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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

Libros E. Milá

Entrevista sobre MILICIA

Entrevista sobre MILICIA

Info|krisis.- En 2009 apareció MILICIA una obra que desde entonces ha tenido distintas reediciones. Sin embargo, el autor ha ido ampliando el contenido de esta obra, variando algunos contenidos, ampliando otros y reestructurándola de arriba abajo. El resultado han sido estos dos volúmenes con el título de MILICIA, EL LIBRO DE LA TRADICIÓN GUERRERA, de 350 páginas cada uno, sobre los que conversamos con el autor:

¿Qué nos transmites en esta obra?

- Es muy simple. Existe una tradición guerrera que se remonta a la antigüedad y que seguramente es la primera tradición que acompaña a la humanidad desde sus albores. Lo que he pretendido es, simplemente, exponer su origen y sus contenidos.

¿Por qué dices que es la primera tradición?

- El ser humano consiguió sobrevivir frente a otras especies más fuertes gracias a que supo manejar las armas. Si el ser humano hubiera estado desarmado –esa exigencia del “pacifismo” moderno– no hubiera resistido los ataques de otras especies y hubiera sucumbido. Hoy no estaríamos aquí. Las armas fueron la primera “herramienta” de la humanidad y, ya se sabe que las armas son inseparables de la tradición guerrera.

¿De dónde procede la tradición guerrera?

- De la modulación de algunos instintos básicos: el de supervivencia, en primer lugar, y el instinto territorial que están presentes en todas las especies superiores. Y el de agresividad, por supuesto, que nos hace defensores de nuestra comunidad y de lo nuestro. En el ser humano estos instintos implícitos en su genética, cristalizan en una casta, la casta guerrera, encargada de la defensa de la comunidad que los encarna de manera más completa.

¿Una casta? 

- Efectivamente, desde Dumézil se sabe que las sociedades indoeuropeas han esta siempre organizadas en tres “castas”: una casta en la que la acción está por encima de todo, la guerrera; otra casta que hace de la meditación y la contemplación su ley, la casta sacerdotal; y, finalmente, la función productiva, una casta que produce mediante el trabajo manual.

¿Para qué sirve una casta?

- Históricamente, en las sociedades indoeuropeas, ha servido para organizarse a la vista de que existen tres caracteres fundamentales en las personas (las que están más predispuestas para la acción, las que lo están hacia la contemplación, y las que se inclinan preferentemente hacia la creación). En la edad media, la casta guerrera estaba organizada en órdenes militares, la casta sacerdotal en órdenes ascéticas y la función productiva en gremios. Quien dice "casta" dice estructura social.

¿Tiene sentido todo esto en el siglo XXI?

- Es evidente que el contexto ha cambiado, pero lo que no ha cambiado es el ser humano. Todavía existen los tres tipos humanos a pesar de que las estructuras "verticales" (militares, ascéticas o gremiales) que los albergaban han desaparecido o han pasado a segundo plano. Vivimos en tiempos de crisis de valores y de desintegración de la civilización. Probablemente en este contexto, la función guerrera tenga mucho que decir. Los valores militares todavía están vivos y se enseñan en las academias militares, estando particularmente vivas en determinados tipos humanos. Nunca como hoy, los valores militares han estado tan ausentes de la sociedad, pero nunca como hoy son tan necesarios. Los valores militares, de jerarquía, autoridad, disciplina, capacidad de sacrificio, entrega, honor y lealtad, fidelidad a la palabra dada, claridad en el lenguaje, acción y pensamiento pronto, diligente y sin dobleces, estilo, sentido de la justicia, empuje, implacabilidad, valor...son los únicos en torno a los cuales puede alumbrarse un nuevo ciclo de civilización que sustituya de una vez por todas las concepciones humanitaristas y soft que cada día debilitan más a nuestra sociedad.

¿Lo que estas proponiendo es trasladar los valores militares a la sociedad?

- Con matices, pero sí, más o menos eso es lo que propongo. En tiempos duros lo peor es asumir valores “blandos”. No van a ser los valores humanistas y universalistas, ni los valores del mercado y del librecomercio los que nos van a sacar de una etapa en la que además de la crisis económica, existe una crisis en la educación y en los valores que asumen los jóvenes y otros sectores sociales. Hacen falta valores duros, austeros, capaces de hacer tabla rasa y volver a empezar un nuevo ciclo de civilización.

¿Y hablas en tu libro de todo esto?

- Pues sí, la obra está estructurada en dos volúmenes. En el primero alude al origen de los valores militares y en la naturaleza de estos valores. Se han añadido unos anexos compuestos por fragmentos de la obra de Julius Evola, el filósofo de la Tradición, buen parte de cuya obra está orientada desde el punto de vista de la Tradición Guerrera. Digamos que este primer volumen tiene que ver con los “valores” generales de la milicia. En el segundo descendemos a estudiar algunas tradiciones militares concretas para ver cómo han cristalizado los mismos valores en distintas épocas. Queda por escribir un tercer volumen para completar este repaso morfológico a las distintas tradiciones guerreras.

He visto que el primer capítulo de la obra está dedicado a las novatadas, ¿Por qué?

- Lo esencial de toda tradición es su impersonalidad, el hecho de intentar disolver la individualidad para integrar la personalidad en una "unidad". En este sentido, es lógico que una de las fases del entrenamiento militar sea la novatada que contribuye a escarnecer al sujeto y a que los conceptos puramente individualistas se quedan a la puerta del cuartel. Solamente cuando la individualidad se desvanece aparece el "esprit de corps" que, contra más afirmado está, más eficaz es la unidad militar que lo encarna. Tal es la base del entrenamiento de los cuerpos de élite.


Indice Volumen I (360 págs.)

Introducción

Capítulo I. Lo que enseñan las novatadas

Capítulo II. Cuando la milicia está en los genes

Capítulo III. La casta guerrera y la sociedad

Capítulo IV. Los valores de la casta guerrera

Algunas conclusiones

Anexos (Julius Evola)

     I. Citas sobre Orden, Autoridad y Jerarquía 

    II. Virilidad Espiritual

   III. El alma de la caballería

   IV. El ejército y la obediencia

    V. Rostros del heroísmo

   VI. Derecho sobre la vida

  VII. Fidelidad a la propia naturaleza

VIII. Sobre la Fidelidad

Anexo (Ernesto Milá) 

La larga marcha hacia la guerra moderna


Indice Volumen II (350 págs.)

Capítulo I. Esparta: la madre de todos los guerreros

Capítulo II. Roma Vincit. Organización y estrategia de la Legión Romana

Capítulo III. La iniciación caballeresca

Capítulo IV. El modelo literario del guerrero

Capítulo V. Cyrano y los mosqueteros

Capítulo VI. Locura y milicia

Capítulo VII. El espíritu de la Legión en sus canciones

Capítulo VIII. La Yihad no es un a broma

 

Formato: tamaño 15x20 cm, portada en cuatricomía, plastificada y con solapas

Pedidos: eminves@gmail.com

Precio:

Los dos volúmenes juntos     35 euros (+ 5,00 de gastos de envío)

Cada volumen por separado 19 euros (+ 3,00 de gastos de envío)

Benoist, casi de la familia

Benoist, casi de la familia

Info|krisis.- Este artículo forma parte de una obra recopilatoria sobre Alain de Benoist. Para evitar realizar una glosa entusiasta de este autor (los grandes intelectuales aborrecen los elogios en tanto que refuerzan su ego), me limité a explicar lo que la obra de Benoist a supuesto en mi formación intelectual. Ni podía hacer otra cosa, ni siquiera estaba predispuesto a escribir otra cosa. Parece como si a la hora de glosar a un intelectual hubiera que tratar de estar a su altura y hacer gala de una sofisticación intelectual que pusiera el comentario a la altura del autor. Más modesto en mis aspiraciones me he limitado a juzgar y personalizar la obra en función de lo que ha representado para mí y para el tiempo que me ha tocado vivir. El libro se ha publicado recientemente, así que ahí va mi aportación.

Alain de Benoist. Casi como de la familia.

Servidor que va ya por los 62 años, pertenece a una generación que cuando tenía 15 ó 16 años discutía sobre Marcuse y sobre estructuralismo, descubría los clásicos del socialismo utópico y los alternaba con la lectura de José Antonio Primo de Rivera y de Ramiro Ledesma. En aquella época y hasta que llegué a la edad de Cristo, era muy fácil ser marxista. Todo el mundo lo era, especialmente en la Universidad y para cualquiera que se preciara de tener un mínimo de cultura, parecía un desdoro declararse antimarxista.

Hoy, cuando hace tres décadas que el marxismo ha entrado en el basurero de la historia, resulta muy difícil explicar cómo eran aquellos años y el clima cultural que se respiraba en el tardo–franquismo. Los kioscos de las Ramblas barcelonesas, que hoy apenas venden otra cosa que gadgets para turistas, a partir de 1968 solamente mostraban libros de orientación marxista. Fue allí donde compramos la edición de 1967 de ¿Fascismo en España? seguido por el Discurso a las Juventudes de España, de Ramiro Ledesma, publicado por una editorial de izquierdas… No se había traducido ninguna obra de Evola, los textos de Carl Schmitt, como todos los títulos publicados por la Editora Nacional (ente dependiente del régimen franquista) pasaban casi como clandestinos. Digámoslo claramente: el tardo–franquismo fue un erial cultural. O, al menos, yo lo recuerdo así. En ese erial descubrí la obra de Benoist. Una bendición. Sus escritos se han  convertido en una de mis lecturas habituales.

Me permitiréis que recuerde las etapas en mi formación cultural: me nutrí inicialmente de los clásicos del no–conformismo (llamémoslo así) español de los años 30: desde José Antonio a Ledesma, de Unamuno (aquella inolvidable Vida de don Quijote y Sancho) a Ortega (ese liberal alarmado por la deriva de las sociedades modernas). Leyendo a Pauwels y Bergier me enteré de la existencia de un tal “Guénon”. Arrojé a la basura a los autores de El retorno de los brujos y me apresuré a la lectura de René Guénon, deplorando a sus sectarios. Un amigo italiano que entonces publicaba una pequeña revista ciclostylada en Florencia, Marco Tarchi, me envió el texto de Orientamenti y fue así como llegué a conocer la obra de Julius Evola justo por el mejor lugar para penetrar en ella, ese pequeño folleto repleto de “afirmaciones absolutas y negaciones soberanas” que descifré diccionario en mano. Y un buen día, en una librería de viejo vi un libro que me compré sin conocer a sus autores y sin que el tema me interesara mucho, sólo porque pertenecía a una colección –Collection Action– de la que había leído ya varios títulos. Era Le courage est son patrie, firmado por François d’Orcival y Fabrice Laroche. Era una colección de relatos sobre los años de lucha por la Argelia Francesa. Era, una exaltación a la militancia política.

No creo desvelar, a estas alturas ningún secreto, si recuerdo que uno de los seudónimos de Alain de Benoist es, precisamente, “Fabrice Laroche”. Así pues, éste fue el primer título que leí de nuestro autor, en un tiempo en el que apreciaba especialmente la literatura activista y exaltada de José Antonio y de Ramiro Ledesma, cuando ya había descubierto la obra del “primer” Jean Thiriart publicado en España con el peregrino nombre de ¡Arriba Europa!

En aquellos años de juventud, mi orientación personal giraba en torno a dos ejes: encontrar argumentos para defender una opción que, en aquella época, era fundamentalmente instintiva, mucho más que razonada; y, en segundo lugar, vivir la exaltación propia de la militancia política juvenil. Quien no ha pasado por ese período en el que arde el cerebro y el corazón, se ha perdido lo mejor de la juventud. Sólo el descubrimiento del primer amor puede ser tan arrebatador como la asunción de un ideal.

Benoist lo había descubierto antes que yo. Veinte años nos separan, así que pertenece a la generación anterior a la mía. Su prueba de fuego había sido Europe Action (cuya colección completa pude leer en casa del que fuera fundador de CEDADE, Ángel Ricote) y la Fédération d’Étudiants Nationalistes. La juventud parece siempre inequívocamente unida a los errores y el militantismo es una etapa de la vida en la que se permanece todavía muy alejado de la política real y, por tanto, se es proclive a errores de apreciación y a valoraciones todavía no suficientemente objetivas de la realidad. Menciono esto para recordar que varios de los rasgos que luego estuvieron presentes en la formación de la “nouvelle droite” ya estaban, al menos en potencia, contenidos en algunos de los artículos de Europe Action.

Debió ser hacia 1970 cuando pedí algunas revistas de Nouvelle École. Vale la pena mencionar que el primer número, cyclostilado toscamente, había aparecido en junio de 1968, cuando las brigadas de trabajadores todavía estaban restaurando el pavés levantado durante las barricadas de mayo. En aquellos primeros volúmenes había “respuestas”, encontré nombres, referencias, orientaciones, en definitiva. Supe entonces de la obra de Jacques Monod y, a partir de ahí, ya era posible criticar algunas de las tesis del materialismo científico. Supe de la obra de Luis Rougier y con él desapareció mi cristianismo, ya por entonces muy tibio. Y supe también lo que era el “arraigo”. Una de las pistas me llevó a Moeller van den Bruck, otra a Armin Mohler, imprescindible para poder encuadrar al primero dentro de la “revolución conservadora”. Redimensioné a Nietzsche. Devoré a Lorenz y a Ardrey. Recordé los nombres de Pareto, Mosca, Burnham, que más adelante leería. Y a Arthur Koestler. Supe apreciar el valor de la genética y pude discutir con mi padre sobre Teilhard de Chardin.

Desde entonces tengo a Benoist por un gran divulgador. Creo que era Drieu el que decía que “intelectual no es aquel que piensa, sino el que hace del pensar una profesión”, y lo decía con una hostilidad no disimulada, como si el ejercicio de una profesión y vivir de ella fuera algo poco honorable. Cosas del pobre Drieu. Pero es rigurosamente cierto que Benoist ha hecho del pensar una profesión y que hay que agradecérselo. A muchos nos hubiera costado mucho más de haber llegado a todas la fuentes culturales que Benoist nos ha ido indicando desde hace casi cincuenta años de no ser por su titánico trabajo de compilador, analizador, transmisor y difusor de autores, con cierta frecuencia, difíciles y que, en principio uno no estaría dispuesto a asociar con la familia de pensamiento que ha elegido.

Creo que este aspecto de divulgación y difusión es, con mucho, el más interesante en la obra de Benoist. No creo –si no lo digo, reviento– en la “lucha cultural”, ni mucho menos en el “gramscismo de derechas” que creo, incluso, que su propio impulsor allá por los años 70-80 tiene ya superado. El gramscismo pudo existir porque antes existía un Partido Comunista de Italia que difundió sus tesis y del que él era Secretario General y antes que él, existieron un Lenin y un Trotsky, y antes aún un Carlos Marx que, es bueno no olvidarlo, no solamente fue el intelectual que redactó el Manifiesto Comunista, sino que también fue militante y que trabajó en la construcción de una organización política, la Asociación Internacional de Trabajadores. Sólo después de disponer de un sólido cuerpo doctrinal, de unas estructuras militantes, puede pensarse en realizar “lucha cultural”; pensar que ésta puede irrumpir a partir de un núcleo, el GRECE, y por el mero hecho de su dinamismo, lograr paralizar los engranajes culturales que ejercen como puntales para el mantenimiento del “sistema” de valores, me pareció siempre algo extremadamente optimista por parte de Benoist. El marxismo ha caído, salvo en China, en donde la asignatura de “marxismo–leninismo” sigue siendo obligatoria en las universidades y en donde los altavoces de los campus lanzan continuamente consignas políticas… porque allí existe un “poder” que avala una ideología ya caída en el resto del mundo. No fue la “lucha cultural” la que destruyó la URSS, sino las huelgas de los astilleros de Danzig y sus consecuencias, el empantanamiento de Afganistán, la imposibilidad de alcanzar la altura del listón armamentístico con la Guerra de las Galaxias impuesta por Reagan y un papa polaco, los que contribuyeron a debilitar la cadena de alianzas defensivas de la URSS, hacer inviable su economía y, finalmente, caer.

No fue ni siquiera la pérdida de la iniciativa cultural lo que hizo que el franquismo entrara en vía muerta, sino el incipiente capitalismo español creado en la década de los 60 y que, a partir de la crisis mundial de 1973, necesitaba nuevos mercados para exportar la abundante superproducción de manufacturas. Y para ello era preciso retorcer el régimen y desviarlo hacia las democracias “a la occidental”, entrando en la OTAN y en la entonces llamada “Comunidad Europea”. Entender todos estos procesos es negar la eficacia al “gramscismo de derechas”.

He puesto este último ejemplo porque en su primera época, la asignatura pendiente de la “nouvelle droite” era la economía. Y no será sino hasta un tiempo muy tardío cuando sea Benoist quien dedique algunos artículos a Hayek y a la crítica del neo–liberalismo. Si Benoist hubiera realizado un análisis económico a finales de los 60 o cuando concluyeron en 1973 “los treinta años gloriosos”, probablemente hubiera llegado a la conclusión de que en la modernidad, la cultura va a remolque de la economía. Si en 1973 hubiera atribuido a La era tecnotrónica de Brzezinsky la importancia que merecía se habría anticipado a la evolución de las sociedades capitalistas y a la irrupción posterior del neo–liberalismo, habría dado mayor importancia a la industria del entertaintment en un momento en el que podía preverse la devaluación de “lo cultural”. A pesar de que en los años 70, Benoist estudió en diversos artículos la pedagogía, no recuerdo –y que me disculpe si me equivoco– que previera el hundimiento de la educación y su reducción a mera fórmula de almacenamiento de los hijos en horas laborables de los padres. No hace falta ser marxista para advertir hasta qué punto la economía pesa en nuestro presente. Hoy, si el sistema mundial es inviable y si la globalización constituye una amenaza para todos los pueblos (incluso para los que hasta ahora se benefician de ella), es porque la economía se ha convertido, no en nuestro destino, pero sí en la primera amenaza que pende sobre nuestra cabezas.

La debilidad de la “nouvelle droite” (¿o es que todo tienen que ser alabanzas, loas y glosas? ¿Es que los Pepitos Grillos no son necesarios mucho más que las “adhesiones inquebrantables” y los aplausos sincopados a la soviética?) consiste en no haber sido explícita en un elemento esencial: definir claramente y sin matices, ni dudas, cuál era, cuál podía ser, cuál debía ser, su opción política. Marx enseña que la formación ideológica y la construcción de la herramienta política (la Internacional), preceden a la “lucha cultural”; sin ambos elementos, la “lucha cultural” se realiza en el vacío y termina convirtiéndose en mero ejercicio intelectual, una moda, o como ha terminado ejerciendo Benoist en actividad propia del divulgador que tamiza, adapta, presenta, analiza, distintas corrientes de pensamiento que van apareciendo.

Me di cuenta de esto cuando traduje la obra de Benoist sobre el decrecimiento. Benoist había realizado un portentoso trabajo de selección de fuentes originales (lo que no es fácil en tendencias que están de moda: hace falta velocidad para identificarlas, capacidad para sintetizarlas y basamento cultural suficiente como para poder juzgarlas) que permitía, con la mera lectura de su obra y el seguimiento de las referencias que daba, participar en tertulias, debates, escribir artículos en revistas y blogs, sobre la materia. Y esta tarea es algo que algunos agradeceremos siempre a Benoist y justo por lo que lo hemos considerado desde principios de los años 70, uno de nuestros “maestros de pensamiento”.

Se me ocurre una observación a efectos de deshacerme de esa sensación que tengo de malestar al no compartir algunos puntos de la obra de quien me han pedido un comentario. Me explico: somos hombres libres, incluso con cierta capacidad de discernimiento. No somos de los que veneran libros sagrados, ni se inclinan ante sumos sacerdotes, no adoramos símbolos, ni rostros. Simplemente nos interesa nuestro tiempo, las ideas que lo recorren y aquellos que formulan ideas para rectificarlo. Quien suscribe estas líneas tiene el “corazón partío” en dos escuelas de pensamiento: el tradicionalismo evoliano y la “nouvelle droite”. A pesar de que Benoist haya publicado algún ensayo sobre Evola, e incluso las Éditions Copérnic dedicaran un volumen a su figura, ambos estilos de pensamiento son, en el mejor de los casos, paralelos y en absoluto convergentes. Para la “nouvelle droite”, la obra de Evola, considerada en su integralidad y no solamente en su parte política (Los hombres y las ruinas y El fascismo visto desde la derecha), sería una forma de “pensamiento mágico”. Para Evola, la “nouvelle droite” no pasaría de ser una forma de modernidad atenuada, pero modernidad al fin y al cabo. Solamente las “sectas” excomulgan a quienes no piensan como ellos. Y no se puede reprochar que algunos lectores de Benoist o de Evola,  se hayan excomulgado unos a otros.

A este respecto y en lo personal, creo que un tren es mucho más seguro que un mono–rail. Avanzar sobre dos vías en la crítica a la modernidad, permite una mayor visión de lo que rodea. Y en este viaje en la noche oscura, ocasionalmente, se perciben islas de claridad tanto en el lado del pensamiento de Benoist como en el de Evola. Sentiría que me faltan instrumentos de análisis y comportamiento (de “estilo”) si tuviera que renunciar a alguno de estos dos raíles, pero también es cierto que sería imposible asumir a ambos en su integridad, sin caer en contradicciones.

Una de las obras de Evola tiene un título evocador (aparte de la riqueza de los ensayos que contiene): El arco y la maza. El título, en cualquier caso, es opaco si se hace abstracción de la utilidad de cada una de estas armas: el arco sirve para abatir objetivos lejanos, la maza para golpear lo que está próximo. Me armo con el pensamiento evoliano cuando intento entender el pasado más remoto y percibir el futuro lejano de nuestra civilización. Tiendo a armarme con los análisis de Benoist, especialmente en temas más inmediatos (la ecología, la crítica al neo–liberalismo o a la conspiranoia, apreciaciones sobre política internacional, sobre la evaluación de los distintos movimientos culturales, sobre nuevas corrientes, etc.). Y, finalmente, en lo que se refiere al “estilo” (Benoist utilizaba en los 70 aquella frase rotunda de “el estilo es la vida”), creo que ambos van por la misma dirección, si bien Evola insiste en algo precioso, la necesidad de una introspección y un viaje a los estratos más profundos de nuestro ser (la tradición ofrece vehículos suficientes para quien quiera realizar tal viaje), pero el modelo humano que proponen ambos autores no difiere.

Hay algo que Evola me enseñó y que veo también reflejado en Benoist: una necesidad interior irresistible de búsqueda de la objetividad. Ese empeño de ver el mundo tal cual es, sin prismas deformantes, sin ideas preconcebidas, sin filias ni fobias. Ese esfuerzo lo veo reflejado en cada artículo y en cada ensayo de Benoist. Somos hijos de nuestro tiempo, a nosotros corresponde entenderlo, percibirlo en su monstruosidad tanto como en su aspecto más seductor (la técnica, sin duda). Solamente la objetividad puede enseñarnos el camino situarnos dentro de ese mundo que no guiamos, ni controlamos, e insertar en él nuestra pequeñas vidas que, al menos, sí podemos intentar guiar y controlar.

Creo que esto es lo más interesante de Benoist. Me ha ayudado –nos ha ayudado a todos los que en algún momento hemos sido sus lectores– a entender mejor el mundo que nos rodea y las ideas que lo mueven.

No albergo la menor duda de que cuando dentro de unas décadas o de unos siglos, alguien intente hacerse una idea de cómo fue nuestra época, deberá recurrir necesariamente a los escritos de Benoist. Tengo ahora mismo, junto a la mesa de trabajo, el Vu de Droite. Sería difícil encontrar una guía más completa para entender lo esencial de los movimientos culturales que estaban en vigor en los años 70. A partir de los distintos artículos y ensayos que componen la obra (es una recopilación de textos publicados por Benoist hasta 1977) es posible entender el debate de ideas de aquella época con claridad meridiana.

Cabe decir algo precisamente, a propósito del título de esta obra y del movimiento que lo apadrinó: Vu de Droite, “nouvelle droite”… es evidente que estamos situados “a la derecha” del pensamiento. Eso suscita dos cuestiones: la primera es cierta perplejidad en relación a esta ubicación que puede surgir en un momento en el que resulta ya muy difícil distinguir entre “derecha” e “izquierda” si nos estamos refiriendo a ubicaciones políticas. La segunda tiene que ver sobre el papel político que ha tenido la obra de Benoist en Francia.

Hay algo en la “nouvelle droite” que es simétrico a la “vieja derecha”. Si ésta era anti–alemana, Benoist ha mostrado cierta predisposición hacia la filosofía alemana. Si la “vieja derecha” era católica, la “nueva derecha” ha reivindicado el paganismo. Mientras que la vieja derecha siempre ha sido reaccionaria y conservadora, Benoist no ha tenido el más mínimo empacho en criticar todo aquello que no vale la pena ni conservar, ni se ha preocupado de mantener cadáveres con vida. Cuando la “vieja derecha” ha mirado a los EEUU en búsqueda de protección, la “nueva derecha” ha realizado una crítica despiadada a la civilización americana y a lo que representa el americanismo. La idea de “nación” propia de la vieja derecha ha encontrado un eco en la idea de “Europa” en Benoist. Arraigo y tradición frente a progresismo y etnocentrismo. Podríamos seguir. Sin duda, en estos rechazos hay algún rastro de las decepciones que el equipo de la FEN y de Europe Action sufrió en los años 60.

Benoist ha intentado siempre, desde 1968, mantenerse al margen de los partidos y de las ideas partidarias, y siempre ha mantenido reservas en relación a aquellos partidos de extrema–derecha que fueron minúsculos en los años 70, resucitaron en los 80, oscilaron en los 90 y casi estuvieron a punto de desaparecer en el tránsito del milenio, para convertirse en formaciones de protesta en los últimos dos años. Es inevitable, pues, una referencia al Front National.

Benoist nunca tuvo la menor duda de que Jean Marie Le Pen pertenecía a la “vieja derecha”. Deploró el que algunos de sus antiguos compañeros ingresaran en el Front a finales de los años 80 y supo que tenía razón cuando se produjo la crisis que llevó a la escisión de Bruno Mégret a la que se sumaron todos aquellos cuadros procedentes de la “nouvelle droite”. El partido de Mégret fue “flor de un día” pero absorbió esfuerzos y energías dignas de mejor causa. Estuve como invitado en el Congreso del Front National celebrado en París el año 2000, poco después de la escisión, y pude percibir que el partido se encontraba desarbolado y sin cuadros, con un nivel político bajo, poca incidencia entre la juventud, y eran todavía muy perceptibles los destrozos ocasionados por la salida de los “mégretistas”. La edad media de los asistentes era elevada y algunas de las opiniones vertidas por el propio Jean Marie Le Pen, tanto en privado, como en sus intervenciones congresuales, me remitían a las que tantas veces había oído en España en los medios de extrema–derecha. La “gran esperanza blanca” en aquel Congreso era que Bruno Gollnisch asumiera la dirección del partido y diera un nuevo impulso.

Si el Front National sobrevivió esos años era porque respondía perfectamente a los intereses, los miedos y las aspiraciones de un sector de la sociedad francesa, permanentemente decepcionado por derechas e izquierdas, alarmado por el cambio de paisaje en las ciudades y por todas aquellas cuestiones que suelen preocupar a un público de derechas (orden público, delincuencia, decadencia en las costumbres, corrupción). No hacía falta para ello ni lucha cultural, ni gramscismo, ni difusión de ideas, bastaba con disponer de un abanderado y un tambor. Le Pen era ambas cosas.

Sin embargo, hubo que esperar hasta que Marine Le Pen asumió la presidencia del partido para ver que había habido algo más que el cambio del padre por la hija o de una generación por otra. Las opiniones de la nueva presidenta del Front National parecieron desde el principio mucho más ajustadas a la realidad presente que las de su padre, lo que unido, a la insatisfacción de la sociedad francesa por los problemas que se vienen arrastrando desde hace décadas, la falta de gestión eficaz por los partidos tradicionales, han convertido en el momento de escribir estas líneas a su partido en el primero en intención de voto en Francia. Pues bien, creo que ese vuelco político se ha producido, no por influencia de la “lucha cultural”, sino por degeneración del propio sistema político francés y por pérdida de influencia de los partidos que han gestionado la Quinta República en las últimas décadas. El hecho de que parte de las ideas que ha expandido Benoist desde los años 70, especialmente sobre la identidad comunitaria y el arraigo, hayan sido recogidas por algunos intelectuales que gravitan en la esfera del Front National y, más especialmente, los que se definen como “identitarios”, es quizás el premio de consolación. Cuando Benoist decía “Nuestra identidad nacional no está en peligro debido a la identidad de los demás”, decía justo lo contrario de lo que dice el que parece es ya el primer partido de Francia en intención de voto.

Así, entre nosotros, he notado demasiada circunspección siempre en Benoist a la hora de tomar partido. Quizás aquel poema de Gabriel Celaya La poesía es un arma cargada de futuro (en sus Cantos Íberos de 1955) sería la mejor recomendación que le puedo hacer en esta obra colectiva: Maldigo la poesía concebida como un lujo | cultural por los neutrales | que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. | Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse”. A fin de cuentas, quizás lo que ha faltado es “tomar partido hasta mancharse”… 

(c) Ernesto Milá - infokrisis - ernesto.mila.rodri@gmail.com - Prohibida la reproduccion de este texto sin indicar origen.

23 abril día de la rosa

23 abril día de la rosa

Que la Rosa florezca en tu corazón
Que sus espinas corten como tu espada
Que sus pétalos te recuerden la sangre de los tuyos
Que su tallo tenga raíces profundas como tu identidad

Que tu vida tienda hacia el sol como la rosa se abre ante su poder

 Que si hemos de morir nuestra vida sea breve pero intensa como la de la rosa.
Que detrás nuestro surjan cien rosas con mil espinos
Y que nuestra comunidad sea como un seto de rosas
fuerte, compacta, brillante, apasionada y elegante
como la rosa sobre su tierra y bajo el Sol eterno y antiguo.

 (No puedo por menos que recordar hoy, DÍA DE LA ROSA, a Raymond Berenguer IV, Conde de Provenza, hijo de Alfonso II de Aragón y de Doña Sancha de Castilla, representado en la iconografía medieval armado con espada, cota de malla y la rosa).

 Y, por supuesto, en un día como hoy habrá que leer LA ROSA DE PARACELSO, uno de los cuentos más breves y admirables de Jorge Luis Borges. Ahí os lo reproduzco para que no tengáis excusa:


La rosa de Paracelso

De Quincey: Writings, XIII, 345
En su taller, que abarcaba las dos habitaciones del sótano, Paracelso pidió a su Dios, a su indeterminado Dios, a cualquier Dios, que le enviara un discípulo. Atardecía. El escaso fuego de la chimenea arrojaba sombras irregulares. Levantarse para encender la lámpara de hierro era demasiado trabajo. Paracelso, distraído por la fatiga, olvidó su plegaria. La noche había borrado los polvorientos alambiques y el atanor cuando golpearon la puerta. El hombre, soñoliento, se levantó, ascendió la breve escalera de caracol y abrió una de las hojas. Entró un desconocido. También estaba muy cansado. Paracelso le indicó un banco; el otro se sentó y esperó. Durante un tiempo no cambiaron una palabra.

El maestro fue el primero que habló.

—Recuerdo caras del Occidente y caras del Oriente —dijo con cierta pompa. —No recuerdo la tuya. ¿Quién eres y qué deseas de mí?

—Mi nombre es lo de menos —replicó el otro. —Tres días y tres noches he caminado para entrar en tu casa. Quiero ser tu discípulo. Te traigo todos mis haberes.

Sacó un talego y lo volcó sobre la mesa. Las monedas eran muchas y de oro. Lo hizo con la mano derecha. Paracelso le había dado la espalda para encender la lámpara. Cuando se dio vuelta advirtió que la mano izquierda sostenía una rosa. La rosa lo inquietó.

Se recostó, juntó la punta de los dedos y dijo:

—Me crees capaz de elaborar la piedra que trueca todos los elementos en oro y me ofreces oro. No es oro lo que busco, y si el oro te importa, no serás nunca mi discípulo.

—El oro no me importa —respondió el otro.— Estas monedas no son más que una parte de mi voluntad de trabajo. Quiero que me enseñes el Arte. Quiero recorrer a tu lado el camino que conduce a la Piedra.

Paracelso dijo con lentitud:

—El camino es la Piedra. El punto de partida es la Piedra. Si no entiendes estas palabras, no has empezado aún a entender. Cada paso que darás es la meta.

El otro lo miró con recelo. Dijo con voz distinta:

—Pero, ¿hay una meta?

Parecelso se rió.

—Mis detractores, que no son menos numerosos que estúpidos, dicen que no y me llaman un impostor. No les doy la razón, pero no es imposible que sea un iluso. Sé que “hay” un Camino.

Hubo un silencio, y dijo el otro:

—Estoy listo a recorrerlo contigo, aunque debamos caminar muchos años. Déjame cruzar el desierto. Déjame divisar siquiera de lejos la tierra prometida, aunque los astros no me dejen pisarla. Quiero una prueba antes de emprender el camino.

—¿Cuándo? —dijo con inquietud Paracelso.

—Ahora mismo —dijo con brusca decisión el discípulo.

Habían empezado hablando en latín; ahora, en alemán.

El muchacho elevó en el aire la rosa.

—Es fama —dijo— que puedes quemar una rosa y hacerla resurgir de la ceniza, por obra de tu arte. Déjame ser testigo de ese prodigio. Eso te pido, y te daré después mi vida entera.

—Eres muy crédulo —dijo el maestro.— No he menester de la credulidad; exijo la fe.

El otro insistió.

—Precisamente porque no soy crédulo quiero ver con mis ojos la aniquilación y la resurrección de la rosa.

Paracelso la había tomado, y al hablar jugaba con ella.

—Eres crédulo —dijo.— ¿Dices que soy capaz de destruirla?

—Nadie es incapaz de destruirla —dijo el discípulo.

—Estás equivocado. ¿Crees, por ventura, que algo puede ser devuelto a la nada? ¿Crees que el primer Adán en el Paraíso pudo haber destruido una sola flor o una brizna de hierba?

—No estamos en el Paraíso —dijo tercamente el muchacho; aquí, bajo la luna, todo es mortal.

Paracelso se había puesto en pie.

—¿En qué otro sitio estamos? ¿Crees que la divinidad puede crear un sitio que no sea el Paraíso? ¿Crees que la Caída es otra cosa que ignorar que estamos en el Paraíso?

—Una rosa puede quemarse —dijo con desafío el discípulo.

—Aún queda fuego en la chimenea —dijo Parecelso.

—Si arrojamos esta rosa a las brasas, creerías que ha sido consumida y que la ceniza es verdadera. Te digo que la rosa es eterna y que sólo su apariencia puede cambiar. Me bastaría una palabra para que la vieras de nuevo.

—¿Una palabra? —dijo con extrañeza el discípulo–. El atanor está apagado y están llenos de polvos los alambiques. ¿Qué harías para que resugiera?

Paracelso le miró con tristeza.

—El atanor está apagado —repitió— y están llenos de polvo los alambiques. En este tramo de mi larga jornada uso de otros instrumentos.

—No me atrevo a preguntar cuáles son —dijo el otro con astucia o con humildad.

—Hablo del que usó la divinidad para crear los cielos y la tierra y el invisible Paraíso en que estamos, y que el pecado original nos oculta. Hablo de la Palabra que nos enseña la ciencia de la Cábala.

El discípulo dijo con frialdad:

—Te pido la merced de mostrarme la desaparición y aparición de la rosa. No me importa que operes con alquitaras o con el Verbo.

Paracelso reflexionó. Al cabo, dijo:

—Si yo lo hiciera, dirías que se trata de una apariencia impuesta por la magia de tus ojos. El prodigio no te daría la fe que buscas: Deja, pues, la rosa.

El joven lo miró, siempre receloso. El maestro alzó la voz y le dijo:

—Además, ¿quién eres tú para entrar en la casa de un maestro y exigirle un prodigio? ¿Qué has hecho para merecer semejante don?

El otro replicó, tembloroso:

—Ya sé que no he hecho nada. Te pido en nombre de los muchos años que estudiaré a tu sombra que me dejes ver la ceniza y después la rosa. No te pediré nada más. Creeré en el testimonio de mis ojos.

Tomó con brusquedad la rosa encarnada que Paracelso había dejado sobre el pupitre y la arrojó a las llamas. El color se perdió y sólo quedó un poco de ceniza. Durante un instante infinito esperó las palabras y el milagro.

Paracelso no se había inmutado. Dijo con curiosa llaneza.

—Todos los médicos y todos los boticarios de Basilea afirman que soy un embaucador. Quizá están en lo cierto. Ahí está la ceniza que fue la rosa y que no lo será.

El muchacho sintió vergüenza. Paracelso era un charlatán o un mero visionario y él, un intruso, había franqueado su puerta y lo obligaba ahora a confesar que sus famosas artes mágicas eran vanas.
Se arrodilló, y le dijo:

—He obrado imperdonablemente. Me ha faltado la fe, que el Señor exigía de los creyentes. Deja que siga viendo la ceniza. Volveré cuando sea más fuerte y seré tu discípulo, y al cabo del Camino veré la rosa.

Hablaba con genuina pasión, pero esa pasión era la piedad que le inspiraba el viejo maestro, tan venerado, tan agredido, tan insigne y por ende tan hueco. ¿Quién era él, Johannes Grisebach, para descubrir con mano sacrílega que detrás de la máscara no había nadie?

Dejarle las monedas de oro sería una limosna. Las retomó al salir. Paracelso lo acompañó hasta el pie de la escalera y le dijo que en esa casa siempre sería bienvenido. Ambos sabían que no volverían a verse.
Paracelso se quedó solo. Antes de apagar la lámpara y de sentarse en el fatigado sillón, volcó el tenue puñado de ceniza en la mano cóncava y dijo una palabra en voz baja. La rosa resurgió


RHF nº XXXVIII

RHF nº XXXVIII

Acaba de aparecer el nº 38 de la Revista de Historia del Fascismo, correspondiente al mes de marzo 2015. El número de Octubre de la Revista de Historia del Fascismo tiene como tema central la primera parte de un pormenorizado estudio sobre las relaciones entre José Antonio (y, por extensión, Falange Española) y la monarquía. Si hemos elegido este tema es precisamente porque, claro a primera vista, no lo es tanto cuando se realiza una investigación exhaustiva. Tal es una de las funciones que hemos acometido desde el primer número de esta revista: revisar criterios, juicios, mitos, prejuicios, apriorismos y posiciones unánimemente compartidas pero cuyos contenidos no se corresponden con la realidad. La investigación histórica debe tener un único móvil: la reconstrucción del pasado tal cual fue. A eso se le llama objetividad. La objetividad, para ser tal, implica no realizar concesiones de ningún tipo. A nada. A nadie. La verdad, sólo.

 

Fascismo español

José Antonio y la violencia política (III de III). Hacia la guerra civil

En esta tercera parte de nuestro estudio afrontamos el papel de la violencia en la historia de Falange Española entre la expulsión de Ansaldo (julio de 1934) y el estallido de la sublevación cívico–militar del 18 de julio de 1936. En esos dos años, Falange está a punto de desintegrarse después de la crisis protagonizada por Ansaldo, la salida de los alfonsinos que irán a integrarse en el Bloque Nacional y la escisión de Ledesma. Sin embargo, José Antonio, consigue reconstruir el partido, especialmente a través de los estudiantes del SEU y, a pesar de que no tiene fuerza suficiente para hacerse con un espacio electoral en febrero de 1934 e incluso, a pesar de que pocas semanas después, el partido es arrojado a la ilegalidad, en el trimestre anterior al estallido de la guerra civil, Falange se refuerza especialmente con gentes procedentes de los sectores más combativos y «fascistizados» de las JAP y de Renovación Española. Tal es el período que vamos a estudiar. José Antonio y la violencia en la última fase de su vida.

 

Tercer Reich

Nazismo y esoterismo Equívocos a disipar (II de III)

 En nuestro interés por desmitificar la riada de textos sensacionalistas y escasamente fiables publicados en la estela de El retorno de los brujos, llegamos a la segunda parte de nuestro estudio en el que pasaremos revista a la verdadera historia de la Sociedad Thule y a las relaciones que efectivamente tuvo en la “protohistoria del NSDAP”. Esto nos servirá como excusa para pasar revista al entorno ideológico en el que se movía el barón Rudolf von Sebotendorf. Pasaremos luego revista a la personalidad de Adolf Hitler y a las distintas interpretaciones que pueden hacerse de su vida y de su ecuación personal particularmente compleja y completamente desfigurada por la “propaganda de guerra” que todavía hoy suple el trabajo de los historiadores.

 

Fascismo Francés

Doriot y el Partido Popular Francés. El camino hacia el fascismo

Tras quince años de trepidante militancia en el Partido Comunista de Francia y en el Komintern, Doriot rompe con el stalinismo. En esos años había añadido a su elevada inquietud cultural y a su interés por las cuestiones doctrinales y el análisis política, una preparación técnica y política de primera magnitud que lo había convertido en uno de los dirigentes más conocidos del movimiento comunista internacional. Pronto observó que la política del Komintern se realizaba mucho más en función de los intereses de la política exterior soviética que de las necesidades de los partidos comunistas de cada país Eso, unido a las prácticas stalinistas y a su libertad de espíritu, le llevaron a alejarse del PCF. En una primera fase se siguió declarando «comunista», pero el contacto con otras personalidades y fuerzas políticas situadas en el ámbito «no–conformista» hace que, poco a poco, esta orientación vaya cambiando. El objeto del presente estudio es el Doriot situado entre la formación del Partido Popular Francés y el inicio de la Segunda Guerra Mundial que abrirá el camino de la «colaboración». Así pues, tenemos a tres «Doriots»: el comunista, el que va derivando hacia el fascismo y el «colaboracionista». Tres etapas de un mismo dirigente político.

 

Libros

Escuadrismo, de Roberto Farinnacci

Ediciones Titania acaba de publicar una reedición de la conocida obra del jerarca fascista italiano Roberto Farinnacci titulada Escuadrismo. Se trata de un pequeño libro que apasionará a todos los estudiosos e interesados por el fascismo italiano, especialmente por su etapa de conquista del poder. Ofrecemos un comentario a la obra que permitirá situarla en el contexto que le es propio, la introducción a la misma escrita por José Luis Jerez Riesco y el sumario. La vida de Farinnacci resume lo que fue el fascismo desde la fundación del primer fascio hasta la República Social.

 

FICHA TÉCNICA

Ficha técnica: 250 páginas

Formato 15x21 cm

Portada cuatricomía con solapas

Ilustrado

PVP: 18,00 euros (50% de descuento para librerías y grupos) + 4,00 de gastos de envío.

Pedidos: eminves@gmail.com

 

RHF nº XXXVII - Febrero 2015

RHF nº XXXVII - Febrero 2015

Acaba de aparecer el nº XXXVII de la Revista de Historia del Fascismo – Febrero 2015 que incluye el siguiente SUMARIO: Este número casi coincide con el 71º aniversario del asesinato de Matías Montero, uno de los los más conocidos y populares militantes de la primera hornada de Falange Española. Hemos aprovechado este episodio para situar a los lectores ante aquel caos extraordinario que fue la Segunda República desde su origen. Si de lo que se trata es de hacer un ejercicio de “memoria histórica”, valdrá la pena recordar que desde el minuto cero de su historia, la república se convirtió en un auténtico desbarajuste y el preludio a la guerra civil que estallaría cinco años después. A veces, la historia sirve para reflexionar sobre el presente y sobre el futuro de un país. Lo que proponemos a nuestros lectores es que el relato de aquellos tiempos nos haga meditar.

FASCISMO FRANCÉS

DORIOT COMUNISTA. La “primera parte” de la vida del dirigente fascista francés

Págs. 6-59

El nombre de Jacques Doriot ha quedado unido indisolublemente al del fascismo en el vecino país y a su creación personal, el Partido Popular Francés, a la colaboración, a la Legión de los Voluntarios Franceses contra el Bolchevismo y a ser el «hombre de Hitler» en los últimos meses del gobierno de Vichy. Sin embargo, la historia política de Doriot es previa a la fundación del PPF. Se suele olvidar que estuvo en la cúpula del Partido Comunista de Francia y que fue uno de los líderes de la Internacional Comunista en ese país. Alcalde de Saint–Dennis, terminó separándose del PCF e iniciando la aventura que le llevaría a luchar contra sus antiguos «camaradas». Esta es la historia de esa parte de su vida, la que habitualmente resulta desconocida para quienes lo tienen por un simple «líder fascista».

NACIONAL-SOCIALISMO

¿NAZISMO VERSUS ESOTERISMO? (I de III). Equívocos a disipar. Revisión y Punto de partida.

Págs. 60-115

En la REVISTA DE HISTORIA DEL FASCISMO hemos tratado en algunas ocasiones distintos las relaciones entre nazismo y esoterismo. Hemos aludido a la Logia Thule, a la Orden de los Germanos y a las distintas corrientes ariosóficas3, a los viajes de la Anhenerbe al Tíbet4 y sobre la situación religiosa en el III Reich5. Sin embargo, todos estos planteamientos han sido tangenciales y nunca hemos entrado a fondo sobre las relaciones entre el NSDAP y el esoterismo. Es lo que aspiramos a hacer en este artículo y si lo hacemos es porque estamos persuadidos de que las falsificaciones históricas que se han realizado en este terreno (y no solamente por historiadores antifascistas, sino también por neo–nazis) ha llegado demasiado lejos. Creemos que vale la pena restablecer la verdad histórica y realizar un estudio de conjunto sobre esta materia.

NACIONAL-SINDICALISMO

JOSÉ ANTONIO Y LA VIOLENCIA POLÍTICA (II de III). La República de la sangre.

Págs. 116-220

En la primera parte de nuestro estudio intentamos incluir la violencia política dentro del esquema doctrinal de Falange Española. Vimos que solamente Ramiro Ledesma había elaborado una teoría sobre la violencia política muy por delante del resto de doctrinarios. Pudimos intuir la huella de Curzio Malaparte en su elaboración. Constatamos, igualmente, que tanto José Antonio, como Onésimo y Ruiz de Alda, desconsideraron los aspectos teóricos y estratégicos de la violencia política a pesar de que desde el principio de su andadura, el nacional–sindicalismo se vio envuelto en múltiples episodios de este tipo. Ahora toca descender del terreno de la teoría al de la política cotidiana para percibir hasta qué punto Falange Española fue responsable del clima de violencia que le rodeo y cómo afectó éste a la evolución del movimiento. Será inevitable, por tanto, que realicemos un recorrido por la historia de la Segunda República, uno de los regímenes más inestables que ha conocido España a lo largo de su historia.

ALEMANA DE WEIMAR

REVOLUCIÓN CONSERVADORA. La materia (II de III)

Págs. 222-238

Continuamos con el análisis realizado por el autor de La Revolución Conservadora sobre las distintas circunstancias en las que emergió el fenómeno. en la entrega anterior el autor aludía a las diferencias entre el concepto de Segundo Reich (burgués, reaccionario, guillermino) y la idea que las distintas tendencias de la Revolución Conservadora se hacían cómo debería ser el Tercer Reich. El autor alude a tres fenómenos que aparecieron en la época, la Reichwehr Negra, la Santa Vehme y el nacional-bolchevismo.

LIBROS

FELDPOST (Correo de Campaña) de LEÓN DEGRELLE

Págs. 239-245

En ocasiones se editan libros que, más allá de su valor testimonial o documental, constituyen pequeños placeres. Tal es el caso de Feldpost que no es ni un diario, ni un relato pormenorizado de los episodios del frente, sino una colección de impresiones y recuerdos que su autor, León Degrelle, cada día escribía en el reverso de tarjetas postales. Estas notas rápidas eran enviadas cada día por medio del Feldpost (correo de campaña) al hogar del autor «a decir mis pensamientos». Juntas componen el libro que comentamos.

FICHA TÉCNICA

Ficha técnica: 250 páginas

Formato 15x21 cm

Portada cuatricomía con solapas

Ilustrado

PVP: 18,00 euros (50% de descuento para librerías y grupos) + 4,00 de gastos de envío.

Pedidos: eminves@gmail.com

 

 

RHF nº XXXVI - Enero 2015

RHF nº XXXVI - Enero 2015

Info|krisis.- Con este primer número de la Revista de Historia del Fascismo del año 2015 nos reafirmamos en la trayectoria inicia hace cuatro años: difundir la historia del pre-fascismo, del fascismo y del neo-fascismo en un sentido genérico, no solamente haciendo referencia al partido político que triunfó inicialmente en Italia, sino a todo el ambiente político de carácter nacionalista y social que se impuso en buena parte de Europa de los años 30. Lo hemos dicho y repetido en muchas ocasiones: el fascismo es hoy Historia, sólo Historia y nada más (y nada menos) que Historia. Por tanto, no pretendemos hacer “política”, ni promover una ideología que ha quedado atrás en el devenir histórico y que hoy encontraría un marco muy diferente del que fue el suyo para afirmarse. La historia requiere de sus estudiosos, objetividad y serenidad, algo que la política no puede nunca aportar.

DOSSIER:

JOSE ANTONIO Y LA VIOLENCIA POLÍTICA (I de III)

Pocas veces en la historia de España un personaje ha sido presentado desde dos puntos de vista tan distantes y contradictorios. Mientras que la figura de José Antonio para muchos aparece como el arquetipo de capitán de una banda de pistoleros sin escrúpulos, diestros en el tiro en la nuca, para sus partidarios es un hombre que rechazaba la violencia y que, finalmente, fue víctima de la violencia desencadenada por otros. El objeto de este ensayo será, pues, intentar recordar lo que nos dice la historia sobre las relaciones de José Antonio y de otros doctrinarios del nacional–sindicalismo con la violencia política. Intentaremos realizar una visión integral del conflicto y percibir todos sus matices, algo que está reñido con los esquematismos que impiden percibir la figura del fundador de la Falange como un personaje histórico al que se le debe un tratamiento histórico.

Págs. 8-95 

FASCISMO FRANCÉS

BUCARD Y EL FRANCISMO BAJO LA OCUPACIÓN ALEMANA

En junio de 1936 el Partido Francista fue prohibido por el Frente Popular francés. Su semanario, Le Franciste, seguiría publicándose en los años siguientes y través suyo, Bucard pudo manifestar su opinión sobre los trepidantes acontecimientos que se fue-ron sucediendo entre el estallido de la guerra civil española y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. No sería sino hasta la ocupación de Francia por las tropas alemanas cuando Bucard, arrastrado por algunos seguidores entusiastas, refundaría el partido que siguió operando en los cuatro años siguientes. Este estudio es la segunda parte del publicado en el número XXVII de la Revista de Historia del Fascismo (diciembre de 2013, págs. 114–143) dedicado a la figura de Marcel Bucard y al francismo.

Págs. 96-154

 

ALEMANIA

LA REVOLUCIÓN CONSERVADORA. III REICH CONTRA II REICH

La obra de Armin Mohler Die Konservative Revolution tiene dos partes esenciales: la primera es una descripción de los rasgos esenciales del movimiento, la segunda constituye un verdadero catálogo sistematizado de obras y de autores pertenecientes a este movimiento. Dado que en su inmensa mayoría (salvo las obras de Jünger y von Salomon) estos autores son desconocidos en España y no han sido traducidos, consideramos que vale la pena traducir solamente la primera parte de la obra. En este número de la Revista de Historia del Fascismo presentamos la primera parte de la traducción del capítulo segundo.

Págs. 155-196

LITERATURA FASCISTA

NAZISMO Y ANTISEMITISMO EN LA LITERATURA AZUL

Reproducimos el trabajo universitario publicado sin más indicación, en la web http:// ejournals.library.vanderbilt.edu/ojs/index.php/lu-sohispanic/article/view/3253/1468. Se trata de un estudio que tiene, como otros del mismo estilo, la virtud de presentar una panorámica completa sobre los textos de los intelectuales y poetas falangistas (en realidad muchos de ellos eran “camisas nuevas” o próximos al franquismo más que al falangismo) que mostraron cierta simpatía y afinidad por el nacional-socialismo y el antisemitismo. Como hemos tenido ocasión de analizar en otros ensayos, el antisemitismo no era una componente significativa del fascismo español y solamente abarcaba a sectores minoritarios y muy específicos. Sin embargo, resulta significativo el vigor y la rotundidad con que estos autores expresan su germanofilia que constituyó un verdadero signo de los tiempos.

Págs. 197-232.

FICHA TÉCNICA

Ficha técnica: 250 páginas
Formato 15x21 cm
Portada cuatricomía con solapas
Ilustrado
PVP: 18,00 euros (50% de descuento para librerías y grupos) + 4,00 de gastos de envío.
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Sumario RHF 35

Sumario RHF 35

Acaba de aparecer el número 35 de la Revista de Historia del Fascismo, correspondiente a noviembre-diciembre de 2014.

INTRODUCCIÓN

El ejemplar que el lector tiene entre las manos es el correspondiente a Noviembre-Diciembre de 2014. Acabamos en él dos ensayos que ha­bíamos iniciado en números anteriores, sobre José Antonio Primo de Rivera y la monarquía y sobre las relaciones entre el fascismo italiano y el esoterismo. Pero el tema de portada es otro: Neofascismo - Antise­mitismo - Antisionismo. Hay que explicar el motivo: el sionismo es una forma de nacionalismo judío que aspira a que la Diáspora termine y a la reunión de las doce tribus de Israel en Palestina. Hemos querido di­sipar un equívoco: el fascismo no creyó jamás en la existencia de una conspiración judeo-masónica-bolchevique. Quizás algunos católicos antisemitas por motivos de religión hayan asumido esa orientación que no tiene nada de “fascista”. El tema es espinoso, pero hacía fal­ta abordarlo: existió un neo-fascismo antisemita, pero también otro neo-fascismo que admiró las realizaciones del Estado de Israel.  

 

Nacional-sindicalismo

José Antonio y la monarquía (II de II). Una divisoria no tan nítida.

En el número anterior presentábamos la primera parte de este dossier dedicado a la posición de José Antonio Primo de Rivera (y, por extensión, de Falan­ge Española) en relación a la institución monárqui­ca. Nuestra primera intención fue evidenciar que, sorprendentemente, ni en las Obras Completas ni en texto o intervención alguna del fundador de la Falan­ge se percibe ninguna animosidad ni ningún juicio que indicara una oposición doctrinal a la institución monárquica. Como máximo se acepta el hecho de que la monarquía fue una institución «gloriosamen­te fenecida» a despecho del poco heroísmo y la nula gloria con la que se desarrolló su caída en 1931. Al margen de esta declaración –que dista mucho de ser un ataque– comentamos todos los fragmentos de las Obras Completas en las que aparecía alguna referencia a la monarquía para confirmar la absoluta falta de una crítica doctrinal a la institución. Expli­camos también que la monarquía estaba ligada a la aristocracia caracterizada por un «estilo» que José Antonio rescata, condenando su degeneración en el fenómeno del «señoritismo». Concluimos aquella pri­mera parte tratando de explicar cómo el falangismo a partir de 1937 fue acentuando su carga antimo­nárquica, las razones y los rasgos que tuvo esa opo­sición. Ahora, en esta segunda parte, para agotar el tema, nos toca abordar la cuestión de la formación monárquica de José Antonio y el papel que ocupó en su patrimonio intelectual y las relaciones de José y de Falange antes y después de la fundación del par­tido. Solamente entonces estaremos en condiciones redactar unas conclusiones lo suficientemente sóli­das como para ser consideradas irrebatibles.

(págs. 7-112)

 

Neofascismo

Neofascismo, antisemitismo, antisionismo: distintos planteamientos

Los fascismos históricos nunca tuvieron el mismo comportamiento ante la cuestión judía. Ni siquiera en el interior del NSDAP todas las corrientes veían el problema con la misma óptica. Lo mismo ocurrió con el fascismo italiano que contó entre los funda­dores de los primeros Fascios di Combattimento con algunos judíos. En España no existía apenas antise­mitismo en Falange Española fuera del que se había heredado del catolicismo de algunos de sus miem­bros. En Rumanía, en cambio, se trataba de un anti­semitismo que tenía mucho de respuesta social y de componente religiosa. El peronismo, por su parte, en general, no fue antisemita… pero tampoco prosemi­ta. A partir de 1945, con el marasmo de la derrota, los movimientos neofascistas que lograron recons­truirse contribuyeron a aumentar aún más el abani­co de posiciones: desde los que admiraron el naci­miento del Estado de Israel, hasta los que siguieron profesando un antisemitismo clásico, pasando por los que cambiaron antisemitismo por antisionismo. Estas distintas posiciones son el objeto del presen­te estudio.

(págs. 114-168)

 

Fascismo italiano

Fascismo y esoterismo (III de III). El Grupo de Ur y su intento de influir en la política del fascismo.

En esta última parte de estas notas dedicaremos la parte central al estudio del Grupo de Ur, añadiendo las influencias esotéricas en las SS italianas y con el estudio del misticismo de la Escuela de Ética Fascis­ta. Mussolini era simplemente agnóstico como otros muchos jerarcas del régimen. No hubo entre la cúpula del fascismo ni grandes esoteristas, ni se percibió la influencia de ningún grupo ocultista organizado. Sin embargo, a finales de los años 20 emergió un círcu­lo compuesto por personalidades excepcionalmente brillantes dispuesta a «influir» con técnicas operativas extraídas de las tradiciones ancestrales, en el curso del Régimen. Se trató del Grupo de Ur. Con ello habrá concluido el estudio de una materia excepcionalmen­te sorprendente y desconocida.

(págs. 170-227)

 

Libros

La derecha y la falange. Revolución contra reacción.

 

La aparición de un nuevo libro sobre la historia de Falange Española nos da pie para realizar algunos comentarios sobre lo que supone esta obra, el nivel de los estudios sobre el partido falangista y sobre el papel del partido falangista en la actualidad. Son te­mas sobre los que resulta difícil encontrar acomodo en una revista de historia porque implican alternar temas históricos con política actual, en un equilibrio inestable.

Título: La Falange y la derecha. Revolución contra reacción.

Autor: Jorge Olmedo Cantalapiedra

Prólogo: José Luis Jerez Riesgo

Editorial: Ediciones Barbarroja

Pedidos: info@libreriabarbarroja.com

Tamaño: 15 x 23 cm

Páginas: 120

Portada: cuatricomía plastificada con solapas.

(págs. 229-240).

 

FICHA TÉCNICA

Ficha técnica: 250 páginas

Formato 15x21 cm

Portada cuatricomía con solapas

Ilustrado

PVP: 18,00 euros (50% de descuento para librerías y grupos) + 3,00 de gastos de envío.

Pedidos: eminves@gmail.com

 

¿Conoces el calendario 2015 de la Revista de Historia del Fascismo?

¡Pídelo antes de que se agote?

21-30 cm, 14 láminas a todo color en cartulina de 350 grs, estucada, con alambre y lengüeta para colgar. 15,00 euros unidad

 

Estudios sobre antisemitismo

Estudios sobre antisemitismo

Info|krisis.- ESCRITOS SOBRE EL ANTISEMITISMO, subtitulado REALIDAD Y FICCION SOBRE LA "CUESTIÓN JUDÍA", es un volumen de 418 páginas que recoge nueve ensayos publicados por la REVISTA DE HISTORIA DEL FASCISMO sobre este tema. Estos nueve ensayos están precedidos por una introducción que resume el contenido, vamos a reproducirlo para realizar luego una pequeña entrevista sobre esta temática al autor qu nos explica la intencionalidad, la orientación y los contenidos de la obra, seguida por la reproducción del sumario de la obra. 

Introducción

Reunimos en este volumen siete textos que han ido apareciendo en la Revista de Historia del Fascismo entre 2011 y 2013 y que solamente han sido objeto de leves modificaciones que han afectado a la forma más que al fondo.

El título deja traslucir el contenido de la obra: en efecto, todos estos artículos tienen como eje central, episodios del antisemitismo. Esta es una obra que no aspira a dar una interpretación sobre el fenómeno antisemita, sino simplemente a aclarar una serie de episodios históricos vinculados a esa corriente.

El autor no es antisemita (como se deducirá por la lectura de los distintos capítulos) sino que simplemente aspira a interpretar, encontrar, razonar y aclarar episodios en los que ha estado implicado el pueblo judío. Así pues, lo que el lector tiene entre las manos es un libro de historia, un volumen que le ayudará a comprender (y en ocasiones a rectificar) sus opiniones sobre la materia tratada.

No creemos en la existencia de una “conspiración judía”, pero sí en que a lo largo de la historia ha existido un “problema judío” basado seguramente en su aspiración bíblica a considerarse como “pueblo elegido”, a su peculiar habilidad en el manejo del interés, y también a la noción de pecado aparecida en el mundo cristiano que frecuentemente impulsa a los sujetos a sublimar ese complejo de culpabilidad en alguien al que se le considera “más culpable”, el judío. De todas formas, en estos artículos no se pretende encontrar una explicación a un fenómeno tan complejo y poliédrico como el antisemitismo, sino aclarar algunos episodios históricos concretos.

En el primer capítulo realizaremos una excusión por una serie de falsos mesías que aparecieron en Europa del Este y cuyos discípulos asumieron actitudes deletéreas, caóticas y milenaristas cuya impronta llegó hasta la Revolución Francesa. Ayudará a comprender algunos problemas del mesianismo hebreo y el porqué de su carácter disolvente y subversivo.

Le tocará luego a Los Protocolos de los Sabios de Sion, el documento falso que se situó en el centro de las hipótesis conspiranoicas y antisemitas del siglo XX, el ser analizado en profundidad. El capítulo nos permitirá entrar en la falsificación, en su contexto, en cómo se hizo, en quienes la urdieron y por qué. Y vale la pena realizar esta excusión, porque todavía hoy existen antisemitas que dan como cierto el contenido de esa obra de pura mixtificación.

En el tercer y en el cuarto capítulo examinaremos respectivamente el antisemitismo francés de finales del siglo XIX y principios del XX y el antisemitismo español del siglo XX. Nos sorprenderá, seguramente, el saber que en Francia, en esa época el antisemitismo era una tendencia muy extendida en la sociedad, incluso en el movimiento obrero. Por su parte, en España, lo esencial del antisemitismo gira en torno a la idea de “filosefarditismo”. Personajes como Franco (e incluso su discípulo de facto Blas Piñar) fueron filosefarditas. Sorprenderá conocer los argumentos de esta corriente que, en buena medida, era también (y paradójicamente) antisemitas (o, más bien, anti-askenazíes).

El quinto capítulo está dedicado a estudiar la doctrina de Julius Evola sobre la raza y sobre el antisemitismo. Lo que hace Evola es destruir algunos mitos del antisemitismo histórico del siglo XIX y tratar de establecer las bases de una interpretación de la historia que, necesariamente, tenía que integrar el antisemitismo. También aquí vale la pena recordar que Evola no es un autor antisemita, sino alguien que conoce perfectamente las razones del antisemitismo convencional y aspiró a realizar una crítica al mismo, construyendo un intento de interpretación que insertar en su cosmovisión tradicionalista.

En una segunda parte de esta obra (capítulos quinto, sexto y séptimo) estudiaremos algunos de los episodios que se produjeron durante el Tercer Reich y que fueron protagonizados por judíos. Examinaremos el curioso episodio del intento de deportación de los judíos europeos a la isla de Madagascar, intentado por el gobierno del Reich pero que tenía precedentes en otros gobiernos europeos. Veremos que esta iniciativa se abandonó solamente en 1942, cuando la isla fue ocupada por los ingleses y quedó claro que técnicamente era imposible y que las negociaciones que el gobierno alemán había abordado con las autoridades francesas de Vichy no consiguieron progresar.

A continuación, estudiaremos detenidamente el episodio conocido como “la noche de los cristales rotos” desencadenada a raíz del asesinato en París del diplomático alemán Vom Rath por un joven judío polaco. Tanto en este capítulo como en el anterior, percibiremos que en Polonia existió un antisemitismo mucho más feroz que en cualquier otro lugar de Europa, hasta el punto de que muchos judíos polacos prefirieron cruzar la frontera y residir en el Tercer Reich. El episodio nos pondrá también en contacto con el aparato de propaganda que, desde los EEUU y desde Moscú, había declarado la guerra a Alemania.

Finalmente tendremos todos los datos necesarios para adentrarnos en otro episodio histórico extremadamente silenciado en la postguerra: las negociaciones entre las SS y las autoridades sionistas para la evacuación de judíos de Alemania. El episodio es interesante porque abarca hasta los últimos días de agosto de 1939 y demuestra que las SS facilitaron la llegada al Reich de funcionarios sionistas para que pudieran moverse libremente y acometieran la migración del grueso del judaísmo alemán a Palestina... una negociación en la que todas las partes ganaban: los judíos conseguían reforzar la presencia judía en la zona y las SS conseguían desembarazarse de manera pacífica de la presencia judía en Alemania.

Hemos decidido, finalmente, colocar un Anexo a estos artículos dedicado a las novelas y a las películas anti-nazis que aparecieron a partir de 1962 en Israel primero y en todo el mundo diez años después: las “novelas stalag” y el subgénero cinematográfico llamado “de Nazi-explotation”. Ambos temas estaban tratados en el mismo artículo y si lo hemos traído aquí a colación es precisamente porque la existencia de las “novelas stalag” demuestra la existencia de unos increíbles relatos pornográficos de naturaleza odiosamente antisemita, escritas por judíos y difundidos... en el propio Estado de Israel durante los meses del “proceso Eichmann”.

Al terminar la lectura de esta obra, el lector podrá juzgar con mejor conocimiento el fenómeno del antisemitismo y nos alegrará haber contribuido a aumentar sus conocimientos y su capacidad crítica sobre la materia.

Entrevista con el autor:

¿Tienes usted algo contra los judíos?

No tengo prejuicios de este tipo. Dejando aparte que el libro se titula Escritos sobre el Antisemitismo y el término “antisemita” excede con mucho a los judíos, no albergo prejuicios contra unos u otros.

Así pues ¿este no es un libro antisemita?

No, es un libro sobre la “cuestión judía” y sobre el antisemitismo. No contra los judíos. Se intenta poner los puntos sobre las íes sobre muchos temas. El antisemitismo moderno, a fuerza de repetir viejos tópicos e historias que no respondían a la realidad, ha terminado por no comprender ni siquiera sus propios límites, ni entender determinados fenómenos históricos.

¿Cuénteme alguna de esas historias?

La más habitual es la consideración de que el judaísmo creó al comunismo, simplemente por el hecho de que Carlos Marx fuera judío de raza. Algunos autores incluso para adornar esta tesis añaden que Marx era hijo de una vieja familia de rabinos, cuando lo que caracterizaba a Marx era precisamente que pertenecía a una familia que había abandonado la sinagoga, sus padres eran laicos y él fue educado como laico.

Sin embargo, la primera generación bolchevique tenía un número anómalo de judíos…

Sí, todos los textos antisemitas incluyen una relación de 1918 de comisarios del pueblo que eran judíos; eran la mayoría, efectivamente, pero hay que tener en cuenta dos elementos: de un lado que la mayoría de judíos rusos eran pobres y asumían el programa del Partido Comunista como un medio de liberación de su condición social. El hecho de que los bolcheviques no fueran antisemitas les daba razonables expectativas para colaborar en la revolución de octubre. La prensa zarista atribuía las derrotas que se habían experimentado en la guerra a los judíos, estimulando pogromos. Era normal que reaccionaran alineándose con los bolcheviques. Se olvida también que los judíos acomodados que colaboraron con el zarismo fueron reprimidos y asesinados ya bajo Lenin. Luego, el mismo Stalin purgó el partido de judíos. En 1918, en Rusia un 1,8% de la población era de origen judío, pero el 52% de los comisarios del pueblo eran judíos; los antisemitas hacen una lectura unilateral de este dato: si el zarismo no hubiera mantenido posiciones antisemitas y los judíos rusos hubieran pertenecido a la clase media, sin duda no se hubiera dado este porcentaje.

Así pues, su tesis sobre la relación entre judíos y bolcheviques ¿cuál es?

Muy simple: el judío fiel a la sinagoga, el judío religioso está ausente por completo de los partidos bolcheviques. Más aún: el materialismo marxista es contrario a cualquier forma de religiosidad, incluido el judaísmo. Los judíos que militaron en el bolchevismo, como en la extrema-izquierda de los años 60, eran judíos que habían abandonado la sinagoga, completamente laicizados, ateos, sin tradición. Esa falta de tradición les impulsaba a ser hostiles a cualquier tradición. Y destructivos. Las circunstancias sociales de la Rusia zarista explican por sí mismas la abundancia de judíos en las filas bolcheviques, como explican la abundancia de judíos laicizados entre los cómico más ácidos (incluidos Krusty el payaso, los hermanos Marx, Mel Brooks, Woody Allen, Larry David y tantos otros), o de judíos entre la intelectualidad anarquista, la falta de tradición propia lleva a una tendencia a atacar a cualquier tradición.

Pero el judaísmo ha dejado su huella en el simbolismo masónico ¿me va a decir que no existe ninguna relación entre judaísmo y masonería?

Es cierto que las leyendas fundacionales de la masonería tienen resonancias judías, pero hay que hacer un matiz. Los primeros masones eran miembros de las corporaciones inglesas compuestas por católicos. En los primeros años, la masonería inglesa prohibía a los judíos y a los anglicanos ser aceptados como miembros. En cuanto a los símbolos judíos hay que decir que no fueron introducidos por los judíos… sino que estaban extraídos de leyendas bíblicas. Cuando a finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX algunas obediencias masónicas sufrieron influencias ocultistas, algunos ritos incorporaron temas que derivaban del judaísmo cabalístico, pero también estaban presentes símbolos pitagóricos, católicos (especialmente en el Rito Escocés), egipcios, rosacrucianos, graélicos, etc.

Si no hay conspiración judeo-masónica-bolchevique ¿qué es lo que hay?

No, es imposible demostrar la existencia de una conspiración judeo-masónica-bolchevique porque cada uno de los términos no tiene nada que ver con los otros dos. El judaísmo es algo multiforme con distintos “modelos” (el judío sefardita, el judío askenazíes, el judío sionista, el judío no sionista, el judío religioso, el judío laico, el judío proletario, el burgués, la aristocracia económica, etc.), la masonería no es más que el motor ideológico y la punta de lanza de las revoluciones burguesas y el bolchevique equivale a lo mismo para las revoluciones proletarias del siglo XX. Sólo mediante una casuística abusiva y en ocasiones errónea, se ha conseguido unificar los tres elementos en una sola “conspiración”. Tres elementos que, insisto, tienen muy poco que ver: hay judíos en la masonería como hay españoles y desde el IV Congreso de la Internacional Comunista estuvo prohibida para los miembros del partido comunista la militancia en la masonería.

Según usted ¿existe una “conspiración judía”?

No, rotundamente no. Lo que existe es una acumulación de capital en manos de determinados judíos (una ínfima minoría dentro de su grupo étnico) que tienden a actuar en forma de trust. El por qué y el cómo se forma esta acumulación es algo sabido: al estar la usura prohibida tanto para los católicos como para los musulmanes, la actividad económica, especialmente ya en tiempos de la destrucción del templarismo (1314), quedó en manos judías. Esto generó el que determinadas capas del judaísmo desarrollaran una psicología y una habilidad especial en materia económica. Personalmente estoy contra las grandes acumulaciones de capital y los trusts económicos, pero reconozco que, aun existiendo entre ellos gran acumulación de apellidos judíos, y teniendo presente que también existen entre ellos “gentiles”, lo esencial no es su origen étnico, sino que es intolerable que la economía y el destino de la humanidad sea controlado por un número tan exiguo de dinastías económicas sean de la raza que sean.

¿Cuál es el papel del sionismo?

El sionismo aparece en un monumento de eclosión de los nacionalismos. Italia y Alemania se han unificado y existe en la época un fuerte impulso nacionalista que incluso hace que en España aparezca esta ideología en Cataluña y en el País Vasco. El “principio de las nacionalidades” sostiene que un grupo humano que posee una lengua propia constituye una “nación” y, por eso mismo, tiene derecho a disponer de un Estado independiente. El sionismo no es más que la expresión del nacionalismo judío, promovido como cualquier otro nacionalismo, por sectores adinerados del judaísmo mundial que buscan tener un Estado propio. ¿Dónde? En Palestina. El sionismo aspiraba a que los judíos abandonaran la Diáspora y se concentraran de nuevo en el lugar del que habían salido. Ni aspiraba al dominio mundial, ni quería realizar una “gran conspiración”, ni detrás existían “Sabios de Sion”, ni nada parecido.

Lograron sus objetivos con suma facilidad…

La historia de la independencia del Estado de Israel demuestra que aquello no fue fácil. Se vio beneficiado, sin duda, por el desenlace de la Segunda Guerra Mundial, pero, incluso después existieron resistencias por parte del Reino Unido y de ahí que se produjera una oleada de terrorismo contra la presencia británica en la zona. Es quizás más importante recordar que el problema era que la Diáspora se había producido 2000 años antes y que en ese tiempo otros pueblos poblaban la zona de Palestina. Israel podía reivindicar “derechos históricos”, pero los habitantes de Palestina tenían también derechos propios para habitar en aquellas zonas. El sionismo, hasta los años 30, aceptaba otros emplazamientos para el Estado de Israel, no necesariamente Palestina. Pero cualquier otro emplazamiento generaba problemas. Incluso el Tercer Reich no vio mal que los judíos se fueran de Alemania y se concentraran en Palestina e hizo todo lo posible hasta 1939 para que así ocurriera. Fue solo tras el desencadenamiento de la guerra cuando el Reich tomó partido por el Gran Muftí de Jerusalén y los movimientos de liberación árabes precisamente para apoyar las luchas anticolonialistas contra los británicos.

La cuestión es que ahora el conflicto entre Israel y Palestina sigue vivo y activo…

Sí, y dura ya 80 años. A lo largo de ese tiempo las brechas, los resentimientos y los resquemores entre ambas partes no han cesado de aumentar. Han concurrido otros muchos elementos que sería largo enumerar: los EEUU, por ejemplo, consideran a Israel como el aliado preferencial en la zona. A ello contribuyen los fundamentalistas religiosos norteamericanos afirmando que los EEUU son “el pueblo elegido de la modernidad”, mientras que los judíos son “el pueblo elegido de la antigüedad”, sugiriendo que esto justifica una alianza entre ambos… A esto se une el peso del dinero judío en la economía de los EEUU, el concepto de “seguridad nacional” desplegado por el Pentágono y otros elementos de carácter geopolítico. En mi opinión: el error de judíos y palestinos consiste en no sentarse a negociar de una vez por todas y a dividir aquel territorio en enclaves estables, y hacerlo sin influencias exteriores ajenas a ellos. Ahora bien, si ellos mismos son incapaces de negociar su futuro, lo que ocurra allí les compete solamente a ellos y tomar partido por unos o por otros tiene poco sentido a la vista de que ya es imposible establecer quién disparó primero y cómo se originó el conflicto en los años 30…

Dedicas un amplio capítulo a los Protocolos de los Sabios de Sion ¿falsos o auténticos?

Hoy se sabe con bastante exactitud que los Protocolos son un documento completamente falso construido por la OKRANA en París a principios de siglo y difundidos en Rusia por un fanático religioso. Es un documento falso construido a efectos de estimular el antisemitismo en Rusia para conseguir desplazar a determinados ministros en la corte zarista. Nada más. No hay ni un solo testimonio histórico que confirme la realidad de esos documentos.

… y sin embargo Los Protocolos se cumplen…

En realidad no. Solamente se cumplen de manera muy general y con matices. Los Protocolos son un ejercicio intelectual de prospectiva que ni siquiera sorprende por su agudeza: no hay referencias apenas al futuro de la ciencia, a la globalización, a la ingeniería financiera, a los paraísos fiscales, a la posibilidad de caída del bolchevismo, ni al mundialismo. Su lectura en ocasiones demuestra la simplicidad de los redactores y sus intenciones de atribuir cualquier desajuste a los judíos. El mundo en su actual configuración se parece tanto al descrito en los Protocolos como un huevo a una castaña.

Así pues rechaza el bloque las tesis antisemitas…

El antisemitismo lleva a un callejón sin salida: según el antisemitismo, los comunistas que controlaban una parte del mundo son judíos, los capitalistas controlan la otra parte y también son judíos… sus enfrentamientos, contradicciones y luchas son una farsa, un combate de boxeo con tongo. Tal es la teoría antisemita que lleva a un callejón sin salida: los judíos mandan pero son lo suficientemente malvados como para ocultar incluso que mandan… Si las teorías antisemitas se cumplieran hace tiempo que los “Sabios de Sion” deberían haber nombrado al “Rey de Israel”, rey del mundo. Francamente, dudo incluso que todas estas teorías valgan la pena tratar de rebatirlas por excesivamente simples, mal definidas e incapaces de explicar e integrar los principales aspectos de la modernidad.

Entonces ¿para qué ha escrito estos ensayos sobre antisemitismo?

Me interesa la historia y la historia de los movimientos aparecidos en los años 20-30, en especial de los fascismos. Como se sabe, en estos movimientos el antisemitismo era una componente más destacada en algunos (nacional-socialismo alemán, Guardia de Hierro rumana) y menos en otros (fascismo italiano). En algunos de estos movimientos el antisemitismo estaba presente como remanente del antisemitismo religioso de otra época (en España). Me ha interesado, por ejemplo, el filosefarditismo español que aparece en los años 20 y que tiene como partidarios, entre otros, a Francisco Franco o a Blas Piñar siendo una especie de antisemitismo religioso reconducido que tuvo una importancia extraordinaria y que, en la actualidad, parece olvidado, pero del cual hay abundantes rastros documentales. Me ha interesado particularmente la formación del antisemitismo moderno y sus despuntes en Alemania y Francia, en donde llegó a ser un movimiento popular presente en los parlamentos de principios de siglo. Me ha interesado realizar alguna excursión en los falsos mesías que aparecieron en los siglos XVII y XVIII en el Este Europeo y que condicionaron la vida y la psicología de las comunidades judías predisponiéndolas hacia opciones de tipo revolucionario. Me interesa la psicología del pueblo judío, sin duda, la más compleja que pueda existir, cómo se ha formado y sus rasgos.

La obra tiene un apéndice sobre las “novelas stalag” y el cine porno antinazi

Si, a eso me refería. Parece increíble que en los años 60 aparecieran en el Estado de Israel unas novelas baratas de las que se vendieron cientos de miles de ejemplares ambientadas en campos de concentración: los prisioneros judíos eran torturados por exuberantes mujeres de las SS. Tuvieron un éxito increíble durante el Proceso Eichmann. A partir de ahí nació lo que se ha llamado cine de “nazi-explotation”. El tema me parece lo suficientemente curioso como para dedicarle unas páginas. A veces, la historia tiene que ver también con anécdotas como esta que evidencian formas psicológicas desviadas de erotómanos. Son aspectos reales, tangibles, fácilmente comprobables, irrefutables, sobre el judaísmo que dicen muy mucho sobre su psicología particularmente complicada y que están completamente ausentes en la literatura antisemita.

¿Cuál es el origen de esta psicología especial?

Sin duda, la religiosidad hebrea. Resulta imposible considerarse “pueblo elegido” y realizar una vida normal entre gentiles. Aquel pueblo que cree tener una relación particular con Dios, pero cuya historia tiene mucho de tragedia, y aun así sigue pensando en la llegada del Mesías, una y otra vez decepcionada, probablemente hubiera sido solamente un pueblo irrelevante de Oriente Medio, situado entre otros muchos con un patrimonio literario particular, que le proporcionaría cierto sentido de identidad, pero nada más. Fue en el momento en el que se produjo la diáspora cuando los rabinos convirtieron la religión en el único polo de agregación de un pueblo dividido en pequeñas comunidades esparcidas por todo el mundo. Era muy difícil convivir con “gentiles”, insistiendo una y otra vez en que el único Dios les había elegido a ellos como “su pueblo”. Máxime cuando al producirse el triunfo del cristianismo, al judaísmo le acompañó la maldición de “pueblo deicida”… El hecho de que los judíos se especializaran en la usura prohibida para cristianos y musulmanes hizo lo demás. Por ello, el judaísmo religioso fue odiado por todos aquellos pueblos que tenían otras concepciones teológicas y por eso mismo los judíos laicizados y que habían vuelto la espalda a la sinagoga se convirtieron en excepcionalmente críticos para cualquier tradición, empezando por la suya propia. Hace falta leer a Freud para ver como uno de estos judíos, él mismo, interpreta un cerebro torturado. Nadie mejor que un judío podría crear el psicoanálisis, porque nadie mejor que un judío portaba un alma interiormente sometida a presiones psicológicas, conflictos y contradicciones entre lo que le habían dicho que era (un elegido) y lo que era en realidad (un cúmulo de complejos) en medio de un ambiente general de hostilidad, acusaciones de deicidio, odio por su predisposición hacia las finanzas (lo que entrañaba la pobreza de muchos y constituía una fuente de resentimiento).

¿Has tenido relaciones personales con judíos?

Sí, claro. Recuerdo que el primer judío que conocí era el secretario de prensa de la presidencia del gobierno boliviano en 1980. Tenía gracia porque él sabía cuál era nuestra familia política y evitaba polémicas. Pero no podíamos evitar bromear con él: siempre que aparecía un tema económico, por algún motivo, él tenía algo que decir; el hecho de que se ausentara a la hora de pagar no es privativo de judíos, pero lo utilizábamos como fuente de bromas con él. En Montreal he conocido muchos judíos y he frecuentado establecimientos judíos por pura curiosidad. Recuerdo que las peores galletas que he comido en Canadá las compré en un supermercado judío, estaban fabricadas en Israel y etiquetadas como kosher y, francamente, eran vomitivas. Me llamó mucho la atención que los judíos vendieran a judíos comida de muy mala calidad. Y eso me recordó que Bernard Madoff, estafador de etnia judía, no dudó en robar a asociaciones caritativas judías y a miembros de su propia comunidad, casi de manera preferente. Cuando las Legiones de Tito, asediaban Jerusalén, en el interior de las murallas, las distintas fracciones judías andaban a la greña unas con otras. Inevitable recordar el ambiente pintado por los Monty Pithon en la Vida de Brian… Recuerdo que cuando vivía exiliado en París, aprovechando el atentado de rue Copernic contra la sinagoga judía, un marido judío atentó contra su mujer presentándolo como una “acción antisemita”. He conocido en Canadá abuelos judíos presos en los campos de concentración de los años cuarenta avergonzados de haber sobrevivido. Para conocer la mentalidad judía norteamericana recomendaría ver la serie televisiva de Larry David (el creador de Seinfield) titulada Courb your enthusiasm de la HBO. Esta serie (que puede encontrarse subtitulada en castellano en Emule o en cualquier programa peer to peer) de humor tiene la particularidad de que está interpretada casi exclusivamente por judíos, la mayoría de situaciones y temas tienen que ver con el judaísmo norteamericano, y muestran situaciones absurdas, creencias ridículas, atavismos, tópicos y realidades, etc. Para terminar, he comentado con algún judío todo el tema de la “conspiración”, un estudiante centroamericano, después de exponer las razones utilizadas por los antisemitas me decía: “No sé qué pensar pero te aseguro que yo no tengo ni un dólar e la tal conspiración…”. Es cierto que los miembros de sectas jasiditas (cada vez más extendidas) procuran minimizar su convivencia con gentiles y mantienen incluso desconfianza hacia todo lo que no pertenece a su grupo religioso (incluidas otras facciones judías). Es ciertamente complicado convivir con ellos, incluso tener relaciones normales: no puedes evitar –a mí me ha pasado- que te miren con cierta sensación de… repulsión, tal es la palabra. Su concepto de pureza y su rigorismo es tal que el mero hecho de no nacer en su comunidad ya crea barreras infranqueables con miembros de estas sectas. Más que de antisemitismo deberíamos hablar aquí de anti-goims…

¿Y los conversos…?

También he conocido. Y si he de ser sincero, me han parecido todavía más extraños. Se trata de seres que son perfectamente conscientes de su origen, que tienen muy presente que los católicos les han considerado hasta hace poco “pueblo deicida”, así pues, tienen un complejo de culpabilidad latente que el bautismo no ha logrado disipar en absoluto. Por eso, históricamente, el converso tiende siempre a ser un fanático religioso para eliminar toda sospecha de hipocresía. He conocido, por cierto, a algún judío bautizado que se negaba a admitir su judaísmo. Al igual que existe un cierto tipo de gay que no ha salido del armario y que oculta sus preferencias sexuales enmascarándolas mediante frases machistas y gesticulaciones sexistas, existe también un judío que se niega a revelar su origen y su condición. En ambos casos, el sujeto que actúa así sufre otra forma de rotura interior entre lo que se es realmente y cómo uno se quiere presentar públicamente. A la psicología (y más que a la psicología, a la psiquiatría)  le correspondería analizar estos casos.

¿Es posible elaborar un retrato robot del antisemita?

Hasta cierto punto. Cuando alguien se opone con excesivo énfasis a un grupo, sea del tipo que sea (antifascismo, anticomunismo, antisemitismo, etc) y va más allá de lo razonable para convertirse en una obsesión reduccionista, hay que ver en ello la existencia de un complejo de culpabilidad latente que se sublima mediante la búsqueda de alguien más culpable. Por ejemplo, siguiendo una aplicación estricta de la moral católica es frecuente pecar, sino de obra, si al menos de palabra o de pensamiento. Determinadas construcciones mentales de católicos intentan olvidar ese complejo de culpabilidad, identificando en los judíos al “culpable absoluto”, en tanto que “pueblo deicida”. Es en ese punto en el que aparece el fanatismo. Pero un antifascista responde al mismo esquema. Es imposible que los viejos republicanos hayan olvidado las masacres que se cometieron desde las primeras quemas de conventos, poco después de la proclamación de la República, o Paracuellos, las chekas o las sacas en las prisiones… es mucho más fácil sublimar estos recuerdos queriendo ver en el “fascismo” al mal absoluto, la maldad extrema, metafísica, la encarnación misma del diablo… Así se tranquilizan las conciencias. Es un proceso muy estudiado por la psicología.

¿Para qué va a servir este libro?

Lo digo en la introducción: en primer lugar para informarse (es bueno tener distintas fuentes de información, ampliar horizontes y conocer los porqués y los cómo), en segundo lugar para entretener (reencontrar el placer de leer, de aprender datos poco o nada conocidos, planteamiento inéditos expuestos al margen de lo políticamente correcto y del pensamiento único) y, finalmente, formarse (para poder opinar sobre este tema con criterio). No hay más intención.

 

Ficha técnica:

Páginas: 418

Formato: 15 x 23 cm

Portada: cuatricomía, plastificada, con solapas

Impreso en: papel ahuesado de 80 gm.

PVP: 22,00 euros + 4,00 euros de gastos de envío

Pedidos superiores a 5 ejemplares: 50% descuento.

Contacto: eminves@gmail.com

 

Sumario de la obra:

 

Introducción

 

Capítulo I
Sobre el origen del antisemitismo
Sabettai Zevi y Jakob Frank                 7

La azarosa historia de Sabbetai Zevi...........................   7

Las pervivencias neosabbetianas.............................. 16

La apoteosis sabbetiana: Jacob Frank ....................... 19

Algunas conclusiones................................................ 24

 

Capítulo II
Un siglo de los “Protocolos de los Sabios de Sion”

Un clásico del antisemitismo.............................................. 29

Introducción: disipando equívocos............................ 29

Las fuentes de los Protocolos.................................... 34

Personajes (I) Maurice Joly....................................... 41

Personajes (II) Matvei V. Golovinsky ........................ 44

Personajes (III). Serge Nilus. .................................... 50

Notas a pie de página............................................... 68

 

Capítulo III
Cuando Francia era antisemita. 1880–1906
........................ 85

Antisemitismo y boulangismo................................... 85

Maurice Barrès, un “socialista nacional” antisemita…. 89

El Caso Dreyfus. Eclosión antisemita.......................... 91

Drumont y La Libre Parole......................................... 106

Las ligas antisemitas.................................................. 113

Los carniceros de La Villete y los agitadores de Argel.. 118

 

Capítulo IV
Antisemitismo españolen el siglo XX
................................. 127

Breve recorrido histórico por el
antisemitismo español.............................................. 129

De 1898 a la Dictadura: el filosefardismo.................... 139

Antisemitismo y Segunda República ......................... 145

Una mención específica al padre Tusquets................ 151

Franco: ¿antisemita o filosemita?.............................. 158

Antisemitismo durante el franquismo....................... 164

Otros despuntes antisemitas durante el franquismo. 174

Y llegó la transición................................................... 186

¿Antisemitismo en democracia?............................... 188

Conclusión............................................................... 193

 

Capítulo V
Julius Evola y el antisemitismo

Disipando equívocos, penetrando
entre claroscuros .............................................................. 199

La doctrina de la raza y el estudio del “alma hebrea”.. 200

Los Protocolos de los Sabios de Sión:
“conjura sin plan”..................................................... 214

 

Capítulo VI
Israel: capital Tananarive

El Plan Rademarcher y sus precedentes.............................. 225

Una vieja idea alemana............................................. 227

El antisemitismo polaco y la “solución Madagascar”... 230

La “opción Madagascar” en Rumania......................... 237

Madagascar en el antisemitismo inglés...................... 238

Cruzando el Canal en dirección al Reich..................... 240

Conclusiones: un plan no tan descabellado................ 249

Notas a pie de página:.............................................. 251

 

Capítulo VII
La noche de los cristales rotos

¿Qué ocurrió en realidad? ................................................. 261

¿Por qué se produjo la “Noche del Cristal”? .............. 264

La víctima: Ernst Eduard Vom Rath............................ 264

El asesino: Herschel Grynszpan................................. 266

Las circunstancias de la época................................... 269

El asesinato de Vom Rath.......................................... 272

¿Hubo conspiración en el crimen?............................. 274

Los incidentes y sus dimensiones reales.................... 281

La extensión real del progrom................................... 287

La noticia en la prensa española:
operaciones psicológicas........................................... 291

Margaret Thomsom, la pieza olvidada
en el caso Grynszpan................................................ 297

El asunto de la “defensa homosexual”...................... 302

¿Qué fue de Grynszpan?.......................................... 309

 

Capítulo VIII
Cuando las SS negociaban con el sionismo
…...................... 313

El esquema de los organismo de seguridad en el
III Reich.................................................................... 314

Distintas percepciones de la “cuestión judía”
 en el NSDAP............................................................ 316

Las oscilaciones de la política del III Reich
en relación a los judíos.............................................. 320

El “Plan Mildenstein”................................................ 324

Cuando el SD descubre a Haganá.............................. 330

Complicaciones imprevistas y tensiones insuperables.... 334

El último intento de estimular la emigración sionista.. 337

Algunas conclusiones................................................ 339

 

Anexo
Un subgénero cinematográfico

De los “stalags” judíos a lapornografía antinazi.................. 343

Tres directores “de prestigio” abriendo paso
al porno antinazi....................................................... 345

Nazi-exploitation, situación y rasgos de un subgénero     350

Los arquetipos del subgénero (I). Ilsa, la loba de las SS    357

Los arquetipos del género (II).
Salón Kitty de Tinto Bras........................................... 363

Los subproductos del Salón Kitty............................... 368

Los subproductos de Ilse, la loba de las SS................. 372

Cuando el doctor loco es oficial de las SS… y mujer.... 377

Muerto el cine de Naziexploitation, viene el cine
de Jewsploitation..................................................... 384

El origen de la literatura judía sobre el “holocausto”.. 385

Los relatos stalag o la pornografía judía de los 60....... 388

Hacia una interpretación psicológica.......................... 400