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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

El Sherlock Holmes de Jeremy Brett y el Hercules Poirot de David Suchet


Infokrisis.- Hoy no cabe duda que la mejor adaptación del ciclo de Sherlock Holmes a la pantalla ha sido la protagonizada por Jeremy Brett y, así mismo, que la del personaje creado por Agata Christie se ha debido al actor David Suchet. Recientemente, a falta de series nuevas de cierto interés, hemos vuelto a ver ambas series en su totalidad y en poco tiempo así que podemos establecer una comparativa, no tanto entre ambas series, que son, en realidad, excepcionales, sino entre los protagonistas de la mismas: algo así como poner frente a frente a Sherlock Holmes y a Hercules Poirot. Son dos series, en cualquier caso, fácilmente accesibles desde emule o a partir de plataformas como tusseries.com o seriesyonkis.com, que pueden recomendarse sin miedo a decepcionar.

El Holmes de Jeremy Brett

Siempre han existido casos de actores consumados –especialmente, de eso que se llama “actores el método”- que se ven finalmente ganados por los personajes que interpretan o, simplemente, que ven destruida su personalidad por la del personaje original. Se sabe, por ejemplo, que la vida de Johnny Weismuller quedó “atrapada” por el personaje de Tarzán y en sus últimos años, cuando el Alzheimer y la demencia senil lo acosaban, solamente era capaz de dar su famoso “grito de Tarzán” en el geriátrico donde residía. Brett no llegó a tanto, simplemente murió silenciosa y tempranamente a los 65 años, superado por Holmes y con la salud quebrantada por haber intentado en los 11 años anteriores ser la representación exacta del detective creado por Conan Doyle. Algo que, por lo demás, consiguió.

Antes de Brett, hubo decenas de “Sherlock Holmes”. El que se acercó más al modelo original fue sin duda Basil Rathbone en los años 40. De hecho, durante décadas, la imagen de Holmes estuvo ligada a esta creación mucho más que a las descripciones que hizo Doyle. Rathbone incorporó al personaje el habitual atuendo que ha pasado a la historia: un gorro estrafalario y un abrigo con esclavina a cuadros, unido, por supuesto a la pipa de “espuma de mar”. Entre 1939 y 1946, Ratone rodó catorce películas encarnando el papel de Holmes, primero para la Century y luego para la Universal.

Rathbone ya sufrió lo que se ha dado en llamar “la maldición de Holmes”: nunca, absolutamente nunca, éste actor inicialmente de teatro shakesperiano, pasado luego al cine, volvería a recuperar su carrera. Tras la serie solamente alcanzó a realizar algunas parodias junto a Bob Hope y algunas películas de terror. Holmes había eclipsado al actor. Otro tanto le ocurrió a Brett.

Cuando en 1982, Granada propuso a Brett encarnar al detective en la serie que estaba preparando, el amigo de éste Robert Stephens (que ya había encarnado el mismo papel en la encantadora película La Vida Privada de Sherlock Holmes) le desaconsejó que aceptara. De hecho, el propio Stephen tampoco superó la “maldición Holmes” y tras filmar una película que, en sí misma, debería de haber propulsado su carrera, ocurrió justamente lo contrario: se estancó y se deshinchó por completo.

Al aceptar, Brett condicionó la vida que le quedaba por delante, incluso la acortó. En tanto que actor meticuloso que era, leyó lo esencial escrito por Doyle y fue construyendo un “canon” del personaje. Brett, zurdo de nacimiento, aprendió a utilizar la mano derecha e incluso a fumar con la derecha sin que se notaran sus dificultades. Las primeras películas rodadas (El Ciclista Solidario, La Banda moteada, El Tratado Naval, escándalo en Bohemia, etc., se emitieron a partir de abril de 1984 y evidenciaron desde la presentación que no se trataba de una serie como cualquier otra. Y así ocurrió con las siguientes películas de la serie Las Aventuras de Sherlock Holmes.

Cuando terminó la primera parte de la serie, el esfuerzo había sido excesivo para Brett que había caído víctima de una aguda depresión y quedó literalmente agotado. Fue en la segunda temporada en la que completó la segunda parte del ciclo que alcanzó su cota máxima de audiencia y calidad en el episodio El Problema Final en donde tiene lugar el enfrentamiento entre Holmes y el genio del mal, el Profesor Moriarty. Para colmo de males, a la depresión con la que culminó la primera parte de las Aventuras de Sherlock Holmes, se sumó al terminar esta segunda, la muerte de la mujer de Brett, víctima de un cáncer.

Alegando motivos familiares, quien hasta ese momento había hecho de “Doctor Watson”, David Burke, acaso siendo conscientes de la “maldición Holmes”, se retiró de la serie siendo sustituido por Edward Hardwicke. La segunda serie se llamó El Retorno de Sherlock Holmes y en ella figuran episodios tan notables como El Pabellón Wisteria, Los Seis Napoleones o El Ritual de los Musgrave. Es esfuerzo para Brett parecía excesivo y su salud mentar empeoraba. Pero el litio que le prescribieron para curar su manía depresiva y la hospitalización no le hicieron mucho bien. Al salir, los “perrodistas” de revistas sensacionalistas sugirieron que era homosexual y que había contraído el SIDA.

A partir de ese momento, las críticas hacia la serie empeoraron y a ellas se sumó la hija de Conan Doyle que rechazó la serie. A decir verdad, las películas de esa época no registran ninguna bajada de calidad apreciable, sino que mantienen el mismo tono de la serie perfectamente interpretada, ambientada y realizada y, si se nos apura, la presencia de Hardwichke contribuye a realzar algo más la figura del “Doctor Watson” que en la anterior interpretación de Burke (como en la de la serie protagonizada por Basil Rathbone) adoptaba casi un figura paródica. Pero lo cierto es que la serie siguió cayendo por la pendiente de las malas críticas y probablemente si Granada TV la hubiera cancelado Brett habría salvado la vida. Pero en 1991 se abrió la tercera entrega de la saga: Los Archivos de Sherlock Holmes compuesta por otros seis episodios. Al filmarse, Brett seguía en tratamiento médico y, como resultas del mismo, iba ganando peso.

La siguiente entrega, Las Memorias de Sherlock Holmes, se empezó a filmar en 1993, pero apenas pudieron acabarse tres episodios. Brett seguía con la depresión y además había sufrido un enfisema pulmonar. Se alteraron los guiones para que Brett apareciera lo menos posible, siendo sustituido por la figura de su hermano, Micrófito Holmes, el alto funcionario del Estado que había hecho del Club Diógenes su centro de operaciones y que, al decir de Doyle, superaba a su hermano menor Sherlock en capacidad deductiva. Eso hizo que los tres últimos episodios de esta entrega pudieran mantener calidad a interés. Murió en 1995 con 58 años cumplidos.

El Hercules Poirot de David Suchet

Al igual que Holmes, el papel de “Hercules Poirot” ha sido representado en innumerables ocasiones, siendo recordada particularmente la que encarnó en varias películas de los años 70 el actor Peter Ustinov, especializado en papeles exóticos y excéntricos, pero donde podemos afirmar que la serie que con más brillantez ha reflejado a Poirot es en la protagonizada por David Suchet. Se inició a principios de los años 90 y todavía se siguen filmando episodios en el momento de escribir estas líneas.

Suchet, hijo de judío y anglicana (y él, a su vez, anglicano), tiene antepasados lituanos y su apellido correcto sería Suchedowitz que “afrancesó” al tener su madre antepasados e esa nacionalidad. Se trata, como en el caso de Brett o de Rathbone, también de un actor, originariamente de teatro y de carácter shakesperiano. Ha recibido hasta ahora varios premios de interpretación y a pesar de su discreción tiene una abultada filmografía, en la que encarnar el papel de Hercules Poirot ocupa una parte destacada pero no decisiva. Dicho de otra manera: Poirot personaje no se “comió” a Suchet actor, aun cuando su interpretación sea tan meticulosa como la de Brett. Al igual que le ocurrió a Brett, también Suchet, cuando le propusieron encarnar el personaje, se leyó todas las obras de Agata Christie y construyó rigurosamente el personaje con una dedicación propia del buen artesano.

La serie producida por A&E Television Networks, tiene como aliciente una ambientación situada a finales de los años 20 y durante el primer tercio de los años 30 que puede calificarse, hasta en sus menores detalles, de prodigiosa. El estilo art-decó y la arquitectura futurista se adivinan ya desde la carátula de presentación de la serie y no hay detalle, por pequeño que sea, que no esté de acuerdo con aquella época y aquel estilo hasta el punto de que parece casi imposible que se hayan reconstruido tantos escenarios y localizados edificios y mobiliario de aquella época. En cuanto a la rigurosidad de los guiones en relación a la obra original de Agatha Christie la podemos calificar de elevada.

Los productores se limitan a rodar nuevos episodios pero sin agruparlos por temporadas. En la mayor parte de la serie, Poirot está asistido por la “señorita Lemon” y por el “Capitán Hastings”, Pauline Moran y Hugh Fraser a quien ya conocíamos desde su debut en la película Juego de Patriotas y en televisión a partir de su aparición en algunos episodios de la memorable serie Reilly as de espías, protagonizada por Sam Neil y que recomendamos vivamente; a pesar de ser rodada en 1883 conserva toda su actualidad y belleza.

A diferencia del Holmes sobre el que descansa toda la fama literaria de Sir Arthur Conan Doyle, el personaje de “Hercules Poirot” es solamente una creación más de Agatha Christie que creó varios detectives y personajes singulares entre los que la “Señorita Marple” es sin duda el más conocido, escribiendo también novelas románticas (con seudónimo) y novelas simplemente de misterio sin detective conocido (la más famosa de las cuales es, sin duda, “Los diez negritos”) y muchas obras de teatro de las que La Ratonera es sin duda la más popular, casi ininterrumpidamente escenificada en Londres como atractivo turístico. Falleció en 1976 a la provecta edad de 86 años. Prácticamente escribió tantas novelas como años tuvo.

La figura de Poirot es una síntesis de dos detectives que tuvieron relativa fortuna en los años 30: “Hercules Popeau” de Marie Belloc Lowndes y “Monsieur Poiret” de Frank Howel Evans. Si tiene la nacionalidad belga es porque la propia Agatha Christie se relacionó con refugiados de esa nacionalidad durante la I Guerra Mundial. La influencia de Conan Doyle sobre ella es patente y reconocida por la propia autora, pero también está influida por la obra de Edgar Allan Poe quien creó el detective “Auguste Dupin” en el que ya empezaron a destacar las cualidades deductivas que Doyle maximizó en su personaje y que Christie extremiza.

La autora se limitó a sintetizar todos estos personajes e influencias en la figura de Poirot, darle algunos rasgos específicos y escribir un largo ciclo literario que empezó en 1920 con El Caso Styles y terminó en 1997 con Telón, entre ambas hay cincuenta años de producción. El mundo había cambiado, la propia Agatha Christie había cambiado, pero Poirot era el mismo que pisó Inglaterra como refugiado en 1914.

Holmes frente a Poirot, Brett frente a Suchet

En sus escritos Conan Doyle fue mucho mejor escritor que Agatha Christie y estuvo dotado de una mayor inspiración que la creadora de Hercules Poirot. Sin embargo, en lo que se refiere al resultado de la adaptación televisiva, el personaje de Poirot gana enteros y hace que los defectos de construcción implícitos en los textos de Agatha Christie pasen desapercibidos.

En efecto, los casos tratados por Poirot tienen siempre una tendencia demasiado acusada a tratar sobre temas de herencias, los casos de Holmes, en cambio, abarcan un sinnúmero de temas, algunos de ellos propios del caustico humor inglés. Hay mucha más variedad en las novelas de Doyle que en las de Agatha Christie cuya creatividad en materia detectivesca parece haberse agotado a finales de los años cincuenta. Y en realidad, las mejores obras de la autora inglesa son altamente tributarias del legado anterior de Doyle.

En las novelas de ambos existe un triángulo protagonista: en Doyle está formado por Sherlock Holmes, es el Doctor Watson y un policía eventual, habitualmente incapaz, inútil e incluso cuando tiene el olfato propio de sabueso se trata de alguien ridículo. El paradigma del policía “holmesiano” es el “inspector Lestrade”, una mezcla de petulancia, incapacidad, falta de eficacia, egomanía y mezquindad. El triángulo “poirotiano” en cambio está formado por los tres miembros que componen la agencia de investigaciones: Poirot, el Capitán Hastings y la secretaria “Señorita Lemon”, hacedora y mantenedora de un archivo del que solamente ella conoce la clave interpretativa y el método para encontrar cualquier detalle. La figura del policía es trata de una manera más humana, con la figura del “inspector jefe Jabb”, pero, aun así subsisten en él los mismos rasgos de vulgaridad con que Doyle aureoló a sus policías. Jabb es zafio, típicamente británico, tosco en maneras y ademanes, mucho más en el comer y en el beber, casado y dependiente en todo de su mujer, de aficiones y costumbres simples hasta la rusticidad. En ambos casos, los policías son la mera coreografía necesaria para resaltar las cualidades deductivas de Poirot y de Holmes.

Las “pequeñas células grises” de Poirot y el “cuando hay descartar lo improbable, lo imposible se impone” de Holmes, indican cuál es el método que siguen ambos detectives: una sumisión a la racionalidad extrema y una sumisión a las leyes de la lógica, a la observación y a la extracción de las consecuencias que se imponen sólo de la misma. El método de investigación no varía en absoluto en ambos. Lo ha creado Doyle, quizás influido por Poe, pero lo aprovecha sin decoro, Christie. Hay en los una imaginación que solamente sirve para integrar todos los datos objetivos y entrecruzarlos con una lógica precisa surgida de observaciones. Es lo que Holmes grita frecuentemente a Watson: “hechos, hechos, hechos”.

Ambos son remilgados, Poirot un neurótico obsesivo, maníaco de las simetrías y del orden que empieza por el cuidado de su bigote característico. Holmes no llega a tanto, ni siquiera parece un dandy, pero se comporta como tal. Los movimientos de ambos son rígidos, andan de forma muy particular, Poirot a pasitos que corresponden a su pequeña estatura, Holmes camina como cualquier otra persona, salvo cuando está investigando. Entonces sus movimientos se vuelven rápidos, su andar agitado como denotando impaciencia. Ambos manejan el bastón pero solamente Holmes lo utiliza en alguna ocasión como arma de defensa, nunca Poirot cuyo aspecto atildado se completo con unos botines ya fuera de uso en los años 30 que remiten, mira por dónde, a la época en la que Doyle escribió sus novelas. Hay también en todo ello algún tributo de la Christie hacia Doyle.

Los segundones, Watson y el Capitán Hastings carecen por completo de capacidad deductiva, suelen el “músculo” del personaje que no dudan en tomar un arma para defender a su patrón o bien para hacer valer la justicia. Ambos han sido oficiales del ejército británico y ambos están familiarizados con el uso de las armas. En general, su figura es parecida a la del Sancho Panza, algunos de sus rasgos son risibles, siendo el “músculo” de la pareja, reconocen la superioridad de sus patrones a los que frecuentemente crispan con sus comentarios vulgares, ignorantes o fuera de uso.

El Capitán Hastings es un hombre de su tiempo, le gusta conducir vehículos de alta cilindrada y de carreras, ama todos los rasgos de su tiempo a diferencia del doctor Watson que solamente se preocupa por anotar todos los detalles de los casos que luego reflejará para conocimiento del público. En la vida de Watson no pasa absolutamente nada notable, pero sí en la de Hastings que intenta negocios, emigra a Argentina, se enamora, compra vehículos sofisticados. Watson es completamente gris y subalterno a la figura de Holmes, por el contrario Hastings tiene vida propia. Algunos de los casos más famosos de ambos detectives llegan a ellos a través de antiguas amistades de sus escuderos con los que recuerdan aquellos años de internados ingleses en los que eran jóvenes y activos.

Holmes es humano: se sabe de su humanidad a raíz de sus depresiones y de su dependencia de la cocaína. Pero a veces es posible dudar de tal humanidad: no ha conocido jamás el amor (salvo en aquella improvisación no doyliana que fue La vida privada de Sherlock Holmes), ni se ha enamorado ni precisa del amor. Le basta con su método deductivo. Tampoco tiene grandes aficiones, salvo el ejercicio de la química y la lectura de prensa sensacionalista en la que encuentra material para sus propios archivos y para encontrar nuevos casos por los que interesarse. Poirot en cambio lamenta muy frecuentemente su soledad, se ha enamorado y hay un tipo de mujer que le atrae: debe ser inteligente, brillante, cultivada, con un alto sentido del orden y de la estética y no importa siquiera si es delincuente. La única vez que Poirot deja escapar a un delincuente es a una condesa rusa de inteligencia privilegiada, ladrona de altos vuelos con la que ha recorrido museos y le ha dado su brazo. Se sabe, también por otro de sus casos, que de joven se enamoró en Bruselas cuando todavía no era más que un inspector recién graduado. Esto es todo, no existe una erótica de Holmes o de Poirot.

Ambos detectives odian a la masa y todo lo que es vulgar y propio de las masas. Creen pertenecer a una élite diferente al resto formada en torno al binomio “inteligencia – distinción”. Aprecian el dinero y las compañías de la alta sociedad, pero aprecian mucho más la inteligencia. Holmes llega a sentir admiración por la capacidad de su reflejo negativo, el “profesor Moriarty”. Poirot, en cambio, no tiene un enemigo de cámara, no hay en su saga un malvado oficial, pero en alguna ocasión comenta al capitán Hastings que a la vista de lo mal que está el delito en el Reino Unido (y, por tanto, la investigación), un día se dedicará a la delincuencia.

Tanto uno como otro detectives están constantemente preocupados por su carrera. Tienen miedo de terminar como la mayoría de investigadores privados, buscando perros o siguiendo a esposas a cuenta maridos engañados o esperando hasta altas horas de la noche que un marido infiel se despida de su amante. Les horroriza la vulgaridad y los deslices matrimoniales forman parte de esa misma vulgaridad, así que rechazan cualquier caso que pueda tener una componente de infidelidad matrimonial.

Los casos que les animan a vivir son aquellos que se destacan por su intensidad, rareza, aparente imposibilidad para explicarlos racionalmente o, simplemente, por lo que de inusuales tienen. Algunos están vinculados a la alta sociedad, otros a la burguesía media, no importa. No está claro que trabajen siempre por dinero aunque este parece ser el motor e Holmes que, en un momento dado dice a un noble de alcurnia cuyo hijo ha sido secuestrado: “gracias a mí, usted encontrará a su hijo y yo seré algo más rico”. Pero ni el dinero ni las vacaciones parecen importarles mucho. Poirot solamente va de vacaciones arrastrado por el Capitán Hastings y siempre, inevitablemente, cada salida se convierte en una fuente de nuevos casos, según el modelo creado treinta años por Si Arthur Conan Doyle. Holmes nunca quiere salir de Baker Street entre caso y caso. Allí pasan monótonas sus horas haciendo chirriar las cuerdas del violín ante el hartazgo de Watson. Poirot, en cambio, es ligeramente más mundano, acude a fiestas en su honor, a ganas, a la ópera, incluso a bailes de disfraces en los que él apenas varía su apariencia acudiendo disfrazado de Hércules Poirot. Holmes más hermético hasta lo depresivo y genera frecuentemente la preocupación de Watson que, no se olvide, es médico y conoce perfectamente los problemas de la mente humana.

Ambos son ególatras, les satisface el cumplido y el elogio, aman rodearse de gente que les aprecia y que valora su inteligencia y sus métodos. Es más, en algunos casos, los elogios son lo que parece mantener el pie a Poirot, y otro tanto ocurre con Holmes.

No se sabe nada ni de sus filosofías, ni de sus creencias personales, ni si practican una religión o si son ateos. Son conservadores en lo político, pero sin estridencias e incluso manifestándolo más por signos externos que por opiniones expresadas en voz alta. Los botines y los bigotes de Poirot con hijos del conservadurismo, mientras que la clientela de Holmes es un repertorio de la aristocracia británica, de sus usos, costumbre y taras, así como de la alta burguesía acomodada.

Holmes se muestra mucho más rústico que Poirot. No tiene miedo de arrastrarse por el suelo para identificar una huella, caminar bajo la lluvia para seguir un rastro, mancharse las manos para identificar la textura del barro inglés. Poirot moriría antes que ensuciar sus botines. Aunque los dos son neuróticos consumados, Poirot lo es mucho más hasta el punto de que si su autora dejó de escribir sobre él en 1975 se debió precisamente a que era la primera en no soportar las actitudes obsesivas de su personaje.

Podríamos extremar nuestro análisis de ambos personajes casi hasta el infinito. No vale la pena. Estas líneas tienen una única intencionalidad: excitar a los lectores a que juzguen por sí mismos si no lo han hecho ya, a que revisen ambas series televisivas y se distraigan evitando que las pocas horas de descanso al día estén colmadas por la telebasura, los noticiarios pródigos en información manipulada y las series de baja calidad. Tantos las novelas de Doyle como las de Agatha Christie no forman parte de la “gran literatura”, por eso no es importante leerlas tanto como conocerlas. El difícil llevar los matices implícitos en El Quijote o en las Odisea y, por tanto, no hay más que recurrir a la lectura de los clásicos, no basta con saber de qué va la trama mediante alguna adaptación más o menos desafortunada con la que nos obsequia regularmente la industria del cine. En cambio la literatura de puro ocio que ya tiene un siglo en el caso de Doyle y más de setenta años en el de Christie, se hace más llevadera en la pequeña pantalla, siempre y cuando la proyección no sea aprovechada para regalarnos por cada veinte minutos de filme, quince más de publicidad. Por ello, recomendamos utilizar los instrumentos que ponen a nuestro alcance las nuevas tecnologías a través de P2P o de plataformas digitales para ver estas series de la manera más cómoda posible.

La literatura de ficción y policíaca tiene en estas dos series lo que seguramente son las muestras más sofisticadas y depurada del personaje de un investigador privado. En nuestro juicio, Doyle es muy superior a Christie, pero llevados a la pantalla ambos quedan igualados e incluso mejoran. Esperamos y deseamos que nuestros amigos y lectores disfruten con estas series como hemos disfrutado nosotros.

© Ernesto Milà – infokrisis@yahoo.eshttp://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Bochorno y vergüenza para Europa: abandonados por la UE, el pueblo europeo de Sudáfrica masacrado por el odio racial

Bochorno y vergüenza para Europa: abandonados por la UE, el pueblo europeo de Sudáfrica masacrado por el odio racial

Importante y urgente.- Esto es importante y es mucho más importante que lo reproduzcáis en todas las redes en las que estéis presentes, enviar cadenas de emails y colocar links en blogs y en perfilesde facebook,tuenty, etc. No es lo toméis a la ligera, ni penséis que esto es uno de los habituales bulos de Internet. Hay mucha documentación sobre la situación de los afrikaaners en Sudáfrica. Si miráis en youTube también encontraréis vídeos. Tomároslo como una tarea humanitaria en favor de nuestra gente en Sudáfrica, sometidos hoy a un verdadero genocidio ante el cual la Unión Europea prefiere protestar por la expulsión de gitanos rumanos de Francia, pero calla, cobarde y miserablementeante el genocidio de los ciudadanos de origen europeo.

Mirad el siguiente link sobre la situación de los bancos en Sudáfrica y decidme si no vale la pena perder un minuto.

CAMPOS DE EXTERMINIO EN SUDAFRICA

¿Qué se puede hacer?

Vale la pena escribir a la Vicepresidenta de la Comisión Europea Viviane Reing para expresar nuestra protesta por este atentado a los derechos de ciudadanos de origen europeo y por el silencio de la Unión Europea.

Mailing masivo de protesta.

1) El departamento de la Sra. Reding tiene un formulario para enviar preguntas y sugerencias. UTILIZADLO. Está en este link:

FORMULARIO PARA CONTACTAR CON LA SRA. REDING


2) Copiar el siguiente texto y pegarlo en donde dice "Enquiry"

Estimada Sra Reding,

Estoy encantado por su defensa de los Derechos Humanos. Adjunto la remito un link que muestra la situación de los campos de concentración para ciudadanos de origen europeo en Sudáfrica, y que atentan la dignidad del ser humano.

http://censorbugbear-reports.blogspot.com/2010/08/afrikaners-are-starving-pictures.html


Estoy seguro que no nos defraudará,

Nombre


3) Copiar y difundir este llamamiento en vuestros perfiles de facebook y tuenty, en vuestros blogs, en vuestras listas de correo.

¡ES POR UNA CAUSA QUE VALE LA PENA Y POR LA QUE NOS ESTAMOS MOVIENDO MILES DE EUROPEOS!

Paro Nacional Político frente a “huelga general subvencionada”

Infokrisis.- La convocatoria de huelga general para el próximo día 29 nos obliga a realizar una reflexión sobre una jornada en la que, a decir verdad, no se dirime nada decisivo. Los ejes de nuestra reflexión son tres: primero denunciar el papel de las burocracias sindicales que se representan a sí mismas y que nunca han podido caer tan bajo como en estos últimos siete años. Segundo tratar de sustituir el concepto superado y decimonónico de "huelga general" correspondiente a otro tiempo y a otra fase de desarrollo del capitalismo, por el de "paro nacional político" tendente a lograr un bloqueo de las instituciones, la denuncia de la globalización y del modelo económico español aznarista heredado gustosamente por el zapaterismo y a abrir un proceso de regeneración política nacional que liquide el Estado surgido de la constitución de 1978 con todo lo que ello implica. Y en tercer lugar proponer una serie de desembocaduras prácticas para el día 29.

 

No es ahora cuando los sindicatos deberían de haber reaccionado sino al principio de la crisis, incluso mucho antes de las elecciones generales de 2008 cuando ya resultaba claro que el modelo económico español no iba a llegar muy lejos.


Los sindicatos podían haber reaccionado entonces y podían haber seguido reaccionando:

 

-          Cuando el gobierno tardó en reconocer la crisis exactamente un año después de haberse desencadenado.

 

-          Podían haber reaccionado cuando el gobierno consideró que la única medida para paliarla era… ayudar a la banca.

 

-          O podían haber reaccionado cuando el gobierno siguió decretando sucesivas baterías de medidas paliativas casi ninguna de las cuales pasó del nivel de enunciado.

 

-          Podían haber reaccionado cuando se emprendieron los Planes E que consiguieron solamente mantener crear empleos de corta duración a precios desorbitados, o simplemente, podían haber reaccionado cuando el gobierno siguió con hablando de “economía sostenible” sin que se concretara nada en absoluto.

 

-          Podían haber reaccionado, en definitiva, cuando las cifras de paro se duplicaron en pocos meses…

 

¡Y LOS SINDICATOS, sin embargo, PERMANECIERON MUDOS, SIN HACER NADA, RECIBIENDO SUBSIDIOS, SUBVENCIONES DIRECTAS O EN FORMA DE CURSOS DE RECICLADO PROFESIONAL!

 

¡Y ahora, esos sindicatos que se han ido difuminando en los últimos 7 años transformándose, no en “sindicatos de gestión” sino en verdaderas empresas privadas en manos de las burocracias que los dirigen, pretenden que creamos en su sinceridad cuando nos proponen un día de “huelga general”…!

 

NI CCOO, NI UGT TIENEN LEGITIMIDAD PARA HABLAR EN NOMBRE DE LOS TRABAJADORES A LOS QUE HAN TRAICIONADO Y HAN USURPADO SU REPRESENTACIÓN, NI TIENEN LA MÁS MÍNIMA CREDIBILIDAD PARA PROPONER NADA.

 

Esa es la triste realidad de las organizaciones que nos llaman a que les sigamos para justificar sus sueldos como “agentes sociales”.

 

-          ¡Que se queden solos con sus manifestaciones de liberados sindicales!

 

-          ¡Que no piensen que vamos a ser los trabajadores honrados, los parados, los jóvenes sin empleo, los trabajadores en precario quienes les vamos a dar alas para que aumenten su régimen de subvenciones!

 

-          ¡Qué irónico es que este año, cuando el gobierno nos exige a los trabajadores y a las pequeñas y medianas empresas un esfuerzo, reducción de salarios y de gastos, sean solamente los sindicatos quienes ven aumentados sus ingresos por vía de las subvenciones!

 

Para colmo, el nivel intelectual y moral de UGT –ese chiringuito del zapaterismo situado en las puertas del mundo obrero- ha ofendido a todos los trabajadores difundiendo vídeos absolutamente lamentables en los que se viene a decir: “Convocamos una huelga general porque no tenemos más remedio, antes de que la situación social del país estalle, pero, no os preocupéis que no nos meteremos más con el gobierno y al día siguiente seguiremos diciendo que la culpa de la crisis es de la derecha…”. UGT no solamente no sirve a los trabajadores sino que sirve solamente a los intereses del zapaterismo. Quien paga, manda ¿o es que alguien lo puede dudar?

 

Por tanto: NO A LA HUELGA GENERAL DE UNOS SINDICATOS QUE NO NOS REPRESENTAN y no vamos a ser los ciudadanos honrados quienes ayudemos a UGT y CCOO a cocinar sus propias lentejas y, con más seguridad, a salar su caviar el próximo día 29.

 

PERO SÍ ES RIGUROSAMENTE CIERTO QUE AFRONTAMOS UNA SITUACIÓN HISTÓRICA SIN PRECEDENTES ANTE LA QUE ES PRECISO REACCIONAR.

 

Esta crisis es hija de dos factores completamente diferentes:

 

-          La existencia de una economía mundial globalizada que nos ha impuesto la deslocalización (la desertización industrial de España), los recortes salariales (mediante la inyección de 6.000.000 de inmigrantes que han tirado a la baja de los salarios y cuya llegada era innecesaria a la vista de las tasa de paro “habitual” de la sociedad española: el 9%) y la servidumbre a la economía financiera y no productiva.

 

-          La existencia de un modelo económico español generado con Aznar basado en salarios bajos, inmigración masiva, ladrillazo y turismo de garrafón y acceso fácil al crédito. Modelo que generó un crecimiento económico ficticio y que fue heredado acríticamente por Zapatero que no lo ha variado ni un pelo.

 

Esta crisis tiene DOS RESPONSABLES: la alta finanza internacional y la miserable clase política española de centro-derecha y centro-izquierda. Gracias a ellos nuestras tasas de paro permanecerán por más de un lustro en torno al 20% de la población activa.

 

Y esto no lo va a solucionar un día de huelga general. El mal es mucho más grave y profundo como para pensar que esa medida podrá servir para algo.

 

DURANTE ESTOS AÑOS LA CRISIS ECONÓMICA, A FUERZA DE GENERAR PARO, HA TERMINADO TRANSFORMÁNDOSE EN UNA CRISIS SOCIAL QUE PROSEGUIRÁ MUCHO TIEMPO DESPUÉS DE QUE SE PRODUZCA UNA EVENTUAL RECUPERACIÓN (no antes de 2-4 años). Esta es la terrible realidad.

 

Mientras la crisis era económica, se trataba simplemente de aportar salidas económicas a la crisis, estructurar planes de recuperación y definir un nuevo modelo económico que sustituyera al modelo económico caído. Cuando la crisis se transformó a lo largo de 2009-10 en una crisis social esto ya no bastaba porque en las calles empezaba a haber sectores cada vez más amplios de la población que empezaban a tener problemas: hipotecas ejecutadas, más de un millón de familias en las que nadie tenía trabajo, subsidios de paro que se agotaban, abuelos que tenían que mantener con sus pensiones a hijos y nietos, llegada de inmigrantes que no se detenía aumentando el gasto público y, por tanto, la presión fiscal a un pueblo ya suficientemente esquilmado y estafado por su clase política.

 

Era a partir de principios de 2009, cuando esta tendencia era inequívoca, cuando los sindicatos debían de haber reaccionado contundentemente: si la crisis era SOCIAL eran los sindicatos los que más preparados deberían haber estado para afrontar la respuesta de la población. Pero no lo hicieron porque temieron que peligraran sus subsidios, que el gobierno no les concediera más cursos de formación. Y callaron.

 

AHORA YA NO HAY POSIBILIDADES DE UNA RESPUESTA SOCIAL, ESTO ES SINDICAL, POR LA SENCILLA RAZÓN DE QUE CCOOY UGT SON CASCAJOS DESPROVISTOS DE CONTENIDO. ASÍ PUES DE LO QUE SE TRATA ES DE ANTICIPARSE A LO QUE OCURRIRÁ EN LOS PRÓXIMOS AÑOS Y PREPARAR UNA RESPUESTA POLÍTICA.

 

PARO NACIONAL POLITICO frente a HUELGA GENERAL

 

Aunque la huelga general tuviera éxito (cosa altamente improbable) y aun cuando los sindicatos consiguieran arrastras a las masas el 29 de septiembre (y no ser aplastadas por ellas), nada cambiaría: el gobierno llevaría la reforma de la contratación y la prolongación de la edad de jubilación al parlamento y no faltarían partidos de la derecha que votarían en blanco o a favor. Y si esto fallara, siempre está la posibilidad de que estas medidas “sociales” se aprueben por decreto-ley, así pues, lo que requiere la situación no es una “huelga general” de un día… Cuando el gobierno adopta canales “políticos” (parlamento, decretos-ley gubernamentales) LA RESPUESTA DEBE SER POLÍTICA, especialmente en este momento de debilidad y desprestigio de los sindicatos.

 

El problema para articular una respuesta política radica en que la “banda de los cuatro” (PSOE + PP + CiU + PNV) controla todavía la política española y mientras sectores cada vez más amplios de la población (y que hoy se aproximan al 50% como demostrarán las elecciones autonómicas catalanas en noviembre) vuelven la espalda al régimen político y a los partidos mayoritarios.

 

El pueblo español, después del “desencanto” de principios de los años 80, a la que siguió la “era de la corrupción y de los GAL”, y luego “la era del ladrillazo y del amigo americano” para llegar a la “era del humanismo universalista” zapateriano, no es raro que haya vuelto la espalda a la clase política. Es gracias a este absentismo que la “banda de los cuatro” sigue teniendo la iniciativa política. PERO ESTO NO PUEDE SEGUIR ASÍ.

 

La propia evolución de la crisis, en poco tiempo, hará que la crisis económica se transforme en crisis política: cuando el PP asuma el poder, lo más tarde en 2012… ¡Y TODO SIGA IGUAL! Cuando en Catalunya la corrupción haya reverdecido con CiU y la desertización industrial prosiga a la misma velocidad que el incremento de la islamización en Catalunya ¡TODO SEGUIRÁ IGUAL! Mientras se van agotando las prestaciones del paro y sus prolongaciones, mientras aumentan los contratos basura, mientras sectores cada vez más amplios de la sociedad son víctimas del subempleo, los salarios de hambre y la precariedad y, cuando, finalmente, siguen llegando -¡incluso a pesar de la crisis!- miles y miles de inmigrantes que jamás encontrarán acomodo en el mercado laboral y que tendremos que subsidiar con nuestros impuestos… ES EVIDENTE QUE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA PUEDE AGUANTAR AUN UNOS MESES MÁS ESTA PRESIÓN ¡PERO NO INDEFINIDAMENTE! ¡NO PARA SIEMPRE!

 

Antes o después, la sociedad española empezará a reaccionar ¡Y NO SERÁ NINGUNO DE LOS PARTIDOS DE LA BANDA DE LOS CUATRO QUIENES PUEDAN LIDERAR LA PROTESTA! ¡SERÁN FORMACIONES DE NUEVO CUÑO LAS QUE AMENACEN EL STATUS DE LA ACTUAL CLASE POLÍTICA CORRUPTA, DEGENERADA E INEFICAZ!

 

El concepto de “huelga general” hay que inscribirlo dentro del sindicalismo soreliano de finales del XIX y principios del XX y siempre como “mito” movilizador. Hoy, la sociedad es muy diferente que en aquella época y los sindicatos ya no aspiran a desencadenar a partir de la huelga general un proceso revolucionario. Por tanto, de una vez por todas, es preciso reconocer que en esta fase de desarrollo del capitalismo –el de la globalización- la huelga general es casi un chiste que ni siquiera raya la chapa del acorazado financiero multinacional en un país concreto. Para colmo, el mundo obrero tienen un papel mucho más disminuido que cuando Sorel teorizó sobre la “huelga general”. Hoy podría estallar una huelga general en las fábricas españolas y no por ello la sociedad se vería desabastecida: los Todo a 100 y el comercio étnico seguirían suministrando productos por tiempo indefinido…

 

Es preciso elaborar un nuevo concepto: el de PARO NACIONAL POLÍTICO cuya finalidad sea ESTIMULAR LA PROTESTA POPULAR Y CONSUMAR EL DIVORCIO DE LAS MASAS CON EL SISTEMA POLÍTICO NACIDO EN LA TRANSICIÓN, ABRIENDO EL PASO A UNA SEGUNDA TRANSICIÓN Y ABRA LAS PUERTAS A UN NUEVO ORDEN POLÍTICO. Cualquier otra cosa –la huelga general, la sustitución del PSOE por el PP- son apenas episodios sin importancia que no cambiarán lo esencial: que el modelo económico español ha fracasado y que en una economía globalizada somos y seremos siempre un país periférico tensionado por la desertización industrial y el flujo masivo de inmigrantes.

 

¿En qué se diferencia la “huelga general” del 29 de septiembre de un “paro nacional político”:

 

1)      La “huelga general” supone movilizar sólo a los trabajadores sindicados para que detengan la vida económica del país. El “Paro Nacional Político”, por el contrario, QUIERE MOVILIZAR A TODA LA COMUNIDAD DEL PUEBLO, A TODA LA NACIÓN.

 

2)      La “huelga general” se realiza siempre contra la patronal y contra el capital, por el contrario, el “Paro Nacional Político” debe realizarse CONTRA LA CLASE POLITICA QUE NO ES MÁS QUE EL DELEGADO DEL CAPITAL PARA ASEGURAR LA DEFENSA DE SUS INTERESES.

 

3)      La “huelga general” –tal como ha sido planteada por los sindicatos- cristaliza en una sola jornada de protesta, puntual y única, superada la cual, todo sigue igual –en especial en jornadas como la que se avecina en la que los sindicatos distarán mucho de paralizar el país-, por el contrario, el “Paro Nacional Político” ES PERMANENTE Y SUPONE LA INTERRUPCIÓN DE LAS RELACIONES ENTRE LA SOCIEDAD Y LA CLASE POLÍTICA, EL BOICOT A TODOS LOS INTRUMENTOS DEL PODER (EN ESPECIAL A HACIENDA), EL BOICOT A LOS PROCESOS ELECTORALES MEDIANTE EL LLAMAMIENTO A LA ABSTENCIÓN O BIEN MEDIANTE LA PRESENTACIÓN DE NUEVAS OPCIONES SITUADAS AL MARGEN DE LA “BANDA DE LOS CUATRO”.

 

4)      La “huelga general” tiene una intencionalidad meramente económico-social, mientras que el “Paro Nacional Político, ASPIRA A PARALIZAR LOS MECANISMOS POLÍTICOS DE DECISION HASTA QUE ESTÉN MADURAS LAS CIRCUNSTANCIAS PARA LEVANTAR UN NUEVO ORDEN POLÍTICO QUE SUSTITUYA AL NACIDO EN 1978.

 

5)      La “huelga general” supone la detención de las actividades de todos aquellos trabajadores contratados a cambio de un salario, el “Paro Nacional Político”, por el contrario, SUPONE ESTABLECER UNA INSOLIDARIDAD PERMANENTE DE LAS MASAS NACIONALES CON EL RÉGIMEN GESTIONADO POR LA “BANDA DE LOS CUATRO”.

 

6)      La “huelga general” aspira a detener la producción un solo día para exteriorizar una protesta, mientras que el concepto de “Paro Nacional Político” SUPONE DETENER LA NORMAL MARCHA DE LOS ORGANISMOS POLÍTICOS Y DE LA MISMA VIDA POLÍTICA DEL PAÍS Y ESO SOLAMENTE SE PODRÁ HACER CUANDO SE CUENTE CON DIPUTADOS Y CONCEJALES PROPIOS ELEGIDOS EN BASE A UN PROGRAMA DE REGENERACIÓN POLÍTICA.

 

Y EL DÍA 29 ¿QUÉ CONVIENE HACER?


Los sindicatos que convocan la huelga general carecen de legitimidad e incluso de fuerza para haceralgo más que acudir los primeros de mes al banco a retirar los subsidios recibidos por el Estado. De todas formas, es rigurosamente cierto que determinadas franjas de trabajadores y de ciudadanos pueden juzgar que el llamamiento de los sindicatos debe de ser aprovechado para exteriorizar su protesta. Y ES BUENO QUE ASÍ SE HAGA, PERO, NO SOLO CONTRA LAS NUEVAS MEDIDAS ANTISOCIALES EL GOBIERNO ¡SINO CONTRA LA CLASE POLÍTICA AMBICIOSA E INCAPAZ Y CONTRA LOS MISMOS SINDICATOS!

 

Ese día puede ser aprovechado para convocar movilizaciones y manifestaciones, no solo sin los sindicatos, sino CONTRA LOS SINDICATOS Y CONTRA LA CLASE POLÍTICA, CONTRA LA GLOBALIZACIÓN, CONTRA LA DESERTIZACIÓN INDUSTRIAL Y CONTRA LA PULVERIZACIÓN DEL MERCADO DE TRABAJO ESPAÑOL A CAUSA DE LA LLEGADA DE 6.000.000 DE INMIGRANTES.

 

Y de eso se trata: DE APROVECHAR CUALQUIER CIRCUNSTANCIA, CUALQUIER CONVOCATORIA PARA DESBORDARLA, PARA LOGRAR TRANSMITIR A LOS TRABAJADORES MOVILIZADOS EN LA CALLE,

 

-          QUE SON VÍCTIMAS DE LAS BUROCRACIAS SINDICALES TRAIDORZUELAS, VERDAEERAS BOMBAS ASPIRADORAS DE FONDOS PÚBLICOS.

 

-          QUE SON VÍCTIMAS DEL CAPITAL FINANCIERO INTERNACIONAL Y DEL SISTEMA QUE NOS HA IMPUESTO A TODOS, LA GLOBALIZACIÓN.

 

-          QUE SON VÍCTIMAS DE UNA CLASE POLÍTICA SIN ESCRÚPULOS QUE EN 1978 CREO EL MARCO POLÍTICO PARA SATISFACER MEJOR LOS INTERESES DE LA “BANDA DE LOS CUATRO”

 

-          QUE ESTA CRISIS NO ES COYUNTURAL, SINO ESTRUCTURAL Y QUE A ESTA CRISIS SEGUIRÁ OTRA Y OTRA MÁS POR QUE EL SISTEMA MUNDIAL GLOBALIZADO ES INVIABLE A CORTO PLAZO.

 

-          QUE NO HAY SALIDA ECONÓMICO-SOCIAL A LA CRISIS, SINO QUE SOLAMENTE EXISTE UNA SALIDA POLÍTICA QUE SE EXTERIOZARÁ CUANDO NOS EMANCIPEMOS DEL SISTEMA MUNDIAL GLOBALIZADO Y ABORDEMOS UNA REFORMA Y UNA REGENERACIÓN NACIONAL DE CARÁCTER POLÍTICO.

 

Parar solamente el día 29 no es muy diferente a seguir trabajando ese mismo día. LO IMPORTANTE NO ES PARAR O TRABAJAR ESE DÍA, SINO LA ACTITUD CON LA QUE SE AFRONTA CUALQUIERA DE LAS DOS ACTITUDES.

 

Nada importante nos jugamos el día 29, ni nada decisivo se dirime en la convocatoria de las burocracias sindicales.

 

- Quienes se lo juegan son los sindicatos y quien decida salir a la calle debe tener claro que su actitud será aprovechada por los sindicatos para realzar su papel de “interlocutores sociales”, un papel que ni merecen, ni para el que sirven, ni para el que tienen dignidad suficiente.

 

- Quienes decidan secundar el paro deben tener en cuenta que lo imparte no es secundar a los sindicatos, sino desbordarlos, pasar por encima de ellos y atacar al poder político que ha hecho posible que esta crisis nos alcanzara con tanta intensidad.

 

- Por su parte, quien decida no secundar a los sindicatos y continuar en el puesto de trabajo, debe dejar claro, así mismo, que no está defendiendo ni la política del gobierno, ni el modelo económico nacido con el aznarismo, ni los designios de la globalización.

 

POCO IMPORTA COMO ACTUEMOS ANTE LA LAMENTABLE HUELGA GENERAL CONVOCADA POR LAS BUROCRACIA SINDICALES. LO ESENCIAL ES EMPEZAR A SUSTITUIR EL CONCEPTO DECIMONÓNICO DE “HUELGA GENERAL” POR EL DE “PARO NACIONAL POLÍTICO” Y ACTUAR EN CONSECUENCIA.

 

Se trata de aprovechar la huelga general del día 29 para realizar movilizaciones y concentraciones al margen de las burocracias sindicales como primer paso para abrir el camino al “Paro Nacional Político” y desbordar el llamamiento tardío, débil y forzado de las burocracias sindicales.

 

© Ernest Milà – infokrisis – infokrisis”yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

LA FAMILIA. La tradición ancestral más genuina y antigua de Europa

Infokrisis.- La Europa de hoy es altamente tributaria del mundo clásico. Tanto es así que algunos pensamos que la solución para el Viejo Continente es combinar los adelantos científicos más avanzados nacidos del genio de Europa con la tradición más ancestral. Y esta es la herencia clásica.

Por que fue aquí, en la sagrada tierra de Europa, donde nació la democracia, el pensamiento científico y todo aquello por lo que hoy vale la pena vivir e incluso sacrificarse. Y fue también en el mundo clásico donde nació una concepción de la familia que merece ser recuperada. Nuestro guía en esta etapa va a ser el brillante Foustel de Coulanges y su no superada y más que centenaria obra “La Ciudad Antigua”.

Explica Foustel que si nos trasladamos con la imaginación al mundo clásico encontraremos en cada casa un altar y en derredor del altar una familia congregada. La familia tiene conciencia de sí misma gracias a la memoria de sus ancestros. Si careciera de ancestros, ni siquiera existiría. Los vivos y los muertos están unidos en torno a este altar y no lejos de él, siempre cerca de la casa, se encuentra la tumba de los antepasados, la que Foustel denomina “la segunda mansión de la familia”. Y añade: “allí reposan en común varias generaciones de antepasados: la muerte no los ha separado. Permanecen agrupados en esta segunda existencia y continúan formando una familia indisoluble”. Por que lo que une a los miembros de la familia antigua es la religión del hogar y de los antepasados, sin duda la mejor y la más realista de todas las religiones. Resulta difícil que la presencia de un dios, ignoto e improbable, condicione nuestro comportamiento cotidiano, pero la fidelidad a los ancestros, a los de nuestra sangre, de nuestro linaje, a los que nos precedieron y de los que somos últimos vástagos, eso si que tiene fuerza de compromiso.

La familia antigua tenía su altar en el hogar. Hogar, religión, familia, eran lo mismo. Es por eso mismo que Foustel puede decir con justicia: “Una familia era un grupo de personas a quienes la religión permitía invocar el mismo hogar y ofrecer la comida fúnebre a los mismos antepasados”. El fundamento de la familia era religioso y cultual. Separándose de la familia, el individuo quedaba al margen de la sociedad; espiritualmente era un desahuciado por que jamás su memoria sería venerada por los miembros de su familia. La idea era que al morir, el hombre clásico perdía su cuerpo físico, pero una entidad más profunda seguía acompañando a los miembros de su familia y se manifestaba a través del fuego sagrado del hogar situado en el altar del culto doméstico. Además, las familias patricias romanas podían establecer con toda precisión el origen de su linaje en algún dios o héroe de la mitología clásica: Hércules, Agamenón, Aquiles, Marte, etc. Y había que ser fiel al linaje de los ancestros por que ellos eran dioses.

Cada culto doméstico era diferente y particular al resto. Cuando una joven perteneciente a una familia determinaba se enamoraba de un joven de otra familia y terminaba casándose con él, no se trataba sólo de una boda con consecuencias sobre la herencia, la dote, la descendencia, etc. sino que afectaba sobre todo al culto doméstico. Abandonar el hogar paterno y construir otro con el esposo, equivalía a convertirse a otra religión: de ahí la importancia del matrimonio y la gravedad de la elección. Por eso los antiguos llamaban al matrimonio “ceremonia sagrada”.

La boda, si es que así puede llamarse, constaba de tres episodios: el primero transcurría en el hogar del padre, el tercero en el hogar del marido y el segundo era el tránsito de uno a otro. Inicialmente el padre de la novia, en su hogar ofrecía un sacrificio a los ancestros y declaraba que entregaba a su hija al novio. Solamente si el padre accedía a que su hija se desligara del culto doméstico, el matrimonio era considerado válido. Para entrar en la nueva religión doméstica, debía, previamente, abandonar la antigua. La segunda fase era una ceremonia iniciática que equivalía a un rapto: no en vano, el marido cogía entre sus brazos a la novia y entraba así en el nuevo hogar. Las amigas de la novia y ella misma debían gritar y realizar un simulacro de resistencia, aunque, claro, ninguna aspiraba a que el “rapto” fracasara. Ya en el hogar, el esposo colocaba a la esposa en presencia de la divinidad doméstica. La rociaba con agua lustral y tocaba el fuego sagrado. Rezaban unas oraciones y comían juntos una torta de pan, frutas y vino. Las tres fases se llamaban: tradition, deductio in domun y confarreatio. La fórmula romana: “Nuptiae sunt divini juris et humani communicatio” implicaba que la mujer había entrado a formar parte de la religión del marido.

Así concebían nuestros ancestros –todos los hijos de la Vieja Europa somos, así mismo, hijos del mundo clásico- la unión de un hombre y una mujer con vistas a formar una familia. Foustel, por eso concluye: “La institución del matrimonio sagrado debe ser tan antigua en la raza indoeuropea como la religión doméstica, pues la una va unida a la otra. Esta religión ha enseñado al hombre que la unión conyugal es algo más que una relación de sexos y un afecto pasajero, pues ha unido a dos esposos con los poderosos lazos del mismo culto y de las mismas creencias”.

El matrimonio era, por todo ello, sagrado e indisoluble. No eran unos pacatos estos romanos que concedían el divorcio civil con una gran facilidad... el civil, por que el matrimonio religioso no se disolvía por el equivalente al tribunal romano de la Rota, sino que se precisaba otra ceremonia sagrada: “Solo –dice Foustel- la religión podía separar lo que la religión había unido”.

Luego estaba la cuestión de los hijos. Cada romano y cada griego tenían el máximo interés en dejar un hijo tras de sí, por que gracias a ellos dependía su propia inmortalidad. Es más: tener hijos era uno de los deberes para con los antepasados, pues su dicha podía durar lo que durase la familia. En el mundo indo-europeo el primer hijo recién nacido se llamaba “el hijo del deber”, los demás eran hijos del amor, de la pasión o de los efectos de la noche al claro de luna llena. Pero el indo-europeo debía ante todo cumplir con su deber engendrando el vástago que supondría la posibilidad de prolongar el linaje. Por que el matrimonio era poco menos que obligatorio. Fustel cuenta que Dionisio de Halicarnaso había visto en los viejos anales de Roma una ley que prescribía el matrimonio de los jóvenes. Alabada sea aquella ley y maldito el tiempo futuro que la perdió. Cicerón en sus comentarios sobre la ley romana dice que proscribía el celibato. Y Fustel colige de todo esto que “el hombre no se pertenecía, sino que pertenecía a la familia”.

Del concepto de familia (como agrupación de los que proceden del mismo linaje en torno al altar doméstico), hemos pasado al examen del vínculo que lo hace posible (la boda con sus tres fases), para ver luego la importancia que adquiría el “hijo del deber” (en tanto que propagador del linaje). Pero si alguien creía que con esto ya bastaba, erraba. No era suficiente con engendrar un hijo. El hijo, además, debía ser engendrado según un ritual sagrado para que pudiera tener el poder de perpetuar la religión doméstica (y, por tanto, a la familia misma). El vínculo de sangre no era suficiente para prolongar la familia: era preciso un vínculo superior. Fustel, una vez más, explica con brillantez: “el hijo nacido de una mujer que no hubiese estado asociada al culto del marido por la ceremonia del matrimonio, no podía participar por sí mismo en el culto”. El casamiento era, por ello, obligatorio. Su objeto no era el placer, ni la fusión de dos fortunas patricias o del hambre y las ganas de comer plebeyas. El matrimonio servía para unir a dos seres del mismo culto doméstico para hacer nacer un tercero que fuera apto para continuar este culto.

Estaba claro que si la mujer era estéril el matrimonio podía disolverse sin excepciones. Por que es básico entender esto: lo fundamental para el griego y el romano antiguo era que la familia no se extinguiera y que la llama del culto doméstico jamás se consumiese. Y a este objetivo se subordinaba el amor, el pragmatismo o la pasión. Más aún: en las legislaciones indo-europeas más antiguas, si la esposa enviudaba, estaba escrito que debía casarse con el familiar más próximo del marido. Y si tenía hijos con él, éstos se consideraban hijos del difunto.

El nacimiento de una hija no suponía cumplir con el “hijo del deber”. Debía ser hijo varón. Pero tener un varón tampoco bastaba. Era preciso recibirlo en la comunidad religiosa familiar. El rito prescribía que, inicialmente, el hijo fuera reconocido por el padre. Luego venía la iniciación que los romanos celebraban al noveno día de vida del recién nacido, los griegos el décimo y los hindúes el duodécimo. Ese día el hijo era presentado a los dioses domésticos, una mujer debía llevarlo en brazos y dar con él varias vueltas en torno al fuego doméstico. A partir de ese momento se consideraba que el niño había entrado en la comunidad familiar, estaba obligado (obligado sería decir mucho, tenía el derecho sería quizás más adecuado) a practicar el culto doméstico y a profesar la religión de los antepasados. Por que era un privilegio más que una obligación.

Fíjense si estas concepciones estaban fuertemente arraigadas que influían en toda la legislación y en algunas instituciones familiares. Veamos. En aquellos tiempos la vida media era corta, no sólo por la precaria salubridad, sino también por la abundancia de guerras. Se tendía a que las familias fueran más que numerosas; la propia matrona romana era el símbolo de la fertilidad y de las necesidades de aquella sociedad tan ruda como pura y esencial. Además, si algo caracteriza a Roma era el pragmatismo. De ahí que existiera todo un ritual de adopción que garantizase la incorporación de hijos no sanguíneos al linaje. Cuando un linaje carecía de hijos varones, la legislación y el ritual permitían que se incorporara uno. Se repetían las mismas exigencias que para el matrimonio: para que un hijo pudiera integrarse en una nueva religión debía de abandonar la antigua. Cuando se adoptaba un hijo era preciso ante todo iniciarle en el culto familiar: “introducirlo en la religión doméstica, acercarlo a los penates”. El lazo de nacimiento quedaba roto, el vínculo otorgado por la iniciación era más fuerte y, desde luego, superior. Se integraba en una nueva familia y, para ello, era preciso emanciparse de la anterior; esto es, debía emanciparse de la religión practicaba por su antigua familia que, a partir de ese momento, ya no era nada para él. Para el mundo clásico, el lazo de la sangre no era nada a la hora de establecer un parentesco –cualquiera que sea- era preciso el vínculo del culto. Por que –siempre con Fustel- “la religión determina el parentesco”. El hijo no podía recibir la herencia del padre si no compartía el culto doméstico o si había abrazado otra forma de culto.

Demos otro paso ya que hablamos de herencia: la propiedad. Contrariamente a lo que algunos tienen tendencia a pensar, la propiedad privada no existió siempre. El establecimiento de la propiedad privada fue largo, trabajoso y no se realizó de manera uniforme. Los germanos cultivaban la tierra y eran propietarios de la cosecha... pero no de la tierra. Las tribus indoeuropeas se reunían cada año para deliberar qué lotes de tierra debían cultivar sus miembros. Había variantes: para los griegos, la cosecha era propiedad común y sólo la tierra pertenecía al patrimonio de la familia. Pero fuera cual fuese la desembocadura práctica, lo cierto es que en las sociedades indo-europeos la religión doméstica, la familia y el derecho de propiedad estaban íntimamente unidos. Cada familia tenía sus dioses y su culto; la propiedad se inicia precisamente con ese concepto: la familia es propietaria colectiva de los dioses. En un segundo paso dado que los dioses están asentados en el culto doméstico, esto es, en el hogar, y éste sobre una tierra, existe finalmente una relación misteriosa entre los dioses y el suelo. Y esto estaba arraigado de tal manera que la pena de destierro por la cual el sujeto debía abandonar la tierra de sus ancestros, era considerado como tan grave como la pena de muerte e incluso más por que suponía vagar por el mundo como un muerto en vida, sin relación con un linaje, con un culto doméstico y con un hogar.

Después de los dioses, el hogar –templo de esos dioses- constituye la segunda etapa de la aparición del derecho de propiedad. Pero, fijémonos, que no se trata de una propiedad individual, sino familiar. Aquella seguía sin existir. El hogar tenía puerta y esta debía permanecer cerrada, ¿por seguridad? ¿para preservar la intimidad? Sólo en parte: no conviene que el hogar permanezca abierto para que alguien ajeno a la familia vea el desarrollo del culto doméstico. Por eso los dioses de este culto se llaman “penates”, literalmente dioses interiores u ocultos. Por eso mismo, el hogar es aislado del exterior mediante un cercado que delimita un recinto sagrado que el dios protege y vela. Violar este recinto supone, no un atentado a la propiedad privada, sino un sacrilegio y una muestra de impiedad. De ahí la dureza con que siempre se castigó en el mundo antiguo el “allanamiento de morada”. El domicilio era inviolable: el dios doméstico –comenta Fustel- “ahuyentaba al ladrón y alejaba al enemigo”. El recinto sagrado era el herctum y en su centro estaba el altar doméstico. Cada casa debía estar aislada de otras; no podía haber muros en común: miren cualquier bloque de apartamentos de nuestra ciudad y los ansiados “adosados” y verán hasta qué punto estamos hoy en la inversión del concepto antiguo de hogar. “¿Qué hay de más sagrado que la morada de cada hombre?” se preguntaba Cicerón. Hoy sería fácil responderle: la televisión, el automóvil. Y en cuanto a lo que hoy llamamos “allanamiento de morada” penado con cuatro años, tres meses y un día, en otro tiempo suponía un sacrilegio. Fustel –siempre Fustel- escribe: “Para invadir el campo de una familia era necesario derribar o cambiar de sitio un límite; ahora bien: este límite era un dios. El sacrilegio era horrendo y el castigo severo”. Los romanos, que para esto no se andaban con chiquitas, establecieron en su legislación más antigua: “Si ha tocado el término con la reja de su arado, que el hombre y sus bueyes sean consagrados a los dioses infernales”, en otras palabras que el hombre y los bueyes debían ser sacrificados en expiación.

Nadie podía vender su propia casa –para horror de los API y desesperación de los gestores hipotecarios-, ni renunciar a ella. Era una ley antigua. Ni vender la tierra ni dividirla. La cosa es coherente: “Fundad la propiedad en el derecho del trabajo, y el hombre podrá enajenarla. Fundadla sobre la religión y ya no le será posible, pues un lazo más fuerte que la voluntad humana asocia al hombre a la tierra”. Fustel una vez más. La propiedad no es propiedad de un sujeto, sino que éste es su depositario en tanto que mero eslabón en la cadena del linaje. Por eso mismo la expropiación con fines de utilidad pública era desconocida por los antiguos. La Ley de las Doce Tablas prescribía la imposibilidad de confiscar las tierras de un deudor, pero con la misma autoridad establecía que el cuerpo de éste pertenecía al acreedor. La sociedad antigua no bromeaba con ciertas cosas.

El derecho de sucesión estaba plenamente regulado y garantizado. Cicerón resume: “La religión prescribe que los bienes y el culto de cada familia son inseparables y que el cuidado de los sacrificios recaiga en aquel que reciba la herencia”. Y un abogado griego especificaba ante el juzgado: “Reflexionad bien, jueces y decidid entre yo y mi adversario quién debe heredar los bienes de Filémon y hacer los sacrificios sobre la tumba”. Por que el cuidado del culto y la sucesión son inseparables. Fustel colige de todo esto que: “transmitiéndose la religión doméstica de varón en varón, la propiedad se hereda del mismo modo”. Lo que hace que el hijo herede no es la voluntad personal del padre. El padre no necesitaba hacer testamento: el hijo hereda sin restricciones. Pero es el hijo mayor el que hereda; no la hija. ¿Por qué?

Dado que la hija no es apta para mantener la llama de la religión doméstica en la medida en que al casarse renuncia al culto de su propia religión para asumir la del esposo, por eso mismo no tiene derecho a la herencia. Hacer heredera a la hija implicaría dejar al altar doméstico sin culto. ¿Y si el padre moría sin hijos? Entonces se intentaba buscar entre sus familiares quien debía ser el continuador del culto. La ley ateniense prescribía que “Si un hombre muere sin hijos, el heredero es el hermano del difunto, con tal que sea hermano consanguíneo; a defecto de éste, el que hereda es el hijo del hermano: pues la sucesión pasa siempre a los varones y a los descendientes de los varones”.

De todo esto puede deducirse que nuestros antepasados no daban importancia alguna al testamento. Los recios habitantes de Esparta lo proscribieron, simplemente. Solón en su código lo permitió sólo a quienes morían sin herederos. Legar arbitrariamente los bienes era una opción que apareció en un tiempo muy posterior a los orígenes. Todo el patrimonio era indivisible e iba a parar al primogénito, el “hijo del deber”. El código de Manú, ley de los antiguos arios establecía que “el primogénito sienta por sus hermanos menores el amor de un padre por sus hijos, y que éstos, a su vez, lo respeten como a un padre”.

El padre de familia detenta una autoridad similar a la de un jefe de Estado. Falta saber de dónde derivaba tal autoridad, pero está claro que ésta era, sobre el papel, absoluta hasta el extremo de poder vender y matar a su hijo. En el mundo clásico el origen del derecho no hay que buscarlo en un legislador, sino en la familia. Los principios que regían a la familia, con el tiempo pasaron a ampliar su radio de acción y a trasladar sus principios a un marco más amplio.

La autoridad en la familia, contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, no la detentaba el padre en tanto que tal. Hay alguien que está por encima del padre: la religión doméstica y el dios al que los griegos llamaban el “hogar-dueño” y los latinos “lar familiae pater”. Era una divinidad interior o, con más precisión, la creencia que anida en el alma humana, una autoridad indiscutible a partir de la cual se establecía la jerarquía familiar. El padre era el primero en tanto que encendía el fuego sagrado y lo conservaba. Era el pontífice, quien establecía puentes entre el mundo humano y el de los lares. Le corresponde dirigir y ejecutar la liturgia y los sacrificios, pronuncia las oraciones. La familia se perpetuaba a través suyo. Cuando muera se transformará en un ente divino que los descendientes invocarán. La mujer tenía otro rango, ni superior, ni inferior, simplemente diferente. Las legislaciones indo-europeas la consideraban como una menor de edad. No podía tener hogar propio ni presidir el culto. Era la materfamilias pero perdía el título al morir el marido. Soltera estaba sometida al padre; muerto el padre, a sus hermanos; casada a su marido; muerto el marido, a sus hijos. Que no se vea en esta dependencia una imposición, ni el derecho del fuerte, sino que derivaba de las creencias religiosas que situaban al varón como pontifex del culto doméstico. La mujer ejercía también, en cierto sentido, un sacerdocio. Tiene sus derechos derivados de ser la encargada de velar para que el hogar no se extinga. Sin ella, el culto doméstico resulta insuficiente. Si el paterfamilias enviuda, pierde por eso mismo el sacerdocio. En contrapartida, la legislación, las costumbres y la tradición romana atribuían a la mujer una gran dignidad, tanto en su papel de madre matrona como de amante. No nos engañemos: pocas sociedades como la romana han tenido en tan alta estima a la mujer y la han dotado de semejante veneración, incomparable con el rol social actual de la mujer. El hijo, por su parte, no podía cuidar el culto doméstico mientras viviera el padre y no importaba si se casaba y tenía hijos. En la casa romana, en la casa indo-europeo, si bien no existía la igualdad de derechos y obligaciones, si al menos había una igual dignidad. Esto es mucho más de lo que existe hoy.

La religión doméstica configuraba el núcleo familiar y lo organizaba. Se equivocan quienes atribuyen a este modelo organizativo un machismo inherente a la condición de varón del padre. En absoluto, repitámoslo otra vez, esa preeminencia aparecía en función de su papel en el culto doméstico y de su condición de sacerdote del hogar y depositario de los misteriosos ritos del culto y de las fórmulas secretas de oración. Fustel de Coulanges realiza un análisis etimológico de la palabra “pater”. En griego, latín y sánscrito la palabra era la misma y tenía idéntico significado. Era una palabra –y un concepto- antiguo, casi diríamos “originario”. Cuando los romanos querían aludir a quien había contribuido al nacimiento de los hijos, no utilizaban la palabra “pater”, sino “genitor” y los indios “gânitar”. Por lo demás, su autoridad distaba mucho de ser absoluta: era dueño del hogar y de sus bienes, pero no podía ni entregarlo, ni enajenarlo. Podía repudiar a los hijos, pero no era una decisión que se tomara a la ligera pues podía correr el riesgo de morir sin descendencia y, por tanto, su familia se extinguiría y los manes de sus antepasados caerían en el olvido. No había –óigase bien en estos tiempos de derechos adquiridos y relativismos morales- derecho del padre que no estuviera acompañado de obligaciones. Era el primero de entre los miembros de su familia, por que le correspondían unos deberes tan absorbentes que, en el fondo, no era sino el primer servidor de la familia.

Los lares eran los dioses terribles encargados de castigar a los humanos y velar sobre el destino del hogar. Los penates son los dioses que nos hacen vivir, mantienen nuestro cuerpo y sostienen nuestra alma. Los manes son nuestros antepasados devenidos dioses tras al muerte. Dioses protectores, dioses mantenedores, dioses destructores, era difícil que el romano en su hogar se sintiera solo: todo una cohorte sutil le acompañaba, le protegía y lo sostenía. El dios de la caridad no existía. El amor al próximo tampoco. Un hombre veía en otro a un ente exterior a sus ritos, que no debía conocerlos, con el que no tenía oraciones en común, ni siquiera dioses. Por lo mismo, el romano antiguo no imploraba a su dios en beneficio de alguien ajeno a la familia. También ignoraba lo que era la caridad: el romano entendía sólo de deberes. Y el primero de todos era contraer matrimonio. El celibato no era solo una negligencia, era también un crimen.

Nuestro padre es el mundo clásico. Yo me siento hijo de Roma. En Roma, para nosotros hispanos, empezó todo. Entramos en la civilización de la mano de Roma y de su romanización. No podemos evitar admiración, veneración y nostalgia por estos orígenes. Hoy aquel modelo histórico es irrecuperable, pero si es posible repensarlo. Por lo demás, este modelo no desapareció bruscamente, sufrió distintas adaptaciones y mantuvo hasta un tiempo relativamente reciente residuos de sus orígenes. La función de esta pequeña obra consiste en rescatar algunas de las tradiciones y costumbres –casi completamente desaparecidas en nuestros días- que afectaron al matrimonio y a la familia en nuestro horizonte geográfico. Vamos a intentar enumerar estas tradiciones y darles una explicación. Todo sea para recuperar el legado de nuestros ancestros, todo para renovar el contacto con el mundo de los orígenes.

Sabemos como se concebía la familia y el matrimonio en la Roma patricia. Veamos qué características ha tenido en la España tradicional.

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

A por ellos: la catástrofe de la enseñanza...

Infokrisis.- La reciente autorización de Sarkozy a los registros, cacheos de alumnos y a la colocación de filtros de seguridad en centros de enseñanza conflictivos es el resultado final del desplome de la enseñanza en Francia previsto desde hace 15 años. En España la situación no es mucho mejor. No hace tanto tiempo que nosotros mismos y nuestros hijos frecuentábamos escuelas en las que los profesores podían caernos mejor o peor, pero, en cualquier caso, merecían y recibían un respeto y tenía "autoridad". Hoy, para las nuevas generaciones de estudiantes, el profesor es un don nadie al que se le hace la vida imposible. Las autoridades académicas y las nuevas tendencias educativas que inspiran las "escuelas normales", tienen mucho que ver en esta pérdida del prestigio del profesor. No es tarde para revisar el problema, pero superarlo solamente puede derivar de la restauración del principio de autoridad en las aulas. Buena parte de los mismos profesores, ni siquiera creen ya en este principio...


En 1995, Phillip Lawrence, director de un colegio de secundaria de Londres, fue asesinado cuando intentó intervenir en una pelea entre alumnos de su escuela y una banda de menores. En abril de 1996, el gobierno francés adoptó un nuevo plan contra la violencia escolar, presionado por los padres de los alumnos. Trece años después, Sarkozy autorizó los registros y cacheos personales de los alumnos al entrar en clase cuando más de 5000 centros de secundaria, sobre 8000, estaban expuestos a la violencia. En septiembre de 1996 se produjeron tres muertos en la enseñanza secundaria, cifras que fueron creciendo en años sucesivos hasta imponerse los filtros de seguridad, las cámaras de videovigilancia y la contratación de guardias jurados.

 

En 2000 se supo que el 30% de los alumnos y el 17% de las chicas del Reino Unido llevaban armas para protegerse. En enero de 1998 un escolar japonés de 13 años mató a puñaladas a una profesora, al ser reprendido por haber llegado tarde. El mismo mes en el que el Grupo de Menores de la Policía de Barcelona constataba el aumento de la delincuencia en las escuelas, en el colegio Westside de Jonesboro (Arkansas) dos niños de 11 y 13 años mataban a cuatro compañeros y una profesora. Era marzo de 1998. En abril de ese año, el gobierno inglés, autorizaba la creación de cinco “prisiones de lujo” para niños y niñas de 12 a 14 años, cada una de cuyas plazas tenía el coste de una matrícula anual en la selecta escuela de Eton.

 

A partir de 1999 la violencia juvenil se disparó en EEUU hasta el punto de que el presidente Clinton, propuso una “guía de alerta” sobre la violencia escolar. Habrá que esperar a que dos alumnos de 17 y 18 años del instituto Littleton de Denver Colorado maten a tiros a 12 compañeros y un profesor, antes de suicidarse, para creer que, efectivamente, algo estaba pasando. En septiembre de 1999 se proclama en Washington el toque de queda para menores.

 

¿Todo muy alejado de nosotros? El mismo mes en que ocurría ese incidente en EEUU, dos jóvenes del Instituto Abyla de Ceuta fueron expulsados por llevar una pistola al centro. En esa época la violencia ya empezaba a asediar los centros de estudio en España. Hoy, el 80% de los profesores afirma que los problemas de convivencia son la principal fuente de preocupación en su quehacer diario. El 26 de enero de 2003, el 50% de nuestro profesorado admitía en una encuesta haber vivido alguna situación violenta en su puesto de trabajo, y entre los alumnos, 4 de cada 10, confiesa haber sido objeto de la conducta violenta de sus compañeros. Un año después el sindicato ANPE realizó un estudio entre el profesorado de la Comunidad de Madrid que aportaba los siguientes datos: el 87% de los docentes no se sienten protegidos por la administración, el 80% ha sido insultados o han sufrido la indisciplina de los alumnos y el 81% de los alumnos le falta al respeto al profesor.

 

El año siguiente, 2005, el mismo sindicato elaboró un estudio que acentuaba más las tendencias alarmistas que se desprendían de la encuesta anterior: el 73% de los profesores de la Comunidad de Madrid (73 por ciento) se encuentran en riesgo de padecer enfermedades psíquicas como ansiedad o depresión, siete de cada diez profesores que consultan al servicio de asesoramiento presentan síntomas de depresión, un tercio de ellos recibe tratamiento psicológico, tres de cada cuatro casos corresponden a profesores a los que les resulta imposible dar clase, una cuarta parte sufre amenazas verbales de los alumnos, uno de cada diez recibe presiones dentro del centro, la mitad de éstos recibe también amenazas de los padres, en una proporción similar a la de los que han sufrido alguna agresión física.

 

En otros lugares de Europa la situación está sensiblemente peor. En Francia, por ejemplo, la enseñanza pública está pulverizada. La escuela pública francesa que durante casi dos siglos fue un modelo para toda Europa, atraviesa hoy una crisis que la inhabilita para cumplir su función. Hubo un tiempo en el que la escuela pública francesa era envidiada por los pedagogos españoles. Hoy, vamos camino de seguir los mismos pasos que los colegios públicos franceses emprendieron hace 20 años. Y además, estamos recorriendo ese camino aceleradamente. Pero quizás, de entre todas las muestras de crisis de la enseñanza pública francesa que se repiten más frecuentemente en España, la agresión contra los profesores sea la más similar en ambos países.

 

¿Es necesario exponer porque no se puede agredir a los profesores?

 

Si hace falta explicar porque los alumnos no pueden agredir a los profesores, es que algo está yendo muy mal. Vale la pena resumir unos cuantos argumentos es porque consideramos que puede ayudarte –a ti que tienes interés por todo lo que te rodea y que eres consciente de que si estás en la escuela es para algo más que calentar al asiento– a comprender el proceso de transmisión del saber. Éste proceso se basa en:

 

- Los protagonistas de la enseñanza: para que exista enseñanza debe de existir, una materia a transmitir, un alumno y un profesor. Todo lo demás –libros de texto, espacio físico, leyes de educación– son complementarios. Lo único esencial es que exista profesor, alumno y contenido.

 

- El “sujeto activo” y el “sujeto receptivo”: para que pueda existir transmisión del saber es preciso que el profesor disponga de un conocimiento y de la capacidad de transmitirlo. Su actitud es “activa”. El alumno debe estar motivado para recibir este conocimiento. Su actitud debe ser, pues, “receptiva”.

 

- La existencia de una relación jerárquica reconocida por ambos: en la enseñanza no existe igualdad. En este terreno rige la ley de la jerarquía que deriva de la especialización. Uno “entrega saber”, otro “recibe saber”. Ambos tienden, finalmente, a la nivelación, pero hasta llegar a ella, uno está situado por encima del otro: ocupa un rango jerárquico superior con deberes y obligaciones diferentes en ambos casos.

 

- Amor a la sabiduría y respeto mutuo, imprescindibles: pero hay elementos comunes entre profesor y alumno. Ambos deben amar el saber, la cultura, la educación, la transmisión de conocimientos. Si una de las dos partes es un completo pasota, no hay nada que hacer, el proceso de la enseñanza fracasará. Y ambos deben tenerse respeto mutuo. No importa si el profesor está por encima, jerárquicamente, del alumno, ni tampoco que sus derechos y obligaciones sean diferentes: lo que importa es que exista un respeto recíproco entre ambos.

 

Y sin embargo, en las clases, diariamente, buena parte de lo anterior no se aplica como debería. Este libro lo escribimos para ti, alumno, por tanto es de tus obligaciones de lo que vamos a hablar. El profesor sigue varios años de preparación para la enseñanza, así que –en general– sabe lo que está haciendo. A ti, en cambio, parece que nadie te enseña para qué acudes a clase. No hay unanimidad al respecto.

 

– Unos van a clase mientras es obligatorio, todo aquello no les interesa nada. Van porque están obligados a ir y cuando la enseñanza deja de ser obligatoria, la abandonan.

 

– Otros consideran la escuela como una especie de almacén, no es preciso aprender nada, tan solo que el alumno esté a buen recaudo mientras sus padres trabajan.

 

– Se cuenta a los alumnos que van a clase para “socializarse” y/o “divertirse”. Es mentira: los chavales se socializan antes de ir a la escuela y para divertirse tienen muchas opciones, no, desde luego, la escuela (aparte, claro está, de que con se diviertan en los recreos o el profesor tenga la habilidad de hacerles entretenida la enseñanza).

 

Algunos datos sobre la violencia en las aulas. Francia.

 

A partir de 2000 se han sucedido en Francia huelgas de profesores que se sentían “desprotegidos” ante las constantes amenazas de los alumnos. Y es raro, porque dinero no ha faltado: el Estado invirtió en educación, creó más puestos docentes y el número de alumnos disminuyó. Ni aún así se logró mejorar la enseñanza: tener un título expedido por una escuela pública francesa es no tener nada, además ha aparecido una violencia contra profesores y entre alumnos.

 

El 30 de enero de 2006 se publicaba en La Razón que para ser profesor en Francia era imprescindible poseer conocimientos de autodefensa… La semana anterior un alumno de 11 años se lanzó al cuello de una profesora embarazada y empezó a estrangularla, mientras otros compañeros aplaudían... Otro alumno sacó una pistola de fogueo y disparó. En pleno curso las escuelas empezaron a ser frecuentadas por policías de paisano. El 16 de diciembre de 2005. Karen Montet–Toutain, 27 años, profesora de artes plásticas en el instituto Louis Blériot, en la periferia sur de París, recibió tres puñaladas de Kevani Wansale, alumno suyo de 18 años de origen extranjero. El agresor quiso vengarse de los comentarios negativos de la maestra sobre su comportamiento. Meses antes, esta misma maestra había vivido escenas poco propias de un centro docente. «Profesora, tengo ganas de hacérmela encima de la mesa de clase», le espetó un alumno, pronto apoyado por uno de sus compañeros: «Vale, cuando acabe te la paso». Días más tarde, concretamente el 5 de diciembre, un grupo de chavales le comentaron, entre risas, que iban a robar en su casa y que tenían su dirección. «¿Qué haréis si estoy en casa?», respondió la enseñante. «Te meteremos una bala en la cabeza», fue la respuesta. Sin risas. Ambos sucesos acabaron plasmados en dos informes enviados por la víctima a la inspección de estudios. Sin respuesta. El hecho de que la mayoría de alumnos de ese centro sean de origen extranjero, pareció condicionar la falta de respuesta de las autoridades: y, aún hoy, en Francia, se prefiere la política del avestruz (esconder la cabeza ante la realidad y mirar para otro sitio).

 

En noviembre de 2005 se produjo en Francia un estallido social en las barriadas pobladas por inmigrantes no europeos. Habitualmente se trata de zonas desfavorecidas, pobladas por grupos étnicos y culturales que tienen poco que ver con la cultura y con la psicología francesa. Durante un mes, Francia estuvo colapsada por esta revuelta de los arrabales. Pues bien, existe un lazo muy directo entre la degradación de la enseñanza en las escuelas, la aparición de la violencia y los episodios de violencia protagonizados por inmigrantes e hijos de inmigrantes. Pero hay que hacer una advertencia necesaria.

 

La inmensa mayoría de inmigrantes que vienen a Europa, lo hacen para trabajar. Ni vienen a delinquir, ni vienen a poner en peligro nuestro modelo de vida. Ahora bien, de la misma forma que esto es cierto, también es cierto que la mayoría de delitos y de situaciones conflictivas –incluso en las escuelas, o quizás, preferentemente en las escuelas– es protagonizada por inmigrantes e hijos de inmigrantes.

 

Una minoría crea muchos problemas. ¿Por qué? Se suele responder diciendo que están lejos de su medio ambiente originario, o que tienen otra cultura, otra educación, otra visión del mundo y no están dispuesta a sacrificarla por la europea; en realidad, muchos no se sienten competitivos en Europa y se refugian en sus valores originarios: el fundamentalismo religioso, la “tribu” compuesta por gentes de su mismo origen, o incluso, la banda étnica que actúa violentamente contra todo lo que no es ella misma; otros no están dispuestos a trabajar como sus padres, a cambio de salarios bajos y de ver en los escaparates de las tiendas objetos que no podrán ser suyos quizás nunca o bien a cambio de agotadoras jornadas laborales. Se den las explicaciones que se den, lo cierto es que la enseñanza pública francesa está pulverizada en las zonas en donde la inmigración es masiva.

 

¿Es posible detener este proceso?

 

Sí, claro, pero para ello es preciso diagnosticarlo. Y aquí es donde se falla por prejuicios de todo tipo. En los años 50–70, los inmigrantes españoles y portugueses estaban presentes en toda Europa. Los estados europeos no invirtieron ni una sola moneda en su integración y, sin embargo, ésta se produjo espontáneamente. Nunca la inmigración española o portuguesa, creó problemas en las comunidades de origen.

 

Lamentablemente, existen bolsas de inmigrantes de otros países a las que en toda Europa se ha ayudado a integrarse, se les ha subvencionado, se les ha ayudado en todo lo posible, pero, da la sensación, de que su integración no  avanza mínimamente. Es más, las ayudas tienen como efecto el contrario al esperado: “si me das esto, es que puedes darme más y, si me das más, sólo me tengo que esforzar en exigirlo, no en ganarlo mediante el trabajo”.

 

El problema es que los Estados modernos tienen muchas preocupaciones y frentes a los que atender y que la sociedad europea no puede asimilar a la inmigración en el número desmesurado en que está llegando; ni hay trabajo suficiente para todos, ni hay posibilidades de subvencionarles permanentemente en número siempre creciente.

 

Reconocer este problema y en estos términos, no es “políticamente correcto”. Y por tanto, se prefiere la política de la subvención, pensando que tarde o temprano, terminarán integrándose en la sociedad europea. Pero esto no ocurre, sino que es todo lo contrario a lo que estamos asistiendo: los sucesos de noviembre de 2005 en Francia, y antes en mayo en Perpiñán, fueron sintomáticos.

 

Y, lo peor, es que el problema ya lo tenemos en España. Tu y tus profesores y todos los que, de alguna manera, participamos en la comunidad educativa, tenemos la obligación de que la situación francesa no se contagie en nuestro país.

 

Así está la situación. En esta España hay dos verdades: la de la España “oficial”, verdad de las autoridades educativas para las cuales, en todas las comunidades autónomas no hay problema de violencia contra los profesores; y la de la España “real”,  la de los profesores que están directamente relacionados con el problema para los que la violencia empieza a ser alarmante.

 

¿Quién tiene razón? Ha hecho falta de Jokin se suicidara para que en España se empezara a hablar de violencia en las aulas y de “buylling”. ¿Se tendrá que suicidar algún profesor para que se reconozca la naturaleza del problema? Por el momento, las cifras de bajas laborales por depresión que registra el cuerpo de profesores, resultan absolutamente insoportables y es el mejor síntoma de que algo no funciona. Así pues, es saludable tomar por zafia y mentirosa la “verdad oficial” y por ajustada a los hechos, la versión dada por buena parte del profesorado.

 

Unos cuantos ejemplos, tomados al azar, servirán para entender la naturaleza del problema e intuir su alcance (no hay que olvidar que no existen estadísticas sobre violencia contra el profesorado, como si el ministerio y las consejerías autonómicas se negaran a tener datos para reconocer el problema). Así empezó todo: en enero 1996 se reconoció que la disciplina es una grave problema escolar para el 72% de los profesores españoles. En marzo de ese año, un profesor de Formación Profesional de Barcelona es hospitalizado por la agresión de un grupo de sus alumnos. En febrero de 1997, profesores de 10 institutos del Vallés (BCN) piden normativa para proteger su integridad física. La Consellería descalifica a estos docentes. En mayo, en el IES Torre Roja (Viladecans) una chica de 15 años da una paliza a una profesora que había suspendido a su hermano y apuñala a un alumno. Pocos días después el claustro del IES Ramón Casas (Palau de Plegamans) denuncia las amenazas de que son objeto por parte de familiares de alumnos. En junio 1997: Profesores andaluces denuncian agresiones por parte de alumnos. En Catalunya se reconocen 27 casos de agresiones a profesores en ese curso. En agosto 1997, el Ministerio de Educación reconoce que uno de cada cinco profesores sufre angustia y estrés como causa de baja laboral. El 54% de encuestados afirmó haber vivido situaciones de violencia.

 

Todos estos episodios ocurrieron hace 10 años. Era evidente que estaba surgiendo un problema nuevo que fue advertido inmediatamente por los profesores. Nadie actuó en consecuencia. Hoy, el problema está enquistado y ha alcanzado una dimensión que imposibilita el funcionamiento del sistema educativo en algunas zonas.

 

En esa época, muchos lo pensaban, pero nadie se atrevía a decir en voz alta cuál era la solución: la reimplantación de la disciplina en las aulas y el aislamiento de los alumnos conflictivos en centros especiales.

 

Aún hoy, existe unanimidad en torno a la primera solución, pero no así en relación a la segunda. El problema es que, hoy la disciplina está tan absolutamente deteriorada que resulta muy difícil reimplantarla. Por otra parte, hay que tener en cuenta que parte de los padres que envían a sus hijos a escuela, ya creció entre 1980 y 1990 en pleno desmoronamiento de la disciplina en las aulas. De ahí que sean los primeros en reaccionar violentamente cuando algún profesor les cuenta que su hijito bienamado es una mala bestia mucho más digna de ser enjaulada que de participar de la comunidad escolar. Estamos ante un mal acumulativo.

 

Una historia de Jaimito

 

El “legislador” ha establecido leyes extremadamente proteccionistas para los escolares. En cierto sentido estás de suerte. Ningún profesor podrá dar una colleja al alumno. Ningún profesor podrá tomar medidas disciplinarias contra alumnos, por muy violentos e intratables que sean, sin un “proceso” abierto por la comunidad escolar en el que participarán padres, alumnos, profesores y autoridades departamentales. En un sistema así concebido solamente la falla un factor: la eficacia.

 

Jaimito es un alumno insoportable. No se está quieto e impide el normal desarrollo de las clases. Molesta y distrae a todos. Sus notas son una catástrofe y el chaval anda colocado buena parte del día. Esnifa goma, fuma porros a destajo, sin olvidar que se pone ciego de cerveza. La solución más simple es: si dentro de clase hace imposible las explicaciones del profesor, lo más sensato es expulsarlo. Luego, se trata de llamar a sus padres y exponer la situación, exigiendo de ellos un compromiso firme para que Jaimito deje de ser un personaje insoportable.

 

Puede ocurrir que sus padres no vean el problema. Jaimito es “libre”, por tanto, “hace lo que quiere y aquí no hay nadie con redaños suficientes para decirle a mi hijo lo que debe o no debe hacer…”. O puede ocurrir que los padres de Jaimito comprendan la situación pero, por diversos motivos, no estén en condiciones de hacer nada. En ese caso, la solución es también simple: Jaimito debería de ser llevado de un colegio “normal” a uno “especializado” en tratamiento de niños conflictivos. Sí, eso es segregarle, pero solamente hay dos opciones: o Jaimito sigue haciendo la vida imposible a sus compañeros y su ejemplo se extiende, o la comunidad escolar se protege de individuos como Jaimito, proporcionándole una atención personalizada a sus rasgos y a su carácter. La primera solución parece rechazable. La segunda opción la lógica, razonable y correcta… pues bien, esta es la solución excluida de nuestro ordenamiento educativo.

 

Expulsar a alguien de clase está prohibido. Si el profesor lo envía al pasillo, el estudiante puede demandarlo por incumplimiento de la legislación educativa. Y, para colmo, si estando en el pasillo, se torciera un tobillo, el profesor sería procesado y acaso condenado.

 

Así pues, el caso de Jaimito debería ser remitido al jefe de estudios y sus padres recibirían por correo la comunicación de que su hijo había sido amonestado por cometer una “falta leve”. En principio, todas las faltas son “leves”. Así que esta amonestación no disuadirá a Jaimito quien, al cabo de pocos días, hará sin duda una gamberrada mayor. Quizás destruya bienes del colegio, o insulte a su profesor o intente agredirlo físicamente. Si hace cinco gamberradas de estas, la falta “leve” pasa a ser “grave”... El director puede expulsarle de 3 a 5 días.

 

La expulsión no le servirá para nada, sino para confirmarle en su afán de protagonismo. Total, un mal estudiante como él, no ve el más mínimo problema en ser expulsado. En el fondo, le gusta. Así que, de regreso, arremete contra un alumno o contra el profesor. Pero, cuando cree que lo van a volver a expulsar, resulta que ahora le abren “expediente disciplinario”. Deberá compadecer ante el “Consejo Escolar” (dirección, más representantes de profesores, alumnos y padres). Pasarán meses antes de que tenga lugar la “vista”, se nombre al “juez instructor”, éste hable con todos los implicados y decida la sanción. Lo más probable es que, para entonces, el curso haya acabado…

 

Cuando esto ocurría, Jaimito tenía 15 años. Nunca supo que la escuela le podía servir para algo. Completó el ciclo obligatorio y nunca más se le volvió a ver en una escuela. Año y medio después, Jaimito, empezó a ser detenido regularmente por la policía. Fumaba porros en familia y uno de sus primos mayores le introdujo en la heroína. Hay dos finales para esta historia. El primero es el que se daría hoy: Jaimito se mata de sobredosis o aparece muerto en una reyerta por cuestiones de impagos de droga, o en el mejor de los casos pasa largos períodos de cárcel. El segundo es el que hubiera podido darse si el sistema educativo estuviera configurado de otra manera.

 

El primer día que Jaimito mostró su voluntad de impedir el normal desarrollo de las clases y se configuró como problema, la dirección del centro habló con sus padres: se le dio otra oportunidad, si fallaba, a la próxima vez que continuara creando conflictos, se pedía a los padres autorización para llevarlo a un centro para “jóvenes problemáticos”. Si los padres aceptaban, Jaimito podría recibir una educación destinada a su personalidad conflictiva. En caso de que no aceptasen, se les advertiría que al tercer fallo, sería expulsado del centro, recordándoles la obligación de que se preocuparan por darle una educación obligatoria. Más no puede hacerse. Todos debemos poner algo de nuestra parte: sabemos cuál es el papel de los profesores, pero los padres también tienen que colaborar en la educación de sus hijos y estos deben de esforzarse en evitar ser fuente de conflictos.

 

Perfil del estudiante agresor

 

En España tenemos diez años a la espalda, de violencia contra el profesorado y todavía no se harealizado un estudio concluyente sobre agredidos y agresores. En principio las características de los agresores no son coincidentes.

 

- No está claro que sean mayoritariamente varones, se han dado muchos casos en los que chicas han reaccionado ante la observación de un profesor con una violencia inusitada.

 

-  Tampoco está claro si son profesores o profesoras los objetos de la agresión, si bien parece que en el caso de profesoras existe cierta tendencia a la agresión psicológica o física de naturaleza sexual.

 

- No siempre los agresores son hijos de familias desestructuradas y con una baja o bajísima cualificación cultural. Son mayoría, pero también existen casos de hijos de familias acomodadas cuyos padres no les han prestado demasiada atención.

 

- El número de inmigrantes implicados en este tipo de agresiones es muy superior a su porcentaje en la sociedad.

 

-  Los agresores ignoran el sentido de valores como “disciplina”, “autocontrol”, “responsabilidad” o “comprensión”. Se trata de individuos egocéntricos, con una fuerte componente agresiva. 

 

¿Tienes solución el problema de la violencia contra los profesores?

 

No estamos muy seguros. Todo depende de dos factores muy importantes:

 

- La “voluntad política” que el gobierno de turno debe manifestar mediante la aplicación de reformas legislativas y

 

- La posición de la comunidad escolar (dirección, profesores, alumnos, familiares).

 

Si no hay voluntad política, la comunidad escolar debe reaccionar. Su reacción será insuficiente, pero es posible, que, al menos sirva para evitar la parálisis del poder político y le induzca a tomar medidas. Mientras los principios que rijan la enseñanza estén derivados de la mitología anti autoritaria progresista, no habrá solución al problema. Así pues, de lo que se trata, por encima de todo, es de “cambiar el chip”, desandar lo andado por la vía muerta de lo “progre” y reimplantar el realismo y el sentido común en la enseñanza.

 

Medidas, ¿qué medidas?

 

Hay una serie de medidas sin las cuales es absolutamente imposible pensar que el problema se sosegará primero y se resolverá después. Estas medidas imprescindibles son:

 

Restablecimiento de la disciplina en las aulas: cuando algunos elementos no aceptan libremente la disciplina y optan por la vía del gamberrismo, el sistema educativo no debe ser tímido a la hora de buscar drásticamente el bienestar general aplicando la disciplina obligatoria para restablecer la normalidad.

 

- Restablecimiento del principio de autoridad: el principio de autoridad en las aulas se basa en la posición del profesor como transmisor del conocimiento y del saber y, en tanto que tal dispone de la capacidad para juzgar y aplicar las mejores condiciones posibles para el normal desarrollo de las clases.

 

- Restablecimiento del principio de jerarquía: el profesor tiene prioridad sobre el alumno a la hora de establecer normas para asistir a las clases. El alumno, en tanto que receptor de los conocimientos del profesor se sitúa en un grado jerárquico inferior a éste.

 

Reconocer el principio de preparación, confianza y eficacia al profesorado: el profesorado ha sido preparado para afrontar crisis en el proceso educativo. Cuando los padres confían la educación de sus hijos al colegio, aceptan la competencia de los profesores. La educación se basa en la confianza:

 

o Confianza de los padres en que los profesores son competentes para educar a sus hijos.

 

o Confianza de los padres en que las iniciativas de los profesores son adecuadas para la educación de los hijos.

 

o Confianza de los padres en la capacidad de los profesores para responder adecuadamente a los desafíos de la enseñanza.

 

- Derecho del profesor a aplicar sanciones y castigos inmediatos: esta confianza hace que a pesar de que la “comunidad educativa” esté formada por padres, alumnos, profesorado y dirección, la parte fundamental del proceso corresponda al profesorado y, por tanto, sea a él a quien corresponde decidir las sanciones necesarias para el mantenimiento de la disciplina y la eficacia educativa.

 

Creación de centros de estudios adaptados para alumnos problemáticos: No se puede premiar la indisciplina, la falta de educación y la irresponsabilidad, ni todo esto puede afectar al reto de alumnos. Se debe procurar corregir y atenuar. Pero ese proceso no puede convertirse en un castigo para los alumnos más predispuestos a aceptar el sistema educativo. El modelo educativo para alumnos predispuestos no puede ser el mismo que el destinado a los alumnos hostiles.

 

[Recuadro fuera de texto]

Derechos y deberes de profesores y alumnos

¿Qué derechos? ¿Qué deberes?

 

Hemos hablado de derechos y obligaciones propias de alumnos y profesores. Deberían de estar suficientemente claros, sin embargo, el mero hecho de tener que recordarlos indica la profundidad de la crisis del sistema de enseñanza. Veamos algunos:

 

- Deberes de los profesores:

Conocer la materia a transmitir y los mecanismos pedagógicos de la transmisión.

Tener una motivación vocacional que vaya más allá de la motivación económica. Aportar entusiasmo en lugar de rutina.

 

-  Deberes de los alumnos:

Ir a clase con la intención de aprender cosas nuevas, evitar la presencia desganada, sin motivación u hostil.

Esforzarse en atender a las explicaciones de los profesores y en intentar asimilarlas.

 

-  Derechos de los profesores:

Derecho al respeto por parte de los alumnos.

Derecho a disponer de un ambiente sereno y favorable para el desarrollo de su trabajo.

Derecho a castigar a los alumnos que obstaculicen el proceso de la enseñanza.

 

- Derechos de los alumnos:

Derecho al respeto por parte de los profesores.

Derecho a que sus dudas sean aclaradas.

Derecho a que los ritmos de estudio sean razonables.

 

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

ULTRAVIOLENCIA. Formas y problemas de la violencia en la modernidad: La violencia se apodera de las sociedades en crisis

Infokrisis.- Una sociedad violenta es una sociedad inviable. Nuestras sociedades son cada vez más violentas, por tanto se aproximan al abismo de lo inviable. ¿A qué se debe este proceso de primitivización de la sociedad? No costará mucho entenderlo, aunque si es posible que nos cueste un poco más saber cómo ha sido posible llegar hasta el punto en el que nos encontramos hoy. Se trata, en primer lugar de intentar reconocer la violencia y hacia dónde se dirige.

El hecho incuestionable es que nunca en una sociedad se han multiplicado tanto las iniciativas pacifistas y nunca ha existido tanta violencia en su seno. Esta aparente contradicción, sin embargo, es mucho más comprensible si tenemos en cuenta que:

a. Las situaciones de violencia aparecen en sociedades que, o bien no están estabilizadas o bien están en proceso de cambio. En el tránsito entre el Imperio Romano y el Feudalismo la sociedad era extremadamente violenta, reinaba la ley de la fuerza bruta, de la misma forma que durante la Revolución Francesa el tránsito de la monarquía a la república se hizo bajo el chasquido de la guillotina. Hoy vivimos un momento de cambio acelerado.

b. Se han perdido los valores que hasta ese momento eran referencias. Los anteriores valores han perdido fuerza, no tienen vigencia, y lo que viene, todavía no está suficientemente solidificado y extendido. Hay un momento en el que los valores del pasado ya no sirven, pero no se sabe, no se puede o no se quiere asumir valores nuevos.

c. La idea de “orden” queda anulada y subvertida y aparece una crisis de autoridad. Las jerarquías que hasta ese momento dirigían la sociedad, se han hundido, las emergentes carecen de prestigio. No se sabe exactamente sobre qué valores podría fundamentarse el principio de autoridad.

d. Aparecen rasgos de primitivismo y aculturalización. Se tiende a resolver los conflictos por la fuerza, la sociedad se diluye y la cultura deja de ser su cimiento. Nadie atiende a razones porque cada cual tiene “sus” razones incomprensibles e inasumibles para el resto. La racionalidad parece haber dejado de ser la norma de vida de muchos.

e. El individualismo se hace extremo. La sociedad deja de pensar como un conjunto orgánico dotado de intereses y objetivos comunes y pasa a ser una suma de “individuos” con intereses particulares, enfrentados a los demás que para hacer valer sus “derechos” recurren a la fuerza o a la coacción.

Todo esto hace que la agresividad desborde cualquier cauce, arrase todos los diques que la contienen y pase a ser, cada vez más omnipresente. Nuestra sociedad hoy se encuentra, precisamente, en ese punto. Este proceso ha ocurrido en períodos anteriores de la historia y se repite en nuestro presente. Por eso algunos han afirmado que nos encontramos en el inicio de una “nueva edad media”. Vale la pena, ahora, ver cuáles son los rasgos específicos de la crisis a la que nuestra sociedad se encuentra, aquí y ahora.

¿Por qué nuestra sociedad es violenta?

Los rasgos específicos de la crisis que estamos viviendo son, fundamentalmente, los siguientes:

a. A partir de los años 60, nuestra civilización empezó a mutar de manera acelerada. Primero, el Concilio Vaticano II cambió 500 años de hábitos persistentes del catolicismo, luego apareció la píldora anticonceptiva que, junto con la minifalda y el movimiento hippy, constituyeron los puntos de arranque de la revolución sexual. En música irrumpieron ritmos nuevos y la microinformática, junto con las telecomunicaciones, forjó un mundo que nada se parecía al de la humanidad de mediados del siglo XX.

b. Este proceso culminó con la “globalización”. Tras la Guerra Fría (choque entre el Este y el Oeste), cuando cayó el Muro de Berlín (1989) una sola potencia alcanza la hegemonía mundial (los EEUU) y pareció que un mundo “unipolar”, sería un mundo pacífico. La economía se convirtió en nuestro destino. Se creó un sistema económico mundial que pronto generaron dos fenómenos: uno de Sur a Norte (la inmigración en busca de mejores medios de vida) y otro de Norte a Sur (la deslocalización de empresas hacia países en donde la producción es más barata). Este proceso ha causado desajustes en todo el mundo que constituyen uno de los principales focos de tensión actuales.

c. Se ha generado una inestabilidad socio–económica permanente. Inestabilidad en el trabajo, desigualdades extremas de renta, salarios que no garantizan una vida digna y plena, generan la aparición de dudas sobre el futuro, quien tiene trabajo hoy nunca estará seguro de si lo mantendrá mañana. La inflación y desvalorización del dinero hace inútil el ahorro.

d. Las preocupaciones se vuelven excesivas en nuestra vida cotidiana. Todo resulta problemático, todo está en proceso de cambio, es muy difícil mantenerse en la cresta de la ola y no quedar, antes o después, rebasado por los acontecimientos y las novedades tecnológicas.

e. Sectores enteros de la sociedad no se sienten competitivos en economía, trabajo, estudios. Esta sensación de falta de competitividad en estos terrenos hace que busquen ventajas en otros. Se generan tribus urbanas en los que individuos no competitivos se agrupan y exteriorizan sus frustraciones. Otros cristalizan en bandas de delincuentes o mafiosas, volcados sobre actividades ilícitas.

f. El sistema legislativo es garantista y permisivo: Surgido durante la “transición” política, se adoptaron usos y formas lo más alejados del franquismo, pensando que ayudarían a alcanzar un sistema perfecto de justicia y libertad. Esto era cierto en una situación de estabilidad social, pero no en momentos de crisis: frecuentemente los derechos del delincuente están por encima de los derechos de la víctima; en lugar de castigar el delito se intenta reinsertar al delincuente. Todos estos principios han empezado a fracasar en el momento en que se ha evidenciado la naturaleza de la crisis y la inestabilidad actuales.

g. El sistema de enseñanza está en crisis. Las sucesivas reformas de la enseñanza no han conseguido invertir el aumento del fracaso escolar, ni han constituido una muralla contra la irrupción de la violencia en la escuela. Ésta debe mucho a la aculturalización creciente a la que tampoco han sabido responder las sucesivas reformas educativas. También aquí, el sistema educativo se basa en principios que es preciso revisar. Hoy más que nunca urge restaurar el principio de autoridad en las aulas, el esfuerzo y la capacidad de sacrificio del alumno, desde la pre–escolar hasta la enseñanza superior.

h. Se han instalado antivalores entre nosotros: el “pelotazo” o la especulación, son las actividades lucrativas preferidas propias de las fases de “financiarización” del ciclo económico; el anonimato horroriza al individuo y éste busca saltar a la fama mediática como remedio a todas las incertidumbres. No importa si se hace el ridículo delante de todo el país, lo que importa es salir por TV. Más que “tener personalidad”, lo que cuenta es “tener imagen”. La “imagen” es un reflejo contrahecho de la personalidad, construida en función de la moda del momento.

Todos estos elementos interactúan generando frustraciones, miedos, traumas, reacciones patológicas y sentimientos contrapuestos de hostilidad y agresividad hacia todo y hacia todos. Incluido hacia uno mismo.

¿Qué puede hacer el Estado contra la violencia?

El Estado lo puede hacer todo. Pero no inmediatamente. Los tiempos para el Estado son lentos. Dependen de factores presupuestarios y, sobre todo, de oportunidad electoral y prioridad en el programa electoral. El Estado hace mucho menos de lo que los ciudadanos necesitan. Y no siempre lo hace bien. Ni siquiera el diagnóstico a los problemas suele estar hecho en la dirección correcta. El que el Estado sea democrático no implica que el orden de prioridades elegido por sus gestores sea el correcto. Así pues, nosotros, los ciudadanos, debemos de confiar en el Estado. Pero no sólo en el Estado. O de lo contrario, nos llevaremos amargas decepciones.

En primer lugar hay que desconfiar de las estadísticas. Las mentiras estadísticas figuran entre las armas de una administración que pretende no decir toda la verdad por los costes electorales que ello acarrearía. Llama la atención, en este tema de la violencia escolar, por ejemplo, que cuando un partido está en la oposición, destaca la naturaleza creciente de esta forma de conflictividad, pero cuando ha llegado al poder, bruscamente, todo ha mejorado y no hay que crear “alarma social”… Desde tiempo inmemorial, todos los gobiernos repiten que la “delincuencia va decreciendo”. Y lo dicen con apoyos estadísticos... que la realidad desdice. Sin embargo, lo que importa no es eso, sino la percepción que el ciudadano tiene del problema. Si el ciudadano percibe que la delincuencia aumenta, es que aumenta. A fin de cuentas, el ciudadano es quien la sufre. Y, por lo demás, una estadística se puede enmascarar muy fácilmente: basta con eludir los datos de delitos denunciados en las policías autonómicas, o considerar sólo los delitos, pero no las faltas, o los ingresos en prisión y no las puestas en libertad con cargos, o las incautaciones de droga, pero no los aumentos en el consumo. Trampas y maquillajes no faltan. Así pues, lo que cuenta es lo que se percibe directamente, no lo que nos cuentan. Qué le vamos a hacer: todos quieren repetir mandato, así pues están obligados a demostrar que las cosas van mejorando. Siga mi consejo: no crea a las estadísticas maquilladas ni a los gobiernos que las esgrimen: crea, mejor, en su sentido común

Pero en un Estado democrático los ciudadanos tienen derecho a realizar algunas exigencias. Por ejemplo:

A. El ciudadano debe exigir al Estado celeridad, seriedad, eficacia y prontitud. El Estado debe articular leyes, medidas, rectificar las que han demostrado ineficacia o las leyes que no han conseguido frenar a los delincuentes. Y el Estado lo puede hacer aquí y ahora, a la voz de ya. No necesita esperar al momento electoralmente más rentable. Si se puede hacer una reforma necesaria del marco legal, se puede hacer ya. Mañana es muy tarde.

b. El ciudadano debe serenarse y evitar tomarse la justicia por su mano, tendencia a la que franjas cada vez mayores de la ciudadanía se sienten tentados. Desde hace veinte años la formación de “patrullas ciudadanas” salpica periódicamente unas u otras localidades. Créame: la seguridad para los profesionales de la seguridad, si usted no lo es, no se meta en camisa de once varas.

c. Pero usted tiene el derecho a exigir eficacia a todos los escalones del Estado que intervienen en el proceso de la seguridad. Los organismos del Estado son duros de oído: no se enteran a la primera de que las cosas van mal, precisan que una y otra vez se lo recordemos. Solo entonces actúan: por acumulación de insatisfacciones. Eso es injusto pero es así.

d. El Estado tiene la obligación de poner el arsenal legislativo al servicio quien cumple la ley, no del delincuente: muchas leyes están muy mal hechas, en su espíritu, en su letra y en sus reglamentos aplicativos. Dígalo en voz alta. Insista: tiene muchos medios de protesta. Desde las cartas al director hasta los correos electrónicos. Que no haya ningún profesional de la política que no le quede constancia de que la población piensa unánime y mayoritariamente que hay que castigar al delito y encerrar al delincuente, no tratarlo con guante blanco y paños calientes. Proteste una y mil veces contra aquello que considera injusto. Hasta que el “legislador” no pueda ocultar el foco de protesta que usted representa.

e. No crea en la “privatización” de los servicios ni en que el Estado desplace su responsabilidad a usted: Zapatero a tus zapatos. Pagamos impuestos, exigimos seguridad a cambio. Si no los pagáramos no tendríamos derecho a exigirlo. Pero lo hacemos: así pues, a otros con el cuento de contratar seguridad privada. Y, por lo demás, yo, en tanto que ciudadano no dejo que me culpabilicen: intento vivir honestamente, no robo, no estafo, no ejerzo violencia sobre nadie. Así pues, no me hagan creer que soy culpable de los accidentes en las carreteras, de la violencia doméstica o del desmadre educativo. Si el Estado tiene todo el poder, al Estado le corresponde hacer transitables y seguras las carreteras, solucionar los problemas de la educación, de la violencia doméstica o de la seguridad ciudadana. Yo soy el pueblo: quien paga los servicios y quien exige rapidez, prontitud y eficacia a los gestores de mis impuestos (porque eso es, en el fondo, la clase política).

Como verá no creemos mucho en el Estado ni en sus gestores. La vida nos ha hecho así. Sigan mi consejo: pagan impuestos, exijan servicios. Lo contrario sería de tontos. El político es un servidor público, aunque tiene tendencia a intentar servirse del público. No se lo consienta.

El Estado lo puede hacer todo contra la violencia y si hace menos alguien tiene que rendir cuentas.

[Recuadro fuera de texto]

¿Dónde está la violencia?

A los elementos propios de los momentos de crisis de civilización, se unen los elementos específicos de crisis de nuestra civilización. Esto genera una violencia que aparece en distintos planos entre los jóvenes:

a. Violencia contra nosotros mismos. Constantemente hacemos cosas que nos perjudican y que suponen actos de violencia contra nosotros mismos. Sabemos, por ejemplo, que fumar perjudica seriamente a la salud. Y, sin embargo, fumamos. Sabemos que, más allá de determinadas dosis, el alcohol trastorna nuestro comportamiento, pero asumimos que el fin de semana “nos emborracharemos”. Sabemos que todas las drogas pueden producirnos alteraciones psíquicas y trastornos del carácter, pero queremos autoconvencernos de que son inocuas y de que podremos “controlarlas”. Una música oída más allá de determinados decibelios dañará nuestros tímpanos y, aún así, nos encajamos los cascos del walkman al máximo volumen. Nos alimentamos sin otro criterio que la comodidad, pero ignorando nuestras necesidades nutricionales. Y engordamos; para colmo, no hacemos ejercicio. Finalmente, pasamos horas muertas ante el ordenador machacando nuestra vista y reduciendo la realidad a la virtualidad. Si, ejercemos la violencia contra nosotros mismos.

b. Violencia contra nuestros iguales. Es la violencia que ejercen jóvenes contra otros jóvenes, compañeros de escuela contra otros compañeros de escuela. Es una violencia “horizontal”, ejercida contra gentes en “casi todo” iguales a nosotros. Es el famoso y controvertido “buylling”, el acoso escolar.

c. Violencia contra nuestros superiores. Es la violencia ejercida por jóvenes contra sus padres, profesores o contra cualquier otra autoridad. Se trata de una violencia “vertical”, contra los que están encima en la escala jerárquica. También dedicaremos un capítulo de la segunda parte a este tema.

d. Violencia contra el entorno. Ataques contra las instalaciones escolares o deportivas, ataques contra el mobiliario urbano, violencias en el medio urbano en cualquier circunstancia (con ocasión de una celebración deportiva, de una manifestación reivindicativa, de una fiesta popular, de un botellón, etc.).

e. Violencia gregaria. Es la violencia ejercida en grupo. Puede ocurrir que los miembros de un grupo, tomados individualmente, no tengan una particular predisposición a la violencia, pero actuando colectivamente cometan actos de vandalismo o de violencia intensa. La psicología de masas enseña que las reacciones de un grupo tienen poco que ver con las de cada uno de sus integrantes.

f. Violencia pasiva. Es la que se padece a manos de acosadores, delincuentes o como usuario de servicios sometidos a violencia. La persona que sufre cualquier nivel de violencia pasiva es la víctima. Para valorar cualquier acto de violencia, lo primero a considerar es el impacto negativo que ha tenido en la víctima. El derecho de la víctima debe situarse por encima de los derechos del delincuente, el resarcimiento a la víctima por encima de cualquier otro objetivo.

g. Violencia lúdica. En buena medida es la violencia virtual que ejercemos en nuestro tiempo de ocio. No supone dañar a nadie, pero si el habituarnos a la violencia y al papel de agresores. Son determinados juegos de ordenador o determinadas formas de ocio que tienen como resultado ejercer algún tipo de agresividad sobre otros o sobre nosotros mismos.

h. Violencia mediática. Es la que recibimos a través de los medios. Los medios nos informan de sucesos violentos, nos muestran aspectos descarnados de la violencia cotidiana, pero también nos ofrecen constantemente ejemplos de violencia en series, películas, espectáculos, “debates” en los que los invitados se agraden verbalmente unos a otros, etc. Este tipo de violencia carecería de interés en una sociedad estable, pero puede ofrecer “modelos” a individuos que sufren particularmente las crisis y la ansiedad de los tiempos modernos y tienen una singular agresivida.

(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen


La Catalunya que deja el tripartito: los referendos independentistas confirman que Catalunya seguirá unida al Estado...

Infokrisis.- Los referendos independentistas, paradójicamente, han servido para demostrar el desinterés de la población catalana hacia la secesión del Principat. Hubiera sido difícil hacerlo peor, pero en la Catalunya gerenciada durante siete años por un tripartito, cinco governs y dos Presidents, hubiera sido difícil esperar otra cosa. El problema, de todas formas, es mucho más complejo de cómo se percibe en Madrid.

 

El 16 de septiembre de 2008, Europa Press reprodujo una información facilitada por el Cercle d’Estudis Sobiranistas (CES) que sostenía que si en ese momento se hubiera celebrado un referéndum de independencia en Catalunya ganaría el “sí” con el apoyo del 55%, mientras que un 45% la rechazaría. El CES así lo afirmó, tras analizar los resultados de “21 encuestas sociológicas y política realizadas desde 1991”, que incluían una pregunta directa sobre la independencia de Cataluña.

El presidente del CES no era otro que el aún vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Alfons López Tena. Tanto Tena como el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Marc Belzunces -que presentó el estudio-- destacaron que una eventual victoria independentista en un hipotético referéndum dependería de los índices participación. Según el CES, la abstención favorecería a los independentistas, que acudirían a votar "en bloque".

Las esperanzas y las realidades

No hay nada peor que confundir los deseos con la realidad. López Tena, prominente miembro de CiU en la comarca de Osona, se convirtió dos años después en el impulsor del referéndum por la independencia de Catalunya. Porque si para algo han servido los referendos independentistas ha sido precisamente para demostrar el desinterés de la población catalana por una perspectiva secesionista. Con más criterio y con sondeos más amplios, la propia Generalitat (compuesta por un partido independentista, ERC, otro en la permanente inopia, ICV, y un tercero específicamente oportunista, PSC) publicó en febrero un sondeo en el que reconocía que apenas un 19% de la población, en el mejor de los casos, se decantaría por una opción secesionista que contemplase una Catalunya vinculada a la Unión Europea.

Pero este sondeo tiene “trampa”. La trampa es precisamente la que ha vuelto a repetirse en el texto de la pregunta en los referendos independentistas. La reproducimos: “¿Está usted de acuerdo en que Catalunya se convierta en un Estado de derecho, independiente, democrático y social, integrado en la Unión Europea?”. ¿A que viene ese interés en mezclar a la Unión Europea en todo este asunto? Es simple: a nadie se le escapa que una Catalunya con 6.000.000 de ciudadanos y 1.250.000 inmigrantes, en fase de desertización industrial, es inviable. No tiene fronteras geopolíticas bien definidas, es deficitaria completamente en materia energética, e incluso, admitiendo la imaginativa encuesta del CES de 2008, prácticamente la mitad del electorado estaría en contra de la independencia. Roto el cordón umbilical con el Estado Español solamente quedaba la vía de la Unión Europea para alimentar al Estado Catalán neonato.

¿Es viable esta perspectiva? Difícilmente: la Unión Europea es, por el momento y mientras no se demuestre lo contrario, una “Unión de Estados Nacionales” tal como se sostiene en el Tratado de Lisboa que confirmó este concepto incluido en el proyecto frustrado de Constitución Europea. Y este es precisamente el problema que encuentran los proyectos de “nuevos estados” que pugnan por surgir aquí y allí en el seno de los Estados de la Unión: aceptar la independencia de uno supondría para la UE abrir una espiral de imitadores que liquidaría, en mayor o menor medida a todos los Estados actuales de la Unión, al menos en su actual configuración. A nadie se le escapa que precisamente los Estados más fuertes de la UE, sus “locomotoras”, Francia y Alemania, no están dispuestos a tolerar un proceso similar.

Y este es el problema para los independentistas de toda Europa, y especialmente de España, que la UE supone una “cláusula de integridad” que blinda en la práctica ante los procesos independentistas.

Referendos ingenuos frente a realidades tozudas

Dentro de este contexto, el esfuerzo independentista catalán está siendo superior a sus fuerzas reales. En el fondo, el independentismo está representado por un eje central, ERC, y una miríada de pequeños grupos, minipartidos y asociaciones culturales subsidiadas con los que ERC tiene un permanente intercambio de “flujos”. En ocasiones, cuando ERC asciende en expectativas de voto, tiende a atraer a estos grupúsculos y cuando desciende su intención de voto, tiende a generar más y más disidencias.

Los resultados de ERC han tenido en los últimos 30 años la evolución de unos dientes de sierra. Ahora le toca las horas bajas y, por tanto, los grupúsculos están en su cenit. En cuanto a CiU mantiene un sector independentista en CDC, no en UDC, y especialmente entre la gente joven… Nada hay de nuevo en esto que reitera lo que siempre ha ocurrido en los últimos 30 años. A la vista de que CiU no puede crecer más hacia su derecha (el PP), tiende a hacerlo hacia su izquierda (ERC) y no es raro, por tanto, que con cierta frecuencia Artur Mas (como antes Pujol) realice alguna declaración soberanista que supongo un aliciente para ese electorado. Tampoco aquí hay grandes novedades en esto.

Sin embargo, en el ambiente independentista existe siempre una permanente actitud de exaltación adrenalínica. En 1987, Terra Lliure y los radicales independentistas estaban convencidos de que “toda Catalunya” les apoyaba y se lanzaron a colocar bombas pensando que la independencia estaba a un paso. ¿Por qué lo hicieron? Porque su círculo de amistades, sus lecturas, todo lo que les enlazaba con la sociedad salían de los medios independentistas o, de alguna manera, estaban vinculados a ellos. En definitiva, si hubo Terra Lliure fue por que el independentismo practicaba la danza de los derviches giróvagos: toda su vida y sus relaciones orbitaban en torno al tema independentista. Esto les deformaba la perspectiva y les hurtaba la percepción objetiva de la realidad. Y en eso siguen.

Desde entonces el independentismo no ha mejorado. Fruto de esa “imaginación viciosa” ha sido la cadena de referendos independentistas que ha logrado redimensionar la naturaleza del independentismo catalán.

A pesar de que en algunas comarcas como Osona, el impulso independentista ha contado con el apoyo de los jerarcas locales de CDC, lo cierto es que, fuera de esa comarca, todo el trabajo de organización y convocatoria ha recaído sobre ERC y su constelación de grupúsculos. Si tenemos en cuenta que la estructura de ERC es fuerte solamente en Girona y relativamente fuerte en algunas comarcas de Barcelona, especialmente en el interior, y sus disidentes carecen de estructura más allá de la local, se percibe claramente lo limitado de la convocatoria y de sus resultados.

¿Qué hace falta saber para votar?

Tal es la pregunta que se plantean los organizadores de los referendos en la portada de su folleto explicativo sobre la consulta. Ellos mismos contestan:

“1) Se votará mediante voto secreto depositado en una urna. Las posibles opciones de voto son SI-NO-BLANCO

2) Podrán votar todas las personas empadronadas en el municipio a partir de los 16 años.

3) Para votar se habrá de acreditar la identidad y la residencia en el municipio del elector, exhibiendo en la mesa electoral el original de alguno de los siguientes documentos:

- Para acreditar la identidad los considerados ciudadanos españoles: DNI o Carné de Conducir.

- Para acreditar la identidad de los extranjeros: los comunitarios, el DNI del país de origen; los no comunitarios residentes el NIE; los extranjeros empadronados sin permiso de residencia, el pasaporte del país de origen.

- Para acreditar la residencia: si consta en el documento identificador la dirección en el municipio queda acreditada. Si no consta una dirección o es de otro municipio, el elector tendrá que acreditar su residencia exhibiendo en la mesa electoral el certificado o el volante de empadronamiento, de fecha posterior a la del documento identificador.”

Pues bien, en estas condiciones para votar se percibe la debilidad de la propia convocatoria: de un lado pueden votar los electores de entre 16 y 18 años. Los independentistas tienen tendencia a pensar que “la juventud está con ellos” y, por tanto, contra más jóvenes sean los electores, esperan que más refuercen el soberanismo… olvidando que esos mismos jóvenes, a medida que van creciendo, tienen tendencia a abandonar ese radicalismo adolescente.

Independentismo e inmigración

En segundo lugar sorprende que los inmigrantes (que, a fin de cuentas no son más que residentes temporales, lo que en Alemania se llama “trabajadores invitados”) tengan derecho a decidir el futuro de Catalunya y no solamente los legales sino también los ilegales empadronados. En estos, los organizadores no hacen más que seguir la directriz de ERC que, en la actualidad puede ser considerado como el “partido más plus”: más independentista y más proinmigracionista, flagrante contradicción producto de las ensoñaciones de Carod-Rovira que considera a la cultura catalana más integradora que cualquier otra de Europa, de manera queque cualquier inmigrante, por el mero hecho de tener contacto con ella, queda transfigurado e integrado.

Los miembros de ERC creen, sin sombra de duda, que la integración de los inmigrantes que no se ha podido realizar satisfactoriamente en lugar alguno de Europa, se realizará casi como por milagro, en la Catalunya independiente. A los inmigrantes islámicos esta posibilidad les seduce realmente: una Catalunya independiente es más fácil de islamizar que incluida dentro de un Estado más grande con amplias zonas en las que no existen islamistas.

¿De dónde ha podido salir esa absurda idea? La ideología humanista y nacionalista de ERC ha hecho que en la mayoría de Ayuntamientos en donde tienen presencia ocupen las concejalías de carácter social… en donde se han podido relacionar con miles de inmigrantes relacionados con cientos de asociaciones que acuden en busca de alguna subvención o subsidios. Es evidente que cuando alguien acude a pedir algo tiende a agradar al interlocutor y eso es lo que han visto los concejales de ERC: inmigrantes sumisos que les siguen la corriente para obtener algo a cambio…

De ahí que se haya producido la paradoja de que el partido político más independentista que, en principio se está tentado de pensar que es el que defiende con mayor ahínco la identidad catalana, sea, finalmente, el que apoye más decididamente a la inmigración que tiende a rebajar precisamente por su mera presencia esa misma identidad.

El inicio del conflicto: Arenys de Munt

El origen de esta tendencia a la convocatoria de referendos de escasa o nula solvencia partido en el mes de julio de 2009 del ayuntamiento de Arenys de Munt. Vecino a Arenys de Mar, situado en la costa, Arenys de Munt es un municipio interior poblado por unos 8.500 habitantes, con un 25% de inmigración real, gobernado por una Agrupación independiente de carácter independentista (AM2000), ERC y la CUP (independentismo radical). Votó el 41% de la población. Si Arenys de Munt saltó a la fama no fue tanto por el referéndum como por la presencia de unos 70 falangistas uniformados como en los años 30 que irrumpieron en la población el mismo día de la consulta.

Una vez se examina la sociología de la población se percibe claramente que el principal problema de Arenys de Munt es la inmigración y, naturalmente, la crisis económica, combinado explosivo que estalló en e mes de marzo cuando se produjeron protestas vecinales ante la posibilidad de que se construyera una mezquita. Sin embargo, los independentistas eligieron esa población para “estrenar” su oleada de referendos.

Así como el referéndum que amenazó con convocar el Lehendakari Ibarretxe con carácter institucional, estos referéndums eran iniciativas surgidas de asociaciones y partidos y jamás ha contado con el apoyo de legalidad alguna. La idea con la que se convocaban era la de que –copiamos del texto de la propia convocatoria- “un buen nivel de participación impulsará la convocatoria de un referéndum nacional de independencia con carácter vinculante reconocido por la comunidad internacional”. Si esa era la intención, los escasos resultados y el bajo seguimiento de la campaña, ha constituido un estrepitoso fracaso.

El PSC procuró pasar de puntillas sobre el asunto de los referendos y vio el cielo abierto con la presencia arcaizante de 75 falangistas uniformados en Arenys, situándose en posición de equidistancia entre los “independentistas radicales” y los “falangistas recalcitrantes”. Los partidos catalanes, salvo el PP, sostenían que la consulta, aunque no fuera “legal” era “legítima” en aras a la libertad de expresión; muchos ayuntamientos –incluso con mayoría socialista- pusieron sus instalaciones y recursos a disposición de los convocantes de la consulta sin preguntarse si era legal facilitar a organizaciones privadas los datos del padrón municipal…

Esto, unido a que en algunos municipio se votó durante una semana, a que en otros no existió ningún tipo de control, y los “observadores” internacionales fehacientes brillaron por su ausencia y, sobre todo, que quienes realizaron el recuento de votos, quienes llevaron la administración de los resultados y los únicos que hicieron campaña fueron los independentistas, restaban los restos de “legitimidad” que pudo tener la consulta en su origen y los pobres resultados sellaban el fracaso de la iniciativa y un paso atrás para el independentismo.

Una participación decreciente

Los resultados de los referendos en diciembre en 167 municipios fueron, con mucho, los más favorables a los independentistas con una participación que apenas llegó al 29%. Para colmo, el resultado de los SÍES, un 94%, recordaba demasiado a las “elecciones a la búlgara” por su unanimidad. En realidad, lo que ocurría es que el 94% de los votantes eran todos los independentistas que podía haber en esos municipios. Particularmente masiva fue la consulta en Osona que, impulsada por López Tena, alcanzó el 47% de participación. Era el techo. En otras zonas como Vilanova i la Geltrú apenas votó el 15% de los electores convocados. Ya desde entonces se empezó a ver que la tendencia general era a la indiferencia en las grandes poblaciones y a la participación relativa en las pequeñas, especialmente en “la muntanya”.

Otra nueva oleada de referendos convocados en febrero confirmó esta tendencia, llamando particularmente la atención los malos resultados cosechados en especial en el sur de la provincia de Tarragona en donde la participación fue, literalmente, imperceptible. La participación en los 80 municipios en donde se realizó la consulta fue sensiblemente menor a la de los referendos de diciembre. De las 290.027 personas llamadas a consulta acudió solamente el 21,55%, 6’5 puntos menos que en diciembre. En El Vendrell apenas se llegó a una participación del 8%.

Estos referendos están sirviendo para algo evidente: Catalunya es plural y las comarcas de Tarragona tienen una opinión muy diferente a las de la Muntanya catalana (Osona, Berguedá, la Garrotxa, etc.). Rupit y Pruit, separados unos pocos kilómetros en Osona alcanzaron el 71% de participación, cifra récord que seguramente debe mucho a la actividad incansable de López Tena.

La siguiente oleada de referendos tuvo lugar el pasado 25 de abril confirmándose todas estas tendencias, especialmente la tendencia a una menor participación que empezaba a rozar el ridículo. En esta ocasión votaron 212 municipios pero la participación se quedó en el 20% pelado. La participación fue desigual, pero los organizadores cometieron el error de destacar que población mostraban un récord de participación: La Vilella Baixa (Tarragona), situada en el Priorat, votaron 99 personas, el 68% del censo; en Nalec (Lérida), en Urgell, lo hicieron 87 personas, el 96% del censo, y en Iborra (Lérida), en la Segarra, acudieron a las urnas el 90% de los empadronados, 112 votantes... Votaciones máximas en poblaciones minúsculas, cuando en Lliçà de Munt, apenas votó el 12% del censo, en Lérida, el 8%; y en Reus, apenas el 15%. Poblaciones grandes participación pequeña…

De seguir esta tendencia en la próxima oleada de referendos los votantes estarían por debajo del 20%. Y todavía falta el referéndum en Barcelona a celebrar en 2011… ¿Se llegará hasta ahí?

El núcleo del problema catalán

A estas alturas hay pocos observadores que sostengan que el independentismo catalán es un “grave peligro”. No lo era siquiera cuando existía una organización terrorista que mataba (en realidad, “moría” en accidentes con manejo de explosivos, mucho más que “mataba”, cuatro terroristas de Terra Lliure saltaron por los aires y causaron una sola víctima y de manera involuntaria), ni tampoco lo ha sido durante los siete años en los que ERC ha estado gobernando.

Los problemas para Catalunya en estos momentos son la situación real de Catalunya (caracterizado por una mixtura de inmigración masiva, corrupción y crisis económico-social), la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut aprobado en 2007 (si bien es cierto que con una abstención del 50% y con un soporte del 30% del cuerpo electoral real) y lo que se ha llamado “desafección catalana”.

El “nacionalismo español” identificado con Aznar dejó mal recuerdo en Catalunya a causa especialmente de su prepotencia en materia internacional y del insensato alineamiento de Aznar con los proyectos belicistas de George W. Bush. A partir de ese momento los índices de abstención en las distintas consultas electorales fueron en aumento. Tras el aznarato, las esperanzas suscitadas en Catalunya por Zapatero se fueron al traste a causa de su actitud oportunista ante el Estatut (actitud que varió desde el “aprobaré lo aprobado por el Parlament de Catalunya” hasta su “aprobaré la sentencia del Tribunal Constitucional” y más tarde a raíz de la crisis económica y de la incapacidad del zapaterismo para reconocer el problema y actuar en consecuencia.

En otras palabras: los “gobiernos de España” han “fallado” en los últimos 10 años a los ojos de la mayor parte de catalanes. Existe una tendencia inevitable en Catalunya a identificar “España” con la “gestión del gobierno de España”. Si éste falla, lo que se debilita es la idea de España. En el momento actual, la “desafección catalana” consiste en eso precisamente: la crisis económica y social en Catalunya es de tal magnitud, los niveles de corrupción disparados, la inmigración tan absolutamente omnipresente que se tiende a atribuir la responsabilidad de todo esto al “gobierno español” o, directamente, a “España”.

Lo peor es que esta opinión no es del todo descabellada. El gobierno español es en buena medida responsable del caos catalán… Pero también en Catalunya existen responsabilidades. Pero el gobierno de la Generalitat está paralizado en la cuestión del “nou Estatut” desde hace siete años, a partir del momento en que llegó al poder Maragall con hambre de pasar a la historia alcanzando una nueva cota autonómica y apoyándose en… independentistas. A la “desafección catalana” en relación a España se une otra no menos visible: también existe en relación a las autoridades específicamente catalanas como mostró el impresionante índice de abstención, voto nulo y voto en blanco en las pasadas elecciones municipales en la ciudad de Barcelona y a los niveles de abstención (cercanos o superiores al 50%) que se prevén en las próximas elecciones autonómicas de noviembre.

El problema de Catalunya es que ya no se cree en las bondades de “España” y de sus gobiernos (que se consideran como algo ajeno y lejano), pero tampoco en el gobierno autonómico (que cada vez se ve como una banda de corruptos incapaces, sensación aumentada por el caso Millet y la Operación Pretoria).

El problema de Catalunya y de España es, a fin de cuentas, el mismo: la inexistencia de una “misión” y de un “destino”, que hoy ya no se concibe ni en común ni separadamente…

Y, desde luego, el independentismo que quería aportar a Catalunya un “destino independiente” ha fracasado completamente en su intento. Catalunya seguirá unida al resto del Estado, por mucho tiempo, pero sin fe y con indiferencia generalizada mientras la política española esté gobernada por serviles de Bush  y herederos o por inútiles incapaces de comprender las dimensiones de la crisis actual.

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

Los islamistas piden aquí lo que niegan en sus países de origen

Infokrisis.- En los últimos 10 años el gobierno marroquí ha ido aumentando su hostigamiento contra la presencia de misioneros de otras confesiones religiosas, incluso contra aquellos que no llegaban al país a convertir almas sino a ayudar en las tareas del desarrollo. El gobierno marroquí les ha visto siempre con una mirada extremadamente desconfiada y lo que es peor, con una frecuencia cada vez mayor los ha perseguido y expulsado. En marzo de 2010, más de medio centenar de miembros de distintas confesiones no musulmanas han sido expulsados de Marruecos demostrando que la libertad religiosa es algo que no está al alcance del mundo islámico.

 Marruecos ha solicitado en diversas ocasiones el ingreso en la UE avalada por los EEUU y en la actualidad por José Luis Rodríguez Zapatero. Petición inútil porque Marruecos es una monarquía teocrática en flagrante contradicción con el laicismo propio de la UE. Hay una serie de prácticas de gobierno seguidas por Mohamed VI que impiden que cualquier acercamiento entre la UE y Marruecos, por buena que sea la voluntad de las partes, pueda concretarse.

Marruecos tiene una religión de Estado, el Islam. La libertad religiosa está formalmente prohibida y se traduce en la ilegalidad de difundir cualquier otra religión que no sea el Islam. Quien realice proselitismo entre ciudadanos marroquíes se arriesga a recibir duras penas de cárcel. Los servicios de seguridad del Estado son los encargados de velar que nadie predique algo que no sea el Islam, sólo el Islam y nada más que el Islam. Apenas los extranjeros pueden practicar su fe y con limitaciones flagrantes. No se pueden construir nuevas iglesias a la espera de que las antiguas se vayan cayendo y a nadie, en su sano juicio, se le ocurriría realizar, por ejemplo, una procesión de Semana Santa más allá de los altos muros de las pocas parroquias que quedan en pie en todo el país. Cualquier parecido con la tradición y con la legalidad europea es, como se ve, pura coincidencia. Y es que el Islam es así…

La apostasía en el seno de la religión islámica

Para todas las religiones abrahámicas la apostasía figura como el peor delito, pero así como en el judaísmo moderno implica apenas el alejamiento de la sinagoga y solamente entre judíos integristas supone una especie de repudio social, y en el catolicismo es algo intrascendente, el islamismo sigue manteniendo el mismo fanatismo del período coránico.

La guerra santa es admitida en el Islam en cuatro casos: contra infieles, contra bandidos, contra rebeldes y contra apóstatas. El no creyente figura como enemigo principal y la yihad se dirige contra él por excelencia. Los tratadistas islámicos consideran al no creyente como el enemigo por excelencia. De hecho el mundo no islámico es el Dar al-harb, literalmente “el Territorio de la Guerra” en donde al no creyente se le llama harbi, forma adjetival de la palabra guerra. El harbi no es lo mismo que el dimmi, o no creyente, sometido a un gobierno musulmán (acepta la protección musulmana y paga impuesto al Estado islámico). La misma palabra dimmi implica “contrato”: derechos reconocidos a cambio de deberes hacia la autoridad musulmana. Existe un tercer tipo de “ciudadano” desde el punto de vista islámico, el mustam’min, que equivale al ciudadano no musulmán de paso por tierra islámica. A éste es al único que se le permite practicar su religión y está exento del pago de impuestos, pudiendo asociarse junto a otros como él en comunidades con leyes propias, sujetas al poder islámico. Un salvoconducto le permite que su condición sea reconocía.

A efectos de comprender las limitaciones actuales a la libertad religiosa en Marruecos debemos centrarnos en la categoría de los apóstatas. Marruecos considera que todo habitante nacido en el país es necesariamente musulmán, salvo los judíos que tienen un estatuto aparte. Se respeta la costumbre del visitante y se le deja practicar su culto mientras no sea en público ni, por supuesto, haga proselitismo. En el momento en que, por el motivo que fuere, algún nacido musulmán renuncia a su fe y se convierte a otra religión pasa a ser una apóstata y es considerado, por tanto, como el peor de los enemigos.

Así como los bandidos y los rebeldes la legislación islámica los ve como a musulmanes que, por algún motivo, se han opuesto a la autoridad, pero que siguen siendo musulmanes y, por tanto, la guerra contra ellos nunca puede ser declarada “santa”, la lucha contra quienes han nacido en el Islam y han renunciado a él, no solamente adquiere ese carácter sino que suele revestir la mayor crudeza. Es importante destacar que algunos tratadistas consideran que durante la lucha contra otros musulmanes se pueden firmar pactos y es necesario respetarlos, no así los que se firman con los gobernantes de los “territorios de guerra” (esto es con gobiernos no islámicos), ni con los apóstatas.

La lucha contra el apóstata es, en sentido propio, yihad. A diferencia del no creyente (kafir) que jamás ha aceptado al Islam, el apóstata ha conocido el Islam y ha renunciado a él, adquiriendo por eso mismo la consideración de enemigo; para el islamismo quien tiene la oportunidad de “conocer la verdad” y rechazarla, tiene olor azufre y un aroma satánico; hacerle la guerra es lícito y necesario.

A la hora de combatir contra el apóstata se emplearán normas de guerra mucho más duras incluso que contra el no creyente o el bandido. Nadie le podrá dar alojamiento, ni autoridad alguna lo dotará de salvoconductos; ningún pacto o armisticio podrá firmarse con él. Si resulta capturado jamás será considerado prisionero de guerra. Ni puede convertirse en dimmi, ni seguir el destino de los capturados en la yihad: ser esclavo. Sus únicas posibilidades son retractarse o morir. Si se retracta se le perdonará por los delitos cometidos durante el tiempo que duró su apostasía y se le devolverán las propiedades confiscadas. Si se niega resultará decapitado.

El problema que ya denunció al-Gahiz en el siglo IX es que para los teólogos cualquiera que está en desacuerdo con ellos pasa a ser un apóstata…

En la práctica la legislación islámica considera al apóstata como el peor de los delincuentes y, por tanto, en los países islámicos se procura que ningún ciudadano tenga la posibilidad de abandonar su religión secular y sumarse a otra. Y esto explica suficientemente porqué la libertad religiosa es completamente inaceptable en países como Marruecos y por qué se reprimen con singular dureza las muestras de proselitismo realizadas por otras religiones.

Libertad religiosa en Marruecos: estado de la cuestión

El 7 de marzo de 2010 tenía lugar en la emblemática ciudad de Granada la primera cumbre entre Marruecos y la Unión Europea. Por si hubiera alguna duda de que cualquier acuerdo era imposible, ese mismo día resultó detenido en Larache (Marruecos) un joven egipcio miembro de la Orden Franciscana, Rami Zaki. Tras ser interrogado fue trasladado hasta el aeropuerto y obligado a tomar el primer vuelo para El Cairo, sin que ni siquiera pudiera recoger su equipaje. Lo más sorprendente es que Zaki ni siquiera era misionero, ni mucho menos se encontraba en Larache para predicar.

En todo Marruecos, especialmente en el territorio del antiguo Protectorado de Tánger todavía hay entre 2.000 y 2.500 católicos que reviven el tiempo de las catacumbas y sufren un “marcaje” continuo por parte de la seguridad el Estado marroquí. Una situación intolerable que contrasta con las facilidades que los imanes marroquíes (frecuentemente agentes de ese país y siempre formados y autorizados por el gobierno de Mohamed VI) encuentran para abrir sus mezquitas en España.

El franciscano Zaki no era el único miembro de “otra religión” que se vio expulsado del país coincidiendo con la cumbre UE-Marruecos. Otros 70 cristianos de distintas confesiones evangélicas siguieron el mismo camino, algo sin precedentes que no puede ser debido a ninguna casualidad. El gobierno marroquí solamente reconoció la expulsión de 16 evangélicos que regentaban un orfanato en Ain Leuh, en las estribaciones del Atlas, la Aldea de la Esperanza, y que realizaban “tareas de proselitismo”.

Este orfanato gozaba de todos los permisos legales para ejercer su actividad y en su programa de estudios regían los mismos principios que en todas las escuelas marroquíes, incluyendo el aprendizaje obligatorio del Corán. Sus gestores, además, se habían comprometido por escrito a no enseñar a los niños la Biblia… Nada de todo esto bastó para el gobierno marroquí que les acusó de violar el derecho sobre la adopción e “intentar propagar el evangelio contra la fe de los musulmanes”. Los interesados siempre han negado este extremo y han afirmado que respetaron escrupulosamente la legalidad vigente.

No era la primera vez que este tipo de instituciones cristianas veían su actividad humanitaria obstaculizada por el régimen marroquí. Pocas semanas antes el director del colegio americano de Casablanca no fue autorizado a desembarcar del avión cuando regresaba de sus vacaciones. Otros profesores de ese centro –gestionado también por evangélicos- fueron, así mismo, obligados a abandonar el país. Todos ellos, tal como denuncian los “ulemas” son considerados como “terroristas ideológicos”...

Poco después de las expulsiones el arzobispo católico de Rabat, Vincent Landel y el jefe de las comunidades cristiano-evangélicas en Marruecos, Jean Luc Blanc, enviaron un comunicado conjunto que pretendía ser una afirmación de ecumenismo: "Nuestra responsabilidad es ayudar a nuestros hermanos cristianos a encontrarse con sus hermanos musulmanes (...) sin ningún deseo de proselitismo". Mucho más realista el nuncio apostólico del Vaticano en Rabat prefirió no hacer declaración alguna. El arzobispo Landel declaró a la prensa española que "En Marruecos gozamos de libertad de culto [una de cal].En cambio, y no creo que sea ofensivo el decirlo, no hay libertad de conciencia, libertad religiosa [otra de arena]". Pero, ¿realmente hay libertad de culto en Marruecos? Podemos dudarlo. Una de las tareas del culto católico es la pastoral… que está justamente prohibida en Marruecos. Nadie puede estar “un poco embarazado”: la libertad religiosa existe cuando no tiene restricciones y éstas son patentes en Marruecos.

Mientras que el gobierno holandés y el norteamericano expresaban su protesta por las expulsiones, el gobierno español callaba insensible ante la presión de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España que pidió por carta Moratinos, que intercediera por ellos. ¿Para qué defender la libertad religiosa en Marruecos si los cultos cristianos resultarían beneficiados? ¿Cómo podría el gobierno español pedir en Marruecos lo que obstaculiza en España? No hay que olvidar la paradójica política religiosa del gobierno Zapatero: apoyar el uso de una prenda religiosa, el velo islámico, en los colegios públicos, mientras en esos mismos colegios retira crucifijos y símbolos propios de la tradición secular y religiosa española.

La Iglesia Católica presente en Marruecos merecería más apoyo internacional y, particularmente del gobierno español, pues no en vano se introdujo a partir de nuestra presencia en el país en tiempos del Protectorado de Tánger. Hoy, en esa amplia zona apenas quedan 99 religiosas y 16 religiosos (en su mayoría franciscanos) realizando tareas asistenciales con niños de la calle, madres solteras o inmigrantes subsaharianos. Las autoridades marroquíes procuran que contra menos contacto tengan con ciudadanos marroquíes, mejor, pero hasta ahora no ponían excesivos problemas en que ayudasen a los inmigrantes que vienen del África negra y que sufren todo tipo de exclusiones racistas.

¿Surgió alguna voz discordante entres los imanes y ulemas marroquíes en defensa de los cristianos expulsados y de la libertad religiosa en general? En absoluto, ni los 7.000 ulemas (doctores en la ley coránica) adictos al Palacio Real que tienen a Mohamed VI como “gran líder espiritual”, ni los 3.500 imanes que regentes pequeñas mezquitas wahabitas situadas fuera de la disciplina del islam oficial, ni uno solo, manifestaron el menor signo de solidaridad, comprensión, ni la menor nota disonante con la medida. No sólo eso, sino que el llamado Consejo Superior de Ulemas remitió un comunicado apoyando las medidas de expulsión y oponiéndose a lo que llamaban “prácticas de terrorismo religioso” que, según ellos, practicarían los expulsados.

¿Por qué contra los cristianos? ¿Por qué ahora?

Desde marzo de 2008, Marruecos goza de un Estatuto Avanzado suscrito con la UE. Ese estatuto apenas ha servido hasta ahora para otra cosa que para facilitar la importación de frutas y verduras a la UE, pero se conviene en que aparte de esto no ha aportado nada esencial a ninguna de las dos partes y la distancia política es igual o superior a la que existía antes de su firma. Para colmo, Mohamed VI sabe que en el momento en que Zapatero abandone la Moncloa habrá perdido a su peón esencial dentro de la UE y, a partir de entonces, el camino de Europa se volverá completamente impracticable para él.

Mohamed VI es consciente de que ya no puede ir mucho más allá de donde ha llegado en su relación con la UE y, desde este punto de vista, no es por casualidad que las detenciones y expulsiones de cristianos tuvieran lugar coincidiendo con la cumbre de Granada, a modo de desafío. Mohamed VI se siente hoy respaldado y seguro gracias al apoyo de los EEUU y a los acuerdos suscritos con ese país.

Otra interpretación que se ha difundido y que tiene relación con toda esta temática, explica que Mohamed VI ha realizado con estas medidas un guiño a los sectores integristas del régimen y las asociaciones religiosas que lo acusan de apóstata o de “falso islamista” al proclamarse musulmán pero no aplicar los principios de la ley coránica. En este sentido la expulsión de los católicos podría interpretarse en clave interior: reprimiendo a las organizaciones cristianas demostraba su ortodoxia coránica e impedía que algún imán extremista o la poderosa organización fundamentalista Justicia y Caridad (mayoritaria en la universidad) del jeque Abdesalam Yasín, lanzaran una fatwa contra él.

En las últimas elecciones venció el partido oficialista, éste se declara “islamista moderado”, mientras que el Partido de la Justicia y el Desarrollo, sigue siendo una fuerza importante en el país pero resulta mucho más dudoso para la Casa Real. En cuanto al Istiqlal, es una extraña forma de religiosidad y nacionalismo. Pero es el jeque Yasín el que marca la partitura por la que discurre buena parte del islamismo marroquí… y éste no se presenta a las elecciones.

Conclusiones airadas: “el principio de reciprocidad”

Llama especialmente la atención el cinismo con el que la administración marroquí está tratando este tema. Poco después de producirse esta crisis, la Agencia Magreb Press informaba sobre la participación de este país en un seminario que tuvo lugar en Barcelona sobre “Libertad religiosa y ciudadanía musulmana en Catalunya” organizado por el Departamento de Derecho Eclesiástico de la Universidad Autónoma junto con el Consejo de las Comunidades Marroquíes en el Extranjero. La función de este seminario consistía en demostrar que lo blanco es negro y que era posible combinar religión musulmana y laicidad europea en un marco “multicultural”, marco que, por supuesto se sitúa en Europa y no en Marruecos. Todo lo relativo a la religión es paradójico en Marruecos cuya constitución proclama el “derecho a la libertad religiosa” en el Art. 6, mientras que en el Art. 200 del Código Penal sanciona “cualquier actividad que pueda inducir a otro a abandonar su religión”…

Al parecer todavía hay gente que cree en los Reyes Magos en esa Catalunya donde el Conseller en Cap, Carod-Rovira (otro al que le quedan dos telediarios en el cargo), ha hablado sin el más mínimo recato del “Islam Catalán”. A Carod le podemos recordar las palabras de Said Halim Pachá, visir otomano que declaró en 1917 que “la patria de un musulmán es cualquier lugar en el que prevalezca la sharia” o las más recientes palabras del imán Jomeini cuando declaró que “no hay fronteras en el Islam”. Hablar pues de un “Islam catalán” es algo más que una contradicción: es una estupidez ignorante. Pero en estos tiempos estamos asistiendo a cadenas de estupideces. ¿No salió la Iglesia Católica española en defensa de Nawja y de su velo islámico menos de un mes después de que Rami Zaki, el franciscano egipcio, fuera expulsado de Tánger?

Es preciso retornar a criterios racionales de normalidad, incluso para la Iglesia Católica y reconocer que solamente existe libertad religiosa cuando un ciudadano tiene pleno derecho para adherirse a la confesión que estime oportuno; cuando tenga el pleno derecho de proclamar su fe y comunicarla a otros, dentro y fuera de los lugares de culto; cuando tenga el derecho de publicar libros y revistas, emitir programas de radio, TV e Internet en los que defienda su fe libremente elegida y, finalmente, cuando no sea víctima de discriminaciones en razón de su fe.

Si esto es tan difícil de reconocer en Marruecos, lo prudente, en virtud del principio de reciprocidad, es que se apliquen las mismas restricciones a la difusión de la religión islámica en Europa.

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