Preguntas razonables sobre una situación económica irracional

Publicado: Domingo, 24 de Enero de 2010 09:43 por Ernesto Milá en ECONOMIA

Infokrisis.- ¿Cómo disminuir el déficit fiscal? Lo importante no es bajar o subir impuestos, sino eliminar la principal causa del déficit. España supera hoy en 6’5 puntos el umbral de endeudamiento previsto en el Pacto Europeo de Estabilidad. En 2010 la situación no mejorará. No hay en el horizonte ningún motivo para el optimismo. La solución del PP consiste en bajar impuestos, en la creencia de que esa medida contribuirá a subir la inversión; la solución socialdemócrata consiste en subir impuestos… Ninguno de los dos grandes partidos responde a lo esencial: ¿cómo contener el gasto público? Y ¿cómo eliminar a los principales elementos generadores de gasto público? Para determinar el tratamiento adecuado a una enfermedad hay que conocer sus causas. El déficit público es una enfermedad, pero nuestra clase política se niega a señalar con el dedo a la principal bomba aspiradora de recursos público: la inmigración.

La sensación que se tiene después de cada medida económica del gobierno Zapatero es que cada vez nos encontramos más lejos de la solución. Subidas de impuestos, Plan E, ayuda a la banca, plan VIVE, miles de millones distribuidos entre ONGs, subsidios repartidos alegremente a millones de inmigrantes… Todo ello es como para sentir un inmenso agujero negro bajo nuestros pies del que, a pesar de la fraseología zapateriana, lo único que se puede experimentar es una angustia creciente. Las cifras son elocuentes…

¿Qué es el déficit fiscal?

Es la situación en la cual los gastos realizados por el Estado y sus organismos, superan a sus ingresos en un año de ejercicio. En el caso español, cuando se habla de este déficit se incluye el de las administraciones locales, el aparato del Estado y las Comunidades Autónomas.

Históricamente, los Estados procuraban no entrar en situaciones de déficit fiscal. Fue a partir de la primera crisis del petróleo en 1973 cuando se empezó a generalidad y hoy es una lacra habitual en las economías de casi todas las naciones especialmente en momentos de crisis cuando se reducen las recaudaciones del Estado y aumentan los gastos sociales (como ocurre en la actualidad).

Al existir déficit tiende a aumentar el endeudamiento público y la emisión de deuda. Para hacerla atractiva es preciso incrementar los tipos de interés… con lo cual, se palia el déficit, pero aumentan las obligaciones del Estado en pago de intereses, lo que hace que aumente el déficit.

En ciencia económica se considera que la peor medida para combatir el déficit es la emisión de papel moneda. Para hacerlo sin provocar hiperinflación, es preciso deshacerse de las reservas en divisas con lo que la moneda pierde posibilidad de cubrir el pago de las importaciones y, por tanto, se muestra a corto plazo insostenible.

¿Cuál es la situación actual en España?

A lo largo de 2009 el déficit presupuestario del Estado español siguió creciendo hasta situarse en julio en los 49.687 millones de euros, cinco veces más que en el mismo período del año anterior, según cifras del propio Ministerio de Economía. Esa cantidad supone el 4,69% del Producto Interior Bruto (PIB) español, cuando un año antes, el déficit presupuestario se situó en 9.912 millones de euros.

España entró oficialmente en recesión en el segundo semestre de 2008. Ese año terminó con unas cuentas públicas (incluidas las del Estado, los ayuntamientos, las comunidades y la seguridad social) absolutamente deficitarias que supusieron el 3,8% del PIB, frente a un superávit del 2,2% en 2007. Para 2009, el gobierno prevé un déficit de las cuentas públicas del 9,5%, ¡6,5 puntos por encima del límite puesto por el Pacto de Estabilidad europeo!

Cuando termine el año el déficit habrá superado el 10% y se situará en torno a 70.000 millones de euros. Prácticamente el mismo que corresponde en porcentaje a los EEUU si tuviera la misma población que España.

¿Cuál es la salida “clásica” a esta situación?

La subida de impuesto era, por tanto, inevitable como resultado de una política económica torpe cuyos grandes defectos fueron: no prever ya en 2003 que construcción y turismo sufrirían una inflexión, basar el  modelo económico en un aumento de más de 500.000 de consumidores adultos entre 1997 y 2008, con bajos salarios, altos índices de endeudamiento y en función de solamente dos sectores económicos, construcción y hostelería, negar durante nueve meses la existencia de la crisis y no reaccionar durante otros seis, adoptar medidas erróneas (apoyo a la banca, Plan E, Plan VIVE) y negarse a aplicar soluciones (repatriación de los excedentes migratorios) que pudieran contravenir la ideología mítico-universalista del presidente del gobierno.

El resultado, dentro de la improvisación y la falta de imaginación y autoridad del gobierno, ha sido una inevitable elevación de impuestos que generará más paro y mayor ralentización económica: subida del IVA, desaparición de la desgravación de 420 euros, aumento de los impuestos indirectos, impuesto sobre el ahorro y amenaza de nuevos impuestos (como la “tasa ecológica” que ya empieza a despuntar en los discursos de algunos ministros).

Parece muy difícil que todas estas iniciativas logren recaudan más allá de 15-17.000 millones con lo que distaría mucho de recuperarse niveles aceptable de endeudamiento, al menos en los próximos seis años, como mínimo, especialmente si tenemos en cuenta que no hay absolutamente ninguna razón para pensar que en el 2010 el déficit no seguirá creciendo.

En los primeros meses del año, la recaudación del IVA se ha reducido un 36,1% y los ingresos del Estado por vía impositiva han caído un 16,9%. Particularmente grave y significativo ha sido la caída de la recaudación por el impuesto sobre Sociedades que sufrió perdió un 25,2% de ingresos. Cae el consumo, cae la actividad económica, cae, por consiguiente, la recaudación fiscal. Subir impuestos es la garantía de que el Estado atenuará ligeramente su déficit (en absoluto lo resolverá) y, sobre todo, que aumentarán las bolsas de economía sumergida, la defraudación fiscal y, lo que es mucho peor, los cierres de empresas, con el consiguiente aumento del paro y de la carga social que el Estado deberá afrontar si no quiere asistir impotente a una revuelta social de dimensiones desconocidas en nuestro país.

¿Existe solución?

No desde luego si un gobierno débil y de incapacidad manifiesta para la gestión de la economía sigue en el puente de mando. Las elecciones anticipadas se configurarán como una urgencia a lo largo de 2010. No desde luego si Zapatero se sigue negando a reconocer la realidad: la economía mundial no podrá arrastrar a la economía española (al menos significativamente) porque en España los dos pilares sobre los que se basaba nuestro modelo están agotados definitivamente: construcción (el “ladrillado” ha dejado como herencia 3.000.000 de viviendas invendibles en los próximos 20 años) y hostelería (encarecimiento de los destinos turísticos, saturación, nuevos mercados en el Este Europeo mucho más baratos).

La única solución es la disminución del gasto público, una disminución radical. Aparte de una necesaria reforma del panorama autonómico y de una racionalización de la administración (17 autonomías son demasiadas para gestionar un país y un 30% de funcionarios no tiene parangón con país desarrollado alguno), la repatriación de los excedentes de inmigración es la única medida que lograría tres cosas: 1) atenuar de manera significativa el déficit y las inversiones gravosas para el erario e inútiles (miles de millones gastados en “integración”, formación profesional para inmigración, subsidios, prisiones, policía, justicia, etc.), 2) resolver el problema del paro entre autóctonos, 3) aumentar el volumen de los salarios (al haber menos mano de obra, los salarios tienden a elevarse) y, por tanto a estimular el consumo, relanzando la economía.

Lo que es absolutamente imposible es mantener una masa inerte de inmigrantes que siguen llegando (600.000 en 2007, 400.000 en 2008 –cuando ya la crisis era palpable-, 200.000 según las previsiones en 2009) y que no retornan. Hoy puede dudarse de que esa inmigración viniera a España atraída solo por las perspectivas de trabajo: en realidad, el hecho de que hoy, cuando no hay trabajo, ni perspectiva de haberlo en años, persistan en quedarse demuestra que su interés estriba en aprovechar los servicios sociales, los subsidios, los servicios sanitarios y educativos… Están en su derecho: pero ni en tiempos de bonanza ni en tiempos de crisis el Estado puede permitirse una masa inerte tan absolutamente desmesurada. De 6.500.000 inmigrantes, apenas cotizan a la seguridad social 1.500.000. Buena parte del resto vive de la caridad pública, esto es, de los ingresos del Estado. Las repatriaciones masivas de inmigrantes en paro de larga duración, el cese de las reagrupaciones familiares, de las regularizaciones por arraigo y la expulsión de inmigrantes que hayan cometido actos de delincuencia o que estén implicados en trabajo negro, son políticas duras pero racionales si el objetivo es disminuir la carga del Estado.

¿Hay alguna otra solución?

La solución Zapatero, esto es la solución socialdemócrata, es aumentar impuestos y que vayan llegando inmigrantes. Cargar el peso de la crisis sobre las clases medias. La solución Rajoy es disminuir impuestos y, tal como demostró el PP entre 1996 y 2004 mirar a otro lado cuando llegan ilegales. Ambos partidos coinciden en facilitar el despido… aunque ambos oculten esta carta para períodos alejados de elecciones.

La solución Rajoy se basa en las mismas concepciones neoliberales que nos han conducido hasta esta crisis: facilitar el que empresarios sin escrúpulos bajen salarios, que la banca abra la espita del crédito para que el endeudamiento de las familias aumente hasta que cada individuo viva solo para pagar su deuda, sin más aliciente que endeudarse de nuevo cuando pague la anterior; con unos bancos que imponen sus criterios en economía (fueron ellos los que generaron el “ladrillazo” y los que provocaron la artificial subida del precio de la vivienda mediante sus empresas de tasación) y unos empresarios que quieren beneficios máximos a riesgo cero… Rajoy piensa que todos estos alicientes para los “señores del dinero” bastarán para reactivar la economía.

En cuanto a la oferta del PP de bajar impuestos es falaz: el Estado tiene unos compromisos de pago ineludibles, el problema no es bajar impuestos en realidad, sino evitar que el déficit aumente. Y en este sentido no hay absolutamente ninguna medida que indique como el PP piensa generar esa disminución del déficit. Bajar impuestos sin disminuir las causas que generan déficit supone, en la práctica, aumentarlo hasta  hacerlo impagable.

La peor perspectiva que puede considerarse en España es que a los años de negligencia económica de Zapatero, siga un ciclo en el que todavía se agrave más la situación económica: y nada, absolutamente nada en el programa del PP indica que podría ser de otra manera.

[Recuadro fuera de texto]

EEUU: como en España (o a la inversa)

De acuerdo con el departamento del Tesoro de los Estados Unidos, el déficit del presupuesto federal del país en 2008 ha alcanzado los 454.810 millones de dólares, cifra casi tres veces la registrada del año anterior. Lo más preocupante consiste en que los 700.000 millones de dólares del plan de rescate no están incluidos en los números rojos del año fiscal de 2008 que finalizará en septiembre, y que el déficit fiscal en el próximo año financiero podría sobrepasar los 800.000 millones de dólares.

Las causas: desaceleración económica y bancarrota financiera

El déficit fiscal de 2008 ha sido el más alto durante los más de 200 años desde la fundación de los EEUU, superando los números rojos de 2007 de 161.530 millones de dólares, la cifra pronosticada de la oficina de presupuesto del Congreso (438.000 millones de dólares) y la prevista de la oficina de administración y presupuesto (389.000 millones de dólares).
Los ingresos federales de EEUU en 2008 disminuyeron en un 1,7%, pasando de los 2.570.000 millones dólares a los 2.520.000 millones, mientras los gastos aumentaron en un 9,1 % alcanzando los 2.980.000 millones de dólares.

Henry Paulson, secretario del tesoro (equivalente a ministro de economía y hacienda)  atribuyó el aumento del déficit fiscal al impacto negativo de la desaceleración económica sobre los ingresos y los beneficios de las empresas, el reembolso tributario diseñado para promover la reactivación económica, a los gastos ocasionados por la quiebra de algunos bancos, y, por supuesto, al incremento de gastos militares. A partir de estos datos se entiende perfectamente por qué Obama ha clausurado la instalación de misiles anti-misiles en Europa del Este.

Más déficit en 2009

Los 700.000 millones de dólares propuestos en el plan de rescate bancario, aprobado por el Congreso a principios de octubre, no están incluidos en el déficit fiscal del año financiero de 2008 que finalizó ya el 30 de septiembre, sino deben ser pagados por el presupuesto del próximo año.

Los números rojos del presupuesto federal de 2009 de EEUU podrían superar los 800.000 millones de dólares, mientras que los gastos aumentarán ampliamente debido al pago del plan de rescate bancario, a la recesión económica y al reembolso tributario propuesto en el plan. Las políticas expansionistas previstas por la administración Obama tenderán a incrementar el déficit mucho más que a reducirlo.

Preocupación en China

Los expertos chinos en economía están preocupados por el impacto del alto déficit fiscal de EEUU en dos años consecutivos pueda tener en China que mantiene reservas en divisas en moneda americana que el gobierno no ha hecho público pero que parecen acercarse al medio billón.

Chan Xuelin, uno de los economistas más brillantes que asesora al gobierno chino en la materia dijo que para afrontar el alto déficit fiscal, es posible que EEUU emita en gran margen la moneda, lo que conducirá inevitablemente a la devaluación del dólar. Actualmente vivimos un espejismo: el dólar se ha revaluado debido al incremento de la necesidad del dólar para enfrentarse a la crisis financiera global. Pero esto no durará siempre. En el momento en que se restaure la confianza en los mercados, se reducirá la necesidad del dólar y la cuantiosa emisión de la moneda estadounidense dará origen a una devaluación drástica sobre cuya cuantía los expertos chinos no se ponen de acuerdo. Para los más pesimistas el dólar podría perder hasta el 70% de su valor.

En China se teme esta inevitable devaluación de la que no se duda que causará pérdidas en aquel país. La dependencia de China de los mercados estadounidenses es elevada a causa de la globalización. La continua recesión económica en EEUU limitará las exportaciones chinas a ese país y arrojará al paro a millones de antiguos campesinos que abandonaron la agricultura para instalarse en los polígonos industriales. Su retorno, frustrados y desorientados, a los campos que en otro tiempo fueron suyos será causa de trastornos sociales que en las zonas del oeste chino, poblados por la etnia Hui, de mayoría islamista, pueden terminar en un aumento de la influencia de los movimientos secesionistas y, en cualquier caso de la conflictiva social.

(c) Ernest Milà - infokrisis - infokrisis@blogia.com - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen.

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