Análisis de coyuntura

Publicado: Lunes, 24 de Febrero de 2014 15:50 por Ernesto Milá en ORIENTACIONES
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Info|krisis.- Reproducimos la primera parte de un documento elaborado estos días. Se trata de un análisis de la coyuntura internacional, europea y española, una especie de fotografía a mediados de febrero de 2014. Dicho documento puede tener interés para quienes quieran insertar su actividad dentro de este contexto político. Se trata de un análisis rápido que anticipa algunas claves que se producirán a lo largo de este año.

Primera Parte: análisis político

1. Análisis político internacional: una situación de crisis, la crisis de la globalización

El destino ha querido que nuestra acción esté encuadrada en un tiempo en crisis. Para analizar cómo se ha llegado a esta crisis vale la pena leer los escritos publicados en info-krisis desde 2007 y los que se publicaron en la revista Identidad en esas mismas fechas porqué es entonces cuando se inicia el ciclo actual caracterizado por estallidos de burbujas primero, crisis bancarias después, crisis de la deuda, descenso de la actividad económicas y constantes promesas de recuperación y de “luces al final del túnel” que en realidad son más bien la claridad que se ve desde el fondo del pozo. En el momento actual, cuando ni se han resuelto los problemas de déficit presupuestario en EEUU y en España, cuando las deudas acumuladas respectivamente son de 12 billones de euros y de 1 billón de euros, esto es, impagables, y la economía de estos países se sostiene en las exportaciones, ahora estamos a punto de entrar en una nueva fase de la crisis que tendrá repercusiones directas y graves en nuestro país.

1.1. Se está acumulando el potencial explosivo para que el estallido de una nueva burbuja sacuda, a partir de primavera-verano de 2014 a Brasil y, por extensión, a la mayor parte de Iberoamérica. El proceso será muy parecido al español: primero estallido de la burbuja especulativa en la construcción, luego parón de la economía, rescates bancarios, crisis de deuda… El problema es que esto ocurrirá en un país mucho más turbulento que España, con más peso político, más volumen de población, una economía varias veces mayor y con unas estructuras democráticas muy débiles.

1.2. Las economías iberoamericanas están vinculadas estrechamente a las de EEUU y a España, con lo que la crisis repercutirá en un descenso de las exportaciones a esos países, una merma en los beneficios de las multinacionales que están implantadas allí y volatilización de capitales europeos y norteamericanos invertidos en esas zonas. Lo que lleva a pensar que el estallido de esa crisis repercutirá en UE y especialmente en España, con lo que cualquier posibilidad de recuperación se extinguirá desmintiendo las optimistas previsiones del gobierno. La disputa por la órbita en la que se sitúa Venezuela, principal proveedor de petróleo de los EEUU y, al mismo tiempo, en una órbita disidente, termina por enturbiar las cosas en Iberoamérica: zona, recordamos, con la que nuestro país está vinculado por abundantes lazos económicos. Todo lo que ocurra allí que sea negativo, dejará sentir sus efectos en España.

1.3. Por otra parte, aunque algo más lejos en el tiempo, tampoco la situación en China es favorable al progreso económico indefinido. En realidad, ocurre todo lo contrario. Los 30 años de política del “hijo único” empiezan ahora a dejar ver sus desastrosos resultados: la pirámide de población está a punto de invertirse y la edad media del país va aumentando dramáticamente. El control del Partido Comunista sobre la sociedad no podrá prolongarse indefinidamente y allí también existe una burbuja especulativa imposible de prolongarse en el tiempo por mucho tiempo. China tiene pendiente su “revolución burguesa” y, antes o después, estallarán contradicciones insuperables entre la creciente burguesía adinerada y el férreo control que sigue imponiendo el Partido Comunista. Sin olvidar que la bajada de PIB chino, aunque sea de medio punto, influye inmediatamente en el aumento de decenas de millones de parados desarraigados que no hace mucho abandonaron el campo. La burbuja inmobiliaria china, finalmente, es tan espectacular como puso serlo no hace mucho en España. Los testimonios directos del interior de China que hemos podido recabar con extremadamente pesimistas.

1.4. Así pues, la globalización se ha convertido a partir de 2007 en una sucesión en cadena de crisis económicas que afectan a regiones enteras, las cuales entran en depresión, para luego, cuando se están recuperando, el estallido se produce en otras regiones, arrastrando a quienes estaban superando la crisis de nuevo hacia las profundidades. La perspectiva económica mundial, a partir de 2007, está compuesta por una sucesión de crisis espaciadas que generarán chispazos en diversas zonas del planeta y por una imposibilidad de estabilizar la economía mundial.

1.5. Contrariamente a lo que se tiene tendencia a pensar, la característica nueva de la globalización es ya no está controlada por nadie, no existe un “centro dirigentes” formado por “judíos”, “iluminati”, “oligarcas”, etc, que controlen los procesos económicos, sino que en su cúspide inmaterial tienen solamente unos valores que engrasan, estimulan y alimentan el mecanismo de la globalización: afán de lucro, usura, especulación, acumulación de capital, explotación enloquecida de recursos, subordinación de la política a la economía y del beneficio inmediatista a la planificación, etc. La globalización es una máquina desbocada que ya no responde a ningún control y que camina hacia su autodestrucción.

1.6. El fantasma de una guerra localizada en Oriente Medio, lejos de haberse disipado aparece de nuevo como el escenario más favorable para salir de la crisis económica internacional. La venta de armamentos convencionales, el desplazamiento de contingentes, el suministro de repuestos bélicos y alimentos, la reconstrucción de las zonas destruidas en el conflicto, los créditos a las partes en conflicto, todo ello se configura como en ocasiones anteriores, como la única forma para poner de nuevo en marcha las cadenas de producción y generar un movimiento económico capaz de superar la actual crisis y la que se avecina. La única zona del planeta en la que existen diferencias insalvables entre Estados vecinos es en Oriente Medio en donde la supervivencia del Estado de Israel y la intención del régimen iraní en convertirse en potencia regional para lo cual, precisa confirmarse como potencia nuclear, se une a las bolsas de petróleo codiciadas por todos los actores internacionales.

1.7. Así pues, la perspectiva internacional en los próximos años estará dominada por una crisis económica sistémica en la economía mundial, con chispazos aleatorios que impedirán una recuperación estable y en segundo lugar por la cada vez mayor convicción de que solamente una guerra localizada en una zona geográfica podrá superar la crisis.

2. La situación en Europa: fracaso, impotencia y estancamiento de la UE

2.1.  Circunscribiéndonos a nuestro espacio político, la Unión Europea, cabe decir que desde hace 10 años, se ha constatado el estancamiento en la “construcción de Europa” y la imposibilidad de ir más allá de la unificación monetaria. Hace ocho años ya se renunció a la existencia de una “constitución europea”. Ahora, incluso, se percibe que el camino recorrido por el euro no fue el mejor posible.

2.2. Hay que valorar la UE en su justa medida: inicialmente surgió como producto del acuerdo franco-alemán de postguerra destinado a garantizar la estabilidad de precios de los productos agrícolas (la “Europa verde”) en el espacio europeo y para evitar futuros conflictos franco-alemanes (tres en tres generaciones desde 1870). El “núcleo duro” del Mercado Común, así pues, fue –y sigue siendo- el eje franco-alemán. Se trataba de hacer de este eje el “centro” de Europa y del resto del continente una “periferia”. El centro producía materiales estratégicos y de alta tecnología y los exportaba a la periferia. Cuando mayor fuera el tráfico entre centro y periferia en las dos direcciones, mayor sería el progreso del espacio europeo.

2.3. El tratado de adhesión de España a la UE es buena muestra de lo que decimos: el centro exige que para ser admitida España renuncie a sectores enteros de su economía (siderurgia, industria pesada, astilleros, minería) a cambio de recibir fondos estructurales y puertas abiertas para las exportaciones de manufacturas. El cálculo franco-alemán era que se podía ayudar al desarrollo de la periferia europea porque así aumentaría la capacidad de absorción de esos mercados. Y el plan se demostró acertado (a costa de la pérdida de tejido industrial de España)… hasta que estalló la crisis de 2007.

2.4. En ese momento el centro franco-alemán exigió a los gobiernos europeos que se comprometieran a

1) salvar a las instituciones bancarias en crisis, especialmente a aquellas que habían contraído deudas milmillonarias con entidades de crédito (especialmente alemanas y en menor medida francesas),

2) realizar ajustes económicos y laborales que hicieran “competitivos” a los países de la periferia europea (con el objetivo de reducir salarios para poder competir con los ofrecidos en China y en Vietnam más los gastos de transporte de mercaderías),

3) endeudar a los Estados obligándoles a emitir deuda pública y

4) imponer políticas de austeridad presupuestaria sobre las sociedades de la Europa periférica, evitando la devaluación del euro y cualquier medida que influyera negativamente en el superávit y los ahorros del Estado alemán.

2.5. Esto explica el porqué la crisis económica se ha notado menos en las economías del eje franco-alemán que en la periferia. Pero, en realidad, lo único que han logrado es:

1) verse perjudicados por la crisis en ultimo lugar, pero finalmente, acabar también afectados por ella: primero Francia y luego Alemania que todavía puede permitirse subsidiar a legiones de inmigrantes (por ejemplo a un 25% de la población berlinesa) a costa, eso sí de rebajar los salarios y ver como disminuye la capacidad adquisitiva de la población, con lo que el consumo se estanca y la única salida viable es el recurso a la exportación;

2) Los estancamientos y/o descensos salariales se han realizado mediante la inyección de millones de inmigrantes tanto en el centro como en la periferia de Europa;

3) Seguir renunciando a la seguridad europea y confiándola a los EEUU para evitar destinar a la partida de defensa los fondos que serían necesarios para asegurar una neutralidad armada;

4) Detener la construcción de Europa ante el surgimiento de sospechas de que el eje franco-alemán no ha realizado fair-play y se ha valido de los instrumentos económicos comunitarios para garantizar que la crisis les afectaría en último lugar a ellos, países motores de la UE; y

5) insertar la UE dentro del mapa mundial de la globalización como una pieza económica más cuya fortaleza no está acompañada de un poder político real (a diferencia del resto de actores mundiales: EEUU, Rusia, China, y en menor medida India, Irán, Brasil).

2.6. Para colmo, la tendencia de todos los Estados europeos es aumentar la presión sobre las rentas precedentes del trabajo e ir disminuyendo progresivamente la presión sobre las rentas procedentes del capital, beneficiado además por los entramados de “ingeniería financiera” que permiten eludir aún más cargas fiscales a los “señores del dinero”, pero disciplinan a las clases medias, los dependientes de una nómina, las pequeñas y medianas empresas y los funcionarios. De ahí que la tendencia a la que se camina es a la destrucción de las clases medias y a una proletarización creciente de las sociedades. En este nuevo marco social las orientaciones culturales que prevalecen son las difundidas por la UNESCO a la que se muestran extremadamente receptivos todos los gobiernos europeos: humanismo universalista, defensa del mestizaje (como forma de atomización social), multiculturalismo, medidas de ingeniería social, destrucción de los restos de estructuras tradicionales, etc. Para colmo, en materia de defensa, la UE sigue externalizando sus responsabilidades en esta materia a los EEUU a través de la OTAN que, hasta ahora, no ha sido más que una alianza militar testimonial y simbólica que reconoce el liderazgo de EEUU en materia de defensa con la misma relación que un rey feudal con sus vasallos (los imperios no tienen aliados, solo vasallos). Todo esto (debilidad de la estructural social europea, orientaciones culturales anti-europeas y renuncia al ejercicio de la defensa) contribuye a acentuar la debilidad de la UE y a resaltar su insignificancia política.

2.7. En toda la UE, esta crisis aparece cuando el continente sigue gobernado por las mismas fuerzas políticas que llegaron en 1945 en los furgones de los vencedores. Todo el continente se ha organizado políticamente en torno a un centro-derecha y a un centro-izquierda (en Europa Occidental) o a las que surgieron después de la caída del muro de Berlín (en Europa Oriental) que, básicamente responden a la misma simetría con diferentes actores. Cuando se inicia la crisis a partir de 2007, estas fuerzas políticas están ya muy desgastadas y, para colmo, han cometido dos errores:

1) han ido transfiriendo competencias que hasta entonces residían en los gobiernos nacionales, al Parlamento Europeo pensando que allí su control era total y mayoritario;

2) han pensado que conseguirían eternizarse en el poder por mucho que fueran focos de corrupción, mala gestión y dilapidación de recursos.

Bruscamente, en estos días, los partidos tradicionales de centro-derecha y centro-izquierda se dan cuenta de que en las próximas elecciones europeas la perspectiva de voto de los partidos euroescépticos, anti-inmigracionistas y populistas-nacionalistas va a aumentar drásticamente hasta poder bloquear o hacer muy difíciles la toma de decisiones en la UE. Todo esto se produce antes de que el reavivamiento de la crisis a causa del estallido de burbujas especulativas en Iberoamérica haga imposible una recuperación de la economía europea y prolongue aun más la crisis, por tiempo indefinido.

3. La situación en España: una sociedad que está llegando a su límite

3.1. Rajoy aprendió algo del zapaterismo: tratar por todos los medios de suscitar la esperanza para olvidar la triste realidad. Es lo que ha hecho desde que llegó al poder: “hoy va mal, pero si aguantamos un poco, mañana las cosas mejorarán”. Esto, dicho de todas las maneras posibles, puede retrasar el enfrentamiento con los graves problemas que tiene la sociedad española ante sí, pero éste se producirá antes o después.  Y la perspectiva que tiene España en el próximo lustro va a ser dramática.

3.2. El país va a tener que afrontar las crisis independentistas en Cataluña y la Comunidad Vasca. No creemos posible que se llegue a una situación de ruptura del Estado, pero si estamos convencidos de que la resolución a la crisis generará tensiones y odios que se prolongarán durante generaciones. Sin embargo, en el momento actual, el independentismo catalán está persuadido de que puede alcanzar su objetivo histórico en 2015: referéndum, ejercicio del derecho a la autodeterminación, secesión, nuevo Estado, futuro esplendoroso. Es evidente que tal perspectiva solamente puede ser definida por unos optimistas inconscientes y que la realidad es mucho más limitada: negativa a celebrar un referéndum, ruptura del frente independentista, recriminaciones mutuas, reflujo del movimiento, radicalización de los sectores minoritarios y más beligerantes. Y, finalmente, resquemores y heridas permanentes en la sociedad catalana y vasca que tardarán en restañarse.

3.3. En el País Vasco y Navarra, la ofensiva independentista se entrecruza con el problema de los presos de ETA y de la negociación con la banda. Hay que ser realistas: ese es un episodio que ya pertenece al pasado. ETA ha vencido: entre 3 y 5 años las cárceles se vaciarán con distintas excusas y los cargos electos de Amaiur y de Bildu estarán presentes en todas las instituciones como fuerza decisiva, prácticamente exigiéndole que no haga más atentados, algo que policialmente ya no está en condiciones de realizar desde 2005.

3.4. La diferencia entre Cataluña y el País Vasco es que en la primera comunidad la existencia de 1.250.000 de inmigrantes (+500.000 naturalizados españoles), con mayoría musulmana, genera una bolsa inintegrable y una situación muy parecida a las banlieus francesas. Sin la vinculación al Estado Español, Cataluña, a medio plazo, no puede contener a toda esta marea que el independentismo está cortejando a la vista de su peso creciente. Es precisamente la presencia de esos contingentes lo que hace imposible la independencia catalana. En lo que se refiere a su clase política: en Cataluña se ha producido una fragmentación creciente del mapa político y la aparición 8 ó 9 formaciones políticas, mientras que en el País Vasco todavía se mantienen las formaciones tradicionales sin alterar prácticamente el discurso.

3.5. Es evidente que Rajoy ha optado por realizar el ajuste duro en sus primeros meses de gobierno, pensando que luego la situación mejoraría y que el próximo ciclo electoral coincidiría con una época de bonanza económica. Estaba equivocado, como ZP lo estuvo antes. La crisis se va a prolongar mucho más de lo que esperaban. Y eso mermará necesariamente sus posibilidades electorales. La suerte de Rajoy estriba en que su principal oponente, el PSOE, está todavía muy descompuesto por la “pasada por el zapaterismo” y aún no ha enunciado un programa que ilusione a la población, imprima carácter a su propia sigla, ni forjado un liderazgo con carisma y capacidad de arrastre. El empobrecimiento de la clase política socialista desde finales de los 80 ha sido acelerado y dramático: el PSOE ahora ya no tiene reemplazos de calidad, solamente tristes mediocridades sin formación, sin capacidad, sin orientaciones claras. Tal como preveíamos, el ocaso del zapaterismo marca también la imposibilidad de reconstruir una formación socialdemócrata digna de tal nombre.

3.6. Las cifras de la inmigración son vertiginosas: 8.000.000 de inmigrantes llegados desde 1997, de los que 2.000.000 ya tienen la nacionalidad y otros cuatro la obtendrán entre 2014 y 2020, sin olvidar que su tasa demográfica es cuatro veces la española, lo que implica que hacia 2020 constituirán un 25% de la población total del país, tratándose en casi todos los casos de personas con muy baja cualificación profesional, en buena medida inintegrables y que solamente pueden desempeñar trabajos de escaso o nulo valor añadido. De estas cifras, en los mejores momentos del año, solamente cotizan a la Seguridad Social y por las franjas salariales más bajas, 1.500.000 personas. Insuficiente para compensar los gastos sociales que generan (sobre el volumen del cual existe más misterio que sobre las balanzas fiscales).

3.7. El desprestigio de la partidocracia y la caracterización del régimen nacido en 1977 como el “reino de la corrupción”, es irreversible: ni la monarquía, ni el parlamento, ni los partidos, ni los gobiernos autonómicos, ni las administraciones municipales, ni el poder judicial, ni los sindicatos, serán vistas por la población nunca más como instituciones ejemplares, sino como cuevas de ladrones, trincheras para defender intereses personales y refugio de inútiles, ambiciosos y espabilados. Se aquí da una de las “condiciones objetivas” para el hundimiento de un régimen: el desprestigio de los portavoces del mismo y de todos sus niveles institucionales.

3.8. Otro factor de inestabilidad es que el régimen político español, diseñado como un régimen de bipartidismo imperfecto, camina hacia la atomización política, con la entrada en el parlamento cada vez de más fuerzas políticas entre las que abundan las rivalidades, los personalismos, la falta de entendimiento, las ambiciones y la incapacidad para alcanzar niveles de coherencia (ver lo que está ocurriendo en estos momentos en Navarra o el acuerdo imposible entre C’s y UPyD o los problemas interiores permanentes de IU, o los reproducciones clónicas por la derecha, Vox, con su programa de derecha-derecha de los años 80). Todo induce a pensar que ha concluido el tiempo de los “gobiernos en mayoría” y que cada vez más, para gobernar, será preciso llegar a acuerdos trenzados con más actores, cada uno de los cuales reclamará su parte del pastel.

3.9. A esto se añade otro problema esencial: la pérdida de vigor de las fuerzas que habían apoyado en 1975-78 el advenimiento del régimen constitucional, especialmente de los grupos mediáticos: la crisis del papel y la transformación de la información hacia soportes digitales ha hecho que los medios de comunicación tradicionales perdieran peso en beneficio de los medios digitales. Las grandes cadenas mediáticas que estuvieron presentes en la transición, formaron el estado de opinión favorable al advenimiento de la democracia, están hoy agonizando: Zeta en desintegración, Prisa descuartizada y vendida por partes, Cadena 16 muerta en combate, su sucesora Unión Editorial en las últimas, Grupo Godó sobreviviendo a costa de venderse a la Generalitat, Vocento con dificultades crecientes… Frente a ellas aparece el poder mediático digital: no es que estemos ante una situación de “igualdad”, sino que, hoy ya es más difícil controlar a la opinión pública, porque las fuentes de información son múltiples y mucho más accesibles y baratas que antes.

3.10. Es previsible que en las próximas elecciones europeas y en las siguientes convocatorias electorales la “banda de los cuatro” (PP, PSOE, CiU y PNV) obtengan resultados inferiores a los actuales y suban las opciones hasta ahora minoritarias (IU, UPyD, C’s, ERC, Amaiur-Bildu, pequeños grupos regionalistas). Lo que induce a pensar que ningún partido tendrá mayoría absoluta sino que se verá obligado a gobernar en coalición. Situaciones así generarán momentos de inestabilidad que se sumarán a la persistencia de la crisis económica. Mas allá de 2016 será imposible seguir gobernando suscitando la esperanza y es a partir de entonces, cuando se cumplirán nueve años del inicio de la crisis que se habrá llegado al límite de la espiral iniciada en 2007.

3.11. Vale la pena recordar las repercusiones de “las crisis”: primero de la crisis económica; su persistencia terminó generando crisis social sin precedentes que todavía no ha llegado a su límite, caracterizada por aumento del paro, especialmente entre la juventud, inicio de un fenómeno emigratorio de nuestros ciudadanos jóvenes, compresión de las clases medias, alteraciones en la estructura de las familias, imposibilidad para formar nuevas familias, signos crecientes de ampliación de la franja de familias desestructuradas, banalización del haschisch, alcoholismo creciente, aumenta de las enfermedades psicológicas, sensación de inseguridad y miedo al futuro, falta de perspectivas, insatisfacción creciente, descenso del consumo, etc, etc. La imposibilidad de superar estas dos crisis (la económica y la social) y sus interrelaciones, desembocará –está desembocando- en una crisis política generalizada que debería obligar a correcciones en profundidad de la arquitectura constitucional y a reformular el papel de España en Europa (e incluso de la misma UE): pero para entonces PP y PSOE ya no tendrán los dos tercios necesario para realizar esas modificaciones, así que se abrirá un período de inestabilidad política, peligroso para la existencia misma del régimen surgido en 1978. A ello se unirán problemas como la desembocadura de la crisis secesionista en Cataluña y el País Vasco, la sucesión de Juan Carlos I, la estabilización del paro en torno a 5.500.000 de desempleados, una situación internacional explosiva, la llegada de más inmigrantes, la concesión de nacionalidad a otro 1.500.000, sus altas tasas demográficas y su baja cualificación laboral que generarán inevitablemente disturbios sociales, crean un marco cada día más inestable y explosivo.

3.12. Sin haber desaparecido la crisis económica, sin haber llegado al límite la crisis social, en los próximos cinco años se avecina una crisis política, constituyendo un marco global sin precedentes en la historia de España y de gravedad desconocida hasta ahora. No son dos concepciones de “España” lo que se van a enfrentar (lo que indicaría cierta “vitalidad”), sino que lo que tenemos ante la vista es la erosión primero y el desplome después del Estado y de su organización. El diagnóstico que podemos establecer es de gravedad extrema: este proceso es irreversible y ya nada puede atenuarlo a menos que se iniciara –algo a excluir- una espiral brutal de progreso económico con tasas de PIB superiores al 4%. En 2020 habrá toda una generación de jóvenes que nunca habrán trabajado y que nunca podrán competir en experiencia laboral demostrada, el descontento entre la juventud ante la falta de perspectivas, el exilio económico y los salarios de hambre causarán estragos. El miedo a la quiebra del sistema de pensiones y a perder lo poco que se dispone contribuirán a mantener la calma. Pero los procesos independentistas, los niveles de corrupción, los estallidos de violencia por parte de la inmigración, los problemas de sucesión y la inviabilidad de un sistema de bipartidismo imperfecto para un parlamento cada vez más fracturado, todo ello, acumulado no puede dar lugar al optimismo: lo que tenemos por delante es una larga crisis ante la que hay tres opciones personales: abandonar el país lo antes posible, callarse y apechugar con lo venga, o tratar de hacer algo.

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