La crisis de la U.E. y lo que representa para el futuro

Publicado: Miércoles, 22 de Junio de 2005 17:35 por en INTERNACIONAL
0101010.gifRedacción.- El NO francés y holandés ha precipitado la crisis de la UE. Y esto ha generado un cambio completo del entramado de alianzas interiores entre los Estados de la Unión. En este nuevo contexto, previsible, por lo demás, la España de Zapatero se ha quedado sola. Vale la pena conocer la nueva situación generada y las repercusiones que va a tener para España en los próximos años. Que no van a ser, precisamente, pocas, sino muchas e indeseables.

De la precipitación española al no francés

Zapatero intentó dar el “campanazo” en la UE siendo el primero que convocaba un referéndum Pero el referéndum español, lejos de ser un triunfo personal de Zapatero ha constituido otro de sus gestos habituales gestos precipitados exteriores. No solamente el porcentaje de votantes estuvo por debajo del 50%, sino que además, el número de sies fue anormalmente alto. Ahora sabemos lo que ocurrió: que el pueblo español voto DESINFORMADO. En un referéndum de este tipo, lo normal es que el convocante (el gobierno), facilite a la ciudadanía un ejemplar del texto sometido a votación. En este caso esta exigencia no estuvo presente. Salió el SI porque, la “tradición democrática” española hace que dentro de los partidos políticos el debate sea siempre inexistente y, nadie, en ninguna de las dos formaciones mayoritarias, tuvo arrestos para oponerse a la línea de las direcciones popular y socialista.

Pero cuando Francia dijo no y el no fue amplificado, posteriormente, por Holanda, esta política de “prestigio” de Zapatero hacia Europa, se desmigajó en pocos días. Ahora sabemos lo que estaba en juego y lo que se escamoteó al electorado español: no se le dijo que el Tratado implicaba la posibilidad de ingreso turco en la UE, no se le dijo que consagraba el liberalismo salvaje, la desprotección a los derechos cívicos y situaba a la Unión dentro del contexto globalizador mundial… lo cual, no puede hacer, a corto plazo, sino debilitarnos.

En Francia hubo un debate. El propio partido socialista, facilitó un debate interior. Además, fuerzas políticas de izquierdas y derechas, manifestaron su hostilidad al SI. Lo importante es que hubo debate: se sabía lo que se iba a votar, la clase política había estudiado el tratado constitucional y, una parte, lo rechazó. En España, no solamente el debate público fue escamoteado, sino que muchos políticos representativos alardearon públicamente de desconocer aquello que iban a votar.

Lo que Zapatero creía que iba a ser un paseo triunfal, se ha convertido, a partir de ahora, en un calvario.

La política de Zapatero en relación a Europa

La política de ZP ha consistido, desde su primer momento, en apostar por la “pancarta” (esto es, proclamar, inicialmente, un antiamericanismo y, posteriormente, una alineación junto al eje franco-alemán, para salvaguardar la “independencia de Europa”). Zapatero se equivocó en todo.

En primer lugar, se equivocó en pensar que estaba tratando con “Francia” y “Alemania”; error imperdonable, porque en realidad, estaba tratando con Chirac y Schröeder. ZP no supo advertir el drama de sus dos interlocutores en Europa, aspiró, pretenciosamente, a ser el “tercer grande”. Si Azanar se había fotografiado junto a Blair y Bush en las Azores, él, ZP lo hacía con Chirac y Schröder a la sallida del Elíseo. Pero había una pequeña diferencia.

Tanto el líder francés como el alemán, son políticos declinantes, políticamente de la fosa. Schröder ganó de milagro las elecciones alemanas de 2001 (gracias al incidente climatológico de una inundación en la que demagógicamente “dio el cayo”, siendo recompensado por el electorado). En cuando a Chirac, llegó al Elíseo teniendo como adversario a Le Pen y estando sostenido por la totalidad de los partidos políticos desde el trotskysmo hasta la derecha fronteriza con Le Pen. Ni Schröder ni Chirac contaban con una posición fuerte en sus respectivos países.

Luego vino la guerra de Irak que dio la sensación de que la población europea estaba unánimemente detrás del eje Chirac-Schröeder. Pero eso duró poco tiempo: cuando se restableció la normalidad, se evidenciaron los problemas de la construcción europea y el primero de todos, fue la ampliación, drástica, excesiva, poco meditada, aventurerista y conflictiva que incorporó de una tacada a diez países del Este, todos ellos con economías débiles, a la UE.

Zapatero es culpable de haber hecho política de pancarta cuando tocaba hacer una reflexión mucho más profunda sobre lo que estaba ocurriendo en Europa entre el verano de 2002 (cuando se fragua el ataque a Irak) y el mayo de 2005 (no franco-holandés). Para colmo, olvidó otro dato esencial: en junio de 2005, Blair ocuparía la presidencia rotativa de la UE. Y Blair acababa de ganar –por goleada- las elecciones inglesas. De todos los líderes europeos, es, en este momento, el que se asienta sobre una posición política más estable. Todavía resuenen las palabras de Bono en la ejecutiva socialista de febrero de 2003, cuando los micrófonos, en un descanso en la reunión, preguntó: “Y Blair ¿de qué va el gilipollas ese?”, frase que pasó a los informativos de todo el mundo, incluida la BBC.

El problema europeo en España

Hace seis meses sosteníamos que la racionalidad implicaba votar nulo a la constitución europea, a pesar de que, finalmente, hicimos campaña por el NO. España ha sido, sin duda, uno de los países más beneficiados con la adhesión a la UE. En primer lugar por que se hizo en un momento en el que todavía no existía aglomeración para entrar, hace 20 años. En segundo lugar por que se ha beneficiado extraordinariamente de las ayudas y los recursos de la UE. No tuvimos un “Plan Marshall”, pero hemos tenido veinte años de ayudas de la Unión.

Ciertamente, los sucesivos planes de reconversión y ajuste, sugeridos por la UE, a cambio de los fondos, han provocado la desaparición de sectores estratégicos de nuestra industria e incluso el cierre de la casi totalidad de minas del país, la reducción de astilleros a una pálida sombra de lo que existía en el 75, pero, en general, para el conjunto de la sociedad española y, especialmente, para las regiones más deprimidas, el ingreso en la UE ha sido globalmente positivo. De ahí que votar NO, equivalía a rechazar lo que ha contribuido a estabilizar nuestra economía definitivamente, desde que en 1976-77, el proceso inflacionista se disparó. Si en España, se ha podido reducir los tipos de interés, si se ha contenido la tasa de paro y se han vigorizado nuestras exportaciones, es gracias a la inyección de fondos de la UE.

No es lo mismo votar NO desde Francia o Alemania (que han tenido que pagar la factura del desarrollo español, como Schröder se encargó de recordar a Aznar en lo más agrio de la polémica sobre Irak), que votar NO desde España, uno de los grandes beneficiarios de la UE.

Pero el problema es que Zapatero se preocupó de modificar los parámetros para establecer el PIB español… resultó que, sobre el papel, somos bastante más ricos de lo que nos pensábamos. Así, oficialmente, el PIB español está separado solo un 2% del europeo… con lo cual las ayudas de la UE cesan de recibirse drásticamente. Es evidente que si un español viaja a Europa occidental experimenta de la manera más viva que ese nuevo baremo para establecer el PIB es fraudulento, engañoso e inexacto. Pero la cosa no cambia nada el planteamiento: las mentiras estadísticas han beneficiado el cierre del grifo de fondos europeos.

El gobierno español, gran partidario de la ampliación insensata y aventurera, propagador de la entrada de Turquía en la UE (tanto Aznar como Zapatero), máximo valedor del eje Chirac-Schröder… de repente, se encuentra con que los líderes crepusculares europeos en los que ha depositado confianza, no mueven ni un dedo para defender el talón recibido por el Estado Español. Y no solo eso, sino que son los primeros en explicar que el talón debe cortarse bruscamente. Para colmo, Blair, la más sólido de las jefaturas europeas (Berlusconi es otro cadáver político) , “el gilipollas” de Bono, muestra una oposición todavía mayor al envío de fondos a España.

Lo técnicos del gobierno Zapatero empiezan a entrever lo que va a ocurrir en los próximos tres años. El presidente, por su parte, está todavía perdido en sus devaneos sobre el “diálogo de las civilizaciones”, el matrimonio-que-no-es-matrimonio gay y el debate autonómico, progresivamente más envenado. Pero el gran problema que tiene este país es que a la fractura social (del guerracivilismo al tema gay, del cambio de política antiterrorista a la barbaridad cometida en materia de inmigración), se une la fractura nacional que cuenta hoy con dos frentes abiertos (Catalunya y el País Vasco) y en apenas seis meses, previsiblemente, contará con la apertura del frente gallego… pero, todo esto, incluso, podría ser superado, si no fuera por que estas dos fracturas se van a dar sobre el trasfondo inquietante y demoledor de una crisis económica sin precedentes y en la que no vamos a poder contar con ningún premio de consolación, ni con ningún regalo desinteresado de la UE.

Si no hay inversión de la UE, el primer sector que se resentirá será la obra pública. Luego, la disminución de las subvenciones al campo, la eliminación de subsidios para distintos cultivos, generará la ruina de en torno a dos millones de campesinos que verán en la venta de sus tierras para la construcción de urbanizaciones, la única esperanza de futuro. Para colmo, el sector de la construcción de viviendas, que ha vivido en el año socialista su mejor momento especulativo, se calcula que recuperará un atisbo de normalidad para el 2007, lo que implica que los precios de la vivienda, deberán bajar necesariamente. Pero, si bajan, la construcción dejará de ser el refugio más seguro de capitales (negros o blancos) y esto ocurre en un momento en que la Bolsa da unos resultados extremadamente mediocres y las capitalizaciones bancarias o las inversiones a plazo fijo, igual que bonos, letras del tesoro, emitidos por el Estado, dan unos beneficios irrisorios.

Si a esto unimos la invasión de productos manufacturados allende los Urales, llegaremos a la conclusión de que el proceso globalizador dista todavía mucho de haber alcanzado sus últimas y fatales consecuencias.

Pero hay otro factor de inestabilidad creciente: en un país no puede insertarse un 12-14% de población inmigrante en apenas seis años, sin pensar que esto va a producir alteraciones sociales, económicas y laborales, drásticas. Esto ha ocurrido en España entre 1999 y 2005, en este terreno, los errores socialistas han sido, como mínimo de la misma magnitud que la falta de previsión del PP. Si bien, hay que reconocer que el “gran error”, la regularización masiva, ha correspondido a Zapatero. Todo esto ha creado una oferta laboral muy superior a las necesidades del mercado. Estos cinco millones de residentes extranjeros (3.500.000 legales y 1.500.000 ilegales que siguen aumentando) inesperados, están provocando una insuficiencia en los recursos energéticos, un gasto público desmesurado en materia de seguridad ciudadana, prisiones, asistencia social, ayudas a menesterosos, vigilancia de fronteras, justicia, etc, que no queda compensado ni por el consumo interior que genera (el 75% del dinero movido por la inmigración, va a parar fuera de nuestras fronteras), ni por los ingresos en concepto de seguridad social o impuestos y, finalmente, constituyen otro factor de inestabilidad, especialmente, en momentos de crisis económica y aumento del paro.

La gran duda: la detención en seco del proceso europeo

El proceso de construcción de la UE se ha detenido. La constitución aprobada en España, ha sido arrojada al basurero de la historia en Francia y Holanda, en Alemania, constitucionalmente no habrá referéndum pero la opinión pública dice NO, en Inglaterra tampoco se ha convocado referéndum… Es evidente que ese proyecto de constitución jamás será aprobado en el estado en que se encuentra.

Francia y Alemania, esto es, Schöeder y Chirac, no se encuentran en el mejor momento político. Así pues, Europa tiene como valedores a políticos locales (Barroso), a pequeños Estados recién incorporados y ansiosos de empezar a recibir los cheques en los que basar su desarrollo futuro, o bien a ilusos europeistas que ni siquiera tienen claros los límites y la definición de Europa. Entre estos últimos está Zapatero, y con él, España está más aislada que nunca.

El problema es: la Unión Europea es necesaria en un mundo en vías de globalización. La UE es irreversible en gran medida, puede ser que quede como está hoy (incompleta) o que ralentice su marcha hacia una federación, pero lo que resulta evidente y lo realista, es considerar que la UE es necesaria (por que la política internacional hoy es política bloques y por que la economía mundial es un mecanismo en el que solo hay lugar para macroactores continentales) y que, hasta cierto punto, es irreversible.

El actual momento histórico permite un “kit-kat”. La Europa acelerada de hace dos años, que aceptó incorporaciones rápidas de socios poco fiables, ha muerto, es la Europa de Schröder y Chirac. La Europa que, alegremente, aceptaba la entrada de Turquía, está agonizando. La Europa que veía el “diálogo de civilizaciones” como la mejor de las alternativas, ha quedado reducida a un Zapatero aislado y confuso. Es un buen momento para proponer OTRA EUROPA. Sin duda, el mejor de todos.

Hace unos meses, durante el referéndum europeo algunos partidos sacaron la consigna “Europa SI, pero no ASI”. Esto en la práctica, en la lógica política, equivalía a votar nulo o a votar en blanco. Opciones mucho más sólidas cuanto que no había habido debate y ni siquiera se había difundido el texto constitucional. Pues bien, esa consigna, “Europa SI, pero no ASI”, es la que hay que recuperar en esta noche oscura que ha empezado en Europa.

© Ernesto Milá – infokrisis –infokrisis@yahoo.es

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