Hacia la gran crisis (V)

Publicado: Lunes, 27 de Junio de 2011 18:21 por Ernesto Milá en ORIENTACIONES

5. La intervención inevitable de la economía española

5.1. Las cifras económicas siguen siendo adversas. Después de año y medio de presiones de la UE y del FMI para que el gobierno zapatero aplique medidas drásticas de recorte presupuestario, el zapaterismo dio un giro “liberal” a su política en mayo de 2010. Pero los recortes exigidos por los organismos internacionales no fueron suficientes: el recorte del gasto público no fue el requerido (y poco después se empezó a saber que tanto ayuntamientos como comunidades autónomas habían ocultado –como en Grecia- parte de su deuda estando otra parte enmascarada en las empresas públicas creadas por estos organismos), no se ha procedido al despido de funcionarios, no se han recortado en porcentaje suficiente los presupuestos de las Comunidades Autónomas, no se ha privatizado todo lo exigido ni con la velocidad exigida… y no tanto porque el zapaterismo se haya enrocado en una visión socialdemócrata ¡sino porque haber aplicado todas las medidas exigidas por los organismos internacionales hubiera supuesto un estallido social con la consiguiente desintegración del PSOE y su caída en picado en intención de voto!

5.2. España debe a Francia y Alemania. En lo que se refiere a la interrelación en las economías europeas, hay que recordar que la economía española está vinculada a la economía de Francia y Alemania. Una quiebra de nuestra economía acarrearía graves trastornos en la banca de estos países. Así mismo los bancos españoles están vinculados a la economía portuguesa cuya situación agónica es otro de los factores que contribuyen a que nuestros bancos sigan manteniendo cerrado el crédito.

5.3. Las inversiones de la banca y de las multinacionales españolas en Iberoamérica han evitado que la catástrofe fuera mayor. La característica propia de la globalización es que todas las economías nacionales están interrelacionadas y, a su vez, todas ellas se encuentran subordinadas a los grandes centros de poder financiero supranacional. En este sentido, la economía española ocupa un lugar subordinado en Europa y secundario en Iberoamérica. Así pues, los trastornos de la economía española repercuten de manera profunda en la Unión Europea, mientras que del otro lado del océano –que experimenta un período de crecimiento económico relativo, pero superior al español- es de donde las multinacionales españolas están extrayendo hoy lo esencial de sus beneficios, en especial la banca privada y Repsol e incluso buena parte de la patronal de la construcción se ha desplazado a Iberoamérica y al Magreb a la vista de que los grandes negocios se les han cerrado en España para siempre… Mientras las inversiones españolas en Iberoamérica compensan las pérdidas de las empresas, incluida la banca y constituyen, en última instancia, fenómenos de economía privada, no ocurre lo mismo con las interrelaciones entre la economía europea y la española.

5.4. Falta inversión para aplicar un nuevo modelo económico. Si bien en la actualidad, Francia y Alemania viven un momento de expansión económica acelerada, con cifras de desarrollo superiores incluso a las tenidas antes de la crisis, lo cierto es que este auge –que ha “tirado” sobre las exportaciones españolas haciendo que aumentaran en el último semestre un 30%- no es suficiente para estimular el empleo, ni siquiera para asegurar a las empresas el poder una renovación tecnológica para poder competir en los próximos años en I+D+i. Por otra parte, la increíble deuda del Estado hace que la banca siga comprando deuda pública con dinero inexistente creado a partir del Banco de España al que le basta con conceder créditos a los bancos al 1% para que estos compren deuda público que les reportará algo más del 3% de intereses. Dado que es más probable que quiebre la empresa privada que el Estado, la banca deriva todo el dinero de que puede disponer para el crédito hacia el Estado, siendo éste el primer culpable de que la espita del crédito esté cerrada desde hace cuatro años para las PYMES.

5.5. Alemania y España: intereses económicos distintos. Lo único que podría romper esta espiral es el aumento de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo que restaría interés a las operaciones bancarias de compra de deuda pública española y cabría la posibilidad de que en esas circunstancias se abriera la espita del crédito a las PYMES… pero las situaciones de aumento de los tipos de interés son contrarias a la inversión y en esos momentos es precisamente cuando las empresas lo pasan peor: el dinero, aunque accesible, les resulta muy caro de obtener y los intereses a pagar no compensan los resultados obtenidos con la inversión. Este fenómeno se debe a que las directrices del Banco Central Europeo responden a las realidades económicas de Alemania y en segundo lugar de Francia (en donde el “recalentamiento” de la economía –medida según el aumento del PIB- solamente puede “enfriarse” mediante el aumento del precio del dinero) ¡pero la situación de la economía española es completamente diferente y ahora más que nunca nuestra presencia en el área euro se configura como uno de los principales factores de nuestro empantanamiento económico y de las dificultades que estamos encontrando en la reactivación!

5.6. Los seguros CDS estancados en 250-300 puntos. El hecho de que en los últimos cuatro meses, el coste de los seguros que garantizan la emisión de deuda pública se haya situado entre los 250 y el máximo histórico de 300 puntos de diferencial en relación a la deuda alemana, indica la escasa confianza que genera nuestra deuda y, por tanto, la desconfianza en la situación de la economía española. Para los observadores económicos internacionales, el volumen de la deuda española crece de día en día: cuando no es por que la deuda de los ayuntamiento es superior a la de las comunidades autónomas, es el gobierno autónomo catalán que pide más dinero a despecho de que el gobierno haya manifestado que cederá a las presiones de las comunidades autónomas ¡el gobierno ZP negocia luego aumentar la asignación a Cataluña a cambio de un apoyo parlamentario a los próximos presupuestos generales!, cuando no es algún disparate presupuestario que hace aumentar la deuda (el capítulo de subsidios, subvenciones y giros a ONGs absurdas, ineficientes y corruptas, la condonación de créditos a países del tercer mundo que han dilapidado nuestro dinero entregado para programas de desarrollo, las ayudas a asociaciones absurdas cuyo único mérito es ser propiedad de los amigos del poder) es la revelación de que la deuda de los municipios es muy superior a la que se creía y la deshonestidad en reconocerla una práctica habitual de los anteriores gestores… A lo que se une la percepción que se tiene en el exterior de que Zapatero y su gobierno carecen de capacidad técnica y política para resolver incluso los más pequeños problemas. ¡Cómo se va a poder confiar en la economía española en estas circunstancias!

5.7. El único golpe de timón posible será un cambio de gobierno. Solamente un golpe de timón evitará en los próximos seis meses la economía española sea intervenida por la UE y quien se siente en el timón de la Moncloa se vea obligado a aplicar las medidas más duras impuestas por el neoliberalismo, el capital internacional y la alta finanza. La creencia generalizada es que ese “golpe de timón” solamente se dará cuando se produzca un cambio de gobierno y el PSOE sea sustituido por un gobierno del centro-derecha. Y esto será poco, muy poco: porque lo que en realidad hace falta no es un cambio de timón, sino un cambio de régimen.

(c) Ernest Milà - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen

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