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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

ESOTERISMO

Benarés - Varanasi: la ciudad sagrada del dios de la muerte

Infokrisis.- Una vieja tradición brahamánica cuenta que Benarés es la ciudad más antigua del mundo. Los hindúes la conocen con el nombre de Varanasi y es su ciudad santa. Diariamente, miles de peregrinos de toda la India se ponen en marcha hacia Benarés; su religión prescribe que, al menos una vez en la vida, deben ir en peregrinación a la ciudad consagrada a Shiva. Durante casi quince días, nosotros marchamos junto a esos paregrinos y permanecimos compartiendo con ellos alegrías, visicitudes e incluso enfermedades. Tiene razón quien dice que un viaje al corazón de la India, puede cambiar el alma del viajero.

EL DILEMA DE LA INDIA HOY: ¿TRADICION O MODERNIDAD?

Al abrise la puerta del reactor, no es solo un calor húmedo lo que nos golpea, sino la sensación de haber llegado a un mundo muy diferente del nuestro. No se puede idealizar a la India moderna, un país que se debate entre la pérdida de las tradiciones ancestrales y la inmersión en la más loca modernidad, o bien la fidelidad al pasado y el rechazo de cualquier concesión a lo actual. Los preceden¬tes no son nada alagüenos para la tradición. Idéntico proceso se dió antes en China y mucho más reciente en Japón; el taoismo y el sinthoismo que impregnaron hasta la médula ambas sociedades es poco más que un recuerdo antropoló¬gico en estos hormigueros humanos. Una parte de la India camina por idénticos derroteros. La cultura de la hamburguesa ha penetrado en Delhi, la capital y en las principales ciudades del país; ciertamente no sirven carne de vaca ni de cerdo y el plato estrella son hamburguesas vegetales, pero este aparente respeto a las tradiciones ancestrales, hinduista y musulmana, contrasta con una juventud que solo piensa en emigrar a EE.UU., viste obsesivamente jeans y no tiene más diversión que la TV.

El 90% de la población vive con poco o muy poco; apenas un 10% tiene el status de la burguesía alta y media occidental, pero Delhi y Varanasi van camino de tener casi tantas parabólicas como París o Madrid. Y algunas situadas en los barrios más miserable. La televisión vía satélite es el gran negocio del momento en la India sagrada. Los éxitos de la TV americana de hace diez o veinte años son contempladas con la misma veneración que en otro tiempo se deparaba a los santones.

Con todo, la religiosidad se vive todavía en las calles. Las ciudades están plagadas de templos y Benarés no es una excepción. Más aun, la ciudad, situada al Norte, está en la ruta por donde penetró el Islam. Buda predicó allí por primera vez tras haber alcanzado la iluminación. Islam, budismo e hinduismo, componen el tríptico religioso indio en el seno de una India cada vez más laica y occidentalizada.

Al poco de abandonar la zona internacional del aeropuerto de Delhi, el viajero percibe que la cálida humedad empieza a asfixiarlo y, cuando se adentra en los arrabales de la capital experimenta esa sensación de la que todos los que han viajado a la India han hablado: el olor. El aire es denso. No es un olor a sudor humano. Los excrementos huelen de manera diferente. A veces uno cree que el olor procede de las especies que condimentan la comida hindú. En otras tiene la sensación que es la basura que se amontona en todos los rincones. Es un olor que ningún otro lugar del planeta puede producir y que impregna una atmósfera sofocante. La temperatura mínima, habitualmente no baja de 14-15º C y en los meses más calurosos (entre marzo y julio) puede llegar a los 40º a la sombra. Este año el fenómeno atmosférico conocido como "el Niño" ha provocado un brusco descenso en la temperatura hasta los 7 y 8º sobre cero, un mínimo histórico; muchos mendigos han muerto de frío. Este clima cansa; es dífícil que el viajero se llegue a acostumbrar a él en los pocos días que permanece en la India. Diplomáticos occidentales que llegaron hace lustros, aun no han logrado habituarse al clima... ni a la comida local con sabores extremadamente fuertes y especiados.

El clima hace que cualquier actividad sea imposible mientras el Sol se encuentra en su cenit. Esto condiciona el ritmo de vida del país. Se madruga mucho en la India. A partir de las 6 a.m., medio país está pedaleando en bicicletas. Después de las 6 p.m. el clima se suaviza nuevamente y las bicicletas inhundan más, si cabe, las calles. La población se levanta antes de salir el Sol y a él le son dedicadas las primerales plagarías el día. De las 4 a 5 de la madrugada se viven la temperatura más benigna de la jornada... y aun así sigue haciendo un calor sofocante.

Los indios están orgullosos de sus bicicletas. La mayoría están destrozadas, pero constituyen la mejor forma de desplazarse por el interior de las ciudades indias y de visitar sus alrededores. Alquilar-las es barato, apenas 15 rupias diarias, unas 70 pesetas, el precio de una comida. Pero hay que ir con cuidado; las bicicletas están en el nivel inferior de la jerarquia de lo que se mueve. En la cúspide figuran los camiones, y más abajo los turismos. En la automoción india reina la ley del más fuerte. Las carreteras son estrechas, apenas permiten el paso de un vehículo y, en principio nadie respeta normas de tráfico ni tiene intención de apartarse. Si hay un accidente no podemos confiar en que nadie se pare. Hemos visto decenas de estos dramas de la vida cotidiana india. Los camiones son peligrosos, la mayoría están conducidos por shijs, fieros guerreros con turbante que han trocado la cimitarra por la palacanca de cambios. Los taxistas conducen como poseidos, con una mano guían el volante y la otra está perpetuamente apoyada en la bocina. Puede suponerse que las ciudades indias y las carreteras figuran entre las más ruidosas y peligrosas del mundo. En este contexto una vaca tiene más posibilidades de sobrevivir que un humanoide.

No busqueis vacas en los campos, las que hay y son veneradas se encuentran en las ciudades. Se alimentan de basura y comparten el paisaje urbano de Benarés y de otras ciudades, con los monos. Hay monos por todas partes; frecuentemente tienen mal genio; mejor no acercarse a ellos, sus mordeduras son peligrosas y no se trata de ponerse en manos del sistema sanitario del lugar. Para entrar en la India no es imprescindible vacunarse de nada en especial, pero conviene viajar con alguna cápsula antirrábica y, sobre todo, prevenir las disenterías. Ni siquiera el consumo de agua mineral embotellada garantiza verse libres de cólicos o diarreas. Y no importa si se reside en hoteles de lujo o en tienda de campaña, el riesgo de contraer parásitos intestinales y disenterías amebianas está siempre presente. En Benarés, nuestro amigo Joan Ferrer cayó súbitamente enfermo con temblores incontrolables y 40º de fiebre. El único médico que pudimos localizar se limitó a recetarle agua con limón. Joan era el primero en no hacerse muchas ilusiones sobre su futuro; era consciente que en Europa su enfermedad hubiera desapare¬cido con breves cuidados médicos, pero en la India todo es diferente y comprar una aspirina puede convertirse en una aventura de problemá¬tico final. Afortunadamente Joan se repuso pero hubo de completar el tratamiento en España; a la disentería se habían sumado dos parásitos intestinales que le hicieron perder 15 kg en pocos días.

El desolador panorama médico de la India explica la elevada tasa de mortandad que solo ha mejorado en los ultimos diez años. Sin embargo hay niños por todas partes. Los 900 millones de habitantes forman una pirámide de población muy ancha por la base; ancha y achaparrada... Las calles de Benarés son un catálogo de deformidades horribles. El "hombre elefante" pudo ser en su momento una rareza que llamó la atención de Hollywood, pero en la India hay muchos como aquel desgraciado. La hidrocefalia, las malformaciones congénitas, las enfermedades más dramáticas, que se ocultan en Occidente, pueden contemplarse en las calles de Benarés sin gran esfuerzo. Los hindúes han integrado la desgracia en su cotidianeidad. Es inútil aproximarse al alma de la península indostánica desconociendo la idea del "karma". El mal karma se expía en forma de enfermedades horribles, pero también viajando a Benarés y bañándose ritualmente en el Ganges. Personas enfermas o ancianas llegan allí para morir. Dice la tradición brahmánica que quien muere en Benarés se ve libre de la rueda de las reencarnaciones. Pero hay otras formas menos dramáticas de purificar el karma; dar acogida a los viajeros es una de ellas. Nosotros nos hemos beneficiado de esta tradición hospitalaria que tiene sus raíces en la espiritualidad hindú. Y también nos ha costado más de una infección intestinal... Un taxista nos invitó a su casa, apenas una choza de 12 metros cuadrados donde vivía con mujer y tres hijos, jergones en una esquina y una radio. Nada más. El "lavabo" estaba situado delante de la casa, en un canalillo donde se deposita¬ban las heces y orines. Por cierto, aunque sea zurdo, procure no comer nunca con la izquierda, la mano impura que por eso mismo se utiliza para limpiarse los orificios corporales; el papel higiénico es caro y no está al alcance del 90% de la población. Si no hay más epidemias debe ser por el "buen karma" del país.

EL PAIS DE LA TOLERANCIA RELIGIOSA

El famoso escritor Rudyard Kipling se afilió a la logia masónica "Esperanza-Perseverancia nº 752" de Lahore. Fue recibido como "apren¬diz" por un hindú brahamanista; al año siguiente escaló al grado de "compañero" siendo iniciado por un musulmán y poco después ascendió a la "maestría", investido por un metodista. Esto solo puede pasar en la India. El subcontinente tiene detrás muchos siglos de convivencia religiosa. La tolerancia ha alternado, demasiado frecuentemente, con el fanatismo. Los grandes magnicidios de la India han sido motivados por las luchas religiosas, no por causas políti¬cas.

De hecho, la India no es una nación homogénea, ni salvo exiguas minorías, tiene un sentimiento nacional. La India, como tal, es un invento inglés. Del período de ocupación británico ha quedado la lengua y la red ferroviaria. Lo cual no es poco. El inglés se estudia desde el parvulario y quien tiene un instrucción mínima se expresa mediana¬mente en inglés. Tras los fervores de la independencia, el "hindi" fue promocionado como lengua oficial, pero hoy apenas es hablado por el 30% de la población. El "hindi" es una mas de las 72 lenguas que se hablan en la India. El ferrocarril fue el otro "don" de los ingleses. Incluso hoy, cuando la colonización queda lejos, los ferrocarriles indios son relativamente puntuales y se muestran como la forma más segura y cómoda de viajar de un lado a otro del país. La 1ª clase tiene incluso aire acondicionado. Las restantes son algo más problemáticas; no disponen de vidrios en las ventanas, tan solo rejas; esto hace que a lo largo del camino entren en el vagón todo tipo de insectos, algunos de tamaños descomunales. Sorprende la masificación que hay en todas las estaciones y sorprende aun mucho más ver como el sistema de venta de billetes está íntegramente informatizado y los asientos numerados. En otros transpor-tes viajar es toda una aventura; no es raro ver heridos en las carreteras, caidos del portamaletas de un autobús. Hay líneas solo para turistas y circuitos para extranjeros que ofrecen más garantías y menos masificación, pero la India auténtica no es esta, sino la de la masificación, las colas y los 28 millones de aparatos de televisión. El Benarés auténtico es el de las calles abarrotadas de gente caminando durante el día y durmiendo sobre las aceras en las noches.

UN EMBRION DE SUPERPOTENCIA

En los años 60 la industria aeronáutica hindú desarrolló un modelo de reactor militar; fue la primera pista de que la nueva República aspiraba a un papel destacado en su área de influencia geopolítica. Hoy, más de un millón de hombres, están encuadrados en diez cuerpos de ejército y dos divisiones blindadas. Mientras duró la potencia militar soviética, el contencioso que la URSS sostenía con China, hizo que enviara abundante armamento a su momentáneo aliado, la India, país que podía suponer una amenaza para el gobierno de Pekín en el Sur. Hoy este diseño geoestratégico queda lejos. Lo que resta de Rusia tiene bastante con sobrevivir y en cuanto a China, está más preocupada por el desarrollo industrial que por su expansión territorial. En India, por el contrario, las élites dirigentes y la aristocracia militan tienen conciencia clara de la necesidad de erigirse en guardián del Sur de Asia. Si la India no ha entrado aún en el club atómico, nadie duda que dispone de la tecnología sufiente para dar el paso. Muchos analistas están convencidos de que los arsenales indios disponen del arma atómica desde finales de los años setenta.

Paradójicamente, lo que se percibe en la calle de esta formida¬ble potencia militar es poco menos que nulo. Las unidades del ejército que se ven en las proximidades de Benarés están armadas con viejos mosquetones y sus uniformes, como los de la policía están raidos. Estos últimos constituyen, casi, una nueva casta; son los únicos personajes obesos de la India; esto dice muy poco a su favor. El volumen de su  barriga está en razón directa a su nivel de corrupción. Por lo demás, sus uniformes están destrozados, grasientos y calzan chancletas de plástico. Su armamento se reduce a un largo palo extremadamente eficaz a la hora de reprimir tumultos. En realidad no existe mucha delincuen¬cia en la India. La integridad del turista y sus bienes no corren peligro; como máximo las gentes que se le acercan intentarán sacarle unas rupias mostrándole templos o símplemente con ingenuos engaños, pero raramente con violencia.

LA CIUDAD DEL GANGES: LOS GHATS

Los "ghats" de Benarés son los lugares más ansiados por los peregrinos. Literalmente, "ghats" son los distintos puntos de acceso al río. Si queremos encontrar los "ghats" vale la pena hacerse con un mapa de la ciudad o seguir a los peregrinos desde buena mañana en su recorrido que se inicia en el Asmighat. Los principales "ghats" son cinco, pero incluso en los más pequeños hay escalones para descender a las aguas del Ganges. Aunque las agencias turísticas recomienden verlos desde una barca, nada puede igualar mezclarse entre los "shadus" y los peregrinos que allí acuden. Hombres y mujeres se bañan ritualmen¬te juntos, con el rostro vuelto hacia el Sol, en un clima de total respeto y pudor.

Según la tradición, Brhama, dios creador del mundo, habría sacrificado en el Ghat de Dasasvamedh a diez caballos. Este episodio mítico otorgó a Benarés el título de ciudad santa. En el Ghat de Manikarnika, Shiva descendió para recojer los pendientes de su esposa Parvati que en otras mitologías es llamada Durga, la divinidad femenina más antigua del panteón hindú. Es el aspecto femenino del cosmos el que se manifiesta a través suyo. Representada en los múltiples templos de Benarés como una mujer amarilla de extraordina¬ria ferocidad, cabalgando un tigre, su presencia es indispensable en los ritos sexuales tántricos donde encarna "el poder de la Shakti", la inseparable compañera de Shiva. La tradición hindú enseña que en esta época de caos y destruc¬ción -el Kali Yuga, la edad oscura próxima a la disolución final- la actitud del hombre sabio consiste en imitar a Durga y como ella cabalgar sobre las espaldas del tigre de la destrucción, en lugar de enfrentarse directamente a él. Así el tigre nada puede contra quien lo cabalga y, finalmente, cansado, deberá detenerse. Tal es el presagio del nuevo amanecer que seguirá a la noche oscura de Kalí.

A este Ghat descendió Vishnu, el dios mantenedor del Orden Cósmico, quien dejó impresas sus huellas en una placa de mármol que aún puede verse. En pocos metros está sintetizada la presencia de la "trinidad" hindú (Brahma creador de los mundos, Vishnu sostenedor y Shiva el destructor) que dice bien a las claras por qué esta es una ciudad sagrada. Más abajo, en el Ghat de Panchganga la tradición dice que bajo las aguas van a confluir cinco ríos sagrados que, como los ríos del Edén, marcan el centro del mundo.

Los hindúes se lavan cinco veces al día en este río que arrastra las cenizas de sus difuntos, quemados en piras situadas en las orillas. Estos lugares solo se encuentran a una orilla del río, en la otra solo hay vegetación tropical y la jungla más espesa empieza pronto. La jungla, simbólicamente, representa el caos, lo indiferen¬ciado, el mundo en el que los dioses no han fijado su atención.

SHIVA Y LOS ESTRANGULADORES

La grandeza de Shiva procede de la absorción de divinidades anteriores. Los shivaitas son los rivales directos de los budistas; frecuentemente practican un ascetismo extremo. Los shadus -renuncian¬tes- que podemos ver ataviados de naranja y algunos de ellos con tridente, son en su mayoría shivaitas. Shiva es para ellos, el "mahayoguin", es decir el gran asceta. En algunos templos el dios es adorado en su forma de lingam, el falo de la fecundidad y el erotismo. El culto a Shiva a dado origen a distintas técnicas de yoga. En la práctica los sectarios de Shiva figuran entre las ramas más extremistas de la tradición hindú. En algunos momentos el culto a Shiva ha generado excesos sangrientos y sacrificios humanos. Los temibles "thugs" -literalmente "engañadores"- operaban en el triángulo Delhi-Agra-Benarés, se unían a las caravanas de peregrinos para estrangularlos; tal era su forma particular de culto a Shiva y Kali. El 17 de marzo de 1980, un padre mató a sus 4 hijos menores de 7 años a hachazos ante una imagen de Kali y posteriormente se han dado muchos de estos casos. En la India, sacrificar a alguién no supone un acto de crueldad, ni siquiera una desgracia para la víctima. En realidad, ganaba mucho más de lo que perdía y le auguraba una feliz reencarnación. Pero no hay por qué inquietarse, la Inteligencia hindú mantiene bajo control los últimos "thugs" que aun quedan en el país. Hasta hace poco el templo de Mirzapore sobre el Ganges estaba frecuentado por estos estrangulado¬res que llegados de toda la India ofrecían una muestra de sus rapiñas a la diosa de la muerte y la destrucción.

El templo de Vishvanat está consagrado a Shiva, santo patrón y protectos de la ciudad; solo puede ser pisado por hindúes. Hace 2200 años -en el inicio del Kali-Yuga, la era de la diosa Kali- fue construido en el mismo emplazamiento el primer templo a Shiva, separado solo unos metros de la sagrada "fuente de la sabiduría", cuyas aguas proporcionan claridad de juicio e inteligencia. Las convulsiones religiosas del país hicieron que el templo fuera construido y destruido con cierta periodicidad. Las columnas de la anterior versión del Vishavanat figuran hoy en la fachada de la vecina mezquita de Gyan-Vapi. El actual templo de Visnhu fue reconstruido en el siglo XVIII y sus tejados recubiertos de oro. Solo el oro puede reflejar la magnifi¬cencia del dios y, por lo demás ¿para qué lo necesirarían unos fieles cuyo problema inmediato es sobrevivir y a largo plazo obtener un buen karma?

SARNATH: DE LA PLEGARIA DEL BUDA AL PIC-NIC

Sarnath está situado al Norte de Benarés. Allí, en el siglo VI antes de JC, cuando Pitágoras enseñaba en Crótona, Zaratustra en la India y el tandem Lao-tse/Confucio en China, el Buda impartía su primer sermón en Sarnath, recién alcanzada la iluminación. El lugar de peregrinación budista más importante del mundo está plagado de templos y stupas (monumentos funerarios). La stupa de planta exagonal de Sarnath es la más famosa del mundo; marca el lugar exacto en el que predicó Buda. Sus 46 metros de alto dan sombra al templo en el que la tradición quiere que se encuentran las cenizas de Sidharta Gautama. En los murales podreis ver iconografías con las visicitudes más importan¬tes en la vida de Buda que llegó a Sarnath para "girar la rueda de la ley en favor de los que viven en las tinieblas". El Museo Arqueológico, no muy alejado, agrupa la mayor colección de imaginería budista; ineludible la visita para quien quiera hacerse una idea de la evolución de esta doctrina a través de los siglos.

Recorrimos en la consabida bicicleta los 10 km. que separan Bernarés de Sarnath. Milagrosamente no fuimos aplastados por ningunos de los camiones que nos cruzamos por el camino, ni siquiera anegados por el torrencial chaparrón que inhundó Benarés causando el más memorable atasco de tráfico que jamás hayamos visto. En Sarnath queda otro residuo de colonización inglesa: los pic-nics. En los prados y bosques que fueron recorridos por el Buda, hoy comen las familias y decenas de tenderetes ofrecen sucedáneos de bebidas occidentales: "Limca", un refresco carbónico ce naranja, "Thums Up", lo más parecido a nuestras colas... Pero si hacemos abstracción de esta concesión a la modernidad, los alrededores de Sarnath son significa¬tivos de la espiritualidad budista, una espiritualidad tan simple de comprensión como difícil de seguir.

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Es posible que algunos aspectos de nuestra descripción hayan parecido desagradables a ojos occidentales. Los habituados a los escaparates de consumo occidentales difícilmente podemos asimilar el alma hindú. Sin embargo aquella población que vive en condiciones misérrimas, es, a todas luces, más feliz que en Occidente. Incluso quienes van a morir a Benarés o los harrapientos contrahechos que se arrastran por las calles de la ciudad sagrada, tienen en su rostro una expresión de paz interior a la que muy pocos occidentales pueden aspirar. Es el pago que nos exige la modernidad.

(C) Ernest Milà - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogiacom - prohibida la reproducción de este artículo sin indicar procedencia.

El arte de la quietud. La sabiduría de imitar a las estatuas

Infokrisis.- Otro artículo rescatado del olvido y publicado en 1997 en el suplemento de El Mundo de Catalunya, "Saber MAS". El artículo estaba ilustrado con imágenes de los mimos-estatua que aparecían en las Ramblas de Barcelona. Doce años después, otros mimos los han reemplazado y el artículo conserva toda su actualidad.


Las Ramblas barcelonesas son el permanente escenario en el que los más variados artistas muestran sus habilidades. Pintores, dibujantes, malabaristas, mimos, conjuntos de música, solistas, exhiben su arte a cualquier hora y fecha del año, gratuitamente o por las pocas monedas que usted quiera darles. Una buena parte de estos artistas se limitan a no hacer nada. Son las estatuas vivientes. Algo mucho más difícil de lo que parece...

METAFISICA DE LA QUIETUD

Las distintas tradiciones de oriente y occidente muestran una sorprendente unanimidad al exaltar los valores de la quietud. Se diría que hacen de ella un grado de perfección. Desde Demócrito de Abdera, el movimiento es considerado como la calidad del no-ser, mientras que la quietud lo es de un estado de la plenitud interior y, por consiguiente, del ser.

"Nadie se baña dos veces en el mismo río" había dicho el ingenioso presocrático; contemplando el mundo y la naturaleza, Demócrtico observó cual era la característica del universo manifestado, el movimiento, mientras que los dioses, allí en lo alto, en el Olimpo, ocupaban un lugar inmóvil ; en torno a ellos giraba todo.

Los alquimistas medievales observaron la movilidad de una gota de mercurio, su absoluta inestabilidad, el nerviosismo con que se mueve ante la más mínima alteración, y la compararon a la movilidad de la mente, perpetuamente agitada por pensamientos, deseos, pasiones. Vieron, sorprendidos, que el color del mercurio, es el mismo que el de la Luna y que también nuestro satélite tampoco se ve libre de los continuos cambios de forma.

Aquellos antiguos alquimistas, pensaron que la naturaleza del mercurio, de la mente y de la Luna eran similares. En su machismo antropológico, asimilaron la Luna a la mujer, pues el ciclo menstrual de una y el mes lunar tenían una duración similar y, por otra parte, se achacaba a la mujer los mismos cambios de carácter que al satélite.

Frente a la movilidad de este paquete simbólico, ellos erigieron como valor supremo, la estabilidad. El Sol situado en el centro del universo era inmóvil, impasible a los cambios, no necesitaba manifestarse mediante un ir y venir, le bastaba con mostrar su resplandor y obligar a que todo girara en torno suyo. Percibían que el Sol estaba presente en un metal apreciado desde la antigüedad, no por su valor dinerario, sino por ser considerado de su misma naturaleza, el Oro.

Los taoistas chinos, aun sin contacto con los sabios occidentales, llegaron a parecidas conclusiones. Establecieron que todo lo manifestado tenia dos componentes, yin y yang, el principio femenino cambiante y móvil y el masculino, estable e inmóvil.

El mundo clásico, había asimilado de la cultura egipcia, el concepto de "omphalos", el centro del Mundo, el lugar inmóvil en torno al cual giraba todo el globo. Por lo mismo, miraron las estrellas y vieron que la Polar indicaba el Norte, en torno a ella, giraba toda la esfera celeste.

LA QUIETUD A TRAVES DE LOS SIGLOS

Todas estas civilizaciones clásicas no se conformaron con glosar las virtudes de la quietud, también quisieron llevarla a la práctica. Si la virtud estaba en la quietud y el error en el movimiento, se trataba de llevar al ser humano aquella estabilidad interior que percibían en el cosmos. A partir de aquí, unos y otros fueron descubriendo las virtudes de la meditación.

Meditar, básicamente, consiste en sentarse, con las piernas dobladas y la espalda erguida, realizando el vacío mental. Entonces observamos que en nuestro cerebro hay movimiento continuo. Las prácticas ancestrales de meditación nos dicen que no debemos de preocuparnos por ello, que dejemos que nuestros pensamientos fluyan hasta que el mismo cansancio les obligue a detenerse, aconsejan que no fijemos la atención en las imágenes que aparecen sin cesar en nuestro cerebro. Cuando hayamos logrado detener el flujo mental, entonces podremos entrar en contacto con espacios más profundos y auténticos de nuestro Ser y tendremos una percepción directa y objetiva de la naturaleza exterior, de nosotros mismos y del Cosmos. Habremos despertado.

El yoga enseña esta vía. El Zen hace de ella una filosofía de vida. Pero también en climas más próximos al nuestro encontramos rastros de esta sabiduría. La oración católica debe realizarse en estado de total recogimiento interior, frecuentemente arrodillados, en total calma y concentración. Los musulmanes y, en especial, el sufismo, preconizan el cese de todo movimiento para vivir la experiencia de lo divino. Los judíos, los sábados apenas pueden realizar unas pocas actividades codificadas, el resto de la jornada deben pacificar su espíritu y detener su cuerpo. En la tradición nórdico-germánica, Wotan decide morir en el Roble del Destino para redimir a la humanidad. Su quietud en el árbol sagrado, como la de Cristo en la cruz, son signos de trascendencia. Buda permaneció años meditando, sin moverse ni una pestaña bajo la higuera, hasta que alcanzó la iluminación. Los antiguos faraones escuchaban, hieráticos, las peticiones y consejos de sus ministros, en estado de profundo arrobamiento; luego decidían que convenía hacer.

QUIETUD Y MUERTE

La primera característica de un organismo muerto es la ausencia de movimiento. Las antiguas tradiciones querían recalcar muy bien este aspecto: se trataba de morir para el mundo y nacer para la trascendencia. El hombre que, en su quietud, meditando, imitaba el estado de muerte, no hacía sino generar las condiciones para que se manifestara un alma más auténtica y profunda que, como el alma de los muertos, quedaba liberada tras el cese de la vida física.

Los alquimistas decían enigmáticos que el "muerto debe morir para que el vivo salga de la cárcel", entendían por uno y otro el hombre atraído por el mundo de lo contingente y su naturaleza más profunda, prisionera en el devenir de lo cotidiano. Varias herejías medievales y los gnósticos de Roma, consideraban que el alma estaba encerrada en una prisión tenebrosa y que solo la muerte podía liberarla. Pero cuando hablaban de muerte no aludían a la putrefacción de los tejidos orgánicos, sino a la detención de su flujo; querían crear, mediante sus prácticas, condiciones simbólicas similares a las que se producen al fallecer un ser.

COMO ROCA EN EL OCEANO

¿Qué piensan las estatuas vivientes de las Ramblas? Joseph Luburic huyó de la guerra civil yugoslava y el destino lo trajo a Barcelona. Aprovechando sus estudios de teatro y mímica se ganó la vida, primero en Barcelona y ahora en París, como estatua viviente. Tiene particular predilección por disfrazarse de payaso. Le gusta que los niños sonrían y se sorprendan. Le irrita que lo fotografíen sin dejarle alguna moneda. Para él, imitar a una estatua, es algo más que un medio de vida, es un estilo.

"Los que hacemos este trabajo cumplimos una tarea educativa -nos dice en su casi correcto castellano-. La vida ciudadana tiene una dinámica enloquecedora; cuando estoy en las Ramblas sin moverme, ajeno al tiempo, veo miles de personas y vehículos yendo de un lugar a otro; son gentes que se ven devoradas por el tiempo. Tienen prisa por llegar a sus trabajos, prisa por conocer la ciudad que visitan, la vida se les escapa como el agua entre los dedos. Yo, en mi quietud, detengo el tiempo, venzo al tiempo y soy el recordatorio para los que me ven, que la inmovilidad es necesaria para sobrevivir... y si además alguien me echa unas monedas, mejor que mejor".

A lo largo de la historia del arte y de la civilización, distintos símbolos han ido confirmando las palabras de Joseph Luburic. El símbolo de la roca batida por los vientos y las tempestades, que desafía el tiempo y la naturaleza desencadenada en su contra y sobrevive; la isla bienaventurada, situada en medio de los mares, como contrapunto a la superfluidez de las aguas, allí a donde van a parar los inmortales, aquellos que han roto la rueda del destino, la isla de Avallon donde Arturo y los héroes del ciclo del Grial van a gozar de las mieles de su triunfo, el Jardín de las Hespérides, situado en el centro del universo y donde el héroe clásico conquista los frutos de la inmortalidad. La montaña es otro símbolo de quietud, como también lo es el trono, elevado unos peldaños sobre el resto de los mortales y ocupado por un rey inmortal o por un faraón "osirificado", es decir, que ha sido investido de la misma naturaleza que Osiris, el dios del Sol.

Un altivo Don Quijote, un mandarín mecánico que tiende un caramelo al niño cuyo padre deposita unas monedas, un payaso sonriente y colorista, la estatua dorada de Colón, con el globo del mundo en una mano y los mapas que auguran su navegación en otra, un centurión romano con un cepillo en el casco y muchos y muchos personajes más, de mirada perdida y actitud hierática, nos observan desde las barcelonesas Ramblas. Distraen a los vecinos y turistas; hoy forman parte del paisaje urbano barcelonés. Pero también nos surgieron un estilo de vida, unos valores que hoy parecen periclitados. Son un canto a la serenidad; durante unas horas se han apeado del mundo. Nos recuerdan que nosotros también debemos poner serenidad a nuestras vidas.
 
[recuadro fuera de texto]

TRIUNFO Y TRAGEDIA DE TANCREDO LOPEZ

Tancredo Lópéz en su niñez conoció muy bien lo que era el hambre. Como a tantos diestros, la necesidad le impulsó a ponerse delante de un toro, pero no destacó como matador. Un día el miedo le dejó paralizado, pero milagrosamente el toro no le tocó.

En un principio no hizo mucho caso del episodio, pero años después, un torero mejicano, de apodo Orizabeño, le comentó un episodio similar y Tancredo López dedujo que la quietud despistaba al animal. Voluntariamente repitió la proeza de quedarse estático ante el toro. Había nacido una suerte herética en la tauromaquia: el tancredismo y un dicho que se haría popular y que indicaría la frialdad de quienes se hacen los indiferentes a pesar de las alusiones, hacerse el don Tancredo.
Tancredo López no tuvo mucha suerte en la vida. En 1898 se encontraba en Cuba practicando esta especialidad cuando debió huir, a prisa y corriendo, ante la inminente capitulación española. Fue un milagro que pudiera eludir el bloqueo americano de la época. Durante unos años logró mantenerse en el candelero practicando la suerte que le haría famoso. Habitualmente se quedaba estático en el interior del ruedo, subido en una silla. No siempre el toro permanecía indiferente; muy amenudo corneaba al sufrido Tancredo López que aguantaba estoico, seguramente pensando lo mismo que, posteriormente, "el Gallo" popularizaría: "Más cornadas da el hombre". Murió olvidado de todos en el hospital de Valencia, su tierra natal, el 12 de octubre de 1923.

La necesidad impulsa a unos a la acción y a otros a la contemplación. Tancredo López, en cambio, debió comerse su miedo, mientras esperaba la envestida del toro. 

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Las políticas de la Nueva Era

Infokrisis.- Este artículo, escrito en 1989 debía de formar parte de una obra bastante extensa sobre el pensamiento de la New Age. Una vez acabada, el volumen no justificaba la banalidad del tema abordado y hubimos de desechar su publicación. Algunos capítulos aislados, sin embargo, tienen cierto interés incluso veinte años después de haber sido escritos.

 

La correlación entre el activismo contracultural y social de los años 60 y primeros 70 era demasiado evidente como para que desapareciera toda huella en la fase siguiente, la "New Age". Así como, en general, la contracultura tuvo una traducción política habitualmente de izquierda radical y utópica, el perfil político del "newager" tiene unas raíces más profundas, si bien con un carácter mucho más desdibujado.

Las raíces fabianas

El fabianismo es una de las variedades peor conocidas de socialismo. Es difícil encontrar en lengua española más de tres páginas dedicadas a los fabianos en las distintas y voluminosas historias del socialismo. Y sin embargo, una parte de los "newagers" reconocen a los fabianos como precursores.

Fundada en 1884 por el matrimonio Webb, la Sociedad Fabiana tomó este nombre de la historia de Roma. Existió un general, Quintus Fabius Máximus, que durante meses hizo creer a Aníbal y a sus cartagineses que Roma accedería a una paz honrosa. Los cartagineses, confiados en sus posiciones ventajosas, aceptaron negociar con Quintus Fabius, quien lo único que buscaba era ganar tiempo para ir mejorando las posiciones, reforzando la retaguardia y reorganizando las legiones. Quintus Fabius fue, por esto, llamado "el contemporizador" y su estrategia se mostró acertada. F. Podmore, uno de los fundadores de la Sociedad Fabiana escribió. "Es preciso saber esperar el momento oportuno, como Fabio hizo pacientemente en su lucha contra Aníbal a pesar de las críticas de que era objeto por su lentitud; cuando llegue el momento, hará falta atacar como hizo Fabio"...

Los Socialistas Fabianos querían "contemporizar" con el capitalismo, reformarlo gradualmente (también se ha llamado al fabianismo, "socialismo gradualista") y evitar todo choque frontal entre las fuerzas sociales emergentes y el poder. Estaba aun caliente la masacre de St. Peter's Field, más conocida como la "Matanza de Peterloo" (las fuerzas represivas fueron mandadas por Lord Wellington, el vencedor de Napoleón en Waterloo); este episodio, con 11 muertos y 500 heridos, convenció a la clase obrera británica de la imposibilidad de un asalto frontal al poder.

Algunos de los primeros fabianos (los Webb, Herbert Georg Wells, Bertrand Russel, Leonard y Virginia Woolf, William Morris, Georg Bernard Shaw, etc.) habían sido simpatizantes del socialismo utópico y esteticista teorizado por Jhon Ruskin. Socialistas, pero no marxistas, utópicos en sus ideales, pero suficientemente realistas como para buscar vías estratégicas tangibles, inspirados en ideales filantrópicos, fraternos y progresistas, los fabianos constituyeron un sector de socialistas místicos, muchos de cuyos miembros frecuentemente pertenecían a sociedades ocultistas y teosóficas; pronto los fabianos constituyeron un grupo de presión dentro del Partido Laborista y pusieron en marcha verdaderos centros de formación de cuadros, el más importante, sin duda, la London Economic School, en donde, a partir de su fundación en 1894, se han ido formando las élites ilustradas de la finanza y el poder, frecuentemente movidas por inspiraciones filantrópicas y humanitarias.

La estrategia fabiana se centraba en la penetración en el Partido Laborista y en la acción municipal. La idea del matrimonio Webb anticipaba la propuesta de los "newagers ("pensar globalmente, actual localmente") y pretendía "encontrar soluciones administrativamente factibles a los problemas sin preocuparse de la filosofía subyacente" (C.D. Cole). Los fabianos querían actuar fundamentalmente a través de los niveles administrativos y municipales más próximos a la población. Este trabajo y un conjunto de prestigiosos intelectuales y científicos, harían posible la transformación de la sociedad en un sentido progresista.

Pues bien, uno de los primeros fabianos fue H.G. Wells, el famoso autor de novelas de ciencia ficción. Wells terminó peleándose con los Webb, pero su libro "La conspiración franca"   expone, no tanto los ideales personales del autor, como las reflexiones que había realizado durante sus casi veinte años de colaboración con la Sociedad Fabiana. Y este libro -un verdadero manifiesto- ha sido muy tenido en cuenta por los teóricos de la "New Age".

Cuando Marilyn Fergusson titula a su famoso libro "La conspiración de Acuario", lo hace evocando la figura y el libro de Wells y considera explícitamente que la acción de los "newagers" pretende llevar adelante lo teorizado por Wells y los fabianos.

Wells y los fabianos pretendían que el poder cambiaría cuando por presión de las bases de la sociedad, cuando éstas hubieran, a su vez, cambiano. Y para eso pretendieron asaltar el poder municipal, pues de él dependían las reformas que más pronto llegaban al ciudadano y a través de él se podía incidir sobre la educación. La componente mística era evidente; el primer capítulo del libro de Wells se titulaba "Necesidad de una religión para la vida humana". Hablaba implícitamente de holismo: "La conspiración franca debe ser heterogénea", decía. Sentó las bases de una comunidad mundial: "la alegría del bienestar físico habrá de ser un día patrimonio general de la Humanidad" (...) "La conspiración franca es el despertar de la humanidad".

Pues bien, todos estos elementos se encuentran presenten en la "New Age" que ha agradecido en muchos textos y reconocido la patermidad de ideas que adeudan a Wells.

Restos de la resaca contracultural

El fin de la guerra del Vietnam, la represión (proceso a los "ocho de Chicago"), la dimisión de Nixon, el cansancio por años de activismo sin avances patentes, fueron causas objetivas encadenadas que desmovilizaron los movimientos por los derechos civiles y el pacifismo, anexos al movimiento de la contestación contracultural. Con la mayoría del SDS desmovilizado, las fuerzas de izquierda perdieron terreno, el mismo feminismo moderó sus postulados, desaparecieron los grupos armados, "Watherman" y "Black Panther", y muchos contestatarios se reciclaron en movimientos de potencial humano, sectas orientalistas, grupos de psicología transpersonal, etc. En muchos de ellos el recuerdo de sus orígenes políticos siguió presente aun en forma de rescoldo.

Jerry Rubin, uno de los ocho de Chicago reconoció el error de la contestación: "EL movimiento espiritual es el verdaderamente revolucionario. Si no hay autoconciencia, el activismo político se  convierte en un perpetuo ciclo de irritación... Yo no podía cambiar a nadie sin haberme cambiado a mí mismo". Rubin, en el fondo era el paradigma de lo que había pasado con la contracultura. Agitador en 1965, veinte años después siempre empezaba sus conferencias mostrando su tarjeta de crédito Master Card.

El contracultural americano terminó integrado en el sistema que pretendía destruir. Su capacidad de adaptación fue impresionante; muchos de ellos alcanzaron puestos de responsabilidad en las administraciones republicanas y demócratas y el mismo Clinton, ligado al movimiento contra la guerra del Vietn-Nam, ha llegado a la Casa Blanca. Ya que no era posible la revolución social, mejor optar por la revolución "interior". Era una nueva orientación adecuada al tiempo de reflujo.

Pero siempre en el movimiento de la "New Age" permanecerá el recuerdo de la contracultura a la hora de organizarse y seleccionar algunos métodos de acción: el feminismo se moderará y reciclará en forma mística, el pacifismo y la ecotopía cobrarán renovados bríos.

Tanto la contracultura como la Nueva Era son integrados por sus partidarios dentro de la historia americana entendida como una búsqueda de libertad: la libertad de todo vínculo de opresión nacional sería el leit-motiv de la guerra de la independencia y de lo que ha sido llamado el primer gran despertar de la espiritualidad americana (proliferación de grupos masónicos que inspiraron, con Washington y Franklin al frente, la constitución y la Declaración de Independencia), la liberación de todo vínculo físico y de la esclavitud, sería el tema del segundo gran despertar y de la guerra de secesión; entonces proliferaron, primero grupos religiosos específicamente americanos (adventistas, mormones, testigos de jehová) y luego sectas ocultistas (espiritistas, teósofos y neo-rosacrucianos). El tercer gran despertar, que se coagularía en una parte de la contracultura y en la "New Age" tiene como tema central también la liberación, pero ahora solo del cuerpo y de la mente.

Mundialismo

A lo largo del siglo XIX un pastor unitario, Ralph Waldo Emmerson, ministro de la Old North Chrusch de Boston, se separó de su iglesia y llevó la idea protestante del libre examen a sus consecuencias límites. A finales de siglo la Iglesia Unitaria, nombre que adoptaron los partidarios de Emmerson, empezaron a difundir ideas muy abiertas y plurales, ecumenistas, en definitiva.

Emmerson había pertenecido al "Trandescentalist Club", un grupo político-religioso que pretendía seguir una tercera vía entre el tradicionalismo y el materialismo. Defendían la superioridad del espíritu y la necesidad de fundamentar sólidamente la verdad religiosa; para ello proponían utilizar el alma iluminada por una especie de luz interior. En la práctica Emmerson defendía un idealismo panteista que traducía en una temática holística que fue recogida por la New Age.

La Iglesia Unitaria y Universalista, constituida en 1961 siempre han estado teñidas de un carácter extremadamente liberal y abierto, sus ceremonias son, en la práctica, asambleas de discusión sobre temas, dentro de un marco completamente desprovisto de ritualismo y muy liberal. Muchos de los contraculturales y "newagers" pertenecieron a esta comunidad religiosa, uno de cuyos puntos era precisamente el "mundialismo". Si Dios es universal, si se encuentra en todas partes y se manifiesta en cada objeto del cosmos, si todo hombre debe estar unificado con los demás, si Dios está en todo, las fronteras, las divisiones de clase y nacionalidad, huelgan y por tanto lo adecuado a esta situación es un gobierno mundial.

Algunas de estas ideas eran defendidas por fabianos y teósofos (sin que entre unos y otros pudiera establecerse una frontera sólida, ambos ambientes estaban en ósmosis) y a partir de la tercera generación de teósofos, en algunas ramas del movimiento la idea universalista se convirtió en tema central.

A partir de los años 20, la taósofa Alice Ann Bailey, fundó Lucis Trust -que unicialmente se llamó "Lucifer Trust"- sosteniendo la idea de que defendía la idea de que a un "gobierno mundial" correspondería una "religión mundial". Tras la segunda guerra mundial, Alice Bailey consideró que la "era de la luz" se había iniciado en 1945 con la creación de las Naciones Unidas, organismo en el que veía el embrión de un gobierno mundial. Algunos de los fundadores de las NN.UU. (Trigve Lye, Dag Hammarskjold, sus primeros Secretarios Generales) compartían estos mismos ideales hasta el punto de autorizar la apertura de una "Sala de la Meditación" en la sede de las NN.UU. en Manhattan, que ha sido considerado como el primer templo de la "religión mundial". La sala que responde a una geometría esotérica tiene en su centro un altar de magnetita y un cuadro de resonancias khabalísticas.

El "mundialismo" o "universalismo" ha pasado a ser, la definición del "newager" ante la cuestión nacional. La "Nueva Era" implica la superación de todo nacionalismo y la proclamación de un ecumenismo, a veces con rasgos sincrétidos.

Ultraliberalismo y estrategias de acción

Los valores de la politica "newager" muy frecuentemente se confunden con los del ultraliberalismo, tanto en su acepción americana (no tanto como doctrina económica, sino como forma de comportamiento no sometida a limitaciones ni más reglas que la ética y la moral) como en su consideración más europea. En efecto, las críticas de la "New Age" respecto a la economía de mercado son casi inexistentes. Ni un solo "New Ager" ataca directamente el "viejo paradigma económico" basado en el dominio del capital y los vaivenes del mercado. Las críticas se refieren solo a los prejuicios causados por los sistemas de producción a la naturaleza.

Las posturas "newagers" en este terreno son muestra de su idealismo utopista y del desconocimiento glogal de la naturaleza del "viejo paradigma económico". De hecho buena parte del movimiento vive de ese mismo mercado y de la colocación en él de sus productos. ¿Cómo iban a criticar aquello que les permite vivir?

Por otra parte, no se plantean en ningún momento modalidades efectivas de acción y de organización. Su idea general es que primero todos debemos cambiar, llegaremos a ese cambio mediante la discusión de ideas y la experimentación del nuevo paradigma. Cuando todos hayamos cambiado, el sistema de producción-consumo, el mercado, cambiará automáticamente. Me gustaría que me explicaran, no solo como van a cambiar de mentalidad los magnates del capital internacional y sino también los hambrientos del tercer mundo.
 
En cuanto al modelo organizativo, es libertario. Los "newagers" lo llaman SPINs (Segmented Polycentric Integrated Networks: Redes integradas policéntricas segmentadas): "Todo SPIN obtiene su energía de la asociación, a base de combinar y volver a combinar habilitades, instrumentos, estrategia, elementos, contactos. Al igual que el cerebro, el SPIN puede disponer de múltiples conexiones simultáneas en muchos puntos. Los segmentos de un SPIN son los grupos pequeños, que cooperan entre sí de forma fluida, sobre la base de valores compartidos. La multiplicidad de grupos robustece al movimiento". A los anarquistas de siempre esto les sonará a "grupos de afinidad", es decir, a aquella forma de organización que ha sido inoperante durante más de 150 años...

Estamos ante un vacío organizativo. Si bien es cierto que algunas tendencias han constituido organizaciones políticas clásicas (en el fondo el Partido Humanista y los ideales de su fundador, Silo, encajan perfectamente con una cierta visión de la "New Age" y serían el ejemplo más claro de un movimiento político inspirado en una parte de estos ideales.
 
Hay algo más que decir. Algunos "New Agers" están convencidos de que la administración americana puede ser ganada "desde dentro". Parfa ello alegan que tanto el Departamento e Defensa, como algunas entidades asistenciales ligadas al gobierno, ha acudido a ellos en busca de ayuda y cooperación, han firmado acuerdos para experimentar terapias psicológicas,  (la Marina en San diego autorizó cursos de Meditación Trascendental para sus tropas) "Han habido proyectos de investigación sobre meditación, biofeedback, fenómenos psíquicos y medicinas alternativas que se han financiado con fondos del Ministerio de Defensa". Es el viejo tema fabiano de ir ganando poco a poco espacio y hurtándolo al adversario. Existe toda una tradición americana de ver con desconfianza el aparato estatal federal y de procurar que éste quede reducido a la mínima expresión. La extrema-derecha y sus milicias armadas y el ultraliberalismo coinciden en que el Estado debe intervenir lo menos posible en la vida de los ciudadanos. Esta es también la opinión de la "New Age".

Autarquía transpersonal

Los "newagers" sostienen que toda persona debe vivir en plena autarquía interior, no necesitar nada fuera de sí. Autarquía quiere decir para Marilyn Fergusson: "gobernarse a sí mismo" y esto implica, no tanto una dimensión comunitaria, sino algo interior que estaría próximo al "ser uno mismo". Pero hay en esta consideración una compotente egoista e individualista no desdeñable y que enlaza con otras tendencias de la "New Age": ideas y consejos para triunfar en la dimensión social, para "vivir a gusto con el dinero", no "tener miedo al éxito".

Así el mensaje que estaba grabado en el Templo de Eleusis -"Conócete a tí mismo"- está amputado del que figuraba en la otra columna "Nada de más", verdadera llamada a la austeridad y a vivir sin atender a la llamada de lo superfluo y del consumo. El mensaje eleusino tiene un claro sentido globalmente considerado, que pierde si se secciona. "Conócete a tí mismo", reducido a la mera dimensión del yo.
 
De estos cinco elementos deriva la línea política de la "New Age". Es evidente que los "nesagers" debían necesariamente hablar de política si tenían una concepción "holística" de la sociedad, pero no es éste el terreno en el que mejor se mueven. La "New Age" tiene por revolucionario aquello que es solamente irracional. Idealismo utopista, ecología, mundialismo, pacifismo, una mezcla de antiautoritarismo pero aceptando fórmulas de liderismo limitado, aligeración de las estructuras de poder, evitar un enfrentamiento frontal con ese mismo poder, cuestionar las relaciones entre el poder y la población, pero dejando indemnes tanto el concepto del mercado y el resto del patriomonio del liberalismo económico, negligencia a estructurarse en organizaciones amplias y sólidas, capaces de movilizar masas y afrontar luchas en profundidad y de larga duración. Tales son las características de lo que se ha llamado pomposamente "política de la conciencia" o "política de transformación".

(C) Ernest Milà - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogiacom - prohibida la reproducción de este artículo sin indicar procedencia.

Alquimia en el siglo XX. Fabricantes de oro en la modernidad

Infokrisis.-Reproducimos otros artículo encontrado en nuestros archivos personales y escrito en 1993, reproducido en aquel momento en varios medios de prensa. Aún hoy el artículo constituye un resumen relativamente completo (todo lo que puede permitir un artículo periodístico) de los distintos exponentes de las corrientes alquímicas contemporáneas.

¿Quién dijo que la alquimia era un producto del oscurantismo y de la ignorancia medievales? Siendo la edad media la época dorada de la Alquimia, existieron alquimistas antes y despues de ella. Y hoy, entre nosotros, en el siglo XX, varios de ellos han dejado su huella. Muy pocos nombres de los adeptos al "noble arte de la alquimia" han salido a la superficie; hoy, los practicantes de la ciencia de Hermes, huyen de la publicidad... Superchería, realidad o mística, sea como fuere, el siglo XX ha vivido una auténtica renovación de la alquimia.

FULCANELLI, LA ALQUIMIA CLASICA RESTITUIDA

Fulcanelli es el nombre clave de la alquimia en el siglo XX; sus dos obras -"El misterio de las catedrales" y "Las moradas filosofales" - han contribuido, más que ninguna otra, al redescubrimiento de la alquimia por parte de las jóvenes generaciones. Esto se debe, sin duda, a la elegancia del estilo utilizado, lo minucioso de las ilustraciones y lo sistemático de sus exposiciones. Esto contrasta con los escritos alquímicos escritos hasta ese momento, repletos de indicaciones, a menudo incoherentes y de constantes trampas. Fulcanelli no miente en sus exposiciones: su técnica consiste en fragmentar la totalidad de las operaciones alquímicas hablando de cada una de ellas con todo detalle, pero presentándolas de manera desordenada. Esto, evidentemente, puede confundir al lector poco avisado, pero es, desde luego, mucho más de lo que otros hermetistas nos ofrecieron. Louis Pauwels y Jacques Bergier en su famoso libro "El retorno de los brujos" , un auténtico best-seller de los años sesenta, hizo que el seudónimo "Fulcanelli" fuera universalmente conocido.

¿Quién era el "maestro desconocido"? El paso de los años han ido desvelando algunos datos sobre su vida, que permiten elucidar el misterio.
Las obras firmadas por Fulcanelli son en realidad el trabajo de un colectivo de personas, algunas de las cuales nos son perfectamente conocidas: el pintor Jean Julian de Champagne, que las ilustró, el librero y alquimista Pierre Dujols, que estaba en posesión de un fichero esotérico excepcionalmente completo y que aportó su erudición; el egiptólogo Schwaller de Lubicz, que trabajó junto a Julien de Champagne en su propio laboratorio alquímico y a quien se deben algunos de los comentarios insertados en "El misterio de las Catedrales"; Eugene Canseliet, el compilador y redactor de las dos obras; y finalmente, el "adepto desconocido" que conseguiría la Piedra Filosofal.

De éste último se conocen solo unos pocos datos fragmentarios. Nació en un pueblo del centro de Francia en 1839. Mantuvo amistad con Fernando de Lesseps (diplomático y constructor del Canal de Suez), uno de cuyos hijos, Paul de Lesseps, conoció también a Julien de Champagne, el ilustrador de Fulcanelli. Los De Lesseps vivían en la Avenida Montaigne de París y en aquellos años quien quisiera entrevistarse con Fulcanelli -cuya serena erudición era ya conocida en ciertos ambientes esotéricos parisinos- no tenía nada más que trasladarse al domicilio de los De Lesseps; un pequeño círculo de estudios herméticos se reunía allí y operaban en el laboratorio alquímico de la familia De Lesseps.

En 1871, al producirse la insurrección de la Comuna de París, Fulcanelli participó en las operaciones militares de defensa de la capital, bajo el mando de un teniente coronel de ingenieros que daría luego mucho que hablar: Roger Emmanuel Viollet le Duc, arquitecto y restaurador de la mayoría de monumentos góticos franceses en el siglo pasado: desde Notre Dame de París hasta la fortaleza de Carcasona. Puede inferirse que la afición de Fulcanelli al gótico no era ajena a la amistad que le prodigó Viollet, sin duda el redescubridor de este arte.

También los restringidos círculos de hermetistas tradicionales que operan hoy comentan la amistad que mantuvo Fulcanelli con diversos científicos de su época: como Berthelot cuyos estudios sobre la historia de la alquimia, supusieron una primera sistematización y análisis racional de los textos clásicos; o como Grasset d'Orcet, arqueólogo y criptógrafo; o el mismo Pierre Curie, antes de que él y su mujer, Marie, empezaran a investigar sobre la radiactividad natural.

Entre los artistas e intelectuales de su tiempo, Fulcanelli se relacionó con Anatole France, inspirándose una de sus piezas, "La hostería de la reina Pedauque" en la que el alquimista y su discípulo, Canseliet, serían protagonistas con los rasgos levemente disimulados. También mantuvo relaciones con representantes de las vanguardias artísticas de su tiempo; importante es señalar la amistad que le unió al poeta Roussel, surrealista precoz .

Al mismo tiempo Fulcanelli compartió amistad con otros alquimistas parisinos, algunos de los cuales participaron en la redacción de sus obras, como "Auriger" o "Magophon", nombre hermético de Pierre Dujols y autor de un monumental comentario sobre el famoso "Mutus Liber" , uno de los libros clásicos de la alquimia.

Fulcanelli, despues de abandonar Marsella -allí conocería al joven Canseliet, su discípulo- se estableció en París, cerca del Temple de l'Amitié; su piso era amplio y espacioso, compuesto por ocho habitaciones y doce ventanas. El sótano albergaba el laboratorio y allí prosiguió ininterrumpidamente el trabajo alquímico con mineral de antimonio de 1919 a 1930.

Según declaraciones de sus discípulos, desde 1920, Fulcanelli había alcanzado la primera fase de la obra alquímica -el "opus nigrum"- y diez años después culminaría sus trabajos operando varias transmutaciones de plomo en oro. En 1952 Canseliet afirmará haberlo visto en Sevilla cuando ya habría superado los cien años; sin embargo sus rasgos estaban rejuvenecidos. Fulcanelli le preguntará: "¿Me reconoces?".

EUGENE CANSELIET Y SU ESCUELA

Canseliet (1889-1983) alardeó siempre de ser el único discípulo de Fulcanelli. Ningún dato induce a pensar que fuera de otra manera. Se inició pronto en la alquimia tras haber leido a los 15 años el pequeño tratado de Ciliany sobre la piedra filosofal . Ese mismo año se desplazó a Marsella para continuar sus estudios artísticos; hospedado en las proximidades de la rue Dieudé, una anciana sirvienta le presentará a Fulcanelli. En 1916 será aceptado de facto como su discípulo y conocerá a Julien de Champagne, el ilustrador que trabajaba para Fulcanelli desde 1910.

En 1920, cuando Cansleliet ya había alcanzado el tercer estadio de la Obra hermética -la "obra al rojo" o "rubedo"-, Canseliet, siguiendo las indicaciones de su maestro, empezó a operar en el laboratorio; la dedicación del discípulo sería premiada por el maestro en 1922, cuando, Canseliet siguiendo las instrucciones de Fulcanelli y ante Julien de Champagne y el químico Gaston Sauvage, realizó supuestamente una transmutación de 120 gr. de plomo en oro.

Un año después Fulcanelli le hará entrega de unas notas manuscritas que luego, revisadas, por Canseliet, y con añadidos de otros autores, constituirán el texto más difundido de la alquimia del siglo XX. A los dos libros ya conocidos se añadía otro, "Finis gloriae mundi" que jamás verá la luz del día; al parecer Fulcanelli se arrepindió de haberlo escrito dado que presentaba el procedimiento alquímico de manera excesivamente clara. En cuanto a los otros serán publicados en 1925 y 1930 y desde entonces han sido reeditados en multitud de ocasiones a prácticamente todas las lenguas occidentales.

En 1932, Canseliet se une casualmente a un general del ejército turco, Muktar Pachá, interesado por la alquimia, con él, según su testimonio, asistirá a dos transmutaciones protagonizadas por hermetistas árabes .

Mientras continúa con sus trabajos en el laboratorio, que se prolongarán hasta la fecha de su muerte. Canseliet escribirá varios libros  y un sin fin de artículos en revistas esotéricas. "Dos moradas alquímicas" será el primero publicado en 1945, seguirán unos comentarios al "Liber Mutus" y "La alquimia explicada en sus textos clásicos", ambos traducidos al castellano. Cuando sufre un infarto en 1974, logrará restablecerse ingiriendo un destilado de sal de rocío realizado por él mismo.

Varios jóvenes acudieron entre los años 50 y 70 en busca de los consejos de Canseliet. Este mantuvo a lo largo de su vida una abundante correspondencia con estudiosos del hermetismo de todo el mundo. René Alleau, Bernard Husson y Jean Laplace fueron, entre otros, sus más aventajados discípulos.

Laplace impulsó la revista francesa "La turba de los filósofos" publicada a partir de 1977 en Grenoble. Esta revista estaba inspirada en otra anterior, "Los cuadernos de la Tour Saint Jacques" (aludiendo a la iglesia de Saint Jacques de la Bucherie, de la que hoy solo queda una hermosa torre en las proximidades de la plaza del Chatelet en París, fue lugar habitual de reunión de los alquimistas medievales) que se publicará durante 6 años, a partir de 1956. Laplace, poco a poco abandonó sus actividades personales y profesionales y se dedicó al estudio y a la práctica de la alquimia. Algunas fuentes afirman que reside en la actualidad en Andalucía continuando sus trabajos herméticos.

En cuanto a Bernard Husson, operó también en el laboratorio durante unos años, consiguiendo pequeños resultados que -como él mismo confiesa - le causaron las mayores satisfacciones de su vida; junto a este trabajo operativo fue el introductor y comentarista en las reediciones de varios textos clásicos de alquimia.

René Alleau, perteneció también a este círculo y es, así mismo, autor y colaborador de distintos libros y publicaciones ampliamente conocidos en medios esotéricos. El interés fundamental de Alleau es el estudio de los aspectos simbólicos del hermetismo y sobre esto trata su obra capital "Aspectos de la alquimia tradicional" .

ARMAND BARBAULT Y EL ORO DE LA MILESIMA AURORA

Barbault está fuera de la disciplina de la escuela de Fulcanelli, difiere en métodos y objetivos, que ha explicado ampliamente en su libro "El oro de la milésima aurora", publicado en 1967 .

El punto de partida de Barbault es la primera plancha del "Mutus Liber" -que data del siglo XVII- en el cual se indica con claridad que la fecha indicada de inicio de los trabajos es a partir de la primavera, mientras que en la segunda queda clara cual es la materia prima, agua de rocío. Barbault empezó a trabajar a partir de estos dos datos.

La técnica que utilizó no puede calificarse de alquimia, sino que es espagiria, es decir, el trabajo realizado sin incluir minerales, tendente a obtener lo que llamaba "oro potable", es decir, una bebida que regeneraría la naturaleza del alquimista. Después de 20 años de destilar ininterrumpidamente el agua de rocío y añadirle estractos de plantas, el resultado fue un líquido imposible de analizar por los laboratorios, pero que estos mismos laboratorios certificaban que disponía de un de un evidente poder curativo.

JULIUS EVOLA Y EL GRUPO DE UR

Evola no fue propiamente alquimista pero si ha sido autor del tratado de alquimia más completo del siglo XX, "La tradición hermética" , e inspirador del Grupo de Ur. La obra de Evola es de tal envergadura que no dudamos en afirmar que quien desee penetrar en los arcanos del hermetismo con la seguridad de pisar firme en un terreno de por sí vidrioso, antes o despues, tendrá que leer su libro "La Tradición Hermética". Calseliet así lo reconoce en varios de sus libros.

En cuanto al Grupo de Ur fue directamente inspirado por Evola y Arturo Reghini entre 1927 y 1929, su tarea fue recopilar materiales -reunidos luego en las de 1500 páginas en tres volúmenes bajo el título "Introducción a la magia" - sobre distintas prácticas y técnicas esotéricas; el hermetismo y la alquimia ocupaban un lugar central en los intereses y las prácticas del Grupo de Ur.

Los trabajos que se publicaban en los fascículos seguían un criterio progresivo de enseñanza. A mediados del tercer año de actividades, la masonería -entonces ilegal en Italia- realizó un intento de asumir la dirección del colectivo; esto, unido a que lo esencial de las materias ya había sido tratado, entrañó la autodisolución del grupo.

LOS HERMANOS MAYORES DE LA ROSA + CRUZ

Algunos estudiosos de la alquimia, procedían del ocultismo. Tal fue el caso de Jollivet-Castelot y Tiffereau fundadores de la "Sociedad Alquímica de Francia". Llamaron a su técnica "yatroquímica" o "hiperquímica". Permanecían alejados de las inspiraciones de la alquimia clásica y toda su ambición consistía en fabricar oro a partir de procedimientos químicos. La técnica consistía en provocar reacciones violentas que alteraran la composición molecular de los materiales empleados. Afirmaban poder fabricar por este procedimiento pequeñas cantidades de oro.

Diferente fue el intento de Jean Deleuve, nombre iniciático "Kamala-Jnana", autor de un "Diccionario de filosofía alquímica" ilustrado con fotografías en las que demostraba los cambios que sufre la materia prima en el horno de fusión. En torno a este autor  -que había trabajado efectivamente en el laboratorio alquímico- se concentró una escuela llamada "Maestros de Ajunta" que sería el círculo interior de una orden llamada "Hermanos Mayores de la Rosa Cruz" cuyo único miembro conocido es Roger Caro residente hoy en el sur de Francia.

Caro ha publicado distintos textos alquímicos y rosacrucianos. Afirma que su orden fue fundada en 1316, dos años después de la disolución de la Orden del Temple y se muestra enigmático respecto  a los inspiradores de esta fraternidad hermética .

ALQUIMIA A LA AMERICANA: FRATER ALBERTUS  SPAGIRICUS

En los años 70 las declaraciones de un tal Frater Albertus Spagiricus, (de nombre auténtico Albert Riddel) causaron cierta sorpresa en la "escuela de Fulcanelli". Hasta entonces la única transmutación reconocida era la que tuvo lugar en la fábrica de gas de Sarcelles, teniendo a Canseliet por operador. Frater Albertus, a través de su revista trimestral "Parachemy" hizo saber a quien quisiera creerle que Fulcanelli transmutó "media libra de plomo en oro y 100 grs. de plata en uranio". Esto ocurriría en 1937.
Frater Albertus dirige en Salt Lake City (USA) la "Paracelsus Research Society, una especie de escuela de alquimsitas que organiza cursos periódicos en su sede. Durante 14 días y a cambio del pago de unos honorarios módicos, los neófitos reciben instrucciones básicas sobre alquimia. Los libros editados por Frater Albertus y la revista trimestral "Parachemy", difunden las tesis de la escuela, a la que en 1982 pertenecían medio millar de adeptos.

Frater Albertus gusta ser llamado "el alquimista de las montañas rocosas", y con ese título publicó una autobiografía en la que pretendió emular la técnica de los rosacruces del siglo XVII, que solían incluir enseñanzas iniciáticas bajo la forma de relatos novelados .

La técnica de Frater Albertus es parecida a la de Armand Barbault y, a pesar de haberse entrevistado con Eugen Canseliet, éste no se tomó muy en serio sus trabajos.

EL CASO DUNIKOWSKI

Con Dunikowski caemos ya en el terreno de la estafa pura y simple y si lo traemos a colación junto a los maestros de la alquimia contemporánea es solo a título ilustrativo: la búsqueda de la piedra filosofal, genera pillos y timadores. El caso Dunikowski es significativo al respecto.
Ocurrió en diciembre de 1932 y el escándolo fue protagonizado por este ingeniero polaco, Zbaniew Dunikowski, establecido en París poco tiempo antes.

A través de varios medios de comunicación hizo saber que había diseñado un aparato generador de "rayos Z" que, proyectados sobre la tierra, eran capaces de extraer los microgramos de oro que eventualmente pudieran ocultarse.

No se negó a realizar una de estas transmutaciones en público en la Escuela Central de París el 10 de marzo de 1932. A la hora de la verdad y ante un comité científico, Dunikowsky afirmo que le habían robado la pieza esencial de su aparato y que, en tales condiciones, la demostración era imposible. El escándalo fue mayúsculo y llegó hasta los tribunales que condenaron al polaco a dos años de cárcel y a una considerable multa en 1937.
Dunikowski no ingresó en prisión; logró huir a Italia y establecerse en San Remo donde se jactaría de seguir utilizando los "rayos Z" para llevar lun ostentoso tren de vida en la Riviera. Tras la vorágine de la guerra mundial reapareció discretamente en París. Varios autores aseguran que solía visitar el café de los artistas de la rue Saint Merri, entre cuya clientela se encontraban los principales surrealistas franceses.

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No hemos pretendido ser exhaustivos. Somos conscientes de que varios nombres han quedado en el tintero y quizás sea mejor así; contrarios a la publicidad, los alquimistas del siglo XX, huyen de la luz pública como lo han hecho en todas las épocas. Siguen fieles a su voto de silencio y al anonimato con que realizan sus trabajos. Hay que respetarlos en su noble deseo de no llamar la atención. ¿Por qué habría de ser de otra manera? Fulcanelli termina su "Misterio de las Catedrales" con estas palabras: "En la ciencia, en el bien, el adepto debe siempre callar".


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Notas sobre el ocultismo europeo: Cagliostro, Saint-Germain, Eliphas Levi

Infokrisis.- Hemos encontrado este artículo elaborado hace más de 15 años en un período en el cual estábamos interesados en recopilar material sobre el ocultismo europeo, su origen y sus líneas principales, a efectos de establecer una sistematización crítica sobre sus fuentes. El trabajo no tuvo continuidad y tuvimos que interrumpirlo. De aquella época hemos podido salvar algunos escritos y articulos fragmentarios que ofrecemos a nuestros amigos, a los que pedimos indulgencia ante la evidente rapidez con la que fueron redactadas estas notas en World Perfect...

El “Conde de Saint-Germain” y la magia del siglo XVIII

Si hemos de atender a algunos testimonios de su tiempo, la vida del llamado “Conde de Saint-Germain” alcanzó los 200 años de edad. Él mismo no negaba que su presunta o real longevidad se debía al conocimiento de las técnicas mágicas. En su único libro, “La Santísima Trinosofía”, escribe unas palabras sobre lo que puede ser el origen de su magia: "Se necesita haber estudiado en las pirámides, tal como yo lo he hecho". Afirmaba ser heredero de la magia templaria y pertenecer al grupo gnóstico “Saint-Jakin”, una de las fraternidades rosacruz que aparecieron en el siglo XVIII, ligadas a la masonería. 

Su origen era completamente incierto. Unos decían que era hijo de un judío portugués, mientras que para otros había sido un rabino, y hasta algunos juraban que llegó a ser jesuita en España. La policía francesa creía que era un espía prusiano. Se rumoreaba que era hijo bastardo de la reina Ana de Neuburgo, viuda del rey Carlos II de España; pero también se decía que era hijo del rey Rackoczy de Transilvania y de su primera esposa Teleky. La princesa Amelia, hermana de Federico II, le preguntó: “¿De qué país es usted?”, a lo que contestó: "Soy, señora, de un país que, por lo soberano, jamás ha tenido hombres de origen extranjero", frase, por lo demás, absolutamente incomprensible. A lo largo de su vida utilizó distintos nombres, tal como correspondía a la tradición rosacruz de asumir un nombre habitual utilizado en cada país: Marqués de Montferrat, Marqués de Aymar, Conde de Belmar, de Soltikov, de Wendome, de Monte Cristo y de Saint Germain, Caballero de Schoening, Monsieur Surmont, Zanonni y Príncipe Rackoczy; finalmente, se decía que acompañó a Napoleón en la campaña de Egipto con el nombre de Hompesh. Y, así mismo, tal como estaban obligados los rosacruces, practicaba la medicina, pero no vivía de ella. Se conocen varios casos de curaciones de ceguera y sífilis. Se dice que revivió a una joven que intentó envenenarse por cuestión de honor en el Parque de los Ciervos; el hecho de que la joven fuera amante de Luis XV, le valió la protección de la monarquía francesa. A partir de ese momento, se hace habitual en los salones de Versalles, pero no admite jamás invitación alguna ni cita previa; simplemente, aparece y desaparece a su entera discreción y, cuando lo hace, está cubierto de bálsamos, elíxires y afeites que él mismo ha fabricado, según dice, por procedimientos alquímicos. En algunas ocasiones, cambia su habitual traje negro por ropajes cubiertos de diamantes que él mismo se jacta de fabricar. Se cuenta de él que ha fabricado dinero para el Estado y que apareció en el Banco Central de París, acompañado por dos cobres con cien millones de libras en oro.

Se ha dicho que sus enemigos pagaron a un conocido actor de la época, un tal Gower, para que lo imitara y sustituyera. A él se deberían algunas historias grotescas que circulaban sobre él, como su amistad con Poncio Pilatos o con la Sagrada Familia. Pero, bruscamente, Gower desapareció sin que volvieran a tenerse jamás noticias suyas, sin embargo, las historias grotescas que habían conseguido ligar al nombre de Saint-Germain han permanecido y, hoy resulta imposible separarlas de la realidad.

Los datos históricos sobre Este heredero setecentista de la tradición mágica, son tan escasos y contradictorios que algunos han dudado de su existencia. Sin embargo estos datos objetivos existen. Existen pruebas suficientes como para no dudar sobre la existencia histórica del Conde de Saint-Germain. Voltaire en una carta dirigida a Federico El Grande anotó: "Saint-Germain es un hombre que nunca muere y conoce todas las cosas". En 1745, Horace Walpole, que luego sería primer ministro inglés, escribió a sir Horace Mann: «El otro día detuvieron a un hombre extraño que se hace llamar conde de Saint-Germain. Ha estado aquí estos dos años, pero no dice a nadie quién es ni de dónde viene. Admite sin embargo que éste no es su verdadero nombre. Canta y toca el violín magníficamente, está loco y no es muy sensato». Giacomo Casanova, que lo conoció bien, escribe sobre él en sus “Memorias”: "A nadie he oído hablar con tanta elocuencia y fascinación. Razonaba de una forma tan extraordinaria, que el sabio y el ignorante le entendían debido a que se estaba dirigiendo a ellos en un mismo nivel". Por su parte, el conde le Warnstedt tildó de «charlatán, loco, atolondrado, pretencioso y timador». En 1777, el embajador de Prusia en Dresde, conde Alvensleben, escribió, a propósito de Saint-Germain a quien había conocido: «Es un hombre muy dotado, con una mente muy despierta pero totalmente carente de juicio, y se ha ganado su singular reputación por medio de las adulaciones más viles de que es capaz un hombre y por medio de su notable elocuencia, especialmente si uno se deja arrebatar por el entusiasmo con que se expresa. Una vanidad poco común es el resorte que domina todos sus mecanismos». Finalmente, su protector, el príncipe Carlos de Hesse-Cassel, dijo de Saint-Germain que era «quizás uno de los más importantes sabios que haya existido jamás».

Lo sorprendente con Saint-Germain es que todo lo que se conoce de su nacimiento son datos extremadamente vidriosos. Una de las versiones sobre el origen del Conde de Saint-Germain, afirma que nació en 1710 en San Germano; al parecer era hijo de un recaudador de impuestos. En su “Historia de la Magia”, Eliphas Levi, afirma que había nacido en un pueblo bohemio a finales del siglo XVII, como hijo ilegítimo de un iniciado de alto rango de la Orden Rosa Cruz.

Sus conocimientos alquímicos y espagíricos parecían excepcionales. En muchas ocasiones dijo poseer el elixir de la eterna juventud y la piedra filosofal de transmutación metálica. Muchos atestiguaron sus cualidades telepáticas y su clarividencia. Quizás por sus viajes había conseguido hablar francés alemán, italiano, inglés, holandés, chino, hindú, persa y ruso. Según confesión propia había aprendido el arte de la joyería en la corte del Sha de Persia. Se ganó reputación de alquimista y, especialmente, de curandero cuando logró sanar a Madame de Pompadour de una intoxicación por setas venenosas. Circularon algunos rumores sobre las peculiaridades de Saint-Germain en su vida cotidiana. Se decía que por todo alimento bebía agua mineral. A pesar de que se le han atribuido muchas obras, la única que parece haber sido escrita de su puño y letra es “La Santísima Trinosofía”, cuyo original se conserva en la Biblioteca de Troyes. En esta obra puede leerse su frase más famosa: "Parto mañana por la noche; desapareceré en Europa y marcharé a los Himalayas". Se decía de él que no permanecía mucho tiempo en un mismo lugar y que desaparecía discretamente sin avisar. Cuando se cansaba de vivir en Europa, se iba al Tibet, a Africa, México y Turquía. Algunos pensaban que el Conde de Saint Germain tenía 300 años, 150 o 160 quizás y que se rejuvenecía cuando era demasiado viejo. Poseía la rara cualidad de ser ambidextro; pero además podía escribir con las dos manos a la vez un texto auténtico. No profesaba religión alguna por lo cual fue censurado de materialista. Se rumoreaba que se alimentaba de gotas de oro líquido, pues nadie lo había visto comer o beber ni aún en los banquetes donde era invitado, lo cual bien podía ser una fantasía de las muchas que se propagaban sobre su persona. Tampoco se le conocían relaciones amorosas, si tenía familia e hijos.

La primera aparición del Conde de Saint-Germain tuvo lugar en Viena en 1740. Se trataba de un varón elegante y de porte aristocrático que parecía no contar más de treinta años. Se cubría con finas casacas negras sobre camisas de lino blanco. Parecía disponer de diamantes en grandes cantidades que utilizaba para pagar sus cuentas y también como joyas personales. A poco de aparecer llamó la atención en los salones de moda y pudo relacionarse con la aristocracia de la capital imperial. Su fama resplandeció a partir de la curación, aparentemente milagrosa, del mariscal de Belle-Isle que se encontraba en Viena enfermo terminal. Belle-Isle, de nacionalidad francesa, una vez restablecido, invitó a Saint-Germain a su país, poniendo a su disposición un laboratorio hermético y una cómoda residencia.

Cuando Saint-Germain llega a París, empieza su portentoso ascenso. En los salones de la nobleza ociosa, empezó a circular lo ocurrido cuando Saint-Germain asistió a una fiesta organizada por la condesa Von Georgy, una vieja dama cuyo marido había sido embajador en Venecia en 1670, donde lo había conocido. En aquella época, Saint-Germain tenía 45 años, prácticamente la misma edad que la condesa. Sin embargo, cuando volvieron a verse, daba la impresión que la condesa doblaba en edad a su invitado. Cuando Saint-Germain saludó a la condesa le confirmó que era la persona que había conocido cuatro décadas antes. Se añadía que cuando la anciana mencionó a Dios, el conde empezó a temblar y tuvo que abandonar la recepción.

Unas semanas después de este episodio su fama había crecido extraordinariamente en París. Se le atribuía haber dicho que se relacionó con la Sagrada Familia y asistió como invitado al episodio evangélico de las Bodas de Canaá. Pero la historia que todos repetían con más fascinación era la relación que Saint-Germain decía haber tenido con Ana, la madre de la Virgen María. Añadía a quien quisiera oírlo –y eran muchos– que participó en el Concilio de Nicea en el año 325 y allí pidió de los prelados la canonización de Ana. Pronto su fama llegó a palacio y logró encandilar a la amante de Luis XV, la Pompadour. En 1745 fue detenido en Inglaterra a causa de la sospecha de trabajar para el gobierno francés. Quince años después, en 1760, seguía trabajando para Luis XV el cual lo destacó a La Haya, en plena Guerra de los Siete Años contra Inglaterra. La misión de Saint-Germain consistía en negociar un  crédito con el gobierno austríaco para poder financiar el conflicto. Allí, en Holanda, polemizó con Giacomo Casanova y vio comprometida su posición, cuando el gobierno francés supo que Saint-Germain estaba ejerciendo como “agente doble”. Debió huir primero a Inglaterra y luego refugiarse en Holanda. Hasta aquí su perfil es el de un aventurero entre muchos otros desperdigados en el exuberante siglo XVII.


Cuando reaparece de nuevo en Holanda se hace llamar “Conde de Surmont” y se presenta como alquimistas. Cuando hubo reunido la exorbitante cifra de 100.000 florines marchó a Bélgica, esta vez con el alias de “Marqués de Monferrat”, dedicándose a la alquimia. A partir de ese momento, su movilidad es sorprendente, aparece en los países más remotos y en las cortes más exóticas. Se le ve en Rusia en 1768, frecuentando la corte de la zarina, Catalina que le solicita medie con Turquía en el conflicto que ambos países acaban de iniciar. Poco después es nombrado consejero del Conde Orlov, jefe del Estado Mayor del ejército ruso quien le conferirá el grado de general. En esa ocasión utilizaba el nombre de “Welldone”. En 1770 abandona Rusia y aparece en Nuremberg con el nombre de “príncipe Rákóczy” y, como ya había hecho antes, buscando fondos para instalar un nuevo laboratorio alquímico. Sin embargo, no logró llevar adelante su proyecto, dado que el margrave de Brandenburgo indagó sobre el origen del desconocido y estableció que se trataba de Saint-Germain.  En esa época conoció al príncipe Federico Augusto de Brunswick, Gran Maestre de la masonería prusiana. Saint-Germain solicitó el mecenazgo del príncipe, pero éste se lo negó dado que no era masón, a lo que aquel argumentó que si lo era pero que hacía tanto tiempo que había sido iniciado que había olvidado los signos de reconocimiento y las palabras de paso. Los últimos datos conocidos datan de 1779, cuando se había establecido en el norte de Alemania. Aparentaba tener 65 años y logró contar nuevamente con el favor de un noble, en este caso, del príncipe Carlos de Hesse-Cassel al que instó a que tomara las riendas de Alemania orientando a la nación contra el papado.

El 27 de febrero de 1784, el llamado Conde de Saint-Germain falleció en el palacio del príncipe Carlos. Se le hicieron funerales civiles, porque la iglesia le negó los religiosos. Sin embargo, entre 1784 y 1820 numerosas personas afirmaron haberlo visto e, incluso los ocultistas del siglo XIX, sostuvieron que jamás murió. En los archivos de la parroquia de Eckenförde está registrada su muerte con estas palabras: "Muerto el 27 de febrero, enterrado el 2 de marzo, el así llamado Conde de Saint-Germain y Weldon. Se desconoce otra información. Enterrado privadamente en esta iglesia". Sin embargo, su protectos, el Príncipe Carlos, quemó todos sus documentos «para que no fueran mal interpretados». Inmediatamente después, uno de los discípulos del Príncipe afirmó que Saint-Germain no había muerto, sino que se había traslado a París en donde profetizó los acontecimientos de la revolucion francesa y la ejecución de María Antonieta.

En la obra “Freumauer Brüderschaft in Frankreich”, puede leerse que "entre los invitados francmasones a la gran conferencia de Wilhelmsbad, el 15 de febrero de 1785, hallamos a Saint-Germain, junto a Saint-Martin y muchos otros". En esa ocasión, se añade, que acudió a la reunión acompañado por el también mago Giuseppe Balsamo, más conocio como el “Conde de Cagliostro”. En 1789, Saint-Germain o alguien que decía ser él, apareció en la Corte sueca para advertir al rey Gustavo III de un peligro. Luego, en ese mismo país, visitó a la condesa de Adhemar quien anotó en su diario que parecía tener eternamente 46 años. En 1820 se creó una comisión especial para investigar la vida del conde, pero los documentos fueron destruidos en el incendio que destruyó el ayuntamiento de París poco después.

La Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica, identificó a Saint-Germain con uno de los “mahatmas” que dirigían los destinos de la humanidad. Algunos discípulos suyos intentaron localizar al nebuloso conde en 1946, por supuesto, sin éxito. En 1972, un tal Richard Chanfray alcanzó cierta fama afirmando que era el conde de Saint-Germain y para avalar su temeraria afirmación, ante la televisión francesa, provisto de un hornillo de butano, realizó una transformación de plomo en oro.

La figura de Saint-Germain tiene rasgos en su vida que remiten a los antiguos magos. Es muy difícil separar lo que es mera ficción de la realidad y mucho más, establecer cual fue su verdadera personalidad. De todas formas, algunos rasgos corresponden a los de los antiguos rosacruces. Tal como hemos dicho, parece confirmado que un actor suplantó en algunos momentos la personalidad de Saint-Germain y es seguro que practicó la alquimia. La “piedra filosofal” y el “elixir de la eterna juventud” coronan los trabajos alquímicos y esto explicaría tanto las riquezas (especialmente diamantes) de que disponía, como su presunta longevidad. Tal como hemos dicho al principio, Saint-Germain es un personaje histórico que accedió a las cortes más importantes de su tiempo, no podía tratarse de un simple mistificador o de un embaucador de altos vuelos. Si lo hubiera sido, su carrera de delincuente no habría sido tan prolongada como lo fue. Así pues hay que pensar en Saint-Germain como en un mago mundano, seguramente ligado a algún linaje rosacruz. A partir del momento de su muerte, ya resulta imposible establecer la realidad de sus “apariciones”. Los que han seguido manteniendo su culto desde entonces son miembros de grupos ocultistas, en absoluto estudiosos de la tradición mágica.

Cagliostro: la ambigüedad llevada al límite

Hemos dicho antes que Saint-Germain asistió presuntamente al congreso masónico de Wilhelmsbad, acompañado por el conde de Cagliostro. A parte del misterio de si Cagliostro fue discípulo de Saint-Germain, lo cierto es que la ambigüedad que encontramos en la vida de éste se multiplica en la del otro. Si ante Saint-Germain los datos permiten pensar que se trató de un iniciado en los misterios de la tradición mágica a través del movimiento rosacruciano, con Cagliostro la ambigüedad es total y más parece que se trató de un “mago desviado” que tuvo cierto protagonismo en los sucesos que precipitaron la revolución francesa. En este sentido, así como no hay nada en la vida de Saint-Germain que denote un comportamiento “desviado”, la vida de Cagliostro es muestra de lo contrario, tal como veremos. Mientras Saint-Germain ha militado en la masonería regular, Cagliostro crea un rito masónico disidente germen posterior de todas las obediencias masónicas marginales, el “Rito Egipcio”. En este rito, se reencuentra a la magia egipcia, motivo por el que Cagliostro tiene lugar en estas páginas.

“Conde Alessandro di Cagliostro” era el falso título nobiliario utilizado por Giuseppe Balsamo, aventurero palermitano, nacido el 2 de junio de 1743. O al menos, eso se cree, porque, en realidad, la identificación entre ambos se debe al testimonio de Theveneau de Morande, un sujeto turbio, espía y chantajista y a su propia deposición ante la Inquisición, tras haber sido torturado. Cagliostro decía de sí mismo, haber nacido en una familia cristiana de la nobleza que lo abandonó en Malta, donde, finalmente, fue iniciado en la Orden de los Caballeros de Malta. Pero existen serias dudas sobre esto. De ser cierta la identidad entre “Balsamo” y “Cagliostro”, los datos que se posee son cuantiosos: hijo de Pietro Balsamo y Felicita Bracconieri, su amilia era pobre y al fallecer su padre, fue confiado al seminario de San Roque en Palermo. En 1756 entró como novicio en Caltagirone en donde tuvo ocasión de aprender nociones de farmacología y química. En 1768 se casó en Roma con Lorenza Feliciano de apenas 14 años de edad. Declaró haber conocido los misterios egipcios a través de un sabio iniciado, un tal Altotas. Pero todas estas declaraciones, así como sus viajes, fueron desmentidos por monseñor Giuseppe Barberi, fiscal general del Santo Oficio. Lo definirá como un estafador que llegó a operar en Barcelona, Madrid y Lisboa, ayudado por Lorenza. En 1771, la pareja viajó por primera vez a Londres y, acusado de estafa, visita la cárcel. Obligado a restituir la cantidad que ha defraudado, se sabe que trabajó como decorador en la capital inglesa. A su esposa no le fue mejor el año siguiente, cuando en París termina en la cárcel de mujeres. Cagliostro aparece en 1774 en Marsella, ejerciendo como taumaturgo; pero las cosas terminan también mal; ha hecho creer a un enamorado que le hará recuperar el vigor sexual mediante ritos y conjuros mágicos. El asunto termina en los tribunales y Cagliostro prefiere poner tierra de por medio. En esa época, las relaciones de la pareja parecen haberse orientado ya hacia la práctica de la magia. Es entonces cuando decide fugarse hacia España, llegando hasta Cádiz y residiendo durante un porto período en Alicante.

Cuando en 1776, regresa a Londres parece haberse habituado a la utilización de nombres altisonantes: allí empieza a llamarse “Alessandro de Cagliostro”, y poco antes había utilizado los nombres de “Marqués de Pellgrini”, “Príncipe de la Santa Croce”, “Marqués de Harat”, etcétera. Por su parte, su esposa, empieza a utilizar el nombre de “Serafina”. A pesar de que la masonería exije a sus afiliados ser “hombres libres y de buenas costumbres”, Cagliostro, en esa época, es iniciado en la logia masónica “La Esperanza”. A partir de ese momento, en todos los desplazamientos por Europa que realice –y durante los siguientes 15 años, se desplazará constantemente por las principales capitales- se apoyará en la masonería. Su prestigio en el interior de la institución aumenta en el momento en que lanza su “Rito Egipcio”, que logrará fascinar a la nobleza europea por lo exótico de sus iniciaciones y sus promesas de regeneración física. Además, se trata del primer rito masónico que admite a mujeres, la propia Serafina pasa a ostentar el título de “Reina de Saba”, mientras que Cagliostro utiliza el de “Gran Copto”. Cuando en 1870, recala en Varsovia, es recibido en la corte como mago milagrero y alquimista. Sin duda, en ese momento ha alcanzado la cúspide de su fama. Además, esta fama se apoya en algunos hechos reales. Dice disponer del “elixir de la juventud”, pero lo cierto es que numerosos testimonios reflejan el hecho de que distribuyó lo que llamaba “polvos refrescantes” obteniendo curaciones sorprendentes. También obtiene curaciones practicando el “magnetismo animal” que en aquel momento ha popularizado Franz Antón Mesmer y que Cagliostro es uno de los primeros en practicar. Frecuenta a las más altas autoridades de los países que visita, y todos afirman que causa una gran impresión. Parece un hombre completamente diferente al que ha huido de Francia, Inglaterra y España perseguido por fraudes y estafas de baja estofa. Pero su declive está próximo, quizás por sus propios errores o por la insidia de sus enemigos.
 
Uno de los personajes que conoce en esa época es el poderoso cardenal de Rohan, limosnero del Rey de Francia. Parece uno más en su amplia panoplia de amigos poderosos, pero en los años siguientes, de Rohan tendrá un papel destacado en el ocaso de Cagliostro. Crea nuevas logias de su rito en Francia y establece la “logia madre” –“Sabiduría Triunfante”- en Lión y es entonces cuando, como representante de esta obediencia, es invitado al encuentro de los “filadelfos” en Wilhelmsbad. Su presencia está perfectamente justificada por el intento de los “filadelfos” de remontarse a los orígenes de la masonería y restituir su pureza. Poco después estallará el famoso “asunto del collar”, origen de buena parte de sus desdichas. El Cardenal de Rohan y la condesa de La Motte, ambos francmasones fueron procesados junto a Cagliostro por este asunto. Cagliostro pretendía del cardenal que gestionara el reconocimiento de su Rito Egipcio ante el papa. Además, se contaba que de Rohan estaba enamorado de María Antonieta y pidió a Cagliostro un conjuro para obtener su amor. La condesa de La Motte perseguía un collar que dos joyeros parisinos había elaborado años atrás para la amante de Luis XV, la condesa du Barry, pero que, finalmente, no habían conseguido vender. La joya estaba compuesta por 250 gemas y tenía un valor incalculable. Cuando fue entronizado Luís XVI, los dos joyeros intentaron de nuevo vender la pieza a la casa real, pero María Antonieta la rechazó con una frase famosa: “El estado necesita más navíos y menos joyas”. Pero la condesa de La Motte, falsificó una carta dirigida a de Rohan y firmada por María Antonieta en la que comunicaba que “verdaderamente” deseaba el collar. De Rohan lo obtuvo y se lo entregó a La Motte. A la hora del pago se descubrió la farsa. Se atribuía a Cagliostro la falsificación de la carta, pero, a diferencia de sus otros dos compañeros de banquillo –la Motte y de Rohan- él fue exonerado, aunque debió abandonar Francia. A pesar de que actualmente parezca un asunto menor, el “asunto del collar” desacreditó a la monarquía francesa y sembró el descontento de las masas hacia la monarquía. Cuando Cagliostro fue liberado de la Bastilla, 10.000 personas lo vitorearon en una manifestación a la que nadie se le escapaba su contenido antimonárquico.

Tras ser liberado pasará a Londres desde donde escribió algunos manifiestos profetizando la caída de la monarquía. Desde allí se trasladó a Suiza pero, por algún motivo, su esposa permaneció en Londres desde donde realizó declaraciones comprometedoras contra su marido de las que luego se retractaria.

No parece que estas declaraciones empañaran la relación posterior de la pareja por que en los dos años siguientes, de 1786 a 1788, ambos recorrieron Italia de arriba a bajo abriendo nuevas logias masónicas y ejerciendo él de taumaturgo. En 1788, ayudado por el obispo Pietro Virgilio Thun, obtiene el permiso para viajar a Roma. Allí intentó crear una nueva logia de su rito, pero Roma no era París y los obispos y patricios residentes en aquella ciudad se negaron a sumarse a la nueva obediencia masónica. La Iglesia se tomó el intento de constitución de una logia masónica en los territorios administrados por el papa como un desafío… y actuó contundentemente contra la iniciativa. La situación se agravó porque Cagliostro, nuevamente, profetizó en Roma el fin de la monarquía francesa, justo en los mismos momentos en los que el populacho preparaba la toma de la Bastilla. Todo esto fue suficiente como para que el Santo Oficio tomara cartas en el asunto.
La excusa para detenerlo la ofreció Lorenza Feliciano, cuando, al parecer, aconsejada por algunos familiares, denunció a su marido como hereje. Vigilado, desde entonces, la Inquisición logró interceptar un memorial enviado por Cagliostro a la Asamblea Nacional francesa, poniéndose a su disposición. Era evidente que había percibido el peligro de permanecer en Roma, donde su situación era extremadamente débil, y estaba preparando su retorno a París una vez había caído la monarquía que lo persiguió. El 27 de diciembre de 1789, cinco meses después del asalto a la Bastilla, el Papa Pío VI, decretó el arresto de Cagliostro y de su esposa, y su ingreso en el Castillo de Sant’Angelo.

Los cargos formulados contra él eran los de pertenencia a la masonería, herejía y actividades sediciosas. El 7 de abril de 1790 fue condenado a muerte y a la quema pública de sus escritos e instrumentos masónicos. Cagliostro, tras renunciar a sus errores y someterse a la Santa Sede, le fue conmutada la pena de muerte por la de cadena perpetua en la fortaleza de San Leo. En cuanto a Lorenza fue absuelta pero internada en el convento de Santa Apolonia en el Trastevere, donde murió al cabo de unos años. Cagliostro permaneció durante cuatro años en prisión. El 26 de agosto de 1795, seguramente a causa de la dureza de la reclusión, Cagliostro fallece a causa de una apoplejía.

Tal es la vida del que puede ser considerado como aventurero insensato, estafador e, incluso, proxeneta, o bien, como mago, sabio, sanador e iniciado. ¿Quién fue realmente Cagliostro? ¿es identificable con Balsamo? ¿Son ambos las dos caras –contradictorias- de una misma moneda? Resulta extremadamente difícil contestar a estas cuestiones. Al igual que en el caso de Saint-Germain, las dudas enturbian la realidad del personaje. Lo que sí parece cierto es que en la primera parte de su vida, Balsamo fue un estafador de pocos escrúpulos, mientras que en la segunda albergó un proyecto propio de reforma de la masonería y de restructuración política de Europa. Aunque su papel en el “asunto del Collar” fue tangencial, da la sensación de que Cagliostro conocía los plazos de la Revolución Francesa y que, gracias a su pertenencia a las logias, debió conocer a muchos futuros revolucionarios. Al igual que Giordano Bruno, Cagliostro aspiraba a una reforma del catolicismo y una fusión con el espíritu filantrópico de las logias. Ese proyecto –que, a partir del estallido de 1789 y del sucesivos enfrentamiento entre masonería e iglesia que ocupó todo el siglo XIX- puede parecer quimérico, pero que no lo era tanto en el momento en que Cagliostro se desplazó a Roma. Cagliostro, como Bruno, creía que era posible limar el catolicismo de sus aspectos más extremistas, reconstruir la unidad religiosa de Europa y crear un nuevo tipo de poder político que tuviera como eje la alianza entre poder religioso y poder masónico.

Pero no puede olvidarse que Cagliostro introdujo en su Rito Egipcio elementos problemáticos de magia que, al desaparecer, reaparecieron a las pocas décadas en todas las obediencias masónicas marginales y siempre, es importante destacarlo, vinculadas a procesos políticos disolventes o a organizaciones ocultistas. Lo más probable es que Cagliostro, tal como declaró ante la Inquisición, hubiera tenido conocimiento de algunos elementos fragmentarios de magia egipcia, a través de su “maestro”, Altotas, el cual, por lo demás, le instruiría en la práctica de la alquimia operativa en 1767. De Altotas, lo único que se sabe es que falleció en la isla de Malta y que conocía la “tintura de los metales” y técnicas de medicina popular. Este personaje es tan oscuro como fundamental para entender la “misión” del Conde de Cagliostro y el tránsito entre el estafador Giuseppe Balsamo y el gran iniciado en que se transformaría luego. Cagliostro practicó el arte alquímico como antes lo había hecho Saint-Germain y, ambos atribuían a la operativa en el laboratorio la adquisición de sus capacidades taumatúrgicas. De hecho, a partir del dominio de la segunda fase de la obra alquimica, la “obra al blanco”, según la tradición se obtiene la “medicina universal”. Además, durante su estancia en Prusia había conocido a Dom Antoine Pernety, quien trabajaba para el rey Federico II, recopilando manuscritos y literatura hermética. Dom Pernety, monje benedictino, había ingresado en la masonería y creó un rito propio en el que la ciencia hermética tenía un lugar central. Cagliostro participó en este rito y allí reforzó sus conocimientos sobre la operativa alquímica. Es Dom Pernety quien le pone en la pista de los textos alejandrinos y de la magia de Hermes Trimegisto.

La influencia del misterioso Altotas le introduce en las técnicas mágicas, la tintura de los metales y la medicina popular. Don Pernety refuerza sus conocimientos herméticos y la induce a ver a la masonería como un vehículo de reforma. Pero aun existe una tercera influencia, seguramente mucho más misteriosa que estas dos. La cita el abate Barruel en su obra “Memoria para servir a la historia de los jacobinos”. Se trata de un mercader danés llamado Kolmer, miembro de la “Estricta Observancia Templaria”, una obediencia masónica. Kolmer había creado en Malta un rito masónico en el que la magia, la khábala, la adivinacón y las evocaciones tenían un lugar central. Gracias a Barruel sabemos que Kolmer había pasado largas temporadas en Egipto “para comunicar los antiguos misterios de Menfis”. Entre los discipulos de Kolmer se encontraba Cagliostro y, al mismo tiempo, estaba en contacto con la Orden de los Iluminados de Baviera. Kolmer ocupa pues un lugar, tan central, como misterioso, en los acontecimientos que precedieron a la Revolución Francesa.

El proyecto de Cagliostro fracasó y él mismo fue la última víctima de la Inquisición Romana. Su Rito Egipcio desapareció tras su muerte, si bien algunos de sus discípulos reconstruyeron luego el Rito de Menfis. Este Rito, que todavía existe, ha sido, históricamente, el foco de irradiación del que han surgido los movimientos ocultistas desde mediados del siglo XIX hasta nuestros días. En el fondo, Cagliostro parece un personaje dramático, alguien que intentó “construir la historia”, pero que, paradójicamente fue utilizado por las “fuerzas ocultas” que dirigen la historia. Cagliostro creyó haber sido iniciado en los antiguos misterios egipcios, pero, en realidad, solamente tuvo acceso a una parte de la tradición egipcia relacionada con el culto a Seth, es decir, tuvo un conocimiento fragmentario y parcial de la tradición mágica. Fue incapaz de controlar a las fuerzas evocadas que, finalmente, le arrastraron a su triste muerte en un hùmeda celda romana. Cagliostro, a diferencia de Saint-Germain, fue un juguete en manos de sus iniciadores, especialmente Altotas y Kolmer. Solamente haría falta saber a qué proyecto servían ambos.

Según algunas fuentes, el culto a Seth ha logrado pervivir hasta nuestros días y está en el origen de los movimientos satanistas y luciferinos. Dentro de la tradición mágica, el culto a Seth encarna la “vía de la mano izquierda”, opuesta a la “vía de la mano derecha”, representada por los cultos a Isis y Osiris. En la segunda mitad del siglo XIX, el culto a Seth y a la “vía de la mano izquierda”, reviviría en algunas organizaciones ocultistas, aparentemente sin relación con Cagliostro y su masonería egipcia, pero sí hijas de la misma inspiración sethiana.

Eliphas Levi o el último representante de la tradición mágica en Europa

En la mediocridad del siglo XIX, tan solo existen dos puntos de referencia para la Tradición Mágica. De un lado, siguiendo con lo dicho en el capítulo anterior, el representante de la “vía de la mano derecha” (basada en una dura ascesis personal hecha de renuncia, estudio, meditación y concentración) y de otro la “vía de la mano izquierda” (que aspira a convertir el veneno en remedio y a utilizar como elemento mágico la sexualidad). Mientras la primera considera que el mago precisa economizar energía y que la sexualidad absorbe un flujo demasiado grande como para poder compatibilizarla con la práctica de la magia, la otra ve en la sexualidad a la gran fuerza de la naturaleza que puede ser utilizada con fines mágicos. La primera tendencia es defendida en el siglo XIX por la personalidad inmensa y excesiva de “Eliphas Levi”, mientras que la otra es rescatada por un sujeto oscuro y, en ciertos aspectos, siniestro, Pascal Beverly Randolph.

Eliphas Levi, de verdadero nombre Alphonse-Louis Constant nació el 8 de febrero de 1810 en. Su padre era zapatero y él ingresó en 1825 en el seminario parisino de San Nicolás de Chardonnet, dirigido por el abate Colonna, quien lo orientó hacia el estudio de la magia. En el seminario de Saint Sulpice estudia teología y es ordenado subdiácono y tonsurado. En 1835, estando al cargo de la catequesis de jóvenes muchachas de Saint-Sulpice, le es confiada la joven Adèle Allenbach por su madre, para educarla. Pero el joven sacerdote se enamora de Adèle en quien ve una encarnación de la Virgen María. La relacion no prosperó y, tras ser ordenado sacerdote, abandonó los hábitos en 1836.

Dos años después, entabla amistad con Flora Tristán, socialista y feminista y empieza a relacionarse con los ambientes culturales parisinos más sofisticados, sin haber abandonado todavía la idea de volver al seminario. Para meditar esta opción se traslada a la abadía de Somesmes dotada de una biblioteca particularmente bien dotada en textos del gnosticismo y de mística cristiana. Realiza algunos trabajos para instituciones educativas católicas, pero, poco a poco, va creciendo en él un rechazo hacia la institución, especialmente después de sus malas experiencias con algunos sacerdotes. Fruto de ese malestar es su obra “La Biblia de la Libertad”, publicada en 1841 y que fue secuestrada inmediatamente se puso en venta. Su autor resultó detenido poco después y condenado a 8 meses de prisión y multa de 300 francos. En prisión leyó las obras de Swedenborg que contribuyeron a instalarlo en los linderos del ocultismo. De todas formas, cuando fue puesto en libertad, fue un católico ejemplar, muy bien considerado por sus superiores que solamente le imponen una condición para ser destinado a puestos importantes: deberá cambiar su apellido Constand, por el de su madre, Beaucourt. Él accede, y recibe los encargos de decorar algunas capillas de Normandía. Pero un artículo aparecido en la prensa local, desvela de quien se trata, su verdadero nombre y su historia herética pasada. Abandona Normandía y recupera la relación con Flora Tristán, cada vez más ganado por las ideas de izquierda. En esa época se vincula a los movimientos socialistas utópicos del conde de Saint-Simon y de Fourier. Cree ver en este último a un representante de la escuela de Swedenborg y, a partir de entonces, empieza a escribir libros de contenido esotérico, el primero de los cuales aparece en 1845 el Libro de las Lágrimas. Finalmente, se casó con Eugénie Chenevier. A partir de entonces realiza incursiones en el campo político y colabora con la revista “La Démocratie pacifique”. Luego escribió un virulento panfleto, “La Voix de la famine”. Todas estas actividades le llevan a una nueva condena a un año de prisión en 1847. La revolución de 1848 le lleva a la dirección de la revista socialista “Le Tribun du peuple”, luego fundó el Club de la montagne, integrado por trabajadores. El 23 de junio de 1848 estuvo a punto de ser fusilado. En “Le Testament de la liberté” resume sus ideas políticas. Al fracasar en su intento de ser elegido diputado por París, abandona la actividad política y, es entonces, cuando empieza su carrera como ocultista y mago. Se nutre en esa nueva época con los escritos de Jacob Böheme, Saint-Martin y Swedenborg y conoce personalmente al Hoëne-Wronski, sabio y místico polaco que, en el fondo, será su maestro e iniciador. Su primera obra importante de carácter ocultista será “Dogma y Ritual de la Alta Magia” que firmará como “Eliphas Lévi Zahed”, traducción al hebreo de su nombre. Lamentablemente, mientras estaba componiendo esta obra, su esposa se fugó con el marqués de Montferrier, cuñado de Wronski.

En 1854 conoció a Bulwer-Lytton, rosacruz y novelista esotérico. Una amiga de éste le induce a llevar a la práctica sus teorías sobre magia. Realiza en Londres una serie de invocaciones logrando contactar con el fantasma de Apolunio de Tiana. Estas experiencias no le satisficieron y siempre, en el período posterior, fue partidario de que sus discípulos se preocuparan solamente de la parte especulativa, pero no de invocaciones a entidades astrales.

En 1855, funda la “Revue philosophique et religieuse” en la que dedicará numerosos artículos al estudio de la Khábala. Sin embargo, las prácticas mágicas de Eliphas Levi le conducen a tener premoniciones en estado letárgico. El 3 de enero de 1857, el arzobispo de París, Monseñor Sibour, es asesinado por un sacerdote excomulgado. Dos noches antes, Eliphas Levi había visto con nitidez la escena del asesinato, mientras una voz le sugería « ¡ve a ver a tu padre que está a punto de morir! ». No supo entender el mensaje y el prelado fue asesinado. Dos años después publicó una brillante “Historia de la Magia”, un texto que todavía hoy sigue siendo un punto de referencia para todos los interesados por el tema. La obra le proporciona cierta fama que le permite vivir una época de tranquilidad económica y prosperidad social. En 1861 ingresa en la logia “La Rosa del Perfecto Silencio”, ascrita a la masonería parisina. En su discurso de recepción, tras la iniciación en el grado de Aprendiz, dice: « Vengo a aportar en medio de vosotros las tradiciones perdidas, el conocimiento exacto de vuestras señales y emblemas, y por lo tanto, mostraros el motivo por el cual vuestra asociación fue constituida... ». Permacerá solo unos pocos años en la masonería, alcanzando el grado de Maestro, pero rompió con la institución a causa de su enfrentamiento con la Iglesia.

En 1861 publica “La Clef des grands mystères”, que junto con “Histoire de la magie” y “Dogme et rituel de la haute magie”, constituyen su trilogía sobre la tradición magica. Toda esta actividad le permite relacionarse con la aristocracia parisina interesada por el ocultismo y la tradición mágica, a la que da clases particulares de khábala, magia, alquimia y filosofía hermética. Cuando Bulwer-Lytton, es nombrado líder de la Sociedad Rosacruciana en Inglaterra, va a visitarlo y es iniciado en los misterios rosacrucianos. De regreso a París, y en sus últimos años, se dedicará a estudiar, particularmente, la influencia de la khábala en la tradición mágica. Pero su salud se va resintiendo progresivamente: dolores de cabeza insistentes, bronquitis, sofocos, accesos de fiebre y una enfermedad degenerativa que hinchó sus miembros primero y todo su cuerpo después, deformando su aspecto físico e inhabilitándolo para la enseñanza de la magia y la khábala. El 31 de mayo de 1875, fallece a los 65 años de edad. Su tumba estuvo marcada por una modesta cruz de madera, hasta que, tres años después de su muerte, sus restos fueron arrojados a la fosa común.

Con Eliphas Levi, la magia adquiere una formulación moderna y coherente. De todas formas, él mismo jamás pretendió innovar la magia, sino simplemente hacerla accesible a las nuevas generaciones. Pero hay algo en Eliphas Levi que está ausente en los grandes magos renacentistas. Eliphas Levi se siente atraído por el mundo de la magia y lo oculto, pero, al mismo tiempo, experimenta una extraña sensación de rechazo hacia un terreno que le fascina pero al que teme. Las enseñanzas del seminario, y su fe católica que, más o menos, siempre le acompañó, supusieron un valladar contra la práctica de la magia. Prefería los aspectos teóricos de la magia, una especie de ascesis intelectual, divorciado de las invocaciones, los rituales y la parte operativa. Para Eliphas Levi, la magia dispone de un inmenso poder transmutario. No hace falta recurrir a la práctica para conocer su inmenso poder, basta realizar prácticas de meditación y concentración para alcanzar el fin perseguido: la transmutación del ser humano, mucho más que obtener efectos sorprendentes sobre el mundo material.

Las ideas políticas de Eliphas Levi, ubicadas en el socialismo utópico, hicieron de él a un filántropo. No tuvo inconveniente en conjugar esta influencia con su fe católica. De hecho, fue el primero en ver, en los tiempos modernos, en el catolicismo una defensa de los pobres y de las clases desfavorecidas. Creía que estas ideas podían ser llevadas a la práctica mediante las teorías socialistas utópicas. Pero una cosa le interesó particularmente: la mujer como encarnación de la parte femenina del Cosmos y, en particular, como reflejo de la Virgen María. En el sistema mágico de Eliphas Levi, la sexualidad, sin embargo, no tienen ningún papel. Habrá que esperar a la irrupción de Randolph para que esta parte pase al primer plano.

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La leyenda de la muerte de Hiram y la regularidad masónica

Infokrisis.- De entre todas las leyendas que circulan en los medios masónicos a efectos didácticos e iniciáticos, la figura y la muerte de Hiran es, sin duda, la central. Revisar el contenido, las implicaciones y el nacimiento de este tema, son fundamentales para encuadrar el papel histórico e ideológico de la masonería.

    A pesar de unos pocos testimonios que remontan la leyenda de Hirán al siglo XVII , se acepta unánimemente que ésta se incorporó a la masonería especulativa entre 1720 y 1723 y lo hizo, no sin suscitar ciertas resistencias . En una rama de la masonería operativa francesa, los "Hijos del Maître Jacques", se cita al legendario arquitecto del Templo de Salomón que resulta asesinado por unos rivales; pero no se llama Hirám, sino "Maître Jacques" y, por lo demás, nace y muere en Francia y, en absoluto, resucita.

    No hay duda que el pastor Anderson cuando recibió el encargo de compilar los antiguos usos y costumbres de la masonería operativa, destruyó muchos documentos en lo que se ha calificado como auténtico auto de fe. A partir de ese momento se hizo muy difícil reconstruir cuales eran las leyendas y tradiciones del período anterior. Es posible que Anderson y Desaguliers aprovecharan algunos residuos que encontraron en estos documentos y con ellos construyeron la leyenda de Hiram, o es posible incluso que, tomaran a este personaje secundario en la mitología de los masones "operativos" y lo magnificaran a efectos didácticos.

    La masonería actual utiliza la leyenda de Himan en la ceremonia de iniciación al tercer grado, el de Maestro. Como mínimo hasta 1730 esta iniciación no era obligatoria. Prichard escribió ese año: "No hay un masón de cada cien que pague los gastos exigidos por "The Master's Part" [el grado de maestro], si no es por interés" . En 1738, la leyenda ya se había extendido por las logias y algunas la representaban; de ésta forma, poco a poco, fue difundiéndose por la nueva masonería especulativa. Si sabemos ahora como llegó la leyenda de Hiram, veamos la importancia que tielne en la teoría masónica.

    A lo largo del siglo XVIII se fue elaborando la doctrina masónica. Los tres primeros grados -a decir verdad, los únicos importantes- "aprendiz", "compañero" y "maestro", corresponden a los "tres mundos", el mundo físico, el mundo intermedio y el mundo espiritual. Los dos primeros grados, son una preparación para la verdadera e importante iniciación conferida en el tercer grado, el de maestro. La iniciación al grado de Aprendiz confiere el dominio sobre el mundo material y en cuestiones de realidad corporal. El grado de maestro, da acceso al mundo espiritual y supraindividual y, finalmente, el de compañero debería de dar el dominio sobre el plano psíquico . Sin embargo, en la actualidad el grado de "compañero" está reducido a un mero trámite entre el grado de "aprendiz" y el de "maestro" y se encuentra vaciado de contenidos. Se trata, sin embargo de un grado en el que el adepto debería aprender a controlar su propio mundo interior y su psiquismo. A nadie se le escapa que se trata de un grado conflictivo; la propia leyenda de Hiram hace que éste sea muerto, precisamente, por tres "malos compañeros", es decir por tres compañeros que no han logrado dominar ese mundo psíquico o astral. La leyenda es como sigue.

    Contrariamente a la visión bíblica que quiere que el verdadero arquitecto del Templo de Salomón fue Dios quien comunicó a David los planos y dimensiones a través del profeta Natán, la leyenda masónica sostiene que Salomón recurrió al Rey de Tiro, el cual le envió a Hiram, un maestro fundidor. Hiram separó a los obreros en tres clases a fin de que cada uno pudiera recibir una paga proporcionada a su mérito y a sus talentos; cada categoría recibió signos, palabras y toques diferentes y se reunían en tres puntos concretos del Templo. Los aprendices recibían el salario en la Columna Jakin, los compañeros en en la Columna Boaz y los maestros en la Cámara Media. Tres compañeros descontentos quisieron forzar a Hiram para que les diera la palabra y el signo de los maestros. Uno le golpeó con un martillo en el hombro izquierdo, el segundo con un nivel en el hombro derecho y el tercero le propinó un mazazo sobre la frente. Los tres compañeros escondieron el cadáver; al cabo de siete días Salomón ordenó a nueve maestros que lo buscaran. Quienes lo hicieron por Occidente vislumbraron un resplandor en lo alto de una colina. Allí encontraron el cadáver de Hiram; plantaron una rama de Acacia para impedir que se perdira; cuando fueron a enterrar el cadáver, tras tocar dos dedos y la muñeca, vieron que estaba corrompido, entonces un maestro grito "¡Mak Benah!" palabra que pasó, a partir de ese momento, a ser la palabra sagrada del tercer grado .

    En el Rito de Emulación se insiste en que "El Grado de Maestro os invita a reflexionar sobre el terrible tema y os enseña a concebir que para el hombre justo y virtuoso la muerte es menos temible que la mentira y el deshonor". El Rito Escocés Antiguo y Aceptado interpreta el mito de la muerte de Hirám en términos morales: el maestro Hiram simboliza la Justicia, el Genio y el Arte, mientras los tres malos son perífrasis simbólicas de la Ignorancia, el Fanatismo y la Ambición .

    En la iniciación al grado de Maestro, el candidato representa a Hiram. Está móvil y silencioso, tendido sobre un féretro. Cerca de él la coreografía masónica sitúa la rama de acacia y el triángulo de oro Está cubierto por un tapiz negro y una tela ensangrentada. El Venerable de logia que oficia la ceremonia rememora el descubrimiento del cadáver de Hiram por los nueve maestros masones. Deposita la rama de acacia sobre la tela. Luego, dirigiéndose a la asamblea, explica la necesidad de abandonar las antiguas palabras y signos de reconocimientos y propone difundirla entre los maestros. El Venerable, ayudado por los vigilantes levanta la tela ensangrentada y el tapiz negro. El Segundo Vigilante toma al candidato por el dedo índice de la mano derecha rememorando el descarnamiento de la mano del arquitecto legendario; pronuncia la palabra Jakin, el Primer Vigilante hace otro tanto, tomando el dedo medio y diciendo Boaz. El Venerable toma la muñeca derecha, pasa la mano izquierda bajo el hombro derecho, manteniendo el pie derecho junto al pie derecho del candidato, rodilla contra rodilla y pecho contra pecho; lo levanta ayudado por los Vigilantes y dice: "Ha recibido la Vida en el seno de la Muerte". Es entonces cuando el aspirante recibe la palabra del Maestro, "Mak Benah", la primera parte en un oido y la segundo en el otro. Ya en su sitial, el Venerable termina: "Hermanos, que nuestra alegría sea grande en este día; aquel que era parecido a los muertos ha renunciado a los vicios que podían corromperle y ha recibido una vida nueva".

    Se trata de un psicodrama susceptible de muchas lecturas. La moralista es la que parece más evidente y la más aceptada en el interior de las logias. La dualidad muerte-resurrección se tiene como una renuncia a los vicios que corrompen la naturaleza humana. La interpretación espiritualista, que sostienen algunos sectores masónicos surgidos de los medios esotéricos del siglo XVIII u ocultistas del XIX, apenas se vislumbra por ningún sitio. El tema iniciático central muerte del hombre viejo y resurrección de un ser renovado solamente es lícito si antes, los dos primeros grados, han cumplido su función: dominio y control sobre el cuerpo y dominio y control sobre el psiquismo. A partir de este punto, alcanzado durante la iniciación como Compañero, se abre la puerta a la comprensión del tercer grado: de lo contrario, la representación de la tragedia de Hiram no deja de ser una representación teatral necesaria para escalar los más altos grados de la masonería, pero desprovisto de un contenido objetivo de apertura de la conciencia a niveles más profundos. Y si esto es así, la masonería dista mucho de ser una organización iniciática, sino que apenas es otra cosa hoy que un club adaptado a un cierto tipo de necesidades sociales. Y esto lleva, dramáticamente, a otro punto: la cuestión de la regularidad masónica.

    Todo esto plantea una cuestión sorprendente y decisiva para juzgar a la masonería. La iniciación -virtual o efectiva, si hemos de aceptar la discusión en los términos planteados por René Guenon- que transmite una organización es válida, si la organización es "regular". La regularidad queda definida por los ritos, organización y origen. Para que una organización sea regular sus ritos no deben haber sido alterados, desde su fundación, al menos en lo esencial. Para ser válidos, los ritos contienen un elemento "no-humano", que los hace indiscutibles y, por lo mismo, intocables. El rito no es una creación consciente de la naturaleza humana, sino algo que trasciende a esa misma naturaleza humana y que, por tanto, no puede haber surgido de ella. De aquí deriva la eficacia del rito: el rito es considerado por las organizaciones iniciáticas como inefable, comparable a la de una ley física o una fórmula química, tal que si se cumplen todas las condiciones normales requeridas en la experiencia, se produce el efecto determinado. Si se altera alguno de los elementos, el resultado esperado varía. En la cuestión de los ritos, cualquier alteración ha sido considerada, desde la más remota antigüedad, como un sacrilegio. Los sacerdotes romanos si cometían un error, aun involuntario, en el desarrollo de un rito, debían realizar sacrificios expiatorios extremadametne complejos. En la actualidad, la iglesia tradicionalista y conservadora sostiene un contencioso con el Vaticano a raíz de la reforma litúrgica posterior al concilio. Si para el Vaticano se trata solo de una simple reforma, para los sectores conservadores, la reforma ha alterado hasta tal punto los contenidos del rito que lo ha hecho ineficaz.

    Y hay que plantearse hasta qué punto, la alteración de los ritos de la masonería operativa, la invención de nuevos temas, la creación de una superestructura de grados (33 en el Rito Escocés, 95 en el Rito de Menphis), la aparición constante de nuevos ritos (especialmente a lo largo del siglo XVIII y principios del XIX) y, finalmente la alteración misma de los mismos, no los ha convertido en ineficaces y las organizacines que los impartes, en irregulares. Robert Ambelain lo plantea descarnadamente: "A fuerza de distribuir certificados de regularidad o de negarlos, la Gran Logia Unida de Inglaterra, sucesora de la Gran Logia de Inglaterra, la cual había nacido a su vez de la Gran Logia de Londres y de Westminster, que fue inicialmente la Gran Logia de Londres, ha terminado por creerse la única regular" .

    El razonamiento de Ambelain se basa, no solo en la alteración evidente de los ritos de la antigua franc-masonería operativa, sino en la condición de Anderson y Desaguliers como profanos que no habían recibido ninguna iniciación y, por tanto, no tenían autoridad para conferirlas. Tanto Anderson como Desaguliers eran clérigos protestantes y ocupaban en la logia el cargo de capellanes que, como los médicos, solamente asistían a las tenidas cuando sus servicios eran requeridos, estaban allí en razón de su cargo y no en virtud de una admisión regular. De los ocho primeros masones que constituyeron cuatro logias en 1714 ni uno solo parece haber sido iniciado regularmente. "La nueva Gran Logia de Londres se otorgó, como él mismo subraya, la autoridad que no poseía, sobre todo teniendo en cuenta que había sido fundada por profanos, no iniciados en las formas rituales y regulares" . En septiembre de 1715, algunos masones operativos pretendieron asistir a una asamblea de la Logia constituida por Anderson y Desaguliers y sus siete compañeros. Tras serles impedido el acceso a la reunión, dieron cuenta de los hechos a la Logia operativa de Londres. Esta declaró ilegal la nueva formación que cambió inmediatamente de nombre pasando a llamarse "Logia Antigüedad", expandiéndose por otros barrios londinenses hasta la fusión de 1717 .

    Luego, todo lo que deriva de este histórico arranque de la masonería especulativa, a excepción de las logias estuardistas que se habían formado en los regimientos exiliados en Saint Germain en Laye en torno al pretendiente, tienen un carácter irregular y sus ritos de iniciación son inválidos... El hecho de que la masonería fundada en 1717 y cuyas bases se habían establecido en 1714 y aprobado finalmente en 1723, consiguiera imponer su autoridad y criterio sobre las antiguas hermandades operativas, se basó solo en una cuestión de número, más que de autoridad de origen. La virulencia con que Ambelain carga contra la masonería inglesa le lleva incluso a decir que "ni siquiera se trata de una obediencia bastarda, puesto que los bastardos poseen la sangre y la raza que les reconocían las leyes de la nobleza"... palabras muy duras para alguién que ostenta una alta dignidad masónica y martinista.

Notas a pie de página:

1. Goblet d'Alviella en su estudio sobre "Los orígenes del grado de Maestro en la Franc-masonería" (Edicomunicación, Barcelona, 1991, pág. 69-70) reconoce que "la leyenda de Hiram, tal como se representa en nuestras Cámaras del Centro, parece haber sido ignorada por la francmasonería operativa". Alviella cita el manuscritu "Regius" (1390), uno de los documentos más importantes, que se disponen sobre la masonería operativa, no habla ni de Hiram, ni del Templo de Salomón. El manuscrito "Dowland" menciona solo al rey de Tiro y el "Cooke" lo considera hijo del Rey de Tiro. Alviella reconoce que que, durante el siglo XVII, el personaje de Hiram se situaba completamente en segundo plano: "Si Hiram Abif hubiese figurado, en ese período en las ceremonias o las tradiciones del oficio, las Constituciones manuscritas de la época no guardarían como lo hacen un silencio uniforme e ininterrumpido sobre la existencia real o legendaria de un personaje tan preminente en la historia y la leyenda posteriores de la Orden".

2. En 1725 en uno de los anexos publicados al texto "The Grand Mystery discovered" se denunciaba que en algunas logias londinenses "se cuentan extrañas y necias historias a propósito de un árbol que habría salido de la tumba de Hiram, con hojas maravillosas y un fruto de una calidad asombrosa, a pesar de ignorar cuándo ni dónde falleció y sin saber sobre su tumba más que sobre la de Pompeya" (citado por Goblet d'Alviella, op. cit., pag. 72).

3. Goblet d'Alviela, op. cit., pág. 71.

4. Este tema ha sido brillantemente desarrollado por nuestro amigo Alexandr Duguin en su libro "Rossia, zagadka Evrazii", traducido con el título "Rusia, el misterio de Euro-asia", Editorial Grupo Libro 88, SA, Madrid 1992, traducción de Arturo Marián Llanos, págs. 190-2

5. Existen múltiples versiones detalladas de esa leyenda, nosotros hemos seguido la expuesta por Pierre Mariel en su libro "Rituales e iniciaciones en las sociedades secretas", Espasa Calpe, SA, Madrid 1978, págs. 35-42. También puede encontrarse una versión más detallada en "El Secreto Masónico", Robert Ambelain, Editorial Martínez Roca, Barcelona 1987, págs. 39-51. Si se desea consultar un texto masónico, puede recurrirse a "Francmaçonnerie, Ritual du Grade de Maûtre" por J.-M. Ragon, edición original Teissier, París 1859, págs. 9-15, recientemente reeditado en edición facsímil por Les Rouyat, Ventabren 1976.

6. "Dictionnaire de la Franc-maçonnerie", elaborado bajo la dirección de Daniel Ligou, Presses Universitaires de France, París 1987, vocablo "Hiram", pág. 577.

7. Robert Ambelain, "El secreto masónico", op. cit., pág. 219.

8. Op. cit., pág. 222.

9. Ambelain, op. cit., pág. 121-122.

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Dürer: tres grabados de Alquimia: El caballero, la muerte y el diablo, La Melancolía y San Jerónimo

Dürer: tres grabados de Alquimia: El caballero, la muerte y el diablo, La Melancolía y San Jerónimo

Infokrisis.- Este artículo se elaboró como parte del libro ya publicado Dalí entre Dios y el Diablo, sin embargo, una vez acabada la obra, se juzgó que el artículo se separaba excesivamente de la línea central de la obra y complicaba en exceso la lectura de la misma por lo que no se incluyó. Ahora lo ofrecemos a los lectores de infokrisis, como un apéndice de aquella obra ya agotada y que hemos reproducido en su totalidad en las páginas de este blog.

    En 1965 Dalí decía a Amanda Leal con quien empezaba a relacionarse: "¿Conoces "La Melancolía"? Pues bien, eres tú", aludía a la figura angélica que aparecía en el famoso grabado de Dürer y que siempre tuvo muy presente desde su juventud.

    Contemporáneo de El Bosco, Dürer pertenecía a una familia procedente de Hungría que antes de transformar su nombre en el que le dió la fama, se apellidaba Ajlos, derivado de Ajlo que significaba "puerta". Alberto Ajlos, padre del pintor, se estableció en Nuremberg y germanizó su nombre: Dürer.

    Esto explica solo alguna de las particularidades de su escudo familiar.En 1523 el pintor realizó una composición heráldica con su escudo en la que, efectivamente, puede verse la puerta que evoca su apellido. Otras características del mismo escudo nos permiten intuir que Dürer estaba familiarizado con el simbolismo tradicional. Efectivamente, a la puerta en cuestión se accede mediante tres peldaños y la prueba de que no se trate de una puerta terrestre nos la da el hecho de estar situada sobre nubes. Pero si ese es el escudo, el acompañamiento es todavía más sorprendente: sobre él un yelmo y sobre el yelmo unas alas y entre estas, la figura de un personaje de raza negra. El escudo de Dürer no es solamente el emblema de un linaje familiar, es, sobre todo, el jeroglífico de la obra filosofal.

    Dürer jugaría, en muchas ocasiones, con el simbolismo de la puerta. Solía firmar sus cuadros con una gran "A", inicial de Albrecht, que correspondía a la puerta, en cuyo interior colocaba la "D". La puerta es un símbolo universal, equivalente el puente, evoca tránsito, paso de una a otra realidad, iniciación, principio de algo y fin de su anterior; en el mundo clásico, el dios de las puertas era Jano quien, por lo demás, era también el dios de la iniciación. Dios bifronte se conmemoraba su fiesta en el inicio del año, cuyo primer mes le estaba consagrado. En este caso la puerta no es terrestre: situada sobre una nube, indica una posibilidad de realización espiritual, operada en tres fases, los tres peldaños que llegan hasta ella. Franquear el umbral supone, elevarse hasta los tres grados de la perfección, supone el trabajar sobre los tres elementos constitutivos del Ser: cuerpo, alma y espíritu, representados precisamente por la figura de raza negra, el yelmo y las alas de águila. Estas últimas evocan el alma y su naturaleza solar, pues, no en vano, el águila al ser la única ave que puede mirar al sol de frente, indica que en sí posee algo de la naturaleza del Sol; y este elemento ígneo es asimilado en el hombre a su alma tan eterna e inmortal como dormida o latente. El yelmo, en tanto que cubre la cabeza del guerrero, va íntimamente relacionada a lo mental, allí donde se producen todos los procesos del pensamiento que caracterizan al espíritu, el cual hay que dominar y forzar a que transmute su naturaleza. Finalmente, la figura de raza negra, alude al cuerpo físico, al plomo opaco, terrestre, verdadero templo dentro del cual se opera la doma del espíritu y la consiguiente liberación del alma.

    Todo este proceso hermético está excepcionalmente detallado en los tres grabados que Salvador Dalí más admiraba de Dürer: "El caballero, la muerte y el diablo", "La melancolía""San Jerónimo en su estudio". Elaboradas entre 1513 y 1514 entran de lleno en la tradición renacentista para la que la pintura debe ser vehículo de expresión, no solo de ideas estéticas y éticas, sino además de un esoterismo que en la época derivaba de la colusión entre la cábala cristiana, la herencia del gibelinismo y el redescubrimiento del mundo clásico. Esta influencia es patente en algunos cuadros de Dürer y muy evidente en el Parmigiano y entre los pintores de la corte de Cosme I de Medici.


    De los tres grabados en cuestión que tanto sorprendieron a Dalí hay que situar en primer plano a "La Melancolía"; la melancolía a la que se refería Dürer, no tenía nada que ver con el concepto actual referido a relacionado con un espíritu triste, romántico, taciturno e impotente. La palabra derivó de los términos griegos melas y chole, negro y bilis respectivamente, el malencólico es, pues, aquel cuya personalidad está marcada por la bilis negra, en oposición a los otros tipos (flemático, colérico y sanguíneo) individualizados por la psicología renacentista. El melancólico que nos presenta Dürer es, pues, la persona que ha advertido la impotencia de lo humano, estudia y trabaja para superar esa condición, transcenderla. Todo el cuadro contiene los elementos y símbolos del Opus Nigrum, distribuidos en función de una geometría esotérica que ya estudiaremos en su momento.

    El hombre considerado desde el punto de vista del hermetismo es "plomo opaco", pertenece al reino de Saturno cuyo nombre, constituido por la raíz "Sat" (=el que es),  ilustra perfectamente la situación del hombre que vive rodeado de tinieblas. Los atributos de Saturno están representados en la parte superior del grabado: la balanza y el reloj de arena. Junto a ellos aparecen dos símbolos verdaderamente complementarios: la escalera y el arco iris. Ambos sugieren en la simbólica tradicional tránsito: el arco iris fue utilizado frecuentemente -incluso en el cristianismo- como enlace entre dos mundos: el físico y el metafísico, entre dos órdenes de ideas, entre el devenir y el ser, es equivalente al puente que comunica dos orillas; pero este símbolo está completado por el de la escala. Siempre la escala ha sugerido, no solo tránsito, sino ascenso: la vemos en el primer grabado del "Liber Mutus", está presente en el medallón del pórtico central de Notre Dame de París, la volvemos a ver en varias obras del rosacruz alemán Michel Maier, y nos la encontramos en Dürer, finalmente, constituida por siete peldaños: en la cosmogonía medieval de la que aun se nutría Dürer, el siete estaba asociado a los siete planetas o a las siete esferas planetarias, que el iniciado había de recorrer para seguir su camino de perfección. La primera etapa, naturalmente, era aquella en la que el hombre no contaba sino con su materialidad que Dürer representa con un poliedro de aceradas aristas cuya sola imagen nos indica solidez, materialidad.

    Para ascender por los peldaños del Saber es preciso triturar los elementos densos (materiales) y anular su poder: dado que lo semejante se une a lo semejante, según reza la máxima hermética, el eje de la personalidad, mientras esté constituido por la parte densa, el cuerpo físico, el conjunto se sentirá atraído por el mundo físico y material. El hermetista tritura en su mortero de agata la materia prima, pero esta operación tiene también un equivalente interior: el triturar los rastros de materialidad que pueda contener su espíritu. Dürer representa esta operación con la imagen de una enorme rueda de molino situada entre la figura humana meditabunda y el poliedro, sobre ella está situada un pequeño ángel.

    Las características de lo que hay que triturar están implícitas en el poliedro, pero Dürer la completa con un perro que descansa a los pies de la figura humana, retorcido sobre sí mismo. Este perro es el equivalente al que muerde la pierna del vagabundo pintado por El Bosco como reflejo de la primera carta del Tarot. El nerviosismo, la fiereza, la inestabilidad, lo visceral del perro, hacen que la iconografía tradicional tienda a asimilarlo al espíritu. Este, cubre y desfigura la acción del "oro", del alma, representada aquí por la esfera, el más perfecto de los cuerpos en tanto que todos sus puntos distan lo mismo del centro y suponen la irradiación de un solo punto central. Precisamente la figura humana meditabunda sostiene entre sus manos y a sus pies los instrumentos requeridos para la transformación: con la regla y el compás mide las proporciones y dibuja las formas, con el cepillo de carpintero, la lima y el cincel, pule y desbasta, con los clavos, fija,  operaciones todas que tienen su equivalente en los procesos de perfeccionamiento interior.

    Queda solo un elemento por definir: el misterioso cuadrado mágico. La elaboración de dicho cuadrado -cuya resolución ya hemos explicado en una obra anterior - implica un grado de concentración interior y de meditación notable, actitud interior imprescindible para la ejecución de los trabajos herméticos. El grabado de Dürer, está trazado sobre la base de las rectas y diagonales que constituyen el cuadrado mágico.

    El grabado en sí es la alusión al "Nigredo" u "Opus nigrum", contiene todos los elementos que entran en juego, de la misma forma que el grabado siguiente, "El caballero, la muerte y el diablo", remite a la superación de esta primera fase y a la inmersión en la segunda. Este grabado está compuesto por tres planos: en primer lugar la imagen del caballero, tras él, unas figuras monstruosas, a lo lejos, en lo alto de la montaña, el castillo inaccesible. Si hay una palabra que defina la actitud interior del caballero es impasibilidad. Armado con ella y con su lanza y espada, no deja que los monstruos infernales le sorprendan ni transtornen. Sobre su montura evidencia un dominio sobre los impulsos viscerales y emotivos; el perro lo sigue, no lo persigue, ni lo acosa, parece sometido a su voluntad. !Qué serena imagen la del caballero que para llegar a las altas cumbres de su fortaleza, solo tiene que seguir la senda trazada por su voluntad inconmensurable de no servir a la naturaleza animal y que es indiferente a los acosos de lo infernal!

    La "obra al negro" ha sido superada, el estado de muerte y postración, dejado atrás, el meditabundo se ha puesto en pie, a la conquista del "mundo intermedio" representado por los seres infernales; vencidos estos, nada pueden contra él y ya nada impide el acceso a la montaña en cuya cumbre el castillo representa tiene el mismo sentido que la "roca en el océano", la "isla de Avalon", la "ciudad Santa", el "Shambala de los iniciados", etc. el lugar, situado en un alta montaña, lejos del mundo de lo contingente, donde ni el espacio ni el tiempo alteran la quietud y la estabilidad olímpica de los que allí moran.

    Pero aun hace falta una tercera etapa que no es sino la profundización en la situación alcanzada. Y Dürer nos la representa a través de "San Jerónimo en su celda", tercer grabado de la serie. Es la celda de un monasterio cuyas paredes están ornadas con distintos símbolos utilizados por el peregrino a lo largo del camino. Del techo pende una calabaza, acaso la compostelana indicativo de una búsqueda y de una peregrinación interior concluida. Ante Jerónimo se encuentra un león, reposado y tranquilo, el animal áureo y solar que no ataca a quien es de su propia naturaleza. Está vigilante a los pies del Santo que luce sobre su cabeza el resplandor del "cuerpo de gloria", inalterable e imperecedero. Su espíritu, el perro, vencido, duerme y ya nada le impide, profundizar en el estudio de la naturaleza que verá con los ojos del iluminado y de la "inteligencia del corazón" (la intuición intelectual de la que hablaban los escolásticos). Por lo demás el nombre mismo de Jerónimo indica su carácter de perfección: derivado de "hieros" (Hiero-nymus), significa "sagrado".

    En otros cuadros Dürer intenta transmitirnos símbolos herméticos. En un extraño autorretrato titulado "Doctor, es ahí donde me duele", su dedo indica una costilla que nos permite retornar al mito del andrógino que ya hemos aludido en las notas sobre El Bosco: la ruptura interior que supone la escisión entre un espíritu femenino y un alma masculina, entre un principio pasivo y otro activo, es vivido por Dürer como un dolor, una carencia interior cuyo único remedio es la "unión de los contrarios", la paz entre el espíritu y el alma representados por el perro y el león situados a los pies de San Jerónimo.

    El 6 de abril de 1528 falleció el más grande de los artistas alemanes. De él se conservan la mayoría de sus obras y su casa de Nuremberg, si bien reconstruida tras la Segunda Guerra Mundial en la que resultó dañada por los bombardeos aliados. Los últimos siete años de su vida estuvieron dedicados al estudio y la meditación.

    Dalí dedicó a Dürer uno de sus primeros artículos en la revista escolar "Studium", muestra de que ya desde muy joven le llamó la atención. En su artículo menciona explícitamente los tres grabados alquímicos a los que nos hemos referido de los que dice que "son de una profundidad de pensamiento tan grande que muy pocos artistas han llegado a tan alto nivel". Como sabemos, por la influencia del psicoanálisis, Dalí se preocupó de investigar y desarrollar sus tendencias y motivos de preocupación infantiles. Es de suponer que el interés que ya de muy joven manifestó por Dürer fue racionalizado en su madurez; de hecho, en la producción de Dürer hemos destacado voluntariamente tres elementos que serán casi una constante en Dalí: la construcción geométrica los cuadros partiendo de unas figuras básicas, construcción similar a la que es fácilmente perceptible en "La Melancolía", el tema del andrógino derivado de "Doctor es ahí donde me duele" y, finalmente, la filosofía hermética inherente a los grabados de Dürer que, con el paso de los años, le pondrán en la pista de alquimistas como Fulcanelli.

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Un artículo escrito hace 25 años: Las armas del Grial

Infokrisis.- Este artículo fue escrito en el lejano 1981 en el curso de una entrada clandestina en España, cuando me encontraba todavía como exiliado político en Francia. El artículo estuvo en una carpeta hasta hace relativamente pocas semanas en donde me decidí a escanearlo. Detrás del estilo juvenil del que es fácilmente perceptible, se deduce también la sorpresa del autor cuando, al investigar en los libros a su alcance en aquel momento, iba descubriendo un mundo simbólico rico en significados, que, de alguna manera son los que nos han mantenido en pie en los años siguientes.

El tema de las armas va indisolublemente unido a la casta guerrera y a sus modalidades de ascesis hasta el punto de que puede afirmarse que, real o simbólicamente, no puede acometerse una empresa de realización espiritual  al menos en lo que se refiere a la ascesis guerrera  sin estar provisto de las armas adecuadas para la misma. En las leyendas mitológicas la figura del héroe sería casi inconcebible sin el arma que lo caracteriza; imaginemos por un momento a Thor sin su martillo, Sigfrido sin Notung o Balmunga, al Cid sin su larga Tizona o a Arturo sin Excalibur. En ocasiones incluso, el arma hace girar en torno suyo a toda la narración legendaria como ocurre en buena parte del mito del Grial y de las leyendas vehiculizadas en torno suyo.

ESENCIA DE LA ASCESIS GUERRERA

Pero de entrar en el estudio directo de las armas que recorren las páginas más gloriosos de la Tradición Occidental y de penetrar en su simbolismo será útil recordar siquiera mínimamente el tipo de ascesis correspondiente a la casta guerrera y que, en parte ya se haexaminado en otros artículos de este dossier.
El arma va ligada, inicial y preferentemente, al hecho del combate: un arma se utiliza para pelear y el primer combate que deberá afrontar el héroe o futuro héroe será el de la conquista de su arma (o su recomposición, pues se encuentra rota). El hecho mismo de que unos guerreros puedan conquistar un arma y otros fracasen, significa ya un primer elemento de jerarquía: unos son dignos de empuñar un arma y otros no, y esa dignidad es, o bien adquirida por la superación de unas pruebas, o bien por una "dignidad natural innata".

En el segundo caso, Arturo, por ejemplo, logra extraer "Excalibur" de la piedra cuadrangular sin invocar por ello otra dignidad más que la de su nacimiento (hijo del rey Uther Pendragon), y en el otro caso, Sigfrido, educado puro y sin haber aprendido lo que era el miedo consigue forjar la espada invencible. Tanto en uno como en otro caso, antes que ellos, otros caballeros habían intentado la empresa, fracasando. No puede hacerse exclusión del carácter sagrado que tiene la espada en todas sus manifestaciones, pues como elemento creado por un Dios o un rey, participa de la divinidad y no puede ser tocada ni manejada por quien no posea en sí mismo la esencia de lo divino.

La conquista del arma es pues ya un primer paso de realización heroica y nos pone en la pista del significado de este concepto: si unos consiguen el arma y otros no, y si previo a esta obtención no ha mediado ninguna acción exterior "heroica", ningún combate, ni simbólico, ni real, implicará que ha sido un proceso interior en el héroe o guerrero lo que le ha encarrilado por la senda de la dignidad regia que le permitirá poseer la espada.

Más aun, significa que el proceso interior es más importante que la acción exterior, lo cual concuerda con la distinción coránica entre "pequeña" y "gran" guerra santa". La Gran Guerra Santa es la lucha del hombre consigo mismo, contra todo lo que lo ata a la materialidad y lo domina, contra sus instintos y pasiones inferiores. Mientras que la Pequeña Guerra Santa es la guerra en el sentido contingente del término, es decir, el combate de un hombre contra otros hombres. Instintos como el miedo, el ansia, el orgullo o el deseo pueden comprometer el desarrollo de la pequeña guerra santa, de ahí la importancia que se concede a la fase interior y anterior de desarrollo en la que estos impulsos y pasiones deben quedar dominados, "calcinados". Pero esa "Gran Guerra", como hemos visto, es la del hombre consigo mismo. Un occidental ido al Japón para aprender Zen a través del tiro con arco nos explica:

"Esta es la consecuencia del tiro con arco: un enfrentamiento del arquero consigo mismo que penetra hasta en las profundidades".

Y en el mismo libro unas páginas más adelante prosigue:

"El último secreto del arte de la espada consiste también en estar liberado de la idea de la muerte".

Cita que viajando por el tiempo puede muy bien trasladarnos a la filacteria situada en el frontispicio de la ciudad griega de Esparta en la que podía leerse:

"Solo el desprecio a la muerte da la libertad".

La conclusión a extraer de todo esto es importante y se refiere a la unidad objetiva e intrínseca de todas las tradiciones  guerreras más allá de los períodos históricos, como ya hemos visto y su referencia a la misma tradición en la que lo importante es el reencuentro del hombre consigo mismo, la liberación de la personalidad de todo lo que la condiciona y la obtención de una libertad absoluta.

PAX Y VIRILIDAD OLIMPICA

El fin de la lucha es la "pax triunphalis", la que Evola asimila al "estado olímpico", es decir, un estado de paz y quietud interior en el cual "el corazón ya no es afectado por ningún pensamiento sobre yo y tú"  o por emplear palabras de Wolfram "[los guerreros] a fuerza de combatir han conquistado la paz del alma". Esto sobre el terreno interior, pero en el campo de la Pequeña Guerra Santa también la "pax triunphalis" representa la victoria del orden sobre el caos, de la misma forma que en el interior del hombre el caos viene asimilado a las pulsiones inferiores e instintos y el orden a su separación. Tal es el símbolo de la "pax romana" impuesta por Augusto.

Este simbolismo lo encontramos también en el ciclo del Grial cuando Arturo arranca la espada de la piedra. Como símbolo del orden, la espada se identifica, en ocasiones, con la "columna vertebral" del mundo, el "axis mundi", es el orden por excelencia, un principio de espiritualidad pura, que hincado en la piedra cúbica representa la ocultación o subordinación de lo espiritual a lo material, no en vano el cubo, con sus superficies cuadrangulares es la figura más estática de la geometría de los volúmenes y representará la materializaicón absoluta. Separar la espada de la piedra sugerirá liberarla de la materialidad, esto es, separar el caos del cosmos, del orden.

En el mismo ciclo se repite otro simbolismo análogo. La espada que surge vertical de entre las aguas, empuñada unas veces por la misteriosa "Dama del Lago" y otras, simplemente por un brazo desconbocido y que será recogida por Uther o bien por alguno de los caballeros del Grial o, en otras narraciones por Arturo, representa la separación del elemento ordenador del universo, la espada, del seno del elemento informe y caótico que son las aguas.

Y también encontramos un simbolismo análogo en las artes herméticas cuando la espada se convierte en el emblema general de la virilidad representada esquemáticamente por el trazo vertical que simbólicamente sugiere el control sobre el estado de vigilia, control necesario en la primera fase de la obra alquímica. A esta sucede, como se ha dicho, la pasividad pura, el trazo horizontal y luego, en una tercera fase de la obra, obra al rojo, la virilidad resurge y se recupera nuevamente el estado de verticalidad. Ambos trazos se representan en la cruz, pero también y quizás de forma mucho más completa en la flor de loto o en la llave de la vida (el "ankh" egipcio): una raíz inserta en la tierra desprende un tallo que atraviesa las aguas, el cual, finaliza en una flor situada ya sobre el elemento caótico, o agua orientada hacia el sol, elemento viril, al igual que la espada "Excalibur" emergía de entre el caos de las aguas.

El carácter heroico de la obra hermética aparece también relacionado con el simbolismo de los colores y de la virilidad. El color del planeta Marte es el rojo, pero Marte es también el dios de la guerra y así mismo su símbolo es, no solo el mismo del metal que le es correspondiente, el hierro, sino también el emblema general de la virilidad: una cruz superpuesta a un círculo : la cruz alquímica de los cuatro elementos ordenadores, superpuesta al Todo representado por el círculo, un Orden, antepuesto a un Caos.

LOS APAREJOS DEL CABALLERO

Dicho esto conviene regresar al tema de la guerra que emprende el héroe. Para ello precisará no solo sus armas sino una serie de elementos imprescindibles para acometer la aventura: revestirá su corazón o armadura que le otorgará una protección real en la "pequeña" guerra, pero también la "defensa espiritual" de la que habló San Pablo. La coraza lo aisla del mundo, lo hace indiferente a él. En el ciclo del Grial el brillo de las armaduras representará el período de esplendor de la Corte de Camelot pero cuando el Grial se pierda y el rey herido agonice las armaduras habrán perdido su brillo. Previamente a la aparición del héroe providencial, Arturo, en la corte de Pendragon, cuando éste no ha obtenido aun la espada, las armaduras de sus caballeros tendrán un aspecto tosco y sombrío, bárbaro, una ausencia de brillo que indica un discurrir entre el caos y la ausencia de espiritualidad. Ahora bien, la coraza está realizada en acero, el metal que se forja golpe a golpe, que significa dureza trascendente y que sobre el plano real es la resistencia personificada.

Luego el caballero se ceñirá el casco o la cimera y el cinto. Por su posición, casco y cimera, simbolizarán los pensamientos que emanan del cerebro y también el dominio de los pensamientos y de los instintos que tienen su origen espiritual surgidos como emanación biopsíquica del organismo cerebral. El cinturón, por su parte, es un medio de protección del cuerpo y, no lo olvidemos, uno de los atributos de Hermes, robado a Venus Afrodita, lo que hace también del cinturón un elemento relacionado con la sexualidad contenida.

Ataviado así el caballero sube a su montura.

CABALLO Y JINETE

El carácter mismo del caballo define su papel simbólico y práctico. Se trata de un vehículo y más en concreto de un vehículo que simboliza lo material en la medida en que el caballo realmente es el exponente de unos deseos exaltados y furiosos, irreprimibles y salvajes. Quien haya visto un caballo excitado y haya tratado de separarlo de su yegua en celo, comprenderá lo que decimos. La misma doma del caballo es un arte que, simbólicamente, no está al alcance de todos. Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno, solo puede ser domado por él, y solo por él será montado. La furia del caballo es la furia de la materialidad y del instinto ciego; sobre él, es decir, en una relación jerárquica, el caballero, expresa el polo espiritual. Si el caballero sufre un accidente, pierde el control de la montura que se desboca y cae, significará una inmersión en la materialidad, una pérdida del vehículo de realización espiritual.

Alquímicamente esto puede tener correspondencia en el sentido de que en la primera fase de la obra alquímica se aconseja "mantener cerrado el recipiente con objeto de que el espíritu no vuele". Y más adelante, en la segunda fase, a su término, se insiste en que el producto de la calcinación", las "cenizas", no se pierdan. El cuerpo material en alquimia es el elemento que realiza en sí mismo y en su interior, la transmutación y por tanto debe ser conservado. La pérdida del caballo podría entonces asimilarse a la incapacidad por mantener en "un mismo recipiente" el espíritu y el cuerpo. Pero mientras que el caballero, sobre su montura indica la materialidad domada y dirigida, puesta a su servicio, el centauro, que podría asimilarse a esta imagen, es su inversión: lo espiritual dominado por lo material, lo instintivo, y sin posibilidad de separase de él.

La relación "jinete caballo", es decir, la posición ocupada con respecto a la altura supone una proximidad del caballero al cielo, una separación, consecuentemente, de la materialidad. Algunos capiteles góticos recogen este simbolismo mostrando a caballeros que cabalgan extrañamente sobre cabras: es decir, sobre el animal que trepa más alto, el que, en consecuencia, acercará más al caballero al cielo, a la proximidad con lo absoluto.

Por último, una vez en la montura, el caballero recibe su escudo que es algo más que una defensa y aparte de cumplir uan función complementara a la armadura, siendo la parte más visible del caballero será en ella en donde coloque su blasón y leyenda.

Tras recibir sus armas, partirá.

LAS ARMAS DEL CABALLERO

En las armas hay un doble poder contenido: de ahí que muchas ostenten dos filos (hacha, espada, maza) que habrá que entender como una referencia a esta duplicidad: con ellas se rompe y se mata, pero también se gobierna. Arturo hace probar a sus enemigos el filo de su espada y luego gobierna "por el poder de la espada", una vez impuesta la "pax triunphalis", y es en su nombre en quien realiza sus actos de poder. Creación y destrucción, tales son los atributos de las armas, que se corresponde, en cierta forma, con los atributos del Grial. Una tradición cuenta que el Grial es la piedra preciosa colocada en la frente del diablo que cayó a la tierra cuando la rebelión de los "ángeles malvados". Otra tradición india nos habla del poder destructor del "tercer ojo" de Shiva, que evidentemente es análogo a la piedra graal de la frente del diablo. Con ella se alcanza la felicidad, pero también se sufren peligros y riesgos, otro tanto ocurre con las armas. El bastón es el símbolo de apoyo, pero también de castigo, el martillo del herrero es también un arma de guerra y simboliza el poder creador de la forja y también el aplastamiento del adversario y así sucesivamente.

La espada  centrémonos en este arma  es más larga cuanto mayor es la dignidad de quien la empuña. Solamente en la tradición espartana las cosas eran algo diferentes: se consideraba un honor combatir con una espada contra más corta mejor, porque era así como podía estar más cerca del corazón del adversario y la tradición guerrera de aquella noble ciudad libre quería que la distancia ideal para el combate fuera aquella en la cual resultaba posible ver la abeja de tamaño natural que los espartanos pintaban en sus escudos.

Sin embargo, esto no es más que una excepción  justificada por una forma particular de tradición viril y guerrera  por regla general al acortarse la espada se transforma en un arma distinta, cualitativamente diferente también, la daga, el machete, llegando incluso a ser una inversión del significado de la espada. Su corto filo sugiere una espiritualidad no desarrollada y también se une a la traición, al asesinato la venganza y a la ausencia de cualidades viriles. Solo cuando el puñal es consagrado y ostenta signos de haberlo sigo (runas, inscripciones y leyendas, símbolos) se convierte en la daga de los caballeros, un arma auxiliar, surgida en tiempos relativamente recientes.

La forma de la espada varía según las latitudes y el sentido de las tradiciones imperantes: en el Occidente heroico y viril, donde la impronta "solar" es fácilmente observable no solo en el ciclo del Graal, sino también en la literatura de la Grecia clásica, la espada toma la forma de la virilidad fálica, por el contrario, en Oriente, islámico y semita, toma la forma del alfanje, estará en correspondencia con el carácter lunar de la espiritualidad de estos pueblos.

Otras tradiciones relacionan la espada con el Verbo. El mismo San Juan presenta la visión de un anciano de cuya boca sale una espada de dos filos, es el poder del Verbo, e incluso en el Apocalipsis, al añadir que "su aspecto (el de la espada) era como el sol cuando resplandece con toda su fuerza" liga la imagen del Verbo a la del principio Solar.

Paracelso grabó en su espada  que como médico tenía derecho a utilizar algo que suponía una reminiscencia remota de los poderes de la realeza, uno de los cuales, la teurgia ayudaba a la curación de las enfermedades  la palabra "AZOTH" compuesta por las primeras y últimas letras de los alfabetos griego, latino y hebreo, intentando dar a la espada un símbolo de totalidad, integralidad y divinidad.
También en la Biblia, será ya tras haberse producido la "caida" cuando una espada llameante separe a Adán y Eva del Paraiso, ligando este arma también al elemento solar, al fuego. Otras armas se harán corresponder así mismo con otros elementos: el tridente, patrimonio de Neptuno, claramente con el elemento acuático, la lanza con el elemento tierra en la medida en que es apenas una vara de madera de origen vegetal que antes había hundido sus raíces en la madre tierra; la honda estará ligada al elemento aire y otro tanto ocurrirá con la saeta. Así se podrán deducir consecuencias de las descripciones de cierpos combates: un héroe armado con una honda que luche contra un lancero, simbolizará la oposición del aire contra la tierra, si es una lanza contra una espdada, de la tierra contra el fuego.

La tradición islámica refuerza la tesis de una relación entre la palabra y la espada. Cuando los imanes que impartes las enseñanzas coránicas suben a los minaretes la tradición quiere que porten una espada de madera y otro tanto ocurre en los relatos de las "Mil y una noches" en donde el simbolismo de la espada aparece obsesivamente; Simbad, por ejemplo, en cierta ocasión debe afrontar a un cíclope similar a Polifemo, improvisa una espada calentando al rojo un gran clavo que introduce en el único ojo del monstruo.

En el Japón tradicional el Emperador no precisaba de ninguna ceremonia para ser consagrado, le bastaba con asumir la Triple Joya: el espejo, la espada y la perla. Mediante el espejo se le instaba a que recordara sus orígenes solares, mirándose en él, la perla simbolizaba la "piedra celeste" adoptando un significado análogo al del Graal occidental , por último, la espada simbolizaba los dos poderes, el temporal y el espiritual, y con ella debía "decapitar" al dragón de ocho cabezas.

Junto a la espada, la daga y la lanza son las armas del caballero. Ya hemos hecho alusión a la primera; en cuanto a la lanza cabría decir que su simbolismo de rectitud, es manifiesto, en efecto, se trata casi de un vector. Pero en ocasiones, va ligado a la sexualidad. Anfortas, por ejemplo, que ha elegido como divisa de combate un lema de amor, se ve dominado por éste impulso y resulta herido por una lanza en las partes genitales: su virilidad envenenada ha sido castigada por el poder de la lanza. Se podría inducir que este símbolo implica también penetración, profundidad y confirmar así su temática sexual. Pero no debemos centrar todo su simbolismo en este área, en el mismo ciclo del Grial a que hemos hecho alusión, la lanza adopta un nuevo significado cuando el caballero que la extrae del cuerpo de otro guerrero muerto debe, por este hecho vengarlo, es decir, recuperar la dignidad perdida por el muerto, o mejor aún, convertirse en restaurador. El lancero termina así siendo, simbólicamente, un restaurador.

La lanza alquímicamente, está ligada al simbolismo hermático de la apertura del costado. En efecto, según la tradición cristiana, el centurión Longinos clavó la lanza en el costado de Cristo crucificado. La cruz puede simbolizar aquí los cuatro elementos de la naturaleza  fuego, tierra, aire y agua  ordenados en torno a un centro, elementos sobre los que descansa el cuerpo de Cristo muerto que solo resucitará tres días después, una vez separado del madero. En el costado, las distintas tradiciones aseguran que se aloja el "spiritus mundi" que en el momento del lanzazo se libera desparramando agua blanca y sangre roja. La lanza pues señalaría una fase de ruptura y muerte, previa al renacimiento en un nuevo estado del Ser.

En otras ocasiones, la lanza, gratuitamente, en lugar de terminar en una aguja, se trifurca; estamos entonces ante una variación del mito: el tridente. Patrimonio y atributo del dios de las profundidades, Neptuno, rey del subconsciente. Otros ligan el tridente a la figura del "Padre" simbólico que contiene a las Tres Personas del Nuevo Testamento. En la India aria el tridente quedará ligado al tercer ojo destructor de Shiva y en el ciclo del Grial aparecerá una lanza "grande con tres corrientes que sangran" remedo indudable del tridente clásico. El simbolismo, como se vé, es ambiguo pero universal.

LOS ATRIBUTOS DE LA REALEZA

Al igual que el caballero, la realeza tiene otros atributos que le son, así mismo propios y la cualifican: el cetro, la maza y el bastón. El cetro de Zeus, tras ser robado por Hermes, pasa a ser símbolo de una de sus triples dignidades. Será en torno a este centro que se enroscarán las dos serpientes formando el símbolo del caduceo y representa al "axis mundi".

La maza, por el contrario, es un símbolo de aplastamiento. Es un atributo de Hércules, símbolo, a su vez, de la realización personal, a través de un complicado suceder de pruebas y "trabajos" que rememoran tanto los signos zodiacales como las fases alquímicas. En cuanto al bastón como ya se ha dicho, es a la vez, un elemento de castigo y de apoyo . En su papel de objeto de castigo será utilizado por Edipo para matar a su padre y como apoyo será considerado por los egipcios como un símbolo solar ya que en el equinoccio de otoño, cuando los días se acortan, el sol, envejecido, precisaba de un bastón para apoyarse; en esa fecha los egipcios celebran la fiesta del "bastón solar".

Los dioses también disponen de armas, las más frecuentemente mencionadas son la flecha y la red. En ocasiones no se tratará de flechas, sino de un remedo, de rayos, por ejemplo, flechas son los atributos de Apolo, rayo será por el contrario, el de Júpiter Zeus, mientras que Thor ostentará un martillo como compañero del trueno; Thor, "el dios tonante", el dios del trueno, precedido siempre por el relámpago. En cuanto a la red, es el arma de Varuna, aparece también en la saga de los nibelungos, confiriendo la invisibilidad y fué así mismo un arma utilizada por los gladiadores reciarios que rememoraban en laarena del circo los combates  de los dioses.

El oponente del reciario, el mirmidón, armado con espada y coraza simbolizaba el signo de Cáncer; el reciario (tridente y red) pueden ser asimilados al signo de Piscis ("tirad las redes", dijo Jesucristo inaugurando la Era de Piscis y también "yo os haré pescadores de hombres") ambos signos se encuentran en trígono con Escorpio, regido a su vez por Marte. No podía ser de otra manera: el combate siendo una dramatización de las luchas divinas debía estar bajo la advocacióin de un aspecto zodiacal favorable (el trígono en el cual los signos están separados 120º) con un signo y con un planeta guerrero: Escorpio y Marte.

LA DECADENCIA DE LA TRADICION HEROICA

Queda solo por dilucidar alguna utilización de las armas que aparentemente parecen no tener relaciones con la actividad guerrera. Ya hemos dicho antes lo que suponía "caerse de la cabalgadura", podría ahora hablarse del accidente, ligado, en ocasiones a la pérdida del control de la montura, que supone la rotura de la espuela.

En la Edad Media las espuelas se utilizaban tanto para azuzar a la cabalgadura como de arma defensiva capaz de herir en el rostro al infante. Simbólicamente representaban las alas de Mercurio/Hermes y protegían el punto más débil de Aquiles, de tal forma que su pérdida o rotura suponía una fuerza activada, pero no superada.

Idéntico simbolismo tenía la rotura de la espada. Un caballero incapaz de dominar su furia, es decir, cuando ha caído en una virilidad salvaje y primitiva, ya no es capaz de regir su acción. En ese momento, cuando no es digno de empuñar la espada, ésta se hace trizas entre sus manos.

En otras ocasiones serán las propias fuerzas del subconsciente las que harán sufrir un accidente al caballero, el cual, creyendo poder luchar contra otro adversario, se herirá a sí mismo. Todo ha sido, en definitiva, un sueño, en el curso del cual el caballero ha luchado contra su proyección demoníaca, contra los fantasmas latentes en su cerebro y son esas potencias infra humanas, no sublimadas, las que han salido a relucir, hiriéndolo.

Pues bien, todos estos símbolos no se redujeron solo a literatura o erudición, fueron la encarnación de valores asumidos por la caballería medieval y por su cúspide, el templarismo. Esta, supo sintetizar durante dos centurias los valores más altos de la espiritualidad guerrera y plasmarlos en lo contingente apoyado en un sistema simbólico integral que abarcaba todas las actividades que el templarismo inspiró: el arte gótico, la ciencia hermética, la literatura heróica (cilos arturiano y graálico) y el arte de la guerra.

La disolución de la orden templaria primero y el acoso al gibelinismo más tarde, hizo que la Tradición se volviera subterránea. La literatura caballeresca se volvió tópica y perdió su sustancia, el arte gótico se volvió "flamígero", es decir, puro alarde estético y el arte de la guerra fue dejando paso a las máquinas de matar que hacían innecesario el encuentro hombre contra hombre propio de la caballería.
Ya nunca más renacería una caballería de monjes guerreros. Lo más parecido en han sido en estos setecientos años han sido los llamados "cuerpos de élite". Hoy cuando se asiste a una denigración de las fuerzas armadas y cuando una ola de pacifismo recorre las conciencias, hace falta poner los puntos sobre las íes: lo criticable del "servicio militar" es su democratización, su extensión a todos los "hijos de la patria", cuando, hasta la revolución francesa solamente los miembros de la nobleza tenían, no el deber de usar las armas, sino el derecho a portarlas.

Hoy en día se hace incomprensible para los reclutas un hecho tan simple como la "novatada", los insultos del sargento mayor a los reclutas, la gratuidad de algunas bofetadas, etc.; en efecto, nadie les ha explicado que el secreto del arte de la guerra es la despersonalización, la superación del principio de individuación, y esto se consigue degradando cuerpo y personalidad, es decir, los portadores de los valores individuales, porque solamente dejando a las puertas del cuartel tales valores se consigue forjar un "espíritu de cuerpo", una nueva conciencia colectiva capaz de hacer reaccionar a los sujetos que la componen como un solo hombre.

Todas las técnicas tradicionales tienden a lo mismo: la superación del principio de individuación. Y todas los hacen por diferentes caminos, los que corresponden a cada una de las castas tradicionales: un monje o un burgués difícilmente aceptarán el sistema de ascesis que corresponde a la casta guerra, con su disciplina, con su violencia, con su tosquedad. Otro tanto ocurre a la inversa.

© Ernesto Milà – infokrisis – infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com – Se prohíbe la reproducción sin indicar procedencia.