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INFOKRISIS, el blog de Ernest Milà

A 40 años de mayo 68 (XI de XVI) La ideología revolucionario de los estudiantes

Infokrisis.- Iniciamos, en la recta final de este estudio sobre mayo del 68, tres artículos sobre la Ideología del movimiento estudiantil, a los que seguirán unas conclusiones. Hay que decir que, de esta ideología, hoy no queda ni la sombra. La aceleración de la historia se demuestra en casos como éste en donde una ideología paso de ser indiscutible en 1968 a ser absorbida por el marxismo dos años después, y a desparecer por completo al cabo de dos años más.En nuestra tribulada época subsiste lo que es más fuerte que el fuego. Y la ideología del movimiento estudiantil era apenas tan superificla como el discurrir de un sky. A poco de pasar, la nieve recubre otra vez el surco. A partir de lo que exponemos quizás sea más fácil entender porqué el movimiento de mayo no fue en toda Europa más que el escenario de un juego lúdico en el que participarían... los hoy dirigentes de las democracias burguesas de Europa Occidental. El Frente de Liberación Popular de Julio Cerón dio 8 ministros e incontables directores generales, Gerard Schröder y el ala mayoritaria del SPD alemán así como los ecologistas fueron miembros del SDS, el socialismo frances (y el neogaullismo) está repleto de "hijos de mayo". ¡Menuda revolución que hace de sus miembros los émulos aventajados de lo que decían combatir!

   

    

 

La ideología revolucionaria del 68

Si hemos aludido especialmente al situacionismo fue por que, en cierta medida, sus representantes en Francia tuvieron arte y parte en la elaboración de las tesis contenidas en el documento Nous sommes en marche y en los documentos elaborados por otras comisiones similares durante las ocupaciones de las facultades, que, de alguna manera resumen las tesis de lo que se puede considerar como el movimiento estudiantil en estado puro, no reductible a las líneas políticas de los distintos grupúsculos que participaron en los incidentes.

El valor de estos documentos es relativo. Por nuestra parte no vemos en los sucesos de mayo ninguna ideología subyacente que constituyera el motor de la revuelta y su carburante intelectual. Sí, existió, pero su importancia fue mínima. Y cuando se empezó a analizar, ya había desaparecido completamente del escenario universitario, arrasado literalmente por las consignas de los grupúsculos.

Desde el punto de vista de la historia de las ideas, los conceptos que constituyen lo que podemos llamar la “ideología de mayo 68” es interesante, no tanto por su contenido, sino por el hecho de que fue la última vez en la historia reciente que una joven generación reflexionó sobre sí misma. Nunca más ha vuelto a ocurrir. Tras mayo del 68, la juventud perdió su conciencia de generación y nunca más ha vuelto a recuperarla.

La mayor parte de razonamientos y discusiones que tenían lugar en la época eran superficiales y pertenecían mucho más a las “poses” revolucionarias que a actitudes verdaderamente profundas.

Explicaremos en primer lugar por qué apareció esa generación en aquel preciso momento de la historia. Mas adelante realizaremos una exposición de los puntos esenciales de su doctrina. Evitaremos realizar una crítica sistemática a algo que como ya explico Raymond Aron en aquella época, era tan débil que no merecía ni siquiera ser criticado.

En nuestra opinión es preciso leer La sociedad del espectáculo de Guy Debord que ya hemos mencionado, para entender la matriz del movimiento. Mao 68 no fue nada más que un chispazo que tuvo cierta notoriedad, precisamente, por que entraba dentro del espectáculo. Es significativo que algunos agitadores medianamente dotados, Rudy Dutschke o Danny Cohn Bendit alcanzaron fama en tanto supieron generar espectáculos mediante la provocación a altos funcionarios de sus gobiernos. Al igual que los anarquistas que frecuentemente son víctimas de las prácticas antiautoritarios que denuncian en otros, los revolucionarios de mayo que aborrecían de la sociedad del espectáculo, terminaron ellos mismos integrándose en ella.

1. Los cambios generacionales en el 68

La nueva situación creada con la innovaciones aparecidas a mediados de los años 60, supusieron una ruptura generacional y un imposible diálogo entre padres e hijos. Es en el curso de esa época cuando la historia empezó a acelerarse: los padres habían vivido el período difícil de la guerra y la postguerra, habían sufrido como, por lo demás, todas las generaciones anteriores.

Sin embargo, la generación del 68, remontaba sus primeros a los años de la postguerra, en la que Europa empezaba a remontar. El mayor trauma lo había constituido, en Francia, la guerra de Argelia. Nada grave, a fin de cuentas.

Esa generación creció en una época de progreso económico y avances tecnológicos. La calidad de la vida mejoró. Si hasta ese momento, la generación de los padres no difería extraordinariamente de los hijos y, por tanto, las generaciones se parecían extraordinariamente unas a otras, a partir de mediados de los 60 se produce la ruptura.

Esa ruptura se experimentó con más intensidad en la Universidad. Hasta ese momento un título universitario había sido una garantía de triunfar en la vida. La Universidad era la puerta del éxito social. Sin embargo, a partir de mediados de los 60, se producen dos fenómenos en la universidad europea: de un lado la masificación, el título ya vale poco y ni siquiera garantiza que el receptor pudiera obtener un trabajo bien remunerado; algunas carreras empezaban a generar peligrosos excedentes cuyo refugio era el paro o empleos que no tenían nada que ver con lo estudiado. Además, la enseñanza universitaria vivía una crisis en sí misma: los catedráticos se habían apoltronado, la investigación no figuraba entre las tareas preferenciales de la universidad y, para colmo, los contenidos de la enseñanza no estaban adaptados al cambio científico tecnológico que se estaba produciendo en esos momentos. Existía un desfase entre la universidad y el avance de las ciencias. Y aquella iba varios pasos retrasada.

El resultado de todo esto fue un conflicto que generó distintas contradicciones:

- entre las generaciones

- entre la universidad y la sociedad

- entre las costumbres tradicionales y los nuvos modos

- entre profesores y alumnos

- entre lo que el estudiante pretendía ser y lo que era

Para colmo, en aquel momento, irrumpieron una serie de nuevas teorías, surgidas algunas de nuevas interpretaciones del marxismo, otras que suponían un enlace entre el anarquismo y el marxismo, se revitalizó el trotkysmo, apareció el maoísmo, se crearon ideologías de síntesis (el freudo-marxismo, el aggiornamento católico con aperturas al castrismo, al guevarismo, al marxismo).

Todo esto llegó en un momento en el que la generación nacida en la postguerra (1945-1953) buscaba respuestas. Aquella generación vio como ya no era necesario trabajar desde muy joven para ganarse la vida; el clima de bonanza económica generado por la reconstrucción de Europa, la irrupción, primero de la Europa Verde y luego del Mercado Común, había liberado mucho tiempo para el ocio. Pero los elementos para ejercer el tiempo de ocio eran, en aquella época, escasos e incomparables con la oferta de ocio actual. La sociedad de la informática no había irrumpido aún y el ansia de saber que experimentaban algunos, en especial, los estudiantes, solamente se pudiera satisfacer con la lectura.

Yo soy testigo de que en aquellos momentos, con escasos 15 años, cuando cursábamos el quinto curso del Bachillerato, nos regalábamos sobredosis de lectura: mi generación había leído a esa edad a Marcuse y Fulcanelli, a Freud y a Althusser, a Dino Buzzati y a Nietzsche… era una generación que buscábamos respuestas y que, seguramente, maduramos algo después que la de generación de nuestros padres, pero desde luego mucho antes que la generación de nuestros hijos. Estábamos pendientes de las corrientes intelectuales de nuestro tiempo. Y, al a postre, fuimos víctimas de los mitos de aquella época.

En ese contexto, se produjo una contradicción entre la envoltura de la llamada revolución de mayo del 68 y lo que era en realidad:un movimiento completamente banal que solamente pudo tener un impacto desmesurado en la sociedad por tres motivos:

- por que fue el primer movimiento político “espectáculo”.

- por que quienes movieron hilos le aureolaron de un interés muy superior al que merecía.

- por que se presentó como un movimiento renovador.

La originalidad del movimiento era muy relativa y en su componente mayoritaria no pasaba de ser un refrito de distintas variedades de marxismo y un revival del anarquismo pasado por el tamiz situacionista.

Ahora bien, si había algo de interés en aquel movimiento y algo verdaderamente nuevo, fue la reflexión que los estudiantes hicieron sobre su propia condición y sobre la función de la universidad dentro de la sociedad. De ahí salió un programa –enunciado durante las asambleas y ocupaciones del mayo francés especialmente por la comisión Nous sommes en marche- de lo que algunos han llamado “reformismo-revolucionario”.

Pues bien, esto que pertenece a la variante francesa del movimiento estudiantil –en cada país tuvo unas características nacionales muy acusadas y en lo que respecta a España, la particular situación política que vivíamos hizo que este aspecto estuviera casi completamente ausente del panorama universitario, centrándose todo en las luchas de oposición al franquismo- fue excepcionalmente breve y las esperanzas suscitadas no duraron mucho más allá de lo que duraron las ocupaciones, el frenesí de las asambleas, de las manifestaciones y de las barricadas. En 1971 de todo esto ya no quedaba absolutamente nada. El movimiento estudiantil seguía como denominación de marca utilizado por los grupúsculos marxistas, pero se había perdido toda la voluntad de debatir sobre la condición estudiantil y todo se supeditaba a formas tradicionales –e incluso arcaicas- de marxismo.

Si vale la pena dedicar unos folios a exponer el análisis que el movimiento estudiantil realizaba de sí mismo, de la universidad y de la sociedad, es porque fue, sin duda, lo más creativo de aquella época. Y fue tan breve como exuberante.

2. La revuelta como proceso iniciático

A pesar de los instigadores de la revuelta fueron especialmente grupos maoístas y trotskystas, lo que nos ha quedado de mayo del 68 era un estilo contrario al marxismo ortodoxo. Mientras los grupúsculos marxistas conocían a la perfección la frase de Lenin en ¿Qué hacer?No hay revolución sin doctrina revolucionaria”, los contestatarios estaban mucho menos interesados por las doctrinas. Cohn Bendit asumió como un valor positivo la falta de doctrina del movimiento de mayo: “… la fuerza de nuestro movimiento se apoya en una espontaneidad incontrolable que lo impulsa sin pretender canalizar, y mucho menos apropiarse, la acción que ha provocado”. Era la ideología, a fin de cuentas, del “prohibido prohibir” que ha quedado como paradigma del movimiento de mayo.

Si atravesamos el contenido de esta frase veremos que si en ella radica todo el encanto romántico del movimiento de mayo del 68, no es menos cierto que ella incluye también su debilidad: ni estructuras, ni límites, ni programas, ni formalismos… ¿qué queda? Apenas un movimiento lúdico expresión del excedente de adrenalina juvenil, absolutamente nada más. Dicho con otras palabras: superficialidad pura y simple.

En realidad, los incidentes de mayo responde a una situación antropológica y cultural. Antes, los adolescentes sabían que dejaban de ser jóvenes para convertirse en adultos después de superar una prueba de “iniciación”. El joven africano, todavía hoy, a partir de determinada edad sufre una “aventura iniciática” (cazar un león, permanecer una semana solo en la selva, conseguir la cabeza de un enemigo, etc.), ese momento marcaba un “tránsito” de la infancia a la juventud. Su vida, a partir de ese momento, dejaba de estar vinculada a la madre, para serlo a la sociedad de los hombres. Y eso implicaba que su comportamiento iba a ser, a partir de ese momento, diferente.

En Europa, esos ritos, mal que bien, lograron prolongarse hasta inmediatamente antes de la II Guerra Mundial. En la universidad era miembro de las corporaciones que suponían una männerbunde, una verdadera “sociedad de hombres”. Entrar en la universidad, suponía pasar a ser “hombre”. El matrimonio confirmaba en esa condición. Pero, la revolución de las costumbres que se produjo en los años 60, unido a que las destrucciones de la guerra eliminaron la mayor parte de la patina tradicional en Europa, generaron una confusión en los jóvenes: no tenían noción exacta de cuando dejaban de ser niños y pasaban a ser hombres. Julio Caro Baroja decía que cuando se cierra la puerta a lo iniciático, lo iniciático entra por la ventana. Así pues, los jóvenes reconstruyeron un sistema para establecer cuando entraban en la madurez: la “aventura iniciática” pasó a ser la barricada, la ocupación del centro de estudios, la asamblea, el frenesí del activismo callejero, la exaltación del enfrentamiento contra el “enemigo”… Hubo mucho de iniciático en mayo del 68.

Pero había otro elemento. La guerra mundial generó una desconfianza hacia la autoridad. Los vencedores consideraron que el peor pecado de los vencidos era el “autoritarismo”. A partir de finales de los años 40, la escuela empezó a demostrar un déficit de autoridad. El profesor, hasta ese momento mitificado en tanto que detentador de la autoridad, pasó –por iniciativa de ese mismo profesor- a relajar su “poder” y a intentar aproximarse cada vez más a sus alumnos. En mayo del 68 irrumpió la primera generación de jóvenes que ya no habían educado en escuelas autoritarias gobernadas por omnipotentes profesores. No digamos en los países que tuvieron regímenes fascistas. La misma Alemania se consideró un “país vencido” hasta 1965-67; a partir de esas fechas, cuando irrumpió la juventud que no había conocido las escuelas del nacional-socialismo y que se había educado en un sistema progresivamente más “libre” y “antiautoritario” varió extraordinariamente su percepción de su propia historia y fue a partir de ese momento en donde al peso de la derrota se unió la negación de su propia historia reciente y el afianzamiento de su complejo de culpabilidad.

Veinte años es el espacio de tiempo en el que una generación tardaba en hacerse presente. Los nacidos entre 1945 y 1950, se hicieron adultos entre 1965 y 1970. Y se sintieron desorientados porque se trató de la primera generación de la historia que no tuvo conciencia clara de cuál era la barrera entre la juventud y la madurez. Y, por eso mismo, era una generación extraordinariamente proclive a la revuelta en un momento en el que la política no era todavía denostada por los jóvenes y en un momento en el que todavía existían algunos rasgos de la vieja escuela (el inducir al alumno a leer y a estudiar) y no se habían manifestado aún los rasgos de la nueva escuela (aprender jugando que no hacía sino prolongar la infancia hasta edades muy avanzadas).

Esto generó el que en aquellos momentos todavía existiera entre los jóvenes un afán por formarse (no orgánicamente en el marco de la escuela tradicional, sino en un marco casi autodidacta o al menos generacional: fueron las universidades libres, los cursos paralelos y demás intentos surgidos en los propios sucesos de mayo) y las ideas fermentaran en sectores minoritarios pero relativamente amplios de los jóvenes.

Cuando, a lo largo de los años 70 y especialmente en los 80, desapareció todo rastro de la escuela tradicional. Esto coincidió con la irrupción de las nuevas tecnologías en el odio: vídeo primeros, videojuegos después, universo de los ordenadores, del DVD y, finalmente, de Internet. Todo esto redujo el ejercicio del intelecto entre los jóvenes a niveles mínimos, ya no se leía apenas, ya no se reflexionaba sobre nada (el soporte físico del libro es fundamental para poder reflexionar sobre algo concreto) y, la necesidad iniciática de la juventud dejó de estar protagonizada por la necesidad de la revuelta, para pasar a estar vinculado a las tribus urbanas. Éstas dieron una identidad a los jóvenes y les facilitaron la experiencia de la “aventura” (enfrentamientos con otras tribus urbanas, con la policía, exaltación de los hinchas en el estadio, etc.).

3. El nacimiento de la ideología estudiantil

La excusa que siempre planteó Cohn Bendit y el Mouvement du 22 Mars, para justificar la ausencia de doctrina revolucionaria, era que la doctrina separa y sólo la acción une. Sastre fue el primero, pero no el único en explicar que Fidel Castro no era comunista en Sierra Maestra, sino que fue la experiencia de la acción lo que terminó haciendo de él un militante comunista, ejemplo y razonamiento discutible desde todos los puntos de vista, pero que en mayo del 68 y con posteriormente se repitió hasta la saciedad.

Eso de que la “acción une” era evidentemente una frase tópica que apenas resistía un análisis superficial: la doctrina separaba sólo a los grupúsculos que no agrupaban en toda Francia a más de 2.500 militantes de las que en las universidades de París no habría más que 500-700 como máximo. Los grupúsculos eran un universo cerrado que ha aportado siglas a mayor del 68 y que constituyó –dato importante- los instigadores de su revuelta. Pero la carne de cañón la pusieron otros. El activismo lo que conseguía era arrastrar a gentes sin compromisos ni vínculos militantes que, pasadas las primeras experiencias (correr delante de la policía, lanzar un adoquín o un cóctel molotov pueden parecer excitantes… las primeras veces que se practica, pero en breve plazo termina aburriendo y siendo peligroso. Así pues, como máximo, la “acción” une brevemente, sin crear grandes vínculos de compromiso. Esto explica el por qué mayo del 68 tuvo la estructura de un souflé: se hinchó a la misma velocidad con la que se deshinchó. Y luego no quedó absolutamente nada…

En mayo del 68 cristalizaron algunas ideas que estaban en el clima de la sociedad europea occidental en aquella época y que en el curso de las ocupaciones cristalizaron en consignas llamativas y afiches que eran definitorios de un estado de espíritu. Eso fue lo mejor de mayo del 68 y lo que ha sobrevivido cubierta con cierta patina del tiempo.

Sin embargo, es cierto que tanto los estudiantes norteamericanos del SDS (Students for a Democratic Society) y del SDS alemán (Sozialistischer Deutscher Studentenbund), o incluso en las largas ocupaciones de los centros de estudio en Roma, se habían forjado algunas ideas a partir de las lecturas de los libros que llamaban la atención en la época.

¿Qué libros eran esos? Se ha pretendido que Mayo del 68 fue el hijo de las “tres M”: Mao, Marx y Marcusse. Falso al 100%. Mao no interesaba a nadie salvo a unos cuantos miles de maoístas. Marx era completamente desconocido en Francia. Marx se leía, pero en el 68 no era un autor excesivamente divulgado. Se leía más a los divulgadores de Marx y a sus intérpretes. Sastre se leía mucho más que cualquiera de las tres M. En cuanto a los clásicos del anarquismo, en 1968 ni siquiera eran leídos por los propios anarquistas y ya entonces tenían un indudable aroma a naftalina. Trotsky interesaba sólo a los trotskystas y su aridez era incompatible con la creatividad de mayo. Las obras del Ché Guevara se leían por exiguas minorías y a título de curiosidad. En cuanto a los socialistas utópicos se desenterraron luego, no en mayo del 68 y, en buena medida, de ellos nació el ecologismo.

Quienes sí tuvieron más importancia en el desarrollo de las ideas del movimiento de mayo fueron algunos profesores: Alain Touraine, Lefevre, Habermas y el propio Marcusse que, a fin de cuentas, también era docente. Eran los “profesores revolucionarios” que instigaban a los estudiantes a transformar la universidad radicalmente, que alimentaban sus deseos de rebeldía generando en la mentalidad de sus alumnos la idea de que la universidad debía y podía dejar de estar al servicio del capitalismo. Uno a uno, todos estos profesores terminaron siendo aplastados pro el monstruo que ellos mismos habían creado. Puestos a ser rebeldes, con quien resultaba más fácil serlo era contra estos catedráticos que, inevitablemente, siempre, se ponían de parte de los estudiantes más díscolos y no harían nada “autoritario” para cortar la rebelión. A Theodor W. Adorno, una alumna se le desnudó en clase. Váquez Montalbán tenía razón cuando decía que Adorno era capaz de construir una teoría sobre la sexualidad de los jóvenes, pero no de soportarla a diez pasos de distancia. Adorno como Hoffman, cuyo seminario fue saqueado por los propios estudiantes, murieron poco después de estos hechos. Su figura resulta hoy trágica. Una vez más, la revolución había devorado, no sólo a sus hijos, sino a sus propios padres. Habían olvidado algo esencial: los estudiantes revoltosos solamente admitían que el catedrático –y cualquier otro- les aplaudiera con reservas. André Stephane infería de este hecho que el movimiento estudiantil del 68 no fue una forma más de narcisismo.

El hijo del filósofo Norbert Bobbio, Luigi, sostenía que los profesores que se habían declarado a favor de los estudiantes seguirían siendo considerados como adversarios mientras no renunciasen a la posición de absoluta supremacía que tenían en la universidad. El problema era que la universidad es el lugar en donde se trasmite el saber y, por tanto, existe una relación jerárquica entre el que da y el que recibe… y el que recibe, a fin de cuentas, era el estudiante. Planteamientos como este figuran entre los tópicos más aberrantes que hicieron fortuna hasta principios de los años 60. Era el dogma de la “igualdad” llevado al límite –igualdad o “paridad”- que contribuyó a hacer olvidar cuál era la función de la universidad.

En 1968 existía una Universidad que no funcionaba correctamente –nada extraño si tenemos en cuenta que hoy es todo el sistema educativo desde la pre-escolar hasta la universidad y el postgrado que no funciona- lo que el movimiento estudiantil proponía era que la universidad dejara de ser tal para convertirse en un organismo en el que el saber en lugar retransmitirse “verticalmente” (de profesores a alumnos, de enseñantes a enseñados), lo hiciera “horizontalmente” (entre alumnos y profesores).

En la posguerra se evidenció la crisis de la universidad en toda Europa, pero, como es habitual, ni el poder, ni la propia esfera académica manifestaron la más mínima intención de reformarla. Todo funcionó mientras el estudiante al acabar sus estudios se transformó en un ser perteneciente a una élite social. No fue raro que, a mediados de los años 60 todo el mundo aspirase a ir a la universidad. Así se llegó a la masificación y a la devaluación de los títulos. Y con ello llegó el paro. En 1968, la universidad era una fábrica de futuros parados. El estudiante ya tenía conciencia de que al concluir sus estudios no iba a ser miembro de esa élite, sino que iba a conocer el paro.

Todos estos elementos llevaron a algunos estudiantes a la reflexión. Y lo hicieron con los escasos medios de qué disponían; además lo hicieron anárquicamente, frecuentemente en medio del ludismo de las facultades ocupadas y las quermeses callejeras. De ahí surgió la ideología estudiantil

4. Universidad tradicional y universidad burguesa

El estudiante, frecuentemente guiado por los profesores “revolucionarios” y, ocasionalmente por los docentes “progresistas”, advierte inicialmente el mal funcionamiento de la universidad. Bruscamente advierte que va a ir directo al paro y que esto no le importa en absoluto a la mayoría de sus profesores. Un documento redactado durante la ocupación de la Facultad de Letras, Leyes y Magisterio de Turín en enero de 1968, titulado Didáctica y Represión sostiene lúcidamente: “La mayoría de los catedráticos se burla de la universidad y considera las cátedras como un cargo seguro, con su correspondiente retribución y que no les impide atender sus asuntos privados: unos son alcaldes, otros diputados, otros industriales, otros grandes abogados y otros, en fin, no hacen absolutamente nada. Para los profesionales, el título profesoras implica simplemente que pueden cobrar unos honorarios más elevados. Por lo que se refiere a la investigación, en nuestra universidad investigar quiere decir publicar artículos o libros. Y como el prestigio de los profesores se mide por el volumen de las publicaciones que realiza el Instituto en el que se encuentran enfeudados, impulsan a asistentes y becarios a trabajar en investigaciones completamente inútiles, pero susceptibles de ser publicadas y que valen para triunfar en concursos, en definitiva, si la Universidad es uan estructura feudal en poder de los catedráticos, la investigación es su blasón”.

Esta es la parte del documento que todavía hoy mantiene su actualidad. No han cambiado mucho las cosas desde entonces. Sin embargo, en el mismo documento, el análisis se convierte en ciencia ficción cuando responden a la pregunta “¿para qué sirve la Universidad? Con una sarta de tópicos: “Para adoctrinar a los estudiantes, para hacerlos autoritarios e incapaces de discutir, para hacerles perder su capacidad de individualizar la dimensión política y social de lo que están estudiando”. Y acto seguido recomiendan una universidad horizontal, es decir, del diagnóstico de un mal –la universidad degrada- se propone un peor: la universidad desprovista de su cualidad de centro de transmisión del saber. El SDS alemán había llegado a las mismas conclusiones. Y el famoso documento mil veces citado «De la misère en milieu étudiant considerée sous ses aspects économique, politique, psycologique, sexual et notammet intellectual, et de quelques moyens pour y remédier» publicado por los situacionistas en 1967.

En todos estos documentos, el diagnóstico sobre la crisis de la universidad es bueno y, en ocasiones incluso singularmente lúcido, pero todo se transforma en utópico, idealista y desenfocado en cuanto se trata de proponer soluciones y de aproximarse a las razones últimas de por qué existe esa crisis en la enseñanza.

La idea central para el movimiento estudiantil era que a través de la enseñanza se reproducían las elites del capitalismo y se fortalecía la estructura productiva capitalista… Y si eso era así ¿cómo es que el “sistema capitalista” no tenía interés en que la enseñaza fuera de mejorar calidad para que el sistema funcionara mejor? ¿cómo es que el “sistema” no intentaba que la universidad se adaptara mejor a la sociedad tecnológica que ya entonces empezaba a ascender significativamente?

Y es que el problema no era que el “capitalismo” intentara pervivir a través de meras élites formadas en la universidad (las “élites” capitalistas no lo son porque sus hijos pasen por la universidad, sino porque tienen el capital en su propiedad), sino que la universidad tal como se la concebía –y como se la concibe hoy- era el resultado de la sociedad burguesa del siglo XIX y en los años 60 y, a partir de la postguerra europea, debía de actuar en un marco social radicalmente diferente y, lo que era más evidente, en plena transformación. La sociedad burguesa iba desapareciendo, pero la universidad burguesa subsistía. Puestas así las cosas, hubiera bastado con que estudiantes y profesores hubieran exigido una reforma, para que el gobierno se hubiera debido hacer eco. En lugar de esto, lo que se propuso fue una revuelta y el poder reaccionó como ante cualquier motín.

Estos motines eran el resultado de la influencia del marxismo sobre el movimiento estudiantil. Siendo una exigua minoría, los marxistas supieron encajar su esquema dogmático con la crisis de la universidad. Llevaron lo “particular” (la crisis de la Universidad) a lo “global” (la necesidad de destruir al Estado burgués, desde el punto de vista marxista). Consideraron, falsamente, que la universidad reproducía los intereses del Estado… cuando era el Estado el que se despreocupaba de la universidad. Así pues, concluían, luchar contra la “universidad burguesa”, implicaba luchar contra el “Estado burgués”. Llegado a este punto, ya era irremediable que el movimiento de mayo terminara asumiendo la doctrina marxista, sino en las semanas de la revuelta, en los meses inmediatamente posteriores y lo que, a la postre, tenía de mayor el movimiento estudiantil, terminara en la cloaca del dogmatismo marxista.

Si, en lugar de haber dado a la palabra “universidad burguesa” un contenido “de clase”, en lugar de un contenido “psicológico”, el resultado de todo el análisis de la función de la universidad hubiera sido muy diferente. La universidad estaba en crisis porque había sido invadida por el “espíritu burgués”: por el afán de obtener el máximo de rentabilidad con el mínimo esfuerzo, por el gusto por ascender en la escala social, por el conformismo y la ley del mínimo esfuerzo, es decir, por factores psicológicos que aureolan a la condición de burgués… y que, por otra parte estaban también presentes –y siguen- en la condición estudiantil. No es raro que en esas mismas fechas, Brice Parían en El Hilo y la Aguja hubiera escrito: “Hemos querido dejar de ser burgueses, pero no somos más que antiguos burgueses que no quieren serlo y no saben qué otra cosa ser”.

La madre de todas las confusiones procedía de no ser capaces de distinguir entre “universidad tradicional” y “universidad burguesa”. La universidad tradicional había visto un lento proceso de degradación en los últimos años del XIX y las primeras décadas del XX, luego con la convulsión de la guerra éste proceso se aceleró y la universidad se convirtió en “burguesa”: daba acceso (o pretendía darlo) a una élite social… pero ¡ya no era una universidad tradicional! La universidad tradicional es la que se convierte en un foco de saber y en un centro de transmisión de ese saber. Lo que existe en la universidad tradicional no es la defensa de los “intereses de clase”, ni mucho menos se pretende trasmitir la conciencia de élite burguesa ¡sino que existe una relación jerárquica entre quien posee el saber y quien aspira a recibirlo!

A 40 años de mayo del 68, cuando se rescatan los textos situacionistas ricos en paradojas y en giros brillantes y elaborados, pero cuyo trasfondo es bastante mediocre en el momento en que se le desviste de toda esta parafernalia, lo que se percibe es que todavía la confusión entre “universidad burguesa” y “universidad tradicional” no se ha disipado, sino que el “pensamiento burgués” ha terminado por impregnar a todo el sistema educativo. Hubo un tiempo en el que la universidad se consideró como “un gueto de oro en un mundo de mierda”, ahora es un fragmento más de mierda en un sistema de enseñanza mérdico generado por el sistema burgués.

 

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

A 40 años de mayo 68 (X de XVI) El papel del trotskysmo

Infokrisis.- En mayo del 68, los maoístas criaron la fama, tal como sentencia el viejo refrán castellano, pero fueron los trotskystas quienes cardaron la lana. Al menos en cierta medida, porque si el papel del maoísmo es discutible (léase todo lo escrito en relación a la Operación CHAOS), el del trotskysmo no lo es menos. La diferencia estriba en que, mientras hacia 1975 ya no quedaban ni los restos del maoísmo francés, el trotskysmo ha conseguido sobrevivir, con distintos azares de la fortuna, hasta nuestros días. A 40 años de los sucesos de mayo, vamos a intentar establecer cuál fue el papel del trotskysmo en las tres próximas entregas.

     

Habría que hablar más bien de “los trotkysmos” pues, en 1968 no había uno sino varias corrientes que se reclamaban con mayor o menor razón, “de la IVInternacional”. Y eso que en el ámbito francés no estaba presente el “posadismo”, esa escisión trotskysta a medio camino entre el marxismo revolucionario y el pensamiento sectario puro y duro. Un amigo que estuvo en su momento próximo al Partido Obrero Revolucionario (trotskysta) que existió en los últimos años 60 y principios de los 60, me comentaba que sus miembros tenían por costumbre dormir con la ventana abierta previendo la llegada de los extraterrestres considerando que estos serían… “trotskystas”. Y el razonamiento era sorprendente: si son extraterrestres es ue pueden viajar de un planeta a otro, osea que disponen de una tecnología científica extremadamente desarrollada y si eso es así, no puede ser más que porque hayan asumido el marxismo como método científicos. Y, claro está, de entre todas las corrientes del marxismo, el trotskysmo es la más refinada. Ergo: los marcianos son trotskystas. Y, habría que decir, siguiendo esta locura, que seguramente también son posadistas.

Desde el asesinato de Trotsky –que algo debía de saber sobre trotskysmo- la IV Internacional por él fundada, sufrió un continuo proceso de escisiones, recomposiciones, seguidas de nuevos cismas, que dura ya 70 años. Y en eso siguen imperturbables.

1. IV Internacional y servicios de inteligencia

La cuestión es que, han tenido la habilidad de plantear todas estas escisiones como conflictos doctrinales o diferencias de enfoques. Todas las fracciones, sin embargo, por lo bajini, han acusado unas o otras de “ser agentes de la CIA” o del “FBI”. Las acusaciones han sido repetidas con tanta insistencia que es muy posible que hubiera algo de cierto. De todas formas, lo más sorprendente no es eso –a fin de cuentas los servicios especiales de cualquier país tienen la obligación de controlar a los elementos que juzga desestabilizadores y el radicalismo trotskysta seguramente tiene algo de inquietante, así que es probable que el entrismo, la infiltración y la manipulación entraran dentro de las perspectivas de los servicios secretos norteamericanos, por muchos motivos, como veremos. No, esto no es sorprendente, en absoluto. Lo sorprendente es que la inmensa mayoría de jefes de filas del neo-conservadurismo norteamericano que ha constituido la guardia blanca de George W. Bush, casi sin excepción, durante su juventud, es decir, en los años 60 y 70, militaron en el trotkysmo. Como ex trotskysta es también Lyndon Larouche que constituiría la extrema-derecha norteamericana propiamente dicha. Decididamente hay algo extraño en el trotskysmo y en sus distintas variantes.

Es evidente que, cuando se produce una escisión –y el viejo proverbio dice: “dos trotskystas un partido, tres una escisión” – tanto los que se van como los que se quedan enconan sus posiciones unos contra otras y siempre tienen a flor de piel las acusaciones más inverosímiles, la cuestión es si el trotskymo podía ser, considerado objetivamente, una estructura que conviniera infiltrar o mediatizar para algún servicio de inteligencia. Y ahí las cosas se presentan desde un punto de vista más verosímil.

Desde este punto de vista, vale la pena plantear las cosas remontándonos a los orígenes: desde el punto de vista de los EEUU y de sus doctrinas sobre la seguridad nacional, el marxismo, en sí mismo, no es un riesgo que mereciera más consideración que cualquier otra doctrina política. El problema era que el marxismo era un peligro solamente en la medida en que existía un cordón artificial entre los Partidos Comunistas nacionales y la URSS, cuyo PCUS, no lo olvidemos, tenía en sus manos al competidor de los EEUU desde el final de la II Guerra Mundial.

Es cierto que el marxismo era “ateo” y hasta cierto punto “anticristiano” (aunque no para todos), pero todo esto no eran más que las excusas que se daban para combatir a lo que se consideraba como una quinta columna del expansionismo soviético.

Desde este punto de vista, el trotskysmo era una variante del marxismo, pero su interés no radicaba, por supuesto, en su filosofía y a nadie con dos dedos de frente le podían interesar las discusiones para iniciados propias de comunistas stalinistas y comunistas trotskystas y no digamos entre las distintas fracciones del trotskysmo en las que es fácil perderse y contemplar que se producen escisiones por un simple matiz. No, el interés de los servicios de inteligencia por el trotskysmo, a partir de los años 40 procedía de su doble condición de oposición al stalinismo con posibilidades de debilitar tanto a la URSS como a los partidos comunistas en la órbita de Moscú.

El hecho de que Trotsky fuera expulsado de la URSS y que la IV Internacional mantuviera una política esencialmente stalinista, era el elemento esencial que debió hacer en los años 40 que los nacientes servicios de inteligencia norteamericanos se fijaran en el pequeño grupo de intelectuales que llamaban a la “reconstrucción de la Internacional” y a la lucha contra el stalinismo.

Por otra parte, el trotskysmo siempre ha mantenido lo que podríamos llamar cierto “relativismo estratégico”. La estrategia se adapta a lo que más conviene en cada momento. Y hoy mucho más. Es frecuente que los trotskystas practicaran el “entrismo” en los más inverosímiles partidos y organizaciones de masas. ¿Por qué no iban, a nivel de cúpula, aceptar ayuda y medios procedentes del odiado enemigo, si estos medios les ayudaban a combatir a los odiados stalinistas. Ningún estratega ignora la imposibilidad de combatir en dos frentes contra el stalinismo (que los asesinaba) y contra el “capitalismo” algunos de cuyos servidores los miraban con cierta condescendencia sabedores de que un grupúsculo extremista y dogmática está abocado a seguir siendo per in secula seculorum, un grupúsculo.

Hay otro elemento sorprendente. Cuando examinamos la documentación de nuestro archivos personales, procedente del mismo mes de mayo de 1968 y que recogimos a principios de los años 70, sorprende que algunos autores, que difundían “información averiada” sobre los grupúsculos de mayo del 68, insistieran, con una extraña unanimidad, en atribuir la responsabilidad en la revitalización del trotskysmo francés, especialmente a los servicios secretos de Alemania Oriental (ya lo veremos más adelante). Intentando justificarlo como una forma de desestabilizar Europa Occidental.

El planteamiento no resiste un análisis: Trotsky fue asesinado por los esbirros estalinistas. Era difícil que sus émulos aceptaran ayudas y connivencias de quienes habían fusilado a militantes trotskystas en el interior de la URSS o en las vendettas que se produjeron en la Europa de la postguerra, por lo hablar de las purgas stalinistas que sacudieron España y que liquidaron al trotskysmo sin miramientos y de un plumazo. Por maquiavelicos que fueran los dirigentes trotskystas de los años 60, difícilmente podían admitir algún contacto y mucho menos alguna ayuda de quienes consideraban como sus enemigos mortales. Y con razón.

Pero hay algo más: la opinión de los propios trotskystas. No podemos liquidar los rumores y acusaciones que las propias fracciones trotskystas se han cruzado unos contra otros y la extremada floración de escisiones que han sufrido y que indican un grado supino de desconfianzas interiores. Ninguna de las fracciones ha acusado a la otra de estar pagados “por el stalinismo” (ni siquiera cuando en los años 80 y 90 algunas fracciones trotskystas terminaran haciendo causa común con los odiados stalinistas: por ejemplo el PORE y la LCR que terminaron en Izquierda Unida). Sin embargo, las acusaciones mutuas de “agentes de la CIA” han sido proverbiales y manejadas en el fragor del todos contra todos.

A diferencia de la Operación CHAOS, la infiltración en el ámbito del trotskysmo se inicia mucho antes, probablemente incluso antes del inicio de la II Guerra Mundial. El hecho de que el trotskysmo fuera prácticamente hegemónico en algunos países iberoamericanos (Bolivia, por ejemplo) y tuviera cierta importancia en el movimiento comunista de los EEUU, confirma el interés que los servicios secretos norteamericanos podían tener en esta excrecencia que había surgido en su “patio trasero”. Por el contrario, no parece probable que esas operaciones influyeran en Europa. No será sino hasta mediados de los años 50 cuando la CIA empiece a realizar operaciones especiales fuera del continente americano y de su precedente el OSS no consta que lo hiciera como no fueran trabajos de inteligencia en el marco de la guerra contra Alemania y, posteriormente, durante la ocupación de éste país.

Sin embargo, a partir de 1966, el trotskysmo francés –y, por extensión, el europeo– registra signos de revitalización. Y, es curioso, porque ese mismo año es cuando debuta la Operación CHAOS. Da la sensación de que se echa mano a estructuras que hasta ese momento apenas habían merecido atención. A partir de ahora, las dos ramas del trotskysmo francés universitario, darán mucho que hablar.

2. La Jeunesse Communiste Revolutionnaire

La Juventud Comunista Revolucionario, JCR, nace, como no podía ser de otra forma, en 1966 y de la nada. Es el mes de marzo de ese año y 450 estudiantes de la Unión de Estudiantes Comunistas, ligada al Partido Comunista de Francia, se escinden en París y en provincia y constituyen esta organización que, de partida, asume la etiqueta trotskysta con gran entusiasmo del que hasta ese momento era el partido trostkysta histórico: Parti Communiste Internationaliste de Pierre Frank.

Pierre Frank era el “gran viejo” del trotslysmo francés… y esto a pesar de haberse opuesto a la consigna de trotsky de permanecer en el interior del socialismo francés en contra de la decisión de Trotsky de escindirse. Esto excluirá a Frank del Mouvement pour la Quiatrième internacional. Funda luego el grupo La Commune y, cuando se inicia la II Guerra Mundial se establece en Londres desde donde publicara la revista Imprecor. Al acabar la guerra vuelve a Francia y desde entonces hace campaña por la unificación de las capillas trotskystas francesas. De ahí saldrá el Partido Comunista Internacionalista que sobrevivirá hasta 1968. En 1948 se une a la IV Internacional, junto a Ernest Mandel y Michel Pablo y pertenecerá al Secretariano Unificado de la IV Internacional desde 1963. Antes, en 1952, en la primera fase de la Guerra Fría, el PCI de Frank sufre una escisión que le vale la pérdida de buen número de sus estudiantes que terminarán constituyendo la Organisation Communiste Internacionalista (OCI) dirigida por Pierre Lambert, la otra fracción trostksysta. EL PCI saludará con júbilo la creación de la JCR y su toma de posición en mayo del 68 con una inusitada violencia verbal le costará la disolución junto al resto de grupúsculos que participaron en la revuelta. .

Inicialmente, el núcleo dirigiente de la JCR está formado por Alain Krivinne y Pierre Goldberg, jefe de su servicio de orden y reputado como “duro entre los duros”.A pesar de que Goldberg intentara “abrirse” hacia la clase obrero, lo cierto es que la totalidad de los 450 primeros miembros de la JCR son estudiantes, muchos de ellos pertenecientes a familias acomodadas o muy acomodadas o incluso, extremadamente acomodadas. En 1967, el grupo se ha hecho prácticamente con el control de los Comités de apoyo al Vietcong (Comités Vietnam de Base). Inicialmente, el grupo solamente está unido en apariencia. Los “sindicalistas” (es decir, los partidarios de realizar sindicalismo en la Universidad) suelen tener tensiones con los “duros”. Goldberg, jefe de esta tendencia, aspira a crear grupos dechoque protoda Francia capaces de jugar algún papel en un futuro proceso insurreccional. Esta fantasía durará hasta 1973 cuando, a raíz de unos enfrentamientos entre la Liga comunista y el movimiento Ordre Nouveau, cuando los primeros atacaron un mitin de los segundos en la Mutualité, el gobierno disuelve a ambas organizaciones.

En 1967, la JCR, crea su sección en los liceos, los Comités d’action Lycéens (CAL). Cuando ese año se producen violentos incidentes en el liceo Condorcet contra la expulsión de algunos dirigentes de los CAL de ese centro, la JCR participa y apoya a los CAL experimentando un segundo impulso con la adhesión de varias decenas de bachilleres. El año siguiente, cuando se produzcan los incidentes de mayo, resulta difícil evaluar los efectivos de la JCR, probablemente llegaran en el inicio de los incidentes a los 600 militantes y terminaran en torno a 1.000 o 1.200, no más. En cuanto al partido de Frank, apenas pasaría de 200 afiliados, como máximo. Así pues, la JCR inicia los incidentes casi moribunda y termina revitalizada.

Cuando el 8 de mayo la JCR celebra su primer gran mitin, ellos son los primeros sorprendidos por la asistencia de 4.000 estudiantes. En este mitin participa Cohn Bendit presentado como “líder estudiantil”. Y, a partir de ese momento, y durante los 20 días siguientes existirá una unidad de acción tácita entre la JCR y el Mouvement 22 Marz de Cohn Bendit. El artífice de esta aproximación es Daniel Ben Saïd que les permite cierta presencia en Nanterre. Pero donde la JCR se va a convertir en el eje de la revuelta es en la Sorbonne ocupada y es la organización que organiza directamente los grandes incidentes de la llamada “noche de las barricadas” en la rue Gay Luzca, del 10 al 11 de mayo. Mientras el M22M llama a la calma a través de Cohn Bendit, Geismar y Sauvageot, Krivinne y Goldberg elevarán por su cuenta las primeras barricas en la tarde del 10 de mayo. Apenas son 200 ó 300, pero están entrenados en lucha callejera y mantienen las barricadas hasta la mañana del 11 de mayo. Será allí en donde aparezcan las famosas “granadas germano orientales” y de ahí partirá la leyenda de que son los servicios secretos germano orientales quienes “mueven los hilos”.

3. La Federationdes Etudiants Revolutionnaires

Si la JCR eran los “duros”, a la Federation des Etudiants Revolutionnaires les gustaba presentarse como “durísimos”. Tal era la principal característica de la corriente “lambertista” habituada a presentarse, tanto en Francia como en España (aquí el PORE fue durante un tiempo su quintaesencia) como devoradores de fascistas. De todo ello hoy no queda nada.

La FER procedía del antiguo Comité de Liasion des Etudiants Révolutionaires (CLER) creada en plena guerra de Argelia para contestar el presunto moderantismo del PCF. Al acabar la guerra de Argelia, el CLER siguió existiendo mal que bien y no volvió a oírse hablarse de él hasta –oh, maravilla de maravillas- hasta… el año 1966. El 10 de marzo atacaron a un grupo de estudiantes de la Federación de Estudiantes Nacionalistas y estuvieron a punto de matar a uno de ellos.

El CLER no era nada más que un servicio de orden que se entrenaba en un gimnasio de la Montaña de Santa Genoveva, en el Barrio Latino y en el gimnasio universitario de Censier. En 1967, este servicio de orden se enfrentaba a partes iguales con la gente del PCF deseoso de evitar más disidencias por su izquierda y de Occident adquiriendo prestigio de ser los únicos en condiciones de presentar batalla a esta formación de extrema-derecha.

Parece increíble que este grupo, acusado por gente de izquierdas y de derechas de ser verdaderamente una banda de energúmenos agresivos, no encontrara ningún tipo de problemas con los servicios policiales. No era raro que Frank, que tenía buen olfato para esto, les acusara públicamente de provocadores, y mucho más discretamente, de estar al… servicio de la CIA. Para colmo de misterios, en 1967, el jefe del grupo, un tal Goldman, desapareció bruscamente alegando que tenía misiones que cumplir en América Latina. Le sucedió, como no podía ser de otra manera, Jacques Remi, jefe del servicio de orden. Obreros había algunos a título de excepción, organizados en minúsculos “Jóvenes Revolucionaros Obreros”.

El CLER no se perdía nunca en discusiones estériles. Eso lo dejaban para las otras ramas del trotskysmo mucho más preocupadas por el análisis y la ortodoxia doctrinal. A ellos les interesaba “la revolución”, esto es el activismo frenético. Las únicas divergencias que aparecían eran de tipo táctico: si utilizar cócteles molotov con o sin arena, si atacar a los stalinistas o a los fascistas martes jueves y sábados o lunes, miércoles y viernes. En fin, sesudas discusiones sobre la “praxis revolucionaria”. O así.

En la segunda mitad de 1966, el CLER estaba aletargado y preocupado por la concurrencia de las JCR y de la UJC-ML recién estrenadas. En los Comités Vietnam de Base, habían sido rebasados por ambos organizaciones. Menos mal que el Movimiento Occident vino en su ayuda. En efecto, Occident intentó implantarse en la facultad de Nanterre y en los meses de octubre y noviembre de 1966 se multiplicaron los incidentes con el CLER que era la única fuerza organizada capaz de enfrentarse eficazmente. Eso les dio mucho prestigio y en el curso siguiente se convirtieron en la organización mayoritaria en Nanterre. Visto el resultado volvieron a utilizarlo en la Sorbonne y en algunos liceos enfrentándose a los grupos de extrema-derecha.

A pesar de todo esto, poco antes de los incidentes de mayo de 68, el CLER era solamente un grupúsculo. Inopinadamente –no hubo razón para ello- quince días antes del estallido de la revuelta, el CLER se transforma en Federación de Estudiantes Revolucionarios y se instala en un amplio y fortificado local del 5, rue de Charonne, donde establece su cuartel general. Y es en el curso de los incidentes donde los militantes de la FER tienen ocasión de demostrar su entrenamiento para la guerrilla urbana y el combate callejero. Como si el FER hubiera sido creado previendo lo que iba a suceder unos días después.

Su táctica era diferente de la de las JCR. Mientras estos pretendía “defender” el barrio latino mediante barricadas, la FER optaba por una actitud más ofensiva: crear pequeños grupos de combate y hostigar a las fuerzas del orden fuera del Barrio Latino, allí donde estuvieran. Y lo ponen en práctica: se apostan en los tejados y arrojan sobre la policía cócteles molotov, ladrillos y tornillos. Estudian concienzudamente las zonas donde operan, se transmiten órdenes mediante militantes que se trasladan de un lado a otro en vespa. Atacan furgones policiales y huyen. Es una verdadera guerrilla urbana que, para los militantes de la FER –esos “intelectuales” puros…- es simplemente la primera etapa de la “revolución proletaria”.

El 22 de mayo, en plena locura, la FER propone una nueva genialidad: ocupar el Ayuntamiento de París y proclamar una nueva “comuna”.

En plena revuelta, la FER se pelea con todos los grupúsculos y va por su cuenta. No participa en la “noche de las barricadas” y en los mismos momentos en los que se están levantando las primeras barricadas, la FER tiene su primer mitin “de masas”, con 3.000 asistentes, en la Mutualité. Justifica su ausencia de las barricadas a causa de la actitud defensiva que implican: lo que hay que hacer –recomiendan- es atacar fuera del Latino. En realidad, lo que está detrás de estas actitudes son las querellas aptas solo para iniciados que separan a las distintas capillas trotskystas. La FER tiene su proyecto propio. Cree verdaderamente –o dice creer- que los incidentes de mayo son una “revolución” en marcha y preparan una acción espectacular para el 24 de mayo . Levantar una red de barricadas para declarar el Barrio Latino “zona liberada”. Y lo preparan en secreto sistemáticamente. Hacen un censo de obras y construcciones de donde poder extraer elementos para las barricadas. Convocarán una manifestación y su servicio de orden la encuadrará. Pero, cuando llega el día, la FER, mediante sus militantes móviles en vespa se da cuenta de que los puntos clave de su dispositivo están controlados por la policía y resulta imposible desbordar a la policía.

La locura siguiente consiste en convocar una manifestación contra el palacio del Elíseo tras el discurso del general De Gaulle, el 31 de mayo. Traducirán esta idea en una consigna “Todos al Eliseo” que se trasformó en “Un millón de trabajadores al Elíseo”, antes de que De Gaulle, de regreso de Alemania, consiguiera desmovilizar la aventura revoltosa.

Entonces llega el reflujo. Han quedado en minoría: los maoístas se han llevado el prestigio de la revuelta (UJC-ML), el Movimiento 22 de marzo con se ha llevado el disponer de la imagen pública de la revuelta (Cohn Bendit), la JCR ha logrado fusionar en torno suyo al resto de grupos totskystas (Voz Obrera y PCI). Así que a la FER no le queda nada más que intentar prolongar la huelga en algunos bastiones obreros e impedir el retorno al trabajo. El 7 de junio se les ve intentando provocar enfrentamientos entre los obreros de la Renault en Flins y la policía.

Al acabar la revuelta la FER contaba con 800 militantes… 200 más que al iniciarse los incidentes. No es un gran éxito, pero algo es algo. Sin embargo, las esperanzas que la FER se había forjado unas semanas antes de mayo fracaso. El “Partido Revolucionario” que debía haber surgido de la fusión entre la Organización Comunista Internacional (OCI) de Pierre Lambert y la Organización Revolucionaria de la Juventud (la FER y el entorno de organizaciones juveniles que gravitaban en torno a ella). Jamás se pudo organizar la “gran manifestación central” que debería haber agrupado a 20.000 estudiantes en el Barrio Latino, ni tampoco la “gran manifestación obrera” que debía haber movilizado otros cientos de miles de trabajadores. Además, a lo largo de la revuelta, las consignas impartidas por la FER habían ido unos cuantos kilómetros por delante de la revuelta, con signas unitarias tan aventuradas como irrealizables especialmente en un mundillo de partidos en el cual todos aspiraban a constituir el “verdadero partido revolucionario”. Además la tendencia de la FER por la violencia y su errónea valoración de la existencia de una situación pre-revolucionaria sugería tácticas que solamente podían aplicarse en el tercer mundo y que parecían meros transplantes de la guerrilla urbana iberoamericana. El aventurerismo y la provocación se alternaron de manera inquietante en la actuación de la FER en mayo del 68. Y eso denota que algo no “funcionaba bien” en su interior.

Esta sensación aumenta cuando se percibe que hasta abril del 68, la FER –como el lambertismo en general- carecía de medios económicos suficientes –como por otra parte la UJC-ML- para jugar un papel cualquiera en la revuelta. Sin embargo, poco antes de la revuelta, como hemos visto, abren un céntrico local que fortifican pronto convirtiéndolo en un bunker inexpugnable. En poco tiempo, el CLER se transforma en FER y, por lo demás, en las jornadas de mayo publican varias revistas no precisamente baratas y difundidas en varios miles de ejemplares: 12.000 ejemplares de un cuaderno sobre la creación y objetivos de la FER, un número de Revoltes de 16 páginas y 10.000 ejemplares, dos números especiales más el 15 y el 22 de mayo, con 30.000 ejemplares, un número de Etudiant Revolutionaire con 8.000 ejemplares de tirada y varias decenas de miles de panfletos y carteles, en total, un esfuerzo económicos desproporcionado para un grupúsculo juvenil sin medios dos meses antes.

 

*        *        *

La violencia nunca es gratuita, sino que SIEMPRE obedece a la existencia de provocadores y los medios económicos nunca aparecen debajo de las piedras, sino que los pone sobre la mesa el patrón de la provocación. Mayo del 68 se presentó como un movimiento arrebatado de jóvenes revolucionarios que por última vez intentaron tomar la palabra. Es cierto que, a medida que se desarrollaron los incidentes, esta tendencia emergió como lo mejor de mayo. Pero también es cierto que la revuelta fue desencadenada por aventureros y provocadores y con fines muy concretos.

Mayo del 68 no fue nada diferente a otros episodios anteriores y posteriores en los que un estallido de violencia provocado artificialmente sirve para recomponer situaciones, debilitar a unos y reforzar a otros. Mientras los verdaderos revolucionarios que tomaron la palabra en las comisiones que dieron “forma” a mayo del 68 (quienes elaboraron los famosos afiches de la revuelta, la comisión Nous sommes en marche, algunos documentos surgidos de liceos y facultades ocupadas, etc.) surgieron de un estado de ánimo y de la crisis de la universidad francesa, eso mismo podría haber ocurrido en un clima de paz cívica y reflexión intelectual. Pero quienes tiraban los hilos querían violencia, espectáculo, tensión en la calle. No la podían desencadenar ellos mismos y lo hicieron comprando al peso a los grupúsculos más absurdos y atrabiliarios.

En el último capítulo de esta serie abundaremos en esta tesis.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

A 40 años de Mayo del 68 (IX de XVI): El ejército francés ante la revuelta

Infokrisis.- El ejército francés había ocultado sus posiciones políticas desde la guerra de Argelia. A pesar de ser militar, el General De Gaule, no gozó de particulares simpatías después de su volte face en la cuestión argelina. De llegar al poder aupado por los militares con la consigna de “Argelia Francesa”, unos meses después viró 180º su posición y pasó a ser el principal sostenedor de “Argelia Argelina”, esto es, de la independencia. Los acuerdos de Evian sellaron la suerte de casi 3.000.000 de residentes franceses residentes en Argelia y de más de un millón de Harkis (argelinos colaboradores con la administración francesa) que debieron abandonar apresuradamente el país.

   

A pesar de que el “golpe de Argel” (sublevación del Ier. Regimiento de Paracaidistas) fracasara por falta de preparación y por insolidaridad de la mayor parte de militares, éste hecho y la represión a la que dio lugar primero, luego el fusilamiento del Teniente Coronel Bastien-Thiry y, finalmente, el asesinato por los barbouzes” (fuerzas mercenarias, verdaderos asesinos a suelto del Service d’Action gaullista) de decenas de patriotas franceses, muchos de ellos militares y el secuestro del General Argoud, jefe de la OAS, hicieron que, si bien, por disciplina la mayoría de las FFAA francesas acatara la autoridad del General De Gaulle, muy pocos lo sostuvieron activamente y todos desearan restañar las heridas que la crisis argelina y la OAS causaron en el interior de las FFAA. Muchos guardaron la ocasión para resarcirse. Los sucesos de mayo les dieron la oportunidad de hacerlo. Y la aprovecharon.

1. El ejército francés ante las revueltas de mayo

El ejército francés se había preocupado muy poco del ascenso de la nueva extrema-izquierda previamente a mayo del 68. Solamente medio año antes, en diciembre de 1967, a la Sección Segunda del Estado Mayor del ejército francés, le habían llegado informaciones sobre las actividades de células de la UJC-ML en algunas unidades, concretamente en el 9º Regimiento de Húsares, en el 43º Regimiento de Infantería y en el 151º de Carros. Las actividades de estas células consistían en difundir las revistas y los materiales de esta organización y ganar simpatizantes y afiliados para la misma. La seguridad militar localizó a los activistas, los dispersó en distintas unidades y los sometió a vigilancia.

Sin embargo, este episodio hizo que la información militar empezara a preocuparse por la irrupción de los grupúsculos y, dado que los servicios de seguridad del Estado civiles no les aportaban información efectiva sobre la situación, ellos mismos debieron crear su propia red de informadores y elaborar sus propios dosiers sobre los grupúsculos.

Era la primera vez desde la guerra de Argelia que el ejército francés se preocupó de grupúsculos políticos. Y lo que vio le sumió en la confusión. Los informes elaborados antes de mayo que intentaban pintar un cuadro de la extrema-izquierda, eran imprecisos, confusos, repletos de errores y, prácticamente, inservibles. Solamente estaban en condiciones de describir a las organizaciones juveniles del Partido Comunista pro soviético, el único que hasta la irrupción de la UCJ-ML en los cuarteles, les había preocupado. El problema era que se trataba de información antigua y, por tanto, inservible. Cuando estallan los primeros incidentes en el Barrio Latino, el 3 de mayo, el ejército francés está prácticamente fuera de juego y desconoce completamente la actividad y características de los grupúsculos.

El 11 de mayo el ministro de Defensa, Pierre Messmer, tras despedirse del primer ministro de Afganistán que había permanecido en Francia en viaje oficial, reunió apresuradamente con algunos asesores y adoptó algunas medidas precautorias de lo que pudiera suceder. Hay que recordar que en ese momento, en la noche del 10 al 11 de mayo, tuvo lugar la famosa “noche de las barricadas” en la rue Gay-Lussac, sobre la que volveremos algo más adelante, pero que, en cualquier caso, marcó el punto álgido de las revueltas.

A partir de ese momento, la 11ª Brigada Blinda de guarnición en Camp des Loges (Saint Germain en Laye) que se encontraba de maniobras en Mailly fue colocada en estado de alerta. Tres regimientos de esta unidad (el 501º de carros de combate, acantonado en Rambouillet), el Marche du Tchad (en Pontoise) y el 1º de Artillería (con base en Melun), todos situados en las inmediaciones de París, estuvieron desde ese momento dispuestos a intervenir. La 9ª Brigada, de maniobras en Courtine fue, así mismo, movilizada y los centros de instrucción de reclutas, el 1º de Train y el 151ª de Montflery estuvieron dispuestos por su era necesario reforzar a las unidades de policía, gerdarmería y CRS. Otras unidades situadas en la Banlieu parisina –el 9º y el 11 de Húsares y el 5º Regimiento de Infantería- fueron también colocados en estado de alerta, con los permisos cancelados y todos sus efectivos dispuestos a intervenir en cualquier momento. En el Oeste de París, los distintos batallones y regimientos de la 11ª División Ligera de Intervención se mantuvieron hasta el fin de los incidentes en ese mismo estado de alerta.

No intervinieron, pero la situación no mejoró. El día 13 de mayo, los sindicatos decretaron la huelga general. El ejército empezó verdaderamente a alarmarse. El viernes 24 de mayo, De Gaulle apareció ante los medios de comunicación llamando al orden, pero su discurso no calmó los ánimos y fue completamente desoído por los sindicatos y por los revoltosos del Barrio Latino. Los incidentes se recrudecieron y el ejército recordó las enseñanzas sobre “guerra revolucionaria” que se impartían diez años antes en la Escuela de Guerra Psicológica de Philipeville. Los especialistas en estas técnicas habían adoptado inequívocamente posiciones a favor de la Argelia Francesa y algunos incluso de la OAS. Así pues, recurrieron a ellos. En ese momento empezó a saldarse la fractura que se había producido en el interior de las FFAA a raíz de la guerra de Argelia. El anticomunismo común a las dos fracciones operó este efecto. Pero, en ese momento -24 de mayo- las posiciones no eran unánimes. Si bien todos estaban de acuerdo en cerrar el paso violentamente a un golpe izquierdista, no todos estaban dispuestos a actuar si las organizaciones de izquierda alcanzaban el poder mediante la vía de la legalidad. En medios militares, se creía posible que el PC alcanzara el poder y, entre otros, el gobernador militar de París no estaba dispuesto a actuar en este caso. Otros militares, en cambio, sí.

2. Militares en contacto con la extrema-derecha

A la vista de la situación el día 25 de mayo, algunos oficiales de guarnición en los alrededores de París tomaron contacto con miembros de la extrema-derecha más militante para sondear si podían contar con sus efectivos en caso de que se vieran forzados a intervenir.

Los citados dirigentes –con algunos de los cuales hemos cambiado puntos de vista sobre este tema- contestaron afirmativamente, pero ni siquiera ellos estaban seguros de las posiciones que adoptarían sus bases militantes. En la noche de las barricadas de la calle Gay-Lussac, habían sido vistos algunos militantes de extrema-derecha en las barricadas, enfrentándose a la policía. Y, por otra parte, muchos odiaban a los comunistas y a los izquierdistas por sus constantes enfrentamientos con ellos, pero no odiaban menos al ejército que permitió el abandono de Argelia y a las fuerzas de orden público que les habían encarcelado y arrojado a las celdas de la Santé y de Fresnes. Muchos no olvidaban a Bastien-Thiry, a Boby Dovecar, a Claude Pieggs y a otros militares fusilados por De Gaulle, como tampoco a los cientos de camaradas torturados unos y asesinados otros por los “barbouzes”. Ciertamente, eran anticomunistas, pero muchos odiaban mucho más al gaullismo que a los izquierdistas. Además, los militantes de extrema-derecha tenían un mal recuerdo: durante las jornadas del Golpe de Argel, literalmente habían sido abandonados por los militares que les habían prometido apoyo y no estaban dispuestos a jugársela seis años después otra vez con quienes les habían traicionado entonces. El movimiento concreto que fue contactado fue, naturalmente, Occidente, que había demostrado tener una alta capacidad para la violencia.

Cuando el 17 de mayo, los izquierdista habían expulsado a la extrema-derecha de la Facultad de Derecho de Assas, contactaron con el Movimiento Occidente exmilitares y mercenarios que habían trabajado con Bob Denard en el Congo, ofreciendo su colaboración para una asalto a esta facultad. La dirección de Occident rechazó esta opción a pesar de que sus tres principales dirigentes –obviemos sus nombres- aceptaron la propuesta. Los otros votaron en contra prefiriendo una victoria de los izquierdistas a un acuerdo con los gaullistas. De esta manera, Occident abandonó el terreno de lucha durante las jornadas de mayo.

El otro grupo polarizado en torno a Tixier-Vignancourt que en ese momento operaba con el nombre de Front National Anti-Communiste, convocó una manifestación el 22 de mayo con mínima asistencia (apenas 1000 personas) de las que 200 eran militantes de Occident. La manifestación debía concluir en el asalto de la redacción del diario comunista L’Humanité, sin embargo, esta acción no se llegó a materializar ante el lanzamiento de bolas de hierro y objetos por parte de los sitiados. Los más activistas se dirigieron entonces al Liceo Condorcet ocupado por izquierdistas, logrando desalojarlo y arrancar las banderas rojas y negras. Luego se manifestaron ante la Estación de Saint-Lazare, ocupada por los huelguistas.

Si la opinión de Occident no era unánime entre su dirección, otro tanto ocurría con el partido de Tixier Vignancourt. Su adjunto, Raymond Le Bourre se oponía a participar en los sucesos al lado de los gaullistas, pero Tixier fue de la opinión de que podían arrancarse algunas mejoras en la situación de los presos de la OAS y en el retorno de los exiliados.

Los medios de prensa de la extrema-derecha, el semanario Minute, y el semanario Rivarol se manifestaron en contra de pactar para salvar al gaullismo.

Sin embargo pudo suscribirse un acuerdo aprisa y corriendo en la noche del 24 de mayo. Discretamente, los dirigentes de extrema-derecha que habían suscrito el acuerdo debían movilizar discretamente a sus efectivos; si se producía la insurrecciones comunista, debían concentrarse en el camp de Satory y en caso de no poder alcanzarlo por sus propios medios, se dieron unos cuantos puntos en los que debían ser recogidos por camiones del ejército; los militares rechazaban entregar armas a estos efectivos y proponían encuadrarlos en unidades militares especiales, sujetos a disciplina militar y que cumplirían órdenes de la cúpula militar. Si se producía la insurrección comunista, estos grupos serían incluidos en unidades de choque que previamente serían purgadas de los elementos sospechosos.

El 26 de mayo tuvo lugar una nueva reunión entre representantes de las FFAA y representantes de las distintas direcciones de extrema-derecha. La reunión tuvo lugar en un apartamento del Barrio Latino, a pocas decenas de metros de las barricadas. Los militares propusieron la creación de una milicia cívica comandada por ellos y constituida por la extrema-derecha y sus simpatizantes en caso de golpe de izquierdas.

Las direcciones de extrema-derecha exigieron que estas milicias fueran completamente independientes de los Comités de Defensa Cívica gaullistas con los que ningún acuerdo sería posible. Los militares aceptaron a condición de que estuvieran encuadradas y disciplinadas por ellos, para evitar los excesos que algunos extremistas podían cometer. A partir de ese momento y durante los días siguientes, los dirigentes de los distintos grupos de extrema-derecha empezaron a movilizar boca-oreja sus efectivos. Los propios militares a partir de ese momento variaron sus posiciones en relación a la extrema-derecha. Facilitaron locales de reunión.

3. El viaje de De Gaulle a las guarniciones francesas en Alemania

A partir del 24 de mayo, cuando se percibió que la propuesta de De Gaulle de convocar un referéndum no había calmado la situación, la actividad militar se centró en sondear a las unidades “seguras” por si tenía lugar la insurrección de izquierdas. Las unidades contactadas en los alrededores de París eran el 11º Regimiento de Húsares, cuyo Estado Mayor, según Duprat, era el más decidido partidario de la intervención. La 11ª Brigada y la 11ª División Ligera eran, así mismo, partidarios de una intervención aplastante. Los carros de combate de la 8ª División se habían concentrado en el norte de París y efectivos “seguros” procedentes de Metz y Nancy habían acampado cerca de la capital.

El despliegue de todas estas unidades había sido aconsejado a causa de que la “gendarmería móvil” no era demasiado segura (a diferencia de los CRS) y constaba que reprobaban las misiones para las que habían sido enviados. Como en todos los procesos revolucionarios, la crisis de las fuerzas policiales, eran el primer signo inequívoco de la crisis del Estado.

Además, otras unidades militares próximas a la capital no estaban dispuestas a intervenir en caso de insurrección comunista (el 9º de Húsares, el 2º Regimiento de Infantería de Marina). Otras unidades no eran operativas o no estaban adecuadas para una intervención de este tipo.

A partir del 24 de mayo, 10.000 reservistas fueron llamados a filas y el 25 se reforzaron las unidades “seguras” que circundaban París. A las 8:30 del sábado 25 de mayo, una columna militar fue vista en la autopista París-Lille, de camino a la capital. Los militares empezaron a dejar ver sus unidades en la banlieu de París, a modo de advertencia.

En los tres días siguientes empezó a oírse “ruido de sables” en las guarniciones situadas en el Este de Francia y en las bases francesas en Alemania. Era rigurosamente cierto que los comandantes de estas unidades eran gaullistas confesos, pero en sus estados mayores no ocurría lo mismo. Muchos se habían mordido los labios seis años antes durante la insurrección del I Regimiento de Paracaidistas en Argel y ahora volvían a dudar y a maldecir a De Gaulle. Algunos de ellos habían colaborado ocasionalmente con la OAS, habían encubierto a sus militantes o, incluso, habían colaborado en sus actividades.

Tras el discurso del día 24, De Gaulle, sorprendido por el efecto contrario al pretendido, cayó en el silenció y en la confusión. El régimen estaba a punto de caer. A medida que ese silencio se prolongaba, aumentaban los partidarios de una acción efectiva contra los revoltosos. Se rumoreaba que en ese momento, algunas unidades militares estaban dispuestas a intervenir, pero no para salvar a De Gaulle, sino para aplastar a la izquierda.

El día 29, De Gaulle se desplazó a Baden-Baden para entrevistarse con el General Massu, comandante en jefe de las fuerzas francesas en Alemania, cuyas unidades eran las más efectivas en caso de conflicto. De Gaulle consiguió persuadir a los militares de que él era “el único capaz de salvar a Francia del comunismo”… pero no gratuitamente. En realidad, estos se dejaron convencer. Lo importante es lo que exigieron a cambio de desplazar a las unidades de intervención al otro lado de la frontera: la amnistía general para los encarcelados y exiliados de la OAS. De Gaulle no protestó. En ello le iba morir en la poltrona o bien en el exilio.

Al día siguiente De Gaulle se dirigió nuevamente al pueblo francés, con una actitud completamente distinta. Poco antes, la 11ª Brigada Blindada realizó una ostentosa marcha hacia París, mientras que el 1er. Regimiento de Paracaidistas de Infantería de Marina, acantonados en Bayona recibieron 10 aviones Nordatlas de Pau y 20 de Toulouse, preparándose para saltar sobre París. Una columna de blindados procedente de Alemania, cruzó la frontera, procurando llamar toda la atención posible pretextando la celebración de unas maniobras. Otros desplazamientos similares se realizaron simplemente para llamar la atención.

4. De la muerte política a la resurrección de De Gaulle

A partir de ese momento, el receptor del mensaje entendió perfectamente la situación. En efecto, eran unos mensajes dirigidos hacia el PCF que, en aquel momento se debatía entre la insurrección y la vuelta a los cuarteles de invierno. En realidad, el PCF nunca tuvo la iniciativa de la situación, pero tampoco quiso desvincularse completamente de una revuelta que corría el riesgo de amputarla influencia sobre las masas.

El 30 de mayo, el gaullismo resucitó. Los Comités de Defensa de la República aseguraban el encuadramiento de los elementos más activos de la derecha y de la extrema-derecha, la inmensa mayoría antiguos partidarios de la Argelia Francesa. Los especialistas del ejército en operaciones psicológicas realizaron una perfecta coordinación entre el discurso de De Gaulle de esa jornada y la movilización subsiguiente en los Campos Elíseos esa misma tarde. Entre 700 y 800.000 personas recorrieron el paseo desde la plaza de la Concordia a la Plaza de l’Etoile.

El fundador y jefe de la OAS, Raoul Salan fue liberado espectacularmente el 15 de junio de 1968, justo en el momento en el que la revuelta de mayo acaba oficialmente. En Barrio Latino cada vez estaba menos ocupado. Los “revolucionarios” se habían ido de vacaciones.

En esa fecha pudo regresar también a Francia, Georges Bidault, presidente del Consejo Nacional de la Resistencia junto a los generales y cuadros de la OAS. Desde 1963 Bidault permanecía exiliado. El 15 de mayo de 1968 regresó a París. Poco después fundó el partido Justice et Liberté que fue uno de los partidos integrados posteriormente en el Front National presidido por Jean Marie Le Pen.

Alicante y Tarragona, repletos de pieds-noires exiliados, vieron como estas comunidades iban disminuyendo. Todos fueron amnistiados. Algunos no regresaron jamás a Francia. Uno que no lo hizo me comunicó: “Francia es como una mujer a la que se ha querido mucho y de repente de ha engañado. Le das una patada y nunca más quieres volver a saber de ella”.

5. ¿Qué ocurrió en realidad?

Aparentemente, todo estaba claro:

- un proceso subversivo desencadenado por elementos de extrema-izquierda logra arrastrar a la CGT y al PCF, deseosos de no perder influencia sobre las masas.

- durante unos días, Francia vive al borde de la guerra civil.

- el general de Gaulle buscando apoyos pide ayuda a las FFAA

- estas la prestan a cambio de la amnistía general a sus camaradas presos y del retorno de los exiliados.

- estas medidas de gracia se ponen el marcha el 15 de mayo, fecha en la que concluye oficialmente la revuelta iniciada mes y medio antes.

Así pues, asunto cerrado, expediente archivado… ¿o no?

En absoluto.

Al concluir la revuelta, algún servicio de inteligencia, seguramente francés filtró a los medios de comunicación distintos dossier en el que responsabilizaba de los incidentes a los servicios especiales de la República Democrática Alemana. Muchos de esos dossier fueron difundidos por la prensa de derechas y de extrema-derecha, creyéndolos auténticos.

Se difundió la información de que sobre las barricadas de la calle Gay-Lussac, durante la famosa “noche de las barricadas”, se encontraron varias granadas de mano ofensivas fabricadas en Alemania Oriental. Estas granadas eran de tipo RG42, consideradas como “muy mortíferas”. En la zona donde se descubrieron, habían sido vistos jóvenes alemanes pertenecientes al Sozialistiche Deutsche Studenten (SDS), uno de los grupos contestatarios alemanes de los que, en la época, se investigaban sus relaciones con el HVA (Haupt Vereidigungamt, el servicio de información germano-oriental) que, siempre según estas informaciones, se habrían encargado las operaciones de desestabilización de Europa Occidental desde 1965…

Evidentemente, todas estas operaciones eran pura intoxicación. Entonces lo podíamos intuir. Ahora tenemos la seguridad.

En efecto, si era cierto que existía un titiritero que movía los hilos de la subversión, pero no era, desde luego, el HVA. Si hubiera sido él, hoy se conocerían a la perfección todos los extremos de la operación: el HVA ha sido disuelto y sus archivos son públicos después de la unificación alemana de 1989. No, el HVA no era la “pista buena”, era simplemente, la excusa, la maniobra de diversión. Las granadas sembradas junto a un automóvil en la calle Gay-Lussac era apenas un individuo intoxicador.

Y, por supuesto, en 1965 el HVA no desencadenó ninguna operación, sino que en ese mismo año fue precisamente la CIA, tal como sabemos hoy, la que desencadenó la Operación CHAOS, ordenada y comandada por Angleton. Esa operación, que inicialmente tenía como objetivo restar efectivos a los Partidos Comunistas prosoviéticos, se aprovechó para otros fines igualmente espúreos: la desestabilización del gobierno del General De Gaulle.

De Gaulle había separado en 1967 a las fuerzas armadas francesas del dispositivo militar de la OTAN, aun permaneciendo en la estructura de la Alianza Atlántica. Los americanos ni le perdonaron este desplante ni el que seguiría, cuando en el curso de su viaje a Canadá proclamó ante las cámaras de TV de todo el mundo: “Viva Quabeq Libre”. El desmembramiento de Canadá hubiera acarreado la pérdida de influencia de EEUU en la parte francófona del país y el aumento de la influencia francesa en una zona que los teóricos del “destino manifiesto” ya habían bautizado como zona de influencia de los EEUU.

Este fue el sentido final del mayo francés y todo lo demás, no fue más que mera coreografía y atrezzo para una “operación especial”. El hecho de que fueron los maoístas fomentados artificialmente en el curso de la Operación CHAOS, el hecho de que el primer cóctel molotov de las revueltas fuera arrojado –tal como vimos- por un militante de Occident sobre un coche de la policía y el hecho de que este movimiento, desde su origen, practicara una actitud activista completamente provocadora y destinada a tensar situaciones, el hecho mismo de que los miembros de la extrema-derecha tuvieran el corazón escindido entre las barricadas de la calle Gay-Lussac y la incorporación a las milicias cívicas anticomunistas y, finalmente, el hecho de que la “revolución de mayo” tuviera como resultado inmediato la caída de De Geulle –perdió el referéndum que él mismo convocó- y el indulto general a los militantes de la OAS… todo esto son los verdaderos frutos de mayo, mucho más, en cualquier caso, que Cohn Bendit y demás “ex combatientes”, cuarenta años después, vendiendo sus fantasías y sus ficciones… Mayo del 68 tuvo distintos titiriteros, Cohn Bendit fue uno de los monigotes. Repetimos: “tuvo distintos titiriteros”. La CIA fue uno, pero hubieron otros en clave interna francesa. ¿Quién dijo que una operación planificada por servicios especiales no puede ser aprovechada para otros objetivos?

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

A la venta el nº 7 de IdentidaD

A la venta el nº 7 de IdentidaD

Infokrisis.- En este número 7, IdentidaD ha tratado algunos temas que sin duda interesarán a sus lectores: la inmigración en Madrid es objeto de tratamiento en el dossier central con el título de Madrid-Babel, la Olla podrida de la Inmigración. Este tema se completa con un artículo sobre la inmigración rumana, tratada en profundidad. Otros temas que han merecido nuestra atención son el nuevo rumbo político adoptado con la formación del nuevo gobierno de Zapatero. En el terreno cultural, seguramente nuestros lectores se verán sorprendidos por un interesante artículo sobre la resistencia goda después de la muerte de Rodrigo. En la página de opinión hemos entrevistado a Gelu Marín, cántabro, viajero, intelectual, escritor y aventurero, autor de la obra El Velo de la Discordia que aparecerá próximamente. Quienes deseen adquirir este número pueden pedirlo en su kiosco más próximo o bien solicitarlo a idpress7@gmail.com o bien consultar la web: Revista Identidad

40 páginas intensas con datos, análisis y entrevistas para entender lo que está pasando


S U M A R I O nº 7

Editoriales:

- Amiguismo...

- PP: la jaula de las fieras
- El crimen de Mari Luz o las reformas en caliente
- Rodolfo Chiquiliquatre o como se entierra un festival

Una legislatura sin precedentes
¿Llegará Zapatero a las próximas elecciones?
Entre el consenso y la cara de perro

Despiece:

- El eufemismo como política

por Ernest Milà

 

¿Recesión económica sin repatriación?
por Redacción IdentidaD

¿Irresponsabilidad? ¿cálculo? ¿inmenso error? o todo junto
La inmigración no es la solución
Sobran inmigrantes, pero algunos dicen que faltan

Despiece:

- Valencia: el coste de la inmigración se dispara

- Un ciclo económico endiablado

por Redacción IdentidaD


UPyD no ha sido “boicoteado” sino “promocionado”
¿Para qué UPyD?
Rosa Díez es cualquier cosa menos una alternativa regeneradora

por Eduardo Núñez

 

Cuando los presidentes son elegidos por su telegenia y su talante
Algo falla en las democracias
La imagen es más importante que las ideas

por Ernesto Milá

 

Inmigración rumana: no todos los contingentes son iguales…
…ni todos los rumanos son iguales
Los gitanos rumanos “principal problema policial”

Despiece:

- Cuatro rumanos admirados y respetados. La luz vino de Rumania. Eliade, Cioran, Ionesto y Tzara

- La cuestión de los gitanos rumanos: tenemos un problema


EuroCaos

por Alberto Torresano


El negocio “humanitario”: 3.042.601,83 euros
Todo por la pasta
El Movimiento Contra la Intolerancia desenmascarado

Despiece:

- PCE(m-l)-FRAP, la primera militancia de Esteban Ibarra

- La ilimitada voracidad de fondos públicos

- Informes Raxen, la obra predilecta de Esteban Ibarra. Con tu dinero y el mío

por Redacción Identidad

 

Los ultimos reyes godos de Hispania
Ardo, o la resistencia goda
El Reino godo no termino con Rodrigo

Despieces:

- Florinda la Cava, en la mitologia germánica

- El lábaro de la Reconquista

por Enrique Monsonís

 

A medio siglo de la ocupación china

La antorcha olímpica pasa por el Tíbet

Despieces:

- Pequeña historia de las protestas a los Juegos Olímpicos

- Tensiones separatistas en China
por Enrique Ravello

Opinión:
Gelu Marín y el velo de la discordia

por Redacción IdentidaD

 

D O S S I E R

Madrid - Babel
La olla podrida de la inmigración

I Parte
Madrid: La ciudad de Babel

II Parte:
Bandas latinas en Madrid: el estado de la cuestión

III Parte:
Del melting-pot a la olla podrida


Despieces:

El problema de los menores

El aborto y la enseñanza alterados por la inmigración

Las tres grandes bandas: Latin-Kings, Ñetas, Salvatruchas

Psicologia de la frustración

Realmente existe el melting-pot

Complementos

Miniaturas

por Carlos Dufour

Colaboraciones:

ONGs, misioneros del Sistema
por F.S.B.


Cómic:

- Guy Delisle en Pyongpyang. Un dibujante en la cárcel de los pueblos

por Luis Anza

 

A 40 años de mayo del 68 (VIII de XVI): El caso del PCE(m-l) y del FRAP

Infokrisis.- A nadie que conociera bien lo que fue la oposición democrática al franquismo se le ocurriría considerar al PCE(m-l) como un partido más que participó del sector antifranquista. El PCE(m-l) y su prolongación, el FRAP, fue algo completamente diferente aunque muchos de sus militantes tuvieran conciencia de pertenecer a un espacio que iba desde la democracia cristiana hasta el anarquismo, cuyo denominador común era el antifranquismo. No en vano existen serias dudas sobre quién “pilotó” el PCE(m-l)-FRAP desde su nacimiento hasta la muerte de Franco.

Existen pocas pistas históricas sobre como se produjo el nacimiento del PCE(m-l). Cuesta reunir material sobre la prehistoria de este partido y no solamente por que entre 1962 y 1964, cuando se constituyeron los primeros grupos que dieron vida en 1964 al partido, la clandestinidad, la desconfianza y el secretismo, hacían que muchos de sus militantes no preguntaran nada y siguieran a los que consideraban sus jefes naturales, sino también porque muchos de los que participaron en su fundación han muerto o están ilocalizables. A esto se une el que la trayectoria del PCE(m-l) y del FRAP, en especial a partir de 1974, quedó implicado en actividades terroristas y a casi3 5 años de todos aquellos sucesos, la inmensa mayoría de militantes que participaron en estas acciones prefieren hacer olvidar su pasado. Casi todos, como suele ocurrir con militantes abnegados que en un momento dado abandonan la lucha política, al desvincularse, rompen totalmente con su pasado y prefieren no dar muchas vueltas a lo que ocurrió, teniendo la vaga sensación de que alguien ha jugado con ellos. Esto fue lo que pasó –y es indudable- con los militantes del FRAP.

Teniendo todo esto en cuenta, lo que hemos hecho ha sido buscar en nuestros archivos personales y biblioteca inicialmente y después en Internet (donde no hay prácticamente información al respecto, o al menos información fiable) y cruzar estos datos con los que ya disponemos sobre la Operación CHAOS. El resultado es este capítulo de la historia de la oposición antifranquista de extrema-izquierda.

1. Un partido que empieza y termina con una reconstrucción

En 1964 se fundó el Partido Comunista de España (marxita-leninista). Los comienzos son extremadamente turbios y entran en juego distintas fracciones disidentes del PCE de Santiago Carrillo. Al año siguiente aparece el primer número de Vanguardia Obrera, órgano oficial del partido. Es 1965, el año en el que Angleton y la CIA inician la Operación CHAOS, no lo olvidemos.

El proceso de formación del nuevo partido se realizó bajo el eslogan de “por la reconstrucción del partido comunista de España” y, para diferenciarse del grupo de Santiago Carrillo adoptó la coletilla “marxista-leninista”, entre paréntesis, como otros adoptaron coletillas no menos significativas: PCE(i) y PC(I) “internacional”, PCE(r) “reconstituido”, PC(R) “revolucionario” y así sucesivamente, en lo que fue la madre de todas las confusiones, pues no en vano, para advertir estas pequeñas diferencias había que se un verdadero iniciado en “sigilografía política” y permitió que los medios de comunicación oficiales atribuyeran cainitamente al PCE de Santiago Carrillo (que dirigía la única fracción verdaderamente importante) las acciones violentas cometidas por los que podemos denominar “comunistas amigos del paréntesis”

El emblema adoptado por el PCE(m-l) no puede ser más provocador, pero indica su adscripción a la corriente maoísta: tres brazos sosteniendo uno la hoz, el otro el martillo y el tercero y central, un fusil. Era un signo de fidelidad a Mao cuando una de sus más celebradas frases en el Pequeño Libro Rojo recordaba que “el poder está en la punta del fusil”.

A éste emblema, pronto, los militantes del PCE le sacaron punta llamándolo los “tres mancos”. El PCE(m-l) dio vida al Frente Revolucionario Antifascista y Patriota en 1971 que debía ser una especie de remedo del “frente popular”. Durante el verano de 1975 el FRAP fue pulverizado después de tres atentados con resultado de muerte y del fusilamiento de tres de sus militantes en septiembre de ese año, dejado prácticamente de existir. Unos años después, en plena transición, el FRAP se disolvió y el PCE(m-l) resistió sin pena ni gloria hasta 1991 en el que también optó por la autodisolución. Sin embargo en 2005 algunos viejos militantes del partido y una nueva generación de miembros de las Juventudes Comunistas de España (marxistas-leninistas), reorganizaron el partido. El órgano de la nueva formación ya no era Vanguardia Obrera, sino Octubre y en su emblema se había perdido uno de los tres brazos mancos: el que portaba el fusil…

2. “Nosotros… los violentos” o como autoseñalarse con el estigma

Es significativo que un grupo político clandestino como era el PCE(m-l) decidiera en la España plácida y sin grandes sobresaltos de mediados de los años 60, incorporar a su emblema el fusil propio de la “larga marcha” de Mao. Y mucho más extraño fue que el FRAP, siete años después tuviera como logo un puño en alto que sostiene una ametralladora. Los logos no son inofensivos: contienen la imagen que una marca quiere dar de sí misma. Colocar un arma en el logotipo implica, necesariamente, tener una voluntad de atraer a los elementos más radicales que consumen ese productor, en este caso, a los elementos más radicales de la oposición democrática al franquismo. Es cierto que, a fin de cuentas, vender una idea política –en este caso la oposición al franquismo- no es muy diferente de vender una camisa: en efecto, se precisan diversas tallas. Y una es la radical… Ahora bien, no es menos cierto, que en plena clandestinidad, enarbolar un arma como logo implica el llamar la atención de las fuerzas de seguridad del Estado desde el principio y hacerse objeto de una acción represiva preferente. Y lo sorprendente es que, a pesar de que desde el principio, el FRAP integró a los últimos “resistencialistas” de la II República con Alvárez del Vayo en cabeza, los últimos que habían cometido atentados simbólicos en los años 60, con la patente de Fuerzas Españolas de Liberación Nacional, cuyos estudiantes habían participado muy activamente en la revuelta estudiantil, especialmente en las universidades de Madrid y Valencia, solamente fueran objeto de una represión particularmente dura, a partir del 1º de mayo de 1974 cuando un inspector de la policía fue asesinado en las inmediaciones de Atocha en el curso de una manifestación convocada por este grupo.

Y mucho más extraño es que, justo en el momento en el que este grupo había sufrido, a raíz de este atentado, un proceso de desarticulación que dejó prácticamente en el aire la organización, su dirección llamara un año después a iniciar las “acciones armadas”… sabiendo de sobras que si un asesinato había sido la causa del desmantelamiento de buena parte de la organización, otras acciones similares terminarían por liquidarla como así ocurrió durante el verano de 1975. Cuando tres militantes del FRAP son fusilados en septiembre de 1975, muy poco queda en activo de la organización.

Y es que, todo en la historia del FRAP y de su matriz el PCE(m-l) es extremadamente “anómalo”, tal como hemos señalado desde el principio.

3. El complicado proceso de formación del PCE(m-l)

El 3 y 4 de octubre de 1964 tuvo lugar la conferencia fundacional del PCE(m-l). En sus primeros meses aquello pareció una discusión doméstica. Había dos fracciones que en los primeros meses fueron constantemente a la greña, como prolongación del divorcio matrimonial que había precedido entre “Suré” y “Elena Ódena”, porque ni una se llamaba así ni el otro asá. Ambos, eso sí, habían sido matrimonio durante veinte años.

“Suré” se llamaba en realidad Marcelino y había sido comisario político durante la guerra civil. Y en cuanto a “Elena Ódena”, su verdadero nombre era Benita Ganuza (de ahí que el PCE llamara malévolamente al nuevo partido “la banda de Benita”).

La pareja residía en Suiza (extrañamente el centro operativo de la Operación CHAOS para Europa se estableció en Berna, Suiza) y allí tomaron contactos con la Embajada China en Ginebra. Fueron invitados a viajar a China y se cuenta que “recibieron dinero para financiar la creación de un partido marxista-leninista, anti-ruso”. Que disponían de algunos fondos parece ser rigurosamente cierto, pero que venían de China ya es harina de otro costal.

A poco de constituirse, estalló una lucha interior que no era más que la extensión a la esfera partidaria del divorcio sonado que había protagonizado la pareja. Ambas fracciones lanzaron sus propios órganos de prensa: “Suré” el Mundo Obrero Revolucionario que sería portavoz del PCE(M-L) –obsérvense las mayúsculas entre paréntesis- y Vanguardia Obrera, órgano del PCE(m-l) que tenía a “Ódena” como inspiradora. Recuerdo hacia 1971 haber tenido en mis manos un folleto publicado por el PC(ML) en donde se explicaba la historia de la ruptura y se reputaba a “Ódena” y a “Raúl Marco” (que constituyeron la cúpula inamovible del PCE(m-l) y del FRAP en toda su peripecia) de “oportunistas sin escrúpulos” y “agentes provocadores”.

Aprovechando el puente de noviembre se reunió nuevamente en París –en el teatro alambra, facilitado por un miembro de la CNT- el grupo cuando las dos fracciones ya estaban en ciernes aun cuando sin límites precisos. Asistieron 30 delegados y se creó un Comité Central de 20 personas con representantes de las dos fracciones. Al día siguiente cinco ya se habían escindido y lanzaban el PCE(M-L).

Alejandro Diz, destacado militantes del PCE(m-l) que no vivió personalmente esta primera fase de la vida de su partido, pero que sí recogió algunos de los rumores y detalles de toda esta historia, añade que en esta escisión “se mezclaban intereses políticos con las rencillas personales y las ansias de arribismo que parecía ser, hay en uno y otro bando”. Quizás no era eso exactamente. Es más probable, a la vista del contexto en el que nacieron los partidos marxistas-leninistas en Europa Occidental, que se tratara de dos influencias diversas: la que procedía de China Popular y la que procedía de la CIA.

Un mes después, entre el 13 y el 17 de diciembre de 1964 se convoca el I Pleno Ampliado del Comité Central. La reunión tiene lugar en Bélgica en un garaje facilitado por Jacques Grippa, padre del maoísmo europeo. Vale la pena detenerse un momento en la figura de Grippa. Había ingresado en el Partido Comunista Belga en 1930 y fue uno de los dirigentes de la resistencia. Una vez detenido se comportó heroicamente y se negó a delatar a sus compañeros a pesar de ser duramente torturado. Esto no impidió que veinte años después, en 1963 fuera expulsado del PCB tras haber sostenido las tesis de Pekín sobre las de Moscú al estallar el conflicto chino-soviético.

También aquí algo extraño debió ocurrir para que la persona que había sido hasta 1967 el “hombre de confianza de Pekín” y al que se le confió la orientación de los partidos pro-chinos en Europa Occidental, cortara bruscamente todas las relaciones con él y facilitara la creación de un nuevo Partido Comunista Marxista Leninista de Bélgica. Vale la pena recordar que Grippa también jugó con la ambigüedad. En efecto, su partido se llamaba Partido Comunista de Bélgica y había sido fundado en 1963, siendo el primer partido maoísta de Europa Occidental… pero sus siglas eran exactamente iguales a las del PCB, prosoviético que, hasta finales de los años 60 tuvo hegemonía entre la clase obrera belga. Para distinguirse, en pequeño, el partido de Grippa había añadido la coletilla “Pekín”.

En cualquier caso, Grippa fue, hasta principios de 1967 el distribuidor de fondos procedentes de China para los partidos maoístas europeos. Si hubo ruptura entre Grippa y Pekín debió ser por la custodia de estos fondos o por su distribución. ¿Eran conscientes los chinos de que la CIA estaba creando partidos “marxistas-leninistas” para utilizarlos en beneficio de una estrategia propia? ¿Es cierto, como se ha dicho también que existió un pacto entre la CIA y los chinos para atacar a los soviéticos mediante estos partidos artificialmente formados? Es imposible decirlo: a pesar de que en todas estas discusiones y rupturas salieran a la superficie como provocadas por distintas posiciones en relación al conflicto chino-soviético o a causa de distintas actitudes ideológicos, lo cierto es que da mucho más la sensación de que el verdadero centro de la polémica era el control de los fondos procedentes de China o de la CIA…

Lo significativo es que la policía española estaba excepcionalmente bien informada de todos estas reuniones tendentes a formar un nuevo partido maoísta. El comisario Conesa andaba ya en Bélgica vigilando a los asistentes al I Pleno Ampliado del Comité Central del PCE(m-l). Así pues, desde el principio, esta organización ya llamaba la atención de la policía y, no solamente eso, sino que además, tenía información privilegiada sobre él.

El Pleno celebrado en Bruselas fue tormentoso. Los que se habían escindido tras la Conferencia fueron literalmente secuestrados mientras se celebraba la reunión (y si eso pudo hacerse impunemente es porque alguien había facilitado algún tipo de cobertura). “Suré” había intentado leer un “informe secreto” sobre la pareja que actuaba como voces cantantes del nuevo partido –Elena Odena y Raú Marco- pero no le permitió su lectura. Pero nada pudo evitar que Suré hablara a algunos camaradas del contenido del informe: acusaba a su exmujer de estar en contacto con los Servicios Secretos ingleses, acusación que Alejandro Diz oyó también en boca de un miembro del Comité Central del PCE carrillista. Y Suré debía saber algo porque, no en vano, había compartido 20 años con Odena-Ganuza.

La escisión entre las dos fracciones maoístas se consuma en este Pleno Ampliado. La fracción de Suré, el PCE(M-L) se quedará con la ayuda de Pekín y subsistirá sin grandes muestras de actividad hasta mediados de 1968 y algunos núcleos del interior hasta principios de los años setenta.

Y esto plantea un problema, pues si una fracción se había quedado con los fondos chinos ¿de qué fondos se nutría la otra fracción, el PCE(m-l)?

En este Pleno Ampliado se elige un Comité Ejecutivo y un Secretariado Político. Marco, por los pelos sale elegido para el Comité Ejecutivo y Ódena solamente es miembro del Comité Central en el que había salido elegida en la Conferencia de noviembre. Lo sorprendente es que, a pesar de que, oficialmente, el PCE(m-l) era una “escisión pro-china del PCE”, en la práctica, como reconoció Carrillo, la inmensa mayoría de miembros de los organismos del nuevo partido jamás habían militado en el PCE. En el Secretariado Político compuesto por tres personas, estaba presente un excenetista que jamás militó en el PCE. En cuanto a Marco, jamás había sido miembro del PCE en el interior, sino que parece que apenas se había integrado en una organización comunista de Ginebra poco antes de la formación del PCE(m-l).

En aquella época –tal como recuerda Diz- se contaban todo tipo de historias truculentas y contradictorias sobre Marco, la más significativa de las cuales fue una detención que sufrió y de la que no dio cuenta al PCE. Marco y Ódena son las dos únicas personas que cuentan en la dirección del PCE(m-l) y del FRAP, siendo el resto meros comparsas o viajeros accidentales. La historia del PCE(m-l) es la historia de esta pareja de hecho. Diz dice con cierta gracia: “casi todo el mundo coincide en afirmar que, por lo menos, son unos vividores”. Y a continuación cita el caso de Vazquez Rendón, dirigente guerrillero colombiano, que residió unos días con la pareja en Ginebra y que comentó a un militante del PCE(m-l) que no se fiara nada de ellos.  Lo cual dicho por el representante de un “partido hermano” es todavía más significativo.

4. La extraña creación del PCE(m-l) en el interior

A principios de 1965 toda la actividad de la nueva formación consiste en crear células en el interior de España. Hasta ese momento, la mayor parte de asistentes a las reuniones que hemos descrito, residían en el extranjero o eran exiliados de la guerra civil. Sin embargo, la pareja Ódena-Marco están más preocupados por dos frentes: las relaciones con Albania y China y el periódico del partido, el Vanguardia Obrera.

En ese año empiezan a producirse detenciones en el interior. En diciembre de 1964, seguramente como efecto de la presencia del comisario Conesaen Bélgica, la organización del PCE(m-l) es desarticulada por la policía y en abril de 1965 un cargamento de 110 kilos de Vanguardia Obrera caen en poder de la policía con las detenciones consiguientes. Y eso ya no era obra de Conesa. Algunos militantes del partido analizan la caída y en la reunión del Comité Ejecutivo que tiene lugar el 20 de junio de 1965, el responsable de las llamadas Fuerzas Armadas Revolucionarias, un tal Crespo, miembro del Comité Ejecutivo, expuso que todas las sospechas de estas caídas recaían sobre Marco estando él delante. Solo él conocía la matrícula del coche que estaba buscando la policía y que apareció finalmente en el puesto fronterizo de Irún-Hendaya. Sólo Marco conocía la cita con dos militantes que iban a buscar esa propaganda y que también resultaron detenidos. Y en cuanto a la redada de Catalunya, los propios detenidos acusan a la pareja Ódena-Marco de haber entregado a la policía española materiales que solamente ellos podían haber entregado. Hay más pruebas que, el paso del tiempo ha convertido en intrascendentes, pero que demuestran que la policía española disponía de información privilegiada que procedía de Suiza y que quienes se preocuparon de investigar, procedía de la pareja Ódena-Marco. Al acabar su exposición, Crespo pide para Marcó la “pena de muerte”. De los seis miembros del Comité Ejecutivo: uno, Crespo apoya, lógicamente, la petición, sostenido por otro, Marco es el tercero y evidentemente está en contra y los otros tres miembros dudan por la radicalidad de la medida. Así pues, se resuelve la creación de un “comité de investigación” compuesto por dos miembros que permanecen en Ginebra ocho días en 1965, sin poder aclarar nada. Uno de los miembros de esta comisión comunicó a Diz, años después, que “no se pudieron confirmar las sospechas, pero tampoco se pudieron negar. Lo cierto es que se comprobó que la pareja disfrutaba de un alto nivel de vida”. La pareja quedó “tocada” por este episodio, pero pronto tuvo ocasión de tomar la revancha.

Una providencial caída en enero de 1966, de un militante muy significativo del partido, permitió recomponer el Comité ejecutivo. La pareja pudo hacerse con las secretarías de organización y relaciones internacionales, claves en el nuevo partido. Pero Crespo es su principal enemigo dentro del Comité Ejecutivo del que depende una rama del partido, las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Y Crespo sabe que hay algo turbio en el comportamiento de la pareja, se pueda o no demostrar. Es el sexto sentido propio de los militantes que llevan mucho tiempo en clandestinidad. En septiembre de 1966 termina separándose con los militantes que en ese momento componen las FAR y se afirman como grupo independiente. En la detención de principios de 1966, nadie es interrogado sobre las FAR, sin embargo el domicilio de Crespo es vigilado por la policía. La pareja Ódena-Marco conocía la existencia de ese domicilio. Era evidente que si se aprovechaba para detener a unos cuantos militantes del PCE(m-l) y a Crespo, éste podría ser acusado de delatar al resto. Sin embargo, Crespo y su gente, evitan la detención empleando fuertes medidas de seguridad. Seguirán en libertad hasta que caen finalmente en enero de 1967. Y justo en ese momento son acusados por Ódena-Marco de ser “banda de asesinos fascistas a sueldo de la CIA”. Es el clásico “te lo digo para que no me lo digas”. Sin embargo Crespo se lleva diez años de cárcel y eso hace que su testimonio sea mucho más fiable que el de Marco que jamás fue detenido.

Otro dato para la historia: Marco fue guardaespaldas de Ben Barka, líder de la oposición marroquí. Poco después, Ben Barka fue secuestrado, torturado y asesinado por la policía marroquí mientras se encontraba en París justo cuando se preparaba para asistir a la Conferencia Tricontnental en La Habana…

La novedad del maoísmo hizo que en su trabajo político en España, el PCE(m-l) pudiera arraigar en las universidades de Madrid y Valencia con cierta presencia militante y que tuviera un papel destacado en las movilizaciones de los años 1967-70 donde eran conocidos como “los niños de Mao” y mucho menos en los medios obreros.

En enero de 1971 se constituye el Comité Pro-FRAP, siglas de Frente Revolucionario antifascista y Patriota, denominación que terminó privando sobre la que se había manejado en los tres años anteriores: el Frente Democrático Nacional Revolucionario.

A lo largo de los tres años siguientes, al decir de su propaganda, los Comités Pro-FRAP se fueron extendiendo por toda España si bien su estructura agrupaba solamente al PCE(m-l) y a sus llamadas “organizaciones de masas” (media docena de siglas de las que, salvo la FUDE –Federación Universitaria Democrática Española- la OSO –Oposición Sindical Obrera- y la JCE(m-l) –Juventud Comunista de España-, tenían solamente una existencia más o menos virtual).

5. Llega al FRAP y con él, Alvárez del Vayo

Finalmente, el 6 de enero de 1974 se constituyó el FRAP propiamente dicho. Alejandro Diz recuerda que esta proclamación “se realizó sin haberse producido un salto cualitativo” que obligase a ello. La presidencia se entregó a Alvárez del Vayo, prácticamente la única persona que no eran miembro del PCE(m-l) que asistió a la reunión. Era inevitable que esto sucediera.

De Alvárez del Vayo, Indalecio Prieto dijo que pertenecía al peor tipo de tontos, los tontos con ideas, algo que su biografía parece confirmar. En 1946 había sido expulsado del PSOE. En 1963 fundó el Frente Español de Liberación Nacional, organización de pocos miembros, todos ellos exóticos, entre los que figuró Andrés Ruiz Márquez, oficial del ejército de Franco durante la guerra. Mientras Vayo se estableció en Milán, envió a Ruiz Márquez a España a colocar unos cuantos artefactos explosivos de baja capacidad. Más que de explosivos se trataba de meros petardos verbeneros o pocos más.

Tras unos cuantos meses de colocar atentados en Madrid, Ruíz Márquez, alias “Coronel Montenegro”, fue detenido en 1966 y le endilgaron 108 atentados. El interesado comentó apesadumbrado: “Me temo que los jueces se han pasado”. En efecto, seguramente más de tres cuartas partes no eran de su autoría, lo que no le impidió ser condenado a muerte… y indultado justo cuando empezaba una campaña internacional en solidaridad con él. Milán era el centro de la campaña y en Milán estaba Mario Tedeschi –el enlace, como hemos visto, entre Avanguardia Nazionale y Angleton- como director del semanario Il Borghese, que permaneció atentado a las actividades de Vayo y del FELN. Para Tedeschi, Vayo encontraba facilidades para realizar sus campañas desde Italia. No sería ésta la última estupidez de Vayo. Tan sólo la penúltima. Si la última fue su adscripción al FRAP y el aceptar la presidencia que el tanden Ódena-Marco le ofrecieron fue porque murió en mayo de 1975 en Ginebra. En 1977, antes de la amnistía preelectoral, el “Coronel Montenegro” era el preso político más anciano de las cárceles españolas.

6. La “guerra popular” y la “insurrección armada de masas”

En mayo de 1973 el PCE(m-l)-FRAP llegó a su techo en número de militantes y fuerza social. En ese momento el partido se sintió con fuerza suficiente para realizar una gran movilización el 1º de mayo con sus dos consignas: “Viva la república democrática y popular” y “Yanquis fuera de España”. En las inmediaciones de Atocha se produjo un salto de manifestantes en el que quedaron aislados unos 500 asistentes a la manifestación rodeados por la policía. En el enfrentamiento resultó muerto a navajazos el policía Juan Antonio Fernández. Otros tres policías resultaron heridos de gravedad y otros más resultaron heridos leves… pero 300 asistentes a la manifestación (y en gran medida militantes del PCE(m-l) resultaron detenidos. En los meses siguientes resultaron desarticulados todos los comités regionales y varios cientos de militantes. Y para el verano el partido estaba al borde de la desaparición a causa de la represión desencadenada. En septiembre de 1973 cayó el Comité de Barcelona, el último que quedaba…

Pero seguía habiendo algo extraño en todo esto.

Antes de los sucesos de mayo de 1973, en el mes de abril, había tenido lugar el Congreso del PCE(m-l) en Italia. La policía conocía la celebración de este congreso y sabía que se iba a desarrollar en Italia. Un simpatizante –ni siquiera militante- del partido en Madrid abandonó España aprovechando la Semana Santa, por la frontera de Canfranc. La policía le preguntó textualmente si “iba al congreso del FRAP” que en esos momentos se estaba celebrando en la más absoluta clandestinidad. La información se transmitió al dúo Ódena-Marco.

La información era particularmente grave porque demostraba que la policía no solamente conocía a los militantes del PCE(m-l)-FRAP, sino también a los simpatizantes. Y lo que era peor: este detalle demostraba lo que luego iba a suceder, a saber, que si el partido se destacaba en acciones terroristas y en asesinatos de policías, la policía disponía de información suficiente para machacar en el primer envite a los maoístas…

Y es justamente en el momento en el que el PCE(m-l) demuestra ser más vulnerable, precisamente entonces es cuando la dirección del partido –en la práctica el dúo Ódena-Marco- proclama la “lucha armada”. Si tenemos en cuenta que el partido sufrió distintas oleadas represivas en las que los propios militantes eran conscientes de que existía alguna fuga de información en el interior y, además, tenemos cuenta de que solamente tres de los fundadores del partido en 1964 seguían en activo en 1976, es lícito suponer que el topo o los topos debían ser buscados entre estas tres personas. Dos de ellas eran “Elena Ódena” y “Raúl Marco”.

En muchos partidos clandestinos e incluso en organizaciones terroristas, es frecuente que cuando unos dirigentes pretenden desplazar a otros, por ambición o venganza, simplemente favorezcan su detención. Parece difícil que Ódena y Marco hubieran podido mantenerse contra viento y marea en la cúspide de la organización durante casi 20 años, de no ser por estas providenciales detenciones. Y especialmente es incomprensible dado que ellos fueron los responsables de las desastrosas y absurdas decisiones que terminaron en el desmantelamiento parcial del PCE(m-l) en 1974 y su desarticulación total un año después.

En efecto, en el verano de 1975 el PCE(m-l) inicia una serie de “acciones armadas” sin tener absolutamente la más mínima preparación técnica, careciendo por completo de infraestructura de protección ante la policía, sin retaguardia y desligado por completo de cualquier movimiento de masas. No había ni una sola condición objetiva que justificara la utilización de la violencia. Ni las “masas populares” pedían esas acciones, ni había nadie que pudiera realizarlas, ni mucho menos la organización estaba preparada para realizarlas. Si la muerte accidental de un inspector de policía el 1º de mayo de 1973 desencadenó sobre el partido una represión que puso patas arriba a todos los comités regionales, podía intuirse con facilidad lo que iba a ocurrir si estas acciones se convertían en sistemáticas.

Lo peor era que el PCE(m-l) hasta que se disolvió siguió manteniendo que esas acciones habían sido oportunas, justas y necesarias e incluso su último secretario general, Blanco Chivite, condenado a muerte e indultado en septiembre de 1975, dijo a la revista El viejo Topo, que todos los objetivos habían sido “seleccionados” por su papel importante en la represión… Ningún familiar de las víctimas leyó seguramente estas declaraciones y seguramente tenían algo mucho más importante que hacer que denunciar a Blanco Chivite por difamación y calumnias: llorar a sus muertos.

El III Pleno del Comité Central del PCE(m-l) se celebró en la segunda quincena de julio de 1975 cuando ya se habían llevado a cabo las primeras “acciones armadas” y habían caído detenidos los primeros militantes. En esa reunión se refrendó la decisión de pasar a la “lucha armada” que ANTES ya habían tomado unilateralmente Ódena y Marco por su cuenta.

Las acciones armadas se limitaron a tres asesinatos de policías elegidos al azar y todos ellos con funciones subalternas en el cuerpo, uno de ellos siendo incluso el barbero de un cuartel de la policía armada de Barcelona. Todos los miembros de los comandos fueron detenidos sin que ni uno sólo pudiera encontrar un refugio seguro tras cometer su crimen y sin que ni uno solo estuviera en condiciones de huir por sus propios medios. Todos fueron detenidos pocas horas después de cometer sus crímenes.

Además de estos asesinatos, se realizaron unos cuantos atracos en Valencia y Madrid, un conato de asalto al banderín de enganche de la Legión en Vallecas (donde se lanzaron unos cócteles molotov y resultaron detenidos varios autores), un pequeño incendio en la Embajada de Uruguay en Madrid y nada más.

Dado que en aquel tiempo algunos atentados quedaron sin reivindicar, Raúl Marco insinuó que habían sido cometidos por el FRAP… poco después, el GRAPO reivindicó estos atentados como propios (el asesinato de cuatro policías el 1º de mayo en Madrid, la muerte de oros dos policías en el canódromo de Madrid y el asalto a local de la información militar en la calle Princesa).

Muy pocos militantes se ofrecieron voluntarios para realizar estas “acciones armadas”. En el Comité Regional de Valencia, el segundo en importancia numérica después del de Madrid, no se presentó inicialmente ningún voluntario. Armas pocas, algunas oxidadas y otras directamente inservibles. No quedó impune ni una sola “acción”. En Barcelona, por ejemplo el 17 de julio se agredió al director del hospital de Bellvitge y al día siguiente se lanzaron cócteles Molotov en la comisaría de Collblanc (Hospitalet), en los días anteriores se realizaron tres atracos… todos los participantes resultaron detenidos. Y otro tanto ocurrió en el País Valenciano.

El 16 de agosto se asesinó en Madrid a un teniente de la Guardia Civil. Todos los autores detenidos en los días siguientes.

La última “acción armada” del FRAP tuvo lugar el 1 de septiembre en Barcelona contra un policía armado en Via Faventia después de comprar churros y patatas fritas para sus hijos.

El balance que realiza Alejandro Diz es el siguiente: “Con estas acciones de mediados de septiembre, justo dos meses después de la primera acción armada, acabó aquello que iba a ser el inicio de la primera fase de la guerra popular prolongada. Tres policías muertos, algunos heridos más y absolutamente todos los comandos armados detenidos por la policía (…) Es necesario recalcar que todos los grupos que llevan a cabo acciones armadas son detenidos ¡ni uno solo se salva!”. Y en varias ocasiones Diz vuelve una y otra vez a la pregunta de “¿Cómo fueron detenidos con aquella facilidad, una vez que lograron huir del lugar de los hechos?”

El 27 de septiembre tres miembros de estos comandos fueron fusilados.

Cuando muera Franco dos meses después, el FRAP no tendrá ni siquiera fuerza para distribuir algunas octavillas llamando a “la huelga general cuando coronen al Borbón” tal como había prometido en los 10 años anteriores.

7. Todo esto ¿para qué? Todo esto ¿por qué?

La pregunta que se formulaba Diz en 1977 no era “baladí”… Había dado en el clavo. A pesar de estar ciego –o poco menos, como el mismo reconoció- durante ocho años de militancia, al romper con el partido en el verano de 1976 junto con otros cientos de militantes en el curso de la II Conferencia del PCE(m-l), siguió dando vueltas a este tema: si la policía era capaz de detener a todos los miembros de los comandos de FRAP DESPUES de cometidas las acciones, cuando faltaba tiempo material para realizar una investigación detallada, ¿por qué no los detenía ANTES de estas mismas acciones? Así se hubieran evitado tres víctimas y tres fusilados. ¿Por qué no antes?

La respuesta es bastante fácil para quien nos haya seguido hasta aquí. El PCE(m-l), como el resto de partidos maoístas que surgieron en los años 1964-67 nacieron, literalmente, para morir. La UCJ-ML francesa nació para contribuir al estallido de mayo, los maoístas italianos nacieron para restar fuerza al PCI. Y el PCE(m-l) ¿para qué nació? Y ¿por qué pudo existir vivo y activo hasta el verano de 1975? Todo tiene respuesta y todo está claro para quien quiera ver y entender.

Contrariamente a lo que piensa Diz y otros militantes huidos del PCE(m-l) el caso de este partido no es único. Todos los partidos de este tipo, maoístas, tuvieron en Europa, análogas trayectorias. Eran los flecos de la Operación CHAOS. No es difícil pensar que si la Comisión de Encuesta sobre las Masacres del Parlamento Italiano, logró establecer que la Operación CHAOS había tenido lugar en varios países europeos, entre ellos, Francia, Italia y España… en España la formación que, en principio, responde a las mismas características y sigue análoga trayectoria a otras formaciones europeas, es el PCE(m-l). Y esto por algunas razones demasiado evidentes para negarlas:

- El partido tiene un nacimiento turbulento y una versión Oficial incierta: no se trataron de escisiones de los partidos comunistas prosoviéticos, sino de formaciones generadas artificialmente en las que, efectivamente, participaron unos pocos militantes de relumbrón procedentes de esos PPCC, con carácter subalterno y presentes sólo para poder presentar a la nueva formación como “escisión”.

- Desde el principio, en la cúpula de estos partidos se alude a la presencia de “infiltrados”, “provocadores” y “agentes de la CIA”. Aunque detrás de estas acusaciones existía un intento de controlar el partido para repartir el botín que se creía llegaba de China Popular, la credibilidad a la explicación de la participación de la CIA la da el hecho de que treinta años después se reveló la existencia de la Operación CHAOS.

- En operaciones de este tipo, incluso en las primeras fases, un profesional de los servicios de seguridad reconoce con facilidad una “operación especial” puesta en marcha por otro servicio. De ahí que, aun cuando la CIA participase en la creación de estos grupos, las policías nacionales de cada país, pudieron aprovechar la información facilitada por las cúpulas de estos partidos o por los colaboradores necesarios. Y esto explica el porqué, sin ser una operación de la policía española, ésta se beneficiara indiscutiblemente de las confidencias de quienes participaban en el interior del PCE(m-l) de la operación llevada a cabo por la CIA.

- Así como en Francia y en Italia el principio y el fin de la Operación CHAOS tuvo relación con la revuelta estudiantil de mayo del 68 y con el “otoño cálido” italiano, lo cierto es que en España, el papel del PCE(m-l), aun siendo importantes en las universidades de Madrid y Barcelona, no fue particularmente determinante en los disturbios que tuvieron lugar en las universidades españolas entre 1968 y 1970. Y esto explica el por qué este partido consiguió prolongar su existencia hasta 1975 en el que fue completamente inmolado por los mismos que habían determinado su creación.

En efecto, en nuestra opinión el PCE(m-l) es creado dentro del marco de una operación de debilitamiento de los partidos comunistas prosoviéticos que prosigue entre 1964 y 1970. Sin embargo, el PCE(m-l) es conservado hasta el verano de 1975, cuando tres meses después de que su dirección haya decidido saltar a la “lucha armada”, toda la estructura es desmantelada. ¿Por qué entonces y no antes?

Hace falta, para responder a esta pregunta, recordar cuál era el contexto español de esa época precisa:

- Negociación de los acuerdos militares de cooperación en ese mismo momento.

- Problema del Sáhara con la convocatoria de la Marcha Verde

- Enfermedad de Franco y previsión de su próxima muerte.

Estos tres elementos se entremezclan e interfieren no tan caprichosamente en la historia del FRAP que acaba de declarar la guerra al Estado:

- Durante el verano de 1975, entre las acciones del FRAP y de los GRAPO (que todavía no habían salido a la superficie pero que operaban sin utilizar ni reivindicar sus acciones) existía la sensación en la opinión pública de que los grupos antifranquistas armados tenían una fuerza capaz de desestabilizar al régimen. El mismo régimen llegó a percibir esta sensación… que no era tal, sino la proyección mediática (aun cuando en aquella época no se utilizara esta palabra) de unos pocos crímenes perfectamente localizados, cometidos por una organización carcomida por topos, confidentes y dirigida por aventureros. La existencia de esa sensación de desestabilización hizo que las autoridades españolas negociaran a la baja con los EEUU. En caso de desestabilización siempre existía la posibilidad de que los EEUU salvaran al régimen.

- Además, en ese mismo momento, los EEUU teledirigían la “Marcha Verde” y le aseguraban una amplia cobertura. La movilización marroquí desarrollada en un clima de tensión comparable sólo con la situación emocional creada con los asesinatos del FRAP, aumentó esa sensación de desestabilización y, consiguientemente, allanó el camino para que el gobierno español necesitara MAS y el gobierno norteamericano estuviera dispuesto a ofrecer MENOS.

No es raro que Alejandro Diz, al reconocer su militancia en el FRAP, escribiera: “La sombra obsesiva de intereses extraños en las acciones del FRAP sigue torturado a muchos de los que alguna vez militamos en sus filas”. A estos sólo nos cabe decirles como consuelo que no fueron los únicos en experimentar esa sensación.

 

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

 

A 40 años de la revolución de mayo (VII de XVI). El maoísmo y la “operación CHAOS”

Infokrisis.- En 1966, mientras se estaba celebrando el congreso del Partito Comunista Itaniano aparecieron unos carteles en las calles de toda Italia en las que podía verse la efigie de Stalin con la leyenda: “Reivindicamos a Stalin”. No los firmaba nadie. Aparentemente habían sido colocados por extremistas de izquierda maxistas-leninistas. En realidad fueron colocados por miembros de la organización opuesta Avanguardia Nazionale. Históricamente ese es el primer signo de actividad del maoísmo en Europa Occidental.

El contexto del comunismo europeo de postguerra

El año antes había muerto Palmiro Togliatti, uno de los personajes más representativos del comunismo italiana. En 1962 había tenido lugar el X congreso del PCI que no volvería a reunirse hasta el año 1966. En ese momento tenía 1.600.000 militantes y constituía una amenaza real para el centro-izquierda. Y lo que era peor su irrupción en el poder hubiera supuesto una ruptura de los acuerdos Yalta suscritos al concluir la II Guerra Mundial entre los aliados occidentales y la URSS. Contrariamente a lo que opinaban sus ingenuos militantes, se consideraba que los partidos comunistas no eran “opciones de clase” como gustaban presentarse –o al menos no eran solamente eso- sino que se tratba de auxiliares de la política exterior soviética que intentaba expandir su radio de acción. Y, de la misma forma, si los partidos comunistas orotodoxos o prosoviéticos eran combatidos por los servicios de inteligencia, lo eran precisamente porque alteraban el sistema de equilibrios europeo surgido de Yalta y no tanto por su componente “atea”, antiliberal o porque “exacerbase la lucha de clases”, tal como proclamaban los medios anticomunistas de la época.

Por otra parte, estos partidos comunistas mantuvieron, como mínimo hasta mediados de los años 50 un “aparato militar” que hoy sería considerado como una organización paramilitar y terrorista. El hecho de que en esa misma época (1940-1955) existiera el maquís en España no es tanto el resultado de una guerra civil perdida, como la respuesta a una política distada desde los laboratorios del Kremlin y que afectó a todos los países europeos. Los partidos comunistas más importantes eran el francés y el italiano. Es curioso que el PCF se siguieran declarando “pacifista” incluso cuando el ejército alemán destrozó al francés en junio de 1940 y siguió siéndolo hasta que ese mismo ejército alemán invadió la URSS. Sólo en ese momento se inició el maquís y el movimiento de los partisanos.

Sin embargo, una vez llegada la paz, en 1945, restablecidos los regímenes democráticos que habían llegado en los furgones de los vencedores, las estructuras “militares” para algunos y “terroristas” para otros, no fueron desmanteladas y se prolongaron como mínimo hasta 1955. Incluso en el momento en el que se disolvieron oficialmente, muchos arsenales de armas siguieron existiendo y jamás se entregaron. O sí. En efecto, si en la Italia de finales de los sesenta y durante toda la década siguiente, fue posible la existenia de un terrorismo de izquierda fue, en parte –y lo recalcamos, solo en parte- por que los primeros grupos surgidos de la extrema-izquierda –los Núcleos Armados Partisanos dirigidos por el editor y millonario Feltrinellli, pudieron recibir armas y apoyos de esta estructura oficialmente disuelta en 1955.

Esta estructura paramilitar comunista esta en contacot con los servicios secretos y de inteligencia de los países comunistas, en especial a través de la Politická škola soudruha Synka (Escuela Política Camarada Synek). Paralelamente existió lo que se ha dado en llamar Gladio Rojo (en oposición a la red Gladio de carácter anticomunista), que era, simplemente, una organización dedicada al espionaje en beneficio de la URSS y que operó en el interior de Italia, esencialmente a través de miembros y simpatizantes del Partido Comunista. Sobre todo esto no cabe la menor duda especialmente después de la caída del Muro de Berlín, cuando, con la Glasnosts se abrieron los archivos de la URSS.

Los arsenales de armas conservados por los comunistas después de la II Guerra Mundial estaban situados en el centro y norte de Italia donde existieron partisanos (no así en el Sur pronto ocupado por los aliados después de la destitución de Mussolini y la creación de la República Social Italiana en el centro y norte del país. A acabar el conflicto, los comunistas no consignaron estar armas, especialmente las más modernas y efectivas, limitandose a entregar las armas antiguas, superados o los mosquetones inútiles para guerra moderna. Esta estructura clandestina dependía de Pietro Secchia, brazo derecho de Palmiro Togliatti.

Después de la guerra este arsenal se fue renovan con armas procedentes de la vecina Yugoslavia y sus cuadros fueron entrenados por soviéticos o por vetenaros partisanos. La CIA consideró que hacia 1950 –la guerra había concluido cinco años antes- esta estructura alcanzaba los 150.000 hombres y otras fuentes las reducen a la mitad.

No hay que perder de vista que, en aquel momento, todavía existía la primera generación de dirigentes comunistas curtidos en las teorías insurreccionales y cuyo modelo político seguía siendo la insurrección de San Petersburgo en octubre de 1917. Y luego estaban, por supuesto, los intereses de la URSS en la primera fase de la Guerra Fría en donde una estructura comunista clandestina podía ser utilizada, especialmente para desestabilizar interiormente a los regímenes occidentales… siempre que los países occidentales cuestionaran el status de Yalta y la división de Europa en dos bloques (verdadero drama que afectó al continente europeo en los 45 años que median entre la entrada del ejército soviético en Berlín y la caída del Muro.

El PCI a partir de la llamada “svolta di Salerno” varió su estrategia oficialmente y renunció a la toma del poder por la vía armada. Pero una cosa era toma del poder y otra la posibilidad de una desestabilización. Fue a partir de 1970 cuando una nueva generación de líderes comunistas europeos empiezan a preferir un alejamiento de la URSS –al menos un alejamiento oficial- a cambio de la posibilidad de jugar un papel político que fuera más allá de la simple oposición. Por otra parte, a partir de la invasión de Checoslovaquia (1968) se percibe lo que ya se había intuido en 1956 durante la invsión de Hungría: que todos estos episodios de la política de control y mantenimiento soviético de su red de alianas repercutían muy negativamente en las posibilidades electorales de los partidos comunistas occidentales que, de hecho, siguieron comiendo hasta el último momento con la caída del mudo, de la mano del Kremlin. En 1975 irrumpe, finalmente, el “eurocomunismo” dirigido por el terceto Berlinguer-Marchais-Carrillo que supone el último intento de alejarse oficialmente de la URSS para que un eventual acceso al poder de estos partidos comunistas no se considerase como una vulneración de los acuerdos de Yalta.

Es en este preciso marco en el que hay que situar la “Operación CHAOS” desarrollada por la CIA en los años 60 y de la que mayo del 68 fue una prolongación.

La doctrina neofista en la época 1950-80

Ninguna acción política de ningún partido puede ignorar el contexto en el que se realiza esa acción, y a la hora de elaborar su estrategia deberá tenerlo presente e intentar aprovecharse al máximo de él o bien procurar que no le perjudique en extremo.

Eso fue lo que ocurrió con cierto neofascismo de los años 60 y 70. La interpretación central de la política europea que hacían los grupos neofascistas más lúcidos era la siguiente: Europa es un continente dividido e inerme, está ocupado por soviéticos y norteamericanos y, en ambos bandos, las clases políticas dirigentes han sido impuestas y han llegado en los furgones de los vencedores. En Europa Occidental el enemigo principal es la presencia americana. Pero en Italia, concretamente, existía una variante. En ese país el partido comunista era el más fuerte de toda Europa Occidental; además su contigüidad geográfica con Yugoslavía y la existencia de una red de arsenales y de una estructura paramilitar, además del amparo de un fuerte movimiento político que llegó a acaparar entre 1950 y 1968 un tecio de los votos, hacían de esta estructura un riesgo, especialmente, porque de producirse el ascenso del partido comunista al poder, se podía esperar una liquidación, incluso física, como ya había ocurrido entre 1943 y 1946, de los militantes neofascistas.

Así pues, era preciso barajar todos estos factores para elaborar una estrategia que pudiera alternar:

- necesidad de supervivencia: por tanto, cerrar el paso del PCI al poder.

- antiamericanismo y

- anticomunismo.

Para esto era preciso buscar amparos, ayudas y alianzas, dentro y fuera de Italia y, por extensión de Europa Occidental; en realidad la guerra perdida había hecho que, aun en la desbandada, distintos grupos formados en torno a personalidades excepcionales –el Comandante Junio Valerio Borghese de la Xª MAS, el Coronel Otto Skorzeny, principalmente, pero también en torno a personalidades menos conocidas públicamente, pero si conocidas dentro de estos núcles, actuaran entre sí, multiplicaran sus contactos e intercambiaran puntos de vista e iniciativas estratégicas, perteneciento todo esto envuelto en las brumas del secreto propio de vencidos que se han habituado a la clandestinazas y las operaciones especiales.

Cuando en los años 60, el neofascismo italiano trabaja para cerrar el ascenso al poder del PCI, busca una zona geográfica donde le sea favorable operar: el Sur de Italia. Allí el PCI es débil, carece –como hemos visto- de estructura paramilitar. Es una zona pobre y atrasada. El neofascismo cuenta con bases militantes y redes de apoyo mutuo. Y en ese momento, la estrategia elaborada consiste en advertir al gobierno de centro izquierda: si se llega a producir el “compromiso histórico” (el pacto propuesto por el PCI para formar gobierno con la DC) el Sur entrará en situación de “revuelta técnica”. A partir de 1966 se sientan las bases para lo que luego serán las grandes revueltas que sacudirán la Italia del Sur entre 1969 y 1973, en especial en Regio Calabria.

Luego estaba el anticomunismo. En Italia desde 1943 el anticomunismo estaba dividido en dos fracciones: la que procedía del fascismo y la que tenía su origen en los llamados “partisanos blancos” o guerrillas que combatieron a los alemanes durante la ocupación de Italia pero no estaban bajo la disciplina del PCI. Unos eran monárquicos y otros simplemente “patriotas” y, de paso, anticomunistas. Los “partisanos blancos” tras la guerra, no solamente conservaron algunos arsenales, sino que también manifestaron su intención de seguir el combate anticomunista. Ese los hizo particularmente accesibles para todos los servicios de inteligencia que operaron en Italia especialmente en el período 1968-1980. Además, dada la común militancia anticomunista, los “partisanos blancos”, si bien siempre habían sido tomados con reservas por parte de la generación neofascista que había vivido los últimos días de la República de Saló, no era mal considerada por la generación neofascista que aparece entre los años 1968 y 1973. Y esto hace que esta generación sea particularmente manipulable por los “partisanos blancos” que, a su vez, han entrado en el juego anticomunista de la mano de servicios de inteligencia italianos y norteamericanos. De estos grupos aparece la red Gladio, lo que debió ser supuestamente, una de sus ramas, La Rosa dei Venti (La rosa de los vientos), o bien el Movimento d’Azione Rivoluzionaria de Carlos Fumagalli o Edgardo Sogno fanático anticomunista y que sostuvo hasta su muerte la necesidad de una República Presidencialista que tuvo en Randolfo Pacciardi y su Nuova Republica, como expresión política a finales de los 60.

El problema para el neofascismo era que el sector de las “partisanos blancos”, si bien era anticomunista, era también originario de otra familia politica (los nacional-liberales, “rissorgimentistas”, frencuente vinculados a la masonería. El propio Sogno fue miembro de la P2). Eso generó la existencia de un “espacio difuso” anticomunista que tenía a un lado a los neofascistas y al otro a los antiguos partisanos blancos. En ese sector se produjo el entrismo de servicios secretos en medios neofascistas y la maniplación que éstos pudieron hacer sobre la nueva generación de neofascistas que irrumpió a finales de los años 60.

Pero luego queda el antiamericanismo. Era evidente que el PCI que también compartía ese antiamericanismo no podía ser considerado en ningún momento ni siquiera como aliados circunstancial. Las tesis de los núcleos supervivientes de la guerra (y que tuvieron su centro en Madrid) eran dos. Una se puede sintetizar así: la ocupación de Europa hacía imposible el trabajo político en el continente, así que había que desplazar el centro operativo a otras zonas y dar más importancia a la lucha política en países, por ejemplo, de Iberoamérica (en donde se habían asentado fuertes colonias de nacionalsocialistas y fascistas exiliados). Esos núcleos y el contacto y la amistad con distintos gobiernos de esos países, permitía crear bases sólidas allí para luego, en una segunda fase, irrumpir en Europa teniendo una retaguardia segura. Pero había otra tesis: era necesario seguir trabajando políticamente en Europa, al menos a mínimos siempre y cuando existiera un apoyo exterior.

Desde 1945 este apoyo se había buscado primero en el peronismo argentino y luego en los regímenes parabistas de los años años 50 (con Gamal Abdel Nasser en concreto). Pero en 1966 había un fenómeno nuevo: la irrupción del comunismo chino como realidad autónoma de la centra soviética de Moscu y haciendo gala de una virulencia antiamericana sin precedentes. Así pues, China se configuraba como un aliado objetivo en la lucha del neofascismo contra la ocupación americana de Europa Occidental. Este análisis no fue solamente una elucubración teórica, sino que tuvo sus prolongaciones prácticas.

En 1966, Jean Thiriart, antiguo miembro de la Asociación de Amigos del Gran Reich Alemán, fundador de Joven Europa un grupo que, desde Bélgica había irradiado a toda Europa Occidental, visitó China y se entrevistó con Chu-en-Lai, Primer Ministro de la República Popular China. Thiriart había estructurado un movimiento de nuevo cuño que minizaban las referencias históricas al fascismo y al nacional-socialismo, una espeie de “frente europeo de liberación” contra los EEUU y la URSS. Thiart era de los partidarios de buscar apoyos exteriores para un combate en Europa. Se había entrevistado con Perón durante su estancia en Puerta de Hierro en Madrid. En Italia, uno de sus militantes, Claudio Orsi, fundarái la Asociación Italia China. En 1968 se entrevistó con el estadista egipcio Gamal Adbel Nasser. Algunos miembros de Joven Europa combatieron junto a Al Fatah y uno de els, Roger Coudroy, murio como miembro de un comando de Al-Assifa. Otro de sus próximos colaboradores, Pilles Mounier, fue el representante oficioso de Saddam Hussein hasta la invasión americana y en esos momentos es uno de los puntales de la insurgencia en Europa. Lo esencia para Thiriart era buscadr un “aliado objetivo” extraeuropeo que pudiera facilitar el desarrollo de un combate de liberación antiamericano en Europa Occidental.

En una fecha que no estamos en condiciones de precisar pero que, seguramente, debió ser entre 1968 y 1969, un antiguo miembro de la División SS Charlemagne, formada por franceses voluntarios en la lucha contra el bolchevismo, Robert Leroy, número dos de Aginter Press, visitaba la Embajada de la República Popular China en Berna, Suiza y ayudó a la formación de los grupos maoístas de ese país. Aginter Press, bajo la cobertura de una agencia de prensa anticomunista –que en realidad fue- radicada en Lisboa y formada esencialmente por franceses que habían pertenecido a la OAS (Organisation de l’Armé Secrete) partidario de mantener Argelia bajo soberanía francesa, era al mismo tiempo uno de los varios grupos de excombatientes que seguían interesados en participar en las luchas políticas en Europa. Es rigurosamente cierto que Aginter Press realizó trabajos especiales por cuenta de la PIDE portuguesa, pero también es cierto que cuando Leroy visita a la embajada China lo hace en búsqueda de apoyos para un combate antiamericano en Europa Occidental.

Algunos medios de comunicación tuvieron ecos remotos en el último tércio de los años setenta de todos estos contactos y vinculaciones interpretándoles en clave antifascista: los malvados fascistas, trabajando a cuenta de intereses inconfesables, manipularon a jóvenes maoístas de manera provocadora. En realidad no era eso, o al menos, el impulso principal que había llevado a círculos neofascistas a seguir la “vía china” era el antiamericanismo.

Operación “carteles pro-chinos”

En este contacto ideológico hay que situar la aparición de los “carteles prochinos” en la Italia de 1966. Objetivo: debilitar al PCI. Estrategia: contribuir a la creación de grupos marxistas-leninistas. Táctica: difundir carteles con la efigie de Stalin. La operación no había partido de los militantes que colocaron los carteles (miembros de Avanguardia Nazionale Giovanile), sino de la CIA y el centro operativo se situaba en Suiza. Era el ejemplo de operación planeada por terceros que podía ser reconducida en beneficio propio por parte del neofascismo y justificada: por la situación propia de Italia con la amenaza del PCI de ascender al poder, y por la lucha antiamericana en Europa. Pero había también otro elemento justificante: cuando Avanguardia Nazionale detectó la operación –luego veremos cómo- había dos posibilidades: o bien negarse a participar en ella, o bien colaborar con ella para saber que intención existía detrás. Optaron por la segunda opción; a fin de cuentas eso ayudaría a identificar a los “autores intelectuales” de la operación y a conocer sus intenciones, sus colaboradores y… en última instancia, siempre, en el curso de la misma operación, era posible desengncharse de la misma. Haberse negado desde el principio hubiera tenido como resultado directo que la misma operación la hubieran realizado otros y que se hubiera perdido una posibilidad de recabar información sobre las actividades y planes del centro que realizaba la propuesta y que inicialmente no se había identificado como CIA. Dicho con otras palabras: “el que quiere nadar tiene que mojarse…”

La Operación CHAOS programada por la CIA se inicia en un período incierto a mediados de los años 60, sin duda, algo antes de 1965 y se prolonga hasta 1975, es decir, un período que incluye el nacimiento, la infancia, la juventud y la decadencia de los grupos de extrema-izquierda en toda Europa y en los EEUU. A partir de 1975, poco a poco, la extrema-izquierda pasa de su cenit a una, aparentemente inexplicable pérdida de vigor y, finalmente, a su muerte que acaece al filo de los años 80 con la desaparición de prácticamente toda la extrema-izquierda europea, su atomización y la desarticulación de absolutamente todos sus movimientos terroristas, el último de los cuales, las Brigadas Rojas queda completamente liquidado entre 1981 y 1983. Los grupos franceses, belgas, alemanes y españoles habían resultado liquidados mucho antes. Si la extrema-izquierda empezó su declive en 1975 fue sencillamente porque el titiritero que movía los hilos había retirado su concurso.

La propia CIA en una operación anterior –MK-Ultra- que ha hecho las delicias de los “conspiranoicos” se erigió en uno de los impulsores de la contracultura y de los más interesados difusores del LSD. MK-Ultra fue un ensayo de operación de “control mental”. Algunos de los grupos inicialmente pacifistas que aparecen en la escena norteamericana a mediados de los 60, son infiltrados por agentes o redes al servicio de la CIA y convertidos en actores de acciones violentas e irresponsables como el ataque a la Convención del Partido Republicano de los EEUU en Chicago en 1968 o determinadas protestas extremadamente violentas que se produjeron en las universidades de EEUU en torno a 1967-70 en relación a la guerra del Vietnam. Así mismo, grupos de reivindicativos afroamericanos como el Black Power o los Black Panthers que, inicialmente, no habían nacido con intención de convertirse en verdaderas guerrillas urbanas, terminaron siéndolo gracias a la acción de agentes de la CIA infiltrados o de militantes de estos grupos comprados al peso. Dado que la difusión del LSD apareció con el movimiento hippie y se prolongó durante la contracultura y la contestación estudiantil, es probable que algunos partícipes de la operación MK-Ultra fueran incuidos en la operación CHAOS.

Volviendo a esta operación cabe decir que su director fue James Angleton, procedente de la primera generación de la CIA que se había curtido en el OSS norteamericano durante la II Guerra Mundial. Su figura ha sido aprovechada para crear el personaje que interpretó Matt Damon (papel de Edward Wilson) en la película The Good Shepherd,  que se proyectó en España con el nombre de La Sombra del Poder. Esta película, dirigida por Robert de Niro en 2007 es de visionado imprescindible. No solamente se explica el origen y la historia de la CIA hasta los años 70, sino que además pone en la pista de el núcleo originario de esta central: la asociación secreta de la Universidad de Yale, Skull&Bones. Para redondear la personalidad y el contexto en el que se movió Angleton vale la pena visionar esa cinta (que puede fácilmente bajarse de emule).

Angleton (nombre en código “the Kingfisher” (el Rey Pescador, un personage de la mitología medieval europea incluido en el Ciclo del Grial), fue jefe del contraespionaje de la CIA. A menudo las historias sobre esta central, definen a William Joseph Donovan (en la película The Good Shepherd, General William Donovan, interpretado por el propio De niro) como el “padre de la CIA” y esas mismas historias definen a Angleton como “la madre”.

La madre de Angleton, por cierto, era mejicana. Se trató de un tipo extraño que cultivaba orquideas, amante de la pesca, extremadamente sofisticado en sus modales y en su cultura y perteneciente a una clase social privilegiada formada en Yale y en sus selectas hermandades de estudiantes. Amante de la poesía, su favorito era Ezra Pound de quien puede considerársele un especialista (lo que dice también algo de sus convicciones y afinidades). Compartía, curiosamente, con el jefe del trotskysmo americano Hansens del Socialist Workers Party norteamericano, su afición por la gemología. Su padre, se trasladó por motivos de trabajo a Italia en los años 30 y conoció muy bien a la sociedad de ese país. Al estallar la guerra fue reclutado como miembro del Office of Strategic Services (OSS) desde su base de Londres, colaborando con el Secret Intelligente Service inglés. En 1943 fue transferido a Italia como agente operaivo y fue jefe del contraespionaje en Roma, puesto que le ayudó a conocer profundamente a los servicios de información italianos.

A finales de los años 40 se convierte en el jefe de la CIA en Italia. En este terreno sus éxitos fueron esencialmente tres:

- transferir a la CIA información exacta sobre el programa atómico italiano.

- contactar con la mafia y establecer una cooperación de algunos grupos mafiosos con la CIA.

- permitir que agentes de la policía y de los servicios secretos fascistas, hasta ese momento marginados de la democracia italiana, fueran readmitidos en nombre de la común lucha anticomunista.

Menos éxito tuvo en 1953 cuando fue transferido a la central de la CIA en EEUU y no pudo evitar las actividades de la red de espías ingleses que tabajaban para el KGB. En 1954 es jefe del contraespionaje de la CIA y se ocupa de la deserción de varios agentes soviéticos. Su siguiente misión ya en 1963 ó 1964 consiste en asumir la dirección de la operación CHAOS que se ha definido como operación “false frag” (que suele traducirse en la jerga de los servicios europeos como “propaganda negra”, aquel tipo de propaganda en la que el contenido de la misma no se identifica con la fuente emisora: mensajes maoístas y trotskystas difundidos a través de agentes y redes colaboradoras con la CIA, en este caso).

Se ha vinculado el nombre de Angleton al asesinato de Kennedy y con el caso mucho menos conocido, pero con una culminación sangriente: la masacre de Portella della Ginestra. El 1 de mayo de 1947 se reunieron 2000 trabajoes de la zona de Portella della Ginestra en Palermo para manifestarse contra el latifundismo y ocupar las tierras. Desde las colinans próximas se dispararon ráfagas de ametralladora que causaron 11 muertos (dos de ellos niños). Luego el crimen cayó a las espaldas del grupo terrorista del bandido Salvatore Giuliano. Giulano era coronel del Esercito Separatista Siciliano cuya formación había sido facilitada por el propio Angleton. Giuliano fue muerto en 1950 y su lugarteniente –y probable ejecutor material de la masacre, Gaspare Pisciotta- resulto envenado en la cárcel.

La carrera de Angleton termina en los años 70 cuando según sus biógrafos se convierte en un paranois que sospecha de que buena parte de los líderes políticos occidentales trabajan para el KGB, entre otros, Olof Palme (primer ministro sueco), Pierre Trudeau (primer ministro canadiense) o Willy Brandt (jefe de gobierno alemán). William Colby, director de la CIA con Gerald Ford, lo jubila en 1978.

Durante la guerra mundial Angleton contribuyó a la liberación del príncipe Valerio Borghese que luego sería uno de los exponentes más importantes del neofascismo en la postguerra y hasta su muerte en Cádiz en 1974. Esto ha permitido suponer que el embrión de la red GLADIO se constituyó con excombatientes de la X Flotilla MAS (la unidad militar de élite dirigida por el comandante Borghese y que se demostró como la fuerza más eficaz del ejército de la República Social Italiana) y con “partisanos bancos”. Así mismo, reclutó a Federico Umberto D’Amato que luego sería jefe de la Oficina de Asuntos Reservados del ministerio del Interior.

En este punto es preciso añadir a la larga lista de nombres, un nuevo personaje: Maro Tedeschi, un excombatiente condecorado de la Xª Flotiglia MAS. Es probable que Tedeschi fuera reclutado por el propio Angleton o por algún otro destacado agente de su red en Italia, seguramente por D’Amato de quien era íntimo amigo. Tedeschi había sido miembro de la X MAS del Comandante Borghese. Tedeschi fue miembros del Counter Intelligente Coros (información militar de EEUU). Adherido al Movimiento Social Italiano (del que sería senador entre 1972 y 1976), Tedeschi dirigió la revista próxima a este partido Il Borghese. Su nombre apareció como miembro de la logia masónica P-2.

Pues bien, Mario Tedeschi, contactó en 1966 con Stefano delle Chiaie antiguo miembro del MSI, luego escindido con el grupo de Ordine Nuovo y más tarde dirigente de Avanguardia Nazionale Giovanile en torno al cual orbitaban los elementos más decididos y radicales del neofascismo italiano de la época. Delle Chiaie solo consideraba a un superior: el comandante Borghese. Y así siguió haciéndolo hasta la muerte de este.

Tedeschi propuso a Delle Chiaie la colaboración de su militancia para la colocación de carteles stalinistas durante la celebración del congreso del PCI en 1966. La operación se llevó a cabo en toda Italia. Resultaron detenidos algunos militantes de Avanguardia Nazionales que fueron puestos en libertad gracias a la intervenció de D’Amato. Esta operación sirvió para cristalizar el núcleo que daría origen al Partido Comunista d’Italia (marxista-leninista) en octubre de 1966. Al frente de esta formación fue colocado Fosco Dinucci, un antiguo partisano del PCI y, es posible, que fuera ajeno a la operación. Sin embargo, desde su origen este partido estuvo infiltrado por todo tipo de servicios inteligencia, servicios paralelos del Estado, hasta el punto que se ha llegado a decir la CIA dispuso siempre de la lista de afiliados del partido, incluso antes de que éste se fundara. En agosto de 1968 el PCd’I(m-l) fue reconocido por el PC chino y una delegación viajó a éste país y pudo entrevistarse con el propio Mao y con Chu-en-Lai. A partir de 1975, después de una vida larvaria e innumerables escisiones, el partido termino disolviéndose en 1991 e integrando sus magras huestes en Refundacón Comunista.

Durante los incidentes de 1968, el PCd’I(m-l) tuvo un papel importante en la universidad como detonador de los incidentes que enfrentaron a los estudiantes de extrema-izquierda con los militantes universitarios del MSI y de otros núcleos anticomunistas. Operaciones análogas tuvieron lugar en otros países europeos. De algunas se poseen detalles significativos, de otras mucha información. Y esto permite realizar proyecciones y elaborar teorías sobre cómo repercutió en Francia durante las jornadas de mayo del 68 y en España durante el último año del franquismo, las acciones de la UJC-ML y del PCE(m-l)-FRAP respectivamente.

Pero esta es otra historia…

 

El cine francés y su complejo de culpabilidad

Infokrisis.-Durante una semana hemos visto una película de cine francés al día, lo suficiente como para hacernos una idea del estado de esta industria en el vecino país. Resumimos: el cine francés está también en crisis, no tanto de creatividad como de contenidos. Siete películas bastan para advertir esta crisis. El cine francés, dominado por el progresismo, no ha conseguido escapaz de un complejo de cumpabilidad que arrastra desde los tiempos de la guerra de Argelia y que despues de la intifada de noviembre de 2005 aspira solo a hacerse perdonar.

Durante una semana hemos visto una película de cine francés al día, lo suficiente como para hacernos una idea del estado de esta industria en el vecino país. Resumimos: el cine francés está también en crisis, no tanto de creatividad como de contenidos. Siete películas bastan. Cine francés, dominado por el progresismo. No consigue escapar de un complejo de culpabilidad que arrastra desde los tiempos de la guerra de Argelia y que después de la Intifada de noviembre de 2005 aspira solo a hacerse perdonar.

1. El cine francés en crisis

El cine español está en crisis por falta de creatividad y porque el grueso de la industria está acaparado por un loby progresista habituado a vivir de subvenciones. No es que el sistema de subsidios sea malo… es que se entrega para hacer las peores películas. Absolutamente infumables que jamás hubieran encontrado inversores privados.

No es este el problema que tiene el cine francés. Todavía quedan rastros de creatividad y, lo que es mejor, medios técnicos, se percibe un mayor dominio del lenguaje cinematográfico e incluso hay actores con tablas. Ahora bien…

Ambas industrias, tanto en España como en Francia, mueren de “progresismo”. El progresismo se traduce en una vaga orientación “de izquierdas” que comparte unos cuantos mitos, muy simples y una pretendida intelectualidad que, a la postre no es más que superficialismo.

Las siete películas que hemos visionado pertenecen a distintos géneros y, en cierto sentido, la mayoría son incompletas: a todas les falta algo. A algunas como Asterix y los Juegos Olímpicos, las carencias son dramáticas porque lo peor que puede ocurrir con una película de humor es que, precisamente, no tenga absolutamente ningún gag que suscite una sonrisa. Otras son un despropósito de principio a fin, como “Caché” Escondido, y otras que responden al tradicional género negro en el que el cine francés siempre se ha movido bien, son correctas pero olvidables: Borrachera de poder y Asuntos pendientes. En una palabra: se trata de películas incompletas que, en sí mismas, ya indican un estado de crisis. Cuando se rasca un poco esta primera impresión se ve reforzada.

2. Asterix como Mortadela

La última entrega de Asterix es una película completamente frustrada que recuerda extraordinariamente los dos Mortadelo y Filemón, perpetradas por los hermanos Feser. No hay nada peor en el cine que no adecuar una película a un público concreto. Aparentemente, todas estas películas van dirigidas a niños y adolescentes. El cómic de Ibáñez fue ideado para ser leído en la infancia y adolescencia. Un amigo psiquiatra me comentaba que siempre recomienda la lectura de este cómic a quienes sufren de depresión. Es decir, cuando un adulto lee el Mortadelo y Filemón es, o bien porque no ha madurado suficientemente, o porque tiene un conflicto depresivo o bien para recordar su infancia. Otro tanto por lo que se refiere a Asterix.

 

Ahora bien, cuando en Asterix se multiplican los guiños que solamente pueden ser entendidos por mayores de 45-50 años (la aparición del crepuscular Alain Delon en el papel de César, recitando la relación de las películas que ha protagonizado), es que se ha producido un error de enfoque, como cuando llevé a mi hija de 12 años a ver Mortadelo y Filemón, lo más sorprendente era el lenguaje absolutamente barriobajero, repleto de tacos y de obscenidades aptos para cualquiera, menos para niños.

Ambas películas tienen un elemento común, presente sobre todo en el cine americano: el fiarlo todo a los efectos especiales que dominan por encima de cualquier rastro de guión. Hace falta ser un público muy fiel y abnegado de Santiago Segura para poder esbozar un rastro de sonrisa ante su participación en la última entrega de Astérix.

Ambas películas, así mismo, tienen como denominador común su falta de sentido del humor. Los gags son facilotes y de muy escasa brillantez.

Si este es el último cine de humor que nos llega de Francia, cabe decir que es un cine frustrado.

2. Cine político, cine policíaco

En los años 60 y 70 el cine político francés, el llamado “cine comprometido” tenía cierto empuje, incluso en su vertiente humorística. En el fondo, las mejores muestras de “cine político” de principios de los años 70, La Aventura es la aventura, es un desmadrado film en el que queda denunciada la manipulación del terrorismo, la estupidez de las guerrillas castristas iberoamericanas y la frivolidad del Estado a la hora de tratar los grandes problemas, que visto casi cuarenta años después de ser rodado, conserva todavía un humor frecuentemente propenso, no a la sonrisa sino a la carcajada.

   

Frente a esta película que, en realidad, constituyó una excepción en el cine político (ya se sabe que para la izquierda progresista, “lo político” es casi sinónimo de lo plúmbeo y trascendental) que acaparó casi en exclusiva Costa Gavras y sus actores de culto: Gian María Volonté e Yves Montand. Hoy todo este cine ha desaparecido. Los primeros en negarse a filmar algo así son los progresistas, en primer lugar porque sus conocimientos políticos son exiguos y en segundo lugar porque denunciar al poder puede cerrar puertas.

 

Hay que ver películas de otros géneros –especialmente del policíaco- para poder advertir alguna pincelada política. Borrachera de poder es una de esas películas que tienden a denunciar los mecanismos de corrupción como trasfondo de una historia personal. Es la vida privada de una jueza estrella la que constituye lo esencial de la historia. La jueza investiga una trama en la que, a medida que va avanzando, cobra forma una formidable trama de corrupción en la que están ligados representantes del poder… políticos (diputados del partido del gobierno), jueces estrella, etc. No es lo esencial, porque la sociedad francesa, como todas las sociedades europeas, está dando progresivamente la espalda a la política y sería absurdo situar en el centro de la trama la corrupción política, algo que se da por hecho y por lo que nadie paga un euro para verlo.

 

La otra película es, formalmente bastante mejor; se estrenó en España con el nombre de Asuntos Pendientes y cuenta la historia de dos jefes de grupos policiales enfrentados. La película es extremadamente realista en cuanto a los tics que afectan a las policías de toda Europa: corporativismo, no de cuerpo, sino de grupo operativo, permanente contacto con la delincuencia, para detenerlos o para recibir de ellos confidencias, conflictos familiares, una delincuencia cada vez más brutal y vengativa, etc. Hace falta estar pendientes para poder ver en esta cinta un pálido cine político: el fantasma de la corrupción se traslada aquí del medio inmobiliario en el que lo había situado Borrachera de poder, para concentrarlo en la corrupción policial: no asciende el mejor, sino el que hace más perrerías para copar el mando. Como en la sociedad política.

De todos, éste es, sin duda, el mejor cine francés que se hace hoy.

3. Las grandes películas históricas quedan atrás

Ninguna de estas siete películas que hemos elegido por haber sido filmadas recientemente, recogen la temática histórica. Parece que el cine francés ha renunciado a realizar más incursiones en este campo en el que en los últimos quince años había hecho verdaderas maravillas de creatividad. Ahí queda Cyrano de Bergerac, Vidoq o La Reina Margot. Estas tres películas serán recordadas por cierto barroquismo en su ejecución pero con una fluida narración y un montaje sin fisuras. Nada parece que haya aportado en este terreno el cine francés en los últimos cinco años.

   

Si esto es así es porque cada vez la historia interesa menos a la población que vive en Francia. Somos conscientes de lo que decimos: ¿cómo va a interesar la masacre de San Bartolomé, la obra de Rostand o el París de mediados del XIX a una población que cada vez es menos francesa? El cine francés está cambiando porque está cambiando el sustrato sociológico de Francia. Es así de sencillo. Cuando el 60% de los menos de 18 años en el Gran París son de origen extranjero, está claro que ninguna película situada en otro tiempo y que tenga alguna relación con la historia de Francia, puede interesar a esas nuevas generaciones.

Dentro de poco, en España será imposible filmar un Alatriste, porque la historia del Siglo de Oro interesará muy poco a escolares desinteresados completamente por la historia del país que les ha acogido a ellos y a sus padres. Y, realmente, no se lo podemos reprochar. Seguramente nosotros experimentaríamos la misma sensación –incluso de repugnancia- si nos encontráramos en Bolivia o Perú y nos explicaran los sacrificios humanos realizados por los sacerdotes incas. Cada cual tiene una identidad propia, habitualmente la que corresponde al país, sino donde ha nacido, sí al menos con la cultura de sus padres.

 

4. Hacerse perdonar la colonización

Lo más sorprendente es que sobre siete películas, cuatro tienen que ver con la inmigración argelina en Francia. Es más de un 50% y seguramente no lo es por casualidad. En noviembre de 2005, la mentalidad de los progresistas sufrió un duro golpe que todavía están intentando metabolizar: la Intifada de los africanos de origen, llegados con la inmigración.

Para un progresista resulta absolutamente imposible que en el paraíso de las libertades que es Francia, se produjera un acontecimiento como la intifada de noviembre. Y si se ha producido solamente puede haber sido porque los franceses hayan hecho algo mal.

Desde la guerra de independencia argelina, la izquierda francesa vive un complejo de inferioridad que jamás ha logrado superar. Esa izquierda defendió entusiasticamente al FLN que asesinaba a franceses de las maneras más horribles, y sostuvo la conveniencia de que Argelia fuera independiente negándose a reconocer que el FLN terminaría asesinando al último francés que quedara sobre su territorio y a los propios argelinos que colaboraron con la administración francesa (los harkis). Cuando ocurrieron las masacres y cuando los pieds noires debieron abandonar su tierra natal, sus viñas, sus industrias y el país que ellos habían construido. Y, aun así, la izquierda francesa siguió manteniendo la justeza de sus posiciones. Ya entonces, la izquierda había sido ganado por la ideología del enemigo: “el colonialismo era la peste”.

En los siguientes cuarenta años, la izquierda francesa, el progresismo ha seguido considerando que el colonialismo supone la peor afrenta y ha seguido asumiendo un complejo de culpabilidad (por el carácter colonizador de Francia) inducido por el antiguo enemigo: “Francia tiene que pagar la colonización” y el pago es recibir sin límite más y más inmigración procedente de Argelia. Este proceso se ha repetido en España con la inmigración andina, alguno de cuyos gallitos peleones a insistido en que ellos tienen todo el derecho a venir aquí y a ser mantenidos por el Estado “a causa de la colonización”.

Cuarenta y cinco años después del abandono de Argelia y de las masacres ocasionadas por el FLN, el progresismo ha comprobado en la intifada de 2005 que Francia “todavía no había pagado la deuda con los colonizados”. Y la izquierda francesa ha tenido miedo de lo que ha visto. En el fondo 10.000 coches ardiendo en apenas 20 días, no son como para tomárselos a broma. Los propios periodistas políticamente ubicados a la izquierda vieron sorprendidos como los revoltosos de noviembre los golpeaban, les robaban y destrozaban las cámaras y, sobre todo, vieron la violencia irracional de la revuelta. Sólo que la interpretaron al margen de cualquier objetividad: Francia seguía sin dar todo lo que los pobres excolonizados merecían. Por eso reaccionaban violentamente.

Al complejo de culpabilidad que la izquierda francesa siempre había tenido, se sumó el miedo. A partir de ese momento, ya se trataba solamente de pedir perdón de rodillas y si era necesario dejarse sodomizar por el colonizado. Así surgió el “nuevo cine francés”.

   

En Días de Gloria (título original Indigenes), se cuenta la historia de una unidad argelina que combate en el ejército francés y que es tratada sin miramientos por sus superiores. Casi todos mueren en combate. Son discriminados, se les exige más y se les alimenta menos… El mensaje de la película es claro: no solamente Francia no ha pagado la colonización sino que se tendrá que rascar el bolsillo porque tampoco ha pagado la contribución de lo argelinos y senegaleses al esfuerzo bélico…

 

Pero si había una barrera que podía romperse en esta tendencia a victimizar al argelino y culpabilizar al francés, esta se rompe en Escondido. El argumento es extremadamente ilustrativo: una familia feliz y que vive en el lujo empieza a recibir vídeos que indican que son observados. Siguiendo las pistas llegan a uno de los barrios argelinos de París, allí el protagonista encuentra a una persona madura, enferma, acabada, argelino, que había conocido en su infancia en la finca de sus padres. Los padres del argelino, trabajadores en esa factoría, mueren durante una manifestación de apoyo a la independencia de Argelia. El niño argelino es adoptado por los padres del protagonista, pero siente unos celos irracionales, así que se las ingenia para que el argelino sea recluido en un orfanato. Más de cuarenta años después, el argelino aparece como fracasado, con una vida incompleta, rota por la acción innoble del protagonista cuando era niño. El argelino y su hijo resultan detenidos como sospechosos de coaccionar a la familia con los extraños vídeos de vigilancia, son humillados y maltratados en la comisaría. Y finalmente, el desgraciado argelino se suicida delante del protagonista.

Lo sorprendente de la película es que los argelinos que aparecen en la película son calmados, mesurados, pacientes, extremadamente refinados en sus ademanes, en absoluto violentos o agresivos, incluso se evitar mostrar en el atrezzo y en los escenarios sus vínculos con la religión islámica. En contrapartida, todos los franceses que aparecen en la trama son mezquinos, violentos, agresivos, farsantes y mentirosos. Si hay maniqueismo en el cine, está concentrado en esta película.

La película parece incompleta: termina sin que se sepa, a fin de cuentas, quién envía los vídeos que presionan a la familia francesa. En realidad, no es nadie. Los vídeos son una perífrasis simbólica de la conciencia de los franceses que SABE que DEBE algo a los argelinos y que se niega a pagar.

Análogo mensaje se encuentra en una de las historias que componen uno de los retablos incluidos en la película París, je t’aime. Aquí si que está presente la vinculación de los argelinos al Islam. Una chica argelina es insultada por un grupo de jóvenes franceses (¿y por qué no por un grupo de subsaharianos o de vietnamitas?), pero uno que va con ellos le pide disculpas y la sigue hasta la mezquita central de París. Allí le presentan al abuelo de la chica, un piadoso musulmán. Cambian unas palabras. La historia termina ahí. Apenas ha durado 10 minutos, las suficientes como para mostrar a la comunidad argelina como sensata, serena y relajada, fieles moderados de una religión de paz y de fraternidad.

En la película Obras en Casa una especie de remake de Esta casa es una ruina, se suceden distintas brigadas de obreros extranjeros, todos simpáticos y encantadores, muy mejorados en relación a los modelos originales.

Todas estas películas confirman la visión maniquea de los directores progresistas franceses: inmigrantes-buenos, franceses-malos. Da la sensación de que están pidiendo de rodillas perdón: perdón por la colonización, perdón porque los subsidios y las ayudas sociales son inferiores a las que desearían los receptores, perdón por la guerra de Argelia, perdón por no haber entregado la Legión de Honor a todos los magrebíes o subsaharianos que combatieron con los aliados, perdón por haber reprimido la intifada en 2005… Perdón, perdón, perdón. Es como si dijeran: “Dejadnos vivir, estamos con vosotros, os comprendemos, os admiramos, sois los mejores ciudadanos que viven en Francia”. Perdón porque nosotros somos ricos y vosotros pobres.

La izquierda francesa sigue con la misma moral que en el tiempo de la guerra de Argelia cuando el Partido Comunista de Francia, se regocijaba con las emboscadas que los terroristas argelinos realizaban a los soldados de leva franceses.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com

A 40 años de la revolución de mayo (VI de XVI): El arte de la manipulación

Infokrisis.- La tesis de este trabajo sobre la "revolución de mayo" es que fue cualquier cosa menos expontáneo y que sirvió a intereses que tenían muy poco que ver con la "imaginación", la "revolución", o simplemente con la "libertad" que tanto estuvo en las bocas de los contestarios. Mayo del 68 no fue más que un pequeño teatrito de marionetas en donde algunos tiraban de los hilos y adolescentes activistas creyeron que hacían historia cuando en realidad su desconocimineto de la historia de la manipulación de masas hizo de ellos carne de cañón de intereses que ellos despreciaban con profundidad.

 

El bonito arte de la manipulación

En el análisis pormenorizado sobre la UJC-ML que hemos realizado ya se ha colado la tenue sombra de la sospecha. No se han podido identificar las fuentes abundantes de financiaciones del gropusculo y se destacó su papel provocador en las jornadas de mayo.

En 1968 éste grupo había suscitado el interés de los medios. Entre los reportajes fotográficos publicados en la prensa española de la época (Gaceta Ilustrada, Sábado Gráfico, Triunfo), algunos de sus militantes aparecieron en las manifestaciones vestidos con el “traje Mao”. No eran fotos ingenuas: China vivía en aquel período uno de los momentos más duros de la revolución cultural y el maoismo era presentado como extremista (de hecho lo era) frente al “revisionismo soviético” que, hasta la invasión de Checoslovaquia unos meses después, pasaba como más moderado.

El comunismo chino causaba miedo en Occidente. Quienes estimulaban el anticomunismo no tenían nada más que difundir noticias sobre las actividades de los partidos pro-chinos para que el grueso de la opinión pública se reforzara en la convicción de que era preciso defenderse de aquellos peligrosos extremistas.

Para colmo, a los partidos maoístas de Europa Occidental les pasaba como al pez: que morían por la boca. En efecto, entre sus consignas figuraba la “guerra popular prolongada” y la “insurrecicón armada de masas”. Habitualmente los símbolos de sus partidos estaban formados por la hoz y el martillo a los que se sumaba inevitablemente un fusil o una ametralladora… Y, sin embargo, casi todos eran inofensivos, incluso los más fanáticos, aunque su imagen delatara lo contrario.

¿Por qué hacían tanta gala de extremismo? ¿Acaso porque lo eran? Seguramente, pero solamente eran capaces de gesticulaciones revolucionarias y muy pocos de una práctica terrorista. La mayoría eran adolescentes fanatizados, equivalentes a los miembros de algunas tribus urbanas actuales, fácilmente manipulables, dados a la violencia –como toda generación, aquella también tuvo una cuota de adolescentes más o menos violentos- y utilizados para precipitar situaciones predefinidas.

1. Notas previas sobre el papel de la provocación

En diciembre de 1968 un estrecho colaborador de SEDEC me comentó que hasta ese momento el gobierno español había cometido la ligereza de no haber montado ningún grupo extremista estudiantil. Me lo decía después de haber asistido a una de las habituales que el jefe del SEDEC, el coronel San Martín, realizaba con estudiantes anticomunistas. No entendí bien el concepto –tenía entonces 16 años…- así que solicité más explicaciones: me las dieron y desde entonces he recordado siempre aquella conversación.

Todos los gobiernos, en todas las épocas, al menos desde principios del siglo XIX, han estimulado, a través de sus servicios de inteligencia, la creación de grupos extremistas y revolucionarios. La historia de Giorgi Apollonovich Gapon es el paradigma de esta práctica.

Gapon fue un sacerdote ordotoxo que organizó la Asamblea de Obreros Industriales Rusos de San Petersburgo. Sus fines no eran diferentes a los de otros partidos de izquierda. Sólo que Gapon trabajaba para la policía secreta zarista, la Okrana. A partir de 1904, Gapon tuvo éxito en su infiltración en los movimientos obreros de oposición al zarismo. El 22 de enero de 1905 condujo una manifestación obrera que terminó en tragedia. Autoexiliado siguió manteniendo relaciones con el Partido Social Revolucionario. Siguió manteniendo su relación con la Okrana hasta su muerte en Finlandia ejecutado por miembros del Partido Social Revolucionario que finalmente lo habían identificado como provocador zarista.

Gapon había logrado restar efectivos a los movimientos de izquierdas, había precipitado situaciones que terminaron en la derrota de la revolución de 1905 y mantenía permanentemente al corriente a la Okrana de los proyectos y actividades de la oposición antizarista. El partido de Gapon había sido creado por la propia Okrana.

En las décadas posteriores, los servicios de inteligencia mejoraron sus técnicas de trabajo hasta el punto que en los años de la guerra fría nadie estaba seguro de por cuenta de quien trabajaba este o aquel grupo extremista. Los partidos comunistas ortodoxos frecuentemente acusaban a los trotskystas, maoístas y anarquistas de “agentes provocadores”. Y cada uno de estas corrientes trataba a las otras con el mismo calificativo, incluso dentro de cada corriente no era raro que las distintas fracciones se acusaran unos a otros de provocadores, informadores de la policía, agentes de la CIA, sin olvidar el de “aventureros sin escrúpulos” que tampoco está mal y que evita identificar directamente a cualquier centro provocador.

2. Pequeño manual de la provocación

Los gobiernos a través de sus servicios de inteligencia impulsan la creación de grupos extremistas con las mismas intenciones que ya hizo la Okrana a principios del siglo XX. Se trata de:

1.- Tener organizaciones controladas que puedan hacer causa común con aquellos partidos que el servicio de información considera como enemigo principal, los verdaderamente peligrosos. Eso permite que estos grupos generados artificialmente puedan disponer de información sobre las actividades, las personas y las intenciones de grupos mucho más eficaces y con mayor fuerza social. Podemos decir que estos grupos tienen “información privilegiada”.

2.- Grupos extremistas –nadie suele crear un grupo moderado, para que sea eficaz un grupo provocador debe ser, necesariamente, extremista- así formados pueden romper mediante la táctica del radicalismo, estrategias perfectamente diseñadas por grupos más moderados (tal como hizo Gapon). Cuando dentro de una manifestción moderada se infiltran extremistas que terminan rompiendo lunas de escaparates y lanzando cócteles molotov, esa manifestación y quien la haya convocado quedan automáticamente desprestigiados.

3.- A la hora de la creación de frentes o en la convocatoria de manifestaciones unitarias, estos grupos suelen actuar colocando palos en las ruedas, rompiendo la unidad del conjunto, realizando convocatorias disidentes y generando, en una palabra, una orgía de confusión.

4.- Cuando existe un grupo extremista controlado –sino creado- por los servicios de información de un Estado, se evita también que pueda surgir en ese mismo Estado un partido autónomo de esa corriente: el hueco ya está cubierto. Es incluso posible que si en un país ya ha irrumpido un partido extremista de una familia concreta impulsado por determinado servicio de información, y aparece otro de esa misma familia… seguramente también estará controlado por otro servicio de información. Tenemos una idea de quién controló, por ejemplo durante la revolución de mayo del 68 a la UJC-ML, pero no era el único grupo más o menos teledirigido.

5.- En aspecto importante de estos grupos consiste en ejecutar tareas de desprestigio sobre organizaciones más moderadas y ampias. Por ejemplo, si en Europa Occidental en los años 60 el “enemigo principal” de las democracia eran los Partidos Comunistas (¿por qué? simplemente, porque a pesar de sus declaraciones no eran otra cosa más que instrumentos de la política del Kremlin), los partidos maoístas dedicaban la mayor parte de sus esfuerzos a “denunciar el revisionismo”. Cuando –como veremos- en España irrumpe el PCE(ml), el partido maoístas por excelencia, presenta al PCE de Santiago Carrillo como traidor a la clase obrera, revisionista y denuncia la “política de conciliación nacional” como contraria a los intereses de clase. Asi mismo, cuando el PCE(ml), a través del FRAP, empezó a realizar atentados, los medios de comunicación, asesorados por el SEDEC, solían titular la noticia: “Atentado del PCE” evitando la partícula (ml) para responsabilizar a la formación de Carrillo de los atentados cometidos por este otro grupo. Este tipo de iniciativas entra dentro de lo que en términos de ineligencia se suele llamar “intoxicación informativa”.

3. ¿Quién? ¿durante cuánto tiempo?

Ahora bien, si la creación de grupos artificiales que sirven a intereses muy distintos de los que dicen defender, ¿quién impulsa la creación de estos grupos? Habitualmente servicios de inteligencia. ¿Cuáles? Es fácil establecer una catalogación: servicios de inteligencia nacionales o extranjeros, públicos o privados. Nos es imposible citar una lista que sería interminable. Ahora bien, vale la pena añadir que, en ocasiones, un servicio de inteligencia, no se compromete en determinadas actividades sino que las “externaliza” recurriendo a redes privadas. En la actualidad estas redes dependen de lo que, eufemísticamente, se llama “compañías de seguridad”. En la guerra de Irak actúan masivamente, pero no son algo nuevo. En los años 20, los excombatientes alemanes habían creado la “Organización Cónsul” que actúó entre 1920 y 1924 cometiendo atentados, robando armadas, falsificando documentos y creando un canal de fuga al extranjero, en ocasiones por cuenta de la inteligencia militar o de alguna fracción, en otras enviando militares a guerra iberoamericanas por cuenta del Ministerio de Exteriores, etc. Tras la Segunda Guerra Mundial, exmilitares alemanes e italianos terminaron asesorando a gobiernos árabes (Nasser se rodeó de ellos y hasta el Septiembre Negro de 1970, Al Fatah tuvo instructores militares que procedían del ejército de la República Social Italiana. Entre 1965 y 1973, antiguos miembros de la OAS realizaron trabajos por cuenta de la PIDE portuguesa y otros miembros de esta organización residentes en España realizaron misiones anti-ETA en el País Vasco francés. En 1973 el Coronel SS Otto Skorzeny desde su oficina de la calle Montera de Madrid realizaba seguía realizando discretas misiones de infiltración y espionaje entre grupos como el Frente POLISARIO y misiones en Iberoamérica. Diez años después, gente que había trabajado para la inteligencia alemana del coronel Ghelen, seguía operando en Iberoamérica e incluso realizaba funciones de enlace entre gobiernos de facto iberoamericanos y determinados países árabes. Habrá tiempo de hablar de todo esto. Como vemos redes privadas no faltan… y no digamos públicas.

4. ¿Por cuánto tiempo?

Falta añadir una precisión: es posible que un servicio de inteligencia impulse la creación de determinado grupo extremista. Una vez realizada la operación, la “tutela” de ese servicio de inteligencia se retira. Puede ocurrir incluso que ese grupo pase a ser teledirigido por otro servicio de inteligencia, o simplemente que adquiera una autonomía propia e incluso que logre sobrevivir. Y también es posible que ocurra lo contrario: que un movimiento nacido autónomamente haya terminado siendo víctima del entrismo de cualquier servicio de inteligencia ganándolo éste para sus propósitos. Ejemplos no faltan: las Brigadas Rojas de grupo autónomo en sus orígenes, pasaron a sufrir infiltraciones de todo tipo, desde los servicios de inteligencia del Este, hasta de servicios de inteligencia del Estado italiano que lo utilizaron para ajustes de cuentas interiores. Y en cuanto al GRAPO cabría decir que durante una época –probablemente desde su fundación hasta la transición- la actuación de este grupo fue completamente sospechosa como antes lo había sido la del FRAP-PCE(ml). Sin embargo, liquidado el franquismo en lo que respecta al FRAP-PCE(ml) y acabada la transición en lo que se refiere al GRAPO, ambos grupos quedaron a su meced desapareciendo el primero poco después y el segundo manteniendo una vida residual durante más de 20 años. Los instrumentos no sirven eternamente, tienen fecha de caducidad aunque sus militantes honestos lo ignoren.

¿Qué tiene que ver los hechos de mayo del 68 con todo esto? Es simple: distintos servicios de inteligencia tiraron de los hilos, utilizando cada uno a sus manípulos preparados en el año y medio anterior. Y no falta información sobre la llamada Operation Chaos desencadenada por la CIA a partir de 1965 tal como veremos más adelante.

© Ernesto Milà – Infokrisis – Infokrisis@yahoo.es – http://infokrisis.blogia.com