Defensa, yihadismo, FFAA

Publicado: Martes, 31 de Mayo de 2016 11:28 por Ernesto Milá en ORIENTACIONES
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DEFENSA NACIONAL, YIHADISMO Y ESTADO DE LAS FUERZAS ARMADAS.- Hoy se ha sabido que la pasada semana, un joven magrebí consiguió colarse en el arsenal de El Ferrol y fue detenido tras lanzarse al mar. El incidente comenzó cuando unos centinelas vieron acercarse a un joven de aspecto magrebí y al impedirle el paso empezó a vociferar en árabe. Los centinelas cerraron las puerta de seguridad, pero el joven consiguió entrar en el recinto del arsenal unos 50 metros, hasta que uno de los militares disparó al aire y el sujeto se lanzó al agua a pocos metros de donde se encontraba una fragata. El joven, sobre el que pesaba una orden de expulsión, fue detenido. El incidente no es importante: el sujeto en cuestión, ni tenía antecedentes yihadistas, ni iba armado. Al parecer buscaba paralizar su expulsión cometiendo un delito. Sin embargo, la facilidad con la que consiguió colarse en una zona militar de máxima seguridad, han generado preocupación sobre la vulnerabilidad y permeabilidad del arsenal y de otras instalaciones de alto valor estratégico.

La noticia ha salido a la luz pública en el mismo momento en el que en L’Hospitalet de Llobregat la policía detenía a un paquistaní vinculado a redes yihadistas y, concretamente por “participación directa en actividades de edición, difusión y propaganda de contenidos de naturaleza yihadista”. Se trataba de un “islamista radical”. Indudablemente, tampoco se trataba de alguien “peligroso”: toda su actividad de proselitismo la realizaba en redes sociales. La propia Audiencia Nacional, mediante el titular del Juzgado de Instrucción nº 5 ha comunicado que se trataba de un “elemento radicalizador”. Pero lo que queda claro es que, en este momento, un sector de la comunidad islámica ve con simpatía, e incluso admiración, la acción del Estado Islámico en Siria o de los Talibanes en Afganistán. No existen redes yihadistas dispuestas a traer el terrorismo a España, pero sí dispuestas a convertir la yihad en algo popular entre la comunidad islámica.

Estas dos noticias aparecidas hoy en medios de comunicación tienen que ver con la defensa, la seguridad nacional y la lucha contra el terrorismo yihadista. Y las dos son preocupantes. Vale la pena preguntarse si, en este momento, el costosísimo material de que se han dotado nuestras fuerzas armadas (el costosísimo Eurofigther, los submarnos S-80 y las fragadas F-100, los A-400) son efectivos ante la lucha antiterrorista y si son suficientes para afrontar al “enemigo del sur” (Marruecos es el único riesgo real para nuestra soberanía en el exterior, al amenazar directamente la seguridad de Ceuta, Melilla y Canarias y al mantener el régimen marroquí sus reivindicaciones territoriales dentro de su política de “Gran Marruecos”) especialmente, cuando el grueso de todas estas unidades se encuentran en la península o en operaciones en el exterior (que, en ningún modo, están relacionadas con nuestra seguridad nacional) y Ceuta, Melilla y Canarias podrían ser ocupadas por Marruecos antes de que el Ministerio de Defensa pudiera reaccionar.

La renovación de las FFAA iniciada por Aznar (para estar en condiciones de satisfacer las exigencias del “amigo americano”) y de Pepe Bono (para repartir buenas comisiones) supuso un enorme esfuerzo (entre 30 y 40.000 millones de euros que tardarán en pagarse (como una hipoteca) en torno a 30 años. Mucho antes de que terminen de pagarse, todo este material estará obsoleto y será preciso renovarlo. Sin olvidar que, en muchos casos, como en el caso de una impresores informática, lo costoso de estos materiales no es su adquisición sino su mantenimiento.

Lo limitado de los presupuestos de defensa hace que el futuro de nuestras FFAA sea problemático: no solamente no están en condiciones de responder a las exigencias de una lucha interior contra el terrorismo yihadista, sino que además, tardarían en responder –a la vista del actual despliegue estratégico- a las necesidades del teatro de operaciones magrebí (el único, insistimos, que representa un riesgo real para nuestro país). A esto hay que añadir la inestabilidad política y la absoluta incomprensión que toda la clase política, de derechas, de centro y de izquierdas, manifiesta hacia el papel de las FFAA y en la comprensión de los riesgos estratégicos que afrontamos.

Si a esto añadimos que disponer de blindados con casi cuarenta años de servicio, fragatas con treinta años navegando, Harriers de despegue vertical diseñados en los años 60 y activos desde los 80, YF-18 con más de treinta años volando, helicópteros con medio siglo de servicio y barcos de transporte y desembarco que responden a las concepciones de la Segunda Guerra Mundial, hace falta preguntarse, salvo unos pequeños escuadrones aéreos, tenemos el derecho de plantear si nuestras FFAA están en condiciones de garantizar la defensa nacional. La respuesta, a la vista de los dos incidentes que hemos comentado, parece ampliamente negativa.

El presupuesto de defensa ha disminuido tanto como ha aumentado la rapacidad de la clase política y el despilfarro del Estado generado por esa misma clase política para su beneficio. El resultado ha sido la pulverización de las idea de la “defensa nacional”, su imposibilidad práctica y el hecho de que todo dependa de la suerte: suerte de que Marruecos no esté en disposición de atacar Ceuta, Melilla y Canarias; suerte de que el peligro yihadista no sea todavía una posibilidad inmediata… ¿Hasta cuándo durará esa suerte? 

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