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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

ARCHIVO DEL CRIMEN: MATRIMONIO ASESINADO POR UN PSICOPATA - EL CRIMEN DE PEDRALBES EL CRIMEN QUE CONMOCIONO A LA ALTA SOCIEDAD

Infokrisis.- Buscando otros artículos hemos encontrado este que apareció publicado en una revista de crímenes y misterio publicada por una editorial mangantona de Málaga. El artículo se publicó en 2001 era una reinterpretación del llamado "crimen de Pedralbes"  que tuvo lugar en 1974 y alarmó a la alta sociedad barcelonesa. Aprovechamos, con la excusa del crimen, hablar de otros sucesos macabros que tuvieron lugar en aquella época y, especialmente, de la situación social de la Barcelona (que fue y no volverá a ser) de aquellos años.

ARCHIVO DEL CRIMEN
MATRIMONIO ASESINADO POR UN PSICOPATA
EL CRIMEN DE PEDRALBES

EL CRIMEN QUE CONMOCIONO A LA ALTA SOCIEDAD

Pocos crímenes causaron tan honda impresión en todo el país como el que tuvo lugar el 4 de mayo de 1974 en un chalet de Pedralbes, barrio adinerado de Barcelona. La frialdad y la falta de motivos del asesino se unieron a su carácter de psicópata. El hecho de que Gonzalo Herralde hiciera una película-reportaje, estrenada con gran éxito de público y de la crítica, “El asesino de Pedralbes”, contribuyó a aumentar la fama de este crimen que figura entre los más sangrientos de la crónica negra del tardo-franquismo.

“El Caso” titulaba así su crónica: “Marido y mujer fueron acribillados a puñaladas en el lecho conyugal”. En el estilo ampuloso pero elegante de la época se describía lo sucedido: “Un doble asesinato sanguinario y brutal que parece haber sido concebido minuciosamente y llevado a cabo por un criminal cegado por el odio, ha sido descubierto a primera hora de la mañana del sábado día 6 en Barcelona”. Así era, en efecto. En el número 5 de la calle Juan de Alós, un lujoso chalet unifamiliar, cuyas paredes estaban casi completamente cubiertas por la hiedra la asistenta había encontrado a primera hora de la mañana los cuerpos sin vida de sus propietarios.

Se trataba de Juan Roig Hospital y su esposa, María Rosa Recolons Morer, de 50 y 44 años respectivamente. El primero era químico y tenía una productiva industria de jabones y abonos nitrogenados. Ambos eran titulares de jugosas cuentas corrientes muy bien saneadas. Quienes los conocieron en la época y sus vecinos que aun los recuerdan, los describen como personas amables, en absoluto dotadas de esa prepotencia que suelen tener los afortunados. Ni siquiera en el curso de sus negocios profesionales, se habían creado enemigos. Ambos eran profundamente religiosos y a pesar de no tener hijos, llevaban una vida familiar estable y sin puntos oscuros. La esposa, Rosa Recolons financiaba parte de los gastos de la guardería infantil Can Caralleu y otras obras de caridad.

¿Quién podía querer asesinarles? ¿Era posible que aquella pareja tuviera algún enemigo? Lo absurdo e inexplicable del crimen generó una situación de tensión y ansiedad especialmente en la parte alta y adinerada de Barcelona. En efecto: si habían asesinado al matrimonio Roig, a ellos cuya bondad era suficientemente conocida, ¿qué podían temer aquellos de sus vecinos implicados en operaciones especulativas, negocios agresivos y que se han pasado media vida generando enemistades y enemigos? A partir del doble crimen de los Roig empezaron a generalizarse los guardias privados y los sistemas de seguridad en las fincas más lujosas de la ciudad.

EL DESCUBRIMIENTO DEL CRIMEN

El impresionante dogo que guardaba la casa, no ladró aquella noche del viernes al sábado. El matrimonio Roig había invitado a unos viejos amigos a cenar a su casa y habían prolongado la veladas hasta las 12:30. A la mañana siguiente, la doncella Angeles Vaquero, de apenas 21 años, entró como era su costumbre en la alcoba del matrimonio con el desayuno.

El espectáculo que se abrió ante ella era dantesco: el lecho estaba cubierto con grandes manchas de sangre. El matrimonio estaba cubierto con la manta hasta el cuello, pero ésta se encontraba completamente impregnada de sangre; con su elegante estilo “El Caso” explicaba: “Marido y mujer permanecían con la inmovilidad de la muerte, cubiertos hasta el cuello con los edredones blancos, ahora maculados de rojo”.

ASESINADOS CON ENSAÑAMIENTO


El matrimonio mostraba grandes heridas en el rostro y el médico no pudo hacer más que certificar la defunción, cuando la policía ya había llegado al lugar de los hechos. Luego llegó el titular del Juzgado de Instrucción nº 7 y el forense. En la parte derecha de la cama matrimonial, Don Juan Roig, descansaba sobre el costado izquierdo, con el brazo derecho extendido. Su esposa, estaba tendida en el lado izquierdo, boca arriba, con los brazos plegados y las manos cruzadas sobre el pecho.

Desde el principio no hubo ninguna duda de que habían sido atacados mientras dormían. Ni una cerradura estaba forzada. Las puertas que fueron abiertas para perpetrar el crimen, se cerraron una vez cometido. Era evidente que el asesino era alguien conocido de la familia con acceso a las llaves. No faltaba dinero, ni joyas, ni se veía nada removido y registrado. Pero la ferocidad del crimen llamó la atención a los investigadores. Solo un psicópata podría haber ocasionado aquella carnicería.

El asesino sorprendió a los Roig cuando dormían, les arrancó la colcha y las sábanas y los apuñaló a ambos  en el cuello, pecho y abdomen. Debió ser tan rápido que ni siquiera pudieron incorporarse a pedir auxilio. Al parecer el marido había intentado detener los golpes cogiendo el cuchillo con la mano derecha que presentaba en la palma profundos cortes.

Pero la cosa no acabó ahí: una vez en estado agónico, el asesino se ensañó destrozándoles el rostro practicando profundos cortes con el mismo cuchillo. Eran las “marcas del odio” propias de los crímenes cometidos por psicópatas.

EL CHOFER JOSE LUIS CERVATO

La investigación policial fue fácil: el asesino había dejado sus huellas por todas partes. Si estaba fichado era solo cuestión de horas identificarlo. Y los funcionarios del Grupo Quinto de la Brigada de Investigación Criminal no tardaron en hacerlo. Aun antes de tener los resultados de las huellas dactilares, tenían claro que había que buscar en el entorno de las víctimas. Los pocos sospechosos, pronto se redujeron a uno solo: José Luis Cervato Goig, de entonces 34 años, soltero, natural de Alicante, sin domicilio fijo y, por lo que se sabía, en una pensión de la travesera de Gracia 301 en Barcelona, donde solo iba a dormir.

En enero de 1974 una agencia de colocación le proporcionó trabajo como chofer en casa del matrimonio Roig. Según la declaración del propio Cervato, a poco de entrar en el hogar de los Roig, empezó a sentir un odio creciente e irreprimible hacia la esposa. “El Caso” lo explica de forma particularmente ilutrativa: “La pobre doña María Rosa, rica, querida por todos, alta, bien formada, guapa, llena de salud y de bondad que resplandecía en su rostro. Todo ello creó un fondo insoportable de envidia en el homosexual feo, semicalvo, malvado y desprovisto de bienes de fortuna”...

Al parecer fue precisamente la esposa la que percibió esta hostilidad, aun a pesar de que empezó de chofer y terminó de mayordomo. El propio Sr. Roig lo despidió a los pocos meses cuando comprobó el carácter problemático de Cervato. El 17 de abril, recibió su última paga, la liquidación y se marchó con su rencor y... una copia del juego de llaves que hizo subrepticiamente. La premeditación era evidente.

Lo que hizo Cervato entre el 17 de abril y el 4 de mayo es un misterio. Paseaba por el Barrio Chino e iba obsesionándose cada vez más con la posibilidad de asesinar a Rosa Recolons. Luego se supo que Cervató sufría una paDía tras día este impulso homicida fue creciendo hasta que, finalmente, el 3 de mayo compró en los Encantes un impresionante machete de 18 cm, que afiló cuidadosamente durante horas. Compró igualmente ropa negra y alquiló en SEAT 850 diciendo que tenía que desplazarse a Tarragona. Recorrió con el coche la distancia equivalente por las calles de la ciudad y, tras ver en un cine del Paseo de Gracia, una película sobre Jack “el Destripador”, luego merodeó por las inmediaciones de la finca hasta que todas las luces se apagaron. Saludó al perro que le conocía bien y se deslizó por las habitaciones hasta llegar al dormitorio. Lo que sucedió después ya lo sabemos.

LA BIOGRAFÍA DE UN PSICOPATA

Decididamente la biografía de Cervato era triste. Pero, afortunadamente, no todos los que han sufrido privaciones y problemas en su infancia, derivan hacia el crimen.
 
Su padre había fallecido de larga y terrible enfermedad cuando apenas tenía tres años; fue recluido en un orfanato y sus primeros años fueron extremadamente tristes y penosos. Sobrevivió como pudo y empezó a robar. Luego trabajó en un circo –acaso el momento más feliz de su vida- y marchó a desempeñar el servicio militar plagado de arrestos y problemas.

Aun tuvo que pasar por un reformatorio antes de rengancharse en la Brigada Paracaidista. En la película de Herralde cuenta que realizó más de setenta saltos y presenció varios accidentes mortales que le impresionaron profundamente.
 
Tras extinguirse su compromiso con el ejército se fue a Barcelona, trabajó en la construcción y vivió los primeros meses de manera miserable. Pero no era un tipo incapaz, tenía energía, fuerza, iniciativa y creatividad. De no haber adquirido los rasgos de un psicópata o de no haber tenido una infancia tan triste, probablemente hubiera destacado en algún campo. Sea como fuere, el caso es que logró salir de la miseria y estabilizar sus ingresos. Unos años después ingresó en el servicio de los Roig.

LA DETENCION

Tras cometer el crimen, Cervato se alejó en el SEAT 850, poco a poco se despojó de la ropa negra, encharcada en sangre y arrojó a una alcantarilla el machete. Depositó el botón que se había llevado para despistar a la policía en una consigna de la estación de Francia. Luego se fue hacia Tarragona deteniéndose en una cafetería y guardando el ticket de la consumición que le serviría de coartada. Se detuvo en Comarruga y durmió dentro del coche. Al día siguiente retornó a Barcelona.

En su pensión encontró a la policía esperándolo. Durante las primeras horas de interrogatorio, mantuvo su coartada y la policía prefirió no presionarlo. Como en el relato de Poe “El corazón delator”, Cervato se fue poniendo progresivamente nervioso hasta que, bruscamente, fuera de sus casillas pidió a un sacerdote. Cuando los policías le preguntaron que para qué necesitaba un clérigo, estalló: en pocos minutos dio todos los detalles sobre como había urdido el crimen e incluso dio la localización de las joyas robadas cuya sustracción aun no había sido advertida por la policía. En un par de horas firmó la confesión. El “crimen de Pedralbes” estaba resuelto.

CERVATO, PROTAGONISTA DE UN FILM

El 1978 se estrenó con gran éxito de público y crítica la película de Gonzalo Herralde, “El asesino de Pedralbes”. ¿El protagonista estelar? El propio José Luis Cervato... En realidad la película era un verdadero documental sobre el “asesino de Pedralbes”.

La película, filmada en uno de los momentos más intensos de la transición política constituye un extraño documento de indudable valor testimonial. Cervato, por primera vez, explica todas las circunstancias que le llevaron a un crimen tan incomprensible. En realidad, la película precedió con casi veinte años de adelanto los famosos “juicios paralelos” de finales de los años 90, que tanto impacto causaron a través del programa de Pepe Navarro, “El misisipi” y “La sonrisa del pelícano”.

El año antes, Herralde había rodado “Raza: el espíritu de Franco”, con la misma intención documental. Se trata de dos documentales que alcanzaron gran éxito en las pantallas dada la peculiar situación de la sociedad española. “El asesino de Pedralbes” ganó ese mismo año el premio “Perla del Cantábrico” del Festival de San Sebastián, al mejor largometraje de habla hispana.

La película sobre Cervetó precedió en casi 10 años al film sobre Eleuterio Sánchez (a) “El Lute”, antiguo quinqui, reinsertado durante la democracia. Las crudas afirmaciones de Cervetó sobre los motivos que le impulsaron al crimen, lograron que, por segunda vez, lograra conmover a todo un país.

EL JUICIO Y LA PRISIÓN

Paradójicamente, “El Caso”, revista especializada en la crónica negra de la época, no prestó mucha atención al juicio que se celebró en octubre de 1977, tres años después de que ocurrieran los hechos.

Fue acusado de dos delitos de robo con homicidio, con las agravantes específicas de uso de armas y casa habitada y las genéricas de alevosía, premeditación y reincidencia. Se le condenó a dos penas de muerte por cada crimen que, en virtud del indulto de 1975 a raíz de la muerte de Franco, se conmutó por 30 años de reclusión por cada robo con homicidio.

Cervato recurrió la sentencia alegando que no apreciaba la eximente de trastorno mental transitorio por lo que según su defensa, debía ser absuelto. No lo fue, por supuesto...

... Pero tampoco pasó una gran temporada en la cárcel. Recluido entre otras en la prisión de Huesca, pasó 13 años de encarcelamiento. A finales de 1986 ya estaba en la calle con la presunción de haberse reinsertado.

Ni el juzgado ni las autoridades de la época tuvieron en cuenta su petición de ser ejecutado. Afirmó en varias ocasiones que si le dejaban en libertad, volvería a matar. Por el momento, Cervató no ha vuelto a reincidir en asesinatos. Se ignora su paradero.

Se sabe solo que en 1988 fue procesado por abusos a menores.


[recuadros fuera de texto]

[recuadro I]

EL CASO DE LA DESCUARTIZADORA. CRIMEN POR CELOS PROFESIONALES...

El mismo día en que Cervato se sentaba ante el banquillo de los acusados, en la Audiencia Provincial de Santander se veía el sumario de otro horrible asesinato que causó vivo impacto en la sociedad española de la época.
Josefa González García de 34 años, había asesinado y descuartizado a su prima, la joven Crisanta Gómez Gutierrez de apenas 16 años.

El crimen fue motivado por la envidia que Josefa profesaba a su prima por regentar esta una tienda de ultramarinos y un bar “con mayor volumen de negocio que el suyo”, según declaró en el juicio. Un día, bruscamente, la atacó por la espalda con un hacha cuando se hallaba en cuclillas.

Procesada como autora de asesinato con alevosía y premeditación, Josefa fue recluida a 30 años de prisión mayor y millón y medio de indemnización a los familiares de la víctima. La defensa de la acusada impugnó el fallo solicitando que se rebajara la condena.

El Tribunal Supremo confirmó la sentencia. Josefa Gómez, de todas formas, se benefició como Cervato del indulto del 75 y sería puesta en libertad a principios de los años 80.

Su rastro se ha perdido. El recuerdo de su horrible crimen, también.


[recuadro II]

DOS HERMANAS DE 6 Y 10 AÑOS DESAPARECIDAS. UN MISTERIO AUN SIN RESOLVER...

En los mismos días en los que Cervato era juzgado y condenado, se producía un extraño suceso en Barcelona, jamás aclarado. En septiembre de 1977, tras regresar de las vacaciones, dos hermanas de 6 y 10 años, desaparecieron sin dejar rastro.

El 9 de septiembre, su madre las había enviado al Mercado de la Boquería a buscar una sandía. Llevaban encima la modesta cantidad de 200 pesetas. Al cabo de una hora no regresaron y la madre, alarmada, salió a la calle a buscarlas. Al día siguiente realizó la denuncia ante la policía. Isabel y Teresa jamás volverían a aparecer.

La madre declaró a la prensa: “Lo que más temo es que la mayor, Isabel, a sus diez años, está muy desarrollada. Es ya una mujercita. ¡Sabe Dios en qué manos están mis dos hijas, lo que habrán hecho con ellas!”. En aquel momento, los casos de pederastía eran infrecuentes.

Existía una rumorología popular y circulaban leyendas urbanas que aseguraban que en una corsetería de la calle Pelayo se habían producido desapariciones y secuestros de jóvenes en los probadores (evidentemente falsos, pero que obligaron a cerrar en pocos meses al establecimiento ante el rumor que corrió por la Ciudad Condal como un reguero de pólvora). Unos años antes había circulado el rumor de que los hijos de una conocida familia de industriales vascos realizaban “snuf movies”, es decir, películas en las que un o una joven secuestrados son torturados y finalmente asesinados, no como ficción, sino realmente. Por supuesto se trataba también de una leyenda urbana. Pero cuando ocurrió el caso Alcasser se alcanzaron cotas de maldad nunca antes esperadas en la sociedad española.

El caso de las dos hermanas desaparecidas en Barcelona, deja un regusto amargo y una inquietud flotando en el ambiente: nunca más llegaron a encontrarse ¿qué sucedió con ellas? ¿cayeron en manos de una banda de paidófilos? ¿fueron secuestradas y vendidas a alguna familia sin hijos, tal como ocurrió en otros casos en la época? Se ignora.

Pareció como si se las hubiera tragado la tierra. ¿Cuántos niños más han sufrido esta tragedia en los últimos 25 años? No hay estadísticas, pero raro es el me que no ocurre un caso similar. Salvo aquellos en los que se trata de desapariciones voluntarias, raros son los casos en los que se logra detener a los secuestradores. La duda es angustiosa: ¿dónde van a parar esos niños desaparecidos?


[recuadro III]

LA ESPAÑA DEL 74. INFLACIÓN, MIGRACIONES, ATENTADOS Y PLATAJUNTAS

Cuando los cuerpos de Juan Roig y Maria Rosa Recolons ya se habían enfriado, el ministerio de Economía estaba dando las cifras de previsión de inflación para el año 1974: ¡un 20%!. Pensemos que eso significaba que los salarios se desvalorizaban 1/5 anual, aun a pesar de que el país vivía una situación de bonanza económica aparente.

En los años de la transición los índices de inflación alcanzaron cifras todavía más espectaculares, en comparación con las actuales, cuando un 3’1% ya implica el que suenen las alarmas. El culpable de esta situación era la última guerra árabe-israelí que había desencadenado la primera “crisis del petróleo”. Los países árabes, con Libia a la cabeza, habían cerrado el grifo del combustible y el gobierno recomendaba apretarse el cinturón.

Fue el primer año que se adelantó una hora el reloj en primavera a fin de aprovechar más la luz del sol y reducir el consumo energético.

Más o menos por esas fechas, el Partido Comunista lanzó la Junta Democrática en París. Unos días después, con Franco enfermo de flebitis, el minúsculo PSOE creaba la Plataforma Democrática. Ambas iniciativas tenían como fin la “ruptura democrática” que debía de abolir el régimen franquista. Finalmente en el 75 se fusionaron. Jamás hubo ruptura. En efecto, ambas iniciativas no tenían fuerza social suficiente como para remover al franquismo de sus sillones. La transición fue posible solo cuando la lideró Adolfo Suárez con el beneplácito de la Unión Europea y EE.UU.

El PSOE, que iba a cumplir cien años, hubo de esperar aún siete más para tomar las riendas del poder y debió de soportar irónicas críticas comunistas por su ausencia casi total durante el franquismo (“cien años de honradez... y cuarenta de vacaciones”).
El anarquista Puig Antich había sido agarrotado tras un confuso tiroteo en un portal en el que murió el inspector Anguas Barragán. Ni siquiera los partidos clandestinos se interesaron mucho por la ejecución.

SOFICO –el equivalente a GESCARTERA en la actualidad- presentó expediente de crisis y, para colmo, ETA atentaba indiscriminadamente en la calle del Correo causando 11 muertos y 70 heridos. Por primera vez sonaron en la calle gritos de “Ejército al poder” protagonizados por los seguidores de Blas Piñar. Durante diez años estos gritos iban a seguir oyéndose en España. Una semana antes del asesinato del matrimonio Roig, se había inaugurado el puente aéreo Madrid-Barcelona.

Pero el dato sociológico más significativo era la migración masiva de españoles a Portugal y Francia durante los fines de semana para ver cine porno y visitar los sex-shops de la frontera. Perpiñán se convierte así en la meca de la calentura mental de un país que pretendió ser la reserva espiritual de Occidente.

(c) Ernest Milà - Infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

“MI MARIDO ES MI AGRESOR”. UNA DE CADA SIETE MUJERES, VICTIMA

Infokrisis.- Este artículo apareció hace ¡diez años! en una revista dedicada a crímenes. Me lo he encontrado buscando otros archivos y si lo reproduzco es porque cinco años antes de que el zapaterismo descubriera que existía violencia doméstica, a principios del 2000 la plaga ya había irrumpido. En aquel momento ya teníamos la sensación indeleble de que el aumento se debía a dos causas: la brutalización de la sociedad y la llegada masiva de inmigración. Esa sospecha terminó convirtiéndose a partir de 2004 en una certidumbre que los esbirros ideológicos del zapaterismo todavía ignoran.

 

“MI MARIDO ES MI AGRESOR”.

UNA DE CADA SIETE MUJERES, VICTIMA (en el año 2000, claro...)


El 16 de agosto un anciano con cáncer mató a su mujer afectada Alzheimer y luego se suicidó. Ese mismo día un hombre en trámite de separación apuñaló a su esposa en Barcelona. El día antes, las cosas no habían ido mejor. Mª José Jacobo había resultado asesinada por su marido en Valencia y Soraya Hernández fue muerta por su compañero en Valencia. ¿Casos anómalos? Una de cada siete mujeres admite ser víctimas de maltratos. Y eso que sólo 1 de cada 100 casos llega a los juzgados. Ya no se puede ocultar: la “violencia de género” se ha duplicado en España desde 1998. La violencia contra la mujer es la manifestación de una patología social. ¿Cuál es la situación? ¿podemos hacer algo para detener esta plaga? 

Las enfermeras de los pabellones de urgencias del Hospital Clínico y de Sant Pau de Barcelona, cada vez atienden más casos de violencia doméstica. Frecuentemente es el propio marido que solo unos minutos antes se ha ensañado con la víctima, la que la acompaña, entre asustado y arrepentido, al hospital. Lourdes Pou, lleva cinco años en este departamento y solo ha visto crecer el número de ingresos por agresión doméstica: “Es increíble: hay días en las que en traumatología, se registran cinco y hasta siete casos de lesiones ocasionadas por el propio marido. Sin embargo, pocas son las mujeres que reconocen haber sido objeto de agresiones. Conocemos las razones que dan a sus ojos morados, labios partidos o incluso pómulos rotos. Unas dicen que les ha saltado un hueso cuando cortaban un bistec, otras que han sufrido un accidente doméstico o que se han caído por las escaleras. Las hay que han sido ingresadas dos veces en una semana”.

En otros centros de urgencias de toda la geografía nacional, la situación es idéntica. El problema se ha desbordado y todo induce a pensar que, a pesar de la alarma social que genera, la violencia doméstica dista mucho de estar controlada.

Las víctimas no son solo las mujeres maltratadas sino también los niños que presencian las agresiones. Los hijos que han crecido en un ambiente familiar de violencia crónica, presentan rasgos parecidos a los que han sido víctimas de abusos. Frecuentemente, cuando en el hogar, cohabitan, no solo los hijos sino algún abuelo, es posible que la violencia se extienda hasta ellos.

¿QUÉ ES LA VIOLENCIA DOMESTICA?

El eminente psiquiatra, Doctor Jesús Arina no duda en comparar la importancia del problema de la violencia doméstica al SIDA y, desde luego, está muy por delante de las afectadas por violaciones, accidentes de tráfico y robos con violencia. En algunos países desarrollados, el 20% de las mujeres que acuden a los servicios de urgencia es por causa de la violencia doméstica. De ellas el 20% son embarazadas.

El doctor Arina define la violencia doméstica como “el uso deliberado de la fuerza para controlar o manipular a la pareja o a la prole”. Existen muchas formas de violencia: “Se trata del abuso psicológico, sexual o físico habitual. Sucede entre personas relacionadas afectivamente, como son marido y mujer o adultos contra los menores que viven en un mismo hogar”.
La violencia doméstica no es solamente el abuso físico, los golpes, o las heridas. Son aún más terribles la violencia psicológica y la sexual por el trauma que causan, que la violencia física, que todo el mundo puede ver. “Hay violencia –explica el doctor Arina- cuando se ataca la integridad emocional o espiritual de una persona”.

La violencia física, la más evidente, casi siempre es precedida por el abuso psicológico. La víctima es degradada su autoestima erosionada y, finalmente, agredida. La violencia psicológica cuesta más que detectar. En muchas ocasiones, ni siquiera las propias protagonistas son conscientes de su carácter de víctimas. Por lo demás cuesta más de detectar: “Quien ha sufrido violencia física –prosigue el doctor Arina- tiene huellas visibles y puede lograr ayuda más fácilmente. Sin embargo, a la víctima que lleva cicatrices en la psiquis o alma le resulta más difícil obtener compasión y ayuda”.

VIOLENCIA PSICOLÓGICA: SUFRIMIENTO INTERIOR

La violencia psicológica consiste en despreciar a la mujer e insultarla de tal manera, que llega un momento en que tiende a creer que merece los golpes o al menos está predispuesta a aceptarlos.

Hay mujeres que se avergüenzan por lo que les sucede y que hasta se creen merecedoras de los abusos. Por eso prefieren mantenerlos en secreto y esa situación puede prolongarse durante años. Igual que en el caso del alcohólico, el que golpea a una mujer o la maltrata psicológica o sexualmente, lo primero que hará es negarlo o bien afirmar que hay una razón para ello; sin embargo, el sentido común dice que “No hay ninguna razón para golpear a una mujer, ni a nadie”. El agresor suele tener una gran capacidad de manipulación. Frecuentemente, una vez denunciados, lo niegan; suelen decir: "Yo no la he golpeado, yo no le hecho nada, sólo tocarla".

LAS DISTINTAS FORMAS DE VIOLENCIA PSICOLOGICA

El aislamiento es otra modalidad de abuso psicológico. “He conocido casos –cuenta el doctor Arina- en que le hacen el vacío a la mujer, ni le hablan, ni la miran y entonces ella se va creyendo que merece ese trato.
 
La intimidación es también un abuso: "Si dices algo te mato". Muchas mujeres no se atreven a hablar. A todas las mujeres que sufren este tipo de agresiones, les resulta más duro soportar los abusos psicológicos que las palizas: “Mi marido –nos cuenta una víctima en la sala de traumatología del Hospital Clínico- me ha estado agrediendo física y psicológicamente durante los últimos 3 años. Después de los primeros golpes, el cuerpo se insensibiliza y no sientes nada más que miedo durante la paliza. Pero las humillaciones e insultos los oyes siempre incluso cuando él está callado”.

El abuso psicológico también puede revestir la forma de echarle la culpa a la víctima. En general, los agresores –al igual que los drogadictos- suelen encontrar siempre excusas para su comportamiento. El doctor Arina cuenta un caso que vivió personalmente: “Conocí a una mujer cuyo marido la golpeaba porque se ponía jeans. Yo preguntaba al esposo: "¿prefiere que vaya con  falda corta?" No sabía que responderme. Le echaba la culpa a ella y por eso le pegaba”.

El “abuso económico” es un aspecto del psicológico: "Si dices algo no te voy a dar la mensualidad". En España se han dado casos en los últimos meses de este tipo de agresiones. El marido chantajea a la mujer para que oculte las agresiones de que es objeto, o de lo contrario, le cortará la asignación económica. En otros casos, la mujer agredida carece de medios propios de vida, depende de su marido en este terreno: denunciar la agresión, equivale a encontrarse en la miseria.

ABUSO CON “TRIANGULACION”

Hay otro tipo de abusos que se conocen como “abusos con triangulación” en los que los agresores utilizan a los hijos para hacer sentir culpables a las esposas. Los hijos son utilizados como mensajeros: "dile a tu madre que...". Las amenazas transmitidas a través de los hijos o las amenazas que implican cortar la relación de la madre con el hijo, constituyen también abusos psicológicos y, muy frecuentemente, preceden al abuso físico.

Distintos psicólogos, como el doctor Jacobo Abellán adscrito a los servicios sociales del Ayuntamiento de Madrid, han visto en su consulta decenas de casos de mujeres perplejas por los malos tratos psicológicos inflingidos por sus maridos. El doctor Abellán cuenta que una mujer de clase media con su marido en paro, acudió a su consultorio y relató malos tratos de este tipo. “Le dije: “Su esposo la va a golpear”. “No, él es incapaz”, me respondió. Ocho meses después de esta conversación se produjo la agresión”.

VIOLENCIA DURANTE EL NOVIAZGO

El 15 de mayo pasado la policía detenía en San Fernando de Henares a un hombre de 43 años acusado de apuñalar a su novia. El detenido, que contaba con antecedentes por tráfico de drogas, asestó varias puñaladas a su ex novia que logró sobrevivir a sus heridas. No es un caso particularmente raro.

En los últimos años han aumentado las agresiones durante el noviazgo. Si bien, desde principios de los años 90 se había registrado un aumento de los asesinatos de mujeres a manos de sus ex novios, desde 1999 se registra un aumento de las agresiones a las novias.

Los celos son una de las causas, pero, habitualmente, las agresiones se producen sin motivo alguno. Una enfermera de la Clínica de la Fe de Valencia nos transmite su perplejidad: “Se trata de gente extremadamente joven; da la sensación de que los jóvenes se están volviendo más agresivos y este tipo de violencia tiene tanto que ver con las agresiones entre parejas, como con la violencia creciente que los psicólogos vienen detectando entre los jóvenes”. Sea como fuere, desde principios de año se ha registrado un incremento de las agresiones entre parejas de novios. En varios casos se ha llegado al asesinato.

Esto implica que, tanto las mujeres como sus familiares deben de estar atentas a la aparición de signos de agresividad desde esta fase de la pareja; aun cuando no se llegue a la violencia, si pueden aparecer signos de agresividad, ataques de ira o escaso autocontrol sobre las reacciones nerviosas.

Todas las mujeres interrogadas por la policía o por los servicios de Asistencia social, han reconocido que desde la época de sus noviazgos aparecían detalles que al pasarlos por alto no les permitieron darse cuenta de lo que vendría después. 

En este período, la novia tiende a verlo todo de "color de rosa" e idealizar la figura de la otra persona. Los “pequeños defectos” se justifican o se tiende a pensar que son algo puntual y se corregirán en el futuro. Pero cuando se han casado, están sometidas al chantaje de la violencia y, en ocasiones, a un férreo control.

CONTROL EXCESIVO

El 22 de mayo de 2001, el Tribunal Supremo confirmó la sentencia que condenaba a un hombre que pinchó el teléfono de su dormitorio conyugal para averiguar si su mujer le era infiel. El marido celoso fue condenado a 1 año de cárcel y 360.000 pesetas de multa, pero, además de confirmarse, la sentencia indicaba la tendencia al control excesivo que algunos agresores quieren someter a sus mujeres.

Frecuentemente, el marido celoso la llama constantemente al trabajo o a la casa para saber qué está haciendo ella; erróneamente toma esto como un signo de amor y de preocupación hacia la mujer amada. Cuando la mujer llega unos minutos tarde, sospecha que le es infiel. Si no la encuentra en el puesto de trabajo porque ha ido a desayunar, sus celos se desatan. Frecuentemente las frases más repetidas, antes incluso de saludarla son: “¿qué has hecho?, ¿a dónde vas?, ¿con quién?, ¿por qué?, ¿vas a salir con esa ropa tan provocativa?, ¿a qué hora regresas?, ¿esa amiga, la conozco yo?, ¿dónde vive?”.

Los celos son una enfermedad que generan una tensión psicológica en las dos partes de una pareja y que, frecuentemente, conducen a la agresión y siempre a la tortura psicológica.

EL CICLO DE LA VIOLENCIA DOMESTICA

El psicólogo americano, doctor Akermann que vino en la pasada primavera a dar un ciclo de conferencias en distintas universidades españolas, nos explicó que la violencia doméstica está sometida a ciclos que se repiten siempre.
“La primera fase –explica Akermann- es el abuso psicológico. Las tensiones entre la pareja van en aumento. Primero empiezan por insultos y desprecios, luego se pasa a los gritos y finalmente a las explosiones de cólera en el curso de las cuales la mujer resulta golpeada”. Esta primera fase se inicia con presión psicológica y termina con agresión física. La mujer suele permanecer paralizada por el miedo y no atina a defenderse, ni a buscar ayuda, atribuye la agresividad a una reacción puntual de su marido debida a algún conflicto exterior (trabajo, alcohol, estrés, amistades) y cree que, en cuanto desaparezca, se restablecerá la normalidad.

A esto sigue el período de reconciliación. “El hombre –sigue Akermann- se da cuenta de lo que ha hecho e intenta ser amable con la mujer. Le pide disculpas y está dispuesto a darle muestras de su amor”. Esta situación tiene más intensidad si la reacción de la mujer a la primera paliza ha sido distanciarse o pedir el divorcio. 

La tercera fase está caracterizada por la confusión en la que está sumida la mujer: piensa que su marido la golpeó, pero al mismo tiempo es cariñoso con ella. No sabe que pensar. Sin embargo, el ciclo tarda poco en repetirse y se reproduce una nueva agresión a la que seguirá un mar de disculpas y propósitos de enmienda, confusión en la mujer y nuevas agresiones. Y así hasta que la mujer rompa este ciclo infernal denunciando el caso y divorciándose, o bien hasta que las agresiones crezcan en brutalidad hasta producir la muerte de la víctima. 

LAS CAUSAS DE LA VIOLENCIA DOMESTICA

Las distintas fuentes consultadas, clínicas, psicológicas y policiales, coinciden en afirmar que todas las sociedades, pero especialmente, las de la Europa del Sur, tienen rasgos machistas muy acusados. El machismo es la tendencia de algunos varones a someter a su dominio a la mujer, controlar su actividad y disciplinarla con severidad. El machismo ha surgido de la degeneración del modelo patriarcal.

Por otra parte, nuestra sociedad muestra una tendencia cada vez mayor a resolver los conflictos por la fuerza. El agresor, consciente de su mayor fuerza física, ha creído saber que la violencia es la única forma para mantener un control injusto sobre la mujer. Contrariamente a lo que tiene tendencia a creerse, la violencia doméstica aparece en todas las clases sociales. 

Parte de la responsabilidad de la violencia recae sobre los medios de comunicación. Tanto el cine como la TV y los videojuegos muestran estereotipos masculinos agresivos. Así mismo, directa o indirectamente, estos medios muestran habitualmente películas, series y juegos violentos que contribuyen a aumentar la sensación de violencia que vive la sociedad.

Buena parte de los casos de violencia doméstica tienen que ver con toxicomanías y drogadicciones. El alcohol y ciertas drogas estimulan los centros nerviosos cerebrales de los que depende la agresividad, aumentando el instinto violento. Todos somos agresivos, pero logramos contener esta tendencia dentro de los límites socialmente aceptados. Un sobreestímulo de estas zonas cerebrales (o una falta de control sobre nuestros impulsos), pueden generar situaciones de violencia extremas.

Otro factor a tener en cuenta son los valores culturales y los ejemplos que hemos tenido en nuestra infancia. Niños que han visto malostratos en su hogar, tienden a reproducirlos cuando son adultos. Este aprendizaje negativo les ha enseñado a afrontar los conflictos y solucionarlos mediante la fuerza bruta.

ALGUNOS DATOS SOBRE LA DIMENSIÓN DEL PROBLEMA

Según la Secretaría General de Asuntos Sociales, durante los cinco primeros meses de 1998 se presentaron 7.469 denuncias por violencia doméstica, 392 más que en el mismo periodo del año anterior. Destacó el aumento de las consultas al teléfono de atención a las mujeres maltratadas: de 148 llamadas en el primer semestre de 1997, a 2.017 en el de 1998. En ese año murieron 15 personas víctimas de agresiones (si bien colectivos femeninos elevan esta cifra a 31).

En 1999 las muertes de mujeres ascendieron a 42, mientras que las denuncias fueron 21.782. El año pasado, las cifras fueron similares con tendencia a la alza: 44 muertes y 22.385 denuncias. En el momento de escribir estas líneas solamente se disponen de  cifras hasta el mes de mayo (19 fallecimientos y 5.420 denuncias) y, a la vista de la evolución de años anteriores, se prevé que la tendencia al alza que se viene registrando desde principios de los años 90, quede confirmada.

Otro elemento a tener en cuenta son las diligencias realizadas por la policía que han ido creciendo. Mientras que en 1996 solo 1 de cada 4 denuncias era completada con diligencias previas, el pasado año prácticamente 3 de cada 4 denuncias fueron seguidas de actuaciones en firme.

Esto implica un cambio de percepción en las autoridades judiciales y confirma el hecho de que el clamor popular y la alarma social creada han hecho reaccionar a los cuerpos de seguridad del Estado y al aparato judicial.

Mientras en nuestra sociedad sigan la agresiones domésticas en proporciones tan elevadas, difícilmente podremos creer que vivimos en un marco civilizado. La misma noción de civilización excluye las prácticas violentas contra cualquier miembro de la sociedad.

 
[recuadro fuera de texto]
[recuadro I]

VIOLENCIA PSICOLÓGICA. LAS FORMAS DE MACHACAR A UNA MUJER

a.    Abuso verbal: Rebajar, insultar, ridiculizar, humillar, utilizar ironías para confundir.

b.    Desprecio: Tratar al otro como inferior, tomar las decisiones importantes sin consultar al otro.

c.    Abuso económico: Control abusivo de finanzas, recompensas o castigos monetarios, impedirle trabajar aunque sea necesario para el sostén de la familia, etc.

d.    Intimidación: Asustar con miradas, gestos o gritos. Arrojar objetos o destrozar la propiedad.

e.    Amenazas: De herir, matar, suicidarse, llevarse a los niños.

f.    Aislamiento: Control abusivo de la vida del otro, mediante vigilancia de sus actos y movimientos, escucha de sus conversaciones, impedimento de cultivar amistades, etc.
 
g.    Abuso sexual: Imposición del uso de anticonceptivos, presiones para abortar, menosprecio sexual, imposición de relaciones sexuales contra la propia voluntad o contrarias a la naturaleza.


[recuadro II]

LAS TRES PREGUNTAS CLAVE: ¿CUANDO LA SITUACIÓN ES INTOLERABLE?

Si contestas afirmativamente a una sola de estas preguntas es que has llegado a una situación intolerable y tienes que tomar cartas en el asunto. No puedes seguir siendo víctima esperando que cese la “mala racha”:

a)    ¿Has ocultado heridas o hematomas quedándote en casa, o poniéndote lentes oscuras?

b)    ¿Has llorado hasta dormirte por haber sido golpeada o insultada por tu esposo?

c)    ¿Te has dicho a ti misma: "Esta situación va a mejorar, debo tener paciencia"?.

[recuadro III]

LA PERSONALIDAD DEL MALTRATADOR: ¿CÓMO LOS COMPAÑEROS VIOLENTOS?

Los maridos y novios maltratadores tienen un comportamiento muy parecido en casi todos los casos. Los rasgos comunes son los siguientes:

-    Proceden de hogares violentos, han visto malostratos y han sido víctimas de los mismos en su infancia.

-    El riesgo un 75% ante la amenaza de divorcio o separación.

-    Padecen trastornos psicológicos. Hay muchos psicópatas.

-    Abundan alcohólicos o toxicómanos.

-    Son inmaduros, inseguros y tienen gran dependencia afectiva.

-    Emocionalmente son inestables, impacientes e impulsivos.

-    Trasladan la agresividad que han acumulado en otros terrenos (trabajo, amigos, ocio, etc.) a la mujer.

-    Tienden a considerar a la mujer como un objeto de su propiedad.

-    Tras la agresión se produce el arrepentimiento, pero se trata de una sensación temporal.

-    Tiende a tener pocos amigos y sentirse aislado.

-    Suele tener un bajo nivel de autoestima y mucha frustración.

-    Carácter patológicamente celoso y desconfiado.

-    Tiene rasgos propios del machista y quiere cumplir con el estereotipo masculino que se ha forjado.

-    Contradictoriamente con su conducta muchos son educados, cultos y religiosos.


[recuadro IV]

 “PERROS” Y “SERPIENTES”: LOS DOS TIPOS DE MALTRATADORES

Los Doctores John Gottman y Neil Jacobson, especializados en este tipo de violencia, han establecido dos categorías: “perros” y “serpientes”. Estas son sus características:

El maltratador “perro”:

•    Suele caer bien a todos y ser bondadoso, salvo con su esposa.

•    Es violento con los que ama y pacífico con el resto.

•    No suele haber cometido delitos de ningún tipo.

•    Extremadamente celoso.

•    Tendencia a los accesos de ira sin control.

•    Siente pánico a ser abandonado.

•    Priva a su esposa o novia de su independencia.

•    Es frecuente que su padre tuviera mal carácter.

•    Reacciona violenta y desmesuradamente en las discusiones.

•    Vigila y ataca públicamente a su compañera.

•    Pueden rehabilitarse mediante terapia adecuada.


El maltratador “serpiente”:

•    Agresivo con todo el mundo, incluso fuera de la familia.

•    Frecuentemente implicado en peleas y pendencias.

•    Suele haber sido acusado de delitos comunes diversos.

•    Suele ser toxicómano o alcohólico.

•    Su rehabilitación fracasa en la mayoría de casos.

•    Propenso a amenazar con armas, especialmente cuchillos.
 
•    Se calma internamente, según se vuelve agresivo.

•    Carácter sociopático. Frío y calculador. Engaña a su víctima.

•    Carácter sádico.

•    No depende emocionalmente de otra persona.
 
•    Insiste en que su compañera debe hacer lo que él quiere.

•    Tras una agresión física puede ocurrir que tenga miedo de las consecuencias y reemplace la violencia física por la psicológica.


[RECUADRO V]

CONSEJOS PRACTICOS ¿QUE PUEDE HACER SI ES VICTIMA DE MALOSTRATOS?

-    Primero llame a la Policía: 091. La agresión es un delito. La policía, no solo recoge denuncias sino que le informarán también sobre casas de acogida y otras instituciones u organismos que ayudan a las mujeres maltradas.

-    Busque ayuda de los servicios sociales de su comunidad. Encontrará esta información en la guía telefónica o en el teléfono de información de su ayuntamiento. La mayoría de los organismos públicos (Ayuntamientos, Comunidades Autónomas o Gobierno) ofrecen recursos a las víctimas de la violencia doméstica.

-    Puede dirigirse al teléfono gratuito de ayuda y atención a las víctimas de malos tratos, perteneciente al Instituto de la la Mujer (Secretaría de Estado de Asuntos Sociales): 900191010.

-    Váyase inmediatamente del hogar si cree que usted y sus hijos corren peligro o procure estar acompañado por alguien de su confianza. Después trate de buscar o que le orienten hacia un albergue para mujeres maltratadas.
 
-    Avise a sus vecinos de que llamen a la policía cuando oigan los primeros ruidos propios de agresión. Si ya se han producido antecedentes, pídales que acudan a la policía al menor indicio.

-    Planifique qué hacer ante una nueva agresión: Tenga a mano los teléfonos de la Policía y de familiares que la puedan auxiliar. Ponga sus papeles importantes juntos (libro de familia, Documento Nacional de Identidad, tarjeta sanitaria, contratos y recibos, nómina de la pareja, certificado de nacimiento, libreta o cheques bancarios, etc.) y los objetos que se va a llevar en un lugar donde usted pueda encontrarlos rápidamente.

-    Prevea sus recursos económicos y la lista de personas que le pueden ayudar. Evite pedir apoyo a amigos comunes.

-    Cambie de hábitos tras abandonar el hogar y evite contactos con el agresor.


-    Aprenda a pensar independientemente. Trate de hacer planes para el futuro y  establezca unas metas personales.

-    No ignore el problema, ni crea que va a solucionarse solo. Una agresión, nunca es la última. No sienta vergüenza de acudir a los servicios que le hemos recomendado. Piense que no solo su integridad está en peligro sino también la de sus hijos.

-    En caso de ataque proteja sus partes vitales con los brazos.

-    Si ha sido víctima de una agresión, obtenga atención médica de su médico de cabecera o de los servicios de urgencia. Solicite al personal que tome fotografías de sus heridas por si acaso usted decide emprender alguna acción legal.

-    Haga un historial de las agresiones sufridas, le servirá como base para su protección legal: anote detalladamente las agresiones de que ha sido objeto, recopile todas las pruebas disponibles (partes de lesiones, denuncias y fotografías).

-    Comuníquese con el Juzgado de Guardia: pida información sobre cómo obtener una orden judicial de protección de usted y sus hijos, independientemente de las repercusiones penales para su compañero maltratador.

-    Solicite gratuitamente el folleto "Como prevenir la violencia contra las mujeres", editado por la Confederación de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU). Teléfono de Madrid: 915945089.



[RECUADRO VI]

MITOS Y REALIDADES: ALGUNOS ERRORES SOBRE LA VIOLENCIA DOMESTICA

-    REALIDAD: La Violencia Familiar se da en todos los estratos socioeconómicos y culturales.
-    MITO: La Violencia Familiar se da sólo en familias sin dinero ni educación

-    REALIDAD: Para resolver una situación de Violencia Familiar se requiere ayuda de profesionales especializados en la temática.
-    MITO: El amor todo lo puede.

-    REALIDAD: Cualquier vulneración a la integridad humana viola los Derechos Humanos, que son universales.
-    MITO: Lo que ocurre en una familia forma parte de la vida privada y no hay que meterse.

-    REALIDAD: No existe justificación para la violencia.
-    MITO: Ella lo provoca.

-    REALIDAD: Hay que tener claro que una relación de violencia es una relación de tortura y que la persona castigada se encuentra sometida e inhibida para reaccionar.
-    MITO: Si la mujer se queda es porque le gusta.

-    REALIDAD: La Violencia Familiar es cultural y aprendida.
-    MITO: La Violencia Familiar es natural e instintiva.

-    REALIDAD: El consumo de alcohol puede favorecer la emergencia de conductas violentas, pero no la causa.
-    MITO: El consumo del alcohol es la causa de las conductas violentas.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis"yahoo.es - http//infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

LA COSTUMBRE ISLÁMICA MÁS BRUTAL: ABLACIÓN DEL CLITORIS

Infokrisis.- La ablación del clítoris ha llegado a Europa con las riadas migratorias procedentes del Tercer Mundo. Bruscamente, un problema de otras tierras comparte cotidianeidad con nosotros. Desde el punto de vista antropológico, la ablación es una práctica tradicional de zonas islámicas del Africa Negra en las que, no solo no está prohibido, sino que además es una práctica integrada en la sociedad. ¿Debe permitirse a las comunidades originarias de esas zonas, continuar con esta práctica criminal en nuestro país? o por el contrario, la ablación ¿debe ser un delito penado en Europa?

La “ablación” es, según el diccionario, la separación o extirpación de cualquier parte del cuerpo y la “ablación genital femenina”, la mutilación genital o ablación del clítoris. Una práctica que jamás se ha conocido en el viejo continente, ni siquiera períodos prehistóricos.

Europa ha permanecido ajeno al conflicto durante siglos. Hasta no hace mucho se creía que era una rareza antropológica de pueblos primitivos. La llegada de riadas masivas de inmigración a nuestro continente que llevaban con ellos sus tradiciones y costumbres, ha hecho que, bruscamente, hayamos tomado conciencia del drama por el que atraviesan millones de mujeres del Tercer Mundo.

140 MILLONES DE NIÑAS MUTILADAS EN AFRICA

En la actualidad resulta difícil establecer el número de mujeres que han sufrido ablación.
Las cifras más optimistas hablan de más de cien millones, pero, frecuentemente, a partir de datos de la ONU y la UNICEF, se considera que entre 130 y 150 millones de mujeres han sido martirizadas con esta mutilación que les dejará secuelas durante toda su vida.
Los países con mayor número de ablaciones son Nigeria (33 millones), Etiopía y Egipto (24 millones cada uno), Sudán (10 millones), Kenia (7 millones) y Somalia (4’5 millones). Con cifras menores, pero con unos porcentajes extremadamente altos, figuran los países del África Occidental: en especial Malí, Camerún, Costa de Marfil, etc. En países como Djibuti o Egipto entre el 80 y el 90% de las niñas sufren ablación. Según un dosier informativo de INFOMUNDI, se calcula que dos millones de niñas son sometidas anualmente a mutilación genital. Hay aproximadamente seis mil nuevos casos por día, o sea, cinco ablaciones por minuto...

Las mutilaciones se realizan sin ningún tipo de medidas sanitarias. Básicamente la operación consiste en inmovilizar a la niña por sus familiares o atándola a la cama en el momento en que cumple los 7 o 10 años, colocarle unas tablillas sobre cuyas aristas sobresalga el clítoris, y arrastrar un vidrio o un cuchillo sobre las tablillas hasta que arranquen de cuajo el delicado órgano femenino. Existen diversas formas de ablación (ver recuadro), según la parte mutilada sea mayor o menor.

Tal es el destino de las mujeres de buena parte de Africa. No todas sobreviven a la mutilación. Frecuentemente las infecciones acaban con la vida de la niña. Las que sobreviven, además del trauma, padecen secuelas durante toda su vida. Frecuentemente sufren infecciones vaginales, tumores y dolor durante la penetración y el parto. Por supuesto, ignoran durante toda su vida lo que es el orgasmo y el placer sexual intenso.

¿POR QUE MUTILAR A LAS NIÑAS?

Una costumbre tan absurda para los occidentales, debe tener algún arraigo entre las poblaciones que lo practican. En realidad, la ablación femenina tiene un sentido similar a la circuncisión practicada por musulmanes, judíos y buena parte de las poblaciones del Africa Negra. El tránsito de la niñez a la juventud entre los varones viene dado por la amputación ritual del prepucio y, en el caso de las etnias africanas, por la “aventura iniciativa”, frecuentemente la caza de un animal salvaje. La ablación es el equivalente en las niñas. Tanto la circuncisión como la ablación se consideran “ritos de tránsito”. Cuando el joven cumple determinada edad atraviesa esta “iniciación” y pasa a ser considerado “hombre” o “mujer”.

No es raro que en Africa, las niñas esperen la ablación como un tránsito necesario para ser consideradas mujeres. La amputación del clítoris implica “limpieza” y “pureza”. Ese fragmento de carne, extremadamente rico en terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos, es considerada “carne impura” y, por tanto, debe ser amputado. Para acentuar este sentido, las niñas, en algunos países como Somalia, tras ser mutiladas, son lavadas de forma ritual y su cráneo es afeitado.

En la práctica, es evidente que este sistema tiene como único fin el control de la sexualidad femenina. Desde un período ancestral, estas poblaciones han temido que la mujer aprenda los mecanismos del placer sexual y se entregue a ellos, causando la consiguiente “pérdida de honra” del varón. La ablación impide, no solo todo tipo de gozo sexual, sino incluso un dolor, en ocasiones extremo, en el momento de la penetración. Los valores culturales de las sociedades que practican la mutilación genital femenina, transmiten a sus mujeres que cualquier mujer que no haya pasado por esta “purificación”, no es útil para el matrimonio, huirá pronto del hogar y se convertirá en una prostituta.

EL PROBLEMA LLEGA A EUROPA

Evidentemente, en Europa las cosas se ven de otra forma. Si la igualdad sexual todavía no se ha alcanzado, si al menos se percibe un cambio en las costumbres. Nadie discute la tendencia a considerar a la mujer como igualmente digna que el varón. Las religiones europeas, desde la más remota antigüedad -el paganismo celta, o la religiosidad greco-latina- confirieron a la mujer un papel elevado, como esposa, madre y amante, frecuentemente elevadas al papel de diosas.

Esta herencia cultural se ha ido desarrollando hasta nuestros días y generando un progresivo marco de igualdad.

Por eso ha sorprendido todavía más el que, desde hace año y medio, empiecen a llegar a las consultas pediátricas españolas casos de niñas que han sido mutiladas en nuestro país. Hace quince años ya se detectó el primer caso en el Reino Unido y hace sólo cinco en Italia y Francia. Frecuentemente, las familias aprovechan períodos vacacionales en sus países para someter a la niña a mutilación sin los problemas legales que esto podría acarrear en Europa.
Posteriormente, cuando regresan y llevan a la niña a la consulta pediátrica, se evidencia la mutilación. La obligación de los médicos es comunicar el caso a las autoridades. Esto ha hecho que las fiscalías de Barcelona, Madrid, Baleares, Zaragoza y Valencia, tomaran cartas en el asunto ante estos casos.

También se han producido insólitas situaciones en las que los familiares de la niña han solicitado al pediatra que procediera a la mutilación ritual, con cargo a la “seguridad social”. El argumento es simple: si las niñas regresan a Africa sin haber sido mutiladas serán, irremediablemente, repudiadas...

Distintas ONG’s y servicios de Asistencia Social de los Ayuntamientos están intentando llevar campañas de sensibilización e información sobre los peligros que acarrea la ablación y su prohibición en nuestro país. Sin embargo, hasta ahora y según reconoce una asistenta social del Raval, los resultados son mínimos: “La ablación está tan arraigada en aquellas culturas africanas que la niña que esta “entera” es considerada con un rango similar a las prostitutas” y no tiene ninguna posibilidad de inserción normal en su sociedad de origen.

LA ABLACIÓN Y EL ISLAM    

En Egipto cada día se mutila a tres mil niñas. El gobierno, haciéndose eco de los llamamientos de la Asociación Egipcia Pro Derechos Humanos, ha multado con 80 millones de pesetas al líder de los teólogos musulmanes por haberse manifestado a favor de la mutilación femenina. Pero éste ha respondido con una fatwa (decreto religioso) contra quienes se opongan a ella, afirmando que merecen la muerte y refiriéndose a la operación como una “práctica loable que honra a la mujer”.

En realidad, la posición del Islam no es uniforme respecto a la ablación. Driss El-Majouni, a cargo de uno de los puntos de oración musulmanes en el barrio de la Ribera en Barcelona, afirma que “El misterio reside en saber de dónde procede la autoridad con la que este teólogo se ha atrevido a realizar esta declaración, habida cuenta que el Corán no menciona la circuncisión femenina”. Y añade: “El Islam es un camino para encontrar la paz, la libertad y el recogimiento espiritual, tanto para el hombre como para la mujer”.
 
Sin embargo, es evidente que allí donde se practica la ablación, se realiza con fines religiosos y que la religión oficial es el Islam. El-Majouni, afirma que la desinformación que existe en Occidente sobre el Islam es espectacular. “La mujer islámica –nos dice- no es un ser enclaustrado, sumiso y privado de libertad, de movimiento y de pensamiento. De entre todas las religiones tradicionales, desde luego, es la que con más cuidado trata la figura de la mujer”.

Cuando le recordamos el caso de las mujeres afganas o la ablación del clítoris, reacciona inmediatamente con una agresividad poco disimulada: “Vosotros creéis saber que la ablación del clítoris es una costumbre islámica; en realidad no sabéis nada. La ablación es una tradición de ciertas regiones africanas preexistentes al Islam. Se confunde al Islam con las tradiciones machistas, pero no es así. En cuanto a las mujeres afganas, en cada país hay un velo que está mas adaptado a la tradición de siempre. Las mujeres afganas e islámicas no consideran el “chador” [velo] una prenda humillante, sino la que corresponde a su rango de mujeres; ninguna mujer islámica, sin embargo, se pondría una minifalda o un bikini”. Así pues ¿a otras latitudes otras tradiciones? Al-Majouni asiente.

Otras autoridades religiosas islámicas opinan de manera diferente. El pasado día 21 de mayo, La Vanguardia publicaba un artículo titulado: “Un imán de Lérida justifica la ablación si se hace en zonas muy calurosas”. Abdelwahab Houze matizó que en los textos sagrados queda muy claro que esta práctica sólo es defendible en países muy calurosos. Estas declaraciones venían a remolque de otras realizadas por el imán de la otra mezquita local, Morro Jaitch que permanecía ambiguo ante las ablaciones: “Ni hacerla ni no hacerlo son pecado”. Ninguno de los dos mostró su rechazo y, por su parte Jaicht consideró exagerado perseguir en España a los musulmanes que sometan a sus hijas a una escisión del clítoris. La fiscalía de Lérida no encontró indicios de delito en las manifestaciones de los dos imanes que podían haber sido constitutivas de apología de lesiones.

Resulta difícil entender como la ley coránica, efectivamente respetuosa para la mujer –sin tener en cuenta la institución muy coránica de la poligamia y las imposiciones de prendas agobiantes, cuya supuesta aceptación es discutible- desaconseja los tatuajes indelebles y, sin embargo, permanezca impasible ante las horrendas mutilaciones que se cometen en territorios islamizados.

UN PROBLEMA IMPORTADO

Cuando esta atrocidad se comete en los países africanos, no queda más remedio que protestar y presionar a la comunidad internacional para que prohíba esta práctica detestable. El problema es diferente cuando la ablación se comete aquí y ahora.

El escándalo saltó el año pasado cuando el Tribunal de lo Criminal de Seine-Saint Denis (a las afueras de París), juzgó a cinco malienses, acusados de complicidad en la mutilación genital de sus hijas. Los acusados -una pareja y un hombre y sus dos esposas, residentes en Francia- fueron responsables de la ablación de sus siete hijas entre 1985 y 1989. La jueza autorizó la proyección como prueba de un documental que mostraba una operación de ablación. Los abogados de las partes civiles -Liga del Derecho Internacional de las Mujeres, Grupo por la Abolición de las Mutilaciones Sexuales y SOS Mujeres Alternativas- consiguieron que se difundiera el citado vídeo filmado en 1986 y que contiene pasajes gráficos sobre la mutilación genital. La mujer que practicó la ablación del clítoris a las siete pequeñas nunca pudo ser localizada por la policía.

Esto ocurría en marzo de 2000. Un año después, en España empezaban a preocupar los casos de ablación. En junio, una jueza de Mataró prohibió que unas niñas de Malí volvieran a su país dado el riesgo que tenían de sufrir ablación.

Unos días después, la fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) abrió diligencias para investigar seis casos de ablación sufridos por niñas de origen africano que fueron detectados por pediatras de dos centros de salud de Zaragoza.
 
El fiscal jefe del TSJA, Alfonso Arroyo de las Heras, dicidió investigar los casos de mutilación de clítoris denunciados por el portavoz del grupo socialista del Ayuntamiento de Zaragoza. Según declaró el edil del PSOE, este rito “es un delito, una forma extrema de violencia y marginación de la mujer”, que hay que castigar e investigar, especialmente en hospitales y centros de salud. Igualmente en Banyolas (Gerona), la policía autonómica catalana abrió una investigación por las sospechas que recaían sobre la comunidad gambiana de realización de ablaciones por 15.000 pesetas. La Generalitat advirtió a los médicos de Gerona que extremaran la vigilancia para impedir este tipo de prácticas y comuniquen cualquier tipo de mutilaciones de este tipo.

MUJERES ANTI-ABLACIÓN: PROHIBICIÓN SIN REPRESIÓN

La posición de algunos grupos anti-ablación resulta cuanto menos polémica. Mientras que la Asociación de Mujeres Anti-Ablación de España exige la prohibición de esta práctica en nuestro país, sin embargo, rechazan las medidas penales propuestas por CiU. Prohibición sí... pero si alguien la incumple ¿hay que hacer la vista gorda? Mama Samateh, presidenta de la Asociación desvía la atención: "No veo que la expulsión sea una solución –afirma-; una vez la niña ha sufrido la ablación, tanto si la separan de sus padres como si obligan a toda la familia a regresar a su país de origen, la pequeña va a sufrir más todavía".

Entonces ¿cuál es la alternativa? Mama Samateh nos lo explica así: "nacionalización de los niños nacidos aquí para que tengan los derechos que tiene un niño europeo, es decir, los derechos de unos niños nacidos en países donde la ablación es ilegal; así, si las niñas viajaran a Africa lo harían como niñas españolas y el Gobierno español podría ir a buscarlas o bien avisar a los Gobiernos de esos países para que no permitan que se realice la ablación a niñas españolas en su territorio". Pero, una y otra vez vuelve a negar la posibilidad de medidas represivas contra las padres. Desde el punto de vista occidental resulta difícil pensar en una ley que no tenga, como contrapartida, una sanción penal, cuando se incumple.

LA SOCIEDAD ESPAÑOLA ACTIVA CONTRA LA ABLACION

La polémica posición de esta asociación no impidió que el Parlamento Autonómico de Cataluña aprobara en junio por unanimidad, una proposición no de ley en la que reclama la creación de una comisión interdisciplinar de expertos, para que diseñe un plan de acción contra la ablación de clítoris a que se somete a algunas niñas de origen africano.
La proposición no de ley, que había sido presentada por todos los grupos parlamentarios (CiU, PSC, PP, ERC e IC-V), reclama al gobierno catalán que impulse varias medidas para incrementar la información sobre esta práctica entre las familias africanas residentes en Cataluña.

Pocos días después de la presentación de esta propuesta, los expertos de la Sociedad Española de Neumología, advirtieron en Coruña de que el paulatino incremento de casos de tuberculosis relacionados con la población inmigrante podría condicionar el control de la enfermedad. No se descarta que, dado el aumento de ciudadanos de países subdesarrollados que llegan tuberculosos a nuestro país, se pueda avivar una enfermedad que se creía casi completamente erradicada. En estos momentos, la proporción de tuberculosis entre los inmigrantes "no es demasiado elevada” —un 10% del total—, según el doctor Caminero Luna a la agencia EFE.

En España hay en la actualidad 240.000 enfermos, lo que supone 61 casos por cada 100.000 habitantes. Entre los inmigrantes encerrados, a principios de año, en la Iglesia del Pino en Barcelona, se contaron seis casos de requirieron hospitalización por tuberculosis avanzada.
Los médicos reunidos en Coruña alertaron sobre la necesidad de establecer estrategias sanitarias sobre el colectivo de inmigrantes, ofreciéndoles accesibilidad al sistema sanitario y efectuándoles al llegar pruebas diagnósticas. Aprovecharon para extender esta advertir sobre los casos de ablación que se estaban detectando especialmente en niñas de Malí, Sudán, Somalia y Sierra Leona residentes en España.

En mayo el Partido Socialista se mostró particularmente beligerante contra la ablación, proponiendo medidas legales concretas. El senador socialista Juan Alberto Belloch aseguró que "no tenemos datos pero sí la convicción de que ya se está practicando también en España” la mutilación genital de las mujeres.

Belloch presentó esta iniciativa junto al portavoz del grupo socialista en el Senado, Juan José Laborda. Laborda asegura que esta propuesta del PSOE "no es oportunista", sino que responde al deseo de su grupo de que los inmigrantes vengan a España y se integren, pero siempre respetando la integridad física y psíquica de sus hijas.
 
Los socialistas proponen la modificación del artículo 149 del Código Penal, para penar de forma especifica la mutilación genital femenina, la Modificación del artículo 23 de la ley Orgánica del poder Judicial para permitir el enjuiciamiento de aquellos inmigrantes que han practicado la mutilación fuera de España pero se encuentran dentro del territorio nacional.
El senador socialista recordó, además, que a menudo esta mutilación se lleva a cabo con un trozo de cristal, una lata, una cuchilla o una piedra afilada y que cuando no se produce la muerte por hemorragia o cualquier tipo de infección, las secuelas habituales son frigidez, lesiones renales, quistes, depresión, ansiedad o psicosis, entre otras.

Casi inmediatamente se aprobó la proposición no de ley por la que se insta al Gobierno a advertir a los inmigrantes de que la mutilación o ablación genital femenina es un delito castigado en España con penas de entre 3 y 12 años.

Resulta evidente que, para la sociedad española, la ablación del clítoris supone una de las prácticas más horribles que pueda realizar una sociedad contra sus niñas.
 
Repugna, no sólo la posibilidad de pensar que aquí y ahora, en nuestra tierra, se estén cometiendo estas atrocidades, sino que 130 millones de mujeres hayan sido víctimas de esta mutilación brutal que se practica de forma legal en 25 países y se tolera en otros 40...


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UN TESTIMONIO ESCALOFRIANTE

 “SI, ME HICIERON ABLACIÓN DEL CLÍTORIS A LOS 8 AÑOS”

UNA MUJER DE MALI NOS RELATA SU CALVARIO

"Sí, me hicieron la ablación del clítoris cuando tenía ocho años, y cada día y noche grito de dolor y de miedo y tengo que mirarme esas cicatrices para poder seguir manteniendo en mi ese poder de lucha que me ha mantenido sin quitarme la vida. Porque yo estoy muerta desde aquel día que mataron mi dignidad y mis derechos como persona. Las cicatrices duelen cada minuto, cada segundo; no tienes un momento en que el dolor no te atenace. Los médicos dicen que ya no puede dolerme, pero yo lo siento igual que aquel día, más intenso aún cuando sé todo lo que aún tengo que seguir sufriendo.

Me lavaron y peinaron con trenzas, las que hacían cuando era una fiesta. Me regalaron una muñeca de paja y mis ojos se abrían risueños y no paraba de saltar y de hablar, de jugar y enseñar mi muñeca a todas las personas. Creí que los días siguientes serían todos así, que siempre tendría una muñeca, unas trenzas recién peinadas, pero pronto esos sueños quedaron rotos, como desde entonces quedó roto mi cuerpo y mi vida.

He repetido muchas veces como me hicieron la ablación del clítoris, pero quiero decírtelo a ti, escribírtelo para que, además, de todo lo que has leído, sepas que lo ha sufrido una persona a la que le puedes poner un rostro, pensamientos y sentimientos. A veces las palabras no son suficientes para expresar todo el dolor, para expresar como son las cicatrices de tu espíritu y de tu cuerpo. Las del cuerpo puedes verlas, te las mando, pero las del espíritu, esas aún nadie ha creado una palabra que pueda definir como me siento. Por ello quiero que cuando leas lo siguiente, te pongas en mi lugar, en esa edad y en la de ahora, en aquellos momentos y en los de ahora.

Me ataron a la cama, tenía ocho años y aunque habían explicado que iban a hacer, y las razones de todo ello, mi mente de niña no alcanzaba a comprender nada, sólo que lo realizaban para que fuera una persona respetada y querida en la comunidad. Cuando me ataron grité llamando a mi madre, pero mi madre era una de las personas que me estaba atando, y mi abuela también. Gritaba y gritaba, escuchaba rezos sin sentido, que no comprendía, y sentí lo que era el dolor, lo que era el dolor, nadie puede expresarlo, nadie puede describir que es, porque es imposible describir como es. Lo hicieron con una cuchilla, sin aplicar ningún tipo de anestesia, sólo agua y esa cuchilla. Me extirparon el clítoris, los labios menores, mayores y cosieron la vulva, dejando un diminuto orificio por el que expulso la orina y la menstruación. Después, aplicaron un poco de yodo y me vendaron. Lo hicieron en mi cama, donde después, cada noche, intentaba dormir y no podía, y cuando años después pude volver a dormir, despertaba con pesadillas atroces en las que volvía a revivir aquellos momentos, con el mismo dolor con los que lo viví en la realidad.

He parido dos niños, y han tenido que abrirme y cerrarme cada vez que tenía que parir uno de ellos. No tengo órganos sexuales; son sólo cicatrices que me recuerdan que he sido madre; he engendrado con dolor y sin goce; he parido con dolor, más allá del propio de cada parto, y no he podido mantener una relación sexual con la persona amada porque no podía soportar ver su rostro cada vez que me poseía, porque su sufrimiento, unido al mío, hizo imposible que pudiéramos seguir caminando juntos".

[recuadro II]

LAS CUATRO FORMAS DE ABLACIÓN

LOS DISTINTOS FORMATOS DEL TERROR

La circuncisión femenina o ablación, adopta diversas formas:

1.    La forma menos severa, es conocida como "Sunna" y consiste en arrancar el prepucio del clítoris o de la punta del mismo.

2.    Arrancar el clítoris en su totalidad, seguida por la aplicación de huevo u otra substancia adhesiva para favorecer la cicatrización.

3.    Arrancar el clítoris y el labio menor.

4.    Infibulación o mutilación genital igual a la anterior, más la amputación de la parte interna del labio mayor. Luego la herida es suturada -infibulación- dejándose sólo un pequeño orificio para orinar y, posteriormente, permitir la salida del flujo menstrual. La infibulación produce un gran daño en los genitales externos de la mujer, ricos en vasos sanguíneos, inhibiendo completamente sus sensaciones sexuales.


[recuadro III]

EFECTOS SECUNDARIOS DE LA ABLACION

LOS “DAÑOS COLATERALES”

La ablación se realiza sin los más mínimos cuidados sanitarios. El carácter mismo de la operación y algunos de los tipos de ablación implican necesariamente la aparición de “daños colaterales” que acompañarán a la futura mujer, durante toda su vida:

-    La hemorragia que se produce después de la mutilación o  dos o tres días después; se debe a que no se ha realizado correctamente la sutura de los vasos sanguíneos.

-    Los casos de muerte por hemorragia son numerosos.

-    Algunas niñas que han sufrido ablación necesitan transfusiones de sangre.

-    El trauma operatorio produce asimismo retención de orina, debido al temor a experimentar dolor y una sensación de ardor al orinar. En algunos casos se producen coágulos que bloquean las vías urinarias.

-    Infección a la herida, y en caso más extremo, el tétano, que se transmite a través de los “instrumentos quirúrgicos” no esterilizados.

-    Complicaciones de orden ginecológico tales como infecciones crónicas del tracto urinario.

-    Dolores durante el período menstrual debido a que la pequeña apertura dejada por la infibulación dificulta el flujo de las secreciones vaginales y de la menstruación.

-    Infecciones pélvicas y vaginales a causa del mal drenaje.

-    Quistes en la zona donde se ha realizado la ablación del clítoris, etc.

-    Las relaciones sexuales son dolorosas y la difícil penetración se acompaña de temor de las niñas al casamiento.

-    Parto prolongado y extremadamente doloroso, sobre todo en la segunda fase, cuando se produce la dilatación cervical y la cabeza del bebé tiene que salir.

-    Fístulas rectovaginales y de otro tipo; el prolapso de la vagina debido a la prolongada retención del feto.
 
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Notas sobre el asesinato de Abraham Lincoln

Infokrisis.- Debió ser un artículo que no llegamos a concluir y para el que estábamos reuniendo documentación. El archivo de debió perder en alguno de los cambios de ordenador. Fue escrito en torno a 2003 y hoy lo he reencontrado casualmente. Dado que en castellano apenas existen referencias conspiranoicas sobre la muerte de Lincoln (otro gran misterio de la historia norteamericana y, como todos los demás, no resuelto por la historia), aprovechamos la ocasión para reproducirlo aquí. Nos pintan a un Lincoln anticlerical y obsesionado con las órdenes religiosas católicas.

 

Notas sobre el asesinato de Abraham Lincoln


Sin duda, uno de los personajes más desagradables en toda la historia norteamericana, es Abraham Lincoln, fue el primero en manejar el doble lenguaje para invadir el Sur y someterlo, utilizando como excusa algo que, tanto a él como a la mayoría de norteamericanos de la Unión, les traía absolutamente sin cuidado: la emancipación de las gentes de color. Pero no es el momento de debatir sobre las razones que llevaron a Lincoln a declarar la guerra al sur, sino a recordar que se trataba de un fanático religioso obsesionado con los jesuitas y con la persecución que según él habría desencadenado Roma. En una Carta de Lincoln a la Nación, escribía algunos párrafos propios de un paranoico:

“El hombre no debe preocuparse de su muerte con tal que muera en su puesto de honor y deber. Pero puedo agregar que tengo el presentimiento que moriré a través de la mano de un asesino. El papa y los Jesuitas, con su infernal Inquisición, son los únicos poderes organizados en el mundo que tienen como recurso la daga del asesino, para asesinar a quienes ellos no pueden conquistar con la espada o convencer con sus argumentos. Desgraciadamente, yo siento mas y mas cada día, que no es en contra de los americanos del Sur, solamente, contra quienes estoy luchando, es más en contra del Papa de Roma, sus pérfidos Jesuitas y sus ciegos y sanginarios esclavos. Esta guerra civil parece ser sólo un asunto político para quienes desconocen la verdadera naturaleza de las cosas. Pero es más una guerra religiosa que una guerra civil. Roma quiere gobernar y degradar el Norte, así como ha gobernado y ha degradado el Sur, desde el mismo día de su descubrimiento. Son pocos los líderes del sur que no están bajo la influencia de los Jesuitas, a través de sus esposas, relaciones familiares y sus amigos varios miembros de la familia de Jeff Davis pertenecen a la Iglesia de Roma. Pero es muy cierto que si el pueblo americano supiera lo que yo sé, del odio feroz de los sacerdotes de Roma, contra nuestras instituciones, nuestras escuelas, nuestros más sagrados derechos, y nuestras amadas y atesoradas libertades, ellos los echarían de entre nosotros o los ejecutarían como traidores. La historia de éstos últimos mil años nos nuestra que dondequiera que la Iglesia de Roma se encuentre ha sido una daga para herir el pecho de una nación libre, ella es una piedra a su cuello para paralizarla, y prevenir su adelanto por los caminos de la civilización, ciencia, inteligencia, felicidad y libertad. Esta guerra nunca habría sido posible sin la influencia siniestra de los Jesuitas. Nosotros se lo debemos al papado, el hecho que ahora nosotros vemos nuestra tierra enrojecida con la sangre de sus hijos más nobles. Aunque había grandes diferencias de opinión entre el Sur y el Norte sobre el problema de la esclavitud, ni Jeff Davis, ni cualquiera de los lideres de la Confederación se habrían atrevido a atacar el Norte, sino fuese por haber confiado en las promesas de los Jesuitas. Con la máscara de la Democracia, las armas de los Católico Romanos y las armas de Francia, el Sur nos atacó. El Profesor Morse me ha contado sobre las conspiraciones iniciadas en la misma ciudad de Roma para destruir a esta República. El pueblo no sabe cómo los sacerdotes, las monjas, y los monjes que llegan diariamente a nuestras costas, bajo el pretexto de predicar su religión, de instruir personas en sus escuelas, cuidar de enfermos en sus hospitales, son nada más que emisarios del Papa, de Napoleón y de los otros déspotas de Europa, para socavar nuestras instituciones, para apartar los corazones de nuestro pueblo de nuestra constitución, y nuestras leyes, destruir nuestras escuelas, y preparar un reino de anarquía aquí como lo han hecho en Irlanda, en México, en España, y donde quiera que estén personas que quieran ser libres".

La carta está firmada por Abraham Lincoln, fue escrita durante la fase final de la guerra civil y, es regularmente citada por toda una línea literaria conspiranoica en la que se culpa a los jesuitas de todos los males que llevaron a la guerra civil de 1860-65.

En 1886 un ex-sacerdote por el nombre de Charles Chiniquy escribió un libro titulado Cincuenta Años en la Iglesia de Roma que escribió sobre el asesinato de Lincoln como una gran conspiración católica. Chiniquy mantenía que Jefferson Davis había ofrecido 1.000.000 de dólares para quien matara a Lincoln. Chiniquy, previamente, había sostenido que "...los Jesuitas solamente podrían seleccionar a los asesinos, entrenarlos, y podría mostrarles una corona de gloria en el cielo...". Booth fue la herramienta de los Jesuitas, corrompido y dirigido por el Vaticano. Lo curioso es que Chiniquy fue denunciado por calumnia por un obispo católico. El juicio tuvo lugar el 20-22 de mayo de 1856 en Urbana, Illinois, y el abogado defensor no era otro que Abraham Lincoln. Lincoln ofreció un arreglo, pero Chiniquy interpretó el pago como una victoria sobre la iglesia. Siempre consideró que los jesuitas culpaban a Lincoln de la sentencia contraria. En 1897 Thomas M. Harris, miembro del ejército de los EEUU, escribió un libro, recién terminada la guerra civil, titulado la “Responsabilidad de Roma por el Asesinato de Abraham Lincoln”. En 1924, la responsabilidad de los jesuitas volvió a estar de actualidad con la aparición de “La Verdad Suprimida” de Burke McCarty (1924). El último texto de la serie conspiranoica sobre el asesinato de Lincoln se publicó en 1963, su título era El Asesinato de Abraham Lincoln y el autor Emmett McLoughlin. Recordaba que la mayoría de Católicos americanos estaban a favor de la esclavitud y opuesto a Lincoln. El Papado habría considerado a Lincoln como su mayor enemigo, y el libro recordaba otros episodios en los que se rumoreó el papel de la Iglesia en numerosos casos similares.

Sea como fuere, lo cierto es que ya en la época, existía un fuerte movimiento político de matriz evangélica, antipapista, por supuesto y antijesuita como moda de la época, que intervenía políticamente y de cuyo núcleo fundamental surgió el movimiento “fundamentalista” y “creacionista”

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“EL REY ARTURO”, O CUANDO HOLLYWOOD REINTERPRETA A EUROPA


Infokrisis.- Jerry Bruckheimer productor de películas tan notables como Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra o Black Hawk Derribado, podría haber generado algo mejor que este nuevo remake sobre el ciclo artúrico. En realidad, se parece más a Grupo Salvaje que a Excalibur. Es casi un western con uniformes del imperio romano. Nada recomendable, en definitiva.

UNA PELICULA FALLIDA

La película alude a los últimos descubrimientos de la arqueología que demostrarían que Arturo y sus caballeros serían antiguos jinetes sármatas que combatieron al Imperio Romano y, recompensados por su valor, accedieron a servir, ellos y sus descendientes, a la ciudad augusta y patricia.

La película mezcla acontecimientos históricos que tuvieron lugar con mucha posterioridad a la retirada romana de las Islas Británicas, con fantasía de la peor especie y con un intento de explicar racionalmente el origen de los temas del ciclo del Grial: la mesa sería redonda… por una aspiración a la igualdad (no por que el círculo sea la figura más perfecta de la geometría), los caballeros “sármatas” de Arturo son siete, no doce (como quiere la tradición). La batalla de Badon Hill que tuvo lugar en el 960, es retrasada cinco siglos y es la primera y la última que Arturo libra contra los sajones (en absoluto la doceava y última batalla como quiere la tradición histórica). La reina Ginebra es una amazona hollywoodiense que, lejos de encarnar el principio disolvente encarnado por la mujer, apenas pasa de ser una especie de superwomen o, como máximo, una “Xena” algo más estilizada (y, por tanto, menos creíble). En definitiva, un “desparramo” de película: la tradición artúrica machacada en beneficio de una improbable “verdad histórica” hollywoodiense; el mito del Grial en paradero desconocido, ni una sola alusión en las dos horas de película. Merlin una especie de hippy greñudo más parecido a Charles Manson que al retrato que hace de él Robert de Boron o cualquier otro de las obras del ciclo del Grial. Absolutamente nada aprovechable.

ARTURO Y SU GRUPO SALVAJE

Este remake del ciclo artúrico no está inspirado en el precedente inmediato, Exalibur, o en el film dedicado exclusivamente a reconstruir la trayectoria de Merlin tal como se le pinta en las leyendas, sino en un western de Sam Pekinpah. Efectivamente, El Rey Arturo es un remake de Grupo Salvaje, la mítica película rodada por Pekinpah en 1969 y que agrupó a los mejores actores de la época (William Holden, Ernest Borgnine, Robert Ryan, Edmond O’Brien, Warren Oates, etc.

Los miembros que integran el grupo salvaje, son hombres fuera de la ley –como los sármatas de Arturo-, bruscamente tienen un reflejo de compasión hacia una población campesina a la que protegen más allá de la lógica y del sentido común. Se trata de asesinos que, en la hora y cuarenta y cinco minutos logran hacerse simpáticos, pero al examinar luego las pinceladas con las que Pekinpah las pinta, resultan aventureros sin escrúpulos.

Dejando aparte que la historia de los caballeros sármatas transplantados a la Britania es el producto de algún guionista enfermizo y que la película tiene arcaísmos particularmente notables (la figura del rey de los sajones está inspirada en Halard Hardrada, rey noruego que invadió las islas británicas cuatro siglos después de los hechos artúricos y fue vencido en la batalla del puente de Stanford por Guillermo el Conquistador (el que pronuncio la famosa frase, recogida por Jorge Luís Borges en “El Inmortal”: “conquistaré  al menos diez pies de tierra inglesa”, esto es, su tumba) y que la retirada romana de las Islas Británicas tuvo lugar en el año 400, mientras que la batalla de Badon Hill, a que alude la película, tuvo lugar 116 años después (Historia Brittonum de Nenius)… la película es un truño histórico sin más, sin base, sin perspectiva histórica crítica y un arcaísmo constante..

EL REY ARTURO, HISTORIA Y LEYENDA

Los romanos tenían la costumbre de incorporar los mitos a la historia (daban como hecho histórico la fundación de Roma por Rómulo y cada familia patricia tenía a un héroe como origen de su linaje y nadie dudaba de que pudiera tratarse de un mito). A su vez, los britanos transformaron la historia en leyenda. Por que el personaje de Arturo, rey de los britanos, existió realmente en el siglo V que combatió a los sajones en compañía de otros reyes bretones. De entre todos ellos, Arturo era el “dux bellorum”, rey de las batallas. Libró contra sus enemigos doce batallas que le llevaron de victoria en victoria, hasta Badon Hill, la doceava, que selló la paz en las islas británicas. Ese día, según la Historia Brittonum de Nenius, murieron 960 guerreros.

Tras la retirada romana, los pictos, efectivamente, rompieron el muro de Adriano e invadieron el sur de las islas británicas. Eso provocó la resistencia de la población romanizada que se agrupó en torno a un noble de ese origen, Amborius, al morir éste el país siguió en guerra civil sucediéndose dos reyes, Uther y luego Uther Pendragon, del que Arturo sería su hijo. Por que el nombre de “Arturo” no deriva de Antoius Castor, sino de Arktos, cuya raíz “Ark-“, indica la fortaleza del oso (los reyes merovingios de la misma época eran llamados los “reyes oso” y en la primera dinastía astur de los inicios de la reconquista, don Favila es muerto por el “abrazo de un oso”, esto es, adquiere sus herederos adquieren la fuerza del oso, animal totémico de los antiguos celtas.

Ambrosio, pues, fue el “último romano”. Y Uther Pendragon, según la tradición, aquel que clavó la espada en la roca, esa misma espada que su hijo Arturo, lograría extraer en tanto que elegido.

EL ARTURO DEL FILM DE ANTOINE FUQUA

Aquí Arturo, como hemos visto, es el jefe de una partida de caballeros sármatas. Difícil e improbable. Es un cristiano partidario de la igualdad y la fraternidad que, en plena película deja creer en sus ideales para paganizarse de nuevo y terminar la película casándose con la cabra loca de Ginebra, en torno a un cerco de piedras y bendecida por un Merlín, mínimamente aseado al efecto.

Arturo es romano, pero al percibir la maldad romana en la figura del noble romano al que deben rescatar, se va separando del ideal de toda su vida y termina luchando solo por su tierra y por su gente: los britanos y los pictos, unidos en santa hermandad contra los invasores sajones.

Los “caballeros del Grial”, Bors, Lancelot, Galahad y los demás, son soldados de fortuna. Bors muy bien podría ser la prefiguración de un skin que, de tanto en tanto, en plena descarga adrenalínica grita “Honorrrr” y repite varias veces, poniendo el más fiero de sus rostros como cualquier skin en pleno estadio. Nada creíble. En cuanto al “mejor caballero”, Lancelot du Lac, es apenas un aventurero que pasaba por allí y al que todo aquello ni le va ni le viene. Su amor por Ginebra solamente se percibe en dos miradas que depara a la dama de Arturo convertida por capricho hollywoodiense en amazona hipiosilla. De Galahad, uno de los que la leyenda atribuye la conquista del Grial, destaca solo por sus mandobles. Y en cuanto a Perceval, ni aparece.

La Línea Adriana es un pobre artificio infográfico malamente terminado. Las escenas de combate ocupan una tercera parte de la película, tienden a ser reiterativos y están muy por debajo de las escenas similares de la saga del Señor de los Anillos. Los pictos, están concebidos como newagers o buenos salvajes, sin ninguna credibilidad. En cuanto a la interpretación, es floja, los actores ni se creen sus personajes, ni dan la talla. Arturo (Clive Owen), es inexpresivo, frío y descorazonador. Ginebra (Keira Knightley) no está mejor: una mezcla, a ratos de improbable virgen guerrera y en otras, de más que probable putón desorejado.

NADA QUE HACER CON HOLLYWOOD

El cine europeo debe gestionar y recuperar los mitos de la tradición europea, con el mito artúrico a la cabeza.

La película “Excalibur” de Jhon Boorman, en su momento (1981), supuso una innovación estética . Por primera vez se recurría a las brumas, a los claroscuros, tomas realizadas con los más variados filtros ópticos, los actores de la escuela shakesperiana inglesa y la banda sonora compuesta por piezas clásicas: desde Carmina Burana hasta la Muerte de Sigfrido, desde Tristán e Isolda, hasta Tanhauser, en lo que se considera una de las mejores bandas sonoras adaptadas de la historia del cine. La película era relativamente fiel a la leyenda, su peor aspecto era el excesivo “telurismo” del que hacía gala en todo momento (“La Tierra y yo somos lo mismo”) y una cierta incomprensión del tema graélico. Pero estéticamente se trató de un gozo visual, especialmente la primera parte.

En cuanto a “Merlin” (1998) de Steve Barrow, fue concebida inicialmente como miniserie de televisión. Interpretada por el sobrio Sam Neil, la película era extremadamente fiel a la leyenda tradicional sobre el personaje. Fiel a la leyenda: no intenta explicaciones racionales, ni siquiera aproximaciones psicológicas, sino una recreación estética de la leyenda del mago artúrico.

En relación a estos dos filmes (hay otros muchos, frustrados: El primer caballero, por ejemplo), El Rey Arturo, estrenado en este caluroso agosto, supone una regresión propia del peor cine de Hollywood.

El mensaje a extraer es claro: si Europa quiere asegurar su independencia política, debe también, ante todo y sobre todo, asegurar su supervivencia cultural. No seremos un pueblo, mientras nuestro pasado no nos pertenezca. Necesitamos una euroindustria del cine y una política proteccionista por parte de las autoridades para proteger nuestro cine de las cuotas impuestas por Hollywood a sus distribuidoras en Europa. Ese es el camino de la independencia político y no otro.

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Textos sobre satanismo (III) - Introducción: el diablo en la modernidad

Infokrisis.- Las líneas que siguen pretendían ser la introducción al libro que finalmente renuncié a escribir y publicar sobre el diablo y el satanismo contemporáneo. Es fácilmente perceptible que estas páginas, facilonas y poco trabajadas literariamente, constituyen un texto que podía -y debía- limarse en muchos aspectos. Quede constancia de él solamente a modo de curiosidad: frecuentemente el tiempo nos devora literalmente y no disponemos de las horas que hubiéramos deseado para dar forma a estas notas que reconocemos, deslabazadas.

 

EL DIABLO EN LA MODERNIDAD

Introducción


Déjemne que les cuente algo sobre el título. Nada más infame que el Diablo y nada más rotundo que mentar a la puta madre del susodicho. Servidor, educado en los Escolapios y con esmero por sus padres, dista mucho de ser un chusco malhablado y macarrilla. Habituado a utilizar las palabras justas en el momento justo, la alusión a la puta madre del Diablo es lo que conviene a la hora de iniciar un trabajo sobre el Gran Tentador. Por que lo importante y terrible del Diablo no es él mismo, sino su obra. El Príncipe de Este Mundo, tiene aquí, precisamente en este mundo, su manifestación más depurada. No tiene rostro, pero al Diablo se le reconoce por sus obras: veo la obra del Diablo en el mundo que me rodea. Eso es lo verdaderamente terrible en la cuestión del satanismo, eso y no el poseso de turno que suele ser una particular categoría de ezquizofrénicos. De hecho, más que de posesiones, cabría hablar de reflejos extremos de crisis ezquizofrénicas. Miren un espectáculo moderno de masas y verán lo que es un caso de posesión.

Aparentemente Dios y el Diablo son equivalentes. Jodidamente opuestos, pero equivalentes. Los maniqueos de todos los tiempos no concibieron a uno sin el otro, habían superado lo que Ortega y Gaset llamó “hemiplegia mental”. Pero la modernidad parece haber superado los delirios más ingenuofelizotes de los maniqueos de ayer. Por que resulta paradójico constatar que Dios goza de menos favor entre los modernos, postmodernos y preapocalípticos, que el Diablo. Muchos no creen en ningún dios, pero muchos más creen en la existencia del Diablo. Y los dos iconos resultan la negación misma del diseño: uno con el triángulo en la cabeza, el otro con cuernos y leotardos rojos, así que ya me dirán. Pero justo es constatar que mientras Dios parece haberse replegado a sus alturas, esto de aquí abajo se va convirtiendo en el espacio privilegiado del Diablo. No es raro que Stanás goce de gran prestigio y mayor credibilidad entre los coetáneos que cualquier dios. Se ignora a Dios, se teme al Diablo. Existe un deslizamiento hacia lo siniestro, incluso en el diseño y la imagen, porque, da la sensación que existe una demanda social. Abran la TV y vean como media docena de spots incluyen  referencias explícitas a lo diabólico. Incluso cuando uno muestra un ángel en la primera toma, en la última se recoje la cola diabólica recién incorporada, mientras lleva sus alas bajo el brazo. Al parecer hubiera sido imposible vender el mismo producto con un argumento opuesto: el diablillo opta por el buen camino y regresa a su hogar con los cuernos y el rabo a la funerala.

En el fondo, el Diablo es más accesible que Dios. Aquí me tienen, por ejemplo, sin tener ni idea de teología y escribiendo sobre el Diablo. Reconozco que no podría hacerlo sobre Dios. Dios está en las alturas por mucho que los teólogos progres quieran convertir a su Hijo en un coleguilla jipiosillo. Dios está lejos, nos lo imaginamos lejos. Nadie duda, por el contrario, que el Diablo camina entre nosotros. Tal es el oscuro presentimiento que cobra forma en los bajos fondos de la modernidad. Los místicos enseñan lo difícil que es vivir la experiencia de la trascendencia. Alcanzar a vivir la trascendencia es como un imposible encerrado en un improbable y todo ello envuelto en un inalcanzable que, además, no se sabe donde alguien desconocido lo ha escondido. La modernidad ha cerrado las puertas a lo divino, pero se ha arrojado en brazos de lo diabólico.

Si la fealdad, lo grotesco, lo siniestro son los reflejos del Diablo, nuestro atribulado mundo está, como quien dice, en su regazo, mamando de su teta. Me esfuerzo por tocar los caracteres de mi tiempo y no percibo otra cosa sino fealdad, brutalidad, tinieblas incluso en los lugares bañados por el tibio sol, ese que deshace con dulzura la nieve de primavera. Esa percepción explica por qué, desde Nietzsche, Dios ha muerto y por qué a partir de Nietzsche el “último hombre” camina codo a codo con el tipo ese de los leotardos rojos y la cornamenta incorporada.

En nuestra sociedad proliferan los tipos ampliamente desagradables. Usted y yo los encontramos cada día. Estadísticamente, de cada 100 personas que usted se cruza, dos son psicópatas integrados: hacen una vida normal, no delinquen en el sentido jurídico de la palabra, no han pasado por la cárcel ni hay artículo del código penal que se les pueda aplicar y, sin embargo, hacen daño a quienes están en su entorno: a sus amigos, a sus cónyuges, a sus compañeros de trabajo, a sus subordinados, a sus hijos. Si usted conoce a 100 personas, dos, no le quepa la menor duda, dos son psicópatas integrados. Yo he conocido a varios a lo largo de mi vida y si he extraído alguna consecuencia de mi breve presencia en el mundo sublunar, es que hay que guardarse de los psicópatas como de las ladillas culeras. Afortunadamente, la mayoría de ellos son gilipollas estructurales, es decir, que no es cerebro lo que les sobra, precisamente. De otra manera, aviados estaríamos. Sin embargo hay algunos que si, que tienen la inteligencia suficiente como para traducir los oscuros corredores de su cebrero enfermo en una voluntad de poder proyectada sobre el mundo. Algunos de los grandes dictadores responden a este perfil, pero, no crean, también es aplicable a algunos de los grandes líderes elegidos, democrática e irreprochablemente; habría que pedir un certificado de salud mental para poder acceder a un cargo público por elección.

Además, se sabe que los psicópatas son, ante todo, grandes seductores. El Diablo es un gran seductor; de hecho, ha logrado seducir a nuestro mundo. Insensibles ante el dolor de los demás, con una ausencia total de empatía, mentirosos por naturaleza, provistos de un ego que hace palidecer al Sol y de una ambición desmedida, generalmente muy por encima de sus capacidades y posibilidades reales, mamá de pequeños pesó mucho en su educación, demasiado, mientras papá estaba ausente o empequeñecido, grandes seductores, en definitiva, para quien quiere ser seducido… así son los psicopatones y a poco que usted repase las biografías de los grandes líderes de la modernidad, verá que entre ellos no faltan candidatos con este perfil.

Si usted conoce a algún psicopatón, no albergará la menor duda de que es la emanación misma del mal. No se ha inventado la pastilla que los cure y, lamentablemente, los escrúpulos morales emanados de lo políticamente correcto, impiden lobotomizarlos convenientemente o simplemente incorporar a su anatomía una luz-piloto que nos advierta de que por ahí anda un peligro ambulante. Incluso en la forma de mirar –la famosa “mirada contenida”- el psicópata exterioriza su familiaridad con lo diabólico. Un 2% de nuestros vecinos, son así y nada en el mundo los va a curar, lo oyen, nada. Piense en la gente que le ha hecho daño en alguna ocasión y compárelo con la descripción somera que hemos dado del psicópata: se sorprenderá de las afinidades. Seguramente, a usted le habrá hecho daño un psicópata en alguna ocasión: son un peligro público; entre ellos están los maltratadores, los que practican el moving laboral, los violadores y abusadores, los grandes asesinos y algún que otro jefe de Estado. Son, por así decir, la traslación del Diablo en la sociedad, los funcionarios avanzados de su reino. Esos si son preocupantes y no aquellos otros que asisten a misas negras de pastel en las que una improbable “virgen” se expone a miradas lascivas de ese pobre cenáculo a la búsqueda de un polvo épico-morboso-retorcido.

La mala noticia es que el Diablo camina al paso con nuestra época. La buena noticia es que, probablemente, según el esquema maniqueo que proyecta cierta simetría entre lo malvado y lo divino, debería de existir también en la sociedad un 2% de personas que encarnaran los valores de la bondad. Creo que, efectivamente, existen, sólo que cada vez su presencia se nota menos en la medida en que la sensación de caos, desorden, corrupción, maldad e hijoputez, aumentan. Los “buenos”, quizás sean tantos como los “malvados”, sólo que la modernidad ha creado un eco-sistema (la “sociedad del espectáculo” de la que hablara Veneigen) en el que a estos últimos les es más fácil actuar. Mientras que los primeros resultan progresivamente cada más incomprendidos.

El lenguaje popular es rico en giros suficientemente ilustrativos de tal estado de espíritu: frecuentemente, una “buena persona”, es un “pringao”; y un malvado psicópata sin escrúpulos, un “hijoputa”, hasta graciosillo y envidiado en sus travesuras y triunfos arrancados al dolos de otros. Incluso en el cine, el protagonista que encarna la figura del anti-héroe debe incluir algunos rasgos de su malvado oponente. Los actores más cotizados, tras asumir interminablemente el papel de “chico bueno”, llegado a un punto deben protagonizar el papel de malvado. Y las masas, a partir de ese momento, aplauden al malvado, se identifican con él y muchos darían lo que se les pidiera para ser como él. Y es que, en definitiva, el explotador genera más envidia y admiración que el explotado, en tanto goza de una privilegiada situación. El “listillo” diestro en atropellos, marrullerías y abusos, es respetado mucho más que el “pringao” en su inocencia y desgracia. Cuando tiene un resbalón en plena calle, suscita la sonrisa general; pero nadie piensa en aplaudir y vitorear a quien le ayuda a levantarse. Y así nos van las cosas, con Satán paseándose por la modernidad y la sensación de que se encuentra en su tierra natal, patria originaria de lo siniestro. Sartre en “A puerta cerrada” expresó la idea de que el infierno son los otros. Decididamente, es difícil percibir quien está más muerto, si Sartre o su obra. No es que el infierno seamos nosotros, es que el infierno se ha instalado entre nosotros.

Las 120 páginas que siguen son una invitación a la reflexión sobre el tema del Diablo en la modernidad. Les vamos a contar muchas historias, grotescas unas, siniestras otras, sorprendentes casi todas. Les vamos a invitar a acompañarnos en esta excursión por el vecindario. Y al terminar, usted convendrá con nosotros que Satanás está vivo y activo en nuestro planeta. Lo cual tiene un punto preocupante y delata una situación poco agradable y sombría. El que suscribe no es cocinero, simplemente un observador de su tiempo y un coleccionista de historias y situaciones; no tengo la receta para erradicar el mal del mundo. Y bien que lo siento. Lo único que puedo ofrecer son estas reflexiones sobre el Diablo.

Barcelona, 1 de noviembre de 2004

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

Textos sobre satanismo (II) - La puta madre del Diablo

Infokrisis.-Las líneas que siguen constituían la conclusión de esta obra non nata y lo que debía de dar sentido al título malsonante. Es una especie de recopilación y explosición de las líneas básicas de los ocho capítulos anteriores. En realidad, la mayoría de tales capítulos ya han sido incluidos en infokrisis y huelga repetirlos, basta para leerlos colocar la palabra "satanismo" en el buscador interior. Desde entonces (2004) no hemos vuelto a escribir absolutamente nada sobre el tema del satanismo contemporáneo.

La puta madre del Diablo


La tesis final de este libro no es de los conspicuos antisatanistas que afirman que el Diablo anda suelto en la modernidad, sino justo la contraria. El Diablo, el “pobre Diablo” era un tipo casi olvidado en siglos anteriores, recluido al enfermizo culto satánico y a la imaginería religiosa. Muy pocos se acordaban de él. Casi nadie, en realidad, durante la Edad Media, muy pocos en el Renacimiento. El índice de popularidad de Dios estaba muy por encima del Diablo, éste, a decir verdad, era residual. Hoy ocurre lo contrario. Entre los primeros espadas, Satanás ocupa el primer puesto del escalafón. Pero la inversión es mucho más preocupante. Por que si las civilizaciones antiguas habían sido modeladas en torno a la idea de Dios (fuera “hombre” o “mujer”, el Sol o la Gran Diosa), la nuestra es precisamente la que ha modelado la idea del Diablo y no el revés.

De ahí que el título de este libro sea “El Diablo y su puta madre…”. La “puta madre”, por así decirlo, es la modernidad enfermiza y crepuscular. Son las madres las que paren hijos, no los hijos quienes regurgitan a sus madres. Del seno de la modernidad ha emanado un Diablo particular que no tiene nada que ver con el que se conoció hasta anteayer.

Recuerda Borges que para los niños negros de Louisiana, esclavos recién importados, el Diablo era blanco, montaba a caballo y hablaba inglés. Es lógico que para los antiguos romanos, adoradores de Apolo y Zeus, practicantes de una religión olímpica, uránica y solar, el Diablo fuera Cartago y sus ídolos, todas reproducciones de la Gran Madre, femenina, telúrica, lunar y abisal. Cuando el campesino medieval acudía a misa, le decían con una seriedad pasmosa que la concupiscencia era un signo diabólico, así que al mirar al correr, le era difícil concebir otra forma diabólica que la del macho cabrío, follador impenitente. Habitualmente, la imagen del Diablo se ha formado en todas las civilizaciones como la cristalización de sus obsesiones y temores. La multiplicidad de formas diabólicas evidencia una diversidad de terrores atávicos.

Pero en la modernidad el proceso ha sido inverso. La modernidad es “titánica”. El Titán mítico es la antítesis del Héroe igualmente mítico. Prometeo y Hércules. Prometeo, el Titán; Hércules, el Héroe. El Héroe, a través de una serie de pruebas, más o menos dificillas, pasa airoso y conquista la inmortalidad. Pertenece a una raza aparte: la de los Héroes, nacidos hombres y devenidos gracias a su esfuerzo victorioso, dioses. El Titán es el Héroe fracasado: ha asumido una empresa que no está en condiciones de superar; en el curso de la misma, se derrumba como si le hubiera pasado un calambrazo que fundiera sus plomos. Ese mismo calambrazo, es el que ha dado la inmortalidad al Héroe.

Nuestra civilización es titánica: al menos desde Nietzsche quedó claro los peligros de creerse el rey del mambo, matar a dios y predicar el superhombre cuando no uno no levanta ni dos metros del suelo. Nietzsche, en nombre del realismo, certificó la muerte de dios; a partir de ese momento, el ser humano debería de caminar solo y la religión ya no sería un clavo ardiendo, esperanza para desesperados, refugio para místicos y contemplativos y medio de vida para hijosdalgos segundores. Se sabe lo que siguió: si dios ha muerto, todo está permitido. La moral ya no tiene una sanción superior impuesta por lo divino. Nada tiene su centro en lo indiscutible –la trascendencia, el ser supremo, Dios- por que todo puede discutirse al negarse el principio de lo indiscutible. La primera generación de nietzscheanos, gente seria y responsable, a la que le gustaba llegar hasta las últimas consecuencias de sus teorías, tuvo la mala ocurrencia de suicidarse por goteo. Después de constatar que todo está permitido, constataron que nada de lo permitido valía la pena. El suelo les faltó bajo los pies; el batacazo de toda una generación fue brutal. Mejor le fue a Nietzsche que solamente acabó loco si bien algo podridillo por la sífilis.

Pero cuando Nietzsche caminaba con grandes zancadas hacia el desmadejamiento de sus neuronas, ya se habían dado en el conjunto de la sociedad otros pasos en la misma dirección. Hubo un hombre llamado Darwin. Su teoría, que todos ustedes conocen, sigue siendo una hipótesis de trabajo, aceptada por casi todos. No es la parte científica la que vamos a cuestionar, sino el espíritu que se traslucía a partir del darwinismo. Tenía un nombre: el progreso. Las especies progresaban, así había sido a lo largo de toda la historia del mundo. Luego el progreso era la médula y el motor de la Humanidad.
Hubo otro hombre, de melena aleonada, ventripotente, barbiflorido y perpetuamente sentado en la misma plaza de la Biblioteca de Londres. Se llamaba Marx. Era dirigente político, creó la Internacional, pero se movía mejor en el terreno teórico. Venía a decir que, por una especie de fatalismo económico, la Humanidad progresaba a trompicones y conflictos. El les llamaba “contradicciones”. Dos pares opuestos generaban una contradicción de la que, finalmente, daba lugar a un nuevo término el cual entraba en contradicción con otro y de ahí surgía una nueva síntesis. Y tiro por que me toca… El progreso viajaba a golpe de contradicciones hasta una síntesis final que no era sino la Utopía de los poetas. Una delicia exenta de contradicción. El marxismo fue la traslación de la idea de “progreso” al campo de la filosofía, la economía y la política.

Sin embargo, ni Darwin ni Marx, eran del todo originales, sino que en el núcleo de su pensamiento estaban influenciados por la idea del progreso indefinido, una sensación que impregnaba la sociedad de su tiempo. Se había pasado en pocos años de la iluminación con candelas a la luz de gas, de la tartana a la locomotora, la dinamita empezaba a sustituir a la pólvora, se ensayaban nuevos materiales de propiedades desconocidas hasta entonces (cauchos), los telares proliferaban por media Europa movidos a vapor, no pasaba un día sin que un nuevo avance técnico o científico se incorporase a la sociedad y ojos como platos lo tuvieran como un signo de los tiempos: era el progreso, en ese contexto “progresista”, cobraron forma el darwinismo y el marxismo. Algunos incluso aplicaron el darwinismo a la sociedad: progresan más (ya en el plano económico) los mejores. La idea encontraba un eco en el calvinismo así que tenía sólidas y profundas raíces. Triunfo.

Desde entonces, la idea del progreso indefinido ha seguido estando presente en la sociedad. Se terminó inventando la máquina más pesada que el aire que volaba, luego se le incorporó una hélice accionada por un motor de explosión, mas tarde se trabajó en motores de reacción y luego en cohetes; finalmente se alcanzó la velocidad y la potencia que permitían vencer la gravedad. Y un buen día un tipo mascando chicle debajo de su casco, pisó la Luna. Realmente poco por que veinte años después, una sonda espacial llegó a los confines del sistema solar. Todo ello en menos de cien años. ¿Cómo la civilización podía ignorar la idea del “progreso”? Además, ese progreso, debía ser, necesariamente, indefinido.
Hay que decir que, efectivamente, la idea de progreso tiene una fuerza inconmensurable. Un semiólogo me comentaba hace unos meses: “Hitler tuvo la habilidad de utilizar la idea de “nuevo orden”y me explicaba en qué consistía la genialidad del Führer: “Nuevo es mejor que viejo y orden mejor que desorden, así las masas reciben estímulos positivos”. Sea semiólogo para dar explicaciones mangatonas como está. No hace falta una tesis doctoral para saber que “progreso” es mejor que “decadencia”. En política la notación “progresista” es frecuentemente utilizada, pero díganme alguien que haga otro tanto asumiendo la calificación de “inmovilista”. Una publicación de extrema-derecha durante la transición se editaba con el lema de “No es cierto que seamos inmovilistas, nos encanta la marcha atrás”. Aquí lo que hacían era contrarrestar el efecto negativo del concepto “inmovilista”, con la llamada a la ambigüedad y al cachondeito de la alusión a la “marcha atrás”. La cuestión es que en nuestra civilización, la idea de “progreso” es indiscutible.

En este sentido suele decirse también que Dios es conservador, pero el Diablo es progresista. Si Dios es perfecto y ha creado el mundo, solo necesita conservarlo tal como es. Pero el Diablo no lo ha creado, para él, “progresar” implica, necesariamente, alterar la obra de Dios y cualquier alteración de lo perfecto es necesariamente introducir un elemento problemático que tiende a desembocar en la aparición de conflicto y crisis en el interior de lo perfecto.

A partir del último tercio del siglo XVIII se produjeron en todo el mundo una serie de alteraciones. La revolución americana primero, la revolución francesa después y todas las que siguieron, implicaron el hundimiento del antiguo régimen –frecuentemente “monarquías de derecho divino” para instaurar repúblicas laicas. Este proceso de sustitución caminó al paso con la instauración de la sociedad burguesa, del capitalismo industrial y, finalmente del progreso científico. Y es en ese punto, en medio de la oleada de progreso y racionalismo, positivismo y laicismo… y no en una sociedad ultraconservadora, carca, devota y religiosa, en donde el Diablo realiza sus primeros escarceos, gana fuerza y a finales del siglo XIX, en toda Europa, oíganlo bien, en toda Europa se produce una primera epidemia de satanismo que afecta incluso al clero. Algo que antes solamente había aparecido en la historia (el caso de Urban Grandier y poco más) como resultado de mentes tan calenturientas como aisladas.

Spengler, inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial analizó el fenómeno en su “Decadencia de Occidente”. Concluyó tras las mil densas páginas, que cuando una civilización pierde la religiosidad tradicional (Nietzsche hacia veinticinco años que acababa de asesinar a Dios), no cae en la racionalidad, sino en formas extremas de superstición: proliferan cultos exóticos, videntes, magos, astrólogos y todo lo que constituye el entorno de lo supersticioso. Esa es nuestra época. Y en ella el Diablo se mueve a sus anchas.

Pero decíamos que es la sociedad la que ha creado al Diablo y no al reves. La modernidad es la madre de todas las diabluras. Hasta hace poco, la religiosidad tradicional protegía a la sociedad con una especie de muralla defensiva formada en base al concepto de “pecado”: “no hagas esto o aquello… es pecado”. Bueno ¿y qué? “Si pecas tu alma eterna e inmortal se perderá para siempre”. Bien, creyentes y no creyentes deberán estar de acuerdo en que la religión es un factor de orden, estabilidad y cohesión social. La sanción superior del dios era superior a la de cualquier poder humano. Era la “noble mentirijilla” de la que hablaran los filósofos antiguos. Una mentira tenía, a la postre, una consecuencia positiva que era, precisamente lo que se buscaba. Justificando el poder en Dios se conseguía hacerlo incuestionable, esto es, estable e incluso aceptable por otros sujetos iguales al líder máximo, gran timonel y ayatolla de la tribu, luego de la horda, más tarde de la nación. Pero “nación” rima con “revolución” y a partir de la francesa, la idea de nación va unida a otros conceptos: burguesía como clase hegemónica, economía capitalista y libremercado, democracia política, ejército de leva… triunfa la idea de la igualdad y la ley del número. Si todos somos iguales, 51 ganan sobre 49 y deben gobernar, el gobernante es uno los entre los iguales, no hay “sanción superior”, solo ley del número. Bueno, el sistema no ha dado malos resultados, pero ha tenido efectos colaterales.

Desaparecido Dios queda la Humanidad, ese conjunto de seres libres e iguales. Y ahí está que de iguales nada. Ni en derechos ni en deberes, ni en cuenta corriente, ni en guapura y donosía, ni en genes ni en neuronas. Usted y no, no nos parecemos en nada. Ni usted y sus vecinos, ni sus hijos entre sí… somos producto de la diversidad: diversidad de capacidades, diversidad de actitudes, diversidad de físicos, diversidad de intereses, diversidad de voluntades, diversidad de estilos y portes, diversidad de saberes, diversidad de procederes, somos hijos de la diversidad tanto como de papá y mamá. La “igualdad” es otra de esas “nobles mentiras” que, a la postre, sirve sólo para depositar una papeleta en una urna y sea contabilizada en igualdad con las demás. Por lo demás, la igualdad es pura ficción.

Pero la igualdad tiene otra virtud: satisface el ego. Cuando a un atontao se le dice que su voto vale lo mismo que el del último Premio Nobel de Física, recibe una inyección de autoestima. La crítica más demoledora a la democracia numérica –que no a toda la democracia- es que 51 border line tendrían siempre la mayoría sobre 49 Premios Nobel. La desgracia radica en que la crítica que hace Leo Strauss a la democracia es justa… pero sólo Leo Strauss en este nuestro tiempo y en esta nuestra comunidad democrática, ha osado proclamar que, dado que esto es así, hay que aprovecharse de la situación y gobernar en beneficio de los “filósofos” y de los “gentiles”, teniendo como material desechable a las masas.

Nuestro tiempo es el tiempo de las masas. Y las masas son a la élite lo que el cero al infinito. Basta leer la “Psicología de las Masas” de Gustav Le Bon para advertir hasta qué punto tiene razón el autor cuando dice que la inteligencia media de una masa no se sitúa en la media aritmética de sus integrantes… sino en el nivel más bajo de los presentes. Vean un espectáculo de masas, un linchamiento colectivo o simplemente un talk-show televisivo y ya me explicarán si Le Bon tenía o no razón.

Solo los demagogos adulan a las masas, al considerarles la madre de todas las confirmaciones: puedes tener personalidad, ideas y dinero, pero si no lo utilizas para seducir a las masas, como la vaca seduce al toro, el poder te quedará siempre lejos. Y a las masas se las seduce engañándolas o adulándolas, que es la forma más redomada y cínica de engaño. Eso –no otra cosa- es lo que da poder.

En un libro encantador de esta misma colección, concretamente en “¿Aún votas, merluzo?”, Pol Ubach se encargó de viviseccionar los problemas de las democracias modernas. El primero de todos es que más que democracias, había que llamarlas “plutocracias”, pues el único poder que lleva al poder, es el poder del dinero, de tal forma que el objetivo de todo poder y a lo que aspira es al dinero del poder. Sabido es que los grandes negocios se hacen a la sombra del poder.

Un sistema así fundado basa su estabilidad en cuatro elementos:

1)    El doble lenguaje: lo que se dice y lo que se piensa no tienen nada que ver con lo que se hace. Públicamente se adula a las masas, justo para aprovecharse de las masas. Se dice que se sirve al pueblo, cuando en realidad, se sirve del pueblo.

2)    La idea de irreversibilidad: todos los procesos más deletéreos y negativos que vive nuestra civilización (liberalismo salvaje, globalización, inmensas concentraciones de capital, precariedad) son considerados irreversibles y muestras de progreso.

3)    Colada cerebral permanente: asómese a la pequeña pantalla, asómese al mundo de la literatura, al espectáculo y al deporte, asómese a las costumbres sociales, a la música, etc, verá que todas estas planos se alimentan de banalidades y terminan no siendo otra cosa más que estupefacientes sociales. Se achacaba a los césares el distraer voluntades con el “pan y circo” y lo hacían, ciertamente, la plebe entraba gratis en el Coliseo. Hoy ocurre eso mismo centuplicado, solo que el consumidos consumido abona la entrada, como la Ramoneta que hacía de puta y pagaba la cama. Toda la banalidad convertida en espectáculo tiene como resultado un embotamiento del cerebro y el permanecer de espaldas del verdadero rostro de la modernidad

4)    Régimen de distracciones: lo que unifica a una masa es la sensación de que tiene un enemigo común. En un tiempo fue el “fascismo”, luego el “comunismo” y ahora es el “terrorismo internacional”. Siempre hay gente que da verosimilitud al fenómeno que, una vez lanzado, tiene vida propia. A la vista de un atentado como el del WTC, el “efecto contagio” hace el resto. Ha habido gente a la que se le ha sodomizado sin vaselina mientras estana en guardia para no ser sorprendido por el enemigo común. La retaguardia siempre es el punto más sensible.

La combinación de estos cuatro elementos es diabólica. No es el Diablo en persona, pero si genera un clima en el que el Diablo se mueve con comodidad. Piensen, por ejemplo, en las drogas. Siempre han existido drogas, solo que en la antigüedad se administraban bajo el control del brujo de la tribu o del curandero que, por lo demás, solían ser lo mismo, y en la actualidad son un fenómeno de masas. En tanto que consumo ritual propio de tribus y organizaciones sociales antiguas, el consumo de droga era una rareza antropológica. Hoy es una patología social creciente. El Diablo anda por ahí.

Yo no sé, por ejemplo, si entre los organizadores de los grandes conciertos de rock hay satanistas convictos y confesos, ni sé si detrás de algunas grandes estrellas y bandas del rock más heavy, hay individuos que pretenden hacer gala de un satanismo auténtico. Lo que sí se, es que en un after hours se vive un clima de posesión extática. Y, por supuesto, que determinados grupos rock se autopromocionan a base de blasfemias a tutiplé, guiños a Satán y afirmaciones explícitas de loa, gloria y alabanza al Diablo. Me maquino que todos estos deben ser unos giliflautas de mucho cuidado, pero no olviden que dicen aquello que creen mejor para promocionar su música construida por chirridos, desafinos y desafinos a partes iguales. Lo importante no es eso sino constatar que en ellos queda confirmada nuestra tesis: no es el Diablo el que crea la modernidad, sino la modernidad la que crea lo diabólico.

En Internet hay cientos de páginas sobre música rock y satanismo. Pero ni una sola, ni siquiera la más sofisticada, permite pensar que detrás de los líderes del rock satánico alguno ha leído algo más que la inofensiva Biblia Satánica de Sandor LaVey. No se pacta con el Diablo matando a un gato negro, ni mezclando un tripi con una hostia consagrada. Así lo único que se evidencia es el aspecto grotesco de las sectas diabólicas y la mentecatez de los pobres Diablos que las integran.

En la edad media tardía y en el renacimiento sobre todo se daba la fórmula de “Satán es Dios invertido”. Dejando al margen los aspectos de confort, los avances tecnológicos y científicos y ciertos aspectos de civilización, lo cierto es que, en otros aspectos, nuestra humanidad del siglo XXI es la inversión pura y simple de una sociedad normal. Vivimos un período neodiabólico en el que a un conservador mundano como el que suscribe le es muy fácil descubrir las inversiones de la normalidad: hasta ahora un “matrimonio” era el enlace entre personas de dos sexos. Ahora, mientras que los matrimonios así considerados disminuyen, se reivindican los matrimonios homosexuales. Bien, será un avance progre. Mientras que la música tenía ritmo, medida, armonía, hoy contiene ruido, estruendo, chirrido y atonalidad. Cuando en otro tiempo la primera norma educativa era “sé tu mismo”, hoy se ha creado un nuevo tipo humano, productor alienado y consumidos integrado, en el que la personalidad se mide por el número de logos de marcas que luce cubriendo su desnudez. Si el sexo debía de dar gustirrinín, placer, morbo y éxtasis, hoy es un vehículo de patologías, anormalidades, chaladuras y coto privado para sicopatones de todos los pelages. Contra más extendida es un hábito social, contra más éxito tiene un producto cultural, adolece de una mayor banalidad; y es lógico que así sea: para poder satisfacer a los más, debe rebajar sus exigencias de calidad y hacerse asequible a todos; y lo logra diseñándose para uso y disfrute de los más simples. Si educas a un hijo se te presenta la disyuntiva de, o bien darle una personalidad propia o hacerlo similar a sus compañeros; en el fondo –terminas preguntándote- yo quiero que mi hijo sea como todos; si le doy una educación exquisita y un “estilo”, a lo peor hago de él a un inadaptado. Porque hoy, los tipos cultivados, son rarezas que viven una especie de exilio interior. Vean en qué canales y a qué horas se emiten programas culturalmente exigentes y compárenlo con el contenido de los prime-time. Cuando hay más masa ante la pantalla, puede establecerse una relación matemática infalible: la cutrez y casposidad de un programa está en razón directa al share de audiencia, contra mayor es, mayor tiene que ser la zafiedad del programa y aun mayor la zafiedad de quienes aceptan salir en pantalla. Lo normal debería ser lo contrario: que los programadores, por sí mismos, por su propio interés, intentaran elevar el nivel cultural de las masas y operar la transformación alquímica orteguiana, vertebrándola y dándole el aspecto de “pueblo”. Para todos, incluso para los programadores de TV, parece lógico que sea más interesante vivir en una sociedad culta que en una sociedad cutre. Pero no, es justo lo contrario lo que se persigue.
Una sociedad así concebida ha hecho el boca a boca al Diablo y lo ha colocado en el centro de su panteón, como nuevo icono.

Es preciso que el Diablo exista para que la sociedad tenga una referencia de su modelo: egoísta, aprovechado, triunfador al margen de los métodos empleados, encantador en su “imagen”, psicópata en su “realidad”, obsesionado por la sexualidad como el cabroncete del Diablo, gran follador y burlador conspicuo, ansioso del poder por el poder, de la fama por la fama, sin aportar nada propio al ejercicio del poder, ni nada bueno que proyectar con su fama, sin otras ideas que las del “progresismo”, madre de todas las catástrofes, estas características, propias de las del Diablo, son asumidas cada vez por más elementos de una sociedad que ha hecho suyos los valores diabólicos.

En este sentido, la madre del Diablo es la sociedad postmoderna. El Diablo moderno es su emanación y su iconoco. De ahí que este libro que ahora concluye, se haya titulado “El Diablo y su puta madre…”.

Barcelona, Día de Difuntos de 2004 (hoy Hallowyn para mayor vergüenza y tragedia).

(c) ERnesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Textos sobre satanismo (I) - El Hollywood que adora y busca al Diablo


Infokrisis.- Los textos que presentamos a continuación debían de haber configuado un libro titulado Satanás y su puta madre... El libro se escribió, incluso se concluyó, pero nuestra amada esposa amenazo con separarse si me atrevía a editarlo o enviarlo a alguna editoria. El texto, compuesto en un 50% por artículos publicados en revistas, quedó olvidado hasta esta noche a las 4:00 de la madrugada, cuando intentaremos rescatar algunos capítulos de la obra...

El Hollywood que adora y busca al Diablo

Satanás el impuro, Satanás el gran tentador, Satanás el malvado químicamente puro, Satanás la antítesis de lo sagrado… era evidente que en Satanás, Hollywood iba a encontrar al perfecto malvado. Sin embargo, el respeto y la circunspección de la que hizo gala la meca del cine en sus primeras décadas, alejó al Diablo de las pantallas; su aparición fue tardía. Tardía, pero podidamente gloriosa.

A partir de los años setenta, oscuro e irracional, el Diablo saldría frecuentemente victorioso en su confrontación con el bien y, con él, la maldad, el pecado, la corrupción más absoluta y los instintos más pervertidos y animales. En tanto que gran seductor, al Diablo le quieren las cámaras. Suele ser fotogénico y además, resulta atractivo para la mayoría, pues no en vano, lo que propone es un canto al hedonismo y al “todo está permitido” al que aludiera Crowley. La inmensa mayoría de nosotros firmaríamos el pacto diabólico con la tinta verde que dicen que utiliza el Diablo, renunciando a la posesión de nuestra alma inmortal y a la contemplación de Dios Padre durante toda la eternidad, por alcanzar algún bien material, desde el cuerpo que nos vuelve locos hasta el dinero sin fin que obviará cualquier dificultad nuestra y de nuestros descendentes por los siglos de los siglos. Eludimos pensar en el sufrimiento futuro y preferimos un aquí y ahora hecho de placer calentón u opulento. El “valle de lágrimas” no es para nosotros, lo nuestro es buscar el gustirrinín y huir del dolor y, por lo demás, el placer es mejor que el remordimiento, así que Satanás siempre tiene las de ganar.

A Hollywood le gusta lo que gusta al público. Si alguien conoce los bajos fondos del espíritu humano son los guionistas de Hollywood. Por eso, hay algo en Hollywood enfermizo a insano: lo percibió Kenneth Anger en su “Hollywood-Babilonia” y lo corroboran muchas de las biografías de los grandes del cine, ídolos de masas, depravados en la intimidad, grandes seductores ante su público, malas bestias con los suyos, mujeres de sonrisa divina y dulzura angelical ante la cámara y hetaira pervertida y viciosa cuando se apagan los focos. Eso es Hollywood. Un Hollywood que llega marcado a fuego el sello indeleble de lo demoníaco. Eso, y algún tipo majo. La historia del cine es la de una gigantesca pirámide de rarezas más próximas al Diablo que al buen Dios. Esto por lo que se refiere al carburante que mueve Hollywood, los actores, mero material humano, consumible de lujo, excepcionalmente bien pagado, que se va agotando de película en película.

Y qué decir de los argumentos… Si unimos las películas que tocan directamente la figura del Diablo a las que aluden a variaciones sobre el mismo tema (licantropía, brujería, vampirismo, posesión, mundo siniestro, anticristo, serial-killers, etc.), el número de filmes que podríamos incluir aquí tiende directamente hacia lo infinito o poco menos.

De todos ellos, hemos decidido seleccionar cuatro de reconocidos valores artísticos que han marcado cuatro épocas en la historia del Diablo en la pantalla. Las cintas sobre el Diablo son tan frecuentes casi como las comedias intrascendentes chico-busca-chica. Pero cuatro de todas ellas alcanzan los rasgos de la obra maestra. Vamos a ver si coincidimos.

La Semilla del Diablo. Satanistas libres de toda sospecha

Se ha dicho que la película más terrorífica de toda la historia del cine es “El Exorcista”. Primera parte, por supuesto. El padre Karras es un encanto de jesuita torturado por sus dudas y la niña, Regan por más señas, de acarameladas, melosas y empalagosas facciones, casi gana al transformarse en encarnación misma del Diablo. Falla el vómito verde, pero en aquella época, los efectos digitales todavía no se habían afianzado. Mejor por que cuando el exorcista propiamente dicho, Max von Sydow, se quita la plasta de la cara, la expresión jamás hubiera podido simularla actor alguno de no ser completamente verídica.

Pero si “El Exorcista” (el montaje del director estrenada en el 2000, es decir, 25 años después del montaje primigenio, mejora el original) merece la primera mención, no es menos cierto que siguió a otra película que abrió las pantallas del gran cine al Maligno. En efecto, la fama adquirida por “La Semilla del Diablo”, unos años antes, la situó en el arranque del cine de Terror, subgénero de Satanismo. Polansky coqueteaba en aquella época con lo diabólico. Finalmente, su esposa resultó despanzurrada por un grupo de alienados satanistas. La película de Polanski es, sin duda, la primera gran película sobre el Diablo.

El argumento se basó en la novela de Ira Levin, “El bebé de Rosemary” y puede ser considerada como un verdadero descenso a los infiernos de la protagonista, la enfermiza Mia Farrow. Poco a poco, se da cuenta de que sus afables vecinos son conspicuos satanistas y que el hijo que lleva en sus entrañas ha sido concebido con el concurso de Satanás. Todo un poema.

Llama la atención que, en el filme de Polansky no hay ni una sola escena en donde aparezca el Diablo o alguna forma terrorífica. Y sin embargo, la película causa angustia y desasosiego en el espectador. Lo más angustioso, sin duda, es la normalidad banal y pequeño-burguesa de los devotos de Satán. Nada que ver con los heavys convertidos en los noventa en comparsas del Diablo. El mensaje es claro: lo demoníaco está en el núcleo mismo de la sociedad más tranquila y conservadora, una tesis que compartimos al ciento por ciento y que hoy es incluso mucho más actual que cuando Polansky dirigió el film.

Para colmo Polansky se documentó hasta la saciedad para realizar la película. Ya hemos vito que LaVey fue su “asesor satánico”. A lo largo de toda la cinta hay guiños hacia el satanismo organizado, el primero de los cuales es, sin duda, la ubicación del escenario en el Edificio Dakota, donde vivió en su periplo neoyorkino Aleister Crowley. Un inmueble que parece incorporar el mal dentro de sus muros.

El protagonista John Cassavetes se sintió incómodo a lo largo de todo el film. Cineasta independiente, entonces era una estrella ascendente, pero aquel guión le superaba y le resultaba extremadamente desagradable. Pero lo más desagradable estaba por llegar: a los pocos meses de proyectarse el film con gran éxito, los anónimos que Polansky había ido recibiendo, se materializaron y su esposa, Sharon Tate y cuatro de sus amigos, resultaron horriblemente asesinados por “discípulos del Diablo” propiamente dichos. Manson y las chicas de su tribu eran algo más que hippis desarrapados: adoraban a Satanás y en anteriores encarcelamientos, el siniestro personaje pudo conocer el mundo del ocultismo, la magia y el satanismo. Cuando fue puesto en libertad, su cerebro, completamente desorganizado, le llevó a inducir el horripilante crimen… sin duda un daño colateral de “La Semilla del Diablo”.

El Exorcista. El Diablo y la inocencia

En 1973 ya se habían disipado los ecos del film de Polansky, si bien el horror de los asesinatos de Manson, seguía vivo. Fue entonces cuando William Friedkin rodó “El Exorcista”. Y si, en efecto, puede ser considerada en rigor como la película más terrorífica de la historia del cine.

Lo de menos son los efectos especiales, lo verdaderamente terrorífico es que Friedkin logra enraizar con terrores atávicos que figuran en nuestro subconsciente. ¿De dónde procede el mal? Y responde: de la más remota antigüedad. El Diablo ya estaba presente en un tiempo en el que todavía la humanidad estaba balbuciente. Se conoció primero al Diablo que a Dios. En Babilonia. Allí el exorcista von Sydow tiene su primer encuentro con el Maligno. Allí lo conoce y se enfrenta a él. Allí lo vence por vez primera.

El segundo gran hallazgo de la película es que el Mal es mucho más lacerante cuando se proyecta sobre el ser más ingenuo e inocente (a la sazón Lynda Blair con sus apenas quince años). Un zombi cincuentón más parece un patán caminando sobre huevos, incita a la carcajada más que al escalofrío; la Blair y su progresiva transformación desde la memorable meada ante el público que tanto le quiere y al que tanto debe, hasta el combate final con lanzamiento sin paracaídas del padre Karras por la ventana, nos induce progresivamente a identificar lo malvado encarnado en el rostro de una niña.

Se suele olvidar que la película está basada en la novela original de William Meter Blatty, inspirada en un caso real de posesión demoníaca sobre un adolescente. En torno al film, ocurrieron tal cantidad de anécdotas que ha pasado a la crónica del séptimo arte como uno de los “films más malditos de la historia”. Es bien conocido que Lynda Blair, a la que por su edad no se dejó ver el resultado de su trabajo, cayó inmediatamente después en crisis de alcoholismo y toxicomanía que estuvieron a punto de destruirla completamente. Abundaron los fallecimientos entre los allegados a los actores y la filmación prosiguió en medio de indecibles incidentes.
Finalmente Friedkin se decidió a llamar a un sacerdote y exorcizar a todos los participantes en la película. Tras el estreno se produjo una verdadera epidemia de posesiones demoníacas, hubieron ataques de nervios entre los espectadores y para colmo una embaraza abortó. El éxito estaba asegurado: la película se vendía como si verdaderamente hubiera en torno a ella algo maligno. El público había aprendido a amar lo maligno y acudió masivamente a las salas de proyección. Olvidables las dos secuelas del filme que inducían a la carcajada o, en su defecto, a la conmiseración.

“La Profecía”. El Anticristo apuntaba para Presidente de EEUU

Tres años después llegó la primera entrega de “La Profecía” (los otras dos fueron, tan olvidables como las secuelas de “El Exorcista”). Aquí se jugaba con todos los trucos del cine de terror: cabezas cortadas, efectos especiales escalofriantes, perros ladrando en la oscuridad, cementerios, y nuevamente el Diablo tenía facciones de un criajo que causaba más estragos que Atila en una fábrica de porcelana. Richard Donner hizo bien su trabajo y los guionistas también estuvieron sembrados.

Gregory Peck, al adoptar un niño, va y adopta al hijo del Diablo. Niñeras suicidadas, accidentes inexplicables, la misma madre que palma… Peck, ante tanta desgracia, concluye que la criatura es la encarnación del Anticristo. Hay algo en el film de Donner que remite a “La Semilla del Diablo”, acaso por que a medida que avanza el metraje se desmadeja el cerebro de la madre de la criatura.

Otra película maldita en la que el propio Gregory Peck se salvó por los pelos de un accidente de aviación, un atentado del IRA en el hotel donde se encontraba Donner y decenas de pequeños incidentes que rompieron los nervios a todos los presentes.
Y ¿qué decir de la banda sonora? Tanto en ésta como en las otras tres películas precedentes, la música creaba un clima de ansiedad difícilmente alcanzable, solo que en “La profecía”, la letra que acompañaba el tema central era espeluznante, recréense en ella: "sangre bebemos / carne comemos / elevad el cuerpo de Satanás / saludad al Anticristo / Saludad a Satanás". Goldsmith salió oscarizado del trance.

“El Corazón del Ángel”. El Diablo cobra cualquier servicio

La última cinta que vale la pena mencionar en el pelotón de cabeza es, sin duda, “El corazón del Ángel”. Alan Parker se lució y mereció vuelta al ruedo, oreja y rabo. Y otro tanto, el cuadro de actores del que destaa un Mickey Rourke que borda el mejor papel de su alcohólica filmografía (“Nueve semanas y media” con la Bassinger de réplica era demasiado fácil como para no interiorizar el papel). Robert De Niro es uno de los Diablos más convincentes y  originales de la historia del cine. Y las actrices –Lisa Bonet y Charlote Rampling- cumplen gloriosamente con su papel de víctimas.

El ambiente de los años 40 y 50 es recreado con un detallismo obsesivo. Harry Angel, el detective-protagonista sufre la peor de las experiencias humanas: el desconocimiento de la propia identidad. Un pacto diabólico le dio el triunfo como cantante –como Johnny Favorite-, pero la guerra se lo hurtó. Así que hubo que robar un alma. Mediante un rito satánico, el clásico millonario depravado y su hija, transfirieron el alma del soldado machacado por la guerra a un cuerpo nuevo secuestrado y asesinado el día de la victoria sobre el nazismo. Ese fue el origen de “Harry Angel”. Pero Satanás-De Niro-Cyphe no ha cobrado su precio: quiere el alma del signatario del pacto, de “Johnny Favorite”. Harry Angel termina reconociendo que él es Jhony Favorite, el cantante que alcanzó el éxito vendiendo su alma al Diablo.

Por la película desfilan médicos toxicómanos, policías corruptos, casposos y grasosos, músicos de jazz pasotas, adivinas torturadas por su pasado, adolescentes mulatas calientes como y tostadas como el más cargado de los cafés, ocultistas luciferinos que no dudaron en sacrificar a los propios miembros de su familia, servidores del Maligno devorados finalmente por el Maligno, predicadores negros en su salsa. Y, sobre todo, mucho, colgados, muchos colgados en aquella América de la postguerra, gris, ramplona, sórdida, casi en blanco y negro. Todo un plantel de freakis que crean un ambiente hiperrealista con la turbadora imagen obsesiva del ascensor descendiendo seguramente al infierno más torturador. Ahí va “Jhonny Farovite”, esto es, “Harry Angel”. Así le fue luego a Mickel Rourke que bordó el que probablemente sería su único gran papel, solo por el cual merece figurar en la Historia del Cine.

La novela original escrita por William Hjortsberg fue magistralmente llevada al cine por Alan Parker. La Nueva Orleáns que recrea es la ciudad decadente que debió ser a principios de los cincuenta. La confusión entre sueño y realidad, los instantes perdidos en los que Harry Angel pierde la conciencia de sí mismo, construyen una trama que desde el primer momento se va complicando y ganando en intriga.

“El Corazón del Ángel” es una historia de búsqueda de redención, pero esa redención, ese bien preciado, no llega nunca. No hay redención posible para quien estrecha la mano al Diablo. Pactar con el Maligno tiene un precio, y ese precio es la condenación eterna del alma. Y por mucho que intentemos ocultarnos o darle esquiva, el Diablo siempre acabará encontrándonos, porque, qué duda cabe, siempre será el más astuto. ¿Saben ustedes que es lo más trágico en esta película? Que no hay perdón, la deuda se cobra siempre; quien vende su alma al Diablo, la paga y poco importa si ha perdido la memoria o si se ha reivindicado como hombres honesto: no hay redención posible, solo angustia trágica, drama sanguinolento con abono final de la deuda.

Algunas conclusiones

“Los Diez Mandamientos” o “La Túnica Sagrada”, no popularizaron la imagen de Dios. Estas cuatro películas, han convertido al Diablo en un ser omnipresente en la modernidad. Vean la publicidad: ningún anuncio utiliza el icono divino o angélico, son muchos, por el contrario, quienes venden sus productos utilizando el olor a azufre y el aroma luciferino como reclamos.

Estas cuatro películas tuvieron un efecto deletéreo sobre el público: popularizaron al Diablo. Las secuelas y las imitaciones o derivaciones han sido abundantes. Recuerdo ahora, “La Bendición” de Chuck Russell, protagonizada por la Basinger, o “Poseídos” del polaco Kaminski que nos resitúa en medio de un exorcismo. O “La Novena Puerta”, sobre un relato de Pérez Reverte, un “producto Polanski” de 1999, en el que Johnny Deep, persigue un libro maldito del siglo XVIII, escrito por el mismísimo Diablo. O “Pactar con el Diablo” en el que un satánico Al Pacino apadrina a Keanu Rives, a cambio, claro está de la liquidación de su alma a bajo precio. Los ejemplos podrían multiplicarse, pero, en mi opinión, las cuatro primeras cintas que he enumerado contribuyeron, más que cualquier otra iniciativa, en acercar el Diablo al público. A partir de estas cuatro películas la sociedad empezó a tener la sensación de que el Diablo se paseaba por el mundo y que no se trataba solo de una patraña urdida por clérigos troglodíticos o predicadores iracundos. Ya hemos dicho que tras “El Exorcista”, los casos de posesión aumentaron, de la misma forma que “La semilla del Diablo” sirvió tanto para propulsar a la fama a Sandor LaVey y su Iglesia Satánica, y ocmo inducción intelectual para los crímenes de Charles Manson. “La Profecía”, por su parte, nos sitúa en un contexto inédito hasta entonces: el Anticristo se dispone a tomar posesión del mundo. Y además, el sentido de la anticipación de la película es notable: el mejor empleo al que puede aspirar el Anticristo en este mundo es al de Presidente de los EEUU. Demian se quedará en las puertas en la tercera entrega de la serie, pero no siempre ganan los buenos, y si no, miren quien se sienta en el despacho oval.

Esta muestra autolimitada a cuatro películas y no más, nos indica que el satanismo funciona bien en Hollywood. Así mismo, en el primer capítulo de esta obra, hemos visto como los primeros pasos de la Iglesia de Satán hubieran sido inconcebibles sin el concurso de glorias de Hollywood que durante unos años (hasta la masacre de Sharon Tate y de sus amigos) consideraron lo más snobs subir los tres peldaños del Templo Satánico de Sandor LaVey para casarse por el rito demoníaco. Si el satanismo funciona bien en Hollywood, no es menos cierto que muchos actores, si pudieran, venderían su alma al Diablo a cambio de no envejecer y de mantener una carrera triunfal de Oscar en Oscar.

La Nueva Religión de Hollywood y el satanismo

Pero algunos rostros de Hollywood son iconos populares de una nueva confesión religiosa. Algunos no han dudado en acusar a esa confesión de satánica. Nosotros no diremos tanto, simplemente nos limitaremos a contarles una curiosa historia.

John Travolta es un actor excelente y Tom Cruise, sin estar tan próximo a la excelencia, goza de un reconocido prestigio en Hollywood. Pues bien, como se sabe, ambos forman parte de la Iglesia de Cientología. A partir de ellos, pasaremos revista a las excelentes relaciones entre Hollyood y satanás.
Un famoso libro de Kenneth Anger, si no recuerdo mal, lleva por título “Hollywood Babilonia”. Y Babilonia es una de las sedes bíblicas del mal más absoluto. La “Gran Prostituta de Babilonia” no era la mujer de Saddam Hussein, sino el icono apocalíptico del Mal descrita por San Juan. Resulta significativa la extraña fascinación que siempre ha experimentado Hollywood por el Mal. Si hay la sensación de que Satán actúa en la modernidad, eso se debe fundamentalmente a las películas del Hollywood más siniestro.

Se diría que en Hollywood se está más cerca del infierno que en ningún otro lugar. O que Satán está más próximo de Hollywood que de los pagus del infierno. Por eso, ahí donde hay un actor de Hollywood hay algo que remite a las proximidades del infierno. Y es entonces en donde queda justificada esta pequeña digresión sobre el origen de Cientología y sus presuntas relaciones con una rama del satanismo contemporáneo.

Cuando conocimos a los dirigentes de Cientología, estaban muy alejados de la idea que uno se forja del grupo debido a las acusaciones de secta destructiva que les han acompañado. En efecto, se trata de jóvenes normales, preocupados por los problemas de la sociedad (toxicomanías, problemas de stress, alteraciones psicológicas del individuo) y capaces, en cualquier caso, de dialogar sin evidenciar en ningún momento actitudes agresivas o sectarias. Cuando Cientología ha ayudado a amigos nuestros a salir de baches y crisis personales muy agudas... una está predispuesto a conceder a Cientología el beneficio de la duda y plantear la cuestión en otros términos. Lo cual no quita que Cientología tenga un agujero negro: las relaciones entre Jack Parsons y Ron Hubbard

El origen de la Iglesia del Thelema en EEUU

En 1912 Theodor Reuss fundó una pequeña orden ocultista, la Ordo Templis Orientis que presidió hasta su muerte. Al ocurrir ésta, en 1923, el famoso mago inglés Aleister Crowley, asumió la dirección del grupo que sólo contaba miembros en Europa. A partir de 1932, el centro de gravedad de la Orden se desplazó de Europa a los EE.UU.
La orden fue implantada en Canadá por Charles Stansfeld Jones que había emigrado desde Inglaterra y fijó finalmente su residencia en Vancouver. Durante su estancia en EEUU, Crowley realizó algunas iniciaciones y conoció a Spencer Lewis, fundador de AMORC, que ingresó –al menos nominalmente- en la OTO.
A pesar de todo, en 1930 solo existía una logia en el nuevo continente, la de Vancouver que se disolvió cuando su animador, Wilfred Smith, emigró a los EEUU. Establecido en California, Smith trabajó para reunir a los discípulos de Crowley dispersos. En 1934, crea una Iglesia del Thelema, y en 1936 funda la Logia Agape en Pasadena que pronto contó rápidamente con ochenta miembros. La prensa habló abundantemente de escandalosas misas gnósticas abiertas al público. En 1940, pudo alquilar en el mejor barrio de Pasadena un inmueble de tres pisos y veintiocho habitaciones donde estableció la nueva Abadía del Thelema. Smith fue pronto reemplazado a la cabeza de esta logia por John Whiteside (“Jack”) Parsons (1914-1952).

Parsons, experto en explosivos era investigador del Instituto de Tecnología de California. Fue uno de los científicos que organizaron el Jet Propulsión Laboratory de Arroyo Seco, una de las primeras iniciativas de la industria aeroespacial americana. En 1974, 20 años después de su muerte, la International Astronominal Union, en reconocimiento de su tarea en los primeros tiempos de la astronáutica, dio su nombre a un cráter lunar.

Parsons era miembro de la OTO desde 1941 y, junto a su mujer, se fue a vivir con Wilfred Smith. En 1943, abandonó a su mujer y se fue a vivir con la hermana de ésta, Sara (“Betty”) Northrup, si bien siguió alternando a la escultora Marjorie Cameron con quien realizó varios “trabajos” de magia sexual.

Parsons soñaba con crear un homunculus, es decir, un hombre artificial que sería el vehículo del anticristo. Crowley había establecido el ritual en su novela más famosa, The Moonchil, literalmente, “el niño de la Luna”.

En 1948, Parsons fue despedido del colegio donde enseñaba por haber hecho circular los textos de Crowley entre sus alumnos; a partir de entonces inició una serie de trabajos mágicos conocidos bajo el nombre de Babalon Working que terminaron enfrentándolo a Crowley. En esa época se declaró "anticristo" con el nombre de “Belarion Armilus Al Dajjal”. Cuando, según sus propias declaraciones se preparaba bajo asumir la dirección de la lucha contra el cristianismo, murió al explotar su laboratorio químico. La Logia Agape no sobrevivió a la muerte de su animador y sus miembros se dispersaron.

Las amistades peligrosas

En los Trabajos de Babalon, junto a Marjorie Cameron y Jack Parsons, participó una tercera persona que en el relato aparece con el nombre de “el escriba”. Esta tercera persona era Lafayette Ronald Hubbard. Jon Atack, uno de los más enconados adversarios de cientología, sostiene que esta relación muestra evidentemente que el grupo formado por Hubbard es, en realidad, una secta satánica. No parece evidente. Atack, al parecer ignora que Hubbard, en aquella época, trabajaba para la policía de Los Angeles, dato que la Iglesia de Cientología ha confirmado. Era preocupante que un científico cmo Parsons, implicado en proyectos de investigación estratégica, mantuviera relaciones con grupos satanistas.

Parsons encontró por vez primera a Hubbard en agosto de 1945. Se sintió entusiasmado con él e incluso escribió a Crowley comentándole el encuentro y diciendo que “había descrito su ángel como una maravillosa mujer alada de rojos cabellos, que él llamaba “la Emperatriz” y que le había guiado a través de su vida y salvado en varias ocasiones”. Cuando Hubbard se licenció de la marina el 6 de diciembre de 1945, fue a visitar a Parsons en Pasadena y se quedó a vivir en un remolque en el jardín.

En enero de 1946, realizaron un ritual llamado por Crowley “bodas secretas de los dioses con los hombres”. La función de este ritual es facilitar la búsqueda de una partener sexual femenina para los trabajos mágicos; lo que Crowley llamaba “una mujer escarlata”. Marjorie Cameron se unió a estos ritos de carácter sexual en marzo de 1946. Parsons y la Marjorie se tomaban muy en serio todo esto. Déjemne que dude de que Hubbard hiciera otro tanto. El tipo tenía un gran sentido del humor.

Parsons registró en cinta magnetofónico el ritual y se lo envió a Crowley. A pesar de que, básicamente, este “trabajo mágico” suponía reproducir el ritual del IX Grado de la OTO, Crowley no pareció dispuesto a dar su aprobación. A partir de aquí Parsons fue distanciándose de Crowley que creía que los tiempos aún no estaban maduros para realizar una operación mágica cuyo fin fuera el nacimiento del anticristo.

Finalmente se produjo la ruptura, no sólo con Crowley, sino también con Marjorie y Hubbard que huyeron juntos a la costa Oeste, siendo demandados por Parsons en julio de 1946. Jon Atack sostiene que si bien el ritual protagonizado por Marjorie, Parsons y Hubbard no dio como resultado el nacimiento del Moonchil, sino que Dianética primero y Cientología después son los hijos de la relación entre Hubbard y el entorno crowleyano de California.

¿Qué hay que pensar de todo esto?

¿Creía Ron Hubbard en la magia? ¿fue, o se consideró, discípulo de Crowley durante su juventud?, o ¿se trató sólo de una tarea de infiltración a cuenta de la Inteligencia Naval? De todas formas, no sólo el episodio protagonizado junto a Jack Parsons, sino otros varios muestran su interés por el ocultismo. Ya hemos dicho que estuvo afiliado a AMORC y completó la formación en sus dos primeros grados. También mantuvo relación con Gerald Brosseau Gardner (1884-1964) fundador de la WICCA, una sociedad de origen anglosajón especializada en brujería práctica. Así mismo, distintos elementos que luego incorporó a cientología (ver recuadro), inducen a pensar que efectivamente, en su juventud y quizás hasta principios de los años 50, la influencia de estas corrientes fue determinante en el pensamiento de Hubbard.

A partir de entonces, se sintió más atraído por tendencias psicológicas y psiquiátricas. Esto unido al interés de Hubbard por la ciencia de vanguardia y la ciencia ficción literaria, generaron las bases del movimiento conocido hoy como “Iglesia de Cientología”.

Hoy existen en torno a 100 obras publicadas por Hubbard que, además pronunció unas 2500 conferencias. Lo esencial es determinar el hecho de si estas enseñanzas pueden ayudar a determinadas personas a superar sus crisis. De hecho el principal problema que se percibe cuando se leen las opiniones críticas en torno a cientología es su frecuente exageración. En efecto, hemos detectado intentos de vincular Hubbard al nazismo, a los cultos de brujería (se ha llegado a decir que “Cientología es la brujería del siglo XX”) y a rituales siniestros a la diosa Kali... cuando, en realidad, la única posibilidad de vincular a Hubbard con el mundo mágico pasa por Crowley a través de Parsons.
Crowley y Hubbard ¿mismo combate?

Un pensamiento tan complejo como el de Hubbard, no sale de la nada. En algunos temas, es fácil encontrar la influencia freudiana: la “mente reactiva” de Hubbard es un concepto similar al inconsciente freudiano; la teoría de los “engramas” es muy similar a la de los traumas de Otto Rank; también se han detectado posibles influencias del psiquiatra inglés William Sargant, autor de “Battle for the Mind” y de los americanos Grinker y Spiegel (“Men Under Stress”).

Sin embargo, lo que nos interesan ahora son las influencias ocultistas. Se ha hablado mucho del papel de “La Emperatriz” en la vida de Hubbard. Arthur J. Burks fue amigo de Crowley en los años 30. En su libro “Monitors” explica que “el Pelirrojo [Hubbard] había estado volando en un planeador y fue salvado por una “mujer sonriente” que apareció sobre el ala del aparato”. Se trataría del “ángel guardián” de Hubbard. Esta visión se produce en un momento en el que, Hubbard mantenía relaciones con AMORC. Hubbard permaneció en este grupo, como mínimo, desde 1940. Cuando ya había fundado Cientología en 1952, en el curso de una conferencia, Hubbard se refirió a “Aleister Crowley, mi buen amigo” (Hubbard, Philadelphia Doctorate Course, conferencia 18 “Conditions of Space-Time-Energy”). Ese mismo año, en el curso de otra conferencia, aludió al Tarot como una “máquina filosófica” y, al referirse a la carta de El Loco dijo textualmente “El Loco que baja por el camino con los cocodrilos y los perros ladrando a sus pies, sabe que todo está ahí para ser conocido”. Pero sólo el tarot diseñado por Crowley tiene un cocodrilo en esa carta…

También aludió a la carta de La Emperatriz (su ángel guardián) cómo la Gran Madre cuya fuerza se trata de dominar y encarnar (a diferencia de Crowley que era partidario de someterse a su fuerza). La Gran Madre es también Diana, demasiado próxima al nombre de “Dianética” como para que no lo tengamos en cuenta. Los cientólogos desean crear lo que llaman un “Thetan Operativo”, según Hubbard, “un thetan exterior que puede tener un cuerpo aunque no lo necesite para controlar y operar a través de la vida, la materia, la energía, el espacio y el tiempo”. Esto remite a la idea del “homunculus” ya sostenida por Parsons. Cientología enseña a controlar la propia vida que es exactamente lo que proponía Crowley: “haz lo que quieras”.

Mientras Cientología enseña que “la realidad es básicamente conformidad” (Hubbard, “Phoenix Lectures”, pág. 175), Crowley explicaba que “el universo es una proyección de nosotros mismos”.

Hubbard explicó el símbolo de Cientología lo había visto en una iglesia española de Arizona; resulta muy similar al símbolo rosacruciano y a la cruz de la OTO. Medios católicos integristas han querido ver en ella una cruz cristiana tachada con una X. Estos mismos medios afirman que otro de los símbolos más habitualmente utilizados por Cientología son los dos triángulos unidos por una “S”, lo que ellos interpretarían como la prueba del carácter satánico del grupo al enlazar la primera letra de Satán con los dos triángulos propios del sello de Salomón o estrella de los magos... Pero cientología da otra versión no particularmente forzada. Los dos triángulos, en efecto, serían símbolos de “Afinidad-Realidad-Comunicación” y “Conocimiento-Responsabilidad-Control”. La S sería la primera letra de la palabra inglesa... Scientology.

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