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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Notas para entender el siglo (I de V). PERSPECTIVA INTERNACIONAL. Las líneas de derrumbe del sistema mundial y de la globalización (2). Globalización y neoliberalismo

a. Del proteccionismo al neoliberalismo. De Keynes a Hayek.

A partir de los años 30 dos escuelas económicas chocaron para modelar el mundo: de un lado los discípulos de Keynes que proclamaban la necesidad de una intervención del Estado para regular la vida económica de los pueblos y de otro la escuela del economista austríaco Friedrich Hayek, discípulo de Ferdinand von Mises, que consideraban que la característica del "socialismo" era el intervencionismo económico y que solamente una economía absolutamente desregularizada y abandonada a los vaivenes del "mercado" podría generar, efectivamente, riqueza.

En los años de la postguerra, era necesario abordar la reconstrucción de Europa por vía de la planificación económica y la regularización del mercado. Esta política dio excelentes resultados entre 1945 y 1975, los llamados "30 años gloriosos". Sin embargo, la primera crisis energética y la planificación que había sido necesaria para salir de la postguerra y que habían creado un sector estatal hipertrófico y poco ágil, con decenas de normas para regular los mercados, llevaron al traste al sistema económico keynesiano, el cual, a partir de la segunda mitad de los años 70 entró en crisis.

El péndulo pasó al otro extremo: de la economía regularizada a la economía desregularizada. De Keynes a Hayek. El tránsito resultó traumático y de esta polémica entre dos líneas económicas, la victoria de las desregulación a ultranza y de la liberalización de los mercados, se encuentran los fundamentos económicos de la globalización, que no es más que el liberalismo a ultranza y a escala universal.

El keynesismo implicaba: proteccionismo económico, esto es, aranceles, un sector público de dimensiones considerables y unas reglas del juego que limitaban el libremercado. El sistema de Hayek, por el contrario, implicaba la privatización de cualquier empresa en propiedad del Estado, la abolición del sistema de aranceles y de cualquier otro elemento que pudiera limitar la libertad de los capitales y el tráfico de mercancías.

b. Hayek aplicado por Margaret Tatcher y Ronald Reagan

Hasta mediados de los años 70, la escuela de Hayek -y el propio Hayek- estaban considerados como unos excéntricos ultraliberales. Hayek simplificaba cualquier problema en función de su esquema extremadamente simple: ¿alguien predica algún tipo de limitación al libremercado por razonable que parezca? No importa, si pone límites al mercado es un "socialista", por mucho que figure bajo siglas conservadoras. El mismo conservadurismo europeo era, según este criterio, "socialista", pues no en vano se había preocupado de proteger sus mercados interiores en la postguerra.

Por increíble que parezca, la doctrina de Hayek, excepcionalmente simple y somera, fue asumida por Margaret Tatcher que subió al poder en 1979. La Tatcher subió al poder con la promesa de invertir el declive económico del Reino Unido, algo que solamente podría hacer reduciendo el papel del Estado en la economía. Inició una política de privatizaciones que en 1984 le costó la huelga de más de un año proclamada por el Sindicato de Mineros. La victoria que logró sobre los sindicatos y la intervención en las Malvinas, acarrearon un extraordinario prestigio de la Tatcher entre los liberales de todo el mundo. Cuando Ronald Reagan subió al poder en EEUU lo hizo con un programa similar al de la Tatcher y, desde ese momento, ambos se preocuparon de desregularizar las economías de sus respectivos países y presionar para que otros hicieran lo mismo.

El resultado fue que, a partir de 1984, las "privatizaciones" se convirtieron en una moda en todo el mundo. Los aparentes éxitos económicos y la victoria del eje anglosajón en la Guerra Fría, parecieron darles la razón y, sobre estos éxitos y sobre la victoria en la Guerra de Kuwait se construyó la teoría del "fin de la historia": la derrota del comunismo hacía que un solo sistema económico, el de mercado, y una forma política, la democracia, fueran posibles y admisibles. A partir de ahora, los pueblos dejarían de enfrentarse y se entraría en una feliz época "sin historia", sin conflictos, ni guerras, en la que la economía y el mercado, por sí mismos, generarían una situación idílica.

c. La ideología neoliberal dominante en la globalización: Nuevo Siglo Americano y fin de la historia.

Cuando la Tatcher termina su mandato en 1991, el Reino Unido no es más que un apéndice de la política exterior norteamericana. Se puede hablar de un eje anglo-sajón e incluso de que el Reino Unido tenga un pie en Europa y otro en EEUU, pero, en realidad, quien marca los ritmos es el gobierno americano, siendo Londres un mero auxiliar o si se quiere un excelente peón de brega, subordinado y sumiso, tal como demostraría luego Anthony Blair en las guerras de Afganistán e Irak.

A partir de 1992 se empieza a formar en los EEUU un nuevo "grupo ideológico" que es también una comunidad de intereses económicos. Aparece el fenómeno que se ha dado en llamar neoconservadurismo (los neocon), tras la derrota de Bush frente a Clinton. Esta ideología proclama en voz alta y sin complejos la existencia de los EEUU como imperio universal, matiza, en un guiño al "cinturón de la Biblia" (los grupos religiosos conservadores del centro este y centro sur de los EEUU) que el destino de los EEUU está unido a la suerte del Estado de Israel. Coagulados en el Proyecto Nuevo Siglo Americano y en otros think-tanks, explican que la globalización es la panacea universal pero que está amenazada por peligros. El primero de todos ellos es esa noción vaga y difusa de "terrorismo internacional" y que, precisamente, por ellos, los EEUU -en tanto que potencia hegemónica- deben liderar una coalición mundial destinada a luchar contra el terrorismo.

d. El neoliberalismo más agresivo: Bush y la "logia"

Inspirados en los años de presidencia de Reagan, en formación durante la administración del primer Bush, creciendo durante los años de Clinton, los neoconservadores tuvieron su momento de gloria durante el primer mandato de George W. Bush y fueron capaces de desencadenar las guerras de agresión de Afganistán e Irak: se les conoció entonces en los medios de Washington como "la logia". Todos sus exponentes tenían características similares: en los años 60 eran antiguos izquierdistas, frecuentemente trotskistas, todos eran discípulos del filósofo y politólogo Leo Strauss, todos pertenecían al Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), el más influyente organismo privado norteamericano, todos se habían implicado en la gran industria y en los intereses del complejo militar-petrolero-industrial y buena parte eran de ascendencia judía y estaban implicados en la defensa del Estado de Israel.

Tenían muy poco que ver con el otro sector de la intelligentsia norteamericana: el sector polarizado por Brzezinsky y la Comisión Trilateral y que representaba los intereses del capitalismo tradicional norteamericano, el de las grandes dinastías económicas y de los grandes consorcios multinacionales.

Ambos sectores estaban de acuerdo en asegurar para EEUU el control de las fuentes petroleras de Oriente Medio, era conscientes de que la escasez de petróleo modificaría el escenario mundial y que en la segunda década del milenio, tanto Rusia como China estarían en condiciones de disputar la hegemonía mundial a los EEUU. Había pues que moverse con rapidez. Por eso se creó el fantasma del "terrorismo internacional", utilizando como cabeza visible a un ex colaborador de la CIA, Bin Laden, cuya misión era crear los "casus belli" para justificar la intervención de los EEUU en cualquier escenario del planeta.

e. La crisis económica es la crisis de la globalización

Los estrategas del Nuevo Orden Mundial impulsaban la libre circulación de capitales en la medida en que el esfuerza para mantener la hegemonía mundial suponía una pesada carga para la administración americana. Se trataba de atraer capitales a las bolsas de los EEUU para asegurar el consumo interior. La teoría oficial era que, al existir dinero de todo el mundo invertido en todo el mundo, cualquier gran guerra como las del pasado era impensable porque todos perderían al ser el mundo económicamente interdependiente. Pero todo esto saltó por los aires al desencadenarse la crisis de las subprimes en junio de 2007.

Las autoridades económicas norteamericanas habían permitido que se difundieran por todo el mundo productos económicos que, detrás de nombres rimbombantes, se encubrían títulos completamente insolventes que, a partir del sistema financiera anglosajón, contaminaron a todo el planeta. No es que hubiera fallado una parte del sistema: es que el centro del sistema -los EEUU- habían demostrado una inmensa frivolidad, un afán de lucro insaciable y una irresponsabilidad en la gestión impropia.

En realidad, lo que afloraba detrás del primer síntoma de crisis económica que alumbró con las subprimes era:

-    Que la deuda pública de los EEUU va diariamente en aumento y que supone la mayor deuda en la historia de la humanidad y hace inviable la existencia de los EEUU como nación a corto plazo.

-    Que para evitar el desplome de la economía norteamericana se sostenía la tesis de que esta economía era el "motor de la economía mundial" y, por ello, todas las economías y capitales procedentes de cualquier parte del mundo debían acudir en su ayuda.

-    Que la economía desregularizada y dejada en manos de la libertad del mercado, equivalía a dejarla en manos de especuladores, estafadores, irresponsables y aventureros.

-    Que, a partir de ese sobresalto, las economías mundiales iban a tratar de minimizar la compra de deuda pública estadounidense, ante la fragilidad de la economía norteamericana y ante la imposibilidad de cubrir la deuda pública generada.

-    Que el dólar, aún siendo todavía una moneda internacional de intercambios, estaba sobreevaluada y que el sistema económico mundial generado en Bretton Woods era ya completamente inoperante. Era necesario pues adoptar otras monedas de cambio.

-    Que el dólar desde 1973 ya no estaba respaldado por el patrón oro ni por nada tangible, y, por tanto, era difícil calcular el valor real del dólar, pero, en cualquier caso, es muy inferior a su valor de cambio.

Y en estas circunstancias resulta evidente que si la globalización se apoyó y se promocionó a partir de los EEUU, ésta crisis económica que se desencadenó fundamentalmente como una crisis específicamente norteamericana y que, en una segunda fase, contaminó a todo el mundo, inhabilita a los EEUU para seguir liderando la globalización. Si a estos añadimos que esta crisis se ha generado precisamente por la desregulación de los circuitos económicos internacionales que han permitido la multiplicación de los "paraísos fiscales", refugio de dinero negro y si tenemos, finalmente, en cuenta que la globalización ha generado dos efectos peligrosos (la deslocalización industrial y la inmigración masiva, ambos para optimizar los beneficios del capital), se entenderá que consideremos a esta crisis como la crisis de la globalización: su primera prueba de fuego que ha resultado demoledora para sus argumentos. Ahora no queda más que dar marcha atrás.

Notas para entender el siglo (I de V). PERSPECTIVA INTERNACIONAL. Las líneas de derrumbe del sistema mundial y de la globalización (1). El largo camino a la globalización

a. Los precedentes de la globalización en el siglo XIX

Las revoluciones burguesas de finales del XVIII y principios del XIX, fueron "nacionales" y se dieron en el marco exclusivo de los Estados-Nación. No fue sino hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando aparecieron las primeras formas políticas que apuntaban a la globalización: de un lado el "internacionalismo proletario" propuesto por Marx ("Los proletarios no tienen patria", "la humanidad es la patria internacional del proletario") y las primeras muestras de "universalismo" surgido en los ambientes de la izquierda utópica, recuperados luego por acción de grupos teosóficos y ocultistas para sus iniciativas: un lenguaje universal -el esperanto- exposiciones universales que acercaran a los pueblos, movimientos juveniles internacionales -escultismo-, movimientos que auguraban la creación de una nueva religión mundial (Congreso Internacional de las Religiones), etc.

Así pues, a finales del XIX ya están definidas las dos líneas que pretenden superar el cuadro del Estado-Nación y tender hacia formas "globalizadas":

- El internacionalismo proletario asumido por los marxistas y

- El universalismo nacido en ambientes iluministas y de la burguesía progresista

b. El antecedente inmediato: 1945

El trauma de la I Guerra Mundial sacudió los espíritus en Europa e hizo que aumentaran la influencia de ambas ideologías. Apareció, de un lado, la idea de "Europa" de la mano del conde Coudenhove-Kalergi y de otro, el estallido de las revoluciones rusa (1917) y alemana (1919) mostraron el vigor del internacionalismo proletario. Sin embargo, la irrupción del stalinismo hizo que, en la práctica, todo Partido Comunista pasara a ser poco más que una pieza del dispositivo internacional soviético, es decir, una quinta columna en apoyo de las posiciones hegemonistas de la URSS. La derrota de la revolución alemana, con la consecuencia de las convulsiones de los años 20 y del advenimiento del nacional-socialismo, aparcaron la idea de Paneuropa sostenida por Kalergi. Durante el conflicto de 1939-45, reapareció la idea de unión europea como comunidad de combatientes contra el comunismo en el Frente del Este. Es evidente que, de haber vencido el Eje el conflicto, se hubiera dado un Nuevo Orden Europeo con hegemonía alemana, en lugar de lo que se produjo finalmente: un Orden Europeo con hegemonía norteamericana en el Oeste y soviética en el Este.

Sin embargo, en el período 1939-45 por primera vez se trató de una guerra mundial en la que se combatió en cuatro de los cinco continentes. Las innovaciones tecnológicas aportadas por ambos bandos tuvieron como consecuencia el boom de las comunicaciones y de los transportes que tendieron a empequeñecer el mundo y a facilitar los transportes de personas y mercancías, factores sin los que no hubiera sido posible la globalización. La irrupción de la microinformática a finales de los 70 generó el tercer factor imprescindible para la globalización.

c. La Guerra Fría como paréntesis

El Golpe de Praga (1948) hizo decir a Churchill que "un telón de acero ha caído sobre Europa". Se inicia la Guerra Fría que durará cuarenta años, cuyo escenario principal es Europa y que pasa a ser "caliente" en escenarios secundarios (Corea, Vietnam, Iberoamérica y África con el proceso descolonizador. Cada superpotencia acopia armas nucleares, no tanto para utilizarlas sino para impedir que la otra lo haga contra ella (doctrina de la "disuasión nuclear" y de la "destrucción mutua asegurada"). Durante la descolonización (1949-1969), Europa empieza a tener conciencia de que ha pasado a ser un enano político:

- no tiene a su alcance los recursos de los EEUU que resultaron indemnes de la guerra mundial y fueron sus primeros beneficiarios.

- tienen un sistema democrático que evita el recurso a la fuerza y la coacción para imponer políticas económicas como hace la URSS

Además, la experiencia histórica demuestra la existencia de tres conflictos armados entre Francia y Alemania en cuatro generaciones: a la vista de la naturaleza de las armas nucleares, el cuarto conflicto, podría ser el último. De ahí que la democracia cristiana europea y parte de la socialdemocracia, adopten la idea paneuropea de Kalergi y se cree el Mercado Común en 1951 gracias al entendimiento franco-alemán.

El internacionalismo proletario sigue defendido por los Partidos Comunistas, pero el "comunismo real" se ha convertido solamente en una maquinaria hegemónica que defiende los intereses de cada forma de "socialismo": de ahí el conflicto chino-soviético o el conflicto entre comunistas camboyanos y vietnamitas, o la desconfianza entre comunistas cubanos y bolivianos, etc.

La línea universalista aparece controlando el cuerpo funcionarial de Naciones Unidas y, especialmente, de la UNESCO y se concreta en "declaraciones universales" (la más famosa, sin duda, la de Derechos Humanos) en torno a las que se va concentrando una nueva forma de "progresismo" habitualmente de izquierdas y no marxista.

La cooperación entre naciones en proyectos cada vez más ambiciosos está forzada por la complejidad de los adelantos tecnológicos. Europa entiende hacia principios de los años 70 que debe fundir sus economías y sus presupuestos si quiere competir en materia aeroespacial y en demás tecnologías de punta.

La Guerra Fría no fue más que una competición imperialista por el dominio de Europa y, en consecuencia, en su última fase, por el control de la ruta del petróleo que, bordeando las costas de África, conducía el crudo desde el Golfo Pérsico, y en el que ambos contendientes lucharon en Europa mediante peones interpuestos: los partidos comunistas de un lado y los partidos democristianos y socialdemócratas de otro. A partir del Congreso de Bad Godesberg (1959), la socialdemocracia alemana abandonó el marxismo, y adoptó una forma de socialismo similar al laborismo británico. Poco a poco, el peso de las tesis universalistas fue ganando espacio en la izquierda europea, hasta llegar a su quintaesencia, el zapaterismo.

d. De la Caída del Muro de Berlín a la Guerra de Kuwait

Sin embargo, a mediados de los años 80 se puso de manifiesto que la URSS estaba al borde del desplome a causa de cuatro elementos:

- el empantanamiento militar de Afganistán que se había transformado en una sangría para la economía soviética.

- la elevación del listón armamentístico realizada por Ronald Reagan al adoptar el nuevo sistema balístico conocido como Guerra de las Galaxias que la URSS no pudo seguir.

- la destrucción de la cadena de alianzas de la URSS a partir de la revuelta en los astilleros de Danzig que fue contagiándose a todo el área de influencia soviética.

- los problemas interiores latentes a los largo de los 70 años de socialismo real que estallaron en toda su crudeza durante la "perestroika": burocratización, ausencia de eficacia en la gestión económica, crecimiento de las nacionalidades no rusas en detrimento de la rusa que ostentaba el poder, aparición de mafias regionales ligadas al partido comunista, nivel de vida en el límite del subdesarrollo, alcoholismo, problemas de abastecimiento, etc.

El resultado de esta crisis se cerró con la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 y el consiguiente desmantelamiento del Pacto de Varsovia y de la URSS. Poco después de este suceso histórico que puso fin a la Guerra Fría, la aparentemente intrascendente invasión de Kuwait por Saddan Husein (o más bien la integración de un territorio que siempre había sido iraquí al país que correspondía) desencadenó la intervención americana que puso pie en Arabia Saudí en un intento de estar presente directamente en las zonas de producción de petróleo. La coronación victoriosa de esta guerra para los EEUU generó una oleada de entusiasmo en la administración de ese país y la proclamación por George Bush del "nuevo orden mundial" y la definición de los EEUU como "el país más adecuado para gerenciarlo".
e. Los años de la globalización

El llamado "nuevo orden mundial" no fue una conquista democrática de los pueblos, sino la situación resultante del desenlace de la Guerra Fría y de la lucha por la hegemonía mundial. No es pues, una conquista, sino una imposición. Esta imposición se concretó en la creación de la Organización Mundial del Comercio (1995) y en la instauración de la libre circulación de mercancías y capitales. Desaparecidos los "internacionalistas", la ideología que emergió fue la de lo "políticamente correcto" amamantada en las ubres de la ideología universalista que aceptó (inicialmente, de manera entusiástica) la nueva situación que abría las puertas a un gobierno mundial, a una economía mundial, a un progreso mundial, a una civilización mundial e, incluso, a una religión mundial (propagada por los ambientes de la New Age).

La corriente universalista (anidada en NNUU y UNESCO) convocó varias conferencias internacionales para resolver los problemas del medio ambiente (Cumbre de la Tierra de Río en 1992, que llevó a los Protocolos de Kyoto en 1997) instaurando la peligrosa idea del "desarrollo sostenible" (no puede existir desarrollo ilimitado en un planeta de recursos limitados).

Posteriormente, cuando fue evidente que la globalización no era más que un intento de optimización de los beneficios del capital y que, lejos de traer progreso y democracia, acarreaba desigualdades y conflictos, los "universalistas" se desvincularon del eje central de la globalización que quedó formado solamente por los EEUU.

La globalización no es más que la expresión del período de hegemonía norteamericana. Su ciclo empezó con la victoria norteamericana en la Guerra de Kuwait, alcanzó su cenit con la entrada de los marines en Bagdad y su ocaso con el desencadenamiento de la crisis económica que arranca en 2007.

La Jacksonmanía. Un artículo de Alain de Benoist

La Jacksonmanía. Un artículo de Alain de Benoist

¿Sobrevivirá el mundo a la muerte de Michael Jackson? Tal es la cuestión que es lícito plantear tras haber visto como se desarrollaba a escala planetaria una ola de "jacksonmasía" en comparación a la cual la "obamanía" de los últimos meses apenas era una broma.

Desde el anuncio de la muerte del cantante, todas las cadenas de televisión del mundo, o poco menos, se han transformado en "Jackson channels", "breking news" obliga. Desde el día de su muerte algunas cadenas no difunden más que los video-clips del inventor de Moonwalk. En Europa, las grandes cadenas generalistas cambiaron inmediatamente su programación haciendo desaparecer durante varios días toda información que no emanara de Neverland. Ni una palabra sobre la situación en Irán, sobre la guerra de Afganistán, sobre los atentados en Irak ¡Prioridad absoluta para Michel Jackson!

Luego, reportajes y homenajes se sucedieron vertiginosamente mientras que desde Los Ángeles a Tokyo pasando por París, Buenos Aires o Nairobi, reuniones espontáneas lograban agrupar a cientos de miles de alucinados inevitablemente provistos de su teléfono portátil y de sus reproductores mp3. La vida de  Jackson no tendrá secretos para nadie, sus orígenes, su carrera, sus cambios de pies, sus éxitos (750 millones de discos vendidos), sus últimas actuaciones, sus momentos finales, sus hijos, sus finanzas, su herencia. Se sabrá todo porque es preciso saberlo todo, ese todo ahogado en un diluvio de ditirambos e hipérboles: "El mayor cantante de la historia", "los mayores super-ventas", "el más genial", "el más creador", el más, el más…

Esta emoción planetaria permite soñar. No cuestionamos el talento, real o supuesto, de Michael Jackson, como tampoco sus capacidades como cantantes (y menos aún como bailarín). Lo que cuestionamos, es el tratamiento de la información dado por los medios de comunicación. El hecho es que ningún acontecimiento mundial ha recibido tal "cobertura" mediática desde los atentados del 11 de septiembre de 2001. Ninguno. Si mañana produjeran la muerte de Obama, la de Putin o la del Papa, sin duda harían diez veces menos ruido. Muchos periodistas profesionales convienen en reconocer: ¿cómo podría darse técnicamente más relevancia a cualquier otro acontecimiento? De aquí la pregunta: la muerte de Michael Jackson es verdaderamente lo más importante que ha ocurrido en los últimos diez años?

Los comentarios de los "fans" más histéricos dan lugar también a reflexiones. Desde California, las televisiones los han hecho desfilar ante las cámaras para rivalizar en el vertido de afirmaciones delirantes: "El mayor cantante de todos los tiempos", "El hombre más importante desde Jesucristo", "Es la muerte de un genio", "Serán necesarios años para superar el duelo", etc. Para los funerales de "Bambi", más de medio millón de solicitudes de entradas se han solicitado a lo largo de todo el mundo. Las subastas en e-Bay han ascendido a 100.000 dólares por ticket. En los EEUU, donde la histeria parece ser una componente de la vida social, se cuenta ya con varias decenas de suicidas en nombre de Michael Jackson. El planeta vacila. Estamos asistiendo casi al nacimiento de una nueva religión.

Ciertamente no es de ayer el que masas inmensas estén dispuestas a atravesar el mundo para asistir a un gran acontecimiento deportivo o musical, mientras que los partidos políticos, los sindicatos y las Iglesias apenas están en condiciones de movilizar masas, lo que también resulta extremadamente significativo de nuestra tiempo. Pero aquí, en materia de desmesura, todas las fronteras han sido franqueadas. La distracción es esto precisamente. La distracción en el sentido expuesto por Pascal: lo que distrae desviando la atención del resto. Lo que hace que todo desaparezca bajo la agitación del espectáculo, los ruidos, las luces multicolores y los videoclips. El "diversity management" que sólo perversos blasfemos aspiran a enturbiar.

En septiembre de 1995, 500 políticos y dirigentes económicos de primer plano, se reunieron en San Francisco bajo la égida de la Fundación Gorbatchev para confrontar sus puntos de vista sobre el mundo futuro. La mayor parte estuvieron de acuerdo en afirmar que las sociedades occidentales habían pasado a convertirse en ingobernables y que era preciso encontrar un medio para mantener mediante procedimientos nuevos su sujeción a la dominación del Capital. La solución adoptada fue la propuesta por Zbigniew Brzezinski bajo el nombre de "tittytainment",[literalmente: "entetanimiento" NdT]. término amable por el que hay que entender un "cocktail de diversiones enbrutecedoras y de alimentación suficiente que permitan mantener con buen humor a la población frustrada del planeta". "We are the world!" ["somos el mundo"], cantaba Michael Jackson. ¡Vaya mundo! El mundo, sin duda, del tittytainment. Un mundo sin salida de emergencia. Seamos francos: uno no puede sentirse particularmente feliz por vivir en un mundo en el que nada, estrictamente nada, cuenta más que la muerte de un rey de la música pop.


Alain de Benoist
(6 de julio 2009)

© Alain de Benoist - http://www.alaindebenoist.com/
© Por la traducción - Ernest Milà - http://infokrisis.blogia.com

Nota para la versión española: para completar la comprensión del conepto de tittytainment consultar dos webs:

- Entetanimiento

- Wikipedia: Entetanimiento

- Entetanimiento: la propaganda del siglo XXI

 

Miseria y desesperanza del americanismo. Un documental importante de ver



Artículos sobre partidocracia. (V de V). Una muestra de la crisis de la partitocracia- ¿Es lícito vender el voto?

Infokrisis.- El voto es una mercancía electoral sometida a la oferta y la demanda. A finales de febrero de 2008, varios usuarios de eBay pusieron a la venta su voto. No eran mafiosos como en Italia; simplemente pretendían obtener una rentabilidad de algo que, al menos para ellos, no servía para nada. Una iniciativa absurda por impracticable… pero paralela a la irrupción de Rodolfo Chiquiliquatre en Eurovisión: puesto que el festival no sirve para nada, ridiculicémoslo. Puesto que la clase política se mofa de nuestro voto, mofémonos nosotros de él. ¿Delito electoral o derecho? ¿legal o legítimo?

El voto es algo muy importante… especialmente para los políticos que viven de él. Frivolizar sobre el voto -y colocar anuncios en eBay vendiendo el voto es, como mínimo, frivolizar- y ya se sabe que si la partitocracia se mantiene es a costa de que nadie señale a la clase política, como al rey del cuento infantil, y grite: "Está desnudo".

El 5 de febrero alguien dudó de la partitocracia

A mediados de febrero apareció en eBay un curioso "artículo": alguien subastaba su voto para las elecciones del 9 de marzo. El anuncio tenía todos los visos de ser "serio". El nick utilizado por este primer vendedor era elocuente: Lasombradecain. Evocador.

El diario gratuito ADN se preocupó de localizarlo y Telecinco le ofreció aparecer en los informativos con la cara distorsionada. El "vendedor" lo rechazó. "Esto es algo serio, no soy un friki". Se trataba de un parado de 27 años, convencido de lo desaprensivo de una clase política que no hace nada real por la población y que piensa que con promesas dinerarias se pueden comprar votos: "Soy como cualquiera, no tengo hipoteca pero pago alquiler y los políticos no me ofrecen nada".

El interesado no pretendía realmente "subastar el voto", sino hacer que la población reflexionase sobre el por qué hay gente tan hastiada que pone su voto en venta y por qué apareció gente que había pujado. Lo intentó una primera vez el 5 de febrero sin recibir pujas. Liego lo volvió a repetir y la oferta llegó a la agencia EFE. A partir de ese momento tuvo pujas y logró llamar la atención.

Al percatarse del contenido de la oferta, eBay se puso en contacto con el vendedor anunciándole que retiraba el anuncio de la subasta dado que una de las políticas de la compañía era que únicamente podían venderse objetos tangibles y que una intención de voto no lo era. Cuando el interesado insistió, cambiando el texto del anuncio y ofreciendo, no el voto, sino la papeleta de un partido de elección del comprador introducida en su sobre. eBay rogó que retirara el anuncio. Finalmente, la empresa lo eliminó unilateralmente.

Entre tanto, otros habían puesto también en subasta su voto: el nick de "jeluco", registrado desde el 2003 lo hizo por "el cachondeo de los políticos actuales".

El 19 de febrero, eBay se preocupó especialmente de que subastas de este tipo desparecieran de sus páginas. Algunas habían alcanzado los 100 euros y registraban 17 pujas. Aparecieron, como mínimo, otras cinco, una llegó a los 65 euros y el resto no superaron los 10 euros. Todos colocaban en el texto que eran muy conscientes de lo que estaban haciendo y que lo habían decidido libremente y con perfecto conocimiento de las implicaciones de su acto.

¿Subasta o acto de protesta?

Es evidente que los ciudadanos que han puesto a la venta su voto lo han hecho como acto de protesta por una situación que estiman inaceptable. No se trata tanto de subastar realmente el voto como de desvalorizar su importancia a la vista del uso que hacen los partidos del mismo.

En una sociedad de mercado todo pasa a ser situado en ese mismo mercado. No han sido los ciudadanos con nicks anónimos los primeros en traficar con los votos, sino los partido ofreciendo el oro y el moro a cambio de ese mismo voto.

De la misma forma que las palabras dejan de tener sentido cuando se las repite interminablemente, el voto a fuerza de ser ofertado por miles de ciudadanos redimensionaría su importancia y su trascendencia.

El voto no es otra cosa que una medida cuantitativa del seguimiento de tal o cual partido. Nada más. Mitificarlo y elevarlo a una categoría casi religiosa como si de él emanara una fuerza invisible con la que se aureola el "político" para ejercer su poder, es llevarlo más allá de una simple unidad de medida gracias a la cual se comprueba qué partido ha sabido recaudar más "apoyo popular".

Para obtener ese apoyo, los partidos emplean ingentes medios económicos, en gran medida surgidos de fondos públicos. Los partidos comprar el apoyo del ciudadano ofreciendo promesas sobre todo económicas… pero la forma de pago es aplazado. A fuerza de repetir esta práctica, elección tras elección, y ser permanentemente defraudados, algunos electores aspiran a denunciar este estado de cosas.

Los ciudadanos que han puesto a la venta su voto parecen decir: "¿Quieres que te vote? ¿estás dispuesto a comprar mi voto mediante la promesa y el engaño? Lo siento, ya no me lo creo. Si quieres mi voto, págalo por anticipado, en efectivo contante y sonante. Conmigo tu crédito se ha acabado".

¿El moralmente condenable vender el voto?

Lo que los ciudadanos que han intentado vender su voto pretendían era cuestionar la moralidad de un sistema de mercado en el que cualquier elemento puede cosificarse y lanzarse al albur de la oferta y la demanda.

Cuando Zapatero ha dado al voto del ciudadano un valor de 400 euros en forma de devolución a través de Hacienda, o incluso cuando Rajoy, sin ser tan concreto, ha ofrecido reducción de impuestos, lo que estaban haciendo es reducir a la condición de "cosa" y de mercancía aquello que no lo es. O mejor: que no debería serlo.

Ahí reside la verdadera inmoralidad: antes de que algunos ciudadanos decidieran denunciar a la partitocracia lanzando sus votos al mercado, la partitocracia ya había cometido la inmoralidad mucho mayor de sacralizar el voto y la soberanía que de él emana, simplemente porque beneficiaba a sus intereses.

No era algo nuevo; antes, las monarquías absolutas siguieron defendiendo que su poder emanaba directamente de Dios. La partitocracia donde decía "Dios" puso "voto" y el voto terminó siendo objeto de transacciones a través de las promesas electorales.

El Dios convertido en voto por arte y gracia de la partitocracia ha recibido la mayor de las blasfemias en eBay: se ha ironizado sobre él.

Porque, a fin de cuentas lo que se ha pretendido con esa acción, es solamente ironizar. Zapatero, en cambio, en el curso de la campaña no ironizaba: mentía simplemente. Y en especial sobre economía.

¿Es democráticamente admisible vender el voto?

El sistema político español puede ser calificado con más rigor de partitocracia que de democracia. Una democracia es tal:

- cuando la moralidad está presente en la vida pública, no cuando la mentira es el pan de cada día y en período electoral asistimos a una sobredosis de promesas en las solamente creen las almas cándidas.

- cuando los mecanismos representativos funcionan, son flexibles y el sistema electoral facilita un máximo de representatividad, en absoluto cuando las listas son cerradas, bloqueadas, cuando el recurso al referéndum es casi inexistente, cuando la sociedad civil está reducida a la mínima expresión o cuando la ley d’Hont tiende a falsear los resultados en beneficio de los mayoritarios.

- cuando existe un vínculo entre la clase política y la población en las instituciones y quienes los han elegido; hoy ese vínculo es completamente inexistente y el divorcio entre electores y políticos es absoluto.

- cuando existe una efectiva separación de poderes y un sistema de pesos y contrapesos que, en España, los padres de la Constitución no contemplaron, sino que más bien se preocuparon de construir un sistema representativo en el cual ellos, eternamente tuvieran la sartén por el mando: así actuaron los llamaron "padres de la Constitución". Entonces pudo entenderse como única forma de allanar el camino del franquismo a la democracia. Hoy resulta completamente inaceptable.

Dado que estas condiciones no existen, la inmoralidad del sistema hace legítima cualquier crítica y cualquier ejercicio de cinismo para denunciarlo. Vender el voto es un derecho democrático -una forma del derecho a protesta- lo que no es democrático es el sistema político perpetrado en 1978…


Decálogo del vendedor de voto

Las próximas elecciones europeas de 2009 van a ser decisivas tanto para el PP como para el PSOE. Así mismo, es previsible que vote el 50% de la ciudadanía, por tanto, según la ley de la oferta y la demanda el valor del voto individual subirá. Quien se proponga "vender" podrá encontrar fácilmente argumentos:

1) El ciudadano es dueño de su voto.

2) Puede votar a una u otra opción, puede abstenerse, puede votar en blanco o nulo.

3) El ciudadano puede ejercer el derecho a la protesta mediante su voto o mediante la desmitificación del voto.

4) Si legalmente no están prohibidas las promesas falsas y salen impunes, la protesta y la crítica tampoco pueden estar prohibidas. Debe existir la igualdad en el ejercicio del cinismo.

5) La venta del voto es un acto de protesta con finalidad educativa.

6) El voto no es algo "trascendente" como quieren los gestores del bipartidismo, sino que ellos mismos lo han convertido en mercadería.

7) El voto no es algo espiritual depositada sobre una urna sagrada situada sobre un tabernáculo que otorga una cualidad superior al candidato aureolándolo con la soberanía, sino un objeto de medida cuantitativa y, como todo lo que es material, susceptible de valorarse, comprarse y venderse.

8) Como mercadería que es y como malos pagadores que son los partidos, el ciudadano tiene el derecho de asegurarse un pago por anticipado.

9) La venta de voto sería inadmisible si, en contrapartida, la difusión de promesas electorales falsas y/o incumplibles fuera considerada como "delito electoral" y penado como tal.

10) Lo importante no es percibir un beneficio monetario de la subasta del voto, sino la satisfacción moral de contribuir a denunciar la estafa moral que ejerce constantemente la partitocracia.

11) La subasta del voto no puede ser un gesto de despreocupación y desinterés por la política sino de lo que los griegos llamaban "apolitia", esto es, distanciamiento de la política partitocrática y de sus mecanismos.

(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

Artículos sobre partidocracia. (IV de V). ¿Cómo los partidos ofenden diariamente nuestro sentido común? Descubra al político mentiroso

Infokrisis.- Los españoles desconfiamos de nuestra clase política, pero les votamos… cada vez menos, bien es cierto. Cada caso de corrupción suscita un aumento de esa desconfianza. La clase política está bajo sospecha. Esté alerta: la clase política ejerce el noble arte de la estafa. Y está especializada en la peor forma de estafa: la promesa incumplida, la estafa moral. Sepa cómo lo hacen y sepa como defenderse.


En 1986, cuando estallaron los primeros casos de corrupción la justificación utilizada por todos los partidos, en especial por aquellos que concentraban más tasa de corrupción por carnés entregados, insistían en que "la corrupción es una excepción, la mayoría de los políticos son honestos. Hoy podemos dudar de este principio.

Si cada día se inspeccionara en profundidad la concejalía de urbanismo de cualquier pueblo o ciudad, se descubrirían, casi inevitablemente, irregularidades que pudieran oscilar entre la incompetencia y la estafa pura y simple. No se hace porque se sabe lo que se va a encontrar. El político honesto es hoy una excepción y, seguramente hay alguno a título de excepción. La clase política está bajo sospecha.

En 5 de diciembre se publicó el Informe PISA que situaba a nuestro país en la cola de la educación europea y a Andalucía en el farolillo rojo de Europa, hasta el punto de que la consejera de educación de esa comunidad decía con una seriedad pasmosa: "Ocupamos el décimo puesto en España"… claro, pero es que el estudio solamente se había realizado sobre diez comunidades. Surge la sospecha de si la clase política tolera y estimula este descalabro educativo para formar ciudadanos sin la más mínima capacidad crítica, carentes por completo, no sólo de fundamentos culturales y científicos, sino también éticos y morales. En especial el sentido común se ha convertido en el menos común de todos los sentidos.

Ocurre diariamente y lo percibimos cada vez que le dan a un político la oportunidad de aparecer en un medio: ofenden, sin el más mínimo recato, nuestro sentido común. Retuercen los argumentos en beneficio propio hasta distorsionar la realidad y convertirla en irreconocible. Están permanentemente en campaña electoral, visiblemente preocupados por su poltrona y su barriga, intentando seducirnos con sus tópicos y sus justificaciones. El problema es que treinta años de democracia son muchos como para no suscitar desconfianza. Hace unos años podíamos preguntarnos si "¿no estarán tomándonos el pelo?". Hoy, esa duda, se ha convertido en una certidumbre.

Cómo los partidos ofenden el sentido común

Las técnicas son muchas y multiformes. Destacaremos solamente unas pocas:

1)    Nos prometen en períodos preelectorales lo que no han sido capaces de hacer cuando estaban en el poder. Y aquí no hay diferencias: si el PP o el PSOE querían eliminar el lacerante "impuesto de sucesiones"… lo podían haber hecho ya y no convertirlo en zanahoria electoral.

2)    Tienden a eludir responder concretamente a preguntas directas y recurriendo a subterfugios. Si a Zapatero le preguntan por qué está a la cola de la educación, la respuesta es que la culpa es de "las generaciones precedentes". Un político en ejercicio de su cargo nunca reconocerá que ha roto un plano. Le puede perjudicar en los sondeos.

3)    Justificando los datos negativos con argumentos "iniciáticos" e incomprensibles. El área económica del gobierno suele utilizar esta práctica aludiendo a "cifras macroeconómicas" para justificar que "todo va bien", ante la imposibilidad de explicar que según las "cifras de la economía doméstica", nos empobrecemos.

4)    Atribuyéndose todos los éxitos en propiedad y todos los fracasos a la tarea de la oposición. Suelen ansiar las inauguraciones en períodos electorales, aun cuando el proyecto pertenezca al gobierno anterior de otro partido. Así mismo, atribuyen todos los fracasos a la gestión del anterior gobierno.

5)    Descargan responsabilidades en otros niveles administrativos. En esta España rica en niveles administrativos apenas es reconocible un "centro de imputación". Los ayuntamientos pasan su responsabilidad a las comunidades autónomas y estas la descargan en el gobierno central, el cual las traslada a la Unión Europea. Nadie tiene la culpa de los problemas, pero todos se disputan los éxitos.

6)    Los políticos son más previsibles que un reloj suizo. Cada día, cuando sus portavoces dan la consiguiente rueda de prensa, asistimos a la ceremonia de lo irracional: es posible prever lo que van a decir conociendo simplemente la lógica con la que se mueve ese partido. Por lo demás, en esas ruedas de prensa mostradas en TV, se ven sólo a los portavoces en la tribuna, nunca al aforo de informadores: vacío o semidesierto.

7)    Todos cultivan la moderación y atribuyen el radicalismo al oponente. Decir las cosas claras, por ejemplo, se considera una intolerable forma de radicalismo o de catastrofismo. Todos buscan el espacio centrista en el que están los caladeros de votos que dan o quitan mayorías absolutas.

8)    Ofrecen promesas que no pueden ser cumplidas. ¿Os acordáis de aquella promesa de autobuses gratuitos para menores de 21 años? ¿o aquella otra de pisos para todos los que tengan ingresos menores de 3.000 euros? Por no hablar del derecho de los españoles a una vivienda digna, incluido en la constitución.

9)    Negarán siempre que la corrupción sea algo que les afecta al otro partido, nunca al propio. Siendo así, pedirán la cabeza, las "responsabilidades políticas" (que nadie sabe exactamente en qué consisten) y la dimisión, pero si se comparte sigla con él, lo que procederá es pedir "presunción de inocencia" y alegar que "los otros más".

10)    Apelando a los tópicos de moda en ese momento. Hoy, los dos grandes tópicos son los "derechos de las minorías" y "el cambio climático". Decir algo que cuestione estos dos temas puede suponer una pérdida de espacio centrista. ¡Que se lo pregunten a Rajoy y a su primo el catedrático! Algo que entendió muy bien un Gallardón a la búsqueda de clientela gay.

11)    Obstinándose en no reconocer ninguno de sus errores. El político nunca se equivoca, por tanto nunca dimite. Su infalibilidad es proverbial y palidece la del Papa que, en el fondo, solamente es en materia teológica. La infalibilidad del político es integral.

12)    Demostrando que allí donde van arrasan. Para ello precisan mostrar público en sus mítines y, especialmente, detrás de los oradores. ¿De dónde diablos sacarán a esos chicos de mirada inexpresiva que agitan las siglas del partido en los mítines? ¿lo harán por el "ideal"? ¿cobrarán como figurantes?

13)    Afirmando en la noche electoral que, sea cual sea el resultado, han triunfado. En 1981, cuando el PCF fue masacrado electoralmente, su secretario general, Georges Marchais, afirmó con una seriedad pasmosa que "el resultado ha sido una gran victoria para la izquierda". En las pasadas elecciones municipales no hubo derrotados. Y en el referéndum catalán, todos pudieron justificar su éxito a la vista del resultado.

14)    Negarse a reconocer que se desea el poder para mejorar la propia situación personal. Sabido es que los grandes negocios se hacen a la sombra del poder y que un sector de la clase política se ha habituado a cobrar comisiones en lugar de trabajar. El ejercicio del poder se ha convertido en un medio para servirse "del pueblo" en lugar de "servir al pueblo"

Siguiendo todas estas técnicas, la clase política sigue trampeando elecciones y encaramándose al poder en medio de una indiferencia cada vez más generalizada, soportando unos índices de abstención crecientes y la hostilidad de una parte de la población que exige opciones nuevas, estilos nuevos, honestidad, sinceridad y claridad. Y eso, la clase política de los partidos mayoritarios ni puede, ni está dispuesto a consentirlo.

¿Cómo el ciudadano puede evitar que le tomen el pelo?

La estafa moral o el engaño preelectoral no son nuestro destino ineludible. Existen alternativas. El ciudadano siempre tiene la posibilidad de evitar ser víctima de carroñeros políticos. Le sugerimos:

-    Ejerza su capacidad crítica. Pregúntese siempre qué ha hecho una sigla cuando ha tenido el poder entre las manos.

-    Compare lo que se dice con lo que se hace. Mucha promesa, poca realización, es igual a mucha corrupción.

-    Establezca índices de honestidad. Si un político sale del cargo renovando casa, coche, comprando chalet o si se ven signos externos de este tipo en sus cuñados, hermanos, testaferros, no lo dude: ese tipo es un corrupto.

-    Practique sistemáticamente el ejercicio de la desconfianza: el político no es honesto por principio y a la vista de la que ha caído en este país. La honestidad no es el valor del soldado que "se le reconoce". Lo debe demostrar, día a día.

-    La lógica rige también para el político. Si un político no utiliza las leyes de la lógica correctamente para construir sus argumentos, es que, o es un completo ignorante o, simplemente, miente.

-    Observe si asume o no sus errores. Los errores son humanos y el político no está más allá de lo humano, por mucho que lo crea. El reconocimiento de los propios errores y de la propia responsabilidad es un atributo de lo humano.

-    Observe como responde a la crítica. Si no la admite, si desvía los argumentos, si ataca al adversario antes de defenderse a sí mismo: ese político es culpable de algo.

-    Observe su lenguaje gestual, delata más que una colilla a un fumador. Si el político se toca la nariz o se rasca bajo la oreja cuando responde, no lo dude: ese político está mintiendo.

-    No sea fanático de nadie, sea usted mismo. No apoye cerrilmente a tal o cual sigla, simplemente porque siempre lo ha hecho. Así resultará eternamente decepcionado. Cambie sus preferencias, no se aferre a ninguna. No sea ese bovino "voto cautivo" que todos los partidos tienen como "suelo".

-    Atrévase y descienda al ruedo. Si hoy la honestidad y el sentido común en política es pura ficción, eso no quiere decir que no se requiera. Observe lo que proponen opciones políticas hoy minoritarias, siglas que todavía no han tenido la opción de entrar en las instituciones o que no gozan del favor de los medios. Seguramente ahí hay más honestidad concentrada y más sinceridad que en los dos grandes partidos.



VI
Cuando los presidentes son elegidos por su telegenia y su talante
Algo falla en las democracias
La imagen parece ser más importante que el programa

 

La última campaña electoral ha confirmado algo que ya podíamos intuir: el político vende una imagen, no soluciones, ni mucho menos alternativas. Habitualmente, ni gana el mejor, ni siquiera la segunda opción es envidiable. El bipartidismo tiene esas cosas. Hace falta reconocer que nuestro sistema político ni es el mejor, ni mejora como el vino bueno, sino todo lo contrario. Y, a partir de ahí, pensar en la reforma.

1) La realidad de los hechos es que Zapatero ha sido -con mucho- el peor presidente de la democracia española y, sin embargo, ha sido reelegido. Esto demuestra que en nuestro ordenamiento democrático no manda el "mejor", sino el que hace "mejor" campaña.

2) ¿Cuándo una campaña es "mejor" que otra? Cuando es capaz de evitar hablar de los errores propios, por grandes que sean, y resalta los riesgos que implicaría elegir al adversario, aunque se trate de otro partido democrático. Hoy, el elector no vota "a favor de", sino "en contra de".

3) Esto implica que las campañas electorales transmiten una idea maniquea basada en todo blanco o todo negro: el adversario es infame, la propia opción es excelsa, esto implica que las campañas electorales se basan en una mentira insostenible. Se elude la existencia de gamas de grises.

4) La campaña electoral apenas dura quince días, pero la pre-campaña se prolonga a lo largo de toda la legislatura. Los cuatro años de legislatura no se utilizan tanto para gobernar como para seducir a la población. La seducción de la población es importante porque seducir implica sumar votos.

El arte de seducir a las masas

5) ¿Cómo se ejerce la seducción sobre las masas? Existen distintas técnicas que utilizan todos los partidos mayoritarios sin excepción; el ganador de una contienda electoral es quien mejor ha manejado estas técnicas por innobles y miserables que sean:

- Se atribuye a las masas un poder y una responsabilidad que ni tienen, ni pretenden. Se les cuenta que se gobierna "en su nombre", pero no en función de sus intereses.

- La masa vota según la seducción que haya ejercido sobre ella tal o cual candidato. La masa es femenina: se deja seducir y una vez seducida, carece de voluntad propia. Ahí está en el punto que busca todo gobierno: verse apoyado por las masas, pero sin servir a los intereses de esas masas.

- Se enaltece su ego con todo tipo de halagos y lisonjas: "el pueblo no se equivoca", "el pueblo es soberano", "el pueblo es la fuente de todo poder", cuando en realidad el poder es el resultado jurídico-administrativo-coercitivo de momentos históricos concretos en los que se impone una u otra fuerza hegemónica en la sociedad (la casta guerrera, la casta sacerdotal, la burguesía, el proletariado, o las grandes concentraciones de capital como en la actualidad).

- Se engaña a la masa en sus esperanzas, prometiendo aquello que la masa desea oír y eludiendo aquello que no está dispuesta a escuchar (a ZP le ha sido mucho más fácil y rentable aludir al reparto indiscriminado de beneficios sociales que reconocer una crisis económica cuya sombra se percibía desde mediados de 2007), prometiéndole aquello que no se está dispuesto (ni en condiciones de dar).

- El "galán" salva a la masa de la tiranía del malvado que aspira a violentar su integridad. Todo depende de saber presentar al adversario con los rasgos propios de un delincuente.

- La "belleza" es una forma de seducción, el candidato de rasgos delicados, casi femeninos, cuya sonrisa sea beatífica y sus ademanes seráficos, prevalecerá sobre el candidato espontáneo, rudo y que rebose de afirmaciones rotundas y negaciones soberanas. A fin de cuentas lo que el político vende es "imagen". Esa imagen debe ser la que sintonice mejor con la masa. Decir masa, implica necesariamente aludir a la mediocridad.

6) La destreza en el manejo del doble lenguaje es esencial para el político: el  mejor político es el que es capaz de decir "respeto a la ley" y ser él el primero en vulnerarla, para luego escandalizarse si alguien se lo hecha en cara. Quien maneja diestramente el doble lenguaje es amo del terreno de juego: los Blaco, los Rubalcaba merecen un monumento por su destreza inigualable en el manejo del doble lenguaje.

7) El político actual tiende a aludir los problemas reales si la realidad certifica su fracaso y se centra en problemas ficticios, si puede aportar una salida demagógica que le beneficie: la ley de parejas gays y el cheque-bebé para inmigrantes, encubren el problema real del hundimiento de la natalidad en España y la imposibilidad para las familias jóvenes de formarse y tener hijos; la ley de violencia doméstica elude el hecho de que ha entrado inmigración que considera a la mujer como un objeto… Los problemas reales son encubiertos por falsos problemas.

8) ¿Cuál es el resultado de todo esto?

- Se produce una selección al revés en el interior de la clase política: se sienten llamados a la política los más desaprensivos o los más incapaces, los que no se han podido acomodar en la vida civil en empresas privadas, los que carecen de escrúpulos para practicar el doble lenguaje y los que sin tener un pensamiento y un proyecto propio, tienen "imagen".

- Ni gobierna el pueblo (democracia), ni gobiernan los mejores (aristocracia), gobiernan los más oportunistas utilizando una etiqueta de partido (partitocracia), los que mienten con más descaro, intermediarios entre el verdadero poder, el dinero (plutocracia) y una población cada vez más alejada de la política.

- Esta selección al revés hace que el sistema político degenere progresivamente, cada vez existe una brecha más pronunciada entre los intereses de la clase política y los intereses de la población, porque cada vez la clase política protege más sus propios intereses y los de los grupos de presión a los que representan.

- La población, el ciudadano, solamente interesa a la clase política como masa de votantes a la que, como un rebaño de borregos, se le puede llevar de un lado a otro.

- Ningún político aprueba ninguna medida que sea contraria a sus propios intereses personales. Lo que equivale a decir que el ejercicio del poder se realiza para satisfacer los propios intereses personales antes que cualquier otro. Estos intereses pueden ser un puro egoncentrismo o bien intereses económicos a la vista de que los grandes negocios, en democracia, solamente se hacen a la sombra del poder o siendo poder.

9) Si reconocemos que existe una brecha insuperable entre la población y la clase política, de un lado, y que, de otro, el sistema democrático español tiende a una progresiva degeneración, la pregunta es ¿cómo se puede mantener un sistema así y constituir una realidad estable cuya reforma es casi imposible? Para ello es imprescindible la existencia de una serie de elementos:

- Un sistema despiadado y constante de embrutecimiento de las masas que, practicado hoy exhaustivamente convierte al pan y circo de los romanos en un ingenuo juego de niños. No es por casualidad que los medios de difusión cultural, el sistema educativo y los modelos sociales oficiales son de un nivel tan absolutamente miserable que seríamos muy condescendientes si llamáramos a eso "cultura".

- Hurtando a las masas cualquier capacidad crítica y toda posibilidad de ser consciente de la miseria de los actuales mecanismos de poder, de sus mentiras y de su doble lenguaje. El poder precisa individuos adocenados, mansos como bueyes recién capados y conformistas que ni cuestionen ni critiquen ni adviertan la miseria de los mecanismos de poder.

- Mediante el ejercicio de la coerción: Hacienda es un medio de coerción que se utiliza sobre aquellos que "disientes", casi tanto como un medio de recaudación del Estado; existe todo un aparato represivo "blanco" y "dulce", basado en el culto a lo políticamente correcto y al "pensamiento único" cuya finalidad es, sobre todo, mantener la estabilidad social, extender el conformismo o desviar las protestas hacia vías muertas o contra falsos señuelos.

- Creando un sistema de tensión continua en el que el ciudadano y, especialmente, la clase media corra el riesgo de empobrecimiento, con salarios al límite de la supervivencia, alzas de precios que sitúan a capas cultas y creativas ante un permanente riesgo de empobrecimiento y de pérdida de los valores adquiridos, impidiendo tácitamente el que puedan plantearse problemas de reformas y de otra ordenación del poder, consagrándose sólo a la mera supervivencia y al día a día.

- Convenciendo a la población de que no existe más "voto" que merezca ser ejercido que el "voto útil" y estructurando un sistema político que, como el español, entronice en el poder permanentemente a la "Banda de los Cuatro" (PP y PSOE, CiU y PNV) mediante un sistema electoral fundamentalmente injusto e imposible de cambiar (recuérdese: ningún político reforma una situación que le beneficia).

- Reduciendo todo tipo de participación política a los partidos políticos y, esencialmente a la "Banda de los Cuatro". Eso implica: liquidar cualquier forma de participación que surja de la sociedad civil y creando un sistema de asociacionismo amantado por las ubres del poder y que, por tanto, jamás disentirá del mismo (desde los sindicatos, a las ONGs, pasando por todo tipo de asociaciones).

10) Existe un error de fondo en el que las partitocracias asientan su estabilidad. Ese error es la idea de "igualdad". La idea de igualdad es desconocida en la historia hasta las revoluciones de finales del siglo XVIII. Se dice que la idea de "igualdad" es un "gran avance", una idea "progresista", pero en realidad es una trampa.

11) La igualdad no existe en tanto que la ley de la naturaleza es tender a marcos cada vez más amplios de desigualdad. La evolución de las especies demuestra que la naturaleza se dispersa en formas progresivamente más desiguales. El error consiste en confundir "igualdad" con "dignidad". Todos los seres humanos tenemos la misma dignidad en tanto que pertenecientes a una misma especie, pero no somos iguales, sino, fundamental y ampliamente, desiguales.

- ¿Qué es la igualdad? El reino de la confusión. Se tiende a confundir la igualdad de derechos y la dignidad común a todos los seres humanos, con la igualdad absoluta.

- La conclusión es que si todos somos iguales, todos tenemos capacidad para opinar sobre cualquier cosa y la opinión de cada uno tiene el mismo valor que la de otros, como si la opinión del ingeniero a la hora de construir un puente valiera lo mismo que la cualquiera que no tiene estudios de ingeniería, como si la opinión de un agricultor sobre riegos y problemas del agua valiera lo mismo que la de un técnico informático y el campesino se permitiera el lujo de opinar sobre redes de comunicación.

- Los seres humanos no somos granos de arena, todos fundamentalmente iguales y todos dotados de las mismas capacidades, intereses, preparación y cualificación. La democracia del número nos supone a todos iguales, eludiendo el hecho de que en la sociedad existe gente más preparada y gente menos preparada, gente más interesada en unos temas y gente apática en todos, gente generosa y de pensamiento abierto y gente para la que su propio ego es el único dios que reconocen y lo suyo el único interés.

- Dado que el sistema cuantitativo se basa en la ley del número para elegir una u otra opción, se podría llegar a la situación teórica de que 49 Premios Nóbel perdieran una votación frente a una coalición de 51 pederastas y violadores.

12) Así pues ¿la democracia es un mal sistema de gobierno? Si y no:

- Sí mientras persista en las actuales circunstancias y el sistema se entregue a quienes dominan más las técnicas de seducción de masas y el doble lenguaje.

- No, porque es importante que la población elija directamente a sus propios gobernantes y que estos sean, precisamente, los que mejor pueden enderezar una situación, los más capacitados y aquellos que tienen más preparación para prever, reconocer y solucionar los conflictos.

13) Es inevitable que las minorías se sometan a las mayorías y la única manera de establecer el sistema de mayorías y minorías -conceptos fundamentalmente cuantitativos- es mediante el recurso a la votación y al recuento de votos, ahora bien…

14) Para que la democracia sea un sistema aceptable es preciso… que sea verdaderamente una democracia. Y para ello es preciso que nos aproximemos lo más posible a la idea de "igualdad", una igualación en calidad, no una igualdad que sea un sinónimo de masificación.

15) Es preciso reconocer en voz bien alta que nuestra democracia es manifiestamente mejorable y que hoy dista mucho de la perfección. Para ello:

- Es preciso que existe una "igualdad de oportunidades" entre las distintas formaciones políticas, que ninguna se beneficie de las ayudas del poder (lo que sirve únicamente para perpetuar unas siglas y taponar el ascenso de otras),

- Es preciso que los partidos vuelvan a ser opciones concretadas en base a doctrinas y programas concretos (aboliendo el principio del "pensamiento único" y de lo "políticamente correcto"),

- Es preciso que se eleve el nivel cultural y la capacidad crítica de las masas a todos los niveles (especialmente en la educación y en los medios de comunicación).

- Es preciso que se introduzca un tipo de representación en la Cámara Alta (Senado) que suponga un control de la sociedad civil sobre los partidos y que proceda de la sociedad civil: el Senado no puede ser ni una reproducción de las simetrías del parlamento, ni -como pretenden algunos- de las "autonomías" (como si cada diputado no procediera de alguna autonomía…)

- Es preciso que se introduzcan correcciones de carácter técnico en el sistema representativo español: abolición de la Ley d’Hont, representación proporcional, listas abiertas y desbloqueadas y facilidades para la convocatoria de referendums en temas graves o no previstos en los programas de los partidos.

- Es preciso que la sociedad civil -a través del Senado reconfigurado- sirva para ejercer un control sobre los partidos políticos e incluso sobre la moralidad de los sistemas utilizados por los partidos para hacerse con el voto del ciudadano. No todo vale y alguna estructura del Estado debe servir de contrapeso al actual poder omnívoro de los partidos políticos. A fin de cuentas una democracia digna de tal nombre, desde Montesquieu se basa en la división de poderes y en el juego de pesos y contrapesos. Hoy, esa concepción ha desaparecido. O se recupera o persistirá la configuración del sistema político actual, verdadero simulacro de democracia.

16) Se suele decir ironizando que la democracia es el menos malo de todos los sistemas representativos. La frase se ha convertido en una especie de tópico para que el sistema democrático persista en su actual configuración. Si es el "menos malo" es que todos los demás son peores. La falacia estriba en desconocer que el ser humano que ha realizado un portentoso avance tecnológico en los últimos 50 años, no puede idear sistemas de organización de la sociedad mucho más perfectos y debe seguirse rigiendo en el siglo XXI por un sistema político ideado a mediados del siglo XVIII.

(c) Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Artículos sobre partidocracia. (III de V). Consejos para sobrevivir a las elecciones

nfokrisis.- Las campañas electorales deberían ser la espuma de la democracia, y las elecciones su gran fiesta. Sin embargo, han terminado siendo un tópico, a menudo desagradable, siempre previsible y realizadas con la misma ética y sutileza con la que se elabora un anuncio de Phoskytos o de la Barbie Astronauta: un producto para cerebros poco exigentes. Las campañas electorales aburren. Vale la pena preguntarse cómo afrontar la que se avecina.


Las campañas electores, hechas para ganar el voto de los electores, paradójicamente, saturan, cansan y hastían a esos mismos electores.

Los directores de marketing ya no saben qué hacer para estimular un voto permanentemente en recesión. La gente no está predispuesta a ir a los mítines; los grandes paneles reportan solamente buenos beneficios a las compañías publicitarias, pero apenas son observados por los electores. Solamente, la saturación de publicidad en todos los medios hace que al elector se le queden grabados algunos breves eslóganes electorales.

Una democracia lo es si hay variedad

Se suele definir al totalitarismo como el sistema que asfixia la libertad de expresión y reduce las elecciones a una sola opción: la oficial o la nada, un solo poder o contra el poder.

Pues bien, vivimos un sistema de bipartidismo imperfecto que no difiere mucho del totalitarismo; no hay una opción como en éste… sino dos, que, por lo demás, defienden políticas muy parecidas (el pensamiento único y lo políticamente correcto). ¿Cómo debemos llamar a un sistema basado exclusivamente en la alternancia del centro-izquierda y del centro-derecha? ¿Totalitarismo dividido por dos? ¿semitotalitarismo? ¿totalitarismo atenuado?

La trampa de nuestro actual sistema político es que permite decirlo "todo", pero ese "todo" no sirve para nada. Existe libertad de expresión, pero no igualdad de oportunidades para hacerse escuchar. Existe libertad de reunión y de manifestación, pero los partidos que dieron vida a la constitución -una derecha evolucionada que procedía del franquismo y una izquierda evolucionada que procedía de la oposición democrática- se cuidaron de asegurarse ad infinitud la preponderancia y el monopolio del poder, en exclusiva.

No se trata solamente de que haya alternancia entre dos opciones, sino que haya alternativas a esas dos opciones.

Las pequeñas opciones

Al margen de los dos partidos mayoritarios y de los nacionalistas, aparece una miríada de opciones minoritarias que apenas pueden hacerse oír. Existen tres tipos de opciones minoritarias:

1.- Opciones "locas"


El Partido de la Buena Armonía, el Partido del Cannabis, el Partido de la Paz Interior, y en Holanda, el Partido de los Pedófilos, por poner unos ejemplos, apenas pasan de ser chaladuras de pobres iluminados con ganas de llamar la atención o de exteriorizar sus excentricidades. Nada que esperar de este pelotón de opciones que entran más en el capítulo del exotismo que en el de la política.

2.- Opciones "históricas"


Se trata de partidos que en otro tiempo fueron algo, pero que ya son muy poca cosa y, en cualquier caso, son grupos inadaptados a la realidad socio-política española del siglo XXI. En ocasiones estos partidos tienen cierto seguimiento (el PCE-IU o ERC), en otras son residuos (Acción Republicana) o partidos que, a pesar de sus esfuerzos, no han conseguido coger el pie de la modernidad (los herederos del régimen franquista, por ejemplo).

3.- Opciones "alternativas"

Son partidos nuevos que aportan soluciones a problemas reales. El actual sistema político español perjudica extraordinariamente a estas opciones, vedándoles en la práctica el acceso al parlamento. Se trata de opciones que, en general, presentan soluciones a problemas muy concretos, pero carecen de programas globales; existen partidos contra las subidas de impuestos, para contener a la inmigración masiva, en defensa de los derechos de los jubilados, para regenerar la democracia, para combatir las tendencias más nefastas de la globalización, etc. En general, todos estos partidos -también aquí hay grupos "serios" y "petardos" que reproducen las taras de los partidos mayoritarios- incorporan una sincera voluntad de servicio y de resolver problemas. Su handicap es 1) falta de recursos, 2) el sistema electoral y 3) el silencio mediático.

Sólo estos últimos partidos presentan interés para un elector a la búsqueda de aire fresco.

¿Que aportan las campañas?

Se admite que gracias a las campañas se decide solamente un 5% de los votos y que el resto de los ciudadanos tienen decidido su voto o su abstención con independencia de los contenidos de la campaña. Las bombas del 11-M cambiaron más intenciones de voto que todo el marketing electoral convencional.

Entonces ¿por qué los medios de comunicación airean las campañas electorales como si en ellas nos fuera la vida o la muerte? Simplemente porque esas campañas son una de las más seguras fuentes de ingresos para los medios de comunicación. En nuestro país existe libertad de expresión, pero quienes compran más publicidad tienen mayor eco mediático. Existe libertad de expresión, pero no igualdad de oportunidades para expresarse.

Un individuo como Pepinho Blanco, portavoz del PSOE, no es, con mucho, el personaje más atractivo de la política española, ni siquiera el más inteligente, ni mucho menos el más brillante, ni el que dice cosas más interesantes… lo que no obsta para que sea el que aparece más en los medios. Tanto pagas, tanto sales… tal es la ley. Desde el punto de vista comercial esto parece justo, pero no desde el punto de vista democrático. Y estamos hablando de democracia.

Cómo afrontar una campaña electoral

Así pues, hay que tomar con reservas todas las campañas electorales y más ésta que se avecina en donde el empate técnico entre ambas partes va a convertir esta campaña en un repertorio de golpes bajos y juego sucio, y en la pira de ingentes medios económicos.

Hay cinco actitudes sanas que vale la pena adoptar ante cualquier campaña electoral y muy en especial en esta que se avecina y que, en la práctica, ha empezado ya:

- Distanciamiento
: las elecciones tienen que ver solamente con el ciudadano en la medida en que aúpan a uno u otro partido, y éste aplica políticas que tienen que influyen en la vida del ciudadano. El beneficiario directo de las elecciones no es el ciudadano sino el político al que se vota. Por tanto, debe existir un sano distanciamiento del elector y hacia el elegido, acompañado por una fiscalización de la tarea del elegido por parte del elector… ausente por completo en nuestro ordenamiento democrático, tal como los "padres de la Constitución" se preocuparon de eludir.

- Escepticismo: es la convicción de que los partidos mayoritarios que no han resuelto en 30 años los problemas de la población, no los resolverán en los próximos cuatro años. Han tenido oportunidades. Han demostrado su valía o su falta de ella. Han aplazado la solución de unos problemas. Han generado de la nada otros problemas adicionales. ¿Por qué habría que creer en sus promesas precisamente en esta próxima campaña? El que hace un cesto hace ciento, el que defrauda una vez defraudará sin duda una segunda y una tercera a poco que se le dé la posibilidad.

- Desconfianza
: es la seguridad en que la clase política dice una cosa y hace otra, y que en las campañas electorales todos los partidos mienten deliberada y conscientemente con la intención de hacerse con el voto. La sensación de que el político no sirve al pueblo sino que se sirve del pueblo es una actitud sólida para evitar el abuso de confianza que consiste en utilizar el voto del ciudadano para hacer justo en dirección contraria a los intereses del ciudadano.

- Racionalidad
: quienes han esperado cuatro años para lanzar en los últimos meses antes de las elecciones sus grandes propuestas electorales, no pueden ser tomados ni como sinceros ni como honestos, sino como oportunistas sin escrúpulos. Es tan simple como razonable. La racionalidad es incompatible con la demagogia y con los razonamientos simples hasta lo infantil mediante los cuales un partido se presenta como "mejor" que su oponente. ¿Quieres juzgar a un partido o a un político? Es simple: utiliza el sentido común, juzga por ti mismo y procura ser crítico… a pesar de que las distintas Leyes de Educación hayan desterrado, la capacidad crítica de las escuelas y, por tanto, de la sociedad.

- Objetividad
: es el esfuerzo por ver las cosas de la manera en que realmente son y no como quieren hacérnoslas ver. En el fondo, una campaña electoral es un ciclo de deformación de la realidad acompañado por el marketing ilusorio y las falsas promesas. Hay que huir de su influencia como de la peste para zambullirnos en la realidad: ¿Qué ha hecho cada partido para merecer nuestro voto? ¿Cuáles son los verdaderos problemas de la sociedad? ¿Qué respuestas dan los partidos a esos problemas? ¿Qué han hecho por solucionarlos hasta ahora? Esto llevará directamente al voto en blanco, a la abstención o a dar una oportunidad a esas opciones minoritarias de las que antes hablábamos.

Armados con estas cinco actitudes, el elector podrá afrontar esta campaña e incluso hacer uso de su derecho al voto de manera consciente y responsable. De eso se trata, en democracia.


De lo que deberían PREOCUPARSE los partidos...

1.- Cómo crear riqueza social (que beneficie a todos los ciudadanos) e industria (producción de bienes) en lugar de ladrillo (desarrollo basado en la construcción) y economía especulativa (ganan más los que tienen más, a costa de los que tienen menos).

2.- Cómo resolver la cuestión de la inmigración, reconociendo que desde 1987 se ha transformado en un problema, cuya responsabilidad afecta tanto al PP como al PSOE, hablando claro: "hemos dejado entrar a 6.000.000 de inmigrantes, muchos más de los necesarios". Ahora toca afrontar cómo contener el efecto llamada y cómo invertir el fenómeno.

3.- Dónde arrojar la llave de la celda en la que se encierre al último etarra,
renunciando para siempre a negociaciones y a cualquier otra salida que no sea enviar a la prisión o al frenopático a miembros y colaboradores de la banda.

4.- Cómo romper la globalización antes de que la globalización nos asfixie
; la deslocalización empresarial arroja al paro a millones de trabajadores europeos sin posibilidades de reciclarse laboralmente, traslada las posibilidades de crear riqueza desde Occidente a Oriente y desde el Norte hacia el Sur, agravando esta situación con los flujos de migratorios en dirección opuesta.

5.- Definir el modelo de Estado antes de que se imponga el no-Estado. El Estado de las Autonomías se ha mostrado inestable débil e incapaz de integrar las diferentes realidades que componen España en un proyecto común. El Estado de las Autonomías ha fracasado, y el no-modelo de ZP ha agravado este fracaso.

6.- Definir los límites de la reforma constitucional. Todos hablan de reforma: monarquía o república, reforma del senado, reforma del poder judicial… a lo que habría que añadir otras muchas reformas y, por qué no, una nueva constitución que defina un nuevo sistema electoral y representativo, un modelo de Estado estable y una efectiva separación de poderes, elementos en donde ha fallado la constitución del 78.

7.- Que nos expliquen (y demuestren) si profundizamos en la democracia o persistimos en la partidocracia. Los partidos tienen todo el poder y ostentan toda representatividad… a pesar de que los partidos tienen una presencia mínima en la sociedad y son entidades de privadas financiadas con dineros públicos.

8.- Que nos expliquen como atenuar las desigualdades salariales entre Emilio Botín y cualquier becario salido de la facultad, suficientemente preparado. Dicho de otra manera: cómo articular una sociedad justa en la que la riqueza no sea solamente un valor estadístico y en donde la riqueza no se base en la explotación y la infelicidad de los sectores más débiles de la sociedad.

9.- Cómo reforzar la lucha contra la delincuencia. Tampoco cuesta mucho afirmar los derechos de las víctimas sobre los de los delincuentes. Ni tampoco cuesta mucho repatriar inmediatamente cumplan sus condenas a los llegados con el "efecto llamada para la delincuencia". Ni rectificar la constitución -también aquí- eliminando la cursilada que convierte la "reinserción" en el elemento esencial de nuestro sistema penal, en lugar del castigo al delito.

10.- Cómo reforzar la natalidad, la familia, la demografía, sin necesidad de recurrir a la solución más fácil y problemática de compensar las bajas tasas demográficas españolas importando inmigración y luego subsidiándola.

11.- Cómo introducir la alegría en la vida cotidiana, sin necesidad de que cada mañana al escuchar las radios, o en los informativos de TV, o en el repaso a la prensa convencional y a Internet, tengamos el corazón en un puño por la última metida de pata del gobierno, la última muestra de incapacidad del último ministro, la corruptela del día, o la última noticia desalentadora para nuestra sociedad.

Resumiendo: Las propuestas electorales deberían de preocuparse por resolver los problemas de la sociedad, en lugar de crear más y pensar más en los ciudadanos antes de centrarse en los intereses personales de las cúpulas de los partidos.


Lo que deberían EVITAR los partidos

1.- Evitar las promesas electorales dirigidas al público más simple (el mayoritario) con la intención de ocupar un titular y atraer al máximo número de incautos
. Basta ya de "promesas electorales" que todos sabemos que no son más que futuros incumplimientos. Norma para el ciudadano: no creer, ignorar y castigar electoralmente las promesas realizadas en los seis meses anteriores a las elecciones.

2.- Evitar que los partidos falseen la realidad mediante encuestas. ¿Por qué cada sondeo beneficia a quien lo ha encargado? Los sondeos del CIS benefician discretamente al partido del poder, los sondeos que aparecen en la prensa groseramente favorecen a la opción favorita de la empresa periodística que los publica. Por sistema: no se crea lo que le cuentan las encuestas, que no sean ellas las que hagan cambiar su voto.

3.- Evitar que la campaña se convierta en un circo.
La función de una campaña electoral es mostrar una oferta, difundir un programa y convencer a la opinión pública para que entregue su voto. Si las campañas se han transformado en un circo demagógico, la democracia no es tal, sino apenas un sucedáneo de espectáculo en el que se juega con las esperanzas de la población.

4.- Evitar que los actos de los partidos traicionen sus buenos propósitos
. Desde las profundidades de la democracia, todos los partidos han propuesto grandes programas para los electores… pero la inmensa mayoría de nuevas fortunas se han forjado a la sombra del poder. Vale la pena preguntarse por qué hay navajazos entre los miembros de un partido para la elaboración de las listas municipales y por qué, los socialistas andaluces tienen casi tantos afiliados como cargos electos.

5.- Evitar las definiciones vacías y sin contenido: "progresista", "liberal", "de centro", "moderado", que supone definir al adversario como "regresista", "absolutista", "extremista" y "ultra". Definirse como "progresista" implica evidenciar un vacío de ideas y agarrarse a lo indefinido que es, justo a lo que se agarran los partidos mayoritarios para evitar los compromisos a los que pudiera dar lugar una definición más concreta. Por otra parte ¿a quién le interesan las definiciones doctrinales cuando de lo que se trata es de hacerse con la llave de la caja?

6.- Evitar dar la sensación que la culpa siempre es del otro: en un régimen como el español que lleva treinta años de democracia y en donde se han turnado centristas, socialistas y derecha en el poder, todos son culpables de la actual situación y todos tienen su parte de responsabilidad. Nadie puede alardear de ser completamente inocente. Si nuestros soldados mueren en Afganistán es porque el PSOE nos metió en la OTAN, pero UCD inició las conversaciones y si Aznar cometió el absurdo de embarcarnos en la guerra de Irak, ZP ha enviado a morir a nuestros soldados al avispero del Líbano… por referirnos sólo al ámbito de la defensa.

7.- Evitar que el ciudadano acuda a las urnas con la sensación de que vote a quien vote se equivocará: el votante de hoy es el decepcionado de mañana. Se vota a un partido, no tanto por sus méritos, como por hostilidad y decepción hacia su oponente. El sistema representativo español está configurado para que solamente dos opciones se turnen permanentemente en el poder sin dar opción a una tercera (o cuarta, o quinta) y es, a la postre, el baile de la decepción.

8.- Evitar dar la sensación suficiencia, especialmente, cuando lo que impera es la insuficiencia, la no preparación y la improvisación
: los partidos no programan más allá de cuatro años vista, les interesa solamente el tiempo en el que gestionarán el poder. Durante los dos primeros años de legislatura acomodan a sus dirigentes en las esferas de poder e influencia y utilizan los dos años siguientes para garantizarse la reelección. ¿Para cuándo la planificación? ¿en qué momento se programa el futuro de la comunidad? ¿para cuándo los proyectos a largo plazo?

9.- Evitar el doble lenguaje utilizado por los partidos mayoritarios y en el que cada cual entiende lo que quiere entender y deja las manos libres al gobierno de turno para hacer lo que le dé la gana. Ganar unas elecciones no significa tener las manos libres para lanzarse sobre un botín, ni siquiera tener patente de corso para cualquier exacción. Ganar una elecciones supone gobernar y gobernar es adquirir responsabilidades. La Constitución del 78, por supuesto, no alude a las responsabilidades del "mal gobierno". Si se preguntara a un político qué entiende por "responsabilidad", siempre contestaría lo mismo: "la posibilidad de no salir reelegido". Poco, muy poco, para quien tiene cuatro años de control total sobre el Estado.

Resumiendo:

Los partidos políticos, especialmente los mayoritarios, deben evitar ser lo que son hoy, aquello que se han convertido: un estado mayor de cargos públicos, o de aspirantes a tales, que llegan con la intención de resolver sus problemas personales, ganar un sueldo fácil, sin horarios fijos, sin la obligación de fichar y con contactos preferenciales en el mundo empresarial y posibilidad de buenos negocios.

Mientras sigan siendo así, la política seguirá siendo vista con desconfianza por la mayoría de la población.


Lo que supone la democracia:

La democracia es algo más que el derecho al voto cada cuatro años.  La democracia supone:

1) Fiscalización de los elegidos por los electores

2) Existencia de un vínculo fluido entre electores y elegidos

3) Fidelidad de los elegidos hacia el programa que han presentado a los electores

4) Lealtad de los elegidos hacia sus electores antes que hacia sus conveniencias personales y las del partido cuyas siglas utilizan

5) La voz de cada elegido es la voz de sus electores no la del jefe de su grupo parlamentario.

6) El cumplimiento de las promesas electorales incluidas en el programa y la racionalidad y viabilidad de ese programa una vez enunciado.

7) La existencia de las más duras responsabilidades políticas por el incumplimiento deliberado o falseamiento de las promesas electorales o la gestión corrupta de los bienes públicos.

 

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