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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

La doctrina excéntrica (II de VI). Zapatero y la masonería...

Infokrisis.- Tenemos amistad con un cierto número de masones, adscritos a Talleres de la Gran Logia de España y de la Gran Logia Simbólica, los suficientes para que la respuesta a la pregunta que les hemos formulado sobre si Zapatero es o no masón, sea significativa. En todos los casos ha sido completamente negativo. El nombre de Zapatero no suena como como propio en las logias, y ni siquiera existe unanimidad en la apreciación de su gestión.

1.- La política representada en las logias

Por tradición, en las logias se prohíbe hablar de religión, política y negocios. Contra lo que suele creerse, en las logias no hay miembros solamente de la izquierda, sino que es un microcosmos que refleja la situación de la sociedad y, por tanto, la distribución de criterios políticos es muy similar a la que se produce en la sociedad. Hemos conocido a masones del Partido Popular, incluso ocupando puestos relativamente importantes. En los partidos de la derecha nacionalista abundan, tanto en el PNV como en CiU, y dentro de esta coalición, especialmente en UDC. Los hay en ERC y antes de la llegada de Angel Colom todavía existía una vieja guardia del partido con apellidos venerables dentro de la masonería catalana que incluso formaban una logia compuesta sólo por miembros de este partido (la Logia Perseverancia). Los hay, por supuesto, dentro de Izquierda Unida, si bien en menor número y nunca como militantes del PCE que, por inercia del III Congreso de la Internacional Comunista de 1922, tenía prohibida la pertenencia de militantes comunistas a la masonería (lo que dice mucho sobre la obsesión judeo-masónica-bolchevique de Franco).

A decir verdad, en la masonería hay representantes de todos los partidos, de manera casi uniforme, correspondiendo al nivel de afiliación de esos mismos partidos en la sociedad. Los masones que, a la vez, son socialistas son ligeramente superiores a los de cualquier otro partido… pero no excesivamente. Habría que hacer otra precisión.

Disponemos de información personal todo lo exacta posible sobre la composición de la masonería española, el volumen de sus distintas obediencias, las logias más activas, las regiones en las que tienen mayor implantación y los nombres notables presentes en sus cuadros de logia. Ahora bien, esa no es “toda” la masonería que actúa en España, sino solamente la “masonería española”. Siempre han existido masones de nacionalidad española que, por motivos de todo tipo, han estado adscritos a talleres extranjeros. Y habitualmente se trata de personajes relevantes. Hoy puede contarse, en la medida en que murió asesinado, el caso de Ernst Lluch, dirigente socialista catalán, incomprensiblemente asesinado por ETA y que fue miembro de una logia de obediencias francesa. No es un caso único. Son particularmente numerosos los personajes relevantes que están afiliados a la Logia Alpina, masonería regular suiza. Cuando hemos preguntado a nuestros informadores el por qué se produce esta tendencia nos han respondido unánimemente que esta logia garantiza confidencialidad y posibilidad de buenos negocios.

Así pues, en lo que a nosotros respecta y por las fuentes propias de las que disponemos, podemos garantizar que José Luis Rodríguez Zapatero no pertenece a ninguna logia de ninguna obediencia española. Siempre sería posible que perteneciera a alguna logia extranjera, pero, a decir verdad, lo vemos muy difícil. Zapatero ha sido un personaje que solamente fue relevante a partir de presentar su candidatura a la secretaría general del PSOE, antes se limitaba a ser un diputado de provincias, bastante gris y del que no se conocen desplazamiento al extranjero. Por otra parte, la mayor parte de masones españoles que están dados de alta en talleres extranjeros, pertenecen a provincias de frontera (especialmente catalanes y vascos), islas Baleares y Canarias, en las que existe un gran número de residentes extranjeros, especialmente ingleses, holandeses y alemanes, de la tercera edad, entre los que encuentra un buen número de masones; y, por supuesto, en Madrid ciudad en permanente contacto con Europa. Zapatero no responde a ninguna de estas características.

2.- ¿Zapatero masón? En absoluto evidente…

Después de leer todo lo que se ha publicado a partir de 2006 sobre la pertenencia de Zapatero a la masonería, realmente no hemos encontrado ni una sola prueba de peso de su afiliación a alguna logia. Quien hizo saltar la liebre fue el profesor de historia Ricardo de la Cierva al que hoy podemos calificar como una de las puntas de lana del antimasonismo español. De la Cierva se basa en un razonamiento que, en principio, podría ser correcto: “difunde ideas masónicas, luego es masón, aun cuando no tengamos su boletín de afiliación a la masonería”. Nosotros mismos hemos utilizado este razonamiento en nuestra obra “Gaudí y la Masonería[1]: no tenemos ninguna prueba documental que demuestre incontestablemente que el arquitecto fue miembro en su juventud de la masonería, pero sí tenemos constancia de que entre 1870 y 1882, todos –repetimos, todos- sus amigos, conocidos y las personas a las que más frecuentó eran miembros de la masonería, por lo tanto, sino fue miembro, sí al menos, estuvo influido por la masonería y de esa influencia quedan algunos detalles que insertó posteriormente en sus construcciones. Estos detalles, en el caso de Zapatero, equivaldrían a algunas de las orientaciones de su gobierno…

Pero la tesis no es correcta. Vamos a poner un ejemplo. Una de las obsesiones de Zapatero –verdadera obsesión enfermiza- es el tema de la igualdad de la mujer y de la discriminación positiva en todos los terrenos que llega incluso al absurdo de que cuando un hombre asesina a una mujer la pena es superior a cuando ocurre justamente lo contrario. Sin embargo, a poco que se conoce el ambiente de las logias toda esta temática está completamente ausente. La masonería regular (de obediencia inglesa y reconocida por la Gran Logia de Inglaterra y mayoritaria en España) no permite que la mujer sea iniciada en la masonería. Es una tradición masónica que los iniciados sean solamente “hombres libres y de buenas costumbres”. Hombres, no mujeres. Debieron llegar algunas obediencias “irregulares” en los últimos años del siglo XIX para que la mujer fuera recibida en las logias del Derecho Humano y de la Co-Masonería. En cuanto a las logias vinculadas al Gran Oriente de Francia, como la Gran Logia Simbólica de España, las mujeres participan en los trabajos de logia, pero separadas de los varones. Así pues, también aquí no se cumple la obsesión zapaterista de la igualdad extrema. Y esto nos permite afirmar que Zapatero nunca ha pertenecido a ninguna logia regular e incluso que, probablemente tiene unos conocimientos muy rudimentarios y vagos sobre lo que es este tipo de masonería.

Otro elemento que desdice la filiación masónica de Zapatero. Nuestro presidente evidencia otra obsesión por el Tercer Mundo y por la inmigración. Es cierto que la masonería promueve la solidaridad con el Tercer Mundo e incluso es relativamente frecuente que parte del dinero recogido en las logias se entregue a ONGs, a cuenta corrientes que recogen dinero para damnificados en catástrofes naturales, etc. Pero esto entra dentro del humanismo masónico que tiene poco que ver con el “humanismo extremo” de Zapatero con el factor “raza” e “inmigración” siempre a flor de piel. Zapatero nunca jamás, hubiera podido entrar en una organización que mantiene una estratificación racial propia del período victoriano. En efecto, en EEUU, los afroamericanos forman parte de logias diferenciadas, por tradición. Costó mucho que se les confiriera la iniciación masónica a la vista de que no eran “libres”, puesto que, inicialmente, se trataba de esclavos. Ese mismo prejuicio se mantuvo incluso en las Filipinas gobernadas todavía por España.

Este tema nos ha confrontado en muchas ocasiones a masones que intentaban desvincular a la masonería del hundimiento del imperio español en 1898. En efecto, tanto en Cuba como en Filipinas, como antes en la independencia de las colonias de la América continental, los movimientos secesionistas estaban encabezados por franc-masones, algo innegable y que está perfectamente documentado y que, a fin de cuentas, no puede sorprender porque en ese momento la masonería era una estructura de encuadramiento de la burguesía ilustrada sobre la que se apoyaron todos los procesos de independencia de las colonias. Pero en Filipinas ocurría un caso curioso. Los líderes independentistas no estaban incluidos en la masonería, sino en una estructura para-masónica formada solamente por indígenas, el Katipunán. Sus grados, su simbología, sus prácticas rituales, eran exactamente iguales a las de la masonería… pero estaban completamente segregados de la masonería regular formada por colonos españoles. De este hecho, los autores pro-masónicos infieren que la masonería española no tuvo influencia en el proceso que llevó al desastre de 1898… y tienen razón en lo que se refiere a la masonería española, pero no así en lo relativo a la “masonería”.

Todo esto demuestra que el tema racial en la masonería se contempla de una manera muy diferente a como la considera hoy Zapatero. No es que la masonería sea una estructura racista o segregacionista, existe, por supuesto, tolerancia masónica en relación al problema racial… pero la tradición masónica tiene más que ver con razas separadas que con mestizaje étnico. Zapatero difícilmente podría ser miembro de una estructura que no practica el multiculturalismo. Además, la tradición masónica es es propiamente europea. Contra lo que sostiene el mito, la influencia del judaísmo dentro de la masonería regular es mínimo, sino inexistente. De hecho, cuando se funda la Gran Logía de Londres en 1717 los judíos ni siquiera pueden acercarse y deberán pasar años antes de que se les permita integrarse. Lo que hay de “judío” en la masonería tiene más que ver con el Antiguo Testamento que con la cábala y si ésta está presente en la simbólica masónica es por haber penetrado a través de los libros sagrados judíos… que también son libros sagrados cristianos. Zapatero, en cambio, es el menos “europeo” de los dirigentes europeos. Se diría que su mentalidad está en otra parte, se mueve mejor en Sudamérica, en Áfria, en el Magreb… que en Europa y sus referencias e iniciativas de apoyo al Tercer Mundo son constantes. Sobre su “europeísmo” habría mucho que discutir. Zapatero no es un “europeísta”, es “universalista”, algo muy diferente.

El universalismo, tampoco es una categoría ligada a las logias regulares. A decir verdad, las “naciones” como tales, aparecen con las revoluciones burguesas del XIX y estas son inspiradas por las logias. De tal manera que durante muchas décadas la pertenencia a la masonería estaba ligada al “patriotismo”. Algo completamente ausente en Zapatero. De hecho ocurre todo lo contrario: si algo parece traérsela al fresco es precisamente la “nación español” y sobre este punto no cabe dudar: Zapatero es universalista, no nacionalista.

Así pues, las diferencias entre la doctrina masónica y la de Zapatero son lo suficientemente diferentes como para que no sea evidente una vinculación. No es ésta, como veremos, la opinión de Ricardo de la Cierva.

3. Las tesis de Ricardo de la Cierva

Fue en la revista católica Alba[2] donde Ricardo de la Cierva aseguró: Zapatero "es masón. Lo tengo documentado. Estoy convencido", y tiene "sospechas fundadas" de que algunos de sus ministros también lo son aunque "no puedo de momento decir sus nombres". De la Cierva a decir verdad no citaba ningún dato concreto sino tan solo una casuística más o menos discutible.

El núcleo central de la entrevista lo constituían las siguientes preguntas y respuestas:

-¿Puede dar nombres de destacados masones españoles?

-Don José Luis Rodríguez Zapatero.

-¿Es masón? ¿Lo tiene usted documentado?

-Lo tengo documentado.

-¿Cómo ha sabido que es masón?

-No revelo mis fuentes nunca y menos ahora. Me he enterado hace poco por un testimonio del cual me fío.

-¿Y ministros? ¿Los hay masones?

-Tengo sospechas fundadas, pero no puedo de momento decir sus nombres.

Las declaraciones de De la Cierta, fueron comentadas exhaustivamente por Libertad Digital y otros medios de la derecha que aportaron su granito de arena al debate. El portal de Jiménez Losantos, por ejemplo, decía que solamente el apoyo de las logias hacía posible que existiera tanta mediocridad en el gobierno de Zapatero. Quizás la explicación a esa innegable mediocridad no sean las logias, sino el principio de Murphy sobre los distintos niveles de incompetencia, según el cual cuando un incompetente alcanza un nivel de poder, se preocupa de que en su entorno no haya nadie más capaz que le pueda disputar el cargo. Libertad Digital apoyaba su afirmación diciendo que un artículo en ABC, el diario de Vocento, lo había sostenido sólo unas semamas antes.

El segundo argumento era todavía más débil: el seguidismo de la Francia “hipermasónica”, “obligado porque el Gran Oriente Español siempre estuvo al servicio del Gran Oriente de Francia”, lo que indica que el autor de esas líneas ignora que hoy, tras su reimplantación en España, la obediencia mayoritaria no era de obediencia francesa, sino inglesa. Lo que se reconstruyó no fue el Gran Oriente de España, sino la Gran Logia de España, sutil diferencia que no puede escapar a nadie que se presente como “especialista” en masonería. El argumento siguiente era del mismo jaez: “los pactos con la Esquerra masónica” (ERC), que suscribió Zapatero al principio de su primera legislatura. El argumento no sirve: hasta 1987, ERC fue un partido con una gran implantación masónica, pero con la llegada de Ángel Colom y con el desembarco de los miembros de la Crida a la Solidaritat per la Llengua Catalana, los masones fueron completamente desplazados. Heribert Barrera pasó a ser figura decorativa y no ahorró críticas cuando realizó comentarios alertando sobre el exceso de inmigración en Catalunya. La logia masónica Perseverancia de ERC, entró en crisis hacia mediados de los años 80, formada por personas de avanzada edad, viejos masones republicanos, que hacia esa misma época perdieron toda la iniciativa dentro de ERC. Por lo demás, contrariamente a lo que decía Libertad Digital comentando las declaraciones de De la Cierva, Carod nunca ha pertenecido a la masonería.

Las políticas anticatólicas que esgrime De la Cierva tampoco son características exclusivamente de la masonería. Incluso el “anticatolicismo” masónico varía mucho de unas obediencias a otras. La Gran Logia de España, por ejemplo, -obediencia mayoritaria en estos momentos, intenta evitar cualquier fricción con la Iglesia, a diferencia del Derecho Humano –extremadamente minoritaria- que siempre mantiene posturas anticrelicales o de la Gran Logia Simbólica en donde los brotes de anticatolicismo son militados. Los tiempos de Leo Taxil quedan muy atrás.

Así mismo, cuando De la Cierva alude a que Zapatero intenta la destrucción del archivo de Salamanca en “el que la masonería es una pieza clave”, exagera el valor del envío de unas cuantas decenas de cajas de documentos sobre la Generalitat a Catalunya. El envío no fue más que una parte de su compromiso al suscribir, por medio de Maragall, los pactos del Tinell con ERC. A decir verdad, los documentos enviados a Catalunya no tenían nada que ver con la masonería y ni siquiera eran relevantes.

Lo más sorprendente es que la masonería internacional está en crisis desde mediados de los años 80 cuando estallaron distintos escándalos, especialmente en Reino Unido e Italia que desprestigiaron extraordinariamente a la Orden y desanimaron a muchos de sus miembros. Para colmo, en países como Francia, la masonería estalló en distintas obediencias rivales y asistimos desde los años noventa, a una evidente pérdida de vigor de las logias. Realmente, en el único país en donde la masonería sigue siendo pujante y expansiva, es en los EEUU, y dentro de los EEUU en el Pentágono, gobierne quien gobierne en la Casa Blanca. Y este dato que está al alcance de cualquier investigador y que es fácil recavar incluso de cualquier masón de a pie, explica mal el encono con que desde los EEUU se trata a Zapatero. Es evidente que si fuera masón, la propia Orden habría tendido puentes y contribuido todo lo posible para normalizar las relaciones con España, evitar que la retirada de tropas de Irak se hiciera aprisa y corriendo, y, por supuesto, Zapatero, cuando todavía era líder de la oposición, se habría puesto en pie ante el paso de la bandera norteamericana en el desfile militar de 2003, pues, de haber sido masón, sabría que la bandera de las barras y estrellas es la del primer país que alcanzó su independencia y cuyos textos legislativos se deben en su totalidad a francmasones. 

Las declaraciones de De la Cierva y los comentarios de Libertad Digital se basaron en intuiciones, mucho más que en datos objetivos y, en realidad, se trató incluso de intuiciones desprovistas de fundamento en las que los malentendidos abundaron.

4. Confirmaciones a de la Cierva… pero menos.

Para acentuar y enmarañar la polémica el 7 de octubre de 2005, Libertad Digital publicó un comentario que, aparentemente, debía cerrar la polémica. En efecto, el diario neoyorquino en castellano La Prensa, publicó en su edición del 5 de octubre que el Venerable Maestro Responsable de la Logia Simbólica “La Fraternidad nº 387” del valle de Nueva York, Ortiz Burbano de Lara, aseguraba que José Luis Rodríguez Zapatero era masón y alababa su contribución a “los grandes cambios sociopolíticos”. La noticia había sido comentada ya el 6 de octubre por el Confidencial Digital. Por su parte Libertad Digital añadía que “La presentación de este artículo la realizó Arturo Fortun, que es Muy Respetado Gran Maestre-adjunto de la Gran Logia de lengua española para los Estados Unidos de Norteamérica, logia que fue fundada en 1931. De esta institución nació además la Unión de Estrasburgo CLIPSAS, que fue presidida por Javier Otaola, el que fuera defensor del pueblo del Ayuntamiento de Vitoria y Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica española”.

La noticia seguía: “Según el Venerable Maestro Responsable de la Logia Simbólica La Fraternidad nº 387 Ortiz Burbano, la mayoría de los personajes que han influído en el desarrollo del ser humano, sobre todo en Estados Unidos y América Latina, han sido masones y valora los “grandes cambios socio-políticos en la región desde sus independencias hasta el presente con la Unión Europea”. Así, entre estos personajes ilustres que cita como masones, incluye a “Rodríguez Zapatero de España”, así como a Simón Bolívar o Jimmy Carter”.

Así pues la información dada unos meses antes por De la Cierva a la revista Alba y repetida incansablemente en Intereconomía, quedaba confirmada. Libertad Digital terminaba la noticia diciendo que De la Cierva “había escuchado decir al presidente de la Gran Logia de España, Josep Corominas i Busquetta, que ocho de los ministros del Gobierno son masones, incluido Zapatero”.

La respuesta no se hizo esperar. El presidente de la Gran Logia de España, Josep Corominas i Busquetta, negó rotundamente haber dicho que ocho ministros españoles sean masones[3]. Luego estropeó la explicación diciendo que “Y si lo fueran, ¿qué? No tendría ninguna importancia, porque a nadie se le pregunta si es de Falange Española”, dice Corominas. Añadió que tras 40 años de persecución, durante la dictadura española, la actual “demonización de la masonería está fomentando la xenofobia y el desarrollando ideas fundamentalistas”, ya que en España, es el único país donde se relaciona de esta forma la masonería con el poder.

Los puntos más interesantes de la entrevista que le realizó Periodista Digital contribuyeron a que Corominas pudiera precisar la génesis de estas noticias:

¿Entonces, dijo o no que ocho ministros españoles son masones?

Eso es una mentira, nunca he dicho tal cosa. Para que veas cómo se crean las mentiras, un buen día Federico Jiménez Losantos publicó en una columna que había ocho ministros masones, y Ricardo de la Cierva dice que yo lo he dicho durante unas conferencias en Vigo. Pero si yo no he estado en Vigo desde hace más de ocho años.

¿Y lo de hoy de Anson en la Razón?

Es inexplicable. La Razón me llamó el lunes para confirmar si yo había dicho eso o no, y les dije esto mismo. Pues hoy Anson publica en Canela Fina un comentario sobre lo que yo nunca dije en Vigo, porque no estuve. Está claro que cuando hay interés en que algo crezca, se le hace crecer.

¿Bueno, y es verdad que son masones o no?

Ah, de eso yo no tengo ni idea.

Quizás habría que añadir que en la masonería nadie es libro de decir si otro masón pertenece o no a la orden. Para reconocer tal pertenencia es el interesado quien debe manifestar expresamente y reconocer su afiliación. Esta explicación hubiera sido más de recibo que esta otra de “no tengo idea”. Pero, en cualquier caso, estábamos como al principio.

Quedaba la declaración del masón neoyorquino. El 24 de octubre de 2005, Tito Iván Ortiz Burbano de Lara enviaba una carta abierta que fue reproducida en muchos medios digitales españoles[4]. La carta decía lo siguiente:

“… bajo mi criterio veo una especie de miedo por parte de este medio, el poder aceptar de forma relativa que uno de sus gobernantes es masón. No soy sólo yo el que ha opinado lo mismo sino también el intelectual y escritor Ricardo de la Cierva que en una entrevista, él aseguró que Rodríguez Zapatero es masón. Quisiera hacerles una corrección, yo no soy “Gran Maestre de una Logia”, como expresa este medio de comunicación. No tengo por qué revelar que grado o título tengo como Masón activo pero no soy Gran Maestro como lo expresan, siempre es importante aclarar esto con tiempo. Tampoco acostumbro a revelar mis medios de contacto y de información y es un derecho que cada ciudadano tiene en este mundo”.

En otras palabras, el masón que avalaba tan importante dato no eran Gran Maestre y se negaba a confesar su grado… seguramente porque debía ser porque no debía de ser alto, posiblemente se tratara de un “aprendiz” o un “compañero”. La impresión que daba el testimonio era de una pobreza inconmensurable, uno de tantos “enterados” que proliferan en ambientes másicos y cuya única actividad parece ser confirmar la filiación masónica de otros, sin la más mínima reserva, pero poniendo obstáculos a que se le pueda ubicar a él. En ciencia se dice que, “a grandes principios, grandes demostraciones”, o dicho de otra manera: para poder confirmar una teoría espectacular se requiere una demostración no menos espectacular. Querer confirmar la filiación masónica de Zapatero a través del testimonio de un masón neoyorquino (hay que añadir que la masonería norteamericana es la más numerosa del mundo y, sin lugar a dudas, la que confiere más a la ligera sus iniciaciones… y basta navegar por Internet para advertirlo). Por otra parte, “testimonio único, testimonio nulo”… Seguíamos sin avanzar en la demostración

El 31 de mayo de 2007[5], César Vidal anunció que iba a hablar de masonería con Ricardo de la Cierva a propósito del último libro de este, titulado ZP, tres años de gobierno masónico, recopilación de artículos ya publicados, uno de los cuales era el relativo al “masonismo” de Zapatero. No es raro que César Vidal ele preguntara:

—¿Rodríguez Zapatero es masón, pertenece a la masonería?

—Sí, sí. Pertenece a la masonería y yo creo que en este libro no solamente lo afirmo sino que lo demuestro, lo pruebo con testimonios de masones de alto grado absolutamente públicos y concluyentes.
Preguntado luego “¿Cuál sería la base para creer que efectivamente el presidente del gobierno está afiliado a la masonería?”, De la cierva volvió a exponer sus datos. Básicamente se trataba de casuística –“los masones creen, esto, Zapaterazo cree en lo mismo, luego es masón”, algo que, como ya hemos visto, no es exacto- que le permitía concluir: “Todas las grandes iniciativas del señor Rodríguez Zapatero tienen una especie de tufo masónico, que es clarísimo…”

Más adelante el historiador mencionaba declaraciones de “masones de alto grado” que le habría confirmado el dato. Es difícil –muy difícil- creer que un autor reputado como antimasónico, más aún como el más conspicuo autor antimasónico de estos momentos, se beneficie de confidencia de “altos grados”. Difícil, sino imposible. Más adelante en el mismo programa De la Cierva citó la declaración de Tito Iván Ortiz Burbano de Lara cuyo testimonio, como hemos visto, hay que poner en cuarentena, porque si no era algo era precisamente “alto grado”. Pero De la Cierva reconocía que el hispanonorteamericano había dado el dato unos días después de que apareciera la entrevista que le realizó la revista Alba. Así pues, era fácil deducir lo que había pasado: seguramente Tito Iván Ortiz Burbano de Lara tuvo conocimiento de que una publicación católica daba como masón a Zapatero y se apropió de la información… que luego el propio De la Cierva consideró como la demostración a su afirmación. En definitiva, una pescadilla que se muerde la cola. Por lo demás, en el artículo del hispano-norteamericano en el diario La Prensa, la filiación masónica de Zapatero se menciona de pasada, en una sola ocasión y junto a otros nombres de presidentes norteamericanos… 

Así pues, seguimos extremadamente alejados de las “grandes demostraciones” requeridas para las “grandes tesis”.

Otra “fuente” que dio mucho que hablar fue el diario Público. Y esto parece algo más serio porque Público es el diario oficial del zapaterismo, una publicación hecha a imagen y semejanza del presidente del gobierno en donde cualquier crítica, por tangencial que sea, está excluida de partida. A principios de enero de 2008 Publico dio en portada y a toda página la noticia de que "Zapatero cambiará la ley de libertad religiosa", encabezando la portada con el Ojo de la Eternidad, el ojo que todo lo ve dentro de un triángulo rodeado por un resplandor. Esta sería la confirmación de que Zapatero estaría “tocado” por la inspiración masónica. Incluso el Semanal Digital del 14 de enero de 2008 añadía: "No en balde –comentan estas voces convencidas- la masonería es hoy clave esencial de la socialdemocracia", firmado por un tal Garganta Profunda (que no se sabe si alude a Lynda Lovelace la famosa actriz porno o al informador de los periodistas que investigaron el Watergate).

Seguimos anclados en el mismo punto. De hecho, el comentario servido por El Semanal Digital, ignora la función de Publico dentro del dispositivo zapaterista: se trata de un diario que realiza filtraciones y luego pulsa opiniones. Si la filtración da un resultado positivo, el proyecto de ley tira adelante, en caso contrario, nunca nadie más vuelve a hablar de él. Eso es lo que ha ocurrido con la reforma de la ley de libertad religiosa”, flor de un día y que solamente interesa a los islamistas a la hora de que en las escuelas se autorice la enseñanza de la fe coránica para quien lo desee.

Por otra parte, el que un artículo sobre religión venga ilustrado con el “ojo que todo lo ve” no es raro. Se trata de un símbolo utilizado por la masonería, pero no específicamente masónico, lo hemos visto en catecismos y en vitrales de catedrales, es el ojo que observa Adan y Eva después del pecado original.

Así pues, seguimos en el punto de arranque: quienes sostienen que Rodríguez Zapatero pertenece a una logia masónica regular no logran presentar ni un solo dato objetivo que pueda aceptarse sin reservas mentales. Como máximo se basan en una casuística engañosa y selectiva. En efecto, se seleccionan opiniones e iniciativas de Zapatero que coincidan con las que el autor se hace de las opiniones masónicas y eso debería dar lugar a entender que existe una identidad de criterios y, por tanto, esa identidad permitiría suponer que el presidente del gobierno es miembro de la masonería regular. Pero, a lo largo de este capitulo ya hemos ofrecido datos y opiniones concretas del presidente del gobierno que tienen muy poco que ver, e incluso son opuestas, a los criterios y creencias que bullen en el interior de la masonería.

Para nosotros, la prueba esencial de que Zapatero no pertenece a ninguna obediencia regular masónica es que su distanciamiento con los EEUU es absoluto, siendo como es, en 2008, en este país, en el único país del mundo en el que la masonería si tiene una influencia real en todos los niveles… especialmente en el Pentágono.

Por otra parte, las iniciativas anticatólicas de Zapatero no son propias de la masonería regular. Y creemos haberlo demostrado. Si bien es cierto que la Logia Simbólica tiene frecuentes exabruptos anticristianos y el Derecho Humano mantiene una posición decididamente anticristiana, no es menos cierto, que la primera obediencia es minoritaria y que la segunda, no solamente es mucho más minoritaria, sino que además, es considerada como masonería “irregular”. Por otra parte, siempre ha sido tradición de la izquierda española el asumir el papel de “comecuras”. Vale la pena recordar aquí que algunos de los excesos cometidos por la masonería contra el cristianismo, fueron protagonizados bien por elementos extremistas, habitualmente adscritos a obediencias irregulares o a ritos problemáticos (especialmente el de Menphis-Misraïm) e, incluso, a meros intoxicadores como Leo Táxil cuyas tesis sobre una relación entre “la trastienda de las logias” y el satanismo seguía siendo tomada en serio por algunos autores antimasónicos como Mauricio Carcavilla que llegó a publicar libros en su editorial Nos, cuya base documental eran las obras de Leo Taxil… denunciadas por el propio Taxil como mistificaciones.

Habría que añadir que si Zapatero fuera miembro de alguna logia regular, hubiera insistido en que se incorporara a la Ley de Memoria Histórica algún artículo adicional sobre la devolución del patrimonio perteneciente a la masonería antes de la guerra civil y completamente incautado. Esto hubiera supuesto una inyección de varias decenas de millones de Euros que hubieran garantizado que la masonería regular hubiera estado en condiciones de disponer de talleres en propiedad y de multiplicar sus actividades. Sin embargo, no ha sido así. La propuesta de ERC de que se hicieran referencias a este tema en la Ley de Memoria Histórica fue desoída por el ejecutivo y así quedó en su tramitación parlamentaria. Una prueba más de que la masonería regular como organización no ha gozado particularmente de un apoyo de Zapatero, algo que de tratarse de un masón iniciado en una logia regular, siempre habría impulsado.

El profesor de investigación de la Universidad de París II Jean Chalvidant, considerado como una de los mejores especialistas franceses en política española califica de "probable fancmasón". En su obra España, de Franco a Zapatero, editado en 2005 por la editorial Atlántica, escribe de Zapatero: "Se define como ’rojo utópico y feminista’, el porvenir dirá si las esperanzas situadas en él hacen honor a lo que dice representar o a sus apodos de Bambi o Mr. Bean". Y añade: "Mide 1,84, calza el 42, verosímilmente francmasón, seguidor del Barça y bebedor de Coca-Cola, lector de Borges y de poesía en general, practica la pesca y viste trajes demasiado cortos confeccionados por José María Reillo. Un hombre simple que, según Gertrudis Alcázar, su asistente personal, cree en lo que dice, ciertamente situado a la izquierda de Felipe González, conscientemente vengativo, que está por descubrir, al punto de que hasta El País del 26 de diciembre de 2004 se refiere a él como ’el presidente enigmático’". Al menos, Chalvidant no se la juega y al hablar de “poblable masón”, dice sin decir, e insinúa sin confirmar. Bastante más de las imprudencias que se han dicho a este lado de los Pirineos.

5. El asunto abuelo masón

Mi abuelo materno fue coronel de artillería durante la Guerra Civil, destinado al frente de El Tembleque (uno de los más tranquilos de toda la contienda) y al mismo tiempo era franc-masón desde unos años antes, compartiendo bancada de Casares Quiroga. En 1940 había acumulado dos condenas a muerte que, afortunadamente nunca fueron ejecutadas, aunque mi abuelo sí fue degradado y nunca consiguió reponerse del todo. Pero, a decir, verdad, jamás manifestó odio ni resentimiento alguno, y como mi padre, que había optado por el otro bando debiendo huir de Barcelona junto con su primera esposa para evitar ser fusilados, jamás hablaron de aquellos tristes años de dolor y angustia. El hecho de que mi abuelo fuera masón no me ha condicionado en mis opiniones, a pesar de lo que bien que lo conocí y de lo mucho que puede apareciarlo. Era masón y yo, siempre, he permanecido en posiciones no-masónicas e ideológicamente siempre me he definido como crítico respecto a la masonería. Pero siempre he intentado que mis fuentes para juzgar a la Orden fueran correctas y fiables.

Todo esto viene a cuenta de que uno de los elementos que más vueltas se le ha dado para tratar de demostrar el “masonismo” de Zapatero ha sido la figura de su abuelo: el nieto imitaría en todo al abuelo, y puesto que el abuelo era masón, el nieto debería serlo también, necesariamente… El razonamiento es extremadamente débil y resulta imposible atribuirle credibilidad alguna.

A diferencia de mi abuelo –a quien pude conocer, hablar y amar personalmente a mi abuelo- el abuelo del presidente del gobierno fue fusilado al iniciarse la malhadada guerra civil. Así pues no pudo conocerlo y debió construir una imagen idealizada de él a partir de los recuerdos familiares. A fin de cuentas no es nada raro. Yo debí hacer lo mismo con mi abuelo paterno a quien no conocí.

La última semana del mes de julio de 2006 Zapatero cerró su segundo curso político al frente del Gobierno de España en León. Acabados los actos, Zapatero y los asistentes se dirigieron a la sede de la Fundación Sierra-Pambley, donde el jefe del Ejecutivo descubrió una placa conmemorativa y firmó en el libro de honor de la entidad. Zapatero destacó el papel de esta institución como "ejemplo, historia y hoy futuro, gracias al trabajo y generosidad de leoneses ejemplares". La sede de esa misma fundación, era el lugar en el que antes de la guerra se reunía la Logia Emilio Menéndez Pallarés número 15, la logia a la que pertenecía el abuelo del presidente del Gobierno.

En el capítulo 2 de La gran revancha, Isabel Durán y Carlos Dávila, se alude abundantemente al abuelo de Zapatero y a su improbable militancia masónica. Se dice en dicho capítulo: “Pero aunque la sospecha de la adscripción masónica de Zapatero se fundamenta, sobre todo, en la tradición familiar y en su propia gestualidad y lenguaje, de la liason –ya que hablamos de francmasones– entre la pertenencia del abuelo Juan Rodríguez Lozano a la Logia Emilio Menéndez Pallarés número 15, que funcionó activamente en León hasta la llegada de las tropas de Franco, y la Fundación Sierra-Pambley, inaugurada por el nieto del capitán Lozano, no existe duda alguna”.

Por mi caso personal sé perfectamente que el peso de la “tradición familiar” cuando todo está limitado a tener un abuelo masón es algo extremadamente relativo. Es más, el abuelo pudo ser masón durante un período de su vida, pero, contrariamente a lo que opinan los autores antimasónicos, abandonar la masonería –por cualquier motivo personal o simplemente cuando de interesar- es extremadamente fácil… basta con manifestarlo e incluso con dar la callada por respuesta, dejar de pagar la cuota y no volver a las tenidas.

Que el abuelo perteneció a la masonería parece confirmado. Que no pudo conocerlo, es obvio. Y que el padre del presidente de gobierno jamás ha tenido vinculación alguna con las logias, está así mismo fuera de toda duda...con lo que la cacareada “tradición familiar” quedaría interrumpida. Ahora bien, en el citado libro de Dávila y Durán se menciona que “Juan Rodríguez García-Lozano, padre del presidente del Gobierno, no existe constancia alguna de que pueda pertenecer a ninguna logia masónica, salvo su simpatía colaboradora con Sierra-Pambley”. No figura ni como miembro del Patronato de la fundación, ni como integrante activo en ninguno de los órganos funcionales que la componen, Y más adelante añaden: “Diversas fuentes leonesas afirman en todo caso que al padre de Rodríguez Zapatero no se le conoce ni una sola insinuación sobre la masonería, ni siquiera se sabe que haya hablado de ella nunca en privado a su círculo de amigos de siempre, en las dos peñas a las que acude con asiduidad”. Sin embargo, éste dato que parece muy claro, es retorcido a continuación cuando afirman: “Su discreción podría ser asimilable a la de que hacen gala en todo tiempo y lugar los hermanos masones”.

El problema es que la masonería leonesa es, en la actualidad, prácticamente inexistente. Ni siquiera consta que exista una logia en la provincia, al menos adscrita a la Gran Logia de España. La logia Hermes Amistad en Valladolid, la Paz y Conocimiento en Palencia y la Jovellanos de Gijón son las más próximas. Lo que se reúne hoy en la Fundación Sierra Pambley es un “triángulo”, es decir un grupo de masones afiliados a otras logias que tienen intención de constituir una pero a los que les falta todavía el número mínimo de Maestros.

A decir verdad, si lo que los autores antimasónicos pretenden vincular la militancia masónica del abuelo de Zapatero a los comportamientos de su nieto, criado en León, lo tienen crudo. La masonería nunca ha sido particularmente fuerte en la provincia, acaso porque la impronta del catolicismo era demasiado fuerte como pare que no supusiera un muro psicológico de contención a la expansión de las logias. Se sabe que entre las 60.000 causas archivadas en Salamanca en relación a la masonería, sólo 9 correspondientes a logias leonesas: la mencionada logia Emilio Menéndez Pallarés que se reunía en la Biblioteca Azcárate, la Legioneses de Apio Herdonio, y las Libertad, Luz de León, Pelícano, Unión Fraternal, Razón Libre, Astúrica e Hijos de la Constancia, ambas de Astorga. Pero todas ellas no existieron al mismo tiempo, sino en el plazo que va desde finales del XIX hasta la guerra civil. Durante la I República emergió una logia en la provincia que se extinguió con la crisis finisecular del 98. Algunos historiadores cifran el número de masones leoneses en 200 inmediatamente antes del estallido de la guerra civil. Lo cual es muy poco. Lo suficiente como para destacar. Y aún así, ni siquiera el abuelo de Zapatero figuraba entre los dirigentes de la masonería leonesa. Según los documentos de Salamanca, el alma de la masonería leonesa era Moisés Panero: «Se le considera el jefe provincial de la masonería de León y en su casa eran recibidas todas las personalidades de izquierdas, como el general Cabrera y otros; en su casa estaba escondido Justiniano Azcárate y un ingeniero de la misma filiación política».

Al parecer la única prueba de la que dispuso el tribunal que juzgó al abuelo de Zapatero era el cuadro de la logia Emilio Menéndez Pallarés, que había sido encontrado simiquemado en otro taller, el Ordoño II. En la lista aparecían los nombres simbólicos de sus miembros (“Adimanto”, “Bécquer”, “Ariel”, “Libertad”, “Salamanca” o “Víctor Hugo”) que permitieron llegar hasta el abuelo de Zapatero. Algo debía ser conocida su militancia porque el jefe de la Falange leonesa pidió examinar los documentos requisados en su casa para “tirar de la madeja” masónica en la provincia.

Sobre la Fundación Sierra-Pambley puede decirse poco o muy poco… pero tampoco parece encerrar un secreto inconfesable. Creada en 1887 por Giner de los Ríos (masón de prosapia cuyo nombre incluso ha sido recuperado por una logia andaluza, la nº 30 de Granada[6]) englobando la Escuela de Enseñanza Mercantil y la Escuela Agrícola de Villablino. En su fundación participaron con Giner, Francisco Fernández-Blanco, Sierra-Pambley, Gumersindo Azcárate y Bartolomé Cossío, con clara, sino total, preponderan masónica.

El 28 de agosto de 1936, los bienes de la Fundación fueron confiscadas y se nombró un nuevo patronato. Resultó fusilado Nicóstrato Vela, director de la Granja-Escuela del Monte San Isidro, y Pío Álvarez, responsable de la Biblioteca de Azcárate. El resto fueron “depurados”. Para más INRI la fundación pasó a ser regida por el obispado de León. Y así seguirá hasta 1979 cuando se recupere la legitimidad fundacional con un Patronato formado por personas afines a la Institución Libre de Enseñanza, bajo la Presidencia de Don Justino de Azcárate y Flórez[7].

Que, originariamente, se trataba de una fundación vinculada al entorno masónico de la Institución Libre de Enseñanza, es indudable. Que la fundación ostentaba opiniones, digamos, “progresistas” y de izquierdas, seguramente librepensadoras, es así mismo incuestionable. Harina de otro costal es seguirla viendo hoy, en 2008, con la misma óptica que en 1936, máxime cuando da la sensación de que la provincia de León nunca ha sido terreno abonado para la implantación masónica y, seguramente, hoy mucho menos que en 1936[8].

También esta dirección es una vía muerta. Zapatero tiene, verosímilmente, conocimiento de la existencia de esa fundación no solo por su padre, sino también por su período de diputado al parlamento por la provincia de León y por el común aroma de izquierdas que respira esa institución. Cuando, su padre le debió comentar que el abuelo y la logia a la que pertenecía se reunían en la fundación, debió experimentar una natural tendencia a simpatizar con esta institución. Sin embargo, a pesar de eso y de que seguramente la fundación recibirá alguna jugosa subvención oficial –irrelevante la cantidad dada la alegría con la que hoy se reparten fondos entre ONGs y fundaciones absolutamente irrelevantes (al menos la Sierra-Pambley desarrolla actividades culturales y formativas y mantiene una biblioteca abierta al público- nada hay en ello de anómalo, ni implica nada.

Por otra parte, si bien ZP inauguró en 2005 la placa en la fundación… tampoco sus contactos públicos con ella han sido particularmente abundantes. De hecho, por la fundación ha pasado gente “conflictiva” y se sabe de que han invitado a inspiradores de la Web La Haine (en francés, literalmente, “el odio”) a dar conferencias. Así pues, la fundación no tiene ningún inconveniente en codearse con la extrema-izquierda más problemática y desmadrada, incompatible con la imagen que Zapatero pretende dar de sí mismo y de sus ideas. No, definitivamente, la pista del abuelo tampoco lleva a demostrar la militancia masónica del presidente del gobierno.

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Podemos dar por concluida esta excursión por la masonería regular… Ni Zapatero tiene las mismas ideas que la masonería regular (que es mucho más conservadora de lo que es el presidente del gobierno), ni existe dato alguno, por mínimo que sea y que pueda aceptarse sin reservas mentales, que demuestre su filiación y militancia masónica.

El lector habrá observado que, en todo momento, siempre hemos cuidado en aludir a la “masonería regular”. No ha sido por casualidad. La masonería “irregular” es otra cosa. Y aquí, como veremos, si que existe una identidad total de ideas y visión de la sociedad que en el pensamiento de Zapatero. Y esto es lo que vamos a ver a continuación.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia,com



[1] Gaudí y la Masonería, Ernesto Milá, Editorial PYRE, Barcelona, 2005.

[2] Revista Alba, 13 de mayo de 2005

[4] Nosotros la hemos extraído de solidaridad.net, zapatero.blog.com

[5] Los datos han sido extraídos de http://elmason.blogspot.com/2007_06_24_archive.html

[6] Web de la logia Giner de los Ríos: www.ginerdelosrios.es

[7] Datos extraídos de es.wikipedia.org/wiki/Fundación_Sierra-Pambley

[8] Puede consultarse, así mismo, el blog http://pambley.blogspot.com/2005/08/los-papeles-de-la-masoneria-en-leon.html donde hay un dossier de prensa del año 2005.

 

La doctrina excéntrica (I de VI). El pensamiento político de Zapatero

Infokrisis.- Iniciamos una serie de artículos destinados a aclarar un problema que no deja de suscitar polémicas y que, en el momento actual, está envuelto en sombras. ¿Cuáles son las fuentes doctrinales de José Luis Rodríguez Zapatero? ¿de donde ha extraído sus principios? ¿es miembro de la francmasonería tal como sostiene Ricardo de la Cierva? Y si no lo es ¿de dónde ha bebido? ¿son suyas las ideas -por rudimentarias que sean- que proclama? ¿hasta qué punto su práctica política está vinculada a su doctrina? La búsqueda de respuestas se convierte pronto en una apasionante aventura que solamente el tiempo impedirá que la contestemos en pocos días...

 

El pensamiento político de Zapatero

Para definir lo que es el “zapaterismo” como doctrina política deberemos recurrir a una categoría nueva, aparentemente inédita hasta su aparición. La hipótesis de este libro es que esa doctrina no es personal y mucho menos original –en su momento la definiremos con nombres, apellidos y fuentes- pero sí es cierto que irrumpe –habría que decir que como un elefante en una cacharrería- en España con él y, nunca antes, en lugar alguno del mundo había emergido de una manera tan evidente.

Podemos llamar “doctrina” al pensamiento político de José Luis Rodríguez Zapatero a condición de realizar algunas precisiones. No es, desde luego, una “ideología”, orgánico conjunto de ideas y principios, sino apenas un conjunto de opiniones políticas o religiosas, habitualmente inorgánico. Lo orgánico y lo inorgánico, es decir, lo estructurado y lo que está falto de ordenación en sus partes, es lo que marca la diferencia. Por otra parte, la ideología suele aplicarse al campo de lo político, mientras que la doctrina tiene una doble acepción, política y/o religiosa. Más adelante veremos que en algunas afirmaciones de Zapatero están implícitos e indisimulados los valores de lo que se ha dado en llamar “nueva religión mundial”. Así pues, “doctrina” es la calificación merece el pensamiento de Zapatero.

En alguna ocasión se ha dicho que Zapatero era el exponente de una “ideología débil” o “ideología soft”. Era Norberto Bobbio quien establecía una diferencia entre “ideología débil” e “ideología fuerte”[1]. Ejemplo de la primera, para Bobbio, el marxismo con su núcleo central basado en la lucha de clases, a partir de la cual es posible estructurar un conjunto orgánico de silogismos que llevan a la ineluctabilidad de un estadio final de la historia en el que el proletariado se convertirá en la clase hegemónica. Se trata de un conjunto cerrado en el que introducir un elemento nuevo es difícil y corre el riesgo, aún sin pretenderlo, de desequilibrar todo el conjunto. Sin embargo, la “ideología débil” sería todo lo contrario, se trataría de un sistema “abierto” que posibilitaría la inserción de aspectos surgidos al margen de esa ideología.

Pero, en realidad, no es esto lo que constituye el “alma del Zapaterismo. Ideología implica un sistema orgánico de razonamientos. En Zapatero no hay orgánico. Todo parece improvisado, amateur, da la impresión de un caos absoluto, deslabazado, y, por supuesto, oportunista. No es, ni de lejos, una ideología, ni siquiera “débil”… es otra cosa, y el concepto “doctrina” con esa sus dos aspectos, político y religioso, le cuadra como un ataúd hecho a medida de un cadáver.

Dejando esto establecido deberemos constatar que antes de que Zapatero ocupara la secretaría general del PSOE no se sabía nada sobre su pensamiento. De hecho, se ignoraba casi todo, incluido su rostro y eso a pesar de ser el diputado más joven del PSOE, con poltrona parlamentaria desde 1986. En su biografía se afirma piadosamente que ingreso en 1976 en el PSOE “cuando los partidos políticos aún no eran legales”[2]. Cuentan que el 15 de agosto de 1975 se produjo la “iluminación” cuando asistió a un mitin de Felipe González en Gijón de la que nacería su vocación política, pero no se afilió a las Juventudes Socialistas hasta 1979… cuando los partidos político “ya eran legales”. Por lo demás, los socialistas, aún sin poder realizar actividades públicas, ni tareas de partido, al menos no eran molestados por la policía desde que el Almirante Carrero Blanco, en tanto que presidente del gobierno español, planificó una transición “hasta los socialistas” que excluyera a los comunistas y a la extrema izquierda[3].

Pero todo esto no nos dice nada del pensamiento de Zapatero, ni de las motivaciones que lo llevaron con 15 años de edad a Gijón. Las biografías de Zapatero son igualmente desoladoras en lo que se refiere a su evolución. Literalmente, no hay absolutamente ningún dato relevante que permita pensar cuál era su pensamiento, ni mucho menos cuáles eran sus fuentes. Durante sus años de militante, Zapatero no se adscribió a ninguna corriente interna del partido, lo que indica que, o bien, su instinto le inducía a no apostar a ningún caballo concreto no fuera que perdiera, esto es, a puro oportunismo, o bien las cuestiones “ideológicas” le traían al fresco, o incluso era posible que no se identificara con ninguna. Y así siguió hasta que en el XXXIV Congreso, por algún motivo que se nos escapa, resultó elegido para la Ejecutiva Federal, entre otros 33 nombres. Nada, absolutamente nada, hizo que destacara. Se le conocía como individuo que tendía a limar asperezas y a atenuar crispaciones dentro del partido, ya fuera para quedar bien con todo el mundo o bien por convicción, o acaso por una combinación de ambas. El caso es que, incluso, aun ocupando la Secretaría General de los socialistas leoneses, siguió siendo un diputado anónimo del que se ignoraba incluso su existencia más allá de la provincia de León.

Sobre los tres años que pasó ganándose la vida contratado como profesor ayudante de Derecho Constitucional, tampoco aportan mucho. Fue un profesor gris, como gris había sido en su período de estudiante y gris era su tesina de licenciatura sobre el Estatuto de Castilla y León. Algún alumno suyo en aquella época sostiene que ya por entonces enseñaba la doctrina del “federalismo asimétrico” que luego, Pascual Maragall enunció como propia. Si esta información fuera cierta[4], implicaría que Zapatero llevaba el gusanillo de lo “asimétrico” en las venas. De todas formas, salvo este elemento, sigue persistiendo la ambigüedad sobre el pensamiento de Zapatero.

Fue en junio de 2000 cuando Zapatero juzgó que había llegado su hora. Joaquín Almunia había dimitido y quedaba abierta la carrera para su sucesión al frente del PSOE. Zapatero creó la Nueva Vía de la que declaró que estaba en la misma onda que el “socialismo europeo” de la época: el socialismo que gobernaba en Inglaterra con Tony Blair y su Third Way que parecía haber dejado atrás al laborismo clásico, el que gobernaba en Alemania con Gerhard Schöder y su Neue Mitte (Nuevo Centro) que desbarataba el equilibrio interior del SPD desde el congreso de Bad Godesberg y, finalmente, el socialismo francés de Lionel Jospin, un hombre llegado del trotskysmo y que, acaso por eso, era incapaz de concebir una izquierda fuera de la izquierda clásica. Fue, precisamente, Jospin quien primero se distanció de Zapatero. Al parecer, Zapatero debió de contemplar en alguna ocasión convertirse en el futuro referente del socialismo europeo, pues no en vano intentó “limar” –como siempre- las asperezas entre Jospin y Schröder[5].

Nueva Vía se quería más centrista y liberal que la opción encabezada por José Bono y las otras dos candidatas (Matilde Fernández y Rosa Díez) que no eran más que distintas de socialdemocracia clásica, con cierta propensión al antinacionalismo. En aquel momento, todos los analistas estaban convencidos de que Zapatero –el desconocido diputado leonés- no aspiraba a otra cosa más que a recuperar el “espacio de centro” que, perdido por Almunia en las elecciones de 2000 con su llamamiento a un “frente de izquierdas”, era la único que podía hacer que el PSOE retornara al poder. Es decir, ni siquiera los analistas más favorables a Zapatero le concedían el beneficio de una “ideología soft”, simplemente se le trató, hasta el momento en que ocupó la secretaría general, de mero oportunista. Cuando venció, lógicamente, había que entenderse con él, así que pasó a ser intocable, especialmente para PRISA.

Cuando Zapatero anunció su intención de presentarse candidato a la secretaría general enunció sus principios. Es el único documento de su puño y letra que permite intuir algunas de las categorías de pensamiento en las que se mueve Zapatero[6]. Lo hizo en el curso de una reunión de la dirección leonesa del partido y su programa constaba de siete puntos. Llama la atención lo “flojo” de los siete puntos sobre los que parece increíble que nadie pudiera encamarse sobre José Bono. En el momento en que, era evidente, que nos aproximábamos a una crisis energética sin precedentes, cuando en toda Europa la inmigración ya era considerada como problema cuando, el terrorismo internacional y nacional estaban en el candelero, cuando se discutía sobre el fin de la historia, la sociedad de los tres tercios y las nuevas orientaciones geopolíticas… he aquí los siete puntos del zapaterismo[7]:

  1. Construir una sociedad que acepte a todos los inmigrantes.
  2. Dar prioridad a la educación y crear empleo estable.
  3. Dar a los padres más tiempo para pasar con sus hijos y cuidar a los ancianos.
  4. Promover la cultura.
  5. Convertir a España en un país admirado por ayudar a los más necesitados.
  6. Ayudar a éstos con iniciativas de calidad.
  7. Fomentar la democracia, adecentar la política y promover los valores por encima de los intereses coyunturales.

El hecho de que la inmigración ocupa el primer lugar es, cuando menos, sorprendente, especialmente para una provincia como León (en la que se presenta el programa) que en aquel momento apenas disponía de 150 inmigrantes…[8] Es raro que para un político procedente de la áspera meseta que todavía hoy dispone de una tasa de inmigración muy inferior al resto del Estado, la cuestión de la inmigración ocupe el primer lugar con un llamamiento implícito al “papeles para todos”. Citamos nuevamente la frase: “Construir una sociedad que acepte a todos los inmigrantes”.

Y este tema es, particularmente, extraño. Tenemos amigos dentro del PSOE, buenos conversadores y con los que nos une amistad entrañable. Hemos discutido con ellos sobre cualquier tema. Pueden admitir que las ideas de Zapatero en materia autonómica no sean muy correctas, que carezca de conocimientos completamente sobre economía, que en política internacional no vaya mucho más allá del pancartismo, y que en materia antiterrorista sus intuiciones estuvieran más que equivocadas, podemos discutir sobre la línea del PSOE hasta la saciedad, sobre todos los temas, salvo sobre uno: la inmigración. Da la sensación de que hasta que se cerraron las urnas del 9 de marzo, la inmigración era un tema tabú en el PSOE, al menos establecer reservas a la entrada de más y más inmigrantes, se veía como una posibilidad de no salir en la foto. Se exigía extremo rigor al militante en seguir las consignas del partido… especialmente en materia de inmigración. Fue este punto el que nos hizo reflexionar y de es reflexión ha nacido esta obra.

Zapatero en junio del 2000 estaba extremadamente sensibilizado por el problema de la inmigración, cuando ya la inmigración era percibida como problema. El resto de los puntos del programa es de tal mediocridad, falta de originalidad y ausencia por completa de interés, que no vale la pena ni siquiera comentarlo. Léanlo otra vez y díganme si no les genera la irreprimible tristeza propia de aquello que es insustancial.

Dice el segundo punto: “promover la educación” (¿se promovería el analfabetismo?) y, a fin de cuentas, la educación es importante porque con la educación se modelan a troquel a los ciudadanos. Pero ¿de qué educación está hablando Zapatero? Y añade el punto: “crear empleo estable”… faltaría más. Ningún político que aspirara a salir elegido defendería la opción opuesta. Imagínense: “nuestro partido propone crear empleo inestable”… votos: cero.

El tercer punto es aún más definitivo: “Dar a los padres más tiempo para pasar con sus hijos y cuidar a los ancianos”. De cursilada cabría definir a esta propuesta que, a la postre ha sido, pura simplemente, una mentira. Se trata de una inserción completamente oportunista para mayor gloria del enfoque “centrista” del que hacía gala Zapatero (frente al enfoque izquierdista de Matilde Fernández y frente al enfoque derechista de José Bono), pero que, una vez en el poder, se tradujo en algo completamente diferente, pues si algo caracteriza al “zapaterismo” es la ingeniería social, mucho más interesante desde el punto de vista de percibir sus fuentes ideológicas, que esta frasecita que, por sí misma, ya le hacía merecer el calificativo de “Bambi” con que lo adornó Alfonso Guerra.

El punto siguiente no es menos desolador: “promover la cultura”. Está claro que promover la incultura parece de recibo, ningún político, ni siquiera troglodítico habría dicho otra cosa. La cuestión es ¿qué cultura? Nuevamente, la ambigüedad se filtra en las líneas del programa.

El punto quinto y sexto punto son axiales en la concepción zapaterista: “Convertir a España en un país admirado por ayudar a los más necesitados. Ayudar a éstos con iniciativas de calidad”. Se trata de una de las constantes del zapaterismo: España es “admirable” por que “ayuda” al Tercer Mundo. Y lo hace “con calidad”… Ni en 2000 la prioridad de España era “ayudar al Tercer Mundo”, ni se tenía en cuenta que dadas las dimensiones de nuestro país y un crecimiento económico que en aquel año parecía firme pero que cualquier analista sabía que era en falso (basado en un aumento del PIB gracias a que aumentaba anualmente la población a raíz de 500.000 consumidores adultos que iban llegando a España y en base al binomio especulación-ladrillo que cualquier economista era consciente de que no podía prolongarse hasta el infinito), no estábamos en condiciones de tirar la casa por la ventada para ser “admirados”. Por lo demás, tampoco se explicaba lo que se entendía por “iniciativas de calidad. De hecho, cinco años después de acceder al gobierno, seguimos sin saberlo.

En cuanto al último punto (”Fomentar la democracia, adecentar la política y promover los valores por encima de los intereses coyunturales”), la misma ambigüedad que destila es el germen de cualquier desarrollo por sorprendente que pueda ser. El punto sirvió para que Zapatero hiciera campaña en base a principios éticos que, según él, había que recuperar para el mundo de la política.

El programa es pobre, destila blandenguería y ambigüedad, es fofo, y sobre todo inadecuado para la realidad de un país como la España de 2000. Si ese programa consiguió imponerse dentro del PSOE en el 2000, si luego pasó a inspirar las líneas maestras del gobierno socialista a partir de 2004, fue más bien por una serie de azares imprevistos que por el apoyo que podían suscitar. De hecho, es un tipo de programa que deja frío. Un cúmulo de buenas intenciones, aparentemente tan ingenuas como irrelevantes y, sobre todo, presididas por una exasperante ambigüedad.

Y sin embargo, es un programa coherente y permite desarrollarlo en direcciones, inicialmente, no evidentes. Está claro, por ejemplo, que el punto 1 nos lleva directamente a la regularización masiva de 2005 e incluso, tardíamente, a la negativa del gobierno en julio de 2008 a suscribir la cláusula del Pacto Europeo de la Inmigración propuesta por Francia que prohibía nuevas regularizaciones masivas en todo el ámbito de la Unión Europea. Como dijo López Aguilar: “cuando la economía española remonte hará falta mano de obra… no podemos atarnos las manos”…[9]

Así pues, no puede despacharse con ligereza al zapaterismo como una forma de “oportunismo” de la peor especie, sin escrúpulos y sin límites, destinado solamente a captar votos y a engañar a la población. En absoluto, en el zapaterismo hay tanto oportunismo como en cualquier otra opción democrática: quien quiere votos los tiene que trabajar y una parte de esa trabajo consiste en decir al pueblo lo que el pueblo quiere oír. Es así de simple. Sin embargo, a partir de este batiburrillo de puntos aparentemente inconexos, blandos, dispersos y ambiguos, sí es posible inferir unos patrones doctrinales muy claros.

Son cinco las líneas que se deducen:

- Se trata de un humanismo extremo.- En la concepción de ZP el ser humano es el centro de la creación y está por encima de cualquier estructura, organismo, gobierno o nación. No basta un humanismo moderado y realista, es preciso, para Zapatero, alcanzar un nuevo nivel de humanismo en el que el ser humano alcance un estado de beatitud y bondad que haga imposible cualquier contradicción. No se trata de recuperar la tesis de Rousseau sobre el “buen salvaje” originario, sino, simplemente de forjarlo a martillazos. No es raro el énfasis que Zapatero realiza sobre la “cultura” y la “educación”. Con la cultura se crean modelos para los ciudadanos y pautas por las que discurre una sociedad. Con la educación, esos modelos se graban a fuego en la mentalidad de los más jóvenes, desde el momento mismo de su nacimiento. Ciertamente, el énfasis en la educación “gratuita y obligatoria” es común a toda la izquierda, pero en el zapaterismo está utilizada en un sentido muy diferente: se trata del medio a través del cual el alumno recibirá lo que Zapatero identifica como los “nuevos valores” de la época. Así se tienden los contenidos de asignaturas nuevas (Educación para la Ciudadanía) o las medidas de  discriminación positiva. Zapatero opina que la humanidad “evoluciona” ineluctablemente hacia formas nuevas de sociedad y cree que él, las conoce, y por tanto, puede ayudar en esa evolución mediante su tarea de gobierno, acelerándolas, facilitándolas y encarrilándolas. Ese humanismo tiene como principal enemigo todo lo que es “tradicional”, en la medida en que lo tradicional se aferra a estructuras preexistentes y a su defensa. Estas estructuras suponen, en la concepción de Zapatero, una barricada ante el “progreso”. Por tanto buena parte de sus iniciativas consisten en desmantelarlas. En especial, la vieja polémica anticatólica resucitada por el zapaterismo entra dentro de esta lógica.

- El universalismo está presente.- Cuando se debatía el Estatuto Catalán llamó la atención la frivolidad de Zapatero a la hora de tratar con quienes aspiraban a que se definiera como nueva nación a algo que hasta entonces solamente había sido “nacionalidad”. Era posible que se tratara de mero oportunismo, pero era como si Zapatero no diera ninguna importancia a las fronteras nacionales y, por tanto –como recordó algún cronista- le tuviera sin cuidado que alguien pudiera crear nuevas fronteras algún día. A esto hay que añadir el énfasis puesto en la inmigración que en la práctica llega a la pérdida de la identidad de los pueblos en beneficio de las ideas de moda durante el zapaterismo: “mestizaje”, “multiculturalidad”, “sociedad pluriétnica”, “fusión cultural”, etc. A pesar de que en su primera legislatura Zapatero tuvo que apoyarse en nacionalistas e independentistas para gobernar, en absoluto contempla con buenos ojos cualquier forma de nacionalismo: para él, los nacionalismos son fuente de tensiones internacionales, guerras y conflictos y lo único que puede evitarlos es la “fusión” de pueblos, de culturas, de razas, en beneficio de algo indiferenciado: la “humanidad”.

Esta humanidad, surgiría de la mezcla étnica y cultural, de la pérdida de las identidades regionales, nacionales y continentales, y alcanzaría a toda la humanidad, que en un estadio avanzado de desarrollo no sería más que “una”. De ahí que Zapatero haya hecho todo lo posible desde la privilegiada atalaya del gobierno para encaminarse hacia ese modelo de sociedad mundial. También se ha dicho que Zapatero es el arquetipo del “político de la globalización” pues, no en vano, ve con buenos ojos este proceso y está dispuesto a participar con él en iniciativas tales como la Alianza de Civilizaciones y las propuestas sobre el “diálogo de las culturas” que la acompañan.

- El afán moralista y de servicio es el actitud vital.- El ser humano modélico para zapatero es el “voluntario”, el que “sirve a la sociedad”. Es significativo que durante su juventud pidiera constantemente prórrogas para retrasar su servicio militar hasta que éste, finalmente, se abolió. Esa objeción de conciencia práctica deriva de un espíritu pacifista (o no confundir con el espíritu pacífico que conoce los desastres de la guerra y, por tanto, no está dispuesto a ceder a tentaciones belicistas ante la más mínima tensión: el pacifismo es una actitud vital de negación a tomar las armas ante cualquier problema. José Bono, en su rol de ministro de defensa fue quien más lejos fue en esta actitud vital cuando ante unos sorprendidos responsables militares del Pentágono llegó a interpretar el deseo de Zapatero diciendo: “Prefiero morir a matar”… Todo esto explica también que el ejército español en las misiones internacionales que desempeña, oficialmente, se limite a repartir bocadillos y a la ayuda humanitaria y explica también el dispendio, frecuentemente el dinero tirado a la alcantarilla, subvencionando las más inverosímiles e inútiles ONGs hasta en incluso el 98% de su presupuesto. La propia ley de acompañamiento, quizás la única que merece un aprobado en toda la primera legislatura de ZP, sea el ejemplo de lo que decimos: se prioriza el voluntariado social. Por lo demás, es una moral facilota y casi boy scout lo que se promueve como forma ideal de comportamiento: el “servicio” a la sociedad.

- Promueve “valores”.- Los valores del zapaterismo pueden ser vagamente identificadas por el “progresismo”. Para un progresista, la historia se encamina siempre hacia niveles superiores de desarrollo que suponen una “evolución” en positivo desde niveles anteriores situados en un plano inferior. Así pues, los valores del zapaterismo son, eminentemente, progresistas. Y, por supuesto, son finalistas: es decir, lo dicen todo sobre cómo debe ser la sociedad resultante, pero muy poco como llegar a ella. Nos habla de pacifismo, universalismo, antirracismo, tolerancia, diálogo, etc, que deben inspirar a la “nueva era” de la humanidad. Ahora bien, el progresismo es multiforme –todos los líderes de IU y de ERC, por ejemplo, se califican como “progresistas” y otro tanto, incluso, hace Mariano Rajoy- y a Zapatero le interesa solamente una forma de progresismo: la que es capaz de insertar valores universalistas. Esos valores deben tender a un igualitarismo absoluto, más que a una igualdad libremente aceptada, en definitiva, a una uniformización de la sociedad que recuerda al Mundo Feliz de Huxley. El problema que ha encontrado Zapatero es que ha llegado al poder cuando esos valores “progresistas” empiezan a ser cuestionados, especialmente en materia de educación. El drama del presidente del gobierno estriba en que sigue defendiendo su programa de valores finalistas para una sociedad que ha perdido todo valor instrumental que debería valerle en su compartimiento cotidiano. Es más, al zapaterismo esos valores no le interesan en la medida en que difundirlos equivaldría a difundir los valores “tradicionales” y estos son, a la postre, enemigos.

- Establece las bases del “talante”.- El famoso “talante” zapateriano es mucho más que el eslogan inicial de su período de gobierno con el que quería contrastar la autocracia aznarista mediante la sensación de que él estaba próximo a los sanos intereses populares y a los anhelos y necesidades de su pueblo. El talante zapateriano se basa en tres principios:

1) Cualquier problema se soluciona mediante el diálogo, siempre y con no importa quien.

2) El diálogo implica un alto grado de civilización y maduración. Para dialogar es preciso estar dispuesto a consensuar, ceder y entender a la otra parte.

3) Ni la autoridad ni la jerarquía están por encima del diálogo. El recurso a la fuerza nunca es admisible sin antes haber agotado las posibilidades del diálogo.

Es evidente que estos tres principios chocan con la realidad y con las necesidades de gobierno. Gobernar es asumir decisiones y los costes que implican. Por otra parte, la práctica de gobierno desdice la fidelidad de Zapatero a estos principios. Con demasiada frecuencia el zapaterismo ha cerrado los ojos ante aquello que no le interesaba (llegar al fondo de la investigación sobre el 11-M), se ha negado a discutir con quien sabía que, de partida, estaba en posiciones opuestas y con el que el acuerdo iba a ser muy difícil (PP) o con quien sostenía posiciones tradicionalistas (la Iglesia). Pero no debemos de ver en todo ello una traición consciente al “talante”, sino un reflejo de lo que es, inevitablemente, la práctica política y que ha desdicho a Zapatero de sus habituales puntos de vista. Por razones electorles se ha visto obligado a dar marcha atrás en materia antierrerosita, en materia de estructuración del Estado y en materia de inmigración… pero lo ha hecho siempre con la boca pequeña y dejando la posibilidad para, más adelante, recuperar la línea en ese momento abandonada.

 

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Y esto, y sólo esto, es lo esencial en la doctrina del zapaterismo, el resto no es más que “política cotidiana”: el negociar con ETA o el encarcelar a todo etarra que se deje, el pactar con partidos exóticos o romper con ellos, el aplicar una u otra política fiscal, todo esto tiene un valor muy relativo para Zapatero, lo que cuenta es el camino que lleva a un nuevo marco de valores que debe conducir a una remodelación total de la humanidad.

Esta es la esencia doctrinal del zapaterismo. Todo lo demás son descensos al terreno de la política cotidiana, a los pactos inevitables en cualquier tarea de gestión del gobierno y los problemas que aparecen cotidianamente en el ejercicio del poder. Esto –en nuestra opinión- es secundario en la ecuación personal de Zapatero, llegado a la política con un programa de renovación de la “humanidad”.

 

Si Zapatero fue elegido secretario general del PSOE en su XXXV Congreso no fue en virtud de los puntos que presentó en León, sino por su mano izquierda y por las circunstancias que animaron a los delegados catalanes, a iniciativa de Maragall, a votarle en bloque. Zapatero fue el clásico individuo que estaba en el momento justo, en el lugar adecuado y que, además, tenía “baraka”… De ideología se habló poco en aquel congreso, si bien Zapatero uvo la habilidad de explicar que quería construir una opción como la de Blair y Schröder…. En realidad no era eso, ni siquiera aproximativamente, pero valía para que los delegados no tuvieran inconveniente en seguirle, mientras que Bono les recordaba algo excesivamente centrado e incluso derechista en algunos casos, Rosa Díez era poco en aquel tiempo y Matilde Fernández era la referencia más clara al pasado felipista que se trataba de dejar atrás, so pena de que la derecha –y la opinión pública- siguiera señalándolos con el dedo acusador.

Fue después, en junio de 2001 cuando Zapatero impuso sus puntos de vista doctrinales al partido. Anabel Díez de El País[10], definía el nuevo ideario sin saber muy bien de lo que estaba hablando: Se trata -según el Manifiesto Político que el líder socialista presentará mañana- de adecuar los tradicionales principios de ’libertad, igualdad y solidaridad’ a la sociedad actual. Al final del debate que empieza ahora, el PSOE deberá contar con un nuevo ideario y un nuevo proyecto que combinen los conceptos de ’ciudadanía, libertad y socialismo’ para arrebatarle a la derecha el centro político”

La periodista filtraba algunos párrafos del documentos: “Hoy hay que dar un paso más, ampliando la necesaria igualdad de los ciudadanos. El objetivo de una política progresista es hacer posible que los ciudadanos disfruten de libertad real para llevar a cabo su proyecto personal de vida en una sociedad democrática, tolerante y solidaria”,

En realidad, en el XXXV Congreso todos fueron conscientes de que se trataba de encontrar un nuevo liderazgo así pues eligieron a aquel que parecía más telegénico. El debate doctrinal se aplazó explícitamente para un año después y ese era el objetivo de la conferencia socialista convocada para julio de 2001. El secretario general presentará un manifiesto en el que se compromete a trabajar ’por una sociedad más igualitaria, que no esté sometida al interés de los poderes económicos’ en la que ’las personas son lo primero’ y, por tanto, la economía debe estar ’al servicio del progreso de los individuos y la cohesión de las sociedades’.

El nuevo PSOE, que tiene muy poco que ver ya con las siglas históricas y que tres años después habrá pasado a ser, en la práctica, las siglas ZP, empieza en esa conferencia del 20 y 21 de julio de 2001. Según la época socialista: “los delegados debaten y aprueban el rearme ideológico y la modernización de la estructura organizativa, como forma de dar respuesta a las nuevas realidades de la sociedad actual”. Hay un interés en no alertar a los “históricos” vinculados al felipismo, por tanto, se dice: “De esta forma, concluida la Conferencia Política, los socialistas presentamos a la sociedad un nuevo discurso para las nuevas realidades del siglo XXI. Entendiendo que, desde la aplicación práctica y efectiva de los principios tradicionales que defendemos los socialistas: libertad, igualdad y solidaridad, se puede llegar a la solución de los problemas actuales”. Pero en el siguiente párrafo del comunicado que todavía hoy da cuenta de la reunión en la web del PSOE[11] puede leerse el anuncio de algo muy diferente: “Se propone recuperar la política y sus valores como ética cívica al servicio de la colectividad. Un nuevo impulso cívico para avanzar hacia una democracia cívica, la del ciudadano” y, más adelante: “Se reivindica un nuevo estilo de hacer política para que ésta vuelva a ocupar su papel al servicio de las personas, en la resolución de sus problemas, en su bienestar, en garantizar el progreso en sociedades libres, justas y cohesionadas”. En economía, Zapatero aseguraba quieren garantizar una economía fuerte “al servicio del progreso de los individuos y la cohesión de personas y territorios, abierta a las nuevas ideas e iniciativas empresariales y profesionales, que cree oportunidades de trabajo y genere beneficios sociales”… Y el leit motiv del zapaterismo, esto es, la ingeniería social, estaba también presente: “Proponemos una sociedad más igualitaria porque las sociedades desiguales generan apatía política o sometimiento al interés de los poderes económicos. Proponemos una sociedad en la que la influencia política del poder económico esté limitada, y en la que las grandes empresas deban responder ante los ciudadanos en cuanto consumidores y clientes”. El nuevo PSOE propone ’un Estado ágil y eficiente’, fuerte ’frente a los poderes particulares’ y ’eficaz’ en el cumplimiento de sus funciones. Los socialistas aseguran tener ’confianza en la sociedad’ y que sus individuos ’tengan recursos para elegir su futuro libremente’.

El tema de la inmigración, estaba, por supuesto, presente: “Ante el fenómeno migratorio. Queremos sociedades más humanas, que no sean insensibles al dolor y las muertes que causan la intolerancia, las guerras o la miseria en el mundo, que sean capaces de integrar al diferente desde la igualdad y partidarios del mestizaje. Creemos que la mejor inversión es la destinada no a levantar barreras sino a encauzar y ordenar los flujos migratorios potenciando una política comunitaria de inmigración, la destinada a favorecer la integración real de los inmigrantes, la destinada a facilitar su agrupación familiar, la destinada a imponer la observancia de la legalidad en la prestación de su trabajo, la destinada a hacerles titulares de derechos y libertades políticas, civiles o sociales, la destinada a incorporar en la educación la existencia y contenidos de otras culturas, el respeto al diferente y la igualdad de todos los seres humanos. Porque, contra falsos equívocos, el extranjero no quita puestos de trabajo sino que cubre actividades que los españoles ya no queremos desempeñar y pueden ser una vía de contribución en la solución del problema demográfico que tenemos.”. La inmigración seguía siendo un dogma inmutable y estimularla la primera urgencia del PSOE. Porque si lo que estaba en juego era la demografía, la vía más directa consistía, en primer lugar, en rechazar la línea que había impuesto Alfonso Guerra desde 1983 cuando consideró que las familias numerosas eran poco menos que reaccionarias, y de otro lado, bastaba con estimular la natalidad entre parejas jóvenes, sin necesidad de recurrir a la importación de inmigración… salvo que a lo que se aspirara era a una sociedad mestiza.

A partir de ese momento, la vía estaba libre para que el zapaterismo pudiera expresar su doctrina. Mientras estuvo en la oposición, nadie hizo mucho caso de ese documento que apenas suponía otra cosa que marcar distancias con el felipismo para evitar seguir identificados como “partido de la corrupción y de los GAL”. Pero, a decir verdad, nadie tomó en serio todas aquellas propuestas, ambiguas y de escaso interés, incluso para los propios militantes socialistas. Todos consideramos aquellas intenciones como “palabras, palabras, palabras”, destinadas a ser el acompañamiento emotivo y sentimental de una voluntad de gestionar el poder que era la misma que la de manifestada por la derecha.

Y era algo mucho más complejo…



[1] “Citando a N. Bobbio, Stoppino parte de las dos macrotendencias conceptuales e históricas: ideología como "Significado Débil" y como "Significado Fuerte"; el significado "Debil" como analogatum princeps (primer analogado o genus) define ideología como: conjunto de ideas y de valores concernientes al orden público, que tiene la función de guiar los comportamientos políticos colectivos; y el significado "fuerte", parte de la concepción marxista, definiendo ideología como: falsa conciencia, cuyo papel es encubrir, justificar y preservar las relaciones materiales-sociales de desigualdad propiciadas por la clase dominante. (…)El significado débil posee en sí, dos acepciones: una general, caracterizada por ser sustento de las teorías generales de los sistemas políticos, y de sus creencias fundamentales; y una particular, cuya característica se resume en un doctrinarismo dogmático y emotivo. Stoppino sostiene, que desde esta perspectiva conceptual ha surgido el debate sobre el “Fin -o declinación- de las Ideologías" en las sociedades industrializadas occidentales, tópico encausado por las ideas sociológicas de R. Aron, D. Bell y S.M. Lipset”. Ideología y desideología: Aproximación al concepto Oscar Picardo Joao, publicado en la revista digital Theorethikos. http://www.ufg.edu.sv/ufg/theorethikos/Noviembre98/ideologia.html

 

[2] Dato habitual en todas las biografías que ha merido ser recopilado en Wikipedia en la entrada sobre José Luis Rodríguez Zapatero: http://wikipedia.es/result.php?buscar1=Zapatero

[3] La existencia de este proyecto de Carrero ha sido revelado en muchas ocasiones y con datos contradictorios. Pero es, sin embargo, el coronel José Ignacio San Martín el que aporta datos más concretos -y debía de saberlo, puesto que era jefe del SEDEC, servicio de información instituido por Carrero- en su obra Servicio Especial, a las órdenes de Carrero Blanco (de Castellana a El Aiún), Editorial Planeta, Barcelona 1983, págs. 82-88.

[4] El dato lo podemos constatar de forma ambiguo: el 18 de marzo de 2005 un oyente llamó a la tertulia de Carlos Herrera en Onda Cero y explicó que había sido alumno de Zapatero en la Universidad de Castilla León. El oyente manifestó que, ya por entonces, Zapatero estaba muy sensibilizado por la política autonómica y les enseñaba “algo parecido al federalismo asimétrico”. Por el tono de la intervención, en absoluto visceral, ni contraria, sino realizada simplemente con un espíritu ilustrativo, es posible dar crédito a esa información.

[5] El País, 11 de junio de 2001

[6] Véase la biografía de Zapatero contenida en la web de la Fundación Centro de Investigación de Relaciones Internacionales y Desarrollo (CIDOB) http://www.cidob.org/es/documentacion/biografias_lideres_politicos/europa/espana/jose_luis_rodriguez_zapatero

[7] Campillo, Óscar (2004), Zapatero. Presidente a la Primera., Madrid: Esfera de los Libros.

[8] Es fácilmente accesible a través de Internet el informe titulado Decadencia Democgráfica e Inmigración en Castilla y León, presentado en las X Jornadas de Economía Crítica celebradas en Barcelona, 23 a 25 de marzo de 2006, por José Mª Martínez Sánchez (Universidad de Burgos). http://www.ucm.es/info/ec/jec10/ponencias/818martinezsanchez.pdf. en este informe se evidencia lo irrelevante de la inmigración en León.

[9] Revista IdentidaD – nº 10, 15 de julio de 2008, páginas 3-9.

[10] El País, edición de Madrid, 01/07/2001

[11] http://www.psoe.es/ambito/historiapsoe/docs/index.do?action=View&id=1000

(c) Ernesto Milà Rodríguez - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com

 

Ahora que se abren las olimpiadas de Pekín: Sociedades Secretas en la China de Mao

Infokrisis.- De pura casualidad, buscando un antiguo artículo sobre Rumanía, hemos encontrado este otro sobre China hoy cuando se inauguran las olimpiadas de Pekín. Dicho artículo fue publicado en el número especial de la revista Mas Allá, titulado “¿Quién mueve los hilos?”, dedicado a sociedades secretas políticas. En aquel mismo número publicamos otros artículos con varios seudónimos que vamos a intentar recuperar para nuestros amigos.

 

SOCIEDADES SECRETAS EN LA CHINA DE MAO

 

La historia del Partico Comunista China, de tanta incidencia en la sociedad internacional del siglo XX, se diferencia del resto de organizaciones similares en que debió de actuar sobre una sociedad agraria fuertemente impregnada por la sabiduría tradicional: el triunfo de la revolución maóista radicó en haber incorporado a su concepción del comunismo elementos procedentes del confucianismo y ganado para su práctica política a una parte de las sociedades secretas que, hundiendo sus raíces en la historia china, habían tenido desde el siglo XI un notorio protagonismo político.

Los biógrafos de Mao Tse Tung coinciden en que éste forjó lo básico de su pensamiento hacia los diez años; a esa edad se nutría de la abundante literatura popular china destinada a ensalzar héroes míticos, frecuentemente miembros de sociedades secretas de bandidos. Estos relatos -como por ejemplo, el Romante de los Tres Reinos y los textos sobre la epopeya de Las doce docenas de héroes del Lian Shan Po- estaban fuertmenete impregna­das de confucionismo. Por entonces se produjo el levantamiento anti-manchú, organizado por la sociedad secreta "Ko-Lao-Hui", de la que Mae era un fervoroso admirador. Loando a esta sociedad, Mao aseguró que "prefiero parecerme a un bandido que lucha contra el hambre y la injusticia social, antes que a un emperador que las propaga".

Esta sublevación le enseñ tres cosas: la importancia de las sociedades secretas en la historia china, el papel de los campesinos como columna vertebral de la sociedad

china y la estrategia guerrillera como método de acción. Tres enseñanzas que le serían útiles a lo largo de su vida política.

 

LAS SOCIEDADES SECRETAS CHINAS

Desde la noche de los tiempos, los campesinos, para hacer frente a epidemias, invasiones mongolas, catástrofes naturales, etc. se agruparon en sociedades secretas de asistencia y ayuda mutua. A pesar de que no hay muestras de interrelaciones entre las sociedades corporativas y pre-masónicas europeas y estas sociedades chinas, ambas derivaron por los mismos derroteros: palabras e paso, ritos secretos, iniciaciones, división de los afiliados en grados, secretismo, metafísica, signos y gestos distintivos. Ningún historiador serio duda hoy que tales sociedades -cuya trayectoria es imposible reconstruir en detalle al carecer todas ellas de documentos escritos y mantener todavía hoy el culto al secreto- constituyeron a partir del siglo XI un poder en la sombra.

La gran extensión de China ahcia muy difícil la existencia de un gobierno central; incluso los mandarines locales tenían dificultades para controlar las extensas zonas asignadas. Todo poder oficial y sus representantes quedaban lejos para el campesino que, en cambio, podía ponerse en contacto fácilmente con el jefe de la sociedad secreta local y poder su ayuda o protecicón. La proximidad e inmediatez fueron la garantía de éxito de las sociedades secretas chinas. Habiendo meditado sobre todo esto, tuvo ocasión de aplicar sus conclusiones por primera vez en la región de Yenan, situada al norte del país, en donde el partido comunista enfrentá al Kuomintang (partido nacionalis­ta) utilizando las mismas técnicas empleadas secularmente por las sociedades secretas en sus guerras contra las dinastías reinan­tes. Mao reformuló estas técnicas, intetó -con mejor o peor furtuna- incorporarlas al acervo marxista y las llamó "guerra popular prolongada" e "insurrección armada de masas". El hecho de que el eje de su actividad fueran las comunidades campesinas y no las zonas industriales -pocas, pero existentes- en la costa, demuestra la poca ortodoxia de su práctica marxista.

 

LA SOCIEDAD DEL LOTO BLANCO

Es imposible entender la historia china si no es siguiendo la trayectoria de la Sociedad del Loto Blanco, la más antigua y arraigada, hoy todavía existente. Fue fundada por un monje budista en el año 380 y, desde sus inicio, apenas contó con 18 miembros. Se trataba de una secta ascética cuyos miembros vastían túnicas grises y marchaban descalzos por los caminos. Su distintivo era un flor de loto blanca que lucían e la orja. Setecientos años despues la sociedad se había transformado en una red clandestina de carácter político y antiimperial empeñada en el derrocamiento de los emperadores Sung.

Al producirse la invasión mongola, el "Loto Blanco" firmó la paz con ellos, pero pronto surgieron fricciones y la secta tuvo un papel importante en el aniquilamiento del poderío mongol y en la instauración de la dinastía Ming. Este proceso -etudiado concienzudamente por Mao- constituía una auténtica revolución campesina de carácter antiimperialista. A pesar de la victoria y como consecuencia del peso adquirido por el "Loto Blanco", el nuevo poder Ming la proscribió en 1358. sin embargo, continuó sus actividades clandetinas, especialmente en el sur...

Durante trescientos años la sociedad permaneció en el más estricto secreto. A pesar de que muchos creyeron que se había extinguido, lo más probable es que mantuviese su influencia sobre las pequeñas comunidades campesinas, eludiendo adquirir protago­nismo a nivel imperial, y creciendo -sin duda- en la sombra. En 1760 dió muestras de mantener intacto su espíritu revolucionario, intentando insurrecciones en varias zonas contra el emperador Chien Lung, que fracasaron y supusieron la ejecución sumaria para sus dirigentes. Pero a éste siguieron otros intentos que consolidaron el control de amplias zonas de China. En 1807 era evidente que el Sur de China estaba en sus manos y amenazaba gravemente al poder imperial.

El intento de las autoridades por cortar la influencia de la sociedadtuvo como respuesta la condena a muerte del emperador que, tras haber sobrevivido a dos atentados, fue asesinado en la Ciudad Prohibida. Un cocinero manchú, miembro del "Loto Blanco" fue el ejecutor. El verdugo imperial acabó por sufrir la tortura de las "mil cuchilladas", de reputada crueldad. Dos años despues trescientos miembros de la sociedad asaltaron el palacio imperial y nuevamente la dinastía se salvó de puro milagro. Los supervi­vientes, todos, fueron torturados hasta la muerte.

 

LA SOCIEDAD DE LOS PUÑETAZOS JUSTOS

A partir de ese momento, ante el vacío dejado por el "Loto Blanco" -que una vez más, regresó a la clandestinidad más absoluta- las sociedades secretas proliferaron por doquier. Nombres como la "Sociedad de las Cejas Blancas", la de los "Ocho Diagramas", la "Sociedad de la Divina Madre", los "Nubes Blancas" o los "Fanáticos blancos", protagonizaron distintas conspiracio­nes estableciendo puntales poderes paralelos. Estas sociedades tenían su origen en jerarquias locales del "Loto Blanco" al que sustituyeron a lo largo del siglo XIX.

En 1900, varios de estos grupos se fusionaron, adoptando el nombre de la "Sociedad de los Puñetazos Justos", que los occidentales conocieron como "Sociedad de los Boxers". Su intención era preservar las tradiciones y costumbres locales ante lacreicente influencia occidental; esto transformó a los "boxers" en una secta xenófoba y antioccidental.

Los "Boxers" creían en su invulnerabilidad y superioridad ante los occidentales y no fue sino hasta muy avanzadas las hostilidades cuando comprendieron que las balas penetraban en su piel y destrozaban sus cuerpos. Su nombre procedía de los gestos que realizaban en el curso de sus cultos y rituales.

En 1921 se funda el Partido Comunista Chino. No hay huellas de la presencia de dirigentes del Loto Blanco o de otras sectas similares en ese acto, del cual, por lo demás, las informaciones sobre asistentes y fechas, son contradictorias, como si la historiografía oficial del comunismo chino, hubiera querido borrar deliberadamente pruebas. Sin embargo, la presencia de miembros destacados de sociedades secretas será visible en los meses siguientes.

A partir de 1922 el PCCh decide colaborar con el Partido Nacionalista (Kuimintang) de Sun Yat Sen. Las rleaciones  entre ambas formaciones serán coordinadas por el propio Mao. Este idilio durará hasta 1924, año en que surgirán las primeras desavenencias que culminarán tres años despues con la orden de busca y captura emitida por el Kuimintang contra Mao. Pero el PCCh está lejosd e la zona de control nacionalista; Mao combate en las provincias del Norte y logra captar para su causa a los jefes de dos sociedades secretas de bandidos, Yüan Wen Tsai y Wang Tso, que se incorporarán a la fracción militar del partido con seiscientos de sus hombres. Los dos habían participado en las insurrecciones de 1911 inspiradas por la secta secreta Ko-Lao Hui y, por tanto, tenían una no desdeñable experiencia en conducción de masas. Fue la primera incorporación de contingentes sectarios, pero no sería la última.

 

LA SOCIEDAD DE LOS ANTEPASADOS

En julio de 1936, Mao Tse Tung, en nombre del Comité Central del Partido Comunista, se dirigió a los miembros de la "Sociedad de los Antepasados y de los Antiguios", otra estructura secreta derivada de la sociedad Hung, conocida también como "Tríada", similar a la franc-masonería occidental. Escribió Mao: "Espera­mos, deseamos acoger con entusiasmo a los jefes de los Antepasa­dos y de los Antiguos de todo el país, a los jefes de todas las logias de la montaña (...) a realizar con nosotros el proyecto de salvar al país". Muchos escucharon su llamamiento.

Zhu-de, que llegaría a responsable del Ejército Rojo y conocido como el "Napoleón Chino"; Wu Chi Wang, que sería prominente miembro del Comité Central del Partido; el propio Liu Chao Chi, que caería en desgracias tras haber alcanzado puestos de primer orden en la jerarquía comunista; Xie Zi Chang, otro destacado dirigente de la "larga marcha", pertenecieron a la "Sociedad de los Antepasados". Del mismo Chu En Lai, hijo de mandarines, se ha escrito que perteneció a la Tríada;.alguno de ellos, como Zhu-de, una vez en el poder, reconocieron abiertamen­te haber pertenecido a esta sociedad secreta.

 

SOCIEDADES SECRETAS, MEDICINAS OCULTAS

Hay elementos en el maoismo que inducen a pensar en un sincretismo entre la tradición china y el marxismo ortodoxo. Del confucionismo, Mao aprende e incorpora su análisis de la sociedad rural y de la condición humana. Pero no sólo se siente atraído por la teoría sino que pasa a incroporar bellas imágenes poéticas a su propaganda comunista; igualmente solía ensalzar las realizaciones prácticas de la tradición china que nos han llegado hasta el siglo XX; la acupuntura gozaba, en particular, de sus preferencias.

En varios escritos glosa la eficacia de la medicina autóctona y en concreto de la acupuntura. Dice, por ejemplo, en 1954: "La medicina china ha hecho grandes méritos por nuestro pueblo (...). Si se la compara con la occidental advertimos que la nuestra tiene una historia de milenios y es seguida por más de quinientos millones de chinos (...) Lo más importante es que los médicos estudien también medicina china y que la medicina occidental no sea aprendida por los médicos chinos". Y en otro discurso de 1959, añadió: "Cuando los americanos aún se comunica­ban por señas, nosotros ya teníamos más de cinco mil años de cultura; entre ella, la cultura médica, claro". Es útil recordar­que la medicina china parte de la base de la existencia de un "cuerpo sutil" o "cuerpo de energía" sobre el cual opera a través de la acupuntura, no reductible a los esquemas del amterialismo marxista. Además, el conjunto de técnicas que emplea tienen su base metafísica directa en elconfucionismo

         Asímismo, las concepciones militares de Mao derivan, como ya hemos visto, de la práctica milenaria de las sociedades secretas y, estas a su vez, se remiten a las concepciones estratégicas expuestas pr Sun Tzu en "El arte de la guerra", otra obra impregnada de pracmatismo lúcido y de principios de psicología confucionista. Este exto fue para Mae el libro de cabecera mientras duró la "larga marcha".

         Todo lo anterior hizo del comunismo chino algo aparte en relación al movimiento comunista internacional. Esencialmente voluntarista, las "condiciones objetivas" tan tenidas en cuenta por los partidos comunistas rotodoxos, contaban poco: la misma "larga marcha" era, sobre el papel, una locura. Mientras que los dirigentes comunistas rusos, rumanos, etc. vivían en el lujo y la abundancia y constituían -Milovan Djilas acetó en la califica­ción- una "nueva clase", burocrática y estabilizada, el comunismo chino creó una clase política enteramente nueva que tenía mucho de ascética: desde Mao hasta el último guardia rojo, el "hábito" era el mismo -el llamado "traje Mao" en Occidente- quizás por eso el sistema comunista chino ha logrado sobrevivir a sus hermanos del Este Europeo. En el curso de la "revolución cultural" los guardias rojos no dudaron en utilizar los mismos castigos prescritos por las "tríadas" para golpear a sus enemigos: el corte de la coleta se convirtió en un castigo ominoso para los disidentes de fines de los años sesenta, como ayer lo fue para los mandarines y los burgueses colaboracionistas con el poder mongol.

 

FRANCMASONERIA, CARBONARISMO Y MAFIA

         Las sociedades secretas chinas (Tríada, Hung, Loto Blanco, etc.) tienen su equivalente occidental en la francmasonería, el carbonarismo y la magia. Al igual que el grueso de la francmaso­nería, las sectas chinas impulsaron y tuvieron un papel destacado en las "revoluciones democráticas y nacionalistas", derrocando monarquías absolutas y abriendo la brecha a regímenes liberales. La fragilidad de la burguesía china -unido a la invasión japonesa y la estructura rural de la socieda-d hizo que el Kuomintang no pudiera consolidar su poder y que las fuerzas campesinas organizadas en torno al PCCh terminaran imponiéndose. En ete proceso, algunos de los hombres que participaron  en las actividades del Kuomintang en los primeros tiempos, pasaron al Partido Comunista y, entre ese contingente, figuraban miembros de las sociedades secretas aludidas. En los partidos comunistas occidentales se produjeron fenómenos análogos, especialmente en el PCF entre 1919 y 1922 y durante unos años mantuvieron doble militancia. Finalmente el III Congreso de la Internacional Comunista declaró incompatibles filiaciones.

         La masonería occidental tuvo en China una implantación que venía de antiguo. Las primeras logias fueron establecidas por los ingleses en 1767 y ochenta años despues la Gran Logia de Londres autorizaba la creación de una Gran Logia Provincial China, con dos secciones, para los sectores norte y sur del país. Antes de la guerra chino-japonesa existieron en la totalidad del país, no menos de 40 logias pertenecientes a distintas obediencias: desde el Rito Escocés, hasta dependientes de la Logia Tres Globos de Berlín pasando por centros subsidiarios de los Grandes Orientes de Francia, Filadelfia y Filipinas. Los distintos avatares de la política china hicieron desaparecer a las logias del continente; los supervivientes sufrieron todo tipo de visicitudes: quienes no se integraron en el partido, huyeron a la República de Formosa, allí constituyeron en 1949 una "Gran Logia" de la que a principios de los años 90 dependían nueve logias. Otro sector de la emigración china radicó en Hon-Kong en donde en nuestros días trabajan 20 talleres masónicos.

         Con todo, en la China continental, a pesar de una legisla­ción restrictiva las sociedades secretas nunca terminaron por desaparecer completamente. Tras la muerte de Mao, con la relativa liberalización del régimen, se restablecieron buena parte de las instituciones y costumbres ancestrales. La lejanía y complejidad del continente chino hacen que sea difícil saber si las socieda­des secretas han logrado reconstituirse, pero es presumible que así haya sido. Lejos de allí, en la Barcelona post-olímpica, la policía desarticuló en Noviembre de 1992 una "tríada" en fase de implantación entre la comunidad china de la Ciudad Condal que pretendía cobrar un raket de protección  a los restaurantes chinos...

         Y es que las sociedades secretas, de conspiradores o de bandidos, o ambas a la vez, no han desaparecido todavía, forman parte de la China de siempre.

 

© Ernesto Milá – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

Aullidos (IV). Economía: pagaremos ahora los errores de los últimos 20 años

Infokrisis.- En su primera legislatura el gobierno ZP nos “obsequió” con las más absurdas medidas de ingeniería social, con la política “antiterrorista” más extravagante y contradictoria y con una política internacional que oscilaba entre lo grotesco y lo zafio. Y todo esto se realizaba mientras el gobierno alardeaba de “cifras macroeconómicas que mostraban la salud de la economía española”. Ya en 2006 era evidente que las perspectivas económicas se estaban ensombreciendo y que el inicio de la subida de los tipos de interés acarrearía a corto plazo el colapso de la construcción y en las inversiones en sectores ajenos a ella. Durante un año el gobierno no ha hecho nada ante una crisis de la que él es el único responsable. Una crisis que van a pagar los trabajadores españoles.

Este documento tiene como objetivos:

1.- Establecer las causas de la crisis económica

2.- Definir las características de la crisis en España

3.- Prever el desarrollo y la duración de la crisis y

4.- Definir la línea política del partido ante la crisis económica

 

I

Las raíces de la crisis económica

Cuando en julio de 2007 estalló en EEUU la crisis de las hipotecas subprime se produjo un nuevo toque de atención porque la situación del mercado inmobiliario español y norteamericano son extremadamente similares: se ha construido demasiado, los precios se han hinchado artificialmente, los bancos han concedido créditos con demasiada facilidad, y para colmo, las hipotecas basura titulizadas y lanzadas a la bolsa han sido adquiridas también por bancos españoles, ignorándose en estos momentos en qué forma afectará a estas instituciones de crédito. De momento, se sabe solamente que el monto total de las subprime puede oscilar entre los 3 y los 4 billones de dólares en pérdidas.

A la crisis de las hipotecas de unieron factores diversos a partir de septiembre de 2007 que han configurado un nuevo panorama económico:

1.-    Inflación provocada especialmente por el aumento en el precio de los alimentos. Tal aumento se ha producido cuando millones de hectáreas cuya producción iba a parar al mercado alimentario se han orientado hacia la producción de biocarburantes. Eso ha provocado aumentos en el precio de los piensos y de los alimentos en general, siendo un fenómeno de dimensiones planetarias.

2.-    Aumento de los tipos de interés por el Banco Central Europeo. La política monetaria de la UE está orientada antes que nada a contener la inflación. La receta de manual para situaciones en las que la economía se “recalienta” es  “enfriar” la economía aumendo el precio del dinero… esta política puede ser adecuada en países con una economía saneada en la que se trata solamente de reajustarla, pero no en países como España con un crecimiento económico ficticio.

3.-    El aumento de los precios del petróleo. Desde hace dos años se ha llegado al punto de inflexión en el mercado petrolero. Hasta 2006 los aumentos en la demanda se compensaban con la explotación de nuevos pozos recién descubiertos, pero a partir de esa fecha, la demanda ha empezado a superar cada vez más la oferta de petróleo: ya no se localizan pozos con la facilidad que antes y el volumen de petróleo disponible en el mundo disminuye. Esto supone el fin de era del petróleo barato.

4.-    Los efectos perversos de la globalización. El proceso de globalización iniciado en 1989 con la caída del Muro de Berlín, con la II Guerra del Golfo (invasión de Kuwait) y con la publicación de El Fin de la Historia de Francis Fukuyama, hizo creer que era posible crear un mercado mundial en el que cada país ofreciera aquello en lo que era más competitivo. Se olvidaron de que la competencia solamente es justa y posible cuando las condiciones del juego son iguales para todos, pero no cuando en algunos países de Extremo-Oriente el valor de la mano de obra y los derechos sociales son prácticamente inexistentes y, por tanto, el valor de los productos menor. Era evidente que esos países iban a acaparar en poco tiempo lo esencial de la producción de manufacturas. Eso ya ha ocurrido, pero solamente ahora empiezan a verse sus efectos más perversos. La subida del precio del petróleo hará que a corto plazo se encarezcan las manufacturas que deben llegar desde Extremo-Oriente a los mercados occidentales y, por tanto, a la destrucción de mano de obra se unirán los procesos inflacionarios, con todo lo que ello implica.

II

España en crisis económica.
Dimensiones y rasgos

 

Hasta aquí las causas esenciales que han precipitado la crisis económica mundial. No estamos ante una crisis económica localizada, sino ante una crisis económica global, la primera de dimensiones planetarias que, a fin de cuentas, es la crisis de la globalización. España figura entre los países menos preparados para afrontarla.

La indefensión de la economía de nuestro país se debe a varios factores:

1.- La sobredimensión de la economía especulativa, que tiene como contrapartida el abandono progresivo de la economía real. La economía especulativa se basa en el aumento ficticio de los valores de intercambio, ese aumento es sobre todo psicológico y está al margen de las leyes de la oferta y la demanda. La economía especulativa no crea riqueza, pero precipita una dinámica de compras y ventas que genera el espejismo de un movimiento económico. Al final de la economía especulativa siempre hay alguien, un último escalón, que ha comprado un bien que no sirve absolutamente para nada y que lo ha hecho muy por encima del valor real con la esperanza de, a su vez, poder revenderlo con un plus especulativo añadido. Cuando eso ocurre emerge la crisis.

2.-    El ladrillo como principal foco de actividad especulativa. Solamente un visionario irresponsable podría haber admitido que el sector de la construcción iba a crecer siempre y sin interrupción, ¿hasta cuándo? ¿hasta que no hubiera un metro cuadrado en el que se pudiera construir? ¿hasta que las familias tuvieran segundas y sextas viviendas y estuvieran endeudadas por tres y cuatro hipotecas? Durante 15 años se vivió la ficción de que la construcción podía ser el sustituto de la industria pesada y de las manufacturas para absorber mano de obra y generar movimiento económico. Como era evidente, en el momento en que el mercado se saturara y los tipos de interés hicieran imposible la compra de la vivienda, la burbuja inmobiliaria generada en los últimos 15 años terminaría estallando. España está en estos momentos al borde de ese estallido. No solamente la clase política, sino los medios de comunicación, las tertulias de opinión, son responsables de haber permitido que se insertara en la opinión pública los dogmas de que “la vivienda nunca baja de precio” y “la vivienda es la forma de ahorro en España”…. Porque la vivienda SÍ puede bajar de precio (hoy se calcula que está sobredimensionada entre un 30 y un 50%) y la vivienda no es una forma de ahorro porque, a fin de cuentas ningún pequeño propietario puede prescindir del piso en el que vive. La facilidad con la que se ha desarrollado el sector de la vivienda en estos últimos 15 años se ha debido a seis causas:

a.-    El aumento artificial de la población española con 6.000.000 de inmigrantes que necesitaban techo y que, además, generaban mano de obra barata que hundía el precio de los salarios. Desde 2006 una cuarta parte de las hipotecas firmadas en España se estaba concediendo a inmigrantes con apenas presentar un contrato de trabajo de seis meses, sin garantías adicionales, ni experiencia en consumo. Si aquí no ocurre en el plazo de un año un fenómeno parecido a las subprime, no se podrá evitar que buena parte de estas hipotecas se ejecuten a lo largo de 2009-2011 y esos inmuebles vuelvan al mercado inmobiliario… saturando aún más el mercado y contribuyendo al estallido de la burbuja.

b.-    La complicidad de los ayuntamientos que han sacado a la venta suelo público para enjugar déficits históricos debidos a sus inversiones faraónicas, mala gestión, corrupción y a proyectos insensatos que los han endeudado hasta límites insoportables. Las reformas introducidas por el PP en la ley del suelo permiten prácticamente construir en cualquier sitio y han convertido a España en un gigantesco solar en el que campos hasta ahora fértiles han sido abandonados para ofertarlos como futuras urbanizaciones y terrenos edificables.

c.-    Los bajos tipos de interés que existían entre 1996 y 2005 y que animaron a la adquisición de inmuebles de primera y segunda residencia, éstos últimos con una mentalidad especulativa: “en diez años se habrá duplicado el precio…”, “es la forma de ahorro en España…”. En el momento en el que los tipos de interés se han disparado (llevan subiendo desde 2005) los plazos de las hipotecas han ido subiendo y a medida que el mercado se ha saturado el precio del mercado ha tendido a bajar.

d.-    La falta de imaginación de la clase empresarial española, especialista en ganancias a corto plazo y entre cuyos planes no figura mantener inversiones a medio y largo plazo, sino el “aquí te pillo aquí te mayo”. Esta clase empresarial se ha arrojado allí donde ha visto dinero fácil a corto plazo; ha aceptado pagar la compra del suelo a precios sobredimensionados simplemente porque calculaba en repercutir el precio del suelo en el comprador final, ha vivido del crédito en lugar de garantizar el futuro de las empresas mediante la creación de riqueza, la reserva y la prudencia inversora.

e.-    El papel de la Banca que no ha dudado en conceder créditos, no por valor del 80% sino incluso del 120% del valor de las viviendas, cuya tasación se sobredimensionó hasta extremos increíbles. Pero la frivolidad de los bancos no ha radicado en conceder créditos fáciles a clientes individuales a la búsqueda de vivienda, sino sobre todo a la concesión de líneas de crédito, a menudo monstruosas, a grandes empresas constructoras ¡conscientes de que estaban comprando terrenos a precios absolutamente hinchados en relación a la lógica del mercado!

f.-     La frivolidad de los últimos gobiernos del PP y del PSOE que han permitido que se hinchara la burbuja inmobiliaria hasta hacer imposible que las jóvenes parejas pudieran emanciparse y que los emancipados pudieran tener descendencia, sin prever la imposibilidad de que el boom de la construcción durara eternamente ¡y sin haber previsto un sustituto para cuando el ocaso de la construcción empezara a afirmarse! El resultado ha sido la obsolescencia del modelo económico español basado en el binomio ladrillo-especulación. Tanto el gobierno de Aznar como el de Zapatero han negligido sus responsabilidades, han optado por la vía más fácil (en la medida en que ambos han comido de la mano de los constructores, de la banca, del sector financiero y del sector hostelero) y, al final, los problemas se han ido acumulando hasta hacer imposible su resolución.

3.     La desertización industrial creciente agravada por el fenómeno de la globalización pero que ya despuntó durante el felipismo cuando se produjo nuestra incorporación a Europa y se abordó el proceso de “reconversión industrial” que liquidó las industrias tradicionales de buena parte de España. Si bien es cierto que esa “reconversión” era, hasta cierto punto necesaria, no es menos cierto que se produjo sin que se dieran alternativas: liquidada la minería en Asturias, liquidados los astilleros en buena parte de España, liquidados los altos hornos… ¿cuál iba a ser la industria de sustitución? Y ese fue el problema: que no había, todo empezó y terminó –y de ahí la responsabilidad de los sindicatos y de la patronal- en negociar indemnizaciones y jubilaciones anticipadas, pero no en generar una industria que ofreciera empleo de calidad. Este proceso contribuyó a rematarlo la globalización: si imprimir más de 5.000 ejemplares de un libro es más barato en China que en España… ¿qué futuro pueden tener las imprentas españolas? Si se fabrica una tostadora más barata en Yunan (China) que en el cinturón industrial de Bilbao ¿cuál iba a ser el futuro de nuestra industria manufacturera. ¿Puede un país como España resignarse a ofrecer solamente “servicios”?

4.     Ausencia de alternativas al actual modelo económico español. Los programas de los dos partidos mayoritarios en las elecciones de 2009 presentaban graves ausencias en materia de economía. Y no es raro que así fuera pues no en vano ambos son responsables solidarios de la situación creada. Ambos, no solamente han dado el visto bueno a una economía especulativa basada en el ladrillo, sino que sus dirigentes han figurado entre sus primeros beneficiarios hasta el punto de que buena parte de la pesada, gris y paquidérmica burocracia de los partidos se financia con cargo a las “donaciones” llegadas del ladrillo. Pero ese modelo económico ya no da más de sí: Zapatero puede establecer un plan para que el Estado compre suelo hoy en manos de las promotoras, puede apoyar por todos los medios a las constructoras como no haría con ningún otro sector económico o industrial… pero todo eso es inútil: se han construido muchas más viviendas de las que el mercado podía absorber, el precio se ha elevado demasiado y el suelo del que disponen las constructoras ha sido adquirido a precios demasiado caros para que ahora –aun con ayudas oficiales- pueda ser rentable construir y vender a precios asequibles para el comprador. Ese modelo económico está muerto y dentro de poco estará felizmente enterrado… pero el gobierno es el único que no lo ha advertido. Pero no existe modelo económico de sustitución y, aun cuando existiera, para poder aplicarlo serían necesarios entre 5 y 7 años. Así pues, el problema no es sólo la obsolescencia del modelo económico español, sino la ausencia de un modelo de sustitución.


 

 

III

Tiempos, duración y consecuencias de la crisis

 

A la vista de todo lo anterior, estamos en condiciones de afirmar:

 

1.-    Esta no es una crisis como las demás, es mucho más grave que cualquier otro que se haya producido desde 1929.

2.-    Es una crisis de gravedad extrema ante la que ninguno de los dos grandes partidos tiene solución.

3.-    No es una crisis coyuntural, sino estructural cuya fuente última es la globalización.

4.-    La crisis, común a todos los países, afectará de una manera más dura a España a causa de su particular modelo económico.

5.-    Será la primera crisis que se producirá con 6.000.000 de inmigrantes y

6.-    Será la primera gran crisis económica ante la cual ni el gobierno ni la oposición hayan ofrecido soluciones.

En estos momentos estamos viviendo los primeros momentos de la crisis. Ésta hunde sus raíces en los años del “pelotazo”, bajo el felipismo, en donde se generó una nueva moral en España: enriquecimiento rápido en el menor tiempo posible aunque se realice a costa de la desgracia de otros.

El cambio del PSOE por el PP en 1996 no alteró en absoluto esta concepción que había impregnado también a las altas esferas del PP habituadas a coquetear en las esferas municipales y autonómicas con la patronal de la construcción. El PP ni estuvo interesado ni tuvo talla ni ambiciones entre 1996 y 2004 para oponerse a los designios de la globalización internacional ni a las grandes patronales de construcción, hostelería y agraria que indujeron al gobierno Aznar a practicar el desinterés por la riada migratoria que entonces se inició y que contribuyó a pulverizar los salarios y a aumentar los beneficios de estas patronales.

Cuando en 2006 el sector de la construcción empezó a dar las primeras muestras de agotamiento ya era tarde para reaccionar y el propio gobierno amparado en cifras macroeconómicas que todavía le eran favorables no creyó siquiera en la proximidad de una crisis, a pesar de que era claro que el modelo económico basado en la construcción se agotaba. En el último trimestre de 2007 ya era evidente para quien tuviera ojos y quisiera ver que la economía mundial en pleno podía entrar en crisis a la vista del aumento del precio del petróleo y de que en los EEUU ya había estallado la crisis de las subprime.

Pero, oficialmente, los seis primeros meses de 2008 son los que el gobierno, a despecho de todas las advertencias de los técnicos e incluso de la opinión pública, se negaba a reconocer la existencia de una crisis económica, acaso porque alardeaba de que su gran éxito de gestión –y único éxito- era la economía, y prefirió mentir mientras se mantuvieron abiertas las urnas, o bien –y es muy probable- porque desconocía incluso la gravedad de la situación y creía imposible que se produjera un desplome económico. Ya fuera por mentirosos o por incompetentes, el caso es que en julio de 2008 incluso los ministros y el propio ZP que hasta hacía solamente unas semanas tenían prohibido el vocablo “crisis”, empiezan a utilizarlo.

Zapatero intenta, con todo, sembrar “pensamiento positivo” y “tranquilidad”. No hay caso, las cifras son suficientemente elocuentes de la situación: con la cesta de la compra que ha aumentado de precio un tercio en apenas un año, con una inflación que destroza un 5% el poder adquisitivo de los salarios, con un paro en aumento asindótico, con cifras de cierres de empresas como no se vivían desde 1992, con el cerrojazo del crédito bancario, con una bolsa tambaleante, con un PIB –el famoso PIB zapateriano- estancado y dentro de poco negativo, las dudas estriban en si al cerrar 2008 se alcanzarán los 3.000.000 de parados y a lo largo de 2009 se llegará a los 4.000.000, record histórico en España, o se alcanzarán antes.

La verdadera crisis se iniciará en el mes de septiembre cuando muchas empresas hayan aprovechado el cierre estival para desaparecer pura y simplemente. La sangría va a ser particularmente dura con el pequeño comercio como lo ha sido hasta ahora para la construcción. Por lo demás, parece difícil que las promotoras mantengan los proyectos de construcción mientras no consigan liquidar su cartera. Dicho con otras palabras: cuando a lo largo del verano y en otoño concluyan las obras actualmente en curso, la caída de actividad en el sector puede alcanzar un 30% de los niveles actuales generando un paro sin precedentes que da la razón a la CEOE cuando habla de entre 3 y 4.000.000 de parados.

En estas circunstancias es inevitable que se produzca el estallido de la burbuja inmobiliaria:

-   existe un parque de 1.000.000 de viviendas nuevas a la venta

-   existe un parque de 500.000 viviendas de segunda mano a la venta

-   están en curso de construcción 250.000 viviendas

-   existen en torno a 150.000 hipotecas de las que se duda que puedan seguir pagando mientras persista la crisis y no bajen los tipos de interés.

Todo esto genera casi dos millones de viviendas situadas en oferta… con una demanda hundida, desmotivada y que ya no está en condiciones de comprar una vivienda ni siquiera firmando créditos a 50 años. Es inevitable –repetimos, absolutamente inevitable- que entre otoño y primavera se produzca el desplome del precio de la vivienda.

En este momento, todos los “agentes sociales” del sector (gobierno, constructores, inmobiliarias, notarías, bancos, entidades de gestión de créditos, etc.), todos, absolutamente todos, prefieren optar por llamamientos a la calma y asegurar que toda va bien y que el reajuste va a ser mesurado. Mienten para evitar que cunda el pánico entre los propietarios y que se decidan a vender sus viviendas a precios de remate. Es cuestión de tiempo: se ha construido demasiado, en cantidades muy superiores a lo que podía absorber el mercado luego, es cuestión de tiempo, que el propio mercado se autorregule. No va a ser raro que el precio se desplome entre un 20 y un 30% del que tenía en 2006-7.

Pero éste será solamente el signo de que hemos entrado en la segunda fase de la crisis, la fase crítica. ¿Por cuánto tiempo se prolongará? Sabemos que afectará entre 3 y 4.000.000 de trabajadores, sabemos que destruirá casi completamente al sector de la construcción e incluso puede afectar no solo a los rendimientos de la Banca sino sobre todo a la cotización de los bancos en la bolsa. Sabemos también que no existe un modelo económico alternativo y sabemos también que el gobierno ni siquiera se lo plantea. Pues bien, la crisis durará hasta que el gobierno de turno –éste o el que seguirá, y resulta muy difícil que Zapatero sobrevivirá a esta crisis- planifique un nuevo modelo económico español y a partir de ahí –si el modelo es racional y muestra eficacia y viabilidad- habrá que esperar otros cinco años hasta que surta los primeros efectos benéficos. No es raro que algunos analistas económicos prolonguen la crisis actual en España hasta el 2014 o el 2015. Y estas fechas parecen bastante razonables.

Pero las consecuencias de la crisis van a resultar nefastas para el conjunto de la población española y sus consecuencias van a ser políticas, sociales y étnicas:

-   O bien los “agentes sociales” toman la iniciativa ante la crisis o se van a ver desbordados por una masa trabajadora, poco y mal encuadrada por los sindicatos, convertidos en máquinas de gestión de los propios fondos que reciben del Estado a cambio de su silencio.

-   Van a ser las clases más modestas las que soportarán la crisis desencadenada por la clase política y por la clase económica, desde la burguesía media hasta la clase trabajadora y especialmente los jóvenes a los que se les va a ofrecer más de lo mismo: contratos en precario, salarios de miseria, inseguridad laboral, recortes en las prestaciones sociales y sanitarias.

-   La clase política va a quedar un poco más –si cabe- desacreditada ante la población lo que hará que aumente los niveles de abstención y el voto de protesta en las elecciones. El hecho de que el PSOE y el PP sean co-responsables de la crisis y que carezcan de soluciones siendo, en definitiva, las dos caras de una misma moneda, les van a hurtar apoyo e intención de voto.

-   Se va a generar un nuevo modelo de sociedad que dejará atrás la llamada “sociedad de los tres tercios” que se preveía desde finales de los años 80: no va a ser un tercio de la población el que viva cómodamente sino sectores mucho menores, al tiempo que va a aumentar el número de ciudadanos próximos al umbral de la pobreza o bajo el listón de la pobreza, a lo que habrá que sumar un porcentaje de población inmigrante que constituirá una bolsa completamente diferenciada e inintegrable que previsiblemente no dejará de crecer. La cúspide de la pirámide estará formada por los funcionarios de los partidos y los detentadores del capital, una estructura burocrática que intentará gobernar en santa alianza y procurar que la crisis les afecte lo menos posible.

Existe la posibilidad –no remota- de que el gobierno Zapatero sea completamente incapaz de afrontar la crisis con un mínimo de rigor, disciplina y seriedad y todos sus esfuerzos de aquí a 2012 se orienten hacia mantenerse en el poder mediante medidas oportunistas y demagógicas, creyendo ¡sinceramente! que la crisis amainará en la segunda parte de la legislatura y, por tanto, no hará falta entrar en reformas estructurales profundas. Entre eso y apoyos a la patronal de la construcción, es posible que el gobierno quede satisfecho. Pero se equivoca: ni la crisis va a remitir antes de que termine la legislatura, ni unas pocas medidas van a hacer perdonar a Zapatero el que lograra mantenerse en el poder el 9-M gracias a un muerto (el ex concejal Isaías Carrasco) y a una mentira mil veces repetida (la inexistencia de la crisis económica). Hoy, el Zapaterismo aparece como un patético cadáver en putrefacción que ni siquiera es capaz de advertir que uno tras otro, todos sus tópicos han fracasado y que carece de proyecto y de futuro.

IV

Fin de paz social, fin de la paz étnica

 

Después de quince años de mirar a otros sitio, tras años de crecimiento ficticio, de cifras macroeconómicas que enmascaraban la realidad de unas clases trabajadoras que iban perdiendo progresivamente poder adquisitivo, tras años de trabajo-basura, contratos en precario y silencio sumiso de los sindicatos mayoritarios, por fin la irrupción de la crisis económica va a liquidar todo esto y puede servir como una ocasión única para que el pueblo español despierte y reivindique lo que es suyo y lo que le pertenece:

-   el bienestar, la tranquilidad y la seguridad.

-   la estabilidad en el empleo y los salarios dignos.

-   partidos y sindicatos que verdaderamente les representen.

-   el ser los primeros en su patria en trabajo y en ayudas sociales

-   el que el gobierno se preocupe por ellos antes de por cualquier lugar olvidado del mundo.

-   el poder hacer efectivo el derecho a la vivienda y a formar una familia en condiciones dignas.

1. La responsabilidad de los sindicatos

El período comprendido entre el próximo otoño del 2008 y la primavera del 2009 van a mostrar el verdadero fuste de los sindicatos mayoritarios, su combatividad y su voluntad de defender a los trabajadores… o evidenciará su sumisión al gobierno que les arroja migajas mediante un régimen de subsidios y ayudas directas (mediante cursos ahora y antes mediante la “devolución del patrimonio sindical”) y que contribuye a alimentar su pesado aparato burocrático.

Si los sindicatos responden a la presión de las bases habrá huelga general antes de la primavera de 2009, de lo contrario los sindicatos corren el riesgo de verse desbordados y superados por los propios trabajadores como ya ha ocurrido con la huelga de transportes de junio.

Pero con el concurso de los sindicatos mayoritarios, llevando estos la iniciativa o bien siendo estos arrastrados por las bases, o decepcionando a las bases, la cuestión varía poco: la crisis económica ha dinamitado la “paz social”. Esa paz social suponía el que los trabajadores negociarían siempre a la baja la defensa de sus intereses, que los Pactos de Toledo seguirían en vigor y que se iría progresivamente flexibilizando el mercado laboral… y cuando se dice “flexibilizando” quiere decirse facilitando el despido y la precariedad laboral.

Solamente a causa del silencio de los sindicatos mayoritarios ha sido posible que los trabajadores “aceptaran” unas reglas del juego que cada vez les perjudicaban más. La responsabilidad de los sindicatos en la pérdida de derechos de los trabajadores ha sido innegable y sobre ellos recaerá la responsabilidad histórica de haberse vendido por unas migajas. Ahora lo que cuenta es el futuro; los trabajadores solamente vamos a tener un arma que utilizar para hacerse oír: la huelga, porque el gobierno de la mentira y de la incapacidad entiende solamente un lenguaje: el de la presión. Y cuando hablamos de “trabajadores” entendemos “todos aquellos que viven de su trabajo y de su salario”.

Los camioneros que desbordaron ya en junio a los sindicatos mayoritarios del sector del transporte marcan el camino: protestar para demostrar que nada funciona, protestar contra una política que desde hace años ha sido criminal y suicida para las clases trabajadoras. A los camioneros que en aquel momento se lanzaron a huelga y a los pescadores que protestaron también en aquellos mismos días por la subida de los carburantes, les cabe el honor de haber sido la vanguardia que demostró lo precario y lo falso de una paz social que solamente ha beneficiado al gran capital y a los especuladores y que ha ido limitando progresivamente la capacidad adquisitiva de los trabajadores.

2. Más inmigración de la necesario, más problemas añadidos

Pero el problema no es únicamente que la paz social haya concluido, sino que hay un nuevo riesgo de fractura. En efecto, desde hace 11 años han ido llegando de manera absolutamente anárquica y descontrolada, 6.000.000 de inmigrantes, y aun hoy, a pesar de la crisis, siguen llegando cada día una media aproximada de 1.000 inmigrantes más al día. Esto ha generado una bolsa compuesta por grupos étnicos diferenciados.

No se trata de que el gobierno haya ido regularizando –especialmente el zapaterismo, primero con su regularización masiva de 600.000 inmigrantes en 2005 y luego a un ritmo creciente de 1.000 al día- a millones de inmigrantes y que eso cambie su situación real en la sociedad… se trata de que hay un excedente de inmigración en estos momentos de entre 4 y 4.500.000 de inmigrantes que ni cotizan a la seguridad social, ni reciben pensiones procedentes de su país de origen (como los inmigrantes europeos de tercera edad que nunca han generado problemas de integración o de seguridad ciudadana). Legales o ilegales, el hecho es que hay demasiada inmigración: mucha más de la necesaria, mucha más de la que puede absorber el mercado de trabajo y, desde luego, mucho más de lo que puede absorber la sociedad y de la carga que puede soportar una economía modesta como la española en estos tiempos de crisis.

3. La gran mentira de la inmigración

Digámoslo claramente: nos han engañado, una banda de políticos sin escrúpulos optó en los últimos años 90 por dejar las puertas entreabiertas a la inmigración con la excusa de que gracias a ellos “se pagarían las pensiones de los abuelos” y la inmigración entró en riada

-   hasta anegar a los trabajadores españoles, estancando los salarios e incluso vendiendo su fuerza de trabajo más barata.

-   hasta usurpar el derecho de prelación de los españoles a los puestos de trabajo generados en nuestro propio país,

-   hasta convertirse en los primeros –y en muchas ayudas, únicos- beneficiarios  de los subsidios y de las ayudas sociales.

Nos dijeron que venían a pagar las pensiones de los abuelos pero solamente han contribuido al aumento del consumo interior (PIB) mientras que han hundido la renta per capita y han generado un gasto social insoportable. Unas patronales se han beneficiado con la inmigración… pero ahora la factura la tenemos que pagar todos.

¡Una banda de políticos sin escrúpulos y sin capacidad técnica, sin imaginación, sin capacidad de gestión, nos han engañado durante años con la única intención de mantenerse en el poder y seguir haciendo buenos negocios a su sombra! Y esto vale para el PP y para el PSOE y hoy, ambos partidos, siguen engañándonos desde sus atalayas de poder (Estado y comunidades autónomas).

Zapatero nos engaña cuando dice “ni un paso atrás en derechos sociales” (17 de julio): miente porque cada día se dan esos pasos atrás, cuando un trabajador se queda en paro, se le quita el principal de todos sus derechos, el derecho al trabajo. Miente Zapatero cuando llama al “optimismo del capitán del barco que debe emprender la travesía animado de que llegará al puerto de destino”. Esta no es una travesía tranquila, esto es el hundimiento del Titanic y el “capitán” solamente se preocupa de animar a que la orquesta toque para no crear “mal rollo” entre el pasaje… Mientras, el PP llama a un “contrato de integración”, proclamando que resolverá todos los problemas, cuando en realidad, ¡la política de inmigración de las comunidades gobernadas por el PP es la misma que la seguida en las políticas gobernadas por el PSOE! ¡dos partidos, una sola política de inmigración!

4. PP – PSOE ¿ahora cómo salimos del problema que habéis creado?

La clase política nos ha engañado y nos está engañando ¿Hasta cuándo lo vamos a tolerar? ¿hasta cuando vamos a evitar en los medios de comunicación, en los foros de la sociedad, en las tertulias radiofónicas, gritarle a cara embustero una y mil veces?

¿Y ahora cómo va a salir el gobierno de esta situación que él mismo ha creado? ¿Cómo va a soportar el gasto social que supone mantener un peso muerto de millones de inmigrantes sin medios de vida, que lo fían todo a los subsidios y a la caridad pública y que no están dispuestos a abandonar España porque aquí el régimen de seguridad y de coberturas sociales es infinitamente superior al de sus países de origen? ¿Cómo un Estado que a partir de septiembre ya no tendrá dinero en la caja y se instalará en el déficit va a poder mantener a millones de ciudadanos que están siendo los más golpeados por el paro? No penséis mucho la respuesta: no hay solución. Simplemente no hay solución. El gobierno confía en que los inmigrantes se vayan a otros horizontes con más vida económica o bien que acepten ser repatriados a cambio de primas (se ha hablado de entre 8 y 10.000 euros) pero la falta de fondos es tal que solamente se está en condiciones de asegurar la repatriación subsidiada de ¡apenas 20.000!

5. La inmigración en la cola del paro

Algunos datos fragmentarios sobre la situación del paro en el mes de julo es literalmente escalofriante, especialmente porque alude a “datos oficiales”, ignorando que la mayor parte de la inmigración están en paro, nunca ha cotizado a la SS y que solamente una mínima parte está inscrita en las listas del paro. Véase:

-   Hoy los inmigrantes que cobran el paro ya son un 85% más que en 2007.

-   Los marroquíes lideran la lista de beneficiarios, seguidos de ecuatorianos, rumanos y colombianos.

-   Uno de cada diez desempleados que cobra el paro es extranjero, es decir, casi 169.000 personas.

-   Los gastos totales por prestaciones el pasado mes de mayo ascendieron a 1.535 millones, un 31% más.

-   El número de beneficiarios extranjeros de prestaciones por desempleo el pasado mes de mayo fue de 168.748, lo que representa un 85,4 por ciento más que en el mismo periodo de 2007.

-   Un incremento que es todavía superior en los beneficiarios procedentes de países no comunitarios (85,6 por ciento).

-   La tasa de paro de la inmigración está 6 puntos por encima de la de los españoles.

-   Las prestaciones por desempleo en mayo indican que los beneficiarios extranjeros del seguro de paro representan el 10,3 por ciento del total.

-   Este porcentaje dobla el registrado dos años antes: en mayo de 2006 los beneficiarios extranjeros representaban el 4,8 por ciento del total.

-   El ranking por nacionalidades de parados que reciben el subsidio lo encabezan los marroquíes, que son casi 40.000 y representan el 23,65 del total de beneficiarios extranjeros.

-   El gasto de las prestaciones de los beneficiarios extranjeros ha ascendido a 145,5 millones de euros, lo que significa un incremento del 96,8 por ciento sobre el mismo mes de 2007.

-   El gasto total de los subsidios en mayo fue de 1.535 millones de euros (un 30,8 por ciento más que el año anterior), por lo que las prestaciones de los inmigrantes suponen el 9,5 por ciento del total.

-   El aumento imparable del paro entre la población inmigrante, ha llevado al Gobierno a tomar elaborar un quimérico plan de recolocación de parados, que cuenta con una dotación de 201 millones de euros y que tendrá una duración de un año.

Y aún así ¡siguen llegando inmigrantes! ¡el gobierno se ha negado a firmar el Pacto Europeo de Inmigración hasta que no se ha eliminado la prohibición a nuevas regularizaciones masivas… lo que implica que el gobierno es capaz –la estupidez no tiene límites- de ¡convocar una nueva regularización masiva en cualquier momento! Y aún así ¡cada día se regularizan 1.000 nuevos inmigrantes y llegan otros mil más por reagrupación familiar o de manera ilegal!

Todo esto es todavía más grave porque una parte importante de esta inmigración –especialmente la procedente del Magreb- se ha demostrado absolutamente inintegrable en toda Europa. No solamente la inmigración marroquí es la que sigue creciendo sin parar, sino que, además es la que mantiene unas tasas de paro mayores y una población flotante no productiva que vive de la caridad del Estado ¡esto es de nuestros impuestos!

6. Los inmigrantes: grandes engañados

Los inmigrantes han sido los grandes engañados de esta situación:

-          Les han contado que en España ataban los perros con longaniza.

-          Les han contado que había trabajo para todos.

- Les han contado que el recién llegado merece los mismos derechos y coberturas que quienes han edificado durante generaciones a este país.

-          Se les ha inducido a pensar que podrían realizar el sueño español de tener una vivienda propia y que, si un día decidían volver a su país, podrían vender su vivienda al doble de precio del que habían pagado.

-          Además, se han llevado la sensación de que éste era un país rico que podía mantenerlos indefinidamente, que sin pagar impuestos directos y sin cotizar a la seguridad social incluso les pagarían 2500 euros por tener hijos, que el Estado costearía su enseñanza y su sanidad, sin que tuvieran nada que abonar, que podrían traer a sus padres, a sus cuñados, a sus abuelos, a sus hermanos, a tribus enteras e incluso que lo único importante era llegar en cayuco a Canarias y  que luego Zapatero los llevaría en avión hasta Madrid…

¡Ellos son los grandes engañados y los grandes perjudicados a partir de ahora por el paro y la crisis! Y poco importa sobre si son víctimas o han contribuido a desestabilizar la sociedad española en todos los terrenos: si han contribuido a la pulverización de la enseñanza, a la pérdida de calidad de la asistencia social, si han contribuido a que subiera el precio de la vivienda, si tienen una parte importante en el aumento de la inseguridad ciudadana o de la violencia doméstica, en el aumento del alcoholismo y de la siniestralidad laboral, poco importa, a fin de cuentas si las cargas que suponen acelerarán la quiebra de la seguridad social… ¡lo único que importa es que esta situación hay que cortarla por lo sano y ya!

7. Medidas claras, rotundas, ¡ya! Lo que nos jugamos

“Cortar por lo sano” implica necesariamente gobernar y gobernar es tomar decisiones, no contemporizar y generar “buen rollito”. Por eso es imprescindible adoptar:

-   política de contención de la inmigración: ni un solo inmigrante más, legal o ilegal en España. Lo que implica reforma de la Ley de Inmigración: no a las reagrupaciones familiares, no a las regularizaciones por arraigo, no más –una y mil veces NO- regularizaciones masivas.

-   política de repatriación de excedentes: todo aquel inmigrante en paro que haya agotado su seguro debe retornar a su país si no logra reinsertarse en el mercado laboral, todos aquellos inmigrantes condenados en firme por delitos o que hayan extinguido su condena deben ser expulsados del país por vía de urgencia.

-   retorno inmediato de los inmigrantes que hayan llegado ilegalmente a España 72 horas después de haber sido identificados con repatriación al país del que proceden en la anterior etapa de su viaje hasta España, sin esperar a los 30 días actuales prorrogados a 60, o a los 18 meses que pide la Directiva Europea de Retorno.

Todas estas medidas pueden parecer duras, pero nunca como hoy y en los próximos meses van a ser tan necesarias. Lo que nos jugamos es mucho:

-    nos estamos jugando que la inmigración absorba todas las ayudas sociales –tal como ha ocurrido hasta ahora en la etapa de “vacas gordas”- en detrimento de las clases autóctonas más desfavorecidas.

-    nos estamos jugando la estabilidad y la viabilidad del sistema de pensiones y la calidad de los servicios públicos, especialmente de la sanidad y de la enseñanza.

-    nos estamos jugando nuestra identidad como pueblo europeo cada vez más desfigurada por el “mestizaje”, la “multiculturalidad” y el concepto zapateriano de “integración” que supone en realidad garantizar la existencia de bolsas y guetos magrebíes, andinos y subsaharianos en nuestro territorio, como enclaves extranjeros que rompen la homogeneidad cultural, étnica, cultural y religiosa de nuestro país.

-    nos estamos jugando el que estos grupos étnicos habituados a recibir subsidios y subvenciones no entiendan que la época de “vacas gordas” ha terminado y que el Estado Español –expresión jurídica de los ciudadanos españoles, esto es, de todos nosotros- no tiene la obligación de mantener una población que ni ha invitado a venir, ni -contrariamente a lo que sigue expresando la propaganda oficial del PP y del PSOE- ha contribuido a crear riqueza: porque, a fin de cuentas, la inmigración ha creado muchos más problemas de los que ha resuelto.

-    nos estamos jugando vivir situaciones parecidas a la intifada que tuvo lugar en las banlieus francesas en noviembre de 2005 y que también se ha reproducido en otros países europeos (Reino Unido, Italia, Holanda, Alemania…).

8. Hacia el fin de la paz étnica

Y todo esto implica que, no solamente la paz étnica ha concluido, sino que la paz étnica corre el riesgo de saltar por los aires: porque no cabe la menor duda de que la inmigración que no tiene la más mínima intención de abandonar España va a exigir derechos y subsidios para continuar en nuestro país y va a hacer todo lo posible por sobrevivir aquí.

Pero el Estado tiene un margen de maniobra cada vez menor a medida que aumenta la crisis y entra en déficit. Seis millones de inmigrantes absorben muchas más ayudas sociales de las que el gobierno puede regalar graciosamente. Por su parte, las clases trabajadoras autóctonas golpeadas por la crisis económica, no van a aceptar que el Estado les sustraiga ni reduzca aún más los subsidios y subvenciones –a quienes con su esfuerzo y sus impuestos y con el de sus antepasados han construido este país- en beneficio de los recién llegados.

Los excedentes de inmigración van a exigir al Estado que les mantenga. Y el Estado, atemorizado por las consecuencias que podría tener en la seguridad ciudadana y en la convivencia, va a doblegarse… en detrimento de las clases necesitadas españolas. ¿O es que creéis que Zapatero –a la busca los votos de la inmigración y compensar con ellos a los defraudados por los mil y un casos de corrupción municipal- va a negar algo a la inmigración? La inmigración constituye uno de los niños mimados de Zapatero que le sirven para su “gran proyecto de ingeniería social” que aspira a hacer de España una “nación mestiza multicultural y pluriétnica” que será cualquier cosa menos un Estado Europeo viable y sólido…

 

 

V
Soluciones radicales a problemas de hoy

Debemos de prepararnos para lo peor… puesto que tenemos la peor clase política de Europa Occidental preocupada sólo por su imagen y por ganar elecciones, pero incapaz por completo para gestionar un país moderno. ¿Qué es lo peor? Lo peor es una crisis económica de larga duración que empobrecerá un poco más si cabe a las clases trabajadoras pero que, al mismo tiempo, puede generar las condiciones objetivas –está generando esas condiciones- para un gigantesco cambio social y político.

Los períodos de “calma chica” sociales y políticos son períodos en los que nada se mueve y nada se construye. Solamente en los períodos de máxima tensión es posible derribar los mitos y las estructuras de las que se ha aprovechado la banda de los cuatro (2 partidos nacionalistas CiU y PNV + 2 partidos estatales, PSOE y PP).

Porque ese, a fin de cuentas debe ser nuestro objetivo en los próximos meses:

-   denunciar que el sistema político español ha degenerado en una partitocracia (poder de los partidos) de cuño plutocrático (poder del dinero) que ni es democrático, ni representativo en la medida sólo garantiza que el poder va a estar permanentemente en manos de la banda de los cuatro.

-   denunciar que España –y por extensión Europa- debe volver a un sistema económico que intente por todos los medios ser autosuficiente en materia de manufacturas, energía y alimentación. Todo lo que sea depender de suministros exteriores de un tercer mundo inestable e imprevisible a medio plazo, es ciego y suicida.

-   denunciar que la colusión de intereses entre el gran capital (especialmente el capital financiero y las patronales de construcción y hostelería) y los dos grandes partidos han sido los grandes responsables de esta crisis: ¡y deben pagar!

-   denunciar que la Unión Europea ampliada a Rusia debe de romper la baraja del proceso de globalización y generar un espacio económico propio autosuficiente y emancipado del frágil castillo de naipes mundial en que se ha convertido el sistema económico.

-   celebrar que hemos entrado en una fase histórica en la cual o se lucha por los propios derechos –y se lucha de manera decidida y tenaz- o bien ninguno de los “agentes sociales” va a hacer nada por las clases trabajadoras y por los sectores más modestos de la sociedad. Y en el curso de esta lucha histórica para mantener el Estado del Bienestar y los derechos adquiridos por los trabajadores va a ser posible forjar nuevas mayorías sociales y remover a las estructuras burocratizadas y ampliamente desprestigiadas (partidos, sindicatos, grupos mediáticos)

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com

 

 

Conspiraciones, conspirativos y conspiranoicos (VIII de X). Modelos de conspiraciones y conspiradores (B)

Infokrisis.- A pesar del calor pegajoso e insoportable de estos días avanzamos en nuestras disquisiciones sobre conspiradores y conspiraciones. En esta entrega abordamos algunas de las características de conspiraciones muy distintas: veremos que nada de lo que ha aparecido en el atentado del 11-M -absolutamente nada- es nuevo, sino que todos los elementos han sido extraídos de conspiraciones anteriores suficientemente conocidas. Hemos aludido particularmente a dos: la conspiración del atentado de Canvis Nous en 1896 en Barcelona y el atentado a la estación de Bolonia en 18980.

 

En 1893 se inició un nuevo período de atentados anarquistas en España que duraría hasta 1897. La serie empieza con un atentado a la casa de Cánovas del Castillo en la que el anarquista que coloca la bomba intenta luego apagarla cuando ve que se acerca un grupo de niños, muriendo por la explosión. Luego se produce el famoso atentado del Liceo de Barcelona en respuesta a la ejecución de Paulino Pallás que había atentado contra el General Martínez Campos. En 1894, Ramón Murull atenta contra el gobernador civil Larroca. Pero el atentado que tiene más repercusiones se producirá en 1896 cuando una mano desconocida arroja una bomba sobre la procesión del Corpus en la barcelonesa calle de Canvis Nous. A diferencia de los anteriores atentados que el movimiento anarquista reivindicó como propio, en éste último caso negó su responsabilidad. Se habían producido doce muertos, la mayoría de ellos proletarios o gente modesta y la represión que se abatió sobre el anarquismo barcelonés en los meses siguientes llevó a 1.000 anarquistas al Castillo de Montjuich y, tras el proceso, al fusilamiento de cinco de ellos, del total de 28 condenas a muerte que obtuvo el fiscal junto con 59 cadenas perpetuas. Pero el atentado tendría una prolongación cuando el anarquista italiano Angiolillo asesinó al presidente del consejo de ministros, Canovas del Castillo y Ramón Sempau atentó contra el teniente Portas conocido como “el botxí de Montjuich” (el verdugo de Montjuich). La represión que siguió al atentado de Canvis Nous, de todas formas, hizo que en el período entre 1898 y 1903 el terrorismo anarquista descendiera extraordinariamente. El atentado tuvo repercusión internacional cuando uno de los procesados, el republicano y francmasón Tarrida del Mármol se expatrió a Francia desde donde publicó en la Revue Blanche las torturas de singular crueldad a la que habían sido sometidos los detenidos en Montjuich.

Es significativo que en un período de gran actividad terrorista, los anarquista se negaran a aceptar la responsabilidad del atentado de Canvis Nous. Lo hicieron con vehemencia e insistencia hasta el punto de que parecía imposible no creer en su sinceridad. La versión oficial indicó que el autor material del crimen había sido un anarquista francés que tras lanzar la bomba retornó a su país sin dejar rastros. Pero la cosa no era tan simple.

El verdadero enigma de todo el proceso era el papel desempeñado por Tomás Ascheri que algunas investigaciones anteriores han considerado como el verdadero autor material del atentado. Ahora bien, Ascheri era mucho más un confidente de la policía –está fuera de toda duda- que un verdadero anarquista. De hecho, durante el proceso fue el que denunció a más militantes anarquistas, basándose la acusación de buena parte de los procesados en las declaraciones de Ascheri de las que se dijo habían sido arrancadas mediante la tortura. Sea como fuere, Ascheri era el hombre de la policía en el movimiento anarquista. Se dijo también que actuó por su cuenta y que él mismo generaba terrorismo para hacer valer más sus confidencias: montaba células terroristas y las entregaba luego a la policía. Lo importante es que éste atentado enajenó las simpatías que tenía el movimiento anarquista entre intelectuales e incluso en algunos sectores de la pequeña burguesía. Personajes como Gaudí que hasta ese momento habían sido proclives a este sector político se desvincularon completamente tras el atentado del Liceo y tras este crimen. Lo esencial, de todas formas, es que el movimiento anarquista barcelonés quedo prácticamente desarticulado.

El atentado inauguraba el período de atentados opacos en los que aparecían mezclados individuos ambiguos que no se sabía bien para quien trabajaban. A medio camino entre el anarquismo y la delincuencia común, el caso de Ascheri no sería único sino que recuerda extraordinariamente el episodio que ocurrió en Barcelona, no muy lejos de la calle Canvis Nous… 70 años después. El paralelismo es increíble.

En 1978 el contexto no era tan diferente como el de 1896. En efecto, en ambos momentos el anarquismo constituía una gran fuerza social organizada. A pesar de que desde las huelgas de 1956 el anarquismo había sido casi completamente desarticulado en el interior, en los últimos años del franquismo y en los primeros de la transición, la CNT reverdeció y logró captar a miles y miles de jóvenes hasta el punto de que era el segundo sindicato implantado en Catalunya con 100.000 afiliados,  muy por delante de la UGT y rivalizando con CCOO. En esta situación, la CNT-FAI seguía haciendo gala de un radicalismo incompatible con la transición democrática que solamente era posible realizar, más o menos tranquilamente si los extremistas de derechas y de izquierdas quedaban reducidos a la mínima expresión. Si bien en 1896 el anarquismo tenía una influencia ampliamente mayoritaria en la clase obrera, setenta y dos años después volvía a disponer de una fuerte implantación. Y ocurrió exactamente lo mismo que en 1896: un atentado de dudosa factura que causó cuatro muertes (tres de los cuales estaban afiliados al sindicato) en el incendio de la sala de fiestas Scala en el curso de una manifestación convocada por la propia CNT- consiguió detener el crecimiento de la CNT e iniciar un proceso de desafiliaciones de la que el sindicato anarquista no se recuperó jamás.

En esta ocasión, el confidente no era Ascheri sino un tal Joaquín Gambín, recién llegado a la CNT y pequeño delincuente común. Y no se arrojó una bomba… sino un número indeterminado de cócteles molotov sobre el local, en el curso de una manifestación de protesta contra los Pactos de la Moncloa convocada por la CNT. Fueron detenidos en apenas 48 horas entre los 15.000 asistentes a la manifestación. Los cinco procesados pasaron una media de ocho años de prisión, sin embargo, el confidente que había preparado y ejecutado la operación no se sentó en el banquillo de los acusados.

Hubo que esperar a un segundo juicio para que Gambín compareciera ante el juez. Tras desaparecer de Barcelona una vez ejecutada la provocación, Gambín siguió vinculado a la delincuencia común siendo detenido en el curso de un atraco en Valencia en 1981. El juicio se vió en 1983, pero Gambín solamente fue condenado a 7 años de prisión por acudir a la manifestación provisto de armas y cócteles molotov, no como instigador. Y era el instigador. Las declaraciones de quienes lo conocieron en aquella época dentro de la CNT no dejan lugar a dudas. Él confidente no se limitaba solamente a informar de las actividades de los más radicales, también estimulaba acciones radicales ¿por iniciativa propia? ¿a las órdenes de alguien? Si tenemos en cuenta que en aquellos momentos se acababan de firmar los Pacos de la Moncloa y que solamente la CNT se oponía en el terreno sindical a esto, utilizando una estrategia que le estaba dando buenos resultados, se percibirá que en ese momento, más que nunca, era preciso para la estabilidad de un sistema político todavía en absoluto asentado, que la CNT desapareciera. A raíz de Scala desapareció para siempre.

En el primer proceso los abogados de los demás acusados solicitaron la presencia de Rodolfo Martín Villa como testigo a fin de argumentar que el episodio había sido una provocación policial orquestada por el entonces alcalde de Barcelona que en el momento del juicio ya era ministro del interior.

El caso de la calle Canvis Nous y su reiteración setenta y dos años después en el Caso Scala tienen tantos paralelismos que llama la atención como ni siquiera los propios anarquistas lo resaltaron en la época. Para nosotros no hay ninguna duda de que ambos episodios –por encima del tiempo- son hijos de la misma madre, la provocación y que el brazo ejecutor es en ambos casos un confidente policial. Dicho de otra manera, ambos episodios son conspiraciones en las que se pretende criminalizar a un ambiente político mediante una acción traumática que le hurte simpatías por parte de sus simpatizantes naturales, aislándolo y ejerciendo sobre él una pérdida de vigor. Los procesos celebrados con 75 años de diferencia no logran aclarar nada, se limitan a responsabilizar y condenar a los chivos expiatorios de turno. Ambos ejemplos son muestras una conspiración que solamente puede realizarse mediante el concurso de un infiltrado. Realmente poco, porque en el proceso del 11-M se demostró que buena parte de los acusados eran confidentes de los distintos servicios de seguridad del Estado.

El confidente es siempre el individuo más adecuado para situarse en el centro de una conspiración. Esta siempre dispuesto a hacer algo por dinero, en primer lugar; se fía de los policías a los que entrega sus confidencias pensando que ha establecido con ellos una situación de amistad y empatía; éstos, además, lo saben todo sobre él, sobre sus contactos, sobre los ambientes que frecuenta, sobre sus actividades; habitualmente tiene un pasado y se dedica a unas actividades que dejan pensar que, efectivamente, es capaz de hacer cualquier cosa por truculenta que sea; y, finalmente, carece de medios económicos y de relaciones sociales de interés como para asegurar su defensa y salir airoso del trance en el que se introduce y, por supuesto, tiene tendencia a fiarse de los abogados que la propia policía le envía una vez ha sido detenido. Sí, por que, frecuentemente, en cierto modelo conspirativo, el papel de chivo expiatoria corresponde directamente al confidente. El confidente nunca dispone de un proyecto propio, siempre está incluido en los proyectos de aquellos lugares donde está infiltrado o bien en los proyectos de aquellos a los que vende confidencias. Además, siempre se encuentra ante la tesitura de no poder revelar cuál es su juego: si, tras el desencadenamiento de una conspiración –en la que el confidente siempre, inevitablemente, se encuentra implicado en el episodio traumático para el que ha sido designado chivo expiatorio- termina en la cárcel, sabe que no puede precisar con mucho detalle cuñal ha sido su nivel de colaboración con la policía porque eso podría disgustar al resto de presos con los que tiene que compartir vida en los próximos años, además, él nunca dispone de pruebas: nunca ha grabado conversaciones con los policías que han sido sus contactos, nunca se ha preocupado de que algún amigo les siguiera ni de elaborar dossier alguno sobre quiénes eran sus interlocutores. En el momento de la detención, ni siquiera le basta con decir que es confidente de tal o cual servicio de seguridad del Estado… simplemente está incapacitado para demostrar la veracidad de su testimonio.

No siempre el chivo expiatorio responde a las mismas características. En ocasiones se trata de alguien suficientemente conocido por la seguridad del Estado porque sobre él se han realizado múltiples servicios de seguimiento y control, o quizás porque sobre esa persona se dispone de una fuente privilegiada de información cuando cerca suyo se encuentra un confidente de la policía que es capaz de advertir con anticipación cuáles van a ser sus movimientos. Es difícil explicar porqué alguien decide que tal persona va a ser el chivo expiatoria de esta o aquella operación. En ocasiones se debe a motivos banales (un policía sabe que el sujeto en cuestión lo desprecia, se mofa de él y lo tiene por un inútil redomado, solamente porque durante meses ha intervenido las comunicaciones del sujeto y sabe perfectamente lo que piensa y las frases concretas que comenta con otros amigos; el policía se siente herido en su amor propio y decide tener una ajuste de cuentas personal con el sujeto), en otras a motivos políticos (un individuo es particularmente peligroso para la seguridad del Estado, simplemente porque tiene una visión política y una integridad moral que pueden hacer de él un tipo peligroso, incluso alguien que en el futuro corra el riesgo de desequilibrar un status quo político arrastrando el nacimiento de nuevas opciones, en ese caso es preciso acallarlo, destruir su reputación e inhabilitarlo de por vida para que pueda dedicarse a la política activa), y en otras simplemente a casualidades (el individuo está en un lugar equivocado en el momento equivocado y eso le convierte en el chivo expiatorio perfecto sin necesidad de forzar mucho la situación). O también es posible que estas tres circunstancias estén presentes y la elección del individuo en cuestión como chivo expiatorio sea casi un producto de las circunstancias.

Durante casi veinte años, en Italia las “stragi” (masacres) han sido una constante. De hecho, casi se ha tratado de un “costumbre” típicamente italiana a partir de la masacre de la Portella delle Ginestre en la inmediata posguerra, el 1º de mayo de 1947, hasta la masacre de Bolonia el 2 de agosto de 1980. De hecho, el 11-M es hijo directo de las masacres cometidas en Italia por servicios especiales de la inteligencia italiana hasta el punto de que es posible sospechas en alguna connivencia entre servicios italianos (o personas que pertenecieron a estos servicios) y los autores operativos del 11-M: al igual que en el Tren Itálicus, al ogial que en la llamada “strage di Goia Tauro” cuyo objetivo fue hacer descarrilar al tren Flecia dal Sud, al igual que en la masacre de la estación de Bolonia, todo gira en torno a trenes y es de Italia desde donde llega la información –falsa por supuesto- sobre “El Egipcio” considerado fraudulentamente como “autor intelectual” de la masacre.

La connivencia entre medios españoles e italianos tuvo lugar en los primeros años de la transición cuando, como efecto de la situación anterior, todavía se encontraban en nuestro país exiliados italianos de extrema-derecha. Esta colaboración llegó al máximo entre 1976 y 78, cuando a través de iniciativas de intoxicación informativa, se exageró la presencia de estos italianos y se vertieron todo tipo de informaciones fraudulentas sobre sus actividades en nuestro país. A partir de ese momento los puentes están tendidos entre servicios especiales españoles e italianos. Es inevitable pensar que existe una “pista italiana” en el atentado del 11-M.

La diferencia entre los servicios italianos y la operación 11-M radicó en que mientras en el primer caso, inevitablemente, se culpaba a la extrema-derecha de los atentados, el 11-M el “culpable perfecto” fueron los medios islamistas. Ya hemos explicado el por qué y hemos añadido que eso solamente fue posible gracias a la política de seguridad de Aznar que contribuyó a crear el fantasma de que existían en España células de Al Qaeda. Aznar, pagó la ligereza en su propia piel. Ahora bien, en otros artículos en este blog ya hemos señalado que existen motivos y datos suficientes como para pensar que alguno de los autores operativos del 11-M pensó en crear una línea defensiva dejando la puerta abierta para una culpabilización de la extrema-derecha. Y este es otro elemento común entre el 11-M y la “práctica operativa” utilizada por los “servicios” italianos en los 20 años de ”stragi”.

En efecto, cualquier técnica conspirativa debe de tener en cuenta:

1.- la creación de pistas falsas: un año después del atentado a la estación de Bolonia cuando los investigadores se encontraban completamente perplejos, no por la ausencia de pistas sobre los criminales, sino por la superabundancia de pistas falsas, apareció una maleta en un compartimiento del tren Tarento-Milán, con explosivos del mismo tipo que los que habían detonado en la estación de Bolonia. Y si eran los mismos, es porque los “fascistas” preparaban una nueva masacre. Sin embargo, la pista era falsa. La maleta había sido colocada personalmente por dos oficiales del SISMI: el general Musumeci y el coronel Belmonte, el primero jefe de la Oficina de Control y Seguridad del SISMI (servicio de información del ejército). La operación hacía sido planeada en el ámbito de la Logia Propaganda 2 (a la que pertenecían los dos oficiales del SISMI) por Francesco Pazienza y el general Santovito. Dentro de la maleta se encontraron pasajes de avión a nombre de un francés, Rápale Legrante y de un alemán Dimitris Martín… de los que unos días antes el Sismo había “identificado” como terroristas de extrema derecha, sin especificar cuáles eran sus fuentes. Ambos oficiales fueron juzgados, condenados y degradados. Ahora bien…

El episodio recuerda extraordinariamente el de la “mochila de Vallecas”, la “prueba perfecta” dentro de la cual se encuentran todos los elementos que llevan al locutorio de Vallecas y de la que a pesar del juicio sigue sin estar claro de dónde salió y quién la puso allí.

Otro elemento que lleva a suponer que entre los autores operativos del 11-M se encontraba algún funcionario que había tenido cierta participación en los episodios de la transición española fue el extraño caso de la tarjeta de Gráficas Bilbaínas encontrada en la Renaul Kangoo. De las 2000 pequeñas imprentas que hay en Madrid, sólo una pertenece al secretario general de un pequeño partido de extrema-derecha, cuya delegación –de paso- en Alcalá –a 200 metros de la estación desde la que, al parecer, partieron algunas de las bombas, había recibido la visita de un provocador de nacionalidad siria días antes del atentado, y el partido al que pertenecía el autor de estas líneas… veinte años antes vinculado, especialmente por un servicio de seguridad del Estado, a la inexistente “Internacional Negra”. Bien, pero es que además, en la transición, se insistió mucho, a partir de la visita del coronel De Meer a Libia y a la proliferación de declaraciones de Antonio Assiego sobre sus vínculos –reales o supuestos o quizás mucho más supuestos que reales- con ese país. Así mismo, estaba reciente el tiempo en el que algunos militantes de la extrema-derecha –entre ellos el que suscribe- de los últimos años 70 y primeros de los 80, había tomado contacto con “estudiantes islámicos” y multiplicado sus contactos con el régimen de Khomeyni. Sin olvidar que Gullón Walker, Antonio Izquierdo y Jesús Palacios, compañeros de correrías en El Alcázar, habían llegado a viajar a Arabia Saudí vendiendo la idea de que querían lanzar un partido “antisionista” en España y buscaban, claro, financiación… Así mismo, eran los años en los que el Gran Mufti de Jerusalén había financiado la edición de un libro antisionista editado en España por un círculo cultural suficientemente conocido. Para colmo, uno de los jefes andaluces del mismo partido al que pertenecía el impresor de Gráficas Bilbaínas, había mantenido contacto con el régimen libio desde mediados de los años 80…

Todos estos elementos –y algunos más que la prudencia nos recomienda no revelar por el momento- crearon un fantasma entre 1982 y 1986: el que existía un vínculo preferencial entre la extrema-derecha española y determinados países árabes… Recuerdo que un buen día un conocido periodista de la Cadena Z me presentó a Martín Lee, periodista norteamericano, que venía de Manhattan para investigar tales vinculaciones…

Estaba claro que no había nada y que todos estos elementos que hemos enumerado eran accidentales y puntuales y no obedecían a ninguna estrategia predefinida sino que apenas eran iniciativas individuales e inconexas de militantes que intentaban buscas apoyos para llevar una iniciativa antisoviética y antiamericana en Europa Occidental en un momento concreto.

Es casi seguro que, al menos uno de los cerebros operativos del 11-M tuvo todos estos elementos en cuenta… seguramente porque los había seguido en los años 80. Sin embargo, el 11-M del 2004 ninguno de estos elementos seguía vigentes: el responsable andaluz de DN que había tenido relaciones con el gobierno libio ya estaba fuera del partido, los militantes de Alcalá que se habían entrevistado con el provocador sirio que les visitó estaban fuera de la organización desde poco después del 11-M, yo mismo del que se dijo que pertenecía a la Internacional Negra y que mantenía contactos en el mundo árabe incluido Irak, estaba también fuera de DN y, para colmo, me apresuré en escribir una de las primeras obras –sino la primera- que cuestionaron la “versión oficial” sobre el atentado y daba testimonio de que se trataba de una conspiración (ese libro hoy agotado es 11-M: los perros del infierno, subtitulado: En el terrorismo internaciona nada es lo que parece), todo lo cual indicaba que al menos en la “dirección operativa” del 11-M había, como mínimo, un elemento “de la vieja escuela” que conocía los dossier elaborados en los años 80… pero que no seguía diariamente a este sector.

En cualquier caso, por lo que a nosotros respecta, no nos cabe la menor duda de que todo el material contenido en la Renault Kangoo (y, por supuesto la tarjeta del pobre Luisito Mateos), en la mochila de Vallecas, en la casa de Morata, eran “pistas falsas” que permitían “avanzar” a las investigaciones policiales en la dirección prestablecida.

2.- la creación de “cortafuegos”: un cortafuegos es un procedimiento defensivo para limitar los destrozos que podrían ocurrir si alguna parte de la conspiración sale mal. Es evidente que los escalones “peligrosos” son los que señalan el tránsito de los ejecutores materiales a los directores operativos de la conspiración. Si uno de los asesinos del 11-M hubiera sido detenido en la estación por cualquier motivo, el único problema que se planteaba es como limitar la crisis a este escalón y evitar que una investigación, por concienzuda que fuera, pudiera entrever el escalón superior. No es algo particularmente difícil: basta con que el sujeto carezca completamente de información sobre el nivel superior. No deben existir ni pruebas, ni documentos, ni fotografías. Y si existen, solamente debe tratarse de relaciones “profesionales”… por eso, es habitual que se elijan a confidentes como chivos expiatorios. El “cortafuegos” no solamente sirve para detener las investigaciones en su nivel, también suele aportar falsos culpables.

3.- la creación de “falsos culpables” o “chivos expiatorios”. Más similitudes entre la conspiración del 11-M y el atentado a la estación de Bolonia. En ambos casos, lo esencial era encontrar falsos culpables que fueran señalados con el aval de pruebas fabricadas ad hoc como responsables de los atentados… porque está claro que crímenes como aquellos en los que desembocan algunas conspiraciones, la opinión pública va a exigir detenciones y conocer los rostros de los culpables. Que los culpables presentados como tales no pueden ser los verdaderos es algo que no se le escapa a nadie: si son los verdaderos, pueden llevar a pistas que permitan remontar la cadena y salvar la protección de los cortafuegos. Así pues deben ser falsos culpables y no importa si están vivos o muertos. Crear un falso culpable es fácil: basta con encontrar un testigo que se presta a reconocer que ha visto a tal o cual persona en el escenario de un crimen.

Véase el paralelismo entre la masacre de Bolonia y la del 11-M:

- el reconocimiento de “los autores materiales”: en el caso de la estación de Bolonia el testimonio de los “arrepentidos” fue esencial, uno de ellos identificó a Francesca Mambro y Valerio Fioravanti (de 23 años en la época) como autores materiales de la masacre. Nadie más los identificó, ni siquiera el “arrepentido” estuvo en condiciones de aportar un solo dato más. Eso no impidió que fueran condenados como autores materiales con la protesta de buena parte de la sociedad italiana y de sus intelectuales, perfectamente conscientes del papel de “chivos expiatorios” de la pareja. En el caso del 11-M dos de los presuntos autores materiales son identificados por pasajeros, cuando su foto ya había aparecido en todos los medios de comunicación como “culpables”. El testimonio contra uno de ellos es juzgado como insostenible por el tribunal, sin embargo, los dos que acusaban a Jamal Zougam si es aceptado a pesar de las incongruencias (fue visto en dos trenes prácticamente a la misma hora). En ciencias  se dice: “a grandes teorías, grandes demostraciones” que, al parecer no rige en la sentencia por las conspiraciones. Así pues basta un indicio extremadamente débil e inseguro para resolver una masacre y condenar a 40 cadenas perpetuas a un delincuente.

- los muertos siempre se “comen el marrón”: Un año después de la masacre de Bolonia la “versión oficial” sostenía que era una operación de la Internacional Negra y se lanzaron cinco órdenes de busca y captura contra los presuntos autores de la masacre: Stefano delle Chiaie, Adriano Tilgher, Carmine Palladino, Pier Luigi Pagliai y el frances Olivier Danet… Carmine Palladino fue asesinado en la cárcel por un loco homicida intoxicado (Piero Concutelli), Pier Luigi Pagliai fue asesinado por un comando del NOCS (núcleo operativo de los carabinieri) desplazado a Bolivia, se mismo comando intentó secuestrar a Stefano delle Chiaie, quien sin embargo había viajado un semana antes a Venezuela. Poco después se hizo pública la entrada de un ciudadano en EEUU con pasaporte a nombre de “Alfredo Modugno”, nombre utilizado por Della Chiaie en Sudamérica. Y sin embargo, él no había entrado en EEUU. Era evidente lo que ocurría: la falsa entrada en EEUU se realizó antes de que fracasara el intento de secuestro en Bolivia. Se trataba simplemente de hacer desaparecer a otro de los “presuntos implicados”, pero dejar constancia de que seguía con vida. En cuanto a Tilgher pasó 7 años en cárcel para ser exonerado por completo. La idea de quienes participaran en esa operación era simple: lanzar unos mandatos de captura avalados en testimonios más que dudosos y eliminar a cada uno de los imputados para evitar que se pudieran defender. Eso evitaría el juicio. El muerto se “comía –como siempre- el marrón”. Eso ocurría en septiembre 1983.

En España, 21 años después ocurría algo parecido: los muertos de Leganés volvían a “comerse el marrón”. Este es uno de los aspectos más controvertidos de la sentencia: el evitar pronunciar sobre la culpabilidad de los muertos en Laganés dado que “la muerte extingue sus responsabilidades”. Lo que en Italia no pudo realizarse, en España tuvo éxito: el atentado fue cometido… por los muertos de Leganés que, por cierto, ya no están en condiciones de opinar.

El paralelismo entre el atentado de la Estación de Bolonia y el atentado del 11-M son hasta tal punto evidentes que solamente hace falta encontrar nexos comunes con rostros, nombres y apellidos.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es  http://infokrisis.blogia.com

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Conspiradores, conspirativos y conspiranoicos (VII de X). Modelos de conspiraciones y de conspiradores (A)

Infokrisis.- Vamos a entrar durante tres entregas en la casuísticas de las conspiraciones para poder inferir en la última de estas entregas unos ragos comunes que están presentes en todas ellas. Hemos elegido algunas conspiraciones suficientemente conocidas en España para facilitar la comprensión de los mecanismos que desvelamos. La serie se ha alargado más de lo previsto al querer agotar el tema.

11. Modelos de conspiraciones y de conspiradores (A)

Toda conspiración siempre ha tenido cierto margen de riesgo. Ahora cualquier conspiración es, a la postre, una máquina de asesinar. Se diría que en sociedades como la moderna, insensibilizadas por el consumo, abotargadas por el ocio y  con un repliegue hacia lo individual, la gente solamente reacciona ante baños de sangre y solamente ante estos está dispuesta a modificar sus opiniones. No es raro que atentados como el 11-S o el 11-M hayan buscado realizar estrategias concretas causando el mayor número de víctimas posibles. Pero la cosa no es nueva. La conspiración de patricios que culminó en el asesinato de Julio César puede ser considerada como la primera con resultado de muerte de un líder político. A decir verdad, esta conspiración queda demasiado lejos como para que podamos encajarla con los esquemas de las conspiraciones que se viven hoy en día. Si queremos referencias históricas más recientes, sin duda habrá que recurrir a los atentados sufridos por Napoleón (tres especialmente, el llamado “atentado de la máquina infernal”, la conspiración de Cadoudal, uno de los jefes de la “chouannerie”, los rebeldes vandeanos que ya tuvo que ver con el anterior atentado y, especialmente, la llamada “conspiración de los puñales”). Y aquí las cosas ya empiezan a estar más oscuras. Fouché ya se encargada de la seguridad del Consulado y con Fouché no es solamente un concepto moderno de policía el que irrumpe, sino también el maestro del doble juego, de la infiltración, la provocación, la manipulación y el engaño. Y se ve.

En efecto, en la llamada “conspiración de los puñales” (ocasionalmente también conocido como el Complot de la Opéra, Napoleón –al decir de Fouché- deberñia haber sido asesinado por unos presuntos conspiradores a la salida del edificio de la Ópera de París el 18 vendimiario del año IX, o más claramente, el 10 de octubre de 1800. Pero Fouché estaba allí para impedirlo… El ministro de policía afirmó en sus memorias que a mediados de septiembre se había enterado a través de las confidencias de uno de los presuntos conjurados, un tal Harel, realizadas a Bourienne, secretario del Primer Cónsul, de la intención de atentar con el primer cónsul (Napoleón) en la Ópera. El confidente menciona a una larga lista de conjurados, todos ellos personajes importantes pero procedentes de distintos horizontes políticos. Cuando esto llega a oídos de Fouché, encarga a Harel que prepare una trampa contra los conjurados. Éste les promete que dispondrá de cuatro hombres armados dispuestos a disparar contra Napoleón cuando salga de ver la ópera Los Horacios. Apostados en las inmediaciones del céntrico teatro, en lugar de disparar contra Napoleón los cuatro “asesinos” detienen a dos de los conjurados in situa y al resto en sus domicilios.

Hoy, la crítica histórica considera el “complot de los puñales” como fraudulento. Fouché se sirvió de un provocador, Harel, para detener a algunos opositores y presentar la intentona como un complot jacobino, contribuyendo a reforzar el poder del Primer Cónsul y su propia imagen como guardián de la seguridad. Cuatro de los acusados serán guillotinados.

Estamos ante un complot típico de la modernidad con la variante de que el atentado, finalmente, no llega a cometerse, pero sirve para acentuar la represión contra los adversarios políticos. Es lo que podemos llamar el “falso complot”: basta simplemente con que un provocador se infiltre en las filas de la oposición –y especialmente en los más radicales- para convencerles de que es posible cometer una atentado. Antes de ejecutarlo, todos los detenidos y la represión se abata, no solamente contra el pequeño grupo de conspiradores sino que apunta al ambiente político considerado en aquel momento como “enemigo principal”. Tal es la técnica y el modelo que se ha repetido a lo largo de los últimos 200 años… y también en España y en un tiempo muy reciente.

En efecto, como hemos dicho, el 23-F tuvo como objetivo de sus “aceleradores” el terminar para siempre con los movimientos golpistas y con la amenaza militar ¿cómo? Con la vieja técnica de hacer “saltar la liebre”: su hace que los conspiradores salgan a la superficie fuera de sus madrigueras… y entonces se les caza. Técnicamente era mucho más rentable acelerar el golpe y hacerlo fracasar acelerándolo para que tuviera lugar antes de que las redes golpistas estuvieran más solidificadas, antes que detener a ocho capitanes generales con el escándalo consiguiente. Pero quedó un fleco que no fue desarticulado para guardarlo para mejor ocasión.

En efecto, un año después todavía quedaban en Madrid rescoldos golpistas, desarticulados, desorganizados y sin líderes naturales ni gente con la capacidad organizativa y política de un coronal San Martín. Lo sé porque cuando se cumplió el primer aniversario del 23-F recalé en Madrid y me entrevisté con algunos de los golpistas que seguían en libertad. Con el comandante Sáenz de Ynestrillas, entre otros. Este sector había donado una respetable cantidad de dinero al Frente de la Juventud del que yo todavía formaba parte, si bien me encontraba en clandestinidad, para que organizaran manifestaciones y protestas ante el Congreso de los Diputados el primer aniversario del 23-F. Vi lo suficiente como para percibir que los ambientes golpistas estaban absolutamente desintegrados y sin posibilidad de operar en ningún sentido. Existía una corriente golpista cuyos elementos más imprudentes todavía –según me comentó el comandante Sáenz de Ynestrillas- cogían las monedas con la efigie del Rey, la escupían y la arrojaban al suelo en las salas de banderas. A pesar de este testimonio, la impresión que me llevé en otros encuentros, era que solamente un grupo muy reducido de militares de opiniones muy radicales que habían participado en la intentona golpista, inexplicablemente no habían sido detenidos ni con posterioridad al episodio del 23-F, ni sancionados posteriormente por sus opiniones. Y me fui de Madrid sin terminar de entender el motivo por el que oficiales que habían tenido que ver con el semidesconocido episodio que tuvo lugar en la tarde del 23-F en el Gobierno Militar de Madrid (que durante unas horas estuvo sublevado y a donde acudieron militantes de extrema-derecha a prestar su apoyo) no habían sido molestados.

Poco después volvía a Sudamérica y no regresaría hasta octubre de 1983 cuando después de que los socialistas hubieran ganado las elecciones. Sin embargo, cuando volví ya era consciente de lo que había ocurrido con aquellos golpistas.

En efecto, el 27 de octubre de 1982 casi todos los militares que habían tenido algo que ver con la ocupación del Gobierno Militar de Madrid el 23-F resultaron detenidos… con dieciocho meses de retraso. En los meses del verano algunos de estos militares habían recorrido algunas provincias españolas contactando con exponentes de la extrema-derecha, especialmente con individuos aislados que habían tenido un mínimo protagonismo en los últimos años del franquismo. Recuerdo concretamente que C. B. A., con quien milité en el Frente Nacional de Juventud y seguí en contacto durante muchos años después, había sido concejal de Mataró en los últimos años del franquismo. Uno de esos militares, reunido con él en el Hotel Ritz de Barcelona y estando presentes otros simpatizantes de la extrema-derecha, le propuso que se hiciera cargo de la alcaldía de Mataró “después del golpe”. En un local –propiedad de un “routier” de la extrema-derecha de la época de origen carlistas y que había pasado un tiempo por Fuerza Nueva- del pasaje situado en la calle de la Montera tuvieron lugar reuniones similares a mediados de 1982 en la que militares golpistas se reunieron con militantes de extrema-derecha (frecuentemente con militantes no adscritos a ninguna organización). Entre otros participaron en estas reuniones individuos como A. Asiego. Cuando poco después Asiego fue detenido en relación a una pequeña organización escindida de Fuerza Nacional del Trabajo (el sindicato de Fuerza Nueva)  cuando se descubrió que poseía unas cuantas armas viejas, Asiego fue interrogado sobre esas reuniones y quedó claro que todo lo habado en aquel local había sido grabado por la policía. Sin embargo, a pesar de que los servicios de seguridad del Estado tenían material más que suficiente para imputar el delito de sedición a los militares implicados, nada ocurrió.

Por eso miente la información oficial que sostuvo que solamente el 1º de octubre de 1983 e ministro Rosón tuvo conocimiento del proyecto golpista. Manglano que ya dirigía el CESID detuvo el día 2 a los tres máximos implicados, tres coroneles. Se les ocuparon listas en las que figuraban 400 nombres. El plan golpista recibía el nombre de clave de MN (iniciales de “movimiento nacional”). El día 27 de octubre era la fecha de la que se dijo que los golpistas habían elegido para actuar a partir de la Academia de Artillería de Fuencarral, se ocuparía la Capitanía General de Madrid y la sede del Estado Mayor. Se dijo que estaban comprometidas la dos COES y el grupo de helicópteros de Calmenar Viejo. El detonante sería una explosión en un bloque de viviendas militares que se atribuiría a ETA. A pesar de que los  militares fueron juzgados y condenados a 12 años de prisión, ninguna investigación profundizó en todas estas informaciones que parecían altamente improbables y, mucho más, para quienes conocíamos en aquel momento la situación exacta de las redes golpistas: no quedaba absolutamente nada sólido en pie, salvo algunos oficiales dispersos, sin ninguna experiencia política, que alegremente concedían alcaldías y repartían cargos antes en su mayoría a gentes irrelevantes dentro de la extrema-derecha, ya de por sí muy atomizada en aquel momento.

¿Qué había ocurrido? Cuando se convocan las elecciones del 28 de octubre, las encuestas afirmaban unánimemente que UCD se desplomaría y que la victoria socialista estaba cantada. La información sobre la desarticulación de las redes golpistas que apareció en el diario barcelonés El Noticiero Universal tenía un título muy preciso: “Ante la victoria socialista se oye ruido de sables”. Esa era realidad: una vez más el golpismo, por segunda vez en menos de dos años, había sido el chivo utilizado para fines muy distintos a sus pretensiones. En efecto, cuando fue evidente que UCD iba a perder, el ministro del interior Rosón, buen conocedor de todas estas técnicas, echó mano a aquel pequeño grupo de imprudentes golpistas cuyas conversaciones y seguimientos tenía grabados desde hacía meses. Si no había actuado antes contra ellos era, precisamente, porque esperaba la situación política más favorable. La posibilidad de perder el poder le hizo recuperar el dossier: “Si los socialistas vencen, peligra la democracia y la prueba es que los golpistas están todavía vivos y activos y amenazan con un nuevo golpe. Así pues, no voten socialista por que volverá el ruido de sables y terminarán por arruinar a la joven democracia española”.

Esto explica el por qué los medios favorables a la UCD pintaran este golpe con tintes particularmente sangrientos: campaña de atentados previos en los que se buscaba matar cuanta más gente mejor para justificar el movimiento militar, un golpe de singular crueldad que contaba con la complicidad de unidades militares y cientos de fascistas armados, etc. Realmente, no había nada y la prueba de que no había nada más que titulares de prensa era que ninguna de las dramáticas informaciones vertidas en los días posteriores a la detención pudieron investigarse con posterioridad… simplemente porque jamás existieron. El plan era informal, estaba en pañales y ninguno de los implicados tenía capacidad, prestigio dentro de la milicia y relaciones políticas suficientes como para poder haber llevado adelante. Los militares detenidos fueron acusados de delitos menores (las conversaciones grabadas, los seguimientos eran suficiente prueba de cargo).

El intento de utilizar la amenaza golpista para detener la victoria socialista fue la última maniobra de Rosón. El 28 de octubre vencieron los socialistas y no hubo “ruido de sables”, simplemente porque en ese momento ya no había golpismo organizado.

Veintiún años después una conspiración –la del 11-M- sí estaría en condiciones de alterar el resultado electoral. Pero, como vemos, no era la primera vez. Fouché ha tenido distintas reencarnaciones en España.

Pero hay otros modelos conspirativos que datan igualmente del siglo XIX.

(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com

 

Conspiradores, conspirativos y conspiranoicos (VI de VIII). La mentalidad conspiranoica

Infokrisis.- La verdad es al conspiracionismo, lo que la democracia es a los partidos mayoritarios en España: pura coincidencia. A decir verdad el peor enemigo de la "teoría de la conspiración" (entendiendo por tal, la opuesta a la "verdad oficial") es el conspiranoico que reduce su punto de vista al nivel puramente grotesco, exótico y risible. Sin embargo, es interesante, desde de la perspectiva de esta serie abordar la mentalidad conspiranoica y sus características.

10. La mentalidad conspiranoica.

El conspiranoico es algo diferente al que intenta establecer una teoría de la conspiración. El mismo neologismo indica una familiaridad y entendimiento con determinaba enfermedad mental: la paranoia. Se trata de una enfermedad curiosa pero suficientemente conocida.

Toda forma de paranoia es un trastorno delirante que hace que el sujeto mantenga una o unas pocas ideas delirantes como única sintomatología. Para que una idea sea delirante debe tener necesariamente tres características:

1) estar firmemente sostenida por el sujeto a base de razonamientos inadecuados;

2) ser fija y no corregirse mediante la experiencia o mediante demostración de su falsedad.

3) ser errónea y sin fundamento lógico.

No toda idea sostenida con firmeza es muestra de paranoia. Una arraigada convicción religiosa o política, por ejemplo, no lo es, siempre y cuando el sujeto sea capaz de presentar su posición como anclara en razonamientos aceptados por la sociedad. Una idea religiosa o política empieza a ser paranoide cuando se radicaliza en extremo y está más allá de cualquier razonamiento lógico y ponderación y cuando es afirmada mediante cualquier razonamiento extravagante.

Existen dos tipos de delirios, lo “impositivos” (cuando el sujeto quiere comunicar a otros sus posturas y sus creencias por encima de cualquier otra cosa) y los “defensivos” (cuando el sujeto se siente amenazado y experimenta la sensación de vivir clandestinamente  oculto ante las amenazas contra él que imagina). Es importante señalar que el paranoico utiliza silogismos y razonamientos para justificar su creencia, e incluso que tales sistemas son adecuados y correctos, pero parte de bases erróneas. Se han dado casos de individuos que se creían Napoleón y eran capaces de establecer estrategias adecuadas ante war-games… el problema es obvio: ellos no eran –no podían ser- Napoleón.

A diferencia de los trastornos esquizoides, los trastornos delirantes no implican alucinaciones (sensaciones irreales que el sujeto toma como integrantes de su cotidianeidad). El delirante solamente muestra un comportamiento extraño en relación a la idea delirante que le domina, si bien es cierto que cada vez ocupa más espacio en su cerebro.  El paranoico es aquel que asume, sostiene y defiende un pensamiento delirante. Un conspiranoico será quien perciba detrás de episodios traumáticos de una conspiración, una idea delirante.

Los rasgos del conspiranoico son pues:

- asume una creencia con una persistencia obsesiva que ocupa un papel de centralidad en su vida: todo lo que le ocurre está vinculado a la “conspiración”.

- la creencia es improbable o, al menos, él no está en condiciones de demostrar su realidad con argumentos comprensibles para la gente normal.

- sostiene esta creencia con un énfasis desmesurado por encima de toda medida.

- esta creencia hace que su vida se altere profundamente.

- en ocasiones el sujeto adopta una posición secretista cuando es preguntado por desconocidos de los que recela y a quien íntimamente considera partícipes en la conspiración.

- esto le lleva a un estad de hipersensibilidad  en relación a su idea delirante que termina en un desgaste nervioso del sujeto.

- cuando se le lleva la contraria reacciona con una hostilidad desmesurada. El tiempo le vuele cada vez más irritable en todos los aspectos de su vida.

- la obsesión delirante va creciendo y, a medida que el sujeto avanza en esa dirección, no nota que cualquier otra tendencia de su espíritu (incluida la sexualidad) va siendo absorbida por la obsesión. La vida del sujeto se va empobreciendo progresivamente.

- en el límite la obsesión tiende a exteriorizarse. En algunos casos el sujeto aspira a transmitir a otros su obsesión, compartir sus delirios y ganar adeptos para lo que considera su causa.

El conspiranoico tiene algunas variaciones notables: su idea central es el descubrimiento de las causas últimas que han provocado tal o cual episodio. No es raro que el conspiranoico haga un viaje hacia atrás en el historia que puede oscilar de unas décadas a incluso varios siglos. Habitualmente, ni tiene formación en Historia, ni siquiera en periodismo, ni mucho menos conoce los mecanismos de la política, ni tampoco le interesa excesivamente la actualidad. Simplemente, cuando ocurre un suceso traumático, se obsesiona con él y empieza a recopilar su arsenal de datos paranoicamente ordenados. Eugenio D’Ors decía de los paranoicos que es imposible discutir con ellos porque siempre tienen razón… tienen razón a condición de aceptar su lógica y su selección de datos.

Existe cierta predisposición en algunas ecuaciones personales. Los trastornos conspiranoicos solamente se manifiestan en personalidades extremadamente desconfiadas con poca empatía con el mundo que les rodea; suelen aparecer en individuos ególatras y extremadamente orgullosos (de hecho el dominar una temática conspiranoica les alimenta tanto en su egolatría como en su orgullo pues no en vano consideran que así saben algo que les está vedado a la mayoría). Frecuentemente la conspiranoia viene acompañada por manía persecutoria. El sujeto se sabe seguido, si ocurre algo en su vida lo interpreta como conspiración contra él, cree que le siguen los pasos, su teléfono está intervenido, su correspondencia abierta por otros, su correo electrónico vigilado. A diferencia de otras manifestaciones paranoicas, el conspiranoico no está particularmente dominado por delirios de grandeza, a menos que en su particular escala de valores el hacer sido capaz de desentrañar el nudo de una conspiración lo sitúa en el Empíreo de los elegidos.

Así pues, la personalidad conspiranoica es un narcisista que ha experimentado frustraciones de distintos tipos o complejos de culpabilidad que le han llevado a tener un muy bajo nivel de autoestima. Algunos ejemplos aclararán estos conceptos:

- el antifascista: el rechazo al fascismo o a sus formas extremas puede ser considerado como lógico para determinado espacio político. El problema no es cuando el antifascismo es la consecuencia de una opción política, sino cuando aparece en individuos sin ningún tipo de criterio político. Habitualmente, en estos casos corresponde a deseos edípicos. Se considera al fascismo como el “padre” que ha destrozado la infancia y hurta el cariño de la madre (en este caso de la población), por tanto habrá que “matar al padre” pare recuperar la iniciativa social. Habitualmente el antifascismo aparece en sectores políticos extremadamente minoritarios, inadaptados y extremistas con ideas muy mal definidas que dicen hablar en nombre del pueblo pero que son rechazadas por ese mismo pueblo. Cuando este ocurre aflora su complejo edípico no resuelto e intenta solucionarlo mediante el ejercicio del antifascismo que, frecuentemente, tiene también un carácter necrológico (homenajes reiterados a los “antifascistas muertos” prescindiendo de cómo y por qué murieron). En su tiempo, el anticomunismo obedecía a pautas relativamente similares.

- el antisemitismo: es hijo directo siempre de un complejo de culpabilidad, habitualmente ligado a la enseñanza de la religión cristiana y especialmente cuando este adoctrinamiento reviste caracteres sombríos (especialmente basados en idea del pecado y del homenaje que debe todo católico a quien murió y resucitó por él). También aquí el culto necrológico y sadomasoquista está presente de manera desmesurada. Cuando se ha “mamado” esa educación desde la infancia y se ha hecho del “pecado” el eje de la vida, es evidente que, antes o después el sujeto “peca”. La religión católica, consciente de la debilidad de la naturaleza humana y de la inevitabilidad del pecado, había previsto esa situación psicológica ofreciendo a cambio el sacramento de la confesión: el sujeto peca, pero confesar implica limpiar el pecado. Pero para individuos que han recibido en su infancia una educación excesivamente estricta y que luego, por algún motivo, tienen la sensación de ser “grandes pecadores”, la única forma de expiar su culpabilidad y encontrar una coartada gratificante es encontrando a alguien más culpable que ellos, al lado de los que el propio pecado (una masturbación, un pensamiento obsceno, un deseo erótico, dada la hostilidad del catolicismo hacia el sexo, las principales ideas “pecaminosas” del sujeto tienen que ver con el sexo) sea casi una bagatela. Los antisemitas subliman este complejo de culpabilidad en los judíos que crucificaron, torturaron y asesinaron a Cristo. El delirio antisemita no es, pues, más que una sublimación de un complejo de culpabilidad que se argumenta sobre una casuística inconexa de judíos que aparecen en el arte, en la política, en la filosofía, etc.

El conspiranoico trabaja con un esquema mental muy sencillo basado en tres puntos:

- selección maniquea de hechos: no todas las informaciones sirven a efectos conspiranoicos sino solamente aquellas que refuerzan al sujeto en su obsesión. No se trata de hecho que no encajen con la “versión oficial”, sino con su particular visión de la conspiración. Esto ha sido muy evidente en relación a algunos “trabajos” sobre el 11-M cuando un sector que empezó haciéndose eco de la “verdad oficial” de las primeras 72 horas posteriores al atentado cuando “había sido ETA” y que han seguido sosteniéndolo a lo largo de los cinco años siguientes. Es particularmente interesante el vídeo colgado en youTube del momento de las explosiones en Atocha cuando el comentarista señala con una voz trémula a un pasajero que pasa ante la cámara huyendo del que dice es un conocido etarra que “lleva un par de mandos a distancia en las manos”. El parecido es muy relativo y los mandos a distancia no aparecen por ningún sitio.

- desconsideración por la calidad de las fuentes: cualquier dato aparecido en una web sin padre ni madre, de más que dudosa fiabilidad, es tomado como un dato “bueno” si corresponde con la visión conspiranoica. Es evidente que el universo conspiranoico se retroalimenta a sí mismo, los datos ofrecidos por unos son recuperados por otros sumándose a los datos no menos extravagantes e inverosímiles que uno mismo va incorporando. El resultado es que a medida que pasa el tiempo la visión conspiranoica va ganando en exotismo y delirio. El conspiranoico otorga solamente fiabilidad a la fuente que confirma sus delirios. Así ha sido posible que durante 20 años circulara el fantasma de un llamado Priorato de Sión que “movía los hilos” desde el período de los reyes merovingios en Francia. A pesar de que absolutamente nada más que una casuística mal armada conseguía demostrar algunas vaguedades, el tema despertó el interés de grandes grupos editoriales que convirtieron en best sellers lo que no era más que mediocres novelitas de capa y espada. Durante ese tiempo, incluido hoy, han proliferado los conspiranoicos que “lo saben todo” sobre el Priorato de Sión y que, de tanto en tanto, añaden algo más de leña al fuego.

- pensamiento teleológico: como resultado de los dos elementos anteriores, el pensamiento conspiranoico es fundamentalmente teleológico es decir traza la dirección previa por la que deben concurrir todas las pruebas que le interesan y en función de esta dirección las acepta, las rechaza, las intuye o, simplemente, las crea sobre la base de indicios, sospechas o criterios específicamente paranoides.

En función de todo esto, no es raro que una de las líneas de defensa de toda conspiración consista en ridiculizar a los críticos con la versión oficial reduciéndolos a la mera categoría de conspiranoicos. El conspiranoico es una contraimagen grotesca del investigador o del buscador ponderado y sincero. Para el conspiranoico lo que cuenta no es la búsqueda de la verdad (a menudo, si fuera capaz de encontrarla, la rechazaría por que no responde a sus expectativas), y su verdad es, necesariamente, compleja, extremadamente retorcida y en absoluto demostrable. Si se pudiera demostrar, para el tal demostración no sería más que una artimaña conspirativa.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

Conspiradores, conspirativos y conspiranoicos (V de VIII). La actitud ante las conspiraciones

Infokrisis.- Sabemos lo que son las conspiraciones y cómo actúan, nos falta ahora saber cuáles son las opiniones y las actitudes de la sociedad. Dejaremos esta entrega en la frontera con los conspiranoicos que serán el objeto de la siguiente. Dada la extensión del tema hemos prefeirdo ampliar las entregas de la serie para poder tratar toda la materia con cierto detalle. 

 

9. La actitud ante las conspiraciones

Ocurrida una tragedia y lanzada una versión oficial, casi inmediatamente empieza a ser cuestionada si se percibe que hay en ella elementos lógicos que no encajan. Incluso cuando los muertos están todavía calientes, si tales elementos anómalos están presentes, empieza a forjarse lo esencial de la “teoría de la conspiración”.

¿Quiénes son los que están en mejores condiciones de percibir tales “elementos anómalos”. Tres tipos de personas:

- los intuitivos que, por algún motivo, perciben que algo falta en la versión oficial y que ese algo es precisamente lo esencial; advierten que esa versión es débil y está constituida sobre premisas previas cuya veracidad no se ha confirmado.

- los que “saben”: conocen el estilo de trabajo de las agencias de seguridad (públicas o privadas) y perciben el aroma inequívoco que de lo que ha sido construido ad hoc; para ellos, cualquier conspiración es un problema técnico que se programa precisamente para que sus autores intelectuales no sean identificados; reconoce el contenido de las informaciones y aspectos de la conspiración como elementos que, posiblemente, él mismo haya utilizado, o incluso de los que haya sido víctimas, o que conoce porque está incluido en un servicio especial.

- los “buscadores” que quienes leer la prensa y tienen el habito de confrontar informaciones, atribuir a cada información el valor de veracidad que le corresponde según la fuente, quienes analizan lo que leen y lo valoran en su conjunto. Es natural que sean precisamente periodistas experimentados que ya se han tomado en ocasiones anteriores con episodios similares o que han oído hablar de ellos, o simplemente, que conocen cuáles son los mecanismos de manipulación, quienes primero adviertan que no todo encaja en la versión oficial y que, a fin de cuentas, en el terrorismo internacional, nada es lo que parece.

- los “profesionales” quienes conocen profesionalmente alguno de los aspectos incluidos en la versión oficial y experimentan perplejidad al comprobar que lo dicho no coincide con la realidad, luego lo incluido en la versión oficial es falso y si todo está tan claro ¿por qué introducir elementos falsos? A partir de este razonamiento van advirtiendo otros datos aislados que no encajan, hasta finalmente, adherirse a la teoría de la conspiración.

Era del todo evidente que cuando entre los cientos de informaciones que se publicaron en los días posteriores a los ataques del 11-S uno era particularmente espectacular: entre las ruinas del WTC se había encontrado el pasaporte semiquemado de Mohamed Atta. Era la prueba definitiva… sólo que era imposible a la vista de la inmensa bola de fuego en el que se convirtió el avión en cuyo interior se encontraba Atta. En el caso del 11-M, la prueba del 9 de que algo no funcionaba y que se estaba recurriendo a introducir informaciones falsas fue la noticia ya mencionada de que en el registro al locutorio de Vallecas se había encontrado el trozo de plástico que faltaba en la carcasa del teléfono móvil encontrado en la mochilla que no explotó. Era demasiado perfecto para ser cierto. Y, por supuesto, no lo era. Los periodistas no publicamos noticias simplemente por capricho o por que nos las inventemos, sino porque alguien nos comunica informaciones, a las que dada la calidad del informador, consideramos ciertas. Que lo sean o no, es harina de otro costal. Resulta evidente que cuando la noticia del pasaporte de Atta fue publicada en el New York Times o cuando la noticia del fragmento de carcasa apareció en El País, eso se debía a que “alguien” había dado a algún periodista el dato concreto y ese dato venía de una fuente lo suficientemente cualificada como para se tomara tan en serio hasta el punto de publicarlo.

A esta primera fase la podríamos llamar: el “levantado de la liebre”. Por distintos motivos, algunos observadores perciben que no todo está claro en la versión oficial. A nivel de opinión pública global, las actitudes varían:

- La inmensa mayoría de la opinión pública queda traumatizada con el instante traumático de la conspiración. Siempre que se produce un atentado (11-M, 11-S) o una acción espectacular (23-F), la tendencia de la población es a confiar en el Estado y en sus aparatos. Es la frase que oí en cierta ocasión: “Cuando llueve, es preciso colocarse bajo el paraguas”. El paraguas protector es el Estado. Incluso en un momento como el 11-M en el que el objetivo era barrer las posibilidades de que el PP venciera por tercera vez consecutiva, la opinión pública en su conjunto mostró confianza hacia las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y todos los sectores de la sociedad revalidaron su apoyo a las instituciones democráticas, sin fisuras y sin matices. Así pues, cuando se produce el estallido de la conspiración, la opinión pública queda, por este orden: aterrorizada y paralizada. El terror desorienta, impide pensar con claridad, genera un desgaste nervioso en el sujeto que merma incluso sus fuerzas físicas, en una palabra: paraliza. No es raro, por ejemplo, que el 11-S siguiera acompañado en el año siguiente por el episodio del ántrax (que nunca se ha investigado hasta el final pero del que se sabe que la cepa del virus salio de un laboratorio militar de los EEUU) y de dos docenas de alarmas de nuevos ataques cuyo impacto en la opinión pública fue demoledor: curiosamente, tras cumplirse la última fase de la conspiración del 11-S –la invasión de Irak- estas alarmas desaparecieron por completo. Así mismo no es raro que la opinión pública norteamericana que permaneció paralizada entre el 11-S y el inicio de la invasión de Irak, la opinión pública norteamericana no se había recuperado de una alarma de ataque cuando ya se veía sometida a otro. Estos anuncios, emitidos a través de la prensa, de los informativos de TV, de programas infantiles que se interrumpían para anunciar una nueva alarma, generaron tal terror que la sociedad americana confió en su gobierno y toleró con mansedumbre bovina que su gobierno se embarcara en las agresiones contra Afganistán y contra Irak. Buena parte de esa opinión pública ha seguido lastrada por las impresiones grabadas a fuego en su subconsciente y han seguido aceptando la versión oficial sobre los atentados del 11-S.  Este primer grupo podemos llamarlo “sumiso” en la medida en que acepta como cierto cualquier información y versión que emane del gobierno y que sea considerada como “versión oficial”.

- El grupo de la desconfianza: miran con reservas, tanto de lo que ha visto como de lo que le han dado como “versión oficial”. Ahí entran las categorías que hemos enumerado antes. Este grupo tiene tres elementos en su contra: es un sector minoritario de la sociedad; no dispone de los recursos propios de quienes han promovido la “versión oficial”; y, finalmente, se trata de un sector heterogéneo y, en cierto sentido, incluso caótico como veremos más adelante. Es posible que, como ha ocurrido en España, algunos medios de comunicación hayan visto en la construcción de una “teoría de la conspiración” un elemento para ampliar la audiencia de sus medios, o como está ocurriendo en EEUU, a pesar de que la totalidad de las grandes plataformas y medios de comunicación acepte sin reservas la “versión oficial”, exista un fuerte movimiento cívico que utiliza Internet como vehículo de transmisión de la información e incluso sale a la calle para protestar, formado en parte por las familias de las víctimas, algo inédito hasta ahora y que no había ocurrido en anteriores conspiraciones (caso del asesinato de Kennedy, por ejemplo). Este grupo es el que podemos llamar “levadura”, por una parte desmonta la versión oficial denunciando sus inconsecuencias y levantando ladrillo a ladrillo la teoría de la conspiración. Este grupo incluye tanto a quienes investigan como a quienes asumen los resultados de esa tarea de demolición de la versión oficial y son completamente conscientes de que se ha producido una conspiración inconfesable, aun cuando una parte sustancial de este grupo no maneje bien todos los datos. Este grupo supone un 10-15% de la sociedad, lo suficiente como para hacerse oir y poner en peligro la versión oficial.

- El grupo de la denuncia. Un grupo que puede abarcar a un 20% de la sociedad y que está formado por el grupo social que se interesa por la teoría de la conspiración e incluso comparte buena parte de sus contenidos, pero que evita exteriorizar su protesta simplemente por miedo o por prudencia. Ese miedo puede emanar de la sensación de que quien es capaz de firmar fríamente el asesinato de cientos de personas, es verdaderamente peligroso y prefiere no evidenciar su adhesión a la teoría de la conspiración; así pues, calla y practica la política del avestruz. Otros, adoptan una posición similar como producto de un razonamiento diverso: “sí, la versión oficial falla en varios puntos, pero la teoría de la conspiración está todavía en pañales”… el razonamiento desemboca en el axioma de que “una mala teoría es mejor que ninguna teoría”, pues no en vano, la teoría oficial puede criticarse, pero ofrece alguna certidumbre (aunque sea falsa), mientras que la ausencia de una teoría impide realizar una crítica sistematizada y sume en un vacío que nada es capaz de llenar. Este grupo, tiene razón en algo: si bien existen “versiones oficiales cerradas” (Kennedy fue asesinado por un loco solitario, el 11-S fue planificado y ejecutado por Bin-Laden desde Afganistán, el 11-M fue el producto de la acción de una célula islamista fanatizada por la adhesión de Aznar a la Conferencia de las Azores), no puede decirse lo mismo de la “teoría de la conspiración”. En efecto, cada “teoría de la conspiración” dista mucho de estar “cerrada”. Muy frecuentemente ni siquiera existe como tal (caso de España con el 11-M, en donde hasta ahora lo que se ha hecho ha sido encontrar agujeros negros a la versión oficial pero no enunciar ninguna “teoría de la conspiración” (salvo el pequeño grupo que ha sostenido siempre y contra toda lógica que  “era ETA”). En EEUU, donde sí se han cerrado teorías de la conspiración, esas son contradictorias o, incluso, deslabazadas. Una técnica de operaciones psicológicas en este terreno consiste en el lanzamiento deliberado de “teorías de la conspiración” absurdas y basadas en datos erróneos con el fin de desprestigiar las investigaciones contrarias a la versión oficial. A esto se le puede considerar “intoxicación informativa” y es emitido por el mismo núcleo autor de la versión oficial con fines de desprestigio.

Y luego están los “conspiranoicos”…

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com