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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

ESOTERISMO

Alí-Bey: aventurero y descendiente del profeta

Infokrisis.- El siglo XIX es un siglo turbulento y extraño donde lo peor se junta con lo infame. Hay muy poca luz en el XIX y en la que hay priva lo que hasta aquí hemos definido como espíritu sudista. Con todo, durante el siglo surgieron individualidades notables, hijas del caos en muchos casos y de una búsqueda cuyo Norte se había perdido, autodidactas que jamás distinguieron lo importante de lo accesorio. Hijos todos de la confusión.  El siglo XIX registra una caída de nivel en todos los sentidos. Las logias masónicas se convierten en compañías gestoras de intereses y solo unas pocas individualidades dan que hablar en medio de un contexto general de oportunismo y olvido de los orígenes. La magia y la espiritualidad sufren una lenta transformación hacia el ocultismo; esto es, un proceso de decadencia. Lo esotérico se convierte en sinónimo de lo clandestino y conspirativo. Carbonarios, comuneros y masones, compiten por la misma clientela y un proyecto político común cuyos reales se asentaron sobre el liberalismo de allende fronteras. Los “napoleónidas” entraron por el Norte, pero el mismo espíritu, liberal y burgués, apareció en Cádiz. Los intelectuales que optaban por uno u otro bando, compartían los mismos ideales, solo que para unos, los franceses eran ángeles y para otros demonios. Malasaña y sus vecinos, el timbaler del Bruch, Castaños, los defensores de Zaragoza y Gerona, los menestrales ejecutados en Barcelona, ni uno solo sabía algo del liberalismo y sus “inmortales principios”. Lo suyo fue una reacción de autodefensa que luego otros intentaron –y lograron- capitalizar. En la “guerra del francés” se luchó contra una agresión extranjera y no por una causa sociopolítica. Tuvo algo de guerra civil. Por primera vez no existieron en España, no una sino dos “Luces del Sur”: la de Cádiz y la de los Afrancesados.

    Nuestra pesquisa por el XIX se inicia con un hombre que llegó a la madurez recién iniciado el siglo. Su vida es propia de un aventurero. Su estilo el de un condottiero. Tras el personaje lo que aflora es el genio de la raza y el drama quienes debieron elegir entre patriotismo y pragmatismo. Uno de ellos fue “Ali Bey”. Reconstruir la biografía de Domingo Badía Leblich, más conocido por "Ali Bey", es una tarea casi imposible. Si bien existen de él varias biografías, todas ellas son incompletas, y eluden aquellos aspectos que a nosotros más nos interesan; unas repiten lo ya dicho en otras que, en el fondo, no es sino la transcripción literal de lo que él mismo quiso comunicarnos sobre sus viajes y aventuras, a través de su libro, un auténtico best-seller de la época. Pero Ali Bey calló mucho. Y eso es lo que precisamente nos interesa.

    Por otra parte, quien desee reconstruir la biografía de Domingo Badía deberá ir con sumo cuidado. Pocas figuras como esta han sufrido una tergiversación por parte de historiadores demasiado celosos por defender al personaje. El nacionalismo hace siempre un flaco servicio a la historia y cuando se mezclan pretensiones nacionalistas no cabe duda que aquellos aspectos que un personaje pueda tener contrarios a esta ideología son menospreciados o simplemente se prescinde de ellos por importantes que pudieran ser. Esto ocurrió con Domingo Badía que, periódicamente, es objeto de intentos de recuperación por el nacionalismo catalán.

    Finalmente queda una última advertencia. Nuestro aventurero y explorador tiene, como el Jano bifronte, dos aspectos completamente distintos: Domingo Badía es uno de ellos, Ali Bey el Abassy, otro. Si el hombre nacido en Barcelona pudo aparentar ser un descendiente del profeta, fue porque, efectivamente, una parte de él, pensaba en términos de cultura islámica. Ali Bey llevó su papel mucho más allá de lo que le exigía la importancia de la misión encargada por Godoy. Predicó el Islám en tierras musulmanas sin que nadie se lo pidiera. Cuando el cirujano le circuncidó en Londres, una parte de él murió también. Pero cuando murió a pocas jornadas de Damasco, la cruz que llevaba colgada al pecho era el último recuerdo de la personalidad de Domingo Badía.

Quizás sea este el personaje más misterioso de cuantos se traten en este libro, y, desde luego, aquel cuya vida, aun hoy ha dejado más incógnitas en suspenso.

LOS PRIMEROS AÑOS: EL NIÑO PRODIGIO Y SUS VALONES

Es fácil suponer que Domingo Badía fue un inadaptado en su infancia y que esta característica cinceló drásticamente su carácter. Nacido en Barcelona en 1767 se le bautizó en la Catedral. Nunca pisó un aula universitaria pero su cultura era muy superior a la media, y no solo en lengua árabe y cultura islámica, sino que también estudio por su cuenta astronomía y física, historia natural, matemáticas y filosofía. Trabó amistad con Simón de Rojas Clemente otro orientalista apasionado. A los 14 años ya ocupaba un puesto de funcionario en Granada y poco después aparece como Contador de Guerra con honores de comisario, pero resultaba evidente que un espíritu tan cultivado no iba a resignarse a pasar los mejores años de su vida trás una escribanía. Carlos IV le nombró luego administrador de tabacos de Córdoba. Contaba entonces nuestro hombre 26 años y seguía acumulando saber y erudición.
No está clara cual era su psicología. Debía ser, en cualquier caso, muy compleja. Ya desde los 14 años desempeñó funciones muy superiores a lo que sería de esperar en un adolescente de su edad. Nunca explicó de donde procedía su identificación con el mundo islámico. ¿Es posible que en algún momento se creyera reencarnación de algún descendiente del profeta? Lo ignoramos; pero sí estamos seguros que el ambiente provinciano de los destinos que le iba concediendo la Corona debían fastidiarle profundamenta a un joven de sus aspiraciones y con sus conocimientos.

El análisis del personaje nos dice que sufría una extraña ezquizofrenia: de un lado era un erudito occidental, Domingo Badía, de otro un príncipe abassida, Ali Bey y tal dualidad va mucho más lejos de lo que podría esperarse de un hombre investido de las misiones oficiales que le correspondieron. Son dos papeles que asume como propios como veremos más adelante.
En 1791 se casa con Maria Berruezo, su entrañable "Mariquita" de la que no se separará salvo en sus aventuras y viajes.  Inducirá a su suegro a participar en una aventura económica fracasada cuando se apasionó por los "balones aerostáticos". Se le verá en 1799 en la c/Puebla, 33 de Madrid y al año siguiente, corto de caudales, en Leganitos, 3. Su cerebro de aventurero ya no puede más. Y entonces va a ver al "Príncipe de la Paz".

El 7 de abril de 1801, presenta a Godoy un proyecto en el que ha trabajado con Clemente, durante varios años. Es la memoria de una expedición científico-geográfica que debería recorrer la mayor parte de Africa. El Príncipe de la Paz se sintió a traído por el proyecto. No se trataba de un valido tan caprichoso -al menos no era solamente eso- como hoy le solemos considerar, sino un hombre de cierta perspicacia política, frecuentemente muy intuitivo. En esta ocasión acertó al preveer que el imperio español en América terminaría por derrumbarse y urgía buscar territorios nuevos y más próximos sobre los que extender el dominio español. Africa quedaba, en orden de proximidad, en primer lugar. Así que Godoy, cuando examinó detenidamente el proyecto de Badía, se limitó a reconducirlo en interés del Estado.

A todo esto Badía y Clemente se habían ido a París y a Londres, a recabar informaciones de todo tipo y adquirir instrumentos científicos de reciente invención. No se sabe exactamente ni a quienes visitaron ni que otra cosa hicieron. Era difícil en la época, tanto en una como en otra capital, hablar de ciencia de vanguardia y no recibir, antes o después la propuesta de "entrar en logia". Es muy probable que fuera en el curso de estos viajes cuando Badía fue iniciado como franc-masón. Esto explicaría buena parte de sus amistades y los recursos que inmediatamente obtenía de lugares y países en donde nunca antes había estado y que los historiadores suelen atribuir a su "encanto personal" que, efectivamente, existía pero que no basta para explicar como logró escalar, sin título alguno, ni fortuna, las más altas cancillerías europeas, cuando era un simple funcionario. A este respecto hemos de decir que, desde el principio sospechamos que lo esencial del proyecto de Badía -que desarrolla en cinco partes- era realizar un viaje por Africa: entrar por el Estrecho, ganar el Atlas y bajar por el Sahara hasta el Golfo de Guinea; de ahí ganar el Nilo, remontarlo hasta el Cairo y luego, orillando el Mediterráneo cruzar el desierto líbico hasta el Estrecho. En total 3250 leguas. Argumentaba con razón Badía que los diferentes jalones de esta ruta eran recorridos habitualmente por caravanas y si ningún europeo había conseguido completarlas era por su vestimenta y aspecto que estimulaba a los saqueadores y bandoleros. Había, pues, que disfrazarse de musulmán y hacer el recorrido como uno de ellos.

Un proyecto de esta naturaleza suscitó el encono de los medios científicos; su autor no esgrimía título alguno y la ligereza de  disfrazarse no se escapaba a los académicos bienpensantes de la época. Godoy, estaba  muy alejado de estas sutilezas: le importaba solo el bien del Estado y autorizó a Badía y su socio, Clemente, a realizar el "viaje preliminar" explicitado en el proyecto. Fue así como llegaron a Londres. Una mañana, mientras Clemente recogía hierbas, Badía fue circuncidado. Algún autor malintencionado ha dicho que en la mente de Badía estaba ya la idea de engañar a su mujer y era necesario, para ello, si quería ser tomado como árabe, proceder a la dolorosa operación... argumento que señalamos mas a título anecdótico que por su rigor.

De regreso, Godoy lo llamó a despacho. El proyecto seguia adelante, solo que con una orientación diferente. Lo político se impondría sobre lo científico. Marruecos atravesaba una delicada situación y había que ver de qué forma España podía aprovecharse. Para eso enviaba a Badía a la zona. Su misión era contactar con el Sultán de Marruecos, ponerse en contacto con los rebeldes y estimularles para que atacaran. España entonces intervendría para ofrecer su protección al Sultán.

DONDE NACE ALI BEY EL ABASSY

Badía y Clemente abandonaron Madrid luciendo lujosos atuendos árabes. Ignoraba Clemente que Godoy había prohibido que acompañara a Badía; aquel era un científico, en absoluto el aventurero que se requería para la operación. Badía se lo quitó de encima adelantando el viaje a Marruecos; atavesó el estrecho el 25 de mayo de 1803. En la correspondencia que cruzaron ambos utilizaban sus nombres musulmanes. A efectos de la operación, Badía pasó a llamarse -y a "ser"- Alí Bey el Abassy, príncipe de los Abassidas, hijo de Othman Bey. Badía había falsificado documentos y genealogías escritas en árabe antiguo en los que se demostraba "fehacientemente" su origen y linaje santo: era descendiente del tío del Profeta y, por tanto, merecía un trato especial.

Pronto entró en contacto con el Sultán y cumplió su cometido político, fiel y eficazmente. Frecuentó, no solo las casas nobles sino también al pueblo llano. Describe sus impresiones y las escenas, en ocasiones truculentas, de las que fue testigo, con un estilo directo y apasionante. Predijo un eclipse de sol gracias a las tablas astronómicas que llevaba. El pueblo llano se manifestó temeroso ante su casa gritando "Sávanos Ali Bey". Muchos le consideraban brujo, hechicero y nigromante. Otros un santo, hasta el punto que debió trocear su chilaba y repartir los fragmentos entre la multitud.
El sultán le regaló una mujer blanca y una negra; no se atrevió a rechazarlas, pero tampoco les hizo mucho caso. Manifestó que no quería gozar con mujer hasta visitar la ciudad del Profeta, la Meca. Compartía la opinión que le dió un sabio judío: "La mujer es una perturbación para el sabio".
En cuanto a su misión, si hemos de creerse, afirma que logró azuzar la rebelión de las tribus opuestas al Sultán y crear las condiciones objetivas óptimas para una intervención española. Sin embargo, el plan de Godoy fracasó; lo único que se le había escapado al taimado estadista era el carácter timorado de su patrón, Carlos IV, que nada queríaa saber de nuevos problemas e intervenciones militares. Preocupado solo por sus cacerías eludía, como gato el agua, afrontar cualquier problema de Estado. Godoy escribió a Badía cancelando el proyecto y éste empezó a operar por su cuenta. Pidió autorización al Sultán para desplazarse a La Meca y éste lo despidió con lágrimas en los ojos.

Meses después, tras indecibles peripecias, llega al patio del templo, la Casa de Dios y besa la piedra negra de la Kahaba, traida por el Arcángel Gabriel. Dió seis vueltas en torno suyo y volvió al día siguiente a dar siete vueltas más. Conoció al jefe de los envenenadores, estremeciéndose cada vez que le ofrecía un vaso de agua. Ali Bey le regaló valiosos presentes induciéndole a qué pensara que era mejor que viviera. Tiró siete piedras contra la "Casa del Diablo" y otras siete en el paraje en donde vivió el infame Abugehel, enemigo del profeta. Antes de abandonar La Meca encontró al envenedador quien le obsequió con el último vaso de agua.
El relato del viaje prosigue por otros horizontes. Damasco, El Cairo, Constantinopla, Tierra Santa. Hoy todo esto parece fácil de realizar pero no hay que olvidar que Domingo Badía Leblich fue el primer europeo que vió y besó la piedra negra de la Kahaba. Solo por eso ya hubiera merecido pasar a la historia.

Hay un par de detalles que Alí Bey no cuenta en su libro pero de los que hay constancia en la correspondencia que mantuvo con Godoy. El primero es relativo a sus pretensiones sobre el Imperio Marroquí. Durante su andadura, albergó el sueño quimérico de asumir la corona mediante un golpe de Estado; para ello afirmaba contar con 3.000 combatientes. Se creía una especie de Hernán Cortes en territorio islámico: "O me da Muley el cetro buenamente para la organización y reforma del Imperio, o Yo me lo tomo... Creo que dije que tengo un Montezuma entre las uñas y lo repito, los Guardias de Palacio me hacen los honores"... Godoy comentaba a sus íntimos todas estas proezas que, obviamente eran meras exajeraciones. Como exajeración también era su dominio sobre la religión y la lengua árabes. En las siete primeras líneas de su introducción a "Los Viajes de Ali Bey", escritas en árabe, después de olvidar la basmala (invocación obligada en el encabezamiento de todo escrito musulmán, "En el nombre de Dios misericordioso y Clemente), comete no menos de media docena de faltas de ortografía. Todo induce a pensar que Ali Bey exajeraba; afortunadamente España no envió tropas a Marruecos para apoyar a unos rebeldes con los que Ali Bey jamás contactó.
 
En la ecuación personal de Ali Bey hay, junto a rasgos de esquizofrenía, una componente mitomaníaca. Años después, cuando se ponga al servicio de Luis XVIII, intentará elaborar unas falsas raíces galas en su genealogía. En esa misma ocasión afirmará que su gestíón en Marruecos tenía como objetivo dotar al país de una "Constitución". Hay en todo ello mucho oportunismo, todo lo cual empaña siquiera levemente la exhuverancia del personaje.

EN BUSCA DE LA ATLANTIDA

El capítulo XIX de "Los viajes de Ali Bey" lleva un título curioso "De la antigua isla Atlántida". Ali Bey creía en la existencia de restos del continente desaparecido en medio del océano y veía en la cordillera del Atlas su último apéndice. Ali Bey conoce a la perfección el relato de Platón; cree que el reino atlante llega desde la parte, hoy desaparecida bajo las aguas, fronteriza con la cordillera del Atlas, hasta Libia, Cirenaica y Egipto. Se le hace cuesta arriba creer que el continente se hundió por catástrofes naturales, piensa que el terremoto ha sido limitado y solo habría tragado a algunas islas, mientras que en otros puntos habría sucedido el fenómeno contrario, a saber, la elevación de las tierras antes ocupadas por las aguas, de tal forma que el desierto del Sahara sería el fondo del mar atlante y de ahí la abundante arena...

Alí Bey menciona "La Historia filosófica del mundo primitivo", del que ningún comentarista ha encontrado referencias; se trata en realidad de "La historia filosófica del género humano" escrito por Fabre d'Olivet publicada hacia finales del siglo XVIII. Fabre menciona a los atlantes y a Pitágoras y su libro influenció todo el ocultismo francés del siglo XIX... El conocimiento de esta obra es otra prueba de que Ali Bey estuvo familiarizado con este tipo de pensamiento.

El tema atlante no fue, naturalmente, mencionado para nada en la memoria que envió a Godoy. Sin embargo, resulta evidente, sobre todo tras la lectura de "Los viajes de Ali Bey" que la ruta inicialmente propuesta por el aventurero estaba destinada a confirmar sus tesis sobre la Atlántida. Badía pensaba que existía un mar interior en Africa que se extendería al sur del Sahara y alcanaría las Fuentes del Nilo. Las zonas subsaharianas estaban muy deficientemente exploradas en la época y la tesis de Badia era que al elevarse el fondo del océano y sacar a flote las arenas habían aislado una porción de agua en el continente, al estilo del mar Caspio.
Se trataba de una superchería y de una mala lectura de Platón, deformada por otra deficiente lectura de Fabre d'Olivet, a lo que se unían sus apreciaciones personales. Demuestran en cualquier caso que Ali Bey conocía -y hasta cierto punto quiso rectificar- el pensamiento ocultista de fines del XVIII y principios del XIX.

ARMADO CABALLERO CRUZADO

Las biografías de Badía Leblich se fijan más en la espectacularidad y colorido de sus viajes y aventuras que en algunas misiones que desempeñó. Particularmente curiosa es su plan de reforma de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén que, paradójicamente, apenas es mencionada en sus biografías más difundidas.
Entre 1806 y 1814, distintos miembros de la Orden del Santo Sepulcro, habían constatado la difícil situación en que se encontraban los religiosos que desempeñaban tareas misionales en Tierra Santa. Los turcos les exigían cada vez tributos más pesados y existía un ambiente generalizado de menosprecio y marginación de los cristianos del lugar. Entre los patricios que denunciaron esta situación figura el Conde de Chateaubriand y el propio Ali-Bey ejerciendo, para esta ocasión, de Domingo Badía. Chateaubriand y Badía llegaron a conocerse, en su "Itinerario de París a Jerusalén", el famoso escritor francés menciona a "un rico turco, viajero y astrónomo, llamado Ali Bey el Abassy" que habría leido "Atala".
Badía se presentó en Jerusalén y el 28 de julio de 1807 llamó discretamente a la puerta del convento de los Frailes Menores; pudo entrevistarse con Fray Ramirez de Arellano, natural de Ocaña, quien le preparó una visita con el procurador de lo Orden ese día enfermo. La inoportuna llegada de la autoridad turca interrumpió la entrevista que se reanudó al día siguiente. Las indagaciones de Badía le llevaron a establecer una cuadro extremadamente realista -y dramático- de la situación de los cristianos en Tierra Santa y en particular de la Orden del Santo Sepulcro.
Su amigo el Marqués de Almenara, embajador plenipotenciario de Carlos IV en la Sublime Puerta, preparó la entrada de Ali Bey en Constantinopla, llegando a prepararle unas habitaciones "al estilo de su religión" para acallar las voces musulmanas que decían que se había "cristianizado". A los pocos días salió para Viena en donde empezó a ordenar sus apuntes sobre la cuestión de Tierra Santa. El documento, manuscrito, consta de tres partes: una valoración sobre el estado de los religiosos en Tierra Santa, medios propuestos para remediar la dramática situación y un plan concreto de remedio para los males compuesto por 31 artículos, de los cuales 22, cifra cabalística, están dedicados a la Orden del Santo Sepulcro. El 9 de agosto de 1808 terminó la memoria en Bayona. Un mes antes había sido armado Caballero Cruzado, en el nombre de San Miguel y San Jorge e investido en la Orden del Santo Sepulcro el 18 de julio.

En sus 22 artículos Badía describía como debería reconstruirse la Orden del Santo Sepulcro, descendiendo incluso a los particulares más nimios, como el uniforme y los grados de los caballeros. Un "manto roxo con cuello blanco bordado en oro al cuello" debería ser el distintivo de las Grandes Cruces y sin oro el del grado inferior. Proponía que no se tratara solo de títulos honorarios, sino que la Orden dispusiera de fuerza militar propia, presta a la intervención. Cifraba los efectivos de la orden en 1250 caballeros, de los que 420 serían españoles, 20 de ellos "grandes cruces" y 940 franceses, 40 del grado distinguido. Deberían de cotizar y financiar con su peculio la presencia cristiana en Tierra Santa.
 
El París de aquellos años parecía querer olvidar la resaca del terror jacobino y el sonido de la guillotina, con fugas románticas hacia Oriente. Fabré Palaprat, un pedicuro, había reconstruido la Orden de los Caballeros Templarios, sobre la base de unos documentos espúreos -"El Levitikon", libro de inspiración juanista, "El manuscrito de Maestre Roncellin" y la "Regla del Maestre Larmenius"-; pero, a pesar de la falacia, el experimento tuvo éxito y varios miles de caballeros hasta entonces manestrales y pequeños industriales vistieron el manto blanco con cruz roja al pecho, símbolo de la Orden Templaria. Badía y su proyecto discurrían por un camino mucho más serio; quizás por ello su gestión no tuvo eco alguno. Carlos IV, el indolente rey Borbón, se desentendió de él; Napoleón I prefería obtener cosas más concretas y políticamente rentables de Badía.
 
La Orden del Santo Sepulcro fue creada por los caballeros cruzados a modo de orden militar, del mismo estilo que los hospitalarios y templarios, pero restringida a la defensa de los Santos Lugares. El segundo monarca del Reino Latino de Jerusalén y de los Santos Lugares, Balduino I -sucesor de Godofredo de Bouillón quien, a pesar de ser nombrado rey, no quiso llevar corona en aquel lugar en el que Cristo fue coronado de espinas- en 1103 asumía el Gran Maestrazgo de la Orden, delegando en su ausencia en el Patriarca de Jerusalén. Pero en la retirada de Tierra Santa éste último murió ahogado en el puerto de San Juan de Acre, cerca de donde un marino templario que luego haría fortuna en el Mediterráneo, Roger de Flor, al frente de sus almogávares, comandaba un buque de su Orden.

El papa, a la vista del descalabro del Reino Latino decidió abstenerse de nombrar un nuevo Patriarca y el maestrazgo de la Orden del Santo Sepulcro quedó en manos del Rey de Francia. Pedro III de Aragón, al casarse con una nieta de Federico II Hofenstahufen, tomó partido por el Imperio contra la Casa de Anjou y, consiguientemente, contra el papado. Sicilia fue conquistada en pocas jornadas por las tropas catalano-aragonesas. Conradino, nieto de Federico II, Rey legítimo de Jerusalén, recibió la corona de la isla. El contraataque de la Casa de Anjou y del papado no se hizo esperar y Conradino fue ejecutado. La leyenda señala que mostró gran valor en el cadalso y despojándose de su guante lo arrojó a los presentes; uno de ellos lo guardó, exclamando: "lo recojo en nombre del Rey de Aragón". Poco después los sicilianos se sublevaron contra la tiranía de los Anjou y enviaron una delegación a Pedro III, entre ellos el poseedor del guante. La nueva expedición dió a Pedro la corona de Sicilia y la de Jerusalén, pues no en vano, Conradino al morir sin descendencia, transmitió la corona de los Santos lugares y el maestrazgo de la Orden a la hija de su hermano Manfredo, nieta de Federico II... casada, a su vez, con el Rey Pedro III de Aragón. Esta corona pasó a los Reyes Católicos y de la dinastía de los Austrias a la de los borbones...
 
 Alí-Bey no pareció dar mucha importancia a esta gestión de la que solo queda como huella el documento manuscrito que, por insondables caminos, caería en manos de Eduard Todá, igualmente aventurero y explorador, cualidades que unía a las de hijo de Reus, amigo de infancia del que sería gran arquitecto Antonio Gaudí y, finalmente, notorio franc-masón. Todá depositó el manuscrito en la biblioteca del Arcediano, situada frente a la Catedral.

A decir verdad, la gestión de Badía fue sorprendente. Lo que estaba proponiendo en sus artículos del proyecto era la defensa de los Santos Lugares y, como Federico II, llegar a un entendimiento con la autoridad musulmana. Por una parte, preconizaba la fuerza de una posición decidida, casi llamaba a una nueva cruzada, mientras que por otra, solicitaba entendimiento y negociación con los turcos.

EL REGRESO DEL AFRANCESADO. LO INCONFESABLE

El 9 de mayo de 1808 fue a ver a Carlos IV en Bayona. Una semana antes habían ocurrido los luctuosos sucesos de la insurrección popular madrileña contra las tropas napoleónicas. Ali Bey, volvía a ser Domingo Badía. Carlos IV seguía siendo el mismo de siempre, amante de la caza, apático, debil y temeroso, ansioso de evitar problemas y sobrevivir como fuera.
Badía se puso a su servicio para cualquier gestión e incluso acompañarlo al exilio. Carlos IV prefirió disuadirlo de seguir su suerte; se limitó a decirle que "España ha pasado al dominio de Francia por un tratado" y le recomendó que tan brillantes proyectos fuera a exponérselos al Emperador: "Ve de nuestra parte a Napoleón y dile de tu persona". Es de suponer el estado de ánimo de Badía. Carlos IV, no solamente había echado por tierra su misión en Marruecos, sino que además se desentía de la lealtad de sus súbditos. Con todo, a decir verdad, el afán de aventura, pesaba más que su patriotismo. Se entrevistó en París con Napoleón varias veces. El gran corso tenía una particular predilección por Africa. Es de suponer que se sentía a gusto conversando con el aventurero; de no haber sido por los múltiples problemas que debía afrontar, Napoleón lo hubiera puesto a su servicio y Badía quizás sería hoy recordado tanto como puede serlo Champolion en el vecino país. El emperador ordenó que se trajeran de Madrid los papeles de Badía y eso da la medida del interés que puso en el aventurero.

De regreso a España en octubre de 1809, Jose I, el injustamente conocido como "Pepe Botella", hermano del Emperador, lo designó Intendente General de la Provincia de Segovia. Si los historiadores nacionalistas eluden esta parte de su vida, no es porque dejara en la provincia una particular mala impresión, sino porque dice mucho de las convicciones políticas de nuestro hombre. Ciertamente, Badía se vió desbordado por las exigencias de abastecimiento de las tropas napoleónicas de ocupación y debió requisar víveres y tributos en cantidades mayores de las posibilidades de la provincia. En alguna ocasión debió recurrir a una pequeña guarnición y en otras a bandos amenazadores. Solía terminar sus cartas de respuesta a los requerimientos de las tropas de ocupación con un latiguillo que se hizo habitual: "He aquí cuando un Intendente puede hacer desde su bufete para el servicio de la Tropa".

En noviembre de 1809 los campesinos amenazaban con no sembrar, cogidos entre dos fuegos, las exigencias napoleónicas y los abusos de los guerrilleros. Badía escribió una proclama apelando a que los párracos convencieran a los campesinos de la conveniencia de sembrar, exortando "su Religión, su Filantropía y patriotismo propios". La alusión a la "filantropía" es sospechosa, una vez más, el concepto solo era utilizado por los franc-masones y pertenecía a su jerga particular.

De nada sirvió que estableciera premios para los cultivadores que más grano aportaran. La actividad de los guerrilleros crecía de todo y las proclamas del Intendente también: llamaba a los guerrilleros "partidas de bandoleros", decía de ellos que estaban "capitaneados por hombres más o menos soeces", que se ganaban la vida "robando y salteando los pueblos y los caminos". Les amenazaba con la presencia del Emperador, "Vereis las águilas del Gran Napoleón arrojarse sobre las víboras que envenenan vuestra existencia" y añadía "la suerte de España está fixada por el Héroe de Europa". Terminaba sus bandos con otra frase sospechosa: "El Rey lo manda y la Humanidad lo exige"; esta referencia a la "humanidad" decía mucho en aquel tiempo de su profesión de fé. José I honró su lealtad condecorándolo con la "Orden de España", por él creada.

Otro testimonio de su paso por Segovia es elucidador. Estuvieron con él dos catalanes, Jaime Amat y su sobrino, Torres Amat, el primero siendo Tesorero de Intendencia y Administrador de Bienes Nacionales, el cual escribe en sus memorias: "A pesar de tratarle familiarmente y de no poder ignorar que estábamos allí, jamás supimos que fuera catalán" (...) "oíamos, si, la voz popular de que era judío, que estaba circuncidado, que había sido musulmán y otras mil especies con que el pueblo se complacía en presentarle, no solo como afrancesado, sino como masón e impío"... pues bien, es posible que todas estas acusaciones tuvieran un poso de realidad.

¿JUDIO, MASON, IMPIO?

Nuestra tesis es que la personalidad de Domingo Badía hay rasgos ezquizofrénicos, quizás propios del niño prodigio que fue. Una parte de él fue musulmana y no creemos que fuera por burla o engaño, ni siquiera por exigencia del papel político que debió representar. Cuando habla sobre el Islam lo hace con tal fervor que diríase que, efectivamente, estamos ante un descendiente del profeta. En la introducción a "Los Viajes de Ali Bey" escribe: "Alabanza sea dada a Dios; a él que es altísimo, el inmenso; a él que nos enseña por el uso de la plegaria, que sirve a los hombres a salir de la ignorancia. Alabanza a Dios que nos guió a la verdadera fé del Islam, hasta Tierra Santa".

Podría haber obviado el viaje a La Meca que no era requerido por ninguna misión diplomática. Ni siquiera estaba contemplado en el proyecto original; si realmente hubiera tenido afán de investigación científica, hubiera recorrido el Africa subsahariana. Pero su decisión era ir a La Meca, donde "todo verdadero creyente debe hacer el viaje", tal como explicó al Sultán de Marruecos. Escribió al peregrinar al Monte Aarafat: "El habitante del Caucaso, presentando una mano amiga al etíope o al negro de la Guinea, el indio y el persa hermanados con el berrismo y el marroquí, el hombre llano y el de la montaña, de la choza y el del palacio... todos mirándose como hermanos. Qué espectáculo más sencillo, más tierno y majestuoso". Y llegó a predicar en la falda del monte: "Filósofos de la tierra, permitid a Ali Bey, defender su religión, como vosotros defendeis el espiritualismo o el materialismo"...

Una parte de Domingo Badía fue, efectivamente, Ali Bey y, como tal, fiel súbdito de Mahoma y devoto de Allah. Pot eso cuantos le tachaban de "impío" en Segovia, probablemente tenían algo de razón. Luego estaba la acusación de "judío". El retrato más antiguo que se conserva de él tiene ciertamente un parfil casi caricaturescamente hebreo. El apellido "Leblich", a pesar de ser belga de origen, no garantiza la ausencia de sangre judía. A decir verdad el apellido tiene resonancias israelitas, y muy concretamente de judíos llegados a Bélgida de alguna migración del Este Europeo, acaso de judíos polacos, probablemente conversos.

Llama la atención, igualmente, el encendido elogio que hace de las mujeres judías de Marruecos: "Estas judías andan descalzas y se ven obligadas a postrarse a los pies ricamente adornados de negras horribles que disfrutan el amor brutal de sus amos", anota y la descripción que hace de aquellas mujeres judías, de cabellos rubios y ojos encantadores, demuestra una gran admiración hacia el pueblo judío como desprecio a las razas de color. En Marruecos le entregaron una mujer de raza negra, la bañaron y purificaron, escribe: "Yo la dejé encerrada en una habitación. No sé en que consiste, pero no puedo vencer mi repugnancia a una negra de labios gruesos y nariz aplastada". En Rabat travó amistad con un sabio astrónomo de nombre Matte Moreno, oriundo de España, a quien regaló sus tablas astronómicas.
¿Badía judío converso? corramos un tupido velo. Faltan datos, pero el apellido Leblich da cierta verosimilitud a la hipótesis. Su falta de patriotismo, propia del judaismo transhumante y desarraigado de su tierra originaria hasta mediados del presente siglo, es otro de los factores que juegan a favor de la tesis.

En cuanto a la acusación de franc-masón nos parece mejor obviarla. No se trata de que en una pequeña ciudad como Segovia, en donde los secretos apenas podían ser mantenidos, se le considerara como tal, sino que son muchas las referencias y alusiones que emplea Badía en ese período que remiten a la temática masónica, o por lo menos a un cierto tipo de masonismo. No hay que olvidar que buena parte de los "afrancesados" militaban en las logias de la época. Badía escaló mucho y muy rápidamente en la corte de José I quien, por lo demás, fue Gran Maestre de la franc-masonería española tras ocupar el trono, hasta el punto que en enero de 1812 aparece en Cádiz una real célula que ratifica el decreto de 1751, prohibiendo la masonería. Lo sorprendente es que, entre los miembros de las Cortes de Cádiz la proporción de masones no es menor. La explicación a esta aparente contradicción hay que encontrarla en que la masonería a la que pertenecen los afrancesados es de obediencia gala, mientras que los miembros de las Cortes de Cádiz habían sido ganados por logias, o bien preexistentes, o bien, y sobre todo, traidas por las tropas inglesas que combatieron en España.

Se habían creado logias en Barcelona, Burgos, Cádiz, Figueras, Gerona, La Coruña, San Sebastián, Tenerife, Santander, Santoña, Sevilla, Talavera, Vitoria y Zaragoza. En Madrid se crean la "Beneficencia de Josefina", "Santa Julia", "Almagro" y "San Juan de Escocia de la Estrella de Napoleón". De aquí deriva la "Gran Logia Nacional de España". En un principio, las logias están compuestas solo por oficiales franceses, luego ingresarán en ellas profesores, funcionarios, médicos, sacerdotes y abogados. Humanistas, su primer objetivo será la abolición de la Inquisición. La marcha de José I acarreará el desmantelamiento de las logias afrancesadas.

El perfil funcionarial de Badía en aquellos años responde al de "afrancesado franc-masón". Ocupará cargos de relevancia, después de su tránsito por Segovia, en Córdoba, Lucena y Ecija. El 13 de junio de 1811 es llamado a Madrid después de su enfrentamiento con el mariscal Soult y el conde de Montarco, comisario regio para Andalucía. Queda constancia de este traslado en una noticia de "El correo de Córdoba" donde se explicita que "Ha sido llamado a un destino más importante". Ese destino era la prefectura de Valencia, cargo del que no llegó a tomar posesión. El mariscal Suchet, gobernador de la zona, prefirió imponer a sus amigos parisinos en un momento en que las tropas de ocupación empezaban a pensar que las cosas se les ponían excesivamente cuesta arriba y no podían confiar ni siquiera en los españoles afrancesados.

Badía en 1813 emprendió la huida a Francia con José I.

EL SEGUNDO VIAJE A ORIENTE.

A partir de aquí los datos que hay sobre su vida son especialmente escasos; el misterioso Badía-Ali Bey es, a partir de ese momento, aun más misterioso. Nunca regresará a la patria carnal, si bien solicitará el perdón a Fernando VII. Su misiva jamás fue contestada. Corto de dinero, decidirá publicar sus recuerdos en un libro que ha pasado a la historia de la literatura de exploración como un clásico: "Los viajes de Ali Bey". El libro fue un éxito en Francia y se tradujo a todos los idiomas europeos, la edición más tardía en aparecer fue la española...

En el libro no se habla para nada de Domingo Badía, es Ali Bey quien cuenta su historia. El mismo editor fue engañado y en el prólogo llegaba a escribir: "Ciertas personas contrariadas en sus intrigas por la rectitud de las intenciones de Ali Bey y no pudiendo atacarle por su conducta, quisieron despertar sospechas o suscitar dudas sobre su origen. Ligeras nubes que el menor viento ha sido bastante en disipar". Este párrafo hace pensar que en buena medida, incluso en París, Badía siguió siendo Ali Bey.

En 1815 casó a su hija con un Académico, D'Isle de Sales. Al producirse la caida de Napoleón y la subida al trono del hermano de Luis XVI, Luis XVIII (el XVII fue el desgraciado Delfín, del que jamás se sabrá si murió en la Torre del Temple de París o bien sobrevivió en la persona de Naundorf en uno de los enigmas más apasionantes de la historia francesa), éste requirió la colaboración de Domingo Badía. Pocas semanas después partía para su segundo viaje a Oriente. El rey le otorgó el grado de Mariscal de Campo. El rey, por cierto, había sido iniciado en la franc-masonería y altos personajes -el duque de Berry, sobrino del rey y heredero del trono, fue dignatario del Gran Oriente, el primer ministro, duque de Decazes, el duque de Choiseul, el conde de Segur, altos cargos de la restauración borbónica, fueron así mismo Grandes Comendadores del Supremo Consejo del Gran Oriente Francés. ¿Fue gracias a todas estas militancias que Badía Leblich pudo contar con la confianza del monarca? Es muy posible. Su misión al partir a finales de 1817 de París era secreta. Sus credenciales no iban a nombre de Ali Bey, sino del padre de este, Otman Bey. La razón de ello era que muchos conocían ya la verdadera identidad del aventurero.

El 18 de enero de 1818 escribió desde Milán una última carta a su familia, carta premonitaria y verdadero presagio de muerte: "Escribiendo este papel, que me ha costado algunas lágrimas y bastante esfuerzo, para llevar a cabo, me parece que os tengo delante de mis ojos, que os ven por última vez". Una última carta llega, por vía diplomática desde Constantinopla el 20 de marzo del mismo año. A partir de ese momento ya no hay noticias suyas.
El rumor generalmente aceptado fue que murió asesinado cerca de Damasco en 1819 según unos y en 1822 o 1824 según otros. Los mandatarios de su envenenamiento serían los diplomáticos ingleses que tendrían su misión como un intento del gobierno francés de ganar influencia en la zona. A mediados del siglo pasado el gran cronista madrileño Ramón de Mesonero Romanos escribió una apasionada biografía de Ali Bey e investigó su desaparición. Mesonero dijo haber visto una carta del guardián del convento español de San Francisco en Damasco, donde dice que Domingo Badía murió de desentería en 1822. Otra versión, coincidente con esta, sitúa los hechos a finales de 1818. Encontrándose en Damasco, camino para la Meca, encontró al médico francés Chabassou, quien a lavista de su estado de salud le pidió que desistiera del viaje. Se encontraban a dos días de Mazarib cuando murió.
Al registrar sus pertenencias encontraron una cruz que llevaba pendida en el pecho y un compañero de caravana, Abd-el-Carim, "Agá de los Africanos" se quedó con una parte de sus papeles. El resto fue adquirido por una dama inglesa, Lady Lucy Hester Stanhope, sobrina del primer ministro inglés Pitt; en 1810 se había establecido en las cercanías de Alepo, rodeada de una guardia personal y ejerciendo autoridad sobre los pastores y montañeses de la zona... el sueño de Ali Bey realizado. Lady Stanhope y el "Agá de los Africados". Ambos creían que en sus notas se encontraban secretos para encontrar tesoros ocultos... ¿Eran quizás notas escritas en el alfabeto masónico tan de moda en el siglo pasado? Jamás lo sabremos, llama la atención que los papeles criptografiados, tuvieran tanto interés. Sabemos que Badía era muy aficionado al símbolo y a la criptografía e incluso utilizaba los signos astrológicos para referirse a cada día de la semana. Así para mencionar el domingo (sunday) utilizaba el signo del Sol, para el lunes, el de la Luna, etc.

DONDE ALI-BEY RESUCITA

El 26 de noviembre de 1879 se colocó un retrato de Alli Bey, obra de Modesto Teixidor, en el Salón de Sesiones del Centro Excursionista de Catalunya. Esto demostraba que su recuerdo no se había difuminado completamente. Siete años despues, en 1886, en "El Globo", periódico madrileño, se publicaron 19 artículos titulados "Cartas de Egipto", firmados por "Ali Bey". El anónimo autor no era otro que Eduard Toda y Güell, reusense, de quien ya hemos dicho que era amigo íntimo de Gaudí y fundador con él de la revista "Arlequín"; ambos cursaron juntos el bachillerato. Toda, franc-masón, fue diplomático de carrera y desempeñó destinos de importancia en varios países del mundo, incluido Egipto, donde se interesó por la presencia del aventurero en aquel lugar ochenta años antes. De regreso a España en 1882 se afilió la Asociación Catalana de Excursiones Científicas, uno de los círculos socio-culturales próximos a la "Renaixença Catalana". Dos años después volvería a Egipto desde donde enviaría nuevas crónicas, en esta ocasión firmadas con su inicial, T, que es también la "tau" templaria y la esquematización de la escuadra masónica.

Por razones que cuestan de entender el movimiento patriótico-cultural de la "Renaixença" ensalzaba la figura de Domingo Badía y su imagen figuraba en la ACEC, junto a las de Lluís Vives y Ramón Llull. Toda se entrevistó con Víctor Balaguer -franc-masón como él y cronista de la ciudad de Barccelona- a cuya biblioteca-museo legó algunas de las antigüedades que había traído de Egipto. Balaguer, fue otro de los que más colaboraron para rescatar del olvido la memoria de Ali Bey, seguramente en nombre de la fraternidad masónica. A su actividad se debe que en Barcelona exista una calle que lleve su nombre. En 1888 el diario "La Renaixença" realizó la traducción catalana del libro de Ali Bey. En 1920, Toda sostenía el proyecto de escribir una biografía del aventurero y a lo largo de su vida recuperó varios documentos inéditos escritos por el el propio Badía. Sin embargo el libro jamás vería la luz, acaso por que, a esas alturas, a Toda se le habría diluido el atractivo inicial que tuvo para él el personaje, entre otras cosas porque su presunto catalanismo brillaba por su ausencia.

Esto fue sintomático. El fin de la Reinaxença como movimiento cultural acarreó el olvido de Alí Bey. Hemos oído como muchos barceloneses, y no precisamente incultos, nos decían que Ali Bey era el nombre de un "almirante turco"...

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Arnau de Vilanova: médico, profeta y cabalista

Infokrisis.-Este artículo es el resultado de nuestra interpretación particular de los conocimientos adquiridos durante el curso dado en 1990 por el Padre Colomer, especialista en Teilhard du Chardin y Arnau de Vilanova, una gran figura de la erudición catalana. Conocíamos el estudio del Padre Colomer sobre Teilhard en donde en unas pocas páginas resumió la filosofía y la visión del mundo del polémico teólogo, pero ignorábamos que otra parte de sus investigaciones se centraba en el estudio de Arnau de vilanova y, especialmente, de las relaciones entre la cábala y Arnau. Cuando leímos la obra de Francis Yates sobre Giordano Bruno y el cabalismo cristiano, nos sorprendió el porqué la generación de humanistas renacentistas se había sentido tan atraída por la cábala. Yates no lo explica, seguramente porque ignora la existencia de Arnau de Vilanova. De haberlo tomado en consideración hubiera concluido que los humanistas renacentistas habían llegado a la cábala... a través de Arnau. Escribimos este artículo, publicado en su momento en la revista Sabes MAS, como tributo a la erudición del malogrado Padre Colomer, del que guardamos un entrañable recuerdo.

 

Arnau de Vilanova se quería ciudadano de aquello que se llamó “la catolicidad” en un tiempo en el que la Nación –cualquiera que fuese- era completamente inexistente.  Su drama consistió en que su figura, no solamente se adelantó a su tiempo, sino que también fue "testigo de la tradición" en  un momento en la que ésta se empezaba a diluir. Arnau, efectivamente, prefigura a los hombres del Renacimiento en su polifacetismo, en el interés que tuvo por todas las ramas del saber; frecuentemente se le ha comparado a Paracelso, pero también pueden encontrarse sin dificultad similitudes con Giordano Bruno, Marsilio Ficino, Pico della Mirandola y otros muchos. Al mismo tiempo, Arnau es heredero de la gloriosa tradición esotérica anterior, personificada en figuras como San Alberto Magno, Roger Bacon, Joaquín de Fiore, Avicena o Galeno a quienes leyó y tradujo. Arnau es profundamente universal y, en tanto que tal, es decir, al no sentirse ligado a ninguna tierra, encarna los valores de lo que, con Evola, hemos dado en llamar “Luz del Norte”.

Esta es pues la vida y la obra de un hombre excepcional, que percibiendo la proximidad del fin de los tiempos, propuso renovar la Cristiandad. La Inquisición –esos impenitentes y renovados representantes de la “Luz del Sur”, del sacerdocio y del dogma incuestionable, lo procesó por ello y la quema de sus libros años después de su muerte creó un dramático vacío documental.

Se tienen pocos datos sobre la vida de este hombre que fue llamado en rigor "Médico de Reyes y Papas". El mismo nos dice en su "Espejo Médico" que nació en Vilanova de Filoca, cerca de Daroca, en 1240, cuando el territorio hacía poco que había sido conquistado por nuestro "Buen Rey Jaime". La zona había sido repoblada con cristianos venidos de las tierras de Lleida.

A los veinte años fue a estudiar a Montpellier y logró graduarse en la Escuela de Medicina célebre de esa ciudad. Quinientos años después, los médicos barceloneses, seguían viajando a esta ciudad del Mediodía francés a la vista de la decadencia de los estudios de medicina en los Estudios Generales de Barcelona, traspasados luego a Cervera. Los judíos establecidos en Avignon, Narbona y Montpellier, habían ejercido la ciencia médica mucho antes de establecer la escuela en 1201. Arnau permaneció hasta 1270 en Montpellier y tuvo como profesor a Antón Martí quien "sembró en su espíritu la semilla del hebreo", al decir de sus propias palabras.

Por esas fechas, Arnau había acumulado una notable biblioteca compuesta por libros de inspiración joaquinita, platónica y aristotélica sin que faltarán obras de Santo Tomas -imprescindibles en la época- textos de medicina y otras ciencias.

Pasó a ser médico de Pedro II de Aragón al que tratará de distintas dolencias hasta 1289, fecha en que vuelve a Montpellier donde residirá los diez años siguientes componiendo buena parte de su obra; en ese tiempo tradujo a Avicena y Galeno. También escribe obras de carácter profético que empiezan a ser miradas con desconfianza por los inquisidores que ven indicios del pensamiento de los begardos, fatricellis y otras herejías medievales.

En 1297 publicará su "Introducción a Joaquín de Fiore" y se hará portaestandarte del profetismo cristiano y del milenium apocalíptico que se originará con la llegada del anticristo que Arnau anuncia a fecha fija. El estudio de la cábala hebrea y su contacto con antiguos alumnos del Studium Hebraicum de Barcelona y Montpellier le induce a intentar la sistematización de una cábala cristiana a partir del análisis del nombre seccreto de Dios, "Yhavhé".

Su actividad como médico de Jaime II le dará gran prestigio entre la corte catalano-aragonesa y, de médico de palacio, pasará a ser consejero del Rey. A finales del siglo XIII escribirá para Jaume II un "Tratado sobre la Prudencia de los Estudiantes Católicos" y otro para contribuir a la educación del hijo del Rey.

En 1298 Felipe el Hermoso, rey de Francia, lo envía en una embajada al Valle de Arán. Aprovecha su estancia en París para difundir sus ideas escatológicas sobre la llegada del anticristo. Esto le valdrá un primer proceso del que solo le salvará su cargo de embajador y la inesperada influencia a su favor de Nogaret, el canciller del rey Felipe el Hermoso;  este hombre, que ha pasado a la historia con el nombre de "el chacal" por haber expoliado y destruido a la Orden del Temple, preferirá alinearse con Arnau, y salvarle la vida. Gracias al apoyo de Nogaret, pudo apelar a Roma contra la sentencia de la Sorbona y ser recibido por el papa Bonifacio VIII al que sanará de sus enfermedades crónicas.

Lo vemos en el 1302 en Calatuña polemizando con los dominicos de Gerona. Al año siguiente se ve forzado a escribir varios opúsculos contra los dominicos de Marsella que también le acusan de herejía, impiedad y contactos excesivamente estrechos con el cabalismo hebreo y los sabios islámicos. Estos ataques le obligan a pedir la protección del nuevo papa Benedicto XI del que será su médico, pero no podrá evitar que muera al poco tiempo, según algunos rumores, envenenado por un "espiritual", Bernardo Delicieux.
Marcha a la corte de Federico III de Sicilia, al que la cristiandad tiene por gran protector de los franciscanos "espirituales". Los disidentes franciscanos, en su intento de predicar una vida pura y ascética, huyendo de oropeles y vanidades, no hacían si no mirar hacia el interior de sí mismos y rechazar lo que representaba la Roma papal: el sacerdocio, la mediación entre Dios y el Hombre, la imagen y el formalismo sobre lo real y auténtico. No en vano encontramos en la prédica de Francisco de Asís elementos tan absolutamente relacionados con una concepción del mundo antitética a la sostenida por la Iglesia que no podía sino terminar alineándose con las posiciones del Imperio. La catolicidad está en estas cuando Arnau establece su programa de reforma de la cristiandad. Es significativo que el eje de su programa gravite en el aspecto guerrero –y, en definitiva, Imperial- y caballeresco: no será el sacerdote, sino el guerrero al servicio del Imperio, quien reconquiste los Santos Lugares en una nueva cruzada. Arnau considera que solo la derrota del Islam puede crear un clima favorable para una vigorización y un fortalecimiento de la catolicidad. Sus escritos quieren ser el tambor que llama a la “Guerra Santa”.

Clemente V, su amigo será elegido papa poco tiempo después, cuando se ciernen sombras amenazadores sobre los templarios y las concepciones tradicionales de la humanidad medieval. Dos años después, en 1309, concluida la primera parte del drama templario, todos los reinos de Occidente han tomado medidas, más o menos duras, para disolver la orden en sus territorios; ese año, Arnau llega de nuevo a la corte de Sicilia con la esperanza de poder formular el paradigma de una nueva política cristiana para toda la catolicidad capaz de sustituir el plan templario.
Sus adversarios verterán sobre él las calumnias más abyectas, dirán que ha calumniado a Jaime II ante el Papa. El rey lo cita en Málaga y le retira su confianza; aquí se iniciará el principio del fin. Envejecido y enfermo decide desplazarse de nuevo a la corte de Sicilia en donde le soplan vientos más favorables, pero fallece en el navío que lo traslada ante los baluartes de Génova. Era el año del Señor del 1311.

ARNAU, MEDICO Y ALQUIMISTA

Hasta aquí llega la biografía "oficial" de Arnau de Vilanova. ¿Puede decirse algo más? Si nos detuviéramos aquí estaríamos solo ante un médico notable y gran erudito; pero Arnau era mucho más que eso. Un maravilloso cuadro de Josep María Sert expuesto actualmente en la "Sala de la Ciencia Catalana" del Ayuntamiento de Barcelona, nos muestra a Arnau tomando el pulso a un enfermo y acariciando con la otra mano la panza de una retorta alquímica. Sert se hizo eco de la tradición que ligaba indisolublemente el nombre de Arnau de Vilanova al noble arte de la alquimia. Alquimia, o si se quiere, “Arte Real”.

Michel Maier, alquimista y rosacruz alemán del siglo XVII en su tratado "Symbola aureae mensae" cita un texto de Johan Andreae en el que alude a una transmutación de plomo en oro realizada por el mismo Arnau de Vilanova: "En vida nuestra, hemos recibido en la curia Romana al Maestro Arnau de Vilanova, médico y teólogo supremo (...). Era también gran alquimista que había fabricado varillas de oro, las cuales no presentaron ninguna dificultad a dejarse someter a todas las pruebas". Giovanni Francesco Mirandola, añade en su "Tratado sobre la Fabricación del Oro", que las láminas fundidas por Arnau nada tenían que envidiar al oro extraído de las minas de Aruzzo.

Estos testimonios prueban que existió una tradición renacentista que consideraba a Arnau como uno de los grandes alquimistas medievales, si bien es cierto que entre el centenar largo de obras firmadas por Arnau de Vilanova de las que se tiene constancia, muchos son tratados de alquimia, si bien es cierto que buena parte de ellos son apócrifos.   

Los teólogos católicos actuales tienden a considerar que cualquier obra firmada por Arnau, por el mero hecho de tratar de alquimia, es automáticamente apócrifa. Pero esto dista mucho de ser evidente; en las obras incuestionablemente escritas por Arnau se perciben igualmente ecos de la vieja alquimia, aunque traten de medicina o escatología; por lo demás, algunas, como "El camino del camino" o el "Gran Rosario", siendo aceptados como escritas por él, tocan directamente aspectos alquímicos. En "El camino del camino" puede leerse en la introducción: "Aquí da comienzo este tratado somero, breve, sucinto y útil para quien quiera comprenderlo. Los indagadores hábiles encontrarán en sus páginas una parte de la piedra vegetal que han ocultado con celo de otros filósofos". El libro fue remitido a Benedicto XI en 1303.

En un manuscrito que el bibliógrafo francés Poirier atribuye a Arnau se describe el proceso de rejuvenecimiento que deben seguir aquellos adeptos que han alcanzado la eterna juventud; estos afortunados alquimistas deberán periódicamente untarse "dos o tres veces por semana con el meollo de la cañafístula. Cada noche antes de acostarse pondrán en la cabeza un sinapsismo compuesto por azafrán oriental, pétalos de rosas rojas, esencia de sándalo, acíbar y ámbar, todo ello disuelto en aceite de rosas a lo que se añadirá un poco de cera".

Esto puede parecer extraño e ingenuo, pero no lo es tanto si tenemos en cuenta que algunos de los tratados alquímicos atribuidos a Arnau suponen una renovación en las concepciones herméticas y orientaron el trabajo futuro de generaciones de alquimistas hasta llegar a Fulcanelli. Este, en efecto, considerado como el gran alquimista del siglo XX, cita en sus dos obras -"Las moradas filosofales" y "El misterio de las catedrales"- textos de Arnau.

Comentando los relieves hermétidos del pórtico principal de Notre Dame de París, Fulcanelli trae a colación un párrafo del "Gran Rosario": "Nuestra agua toma los nombres de las hojas de todos los árboles, de los árboles mismos y de todo lo que presenta un color verde a fin de lograr engañar a los insensatos". Pues bien, este interés por el verde coincide con otras apreciaciones incuestionablemente arnaldianas. En la Edad Media se consideraba que el verde era el color propio del Espíritu Santo, color de la esperanza y de la redención futura, Arnau vió la Tercera Persona, el símbolo de la "era del Paráclito" descrita por el Apocalipsis y por los textos joaquinitas.

Arnau es importante en la historia de la alquimia; no en vano fue el primer "filósofo por el fuego" que dividió la "obra filosofal", necesaria para alcanzar la transmutación de los metales, en fases o "regímenes", costumbre que luego seguirían todos los alquimistas posteriores a él. En el capítulo titulado "Práctica de la obra" incluído en su libro "El camino de los caminos" escribe: "... todos los cuerpos deben ser llevados a la materia prima para hacer posible la transmutación"; y en las páginas siguientes define por vez primera las cuatro etapas de este proceso: disolución, limpieza, reducción y fijación, estando cada uno de estos "regímenes" está sometido a un elemento: agua, tierra, aire y fuego, respectivamente.
En el curso de sus escritos alquímicos Arnau cita frecuentemente a Morieno y Geber, alquimistas árabes, lo cual coincide perfectamente con su conocimiento de la cultura islámica. Sus tratados escritos en Montpellier sobre "Del húmedo radical" y la "Filosofía Natural", son incuestionablemente suyos y evidencian su saber hermético y su práctica operativa en el laboratorio alquímico.

Tampoco es posible dudar de su conocimiento sobre los procedimientos de laboratorio. Se le tiene como descubridor de algunos compuestos químicos. Poco antes de morir escribió una fórmula que decía conducir inefablemente a la piedra filosofal: "Coge tres partes de limaduras de plata pura, tritúralas con una parte de mercurio hasta que resulte de ello una materia pastosa; cuécelo a fuego lento con una mezcla de vinagre y sal y sublímalo todo"... fórmula para la obtención del bicloruro de mercurio. Así mismo se le tiene por descubridor del ácido sulfúrico, el nítrico y el clorhídrico... En aquella época no existía la química tal como la entendemos hoy, la práctica con matraces y retortas, hornos y metales, no constituía sino prácticas alquimistas. Otro tanto puede decirse del ejercicio de la medicina, fronteriza con la magia y el hermetismo, un campo en el que Arnau destacó con luz propia.

Bonifacio VIII fue el gran protector eclesiástico de Arnau de Vilanova, mientras gobernó la cristiandad. A pesar de haber atacado al papado con una violencia irrespetuosa inusitada para la época, Bonifacio VIII lo salvó de las garras de la Inquisición y se limitó a llamarlo a Roma y reprenderlo, suave y amorosamente. No en vano Arnau había curado la dolorosa enfermedad de Bonifacio VIII, una litiasis renal crónica.

Llegado a Roma en agosto, Arnau confecciona un talismán que ostentaba el signo del león, correspondiente a ese mes. Mientras lo "magnetizaba", iba recitando salmos y versículos de la Biblia; colgado el amuleto en la región lumbar del Papa, tardó muy poco en hacer efecto y disolver sus cálculos renales. El Papa olvidó las altivas palabras que Arnau pronunciara meses antes: "La infalibilidad del Papa está tan garantizada como la de sus diagnósticos"...

El concepto que tenía Arnau de la ciencia médica entroncaba directamente con el saber hermético de su tiempo. Percibía en todas las cosas un "spiritus" que se manifestaba de distintas maneras, algo así como la fuerza vital que nos mantiene en pié y activos. Ese "spiritus" equivale, en su concepción, a una forma de energía capaz de ser transmitida de un ser a otro, mediante un proceso de sanación o bien susceptible de ser mermada por distintos factores que generarán enfermedad.

La posibilidad que el "médico" tiene de influir sobre el "spiritus" deriva de la estructura misma del cosmos. El hombre no puede influir sobre lo que es superior a él -Dios, los ángeles, etc.- pero sí sobre aquellas fuerzas "elementales" que se sitúan debajo suyo en la escala jerárquica. Captar y reconducir la fuerza de estos principios "elementales" de la naturaleza es la tarea del médico.

Esta concepción fue completada con otra derivada de su admirado Galeno. Arnau era contrario a la prescripción sistemática de fármacos; consideraba que aquel fármaco que servía para una persona era inocuo con otra. El tratamiento de la enfermedad debía ser personalizado; cada médico tenía necesariamente que establecer un vínculo personal y único con su paciente, si quería hacer honor a su juramento hipocrático.

El tratamiento debía ser pues personalizado y esto por tres motivos que hacen de Arnau, un adelantado a su tiempo. En primer lugar por que cada déficit de "spiritus" responde a una problemática concreta que tiene que ver con el sujeto como tal, con su comportamiento moral, su estilo de vida y su actividad; toda enfermedad es, pues, la manifestación de un desarreglo más profundo. En segundo lugar, porque el médico debe penetrar en el conocimiento de la enfermedad a través de la "experiencia"; esto le ha valido a Arnau el ser considerado como un precursor del empirismo, pero más bien, cuando se refiere a "experiencia" Arnau aludiendo a la "intuición mística" esto es a prescindir de todo apriorismo y situarse con una mixtura de amor, caridad, unión con Dios y vacío interior, ante el paciente, estado de conciencia en el que aparecerá la "intuición mística". Finalmente, Arnau es un precursor de los tratamientos psicológicos: considera que la fuerza de voluntad y la convicción del paciente en su curación, le conducirán inexorablemente a ella. Para Arnau la curación puede ser, en el fondo, autocuración.

Arnau, médico de poderosos, no utilizó su influencia para alcanzar fama y poder, sino antes bien, aprovechó su privilegiada situación para difundir sus ideas espirituales sobre el fin de los tiempos y la necesaria reforma de la cristiandad.

ESCATOLOGIA, MILENARISMO Y CABALA

Hacia finales del siglo XI Joaquín de Fiore había escrito tres textos proféticos que fueron agrupados en lo que se ha dado en llamar "El Evangelio Eterno". En su conjunto se trata de un intento de interpretación de las profecías contenidas en el Apocalipsis. Joaquín de Fiore describe un ciclo de 2160 años compuesto por nueve siglos de "incubación" completados por 1260 años (42 generaciones de 30 años cada una), esto es, el período que va desde el año del nacimiento de Cristo hasta el 2160. Estas profecías culminaban con la "segunda llegada de Cristo" o "advenimiento de la Era del Divino Paráclito" y tuvieron gran repercusión en su momento. Esta visión derivaba directamente de la astrología, ciencia tradicional cuya materia es la observación de las posiciones del Sol y de los Astros. Estamos, una vez más, en presencia de una ciencia tradicional emparentada con los principios olímpicos y solares que informan la “Luz del Norte”.

Por extraño que parezca, en cierta forma, las profecías de Joaquín de Fiore se cumplieron y el año 1260 estuvo marcado por distintas convulsiones: se extendieron la cábala y la brujería que obligaron a los papas a tomar medidas promulgando bulas condenatorias y endureciendo la actividad de la Inquisición. Los dominicos impusieron sus conceptos escolásticos. Es en torno a esa misma fecha cuando se precipitan los mesianismos de todo tipo: aparecen varios falsos mesías judíos y en distintos puntos del Islam surgieron autotitulados "Imanes ocultos".

La Era del Divino Paráclito se inaugurará 900 años después de esta fecha. El tiempo comprendido entre 1260 y el 2160 estará cubierto por "cinco períodos de prueba" (un tema que luego recuperarían los Hermanos del Libre Espíritu y otras herejías medievales). De Fiore estableció un paralelismo entre los cinco períodos que precedieron la llegada de Cristo (asirio-babilónico, persa, griego, helenístico y romano) y los que se sucederían a partir de 1260. No dudó que el exilio de los papas en Avignon equivalía a la cautividad del pueblo judío en Babilonia.

Arnau de Vilanova tomó este pensamiento escatológico y lo rectificó, uniéndolo a un proyecto de reforma espiritual de la cristiandad. Esto ocurrió entre 1297 y 1305, cuando Arnau compuso su obra "Del tiempo de la llegada del Anticristo"; se preocupó de justificar la necesidad profética en los textos evangélicos con objeto de evitar la acusación de herejía: era lícito, desde el punto de vista evangélico, estudiar las Escrituras "para descubrir los planes de Dios", al mismo tiempo que es bueno conocer las características del fin de los tiempos y saber cuando llegan, para estar preparados.

Lo que le mueve en esta investigación escatológica es la consideración de que el miedo al fin de los tiempos inducirá a la mayoría al arrepentimento y al ejercicio de la caridad, mientras que, paralelamente, creará un clima apto para aceptar la reforma de la cristiandad. Los teólogos que lo condenaron en el Concilio de Tarragona adujeron el versículo de San Pablo en "Los Hechos de los Apóstoles": "No conoceréis ni el día ni la hora"; pero Arnau alegó en su defensa que San Pablo, si bien excluye una investigación racional, no descarta una revelación sobrenatural.

El punto de partida de Arnau es la respuesta que da Jesús a sus discípulos remitiéndolos a las profecías de Daniel, cuando estos le preguntan sobre el fin de los tiempos. A partir del material profético contenido en el "Libro de Daniel", Arnau infiere la existencia de un ciclo de 1290 "días" -que entiende alude a años- desde la destrucción del Templo de Salomón y el inicio de la Diáspora, hasta la venida del anticristo. Dado que el Templo fue destruido por los legionarios de Tito en el año 70 de nuestra era, hay que sumar a los 1290 "días", estos primeros 70 años, lo cual nos da como fecha de la llegada del Anticristo el año 1360.
 
El anticristo no vino, pero Arnau tuvo razón en preveer grandes convulsiones para ese año: toda Europa se vio recorrida por cofradías de flagelantes que se azotaban para expiar sus pecados; su inspirador, Conrad Schmid, conocía la obra de Arnau. La sociedad medieval, a partir de esas fechas, fue resquebrajándose y ya nada pudo evitar la aparición del humanismo y el tránsito cada vez más acelerado hacia el mundo moderno y, por consiguiente, acarrear la ruina de la catolicidad. Las luchas entre partidarios del imperio y del papado arruinaron a las dos instituciones y abrieron el camino a la reforma protestante, muy alejada de la idea que Arnau se forjaba de la necesaria reforma de la Iglesia.

Hasta aquí la influencia netamente olímpica y solar que recibió y emitió Arnau. Pero su pensamiento se vio condicionado por otro tipo de pensamiento más polémico, el cabalismo hebreo, que supo reconducir y llevar por los caminos que luego, ya trillados, recorrieron buena parte de los humanistas del siglo XVI. En efecto, Arnau de Vilanova fue el primero en trasladar el cabalismo judío a la cristiandad e interpretar el misterio de la Trinidad cristiana en clave cabalística. A partir de Arnau se formó la escuela de cabalistas cristianos que tuvo entre sus más conocidos representantes a los grandes humanistas del Renacimiento: de Giordano Bruno a Marsilio Ficino y de Pico della Mirandola a Tomasso Campanella.

Arnau se explaya abundantemente en las nociones de cábala cristiana en su obra "Alocución sobre el significado del Tetragramaton". Tetragramaton quiere decir, literalmente, "cuatro letras". Los judíos tenían 72 nombres para llamar a Dios, solo uno era sagrado y no podía ser pronunciado más que por el Gran Sacerdote y solo en determinadas ceremonias. Estaba formado por cuatro letras que, según los cabalistas, hacían comprender la totalidad de lo creado representado por el Arbol Sefirótico.

Aquí existe un punto de confluencia entre pitagorismo y cabalismo hebreo. La "tetratkys" pitagórica (suma de los cuatro primeros números 1 + 2 + 3 + 4 que da como resultado 10, esto es un ciclo completo), tiene su equivalente en las cuatro letras del nombre sagrado de Dios (iod, he, vau y he) que dispuestas una sobre otra, esquematizan el Arbol Sefirótico compuesto por las 10 séfiras o "emanaciones de Dios".

El tetragramaton, encierra para Arnau, el misterio de la Trinidad: aunque el nombre oculto de Dios esté compuesto por cuatro letras, en realidad sólo son tres puesto que He se repite.

Iod, la primera letra, en leerse -el hebreo se lee de derecha a izquierda- significa el punto que genera una línea: el "principio principiante sin principio" que hay en Dios Padre. He, al estar compuesto por un ángulo que une dos lados, contiene en sí mismo, el lazo de unión entre el principio y lo que se origina a partir de él. Iod es el "principio procedente del principio". Así pues, en el nombre de Dios existe un "principio si principio" concebido por El, que genera por simple aspiración (en latín He equivale a la H, letra muda, sin sonido, pero con aspiración; de ahí la importancia del aliento en algunas ceremonias mistéricas). Las tres personas de la trinidad son pues "el verdadero y perfecto Padre, el perfecto Hijo y el elemento que los une". El principio de la generación es el Padre, el principio generado el Hijo, y la unión de ambos procede de su común amor.
Mediante la cábala cristiana, Arnau de Vilanova, intenta lograr la conversión de los judíos al cristianismo persuadiéndolos de que los misterios de la religión católica ya se encontraban implícitos en los textos del antiguo Testamento.

El cabalismo alcanzó gran fuerza y repercusión en el Languedoc y la Provenza francesa pasando luego a la península ibérica en donde irradió a partir de la Escuela de Gerona, entre el 1200 y el 1260. Su método consiste en el análisis de los nombres y las letras de cada palabra mediante unos valores numéricos que se atribuyen a cada signo y unos patrones de análisis basados en la ley de las correspondencias.

Sobre la biografía de Arnau planea el misterio de sus contactos con cabalistas judíos muy famosos como Abulafia, de quien algunos biógrafos  -Joaquín Carreras entre ellos- sostienen que se conocieron. Abulafía alcanzó la iluminación meditando sobre las páginas del sagrado "Sepher Yetsira" y fue a Roma con la quimérica idea de convertir al Papa. Abulafia estuvo intelectualmente próximo a los "espirituales", franciscanos disidentes. En su biografía se cita que tuvo contactos con un "místico católico" al que logró convertir al cabalismo; algunos sostienen que ese místico no era otro que Arnau... Ubertino da Casale (uno de los líderes "espirituales" franciscanos, que aparecerá como co-protagonista de la conocida novela de Umberto Eco "El nombre de la rosa") aceptará la interpretación del tetragramaton de Arnau y la incorporará a su obra que gozó de gran prestigio y favor en la Corte de los Reyes Católicos, más de un siglo después. No en vano, el Cardenal Cisneros, como veremos, se sentía próximo a la corriente "espiritual" y joaquinita y mandó imprimir las obras de Ubertino da Casale, al tiempo que enviaba a los últimos franciscanos "espirituales" a predicar en el Nuevo Mundo, recién descubierto por Colón.

ARNAU Y "LO HOLISTICO"

Cuando esto ocurría, la obra de Arnau había entrado en el terreno mítico. Ciertamente no se había producido la venida del Anticristo y su polémica escatológica parecía haber sido estéril. La aparición de los apócrifos arnaldianos, la condena de su obra y la quema de buena parte de sus libros, hicieron que, a principios del siglo XVI, su figura quedara muy difuminada y se perdiera entre las brumas de la leyenda. En los últimos tiempos se ha pretendido hacer de Arnau una especie de avanzado de la ciencia médica moderna y se ha intentado despojar a sus escritos de todo lo que supusiera colusión con la magia, la cábala y la alquimia; se ha minimizado incluso su profetismo escatológico, reduciéndolo a una aportación anecdótica en el seno de su obra epistemológica y antropológica.
 
Pero todo esto supone olvidar que Arnau fue perseguido precisamente por eso que hoy se niega que estuviera presente en su obra. No fue perseguido por obtener derivados del mercurio sino por su práctica de la alquimia; no fue perseguido tanto por su apelación a la experiencia como por su voluntad de penetrar en los secretos del futuro mediante la interpretación profética; curó por procedimientos muy distintos de lo que hoy se entiende por "método científico", curó con una mezcla de magia, intuición espiritual y terapia psicológica. Su teología y su antropología deben más a Joaquín de Fiore y a la cábala herética que a la escolástica o el tomismo.
 
Disidente en su época, el pensamiento de Arnau es una suma coherente y completa -hoy diríamos "holística"- que incluye muchas disciplinas y resume el saber de su tiempo.
 
No en vano fue considerado un "set ciencies".

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Los hijos de los últimos cátaros: agotes en Navarra, cagots en Francia

Infokrisis.- Hasta hace pocas décadas existió una etnia maldita en pleno Pirineo cuyo radio de acción abarcó el sur-oeste de Francia y parte de la zona pirenaica española, desde Jaca hasta el Cantábrico. Concretamente en la ventiente española, en el Valle del Baztán, subsisten restos de la misma etnia maldita. Rastreando por el barrio de Bozate y aledaños, puede todavía hoy reconocerse a un tipo racial diferenciado, probablemente producto de la endogamia de estas comunidades.

    "Agotes" en España, "Cagots" en Francia, y otros nombres, son los apelativos con los que se conoció a una comunidad marginada hasta lo aborrecible y cuyos orígenes, los historiadores son incapaces de explicar.

    Por nuestra parte, no albergamos ninguna duda que se trata de antiguas comunidades cátaras segregadas. Llegamos a esta conclusión por tres motivos: 1) las áreas de expansión del catarismo occidental y el de esta etnia maldita son correlativas. 2) ambos aparecen en fechas superponibles en el tiempo y, finalmente, 3) los oficios que históricamente ejercieron los cátaros eran idénticos a los que hasta hace poco desarrollaron los cagots.

    La gravedad de la segregación de que fueron objeto solo pudo producirse en la medida en que, como comunidad participaron, en alguna disidencia religiosa. Esta solo pudo ser el catarismo.

    El "Noble Valle y Universidad del Baztán" se extiende por cuatrocientos kilómetros cuadrados y agrupa catorce pueblos (Almándoz, Aniz, Arizcun, Arrayoz, Azpilicueta, Berroeta, Ciga, Elvetea, Errazu, Garzain, Irurita, Lecároz, Maya y Oronoz). Su capital es Elizondo. El Valle está administrado por la Junta General compuesta por 15 jurados -cada una de ellos elegido por una de las villas en Navidad y cuyo mandato es de dos años- y 4 junteros, electos por cada uno de los cuatro cuarteles en los que se divide el valle. El escudo de todos ellos es evocador: un tablero de ajedrez y la leyenda: "Generoso con los extranjeros, pero no soportamos su yugo".
 
LAS PRIMERAS REFERENCIAS A LOS AGOTES

    Otto Rhan, el investigador alemán, miembro del Estado Mayor Personal de Himmler, alude en una sola ocasión a los cagots, solo para decir que "la desaparición total de un movimiento tan importante como el catarismo ha parecido tan improbable que con frecuencia se ha creído que los cagots o agotes eran los descendientes de los cátaros". 

    Otras interpretaciones se nos antojan débiles. No existe ni una sola prueba de que fueran godos arrianos, tal como han sostenido algunos eruditos. Para Guilbeau, procederían de Francia expulsados por Felipe el Luengo en el siglo XIV; creemos, más bien, que la marginación se remontó una centuria atrás, cuando las piras ardían en Minerva y Montsegur. Muchas menos huellas indican que se trate de descendientes de musulmanes. Agotes y cagots solían ir a misa e incluso, no sólo parecían, sino que además eran buenos cristianos.

    Según la "Enciclopedia Vasca" se menciona a los agotes ya en textos del siglo XIII. Lo que, en su brevedad, la locución "agote" no menciona, es que aparecen más adelante en el Fuero General de Navarra, con el nombre de "gafos". Antes, el Código de las Siete Partidas había prohibido insultar a un hombre "gafo", sin serlo. No hay ninguna duda que estos "gafos" son los agotes posteriores.

    En Francia los "cagots" son mencionados por primera vez en 1288, pero décadas antes ya se les conocía con el nombre de "crestias".

UNA ODIOSA DISCRIMINACION

    Podían poseer tierras pero no vender los productos agrícolas o de ganadería y tuvieron que dedicarse a ser carpinteros, ebanistas y carniceros. Más tarde se hicieron albañiles  tejedores. Ningún agote se tenía por siervo. Gozaban, bajo la protección y jurisdiccion de la Iglesia, de entera libertad; los límites era que se les exluía totalmente de la comunidad. Esto da que pensar sobre si los antiguos herejes se reconciliaron con la Iglesia, pero ésta, deseosa de que no volvieran a reproducirse infecciones disidentes, predicó contra ellos ante el pueblo llano hasta cubrirlos con las infamias que hemos enumerado. Esto explicaría, tanto su segregación, como su pasado herético, así como el hecho de que luego fueran católicos practicantes.

    El trato que recibían era inhumano e infamante. Cuando visitaban los pueblos vecinos, sus habitantes quemaban manojos de paja en las viviendas para evitar una improbable "contaminacion". Se decía que eran leprosos. De hecho la "gafedad" es una enfermedad bien conocida que encorva los dedos de las manos y los pies dándo forma de garras. "Gaffel" en holandés significa horquilla y la misma raíz da en hebreo la idea de encorvar. La palabra "gafe", aun hoy indica personas que atraen la mala suerte sobre otros. Se decía que todos eran leprosos, algunos insinuaban, incluso, que se trataba de penitentes que habían regresado de Tierra Santa con esta enfermedad, muy común en la época. Los rectores de algunas iglesias les daban la Comunión colocando la Sagrada Forma en el extremo de un palo para evitar acercarse y, aun pueden verse en Saint Savin, Cominges, Luz y Libourne, iglesias que tienen una pequeña puerta lateral para el acceso de los agotes y cagots.

    En Francia, se les impedía incluso el entierro en lugar sagrado; su único lugar para el descanso eterno era una fosa. Cuando un cagot francés intentó enterrar a su hija en el cementerio, fue recibido a pedradas. Era el siglo XVIII, el siglo de las "luces". Incidentes parecidos se produjeron en 1718 cuando doce cagots quisieron entrar en la iglesia de Rivière-Saas, por la puerta principal. Más humillante incluso era la costumbre de retorcer el saco donde los fieles depositaban la limosna tras haber introducido los agotes sus monedas; se impedía así que, incluso, los óbolos de unos pudieran mezclarse con los de los agotes. Cuando iban a trabajar a una casa que no era de las suyas, debían utilizar plato y jarra reservados para ellos. Más curiosa es todavía la costumbre que existía en Arizcun cuando veían a un agote descalzo. Le increpaban a calzarse o de lo contrario, decían, que quemaría la tierra sobre la que caminaba; para convercerlos les lanzaban púas al suelo. Se decía, igualmente, que pudrían todo cuanto tocaban. Podíamos seguir enumerando los gestos discriminatorios, pero es suficiente como para darse una idea de la precaria vida de un agote en el valle del Baztán. A ambos lados de la frontera, desde Bayona a Jaca, y de Hendaya a Cominges, son idénticas y se ven afectadas por prejuicios similares a los que pesaron sobre los agotes del Baztán.

DE LOS CATAROS A LOS AGOTES PASANDO POR LOS LEPROSOS

    Como si respondiera a un tabú atávico, del cual todos han perdido la memoria, estas comunidades fueron consideradas malditas. Gerard de Sede cuenta que los cagots franceses llevaban una pata de oca bordada en paño rojo y cosida sobre el hombro del vestido. No parece que esa costumbre haya sido general. Difícilmente encontraríamos una huella de esta práctica entre nuestros agotes. Si, es cierto que la pata de oca era un símbolo de reconocimiento entre herejes, en la medida en que una mítica dama tolosana, Clemencia Isaura, ostentaba un pie palmeado. Era, por tanto, uno de los distintivos mediante los que los cátaros clandestinos se reconocían.

    Pero no es ésta, sin duda, la razón que nos lleva a pensar en una identidad entre cátaros y agotes, sino, más bien, su simultaneidad en el tiempo. Es justo cuando arrecia la persecución inquisitorial contra los cátaros, cuando aparecen los cagots y agotes... parece existir una correlación causa-efecto. Los agotes y cagots dan la sensacíón de ser el efecto de la represión contra el catarismo.

    Muchos cátaros tras ser juzgados y condenados, se reconciliaron con la Iglesia; sus vecinos, vieron en ellos oportunistas o, simplemente, consideraron su conversión como insincera. Tal pudo ser uno de los motivos de secregación. La acusación de leprosos, no sería más que un insulto adicional para cargar las tintas sobre su maldad.

    Gerard de Sede apunta que incluso tal acusación resultase injustificara y fuera solo un malentendido lingüístico. En efecto, se sabe que el adjetivo "cagot" es posterior en el tiempo a otro con el que fueron designados antes: "crestias" que significa en occitano, a la vez, "cristiano", "leproso" y "cretino". Argumenta, no sin agudeza, de Sede, que el Evangelio define al cristiano como "pobre de espíritu" (cretino) aludiendo a un estado de simplicidad interior e igualmente que Lázaro es el amigo de Cristo, muerto y que "ya olía", cuando el Maestro lo resucitó, tratándose, evidentemente, de una parábola iniciática en la que a un estado de muerte espiritual (y descomposición) sigue la resurrección a una vida nueva (por eso las leproserías en la Edad Media se llamaron "lazaretos", como promesa de salud futura).

    Las palabras "gafos" y "gavots" (otro nombre por el que se llamaba a los leprosos en Occitania) tienen, desde el punto de vista lingüístico una sílaba básica común, derivan del mismo término. Los "gavots" son, además, en Francia, el sobrenombre por el que se conocen a los "Compañeros Carpinteros del Deber de la Libertad", una hermandad corporativa francesa a la que pertenecieron muchos cátaros inculpados por la Inquisición.

    Etnicamente, los "cagots" franceses responden, más o menos, a un mismo arquetipo. De baja estatura, con alta proporción de rubios y de ojos azules, y lo más significativo, con las orejas desprovistas de lóbulos. Pero buscaríamos vanamente esta característica entre los agotes españoles. Se trata de algo privativo de algunas zonas francesas. Sin duda, tales características fueron aceradas con el correr de los siglos a base de fuertes dosis de endogamia.

LOS AGOTES ESPAÑOLES

    En territorio español los núcleos numéricamente más significativos han subsistido hasta el presente siglo en el valle del Baztán y, más en concreto, en el barrio de Bozate, anexo a la villa de Arizcun.

    El señorío del Baztán fue instituido por Sancho el Mayor de Navarra hacia 1025 y entregado a Semen I Ochaniz, señor de los castillos de Jauregizar, Maya y Soba. Desde el siglo XII hasta mediados del XIII la zona vió la lucha entre distintos señores feudales y luchas entre iglesia y señores.

    Lope de Vega en su "Jerusalén Conquistada" dedicó varios versos en loor de don Enrique del Baztan quien con 100 hidalgos asistió a la conquista de Tierra Santa junto al infante don Ramiro de Navarra. Los reyes de navarra reconocieron y honraron a los habitantes del Baztán. Alfonso I de Navarra y Aragón se tituló rey de su nombre en 1213. Un año antes Sancho el Fuerte les había concedido el escudo por el valor con que se comportaron en la batalla de las Navas. Hay un estandarse guardado en el Ayuntamiento de Elizondo que se cree arrebatado a los almohades en esta batalla. Estas glorias iban parejas al desprecio por los agotes.

    En Bozate, anexo a Arizcun se localizó la comunidad de agotes más numerosa del país junto con los barrios de Bayona, pero como veremos en la descripción de la ruta, existieron "agotes" en los valles del Roncal y Salazar, también en las diócesis de Huesca y Jaca y, en la parte francesa en las de Dax y Bayona. En todas estas zonas, o bien se tiene constancia de la existencia bien documentanda de núcleos cátaros (Huesca y Jaca), o bien se trata de zonas periféricas de Occitania en la que el catarismo no fue reprimido con la misma virulencia que allí.

    Algún observador ha notado que la mayor parte de los pueblos segregados en la Península Ibérica (pasiegos, vaqueiros, maragatos), y los mismos "agotes" y "cagots", se encuentra en la ruta de Santiago de Compostela. Puede tratarse de una casualidad, sin embargo, no hay que olvidar que una de las penitencias que los inquisidores utilizaban para lavar las culpas de los herejes acusados de delitos de menor gravedad, consistía en realizar una peregrinación. Dicha penitencia se realizaba, a veces, en Tierra Santa, mientras que otros extinguieron sus culpas arrodillándose ante la tumba de Santiago en Galicia. También existía la dura pena del destierro, casi equivalente en la mentalidad antigua, a una condena a muerte. Núcleos de antiguos herejes resultaron exiliados y muchos de ellos fueran obligados a peregrinar; estos, no quisieron regresar a sus lugares de origen, horrorizados por las hogueras y los excesos inquisitoriales que habían dejado atrás. Se asentaron allí donde pudieron, intentaron olvidar su origen; el adversario, los predicadores y la inquisición, los cubrieron de las peores infamias. Los propios segregados quisieron olvidar los motivos de su segregación y subsistió solo la leyenda que justificaba la marginación más extrema. Este, para nosotros, es el origen más plausible de todas estas comunidades de agotes o cagots.

LA LARGA MARCHA HACIA LA INTEGRACION   

    A finales del siglo XVI, por decreto del Parlamento de Burdeos y a petición de la población, se ponían en vigor viejas disposiciones legislativas que segregaban a los agotes implacablemente. La situación llegó a ser tan agobiante que, en 1514, los agotes navarros escribieron al papa Leon X para ser relevados de las restricciones infamantes que se les venía imponiendo en las prácticas del culto. El papa les dió la razón; pero un pontífice radicado en Roma difícilmente podía borrar por decreto un tabú tan ancestral. Los Enciclopedistas -recuerda Gerard de Sede- que adoptaron la defensa de todas las minorías oprimidas, solamente citan dos veces a los "cagots", ¡por su fama de hipócritas!

    Nada cambió hasta el siglo XIX. Las Cortes de 1817 y 1818, hicieron todo lo posible por destruir la marginación de los agotes. Se prohibió el uso del nombre infamante y se les concedió prenitud de derechos. Mendizábal, el desamortizador de sangre judía conversa (otra etnia maldita), fue el gran corrector de este error histórico. El 27 de diciembre de 1817, el Conde de Ezpeleta, firmaba un decreto en el que los agotes pasaban a ser hombres iguales a los demás. Curiosamente, en el mismo texto legal se aludía a su origen: "conjeturan ser descendientes de las reliquias disipadas del gran ejército albigense, que fue derrotado en el año 1214 por el Conde Simón de Monforte, junto al castillo de Murello [Muret], sito a las márgenes del Garona".
   
EN TORNO A LA TORRE DE LOS URSUA

    Una de las más antiguas familias del valle es la de los Ursúa, señores ya desde el siglo XI. No se trata de la única familia noble del pueblo. De hecho, recorrer las calles de Arizkun supone casi un tratado de heráldica. Muchas son las casas que ostentan escudos señoriales; el contraste con el cercano barrio de Bozate es, por esto, todavía más evidente. Aquí las casas son modestas, inútilmente buscaríamos escudos de rancio abolengo. Bozate fue creado por los Ursúa para alojar a los agotes. Casi setecientos años después de ver llegar a los primeros agotes, aun hoy salta a la vista la diferencia entre esta zona y el resto de poblaciones del Baztán. Las construcciones son más modestas y pobres, todo parece como más gris. Félix Urabayen en "El barrio maldito" escribía "¿En que os distinguís los de Arizkun de nosotros? En nada. Sabemos cantar y hacer versos en vascuence; somos más finos, más rubios, mejores musicos y, sin embargo, en cuanto un agote sale carretera adelante va pregonando que es e Arizcun; en cuanto tiene dos reales se va a Sumillao  a Irún; jamás dirá que es de Bozate. Nosotros mismos reconocemos nuestra inferioridad. Nos humilláis a cada paso y a pesar de ello os admiramos (...) Somos mansos, somos tristes, somos un pueblo que solo sabe llorar". En este fragmento se perciben tanto el estado de ánimo como los rasgos físicos de esta comunidad. Miner Otamendi que también dedicó unas páginas a los agotes cuenta que los de Bozate "son rubios y guapos en su mayoría. Los niños si. Los hemos visto ir a la escuela junto con los de Arizkun. Se expresan en euskera probablemente mejor que en castellano. A lo mejor sus "aitona" les hablaron de los Ursua, junto a cuya torre-palacio se extienden los maizales".

    El mismo Miner Otamendi cuenta que en el siglo XVIII el ministro de Hacienda, Goyeneche, fundó cerca de Alcará de Henares un "pueblecito al que bautizaron con el añorante nombre de Nuevo Bastán. Para poblarlo llevaron agotes de Bozate; pero la añoranza fue más fuerte que la esperanza de mejorar y los emigrados regresaron pronto a su barrio, querido por maldito que fuese". Inútilmente, pues, buscaríamos agotes en las proximidades de Alcalá. Sin embargo, en las poblaciones navarras de Lesaca, Urdax, Maya, Elvetea, Irurita, Elizondo, Oyeregui, San Esteban de Lerin, Lanz, Larrasoana, Isaba, Echavarri, Urroz, Burgui, Estella, Arandigoyen, Monreal, Lumbier, Cirauqui, Puente la Reina, Mendigorria, Berasoain, Aibar, Sangüesa, Artajona, Tafalla, Cáseda, Allo, Larraga, Gallipienzo, Olite, Mélida y Miranda de Arga, existieron núcleos agotes, como mínimo hasta el siglo XVI. En siglos sucesivos, se fueron difuminando y, entrado ya el XX, solo en Bozate existía un núcleo de población agote.

    Hoy, setecientos años después del final de la epopeya cátara, solo queda el recuerdo. Mejor el recuerdo que la persistencia en la discriminación.

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Magia y homosexualidad

Infokrisis.- en 1995, la lectura de la obra de Frances Yates sobre giordano Bruno en la que insistía sobre todo en los textos alejandrinos que forman el Corpus Hermeticum, así como la relectura de Metafísica del Sexo de Julius Evola, nos impulsó a realizar un estudio sobre una relación que Evola no tocaba: el proceso de desvirilización que sufren los practicantes de la magia ceremonial y que no puede explicarse sino como la desviación de una forma de energía que inicialmente da fuerza y caracter al proceso de la sexualidad, en otra dirección: la de la realización mágica. Al poco de ser escrito, otras actividades nos concentraron y el trabajo se convirtió en un archivo informático con un número y olvidado en un diskette de 3,1/5 pulgadas. Hoy lo rescatamos para nuestros amigos.

 

Es frecuente encontrar en el mundo de los magos, videntes y  mediums, a individuos con los rasgos propios de su sexo atenuados. Y esto vale tanto para hombres como para mujeres. Se diría que el ejercicio de la magia y la videncia provocan "efectos  secundarios", el principal de  los cuales alteraría las pautas standar de la sexualidad.

Unos, como el mago y satanista británico Aleister Crowley,  aumentaron  de manera desmesurada su sexualidad; otros por el contrario, como la misma fundadora de la Sociedad Teosófica,  H.P. Blavatsky, dan la impresión de haberse asexuado.

¿Las alteraciones de la sexualidad son derivación de prácticas mágicas o de videncia, o, por el contrario, los individuos que las poseen de partida son más proclives este tipo de prácticas  paranormales?

EL MITO DEL ANDROGINO

Varias doctrinas tradicionales admiten que en el estado  originario, no existía diferenciación sexual. Platón, para  ilustrar esta creencia explica en "El Banquete" su concepción  mágica de la sexualidad.

Los primeros seres no tenían roles sexuales diferenciados: eran  andróginos, poseían los dos sexos. "Su corazón alimentaba  orgullosos  propósitos", en efecto, quisieron alzarse contra los  dioses y ser como ellos. Los dioses para neutralizar su potencia  los dividieron en hombre y mujer.

A partir de este mito Platón explica el impulso erótico: el  hombre y  la mujer verían en su unión sexual, un eco ancestral,  remoto, de su unión originaria: el acto sexual es la forma de reconstruir su unidad andrógina perdida. La Biblia reproduce el mismo episodio en el mito de Adán. Este se encuentra  solo, no hay  diferenciación sexual; Dios crea a la mujer separando una parte de  Adán. De esta diferenciación deriva la "caída".

En estos mitos el ser andrógino era fuerte y poderoso y perdió sus cualidades al diferenciarse sus dos naturalezas; recomponiendo tal unión, volverá a gozar de ese  mismo poder. El tránsito del andrógino a la pareja, supone un descenso de la Unidad a la Dualidad, es decir, a la contradicción y al conflicto. Recomponer la Unidad supone situarse en disposición de competir nuevamente con los dioses.
Esta idea apareció en la historia de las ideas antes y despues de que Platón enunciara el mito del andrógino. Las corrientes  presocráticas, el taoismo, y la alquimia, entre otros, ya habían  manejado idéntico orden de ideas.

EL CONCEPTO ALQUIMICO DEL ANDROGINO

Es suficientemente conocido el signo del ying yang, en el que dos  figuras interpenetadas forman una unidad. Sus dos colores,  blanco y negro, acentúan la polaridad. Menos conocido, pero acaso más completo, es el símbolo alquímico del andrógino.


La segunda fase de la Obra Alquímica culmina con el llamado  "matrimonio filosofal". Básicamente la operación consiste en unir una parte masculina con una parte femenina. Esta corresponde al "espíritu", bagaje mental y volitivo del sujeto, el cual, depurado a través de las técnicas de ascesis, deja de sufrir la atracción de la materia  para liberar un estrato más  profundo, el alma.

Ahora bien, mientras que el espiritu se sitúa bajo el signo de lo  femenino, el alma se identifica con los masculino. Aquí el concepto "femenino" es tomado en su acepción lunar o acuosa: la  mente es cambiante como la luna y fluida como el agua, difícil de fijar, sin luz ni forma propia, su forma depende del recipiente que la contiene. En cuanto al alma, es estable, serena e inmutable, luminosa; masculina y solar.

La unión de ambos principios da paso a la tercera fase de la Obra  Alquímica, en la que, una vez resueltas las contradicciones se  trata solo de profundizar en la misma dirección a través de  operaciones de  nombre significativo como la "multiplicación" que  reforzarán las cualidades adquiridas por la totalidad (unidad) reconstruida.

Será a partir de estas operaciones cuando el alquimista logre   realizar fenómenos paranormales: transmutaciones, clarividencia,  ubicuidad, etc. Ir de la dualidad a la Totalidad, supone situarse  fuera de las coordenadas en las que se desarrolla la primera:  espacio y tiempo. Ahora bien, para ello, es condición sine qua  non llevar a buen término estas "bodas filosofales", el  "matrimonio hermético" o el "andrógino perfecto".

LA ECONOMIA SEXUAL: CASTIDAD

Recorrer el universo de la magia y de la videncia supone, en   definitiva, pasar a través de todo un catálogo de prohibiciones y recomendaciones. Los distintos sistemas sapienciales suelen  exigir del adepto determinados períodos de castidad, es decir, de ahorro de la energía sexual, cada vez que se pretende conseguir ciertos  efectos.

No se trata de imposiciones dictadas por unos principios  moralistas, sino, más bien, de exigencias prácticas que responden  al popular dicho: "el que algo quiere, algo le cuesta". Se trata,  en definitiva, de ahorrar una energía, que habitualmente se  desparrama en la sexualidad ordinaria, para reconducirla y  canalizarla hacia otros fines.

Como se sabe, por ejemplo, el despertar de lo que se llama "kundalini" tiene similitudes con estados alcanzados en los climax de orgasmo profundo. En ambos casos existe la sensación de una fuerza basal que naciendo de los riñones se eleva por la columna  vertebral.  Así mismo, el momento del orgasmo se penetra en otro estado de conciencia en el cual se cesa de percibir el mundo como dualidad y se producen sensaciones de ruptura de la conciencia. Realizada la unión sexual bajo ciertas prescripciones estos efectos pueden intensificarse. Al mismo tiempo, el coito reiterativo, especialmente entre los mismos parteners, tiende a atenuar estas sensaciones y, especialmente, en el caso  del varón a localizarlas en los órganos sexuales.

Todo ello abunda en la cuatro ideas fuerza de la metafísica del  sexo, a saber: 1) el eros es una fuerza, 2) es la mayor fuerza de la naturaleza, 3) esta fuerza puede ser canalizada y conducida  mediante prescripciones y "trucos" y 4) la fuerza contenida en el eros está relacionada con la energia dispensada en magia y  videncia.

Si algún lector desea valorar lo que decimos, puede probar a analizar los resultados obtenidos realizando una experiencia bien simple. Caminando por la calle, fijar la atención y la concentración en la nuca de algún sujeto que camine ante nosotros a no más de 2 metros de distancia; desear de manera  behemente que vuelva inopinadamente la cabeza. Si el nivel de  concentración es bueno y la correlación de fuerzas  óptima (es  decir, si nuestra capacidad de concentración, es superior a su  receptividad), el sujeto se volverá. Realizar esta  experiencia un cierto número de veces y registrar los resultados en dos listas:  habiendo realizado algún tipo de acto sexual en los dos días anteriores a la experiencia, o no habiendo realizado  ninguno. Se comprobará que la capacidad de sugestión y  concentración aumenta en razón directa al tiempo transcurrido  desde el uso de la sexualidad y disminuye con ésta.

CELIBATO Y CRISTIANISMO

Vale la pena realizar un alto en el camino e insertar una nota  sobre  el papel del celibato en el cristianismo. Como se sabe, el   cristianismo, desde San Pablo, condena toda sexualidad que no se haga en vistas a la procreación.

Pero, es evidente que la sexualidad sirve para algo más que para  generar descendencia. Por de pronto sirve para gozar. Pero además, sirve como vehículo para experiencias de  trascendencia.

A partir de aquí la posición de la Iglesia Romana es, en parte,  comprensible: en efecto, el sacerdote, y el religioso que ha optado por la vida contemplativa, debe renunciar a la  sexualidad, no por un sentido moralista, ni para huir del pecado,  sino para realizar economizar energía y transmutarla del plano del Eros al de la pura trascendencia. 

Todas las escuelas ascéticas de todos los tiempos han sabido que  no se trata tanto de "vencer la tentación"  San Antón, tentado en el desierto, quemado interiormente por una concupiscencia  que le acosaba  como de abandonar todo interés por la sexualidad  profana, en tanto que el beneficio que se puede alcanzar no tiene  comparación con el estricto gozo de los  sentidos. La noción de pecado  no tiene cabida aquí...

El cristianismo ha impuesto prohibiciones sexuales. Ciertamente, tiene razón en intentar poner coto a un pansexualismo extremo, y aconsejar limitaciones a la sexualidad  en tanto que el pansexualismo  tiende a  relajar el impulso sexual y la capacidad de gozo , pero, el error consiste en afirmar que el sexo solo sirve para la procreación y que la castidad es preferible al gozo.

Dicho error deriva de la generalización de las exigencias requeridas para el que ha optado por el sacerdocio y el ascetismo, a cualquier otro que, temperamentalmente, se sienta poco abocado a seguir esta vía. Si bien todas las tradiciones coinciden en prescribir el celibato para quienes siguen la vía ascética, otros  carácteres, más  tentados por seguir otras vías -la vía del guerrero, la vía del trabajo-, dificilmente podrán tolerar la  castidad.

LA ABSORCION DE LA ENERGIA SEXUAL

Si aceptamos como ciertos los datos establecidos hasta aquí, es  decir, que existe una relación entre energía erótica y  realizaciones mágicas demostrada a través de consejos y  prohibiciones sobre el empleo de aquella para la obtención de  efectos paranormales, deberemos convenir que el empleo o si se  quiere, el consumo, de energía en tareas de magia y videncia,  provoca un debilitamiento de la misma, de tal forma, que si no se tiene en cuenta la posibilidad de reemplazar la energía utilizada, se corre el riesgo de sufrir un proceso de  atenuación de los caracteres correspondientes al propio  sexo.

Toda energía empleada y no repuesta provoca la pérdida  de vigor  del sistema, de la misma forma que la ley de la entropía en  termodinámica implica el que la atenuación progresiva de los  sistemas de energía que carecen de actualización.

De este planteamiento derivan dos consecuencias: o bien, el   practicante de disciplinas mágicas o paranormales, acepta el  riesgo  de asexualización progresiva, o bien, aborda el problema  del reemplazo de la energía utilizada. Y en esta segunda  hipótesis aparece una encrucijada.

El primer camino es frecuentemente llamado "vía de la mano  derecha", consiste, fundamentalmente, en reducir al máximo al  gasto de energía mediante la práctica de un sistema de ascesis  meditación, concentración, yogas, etc.  capaz de crear una  quietud interior y una armonía entre el yo interior y el cosmos  circundante, de tal forma que se produzca una especie de ósmosis  en la cual el tránsito de energía circula siempre de fuera hacia  adentro.

Esta posibilidad encuentra eco en las palabras de Platón sobre la "armonía de las esferas" o de Pitágoras sobre la "música  celestial", ideas que expresan la percepción de un orden en el  cosmos concebido como armonía, música, ritmo y medida, es decir,  una ley de sintonía, exenta de contradicciones, que gobierna el  universo. En momentos de éxtasis profundo, provocado por la  meditación o el climax del orgasmo, se tiene la sensación de  romper las barreras entre el "adentro" y "afuera" y aparecer una  sensación de sintonía entre el espacio propio de nuestra  individualidad y el cosmos. Los místicos de todos los tiempos la han llamado a esa sensaión "Amor".

SEGUNDA POSIBILIDAD: EL VAMPIRISMO

La otra posibilidad de restablecer el equilibrio energético en  nuestro interior es llamada "vía de la mano izquierda". En el  terreno  que nos interesa en este estudio, esta vía consiste en  realizar directamente un transvase de energía de una persona a  otra. Los textos clásicos del esoterismo recogen esta posibilidad  que tiene rasgos siniestros y de la que derivan fenómenos tan  conocidos y poco estudiados como el vampirismo.

Quien cede energía, puede hacerlo voluntaria o involuntariamente;  no  hace falta ni su complicidad, ni su autorización. El taoismo  chino codificó perfectamente las modalidades y procedimientos del  vampirismo sexual, pero en Occidente, el ya mencionado Aleister  Crowley practicó este tipo de  vampirismo.

El taoismo facilita una serie de consejos prácticos siempre   destinados al hombre: la "partener" debe tener menos de 30 años, y no haber tenido hijos, cambiar con frecuencia de partener y, sobre  todo, evitar emitir semen. Es fundamental armonizar las  respiraciones entre ambos parteners, abstraerse, el hombre fijará  la atención sobre los riñones, notará una fuerza que asciende por  la columna y finalmente llega al cerebro; la mujer sobre su  corazón y senos y luego descender sobre los riñones, para  finalmente terminar fijando la atención en el cerebro. Tal es la  fenomenología.

Otra técnica consiste en absorver el aliento del (o de la)  partener  en el momento del orgasmo, así se absorvería la energía  capaz de mantener el equilibrio y de evitar procesos  asexualizadores. El hecho de que los textos insistan en cambiar  frecuentemente de parteners implica un desgaste de los mismos y  lo que puede tenerse como fenómeno de vampirismo, es decir,  debilitamiento de una de las partes en beneficio de la otra.

Pero la cuestión es esta: en el desierto cuesta menos vaciar un  ánfora  que llenarla. Las prácticas paranormales  especialmente  cuando se  obtienen los resultados apetecidos  son tan peligrosos  como cualquier  droga y crean adicción  la oui ja, las consultas al  tarot, las  sesiones espiritistas, etc.  y estados obsesivos. En  ellos, el protagonista no advierte los cambios producidos en su propia constitución interior y, por tanto, no considera necesario hacer nada para evitarlos e invertir la tendencia. Se llega así a situaciones irreversibles, en donde, el sujeto tiende a un acomodamiento entre su prgresivamente deformada constitución  interior y sus hábitos sexuales. Estamos ante los casos de  magos, videntes y mediums, que progresivamente van variando los  rasgos sexuales propios de su sexo biológico.

CONCLUSION: LA "VIA PELIGROSA"

La magia y la videncia son terrenos peligrosos. En otro tiempo  fueron practicados por sacerdotes después de décadas de aprendizaje, educados, a su vez, por otros sacerdotes que se beneficiaban de los conocimientos adquiridos a lo largo de los siglos por linajes  iniciáticos y escueas esotéricas.

Salvo en algunas zonas de Oriente, estos linajes se han  extinguido en Europa. Dedicarse a la magia y a la videncia es afrontar, pues, un terreno en gran medida desconocido y para el que apenas contamos con puntos de referencia. Las incursiones que han realizado en este terreno espiritistas y mediums, es, en el mejor de los casos, decepcionante; en el peor peligroso: efectivamente, han abundado entre estas gentes casos de demencia, las psicopatías sexuales más lacerantes e incluso estados  catalépticos y pérdidas del sentido de la personalidad.

Y es que lo desconocido y lo prohibido, no solo pueden ser   emocionantes, sino también  y sobre todo  peligroso.
 
[recuadro fuera texto]

SEXO INTERIOR Y SEXO EXTERIOR


A este respecto vale la pena realizar una última precisión. Las  medicinas tradicionales, como la china o la tibetana, se basan en  el  conocimiento de la fisiología sutil del ser humano. La  acupuntura no orienta la acción de sus agujas hacia un determino punto del cuerpo físico en tanto que tal, sino hacia un centro de energía o un  "meridiano" de la fisiología sutil, atribuyendo a esta una importancia superior al cuerpo físico en sí.

Pues bien, las distintas tradiciones insisten en que tanto en el  cuerpo físico, como en el cuerpo sutil, existe sexualización.  Cuando el taoismo habla de ying y yang, alude precisamente a la  fuerza masculina y la fuerza femenina, que existen en el hombre y la mujer; aquí el concepto hombre y mujer indica cuerpos físicos, mientras que ying y yang lo hace a cuerpos sutiles.

Y no siempre la sexualización se produce en la misma medida: en   ocasiones los caracteres sexuales físicos no se corresponden con  las disposiciones interiores. Rasgos físicos masculinos,  responden a una emotividad femenina, de aquí derivan problemas  como la homosexualidad, el transexualismo, etc. que desde el  punto de vista de las doctrinas esotéricas y  tradicionales, son considerados como "defectos" de sexualización.

Estos "defectos" pueden ser atenuados, o acentuados, se pueden  alcanzar estados de simetría normales, o por el contrario, nuevos  desequilibrios. En los misterios clásicos, los sacerdotes de  Attis  presos de una embriaguez frenética se autocastraban para  asemejarse a  la diosa. Esta castración, unida a una disciplina  especial, favorecía que su constitución interior (espiritual) y su forma exterior (física) convergieran; el cuerpo asumía el  sexo que ya existía latente en el interior del sectario de Attis,  al servicio de la Gran Madre, en su espíritu ya estaba  feminizado.

(C) Ernest Milà - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogiacom - prohibida la reproducción de este artículo sin indicar procedencia.






Lou Andreas Salomé: la mujer que amó Nietzsche

Infokrisis.- Otro artículo encontrado en los archivos y que tiene una curiosa historia. Desde siempre, Lou Salomé había ejercido sobre nosotros una poderosa atracción, quizás por su rostro felino o quizás por su cualidad de relacionarse con las figuras culturales de su tiempio. Una vez realizado el artículo, lo enviamos a distintas revistas, dos de ellas lo publicaron (y lo pagaron...) sin avisar el mismo mes. Una de ellas fue Historia y Vida y la otra Nueva Dimensión. El clip que acompaña al artículo es la Oración a la Vida compuesta por Nietzsche y Lou Salomé.


Federico Nietzsche ha pasado a la historia como el "gran misógino". Pero no siempre fue así: Nietzsche amó a una sola mujer. Su poema filosófico, "Así habló Zarathustra" puede considerarse como el producto de éste amor frustrado.

La mujer de la que se enamoró una personalidad tan particular como Nietzsche debía ser, así mismo, particular. En efecto, esta es la historia, singular, de una mujer especializada en seducir solo a genios: Lou Salomé.

LA BRUJA DE HAMBERG

En 1937 a la edad de 76 años moría en Gottingen, Lou Andreas Salomé, un destino excepcional. Sus paisanos la tenían por una mujer extraña; su marido, el doctor Andreas, practicaba técnicas  aprendidas en Oriente y tenía en su esposa a la principal colaboradora. La llamaban "la bruja de Hamberg".

Conocía a la perfección las grandes religiones orientales, dubismo, hinduísmo e islam, incluso en su exoterismo; su marido fue uno de los introductores del orientalismo en Europa y conocía todas estas tradiciones desde el interior.

Quienes conocieron a Lou Salomé nos la describen como alta, de ojos azules, "muy luminosos"; con los años su pelo había adquirido un tono platino. Con nariz respingona y boca suave, había conservado un aspecto atractivo a pesar de su edad.

Sin embargo el retrato de su juventud era muy diferente. Su mirada era dura, sus facciones y carácter agresivos; poco femenina, en definitiva. Solamente dulcificó sus rasgos tras casarse con el doctor Andreas.

Cuando apenas tenía veinte años logró conquistar el corazón de Federico Nietzsche; sería la única mujer de la que lograría enamorarse en su vida. Pero también el filósofo Paul Ree, el poeta Rainer Maria Rilke y el fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud, el sociólogo Ferdinand Tonnier, el psicólogo experimental Herman Ebbnghaus y otros muchos se sintieron atraidos por Lou Salomé. En los círculos intelectuales centroeuropeos de principios de siglo se decía que quien conocía a Lou Salomé, a los 9 meses traía un libro al mundo.

Ella prefirió siempre el contacto espiritual e intelectual antes que el físico. Era indiferente a los sentimientos que despertaba en los hombres que conocía;prefirió siempre el pensamiento al hombre que lo encarnaba, el contacto espiritual antes que el físico.

Permaneció virgen hasta los treinta años y jamás mantuvo relaciones sexuales con su marido, el doctor Andreas. Tras su ruptura, Nietzsche dijo de ella que sufría "atrofia sexual". Sus biógrafos cuentan que por esas fechas -entre los 20 y los 30 años- "le faltaba calor y vida a su rostro". Su complicada vida erótica y sentimental explica el interés desmesurado que sintió por la obra de Freud.

EL PARTO DE ZARATHUSTRA

Fue a través de Paul Ree que Lou Salomé conoció a Federico Nietzsche. Lou era la eterna amiga de Ree, intelectualmente sintonizaban, pero ella sentía repugnancia física hacia él. En 1901 se suicidó justo en el lugar en donde Lou Salomé le había rechazado veinte años antes; el tiempo jamás consiguió disolver todo el amor que sintió por ella.

Otro tanto ocurrió con Nietzsche, si bien el poeta-filósofo logró sublimar la atracción que sentía en una obra singular, "Así habló Zarathustra". Hoy, tras la publicación de la correspondencia con Paul Ree, se sabe lo que sentía Nietzsche en aquella época: "Sino encuentro la piedra filosofal para convertir esta mierda en oro, estoy perdido".

Cuando Nietzsche conoció a aquella jovencita que daba muestras de una singular madurez e inteligencia, y que, por lo demás era excepcionalmente atractiva, se sintió inmediatamente seducido por ella. Pero Lou solo amaba el pensamiento de Nietzsche, en absoluto al hombre. Lo rechazó una y otra vez. Finalmente en 1982, el filósofo perdió toda esperanza. Unas semanas después se encerró en su pequeña habitaciíon; era el mes de febrero de 1883. En pocos días, Nietzsche compuso su gran poema filosófico que nació como fruto del desengaño y la frustración por un amor imposible.

Su gran amigo primero y posteriormente su mayor adversario, Richard Wagner, siguió un itinerario parecido. Su gran ópera, "Tristan e Isolda" es fruto del dolor que le produjo su ruptura con Matilde Wesendonck. El mayor poema musical de amor que jamás se haya escrito, tiene su paralelismo en el "Zarathustra" de Nietzsche, donde el filósofo rechazado se envuelve en una coraza invulnerable contra sus propios sentimientos. Sublimación del amor en el desengaño de Wagner, misoginia y rechazo a toda forma de amor en el caso de Nietzsche; puede entenderse que las dos grandes personalidades de la cultura occidental del siglo XIX, terminaran enfrentados.

"Zarathustra" salvó de la locura a Nietzsche durante unos años. Tras la ruptura con Lou, habló de suicidarse; sacó fuerzas de flaqueza, rechazó la posibilidad de cualquier otro amor e intentó transmutar en fuerza interior su soledad. Seis años después se derrumbaría. A partir de 1889 su locura sería irreversible. moriría dos años después.

EL EXTRAÑO DOCTOR ANDREAS

Friedrich Carl Andreas no era un hombre atractivo, ni recibió honores y gloria en vida como Rilke o Freud; ni siquiera, como Nietzsche; tampoco se reconoció su valor después de muerto. Fue un hombre tan gris y reservado como sorprendente.

Era bajo y rechoncho. Su abuelo se instaló en la India a principios del siglo XIX y esposó a una mujer malaya. Tras morir su marido, la mujer casó con un noble persa de estirpe regia, pero conservó el nombre de su primer esposo. En 1875, cuando Andreas contaba ya 30 años, la familia regresó a la Alemania de sus antepasados.

Andreas tenía por entonces una sólida formación en historia, ciencias naturales y arqueología y gozaba de una excepcional reputación como médico; pero sus técnicas no eran ortodoxas, había traído consigo los conocimientos de medicina natural de las tradiciones orientales. Le preocupaba el estudio de las costumbres de los animales más fieros y las técnicas totémicas a través de las cuales los brujos captaban las energías y potencia de los animales. Hablaba varios idiomas y estaba familiarizado con las culturas orientales a las que conocía en profundidad y desde dentro: no en vano, una parte de su personalidad, pertenecía al misterioso oriente.

En 1888, cuando era catedrático del Instituto de Lenguas Orientales de Berlín, conoció a Lou Salomé. Logró que le dijera el ansiado "si" intentando suicidarse ante los ojos de su amada; es ella quien nos describe la escena: "con ademán pausado, cogió la navaja y se la clavó en el pecho". Aquella sangre derramada los unió para siempre.

Permanecieron casados cerca de 43 años, durante ese tiempo, el doctor Andreas jamás la poseyó físicamente, pero nunca la perdió del todo. Si bien es cierto que mantuvo relaciones con otros hombres, íntimas en algunos casos, no es menos cierto que siempre, antes o después, volvió con "herr doktor".

Por las noches, Andreas daba clases particulares en su domicilio de Gottingen a un grupo seleccionado de alumnos. Estos y sus colegas de facultad jamás dudaron de que realizaba lo que calificaron como "estudios ocultos" y que suscitaron rumores entre sus colegas. Era capaz de inducir alucinaciones en sus discípulos, conocía perfectamente las técnicas de hipnosis y sugestión y fue uno de los primeros europeos en estar familiarizado con los distintos yogas hindúes.

Le atraía particularmente la tradición irania. Realizó la primera traducción completa del "Zend Avesta" como tributo a la sangre real persa que fluía por su venas.

La pareja llamó la atención de sus vecinos por su extraordinaria conservación física. El doctor aparentaba apenas 50 años cuando en realidad tenía 80 y estaba convencido de que viviría otro medio siglo más. Lou Salomé, hasta los 65 años tenía aspecto de no superar los 40. Los discípulos y quienes les conocieron no albergaban la menor duda de que los "estudios ocultos" del doctor eran el secreto de su "eterna juventud".

EN LA CONSULTA DEL DOCTOR FREUD

En 1911, cuando contaba 50 años, conoció a Sigmund Freud. Visitó al psiquiatra vienés con la esperanza de que éste pudiera revelarle algo sobre los misterios de su personalidad.

Fue la primera "grouppie", la primera mujer que tuvo acceso a tertulias hasta entonces vedadas al género femenino. Conoció bien la bohemia de París, Berlín y Viena. Tuvo como pretendientes a las más grandes inteligencias de su tiempo. Pero, sobre todo, fue una mujer de sexualidad anómala. No se sintió jamás madre ni amante, probablemente tampoco mujer sino hasta muy avanzada su madurez...

Nietzsche ya lo había percibido, pero también Paul Ree; y, por supuesto, su marido, que obtuvo de ella la promesa de matrimonio a cambio de no mantener jamás relaciones sexuales con ella.

Freud procuró utilizar sus investigaciones sobre la psiquiatría analítica para materializar su voluntad de conocerse mejor a sí mismo. Freud, tras haber abusado de la cocaina en sus años jóvenes, se preguntaba en qué oscura parte de su cerebro radicaban los fantasmas eróticos que le acosaban después de inyectarse la droga. Se sorprendía de las obscenidades de acudían a su cerebro y quiso descubrir cuál era el origen de lo que consideraba perversiones.

Hay que suponer que Lou Salomé siguió idéntica trayectoria; también ella desconocía los porqués de sus inhibiciones eróticas, los motivos de su "atrofia sexual". Y creyó que el doctor Freud tenía las respuestas. Desgraciadamente no era así. La vida de Lou no mejoró tras compartir las más atrevidas teorías de Freud y siempre regresó en compañía del doctor Andreas y de sus experimentos alternativos.

Por entonces Lou ya había adquirido fama mundial. No en vano había sido la primera psicoanalista distinguida y la única mujer que Freud aceptó en él "círculo interno" de la Sociedad Psicoanalítica de Viena.  Lo cual no era poco.


LOU SALOME:
¿vas con hombres? no olvides el látigo


En el verano de 1880, Paul Ree, Federico Nietzsche y Lou Salomé se encontraron en Lucerna, Suiza. Animados como estaban y en un ambiente de franca y cordial camaradería, fueron a visitar al fotógrafo Jules Bonet. Este tenía en su plató un pequeño carro para decorar escenas campestres. Contrariamente a la opinión del fotógrano, Lou se subió sobre el carro y pidió que Nietzsche y Ree hicieran ademán de tirar de él. Ella, entre tanto, blandía amenazadora un látigo.

La foto ha tardado años en conocerse y resulta, cuando menos curioso que el filósofo misógino que escribiera las mayores diatribas contra el espíritu femenino, consintiera en fotografiarse en aquella situación que tanto contrastaba con sus opiniones posterioes: "¿vas con mujeres? No olvides el látigo?"...

NIETZSCHE Y LAS MUJERES

A partir de su frustrado amor con Lou Andreas Salomé, los escritos de Nietzsche se vieron salpicados de frases de contenidos misóginos. Tal fue el dolor y la frustración de Nietzsche, para quien el rechazo de una mujer hizo que rechazara a todas las mujeres:

"El verdadero hombre quiere dos cosas: el peligro y el juego. Por eso ama a la mujer: el más peligroso de los juegos" (Así hablaba Zarathustra).
"Pocos hombres hay aquí: por esto se masculinizan las mujeres. Pues sólo el que sea bastante hombre podrá "redimir" a la mujer en la "mujer" (Así hablaba Zarathustra).

"Hasta aquí hemos sido muy cortesis con las mujeres. Pero !ay¡, llegará un tiempo en que para tratar con una mujer habrá primero que pegarle en la boca" (Filosofía general).

"Cuando una mujer tiene virtudes viriles, hay que huir de ella; si no las tiene, ella misma huye" (El ocaso de los ídolos).

"A veces basta con unas lentes de más alta graduación para curar al enamorado" (Humano, demasiado humano).

"Las mujeres notan fácilmente cuando se han apoderado del alma de un hombre; quieren ser amadas sin rivales (...) esperan, enlazándose amorosamente con él, acrecentar al mismo siempo su propio esplendor" (Humano, demasiado humano).

"Hay mujeres que, por mucho que en ellas se busque, no tienen interior, no son más que máscaras. Hay que compadecer al hombre que se abandona a estos seres casi fantasmares, necesariamente incapaces de satisfacer" (Humano, demasiado humano).

"En la venganza como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre" (Más allá del bien y del mal).
            
"Para contemplar bien la belleza de esta mujer hauy que mirarla con ojos de poco alcance; más para apreciar su espíritu totalmente hay que emplear las lentes de mayor potencia, porque lo oculta por vanidad; el espíritu hace vieja a la mujer" (Tratados filosóficos).

Es evidente que, en muchas de estas frases, Nietzsche está pensando en Lou Andreas Salomé.

(C) Ernest Milà - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogiacom - prohibida la reproducción de este artículo sin indicar procedencia.




Una raza extinguida: los Nobles Viajeros

Infokrisis.- Otro artículo rescatado del olvido y que fue publicado en la revista Nueva Dimensión, hacia el año 1994. En cierto sentido el artículo refleja lo que nosotros mismos habíamos aspirado a ser unos años antes, cuando el viaje y la aventura constituían para nosotros una experiencia iniciática. Las bases teóricas de esa experiencia están resumidas en las líneas que siguen.

El turismo, en tanto que fenómeno de masas, es algo propio del siglo XX. Pero desde la más remota antigüedad el hombre sabio gustó de viajar y aprovechó su ir y venir como escuela de carácter y método de conocimiento. A estos hombres se les llamó "nobles viajeros"; su historia jalona los mejores momentos del mundo tradicional. Vale la pena recordar su aventura.

De la peregrinación como pedagogía

Todavía hoy los "Compañeros Carpinteros del Deber de la Libertad", una fraternidad artesanal francesa, en el tercer grado de aprendizaje, el de maestro, animan a sus alumnos a que realicen un "tour de France". No es la única institución en la que el "viaje" se ha utilizado como forma de pedagogía iniciática.

A principios de siglo cuando algún joven ingenuo solicitaba al mago y satanista inglés Aleister Crowley ser admitido como discípulo, éste ordenaba seguirle y no precisamente a la esquina; sino a través de los más inverosímiles horizontes: desde los glaciares hasta las selvas africanas, de las altas cumbres alpinas hasta barrios hostiles magrebíes, incluso en la ascensión al peligroso K-2, en el Himalaya.

En ambos casos se trataba de someter al discípulo a situaciones extremas; los artesanos franceses quieren que el nuevo miembro, no tenga más punto de apoyo que su trabajo: para ello deberá alejarse de sus amigos y familiares, de todo aquello que pueda suponer un sostén fuera de sí mismo y de su empeño. Igualmente, Crowley situaba al discípulo en condiciones límite en las que se hacía realidad la palabra de Nietzsche, "lo que no me destruye me fortalece".

La imagen del "peregrino" se encuentra implícita en varios arcanos del Tarot. Se debe a los gitanos, pueblo viajero por excelencia, el haber traído el Tarot a Europa. Pueblo viajero por excelencia, desplazados de la India durante el siglo XIII, iniciaron una lenta e inexorable marcha hacia el Oeste. En el curso de su migración atravesaron la ruta de las más grandes culturas de la humanidad: debieron cruzar la india védica, Babilonia y Persia, Egipto (al llegar a París fueron llamados "egyptiens", palabra que, por corrupción, derivó en su nombre actual, "gitanos", a través de "gypsis") y, ya en Europa, de Bohemia pasaron a París y luego descendieron camino de Andalucía. En todas estas etapas se familiarizaron con las artes mágicas para las que estaban excepcionalmente dotados. Court de Gibelin afirma que fueron ellos quienes trajeron el Tarot a Europa.

Una de las cartas del Tarot, el Arcano IX "El Ermitaño", representa a un personaje cuyas características son propias del viajero: cubierto con una gruesa capa que lo defiende de las inclemencias del tiempo, en su mano izquierda sostiene el cayado del peregrino, mientras que en su derecha alza un farol que ilumina su ruta.

El Ermitaño no es un ser "errante", viaja con una misión: aprender para enseñar. Sus atributos simbólicos sugieren una larga marcha, a lo largo de la cual convierte en luz en la oscuridad. La carta de El Ermitaño, es inmediatamente posterior a las de El Carro y la Justicia. La primera indica rapidez, velocidad, impaciencia; La Justicia, por el contrario, es su contrario, retarda los procesos, huye de las improvisaciones y busca el orden y lo estático. El Ermitaño concilia el antagonismo de estas dos cartas: es dinámica, pero serena.

Tales eran las características de los "nobles viajeros".

De la caballería entendida como peregrinación

Cervantes escribía en El Quijote: "Soy caballero. Como tal viviré y moriré si place al Altísimo. Marcho por el sendero estrecho de la Caballería errante, despreciando las riquezas, pero no el honor. He vengado las injurias, he enderezado entuertos y castigado insolencias. No tengo intención que no sea recta y no intento más que hacer el bien a todo el mundo. Un hombre que piensa, un hombre que actúa de esta suerte, ¿merece ser tratado de loco? Os lo pregunto a Vuesas Mercedes".

Cuando Cervantes escribía estas líneas, la caballería ya había desaparecido. De hecho la verdadera caballería se fundamentó sobre los textos del "ciclo del Grial" que aparecieron en poco menos de cincuenta años, entre el último cuarto del siglo XII y el primero del siglo XIII. En ese breve espacio de tiempo, como obedeciendo a una consigna oculta, aparecen por toda Europa relatos que tienen como temática central el viaje iniciático de un grupo de caballeros en busca del Grial. Luego la corriente se oculta, obedeciendo igualmente a una consigna. Renacerá 120 años más tarde y prolongará su vigencia durante un siglo, pero estereotipada y sin interés iniciático. Serán estos textos espurios y sin contenido los que Cervantes hará quemar al boticario y al cura de su famosa novela.

La llamada "caballería del Grial" fue una caballería errante y nos equivocaríamos si pensáramos que solamente existió en los relatos épicos. Están perfectamente documentadas hasta mediados del siglo XVI, caballeros errantes que recorrían los caminos retándose a duelo e impartiendo justicia.

René Guenon, el famoso esoterista francés, comenta que los "nobles viajeros" tienen su origen en los héroes clásicos cuyas aventuras tienen frecuentemente el carácter de un viaje: Jasón y sus argonautas afrontarán mil peligros antes de alcanzar la Cólquida, Ulises, igualmente de la raza de los héroes, recorrerá todo el Mediterráneo hasta regresar a su amada Ítaca; Hércules, paradigma de las virtudes heroicas, recorrerá el cosmos a través de sus doce trabajos o escalones de perfección.

El hecho de que se aludiera a los viajeros con el calificativo "nobles" es, para Guénon, el símbolo de que están relacionados con la iniciación guerrera, esto es, aquella que tiende a reforzar las cualidades de acción en el seno de la personalidad del sujeto.

Operaciones alquímicas y viaje iniciático

Guénon coloca la tradición guerrera propia de las órdenes ascético-militares en el mismo plano que la tradición hermética. Afirma que ambas abren la puerta a los "pequeños misterios", aquellos que no son de carácter metafísico, sino cosmológicos y aplicativos.

Es rigurosamente cierto que la alquimia está jalonada de "nobles viajeros". Nicolás Flamel el famoso alquimista francés, abandonó sus hornos y su oficio de escribano, se despidió de su mujer Perrenelle y viajó hasta Santiago de Compostela; a lo largo de su peregrinación comprendió el camino para fabricar la piedra filosofal.

Otros muchos, después de él, han seguido idénticos periplos. Se conocen las cualidades viajeras de Alejandro Sheton, alquimista inglés, que fue llamado "El Cosmopolita", pero también Valentín Andreae, Robert Fludd, Filaleto y Bernardo, príncipe de la Marca Trevisana, alquimistas de los que están documentadas transmutaciones de plomo en oro, cruzaron Europa de Norte a Sur y llegaron incluso al Medio Oriente. Del último se sabe que visitó Italia, España, Turquía, Grecia, Egipto, Palestina y Persia, en una época en la que la dureza de los caminos y la dificultad de comunicaciones no favorecían ninguna empresa viajera.

Los auténticos rosacruces asumieron los valores inherentes a la peregrinación. Del fundador de esta escuela, el mítico Christian Rosenkreutz, se afirmó que había conocido Chipre, Damasco, Fez, Egipto y España. También circuló la leyenda según la cual, antes de iniciarse la guerra de los Treinta Años, los últimos auténticos rosacruces habrían emigrado "hacia Oriente" a un punto que se identificaba con el mítico reino del Preste Juan al que aludían los relatos del Grial.

Todo esto nos confirma en el sentido pedagógico del viaje. Es evidente que se trata, fundamentalmente de un viaje interior en el cual el adepto se sumerge progresivamente en estratos más profundos de su personalidad y va tomando posesión de sí mismo. En ocasiones ese viaje interior es favorecido por la experiencia exterior traumática de un viaje real y objetivo.

Los "Liberi Muratori" y la masonería

Desde la mítica fundación de los Collegia Fabrorum romanos por Numa Pompilio, uno de los primeros reyes de Roma, en la península itálica apareció un colegio de maestros artesanos especializados en el arte de la construcción. Su actividad quedó sujeta al destino del Imperio y seguramente bebieron en las fuentes del pitagonismo, del que la tradición quiere que extrajeron sus conocimientos matemáticos, fuerte en el Sur de Italia, incluso en el período imperial romano.

Tras la caída de Roma, se perdieron las pistas de estos Colegia Fabrorum (equivalente en todo a los gremios medievales), pero, tempranamente, hacia el siglo VIII se tiene noticia de lo que, sin duda, es una persistencia de estos gremios: los Liberi Muratoti, especialmente fuertes en las orillas del lago Como en donde nació el primer gremio medieval del que se tiene noticia. La tradición masónica quiere que estos colegios artesanos ubicados en el Norte de Italia irradiaran a toda Europa y, a partir suyo, reverdeciera el arte de los constructores y, con él, el establecimiento de la "masonería operativa".

El nombre mismo de Liberi Muratori indica las dos características propias de esta presunta madre del gremialismo: de un lado la idea de libertad, de no sometimiento a ningún poder en lo que al ejercicio de su profesión se refiere. Se trataba, pues, de artesanos libres, que, además, eran "muratori", literalmente "moradores", esto es, que iban de un sitio a otro, viviendo aquí y allí. Esto hace que el movimiento de los Liberi Muratori enlace directamente con la temática de los "nobles viajeros" y con instituciones tan diversas como el "Tour de Francia" o el mismo rito iniciático de ingreso del aprendiz en la Logia Masónica, que implica cuatro viajes simbólicos en el interior de la Logia (esquema del Cosmos) a través de los cuatro elementos (fuego, tierra, agua y aire).

Una parte del espíritu de los Nobles Viajeros fue, pues, heredado por la masonería. Y esto es cierto hasta tal punto, que antes incluso de que se difundiera el término "franc-masonería", en el siglo XVIII se utilizaba indistintamente el de "liberi muratori" para aludir a la Orden. Es significativo que en un memorial del confesor de Fernando VI dirigido a su rey, el Padre Rávago, se recomendara la condena y persecución de la masonería por razones religiosas y políticas, al no ser tolerable, explicaba, la existencia de un Estado dentro de otro Estado. Rávago titulaba su memorial: "Sobre los Liberi Muratori"

Nobles viajeros de todos los tiempos

El más famoso "noble viajero" de la antigüedad se llamó Apolonio de Diana. Su biografía se conoce a la perfección gracias a Flavio Filostrato en la que presente a Apolonio como un santo pagano, contemporáneo de Jesús y con rasgos muy parecidos. Como Jesús sorprende a los sabios, no del Templo de Jerusalén, sino del Templo de Esculapio en donde es iniciado en los misterios pitagóricos; si Jesús viaja a Egipto, Apolonio lo hace a Babilonia, India y Tíbet; Jesús es juzgado, condenado, muerto y resucita. Apolonio abrevia este periplo; juzgado, exclama ante el tribunal "Podéis detener mi cuerpo, pero no mi alma y añado, ni siquiera mi cuerpo podéis detener"; al decir estas palabras desapareció envuelto en un cegador resplandor...

El caso de Apolonio es particular por la abundante documentación que existe sobre él, pero no fue el único caso. Demócrito, iniciado en los secretos de la alquimia por los sacerdotes egipcios, movido por su ansia de conocimiento, viajó a Egipto y Caldea. Pitágoras, otro "noble viajero" a medio camino entre la historia y el mito, en las Galias conoció la sabiduría druídica, en Persia fue instruido por el mago Zaratas; se afirma también que sus desplazamientos le llevaron a India y China. Tales de Mileto, otro de los grandes pre-socráticos, fue formado al calor de los templos egipcios y caldeos.

En el Renacimiento, el médico alquimista Teophrastus Bombast Paracelso, miembro de la orden rosacruz, ya en el siglo XVI, adquirió conocimientos por las rutas de Francia, Austria, Alemania, España y Portugal, y permaneció largos años en el Este europeo, Valaquia, Dalmacia, Rusia, Polonia, Lituania; su afán de saber le llevó incluso a Turquía. Otro alquimista, Balthasar Walter, se instruyó durante de seis años en las ciudades de Arabia, Siria y Egipto.

Los grandes sabios de la antigüedad consideraban el viaje como una oportunidad excepcional para absorber conocimientos de los lugares que visitaban. Probablemente su sabiduría derivaba de este espíritu viajero.

La raza extinguida

Con el Renacimiento aparecen los descubridores y grandes conquistadores de los que Francisco Pizarro es el arquetipo. Se trata, más que de héroes, de aventureros en el sentido propio de la palabra; no son "guerreros" sino "soldados" (es decir, los que luchan por la "soldada", el sueldo). El viaje no es para ellos una pedagogía educativa o un recorrido iniciático, sino una aventura lucrativa.

Todavía aparecerán algunos nobles viajeros, a título póstumo en los siglos XVII y XVIII. El misterioso conde de Saint-Germain será uno de ellos; Josep de Balsamo, conocido como conde de Cagliostro, muestra ya rasgos problemáticos; recorrió todas las grandes capitales europeas seguida por su amante Lorenza Feliciani. Nadie dudaba de sus cualidades paranormales y los nobles se afiliaban gustosos en el Rito Egipcio de la franc-masonería que acababa de crear. Durante su paso por Barcelona se alojó en el Hostal del Sol, próximo a Santa María del Mar. Allí mismo sería detenido junto a su amante acusados de estafar a un cura...

Después la calidad de los "nobles viajeros" se encontrará de forma residual en la figura de exploradores como Savorgan de Brazza, Stanley, o el español Alí Bey, sobrenombre de Domingo Badía, iniciado en la masonería británica a principios del siglo XIX.

Hemos visto como los nobles viajeros de la antigüedad tuvieron un carácter sagrado; luego fueron sustituidos por los caballeros errantes, formulación "turística" adaptada a la nobleza; en una tercera etapa aparecen los viajes ligados a las hermandades corporativas, esto es, a los artesanos. Finalmente, durante el siglo XX se produce la última mutación: aparecen los circuitos turísticos abiertos a la gran masa de la población. El turismo se convierte en una forma de ocio. Hay que celebrarlo.

En la evolución última de la industria turística se percibe una tendencia a añadir al viaje unos contenidos educativos que cada vez ganan importancia hasta situarse, en algunos productos, al nivel de los lúdicos y festivos. El mercado tiende cada vez más a ofrecer circuitos temáticos en los que la presencia de guías especializados, conocedores, tanto de la historia como de los lugares de interés turístico, aparece como imprescindible. El viajar vuelve a ser una actividad formativa y educativa.

Esto es volver a los orígenes...

(C) Ernest Milà - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogiacom - prohibida la reproducción de este artículo sin indicar procedencia.

Franco contra la República. ¿"Existió un esoterismo franquista"?

Infokrisis.- A diferencia de otros artículos que hemos encontrado en nuestro archivo, éste no pasó del estadio de recopilación de documentos. En 1990 contemplábamos la posibilidad de realizar un estudio amplio sobre la historia de España interpretándola en la clave ofrecida por Julius Evola en "Rivolta contro il mondo moderno", es decir, como el enfrentamiento entre dos influencias: la Luz del Norte y la Luz del Sur. Creemos que, aún hoy es posible realizar ese trabajo y que incluso sería interesante... pero a nosotros nos falta el tiempo suficiente para poder dedicarlo a una obra para la que se precisa, además de un conocimiento de la obra evoliana, una formación histórica universitaria de la que carecemos. Aquí están los apuntes, desordenados, por si alguie quiere abordar la tarea.

FRANCO CONTRA LA REPUBLICA

    El franquismo es uno de esos regímenes que, por su proximidad, es imposible que sea juzgado objetivamente hasta pasadas unas décadas; tal el tiempo que los historiadores precisan para desenpolvar todo un precioso material que yace en archivos, no por recientes, menos olvidados. Mientras eso no ocurra, solo podremos realizar aproximaciones parciales y subjetivas, subordinadas a nuestras filias y fobias. A pesar de lo reciente del fenómeno, estamos obligados a tratarlo en el contexto de la presente obra. Lo que nos interesa, recuérdese, es aislar la presencia de elementos mágicos y esotéricos, en las distintas fuerzas político-sociales en conflicto, a través de los tiempos, gracias a los cuales podamos deducir unas constantes en la historia de nuestro país. En este sentido, no podíamos eludir el análisis de los hechos de nuestra historia reciente, si bien reconocemos lo incómodo de tal postura.

    Gregorio Marañón y otros representantes del liberalismo español y del republicanismo (como Salvador de Madariaga), terminó distanciándose del régimen surgido el 14 de abril de 1931, cuando se fue evidenciando su incapacidad para mantener la estabilidad del país. Durante la guerra, Marañón se refugió en Francia y, desde allí, en la "Revue de Paris" escribió sus "Reflexiones sobre la revolución española", un duro alegato contra la República. Marañón reconocía en la guerra civil la lucha entre "un régimen antidemocrático, comunista y oriental y otro régimen antidemocrática, anticomunista y europeo". Y acto seguido pasaba a reconocer en este segundo, los valores propios de Europa, desde el mundo clásico hasta su época, pasando por el Renacimiento, la epopeya de las Cruzadas, los descubrimientos, etc. Marañón percibía oscuramente la gran contradicción que ensombreció a España desde 1931 a 1939 y la sumió en la mayor tragedia del siglo.

    Así como en el siglo anterior, la contradicción fundamental había sido entre absolutismo y liberalismo, en los años treinta, lo que se planteaba era una lucha entre dos formas de antiliberalismo. De un lado el comunismo, de otro el fascismo. Probablemente, solo estos dos extremos del arco político tenían muy claro lo que querían. Totalitarismo de izquierdas y totalitarismo de derechas, ambos con la voluntad titánica de llevar a la práctica sus proyectos políticos, si era preciso a costa de verter sangre, incluso la de sus propios militantes. A un lado el Partido Comunista y la FAI, al otro la Falange y el Carlismo. Entre ambos un inmenso magma oscilante, moderado, jugando una carta ecléctica en relación a las dos polaridades extremas.

    Es difícil definir con rasgos esquemáticos los carácteres de ambas opciones, en realidad no eran tan diferentes unas de otras: ambas rechazaban las categorías políticas burguesas aparecidas en el siglo XIX. Para el comunismo y el anarquismo, la democracia republicana era un sinónimo de democracia burguesa, por tanto, atentatoria contra los intereses de las clases trabajadoras. Para la Falange y el Carlismo, la democracia era la "anti-España", el poder de los demagogos, la ausencia de valores estables. Sectores de la CEDA (y en particular de la Juventud de Acción Popular) y del PSOE (y especialmente de las Juventudes Socialistas) constituían áreas próximos a uno y otro bando respectivamente.

    A partir del triunfo del Frente Popular y de la situación de violencia civil que precedió al 18 de julio, resultaba evidente que el Ejército terminaría descendiendo al ruedo político. Y lo hizo brutalmente, colocando en la balanza el peso de las armas. Fue la señal que los elementos más radicales de uno y otro bando estaban esperando. Para la CNT-FAI fue el 18 de julio de 1936 es el inicio de la "Revolución Española". Para los comunistas, una situación de crisis en la que la clase trabajadora, liderada por el PCE, afianzaría sus posiciones dentro del Frente Popular. Para los carlistas, una ruptura con la república liberal, que, sin necesidad de volver a la monarquía alfonsina, posibilitaba el inicio de la Cuarta Guerra Carlista y, una esperanza de instaurar la "legitimidad" de su rama dinástica. Para la Falange, simplemente, era el denotante de la "revolución nacional".

    Los ideales políticos, a nuestros efectos, son secundarios, en relación a la corriente principal de los acontecimientos. Los abusos cometidos a uno y otro lado de las trincheras, los fusilamientos masivos, las chekas y detenciones arbitrarias, los encarcelamientos, las levas forzosas, los bombardeos, la destrucción bárbara del patrimonio artístico e histórico, hicieron que la guerra civil española no se diferenciara en nada de los conflictos de nuestro siglo. Junto a las bajezas y salvajadas, menudearon las acciones heróicas y las trincheras generaron una escala de valores que supusieron impactos transformadores para muchos combatientes.

    Se ha dicho que la guerra civil española fue la última guerra por motivos ideológicos. No lo creemos, hubo intereses creados en ambos bandos, grupos de presión y objetivos inconfesables, a cual más miserable. Pero si es cierto, en cambio, que a ambos lados, junto al extremismo homicida de unos, el oportunismo de otros y la indiferencia laxa de parte de la población, hubo militantes políticos que estuvieron dispuestos -y a menudo se les requirió efectivamente para el sacrificio- a dar y recibir la muerte por sus ideales. La gesta de las Brigadas Internacionales o de los Alféreces Provisionales, el heroismo desplegado por las milicias falangistas y los tercios de Requétes a un lado y por las columnas anarquistas y comunistas de otro, nos dicen que, a ambos lados de la línea del frente, se vivía una tensión existencial que hizo despertar sobre nuestro suelo y, por última vez, el ideal guerrero no como fin en sí mismo, sino como medio para alcanzar un fin: dar forma al propio proyecto político que, no era, en el fondo, más que una opción existencial.

    Y fueron tres años de dura contienda. Luego unos volvieron a sus países o fueron al exilio, pero continuaron combatiendo durante los años de la guerra mundial, en la resistencia o en unidades regulares, mientras que los otros se iban voluntarios a la División Azul cuando podían haber explotado sus medallas solo para obtener prebendas y beneficios.

    Volveremos sobre este extremo. La cuestión que ahora nos interesa es la composición de las fuerzas en conflicto y su génesis.

    La II República fue hija predilecta de la masonería. La historiografía masónica ha dudado, durante años entre arrogarse la paternidad de la República y negarla.

El misterio del VICTOR


    Uno de los emblemas estéticamente mas curiosos que ostentó el franquismo, especialmente en el período de la guerra civil, fue el "Víctor". El concepto de "víctor" no procede del franquismo, es muy anterior a él. En la Barcelona del siglo XVII los estudiantes pintaban "víctores" en las fachadas de sus compañeros que habían destacado por un hecho memorable; hasta principios de siglo todavía podían verse algunos en las fachadas del casco antiguo de la ciudad. El "víctor" era, pues, un distintivo, cuyo grafismo se adaptaba a las características del hecho que quería conmemorar.

    Sin embargo el "víctor" que ostentó Franco como distintivo aludía en su grafismo a la misma palabra y en él se encontraban las mismas letras que la conformaban.

    Se trataba de un símbolo, aparentemente, cortado de toda tradición anterior; no tenía, ni el prestigio histórico de la cruz de San Andrés que ostentaban tanto las banderas de los tercios de requetés, como el timón de cola de la aviación franquista; tampoco arraigaba en lo más profundo de la hispanidad como el yugo y las flechas de la Falange; era un emblema que nadie sabía de donde había llegado pero que estaba allí donde iba Franco: se situó en todas las tribunas desde las que el dictador contempló los desfiles militales o los grandes actos del régimen, presidió el gran salón de las Cortes, lucía en el "guión del Generalísimo" y era evidente que Franco le tenía un apego particular. Extraño símbolo éste que desaparece con la muerte de Franco.

    Podemos realizar una excursión por el universo simbólico intentando desentrañar los contenidos de este símbolo para luego ver si respondía a una inquietud meramente estética o si bien, realmente, trascendía este nivel interpretativo.

    Hay un elemento que destaca entre todos los que componen el símbolo: se trata del círculo que se encuentra justo en el centro. La explicación que dan los viejos franquistas, era que correspondía a la "O" de la palabra "Víctor". Pero un elemento, nimio si se quiere, destruye esta interpretación: el punto situado en el centro de la "O". No es una vocal la que tenemos ante nosotros, sino el símbolo solar tal como lo representaron los alquimistas: un círculo, el del caos, ordenado en función de un centro irradiante, el sol. Fuera de la simbología hermética sería difícil encontrar este símbolo en otro lugar. La cuestión es ¿qué hace aquí?

    El segundo elemento que requiere nuestra atención acto seguido es la V y la T, en la que el palo descendente de esta última está acoplada al vértice de la primera. La T es, en realidad, una "tau" y, como tal, un martillo. La V, por su parte, está abierta en ángulo de 45º y refuerza el sentido descendente de la "tau". Esta letra no es más que una cruz a la que se ha amputado su palo superior, pasando a indicar, por tanto, una dirección excusivamente descendente, ya no es la cruz griega de los cuatro elementos, ni siquiera la cruz latina en la que el palo vertical, más largo que el horizontal, indica línea ascendente arriba-abajo. No, la "tau" sugiere horizontalidad, materialidad, sentido que queda reforzado por la punta que indica el vértice de la "V", quedando el conjunto con la forma de una flecha que apunta en dirección inferior.

    Ahora bien, colocar el signo solar, el signo del orden, dentro de este conjunto, significa aportar un elemento trascendente y superior, a la victoria que se persigue. Esta no puede ser solo una victoria militar, debe ser también y sobre todo, la victoria de las fuerzas luminosas.

    El conjunto del "Víctor" franquista está complementado por dos elementos que al decir de los partidarios de Franco constituyen la "C" y la "R" de la palabra. Pero son algo más que eso. La "C" es la representación de la media luna, mientras que la "R", tal como está incluida en el conjunto evoca el signo de Saturno. En efecto, de procedencia astrológica y hermética, este símbolo está compuesto por la cruz de los cuatro elementos y un añadido en el extremo del palo inferior, idéntico al trazo de la "R" del "Víctor". Y, ya hemos visto, como Franco, tomando como modelo a Felipe II, por lo mismo, se situaba bajo el signo de Saturno.

    Tanto la Luna como Saturno son astros de la noche, de la negrura abisal. Representan lo contrario al círculo solar, Saturno es el señor de la muerte mientras que la Luna es la imagen misma de lo mutable y mercurial. Tenemos aquí los tres elementos de la alquimia clásica reunidos: el símbolo del Alma, el Sol; el símbolo del Espíritu, la Luna; el símbolo del Cuerpo, Saturno. Todo ello dentro de la flecha descendente, el universo de lo contingente sobre lo que tiene que actuar diariamente lo humano. Esa actuación debe tener, para ser metafísicamente correcta, debe tener como centro el Alma, el Sol y así es como está representado símbólicamente esta figura en el centro del esquema. Por lo demás, la Luna y Saturno evocan el negro, el color de Felipe II de quien Franco tomaba su ejemplo histórico.

    Franco, como buena parte de sus allegados, eran africanistas, habían servido en las tropas coloniales y conocían a la perfección la sociedad marroquí. La magia es inseparable de esta sociedad. El escritor Peter Bowles cuenta historias absolutamente sorprendentes sobre la magia y la brujería norteafricana; explica, por ejemplo, como una bruja, amante de su mujer, la mantenía hechizada a través de una planta entre cuyas raíces había enterrado un paño de seda conteniendo antimonio, sangre menstrual de la interesada y una foto de la misma. Es de suponer que, a principios de siglo, cuando Franco sirvió a las órdenes de Millán Astray en la Legión, estas prácticas y ritos estaban todavía mucho más arraigados. Y todo esto es importante porque el "Víctor" no es otra cosa que un amuleto que Franco trajo de Marruecos...

    Para demostrar esto hace falta recurrir a un curioso artículo firmado por Lilith Alcantara-León Ustherlitz, en el que se hace alusión al Círculo Halado, instalado en el Cono Sur. Al parecer creían en la teoría de la "tierra hueca" y otras excentricidades ocultistas; es muy probable que procediera de una de las muchas ramas en las que se partió la teosofía argentina. durante los años 1955-59 este círculo publicó la revista "Halada" en Buenos Aires. Se dice que, entre otros miembros, el círculo contó con la presencia de Juan Domingo Perón; pero nada de todo esto, fuera de la existencia bien real de la revista "Halada", parece confirmado. En uno de los números, bajo el seudónimo de "Alimundo" se publicó un artículo en el que se aludía a las relaciones de Franco con un notorio personaje marroquí, que la autora del artículo identificó como Corintio Haza, judío sefardita, radicado en Tetuán, comerciante de oficio, mago, vidente y nigromante de vocación. Haza -siempre siguiendo el artículo citado- conocía a Franco desde sus tiempos de joven oficial y, anteriormente, ya había asesorado a Millan Astray en la elección de la simbología que acompaña aun hoy a la Legión. Millán Astray, por cierto, escribió la introducción de "El Bushido", famoso libro de Inazo Nitobe sobre las tradiciones guerreras japonesas y su relación con el esoterismo y las doctrinas Zen. También se menciona entre los amigos de Haza al General de Gaulle.

    El segundo día de la sublevación militar, cuando Franco abandonó Canarias para preparar el cruce del estrecho de Gibraltar, Haza se entrevistó con él y le entregó el diseño del "Víctor", amuleto que le debía de procurar la "baraka", la buena fortuna. Y a juzgar por los 38 años que duró su régimen así debió ser...
    A pesar del paso de los años Franco nunca pudo dejar de tener un gran resentimiento hacia la franc-masonería a la que identificaba con los ideales republicanos. Quizás fuera por ello por lo que encontró en el Almirante Carrero Blanco un colaborador estrecho y excepcional. Ambos estaban unidos por una concepción integrista del catolicismo hostil al "aggiornamento" conciliar. Ambos consideraban que la masonería y el judaismo jugaban papeles subversivos en la historia de España y que el comunismo no era más que un peón en sus manos. Creían ciegamente en una concepción "conspiracionista" de la Historia. Franco mismo el 1 de octubre de 1975 en su balcón habitual de la Plaza de Oriente lo dijo claramente: "...todo obedece a una conspiración del comunismo internacional en contubernio con la masonería". Si esto que pudieron oir millones de personas es incuestionable, no hay motivo para dudar de la veracidad de que en la mesilla de noche del Almirante Carrero Blanco, quedó el día de su muerte, una edición de "Los Protocolos de los Sabios de Sión" a medio leer. Carrero debía conocer ya la obra, solo la repasaba.

El Valle de los Caídos y su misterio

    La obra más polémica del régimen fue, sin duda, el Valle de los Caídos. Allí los "víctores" son abundantes y la magnificencia del lugar da que pensar sobre las verdaderas intenciones que tuvo su constructor. Poco se sabe de las opiniones personales de Franco en muchos temas, hablaba poco y decía menos, sin embargo de su habilidad política para mantenerse en el poder y aprovechar las distintas coyunturas nacionales e internacionales en beneficio de su permanencia en el poder, no quedan dudas. Las explicaciones oficiales que dió Franco sobre el Valle de los Caídos son banales, no concuerdan con la evergadura del lugar y apenas pasan de ser motivos propagandísticos para jugar la carta de la "reconciliación" (por el hecho de que allí están enterrados combatientes de ambos bandos) o estéticos (la obra responde a los criterios artísticos y arquitectónicos del régimen predominantes hasta inicio de los años sesenta cuando el desarrollismo sustituyó a la retórica imperial). Justo es reconocer que, a pesar de su proximidad, lo ignoramos casi todo sobre el Valle de los Caídos. Y sin embargo la cruz de Juan de Avalos, proyecta una sombra inquietante, tan inquietante al menos, como la naturaleza del "Víctor".

    La obsesión antimasónica venía de lejos. En septiembre de 1936 se publica el primer decreto de Franco contra la franc-masonería; la pertenencia a las logias era considerada como "delito de rebelión". Inmediatamente los propagandistas de la "España Nacional" se ponen en marcha para popularizar sus consignas antimasónicas. Los nombres del padre Juan Tusquets, de Mauricio Carlavilla, Urraca Pastor, ocupan, en las crónicas de la época, lugares destacados; pronuncian mítines y actos de masa, verdaderas profesiones de fé antimasónica. A este seguirán otros decretos antimasónicos; el marzo de 1940 masonería y comunismo  -que tienen muy poco que ver- son colocados en el mismo saco con una ley al efecto. Militar en las logias puede costar entre 20 y 30 años. A partir de 1945 la presión disminuyó pero las logias no dejaron de estar prohibidas.

    Queipo de Llano, siempre tan expeditivo, dinamita varias logias y fusila a un número indeterminado de masones. El 90% de los masones son encarcelados; habrá logias que sufrirán una verdadera sangría: 30 miembros de la logia "Constancia" de Zaragoza serán fusilados, 26 de la logia "trafalgar" de Algeciras, otros 30 de la "Constancia" de Valladolid, y así sucesivamente. No es raro que la Asamblea Nacional de la francmasonería reunida en Barcelona en mayo del 38, ratifica el apoyo a la república. Un mes antes del final de la guerra el Gran Oriente comunicaba la imposibilidad de seguir en territorio nacional y anunciaba su voluntad de expatriarse.


    Y el exilio durará justo cuarenta años.


    Fuera de todos estos elementos, el franquismo no fue sino una forma de paternalismo, más parecida al Portugal de Salazar o a la Francia de Petain, que al nazismo y al fascismo italiano. En él encontramos elementos que remiten a la vieja herencia indo-europea junto a concesiones demagógicas y populistas que hicieron del franquismo un régimen mixto cuya subsistencia, necesariamente, iba ligada a la vida de su fundador.
    Buscando fórmulas alternativas a la democracia formal y al régimen de partidos, los teóricos del franquismo la encontraron en un remedo de la vieja estructura trifuncional europea. A partir de la idea del fundador de la Falange, según la cual "nadie nace en un partido, pero todos nacemos en el seno de una familia, en una ciudad y trabajamos", se desarrolló lo que el franquismo llamó "democracia orgánica". Se dividieron las Cortes en "tres tercios", el familiar, el sindical y el corporativo, agrupando éste último a representantes de los distintos sectores de la sociedad (universidades, clero, ejército, asociaciones, etc.). Las Cortes así constituidas formaban una especie de "Estados Generales" con funciones representativas, deliberativas y legislativas. La idea, en sí, no es condenable, es una forma diferente de representatividad. El punto débil del sistema lo constituía la estructura burocrática del régimen que transformó las Cortes y los distintos niveles de representatividad es algo esclerotizado, ya desde el principio, y por tanto ineficaz. Por lo demás, el franquismo fue una forma activa de "apoliticismo" por paradójico que pueda parecer. El mismo Franco había aconsejado a uno de sus ministros: "Haga como yo, haga política"... El franquismo fue, en definitiva, una forma de pragmatismo que concentró poderes y estructuró de manera autoritaria al Estado a fin de ganar el tiempo perdido por el escuálido capitalismo español de los siglos XIX y XX. Pero el intento de contemporarización entre una forma económica liberal y un una forma política "orgánica" y trifuncional, como veremos, no pudo estabilizarse.

Los intelectuales falangistas que se habían comprometido en la primera fase del régimen con el franquismo, antes o después, se retiraron o, incluso pasaron a la oposición, muchos de ellos amargados y apesadumbrados al ver que la sangre vertida por sus camaradas para dar vida a una "revolución nacional", había desembocado en un régimen nacional-católico y pacato, mientras que sus ansias de "revolución social" habían concluida en un capitalismo tardío sometido a las leyes de oferta y demanda contra las que habían lanzado tantas invectivas.
 
El franquismo, no pudo evitar ser un producto de su tiempo. Buscó los baños de masas y la ratificación de sus medidas mediante movilizaciones populares en la Plaza de Oriente demostrando lo importante que consideraban una sanción por parte de unas masas invertebradas y cambiantes. Esas mismas masas que habían apoyado al franquismo el 1 de octubre de 1975, que desfilaron ante la tumba del dictador 50 días más tarde, esas masas votaron la Ley de Reforma Política que selló el final de la dictadura y fueron los mismos funcionarios del régimen quienes operaron la transición.
 
En los primeros tiempos del régimen la actitud de la Iglesia fue intolerante para con sus adversarios. Aprovechó las facilidades que el nuevo régimen le dió para lograr una situación de privilegio y presencia en todas las esferas de poder, constituyéndose, especialmente, tras el desenlace de las Segunda Guerra Mundial, como primera fuerza política. Pero no era, como en los antiguos regímenes indo-europeos inspirados en la "Luz del Norte", regímenes en los que el poder político y el religioso fueran un mismo poder, unificado en la realeza sagrada, sino que se trató de una subordinación del poder político a las directrices sacerdotales (tema propio de la "Luz del Sur"), en un tiempo en el que la Iglesia española se mostraba intolerante, sin percibir que la sociedad estaba cambiando rápida y radicalmente. Cuando el Concilio Vaticano y la política papista se "desengacharon" de los criterios religiosos del régimen franquista, éste se encontró con la retaguardia descubierta. Por ese flanco se fugaron miles de jóvenes y religiosos hacia posiciones de izquierda y extrema-izquierda y no faltaron órdenes religiosas (incluso los jesuitas) que quedaron completamente desmanteladas por una crisis iniciado a principios de los sesenta y que solo se cerró parcialmente veinte años despues.
 
(C) Ernest Milà - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogiacom - prohibida la reproducción de este artículo sin indicar procedencia.





Sandor LaVey, el "papa satánico" y su extraña familia

Infokrisis.- Artículo escrito pocos días después de la muerte de Anton Sandor LaVey, el fundador de la Iglesia de Satán. El artículo fue publicado en versión resumida en el dossier del nº 1 de la revista Nuevos Horizontes. A pesar de que el panorama del satanismo norteamericano ha cambiado algo en los últimos diez años y han aparecido muchos pequeños grupos vinculados a sectas de matriz afrocaribeña, en general el artículo aborda la cuestión desde una perspectiva histórica que mantiene, por supuesto, toda su vigencia. Lamentamos que el recuadro de evolución de estos grupos no se reproduzca tal como fue elaborado.



    Si el satanismo contemporáneo tiene un padre, más que un Papa, éste es Anton Sandor LaVey, hombre de origen incierto aun cuando no faltan las biografías, oficiales y críticas que aporten multiplicidad de datos y anécdotas. Existen pocos casos en la historia del ocultismo contemporáneo como el de LaVey. Cieramente no ha sido el primero en gestionar una confesión religiosa -en este caso la "Iglesia de Satán"- como si se tratara de una empresa, pero si el primero en concebirla como "empresa familiar".

PAPÁ DIABLO: ANTON SANDOR LA VEY

    El recientemente fallecido Sandor LaVey fue un hombre notable. Todo el satanismo contemporáneo tiene en él su punto de partida. Lo consideramos, no solo el heredero más lúcido de Aleister Crowley el mago y satanista inglés, sino el ocultista contemporáneo más brillante y práctico. Nadie como él, en el último cuarto de siglo, ha sabido explotar tanto y tan bien, su imagen y forjarse una historia oficial que tiene pocos puntos de contacto con su historia real. Por lo demás, LaVey no fue solamente un "showman", especializado en llamar la atención y atraer sobre sí el interés de los medios de comunicación, fue también un teórico  que sintetizó puntos de vista muy diversos, creando un cuerpo doctrinal que renovaba y actualizaba el satanismo tradicional (ver recuadro nº 3).

    Como la mayoría de ocultistas, LaVey tiene unos orígenes difícilmente explicables. Hasta su misma fecha de nacimiento es discutida. Si los documentos legales dicen que nació el 11 de marzo de 1930, su biografía oficial retrasa la fecha un mes. Los nombres de sus padres difieren igualmente en la biografía oficial (Joseph y Augusta) y en los documetnos legales (Mike y Gertrud). Gustaba decir que sus antepasados procedían de Francia de un pueblo llamado Le Vey y que a los 8 o 9 años vendía licores en San Francisco. Su segunda mujer expandió el rumor de que en su infancia, Anton tenía una vértebra de más, a modo de cola, que fue reabsorvida en su adolescencia. Pero este dato se expandió en un tiempo en que los LaVey basaban su publicidad en la naturaleza de Anton como "diablo reencarnado". El mismo confiesa que en esa época gustaba vestirse de mujer. En 1945, al estallar la paz en Europa, es enviado a Alemania y allí desarrolla su pasión por el cine fantástico y el expresionismo alemán de terror. Hace suya la estética del "Gabinete del Doctor Caligari" y de "Metrópolis", la subyuga el "Doctor Mabusse", pero al regresar a EE.UU. debe ganarse la vida en los espectáculos de street-tease y en el mundo del circo. Tanto las biografías oficiales como los críticos, le reconocen una habilidad especial para amansar a las fieras salvajes y como músico.

    Afirma que en 1948 conoció en el nigh-club "Mayan" a una joven bailarina de strip-tease que luego se haría famosa con el nombre de "Marilyn Monroe". La historia carece de rasgos de verosimilitud pero el énfasis puesto por LaVey demuestra que en aquellos años estuvo obsesionado por Marilyn. LaVey, siempre confesó que era un gran fetichista; es indudable que, en aquella época, la que luego sería famosa actriz, era su fetiche. No dudará en enseñar el famoso calendario en el que Marilyn se muestra desnuda, con una dedicatoria personal: "!Cuántas veces me has visto así! Marilyn". En 1973, cuando ya ha fundado la "Iglesia de Satán", organizará una ceremonia de evocación de la actriz en el 11º aniversario de su suicidio. Pero por esa época ya han ocurrido muchas cosas...

KENETH ANGER, EL AMIGO INTIMO

    LaVey en sus años de juventud conoció ampliamente el mundo del espectáculo que tanto le serviría para promocionar luego su "Iglesia de Satán". Pero ni sus relaciones en el mundo del circo, ni su conocimiento del submundo de los nigth-clubs le hubieran llevado muy lejos. Kenneth Anger, niño prodigio de Hollywood en aquellas fechas y hombre muy introducido en la magia, se constituirá en su padrino en el ambiente del cine y en mentor espiritual en el mundo de la magia y el satanismo en el que LaVey era casi un profano..

    En efecto, en 1951 LaVey mantenía relaciones con Jack Parsons, el principal discípulo americano del mago y satanista inglés, Aleister Crowley. Parsons había estructurado en Berkeley la logia "Agape", que agrupaba a los fieles crowleyanos de California. Parsons alquiló un edificio para instalar su logia y abrió una librería ocultista ante el campus de Berkeley que frecuentaron muchos de los dirigentes de la contracultura radical de los años sesenta. LaVey fue uno de sus asiduos clientes y la biografía de Crowley le fascinó. Supo que "de mayor" quería ser como el mago inglés: descarado, promiscuo, provocador, venerado, altivo, desmesurado y rodeado de discípulos. En aquellos tiempos, destacaba en los círculos crowleyanos californianos, el cineasta Kenneth Anger. LaVey lo conoció apenas cumplidos los 30 años. En 1954 Anger había empezado a rodar filmes inspirados en Crowley. En 1959 publicó en París "Hollywood-Babilonia" libro sobre las costumbres perversas de la meca del cine. En el 66 inicia la filmación de un film sobre el diablo, pero el principal actor, Boby Beausoleil -luego implicado en la banda de Charles Manson, asesino de la actriz Sharon Tate- huye con los rollos. En el 70 terminará de rodar "Invocation of my Demon Brother", con música de Mick Jagger y LaVey en el papel estelar de diablo. Un año después el film "Lucifer Rising" tendrá una banda sonora compuesta con el discípulo de Crowley, Jimmy Page líder del grupo "Led Zeppelin".

    Desde 1961 Anger y el matrimonio LaVey colaboran estrechamente. Aquel puso a disposición de la pareja su extraordinaria librería ocultista y también sus contactos en Hollywood. Anger dió forma a las inquietudes crowleyanas de LaVey y le invitó a las presentaciones de sus filmes. Allí el matrimonio aparecerá revestido de "hábitos satánicos", leotardos rojos, capucha con cuernos y capa negra. De ahí a la fama no hay más que un paso.

MAMÁ ESCARLATA: DIANA LA VEY

    Cuando Anton LaVey contrajo matrimonio con Carol Lansing en 1950, buscaba, no solamente una compañía sentimental, sino una cómplice. LaVey se sintió, desde muy joven, atraido, más que por el satanismo y el ocultismo, por el fetichismo que entendía era una forma depurada de erotismo. Carol Lansing no estaba dispuesta a seguirle en estas perversiones y terminó divorciándose de él, tras diez años de tumultuoso matrimonio y el nacimiento de una niña, Karla.

    A lo largo de esos diez años las aficiones de LaVey habían ido cambiando; poco a poco se fue interesando por el ocultismo y, en especial, por Aleister Crowley. Fue entonces, en 1960, cuando conoció a Diane Hagerty, una rubia explosiva de 17 años con la que conviviría durante casi un cuarto de siglo.

    Diane será, siguiendo la calificación que Aleister Crowley daba a sus esposas y amantes, la "mujer escarlata", es decir, la mujer junto a la cual, el "mago", encontrará la compañera perfecta para sus trabajos.

    LaVey es en esa época un hombre con una psicología muy particular. El domicilio familiar está repleto de instrumentos de tortura, literatura de terror gótico y filmes de vampirismo, satanismo y sadismo. A ambos les encantan las figuras de los más famosos criminales, cuyas biografías coleccionan. La casa que han alquilado en el 6114 de California Street en San Francisco, respira un cargado ambiente sado-masoquista con ribetes mágicos y satánicos cada vez más acusados. Diane no dudará en estar junto a su marido los viernes por la tarde en las conferencias sobre canibalismo, tortura, satanismo, brujería y magia, que empezará a dar regularmente entre 1960 y 1965. Diane empieza a compartir la leyenda que LaVey empieza a tejer sobre sí mismo. No duda en expandir la noticia de que en el curso de una de estas conferencias Diane preparó un guiso a base de carne de una anciana de 82 años muerta en el hospital, adobado con coñac, zumo de frutas y bananas flambeadas, según una antigua receta caníbal de las Islas Fidji. No es raro que la casa de Anton y Diane se vea cada vez más frecuentada por amantes de lo "extraño".

    De repente Anton concibe la idea de pintar la casa de negro y cobrar por los cursos y conferencias. Ha comprendido que las excentricidades pueden llegar a ser un medio de vida y devenir, hasta que no se presente algo mejor, el principal ingreso de la familia. El grupo de asistentes a las conferencias se coagulará primero en el "Círculo Mágico" y luego en la "Iglesia de Satán", un negocio familiar.

LAS HIJAS SATANICAS: ZEENA Y KARLA LA VEY

    Zeena Galatea LaVey y su hermana mayor Karla aparecen como dos hijas que siguen fielmente los pasos de sus progenitores, hasta el punto de que reflejan en sí mismas las contradicciones de la propia organización. Zeena saltó a la fama en 1988. Eran los peores momentos de la campaña anti-satánica desencadenada por organizaciones religiosas fundamentalistas y psiquiatras postfreudianos. En el famoso talk-show televisivo presentado por Geraldo Ribera, una de las emisiones con más audiencia en la época, Zeena apareció por primera vez ante las cámaras. Su imagen era muy diferente a lo que se esperaba de una satanista. Ni tenía la mirada enigmática, inquietante y desafiante de su padre, ni los modales bruscos y el rubio teñido de su madre, sino que era una chica joven, fotogénica, atractiva y culta, cuyo discurso podía ser seguido -sino compartido- por la mayoría del público americano; Zeena propuso considerar el satanismo como una religión entre otras muchas que debía gozar de los mismos derechos y obligaciones mientras fuera respetuosa con la ley. Su intervención vino en el momento de mayor histeria antisatánica. No le costó mucho a la primogénita de los LaVey denunciar la credulidad, mala fe e incultura de los satanistas, sus creencias supersticiosas y su actividad entendida como atentado a la libertad de culto, extremadamente arraigada en los EE.UU. Zeena triunfó ante las cámaras, pero en la intimidad no se trataba de una moderada, sino más bien de una fundamentalista radical. Lo que para su padre era un mero ejercicio estético, una provocación o una pose filosófica, para Zeena era mucho más: la posibilidad real de entrar en contacto con las fuerzas del mal.

    Durante casi 10 años, Zeena ocupó el cargo de "portavoz de la Iglesia de Satán". Al poco de unirse a Nikolas Chreck, otro satanista, rompió con la organización y fue sustituida por su hermana Karla. Karla sigue más fielmente las teorías de su padre. Mucho más moderada que su hermana mayor, convencida de que lo que está gestionando es un negocio familiar y alejada de toda fundamentalismo, Karla, junto a su madrastra actual, ha logrado dar un nuevo impulso a la "Iglesia de Satán", ayudando a su padre a reformar las estructuras organizativas y corregir errores del pasado que pudieran provocar nuevas escisiones. Y en eso están...  

UN HOMBRE-LOBO EN LA FAMILIA

    La relación entre Zeena LaVey y Nikolas Schreck fue como el título de la película, un "amor al primer mordisco". Ambos compartieron los mejores años de sus vidas en el seno de la "Iglesia de Satán" y el matrimonio LaVey se sintió orgulloso, no solo de que su hija siguiera las mismas aficiones de la familia, sino que su esposo fuera un destacado miembro de su comunidad religiosa. Sin embargo, Schreck tenía ideas propias que no tardó en compartir con su esposa.

    Schreck no compartía las tendencias ultra-liberales de LaVey, sino tan solo su afición por la filosofía de Nietzsche. Era descaradamente neo-nazi y tendría tiempo de demostrarlo jaleada por Zeena. En 1987, coincidiendo con el período en que la "Iglesia de Satán" intentaba salir de la crisis, Schreck, atraído por la licantropía lanzó una nueva organización, "La Orden del Hombre Lobo", o en alemán "Werewolf Order". La nueva formación no era sino una prolongación del grupo musical al que pertenecía Schreck, "Radio Werewolf". En 1945 algunos SS seguían combatiendo en Alemania, albergando la esperanza de constituir una resistencia clandestina en las zonas ocupadas por los alidos. Los fusilamientos de rehenes y el desplome final e irreversible del nazismo les hizo deponer su actitudes, pero durante ese tiempo actuaron con el nombre de "Werewolf" y su emisora de radio clandestina tenía precisamente el nombre del grupo musical formado por Schrech. Por lo demás, cuando tenía oportunidad, el yerno de los LaVey no ahorraba invectivas que demostraban el radicalismo de sus convicciones políticas: "En tanto que satanistas, nos gustaría que la mayoría de la raza humana fuera asesinada. No merecen vivir" y en otra ocasión "Un baño de sangre supondría la purifación ritual del planeta". Charles Manson, el asesino de Sharon Tate, es su ídolo. A él le ha dedicado una antología de textos y anualmente suele organizar mítines, actos y conciertos de rock en su honor. Frecuentemente él y sus secuaces aparecen con uniformes en los que los símbolos nazis se entremezclan con diseños de lobos antropomorfos y signos satánicos. Zeena abandonó definitivamente la "Iglesia de Satán" en 1992. "No puedo defender por más tiempo a un individuo ingrato e indigno como el que se hace llamar el Papa Negro"... es decir, con su padre.

LA SEGUNDA ESPOSA: BLANCHE BARTON

    El "año Orwell" fue importante para la familia LaVey. El matrimonio satánico, tras veinticinco años de tumultuosa relación, terminó divorciándose. La ruptura vino en un momento difícil para el satanismo norteamericano. Por todas partes psiquiatras heterodoxos afirmaban estar tratando a pacientes que decían haber sido víctimas en su infancia de violaciones y malos tratos en el curso de ritos satánicos. Algunos incluso afirmaban haber sido obligados a copular con el diablo y entregar el fruto de la unión a los círculos satánicos. Eran llamados "survivors" dado que habían "sobrevivido" a las ceremonías sacrílegas. Durante unos años la policía norteamericana permaneció desorientada, pero todas las investigaciones emprendidas en los grupos satánicos -infiltrados, por lo demás, desde su nacimiento por la CIA, el FBI, el Pentágono e, incluso, por funcionarios de Hacienda- no dieron frutos. Otros psiquiatras más ortodoxos, no tardaron en demostrar que los relatos eran falsos y pertenecían al mismo género que la mayoría de descripciones de abducciones. Llamaron a este proceso psíquico el "síndrome del falso recuerdo", pero la Iglesia de Satán experimentó una merma de efectivos y no pudo evitar el daño y el desprestigio provocado por la propaganda de los "survivors".

    Entre esto y la defección de Diana LaVey, a mediados de los años 80 muy pocos confiaban en que la "Iglesia de Satán" lograra salir de esta crisis. Y sin embargo, cinco años después, la organización se rehace de sus cenizas y experimenta un inesperado revival. La artífice de todo esto fue Blanche Barton, segunda esposa de LaVey. Buena organizadora, como Diana, tiene además una singular capacidad intelectual que le ha permitido relanzar las publicaciones de la "Iglesia de Satán", es especial "The Black Flame", que ha reemplazado a "Cloven Hoof", adquiriendo un carácter internacional. En el momento actual ha asumido prácticamente todas las tareas de publicidad y propaganda de la organización ayudada por Peter H. Gilmore, permanentemente vestido con "clergyman" y que gusta presentarse como sacerdote cristiano pasado al satanismo. Entre ambos han logrado atraer a una corte de músicos de rock de nueva generación como King Diamont y varios conjuntos "acid" y "heavy".

UN VAMPIRO EN CASA: LUCAS MARTEL

    Desde que Sandor LaVey organizó el "Círculo Mágico", sus inquietudes e intereses no se centraron solo en el culto al diablo sino en todo aquello que pudiera considerarse anormal, herético, morboso o sorprendente. Pronto, al constituirse la "Iglesia de Satán" se formaron "grupos de afinidad" entre su miembros. A partir del estreno de la película "Drácula" de Ford Coppola, el vampirismo experimentó un inesperado revival que se tradujo en la constitución de una corriente interior en el seno de la comunidad satánica. Pronto surgieron las discusiones "doctrinales" entre quienes afirmaban que el vampirismo era un símbolo de aquellos hombres y mujeres que decidían vivir sin trabas y sin inhibiciones y aquellos otros que lo consideraban una realidad histórica y objetiva. El escepticismo materialista de LaVey se decantaba, naturalmente, por la primera posición. La polémica causó una nueva escisión en el seno de la Iglesia de Satán y, una vez mas, quien se fue había sido hasta ese momento un hombre de confianza de LaVey y de su extraña familia, Lucas Martel.

    Martel y el sector mas joven de la Iglesia de Satán sostuvieron que el vampirismo es una religión de dominadores. Sorprendentemente, afirma que los grandes fundadores de religiones fueron vampiros. Ve tras el cristianismo, el islam, el budismo y el hinduismo, la acción de bebedores de sangre y afirma que fue en Summer donde el vampirismo se reveló como una portentosa fuerza creadora y generadora de nuevos movimientos místicos. Tras esta teoría se perciben claramente los mismos argumentos de carácter nietzscheano que utilizó LaVey desde los años 60: el derecho de los fuertes sobre los débiles y del "hombre superior" sobre el hombre-masa. El inferior no tiene otro destino más que el servir para alimentar al hombre superior. En ocasiones este dominio se manifiesta mediante el "vampirismo psíquico", lo que el superior absorve es "fuerza mental", energía psíquica; en otras ocasiones es energía vital vehiculizada en la sangre.

    Martel, antiguo miembro de la "gruta" satánica de Washington se escindió de la organización matriz para fundar "El Templo del Vampiro" en 1989. El lema de la nueva organización es "Soy un Vampiro, adoro mi Ego y mi vida, mis únicos dones y honro mis instintos animales". La organización nació en un momento en el que aparecieron círculos "inmortalistas" por todos los Estados Unidos. La práctica del vampirismo -tanto psíquico como material- debía de conducir a una prolongación de la vida y al logro final de la inmortalidad física. Lucas Martel, a pesar de escindirse de la Iglesia de Satán, jamás planteó una disputa áspera y violenta con la organización matriz. Antes bien, aun hoy prosigue la colaboración entre ambos grupos. "El Templo del Vampiro" publica regularmente anuncios en la revista de la "Iglesia de Satán", "The Black Flame". Martel también cuenta con varias páginas en Internet y un foro de discusión.

    De hecho quien desee estar al corriente de las últimas novedades en el ambiente satánico no tiene más que acudir a "Internet". Por primera vez, los satanistas de todos los países, desde la más extendida "Iglesia de Satán" a los conventículos más minoritarios pueden llegar a todos los rincones del planeta. La extraña familia LaVey y sus increibles hijas han tenido abundante descendencia.
 
[recuadros fuera de texto]
[recuadro nº 1]
LA IGLESIA DE SATAN. CRONOLOGIA


30 de abril de 1966.- se funda la "Iglesia de Satán" en la noche de Walpurgis. En su primera etapa pertenecieron a la organización destacadas figuras de Hollywood como Jane Mansfield y Sammy Davis, introducidos por el satanista discípulo de Aleister Crowley, Kenneth Anger.

1967.- empieza a aparecer regularmente en los periódicos. Famosos de distintos campos se hacen casar según el rito Satánico en la "Misión Negra" del 6114 de
California Street.

19 de mayo de 1968.- Se estrena el filme "El Bebé de Rosmery" que supone un impulso decisivo para la organización. LaVey ha participado como "asesor técnico" de su director Roman Polanski.

1969.- El asesinato de Sharon Tate, esposa de Polanski, por Charles Manson, supone un desprestigio para la "Iglesia de Satán" y una traba a la extensión de sus actividades".

1970.- Se establecen los rituales de la "Iglesia de Satán" editándose para su uso interno. LaVey publica "La Biblia Satánica". La "Iglesia Satánica" se organiza en "Grutas" (logias).

1971.- La organización de Dayton, la "Gruta Estigia", sufre varias detenciones por posesión de drogas prohibidas.
1972.- Se publican los rituales de la "Iglesia de Satán" en versión depurada y adaptada para un amplio espectro de público.

1973.- Distintas escisiones de la "Iglesia de Satán" dan lugar a nuevos y mas radicales gropúsculos: "Iglesia de al Fraternidad Satánica", "Ordo Templi Satanics" y "Orden del Cabrón Negro".

1974.- Se disuelven las "grutas" y son sustituidas por un vínculo personal y directo de cada afiliado con la central satánica.

1975.- Michel Aquino, brazo derecho de LaVey se escinde y funda "El Templo de Set", la principal organización satanista rival de la "Iglesia de Satán".

1975/85.- Década de declive de la organización, muy debilitada por la adhesión de sus mejores elementos al "Templo de Set" y por la separación del matrimonio LaVey. Campaña anti-satánica.

1988.- Momento álgido de la campaña antisatanista. Zeena LaVey aparece en TV en el "Geraldo Show". Relanzamiento de la "Iglesia Satánica".

1989.- Se inicia la publicación de "The Black Flamme".

1992.- Zeena LaVey abandona la organización.

1994.- Aparecen las primeras páginas satánicas en Internet. Hoy son varios miles de páginas electrónicas de todas las iglesias, círculos, grupos y grupúsculos satánicos.

1997.- Muere Anton Sandor LaVey.

Cifras.-

La "Iglesia de Satán" nunca ha dado cifras de sus efectivos. Jamás han sido muy altos. Mientras se mantuvo el sistema de "Grutas" no existieron jamás más de 200 afiliados activos, pero si una cifra sensiblemente mayor de afiliados aislados que mantenían vínculos por correo con la central.

En 1993, fuentes oficiales de la "Iglesia de Satán" admitieron disponer de "varios miles" de afiliados. Las fuentes más fiables indican que en la actualidad existen en los EEUU 5000 satanistas y otras 10000 en todo el mundo. La "Iglesia de Satán" es mayoritaria en los países anglosajones, mientras que el "Templo de Set" y la "Iglesia Mundial de la Liberación Satánica", lo es en los países europeos no anglosajones. Dista mucho de tratarse de un movimiento de masas y en estos momentos debe afrontar al concurrencia de las religiones afro-amerindias que disputan el mismo espacio religioso.

[recuadro nº 2]
CUADRO DE EVOLUCION DEL SATANISMO CONTEMPORANEO



Aleister Crowley ----------- Ordo Templis Orientis  --------- Logia Agape (Berkeley) -------------- Jack Parsons                               WICCA
                                                    (brujería)
             ---------------------- Astrum Argentinum                           Kenneth Anger                
                                 Anton LaVey
                           Círculo Mágico (1965)
                        Iglesia de Satán (1966) -------------- Orden del Trapezoide
            Organización enGrutas                                          Consejo de los Nueve   
                   
Gruta Ninive (Michel Aquino)        Grutas del Midwest           ----------- Iglesia de Fraternidad Satánica (J. Haven)
                                      ----------- Ordo Templi Satanic (J.Daniels/ C. Amos)                   
Templo de Set                                  ----------- Orden del Cabrón Negro (Grumbowsky)
        Sociedad del Lys Negro                                        Librería Magikal Child (H. Slater) -------
      relación con      
        Sociedad de los 9 Angulos                                        Iglesia Mundial de Liberación Satánica (D.Valentine) ------


The Werewolf Order (hombres-lobo) --------------------------
                                                                                             ------------------------------------------------------------
The Vampire Temple (vampirismo) ----------------------------


          -------------------------------------------------------------------------------


     Orden de Xanastia       Embassy of Lucifer    Church of War   The Infernal Garrison        revistas
 (Pensyilvania) Vampiros         (Canadá)              (Altadena)                (Canadá)    From the Pitt (Alabama)   
                                        The Fenris Wolf (Suecia)
                                   Embassy of Satán
                                      (Pensylvannia)
Luciferian Light Group (Florida)                          
(ligado a grupos racistas blancos)


[recuadro nº 3]

LAS FUENTES DEL SATANISMO MODERNO


    Decir LaVey es decir la fuente de la que han bebido todos los satanistas contemporáneos. Sus fuentes son cuatro: 1) las doctrinas más mágicas que satánicas de Aleister Crowley, 2) Federico Nietzsche, 3) Alice Rosembaum y 4) la tradición satanista occidental.

    De Crowley, LaVey adoptó el atractivo de los rituales,  descripciones de misas negras y de magia sexual. De Nietzsche las referencias al superhombre y a la doctrina sobre la muerte de Dios. La tradición satánica le aportó perspectiva histórica y, sobre todo, la morbosidad de las descripciones inquisitoriales de torturas e interrogatorios. La influencia más desconocida, pero no por ello menos importante, es la de Alice Rosembaum (a) "Ayn Rand".

    Ayn Rand, nació en Rusia en 1924 y fundó la filosofía "objetivista". Sus discípulos forman hoy un pequeño grupo de presión excepcionalmente bien situado en las esferas de poder y de dcisión norteamericanas. Sus propuestas llevan a un individualismo radical traducido en términos políticos en un liberalismo ultrancista y nietzscheano que se traduce en una apología del capitalismo como la forma más adecuada para que los "fuertes" y "egoistas" manifiesten su poder sobre los "débiles". Cualquier estructura de poder (Estado, Moral, Religión) constituye trabas para la voluntad individual; el libre curso de las energías individuales debe facilitar la marcha hacia una sociedad mejor. Solo el egoismo puede salvar al mundo, mientras que la ideología humanitaria, el paternalismo y la moral, ablandan y debilitan las sociedades.

    Es preocupante comprobar que, precisamente, la ideología ultraliberal que inspira el satanismo contemporáneo es la misma que comparten los líderes de la alta finanza y del capitalismo multinacional...

(C) Ernest Milà - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogiacom - prohibida la reproducción de este artículo sin indicar procedencia.