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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

¿ISLAMOFOBIA?

¿ISLAMOFOBIA?

278 CASOS DE ISLAMOFOBIA DENUNCIADOS EN ESPAÑA EN TIEMPOS DE YIHADISMO: ¿POCOS O MUCHOS?.La comunidad islámica soriana denuncio el pasado diciembre de 2005 las pegatinas colocadas por un minúsculo partido de extrema-derecha en el que podía leerse: “No a la islamización de Europa”. Como éste, las comunidades islámicas y las ONGs islamófilas han denunciado otros 278 de idéntica gravedad. De estas, solamente un 5,3% han sido agresiones a personas (y no siempre confirmadas) y “vandalismo contra mezquitas” (habitualmente pintadas) un 5,3%. La mayor parte de estas denuncias son por “ciberodio” (21’8%) o acciones contra mujeres por la indumentaria (20%). La Plataforma contrala Islamofobia ha recordado que el 40% de los musulmanes residentes en España, son españoles (cabría decir, en rigor, que la inmensa mayoría de islamistas han recibido la nacionalidad). Una pintada hecha con rotulador en un urinario se convierte en un “atentado contra la comunidad islámica”, utilizar la palabra “islamismo” en lugar de “yihadismo” es confundir el Islam con el terrorismo, una pelea de discoteca se convierte en un “incidente islamófobo”… y así sucesivamente.

¿España es un país racista? ¿Islamófono quizás? En realidad, no. Suponiendo que las 278 denuncias presentadas por los círculos islamistas por “islamofobia” sean reales, lo que está claro es que en ningún caso, son graves. No se ha producido ningún muerto, ningún herido, ni siquiera han tenido ningún tipo de repercusión mediática. Y esto en un momento en el que prácticamente cada mes salimos a redadas de yihadistas, cuando el velo islámico integral cada vez se ve más en nuestras calles y cuando el recién llegado (o el recién nacionalizado, sin ninguna exigencia y por un decreto administrativo) suele pasar por delante del nacido aquí y cuyo linaje a contribuido a levantar este país, especialmente en materia de subsidios, subvenciones y ayudas sociales.

Las 278 denuncias en un momento en el que en media Europa han empezado los atentados yihadistas y en donde, por “integración” se entiende adaptación del país receptos a las costumbres de los recién llegados (que, por lo demás, están aquí por voluntad propia), en donde los esfuerzos de integración de los islamistas a las sociedades de acogida se pueden contar con los dedos de la oreja, parecen muy pocas denuncias.

Frecuentemente, algunas de estas denuncias son porque la policía ha pedido identificarse a algún ciudadano procedente de países islamistas. A eso, la Plataforma contra la Islamofobia le llama “discriminación religiosa”. ¿Lo es? Lo sería si el islam fuera una religión como todas las demás, pero, lamentablemente, es la única religión –y recalcamos lo de “única”- en nombre de la cual, en estos momentos, en el siglo XXI, se mata y se muere.

Lo raro, no es, por tanto, que una sociedad como la española, que ha dejado muy atrás el fanatismo religioso, no registre un mayor grado de intolerancia hacia el fundamentalismo islamista y no exprese su oposición a la islamización de Europa que lleva, inevitablemente, a una proliferación, casi mecánica, de atentados yihadistas. Resulta sorprendente que, en estos momentos cuando se encuentran en nuestro territorio entre dos y tres millones de musulmanes (entre inmigrantes ilegales, inmigrantes regularizados, inmigrantes nacionalizados epsañoles e hijos de inmigrantes) y cuando en Europa se están viviendo los primeros chispazos de lo que promete ser, con toda verosimilitud, una guerra civil, a la vez racial, social y religiosa, en España las resistencias se reduzcan a… 278 casos de islamofobia y la mayoría por “ciberodio”.

 

ONU Inmigracionista

ONU Inmigracionista

PARA LA ONU “LA INMIGRACIÓN APORTA MÁS BENEFICIO QUE GASTO”.- El irlandés Peter Sutherland, funcionario de alto rango de la ONU (secretario general para la migración y el desarrollo) ha insistido una vez más en que la inmigración es beneficiosa para los países occidentales. Lo ha hecho en Madrid, en el encuentro de IE Alumni Forum 2016 que reúne a ex alumnos de la escuela de negocios Instituto de la Empresa. En esta ocasión el objetivo del encuentro era “analizar los retos para el éxito personal y profesional en la sociedad globalizada”. Sutherland (miembro del Club Bildelberg en tanto que presidente del banco Goldman Sachs).

Sutherland explicó al auditorio que “Europa dependerá en buena medida de los refugiados y la inmigración para garantizar la sostenibilidad de los sistemas públicos de pensiones en un continente cada vez más envejecido y con edades de jubilación muy tempranas”. Recordó que la movilidad de las personas entre países y continentes es uno de los retos de nuestro tiempo y recordó la “obligación de los países europeos de prestar apoyo a los refugiados que huyen de conflictos como el de siria, pero también a los que huyen de desastres naturales o falta de oportunidades económicas”.

Sutherland estuvo acompañado por un antiguo alumno del Instituto de la Empresa, Spencer Abbot, comandante de las fuerzas aéreas de los EEUU y empleado del Departamento de Estado quien se manifestó en la misma dirección que Sutherland: “No solo es deseable, sino esencial buscar la inmersión en culturas diferentes a la tuya propia”.

Vale la pena explicar que todo este entramado de siglas (Business School, Club Bildelberg, Naciones Unidas, Goldmand Sachs, forman parte del mismo entramado globalizados en lo económico y mundialista en lo ideológico: la Escuela de Negocios forma las élites mundialistas, los encuentros de ex alumnos sirven para relacionarlos con círculos cercanos a la “cúpula” (Sutherland, Abbot) y utilizarlos como “correas de transmisión” para la difusión ideológica de su pensamiento. Uno de los factores esenciales de homogeneización del mundo, de la economía y del gobierno mundial es la inmigración, la multiculturalidad y el mestizaje.

Mientras se considere a la ONU o a la UNESCO como “organismos internacionales de paz”, a Goldman Sachs como un “banco de negocios”, al Club de Bildelberg como un “foro de intercambio de ideas” o a la inmigración masiva como la “solución al problema de las pensiones” (y así sucesivamente) no se tendrá más que una perspectiva parcial e incompleta de lo que suponen todos estos organismos y fenómenos: elementos tácticos de una misma estrategia globalizadora y mundialista.

Blas Infante: 3M

Blas Infante: 3M

BLAS INFANTE, 3M: MUSULMÁN, MASÓN, MISTICO.´El nombre de Blas Infante ha pasado a la historia como el “padre de la patria andaluza”, fundador del nacionalismo andaluz. Pero se suelen olvidar otras connotaciones que avalan la idea de que el personaje. La primera de todas, su condición de miembro de la masonería española; la segunda, su conversión al islam. Ambas filiaciones han sido negadas por la hija de Blas Infante, sin embargo, los testimonios (incluso familiares) que se agolpan en dirección contraria son abrumadores.

Infante, que murió fusilado por incontrolados en los primeros días de la guerra civil, ingresó en la masonería en 1913 (no lo dice un conspiranoico empedernido, sino su nieto, Estanislao Naranjo Infante). La lectura de su obra Ideal Andaluz contiene “una marcada terminología masónica”. Al acabar sus estudios, Blas Infante sufrió una crisis de fe, abandonó el catolicismo y empezó a interesarse por la masonería y los el ocultismo. Es lo que ha podido deducir su nieto al examinar la biblioteca familiar heredada. Es incluso probable que perteneciera a la Sociedad Teosófica que insistía extraordinariamente en la relatividad de todas las religiones y en la formación de una “religión universal”.

En cualquier caso, lo que aparece como cierto en todas sus biografías es que tenía una irreprimible tendencia a las fugas místicas y al sincretismo religioso. La doctrina de Blas Infante no es más que la aplicación del nacionalismo jacobino que irrumpió en la historia con las logias masónicas francesas, a escala andaluza. Su fracaso derivó de la escasa envergadura de la “burguesía andaluza” para encarnar un “proyecto nacional”. Y fue, entonces, cuando buscó apoyos históricos en algo que no tenía nada que ver con Andalucía: el Islam. El salto de la masonería al islam no era en el vacío: la masonería teosófica con la que se identificaba Infante no era atea ni agnóstica, sino deísta. Infante, para defender la especificidad de la “patria andaluza” se limitó a aislar a la religión que, según él, más presencia había tenido en Andalucía: el islam.

Su monstruo ideológico demuestra únicamente lo limitado de sus concepciones ideológicas. En cuanto a la certidumbre –que algunos han negado- de su pertenencia al islam es también incuestionable: él mismo acudió el 15 de septiembre de 1924 a Marruecos ante la tumba de Al-Mutamid, cerca de Marrakech es donde realizó la “shadala” (conversión al islam). Se conoce incluso el nombre islámico que adopto: “Ahmad”. Fueron testigos de su conversión dos descendientes de moriscos. El relato es del estudioso Muhammed Ali Cherif Kettami en su libro Inbia’t al Islam fi Al-Andalus, publicado por la Universidad de Islamabad en 1992.

Hasta hace poco, no solamente su hija, sino sus biógrafos pasaban alto o negaban este hecho. Después de la llegada masiva de inmigrantes al sur y al este de España, y concretamente, a Andalucía, este hecho ya no es tan incómodo como antes, cuando el nacionalismo andaluz precisaba de un fundador que fuera ateo (si era de izquierdas) o católico (si era de derechas). Es innegable que, cuando Infante “diseñó la bandera andaluza” lo hizo en función de los colores del Islam.

Infante no participó en el Congreso de los Pueblos sin Estado celebrado en Delhi en 1930, pero entregó un manuscrito al poeta Abel Gudra para que lo leyera en la asamblea y que demuestra su conocimiento del islam: “Nos queda del Islam el sentimiento de poder de Allah y su equilibrio. El Islam no es sólo espiritualidad, es también movimiento. Vivir no es solamente una idea, sino un conocimiento, y este conocimiento es nuestra experiencia de Al-Andalus en su época de esplendor”

Inmigración: viejo argumento

Inmigración: viejo argumento

VIEJAS JUSTIFICACIONES PARA LA INMIGRACIÓN.- La edad media de la población europea sigue creciendo. En la actualidad, hay 42 personas mayores de 65 años por cada 100 trabajadores y en el porcentaje sigue aumentando. La tendencia al envejecimiento de la población europea es inequívoca. Esto es lo que se ha preocupado de recordar José Ramón Pin Arboledas, profesor del IESE, quien ha definido el fenómeno como «tsunami demográfico». Así pues, la constatación es clara: nuestras sociedades europeas se extinguen. ¿Remedio? Importar población. ¿No hay ninguna solución más simple? Sí: estimular la formación de parejas, apoyarlas económicamente por parte del Estado, realizar campañas de natalidad, lanzar estímulos fiscales a la paternidad, responsabilizar a la población de la necesidad de crear un futuro para ellos y para su país... lo que, inevitablemente, pasa por tener hijos. Todas estas fórmulas fueron rechazadas por el PSOE en su primer mandato e inmediatamente tuvo el poder a partir de 1983. La derecha, por su parte, no ha hecho absolutamente nada para revertir esa tendencia… salvo abrir las puertas a la inmigración, como hizo Aznar a partir de 1996.

El impacto social negativo que la inmigración ha tenido en toda Europa (expresada nítidamente con el crecimiento de las formaciones euro-escépticas y anti-inmigración que están al filo de obtener la mayoría en varios países europeos) no ha servido para que los partidarios de la tesis “a menos natalidad, mas inmigración” se den por vencidos. Nuevamente, se juega con el miedo: “los inmigrantes son necesarios para pagar las pensiones”, una vieja cantinela carente de credibilidad a la vista de lo sucedido en estos últimos 20 años en el curso de los cuales, la sociedad española ha perdido cohesión interior, se han insertado bolsas de población mal integrada y con una demografía cuatro veces superior a la española que, para colmo, son una losa para nuestra economía.

Hoy sabemos que basta con políticas de austeridad y limitación en el gasto público para poder seguir manteniendo el Estado del Bienestar como en sus mejores tiempos. Sabemos, además, que en toda Europa las políticas integración han fracasado: seguir por esa vía sería absurdo. En algunos países europeos se empieza a intuir que solamente estimulando la propia natalidad puede salvarse la actual crisis demográfica. 

¿neofascismo-ultraderecha?

¿neofascismo-ultraderecha?

¿NEO-FASCISMO EN EUROPA? NO, “LO DE AHORA” ES OTRA COSA.- Las recientes elecciones presidenciales austríacas en las que el candidato del FPÖ no ha salido elegido presidente de la República por el canto de un euro, han puesto de moda a este sector político emergente. En todos los medios de comunicación se han intentado elaborar artículos sobre la situación del espacio político europeo en el que participa el FPÖ. Las actitudes son dos: o bien definir a este espacio como neo-fascista o bien aludir a él como extrema-derecha. Ninguna de las dos calificaciones son apropiadas: la primera por errónea, la segunda por denigratoria.

Las 78 páginas que aprobó el primer congreso de la AfD el pasado 30 de abril de 2016 como definición del propio partido demuestran que los rasgos de una serie de fuerzas políticas europeas son muy similares y, básicamente, se reducen a tres: proponer el abandono del Europa, una reforma radical de la Unión Europea, la lucha contra la islamización de Europa y, finalmente, defensa de la identidad nacional. Estas propuestas se repiten tanto en el UKIP británico como en el Front National, están presentes en Amanecer Dorado y en los nacional-demócratas nórdicos… y bastan, por sí mismos, para definir un nuevo espacio político.

¿Qué espacio es ese? No, desde luego, el del neo-fascismo que históricamente desapareció en Europa con la transformación del Movimiento Social Italiano el 27 de enero de 1995. A partir de ese momento, el neo-fascismo italiano se desgranó en formaciones minúsculas que nunca más volvieron a tener peso en la política local. En cuanto al Front National, lejos quedan los tiempos en los que fue formado como ampliación por Ordre Nouveau, incluso lejos, los tiempos en los que su programa se reducía a una serie de reivindicaciones clásicas de la extrema-derecha francesa de la postguerra.

El neo-fascismo murió simplemente por el alejamiento creciente del período histórico del fascismo y por la desaparición física de la mayoría de los que vivieron en aquella época. Al igual que le ha ocurrido a Falange Española, el tiempo del neofascismo empezó a quedar muy atrás en los años 80 y no existieron ni ideólogos ni líderes políticos capaces de actualizarlo. A tiempos nuevos corresponden nuevas doctrinas. Así pues, el espacio político de todos esos grupos de carácter euro-escéptico e identitario no es el neo-fascismo.

Tampoco lo es la “derecha liberal” en la medida en que, son claros en su rechazo a las alternativas globalizadoras y mundialistas que, frecuentemente, critican en todos sus documentos. Se muestran siempre, absolutamente siempre, contrarios a la financiarización de la economía y a lo que implica la desregularización completa de la economía. Libremercado sí, pero con límites bien definidos. Lo que buscan sus programas es algo muy simple: disipar los miedos de las clases trabajadoras (es decir, de todos aquellos que dependen de un salario obtenido mediante la fuerza de su trabajo) ante los desafíos impuestos por el “nuevo orden mundial globalizado”. Mientras, la derecha opina que esta situación de inseguridad económica solamente se disipará yendo hacían las últimas consecuencias del proceso globalizador (ganando “competitividad”), estos sectores son partidarios de “decir basta” al camino emprendido y rectificarlo asumiendo otra vía. De ahí su rechazo al euro y a la actual UE. ¿Rechazo a realizar en función de qué? De la defensa de la identidad nacional y de los derechos de los ciudadanos autóctonos. Tal es la respuesta. Y, todo esto, cómo… respetando la legalidad vigente y aprovechando los canales institucionales. Ni exaltaciones a la violencia, ni llamamientos a la insurrección, ni al pueblo en armas, ni a las barricadas, ni siquiera manifestaciones violentas en la calle. Tal es la estrategia.

Estos comportamientos, al igual que los objetivos y el análisis doctrinal no tienen nada que ver con la extrema-derecha (entendida como área política inadaptada a la legalidad vigente y con tendencia a utilizar recursos violentos para hacer valer sus opiniones), nada con el neo-fascismo (que presupone una vinculación histórica con los desaparecidos movimientos fascistas y nacional-socialistas europeos) y nada, por supuesto, con la derecha liberal cuyos planteamientos rechazan casi en su totalidad. Esta es otra área política.

No es “de izquierdas”… luego será “de derechas”, si es que la derecha es un rechazo a la izquierda. El hecho de que este sector salga en defensa de las clases trabajadoras no presupone una orientación “de izquierdas”, salvo que aceptemos el discurso marxista (derecha con la burguesía, izquierda con la clase obrera). La impresión de que este sector se sitúa “a la derecha” viene confirmada porque, tanto en su discurso como en sus documentos, se percibe su naturaleza conservadora mucho más que progresista. Y aquí sí que existe una equivalencia: conservadores = derechas, progresistas = izquierdas. Ahora bien… el drama de los conservadores del siglo XXI es que ya no queda nada por conservar. Este sector político (euro-escéptico e identitario) lo que hace es utilizar la historia (la historia nacional) para identificar momentos e ideas sobre las que basar sus posiciones conservadoras. Cabría aludir a un “conservadurismo ideal” en la medida en que se alude a valores históricos presentes en la comunidad nacional (e incluso en el patrimonio europeo).

¿Derecha? ¿Conservadores? El conservadurismo de la derecha liberal es relativo y termina siendo una especie de “burguesismo” acomodaticio que sirve a sus intereses. La nueva área política que está irrumpiendo en Europa quiere “paz y orden”, pero también se muestra partidaria de defender el Estado del Bienestar… siempre y cuando los valores de meritocracia, esfuerzo, sacrificio, patriotismo, justicia, lo acompañen. A diferencia del progresista, aspira a que el Estado ayude los miembros de la comunidad nacional, pero, a cambio, éstos deben responsabilizarse: lo que se proponen no son cheques en blanco ni salarios sociales para todos, sino con una serie de restricciones. Primero para los miembros de la comunidad nacional, no para los recién llegados, so pena de hacer de la Nación la tierra de promisión de menesterosos y aprovechados de todo el mundo. En segundo lugar para quienes lo necesiten y no puedan valerse por sí mismos (pensiones de jubilación o de minusvalía dignas). En tercer lugar, para aquellos que estén dispuestos a dar algo a cambio (trabajo social), nunca se muestran partidarios de dar algo a cambio de nada. Y, finalmente, para este sector, Estado de Bienestar quiere decir mejores servicios públicos y sociales ofrecidos por el Estado. No basta con tener una sanidad y una educación pública: deben ser, simplemente, de calidad y contribuir a formar ciudadanos dignos de tal nombre.  

Así pues ¿cómo definir esa área política? “Derecha radical” es, sin duda, el nombre que mejor cuadra a los que hoy defienden posiciones euro-escépticas e identitarias. Derecha en tanto que bucean en el ideal conservador a través de la historia. Derecha porque basan su acción en el patriotismo y la identidad nacional. Derecha porque su deseo de “justicia social” no procede de reivindicaciones de clase sino de la certidumbre de que todos los miembros de una misma nación pertenecen a una comunidad que tiene derechos sociales adquiridos por el mismo hecho de nacer en el país construido por sus antepasados. ¿Y radical? Radical, porque en su análisis, estos movimientos aspiran a atacar las “raíces” de los problemas: globalización económica y mundialismo ideológico.

Ni neo-fascismo propio de nostálgicos, ni ultraderechismo patrimonio de descerebrados, ni liberalismo progresista de los poderosos. Lo que está apareciendo en Europa es una nueva forma de “derecha radical”. Cuando antes lo aceptemos, antes entenderemos la naturaleza del fenómeno.

.Cat ¿para cuando elecciones?

.Cat ¿para cuando elecciones?

CATALUÑA: LA QUE SE LE VIENE ENCIMA A PUIGDEMONT.- La dirección de la CUP (su “consejo político” y su “grupo parlamentario”) han presentado una enmienda a la totalidad a los presupuesto presentados por  Oriol Junqueras, conseller de economía y hacienda y vicepresidente de la Generalitat de Catalunya. El argumento es que “no son suficientemente desobedientes con el Estado”. Por lo demás, el resto de partidos políticos, también han manifestado su intención de no apoyar este proyecto de ley de presupuestos, con lo que Junts pel Sí tiene la posibilidad, o bien de rehacerlos hasta satisfacer las exigencias de algún grupo parlamentario o retirarlos.

La noticia es catastrófica para Junts pel Si (coalición que, en la práctica ha dejado de existir al presentarse en las próximas elecciones generales todos los grupos que la componían por separado) al evidenciar la imposibilidad de seguir gobernando con el apoyo exterior de la CUP o con su neutralidad. Parece difícil que en estas condiciones, y cuando ya han pasado cinco de los dieciocho meses para la “desconexión” que prometió el gobierno regional de Puigdemont, pueda seguir manteniéndose esta situación por mucho tiempo.

En primer lugar porque el apoyo de la CUP es inestable e imprevisible (además de la independencia, este partido presenta exigencias propias de la extrema-izquierda y sus frecuentes salidas de tono hacen que, a fin de cuentas, el gobierno Puigdemont carezca de iniciativa propia, sino que dependa del humor de esta coalición.

En segundo lugar porque la situación económica de Cataluña es crítica. En la semana que concluye la agencia de calificación Moody’s ha bajado un nuevo escalón el rating de la deuda catalán, pasando de Ba2 a Ba3. Así concluyó la revisión que comenzó el 3 de marzo pasado sobre la deuda catalana y que implica situarla al nivel de Nigeria o Bangladesh. Esta caída se debe, sobre todo, a la “incertidumbre, generada por la Generalitat para cumplir con sus obligaciones financieras, por el fracaso en transformar su deuda a corto plazo en deuda a largo plazo y por su debilidad fiscal a pesar del apoyo del Fondo de Liquidez. Otro de los argumentos que utiliza Moody’s para su descalificación es la inestabilidad del gobierno catalán que no anima a los inversores (dado que se encuentra en permanente minoría parlamentaria) y que harán difícil la “consolidación fiscal”. El dictamen es demoledor, no sólo para el gobierno Puigdemont, sino para la institución regional catalana: “es previsible que la calificación de la deuda siga bajando”.

En tercer lugar, las próximas elecciones generales, en las que exCiU (y próximamente ex CDC) obtendrán unos resultados pobres, previsiblemente por detrás de ERC, indicarán a las claras que la composición del parlamento regional ya no tiene nada que ver con la situación política real en Cataluña y tenderán a restar credibilidad y capacidad de acción al gobierno autonómico.

El futuro del gobierno Puigdemont es, como mínimo, tan negro como el de la independencia y hace prever unas elecciones anticipadas que supondrán el entierro definitivo del “proceso soberanista”.

¡ACHTUNG, NEONAZIS ESTILOSOS!

¡ACHTUNG, NEONAZIS ESTILOSOS!

¿HIPTERS NAZIS? ¡ACHTUNG, NEONAZIS CON ESTILO!.- El éxito del FPÖ en las pasadas elecciones presidenciales austríacas (la “providencial” aparición de 60.000 votos por correo, más que deslucir, ha establecido que los movimientos euroescépticos avanzan, más que ayer y menos que mañana) ha servido para que los medios de comunicación hablen de este país (salvo en los últimos 80 años solamente ha estado en el “candelabro” de la información gracias a Georg Haider y al FPÖ). El País, publicó el pasado 25 de mayo un artículo que pretendía ser ingenioso titulado “Hipsters nazis” en el que se aludía a la versión austríaca del movimiento identitario europeo. Cada frase del artículo pretendía ser “ingeniosa” (“los skinheads visten de Prada”, “ahora puedes odiar a los árabes y comer tofu”, “los nazi-hipsters, llamados nipsters, llevan años usando el nuevo look para burlar la ley”, “los nuevos hipsters pueden tratar de que el odio parezca guay”… tal es el contenido del artículo.

El País demuestra el extraordinario desprecio que le representa la mayoría electoral obtenida en Austria por el FPÖ. Hay que decir que Identitäre Generation (GI, que es el nombre del movimiento al que alude el artículo de El País, está dirigido por Martin Sellner y ha apoyado al FPÖ en el curso de la campaña electoral. ¿Nazis? No: identitarios. El nazismo es historia, sólo historia y nada más que historia. El día en que El País y los representantes obsesivos de la “memoria histórica” empiecen a reconocerlo será un buen asunto.

Detrás del artículo El País (y de otros que ha publicado la prensa francesa, de los que éste no es más que la traducciones realizada por google-traductor) lo que se oculta es una incomprensión total hacia lo que está ocurriendo. Sectores cada vez más amplios de la población europea están reaccionando hacia la “multiculturalidad” introducida a base de vaselina en la cultura europea. Basta ver que las preocupaciones de Identitäre Generation ( http://www.identitaere-generation.info ) son especialmente culturales y de defensa de nuestro patrimonio, nuestra tradición y nuestra cultura. No hay referencias al “nazismo”. En su lugar, lo que sí existe es una crítica a la modernidad. Dice GI: “En Europa no existe ningún discurso postmoderno honesto. Ni siquiera se ha reconocido la gravedad del nihilismo real”. Sus denuncias al “etnomasoquismo” no se realizan en función del “nazismo”, sino del aquí y del ahora.

¿Has cuando la intelligentsia progresista va a seguir presentando a los grupos identitarios y euro-escépticos como herederos del “nazismo”? ¿Hasta cuando El País y los que son como él, medios de comunicación pagados –a falta de lectores reales- por el mundo de los negocios y el dinero público, van a enrocarse en sus nefandas posiciones multiculturales? ¿Durante cuánto tiempo conseguirán presentar a quienes se oponen a los designios ideológicos del mundialismo y a los laboratorios financieros de la globalización como skinetes ansiosos de patear la cabeza de un moro o cuyo mayor acto de rebeldía es gritar “heil Hitler”? El tiempo se les está acabando.

Millones de electores en toda Europa están advirtiendo que estamos inmersos en una crisis sin precedentes, una especie de tormenta perfecta que ha hecho confluir crisis económica, crisis política, crisis moral y existencial, crisis étnico-religiosa, crisis cultural, crisis nacional y crisis europea… y que ante ello, los partidos políticos que han gobernado ininterrumpidamente desde 1945 ya no son la respuesta, sino el problema.

A El País le extraña que en la web de los identitarios austríacos se aluda a temas pedantemente considerados como “hipsters”. Se habla, en efecto, del “Capitán Harlock” (manga japonés), a las películas de zombis (que describen perfectamente a la racionalidad atacada por la locura multikulti), se defiende el neofolf, donde se lee a Kafka y se critica el american way of life… en unos tiempos en los que la izquierda sigue pensando que detenta el “liderazgo cultural”, pero su domino no va más allá de la telebasura…

26-J, adios soberanistas, adios

26-J, adios soberanistas, adios

26-J: LOS SOBERANISTAS NO HABLARÁN DE SOBERANISMO EN AL CAMPAÑA ELECTORAL.- Resulta significativo que un partido que, con toda seguridad, dejará de existir después del 26-J (CDC, que en estos momentos ya se encuentra en la UVI), haya presentad como cabeza de lista para el congreso a Francesc Homs, seguramente, el más mediocre de todos los impulsores del “proceso soberanista” (que en paz descanse). Homs, que se convirtió en el portavoz de la presidencia mientras Artur Mas estuvo al frente de la Generalitat, ha sido el primero en reconocer implícitamente, que el “proceso” ya es cosa del pasado. En estas elecciones, CDC no pedirá el voto ni para la consulta soberanista, ni siquiera para una perspectiva independentista a largo plazo, simplemente se limitará a tomar partido por temas que durante ocho años estaban olvidados por CDC: “una apuesta por el Estado del bienestar, por el trabajo y por la igualdad de oportunidades”… según ha dicho el propio Homs.

A lo largo de la entrevista que realizó TV· al candidato, el soberanismo no apareció por ningún sitio. Mucho menos, el independentismo: “El 26-J queremos contrastar dos modelos de sociedad: el que reparte la miseria, que representa Podemos; y lo que pone en valor la cultura del esfuerzo, que representa Convergència”… y, efectivamente, hay que reconocer que para acumular el patrimonio que consiguieron acumular el clan de los Pujol en Andorra, hay que esforzarse algo transportando mochilas llenas de billetes de 500 euros…

Las declaraciones de Homs, e incluso su misma presencia como cabeza de lista, anuncian el batacazo que terminará pegándose CDC el próximo 26-J. El “sorpasso” que realizará ERC está garantizado y el partido que ha gobernado Cataluña, con mano corrupta y deslealtades constantes hacia el Estado, difícilmente superará la prueba. Artur Mas, hace una semana ya aludía a la necesidad de “refundar CDC” (esto es, de disolverla como tal, fusionarse con algún pequeño grupo nacionalista y volverla a resucitar con otra forma, otra sigla y partiendo de cero).

Las elecciones tendrán lugar cuando se cumplen 130 años del llamado “Mitin del Novedades” en el que históricamente se habló por primera vez de soberanismo (y no de regionalismo o de “catalanismo”). En ese mitin se leyó una comunicación escrita por Josep Narcís Roca i Ferreras (y encargada por Ángel Guimerá). El mitin no tenía un carácter político sino económico: era un acto de protesta antilibrecambista y proteccionista de la industria textil catalana). Eran los tiempos en los que la alta burguesía catalana exigía al Estado políticas “proteccionistas”en todo el Estado para la industria catalana. Desde entonces el nacionalismo independentista catalán estuvo ligado a la alta burguesía industrial… salvo durante el “reinado” de Artur Mas, cuando, a la vista de los cambios estructurales de los herederos de esta alta burguesía (dedicados a la inversión inmobiliaria, a la especulación en las bolsas internacionales y al negocio de la hostelería), apoyara su “proceso soberanista” en sectores mal definidos (pequeña burguesía periférica de ERC, borrokas de CUP y ecologistas de ICV) con el resultado que cabía esperar. Tanta épica para terminar presentando a Francesc Hos como “capo de lista”.