Blogia
INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

CULTURA

Notas sobre el libro: “A la sombra de Franco”, la OAS en España

Notas sobre el libro: “A la sombra de Franco”,  la OAS en España

Infokrisis.- La lectura de la obra del villenero Gastón Segura Valero, "A la sombra de Franco", subtitulada "El refugio de los activistas franceses de la OAS", nos ha inspirado algunos comentarios, que amplían el contenido de este libro -que nos parece extremadamente aceptable y bien documentada-  [en la foto: Lagaillarde y Ortiz, en las jornadas de las barricadas de Argel]

 

Hace falta tener algo más de cincuenta años, ser un apasionado de la historia contemporánea o bien ser un “pied-noir” (un francés nacido en Argelia antes de la independencia) para saber qué fue exactamente la OAS, siglas francesas de la “Organisation de l’Armée Sécrete”. En España, en los últimos treinta años no se ha publicado ninguna sola obra sobre la OAS, por lo tanto, la obra de Segura Valero es todavía más de agradecer en la medida en que cubre un vacío documental. Ahora bien, alguien preguntará, ¿la OAS no es una organización francesa, nacida de una crisis francesa y cuyos integrantes fueron franceses? ¿Qué tiene que ver la OAS con España? Mucho: de hecho, la OAS nació en Madrid y se disolvió en tierras de España, sus dirigentes encontraron en nuestro país un precario refugio y, luego, muchos “pied noires” terminaron en nuestro país (muchos amigos nuestros todavía permanecen, ya como españoles, en las costas alicantinas, en Baleares o Canarias o han rehecho su vida en Madrid, Barcelona o Navarra. Además, muchos españoles ayudaron activamente y de manera militante a los miembros de la OAS y apoyaron la causa de la Argelia Francesa. Por tanto, la obra de Segura Valero es interesante y atañe a nuestro país.

Los méritos de la obra de Segura Valero

Entre los méritos de este libro de trescientas páginas, se encuentra el hacer una génesis de cómo se llegó a la crisis de Argelia y desde qué momento España empezó a interesarse por la cuestión. No hay q ue olvidar que España y Francia tuvieron intereses comunes en Marruecos hasta la independencia de ese país y, posteriormente, se vieron envueltos en las distintas ofensivas que lanzó el reino alhauita contra Ifrni español y la zona de Tinduf y Bechar en Argelia, todavía bajo control francés. Pues bien, los dos primeros capítulos de esta obra se dedican a detallar las dimensiones de la aquella crisis.

Hay que decir que Segura Valero restringe al máximo valoraciones personales sobre el régimen franquista y sobre las vicisitudes, utilizando una encomiable objetividad. Recuerda, que fueron más de doscientos los soldados españoles asesinados por las bandas marroquíes del ALN (Armé de Liberation Nacional) en Ifni y describe con detalle las odiosa gestión que le cupo realizar a Mohamed V.

Así mismo, la descripción de cómo se gestó el problema de Argelia es, igualmente, clara y escueta, sin que falte ni sobre una línea. La figura de De Gaulle no sale bien parada. La crisis argelina, desde luego, no fue lo mejor de su gestión, sino, precisamente, allí en donde demostró sus carencias. De Gaulle traicionó a toda una comunidad: los “pied noires” –y no solamente ellos- lo sacaron de su retiro en Colombey les-Deux-Eglises como hombre que prometió mantener a “Argelia Francesa”. Al poco de ser encumbrado en el poder y finiquitar la IV República francesa, De Gaulle TRAICIONO a su país, TRAICIONÓ a sus compañeros de armas y TRAICIONÓ a los “pied-noires”. No solamente, no mantuvo su promesa, sino que aceleró la entrega de Argelia y abandonó a su suerte a los argelinos de origen francés y a los argelinos musulmanes que habían colaborado con Francia (los “harkis”). El hecho de que en otros terrenos, De Gaulle actuara con una encomiable lucidez –especialmente en no limitarse a ser un comparsa de los EEUU en la OTAN- no implica que durante la crisis de Argelia, se comportó como el mayor de los traidores que haya dado Francia en el siglo XX. La obra de Segura Valero, no carga las tintas en relación a De Gaulle, pero da datos suficientes como para que el lector se haga una idea del fuste del personaje.

Finalmente, esta obra reconstruye – que nosotros sepamos, por primera vez- la andanza española de los dirigentes de la OAS. Las informaciones son de primera mano y el autor no se ha limitado a una habitual recopilación de datos ya publicados en otras obras editadas en Francia. Y, en esto reside su principal atractivo y, también, su principal limitación. Por que se trata de una historia incompleta de la OAS. Los episodios narrados lo son a grandes rasgos. Pero faltan algunos elementos centrales que hubieran contribuido a completar más el relato. Veamos, lo que, por nuestra parte, podemos añadir al texto de Segura Valero.

Narciso Perales: el primer contacto de Raoul Salan en España

En las obras sobre la OAS editadas en Francia se ignoraba la figura de Narciso Perales. Cuando el General Raoul Salan llega a España, después del episodio de las barricadas en Argelia (el porimer gesto de la insurrección de la comunidad “pied noire”), lleva varias direcciones de posibles contactos. Se las han dado amigos suyos y de los grupos civiles que apoyaron la insurrección. Quizás algún día en los archivos de las Falanges Exteriores o de la Delegación Exterior del Frente de Juventudes (si es que existen en algún oscuro almacén) den cuenta de las relaciones que ambas organizaciones tuvieron con la organización de los hermanos Sidos, “Jeune Nation”, que habitualmente suele ser calificado como el primer grupo neofascista –era más bien “nacionalista”- francés de cierta importancia en la postguerra. Esos contactos existieron.

De hecho, desde los años 50, se celebraban en España “universidades de verano” y encuentros organizados por la Delegación Exterior del Frente de Juventudes, a las que asistían como invitados delegaciones de organizaciones afines de otros países: desde las Falanges Libanesas hasta la Falange Boliviana, pasando por los jóvenes del Movimiento Social Italiano o por… los estudiantes nacionalistas franceses de Jeune Nation. Es seguro que algunos amigos de Salan, sin duda, miembros de Jeune Nation, le habían pasado las direcciones con las que entró en nuestro país. De todas ellas solo una le interesó: la de Narciso Perales.

Las conversaciones entre Salan y Perales fueron francas y profundas. Ambos sintinonizaron y Salan vio en Perales a un indómito predicador del ideal falangista, es decir, de las ideas que a él, le faltaban. Más tarde, cuando se incorporó Lagaillarde –el dirigente más atractivo de la insurrección “pied noire” y de las barricadas de Argel, un verdadero hombre de acción, diputado de la Asamblea Nacional, paracaidista heroico, Perales se entendió bien con él y mucho más cuando empezaron a afluir –perdida ya la esperanza de mantener el vínculo entre Francia y Argelia- los dirigentes de la OAS católicos y políticamente antidemócratas, como Dufour, el doctor Lefevbre y Château-Jobert.

Armas para la OAS a través de España

Una de las carencias del libro de Segura Valero es, precisamente, que no repara en uno de los temas que, desde el punto de vista periodístico sería más prometedor –el tráfico de armas para la OAS realizado a través de España-; por que ese tráfico efectivamente existió.

Al parecer, la OAS había logrado sacar de Argelia ciertas cantidades de armas y explosivos y su problema era cómo dirigirlos a la metrópoli. Allí, existían comandos suficientemente dispuestos para la acción –la OAS-Metropolitaine- pero carecían de armamento suficiente y, especialmente, de explosivo plástico.

Algunos “pied noires” disponían de pequeñas embarcaciones de recreo con calado suficiente como para cruzar el estrecho y situar las armas en los puertos de Málaga o Alicante. Pero más allá de Alicante, estos barcos no estaban en condiciones de llegar a los puertos franceses del Mediterráneo que, por lo demás, estaban bien vigilados. Así pues, se estableció una “ruta segura” que llegaba de los puertos del Sur de España a la frontera pirenaica. El problema era cómo pasar las armas. Hacía falta gente que conociera bien la zona fronteriza y, además, que fuera de “confianza”, sin fisuras, y con cierta identificación con la causa de la Argelia Francesa.

En Lérida existía un cuadro falangista de mediana edad, en aquel momento jefe de la Falange de Sió, y que luego llegaría a ser Lugarteniente de la Guardia de Franco de la provincia de Lérida en los últimos años del franquismo y primeros de la democracia, Miguel Gómez Benet.

Gómez-Benet conocía perfectamente los caminos de montaña y los pasos fronterizos no vigilados por la Guardia Civil. Por lo demás, él mismo era suficientemente conocido por los mandos de la Guardia Civil del norte de la provincia de Lérida, así que habían pocas posibilidades de que esos cargamentos de armas fueran interceptados, al menos, en la parte española.

En dos ocasiones, Gómez-Benet, logró establecer contacto con el militante del partido de Pierre Poujade, encargado de recibir las armas en Francia. Como se sabe la Unión de los Comerciantes y de los Artesanos (UDCA), el partido poujadista, tenia una sección autónoma en Argelia, diriga por Pierre Ortiz, junto con Lagaillarde, alma de la insurrección de las “barricadas”. Desde el principio, la mayor parte de la UDCA tomó partido por los combatientes de la Argelia Francesa y, a pesar de su fundador, el partido pasó a ser una estructura aprovechada por los activistas de la OAS. Pues bien, Gómez Benet, en dos ocasiones consiguió establecer el contacto con el militante pujadista –cuyo nombre preferimos no citar- y las armas y los explosivos consiguieron ir a parar a manos de los activistas de la OAS.

En la tercera ocasión, las cosas se complicaron, Gómez-Benet recibió las armas en cuestión, pero cuando acudió a la cita, el militante poujadista no se presentó; acababa de ser detenido y pasaría cuatro años en prisión. Este episodio coincidió con el derrumbe general de la OAS. Así que Gómez-Benet, sin comerlo ni beberlo, se encontró poseedor de un pequeño depósito de armas (pistolas y revólveres de ordenanza en el Ejército francés de la época, subfusiles MAT-42 y cierta cantidad de explosivos.

De 1962 a 1976, estas armas permanecieron escondidas y no se utilizaron. También es cierto, que nadie las reclamó. En el verano de 1976, cuando Gómez-Benet ya era Lugarteniente de la Guardia de Franco, organizó, en colaboración con algunos italianos exiliados en España, un campamento paramilitar en Castell del Remei, del que la prensa dio cuenta en su momento. Sin embargo, la investigación periodística no fue capaz ni de establecer el tipo de armas que se habían utilizado, ni, mucho menos, su procedencia.

Si no recordamos mal, Gómez-Benet falleció a finales de los años 80 y los restos de ese arsenal (seguramente ya deteriorados e inservibles) seguirán escondidos en donde estuvieron por espacio de 14 años. Por cierto, hay que recordar que Gómez-Benet fue el único lugarteniente provincial de la Guardia de Franco que se negó a la colaboración requerida por su superior jerárquico, Adolfo Suárez González, para ayudar a la creación de UCD. “Vamos a hacer lo mismo, pero con otra sigla”, fue lo que Suárez dijo en la reunión con los lugarteniente provinciales pocas semanas antes de la convocatoria de las primeras elecciones democráticas en junio de 1977.

La pieza de enlace entre Perales y Gómez-Benet

No creemos que Perales conociera a Gómez-Benet. A principios de los años 60, Narciso Perales era un exgobernador civil, falangista de toda la vida, católico, que no rehuía el contacto con los militantes falangistas disidentes del Movimiento franquista. Por su parte, Gómez-Benet era un oscuro militantes falangista de la provincia de Lérida sin muchos contactos en Madrid o Barcelona. Así pues, subsiste la duda, sobre cómo pudo Gómez-Benet contactar con Perales y como actuó de “transportista” de material perteneciente a la OAS.

Pero las cosas se comprenden mucho mejor si tenemos en cuenta que en 1962, la Editorial Acervo, radicada en la calle Padua de Barcelona, había publicado la obra “El Occidente en Peligro”, firmada por el doctor Lefevbre. La obra es un típico alegato anticomunista escrito desde las posiciones católicas tradicionalistas que el doctor homeópata había sostenido siempre. Quizás lo más interesante es la reproducción de un “Manifiesto Corporativo” de René de la Tour Du Pin como anexo y algunas notas sobre la “Guerra Revolucionaria”.

Un año después, esta misma editorial Acervo inició la publicación de una revista quincenal, titulada “Juanpérez” de la que aparecieron unos 150 números durante cuatro años. Pues bien, en el número 1, un redactor, entrevistaba al coronel Château-Jobert, como hemos dicho, último jefe de la OAS-Metro. Así mismo, esta editorial publicó la obra “El proceso al general Salán”.

Hay que añadir que la editorial Acervo era propiedad de un excombatiente de la División Azul, José Antonio Llorens-Borrás, autor, por otra parte, de un libro sobre el proceso de Nuremberg, examinado desde el punto de vista jurídico (era abogado). Pues bien, Llorens-Borrás, estaba casado con la hermana de Narciso Perales.

Así puede entenderse que, en esa época, su editorial se convirtiera en difusora de textos sobre el drama argelino y que en “Juanpérez” se publicaran distintos artículos (especialmente durante su primer año de vida) sobre la diáspora de los “pied noires”.

Perdida Argelia, la lucha continúa

El libro de Segura Valero termina con cierta brusquedad cuando un funcionario francés gaullista viene a España a proponer la “reconciliación” con los miembros de la OAS y a pactar el desarme de la organización. Hubo más. Ciertamente, la historia oficial de la OAS termina con esta “operación reconciliación”, pero entonces quedaba lo más apasionante: la historia de los militantes perdidos de la OAS surgidos de la diáspora de los “pied noires”.

Personalmente hemos conocido a decenas de exOAS en las circunstancias mas diversas. No es el caso relatar estas experiencias personales, pero si recordar que, entre los “plastiqueurs” de la OAS que terminaron residiendo en España, no todos se acomodaron –como Lagaillarde- a los negocios y a recordar en las barras de bar y en las cenas entre camaradas, los que sin duda constituyeron los años en los que “vivieron peligrosamente”.

Casualmente, conocimos en Madrid a Jean Pierre Cherid. Se me ocurrió preguntarle si había vuelto a Francia después de lo de Argelia; la respuesta me llamó la atención: “No, para mi Francia es como una mujer a la que se ha querido mucho, pero te ha traicionado, entonces se le da la patada y nunca más se la vuelve a ver”. Sin embargo, Cherid volvió a Francia, o al menos, al País Vasco Francés, años después. Eran los tiempos del GAL. Cherid, en ese momento, era la punta de lanza del GAL. Al parecer, Cherid creía haber localizado el piso en el que se reunía la ejecutiva de ETA y estudió las posibilidades de eliminarla de un solo golpe. Algo salió mal y Cherid, al colocar la batería de la bomba para activarla, saltó por los aires.

No fue el único miembro de la OAS que colaboró con el GAL. Hay otros nombres para esta historia sin gloria y sin sentido.

A Portugal fue también a parar otro grupo de franceses ex miembros de la OAS, irreductibles y dispuestos a afrontar nuevas aventuras en el campo anticomunista. Ralf Guerin-Serac y otros dieron vida a “Aginter Press”, una agencia de prensa anticomunista, radicada en Lisboa, que, en el fondo, era la cobertura para operaciones anticomunistas en todo el mundo. “Aginter Press” contaba con el apoyo de las autoridades portuguesas, hasta el 23 de abril de 1973 cuando se produjo el “Golpe de los Coroneles”. Una de las operaciones más brillantes de la agencia había consistido en infiltrarse en Suiza el Partido Comunista de los Trabajadores y su órgno de prensa “L’Etincelle”. Al mismo tiempo, Guerin-Serac había realizado su “autocrítica” en la embajada de la República Popular China en Bruselas (desde allí, los chinos contactaban con los partidos maoístas que se habían formado en Europa Occidental… la mayoría patrocinados por la CIA) renunciando a su “pasado pequeño burgués”. “L’Etincelle” tomó contacto con los representantes de los movimientos de liberación del África portuguesa y consiguió visitarlos… poco antes de que las FFAA portuguesas los arrasaran con una precisión asombrosa.

Así mismo, en Portugal publicaba la revista “Decouvertes”, Jacques Ploncard d’Assac, teórico del nacionalismo, próximo a la OAS y del que Ediciones Acervo publicó su obra “Doctrinas del Nacionalismo”.

La parte contratante de la segunda parte…

Otros “soldados perdidos” de la OAS llegaron a Oriente Medio, África e Iberoamérica. Ninguno de ellos pudo olvidar su juventud quemada al servicio del ideal de la Argelia Francesa y ninguno de ellos, ni siquiera hoy, ha podido olvidar la traición de De Gaulle a una comunidad que pagó caro el ser europeos en Argelia y querer seguir siéndolo. Por su parte, el FNL argelino tuvo también lo que merecía: tras una campaña de masacres contra la población europea de Argelia, siguió la independencia y las venganzas contra los “harkis” que no pudieron abandonar a tiempo el país antes de la independencia. Las distintas fracciones argelinas del FLN lucharon a muerte y el propio Ben Bella, líder de la independencia, resultó luego detenido por su, hasta entonces, amigo del alma y militante fraterno, Houari Boumedian. Tras pasar largos años en prisión, fue puesto en libertad y hasta hace poco defendía, por cuenta de Saddam Hussein, una opción laica al fundamentalismo religiosa argelina.

Tras un largo período de gobierno en el que Argelia estuvo bajo la férula del FLN y escorado hacia la URSS, la crisis económica y el ascenso del fundamentalismo religioso, terminaron por pulverizar el régimen surgido de la traición gaullista. Una larga guerra civil de casi ocho años, siguió y, en la actualidad se encuentra en estado de latencia. La explosión demográfica y la falta de perspectivas del país, ha obligado a tres millones de argelinos a “colonizar” Francia. De hecho, los incidentes que tuvieron lugar el otoño del 2005 en Francia, tuvo como protagonistas a los hijos de los inmigrantes argelinos.

Las esperanzas que se forjaba el FLN en 1961 no se han cumplido. Un activista del FLN, que aparece en “Los centuriones”, novela de Jean Lartguy dice, tras ser detenido e interrogado por los paracaidistas franceses: “Llegará un día en que colonizaremos Francia por el vientre de vuestras mujeres”… No, la crisis de Argelia deja todavía sentir sus huellas en Francia. No es el vientre de mujeres francesas lo que va a permitir la colonización de argelina de Francia, sino el indigerible fenómeno de la inmigración masiva. Pero esta es otra historia.

Jean Thiriart, escribía en su obra “Europa: un imperio de 400 millones de hombres” (traducido en España como “¡Arriba Europa!”): “Europa se defiende en Argelia”… y tenia razón en 1962. Los miembros de la OAS, defendiendo sus haciendas y su vida, defendían la presencia de Europa en el Magreb. Por eso ha valido la pena recordarlos, con la excusa de la obra de Segura Valero.

¿Y nosotros? ¿tuvimos algo que ver con la OAS? No, por supuesto. O más bien sí. Por azares del destino, en 2 de julio de 1981 tuvimos que compadecer ante la Corte de Seguridad del Estado, en Francia y fuimos condenados a tres meses de prisión por “uso de documentación falsa”. En aquel momento nos encontrábamos clandestinamente en Francia y, solamente se nos pudo acusar de pasaporte, carné de identidad y de conducir falso. Pues bien, la Corte de Seguridad del Estado se había creado en 1960 para juzgar los delitos relacionados con la resistencia europea en Argel y la actividad de la OAS. El 13 de julio de 1981, este tribunal especial fue disuelto por Mitterand. Nuestro caso figura como el último juicio que se celebró en este tribunal.

Ah, por cierto, nosotros también fuimos encerrados, como los antiguos “pied noires”, en la siniestra cárcel de La Santé…

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Cerolo a la alcaldía y con él la minoría gay...

Cerolo a la alcaldía y con él la minoría gay...

Infokrisis.- La cuestión gay sigue a la orden del día. La intención del PSOE de presentar a Pedro Cerolo como cabeza de la lista socialista municipal por Madrid, la ha revivido, lo que implica que no estaba resuelta. La cuestión es, si bien el alcalde de París es gay, ¿puede ser el Alcalde de Madrid alguien con mentalidad de minoría y predispuesto a apoyar las iniciativas de las minorías sobre las mayorías? No parecde evidente. De todas formas, el PSOE debe pensar que en Madrid hay mucho gay y que se parte con un buen porcentaje de electores. Pero Madrid no es Malasaña y, por lo demás, en Malasaña no son todos los que están... Presentamos a continuación el Capítulo VI del libro "Los Gays vistos por un Hétero" que puede adquirirse al precio de 12,00 €+ 4,00 €de gastos de envío, solicitándolo a infokrisis@yahoo.es.

VI

La «cuestión gay» existe...

Todas estas discusiones molestan profundamente a algunos exponentes del movimiento gay. He consultado textos emitidos por distintos sectores del mismo en los que se niegan a participar en debates y discusiones que toquen la «cuestión homosexual». Afirman que lo que hay que considerar anómalo es la «homofobia» . Y hasta aquí podemos estar de acuerdo, a condición de definir que queda incluido en esa palabreja. Por que, si de lo que se trata es de condenar la «fobia a lo igual» (homofobia) está claro que es condenable y, más que condenable, tratable por cualquier psiquiatra. Ahora bien, si por homofobia se entiende cualquier postura que no comulgue con las reivindicaciones del movimiento gay, lo lamento pero ustedes, caballeretes, lo que intentan hacer es blindarse ante cualquier oposición y tratar de establecer un patrón de normalidad definido y diseñado por ustedes mismos. Un capricho, vamos.

Mundo gay y mundo de la moda

Literalmente, «conspiración» significa «respirar juntos». Pues bien, hay una «conspiración» universal de progres, modistos y diseñadores gays para convertir la sexualidad en algo ambiguo. La cosa no es nueva. Viene de lejos, desde que en los años 60 empezaron a aparecer algunas modelos que no respondían al esquema que hasta entonces se había tenido de la mujer: senos y caderas marcados, formas redondeadas y andares seductores. A partir de entonces, las pasarelas se llenaron de modelos huesudas, a menudo esqueléticas, con una alta carga de «ambigüedad». Desde entonces, esa tendencia se ha acentuado y resulta inseparable de las ideas aportadas por el contingente homosexual que se mueve en el terreno del diseño y de la moda, que puede calificarse como «amplio». No es que los diseñadores homosexuales hayan «conspirado» en el sentido que los antisemitas atribuyen a los judíos, reuniéndose en truculentos cenáculos para deliberar la forma más contundente de conquistar el mundo. Los homosexuales han «conspirado», en el sentido de «respirar juntos» un mismo tipo de ideas que, probablemente, hayan surgido directamente de su visión de la sexualidad. Han intentado trasladar a la moda –consciente o inconscientemente su visión de la sexualidad: por que es inevitable que aquel al que le atraen los hombres, vea en la mujer un competidor... y que termine –consciente o inconscientemente– tendiendo a atenuar los rasgos femeninos del cuerpo de la mujer, esto es, desfeminizando a la mujer, convirtiéndolo en un ente ambiguo, rebajando su capacidad de atracción.

Desfeminizar a la mujer y masculinizar al hombre, tal es el programa, que permite lograr unos estándares estéticos que satisfacen a quien está desvirilizado y/o feminizado, sino en su cuerpo, si en su mente. El resultado ha sido peripatético. Una parte muy sustancial de las modelos que desfilan en las pasarelas, no son mujeres «normales»; no es que estén mejor o peor, es que no responden, ni en sus andares ni en sus gestos, ni en su atuendo, a la feminidad. Diríase que algunos diseñadores practican una especie de odio a la forma femenina, prefieren humillar a la mujer convirtiéndola en un espantajo ridículo y en el símbolo mismo de la esterilidad. Esto se completa con una moda masculina «audaz» (o agilipollada, que todo tiene su calificación precisa y desinhibida) en la que abundan las transparencias o las faldas. Feminización del varón. Masculinización de la mujer. Bonito panorama el generado por la clique de diseñadores. Triste horizonte para los heterosexuales. Y que quede claro, no es que acusemos al «mundo gay» de una conspiración consciente, sino que los principios del mundo gay aplicados al diseño y a la moda, producen este panorama.

El peor fantasma del mundo gay

Hay una pesadilla inconfesada entre los gays: la persistencia de un cierto tipo de varón que no ofrece concesiones a la ambigüedad. Arturo Fernández, por ejemplo. Un tipo simpaticote, heterosexual de estricta observancia, tronchamozas sin machismos avasalladores, elegante, educado y que se cuida; a menudo, resulta, encantador para el otro sexo. O mi padre, un tipo con perfil y porte de senador romano, andares decididos y armoniosos, ingenioso en la conversación, serio cuando se le exigía y ocurrente cuando se terciaba. Le gustaban las mujeres con acusados rasgos de feminimidad, pero no tenía inconveniente en bailar con la más fea si eso ayudaba a alguna mujer a superar algún complejo. Valiente, pero no agresivo. Hombre de su tiempo que evolucionaba con su tiempo pero que siempre mantuvo valores constantes inamovibles a lo largo de toda su vida. Es importante esto de admirar al padre y recordar a la madre como una gran mujer.

Hay que reconocer algo al mundo gay. Gracias a ellos algunos varones se cuidan más físicamente. No hace mucho, se consideraba «una mariconada» que el hombre utilizara algún tipo de afeite o cosmético. Dicen –y me lo creo– que los after-shave fracasaron hasta que a alguien se le ocurrió que su aplicación debía generar un picor en la barba recién rasurada. Soportar el escozor era «cosa de hombres». El after-shave que irrumpió tardíamente en los cincuenta, salvó a muchos varones de ver sus mandíbulas cuarteadas y perpetuamente irritadas por la cuchilla de afeitar. Pero hacía falta ir algo más allá. En los 60 y 70, prácticamente, los únicos hombres que cuidaban su físico y su piel eran gays o poco menos. La cosa, en cualquier caso, no estaba bien vista, ni la mayoría de los varones lo considerábamos necesario. A mi me sorprendía que un amigo gay que se aproximaba a la cincuentena tuviera la piel tersa como la de una criatura. Utilizaba un sinfín de potingues y eso le ha permitido llegar a los sesenta, con el cutis de adolescente. Yo mismo sostuve que era impropio que el hombre se cuidara de su físico, lo veía como algo superfluo. Resabios de un machismo que, efectivamente, era inherente a la sociedad tardofranquista. Hoy mi opinión es otra: gracias al mundo gay, el hombre se cuida algo más. Y es bueno que así sea. Las emanaciones de gas, humos, tabaco, aire viciado en locales climatizados o no, terminan destrozando nuestro pellejo. Así que hay que cuidarse e hidratar la piel, que ya nos la deshidratará la vida. Pues bien, el uso de cosméticos para el varón ha penetrado a través del mundo gay. Reconocimiento sincero.

Pero, claro, alguien concibió que había que aprovechar estos avances para reciclarlos en el ciclo de la ambigüedad. Hacia marzo de 2004, la prensa mundial lanzó a un nuevo tipo masculino: el «metrosexual». Definido como heterosexual (pero no fanático), asumía rasgos hasta ahora reservados en la modernidad a la mujer: se pinta las uñas, cuida extraordinariamente su físico, utiliza pendientes y cultivaban, en general, su parte femenina. Culto a la ambigüedad. Alejamiento de la polaridad.

Evidentemente, los «metrosexuales» están mal definidos o son, sencillamente, inexistentes. Se toma un personaje mediático como quintaesencia del modelo y se lanza el «producto» (lo «metrosexual»), siendo conscientes que algunos sujetos responderán e imitarán al modelo. De ahí se infiere un nuevo modelo masculino, en realidad inexistente, pero cuya función no es afirmar una nueva identidad sexual, sino mostrar a un varón desvirilizado.

No tengo idea de dónde habrá salido todo esto de lo «metrosexual», pero no me cabe la menor duda de que, a la postre, atenta contra el «eterno masculino», en la medida en que atenúa la polaridad sexual. En la práctica el «metrosexual» interesa más al homosexual que a la mujer, a pesar de que el modelo haya sido pergueñado con una tendencia hétero.

El ideal de masculinidad, no queda definido por Santiago Segura en su «Torrente», sino por esos varones elegantes, educados, encantadores y que se sienten atraídos por el otro sexo y generan una atracción similar en la mujer. Lo hétero se ve atacada en todos los frentes. «Torrente» es el paradigma del estándar heterosexual decadente, abotargado, estúpido, machista hasta la náusea y, de paso, con alguna pulsión homosexual, con complejo de castración que resuelve acariciando revólveres de calibres anacondíacos. «¿Lo veis? Ese es un heterosexual de estricta observancia?», nos dicen ¿Cómo evitar rechazarlo? Pero no es el estándar, sino la caricatura.

Alejado de la caricatura, se encuentra el peor fantasma del mundo gay, una virilidad heterosexual, agradable y atractiva, que se ha intentado contrarrestar con el lanzamiento mediático de un tipo humano ambiguo e inexistente, el «metrosexual» del que, muy probablemente, a la hora de que usted lea estas líneas, ya no quedará ni el recuerdo, sólo la referencia en las hemerotecas. Pero la virilidad está en otra parte.

¿Hay diferencia entre lo masculino y lo femenino?

Si hay diferenciación sexual y de género, la teoría de la polaridad entre los sexos tiene visos de verosimilitud. Si no hay diferenciación, tal teoría es más falsa que un euro con el perfil de Franco. Y hay diferenciación, para quien quiere verla.

Para quien está empeñado en demostrar que tal diferenciación es inexistente, el trabajo es doble: por una parte, justificar la negativa en base a fatalidades de pretensión científica (las veremos) y, luego, procurar que las modas atenúen las diferencias que pudieran existir. Si, de paso, se crea una situación de terrorismo intelectual en la que, quien plantea la diferenciación de roles sexuales, sea considerado machista, homófobo, fascista, reaccionario, sino hijoputa, se tiene la actual situación: traga o serás estigmatizado. En el fondo, los movimientos de reivindicación sexual tienen un límite, más allá del cual se llega a la frontera que separa lo solemne de lo ridículo, lo justo de lo tiránico, lo razonable de lo desmadrado. Buena parte del movimiento de liberación gay, tiene una innata tendencia a situarse en ese punto. Si, las diferenciaciones sexuales y de género existen; negarlas es negar la gravedad. La puedes negar, claro está, pero no evitarás que todo lo que arrojes al aire, caiga sobre tu cabeza.

Nos permitirá el lector que en esta parte hablemos con cierta frecuencia del movimiento feminista. En el fondo, ya lo hemos dicho, el feminismo está emparentado con el movimiento de liberación gay. Los pasos por los que éste transita han sido, en buena medida, trazados por aquel. El movimiento feminista de los años sesenta –la mamá del movimiento gay– llegaba a negar incluso la existencia misma de la mujer. Como lo oyen: igual que si un clérigo negara la existencia de la religión. Algunos lo han hecho, pero no deja de ser absurdo. Así las alegres muchachas del feminismo llegaron a negar cualquier determinismo biológico. La eximia feminista, Giséle Halimi, decía en 1974: «La idea de que el comportamiento humano está dictado por cromosomas es una estupidez». Olvidaba, por supuesto, que los cromosomas sino «tienen» sexo, lo determinan. Simone de Beauvoir en «El Segundo Sexo» había escrito: «No se nace mujer, se deviene mujer». Y su marido, Sartre, la quería tanto que estaba dispuesto a elaborar una teoría existencialista capaz de demostrar esta peregrina idea de su cónyuge bienamada. Decía Sartre, en síntesis: «el hombre inventa a la mujer», nosotros no somos más que lo que los otros quieren ver en nosotros. «El otro no existe»; nosotros le damos vida. La negativa es una forma de afirmación: no hay sexos... luego no hay problema.

La existencia de los sexos no puede ser puesta en duda por la biología. Cuando las Halimi, las Beauvoir y los Sarte, soltaban sus genialidades, la ciencia ya sabía que bajo el sexo latía una base biológica indiscutible. En las especies animales, bastaba variar la cantidad de andrógenos a las que se exponía un feto para provocar un comportamiento macho o hembra en el recién nacido. Cuando Kate Millett, líder del feminismo USA de los 60, decía que «Los estereotipos sexuales están desprovistos de toda base biológica», ante ella, como diría el poeta, era de gran elegancia el bostezar.

Tras las argumentaciones del feminismo radical de los 60 (hoy afortunadamente periclitado y en el basurero de la historia de las ideas) se podían encontrar auténticas barbaridades que tenían como fondo latente, el miedo a la maternidad o la inadaptación psicológica para asumir el hecho biológico de la maternidad. Y esto les llevaba a paradójicas posturas de puritanismo sexual. Las feministas minimizaban hasta la obsesión la diferenciación biológica hombre-mujer (que no es electiva sino que nos viene impuesta por el hecho mismo de nacer y por los andrógenos de los que nos hemos alimentado en el útero) en beneficio de la perspectiva social (que si podemos elegir y depende sólo de nosotros). Eso implica negar la sexualidad en sí misma, en tanto que una de sus facetas es la reproducción, algo visiblemente desagradable para el feminismo.

Esta idea viene acompañada de otra no menos original: el mito de la «bisexualidad». En el nacimiento –decían las ínclitas feministas de la contestación– el sexo está «superficialmente decidido, es la educación familiar y las relaciones sociales quienes finalmente lo modelan». Respuesta incorrecta: es la presencia de tales o cuales hormonas lo que determinan el sexo y, con el sexo, las predisposiciones innatas en una u otra dirección. El doctor Gérard Zwang afirma: «La condición humana no se vive en tanto que hombre o mujer. Desde el momento mismo de la fecundación, los roles están hechos. Algunos se recrean hablando de la bisexualidad de cada ser humano. Tal concepción no supera el nivel científico de las conversaciones de salón (...) La herencia sexual somática no puede ser rechazada. Las actitudes hombrunas de algunas mujeres y las actitudes femeninas de algunos hombres, no pueden cambiar en absoluto la polaridad genésica». Y sigue nuestro doctor: «En cuando a los transexuales que se hacen mutilar los senos o los genitales, que se colocan mamas y se hormonan, se trata de graves enfermos mentales» (protestas dirigidas a Alain de Benoist que es quien extrae la cita en su libro «Vu de Droite» página 343). Benoist, por cierto, añade de su propia cosecha: «No es ni el azar ni las estructuras sociales las que hacen que un recién nacido, niño o niña, lo siga siendo toda su vida. Es el andamiaje cromosomático de las células que lo constituyen. Señalemos además que, si existiera verdaderamente bisexualidad biológica, sólo el hombre podría pretenderla, pues es el único portador de dos cromosomas sexuales X e Y, mientras que la mujer tiene dos gonosomas X)».

Luego están las secreciones endocrinas, por si no hubiera suficiente diferenciación. También aquí hay diferencias hormonales. Y luego están las resistencias al esfuerzo y al dolor, las patologías, e incluso –añade Benoist– el funcionamiento del hipotálamo. Y concluye: «La actividad de los medicamentos y de los tóxicos varía con el sexo. Basándose en diferentes paraencimas o en las encimas, puede hablarse incluso de un “sexo bioquímico”. Para algunas sustancias, resulta evidente la diferencia sexual de actividad y, paralelamente, una diferencia sexual de metabolismo». ¿Ha dicho «diferencias del hipotálamo»? Efectivamente, el endocrinólogo Gilbert-Dreyfus lo explica: «Algunas funciones del hipotálamo, aglomerado de fibras y núcleos nerviosos que forma parte integrante del cerebro, se ejercen de manera diferente de un sexo a otro. Los cerebros del hombre y de la mujer y su modo de pensamiento, no son ciertamente idénticos y considero falsa la afirmación según la cual no hay cerebro masculino ni cerebro femenino sino un solo y único cerebro, el de la especie humana».

La presencia de una tasa de andrógenos más elevada en los muchachos que en las chicas, se evidencia a través de una mayor agresividad en el sexo masculino. Si de lo que se trata es de hacer dos sexos iguales y de borrar cualquier rastro de diferenciación sexual, hay que actuar desde la formación del feto en el útero materno. Hoy podría hacerse. La cuestión es si debería hacerse y las consecuencias de tal modificación. Y, finalmente, ¿a quién podría ocurrírsele una idea tan peregrina?

El varón se caracteriza por potencia, resistencia, energía, combatividad, instinto de caza, de dominio y conquista, voluntad de poder, características surgidas del fondo de los tiempos que permitieron que las sociedades de cazadores sobrevivieran. Si lo hicieron fue por un estricto proceso de selección natural y de distribución de roles. El que el «primer mundo» viva un período de relativa paz y estabilidad, no quiere decir que el futuro sea un mundo «sin historia». Los períodos de paz y estabilidad son accidentes en la historia. Afortunadamente el nuestro es un accidente que nos tiene a nosotros como protagonistas. No sabemos lo que durará, sólo podemos intuir que no será eternamente y que, antes o después, habrá que reemprender la lucha por la vida y quizás en unas circunstancias muy dramáticas. Y muy posiblemente lo que nos ayude a salir de un nuevo bache (que quizás no sea bélico –o si– pero puede ser ecológico o climático) será de nuevo el instinto del cazador. Elimínalo y terminarás eliminando también las posibilidades de supervivencia de la especie.

¿Y la mujer? Sensibilidad, ternura, intuición, receptividad, instinto materno. La mujer tiene acentuados todos los rasgos psíquicos y físicos que tienden a la conservación de la especie, desde luego, mucho más que el varón. La mujer se fatiga más rápidamente que el varón, pero es capaz de soportar una tensión psíquica mucho mayor. A pesar del tremendo esfuerzo que supone la maternidad, la mujer tiene tendencia a vivir más que el varón. Y para colmo, resiste mejor el dolor. Benoist escribe unas líneas inspiradas al respecto: «Teniendo como principal papel biológico dar la vida y favorecer su preservación, la mujer inclina a la tradición (concebida como repetición de lo que ya se ha probado) y a la educación (concebida como aprendizaje de un modelo y de su replicado). El hombre, por el contrario, tiende a la innovación, incluso cuando ésta comporta un riesgo (...) La superioridad biológica de la mujer en lo que respecta a la resistencia y a la vitalidad es tan conocida como la del hombre en lo que respecta al empleo puntual de la fuerza, el récord y el esfuerzo localizado. En la mujer, es lo continuo lo que fundamenta la superioridad; en el hombre es lo discontinuo».

Luego están las diferencias en materia de inteligencia. Sí, en materia de inteligencia, por que el coeficiente intelectual de las mujeres tiene menor variabilidad que el de los hombres. O dicho de otra manera: en las mujeres existe una gran concentración de Q.I. en la franja media, en los hombres, sin embargo, está mucho más repartido. Esto explica que una parte sustancial de los idiotas sea varón... pero también de los genios. Y esta es una de las causas de que las clases de recuperación, tengan un mayor número de chicos que de chicas. Nada de todo esto se explica en absoluto por la influencia del medio ambiente. Así que hay diferencias. Arianne Stassinopoulos escribe: «El cromosoma macho Y engendra una mayor variedad genética en todos los estadios del crecimiento, y el desarrollo masculino es más lento, concediendo más tiempo a la aparición de las variaciones». No existen diferencias de inteligencia entre los sexos, lo que ocurre es que están dotados de manera diferente.

El conde Keyselring llega incluso a afirmar «que la masculinidad o la feminidad de un ser humano es algo más profundo que su cualidad de ser humano en general» y luego pasa a definir a los hombres como «más individualistas» y a las mujeres como «más altruistas». De ahí establece la complementareidad necesaria entre ambos temperamentos. La mujer busca la duración en cualquier actividad, mientras que el hombre tiende a la intensidad.

Todo esto está muy bien. Parece que hemos logrado establecer que existen sexos y que los sexos no son iguales en rasgos. Ignoro por qué alguien puede dudarlo. Bien ¿y cómo es que aparece el movimiento de liberación de la mujer? Como siempre, hay causas diversas; una de ellas, la efectiva situación de inferioridad social de la mujer en la que algunas formas de la sociedad burguesa la habían recluido. Pero hay otros motivos. Fue en el mundo norteamericano en donde el movimiento adquirió su máxima irradiación. En EEUU se considera, gracias al calvinismo y al puritanismo, que el éxito económico es el reflejo de una justeza moral: un rico es superior moralmente y se ve recompensado por Dios con su fortuna. Tal visión deriva de la absolutización de los valores económicos que, a la postre, se convierte en fuente de legitimidades morales. La mujer americana vivía este orden de ideas dramáticamente: ella estaba a la sombra de su marido, luego no brillaba con luz propia y, por tanto, no existían posibilidades de que pudiera evidenciar su moralidad mediante el triunfo económico. Era en EEUU donde la mujer quiso igualarse al hombre para alcanzar algo que a algunas les importaba mucho más que el cuidado del hogar o los hijos. A partir de ahí, el proceso de americanización de la cultura mundial, unido a la situación objetiva de las mujeres, se extendió a todo el mundo y con él, el movimiento de liberación de la mujer.

Los sexos existen... y en distintos planos

Ya hemos apuntado algo que puede parecer sorprendente: el sexo es una calidad fisiológica... pero no sólo fisiológica. También existe un sexo de la mente. Existe una forma de ver las cosas «masculina» y otra «femenina». Es posible que esa forma de ser, derive de secreciones hormonales que generen distintas capacidades físicas y cada género busque adaptarse de la mejor manera posible para el cumplimiento de sus funciones. Sea como fuere, a un sexo físico, corresponde un sexo mental. En los casos de homosexualidad, transexualismo, es evidente que «algo» ha ocurrido: el sexo físico no corresponde al mental, esto es, a la forma de ver el mundo y de comportarse en él. Ha existido, por tanto, un «problema» de sexualización. A partir de aquí, aparece toda la «cuestión homosexual»: como producto de un defecto de sexualización. El caso más extremo y visible es el del transexualismo; no es que se sientan atraídos por su mismo sexo, es que se sienten miembros del otro sexo.

En nuestra óptica, el sexo de una persona está definido por sus genitales y por su cerebro. Aparecen así dos tipos: hombre y mujer. Y luego se genera una serie de combinaciones: sexo masculino, mente femenina; sexo femenino, mente masculina; sexo masculino que desea convertirse en femenino; sexo femenino que desea convertirse en masculino. Y de ahí derivan las distintas identidades sexuales: heterosexualidad (individuos atraídos por personas de sexo contrario al propio), homosexualidad (individuos atraídos por personas de su mismo sexo: Gay: hombre homosexual y Lesbiana: mujer homosexual) y, como no, bisexualidad (individuos que pueden experimentar atracción sexual por otros de su mismo sexo o de sexo contrario). Y, finalmente, transexualismo (identificación sexual con el sexo contrario al que tiene genitalmente).

Sin embargo, el movimiento de liberación gay niega la mayor. En un texto de la fundación Triángulo puede leerse: «El proceso sexual, que pasaría por fases biológicas, sociales, hormonales y un largo etcétera, tendría básicamente dos modos de sexuarse: hombre y mujer. Hablaríamos pues de que un individuo se comienza a identificar sexualmente, bien como hombre, bien como mujer. Independientemente de cuáles sean sus genitales». ¿Independientemente de sus genitales? En absoluto. Pero luego, el mismo texto, se insiste algo más adelante: «Así, mi sexualidad será la construcción subjetiva y personal de mi manera peculiar de ser hombre o mujer, y las peculiaridades de esa sexuación, a partir del aprendizaje, la socialización, la cultura... que da riqueza a esa sexualidad (deseos, fantasías, gestos, sentidos...)». Obsérvese que no aparece ninguna referencia a la fisiología o a los procesos hormonales. Para el movimiento gay, una cosa son los «dos modos de experimentarse sexuado, ser hombre o ser mujer», y otra la «dirección del deseo» que experimenta cada ser sexuado y ese puede ser homosexual o heterosexual. Para nosotros, en cambio, los dos sexos físicos albergan y definen dos formas de percibir el mundo y de situarse en relación al mundo. Al sexo físico corresponde un sexo mental por que, éste, no es independiente de la fisiología, pertenece a nuestra herencia innata. Y este conjunto hace que la orientación del deseo sea hacia lo que es complementario, no hacia lo que es similar. El deseo no es completamente libre de la fisiología... está predeterminado por ella. Y cuando esta predeterminación no se cumple es que ha existido un problema en el proceso de sexualización.

Desde esta perspectiva, la homosexualidad no sería una libre opción, sino la resultante de un problema, acaso socio-cultural (ausencia de padre, peso excesivo de la madre en la educación del hijo), acaso fisiológico (disminución de andrógenos motivada por algunos aditivos contenidos en los alimentos). Interpretaciones al porqué alguien se siente atraído por individuos de su propio sexo, hay varias. Todas ellas son discutibles para el movimiento de liberación gay que explica su opción defendiendo su derecho a la libertad del deseo, algo que nadie discute, pero sí es susceptible de matización.

Somos biología y química. Somos el extremo límite de la evolución: disponemos de células extremadamente sofisticadas, capaces de generar vida intelectiva, proporcionando al ser humano conciencia de sí mismo. Pero el substrato del ser humano es químico y biológico. A lo que se une una componente antropológica insertada en los individuos desde los albores de la humanidad, cuando la lucha por la existencia y por la supervivencia del clan, generó la especialización en base a las características sexuales. Dígame como anda la química de su organismo y yo le diré cuáles son sus deseos. ¿Libre albedrío? Sí, pero no fanático....

© Ernesto Milá – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

La reforma política propuesta por la Rosa+Cruz

La reforma política propuesta por la Rosa+Cruz

Infokrisis.- Reproducimos un parágrafo del Capítulo III del libro "De la Cruz a la Rosa" de Ernesto Milà, subtitulado "La Rosa Cruz, en su historia, en su doctrina y en su práctica", en estos momentos en fase de edición y que aparecerá próximamente. Dicha otra está dividida en cinco capítulos que recorren el pasado de la Rosa Cruz Originaria, desde que emanó del templarismo, así como los siguiente sprocesos de adulteración que se produjeron a partir del siglo XVII. Se trata de un análisis realizado en la senda de Julius Evola y René Guénin y ampliamente documentada, con más de trescientas citas. Está a la venta en el mes de abril al precio de 18,00 €. Puede ser solicitada la reserva de ejemplares a infokrisis@yahoo.es.

Creemos que con estas nociones hemos penetrado en el núcleo central del pensamiento de la Rosa Cruz Originaria. Estas nociones, bastante simples por lo demás, nos serán imprescindibles en el capítulo siguiente, a la hora de describir las “prácticas rosa cruces”. Quedaría solamente por hablar de lo que podríamos llamar “proyecto material” de la orden. En efecto, al igual que los templarios propusieron una reforma de Occidente y se mostraron, desde San Bernardo, partidarios del “doble poder” -es decir, de reconocer en el Imperio un poder espiritual y material- cuando intentaron reorganizar la sociedad europea posterior al primer milenio, y luego, cuando los “Fieles de Amor”, se convirtieron en una milicia gibelina, descaradamente partidaria del Imperio y opuesta a las aspiraciones del Papado; cuando los magos renacentistas aspiraban a llevar el orden cósmico que percibían en la danza regular y ordenada de las estrellas a éste mundo; así mismo, los “rosa cruces” que afloraron a principios del siglo XVII tenían también un “proyecto político”.

El movimiento “rosa cruz” de esa época estaba literalmente horrorizado por la Guerra de los Treinta Años y por sus consecuencias. Ya hemos dicho que, al concluir el conflicto, con la Paz de Westfalia, los “verdaderos rosa cruces” abandonaron la escena. El propio Andreae, después de formar parte de los círculos luteranos, rectifica y da marcha atrás, percibe el error en el que han caído: “la aversión rosacruciana hacia la Iglesia Católica, determina uno de los más grandes equívocos y una de las más peligrosas desviaciones, la misma desviación que llevó a los príncipes teutónicos a traicionar la sagrada idea del Imperio en el punto mismo en que se emanciparon luteranamente de Roma”[i].

El proyecto de reforma “rosa cruz” –que efectivamente existió- incorporaba elementos que estaban ya presentes en los movimientos que les habían precedido. Ciertamente, Andreae y la “rosa cruz” que emergió en el siglo XVII, habían optado por el luteranismo, pero, esta opción no era unánime. Formulaban una crítica al “los blasfemos de Oriente y Occidente”, aludiendo con ellos a islámicos y católicos. No ocultaban su intención de “pulverizar la triple diadema del Papa”, reivindicando para sí mismos una superior autoridad espiritual. Aludían, así mismo, a que su jefe era un “Imperator” y anunciaban que Europa estaba preñada y había de parir un poderoso hijo; además, hablaban de un “Imperator Romano, Señor del Cuarto Imperio”[ii].

Tanto en la “Fama” como en la “Confessio” y, particularmente, en un texto poco conocido “Allgemeine Reformation der gantzen weiten Welt”, se desprende la idea de que los “rosa cruces” del siglo XVII tenían la sensación de que el fin del mundo se aproximaba y que a ellos les cabía la misión de llevar a cabo un restablecimiento general del Orden. En la “Confessio” pueden leerse estas dos referencias escatológicas: “Ciertamente Dios ha decidido de manera expresa conceder y otorgar una última vez más al mundo, cuyo fin sobrevendrá en breve, una verdad, una luz, una vida y una magnificencia parecidas a la que perdió y despilfarró en el Paraíso Adán, el primer hombre, arrastrando a sus descendientes a la miseria de la repudiación y el exilio” y “Actualmente, el mundo está a punto de alcanzar su estado de reposo antes de caminar con premura hacia un nuevo amanecer una vez acabado su período y su ciclo. Jehová, nuestro Señor, es quien invierte el curso de natura”iii]. El proyecto “rosa cruz” tiene mucho que ver con esta sensación escatológica de “última oportunidad” y “fin del mundo”. Las “tribulaciones” apocalípticas solamente podrán evitarse remodelando el “la Tierra” en función del “Reino de los Cielos”.

Cuando Andreae y sus compañeros describen en la “Fama” la sede de la “rosa cruz” y de su Emperador aluden a ella como la “ciudadela solar”, la “montaña en el centro del mundo”, a la vez “lejana y cercana”, el “Palacio del Espíritu en el fin del mundo, en la cumbre de una alta montaña, rodeado de nubes”, las mismas palabras utilizadas en los relatos del Grial para describir Montsalvatsche, el Castillo del Grial. En la “Lettre de F.G. Menapius 15 juilliet 1617”, se completan estas ideas: “Los Rosacruz viven en un castillo construido sobre roca, circuido, en su parte alta, por nubes y en su parte baja, por las aguas y en cuyo centro hay un cetro de oro y una fuente de la que mana Agua de Vida”[iv]. Y en otro texto alemán de la época se explicita: “En medio del mundo se yergue un monte lejano y cercano (...) El camino que conduce al mismo puede encontrarse sólo con el propio trabajo”[v].

El tema de la restauración del Rey legítimo es fundamental en esta literatura. Cuando en “Las Bodas Químicas de Christian Resenkreutz” se describen en siete jornadas, los siete grados iniciáticos, en el último son consagrados los “Caballeros de la Piedra de Oro” (eques aurei lapidis). Se describe un viaje hasta la residencia del Rey “perdido”. Y dice Andreae: “Muchos quedan sorprendidos de que haya resucitado, pues están persuadidos de que les correspondía a ellos despertarlo”. Y Evola, comentando este fragmento, dice: “Tenemos aquí una alusión a la idea de que el principio de la realeza, en su esencia metafísica, existe siempre y no se ha de confundir con una mera creación humana ni con la acción de quien puede propiciarse una manifestación de la misma en la historia”[vi]. Rosenkreutz, junto al rey resucitado, lleva, finalmente, la misma insignea que los templarios y la nave de Parsifal: un estandarte blanco, con una cruz roja. Entonces, los “Caballeros de la Piedra de Oro”, juran fidelidad al rey ¡utilizando la fórmula templaria! “Nada para nosotros, Señor, sino para mayor gloria de su santo nombre”[vii].

Lo que podemos llamar el “proyecto de la Rosa Cruz Originaria”, revalidaba el proyecto templario, basado en los siguientes puntos:

1) reconocimiento de la primacía del Imperio sobre el Papado.

2) consideración del Rey o Imperator como detentador del doble poder, espiritual y material.

3) establecimiento del “Cuarto Imperio” (tras el romano, el carolingio y el germánico) como expresión de la idea de Orden.

4) impulso a una sociedad jerarquizada en función de la única jerarquía asumible por ellos: la “jerarquía espiritual”.

Pero la Guerra de los Treinta Años y la Paz de Westfalia impidieron que este proyecto pudiera concretarse. Cuando aparecen los dos manifiestos “rosa cruces” en París, el de Frankfurt, la “Confessio”, la “Fama”, las “Bodas Químicas” y la “Allgemeine Reformation”, la sociedad tiene otras cosas en qué preocuparse. En sobrevivir, por ejemplo. Así pues, los rosacrucianos sacaron de su experimento una respuesta negativa, lo cual los indujo “a partir”.

El “Árbol Seco”, de la Leyenda Áurea, seguiría seco; muerto no, pero si seco. No existía, a partir de la Paz de Westfalia, nadie –ni persona, ni organización- dotado de una verdadera fuerza espiritual, capaz de recuperar la antorcha del viejo proyecto templario. La vieja Leyenda Áurea no tuvo una conclusión favorable: el “Árbol Seco” permanecería seco por que ningún “Imperator” llegado de Occidente y conquistando por la espada la Ciudad Santa, cantaría misa bajo sus ramas.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es


[i] “El Misterio del Grial”, op.cit., pág. 238.

[ii] “El Misterio del Grial”, op.cit., pág. 234-237.

[iii] Respectivamente, “Confessio Fraternitatits”, Capítulo VII y Capítulo I.

[iv] Citado por J. Evola en “El Misterio del Grial”, op.cit., pág. 235.

[v] Citado por J. Evola en “El Misterio del Grial”, op.cit., pág. 235.

[vi] Citado por J. Evola en “El Misterio del Grial”, op.cit., pág. 237-237.

[vii] Citado por J. Evola en “El Misterio del Grial”, op.cit., pág. 234.

Apuntes sobre la iniciación a la Caballería Medieval (I)

Apuntes sobre la iniciación a la Caballería Medieval (I)
Infokrisis.- Presentamos la primera parte de unos apuntes sobre el tema de la iniciación caballeresca. El elemento central de esta serie es el acto de “armar al caballero”. El elemento de polémica es, ¿hasta qué punto se trataba de una ceremonia religiosa o era simplemente un acto de iniciación laico? Para poder dar una respuesta, estamos barajando un material procedente de muy distintos orígenes. Aun cuando nos falta algo de tiempo para ordenar estos apuntes, podemos concluir con Julius Evola cuando afirma que se trató de una ceremonia propia de la casta guerrera y ligada al Imperio, mucho más que al Papado.

La iniciación caballeresca.

No hay jornada más importante para el caballero que el día en que es armado como tal. Ramón Llull, que la ha descrito y explicado detalladamente en su libro sobre el “Orden de Caballería”, da pie al historiador Leon Gautier para describir esta ceremonia como el “octavo sacramento” que recibe el caballero a lo largo de su vida. Pero no es así: la caballería era una institución, ligada al Imperio, no a la Iglesia. En este sentido es Julius Evola quien tiene razón en sus apreciaciones, apoyadas por una abundante documentación.

Hay tres textos evolianos, en relación a esta materia, que no pueden perderse de vista y que cualquier interesado en ampliar detalles deberá recurrir: “El Misterio del Grial y la Tradición Gibelina del Imperio”, “Revuelta contra el Mundo Moderno” y “Espiritualidad Pagana en el seno de la Edad Media Católica”. Para nosotros, admiradores y seguidores de Evoca, resulta una satisfacción constatar que, fue él, antes que nadie, en reparar sobre lo que significó la caballería medieval, algo que setenta años después, medievalistas de la talla de Maurice Keen, han reconocido.

La caballería y la forma de “ser” caballero

La caballería es el núcleo interior, iniciático y combatiente, de la nobleza. Según un contemporáneo, "ser noble es mantenerse; ser caballero es superarse" (La Chevalerie por Ph. Du Puy de Clinchamps, París, 1973). La caballería es la flor y nata de la nobleza.

Vale la pena repasar el concepto que existía en el Medievo de “orden social”. La sociedad estaba dividida en “estamentos” o funciones. La primera función, la sacerdotal, define las finalidades espirituales de la sociedad, cuida de que las leyes de los hombres sean conformes con la ley de Dios y guía a las almas por el camino de las obras gratas a Dios. Simbólicamente, se asimilaba esta función a la cabeza en el cuerpo humano. La segunda función era la guerrera, y encarnada en la nobleza; estaba investida del poder temporal, su misión era hacer reinar la paz, defender a la comunidad en la guerra y, también, administrar justicia; debía velar por el mantenimiento de la sociedad. Simbólicamente era asimilada el corazón y a los miembros superiores. Finalmente, la tercera función, la productiva, formada por los artesanos, debía satisfacer las necesidades materiales de la comunidad y cuidar de su prosperidad material. Se asimilaba a los miembros inferiores.

La sociedad trifuncional estuvo presente en todos los lugares en los que se establecieron tribus indoeuropeas, de tal manera que, para Georges Dumezil, tal estructura era la que definía el mundo indoeuropeo, mejor que ninguna otra. En la edad media europea, la sociedad estamental hizo cristalizar distintas instituciones que nos son perfectamente conocidas. La casta sacerdotal fundó “órdenes religiosas”, la casta guerra “órdenes militares”, finalmente, la función productiva, estableció gremios y hermandades artesanales.

El caballero es el defensor del orden. Sirviendo a su señor, sirve al mantenimiento de la sociedad y de la paz; está obligado a hacer entrega de su vida en cuanto su misión lo requiera. No se pertenece a sí mismo, sino que está obligado a entregarse a la comunidad. Su misión le exige el sacrificio máximo. A los jóvenes pajes se les enseñaba que las tres virtudes básicas del caballero son el desinterés (“nada para nosotros Señor, sino para mayor gloria de Tu santo nombre”, decía el lema templario), la generosidad y la lealtad. Estas cualidades le llevan a asumir una objetividad en la forma de ver el mundo. En tanto que su honor evidencia que cumple su ley interior y que su visión del mundo es objetiva, es la persona más adecuada para impartir justicia; como hombre de armas, tiene fuerza coercitiva, pero también la modula mediante la asunción de valores superiores.

Hasta principios del siglo XIV, la caballería no era obligatoriamente conferida a la nobleza. No todos los nobles eran iniciados como caballeros. La nobleza se transmitía por herencia y dejaba presuponer unas cualidades y una dignidad. De ahí que la nobleza se convirtiera en el campo sobre el que florecían los caballeros; la dignidad de caballero no era hereditaria, sino personal. Existieron casos de caballeros que no eran de sangre noble, pero se habían destacado por algún hecho heroico.

En el siglo XIV se conocían tres tipos de caballería:

- la caballería del siglo.- gentilhombres que han demostrado nobleza y valor, disponen y administran sus feudos. Son hombres de armas y señores feudales. Sirven a su señor, imparten justicia en su feudo y están ligados por lazos jerárquicos de lealtad a otros señores, pero también comprometidos a la defensa e integridad de sus vasallos.

- la caballería errante.- jóvenes caballeros sin tierras o con ellas, pero que han elegido consagrarse a una búsqueda (por amor a la Dama, por amor a Dios, por el honor y la gloria de la caballería) y recorren el mundo en peregrinación solitaria. Algunos son trovadores. Han establecido su propia regla personal y sus propios votos. Son similares a los “nobles viajeros” de la antigüedad clásica y, posiblemente, estén inspirados por ellos.

- la caballería monástica.- los monjes-guerreros, organizados en órdenes ascético-militares, surgidas durante la conquista de Tierra Santa. Profesan votos monásticos (pobreza, castidad y obediencia), pero son, al mismo tiempo, soldados sometidos a una estricta disciplina militar. El ideal ascético y el guerrero, convergen en un estilo de vida.

Cada una de estas tres formas de caballería, implicaba distintas ceremonias de iniciación.

¿Octavo sacramento o iniciación caballeresca en estado puro?

Un examen superficial del fenómeno de la caballería indica que, aparentemente, existieron dos vías para alcanzar la iniciación caballeresca, es decir, el hecho de ser armado caballero. Una, no pasa por la Iglesia, la otra sí. No existe ninguna duda de que la ceremonia más antigua de la que se tiene constancia está descrita en un relato de Jean de Marnmoutier, cuando es armado caballero Godofredo de Anjou, en Rouan, en el año 1128. En ese momento, Godofredo de Anjou se preparaba para contraer matrimonio con la hija del rey de Inglaterra, Enrique I. Godofredo tomó, en primer lugar, su baño ritual, luego fue vestido con túnica dorada y manto de púrpura y llevado a presencia del Rey. Se le impuso las espuelas de oro, colgó en su cuello el escudo con leones rampantes y le ciñó la espada. Otros treinta escuderos fueron armados junto a Godofredo y a todos ellos el rey les regaló armas y caballos. Se añade que los festejos duraron una semana, pero en ningún momento se dice que participaran en la ceremonia clérigos o que tuviera lugar en el interior de iglesia alguna. Fue, una ceremonia, laica.

Solamente en el siglo XIV, aparecerá en el Pontifical Romano, la descripción de una ceremonia litúrgica para armar caballeros. En este ritual, el papel del clero es central. El aspirante a caballero, toma un baño de rosas y vela armas en el iglesia durante toda la noche previa a la ceremonia. Al día siguiente oirá misa. Será el sacerdote oficiante quien, al acabar el oficio, recordará al caballero arrodillado, cuáles son sus deberes y le dará el “espaldarazo” (que es descrito como un pequeño golpe dado por el sacerdote en el cogote o en el rostro) y le bendecirá en nombre de Dios. Será el sacerdote quien ceñirá la espada al caballero, después de que ésta permaneciera durante toda la noche ante el altar. Las espuelas de oro le serán ceñidas por otro caballero presente en la ceremonia.

Estos dos episodios nos indican que, entre 1128 y el siglo XIV, existe un tránsito de lo laico a lo religioso. En realidad, no deberíamos utilizar la palabra “laico”, so pena de confundirla con el sentido actual. La ceremonia de armar caballero era “laica”, solo en tanto no estaba guiada por un sacerdote o prelado. Pero, fuera el Rey, el Emperador u otro miembro de la jerarquía caballeresca de la época (barones, condes, marqueses, duques), lo importante era destacar –y este es el núcleo de la cuestión- que para la edad media gibelina, el Rey no era sólo el depositario del “poder material”, sino de un “doble poder”, a la vez material y espiritual. La idea “laica”, tal como se la considera hoy, era completamente inexistente en la Edad Media.

Hay que recordar, así mismo, que en los relatos del Grial, el elemento eclesiástico, está completamente ausente y, cabe la menor duda, de que nos encontramos ante un relato que desconsidera por completo a la Iglesia de Pedro. El hecho mismo de que el “Grial”, según esa leyenda, la copa utilizada en la Última Cena y que, luego, recogió la sangre de Cristo, no es custodiada por un linaje religioso, sino por un linaje de guerreros. Cabria aquí añadir que, en rigor, los relatos del Grial abarcan un período muy corto de la Edad Media. Evola, para situarlos, explica: “ninguno de ellos parece anterior al último cuarto del siglo XII y ninguno es posterior al primer cuarto del siglo XIII”, y añade: “este período corresponde también al apogeo de la tradición medieval, al período de oro del gibelinismo, de la alta caballería, de las Cruzadas y de los Templarios y, al mismo tiempo, del esfuerzo de síntesis metafísica desarrollado por el tomismo”. Ciertamente hubo relatos griálicos posteriores, pero estos fueron, siempre siguiendo a Evola, “en los siglos XIV y XV, reaparecen estos relatos, con formas ya cambiadas, a menudo estereotipadas, que entran en una rápida decadencia (...) La reanudación se produjo al cabo de un corto intervalo por la destrucción de la Orden de los Templarios, a la cual, especialmente en Francia y en Italia, y en parte, en Inglaterra, parece haber seguido el organizarse en forma más secreta los representantes de influencias afines”.

Pues bien, una vez fijada la orquilla de apenas 50 años en la que aparecen los “auténticos y genuinos” relatos del Grial, es preciso constatar de nuevo, que en ellos, la influencia eclesiástica está completamente ausente.

De Roma a los antiguos Germanos

El historiado romano Tácito, en su libro “Germania”, describe como los jefes de las partidas bárbaras de los bosques teutónicos, entregaban armas a los jóvenes cuando éstos llegaban a la mayoría de edad. Tal como lo describe Tácito se puede pensar que entregar armas era un “rito de tránsito” de la adolescencia a la madurez. En el Capítulo 13 de su obra, Tácito explica: “Cuando ese tiempo llega, uno de los jefes o el padre o un pariente, equipa al joven guerrero con escudo y lanza en consejo público. Entre los germanos, esto era el equivalente a nuestra toga, la primera distinción pública del joven”.

En la epopeya irlandesa “Boewulf”, Wiglanf cuenta que el héroe “dio armas, yelmos, lorigas y espadas a aquellos que eran admitidos en su banda para ir a la guerra”.

Todo lleva, en definitiva, al mundo bárbaro. De ahí que cuando Evola en “Revuelta contra el mundo moderno” y en su ensayo “Espiritualidad pagana...”, explique que la Edad Media fue la síntesis de la romanidad y el germanismo, tenga razón.

El espíritu de la romanidad, relajado por la llegada del cristianismo y decadente por casi 800 años de guerras continuas, a lo largo de las cuales se había realizado una selección a la inversa, muriendo los mejores espíritus romanos, ese espíritu, fue renovado con las invasiones “bárbaras”. De hecho, eran “bárbaros” solamente, en tanto en cuanto se situaban próximos a la pureza originaria. Los primitivos romanos, surgidos de tribus de los mismos troncos dóricos y aqueos, llegados del norte, no eran diferentes de los “bárbaros del Norte” que irrumpieron en las fronteras del Imperio a partir del siglo III.

Resulta evidente que el espíritu del “cristianismo primitivo”, se vio modificado en dos ocasiones: en primer lugar con la victoria de Constantino sobre Magencio en Puente Silvio, a partir de entonces, el cristianismo pasó a ser religión de Estado y, por tanto dejó atrás la veleidad de recomendar a los legionarios de esa religión que desertaran y se dejaran matar antes que matar ellos a su vez. En segundo lugar cuando los restos de la romanidad cristianizada, entraron en contacto con las tribus bárbaras y, por así decirlo, recuperaron el contacto con sus propios orígenes. De esta colusión entre germanismo y romanidad, surgió el feudalismo. No es raro que instituciones como la caballería tuvieran un sentido pagano, a pesar de que estuvieran recubiertos de una patina cristiana.

La ceremonia de “armar caballero”, tenía como precedente la ceremonia de la entrega de armas del jefe de la partida a sus guerreros.

La ceremonia de iniciación caballeresca

Solamente se podía recibir la iniciación caballeresca tras un largo período de preparación y prueba, de la que solamente se quedaba dispensado mediante una acción heroica que atestiguara el valor del aspirante. En el orden medieval de ideas, una proeza de tal estilo, sería la evidencia de un corazón caballeresco.

La formación del caballero empieza a los siete años, cuando el niño es confiado a un paje o a algún pariente de su padre. Se le sustrae del cuidado de su madre y, en los siete años siguientes, recibirá una educación física que le prepare para las artes de la caballería, pero, no por eso, se descuidará su educación intelectual y, sobre todo, la enseñanza en los principios que constituyen el alma ética de la caballería.

En este sentido, la educación caballeresca, es similar a la de los antiguos espartanos. También, los niños espartanos, empezaban su formación militar a la temprana edad de seis años y, sobre ellos podían aplicarse las leyes de Licurgo. Y también los jóvenes espartanos, eran educados en las artes del ingenio y la conversación. Se les adiestraba a evitar la palabrería inútil, a dar respuestas cortantes, breves, concisas, sin equívoco posible, como el filo de la espada, como la orden militar dada a los subordinados.

En la edad media, se trataba, sobre todo, de desarrollar:

- El amor a las damas, muy alejado del amor brutal o carnal, sino basado en el respeto debido en tanto que reflejo del aspecto femenino del cosmos. El joven paje, a esa edad, deberá elegir a una dama y entregarse a ella. Será a ella a la que brindará todos sus triunfos y por ello por la que realizará las más heroicas acciones. Será instruido en la cortesía y, como los antiguos espartanos, en el “bien decir y el bien hablar”.

- El amor a Dios, y el desapego a sí mismo. Esta instrucción se realizará mediante la lectura de la Biblia y las clases de historia sagrada, en el curso de las cuales, la vida de los héroes bíblicos será el espejo que le dé el reflejo de lo que debe ser su vida. El amor a Dios le enseñará que la vida no le pertenece, sino que le ha sido dada para que la ponga al servicio de los débiles y de la comunidad. Será digno de ella en tanto que siga el ejemplo de los héroes que le han precedido. Así llegará a asumir la idea de que el estilo caballeresco es la vida misma y ésta solamente puede vivirse dignamente si está presidida por el honor y la lealtad.

- Finalmente, la veneración a la Orden de Caballería. No se trata de una orden institucionalizada, sino de una entidad metafísica que une a todos aquellos que siguen las normas de la caballería. Todos ellos, están fundidos en un único ideal y comparten la idea de que la orden de caballería es la más alta dignidad que pueda conferirse sobre la tierra. Servir a su señor y entregarse a su dama, son las más altas tareas de la caballería.

La instrucción en estos tres puntos durará siete años. En ese período habrá progresado de criado a doncel, de doncel a paje y, cuando cumpla los catorce, se convertirá en escudero. En este punto tenía lugar una ceremonia solemne en la que el nuevo escudero confirmaba su vocación de caballero. Por la virtud de esta ceremonia, adquirirá el derecho a llevar armas, pero no a utilizarlas. Con ellas podrá realizar los ejercicios caballerescos, entrenarse y habituarse a su peso y a la técnica de su utilización; también podrá asistir con ellas a su señor en caso de necesidad.

El escudero no cesa en su preparación. A partir de ese momento, un maestro de equitación le enseña a gobernar el caballo en torneos y combates, en los que no podrá utilizar sus manos y deberá dominar la montura con las espuelas; un maestro de armas le instruirá en el manejo de los instrumentos de su oficio. Pero, en este período, también deberá hacerse digno de la enseñanza, mediante el trabajo. Deberá mantener las armas de su maestro, le vestirá en tiempo de guerra o en la caza y los torneos. Se cuidará de las sillas y los arneses de monta. Servirá en el interior de la casa de su señor y podrá asistir a las reuniones privadas de los caballeros. En las fiestas, asegurará el protocolo. Velará por el respeto debido a cada uno y sabrá tratar a cada grado de la jerarquía con la dignidad que merece.

En Francia, aparece una institución que está ausente en otras latitudes. De la misma forma que los “compagnons”, miembros de los gremios artesanos tradicionales, realizan un “tour de France” (vuelta a Francia), de ciudad en ciudad, aprendiendo las diferentes técnicas del oficio que se ejercen en cada una, el caballero puede convertirse en “pretendiente de armas”. Para ello viajará de castillo en castillo, siendo instruido en las diferentes técnicas utilizadas en el manejo de las armas, pero también en la heráldica y en la cortesía y la elegancia. Pero, al llegar a este punto, ya ha habido una criba: no todos los escuderos podrán realizar esta ruta. Para abordarla hará falta que su reputación esté limpia y sin mancha, que jamás haya hecho otra cosa que lo que se espera de él y, no solo en lo que se refiere al valor y al manejo de las armas, sino también a la educación y a la virtud. Sólo así podrá ser recibido en todas partes y adiestrado como uno del lugar.

La condición de escudero se prolongará hasta los 21 años. Cuando inicia el tercer ciclo de siete años de su vida, será el momento en que, si ha logrado llegar hasta ahí sin sombra de desdoro, podrá ser investido caballero. La iniciación caballeresca fue ganando complejidad a medida que avanzó la edad media. De la simplicidad inicial se pasó a un ritual dividido en dos momentos:

1) Una fase previa consistente en un ayuno de siete días. La última noche (o las tres últimas, en algunas latitudes), el aspirante a caballero deberá velar armas en la soledad, el silencio y la oscuridad de un recinto consagrado. Se habrá confesado y depositado su espada sobre el altar. Al despuntar el primer rayo de sol del día de la iniciación, deberá realizar un baño ritual, luego no tomará sus ropas antiguas, sino que se revestirá de una túnica blanca, capa púrpura y cinto blanco.

2) La ceremonia propiamente dicha comprende una misa en el curso de la cual permanecerá arrodillado con la espada colgada del cuello. Después de comulgar, el oficiante bendecirá sus armas. Le vestirán como caballero y le entregarán los objetos propios del oficio de las armas. Cada uno de estos objetos –espuela, yelmo, coraza, guantelete y espada- tiene una función simbólica que le explicarán mientras se la colocan. Luego recibirá el “espaldarazo”, un pequeño golpe en la nuca en unas épocas, o en los hombros en otras, con la espada, pronunciando la fórmula de consagración. El escudero ya se ha convertido en caballero, a partir de ese momento. Finalmente, se le entregaba la lanza, el escudo de armas con los colores heráldicos, el nombre simbólico elegido, y el caballo de batalla.

 

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Nada nuevo en Roma. Un artículo de Pierre Vial

Nada nuevo en Roma. Un artículo de Pierre Vial

Infokrisis.- A pesar de que Infokrisis es un blog y, por tanto, tiene un carácter personal, hemos decidido reproducir este texto recientemente elaborado por Pierre Vial y traducido por la Asociación Tierra y Pueblo. No hay nada peor que equivocarse en los análisis y lanzar manos tendidas a quien no está dispuesto a recogerlas. Benedicto XVI se ha equivocado asumiendo la inmigración y el hecho islámico. Temíamos que el pontificado de Benedicto XVI cayera en errores de este tipo. Nuestros temores se han convertido en realidad, y Pierre Vial se encarga de recordarlo.
 
NADA DE NUEVO EN ROMA
 
 
«Despierta, hombre del tercer milenio», promulgó el Papa, en Roma, durante su homilía del 25 de Diciembre.
 
¿Cuál es, o cuál sería, pues, ese «hombre del tercer milenio»? Al menos en el espíritu que pueda animar a Benedicto XVI. Podremos hacernos una idea más precisa si tomamos como referencia las palabras que le dirigió al nuevo embajador de Francia ante la Santa Sede, tras entregarle este último sus cartas credenciales. «Ha dado a los franceses una lección de integración» (publicaba el diario Le Monde, de 21 de diciembre de 2005). Benedicto XVI declaró sentirse «golpeado por la reciente crisis de los suburbios». A propósito de la inmigración, el Papa invitaba a los franceses a «estar agradecidos con los trabajadores extranjeros y sus familias», porque han hecho mucho por el «enriquecimiento» del país. Por ello es mejor que se les acoja, ya que son «ciudadanos en igualdad de condiciones». Y hay que «hacer real (...) una verdadera cultura común, portadora de los valores morales y espirituales fundamentales».
 
¿«Una verdadera cultura común» entre católicos y musulmanes? ¿Este Papa habrá oído hablar alguna vez algo sobre el Islam? ¿Y sobre la jihad? ¿Sabrá cuántos cristianos han sido masacrados durante estos últimos años en África y Asia por el simple hecho de que rechazaban someterse a la ley de Alá? Pues claro que lo sabe. El Vaticano siempre ha estado muy bien informado. De ahí que no podemos atribuir tales asombrosas declaraciones si no es a cierta candidez.
 
Nos compadecemos mucho de los católicos tradicionalistas ligados a su identidad, tanto religiosa como étnica. Pues viven en un camino de cruz permanente con "pastores" como el que nos ocupa. Mientras que su Iglesia naufraga, Benedicto XVI se alinea con aquellos que, justamente, traicionan a los pueblos europeos. Y no hace así si no cavar la tumba de un mundo que debería defender.
 
Y realmente, ¿Resulta ello tan sorprendente? De un a Papa al otro, la Iglesia católica se revela incapaz de responder a los desafíos del mismo monoteísmo musulmán al que considera, en suma y en nombre del delirio ecuménico, como a una religión-hermana –cuando, al mismo tiempo, los sectarios de Mahoma tienen como única ambición el sometimiento bajo su ley tanto de los cristianos como de todos los otros «infieles»–. De buen grado o a la fuerza. La ceguera de Roma resulta ser trágicamente suicida.
 
En cuanto a nosotros, tendemos una mano fraternal y sincera a los católicos tradicionalistas que quieren, al igual que nosotros, defender su tierra, su familia, su identidad. Mañana, estaremos junto a ellos, hombro con hombro y codo con codo, cuando llegue la hora de la Cruzada y la consecuente Reconquista
 
© Pierre Vial. Terre et Peuple.
© Traducido por Tierra y Pueblo.
 

 

Tras el IIº Coloquio de Tierra y Pueblo: en defensa de Eurosiberia

Tras el IIº Coloquio de Tierra y Pueblo: en defensa de Eurosiberia

Redacción.- Los pasados 4-5 y 6 de noviembre, tuvo lugar en las inmediaciones de Segorbe el IIº Coloquio de Tierra y Pueblo, al cual tuvimos el honor de participar. Aprovechamos las bytes de infokrisis para saludar a nuestros queridos amigos y camaradas que organizaron el evento y a los ponentes que nos ilustraron con sus análisis y conferencias. No se trato de un encuentro protocolario en lo que se busca es la "homologación" con otros partidos europeos. Se trató de unas jornadas de intercambio de ideas, comunicación de proyectos y de análisis. Vale la pena dedicar unas líneas a lo allí tratado.

 

Enrique Ravello, en tanto que presidente de Tierra y Pueblo, abrió el coloquio encendiendo tres velas: la que recuerda a nuestros antepasados, la que recuerda a nuestra comunidad y la que evoca el compromiso con nuestros hijos. Estas tres velas permanecieron encendidas durante los tres días que duró el coloquio. Acto seguido realizó una introducción general al coloquio estableciendo las diferencias entre el concepto geopolítico de "Eurasia", excesivamente amplio para poder tener una proyección política y el concepto mucho más viable y realista de "Eurosiberia", esto es Europa + Rusia y su prolongación siberiana. Ravello definió la geopolítica como una ciencia auxiliar de la ciencia política y, por tanto con un valor indicativo, pero no determinante. La posibilidad eurosiberiana supone un formidable eje de poder, capaz de contrarrestar el unilateralismo norteamericano y abrir nuevos espacios de civilización y cultura para nuestro bloque de poder.

, en tanto que presidente de Tierra y Pueblo, abrió el coloquio encendiendo tres velas: la que recuerda a nuestros antepasados, la que recuerda a nuestra comunidad y la que evoca el compromiso con nuestros hijos. Estas tres velas permanecieron encendidas durante los tres días que duró el coloquio. Acto seguido realizó una introducción general al coloquio estableciendo las diferencias entre el concepto geopolítico de "Eurasia", excesivamente amplio para poder tener una proyección política y el concepto mucho más viable y realista de "Eurosiberia", esto es Europa + Rusia y su prolongación siberiana. Ravello definió la geopolítica como una ciencia auxiliar de la ciencia política y, por tanto con un valor indicativo, pero no determinante. La posibilidad eurosiberiana supone un formidable eje de poder, capaz de contrarrestar el unilateralismo norteamericano y abrir nuevos espacios de civilización y cultura para nuestro bloque de poder.

 

Abrió el turno de ponencias Carlos Doufur, profesor de filosofía en Alemania y de nacionalidad argentina, realizó un interesante análisis sobre la estructura del sistema y las posibilidades de reforma del mismo. Las democracias modernas, son cada vez menos representativas y transformadas en plutocracias en donde el verdadero poder es el del dinero y cualquier otra consideración –"democracia como poder del pueblo"- es un mero recurso demagógico. Doufur terminó su argumentación proponiendo algunas correcciones viables dentro del sistema apelando a las nuevas tecnologías de la información.

 

Gabriele Adinolfi, exdirigente de Terza Posizione que ha sufrido cárcel y exilio, abordó el análisis de las estructuras del poder mundial. Explicó que el Estado, el único que podría reaccionar ante el fenómeno de la globalización, cada vez tiene una existencia más tenue y desdibujada. El poder ya no está en manos de los organismos elegidos democráticamente, sino de las organizaciones del poder mundial que marcan las líneas por las que debe discurrir lo que todavía hoy puede considerarse tarea de gobierno. El análisis de estas organizaciones llevó a Adinolfi a estar en condiciones de definir el origen y la composición de estas estructuras del poder mundial.

, exdirigente de Terza Posizione que ha sufrido cárcel y exilio, abordó el análisis de las estructuras del poder mundial. Explicó que el Estado, el único que podría reaccionar ante el fenómeno de la globalización, cada vez tiene una existencia más tenue y desdibujada. El poder ya no está en manos de los organismos elegidos democráticamente, sino de las organizaciones del poder mundial que marcan las líneas por las que debe discurrir lo que todavía hoy puede considerarse tarea de gobierno. El análisis de estas organizaciones llevó a Adinolfi a estar en condiciones de definir el origen y la composición de estas estructuras del poder mundial.

 

Salvatore Francia, ex dirigente de Ordine Nuovo desde los años 50 y actualmente director de la revista Identitá, nos describió la trayectoria de esta organización inspirada en "Rivolta contro il mondo moderno" y "Gli uomine e le rovine" de Julius Evola. Francia, explicó que Ordine Nuovo, organización italiana de origen, siempre se sintió europea de espíritu. Dedicó un particular énfasis a describir lo que supuso la integración de Pino Rauti en el MSI durante 1969 y la transformación del Centro de Studi Ordine Nuovo en Movimento Político Ordine Nuovo. Recordó que quienes se integraron con Rauti en el MSI no lograron sacarlo de su dinámica moderada y que, a los pocos años, el MPON había sido víctima de provocaciones y de una represión generalizada, mientras que el MSI no había podido rebasar el listón electoral que ya tenía desde los años 50.

ex dirigente de Ordine Nuovo desde los años 50 y actualmente director de la revista Identitá, nos describió la trayectoria de esta organización inspirada en "Rivolta contro il mondo moderno" y "Gli uomine e le rovine" de Julius Evola. Francia, explicó que Ordine Nuovo, organización italiana de origen, siempre se sintió europea de espíritu. Dedicó un particular énfasis a describir lo que supuso la integración de Pino Rauti en el MSI durante 1969 y la transformación del Centro de Studi Ordine Nuovo en Movimento Político Ordine Nuovo. Recordó que quienes se integraron con Rauti en el MSI no lograron sacarlo de su dinámica moderada y que, a los pocos años, el MPON había sido víctima de provocaciones y de una represión generalizada, mientras que el MSI no había podido rebasar el listón electoral que ya tenía desde los años 50.

 

Pierre Krebs, intelectual franco-alemán, adscrito a las ideas de la Nueva Derecha y difusor de las mismas, dedicó unas palabras iniciales a recordar que la Alemania de 1945, estaba vencida pero no humillada y que fue gracias a la generación que se formó en las escuelas del nacionalsocialismo que fue posible reconstruir el país tras la tragedia de 1945. Alemania, recordó Krebs, solamente estuvo humillada a partir de la generación de 1968, la primera forjada en las escuelas y en los valores de los vencedores. Tras esta introducción, Krebs pasó revista al principal problema de la Alemania moderna: la inmigración turca. Krebs explicó los excesos que se han cometido en la política de "asimilación" de la minoría turca y la falta de resultados. Explicó, así mismo, que en 2005, parte de la clase política alemana sigue estando asentada en los planteamientos de los vencedores y de espaldas a la tradición alemana y a los intereses del pueblo alemán. Krebs terminó augurando el despertar de las energías de Alemania en el marco de un nuevo despertar de Europa.

, intelectual franco-alemán, adscrito a las ideas de la Nueva Derecha y difusor de las mismas, dedicó unas palabras iniciales a recordar que la Alemania de 1945, estaba vencida pero no humillada y que fue gracias a la generación que se formó en las escuelas del nacionalsocialismo que fue posible reconstruir el país tras la tragedia de 1945. Alemania, recordó Krebs, solamente estuvo humillada a partir de la generación de 1968, la primera forjada en las escuelas y en los valores de los vencedores. Tras esta introducción, Krebs pasó revista al principal problema de la Alemania moderna: la inmigración turca. Krebs explicó los excesos que se han cometido en la política de "asimilación" de la minoría turca y la falta de resultados. Explicó, así mismo, que en 2005, parte de la clase política alemana sigue estando asentada en los planteamientos de los vencedores y de espaldas a la tradición alemana y a los intereses del pueblo alemán. Krebs terminó augurando el despertar de las energías de Alemania en el marco de un nuevo despertar de Europa.

 

Pierre Vial empezó su alocución transmitiendo las últimas noticias sobre la guerra étnica que en aquellos momentos (el fin de semana del 5-6 de noviembre) alcanzó sus más altas cuotas. Vial se felicitó de que los insurgentes hayan atacado a los barrios burgueses: así la burguesía va a ver que no se trata de un enemigo imaginario, y que nadie está a salvo en sus barrios. Vial terminó esta introducción sentenciando: "La guerra étnica ha comenzado". Acto seguido pasó al tema de su conferencia: un informe sobre la situación actual de Rusia y su papel en el despertar de Euro-Sibería. Vial explicó los hitos esenciales de la historia de Rusia. El papel de los varegos, llegados del Norte en la formación del núcleo histórico de Rusia, es fundamental para entender el curso actual de los acontecimientos. Durante siglos, Rusia estuvo en primera fila de la lucha contra el islam y este enfrentamiento histórico ha marcado la psicología profunda de aquel país. Vial pasó luego a examinar la situación en la Rusia actual, destacando el hecho de que el presidente Putin, haya puesto especial énfasis en la desarticulación de la "oligarquía" que, durante el período de Boris Eltsin logró esquilmar la riqueza del pueblo ruso y apropiarse de la industria desestatizada. Este gesto enaltece la figura de Putin más allá de cualquier otra crítica que pudiera hacerse a su política. El exterminio de los terroristas chechenios, juega, así mismo, a favor del presidente que ha decidido devolver la dignidad perdida a Rusia tras la caída del comunismo. Gestos como el retorno de las cenizas del general Denikin o la advertencia a los protagonistas de la "revolución naranja" favorecida por EEUU en Ukrania, son suficientemente ilustrativos de que Rusia levanta de nuevo la cabeza. Hoy, Rusia, no puede ser considerada por los militantes europeos como una frontera, sino como una parte del espacio territorial europeo. Étnicamente, los eslavos son una rama de los indo-europeos, en todo similares a los demás grupos que puedan el continente europeo. Gracias a Vial comprendimos un poco mejor la necesidad de dejar de hablar de "eurasia" (concepto geopolítico ambiguo, vago e imposible de cristalizar) para hablar de "eurosiberia", el espacio geopolítico del futuro.

empezó su alocución transmitiendo las últimas noticias sobre la guerra étnica que en aquellos momentos (el fin de semana del 5-6 de noviembre) alcanzó sus más altas cuotas. Vial se felicitó de que los insurgentes hayan atacado a los barrios burgueses: así la burguesía va a ver que no se trata de un enemigo imaginario, y que nadie está a salvo en sus barrios. Vial terminó esta introducción sentenciando: "La guerra étnica ha comenzado". Acto seguido pasó al tema de su conferencia: un informe sobre la situación actual de Rusia y su papel en el despertar de Euro-Sibería. Vial explicó los hitos esenciales de la historia de Rusia. El papel de los varegos, llegados del Norte en la formación del núcleo histórico de Rusia, es fundamental para entender el curso actual de los acontecimientos. Durante siglos, Rusia estuvo en primera fila de la lucha contra el islam y este enfrentamiento histórico ha marcado la psicología profunda de aquel país. Vial pasó luego a examinar la situación en la Rusia actual, destacando el hecho de que el presidente Putin, haya puesto especial énfasis en la desarticulación de la "oligarquía" que, durante el período de Boris Eltsin logró esquilmar la riqueza del pueblo ruso y apropiarse de la industria desestatizada. Este gesto enaltece la figura de Putin más allá de cualquier otra crítica que pudiera hacerse a su política. El exterminio de los terroristas chechenios, juega, así mismo, a favor del presidente que ha decidido devolver la dignidad perdida a Rusia tras la caída del comunismo. Gestos como el retorno de las cenizas del general Denikin o la advertencia a los protagonistas de la "revolución naranja" favorecida por EEUU en Ukrania, son suficientemente ilustrativos de que Rusia levanta de nuevo la cabeza. Hoy, Rusia, no puede ser considerada por los militantes europeos como una frontera, sino como una parte del espacio territorial europeo. Étnicamente, los eslavos son una rama de los indo-europeos, en todo similares a los demás grupos que puedan el continente europeo. Gracias a Vial comprendimos un poco mejor la necesidad de dejar de hablar de "eurasia" (concepto geopolítico ambiguo, vago e imposible de cristalizar) para hablar de "eurosiberia", el espacio geopolítico del futuro.

 

En la mañana del domingo 6 de noviembre, tuvimos ocasión de exponer ante los asistentes, la gravedad de la situación con Marruecos, en donde resumimos la fase actual de conflicto. De un lado, expusimos la doctrina de la Defensa Nacional y su evolución desde los años 50. Nos centramos en el papel geopolítico de España y del eje Canarias-Gibraltar-Baleares, como concepto básico de nuestra defensa. Explicamos también como esa idea ha ido evolucionando desde el franquismo, hasta el gobierno Zapatero. Concluimos que la defensa nacional, precisa definir al "enemigo" y que, para los estrategas de la Defensa –no así para la clase política- solamente existe un enemigo y se encuentra en el Sur: en Marruecos. A partir de ese momento, definimos la situación de los principales frentes de conflicto: el petróleo, Ceuta, Melilla, la delimitación de los mares, la quintacolumna que supone la inmigración, el terrorismo, etc. En los próximos días, algunos de todos estos temas serán publicados en infoKrisis.

 

Cerró este IIº Coloquio de Tierra y Pueblo, Andreas Molau, director de Deutsche Stimme, revista del NPD, nos habló sobre el crecimiento experimentado por el partido desde que asumió la dirección Udo Voigh. Pudimos entender perfectamente, como la actual clase dirigente alemana practica una especie de masoquismo hacia los patriotas y se entrega en manos de la minoría turca. Molau, responsable de publicaciones del NPD, explicó también las perspectivas que se abren en 2006 para el NPD donde concurrirá, junto a la Deutschevolks Union, DVU, del doctor Gerhard Frey, en las elecciones parciales en dos länders.

 

Para terminar con estas jornadas se repitió en los distintos idiomas europeos, un mensaje de esperanza en nuestro pueblo y en nuestra etnia. A Pierre Vial, en tanto que presidente de "Terre et Peuple", la organización matriz, le correspondió leer el mensaje de futuro en la antigua lengua de nuestros antepasados, el latín. Las tres velas, la que representaba a nuestros antepasados, la que representaba a nuestra comunidad y la que representaba a nuestros hijos, fue apagada, concluyendo así estás II Jornadas de Tierra & Pueblo.

 

Como decían los hombres que viajaron del Norte de Europa: "ama a tu esposa, honra a tu patria, defiende a tus hijos", tal es el código, el único código que podemos asumir en estos tiempos de crisis.

 

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Hubo un hombre llamado Tesla

Hubo un hombre llamado Tesla Redacción.- Presentamos a continuación el primer capítulo del libro de León Klein, “La Conspiración del Clima” que aparecerá en el primer trimestre del 2006. Este capítulo está dedicado a la biografía del genial inventor Nikola Tesla y a sus creativos inventos que han sido aprovechados por el programa militar HAARP.
 
El 20 de noviembre de 1994, el Anchorage Daily News dio la alarma: en un artículo de portada aludía a un peligroso programa de investigación militar basado en el bombardeo de la ionosfera con partículas. Las informaciones eran todavía confusas. Daba la sensación de que alguien estaba filtrando una información que conocía muy bien (probablemente un científico que había participado en el programa y que, posteriormente, experimentó escrúpulos morales) y que estaba sirviendo con cuentagotas. El artículo del Archorage Daily News aludía a que este programa era una aplicación directa de las teorías de Nikola Tesla.
 
Nikola Tesla, casi un desconocido, pero, sin duda, la persona que ha influido más en el desarrollo de las ondas electromagnéticas en el siglo XX. Desconocer la obra de Testa y sus 700 patentes implica una imposibilidad para entender muchos aspectos técnicos de la modernidad.
 
Seamos claros: como hemos visto, existen sospechas de que el tsunami de 2004 fue provocado; si esto es así, hay que incluir este episodio dentro de un objetivo estratégico armamentístico: el lograr un arma definitiva basada en la manipulación del clima; pues bien, este proyecto existe, es el proyecto Haarp del que hablaremos en el capítulo siguiente. Y Haarp tiene una paternidad conocida: Nikola Tesla. Esta es su vida…

Un joven prometedor

El 9 de julio de 1856 (otras fuentes dan el 10 del mismo mes), a las 12,00 de la noche, en Smiljan, un remoto pueblo croata, situado en Krajina, vio la luz –nunca mejor dicho a la vista de la vida que le esperaba- Nikola Teslka. Por aquel entonces, Croacia estaba integrada en el Imperio Austro-Húngaro y así seguiría hasta el final de la Primera Guerra Mundial.
 
Sus padres eran de origen serbio; de Milutin Tesla, su padre, se cuenta que era severo pero muy amante de sus hijos y extremadamente culto; además de ser clérigo ortodoxo era un notable escritor y poeta. Djuka, su madre, a pesar de ser analfabeta, tenía una memoria excepcional; era capaz de recitar largos poemas clásicos que su marido le había enseñado; era, así mismo, muy hábil en la construcción de aparatos que le ayudaran en las tareas domésticas. Había inventado un batidor mecánico de huevos; no hay duda de que la facilidad inventiva de Tesla procedía de su madre.
 
Pronto, el hijo de Djuka siguió los pasos de su madre. A los cinco años, Niko, como le llamaban familiarmente, ya había construido un motor impulsado por insectos y un pequeño molino de viento de palas lisas. Del padre heredó, sin duda, la afición por la lectura. Hacia los 12 años, ya había leído todo lo que le era accesible en la aldea de Smiljam. Su portentosa memoria fotográfica le permitió retener un número increíble de datos que, cuando se agotaron las lecturas, pasó a ordenar y a desarrollar en su imaginación. 
 
Su hermano mayor sufrió un accidente a causa del cual perdió la vida y Nikola, por algún motivo, se tuvo siempre como causante de la desgracia lo que hizo de él a lo largo de toda su vida un hombre torturado y con sentimiento de culpabilidad. Probablemente fuera ese dolor interior lo que le llevó por los caminos de la matemática e hizo de él un alumno brillante y aplicado, refugiado en sus libros y reconcentrado en sus estudios.
 
En esos primeros años de escolarización, Tesla, explica él mismo, vio un grabado de las cataratas del Niágara. Entonces intuyó su futuro. Se hizo el firme propósito de capturar toda aquella energía cinética del agua desplomándose y aprovecharla para el bienestar de la humanidad. Mientras observaba el grabado, en la portentosa imaginación de Tesla apareció una rueda movida por el agua en su caída. Luego comentaría a un tío suyo que una vez iría a América para aprovechar esa energía prácticamente inagotable. Su vida posterior se desarrollaría de manera sorprendentemente idéntica a lo previsto en este episodio infantil.
 
Y, sin embargo, nada hacía prever que a un joven de sus características, enfermizo y nacido en una aldea aislada, le esperase un brillante futuro como inventor en los EEUU. De hecho, sus padres pretendían que ingresara en un seminario ortodoxo en donde su quebrantada salud recibiría los cuidados necesarios. Pero Tesla no estaba dispuesto a seguir la carrera eclesiástica de su padre. En cierta ocasión le hizo prometer a su padre que si sobrevivía a las enfermedades que le acosaban, podría matricularse en ingeniería. Así ocurrió.
 
Se cuenta que, mientras estudiaba en el Gimnasio Real de Gospic, presentó a sus maestros algunas atrevidas teorías matemáticas que causaron primero estupor y luego desconfianza; era imposible que un joven de apenas 12 años fuera capaz de deducciones tan agudas y complejas. Así mismo, es muy conocida la anécdota que alude a la capacidad de Tesla para calcular logaritmos neperianos de memoria; los profesores lo sometieron a distintas pruebas, pensando que utilizaba algún truco. Pero no había truco, solamente un cerebro excepcionalmente dotado para el cálculo matemático-memorístico.
 
Luego, siguió estudios en la Escuela Politécnica de Graz, Austria, y completó su formación académica en la Universidad de Praga. Concluyó sus estudios de ingeniería en apenas tres años y, ya por entonces, había mostrado una irreprimible tendencia a la especialización en la rama de electricidad. Durante sus estudios en Graz pudo observar, por primera vez, un motor eléctrico de corriente continua. Dado que las escobillas generaban un gran y molesto chisporroteo, Tesla propuso a su profesor un motor de corriente alterna. Pero éste le aseguró que sería imposible hacerlo funcionar. A pesar del consejo del sesudo profesor, la idea no desapareció jamás del cerebro de Tesla que, a partir de ese momento, se sintió ganado por las posibilidades de la corriente alterna.
 
En su juventud, jamás gozó de buena salud. A poco de iniciar sus estudios de ingeniería, contrajo malaria. Cuando ya tenía el título bajo el brazo, volvió al hogar paterno. Allí su salud volvió a debilitarse, en esta ocasión, a causa del cólera. De nuevo estuvo al borde de la muerte. Cuando apenas estaba restablecido, fue llamado a filas. Su padre logró aplazar primero y evitar después, que Nikola vistiera el uniforme militar. Lo envió a un balneario para reponerse y, finalmente, manejando las influencias de diversas amistades, consiguió que lo dieran por “no apto” para las fuerzas armadas.

América, América

En 1881, instalado en Budapest, prominente urbe del Imperio Austro-Húngaro, trabajó en una compañía de telégrafos norteamericana. Un año antes, había debido abandonar sus estudios en Praga por falta de medios económicos. De todas formas, en ese momento, su formación técnico-científica ya superaba a la de sus profesores que poco podían enseñarle, tan solo expedirle otro título académico que Tesla, por lo demás, desconsideraba. En este recorrido por las capitales centroeuropeas, le acompañó siempre la idea del motor de corriente alterna.
 
Estando en Budapest le ocurrió uno de esos extraños episodios que suelen estar presentes las biografías de los grandes científicos. A pesar del “método científico” y de la racionalidad necesaria en los procesos de investigación tecnológica, habitualmente, los grandes inventos no surgen de un trabajo racional, sino que son el producto de una brusca iluminación, desencadenada tras un largo proceso maníaco obsesivo. Tesla, paseaba un buen día por un parque de Budapest, cuando de repente, presa de una gran excitación, cogió una ramita y comenzó a dibujar sobre la arena el diagrama del primer motor polifásico de corriente alterna. Se movía de un sitio a otro del esquema, que poco a poco iba ganando en complejidad, jadeando y progresivamente más excitado, cubierto por el sudor y emitiendo extraños sonidos que nadie podía identificar como frases. Las fórmulas aparecían sobre la arena, grabadas por la ramita movida por una fuerza, desde luego irracional. Aquel éxtasis científico de Tesla atrajo a numeroso público que contemplaba entre extrañado y divertido, aquella temprana muestra de su genio inventivo. Retornado a una percepción real del mundo, Tesla corrió a su laboratorio a fabricar la unidad experimental que había imaginado en el parque. Carecía completamente de fondos y no encontró a nadie en la vieja Europa dispuesto a apoyar su iniciativa. Así pues, no le quedó más remedio que escribir a Charles Batchelor, socio y representante en Europa de Thomas Alba Edison, solicitándole una carta de presentación para el inventor. Poco después, en 1882 se trasladará a París y entrará a trabajar en una de las compañías de Edison, en cuyo seno realizará sus primeros trabajos sobre corriente alterna.
 
En 1888 emigró a los EEUU. La experiencia no comenzó precisamente bien. Al salir de París, le robaron la cartera y con ella el billete de tren que debía conducirle hasta Calais y el del navío que habría de conducirle a Nueva York. Otra persona se hubiera dado por vencida y habría esperado hasta poder adquirir otros billetes, pero Tesla, dotado de una sobrehumana capacidad de convicción, convenció primero al revisor del tren y luego al capitán del buque, para que le permitieran viajar sin billete. Pocos días después desembarcó en los abigarrados muelles de Nueva York; apenas llevaba consigo unos centavos en el bolsillo y la carta de recomendación para Edison escrita por Batchellor. Antes que cualquier otra cosa, Tesla corrió a entrevistarse con el inventor norteamericano. La carta decía: "Mi estimado Edison: Conozco dos grandes hombres y usted es uno de ellos. El otro es el portador de la presente". Lo que había comenzado mal, terminó tal y como Tesla había imaginado. Cinco años después se nacionalizaría norteamericano.

Junto a Thomas Alba Edison

Trabajó en el gabinete de Thomas Alba Edison, diseñando generadores, pero una inteligencia como la suya precisaba campos más abiertos y libres. Su talento era, como mínimo comparable al de quien lo contrató y, como él, se dedicó a la invención y a la investigación experimental. Las buenas relaciones con Edison se prolongaron hasta 1886, a partir de ese momento, creará su propia companía.
 
La convivencia con Edison no fue fácil. Tesla terminó acusándole, poco menos, que de estafador, y algo de cierto había en ello. Desde su primera conversación, Edison se mostró escéptico ante las propuestas de Tesla a propósito de la corriente alterna. Para Edison, este tipo de corriente jamás podría ser utilizada industrialmente a causa de su peligrosidad. Edison, cuyos intereses económicos iban muy por delante de su afán investigador, propuso a Tesla trabajar en otros campos, comercialmente más seguros; las dínamos y los motores eléctricos, por ejemplo. Así que le propuso una apuesta: 50.000 dólares a cambio de mejorar las dínamos y los motores de corriente continua. La cifra era desmesurada para la época y mucho más para un inmigrante recién llegado a los EEUU, así que Tesla aceptó ilusionado. Es posible que Edison bromeara o que no creyera posible realizar la mejora propuesta, el caso es que unos meses después, Tesla apareció con las mejoras requeridas. Edison le explicó que la oferta económica había sido una broma y que debía acostumbrarse a los “chistes americanos”. Pero Tesla jamás andó sobrado de sentido del humor y mucho menos de sentido del humor norteamericano, así que rompió sus relaciones con Edison. Ese fue el inicio de un corto período de privaciones en donde el serbo-croata debió de trabajar como peón caminero para poder subsistir.

Patente tras patente

El mismo año en que llegó a EEUU, presentó su primera patente, un motor de inducción de corriente alterna que, aún hoy, sigue utilizándose; el motor eliminaba las escobillas de encendido propias de los motores eléctricos de corriente continua. Previamente al diseño del motor de corriente alterna, había resuelto el problema de cómo generar y transmitir corriente alterna en sistemas eléctricos. Sus trabajos en esa época tendían a demostrar que la corriente alterna era mucho más fácil de transmitir y generar que la corriente continua unánimemente utilizada por entonces. Resulta difícil explicar hoy lo que supuso ese descubrimiento que en la actualidad tenemos completamente asumido. Basta decir, para aproximarnos que, a partir de él, la electricidad tuvo, un carácter industrial y pudo aplicarse a campos extraordinariamente más amplios que lo había sido hasta ese momento, cuando no pasaba de ser una curiosidad prometedora, pero apenas una curiosidad.
 
Tras la colaboración con Edison y el período en el que crea su propia compañía, Tesla entra a trabajar para George Westinghouse, investigador e industrial norteamericano, para el que desarrollaría los sistemas de corriente alterna. Westinghouse, compró los derechos del invento y mostró su aplicación práctica en la World’s Columbian Exposition de Chicago, en 1893. En 1893 consiguió transmitir energía electromagnetica sin cables, construyendo el primer radio transmisor (adelantándose a Guglielmo Marconi). Ese mismo año en Chicago, se hizo una exhibición pública de la AC (corriente alterna), demostrando su superioridad sobre la corriente continua (DC) de Edison.
 
Posteriormente, durante el curso de la Primera Guerra Mundial, el gobierno estadounidense estudiaba la posibilidad de detectar a los submarinos alemanes antes de que atacaran a los convoyes de mercantes. Tesla propuso emplear energía de ondas y diseño un sistema que evocaba a los modernos radares, pero, una vez más, su diseño fue barrido por el prestigio de Edison, encargado de esa investigación, el cual consideró ridícula la idea. Los primeros radares aparecerían casi 25 años después basados en los mismos principios que había enunciado Tesla.

La “guerra de las corrientes”


 


En cualquier trabajo que abordara, Tesla era un hombre que conseguía destacar con prontitud, así que su fama de inventor no pasó desapercibida para sus superiores, cuando tras la ruptura con Edison trabajó cavando zanjas; pronto quienes lo contrataron en ese período, pasaría a financiar sus inventos. Sus mecenas le solicitaron que se concentrara en una tarea: el desarrollo de sistemas de corriente alterna; Tesla se dedicó con entusiasmo a la tarea. Suya era la responsabilidad de gestionar eficazmente unos fondos que no le pertenecían y Tesla decidió que no podía defraudar a quienes depositaron su confianza en él.
 
Edison intentó tomar la delantera. Su prestigio en la sociedad americana le permitió solicitar al Congreso de los EEUU una ley que prohibiera el uso de la corriente alterna. La justificación era que el altísimo voltaje que utilizaba, podía causar daños a los bienes y a las personas; por lo demás, en ese tiempo, la corriente alterna solamente se empleaba en las ejecuciones en la silla eléctrica.
 
Para neutralizar esta iniciativa legislativa, Tesla realizó una demostración de la inocuidad de la corriente alterna. Él mismo se expuso a una de estas corrientes que atravesó su cuerpo sin causarle ningún daño. Ante esta prueba, Edison nada pudo hacer y su prestigio quedó momentáneamente erosionado.
 
Poco después, en 1893, Tesla, como hemos visto, vivió su momento de mayor gloria, cuando se encendieron al unísono las 50.000 bombillas que alumbraron la inauguración de la Exposición Internacional de Chicago. A partir de entonces, la corriente alterna, sin apenas variaciones técnicas, ha podido prolongar su existencia hasta nuestros días. En 1896, la ciudad de Búffalo fue la primera en ser totalmente iluminada con corriente alterna. Los generadores habían sido instalados en las cataratas del Niágara, separados 35 kilómetros del centro de la ciudad. En 1895, el generador de corriente alterna, diseñado por Tesla, se había instalado junto a las cataratas del Niágara, constituyendo la primera central de energía hidroeléctrica que todavía sigue en funcionamiento.
 
A partir de ese momento, gracias a la potencia económica de George Westinghouse y a la inteligencia inventiva de Tesla, la corriente alterna sustituyó a la contínua, siendo considerado el fundador de la industria eléctrica. Contra lo previsto por Edison, la electricidad llegó sin dificultades y sin que nadie corriera riesgo alguno. La comisión de expertos que debió optar por las ventajas del sistema alterno sobre el continuo, estaba presidida por Lord Kelvin que, a partir de ese momento, profesó una gran devoción al talento inventivo de Tesla.
 
Fue el final de lo que se llamó la “guerra de las corrientes”. Esta guerra situó a la compañía rival de Edison, la Eléctrica Westinghouse, al borde de la quiebra. Tesla, tras distanciarse de Edison y tras su período de peón caminero, había sido contratado por Westinghouse. A pesar de ser un pésimo negociante, Tesla, por una ocasión logró vender cara su patente sobre los generadores de corriente alterna. Las regalías percibidas por Tesla eran insoportables para la compañía así que Westinghouse le rogó que moderara sus pretensiones para salvar a la compañía. A pesar de que no tenía ninguna obligación y de que con ello renunciaba a percibir millones de dólares, Tesla rompió el contrato en deferencia al industrial que le ayudó en momentos difíciles. Estas y otras anécdotas en las que Tesla evidenció una gran ética y caballerosidad, le valieron el respeto de los círculos científicos de todo el mundo.

El neurótico y delirante inventor
 
En esa época empezó a dar muestras de estar aquejado de alteraciones neuróticas. Hoy, ha podido establecerse que Tesla estaba afectado por un desorden obsesivo-compulsivo. Una fuerza interior, irracional, le impulsaba a cometer actos repetitivos. Pedía, exactamente, 18 toallas y era incapaz de explicar el motivo. Se sabe que en restaurante Delmonico’s, esas 18 servilletas eran de lino procedente de los más variados lugares. A menudo, se sentía impulsado a dar tres vueltas alrededor de una manzana de casas y siempre contaba los pasos mientras paseaba. Eligió la habitación número 207 en el Hotel Alta Vista, debido a que 207 es divisible por 3. Durante la cena, apilaba sin cesar sus 18 servilletas de forma escrupulosa, siempre en busca de números divisibles por 3.
 
Era un fanático de la limpieza de la cubertería. Él mismo, se la limpiaba obsesivamente, como si se tratara de objetos de precisión. Limpiaba cada cubierto con una servilleta distinta. También solía calcular el volumen de los alimentos que ingería. Hasta su madurez fue un gran gourmet, pero, con el paso del tiempo, se entregó a una dieta vegetariana extrema que le llevó a ingerir únicamente leche y verduras. Creía que iba a morir víctima de una corriente de aire, así que, en invierno, cuando se albergaba en algún hotel desconocido, tapaba las rendijas de las puertas con cinta adhesiva y situaba la habitación a una temperatura tropical difícil de soportar. En los inviernos, apenas salía de su habitación. Había declarado que quería llegar a los 100 años y que eso implicaba ciertas renuncias y obligaciones. Cuando la hostilidad climática amainaba, caminaba todas las tardes por Central Park y entraba en la Catedral de San Patricio para meditar. Era un gran amigo de los animales. Curaba a las aves heridas o enfermas y diariamente les alimentaba en las proximidades de su domicilio. Durante sus últimos años se transformó en una persona excéntrica y aislada. Tenía pocos amigos y apenas los frecuentaba. Sus únicas compañías en esos años eran las palomas de las calles de Nueva York, que cuidaba y alimentaba diariamente.
 
Las cenas que celebraba en el Hotel Waldorf Astoria, eran frecuentadas por un público rigurosamente seleccionado por su notoriedad social, política o económica. Tesla supervisaba directamente el menú y la decoración del local. Generalmente, al acabar la cena, trasladaba a sus invitados a su laboratorio en donde les mostraba espectaculares demostraciones de sus experimentos.
 
Su personalidad era la de un neurótico y tenía todos los rasgos excéntricos que, frecuentemente, aparecen en personalidades dotadas de una brillantez fuera de lo común en algún terreno. Uno de los rasgos mas acusados de su personalidad era la tozudez con la que desempeñaba sus trabajos e investigaciones. Le era imposible descansar mientras no hubiera concluido la totalidad de la investigación en torno a un proyecto. No es raro que, con el paso del tiempo, esta actitud vital, fuera debilitando su naturaleza, sumiéndola en un estado de agotamiento y crisis de su sistema nervioso. Fue en ese contexto en el que su personalidad fue adquiriendo los rasgos neuróticos que hemos descrito. Aparecieron distintas enfermedades psicosomáticas y neurosis obsesivas. Le era imposible exponerse a la luz del sol, cualquier sonido, por débil y alejado que fuera, le trastornaba. Había adquirido una sensibilidad inusual en el sistema auditivo y era capaz de escuchar el tic-tac de un reloj situado en la habitación contigua del hotel. En cuando a los ruidos urbanos, terminaron por resultarle absolutamente perturbadores; le impedían la concentración, el ejercicio del pensamiento y la abstracción y, finalmente, le inducían un estado de agresividad extremo. Alguien ha dicho que cualquier ruido, por pequeño y débil que fuera, operaba en su cerebro, el mismo efecto que una gigantesca explosión.
 
Pero, aun a pesar de estas evidentes neurosis, Tesla tenía en mente proyectos muy ambiciosos y su ingenio inventivo había permanecido a salvo de sus obsesiones. Estaba convencido de que era posible transmitir corriente eléctrica a través de ondas, sin conducción eléctrica. Su razonamiento era muy simple: si a través de las ondas de radio es posible transmitir impulsos eléctricos y reproducir sonido generado en otro lugar, ¿por qué no iba a ser posible hacer otro tanto con la energía eléctrica? En 1891, diseñó la bovina de inducción magnética que lleva su nombre y, dos años después, ideó un sistema de comunicación sin hilos.
 
A lo largo de su vida patentó más de 700 inventos. Entre los más brillantes, figura un submarino eléctrico, patentado en 1898, y a él se debe el antecedente directo de la luz de neón. En el curso de una demostración, utilizó un tubo de vacío, repleto de gas, y demostró que era posible que ciertos gases se iluminaran en cuanto se les acercaba a un campo electromagnético. Mostró estos tubos doblados de tal manera que formaban los nombres de algunos científicos invitados para el experimento. Es evidente que se había anticipado a la invención de los tubos de neón.
 
En 1893, antes del primer vuelo de los hermanos Wright, experimentó un prototipo del primer avión de despegue vertical. Así mismo es considerado como el precursor de la radioastronomía. En su laboratorio de Colorado Springs, Tesla captó unas ondas de radio procedentes del espacio, convirtiéndose en pionero de la radioastronomía. Atribuyó la emisión de esas ondas a habitantes de otro planeta que identificó con Marte, lo cual no contribuyó precisamente a aumentar su prestigio entre las élites científicas.
 
Hay que reconocer que Testa era un tipo muy extravagante. Físicamente, era extremadamente alto, delgado y elegante, pero sus vestidos, frecuentemente, estaban pasados de moda. Se le tiene por homosexual, si bien, es mucho más probable, simplemente, que fuera un misógino asexuado al que las mujeres, como cualquier otra cosa que le distrajera de su trabajo, no le interesara excesivamente. Nunca contrajo matrimonio ni se le conocen aventuras sexuales de ningún tipo.
 
En su período de gloria, hacia principios del siglo XX, contaba con la amistad de personalidades distinguidas del mundo del arte y de la cultura. Entre sus relaciones más próximas se encontraba el escritor Mark Twain y el pianista Ignace Paderewski. Así mismo fue nombrado doctor honoris causa por distintas universidades y galardonado con premios de relieve internacional, sin embargo en 1912, Tesla rechazo la nominación para el premio Nobel de Física. Justificó este gesto argumentando que debería habérsele concedido el premio tres años antes, en 1909, en lugar de otorgársele a Marconi. Así mismo, en 1915, un parte de la Agencia Reuters, informó que Tesla y Edison compartirían ese año, el galardón. La noticia extraoficial, publicada en todos los medios de comunicación, no resultó confirmada. Hubiera resultado extremadamente paradójico que ambos científicos recibieran el mismo premio; Tesla, en esa época, seguía personalmente distanciado y crítico con Edison al que no había perdonado su “chiste americano” y la ruptura que siguió cuarenta años antes. A pesar de que Tesla necesitaba imperiosamente, en la época, los 20.000 dólares con los que estaba dotado el premio, no estuvo dispuesto a compartirlo con aquel a quien llamaba despreciativamente “inventor”, mientras que él se tenía por un “científico”; para Tesla la tarea del científico era enunciar principios y establecer leyes, abrir nuevos caminos a la ciencia, a través de los cuales, el inventor hallaba las aplicaciones prácticas de los mismos. Pero, también es cierto, que Edison manifestó su intención de renunciar al Nobel si debía compartirlo con Tesla. De hecho, no le perdonaba que hubiera abandonado su compañía y hubiera aceptado el contrato que le ofreció su rival comercial, Westinghouse. En 1917, Tesla seguía manteniendo posiciones extremadamente beligerantes hacia Edison y rechazó la Medalla que llevaba su nombre, ofrecida por el Instituto Americano de Estudios Electrónicos. La medalla, concedida por los trabajos de Tesla en torno a la corriente alterna, llegaba treinta años después de que llegara a sus primeros descubrimientos en este terreno, un retraso imperdonable para el serbo-croata.

Con el FBI en los funerales

A la vista de su ritmo de trabajo, de sus peculiares hábitos de vida y de sus neurosis progresivas, no es raro que, finalmente, su salud se resintiera y una noche, mientras estaba solo en el Hotel New York, el 7 de enero de 1943, falleciera, al parecer, de una trombosis coronaria. Murió solo y relativamente pobre (pero no en la miseria, como se ha escrito). Sus funerales se celebraron en la Catedral de San Juan Divino, ante dos mil personas, muchos de ellos dirigentes políticos y científicos notables de todo el mundo, incluidos tres premios Nobel. Hugo Gernsback, amigo y admirador de Tesla, uno de los primeros informados de su fallecimiento, mandó construir una máscara mortuoria de cobre. La Segunda Guerra Mundial se encontraba en su período álgido y los restos incinerados de Tesla no pudieron ser enviados a su tierra natal, como establecía su testamento, hasta que finalizó el conflicto.
 
Lord Kelvin, el científico británico, expresó con estas palabras la grandeza científica del fallecido: "Tesla ha aportado a la ciencia de la electricidad más de lo que cualquier otro había hecho hasta ahora".
 
Aunque muchos de sus documentos fueron entregados al Museo Tesla de Belgrado en 1952 -siendo posteriormente incluidos en la Memoria del Mundo- hasta la fecha gran parte de sus notas y aparatos de sus laboratorios continúan siendo secretos de estado.
 
Si los últimos años de la vida de Tesla habían estado presididos por sus dificultades económicas y la búsqueda de financiación para sus extraños proyectos, al producirse su muerte, las dos corrientes dominantes que sufrirá su memoria estarán presididas por el olvido y el misterio.
 
Se atribuye su muerte a la continua exposición a intensos campos electromagnéticos, pero hay que reconocer que había superado, con sus 86 años, la edad media de la época y que su muerte, se debió a causas naturales. No es precisamente la causa de su muerte lo que debe presidir el “misterio Tesla” –que efectivamente existe- sino el hecho de que inmediatamente se conoció la noticia de su muerte, la habitación fuera allanada por el FBI cuando el cuerpo de Tesla se encontraba todavía allí. La caja de caudales y los papeles y dossier que se encontraban en la habitación fueron confiscados por el FBI. Otras seis cajas que contenían notas sobre los trabajos que había realizado en los últimos años, fueron así mismo secuestrados por el FBI y aún hoy están protegidos como “secreto de Estado”.
 
El motivo por el que Tesla interesaba al FBI era por su doble condición de inventor y pacifista. No solamente se opuso a que sus inventos fueran utilizados con fines bélicos, sino que siempre fue partidario de que la energía eléctrica fuera un servicio gratuito. Estaba convencido de que podía serlo… pero las compañías que administraban la electricidad no estaban de acuerdo en ver reducidos a cero sus ingresos. A ellas se debe el olvido y la fama de estrafalario que tuvo en vida en inventor. Pero el hecho de que el FBI secuestrara todos los papeles que pudo indica que no toda la clase científica era escéptica ante los inventos de Tesla, sino que, desde las esferas gubernamentales se seguía muy de cerca el desarrollo de sus trabajos, hasta el punto de codiciar sus documentos personales. Y hoy, tales documentos siguen siendo calificados como “secretos de Estado”.

El “Rayo de la Muerte”

¿Qué contenían esos documentos? Era el resumen de las investigaciones de Tesla en los diez años anteriores a su muerte. Desde 1934, había investigado lo que se considera un precedente del rayo láser que sólo sería descubierto un cuarto de siglo después. El invento de Tesla, según su propia definición, “proyecta partículas que pueden ser relativamente grandes o bien de dimensiones microscópicas, y que nos permiten enviar a una pequeña zona situada a gran distancia una energía trillones de veces superior a la que es posible enviar con rayos de cualquier clase. Así, resulta posible transmitir millares de caballos de fuerza por medio de un haz más delgado que un cabello, de tal forma  que nada puede resistírsele”. Es evidente que, Tesla era un pacifista convencido, pero que de esta definición, pueden deducirse aplicaciones bélicas inmediatas. El invento fue conocido como el “rayo de la muerte”, capaz de destruir cualquier cosa que estuviera dentro de un radio de 320 km.
 
En 1900, Tesla, previendo la evolución de la ciencia en los cien años siguientes, había escrito: "En un futuro próximo veremos una gran cantidad de aplicaciones de la electricidad (...) podremos dispersar la niebla mediante fuerza eléctrica (...) centrales sin hilos se utilizarán con el propósito de iluminar los océanos (...) se conseguirá la transmisión de imágenes mediante hilos telegráficos ordinarios (transmisión sin hilos de inteligencia y energía) (...) otra valiosa novedad será una máquina de escribir operada mediante la voz humana (...) tendremos eliminadores de humo, absorbedores de polvo, esterilizadores de agua, aire, alimentos, y ropa (...) se convertirá en imposible contraer enfermedades por gérmenes y la gente del campo irá a las ciudades para permanecer allí (...) transmisión de energía sin hilos (producida por generadores ambientalmente compatibles) para que el hombre pueda solucionar todos los problemas de la existencia material. La distancia, que es el impedimento principal del progreso de la humanidad, será completamente superada, en palabra y acción. La humanidad estará unida, las guerras serán imposibles, y la paz reinará en todo el planeta."
 
En todo esto existe algo utópico y visionario que, evidentemente, no se ha cumplido. Era el pacifista ingenuo quien hablaba, no el científico. Pero el resto de la frase es elocuente: a la vista de los conocimientos científicos de principios del siglo XX, era posible adelantar las fronteras del progreso mucho más de donde hoy se encuentran y explorar en direcciones sobre las que, al menos oficialmente, existe hoy el tabú. Había algo en la vida de Tesla que lo sitúa entre los grandes utopistas del siglo XIX y XX. Un científico es utopista, no en tanto que tiende a investigaciones de dudosa conclusión, sino porque sugiere aplicaciones problemáticas a inventos tangibles. En la Meca del capitalismo, los EEUU, resultaba muy arriesgado afirmar que era posible suministrar energía eléctrica gratuita. Implicaba, enfrentarse a la omnipotente clase empresarial norteamericana. Era mucho más razonable –y pesimista- pensar que los descubrimientos de Tesla serían utilizados como apoyo para la estrategia de hegemonía mundial en la que se embarcaron los EEUU desde la guerra hispano-norteamericana de 1898. Los poderes fácticos de los EEUU aprovecharon y recondujeron las invenciones de Tesla y anatemizaron al utopista social; luego, lo precipitaron al olvido, a pesar de que en 1943 un tribunal de Nueva York, certificó que la invención de la radio correspondía a Tesla y no a Marconi. Testa, en rigor, fue el gran inventor del siglo XX, gracias al cual el suministro eléctrico llega a cada uno de nuestros hogares. Lo cual no es poco.
 
En 1924, varios medios de comunicación diron cuenta de los sorprendentes trabajos realizados por Harry Grindell-Matthews. El New York Times de 21 de mayo de ese año, publicaba: "Si la confianza de Grindel-Matthews, inventor del supuesto "rayo de la muerte", en su descubrimiento estuviera justificado podría ser posible poner todo un ejército enemigo fuera de combate, destruir cualquier fuerza de aviación que ataquen a una ciudad o paralizar cualquier flota que se aventure hacia el interior de una cierta distancia de la costa por los rayos invisibles. El inventor consintió en contar en el día de hoy al New York Times que rechazaba continuar divulgando la naturaleza exacta de los rayos más allá del uso para dirigir una corriente eléctrica capaz de realizar el programa mencionado”. Para Grindell-Matthews, el rayo de la muerte no podía ser usado para la destrucción de barcos o de fuerzas terrestres acorazadas, ya que se encontraban en contacto con la masa terrestre, pero sí podía utilizarse en la destrucción de los aeroplanos. Más adelante declaró que era posible inutilizar los sistemas electrónicos de barcos y equipos terrestres. Sin embargo afirmó que aunque los barcos no podían ser destruido como los aviones, sí al menos podían dejarlos fuera de servicio bloqueando todo su sistema eléctrico. A lo largo de los años siguientes, las grandes potencias de la época invirtieron una ingente cantidad de fondos en trabajar en esa dirección. Pero entre 1924 y 1930 no se volvió a saber nada de las investigaciones de Grindell-Matthews.
 
En 1930, los habitantes del barrio londinense de Brezal Hampstead, se sobresaltaron al ver en el cielo un haz luminoso que definieron como con “forma de ángel”, que se alzaba en el cielo. La imagen etérea estaba dotada de estrechas alas y bruscamente desapareció para ser sustituido por las palabras "Feliz Navidad". Era un experimente tras el cual se encontraba Grindell-Matthews y su equipo. Análogas demostraciones se realizaron en otras grandes ciudades, incluida Nueva York. Era evidente que, en silencio, proseguían las experiencias para dotas a las fuerzas armadas de distintos países de un sistema de defensa y ataque basado en rayos luminosos.
 
Estos equipos mostraron su eficacia en distintos momentos de la Segunda Guerra Mundial: los bombarderos alemanes que se dirigian hacia Londres a través del Canal de la Mancha, eran guiados por un “rayo”; cuando los ingleses detectaron este sistema de guía, lo aprovecharon para detectar los puntos por donde intentaban penetrar los bombarderos alemanes y enviar allí sus cazas. Posteriormente, los “rayos” fueron utilizados en Inglaterra para detectar submarinos alemanes en el Atlántico, acechando convoyes aliados.
 
Tesla, como hemos dicho, era pacifista. Seguramente había leído “20.000 leguas de viaje submarino” de Julio Verne; en esta novela de anticipación, el “capitán Nemo”, comandante del submarino “Nautilus”, así mismo pacifista, había convertido su navío en el “arma de guerra que terminará con las guerras”. Dotado de una extraordinaria potencia ofensiva, ninguna otra arma en poder de país alguno, podía hacerle frente, así pues, el planteamiento no parecía erróneo: era el arma definitiva que disuadiría a los gobiernos de emprender aventuras bélicas. Tesla, en un episodio de su vida que parece extraído de una novela de Verne, se dirigió al presidente de los EEUU, Woodrood Wilson (que introdujo a su país en la Primera Guerra Mundial), afirmando que había diseñado un arma capaz de destruir amplias zonas del globo: el “rayo de la muere”. En los escritos póstumos de Tesla se han podido localizar distintos fragmentos en los que esta idea aparece una y otra vez. Todo induce a pensar que en el último tercio de su vida, Tesla se obsesionó con este invento, a medida que su vocación pacifista iba creciendo. Debería tratarse de una energía obtenida y concentrada fácilmente y que podía ser orientada y dirigida mediante un sistema de ondas de radio.
 
Poco tiempo después se produjo un incidente que aun hoy permanece inexplicado. El buque francés Lena estalló sin que pudiera darse ninguna explicación de lo sucedido. Finalmente, una comisión estableció que seguramente había saltado una chispa eléctrica en algún lugar vital del navío, ocasionando la deflagración posterior. Un inventor Lee de Forest, explicó que Tesla estaba experimentando con torpedos orientables guiados por un sistema de ondas eléctricas con intensidad suficiente como para causar una chispa en la santabárbara del barco y hacerlo explotar. Otro investigador, el italiano Giulio Ulini, decía haber diseñado en 1913 un dispositivo llamado “Rayo F” capaz de hacer estallar a distancia conducciones de gas. La marina militar francesa había solicitado a Ulivi que realizara tres experimentos de destrucción de minas en el puerto de Trouville. Meses después, era el ejército italiano el que invitaba a Ulivi a realizar estas mismas experiencias.
 
El OSS, antecedente de la CIA, desde antes de la Segunda Guerra Mundial estudió la viabilidad de los inventos de Tesla enfocados hacia la defensa nacional. La idea del “Rayo de la Muerte”, fue recuperada por el OSS, que a finales de los años 30, estudiaba armas capaces de producir alteraciones físicas en los seres humanos. Dado que la Convención de Ginebra había prohibido la utilización de gases químicos con fines bélicos, la OSS indagaba en otras direcciones: armas que produjeran mareos, vómitos, alteraciones del ritmo cardíaco, etc, a partir de emisiones de haces de energía, los “Rayos T”. Estos rayos, formados con energía que vibraba a la misma frecuencia que la cerebral, debería de provocar cortes en las capacidades psicomotrices y, por tanto, alterar la conducta. Durante la “Guerra Fría”, tantos los aliados occidentales como los soviéticos, experimentaron con prisioneros alemanes, técnicas de lavado de cerebro y control mental basadas en una combinación de distintos estímulos, desde electroshoks, hasta inducción de estímulos negativos siguiendo las pautas establecidas por Paulov a principios de siglo. Al menos eso es lo que se ha podido conocer con el paso del tiempo. Se ignora como desembocaron las investigaciones sobre el “Rayo T”, pero se tiene la seguridad de que fueron los antecedentes de las llamadas técnicas de control mental.
 
En cuanto al “Rayo de la Muerte” de Tesla, finalmente vio la luz en forma de Rayo Lasser. Hoy, un haz de rayos lasser enfocados hacia un espejo flexible, constituyen el armamento esencial de la llamada “Guerra de las Galaxias”. En las fronteras más avanzadas de la tecnología bélica, se están haciendo realidad las intuiciones geniales de Nikola Tesla.

Un inventor polifacético

Los dos grandes inventos por los que Tesla ha pasado a la historia de la electricidad son la invención de la corriente alterna y la bovina de inducción magnética. Pero existen otros campos de la ciencia en los que su aportación es mucho menos conocida e incluso discutida y que entran perfectamente en el contexto de esta obra. Investigó en termodinámica, radiaciones, energía solar, rayos X y rayos cósmicos, fotografía, fluorescencia, automática, robótica, electromagnetismo… Algunos le atribuyen el invento de la radio y explican que Marconi se (los dos circuitos acoplados en resonancia) que, en realidad, fue de Tesla.
 
También es famoso su robot construido hacia 1895. Era sumergible y podía ser dirigido a distancia. A él se debe también el primer motor de energía solar. La turbina diseñada por Tesla tenía un rendimiento del 60%, frente a las demás, que apenas llegan al 40%. La diferencia introducida por Tesla estribaba en que el fluido trabaja en régimen laminar, mientras que las otras lo hacen en régimen turbulento, de ahí las menores pérdidas y su mayor rendimiento frente a las no convencionales. Interiormente, la turbina Tesla carece de hélices que sustituye por discos metálicos muy finos, separados entre sí, para crear un flujo laminar y minimizar las pérdidas por rozamiento. El problema práctico de la turbina Tesla era que los discos al sertan finos se deformaban con facilidad y, a finales del siglo XIX, no existían materiales dureza suficiente como para sustituirlos eficazmente; hoy, ese problema está resuelto con discos de titanio.

A decir verdad, a Tesla le faltó solamente una cualidad: la de hábil negociante que si fueron Marconi, Edison o Westinghouse. Tesla se movía muy bien en el terreno de la investigación científica y de la invención de prototipos, pero mucho menos en las aplicaciones prácticas de sus patentes. Si tenemos en cuenta que Marconi y Edison fueron dirigentes de la General Electrics, no es raro que Testa, el inventor aislado, el genio exuberante, no pudiera nada contra el potencial económico que representaban. Aún así la Corte Suprema de los EEUU le reconoció la paternidad del invento de la radio, pero Tesla no pudo evitar que el dinero obtenido con la fabricación de equipos de radio, fuera a parar en exclusiva a los bolsillos de Marconi. Había algo que los grandes industriales que habían forjado sus fortunas al calor de la energía eléctrica jamás pudieron perdonar a Tesla: el que aspirase a comunicar a todos los habitantes del planeta mediante energía eléctrica gratuita que pretendía distribuir a través de la Wardenclyffe Tower, cerca de Nueva York.

El gran proyecto inacabado en la vida de Tesla fue el proyecto para aprovechar las vibraciones eléctricas naturales de la Tierra y, a partir de ellas, obtener energía eléctrica inagotable y de bajo costo. Logró el apoyo financiero de John Pierpoint Morgan, propietario de la Union Pacific, gracias al cual pudo construir el complejo de Wardencliff, en las inmediaciones de Nueva York, en Long Island. En esta ocasión, Tesla utilizó su bien conocida capacidad persuasiva, para ofrecerle a  Morgan el monopolio mundial del sistema de comunicaciones inalámbricas, a cambio, tan solo de una inversión de 150.000 dólares. Con ese dinero, instaló el laboratorio de Wardencliff y en el centro de las instalaciones situó una torre de madera de 45 metros de altura con una gigantesca esfera de  cobre que operaba a modo de electrodo, de 30 metros de diámetro. Lo que ocurrió a continuación es descrito por distintos biógrafos de Tesla como una sucesión interminable de circunstancias adversas que, en síntesis, desprestigiaron los trabajos realizados en el laboratorio. Fue pasando el tiempo y los resultados no terminaban de llegar. Morgan estaba cada vez más nervioso, hasta que, tras haber cenado con el inventor, éste, posiblemente, eufórico y con alguna copa de mas, le confesó que la verdadera intención del proyecto era transmitir electricidad gratuita a los hogares. Morgan retiró inmediatamente los fondos y Tesla tardó en encontrar nuevos inversores. En 1917 la torre sería derribada y el proyecto archivado. En realidad, el invento frustrado anticipaba en 70-80 años, los sistemas integrados de comunicaciones que engloban transmisión sin cables de información.
 
Cuando tiene lugar la ruptura con Morgan, Tesla había sido víctima de una campaña de desprestigio, probablemente procedente de empresarios sin escrúpulos a los que asustaban las declaraciones pacifistas, humanitarias y filantrópicas del inventor. Desde principios de siglo circulaban rumores sobre sus excentricidades. Se decía, por ejemplo, que en Colorado Springs había captado señales eléctricas procedentes de otro planeta (acaso de Marte) lo que, según él, evidenciaría la realidad de vida inteligente más allá del planeta Tierra. En aquel tiempo, como hoy, la creencia en la existencia de “hombrecillos verdes”, arrojaba desprestigio e ironías sobre quien la sostenía. Los enemigos de Tesla, utilizaron este episodio para acusarle de excéntrico, visionario y poco serio. Y la acusación tuvo efectos, contribuyendo a aislarlo de la comunidad científica y de cualquier mecenas dispuesto a financiar sus investigaciones.

Con todo, estos experimentos tuvieron resultados positivos. Tesla fue capaz de encender 200 bombillas, conectadas en serie de 50 vatios a 42 kilómetros de distancia de su estación. Los cálculos de Tesla le llevaban a establecer que la energía podía transmitirse a 960 km de distancia.

La polémica con Marconi

Cuando se producía el estancamiento en los experimentos financiados por Morgan, tuvieron lugar los experimentos de Guglielmo Marconi sobre telegrafía sin hilos. Marconi pretendía algo parecido a Tesla, transmitir energía a distancia, por ondas, pero iba muy atrasado en sus trabajos. Sólo en 1900, Marconi estuvo en condiciones de enviar señales de una a otra orilla del Canal de la Mancha. Para ello utilizó un oscilador inventado por Tesla. Ambos investigadores prosiguieron sus trabajos, yendo Tesla muy por delante de Marconi y éste siendo altamente tributario de las patentes de Tesla. Marconi terminó orientando sus trabajos hacia la transmisión del sonido a través de las ondas, pero cuando solicitó la patente de su invención en EEUU, inicialmente, le fue negada debido a que Tesla había presentado tres años antes un invento similar. Mientras que Marconi, solamente contemplaba la transmisión de señales (una especie de telégrafo sin hilos), Tesla sostenía que era posible enviar a distancia, datos, imágenes y sonidos. En realidad, además de la radio, estaba prefigurando el invento de la televisión.
 
Al igual que se había ocurrido antes, el rival de Tesla, en este caso Marconi, disponía de un mayor instinto comercial y de mejores conexiones sociales. La Compañía Telegráfica Sin Hilos de Marconi, tenía entre sus accionistas a miembros de la aristocracia inglesa. Otro de sus socios capitalistas era Edison, siempre situado en las antípodas de Tesla. El 12 de diciembre de 1901, las acciones de esta compalía subieron como la espuma cuando lograron transmitir señales de uno a otro lado del Atlántico.
 
En ese momento, la carrera hacia la invención de la radio parecía empezar a decantarse, por primera vez, hacia Marconi. Tesla no se alteró, en realidad, apreciaba la voluntad del italiano, más que capacidad inventiva, y así pudo decir a un ingeniero amigo suyo: “Marconi es una buena persona. Dejémoslo continuar. Está utilizando 17 de mis patentes”. Pero, en 1904, la oficina de patentes de los EEUU, seguramente a causa de presiones procedentes de medios influyentes, concedía la licencia al invento de Marconi: el italiano pasará a la historia como inventor de la radio. Tesla, inicialmente, tenía otras invenciones que reclamaban su atención, pero, en 1911, cuando Marconi obtuvo el Premio Nóbel, se enfureció verdaderamente. Recurrió a los abogados, pero la querella interpuesta contra Marconi, no progresó por falta de medios económicos. Hubo que esperar hasta 1943, poco después de la muerte de Tesla, para que la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos reconociera la patente de la radio de Tesla. Existía una razón extremadamente pragmática para que el poder judicial actuara así. La Compañía de Marconi acababa de demandar al gobierno norteamericano por la utilización abusiva e ilegal de sus patentes durante el primer conflicto mundial. La Suprema Corte evitó la demanda restaurando la prioridad de la patente de Tesla e invalidando la de Marconi. Así pues, hoy, a pesar de que Marconi siga siendo generalmente reconocido como inventor de la radio, en realidad, Tesla es, jurídicamente, el verdadero inventor de esta patente. Una victoria póstuma.
 
Entre los inventos “reconducidos” hacia campos que Tesla no había prevista, figura el “rayo de la muerte” que lleva directamente al “proyecto HAARP”, entre otras cosas, destinado a investigar la posibilidad de generar alteraciones climáticas a voluntad.
 
Tesla tenía la intención de utilizar ciertas formas de electricidad para alterar el clima. En 1900, había escrito: "En un futuro próximo veremos una gran cantidad de aplicaciones de la electricidad (...) podremos dispersar la niebla mediante fuerza eléctrica (...) centrales sin hilos se utilizarán con el propósito de iluminar los océanos (...) se conseguirá la transmisión de imágenes mediante hilos telegráficos ordinarios (transmisión sin hilos de inteligencia y energía) (...) otra valiosa novedad será un máquina de escribir operada mediante la voz humana (...) tendremos eliminadores de humo, absorbedores de polvo, esterilizadores de agua, aire, alimentos, y ropa (...) se convertirá en imposible contraer enfermedades por gérmenes y la gente el campo irá a las ciudades para permanecer allí (...) transmisión de energía sin hilos (producida por generadores ambientalmente compatibles) para que el hombre pueda solucionar todos los problemas de la existencia material. La distancia, que es el impedimento principal del progreso de la humanidad, será completamente superada, en palabra y acción. La humanidad estará unida, la guerras serán imposibles, y la paz reinará en todo el planeta". Sin embargo, algunos desarrollos inspirados en ideas de Tesla dieron lugar a aplicaciones bélicas.
 
© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es

Wilhem Reich y el camino del “orgón”

Wilhem Reich y el camino del “orgón” Redacción.- El capítulo V del libro en elaboración “La Conspiración del Clima” está dedicado a Wilhelm Reich, el sexólogo y teorizador de la “energía orgánica”. Reich, empezó a mostrar signos evidentes de desequilibrio pocos años después de su ruptura con Freud. El autor de “Psicología de Masas del Fascismo”, al trasladarse a los EEUU creyó descubrir una forma de energía nueva capaz de alterar el clima...
 
 
Capítulo V
Reich el precursor enloquecido
Es posible que Wilhelm Reich en su juventud conociera los trabajos de Nikola Tesla, en cualquier caso, algunos de sus trabajos inducen a pensar que así fue y que algunas de las más extrañas teorías del psiquiatra austríaco, procedían de una mala comprensión de los trabajos del serbio. Aun hoy, los discípulos de Reich, un pequeño núcleo activista extremadamente devoto de los trabajos de su maestro, sostienen que determinados “inventos” del psiquiatra tienen el poder de alterar el clima. De ahí que Reich tenga lugar en estas páginas, acaso como precursor, pues, no en vano, demuestra hasta qué punto el sueño de modificar el clima es una constante en la humanidad que nació con el siglo XX.

Wilhelm Reich: la ruptura con Freud

Wilhelm Reich nación en 1897 en 1897 en Dobrzcynica (Autriche). Su infancia no fue fácil. A los 13 años, su madre se suicidó tras reconocer que mantuvo relaciones sexuales con su preceptor. Tres años después, su padre murió de tuberculosis. Reich tenía en ese momento 16 años, era el hermano mayor y se encontró al frente de una granja familiar que le facilitaba vivir con holgura. Sin embargo, no estaba en la mentalidad de Reich ejercer de campesino durante muchos años.
 
Paradójicamente, la Primera Guerra Mundial vino en su ayuda. En 1916 fue reclutado por el ejército austríaco, destinado a una unidad de artillería que operaba en el frente italiano. Ni vivió grandes riesgos, ni contempló las tragedias que se daban en otros frentes del conflicto. En realidad, el gran problema que experimentó fue la derrota del Imperio Austro-Húngaro que modificó profundamente las fronteras de su país. El Tratado de Versalles había hecho que su tierra natal pasara a la recientemente formada Yugoslavia, así que prefirió establecerse en Viena y seguir estudios de medicina, durante los cuales se unión a la Sociedad Psicoanalítica de la capital austríaca, dirigida por el mismísimo Sigmund Freud. Obtuvo el título de medicina en 1922, cuando ya hacía dos años que practicaba el psicoanálisis y la psiquiatría regularmente. Empezó a ganarse la vida ejerciendo la práctica privada de estas dos ramas de la medicina, entonces en auge. Mientras, continuó sus estudios de neuropsiquiatría.
 
En los doce años siguientes, continuó residiendo en Viena, llegando a ser uno de los más eminentes miembros de la Sociedad Psicoanalítica vienesa que, en la práctica, constituía el centro mundial de la psiquiatría freudiana. Trabajó entre 1922 y 1930 junto al doctor Freud, como primer asistente en la Policlínica Psiquiátrica fundada por éste.
 
Pero no se trataba de un discípulo fiel. A menudo, tenía ideas propias que, antes o después, debían entrañar la ruptura con su maestro. Muchos, ayer y hoy, han dicho que Reich tenía desde muy joven ansias de notoriedad y que, muy pronto, evidenció profundos desequilibrios interiores, cristalizados en forma de paranoias que deberían, finalmente, alejarlo de los caminos de la ciencia. Esto puede ser –y de hecho es, como veremos- en parte cierto, pero lo que conviene resaltar aquí es que Reich exploró zonas de la mente en las que el doctor Freud se había negado a penetrar. Esto provocó la ruptura final entre ambos psicoanalistas y la polémica estuvo en el origen de las críticas más violentas que, a partir de ese momento, debió afrontar. Tales críticas, han hecho olvidar las investigaciones de Reich en el terreno de la líbido, terreno en la que se sitúan sus principales activos en materia psicoanalítica.

El camino del Orgón

Freud no daba mucha importancia al orgasmo. A pesar de ser la concreción extrema del Eros y, por tanto, del principio del placer, se diría que el fundador del psicoanálisis no había advertido –quizás por no haberlo experimentado en grado de excelencia- el papel del orgasmo en la naturaleza humana y lo que podía desprenderse de este análisis. La reflexión psicoanalítica de Reich, por el contrario, parte del orgasmo como clave de bóveda de su sistema.
 
Reich había observado que durante el orgasmo se producía una desconexión entre conciente e inconsciente, “algo” en el ser humano parecía penetrar en un terreno fronterizo entre la vida y la muerte, entre el ser y el no ser, que no podía alcanzar en virtud de ninguna otra actividad. A partir de finales de los años veinte, Reich establece sus primeras teorías sobre el orgasmo. Explica que en el momento en que el climax del placer embarga a los amantes, se libera una energía de un tipo muy particular, a la que dará el nombre de “Orgón”. Esta energía, según la teoría    reichiana, excede con mucho el ámbito de la sexualidad, y dese manifiesta en todos los aspectos esencia, debiendo estar necesariamente presente en una vida sana. Su déficit provoca angustia y enfermedades. Reich intenta explicar los motivos por los que esta energía experimenta alteraciones negativas para la psique y la salud en general. Alude a que determinados traumas de la infancia –en esto sigue a su maestro- tienden a reprimir las funciones naturales del organismo. Es entonces cuando se producen las patologías físicas y mentales. La conclusión es palmaria: restableciendo los flujos energéticos de “Orgón” en el interior de la naturaleza humana, se restablecerá, así mismo, el estado de salud.
En 1927, Reich perfiló lo esencial de estas ideas en una hipótesis arriesgada que iba a suponer su expulsión del ámbito freudiano ortodoxo. El libro, titulado “La genitalidad en la teoría de la terapia de las neurosis”, provoca una reacción extremadamente hostil en Freud y en su círculo íntimo. A partir de ese momento, ya no cuenta con un marco favorable para el ejercicio de la psiquiatría en Viena. Es entonces cuando se traslada a Berlín en donde ingresa en el Partido Comunista Alemán. Pero también aquí dará que hablar y provocará reacciones hostiles.
 
En Berlín, fundó el Instituto de Psiquiatría Popular, abriendo por primera vez su consultorio psiquiátrico a clases sociales desfavorecidas que jamás hubieran podido pagar los servicios de un psicoanalista. Gracias a las confidencias realizadas por cientos de trabajadores, fundamentalmente de izquierdas, pudo conocer mejor a la clase obrera y, por tanto, se sintió en condiciones de elaborar una teoría propia sobre la aparición del nazismo.
 
Su libro “Psicología de masas del fascismo” denuncia la falsedad de la doctrina oficial del comunismo sobre el  fenómeno fascista. Reich niega que el nazismo sea solamente el “brazo armado de la burguesía”. De hecho, él sabía perfectamente, que buena parte de los militantes del nazismo, procedían de la izquierda y de la extrema-izquierda y eran, en cualquier caso, proletarios. Así pues, el nazismo era algo más complejo que una simple reacción de la burguesía. Reich intenta encontrar una matriz sexual al nazismo. Para él, la svástica esquematiza la unión sexual entre hombre y mujer y de ahí procede la extraordinaria fascinación que ha encendido en todas las épocas y en diversos ámbitos culturales.
 
Si la interpretación sexual del nazismo recibe excomuniones por parte del Partido Comunista, puede pensarse como fue recogida en los medios hitlerianos.
 
Para colmo de sus desgracias, el 30 de enero de 1933, Hitler es nombrado Canciller del Reich. Y como tragedia añadia, el nazismo muestra un carácter particularmente agresivo en relación a los judíos. Wilhelm Reich, además de psicoanalista heterodoxo, además de comunista militante, es
judío.
 
Cuando se inicia el gobierno nacional-socialista, Reich, precavidamente, huye de Alemania y se refugia, primero en Dinamarca, luego en Inglaterra y más tarde en Suecia. En los tres países, es declarado indeseable. Afortunadamente para él, resulta mejor acogido en Noruega donde puede establecerse momentáneamente y fundar el Instituto de Investigaciones Biológicas de Economía Sexual, extraño nombre bajo cuya acogida seguirá las investigaciones en relación a la energía orgánica. Es el año, 1938, dieciocho meses después, se embarcará para los EEUU, que ya no abandonará jamás.
 
Desde 1933 –año del advenimiento del nazismo- había abandonado la práctica de la psiquiatría privada y se consagró a perfilar sus conocimientos sobre la “energía orgónica”. Sus investigaciones van en la misma línea que había iniciado en Viena. Es en este período en el que Reich cree tener motivos suficientes como para pensar que la energía orgónica, no se libera solamente durante el orgasmo, sino que representa una fuerza vital presente en el conjunto de la creación. Se trata de una fuerza invisible, difícilmente mesurable, de carácter cósmico y omnipresente, el fundamento mismo de la existencia. A partir de ese momento, los únicos problemas que le interesa resolver son los relativos a la medición, utilización, captación y manipulación de la que, a partir de entonces, llama “energía orgánica”. Con ese bagaje teórico llega a los EEUU.

En Norteamérica, con la CIA

Nada más llegar, se establece como profesor de la New York School for Social Research, donde es presentado por su amigo el profesor Théodore P. Wolfe, especialista en medicina psicosomática. Allí enseñará la biofísica del   Orgón, actividad que junto con la edición y reedición de algunos de sus libros le dará cierta holgura económica como para comprar en 1942 una amplia propiedad de 80 hectáreas en Maine. Será en esa propiedad, rebautizada “Orgonon”, donde establecerá su cuartel general y la sede de la fundación que llevará su nombre.
 
En esa época, se considera algo más que un psiquiatra. Se tiene por  filósofo, sociólogo e inventor; en calidad de tal, construirá su principal instrumento terapéutico al que llama “acumulador de Orgón”. El aparato no puede ser más simple: del tamaño de una cabina telefónica, las paredes están hechas con capas de metal y de materiales orgánicos… este simple cajón debería bastar, según Reich, para facilitar al usuario la provisión de Orgón que ha perdido durante el día o bien a causa de una disfunción. Reich está convencido, en esa época de que este “aparato” es capaz de curar todas las enfermedades, incluido el cáncer. Así mismo, debería aliviar, siempre según su inventor, cualquier tipo de disfunción sexual. El aparato es caro –y reporta a Reich pingües beneficios- y, por tanto, no está al alcance de todos, de ahí que pronto se dé cuenta de que precisa poner en circulación acumuladores de menor tamaño. Diseñará una manta orgónica y también un “entonador orgónico” que debería ser capaz de dirigir la energía captada hacia aquel órgano que el usuario precise.
 
El acumulador orgónico debería, pues, aprovechar al “energía vital”, pero ¿qué es esta energía y cómo está relacionada con la energía cósmica? Se trata de la energía orgónica que impulsa a todos los seres vivos. Mediante el “acumulador”, la energía orgónica atmosférica penetra las paredes del equipo y el individuo situado en su interior, absorve tanta energía orgónica como requiera.
 
Pero los “acumuladores orgónicos”, terminarían siendo la ruina para Wilhelm Reich.

La herencia de Wilhelm Reich

De Reich han derivado distintas terapias, usuales en el movimiento de la New Age: CORE-Energética, bioenergética, rolfing, etc. Incluso los catálogos de objetos de "new age" se han visto repletos de acumuladores orgónicos, cañones para romper nubes y otras lindezas a precio de mercado. Lo terrible es que Wilhem Reich murió completamente loco y todo este material fue creado precisamente en el momento en que ya empezaba a demostrar desequilibrios paranoides. No puede extrañar que algunos de sus herederos hayan terminado por regresar a aquello que siempre ha estado tan cerca del psicoanálisis: el ocultismo; ya veremos más adelante por qué decimos esto.
 
A principios de los años setenta se habían publicado algunos libros de Reich en español, pero ya antes había suscitado el interés en algunos psiquiatras como el doctor Ramón Sarró, amigo personal de Reich y alumno suyo en la Policlínica de Viena, o Ramón García, profesor de la Escuela de Psiquiatría de la Universidad de Barcelona. Pero no fue sino hasta la primavera de 1978 cuando Carlos Frigola, que había sido alumno de Eva Reich -hija de Wilhem Reich- en la Tavistock Clinic de Londres, la invitó a dar unas conferencias y seminarios en las Universidades de Valencia y Barcelona. A raíz de estos cursos se organizó un encuentro en Figueras (Gerona) en donde, asistiendo la propia Eva Reich, fue creada la "Fundación Wilhem Reich" que todavía realiza cursos, seminarios y edición de la "Revista de Ciencias Orgonómicas".
 
La mejor biografía de Reich está escrita por su mujer Ilse Ollendorff. Después de colaborar durante 12 años ininterrumpidamente con Reich, la Ollendorff reconoce que a medida que iba pasando el tiempo cada vez entendía menos de las teorías de su marido. Es patético cuando explica la fabricación del primer acumulador de energía orgónica -apenas una caja de cigarros, "con cellotex en la parte exterior y una hoja de acero en el interior, con respiraderos en la tapa"- y acto seguido explica que Reich se sentía increiblemente solo, "necesitaba hablar y yo estaba allí para escucharlo, pero no comprendía las implicaciones de lo que decía ni tampoco las entendía ninguna otra persona de su alrededor".
 
Reich escribió a Einstein en 1940; se entrevistó durante 5 horas con él en Princetown en enero del 41, habló con él sobre la "energía orgónica" e incluso le llevó un "acumulador". Einstein se comportó gentilmente con él, lo despidió y no quiso volver a saber nada más del asunto. Reich atribuyó esta repentina indiferencia a "una conspiración general de inspiración comunista". El caso supuso un grave quebranto moral para Reich que ya se veía trabajando junto a Einstein y otros cerebros científicos. Estaba harto de tratar neuróticos, quería abrirse campo en el terreno de las ciencias físicas y encontrar el nexo de unión entre psique y materia. En 1942 Reich empezó a tratar pacientes de cáncer con los acumuladores orgónicos y a venderlos. Hay que decir que el acumulador no era vendido como remedio contra las enfermedades sino como una forma de fortalecer el cuerpo, y por tanto a hacerlo inmune a las enfermedades y capaz de derrotar a las que ya estaban en curso. La administración americana prohibió en 1956 la venta de estos aparatos. La venta apenas había llegado a las 300 unidades.
 
Probó también un motor de energía orgónica, pero en esa época su manía persecutoria se había ido ampliando. Uno de sus ayudantes, un muchacho problemático, desapareció, Reich sostuvo la teoría que el "joven había sido había sido secuestrado por conspiradores comunistas que querían el secreto de la fuerza motriz en la energía orgón". El joven nunca apareció, pero la Olendorff sostiene que había sido internado en una clínica psiquiátrica. En 1950 las cosas no mejoraron; Reich concentró esfuerzos en la realización de un "rompenubes" o "cloudbuster" que no era otra cosa más que "un dispositivo de tubos huecos ubicados en una suerte de placa giratoria que podía manipularse para que apuntara en la dirección deseada. Los tubos estaban conectados con cables que debían introducirse en la tierra o en una fuente de agua corriente. La teoría era que los tubos extraerían la energía orgón de las nubes, y que el agua a su vez extraería la energía recogida de los tubos y neutralizaría sus efectos". Claro está que las nubes se rompían, pero es que es preciso ver una nube para saber que es la muestra más clara de lo impermanente. Reich había creído descubrir que el Orgón disponía también de un “lado oscuro” que cristalizaba en formas energías destructoras. Tales energías se concentraban en determinados momentos en la atmósfera terrestre y, frecuentemente, adquirían la forma de nubes. Era lo que llamaba “Deadly Orgone Radiation” (DOR). Para disipar estas radiaciones y restablecer la normalidad en zonas del planeta, Reich construyó el “cañón rompenubes”.
 
Este dispositivo, consistía en una serie de tubos de cuatro o cinco metros y varios centímetros de diámetro unidos a un cable cuyos extremos pelados se ubicaban en la corriente de un río o un lago. Los tubos estaban situados sobre una estructura orientable en cualquier dirección (la plataforma de un viejo cañón antiaéreo), mientras que los extremos abiertos de los tubos se enfocaban sobre el cielo. Con esa tecnología, Reich afirmaba poder disolver nubes tormentosas, pero también, frecuentemente, observó que obtenía el efecto contrario: hacer llover en parajes desérticos o en sitios donde la lluvia no era estadísticamente posible y ni se esperaba. Hasta aquí no existía nada realmente “mágico” o “científico”: en un paraje, o llueve o hace buen tiempo, a expensas de lo que realizara el ser humano.
 
¿Cómo funcionaban los tubos? Nos los cuenta el mismo Reich: "Cuando los tubos conectados con un manantial o con un lago fueron apuntados hacia la nube de Dor (negra), ésta comenzó a encogerse desde la periferia hacia el centro y el azul normal empezó a extenderse más hacia la zona negra, hasta que las nubes de Dor desaparecieron completamente". Esto disipaba la tormenta, debido a los cambios en el potencial energético producidos por el vacío o succión de energía obtenidos con el Cloud-buster. Para hacer llover, Reich apuntaba los tubos cerca de una nube pequeña, con el resultado de que ésta crecía hasta chocar con otras (que también podían "crearse") y se producía la lluvia.
 
Reich en los últimos años de su vida desarrolló toda una teoría sobre los OVNIS; la mayoría de sus herederos han preferido cubrir un tupido velo sobre la última etapa de evolución de su pensamiento,  especialmente entre 1942 y 1957. De todas formas existen      artículos y rastros que permiten reconstruirlo.         
 
Todo se inició en 1952 cuando algunos miembros de la comunidad afirmaron haber visto "platillos volantes". Poco a poco fue obsesionándose con la idea de la presencia de naves extraterrestres que supuestamente observaban a la comunidad de "Orgonon". El las llamaba "EA" iniciales de las palabras "Energía" y "Alpha"; sus tripulantes eran llamados CORE, siglas de "Cosmic Orgone Engineering".
 
Llegó a obsesionarse con la idea de que algunas estrellas eran, en realidad, naves extraterrestres situdas sobre la comunidad de "Orgonon" para vigilarla; aprovechó el "cloudbuster", más adelante denominado "cañón espacial", que disiparía la energía orgónica negativa ‑DOR‑ liberada por las naves extraterretres y causante de las enfermedades del hombre. Estaba convencido que gracias a este instrumento había logrado debilitar algunas "luces azules" estacionadas sobre Orgonon.
 
Por lo demás la presencia de naves extraterrestes en nuestro planeta estaría dictada por su necesidad de cargarse aquí de energía orgónica positiva (OR) y desprenderse de la negativa (DOR) en forma de polvo negro que provocaría una lluvia y la consiguiente nausea, cianosis y malestar general.
 
En 1956 es condenado a dos años de cárcel por tráfico ilegal de "acumuladores de energía orgónica" que consideraba el único  remedio contra el cáncer... Murió en la penitenciería de  Willisburg el 3 de noviembre de 1957. En la última fase de su  vida Reich había abandonado la práctica psiquiátrica y proyectaba un nuevo culto basado en la eugenesia y denominado "Hijos del Porvenir"; una parte de sus seguidores renunciaron a sus extravagantes teorías enunciadas tras su llegada a EEUU, mientras que otros asumieron todos los contenidos, incluidos los ufológicos. Woody Allen satirizó la imagen de Wilhem Reich en la figura del científico loco de su película "Todo lo que usted quiere saber sobre el sexo y no se atreve a preguntar".

Hacia el final. Últimas paranoias

En 1954, Reich es denunciado por varias instituciones como falsario. Los acumuladores de Orgón y todos sus derivados, son considerados como engañifas conscientes sin ningún valor terapéutico. El gobierno prohibe que venda los acumuladores de energía orgónica. Reich se declara en rebeldía, no acude al juicio y explica su posición por escrito: “El gobierno de los EEUU no está habilitado para tratar sobre la Ley Natural Fundamental. La orgonomía es una rama de la Ciencia Natural Fundamental… Presentar ante el tribunal para “defender” la Investigación Natural Fundamental constituye en sí un acto absurdo. En efecto, toda investigación en este terreno se sitúa fuera de la competencia jurídica de una administración social cualquiera que fuera. El derecho del Hombre al conocimiento debe ser protegido, si el término Libertad debe significar algo más que un eslogan político privado de sentido. No compareceré ante el tribunal para “defenderme” contra un proceso iniciado a partir de una denuncia, cuya naturaleza misma demuestra que ignora todo sobre la ciencia natural”…
 
Una defensa así no podía ocasionarle más que nuevos problemas. El 19 de marzo de 1954, Reich es definitivamente condenado. Una vez conoce la sentencia proclama a quien quiera escucharlo que es víctima de una conspiración orquestada por los ”fascistas rojos”. En 1956 es ingresado en un establecimiento penitenciario del Estado de Maine para cumplir dos años de prisión y sus escritos, por orden judicial, son destruidos. El 3 de noviembre de 1957, muere de una embolia pulmonar, sin haber abonado los 10.000 dólares de multa a los que también había sido condenado.
 
En el momento de su muerte, casi todos los que habían sido sus discípulos, opinaban que se había trastornado a causa de las iniciativas judiciales. Su mujer, Ilse Olendorf, y su hijo, Peter Reich, defendieron su memoria en diversas obras reivindicativas. Meter, en su libro “A Book of Dreams”, al describir su vida en Organon, recuerda el placer que le producía a él y a su padre, hacer llover gracias al “cloudbuster”.  De ser así, nadie, salvo ellos, habrían conseguido que el malhadado invento de Reich funcionara al menos una vez en la vida. Los discípulos de Reich sostienen que obtuvo resultados concretos y recibió una recompensa de 1000 dólares procedentes de un agricultor, Osmon Merrill y del banquero H.B. Philips, por haber salvado sus cosechas en 1953, gracias al “cloudbuster”. Cuentan, así mismo, que uno de los principales “hombres de la lluvia”, James de Meo, se pasean por todo el territorio norteamericano, transportando una reproducción de ese cañon, con el que obtiene excelentes resultados.

Reich, la CIA y el control del tiempo

En 1947, Reich se comprometió durante cinco años a trabajar para el OSS, precedente de la CIA. La CIA puso especial interés –lo cual dice mucho en el contexto que nos ocupa- sobre el aparato diseñado para controlar el tiempo y la atmósfera. Ese aparato, al decir de su inventor, era capaz de “aspirar” las energías DOR y atenuar la violencia de una tempestad. De ser así, era evidente que una acumulación de energía DOR, podía operar el efecto contrario, esto es, acentuar la virulencia de una tempestad.
 
Los discípulos de Reich afirman todavía hoy que las pruebas realizadas por la CIA dieron un resultado positivo y que experimentaron con éxito sobre una tempestad. La fase siguiente del “Proyecto Fénix” –tal era su nombre en clave- consistía en lanzar a la atmósfera entre 200 y 500 radiosondas al día. Estas radiosondas consistían en unas cajas fabricadas en los laboratorios de Brookhaven a partir de los trabajos y las indicaciones de Reich. Se trataba, en la práctica de pequeños acumuladores orgánicos que debían absorver el excedente de energía DOR que se encontraba en determinadas zonas de la atmósfera. Emitían una señal oscilante continua sobre un radio de 100 millas, y se esperaba que tuvieran la capacidad de convertir la energía eléctrica en energía etérica. Utilizaban primeramente la frecuencia de 403 mHz y luego la de 1680 mHz. Las pareder de la caja estaban formadas por un “thermisor” compuesto por oro, plata, planito e iridio, recubierto por una capa plástica que aislaba de la humedad. El dispositivo se  completaba con una aguja que actuaba a modo de antena capaz de captar las energías DOR y producir Orgón.
 
Algunos discípulos de Reich sostienen en la actualidad que este proyecto tenia como objetivo –en 1947, cuando se intuía en el horizonte la “guerra fría”- el control del clima. Esos mismos discípulos sostienen que la fusión de este proyecto con el Proyecto Filadelfia (intentar hacer invisible el propio armamento a los radares enemigos, que tuvo efectos secundarios sobre la tripulación de un navío de los EEUU), nació el Proyecto Fénix, uno de cuyos objetivos era alterar el normal curso del pensamiento.
 
En 1952, la relación de Reich con la CIA termina. Se han conocido muy pocos detalles de esta colaboración que demuestra solamente una cosa: que en esa época, los científicos norteamericanos a sueldo del Departamento de Defensa, estimaban que era posible alterar el clima e intentaron llevar sus pesquisas por la senda trazada por Wilhelm Reich.
 
Reich podía estar aquejado de un trastorno obsesivo compulsivo, pero alguien quería comprobar si verdaderamente, por mínimo que fuera el basamento científico de sus teorías, tenía razón y era posible, finalmente, controlar el clima. Eso ocurría sólo unos pocos años antes de que el proyecto ROTHR fuera puesto en marcha como precedente de HAARP. Era el período en el que Nikola Tesla acababa de fallecer y sus papeles habían resultado recogidos por el FBI.
© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es