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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

365 QUEJÍOS (124) septiembre

365 QUEJÍOS (124) – DEPRESIÓN POSTVACACIONAL

Llega septiembre. Se han terminado las vacaciones y la temática recurrente (desde los años 90) es iniciar el mes con algún artículo denunciando y advirtiendo sobre el “síndrome de la depresión post vacacional”. ¿Es algo nuevo? Lo conocían los romanos que habían elaborado aquella magistral sentencia: “Post coitum omne animal triste est”, en lengua de Cervantes, “todo animal está triste después del coito”. Porque si las vacaciones son un placer, su final, claro está genera, en la estricta interpretación freudiana, dolor. La psicología moderna tiende a inventar la sopa de ajo: ante cada problema del alma descubre un nuevo síndrome psicológico. El ser humano modelado por la psicología actual es tan frágil y quebradizo como una porcelana de Sevres mal cocida. Y el hecho de que, efectivamente, a muchos les falte un hervor, no es como para lanzar el grito de alarma por el hecho de que se han acabado las vacaciones y vienen las oscuridades otoñales. No me voy a quejar, claro está, de que hayan terminado las vacaciones, de lo que me quejo es de la fragilidad del hombre moderno que se derrumba ante cualquier cosa que se suponga una cuesta arriba.

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365 QUEJIOS (123) – mozos

365 QUEJÍOS (123) – MOZOS DE ESCUADRA

Servidor es hombre de orden y por tanto le gustaría elogiar –y que se elogiara- a cualquier cuerpo de funcionarios destinados a mantener el orden público, luchar contra la delincuencia y, defender a la sociedad. Pero, a veces, resulta que el gobierno de turno convierte a determinado cuerpo de seguridad es una especie de “guardia blanca” destinada a defender, no a la sociedad, sino al propio gobierno. Y entonces ya no puede hablarse de “cuerpos de seguridad del Estado”, sino de “funcionarios armados al servicio de tal o cual gobierno”. No crean, suele ocurrir. No es lo mismo servir a un gobierno concreto que servir a la sociedad. Y claro, para aquel que lleva a Cataluña en el corazón, se plantea un problema cuando se habla de los Mozos de Escuadra. ¿De qué me quejo? De que los Mozos de Escuadra deberían de haber sido una cosa y están derivando hacia otra muy distinta. Pero me quejo todavía más de que Cataluña esté literalmente asolada por la delincuencia. Porque lo está. Y los mozos que tendrían que estar deteniendo choros, andan por ahí preocupados por multar a los que, diablos, ejercen una actividad tan peligrosa para la sociedad, como quitar colgajos amarillos. ¿Es que era preciso mezclar a un cuerpo de seguridad en todo este fenomenal absurdo independentista? Que Cataluña esté partida en dos es una cosa, que los mozos, en la práctica, sean la policía de media Cataluña es otra muy diferente.

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365 QUEJÍOS (122) - niño cabrón

365 QUEJÍOS (122) – EL NIÑO EMPERADOR

Está ahí: es el Rey de la casa y manda más que cualquier otro de sus miembros. Todo se lo merece y todo lo dan. Todo se lo consienten: quiere un perro, le compran un perro, aun a sabiendas que serán otros quienes lo tendrán que cuidar, quiere un videojuego nuevo, se lo compran porque, de lo contrario, insistirá una y otra vez hasta agotar nuestros nervios. Lo merece todo para que sea feliz. ¿Quién es? Es el llamado “niño emperador”, un verdadero síndrome psicológico, que tiene unas características cada vez más frecuentes en la sociedad española. Casi es el producto de un desvarío freudiano. Me quejo de dos cosas: de que haya cada vez más “niños emperador” y me quejo también de que haya cada vez menos padres que merezcan este nombre.

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364 QUEJÍOS (121) lazos yellow

365 QUEJAS (121) – LAZOS AMARILLOS Y EL FONDO DE LA CUESTION

Puestos a elegir, me quedo con los que quitan lazos amarillos. Sí, ya sé que los mozos de escuadra, les resulta más fácil que detener carteristas en el metro de Barcelona o identificar narcos, pero, hombre, es que Cataluña está hecha unos zorros con los lacitos de marras. Como para que, de tanto en tanto, los “defensores de la república” siembren cruces en las playas y de sus balcones cuelguen cada vez más trapos, trapitos y traputos. Y es que los indepes siguen sin enterarse de tres cosas: 1) de que el “procés” hace ya tiempo que fracasó, 2) que el amarillo da mal fario y afea pueblos y ciudades y 3) que por mucho que hablen en nombre de “toca Cataluña”, ellos no son ni la “mitad de Cataluña”. Me quejo de que, con el tiempo, todo esto del independentismo generará –ha generado- una secta, con sus creyentes, sus ritos, sus signos externos y sus festividades. Me quejo de que, en Cataluña, llevamos desde 2003 que ni p’adelante ni p’atrás. Y esto cansa, no a mí que voy de espectador, sino a los que se lo toman en serio.

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365 QUEJÍOS (120) vivienda

365 QUEJAS (120) - ¿MI CASA ES MI CASTILLO?

Estoy fascinado por ese programa que emiten en no sé qué canal, sobre “minicasas”. Parece increíble que hoy, en los EEUU, el país en el que casi todo es “grande”, la gente acceda a vivir en ridículas casas de muñecas. Y luego nos quejábamos en estos pagos de aquella ministra zapateriana que animaba a construir viviendas de 30 metros cuadrados. Los adictos a las minicasas hubieran confundido estos habitaculos (eludo expresamente el acento en la segunda “a” para enfatizar), con verdadero palacetes. Pero esto indica a qué punto se está llegando en los EEUU: la especulación inmobiliaria, el precio del suelo, los márgenes de beneficio de contratistas, propietarios de parcelas, ayuntamientos, notarios, registradores, prestamistas, es tal alto que una casa de muñecas puede costar en torno a 75.000 euros… una ganga. Lo único que pueden permitirse parejas jóvenes que, obviamente, prefieren tener perros a hijos. El otro día casi me hace llorar un pobre diablo, militar recién licenciado de Afganistán, que marcada algo menos de medio metro cuadrado y decía que allí instalaría “el centro multimedia”Y es que la gente se conforma con poco. De eso, a fin de cuentas, es de lo que me quejo.

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364 QUEJÍOS (119) choros

365 QUEJÍOS (119) – DESBORDADOS POR LOS CHOROS

¿Qué merece un delincuente? La trena. Así sobre la marcha. La honestidad no merece recompensa porque es la norma (o debería ser, por mucho que cada vez más se considere como algo excepcional). Pero con la delincuencia, ya se sabe, palo al mono. Sin más. ¿Derechos? Para derechos los de las víctimas. Luego, claro está, después de considerar el respeto a los derechos de las víctimas, está todo aquello del derecho a un juicio justo, reinserción y todo lo demás. Bien está… pero en segundo lugar. Una sociedad empieza a desmoronarse cuando los derechos de las víctimas y los derechos de los delincuentes son colocados al mismo nivel. Esto es lo que ha ocurrido en España: me cuentan que si usted ve que se está cometiendo un delito y lo impide, pero el delincuente sufre algún tipo de daño, puede presentarle una denuncia por agresión. Me lo creo porque sería lo normal en España, país en el que hace décadas se han perdido los papeles. No me lo creería en cualquier otro lugar del mundo. De eso me quejo: de la excepcionalidad española en materia de delincuencia.

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364 QUEJÍOS (118) antiporro

365 QUEJÍOS (118) – ANTIPORRO YEAHHH!

Alguien se ha pasado de vueltas con esto de la lucha contra el tabaco. Entiendo que solamente hay dos alternativas: o el tabaco es inocuo y con habilitar zonas de fumadores y zonas de no fumadores en locales públicos, se resuelve el problema; o bien el tabaco mata y nada justifica el que el Estado lo recluya en unos guetos porque seguirá asesinando (no tiene nada que ver con la “libre opción”: el aquejado de tabaquismo, como de cualquier otra adicción no tiene “libertad” para elegir). Sería absurdo ver en algunas zonas cartelitos de “Permitida la actuación de asesinos en serie”y en otros “Se prohíbe terminantemente acogotar a la peña”. Así que ¿qué me cuentan? ¿el tabaco mata o es inocuo? El Estado nos dice “sois libres”… para pagar impuestos y morir o para participar en la cruzada antitabaco y sucumbir por sobresosis de azúcares, víctimas de la comida basura, o de pura tristeza por ver en lo que se ha convertido nuestro país. Pero no, tranquilos, que no la voy a emprender con los cruzados antitabaco, ni siquiera contra el Estado por su frivolidad en la materia. Más bien, en lo personal, he emprendido la cruzada contra el cuelguing, contra la factoría de colgaos en que se ha convertido la sociedad. De eso si que me quejo: de que es una raza en franca expansión.

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364 QUEJÍOS (117) feminicidios

365 QUEJÍOS (117) – SOY VARON, ESPAÑOL Y NO PEGO A MI ESPOSA

Lo normal sería decir eso: “Soy varón, español y no pego a mi esposa”. Pero es una de esas frases que han sido sustituidas por esta otra: “Soy varón, español y, por tanto, soy sospechoso de que, en cualquier momento, la puedo emprender a palos con mi esposa”. Lo han logrado las feministas y las ideologías de género: convertirnos a todos los varones españoles en sospechosos. ¿Violencia doméstica? Claro que la hay. La ha habido siempre porque siempre, toda sociedad, ha tenido un poso de psicópatas, alcohólicos, politoxicómanos, tarados ultraviolentos que la emprendían con sus mujeres o con quien tenían a su alcance. Y hoy esos porcentajes siguen existiendo. Así pues, vale la pena reconocerlo, siempre habrá un número de crímenes domésticos, como siempre habrá asesinos en serie, o enfermos de apendicitis. No hará falta que haga el exorcismo necesario en estos casos de que “condeno cualquier forma de violencia de género”. En realidad, con decir, que condeno cualquier vulneración del código penal, debería bastar. Pero las feministas han querido un tratamiento específico de la cuestión y eso es lo que le han dado. Me quejo de que no hayamos mejorado y me quejo de que no se reconozca públicamente que no podía mejorarse. Verán.

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