en la India y en el Tíbet, o las prácticas sexuales taoistas, o incluso la misma sexualidaden el Islam, se resentían del mismo orden de ideas al que De Sade solo logró aproximarse.



Para estas corrientes el sexo es una forma de aproximarse a la divinidad y de vivir una experiencia íntima de trascendencia. Las vías de toma de contacto con lo divino son múltiples para estas tradiciones, vía de la guerra, vía de la oración, vía del trabajo, vía, finalmente, del sexo. Y a esta última se le llama la "Vía de la Mano Izquierda".



Los presupuestos de la "sexualidad divina" son muy simples: el sexo puede arrastrar al hombre o el hombre puede dominarlo. Dado que existen dos fuerzas que actúan sobre el hombre y le imponen su tiranía, el sexo y la respiración, si el hombre consigue dominarlas, será libre. En el momento del orgasmo, el hombre y la mujer, se sienten arrastrados por una fuerza que debilita sus lazoscon la materia, esto produce una sensación de placer que aparece acompañada frecuentemente de una sensación de muerte, agotamiento o extenuación: eros y thanatos siempre caminan juntos. Dominar y reorientar el impulso sexual es una de las finalidades del tantrismo y las prácticas eróticas su medio para alcanzar el fin: la búsqueda de la trascendencia.



SEXO Y VIOLENCIA, UN MATRIMONIO INDISOLUBLE


El tantrismo no hace ascos a ninguna práctica sexual por extrema que sea. Algunos escalofriantes relatos de rituales mágicos hablan de prácticas realizadas en cementerios teniendo a cadáveres como parteners; otros cuentan ritos enervantes realizados bajo el sonido de tambores hechos con cráneos humanos; porlo demás en estos ritos se copula por sorteo: un hermano puede unirse a su hermana; un padre a su hija, etc.



En el mismo orden de ideas, Aleister Crowley estableció los rituales de los distintos grados de sus organizaciones -Ordo Templis, OTO, y Astrum Argentinum- sobre la base de prácticas sexuales. Uno de los grados de la OTO prescribía la masturbación, otro el coito anal, y así sucesivamente.



Todas estas prácticas, contrariamente a lo que estaríamos tentados de pensar, se basan, no en un deseo de satisfacción pervertida y viciosa del eros, sino de su dominio. Se trata de controlar el eros, mantener la erección en cualquier situación, guste o no guste, eyacular en el momento preciso o retener el esperma más allá de lo que una sexualidad normal, profana, nos induciría a hacerlo. Dominar el sexo, afrontarlo directamente, en lugar de huir de él, de ser dominado por él.



Dentro de esta óptica hay que englobar los castigos sexuales. Se trata de obtener a través de ellos, un incremento de la tensión erótica de la pareja, aumentar la excitación y crear un climax más acentuado.



En el fondo de todo intercambio sexual existe un transfondo innegable de violencia presente incluso en las relaciones más bucólicas y tiernas. El intercambio sexual implica algún tipo de penetración y ésto es ya de por sí, un acto con cierto contenido de violencia. Los movimientos de la cadera del varón, en cualquier posición, acentúan el carácter violento del coito. Los gemidos de ambos parteners, en otro contexto podrían ser interpretados como sufrimiento. Por lo demás frases como "me estás matando", "me muerto", etc. introducen un contenido problemático que va en la misma dirección.



En este contexto las prácticas sexuales sado-masoquistas adquieren una nueva dimensión: son una forma extrema de vivir extrema y brutalmente las relaciones sexuales y no es raro que siempre hayan estado presentes a lo largo de la historia.



LA VIA DEL MISTICISMO: VIA DEL DOLOR


Existe una explicación fisiológica -como por lo demás existe otra psicológica- para explicar la tendencia y el gusto de ciertos segmentos de población hacia las prácticas sado-masoquistas: de un lado se produce una mayor vasoconstricción que genera más hormonas de excitación sexual, también una piel que enrojecida por un golpe es más sensible a una caricia; así mismo, es imprescindible una cierta novedad y originalidad, buenas dosis de imaginación, en los intercambios sexuales repetidos entre los mismos parteners, si no se quiere que la tensión erótica disminuya y se relaje. En este sentido, el atractivo de ciertas prácticas sado-masoquistas suaves radica en que engloba distintos refinamientos y tendencias eróticas, más o menos infrecuentes: voyerismo, fetichismo, etc...



Pero estamos en pleno dominio profano, el inaugurado en los tiempos modernos con el marqués de Sade. En otro tiempo el sexo y la violencia caminaban juntos por las vías de lo sagrado. El misticismo católico nos lo demuestra en infinitud de ocasiones.



En el desierto de Siria, florecieron en los siglos V en adelante comunidadesd e estilitas. Monjes que vivían en lo alto de una columna en donde habían situado una pequeña plataforma. Se organizaban en comunidades que constituían verdaderos bosques de columnas. Muchos de ellos murieron fulminados por rayos.



Esta práctica procedía de los cultos -originarios de esa región- de la diosa Atargatis -que veneró Nerón- que consistían en que el iniciado debía ascender a un enorme falo de ¡52 metros de altura¡ y permanecer sobre él siete días. Se decía que desde allí, el iniciado hablaba con la diosa.



Las comunidades cristianas de la zona recuperaron el tema y lo adaptaron a su "pathos", convirtiendo el falo en columna. Encima de ella, el asceta seguía hablando con Dios, para ello añadía mortificaciones suplementarias: ayunos, siempre en pié para evitar dormirse, comida miserable, etc. Algunos se cargaban de cadenas, otros discutían con sus vecinos de columna sobre problemas teológicos e incluso se insultaban y enfurecían; de Simeón Estilita se cuenta que su cuerpo se cubrió de úlceras y aparecieron gusanos; algunos de estos caían al suelo y un ayudante los colocaba en la cesta para que Simeón los volviera a colocar en sus pústulas: "Comed lo que Dios os da", decía...



Los estilitas no eran un caso único, de los místicos españoles o de Santa Catalina de Pazzi se cuentan proezas -desde levitación, hasta inspiración profética, pasando por éxtasis, telekinesia, etc.- realizadas sobre la base de mortificaciones del cuerpo. El efecto producido sobre el místico, no es solo el de sorprendentes capacidades parapsicológicas, sino sobre todo el de un inmenso placer no exento de sensualidad.



Las descripciones del "fuego que abrasa las entrañas" que realizan distintos místicos es idéntico en todo al fuego que quema a los amantes. En el caso de Catalina de Pazzi, empezó a tener estas sensaciones desde los 6 años, cuando inició sus autoflagelaciones. De sus testimonios -y de los de Santa Teresa, sin ir más lejos- se evidencia una fuerte componente erótica en el éxtasis divino.



El caso de San Antonio, las relaciones entre sensualidad y mortificación son igualmente evidentes: San Antonio rechaza las tentaciones eróticas del diablo, porque el éxtasis divino le provoca un placer todavía mayor. San Juan de la Cruz abunda en descripciones que sorprenden por su brutalidad ("Laborad en el desprecio de vosotros mismos y en que los demás os desprecien") y el mismo rezo del rosario está dividido en tres grupos de misterios: dolor, gozo y gloria, significativa gradación jerárquica.



Otros sistemas religiosos y filosóficos recorren idénticos senderos: el hinduismo es maestro en este arte y las hazañas paranormales de los ascetas hindúes -atravesar el cuerpo con objetos punzantes, someterlo a la acción del fuego o de brasas, acostarse sobre colchones de clavos, etc.- causan admiración y sorpresa. Algunos yoguis permanecieron durante veinte años comiendo excrementos de vaca e inmóviles. Se trata siempre de sufrimientos y privaciones del cuerpo que causan tales efectos paranormales y extáticos. El Gran Buda Siddharta Gautama llegó a la iluminación tras una larga ascesis; él mismo describe este tránsito en sus "Nobles Verdades": "El hombre huye del dolor y busca el placer". Pero ese placer supremo se consigue a través de la mortificación del cuerpo y de la doma de los sentidos.



UNA EXPLICACION AL BINOMIO PLACER/DOLOR



Si queda establecido que un cierto tipo de dolor provoca placer -sagrado o profano, similar en su base ya que no en su contenido- y que éste es buscado en la medida en que gratifica más que el dolor que produce, queda solo explicar cual es el proceso de esta alquimia interior.



Hay que excluir interpretaciones psicoanalíticas o simplemente psicológicas; la extremización de las pulsiones sado-masoquistas valen para individuos psicológicamente alterados y aparece como resultado de malformaciones de la psique. En el caso de juegos sexuales de alcoba -como los indicados en el "Kama Sutra" o en el "Ars Amandi"- se trata solo de recursos eróticos al alcance de los amantes que crean una barrera entre la sexualidad animal y la humana: el hombre necesita erotismo para exteriorizar y canalizar su pasión amorosa, el animal no.



Pero no es esto lo que nos interesa. Existe una búsqueda del dolor que -desde las lupercalias hasta los ascetas del desierto y los místicos, pasando por los yoguis y los círculos tántricos-, al decir de quienes lo han atravesado, provoca un placer supremo, traducido en una experiencia mística. La consecuencia de esto consiste en implicar la experiencia del dolor como una vía más, entre las muchas posibles, para vivir la experiencia de lo trascendente; ni más ni menos.



Existe en el hombre una parte física que está sujeta a los procesos de la materia y que genera un flujo mental -ideas, pensamientos, voliciones, deseos, etc.- estos dos factores constituyen el Yo, el Ego. El Ego no puede vivir la trascendencia porque ésta es de otra naturaleza: esencialmente el Ego es material, la experiencia de lo divino es inmaterial.



La experiencia trascendente solo puede vivirse cuando el Ego es colocado en un segundo plano y el eje de la persona se centra en un estrato más profundo: el alma, la chispa divina de la que hablaban los rosacruces. Este alma, solo se manifiesta cuando el Ego se retrae y una de las formas de obtener tal efecto es mediante el sufrimiento.



Es el Yo el que tiene miedo, es el Yo el que sufre, es ese mismo Yo que supone una barrera infranqueable entre el hombre y "dios". Todos los místicos han percibido esto como sensación y certidumbre y por ello se han aprestado a las más brutales mortificaciones. Exponer el propio cuerpo al dolor, voluntariamente, implica que para superarlo hay que desplazar el eje de la personalidad a otro punto en el cual los estímulos negativos extracorporales (el látigo, la ausencia de alimentos, el cilicio, los ayunos, etc.) no son sentidos como dolor. Es, en ocasiones, por una necesidad de superar ese mismo dolor que la personalidad fuerza la entrada en el dominio del alma.



"A medida que mi cuerpo se debilita, se fortalece mi espíritu" es una frase que repiten invariablemente todos los místicos. De ahí que para tener éxito en cierta prácticas de yoga o de meditación, o incluso prácticas mágicas, se requiera al sujeto un control sobre la alimentación y la sexualidad. Hasta no hace poco el cristianismo solía exigir unas horas de abstinencia antes de recibir la comunión. Los derviches, por su parte, extenúan su cuerpo mediante la danza hasta que, éste rendido, deja paso a un estrato más interior.



La extremización de un proceso de sufrimiento es la muerte; por ello no es raro que todo sistema de iniciación se base es la muerte y el renacimiento del aspirante. En griego muerte es ôåëåõô_v e iniciación ôåëå_oèáé, palabras con la misma raíz. Ahora bien, al hablar de "muerte" se entiende muerte de lo físico, del "hombre viejo" y por "resurrección" hay que entender alumbramiento del "hombre nuevo", es decir, de aquel que hace de la trascendencia, de la identificación con "dios", el eje de su vida.


© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

LA FORMACION DE LA MENTALIDAD AMERICANA

LA FORMACION DE LA MENTALIDAD AMERICANA Redacción.- Fue así como, poco a poco, cobró forma lo que hoy se conoce como "american way of life", el estilo de vida americano. La "Tierra Prometida" solo se podía alcanzar a través del sufrimiento y el trabajo. Persistir en esa línea llevaría gradualmente a un progreso indefinido cuya meta lógica era la reconstrucción del Paraiso originario.




Cuando, los impulsos religiosos iniciales se atenuaron, persistió la idea laica de progreso indefinido y de trabajo. El arraigo del calvinismo en EEUU fue inmediato; para esta doctrina la fortuna y el éxito constituían el signo inequívoco con el que la divinidad marcaba a los elegidos. El justo era el multimillonario, el hombre de éxito, y el paria, en su miseria aparecía como culpable contra la ley de Dios.


Tales conceptos no podían sino terminar por hacer de los colonos algo radicalmente diferente a la Metrópoli. El problema teológico consistió en explicar como el mal había aparecido en el Nuevo Mundo, considerado reedición del Paraiso, e incluso como el Paraiso mismo. La explicación, de un maniqueismo exasperante, relacionaba la entrada del mal el América con la presencia de colonos católicos, franceses y españoles, fundamentalmente. Eran ellos quienes habían armado a los indígenas o les habían incrustado sus malos hábitos. Eran ellos los que habían traido el anticristo a América. Los "padres peregrinos" debían alzar un muro contra la maldad: debían terminar la historia y comenzar algo nuevo.


Es desde este punto de vista que puede entenderse la inclusión del adjetivo "Nuevo" en buena parte de sus fundaciones: "Nueva York", "Nueva Inglaterra", "Nueva Haven", "Nueva Escocia", etc. Esto no era sino la traslación de un impulso interior bien arraigado en la mentalidad de los colonos: se trataba de renovar el mundo.


Luego, cuando cedió el impulso religioso originario, al secularizarse el ideal escatológico, tomó forma las concepciones de progreso indefinido y el culto a la juventud. El slogan psicológico asociado a la sociedad americana de este siglo es "el país en donde cualquiera puede llegar a Presidente" ¿acaso Harry S. Truman no era un vendedor de camisas? ¿y Clinton? ¿no es un hijo de honestos burgueses medios?


Como veremos, uno de los motores organizativos del americanismo fue la masonería, institución que se vió también influida por éste espíritu. Allí cobraron forma leyendas masónicas específicamente americanas que destilaban idéntico espíritu mesiánico y regenerador del mundo. Una de ellas -todavía en uso en las logias americanas- afirma que un grupo de caballeros templarios consiguió alcanzar las costas americanas después de la persecución de Felipe el Hermoso. Llevaron allí tesoros, reliquias y ritos que pasarían a la masonería local. Se llega a afirmar que los templarios llevaron el Grial al Nuevo Mundo. Los indios no compartían esta versión...






DEL BUEN SALVAJE Y EL HOMBRE NATURAL




El choque con los indios fue inmediato: desde los primeros momentos de la colonización existieron enfrentamientos con los "paganos". Los indios, bien arraigados en su concepción del mundo, no estaban dispuestos a abrazar el puritanismo; sus principios religiosos estaban fuertemente enraizados en su vida social, la conversión no hubiera supuesto solo el abrazar una nueva fé, sino renunciar a la totalidad de su estilo de vida.


En 1624, Thomas Morton, abogado inglés, uno de los fundadores de Massachusets, vendía ya armas a los nativos en nombre del viejo paganismo. En 1629 los puritanos lo encarcelaron después de que organizara una fiesta del "palo de mayo", equivalente a los ritos paganos de consagración del Arbol de la Vida. Los asistentes a la fiesta llevaban cuernos de ciervo y practicaron ritos orgiásticos. Quemada su casa y detenido, fue deportado a Inglaterra; regresó en 1643 a América y encarcelado de nuevo, murió en 1647.


Thomas Morton nos pone en la senda de un nuevo elemento que aparece en algunos colectivos de la sociedad americana de los orígenes: restos deformados de paganismo europeo, probablemente cultos telúricos y ginecocráticos que, supervivientes durante la Edad Media, fueron asimilados a ritos satánicos en el viejo continente. Clandestinos y ocultos en Europa, pudieron expresarse con una mayor libertad y confianza en el Nuevo Mundo.


Los puntos de vista de Morton no varían en relación a los que dieron vida a los EEUU: para Morton se trataba también de recuperar en tierra americana la pureza de los orígenes. América era la patria del "buen salvaje" o si se quiere del "hombre natural".


A pesar de las actividades de Monton en favor de los indios, a quienes considerada "buenos salvajes", estos tuvieron en los puritanos, tendencia dominante de la sociedad americana, a sus enemigos más despiadados. Los puritanos no podían admitir que los "buenos salvajes", no solo desconocieran el mensaje de Cristo, sino que además fueran impermeables a su prédica.


Desde principios del siglo XVII, paralela a la colonización, los indios resultaron diezmados; pero no fue así en todo el territorio. Solo en el Norte y Nor-Oeste. Es curioso constatar que durante la guerra civil, las tribus indias más combativas constituyeron unidades regulares de caballería que lucharon junto a los Confederados del Sur en los que el puritanismo estaba casi completamente ausente. Una de las trece estrellas de la bandera confederada pertenecían a la "Nación India". Indios cherokis, semínolas, choctaws, creeks, no solo aportaron su sangre y su valor a la Confederación, sino que fueron las últimas tropas confederadas en rendirse. Se sabe que las dos brigadas de caballería ligera, mandadas por el jefe cheroki Stan Watie, colocaron las armas a la funerala dos meses después de que se rindiera el General Lee.


Los puritanos quisieron adaptarse al esquema que había creado su fanatismo religioso: ellos y no otros eran los "hombres naturales", los "buenos salvajes". Se rendía culto a la simplicidad y se tenía a la inteligencia como un rasgo diabólico: "Más se cultiva la inteligencia, más se trabaja para Satán" expresó John Cotton. Allí donde existía un granjero puritano viviendo en las llanuras, allí había un hombre justo. Las ciudades eran anatemizadas como focos de corrupción de las que los puertos del viejo continente eran su visión más extrema y decadente.


Esta concepción constituye uno de los orígenes del antagonismo entre los Estados del Norte y del Sur que desembocaron, primero en la guerra de independencia y luego en la guerra de secesión. Los colonos puritanos pensaron primero que la condición sine qua non para el advenimiento del "milenio" era el retorno a la pureza del cristianismo primitivo, que chocaba con las fuerzas demoníacas procedentes de Europa, con sus "gentleman" ociosos y viciosos, urbanos, en definitiva; se tenía a la práctica religiosa inglesa como el culto al anticristo.


Mircea Eliade reconoce que en la marcha hacia la independencia "Inglaterra ocupa el puesto de Roma", como luego el Sur será considerado el enemigo por su refinamiento, ante el Norte que no dudaba en proclamar su superioridad moral reconociendo jubilosos su inferioridad cultural. Llama la atención como durante la guerra civil americana, las tropas de Grant, Sherman y Sheridan, saquearon con singular saña las grandes ciudades del Sur. Y sin embargo, es rigurosamente cierto que el espíritu misional, puritano y mesiánico, estaba presente en cierta medida en los Estados y en las gentes del Sur. El más grande de los generales sudistas, Jonathan Jackson , se hacía eco del mismo espíritu cuando escribía a su esposa: "Dios ha querido conceder a mi brigada el papel más importante. Lo digo sólo para informarte de quien procede mi gloria". Y es que uno de los motivos de la victoria del Norte sobre el Sur fue su homogeneidad: en efecto, el Sur era un agregado de tendencias, en ocasiones, contrapuestas que tenían como único elemento cimentador, el haber nacido sobre un mismo territorio.


La vida urbana no fue considerada con respetabilidad sino hasta los últimos años del siglo XIX. Y aun entonces la vida urbana estaba bajo sospecha. Cuando triunfó la revolución industrial en EEUU y se crearon grandes ciudades, los magnates de la industria realizaron actividades y donaciones filantrópicas en un intento de demostrar que la ciencia y la técnica también podían contribuir a hacer triunfar los valores espirituales.


Mientras, Europa languidecía en las convulsiones previas al desplome del antiguo régimen absolutista. Los americanos eran considerados desde Europa, especialmente por la Ilustración, como hombre simples, parecidos en su esencia al estado de infancia e ingenuidad primitivas. Su situación y hábitos contrastaba con la sofisticada decadencia de la nobleza de polvos, peluca y rapé que detentaba el poder en Europa. Esta era precisamente la virtud más apreciada por los puritanos: la rústica simplicidad de gentes que rechazaban la cultura por considerararla como muestra de un titánico satanismo. Puede entenderse así el odio puritano hacia los jesuitas, grandes cultivadores de la inteligencia puesta al servicio del papado. Los "buenos salvajes" gozaban en el viejo continente de una reputación exótica ajena a la mentalidad norteamericana.


Era precisamente esta opinión la que ponía a salvo a Europa de la influencia de la mentalidad americana. A lo largo del siglo XVIII y tras una larga guerra de emancipación, las colonias del Nuevo Mundo se fueron independizado de la metrópoli. La nueva sociedad allí creada, despertaba cierta admiración en los ambientes intelectuales europeos, sin embargo, precisamente esa simplicidad primitiva, constituía una barrera infranqueable para que estas concepciones influyeran sobre Europa. Se les veía como gentes sencillas y piadosas, tolerantes, se les tuvo por granjeros-filósofos, hombres justos que habían erradicado, el lujo, el privilegio y la corrupción; pero, con todo, no dejaban de ser algo intraducible en Europa.


Debió de llegar un hombre provindencial para establecer un puente entre el Nuevo Mundo y la Vieja Europa. Ese hombre fue Benjamín Franklin.



Franklin llegó a Europa con fama de hombre justo, simple y sabio. La mayoría de cuadros nos lo pintan en el último cuarto del siglo XVIII, medio calvo, ralo el poco pelo restante; un buen día mientras viajaba a bordo del "Reprisal", lanzó su peluca por la borda y no la volvió a utilizar jamás. Este hecho, aparentemente banal, causó gran sensación en la sociedad francesa, en la que incluso sus representantes más progresistas, eran incapaces de prescindir de esta engorrosa e inútil prenda. Vieron en este gesto una muestra de simplicidad y pragmatismo. La anécdota repetida mil veces en los cenáculos intelectuales franceses, suscitó una corriente de simpatía hacia el personaje; Franklin supo canalizar esta riada de adhesiones en beneficio de los intereses de la nueva nación americana y de sus ideales que difundió en Europa con celo misionero.


Condorcet escribió sobre Franklin: "Era el único hombre de América que tenía en Europa gran reputación... A su llegada se convirtió en objeto de veneración. Se consideraba un honor haberlo visto: se repetía todo lo que se le había oído decir. Cada fiesta que tenía a bien aceptar, cada casa donde consentía ir, esparcía en la sociedad nuevos admiradores que resultaban otros tantos partidarios de la revolución americana". Voltaire dijo de los cuáqueros -una derivaicón puritana- americanos que "estos primitivos son los hombres más respetables de toda la humanidad". Emmanuel Kant, el filósofo alemán escribió a propósito de Franklin que "es el nuevo Prometeo que ha robado el fuego del cielo". En 1767 conoció a Mirabeau, en el curso de su primer viaje a Europa, uno de los grandes animadores de la futura Revolución Francesa. Mirabeau lo elogió calurosamente: "Franklin es el hombre que más ha contribuido a extender la conquista de los derechos del hombre sobre la tierra". El historiador Bernard Fay reconoce la importancia que tuvo en la gestación de la Revolución Francesa: "Todo el grupo de futuros revolucionarios se halla en torno a él: Brissot, Roberspierre, Danton, La Fayette, Marat, Bailly, Target, Petion, el Duque de Orleans, Rochefoucauld". Van Doren, igualmente, le reconoce este papel: "Para los franceses es el líder de su rebelión: la del Estado de Naturaleza contra la corrupción del orden antiguo".


Benjamin Franklin fue, sin duda, el difusor de la Revolución Americana en Europa. Ciertamente algunos de sus valores coincidían con los del Enciclopedismo, pero éste no dejaba de ser una idea filosófica, por lo demás muy bien considerada por la monarquía (D'Holbach, uno de los grandes enciclopedistas franceses llamaba a Luis XVI -posteriormente guillotinado- "Monarca justo, humano, benéfico; padre de su pueblo y protector del pobre"). Al enciclopedismo le faltaba un modelo de sociedad alternativo al "ancien regime", algún lugar en donde se hubiera ensayado y mostrase su capacidad para vertebrar un nuevo modelo de organización social. A partir de la llegada de Franklin a Europa, el fermento revolucionario adquirió un modelo y un ejemplo a seguir.


Pero la prontitud con la que fue conocido Franklin en las Galias es inconcebible si hacemos abstracción de un elemento capital: la pertenencia del misionero americano a la Fran-masonería y la excepcional importancia que tuvier


on las logias masónicas en el fermento de ideas intelectuales y en los primeros momentos de la Revolución Francesa.


El partido masónico es tanto el partido de la revolución americana como el de la revolución francesa.


© Ernesto Milá – infoKrisis –infokrisis@yahoo.es

LA “ZONA ACUARIO” DE BARCELONA: DE LA ZONA OLIMPICA AL FORUM 2004

LA “ZONA ACUARIO” DE BARCELONA: DE LA ZONA OLIMPICA AL FORUM 2004 Redacción.- Barcelona es una ciudad extraña. Usted es libre de pensar que todos los personajes que han ido desfilando a lo largo de este libro están vinculados entre sí casualmente y que no existe entre ellos el nexo brumoso que sospechamos. Puede pensar incluso que la geometría barcelonesa es tan caprichosa como casual. Y puede pensar que todo lo que les hemos expuesto es curioso pero que no deja de ser el producto de un azar, casi como una broma del destino. Pero todavía no hemos terminado.

Es fácil hablar de algo que está lejos en el tiempo. Hace casi 200 años que murió el Marqués de Alfarrás y que Alí Bey visitó por primera vez La Meca. Hace más de 150 años que Joseph Xifré construyó su falansterio y algo más de 100 que su nieto vendió el edificio y el terreno sobre el que se edificó el Hospital de Sant Pau para financiar la implantación de la Sociedad Teosófica en el ámbito hispano. De la frenología de Cubí no queda ni el recuerdo y la Sagrada Familia cumplió ya los 120 años… todo queda muy lejos. Se puede especular sobre aquello que queda lejos en la distancia, pero ¿y sobre el presente? Y esto es lo que turbador, que el presente, es decir, lo que se desliza ante nosotros, también tiene unas características incomprensibles y a las que no cabe aplicar de nuevo la noción de casualidad. Vean.

LA ZONA OLÍMPICA. DONDE TERMINA PISCIS Y EMPIEZA ACUARIO

Las ciudades también tienen sus mapas astrológicos. Barcelona no podía ser una excepción. Habitualmente, el mapa astrológico de nuestra ciudad se realiza tomando como centro la Plaza de Catalunya y, a partir de ahí, dividiendo la superficie de la ciudad en doce segmentos de 30 grados cada uno correspondientes a los doce signos del Zodíaco. Error. La Plaza de Catalunya sólo es el centro de la ciudad a partir del Plan Cerdá. Hasta el último tercio del siglo pasado, el territorio ocupado por esta plaza estaba presidido por la muralla de la ciudad y la puerta de Canaletas, soportada por dos torres fortificadas. Al igual que todo el resto del futuro Eixample, era una zona en la que estaba prohibido levantar construcción alguna so pena de quitar visión a los centinelas. Fue, a partir del último tercio del siglo pasado cuando toda esa zona empezó a configurarse como el centro de la ciudad. Antes, desde la fundación de la ciudad, hacia el 4 a.JC, hasta el siglo XIX, el centro de la ciudad correspondía al cruce entre las dos primeras vías establecidas por los fundadores de la Augusta Paterna Favencia Barcino: el Castrum y el Decumanum, las actuales calle del Bisbe y calle Ciudad de un lado y las calles de Ferrand y de la Boquería de otro. La actual Plaza de San Jaime, antigua ubicación del Foro, ha sido siempre el centro histórico y político de la vida barcelonesa. Aún hoy, frente a frente y no siempre bien avenidos, están instalados los edificios del Ayuntamiento y de la Generalitat. Pues bien, para trazar el mapa astrológico de la ciudad, es de ahí de donde debemos partir.

¿Qué encontramos? Una serie de 12 porciones con hitos significativos. Veamos por ejemplo, la Zona Aries. La Zona engloba la mayor parte del barrio de la Barceloneta, levantado tras la destrucción del barrio de la Ribera tras los sucesos de 1714. Allí encontraremos las estatuas de Colón en su inicio y la de Antonio López en su final, levantadas ambas con ocasión de la Exposición Internacional de 1889, y también la Casa Xifré. Ocupan un lugar preferencial, el Templo de Santa María del Mar, construido por el gremio de canteros de la ciudad y la Llotja de Mar. Todo ello configura una Zona en la que los capitanes de empresa, los indianos como Xifré o el marqués de Comillas, dominan la escena. Es significativo, igualmente, que la zona empiece en el monumento a Colón y termine en el levantado en honor del marqués de Comillas, 30º de la ciudad, para quienes ostentaban el atributo del mando y la resolución, aquellos a los que los barceloneses de 1889 quisieron honrar como quienes trazaban su destino como el Carnero guía al rebaño. Aries, el Carnero, es, sin duda, el signo que le convenía.

En la Zona Tauro se encuentra el reloj del Port Vell. En Géminis, las Drasanes. En la Zona Virgo, el castillo de Montjuich y la Iglesia de Sant Pau del Camp, abarca buena parte del distrito de Sans Montjuich. La Zona Leo se extiende en un arco que engloba la totalidad del distrito de Las Corts y el barrio de Pedralbes, y, más cercano al centro, la Plaza de España, siendo su frontera el parque del Escorxador de un lado y de otro la calle la Boquería y luego la calle Hospital y su prolongación. La siguiente, la Zona Libra ocupa la totalidad del barrio de Sarriá Sant Gervasi en el exterior y en el interior la estatua de Juan Güell i Ferrer, la Plaza Universidad, la plaza Letamendi y el Hospital Clínico. También es una zona en la que, más que en ningún otro, abundan los pequeños jardines urbanos (del que el más grande es el parque del Turó) y su frontera con la Zona Escorpio está marcada por el Paseo de Gracia y la calle Grand de Gracia. Si, por que la Zona siguiente, la Zona Escorpio, engloba la totalidad del barrio de Gracia, más en el exterior, el distrito de Horta-Guinardo, y próximo al centro, una parte de la Ezquerra del Eixample. En esta zona están los grandes parques de la ciudad: el Park Güell, el parque de la Creueta del Coll, el Parque del Laberinto. Sagitario se lleva la totalidad de Nou Barris y una parte importante de Sant Andreu. Capricornio engloba Sant Martí dels Provençals… y así sucesivamente.

¿Y cuál es la Zona Acuario de Barcelona? Por definición, Acuario en el Zodíaco implica la novedad, lo abierto hacia el futuro, lo que se proyecta en el tiempo. Fue allí, en esta zona desolada y cubierta de bancales y huertos y de fábricas en el siglo pasado y hasta no hace mucho, donde los socialistas utópicos que, como hemos visto tuvieron una importancia no desdeñable en la historia barcelonesa del siglo XIX, abrieron la Avenida Icaria, inspirada en el libro de Etienne Cabet y que debería inaugurar el tiempo nuevo. Pero los astrólogos saben bien que las distancias entre los planetas imposibilitan el poder fijar con precisión fechas de tránsito entre “eras zodiacales”. ¿Eras zodiacales? En su oscilación en torno a su eje, el polo marca un giro completo en torno a 25.000 años aproximadamente, esto determina la sucesión de “edades zodiacales”, cada una de las cuales tiene una duración de 25.000/12. El tránsito de una era a otra queda marcado por la entronización social de los mitos que corresponden al signo en el que se entra y el sacrificio y la muerte de los signos cuyo período ha terminado. Y esto es lo sorprendente…

En efecto, la Zona Acuario de la ciudad es fundamental por que empieza en la Zona Olímpica y termina en la Diagonal Mar. Es en esa zona en donde los ayuntamientos democráticos han decidido levantar como Barcelona del futuro. La Avenida Icaria ha mantenido su nombre y es en esa zona en donde la ciudad ha iniciado su expansión desde 1987, cuando se iniciaron las obras de acondicionamiento de la Zona Olímpica.

El simbolismo de la Zona Olímpica es demasiado evidente y ya lo comentamos en nuestro libro “Guía Mágida de Barcelona”. Lo repetiremos ahora: la ciudad quedaba reconciliada con el mar, se abría al mar. La construcción de dos torres gemelas, la torre Mapfre y el Hotel de las Arts, suponían un remedo de las dos columnas de Hércules, el mítico fundador de la Ciudad Condal que llegó aquí en su Barca Nona, de donde derivaría el nombre de la urbe. Esta apertura al mar tenía lugar justo cuando se cumplían los 2000 años de la fundación de la ciudad por los legionarios romanos desmovilizados tras las guerras cántabras. Pero hay algo más.

Sorprendentemente en una de las construcciones de esa zona encontramos los tres sólidos platónicos (la esfera, el cubo y la pirámide) y… un gigantesco monstruo de metal que no es otra cosa que un pez al que se le ha amputado la cola y la cabeza. Y ese monumento es doblemente turbador por su presencia injustificada y (es aquí en donde encuentra su misteriosa justificación)… por que se sitúa en el límite en el que termina la Zona Piscis de la Ciudad y empieza la Zona de Acuario: el pez muerto abre una zona que engloba desde ahí hasta la Diagonal Mar, urbanizada a raíz de la celebración del Foro 2004. Pues bien, esta es la Zona Acuario de la Ciudad, la que indica renovación, futuro, proyección, novedad, juventud…

En 1988 corría una leyenda urbana en las logias masónicas de la Ciudad Condal. Se decía que el logotipo de Barcelona, aquella B diseñada en distintos colores había sido impulsada por miembros de las logias que habían realizado el diseño utilizando los colores masónicos: azul oscuro, amarillo y rojo, los mismos que los de la bandera republicana de conocido aroma masónico (morado, amarilla y roja). Se nos explicó que había altos funcionarios municipales y concejales englobados en algunos talleres de la Gran Logia de España. La amistad y confianza con que nos obsequiaron nuestros amigos, nos impide enumerar los nombres que salieron a la superficie. La masonería conoce, utiliza y se guía en buena medida por el simbolismo astrológico. La Zona Olímpica, iniciada con las dos nuevas columnas de Hércules, cuyo punto de origen se situaba en la escultura gigantesca del pescado muerto, allí donde terminaba la Zona Piscis de la Ciudad y se iniciaba la de Acuario, no podía sino haber sido diseñada por gentes que conocían el simbolismo astrológico. Y estos solo podían salir de las logias masónicas en activo en la Ciudad Condal.

El caso es que, una vez concluidos los eventos olímpicos del 92, casi sin solución de continuidad, desde el Ayuntamiento se impulsaron el Foro 2004. Y aquí, el simbolismo de las construcciones es también sorprendente, no lo duden.

Un gigantesco edificio azul oscuro, de planta triangular. Ese es el centro de las instalaciones del Forum. ¿Es muy aventurado intuir que tanto el color como el triángulo remiten directamente al simbolismo masónico? Podría tratarse de una casualidad, pero es altamente improbable, por que los contenidos del Forum son exactamente los mismos que los que han inspirado a la Orden Masónica desde su fundación a principios del siglo XVIII. No otros, sin variaciones, simplemente los mismos.

Desde el principio se ha dicho que el Forum no ha sido otra cosa que una maniobra especulativa impulsada desde el Ayuntamiento. Así ha sido, en efecto, pero esto no es rigurosamente negativo. De hecho, Barcelona está habituada a expanderse gracias a “maniobras especulativas”. Desde que a mediados del siglo XIX se derribaron las murallas de la Ciudad y se construyó el Ensanche de Barcelona hasta el Forum, el suelo de la ciudad se ha convertido en objeto de especulación. En la década de 1875-1885, las parcelas del Ensanche cambiaban una y otra vez de dueño en el mismo año, doblándose su valor en cada operación. El dinero de los “indianos” que regresaban de Cuba, tras empezar a evidenciarse que aquello terminaría mal, se invertía en especulación sobre el suelo. Así comenzó el drama que vive hoy la ciudad: el precio del suelo la hace inhabitable.

En 1889 la zona de la Ciudadela fue urbanizada y el espacio contiguo situado entre ésta y el barrio de la Ribera. La excusa fue la “Exposición Universal” de ese año. El evento fue promovido por los máximos especuladores de la ciudad: Eusebio Güell Bacigalupi, vizconde de Güell, y su cuñado Antonio López, marqués de Comillas. Cuando la exposición se inauguró, el furor especulativo había reventado. Quebraron varios bancos locales y, como hemos visto, los fastos no pudieron ocultar que, bajo el lujo y los oropeles, había llegado la hora de las vacas flacas. Para todos, menos para los grandes que fueron cada vez más grandes... Aún hoy en la zona se conservan los restos de aquel evento: el arco del Triunfo, el palacio de Justicia, el Parque de la Ciudadela y los museos que contiene, últimos restos de las construcciones del 1889.

La siguiente vuelta de tuerca se produjo en 1929 con la siguiente “Exposición Universal”. En esta ocasión le tocó a la montaña de Montjuich ser urbanizada a partir de la actual Plaza de España. Se construyó una plaza de toros (actualmente en reformas para su conversión en centro comercial), los hoteles de la Plaza (reconvertidos luego en cuarteles de la policía), el recinto de la “Feria de Muestras” (que todavía existe con sucesivas reformas), el Pueblo Español (verdadera joya del patrimonio arquitectónico español), el Estadio de Montjuich, etc. Este evento llegó, así mismo en un momento de crisis política, cuando la dictadura del General Primo de Rivera, empezaba a ser cuestionada. Pero se logró el objetivo: extender un poco más, hacia la línea del Llobregat, el Ensanche y urbanizar las faldas de Montjuich que se convirtió en un pulmón verde de la ciudad.

En 1936, en julio, debía de haberse celebrado en aquel lugar –aprovechando la grandiosidad del Estadio- las Olimpiadas Populares, contestación progresista a la Olimpiada de Berlín. Pero estalló la malhadada guerra civil. En las décadas siguientes y hasta mediados de los años 70, la zona se convirtió en un hervidero de barraquismo y el propio estadio fue ocupado por cientos de inmigrantes llegados de otras zonas de la Península que no encontraban alojamiento.

Los eventos del 1992 dieron un nuevo impulso a la ciudad. En esta ocasión, la zona industrial de Pueblo Nuevo fue desmantelada y sus avenidas convertidas en calles de la “Ciudad Olímpica”, frente al puerto nuevo. El Forum 2004 fue la siguiente vuelta de tuerca. Se trataba ahora de impulsar la ciudad en la zona contigua a la olímpica, en especial, completando la zona de Plaza de las Glorias (donde se había construido el teatro nacional de Catalunya y donde se está concluyendo el hotel de inspiración gaudiniana, si bien recuerda más a un gigantesco supositorio o a una bala de cañón) y prolongando desde ahí, la Avenida Diagonal, hasta el mar.

La iniciativa tenía un doble aspecto. De un lado, nadie se engañaba sobre el aspecto especulativo de la iniciativa. Se iba a urbanizar un área extraordinariamente amplia de la ciudad y esto iba a generar unos beneficios para el poderoso gremio de especuladores que ya desde los tiempos del derribo de los muros que comprimían a la ciudad antigua, habían hecho, literalmente, su agosto. Es evidente que esta iniciativa no es negativa para la ciudad. Lo es para los ciudadanos que están viendo como se encarece el precio del suelo un 1’2% mensual de promedio en los últimos tres años... pero no para la ciudad que, por un lado se ve completada en una dirección en la que, hasta hace poco, solamente había industrias y vertederos y, por otra, renueva su imagen, yendo al paso con la modernidad. En sí mismo, el intento es legítimo, a pesar de que el pelotazo especulativo sea cuestionable.

Luego está el contenido ideológico del Forum 2004. La influencia masónica apenas ha trascendido a la opinión pública. Pero está ahí. El Forum 2004 es uno de sus logros. Al menos en sus contenidos ideológicos y en sus formas arquitectónicas. Desde el siglo XIX, la masonería ha estado en vanguardia de la implantación de las democracias formales, desde las dos repúblicas españolas, hasta la revolución francesa y americana, pasando por la Nicaragua de Sandino o la Turquía de Kemal Ataturk... Sin embargo, en los años 80 y 90, la masonería europea entró en crisis. Hasta ese momento la masonería había sido un “laboratorio de ideas”. Cuando la masonería dejó de aportar ideas nuevas, se produjo la crisis. Para colmo, las ONGs habían ocupado un terreno que, hasta ese momento, había pertenecido casi por completo a la masonería: la ayuda humanitaria.

Esta crisis fue todavía mayor en la masonería española, prohibida durante 40 años y dividida en media docena de obediencias con apenas 3000 miembros, la mitad de los cuales eran jubilados ingleses, alemanes y holandeses instalados en Levante, Canarias y Baleares. Para colmo, el papel jugado por Mario Conde y el equipo de Banesto que le acompañó en su aventura, surgido casi íntegramente de la Logia “Concordia nº 2”, no jugó a favor de la masonería española reconstituida. Otros masones como el asesinado Ernest Lluch (y personajes conocidos del PSOE), pertenecían a logias extranjeras.

Sin embargo, en el Ayuntamiento de Barcelona seguía existiendo una componente masónica, formada por algunos concejales, funcionarios de cargos intermedios y jefes de departamento, a los que el Alcalde Clos recurrió cuando se trató de dar un contenido ideológico al nuevo experimento urbanizador que entonces se barruntaba. De ahí que los contenidos y los símbolos masónicos sean particularmente visibles en el Forum y que la ideología que se proclama coincida exactamente en sus planteamientos globales con los ideales actuales que se forja la francmasonería mundial.

Hay que desdramatizar estas palabras: no implican descalificación, sino adjetivación. Resulta difícil explicar, sin recurrir al simbolismo masónico, por qué el edificio central es triangular con un vértice orientado en el eje Norte-Sur. O por qué los dos muelles del puerto deportivo forman un ángulo de 50’14º... el propio de un polígono de 7 lados. El área de Acuario de la ciudad, ese arco de 30º que engloba desde el pez metálico descabezado hasta la desembocadura del Besós, es donde el Ayuntamiento de Barcelona, ha impulsado la renovación de la ciudad...

Sabemos por qué en esa zona. Queda ahora saber el porqué del contenido.

En 1884 tuvo lugar el “Parlamento de las Religiones” de Chicago, dentro del marco de realización de la Expo Universal de aquella ciudad. Durante unos meses, representantes de distintos grupos religiosos y ocultistas, se situaron en plano de igualdad y “dialogaron” sobre temas espiritualistas o seudo-espiritualistas. Entre otros, pasaron por allí los miembros de la Sociedad Teosófica y de otras sectas ocultistas de similar pelaje. De aquello no salió nada serio, salvo un vago llamamiento al “ecumenismo” y al “diálogo interreligioso”. De hecho, la teosofía pretendía la creación de un “gobierno mundial” que se correspondiera con la creación de una “religión mundial” inspirada en los valores teosóficos que deberían haberse impuesto en el Parlamento de las Religiones de Chicago. Desde entonces, se han celebrado otros tres “Parlamentos”... el Forum 2004 es el cuarto. Algunos de sus promotores consideran que este Parlamento supone la “llegada de la nueva edad del espíritu”... esto es de la “Religión Mundial”.

Barcelona 2004, ha tenido también su “parlamento de las religiones”. El evento no parece haber causado un impacto particular en la vida ciudadana, ni tampoco ha ido más allá del primer Parlamento de las Religiones de Chicago de hace más de cien años, pero esta iniciativa indica la tendencia del Forum: la promoción de un espiritualismo vago, difuso e inconcreto unido a lo que, en rigor, puede llamarse “buenismo”. Está claro que es mejor que la humanidad sea “buena” que “mala”, está claro que es mejor “dialogar” que matarse a estacazos, está claro que la tolerancia es un valor más atractivo que la intolerancia... hasta aquí, todos de acuerdo. En este sentido, los valores masónicos (libertad, igualdad, fraternidad, tolerancia, etc.) han tenido cierto éxito al difundirse en la sociedad y contribuir a construir las democracias modernas. El “buenismo” tiende a identificarse con los valores “progresistas”. El Forum promueve los valores de “multiculturalidad”, “diálogo interreligioso”, “universalismo”, etc.

BUENISMO Y DOCTRINA DE ACUARIO

Desconocía el Forum. Lo he ido a visitar hoy 14 de agosto para poder escribir estas líneas. Era el último día del Festival Mundial de la Juventud. Lo que he visto me ha confirmado en lo que suponía. Desde que a mediados de los años 60, se extendió el mito de Acuario a través de la contracultura y del movimiento hippy, y luego, al periclitar éstos, con la aparición del movimiento de la New Age, algunos han tenido como cierto que la humanidad se aproximaba al nacimiento de una nueva era: la de Acuario. La famosa ópera rock de los 60 quería ser un canto a la nueva juventud, a su pacifismo, a su capacidad de sacrificio, a su espíritu comunitario. El mismo Dalí se creyó por un momento profeta de la Era de Acuario y en él centro de su cuadro “La pesca del atún” situó a un hermoso efebo armado con un filoso cuchillo asesinando a dos atunes, símbolos, como él mismo se encargó de explicar a quien quisiera oírlo, de la Era de Piscis, periclitada. Desde mediados de los años 60, para muchos, el mito de la “Nueva Era” (New Age) o de la “Era de Acuario” ha sido un mito colectivo de singular fuerza.

Los valores que generalmente se atribuyen a Acuario y que, sus defensores no dudan que serán los valores del futuro, son los de la tolerancia, el pacifismo, el diálogo, la comprensión, multiculturalidad, apoyo mutuo, la fraternidad, resumidos todos en una palabra, “humanidad”. Pues bien, estos son los valores que inspiran las actividades del Forum 2004.

La excursión que hoy he hecho me ha confirmado en que, efectivamente, el edificio central del Forum con forma de triángulo, tiene un indeleble aroma masónico. El triángulo equilátero es la madre de toda la geometría masónica. El Triángulo es la unidad mínima operativa para la masonería. De hecho, los tres primeros grados masónicos (aprendiz, compañero y maestro) son comunes a todas las obediencias masónicas y las llamadas “logias azules” agrupan a miembros de estos tres primeros grados jerárquicos. En este nivel, la filosofía masónica explica que el aprendiz debe estar en condiciones –como ya hemos dicho- de transformar la piedra sin desbastar, simbólicamente, el “plomo”, en piedra pulida, esto es, en “oro resplandeciente”. Por cierto, resulta altamente significativo, a la luz de este simbolismo, que las paredes del edificio triangular del Forum, sean de color azul y su textura rugosa (la piedra sin desbastar) se alterne con pequeñas fracturas que forman las ventanas cubiertas con cristales resplandecientes. El simbolismo es claro: en el triángulo, la piedra rugosa adquiere, mediante la práctica de la filosofía masónica, la textura del cristal.

Una vieja tradición masónica que ha sido recuperada en algunas logias implica que cuando el aspirante a entrar en la orden acaba de ser admitido en la logia, aún con los ojos vendados, la rodilla y el hombro izquierdo descubierto, debe prometer que si entre los presentes hubiera algún enemigo personal debería perdonarlo. Antiguamente –la tradición ha sido reinsertada en algunas logias barcelonesas- tras esa pregunta, seguía el proceso de quitar la venda al sujeto que se encontraba bruscamente delante de un espejo que reflejaba su propia figura. El venerable maestro de la logia le explicaba: “Pues este es tu enemigo”, indicando que era necesario que el aspirante iniciara un trabajo de perfeccionamiento interior. Fue a mediados de los años 80, cuando algunos maestros masones de distintas obediencias barcelonesas se aplicaron a la recuperación de tradiciones simbólicas de singular dramatismo y profundidad como la que acabamos de resumir. Es a la luz de este simbolismo como podemos comprender el hecho de que el edificio central del Forum sea el primer piso del edificio y se sostenga en una planta cuyo techo es, precisamente, un espejo metalizado que permite que cada visitante que deambule por la planta inferior, se vea reflejado en el techo. Este espejo metalizado evoca las olas del mar, esto es, las zonas oscuras de nuestro espíritu: nosotros, en nuestra visita al Forum, al visitar esa zona, nos vemos a nosotros mismos, como el aspirante a ingresar en la masonería ve su rostro reflejado en un espejo.

El “buenismo” es la ideología de Acuario. Una ideología “débil”. En efecto, la multiculturalidad, el diálogo interreligioso, el ecumenismo, la paz entre los pueblos, son valores a considerar, valores que gozan de especial buena reputación en Europa, pero que son prácticamente desconocidos como tales fuera del continente. De hecho, me llamó mucho la atención ver una de las actuaciones del Forum, un conjunto de danzas africano, realizaba sus evoluciones tras una pancarta que proclamaba la multiculturalidad. La contradicción era flagrante: los africanos estaban danzando provistos de escudo y lanza, era evidente que se trataba de una danza guerrera. Y era natural que al llegar a Europa representaran una de las tradiciones que sin duda para ellos está más viva: la del cazador y del guerrero que con su esfuerzo contribuye a traer alimento y a proteger a la tribu. Pensemos lo que se hubiera organizado, si en lugar de esos simpáticos guerreros africanos, un conjunto del Tercio Duque de Alba, Segundo de la Legión, con cornetas, tambores y la cabra, hubiera cantado “El Novio de la Muerte” y evolucionado marcialmente. Solamente en Europa y en la California del gobernador Schwarzeneger, se cree en el buenismo y en la Era de Acuario. En el resto del mundo, sigue dominando la ética del cazador y del agricultor, es decir, la ética y la organización social alumbrada en los inicios del neolítico.

Da la sensación de que mientras los acuarianos euro-californianos hablan de “Humanidad”, en el resto del mundo está mucho más viva la idea de “Comunidad”.

Otro ejemplo. Me paseaba por la “jaima” del Forum cuando una chica me ha mostrado una pecera con 800 rosas rojas y solo una rosa blanca. La mujer hindú que recogió las 800 solo recibió en pago el valor de 1. La historia era edificante. Mediante el “comercio justo” se lograría que esa mujer pudiera ver un sueldo que le permitiera sobrevivir. La historia ocurría a 20.000 kilómetros de distancia. Pero no hace falta irse tan lejos para percibir la explotación y la injusticia. Esta existe en nuestro patio trasero. Centrarse, como hacen buena parte de las ONGs, en injusticias y abusos que se cometen a 20.000 kilómetros de distancia, evidencia una alta capacidad de solidaridad… pero evita enfrentarse con el aquí y el ahora. Es la cobertura de quien quiere cubrir su mala conciencia. Por que, hay chicos que trabajarán 800 meses seguidos sin descanso y no estarán en condiciones de pagar una vivienda digna en toda su vida. Así pues, no hace falta irse tan lejos para advertir la injusticia. Igualmente dramático hubiera sido colocar un cuadrado de un metro por un metro e una urna con la leyenda: “el joven que quiera comprar este metro cuadrado deberá trabajar durante cinco meses seguidos”, pues no en vano el precio del suelo en Barcelona está a 3.000 euros metro cuadrado y el salario de un joven a 600 euros/mes.

Si acabáramos este libro así, nos quedaría un regusto amargo. Quizás el Forum no haya sido el mejor de los Forums posibles. Quizás su ideología era excesivamente “débil”. Pero ha sido “nuestro Forum”, el evento con el que la ciudad ha culminado su nueva apertura al mar. Dentro de unos meses, nadie recordará los debates, y la maniobra especulativa ya habrá concluido: pero persistirán los edificios y la zona habrá pasado de ser un vertedero inmundo a ser un espejo de la postmodernidad condal. En apenas doce años, de 1992 a 2004, la ciudad ha abordado la construcción de su Zona Acuario. El Somorrostro, la Mina, el Gran Pekín, la zona costera de Pueblo Nuevo, la frontera con San Adrián, se han visto libres de barracas, abandono e inmundicia. Ha sido un largo camino el que nos ha llevado hasta allí.

¿Quién diría que uno de los elementos que ha traído este Forum y que sin duda revisten mayor importancia, no es visible para el visitante. En efecto, bajo el asfalto, bajo los centros de convenciones y las exposiciones, una gigantesca planta depuradora, cumple silenciosamente su función y ejerce su trabajo alquímico de convertir las heces mas hediondas en agua cristalina. Sólo por eso, las construcciones del Forum 2004 ya estarían plenamente justificadas.

El arco de ciudad que va del puerto Olímpico al Forum 2004, corona la ciudad. La Ciudad Augusta Paterna Faventia Barcino, fundada por los legionarios romanos licenciados de las guerras cántabras, está prácticamente concluida. Quedan sólo unos cuantos proyectos a realizar, pero lo esencial ya ha sido concluido. Hemos visto a lo largo de estas páginas, como la historia de una ciudad como la nuestra tiene un trasfondo que, en ocasiones, es difícil de percibir. No siempre, como en el Forum 2004, lo más importante está en la superficie. Bajo el asfalto y el cemento, bajo el hierro y el vidrio, bullen proyectos, se mueven actores que, a menudo pasan desapercibidos. Como la depuradora del Forum, la obra, sin duda más importante y más discreta del conjunto, completamente invisible para la mayoría.

Nosotros, en este libro, hemos intentado sacar a la superficie algo de la historia perdida de la ciudad, algunos de los Misterios de Barcelona.


Gracia, 14 de agosto de 2004, primer día de las Fiestas del Barrio.
© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

PAN Y VINO: CARNE Y SANGRE DE LA TIERRA

PAN Y VINO: CARNE Y SANGRE DE LA TIERRA Redacción.-Los tres cultivos típicamente mediterráneos -vid, olivo y trigo- han sido incorporados a los rituales mistéricos cristianos en forma del vino y del pan administrados durante la Consagración y de los santos óleos. Pero la importancia de estos elementos trasciende con mucho al cristianismo, el cual se limitó a incorporar a su arsenal sagrado algo preexistente.
Esta es la historia del pan y del vino, de la carne y la sangre de la Tierra...

DESDE ADAN Y EVA HASTA LA EDAD MODERNA

Algunas tradiciones medievales insinuaron que el Arbol de la Vida situado en el Paraíso no era otro que una vid. La cultura judía, altamente tributaria de la egipcia, heredó de ésta la afición al alcohol e incorporó los temas etílicos a su mitología. Nadie duda, entre los judíos, que Noé fue el inventor del vino.

Quinientos años antes de que floreciera el mito de Noé, los caldeos consideraban a Xiutros, dios protector de los frutos de la tierra. En el equivalente caldeo al episodio bíblico del Diluvio Universal, Xiutros fletó el Arca que salvaría a los elegidos. Al desembarcar, su primera acción consistió en plantar un viñedo.

En cuanto a los egipcios, se sabe que trabajaban la uva con el método del tornillete y más tarde, al perfeccionarse la técnica, se terminó por pisar la uva en el interior de toneles, prefigurando el sistema que ha permanecido en vigor hasta mediados del siglo XX.

Los egipcios amaban el vino incluso tras la muerte. En las tumbas solían colocar recipientes con mosto fermentado para que el muerto pudiera libar durante su viaje a través de los paisajes descritos en el Libro de los Muertos.

En Persia el vino era símbolo de poder. Se sabe que hacia el séptimo milenio antes de JC ya había viñas plantadas en la región. Para mejorar la calidad de algunos vinos, los persas tuvieron la ocurrencia de mezclar caldos de distintas calidades, costumbre que ha persistido hasta nuestros días y que muchos enólogos consideran un sacrilegio.

En la Europa continental el vino arraigó cuando se establecieron las primeras comunidades agrícolas, probablemente en el cuaternario. En Troya y Micenas se bebía abundantemente. Cuenta la Ilíada que París retuvo a Helena en Troya gracias al buen vino del país, y en los relatos homéricos abundan las referencias a grandes bebedores y a vinos de calidad. Pero es imposible aludir al vino en la civilización clásica sin hacer referencia a Baco y Dionisos.

El cultivo del vino entre los griegos fue relativamente reciente. No perteneció a la vieja Deméter, diosa de la Tierra, sino a una figura del panteón mucho más reciente, Dionisos. Su culto estaba asociado al conocimiento de los misterios de la vida después de la muerte. El simbolismo fue de tal intensidad que persistió incluso en el cristianismo. La vid es expresión de inmortalidad, símbolo de la juventud y de la vida eterna.

Distintas bebidas alcohólicas tuvieron el mismo sentido. No es por casualidad que hoy el aguardiente en francés se llame "eau de vie" (agua de vida) y el whiskey "water of life". Pero la costumbre viene de lejos: los persas bebían "maie-i-shebab", literalmente "bebida de la juventud" y los sumerios el "geshtim", "árbol de la vida".

Se solía representar a Dionisos como un campesino, hábil viticultor y saludable bebedor; tal sería su aspecto "diurno", pero existe otro Dionisos, amante de andanzas nocturnas, taimado y libertino. A este último se consagraban las fiestas dionisíacas, las más sonadas romerías griegas. En el curso de estas fiestas los hombres se disfrazaban de machos cabríos para encarnar el espíritu silvestre de la naturaleza. Era frecuente que los celebrantes cayeran en éxtasis profundos durante el baile alimentado por vino.

Pero no todo fueron alegrías para el vino griego. Hacia el siglo III se les ocurrió a algunos vinateros avispados mezclar el vino con sustancias que aseguraran su conservación (brea, resina, polvo de mármol, cal y salmuera) que mermaron la calidad de los caldos. Para colmo, Anfiction, hijo de Deucalión, impuso el vino aguado para atenuar su grado, mientras que Licurgo, el legislador espartano, mandó arrancar las vides que rodeaban a la belicosa ciudad lacedemonia.

Pero nada pudo evitar que, hasta la incorporación de las tierras griegas a la romanidad, se bebiera y brindara abundantemente a la salud de los humanos y los dioses. En los banquetes griegos, sólo tras los postres, se brindaba a Dionisos; era entonces cuando empezaba el rito de la tertulia propiamente dicha, el "symposion". Los vinos de Arcadia, Samos, Quío, Laconia, Tracia y Beocia, alcanzaron fama en todo el Mediterréneo. Muchos de ellos aún son apreciados por los buenos bebedores.

Los romanos ampliaron los puntos de vista y las dimensiones de la cultura griega. Quizás sea por eso que se han encontrado entre las ruinas de la Ciudad Eterna, ánforas descomunales de hasta 800 litros de capacidad, lo cual dice mucho sobre el amor de patricios y plebeyos hacia el buen vino. Tiberio, Druso y Calígula fueron grandes bebedores. En la ciudad de Rómulo, florecieron los gremios especializados en el sector vitivinícola: analistas, criadores, catadores, coperos, mezcladores, escanciadores, etc. Hoy se tienen identificados hasta 80 tipos diferentes de vinos romanos, algunos de los cuales procedían de las tierras de Hispania.

Por cierto que nuestros ancestros tenían a Gerión, rey mítico de España, por adversario de Osiris y Dionisos. Su derrota por estas grandes deidades de la cultura mediterrénaea, entrañó la introducción del cultivo en nuestro país. Parece que hubo viñas en nuestras tierras desde antes que llegaran los celtas.

Volviendo a Roma, pero ya en los prolegómenos del desplome final, cabe decir que a medida que fue aumentando el consumo descontrolado de vino, el imperio fue disipando sus costumbres, si bien no puede establecerse un nexo causal directo. En lo peor de la decadencia el vino de las orgías se batía con semen de los efebos asistentes. Poco después todo se hundió por obra y gracia de las tribus bárbaras.

En España, los vándalos dictaron severas medidas contra quienes saquearan o arrancaran vides. En esto consistió el "acto vandálico" por excelencia que aun se recuerda en nuestro léxico. Los bárbaros eran, sobre todo, buenos bebedores de cerveza, pero pronto se adaptaron a las costumbres del Imperio que acababan de destruir; mucho más cuando asumieron el cristianismo como religión oficial.

La Edad Media fue la aurora dorada del vino. Cultivado en un principio por razones de culto, los monjes de los distintos monasterios tuvieron pronto un excedente de producción que comercializaron en su zona de influencia, Los vinos, como el saber medieval se refugiaron en los monasterios. Hacia el siglo X los monjes de los monasterios catalanes recibían tres litros de vino al día para sus necesidades. Eso y una manta.

San Bernardo en sus sermones sobre "El Cantar de los Cantares" recordaba como Salomón compañara el racimo de vid con la belleza de la esposa mística. Y más adelante San Bernardo comentaba aquella otra frase con la que se inicia el poema bíblico: "Cuan lindos son tus amores, más que el vino". San Isidoro de Sevilla en sus "Etimologías" realizó una catalogación de los caldos de su tiempo y Rabelais, ya hacia el final del período medieval, escribió, consciente de lo que hacía: "Qué bueno es Dios que nos da este instrumento de trabajo". Se seguía llamando al Señor el "Gran Vendimiador" como otros le llamaban el "Gran Arquitecto del Universo" y otros "El Ojo que Todo lo Ve".

Cervantes llamó a las tavernas "ermitas de Baco" y recordó que tabernáculo, lugar de culto y ara de sacrificios, dió por corrupción o evolución, el vocablo taberna.

Este carácter sagrado está presente en todas las latitudes. La vid y el vino, fueron siempre traídos por un dios civilizador. Fue bajo los efectos del vino como en el curso de los tiempos los videntes y profetas lanzaron sus más acertadas predicciones.

No es de extrañar que Kierkagaard pudo decir en los años veinte, parafraseando a San Juan, "En el principio fue el aburrimiento". Y el alcohol fue capaz de paliar ese aburrimiento.

EL VINO TERAPEUTICO

Luis XIV se trataba la cirrosis hepática con buen vino de Burdeos y hay que pensar que supo rodearse de los mejores médicos de su tiempo. En realidad, Asclepio (dios de la medicina) y Dionisos han sido siempre una buena pareja. El vino puede ser, a la vez, medicamento y alimento.

Cuando nuestros abuelos sospechaban que unas fresas estaban contaminadas por el tifus, les bastaba sumergirlas 20 minutos en vino para que fueran completamente esterilizadas. Los médicos de otro tiempo recomendaban ingesta prudencial de vino para aumentar la función renal y en los casos de metabolismo lento. El mismo Hipócrates lo señalaba, aguado, eso sí, para el tratamiento de congojas, aspereza y horrores... Los galenos de ayer consideraban que la temperatura influía en las cualidades terapéuticas del vino. Se sabe que Tiberio lo bebía caliente y que incluso en nuestros días se le considera así apropiado para aliviar el catarro. Las madres rurales daban hasta no ha mucho, pan mojado con vino para garantizar un saludable destete y a los abuelos mareados se les tendía una copa para estabilizarlos. Es inútil pensar que estas costumbres se han ido repitiendo, generación tras generación, sin que obraran un efecto saludable. Y la costumbre data ya de tiempos de Platón, quien no dudó en llamar al vino "leche de los viejos" por la longevidad que, según él, asegura. El pan mojado en vino de España, lo utilizaba diariamente Monseñor Cornaro, comendador del Concilio de Trento, que llegó casi a los 100 años, en un tiempo en que superar los cincuenta era extraño. Y de un arzobispo de Sevilla se dice que alcanzó los 128 años en el XVIII: "Yo en verano bebo siempre media botellita del añejo y en invierno doblo la razón", dicen que decía. Un dicho andaluz sentencia: "El vino de Jerez, buen jarabe para la vejez". Hasta los años 40 el vino se utilizaba en lavados locales, emplastos para heridas y lesiones de piel. Los Hechos de los Apóstoles recuerdan que Lucas puso a Pablo, santos ellos, vino en emplastos para remediar la afección del apóstol de los gentiles que lo postró durante meses. El Quijote utilizó, por su parte, vino para limpiar la herida de la rubia Camila y el Lazarillo curó las heridas de la cara del ciego al que servía, con buen vino de rioja. Los catarros y las bronquitis requerían, egún los conocimientos médicos de otro tiempo, "vino por fuera y por dentro". La pulmonía se curaba en la Sierra de los Ancares, hasta principios de siglo con vino caliente hervido con grasa de cerdo y cocido con flores de romero, laurel y hierbaluisa. Cuanta razón tenía el Talmud de los judíos cuando sentenciaba sin apelación: "El vino es el mejor de los remedios", o el refranero español que proclama -"Comer sin vino, miseria y desatino" o este otro, "A la carne vino, y si es jamón, con más razón". El anuncio de las bondades del vino se realizaba también en negativo; véase sino: "Quien come besugo y agua bebe, no preguntes de que muere".

RITOS ARTISTICOS

El vino ha estimulado la creación artística. En ocasiones la creación y la locura han caminado juntas. Tal es el caso de Poe y, en cierta medida, de Baudelaire o Blake. Para ellos, embriagarse fue el pasaporte de fuga de la realidad que les abrumaba. Verlaine era consciente de que su actitud ante el vino le creaba un dilema insuperable y, a la sazón, escribía: "No puedo trabajar si no bebo; pero, si bebo, no puedo trabajar".

Un determinado tipo de artistas encontraron en el vino un resorte para su inspiración. Para ellos, el vino iba más allá de un recurso que acompaña las comidas o un vehículo hacia la embriaguez. Es, más bien, la puerta de entrada por la que se precipitan las musas. Si determinados sistemas religiosos utilizaron el vino en sus ritos mistéricos, instelectuales y artistas aislados, recondujeron sus efectos hacia la creación literaria.

Alegrarse es la frase que define la excitación que provoca el vino.Un autor anónimo del siglo XVII escribió que "el primer vaso pertenece a la sed, el segundo a la alegría, el tercero deleita y el cuarto lleva a la locura". Pues bien, un cierto tipo de artistas quisieron ir más allá de la locura. A ellos pertenece el vino como forma de inspiración. Resulta curioso que en el ámbito del Islám, una religión que no ha sido excesivamente tolerante en relación a los productos de la vid, sean poetas y artistas -sufíes en buena medida- quienes hayan honrado el vino con sus exaltados cantos. Ibu Hazmun, por ejemplo, proclama que "No es un crimen beber vino; poco el precepto me asusta; hasta los mismos derviches lo beben y disimulan". Y termina su poema con estrofas igualmente significativas: "... la garganta se les seca, con tanta oración nocturna, y a fin de que se refresquen, vino en abundancia apuran". Por lo mismo, no puede extrañar que sea en Andalucía, allí donde la presencia musulmana fue mas tardía, que el vino ha arraigado con fruición.

A decir verdad los cuatro elementos de la cultura andaluza son extranjeros: los chatos vienen de Italia, el pescado frito es genovés, algunas tapas son suecas y traídas por jerezanos que comerciaron con esa nación y los caballos son anglo-árabes. En cuanto al cante jondo, huelgan comentarios. De estos elementos culturales los especialistas solo discuten sobre las tapas, de las que algunos patriotas sostienen que son oriundos de tan cálidas tierras. Para ello alegan el descubrimiento en Marchena de unas ánforas de a pié, dentro de las cuales se hallaron cantidades de extracto seco de vino y en la barra próxima un gran montón de caracoles...

Sin embargo la polémica sigue viva: Dionisos y Baco fueron honrados no en tanto que dioses de la embriaguez sino del vino. Si el consumo de vino es socialmente aceptado, la embriaguez es unánimemente rechazada en todos los pueblos y culturas. La creación artística está pues situada más allá de la frontera de la embriaguez, en los intelectuales que hemos mencionado. Allí donde termina el vino como deleite empieza la embriaguez y, en sus confines, más allá de la melopea y de la ulterior resaca, se sitúa el mundo de las musas. Ciertamente existen otros procedimientos para evocar a las musas -la meditación, sin duda el más apolíneo- pero la tentación dionisíaca ha ganado a muchos de los más afamados escritores.

Hablando de resacas. Incluso la corona regia es un invento de Baco. La primera que se labró en el mundo se hizo con flores escogidas para evitar el dolor de cabeza que el vino en demasía, produjo a los clásicos. Las primeras se tejieron con mirtro, salvia y pino y estaban reputadas de aliviar las regias resacas. Luego pasaron a ser signo de realeza y santidad.

UN PODER MISTERICO Y TRANSFIGURADOR

El vino está asociado a la sangre, por similitud de color y por su carácter de esencia de la vid. Es sabido que, en las civilizaciones pre-modernas, esto es tradicionales, la sangre se considera el vehículo de la vitalidad; por ella fluye el espíritu que anima al ser humano. Con el vino ocurre otro tanto; nace de la tierra, se elabora en la oscuridad en el seno de bodegas al abrigo del sol, frecuentemente bajo tierra.

El principio animador de las ciencias pre-modernas era la ley de las analogías: "lo semejante se une a lo semejante", "lo que está arriba es como lo que está abajo". El vino, inicialmente, en embrión en las parras expuestas al Sol, debía recoger lo esencial de este elemento. Por tanto no es raro que las religiones mistéricas vean en el vino algo uránico y solar. De la misma forma que la sangre gira en torno al corazón y depende de él, los mostos nacen alimentados por el Sol. Más tarde, resguardados de él, crecen y maduran al abrigo del Sol, en la oscuridad. Si reciben primero, el Fuego-Sol uránico, en la bodega, luego, se impregnan del calor subterráneo, emanado del Fuego-Telúrico de las entrañas de la Tierra. El vino se alimenta de lo uno y de lo otro. Es, por tanto, un alimento "holístico", total y totalizador. No es raro que el cristianismo lo considerara sangre de Cristo, como los griegos lo tuvieron por sangre de Dionisos y los egipcios de Osiris.

En algunas civilizaciones se ha comparado los granos de uva como estrellas de una bóveda celestial que los cubre e integra. Esta analogía contribuye a aumentar las relaciones entre el vino y el principio uránico y luminoso. Esta característica sirve, igualmente, para elevar el espíritu humano. En un texto védico puede leerse: "Habré bebido Soma? / Soy alto, alto / Heme aquí erguido hasta las nubes / Habré bebido Soma". El Soma era el licor de la inmortalidad...

EL PAN: CARNE DE LA TIERRA Y CUERPO DE CRISTO

El otro alimento de la inmortalidad es el pan. Y, al igual que el vino, está presente en todas las tradiciones religiosas y esotéricas. Beith-el, la Casa de Dios, allí donde Jacob soñó con la escalera que ascendía hasta el cielo, quiere decir, literalmente "la casa de Piedra", que, acto seguido se convierte en Beith-lehem, "la casa del Pan". La casa de Piedra se transforma en presencia sustancial y alimento espiritual.

Siguiendo con la tradición judeo-cristiana, el pan aparece en dos milagros de Cristo, el primero, el de las Bodas de Canáan, es cualitativo; Cristo cambia el agua, en vino, mientras que en la multiplicación de los panes y los peces, tiene un carácter cuantitativo. De ahí que el vino esté ligado a los "misterios mayores" y el pan a los "misterios menores".

El pan no sería nada sin la levadura que contiene, expresión del principio activo que le da volumen y confiere carácter. La ausencia de levadura implica pureza y sacrificio, de ahí que, algunas tradiciones, incluida la cristiana, utilicen el pan ácimo, como forma de rendir culto a la divinidad. Los judíos consideran el pan fermentado, "zymi", como impuro. El "azymi" (ácimo), sin levadura madre, es, por el contrario, considerado puro. El sacrificio de Cristo, por ejemplo, se resume en la hostia, "cuerpo de Cristo" que no es sino una lámina de pan ácimo.

Pero el simbolismo religioso del pan venía de antiguo. Se sabe que en los misterios de Eleusis se empleaba la materia prima que da lugar al pan, el trigo. En el curso del drama místico que conmemoraba la hierogamia de Démeter y Zeus, se presentaba un grano de trigo en el interior de algo parecido a una custodia, que los iniciados contemplaban en silencio y recogimiento. Era la "epopteia", literalmente, la contemplación. A través de ese grano, los iniciados honraban a Démeter, diosa de la fecundidad e iniciadora de los misterios de la vida.

El pan adquirió el mismo carácter sagrado en Roma. Las panaderías estaban nacionalizadas y los panaderos eran lo más próximos a funcionarios del Estado. El poder imperial siempre tuvo mucho interés en que no faltara, ni este alimento, ni los juegos del circo, para sus ciudadanos.

Los romanos llegaron a sofisticar los hornos. La locución "horno" procede de la raíz "forn-" que en latín da "fornicatio" y "fornix". "Fornix" era la habitación abovedada donde las prostitutas romanas recibían a sus sicalípticos clientes. Por analogía con los lugares donde se cocía el pan -igualmente abovedados- los hornos recibieron tal nombre. Pero los simbolismos sexuales han acompañado siempre al pan. De hecho, aún hoy en Inglaterra, cuando una mujer está embarazada se dice que "tiene algo en el horno" y, con su particlar perspectiva psicoanalítica disidente del freudismo, Otto Rank, observó a principios de siglo, las analogías entre el falo y la barra de pan.

A este respecto la sensibilidad de Marcial, poeta romano amigo de Juvenal y del naturalista Plinio, critica a un Lupus, roñoso para sus amigos, cuya amante, dice, comía pan de formas obscenas, que llamaba eufemísticamente "Caracolas de Venus hechas de harina en flor". Marcial, así mismo, tiene un poema titulado "Príapo de harina de trigo". Príapo, por lo demás, es el miembro viril en erección. En Normandía hemos comido ingenuamente pan en forma de falo y en España algún avisado industrial ha intentado introducir el mismo producto. Los venecianos mantuvieron la costumbre hasta el ventennio mussoliniano y el mismo hábito subsistió en Alemania hasta principios del novecientos. Hubo panes mono, bi, tri y cuatrifálicos...

Esta asimilación entre el sexo y el pan no es gratuita. La harina no es sino materia inerte, procedente de la Madre Tierra, que recibe la vida por introducción de un principio activo, la levadura. Por esas casualidades que tiene la naturaleza, los principios vivificadores del pan y del vino son idénticos: el saccarlmyces elipsoideus, gracias a ellos se produce la fermentación del mosto en las tinajas y del pan en la artesa.

EL ATRACTIVO SURREALISTA DEL PAN

Dalí solía pedir a algunos pasteleros particularmente hábiles en su arte que fabricaran objetos insólitos con el pan. Realizó marcos para sus cuadros con este alimento e incluso encargó un mobiliario a un famoso panadero parisino. Durante los años 30, según explica en sus escritos autobiográficos, contempló la posibilidad de crear una sociedad secreta de carácter político-místico, cuya única actividad fuera dejar abandonados gigantescos panes en el centro de las grandes ciudades occidentaes. Dalí albergaba la quimérica idea de que esto provocaría confusión y espanto y la incomprensión por tal gesto surrealista acarrearía la crisis de todo el sistema de valores burgueses. Era, evidentemente, una boutade que jamás llevó a la práctica.

Sus neurosis sexuales seguramente tendrían algo que ver con la evocación fálica de las barras de pan, cuando se sintió irreprimiblemente atraído hacia este producto que empezó a ser omnipresente en su producción e incluso en sus gestos más teatrales. Uno de los grandes cuadros de Dalí, la "Cesta de Pan" en sus dos versiones, es por su ejecución y luminosidad, sin duda una de las obras más brillantes y surrealistas del siglo. Dalí lo asociaba a la lectura de Fulcanelli y de la literatura alquímica. El poder evocador del pan, como vemos ha seguido presente en el gran arte del siglo XX.

LA LUCHA POR EL PAN Y EL VINO, LUCHA POR LA CALIDAD DE VIDA

Pan es algo más que un alimento. Es el nombre de un dios: el Gran Dios Pan. Pan significa el Todo. El nombre le fue dado por los dioses, en tanto que encarna una energía genésica del Todo o de la Vida. Es una tendencia propia de todo el universo. Cuando los antiguos percibían la presencia de este dios, experimentaban un sentimiento de terror que enturbiaba los sentidos. Era la sensacion de pánico. Pan fue el dios de los cultos pastoriles, mitad humano, mitad animal, de cuerpo belludo, ágil y rápido, obsceno y provocador, acosaba a ninfas y jovencitos. Onanista empedernido, su insaciable deseo sexual proseguía incluso en solitario. En el período tardío de la civilización griega -el helenismo-, Pan encarnó los valores del paganismo. Era, por supuesto, un personaje dionisíaco.

Plutarco cuenta que un navegante oyó voces misteriosas en alta mar que anunciaban la muerte del Gran Dios Pan. Su fin presagiaba el ocaso de los dioses paganos. Proudhon, lo elevó a la categoría de figura literaria y escribió a propósito:

"Las sombras de los héroes se lamentan y los infiernos se estremecen. Pan ha muerto: la sociedad se disuelve. El rico se cierra en su egoismo y esconde a la claridad del día el fruto de su corrupción; el servidor ímprobo y cobarde conspira contra el señor, el hombre de leyes, por dudar de la justicia ya no comprende sus máximas; el presbítero ya no opera conversiones, antes bien seduce; el príncipe toma por cetro la llave de oro; y el pueblo, desesperada el alma, asombrada la inteligencia, medita y calla. Pan ha muerto, la sociedad ha tocado fondo".

Para Proudhom la muerte de Pan presagiaba el fin de las instituciones, era símbolo de un orden social en crisis. Durante el siglo XIX, muchos valores quedaron alterados y el pan, ese alimento imprescindible, se convirtió en símbolo de reivindicaciones sociales. A finales del XVIII, María Antonieta, sin entender lo que pasaba a su alrededor y que terminaría llevándola a la guillotina, despreciativamente comentaba que las masas de sans culots hambrientos, si no tenían pan, harían bien comiendo bollos. Más tarde, los socialistas utópicos y los anarquistas convertirían el pan en estandarte. Kropotkin, el noble hijodalgo anarquista llegó a titular uno de sus títulos "La conquista del pan" e incluso el fascismo español proclamó su tríada flamígena "Patria, Pan y Justicia". El pan se identificó con los derechos de los desheredados, esto es, con los que eran más numerosos, los "proles", prolíficos o proletarios, y de ahí la asimilación de Proudhom con el dios del Todo. La lucha por el pan se convirtió a la postre en una lucha por la calidad de la vida.

En los últimos 30 años, el consumo del pan ha ido descendiendo, sin embargo resulta paradójico que cuando se produce un momento de recesión y crisis social, el consumo aumente. De hecho, el pan es el elemento más importante de la economía familiar hasta que los bancos inventaron las hipotecas. Cuanto más aumenta el precio de los alimentos, incluido el del pan, más aumenta su consumo; éste parece estar fuera de la lógica de las leyes de oferta y demanda. Esto se debe a que el pan ocupa un lugar particular en el subconsciente colectivo de nuestros pueblos; se le tiene por alimento imprescindible sometido a una consideración especial. Hasta hace poco, cuando caía un trozo de pan al suelo, era costumbre darle un beso en señal de tributo y homenaje; existió la prohibición de malgastar o tirar el pan. Luego, en períodos de bonanza económica, pareció como si sus méritos culinarios y alimenticios se diluyeran, pero ha bastado la generalización de la crisis económica, para que su consumo iniciara una inflexión positiva y por todas las esquinas florecieran panaderías de nuevo cuño.

Si los vinos son honrados con las consideraciones más elogiosas y sometidos a las críticas más profundas, el pan, apenas merece consideración en las cartas de los grandes restaurantes. El honesto bocadillo parece el único refugio de este alimento. Se sabe que el Conde de Sandwhich, jugador empedernido, se negaba a abandonar la mesa de juego. Hoy diríamos que era un ludópata. Su cocinero particular inventó este alimento, como mínimo antes de 1836, fecha en que Balzac, siempre atento a la sociedad de su tiempo, lo menciona en una de sus novelas.

En Andalucía, Extremadura y, por extensión, en todo el territorio nacional, el pan ha sido dignificado como alimento de envergadura. Ahi están las torrijas para demostrarlo o las migas. Resulta problemático considerar brioches y croisants como pan en sí mismos, ni siquiera se les puede mirar como a derivados. En realidad, son antítesis. El arte de la panadería no existe sin fermentación. Ésta se produce por reposo de la masa en la artesa, una vez ha sido incorporada la levadura. En cambio, en las artes de pastelería, la fermentación es sacrílega y destruye el producto.

De la misma forma que una sociedad que prefiera el sky al alpinismo preferirá la inercia de lo que baja al esfuerzo de lo que debe escalarse con fatiga y cansancio, una sociedad que prima las artes de la pastelería por sobre las de panadería, es una sociedad que evidencia hedonismo y sofisticación... Esa misma sociedad de la que el abuelo Proudhom dijo que había registrado la muerte del Gran Dios Pan.

Pero, todavía, en el seno de nuestra cotidianidad hecha de productores alienados y consumidores integrados e inerciales, bulle el recuerdo ancestral de un mundo en el que la carne y la sangre de la Tierra animaba los ritos y las costumbres sociales: el buen vino viejo, y el pan de corteza gruesa y miga consistente, ése cuya entrega era la mejor recompensa a una jornada de trabajo y cuya privación suponía el peor de los castigos. El Gran Dios Pan ha muerto, Dionisos se ha retirado a las estanterías de los tetrabriks en la sección de vinos de las grandes superficies. La panadería y la viticultura han pasado de ser una Arte a mera técnica, el consumo ha masificado la producción. Solo unas ratas firmas siguen manteniendo sistemas tradicionales de obtención del vino y de panificación.

La crisis de civilización se evidencia con toda su fuerza y poder. Sin duda un nuevo período áureo de civilización se sustentará en la rehabilitación del pan y del vino al lugar que les corresponde. Lo que siempre ha sido, siempre será y siempre volverá a ser, que dice el "Eclesiastés".

En verdad el buen vino y el buen pan están aún al alcance de quien sepa apreciarlos.


© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

TRES MITOS DEL TERROR, UN TEMA OCULTISTA: FRANKENSTEIN, DRACULA, JECKYLL/HYDE

TRES MITOS DEL TERROR, UN TEMA OCULTISTA: FRANKENSTEIN, DRACULA, JECKYLL/HYDE
Infokrisis.- En el siglo XIX se escribieron las grandes novelas de terror que el cine moderno ha pasado a imágenes con distinta fortuna. Drácula el vampiro, el monstruo del Doctor Frankenstein y la historia del Doctor Jeckyll y Mister Hyde constituyen tres mitos universales del terror, ahora bien sus autores Bram Stoker, Mary Shelley y Stevenson no fueron del todo originales en sus relatos, sino que se hicieron eco de un tema ancestral del ocultismo: el tema del doble etéreo de cada ser humano.

LA TEORIA OCULTISTA DEL DOBLE

Varios textos clásicos ocultistas sugieren la existencia de distintos "cuerpos" que morarían dentro del ser humano. Casi todas las doctrinas esotéricas aluden a tres: el cuerpo físico que sería el soporte de la personalidad, aquella parte tangible y material de nosotros mismos; luego seguiría un cuerpo astral o doble en donde residirían nuestros pensamientos, impulsos volitivos, instintos, pasiones, etc.; finalmente existiría una parte más íntima y recóndita que varias tradiciones llamarían "alma" y que sería aquella parte trascendente del hombre.

Esta clasificación no es independiente de otra doctrina esotérica la justeza de cuya afirmación es compartida por la física más avanzada. En efecto, esoterismo y física coinciden en que la totalidad del universo está compuesto por un mismo tipo de materia que se diferenciada según la cantidad de energía que contiene. Así pues, estos tres "cuerpos", no son otra cosa que materia sometida a distintas intensidades vibratorias. Según la vibración sea mayor o menor, la densidad de esta materia es menor o mayor. La materia que compone el cuerpo estará sometida a una gran intensidad vibratoria y por tanto será más densa que el resto. Por su parte lo que llamamos "alma" sería, dentro de esta óptica, una vibración de gran longitud de onda que implicaría una sutilidad máxima.

Lo que las experiencias de “desdoblamiento astral” exteriorizarían es ese ente intermedio entre la materia densa de nuestro cuerpo físico y la materia sutil de nuestra parte trascendente. Es un cuerpo inestable en cuanto que está sometida a la atracción poderosa del cuerpo físico y que el esoterista quiere liberar y situarlo bajo la influencia de la parte trascendente o alma.

Al decir de los esoteristas, en tanto que parte inestable del ser humano, este estado intermedio o astral, puede irse "sutilizando" o "densificando" según el tipo de vida que cada persona lleve. Una persona que lleve una vida pura, ascética, sometida a un ascesis interior, irá "sutilizando" esta parte astral. Otra atraída fuertemente por sus impulsos más bajos y sus instintos más animales, la irá, por el contrario, densificando.

Al producirse la muerte, el cuerpo físico desaparece. El "alma" recupera su libertad y el cuerpo astral queda sometido a la misma acción que las brasas de una hoguera después de que se haya extinguido la madera cuya combustión producía la llama. Hay que entender en este símil que la llama es la vida, la madera el cuerpo y lo que queda después de la desaparición del cuerpo, son las brasas. Éstas como el “astral” se mantienen durante un tiempo en actividad (lo que los cristianos conocen como "Purgatorio") pero también terminan por extinguirse (fenómeno al que los antiguos egipcios llamaban "segunda muerte").

Según sea más o menos denso el cuerpo astral, tarda más o menos tiempo en disolverse. Este cuerpo astral es considerado, por los esoteristas, como el "doble" del hombre, y a través de técnicas particulares que frecuentemente caen en el dominio de la magia negra y del satanismo puede superar su destino de extinción y perpetuarse.

A partir de aquí ya tenemos las bases ocultistas sobre las que Stocker, Shelley y Stevenson, crearon lo esencial de la trama de sus grandes novelas y los rasgos de sus personajes.

DRACULA DE STOCKER: LA SANGRE ES VIDA

Stocker escribe definiendo a Drácula: "... fue en vida un hombre extraordinariamente asombroso. Soldado, hombre de Estado y alquimista..."; serían precisamente sus conocimientos alquímicos los que le permitirían sobrevivir a su muerte. ¿Cómo lo consiguió? Tal es la clave de la novela de terror: absorbiendo sangre humana.

"La sangre es vida" repiten varios personajes de la novela, haciéndose eco del principio alquímico según el cual es en la sangre donde reside el fluido vital que contiene. Frases como "me hierve la sangre" o "me estoy haciendo mala sangre" se utilizan frecuentemente para definir estados del espíritu en los que éste es arrastrado por pasiones, instintos, cólera, lujuria, etc. Tales estados se conceptúan como "envenenamientos de la sangre", pero también como enfermedades del espíritu, o si se quiere, del cuerpo "astral"

Según el ocultismo todas nuestras acciones, buenas o malas, alterarían el fluido vital que cabalga sobre la sangre y ese fluido vital sería lo que determinaría la mayor o menor “densificación” del astral.

La afición de Drácula por la sangre procede de ahí. El doctor Van Helsing transcribe el pensamiento de Stocker y con él del esoterismo milenario: "Drácula es el no muerto". Su cuerpo físico ha muerto, su alma ha descendido a los infiernos, pero a través de la absorción continua de sangre humana, incorpora los fluidos vitales que contiene ésta y logra evitar la extinción de su cuerpo astral, densificándolo cada vez más y haciendo que perdure a través de los siglos. "Sus poderes mentales sobrevivieron a su muerte física", escribe Stocker.

El acto ritual en la redención del vampiro es clavarle una estaca en el corazón, arrancarlo luego y quemarlo finalmente. Como centro del ser humano, el corazón ocupa un puesto similar al sol en el sistema planetario. De hecho el ocultismo y las doctrinas esotéricas asimilan el corazón al sol y éste al fuego. Pero es en el corazón en donde según esas teorías reside igualmente la chispa trascendente que distingue a la raza humana de las especies animales, allí es donde mora el "alma". El alma como centro del sistema solar y el alma como centro de la personalidad radicando en el corazón nos llevan a otra similitud: alma corazón sol fuego. Arrancar el corazón del vampiro y arrojarlo al fuego es el acto simbólico de redimir al vampiro y restituir lo que es del fuego (el alma) al fuego, rompiendo así la tiranía que el cuerpo astral (sus "poderes mentales" como lo llama Stocker) materializado ejerce sobre el alma.

Otros aspectos del tema de Drácula (su unión indisoluble con la tierra de Transilvania que le ha visto nacer, la defensa que el ajo proporciona contra los vampiros, etc.) son otros tantos temas conocidos por los esoteristas que Stocker (del que se dijo que fue uno de los miembros de la sociedad ocultista inglesa “Golden Dawn”) aprovecha para componer su estremecedora novela puesta una vez más en el candelero gracias a la extraordinaria película de Francis Ford Coppola, “Drácula de Stoker”, filmada en 1992.

FRANKENSTEIN: MI DOBLE ES UN MONSTRUO

Con menos éxito comercial, y habiendo pasado directamente de la etapa de producción a su distribución en videoclubs, el "Frankenstein" rodado por los Estudios Pinewood en 1992 y dirigido por David Wickers, es sin duda la adaptación más rigurosa de la novela de Mary Shelley realizada hasta la fecha, desde luego mucho menos ambiciosa, pero sí muy superior a la versión realizada en 1998 por Kenneth Brannag y que constituyó un estrepitoso fracaso comercial a pesar de que la figura del monstruo estuvo encarnada por el conocido actor Robert De Niro.

En la película de Wickers, el monstruo creado por el doctor Frankenstein no tiene tornillos en el cuello ni alzas en los zapatos. Tampoco tiene costurones y cicatrices de una cirugía que tenía poco de estética. Reconociendo el mérito de Boris Karlof en la creación del personaje para el cine de los años treinta, ésta nueva versión se propuso ser fiel al texto escrito. Y de hecho lo es.

La Shelley no se desvía mucho de la temática ocultista, al menos en el inicio del relato: el monstruo es el producto de un experimento fallido a través del cual Frankenstein "coagula" una parte de sí mismo, clonándose, en un ser que debía ser hecho a su imagen y semejanza pero que un error en el curso del mismo, ha convertido en un monstruo.

Frankenstein y el monstruo son una sola y misma persona, desdoblada, eso sí, pero de la cual el primero es matriz. El experimento de Frankenstein exterioriza primero, coagula después, su propio cuerpo astral. En un momento dado del relato, el carácter del monstruo varía, siente pasiones, necesidades, deseos, bajos instintos, se aleja de la naturaleza, en principio bondadosa del doctor que lo ha creado y se convierte en un monstruo que siente placer en el asesinato y la destrucción.

La maldad ejecutada sistemáticamente es otra de las vías para densificar el astral y mantener su nivel energético. Es a través del ejercicio de la maldad que el monstruo conserva su vitalidad y evita la disolución de su cuerpo.

El monstruo quiere vivir, quiere incluso gozar de la misma sexualidad que los humanos y requiere una compañera. Frankenstein se niega y tal es el punto de inflexión del relato: a partir de aquí el monstruo será cruel y sanguinario. No hay que olvidar que el sexo es la "fuerza más fuerte de la naturaleza" según lo definió el mago y satanista inglés Aleister Crowley; por tanto es de la sexualidad de donde el monstruo pretendía obtener el aporte energético adecuado para mantener su consistencia y evitar la disolución. Recordemos solo que en el taoísmo chino y en el mismo sistema mágico de Crowley se enseñan técnicas muy precisas de "vampirismo sexual" (absorber el aliento de la mujer en el momento del orgasmo, por ejemplo) para obtener energía que retrase el envejecimiento o renueve el cuerpo.

DOCTOR JECKYLL: EL MONSTRUO ESTA EN MI

El tercer relato fue escrito por Robert Louis Stevenson "El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde", otro clásico del terror varias veces llevado al cine y que hay que situar en la misma perspectiva de los dos anteriores. Pero así como Mary Shelley y Bram Stocker conocían bien el ocultismo anglo sajón del último tercio del siglo XIX, Stevenson tenía una idea mucho más vaga. Toda la floración de clásicos del terror en aquella época está relacionada con los momentos de mayor éxito de sociedades ocultistas como "Orden de la Aurora Dorada" (Golden Dawn), la Sociedad Rosacruciana Inglesa, o la Franternidad de Luxor, que tuvieron una audiencia excepcional entre intelectuales y artistas.

En el relato de Stevenson, el Doctor Jekyll, mediante la ingestión de una droga transforma su personalidad, altera sus rasgos y se convierte en el malvado Mr. Hyde. Uno y otro son las dos caras del mismo Jano bifronte, dos aspectos de una misma personalidad.

Hyde exterioriza la parte negativa, abyecta, pasional, los bajos instintos de Jeckyll. Stevenson escribe comentando uno de los actos criminales de Hyde: "No parecía acto de un ser humano, sino de un Juggernaut infernal". Juggernaut es un avatar de Visnhu, el dios destructor del panteón hindú. En su celebración, los adeptos más fanáticos de este dios se arrojan bajo las ruedas de la carroza que porta la imagen, muriendo aplastados. El autor redondea la descripción así: "He visto en la cara de tu amigo la firma de Satán". En cuanto a Jeckyll, médico "sus aficiones se inclinaban más a la química que a la anatomía". También él pretendía por procedimientos científico químicos extraer un fármaco que proporcionara vida eterna y vigor sin límites, el sueño de los alquimistas.

Mary Shelley y R.L. Stevenson escribieron sus obras en un momento de gran efervescencia científica, cuando existía la sensación de que la ciencia iba a ascender en un progreso ilimitado hasta alcanzar la realización de lo que en un tiempo eran los mitos alquímicos: elixir de la larga vida, borrar las enfermedades y la muerte, etc. Es en este contexto de cientifismo eufórico en donde hay que enmarcar estas novelas y las de otros autores como Julio Verne (rosacruz, por su parte) que interpretan temáticas ocultistas intentando adaptarlas a la luz de la razón científica de la época.

Se suele interpretar la personalidad del Mr. Hyde como el Dr. Jeckyll alterado por los efectos de la droga, convulso y deforme. En realidad no es así. Hyde y Jeckyll son dos aspectos de la misma personalidad, pero no la misma personalidad en sí. Esto nos lo muestra paladinamente Stevenson en el relato cuando dos curiosos investigan los libros de notas de Jekyll: "Aquí y allí, una breve observación seguía a la fecha, generalmente de una sola palabra: "doble", la cual se repetía unas seis veces en un total de varios cientos de anotaciones...". Es difícil evitar ver en esta anotación el éxito de Jeckyll en exteriorizar su doble astral, es decir, Mr. Hyde.

A finales del siglo pasado, varios ocultistas intentaban realizar experiencias de desdoblamiento astral ayudándose de algún estímulo exterior. Se sabe, por ejemplo que la resina de láudano era utilizada con este fin, entre otros, por Jean Julien de Champagne, ilustrador de las obras de Fulcanelli, el alquimista del siglo XX. La resina de láudano es un producto químico que se fabrica a base de leche de amapola mezclada con ciertos productos químicos. Sus efectos son parecidos a los que Stevenson atribuye a los pocos gramos de "la tintura roja que, de un tinte rojizo al principio, empezó a abrillantarse de color y a afervescer con ruido a medida que los cristales se disolvían, exhalando nubecillas de vapor". El láudano produce efectos en el cerebro que dan sensación de efervescencia y ruido de cristales minerales al estallar y fundirse.

El doctor Jeckyll en su confesión escribe: "... fue en la esfera de lo moral y en mi propia persona donde me dí cuenta de la completa y primitiva dualidad del hombre" y más adelante: "...Me había acostumbrado a acariciar con delectación la idea de la separación de estos elementos, y si cada uno de ellos pudiera ser alojado en una personalidad distinta". Y en cuanto a las vivencias al producirse el "desdoblamiento" dice: "Había algo extraño en mis sensaciones, algo nuevo, inefable, y por su misma novedad, increíblemente agradable. Sentíame más joven, más ligero, más feliz físicamente y en mi interior me daba cuenta de una arrebatada osadía, de un fluir de desordenadas imágenes sensuales que pasaban raudas por mi fantasía como el agua por el saetín de un molino (...) Me sentí más perverso, un esclavo vendido a mi demonio innato, y esta idea, en aquel momento era como un delidioso vino que me tonificaba". Y, finalmente: "Empecé a vislumbrar el peligro cuando sentía un más brioso fluir de la sangre"...

TITANES FRENTE A HEROES

Los argumentos de estas tres novelas de terror son las crónicas de un fracaso: un hombre, intenta vencer las limitaciones de su naturaleza física, quiere perpetuarse, pero fracasa en su intento. Dracula, Frankenstein, Jeckyll son el equivalente moderno de los titanes de la mitología clásica: también ellos querían emular a los dioses del olimpo y fracasaron, emprendieron con sus solas fuerzas humanas tareas que sólo competían a los dioses. En las antípodas del titán, el héroe clásico (Hércules, Agamenon, Teseo, los argonautas, Aquiles, etc.), son hombres que triunfan en su intención de superar su condición humana. Los tres mitos del terror a que nos hemos referido no tienen esta imagen heroica.

¿Por qué fracasan unos donde triunfan otros? Mientras la pretensión de superar la condición humana se realice tomando como base el cuerpo físico, el fracaso está garantizado: como materia densa que es, está sometida a las leyes de la física y de la química, no puede sobrevivir a la oxidación de sus células que se produce a lo largo de los años que dura una vida.

La única posibilidad de hacerlo es recurriendo al cuerpo astral, densificándolo. Pero esto implica el ejercicio continuado de la maldad. Jeckyll lo acepta preparando la droga que lo transforma en Hyde. El doctrol Frankenstein se arrepiente de proyectar su astral en forma de un monstruo que precisa ejercitar el mal para vivir. Y Drácula, finalmente, se ve obligado a ingerir el fluido vital de la sangre, para evitar la pérdida de vigor. En todos ellos el intento se ve frustrado. Pero tal es el destino del Titán.

Según enseña la mitología clásica y las epopeyas homéricas, el intento "heroico", es diferente y trata de desplazar el eje de la personalidad al estrato más interior y sutil, al alma. Intentar disolver al máximo la parte astral –ese “cuerpo intermedio” y hacer que el cuerpo físico sea dirigido, no por los impulsos del cerebro (creador de pasiones, bajos instintos, obsesiones, etc.), sino del corazón (lugar de residencia del alma, sol y centro del cuerpo humano). En ese caso sería el alma la que dirigiría al cuerpo y no este se vería libre de la tiranía que el astral le impone.

Los trabajos de Hércules, los peligros que tiene que superar Jasón y sus argonautas (también divulgados ampliamente por la industria cinematográfica) son las distintas etapas de ascesis y purificación del astral. La conquista de las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides o del Vellocino de Oro, es la recompensa para quien a superado la condición humana, (definida por la capacidad de pensar e imaginar), ascendiendo a un estado superior de conciencia caracterizado por vibrar al unísono con el universo y sentirse en armonía con lo Absoluto.

Y en esto es donde Jeckyl, Dracula y Frankenstein han fracasado. Y también el fracaso de la sociedad secreta que inspiró a sus autores.


© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

 

 

 

HACIA UN NUEVO PARADIGMA POLITICO ¿EXISTE UNA POLITICA PROPIA DE LA NEW AGE?

HACIA UN NUEVO PARADIGMA POLITICO ¿EXISTE UNA POLITICA PROPIA DE LA NEW AGE? Redacción.- ¿Es posible establecer un "nuevo paradigma" en el terreno de la política? ¿qué implica? ¿sobre qué valores puede fundamentarse la política en la Nueva Era? ¿El sistema socio-político actual responde al paradigma mecanicista nacido en el siglo XVIII? ¿Es cuestionable? A estas preguntas pretende responder el siguiente estudio...

DE LA CONTESTACION A LA NUEVA ERA

El movimiento norteamericano de la New Age estuvo originalmente ligado a los ambientes contraculturales y estos, a su vez, implicados en la protesta contra la guerra de Vietnam y la lucha por los derechos civiles.

Pero, a principios de los años setenta, Nixon llegó al poder amparado en un único slogan, "vietnamizar" la guerra, esto es, dejarla en manos de los propios indochinos; esto equivalía a retirar el contingente americano. Se dieron pasos en favor de la integración racial de las etnias de color. El casancio por años de militancia socio-política y la represiòn que afectó a los grupos más radicales (proceso a los "9 de Chicago" y desarticulación de los grupos más radicales) dió como resultado la extinción de la contracultura.

A ello siguió la necesaria reconversión de sus militantes. Desde 1970 era frecuente ver a antiguos contestatarios y radicales de izquierda sumarse a sectas neo-espirituales. El "Templo del Pueblo" del "reverendo" Jim Jones, había nacido en este ambiente, algunos líderes espirituales del "Hare Khrisna" militaron también en los grupos radicales de izquierdas y buena parte de los inspiradores intelectuales -incluido Allen Ginsberg- "espiritualizaron" su mensaje alternativo.

El reflujo de los movimientos sociales y políticos contestatarios tuvo como consecuencia un nuevo planteamiento que ha pasado a ser el "oficial" de la New Age: ya que no es posible transformar el mundo, dado que las resistencias al cambio son demasiado fuertes, preocupémonos solo de cambiar nosotros, en nuestra interioridad, adquirir un nueva perspectiva y una nueva visión y así, tarde o temprano, el mundo cambiará. Poco a poco se irá imponiendo el "nuevo paradigma", no hará falta cambiar las estructuras porque lo que habremos hecho es cambiar a los hombres que las conducen.

Marilyn Fergusson dedica todo un capítulo de su libro "La conspiración de Acuario" a exponer estas tesis. Las cincuenta páginas que dedica al "Recto Poder", dejan el sabor amargo de lo que es incompleto y peor que eso, ingenuo...

Aun en el supuesto de que el "cambio de conciencia" que prevee la New Age pudiera operarse ¿quedaría asegurada así la transición a nuevas formas de organización política, económica y social? Acaso los mecanismos de poder, con su capacidad cohercitiva y manipuladora, ¿no permanecerían en las mismas manos de quienes son representantes del "viejo paradigma" gracias al cual pueden seguir en una situación privilegiada?

DE LO COYUNTURAL Y LO ESTRUCTURAL

La New Age californiana ha extraido de Luther King lo esencial de su método de acción socio-política y éste, a su vez, lo calcó de Ghandi. Ghandi obtuvo la independencia nacional de un país en régimen colonial que, antes y después, de la independencia mantuvo intacta su sistema económico y en buena medida político, y lo único que ocurrió fué que la administración colonial quedó nacionalizada. Con todo, es inútil olvidar que en el proceso de independencia hindú hubo violencia y víctimas por ambas partess y que, aun hoy, frecuentemente, la India se ve sometida a las peores masacres inter-étnicas, religiosas y fratricidas.

En el caso hindú no hubo cambio alguno de paradigma, solo un proceso de descolonización. Pasar de ser una colonia a una nación independiente es algo relativamente simple: basta con calcar en la dimensión nacional las instituciones que ya existían en la metrópoli. Eso se hizo en la Imayor parte de nuevos estados surgidos de la fiebre descolonizadora.

El tránsito del "viejo" al "nuevo paradigma" político va más allá de un mero proceso independentista. Un proceso de independencia nacional, un cambio de gobierno, la integración en una organización económica supranacional, una reforma constitucional, son apenas rectificaciones "coyunturales" que nada tienen que ver, en dimensión ni profundidad, con la reforma "estructural", implícita en un nuevo paradigma político.

LAS COARTADAS IDEOLOGICAS DE LA NEW AGE

Ni la "interiorización" del proceso de cambio, ni el ejercicio de la "resistencia pacífica", implican necesariamente el triunfo del "nuevo paradigma político". Por lo demás, un proceso de cambio alternativo, por gradual y reformista que sea, siempre implica unos instantes de crisis: aquel en el que los viejos detentadores del poder y máximos beneficiarios del mismo, deben ceder sus privilegios a las nuevas formas políticas y sociales.

Y es inútil que la New Age intente eludir de manera idealista lo que siempre a lo largo de toda la historia de las ideas políticas y de los movimientos sociales, ha implicado un proceso de cambio alternativo: no hay ni un solo ejemplo en la historia en el que un proceso de este tipo se haya realizado de manera pacífica y expontánea. ¿Hay que recordar que nuestras democracias tienen como precedente esa gran masacre que fue la "Revolución Francesa", al igual que la independencia americana lo estuvo sobre la guerra civil y el cristianismo triunfó al filo de la espada.

Toda posibilidad de cambio se ofrece a un alto precio: cuando un pueblo se enfrenta ante la disyuntiva de asumir un nuevo rumbo o persistir en el vigente, debe preguntarse qué costo está dispuesto a pagar. Porque en ocasiones el costo es demasiado alto y los beneficios no se ven inmediatamente, sino a lo largo de varias generaciones. Y, por lo demás, un cambio alternativo, siempre es un salto al vacío. A este respecto es ilustrativo aquel cuento de Bertol Brecht en el que un buda se encuentra en una habitación en llamas, cuando estas empiezan a chamuscarle las cejas se asoma a la ventana y pregunta cómo es la vida afuera... quiere asegurarse que el futuro será más tibio que el presente.

Así pues la "New Age" debe plantearse esta primera pregunta: si verdaderamente es un movimiento "holístico" como alardea, es decir, un movimiento que pretende abarcar la totalidad de las actividades humanas, ¿desea realizar propuestas políticas? No está claro que la respuesta sea unánime. Dada la diversidad de componentes que intervienen en la "New Age" caben respuestas para todos los gustos.

¿Qué interés por la política pueden tener aquellos que reciben "mensajes canalizados" de otros mundos? ¿y aquellos otros que dicen que la salvación global viene de fuera, de Maitreya, de un gurú cualquiera o de un espíritu extra-terrestre? ¿o los que solo miran a su interior ante el miedo de ver el rostro del mundo que les rodea?

No, solo unos pocos nombres propios de la "New Age" son conscientes de que el "cambio de paradigma" afectará también a las relaciones políticas. La política es un terreno comprometido: probablemente alguien será escuchado, e incluso nombrado doctor "honoris causa", si defiende un nuevo tipo de psicología transpersonal o alude a las excelencias de la vida comunitaria en las verdes -y alejadas- praderas de Oregón, pero referirse a un cambio político y constitucional ya es otra cosa. En realidad, buena parte del movimiento "New Age" de aquí y de California, lo único que mira es por hacerse con una parcela del mercado del ocio y la intervención política puede resultar una mala inversión.

No es raro que quienes hoy proponen un cambio radical con seriedad y solidez, no sean, en su mayor parte, "newagers", sino técnicos y expertos reunidos en foros internacionales, como el "Club de Roma".

El "Club de Roma" en su último informe, "Los límites del crecimiento" dice en voz alta algo que ningún político se atreve a decir: el sistema socio-político actual está acabado y es suicida permanecer en la misma dirección de manera inercial y sin realizar cambios profundos. Pero estos cambios jamás podrán llegar de unas instituciones públicas cuyos gestores son precisamente los principales beneficiarios de la actual situación. Nadie intenta cambiar aquello que le es beneficioso. ¿Entonces? El pesimismo del Club de Roma es patente.

Así pues es lícito y necesario plantearse una intervención de tipo político. El hecho de que la "New Age" haya nacido en California en donde el stablishment socio-político es incuestionable, no quiere decir que, a este lado del océano, el problema no deba plantearse. Por qué la "New Age" es algo más que una Louise Hay y sus soluciones simplistas, o los mensajes de tal o cual iluminado o unos cursos de autorealización personal por correspondencia, o el extraterrestre de todos los meses. La "New Age" es una posibilidad de cambio. Una alternativa global.

EL VIEJO PARADIGMA MECANICISTA EN LO POLITICO

Ni Frithoj Capra ni Marilyn Fergusson, ni mucho menos David Spangler, todos ellos primeros espadas de la "New Age" en versón americana, rematan al toro del "nuevo paradigma político". A decir verdad ni siquiera entrar a definir cómo se traducía el paradigma mecanicista en lo político.

Ahí radica lo problemático del análisis. Formado a lo largo del siglo XVIII, el paradigma político actual nació en las logias masónicas norteamericanas, se curtió en la guerra de la independencia y adquirió el rango de ley fundamental en la Declaración de Independencia. Pocas décadas después llegó a Europa, fue ilustrado por los paladines del Enciclopedismo y recibió a Benjamín Franklin como misionero de la nueva idea y su embajador en París. El paradigma se coaguló en tres palabras: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Estas se tradujeron en términos de organización del Estado: no se consideró el poder como una Unidad sino como tres "mecanismos" diferentes; de aquí deriva la teoría de Montesquieu sobre los tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial. Cada función se consideraba separada de las otras, al igual que, en la misma época, el hombre y la naturaleza dejaron de ser considerados como una unidad para ser observados en cada una de sus partes, aisladas de las demás.

Así, el conjunto político aparece como una máquina, formada por mecanismos independientes, en una traducción simétrica y perfecta de la concepción mecanicista del cosmos, de la biología o del ser humano que, tanto y tan bien, critican Capra y la Fergusson en sus libros. Pero buscaríamos inútilmente una sola palabra trasladando esa misma crítica a la política, algo que se impone por sí mismo.

EL VIEJO PARADIGMA Y LA LIBERTAD

El paradigma que se impuso hace 250 años en Occidente hace de la "libertad" su ley principal y su gran equívoco. Se tienen en cuenta solamente libertades funcionales y aplicativas, pero se niega cualquier definición o concepción superior de la libertad. Y ese olvido ha pesado como una losa durante esta última etapa de civilización.

Según el actual paradigma político un hombre sometido a unas leyes justas, con unos representantes elegidos justamente, es un hombre libre. Pero, basta meditar un poco para advertir que no es así; ni siquiera el razonamiento anarquista, derivado de una extremización de estos conceptos es más válido. Un náufrago en una isla desierta, sin leyes, sin estructuras de poder, sin jerarquías opresivas, no tiene por qué ser necesariamente un hombre libre. Puede perfectamente ser un tirano de sí mismo, estar sometido a sus bajos instintos y pasiones, a sus pensamientos más aberrantes, y en este caso, su libertad será limitada por su propio ser y naturaleza.

La libertad para el nuevo paradigma se realiza en la capacidad de dominio del hombre sobre sí mismo. Si el miedo o la ira pueden limitar nuestra libertad y nuestra capacidad de opción, será evidente que solo es libre aquel que sea dueño de sí mismo.

Este concepto de libertad es metafísico, válido en el universo de la Unidad, en el mundo de las ideas; pero al descender al terreno de lo físico, de lo cotidiano, lo sometido al reino de la Dualidad, se produce un cambio de perspectiva. No existe una libertad sino dos tipos de libertades, las positivas (reunión, manifestación, expresión) y las negativas (la de matar, robar, etc.). Toda colectividad humana para organizarse y sobrevivir debe limitar estas libertades contingentes. Y esto implica la existencia de Autoridad y Poder.

El "viejo paradigma", al no entender de la noción trascendente y metafísica de libertad, vive en el mundo de la dualidad que solamente puede reglamentarse y regirse mediante más y más leyes. De hecho nuestros parlamentos (europeo, autonómico, estatal, senados, ayuntamientos), dictan día tras día leyes, decretos, circulares, órdenes, que intentan algo que progresivamente se escapa a las instituciones: regular todas las actividades humanas. El viejo paradigma -mecanicista hasta en su médula- piensa que la sociedad se puede ordenar y mantener como un automóvil, acudiendo constantemente al manual del usuario.

Dado que el hombre es considerado solo como consumidor y productor, el viejo paradigma socio-político intenta satisfacer solamente sus necesidades materiales. Pero ¿acaso hemos olvidado que el hombre es un continuum de cuerpo, alma y espíritu y que el Estado debe servir a esa totalidad holística y por tanto debe tener un reflejo de esa misma constitución de lo humano? El nuevo paradigma debe superar y completar, en un sentido ascendente, el actual concepto de libertad.

EL BINOMIO IGUALDAD-JERARQUIA

El segundo lema del viejo paradigma es "igualdad". Desde el punto de vista metafísico la igualdad es algo inexistente. Si dos objetos o personas son completamente iguales, no son dos sino una sola. Si algo es completamente igual a algo es que está desprovisto de lo que en metafísica se llama "principio de razón suficiente": aquello que da sentido y personalidad a un elemento distinguiéndolo de los demás.

Los Estados modernos han logrado la igualdad en tanto que han masificado y adocenado a sus poblaciones. Las grandes masas anónimas de la modernidad están privadas de "razón suficiente". Y solo desde este punto de vista se ha realizado el principio igualitario. Al ser tomados los sujetos como "magnitudes iguales" es posible medirlas mediante la aplicación de la ley del número. ¿Y el factor cualitativo? ¿No decía acaso Ghandi que "No son los números lo que cuentan sino la cualidad. Yo no considero necesaria la fuerza de los números en una causa justa". La actual ordenación socio-política nos puede llevar a la paradoja de que, por virtud de la ley del número, 49 Premios Nóbel quedarían en minoría 51 asesinos psicópatas y amparados en su mayoría numérica obtendrían legitimación. Lo cuestionable de la ley del número es que, contra más complejo es un problema, menos gente está en condiciones de aportar soluciones.

Somos "relativamente" iguales, no iguales. El mito igualitario aparece en la historia con el cristianismo y el monoteismo. Para los seguidores de Cristo, la igualdad apareció en un estadio teológico: "todos somos iguales ante Dios". Pero luego, en el viejo paradigma, el concepto descendió al terreno filosófico: todos somos iguales ante la ley. Religión del "desierto", el cristianismo se enfrentó al politeismo pagano. Este tenía dioses para el clan, para la familia, para la ciudad, para el Estado, existía una relación "comunitaria" del hombre con sus dioses, en tanto que pertenecía a los distintos organismos en los que se estructuraba la sociedad pagana. Pero el monoteismo crea un dios para todos y afirma una vía individual y una esperanza de salvación para cada ser. Lo comunitario tiende a desaparecer y en su lugar aparece lo individual. El triunfo del mito igualitario sería imposible sin la existencia de dos mil años de mensaje cristiano que estableció lo igualitario en el nivel teológico preparando el camino para que otros lo descendieran al nivel filosófico y, más tarde, al político-social.

¿Cuál es la alternativa al igualitarismo? La jerarquía. No hay otra. Ahora bien, aquí es preciso matizar lo que se entiende por jerarquía.

Si tenemos siempre presente la noción de libertad definida anteriormente, el concepto de jerarquía es subyacente. La mayor o menor realización del ideal de libertad, la proximidad o alejamiento a él, establece los distintos niveles de jerarquía. Está claro que ninguna otra jerarquía es admisible, ningún otro principio del mando que no se sustente en la superioridad espiritual de unos sobre otros. ¿Y cómo se reconoce tal superioridad? Se impone por sí misma. Siempre que ha existido tal orden jerárquico logró establecerse sin violencia. El exiguo número de brahamanes hindúes hubiera podido ser anegado fácilmente por cualquiera otra de las castas, sin embargo logró situarse durante siglos en la cúspide jerárquica.

Quien dice jerarquía dice complementareidad y ejemplificación. Los escalones más bajos del sistema jerárquico deben encontrar un ejemplo a seguir y un complemento en los niveles superiores, constituyendo el conjunto una pirámide orgánica y ordenada.

Contrariamente a lo que se entiende hoy por "normal", en otro tiempo, el poder espiritual y temporal no estuvieron divorciados. Los fundamentos de tal ruptura derivan de la palabra crística: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". Hasta ese momento el poder espiritual y el poder temporal habían permanecido unidos, aquel justificaba a éste.

El "viejo paradigma" buscó legitimar el poder, en el "demos" (agregado de individuos iguales) y en la ley del número. La abolición de toda noción de Jerarquía, hizo que, finalmente no existiera más jerarquía que la derivada del dinero. Y en eso está nuestra sociedad con su viejo paradigma político, laico y mecanicista.

Es hora de regresar a un modelo nuevo, sagrado y holístico, derivado de los conceptos Orden, Libertad, Jerarquía, que surgirán de los temas propios de la Era de Acuario. Acuario, la Humanidad, tiene su complementario en Leo, el signo de la Jerarquía, por excelencia. Tal será la concepción del Recto Poder.

© Ernesto Mìlá – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

IVAN AGUELI, INICIADOR DE RENE GUENON

IVAN AGUELI, INICIADOR DE RENE GUENON Redacción.-El sufismo, a diferencia de otras tradiciones orientales, penetrósolo tardíamente en Occidente. Y como otras tradiciones, fue también víctima de adulteraciones e interpretaciones bastardas. Tampoco los estudios académicos sobre el sufismo fueron particularmente abundantes en el siglo pasado, cuando ya existía toda una corriente de eruditos orientalistas que habían traducido lo esencial de la espiritualidad hindú.

El por qué de esta aparición tardía es complejo de explicar; probablemente influyó la menor presencia occidental en países árabes en los que el sufismo estaba fuertemente asentado, a diferencia de la presencia colonial en India, a partir de la cual Inglaterra produjo un linaje de lúcidos orientalistas que todavía hoy tiene prolongaciones. Por lo demás, el sufismo está integrado en el sistema religioso y social de los países árabes, impidiendo el acceso a los occidentales o a quienes no participan de la religiosidad islámica. Igualmente, a diferencia de las tradiciones hinduísta y budista, el sufismo se practica de forma comunitaria, algo que dificulta su exportación allí donde no existe ya una "masa crítica" de partida.

Los primeros textos sufíes fueron traducidos a comienzos del último tercio del siglo pasado, de manera esporádica y sin que tuvieran la más minima repercusión, ni a nivel popular, ni siquiera entre la intelectualidad. A efectos de anecdotario consta una primera traducción de Guilaume de Tussy de Attar de un tratado sobre el "lenguaje de los pájaros" en 1864. Palmer, profesor de Cambridge, escribió su "Misticismo Oriental" tres años después, centrándose en la espiritualidad persa, aun a pesar de no haber estado nunca en aquel país y de que sus fuentes eran, necesariamente, limitadas. Al año siguiente -1868- aparecía en Londres el primer estudio sobre los derviches de la mano de J.P.Brown. Adrew Rawlinson, estudioso de la historia del sufismo en Occidente, menciona en su libro "A history of occidental sufism", la presencia reprsentantes sufíes en el Parlamento Mundial de las Religiones de Chicago, el año 1893, añadiendo que fue "pobre". Pero esta presencia es, en cualquier caso, significativa.

EL PARLAMENTO DE LAS RELIGIONES

Organizado con motivo de la Exposición Universal de Chicago, este "Parlamento" merece la atención de René Guenon en su libro "El teosofismo", al que dedica todo un capítulo. Gracias a Guenon, sabemos que "se pidió a todas las organizaciones religiosas, o símil-religiosas del mundo, que enviaran a sus representantes mas autoriados a fin de exponer sus creencias y opiniones". Tras la iniciativa se encontraba Víctor Charbonnel, un asiduo visitante del Salón de la Duquesa de Pomar. La inmensa mayoría de asistentes estaban vinculados a grupos protestantes norteamericanos y el exotismo corrió a cargo de Swami Vivekananda del que Guenón dice que "desnaturalizó completamente la doctrina hindú del Vedanta con el pretexto de adaptarla a la mentalidad occidental (...) La seudo-religión inventada por Vivekananda obtuvo un cierto éxito en Norteamérica (...) De Vedanta no tiene más que el nombre, pues no podría establecerse relación alguna entre una doctrina puramente metafísica y un moralismo "sentimental" y "consolante", que no se diferencia de las prédicas protestantes sino por el empleo de una terminología algo especial". Existían lazos (como veremos en otra parte), entre la Sociedad Teosófica y Vivekananda. De hecho, Annie Besant, entonces Presidenta de la Sociedad Teosófica, estuvo presente en el Parlamento de Chicago. Guenon recuerda que de los 17 días que duró el Parlamento, dos estuvieron dedicados a exponer las doctrinas teosóficas. Annie Besant estuvo acompañada por Gyanendra Nath Chakravarti y Angarika Dharmapala. El primero era un "mongol más o menos hinduizado", muy implicado en las actividades ocultistas y espiritistas occidentales. Hábil hipnotizador, los propios teosofistas reconocieron que logró mantener durante años bajo su influencia a Annie Besant. Judge, rival de la Besant, envió una circular a los miembros de la Sociedad Teosófica aludiendo a "un complot fraguado por magos negros que siempre luchan contra los magos blancos", calificando a Chakravarti como "un agente menor de los magos negros". En cuanto a Dharmapala, a pesar de su autotitulada fé budista ceylandesa, participó igualmente de las actividades de organizaciones masónicas y teosofistas. Ambos hablaron en el acto de apertura del Parlamento de las Religiones como también la Besant y Judge; estas intervenciones permitieron que la revista teosofica francesa "Le Lotus Bleu" pudiera escribir exultante: "El verdadero parlamento de las religiones ha sido en realidad un Congreso Teosófico".

A pesar de todo la presencia sufí fue "pobre". Pero esto indicaba que el teosofismo estaba muy interesado en encarrilar la irrupción de las religiones orientales en Occidente. Fenómeno anglosajón, el teosofismo, manipuló y adulteró hasta lo grotesco el hinduismo y el budismo, en la medida en que siempre reconoció en la India su centro inspirador e incluso estableció su dirección Adyar. Era solo cuestión de tiempo que los teosofistas occidentales, espíritus inquietos a la búsqueda de la verdad, se fijaran en el sufismo. No es raro que Ivan Agueli, el primer occidental que recibió la "barakah" sufí en 1907, fuera miembro de la Sociedad Teosófica.

LAS DOS RAMAS DE SUFISMO: TRADICION Y TEOSOFIA

Andrew Rawlinson reconoce que el sufismo entró por dos caminos en occidente, "bastante distintos y prácticamente opuestos". Uno de ellos era la Orden Sufí, el otro, la Orden Shadhili. La primera distinguía y separaba entre musulmanes y sufíes; en su óptica particular no era necesario ser musulmán para ser sufí, admitía igualmente a mujeres, algo impensable en las formas del Islam ortodoxo. Había sido constituida por Hazrat Inayat Kan de origen hindú que pertenecía al mismo tipo de gurú oriental que Vivekananda a quien Guenon ya califó de "adulterador". Enseñaba que esoterismo y exoterismo, Islam y sufismo, eran independientes. Este lenguaje y esta temática no podía dejar de atraer la mirada de la Sociedad Teosófica que en 1914 publicó el libro de Hazrat Inayat Kan, "Un mensaje sufí de libertad". La implantación de la teosofía en la India y el hecho de que esa colonia fuera lugar de nacimiento de Hazrat Inayat, sin duda hacían que esta forma de sufismo estuviera adulterada y vinculada a la Sociedad Teosófica, de la misma forma -aunque a un nivel mucho más minoritario- que, como hemos visto, existían ramas del hinduismo adulteradas en beneficio de la formación blavatskiana.

En cuanto a la Orden Shadhili, mantenía ramas en Egipto, Argelia y Marruecos; como ortodoxo que era mantenía solamente abiertas sus puertas a hombres de fe musulmana. Para los occidentales que quisieron penetrar en ella, había que convertirse primeramente al Islam. Esto fue lo que hizo John-Gustav Agelii, que ha pasado a la historia del arte como Ivan Agueli y a la historia del sufismo occidental con el nombre iniciático de Abd-el-Hadi o Habdul Haddi.

A pesar de su temprana militancia teosófica, con Agueli el sufismo ortodoxo tiene en Occidente a su primer representante, pero no sería sino hasta casi veinte años después, cuando saldría a la superficie a través de René Guenon y de la revista "Etudes Traditionelles". Antes, solamente se conoce el caso anecdótico y a efectos de archivo de Isabelle Eberhart, admitida excepcionalmente en la Orden de Qadiri en Túnez. Apenas tenía 23 años y ya era una consumada exploradora. En 1900 Isabelle Eberhart recaló en Túnez impresionando por su juventud y energía al seikh de la Orden de Qadiri que, para homenajearla, la admitió en su organización a título honorífico. La joven moriría en un accidente cuatro años después y, por lo demás, no hizo nada para

difundir o profundizar en el sufismo.

En 1907 Ageli había leído la traducción realizada por James Redhouse de un texto de El Rumi, "Masnavi" y, probablemente, la obra de Depont y Coppolani, "Las Confreries Religieuses Musulmanes", publicado a finales del siglo pasado. Por lo demás, la militancia teosófica de Ageli, debió encender en él, el interés por la religión. La Blavatsky en "Doctrina Secreta", menciona en varios lugares al sufismo y, finalmente, Agueli al contacto con textos auténticos sufíes, renunció al ocultismo teosófico para abrazar su nueva fé. Hablaba corrientemente árabe y conocía en profundidad el arte islámico, no en vano había viajado en varias ocasiones a los países árabes. Desde sus primeras lecturas sobre el sufismo, Ageli experimentó la atracción del sufismo y pensó que, de entre todas las doctrinas esotéricas aun vivas, ésta era la que se acercaba más a las "fuentes de la sabiduría". En el curso de su segundo desplazamiento a Egipto, en 1907 fue iniciado por el sheik sufí Abd al-Rahman Illyash al-Kabir, dirigente espiritual de una de las ramas de la Orden de Shadhili, la Arabiyya-Shadhiliyya. Ageli leyó a Ibn Arabí. Ese mismo año, Abd al-Rahman confirió a Ageli el título de moqaddem que le permitía transmitir a otros la "barakah" -iniciación- y realizar nuevos adeptos.

Ageli no se prodigó en difundir el sufismo en Occidente, hasta que inició a René Guenon en 1917, no consta que incorporara a nadie más. Sin embargo se prodigó en distintos artículos en las revista dirigidas o fundadas por René Guenon. También experimentó atracción por el taoismo, que conoció en profundidad, y que comparó con el sufismo en artículos aparecidos en "La Gnosis", revista fundada por Guenon en 1908 y que aparecería durante cuatro años. Hoy se sabe que Ageli tuvo un conocimiento del taoismo a través de otro de los colaboradores asiduos de Guenon, el Conde de Pouvourville, Albert Puyon. Puyon había sido iniciado en el taoismo el mismo año que Ageli lo fue en el sufismo, adoptando el nombre iniciático de "Matgioi", con el que publicó distintos artículos tanto en "La Gnosis" como en "Etudes Traditionelles".

En 1913, según cuenta Paul Chacornac, en "La Vida Simple de René Guenon", Ageli "recorrió toda la región Turaní, pintando algunos paisajes de las riberas del Loira y del Indre, así como del Sena y el Oise, para despues reemprender en 1913 el camino de Egipto a fin de pintar intensamente paisajes y cabezas de nativos, durante 1914". Ya desde principios de siglo Ageli era considerado como uno de los introductores del arte moderno en su país, Suecia, donde cuenta con una sala en el Museo Nacional de Estocolmo y algunos lienzos en el de Gotemburgo. La vida de Ageli, a pesar de tratarse de un artista conocido y de renombre, presenta claroscuros. El propio Chacornac, amigo, correligionario y admirador de Guenon, no está muy seguro de la evolución espiritual de Agueli; se hace eco de que probablemente acabaría su trayectoria espiritual en el bahaismo y reconoce que "la carrera de Adbul-Hadi, deja una impresión cuando menos desconcertante, al menos para un hombre que en ciertos aspectos podemos calificar de espiritual. No debemos olvidar que un cierto conocimiento de orden esotérico no va acompañado necesariamente de apariencias de "santidad", ni siquiera simplemente, de una conducta ejemplar".

Sea como fuere, como bahai o como sufí, Ageli regresó a París cuando había estallado la Primera Guerra Mundial. A los pocos meses, "por oscuras razones", fue expulsado y pasó a Barcelona donde siguió ejerciendo su oficio de pintor. Murió aplastado por una locomotora en las cercanías de Barcelona en 1917 y sus cuadros fueron enviador a su madre por medio del agregado consular sueco.


© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es

UNIVERSO SECTARIO. UNA RADIOGRAFIA

UNIVERSO SECTARIO. UNA RADIOGRAFIA Redacción.- A lo largo de los años ochenta las sectas pasaron a ser considerados como el segundo gran peligro para la juventud; a poca distancia de las drogas. Sectas y asociaciaciones antisectarias entablaron una dura polémica que tuvo su reflejo en la creación de una comisión senatorial para el estudio de las sectas. Concluida la tarea de este organismo se percibió claramente que ni siquiera había logrado definir con claridad lo que es una secta, sus límites, sus diferencias con movimientos religiosos, sus índices de peligrosidad, etc.

Existe pues una dificultad terminológica que crea unas fronteras imprecisas en torno a las sectas. Ni siquiera están claras las diferencias entre sectas y algunos partidos políticos, o determinados círculos culturales. A esto se une el hecho de que ninguna secta gusta ser definida como tal. A nadie se le escapa de connotación negativa de palabras como "secta", "sectario", "sectarismo", sinónimos de algo excluyente, cerrado, aislado, a modo de un ente conspirativo contra el cual la sociedad debiera generar defensas. De hecho secta deriva etimológicamente de "sectum", cortado, aislado, separado. Inicialmente se aplicó a quienes se habían separado, voluntaria o involuntariamente, de la Iglesia Católica. Desde este punto de vista, las Iglesias Protestantes surgidas en el siglo XVI son "sectas", al igual que las herejías que aparecieron en la Edad Media (arrianos, cátaros, valdenses, etc.).

Resulta evidente que, si bien la palabra ha subsistido, el concepto ha variado. Algunos autores han preferido utilizar el nombre de "nuevos movimientos religiosos" para definir con mayor precisión a este sector. A pesar de no ser peyorativa, ésta definición tampoco satisface a muchos movimientos y organizaciones que niegan ser una religión (Método Silva, Meditación Trascendental, etc.). Para colmo la escuela sociológica que parte de Max Weber distingue entre "secta" y "religión", atribuyendo a cada una rasgos diferenciales. Pero, incluso aceptando esta distinción, sería necesario precisar de qué religión estamos hablando y si su forma actual es unitaria y tiene que ver con sus orígenes. El cristianismo, por ejemplo, ha evolucionado extraordinariamente adoptando diversas formulaciones en momentos históricos diferentes; por lo demás coexisten en la actualidad distintas sensibilidades católicas, algunas de las cuales tienen que ver con sectas, mientras que otras, probablemente son más parecidas a ONG's que a iglesias propiamente dichas.

Con estas salvedades podemos realizar un intento de definición de secta. Definimos a la secta como un movimiento creado en torno a una persona o a un proyecto, con la suficiente fuerza y entidad como para crear una diferenciación tácita entre los valores propios y los que informan a la sociedad, generador de una cohesión vincular entre sus miembros mayor que la existente entre la que mantienen cada uno de ellos con la sociedad.

Desglosando esta definición podemos concretar: "se trata de un movimiento creado en torno a una persona o a un proyecto", en la medida en que existen sectas en las que la figura del fundador, del gurú o de su sumo sacerdote, tiene tal capacidad de fuerza y atracción que eclipsa cualquier otro valor o bagaje teórico. Es el caso de los "Niños de Dios", ligados a la personalidad de Moisés Berg, o al movimiento generado por Sai Baba. En otros casos, sin embargo, la fuerza radica en el "libro sagrado" o en la doctrina, más que en el fundador; sería el caso de los mormones o de los Testigos de Jehová, cuya referencia central no es el líder espiritual temporal del grupo, sino el patrimonio doctrinal. Finalmente, en algunos casos, la personalidad del fundador y la teoría que ha creado van indisolublemente unidas; la antroposofía de Rudolf Steiner y la teosofía de H.P. Blavatsky son casos suficientemente significativos.

La definición seguía: "...con la suficiente fuerza y entidad como para crear una diferenciación tácita entre los valores propios y los que informan a la sociedad". La secta siempre tiende a crear una diferenciación entre el "nosotros" y el "todo lo demás". La visión global que tiene la secta sobre el mundo, sobre la sociedad y la historia, tiende a ser diferente de la aceptada habitualmente en ese momento histórico. De aquí surge una contradicción que, en último extremo, enfrenta a la secta con el mundo que le rodea y está en el origen de su alejamiento del "centro" de la sociedad. Este alejamiento puede ser total o parcial; la Iglesia de la Cientología busca un alejamiento parcial, si bien sus miembros cuestionan algunos valores sociales aceptados, no tienen intención de constituir un movimiento alternativo que pretenda derribar los valores vigentes; y otro tanto vale para la Iglesia de la Unificación o incluso para Meditación Trascendental. Otros, sin embargo, cuestionan el ordenamiento social vigente, sus valores y sus pautas: los Hari Khrisna, por ejemplo o algunas formas de satanismo contemporáneo están en esta línea. Lo importante es que, sea cual sea, el grado de alejamiento de los valores aceptados por la sociedad, existe una propuesta diferente que justifica la existencia de la secta.

Finalmente este proyecto es "generador de una cohesión vincular entre sus miembros mayor que la existente entre la que mantienen cada uno de ellos con la sociedad". Si las sectas tienen atractivo entre la juventud es por que ofrecen un ambiente en el que refugiarse frente a la hostilidad de la sociedad. La secta es, en cierto sentido, un marco ampliado y matizado de una "tribu urbana" en el interior de la cual el joven crea un ambiente propio en el que se reconoce y dentro del cual se establecen fuertes vínculos de apoyo mutuo, solidaridad y fraternidad.

Como vemos es posible realizar una aproximación de lo que es una secta solo a partir de sus elementos constitutivos: es imposible entender una secta sin gurú, sin doctrina (o práctica), sin establecimiento de fronteras y sin el factor fraterno interior.

SECTAS Y SECTAS PELIGROSAS. NIVELES DE PELIGROSIDAD

Probablemente la sociedad no se habría preocupado de las sectas de no ser por el carácter destructivo de alguna de ellas, hasta el extremo de que, a la postre, secta, ha terminado siendo sinónimo de secta destructiva. Se considera que una secta es destructiva cuando tiende a desestructurar la personalidad de sus miembros y a explotarlos en algún sentido. Resulta evidente que la explotación es paralela a la desestructuración, hasta el punto de que si ésta es anterior a aquella. No hay explotación del afiliado a una secta destructiva, sin un mayor o menor grado de desestructuración de la personalidad. Es importante, de todas formas, no olvidar, que no todos las sectas -ni siquiera la mayor parte- son destructivas. Simplemente son "diferentes". Nuestras sociedades tienden automáticamente a descalificar a lo que es diferente de lo usual, o al menos a mirarlo con cierta desconfianza.

De la misma forma que existen dificultades a la hora de definir a las sectas, también volvemos a encontrarlas al definir su mayor o menor peligrosidad. Resulta evidente que no podemos movernos en el terreno de las consideraciones absolutas: hemos podido comprobar como determinadas sectas que pueden resultar beneficiosas para algunos individuos, son destructivas para otros; y lo contrario también suele ocurrir: asociaciones inofensivas -ni siquiera con vocación sectaria- pueden resultar extremadamente destructivas y absorbentes para según que tipos de personalidad. Podemos decir que el mayor o menor grado de peligrosidad de una secta, deriva de la ecuación personal de cada sujeto. Existen personalidades más proclives a militar en sectas y más susceptibles de caer bajo el control de terceros; no todas las personas reaccionan de la misma manera sometidos a los mismos estímulos.

Existen, eso sí, distintos niveles de peligrosidad: el primero es doctrinal. Cualquier visión unidimensional y reduccionista es negativa y peligrosa; constituye una forma de ceguera que impide ver los matices del mundo y de la vida. Es parcial e impide percibir la Totalidad; necesariamente subjetiva pretende dar una explicación única y excluyente a cualquier aspecto de la vida y del mundo. En todo esto radica la peligrosidad de cualquier secta destructiva: una vez logra imponer su doctrina y la necesidad de un seguimiento fiel, cuesta poco situar esta doctrina por encima de cualquier otro valor o relación personal, afectiva o familiar. No es raro que las sectas más destructivas difícilmente toleren que el adepto mantenga relaciones normales con su familia o con el entorno afectivo anterior a su entrada en la secta. A la desestructuración psicológica que implica una visión reduccionista y exclusivista del mundo, se une la desestructuración social que sigue. A partir de entonces el adepto a una secta destructiva puede ser víctima de cualquier tipo de abuso y explotación: los crónicas de sucesos de los últimos 20 años nos han ofrecido ejemplos de adeptos que han cedido su patrimonio a sectas, o que han trabajado para ellas full time sin recibir remuneración, o bien que han sido explotados sexualmente.

Existe otro elemento presente en cualquier secta destructiva: el gurú. Contra más fuerte es la personalidad de un gurú y más irracional es su doctrina, más posibilidades existen de que se trate de una secta destructiva. Resulta difícil explicar la personalidad de los líderes de este tipo de sectas. De un lado tienen los rasgos propios del megalómano estafador, incluida la inteligencia lúcida para encontrar los métodos adecuados para alcanzar los objetivos perseguidos (lucro mediante la explotación del adepto), pero de otro existe en todos ellos un mesianismo enfermizo; muchos de ellos tienen los rasgos propios del psicópata (baste recordar al "reverendo" Jim Jones, inductor de la "masacre de Guyana", donde pereció casi un millar de adeptos de su secta "El Templo del Pueblo"): sexualidad desenfrenada, relativismo moral, incapacidad para advertir que se causa daño a otros, ego supravalorado, gran capacidad para mentir, manía persecutoria, etc.

LAS SECTAS FRENTE AL MILENIO

Es preciso disipar un equívoco: la llegada del año 1000 no implica el "advenimiento del milenio". Mientras que lo primero responde a una constatación del calendario, lo segundo implica una mutación social. Ciertamente en la noche de San Silvestre de 1999 no se produjeron grandes convulsiones, ni suicidios colectivos, ni siquiera una oleada de propaganda apocalíptica y milenarista. Más aún, grupos que hasta entonces habían predicado formas de milenarismo (sectas ufológicas, particularmente), prácticamente desaparecieron pocos meses antes del 31 de diciembre de 1999. En el momento en que escribimos estas líneas no se han vuelto a producir irrupciones milenaristas. Sin embargo, el riesgo está ahí; ¿cómo olvidar que los "terrores del año mil", en la práctica empezaron a manifestarse ciento cincuenta años después. Una cosa es la aparición de las avanzadas de cualquier fenómeno y otra muy diferente el momento en el que alcanzan las más altas cotas de vigor. Hoy resulta innegable que nuestra sociedad vive un momento de crisis: crisis de valores, crisis de ideales, crisis de formas de vida, crisis política e institucional, cuestionamiento de las perspectivas de crecimiento económico ilimitado, crisis ideológica, convulsiones sociopolíticas en distintos puntos del planeta y, para colmo, catástrofes naturales cada vez más frecuentes que se traducen en el sentimiento creciente de que la dinámica actual no puede mantenerse hasta tiempo ilimitado y que, antes o después, algo, todo, tendrá que cambiar.

En los últimos años las manifestaciones de integrismo en el seno de las grandes religiones tradicional, especialmente en el Islam, ha generado tensiones apocalípticas: ¿acaso los partidarios de la guerra santa no son apóstoles del fin del mundo? Los suicidios colectivos en 1997 de rosacruces suizos y canadienses y de treinta miembros de "La Puerta del Cielo" al año siguiente, los atentados terroristas del metro de Tokio (provocado con gas sarín por la secta "La Verdad Suprema") y de Oklahoma (atentado cometido por un miembro de las milicias ultraderechistas muy influidas por las doctrinas de "supramacía blanca" y por escisiones de grupos protestantes norteamericanos), todo ello son manifestaciones crecientes de movimientos milenaristas que actúan aquí y ahora y que en los próximos años corren el riesgo de aumentar su presencia.

Las sectas milenaristas y apocalípticas están lejos de haber tocado techo. En la práctica, puede decirse, que la llegada cronológica del año 2000 ha operado a modo de vacuna. Y de la misma forma que el llamado "efecto 2000" en informática, no ha causado ninguno de los desastres tecnológicos que habría podido producir de no haberse previsto, el milenarismo sectario se ha batido en retirada ante la alarma social y la vigilancia de las fuerzas de seguridad del Estado. Tras la noche de San Silvestre de 1999, esa vigilancia se ha relajado, pero el milenarismo lejos de desaparecer, lo único que ha hecho ha sido retirarse, como el tigre en la selva, para saltar mejor.

RELIGIONES, SECTAS, SECTAS SECRETAS, OCULTISTAS O ESOTERICAS

Existen diversos conceptos que se prestan a equívocos y que definiéndolos se logrará una aproximación mayor a la idea de secta. Así pues, una religión sería un todo, en cuyo interior podrían coexistir distintas iglesias o formas de concebirla. La religión cristiana ha dado lugar a la Iglesia Católica, a la Ortodoxa, a las Protestantes, etc. Otro tanto ha ocurrido con las distintas formas de percibir y practicar el budismo o el islam. Una secta estaría pues en un nivel inferior al de una Iglesia, sería una confesión menor, frecuentemente formando en los márgenes, muy radicalizada y con tendencia hacia el fundamentalismo.

Pero existen sectas que no entrar de ninguna manera en esta definición. Frecuentemente se habla de sectas secretas, sectas ocultistas y sectas esotéricas. No todas las sectas son necesariamente secretas, si bien casi todas las sectas tienden a la discreción; el silencio es la mejor táctica para alcanzar cualquier objetivo. Sin embargo existen algunas sectas que si son completamente cerradas. Ya sea por necesidades de supervivencia o por la propia estrategia, algunas corrientes son extremadamente elitistas y buscan una cualificación excepcional en algún terreno para sus miembros. No todos pueden entrar, ni se entra en ellas como en un club. Hubo un tiempo en el que los grupos satanistas eran extremadamente cerrados y secretos; hoy el secretismo parece más bien limitado a ciertas sectas que gestionan el poder mundial y que tienen poco que ver con lo que hablamos en esta trabajo; nos referimos a la Comisión Trilateral, al Club Bildelberg, al Centro de Relaciones Exteriores y, finalmente, a la llamada Hermandad de la Muerte, sin duda el círculo más interior, reservado y secreto que trabaja por un Nuevo Orden Mundial. En general estos sectores (más que de sectas podemos hablar de "sectores") agrupan a personalidades de la alta finanza, la información y la política, por encima de las fidelidades nacionales y de las filiaciones políticas. No son estos sectores los que nos interesan ahora.

En cualquier caso resulta evidente que las sectas secretas, lo son, bien por que precisan del secreto para realizar su actividad, o bien por que la importancia de la misma es tal que sería impensable que actuaran a la luz pública. El secretismo también viene impuesto por una situación sociopolítica que impida el libre y normal desarrollo de una actividad sectaria (caso de los grupos masónicos en la España de Franco), o bien por que se trate de grupos que pretenden subvertir el orden establecido y de manera violenta. El caso de "La Verdad Suprema" es significativo al respecto. De un lado la secta mantenía una actividad normal de cara al pública, sin embargo, mantenía una estructura paralela, extremadamente secreta y perfectamente provista desde el punto de vista tecnológico, a través de la cual fabricaba gases neurotóxicos con intenciones criminales.

Estamos lejos en estos supuestos de sectas esotéricas y ocultistas, dos modalidades que, sin embargo, son radicalmente diferentes entre sí. Es importante entender las diferencias entre esoterismo y ocultismo. El esoterismo (palabra derivada de "sôter", lo que está oculto) es un conjunto de doctrinas tradicionales, esto es, extremadamente antiguas, que implican ritos y prácticas concretas, constituyendo en su conjunto el reverso de cualquier tradición religiosa o "exotérica" (es decir realizada de cara al exterior). El catolicismo tiene su esoterismo, como el islam o el budismo.

El ocultismo es otra cosa; constituye un conjunto de grupos y corrientes que aparecieron a mediados del siglo XVII como mutación y adulteración de distintas corrientes esotéricas cristianas (rosacrucianas, en parte) que fueron desvinculándose progresivamente de sus lazos con el catolicismo y constituyendo grupos de nueva creación, sin contacto (y en ruptura) con tradiciones esotéricas anteriores. El ocultismo está ligado a las especulaciones personales de los fundadores de cada secta o corriente, mientras que el esoterismo está ligado a tradiciones ancestrales. El ocultismo es un fenómeno esencialmente moderno, mientras que el origen del esoterismo se pierde en la noche de los tiempos. Finalmente, el ocultismo es, por lo general, laico y, en cualquier caso, nunca está ligado a una forma religiosa, mientras que el esoterismo tiene su complemento en un culto religioso convencional.

En cuando a las sectas satanistas, en parte son una derivación de sectas ocultistas, sin embargo tienen una vida propia y una entidad que las hace radicalmente diferentes a la mayor parte de corrientes ocultistas. El satanismo contemporáneo es relativamente parecido al satanismo antiguo, si bien es difícil admitir que haya podido existir una transmisión ininterrumpida desde el Egipto antiguo hasta nuestros días (tal como sostienen algunos grupos satanistas). Sea como fuere el satanismo ha logrado sobrevivir y adquirir una personalidad propia desde finales del siglo pasado y especialmente a partir de los años sesenta.

LOS NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS

El Secretariado Romano para la Unidad de los Cristianos lanzó en un documento de principios de los noventa el nombre de "nuevos movimientos religiosos" a fin de eliminar el carácter peyorativo de la palabra secta. Es evidente que el nombre se adapta mejor a algunas sectas y prácticamente es incompatible con otras. El grupo "La Comunidad", puede ser considerada como una secta sociopolítica, pero no es, en absoluto, un "movimiento religioso", ni viejo ni nuevo. Y en cuanto a Meditación Trascendental, se trata de una técnica de relajación, en absoluto de un sistema religioso cerrado.

Lo que sí es evidente es que en las últimas décadas han ido apareciendo grupos que no derivan del ocultismo, ni del esoterismo, ni del satanismo, pero a los que cuadra la calificación de sectas, su aspecto corresponde más propiamente al de una iglesia clásica que al de un movimiento ocultistas. Por otra parte, muchos de estos movimientos nacieron en los años sesenta o posteriormente; son, en verdad, nuevos.

Resulta paradójico el que sea en círculos de la propia Iglesia Católica en los que se ha ideado el término "nuevos movimientos religiosos". Estos movimientos, lo que están haciendo es coger el testigo de las concepciones religiosas hasta ahora vigentes y que han entrado en crisis. Es a partir de la conclusión del Concilio Vaticano II cuando el universo de las sectas encuentra un caldo de cultivo abonado para su expansión. La crisis que sufre la Iglesia tras el concilio es de tal magnitud que la convierte en inoperante para canalizas el impulso religioso siempre presente en la sociedad. Desde principios de los años 60 la humanidad ha vivido distintas mutaciones políticas, sociales y científicas, las crisis provocadas han hecho que buena parte de la humanidad se replegara hacia el terreno de lo sagrado para olvidar la realidad cotidiana; esta humanidad, sorprendida por las mutaciones que tienen lugar en su seno, busca certidumbres, busca credos, busca valores absolutos; pero, justo en esos momentos, cuando quizás su presencia era más importante, la Iglesia Católica se desacralizó. Otros tomaron el relevo y, sobre ese caldo de cultivo nacen los "nuevos movimientos religiosos", el ocultismo, que parecía liquidado desde la preguerra, cobra nuevos bríos e, incluso, el satanismo que apenas había tenido en Occidente una presencia más que marginal, ocupa un lugar no desdeñable en el "supermercado espiritual".

En este contexto hay que permanecer atentos. La crisis de la Iglesia Católica no ha dejado de agravarse en las dos últimas décadas; en una generación la falta de sacerdotes se hará tan patente que resultará imposible mantener el culto incluso en las grandes ciudades de Occidente tradicionalmente católicas. Para colmo, las cosas no van mucho mejor en la cúspide romana, el Vaticano, donde la Curia sigue presa de una inercia suicida y se muestra incapaz de reaccionar salvo por sus intereses individuales. Todo induce a pensar que el tiempo del catolicismo ha pasado. Es la hora del relevo. Entre los "nuevos movimientos religiosos" muchos aspiran a recoger la antorcha de Cristo, como antes otros recogieron la de Yavhé y del Antiguo Testamento.

LAS NECESARIAS PREVENCIONES

Esta "Guía" no pretende censurar (ni por supuesto alabar) a unas u otras sectas o "nuevos movimientos religiosos". También hemos procurado evitar en la medida de lo posible, entrar en disquisiciones sobre qué sectas son destructivas y cuales no. Si nos hemos preocupado, por el contrario, de advertir que entre todos los grupos mencionados, su "solvencia" es diversa, tanto en el terreno doctrinal como en el de las prácticas y el comportamiento hacia sus afiliados y hacia la sociedad en general. Si bien no puede generalizarse, tampoco es posible particularizar y extremar el análisis. Existen círculos y movimientos extremadamente respetables, pero alguno de cuyos líderes locales ha cometido tropelías, abusos y figuras delictivas de lo más variopintas.

Así pues, hemos preferido ofrecer en este guía una clasificación de los grupos atendiendo a su orientación general; necesariamente hemos debido esquematizar por imperativos del espacio y de la lógica. No siempre la lógica habitual es la lógica de estos grupos, por tanto es posible que algunos rechacen el lugar que ocupan en esta obra. También hemos preferido que nuestros lectores juzguen por sí mismos. Aquellos que dispongan de conexión a Internet podrán contactar directamente con estos grupos y formarse una opinión extremadamente directa y personal sobre su bondad o peligrosidad y sobre si colman sus aspiraciones o no. En el fondo, militar en un "nuevo movimiento religioso" o en una "secta" es una opción personal, lo único que podemos advertir es que esta opción debe de tomarse con calma y serenidad, de manera objetiva y sin que existan condicionamientos externos. Y ya desde el principio es bueno dejar claro hasta donde uno está dispuesto a llevar su entrega a la "causa".

Finalmente, cabe decir que un Estado Democrático como el español dispone de suficientes recursos jurídicos como para poner coto a cualquier tipo de abusos. El procedimiento más corto, en caso de advertir alguna infracción a la legislación vigente, consiste en presentar denuncia ante la policía o en el Juzgado de Guardia. En principio, a las sectas se les suponen buenas intenciones, como el valor al soldado; pero en caso de defraudar las espectativas iniciales y percibirse puntos negros, siempre queda recurrir a la protección de los organismos estatales competentes. Algo que nunca hay que perder de vista en este terreno vidrioso, ambiguo y contradictorio.


© Ernesto Milà – infoKrisis – infokrisis@yahoo.es