Blogia

INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Cinco canciones para un ideal (III). "Los muchachos peronistas" o la impermanencia del populismo


Infokrisis.- Creo que fue Ángel Ricote, el fundador de CEDADE, quien me dejó un viejo disco de canciones peronistas que le había regalado un antiguo miembro de la Tacuara cuando ya había dado el salto al peronismo. Era un long-play de audición dificultosa que me costó trasladar a cinta casete durante mi estancia en el Círculo José Antonio de Barcelona. En aquella época, teníamos la sensación de que lo más parecido a "lo nuestro" era el peronismo. En esa época mantenía contacto epistolar con algunos argentinos que se mostraban mucho más críticos hacia el fenómeno. Los viejos militantes de la Tacuara y de la Guardia Restauradora, en su mayoría no eludían críticas hacia el peronismo. Tardé en entender que "nuestro ambiente" en Argentina estaba roto desde los años 40 en dos líneas: el peronismo y el nacionalismo. Era difícilmente comprensible porque en el peronismo hay un fondo de nacionalismo y los nacionalistas, por su parte, acompañaban sus proclamas de frecuentes alusiones a la política social. Les separaba el origen y la historia.

El long-play de canciones peronistas contenía algo más de una docena de himnos que no he logrado recuperar en Internet. Tan solo he encontrado el más famoso de todos ellos, "La Marcha peronista", "Juventud peronista", o el nombre más habitual "Los muchachos peronistas". En realidad, es la marcha oficial del partido justicialista. Un canto encomiástico hacia el general que contiene alusiones a su mujer. Se hicieron varias versiones. Los montoneros -la izquierda peronista- introdujeron alguna modificación. Es una marcha alegre cantada con ese particular acento arrabalero que se suele asociar al tango, esa maravilla musical de la Argentina canalla y arrebatada. Pegadiza y de fácil canto, la he oído acompañada por decenas de bombos.

La oí por primera vez en la soledad de mi habitación de estudiante harto de formular hidróxidos y de aprender la química del carbono. Me sugirió que un movimiento que había sabido conquistar el corazón del pueblo argentino era algo grande. Debieron de pasar todavía siete años antes de que pudiera establecer contactos directos con camaradas argentinos peronistas y no peronistas y volviera a oír la marcha en manifestaciones y actos de protesta. Una vez exiliado en París, llegó el jefe de la juventud peronista de la época acompañado por un diputado de camino a Roma en donde debían entrevistarse con Juan Pablo II para solicitar que mediara en la liberación de María Estela Martínez de Perón, presa por el gobierno militar en San Juan de Bariloche.

En aquella época, París era un hervidero del exilio argentino (por algún motivo, París siempre ha constituido la meca del exilio argentino y el tango dedicado a "La Maga" habla de otros tiempos remotos en los que ya era así). De un lado el almirante Masera había instalado en Neully su Centro Piloto, dirigido por la sobrina del general Lanusse, una especie de institución para promocionar las aspiraciones del almirante a ser elegido democráticamente presidente del país. Masera había organizado un "reservado" en la Escuela de Mecánica de la Armada (la "pecera") en donde los montoneros "recuperables" eran separados de los aspirantes a desaparecer y empleados en tareas burocráticas y de información periodística. Algunos, tras ser liberados, habían recalado en París. Otros como el antiguo Tacuara Rodolfo Galimberti se habían refugiado allí trenzando una leyenda sobre si habían tenido que ejercer oficios malamente remunerados para sobrevivir (en realidad el "loco Galimba" contaba con una seriedad pasmosa que había sido taxista, aun cuando fuera incapaz de distinguir Clichy de Montmartre). En realidad, la cúpula montonera vivía discretamente, pero en absoluto en la miseria, gracias a los buenos dólares de los hermanos Born, secuestrados por los montoneros y liberados contra el pago de 100 millones de dólares. De hecho, lo que ocurrió después del cobro del secuestro explica el fin de los montoneros: Galimberti y Firmenich enviaron al interior a los exiliados… que fueron detenidos en los mismos aeropuertos. Con razón suele decirse que ambos "cagaron" la vida de toda una generación de revolucionarios.

Pero en el París de aquella época, además de argentinos exiliados existían antiguos nacionalistas que ejercían funciones en la misión diplomática. Hablando con uno de ellos consiguió explicarme la fractura entre nacionalistas y peronistas. Elitistas los primeros y populistas hasta las trancas los segundos el encuentro era casi imposible. Para colmo, los primeros -en buena parte militares- ironizaban sobre las múltiples formas que el peronismo había adoptado. En la embajada de calle Cimarossa me mostraron filmaciones de la época del retorno de Perón, entre ellas la famosa ruptura con los montoneros pocos meses antes de la muerte del general, cuando los expulsó de la plaza de Mayo tras llamarles imberbes y negar sus méritos. Si lo hizo fue porque el run-run de los montoneros como música de fondo terminó por hacer blanco de sus críticas a "Isabelita" Perón. Aquel acto, naturalmente, terminó en medio de un ambiente excepcionalmente enrarecido, con el canto de "Los muchachos peronistas".

De nada servía que recordara a los militares nacionalistas los desvelos de Eva Perón por su pueblo. Simplemente la despreciaban. Recordaban que los arrebatos de "caridad" de Eva Perón, arrojando los trajes de su fondo de armario por la ventana de la Casa Rosada no eran más que demagogia ofensiva incluso para los beneficiarios. En esa misma época, Jaime María de Mahieu que había ocupado el cargo de director de la Escuela Superior de Conducción Política del Movimiento Justicialista, había terminado separándose del peronismo y no ahorraba críticas mordaces. Había, eso sí, otros amigos y camaradas que habían conocido a Perón y lo comparaban con Degrelle o con un Codreanu pampeño. Pero también estos contaban historias preocupantes: uno de ellos había sido testigo en la mansión de Puerta de Hierro de un ataque de ira de "Isabelita" cuando al general se le cayó al suelo un libro que le había regalado Rucci (poco después asesinado por los montos) en el interior del cual se encontraba un mensaje privado. Ni "Isabelita" ni López Rega ("Lopecito", como lo trataba despreciativo el general) permitían que nadie tuviera reuniones privadas con Perón. El cerco que le habían estrechado era férreo en esa época.

Hacia 1980 seguía leyendo las revistas peronistas y… las anti-peronistas, pero empezaba a dudar de que aquella línea populista fuera la correcta. Es cierto que Perón realizó grandes aportaciones a la clase obrera argentina… pero es que en aquella época en todo el mundo ocurrían fenómenos parecidos. Aquí, en esos mismos años, Girón de Velasco instituyó la Seguridad Social. No hay pues que sorprenderse mucho. Lo preocupante era que los contornos del peronismo no estaban nada claros: por una parte abarcaban desde la publicación "Cabildo"  con ósmosis con la ultraderecha clásica, hasta "las organizaciones armadas" que compartían espacio con los trotskistas del ERP. Demasiado espacio como para poder encontrar un denominador común. Llegó un momento en que era posible dudar de todo: ¿Quién mató a Rucci? ¿Quién secuestró a Aramburu? Estaba claro, los montoneros. Lo que no estaba tan claro es si actuaban por iniciativa propia o en sinergia con algún sector militar. Los contactos entre Masera y Firmenich en París hacia 1977-8 dejan interrogantes en el aire.

Las dudas se disipaban mal que bien oyendo y repitiendo las estrofas de "Los Muchachos peronistas". Cuando permanecí en el Cono Sur, la política que seguíamos era intentar soldar el movimiento nacionalista con el movimiento sindical. Practicábamos la misma política en Bolivia en donde mantuvimos buenas relaciones tanto con los militares como con Juan Lechín Oquendo, el presidente de la Central Obrera Boliviana. En Chile ya se había producido alguna aproximación de este tipo entre los gremios y el poder militar. Sosteníamos en la época que los dos sectores más sanos de la política sudamericana eran los militares y los sindicatos y que un sistema de pesos y contrapesos en la colaboración entre ambas fuerzas hubiera podido dar 20 años de estabilidad a la política sudamericana. Ciertamente, algunos sectores recogieron este mensaje, pero había muchas más fuerzas en juego y se sabe lo que ocurrió después. Los gobiernos militares cayeron y les sustituyó el liberalismo salvaje, los ajustes y reajustes económicos, la corrupción. Y en eso están. Dentro de este clima "Los Muchachos Peronistas" suponían un soplo de aire fresco.

Volví a oír esta marcha peronista no hace mucho acompañada por imágenes en youTube. La volví a percibir con otros ojos. El peronismo se ha institucionalizado desde Carlos Saúl Menem y no digamos con la saga de los Kirchner. Lo que había de revolucionario, de alternativista, se ha evaporado. Hoy es un partido más cuyas bases siguen manteniendo algunos rituales peronistas, pero cuya cúspide solamente precisa de la sigla para asegurarse un suelo mínimo de votos. Del justicialismo de Perón ya no queda nada, salvo en recuerdo y el mito. Los ideales centrados en un personaje carismático, nacen, crecen, viven y mueren habitualmente con la muerte del fundador. El peronismo sobrevivió a Perón apenas una década. Durante el gobierno militar, el peronismo estalló, unos colaboraron abiertamente con los mílicos, otros lo hicieron desde las alcantarillas, muchos permanecieron indiferentes, otros optaron por la oposición política y otros por la oposición armada. Acabada la dictadura, el radicalismo ocupó el poder y cuando el peronismo regresó ya era otra cosa muy diferente a lo creado por Perón y por Evita.

A fin de cuentas, lo que me ha sugerido hoy "Los muchachos peronistas" es la impermanencia de lo político. Una ideología -y el justicialismo lo era- pierde pronto actualidad y termina siendo un arcaísmo en el mejor de los casos y una traición al ideal en el peor. Por otra parte, el populismo, cualquier forma de populismo es siempre una concesión a lo más primario (en ocasiones a lo más primitivo) que pueda anidar en el "demos". Sirve para ganar elecciones y para movilizar masas, pero no para construir estructuras duraderas y estables. Dicho de otra manera, el populismo es pan para hoy y hambre para mañana, éxito hoy y derrumbe mañana. No es, desde luego, la vía, por atractiva que sea la marcha peronista por excelencia.

Letra de "Los muchachos peronistas"

Los muchachos peronistas
todos unidos triunfaremos,
y como siempre daremos
un grito de corazón:
¡Viva Perón! ¡Viva Perón!

Por ese gran argentino
que se supo conquistar
a la gran masa del pueblo
combatiendo al capital.

¡Perón, Perón, qué grande sos!
¡Mi general, cuanto valés!
¡Perón, Perón, gran conductor,
sos el primer trabajador!

Imitemos el ejemplo
de este varón argentino,
y siguiendo su camino
gritemos de corazón:
¡Viva Perón! ¡Viva Perón!

Porque la Argentina grande
con que San Martín soñó,
es la realidad efectiva
que debemos a Perón.

¡Perón, Perón, qué grande sos!
¡Mi general, cuanto valés!
¡Perón, Perón, gran conductor,
sos el primer trabajador!

Después de haber liberado
a toda la economía
gritamos SOBERANÍA
con fundamento y razón
¡Viva Perón! ¡Viva Perón!

Porque las Islas Malvinas
y el Antártico Sector
son netamente argentinos
aunque nos digan que no.

¡Perón, Perón, qué grande sos!
¡Mi general, cuanto valés!
¡Perón, Perón, gran conductor,
sos el primer trabajador!


© Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin citar origen.

Cinco canciones para un ideal (II). "Budapest" de Leo Valeriano. Siempre hay causa por la que luchar




En el verano de 1968 los tanques del Pacto de Varsovia habían invadido las calles de Praga. Unos meses después, Jac Pallach se había quemado vivo como protesta por la invasión. Yo apenas tenía 16 años pero hacía seis meses que estaba comprometido políticamente. La muerte de Jan Pallac y la invasión de Checoslovaquia supusieron un mazazo para mi generación. A partir de ese momento, ser comunista se me volvió incomprensible. Tres meses antes la revolución de mayo del 68 había supuesto otro aldabonazo para mi generación. A fin de cuentas, tanto en Praga como en París eran jóvenes los que habían saltado a las calles. Los dos episodios florecieron bajo el símbolo de la juventud y de la libertad. Daba la sensación de que un mundo nuevo y original estaba naciendo y que se había llegado al final del status quo generado en Yalta. Salvador Dalí acababa de pintar uno de sus grandes cuadros: La Pesca del Atún en el que podía ver a un joven apuñalando a dos atunes. En la hermenéutica daliniana los dos atunes era el símbolo de la Era de Piscis y el joven asesino, el heraldo de la Era de Acuario que vendría. Pop-art, op-art, puntillismo, realismo fantástico, pintura surrealista, figurativismo, parecían sintetizarse en un cuadro extraordinario que, solo por él le hubiera valido a Salvador Dalí un lugar destacado en la pintura del siglo XX. Eran todo ilusiones, y más que ilusiones mitos movilizadores.

En el espacio político en el que militaba en la época todos hubiéramos querido estar en las calles de Praga en aquellos días. O en París. Teníamos la sensación de que ahí se estaba construyendo la historia y nosotros desperdiciábamos nuestra vida terminando el bachillerato franquista o aburriéndonos en los primeros años de Universidad. Pero, como cantaba en Europa Cliff Richard y en España el Dúo Dinámico y los Mustang: "Jóvenes éramos tan jóvenes, soñabas tú soñaba yo...".

En esa época ya tarareábamos en inglés The House Of The Rising Sun (La Casa del Sol Naciente), sin saber que aquella música encantadora que había llegado de la mano de Dylan y de la Báez aludía a un putiferio de Nueva Orleans. Muchos nos identificamos con la canción de Peete Seger sobre Woody Gootry ("Hola, hola, Woody Gootry, te he escrito una canción, sobre un raro mundo que muere y que apenas sí acaba de nacer"). Poníamos una y otra vez la Balada de Sacco y Vanzetti, El Preso nº 9, o Te recuerdo Amanda, pero solo cantada por Joan Báez.

De Dylan admirábamos Los tiempos van cambiando (Venid senadores, congresistas / Por favor haced caso de la llamada / No os quedéis en la puerta de entrada / No bloqueéis el vestíbulo / Hay una batalla afuera / Y está bramando / Esto pronto sacudirá vuestras ventanas / Y hará retumbar vuestras paredes / Porque los tiempos están cambiando…) y el Blowin’ in the Wind (¿Cuántas carreteras debe un hombre caminar, antes de que le llamen hombre? / ¿Cuántos mares debe una paloma navegar, / antes de que se duerma en la arena? / La respuesta, amigo mio, la respuesta está soplando en el viento).

Era inevitable tener los últimos discos de los Beatles. Un año antes, en junio de 1967 había ido por primera vez a Londres solamente para comprar en Carnaby Street la primera Edición de Sargent Pepper’s, la Banda del Club de los Corazones Solitarios con su portada con los cien rostros, muchos de los cuales influirían luego en nuestra formación intelectual, desde Aldous Huxley hasta Cromwley, desde Jung hasta Poe, desde William Bourroughs hasta Bernard Shaw.

A algunos nos interesaba incluso la música de protesta de nuestro país aunque respirara otro aroma político. El Paco Ibáñez de aquella época era todavía un soplo de aire fresco, en gran medida patrótico (el Nosotros somos quien somos, el A cabalgar, hasta enterrarlos en el Mar, y seguramente todas las demás canciones de su recital en el Olimpia de París suscitaron nuestra atención). Por proximidad, la Nova Canço me quedaba cerca. Uno de sus puntos de encuentro era un pub situado a 50 metros del colegio escolapio en el que languidecía en Tusset Street, pequeña calle barcelonesa de apenas 200 metros que aspiraba a emular al Carnaby Street originario, meca de lo pop. Conocí a varios y varias de los que frecuentaban aquel pub -La Cova del Drac- reconvertido hoy en un fast-food: María del Mar Bonet, que entonces frecuentaba el grup de folk del bipolar Cesco Boix, Guillermina Mota, Guillermota para los íntimos, Guillem d’Efak, señor del lugar y del otro pub, La Cucafera, el pianista mestizo hijo de funcionario colonial y guineana, que interpretaba blues como nadie.

Los camaradas de CEDADE, en cambio, iban al Liceo. Hice un esfuerzo, pero aquello no resultó. La música tiene algo de matemáticas -compases, ritmos, tempos, a la postre, no son más que posibilidades matemáticas- y en Wagner había demasiada pasión y exceso de arrebatos románticos, luego mucha emotividad y sentimentalismo y poca matemática. He compartido la idea medieval de que "Dios es geómetra", aunque es muy probable que no exista… hay algo perfecto en el cosmos que responde a leyes matemáticas. La matemática es objetividad y hecha arte conduce a un modelo de arte objetivo, incuestionable, permanente. Todo lo que es sentimentalismo o arrebato, es, por definición, puntual, efímero, perecedero, en definitiva. Por eso Wagner nunca me atrajo en exceso, a diferencia de la música barroca o de la música clásica. Además quería vivir la música de mi tiempo, la de mi generación. Quería estar al tanto de la música de nuestro tiempo y de nuestro tiempo. Por algún motivo la nostalgia nunca ha encontrado un eco en mi corazón que siempre ha precisado ritmo, medida y armonía.

En 1969 un camarada italiano (Marco Tarchi quien ahora dirige la revista Transgressione y pasa por ser la quintaesencia de la nuova destra italiana) me envió la dirección de Edizioni Europa, una empresa editorial vinculada a Ordine Nuovo. Pedí el catálogo que tuvo una importancia decisiva para mi formación cultural: supe a través de este catálogo de la existencia de un Drieu la Rochelle, de un Evola, supe de la importancia de la obra de Guénon a quién tres años antes había visto mencionado en aquella ominosa obra, El Retorno de los Brujos de Louis Pauwels y Jacques Bergier, y, finalmente, como único disco anunciaban uno de un tal Leo Valeriano. Me interesé por él y al cabo de unas semanas me sorprendió saber que era un "uomo de destra", próximo a Ordine Nuovo, en la órbita del MSI, cantautor que tenía el hábito de salir al escenario vestido completamente de negro, no para imitar a los cantantes existencialistas franceses o nuestro carpetovetónico Paco Ibáñez, sino como lealtad a los colores del fascismo. Pedí el disco de Valeriano.

Hará unos cinco años, le dediqué un artículo a su obra en este mismo blog, que traigo de nuevo a colación. Lo reproduzco a continuación. Valeriano y su obra fueron representativos de la ideología del neofascismo italiano de los años 60. En aquella ocasión escribí esto:

"Hemos rescatado del baúl de los recuerdos una cinta casette de canciones de Leo Valeriano. Está grabada sobre un vinilo de 1968. Leo Valeriano fue el primer cantautor italiano del ambiente "neofascista" y en las letras de sus canciones se percibe perfectamente el ambiente que impregnó a toda una generación. Vale la pena rescatar este casette, lamentando que no se haya remasterizado, y emplearlo como excusa para realizar un viaje a través del tiempo y retroceder al neofascismo italiano de los años 60.

La fuerza de ser uno mismo

"Padre Nuestro" es casi una oración. Iniciada con las palabras de la oración católica más conocida, esta canción de Valeriano tiene que ver con lo que podríamos llamar "la concepción del mundo del neofascismo". De hecho, en todas las obras de Evola está implícito este mensaje: "Conócete a ti mismo" y "Prueba tu calidad a través de la lucha". Valeriano arranca la canción -musicalmente muy seductora- con estas estrofas en las que está muy presente la necesidad de diferenciación:

"Padre nuestro que estás en el Cielo
Y también entre la gente,
que ya no puedes esperar nada
cada vez que alguien te llama.
Padre nuestro que estás en el Cielo
también yo te he llamado
días enteros en voz alta.
Me ha respondido sólo el silencio,
Pero no te pido reposo
No te pido riqueza,
Poder o tranquilidad";

En las estrofas siguientes de la canción, la letra asume la vocación heroica que Evola propone en sus obras como condición indispensable para alumbrar un "hombre nuevo" capaz de mantenerse en pie ante las destrucciones culturales que se avecinan y termina implorando al dios desconocido que le dé la fuerza para ser él mismo. Análogo mensaje se encontraba en el santuario de Delfos: "Sé tu mismo". La canción dice así:

"Dame Dios mío, aquello que te queda,
Aquello que nadie pide nunca.
Dame la lucha, dame la inquietud
Y la desesperada ansiedad,
Dame el tormento, dame la rabia
De esta condenada realidad,
Dámelo ahora, definitivamente,
Porque yo no sé,
Si tendré siempre tanto valor
Para poder pedírtelo
Padre nuestro que estás en el Cielo
Y también entre la gente,
Dame, Dios mío, aquello que te quede
Aquello que nadie pide jamás,
Pero dame la fe, dame el valor,
La fuerza de ser yo".

El anticomunismo: Budapest

Una de las canciones más hermosas de Valeriano estaba dedicado a los héroes de Budapest. Se trata de una de las composiciones más bellas que hayamos escuchado, tanto por su letra como por su música. En 1956, los tanques rusos cercenaron el ansia de libertad del pueblo húngaro. Stalin había muerto y en Occidente se creía que la URSS había moderado su intervencionismo exterior. Era todo lo contrario. Valeriano logró sintetizar en una estremecedora música la gesta de los patriotas húngaros.

"Estoy sobre el monte mirando
donde estaba una ciudad
sobre las torres de las iglesias
grita fuerte el gallo rojo,
rojo el cielo por las llamas,
rojas las calles por la sangre,
rojos son los carros de combate,
¡está ardiendo Budapest!"

La juventud europea se estremeció con aquel horrendo ataque. En París, los grupos de patriotas, entre los que se encontraban Pierre Sidos y Jean Marie Le Pen, se manifestaron ante la sede del Partido Comunista que resultó asaltada por la población. En Roma abundaron las manifestaciones de protesta en la que se curtieron los militantes que luego crearían Ordine Nuevo y Avanguardia Nazionale. Valeriano era uno de estos jóvenes que quedó, literalmente, horrorizado por la masacre de Budapest y por la dejadez con que las democracias occidentales. Sigue la canción de Valeriano:

Oh Budapest... Oh Budapest..
Tu burgués de Occidente,
tu que tienes mujer, hijos y amante,
tus casas son cálidas
y no vas a arriesgarte por Budapest.
Tu burgués de occidente
has recogido sacos de oro
nacidos de la sangre
¡y luego te has encadenado al gigante del Este!

En esa época estaba claro para el neofascismo que las democracias occidentales, las democracias burguesas, no estaban en condiciones de enfrentarse a la URSS y que Europa, tras la guerra, estaba viviendo el esplendor de la civilización burguesa que había pactado un statuquo con la URSS: la convivencia pacífica. A esa burguesía bienpensante no le importaba la suerte de los patriotas húngaros. El anticomunismo del que hace gala Valeriano, y por extensión, el neofascismo de la época, viene acompañado de un acusado tinte antiburgués.

Esa sensación de que las democracias occidentales no tenían arrestos suficientes para detener al comunismo, se evidencia en la última estrofa de la canción:

"Yo te acuso Occidente,
mañana también tu llorarás
como los magiares abandonados por ti en Budapest.
Aquí sobre el monte estoy mirando
El fin de una ilusión
Nacida a lo largo de nuestro río
Y que muere asesinada
Con Budapest"

El sentimiento antiburgués: "Tiempo de Lobos"

Otra canción a tener en cuenta de Valeriano es "Tiempo de Lobos". Se trata de otro alegato antiburgués, en donde se percibe fácilmente el aroma de la nueva era de la contestación juvenil que ya se percibía en el horizonte. Los padres que habían vivido la guerra y las privaciones querían que sus hijos fueran educados de espaldas a cualquier idea política y, cuando la tenían, lo que les exigían era que las ocultaran. Era la forma de "triunfar" en la sociedad, especialmente si se sostenían posiciones neofascistas. Dice Valeriano:

"Tu padre te ha dicho: sé astuto hijito
No debes arriesgar nada,
porque de nada sirve tener ideas
guárdalas para ti".


Tal era la normalidad de aquel tiempo. El padre le dice al hijo: "Este es un tiempo de lobos, un tiempo de perros, ¿qué harás con tu futuro? Es un tiempo de lobos, ya no es un tiempo de héroes". En las estrofas finales, Valeriano aporta las conclusiones:

"El miedo es una bestia que florece en el corazón
de aquella gente que no sabe lo que es el honor.
Es el miedo que te vuelve prudente
que va donde el viento la lleva.
Pero que no te suceda nunca como a quien no pueda
cantar la libertad"


La idea sostenida por el neofascismo de la época era que el comunismo era una ideología demasiado brutal como para poder ser contenida por el espíritu burgués. Hacia falta una movilización de los espíritus más duros y más decididos, para poder articular un frente anticomunista que no amenazada las libertades, como había ocurrido en Praga. Y para ello era preciso lugar en las filas del Movimiento Social y de las organizaciones decididamente anticomunistas y antiburguesas crecidas a la luz de la doctrina evoliana.

El espíritu de la contestación: El coraje de decir no

A partir de 1967 la contestación estaba en el ambiente. Al año siguiente estalla el mayo francés y pocas semanas después el "otoño cálido" italiano. En aquel momento, la universidad italiana registra una presencia importante de militantes neofascistas encuadrados en el FUAN y en otras organizaciones menores. En Valle Giulia, los estudiantes de estas formaciones ocupan la facultad de derecho y se enfrentan durante varios días a la policía. Los contestatarios de otras tendencias, ocupan filosofía y arquitectura. En los días que seguirán, Giorgio Almirante, secretario general del MSI, da la orden a su servicio de orden de desalojar las facultades, incluidas, derecho. Los contestatarios neofascistas se enfrentan a la disyuntiva de unirse a los "gorilas" de Almirante (dirigido por Giulio Caradonna) o bien permanecer defendiendo una "contestación de derechas". Optan por la segunda opción en lo que luego, la mayoría, considerará un error. Eso implica dar la excusa para que el antifascismo prendiera en la universidad. A partir de ese momento, el grueso del neofascismo se va "domesticando" y convirtiéndose en el apéndice juvenil de un partido de derecha radical. La influencia de Evola se va reduciendo en esa generación de militantes de los que, finalmente, por iniciativa propia y por la misma presión de los acontecimientos, no acentuarán otra cosa más que su anticomunismo. Las veleidades de lucha contra el sistema, poco a poco, se van retirando del MSI y recluyéndose, bien en sectores disidentes, o bien en grupos extraparlamentarios que mantendrán hasta principios de los años 80 la etiqueta "neofascista"

Pero cuando Leo Valeriano redacta la letra de esta canción, está todavía impregnado por el espíritu de la contestación que se trasluce desde el mismo título: "El coraje de decir no":

"Dicen siempre que todo va mal, que haría falta una revolución
Pero bastaría encontrar, el menos para comenzar,
El coraje de decir no, a la gente que dice Si
El coraje de rechazar las falsas etiquetas de la sociedad.
El coraje de decir no a un mundo que todo de da,
El coraje de estar solo en medio de la masa tranquila del Si.
El coraje de decir no a las ofertas que el mundo te hace,
El coraje de saber arriesgar descendiendo solo a la calle que quieres…
Pero es una fábula nacida así y que hoy no está de moda…
Una cosa para no escucharse porque puede hacer daño advertir que
No tienes el valor de decir no… el valor de decir no."

El modelo histórico: la República Social

Mientras que en España, el franquismo cayó sin que existiera un "último pelotón" de fieles que resistieran. Ninguna sede del Movimiento, ni de la OJE, ninguna delegación de la Sección Femenina o de la Guardia de Franco, fue ocupada por sus militantes. La "rendición" se hizo sin que nadie resistiera. Por eso ha sido imposible reconstruir un "neo-franquismo", por que sus principales valedores no quisieron jugarse nada esencial y se resignaron a ser barridos, intentando acomodarse unos o bien haciéndose olvidar la mayoría. Pero en Italia no ocurrió lo mismo. En 1943, con las tropas americanas en Sicilia, con Roma bombardeada a diario, con los partisanos asesinando constantemente, con la traición en el interior (Badoglio), el fascismo resistió y endureció sus posiciones. El resultado fue la creación de la República Social Italiana a la que se adhirieron cientos de miles de italianos, cuando la derrota estaba ya presintiéndose en el horizonte. Resistieron hasta el final en las más precarias condiciones que pueda imaginarse. Luego vino la represión de los partisanos comunistas. Casi 200.000 asesinatos sin juicio fue el precio de la "literación".

No es raro que, ante esta situación, el neofascismo reconociera como modelo histórico, la experiencia de la República Social que, en definitiva, era un ejemplo de lealtad. Evola había inspirado a la primera generación de militantes del MSI y sus dos obras "Orientaciones" y "Los hombres y las ruinas" eran los manifiestos de referencia que se manejaban en la época. Evola había hecho de la lealtad el valor esencial del "hombre nuevo" que coincidía con el que se había forjado al calor del a RSI. Mussolini era un ejemplo y a la figura del Duce, Valeriano le dedicó una canción que aprovechó, tanto para glosar la figura humana del Duce:

"Un hombre es siempre un hombre
aunque sea fuerte"


Pero sobre todo, aprovechó para denunciar la odiosa figura de los que colaboraron con el Duce para luego traicionarlo. A estos les dedicó esta estrofa:

"Aquellos que han vivido de su gloria
Y bajo su estrella han caminado
Aquellos que le han dicho
"Tu eres la historia",
son los mismos que luego le han traicionado".


Denunciando la cobardía de los Amíntore Fanfani que luego pasaron a ser los grandes líderes del pentapartido, y antes los grandes albaceas del ventennio, Valeriano exaltaba la fidelidad y el honor de los combatientes de la República Social y la dimensión humana del Duce.

El antiamericanismo: Banzai

Así como en el neofascismo de los años 50-70, todos estaban de acuerdo en el anticomunismo, la posiciones respecto a los EEUU no era unánime. La polémica se originó en el interior del MSI cuando un sector sostenía que Europa, por sí misma, carecía de capacidad para defenderse y era, por tanto, necesario apelar a la ayuda americana. Luego sería tiempo de arreglar cuentas, pero, inicialmente, era preciso entregar la defensa de Europa a los EEUU. No todos estaban de acuerdo, por supuesto, y en el interior del propio MSI, existía un amplio sector antiamericano; en el exterior del MSI, los grupos extraparlamentarios, adoptaron siempre una posición antiamericana. Julius Evola, por su parte, sostenía que era preciso oponerse a la "concepción del mundo" emanada del americanismo que, a la postre, era exactamente la misma que la que se desprendía del bolchevismo y a demostrarlo dedicó la conclusión brillante de su obra cumbre "Revuelta contra el mundo moderno".

Esta relativa indefinición en el interior del neofascismo hizo que Valeriano no adoptara un antiamericanismo extremo ni radical, que podía ser rechazado por una parte del MSI. Optó por contornear el problema. En aquel momento empezaba a leerse a Yukio Mishima en ambientes neofascistas. Valeriano aprovechó esta admiración creciente por el Japón y por los samurais para aludir a la gesta de los pilotos kamikaze en la Guerra del Pacífico. Era evidente que, el mensaje final, era antiamericano, pues, no en vano, el objetivo eran los buques de ese país. Pero llama la atención que optara por ese rodeo para llegar a algo que en los ambientes juveniles del MSI de la época era un dogma: "Ni Washington, ni Moscú".

La música de la canción evoca voluntariamente ritmos orientales y tiene un encanto particular. En cuanto a la letra, destacamos algunas estrofas:

"Jóvenes de veinte años, vestidos de blanco,
perlas vivas frente al color de la noche,
sobre un bimotor que extiende sus alas blancas,
van al encuentra con la muerte en el cielo del Japón.
Está escrito entre las estrellas el valor de los pinos
que no cambian de color con el peso de la nieve".


Luego, Valeriano recupera el tema de los samurais que ejercieron una seducción particular sobre el neofascismo. La propia existencia de una casta guerrera con la que los neofascistas se identificaban y que crean que podía forjarse mediante la militancia política, es reflejada por Valeriano en las estrofas siguientes de la misma canción:

"Cuando has dejado a tu madre, no ha llorado,
pero cuando esté sola, llorará en silencio al último de sus hijos.
Mientras el sol naciente tiñe de rojo el alba,
el último samurai, ofrece su vida al cielo".


¿El elemento antinorteamericano? Hace falta cierta condescendencia para verlo en las últimas estrofas de la canción, cuyo lirismo parece intentar olvidar su ambigüedad en este terreno. Y no es raro porque la cúpula del MSI siempre fue, tanto con Michelini como con Almirante y, finalmente, con Fini, absolutamente pronorteamericana, incluso cuando ya ni siquiera hacía falta (a partir de 1989 cuando cayó el Muro de Berlín). Pero esa no era, desde luego, la opinión de las bases militantes. Valeriano dice:

"Las flores del cerezo están iluminadas en ese instante
Cuando se abre al sol y caen en el viento
Pero sobre el Fujiyama, el hongo de Hiroshima
Mata toda esperanza en el corazón del Japón.
Con tu muerte escribes una condena eterna
Que tu enemigo arda en la tierra de oriente
A su último hijo.
Cien aviones se alzan en el cielo
Hacia el paraíso eterno de los héroes
Parece una rama de melocotonero suspendido sobre el Japón".

Hasta aquí el artículo escrito hace unos años. De todas estas canciones hubo una que particularmente me impresionó quizás por que en 1969 estaba todavía bajo el impacto del suicidio patriótico de Jan Pallach y de la invasión de Checoslovaquia. Era Budapest. En el fondo, los hechos de Hungría en 1956, se habían repetido casi al pie de la letra en Checoslovaquia catorce años después. No tengo absolutamente ningún recuerdo de los hechos de Budapest, ni de la gesta de los patriotas húngaros. Y es raro porque tengo recuerdos (¿o acaso serán "falsos recuerdos" injertados como a los androides de Blade Runner) mucho anteriores. Creo que estuve con mi padre en el puerto de Barcelona, por ejemplo, cuando llegó el Semiramis con los presos de la División Azul que habían permanecido en Rusia diez años. Recuerdo incluso el aroma del mar, el que un fotógrafo de la saga de los Pérez de Rozas cayó al mar, recuerdo la antigua Estación Marítima de Barcelona. Sin embargo, no logro recordar nada sobre la invasión de Checoslovaquia.

En 1969 yo hubiera deseado estar en las calles de Praga. No tenía edad. Luego acepté la opinión de Jean Thiriart de que el próximo episodio agresivo del Pacto de Varsovia debía ser contestado por la juventud europea enviando a brigadas de voluntarios a luchar contra los T-72. Nunca más debía ocurrir lo que ocurrió en Budapest cuando Occidente dejó morir a los patriotas húngaros. Nunca más debería ocurrir lo que vi en mi juventud, cuando todas las protestas generadas en Occidente contra la invasión de Checoslovaquia, no pasaron del mero formalismo. Nuestra generación quería estar presente en algún hecho histórico como lo había estado la División Azul casi tres décadas antes.

Entonces creíamos que había un belga, Roger Coudroy que había muerto con las armas en la mano al frente de un comando de Al-Assifa, luchando junto a la resistencia palestina. Era un mito. Las versiones que he podido recoger no hace mucho indican dos posibilidades: o se le disparó el arma en un entrenamiento o simplemente fue ejecutado por la resistencia palestina como traidor. Hubo otros, sin embargo, que tomaron las armas y llegaron al final de su aventura: Almerigo Griltz, padovano, dirigente del Fronte della Giuventú y concejal del MSI, terminó con un RPG al hombro lanzando granadas contra los mismos tanques rusos que habían aplastado la sublevación húngara y habían roto el asfalto del centro de la capital checa. Un bombardeo ruso lo mató en Afganistán cuando luchaba como mujaidyn. ¿Quién dijo que cada época no tiene una causa para morir?

Por mi parte, cuando escuchaba a los 17 años, las baladas de Leo Valeriano, lo que me excitaban en mí era un afán de vivir intensamente, quemarme al servicio de un ideal. Ya se sabe: "Jóvenes, éramos tan jóvenes". A partir de ese momento, la vida fue para mí una aventura y la acción política en donde fuera, la posibilidad de vivir la aventura. Había -y hay. En esta posición mucho de nihilismo y de desprecio a las categorías burguesas que, por algún motivo, nunca han encontrado eco en mi interior.

Las tristes estrofas y la música dramática del Budapest de Leo Valeriano, crearon dentro de mí una necesidad de hacer algo y la convicción de que mi pupitre en los escolapios o en la Escuela de Ingenieros Técnicos eran tristes formas de vivir. Aquella música me sugirió que siempre hay alguna buena causa por la que luchar y me enseñó también que un paso al frente es lo menos que un hombre que cree en algo puede dar.

_____

PD.- Leo Valeriano mantiene una web con las letras de sus canciones: LINK

BUDAPEST

Estoy en el momento mirando
allí donde había una ciudad
sobre las torres de las iglesias
picotea el "Gallo rojo".

Rojos el cielo por las llamas
Roja la calle de sangre
Rojos son los tanques
Está ardiendo Budapest
Oh Budapest....

Hemos perdido sólos
éramos tantos hablando
cuando no costaba nada,
pero hoy ¿quién muere con nosotros?
Oh Budapest...

Y tú, burgués de Occidente,
tú que tienes mujer, hijos y amante
tus casas son cálidas
Y te arriesgarás por Budapest

Y tú burgués de Occidente,
que has amasado sacos de oro
nacidas de la sangre magiar
y luego nos has encadenado
al gigante del Este.

(hablado)

¡Yo acuso! Yo, poeta mudo de 12 años
Que quizás esté mudo para siempre ¡acuso!
Y no te acuso a ti, horda enorme de Asia;
a ti oso brutal que no conseguiste
ser europeo. Y no te acuso a ti, canalla vil
que has permitido la nueva invasión de los tártaros
para salvar así tu existencia
pero te acuso a ti, Occidente, que no has atendido
a nuestro último grito de ayuda. Te acuso, Occidente,
que has preferido la Asia lejana
Al pueblo de San Esteban.
Y luego sobre las ruinas
de París, Londres, Nueva York
Marcharán los carros armados de nuestro tirano.
Recuerda entonces que todo se habrá realizado,
incluso la maldición
del magiar que has abandonado

Yo te acuso, Occidente
mañana tu también llorarás
como el magiar
por ti abandonado en Budapest
Oh Budapest...

Aquí sobre el monte estoy mirando
el fin de una ilusión
nacida a lo largo de nuestro río
y que muere asesinada con Budapest
Oh Budapest...



© Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Cinco canciones para un ideal (I) La frustración hecha música: "Envío" de Ángel María Pascual

Infokrisis.- Debió ser hacia 1970, poco después del Proceso de Burgos contra los militantes de ETA que habían participado en los primeros asesinatos de la banda (¡Quién me iba a decir que 15 años después, uno de los abogados de los acusados, José María Bandrés, a pesar de nuestras diferencias políticas, iba a presentar mi petición de indulto cuando ya había empezado a cumplir dos años de condena por manifestación ilícita en la prisión Modelo de Barcelona!). No recuerdo exactamente el motivo, seguramente era en tareas de captación, el caso es que visité un sábado por la tarde el Hogar Extremadura de la OJE. Allí en "el bunker" estaba un camarada cantando a pleno pulmón y sin acompañamiento, una canción que desde el primer momento me pareció un himno a la nostalgia y a la frustración.

Volví a ver a aquel camarada en otras muchas ocasiones. Su canto de entonces era el Envío, cuya letra había sido escrita por Ángel María Pascual. Quiso ser arquitecto, pero la vida le llevó por el derecho y la filosofía; Fermín de Yzurdiaga lo condujo a la falange navarra en 1934. Pasó la guerra y la inmediata postguerra en redacciones dando vida a las publicaciones del movimiento franquista, primero al Arriba y luego a JERARQVIA, así escrita con el grafismo que apasionaba a Pascual. Eugenio d’Ors que lo conoció en esa época lo pinto como adicto a los olores de la imprenta: "Pasaron, primero para mí, las noches de Pamplona. Después para los españoles terminó la guerra. Cada cual entre nosotros cambió, a medida de las nuevas circunstancias, el estilo de sus días. Unicamente no cambió el estilo de días, que eran noches, de Ángel María Pascual. Híbrido de camisa azul y zapatos de orillo, el oscurecimiento en que lo conocí siguió acompañándole en los años de paz como en los de guerra, siempre al pie de sus máquinas; siempre, con el ojo sin nube fijado en las platinas; siempre Laocoonte de galeradas; siempre arbitrando primores entre hedores; siempre en la abnegación de una asfixia del propio mérito". (Eugenio d´Ors, Novísimo Glosario, Noches de Pamplona. Arriba 2520 (1947)

Amadís es su primer libro escrito en 1942. Es joven pero su vida se agota. Muere en 1947 cuando apenas ha cumplido 35 años. Algunos de sus amigos dijeron que murió, simplemente, de tristeza. Miguel Ángel Vázquez publicó a finales de los 80 una de sus pocas obras: San Jorge o la política del dragón. Europa, en esos momentos, está ardiendo. A este lado de los Pirineos los "camisas nuevas" celebran las victorias del Eje y las glorias del "caudillo invicto". Pascual en cambio se dedica en ese libro a hacer una crítica al franquismo desde el punto de vista de un fundador de la Falange.

Lo que se presiente en San Jorge o la política del dragón se hace música con el Envío. Su hay algún subtítulo que pudiera aplicarse a estas estrofas es el de "Canción de la Falange perdida". A fin de cuentas, el Envío es la canción que expresa el desencanto de los falangistas que creyeron verdaderamente en la necesidad de una revolución nacional  y poco después de calladas las armas en España vieron que habían contribuido a alumbrar un régimen en el que el oportunismo, el contrabando, la corrupción, las restricciones y las injusticias que querían desterrar gozaban de buena salud. El franquismo no fue ninguna ganga y quienes más lo sintieron fueron aquellos que habían contribuido a auparlo. Pascual entre ellos. Unos se sumergieron en el olvido, otros colaboraron con el régimen por inercia, algunos optaron por morir en Rusia para evitar el pronunciarse por o contra el franquismo (a veces una guerra es mucho más fácil de soportar que una paz y la posibilidad de morir en el frente infinitamente más atractiva que la muerte por aburrimiento). Y luego estaba Ángel María Pascual que, simplemente, murió de pena.

Creo que las estrofas, con la métrica de un soneto, de aquella canción que oí cantar a aquel camarada resumían perfectamente el estado de ánimo de muchos falangistas. La experiencia falangista había sido "un verso malogrado". El militante que creyó en el ideal se sintió abandonado por muchos, incluso por los que no debían fallar ("A ti que gimes sin oír al lado aquella voz segura de otras ves"). Lo construido al precio de la sangre no sirvió de nada ("En tu propio solar quedaste fuera"). Muchos se han relajado o han abandonado el ideal ("Si desfalleces, del acoso de todos y cansado"). El franquismo ha decepcionado ("Ves tu afán como un verso malogrado"). Queda la camaradería ("Bebamos juntos en las mismas heces"), pero poco más. El ideal ha sido traicionado ("Del orbe de tus sueños hacen criba"). Sólo hay una posibilidad de mantenerse en pie ("Allí donde estés, cree y espera"). A la espera de que un día retorne la Primavera ("El cielo es limpio y en sus bordes liba claros vinos del alba"). Aunque quizás, la esperanza solamente pueda anidar en el otro mundo ("Por arriba tus ojos. Siempre arriba"). Sería difícil expresar con menos estrofas un estado de ánimo frustrado y depresivo.

Letra y música fueron incorporadas a los canciones del Frente de Juventudes, a la vista de que se cantaba sin cesar en los Hogares de la OJE y en las centurias del Movimiento. Se le dio, por supuesto, otra explicación, pero la que he aportado recogía el sentimiento de los camaradas que de 1945 a 1975 la cantaron como encarnación de su frustración y en muchos casos de su desesperación por el ideal perdido.

Aquella tarde de sábado de 1970, las estrofas de una canción habían conseguido transmitirme un estado de ánimo y un drama. Muchos falangistas habían luchado por Franco y tras la victoria de 1939 se vieron literalmente "pillados" entre la fidelidad al que había sido su jefe en la guerra y la fidelidad a unos principios que no terminaban de llevarse a la práctica. A decir verdad, nunca terminaron de superar esa contradicción.

Es lo malo que tienen los movimientos políticos con inflación de poetas entre sus filas: la melancolía termina jugando malas pasadas. En la falange, acaso hubo demasiados poetas. Faltaron hombres duros como el acero que, curvado una mil veces, recupera siempre su posición originaria dispuesto de nuevo para herir. Quizás fue que estos poetas tenían la vista puesta en el Párnaso y no en la montaña de Zaratustra donde la posibilidad de morir de pena o de asco está proscrita. Quien cree en algo solamente tiene un camino por delante: el que lleva a hacer realidad el ideal.

Letra de Envío

"A ti, fiel camarada, que padeces
El cerco del olvido atormentado.
A ti, que gimes, sin oír al lado
Aquella voz segura que otras veces.

Te envío mi dolor. Si desfalleces
Del acoso de todos y, cansado,
Ves tu afán como un verso malogrado,
Bebamos juntos en las mismas heces.

En tu propio solar quedaste fuera.
Del orbe de tus sueños hacen criba.
Pero, allí donde estés, cree y espera.

El cielo es limpio y en sus bordes liba
Claros vinos del alba, Primavera.
Pon arriba tus ojos. Siempre arriba".


La música puede encontrarse en Rumbos.net

© Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Por fuerte que sea la crisis económica se puede sobrevivir: más problemático será sobrevivir a la crisis alimentaria que se avecina

Infokrisis.- En las extrañas democracias formales los problemas de unos pocos (de la alta finanza) los compartimos todos, sin embargo los problemas de todos no interesan a nadie y mucho menos a los gobiernos que, a fin de cuentas, son responsables por su mala gestión y su ausencia completa de previsión. Elegidos por votación popular, paradójicamente gobiernan y legislan para mayor gloria de los poderosos. Todo esto, no por sorprendente, es suficientemente conocido. Lo realmente nuevo, es que esos gobiernos ineficaces -y ZP es el paradigma- vuelven la espalda y niegan el mayor problema que tenemos ante el futuro: la crisis alimentaria y el fantasma del hambre.

El hambre y la sed no son ninguna broma. En el número 15 de IdentidaD ya dedicamos un amplio estudio al fantasma de carencia de agua en amplias zonas del planeta. De manera inevitable, la crisis hídrica arrastra la crisis alimentaria: menos agua, menos cultivos; menos cultivos, más hambre. Si a esto unimos distintos factores que afectan directamente a la producción, distribución y comercialización de alimentos, veremos que aludir al "fantasma del hambre" no es ninguna gratuidad para epatar al lector o generar alarma social.

El hambre viva y activa en el planeta


Hay cifras para todos los gustos. La FAO estima que 1.500.000.000 de personas sufren hambre en el mundo, de las que 7.500.000 mueren cada año. Sin embargo, el Banco Mundial da cifras distintas: 850.000.000 en 2007, que han pasado a ser cien millones más en 2008. El Banco Mundial no da cifras de fallecimientos por esta causa. Otras fuentes elevan a 12.000.000 la cifra de muertos anuales por hambre.

¿Cómo es posible que las estimaciones de la FAO y del BM difieran en un 50%? Por que el concepto de hambre es subjetivo: para unos, hambre es simplemente el no tener el número suficiente de calorías día compatibles con la vida, para otros es correr peligro de muerte por desabastecimiento. En cualquiera de los dos casos, ambas instituciones sitúan el hambre en el antiguo Tercer Mundo. La novedad estriba en que el riesgo de hambrunas no se circunscribe solo a las zonas tradicionalmente más deprimidas del planeta, sino a todo el mundo. Y Europa, nuestro hábitat, no se ve libre de esta amenaza.

La "fiebre verde" ha servido para justificar verdaderas masacres alimentarias. En 2005 empezó la fiebre de los biocarburantes a la vista del aumento del precio del petróleo y de la disminución de las reservas mundiales de crudo, paralelas al aumento de la demanda. Entonces se juzgó que la mejor manera de evitar las peores consecuencias del problema era dedicar gigantescas extensiones de tierra (que hasta ese momento se habían dedicado a la producción de alimentos) a la producción de oleaginosas orientadas hacia la producción de biocarburantes. El resultado inmediato fue el aumento en el precio de los alimentos que ya causó a finales de 2005 los primeros problemas en México y que llevó a que en abril de 2008 se racionara el arroz en algunas cadenas de supermercados norteamericanas.

La naturaleza no da para un consumo tan elevado de biocarburantes y de alimentos: si se producen mucho de lo primero, falta lo segundo y si no se producen biocarburantes, el precio del petróleo, antes o después, se disparará a causa de la escasez creciente… y, por tanto, el mecanismo de la globalización se detendrá. Así pues, para los rectores del Nuevo Orden Mundial la producción de biocarburantes se sitúa por encima de cualquier otra exigencia.

Las revueltas del hambre


No aparecen en primera plana por que son tan breves como dramáticas, pero en los últimos dos años se han multiplicado las revueltas populares ocasionadas por el hambre, que si no han merecido la primera página de los medios se ha debido a dos motivos: son breves y todas han tenido lugar en zonas recónditas del Tercer Mundo que solamente aparecen en la prensa cuando son víctimas de catástrofes naturales y de masacres al filo del genocidio.

Esther Vivas en El Viejo Topo (mayo de 2009) daba algunas cifras: "los precios de los alimentos han subido, según el Banco Mundial, un 83% del año 2005 al 2008 y, según la FAO, han aumentado un 45% en pocos meses, entre finales de 2007 y principios del 2008". Y más adelante: "el precio del trigo ha crecido a nivel mundial un 130%, la soja un 87% y el arroz un 74%". Y lo que es más significativo: "Más de treinta alzamientos se han producido en pocos meses de punta a punta del planeta".

El fondo de la cuestión no es que no exista capacidad de producir alimentos, sino la imposibilidad creciente de sectores cada vez más amplios de la población mundial para acceder a ellos a causa de sus precios. Por eso, importa poco que hoy se produzcan tres veces más alimentos que hace cuarenta años, lo que debería de servir para alimentar convenientemente a una población mundial que solamente se ha duplicado en el mismo período de tiempo.

Es cierto que, a partir de 1943 se inicio en México la "primera revolución verde" a partir de técnicas de selección genética de semillas, nuevas técnicas de agricultura intensiva y utilización masiva de productos químicos como fertilizantes y pesticidas. Veinte años después, las mismas técnicas depuradas se aplicaban a la producción de arroz y maíz especialmente en la India (uno de los países más afectados por el hambre en aquel momento). Estas técnicas de racionalidad agrícola lograron que el rendimiento por hectárea de trigo, por ejemplo, pasara de 750 kg a 3.200 kg. La "primera revolución verde" indicó las posibilidades de erradicar el hambre en el mundo.

Sin embargo, inmediatamente aparecieron los problemas:

1) La agricultura dejó de ser una actividad tradicional para afrontar nuevos problemas derivados de la dependencia tecnológica (necesidad  de nuevos útiles y cosechadoras) y

2) Excesivo coste de las semillas, problemas de almacenamiento de los excedentes, poca adaptación de los cultivos y aparición de nuevas plagas que solamente se pudieron afrontar mediante nuevos plaguicidas.

En los años 60, la agricultura mundial no era capaz de alimentar a una población creciente. Sin embargo, gracia a la "primera revolución verde" promovida a nivel mundial por la FAO, la situación, momentáneamente, pareció mejorar. Y siguió haciéndolo desde mediados de los 90 cuando irrumpieron los transgénicos -protagonistas de la pretendida "segunda revolución verde"- que prometían optimizar los cultivos mediante la creación de semillas genéticamente modificadas que serían invulnerables a las plagas. Monsanto y la Dupont de Nemours se hicieron con el mercado mundial de semillas modificadas, tanto como la Bayer, Yara, Sinochen o Potash Corp se apropiaron del mercado de los pesticidas… adaptados para las semillas que inicialmente no precisaban pesticidas. En España, se cultivan 80.000 hectáreas de maíz MON 810, sobre la que existen sospechas de toxicidad (los ratones alimentados con esta semilla en la Universidad de Caen mostraban signos de toxicidad en hígado y riñón. En maíz MON 603, genera, según el gobierno austríaco, una menor descendencia en los ratones alimentados con él. Pero si todas estas variedades genéticas han sido autorizadas en la UE (a pesar de los estudios desfavorables que deberían inducir a aplicar el principio de prudencia), la variedad MON 810 rechazada por la UE, es libremente utilizado en España… tanto en el período de gobierno del PP como en el zapaterismo.

Hoy la alimentación llega más allá que en los años 60… pero también genera más enfermedades que cuando se utilizaba libre y masivamente el DDT, considerado hoy como cancerígeno. Vale la pena recordar que no somos cobayas. Pero existen otros problemas.

La deslocalización como responsable

La característica de nuestra época es la "globalización". La producción de alimentos se ha deslocalizado como si se tratara de cualquier otra actividad industrial. Fresas cultivadas en California, tomates traídos del valle de Souss en Marruecos, brócolis de Guatemala y Nueva Zelanda, judías tailandesas, corderos australianos, trigo y arroz llegado de China, recorren cada día el mundo en dirección a Europa… ¡que está dejando de producir alimentos! España está, como siempre, en vanguardia de la deslocalización alimentaria, algo que, ayer Aznar y hoy Zapatero, consideran como un "logro".

A finales de abril de 2009 un fantasma recorrió el mundo: la pandemia llamada "gripe porcina". A pesar del avance de la enfermedad, no parece ni que sea particularmente peligrosa (no más peligrosa que otras formas de gripe que solamente causan estragos allí en donde no existe una sanidad digna de tal nombre), aunque tampoco da la sensación de que esté contenida. En México corrió el pánico: Francia amenazó con cortar los flujos aéreos con ese país y EEUU hizo amago de cerrar fronteras a productos aztecas.

No es la primera alarma sanitaria de este tipo: antes llegó la peste aviar y antes el mal de las vacas locas y, antes aún, el ebola nacido, como el VIH, en las selvas de África Central. De todas estas epidemias solamente la última alcanzó el nivel de pandemia. Pero es inútil olvidar que desde los años 60 se está asistiendo a una competencia entre antibióticos y microbios cada vez más fuertes. Fármacos que servían hace 40 años ya no tienen ninguna utilidad frente a microorganismo patógenos en mutación continua… y sobre todo, más resistentes.

Así pues, hay que tener presente el escenario en el que en alguna zona insalubre del planeta apareciera un nuevo virus destructivo frente al cual no se dispusiera de una vacuna para bloquearlo. La irrupción de un virus de este tipo supondría, no solamente el corte brusco en el flujo de personas, sino también la interrupción de los canales mundiales de suministro. Eso implica que los alimentos que hoy están fluyendo de todo el mundo hacia Europa se cortarían generando una hambruna de consecuencias incalculables en el viejo continente.

El modelo de circulación mundial de alimentos es erróneo y de nada sirve que unas autoridades ciegas e insensatas pretendan -¡a estas alturas!- seguir haciéndonos creer en las mieles de la globalización: gracias a la globalización las industrias europeas huyen hacia el Tercer Mundo y gracias a la globalización gentes de todo el mundo afluye hacia Europa para abaratar el precio de la mano de obra (aún más). Esa es la realidad de la globalización: un sistema insensato que considera que es más rentable producir un alimento a 25.000 km de distancia, que en el huerto situado apenas a unas decenas de kilómetros.

¿Qué supone la "globalización alimentaria"? Cuatro fenómenos, a cual más grave:

- Transportar implica consumir combustible y esto implica que cada vez nos precipitamos más hacia la escasez de crudo. Sin olvidar que, lo que la naturaleza ha tardado millones de años en generar, lo hemos consumido en apenas 200 años. La era del petróleo barato ha terminado: todo lo que se ahorra en mano de obra, quedará absorbido por los sucesivos aumentos en el precio del carburante. Además, ese tránsito incesante de mercancías a un lado y otro del planeta es la principal fuente de generación de CO2 que genera -y no hay estudios serios que nieguen el "efecto invernadero"- el proceso de cambio climático.
 
- Abolición de la autonomía alimentaria, principio irrenunciable según el cual el ser humano debe alimentarse de productos susceptibles de ser cultivados en las proximidades de su lugar de residencia. Esto hace que exista una relación directa entre productor y consumidor y que aquel cuide la calidad de los productos que coloca en el mercado. ¿Qué interés puede tener un campesino chino en si un ciudadano español ingiere sobredosis de pesticidas que pueden generarle cánceres y neumonías? ¿Para qué sirve la cuidadosa y puntillista legislación europea sobre producción agrícola y ganadera de alimentos -la famosa "trazabilidad"- si cada vez más alimentos proceden de zonas fuera de cualquier control sanitario?
 
- Desaparición de miles de variedades locales de frutas, verduras, ganados, hortalizas, que alcanza niveles incalculables y que tiende a una uniformización y simplificación mundial de las variedades en función de criterios absurdos: el tamaño, el aspecto, el color, según sean más rentables y atractivos. Siempre los valores nutricionales pasan al segundo plano en beneficio de todo lo que puede ser aspecto exterior y tamaño. No es ningún secreto que los tomates cultivados en el valle de Souss tienen de tomate la forma y el color… pero saben a cualquier cosa, menos a tomates, como máximo a agua. Lo mismo puede aplicarse a las manzanas que, hasta hace poco, cualquier región disponía de alguna variedad perfectamente aclimatada, la mayoría de las cuales han desaparecido sepultadas por criterios mercantiles y productivos que priman sobre los medioambientales y nutricionales.

- La irrupción de las variedades genéticamente modificadas, que están suponiendo un vuelco total en la agricultura y ante las que ya se conocen los efectos sobre el sector. Contrariamente a lo que se proclamaba como justificación para su irrupción en el mercado, estas semillas consumen pesticidas, herbicidas, fungicidas y abonos en cantidades superiores a las semillas naturales… La prueba es que desde que se inició su comercialización, ha aumentado considerablemente la producción y utilización de agrotóxicos. Y, para colmo, su rendimiento es igual o menor a las variedades no transgénicas. También tienden a reducir la biodiversidad, dañar acuíferos a causa de la sobredosis de agrotóxicos y, finalmente, dañar a las especies silvestres asociados a cada ecosistema concreto.

Los gobiernos europeos -y en especial el español que alardea de una posición "progre", pero que se niega a aplicar el principio de prudencia en materia alimentaria- evitan afrontar la realidad de la catástrofe alimentaria que se avecina. Evitan hablar del problema y miran hacia otro lugar para evitar enfrentarse a las empresas líderes del sector de semillas transgénicas y a las grandes multinacionales del sector de abonos y pesticidas a los que les costaría muy poco desestabilizar a cualquier gobierno para persistir en las políticas suicidas alimentarias que, eso sí, aumentan sus beneficios.

La peste: las cadenas de distribución y multinacionales

La deslocalización alimentaria y la supuesta "segunda revolución verde" han hecho de las compañías que tienen relación con la producción, distribución y venta de alimentos, gigantescos consorcios que detentan increíbles acumulaciones de capital y se muestran como las más seguras inversiones ante la crisis. Monsanto aumentó sus beneficios en 2007 un 44%, Sinochen, uno de los principales fabricantes de fertilizantes alcanzó un desmesurado aumento del 95% en sus beneficios en relación al año anterior. Otro tanto ocurrió con las principales procesadores de alimentos (Nestlé, aumento del 7% de beneficios) o cadenas de venta de alimentos (Carrefour, Wall-Mart, aumento del 10% de beneficios). No es raro que así sea: a fin de cuentas se trata de consorcios que se mueven ante la perspectiva de obtener los mayores beneficios posibles. El problema es que tales beneficios se anteponen a consideraciones humanitarias o medioambientales. La cuestión de fondo es: ¿hasta qué punto consorcios empresariales pueden dictar sus leyes y ser dueñas absolutas de sectores estratégicos de la economía como la alimentación?

Si estas empresas han podido obtener tales beneficios desmesurados es por el modelo globalizado y desregularizado que se ha impuesto siempre en detrimento de los pueblos y en auxilio de las grandes acumulaciones de capital. Hoy, el mercado mundial de alimentos va camino de estar controlado por 10 consorcios que en hoy controlan en 50% del sector y dentro de 6 años habrán alcanzado el 75%. En España, aquí y ahora, una decena de empresas controlan el 60% del mercado. Vivimos pues una situación de oligopolio.

Las consecuencias de este modelo son devastadoras:

- Unas pocas empresas deciden qué comemos, de dónde procede, cuál será su precio y en qué forma ha sido elaborado, procesado, presentado y promocionado.

- Cambio de hábitos en la cesta de la compra, basado en la búsqueda de los precios mas baratos y, especialmente, de marcas blancas (el 32% de la venta en España y que aportan mas beneficios a las cadenas alimentarias. Ya no se compra lo esencial de la cesta, ni en el mercado de abastos, ni en el barrio, sino que para ello es preciso desplazarse en coche hacia las "grandes superficies" situadas en los suburbios si lo que se aspira es a los precios más baratos.

- Liquidación creciente del pequeño comercio de proximidad que no puede afrontar los precios impuestos por las grandes cadenas. Negocios familiares con estabilidad en el empleo y relación directa entre consumidor y "tendero" facilitaba el que solamente se comercializaran productos que no defraudarían al primero y fidelizaban la clientela. Esta destrucción ha contraído el mercado de trabajo: por cada puesto de trabajo precario generado desaparece 1,5 puestos de trabajo estables.

- Asfixia de los pequeños agricultores a través de una disminución creciente en el precio de venta de sus productos… que, sin embargo, no nota el consumidor final a causa de que, durante el proceso de presentación en el mercado, los alimentos llegan a experimentar 11 aumentos de precio, multiplicándose su valor un 320%. Esta cadena parasitaria es la verdadera responsable del aumento del precio de los alimentos.

- Asfixia del ecosistema mediante una agricultura ultraintensiva basada en la utilización masiva de fertilizantes que en pocos años deja absolutamente inservible, yerma e infértil la tierra que durante una década ha dado cosechas "espectaculares".

- Aumento desmesurado de los residuos domésticos a causa de los blisters, displays, embases y de todo aquello que se llama "packaging" que han apenas 30 años han pasado de ocupar un 10% de la bolsa de basura al 70% actual. Ningún embase es retornable, todos son de usar y tirar, lo cual es mucho más grave teniendo en cuenta que la mayoría se fabrican a partir de derivados del petróleo o de la madera, contribuyendo a acelerar el tránsito hacia el apocalipsis ecológico.

Todo esto está generando cambios radicales en los hábitos sociales y, al mismo tiempo, están generando el aumento de una mano de obra castigada por salarios de hambre (paradójicos en un sector que tiene que ver con la alimentación) y la inestabilidad laboral. La primera multinacional del sector de hipers, Wal-Mart alardea de que paga a sus empleados un 20% menos y que (al menos en EEUU) ha desalojado a los sindicatos de sus centros. Además, estos sectores sufren enfermedades profesionales nunca reconocidas y siempre presentes (estrés, dolores de espalda crónicos). Los trabajadores de estas empresas son los primeros en sufrir en su propia carne la rapacidad de las empresas para las que trabajan.

Pero, con lo grave que pueda ser todo esto no tiene punto de comparación con el riesgo principal que afrontamos a la vuelta de la esquina. La ampliación del perímetro de las grandes ciudades y la formación de "conurbaciones" que unen a varios municipios sin discontinuidades, hace que, mientras aumentan las poblaciones urbanas, las zonas con posibilidades de producir alimentos se vayan alejando más y más.

Parafraseando a Nietzsche podríamos decir que "los desiertos alimentarios crecen". ¿Qué ocurrirá si en el futuro, una pandemia, un conflicto internacional, un parásito resistente a los pesticidas, interrumpe el flujo internacional de alimentos? ¿De qué campos, hoy abandonados, podría vivir la población europea? ¿Qué agricultores conocedores de los ecosistemas locales podrían cultivarlo si ya hoy Europa está viendo la última generación de verdaderos trabajadores del campo que hayan heredado los conocimientos de una cadena de generaciones? Si no hay quien "cree" alimentos en Europa, Europa vivirá antes o después, hambre.

Todo lo que tiene que ver con las necesidades humanas es demasiado grave como para dejarla al arbitrio de la locura del mercado, de la rapacidad de las multinacionales y de la apatía de los gobiernos cuya única ambición es salir reelegidos mientras sea posible por unos electores narcotizados. No solamente es preciso cambiar de modelo alimentario, de modelo económico, de modelo internacional, sino también y sobre todo de modelo político. Con un 30% de paro para 2011 y la espada de Damocles alimentaria sobre nuestras cabezas, Zapatero bendiciendo los transgénicos, las grandes superficies, la deslocalización alimentaria, el abandono del campo español, está diciendo lo mismo que la reina de Francia dijo cuando le explicaron que unos manifestantes parisinos estaban ante palacio gritando: "Tenemos hambre": "¿Tienen hambre? Que coman bizcochos".

¿Hay soluciones? Sí hay soluciones. Cinco medidas para evitar el hambre

1) Considerar todo lo que tiene que ver con la producción, trasformación, distribución y venta de alimentos como un sector estratégico que debe estar regulado y planificado y que, por tanto, debe situarse al margen de la economía liberal y del mercado, a la vista de que todo lo que tiene que ver con necesidades humanas o nacionales básicas, no puede estar en manos de consorcios que actúan movidos sólo por la ley del máximo beneficio.

2) Emancipación de las líneas y políticas establecidas por los organismos impulsores de la globalización: BM, FMI, FAO y OMC. Esto implica romper la globalización alimentaria. Incluso dentro de la UE cada país debe ser autónomo en materia alimentaria y, por principio, la circulación, importación y exportación de alimentos debe reducirse al mínimo imprescindible.

3) Retorno a la agricultura de proximidad y a un sistema emancipado de la deslocalización alimentaria, lo que implica la denuncia de los tratados firmados con la Organización Mundial del Comercio y el atenerse estrictamente al principio de "lo que aquí se come aquí se produce". Europa puede ser autosuficiente en materia alimentaria y competitiva en cuestión de precios… a costa de que el 60% del margen de beneficio de las multinacionales alimentarias se recorte. Los circuitos alimentarios, contra más cortos y directos, mejor.

4) Impulso a las cooperativas agrícolas de producción y de consumo, la solución en Europa para la crisis alimentaria consiste en productores y consumidores que actúen en sinergia eliminando las cadenas de intermediarios y generando un vínculo directo entre productores y consumidores a través de una pieza que puede estimularse su reaparición: el pequeño comercio de proximidad. La "santa alianza entre productores y consumidores" es fundamental para salvar la agricultura europea y eludir el fantasma del hambre.

5) Prohibición total de las semillas transgénicas mientras no se demuestra su eficacia global en relación a las semillas tradicionales. Así mismo, es preciso revisar de nuevo los impactos de determinados pesticidas en la salud y establecer -¿por qué no hablar de "imponer"?- sistemas racionales de cultivo basados en su viabilidad a largo plazo, eludiendo los sistemas de producción intensiva y fatal para el ecosistema.

© Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http//infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin citar origen.

La Colonización de Europa. Guillaume Faye. Capítulo II. EL ESCENARIO-CATÁSTROFE

El mecanismo está bien engrasado para organizar y acelerar la colonización étnica de Europa. Se base en: 1) declarar imposible detener el flujo migratorio. De donde deriva la laxitud de los controles en las fronteras y la reagrupación familiar reforzada. 2) declararnos moralmente inhumanos al expulsar a los clandestinos, a pesar de la ley, o bien sostener que es técnicamente imposible hacerlo. 3) declarar socialmente insoportable la masa siempre creciente de residentes ilegales "sin papeles" en Francia, de donde deriva, por tanto, la necesidad de  legalizarlos en regularizaciones masivas cada cuatro o cinco años. 4) así conseguimos que el grifo de las nuevas entradas aumente mediante el "efecto llamada".

Es un círculo vicioso que nada puede parar. La lógica infernal de este mecanismo que se alimenta así mismo es que, ya que el desequilibrio Norte-Sur acentúa cada año el número de candidatos a partir en dirección a Europa, nada detiene la aceleración de nuestra colonización étnica cuyo destino corre el peligro de ser la inmersión de los europeos en su propio suelo por masas afroasiáticas llamadas a convertirse allí en demográficamente mayoritarias. Así pereció Roma, bajo el peso de los libertos orientales y africanos, tal como lo mostró André Lama en Des Dieux et des Empereurs (EDE).

*
* *

Hay una cosa muy instructiva en la mentalidad humana: es la fuerza de los dogmas y de las creencias, la fuerza de las propagandas y de las opiniones afectivas, incluso formuladas contra los hechos. El hombre es un animal perpetuamente cegado. Platón ya anotaba que el doxa (doctrina, opinión) tenía siempre la ventaja como el épistémè (saber, ciencia). El Profesor Debray-Ritzen, psiquiatra antifreudiano, solía decir: "el error dogmático tiene alas, y la verdad científica se arrastra humildemente". Cuando, incluso ante gente inteligente e informada, o que parecen serlo, periodistas, tecnógratas, intelectuales patentados, se les dice: "Francia se africaniza y se islamiza; dentro de veinte años, si nada cambia de manera radical, puede ocurrir perfectamente que la ley coránica sea aplicada en este país y qué más de la mitad de la población sea de origen afromagrebí", desencadenamos sonrisas, nos y uno se hace acreedor de las burlas más irónicas.

¿Sin embargo qué hay más cierto y fiable, más implacable que las proyecciones demográficas? Los niños europeos que no nacieron no surgirán por el milagro de la generación espontánea; la población futura es el reflejo de la de las maternidades de hoy. Y sin embargo, esta evidencia, que abre por sí misma los ojos, no es admitida. Negamos esta africanización y esta islamización por dos razones: primero por un reflejo de miedo; el ser humano siempre intenta negar lo que le molesta y exorcizarlo. Luego, admitir este hecho demográfico ineludible, admitir la verdad, sería políticamente incorrecto y equivaldría a "dar la razón al extremo-derecha".

Una pequeña minoría, finalmente más consecuente, más lúcida, responde "¿nos africanizamos, nos islamizamos? Pues bien, administremos el fenómeno…". Esta posición es propia de un fatalismo optimista. Pensamos que la africanización no tendrá ninguna consecuencia sobre la civilización, como si el zócalo de esta última no fuera primero étnico; consideramos que el Islam que se instalará será el de la "tolerancia"; lo que depende solamente de lo que en mi ensayo L'Archéofuturisme he llamado "creencia en los milagros". Como si el Islam implantado en Europa fuera milagrosamente a diferenciarse en profundidad del que se da en el Magreb o en Medio Oriente. Entonces, estimamos, como los prelados católicos o las ligas trotskistes que estas llegadas masivas a Francia, por las migraciones fronterizas o las maternidades, son un fenómeno positivo que contribuye a construir un utópico paraíso multirracial.

Así, un escenario-catástrofe no muestra catastrofismo sino es a partir de la proyección demográfica. Limitémosnos al caso de Francia. A un ritmo de 250.000 nacimientos al año de niños franceses o naturalizables, desde finales de los años ochenta, contando a los que están ya presentes, los nuevos emigrantes que dan a luz niños y las naturalizaciones, podemos pensar como el observador americano imparcial Stanley J. Moore que "a partir de 2010, el número de electores africanos negros y los musulmanes en Francia sobrepasará el 20 % del electorado. Más tarde, esta proporción no dejará de aumentar" (Journal of Demographic Studies, Boston UP. n°1439, dic. 1998).

Si no se hace nada, si la tendencia no se desequilibra al precio de una revolución verdadera, los siguientes acontecimientos tienen muchas probabilidades de producirse en breve:

1) Un partido musulmán tiene todas las posibilidades de ser creado, la ambición de líderes eventuales no forzosamente moderados será muy estimulada por esta bolsa de electores en pleno crecimiento. Los hijos e hijas de inmigrados, la gente de color, espontáneamente, por reflejo étnico, votarán por este o por estos partidos, aun cuando incluso no sean musulmanes practicantes.

2) No es evidente que los jóvenes afromagrebíes continúen como hoy absteniéndose de votar o de presentarse a las elecciones, desde el momento en que adviertan el peso de su número creciente y de su fuerza. Es poco probable, a la vista del fracaso de las políticas de integración y del ascenso del "comunitarismo", que este Nuevo electorado escoja a los partidos políticos franceses tradicionales.

3) El proceso de colonización electoral comenzará con las elecciones municipales. No hay ninguna necesidad de darles el derecho de voto a los extranjeros para que esto ocurra. En un número cada vez más grande de municipios, el electorado francés está volviéndose mayoritariamente afromagrebí y musulmán. Los electores autóctonos franceses envejecen, mueren o se van. Hay que pues esperar poco para que primero una centena de poblaciones francesas -de Roubaix a Saint Denis pasando por varias ciudades de Provenza, de Lyon y de Ile-de-France, particularmente todos los suburbios, sean gobernados por municipalidades inmigradas que tienen el Islam como religión.

4) En un segundo tiempo, tal como se comienza a presentir, los afromagrebíes y los musulmanes exigirán, porque tienen el poder numérico, ocupar escaños en el Congreso de diputados. Serán un peso en las instituciones. Será el proceso de la colonización por lo bajo: primeramente la inundación demográfica, luego la sujeción política.

La lógica demográfica quiere que participen en el poder legislativo, luego en el gubernamental. Con dos consecuencias: por una parte, una subordinación probable a los países musulmanes árabes que, para muchos, son sus "madres-patrias"; y por otra, una política de puertas abiertas a los inmigrantes del Magreb. Y probablemente también, una conquista lenta del país por el Islam, cada vez más duro (conforme al espíritu de esta religión guerrera) a medida que aumente el peso de la población musulmana y de los autóctonos convertidos. De esta de esta carrera al abismo, de esta catástrofe anunciada, nadie parece preocuparse; hasta ese punto esta generación queda obnubilada por el inmediato.

Es la razón por la cual, frente a este peligro hay que pleitear a favor de una aceleración de la construcción federal europea y de la pérdida rápida de poder de este Estado francés que, de immigracionista hoy, corre peligro de hacerse inmigrado mañana. No es más que por un doble reajuste, por un lado hacia regiones históricas arraigadas, y por otro hacia un Estado Europeo, que podremos cortar el camino a la colonización institucional y política que se anuncia. Un alógeno puede fácilmente declararse "belga o francés", pero le cuesta mucho más reivindicarse como flamenco, gallegos o europeo.

Sea como fuere, este doble arraigo concebido como línea de defensa no debería olvidar la hipótesis de la reconquista.

© Por el texto: Guillaume Faye

© Por la edición francesa: Editions de l'Aencre

© Por la traducción al castellano: Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http//infokrisis.blogia.com

Prohibida la reproducción de este texto sin citar origen.

La Colonización de Europa. Guillaume Faye. Capítulo II. CONTRA EL FATALISMO, PENSAR LO IMPENSABLE

Los intelectuales, los periodistas, los políticos, sean integracionistas como Chevènement y Pasqua, o comunitaristas de derecha o de izquierda, dicen con este fatalismo al que se llama como realismo: "es imposible expulsar de Francia y de Europa a los millones de inmigrantes o de niños de inmigrantes nacidos otros continentes. La única solución es contemplar una sociedad etnopluralista y multicultural, y  preservar, por nuestra parte, nuestra identidad europea".

Este discurso supone pues, para el comunitaristas, que los europeos, en Europa, formarían una comunidad entre otras. Y para el integracionista, el origen etno-cultural importa muy poco; ser francés es simplemente un contrato, un molde abstracto en cuál todas las identidades, todas memorias deben disolverse. Europa se conformaría pues con el modelo pluriétnico los Estados Unidos, nación cuyas personas precitadas allí rechazan sin embargo sus propios principios constitutivos. Pero no podemos a la vez abjurar del modelo social americano -"como nación contra el pueblo" - y preconizarlo para Europa. Recordemos estas palabras llenas de sentido común pronunciadas por el general De Gaulle, que nadie se atrevería a tasar de racista, reveladas por el libro de Alain Peyrefitte C'était de Gaulle: "no quiero que Colombey-les-deux-Églises sea un día Colombey-les-deux-Mosquées. Francia puede acoger a algunos ciudadanos de origen africano, pero es fundamentalmente un país de raza blanca y de cultura católica".

Que la política gaullista no se haya preocupado por velar por el cumplimiento de este precepto, no es el fondo de la cuestión. De Gaulle expresaba un discurso de sentido común que los intelectuales jacobinos o etnopluralistas no pueden comprender, porque son desrealizados. Intelectualmente no es elegante, intelectualmente no es chic suponer que el fundamento de una civilización sea étnico. Evocaré más adelante la utopía de esta visión comunitarista o integracionista de Europa, defendiendo el principio de la unidad étnica y del etnocentrismo contra el etnopluralismo.

Admitir el carácter definitivo de esta colonización de población que continúa cada vez más acelerada y que trastoca los fundamentos de nuestra civilización, preferir la organización de una realidad inaceptable a la noción de resistencia, es el signo de una dimisión histórica extremadamente grave.

*
* *

Creo que existe la tercera vía. La función de los que piensan y los que escriben es formular lo impensable. Cualesquiera sea que el riesgo que corran. Porque formular lo impensable es volverlo posible en la historia. Es la fuerza del Verbo, del verbo tentador. Julio Verne describió el Nautilus y el viaje lunar: gracias a la fuerza del poeta, se cumplieron. Mi fin es liberar a hombres de acción y de poder del futuro, es decir la juventud, de cualquier sentimiento de culpa, e incitarles a contemplar la solución irrealista.

Hay que prepararse para eso desde ahora. Se hará posible por una catástrofe previsible, una guerra civil étnica que trastocaría el estado actual de las mentalidades. No puedo decir sobre eso más por el momento. El último capítulo levantará una pequeña parte del velo.

El General Bigeard declaró un día off the records a uno de mis amigos, un gran reportero que le entrevistaba sobre la guerra de Kosovo: "Allí no se da una batalla muy importante. La verdadera guerra está en otro lugar, allí dónde nadie repara en ella". Luego precisó: "La verdadera guerra tiene lugar en las maternidades". Recordemos la cifra citada anteriormente: sobre 780.000 nacimientos anuales, 250.000 conciernen a recién nacidos afromagrebíes.

© Por el texto: Guillaume Faye

© Por la edición francesa: Editions de l'Aencre

© Por la traducción al castellano: Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http//infokrisis.blogia.com

Prohibida la reproducción de este texto sin citar origen.

Turismo a la funerala. La burbuja más antigua de nuestro país, se deshincha

Infokrisis.- Este texto fue escrito antes de la campaña turística 2009. Cuando ésta ya ha acabado las previsiones que aportábamos se han confirmado completamente. Por distintos motivos, todos analizados en este artículo, los flujos turísticos hacia nuestro país han entrado en pérdida tanto en número de visitantes como en ingresos. Después de la caída de la construcción, ahora toda el desplome del sector turístico, los dos empleos tradicionales de la inmigración masiva.

En plena Semana Santa y como una de sus primeras tareas al frente del Ministerio, la flamante ministra Salgado confirmaba de 600 millones de euros para apuntalar una reedición del Plan Renove Turismo que hasta ese momento ya había consumido 400 millones. Mal síntoma, cuando un sector en otro tiempo pujante precisa subsidios y ayudas oficiales. La situación empieza a ser dramática. Por el momento se ha perdido oficialmente un 10% de ocupación hotelera, aunque las cifras oficiales hayan previsto solamente un 5,7% respecto al año anterior. Todo depende de, a partir de cuando se cuente: cuando los hosteleros dicen que han perdido un 10% de demanda es en los últimos 12 meses, cuando el gobierno dice que es un 5’7% es en los cuatro primeros meses del año. Zapatero elude decir que en todo el 2008 se perdió un 4% respecto al año anterior.  La "burbuja turística" existe en España desde los años 60 y, a partir de ese momento, se convirtió en el eje de la economía española. Ahora, una acumulación de errores, falta de previsión y degradación del panorama social en nuestro país, único a la recesión económica (que pronto habrá que llamar "depresión") están llevando al traste a la industria turística.

Para la patronal de hostelería no es una novedad el que en plena crisis económica el turismo no aumente, la verdadera novedad es la velocidad de caída que se está produciendo: en sólo un año, España ha perdido uno de cada diez turistas que nos visitaban el año anterior.  Se esperaba una bajada, pero no tan drástica.

El turismo reportó a la economía nacional 50.000 millones de euros en 2007. En torno a 60 millones de turistas visitaron nuestro país, lo que implica que cada uno consumió servicios por valor de 1.200 euros. La tendencia actual es al descenso en visitantes y en consumo. Especialistas en turismo y hostelería consultados por IdentidaD han indicado que al cerrarse el ejercicio de 2009, las caídas en visitas pueden haber alcanzado un 15% y en ingresos un 20%, lo que supondrá una contracción del sector que puede suponer uno de cada cinco puestos de trabajo perdidos. No se trata de una caída tan grave como la de la construcción, pero si significativa, y lo que es peor, dependiente sólo hasta cierto punto de la crisis económica: en efecto, aunque ésta desapareciera, sería difícil que el turismo español se recuperara.

Los errores de los últimos 40 años

España va a pagar cuarenta años de errores cometidos al configurarse como "nación de servicios especializada en destinos turísticos". La situación del turismo en España puede definirse como una crisis anunciada desde 1973. Desde finales de los años 50 (cuento llegó el "turista un millón" galardonado por el régimen) hasta 1973, cuando se produjo la primera crisis del petróleo, el crecimiento del sector turístico había sido desordenado y anárquico a pesar de los planificadores del régimen. En 1951 solamente existían en España 1.318 hoteles con 78.771 plazas, diez años después habían pasado a casi 3.000 hoteles, triplicando el número de plazas y diez años más a 8.244 hoteles que contenían 545.798 plazas. Los precios de los alojamientos estaban regulados por el Ministerio de Información… y Turismo.

El incremento del turismo se había debido a la modificación de las circunstancias económicas europeas en la postguerra. En los años 20 ya existía un flujo turístico hacia España procedente de Europa que se interrumpió con la Gran Depresión primero, la Guerra Civil Española después y la Segunda Guerra Mundial, finalmente, dramáticamente encadenadas. La reconstrucción de Europa entre 1945 y 1955 hizo que no fuera sino hasta la segunda mitad de la década de los 50 cuando las clases medias y trabajadoras del norte de Europa pudieron disponer de ingresos para sus vacaciones. Al mismo tiempo, los precios de los transportes  y la generalización de los vehículos utilitarios facilitaron los desplazamientos en el interior del continente.

En ese primer período (1955-1973), el turismo se polariza solamente en algunas zonas geográficas (especialmente en las costas mediterráneas y en Baleares) y en determinados períodos del año (julio-agosto). En poco tiempo, el turismo se convierte en un fenómeno de masas aupado por los precios extraordinariamente baratos de nuestro país en relación a los países de origen (Reino Unido, Europa occidental y nórdica), y a la climatología extremadamente favorable. Pero estas circunstancias favorables están también en el origen de la "burbuja turística": Yugoslavia, las costas del Adriático, del Egeo y del Mar Negro tienen esa misma climatología y, si bien, no la explotaban y el Telón de Acero suponía un obstáculo casi insalvable para el turismo hacia el Este, antes o después podría ocurrir que las circunstancias políticas variaran y España tuviera una competencia difícil de superaren esa dirección. Nadie, por supuesto, pensaba en 1973 qué fisonomía tendría la industria turística internacional treinta años después, a pesar de que el peso de este sector en la economía nacional iba creciendo de año en año.

Por otra parte, en las zonas donde el turismo se concentró se produjeron fenómenos de crecimiento desordenado. Si bien aparecieron nuevas fuentes de ingresos, las industrias y ocupaciones tradicionales desaparecieron en pocos años. Desde el punto de vista de los ecosistemas, zonas costeras de Catalunya y Levante quedaron completamente devastadas. Entre 1964 y 1967, con Fraga al frente del Ministerio y bajo las directivas del nuevo Plan de Desarrollo, se optó por una estrategia cuantitativa tendente a atraer al máximo de turismo. Sin embargo, la dotación habilitada en dicho plan para infraestructuras y servicios básicos, era mínima, y así siguió hasta bien entrados los años 70. El franquismo, por una parte, realizaba una política intervencionista (fijaba precios de los alojamientos, los clasificaba, concedía permisos, etc.), que tendía a que nuestros precios fueran más competitivos y atrajeras a cada vez más turismo. El resultado fue una infravaloración de los servicios y el aumento desmesurado del turismo de bajo coste que traído a través de turoperadores extranjeros los cuales pagan directamente a los hoteles a precio fijo. Ni hay en ese período estrategias de promoción turística, ni previsión racional de desarrollo de la industria turística, todo se basa en publicitar el sol y las playas, lo que reforzó la estacionalidad del fenómeno y su concentración geográfica.

En 1973, con la primera crisis del petróleo, desciende la demanda turística internacional. Afortunadamente, la recuperación fue rápida y esta crisis momentánea (en 1975 ya se había remontado) sirvió para replantear algunas líneas de la industria. Esto coincidió, por lo demás, con la muerte de Franco y el cambio de régimen. En esta segunda etapa se tiende a que el turismo no sea una actividad estacional, sino estable y prolongada durante todo el año. Sin embargo, el período que se abre en ese momento para el turismo no escapa a la inestabilidad de la sociedad española de aquella época. Esa segunda etapa terminará en 1982, coincidiendo prácticamente con el fin de la transición y con la transferencia a las Comunidades Autónomas de las competencias en materia turística. Así mismo, en esa época quedan abolidos los controles sobre los precios y se instala el liberalismo en el sector. La celebración del Campeonato Mundial de Fútbol ese año supondrá un nuevo impulso para la industria turística que sigue manteniendo un crecimiento anárquico y desordenado, si bien algunas Comunidades Autónomas empiezan a tomarse interés por el tema, realizar sus propias promociones turísticas. España,  hacia mediados de los 80 dispone ya de una mínima red de autopistas que facilitan los tráficos interiores.

A partir de 1982 y durante 10 años después, va ascendiendo la importancia del turismo en nuestro país. Los "eventos del 92" (Juegos Olímpicos de Barcelona, Expo-Sevilla y celebraciones del quinto centenario del descubrimiento de América, Madrid Capital Cultural) aportan un nuevo impulso que queda momentáneamente estancado ese año por tres motivos: fiel al liberalismo económico y a la desregularización, el Estado empieza a sostener que la mejor política turística es aquella que no existe y que da prioridad a los mercados para que se organicen y auto-regulen; en segundo lugar se produce la crisis que abarca de 1992 a 1995 que se deja sentir mucho más en España (con un tardo-felipismo permanentemente en la cuerda floja y que bastaba para retraer inversiones); y, en tercer lugar, una descentralización que parceló España en 17 comunidades autónomas, habitualmente con políticas sectoriales sin relación unas con otras y frecuentemente contradictorias y al albur de los cambios de gobierno interiores (caso de Baleares). Este período está caracterizado por un aumento lineal del turismo e incluso de la recaudación en los años en los que su número decrece (1993, por ejemplo).

En 1996 con la subida del PP al poder y las modificaciones legislativas consiguientes aparece un nuevo fenómeno en Baleares y el sureste español: se intenta construir viviendas en la costa y chalés a bajo precio destinados para jubilados europeos a la búsqueda de precios baratos, sol y tranquilidad. De 1996 a 2005 ese nuevo mercado dará sus frutos, a costa de la destrucción del hábitat de zonas enteras y de la importación de mano de obra inmigrantes. A partir de 2004, cuando la libra esterlina pierda valor en relación al euro, esta tarea se ralentizará. Por otra parte, los abusos y estafas, hicieron que estallaran escándalos que repercutieran muy negativamente en el mercado inglés. Todo esto contribuyó a una mayor anarquía urbanística (con aumento de la presión sobre el territorio, sobreexplotación de los recursos hidrológicos concentrada además en la temporada de más escasez el verano, registrándose críticas y oposiciones a la instalación de nuevos campos de golf que atraen al turismo inglés), e incluso al aumento de los casos de corrupción.

Por lo que se refiere a la acción de las Comunidades Autónomas, frecuentemente se quejan de baja capacidad presupuestaria, pero cuando ésta ha existido (en Euzkadi y Catalunya), habitualmente ha sido utilizada para encarrilar campañas de promoción turística de esas comunidades orientadas a captar… un turismo de masas. Así pues, la descentralización no ha hecho que abandonáramos las pautas estrenadas en 1965 cuando se inició el fenómeno turístico.

Cuatro grandes problemas 

En un mundo globalizado no pueden existir industrias "estables". Las industrias, como los capitales, son susceptibles de deslocalizarse, migrar de un país a otro y lo que en un tiempo fue fuente de riqueza para un país, puede convertirse en un lastre o bien, simplemente, desaparecer. En estas circunstancias, parece lógico que los gobiernos se preocupen por diversificar el panorama productivo de un país a la vista de la incertidumbre que representa fiarlo todo a un solo sector. Sin embargo, los distintos gobiernos que se han sucedido en España en los últimos 50 años, han dado por supuesto que el turismo seguiría siendo, por siempre jamás, la principal fuente de ingresos para nuestro país.

Ahora el problema ya se presenta en su perspectiva más descarnada y las perspectivas de la industria turística en nuestro país son escalofriantes. Por el momento, el gobierno achaca el descenso en el número de turistas a la crisis, esto influye, por supuesto, pero no es determinante. Aunque la crisis pase, es dudoso que el turismo español se recupere. Existen cinco factores nuevos:

- La aparición de nuevos destinos turísticos en el Este de Europa que rivalizan muy ventajosamente con el turismo hacia España con tres motivos: precio (se trata de destinos turísticos muy baratos y accesibles),  estética (en esos países todavía no existen paisajes masificados sino que, en buena medida, conservan su tipismo y su identidad originaria) y novedad (se trata de destinos todavía no explotados). Todos estos países (Chequia, Croacia, Bulgaria, Serbia) están dotados de infraestructuras y pertenecen al mismo ámbito cultural europeo. España que no vio en Marruecos, ni en Argelia (países atrasados y de ámbitos culturales muy diversos y, frecuentemente, "molestos" para el visitante), países competidores, todavía no se ha dado cuenta de que están apareciendo en el sureste europeo verdaderas potencias turísticas.

- Los precios de han ido encareciendo progresivamente en España. Pertenecer a la zona euro no está yendo bien para la industria turística, especialmente al producirse un desfase creciente con la libra esterlina. La depreciación de la libra en relación al euro ha alcanzado un 22% en los últimos meses haciendo que viajar a España se encareciera extraordinariamente para turistas procedentes del Reino Unido, el mayor suministrador de turismo a nuestro país. Sin embargo, para los bolsillos ingleses, el turismo es todavía barato o muy barato en el Este Europeo.

- Degradación de la industria turística a dos niveles: 1) En seguridad ciudadana, algo que perciben dolorosamente en su propia piel los turistas que vienen a España. Una encuesta realizada en el Reino Unido hace dos años indicaba que el 35% de los turistas de esa nacionalidad que visitan España fueran víctimas de algún tipo de delito o conocieran a alguien que lo había sido. Habitualmente, estos delitos son hurtos y tirones, pero generan una extraordinaria alarma social y, crean la sensación de que España se ha convertido en coto privilegiado de caza para delincuentes (sensación que, por lo demás, es rigurosamente cierta) 2) Degradación de los servicios turísticos generado por una llegada masiva de inmigrantes que han copado el 75% de los trabajos en el sector hostelero y que, en buena medida, carecen de conocimientos y preparación para la atención al público, ofreciendo servicios de dudosa calidad con el único aliciente para los empleadores de bajas remuneraciones salariales.

- Contracción social de la demanda turística a la única dimensión del "turismo de baratillo", caracterizado por utilizar los mínimos servicios y gastando cada vez menos dinero en nuestro país. Así como en otro tiempo el turismo europeo que se orientaba hacia España procedía de distintas grupos sociales, en la actualidad, domina la franja de los que se limitan a contratar en origen albergue con alimentación y evitan gastar al máximo en "extras". Resulta imposible establecer en qué porcentaje se ha ido reduciendo el consumo per cápita de los turistas que visitan España, pero es posible que en los últimos cinco años se haya contraído entre un 20 y un 25%, a pesar de que los precios de los servicios han ido aumentando. No es que, a mayor precio, la recaudación total sea mayor, sino que el precio y la recaudación están en razón inversa: a medida que aumenta el precio, en la medida en que la demanda no se mantiene, disminuye la recaudación. Los turistas que hace cinco años consumían cuatro cubatas por noche en un local público, ahora hacen los mismo pero comprando refrescos de cola de marcas blancas y botellas de ginebra en los mismos supers, y quienes tomaban sangrías en bares, ahora se limitan a comprar tetrabriks y a consumirlos en la habitación del hotel o en la playa más próxima. Hasta hace poco teníamos un "turismo de masas", a partir de ahora está llegando "lumpen turismo".

- Los problemas derivados del cambio climático: España está registrando en los últimos años una mayor sequedad en los paisajes y menos lluvias (desciende en nivel de los pantanos, el agua para el consumo y para el riego). A la inversa, en los países de origen del turismo está mejorando la climatología lo que implica que en las propias costas de Europa Occidental y del Norte se están creando infraestructuras turísticas más próximas a la demanda.

Alternativas imposibles y riesgos reales

Algunas comunidades autónomas (especialmente de la mitad Norte del país) se han planteado de qué manera pueden acceder a un "turismo de calidad", dándose cuenta de que solamente un turismo así podría detener la hemorragia de visitantes que se avecina. Pero la cantinela sobre el "turismo de calidad" recuerda mucho a la propuesta que hace inevitablemente todo gobierno de "estimular el I+D"… Cuesta poco decirlo, pero mucho más llevarlo a la práctica.

La "calidad" está reñida con la "cantidad". Aún en el supuesto de que se lograra atraer a un "turismo de calidad", sería inevitable que la demanda se contrajera y que sobraran plazas hoteleras, lo que, nuevamente nos lleva al problema del paro en el sector… especialmente porque la demanda de personal para este sector ha sufrido un aumento hipertrófico que se ha ido nutriendo con inmigración. Ahora vamos a pagar los errores cometidos por los gobiernos de Aznar y especialmente de ZP: al haber dejado entrar a 6.500.000 de inmigrantes, miles y miles de ciudadanos españoles que hasta hace poco tenían a la hostelería como ocupación, han sido sustituidos por otros tantos recién llegados que aceptan salarios más bajos, se despreocupan de sus derechos sindicales y no discuten condiciones de contratación. Ahora, buena parte de toda esta masa, corre el riesgo de ser arrojada, al paro. Mientras trabajaban, cotizaban por las franjas salariales más bajas, pero consumían sanidad y servicios como cualquier otro ciudadano (o incluso más habida cuenta de que la tasa de natalidad de la inmigración es tres veces superior a la de los autóctonos). Ahora viene el choque con la realidad: toca pagar el paro y el subsidio de desempleo y seguir manteniendo las ayudas sociales no contributivas.

Y este es el problema: los dos sectores que más habían crecido en los últimos 15 años y que se nutrían de más mano de obra inmigrante, construcción y hostelería, están en crisis y no hay esperanzas para ninguno de los dos de que experimenten una recuperación a corto o medio plazo: los 2.500.000 de viviendas que en estos momentos están libres (nuevas o usadas) no se lograrían vender, en la mejor de las hipótesis y teniendo en cuenta los ritmos de venta de los mejores tiempos, hasta dentro de 12 años. No hay perspectivas, pues, de una recuperación de la construcción sino a largo plazo y nunca con tasas de empleo como las que tuvo en el decenio 1996-2006. En cuanto a la hostelería, la situación es igual o peor: se han vivido cuarenta años en los que se creía que anualmente iba a aumentar la cifra de visitantes a nuestro país, hasta ¿el infinito? Sin embargo, en 2006-7 se tocó techo y a partir de ahora solamente queda una disminución paulatina, como hemos visto, motivada, no sólo por la crisis económica, sino por las cuatro causas que hemos enumerado (destinos más atractivos en el Este, aumento de precios, degradación de los servicios y masificación). Cuando se pierde clientela turística cuesta mucho recuperarla y, desde luego, los países del Este Europeo no nos lo van a poner fácil.

Las tasas de ocupación de la inmigración en el sector de hostelería eran ligeramente superiores a las de la construcción antes de empezar la crisis. Así pues, va a ser preciso reajustar drásticamente ambos sectores. No se trata de subvencionarlos, sino de que recuperen la normalidad. Y la noción de "normalidad" implica el que sean los trabajadores nacidos en España, residentes en España y con raíces en España, los que ocupen preferentemente los puestos de trabajo del sector hostelero. ¿Y la inmigración? La inmigración debe volver a sus países de origen, es así de simple. Si no hay puestos de trabajo para todos, y está visto que no los hay ni los va a haber en mucho tiempo a la vista de que ni hostelería ni construcción van a alcanzar nunca más los niveles de crecimiento que alcanzaron en el decenio 1996-2006, se trata de recuperar la normalidad del mercado laboral: el sentido común indica que en un país concreto, los ciudadanos de ese país tienen un derecho preferencial o ocupar un puesto de trabajo. Lo absurdo del actual sistema globalizado es traer a un trabajador chino para servir tapas en un bar de Bobadilla, Matalascañas, Arrigorriza o Sant Feliu de Guixols, solamente porque cobra menos que un autóctono.

¿Turismo de "calidad"?

Por otra parte, hay que preguntarse si no es ya demasiado tarde para buscar "clientela de calidad". Durante cuarenta años, el turismo en España se ha convertido en una cuestión de masas. En amplias zonas turísticas del litoral mediterráneo va a costar mucho reconvertir las infraestructuras para un "turismo de masas" y adaptarlas a un "turismo de calidad". En general, tanto la patronal de hostelería como los ayuntamientos se han adaptado al "aquí te pillo aquí te mato", se han preocupado poco de los aspectos culturales, deportivos y de ocio que podrían atraer a un turismo de calidad y quién sabe si no es ya demasiado tarde para rectificar.

España ocupa el puesto de segundo destino turístico a nivel mundial, después de Francia, pero quien haya visitado el vecino país sabe perfectamente que la industria turística está mucho más adaptada para ofrecer al "turismo de calidad" lo que busca: facilidad de acceso a zonas de especial atractivo cultural, más accesibilidad en la información turística, una panoplia más amplia de oferta y unos paisajes mucho más cuidados. Vale la pena seguir la costa de Girona hacia el norte para advertir el momento en que se cruza la frontera: al sur masificación turística, anarquía constructiva y pérdida de la identidad regional, mientras que en el norte se ha mantenido el tipismo, la masificación no es tan flagrante y ha existido una disciplina urbanística mucho más rigurosa.

En estas condiciones, parece evidente que un "turismo de calidad" solamente puede aparecer, paradójicamente, en zonas en las que antes no ha existido un "turismo de masas": cornisa cantábrica, meseta castellana, Galiza y zona pirenaica. El concurso de los ayuntamientos sería esencial para lograr un abandono de las estrategias de atracción del turismo masificado, pero no está claro que muchos municipios estén dispuestos a aceptar esta conversión a la vista de los extraordinariamente abultados déficits que les inducen a buscar más "cantidad" que "calidad" y les vedan nuevas inversiones.

La "burbuja turística" se está deshinchando ante los ojos del gobierno y el gobierno de la nación ni ha hecho absolutamente nada para preverla, ni está haciendo absolutamente nada para disipar los nubarrones. 

[recuadro fuera de texto]

Previsiones que no se cumplen, crisis que se abren

El turismo le reportó a España 48.181 millones de euros durante el año 2006, lo que supone un 4,7 por ciento más que en 2005, y la sitúa en segunda posición en ingresos económicos, por detrás de Estados Unidos, y por delante de Francia e Italia. Ahora bien, en 2009, observadores independientes de la administración prevén una caía de ingresos del 15%, lo que nos remitirá a los niveles de ingresos obtenidos en 2004.

La consultora AFI, pronostica que en mayo de 2009 se habrá perdido un 6% de ocupación en el sector turístico, que podría triplicarse en octubre. Sólo hasta mayo se habrán destruido 100.000 puestos de trabajo. Pero lo peor tendrá lugar entre el otoño y el invierno de este mismo año: ningún turoperador británico ofrece vuelos a las Baleares para este invierno, según informan desde Exceltur. Pero si bien el pronóstico para el 2009 resulta desalentador, no se espera que llegado el año 2010 comience a despejarse el horizonte.

Según las previsiones de la Organización Mundial de Turismo, la llegada de turismo extranjero a España debería crecer una media del 5% anual en los próximos veinte años, lo que hace prever que España recibirá 75 millones de turistas extranjeros en el año 2020, casi 20 millones más que los recibidos en el año 2005: turismo no masificado, sino ultra masificado. Pero estas optimistas previsiones se basaban en la hipótesis improbable de un crecimiento económico continuo en toda el área euro. Hoy, ya nadie cree en estas previsiones, pero las cadenas hoteleras, ingenuamente, las han tomado en consideración a la hora de establecer sus planes de inversión en España.

A pesar de que España acapare un 7% de la demanda de turismo mundial con sólo Francia por delante y teniendo detrás a EEUU e Italia, las perspectivas de futuro son cada vez más sombrías. El 60,7% del turismo extranjero en España procedió en el 2006 de tan sólo tres países: Reino Unido, Alemania y Francia. En 2006, ¡algo más de una cuarta parte de la población del Reino Unido pasó sus vacaciones en España! De ahí la importancia que para nuestro país tiene la oscilación de la libra en relación al Euro. La proximidad a la frontera y su carácter costero favoreció el que en 2006, entraran por Catalunya el 25,7% de turistas llegados a España, seguida por Baleares, Canarias, Andalucía y Valencia, por este orden. Estas comunidades son las que más sufrirán mermas en sus mercados laborales interiores cuando el sector hostelero empiece a perder puestos de trabajo. La situación se tornará imprevisible, especialmente en Catalunya dado el altísimo porcentaje de inmigración que vive en esta comunidad y que laboralmente depende del turismo. Así mismo, en Baleares ocurre otro tanto, con el agravante del aislamiento relativo que supone la insularidad, a lo que en Canarias se unen las reivindicaciones marroquíes sobre este territorio, formuladas por el Istiqlal en el poder y compartidas por la casa real marroquí.

© Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http//infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin citar origen.

La Colonización de Europa. Guillaume Faye. Capítulo II. CUANDO LOS CLANDESTINOS SE HACEN INEXPULSABLES

Como en Italia en 1998, donde, siguiendo el mal ejemplo de Francia, se procedió a una ola de regularizaciones, para " tener la paz con los ilegales" (siempre la política del avestruz), las regularizaciones (ilegales y derogatorias) de clandestinos tienen como resultado siempre animar nuevas llegadas de más ilegales.

Por otra parte, las regularizaciones hacen descender el número de las expulsiones legales. ¿No es más barato a corto plazo de regularizar que encarcelar? ¿para qué expulsar por avión con lo que cuesta? ¿Np es menor dejar correr al clandestino? Tras el asunto de los "ilegales de San Bernardo", donde los  clandestinos habían ocupado una iglesia parisina con acuerdo del párroco, que había conmocionado a los medios de comunicación, tras algunos desalojos tumultuarios, combinados con detenciones de delincuentes clandestinos multirreincidentes que habían sorprendido a la conciencia de los defensores de los derechos humanos en Francia, en Bélgica, en Austria, podemos decir en lo sucesivo que no sólo los europeos no se atreven ya a aplicar sus propias leyes, muy laxistas por otra parte, o el control sobre las fronteras, sino que tampoco se atreven a expulsar a la casi totalidad de los clandestinos. ¿Aplicar la ley es "inhumano", sabe usted? La ley, la democracia, la voluntad del pueblo quedan burladas, evidentemente, pero estamos acostumbrados, ya que se emplean precisamente para "cambiar de pueblo".

Tras las regularizaciones de junio de 1997, las expulsiones en la frontera de ilegales o de extranjeros delincuentes, como medidas de alejamiento, disminuyeron del 40 % en los doce meses siguientes. En 1996, 43.861 sentencias de expulsión han sido pronunciadas por la justicia y 12.330 cumplidas de facto, es decir, apenas un 28 %. En 1997 y 1998, la cifra de las expulsiones efectivas se hundió, cayendo a 7.200 según el Ministerio del Interior. El índice de ejecución de sentencias quedó en torno al 25%, por tanto la administración y la justicia "ya no se atreven a ejecutar sentencias de expulsión". No podemos  expulsar a los pobres colonos venidos del Tercer Mundo, ¿verdad?

Chevènement dio instrucciones precisas a los prefectos a finales de 1998 para que "sin papeles" no fueran inquietados ni siquiera cuando estuvieran en posesión de una convocatoria administrativa para examinar su petición de regularización. Incluso si se trata de delincuentes. Cuanta clemencia... Los múltiples recursos jurídicos de los "sin papeles" amenazados por una despedida en la frontera, son reforzados y ayudados por los medios de comunicación, por sus abogados, por las asociaciones, se benefician de plazos demasiado cortos de retención administrativa, negándose con frecuencia a confesar su nacionalidad, apoyados también por la conmiseración de jueces de izquierda, por la negativa de los pilotos a embarcarlos a la menor crisis simulada de nervio, todo lo cual contribuye a hacerlos inexpulsables de hecho..

Sin cesar se conceden moratorias que Le Monde califica de "prácticas generosas" con las que se obsequia a todos los que empiezan una huelga de hambre, o fundan "colectivos", ayudados por curas y por militantes trotskistas. Empieza entonces un "recurso jerárquico", al término del cual el 80% salen regularizados sin importar que se trate de delincuentes multireincidentes. Especialmente si son africanos o magrebíes, pero no polacos o serbios.

Actualmente, la mayoría de los extranjeros presentes en los centros de retención son clandestinos recién salidos de prisión. Pasando el plazo legal de detención, serán puestos en libertad en territorio francés. La camarilla inmigracionista se subleva contra la "doble pena" (aplicada, sin embargo, en todos los países del mundo) y conforme al derecho internacional público y al principio de las nacionalidades inscrito en la Carta de la ONU: un extranjero condenado, tras salid de prisión al término de su condena inmediatamente pasa a ser expulsable. Esta regla se aplica a todos los europeos condenados en otros continentes y es objeto de acuerdos de reciprocidad, pero no es aplicable en Francia, el "país de los derechos humanos". Pagamos caro este eslogan revolucionario estúpido y pronunciado entonces de manera completamente abstractamente y gratuita: "todo hombre tiene dos patrias, la suya y Francia".

Los medios de comunicación, con Le Monde, Libération, Franc 2 a la cabeza cuentan sin cesar las historias edificantes de estas falsas víctimas, perseguidas por el moloch de una administración y de una policía supuestamente racistas. Sin evocar jamás su inexpulsabilidad de hecho. Un delincuente extranjero clandestino expulsable arrestado por la pólice estará mucho más protegido por camarillas diversas y asociaciones que el francés de origen que no pagó sus tasas, arrestado, en un aeropuerto. ¡Además, las pocas expulsiones en la frontera (¡hasta no el 10 % de las nuevas llegadas de clandestinos!), no son eficaces: los colonos expulsados vuelven menos de un año después, tal como muestran las estadísticas de las condenas del Ministerio de la Justicia, donde la proporción de los "resucitados" es impresionante.

*  *  *

Observaremos la organización por los inmigrados mismos de "colectivos de sin papeles", a partir de 1998, que no vacilan en desafiar abiertamente el estado de derecho y ocupar por la fuerza edificios civiles. Se imponen, provocan, colonizan jugando sobre los buenos sentimientos, sobre la piedad de las poblaciones europeas. "No somos unos flujos migratorios, tenemos cada uno nuestra vida y nuestra historia", dice una de las octavillas del "tercer Colectivo".

En lo sucesivo, los clandestinos, advirtiendo la complicidad de sus colaboradores y la mansedumbre del Estado, pasarán a la ofensiva y abiertamente se burlarán de las leyes. Los inmigrados se organizan para imponer por la fuerza la presencia definitiva de los clandestinos, siempre en nombre de estos derechos humanos que tienen tan anchas las espaldas, evidentemente.

Quien podrá negar, después de todo eso, que no se trata de una colonización deseada e impuesta a los pueblos europeos.

*  *  *

Y siempre, en la primera fila de los colaboradores encontramos a la jerarquía católica, que pone tanto ardor en desfigurar a la civilización europea como los primeros cristianos que destruyeron el patriotismo romano; pero también, hombro con hombre, encontramos a los Verdes, estos pseudosecologistas.

Los Verdes no se interesan por la lucha contra la polución: ciertamente prefieren las centrales térmicas o de fuel-oil a las centrales nucleares, pero su principal proyecto político en Europa es la apertura generalizada de fronteras a la inmigración, el "papeles para todos". En Alemania, obtuvieron en 1998 del gobierno del triste Schröder la naturalización casi automática, con derecho a la doble nacionalidad para los extranjeros instalados desde ocho años antes, reemplazando así el derecho de la sangre por la peligrosa fórmula francesa del derecho del suelo. "Los Verdes alemanes lamentan sobre todo, anota Jean-Paul Picaper en Le Figaro (16/11/1999), que los socialistas limiten la inmigración".

En materia de etnomasoquismo y en materia de colaboración con los colonizadores de Europa, los Verdes alemanes son los mejores. Pero gracias al trotskista Cohn-Bendit, Dany le Rouge, repintado de verde, tiene émulos en toda Europa.

En el curso de la campaña para las elecciones europeas de 1999, la apertura de las fronteras a toda inmigración y la regularización de los clandestinos estaban en el centro de las exigencias de Cohn-Bendit, Nöel Mamère y Dominique Voynet, junto a las presiones que ejercían sobre Jospin y a su estrategia de "fascisación" del pobre Chevènement. El 10 % de proposiciones para defender el medio ambiente, el 90 % para defender a los inmigrados, el 0 % contra el paro y el empobrecimiento. Dominique Voynet, ministro de medio ambiente, dirigió un "llamamiento al sentido común" a su gobierno, publicando un comunicado que precisaba simplemente: "la regularización de sin papeles se hace cada día ineludible, por generosidad o por realismo".

Con esto todo está dicho. Generosidad y realismo; pseudoderechos humanos y fatalismo. El desciframiento semántico de este mensaje da: "todo clandestino que entra en Francia tiene el derecho a quedarse allí por el simple hecho de formular la petición; aunque esto contravenga a la ley y la viole". Este género de declaración no cae en oídos sordos. Esta debilidad de las autoridades hacia los clandestinos, estos lagrimeos de los medios de comunicación hacia sus "desgracias", estas ayudas humanitarias aportadas gratuitamente a los "sin papeles", mientras son negadas a los europeos de origen en la miseria, constituyen para los candidatos a la entrada a Europa un estímulo poderoso.

Por todas partes en el Tercer Mundo, se están pasando la consigna: "Los europeos no se defienden, les damos lástima, no se atreven a expulsarnos, podemos ir pues a su casa ilegalmente sin gran riesgo". Siempre en la historia, una falta global de firmeza y de virilidad atrajo las agresiones y las invasiones.

Sobre todo de poblaciones que, por razones etno-culturales respetan sobre todo el lenguaje de la fuerza y desprecian el de la conmiseración

(c) Por la obra: Fuillaume Faye

(c) Por la ediicón en francés: Editions de l'Aencre

(c) Por la traducción al castellano: Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Se prohibe la reproducción de este texto sin cirtar origen