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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

365 QUEJÍOS (132) – Colgau

365 QUEJÍOS (132) – EL VOTO DE LOS MANTEROS

El pasado día 6 hubo un acto en el Salón de Cent de Barcelona, organizado por la alcaldesa y su milonguero de cámara, el concejal Picharelli. Realmente, pocos se han enterado de las alocuciones de ambos y la conferencia del profesor Martín Rodrigo Alharilla que, con mucho, fue lo mejor. Si los barceloneses leyeran lo que dicen sus “máximas autoridades municipales”, no solamente se abochornarían, sino que asaltarían el edificio del ayuntamiento para desalojar a las bravas a los que ellos mismos pusieron allí. Y harían bien, porque quienes les prometieron todo, sólo están hoy interesados en conquistar el voto de los manteros. Me quejo de la tonta del bote, no contenta con hundir un poquito más en la mierda a la ciudad que me vio nacer, además, haya “pedido perdón por el pasado esclavista de Barcelona”. En realidad, de lo que me vuelvo a quejar es de que existan personas como la Colau y Barceloneses que, en su momento, creyeran que servía para algo más que para salir como figurante televisiva.

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352 QUEJIOS (131) sanidad

365 QUEJÍOS (131) – LA SANIDAD UNIVERSAL

Cuando el gobierno de Pedro Sánchez se hizo con la Moncloa, lo primero que restableció fue la “sanidad universal”. “Era de justicia” dijo Carmen Montón, ministra de sanidad, consumo y bienestar social (como si la sanidad, el consumo y el bienestar social tuvieran algo que ver). Y de repente supimos que cualquier turista o inmigrantes ilegal que pisara nuestro suelo, solo por el hecho de haber puesto la suela, se hacía merecedor de aquello que pagamos todos nosotros pagamos: asistencia sanitaria. Si esta medida es tan avanzada, me quejo de que en los países más avanzados del planeta (y más estables) solamente puede entrarse pagando un seguro médico particular que cubra los gastos mínimos de un accidente o cualquier otro problema de salud que podamos tener. Cada vez que paso una temporada en Montreal me toca pagar un pastón a las aseguradoras españolas. De otro modo no me dejarían pasar más allá de la aduana del aeropuerto no fuera que me descalabrara de un patinazo. Y no me quejo de esto, que me parece justo (a fin de cuentas, yo resido en Canadá, pero no trabajo en Canadá, no he contribuido en nada a la prosperidad canadiense ni a la construcción del país, y me parece justo pagar por lo que gasto o puedo gastar). De lo que me quejo es de esa manía de los progres carpetovetónicos en ser más guay que nadie e implantar la “sanidad universal” en lugar de las mejores necesarias en el sistema de salud.

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365 QUEJÍOS (130) dimisiones

365 QUEJÍOS (130) – LOS POLÍTICOS QUE SE HACEN EL HARA-KIRI

La dimisión de Xavier Doménech ha sorprendido a la clase política y a su propio partido. Se va porque dice que está “agotado” por las tensiones de los “comuns”. Lo sorprendente en el caso es que deja el cargo y el escaño. Hubiera podido pillar unas decenas de miles de euracos abandonando su formación política y formando un grupo mixto en el Parlament de Cataluña y conservando su escaño en Madrid. En lugar de eso ha preferido volver a enseñar historia en la Universidad Autónoma de Barcelona. Era el “hombre fuerte” (si es que en Podemos puede hablarse de “hombres fuertes” por aquello de la ideología de género) de “En Comú – Podem”. Vaya por delante que no creo que la política española haya perdido gran cosa con esta dimisión. Me quejo de que no dimitan más políticos. Y me quejo todavía más de que, muchos, no dimiten porque fuera de la política no tienen donde caerse muertos. Así ha llegado la clase política española a ser un parking para abogadillos de pocos pleitos, parados, parásitos de menos luces y lo que en Cataluña, hace 100 años se conocía como “saltataulells”, que venía a ser algo así como un aprendiz de botica llegado del villorrio.

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352 QUEJIOS (129) botellas

365 QUEJÍOS (129) – ENVASES DESECHABLES NEGOCIOS TURBIOS

El Ayuntamiento me obliga a tener que seleccionar la basura que tiro. Es un problema. Además no tengo muy claro que a la hora de recoger la basura, los que lo hacen respeten la selección que he hecho. Cuando vivía en Alicante vi con estos ojos que se han de tragar la tierra, como las dos bolsas con los deshechos biológicos y los plásticos, que primorosamente había seleccionado, iban a parar al mismo camión de recogida. Y no me cabe la menor duda de que se trata de una práctica extendida (y muchas veces denunciada). Claro está que si uno está dispuesto a “salvar al planeta” siempre puede ir él mismo a los contenedores (en ocasiones alejados de su vivienda) en los que podrá depositar las botellas, los plásticos y demás, con la garantía de que nunca jamás nadie los reunirá de nuevo. De hecho, de tanto en tanto, oigo a lo lejos como el camión de recogida destroza miles de botellas. Y de eso es, justamente, de lo que me quejo: de que se destrocen para volverlas a convertir en botellas y todo porque en España es, prácticamente, el único país en el que no se reciclan los cascos.

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365 QUEJÍOS (128) tecnos

Estoy de “actualizaciones” hasta el gorro. Abro el portátil que hace tiempo que no habría y el último Windows (el que suponía que debía ser el más perfecto) me obsequia con tres cuartos de hora de actualizaciones, voy a llamar a un amigo y me veo que tengo dos docenas de actualizaciones pendientes. Es un signo de los tiempos: lo que ayer era “in”, hoy es “out”. Lo que ayer parecía que fuera un gran adelanto, mañana resulta que es solamente una solución provisional que hay que actualizar continuamente si queremos que funciones: hasta que llega el día en que leemos un mensaje: “Su terminal no ha podido ser actualizada porque requiere no tiene suficiente memoria”. Nos han apuntillado. Ahora resulta que, actualización tras actualización nuestro móvil, el portátil o la CPU de sobremesa se han quedado obsoletos, han periclitado en el proceloso mundo de las nuevas tecnologías. Díganme si no es para quejarse y rabiar.

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365 QUEJÍOS (127) ultras

365 QUEJÍOS (127) – LA ULTRA QUE SE MENEA

Hay polémicas que son recurrentes, especialmente en medios de extrema-derecha: ¿Habrá o no en España algo parecido a lo que recorre Europa? De tanto en tanto, alguien se atreve a dar el paso al frente y a explicar porqué no o porqué si lo habrá. Algunos lo hacen con voluntarismo, otros con pretensiones intelectuales, otros con una ingenuidad rayana en la candidez y algunos con un optimismo propio de bipolar en fase eufórica. Pocos con la experiencia de 50 años observando el fenómeno desde dentro. Éste último es mi caso. Empecé en esto en 1968 y creo que lo he visto todo o casi todo. Por tanto, soy de los que puede contestar a esta pregunta con cierto conocimiento de causa. Pues bien, la respuesta es no. No creo que la ultra, tenga ningún espacio en la España del futuro. Intentaré resumir el por qué en un solo folio. Porque me quejo de que esta polémica debería haber sido cerrado haya ya años y de tanto en tanto revive como si no se hubiera dicho suficiente.

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364 QUEJÍOS (126) oficios

365 QUEJÍOS (126) - ¿DÓNDE ESTÁN LOS OFICIOS?

Acabo de oír una música familiar: la del afilador. ¿Quién no la recuerda? (Para el que no la tenga presente, en youTube la podéis revivir). Me ha alegrado, francamente, porque creo que es uno de los pocos oficios que todavía sobreviven mal que bien. El afilador es necesario y, por algún motivo, sin duda porque conoce su oficio, sus trabajos son mucho más duraderos y de mejor calidad que los que podemos obtener afilando nosotros mismos nuestros cuchillos con una piedra comprada en los Todo a 100 chinos o con el mejor artefacto colocado por Amazon en nuestro hogar. Bien por los afiladores y me gustaría que su música estuviera siempre presente en las calles de mi Patria. Serían una excepción, porque de lo que me quejo es de que los oficios vayan desapareciendo poco a poco.

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365 QUEJAS (125) cambio hora

365 QUEJAS (125) – EL CAMBIO DE HORA

Dicen que la hora se cambia dos veces al año para ahorrar energía y que todo deriva de la crisis del petróleo de 1973. Un organismo internacional surgido en aquella ocasión y con sede en París, la Agencia Internacional de la Energía, elaboró un catálogo de medidas para “ahorrar energía” y una de ellas fue el cambio de hora. Se trataba de adaptar la vida de los europeos a la luz solar. Problema: que la tierra es redonda y con eje inclinado, lo que hace que el aprovechamiento no sea el mismo en Narvik (Noruega) que en La Línea de la Concepción (España). O lo que es lo mismo: que los del Norte se beneficien algo de la medida y apenas tengan problemas, mientras que los del Sur, bruscamente, vemos como nuestra vida cambia y lo que el día anterior disfrutábamos como última hora de sol, se convierta en una triste noche de otoño. Estoy harto y me quejo de esta medida que nunca tuvo sentido y que el gobierno español jamás discutió.

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