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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

¿POR QUÉ SIEMPRE NOS ATIENDEN POR TELÉFONO SUDAMERICANOS?

No es racismo, es protesta contra el paro

Las compañías de teleoperadores están destruyendo todos los empleos que tradicionalmente teníamos en España. Empresas como MOVISTAR, ORANGE, VODAFONE, CITIBANK ESPAÑA, S.A. y otras muchas empresas más como las que ofrecen los servicios de ADSL, GAS NATURAL, etc, incluso empresas concertadas para coger número para los ambulatorios, hospitales, médicos, así como casi todas las compañías que tienen el servicio telefónico de atención al cliente, o la venta de servicios y productos, están atendidas por teleoperadores andinos.

Un teleoperador español cuesta 750 euros mientras que un sueldo  para un teleoperador sudamericano son 253 euros. Lo que quiere decir que por el sueldo de un trabajador español ¡se pagan 3 trabajadores en sudamérica!. Todas las grandes  y pequeñas compañías están desviando las llamadas a Sudamérica para aumentar sus beneficios.


¿Creeis que sólo lo hacen las grandes compañías como Telefónica, Orange o Vodafone? Es un error. Estas empresas y otras muchas más subcontratan a empresas de telemárketing como Qualitel, Atento, Sitel, Teleperformance y muchas más. Todas estas empresas tienen plataformas en Sudamérica. El proceso es el siguiente: una pequeña empresa necesita a un teleoperador para atender llamadas; el empresario contrata a la compañía de teleoperadores, la cual se encarga de formar a un trabajador sudamericano para el producto que ofrece esta pequeña empresa. Cuando un español llama para que le ofrezcan información o poner una reclamación... la llamada se desvía a Sudamérica y nos atiende un sudamericano (ni siquiera asentado en España, sino residente en otro continente y ajeno por completo a lo que ocurre aquí). Así se han destruido miles de puestos de trabajo en España en los dos últimos años.

¿Qué puede hacerse para detener este fenómeno? ¡Hay soluciones!

Los servicios de atención al cliente se valoran por la calidad de las llamadas, es decir por lo satisfechos que quedan los clientes, esto es, nosotros. En cada una de estas empresas existe un departamento de calidad que valoran a los teleoperadores según la satisfacción del cliente.
 
1. Si nos llaman para ofrecernos un servicio o producto: decir simplemente "Quiero hablar con un español" y cortamos

2. Si nos llama cualquier compañía de telefonía móvil para que valoremos el servicios, decir simplemente: “Le doy un 0 al servicio, quiero hablar con españoles” y cortamos

3. Si nos llaman por cualquier otra causa, decir: “Quiero hablar con un español”.

3. Si somos nosotros quienes realizamos la llamada: cuando gestionemos nuestra consulta quiero que debe constancia en la base de datos que “Quiero hablar con españoles” y cortamos


¿Por qué es necesario adoptar esta actitud para salvar puestos de trabajo en España? Es simple: TELEFONICA, VODAFONE, MOVISTAR Y ORANGE, por ejemplo, pagan a estas empresas de telemarketing subcontratadas según el siguiente criterios:

- Si la satisfacción del cliente es superior a 5 MOVISTAR para la llamada a 1€

- Si la satisfacción del cliente es inferior a 5 MOVISTAR para la llamada a 0.20€


Si las empresas de telemarketing empiezan a perder dinero no tendrán más remedio que contratar a españoles para aumentar la satisfacción del cliente.

Recuarda: VODAFONE, MOVISTAR y ORANGE pagan según la calidad de las llamadas. Les da igual que sean españoles, suecos, ingleses o sudamericanos los contratados por las empresas de telemarketing.

¿Crees que tu queja se va a perder? Estás equivocado. Son MOVISTAR, VODAFONE y ORANGE las que llaman directamente al ciudadano para que valoren el servicio y además practican escuchan a las empresas de Telemarketing...

¡No dejes que las empresas de telemarketing, no solamente den mal servicio, sino que se lleven el trabajo fuera! ¡Entre todos podemos cambiar todo esto!

No es racismo ni xenofobia: es defensa de los puestos de trabajo en España.

La lucha contra el cambio climática como forma de lucha contra el capitalismo moderno

Infokrisis.- Nos ha llamado la atención las resistencia de cierta extrema-derecha residual a reconocer la realidad del cambio climático, como si hubiera asumido gustosamente su marginalidad política y su eterno papel de outsiders, aunque asumiendo esta tendencia tan racialmente española a ir de “enteraos”. Eso nos anima a dedicar algunas líneas a este problema que, nos gusto o no, nos afecta a todos.

El capitalismo de hoy se parece al de los años 30 como un huevo a una castaña: la II Guerra Mundial, el crecimiento económico sostenido durante casi 30 años en la postguerra, la aparición de las multinacionales, la primera crisis del petróleo, el final de la Guerra Fría, finalmente la globalización y la crisis económica resultado de ella. El capitalismo que se vivía en 1936 tiene poco que ver con el que se vive en 2010. Nadie en los años 30 tenía preocupaciones ecologistas,, ni se caía en la cuenta de que en llos 75 años anteriores la destrucción de la biósfera ha sido un subproducto del capitalismo liberal y del capitalismo de Estado.

En efecto, ante el cambio climático hay dos posiciones: la de quienes defienden que existe y la de los “negacionistas”. A fin de cuentas, en ambas hay también mucho de la eterna manía española de “ir de enteraos” (siempre he dicho que España es un país de enteraos; aquí todo el mundo sabe de todo y basta tomarse una caña en un bar para ver como el mismo tipo que habla sobre la alineación del Real Madrid opina también sobre la estrategia norteamericana en Afganistán, justo antes de sentar cátedra sobre Belén Esteban y su duelo con Anne Igartiburu…).

La primera opinión sostiene que existe cambio climático. Pruebas no faltan: el deshielo de los polos y de los glaciares es mesurable por metros cuadrados. Esta opinión es sostenida por ecologistas tradicionales y por conversos recientes al ecologismo. Existe en ese ambiente cierta tendencia natural hacia lo apocalíptico y, por tanto, una selección teleológica de noticias tendentes a demostrar la realidad del cambio climático, a pesar de que algunas sean temerarias y carentes de base científica. Es lo que decía el Buda: “si una cuerda se tensa demasiado se rompe, si no se tensa no suena”. Los ecologistas de estricta observancia la han tensado con cierta frecuencia cayendo en catastrofismos y exageraciones. Pero estas exageraciones no pueden ocultar el hecho fundamental de que hay un cambio climático en marcha.

Sin embargo, si bien nadie duda de que hay en marcha un cambio climático, la duda estriba en si es de naturaleza antropogénica o natural (si se debe a actividad solar, cambios sutiles en las corrientes oceánicas, campo magnético terrestre o cambios gravitacionales del planeta). En este último caso, nos dicen, habría poco que hacer.

En nuestra opinión, el origen del problema es antropogénico y, a partir de ahí, se generan automáticamente efectos naturales. Por ejemplo, reducir la masa forestal del planeta (algo igualmente innegable y mesurable) implica modificar la composición de la atmósfera. Si millones de hectáreas amputadas a los bosques dejan de realizar la función clorofílica… es evidente que la composición de la atmósfera planetaria quedará modificada. Es evidente, así mismo, que si el casquete polar se derrite, se modifica la salinidad de las aguas de la que dependen las corrientes marinas que influyen directamente en el clima. La paradoja, en este terreno, es que un “calentamiento del planeta” puede generar una nueva edad glaciar en la medida que las corrientes marinas que circulan de Atlántico Norte a Atlántico Sur son los elementos que permiten que determinadas zonas del planeta (Europa, entre otras) tengan una temperatura benigna. Y, como hemos dicho, el deshielo polar (y de los glaciares) es, igualmente, mesurable y demostrado fehacientemente sin ninguna voz en contra.

La intervención del capitalismo en este proceso es evidente: en su frenesí productivista, en apenas 150 años se están quemando aceleradamente las reservas de hidrocarburos que la humanidad ha ido forman durante cientos de miles de años. El petróleo se conocía, como mínimo, desde los tiempos bíblicos y ya entonces servía para alumbrar lámparas, pero fue sólo a partir de la Guerra de Secesión Americana (1860-64) cuando empezó a utilizarse masivamente. Han bastado 150 años para que se alcanzara el Pico de Hubert, a partir del cual apenas queda petróleo entre 30 y 50 años (no hay seguridad de las reservas de petróleo, ya que muchos países han falseado sus cifras). Dejando aparte que, desde los plásticos hasta los carburantes, la civilización moderna vive del petróleo, desde tiempos muy antiguos ya se sabía que su combustión produce residuos. Esos residuos, desde la revolución industrial son lanzados a la atmósfera y, de la misma forma, que puede lanzarse sal a un recipiente y ésta se diluye, a partir de cierto punto, el agua ya es incapaz de disolver las concentraciones de cloruro sódico que se depositan en el fondo. La diferencia de un vaso y de la atmósfera, estriba solamente en que el primero es un circuito cerrado, mientras que la atmósfera es un circuito abierto: todo lo depositado en las capas altas de la atmósfera o bien vuelve a caer sobre la corteza terrestre o queda en suspensión en la atmósfera: tal es el origen del efecto invernadero. Se trata de sulfatos, metano, compuestos clorofluocarbonados, CO2 y derivados del nitrógeno. Siempre los ha habido en la atmósfera, sólo que desde la Revolución Industrial su porcentaje ha crecido extraordinariamente. Por ejemplo, las concentraciones de CO2 han elevado sus concentraciones de 280 ppm en 1880 a 365 en 1998, el resto de gases ha experimentado un crecimiento igual o similar. Quienes duden pueden consultar este enlace: LINK

Así pues, existe una relación íntima entre el desarrollo capitalista y el impacto medioambiental generado por su sistema de producción y consumo. Dudarlo sólo tiene equivalente con dudar de las tesis copernicanas en el primer tercio del siglo XVI, cuando ya solo algunos fanáticos seguían sosteniendo que el Sol giraba en torno a la Tierra. Pero hay algo mucho más importante: ¿Quiénes dudan de la realidad del cambio climático?

No dudan, desde luego, los que viven y trabajan del campo. Yo uno de ellos. Cada día oigo en las conversaciones entre campesinos frases del género: “No había visto nunca este tiempo”, “El clima de ha vuelto loco”, frases que huelgan aportar confirmaciones y datos científicos porque presuponen una sabiduría ancestral de quienes dependen del clima para su actividad agrícola. Pero las confirmaciones científicas no faltan (léase el documento citado anteriormente y cuyo link se añade).

Ante la cada vez creciente pérdida de vigor de los argumentos “negacionistas”, su estado mayor conjunto (especialmente el Club de Bildelberg, pero también la Trilateral) han adoptado una nueva política: ya que los satélites geoestacionacionarios situados sobre el casquete polar han medido con una precisión milimétrica el deshielo, ahora se trata de atribuir este deshielo a… causas naturales. No importa que ningún asteroide haya estrellado sobre la Tierra y alterado su rotación modificando el clima, no importa que algunas tesis no confirmadas aludan a la actividad solar como generadora del cambio climático. Y, por supuesto, mucho menos importa que el Pico de Hubert se haya alcanzado (según algunos hace ya 5 años, según otros hace 10) y que entre 30 y 50 años faltará petróleo cuando aún no esté dispuesta una energía de sustitución; lo que importa es que siga el espectáculo y que el mecanismo de producción-consumo no se detenga. Para que este proceso rinda buenos beneficios es fundamental el crecimiento energético o de lo contrario podría producirse un parón industrial y una bajada brusca del PIB, concepto fetiche de la modernidad. Así pues, dado que ya no se puede negar la realidad del cambio climático –y solo un “enterao” sería capaz de hacerlo– lo que se hace es atribuirlo a “causas naturales”. Así queda salvaguardado el PIB y el rendimiento del capital.

Tal es la actitud que han tomado los estados mayores de las multinacionales y sus voceros mediáticos. En España, por ejemplo, el cambio climático es negado con especial énfasis por el entorno de Giménez Losantos y por los medios liberales que, no contentos con que la última crisis económica haya supuesto el fracaso más rotundo de sus tesis “anti-intervencionistas” (es el Estado el que, interviniendo en la economía, ha salvado a la banca y al propio sistema capitalista… al menos en la primera fase de la crisis cuando aún quedan por salir el 45% de los activos tóxicos) siguen empeñados en que el mercado lo regula todo… incluido el clima.

En su dogmatismo estúpido, los Rodríguez Braun o todo el grupo liberal que sigue a Losantos, está empeñado en demostrar no sólo que el cambio climático no existe, sino que no debería existir, pues no en vano, el cambio climático es irreductible a las leyes del mercado (la única a tener en cuenta, por encima, por supuesto, de las leyes de la física y la química).

La mera posibilidad de que existiera un cambio climática implicaría que el Estado debería de intervenir rotundamente corrigiendo las consecuencias extremas del capitalismo en su actual fase de desarrollo: anteposición de la financiarización de la economía (especulación más que producción), de la globalización (es decir inestabilidad de los mercados) y de los beneficios del capital a la sostenibilidad ecológica del planeta. Por eso el capitalismo está tan interesado en negar la realidad del cambio climático. Aceptarlo implicaría que el Estado estaría obligado a intervenir la economía y por tanto a adoptar medidas antiliberales. El dogmatismo ideológico liberal combate a las necesidades de la vida en el planeta.

Así pues, a diferencia del ecologismo que centra su crítica en las consecuencias del proceso (la realidad del cambio climático), nuestra familia política, asumiendo que ese cambio se está produciendo por causas antropogénicas, debemos insertar este problema dentro de una perspectiva de crítica al capitalismo y a su inviabilidad.

¿Qué podemos aportar? En primer lugar la crítica al capitalismo y a su sistema de producción; y para ello, los textos clásicos de nuestra familia política aportan algunos elementos básicos, pero sería inútil encerrarse en ellos solamente porque en 80 años el capitalismo ha evolucionado de manera endiablada y hoy reviste un aspecto totalmente diferente a los años 30. Así pues es preciso estar en condiciones de actualizar y sistematizar la crítica al capitalismo y a la globalización.

Por otra parte, es preciso asumir que el capitalismo no puede crecer indefinidamente especialmente cuando el planeta tiene unas posibilidades limitadas de crecimiento. Aún en el supuesto de que la energía fósil fuera sustituida por centrales nucleares… el Uranio y sus isótopos se agotarán igualmente antes de 30 años. Es preciso asumir la idea de que ha concluido la era del petróleo barato y que de ahora en adelante, será energéticamente asumible aquello que tienda a disminuir la dependencia del petróleo.

A partir de ahí puede inferirse que la globalización ha fracasado porque era solamente sostenible en una hipótesis de petróleo barato ad infinitum. Pero la llegada al Pico de Hubert ha cambiado la perspectiva: el petróleo se acaba. Ya no será posible fabricar en China un producto que traído en barco se consumirá en Bobadilla. La diferencial en salarios y en seguros sociales será compensada con el encarecimiento del transporte. La globalización habrá sido la pesadilla de un cuarto de siglo. Será necesario relocalizar de nuevo industrias; será preciso consumir alimentos de proximidad. Se habrá acabado el sabotaje deliberado en la calidad de los productos para hacerlos perecederos y sustituibles por otros. Será necesario olvidarnos del furor consumista (recordad a ZP recomendando en las últimas elecciones: “¡Consumid, consumid!”. No es que se impongan política de austeridad, es que serán las únicas que podrán aplicarse serán ese tipo de políticas.

El péndulo está cayendo de nuevo hacia el otro lado. A partir de ahora hace falta pensar cómo va a ser una sociedad post-liberal y post-abundancia…

© Ernest Milà - http://infokrisis.blogia.com - infokrisis@yahoo.es - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Una entrevista sobre el Caso Papus...

Infokrisis.-A instancias de Helena S.T., respondo a unas preguntas sobre el atentado que tuvo lugar en Barcelona en septiembre de 1976, el llamado "Caso Papus". A pesar del tiempo transcurrido, 34 años, va siendo hora de recuperar la memoria histórica de hechos que están cerca nuestro y que se han cerrado de manera excesivamente apresurada. Me resulta imposible olvidar que tras este caso, hay la vida de una persona modesta y unos cuantos militantes que quizás hubieran merecido ir a la cárcel por otros delitos, pero no desde luego, por el "Caso Papus". He juzgado oportuno reproducir en infokrisis estas declaraciones textualmente.


- ¿Qué significó el atentado de El Papus más allá de los heridos y la víctima mortal... Qué significado y qué repercusión tuvo?


- Supuso un extraordinario impacto especialmente en la ciudad de Barcelona porque demostró que había gente que estaba dispuesta a matar a no importa quien por sus presuntas ideas políticas. Fue el atentado simétrico al atentado atribuido a gente de la CNT que mató a cuatro personas en el local Scala el 4 de enero de 1978. Ambos atentados -y otros muchos más similares que se cometieron en la época- tuvieron como consecuencia el aislamiento de los extremistas de derechas y de izquierdas.   

- ¿Cómo fue la actuación policial? ¿Se actuó con diligencia o con simbolismos? ¿Usted cree que las personas que se señalaron como culpables realmente lo eran?

- El grupo policial encargado de investigar aquella operación trabajó interviniendo los teléfonos habituales de los ultras más conocidos en la época en BCN, deteniendo finalmente a un grupo de activistas que hubiera podido detener muchos meses antes por otros atentados (incendio de una barraca de mendigos, artefactos explosivos en la librería PPC y en la Sala Villarroel, asalto con un herido grave en la sede del PSC de calle Canuda, y un largo etc.).

Toda la extrema-derecha de Barcelona (sólo en Fuerza Nueva había varios comisarios afiliados) sabía perfectamente quién había cometido esos atentados (concretamente tras los disparos en la sede del PSC, algunos de los asaltantes corrieron inmediatamente a refugiarse en el local de Fuerza Nueva -situado en esos momentos a menos de 100 metros de distancia en la misma calle Canuda delante del Ateneo y explicaron lo que acababa de ocurrir).

Sin embargo este grupo formado en torno a Juan Bosch, no fue detenido hasta el atentado al Papus. Eran los culpables perfectos: si habían cometido todas las agresiones y atentados anteriores... también podían haber cometido el del Papus. Hacía falta decir, que ese grupo estaba compuesto por confidentes habituales de la policía e individuos que vendían informaciones (habitualmente falsas) a Interviu y a otros medios de prensa (de hecho, fueron detenidos en la sala de espera de El Diario de Barcelona, cuando intentaban vender informaciones sobre un fantasioso atentado contra Tarradellas. Uno de estos elementos -Isidro Carmona-, unas semanas antes, se había atribuido en nombre de una inexistente "Alianza Apostólica Anticomunista" la desaparición de Eduardo Moreno Bergareche (a) "Pertur"...).

No, no creo que el grupo detenido cometiera ese atentado. La policía presionó simplemente un poco a los detenidos para que uno de ellos realizara una confesión en la que fallaba lo esencial: ¿quién había llevado personalmente la bomba? Era cierto que ese grupo había recibido unos cartuchos de dinamita por parte de Juan Gómez-Benet (ex-lugarteniendo de la Guardia de Franco en Lérida). Pero esos cartuchos -según me confesó la persona que lo había recibido, Juan Bosch Tapies- estaban exhudados, no servían absolutamente para nada. Y lo que es más curioso: Gómez-Benet había dado cartuchos inservibles... pero no había dado los detonadores. El tal Bosch, para colmo, se movió para buscar detonadores en Barcelona... y, entre otros, se los pidió a conocidos confidentes y colaboradores de la policía. El atentado escapaba a las posibilidades reales de este pequeño grupo activista.

En definitiva: los detenidos y procesados podían haber sido acusados de cualquier delito, pero no del Caso Papus. Como suele ocurrir en estos casos, resultaron detenidos los "culpables perfectos". Para alcanzar esa categoría, además hace falta no tener posibilidades de defenderse, ni saber hacerlo. Los acusados del atentado (no la docena y pico de detenidos en el primer momento) era gente muy joven, sin experiencia política, algunos completamente alocados, otros con tendencia a la violencia visceral, con mentalidad infantil, alguno con la inteligencia muy limitada (en un caso, incluso, este elemento fue alegado por la defensa en el juicio), otros susceptibles de ser manipulados por cualquiera. En fin, gente incapaz de planificar un atentado, en la medida en que, caractereológicamente, era gente visceral, capaz de cometer cualquier barbaridad instantánea, pero sin planificación.

En resumen: tengo la convicción moral de que el asesinato de Juan Peñalver Sandoval sigue impune.

En el momento en que se publicó la sentencia, nadie se preguntó ni cuál era el autor material, ni el autor intelectual, ni de dónde habían sacado detonantes los condenados, ni siquiera de dónde habían salido los explosivos (si a los detenidos se les ocupó el mismo número de cartuchos de dinamita que los que habían bajado de Lérida en el vehículo de Rico Cros -otros de los condenados- de dónde habían salido los explosivos....) simplemente eran culpables (y, desde luego, lo eran de muchos atentados y agresiones) y se evitó reconocer los agujeros negros de la sentencia.

Por cierto: al ser detenidos, los abogados de cubrieron la defensa en los primeros meses -de origen falangista- tuvieron un curioso comportamiento: en lugar de explotar la debilidad de las pruebas aportadas por la policía, convinieron en pedir la aplicación de la amnistía de junio de 1977. Si no recuerdo mal, el atentado al Papus, se produjo en septiembre de 1977... Lo más curioso del asunto es que uno de estos abogados, volvería a defender a los detenidos por el Comado Barcelona de los GAL. En lugar de aportar como defensa, en esa ocasión, que los detenidos habían sido instigados por policías con nombres y apellidos... solicitó la puesta en libertad por "actuar por motivos patrióticos". Argumentos en ambos casos que ningún tribunal regular hubiera considerado. Decididamente, con demasiada frecuencia los abogados defensores son los peores enemigos de los detenidos. En el caso de este abogado, no sorprenderá que su nombre constaba en la Jefatura Superior de Policía de Barcelona como confidente del IVº Grupo de la Brigada de Información, como mínimo hasta 1986.

-    ¿Cómo cambió la actuación policial hacia los grupos de la ultra derecha a raíz del atentado?

- No cambio. Fue la misma. La policía barcelonesa, contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, en general, nunca colaboró con la extrema-derecha... a pesar de que algunos de sus dirigentes tuvieran un origen falangista (por ejemplo, el coronel Apestegui que dirigió la Policía Armada durante un período y algunos más), pero como militares que eran les habían dado la orden de mantener el orden y esto iba también dirigido contra la ultraderecha. La policía antes y después del Caso Papus intervenía teléfonos de ultras, leía su correspondencia, mantenía confidentes y seguimientos. Solamente en algunos casos de falangistas vinculados a la Guardia de Franco, existía cierta ósmosis con los medios policiales. Quienes estaban fuera de esos círculos no gozaron del favor policial.

- ¿Cómo afectó el atentado a los grupos de la ultraderecha?

- A los grupos no les afectó directamente; siguieron realizando sus actividades habituales como si nada hubiera ocurrido. Solamente el Frente Nacional de la Juventud decidió realizar una campaña de solidaridad con los detenidos con la consigna: "Libertad Caso Papus - Son inocentes". Esta campaña dio fama al FNJ de activista y, a partir de aquí, tuvo un crecimiento importante en los 18 meses que siguieron.

De todas formas, globalmente, el atentado fue uno de los que contribuyeron a aislar políticamente a la extrema-derecha. Otros atentados similares (la matanza de Atocha) contribuyeron a lo mismo. Pero, cabría añadir, que aunque el atentado no se hubiera producido, la extrema-derecha tendía en la época a autoaislarse y no comprendía la transición que estaba en marcha, sin olvidar que los pactos de la transición imponían el aislamiento político de ese sector.

En el interior de la extrema-derecha hubo sospechas sobre los autores del atentado, pero en general, ni Fuerza Nueva, ni Falange Española, ni El Alcazar, se preocuparon del tema y pensaron siempre que no les afectaba. Algunos tuvimos la sensación de que estaba ocurriendo "algo" de lo que solo años después tuvimos conciencia de qué era: alguien estaba cometiendo atentados firmados por la extrema-derecha y por la extrema-izquierda para aislar a estas opciones y reforzar el centro político. Así se hizo la transición.

No es que una sociedad democrática aislara a los extremistas, sino que el aislamiento de los extremos políticos (que no terroristas) mediante provocaciones, facilitó que la sociedad transitara hacia el centro político. Hubo en torno a 200 muertos en la transición. Varias decenas de ellos iban incluidos en el "paquete" de provocaciones. Hubieran podido evitarse.

No estoy muy seguro ahora mismo de si el asesinato de Juan Peñalvert Sandoval entra dentro de este "paquete", lo que sí sé es que la policía no hizo lo suficiente para llegar al fondo de la cuestión y evitó por todos los medios investigar otros atentados con explosivos que en aquella misma época se cometieron, sin ir más lejos, en Valencia. A partir de aquí sólo puedo especular.


Quedaría, finalmente, por explicar mi posición personal. Nunca fui interrogado por el Caso Papus. Era lo normal: simplemente no tenía nada que ver. En aquella época (1977), yo estaba muy vinculado a elementos italianos de Avanguardia Nazionale y conocía muy bien que en Italia, prácticamente desde la postguerra, se habían utilizado atentados provocadores contra la extrema-derecha y contra la extrema-izquierda, según conveniencias políticas. Conocía a algunos de los detenidos y sabía perfectamente que no estaban en condiciones de planificar un atentado como el del Papus. Por algún motivo siempre he tolerado mal el que se acuse a alguien de crímenes que no ha cometido. La gracia (o la desgracia...) estriba en que años después, yo mismo sería acusado de un crimen similar (con resultado de cuatro muertes) cometido por un terrorista palestino en París (el atentado contra la Sinagoga de París de la rue Copernic) en 1980. La diferencia estriba en que, en Francia desde el principio, la policía sabía mi completa extrañeidad al atentado (el culpable fue detenido finalmente en el verano de 2008...). De ahí que este tipo de casos siga teniéndolos a flor de piel y conozca lo que supone que te acusen de crímenes que no has cometido.

(c) Helena S.T.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - http://infokrisis.blogia.com - infokrisis@yahoo.es - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

 

TIEMPO CICLICO Y TRADICION




Nuevas incorporaciones a la Biblioteca Julius Evola

Infokrisis.- Hemos incorporado tres nuevos capítulos de la obra de Julius Evola Metafísica del Sexo en la Biblioteca Evoliana cuya lectura recomendamos. Se trata de los parágrafos finales de la Quinta Parte de la obra titulados: PROCESO DE EVOCACIÓN EN EL AMOR CABALLERESCO MEDIEVAL y SOBRE LAS EXPERIENCIAS INICIÁTICAS DE LOS FIELES DE AMOR, seguidos del primer anexo a esta parte:SOBRE EL SIGNIFICADO DEL SABBATH Y DE LAS MISAS NEGRAS

 

El arma del clima: tras Copenhague muchas cosas están claras


Infokrisis.- En la cuestión del cambio climático ocurre como en los embarazos: o existe el problema, o no existe.  Y si existe, lo normal es actuar sobre él, esto es, contra él. En España, solamente cierta derecha liberal (Losantos y su entorno) han puesto en duda reiteradamente el problema del cambio climático. No es de recibo. El problema existe y es lógico que exista a la vista de que siglo y medio de emisiones de CO2 han terminado por hacer efecto. Harina de otro costal es que listos, listillos y políticos embarrancados en vías muertas (Al Gore), dramaticen el tema en el más puro estilo hollywoodiense. Hay un problema medioambiental no resuelto, pero muy real.

De la Geopolítica a la Geoclimatología política

La conferencia de Copenhague no ha sido desde luego el marco más adecuado para resolver las dudas y salvar las resistencias generadas en la conferencia de Kioto. En realidad, ha ocurrido todo lo contrario: se han dado pasos atrás y, el recién galardonado "premio Nobel de la paz" ha evidenciado ser, ante todo, norteamericano y velar por la prolongación de la hegemonía mundial de su país tanto como hubiera hecho un denostado neoconservador…

En Copenhague, aunque por distintos motivos, ni China, ni los EEUU, facilitaron las bases de un entendimiento sobre cómo revertir el problema del cambio climático. El tema no ha suscitado excesivo interés en una opinión pública narcotizada por las fiestas navideñas y propensa a pensar que, finalmente, "alguien hará algo" o que "vendrán los científicos y arreglarán el problema". Y el problema tiene muy difícil solución.

Es cierto que varían las opiniones sobre las consecuencias del problema generado por el efecto invernadero. Se ha dicho que cada grado de subida en la temperatura media del planeta equivale a uno o… a cinco metros de subida del nivel de las aguas. Y se esperan dos grados más en los próximos 50 años. Mientras unos han alertado de que la modificación de la salinidad de las corrientes marinas generarán cambios climáticos todavía mucho más peligrosos que la subida de las aguas, otros climatólogos sostienen que todavía no se ha alcanzado un modelo matemático que permita explicar hasta dónde llegarán esas mutaciones y si -como temen los primeros- se podría llegar a una nueva era glaciar. Hay dudas en estos aspectos, pero unanimidad en el diagnóstico: el cambio climático está en marcha y afectará a la vida sobre el planeta.

¿Cómo afectará? En principio generando unos nuevos perfiles de costas. Es evidente que las zonas más bajas desaparecerán sumergidas por las aguas. No es un fenómeno nuevo. Los aficionados al submarinismo hemos podido contemplar en nuestras propias aguas territoriales ruinas del período romano hoy a metros bajo el Mediterráneo. Buena parte de Alejandría desapareció así mismo. Y a la inversa: hoy en Barcelona, la línea del mar está situada 300 metros más delante de donde estaba en la Edad Media y las arenas de aluvión sobre las que se encuentra la Barceloneta han sido acumuladas durante siglos por las aguas del Besós y del Llobregat. No es un fenómeno, pues, nuevo; la novedad estriba es que nunca antes en un período histórico, la modificación de las líneas de costa será tan intensa y generalizada. Y afectará a países enteros.

Si en las dos primeras décadas del siglo XX, la geopolítica (ciencia que estudia la influencia de la geografía en los comportamientos políticos) cobró cuerpo y, a partir de entonces, la historia del siglo estuvo dictada por las leyes inmutables de la geopolítica, en el siglo XXI, esto ya no será así. Será preciso incluir otro elemento en la ecuación: la climatología. Ésta permitirá a la geopolítica (ciencia auxiliar de la política) alcanzar un nuevo umbral de precisión. Dicho de otra manera: el siglo XXI será el ciclo de la Geoclimatología política… Para establecer políticas internacionales, será preciso tener en cuenta sus condicionantes y para conocerlos habrá que establecer nuevas leyes, algo actualmente todavía lejano.

Este es el primer dato importante a tener en cuenta. Dentro de 50 años, la configuración de las costas no será la misma que en la actualidad. La subida de las aguas entrañará la desaparición de superficies enormes y, en algunos casos, significativas, para algunos países. Holanda, por ejemplo, verá como parte de su territorio es anegado. Otro tanto ocurrirá en zonas de Alemania. Y, por supuesto, en China, Japón, Sudeste Asiático, Iberoamérica en su vertiente Atlántica.

El "General Clima" como arma de destrucción masiva

Pero, siendo esto importante, tampoco será lo más grave. Se sabe, simplemente, que ocurrirá y que las zonas habitables disminuirán su superficie global. El problema del efecto invernadero no es solamente el deshielo progresivo de los casquetes polares y de los glaciares, el gran problema son los fenómenos atmosféricos que aparecerán paralelamente. Zonas que, hasta ahora, habían gozado de climas excepcionalmente duros (las zonas situadas más al norte), empezarán a volverse tibias (¿no se han preguntado por qué cada vez vienen menos turistas suecos a España? Respuesta: por que las estaciones de veraneo que les ofrecían en España sol y calor… están ahora construidas ya en el sur de la Península Escandinava a orillas del Baltikum, donde las temperaturas medias han experimentado un crecimiento apreciable en los últimos 15 años) y, al contrario: zonas de clima amigable empezarán a tener problemas climáticos: monzones, huracanes y tornados, inundaciones. El Katrina fue un anticipo de lo que podía pasar. Y tenemos por delante diez, cien, mil Katrinas más… diez, cien, mil Niños más.

El clima adquirirá -está adquiriendo ya hoy- el carácter de un azote devastador e imprevisible… hasta que no se logre establecer un modelo matemático sobre su comportamiento en los próximos años.

Estos dos son los problemas que tenemos por delante: modificación de las líneas de costa (el apartamento frente al mar no solamente era el más caro… sino también el más peligroso) y destrucciones generadas por el clima.

¿Por qué hay resistencias para evitar el cambio climático? China

Esto nos lleva a un segundo punto. Si existe práctica unanimidad sobre este asunto, cabe preguntarse ¿por qué algunos países se siguen oponiendo a adoptar medidas enérgicas y definitivas contra el cambio climático? Es aquí donde reside  el núcleo del problema y por lo que fracasó la cumbre de Copenhague.

El clima es un arma. Un arma barata. Un arma que no precisa declaración de guerra y a la que no se oponen pacifistas y antimilitaristas. Un arma que pasa desapercibida. Un arma que destruye y que aparece en un momento crucial en la historia: cuando se ha alcanzado con creces el Pico de Hubert (punto en el que el consumo de petróleo es superior al hallazgo de nuevos pozos) y cuando la hegemonía mundial de los EEUU está en crisis por distintos factores. En esa encrucijada de la historia dos países (EEUU y China) bloquean los esfuerzos para combatir el cambio climático, sin duda, porque esperan beneficiarse con él.

Así es, en efecto, pero por dos motivos distintos. China tiene buenas razones: precisa recuperar el retraso que todavía tiene. Buena parte de los 1.500 millones de chinos viven todavía en precarias condiciones. El hecho de que el país esté en trance de convertirse en el "taller de manufacturas" del planeta no implica el que su población esté mejorando sus condiciones de vida. China sigue teniendo un déficit en infraestructuras y el lema "un país, dos sistemas" no deja de ser un alarde publicitario.

China logra atraer manufacturas porque su mano de obra vive al borde de la miseria, con salarios de subsistencia y su sistema de producción se basa en producir mucho y barato… a expensas de la calidad. Y eso se logra solamente consumiendo energía. Consumir energía supone emitir gases contaminantes. Es así de simple. Si China renuncia a su ritmo de industrialización, puede caer en tensiones interiores insuperables: menos industrialización, más paro; más paro más insatisfacción pública; más insatisfacción, más problemas sociales y revueltas populares…

En China todo es grande: hoy existen 40.000.000 de sin techo solamente en aquel país; 20.000.000 más han retornado en los dos últimos años de los polos industriales al campo del que habían llegado en la década anterior. Para colmo, China es demasiado grande como para que no aparezcan problemas, especialmente en el Oeste y Sur Oeste del país con la presencia islamista de la etnia uigur.

China, en definitiva, si quiere mantener sus aspiraciones a conquistar la hegemonía mundial en un mundo multipolar, pero liderado por ella… debe necesariamente insistir en su industrialización y consumir cantidades cada vez mayores de energía, contaminando progresivamente más.

La gran "resistencia": Suburbia.

Por lo que se refiere a los EEUU, la cuestión es igualmente compleja. Los EEUU han percibido con claridad que su poder militar ha llegado al límite. Ni en Afganistán, ni en Irak, soplan vientos favorables para la presencia norteamericana. Pequeñas bandas de insurgentes hacen, cada día, peligrar la posición de los EEUU. No hay nada que hacer: son guerras perdidas para el Imperio que se suman a los problemas interiores (Obama ha tenido que reformar la sanidad porque de lo contrario, se arriesgaba a estallidos de cólera interiores y a alcanzar estándares sanitarios propios del Tercer mundo).

Para colmo, la configuración de los EEUU desde la II Guerra Mundial hace que todo el país dependa del consumo de carburante. Cuando retornaron los soldados del conflicto en 1945, se les obsequió con casas unifamiliares construidas en amplias extensiones fuera de las grandes ciudades (los "suburbia") a las que solamente era posible acceder mediante un vehículo… y mediante el consumo de gasolina. En las décadas siguientes, todo esto se extendió y "suburbia" terminó siendo el ingrediente típico del "sistema de vida americano": chalet  en urbanización y todoterreno para llegar a él. La base de ese sistema es todavía hoy el consumo de carburante.

EEUU, para colmo, históricamente ha tenido un precio de la gasolina excepcionalmente bajo… insostenible en tiempos de escasez como los iniciados con la llegada al Pico de Hubert. Pero una civilización como la norteamericana sin petróleo barato es inconcebible. EEUU se surte hoy de petróleo llegado de Venezuela, Golfo de Guinea y Oriente Medio, a la vista de que los pozos que dieron vida a series como "Dallas" o a películas como "Gigante" ya se han secado. Las alternativas para el suministro de petróleo barato a los EEUU son tres: las arenas bituminosas de Canadá, los pozos de Alaska… y los que se cree que existen bajo los casquetes polares.

Ahora es más fácil entender por qué los EEUU no solamente no tienen ningún interés en luchar contra el cambio climático, sino que incluso estarían dispuestos favorecerlo para conseguir tener acceso a las zonas petroleras próximas al Círculo Polar Ártico.

"Resistir es vencer"

La pregunta que subyace ahora es compleja: pero, a fin de cuentas, los EEUU ¿no se verán afectados también por el cambio climático? Sí, pero el problema se percibe allí de manera diferente. El cambio climático es un arma de guerra que afecta a todos los países: gana, quien resiste más y mejor sus ataques. Y la victoria es definitiva, total. Los EEUU están en condiciones de pensar que serán ellos quienes resistan más y resistan mejor, quienes lleguen mejor preparados y en mejores condiciones al apocalipsis climático sea cual sea la forma que revista.

A diferencia de Europa que se hundirá víctima de su falta de iniciativa política y de sus ambigüedades, cuyo humanismo mezclado con progresismo en sobredosis, incapacita para adoptar soluciones de fuerza y no está en absoluto en condiciones de imponer una política de salvaguardia del clima por la fuerza, los EEUU saben dónde quieren llegar (mantener su vocación neo imperial y su hegemonía mundial).

EEUU cree que será el país en mejores condiciones para resistir a la vista de la santa alianza entre el poder político, el consorcio militar-petrolero-industrial y los medios de comunicación. ¿Cómo diablos se van a privar de éste arma gratuita y demoledora?

[Se recomienda el visionado del documental The End of Suburbia. Buscarlo en emule o bitTorrent y se la película de ficción To Burn]

© Ernesto Milá - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

DALI, ENTRE DIOS Y EL DIABLO. GRATIS, EN FORMATO PDF


Infokrisis.- Publicado en 2001 por editorial PYRE, esta obra se agotó rápidamente y fue objeto de menciones en numerosos libros y obras publicadas posteriormente sobre el pintor de Cadaqués. La obra se titula: DALI, ENTRE DIOS Y EL DIABLO, subtitulada LO MÁGICO, ESOTÉRICO Y OCULTO EN SU VIDA Y EN SU OBRA. Los distintos capítulos de los que se compone la obra fueron publicados ya en infokrisis, sin embargo, ésta versión que ofrecemos ahora, incluye capítulos que ni se publicaron en formato digital, ni estaban incluidos en la obra tal como fue publicada en formato convencional (en especial, los anexos, uno de los cuales, el relativo a la carta astrológica de Salvador Dalí fue compuesto por una querida amiga.

La obra está presentada ahora en formato PDF y puede bajarse pulsando el siguiente enlace: DALI: ENTRE DIOS Y EL DIABLO

Hemos aprovecho para lanzar esta versión digital justo en el momento en que hemos inaugurado en nuestro  FACEBOOK (en el que animamos a todos nuestros amigos a participar) un álbum de fotos sobre los CUADROS DE SALVADOR DALI.

 

 

 

 

ANILLO: EL SEÑOR DE LOS SIMBOLOS



Infokrisis.- [artículo publicado en el número 2 de Nuevos Horizontes]. No es por casualidad que J.R.R. Tolkien al escribir a mediados del siglo XX el relato mitológico más fantástico le diera el nombre de "El Señor de los Anillos". El anillo ha fascinado desde la más remota antigüedad; en otro tiempo se le atribuyó un poder mágico, en la actualidad es apenas un signo suntuario, pero cuando alguien quiere expresar un sentimiento profundo, lo hace regalando un anillo. Por eso, parafraseando a Tolkien se puede decir que el anillo es el "señor de los símbolos".

Desde tiempo inmemorial los judíos al contraer matrimonio se intercambian anillos. Es la entrega del anillo y no las bendiciones del rabino, lo que transforma a los novios en marido y esposa. El anillo es comparado con la Tora: así como en anillo es infinito, también el lazo de la Tora entre Dios e Israel es infinito; no en vano en el Antiguo Testamento está escrito: "Y te desposaré conmigo por siempre" (Oseas 2:21). Análogamente, cuando el novio entrega el anillo a la novia, simboliza que, como el lazo entre Dios e Israel es eterno, también lo es el vínculo de amor entre marido y esposa.

EL CIRCULO: ARQUETIPO DEL ANILLO


El primer símbolo que llamó la atención de los seres humanos debió ser el Sol. Intuían que la vida dependía de él y consideraron que el círculo que lo representaba era la forma más perfecta. Dieron a sus monumentos forma circular (los cromlechs) y colocaron el símbolo allí por donde pasaron. Este símbolo fue patrimonio de los pueblos que descendieron del Norte empujados por el frío y a los que la experiencia del Sol marcó profundamente.

A partir de aquí el círculo fue considerado como símbolo del dios dador de la vida. A medida que aumentaba la capacidad tecnológica de los pueblos del Norte, cuando los forjadores -considerados magos y brujos en contacto con un calor diferente al del Sol, con el calor de los abismos subterráneos-  fueron capaces de dar volumen a los dibujos en la piedra y encontraron metales nobles cuyo brillo fuera reflejo del sol -el Oro-,  forjaron armas y escudos, pero también anillos para los reyes y para los guerreros. Y tanto en su interior como en su exterior, estos anillos llevaban inscripciones sagradas y fórmulas de protección.

EL ANILLO QUE PROTEJE

En esos milenios oscuros las tribus descendientes del Norte vieron en el círculo, no solo la imagen del dios, sino, en tanto que tal, una protección. De la misma forma que el Sol hacía posible la vida, y su alejamiento en los inviernos coincidía con la muerte de la naturaleza, también había que atribuirle un carácter protector hacia los humanos. De ahí que el círculo y los anillos fueran utilizados como talismanes de protección y los recintos circulares considerados como lugares seguros contra cualquier ataque, incluso demoníaco.

Aun hoy, los pentáculos utilizados en Magia Ceremonial y los círculos de protección trazados en el suelo en el curso de ceremonias satánicas o de invocaciones al Maligno, crea un espacio "sagrado" -a diferencia del territorio situado fuera del círculo, que sigue siendo espacio "profano"- que defiende y protege. Lo que está dentro del círculo es inaccesible para las potencial del Mal, en tanto que espacio "ordenado", mientras que en el espacio exterior al círculo, sigue dominando el "caos" y, por eso mismo, es el territorio adecuado para el accionar de las potencias oscuras.

Fue así como el anillo llegó a los dedos, cargado de un sentido mágico y sagrado.

EL ANILLO QUE UNE

Fueron los romanos los primeros en utilizar unos sencillos aros de hierro para dar constancia de un compromiso matrimonial. La antigua tradición romana consistía en entregar un anillo, como símbolo del ciclo de la vida y de la eternidad (el círculo no tiene principio ni fin), que constituía una pública promesa de que el contrato matrimonial entre un hombre y una mujer debía ser respetado. El anillo era el símbolo de la eternidad del matrimonio.

Aunque los romanos conocían bien el oro, no fue sino hasta el siglo II cuando el hierro fue abandonado como metal propio de los anillos nupciales. Los primeros romanos, los constructores de la República y del Imperio, se pasearon victoriosos por todo Occidente llevando austeros anillos de hierro. Para el romano la austeridad era una virtud. No es raro que el tránsito de los anillos de hierro a los de oro, se produjera en el inicio de la decadencia romana.

El cristianismo consintió esta tradición y permitió que en el siglo XV se incorporaran diamantes considerados en la época como símbolo de la fidelidad conyugal. El diamante (cuyo nombre deriva del término griego "adamas", invencible) podía unirse al Oro por que resistía el arañazo de los metales más duros y soportaba la acción del fuego sin alterarse. Se creía que la estructura del diamante reflejaba el simbolismo de las pirámides egipcias e incluso se tenía por cierto que bajo la pirámide visible existía una parte inferior con las mismas proporciones y forma. El anillo de matrimonio de los Sforza, intercambiado en 1475 es muestra de la talla en forma de pirámide.

Las palabras sagradas y los signos de protección cambiaron por las llamadas "posíes", poemas breves inscritos en el interior de los anillos y mensajes secretos que los amantes se daban unos a otros. Frecuentemente, se acompañaba estos mensajes con el grabado de una rosa. Aun hoy esta tradición prosigue más viva que cualquier otra e incluso en las ceremonias civiles, se pide a los futuros cónyuges que intercambien sus anillos.

EL ANILLO MALDITO

El Oro y el Diamante siempre han ido asociados a la imagen del dios, pero también a la desgracia. Frecuentemente, los mitos y las sagas antiguas hablan de tesoros que aportaron desgracias a sus poseedores. El "Oro del Rin" acarrea muerte y desgracia a todos los que lo han disfrutado. No es raro que los herejes franciscanos, los "espirituales", del siglo XIII, condenaran el uso de joyas y anillos confeccionados con metales nobles; decían que el Oro excita la codicia de los humanos y que es vehículo del Maligno. El propio Tolkien en su obra "El Señor de los Anillos", se hace eco de esta maldición. Apoderarse de un anillo es conquistar un poder, adquirir una cualidad -frecuentemente los anillos míticos están asociados a la conquista de facultades paranormales-  pero de ordinario, el mal uso de estas facultades adquiridas convierte el tesoro del anillo en una fuente de desgracia.

Lo cierto es que, nunca como en aquella época, los anillos y los círculos pasaron a ser utilizados en las artes mágicas y en la nigromancia. La bruja al volar hacia el aquelarre en la noche maldita del Sabbath, traza un círculo mágico en el suelo y se unta el sexo, las axilas y las plantas de las manos y los pies con una mixtura mágica hecha a base de beleño, belladona y estramonio, amalgamados con manteca, que le hará volar hacia el lugar del rito blasfemo. Fausto, el discípulo de Cornelio Agrippa, si sitúa dentro del círculo que su maestro le ha indicado para protegerse cada vez que invoca al Diablo. Los musulmanes cuentan que Salomón disponía de un anillo al que debía su sabiduría. Cuentan que Salomón marcó a los demonios con el sello de su anillo y los convirtió en esclavos. Pero Salomón perdió el anillo en el Jordán y de ahí procedió su desgracia.

Los antiguos romanos ya habían advertido un carácter maléfico en algunos anillos. Unían, pero también ataban y cualquier ligamen era considerado como una obturación que contenía a los poderes sobrenaturales del individuo y le impedían que se manifestase en el exterior. Por eso mismo los sacerdotes flaminios no tenían derecho "a llevar anillo, sino roto y desprovisto de piedra"

EL ANILLO DEL PODER

Precisamente es el papado una de las últimas instituciones que conceden a los anillos un poder sobrenatural. Ciertamente, a principios de siglo, Sigmund Freud entregaba un anillo de plata a los miembros del Círculo Psicoanalítico de Viena como distintivo de que habían sido aceptados en el "círculo interno" de la sociedad; pero se trataba de iniciativas profanas. De hecho, también las SS hitlerianas tenían anillos con el distintivo de la calavera que mostraba su fidelidad al Führer y su compromiso de dar y recibir la muerte. Pero es en la Iglesia donde se conservan todavía vivas las tradiciones mágicas del anillo.

Para la Iglesia el anillo confiere un "poder". Es el famoso "anillo del Pescador", sello pontifical que ostenta el escudo de cada Papa y que es destruido al morir. Mediante el anillo papal se transmite la idea de una alianza entre los humanos y Dios, alianza de la que el Papa es mediador o, si se quiere, "pontífice", es decir, el que "hace de puente". El anillo es recomendado a los cristianos desde los primeros tiempos de la Iglesia. Clemente de Alejandría aconsejaba que todos los miembros de la nueva comunidad llevaran un anillo con el símbolo de los Peces. La tradición ha proseguido hasta nuestro días. El Papa encierra en el anillo el poder de gobernar a la cristiandad; forjado por los hombres su anillo ha sido cargado con el poder de Dios.

*    *    *

¿Seremos capaces de ver el anillo con otros ojos cuando nos lo coloquemos o nos lo regalen? ¿será un anillo de unión, un anillo de fidelidad? ¿o un anillo que puede acarrearnos desgracia y poder? En ocasiones, elementos tan habituales como un anillo o un círculo pueden convertirse en fuentes de una inmensa sabiduría. El simbolismo del anillo y del círculo es posiblemente uno de los símbolos más ricos. Es quizás el único simbolismo originario que goza de buena salud en nuestros días...

[RECUADROS]   

LOS ANILLOS DE TOLKIEN

J.R.R. Tolkien (1892-1973) , profesor de mitologías nórdicas, aprovechó sus extraordinarios conocimientos en este terreno para reconstruir toda una saga mitológica completa en sus dos obras más importantes: "El Señor de los Anillos" y "El Silmarillon". Al igual que la antigua saga nórdica sobre el "oro del Rin", Tolkien basó su obra en un tesoro formado por 22 anillos benéficos y maléficos disputados por las fuerzas del bien y del mal. Así se inicia esta historia que muestra como el anillo sigue ocupando un lugar en el corazón de los seres humanos:

Tres anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete para los Señores Enanos en casas de piedra.
Nueve para los Hombres condenados a morir.
Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro
En la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos.
Un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas
En la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras...


JÚPITER: NUEVOS ANILLOS EN EL FIRMAMENTO

Júpiter ocupa un lugar particular en el sistema solar: por su tamaño es el mayor y por su situación es un planeta intermedio al que los antiguos atribuyeron grandes virtudes benéficas. Hasta hace poco se ignoraba la existencia de anillos en torno a Júpiter y se pensaba que tenían una constitución similar a los anillo de Saturno. Solo desde el pasado mes de septiembre se tiene la seguridad de que están formados por partículas originadas en el choque de meteoritos contra los cuatro satélites más cercanos al planeta.

Los anillos de Júpiter son menos visibles que los de Saturno. La sonda espacial Galileo, enviada a los confines del Sistema Solar ha confirmado la existencia de tres anillos, todos ellos encajados entre sí. Los datos recogidos por la sonda muestran que están compuestos por partículas microscópicas de polvo producto de la colisión de asteroides contra los cuatro satélites más cercanos al planeta, en especial Amaltea y Thebe en el anillo más exterior y de Adrastea y Metis en el más interior.

Júpiter fue fotografiado por las sondas Voyager 1 y 2, pero solamente la Galileo ha dado datos sobre la composición química del mayor planeta del sistema solar. Júpiter tiene una masa 318 veces superior a la Tierra y su diámetro es 11 veces superior. Se sabe que en su superficie soplan vientos de 530 km/h.

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